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                  <text>DOMINGO

EL MUNDO

DE ENERO DE 1897

En ella producía ana felicidad sin límites el constante
entusiasmo, la misma amargura de no poder realizar su
absurdo deseo.
•
Ll~ó en esto á la ciudad donde habitaban Leonardo y
Ameba, un médico famoso ya en todos los países del mundo, por sus extraordinarias curaciones.
Devolver la vista á los ciegos, el oído á los so:dos y la
palabra á los mudos, era la cosa más sencilla para aquel
sabio incomparable.
·
·
Se aseguraba que nunca dejaba de curar radicalmelrle
á cuantas personas acudían á su consulta, y Leonardo sintiéndose penetrado de la fe que animaba á todos, abrió el
lecho á la esperanza y resolvió ponerse en manos detdoctor.
-Curadme, le dijo, devolvedme la vista y tomad ne
cambio, entera, mi fortuna. Haced que contemple _al fin
la más bella de las mujeres nacidas, a quien adoro mil veces más que á mi propia existencia. Y Leonardo siguió
hablando y dando cuenta al famoso doctor de sus deseos
y de sus angustias, y dejándole ver entero, _con el institi.vo afmi de conmoverle y decidirle
más y más á procurar su curación,
el profundo y agitado fondo de su
alma.
CASA DE SALUD
El doctor escuchó á Leonardo
DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE con
interés y con pena, y le respondió sonriendo amargamente:
-¡Dios me libre de abrir tus
Par enfermos dementes en general
ojos á la luz y Dios te libre de conseguir jamás tus deseos! ¡Amas coENTLALPAM
mo á nadie has amado en el mundo y anhelas ver el objeto de tu
DIRECTORES: A. de Garay y Gulllermo Parra.
amor!. ........... ¡Eres un niño! El
cielo te ha concedido el suprema
Edificio con&amp;truido con todas las reglas de la higiene bien de alcanzar la posesión sin
inmensa huerta y jardines, amplios corredores bafios ea'. agotar sus alegrías y pretendes
Iones, recámaras espeéiales para todos loe enÍermoe 'de- sustituir á tu ilusión hermosísima
partame~t&lt;;&gt;s independientes. Se cuenta con todos lo~ úti• la verdad siempre árida y fría. ¿No
!ee, med1came1:1toe é instrumentos necesarios. Médicos comprendes, desventurado, que á
mternoe, practicantes y enfermeros inteligentes. Decen- causa de ese mismo misterio en
te y nueyo mob~liario, asi~tencia constante y eficaz y que para tí está envuelta tu amada,
buena ahmentac1ón. Especial para el tratamitnto de la lo- la imaginas mil veces más bella de
lo que realmente ;puede ser. auncura por el hipnotismo.
DEPARTAMENTO ESPECIAL PARA .XNFERKOS, DE MEDICINA Y CIRUJU
que sea, como tú crees, la mujer
Para los enfermos que vienen de los Estados, loe hom- más perfecta del universo? El mobres. solos ó l:19 personas.de ambos sexos que tengan que mento de verla sería siempre pa1mfru cualquiera ?Perac16n, les .es muy_ ventajoso este ra tí úna espantosa decepción, pordepartamento. Tienen loe pacientes aire puro clima que el sueño, aun el susceptible
exc.elente y no malsano como en México, recámara ~special de ser realizado, no está libre nunmeJor que ".n un hot~l, bañ.os! .ropa limpia, peluquero, ca de desencanto sino á condición
buena comida, médico, med1cmae y asistencia médica de no llegar á í·ealizarse jamás.
constante, y todo esto por un precio muy inferior á lo Confórmate con tu ceguera y acosq~e gasta!án en otra parte mal atendidos. Sala de opera• túmbrate á considerarla como el
cwnea estilo moderno y arsenal de instrumentos com- origen de tu felicidad, el eterno
pleto.
entusiasmo en el amor, y compaPara mayores informes dirigirse á los Dres. Guillermo dece al resto de los mortales conParra, tel~fono 443, apartado 682 (calle de León núm. 9), denados á ver la imperfecta belleY_Dr. Adrián de Garay, teléfono 1344, apartado 778 (1~ za de los séres y de las cosas sin
Pila Seca núm. 8.) El Dr. Parra es Director de la Com- que las lágrimas que tan á menupafiía de asistencia Médica y Cirujano del Hospital Juá• do nos hacen derramar nublen
rez. El Dl'. Garay .e~ profe~or .de Anatomía quirúrgica en por completo nunca la claridad de
la Esc1:1ela de Med1cma y c1ruJano del Hospital Juárez y nuestras miradas.
del Asilo Espafiol.

!agro de que yo pp.eda llegar á imaginarte tal cual eres.
-No me atrevo á intentarlo, contestaba ella con encantadora modestia. -¡No te atreves! Dí que no me amas como yo te amo y
que no quieres complacerme.
-Interrógame y trataré de contestarte.
Y á cada pre~nta de Leonardo sobre el color de los cabellos de Amella, sobre la claridad y pureza de f?US ojos,
sobre los contornos de su cuerpo, contestaba ella con frases en que se mezclaban por partes iguales la sinceridad
y el pudor, y que colmaban al pobre ciego de nuevo orgullo y de nueva y desesperada amargura,
La idea de la hermosura de Amelía crecía, se agigantabe
en su espíritu; su confusión y su impotencia, al tratar da
precisarla con líneas y colores, eran á cada instante mayores.
II.
El amor de los dos esposos no era el que se extingue, ni
de los que se disminuyen, ni siquiera de los que con el
tiempo se modifican. Era siempre el mismo.

A l'tl EI,IÁ.

Amelia, la enamorada esposa, estaba en los brazos de
Leonardo, el fiel compañero de su vida, quien, ciego desde su niñez, sólo podia verla con los ojos del alma.
-¡Adorarte y no contemplarte jamás!-exclamaba Leonardo. Si yo te hubiese conocido en aquellos primeros
afios de m1 vida, cuando aún podía contemplar el azul de
los cielos y el resplandor de las miradas,¡ los rojizos matices de las rosas y de los labios, tendría njos en mi memoria los rasgos todos de tu belleza, y tu imagen se destacaría sobre la negra noche que rodea á mis pupilas. Pero cuando mi corazón se abrió al amor ya ebtaban cerrados
mis ojos á la luz, y nunca, nunca, podré admirar los tesoros de la hermosura que poseo y desconozco. ¡Amelia mía,
fuente de todas mis venturas y del dolor que me agobia y
me mata: refiéreme tú, con ese celestial acento que para
siempre supo hacerme esclavo tuyo, las perfecciones de tu
idolatrado sér. Descríbelas una por una, detaJJada y minuciosamente, y acaso el encanto de tu voz realice el mi-

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REMEDIO VEGETAL.

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14 DE ENERO DE 1896.

28 de Enero de 1897.

bajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
-~-

-DE LA--

Beñittciócia-:
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CIUDAD DE MÉXICO.

=

El próximo sorteo, con premio
mayor de

"$10,000
ea verificará en el Pabellón Morisco
á la.s tres de la tarde, el Jueves
•

II Premio
de.... $10,000....$ 10,000
.,
.,
1,000.... ,, 1,000
u

1

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600 .•.. ,,
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200
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1 o ......
2 Aproximaciones de á $ t 0O·
nna anterior y otra posterior ai
ndmero prelDlado con los •••...
$10,009 .................... $
2 Aprox!mactones de á !1¡50; una
antenor y otra. posterior al nú.
mero premiado con los
- - $ 1 .000...... ................ $
n

FONDO:

S 320,000.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.-Medios: $ 2.00
Cuartos: $ t.00. - Décimos: 40 cante.
Vigésimos: 20 cents.

PRE~IIOS:

PREMIOS:

-

baJo el plan e1gwente:
10,000 BILLETES.

500
200
200
500
1,000
2,000
2,000

200

1 00

M5 Premios que hacen un total de $17. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$ 60,00·0
ae Terül.cará en el Pabellón Morisco
i la8 U &amp;. m., el Jueves
'

t

Premio m-:1-yor df.......... 8 60,000
t Prem!o pnnc!pa de ..•••• ., 20,000

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Premios de,. 500 ...... ., 5'000
26 Premios de ,, 200 ...... ., 5' ooo
1 00 Premios de ., t 00 ...... ,, to' ooo
260 Premios de ,.
40 ...... ,. l 0'400
460 Premios de .,
20 ...... ,, 9'200
1 00 Premios de 8 60. aproximaciones
'
al premio de 8 60,000............,
6 000
100 Premios.de 8 40,_ aproximaciones
•
al premio de 820,000. ........... 8 4 000
1 00 Premios de 8 20, aproximaciones
•
al premio de 810.000... . .... . .. . 9 2,000
T99 Terminales de 8 20. que se determinarán por las dos dltimas cifras ~el billete que obtenga el
prem,o mayor de 860,000 ...... 9 t 6.980
T 99 Terminales d~ 8 20, que se determinarán por las dos 11\timas cifras del billete que obtenga el
premio principal de 820,000 ...., 1 5.980
1 PremLO principal de ...... .,

6 Premios de$ t ,000 ...... ,.

to

2. 761 Premios que hac~u u. 'rotal 4t. .$ 178.560
Jta""~odos loo sorteos est:i.n bajo la vigilan,·,a
f direcc1ó.n personales del Sr. D. Apolinar Castillo
Interventor del G1,bit'rno. v de un empleado de la
Tcsorerla General de la Nación.

Oficinas: 1' San Francisco núm. 12

Necepdón ael $r. Presiaenfe ae la Nepúblka 1 ae su esposa
En el baile dado en su honor en Minería.

U . BASSETTI, Gerente.

(Del Natural por Carloa A.loahte.)

•

NUl'tlER.03•

�EL MUNDO

34

"El. MUNDO"
Semanario Ilustrado.
Teléfono 434.-Calle de Tiburc:io núm. 20.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Reiacción, debe ser dirigida al
Director, I.lc. Kaf"ael Reyes Spíndola,
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debe se} dirigida al

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. .
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Todo pa¡o de.be ser precisamente adelantado.
RÉGISTRADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLASE.

«~entes exclusivos para los Estados Unidos y Ca~adá
The Spanish .American Newspaper Company, 136 Li.berty St. New York, E. U.»

llltotas tbitarialts.
QC.ónttr nactn los ¡rnrtibtJs µoliticos.
Recient.emente se ha ocupado la prensa de la creación
de lo!(partido! políticos, discutiéndose si la oposición nace al fu.flujo de los partidos, ó los partidos, toman cuerpo
á impulsos de la oposición.
.
.
Es interesante investigar cómo nace un partido político en un Estado. El partido político no es un producto
de generación espontánea; se informa en_ una agrupación de hechos, que propagados en una soctedad, forman
un cuerpo de doctrina común á un grupo social. En términos más precisos: el partido politico se crea en virtud
de necesidades, ?,e intereses, dE: a_spiracio~es, de tend~ncias de una porción de la colectividad. ~fientras los mtereses no han tomado un gran desarrollo, mientras las
necesidades no se dejan sentir con demasiada violencia,
el partido político no surge: es necesaria una etapa superior á la vida económica de un pueblo, para que aparezca.
Claro es que una oposición que no representa intereses
de ninguna especie, que no ampara ninguna aspiración
social, que no estit apoyada, en suma, en algo positivo,
no es tal oposición, en el sentido político que de be darse
á esta palabra.
Un género de oposición últimamente desarrollado, ha
sido el obstruccionismo; y el obstruccionismo es un combate de guerrillas, una guerra de alfilerazos que no está
informada en ninguna disciplina, que no obedece á ningún programa: su función es la de hacer daño á toda costa, su tarea la de no hacer concesión alguna al poder público. El obstrucionismo no puede tomarse como Ja característica de un partido serio fuertemente constituido; y
si renombrados hombres de Estado se han aprovechado
de eE=ta arma, ha sido como un procedimiento, como un
medio; nunca como fin de una agrupación política sólidamente organizada.
La oposición nace con los partidos: porque como se ha
dicho muy bien estos últimos días, estos son el órgano y
aquella la fwición. Pata que nazca un partido, se necesita que haya un grupo de intereses que lo determinE',
pues lo que da fuerza y consistencia á los grupos militantes, no son las estrofas de los poetas, no son las
ideas de los filós.ofos, no son los discursos de los oradores, no son los artículos de los publicistas: son las necesidades sociales en -lucha constante por ser satisfechas.

i,t suµ-crstición ilel ltilóntdro mailrttbu.

mitiva piel de horda que vive de-larapii\a) BUeña en alcanzar por la conquista lo que por el trabaJo no lo~. .
La nueva superstición amenaza minará las nac10nahdades contemporáneas en las bases de su bienestar Y su
riqueza sociales.

QEl Qfota~tJ tJ las µrofes iones.
"Gn diario de esta Capital acaba de inaugurar ~ne. seria
campaña contra la instrucción p~ofesional gratwta, aduciendo en favor de su proyecto ideas que, no O?stante
haberse calificado de poco nuera.~, merecen ser temdas e_n
consideración. En materia de progreso hay qu~ rec~rrir
en ocasiones á viejas verdades todavía poco difundidas
en nuestra sociedad.
Hemos sido nosotros, los que no hace aún una docena
de años hemos escrito con motivo del tema puesto al debate: En M:éxico hay oferta de sabios y_ demanda-~ alimentos! Faltan cosecha.3 y sobran ilustraciones! Existe una
plétora de hombres profesionales en medio de una _inID:ensa extensión territorial de la que apenas una v1gés1ma
parte está cultivada, y entre la actual riqueza pública _de
las naciones latino-americanas y su equilibrio económico
se opone el legislador, el jurista, el político, el poeta, el
abogado...... una enorme cantidad de ciudadanos superiores robados á la labor de la tierra. Estos constituyen un
obstáculo en el desenvolvimiento de los elementos naturales de cada nación americana.
En los Estados Unidos, el hombre no se preocupa por
obtener un título pagado con los sacrificios de las clases
trabajadoras. Allí, el ideal e'J llegará ser una fuerza más
agregada al conjunto de las fuerzas sociales. El yankee
cree que se prestan los mismos servicios y que se es tan
útil explotando un pozo ele petróleo como pronunciando un
discurso en el parlamento.
Los latino-americanos pensamos que el hombre es útil
por su le1·ita, por su título, por su müie en scl&gt;ne. Hay un
culto hacia las grandes palabras, hacia las botas ele chcirol,
hacia los galones de jefe, la dialéctica del diputado, el
bastón del médico y la gravedad del jurisconsulto. Y
como la materia prima de nuestra riqueza social no ha
avatlzado paralelamente, se observa un notable desequilibrio, una laguna inmensa, imposible de colmar hasta
que las corrientes de los espíritus no émprendan otro
más saludable derrotero. Para nosotros, el problema consiste en que el aumento en la producción no se encuentre por debajo del aumento en las profesiones: que cada
nuevo representante de una carrera compense para la sociedad al obrero perdido, que un sabio sustituya al agricultor que se escapa!

***

Se ha dicho muy bien: el Estado no está interesado en
formar sabios, sino en formar ciudadanos, y la sociedad
civil, tal como los gobiernos modernos la preparan, acabat"á por parecerse según frase de un ilustre economista
(M. l'. Leroy Beaulieu, El Estado moderno y su,¡¡ funciones)
á uno de eeos viejos ejércitos centro-americanos, en los
que el número de los generales y coroneles es superior al
número de los soldado~.
Preciso es instruir á las masas, ya que la instrucción es
la base de las instituciones y del bienestar de un pueblo,
y que ese gasto salga del fondo común, puesto que á todos aprovecha. En este sentido ha podido repetir un diario la frase lanzada por un pedagogo de este lado de acá
del Atlántico: Gobernar es imtruir.-Pero que los sacrificios hechos por países, que apenas comienzan á dar sus
primeros pasos en el camino del ensanche de la riqueza
social, no sirvan para favorecer á una clase privilegiada
que puede, por sí so1a, procurarse armas profesionales
para triunfar en la lucha por la vida.
Tal vez no esté lejano el día en que esta reforma se realice y entonces ya no veremos ahogarse en la atmósfera
de las antesalas á esa avalancha de,i6l'enes de carrera, en
solicitud de una frondosa rama del árbol-presupueRto cuya sombra cubre amorosamente á tanto ciudadano.

No hace muchas semanas discurríamos en estas columnas acerca de eea extraíia locurd de los pueblos modernos-postrer reducto de un criterio formado en el período
de conquista de las agrupaciones humanas--eonsistente
ei:i procurarse la mayor e~tei:isión de territorio, y sostemendo á costa de los sacrificios más graves esas lejanas RESUMEN.--Historia del arbitraje general angloameric:ano.--la Gran Bretaña y los Estados Unitierras disgregadas de la patria, procedimiento del que
dos. -- Exaltaciones de ayer y sensatez de hoy.
surgen necesariaD1ente esos confhct-0s coloniales que en
la actualidad se desarrollan.
--la doctrina Monroe.--Enseñanza elocuente al
mundo civilizado.
Precisamente las líltimas publicaciones europeas se han
apode~do del asunto a~plificándolo y tobusteciéndolo . Cuando hace un año los _d?S pueb~os anglo-sajones que
con el impulso de espíntus superiores y el auxiliar de Juntos representan una misión altísima en el mundo ciabu~dante doc~mentación.-La tendencia á que hemos vilizado y vincula~ !as tendencias _de una raza y los inaludldo, la pasión á que se ha hecho aquí referencia ha terei,e~ de una fam1ha, parecían onllados á un serio romsido encerrada en los términos de una nueva frase qu~ ha pimiento por causa del conflicto venezolano, en que uno
venido á enriquecer la por hoy exhausta nomenclatura pretendía defender la fuerza del derecho contra las asde la ciencia social: la kilometría ruadrnda.
pi raciones del otro q11e sólo se apoyaba en el derecho de
La kilomtlría cuadrada-es decir el deseo inmoderado la fuerza, nunca pensamos en qne terminaran esas difide ~propiarse nuevos girones de te~torio, arrancados de c'.lltades de otro modo que como resuelven de ordinario
no importa cual comarca lejana de! planeta el anhelo de sus problemas las naciones prácticas v como sortean los
aumentar ~l suelo nacional incorporando te;renos arreba- escollos qne á su paso encuentran la Gran Bretaña y los
•
tados á qmen sabe qué tiniebla¡¡ del Afrfr·a el delirio de Estados Unido•.
C~ímos que á pesar de la exaltación malsana de los
aparecer grande, con lll1a grandeza no fundida en la cuantía de una producción desbordan'te, no en el desarrollo britanos ~ercantiles y la excitación m0rbosa de los yan~e. los ele1~entos de actividad, sino apoyada en la 8Upers- kees Jabonosos, todo se arreglaría pacíficamente y no tentwi6n del kilóm.c_tro c11adrado, extravagante megalomanía drfamos que presenciar una guerra, que habría siclo forq~e C&lt;_msum~ riquezas y agota esfuerzos y despuebla te- midable entre.los vástag?s d~ una misma estirpe, ligarntonos y siembra de cadáveres los más apartados rinco- dos por comumdad de aspiraciones y atados íntimamennes del planeta.
te coi; el fuerte lazo de los inteseses económicos y comerciales.
En vano es q~e se haga verá los pueblos que la tietra,
Y así su~edió: á la explosion patriotérica anti-americana
cuanqo el tr_-abaJo humano no se le incorpora no es uri
producto cotíza~le, y que si esta tierra representlÍ una suma que produ¡o en In~laterra y alguna de sus colonias el
mayo! de sacr1fi.cios que de ~ndimientos, su i-alor resulta ~ensa¡e del Presidente Cléveland, definiendo la casi olnegativo; todavía la humamdad no se despoja de su pri- vidada doctrina Monroe y ofreciéndola como ~&lt;&gt;ida protectora á la República Sud-Americana, contr: los des-

l]alftirtt ~.entrttl.

