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                  <text>Al Puerto de Veracruz.

_~lil I\\RAV-~A\l_
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MEXICO.

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=

-

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10

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PAAIS- 37,Boulevard

de Strasbourq.37-PAAIS ·

Este peri6dico está impreso con las tintas fonas
de la Oasa LORILLEUX y COMP.
Paris.-Unicos Agentes en la Republica:LBWIS y BLOCK, MÉXICO.
D&amp;L ■ ATURAL, POR

J.

■.

VILLASA ■ A.

�DOMINGO 10 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.

Teléfono 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Re~ión, debe ser dirigida al
Director, L,lc. RaCael Reyes Spíndola,
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Gerente, Lic. Fausto Moguel.

La subscripción á EL MUNDO vale $l. 25 centavos al
mes, y se cobra por trimeste~ adelantados.
·
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RÉGISTRADO COMO .ARTÍCITLO DE SEGIIXDA CLASE.

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos v Canadá
The Spanish American N ewspapei· Company, i36 Liberty St. New York, E. U.»

Matas rMh,rittlr.s.
¿ C!fl lih.erttlisnttr st utt?
Alármese un renombrado publicista francés ante la
aparici?ri d~ un hecho_&lt;\ue cree de enorme importancia
e_n la h1sto:m de 1~ poh~1':3 contemporánea: los partidos
liberales t1_e1:1den a debilitarse en los países constitucionales del v1e¡o mundo.-Y en apoyo de su afirmación cita las tendencias de soci~lismo. de Est:ido del partido
)íbera! en Holanda¡ las pos1ble:i d1sgregac1ones del partido
liberal bel~ y las que se acentúan en el francés hechos
que están a la vista de todo el mundo.
'
Creemos nosotros que e~tas alarmas son infundadas y
~ue en la apreciación de tales sucesos hay un sofisma que
mte~sa _desentraflar.-Desde ]u~go la desapar~ción del
partido liberal no es la desapanc1ón del liberalismo co~~ la desap~ricjón del profeta que predicó un sistem~rehg1o_so n'! s1gmfica la desapar1ción de su doctrina. Los
partidos liberales pueden morir y el grupo de principios
que con~t1tuye su programa penetrar y desarrollarse en
una sociedad. Y esto es lo que está sucediendo.
Hace algunos años un _amigo nuestr? provocó un tempestad de protestas publicando un articulo titulado: 'No
existe el partido liooral."-Y sin embargo nuestro amigo asen~ba e~ aquella ocasión una verdad indiscutibfe.
Lo~ part1~os liberales se debilitan precisamente porque
el liberah~mo va en~ncl~ando St) esfera de acción, porque y_a la idea reacc1onana ha ca1do en el desprestigio y
lo~ mismo~ grupos conservadores se han visto obligados
á mt~oduc1r e~ sus pro~mas hechos y principios de la
fracción _enem1ga.-De igual modo que el publicista francés ba d1ch? que los ~art~dos liberales tienden á desaparecer, podria haber auadido que con los partidos conser•
vadores está sucediendo lo propio.
¿Qué separa en la _actualidad un.partido de otro, en algunos ~aíses? Cu~stiones ec~&gt;nóm1~, controv-!rsias sob~ detalles. A~í ¿es_necesar10, por eJemplo, el fnncionanuento del partido liberal en los Estados l'nidos? Claro
es q1;1e no, porque la República entera pertenece· á este
par~~do. La )uc!J.3: polftica no tiene allí por objeto la discus1on de prm~1p1&lt;!S a(?Cptados por el pueblo¡ nadie se alz:i frente á las mstituc1ones y por lo tanto no es necesano un grupo encargado de sostenerlas y alentarlas.
Y tal es, en efecto, ~o que car.1cteri1.a á un partido O •
lítico como fuerza social: la necesidad de salir al encu~ntro de elementos antagónicos y de propagar sus doctrinas; pero una v~z aceptadas éstas v sin enemiuos al
frente, no,se explica esa ?rganización de grupo militante
~ue tendria mucha seme¡anza con la descomunal batalla
el hér0t: manchego contra los molinos de viento.
Los pa1ses q;1e en sus constituciones han logrado alcanzar todos los fines propuestos por el liberalismo pueden
t~q1fa10:ente observar ~orno desaparecen lo; partidos
raes, s~n ~mores de nmguna especie, porque en este
caso la extmc16n de.los partidos liberales más se traduce
en un fenómeno social favorable :i la libertad que en
síntoma de retroceso.
'
un

tbre ttño.s lle .2(11111ini.str,1dón.
Acaba de da:9e á conocer del P,úblicoel Informe rend'.
do por el Pres1~ente de la Republica á la Nación sobr~
actos¿¡:¡ su gobierno en los períodos constitucional~s compren . os entre los años de 188-1 á 1896 -Forma este
trabaJo un volúmen de más de 160 pági~as en el
ramo por raro.o, se pasa una compendiada ~vista áqli~
pdrot~resos rea hzados en el país en este fecundo espacio
e 1empo.
robra de _la. prosperidad nacional, lentamente elabora a, en medio de los obstáculos que se arrojaban -í. su
encuentro queda fijada en breves términos sirvi~nd
como de nece~arias funciones de los músculos'de un r 0~
grama, enunciando con notable claridad y energía )¡;
~uzar todas las a¡¡piraciones latentes tod 1 . - n1~eales que flotaban en el ambiente dei' país 1sla: v~gos
ción de la últ~ma guerra civil, ha sido una rud::~~:J)?T_que estos ~deales y estas aspiraciones pugnaban co~
i~m~i=~• ~~ :trrnigados prejuicios que formade largas generacio:es.c10n en que se apoyara el criterio
Pero para reunir y enea
¡
1
contaba la Re , bl.
~ r os e ementos con que
to
pu ica, era prec1so, ante todo conocer es
d sdeIementos, hacer un ba½tnce de Jo que h;bía operan=
o espués sobre esta matena prima -El balan'
·
na! presentaba en 1876 un saldo muy raquítico~ nf3:;i;

;:,~1!

· del pafp: un sistema arterial ferrocarrilero de poco más
de 600 kilómetros ( 3.48 k. por 10,000 k. c. J; una potencia
productora apreciada por una exportación que no llegaba á treinta millones de pesos; una potencia de adquisición medida por una smna de importaciones que á duras
penas alcanzaba á veinte y seis millones de pesos; una
arteria 1elt•gr.ífica de 8,000 kilómetros en todo el territoriu.-He aquí, en sub!'tanciosa sinópsis, tomando las manifestaciones de más I'(')ieve de la vida de un pueblo, el
acti1·0 que figur.iba en este balance, en los momentos, como
acabamos de decir, que una nueva corriente, todavía
caótica y mal interpn:tada, arrastraba á la nación en
otras direcciones.
El progreso nacional exigía, pues, del programa político
que ei:i a_quel momen«;&gt; iba á desarrollarsE&gt;, un perfecto
con,,c1m1ei:i~o del med1u, ~omo pnnto de partida, y una
exacta noc10u de las nece~1dades de ese medio, como detérmi no de toda iniciativa. Sin estas dos condiciones la tarea de la ad1uinistración no hubiese respondido á Íasterminantes que la llevaron á e¡ercer el Poder público.Ningnn:i o~ra publicación como el_ Mundo ha apoyado esta política rnformada en las neceSJdadeseconómicas· ningunos con mayor claridad que nosotros, en estas co'lum•
nas, hemos amparado y sostenido esta función administrativa informada en el bienestar social, derrotero trazado en el Informe á que estamos haciendo referencia.
Hoy, frente á esa artería ferrocarrilem de GOO kilóme•
tros, podemos presentar una extensión de 11,469 kilóme•
troe; haciendo pendant á una exportación de 26 millones
de pesos, nn total de envíos al extranjero ,•alorizando en
42 millones; al la~o &lt;le 1~na red telegrafica de 8,000 kilóDletros, otra de 4a,OOO kilómetros; y en oposición de nna
cifra de exportaciones equivalente á 30 millones otra
que se elevó al último afio fiscal á 105 millune~. '
'
La transformación se ha operado, el compromiso contraitlo-d_e_lan_za~ á _la_Rep_ública en el camino de la properid~d m:rnrnméndofa ]~ bnellas del progreso-se ha cumplido. Como comenta.no de la tarea administrativa de
que da cuE:nta el lnfort?e Presidencial, pueden escribirse
en las 1;&gt;ágmas qu~ la. historia consagrará á estos doce ai10s
de gobierno, las s1g111entes palabras, desprendidas del notable ~ocumento que sirve de explicación á las funciones
de gob1erno desarrolladas de 18$4 á la fech11: «La fuerza y
la grandeza de los pueblos modernos, fundadas principalme~te ~n el trabaj'! pacífico, radica actualmente en su or•
garuza~1ón económica y se mide por el desenvolvimiento
de su nqueza y por el estado floreciente de su erario y
y de su crédito público."

Jalftktt &lt;!&amp;tntrttL
RESUMEN."-EI problema cubano.-Rumores alarmantes y versiones contradictorias.-La autonomía
prometida y la intervención americana.-Ni España la ofrece ni Cuba la aceptaría.-No hay solución.
-La Gran Bretaña y la política africana.-Claridad
ante todo.

De~pnés de los alarmantes rumores de desavenencias
próximas quE: amenazaban quebrantar la b11ena harmonía que ha remado entre España y los Est,1dod Unidos
no obst~ilte la mauifiest.a simpatía del p•teblo american~
po-r los msnr_rectos cubano~ que luchan des-&gt;s~radamente en la man1,qw1 con el ansia del gobierno propio y á pe·
sarde laR exaltacio~es patrióticas de los espa1i~les, q1re
en ~&gt;is de nna ocas16n han estallado en verdaderas ex:•
plosiones tle hostilidad contra los yankees, por esas simpatías hechas patentes en reuniones públicas y privadas
ei:i !a pren"'~ y en la tribnna, y rrl'Ís que todo E&gt;n las expe:
dic1onPs fl:hbustern~ que á la continua parten de Ja.&lt;,costas
de la Florida, para ir ~ prestar au.xilio á los rebeldes cubanos¡ d~spués de quE: esas murmurnciones se hicieron
más conSJstentes, crecieron y se agigantaron entre los que
P;et.enden en lo~ periódicos ser eco fiel de la ptiblica opimón. y llegaron a toma!' l_a~ proporciones formidables qne
correspondían á la po¡¡bih~ad _de una guerra interconti·
nental, á raf9, de la publicación del mensaie remitido
p_or Cleveland á las C,lmaras federales de la U ni6n Americana y de las proposiciones presentadaR por varios se·
na~ores, á efecf:o de reconocer no ya la beligerancia, sino
la mde~ndenc1a de los rebeldes, y de exigir en general
del ¡¡-obiern? ui:ia política más activa, más en consonancia
con la~ a~p1ra&lt;'1one~ populare~, que piden en todos los tonos abierta protección para los revolucionarios que sue•
ñan con. la uest~lla solitaria¡,, después de todo esto, que
han podido considerar con relativa calma los periódicos
l"~añdoles, Y ~an podido_ estudiar con laudable tranqnilia , !)S version~R. persistentes han corrido en los últim~s d1as. tranqm1t1das por las agencias cablegráficas, sen:i1JJero fecundo de noticias no pocas veces contradicto•
riaR,
f:!o~ tomadas de diversas fuentes, son apoyadas en
op1ruones contrarias de la prensa europea y americana
Y por eso capaces de dej~r perplejo al que, siguiendo ei
curso de los Sl~cesos, gmado por los diarios telegramas
pret-enda a~engnar lo cierto, y formar idea cabal de 1~
vberdadera situación política de la Isla de Cuba y del rumo que toma la re,·olución.

***

Set~ cteondinsi"_tenc_ia que ha habido un acuerdo entre
1os ga . me s ~ '\ as_h11:igton y de Madrid para hacer cesar Iams\irrecc1ón; s1rv1endo aquel de intermediario en•
tre 1fob1rno español y los jefes rebeldes, CJnovas del
Mas ° 0 rece la autonomía á la revuelta colonia y
d r. dey se compromete á convencer á los insmrectos
e que. ebei:i- S(!mete1:5e á las condiciones impuestas
Con_ 1g11al IJ?Si_stencia se ha dicho que el presiden~ del
~nseJo de Mm1stros en el gobierno de Madrid ha prot-e~tado una .Y ot_ra vez .contra tales aseveraciones dándo~e la apariencia de nota oficial, se ha repetido' ~e EsP61na. no rdía ~n solo punto e~ BU primitiva artit~d- que
s o imp antana reformas políticas y económicas e¡{ Cu-

f

01

b1, cuando estuviera sofocada la insurrección por la fuerza ~e lail armll;S ó por 1a sumisión de los jefes; que rechazaria como siempre ha rechazado toda intervención
extraña, siquier se cubra con el pomposo título de buenoi
oncio3 internacionales; y que ni. de los Estados Unidos ni
de nación alg11na toleraria el que se mezclara alguien en
los asuntos interiortis qae s.Slo competen á su soberanía.

***

¿D~ d6_nde pacten ~S(!S_ rumores? ¿por qué persisten con
~panenc1as ?,e v_eros\m1ht~d, cuando los que se refieren
a la pr~tend1d.1 rntehgenc1a entre los gobiernos español
y americano, carecen de consistencia? E11 vano se ale(J'a
que el_partido lib~ral de España ha declarado por medio
de su ¡efe reconoc1~0 el Sr. ~agasta, que deben implantarse las reformas a la mayo!' ~re vedad posible, y aunan.
tes que las arm:1s hayan decidido la contienda· en vano
la pr,ensa madrileña se desata contra la administración
del General ~Ve.vlE:r y censura de modo acre la direc~ión
de la campana. N1 los conservadores que están en el poder ~i .~os libE:ra.les que se sientan en los bancos de la
opos1c10n ser,an los que habían de atraerse las iras populares, que soplarían, probablemente; al saberse que se en•
traba en arreglos p.ira aceptar una intervención extraña
por todos recha7.ada.
. P0r lo dem_.ís, no cr~emos que fuera. la in~erencia del gobierno americano_ mas aceptable á los insurrectos qne•
por ce~ca de dos anos han luchado por su independencia,
Y prec1:iamente apresuraron la hora de la insurrecci6n
porque temían que las concesiones que ahora se les ofre'.
~n, decret.'.1das por las Córtes españolas al comenzar E&gt;l
ano de 189a, fueran b&gt;l.Stantes á regfriar el entusiasmo delos com~rometid..s eu la revolución proyectada.
¿A. que lucha_r c_on e~ brío que los ha arrastrado á de·
sesp~r~d-~s sacrificws? ¿ 1 q11é_ la sangre, la ruina y el incend_w. ¿a. q~é es~ sacud1m1ento que ha conmovido la
pr~c1ada Anttlla, s1 t,~do liab:a de parar en obtener aespu,~ de la tremenda }tri. 1? que al prrncipio fué rechazadoc~n rndomable.ene_rg1a? S1 las reformas prometidas no satisfacen las asp1mc1o~es de lo ne beldes, no es m 1is de'acep•
tarse ~ara. ellos la misma autonomía, y así lo declaramos,
por m.IB que nosotros hemos creído y seguimos creyendo
que esta era la única solución al romperse las hostifülades.

