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                  <text>Desperté sobresaltado. Eran cerca de. las cuatro de la
mañana; el sol levante iluminaba todonueetro cuarto con
sus oblícuos rayos, y cuando hube pasado la mano por
mi frente ardorosa y húmeda, mi sueño se desvaneció y
toda la realidad volvió :i mi conciencia perturbada1
lle incorporé sobre un codo, bus:cando con los ojos á
mi hijo dormido.
¡Su cama estaba vacfal
Una ola de 8angre se me subió á la cabeza y puso como
una nube ante mis ojos, mientras que un inexplicable
espasmo de angu~tia me laceraba el corazón. Sin detenerme para tomar mi sombrero, me lancé fuera de la casa para correr en pos del desventurado. Era indudable
que se había dirigido al escollo. Iba á intentar penetrar
para dar gusto á aquella mujer que lo estaba engañando
y que lo tenia bajo su dominio, para obedecer á ese demonio que querfa arrancármelo y despacharlo á la
muerte.
¡Oh! ¡Cómo la maldecía á esa pfrfida sirena que lo te·
nía sujeto á su encanto peligroso, que lo había hechizado
como por medio de un poder mágico, ha~ta hacerle olvidar que al arrieegar sus días, arriesgaba también la vida
de su padre, 6 al menos su dicha; maligna hechicera que
habla hecho de mi Raul, tan cariñoso, tan abnegado, tan
alegre, un desesperado egoísta, un fanático del amor!
Las calles de la pequeña ciudad estaban todavía desiertas; únic~mente algunos labriegos que llegaban lenta·
mente del campo, sentados aomnolientes é inertes en sus
carretas, levantaron la cabtaza al verme pasar de aquella
manera, sin sombrero, el semblante azorado, como loco
evadido de su celda.
Yo sah·é en pocos minutos la distancia que separa
la ciudad de la propi~dad &lt;le Charlottenbourg, y llegué,
sin aliento y temblando como una boja al lugar desda
donde habíamos contemplado, mi hijo y yo, la Caldera
por \'ez prirnera.
El estaba ahí. Por un prodigio acababa de llegar sano
y salvo á la roca de la hada y amarraba su barco, la pe·
queña yole azul de Jlilda, antes de subir al Taburete.
Algunos segundos de!-puéi:., se hallaba sobre aquella roca
y lo veía que ee asomaba ávidamente ,í. la cuenca para
buscar alguna co~a.
Pero de repente lo ví retroceder como sobrecogido de
horror, y algunos minutos pasaron antes de que fuese dueflo de sí mismo parn. afrontar de nuevo el espectáculo que
acababa de honorizarle.

DOMINGO 7 DE MARZO DE 1897

EL MUNDO

t6o

cuencia los había visto juntos ó separadamente en el rio
y por más que le llamase la atención de verlo tan de manana, no fijó la atención sino cuando lo vió acercarse al
escollo y penetrar en él. Era ya demasiado tarde para
impedln,elp.
El me había visto en la orilla, y había venido á procurarme los primeros auxilios, y deeput'is me había puesto
desmayado en su barcas y me babia transladado á sumo-