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

manes·dAl gobierno británico en liµ¡ codiciadas riberas,
del Uruán y en las fértiles márgenes del Orinoco; al entusiasmo anti-brit~nico que estalló en los Estados Unidos provocado por las palabras del Presidente, exajeradopor las excitaciones del jingoi81no de algunos senadores y
enardecido por las rei;istencias_que en un :principio ofreció el gabinete de Salisbury y la actitud idéntica de la
prensa inglesa, siguió muy luego la calma sensata y la
serena meditaeión. Los hijos de Albión pronto recobraron su tranquilidad y los buenos hijos de Penn vieron,
desvanecidos sus impulsos hostiles.
_
Pudo mis en ellos la consideración de los intereses que·
resultarían náufragos, caflu de nn rompimiento, que el halago engañador de la gloria, en el evento indeciso de un,
triunfo problemático. Y se estudió, se discutió, se hizo á
un lado patrióticamente la envidia y rivalidad que aso-·
maban entre naciones del mismo origen, y quedó deci-dido el arbi~raje en la cuestión anglo-venezolana, soln-ción que en vano había perseguido Venezuela ensu debilidad y había rehusado constantemente Inglaterra, en
su grandeza. La doctrina 1\fonroe recibió así firmísimo
apoyo y el mundo occidental qPe-ló desligado. de estrafias intervenciones y libre de las rapacidades de la :E;uropa monárquica, que _por más de cuatro centurias había.
ejercitado en él el imcuo derecho de conquista.

Son veinte también los arcos de la parte alta; pero de
orden jónico, y lucían cortillilj;s de raso: color blan~ los
del lado Snr, amarillo los del :'.'lorte, verde los de Oriente
y rosa los del Poniente, yendo también sus doolt:s columnas revestidas de palmas y guías de flores. .
.
El cielo raso estaba formado por un gran henzo pmtado de colores, formando cacclonex en su tota:idad y
pendía del centro un respland,,r circular, de cuarenta y
ocho rayos y un gran candil dorarlo, de fantasí~.
.
Las dos extremidades del corredor Sur, del prtmer piso,
estaban cubiertas por dos graneles cuadros que reprei::e~t.an
perspectivas: uno, las ruinas de "'ortenstein, en Zur!ch,
Suiza; y otro, nn la!;" d~ azuladas ondas c~e la Bavier~
Superior, cercado de flondos arhnstos y te111endo al fondo una cadena de m,rntai'ías rocallosas.
Estos dos cuadros fuerun pintados por el señor Jesús
Herrera Gntiérrez.
Las regias escaleras, hechas para todos los desfiles hidalgos, par.1. qne por ellas discurran
el vizconde rnbin rle los rtesafios

y el abate juveu de los malrigales,

ostentaban tambUn un adorno vi4oso y delicado. En su
parte alta, cubriendo el tragalnz de cristales, iba. un gran
bastido: cuadr,i.do, cubierto de cresp6n "'erde, azul. rosa
v amarillo formando abullonados y contenía 400 luces.
tucía en i{1 centro un cogín de razo blanco que llevaba
una corona de luces.
Diverso era el adorno del vestíbulo; p~ro no menos
notable. En las partes más visibles hab:a dos bellospas·
torales: una aldeana y un zagal.

***

1\ías no bastó á la diplomacia anglo-sajona haber zanjado esa dificultad, y conjurado la tormenta que enturbió
su cielo con sombras amenazantes, para precavers6 de
nuevas tempestades y ponerse á salvo de otros choques
que en un momento dado :pudieran arrastrarla á excisiones verdaderas en su propio seno: acaba de concluir un
tratado de arbitraje que deja todos los disturbios futuros
á la decisión de jueces sereno~ que alejen para siempretodo posible rompimiento.
Y he aquí que esa raza fría y calculadora, que comenzó.
por sentir el latigazo de un cáncer que pudiera corroerla,
que se estremeció á los asomos de la envidia que pudiera dividirla y se exaltó 4 los primeros vajidos de un•
rencor que pudiera apartarla de la misión que desempeña en la obra de la civilización moderna, vuelve sobre sí,
reflexiona, y da al mundo el grandioso espectáculo deuna tendencia bendita hacia la paz universal.
La Gran Bretaña y los Estados Unidos tienen y representan poderosa vitalidad y poseen en los elementos desu organismo suficientes energías para sostener sus derechos de nación soberana, y abdican de esaJ fuerzas, olvidan esas energías, para entregar sus futuras disidencias
al frío raciocinio y seguir siempre unidos por los lazos-.
del interés económico y de la comunidad de aspiraciones.
que los han guiado en su camino triunfal.
No podían ser como no fueron, los problemátic.o s derechos á un territorio reclamado por Venezuela, causas
que interrumpieran: todo un programa de tradición y de
abolengo; no podía ser la interpretación de una doctrina
internacional americana, vista con supreiuo recelo y mal
disimulada prevención por la Europa entera lo que apartara á los dos grandes pueblos de habla inglesa. Si necesitaba la doctrine l\fonroe la aceptación de parte de una
potencia del viejo mundo para recibir su sanción perfecta en el derecho positivo que informa las relaciones delos Estados modernos, el tratado preliminar qne ha terminado el conflicto anglo-venezolano es Ja mejor demostración de que esa doctrina, presentada como salvaguardia de las jóvenes repúblicas latino-americanas contra las,
rapacidades de la conquista, es acatada por una nación
poderosa del viejo continente.
Vean en ese tratado los Estados rivales que sólo escuchan las insinuaciones del rencor y atienden á las torpessugestiones de la envidia, de qué manera se establece la
harmonía y la concordia, y se échan las bases de la paz
universal. Comprendan también cómo se sacrifican hasta.
lar rigideces de un amor propio mal entendido para hacer que la política, libre de los movimientos pasionales,
ajena á los arrebatos del entusiasmo séntimental, ocasionado á ofuscaciones y devaneos, sea siempre el resultadodel razonamiento sereno y luminoso.
Desgraciadamente, todavía está muy distante el reina·
do de la paz sobre la tierra, todavía tendremos que ver·
á las naciones rodeadas de todos los elementos refinados
de la guerra para vivir en paz con sus vecinos, y habremos de presenciar esos sacudimientos apocalípticos que·
conmueven los ejes del planeta, envolviendo á los pue,
blos en caMstroíes espantosas y ruinas asoladoras.
Pues aunque llegmmos á presenciar una política deconciliación que momentáneamente nos librara de losgrandes armamentos sobre los-cuales descansa el trabajoso equilibrio de la paz actual, siempre quedarían palpitantes los antiguos rencores, ,. en el fondo de la aparente
calma quedaría la hiel de los amargos recuerdos, el fermento de las venganzas, la levadura de atávicas morbosas rivalidades.
14 de Enero de 1897.
X . X. X.
OTRO PAGO DE

$10,000.00

DE "LA MUTUA"

EN GUADAi.AJAR.A.
Guadalajara, Enero 8 de 1897.
8r.'D. Carlos Sommer, Director General de "La Mutua."
MfSxico.-M:uy apreciable señor mío:
Tengo el gu~to de manifestar ,t usted que hoy recibí de
esta sucursal del Banco de Londres y 1\Iéxico con mi caracter de tutor leaítimo de mis menores hcr~anos l\Iaria
Concepción. ::\Iaría de la luz, Elena y Salvador Brambi-Ja, la suma de (Sl0,000) Diez mil pesos, valor de la Póliza núm. 769,546 constitnida á favor de mis expresados-.
herman&lt;;&gt;s en la Mutna &lt;le New York, compañía de SeguroF de vida 9ue uste~ dignan_:iente dir~ge. Con la expresada suma recibí tamblén doscientos veinte pe8os diez centavós como ?E:volución de premios respectivos.
Por la actividad y eficacia con que usted se ha servidoproceder en este asu?to,. tengo el g~sto y la satisfacción
de dar á usted las mas smceras gracias en nombre de mis.
expresades hermanos.
Tengo el honor de repetirme de usted su más adicto y
S. S.-JosÉ I . Bn.nrnru..

***

t

ESTER TAPIA DE CASTELLANOS
el día 8 del actual en G;1adala;ara á la edad de
anos.

35

EL MUNDO

DOMINGO 17 O.E ENERO DE 1897

s7

¿Las damas?
¡Pecador de mí! Desde el momento en que recibido por
numerosa y elegante comitim el Sr. Presidente de la
ReplÍblica se presentó en el ealón, hast:~ e1; el que e,mpe·
zó á palidecer la luz de las estrellas, as1st1 á nn d_n'1no
desfile de ojos tropicales, de ojos de Jago de Es~ocm, de
ojos fulgurantes, y abora que querrm pronu11ciar nom-

brea, no puedo. ¡.Quién ha contado todos los diamante&amp;
luminosos de la Yía Láctea?
. .
E,;perad también. Y entre t~nt?, leed loa siguiente&amp;
datos que anticipo. El .lfundo Dwri.o:
El traje de la Sra. Carmen Romero Rubio de Díaz es de
riquísima seda con gran cauda y adornos de azabache.
_¡,,¡ traje de la Sra. .A.ro~ Díaz de la Torre,. es de co!t:r
rosa con hermosos adornos. El de la Sra.. Pnda de .N uñez, color violeta de piel de seda. El ~rp1ño lleva_ ~ort&gt;s
sobrepuestas de color amarillo, es~e~1e de margant1¡1as,
que lucen mucho. El de la señora'\\ hith, blanco con a&lt;lornos color rle rosa y encajes de. pu~to de Inglaterra. El de
la señora Tagle. de .Rivas, de tt:rc10pelo negro con pasamanería bordada de plata.
.
Señora de Choussal, traje azul pálido con _ricos enc:,ws
de Inglaterra. El corpiño es de color amanllo narau¡a,
de terciopelo.
,
1-\eiiora C'oncba Rivas de Torres, enagua de broche, r:~meada de tonos a,uarillo y crema, chaqueta. de mu~chna bordada de µ!drería é hilo de_ oro.
.
8et1orita L.&lt;iurn Enr.quez, vestido verde Nilo con eucajes y flores.
Reñorita .Aurora Eoríqllez, color rosa, de raso L'ilmty,
con muselina.
~ñorita :\Iaría Luisa E nrfquez, de raso blanco con
leutejelnas y flvn&gt;s. ,
.
8et1orita .Adela 1'ernández, color rosa, salpicado de
•perlas y lentejuelas de oro.
. .
Señora Brier, vestido negro con aphcac1ones de avalorío y bordados de oro.
. .
.
.
La sei1ora esposa del Mm1stro. !nglés, traJe de fondo
blanco realzado con rosas de fims1mo oro, ador_nos : m~rillo paja de gró é hilillos ele pequeños y vahosos bnllantes.

*

* * que ~l sueño, ese pastor
Y ahora hasta luego; dejad
silente vu~h·a mi esp,ritu al redil; de¡ad que duerma.....
Mañana o:; diré tantas cosas...... .

La aplaudida poetisa m\choac:ma, cu~o r,•tr~to,d;mns
arriba, vió la luz en .\lorel1a, y por los a~os de(;(} a 6- [ué
á residir en Guada ajara, &lt;!onde colaboro C?~ aceptación
en las revistas literaria~ de la t&gt;pn&lt;'a, en umon d~ los me·
jores escritores jaliscienCE'S y pn_bli-:ó dos cole~c1~nes de
versos muy conocidas: «Flores silvestres" y «Canticos de
los niños.»
. .
.
Era socia correspondiente de varias d13tmgmdas agru•
paciones literarias.
.
Su muerte ha sido verdaderamente sentida.
Halle su espíritu la p11z.
EL HAii.E; EN ltIINERIA

~_)¡

Por fin llegó esa noche maravillosa, esa noche de cuentos de hadas esa noche de encan!,o indescriptible tan locamente e~per'.,da por mil comzones¡~venes. Efectu~se por
fin en el edificio de :Minería-el primero de :\léxico-el
gran baiie que en obsequio del Sr. ½'ral. Diaz organ_izaron
las principales clases denuesta sociedad, con motivo de
la nueva toma de posesión del poder y á la hora en que
~sto escribimos mal alumbrados por el velón cuya luz
lucha con las p~imems claridades trémulas del alba, ya
&lt;;aliaron las harmonías, ya se extinguieron los focos, ya
descendió sobre los p.í rpados fatiga~os t'l suet10, ya •e desvanecieron como no eecncharla queJa las notas de lamagistral orquesta del Conservatorio y el recuerdo espera
acurrucado en los 11.iveos cortinajes de los lechos á que se
despierten las lindas pupilas negras y azu:es para extender ante ellas el divino espejismo de lo que fué.

***

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N{&gt;, no me pidais nota completa de lo que vf, de lo q~e
oí de lo que sentí.. .... E:i aun muy pronto. Las sensacion~s se a&lt;&gt;olparon en mi Ct'rt:bro en confusión caótica y aun
revolote~n locas en él; dejad que el orden suceda al c~os,
mañana os lo diré todo, cuando el sueño como un tnste
pastor.vuelva n:ii_espírit_u a] redil. Ahora sólo os daré notas
aisladas ras~os 1mpres1omstas, algunos nombres y algunas obs~rvac10nes breves...... Aguardad á maíiana..... .

***
¿Las luces? Se llamaban legió~: 2,,'&gt;10 p~CC? masó m~nos,
proporcionadas por las compat1Jas electricistas ~ac10nal
y Knigh. De esos focos, setenta de gran tamaño, distribuidos, 40 en el centro de cada uno de los arcos de ambas
regias series de corredores y los otros en los salones y en
el vestíbulo.
Ya podréis imagina1os aquel desvarío, aquella locura
de esplendor.
¿El adorno? Baste decir qué el ¡;;r_ Ignacio Bejarano lo
tuvo á su cargo para que nadie duJe de su exquisita elegancia y buen gusto.
Leed empero las siguientes notas que de\:&gt;o á un compafier0 discreto:
·
Una combinación feliz de estilos producía el más cautivador efecto.
Los arcos de la parte baja, que son de arquitectura toscana, ostentaban cortina¡es Lle expléndi&lt;_lo peluch_e, de
varios colores formando ondas en la parte Eupenor y
caían con natu'ralidad hasta el piso. Para que nada quedarn descubierto de la cantería, se cubrió el resto de los
arcos cou una decoración flor-al apropiada. Las columnas
estabim elegantemente vestidas de palmas y gnfas de
rosas.
.
Los muros de los corredores, correspondiendo á dichos
arcos, ostentaban grandes bastidores forrados de raso,
también circuidos de flores. Sobre pedestales de un metro de altura se coloca.ron artísticos macetones dorados,
• conteniendo 'plantas exóticas.
.
&amp;m veinte los arcos de que hablamos. Los dos céntricos de los corredores Xorte y Sur, mostraban lunas de
Yenecia, hiseladas, en las cuales reflejábansecomo en _un
la&lt;&gt;o encantado de diafanidad incomparable, el rítmico
m~vimiento de las parejas, el frac ~evero y el pomposo
y crujiente raso de los trajes fememles.

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El baile dado en Minería en honor del Señor Presidente.-las invitaciones.

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�EL MUNDO .