***

No es la autonomía que se promete suficiente·á dejar al
pueblo cuba~o e_n _ciert l libertad, capaz de educarlo y prepararlo al e¡ercic10. de su soberanía é independencia; y
aunque lo _fuera, s1 ;ie !'esuel ve así el problema político
queda en pie el econom1co y la colonia autónoma que hoyBJ halla abrumada a) pes!) de la deuda antigua, sucumbina á la pesadumbre mmensa de la nueva que tendría que
~ r sobre una agrupación dtibilitada. empobrecida, ani1
qm_ada,
por d'?~ años de ~na guerra de exterminio.
S1 la revoluc10n ha t:emdo, como es indudable, cau~asde ~aturaleza econ6m1ca, no es la autonom(a la que Ja
hara. cesar, á l:t :iltura á que ha llegado la lucha. El nudo
no ~ desata fac1_lment:e, y no es la intervención de un
gobierno extran¡ero m la garantía de un ministro de blle•
voluntad lo que puede dar pacífica solución á la lucha
e tan ~puestod y encontrados intere,;es como radican en
1a cuestión cubana.
El asunto es en la actualidad de vida ó de muerte
Plleden loa íil.intropoa soñar en 1&gt; 1cíficas mediaciones·cr~emo:3 qne, h:i pa8,1do la oportunidad de las lamentaci¿:
n~s, Y hoy_:! _'lo hablan la espada con sns tremendos golPvS Y el c.~n m con su horrísono estampido.
Desgrac111d,unente, no vemos otra solución que l:1 que
puedan d.1r los azares de la campaña.

:t

***

Un cél~bre inglés cr1e en el Africa del Sur ha re resen-ta lo los ~ntereses coloniales de la Gran Bretaña,p
or
m\1c_h~ tiempo ha sido el pl)rta estandarte· de la p6Úfica
br1t.J.mca, a~~IH de hablar con claridad meridiana y ha
prtisentado SLn embozos las aspiraciones de los cartagineses modernos.
En reci~nte banquete ofrecido á Cecilio Rhodes, des llés
~~ ~u g\orio~a cam~añaco1~t1:3 los rebeldes matabelef ha
o e ant1g11_0 primer mm1stro de la Colonia del Cabo
1to orgamzador de la rnvasión del Transvaal el re;
~
_e oro en los c~mpos d~ Kafir, ha dicho que siendo limi•
tada la superficie de la t1erra, la mejor política sería la de
apoderarde del mayor ttlrritorio posible.
Eso .e~ hablar en plata¡ eso es decir la verdad de la~
exped1c10n_es del So?&lt;;ián, de los ataques á Zanzibar d~
~s prtketdidos aux1l1os á_ los italianos humillados' por
_en~ ic , e 1os levantamientos de .Tameson y de las aspir~cwnes de la principal colonia sud africana
St el Marqués de Salisbury no da solemne ~entís á t.-il~s ~everac1on~8, prep.lrense á la lucha todos los que de•
aNgun modo se rn~resan en la poge.iión del Continente
egro. Ya saben a.que atenerse.

:C

rll

7 de Enero de 1897.

X.X.X.

OTRO PAGO DE $5,000.00 DE "LA MUTUA"

:E;N GUANAJUATO.

Guanajuato á 19 de Diciembre de 1896
Sr. D. Carlos Sommer Director General de ;,La Mutua.,,.
México.
?lluy señor mío:
J!oy 10:e ha sido pagada la suma de cinco mil PºSOQ
($o,b000) importe d_e la p'iliz~ núm. 285,9-12 bajo la ~ual
esta a a~egurado m1 finado hijo Guillermo Goerne
b ~actividad Y eficacia con que h&lt;1. ex:peditado 1~ prue"as e mue::e el Sr. D. ~nrique Meyenberg, Agente d~
h LtMhtua en esta Cap1tal y la prontitud con que se m-'
a ec o el pago, confirman el merecido crédito de u·,
gozatesa benéfica Y poderosa institución que usted di""~H:_
men e representa en esta República.
"' ·
Da vd: atto. S. S.-L. GoRE~E..

DOMINGO 10 DE E'NERO OF ,897
La aJ)Ot~osisde Sarah Bernhardt.

¡Sarah!
¿Quién no la conoce?
¿A qué cortijo, á qué hogar por humilde é ignorado qnP.
sea no llega su nombre y el eco de su gloria sin ocasu?
Ha mucho que la gran trágica se desposó con la fama y la
historia del arte la ha colocado )'ª en el templo de los inmortales al lado de Talma y de Rache!.
Vistoriano Sardou, el viejo dramaturgo, el rey del artificio escénico ha escrito para ella sus roejores obras. París y América. han delirado de entusiasmo á sus plantas
y la manifestación que el gran mundo intelectual de la
metrópoli de Francia acaba de hacer á su gloria, á nadie
sorprende.
Nos ocuparemos de esta manifestación efectuada el 9
de Diciembre último, porque la reputamos casi como un
acontecimiento local, primero, y luego porque es el asunto del día en la ciudad cerebro de Europa.
¿Un acontecimiento casi local? dirán ustedes -Sin duda, responderemos: Sarah Bernhardt estuvo en México
no ha muchos años, en todo el apogeo de su gloria. Trabajó en el teatro Nacional henchido de espectadores locos de entusiasmo. Nuestros poetas la cantaron y uno de
ellos, Peón del Valle, recibió su beso, el beso de aquellos
labios gloriosos. como premio de los versos que dijera en
su loor. Todo el México artístico y literario aclamó á la
gran trá¡ó.ca y en su camino de luz muchos corazones mexicanos la han seguido.
Un acontecimiento europeo.?
Sin duda tambien: Desde luego los acontecimientos parisienses son acontecimientos europeos y Paris ha deliraq.o de entusiasmo como el sabe delirar.
El nombre de la divina actriz ha volado de boca en boboca y aun se habla de un fabricante ingeiúoso que ha
ideado un jugete de sorpresa que recuerda el chasco que
se.lle.v.a.ron los admirad.ores de Sarah cuando intenta.ron
que el gobierno la condecorase. con la gran cruz de la Legión de Honor, honra que no podía naturalmente discernirsele en razón de su sexo. Este jugete nos recuerda las
mil pequeí'las invenciones del mismo género á que dió
lugar la popularidad de Boulanger y· si ambos nombres
pueden asociarse en el recuerdo de los grandes entusiasmos parisienses, se verá desde luego que no exajeramos al asentar la frase arriba leida: ·'Paría ha delirado
de entusiasmo ante Sarah.»
Pero reseñemos y para esto, demos á continuación debidamente traducido el eiguiente artículo de una revista
francesa:
"Rache!, dicen los murmuradores. no fué festejad:\
así. Rchel, no ¡;canó tampoco los dollars que Sarah ha
obtenido en América: Los tiempos y las costumbres han
cambiado. En gloria como en dinero el fin qe este siglo
paga más liberalmente qne se pagaba en sus medianías.»
"La fiesta del 9 de Diciembre no exaltó empero á Sarah
Bernhardt por encima de Rache!. Sarah Bernhardt se ha
beneficiado de la prodigalidad de una época que no sabe ya
casi contar ni medir; he aquí todo el alcance de las mur,
muraciones de los eAcepticos, á los cuales podría responderse. "Si Rache] vi viese sería festejada así"
Y además, bien mirado, cuales han sido las exajeraciones que marcaron esa fiesta organizada en honor de la
primer artista dramática de la actualidad, por sus amigos?
El número de los amigos de 8arah Bernhardt fué por
ventura excesivo? Sin duda había ahí al lado de los admiradores sinceros, SnobR: los hay en todas partes.-Se
abusó de la publicidad? Dirijír este reproche á Sarah
Bernhardt y á sus ad1niradores del mundo dé la prensa,
no sería serio.-Fué demasiado esquisito el banquete dado en su honor en el gra.i llotel donde se efectuó la manifestacion? y por último, en el Teatro del Renacimiento,
en la función de gala, Fedra fué demasiado elocuente en
sus maldiciones, y Posthumia demasiado trágica en su
dolor? Ser(an dignas de risa tales críticas. Samh merecía una manifestación semejante y le fué discernida.
· Cuando la gran trágica descendió del primer piso del
Gran Hotel á ia sala del 7..odiaco donde se habían levan•
tado las mesas llenas de flores del banquete, los quinientos convida1os qu_e la_ e~raban batieron palmas frenéticamente, S1 hubieseis visto á Sarah con su luenao traje
blanco guarnecido de encajes de Inglaterra, bordado de
chinchí11a, recamado de oro, deslizarse á lo largo de la
rampa de la escalera con la flexibilidad harmoniosa que
es su secreto, vosotros también la hubierais aclamado, como aplaudís en el teatro lu imprevisto de sus nobles gestos v la gracia de sus nobles actitudes.
. Victoriano f3a:rdou, coloc_ad~ á la derecha de su gloriosa
mtérprete, elogió en un brm¡hs (véase el g:abado relati•
YO). 11á la artista sin rival, á la soberana indiscutible del
arte dramático, á la grande y buenaSarah.» Podía Victoi:fano Sardou escatimar el elogio á la que ha sido Fedora
La Tosca y Gismonda?
'
La i?ventad de )as escuelas ofreció un laurel y dijo un
cumphdo á la actriz; fué este el homenaje de ,.Ja juventud
efímera á la juventud eterna,,-Por último los académico~-poetas (véase la ilustración relativa) que habían escrito versos para el Czar y la Czarina, recitaron 1í Sarah
Bernbardt sonetos:
¿Qué hubo de excesivo en todo esto? El homenajé fué
grande, pero la actriz es inmensa!
EL PRINCIPE KHEV:E;NHULI.ER
El jue!es en la mañana llegó á esta Capital el príncipe
Kevenhuller que hace ya treinta años combatió en México, con valor á toda prueba, al lado de Maximiliano ?.\o
trae el príncipe: misión alguna oficial; su viaje es de· me?"? recreo y le acompaña su esposa, distingtúda y hermos1s1ma dama.
Muchos recuerdos deben encontrarlo por todas partes
en un-país donde pas6 el épico periodo de las tremendas
luchas entre el Imperio y la Rep1íblica y donde tantas
veces puso á prueba su brío y su denuedo.
Ese país por su parte lo recibe afectuosament-e
Sea bien venido y halle en la vieja México todo lo que
pueda hacer su estancia agradable.

19

EL MUNDO

EL PRINCIPE KHEVENHULLER.

El "Three Friends."
Aunque El Mundo diario publicó va el grabado de este
buque al cual tocó en suerte sostenér la primera escaramuza naval con un buque espaflol en aguas de Cuba, damos la fotografía que inmediata hallarán nuestros lectores, J?Orque está más detallada y mejor hecha que la
anterior.
PAGINAS FILOSOFICAS.
LA GUERRA.

Sólo con pensar en esa palabra, la guerra. me conturbo
todo, como si me hablasen de brujería, de inquisición, de
una cosa lejana, acabada, abominable, monstruosa, contra naturaleza.
Cuando oímos hablar de antrop6fa~os, sonreímos con
o~ullo, proclamando nuestra superioridad sobre esos salva¡es. ¿Cuáles son los salvajes, los verdadPros salvajes'?
Los que pelean para comerse á los vencidos, ó los que
pelean por matar, nada más que poi matar?
Los soldados que corren entre los pinos, por la plava
están destinados á la muerte, como las manadas de car'.
neros que un carnicero conduce por la.s carreteras. Irán
á caer en una llanura, con el cráneo partido de un sablazo ó el pecho agujereado por una bala; y son jóvenes que
p_odrían trabajar, producir, ser útiles. Sus padres son anCl~nos y pobres; sus madres, que por espacio de veinte
anos los han a~ado y adorado como las madres, recibirán dentro de seis meses, ó de un año tal vez la noticia
de que su hijq,_el hijo cria_do con tanto trabajo, con tanto gasto y carmo, fué arroJado á un agujero como nn perro muerto, después de haber sido despanzurrado por una
bomba y pisoteado, aplastado, hecho jigote por las patas
d 0 los cab~ll?s· ¿Por qué han matado á su hijo, á su buen
mozo, su umca esperanza, su orgullo, su vida? No losa- .
be. ¿Por qué?
¡La guerra! ...... ¡Batirse! ....... ¡Matarse!...... ¡Asesinar
~om~res! ...... Y ~ºY,. en nuestra época, con nuestra civilización, con la ciencia y el grado de filosofía á que se cree
llegado el genio bumanu, tenemos escuelas en las que se
aprentie á matar, á matar desde muy lejos, con perfección,_mucha genw de un golpe, á matar miserables hombres mocentes, cargados de familia y excentos de toda
co'ndena judicial.
Y lo I?ás asombroso es que el pueblo no se alza contm
los Gobiernos. ¿Cuál es la diferencia que existe entre las
mona~qnías y las Repúblicas? Lo más asombroso es- que
la sociedad en masa no se subleva á la sola palabra de
guerra.
¡Ah! S~empre gravitará sobre nosotros el peso de antigui1:S y odiosas costumbres, de preocupaciones criminales
de 1de3!! feroces de n_uestros b_árbaros ~buelos, porque so'.
mos an_1m3:les y segmremos siendo arumales dominados
por el mstmto y que nada transforma.
¿Nos~ ha1:&gt;ría apedreado ,í cualquiera otro que Víctor
Hugo s1 hubiese lanzado este soberbio grito de libertad y
de verdad:
«Hoy día lhima.se la fuerza violencia, y comienza ájuzgarse; la gll:erra esrá Pncamiada. 1:3- civi~zación acudiend~ á la queJa del gé_nero humano. mstru)e el procesocrimmal de los conquistadores y capitanes. Los pueblos lle·
gan á comprender que el engrandécimiento de un crimen
no represent,a su diminución¡ que si matar es un crimen
matar mucho no puede ser la CÍl"'unstancia at-enuante'¡

que si robar es una vergüenza, invadir no puede ser una
gloria.
.
«¡A.h! ¡Proclamemos estas verdades absolutas; deshonremos á la guerra'?n
Cólera vana; indignación de poeta. La guerra se venera más que nunca.
Un artista Liabil en esta materia, un matador de genio,
.M. de 1\foltke, respondió un d:a á los delegados de la paz
las singulares palabras que v,in á leerse:
'·La guerra es santa~ imtitucic',ndivina; es una de las sagradas leyes del munao: mantiene en el ánimo del hombre todos los grandes y nobles sentimientos: el honor, el
desinterés, la l'irtud, el ,·alor, y, en una palabra, le impide caer en el nuís asqueroso materialismo "
Llega la guerra. En seis meses los Generales han destruido veiute a.iios de esfuer.ws, de paciencia y de genio.
¡Eso es lo que se llama no caer en el m.ís asqueroso materialismo!
Así, pues, reunirse en rebaños de cuatrocientos mil
hombres; andar de día y de noche sin descanso; no pensar en nada, ni estudiar nada¡ no aprender nada, ni leer,
ni ser útil á nadie; pudrirse de suciedad, dormir en el
fango, vivir como las bestias, en continuo atontamiento;
saquear ciudades, incendiar aldeas; esquilmar á los pueblo:,¡ dar luégo con otra. aglomereción de carne humana,
arrojarse sobre ella, formar lngos de sangre, llanuras de
carne machacada, mezclada con tierra fangosa y ennojecida; montones de cad,íveres¡ quedarse sin brazos ó sin
piernas; perder el cerebro sin provecho de nadie, y reventar en un rincón del campo, mientras vuestros padres,
vuestra mujer y vuestro:, hijos se mueren de hambre.
¡Eso es lo que ,e lla¡na no caer en el más asqueroso materialismo!
Hemos visto la guerra. Hemos visto á los hombres
convertidos en irracionales; enloquecidos, matar por gusto, por terror, por altanería, por ostentación. ()uando el
derecho iio existe, cuando la ley ña muerto y ha desaparecido toda noción de justicia, hemos visto fusilar á inocentes, hallados en un camino y considerados como sospechosos, porque tenían miedo. Hemo visto matar á los
perros encadenados a la puerta de sus amos, para ensayar revólYers nuevos; hemos vistó ametrallar, por distracci ·m, unas v11cas tendidas en un campo, sin razón alguna, por disparar tiros y divertirse.
¡ Es&lt;.1 se llama no caer en el más asqueroso materialismo!
Entrar en un país, matar al hombre que defiende su
casa porque está vestido con una blusa y no lleva un kepis en la cabeza; incendiar las habitaciones de los miserables que carecen de pan¡ romper muebles 6 robarlos;
beberse el vino qm~ se encuentra en las bodegas; violar
á las mujeres que se encuentran en la calle¡ quemar millones de pesos en pólvora, y dejar en pos de sf la miseria y· la cólera! ¡Eso se llama no caer en el más asqueroso materialismo!
¿Qué han hecho para probar siquiera un poco de inteligencia los hombres de guerra? Nada. ¿Qué han inventado? Cañones y fusilería náda más.
¿No ha hecho m,ís en favor del hombre el inventor de
la carretilla, con la sencilla y práctica idea de ajustar una
rueda á dos palos, que el inventor de las fortificaciones
modernas?
¿Qué nos queda de Grecia? Libros y mármoles, ¿Es
grande por haber vencido ó por haber producido?
¿Acaso la invasión de los persas le impidió caer en el
más asqueroso materialismo?
¿Fueron las invasio11es de los bárbatos las que salvaron
y regeneraron á Roma?
¿Continuó por acaso Napoleón I el gran movimiento intelectual que comenzaron los filósofos al finalizar el siglo
pasado?
·
Sí, sí; ya que los Gobiernos se arrogan de tal modo el
derecho de muerte sobre los pueblos, nada de particular
hay en que á ve~s los pueblos se arroguen el derecho de
muerte sobre los Gobiernos.
Se defienden, están en la razón. Nadie tiene el derecho
absoluto de gobernará los demás. Sólo puede ha&lt;:t!rse en
bien de aquellos á quienes se dirige. Sea quien fuer.i el
que gobierne, tie11e el mismo deber de evitar la guerra
que el capitán de un buque el de evitar el naufragio.
Cuando un capitán ha perdido su nave, es juzgauo y
~onden~do si se le reconoce culpable de negligencia ó de
rncapacidad.
¿Por qué no juzgar á los Gobiernos que declaran una
guerra? Si los pueblos lo comprendiesen; si ellos mismos
hiciesen justicia de los poderes mortíferos; si se ne¡m11en
á dejarse matar sin ra1.6n; si empleasen sus armas contra
aquellos que se las dieron para matar, aquel día haoría
muerto la guerm...... ¡Pero ese día no hade llegar!
G. deM.

