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                  <text>EL MUNDO

PAGINAS CURIOSAS
EL POLVO EN LA NATURALEZA.

Sin polvo no veríamos azul el firmamento; el cielo estaría más negro que en noches sin luna. En ese fondo
obscuro brillaría el sol con aguda intensidad, y la superficie de la tierra estaría caracterizada por vivos contrastes
de luz intensa y obscuridad profunda. La luna y las estrella&amp;--viaibles durante el día-apenas podrían mitigar
un tanto esos cambios bruscos. La iluminación de la tierra sería semejante á la que se observa en la luna, cuando se la mira por un telescopio; porque en nuestro satélite no exie:te envoltura atmosférica y no hay, por consiguiente, polvo en suspensión.
Al polvo que flota en nuestra atmósfera debemos del
todo el goce de una luz suave y uniforme-para la cual
están nuestros órganos visuales adaptados especialmente
-y nada contribuye más :í la belleza y varied~d de los
paisajes que ese mismo menudo polvo.
- Acabamos de ver cómo el polvo hace luminosa toda la
bóveda celeste. pero falta explicar por qué se reflejan de
preferencia los rayos azules de la luz blanca del sol, mientras que los verdes, amarillos y rojos casi no sufren esa
perturbación. Todo depende del tamaño de las partículas
de polvo que flotan en el aire. Las corrientes aéreas, apenas tienen fuerzas para llevar á todas las capas atmosféricas las mils menudas partículas, y solamente éstas son
las de significación en el fenómeno eri cuestión.
Basta en efecto, considerar el mecanismo de la luz y la
brevedad y ~quefiez de las olas del éter, que constituyen la esencia de aquella. Esae olas varían muchísimo en
longitud, aunque todas son de tamafios microscópicos.
El menudo polvo atmosférico contiene muchas partículas
suficientemente grandes para reflejar las olas cortas del
éter, características del color azul, mientras que se encuentran pocas apropiadas para reflejar las olas correspondientes al verde y al amarillo, y más raras aún las
que podrían quebrar las largas olas etéreas del color rojo.
De aquí que la luz roja pase por la nube tenue de polvo
que nos circunda y nos envuelvei sin que sufra mayor alteración. Los rayos azules, por e contrario, son interceptados y esparcidos y se vuelven visibles. Por esta razón,
el más menudo polvo, y así también la atmósfera, aparecen azules.
Pocos habrán dejado de observar que la corona de humo que se forma cerca de la parte encendida de un cigarro es azúl, al p~so que el ~u~o que se exhala y pasa de
allí es blanquecmo. En el ultimo caso, "las partículas ya
unidas pueden reflejar la luz blanca. Así también, en los
campos, en días despejados, el cielo se presenta de un bello color azul, mientras que la atmósfera de las ciudades
se ve.blanquecina, ácauea de las gruesas partículas en suspenS1ón.
El intenso color azul del cielo se observa especialmente en las grandes alturas de las montañas, porque la atmósfera, enrarecida ya, apenas puede soportar partículas
de po1vo muy menudas, y si se lograra ascender lo suficie nte, hasta que desaparecieran casi por completo, se vería n egra la bóveda celeste. Cuando se dirige la vista á
0

las capas inferiores de la atmósfera, en el horizonte, todo
palidece.
Pero cabe preguntar: ¿por qué el cielo de Italia y el de
los trópicos es de un azul más intenso que en otras ~rtes? ¿Será que el pol,o es más menudo en estas localidades? A la verdad que lo es; no porque allí no se levante
pol'l"o grueso, sino porque en esos climas las partículas de
polvo pronto se saturan de humedad y se vuelven más
grandes y pesadas. Al contrario, en las regiones cálidas,
el vapor de agua no se condensa tan presto en los polvos
flotantes, y solamente se convierte en nubes cuando ha
sido arrastrado por las corrientes de aire á grandes alturas.
Réstanos considerar, sin duda, el papel más importante que desempeñan las partículas de polvo en la Naturaleza: su influencia para terminar las lluvias, por la condensación del vapor acuoso en torno de ellas, como núcleo. Se puede aceptar como hecho comprobado, que de
toda el agua evaporada por el calor solar de la superficie
de los mares, ni una sola gota vuelve á descender sin que
haya sido condensada sobre una partícula de polvo. La
demostración es sencilla. Tómese un vaso de regular tamafto y llénese de aire filtrado por un filtro grueso de algodón, hasta que todas las particulas de polvo que existen
en el aire hayan desaparecido. Diríjase luego una corriente de vapor de agua al mismo vaso, y se observará
que permanece completamente transparente, y por consigruente imvisible, sin la apariencia nublada familiar á
todo mundo. Se notará, sin embargo, que las paredes internas del vaso principian á bumedt&gt;eerse, porque el vapor se condensa ~ n ene caso á medida que se enfría. Pero si en lugar del aire purificado, se sopla aire ordinario,
cargado de polvo, inmediatamente se tormará una nube
de vapor, y poco á poco principiará 1t caer en el vaso una
lluvia menuda, debida á la pronta condensación sobre las
partículas de polvo.
Así, pues, sin polvo atmosférico no tendríamos nieblas, nubes, lluvias y nevadas; no gozaríamos de brillantes y hermosas puestas de sol; no agradaría nuestra
vista un cielo profundamente azul. La superficie misma
de la tierra; los árboles, las casas, los animales y hasta el
hombre, serían los únicos objetos en donde el vapor
acuoso vendría á condensarse, y tan pronto como el aire
ll~ra _á enfriarse lo su~cient~, todo quedaría empapado.
En invierno, todo estaria cubierto de una costra de hielo. Nuestros vestidos seeaturarían de humedad y de nada servirían abrigos y paraguas. El aiie, cargado de humedad, penetraría basta el interior de nuestras habitaciones y los muros y muebles se humedecerían contínuamente. En una palabra, el mundo que habitamos
sería enteramente distinto, si no existiera el polvo en
los espacios.
Apenas los hombres de ciencia principiaron á darse
cuenta del papel importate que desempeña el polvo en la
Naturaleza, se apresuraron á poner los medios para contar el número de partículas en un espacio dado. En Londres y en París, en la superficie, se ha hallado que un
centímetro cúbico de aire, contiene poco menos de un
cuarto ?e millón ele partfc;~las de polvo en suspensión.
En la cima de la torre de E1ffel se cuenta apenas la mitad de este número, mientras que en las cumbres más

DOMINGO

24

DE ENERO DE

1asn

el!lvadas de los Alpes, no hay sino doscientas partículas
por centrímetro. Gran parte del polvo que se encuentra
en las altas regiones de la atmósfera, es polvo cósmico,
compuesto de hierro y carbono, como los demás meteoritos.

J.

DB LA

C.

•

POSADA.

=== === ===== ==- - -

NUMERO 5.

TOMO 1,

CHA.RITAS.

A Yicente de Paul, nuestro Rey Cristo.
Con dulce lengua dice:
-Hijo mío, tus labios
Dignos son de imprimirse
En la_herida que t:l ciego
En mi costado abrió. Tu amor sublime
Tiene sublime premio: asciende y goza
Del alto galardón que conseguiste.
El alma. de Yicente llega al coro
De los alados Angeles que al triste
2\fortal custodian: eran más brillantes
Q~e los celestes astros. Cristo, sigueDi¡o al amado espíritu del Santo.y e entonces la región en donde existen
Los augustos Arcángeles, zodiaco
~ di:1-mantina nieve, indestructible
EJército de luz y mensajeras
Castas palomas ó águilas insignes.
Luego la majestad esplendorosa
Del coro ~e. los Príncipes
Que las d1vmas órdenes realizan
Y en el humano espíritu presiden;
El coro de las altas Potestades
Que al torrente infernal levantan diques·
El coro de las místicas Virtudes
'
Las huellas de los mártires
'
Y las intactas manos de las vírgenes·
El coro prestigioso
'
Delas Dominaciones que dirigen
Nuestras almas al bien, y el coro excelso
De los Tronos insignes,
Que del Eterno el solio
Cariátides de luz indefinible,
Sostienen por los siglos de los siglos,
Y el coro de Querubes que compite
Con la antorcha del sol.
Por fin, la gloria
De teológico fuego en que ee erigen
Las llamas '\ivas de inmortal esencia.
Cristo al Santo bendice
Y así penetra el Serafín de Francia
Al coro de los ígneos Serafines.
RUD!l:N D..uúo.

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ED.PINIUD

loe grandes artistas son poco habladores.

En Zuric~ ha podido yerse al gran poeta G. Keller, y
al célebre pmtor Ronckm, sentados uno junto al otro en
el café, pasar horas enteras sin pronunciar más que diez
ó doce palabras.
Mr. A. Zullivan refiere lo mismo de Rubinstein.
-Una noche-dice-fuí á visitará Rubinstein al hotel
donde se hospedaba. l\Ie dió un apretón de manos salimos á una galería, me dió un cigarro de papel, nos ~ntamos uno fren_te al _otro, en cómodas. mecedoras; después
de un largo silencio pregunté á Rubmstein:
--Os agrada mucho Beethoven, ¿no es verdad?
-Sí.

-¿YWagner?
-No.
Lu~_go seguimos meciéndonos y fumando; á las dos horas d1Je:
-Es tiempo ya de retirarme.
-No, no--conteetó Rubinstein.-¡Se habla tan á gusto
con vos!
. Me quedé y continuamos meciéndonos y fumando. Hacia la madrugada me levanté y exclamé:
-Me marcho: hemos hablado ya bastante.
Rubinstein sacó su reloj, y viendo la hora afladió:
-¡Las dos y medial.. .... ¡Es extraordinario lo pronto
que pasa el tiempo cuando se está en agradable compañía!

PARIS-37,Bou}ddeStrasbourg-PARIS

ESENCIA CUADRUPLA

Cft~ ~t/za
PERFUME ])ELIO.A...DO y PERSISTENTE

"~Iuerto á la libertad, nació á la historia
Y es eu sepulcro el templo de la gloria!n'
Un aerolito:
-Id y preguntad al mundo de que yo formé parte; que
hizo de los sepulcros -de sus sabios y de sus héroes.

G.

GA:RCIA HAM!LTO~••

crrcrkicnes

ae

Gmor.

�"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.
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MÉXICO

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mes, y se cobra por trimestes adelantados.
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Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.

cuadro palpitante, impregnado de obscuros manchones,
que no ha agradado á. los chauvini8teS franceses, y que tampoco será del agrado de ciertos periodistas extranjeros
residentes en nuestra República.
Es cierto, dic.:: Fouquier en las columnas del Fígaro, este
cuadro se horrible. ¿Pero por qué rehusarse á verlo? ¿Porqué atenuar los colores? El patriotismo no consiste en
ocultar los defectos de un hombre, los desalientos de un
ejército, de un pueblo entero. Xegar la falta es propio de
la debilidad de los niños. Lo viril es reconocerla, expiarla y repararla.
Estas enérgicas frases indican que ya principia á abrirse
paso, it través de arraigados prejuicios sociales la voz de
la verdad, que es la única que debe informar al patriotismo de buena ley, sincero y robusto.

QH cDl.cta10 bd gigantr.

Es indudable que la proximidad de los Estados Unidos
ha de influir por modo poderoso en el desarrollo material, económico y político de nuestra República. La nación vecina no es solamente un amplio mercado de conRÉGISTRADO OOMO ARTÍCULO DE SEGt:XD.\ CLASE.
sumo para los productos nacionales, sino también un foco de aonde recibimos buenas ráfagas de luz. )Iéxico se
«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Canadá encuentra füicamente colocado en condiciones ventajoThe Spanish American Newspaper Company, 136 Liber- sas para aprovecharse de una civilización que, dígase lo
ty St. New York, E. U.»
que se quiera, y hecho el balance entre las cantidades positivas y las negativas de la cuenta corriente abierta por
esta nacionalidad al progyeso, siempre arroja un saldo
favorable.
Inyecciones saludables de capitales americanos han venido á. difundirse por nuestras arterias sociales, que de.Sitmpre tl jocobinhnno.
vuelven en oleadas de riqueza pública las energías que
les han sido transmitidas. Las enseñanzas de un pueblo
Un diario de esta Capital acaba de acusar de inconRe- fortalecido en el trabajo, repleto de actividades, diligente
cuencia á otro colega, que, habiendo elogiado sinceramen- y luchador por la existencia, al ponerse en contacto con
te el nuern plan de estudios de la Escuela Preparatoria, nuestra anemia tradicional, ha de arrancarnos de ese maha expresado sus temores de que el tiempo asignado á. ca- rasmo en que yacemos, y en la lucha de la competencia,
da materia no baste para adquirir un conocimiento com- el trabajo mexicano ha de salir fortalecido y sano.
pleto. Es un vicio de nuestro caTácter no admitir sino
Y este fenómeno ya lo estamos observando: al alicienuna aduú1•r,1·i6n inrondicional ó una feroz intolcranrin hacia te de una demanda creciente de productvs mexicanos
toda mate1iade opinión por la prensa. Los periodistas es- hemos visto ensancharse la labor de los campos, los sala:
tán obligados á mostrarse de un horrible radicalismo, sea rios ameritan su tipo, se incorporan nuevos capitales á
en pro ó en contra de determinada idea, y el que se per- la tierra, y los cuadros de exportación acusan una alza
mite el lujo de desviarse un cienmilímitro de esta lfnea constante.
de conducta, trazada de antemano por una ley inflexible,
Y si en el campo econó1nico la influencia americana se
como una varilla de acero, corre el riesgo de ser envuel- traduce en un movimiento en pro de la .i:iqueza pública,
0
to en un proceso público como üico11. cc1u11te con sus en el terreno de la política llégannos excelentes suplos de
ideas.
un pueblo robustecido en el ejert.:icio de las instituciones
En el fondo de todas estas explicacione¡, aparece el jaco- liberales, severo admirador de las leyes y exacto en el
binfamo &lt;,on su criterio de sect¡¡rio y su programa de per- cumplimiento de sus deberes. ¿Cómo han de pasÍlr inadseguidor. Así, los partidos políticos ban sido, durante vertidos estos hechos para los que, como nosotros, colargos años, instrumentos de odios desenfrenados, de menzamos á hacer nuestros primeros aprendizajes en
n:,ncore~ interminables, ima~inando cada uno para su la Democracia?
adversario planes de extermmio, fórmulas de tortura,
Como fenómeno digno de mención, recordaremos que
irreconciliables, no ya en sus elementos constitutivos, mejoras de la importancia de la instalación del teléfouo
sino en hechos y principios comunes á la especie huma- y el alu,m~rado eléctrico se han util\zalo en la Capital de
11a. Un buen liberal no debía estar nunca de acuerdo con la Repubhca, mucho antes que eu importantes capitales
un conservador sobre niiiq11m( materia, y un buen conser- europeas.
vador se encontraba en el debn de no aceptar ninguna
Como en los tiempos de Yoltaire, la luz l'iene siempre del
afirmación de un liberal c1ud1J11iem 911e ella (uese. De este Xorte!
modo se era fiel al grupo á que se pertenecía, aunque se
desertase de la verdad y de la justicia.
Semejante criterio es el que ha creado el sistema de la
condicionalidad absoluta é indiscutible, sólida como una
pirámide igipcia y resistente corno un muro de gr-anito.
En virtud de esta doctrina, lo ac~ba de decir un periódico, el hombre que protesta guardar y hacer guardar una RESUMEN.-EI Senado americano y la cuestión de
ley, jamás tiene el derecho de juzgar esta ley, ni presenCuba.-Denuncias y acusaciones.-España y Estatar las observaciones y las modificaciones que este juicio
dos Unidos.-EI fin de una adminis\ración.-EI Conle inspire; todo el que haga conocer las deficencias de una
de Mouravieff en París, y el Presidente Faure en San
legislación á la que se halla sometido, sení considerado coPetersburgo.-¿Esperanzas ó amenazas?
mo un ap6R/&lt;Ila y_ un traidor. y aunque hasta en los concilios se ha discutido la infalibilidad de los Papas, los liberales pertenecientes á esta escuela, han hecho pasar el óleo
¡Cuánta actividad la desplegada por el Senado americasanto .de los_ungidos del Señor á la cabez-a de los legisla- no en estos últimos días! La cuestión de Cuba, palpitandores.
te de interés, el tratado de arbitraje general cou la Gran
En virtud de este criterio también, un escritor públi- Bretaña en el que están fijas las miradas del mundo el Caco 9-ue se muestra conforme con. el espíritu de un prin- nal de Nicaragua, donde se puéde decidir la predo~inancipio cualquiera, esM forzado á mostrarse igualmente cia de los Estados U nidos sobre el hemisferio occidental
conform~ CO? la forma en que se aplique este principio, han sido las tareas preferentes á que se han dedicado en 1l
y el partidario de la pena de 1twede debe aplaudir que se alta Cámara. La proposición de l\Ir. Camerún que al
principio de este periodo legislati v0 fué como el 'botafueaplique ésta á los inocentes.
Tan absurdo ra~ical_ismo es impr~pio de _hombres que go que incendió en patrio~ismo los corazones e~pañoles
pretenden haber limpiado sus espíritus de irritantes pre- ha 1:ido el asunto principal, y sostenida por otro senado;
J';lici~s políticos y f~ndir en una harmonía general con- que en elocuente frase ha estudiado el asunto desbordánciencias entenebrecidas por pasiones deprimentes ya dose en acusaciones contra el gobierno y la dirección cipor fortuna calmadas y adormecidas en la nueva e'tapa vil y m_ilitar de Cuba y ensalzando á los rebeldes que en
la mamgua luchan desesperados por la soñada indepenque ha comenzado á recorrer la República.
dencia, ha sido el odjetivo de la pasada semana.
Y no es sólo el orador americano el que en los pasados
días ha lanzado tremendas acusaciones contra el General
\\'eyler, periódicos españoles de no escasa importancia se
han atrevido á desc':lbrir la llagaq~e _la corroe, han mosEn Francia, como en México, se ha comenzado á hacer trado en toda su honble desnudez nc10s y miserias en la
una saludable campaña contra ese sentimiento malsano administración pública de la Gran Antilla, denunciándoq'!-e, piet!lndiE;ndo tener sus orígenes en el amor á lapa- los á la Nación señalándolos al Gabinete responsable
t!'.'Ja, se me~ a reconocer todo hecho que acusa una debí - para que acuda su remedio.
Mas así como los hechos denunciados por El Heraldo y
h~d, ~n v1c10, un defe?to, ó una vergüenza nacional. Un
periodista francés, ~nnque Fouquier, acaba de defender El Imparcial de Madrid, causaron en los primeros momenco_n mucha eloca~nc1a y mucha lógica, un libro de un es- tos p!"ofunda senP.ación en los círculos sociaies y políti~:ntor _mso, relativo á las guerras napoleónicas en el gran cos, y lueg,1 se desvanecieron las. acusaciones se demostró su falseda_d ó se_ e~contró decidido el ap~yo oficial,
imoeno.
. ~~tural~~i:te, ~l public_ista ruso, desprendido del pre- para que laP co•as s1gmera11 su marcha señalada así tamJU1c1~ patnotic&lt;?, ha escrito páginas que, naturalmente bién en los Estado_s _Unidos,. ,í la gran excitació1{ que protambién, h8'.n. disgustado á un grupo de espíritus un el vocaron las proposic10nes prnneras, presentadas en el ¡;;eque el chauvmWM ha hecho profundos estragos. ¡Qué mu- !1ado para el reconocimiento de la beligerancia 6 de la
?ho que e~to ocu~ á ?-n escritor extranjero, cuando el mdependencia de Cuba, á la explosión de sentimientos
1~ustre Tarne se v_1ó obligado á expatriarse en el centena- francamente favorables ,í la insurrección, sucedió una
no de la Revolución-ídolo derribado de su pedestal por discusión meramente doctrinal en la prensa y en la triel Maestro-ante el temor de ser víctima de alaún
atro- buna sobre las limitaciones que pudiera tener el Concrre0
pello!
so, según laCon~titu_~iún, en s~s facultades sol.ieraná~, y
El escritor ruso ha hecho ele la campañá. de Rusia un sobre la detcrm10ac10n de qmen debía hacer el reconoTodo pago debe ser precisamente adelantado.