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

DOMINGO ·17 DE EN ERO DE 1897

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37

Y la Ristori contestoba:
Dejadme, dejadme.... Os lo ruego.
A la original y hermosa fotografía
¡Xo puedo aún deciro:1 nada!
que publicamos y otras que lo son
II.
no menos, con que engalaneremoR
Concluido el primer acto, ee dirinue:-tras páginas, nuestro especial
gió la Ristori aT ¡,aleo real acompaamigoelSr. D. Mariano Salas, de Gua11ada por Barbieri.
temala, que.tuvo~ bien haremos la
La Reina la esperaba: varios )lidonación s1mpát1cs, acompafió ~~
nii,tros rodeaban :i !'U )Iajestad.
nota en que expl"el'aba la conv1cc~on
La gran actriz, sin vacilar un insde que nuestros poetas no podnan
tante, se arrojó á los pies de Isabel .
menos que inspiran;e, ya que no á
II, pidiendo gracia para el po?re solla Yista del original, cuando meno;;
dado con no menos elocuencia de la
:l la de la copis, pam.de!'gl"llnar 1l los
• que la había hecho triunfar de Xarpies u.e e•as herino.•uras lo~ claveles
vaez.
rojos de sus cantos ~róti.co,- y las ro-Cálmese usted-le dijo la Reina,
sa;; reale" de ~\u&lt; hl'on¡as perfumalevantándola, sin po&lt;lerdisimularsu
das. La presunción em justa·······:·
emoción.-Yo accedería, pero el pripero nue;;tros poc~~ ya no eantan ~1mer )1inistro...... .
110 t•n los rntoP. perdidos, y, homl,rt·K
La RiHtori, olvidando toda etiqueni fiu dd ~iylo di,·cinuue, .procuran
ta interrumpió á Su )[ajestad.
pn,ler los menos. La curia, la me'.:...Sei'iora, dígnese preguntárselo.
dicina el periodbmo, los empleos y
Y o conozco "U!'l "entimientos humaaun eÍ comercio, preocúpanlos m:1s
nitarios, y no persistid en su rigor.
que el Ideal m:is 6 menos hecho carXarvaez, que se hallaba pre~enne en alguna hermosa. Xo, nuestros
te, "E: incJin/, ante la Reina sm propoetas ya no cantan á la donosura
nunoar palabra.
v gentileza de la Eva eterna, porEsta entonces exclamú conmovida:
que hancaído en la cuenta de que la
-¡Pues bien, sí, sí; concedemos
belleza que premia con miradas y
el indulto.
&lt;:aricias, demanda para poseerla hoY la Reina pidió una pluma y firm,:-ta v legítimamente un cuadro de
mó Ja ~rac.i.a desead.a. .
.
opule1Ícia )! a.•piran ellos de;;de lueDcspucs d1¡0 á la R1~tnr.1 sonriend&lt;?:
go á adqmrir el cuadro, para con-lle aquí una t~ag"Jia que termi•
quistar después la belleza_.
na bien: guarde usted e~ta pluma,
Xo cantan y es de sentir;;e porque
que será para u~ied y para los imyos
hermo~ura.~ como la que hoy engalaun rec11erdn bendito.
ana nuestra revista, hechas son p~ra
Con esa reliquia en la mano v el
reeibir el perfume de todos los lll·
corazón desbordando nlegrfa i-alió
dl'n~o~ y la fre~cura de todas las flola actriz del palco real, y atrave."? la
I't'S. :-::on nermosums hermanas de
concurrencia que e:-pemba ansiosa
las nuestra~, que Et. ~lcrno ha preel resultado de !'U tentativa.
st•ntado con orgullo en opulenta ga-¡m indulto! ¡Tengo el indulto!
1..,r:a desde su fumlaciún hasta ahogritaba fuera de sr.
m á' sus lectores, herruo~unis hech11x
Algunos instantes después. aparet1e'8ombra y luz que divin11.a el trópicí{, en la e!'Cena, y era acogida pnr
co v que hacen recc,rdar los ver;;os
una inmensa aclamnciún. Los vivas
dei cantor de Luzbel:
y aplausos n•sonaban intermi~'lbles,
......1'\'egr~ sus ojo,~, negro su cnhcHo;
uniendo los nombres de la Reina y
competir en su n,,tro ¡:,arecla
el :myo.
Ja nO&lt;'he t·ouel tlta:
,\.quella noche obtU\·o la Ristori la
¡&gt;&lt;:ro aca.so el crc¡1\1sculo no es 1Jcllo7
ovación más grande(&gt; imponente de
l1ermosuras, en fin, que asl hilan la
su vida.
meca llena de copos hícteoi; en el hoYI
gar escondido y dichnso, como. e~Apenas
se
supo
la fausta nueva
plenden al :íuroo sol de las arañas l'll
cuando los tres jóvenes autores del
lo~ ealones del gran mundo.
&lt;·0111¡&gt;/"I nobilí!'imo, abandonaron el
¡Sombra y luz!. .....
teatro y uniéron8e al lira!. Enríquez,
*
avudante de Xarvaez, para ir á las
Y nosotros
b'emos dc•slumbrapn~iones militares.
do tantas pup~as jóvenes, mostnínEn ellas aguardaba la hora de amadoles los rostros ideales de las bellenecer el condenado á muerte, ya
zas mexicanas, debíamos, rompil·nperdida la 1ná~ remota e,peranza.
do fronteras ( que para nuestra cinuEnríquez mostró al liobernador la
Jación no existen) asociar :í mtebtra
real orden y acordaron comisionar
galería las bellezas guawmaltecas,
al Cura Berrocal para que revelara
también hispanas y deslumbradoras
al reo la noticia gradualmente.
también.
As( conveni&lt;lo, entró aquel á la
Hacémoslo así, con agrado, inicapilla: los tres jóvenes se quedaron
dando hoy la nueya galei:ra, y pm·sen la puerta asomados á la mirilla
to que nuestro i;emanano, que ya •
Señorita Concepción Zivión y Saravia. ( En traje de fantas1a.)
enrejada.
•
circula mucho en centro América,
•
El•preso
sentado
y liaba
,•mpíeza á extender su esfera de ac(De fotogmfia cnylada por nuc,tro ami~'&lt;&gt; el l:'r. D&lt;m )Iarlnno S11Ja.s rle Guatema1a.)
. hallába~e
d
v hizo
roo
un
c1~arn
11
o
e
pape
I
.
,.,o
dón á la America del Sur, á las bevi
miento
alguno
cuando
dietinguió
al
sacerdote,
y
éste,
-)fa¡,, usted puede salvarle la vida.
llezas centro-americanas, haremos suceder las surianas
esforzfodose por disimular su aleiría, le dijo:
-¡Yo! ¡Ojalá!
.
.
.
-donairosas y así habremos logrado que con el movimil"Jl·
-¡Hijo mío' ¿como tienes el ánnno? ¿Esperas aún?
-El indulto ha sido ne17&gt;ldo :i v,ma!! d1putac1ones; pe·
to político1 literario v científico ele América, rn?,el'tra r1:-Xada Padre: bien Jo sabe usted.
vista refleJe la alma luz de la hem10Hura feme01l del pri- ro sabemos :¡m• el arte ht~ido omni.potente.; ~auemos que
-Yo ;J que la caridad cristiana nunca se rinde. La essi usted implora tí la Rema y al pruner :lhmstro, alcan-vilegiado mundo de Colón!
znr,t la victoria; ambos se hallan eu el teatro; llame usted peranza no debe abandonarse hasta el último momento.
á Xarvat&gt;z, ahora mismo, y al terminar el acto primero No eet:ís ol\·idado...... y ¡quién lo ~abe!
Chapado miró fijamente al Cura: cayósele el cígarripreséntel:e en el palco real.
llo de sus m:lno~, que temblaban, y preguntó con YOZ
-I'ero, señores, ¿llamar al mini~tro? ¿Ycndría?
ronca:
-Es un caballero espal1ol.
-¿Hay algo?
· Entonces dispongan ustede~ de mí: intentan&gt; lo que
-Sf, hi¡o mío, sí! ¡Dale gracias á Dios!-repuso aquel;desean.
la Reina acaba de firmar tu indulto.
II.
. El reo se puso de pié y dió un grito estentóreo diEl Duque de Yalencia fué avisadn, y no tardó en acu- ciendo:
dir.
La
Ristori
le
invitó
,i entrar en su cámara, encerr,ín-¡Viva la Reina!
TRES PERIODISTAS Y UN REO DE MUERTE.
dose bajo llan&gt; para no St'r interrumpida.
inmediatamente cayó desplomado y sin sentido á
:IIariscal-le dijo con rnz preñada de lágrimas-varias losEpiés
del sacerdote.
veces
me
ha
ase~urado
u~ted
qne
nada
me
rehm-aría.
I.
V
Le pido la vida oe ese pobre soldado que se merece cleEn el mes de Septiembre de 1857 hallábase en Madrid mencia.
Los tres jóvenes llorando de emoción ;,e miraron y se
fa famosa trágica Adelaida Ristori, repre~ntando con
-:::ieñora, respondió el duque-¡es imposible! Lo la- estrecharon las manos; parecían darse la enhorabuena
-éxito excepcional en el Teatro de la Zarzuela.
mento mucho; perore iwponc un ejemplo duro. N'uestras por la hermosa obra realizada.
Una noche tre!' jó\·enes pcriodistaio, cMi dc~conocidos, rE'voluciones comienzan en el ejército; la di~&lt;'iplina esttí
Pocas veces se unieron, tres manos á, mpul~o de tan
llamaron á la puerta de su cuarto, en ocasión que la ae- relajada. Todo el Municipio ha implorado ií la reina el santo motivo.
'triz iba á transformarse en la Jfedea de Legouvé. ·
indnlto de ese soldado, y yo me he opuesto. En estos insPocas veces logró tanta fortuna una in~piración ju-¿Qué queréis, seftores?-pregunt6 entreabriendo.
tante, la clemencia sería peligro~a.
.
venil.
,
-Hablarle cinco minutos.
Entonces la Ristori apeló ,1 todos los recursos de su ma. Inspiraci6n hija no del acaso, sino de la grandeza de
-Perdón, ahora es impo~ible. Yue)yan en el primer ravilloso arte para conmover al Yiejo guerrero. Gna in- corazon y entendimiento que atesoraban aquellos jóveentreacto.
terna lucha se revelaba en el rostro del duque; las higri- ne~, que al1os de•pués serían verdad&lt;."ras glorias de la
-Sería tarde, señora. De vuestra conferencia dl•pendc mas con~iguieron triunfar, y t-0múndole una. mano:
Patria.
.
la vida de un hombre.
-¡Ah, señora-exclamó, me ha vencido u~ted! ~i la
sr, porque los tn.,;:: periodistas, rcdactorec de La Di,-¿La vida de un hombre? Entonce!' pasen u~tede~.
Reina consiente, no me opongo. Pídale usted una audien- cusi611 y de El Pup/Jlo, y salvadore,i de un semejante, fueY la Ristori, maravillada, los invitó á que esplicasenel cia; será usted recibida en un entreacto; arr6jese á las r-0n D. Pedro A. de Alarcún, D. Gaspar Xúñez de Arce y
· planta!&lt; de su majei,tad; sea u~ted tan elocuente como con- D. :\fanuel del Palacio.
-enigma.
,,,. . d 1 .6
ste.. ta •
-Sei\ora--..u¡o uno e os J venes-en e
ID~ nte se
migo, la Reina quedará perpleja. nira á ui;ted que el Pre¡Envidiemos e:-as páginas de sus vidas!
halla en capilla, para eerfusilado al amane&lt;:er, un soldado ~idente del Consejo se opone á la gracia ...... )le hará llaPXDRO DE X ovo Y CoL'ION.
que se llama ::O.icol:1s Chapado; contaba once afü)R de con- mar...... yo acudiré...... ¡Espcremo8!
duct~ irreprochable en el i;ervicio, pero un Fargento
Una emoción verdadera ahogaba á la Ristori, no podía
~J_~-::::.c,J_~-::::.c,j~-::::.c,A,_~
cruel lo golpeó sin causa, y aquel tiró del sable para con- hablar, e~trechó l11t,nnno de ~arraez con gran efusi6n,:Protenerle, aunque sin herirlo. Por este solo hecho se le ha metiéndole seguir l'!Ul'l con8Cjo&gt;&lt;.
Cualquiera que sea el techo ó la bóveda que un nilto
'COndenado á la ültima pena.
Apena~ se marchó éste todo~ la rodearon preguntándo- t-enga encima de ~u cabeza, el cielo siempre se refleja en
-¡Dios mío! ¡qué horror! ¡qué hístima!
la: ¿Ha rehmado? ¿Ha con~ntido?
sus ojos.- l'. Ilv.go.
Srita. Concepclón.Zivión y Saravia.

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EL MUNDO

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DAMAS GUATEMALTECAS.

�DOMINGO 17 DE ENERO DE 189T

EL MUNDO

DOMINGO 17 DE ENERO DE

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EL MUNDO

39

E:L "DONA.TO GUE;R.KA,"

no; est-0y muy lejos de los ojos negros que es como quien
dice: estov helado en la noche inacabable del Polo ~orte. Pero tengo los ojos vueltos al cielo, guardando la postura de esos cadáveres egipcios que enterraban de cara al
Oriente en espera de la resurrección; y cuando luzca el
eol, leeré de nueYo el libro casto de mi adolescencia. Por
ahora lo ~uardo en el estante honrado de mi humilde biblioteca, ¡unto :í la Jlaydalena de Sandeau y los • Cv.e11to.1
de Cárlos Dickern,.
En otro armario veo la pasta vinosa de Xana y la cubierta negm de. ~1usset .E~parcidas en mesas y sillones, ·
yacen los ejemplares de la noycla encanallada. :Mientras
no salgan estos de mi gabinete, "Jfaría" no volverá, coma la esposa permanece au~ente mientras no se despide
la querida.
•
¡l'ubre libro! Tus p~ginao; son blancas como los azahares, como el vestido de las novias y como el cútis de los
niños rubios' •Ya tengo sed de leerte. Es la sed que se
siente cuando se ha bebido mucho vino. ¡Cuánto bien
hace entonces un humilde vaso de a~ual
¡J?ios mío! ¿Cu,lndo leeré la historia de Jlarfo?

UN BUQUE LUJOSO.

"El Tepoz:teco. "-Frente del monumento mostrando el atrio del segundo piso.

".EL TE:PO.ZTE:CO"

coral rojo, y mostrando la otra el n,qilli que coronó al
rey de Tepo:rllfl. En uno y otro recinto, adosados al muro,
Un monumento de nuestras antiguas razas.
hay asientos de pied111 1 cuyas caras tienen multitud de
inscripciones geroglfficas perfectamente conservadas.
Ahora que el Ferrocarril de l\léxico-Cuernavaca-Pací- Los muros están preciosamente decorados con estrías,
fico est:i para llegar á esta ciuo.ad, creemos oportuno dar dentículos, perlas, grecas, etc. toda esta decoración es
á conocerá los lectores de EL l\Immo todo aquello que polícroma y de muy hermoso efecto artístido. Llama la
pueda parecerles agradable ó interesante, del hermoso atención del visitante la solidéz y magnificencia de la
valle en que tuviera su primera morada en Nueva Espa-- construcción, que revela prafundos conocimientos de arfia el conquistador Cortés. Cuernavaca, por la benigni- quitectura.
dad de su clima, por su proximidad á la Capital de la
De las fotografías con que ilustramos este artículo, la
República, (poco más de 3 horas de ferrocarril) y por nú1:nero 1 es la del,frl'llfP del monumento, mostrando el
sus hermosos paisajes, atraerá, en época no lejana, mul- atno del segundo piso en donde está la piedra de los satitm~ &lt;;le touri,,t,:~ é invernadores. Xos proponemos, pues, crificios; la escalinata que conduce al tercer piso,
escribir una serie de artículos ilustrados, en los que da- los restos del altar, los asientos de piedra v fragmentos de
remos á conocer todo aquello que, bajo cualquier concep- la decoración mural. La fotografía númPro 2, muestra
to, pueda atraer la atención de los viajeros. A título de una parte, la más pintoresca del pueblo de Tepoztlán, y
c~osidad y por el interés que pueda despertar entre los la montaña en cuya cima está situado el monumento. La
aficionados á la arqueolo~ía, damos hoy una descripción, número 3 esM tomada de una part.e del camino que conaunque somera, del curioso monumento llamado «El duce al «Tepozteco:n el lector podr,í form11rse una idea
Tepozteco.11
.
de lo imponente del paisaje, teniendo en cuenta que la
más pequeña roca no mide menos de diez metros de al***
Has~a á mediados del año de 1893, «El Tepozteco11 per- tura.
maneció aban~onado: &lt;_:on e_xcepción de algunas perso~s viajeros ten?~,ín. antes de mucho tiempo, grandes
nas de la locahdad, casi nadie conocía el interesante mo- fac1hdades para v1s1tar el curioso é interesante monunumento, de cuya existencia, aun ahora muy pocos mento que hemos descrito, pues el ferrocarril de Cuer~iene~ noticia. Cubiert_o de escombros, c~mpletamente navaca pasará precisamente por Tepoztlán.
mvadi~o I&gt;&lt;?r la vegetac161!, •El Tepozteco,, hubiese desL. E. GUTIERREZ.
~parec1do_ Bl el Señor Presidente de la República, que se
Cuernavaca, 189i.
interesa siem¡&gt;re por todo aquello que pueda influir en
el adelantacmento del país, no hubiera nombrado al Sr
Ingeniero Don FrancibCO :II. Rodríguez para exhumar eÍ
magnífico monumento.
' 1
Los vecinos de Tepo_ztlán, ~nta Catarina, Santiago y
San Andrés, con entusiasmo digno de encomio concurrier:on á trabajar, gratuitamente, en las obras de exhumaCJón; y es tan~ más laudable este hecbo, cuanto que
la ascensión á la c1_ma en que tenían lugar los trabajos, es
muy larga .Y exces1v~~~nte penosa. La conclusión de las
obras, hábilmente dirigidas por el Sr. Ingeniero Rodríguez, fué celebrada con serenatas é iluminaciones y desde en~nces «El Tepoztecon ha sido visitado por U:ultitud
de toumtr-' y ~o fué por algunos miembros del Congreso
de Americarustas.
He aquí una ligera descripción de «El Tepozteco·11 situado al N. de la villa de Tepoztlán, sobre una peña~norme. ~l monumento, de forma piramidal, tiene una altura
de ve1~te m~tros y está construido con /¡,zontle y piedra
basalt1ca: Tiene tres c~erpos, '! en el primero por los
lados E. Y S. hay amplias escalinatas, bastante bien conservadas, de las cu_ale_s, la ~el 8. conduce al atrio, frente
al altar de los sacr1fic1os, situado en el eje de la escalera
que conduce al 3er. piso.
~n el interior ~el Z! Cuerpo, cuyo piso está á nivel del
atno, está depositado el cadaver del rev tepozteco que
ordenó la construcción del soberbio moñumento, v aJ~unos otros que ~ supone_ sean de miembros de la familia
real, ~ persona¡~s pro_mmentes de la Corte: entendemos
que aun n&lt;? ha Sldo bien explorado ese sarcófago. Al acabar de ~l~bu la escalinata que conduce al 3er. piso, ee halla el v1s1tante frente á l~s tres puertas ( que ven al o.,)
que d:in acceso al grandioso Tt0&lt;'Xl.lli. Tiene éste una superficie de 48 metros cu.1drados v está dhidido de v ,
.
6 recintos,
'.
~,. t•
•~:, en d_os grand es secciones
uno de ' mayores
d1mens1ones, en cuyo centro se encuentra un hueco recta_ngular, que era donde se mantenía el sacro ju,go segun lo_ demuestran los fragmentos de carbón vegetal' • de
(!opal,li que ~11~ fueron encontrados: éste recinto era des
tinado_ al publico que asistía á las ceremonias. El se undo recmto,_ al que sólo tenían acceso los eacerdotes, fs el
más pequeno; en el c~ntro y junto al •muro, se encuentran lo~ restos del altar en donde estaba la divinidad ne
allí ~c1bía culto,_y de la que sólo quedan dos pied~as
preciosas, una primorosamente esculpida y decorada, de