EL THREE FRIENDS.

�DOMINGO 1'&gt; t'E ENERO DE 1897

RL MUNDO
20

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EL MUNDO

DOMINGO 10 DE ENERO DE 1Sg7

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(V6aac el Articulo ralatlvo.)

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EL MUNDO

22

DOMINGO

EL SPORT DE MODA:
1

DAMAS FLORETISTAS.

Hace pocos años aún el
Bp&lt;rrt en México era algo exótico de lo que tales y c~a~es
individuos que habían via¡ado por Europa, tenían sólo
noticia. Viósele después con
•.
cierta prevención, como tarea de desocupados, impropia de gente seria. I.a prevención y el desagrado aumentaron cuando el entusiasmo por los diversos ~jercicios deportivos extendió su
esfera de acción á las mujeres, y los moralistas adustos
y-los teorizantes rígidos lanzaron su anatema ,sobre las
jóvenes que con el apasi~namiento de la edad y cautivadas por la hermosura de los
ejercicios físicos, dedicáronse ó. ellos. .
.
.
Hubo qU1en ¡uzgase mcompatible la delicadeza y
recato de una seíiorita con
su dedicación á los pasatiempos deportivos Y. la despe~tiva palabra manmacho salió
de'muchos labios que se plegaban desdeñosamente.
Han variado los tiempos
desde entonces. Em.pezóse
por pensar que dadas las ac--·"'=::A•
tuales condiciones físicas de
~
~
las razas, de la latina sobre
todo, que es la última flora~~
ción pomposa de una rama
próxima á marchitarse, era
-mdispensable para restablecer el roto equilibrio entre el
sister¡my la parte moral, la
regresión á aquellas hermosas costumbres de los antiguos que daban al César lo
que es del César y á Dios lo
que es de Dios, es decir, su
adecuado pasto al intelecto y
su pasto no menos adecuado
al cuerpo cuyas energías acrecían los juegos atléticos
en el glurioso curso de las
heroicas olimpiadas. Fueron
aquellas razas duras á la adversidad y á la lucha, y así
potentes para &lt;'~grimir las
armas en la batalla como para contender en la liza de las
escuelas filosófiras.
I.a fuerza, la belleza de la
forma, las ciencins metafísicas y las ciencias natµra!es
fueron, con la pot&gt;sía línea
y el poema grandioso, sus
cultos, y no descuidando ni
el justo tributo al espíritu
ni el justo tributo á la materia, conservaron la sana
alegría de vivir, de sentirse inteligentos y ágiles, alegrfa
que ,y,n•t!~·1.ye u~o de los más hermosos dones de Dios y
que después perdieron los humanos.
Más substituyó el Dios de sacrifüio y abnegación á los
alegres dioses del Olimpo enamorados de la plástica, que
apuraban con sus divinas cónyuges el rico jugo de las vifías en los banquetes célicos. Predicaban los sacerdotes
el advenimiento y el reinado de un Dios lleno de dolores,
muerto en la cruz, al cual debía imitarse, y la alegría
emigró de la tierra y al hambre .de vigor substituyó el
hambre de penitencia. Empero la guerra siguió siendo
la ocupaci6n predilecta de los pueblos; se peleaba por un
ideal nuevo, pero se peleaba en fin y los penosos ejercicios que las grandes bregas épicas exigfan, continuaban
vigorizando los cuerpos, continuaban criando atletas. Llegó empero un día en que Ja faz de las cosas volvió á cambiar. La ávidez del placer se apoderaba más que nunca
de los ánimos, la literatura aguijoneaba las imaginaciones, la orgía mataba las virilidades y una reina pálida,
una triste desconocida, la Neurosis, extendía por doquiera su f(inebre imperio. A la moda de ser fuerte substituyó la moda de ser debil, de languidecer el~ntemente
y hubo lozanas hembras que recurriesen al vrnagre para
atenuar los frescos colores de su tez y que anhelasen la
tisis como aristocriítico desenlace de una vida valetuciinaria de palpitante actualidad.
Nuestra generación es hija de esa generación que se
-desesperó con \Verther, que blasfemó con Don Juan, que
se embriagó con Musset y lloró :ficticios dolores con Espronceda. Nuestro&amp; padres y abuelos derrocharon la herencia de salud y de vigor que les cupiera en suerte, y como en la vía del derroche nadie se detiene, dilapidaron
también la nuestra y henos aquí á los latinos vueltos
unos mezquinos seres, cuyo cerebro at-0rmenta la anemia,
cuyos nervios azota la neurosis, cuyo estómago mata, la
dispepsia: míseros legatarios de unos capitalistas que hicieron derroche de la herencia de centenares de genera,.
ciones...... Henos aquí, hombres impotente~, mujeres
anémicas, procreando para dar al mundo un continuente
impuro de mezquinos -seres......
ºI.a considerarión de tal miseria debía acabar por influir en los animos y lo consiguió: el único remedio esta. ba en el ejercicio fícico, en respetar de nuevo los fueros
de la naturaleza y los moralistas austeros acabaron por
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Es reina del mundo. Sin perder su belleza ha conquistado
la fuerza; b:i.jo S? enagüilla
negra a van za hrpierna firme,
y bajo su~ hombreras los brazos redondos se extienden
potentes.
Aun no se ha desvanecido
en sus labios la sonrisa que
saluda, aparece una morena
. vestida de la misma suerte é
igualmente esbelta y gallarda, y el a."alt-0 da principio
con el encantador preliminar
de la m1m1lla. Manos fuer~
tes son las que i;;ostienen l~s
aceros, q ne ya avanzan, ya se
inclinan, ya se levantan, ya
culebrean como centellas, ya
chocan chispeando. Por los
rostros corre el sndor, brillan
los ojos, el rosaestallaen las
mejillas y en los labios.
.
Hay en rededorungrans1lencio alte:rado sólo por el
chasquido de lashojasdeaceero ó por el «tuu,che» pronunciado breve y secamente por
alguna de las contendientes ........ .
Cuando después de saludarse clavan sus floretes en
tierra, es uno é indescriptible
el ¡hurra! que cien bocas rosadas de espectadoras lanzan
al-viento.
Las dos divinas amazonas
desaparecen tras el pesado
purtie:r y las substituye una
más, sola, sonriente como
ellas. Esta entrégase á ejercicios de florete y á gimnasias diversas con no menos
atingencia y brío. Clava la
punta de su acero en el blanco movil, alardea de firmeza de pulso y á cada triunfo
saluda.
Y surge la contendiente
mefistofélica, vestida de rojo retador, que lidia con ella
y que tras poderosos asaltos
reposa olímpica con la espada en la diestra, y á ambas
reemplazan dos nuevas luchadoras que, disputándose
el premio de la fuerza, se agitan sin descanso hasta que
rueda una, vencida, á los pies
de la otra..... ... .

*

EL "SPORT" DE MODA.- Tregua.

deponer el ceño adusto, y el sport visto antes de reojo
penetró triunfante en las costumbres.
A la amazona gallarda que paseaba su anemia por las
alamedas en alas de un brioso troton, substituyó la ciclista esbelta, enemiga del reposo. Vino con esta la patinadora ágil y donairosa, asomó después la miembro de un
club atlético y llegó por último la esgrimidóra. El hombre que habfa ya recorrido estas etapas, enamorado nuevamente de los colores sanos y de las formas robustas,
tendió la mano á la compañera de su vida y la ayudó á
iniciarse en la gran vía de la regeneración.
Y ahora........ .
El invierno llega envuelto en sn jaique de brumas,
blanqueando prados y matando savias y hojas ........ .
Mas no veréis por eso á la elegante señorita, hundida
en somnolencia vaga en el tibio rinconcito del budoir.
Mas que buscarla ahí para el /t'/e á téte confidencial que
cuchichéa entre sorbo y sorbo de té, venid conmigo, lectores, y os mostraré un espectáculo del todo nuevo y cautivador.
Dónde eetamos?
En México, en Paris, en Nueva York.?
Pschel Qué importa! Donde querais.
Es un salón espléndidamente :.luminado. A lo largo
de un muro corre una ancha cinta de madera, especie de
plataforma que deja una zona paralela donde hay alineados numerosos asientos ocupados todos por encantadoras
damas.
En los muros, grandes trofeos de armas rutilantes. En
sitio preferente del fondo del salón un estrado para jueces con faldas, y cerca de él una puertecilla velada por
elegante portier.
Vibra agudo un timbre y el po11ier se le,·ant.a y una
j6ven alta, divinamente esbelta, vi~tienclo sencillo pero
hermoso traje de esgrimidor-a, avanza y se coloca enmedio de la plataforma sonriendo bajo la rejilla de su visera á los aplausos entusiastas de la concurrencia. No esya
la anámica marquesita á quien el melenudo doctor del
ano de 30 recetaba reconstituyentes. Es una rozmro.nte
rubia, á través de cuyo peto blanco en el que se d~taca
un corazón, late el de carne, -pletórico de vida. Calza
guante mullido de asalto, amplia manopla que arroja al
suelo con garbo. Quítase la VIsera y sonríe complacida.

**
¡,Fantástico'?
No por cierto, lectoras
mías; la esgrima gana terreno entre el btlllo sexo, y en
México mismo hay en la actualidad hermorns y distinguidas damas que son sus
devotas.
Por lo demás ( y esto os lo
digo confidencialmente) no
sólo fortifica, no sólo vigoriza y distrae...... es enemigo
de la obesidad, como podéis verlo por las siguientes líneas de una pluma verídica, que he separado para vosotras:
Jacquarina, la famosa profesora de florete y sable, en
uno de los clubs atléticos de Chicago, dice que cualquiera
mujer gorda que quiera perder la obesidad, no tiene más
que dedicarse á la práctica de la esgrima.
La simpática tiradora es esbelta, bien formada, no parece pesar más de 140 libras, y sin embargo, pesa 193.
Nada le produce cansancio, nunca ha temdo un dolor
de cabeza; su cutis tiene la suavidad de la seda y la blancura del mármol, y sus mejillas están teñidas de suave·
carmín.
Jacquarina nació en la Baja California, y desde muy
nifla gustó de los placeres del sport. Ha tomado parte en,
muchos asaltos con muy buenos tiradores, y la Yictoria
ha estado siempre de su parte.
Actualmente se prepara para un asalto con el capiMn
Javier Orlofsky, excelente tirador del ejército ruso, siendo la apuesta de mil pesos.
-l;a e ~ es el mejor ejercicio para la mujer-dice
Jacquarina-y dedicándose á ese género de .~p&lt;1rt, se evita
la mala conformación del pecho ó de la espalda. Lá esgrima hace á la mujer graciosa, bien formada, sana y elegante; hace la respiración fácil y evita las desagradables
arrugas que algunas veces aparecen en la boca y en la nariz. Una mujer que tira el florete, economiza seguramente dinero en polvo y colorete. En una ocasión visité una
escuela donde había 300 muchachas, todos las cuales se·
dedicaban al ejercicio de la esgrima. Ni una sola de aquellas jóvenes tenía el semblante pálido ó los ojos tristes.
Todas tenían muy buen color; estaban muy robustas; en
:fin, rebosaban salud.
Cuando cumplí nueve años-continuó Jaoqnarina-estaba yo tnuy delg.ada, muy pálida, parecía que estaba yo
amenazada de tísis. Los médicos recomendaron á mi madre que me mandara al Sur, á pasar el ill\'ierno · pero mamá dJjo que nó; que con ~ esgrima me iba á 'curar. Y
efect1vamente, antes de seIS meses estaba yo en vías de
restablecimi!lnto. Mire usted, tiente aquí, no le dé pena_
Tpda soy musculos, y por más que usted quiera no podr,í darme un pellisco.
'
Miss .Jacquarina tiene una academia para señoritas, á.

•

10

DE ENE.~R=O~D:E~•:_:8::9!7========,;===========E;,,,L=M=U=N=Il0
=~======="==================:a
=3~

Al darse cuenta de esta
particularidad, se retira,
miray sonríe......
.
La herida que habíá
besado, inocente, era, vista á travéz de las transparencias de la camisa, la rosa tinta del seno de Marieta..... .

h-::--"=

• 1

¡_

}~':I-

•. ,,:·~\ ~;~ ~ 't. ~- .

-....ot-

Una

cueatión impor•
tante.

El doctor Audiffreut,
uno de los continuadores
de Augusto Comte, ha
consagrado al desarme
universal un estudio interesante. Un periódico
de San Petersburgo no
vacila en asociarse sin
restricciones á la idea de
la neutralización de Alsa...
cia-Lorena.
.Ese periódico admite
r:, "'
con el Doctor Audifftent
; ,~
:; .....
que al estudiar los antece,''ff:_..." ~
dentes hisóricos y las cos' .. ~· ¡~) ;;. ,,
tumbres de los pueblos
anexados á Prusia en 1817,
~~";-1-~:;....
se ve claramente que Alsacia ha sido siempre una
de estas pequeñas nacio- .........-~-....
nalidades con caracter
acentuado y vida propia.
bi-las -necesidades- defensiYas que presidieron
~~
·'
"
""i""
á la form!lción de los gran......-- J;.,,.,.
des Estados han impedi....
ho á veces el respeto á la
autonomía de las peque,
\.--~ .,. :.
íias nacionalidades, tal
·.'/,\''!.----vez ~ea llegado el tiempo
en que la conveniencia general vea en ese mismo
f~respetó la garantía de una
paz duradera.
Así se llegaría á suprimir en la política europea
• ' ... h•-••, , .•,;,r, ... ,.,., •~" ,..., ..
un factor de ininteligen,
cías y odios y·nna fuente
EL "SPORT" DE, MODA.-En guardia.
perenne de conflictos internacionales..
Es indudablemente un síntoma que verán con buenos
la que asisten más de 50 jóvenes de la mejor sociedad de
Chicago.
ojos los hombres de progreso, la difusión y la aceptación
La simpáticafeacing mistre.qs, dice que vale más un mes generalizada caba vez más de estas ideas antes considerade esgrima, que cien botellas de Emulsión de Scott.
das como paradojales y absurdas.
~

r~

.