Nota, tttitorittlcs.

•

DOMINGO 31 DE ENERO DE 18!n

EL MUNDO

66

lJtrlítiCtt ®tncraL

l)atriotisma lJ "1i)ntriottrismo."

l

cimiento y la declaración de beligerancia, si las C.lmaras
Unidas 6 el Presidente de la República.
rt., ,
Y pasó el entusiasmo; la actitud de Cleveland y de su
Secretario de Estado moderó los ardores, y ahora apenas
si la voz de Mr. Turpie ha podido despertar los arrebatos
populares que hace un año estallaron á las puertas mismas de la.representación nacional.
Es que el gobierno americano, práctico ante todo y
enemigo de aventuras, ha manife6tado francamente su
plan de conducta, y en las postrimerías de una administraciónnohabíadedejaral nuevamente electo, las nebulosidades de un conflicto internacional, cuando en su opinión
no juzgaba prudente intervenir en Cuba como lo había
prometido. Es que también,-cualquiera que .sean las
declaraciones de la prensa oficial y oficiosa de las dos naciones comprometidas en el embrollo cubano-ha habido
alguna inteligencia secreta, oculta, y cuidadosamente reservada entre los gabinetes de Madrid y de la Casa Blanca, y ya puede considerarse bien recompensada 1a actitud asumida por Cleveland con las ofrecidas reformas
de tarifas, favorables al comercio americano en Cuba y
Puerto Rico.
De seguro que esas promesas han debido influir más
directamente -,n el aspecto_ relat~vamente tranquilo q~e
actualmente ofrece el conflicto hispano-americano ayer
candente y-amenazador, que las noticias propaladas repetidas una y otra _vez, ?ºn más ó men&lt;;&gt;s f_undamento, sobre
la completa pac1ficac1ón de las provmc1as ocidentales de
Cuba y _el cuasi aniqu~lamiento de la inmrrección;
Seme¡antes afirmac10nes en los momentos mismos en
que la prensa no cesa de publicar relatos de combates
con varia suerte y ~iversa importancia, podrán seducirá
otros que á los americanos que por de pronto, parecen ha-.
ber conseguido ventajas de consideración en sus relaciones mercantiles. Después, si l\Ir. Kinley quiere cumplir
con la plataforma republicana que lo elevó al poder podrán_ a_spirai: á los idealismos de r&lt;:dimir esclavos y' man_um1tir naciones, á. trueque de serios conflictos internacionales.

y

*

* nombrado un Secretario
No. contento el Czar con *haber
de Estado, que despertando "elos y envidias por una parte, es prenda se~ura de la firmeza de la alianza franco--rusa, por otra, qmere dar á entender á la culta Europa que
son falsas todas las versiones que han circulado sobre la
harmoní~ y cordialidad qui: l&lt;;&gt; unen á. la Gran República'
y que, le¡os de haberse entibiado sus relaciones y relajado los lazos que las uní_a;n, hoy más que nnnca, pretende
ostentar. la e,trec~a umon que hay entre Rusia imperial
y Francia republicana.
Por eso ªl?ª~ª~ exaltado al poder el Conde Mouravieff,
ei_nprende v~a¡e a P~r,s p:ira sellar esa alianza y para invitar al Pre~1'.1ente 1: aure, en n?mbre del augusto soberano, á un!l v1s1ta o_fic1al ~t la capital del Imperio moscovita
en la pr0x1ma primavera.
. A?nqve todos con~e~an la circunstancia eli\Pecial que
distingue al rn~evo mims~ro, y es su tradicional sentimien~ ant1ger1_nám?o, no qmeren confesar que su viaje á Paris pueda rnfh)1 ~ en ti: conservación de la paz; no quieren
v~r en, est~ v1s1ta m:~s que un efecto de pura cortesía,
a¡eno a to&lt;;i-a p~evenc1on que altere la buena amistad, que
en la ap:menc1a es la base de las relaciones de todas la8
potencia,¡ enropea8.
Ahicin:1do~ con FU op_timismo digno de alabanza, apartan lus o¡os de los formidables elementos de guerra que
va acum?lando Rusia á las orillas del Ponto Euxino, sin
q?e exphqne esa con_centraci6n de fuerzas la solución pacifica que las potencias han dado al parecerá la cuestión
armema.
_Ojalá s~s esperanzas sean fundadas, y no resulte ningun_confücti:i. :Nunca han estado más cerca las tempestade~ internacionales, que cuando los gabinetes se han eropenado en darse mutuamente pruebas de cordial confianz~. N u nea aparece más sereno el piélago, que cuando los
yientos callan_ y las olas se abaten hasta convertirse en '
rnmenso espe¡o azul, como para prepararse á la furia desenfr_enada de 1?,ª elementos en cercana borrasca.
•
O¡alá esa umon del Imperio del norte con la República
d~l centro de Europa, 9-ue sancionará de modo solernne
é rnduda~le la presencia de M. Faure en San Petersburgo, C?nst1tuyendo fuer¿a incontrastablf,, sea en verdad
nunc10 ~eguro de paz y no heraldo fatídico de guerra y
exterm1mo.
X.X.X.
28 de Enero de 1897.
OTRO PAGO DE $3,000 DE "LA MUTUA"
El'tI l'tIEXICO,

Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «La Mutua.-México.
Presente.
Muy señor mio:
«Tru~agradec~da á. usted como digno representante de.
e u~uaf Life Insurance Company of New York» en
esta Rel?u~lica le dirijo la presente para manifestarle mi
reconocim1emo_ por la eficacia y prontitud en el pago de
~$1!,0f) tres mil pesos, valor de la póliza núm. 518,748'
Da¡G ~llual estvo asegurado ~ mi favor mi esposo el Sr:
1t er!D-0
;
nno~, Y cuyo importe recibí hoy ante el
8
~ - t O ano D. Damel Castañeda en la oficina de «La. ·

N

1

J.l U

ua.)&gt;

Para C?nocimiento· de los asegurados en la referida
Compañia Y por creerlo de interés público autorrzo á
uste,d para dar publicidarl. ,t la presente.
'
Qt1edo de usted coa tod:l C)nsideración á sus órdenes.
JOTITA

;u. DE Se::s:soR.

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

El CONCIERTO DEL LUNES ULTIMO

Nota postrera y brillantfaima de las fiestas con que la
Sociedad Mexicana obsequió al Presidente de la Repúblic~ con motivo de sn nueva elevación al poder, fué el
eonc1erto daio en el Teatrí) nacional el lunes de la actual semana.
Yaliosos elementos se agyuparon para hacer de esa fiesta el clou d'or del obseqnio afectuoso de que se hizo objet-0 á nuestro primer ~Iaiistrado y entre ellos debemos
mencionar con predileccion al grupo artístico que tuvo á
su cargo la parte mnsical. Estaba constituido este grupo
por las Señc&gt;ras Virginia Galván de Nava, Isabel Watqon
de Gibbon, Srita, ~milia Gonz,ílez Cosio, Srita. Paulina
Zurita y ~rita. C.trmen Munguí!l. y por los Sres. José Xava, Alfonso García A.bello, A. Hermosa, Cárlos Menes~s
y Pablo de B,ng.\rdi, aquellas, h ermosas, distinguidas é
mteligentes; éstos hábiles y verdaderamente artistas.
El programa elegido con sumo gu•to fué el siguiente
que reproducimos como nn recuerdo de la fiesta.
I
Nñm. l. 2? acto de «Rigoletto," Verdi.
Reparto: Gilda Sra. Virginia Galv,ín de Nava.-Duca
Sr. José Nava.-Rigoletto, Sr. Alfonso de García Abe:
llo.-Sparafucile, Sr. A. IIerrnosa.-Coro.

II

~úrn. 2. Prúlogo «I. Plaglaci,n Leoncavallo, Sr. Alfonso dE&gt; García A.bello.
Núm. 3. «Mero et filie,» Gustavo Dampa, Sra. Isabel
Watson de Gibbon y Srita. Emilia Gon?.áloz Cosío.
Núm. 4 .. «Dio posente,» «Fausto," Gounod, Sr. Osear
Braniff.
. Núm. 5. «Snite » Gran Orquesta, Grieg. ( A) Le mantrn.-(B) Mort d 1Ase.-(C) Danee d' Amitra.-(D) Daos
le baile du Roi de llfanta~ne.
Núm. H. A.ria de las Joyas, «Fausto» Gounod, Srita.
PanUna Zurita.
Núm. 7. 2? Concieto. Piano y Orquesta, C. Saint Saens,
(A) Ali? Scherzaudo. (B) Presto, Srita. Carmen l\Iungufa.
Núm. 8. «C'est la» «Mignon," A. Thomas, Sra. Isabel
Watson de Gjbbon.
Nóm. 9. «I¡ Profeta,» Meyerbeer, Srita. EmiliaGozá.lez
Co~ío.
10. Obertura «Tanhauser,» Wagner, Gran Orquesta.
III
Núm. 11. T~rcer acto de«A.ida,n Verdi.
Reparto: A.ida Sra. Virginia Galván de Nava. - A.mneris, Sra. Isabel Watson de Gibbon.-R'\damés, Sr. José
Nava.-Amonasro, Sr. Alfonso de García Abello.-Ramfis, Sr. A. Hermosa.
IV
Núm. 12.-Ilimno Nacional.--Coro de señoras. señoritas y caballeros.
Director de orquesta, Sr. Carlos Meneses.
Director de escena, Sr. Pablo de Bengardi.
La Sra. Galvfo de Nava obtuvo en su parte de ejecución fervorosísimas muestras de aplauso, y {L fé nuestra
con sobrada justicia, pues posee cuanto es necesario para
enloquecerá un público inteligente: Voz dulce, bien timbrada y de amplia extensión, admirable escuela de verdadera maestra, belleza suma y elegancia indiscutible
co~5&gt; lo probó con los riquísimos y hermosos trajes que
luc10 en la escena. En cuanto á la Sra. ,vatson ele Gibbon
atrajo todas las miradas por su elegancia también y por
su consumada habilidad artística y las Sritas. González
Cosío, Zurita y Munguía formaron la trinidad más aaraciada que d~rse pueda.
º
La colabora&lt;;ión d-e los Sres. García, Abello, Hermosa,
l\Itneses, Nava, de Bengardien sus diversasatdbuciones
fué verdaderamente preciosa y la Nota· final, el Himno
coreado por encantadoras señoritas de nuestra buena sociedad, contribuyó al más cumplido remate de tan encantadora fiesta.
Al surgir aquellas notas marciales de bocas tan delicada.'!, de bocas de viva fresa, los santos Ideales de amor y
de patria, en di vino oonnubio fraternizaban en el alma! ...
Tarde lleg~mos para hablar del adorno. Ya los periódicos diarios le consagraron toda su atención. Empero no
podemos pasarlo en silencio y le consagraremos algunas
líneas que completará el grabado que publicamos.
1-:l adorno del pórtico fué sumamente sencillo: leves
gnías de laurel y encino sobre el cornizamento y parte de
111~ paredes. En el barandal rectangular de la parte alta
una cornisa elegante; abajo, artísticamente distribuidas
1111111erosas plantas, y algunos detalles decorativos del
JnPjnr gusto. Las escalera.a, tapizadas de rojo, estaban
tan, bién exornadas de plantas. En los muros laterales
grandes cortinajes de peluche y oro con bonitos lazos· á.
la l•ntr.i.da del patio había \lll busto en bronce del ob~e.quiado, en el centro de aureo disco y circundado por cor,ma de laurel y al pie del zócalo que lo sostenía, un guerrero trofeo de admirable vista.
En cuanto al salón el efecto qne producía con sus cuatrocientos cinc11enta focos incandescentes, veinte más de
arco y v~intitrés estrellas de siete focos cada u·na, era indescriptible. Los palcos y plateas sencillos pero habilisinrn mente adornados, eran grandes corbeilles de flores a ni•
rna~as y el -ealco presidencial, adornado de magnífico
terciopelo gumda obscuro, coronado por ,inn•a :íguila,
apoyada en amplio pabellón de seda, era de una scwra
-Opulencia.
La comisión de ornato presidida por el Sr. Yalleto pne·
de estar orgullo•a de su obra.
En_ cuanto á la concurrencia nada &lt;lirfamo• 1111e diera
una 1deJ1, aproximada de la eleganci·i., del b rillo, de la
h~rmosnra que de~plegó lo mejor de )léxico re unido ahí.
C1~remos los nombres ·qne hemos porl.ido anotar y bas~ra esto par-a que el lector se de cuenta ue lo que decrmoa.
~f'\orita Manuela del Villar; señor Doctor Oca!llpO. y
familia; señor Doctor Ortega Reyes, F ernandá y l\Ianue-

EL MUNDO

la del mismo apellido y Soledad de la Cagiga. Señoritas
Ana, Luisa, .Julia, Lupe y Elvira Arrillaga, iamiUas L'lvista, Collado, Marrón, Virginia Gavito, Sagaceta, Dr.
Gayón, Fernández del Castillo y señora, Sánchez de Lara, Montiel y familia, General Loera y señora, Coronel
Ramos Cadena y familia, Gobernadores Martín González •
y González Cosfo, Lic. Patiño Suárez, Manuel Larrañaga
Portugal y esposa, señor General Don Rosendo )Hrg_,uez
y familia, señor Ricardo Trejo y familia, Trinidad García, Aspe, Aldasoro, Paz, señora l\Lí.riscal de Morán, señora Lynch de Camacho, señor Julián Herrera y familia,
señor Bernardo Urueta y señora, sellor C.irlos Rivas y
señora, señor García Ramos, señora Juana Rivas de
irorres, señoras de Arista, Juárez, de S1nohez, Escudero
de Ortega, S.ínchez de Lara y señora, Lic. Rebollar y (sefiora, Sr. Ingeniero Tuteo Plowes y señora, Sr. Francisco González Cozío ( hijo ), señoritas i.\faría, Emilia, Luisa, Concepción y La11ra Fischer, señorita i.\Iatsson. de
blanco; Josefina G. de la Vega deZevada, Sritas. Ana,
Marta y María González Cosío
Entraña este concierto de tan brillante éxito gran sianificación; más acaso que ninguna de las anteriores fie~tas dadas en honor del Sr. PresidPnte. Fué una fiesta
ofrecida por la clase más elevada de l\Iéxico y concurrieron á. ell~ con sobra de expontaneidad y entusiasmo, todas ó casi todas nuestras familias distinguidas, que si hubo alguna que no estuviese ahí, fué debido ó á lutos ó á
falta de tiempo para prepararse ó alguna otra circunstancia de segundo orden. Las clases pudientes han mostrado pues con esa fiesta que aquilatan y apre'cian como
la gran masa del país, los beneficios de la actual administración.
La señora del Presidente, comprendiendo cuanto hubo
de expontaneo en est~ fiesta dedicada á su esposo, así
por parte de los orgarnzadores del concierto como de los
artistas, ba manifestado á aquellos su gratitud v la ha
testimoniado á estos que-las señoras sobre todo-con
tanta gracia se presentaron, luciendo traj•s elegantísimos
y del mejor gusto,-con delicados presentes hábilmente
escogidos.
. Concluyamos enviando nuestros plácemes á la alta sociedad mexicana y á los inmediatos or-anizadores de la
inolvidable fiesta.
º

.::::::!i&gt;1"~ ~q(@:....._~'f~~-rcz::::.
EL ECLIPSE DE MAÑANA

Notas instructivas.