Damos un fotograbado con detal1es completos del nue"l"'o
vapor guarda-faros «Donáto Guerra," hecho construir por
nuestro gobierno en el puerto de Filadelfia.
Ann cuando las ediciones diarias de esta casa han pu·
bhcado el grabado del nuevo buque, creemos conveniente darlo en EL Mu.Nno semanario, primero porque la fotogrnfía que aquí ofrecemos es naturalmente mejor que
u_n ~buio hecho á l_íneas, y segundo porq1;1e nuestro periódico es de_colecc1ón, en tanto que un diario se rompe
6 descuida una vez leido.
El «Donato Guerra,, acaba de zarpar de Filadelfia y estará muy en breve en \'eracruz donde la gente de mar
se apre;,ta tí recibirlo con grandes festejos. Elógiase mucho el lujo de este buque y para que nuestros lectores se
formen cabal idea de sus comodida:les y confort transcribimos las siguient.es notas de uno de nuestros redactores
á• este respecto:
El salón principal, independiente de la cámara de ofi. ciales y de~tif!ado á comedor? P.S de madera fina, pt-rfectamente barmzada y con relieves doradoe; el piso es de
mosaico de madera y el techo, pintado de color cre111a
tiene también relieves de rosa y oro. En el fondo ostent~
un elegante aparador de nogal con tapas de marmol para
guardar la vajilla y la cristalería del servicio. L1. mesa
que ucupa el centro puede servir para doce person11s
De este salón se pasa á los departamentos de los· inspectores, decentemente amueblados, y que constan de alcoba y cuarto de bafio y por su pasadizo se llega 1t la des•
pensa y otros sitios accesorios.
Por una escalera de caracol se asciende á lo que se llama el cuarto de cartas,que es el Yerdadero lujo del vapor
Consta ~ste de una alcoba lujosamente decorada y d~
un salonc1to con una estatua de marmol, muebles de muy
buen ¡n1sto: y ostenta en las paredes los retratos del General Donato Guerra, que dió nombre al buque del Presidente de la República, General Porfirio Díaz del General :.\Iena, actual _~Iinistro de Comunicaciones. E~tos
retrato~ son obsequio de los señores Samuel Hermanos,
C?nt~t1stas para la construcción del navío. El saloncic1to tiene las paredes de caoba labrada y pulida con realces dorados.
Todos los demits departamentos del buque esMn arreglados con ~rdei:i y buen gusto, mereciendo mencionarse
el de l';\ marmeria, que es cómodo é higiénico.
Los mstrumentos del vapor van en un cuarto especial
sobre cubierta, para utilizarlos facilmente en los momentos del se;rvicio.
El «Dimato Guerra,, ser,í, pues1 un cómodf&gt; alojamiento
para los empleados que se destmen á la mspección de
faros y su 11_1:gada :í las ~ua.s ~exicanas debe ser motivo ~e regom¡o, p~r9-ue v1en!l á maugurar una importanto
me¡ora en el serv1c10 marítimo de las costas del Golfo.

y

«Educar es redimir.,,
Así también lo entienden los cacos, y por eso se educan en el arte de prestidigitación, para redimir al prójimo de la pesada esclavitud del dinero.

l

G.

•

e?'

"El Tepozteco"-EI pueblo de Tepoz:tl.in.

GARCÍA HA:IIILTON.

M. GcTCÉRREZ NAJER.\.

BASTA Y SOBRA.

"El Tepozteco."-Fracción del camino que conduce al monumento.

PAGINAS OLVIDADAS
CON PRETEXTO DE "MARIA"

Este es un libro que yo guardo en el estante honrado de
mi humilde biblioteca, junto á la Jfa!{&lt;lalena de Sandeau
y los Cuentos de Carlos Dickens. Este es un libro que
leeré á mis hijos, cuando los tenga, y que ha pasado ya
por las manos de mi novia. Este es un libro casto, un libro sano, un libro honrado.
·
l\Ie parece que ya han corrido muchos años desde que
lo leí por primera vez. Fué en el jardín d~ una hacienda,
¡t la hora de la siesta, bajo el nogal hospedador, donde
anidaban tantos pájaros cantores. La tarde fué cayendo,
y los rayos del sol en el poniente teñían de color de rosa
la nieve de los volcanes. Apenas se veía. Hasta el lugar
en que yo estaba, tendido mdolentemente sobre el musgo, llegaba el balido de las ovejas que volvían ó. sus rediles y el retintín de las esquilas.
Los bueyes mugían entrando á sus establos, y los peones, sudorosos y cansados, regresaban al caserío. De cuan.
do en cuando dejaba el libro abierto sobre el césped, y
veía el cielo aaul, color de «no ,r,e oli-ide.~. 11 Luego acabó la
luz, volví á la casa, y tí la indecisa claridad de un gran
velón, terminé la lectura. :Kadie estaba an la sala: era
víspera de una solemne fiesta religiosa, y amos y criados
habían ido á la capilla para adornar los altares y confe•
sarse con el padre cura. El jardín olía ó. flores nuevas y
la casa á incienso. Dios estaba allí.
Me parece que ya han corrido muchos años. Acaso nun•
cavolveréálaquietud reparadoradeaquelcampo. Tal vez
no vuelva á leerte, pobre libro! Ya estás viejo, tu pasta
se ha desteñido; muchas de tus hojas tienen dobladas
una de sus puntas y hay en los márgenes de otras, apuntes, fechas, nombres, versos manuscritos y figuras dibujadas con lápiz. Así trato los libros que más quiero. Pero allí estás, en el estante honrado de mi humilde biblioteca, junto á la Magdalnw, de Sandeau r los C11n110.~ de
Carlos DickenP. ~le hablas de ese horizonte soberano
que divisaba desde el jardín en que te leí; del silencio
sonoro que reina eternamente en ese valle; de la capilla
con sus blancos cirios y sus flores frescas y sus imágenes
toscamente esculpidas; del amplio confesionario á áonde
iban, con los ojos húmedos y la voz compun~ida, las devotas penitentes; del rosario, rezado en comun poco antes de la cena; de aquella calma, de aquella eerenidad, de
aquel contento; de la mujer que m,is he amado y de las
horas en que más he creido! Tú fuiste el (mico libro que
leí en aquellos días, si no es un libro la naturaleza, y otro
libro más admirable aún, el corazón.
En varias ocaeiones he querido leer de nuevo la.historia de María. Ocúrreme, sm embargo, lo que pasa tal vez
á los avaros, cuando presumen que álguien abrió sus cofres y les robó su oro. El hombre avaricioso, pálido de
emoción, mira los cofres entreabiertos y no se decide á
levantar la tapa para cerciorarse de sí ya el x;obo se ha verificado. Pues así pienso yo cuando toco ese libro que, á
manera de urna, guarda tantos recuerdos de cari!io. ¿Se
habr:t evaporado la esencia? ¿Yolveré ti sentir las tiernas
emoci911es que me produjo su lectura? No quiero conocer
la húrafia realidad; no quiero sujetar entre mis dedos las
alas de la mariposa, desmenuzando su polvillo de oro.
, Las sensaciones mudan, el griterio varía, los años pasan;
tal vez el rostro de la mujer que amamos está ajado por
la vejez, pero el corazón terco no quiere creer en esas lógicas mudanza~, y los ojos del alma siguen mirando hermosa y joven á la pobre mujer cuya sedosa cabellera ha
encanecido y cuyo• cutis de durazno han arrugado los
años. Xo veáis á la novia de ha veinte afios, sino ·queréis
perder las delicias del recuerdo. Xo le:iisellibro que tradujo tan bien el poema de vuestros primeros amores.

·*

. Xo ~é si ha dicho alguno,*ó*lo digo yo ahc!3, que la música encanta porque ponemos en ella nuestros propios
sentimientos. Con efecto, lo que nosotros queremos oír
es lo que oírnos. Una misma armonía aumenta nuestra

tristeza si estamos tristeF, ó nuestro regocijo, si la alegría nos baña el alma. Las notas son como cápsulas huecas, en las que ponemos la miel de la dicha 6 el ajenjo del