Sin embargo, el recuerdo de lo que había venido á hacer á aquellos sit.ios1 volrióle sin duda y con él las fuer
zas, porque ví que se quitaba el saco y que arremangaba
sus mangas basta el hombro. En seguida metió los bra·
zos en aquella agua helada, tocó y volvió á tocar aquel
cuerpo en descomposición registrando el fondo de la cuenca, pasando sus manoe por las piedras resbaladizae, por
los trapos viscosos; por las carnes flácidas y blancas de
aquel cadaver cuyos cabellos debían tocarle el rostro,
porque, como apenas podia tocar el fondo, se bajaba hasta el punto de que su carrillo parecla tocar la superficie
del agua.
Por último ee levantú 1 mojado, aterido y lleno de dolor, porque nada había encontrado, y quizás comprendia
ahora que todo lo que aquella mujer le había dicho á prop6sito del objeto que él babia de llevarle, no eran más que
mentiras. Se sentó un momento, agotado sin duda por
sus esíuenos y por la desesperación de su fracaso.
Ya estaba allí, en la ribera, á pocos pasos de él, medio
oculto por loe álamos y sin atreverme á gritar, ni hacer
un ademán, temiendo que mi vista le quitara la sangre
fría necesaria para su vuelta.
Cuando por l.Htimo, renunciando á. proseguir en sus
inútiles pesquízas, ví que se disponía á volver al barco
para salir de la Caldera, caí de rodillas y dirigí una ferviente plegaria á Dios para que se sirviera devolverme á
mi hijo !:!ano y salYo. Yo le representé que creía haber
sido un ~uen padre para aquel joven, que todo lo había
sacrificado para hacerlo feliz, y que creía. haber formado
un hombre honrado. Me acusé de no haberme manifestado bas:tante cuidadoso re!:!pecto á sus sentimientoB' reli ·
giosos y me comprometí á hacerlo en lo de adelante, siempre que no me iuera arrebatado. En una palabra, recé
como un hombre que ve la muerte de cerca y que lanza
una mirada retrospectiva sobre su vida pasada, comparando lo que ba hecho con lo que habría podido y debido
hacer. ¿Acaso no se trataba de un hijo, de una parte de
mí mismo?
Pero mi plegaria no íué escuchada. Yí !:!úbitamente que
la canoa giraba sobre sí misrna, como una hoja seca arrebatada por el torbellino. Y1 á Raul que se erguía á me·
dias extendiendo los brazos hacia la playa, y después todo desapareció y yo caí con la faz en el suelo.
Cuando recobré el eentido; me encontré en la cabaña
del pescador. Este babia ·visto á mi hijo cuando se embarcaba en el yole de Hilda, pero como con tanta fre-

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rada.
Yolví en mí con un violento transporte en el cerebro
que puso en peligro mi vida.
Como lo hacía con todas sus víctimas, la Caldera devolvió el cuerpo de mi hijo al cabo de cinco 6 seis días. Estos restos, desgarrados y cárdenos, fueron recogidos por
mis amigos, avisados por telégrafo de lo que acababa'de
ocurrir. En cuanto á mí, no llegué á saber estos últimos
detalles sino mucho tiempo después.
Más de veinticinco años han pasado desde que tuvieron
lugar los hechos que acabo de referir. Ahora eoy un viejo y rápidamente me voy acercando al término de mi ca·
rrera en este mundo. Sin embargo, debo completar este
relato por algunos detalles complementarios que quizás
podrún interesar al lector simpático que me ha seguido
haeta este punto.
Ninguna repugnancia de amor propio tengo en decir
que pasé los cinco primeros aiios que se siguieron ú. esta.
catástrofe, en una casa de locos.
Pero cuando sané y volví á pintar, me apercibí de que,
de mi brillante carrera de artista, ca.si no me quedaba
mas que el recuerdo, y un poquillo de reputación. Ya no
vol vi á producir sino obras medianas. Parecía que el sentimiento de lo bello me había abandanado completamen·
te, el idealismo me parecía ridículo y me lanc(&gt; con ardor
en la escuela realista que entonces estaba floreseiente. Por
,·arios años me complaci en pintar el cadaver, y en la.
Morgue y en las clínicas iba yo á buscar mia modelos. 8in
embargo, estegfnero acabó por cansarme y lo dejé por el
paisaje.
Entonces vino un violento deseo de volverá ver el valle de ~Iolala y escribir esta narración.
Pero el dolor que yo creía, si no extinguido, por lo
menos suficientemente amo1tiguado por el tiempo y por
el prolongaQ.o vacío que m1 enfermedad mental había
puesto en mi exiftencia intelectual, para permitirme trazar estos hechos sin demaeiada conmoción,· se ha desper·
tado punzante y amargo, :i medida que los detallesdeest,os sucesos se desarrollan bajo rui pluma, y ya se me hace tarde por terminar.
Si el azar de los viajes llevaá mi lector al ñermosocanal ·
de l~n•lka que ahora enlaza las dos ciudades principales de
la Suecia, Stokholmo y (;othembourg, puede, dejando la
barca tl la salida del lago Yettern 1 en :\Iotala, aprove chando un descanso de dos horas que le impone el pa~o
de las esclusas, ir ú. dar un vistazo al teatro de• los sucesos que acabo de contar.
, El risueño valle, el pérfido río, el castillo de Charlo•
ttembourg, est;ín ahí, ahora como antes. Solamente ha
desaparecido el escollo de la Caldera. Después del fata l
accidente que causó la muerte á. mi hijo, las autoridades
ordenaron que el perro rabioso1 como lo llamaba Hilda,
íuese por fin abatido. Se armó- por fin uua mina bajo el
lecho del río y algunos cartuchos de dinamita hicieron
desaparecer muy presto basta el menor vestigio de la
Caldera y de la 1'"uente de la hada.
¿Y Hilda? ¿Y el viejo barón?
También desaparecieron.
Las gentes de la comarca aseguran que, al s1guiente día
de la explo1iii6n de la mina, vieron salir del patio del castillo la vieja berlina de viaje del barón, cargada con baules y efectos de viaje .
Iba herméticamente cerrada y con los visillos echados.
Los criados recibieron á poco la noticia de que el castillo acababa de cambiar de propietario. Sin embargo,
el viejo mayordomo que arregló las cuentas, no pudo dar
ninguna explicación á este respecto, habiendo recibido
él mismo esta noticia del banquero de la familia Hammarhielm, domiciliado en París.