M,iñana tendrá veri ficati vo un Eclipse anular de sol visible como p'lrcial en ~-Hxico, y que- principiando á las
2h. 27m. 393. de la tarde, terminará á. las 4h. 14m. 48s.
de la misma.
Par-éceno:; oportuno con este motivo dar á ntie5tros
lectores algunas notas científico-recreativa~ acerca de los
ecli~ses, debidas á la amenaé instructivaplumadeF!ammanon.
Todo objeto iluminado que no es traqp:irente prod11ce
una sombra en dirección opuesta á la de la' luz que
lo alumbra.
Observamos este hecho en nosotros mismos, ya nos hallemos al sol, ya estemos á la luz de la luna.
Por lo tanto, el globo terrestre prodnce constantemente detrás de él una sombra que se halb situada á la par·
te opuesta del sol. Ya hemos visto que la noche no es
otra cosa más que esta sombra.
¿Qué forma tiene y cuál es su lonaitud~
Si examinamos la causa que produce la luz 1 es decir el
sol, y nos fijamos en su magnitud y sn dista ncia, cdmprenderémos perfectamente la forma de esta sombra. Como el sol es mayor que la tierra, la sumbr,i producid'\ -por
ésta tiene la forma de un rastro cónico.
Este cono de sombra producido por la tierra. tiene en
la proximidad del globo que habitamos un diám&lt;&gt;tro de
3,180 leguas, como la.tierra misma. Va disminuyendo
poco á. poco, y se extiende hasta 108 veces el diámetro
de la tierra, es decir hasta 3'17,000 leguas y 'al llecrar allí
termina en punta.
º
•
Como la luna circula á 96,000 leguas de la tierra, le sucede algunas veces que pasa á través de esta sombra. Esto es lo que produce los eclip8e8 de luna.
El eclip,e es total e:uando la lu~a se sumerge enteramente tn la sombra arro¡ada por la tierra. Es parci.al cuando
pasando más lejos del centro de la sombra, no e~ á oculta la luna má.s que en parte, y se halla, por decirlo asi,
cortada por el contorno de la sn!!odicha sombra
Esta sombra de la tierra se halla rodeada de ~n anillo
menos obscuro, que se llama penumbra.
En efe~to, al_rededor de este cono de sombra los puntos
del espacio reciben la luz del sol, pero no en su tota idad. En las inmediaciones del cono de sombrn, se ve 1;11
poco de eol y solo un poco, porque la tierra oc11lt,\ lo demás, que es casi tod~ .. Un poco m.ls lejos se ve m .is todavía. Hasta llegar al s1t10 en que ee ve al di.seo enlero del
sol, la Ju~ no es completa: hay por lo tanto pen11mbra.
Los eclipses de luna no pueden tenC'r lng,lr m.:R que
c_uando la luna está. llena, pnP~ Pólo entone...,; &gt;&lt;e pnne la
tierra entre el sol y la luna. S1 la luna pasase jubtamente
detrás de la tierni., habría eclipses todos los meses; pero
no es así: porque al mo~erse, tan pronto pa~a por encima de la sombra de la t1~rra, como por debajo, en cuyos
casos está llena y no echp~11d;1.
El.eclipse no puede tener lugar más qne cuando pasa
precisamente por la parte opuesta al sol.
Quince días después de la luna llena viene la luna /lll f •
rn, ~ todos los meses pasarí'.1- la luna por delante del sol,
prec1Pamente ent,re /il y la tierra, Pi i&gt;n cur•o fne•e inv,iriablf:: pero l)a~a del nii1'1110 m,1,lo tan pron to u1i poco
por,Pnc1ma co1110 111~ poco pnr debajo riel sol.
Sólo cuando p!l.':'a ¡ust.o por delarHe-de l sol, Jo eclipsa.y PSto e_sto E&gt;S lo Ql\P se llama eclip.,e de .~ol
.
El eclipse es lotn l cuando los 3 centros del sol de la lu~a y de h, tierra P4,ín en línea recta, e~t-and0 ~! mi~mo
tiempo la luna suficientemPnte cerca , d~ uosotroi, par-.i.
parecernos mayor q ne el sol, pue1:to ·que la distancia de
la tierra á la luna varía.

Cuando sólo la primera de estas d os condiciones se
cumple, se verifica lo que se llama un ecli p¿e aimfor.
Cuando la luna no pasa precisamente delan re del sol y
no lo tapa m,ís que un p oco, el eclipse es 1n rcial.
Como se ve, la causa que produ~e tanto los eclip3es de•
sol·como los de lun:1 es muy sencilla. B.\Sta con')cer perfectame nte el movimiento de la luna al rededor de la
tierra para p oder anunciarlos con anticipación. Los astrónomos conocen tan píen este movimiento, que calculan el momento en que va á tener lugar un e~lipse, muchos años antes y sin equivocarse en un cent¿~iuw de ~e!
gundo. Por supuesto los fenómenoe estos tiene lugar
siempre precisamente á la hora anunciada.
Los eclipses más curiosos son los eclipse¿ t'lt·\le-1 de sol,
y es este un especticulo no solamente curioso llino solemne é imponente. En medio de un día herm•Jsii,imo,
con un cielo claro y transparente, sin una sola nube, umpieza de pronto el sol á. perder una parte de su lu¡¡. t-lu
disco que antes estaba tan resplandeciente, se va ocultando detrás de un arco negro que avanza in~eusiblemente y que le quita al astro del dfa una :parte cad,i vez
mayor, hasta que no queda más que medio disco. Desde
este momento en vez de la luz clara y brillante del sol,
no hay más que una claridad pitlida y triste. La natur.deza entera pierde su color. Los pajarillos interrumpen sus
melodiosos cantires, y van á rec@gerse co1n J ,í. la ciída
de la tarde; las flores extrañando la falta de luz, cierran
sus cálices; las ovejas balan en el campo; los polluelos
van á. guarecerse bajo las alas de sus madres.
Ya no queda más que un trozo de sol que va disminuyendo por momel}tos, hasta que desapar,,cc del todo. Es
de noche en p leno día! Las estrellas brillan como todas
las noches; la temperatura baja hasta el punto de sentirse
un fresco desagradable. Todo,interrnmpe su curso habitual. Reina un profundo silencio en la naturaleza; los caballos se niegan ,\ seguir su camino; los -eerros :uorados, se
echan á. lo:o pies de sus amos, como s1 temiesen algo: y
hasta los hombres, llenos de·emoci.'.&gt;n, aunque ya lo espt1raban, no piensan más que en el eclipse; des le el más rico al mis pobre, desde e I mis instruido hasta el m,ís i"'·
norante. Porque efectivamente, ¿qué suceJería si él s~I
se apagase para siempre"? Pero no; el lugir que ocupa el
sol está siempre marcado: alrededor del disco ne&lt;&gt;ro de la
luna, se distingue una especie de resplandor, y cJando los
ojos se van acostumbrado ,í. la oscuridad, se nota que la
n?che no es tan profu:ida como había parecido al principio. ¡Ah! exclaman de pronto mil especta lores que eFt&lt;t·
ban inmóviles y silenci-0sos hacía cinco minutos, ¡va rnle
el sol! Y en efecto, un rayo de luz sale de detrás de la luna. Es que ésta ha llegado al segundo contacto y deja escapar un rayo de luz que poco á. poco se va convirtiendo
en una parte del disco solar.
Toda la naturaleza, hombres y animales, sonríe de gozo al vol verá ver la luz del sol.
El eclipse de sol ya sea total, va sea anular no lo es
completamente más qne para los puntos del giobo situados dentro de la sombra lunar; y para los puntos vecinos
no es m,ís que pa,.cial. Si están demasiado separados de
la sombra proyectada por la luna, los habitantes de esa
región no tienen eclipse.
No sucede lo mismo e;on los eclipses de luna, .pues éstos se ven en toda la mltacl del ~lobo en que era visible
la !un~, momentos antes de eclipsarse. De manera q,1e
un ecllpse total de sol, no es visible m.1s que en un 11Ú·
mJro muy limitado de puntos, pnesto que la sombra de
la luna, _á. la distartcia á. qne nns encontramos de este ast~o, no tiene más que unas vdnte legnas de ancho. Ed un
circulo negro que pasa sobre la superficie del globo tanto
sob~ el mar como sobre fa tierra firme, lo mismo por los
desiertos que por los bosques y por los países habitados.
En definitiva, es un fenómeno bastante raro para un
punto determinado del globo.
. Siempre hay por lo menos dos eclipses al año, y lo más
siete para la ti.erra entera. Cuanrl.o no h1y má.s que dos,
am_bos son echps..:s de S\)l. Cuando hay siete, cuatro son
echpses de sol y tres ue luna. P&lt;!ro aunque los eclipses
de luna no son tan frecuentes en general, tienen lugar
m.ís á_menudo en un ln6ar determinado, pues como hemos visto se pueden ob~ervar desde un hemisferio en.tero.
Al ca?o de 18 años .Y 11 días se reproducen los eclipses
en el mismo órden, srn que por esto se repitan las 1r:is1uas
fases de ecli_p~e\ J?i los ~ismos. sitios de la tierra para
pnntos de v1s1bd1dad. En este rntervalo hay 70 eclip:oes:
29 de luna y 41 de sol.
L'&gt;s antiguos conocíH.n perfectamente este periodo y
por lo ~anto la causa de los eclipses. Así es que se cue:1ta
de Perir:Ies, que estando un día en un navío y viendo
que el piloto se asustaba de un eclipse que comenzaba en
~.quel mom~nto, le tapó los ojos con su capa, diciéndole;
"~➔ta es la imagen de ~n eclipse; no hay por lotantomot1vo para asusta.rde, nt para creer q_ue esto anuncia al"guna desgracia." D&lt;lspués d~l descubrimiento del :N"uevo munrio, Cristóbal Colón estuvo á punto de morirse de
hambre él y sus compañeros, porque los indios se negaban á pagi\rle el tributo. Reunió á. los diferentes jefes y
les declaró que les privaría de la luz de la luna y después de la del sol, si seguían empeñados en n0 obedecer
sus órdenes.

El primer tomo de nuestra "Biblioteca Miniatura."

El mí_mero excesivo ele ejemplares que hemos impreso
de la primer novela de nnestra serir, nos impide hacer Pimultaneamente e l rerarto de ellos y del rnmanario y organizar it la vez el despacho del correo; así pues, terminaao eT envío
éste número, procederemos á arreglar
la encuadernacwn de la novela y el juéves 6 yiernes
p róximo haremos la distribución it los suscriptores de la
ca pital, procediendo en seguida á la remisión álos suscritores de los Ktados.

ª~-

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DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

-

EL MUNDO

DAMAS MEXICANAS

· &amp;1 concierto efeduaao el _lunes ú1fimo en el Nacional.

do en sus grandes líneas. El estudio eijtácasi terminado. Para que
se den lo~ curiosos plena
cuertta de[ efecto arqui·
tectural de este palacio,
se ha hecho un modelo
en yeso, en el cual puede aprecian,e el valor ar·
tístico del monumento.
En cuanto al puente
AlcjandroIII, el proyecto hechopor ~l. M. füsal, ingeniero en jefe, y
Alby, ingeniero ordinario de puenteH y calzadaQ. ha :-ido aprobado
definitivamente.• Este
puente tendrá un solo
arco de 110 metros de
longitud y LJnol'li metros
de flecha. Tendrá 40 metros de anchura y el ar·
co llevi1rá tres articulacione~. La obra será de
acero colado.
Ya ,e vé por e!'tos preparati voi:, que la Exposición U ni,,ersal de París, tcndr.í la mngnificencia que de ella se
e~pera.

•

.,

LA GUERRA EN CUBA

Lo que es la manigua.

...,

Glspecto

ae

los principales palcos.

( Del nat.ural .vor C11rlo• Alcalde.)

....._

............

ARTILLERIA AEREA

A pe,:nr de los pesares y de ta~tos y tan excele~tes deseos, los maridos, _hermano@¡ pri_mos y deJ?l:i-9 parientes y
vecino" de los ciclistas y de O!&lt; hgul'roR y hgueras de la
paz continúan armándose hasta los d_ientes.
..
•\umentan los ingleses de día en d1a rns aprestosm1l_1tares, y no satisfechos con los que pO8l'en para C?mbat1r
en la tierra y en t•I mar á sus futuros enemigos, discurren
la manera decombatirloH en el aire.
A e"te fin tienden los ejercicios de artillería que se es·
tfo practicando en :-choeburyness con objeto ~e atacar
y destruir los globos que se lancen á los espac_1os para
obsen•ar los movimientos del ejército, para i:;ahr de una
plaza hitindn, par;l hacer señales 6 para dejar caer proyectileti explosivo~.
Idénticas experiencias se han realizado ya en los campos de tiro de Alema1?ia y de Francia, logr:in~o bombard&lt;'ar (sic) globos cautivos y en pleno mo_v1m1ento, ?')ll
sujeción á un cable, por electo de la.~ cornentes de aire.
situado" :l alturas de !lOO á t).j() metrOti.
Parece que los resultados son satisfactorios para la ~rti llerfa, aun dado un movimiento del globo en el espacio,
de 20 á :!:¡ kilómetrOf!, que etilo :¡ue puede llamarse calcular y apuntAr bien. . .
.
Los efectos dl'I espíritu de~tructor se extienden ya,
pnes, á:la región de las aves y de la snubes, y aseguran para las víctima.~ ,í c¡uienes alcance,n si no la muerte por el
de;trozo de los cascos de una bomba, la pulverización por
aplastamiento contra el ~uelo por la caíd_a; otra n~evu
conquista bienhechora debida á los progresos de las c1enrias aplicadas á la guerra. Y como complemento de las
maravillaR de la artillería del momento, oportuno es. el
registrar los en~vos del cañón sistema Fred~rik Laduhp,
de Siracusa, eEtado de Nueva York, que también se practican hoy en el polígono militar de Sandy liook. ¡Tráta•
se de un cañón, no de acero ni de bronce, sino de cuero!
En efecto, la parte esencial y principal de la pieza es una
capa ó faja de tiras de cuero colocada~ entre dos tubos dt:!
cuero, y á la cual debe su formidable resistencia.
El cuero, sin secar, se moldea en el agua, y cortado en
tiras se Pumerge en una disolución concentrada de amoniaco, v luego ~&lt;' somete á otras manipulacionei; y bañol!
químicos, hasta que adquiere el máximun de rei;M.encia.
Cuando las banda~ de cuero así preparadas recul:1ren el
tubo interior y qnedan adheridas á tl-1 mediante un cemento eEpecial, se les envuelve en una e!'¡&gt;eeie de cápsula ó funda de acero. En el canón que hoy se ensaya, y
que tiene un metro y iO centímetros de longitud, el grueso de la envoltura de cuero es de 0,024 metros en la boca
y de 0,08 en la recamara, y de 0,02 y 0,04 el de los tubos.
Las prc~iones que resiste ~n increíble.~: de 210.000 kilógramos por centímetro cuadrado. La noticia í, ra11ard,
digna del íclásico país del 1Iumb11g, merece también
210.000 anos de cuarentena.