.

~~~

Pues cosa parecida á esto gne digo de la m1ísica, puede
tambien deCJt-se de "María." Es un libro que poco ó nada
significa para aquellos que no saben leer entre las líneas,
esto es, en el corazón. Como pintura de la tierra americana, posée, es ,·erdad, grandes bellezas; pero.estas ya estaban comprendidas en la oda milagro~a que escribía
Don Andrés Bello, y en muchas otrns piezas peregrinas
de la literatura americana. Quien busque tales excelencias en el libro, puede ocurrir, si es por ventura artista,
á los pintor&lt;'s; si es hombre de ciencia, á los tratados de
botánica y á las obras de historia natural. Todo eso no
es más que un paii::aje, el cuadro, el marco. Si buscáis el
idilio, el drama, el poema, bajad á vuestro mismo corazón. Ahí est:\ otra Jlaria tan hermosa como ésta y que f!e
le parece mucho, como se parecen todas las estrellas.
Por eso leemos con deleite la obra del narrador americano. No leemos á él: nosotros mismos nos leemos. Y
como la memoria es siempre un libro nuevo, cada vez encontramos detalles más delicados y episodios más tiernos
de la semilla historia de esas dos buenas almae, que se
aman, sufren v mueren.
Cuando rrie ·han dicho al¡rnnos aristarcos q ne Núflez de
Arce plagió á Isaacs, en su famoso «Idilio,11 he soltado á
reir. De ese modo plagian todas las a,·es que se abrevan
en la onda azul del mismo arroyo vuelan en la misma
atmósfera y ren el mismo cielo. E 11mor es mon6tono,
desde que el mundo es mundo; los hombre~ no han encontrado para expresarlo m:ls que esta sola frase ¡te amo!
Lo que constituye cabalmente el mérito perep:rino de
«Marf((,11 es la llaneza de la fábula. Ese es un libro que
todos ha bría100s escrito, si tuviéramos tanto talento como
Jorge Isaacs. No encierra nada extraordinario· es la historia de los amores inocentes, la novela mía, 1~ de usted
y la de t?doP. El autor no pus? de su cosecha propia miís
que el ~ilo _dorado con. que ciñe y cose esas palabras y
esos ep1Sod10s que ha dicho y ha sufrido. Lo demás viene de arriba y su autor es Dios.
Producir un sacudimiento de terror trágico es más fa.
cil que enternecer. Cuando se logra esto se 1{aencontrado la juntura de la coraza por donde rn '1a espada al corazón. En la novela de Jorge Isaacs, no hav gran esfuerzo de i~a~inación; pero las~lmas buenas lloran al leerla,
como s1 Erraín fuera su nov10 y :\Iaría su hermana. La
verdad es que lloran por sí mismas: esas escenas y esas
frases son el perfume d~ una cabellera qne 1iuestros dedos ya no pueden de~pemar, y la~ notas de un vals que
se escuchó hace muchos afios.
•
Hay mucho propio de nosotros en la historia de esos
pobres enamorados. Es un libro nuestro.
.

r

¿Tú piensas que te quiero por hermosa,
por tu dµlce mirar,
por tus mejillas de color de roi:a?
Sí, por eso, y por buena nada más.
¡,Que entregada á la música y las flores
no aprendes á danzar?
Pues me alegaa, me alegra que lo ignores:
yo te quiero por buena, nada más.
¿Que tt1 ignorancia raya en lo -sublime,
de Atila y Uenjis-Khan?
¡Qué muchacha tan ciega ...... Pero dime:
si lo supieras, ¿te querría más?
Bien se están con su ci&lt;'ncia los doctores,
la tuya es el bogar;
los niños y la mi.laica y las flore~,
bastan y sobran para amarte máe.
RAFAEL

ÜBLIG.rno.

E:1 amor en los distint os pueblos.

El español tiene el ª'!lºr franco, lleno de abnegación y
de celos. La e_spañola tiene 1:I amor ale~ y voluntarioso.
. El trancés tiene el an:ior vivaracho, mg-enioso y comu-·
mcat1yo. La francesa tiene el amor irresistible encantador é mconstante.
'
El inglés tien~ el amo~ frío, preciso. La inglesa tiene
el amor romántico, veleidoso.
El itali~no_tiene.el amor apasionado, receloso y rencoroso. La italiana tiene el amor ardiente, devoto y dispuesto á romper.
El aus~riaco_ tiene el amor profundo leal y positivo.
La au~r1aca tiene el amor anti-platónico seductor y
tranquilo.
'
El ~meric~no tiene el amor atrevido y apasionado. La
~hoe~~na tiene el amor provocatibo, tiránico y capri. El ruso tiene_ el amor misterioso y fantástico. La rusa
tiene el am~r vivo y ardient.e, embriagador.
El turcf&gt; t1ef!e el amor despótico, sensual y cambiadizo.
La ondahsca tiene el amor pasivo, resignado ó ardiente y
arrebatador.
. El alemán tiene.el amor pesado, crédulo. La alemana
tiene el am~r sentimental, dulce y desordenado.
. El belga tiene ~l amor honrado y profundo. La belga
tiene el amor seno v sencillo.
~l s~izo tiene el· amor tímido, bueno y cándido. La
smza tiene ~l amor apacible, Yirtuoso y creyente.
El sueco_ tiene el amor reservado, poético é inalterable.
La sueca tiene el am9r casto, tranquila y fiel.

Y todo en In no,·ela ocurre fncilmente
·•Como la 1wclteUl'[1U cuando ú.t lu= .~ ra."

································································.. ,, ............ .
¡Asís~ ªn:1ª Y. así se muere! Xo ~ay complicaciones ni

engrana¡es mtrmcados. Esa máquina es tan sencilla como la máquina q~1~ más á menudo se rompe: el corazón.
Sería Yano tamb1en buscar en la novela un minucioso
am'ilisis p~icológico. ¿Para 111{·? Basta narrar los hechos:
el lector ha ~1echo ya el anali~i_s y lo r,one por su cuenta.
E~tas cosas ¡amá~ pueden expltcar~e: se sienten y se ven.
Hablando de "Jfaria,• podría decir perfectament-c aq uell~ frase que 8:iint Bem·e aplicaba al soneto: ••es una higruna dentro de una gota de rocío.u
.

***

Si busc:iis _un ex:ímen mt\s prolijo, no q uer,lis pedírmelo. Ya he dicho que no be vuelto á leer la historia de
".lfaría." ~ubiera necesitado apercibirme á esa lectura,
c~mo los mños se preparan para hacer la primera comumón. Cuand? tenga una casa, y en la casa una cuna, y en
la cun'.1 un mño, volveré á deletrear en mi corazón quiero decir, volveré á leer la historia de "Jfuría." Ahora

~ej_ando al tiempo que ande,
y v1nendo en un extasia risuefio

como fü•cía Calderón el Grande '
voy tomando la vida como un sueño.

***

llfo hay mujer que no sea
al huir de algún hombre, G~latea.

* .

**
Merced á tus encantos sobrehumanos
no pueden retr-atarte los pintores
porque, al Yer de tu cara los primores,
el pmcel se les cae de las manos.
CAYPOAl!OR.

�=,;4~º=======================¡=====
E=L= MUND=O= = == =~ = = = ~ = = == = =·=D=O=M
= IN=G
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EL MUNDO

DOMINGO 17 DE ~NER0 DE 1897

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Por Faul ~ourget.

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un sitio tan aparte en nuestra escuela contemporán&lt;&gt;a, vidia hablada 6 impresa le hacía reir, con su alegre risa qu~
desde su ProBerpina cogiendo la granada de su primer sa· descubría sus dientes blancos sin una mancha de oro enlón en 1877, hasta su Tumba de Alba Steno, expuesta en tre sus labios de un rojo tan sano, y repetía:
"Los envidiosos miden nuestro talento como la somMayo IÍltimo. Sí, tenía una persistente, una insol0 nte
buena suerte. Haber sido hermoso á los veinte afios, con bra mide nuestra estatura."
Por mi parte creo no haber experimentado ante esa aduna hermosura de joven patricio del renacimiento italiano y á los treinta y cinco serlo aun al grado de llamar la mirable fortuna el vil. crispamiento de la envidia odio
atención de las mujeres en las calles y en los teatros;- sa en la cual !ves no erraba al reconocer una especie
haber tenido al salir del cólegio la más amplia indepen- de homenaje. Xo: p or extraño que deba parecer estemadencia pa:a poder evitar 1í su talento, todas las servidum- tiz de sentimiento después de lo que acabo de referir,
bres del oficio y que ese talento, delicado y robusto, sutil lves Clouet me inspiraba, al contrario, una aprensión,
y potente, baya sido de los que seducen igualmente á la un terror, casi una piedad. De todas mis experiencias de
multitud y á los refinados;-haberse casado, joven aun; las cosas humanas ninguna ha sido más constante que la
por amor, con una doncella, de la gracia y del esplendor de la ley encarnada por los antiguos en el mito de Nemede una Venus antigua y que esta Venus h ayaposeido al eis, la diosa de las compensaciones. Yo creo profundamismo tiempo todas las difíciles virtudes necesarias á la mente, absolutamen,te, en la universal igualdad de la
esposa de un gran artista: la absoluta abnegación, la in- suerte y en que toda alegría se paga con un exacto rescateligencia reconfortante, la modestia sumisa y esa delica- te. Cuando e ncuentro una personaá quien el destino pa·
deza de amante que da á. la hoi:iestidad del hogar la que- rece conceder todo lo' que desea, haría con ella voluntariamante pol}sía de la pasión !...... Muy ámenudo, hablando mente lo que el rey de Egipto con el fabuloso Polícrates.
de Clouet, entre viejos camaradas, nos hemos dicho:
«Yves es el único de nosotros que no ha frustrado su
Habiendo sabido la historia del anillo arrojado al mar
vida ......,,
por el tirano de Samos y encimtrado en el pez, rompió
Y como la dicha de otro no es siempre una sensación su amistad, no queriendo, d ice Heródoto, asociaren moagradable, seguía luego algun comentario picante:
. do alguno su suerte á la de un hombre al cual una dicha
«No es dificil tener éxito cuando ee es el mimado del tan insolente destinaba á horribles catástrofes...... » Capúblico», decía uno, severo cronista de á cinco luises la da vez que yo pensaba en Clouet, me venía está leyenda
invectiva en un periódico de chantage financiero, finan- á la memoria. Esperaba, no sin angustia, el giro que tociero y mundano ..... .
maría la fatalidad· para herir á ese gran artista á quien
-Se llega á. todo cuando no se tiene un céntimo de co- yo admiraba en tise tiempo, lo confieso, más que lo amarazón..... n decía otro, un mlÍsico, cuya mujer murió de ba. Lo que distingue en efecto la manera de ser de Clouet,
miseria y de abandono.
es un paganismo dichoso y fá,cil como su destino;al cual
-Ya venín ustedes lo que quedará de éso dentro de verdaderamente ha faltado, hasta en estos tíltimos tiemveinte años», concluía un tercero, un esteta de cervecería pos, esa "leche de la humana ternura" de que habla un
que jamás ha expuesto una tela ni publicado un volu- poeta. Su ideal manifiesta una alegría de fnerza y de samen, pero que se i ntitula él mismo por imitación de: in- lud, una adoración de la naturaleza libre, un animalismo
glés William Blake, del cual sereno, en exceso contrario á mis propias aspi raciones.
..,_, _
.
ha leído vagos estudios, el Se creería que ese muchacho que vive desde su juventud
et&gt;-,
pintor poeta!
en un cuarlro de esplendor, entre las maravillas de una
Estos epigramas y otros casa colmada de obras maestras como un museo, no ha
miís crueles redactados en supuesto jamás ni siqiuera lo que es el sufrimiento.
forma de artículos, llegaban
Cuántas veces al verlo vestido de terciopelo en su taal vigoroso tallador de már- ller y exaltándose al mostrarme algunos de sus hallazmoles sin turbar su sereni- gos de escultura toscana: su A nunciación, de Nino de Fiedad. Teníaesa buena fortuna, sole,-su San Sebastián, de Ch1tale, réplica exquisita
superior á todas las otras, de del de Lucques,-su San Juan, de Michelozzo, sí, cuánser infinitamente sensible á tas veces me he dicho que tenía, artísticamente hablanla alabanza y perfectamente do, como un sentido menos; un sentido, el de la pena,
insensible á la crítica. Los el patético puñado de lágrimas; la idea de que hay en el
artistasmuy convencidos son mundo otra cosa que formas elegantes y robustas, telas
frecuentemente así. La en- suntuosas, armas cinceladas y delicadas orfebrerías. Cuan-

Durante quince años todos habíamos envidiado la fo:i-"tuna persistente de !ves Clouet, el estatuario. Cuando
-digo todos me refiero á un grupo de escritores y de artis"tas, cada uno de los cuales dice ahora yo. Sólo que cuan"&lt;lo se ha codeado uno en la intimidad más estrecha de un
·cenáculo, en )a dura época de los debut.~, no cesa uno de .
a.compañarse en espíritu, si no con benevolencia cuando
menos con un interés siempre muy personal y muy vibrante. Para Ives Clouet, por otra parte, los más olvida..a.izos tenían un motivo de no olvidarlo: la serie no ini;errúmpida de nobles obras que han asegurado al escultor

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EL MUNDO

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

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riosidad para leer en él mi dre, usted tiene ei corazón más tie~no· que un hombre,
primera impresión al verá su más delicado, Ein duda,. más expansivo sobretod?·········"
Cuando baya usted visto á Clonet en presencia de su
hijo; y nunca. olvidaré la.e!&lt;·
pecie de claridad que brilló hijo respondió la madre, verá cuanta razón tengo.•••••
en sus ojos cuando vió en ~í Esc~che ru:ted, c,::,ntinuó con una aspereza ?,e acento c~m
un moyimiento para acari- la cual se desahogaba una larga desesperaci?n Y.al nnsciar los bucles de la cabeza mo tiempo su voz se hacía mas baja como s1 temiera que
del nifio, en tanto que decía el niño pudiese oír y comprender..Est? le p_!lrece á u~ted
pata gamfrmelo: "Yamos, se- monstruoso;·no esderto que una misena tan grande tan
ñorito Alberto, no da us- injusta debia enternece á un padre? Un~ pobre. cnatuted los buenos días á su nue- rilla no ha podido nacer: !1-ª~e. Una f:itahdad qmere que
vo amigo? Ya verá usted có- sea desde el dia de su nacimiento he~ida por uni: prueba
mo yo sé jugar también co- que debe pesar sobre toda su exitencia. Pues oien, &lt;·sta
es una razón pnra amarla dos veces, n,o es e~~? y para
mo cualquiera otro.''
de antemano en ternuras la alegria de vivir que le
"¡ De suerte que nsted re- darle
siempre rehusada. Y sin embargo ...... no! Yves no
cuerda su nombre!" dijo la •erá
podido perdonar jam:ls esto...... Yo que le conozco tau
madre. "¿Entonces !ves lo ha
bien cuando entra á la cámara y ve al niño, léo er. sus
menciona alguna vez en sus ojos
'una especie de horror que me hace mal.. ....:Ah! mu- •
cartas?"
cho mal! ..... Es como si al lado del pobrepequeu.u~lo que
Podía yo responder la ver- no es culpable, distintamente, realrnen,te, apercibiese al
dad á una pregunta así for- otro, al que había soñado ...... Recordara usted qu~ noso~
mulada con ese acento de sú- tros habhibamos como de un .~ér presente. Dios ~ío.
plica p~r medio del cual las habíamos amado juntos á ese b1Jo que ~o nos ha J?,ac1do.
mujeres infortunadas pare- Pero si él no nació éste ha venido ...... Diga usted s~. no es
cen implorar que se las eng¡a- una locura, una crueldad, un crímen no ~mar al hiJo que
ñe"/ Y podía así mismo resis- está ahí, que ¡:ufre en su carne, q1!e. respira, qu~ es nuestir al deseo de saber en de- tro? y porql!-é? A ca!ls~ de una visión, de una idea que
talle el drama moral del cual jamás ha viv1d?······"Y bien! ..esta loeura es la de Clot'.et
veía la huella en todospar- desde el nacimiento de su h1¡0. Esta crueldad es la SU} a.
tes, impresa en el rostro de Este crímeu lo comete todos los dias, todas las.horas..... .
la señora Clouet y al rededo1·
-CálmeEe usted, le respoudí; puesto que tiene tan.ta
de ella y cuyacausaadivi1;1a- confianza en mí, le prorr:eto ensayarba blarle, r~conq_msba? Comencé, pues, por mtarle voh'erle en sí mismo ......... Yo le he conocido si~rnterrogarla sin dudar d~ que pre t~nta genero;,idad &lt;:n ¡,l c9razón! Acaso ~s víctima
iba á provocar así á m1 vez de una idea fija ......... c1~~.spenas prod!-lcen Justamente
un interrogatorio de .st) yar- e~te efecto sobre las l:'ens1b1lidades de artista como la rnte horriblemente dificil de va ......... Y además, el tiempo vuelve á poner todo en Fn
soportarse. «Pero, dije; es iugar; el tiempo y el trabajo.
.
.
muy natural que !ves me
-«Ilace tres año!t que nada ha hech_o," mterrrump1ó la.
hable de su hijo, ¿por qué se señora Clonet, y mostraba al pronunciar esta frase, miís
admira usted de eso"/
aún en sus ojos profundos,
-¿Porqué'? ¿Por qué?-re- tristeza
Yo que la había conocido tan enamorada del tal~nto
pitió ella con una vo1, pro- de su marido, tan ingenua, tan absolutamepte asoc~ada.
tunda-y minindo.me con una al esfuerzo feliz del noble artista, comprendm dema~iado
mirada que me l11zo mal_, m~ cuanto dolor representaba para ella una ~r~se semeJante
interrogó: ¿Y qué le d.1ce a
y había así mismo admirado mucho, envidiado mucho el
usted"? Y como yo vacilase, entusiasmo constante de !ves Clo.~et, sus :ilegres. fiebres
desconcertado menos por esa de creador facil el atrevido regoci¡o de su i~vención, paiuquisición directa qu~ por ra no permanec~r confundido ante el misteno de esta rela visible fiebre de la ¡oven pentina importancia.
.
.
madre: ¡Oh! dijo, usted es
«Tres años en que nada ha hecho, repetia yo. Pero eso
bueno. Usted no quiere, us- es imposible.
ted no puede repetirme lo
-Y sinembargo cierto, insistió ella..Ha ensayado traque yo sé demasiado: ¿Qué bajar. Lo ensayará siempre. Pero se dufa que está atacanecesidad tengo de que me do ahora de una enfermedad que le disgus~ de todo
lo digan?
aquello que emprende antes de ha~rlo conclmdo···:··En
-Y
le
aseguro
á
usted,
señora,
le respo~dí, que Cl?uet otro tiempo,. usted lo recuerda, tema como una magia en
O
ño hotel al escultor célebre, como 1~ envid:aban su celeme ha escrito jamás nada que no pudiese repetii: á sus dedos.
.
bridad. ¡Ay! nuestros celos sobrevive!l m.uy frecue!lte- no
usted. Yo comprendo muy bien lo que la ~tormenta, anaJamás hubo ide¡¡ que no tomara forma, Jamás un suemente á la dicha de aquellos que nos los mspiran Y se.siente una amargura más cuando es uno mordido por ciertas dí, pero sí comp:endo que he tocado sm querer en un ño que no se realizara......... Cuando comenzab~ un gruenfermo y pido á usted perd61_1. •·: ••·· •