v. GAUDARD DE Y1NCI.

-[e contesto que sí . ... ó mejor me confieso .
FIN

(~lbuJo de José M. VUiasana..)

•

N'OMER O U,_

�EL MUNDO

"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.

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MÉXJOO

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Rt&lt;JISTRADO 00\10 ARTÍCULO DE SEGU?.'DA CLASE.

Qfota~hitirn sinir5tra.
Se está comentando por laprer sa a·aria un horripilante
hecho social: el ahmento del homicidio en la ciudad df'!
Yéxico. Las estadísticas que con este motivo se han pu•
blicado, demuestran de un modo indifcutible que la ca•
pital de la República ea una de las poblaciones más cri•
minales del mundo. La relación entre la criminalidad
homicida de París y la de México, es de u1to á trrir1A1, ]!
seis. Esta relación es enorme y debe sériamente preocu•
parnos.
El profesor Sighele de la Uuiversidad de Piza ha da·
do á la estampa un instructiv.,, trabajo sobre la crimiDA ·
lidad de Artena, aldea italiana, considerada como una
gusanera de delincuentes. En comparación con la.:i demás
comarcas de Italia, Artena arroja. en efecto. un notable
coeficiente de criminalidad. Aeaí, mientras todo el reino
da un término medio annal de R38 homicidios por cada
100,000 habitantes, la aldea citada no proporciona menos

l

_J·
Señor Cipríano Gu errero.
(üandidato al Gobierno de Durango.)

de 52.50 por cada 100.000. Esta cifra parece al Profesor
Sighele en extremo alarmante y llama la atención sobre
esta localidad infesta.da por el delito.
Y bien, este promedio resulta insignificante junto al
contingente que el homicidio nos ofrece en el Distrito
Federal, en donde el término medio es de ciento ocho por
cada grupo de 100.000 habitantes. Cómo llamaría el Profosor Sighele á este grupo humanoJ cuya delicia parece
ser degollarse concienzudamente?
Cuando una sociedad arroja perfiles tan negros, es que
el mal se encuentra dentro de los elementos que la constituyen, que corre por su red arterial, qoo punza dolorosamente en cada celdilla del organismo. La extirpación
del cancer no se logra entonces con una ley, ni las convulsiones sociales desaparecen con un decreto; enton•
ces hay que mirar más hondo, que escudrifiar más profundamente, sirviéndose de los hechos para hacer una
desoladora inferencia. Y los hechos está.u allí á nuestra
disposición, como materia prima, palpitante y terrible,
de un a.te ato análisis.
Precisamente en los momentos en qne se debatía este
obscuro problema del homicídio, la prensa. de información nos ha.cía saber que en una de las calles de la capi•
tal un de!:conocido asesinaba bárbaramente á un transeunte, porque éste le había negado un cigarro. ¿No es
esta una re velación aterradora de un estado social?
Un pensador ilustre ha dicho que el delincuente no es
sino el instrumento de un crimen preparado por la