Dedicamos hov dos
planas á la CUCl'tión cubana; la una que representa dl·talles 1U1portantes de la campana; la
otra que nos mtll'!&gt;tra un
trozo, una fracción lujuriosa de la )Ianigua.
Hay, entre la inmensa
mayoría de los lectores
qne "e intere-Qan en los
a!'untos de la Antilla
una completa mala inte. ligcncia respecto de lo
que es la manigua y
quien con pasmo, quien
con irónica ,;onrisa ve
como He prolonga esa espantosa lucha entre un
gran l·jfrcito aguerrido
y mal &lt;füciplinado8
hombre,.. sin armamento, durante m(•~es y meses sin dar tr111.as de
llegará un reimltado deflnitiYo. El mismo Pi y
l\1argall, en un momenSrita. Mercedes Quesada, de Gua dalajara. ( Fotagrafia de Arturo Jorge González.)
to de pasión, clamaba
no ha mucho: «Tenemos
en la Antilla un ejército cnatro vece:&lt; más numeroso
LOS PRIMEROS TRABAJOS
que el Cubano y no vencemó;. Cada cuba.no, pues, vale
PARA. J,.L
por cuatro españoles!u
~ XPOSICION 'UNIVE R SAL DE PARIS
Tal es el criterio de mucha gente y convengamo!len que,
quien se deja llevar de las apariencias más ó nwnos iluHa. comenzado el año de 1S9i. Tres años nos separan sorias, no puede l'XplicaI'l!e el fenómeno de la prolonga-apenas de 1!lOO. Los proyectos hechos para el gran certá- ción de una lucha en que los beligerantes son tan des·
tUen han sido -por fin adoptados, y entramos en el perio- iguales.
do de ejecnción. Algím tiempo más y se habrán olvidaCómo, se dice, e!'e formidable ejército perf('ctamente
do los prep"rativos. Así, nos yarece bneno conservar por pertrechado, sujeto á una diHciplina habil, provisto de
algunas línea.'!, el recuerdo de primer acto de esta em· todos las n·cursos, nada pnede contra lo~ puñados de inpr~sa colQ¡¡aJ. Ya se sabe bien qne esta vez se han aumen- surrectos mn.l organizados y débiles?
tado notablemente las superficies útiles. El recinto comEmpero quien gusta de penetrar al fondo de las cues·
prenderá el Cours de la Reine, los muelleH, la explanada tionés, no incurre en este error, ni de esta snerte piensa.
•de los lnYiílidos, el campo de ': \farte, el Trocadero. La Ese ejército perfectamente disciplinado, pertrechado y
~ntrada principal se encontrará en los Campos Elíseos, provisto de recurso8, no lucha solamente con la inferio•
cerca de la plaza de In. Concordia, casi en pleno Parfs. rielad nnmérica de los rebeldes¡ tiene como antagónicos
Puede decirse que la inauguración de los trabajos data otros dos elementos formidables: el clima y la manigua.
Yirtualmente de la colocación de la primera piedra del Respecto del primero, poco tenemas que decir para que
puente Alejandro II I, por el Emperador de Ru~ia. De nuestros lectores convengan en la Yerdad de nuestros
hl!Cho los primeros golpes de pica no fueron dados sino los asC'rtoS.
liltimos díaa de :N'oviembre, para establecer el túnel que
A nadie se le ocn lta la total carencia de analogía que
durante los trabajos ligará el Rena á los palacios nuevos existe Pntre la tórrida Cuba y la peninsu laespailola, v cuan
-qne hay que construir. ijObre_ el siti&lt;;&gt; actual del Jardín de f.tcilmente el palndi8mo en todas sus formas debe.·hacer
l'nrís. Para no impedir la c1rcnlac1ón Mbre el mnelle, presa en un ejército rojeto á influenciai; del todo diver~e ha tomado el sabio partido de hacer llegar los mate- sa.~ á las que va á afrontar.
riales de c¡onstrucción al pie de la obr11 y de llevarse lo
:i\Iás bn.¡as causa la fiebre en las filas el!pañola.'! que las
in~ervible por una vía subterránea de comunicación con sangrientt1s batallas en que al plomo sucede el hierro pa•el río. Los buques llevarán al muelle las piedras v los ra producir el exterminio. Y aquí no cabe el arrojo ni
iierros, y desembarazar.in la~ canteras de los diversos i:;upone nada el valor. El enemigo es omnipotente y
dl'sperdicios. AlgunoH días dcs1,més de las fiestas rusas, hiere en la sombra sin piedad. Xo parect• sino que se ha
~e había comenzado la instalación de lai&lt; palizadas quP. aliado con el insurgente para luchar por el triunfo de su
limitan ahora el emplazamiento de lo~ trabajos de cons- cansa y que le presta con celo no de,mientido sus fortrucción y Aemolición. Esta~ _palizada~ debían permane- midables servicio~.•\hí donde no llega la bala mortífera,
cer en su ~1t1O durante largo tiempo y por eso se las hizo ahí donde no alcanza la metralla pre11ada de muerte, ahí
t•h•ganteP. Re va á proseguir Rimultáneamente la demo- está la liebre, solapada é inwncib1e. A veces, aun no ha
licii,n del Palacio dti la Indul'tria y del palacio de la ciu• recibido el bizoiio soldado el bautismo de sangre, no ha
dad de París para hacer un !"itio detenmoado, y abrir la oído !=&gt;iquiera el l'ilbo de· Ja.q balas y yace ya postrado por ·
11:ran arteria que .; ,e prolongará por el puente Alejandro profundo1lopor en el lecho de un ho~pital!
1I I hasta los InválidoH. A fine~ de Febrero se habd deEn cuanto á la eegunda, la 11wnir1•m, sí debemos enrnolido ya wdo el frcnté X. O. del viejo palacio de 18.55. trar en algunas explicaciones con nuestros lectores para
La!&gt; sálas consagmda.• á la Exposición de la~ artes de- que se den cuenta de todo lo que supone: Lal\Ianigua
corativa.a no existir.In ya. Xo se conservará sino la nave no es una región masó menos ngreste, ma.Q ó menos agria
y la parte opuesta del edificio para dar un último asilo al y dificil: e;; nna verdadera maraila de vegl·tación escanda,c,)ncurso hípico y al salón de 1~tl7.
losamente Injuriosa: un seno tan intrincado y misterioso
-'l. Girault tennina los últimos ei:,tudios relativos al como los bo~ques vírgenes del Brasil: Gargantas. hondas
gr,mde y al pequefio palacio de Dellas ,\rtes. El palacio en que las lianas se bu.-;can de un lado á otro y se unen en
pe&lt;¡ueño será ejecutado según el proye':to premiado, con firme red¡ malezas pomposas propicia;; á todas las oculta- Los primeros trabajos para la Exposición Universal de
Puia.-Vista de la entrada del túnel subterraneo.
muy p&lt;)CyS modificaciones. El gran pal \Cio se ha dcteni- ciones, donde eliuerrillero y su bestia se ocultan á la mira-

.·

____ ____ _____

da más avizora· laberintos inextricable?, dédalos de rama!', troncoR y parásitas ...... un vegetal laberinto de Creta,
inexp11cr11nble á todo!' los e~foerzos. Ahí, en el dcsfiladero,en ¡¡¡ c,1wrna, en el pajonal enmarañado, entre los
pefü1RCM agrios. en el enmalezad:&lt;_&gt; "ºto, en todos lo,_
hierbaz11l.-ti, en todos lus escondr1¡os, ace_cha la muerte......... El espía bien puede agazapase, bien puedE: hi
a,·anzada immrrecta atacar; para toda sorpre"a 81D ex1to,
para. todo combate en detall, mal afortunad?, hay el i:ecurso de la manigua protectora donde los cnolloe se dispersan y ocultan impunemente. Ya se vé pues que no es
el valor b."lstante para vencer en sitioH tales. Nul!le~ l_a
superioridad numérica, nulo el arroyo, nula la disciplina.
.
.
.
El insurrecto sabe que e~ para él de ntal unportan?1a
la economía de hombres y de sangre, y hace de su mtrincado campo de operaciones, una sal\·aguardia y una
compensaciún! Y a~í pro:-igue la lucha, de esta suerte
equilibradas las fuerzas y el triunfo permanece incierto.
El porvenir decidirá.

�.

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

Rl- MTJNPO

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

-"'=º--======== ====== === ====~=======~==~==============~====;='"""'======'""'"' = = --

EL MUNDO

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= =---,---.-~-=.....--------~-~-~=--....
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·1

LA GUERRA•EN CUBA.-OPERACIONES EN PINAR DEL RIO
,: Guerrillero montado.-2. Pueblo de Viñales, centro de laa últimas operaciones del general Bernal contra Maceo.-3. Devuelta de forragear.-4. Transmisiónde un parte al general en jefe, desde las lomas por medio del Heliógrafo.-5. Vista generill de Guane.--6. Soldado de infilnteríil en campañil.

·

(De fotografías de Cuba.)

LA VEGETACION EN CUBA.-Manigual en el salto de agua de los Bilños de Soroa (Cilndeluiil.)

·

( De_fotografia de Don Rafael Rosell6. )

71

�,.=========~=====~===~====~~E:L~MU:::~N:D:::O~=======:=====~=~~====:~=:==~=::::::
DOMINGO 31 DE ENERO DE 18L6

7!

cia con i ncrnstacionPS de ópalo, una cúpula decorada por
cuatro figuras simbólicas enlazad~ P?r susCal~dddsplf
adas· v representando la Fe, la Ciencia, la an ª. Y a
Tospe~ñza. A la derecha y á la izquierda,. vastos henzos
de mármol paonazzo muestran sus soberb1a9 arborescencias natorales así como las tapicerfas en que se leen con
letras rÓjas lo~ descubrimientos memorables. de Pasteur.
1848, Di.simdríf! molec1d11r.-1857, Ji'em~fnla~ione.•.-1867-:
Gmual'ioneR dtclwu.rpm1tánea.,.-J86S, Bstudios sobre el
no -186:j Enfermedades di' los g1mmo.s de seda.-:-1871, •Indios rob~e la rerrezn.-1877, J,;1!.ferr!u:dades t·i~ulentas.-

1;;,'

1880 rir&gt;rn 1·ac1male•.-1885, ProjilaJ·1a de la rabw. .

E~tas inscripciones están encuadradas por follaJes de
lúpulo v de parra.
d
l
\'iene en seguida un segundo arco, deco_ra o CO}DO e
anterior de motivos tomados de l()S trabaJos del il~tre
sabio sobre las enfermedades virulentas: bueyes, gallinas,
corderos, en tableros, entre los cuales serpea la decoración floral.
.
,
Los dos arcos dobles reposan de cada !ado sobre tres
columnas de pórfido, de-capiteles y mosaicos de mármol
blanco. Estas doce columnas se levantan á la ?abeza Y al
pié del sarcófago, como una guardia de honor imponente
de majestad.
.
· t
t'
-Una pequeña capilla ocupa el ábside .de la crip a Y es ..1
e.nriquecida, como toda la parte supenor del monumento de mosaicos sobre fondo de oro.
Por encima del altar, en el encuadra~iento de un arco
de círculo, una paloma celeste que desciende á _vuelo rápido hacia la tierra, proyectando un haz de .rayos de oro
sobre flores primaverales, forma el más admirable efecto
sobre el mármol. La bóveda del coro Pstá?rnada de una
larga cruz que flaméa sobre fondo de amatista.
A la derecha se destaca en letras negras esta conmovedora inscripción:
«E.,te .llonummto fui elerado en MDCCCXCT'I á .~ª me- ·
maria de Pa8teur por la piedad de su 1'it1da !I de sus h1JOS.»

~ ~.:::~it~-=~rr~~-r~~~
FLORES Y PLANTAS LUMINOSAS

la tumba de Pasteur.

LA TUMBA DE PASTEUR

El sábado 26 de Diciembre último, tuvo lugar la trans•
lación del cuerpo de Pasteur, de Nuestra S1;ñora al· Instituto de !acalle Dutot de París. Puede decir~ que Francia entera asistió con su corazón y su ¡&gt;Pnsam1ento á esta
imponente y conmovedora ceremonia. Paste(1~, como en
un~ apoteosis tomó sitio en su morada defimt1va. Todo
lo que lleva un nombre en las ciencias, en las letra~, en
la política había ido á llevar un supremo homena¡e al
que no fué solamente e) más ilustre sabjo de su tiempo,
sino que quedará también en la memoria de los buenos
como uno de los más grandes benefactores de la humanidad.
.
El cortejo, al salir de~uestra Sei!,ora se ba1:Jfa formado
en el orden siguiente: Sir Joseph ~1ster, presidente de ;a
~ciedad real·1 Sir Jobn Evans; Sir Dyce Dukwort; Sir
W. Priestley; 1\DL Sterlin1t Crookcbank; el Consejo de
Administración del Instituto Pasteur: el General Tou~nier y el Comandante l\Iorean, represen~an-lo al ~residente de la República· l\IM. Loubet y Bnsson, Presidentes del Senado y de la' Cáma-r:a de Diputados. 1'!..l\1. l\-Ieline, Presidente del Conse¡o; Rambaud, l\Im1stro de

Instrucción Pública; los representantes.de otros. ministros: los &amp;nadores y Diputados, ~te; el Conse¡o de la
Universidad· loe miembros del Instituto: e l Prefecto de
la Seine; Pl Prefecto de Policía; el Presidente de.l Cons~jo General de la Reine; el Presidente del ~nseJo l\Iun~cipal · los miembros de la Facultad de l\Iedicma; el Comité c~nsultivo de Higiene; l?s repres~~tantes de la
Asistencia Pública; la Acade!Ill~ de ~ledicma; la Escuela
Normal Superior; la Escuela Pohtécmca; 1.a Escuela ve:te•
rinaria de Alfort; la Asociación de Estudiantes y los mvitados.
Los periódicos parisienses han dado los ~etalles de la
ceremonia y reproducido los nui:n1;rosos discursos ~ronunciados por M. Rambaud, mm1stro de Instrucción
Pública por Bertrand, Legou vé, Sir J osepb Li~ter, Cornu,
Bergero~, Perrot, Parry, Perrier y Duclaux, director del
Instituto Pasteur. Nosotros no nos extenderemos acer?U
de esto· tratamos simplemente de conservar por medio
de la pl'uma 7. del lapiz el recuerdo de ese supremo homenaje discermdo al gran Pasteur. Nuestros lectores desearán saber algo de la cripta y la reproducitn?S aquí tal
cual fué fotografiada la víspera de la ceremoma.
La cripta donde acaba de ser deP?sitado el cuerpo de
Pasteur fué construida en la extremidad de la plantabaja del Instituto Pasteur, bajo la escalera y el vestfbulo
que preceden á la sala de la Biblioteca. En lugar muy
visible, entre delicados arabescos, se lee:
AQl.'I REPOSA

lianas fosforescentes.

Quien en ciertas regio1;1es del mar océano viaja en noche lóbrega en que no brilla un lucero, obsery3: que al
olpe de la hélice sobre las aguas, brotan minadas. de
~hispas de plata. De dónde proceden? El ma: es lummoso dicen los poetas; el mar es fosforescente, _dicen los observidores. La ciencia esa ilustre ent~met1d~, no podía
quedarse con la curiosidad y ech6se á mvest1gar las causas de ese fenómeno lnminoso. A lo que p3:rece hay en la
superficie de ciertos mares infinidad de animálculos que
fosforescen en la noche, 6 mejor dic~o que en l~ noche
pueden hacer visible su fosforescencia y de ahí dimana el
hermoso fenómeno.
l\fás no solo hay fosforescencia en cierto~ mares, tarobien la hay en ciertas plantas y de estas vamos á ocuparnos. Los fulgores fosforescentes que producen en las
tinieblas ciertas flores ó plantas, constituyen, hay q~e
reconocerlo-, uno de los fenó!Ilenos ~as extra?ºª del reino vegetal. :Fué el ilustre Lmné quien, el pnmero, _atrajo la atención del mnndo sabio sobre estos hechos smgulares no observados ó desconocidos basta entonces.
Paseándose en una tibia y hermosa noche de estío en
el Jardín de su padre, qu.edóse muy .sorpren!1ido ante nu
macizo de '1'rop&lt;l't11m m,a,p,LS/a capuchina comun, que p~recía tener flores resplandecientes de coloraciones irisadas en medio de la oscuridad.
.
Cautivado por la novedad de un espectácul? semeJante, que tan inopinadamente se ofrecí~ ~ sus oJos, el fnturo sabio renovó muchas veces sus VlSitas nocturnas. y
cada vez bajo la bóyeda sombría de los cielos adormeci ·
dos, pudo darse cuenta de que hasta el alba, esos peri:grinos fulgores se escapaban de las_ flores de .1a cap.uclu ·
na. Un electricista de la época, ,v1lcke, á qmen el JOV~n
Linné había dado parte de sus interesantes observaci&lt;?nes. atribuyó esta parti?~laridad ~ un f1:nómeno eléctrico, opinión de que participaron mmediatamente nu}Derosos escritores que se ocupaban entonces de esta curiosa
propiedad.
Sin embargo, no todos e~ban de ac1;1e:do sobre este
punto; algunos de ellos ~mit1eron la opmió? de que esta fosforescencia no pod1a y no debía ser smo aparente,
fundándose solo en una ilusión de óptica. Sea cual fuere
la certidumbre de estas opiniones, divergentes, la verdad
es que como la producción de luces tiene pr_i~cipalmente
verificati vo durante las noches que la electricidad !ltmos·
férica predomina en el estado· late1;1te, la afi:mU?ión de
"·ilcke ha e11contrado siempre ardientes part1danos.

p A,~TEl'R.