..
po con un proyecto determinado y después.se d1sgus_taba
iras al ver que han sido desenca~enadas contra nos- sitio
-¡A.b, dijo ella con tono de abatimiento, no hay sitio de él cambiaba su proyecto sobre ,a marcha en el mismo
otrds por una felicidad que ya no existe!
enfermo'. El enfermo es todo mi coraz~m ......... Desp~és, batr~, en el mismo mármol. Un día le ví acabará gol~
Ives Clouet no estaba en casa.
Pregunté si la señora Clouet se encontraba ahí_. E 1 con una gracia encantadora en la sonnsa: .Soy yo. qmen pes de cincel un Baco en una estatua que había comencriado vaciló un segundo en responderme.. En ?trotien~- pido ,í_ usted que me perdone; de~d.e la pnme~ visita le zado en Xinfa; es la del Parque Monceau, su obra maes0 la puerta de la joven esJaba s1~ml?re abierta a los ~mi- inicié en miserias que usted ha adivmado demasiado pron- tra acaso .........Ahora parece que esta confianua se ha
pos de su marido y esta sola vac1 !ación pr9baba un ca~- to, continuó mirando sus hom1?ro~ adelgazados, Y sus agotado en él, ó mejor dicho se ha roto como un resortio en las costumbres que yo había,conocido tan sen~i- hermosas manos, cuyo enflaqu~cimiento podía yo reco- te .........No vaya usted á creer que tenga ahora me~os tallas caracterizadas por e8a bonhom1a un poco bohemia~ nocer en lo holgado de las sortiJas que adorna~an sus de- lento ...... Cuando vea usted los bosquejos que ha ido supor'ese encanto incomparable de las coi-t1pnbre!&lt;. de los dos, se posaro~ am~as sobre la ca~z~ del mñ~ que la cesivamente abandonando, lo comprobará por sus proartist7'.s cuando va unida á ellas la hone.stidad. 8m. em- miró con sus o¡os tiernos. ~lla le di¡9. «Vete á Jugar,, Y pios ojos no ha perdido nada, nada más que esta fuerza
bargo ~l criado tomó mi tarjeta y volvió oara decirme en tanto que el chicuelo ho¡eaba un hbro de estampas en de rema~r sus obras, de la cual decfa ~iempre, usted lo
ne ¡~ señora me recibiría. 1.'na mirada me bastó, apenas un ángulo del salón, con esa docilidad tacit1;1rna ~e los recuerda, que era el gran deber del artista..... .
demasiado razonables en los que n~ hie~ve Jamás
Si supiese usted cuán ~cuentemente .he ensayado
~ntrado al salón, para conocer que en efec~o el ~ma .1e niños
la coqueta morada no era ya la que yo habta de¡ado. a la exhuberante fuente de la vida, c~1ó el s~lencio entre la reaccionar sobre él. No por cierto en el 1,&gt;nmer año;. yo
y yo, silencio que ella rompio la primera.
.
era entonces tan desventurada como él, smo en SegJ?,ida,
sonriente y serena criatura que parecía tener en su. es· madre
«Debo á la vieja amistad de usted por n~estro matri- cuando caí en 1a cuenta de que su cará?ter cambi!lba,
plendor como una placidez vegetativa, la gracia fehz Y monio,
una explicación, dijo con una es~ecie de solem- que no estaba él sobre sí m~smo, que ~e dis~ustab:; siemsemi-inconsciente de una flor crecid~sin esfuerzo en u~ nidad esta
vez; pero no pienso que. ~ndrm la fuerza de pre y siempre más, y también-pareció vacilar un segunnatural hanuonía con la tierra.y el aire, y los días lluv10·
sos sin hacer jamás otra cosa que crec~r ~' ensancharse. hablará usted sino esperase un servicio que sólo usted pue- do-que buscaba distracciones in¡lignas de él...... Hubo
El dolor había tocado á ese séi: adunrable, y á través de prestarme, prestarnos, insistió. ~a hace meses que ten- un tiempo en que pasó todas sus veladas en el ':Í!Culo,
del dolor, el pensamiento. Era sieml?re be~la; pero con go la idea de escribirá usted y resisto á ella..De t?&lt;l,os jugando ......... Pero yo le perdono todo, ~do, rep~~i6 ella.
una belleza de otro !$énero, mortecma, violada, com.o los amigos de Clouet usted ~sel que h3: prefendo siem- con más pasión aún, todo, menos que odie á su hi¡o...... .
-Eso que usted me refiere es muy extraño, respondí,
enternecida porla existencia. Dos pliegues cruzában!e pre y además los otros no vienen ya casi ahora.»
«¿!ves ha cambiado, ~ue~, mucho?» PrE;gunté.
pero ha tenido usted una explicación con Clouet? ¿Le ha
en las esquinas de su boca, en l~s c~ales po?Ja yo leer a
Esa tristeza, esa nerviosidad, esas que1as mezclada.s de hablado como acaba de hablarme•á mí?
contracción de los ensueños solttar10s y tnstes, prolon-No he podido, respondió. Lo he intentado. Pero ~l
ados durante largas horas. Sus párpados estaban aba- reticencias, acababan de volverme 1!1~ obscuro el rmsterio de la tragedia moral que el nacimiento del pequeño me respondió 1~ primera vez bromea.n~o, con esa especie
tidos y sus ojos habían llorado. Todo su cuerpo parecía Alberto
provocado entre los dos esposos, y yo con- de juguetona hgereza, que es tan hinente para una ID?·
asimismo haber experimentado el choque de la ~cna que siderabahabía
á la eeñora Clouet demasiado infortun_ada para jer. La segunda vez bromeó aún. La tercera permaneció
~e adivinaba en su fisonomía. Yo la había conocido opu- no tener miedo
i t de talla casi pesada, como esas robustas ve- confidencia. al presente á que le causase, algun mal su una semana sin hablarme palabra.._...... Y~ no osé proseguir...... Tuve miedo ...... A la cuarta vez se iría, me abai:::Ci~'nas que Bonifazio y Giorgone evocan en sus Con«Bien cambiado, respondió, yporqué~on?... Usted sa- donaría...... Y sin embargo, continuó después de un s~ciertos campestres. La idea fija la había co.mo afinado,
be,
y
su
voz
se
hizo
más
&amp;?:da-cuán
apas10nadamente
hacomo espiritualizado. Por último, algunos htlos blancos bía deseado tener un h1¡0. Recordará usted como espe- lencio· he vuelto á esperar en estos últimos tiempos. S1,
lucían en la espesura de su cabellera ne¡r-a. Estaba sen- raba, como esperábamos la llegada del niño!.. ........ . desde hace quince día~ ha comenzado de nuev.o á trabajar con un poco de la fiebre que usted le conoció.
tada aunque ya estábamos á fin de Abnl, cerca del fue- Yo
he reflexionado mucho desde entonces y he COlJ;1prenEn lugar de salir todas las mañanas y todas las tardes,
go j~mto al cual jugaba el pobre pequeñuelo en .otro
dido
que
teníamos
demasiado
orgullo
de
nuestra
Juvencomo lo hacía desde hace meses, se encierra de nuevo en
tie'mpo esperado con tanto orgullo; era este t~na especie d.e
tud
de
nuestra
fuerza
y
de
nuestro
amor.
He
comprensu taller......... Sólo que la puertaestá.con~enada...._.. U!Jnomo de ojos demasiado grande;,, demasiado expr~~ique yo estaba demasiado orgullosa, 1:'&gt;ien puedo de- ted querría que yo tuviese una exphcación co:r_i é,? . '\ a
~os en un rostro ya viejo, una.de esas ~ás.caras de mn.o did~
cirlo
ahora
que
la
pena
ha
blanqueado
mis
cabellos,.
sí,
usted á medir el rencor ~ue me guarda por mi última
enf~rmizo donde hay un infimto de m1sena el prese_ntimuy orgullosa de mi belleza-y aun n~ e~tábamos satisfe- tentativa...... No me ha dicho una palabra de la obra á la
miento co~pleto de un destino de aborto y de h~!mlla- chos,
aun
pedíamos
á
l.a
suerte
el
h1¡0
ideal,
qu~
el,
me
cual se consagra ahora...... ¡Ni una palabra! Antes de
ción. A la edad de tres afios, Al~rto Cl~uet, el h1.Jo. del
expléndido atleta cuya fuerza vital babia yo ~nvidiado describía con un entusrnsmo que yo compart1a. ¡Ah. es.o ayer como al almorzar le advertí su mirada de otras :eera
demasiado,
demasiado!
Y.
~sted
sabe
como
hemos
sices~¿se acuerda de sus hermosos ojos brillantes de geruo,
tan frecuentemente, y de aquella Venus de )Iilo, todacastigados por nuestr-.1 felicidad. ¡Ah! hemos pa.,,aado cuando había roto el molde y rela ya su estatua?-me
vía hermosa en su melancolía, era apeo~ más alto bte do
todo
en
un
momento;
cuando
yo
le
ví
tomar
en
sus
maaproximé en el momento en que se levantaba de la mesa
un nifio de un més y el cuerpo en que su mmen~aca za
á ese pobrecillo sér, verlo, verme y devolv1nnelo con y le pre~unté: «¿Tienes un nuevo trabajo en obra?...... Sí,
e~taba encajonada, era tan deforme, que ~aba pvna ve~- nos
un
movimiento
que
casi
me
mató,
ahí,
e~,
m1
lech0;-y
respondió, y ví que se ruborizaba un poco.-¿Ungru~.ó
y con esto, el tímido impulso que á ~t entrada_le hisu mano en mi brazo que movio conyulsi~a- una figura aislada? insinué.-Vaciló: No lo sé aún, ~1¡0
zo replegarse contra su madre, me mostro el prec?z des- apoyando
mente
la
esposa
del
escultor
añadió
con
voz
casi
e&gt;,.i,mpertamiento de la facultad de sufrir ~n ese embnón de guida ~n tanto que se llenaban sus ojos de quemant.es lá- por fin.-¿Y no me most~a:ás el b~squejo'? ¿No ~e d1r~s
jiboso, así como la caricia de la mano de la mad:e en el . grimas: Acababa de ver que Ives odiaba á su hijo. «Pero el asunto ...... ?-Se ruborizo más aun y respondió: «Mas
rubio oscuro de su cabello, su única belleza, ate~t1gu~ la
es imposible, señora,» exclamé. «Permítame usted tarde.»
profunda la apasionada ternura de esa muJei:. om- eso
( Concbtirá en el próximo número ).
decirle
que su imaginación la atormenta. Usted es maprendí q1;e espiaba ella mi r,:istro con la más ansiosa cu-

r

do nos acontecía discutir juntos algún problema de estética-porque ese gran realizador es también un teorizante,-cuantas veces le ví con,.luir la conversación con un
movimiento de sus anchos hombros y añadir: «Todo eso
es literatura ....... El dolor y el pensamiento constituyen
acaso el dominio de ustedes los escritores, aunque lo dudo. Nosotros los artistas tenemos el dominio de la belleza, algo que proporciona placer al espíritu á traves de una
caricia de los sentidos.»
«El Cristo no murió por tí," le decía yo bromeando.
«Creo que no,» respondía, pero con una voz casi seria.
Porque en aquella época había realmente en su adoración
por la Belleza pagana como un extremecimiento religioso, casi una idolatría. Y atm su gravedad misma, ese fervor de su paganismo, lo ennoblecían á pesar de su excesivo orgullo de la vida. Este orgullo se vuelve fácilmente
vulgar. Pero se puede acaso nunca ser vulgar cuando
ama uno su arte como él amaba el suyo, hasta pasar seis
horas de labor sobre el agotador trabajo del modelaje, encarnizado en la perfección é indiferente al éxito después
de haber conocido todas las embriagueces? Este es el heroísmo más raro de que un ~rtista sea capaz. Tal nobleza
le era empero tan natural al artista como tener sus pupilas claras y su tez morena de árabe, sus cabellos negros,
su corta barba rizada, esa aristocracia de fisonomía que
le hacía un hermano moderno del célebre retrato del
Louvre: el Hombre del guante.
..¡Oh!» decía algunas veces con la magnífica fatuidad
instintiva á los artistas que ven en su propia persona un
modelo de pintura como otro cualquiera: «Si Ticiano me
hubiese conocido!. .. ···"
Y esto era talmente verdadero que se olvidaba uno de
sonreir.
Hace cuatro años este hombre venturoso tuvo una suprema felicidad. Su mujer estaba en cinta. En los primeros años de su matrimonio habiáme él repetido frecuentemente que se regocijaba de no tenor hijos. Temía
las deformaciones de la maternidad por la admirable
criatura cuya belleza soberaM era el orgullo de su hogar.
Esta impresión se avenía perfectamente con el resto de
sus ideas y el conjunto de su carácter, para que yo dudase de su sinceridad. No fué menos sincero en la alegría
profunda é ingenua que experimentó cuando tuvo ante
sí la perepectiva de ser padre y él mismo medió la razón
de esta aparente falta de lógica en una carta que he guardado y de la cual me contentaré con transcribir aquí un
fragmento sin afiad.ir otro comentario que subrayar la
fecha.
Esta acabaní, mejor que todos los análisis de explicar
las singularidades, las anomalías de alma, si se quiere, de
este hombre que se equivocó eviaentementede siglo. Debió nacer en la corte de un Ludovico el )foro ó de un Alfonso de Este. Esa carta permitirá asimismo medir la

profundidad de la herida que la eterna Nemesis iba á inferirá un corazón tan hinchado de un·a esperanza tan
apasionada. Por último, hará m,is inteligible el e_xtra.ño
procedimiento de consuelo por el cual nuestro amigo i?tentó engañar la más dolorosa de las pruebas. Pero c~p~o
sus propias frases: ...... "Voy á cd~fesar~-me escnb!a
pues, un sentimiento que encontraras mediocre y 9-ue sm
embargo no lo es. Xo puedo soportar verme enve¡ecer y
mucho menos ver envejecer á mi mujer. Ella ha sido y
es aun tan bella que la sola idea de una marchite;Z en su
belleza me inflinge el mismo dolor que he experimentado ante tí, en Londres, cuando visitamos la sala del Britfah donde se encuentra la procesión de las Panatbeneas. Y yo mismo, bien lo sabes he tenido por mi cuerpo un culto desde mi juventud, he practicado todos los
ejercicios, he sido sobrio, casto, regular, para hacer de
milo que l9s atletas antiguos hacían de sí mismos: w1 l,ermoso animal humano. No temo que sonrías ante estas confidencias. Xosotros nos envanecemos frecuentemente de
los esfuerzos merced á los cuales se desarrollan y se
mantienen nuestras energías cerebrales. Porqué no me
envanecería yo de mis esfuerzos para mantener mis energías ff~icas? Pe_ro contra el tiempo, q1;1é remedio? Ya á
los treinta y cmco años no tengo n:ii oomba de . o~ros
tiempos, esa línea de los riñones flexible, alerta, divma,
que ciertos pintores del siglo 9-uince copiaron tan atrevidamente: te acuerdas de los Signorelli del Monte Olivete
y los Fiorenzo de Lorenzo de. Perusa?...... Dentro de diez
años Laura y yo no seremos ya más que la imagen degradada de lo que hemos sido.
"Ahora bien, he aquí el verdadero motivo por el cual
~ngo ahora un apetito de paternidad igual al temor que
esta perspectiva me inspiraba en otro tiempo. En este
niño que va á naeernos vamos á. revivir, á rejuvenecernos, vamos á durar en él, compréndeme bien, no solamente con algo de nuestra sangre, de nuestro pensamiento, de nuestro corazón, sino con nuestra forma, ese yo no
sé qué de misterioso que en el hombre es más que él mismo, puesto quP. es la raza, esa raza d~ la cual .él no.forma
más que un momento. Cuando memiroenrruespeJo, veo
á mi padre, afinado por mi madre. Mi hijo,-porque tendré un hijo, lo siento-será yo mismo, afinado por mi mujer. Yo quiero que sea mas aún. Quiero que todos los
grandes artistas de todos los tiempos hayan conspirado
á esta obra maestra viviente. Desde que sé que el niño
est:í ahí, no puedes imaginar que preca'.!ciones tomo pllra
que la madre no tenga al rededor de sí masque impresiones de belleza. Pasa ella sus horas en el taller, donde he
dispuesto, cerca de los mármoles que conoces, los ejemplares más nobles del arte antiguo. El IIemi.e.~ de Olimpia, los Caballeros de Fidias. Cuando salimos es para ir
al Louvre. Las veladas las empleamos en oir müsica, p:íginas de maestros, de Beethoven, de Gluck, de '\Yagner,

que ella ejecuta para ella, para mí y pm·a él con la solemnidad sincera que tú conoces en su ejecución. Leemos
versos de Hugo. de Gauthier, de Ronsard, de Shakespeare también y de Homero. Quiero que no lleguen basta
ese niño, á través de los sentidos de su madre, sino las
altas y delicadas vibraciones de la vida y que le quede
una gracia en los ojos, en la sonrisa, como·un halo de ensueño alrededor de su belleza. Es una estatua como cualquiera otra, pero viviente y yo la habré animado ;_como- ,
un Pigmalión...... ,,
Esta carta que tengo á la vista lleva la fecha del 9 de
Mayo de 1891. El 14, exactamente, cinco días después,
cuando Laura Clouet bajaba la escalera de cinco á seis escalones de mármol que lleva del taller al pequeño Jardín, se le deslizó un pié. Cayó-tan desgraciadamenteque dió á luz algunas horas después, antes de tiempo, un
niño que valía más no hubiese vivido porque es ahora, y
han pasado ya cuatro años, un pobrecillo chicuelo deforme, un enano que lleva una gran cabeza hundida en
espaldas gibosas, infeliz aborto que no crecerá más, y la
Nemesis ha herido dos veces al padre: el médico que sacó•
al mundo á ese monstruo, ha declarado que la mujer no
tendrá ya hijos.

***

Cuando torné á ver á Clouet habían transcuri:ido tres
años completos desde el nacimiento del pequeño Alberto-así se llamaba el pobre niño que había frustrado de
una manera tan cruel la exaltada esperanza del artista.-Y o no había hecho durante este período sino
una brevísima estación en París, entre un largo viaje
á Oriente y uno no menos largo á América, y durante
esa breve permanencia, Ives estaba ausente. Había per-·
manecido todo este período sin escribirme, lo cual no me
asombró, conociéndole poco aficionado por naturaleza á
escribir. Y o comprendía por otra parte que había debido·
sufrir singularmente con una catástrofe semejante, sobrevenida después de una esperanza tal y no había osado
cuestionarlo. El amigo común que roe había anunciado•
el accidente de la señora Clouet me dijo que nuestro ca·
marada no se consolaba de ese hijo deforme. Yo había
pensado que E:Bº significaba .simplemehte una de esas penas de los artistas, como nosostros las llevamos en•lo íntimo del corazón, por una cosa muy hermosa que debió
suceder y que no sucedió. Sabía que era tan L'obusto tan
enérgico, tan profundamente poseído de su arte sob;e todo, y me decía: «No hay pesar del cual no pueda consolarle una hora de escultura...... » Iba empero á experimentar cuanto me ·engañaba, en mi primera visita al hotel de la
avenida de Segur.donde !ves habita desde que le conozco:
adorable asilo. de trabajo y de ensueño, oculto entre los
árboles del otro lado de los Inválidos. Muchos entre tnuestros camaradas envidiaban sin duda el lujo de ese peque-

1;.

�44

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

terés 6 edad crítica; 1 por
amor; 6 suicidios; 326 representaciones teatrales ( sin