sociedad. En el fondo de ella están loa fermentos de esta
descomposición. La parte sana y útil, representada por
el Estado, ha salido al encuentro de esta oleada negra, Y
ha necho lo que en todas las naciones del mundo: se
considera eficaz para redimir conciencias: abrir escuelas Y
favorecer el desarrollo de los elemeutos económicos. En
esta acción combinada está la solución de la siniestra dolencia cayo diagnóstico nos ha revelado la estadística.

QH compaiirrismo rn la prrnsa.
SP ha invocado constantemente en las discusiones pf'I·
riodísticas, comp(l11erisrrw. Esta hf'lrmosa palabra ba sido
rimada por los gacetilleros novicios y ha servido de escudo á. un grupo de vividores que se han aprovechado de
la prensa para sus fines particulares.
En virtud de este principio, existe en el periodismo
una solidaridad obligatoria, una responsabilidad mt'ítua,
una mosoneria neceearia, que estrecha á todas las con•
ciencias-la del hombre honrado como la del cowloti.ero
del periodismo-á vestir una túnica de Neso, de la qne
nadie que eegrime una pluma podría desprenderse sin
arrancarse pedazos de su propia carne.
Esta te.aria es insostenible: el compuñerismo, tal como eae
pret.ende reclamar de la prensa, ese compañ.. rurm.,-, fundado en culpables amistades, en tolerancias vergonzosas, en
sumisiones abyecta!'!, no existe en ningua profeeión, en
gremio alguno, y más se asemeja-dentro del criterio que
lo sostiene-á nna complicidad repugnante que á un sen·
ti miento basado en la franca y lib~ investigación de los·
actos, que debe normar las relaciones entre los hombres
honrados.
Diremos más todavía: mientras existan en la prensa nacional periodistas que se sirvan del vehículo de la hoja
impresa para denigrar á. otros periodistas, el decantfl.do
compañmsmo constituye un sarcasmo irrisorio que dudamos mucho que sea aceptado por los escarnecidos.
El compaivri8mo se explica entre personas de una mis•
roa condición social, de una misma educación y que se
guarden las mismas consideracion~s. ¿Pero se encuentra
la prensa de México· en estas circunstancias?
Esa marca def(ihrica con que se quiere sellará. todos los
espíritu~, es un yugo oprobioso é intolerable queestiem·
po ya de despedazar.-El tompafferismo .en la prensa representa la peor y más humillante de las tiranías, impuesta por el más tenaz y arraigado de los prejuicios sociales.