~~:-;

•

rante 160 6 180 añ~ nos ha tenido engañados como á mi•
serables chinos.
Dijo y afirmó el célebre escritor francés que el elefante
no reproducía mientras estaba cautivo, y ahora salimos
con que una seil.ora elefantina, que no tenía mucha más.
libertad que la que gozan las oposiciont&gt;s en ciertas provincias de ciertos países, y algunos periodistas independientes de otras ciertas localidades rurales, ha dado á luz
un pelón, y digo pelón, porque, según he sabido, el E!lefante es en los paquidermos casi lo que el célebre Cristmo
Marto¡¡ era en la raza de los de¡¡cendi.:ntes de Adan, un
barbilatt1piil.o.
No he de ocuparme, ciertamente de los usos y costumbres de estos apreciables paquidermos, por más que
su vida pacífica y honrada lo mereciese, y much9; no:
este no es un párrafo de Historia Natural, ni á mis lectores les interesaría mayormente el que yo les contase lo
que de sobra olvidado tendrán, respecto á ese animal que
si en la antigüedad fué casi un semi-dios, hoy sirve para
que con sus defensas nos entretengamos, eehando unas
carambolas y haciendo un casin.
Quiero, unicamerite, apoyándome en un artículo que
encuentro en La Nature, desvirtuar la opinión erónea del
primero de-los naturalistas franceses y volver por la reputación y dignidad de nombre del elefante, que lo IDÍs,.
mo en la soledad de los bosques como emnedio del bullicio de las ciudades, cumple con ~l precepto evangélico:
crescite el multiplicamini.
.
·
¡Pues no faltaría mas, sinó que la dura suerte del cautiverio le obligase á perder su nombre, á extinguir su raza teniendo que pasar á la historia como ha p~ado el
megaterio y oros animales prehistóricos: en calidad de
estampa zoológica,
.Dnm lex sed lea:: Dios lo creó, Noé lo recoleccionó, y el
paquidermo sigue cumpliendo á mara.villa su ruisión.

~f.;~::

_M&lt;#""

···i;f
f

MUERTE DE UN NIKO PRECOZ.

.••

.

*

**
¿Ya lo veis?
Valía la pena de que EL MUNDO os ofreciera. los hermosos grabados que encuadran estas lineas y ahora, para
concluir, ahí va un primoroso cuentecillo de Catulo Méndes que parece escrito para remate de notas como las
pnlsentes:
Y resolvieron, 1.1arieta y Mariana, terminar la querella
con un duelo ,í muerte. ·
La situación era por demás insostenible.
Puesto que el amado no quería renunciar ni á la una ni
,í la otra. (¡Oh! cuánto le elogio y le envidio...... ) y puesto que no· podían resigna~e á la cruel compartición, lo
mejor era recurrir á un término sangriento.
A )Iariana ó á l\farieta pertenecería por entero el viudo de Marieta ó Mariana.
¡Todo está acordado! ¡Armas, el florete! ¿Sitio? este
mismo bud&amp;ir; testigo, la Providencia; y por padrinos,
las imágenes de las dos combatientes reproducidas en los
efpejos de Venecia, enguirnaldados de verdes ramas donde se ven las colombinas besar las máscaras de arlequín.
J◄:n un instante estuvieron desvestidas.
Mariana no conservaba más que su fina camisa de Alenzón y su pantalón de seda azul.
En guardia....... .
Las hermosas combatientaa se consideraron antes de
cruzar los aceros, y se encontraron, con los hombros y
brazos desnudos, bellas, deliciosamente seductoras!
¡Oh! y una de ellas, dentro de un momento, estaría
eonyertida en forma inerte y fría, á la que ni aun los besos harían estremecer!!
A causa de su misma belleza, la rabia les llenaba el corazón, aunque menos violenta en Mariana, que admirando ·í su adversario reflejaba en sus ojos la ternura.
Eu guardia..... .
Cruzados los hierros, el combate empezó feroz, encarnizado, encantador.
L,,s diIDÍnutos pies calzados con elegantes pantuflas
golpeaban el tapiz.
Los inflamentos producidos por el aire exageraban la
anchura de los pantalonee.
Los brazos de nieve y rosa se tenq.ían, y el resoplido
de las gargantas anhelantes se oía.
¡}1ari:ma lanzó un grito!
Había creído ver sangre en el pecho de su rival.
:--in duda la había herido: matado tal vez..... .
Lanzando el armase precipitó sobre Marieta, y llena
de arrt&gt;pentimiento se puso á besar, llorando, la herida
qué había ocasíonado.
Puede ser pensase ella,_á causa de ciertos recuerdos de
lectura,. que cu.raría_á..su víctima, aspirando-Ja ·sangre de
lá herida!
Y su creencia en la eficacia ael -remedio ~robu...c:t.ecía
ar obse:rvarque.. Mari.eta ·áét.ualmente parecía no experin,entar dolor alguno, respirando á gusto, un poco
fuerte.
U na cosa sola sorprendía á Mariana, y era el no sentir
bajo sus labios la humedad de la sangre.

Procreación del Elef"ante,
¿De quién va á fiarse uno, ei hasta los príncipes de la
ciencia nos engañan?
Buffon, con Plinio el joven y Linneo, es el naturalista que con más renombre ha pasado á la historia, y du-

No ha muchos días falleció en Springfield (Illinois,)
E. U., un niñito, hijo de los esposos Tilson. Este niflo.era nn prodigio. Aunque-no tenía sino 16 meses su
estatura era de tres pies ingleses, y su peso de 57 libras y
ya sabía hablar.
ERRORES EN LOS 00:IIPUTOS.

El cósto del canal de Manchester se calcul6 en. ···••d·
$28. 750,000, pero se habían gastado cerca de $80.000,000
antes de que estuviera listo para utilizarse.
La comisión internacional informó en 1856 que el costo del canal de de Suez no pasaría de40,000,000; pero había costado cerca de $94.500,000 sin contar la construcción gratuita por el Kedive de Egipto, de Faros, la limpieza de puertos, dinero adelantado sin devengar interés,
y donativo de trabajadores forzados, que por todo montó á $20,000,000 más. Los ingenieros estuvieron un año
entero recogiendo datos para su informe sobre el ferrocarril en el Congo, (Africa). Dijeron 9.ue se podría C'Onstruir la lfnea por $ ó.000,000. Ahora dicen que se necesitará de 12.000,000 á 15,000.000.
Los equivocados cálculos sobre el costo.
del canal de Panamá,
por poco hacen fracasar la empresa antes
de que el robo por mayor completara su ruina. Las fortalezas del
río Meuse, :gresupuestadas en $4.500,000,
costaron más del triple de esa cantidad.
El canal de Corinto
'Í J
costó $12.000,000 en
I /'
vez de los $ 6.000,600
!
que se había tenido
·'
por suficientes para el
caso. Un puerto y 1m
camino de hierroen la
\
isla de la Reunión consumieron $13.000,000,
cuando el costo se hab r.Qa ocultado en
$6.800,000. El ferrocarril del Senegal que
debía completarse por
$ 2.600,000, absorvió
$9.000,000, y el otro de
Langson en .Tonquin,
Asia, que no debía de
pasar de medio IDÍllon de pesos, costó
á la Tesorería de Francia $4.367,790.

\

.

:':¡;~

..

EL" SPORT" DE MODA.- Vencida!

Las setent.a. y dos razas que habitan el
mundo se comunican
en 3004 lenguas diferentes, y profesan como 1000 religiones. El
número de hombres y
mujeres es casi igual,
y su longevidad media
de 38 años; como una.
tercera parte de la población muere antes,
de alcanzar 17 años.

�DOMINGO

10

DE ENERO DE 1897

DOMINGO

10

DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

==

~a apctecsis de $aralt {@Hnltardt.

&amp;l Jtom~no_ge ae los poetas.
El Brindis de Victoriano Sardou. (Véa~e el artículo relativo)

25

�EL MUNDO

DOMINGO 10 DE ENERO DE 18971

sobre su lira. La araña como una mmensa ploco; multitud de zancudas costado
mada de cristal se descolgaba largamente .del techo, y
de espigados tarsos salta- cada
vez que u~ carruaje estremecía el salón con su esban locamente persi- candalt
,so rodar sobre las piedras de la calle, interrumpía
guiendo langostas de río; el
silencio con el tintineo de sus prismas ~onoros..El r~una nube de pajaritos de
Pleyel, abierta su bocaza !1e made~, reíasm rm~ua se abatía sobre los quísimo
ribazos ó erraba á flor do haciendo ju~ar sobre su 1 ~ hilera de dientes ese átomo de luz que siempre existe disuelto en t&lt;?da &lt;:bscur~dad.
de agua en vuelo sesgado Parecía
una inmensa cabeza de hptentote nsueno. Le3anos
y raudo, y esparcidas al relojes daban
campanadas cuyos ecos se colaban por lasaca.so, como flores vivas junturas de puertas
ventanas, y resbalando sobre la alde la fauna acuátil, estó- fombra de Bruselas X
iban á perderse en las demás habitalidas y pensativas, er.
guíanse á lo lejos las gar- ciones. Luego...... nuevamente el silencio.
Dieron las tres, y una de las puertas se entreabrió y pezas de cuello enhiesto y netró
en el salón una sombra, lentamente, arrastrándoselírico, garzas blancas, garzas azules, gartas rosa- como un gnomo curioso que camina con precauci6n para
das, garzas morenas de no hacer ruido. Subió al piano, y caminando .sobre el tedelicioso tono plombagi- clado, P,rodujo una escala im~rlec~·t;, Probableme~tt: le
no, todas hermosas, indo- disgustó al gnomo su poca disposic10n para la mus1ca,
porque inmediatamente se .alejó y fué á esconderse á un&lt;&gt;
lentes y solitarias.
En el cielo nublado es- de los sillones.
Poco después se estremeció el aire encajonado del salón.
plendía una encantadora
semi-luz de luna. Las nu- con unos ruidos extraños que venían del sitio en que sebes desenrollaban hasta había ocultado el gnomo: un frou-frou constante y desesel in finito su ropaje de li- perado, sollozos ahogados, gritos de dolor que se revolno gris, y la claridad hi- vían en un gruñido sordo. Se hubiera creído que el gnoperbórea daba una seme- mo, herido de muerte, se revolcaba sobre la seda en una
janza de ensueño al pai- agonía lenta y dolorosa.
Dante hundió su mirada de águila en la obscuridad y
saje. El golpe del ala del
viento fresco deshebraba Petra.rea levantó la cabeza; pero no se veía nada. El silos rizos hechiceros de las llón estaba á sus espaldas, y en la imposibilidad de ver,
jarochas y la contempla- volvieron á su actitud meditabunda.
En la habitación· contigua una muchacha, rubia como
ción había dado á sus ojos
una tristeza apasionada y los trigos, estaba en un lecho adornado con angelitos,
á sus bocas bermejas una temblando de miedo. Se despertó á los gritos del pianodulce sonrisa. Su alegría mortificado con las pisadas del gnomo.
-¡Oh, Dios mío! peffsó; ladrones.
había huido. Se diría que
Y se quedó fría, inmóvil, conteniendo la respiración,
su espíritu se había inundado de la diafanidad de sin atreverse á hacer el menor movimiento para no atrae~
las aguas y su pensamien- la atención de fos ladrones. ¡Si se movía, la matarían patode la inmensidad del ra que no avisase!
De pronto llegó á sús oídos un prolongado gemido, excielo..... .
Los viajeros iban tam- tra.humano, como los que la imaginación popular supone
bién silenciosos; cada uno que salen de los labio., de las almas en pena. La mu()hase había trazado un rum- cha se estremeció, presa de indecible espanto; quiso gribo al vuelo de su imagi- tar:
-¡Abuela, abuela...... luz ...... están penando en el sanación, y embebecía sus ojos en la hermosura lle las coTRA..VESIA EN EL PAPALOA..PAM
sas sin alma, en la perenne belleza de las salvajes- ve- lón!
Pero se le ahogó la voz, movió los labios; mas la lengas Las costas cantaban el poema de la vida inconscien[De mi novela "Sangre jarocha."] te, el abrevadero de la savia y la lujuria de las fuerzas ple- gua ni la garganta quisieron obedecerla. Con los cabellos
tóricas que suben en un empuje poderoso á la cima de erizados y los ojos desmesuradamente abiertos, esperaba
Cuando me embarqu¿ en Alvarado, á bordo del Tenoya, los cocoteros y brotan como pubertad de la flora en gra- á cada segundo sentir la impresión de frialdad de una calavera que se acostara S(_)bre su misma almohada; veía en
pequeño vaporcito de río, el ciclo estaba deliciosamente nos gigantescos henchidos de agua aljofarada.
Las jarochas entrecerraban sus ojos soñolientos; inun- el aire canillas que se cruzaban, largas túnicas por cuyas,
nublado. En el embarcadero se agitaba una multitud de
boteros, jur·ando con su gracioso ceceo jarocho, embar- daban su imaginación voluble de la sensación fresca de mangas voladas salían brazos y manos óseas. Aterrorizacando fardos y pasajeros en lo:, vapores que atracaban en las brisas impregnadas de rocío, y al ir desapareciendo da se tapó la cabeza y se estuvo así, escuchando gemidosel calor sofocante de la tarde una deliciosa laxitud ener- y rodeada de horribles visiones, hasta que por el tejido deel muelle.
Cada uno fué zarpando lentamente, creciendo en velo- vaba sus cuerposJ desmayados de haber bailado toda la la sobrecama vió colarse un estirado rayito de luz matinal como un alambre de oro.
cidad á m(:dida que se alejaba, hasta doblar la rada y noche ..... .
Se diría que al reclinarse unas en las otras, fingían
desap:.uecer. Solarnent,e el TPrw1111 se había rezagado, coEran l~s seis de la mañana. Se aestapó medrosa ,aún,.
mo esperando algo. Y en efecto, una alegre banda de abandonarse al abrazo amado y descansar sobre un hom- pero poco á poco se tranquilizó: de día las ánimas en pen:mchachas bajaba ,í la playa, agitando sus chales vapo- bro joven al ritmo de la música.
na vuelven al cementerio. A las siete su abuela, una vieSúbitamente nn estremecimi"ento corre por mi espina jecita de andar ligero á pesar de sus setenta años, estaba.
rosos á semejanza de nna parvada de gallináceas blancas
dorsal y ~e produ~ frío: una de lru, jarochas, enfermiza- ya levantada y caminando por toda la casa.
que huyeran :.í. flor de agua con las alas abiertas.
Pedían por señas que el barco las esperara y llegaron mente pálida, de o¡os negros como el mal y tristes como
-Buenos días, hija, iá levantarse!
parloteando y riendo, dando las gracias al patrón por su el hastío, me mira, me mira, hondamente, lntensamente,
-Buenos días, abuelita, contestó la·linda rubia, besanamabilidad, y subiendo velozmente, sentáronse en las esplen!1orosamente, con sus ojos .de tísi~, sin pestañear, do la mano de la anciana.
·
bandas de estribor y partimo~. Y-olvían de un baile á abstrmda y soñadora, y aquellallllradarumbada de intenTenía la muchahca quince años y unos labios frescos y
Tlacotalparn y todas est11ban deliciosamente tocadas, con sas ojeras parece decirme:
rosados, bajo los ,iue había una nidada simétrica de per-¿Quién eres tú? de dónde vienes? tan joven y tan pen- las.
sus cabelleras negras 6 rubias empenachadas sobre la nu_Sus senos virginales, duros y redondos, comenzaban,
ca, ó caracoleando en crenchas sueltas por la es,palcla. Hus sativo, á dónde vas? ..... .
darla aspecto de mujer y levemente levantaban la alb a,
Y· una oleada de alegría cunde de pronto, una agitación ácamisa
trajes eran vaporosos, blancos ó de matices pálidos, y calde dormir, menos blanca que su piel suavísima.
invade el Teno¡¡a, los viajeros se aprestan á recoger sus El miedo
zaban primoro~os za.patitos de raso blanco.
y el insomnio de la pasada noche habían dejaSus manos estaban cuajadas de cintillos y en sns bra- fardos, sus cestos llenos de cocos y racimos de plátanos
una línea azulada bajo sus rasgados ojos de cielo. La•
zos lechosos y mórbidos, descubiertos ha~ta el codo, lle- una algarabía de aves que se despiertan garrulea entr; do
not(&gt; las ojeras de la doncella y se lo dijo; ella iba
vaban brazaletes de coral y dé oro. La fatiga de la carre- las jarochas, un silvidoagudo del vapor me hace volver abuela
la cabeza y miro nn puertecito pintoresco empenachado á referirla lo de las penas, pero se contuvo: sabía que su,
ra había encendidos sus palmitos casi siempre pálidos, y
se abanicaban precipitadamente con abanicos de sándalo de cocoteros, puesto en la bifurcación del 'Papaloapam y abuela se reirfa de sus miedos y no la creería ..... .
Levantóse, y después de bañarse, entró en el salón á
y palmera. Su parloteo se hizo vivaz y melodioso; contá- el San Juan ~omo u.n palomai: al marg1;11 del agua,'y sienbanse sus prisas para despedirse, sus ansias por no per- to un J?lacer mexplteable al .01r este gnto que me anuncia repasar una lección de piano ..... .
El salón estaba claro, muy claro. Grandes haces de luz.
der el vapor, y al oír algún detalle cuchicheado, sus ri- un oasis:
se precipitaban por las ventanas teatinas en el afán de pe-iTlacotalpam!
sas sonoras volaban gozosamente entre el jadear de la
netrar todos á la vez. Luego se desbandaban sobre lo&amp;
máquina que hacía rehiletear la hélice entre las olas verRuBEN 1\1. CAMPOS.
muebles haciendo brillar la seda. Los espejos se hacían
des........ .
todos ojos y, ansiosos de ver, reflejaban en las lunas veIbamos entonces á doblar la rada y contemplamos las
nencianas los buques chinos, las mesas, las chucherías
gigantes olas del Atlántico levantar estallantes copos de
que llenaban los chineros, todo, todo cuanto podía caber
nieve al chocar contra la corriente del río. \'iramos á
en sus colosales pupilas. Dante, bañado en esa inundación,
babor y apenas pude ver los buques que nos habían prede luz que daba tintes y brillores amarillentos á su gran
cedido, perderse como pequeñitos pájaros de mar que se
túnica de bronce, continuaba en su actitud hierática, con
zambulleran en las aguas.
el índice recostado en su labio inferior, y Petrarca se preLa brisa errante del mar acariciaba mi cabeza que haparaba á tañer la lira. Sobre los cuadros de las paredes,
bía descubierto, y me eché á soñar en medio de las risobre las alfombras y los muebles celebraban la fiesta de·
sa.'! de las jarochas........ .
La vegetación iba acumulándose prodigiosamente en
la luz, la apoteosis del Sol, una infinidad de espectrillos
las márgenes anchurosas, y la lujosa flora de la tierra casolares despedidos de los irisados prismas de la araña,
liente abría su palacio encantado de selvas vírgenes esque revoloteaban inquietos como alegres pajecillos de
MIEDOS.
trelladas de flores. Los cocoteros erguían sus pebeteros
Febo vestidos con túnicas policr6micas, en tanto que el
desmayados de savia, los plátanos salvajes bebían la vipiano, con la risa congelada, dejaba juguetear francamenda y la desplegaban en radiados alfanges.verdes, y la mute sobre sus dientes de marfil la luz que se precipitaba dechedumbre de lianas que abrazaban locamente los tronEl sa16n estaba obscuro, las ventana ..... .
cos de millares de árboles desconocidos v verdehermosoe
muy obscuro. Los espejos
Entró la rubia con la cabecita despeinada y humeda,
,
semej~n~o su ramaje la malla !mpenefra~le hilada po~
cegados por la obscuridad de la que caía sobre sus espaldas una muda catarata de·
los ar.1cmdos, danzaban en el viento, meciendo sus guirno reflejaban en sus colosa- oro. Había olvidado ya sus terrores y sólo pensaba en, .
naldas floridas como hamacas flotantes en que durmieran
les pupilas los buqes chinos repasar su lección: una linda melodía de Godefroy, que
las hadas del hechicero río.
de marfil, los dorados mue- debía saber á las once, cuando viniera el profesor. Se·
Las olas irisadas de luz fosforescente rielaban en pebles, las sedosas cortinas
sentó en el banquillo de altura variable recorrió el teclaqueñas escamas doradas y plateadas, como ramificaciones
ni las caprichosas licorera~ do y comenzó á brotar del marfil un rau'.dal de armcmías•
centelleantes que corrieran sobre un haz de luz verde y
y chucherías que adorna- encantadoras. ¡Oh! el hotentote estaba contentísimo, y·
·, ·~
se espaciaban, se multiplicaban en innúmeras trasfordiaban los chineros.
al sentir la caricia de esos blancos dedos diminutos y ágiciones hasta lamer los estrechos ribazos de lég-amo negro
En la puerta del salón, les rompía en la más-melodiosa de sns risas.
y · ¡,&gt;
en el qne había estampadas las huellas de millares d~
como dos hujieres medioe.-¡:Miau! ¡miau! ~yó la rubia á sus espaldas, y giró ráa,·es acu.!ticas.
vales, estaban refle:i.-ionan- pidam~nte¡ luego dió un grito de repugnancia y sorpresa,
En los girones de isletas salpicadas de nenúfares, entre
do, de pie sobre sus pedes- y corrió gritando:
~l verde brillante de las algas henc~das ?-e agua y los
tales de mármol envueltos
-¡Abuela! abuela, venga usted á. ver!. .....
Jw1cales apretados de saetas como m1eroscopicos tulares
en la ~ª8:1' .intangible de las tinieblas, Dante, ~n su actiSobre el s1llóJ_1 estaba echada una gata dirigiendo ií to-corrían la~ 7,arc('t:1s grises y los mirasoles de buche blan~ tud h1eratica! con el dedo sobre los labios, y Pctr.m.:a redas partes la mirada de sus redondos ojazos amarillos-