La bóveda rampante que domina las g~adas.PO! las cuales se desciende á la tumba, lleva como In5?npc1ón, de~tacándose sobre el fondo de oro d~ )os mosaicos, el pasa¡e
!'iguiente del discurso de .recep~10n del. maestro en la
Academia :Francesa, especie de mvocac16n que saluda
deFtrle el dintel al visitante:
.
.
Feliz ar¡uel q11e llera en sí !'11 Dio~, )111 ~"l'&lt;fl dP Belleza1 ,1/
qu, le obedece, ideal de Arte, 11/eal de rirnc,a, ideal de Patrw,
-ideal rie /ax rirtades ernngí:lil'll.•.
A la derecha y á la izquierda, á lo largo de las superficies murales cubiertas de ese magnífico marmol de Cararra llamado «paonazzo.11 hay ~rau~es grupos de flores
de donde !'urgen, como un corte¡o triunfal, palmas .ten•
didas hacia la imcripción. Después ~bátese un pnmer
arco ornado de composiciones decoi:a,t.l\·as que recu~rdan
los trabajos de Pasteur sobre la rabia. A la iz~merda,
en paisajes claros, hay perros, ,¡_ la derecha cone¡os, y e~
el centro de la clave de la bóveda. e~ recuerdo de las primeras inoculaciones, el Pastor Jup1l extrangulando c,on ,
su fuete a un perro rabioso. l\Iás l!-llá de este arco, levantase, sobre el sarcófago muy sencillo, de pórfido de Sue·

DOMINGO 3t DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

EL PINO

Desde aquí, desde el pie de mi ventana
y en medio de las sombras, aquel pino,
tal parece un cansado peregrino,
á quien atrás dejó la caravana.
Será delirio de mi mente insana;
pero'á veces, mirándolo, imagino,
que espera junto al borde del camino
alguna hermosa aparición lejana.
¡Arbol agreste y funeral! Tus hojas
sqn menos que mis íntimas congojas,
menos que mis pesares ignorados.
¡Ay! el dolor me advierte que tú existes,
del mismo modo que las almas tristes
y que los corazones desolados.

LOS VF:NCIDOS
A Amado Nervo.

I
Es el bosque, huraño y grave,
de regazo siempre virgen,
re~io tálamo de fieras
y Jaula de iíguilas libres!
.A.! gran dombo de esmeralda
son los troncos ejés firmes;
por ellos bajan los rayos
como eléctricos reptiles.
Y son las ramas robustas
brazos de atléticos biceps
que sujetan las tormentas
por las erizadas crines ..... .
En medio de ese derroche
de fortalezas viriles,
¿que haces tú, doliente tronco,
qué haces tú, tan solo y triste......?
Cuando tu garrida prole
con arreos juveniles
el vernal soplo e..nbalsama,
¿qué pesadumbres te oprimen?
¡Oh, veterano del bosque!
¡Oh luchador invencible!
Cuando rugió la tormenta
¿qué anhelos sordos sentiste?..... .

II
Es de la playa riscosa
en el oculto arecife,
donde se hendió el duro casco,
al chocar, del viejo esquife.
En el légamo arenoso
echó profundas raíces
el domador de tormentas,
el burlador de las sirtes!
Y allf, en la costa desierta,
doliente, ohidado y triste,
si el mar ruge, desparece..... .
Si su furia amaina, se irgue t.•.•••
Cuando en cóleras estallan
los aquilones terribles
y los relámpagos raudos
sus alfanges de oro esgrimen,
allí en tus huecas entrañas
¿qué hierve, qué ruge ó gime?
¡oh, domador de tormentas!
¡oh, burlador de las sirtes!. .....

c2vocact·dm

III
.A.llá en el mundo desierto
alza sns paredes grises
-agrietadas de los siglos
por la guadaña impasibleel pobre templo en que ayer
se elevaron las sutiles
espirales del incienso
á las mansiones felices.
Allí el réprobo calmó
sus pesadumbres horribles;
halló grata paz el bueno
y consuelo dulce el triste;
subió al cielo la plegaria
y al conjuro irresistible
de las salmodías del órgano,
bajaron los serafines..... .
En las losas ulceradas
hoy serpean los reptiles
y en el viejo campanario
moran buhos irascibles..... .
Cuando pasa el peregrino
que sin rumbo el viaje sigue
y ante la cruz olvidada
se detiene y reza y pide,
¡oh despojo profanado!
en las grietas de tus grises
y carcomidas paredes;
en las manchadas efigies
de tus, frescos ya borrados;
en tus bóvedas sublimes,
¿qué tristezas se estremecen?
¿qué nostalgias hondas gimen?

Por $milia Parao ~azán.

IV.
¡Oh, tristezas! ¡Oh, nostalgias
de los viejos adalides,
de los vencidos ideales! ..... .
¡Xo estáis sglas! ¡Xo estéis tristes!
JosÉ I.
Flores y pJ antas fosforescentes.

73

Mérida, Enero de 97.

XOYELO.

El Marqués de Zaldúa, era al entrar en la edad viril,
Secretario de la Embajada, garzón cum{&gt;lido y apuesto,
con una barba y un pelo que parecían siempre acabados
de estrenar, manos tan pulcras como las de una dama,
vestir intachable y conversación intachable y en general
discreta: e? suma dotado de cuantas prendas hacen brillar en sociedad á un caballero. Y en sociedad brillaba
realmente el llfarqués: sonreíanle las bellas, y de buen
grado se refugiaban en su compañía á la sombra de una
la'ntana 6 de un gomero, en una serre, á charlar y oir historias, á desmenuzar el tocado ó á comentar los amoríos
de las demás. Su bmzo para ir al comedor, su compañía
para el rigodón, eran cosas gratas; su saludo se devolvía
con ·halagüeiía cordialidad, de igual á igual; ramo que él
regalase se enseñaba á las amigas, previo este comentario: «De Zaldúa. ¡Qué amable! ¡Qué bonitas flores!"
En vista de estos antecedentes, no faltará quien crea
que nuestro diplomático es un afortunado mortal. :N"o
obstante, el ::IIarqués, que por tener buen gusto en todo
hasta tiene el de no ser jactancioso ni fatuo, afirma cuando habla en confianza absoluta,' que no hay hombre de
menos suerte con las mujeres.
Si me pasase lo contrario; si fuese un conquistador me
lo callaría~uele añadir solll'iendo.-Pero pu~sto 'que
~ada conqwsto, .no hay razón para que me haga el mistenoso y oculte mis derrotas. Soy el perpetuo vencido: ya
he desesperado de sitiar plazas, porque sé que habría de
levantar el. cerco prudentemente, para salvar siquiera el
amor propio.
Reflexionando sobre el asunto be dado en creer que mi
mala ventura es !tija de lo que llaman mis éxitos de salón. ¿Ha observado·usted que las mujeres menos amadas son esas tan festejadas, esas reinas mundanas que al
pasarlevar¡ta°: rumor de admiración y á quienes todos
los bombJ'E;s tienen alguna insustancialidad que decir'?
Algo parecid~ nos debe de sucederá los que en los círculos al~o escogidos no hacemos papel del todo desairado.
También creo que me perjudica ....• no vaya usted á reír-

se...... la buena educación de familia. -:\!e la inculcaron
desde niño, y soy extremadamente cortés eón las señoras: imposible que nadie las trate con más respeto, con
más delicadeza. .A.l hablarlas las incienso; al aonre.írlas
les dedico un poema. Y aunque parezca extraño...... á
veces se me ocurre que las mujeres, por la depende.ncia
en que vive su sexo desde tiempo inmemorial, tienen un
flaco inconfesado por los hombres insolentes y duros, reconociendo en ellos al amo y señor. Los que e3tamos
dispuestos á descolgar la luna para complacerlas, quizás
pasamos por sandios ó por débiles, dos cosas igualmente
malas.
Cierto día, hablando así el Marqués á un amigo suyo,
el amigo le preguntó si era posible que tanta galantería,
tanta corrección, no le hubiesen valido algo más que simpatías, si nunca se. había creído dueño del corazón de una
dama. El ::IIarqués, después de algunos instantes de perplejidad conteetó:
-En fin, ya ha pasado tiempo; la interesada no existe,
y si usted me permite callar el nombre, contaré 1a única
fortunillti que tuve...... Después de que usted se entere,
no me hallará alabadizo por haberla contado...... es una
victoria negativa, que concurre á demostrar lo mismo
que decíamos antes, (y aquí el ::1-farqués sonrió con cierto humorismo triste), que no eclipsaré yo á los Tenorios
ni á los l\Iaiiaras.
"Una de las veces que viví en España con licencia para
verá mi madre, encargóme ésta que al regresará París visita.se á una Duquesa amiga suya, á quien no había visto
en,mucbos años, porque vivía retirada, desde la muerte ·
de una bija muy querida, en soberbia quinta, á poca distancia de Bayona. Resuelto :i cumplir el deseo de mimadre, resolví también no aburrirme, ó al menos no demostrarlo, en las horas que la visita durase. Me bajé en la
estación más próxima á la quinta, donde ya me esperaba
el capellán de la Duquesa con un break.»
«A fuer de señora fina, la Duquesa me recibió con muestras de contento, y salió á saludarme al vestíbulo, toda

�DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

7S

EL MUNDO

---~ - - = = = = = = = = = = = ~ ~ = = = = = = = = = = = - e = = = =

· 74

EL SOMBRERO DE CHISTERA

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de luto, sin más adorno que nn')~ penlientes de perlas de
inestimable precio por lo iguales, lo gruesos y la hermosura de oriente ......»
-¿Cómo aquellas dos perlas que usted lleva en la pe·
chera muchas noches?
-«Justo. :\Ii primer movimiento al verá la señora, fué
tomarla la mano v bes,freela con devoción v viveza. No·
té sorprendido qtie tan senci !la atención le·hacia salir el
eolor á las mejillas. ¡Cuánto tiempo que n:idie le besaba
la mano! No sé por qué, al advertirlo, me ocurrió lisonjear un poco á la pobre señora, tratándola como se trata
.á una mujer joven, guapa y digna de un muchacho de
hncna sociedad, con habil mezcla de respeto y galantería.
L:is primeras :palabras de la Duquesa fueron para notar
mi gran parecido con mi madre, y lo dijo con la tierna
tnrbación del que recuerda afectos y alegrías pasados.
D&lt;!spués añadió que, comprendiendo lo que son muchaehos, me rogaba que me considerase en su casa enteramente libre, y que sabiendo las hora,; de comer, y enterado de que en la quinta babia coches y caballos á mi
di~posicion, podía arreglar los días á mi gusto. Respondí
eon calor que no me había desviado de mi camino sino
para verla y acompañarla, y que ella no sería tan cruel
que no me permitiese gozar, r.unque solo fuese por breve

tiempo, de su conversación y
trato. Xuevamente se coloA no ser porque los voraces ratones se lo llevaron en
reó su cara, y como hiciese
una indicación al , capellán claro así como otras partes del interesante manuscrito,
paraquememostraselaquin- yo p~dría decir ahora mismo el nombre del afortunad&lt;&gt;
ta, la supliqué,-s.ino la era pueblo en que nació la moda del sombrero de desaforada.
molesto-que me la enseña- copa que generalmente se conoce en España con.el nomse ella misma, á la hora que bre de «Chistera,» y en otros países de nuestra babia le
tu viese por más conveniente, llaman sombrero de pelo, sorbete, bomba, ¡pumpá! Y deporque el recuerdo de aque- otras varias y chistosas maneras.
:Mas es fatalidad perseguidora de los abnegados varolla finca se uniese al de su
dueña en el santuario de mi nes que nos dedicamos á la gloriosa tarea de escarbar en
memoria. Al punto la Du- apolillados archivos para ver de desentrañar los orígenes
quesa pidio su sombrilla, su y principios de cosas no sa~idas p~r la hist?ria, t:l que,
sombrerito de jardín, y sin si á. dar llegamos con algun prec10so lega¡o, qmera el
dilación quiso que fuésemos mezquino acaso que resulte trunco en aquello que más
á recorrer arriates, estufas, interés encierra, ora porque el olvidadizo narrador se lo
bosque, río ó granja ó caserío dejó en el tintero, ora porque lo escribiera con las heces
de los colonos. La presenté el de la tinta, y en la dicha substanciosa parte, con p~febrazo y la sostuve con alma, rencia á otras de mayor desabrimiento, ee cebase el diencon la tensión de músculos te de iliterata bestia ó de golosa musaraña.
No reza, pues, el vetusto papel que á la vista tengo,
que en un baile desarrollamos para pasear por los salo- cuál fué la galardonada villa ó aldea en donde por priJ:nenes á la rema de la fiesta y os- ra vez se miró lucir, sobre la cabezas de criaturas del género másculo, el sombrero, betuto ó cesto que ha llegado
tentarla.
'1 uDnranteel paseo lafuí ani- á ser de uzanza universal, vistoso ,ípice y supino ornamando, á fuerza de atención, mento de la humana estructura.
... . .;r·
De que fuera pueblo de Españl~, no queda la más l~ve
á que hablase mucho, y dos ó
duda; no tanto por estar en puríS1ma lengua de Castilla
tres
veces
la
hice
reír
y
conf' ~ ' :
testar en tono chancero. En escrita la memoria que me porpongo extractar, como por
el invernáculo nos paramos constar en ella muy prolijamente los nombres y señas de
.
delante de una flor rara, el las personas todas que, á la historia, siempre tardía per!)
jazmín doble, y alabando ~u á las vegadas justiciera, se recomendaro~ e~ grad~ emiaroma, laroguéquemepus1e- nente como promovedores de tan peregrma rnvenc1ón.
l'uerto de mar era, y ha de serlo todavía el pueb_lo en
• . «::.
se una rama en el ojal. Consintió declarando que era yo cuestión, y asi lo podrá jurar sobre cruces el lec~r impamuy caprichoso: y mientras ciente; si refrenar logra las ansias de su curiosidad Y se
me su¡etaba la rama con sus deja conducir á las conclusiones luminosas á que derechadedos torneados aún, la mi- mente pongo proa en la presente exploración de tan imr¿ al fondo de las pupilas, co.n portante arcano indUIDentario.
Era el ignoto pueblo famoso entre sus vecinos por la
una gratitud risuef'ia y, ... no
sé como diga...... iba á decir abundante pesca, por la hermosura de sus mujeres y por
amorosa...... en fin, con un no la celosísima disposición de éstas, que sólo podia ponerse
sé qué, que la hizo bajar los en parangón con la traviesa inclinación de los hombres;
y muy particularmente los de estado casado. Y dicho _sea
ojos ...... ¡Sí, bajarlosl
uYolvió de laexcnrsiónal- de paso, que el á veces irreflexivo autor del manuscnto,
go fatigada; subió á arreglar- acaso por echarla de imparcial, se permite decir que si
se para comer, y durante la mozos y viejos eran dados á algo más que á chicolear la
comida procuré seguir entre- mujer del prójimo, no se andaban ellas por las ramas en
teniéndola, sinque la conver- punto á correspondencia; y va el muy osado hasta querer
sación languideciese un mi- probar, con desusados escar~os y distingos psicológicos,
nuto. A. los postres, volví á que el celar mucho no excluye en la mujer el cojear un
ofrecerlael brazo, y ya lo to- poco; con lo que se viene á poner en claro que el tal era
maba para pasar al salón, de los que por aliviar su propia alforja echan en la del
cuando el capellán, asombra- sexo debil los pecados gordos del suyo fuerte, y sostienen
do, la recordó que faltaba dar que no enlaza el ladrón la vaquilla, sino que es ésta la
las gracias. Rezamos, y ya en que se va tras la soguilla.
Costumbre era ya en los maridos el venirse á casa pael salón; me senté al lado de
la Duquesa é insensiblemen- sadita la media noche, y en no raras ocasiones al despun ·
te la traje á hablar de su ju- tar del alba; permaneciendo durante esas mortales horas
ventud, de sus triunfos. A.l las pobres esposas en constante vigilia, contando y torcontarme que en un baile de nando á contar las vigas del techo ó pasando unas tras
casa de Muntejo llevaba tra- otras las avellanas y nueces del rosario, no tanto para disje rosa salpicado de jazmi- traer su pena en este monótono ejercicio, como por ver si
con el afán del rezo alcanzaban de algún compasivo sannes-justamente de jazmines~xclamé co1~0 ~nvolunta- to la merced de sacarles á sus maridos de los malos pasos
riamente:-¡Qué hermosa eetana usttd!-\ olv1ó la cabe- en que andaban y se les trajesen á casa á la hora en que
za, hubo nn silencio eléctrico d~ al_~~os segundos ..... . se recogen las personas decentes y cristianas.
y noté que su respiración se hacia di_t1c1l.
.A.lgo zumbón parece ser quien quiera que escribió los
«Al retirarme á mi cuarto, recapacité, Y ~e alarmé, l? apuntes que voy siguiendo, pues que dá él en la flor de
confieso; ví en perspectiva Ja_r~diculez pos1~le de una si- atribuir la poca ó ninguna ayuda que á las afligidasespo-tuación hasta entonces tan ongmal, tan graciosa, tan cul- sas lograban sus continuos rezos, á que no los endilgaban
ta...... y resolví marcharme á coger el tren que pasa al á los patronos especialistas que á su cargo tienen en el
amanecer por Bay0na. Dicho y hecho: ealté de la caro~, cielo el iluminar con luces de arrepentimiento la concienme vestí, bajé i"i la cuadra, mandé poner el break, Y de¡é cia de los pecadores maridos, ó que los santos ponian ore1111a cartita para la Duquesa, donde P!esentánd?la to- jas de mercader á sus ruegos, por ser muchas y á un tiemdas mis excusas, indicaba que las despedidas son Sl~mp,re po las que pedían el mismo milagro.
melancólicas, y que mi deseo era qn:e no quedase mngun
Dejando á un lado las nada ortodoxas deducciones del
roa l recuerdo de mi breve estancia.
.
preocupado cronista, las cualee indulto yo por conside«El día de año nuevo recibí en París una c~Ja. No co~- r~rlas como picaresco adorno de su ~nteresan~ relatA:!,
tenía más que jazmines dobles. El ~ía de m1 !anto, reci- diré de una vez que los maridos contmuaban mcorregi·
bí otra. Igual contenido. Al cumph~ u_n ano-d1a por bles, y así ponían ellos mientes á los edificantes sermones
d[a-de mi llegada á la quinta, más ¡azmmes. Ya ~o pu- de sus lastimados cónyuges, como pudieran ponérselas á
de dudar de la procedencia. La Duquesa !os cnaba á lM arengas del rey que rabió; y ya quisiera yo que me
precio de oro y me los enviaba en toda ~s~ac1ón.
muy sarraceno del cronista, para espetarle las
uDespués nada recibí... más que la not1c1a de la muerte oyese el que
á este punto de su historia se me ocurren, y
de la Duquesa y á poco me entregaron esas perlas que razones
que todo lo que en el ingenioso mundo en que habita·
usted sabe-s~s pendientes-que en su testamento_ me es
sucede, no és sino en bien de lo mejor, como lo palegaba á título de recuerdo del día en gue nos conocimos. mos
~ntiza el presente caso; porque muy á las claras está que
Así rezaba la cláusula: en r¡ue nos conoc-imos.
s1 aquellos extraviados maridos hubiesen vuelto al redil
uEa. ya sabe usted mi conquista-:····"
. .
-¿Y usted cree-preguntó el amigo con suma cunoSl- de la honestidad, no hubieran :podido verificarse los graves sucesos que por resultado dieron la invención famosa
dad--que la Duquesa no enfermó de pena de no verle?
-La Duquesa tenía sesenta y cinco años-dijo por vía de los sombreros de betuto, que es una de las cosas de
más primor y utilidad que en el cuasi expirante siglo en
de contestación Zaldúa.
que vivimos se han podido ima~inar.
• EMILIA PARDO BAZÁN.
Escrito estaba q'.le la paciencia de aquellas eantas mujeres _había de llegar al límite que todas las cosas humanas tienen señalado; y una de ellas, de temperamento más
sulfurable que las otras, se decidió á dar por fin el escándalo gordo que todas deseaban.
Frondosa y musculada era la moza, y aunque mansa,
no por la índole sino por el mucho amor que á su marido
tema, en trascendiéndole á la sangre la pimienta de los
celos, la borreguita se revelaba, y como ella misma decir
solfa: se le alnmbraban los faroles y se le subía á lamo·
ller~ toda la injundía vizcaína de su propia eerrana.
Por burlarse tal vez de lo que es santo,
Cierta noche en que como de ordinario aguardaba descreo que fué el demonio
p_abilada, y no parecía por puertas el tarambana del maquien llamó al matrimonio
ndo_, arrojó á la mesa el rosario con que rezaba, y ya con
la noble institución del desencanto.
el vizcaíno en el moño dijo:
A paseo se va ahora mismo toda la santería del calendari~; que yo soy muy mujer para barrer los vicios de mi
***
En guerra y en amor es lo primero
propia casa.
·
el dinero, el dinero y el dinero.
Que lo de barrer no lo dijo como simple tropo de su celosa ira, lo probó echando mano á la escoba que por ah(
CA:Yl'OAXOR.