DOMINGO ,4 DE MARZO DE 1897

brutal soldadesca romana y dispersados á los cuatro vientos al soplo devastador de los adoradores del Cor.in. Y
vimos renacer sus glorias y brotar aua tradiciones de entre aquel montón de ruinas venerables á la humanidad
entera.
Los bosques sagrados resuenan otra. vez con la risa alegre y juguetQna de ninfas y gnomos de luz, y se deja escuchar el canto no olvidado de Pan y de Dyonisos; las
ondas del Alfeo y las aguas del Eurotas fingen de nuevo
cofl sus arenas de oro y algas movedizas, cuerpos de driadas y formas de silfos; parece que de nuevo los dioses se
mezclan con los mertales y que ·1a tierra inmortal de la
eterna belleza convida á las naciones á beber en el vaso
desbordante de poesía, donde apagaron su sed las generaciones que fueron. Mas ¡ay! que si la madre común de
los helenos que extendió su influencia soberana desde
las remotas playas heladas de la Cólquida hasta las abra
sadas regiones de la Tebaida, y desde las riberas del sagrado Gar ges hasta las rocas abruptas de la fenicia Gadee, pudo cobrar su libertad, aun quedan muchos de sus
hijos gimiendo bajo la coyunda impía que á sangre y fue go les ataron las hordas de Bayareto y las hueetes de Solimán. Todavía entre otros muchos que llevan en su frente la marca imborrable de su divino origen, el pueblo
cretense sufre los vilipendios de la dominación muslímica.
No faltan en.sus anales ni los heroismos de los snlio tas que en la terrible danza ,te lu muerte se arrojan á un
abismo con sus hijos en los brazos por no caer en poder
de los albaneses, ni las hazañas de los canarísque luchan
desesperados por la auhelada libertad.
No faltan en sus esfuerzos sobre humanos hechos glo~
riosos que los acreditan ú. los ojos del mundo que los
contempla absorto, como dignos de su raza de:titanes y
merecedores de la grandeza de su estirpe, vinculada en
la historia de sus insurrecciones. Menos afortunados que
sus predecesores del Atica y del Peloponeso, los creten•
ses han pe learlo sin esperanza y sucumbido en su demanda por·vírtud del que se llama concierto européo.
No lograron nada en la guerra de independencia de ...
1822, que creó la nacionalidad griega; nada en las rnbse•
cuentes insurrecciones y nada con las promesas de las
potencias que aparentan socorrerlos.
Han visto con asombro constituirse los Estados balkánicos, arrebatados al territorio de sus opresores¡ han presenciado una y otra vez el desmembramiento del caduco
Imperio de los Califas, donde cada uno de los poderosos
congregados en la tarea de librar á Europa de ese cuerpo
podrido, infecto y carcomido de gusanos que se llama
4

· {11 i~rn lfürral.
Con motivo de los acontecimientos de Creta, la prensa
ha comenzada á interesarse por la suerte de esta isla que
lucha hace más de setenta ai'ios, por sacudir la dura do•
minación musulmana, y de la prensa ha pasado al pÚ·
blico una corriente de simpatía hacia el territorio rebelde.
Es que en nuestro pafs se manifiesta un movimiento
favorable á las ideas liberales y de independencia, y á
todo pueblo que lucha por soslenerlas. Todavia, es cierto, el verdadero concepto de la libertad no ha llegado ú
penetrar en todas las clases, pero la tendencia existre muy
marcada de uno á. otro extremo del país.
Hemos dicho en más de una ocasión que el pueblo mexicano no se encuentra todavia á la altura de sus intituciones; pero también hemos manifestado que toda ley
tiene un carácter educativo, este caracter ha ido pene•
trando poco á poco en la colectividad. Aún en las clases
inferiores-masa inerte que ha servido de materia de explotación it los viejos odios de los viejos partidos ant&amp;gónicos-se advierte este impulso perceptible cada vez que
se presenta la oportunidad de externar sus opiniones.
La. educación completará y perfeccionará estas ideas
que hoy se agitan informes, pera que acaso en día no lejano tomen una dirección más util y conveniente para la
causa liberal de la República.