-·~~

EL MUNDO

DOMINGO .10 DE ENERO DE ,897
· = == = == = = = ==

Tres gatitos con los ojos
cerrados; grises, cabezones, estaban prendidos por
el hociqtúllo rosáceo de las
hinchadas ubres de la ::llirriña.
Regresó la rubia con su
abuela y una sirvienta. La
señora refunfuñó, riñó á
la !,,1irril1a por sucia y sin
vergüenza, como si la gata
pudiera comprenderla; la
amenazó con arrojarle los
hijos á la alcantarilla, y á
punto seguido la buena
viejecita ordenó ií la sirvienta que la llevara á otro
cuarto, con sillón y todo,
para que no se maltrataran
los hijuelos. El lujoso
asiento de valiosa seda y
talladuras trabajosas sirvió en adelante de lecho mullido
á la ::lfirriña.
Sigui6 la doncella tocando su melodía de Godefroy,
después del incidente. De pronto, la idea de la gata se
asoció al recuerdo de las penas y terrores que no la dejaron
dormir: entonces se sonrió, y dos hileras de perlas se reflejaron en la charolada caja del piano,
CLEME.l;TE p .AL..'1A.

·=---=-~

na con gran exactitud y fría cortesía, pero sin cólera y
sin denuestos.
Los·seis desgraciados que la suerte había señalado, fueron entrl!gados á las cinco de la tarde y encerrados en la
sala de la escuela, en el piso bajo de laalcald:a.
El oficial prusiano autorizó al Cura para q ue les llevase
los consuelos de la Religión. -Tenían las manos atadas ,í
la espalda, y una misma cuerda unía los piés de todos.
· El sacerdote encontró á todos aquellos hombres en tal
estado de postr-aci6n, que apenas comprendían sus palabras.
Dos de ellos parecían sin sentido, otro era presa de la
fiebre y de delirio. Al extremo de la cuerda, con la cabeza erguida y serena en apariencia, había un hombre de
cuarenta años, y padre de cinco uilios, de los que· era el
t1nico sostén.
Al principio escuchó cort resignación las :palabras del
sacerdote, pero desesperado luego, prorrumpió en las más
horribles imprecaciones.
)laldecía ,i la naturaleza entera, lloraba por sus hijo~,
que quedaban expuestos ,í la mendicidad y tal vez á la
muerte. Entonces quería que sus cinco hijos fueran entregados con él ,í. los prusianos: y con risa sarcástica exclamaba: "Si señor, fué Bernardo, el chiquitín de tres
ruios el que disparó contra esos miserables."
Todos los esfuerzos del sacerdote fueron inútiles para
llevar la paz al alma de aquel pobre desesperado. El Cura sali6 y marchó lentamente hácia el reten donde se encontraba el oficial. Este fumaba en una gran pipa de por-

~l Cnra le había !)amado la atenció.n. El capitán le ex¡¡&gt;hcó la cosa, que no pareció al supsrior tan natural e•n 110
a su subordinado. lfand&amp; su~peuder la ejecución, y &lt;lirigiú una información al general. liste hizo comparecer al
1:;acerdote.
La explicaoi6n fué corta, el general era un hombre de
corazón, que lo comprendió todo, y dijo al Cura: "Señor,
yo no puedo ·hacer una excepción , en favor de usted, v
~in enbargo, no quiero que. .usted muera. Váyase, y digi\
á sus feligreses que por usted perdono á todos. Pero que
sea la primera y última yez." .
Cuando el Cura Sklió, dijo. el general á loe oficiales testigos de e8ta escen1t: 'fSi todos los franceses tuvieran el
cora.zón de es~ senciHo sace:ttdote, no . permaneceríamos
mucho tiempo del lado acá del Rhin."
'
.Gi-; XIIIUI. AMllERT.

«El amor es el sublime arquitecto de la naturaleza."
Sin embargo, los monumeJJtos que eleva á la felicidad,
raras veces resisten í1 los vendavales del tédio ó de la in~
constancia.
~ . . . ~~~ . . ..R..,i¡"!t.d2b

LAS IDEAS.

EL CURA DE HORTIES.

un· terriblf' romb~te se libraba á algunas leguas del pm blo de llorties: el ruido Jlpgaba
confusamente, Aobresaltando á todo ser viviente. La metralla desgarraba el aire, el cañón
despertába los ecos, y en lontananza se distinguían las humareda~ de pólvora.
El cura estaba en la iglesia rogando por la
patria.
A sn alrededor, con la frente en tierra y p,ílidos de terror, se encontraban los vecinos, pidiéndole á Dios que los protegiera.
El ruido. de los clarines y trompetas se oyó
al mismo tiempo que algunas sombras alemanaR se deslizaban por el valle corriendo á la
batalla.
f;u número era grande, y precipitaban el
paso para llegará. tiempo.
L.os alemanes querían tener su parte de presa. ya que llevaban hierro y bronce para destrn ir ií los franceses.
8u:3 soldado~ eran ya tres ~ontra uno y era
preciso ser mas numerosos aun.
Antes de entrar en el círculo de fuego, reunieron todas sus fuerzas, haciendo alto en la
encrucijada de Chataigáiers.
Una línea de centinelas protegía un descan,o que debía ser corto.
· Por muy pr6ximos que estuvieron estos centinelas, no pudieron impedir que dos jóvenes
f'C aproximaran entre los matorrales acercándose sigilosamente, y tirasen sobre los alemane~.
:4onaron cuatro tiros, y se vió á dos jóvenes
h1.1ir como venados y meterse en un campo de
trnro.
Yeinte balas silbaron á sns oídos; perouo se
halló en la tierra ni una mancha de sangre.
~fochas vec:es en su fuga fueron vistos; pero
eran m_uy jóvenes, ágiles y valientes, y lograron huir.
Debemos añadir que tiraban hábilmente,
porque tres prusianos rodaron por el suelo heridos en el pecho, la cuarta bala fué á coronar
el ,íguila de dos cabezas que adornaban la placa de un casco oficial.
-Escopetas de caza de dos tiros, dijo el
oficial.
F.ntonces un destacamento de soldados alemanes se
diri.~ó al pueblo; al entrar cogieron á los primeros seis
vecinos y los llevaron á la alcaldía. El jefe del destacamento dijo al Alcalde:
-\sted es la primera autor~dad, y vengo en nombre
de m1 augusto soberano á decirle que han sido muertos
a\gunoe alem3nee cerca de este pueblo, y siendo sus hab1ta ntes los más cercanos al lugar del suceso ellos son
re;.ponsables. Es preciso, pues, que se nos entreguen los
culpables, y si no, seis vecmos serán fusilados. Dad vuestras .órdenes, qne yo esperaré hasta mañana á las once.
J?eb1endo tener lugar la ejecncióh al medio día, no hay
• hemJ:?~ que perder; entretanto, el :pueblo quedar,í ocupado-rmhtarmente, y guardará los seis rehenes.
Imposible es pintar la desolación .d e la pobre gente del
pueblo.
, Las m.ujeres gritaban desesperadas, los hombres quenan !:1U1r, pero los alema1;1es guardaban las avenidas.
Reumérouse todos los vecmos y convinieron que la
-snerte sefialara las víctimas.
'
Los que habían disparad&lt;&gt; contra los alemanes no pertenecían al pueblo, seguían la columna prusiana para escog~r el mo!"llento favorable. ¡Puede que su padre hubiera e1do asesmado, su madre hubiera muerto de dolor ó
su casa incendiada!
'
. rasó aquel ala entre diecusionelf; gemidos y desesperac1on.
El Alca~de, el CJ_ura M:. Gerl, y dos a_ncianos más, ya
octogenanos, suplicaron en vano al oficial prusiano que
perdonase; se le probo que los del pueblo no habían tomado parteen aquella traición; las mujeresllorabanásus
piés. Todo fué inútil, El Cl\pitán hacía ejecutar la consig-

,

Srita. Agustina Larrañaga ( de Oaxaca ).

celana. Escuchó al Cura sin interrumpirle, dejando entretanto escapm· de sus labios ligeras b&lt;&gt;&lt;:anadas de humo.
-Señor capitán, dijo el Cura, se les ha entregado á ustedes seis rehenes que dentro de pocas horas serán fusilados. ~inguno de ellos ha tirado sobre vuestros soldados.
Habiéndose escapado los culpables, vuestro fin no es más
qne presentar un escarmiento :í los habitantes de otras
localidades. Poco les importa, pues, fusilará Pedro ó á
Pablo ó á Juan, Además, que cuanto más conocida sea la
víctima, m~s saluda_ble será el ejemplo. Vengo, pues, en
consecuencia, á pedir á usted el favor de que me permita
ocupar el lugar de nn pobre padre_de familia, cuya muertehundiráen lamisJria á cinco niños. El y y,, somos inocentes, pero mi muerte aprovechará mas que la suya.
-Bueno, dijo el oficial.
Cuatro soldados condujeron al Cura á. la cárcel donde
fné atado con las otras víctimas.
'
El padre de los cinco niños abrazó á su Cura y corrió á
su casa para consolará sus hijos.
No pintaremos las agonías de aquella noche. Solo diremos, que cuando amaneció, el Cura había reanimado el
espíritu de sus compañeros de infortunio. E~os infelices,
antes embrutecidos por el terror, habfanse transformado
en gloriosos mártirf's sostenidos por la Fe cristiana y la
esperanza de una vida eterna.
. A las once, una escol_ta esperaba en la pnerta y los pris10neros se pusieron en marcha. El Cura iba á la cabeoera recitando el Oficio de difuntos. Por el camino los vecinos arrodillados dirigían á su pa~tor su ú.l tima mirad¡l.
Se acercaban al lul?r de laejecnción, cuando un oficial de
Estado mayor prusiano, que pasaba con sus asistentes se
detuvo.
'

Surge á veces en el llano;
Y en la loma á veces brota
Susurrando mansamente
Como de una arteria rota,
Cristalino manantial;
Mananti al ii1agotable,
Cuya linfa fresca y pura
Se desliza misteriosa
Bajo arcadas de veTdura
Como sierpe de cristal. · .
'
Dánle sombra con sus ramas
los arbustos de la orilla,
Y despiega ante sus plantas
La balsámica gramilla
Su magnífico tapiz.
Ya se vuelca en un ribazo,
Ya se arrastra en una hondura,
Y a parece desde lejos
En la faz de la llanura
)Iisteriosa cicatriz!
Pero avanza, siempre avanza,
Deja el llano, cruza el monte,
Y. al murmullo de sus pasos
Se va abriendo el horizonte
Como el velo de un altar.
Lo saluda el ave errante
Con dulcísimos gorgeos,
Y le cuenta el aura. tímida
Sus amantes devaneos
A la luz crepuscular.
La onda leve se agiganta,
Su rumor se torna en grito,
Como el pecho en que fermenta
La ansiedad del infinito,
La in~uietud del porvenir.
Y creciendo y avanzando,
El raudal se torna en río,
Y va el río tumultuoso
Impertérrito y sombrío
Con el mar á combatir.
As( nacen las ideas,
Manantiales de onda pura!
Las ideas, que no tienen
1'-1ás escudo ni armadura
Que el escudo de le fe!
Pero avanzan.silenciosas,
Se retuercen, forcejean,
Y se allanan las montañas
Y los páramós chispean
A los golpes de su pie!
ÜLEGAJUO V. AXDIUDE.