~:,.

pa,s:;.do y mugiente. Venía hacia mí, arrastrándose, erinera de chisteras de pescadores, puestaE á modo de mo- zada, cieslizándose entre mis piernas, ó bien me saltaba
rrión,
que
parecían
como
de
encargo
para
resistir
la
mumos3: señora detfÓ:s de una hoja de la puerta, aguardó al
al hombro, se restregaba en mi cuello y trataba de ocul_perdido, en la actitud en que se espera á perro ladrón pa· jeril paliza, siendo maravilla que las acometedoras no tarse debajo de mi barba. Nose atrevía áiraesin mí; al dar
hubiesen advertido tan desacostumbrado como desmedi- yo el primer paso hacia la casa, corría precipitadamente
ra derren~lo de un solo palo.
El perdido no apareció hasta que el sereno hubo canta- do ornamento, que á quienes lo llevaban les impartía allá, al llegar á la puerta se detenía, me aguardaba y rue
apariencia de verdaderos espantajos.
do las cuatro en punto, con tiempo nublado.
mil caricias como ~radeciéndome el regreso.
Hermana melliza de la fama es la deidad éxito, como lo hacía
l\Iás nublada tenía el alma la infortunada mujer· así es
Era tímida, delicada, tierna; todos la querian; desde la
que al entrar el infi~l, levantó ella el vengador ~rrote, pantentizó muy bien la voluble y servil opinión pública prisión se impuso por el afecto; los ladrones detenido~;
.Y descargó á su marido en la cabeza (para que le librase de aquella idea, .tornándose en cobardes risas los aplausos que eran nuestros criados, se guardaban bien de hacerle
J)ios de los malos pensamientos) tan soberano cachipo- que antes daban todos á la espartana determinación de &lt;iaño. Se nos encerraba á las diez de la noche; un enorme
rrazo, que le dejó tendido por el suelo, bañada la faz por las egregias II,mjeres. Corridas se quedaron las agraviadas, cerrojo atravesaba la férrea puerta de la celda, hasta las
~norme caño de sangre, como si por a111 se le derramase pero no del todo tranquilos los del agravio, quienes, te- siete de la mañana, por más que enfermase alguno. A. vemiendo un nuevo y mejor concertado ataque, continua- ces, en el momento en que se nos emparedaba, Gris, que
la. vida.
Testarudo era el libertino, y lo era de ambos 'preceptos, ron por muchos días llevando en la cabeza aquella rarísi- no conocía del todo las costumbres de la cárcel, no hab111
lo que para él resultó sn grande fortuna, pues el palo ha- ma montera, coraza ó capirote, á que debían la sanidad entrado aun: los guardias nocturnos la encontraban maubía sido como para abrirle en canal, y así lo declaró él de sus molleras.
llando á mi puerta y faltando á la consigna corrían el ceQuiso entonces él acaso ( lo más derecho es creer que
fí!;ico llamado de p:isa á socorrerle, al ver que necesitó
rrojo para que entrase.
hasta tres pulgadas de emplasto adhesivo para tapa¡- la fuese providencial concidencia), el que á ese tiempo
Jersey gozaba grandes privilegios. Comía á la mesa,
arribaran al pueblo unos marinos de la América del Nor- enEn
brecha que el paciente en el bautismo tenía.
la cual tenía su plato en un ángulo, manejándosA de
Curóse al fin de su avería el buen señor, y cándida- te, los cuales se maravillaron de tan excelente usanza, y modo que á nadie incomodaba. En mi habitación era somente creyó su esposa que curado hubiese también del dando por cierto que era moda novísima que hasta allí se berana: tenia derecho á: la mejor poltrona, y como á los
viciejo aquel. Pero muy lejos de arrepentirse de su pe- había corrido desde los centros de la Europa, al :punto lo gatos les gusta el lujo, una encantadora dama la había
-caminosa afición, en cuanto puso patitas en la calle, vol- noticiaron á sus armadores de Filadelfia, enviándoles bordado 1·ico y muelle cojín. Durante la noche, para ca• vió á las andadas, y con redoblado gusto, pues en come- también unos muy bien pergeñados diseños con su indis- lentarse, se acostaba en mi cama; en el invierno se metía
xones de este jaei la privación aviva el prurito muy lejos • pensable escaJa de proporciones á la margen, de aquellos dentro de las sábanas. Cuando sentía demasiado calor,
flamantísimos sombreros que ellos no encontraban modo sacaba el cuerpo ó la cabeza fuerade los cobertores; yo_me
de aplacarlo.
Hacía~ entre tanto todo lenguas el desocupado pueblo, ni palabras para decir lo bien que les parecían, acaso por sentía penetrar complacencia cuando, al despertar, en,comentándose en corrillos de ambos sexos el escandalo- antojársele á su ingenio mecánico de raza, algo así como contraba su cabeza al lado de la mía.
.so caso, y ya se puede imaginar el lector si se pondría cajas ó fundas protectoras de la máquina de pensar.
Era la dulzura personificada. Un día, sin embargo, se
Esta carta. en que además se decía que al referido para- tornó feroz. A poco de salir volvió trayendo entre los
por las nubes en los corros femeninos el valor y la prutlencia de la viril esposa, á quien de Juana Robles, que peto sombreril se le llamaba uChistera,n fué á manos de dientes algo que colocó en medio del cuarto. Era un
mondo y lirondo se llamaba, dieron en decirla Juana de unos sabius que ála sazón componían una Enciclopedia,
ratón.
.Arco, aludiendo en lo posible á la doncella de este y lus tales sabios, con exactitud digna de loa, dieron en
Allí estaba el infeliz ratón, inmóvil, silencioso, fija la
su
libro
la
definición
ilustrativa
del
invento,
verbigranombre.
mirada, estupefacto. Gris hizo que se alejaba; su víctima
-Pues no tiene sangre de rana la Juani"a,-decían las cia:-"Chistera:-Sombrerero de mimbre en'forma de ces- trató de huir con presteza, pero una zarpada violenta la
-demás mujeres en coro.-Así: ¡por la cabeza! que por to alto y angosto, de11cubierto en Espaíia 'por marinos detuvo: volvió ásoltarla y el ratón intentó una nueva huidonde pecan paguen, y muy recio que de alcornoque la americanos.»
da, pero fué tan desgraciado como en la anterior. Así
Cayó en poder de cierto sombrerero cuákero la ya dos paso
tienen los muy pillos!
un cuarto de hora, Gris cojiendo su presa y soltánDado como estaba el ejemplo, naturalmente encontró veces mentada carta, con los diseños y todo, y dióse ma- dola, permitiéndole por instantes alejarse un poco_y salña
para
fabricar
con
láminas
de
hojalata
muy
febles
un
imitadoras. Y ¿quién dijo miedo?
·
tándole encima con increible agilidad, recogiéndola de
Refiere el no muy escrupuloso narrador de este verídí- molde 6 armazón, sobre la cual montó en seguida fajas nuevo mils y i;nás ensangrentada y moribunda. .
eo caso, que las mujeres del lugar acudían en tropel á de cartón encoladas, y por último la aforró lindamente
llnbo un momento en que el ratón comprendió que su
procurarse escobas flamantes á las tiendas en donde esta con unas bandas como de á cuarta, de velludo muy sutil; enemiga se burlaba de él; desistió de aquel peligroso juego
elase de artículos se tiene, y hasta dá por cierto que las y todo con tan exquisita arte rematado, que primero por y se quedó iumovil. Gris se alejó un poco, luego más,
docenas y más después por cientos, llovíanle los encar- volvió la mirada hacia otro sitio, contemplando con atenamotinadas compradoras al perplejo vendedor decían:
-Un comino se nos dií de que sean ó no buenas para gos de la famosas chisteras. Con una de ellas acertó áha- ción una mosca que revoloteaba en la vidriera; con todo,
un barrido, pues para un fregado es que se han menes- cer su entrada á París un diplomático yankee. Burláron- este olvido no duró sino cinco minutos. Recobró alientos
ter. Búsquelas vuesamerced bien recio el palo, y de lo se al principio los currutacos parisienses del sombrero el desdichado ratón y aunque corrió velozmente hacia la.
del americano, más á la postre ·10 adoptaron, conservándemás no se cure.
puerta, yl\ tenía encima la inevitable garra,
C0sa que, bien mirada, no ha de tenerse sino como dole el primitivo y chusco nombre de Chistera, que de
Desde aquel momento, por más que Gris se alejara al
España
le
viene
como
de
perlas.
&lt;&gt;xageración de la pluma desbocada del primitivo autor
extremo del cuarto y se entretuviese cazando la mosca ó
Sostienen
algunos
arqueólogos
exJ.mios
que
el
nombre
de esta crónica, porque, ¿cómo habían de carecer en sus
haciéndose al descuido la toilette, el ratón no se movía. Al
easas aquellas hacendosas señoras, cuando menos de un de Chistera cuelga su origen en el hecho muy probable fin, la gata se percibió de que aquello.era un ardid; emde
que
fueron
reales
y
efectivas
cestillas
de
:pescadores
veterano escobón: ni cómo habían de irá hacer novillos
las que los maridos de marras se colocaron á gu1Sa de blin- pleó la violencia y saltó sobre su víctima, hundiéndole
de aquel secreto plan que concertaron?
dientes y uñas en las carnes. El ratón, en efecto, corría
Con mucho tiento ha de irse el que la dá por escribir daje protector en la noche de la fracasa.da paliza de las tratando de fugarse y lanzando chillidos dolorosos; pero
escobas;
en
tanto
que
otro2
no
menos
profundos,
resuelhistorias, pues que no es para esta rama de las letras el
en vano; Gris lo perseguía, lo mordía, lo arrojaba ataire,
dejarse llevar por los caprichos de la imaginación, lo cual tos á no dar á torcer su brazo en tan intrincada materia, Jo recibía entre las uñas, lo volvía á lanzar, Jo apretaba
se
aferran
con
ingeniosísimas
razones
á
la
versión
que
sJlo cuadra en las ficciones del arte poética: así como
quiere que el tal nombre tenga por fuente ó raíz el juego contra la pared, lo arrastraba, loca, ébria de sangre, es~mpoco_cabe e1;1 los sucesos verídicos que se cuentan, el de
los vocablos o&lt;chiste-era,» aludiendo á lo del chasco pantosa, soberbia y colérica. Erizada de frenesí, brillarntroducir donaires que alterar puedan la .esencia y verban sus ojos como brasas y parecía la tigre que había en
en
que
por vez primera figuraron aquellas extravagantes
dad de lo que se va relatando; prurito muy censurado á
el fondo de la gata! Los chillidos de la víctima fueron
fábricas
en
cabeza
humana.
Herodoto, quien siempre confundió lo cierto con lo fa.
Mengua fuera de las resplandecientes luces que en el debilitándose, al fin cesaron: lanzada casi hasta el techo,
buloso, por lo que, con ser escritor tan ilustre, no logró
presente
siglo alumbran, si por incuria ó por cualquier cayó inerte. Hábía mue1to. 1
ser historiador fiado; y ningún crédito se dá á sus relatos,
Gris la consideró un momento, como dici~ndo ya!, la
mientras que á Tácito y á otros de la misma laya nos los 11tro motivo, permitiesen las muchas y buenas academias arrojó con desdén á un rincón y fué á tomar el sol.
que
en
las
varias
ramas
del
saber
tenemos,
el
que
quedaponemos sobre la niña de los ojos, por eiervos de la verPresencié aquella tortura con horror, pero sin intervese sin el debido esclarecimiento este principalísimo pundad que en todo fueron.
nir, gozoso de poder reprochar á la naturaleza aquella
to
de
la
historia;
que
á
otros
habrá
de
tocar
la
no
menos
Lo que debió decir parcamente, y se habría quedado
agonía abominable, diciéndome: uEso concierne á Dios,
en lo verdadero el narrador que ahora seguiremos sin gloriosa empresa de sacar en lim:pio comprobanzas irre- que así ha dispuesto las cosas; no seré yo quién las enfutables
del
hecho
ya
patente
casi
de
que,
el
(
como
ahora
cejar un punto, es que había conspiración general en las
miende: allá se los haya!» Sin embargo, me arrepentí
mujeres casadas del pueblo. Y en efecto, (y sin que nos se estila llamarle) vertiginoso progreso moderno ó alto luego de haber permitido aquella atrocidad, y siemengolfemos en averiguar cómo y en dónde hubieron ellas vuelo del humano ingenio, débese, en no exigua propor- pre que he visto un ratón presa de nn gato lo he protelas homicidas escobas, ó si algunas las suplieron con for- ción, á la influencia del sombrero de Chistera sobre las gido.
midables porras ó con descomunales estacas, que todo r~giones del intelecto, las cuales es sabido que el suHoPero ¿qué les habrán hecho los ratones á los gatos en
cabe en lo posible si en cuenta se tiene.el desesperado dicho aparato protege, refresca, acondiciona y corro- épocas anteriores á su existencia?
tranée de aquellas ofuscadas matronas), el hecho es que bora.
Naéen con ese odio hereditario, y si acaso no lo sienten
N. BoL,ET PERAZA.
concertado se hubo el trál!:ico plan de que, en una noche
lo bastante, las madres se los inspiran. Recuerdo que.la
-dada, cien esposas ofendiclas debían de caer á rompecagata-blanca de la Conserjería se instaló en mi pieza con
"::;;c)j_~~i1.~-~,,~ ~~-~
bezas sobre sus trasnochados maridos, con el loable y
sus pequeñuelos y que no tenían aún cinco semanas de
muy santo fin de volverles á la olvidada devoción de la
HISTORIA DE UNA GATA
nacidos, cuando una noche la madre les tl'llj" un.ratón
sola mujer 9-ue les entregó la Iglesia, con exclusión de
que colocó sobre una losa. Los cuatro gatitos se aproxitoo.a pecammosa promiscuidad.
En mi destierro de Jersey maron tímidos y curiosos; la gatitcomenzó su lección de
Cuenta el minucioso describidor de estos sucesos, en
tenía una gata por la que me tortura cogiendo y soltando alternativamente su presa;
tono que por alzarse á lo épico se extrema en lo hinchainteresaba vivamente y la pero como las celdas no son tan espaciosas como las aldo y altisonante, que eran siniestras las intenciones y
que,-antes de ser mi com• cobas, y como la madre, atenta á sus hijos, no vigiló lo
p.1.vorosos los aprestos de la conjuración; lo cual pudo
pañera de proscripción-lo suficiente al ratón, éste pudo escaparse de prisa,
,quedar dicho con la requerida propiedad y menos cauEl de;;contento y la humillación de la gata no tuvo lífué de cárcel, pues había nactal de pasión, pues no era aquello tenebroso plan catilicido en la Conserjería cuan- mite; sentía sobre sí las miradas de sus cuatro hijos que
nario ni cosa parecida sino desesperado recurso de podo estuve en ella; hija de parecían decirla: y bie1d Su dignidad de madre y su odio
bres mujeres agraviadas en el más peliagudo precepto
unagata blanca qne un pre- de gata estaban comprometidos y ultrajados; movía la
del decálogo.
so político llevó todavía pe- cola airada, y como uno de los gatitos se acercara para
Y tanto fué así, que las presuntas víctimas olfatearon
quefla y que había visto cre- acariciarla, y le pisase la cola, le dió tal arañazo que lo
la celada, y con grande di:igencia y mejor guardado secer allí. La preferí á tres her- hizo rodar deba¡o d.:i la cama.
-creto, diéronse prisa á apercibirse para el lance.
El ratón se había escapado por el intersticio de una
manos que tuvo, por su
Despuntaba ya en el horizonte el lucero de la alborada,
mansedumbre, por su sedo- plancha de metal de la chimenea. La gata se colocó frente
-c•1ando los esposos correntones asomaron las narices por
sa piel, por su actitud inteJi. á'.aquelaiujero, fija la. mirada, absorta, inmóvil; cuando se
Lis puertas de sus re~pectivas moradas, y apenas hubiegente, por sus grandes ojos convenció de la inutilidad lle su vigilancia, pues el ratón
rnn dado un paso, cayó sobre sus cabezas, con toda h
de vi vas miradas que tenían no salía, resolvió entretener,e con sus liijos.
agigantada fuerza de los celos, el palo vengador. Más
algo de humano. La obtuve
Transcurrieron tres días ,iPspuésde esta aventura que
eou sorpresa y grande desaliento de las confabuladas esde su dueño, quien me la ce- ya había olvidado, cuando v1 aparecer al borde del aguJl ,sas, los garrotes no produjeron daño alguno en la cúdió de buen grado; la cobré jero á un ratoncillo de amorti~uados ojos, que parecía
1mla pensante de los refractarios maridos, antes bien reespecial afección_y al salir buscará alguien. La gata maare acababa de ealir y los
'b ,taron sordamente. de la ~opia n:¡_anera que si hubiese
•&lt;lado contra almohadicas de pura estopa ó guarda-infan- de la cárcel, Gris,-pues llevaba el nombre del color de su cuatro gatitos dormían en un rincón sobre una piel de
camero que se les había comprado. El ratoncilló adelanpiel,-me siguió al destierro, á Jersey.
tl'S de flexibles juncos.
Extraña impresión sintió aquella gata nacida en un pre- tó las dos patitas delanteras, luego su cuerpo enflaqueciCorramos un velo, dice el socarrón del cronista, sobre
prob&gt; á dar algunos pasos con lentitud;
·-c~ta escena de drama trastrocada en salida de entremés sidio, viajera de cien leguas en el fondo de una cesta, al do y estenuado;
sobre el dorso y expiró. Riñ duda el agujero no lle' h.\gamos como que nn vemos el despacho de las adolori- encontrarse de repe_nte al aire libre, en pleno espacio, á cayó
gaba hasta la pared ó ésta era demasiado maciza y n o tedas mujeres y la burlona risa de sus empedernidos con- todos los vientos, entre el océano y el cielo. Acost umbranía grietas en donde ocultarae: el ratoncillo había pasai'nrtes, y digamos tan sólo la causa del deplorable fraca- das sus pupilas á los sombríos pasadizos y á las celdas do
allí tres días sin comer, prefiriendo morir de hambre,
obscuras en las que siempre fué noche al mediod ía, no pn'l'O, que no fué otra sino q11e anverthlas las víctima~, del
riesgo y peligro que corria la integridad de su bautismo, día explicarse los explendores de la. luz solar sobrn las antes que tropezar de _nuevo con el terrible felino.
::icomodáronse sobre de él, en vez de !:ombreros unas co- aguas. Le espantaba el oleaje tnmnltnoso, su azotar inAuGUSTE_YACQUERIE,
~a; huecas y flexibles de más que mediana altura, a roa- cesante sobre los bancos, el inmenso ,·aho océanico, acom-