cruzada se organiza por loe poderoSOB de la tierra, se concierta una liga despiadada que hace olvidar los místicos
horrores de la Santa Alianza, y no es para socorrer al debil, ni para consolar al opreso pam lo que se congregan
-escuadras, y se levantan ejércitos y se enarbolan estandartes: estremezcámonos de santa indigoaci6n, todo ese
aparato bélico y ese clamoreo es con el objéto de defender al infame Sultán que abito de sangre y de matanza
de cristianos en el Asia menor, en Creta y en las calles
mismas de su imperial ciudad, olvida en las delicias del
Harem, la historia inicua de sus crímenes de lesa civi•
lización.
Las naciones se congregan por medio de sus representantes en las aguas de Canea, pam oponer la égida pro•
tectora de sus acorazados á los golpes que asesta el heroismo helénico al miserable otomano; se juntan en conciliábulos y discuten en confabulaciones, no el modo de
extirpar para siempre de Euroya esa úlcera corrompida
que se llama por un sarcasmo mconcebible la Sombra ík
Dios sobre la tierra, sino la manera de evitar que un rey
digno de los tiempos legendarios, capaz de sostener en
sus robustos brazos la espada de Leónidas ó de blandir
la lanza de Filopemén, se apodere con buen derecho de
esa isla infeliz, que ha manifestado abiertamente el deseo de constituir parte del reino helénico.
Y el Pireo es amenazado con los cafiones de las potencias, y las santas playas de la divina Hélade se miran en
el riesgo de verse profanadas por la planta de loe que se
llaman defensores del helenicismo.
Incomprensibles secretos de la diplomaci:i.! obscurida•
des tenebrosas de los gabinetes. QU1eren la paz, quieren
prolongar con su poder una vida miserable que se acaba;
quieren galvanizar un cadáver que ya apesta. Y como los
Estados balkánícos se aprestan á recoger su parte de bo•
tín, y se temen levantamíéntos en Macedoma, insurrecciones en Albania y rebeldías en Rumelia, esperan, ilusos, conservar una paz que se desvanece, y sostener con
mistificaciones que todos reprueban el artificioso andamiaje en que se asienta la ruin existencia del imperio
otomano.
Asustadizas las potenciss ante la perspectiva de una
guerra universal, menos costosa quiza que la abrumadora paz armada, ponen el veto á la anexión de Creta, y le
oponen como un consuelo mezquino la prornésa de una
autonomía, menos consistente quizá que las reformas tanveces convertidas en humo y pavesas.
No import.a: los que luch9,n por su libertad é independencia, tarde ó temprano alcanzan el anhelado triunfo; y
los cretenses, que hoy parecen los proscritos de Europa
y los cristianos griegos que en sublime arrebato se aprestan á morir por sus hermanos} llegarán á la soñada meta de verse cobijados por el mismo estandarte que el rey
Jorge tremola ya en los &lt;lesfiladeroR de la Tesalia.
El grito del oprimido sube al fin al cielo en contra del
opresor, y los asesinos de Trebizonda ydeEstambul, los
tígres carniceros de sangrientas fauces, hartos de carne
humana en Armenia y en Creta, se verá.n muy pronto
expulsados, no sólo de la patria del justo Minos y del
astuto Dédalo, sino también de toda tierra donde pueda
fructificar la idea grandiosa de la civilización occidental.
Ya es tiempo de borrar esa mancha que salpica de lodo
el mapa de la culta Europa.
X.X.X.
Marzo 11 de 1897'.