CANTARES MARINOS.

Cuando salto á tierra,
¡adiós mis ahorros!
Pues á mí, lo mismo que al barco,
me limpian los fo11do8.
VrrALAZA.

*

** las olas,
Estoy mirando
que siempre vienen y van;
Estas olas me trajeron,
no sé si me volverán.
CE= Ln:10.

***

Todo el que sin que le enseñen
quiera aprender :i rezar,
que se meta á marinero
y que corra un temporal.
FELIPE

PÉREZ Y GoNzÁLEZ.

..

�EL MUNDO
28

DOMINGO

- - - - ------~-- .. ·-

..

1

Gn ~ailio

Nomántko.

10

DE ENERO DE J897

DOMINGO

10

DE ENERO DE 1897

'UN "VIAJE A P ARIS.

-Papá, ya soy un hombrecito.
-Es verdad, hijo¡ ya tu padre está viejo. ¡Cómo pasan
los años!
-Papá, yo quiero ir sólo al teatro.
-Pues ve, hijo. Toma para que compres la entrada.
-Es que yo quiero que usted me diga lo que debo
bacer. Y o quiero echarla de hombre, papá.
.
-EntonceR, hijo, tienes que estar en los usos del buen
t-ono.
ÜY.e, pues, y toma mis consejos: entras de rondón, das
-el billete á la entrada; sigues á tu asiento de anfiteatro;
no te quitas el sombrero, te dás con el bastón unos cuantos golpes en la pierna; te haces el fastidiado; te levantas,
sacas un cigarro, -pides el fuego al m,l.s viejo de los concurrentes, y te fumas tu Honradez 6 tu Hidalguía con gran
desembarazo. teniendo cuidado de echar el humo sobre
-el policía que se pasea, que con eso dormirá más á su
gusto.
-¿Y si me-hablan de música, papá? ¿Si me preguntan
qué me parece la 6pera?
-)-!ala, muy mala, niño; tú dirás echando bocanadas
de humo del cigarro; ¿Campanini? ¡bah! ¿La Dactri? ¡oh!
.¿Abrameff? ¡uf!; y as( agotas las interjecciones de despre•cio. Luego te llevas la mano al bolsillo y dices: ¡vean ustedes! ¡aquí traigo el pito para silbarlos esta noche! Aun•que no tengas el silbato ni tales intenciones, esto da mucha importancia.
-¿Y si me preguntan dónde hay artistas mejores?
-¿En donde? En París, en MiJán, en......
-¿Y si roe preguntan si yo he estado alguna vez en París, Papá?
-Les dices con cierto aire de autoridad: «Yo no he es1tado nunca en París, amigos míos, pero un tío mío estuvo para ir ahora dos años.»
-Se reirán de mí, papá, y á mí no me gusta que se rían
-en mis barbas.
-Tú no las tienes todavía, hijo.
-Pero·tengo quijadas, papá.
-Pues bien, si lo que necesitas es un viaje á París,
.ahora te llevaré. Harás de balde un viaje como el que ha-cen nuestros jóvenes en el día gastando mucho dinero.
Te aseguro que sacarás el mismo provecho que ellos.
-Partiremos ahora mismo, sin movernos de nuestras
butacas.
-ff c6mo? ¿por obra de encantamiento?
-1io, hijo, por obta de la imaginación.
Imagínate que vamos ya rodando por el camino de la
·Guayra, metidos en uno de los cajones rodantes de Giráldez y Compañía. Llegamos ,i Guaracarumbo; comemos
.allí pan viejo, bebemos ron nueyo y fumal)los Yirginia ni
nuevo, ni ,·iejo: de la edad media. Estamos en la Guayra. Sudamos, comemos .pescados y mameyes, y nos embarcarnos. A los pocos días, en Saint Nazaire: venga el
t,r en y á París.
¡París, hijo! el gran mundo, la capital del universo!
-Papá, yo qniero que tú me lleves á l\fabille. Todos
los que vienen de París dicen que es lo mejor que se ha
,isto.
-Pues á :M:abille, hijo, á Mabille. ¡Qué expléndidojardín! ¡qne damas tan hermosas! Mira, hijo, mira aquella
·de los cabellos rubios, que lleva colgando á un inglés de
frac verde y patillas de azafrán; ve la otta de más allá, de
·cabellos negros y perrito blanco, y la otra, y aquellas, y
todas, hijo, todas, ¡qué bellas! ¡qué hermosas!
-Papá, yo quiero verlas más de cerca.
-Las verás, hijo, las verás.
~¿Y no me darán su retrato? Luisito tiene un paquete
-de retratos de ellas en todos trajes.
-Sí, hijo de mi alma, te darán su retrato y los llevarás
á Caracas, y eso te dará importancia, y te harás adorar de
los papamoscas. ¡.A.y, hijo, qué alegría! ¡cómo te va aprovechando el paseito! Pero ahora vamos al jardín de plantas, r dejaremos para otro viaje el ver los Museos y las
Bibliotecas, y los monumentos y las oficinas y todo ese
.fastidio. ¡.A.l jardin de plantas, Pepillo, al jardín de plant.as!
-Papá, yo quiero ver el oso.
-M1ralo, míralo, hijo, aquel que anda en dos patas como alguno de tus amigos; aquel es el oso. .A.rr6jale peda:ir.os de pan. Uno, dos, tres, ¡allá va! ¿qué divertido!
-Y aquel otro animal tan largo, papá, ¿quién es?
-La girafa, y el otro el le6n y el otro la zebra.
-Y el burro, papá, ¿dónde está el burro?
-Ya lo verás de sobra cuando regresemos á Caracas,
hijo. Vamos ahora á los títeres.
-Papá, yo quiero almorzar con Víctor Rugo.
-¿Para qué, niño? ¿Para poner el¡ugo á tu país? pues
no lo nec~sitas; aprende á decir 01ü: a pedir pa,-don, y sobre todo ( y ahora que digo sobre todo, acuérdame que te11emos que comprar un surtol.11;) y sobre todo, hijo, apren-de ,í despreciar todo lo que no sea de esta tierra deliciosa.
-Papá, ya me voy sintiendo muy suficiente; pero quiero ver los títeres.
-Ya llegamos, Pepito, aquí están los mariano/e.•. Aquel
-es Pierrot, el otro Arlequín, y el otro Polichinela, mira
dimo bülau, c'.)ln") s.1lt:in y c5mo brincan, ¡qué felicidad!
-Papá. yo me quiero ir para Caracas; aquí no hay nada que ver. Todo lo hemos visto, y todo lo hemos apren-dido.
-Pues vámonos, hijo.
-Yo quiero llevar algo para Caracas, papí.
-Eso es muy justo. Toma, aquí te he comprado
lo que debes meter en tu maleta, y con lo que hads furor entre tu,i amigH. Un sombrero á la bom'1é, un pantalón ,i. 1ajlaut.é; un paletó ,í. la.farolé; unas botas á. la grillé;
un chaleeo á la car.~é; una leontina á la pl':rré; un cuello á.
la degollé; y una corbata á. la mrangulé. Los guantes gri-3
perlé, el bastón de vista microscópica; los lentes que cuel
gan y los puños flotantes. Unas fotografías profanas;
un albumen cuir, y pomada hongroi:i.•e.
-Pap.í, parece que se me quiere olvidar el francés.
-Con tal de que te quede el ouije t'Ous aime, pardon,
~st:ís fresco, hijo.

EL MUNDO

•

fªPá.

evitar hasta donde sea posible colisiones en tiempo bru-Pues ya podemos marcharnos,
-Ahora mismo, metámonos ene wagón. Yalle~os moso.
La Comisión Internacional de abordajes de mar estuá. Saint Nazaire; ya tú ves, hijo, en menos que bautiza un
dia la cuestión y es de esperarse que pronto, gracias á su
cura looo. .A. bordo y sobre la marcha á la Guayra.
-Papá, ya estamos allá; mira, yo conozco á. aquel Señor intervención, se inscriba en los re~lamentos y se aplique
universalmente este sistema gemal y practico-y esta
que está en el muelle es el. .......... .
-Calla, hijo, calla; no debes conocer á nadie; y cuan- idea humanitaria.
do entremos en Caracas, me deberás preguntar en la calle "mon papá, ¿es que tú sabes donde demora la Librería de Monsmr Emeterio Hernández? ¿Da.ns quelle place
queda la botica de Monsiur Rocha y la confitería de Monsiur Poguape fils?"
-Pero s1 yo sé donde viven todos esos señores, papá.
-Debes fingir que lo has olvidado, niño, para que puedan creer en tu importancia.
EL HADA DE LAS PERLAS
-Oui, papá.
,-Ya tu ves, hijo, lo que es un viaje áParís;cualquiera
de eSQs que te discutirán sobre la ópera y te hablarán ~Jentan que allá, en las poéticas playas del Cantábrico,
primores sobre música y verán con menosprecio nuestra. donde los antiguos trovadores llegaban á cantar al comcompañia lírica no han visto na&lt;h más de lo que tú aca- pás de las enfurecidas olas sus galanos poemas á. la bellebas de ver en este paseo fantástico, vete, hijo, al teatro, za, se abrieron un día las turbias ondas y dieron paso á.
vete, y cuando te hablen de Tiberini, háblales de Mario, un apuesto doncel, que bajo el brazo llevaba su bandolín
y cuando te vengan con la Patti, arremételes con la Nil- sonoro; medioeval trovador, sin duda, que bajó al fondo
son, y si te echan alguna que tú no hayas oído nombrar, del mar en busca de divinas sirenas á. quienes cantar sus
inventa una de tu caletre, que con tal que la hagas termi- poéticas trovas.
;;!,En la orilla y casi á flor de agua era esperado por regia
nar en ini será italiana, en off rusa, en aó portuguesa.
escolta de delfines, señores del mar, que á su paso se ha-Papá, ya son las ocho y yo me voy para el teatro.
-Vete, hijo, y no eches en saco roto cuanto te acabo . cen tocar-alegres marchas por las músicas reales compuestas de tritones.
de decir.
;:: Llegó al fondo donde fué saludado por bellísimas Ná-Y el sombrero, papií?
yades, Hadas y Sirenas, y del espeso follaje de lumino-En el cogote, hijo, ese es el tono.
sas algas se desprendía el suavísimo rumor de una orquesta de sonoras cornamusas, que le volvían loco, y se
N. BoLET PERAZA.
sentía desfallecer por aquel medio ambiente saturado de
los ricos perfumes que las perlas, al abrir sus nacaradas
conchas, exhalan.
,- -¡Canta, poeta, canta! le repetían las náyades y sirenas en medio de las más dulces caricias que jamás mortal
alguno recibiera.
«Canta á nuestra belleza.»
«Canta á nuestras riquísimas perlas.n
«Canta y pide nuestro amor.n «Canta, y serás amado.n
"Canta, y te daremos ricos palacios".
"Canta y te haremos gozar placeres paradiasicos"
"Canta y te pondremos ricas vestimentas de brocado y
oro" y esto decían locas de amor, sedientas de placeres,
Náyades, Hadas y Sirenas.
Era imposible; nadie podía sacarle de aquel sopor, y,
poco ,í oco, la.!! Náyades, Hadas y Sirenas, cansadas de
rogar a apuesto doncel, se fueron retirando.
Habíanse ido casi todas, y no quedaba ya más que una
hada hermosa, de ojos negros y cabellera de ébano, que
le dijo:
-Quieres venir á mi palacio?-Mi dueño, mi señor, ven
conmigo, ven.
El poeta le diri~i6 una mirada desdeñosa que decidió
á la encantadora a seguir el camino de sus cempañeras;
más de pronto díjole él:
•
-Espera-¿quién eres tú?-dónde está la estancia perfumada que sin duda habitas?
-Soy el Hada de las Perlas y mi palacio es_tá hecho de
una sola perla negra, junto al del opulento Rey de los coDEL LIBRO "EN LA ALDEA."
rales-quieres que te diga algo más?
No, basta ya; cuando la luz del nuevo día bese la onda
PROBLEMA.
inquieta, iré á cantarle la serenata de mi amor. Y el Hada, loca de pasión, se fué á su palacio, á espefl!,r al apuesComo en la misma iglesia vive el cura
to mancebo.
Al primer resplandor de la mañana '
La luz de la alborada que las ondas reflejaban, como de
Le vísítan en turba soberana
'
un diamante en las finas facetas, corrientes de vivfsimos
Niños de seso y niñas de hermosura......
colores, recordó al trovador su compromiso de cantar y
El les deja jugar á su ventura;
se fué al palacio hecho de una sola perla negra, junto al
Y al par que uno sacude la campana,
del Rey de los corales.
Otro hecho fraile en levantar se afana
Par6se frente al rico alcázar del Hada de las perlas, al
El cáliz sacro á. la divina altura......
pie de una ojival ventana hecha de coral, cuyos ricos araSi el cura al cielo lo mirada tiende,
bescos parecían encajes de Bruselas y soberbias bordaduTodos los niños en alegre coro
ras de Damasco; templó su rico bandolín y empezó á canAnte el altar de Dios rezan y cantan......
tar su sentida trova, y la hermosa, á los dulces acordes
Diga el cristiano si el Señor deciende
del bandolín sonoro, abandonó el lecho, y calzando eus
Cuando el cura levanta el cáliz de oro
menudos piés con unos primorosos chapines de seda se
O cuando aque\los niños lo levantan!'
acercó á. la ventana, y á traves de la celosía, espiaba, inquieta, al mancebo gentil.
J osÉ S. Crroc.A.~o.
El Rey de los Corales, viejo de luenga barba y ojillos
vivos, eterno adorador del Hada, despertó á los acordes
de aquel extraño instrumento y dispuesto á. av-eriguar
quién lo pulsaba, abrió la ventana y vió al doncel; vistióse con precisión y bajó para vengarse de su rival, áquien
encontró todavía cantando al pie de la ojival ventana hecha de coral.
Mudo de coraje, arrebató al doncel de las manos su
precioso instrumente, el que rompió contra una de sus
rodillas, y al reventarse la última cuerda, el poeta cay6
ALFABETO DE SEÑALES.
exánime, y con la postrera vibración, el poeta expiró.
Y allá adentro, se oyó un grito débil y doloroso: el Hada de la.~ perlas había muerto también.
Los siniestros marítimos causados por colisiones de buDe aquel tiempo data la carestía de las Perlas Negras.
ques han sugerido á M. Brunei, de Rouen, un alfabeto de
I. G. FuENTES
señales que sería conveniente y aun ind.ispensable hacer
obligatorio por medio de un acuerdo internacional.
Lo que debe preocupar ante todo en esta.materia no es
NO SE DECIRTE MAS.
tanto el alcance de los sonidos cuanto la precisión del
significado que se les dé y la facilidad de su comprobaGloria. tiene que haber mientras aspires
ción. El ideal sería que todos· los buques de todos los paíAl bien eterno que alcanzar esperas;
ses al oir las señales de alarma maniobraran en conseEn el mundo hay amor mientras tú quieras
cuencia tan rápidarn,mte corno un soldado aloir el toque
En el cielo habrá luz mientras tú mires.
'
de derecha 6 izquierda.
Las puras auras mientras tu suspires
Es este el sistema de señales ideado por M. Brunei es
Besarán á las flores hechiceras,
excelente y producirá los mejores resultados al aceptarse.
Y habrá virtud hasta que tú te mueras,
En substancia á esto se reduce:
y habrá belleza mientras tu no espires.
Dos sirenas, una de voz profunda y otra estridente coQue por tí que eres causa del anhelo
mo si dijéramos una contralto y una soprano. Un silbido
Que siente por la gloria el alma mía,
~ye y otro agud&lt;? ~rá Norte; la maroha hacia el Sur se
Tienen: elpecho amores y commelo.
indicará con dos silbidos graves y dos agudos; una serie
La noche estrellas, claridad el día,
de sonidos graves significará la dirección Poniente y la
Y si no hubiera por desgracia un cielo,
de Oriente una serie de silbidos ~udos.
Cuando murieses tú se formaría.
Este sencillísimo sistema de facil inteligencia, aun para las más obtusas, pone á un capitán en condiciones de