contar tandas); 1 derrumbe;
2 _apariciones;_ 2 env~nenam1en tos casua.es; 2 ludrofobias; 3 moti~es; 625 colisiones entre simones; S,IJl escándalos entre decentes; 1
autopsia; 20 entierro~ con
bio~raffa y coronas.
:l\o me considero una potencia, pero modestamente
me gano la vida; ocupándome
de la ajena.
Sé lo reporwrilmente necesario de inglés, francés é italiano, escribo muy mal el español, pero muy bien el ca16 de la calle y el dialecto de
las bartolinas; tengo tres chavetas con sangre y una bala
de fusilado; leo [,&lt;1 Ga1·et11 de
Policía, Lo-~ Jfi.•lrrios de lo 111quixición, y las nn,,.a.• &lt;'fle:
l,reR, puedo bailar mis lanceritos, danza y hasta valse con
gentes de confianza; no se me
suben los ponches; conozco
el nombre de las telas feme1
ninas; conozco la parroquia
de las cantinas, esa Bolsa de
'
la noticier(a callejera; tengo
1
tarjetas con y sin luto¡ sé
\·,¡ '
en qué pren&lt;lerías alqmlan
! il;;I
fluxes para días de campo,
¡ \ 11 )
casacas, trajes de luto, cor. ; I lii
batas y guantes para una 6
-· \ '
varias noches; como por abono; ando á pie varios kilómetros; puedo montaren bicicleta; me subo y bajo por
las plataformas delanteras;
promt'to recomendar con
Eduardo Yelázquez ií todos
los gendarmes; trato de 111a11i.~l'R á todoP los empleados
de comisaría; oigo misa de
doce cuando puedo; conozco
á los de la re.•ei·rnda, ¿quién
no los conoce? esos pobres
muchachos se ríen conmigo.
Carballeda se para á saludanne; echo medias suelas á
mis zapatos y me guarda
muchas consideraciones Xacho Bejarano; debo dos reaEL R11:PORTBR Muus Cc-11P1.100.-Unico sujeto que desde los tiempos de Daute haya t~nido el valor les á una corista, carezco de
de explorar las reglones infernales.
novia, tomo Ja.~ once con militares y vivo por Tepito, en
EL DANTE EN MEXICO.
casa de una Sl'íiora paralítica, á quien leo cuando el
tiempo lo permite, algo del Año Cri,,turno que es para mí
VIAJE DE UN REPORTER.
el rade mPc11m de los reportal!gos de la antigüedad.
Y en caso como el presente, sin equipaje, vengo en un
Y lo soy por vocación, porque así me nació.
Pullman con puros periodistas, sin que me cueste un
Comencé mi carrera. desde soldado raso, enfajillando, centavo y lo que es peor, sin equipaje, y lo que es suengomando recortes y direcciones, poniendo títulos y numerando cuartillas; llevando y trayendo el correo del apartado;
persiguiendo subscriptorci; morosos en el pago y acompafiando
á la ama de llaves del DirectQr
,al circo, los jueves, con boleto
de prensa.
Pasé á la gacetilla y supe inventar párrafos de aquellos qué
no comprometen, como por
ejemplo a..c:egurarqueen un pueblecito de la Siberia, había fa- ·
llecido un pastor de frío, que era
notable el número. de perros en
la calle de las Damas; qut' SP había i:oto la crisma un asno en la
calle de la Canoa; que un coche
estuvo á punto de atropellar á.
un tranvía en el crucero de Santa Isabel; que el vecindario de
las Mo~cas no podía resistir á.
l&lt;?s cilindreros y destruían el pavimento los coches de sitio de
la calle de Gante; despu(&gt;s me
mandaron á los jurados é hice
sus crónicas; íuí adquiriendo
facilidad enumerativa, aventuré mis comentarios y me metieron á la cárcel, y en e~a escuela del crimen obtuve el título profesional de reporta· un
mes entre los pericos, es la' mejor recomendación que puede
presentarse para ser adn1itido
en una redacción.
De entonces acá me río de las
escabrosidades de la carrera, he
comentado 30 robos; 25 homicidio!" en ri íia y l:? fuera de ella·
2:1(&gt; le,;iones agn!n\daspor prac:
t~cantes de conusaría; 820 agre1-1onC's á la policía; 1400 ebrie- .
&lt;lades escandalo~as; 30 adulteri_os; :?S,9-10 raterías; 5 infantici&lt;l1os;_2 muerte~ l"('~otinas; 4jncend1os; 5 fust!am1entos· 3 violaciones; 48 matriiuonios por in-·

perlativamente peor, sin boleto: porque entrar invita do
todos lo hacen, pero como yo, sólo los muy ñnos, los
IUUY linces... ··· ········
Éso sí, mis apuntes van al pelo; cuatro cuartillas que
remitiré por el prime~telégraf_o con descuento; d~scr1!:Jo
qui&lt;lnes vienen, qué dicen, qm&lt;-nes traen puros ) q.ménes caldos, cu,Ues brindan y c_u:íle,; adulan; qué ~u¡etos
peroran y qn(I personas no clustan, íntegra c~ms1go. la
di~ertación de un literato sobre e~ta frase cursi uá y1sta
de pájaro » ~egún el orador: un águila no ve lo uusrno
que una !~chuza, ni una gallina de_i$11al manera que un
huitlacoche, de lo que han deduc1ao que hay cotorf8;S
p&lt;'riodísticas; igualmente be tomado cuenta de las opiniones sobre los carros salones qu~ se han_ expresad~ y
de los ~anüwirl1-•que prefiere la graciosa, deltcada Y esp1ntunl cronista :\Iab.
Pero el necrro del Pullman no me quita la vista: habla
al oído del c~nductor, me mir.in, siento que el suelo se
me hunde, que el vino se me sube, que vo&lt;:es airadas
me delatan como intruso; que me hablan en mgles, que
piden el ¡&gt;a&amp;, que no entiendo, que me toman del cuello
de la levita, me sacan á la platoforma, l)lC_ suspenden
por los aires, me sueltan, me arrastra el wrt1go ......... y
no sé más de mí.
( Con/ i,mará),

DOMINGO 17 DE ENEROlDE 1897

_E_L_ M_UND,,,:O= = == = == ======== = ~ = = = = = = - ===~
4=5=

•

l

RIMA.

Por cada beso tuyo me· decía,
se enciende un astro en la región va~fa!
y entoncos no creí sus frases bellas,
porque pensé que hubieran ese día
faltado cielos y sobrado estrellas.
l\las tarde-cada lágrima vertida
mata un astro, me dijo conniovida;
y no creí sus frases de quebranto,
porque pensé que hubieran en mi vida
faltado estrellas y sobrado llanto.
Muerto ya el corazón comprendo ahora
de aquella alma sensible y soñadora
las frases de pasión 6 de reproche,
pues de mi triste vida en el derroche
yo tuve noches de color de aurora
y hoy tengo auroras de color de noche.
FEDERICO

Rn-AS FRADE.

Odiando el matrimonio,
¿te casas? Pues mejor para el demonio.

El ~ucesor del señor Daute cae de un tren demw;lado rápido.

CA~1roA~roR.

i!uz 1? sombra.

�DOMINGO 17 DEENERO DE 1897

EL MUNDO

LO QUE ME DIJO UN ESQ~'ELETO

···&amp;~tí·~~·~;t~;;,;~~¡~¡~·~~·~·~·¡~··~~·~b~ y

oí un~. voz
ue me dijo:-«Lev,íntate, hoy tendrá~ muchas v1s1tas,
ioy es el d.ía de todos 108 Santos. Despierta, polvo vano,
hace mucho que due.rme~!11 • ,
•
Una luz indescriptible tlummo de pronto el homble
recinto en que me hallaba.
.
A mi derecha, acurrucad.e y tirit.•mdo Je frío, fE;Í~ un
esqueleto, húmedo y amanllo, pero reía con una n~a es;
pantosa, fatal!
¡,En dónde estaba yo?-:¡En la t~1mb:11..
De pronto pens~. )'. á_m1 memoria vm1eron los recuerdoA terrible~ de n11 ultuna agonía.
.
Después do recibir una grave ofensa de la mu1er que
había sido en el mundo el st&gt;l, el bello ~ol de m1 alma,
me enloquecí, y úna noche muy negra llegué á su casa,
con el pecho henchido de amargos sollozos.
d ..
Temblé al mirarla. La soledad era profunda Y l~ •Je
estas palabras, bañado en sudor frfo:-«:\Ie ha~ herido el
corazón de muerw. pero ei&gt;t:1 sufriendo mucho y vengo
delante de tí á acelerar su inmensa agonía.u
Agarré con mi mano temblorosa una arma fría que llevaba en mi bolsillo.
•.
Una nuhe roja me empañó los OJOR. .
.'1i arene~ ;;e tambaleaba, como queqtllf!O hablar.pero se
le heiaron las palabras en la boca, línda como su rostro......... ¡Ah! si hnbie~ hablado ......... tal vez .... ..
Hubo una detonación.
.
)fi cuerpo cayó al suelo, como una mMa 1!1crte, bañado en sangre, y aquella mujer c:1-yó sobre m1 cuerpo como una loca, empapada en lágrimas.
Convulsa1 me besaba en la boca, me pedía perdón Y
apretaba co n sn manecita pál\da 8J.1 cabell~ra blonda, como un río de oro Robre la henda que en nu cabeza manaba sangre á borbotones, queriendo con las delgadmi he:
bras de sus cabellos detener esa sangre que se llevaba m1
vida.
, cuand o d e¡'é d e resSu boca descan~aba sobre la mia

pirar.
b? ~ J
¿Cminto tiempo hacía que estaba en la tum a. • o o
·sé pero mi carne había ~ido devorada por los gusanos.
lle llevé la mano á la frente, como te,~ero~o de que
aquello no fuese m:1s que un sueño, pero m1 mano ti:opezó con el agujero que la bala había formado en m1 cabeza.
Una lluvia de oro resbaló lentamente por entre mis dedo~. Em una mata de pelo.
-Es de ella, exclamé con voz ronca. ¡Tantas Yeces la
había acariciado!
-«Sí murmuró el esqueleto que tiritaba 1í mi lado.
EUa, d~sesperada por tn t1uicidio, cortó ~us trenzaR }; rogó que las colocaran en tus manos al deJarte para ~1empre en esta cueva.•
-¿Y quién eres tú, esqueleto horrible? pregunté al
montón de huesos que me hablaba.
~c::ov tu retrato, me replicó, porque soy la muerw, la
misma.que te despertó-y se echó ,í reír.
-Y bien, si eres la muerte, ¿por qué le devuelves ahora la vida tí un ei,queleto'?
-¿Xo recuerdas que la noche en que te suicidaste dijiste al eRpirar estas palabras: devuélveme la vida?
No em posible devolvért.ela entonces, pero ya ,,es que
hov lo hago.
irace cinco año~ que moriste y hoy es el día de todos
los Rantos. Hov te vendrán á visitar.
-Y ella vendd, ¿no es cierto?
-Ya lo creo. Como que por aquí tiene un pedazo de
sus entrañas. Y continnó:-¿Ves esta rendija, aquí detr.ís de la lápida'? Por ahí podremos ver :1 los visitantes;
a.~ómate y mira.
Acurrucado como pude me asomé y reconocí aquel sitio del cementerio.
- Los :irboles se mecían bamboleando sus copas macilenta.~. Un perfume delicioso de flore., recién abierta.~entraba por aquella griet,ecita. El sol ya estaba un poco alto.
Oh! qué hermoso me pareciíi el mundo, y eso que no miraba m,ís qne el cementerio!
Entre ditenmtes grupos de personas que paseaban, reconocí á muchos amigo~ míos que charlaban bajo los triste8
cipreces; sentí ímpetus de abrazarlos y esperé con paciencia que alguno decllos se ncerca.qe ,í mi pobretmnba;
pero ¡oh decepd6n! 1í poco se despidieron sin lanzar una
mirada 11 mi desteñida 1.ípida.
•
De c11ando en cuando llegaba hasta mis oídos el ecl)
triste de los responsos qne cantib:m los clérigos.
De rep!nte por entre las tumba.~ vieja.~, nna mujer de
ojos grandes y quemadores apareció ante mis cuencas vacías, como una visión celeste; mis hue~os tiritaron y estm·e á punto de empujar la piedra que me impedía llegar haRta ella; pero mi compa11ero me detuvo.
Traía una ~orona de flores blancas y azules y se dirigía
al lado &lt;le m1 tumba.
Era mi amada.
¡Oh dulce fruición la de un esqueleto, ver 1í la mujer
por quien se h:i dejatlo la vida! Ya llega, decía yo, ,·iéudola acercar,;e, ya llega. ya est:í aquí. Pero ¡Dios mio! ni
una mimda t~mpoco. Pasó airosa con la linda corona.
Entonces un estremecimiento poderoso pasó por mis
hueso:;, y &lt;lo,- got.'I:, de sombra quemante cayeron de la,
cuencas de mis ojos. ~ntí rabia y quise de nuevo deHprender la lápida, correr tí ella y arrojale tí la cam aquel
montón de cabello,; rnbios qne en e,ce in~tante rompía
entre los hue,os de mi~ manos, pero tan sólo pude murmurar: ingmta!
·
)li compañero volvió á detenerme.
-DJjnla, me dijo, pobre e"queleto. Ella va á visitar lt\
tumb.l de su hijo, muerto hace un año, y á dejar esa .corona que lleva; v rió como de costumbre.
-Ah! la infame, exclamé, ¿con que ha tenido un
hijo?
-Como que hace tres aíios qne se cas(11 balbuceó la
muerte,rien&lt;lo todavía.

Al oír estas últimas palabras, me desplomé como un

saco.
•
De repente oí la misma
voz, que !°e decía·
,
•
.
-umíntate y mira; no t~ pesar~; tu eres ~l mgrato.
-;fo, maldita muerte de¡ame, déJame_dorm1r.
-Lev,íntate, que alguien solloza al pie de tu tumba.
Ay! podía ser ella; hice un e~fuerzo aobrehumano, me
enderecé v miré.
bel! bl
Una mujer con la cabeza cubierta de ca
os ancos,
ve,.tida de negro y con una corona en las manos1 de ~diilas sollozaba sobre el césped. De repente alzo los ºl.ºj
ue!Ía mujer y un muda! de lágrin~as resbaló por_la pie
~ una cara a;rugada y triste, ~ abr1ero\1 unos labios p,ílidos en aquella car.l, r con el ~•.mbre ~as puro que hay
en la vida, sonú esta frase;-¡h1Jo mío.
.
d re.'
¡Era mima
Jt:uo FLÓREZ.

por una mis tristezas. Por eso voy á escribir~e, para queleas mis pobres cartas junto á la ventana, y J?lenses en el
ausente que jamá11 ha de volver. Las ~olondrmas vuelven
después de larga ausencia, y se refugian en 1~ ramas del
pinn. La brújula señala siempre el Norte. :\11 corazón te
bueca á tí.
b
·d d
¿De qué quieres que te hable? Dej~afuera la o scun ~
v haz que iluminen tu alma las claridades d~l amor. Somos dos islas separadas por el mar; pero los viento~ llevan
á tí mis palabras y yo adivino las tuy~~. Cuando la ta-r:de·
caiga v las estrellas comiencen á brillar en el espacio,
abre tú los pliegos cerrados que te envío, y escucha l~s
ardientes frases de pasión que lleva el aire á tuq. oídos. F1t'1rate que estamo!! solos enel boRqu..., que olv!dé to&lt;'!oel
!año que me has hecho, y que ~~ el fondo del. c1J11pe capitoneado te hablo cie mis amb1c1onps y de nus suenos.
Oveme como escuchas el canto de la~ a\'eS, PI rumor de
las ag11~s, el susurro de la briHa. Habl~mos ambo~ de la~
cosas frívolas, esto es, de las cosa~ serias. La tarde ".ª a
morir: el viento mueve apenas RIIR alaR como un p:iJai:o
cansado; los caballos qne tiran del carruaje, cor!'en hacia.
la casa en busca de descanso; la sombra va cayendo lentamente...... aprovechemos los instantes.

***

MISTICA.

I
P,ilida estrella,
flor del O&lt;'aso,
fúlgida im.ígen, casta hermosura,
¡cuán dulcemente, con leve paso
hiendes el aire, celeste y pura!
II
Sobre la tumbt\
del sol prmiente,
blanca te ele,·as, muda v piado81l,
como una llama resplai1deciente
sobre la piedra de humilde fosa.
III
Por el espacio
trémula sube.",
con invi~ibles alas movida ......
y resplandece sobre las nubes
tu cabellera de luz ceñida!

I\'
Cuando en el aire
tu luz se in/lama,
La flor del campo se abre anhelosa......
suciia la virgen en el que ama,
vuelta los cielos la faz hermosa!

,i

V

Y á tus fulgores
blanda armonía
vibra en el harpa del sentimiento;
miimtras con honda melancolía
suspira el agua y arrull:\ el viento!
YI
.\y! cuando mires
desde esa altnra
la hora "nprema de mi agonía,
ra.ciga en el áirc la noche obscura
y alumbra el vuelo del alma mía!
MILK.

CUENTOS TRISTgs,

¿Por qué me pides versoR? Hace ya tiempo que mi pobre imaginación, como um\ flor cortada demasiado temprano, quedó en los rizos negros de una eRpesa cabellera,
tan tenebro~a como la noche y como mi alma. ¿Por qué
me pides versos? Tú sabes bien que del laúd sin cuerdas
no brotan armoní.1s y que del nido abandonado ya no
brotan los gorjeos. Yino el invierno y desnudó los árboles; se helaron las agna.q del río donde bafiabas tn pie breve, y aquella casa, oculta entre los fresnos, h~ oído _frases de amor que no pronunciaron nue8tros labios y risas
que no alegraban nuestras almas. Parece que un amor
inmenso nos separa.
Y o he corrido tras el amor y tras la gloria, como van
lo~ nifios tra~ la coqueta mariposa que se burla de la persecución y de sus gritos.
Todas laR rosas que encontré tenían espinas, y todos 108
corazone:; olvido.
El libro de mi ,·ida tiene una sola página de felicidad,
y eqa e~ la tuya.
No me pidas ,·er,os. )fi aln11. e~ como esos p.íjaros viejos que no saben c:mtar y pieruen sus pluma~ una á una,
cuando sopla el cierzo &lt;le Diciembre.
Hubo un momPnto en que creí que el amor era absoluto y único. Xo hay m b que un amor en mi alma, como
no hay má~ que un sol en el ')ielo-decfa entonces. Des
pués supe, e~tudinndo A~tronomfa, que lvs roles son muchos.
Toqu~ á la puert:i de mncho~ corazoneR y no me abrieron, porque u.entro no había nadie.
Yo vuel\'O ya &lt;le tori0&gt;&lt; los pa:,es azules en que florecPn
la~ naranjas de clllor de oro. E,toy enfermo, tri8te. Xo
creo más que en Dios, en mis padres y en tí. No me pida.'l versos.
Preci,o es, sin embargo, que te hable y te cue nte una

Hace muy pocos días paseaba yo por.el parque, J?Cnsando en tí. La tarde estaba nublada y m1 cora1.1in triste.
¡C.'.&gt;ml) han c"mbiado las cosas! Los carrua¡cs que van
hoy al paseo no son los mismos que t1í y yo veíamos. Veo
caras nuevas tras de los cristales y no encuentro las qu_e
antes distinguía. ¿Te acuerdas de aquella que encontr,ibamos ~iempre en troiil quart ií la entrada. del pas~o? .Pues
voy á referirte su novela. Amaba mucho; las 1lus1ones
cantaban en su alma, como nna parvada de rnisei\ores; se
casó y la engañaron. Todavía recuerdo la impacie';lcia C?n
que contaba los días que faltaban para su ma.trnnomo.
La noche que recibió el traje de no\'ia creyí, voh·erse loca de contento. Yo la miré en la igleRia al día siguiente,
coronad:\ ele blancos azahares. trémula de emoción y con
lo~ ojo~ henchidos de hlgrimas. ¿Qttién nos hubiera dicho que aquel matrimonio era un entierro'! Se .a maban
mucho los dos, ó por lo meno•. lo decían así. Iban~ realizar suR ilusiones; la riqueza les prepar:i un palacio espléndido v los qne de pie en la playa la miramos partir
en barca de oro, dijimos: Dios la ilev:\ c0n felicidad!
Pnos meses después, encontré á su marido en un caf~.
-¿Y Blanca?
-¡Est,t algo mala!
Era verdad, Bla11ca &lt;&gt;staba. mala; Blanca Re moría. Enrique la dejaba por ir en poq de los placeres f.íciles,.y
Blanca, sola en su pequei\a alcoba, pasaba las noches sm
dormir, mirando como se per1&gt;iguen y se jun~an las aguja&lt;1 en la carítula del reloj. Una noche Enrique no volvió. Al día siguiente, Blanca estaba m,ís p:tlida: parecía
de cera.
Hubiérase creido que la luz del alba, que Blanca vit'.&gt;
ªfarecer muchas veces desde su balcón, ie había teñido
e rostro con sus colores de azucena.
¿Por qué no viene?-Preguntaba ~ondeando con los ojos
la obticuridad profunda de la calle.
Y graznaban las lechuzas, v el aire frío de la madrugada le hería e! rostro, v Enrlqne no volvía. De l't'pente