:se estaba como previniendo el caso, y ocultándose la ahi-

�DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

EL DANTE EN MEXICO
VIAJE DE UN REPORTER.
( CO.XTINUA.)

... Y no sé cómo, sin darme cuenta,
llegué á la curo bre de un acantilado, desde la cual Fe dominaba una plazoleta,
cuyos términos de pellones cortados á.
pico y escarpaduras espeluznantes, finf?Í3Il en el f&lt;;mdo negro de. ]anoche fatídicos y capnchoEOs h~eam1entos: u:1 torso diabóljco, una esprna dorml g1gan ·
tesca un monstruoenorme, un bipopótiuno' leproso, una sal_n[!landra c'?lérica.
A lo_ lejos, en las bmeblaf', brJih1ban
los astros como chispas de fragua.-Busqué un tanto extremecido y confuso-cosa rara y perjudicial en un repórl&lt;rá. mi Virgilio........ pero r,,efioree, saben
m:tedes quiénes mi Yirgilio? :Ko t-Eaquel
buen_poeta latino de las églo_gaf=, el que
adoraba la Naturaleza y cant6 las proezas de En€as 1 el que sopló con alientos
del Helicón y amor del Pindo en el
caramillo de Pan, el que amaba á los
pastores y se c'on::placfa en seguir con
la niirada las palpitaciones iracundas
en el pecho de Juno; no, mi Yirgilio,
menos chí.eicoiy quiz,1, quizá, miis hu·
mano es un travieso espíritu, malérnlo
por c~ndíción y por temperamento1 que
á semejanza de Puck. hace cuantas diablur,1s puede, y it ililitacion del fam0so
Cojuelo levanta los techos-las rapern·
zas de las casas-para so1 prender el secreto de las coetfimbreE&gt;, el misterio de
las vírtudes y el escondite ·de los Yicios.
Mi Virgilio sabe muchas cosas-no_tm!tas como fas que sé yo-y, aunque rnnsible se pasea todas las mañanas por
Pla~ros para recoger la nota del día en
las deshilachadas com·ersaciones callejeras: sabe del ab:a y baja de fas minas,
por los coyotes; del alza y baja de la Política, por los diputados, y del alza y baja del honor por los irresistible!{.
En Plateros, de doce á una, se fiende
el e'jército de los desocupados, si es que
todavía se entiende por ocupación emplear el tiempo en algo honorable y honrado. A primera vista 1 tal parece que
los cábaUeros de boulcvard están ocupadísimos¡ el rumor de las convereaciones
parece ruido de monedas; todos los pa1ique13 son juegos de bolsa; el air~ esM,
lleno de transaccione8 ....... En el fondo,
y bien mirado, la calle de Plateros e,s
un centro de banqueros de pega y de
prestidigitadores mercantiles. Hay también sus rateros de reputaciones y ms
calumniadores de profesión. Mi Yirgilio
es un espíritu punzante que conoce al
dedilló los círculos y vericuetos de este
infierno. El me indicó, desde ltJe'J'o, ,t un grupo de!condenádos que1 á paso fatigoso, se fiftraba por el estrecho
tajo de una pefia.
Frente á ellos, en el extremo opuesto, sobre el altar
salvaje de unas rocas, un gran libro abierto, se despanzutraba,encadenado á. las piedras como un Prometeo lleno
de desesperación ..... .
A su lado un tintero colosal y una gran pluma de águila hacían las veces de las oce,ínides consoladoras.
Saqué mi carnet y me dipuse á tomar los apuntes de
este extravagante ri.portage. Mas ¿qué ví que me intimidó
é l:íizo temblar el lápiz en mi mano?
Por encima del libro, en un banco de taberna, en actitud hiératica, con las membranosas alas extendidaJ, y
con su bidente en la diestra, estaba socarronamente sentado un diablo cuya cola retorcida descansaba por la punta en la oreja izquierda1 tal cómo suelen llevar los porta~
plumas, cinco horas por lo menos de los siete obligatorios,
los escribient-es de los ministerios. Al principio tuve Wl
TODO ES ASI.

Un cielo azul, un horizonte limpio,
Doude brilla la luz de la esperanzai
Un enjambre de bellas ilusiones1
Un pebetiero que perfumes manda,
Un raudal de inefables harmonlas,
Un ensueño que lánguido desmaya,
Una alfombra de flores por camino1
Una deidad por la mujer amada;
Flores y luz, aromas y cadencias ........ .
Es muy bello todo eso ......... ¡pero amarga!
Aspifar el perfume de las flores,
Escuchar arrobado lo que canta;
Saborear los encantos de este mundo,
Lo poco que en la vida nos halaga;
A.h.1.mbrar del espíritu la tarde
Con el ténue fulgor de la esperanza,
Sentirse amado y apurar la copa
Con que nos brinda la mujer deseada,
Vivir en medio del festín, contento ....... . .
Es muy bello todo eso ......... ¡pero cansa!
No ver las cosas á través del priema
Que con bellos cambiantee nos encanta,
Alejarse de influencias seductoras,
De la hermosa ilusión que nos engaña,
Trocar el mentidor kaleidoscopio
Por el cristal que la verdad retrata
Y aceptar de la vida el prosaísmo ... ..... .
Es muy bueno todo eso ......... ¡pero amarga! •
TJN Pm,'To.

-A.Mateo$. 0

,,,

•rd.S.C.~..
1 Joa

uin

' a
tio

•iarano.

EL DANTE EN MEXICO-EL REGISTRO.-"No se hagan bolas.

miedo cerval; mas conforme fu( mirando el rostro impa~
sible de eE&gt;te sér infernal, entré en sosiego: no era mal
mozo. Se parecía un poco á Nacho Bejarano, y tal vez
al simpático Luis Galván: tenía los bigotes finos y retorcidos, los ojos entrecerrados y la fisonomía apacible y serena. Así es Nacho cuando se pase!!. por los salones del
Gobierno del Distrito y Galv:in cuando suspira, en conciertos selectos, sus exquisitas y aristócratas romanzas.
¡Oh, Conserje de las profundas y aterradoras simas,
atractiva mezcla de Bejarano y de Galván, en tu plácido
semblante se adivinaba la satisfacción, el bienestar de
los fávoritos ~- de los mimados; Lucifer, probablemente
debía de tenerte mil consideraciones y de premiar con su
ilfecto tus servicios decorativos!
Poco á poco la banda de condenados llegó hasta el libro. ¿Quiénes eran? Me restregué los ojos con un movimiento de impaciencia1 procurando penetrar las sombras
con el rayo de mis miradas. ¿Los conocía? Ah, ¡Sí!. ... ... .

***

ooMrNGO 31 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

Allá va Juan 1\fateos, el furioso jacobino, defensor de pasados ideales y de u~opias sublimes; allá va Terrazas, catóhcn volcúni_co¡ maniático de santidad y
quizá también de idolatrías y de egolatrfas extra,•agantes; allá va un: obispoo
cuya mitra, vista de lejos, semeJa en sus
contornos la silueta de un gorro frigio;
all,t va Orozco, el buen mozo, el bell ami,
t-'I et.erno domador de las hermosuras'.indómiws· allá. va tl General Rocha cargado d~ 'cruces y de gloria.-Y tomando
not:1, rne preguntaba: ¿por qué estarán
aquí, por qué irán á per.i.etr3:r ene) laberinto de los hondos mistenos estos céJebres personajes?
• Mi Virgilo invisible murmuró:
-Porque la opinión los ha condenado. Ya sabes; la opinión, esa locuela
que hoy ama lo que maña~a desdeñará
v que acostumbra confundir en un moinento dado·clases, condiciones y méritos, cua11do así le parece. Juan Mateas.
tiene mucho talento, Rocha mucho va-•
lar, Terrazas mucha fe: pues el discursodeuno, el rasgo heróico de otro, y un
art:Culo del Reino Guadalupano, bastan
para que en un momento la opinión se•
ponga á. discutirlos, ácensura.rlos y ú
condenarlos á las llamas eternas.
-¿Y quién es esa señora la opinión á
la-cual no he lo grado conocer?-meatreví á interrogar tímidamente.
-Pues Chico-me contestó Virgilio
--estás atrasado de noticias: no. t,e mefiguras reporter; la apini6n 1 esacasqnivana, es hija de muchas madrea, principalmente de la prensa, una coWrrona
muy encopetada que en todo ee mete,
sin conocer1 por lo común, nada deaquel1o en que se mete. La opinión, la
haces tú, la hace el parlachín de café,
la hace el mozo de restauranJ., la hacecualquiera: el caso es que tenga un pooc de auditorio; la opinión, como las
tragedias griegas, necesita un coro. La.
humanidad marr· ha en manadas, según,
dice la vieja mrtáfora. Un día, Mateos,
Rocha y Terrazas están en el pináculo de la gloria, no es difícil que al día.
siguiente hayan caido.
Pero1 y bien, ¿á qué los condena la.
opinión? pregunté con cierta violencia.
-Los condena á ser siempre los mismos: los condena á inmovilidad perpetua; los obliga á cargar una cadena deforzado. 1\Iateos no puede quitarse et
sombrero para saludar á un carruaje portemor deque sopeche la opinión que en,
ese carruaje iba el Dfriní.simo; Rocbai ·
no puede dar explicaciones por haberle
p1sado el pie á un ciudadano, porque laopinión sospechara de su valor; Terrazas no puede asistirá una comedia casera por miedo de que le señalen como un hereje; Orozco no puede claudicar cuando le duela una pierna por-no perder ·su fama de elegante. La opinión condena á.
los hombres que se distinguen entre la multitud, á no
variar, á conservarse inmóviles, á ser de una pieza.
-Tremendo castigo-exclamé, bajando de mi trono derocas.
Mientras iba meditando, por la i-uda pendiente, encontréme con una escalera que se delineaba en el fondo deuna caverna. Estaba decidido á hacer un viaje provechoso; así es que venciendo mi timidez, penetré, subí, columbré en la penumbra, un rótulo, alumbrado por lll~s
fosfóricas que fingían parpadeos de luciérnagas: Oficina·
:Primda de Sat.an(ls, decía.
Toqué, y como nadie me respondiera:, (¡,mpujé el portón de hierro: la placa humeante me quemó la mano. Entré sin vacilar.
-¿Da usted su permiso?
( Continum·á.)

EN MAYO

(De "Místicas.")
¡No te amaré! 1-Iuriera de sonrojos
antes bien: yo que fnf cantor maldito
de blancas hostias y de nimbos rojos¡
yo que sólo he alentado los antojos
de un connubio inmortal con Jo infinito!
¡No te amaré! mi espíritu atesora
el perfume suti 1 de otras ,edades
de piedad, de esperanza redentora,
y ese noble perhnne se evapora
al soplo de burguesas:liviandades.
l\Ii mundo no eres tú: fueron los priores
militantes, caudillos de sus greyés;
fué la edad en q_ue~omním.odos sefiores1
fulminaban los Papas triunfadores
su anátema fatal contra los reyes.
Fué la edad singular en que la musa
llevaba al talabarte la tizona,
la edad del burlador y la reclusa,
la edad en.que la negra caperuza
forjaba el silogismo en la Sorbor '·
Y no sé de pasión. Y me cont··, ta
pulsar la lira del amor precario ..... .
Sólo brotan mis clá.usulas de artista
al beso de Daniel, el simbolista,
al ósculo de Juan, el visionario!
AllADO NERVO.