1

.=:~;r~ ~i~.=:~5-r~.=~,.r~

...

�•

DOMINGO

EL MUNDO

30

EJ:.·KOSARIO

Dos son los pri.ncipales recuerdos que conservo de la
noche que pasamos en Orgiva.
Es el prunero (en el orden cronológico nada más),
nuestra comida.en la posada, reunidos los diez viajeros
en un ¡.i:npo digno de Velázquez ó de David Teniers, ála.
pretendida luz de los candiles (¡y eso que eran dos!), y
celebrando y sellando recientes amistades con el placer
de yantar juntos......... no así como se quiera en mesa redcnda, sino ni sartén red011da, todos á. una, con militar
franqueza, á fin de que la paella de ri~or no perdiese su
,irginal perfume al pasar por el trámit~ de la vagilla..... .
¡Cuántos.banquetes precedidos, de programa de divertirse mucho en ellos, y muy preparados, muy costosos y
muy opíparos, no han resultado tan alegres, tan cordiales, tan apetitosos, tan gratos al alma y al cuerpo, como
aquel improvisado y humilde festín, sazonado de hambre, de novedad, de indulgencia, de carifio, de confianza,
de pimientos picantes y de aquella cortesía del cora7,6n
que vale más que todos los primores del ingenio!
Sin embargo, confieso que no nos hubiera venido mal
otro par de candiles.

***

:Mi segundo recuerdo se refie:r:e á unas religiosas campanillas, á unas grandes farolas, á unos santos estandartes, á muchas ramas de tejo y á más de cien indescriptibles caras de chiquillos, cuyas alzadas bocas cantaban en
coro y á.vozencnello: «¡Dio.~teSa11•e, Reina.11 .1Iadre...... !»
Porque ha.beis de eabér que todo esto y algo más penetró de golpe en la posada, cuando estábamos en lo más
profundo del arroz; dejándonos suspensos, atónitos, embelesados y sin saber á qué atribuir aquella súbita visita
de tanta luz, de tanta inocencia, de tanta piedad, de tan
sencilla y tierna serenata á la Reimi y Jfadre de los desterrados hiios de Eca ........ .

¡Ah! La voz de los niñ.os tiene algo del cielo; y cuando
esta voz canta y reza á un tiempo mismo, cuando"en medio de las bórrascas de la vida, óyense sus puros acentos
en son de mística plegaria, más que los hijos de los hombres empezando á geinir y llorar en este valle de lágrimas,
pare&lt;;en ángelee que desde la gloria intervienen por nosotros, .repitiendo como suyas nuestras preces.
Los que conserveis la buena costumbre de ir á la iglesia, habréis sentido esto mismo oyendo á los se~~es niños
de coro de nuestras catedrales, alzar sus francas y agudas
voces sobre el concertado estruendo del órgano dA los sochantres y de todos los instrumentos y cantores de la capilla; como se perciben claros los trinos de atribuladas
aves sobre el ronco estrépito de majestusa tempestad. Y
los que solo vayais al teatro, habréis experimentado también algo parecido ( ya que de manera a1guna lo propio),
durante el cuarto acto de El Profew, cuando aquel los otros
sei,ies (4,ue por lo regular son los mismos), cantan el grandioso villancico:,
Le voil!\ le rol Prophete!

I,e voil~ l'clu de Dieu!

¡Oh! ¡Los niños! ¿Los niños!. .....-cc¡Lá.~tima que se conviertan en hom.brea/»-exclamaba Lord B yron-ccNo tenemo8
padre!»-gritan ellos en el místico poema de Jean Paul.«No escandeliceis á estos peqiteñuelos.»-dice la Palabra di-

vina.
·
Por todas estas razones, y porque st (que es la gran razón de tejas abajo), nos quedamos embebidos oyendo la
fervorosa Salve que cantaban los muchachos de Orgiva.

Por lo demás, pronto supimos que en aquella sublime
escena no había nada de insólito, sino que era el mismo
Rosario que se recita todas las noches, en aquel santo
tiempo de Cuaresma, ciertas en y ciertas casas de la villa
cuidando de no olvidar las :¡¡osadas, donde siempre hay
fieles transeuntes más necesitados que nadie de los consuelos de la religión.

*
**
¡Oh vida segura, :a mama ¡,ooreza,

dAdiva. santa desagradecida.!,
: [Juan de Mena].

¡El Rosario!.........Veinte años hacía ya por 19 menos
que no !o ve~amos rec?rrer á aquella hora y de aquel modo (segun la mmemor1al costumbre) otras ciudades villas
ó aldeas de la proverbial Tierra de .bfaría &amp;nt!sima.'
¡Y qué ye_inte años! Durante ellos, los mismos que solía1!1os felicitamos de la desaparición del antiguo orden
social y -político de España, si bien no hayamos llegado
ni creamos posible llegar jamás á poner en duda la bon~
dad abst~cta de las n~bles, justas y sinceras ideas de
nuestro siglo, he~os vemdo á reconocer, -en cambio, á fuerza de crueles lecciones ( ¡o.h desengaño.! ¡oh conflicto! ¡oh
pi:oblema para~~ porv:en~r!Jque esa libertad y esas ideas,
leJos de domesticar, de .c1v1ltzar, de dignificar más y más
cada día ,\ las cla.~es baJas ( como nos dignifiicaron á nosotro~ )_. las !:ian hec~o retrocederá la priinitiya barbarie.
Inutíl, ocioso, necio, y sobre todo peligrosísimo (señores del cent.ro de todas las C{Lmaras del mundo\, fuera
cerrn:r lo~ OJOS á esta verdad que palpita en el fondo de la
conc1enc1a de c~ianto• hemos dirigido la voz al Pl!~blo
(creyéndonos susr-edentores) desde al periódico ó ~de
la tribuna, desde el libro ó desde la c,í tedra...... ¡Imposible escapar á nuestros ~m~rdiini~ntos! Los espantosos
resultados dE: nu~stras bien mtencionadas, pero imprudentes predicaciones, están harto á la vista de todas
partes. .
1\Iirad: los ignorantes de ayer se han tro:'.l.do en los insensatos de hoy. La antorcha da la filosofía moderna en
lugar de iluminar la mente dé los desheredados por la'fort~a, la ha incendiado, dejándola llena de humo y de ceruzas.
Quisimos enseñarles mucho, y les hemos hecho olvidar
lo poco que sabían. &lt;:reían algo, amaban algo respetaban
algo, ad_oraban al~lÍ. u ideal, y h?Y no,creen, 'aman, respetan m adoran smo lo concermente u sus sentidos corpor&lt;lles.
·
·
Tenían fá, p1cien~ia, esperanza, y los h~mos exasperado y des~spemdo. Er-,m, cuando menos, seres sociales, y

los hemos convertido en enemigos de la sociedad. Eran
ya hombres, y los hemos vuelto á hacer fieras.
Así pudiera continuar mucho tiempo á. riesgo de que se
:¡ne considerase neocat61)co, ultraJ'.!'.lon?1no, retrógrad&lt;?,
- obscurantista, per€a, carbno y partidario del feroz Tnbunal de la Inquisición.
:Mas creo haber dicho ya lo bastante para explicar la
profunda complacencia que nos causó aquella noche ver
al pueblo orgivense, representado por sus hijos, hacerpú•
blica profesión de su fe cristiana.
~P. A. DE ÁLARCÓN.

Una noche feliz, en que la luna,
toda envuelta en la túnica opalina

de vaporosa nube,
por el azul purísimo ascendía,
cual virgen desposada
que :¡iudibunda, tímida,
al misterioso lecho
de la nupcial alcoba se encamina,
en el jardín, que al soplo fecundante
de llayo, florecía,
posado en la corola de una rosa,
cuyos -pétalos rojos se entreabrían,
cual labios de muíer adolescente,
al aura de la risa,
Puck, mi amigo Puck, el duendecillo
vagabundo y travieso, me decía:
«Queda cumplido tu deseo, he visto
á la adorable niñ.a,
que del país lejano
en que dichosa habita,
para su album, precioso florilegio,
una flor de tu musa solicita.
Asomada esta tarde en la ventana
miraba,, pensativa,
al sol, que desde ocaso,
como mágico artista,
por el azul profundo derramaba
de su paleta las rojizas tintas.
Y o, oculto en el alero,
absorto la veía.
¡Qué hermosa estaba la gentil doncella,
la virgen pensativa,
con su níveo corpiño, que escorzaba
sus formas exquisitas;
con su sedeña cabellera obscura
sobre la airosa espalda descogida:
con su edénica boca,
al beso ardiente del amor propicia;
con su cutis_ moreno y transparente
como la teD:ue sombra vespertina,
y con sus o¡os negros,
do irradian las pupilas
cual dos vívidos astros desde el fondo
del cielo en noche lóbrega y tranquila!
To~o en ella es hechizo subyugante.
Te ¡uro, á fe de Puck, que no es más linda
la esposa de Oberón, ni más hermosa
la blanca, rubia y triunfadora Cipria.n
Calló Puck; de la rosadirigiose
á un boscaje de lilas;
mientras que yo, meditabundo triste
y con la mente fija,
'
'
al través de la niebla del ensueño
en vagas, idealea lejanías,
'
quedé envidiando al vagabundo duende
que en el país que habitas
'
una tarde te viera en la ve'ntana
mirando pensativa,
el sol, que desde ocaso,
como mágico artista.,
por el azul profundo derramaba
de su paleta las rojizas tintas.
DARÍO HERRERA.

UNA MUERTE DICHOSA.

. -Ha leido usted-me dijo el doctor encendiendo, un
cigarro-el. relato de l~ejecución de Damperier?
•
-~umanamente. Siempre es lo mismo. El sentenciado
á 9m~n preparan para el trance fatal; la bruma la descnpc1ón de la ~laza, las lamentaciones de los ~eporters
que no h~n podido acercarce......Es una desconsoladora
monotoma.
-L~ que usted no :=,a~e es que el reo ignoraba que iba
á ser e~ecutado. Cam1n•&gt; hacia el cadalso con la sonrisa en
los labios, ~e suerte que el golpe fatal fué para él el 1mo de la dtcha.
co
-¿Y cuál fué la causa de esa ilusión?
El doctor ~o~rió m"t.liciosamente, y dijo con s~ncillez
-:He supr1m1do. la pena de muerte por medio de h su:
gestión. La sugestión es el apoderamiento del hombr~
el hombre.
:-, por
Y aquí se encuentra justificada la confirmación de esa

•

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DE ENERO DE 1897

fecunda ley de la selección natural, tan maravillosamente formulada por Darwin.
Aquél q_ue fué mejor dotado por la naturaleza1 aquél
cuyas aptitudes de combatibilidad son más enérgicas, es
él más propio para llegar á ser uno de los hombres que
dominan y dingen ásussemejantes.
La sugestión puede crear las alucinaciones más variadas.
Por parte de la vista, se puede su~erir una apreciación
fatal de la forma, el color y la situación deun objeto; producir un error sobre la identidad de una persona que setoma por otra; evocar la presencia de una persona ausente.
Por parte del oído, se puede hacer oír un espantoso ruido en medio del silencio más absoluto.
Por parte del sentido del gusto se puede hacer comer
un papel que sepa á jamón, y beber agua de mar que sepa á Champa.,crne.
Y así, en los demás sentidos.
Yo me interesé por Damperier, que ha pagado hace pocos días con su vida, su falta.
Mi profesión me permitió verle en su celda; no le abandoné sino cuando ces6 de latir su corazón en el patíbulo.
Nadie ha podido ver mejor que yo al pobre Damperier
én sus últimos momentos.
Pues bien: Damperier ha escapado al castigo; ha muerto dichoso, bendiciendo la justicia de los hombres!
Vea usted, caballero, cómo se ha realizado este fenómeno.
La pena de muerte no es, como es sabido, puramentefísica.
Desde este último punto de vista, la piedad de los sabios cree haber dicbó su postrer palabra.
La sección de la espina dorsal y la evolución del cerebro por la sangre, parece que aseguran inmedi?tamente·
la cesación de la sensibilidad. Resta que calcular un snfriiniento moral, difícil de apreciar por razón de temperamento y de tiempo transcurrido.
La espera del momento supremo aplastará á un sanguíneo, torturará á un sensible, no hará huella en el idiota.
Mientras que el trance fatal está lejano, el reo vive y se·
sostiene de la esperanza. 8610 en el breve paso de los últimos instantes, es cuando el sentenciado a muerte sufre
el castigo en todo su rigor.
Ha esperado; ya nada más puede esperar.
Toca con.el dedo la muerte.
Ninguna evasión es posible.
Este tormento dura media hora, pero es atroz.
Pues bien; la ciencia viene á transformar la angustia.
de estos treinta últimos minutos en una beatitud incomparable.
La víspera de la ejecución, el abogado de Darnperier·
pudo introducirme en la celda del reo.
Facil me fué dormirle, y como yo conocía por las sesiones de los Tribunales la historia trágica de su crimen, le
dije:
-Mañana por la mañana vendrán á buscarle; Matilde,
á quien creía usted haber matado en un momento de celos, no ha muerto, y se va á casar con usted.
La sugestión se verificó, y vea usted cómo ha tenidoefecto en la práctica.
En el momento en que el verdugo fué introducido en
la celda del reo, Damperier se adelantó hacia él con las
manos tendidas, excla.mando:
·
-¡Gracias á. Dios!
-Luego, mientras la gente le rodeaba, él hablaba con·
un gozo infinito:
-¡Qué mañ.ana tan hermosa! ¿Verdad? Voy al patíbulo contentísimo...... No perdamos un instante en vanas
fórmulas._. .._.. Va~os, amigo verdugo...... Por tu mano•
V?Y á recibir ~a dicha más grande que he tenido en la
vida...... ¿Quieren ustedes beber algo? ¡Regocijémos!
Ninguno de los asistentes sabía lo de la sugestión.
Estupefacto el director de la prisión, hizo servir un vino blanco, no del todo malejo.
Se bebieron unas copitas, y ya iba á secundarse con,
otras, cuando el reo se opuso.
-¿En que piensan ustedes?-dijo -¿Y esa multitud
que nos espera en la plaza? Vamos; seamos exactos
Se le.vistió; él lanzó un suspiro de satisfacción!
. ~a vestido, se dirigió hacia la puerta de la celda, y recibió á las personas que entraban como á otros tantos invitados.
Llegado el momento se lanzó fuera, diricriéndose con paso seguro hacia el lugar de la ejecución. "'
-¡Ved qué hermoso está! N"o he visto altar más ornadode flores. Los cirios ardiendo, parecen estrellitas por cima de la frente divina de mi novia.
~ en el momento en que ee le apretaba el cuello Dampener exclamó con sonrisa inefable:
'
-¡Es el primer beso!
¿Por qué no se persuadiría á los sentenciados :l muerte·
de que el último suplicio contiene la felicidad suprema?'