1,menan pasos en las báldosa.q, Blanca se inclina sobre el
barandal para ver si venía. ¡ l~speran1,a frustr-ada! Era 1111
borracho que regresaba tí su casa, tropezando con los fa.
roles y las puertas.
Así pasaron los dia!l, semanas, meses: Blanca cada día
estaba peor. Los médicos no atinaban la cura de su enfermednd. ¿ACMo hay médicos de almas?
lína noche, Blanca le dijo ,t Enrique:
uNo te vayas. Creo que voy á morirme. Xo me deje3,11
Enrique se rió de suH temores y fu.Sal círculo donde le
esperaban b\1'1 amigos. ;,Quiénsemurre,í los ,·einteaíios'?
Blanca le vió partir con tristeza. Se puso después frente á un rspejo, alizó sus cabellos y comenzó 1í prender entre sus rizos diminutos botones de azahar.
Dos grandes círculos morados rodeaban sus ojos. Llamó en seguida tí su camarera, se pusll el traje blancoqne
le había servido para el día del matrimonio y se acostú.
Al amanecer, cuando Enrique voh-ió ti su ca.•a, vió abiertos los balcones de su alcoba; cuatro cirios ardían en torno de In cama. Blanca estaba muerta.
-¿Ya Jo vei,? L'\ vida munuana, tan brillante por f1wra, es como los sepulcros blanqueados de que nos habhi
el Evangelio. La riqueza oculta con i,,1 manto de arlequín muchas miseria.".
Cierra tus oídos á las palabras del eterno tentador. Xo
ambiciones el oro que es tan frío como el corazón de una
coqueta. Se buena, reza mucho y ama poco.
~I.

GUTIÉRRE7. X.í..JllRA.

HECES,

~iento una mezcla extraña
De pena y alegria:
Crepúsculo del alma, ton•a nube
Que un lf,·ido relámpago ilumina.
¡Oh, tengo ganas de reír! 11:i tiempo
Que no reía yo con esta risa,
Carcajada de loco que se burla
Del íntimo dolor que lo asesina.
Ahora desprecio el llanto,
De1&lt;precio al que lo vierte en ~u agonía ..... .
¿Pues no es mejor reír? ¡Oh amor, qué amargas
Las heces de la copa de la dicha!
Is AÍAS G .\ )!BOASan :-ah·auor-IS9G.

DOMINGO 17 DE ENERO DE 1897

¿CARA

Ó

SF;LLO?

(TRADICIÓN)

En cierta noche del afio de 182-1 hallábanse en un mezquino cuarto de poRada, en la ciudad de Huamachuco,
en conversación íntima, sazonada con sorbos á una taza
de té y besos á una copa de ron de ,Jamaica, dos caballeros que vestían uniforme militar y que, por su fisonomía
y acento, denunciaban de á legua su nacionalidad inglesa. Eran los coroneles irlandeses Arturo Sandes y Francisco O'Connor, ambos al servicio del ejército colombiano.
O'Connor había llegado en la tarde á la ciudad, y como de larga data no veía á su camarada Sandes, ya supondrá el lector que tendrían mucha tela por cortar, muchas
confidencias por hRC'en;e, y muchas añoranzas que compartir. Llevaban una hora de espansiva charla cuando á
un discreto golpe á la puerta, anunciador de visita, contestó O'Connor:-Adelante!
El que venía á interrumpir el coloquio de los amigos
era nada menos que el General Antonio José de Sucr:e,
cuya frente orlaban va los laureles de Pichincha y ;¡ue,
en breve, obtendría t.'lmbién los de .Tunín y Ay~•~cho.
O'Connor llamó al ai,istente y le ordenó que 81rviese taza de tk y copita de ron al General.
Reanudó~e la convel'l'ación, que fué toda sobre política
y planes militares de campaña; y 1\ propósito de un expreso que, pocas horas mas tarde, debía 8alir del Cuartel-general con pliegos para Quito, dijo Sucre:
-Aproveche usted de la oportunidad, coronel Sande@,
si quiere enviar alguna carta. Y o sé que no le falta :í
quién escribir.
-No tengo urgencia-contestó lacónicamente el irlandés.
-HablamoR-&lt;:ontinuó Sucre-con franqueza de soldados y de caballero~. Sé que usted protende, en Quito, á
la hija del marqu&lt;-s de Holanda. Yo también pretendo
ca.qarme con esa sei\orita, v como nue~tra sangre no ha
de derramarse por otra cau.o.'l que por la de la libertad
americana, me permito proponer tt mted que confiemos
,t la suerte nue~tra pretenf'ión. Tiremos un peso al aire
para ver quien gana la mano de la marquesita.
-Convenido, General~ontestó Sandes con la genial
flema irlandesa.
-Ea! O'Connor, saque usted un peso de su bo!Rillo-frO!'iguió 8ucre.-Elija u.~ted, Sandes.........¿cara ó
sello
-No, mi General. Elija usted como mi ~uperior.
-Precisamente por eso no debo Rer el pnmero en elegir. No es asunto de servicio militar......
- Sino del !'Elrvicio del dios Cupido - interrumpiú
O'Connor-~cnicio en que la igualdad es ab8oluta, que
en levas de amor no hay tallas. Déjense de cortesías y
acuérdenme el derecho de elegir.
-Muy bien! Aceptado!-&lt;:ontestaron á una los ri
valeP.
-Cara pam el General y sello para mi paisano-dijo
O'Connor, y lanzó un peso fuene hasta la altura del
techo.
La suerte fué ad versa pam el coronel irlandés.
Ah! Los Libertadore.q! Los Libertadores!
En los tiempos de la capa v la eF¡i'.lda los líos amorosoa
se desataban á cintarazos. 'Los Libertadores supieron,
ha.~ta en eso, romper con el mncio pasado, y jugaban la
posesión de la dama á cara ó sello. Fueron muy hombres
y ...... muy cunda.•.
Siendo ya Presidente de Bolivi:1, el General Sucre envió poder á Quito para su ca.&lt;oanuento con la marquesa,
ceremonia que se efectuó en el mismo día en que el esposo era herido en un brazo al sofocar un motín revolucionario contm sn gobierno.

EL MUNDO

47

Es la hora de los tristea pensamientos,
de los rumores hondos y lejanos;
, la hora de la plegaria de las hojru&lt;,
la hora en que gime y se estremece el árbol;
la hora en que las flores que se cierran
se coronan de lágrimas, temblando;
la hora de las ansias melancólicas
en que sueña el ¡&gt;Qeta enamorado
con una mujer p,ílida y hermosa
que en el alto balcón le está e,;perando!
VICENTE

ACOSTA.

PARAFRASIS

Amensé, la esclava etiope de lo!.' castos embelesos,
Amensé, la virgen núbil de las francas alegrías,
Por las férvidas caricia.", por la ausencia de los besos,
Siente amargas y profundas, voluptuof'as nostalgíM.
Faraón ya no la adora. E!1, sns brazos tien_e opresos
Xuevos talles que &lt;:ol11mp1a, al sonar la!I smfonías
Que otras veces la arrullaron del placer en los excesos,
La arrullaron en sus noches siempre tibias, nunca frías. 11
¡Oh, qué triste! ya no adorna 1~ esplend~nte flor ~e Loto
Ni las carnes de sus senos palpitantes é mtranqmlas...
¿Para qué si el lazo e:;trecho de cariño ya el'tá roto?
¡Oh, los celos! Algo apura: es el néctar del demoni,o ...
Y al morir queda una im~en retratada en las PUJ?1las
De sus bello11 ojo11 tri~tes circundados de antimomo.
Qumr:-10:0.anÁz.

1tlim el cielo qué gris!
Las brumas pálidas

de otoi\o tienden sus crespones blancos
sobre el dormido espacio donde apenas
parpadea una estrella; sopla un hálito
de muerte qne entumece lo~ botones
vírgenl's y hace enmudecer los pájaros.
En vez del soplo tibio del {&gt;0rfume
que emerge del rosal, va el nento helado
cerrando con su,; dedos temblorosos
los cálices en flor.
Los rojos labios
1•n su carcel de púrpura aprisionan
la enamorada música del canto
y el tropel argPntino de la.'! ri~;
~obre los hombro11 blanco, torneados
cae el sedoso abrigo, y las arañas
derraman de ~11 luz el oro p:ílido,
en un florecimiento cristalino
por la callada estancia donde el piano
espera ~ilenciOijO que de~ate
su carcajada rítmica el teclado.
E11 la hora misterio.ea en que los sueñOI!
~acuden, al pasar, el suave ra~o
de ~ns tem blnntes alas en la frente
de la dormida virgen, que, en letargo
&lt;ll• amor, entreabre la camelia roja
de su boca que oprime un beso alado.
mieutrns ::ueña qut' estn.&gt;cha dulcemente
:i un amado in,isible entre sus brazos..... .

(Cuento Oriental).

I.
El viejo Alí habitaba con sus hijos en una opulenta
ciudad de Asia..
Su palacio brillaba como el sol; porque sobre sus muros
de marmol brutiido se reflejaba por la tarde el astro del

~
. .d
Las numerosas joyas que cubrían las neas vest1 uras

de sus bellas esclavas, semejaban las estrellas del firmamento.
El número de sus rebafios jam,1s llegó á contarse; y el
polvo que levantaban sus yeguas en el desierto, ~ra CO,I?,·
fundiio por la temerosa carabana, con el del terrible uS1moun.•
II.
Una noche, en que la.luna negaba sus p:ilidos !tlfiejos
á la tierra y en que el rmdo del trueno y el _estalh&lt;;i~ del
rayo llenaban de terror el ánimo del extraviado viaJero,
tocó á la puerta de Alí un pobre peregrino pidiendo, por
amor de Dios, un abrigo contra loselementosde;;encadenados.
. ~
.
Alí escuchó su voz; pero ninguna orden d16 a sus cnados. La :puerta permaneció inmó\il.
.
-¡Abrid, por Dios, hermano! repitio, y su voz no obtuvo respuesta.
.
Cansado de fqtiga, aterido de frío, cayó de rod1llas sobre las baldosas de la calle. y en un momento de dese~peraciún y &lt;le an~ustia, exclamó:
-¡Oh! tú á qmen he demandado un asilo contra la t?rmenta; tú, qu~ hai, per!nanecido ~ord? :i la voz de la mdigencia, confundate Dios, y que el fr,o &lt;le tt1 co~ón se
apodere de todo tn cuerpo, y no encuentres calor m en tus
riquezas ni en lo~ rayos del l'Ol.
III.
El sol de la ma11ana iluminó con su dudosa, luz de los
cristales del palacio de Alf. Este se levantó y miró hacia
la calle.
Un cadaver yacía tendido frente 1í la puerta. Era el
cnerpo del pobre peregrino.

n-.

DE HEINE.

Iluvó la risa de mis labios trist.es,
hermosa infiel, cuando te ví partir;
escucho sin cc.~ar bromas y chistes;
¡y no puedo reír!
El llanto huvó de mis cansados ojo11,
hermosa infiel, cuando te ví marchar:
rasgan mi corazón duelos y enojos
¡y no puedo llorar!
TEODORO LT,ORE\'TE,

PARA UNOS OJOS

RICARDO PAI,MA,

CLEMATIDE,

LA A V A RICIA.

Ojos de vi\'os resplandores
Y languidez crepuscular,
Astros de efluvios soñadores
Y de brillante claridad;
Ojos tan claros como el cielo
Que un mieterioso y castv anhelo
Llena de albores y de luz,
Ojos que cruza en lento vuelo
Un yagaroso sueño azul.
Ra~gad el velo que sepulta
El mii;terioso porvenir,
)lirad si tr&lt;-mula v oculta
La blanca aurora e,..pera allí;
Las ilusiones que en la noche
Del alma duermen, despertad,
Y con espléndido derroche,
-Aureo florón que rompe el brocne,Rurja el sol vívido y triunfal.
Como luceros en la altura,
Pupilas trémula.~, brillad!
En la tediosa noche obscura
Tremen lo~ sueño!' y se van......
Loco el esp·íritu se lanza
Tra~ nn d\&gt;stello de pasión ......
A lo,; anhelo:; dad l'onfianza,
Marcad sn ruta á la esperanza,
(;uiacl lois pa~os del amor.
La turbia imagen del pasado
Es un crep1ísculo ototial, ·
&lt;,irón de cielo sepultado
En la profnnda ob~cnridad.
:Flore, marchitas de~hojada.'!,
Recuerdo odioso, ya dormid! ......
...... La.~ espemm:a.-.; en bandadas
Re van, la~ alas desplegadas,
Al mi~terioso porvenir........ .
FRAxc1e&lt;eo

~r.

Ya en los salones del palacio de Alí no resuenan _grit-0s de alegría, ni si&gt; oyen en él los aconles del armomoso
laúd pulsado por las bl'llas esclava.". La sen-idumb~ toda se agita por las habitaci~nes c~mo si una desgracia tuviese ht!rar en aquel soberbio recmto.
AH, eY rico, el podero~o AH, sufre en aquellos momentos la m:ts atroz enfermedad.
PreRa de un frío que traspa&lt;oa sus huesos, sus miembros
se tuercen como serpientes enfurecidas, y en vano clama
pidiendo calor pam sn aterido cuerpo.
..
-Ponedme mis más ricos vestidos,-dice á sus h1Josarropadme con las mt&lt;o espesa.&lt;; pieles, y que todo el brocado de mis tiendas sirva para darme el calor de que carezco!
Y los hijos de AH envuelven á su padreen multitud de
telas precio~as. Pero ~l les dice:
.
-Aún siento frío, quemad el ambar y las recmas de
mis almacenes y formadme una atmósfera de fuego, porque muero de frío.
Una nube de arom1ticos Yapores llena lac1ímara donde
fi0 halla el enfermo.
·
-;Aún Eentfs frío, padre?-preguntan los hijos de aquel
desgraciado.
-Sí, qu('mad todos mis muebles, el palacio mismo paro. morir m:l~ bien abra~ado por el fuego, porque lo que
siento es horrible!
Y una llamarada inmensa se levantó de aquel opulento edificio.
V
Al siguiente día, una carabana fúnebre caminaba hacia
el desierto.
.
Eran los hijos del viejo Alf que conducían las yertas
cenizas de su padre.
En medio de las movibles y candentes arenas del desierto, !'Cpultaron aquellos despojos para que el sol los
calentase.
Pero también t•l sol negó sus rayos á loR huesos de
Alí.
Cuentan que una negra nube oscureció de~de entonces
aquella parte del desierto, y que jamás los rayos del sol
pt1dieron traspasar su espesura.
IA maldición del peregrino Re había cumplido.
:N. Bou:r PERAZ.\,

A.ZRAEL,
Now I must sle~¡,.
Bvro11.

Azracl abre tu ala negra y honda;
cobíjeme su palio sin medida
y que á su abrigo bienhechor !'e esconda
la mcurable triHteza de mi vida.
Azracl, angertr-.igico, angel fuerte,
angel de redención, angel sombrío,
Ya es tiempo que consagres á la muerte
mi cerebro sin luz: altar vacfo!
,\zrael, mi eRperanza e:a una enferma,
ya tramonta m1 fe, llegó el oca~o;
ven ...... ahora r.•pr,•ri10 q•ie yo duer,na. ..... .
,lforir.. ... dnrmir..... , ,,,,ar..... tol1ar acu$0 ..... .

DE 0LAGUÍBEL.

.huno NEavo.

�MEXICO, E~R.O 24 DE I897.

•

NUMER.04-

=~==================~

Necueraos ael ~ail'e

••
-ce

ªªªº en lblinería en honor ael $r. ~resiaenfe.

1

CIUDAD DE MÉXICO.
~

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000
ee verificará en el Pabellón Morisco,
i6. la.a tres de la tarde, el Jueves
U DE FEBRERO DE 1896.

baJo el plan siguiente:

14 000 Billetes á $ 2.00 cada
uno: divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
-~-

.1
'

~C:&gt; l\~B¡~

~
-,.

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·º

~· .. ,1;

VooN .

PREMIOS:
1 Premio de.•.. $ 10,000.... $ 1?•888
1
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,,
,, 1 ,000.... .,
'500
600 ···•u
11
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200
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200

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50.... ,.

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1 00
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20. .....
200
,.
,.
•.
1 o......
2 Aproximaciones de A $ \ 00;
una anterior y otra pos tenor al
número premiado con los . .... .

1,000
22'º088

•

200

$10.000 .................... $

2 Aproximaciones de A $60; un.a
anterior y otra. p~stenor al nu•
mero premiado con los

00
$ 1 .ooo. ·····················$- -1 -

84,5 Premios que hacen un total de $

1 7. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,000
ae Teriftcará en el Pabellón Morisco,

• 1u 11 a.m., el Jueves

28 de Enero de 1897.
ba.)O el plan Slg'Ul8nte:
ID,000 BILLETES.
FONDO: $ 320,080.
PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4 .00.-Medlos: S 2.00.
Cuartos: $ 1.00. - Décimos: 40 cent■•
Vl&amp;"éslmos: 20 cents.

PREMIOS:

m..tyor de .......... t 60,000
Premio principal de ..•••• ,. 20,000
lt Premio
PremLo principal de .••••• ., 10,000

6 Premios de $ 1,000•••••• .,

1 o Premios de .,

600 ••••••.,
26 Premios de ., 200 •••••. .,
100 Premios de ., 100 ••••.• ,.
260 Premios de .,
40 •••••• .,
460 Premios de., · 20 •••••. .,
t 00 Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 8 &lt;,0,000••••••••••• ·•
100 Premios de 8 40 aproximaciones
al preoiio de a20,000••••••• ·•···•
100 Premios de 8 20, aproximaciones
al premio de 8 10.000. •••••••••• ·•
788 Terminales de S 20. que se determinarán por las dos últimas ci•
fras del billete que obtenga el
premio mayor de 800,000 ••.•• ••
788 Terminales de 8 20, que se dcter•
minará.n por las dos últimas ci•
fras del billete que obtenga el
premio principal de 820,000. .•.•

6,000
6,000
6,000
10,000
10,400
9,200
6.000

4.000
2,000

115.980

115.980

8,761 l'ftmloa q111 hacen u 'l'ot&amp;l «... $ 178.660
..-Todos los sorteos est:l.n bajo la viirilancia
~ íl'uección personales del Sr. O. Apolinar Castillo,
Interventor del Gobierno, y de 11n empleado d"e la
Teaorcria General de la Nación.

OAcina.s:

r

San Francisco ntun. 12.

U. BASSETTI, Gerente.

"HUMBER"
Hilario Meenin tiene la honra de partimpar á su numerosa clieritel.a y al púhlico en g,tteral, que acaba de recibir el nuevo catálogo inglés

DE LA HAOU!NA ''!~HIEi,"
~ara 189'1, y q:ue rw,"be desde chora pedi,dos para trasmitirlos á Inglaterra.

BICICLETAS "HUMBER,'' "STEARNS," "TURIST" "RECORD."
GRANDFSTALLERES DE COMPOSTURAS Y MAGNIFICO SURTIDO DE
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AVENIDA JUAHEZ 4.

M. l-~Xl:CO.

APARTADO 189.

La Uompañía de Uonstrucciones y préstamos.
t-n ~léxico.

LA CERVEZA FERR06INA,
Bll:C0NSTITUYENTE, EXQUISITA Y DIGESTIVA,

1~ DE S.Al',i FRANCISCO N? 12.
Apartado N? 84 B.

Se reeomienda á loe anémicos, á las jóvenes clor6tieae,
LIC. EMILIO VRLASOO, PRESIDENTE,
y á las personas debilitadas por una prolongada perma•
JHON R. DAVIS, VICEPRE!!IDENTB.
nencia en las reefonee cálida!! y ma:sanas.
JULIO LIMANTOUR, TESORERO.
De venta en casa de los Sres. E. Dutour y Comp., A.gen·
PIDASE PROSPECTO N? 6.
iee Generales; en el establecimiento de la Sra.. Viuda de
Suponiendo que las presupuesto accione11 monten .á
Geniny Comp., ~ de Pisteros número 3, y en todos loe
$100. 00 en 96 meses habrá. pagado como derecho de admiprincipales ee\ablecimientoe.
sión y exhibición $58.10 ganancia 41. 90 6 sea 18 1 /9 p8 . _

PATE EPILATOIRE DUSSER

d~lnlJe ha.&lt;ta lu RAICES el VELLO del rostro de ll$ damas (Barba, Bigote. tle.), da
n1ngun peligro ~ el cutis. 50 Años de Éxlto,y mlllam de teslimooios garantizan ia eflcada
de esta ¡m,paraw,n. (Se ,ende en oaJaa, para ta barba, J en 1/2 aaJu para el bigote ligero). Pn
tos bruos, emplée,e d l&gt;I.LI. fOBE. D"O'SSER, l,rue .J••.J.-l\ouaN&amp;u, Parilo

$1 General $scobeao introauce á la $ro. Doña (!armen Romero Rubio
(Dibujo de. J. M. Villasana.)

ae Diaz al $a16n.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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