Es el mes de las rosas. Sus copas
Al sol balancean las lilas floridas,
Azahares gotea el naranjo
Y en oro se bañan lg_s verdes· colinas.
¡Oh 1 mi amada! ¿no oís cómo en torno.
En. Jira se cambia la rama que vibra1
Y se enarca y columpia, y nos manda
Un soplo de esencias en ráfagas tibias?
El Amor es quien pasa y·nos dice:
uEn la copa bebed sin medida,
Que enardece á los tristes poetas
Y hace amará las pálidas niñas.))
VICEXTE .A.COSTA,

o

oV9 •

·o

)------~-~k:)~-~
El arte y la vida se sirven recíprocamente de modelo,.
yen nuestros días no se sabe cual de ellos pierde más.
G . .Jl. Yallow·.

*

**
En arte es preciso tener éxito.

DOS ESPOSAS.

Sainte-Beuve.

77

�DOMINGO 31 DE ENERO DE 1897

EL MUNDO

corazón á los asesinos.... :. pero que Consuelo no se en·

LAS TIJERAS

tere.»

-El m;trimonio--decía el padre Olivier, terciando sin
asomo~ de .intransigencia en una diecusión azás profana,
-el matrimonio...... se parece á las tijeras.
-¿A las tijeras, padre'?.. ....-exclamó uno de los presentes manifestando extrañeza.-¿Sabe usted que es una
comparación original?
-:\I,ís que original, adecuada-declaró el padre _rehu~·mdo con una sefia la segunda copa de K!fmmel de Riga. La~ tijeºras, como ustedes saben, son un mstrumento que
consta de dos partes iguales ó muy yarecidas, unidas por
,meje y un clavito del mismo meta. Aunque cada_parte
de las tijer,1s sea fina y bien templada, si falta el eJe......
hs tijeras no sirven. Unida~ por ese clavito pu~den hacer primores y cortar divinamente la tela de la vida.
-Entendido-dijo otro de los que escuchaban al padre, hombre experto, algo. marrullero y escámón.-;:Sólo
falta que usted nos diga s1 cree qne abundan las tiJeras
excelentes.
-Lo excelente no suele abundar nunca ...... 6 al menos
Pomos tan descontentadizos que siempre nos parece poco, respondió sonrien~o aq)tel hombre evangélico, y. al
p ,r ( hermosa conjunción) bten educado.-Aunque el mtríngulis del matrimonio consiste en el eje ...... también
la calidad de las mitades importa mucho ...... Entren ust-etles en una tienda y pidan tijeras. Les sacarán dos do&lt;·Pnas, todas al parecer iguales, todas del mismo costo.
f-;&lt;&gt;lo llevándose las dos docenas á su casa y us,\ndolas,
p&lt;&gt;drían hacer verdadera elección: al uso se descubre la
&lt;·&lt;&gt;ndición de la tijera. Las costureras están tan persuadidas de esto, que la tijera que les sale b111mn no la darian por una onza. Y&lt;&gt; he encontrado tijeras de oro! ¿Qué
tiene de particular? ¡El amor natural, acendrado por la
1•v divina! .... Voy á referirles á ustedes un caso que preFe·ncié y que me conmovió ...... aunque no pasa de ser un
drama vulgar, y sus héroes gente llana y prosaica......
HalHndome en el convento de S...... , para restablecerme de unas calenturas que cogí en Tánger, y que se agarraban como lapas, tuve ocasión de conocer, entre otras
muchas familias, á un matrimonio, tenderos de paños,
franelas v colonias, establecidos en los soportales de la
Plaza Antigua, no lejos de la Catedral. Sose confesaban
romnigo, sino con el cura de su parroquia, pero gustaban
ele consultarme, amistosamente. Ella se llamaba D:Con~11elo v el esposo D. Andrés. .Acomodados y bien avenirlo,, podrían ser dichosos si no tuviesen un hijo de la misma piel de Barrabás que les daba un disgusto cada mañana y un sonrojo cada tarde. Pendenciero, estra.,"!\do y
derrochador, ni las l:í~rimas de Sil madre, ni las repnmendas de Sil padre, m las exhortaciones que á ruego de
ambos le dirigí varias veces, consiguieron que renunciase á una sola de sus malas mañas; y en vista de que parecía incorregible el mo?.o, mi consejo fné que le enviasen
á una tierra donde la necesidad y la falta de arrimo le
obligasen á mirar por sí.
Cuadró bien la idea al padre, y la misma madre vió que
era el único recurso, y habiendo preferido el desterrado el
viaje de Oceanía al de .Africa y América, á Manila se le
despachó, con muy apremiantes cartas de recomendación
para el rector de un convento de nuestra orden.
A los seis meses empecé á recibir gratas noticias de la
conducta de mi recomendado: alababan su laboriosidad,
Ru despejo; iba enmendándose; los viejos, al saberlo, no
cabían en su pellejo de gozo. Era el rector el qne me trasmitía tan buenas nuevas, pues el muchacho no acostumbraba tí escribir.
Así pa.~ó algún tiempo, hasta que un día la carta del
rPctor, en vez de felicidades, trajo una terrible novedad:
el hijo de Don Andrés había sido muerto á cuchilladas,
en riiia, al salir de una gallera. Yo quedaba encargado
de ponerlo en conocimiento de los padres.
Triste era la comisión; pero de tristezas andamos rodeados siempre, y juzgando que el padre tendría más
fortaleza en el primer momento que la madre, llamé á
· mi celda á D. Andrés, y trasteándole lo mejor que supe,
le hice beber el trago. No estuvo rehacio en comprender: m,ís bien parece que adivinaba. .Apenas indiqué herid·1.•, tradujo muerte. No lloró, pero la expresión de su
cara era como la del reo cuando, al abrirse la puerta de.
la prisión, se encllentra al pie de la escalera del patíbulo
-y me sirvo de esta comparación, porque he auxiliado
á algunos infelices en tan amargo trance .......
Así que D . .Andrés pudo respirar, cruzó las manos«P,idre, tengo que pedirle á usted un gran favor. Entre
los dos, vamos :í que no sepa Consuelo lo sucedido. Mi
mnier era hace pocos años rolliza y muy fuerte; el tósigo
del hijo la ha matado; -pronto cumplirá los sesenta, y
pa,lece una enfermedad grave, una especie de consunci:in. Si sabe la desgracia se r(1 detrrí&lt; en seguida. Si logrnmos ocultarle que han matado al nifio ...... (le llamaban así aunque pasaba de los yeintisiete) puede que dure algo m,is. Yo corro con todos los gastos que allá se
hayan ocasionado ...... entierro, justicia ...... Perdono de

r,.,._

~ .Í-.
V

¿IDce bien 6 mal en acceder? Xo lo sé; el alma me pedía complacerá aquel desventurado. Cada quince 6 vein-te días iba á la tienda con cartas forjadas que suponía haber recibido de )Ianila, en que se hablaba del ausente y
se alababan sus progresos en el trabajo, la formalidad y
la virtud.
Dofia Consuelo, en quien el mal avanzaba á ojos vistos, y que ya tenía una tos incesante y una fatiga cruel,
se reanimaba con la lectura; la celebraba con extremos
pueriles, y exigía que D. Andrés compartiese su regoci¡o.-«Ves, .Andrés, cuántos favores nos hace San .A.ntonio?n exclamaba con los ojos Yidriados de un llanto que
yo atribuía al exceso de content&lt;&gt;.-«¿Ves qué fortuna?
Ya e~ bueno el niño; ya se porta honradamente. Así que
pase allí algunos afias...... volver,í aquí y le· pondremos
al frente de nuestro negocio. Padre Oliver, voy á darle
un poco de dinero para que allá se lo entreguen: bien sabemos lo que es la juventud ...... y yo no quiero que le
falte nada al hijo mio!•&gt; Y su marido, ahogándose, poniéndosele la cara de color de violeta, contestaba: «Bneno,·mujer, tráele al Padre aquellos treinta duros...... pero
para eso no es menester afectarse, ¡qué tonta!»
.Aquello era una cosa de compadecer: los duros que me
entregaba la madre para que los disfi u tase el hijo, me
ordenaba el padre secretamente invertirlos en sufragios
por su alma.
Yo no me apartaba de mi papel un punto; pues veía á
Dofia Consuelo empeorar; cada día hubiese sido más peligrosa ia puñalada de la noticia. D. Andrés, ó temeroso
de una indiscreción mía, 6 por deseo de no apartarse de
la enferma, siempre estaba presente cuando yo ibaá acompafiarlos un rato. Los encóntraba juntos como pájaros
posados en la misma rama, y que se aprietan para no sentir tanto el frío: ella tosiendo y afirmando que «no era
nada,» él amoratado, semiasfixiado, asmático, pero sacando fuerza de flaqueza para bromear con su mujer y
hasta para echarla flores, lo cual, en otras circunstancias,
me parecería cómico y risible, y eu aquellas me enternecía.
Y adelante con la farsa de la.~ cartas, que producían tal
efecto en la pobre madre, qne hasta creí notar que me
hacía sefias cuando su marido no nos miraba; señas de
aprobación, de súplica, de agradecimiento. Yo las interpretaba así: «Aunque el muchacho baga una tontería, siga usted diciendo á Andrés que se conduce como un ángel.» Esto no pasaba de suposición mía, pues repito que
jamás encontré sola á Dofia Consuelo.
Una tarde me llamaron á deshora. D. Andrés venía á
decirme que su mujer se moría ó poco menos, que tenía
el capricho de confesarse con migo precisamente, y que
era indispensable inventar una carta con nuevas de que
llegaba el ni,10 ...... «A ver si así la sacamos adelante por
unos días,» añadió, tan tembloroso, que no supe rehusarle este último favor. Apenas entré en el cuarto de Doña
Consuelo, ésta miró á su marido, y D. Andrés salió, no
sin hacerme un expresivo gesto, advirtiendo é implorando.
l\Ie acerqué al lecho de la enferma, que movía los labios apresuradamente, como si rezase; me senté á su cabecera y la dirigí esas frases afectuosas que son cucharaditas de blílsamo y que ya por costumbre decimos á los
moribundos; pero fué grande mi sorpresa al ver que volviendo hacia mí su rostro en que brillaba el agradecimiento, y co~iéndome la mano para besarla, me dijo:
-Padre Ohver, ¡que Dios le pague tanto, tanto tiempo
como hace que está engañando á mi marido! ¿Prométame que no lo desengafiará después de que me muera!
-¿Qué es eso? En~añar?......-pregunté, creyendo que
desvariaba con la deoilidad y la calentura.
-Si no fuera por usted-J¡&gt;rosiguió sin atenderme-Andrés estaría también agoruzando, porque sabría lo del
niño...... ¡Qué no lo sepa nunca!
-¿Lo del chico?-exclamé recordándo mi compromiso
con Don .Andrés.-¡Si el chico está perfectamente, y va
á llegar, y le abrazará usted pronto!
-Sí que le abrazaré...... en el otro mundo ...... conmigo no se moleste, Padre, que lo supe al momento y hasta me lo daba el corazón. ¡,'C'sted cree que no tenía allá
persona encargada de escribirme cuanto le pasase á mi
hijo? Las cartas venían ,í nombre de una amiga, y así
.Andrés no podía enterarse si le sucedía algo malo ...... y
como yo le había escrito al Padre rector pidiéndole que
sólo le dijesen á mi marido las cosas ~nenas y alegres.....
cuando usted venía con las cartas fingidas, de que el niño
vivía y traba.jaba...... le ayndaba á usted á ';)ngañar al
pobre .Andrés...... que no está nada bueno y que no le
•convienen las desazones...... )le ha costado trabajo disimular, Padre ...... porque en tantos años de matrimonio
no le he callado otra cosa
Aquí cortó su narración el Padre Oliver, y mirando al
rededor, vió nuestras caras animadas por la simpatía
más vehemente.
-¡De manera que los dos lo sabían y mutuamente se

ouTINE
eola IJ.ecompen:ada

111

Pol,odeArro, espectal preparado con Bismuto.
HIGIENICO,
ADHERENTE,'
INVISIBLE

DE "IRIS V PETALOS"

Si todo concluyó, si de esa historia
los nom brea se borraron de tu pecho,
y aquella imangen que formó tu encanto
como fantasma huyó de tu ce1el::ro; ·
Si ya todo acabó, si con el nido
las hojas se llevó también el cierzo
y en la marchita fronda no se escucha
batir de alas ni rumor de besos;
Si la rama está mustia y no da flores,
si no ~1ay savia en el arbol y está seco,
si ya en tu corazón no hay esperanzas
y ~e halla solo, abandonado, yerto:
Déjame que yo riegue con mis lágrimas
el pie del arbol que se encuentra muerto
y acaso, acaso-¡te he querido ta.nto!podrá dar aquel tronco brotes nuevos.
ÜCTA\'IO B.IBRED.A,

Enero de 96.

Las probabilidades de casamiento para una mujer_

Si representamos por 100 las probabilidades de matrimonio tratándose de una mlljer, los mí.meros siguientes.
marcarán la proporción de las probabilidades que tendrán en las distintas edades de su vida:
De 15 á 20 afios, rn por 1000.
De 20 ~ 2.3 ,, 52
_ ,,
De 2,í a 30 ,, 18 ,,
De 30 á 35 ,, 15 ,.
De35á40,,
4,,
""
De40á4,5
3,,
De 45 á 50
5 ,, 1,000,
De50á55 ,,
3,,
,,
De 55 á 60 ,,
1 ,,
,.
El anterior c,Ucttlo demuestra que hasta los 2.3 años
puede elegir.,e libremente entre varios pretendientes; que
de 25 ÍL 35 no hay mucho tiempo que perder en andat·
eligiendo; que de 3,:; á 40 hay que de1,idil'.•e por el primero
que se presente (si se presenta alguno, que suele ser difícil) y que de 40 en adelante es preciso nr,-e/Jalar (si alguno se deja arl'ebatar, lo cual es más difícil).

.

~ ~~J1.6:::'~j_6:::'~j_&lt;5:::•~ ~
"LA CASA COLORADA"

Publicamos en otro lugar algunas vistas de la gran refinería de alcoholes, conocida universalmente bajo el'
nombre de «Casa Colorada.»
Este histórico edificio se halla situado al Poniente de
la ciudad de )léxico y cerca del castillo de Chaµultepec
(á la izquierda del Paseo de la Reforma). Fué edificado
el afio de 1705 para casa de campo, haciéndose célebre en
la época de la invasión americana, por haberse establecí•
do en él un hospital de sangre, y en sus alrededores se
conservan muchas pruebas de los sangrientos combates
de que fué testigo. Posteriormente desde el afio de 1880 •
fué dedicado ií varios usos industriales, y definitivamente el año de 1885 á la refinación de alcoholes.
Esta importante industria fué establecida por el finado.
General Sr. D. Ramón Corona y el capitalista espaJiol :.-&lt;r.
D. Francisco 11. de Prida, quienes encomendaron lag-erencia al Sr. D. Prudencia Gutiérrez Pérez, ácuya inteligente·
y acertada dirección se debe el estado prós-pero de la negociación, al pasar, el año de 189-!, á poder de sus actuales propietarios.
Los productos de esta f.íbrica son muy variado~, y su
especialidad son los aguardientes y sus múltiplPs rlerirndos, como Cognac de varias edades, Rhums, Ani:;ados .•
Ginebras y toda clase de licores.
·

LA CERVRZA FERROGINA,
RECONSTITUYENTE, EXQUISITA Y D-IGESTIVA,

la ,l:rpost&lt;ió11 gniversal d.e 1889.

O~. FAV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, Paris
(Guardarse de las Imitaciones y Fals1ñcac1ones. -

Sentenc1J de 8 de Mayo de

18?5),

FbIUC.A. ESPECIAL de AFEI'l'ZS de 'rOCADOil. pa.ra. l'.A.SEO y TE.A'l'~
CREMA CAMELIA, CREMA EMPERATRIZ.
ROJO y BLANCO en chapeta•.
ROJO VEGETAL en polvo.
LÁPICES eapeclnles para ennegrecer pest.al!as y eeJas.

lo ocultaban! ¿Qué drama interior!-exclamó el que primero había hablado.
-De esas tijeras, Padre-dijo el escéptico-bien puede
usted afirmar que eran de oro puro, con incrustr.ciones
de brillantes.
-Puedo afirmar que las he Yisto abiertas en figura de-•
cruz-contestó el Padre intencionadamente.
E.r. B.

POLVOS pnl'a en,polvar los cnbellos. Blondo, blanco,
oro, pinta y diamante,

BLANCO de PERLA en polvo, hlnnco, roseo, Rachel.
POMADA ROJA para los lablo1, en botes y en rollos.

Los P•oductos d, CH. FAY se encuentran en el Mundo entero. en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

Se recomienda á los anémicos, á las jóvenes clorótica~
y á las personas debilitadas por una prolongada pem ~u.encía en las rel!'iones cálida@ 'I" ma:ea:ias.
De venta en casa de 1011 Sr~.·~. Dutour y Comµ., Ag~ntee Generales; en el establecmuento de la Sra. Viudb •J•
Genin y Comp., ~ de Plateros número 3, y en todoe loP
principales establecimientos.

�•

. NUJIER06.

~nauguración ael l1?mplo

ae

San ~elipe

°{:)isla del ~nterior.

ae ,Sesus.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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