DOMINGO

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LA.MODA

Desprendemos de nuestro cambio
extranjero algunos ds los figurines
más hermosos de la estación, en los
que se ha dado campo la fantasía de
los modistos y las modistas. Son trajes de paseo y de calle de encantadora
novedad, el buen gusto de los cuales·
apreciarán sin duda nuestras lectoras.
No entraremos en descriJ?ciones tan
enojosas como inútiles, lim1támonos á
mostrar los modelos más elegantes y
que nuestras lindas favorecedoras elijan.
MERMELADA DE. MELOCOTONES.
Mondados y hechos trozos los frutos bien maduros se echan en una cacerola· se calientan á. fuego moderado
hasta que se desbagan, sin dejar de
removerlos, y se pasan luego por el
tamiz. Por cada 500 gramos de puré se
toman 350 de azúcar; se cuece esta á
la bolita; se agrega después la pasta
con un poco de vainilla, y cocida la
mezcla á la capa, se la encierra en bocales de cristal ó de gres.
lfERMEL.ADA DE PERAS.

Se toman buenas peras, se dividen

.,,.

MERMELADA DE ALBARICOQUES.

ponen los albaricoques en una cacero•
la, se los hace disolver á un fuego mo•
derado, removiéndolos sin cesar: después se pasan por un tamix.
Para cada kilógrarno de
puré se toman 500 gramos
de azúcar en trozo; échanFe estos en un perol, se
afiade un poco de agua y
se cuecen á la bolita. Después se agrega el puré y
algunas almendras de albaricoques, mondadas y
blanqueadas; se cuece todo á la capa; se vierte en
vasos, cuando está frío;
Traje de recepción.
se cubre primeramente
con un círculo de papel
humedecido con aguardiente, después se cierra el vaso
..con papel sujeto por bramante ó con vejiga reblandecida.

~~-=:~rr~.::::::!!5f~.=9-r~~ ~

Ya, al pretender ser tierno,
sale del pecho mío
un aliento más frío
que una ráfaga de aire del invierno.
Para una señorita.

RICARDO~P.ALlU..

Si te casas, Inés, ten por seguro
que todo novio es un traidor futuro.

***

Te morfas por él, ;pero es lo cierto
que pasó tiempo y tiempo, y no te has muerto.
CAYPO.illOB

;., '.,.

Por H. W. Longfellow.

¡Ah! ¡No! No me digais con voz doliente
Que la vida es un sueño;
Que el alma muere donde el cuerpo acaba,
Que es nuestro fin incierto.
Polvo que vuelve al polvo es la sentencia
Funesta para el cuerpo;
Pero el alma que es luz, en luminosa
Región busca su centro.
Placeres y amarguras no son sólo
De la existencia objeto;
La vida es acción viva, afán perenne..... .
La vida es lucha, es duelo.
La obra del hombre es lenta y el tiempo huye
Rápido como el viento;
Y el corazón la marcha del combate
Sigue siempre batiendo.
¡.Alerta! en la batalla de la vida
Reposar un momento
Es torpe cobardía: la victoria
Es hija del esfuerzo.
Da un adiós al pasado, y del mañana
No busques los destellos;
Pon la esperanza en Dios, mira el presente
Y lucha con denuedo.
La historia nos lo dice: la constancia,
El valor y el talento
Engrandeeen al hombre-Fe y audacia!
También grandes seremos!
Y inás tarde ¡quién sabé! si otro hermano'
.AJ cual agobie el peso
Del infortunio, revivir se sienta
Siguiendo nuestro ejemplo!
Tn\bajar es luchar. A la obra, á la obra,
8in desmayar, obreros!
Grabemos esta máxima en el alma:
Trabajar...... y esperemos.

Para una matrona joven.

(:'.,°

El Salmo de~la Vida.

Al mostrar ,í esta niña encantadora
suele decir su madre embebecida:
'
«A1uí teneis la Aurora
de os días más bellos de mi vida.»

CAMPO.UIORr

en cuarterones; se mondan y se ponen
en una cacerola con un poco de agua
y un pufiado de azúcar; se cuecen á un
fuego moderado. Cuando se ha reducido su humedad, se pasan por un tamiz· el puré se vuelve á poner en la
cace'rola. Por un kilógramo de puré se
aiiaden tres cuartos azúcarmohda, un
trocito vainilla ó una cortecita de limón. ~ hace reducir~ fue~o vivo, revolviendo la pasta y sm de¡arla hasta
que eeté en el punto de á la capa. ~
encierra últimamente eµ tarros de cristal ó de loza.

Se eligen maduros los frutos; se parten en dos suprimiendo el hueso. Se

AURELIANO 8cHOLL•

Por no ser ·natural hace, cuando ama
de cada paso de comedia un drama.
'

31

EL MUNDO

DE 'ENERO DE" 1897

r.:,
,t '
«..

Traje de casa y de calle.

�DOMINGO

EL MUNDO

DE ENERO DE 1897

En ella producía ana felicidad sin límites el constante
entusiasmo, la misma amargura de no poder realizar su
absurdo deseo.
•
Ll~ó en esto á la ciudad donde habitaban Leonardo y
Ameba, un médico famoso ya en todos los países del mundo, por sus extraordinarias curaciones.
Devolver la vista á los ciegos, el oído á los so:dos y la
palabra á los mudos, era la cosa más sencilla para aquel
sabio incomparable.
·
·
Se aseguraba que nunca dejaba de curar radicalmelrle
á cuantas personas acudían á su consulta, y Leonardo sintiéndose penetrado de la fe que animaba á todos, abrió el
lecho á la esperanza y resolvió ponerse en manos detdoctor.
-Curadme, le dijo, devolvedme la vista y tomad ne
cambio, entera, mi fortuna. Haced que contemple _al fin
la más bella de las mujeres nacidas, a quien adoro mil veces más que á mi propia existencia. Y Leonardo siguió
hablando y dando cuenta al famoso doctor de sus deseos
y de sus angustias, y dejándole ver entero, _con el institi.vo afmi de conmoverle y decidirle
más y más á procurar su curación,
el profundo y agitado fondo de su
alma.
CASA DE SALUD
El doctor escuchó á Leonardo
DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE con
interés y con pena, y le respondió sonriendo amargamente:
-¡Dios me libre de abrir tus
Par enfermos dementes en general
ojos á la luz y Dios te libre de conseguir jamás tus deseos! ¡Amas coENTLALPAM
mo á nadie has amado en el mundo y anhelas ver el objeto de tu
DIRECTORES: A. de Garay y Gulllermo Parra.
amor!. ........... ¡Eres un niño! El
cielo te ha concedido el suprema
Edificio con&amp;truido con todas las reglas de la higiene bien de alcanzar la posesión sin
inmensa huerta y jardines, amplios corredores bafios ea'. agotar sus alegrías y pretendes
Iones, recámaras espeéiales para todos loe enÍermoe 'de- sustituir á tu ilusión hermosísima
partame~t&lt;;&gt;s independientes. Se cuenta con todos lo~ úti• la verdad siempre árida y fría. ¿No
!ee, med1came1:1toe é instrumentos necesarios. Médicos comprendes, desventurado, que á
mternoe, practicantes y enfermeros inteligentes. Decen- causa de ese mismo misterio en
te y nueyo mob~liario, asi~tencia constante y eficaz y que para tí está envuelta tu amada,
buena ahmentac1ón. Especial para el tratamitnto de la lo- la imaginas mil veces más bella de
lo que realmente ;puede ser. auncura por el hipnotismo.
DEPARTAMENTO ESPECIAL PARA .XNFERKOS, DE MEDICINA Y CIRUJU
que sea, como tú crees, la mujer
Para los enfermos que vienen de los Estados, loe hom- más perfecta del universo? El mobres. solos ó l:19 personas.de ambos sexos que tengan que mento de verla sería siempre pa1mfru cualquiera ?Perac16n, les .es muy_ ventajoso este ra tí úna espantosa decepción, pordepartamento. Tienen loe pacientes aire puro clima que el sueño, aun el susceptible
exc.elente y no malsano como en México, recámara ~special de ser realizado, no está libre nunmeJor que ".n un hot~l, bañ.os! .ropa limpia, peluquero, ca de desencanto sino á condición
buena comida, médico, med1cmae y asistencia médica de no llegar á í·ealizarse jamás.
constante, y todo esto por un precio muy inferior á lo Confórmate con tu ceguera y acosq~e gasta!án en otra parte mal atendidos. Sala de opera• túmbrate á considerarla como el
cwnea estilo moderno y arsenal de instrumentos com- origen de tu felicidad, el eterno
pleto.
entusiasmo en el amor, y compaPara mayores informes dirigirse á los Dres. Guillermo dece al resto de los mortales conParra, tel~fono 443, apartado 682 (calle de León núm. 9), denados á ver la imperfecta belleY_Dr. Adrián de Garay, teléfono 1344, apartado 778 (1~ za de los séres y de las cosas sin
Pila Seca núm. 8.) El Dr. Parra es Director de la Com- que las lágrimas que tan á menupafiía de asistencia Médica y Cirujano del Hospital Juá• do nos hacen derramar nublen
rez. El Dl'. Garay .e~ profe~or .de Anatomía quirúrgica en por completo nunca la claridad de
la Esc1:1ela de Med1cma y c1ruJano del Hospital Juárez y nuestras miradas.
del Asilo Espafiol.

!agro de que yo pp.eda llegar á imaginarte tal cual eres.
-No me atrevo á intentarlo, contestaba ella con encantadora modestia. -¡No te atreves! Dí que no me amas como yo te amo y
que no quieres complacerme.
-Interrógame y trataré de contestarte.
Y á cada pre~nta de Leonardo sobre el color de los cabellos de Amella, sobre la claridad y pureza de f?US ojos,
sobre los contornos de su cuerpo, contestaba ella con frases en que se mezclaban por partes iguales la sinceridad
y el pudor, y que colmaban al pobre ciego de nuevo orgullo y de nueva y desesperada amargura,
La idea de la hermosura de Amelía crecía, se agigantabe
en su espíritu; su confusión y su impotencia, al tratar da
precisarla con líneas y colores, eran á cada instante mayores.
II.
El amor de los dos esposos no era el que se extingue, ni
de los que se disminuyen, ni siquiera de los que con el
tiempo se modifican. Era siempre el mismo.

A l'tl EI,IÁ.

Amelia, la enamorada esposa, estaba en los brazos de
Leonardo, el fiel compañero de su vida, quien, ciego desde su niñez, sólo podia verla con los ojos del alma.
-¡Adorarte y no contemplarte jamás!-exclamaba Leonardo. Si yo te hubiese conocido en aquellos primeros
afios de m1 vida, cuando aún podía contemplar el azul de
los cielos y el resplandor de las miradas,¡ los rojizos matices de las rosas y de los labios, tendría njos en mi memoria los rasgos todos de tu belleza, y tu imagen se destacaría sobre la negra noche que rodea á mis pupilas. Pero cuando mi corazón se abrió al amor ya ebtaban cerrados
mis ojos á la luz, y nunca, nunca, podré admirar los tesoros de la hermosura que poseo y desconozco. ¡Amelia mía,
fuente de todas mis venturas y del dolor que me agobia y
me mata: refiéreme tú, con ese celestial acento que para
siempre supo hacerme esclavo tuyo, las perfecciones de tu
idolatrado sér. Descríbelas una por una, detaJJada y minuciosamente, y acaso el encanto de tu voz realice el mi-

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REMEDIO VEGETAL.

10

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14 DE ENERO DE 1896.

28 de Enero de 1897.

bajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
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de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
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=

El próximo sorteo, con premio
mayor de

"$10,000
ea verificará en el Pabellón Morisco
á la.s tres de la tarde, el Jueves
•

II Premio
de.... $10,000....$ 10,000
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2 Aproximaciones de á $ t 0O·
nna anterior y otra posterior ai
ndmero prelDlado con los •••...
$10,009 .................... $
2 Aprox!mactones de á !1¡50; una
antenor y otra. posterior al nú.
mero premiado con los
- - $ 1 .000...... ................ $
n

FONDO:

S 320,000.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.-Medios: $ 2.00
Cuartos: $ t.00. - Décimos: 40 cante.
Vigésimos: 20 cents.

PRE~IIOS:

PREMIOS:

-

baJo el plan e1gwente:
10,000 BILLETES.

500
200
200
500
1,000
2,000
2,000

200

1 00

M5 Premios que hacen un total de $17. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$ 60,00·0
ae Terül.cará en el Pabellón Morisco
i la8 U &amp;. m., el Jueves
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Premio m-:1-yor df.......... 8 60,000
t Prem!o pnnc!pa de ..•••• ., 20,000

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26 Premios de ,, 200 ...... ., 5' ooo
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260 Premios de ,.
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460 Premios de .,
20 ...... ,, 9'200
1 00 Premios de 8 60. aproximaciones
'
al premio de 8 60,000............,
6 000
100 Premios.de 8 40,_ aproximaciones
•
al premio de 820,000. ........... 8 4 000
1 00 Premios de 8 20, aproximaciones
•
al premio de 810.000... . .... . .. . 9 2,000
T99 Terminales de 8 20. que se determinarán por las dos dltimas cifras ~el billete que obtenga el
prem,o mayor de 860,000 ...... 9 t 6.980
T 99 Terminales d~ 8 20, que se determinarán por las dos 11\timas cifras del billete que obtenga el
premio principal de 820,000 ...., 1 5.980
1 PremLO principal de ...... .,

6 Premios de$ t ,000 ...... ,.

to

2. 761 Premios que hac~u u. 'rotal 4t. .$ 178.560
Jta""~odos loo sorteos est:i.n bajo la vigilan,·,a
f direcc1ó.n personales del Sr. D. Apolinar Castillo
Interventor del G1,bit'rno. v de un empleado de la
Tcsorerla General de la Nación.

Oficinas: 1' San Francisco núm. 12

Necepdón ael $r. Presiaenfe ae la Nepúblka 1 ae su esposa
En el baile dado en su honor en Minería.

U . BASSETTI, Gerente.

(Del Natural por Carloa A.loahte.)

•

NUl'tlER.03•

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo, 1897, Tomo 1, No 2, Enero 10</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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