'ªª

deveras. Como estaba desnudo, desperté helado, á la
vista de Mongomery, que es una gran ciudad pintorescamente asomada á orillas de una gran barranca en cayo
tondo corre el Alabama.-Costeamos esa barranca, pasamos el río, corrimos á todo correr por entre bosques
que nos hacían suspirar de envidia (¿en la mesa central
hay otro bosque que ese bosque de museo que se llama: el
bosque de Chapult.epec?) atravesamos plantíos de maíz
perfectamente ordenados, saludamos las consabidas casitas de madera pintada y entramos en la estación de
Atlanta.
í***
Malo; el jefe de nuestra caravana, que ve mal, quiso penetrar de prisa en la estación en el ro.omento en que el
guarda vía, que era un agente de policia á la vez, bacía
seña á los traunsentesde que se detuvieran. lo que ni vió ni
podí.a ver nuestro compañero¡ entonces el agente lo empuja bruscamente, el mexicano, como era natural, le dió
un bastonazo é instantaneamente se sintió asido de la
mano y encerrado el puño en una cadeneta de fierro; el
viejo polic~w.1,n estaba furioso y quería llevar á su ofen ·
sor á un puesto de policia. Un amable truchimánqaepor
ahí andaba, explicó al agente que su prisionero no veía
bien y que eramos espaiíoles: nAhl dijeron los ojos del funcionario, con razón entonces; los españoles no saben lo
que es la policía.n Y nos dejó en paz refunfui'iando. El
Estado entre los sajones, dicen los teoristas de derecho
público, no es más que un juez y un gendarme. ¡Pero
qué gendarme!
.
Malo, dijimos al entrar; peor, exclamamos al mata.lar•
nos en el Hotel, abriendo un telegrama del consul mexicano en N. Orleans: dos ó tres horas antes había muerto
el Sr. Romero Rubio.-Grande y dolorosa fué mi sorpre·
sa; pensó en un grupo de cordiales amigos míos que le
eran profundamente adictos; pensé en su familia desolada, pensé en la mujer, noble entre todas, que fué la com•
pañera de su vida y algo así como la inmacuiada vestal
del ara doméstica. El distinguido muerto era mi amigo
también ¿de quién no lo era? Era la amabilidad misma,
la exquisita aunque un poco difusa amabilidad social de
México, traducida en la sonrisa, estereotipada, por decir·
lo así, en sus labios. No, no em un comparsa en la comedia seria de nuestra política, era un actor; la experiencia le había dado, ya en los años maduros, una aptitud
singular para conocer á los hombres, facultad política de
· primer orden. Hombre de ambición y de placer, amaba
la lucha, el combate era para et una voluptuosidad y, á
pesar de es.o, sabía ser tolerante y conciliador, por bene•
valencia y no por miedo, por que ese gran epicure1Sta
era un valiente y si creía poco, creia firmemente. En suma, la historia, que se ocupará de él, la historia en medio
de sus severidades tendrá. en cuenta que Romero Rubio,
fué la personificación de la burguesía mundana de México, con sus defectos y sus cualidad~, sus intrepideces y
sus indolencias, sus comp1acencias y sus audacias, en el
grupo de hombres de temple superior que nos dió la Re ·
forma.-Y pensando en ésto iba yo por las calles de la Ca•
pital del Estado de Georgia, muy alineadas, muy amplias, muy bien servida_s por los tranvi.as, á encomendar
al hilo telegráfico mi péfflme al Presidente y á su familia; y pensando en ésto me dirigí al Hotel en que estaba
alojado mi antiguo y fraternal compañero de colegio Car•
los Diez Gutiérrez.

EN T I E RRA V A NKEE
NOTAS A TOOO VAPOR
A NEW - YORK POR ATLANTA

1!}alítica &lt;Thtneral.
La insurrec ción de Creta y la cuestió n de Orie n te:.

Imposible apartar la vista de ese cuadro de heroísmo
que se desenvuelYe en una isla legendaria, bañada por
las ondas azules del mar del Archipiélago!
Un pueblo pequeño, en cuya ascendencia se cuen•
tan los héroes y los semidioses de la Fábula, pero sobre
el cual han llovido todos los horrores de la implacable
Némesis, se debate en angustia suprema por sacudir el
yugo ominoso que le impusiera en días de duelo, hace
más de dos siglos, la barbarie y el fanatismo de los otomanos. Una y cien veces ese pueblo que parece proscrito
por la deidad crnel que en la teogonía helénica preside
los destinos de los hombres y de los dioses, ha iotent&amp;do romper sus cadenas y arrojarlas al rostro de sus ver•
dugos ó convertirlas en espadas para luchar por su li·
bertad. Todo en vano: su viril esfuerzo se ha estrellado
contra la fuerza inexorable que le han deparado de con·
auno sus crueles señores y sus despiadados amigos.
Pudo la magna Grecia resucitar al estruendo de los ca·
ñones que atronaba.nen Navarino y aparecer ante el mundo transfigurada y soberana al ensalmo mágico de la.
poesia caballeresca• del mártir de Missoloughi; pudo recoger y embrazar el olvidado escudo de Palas Athenea y
ostentarse bajo el pórtico derruido del Pa.rtenón, coronada con las rosa&lt;\ de sus canéforas y la sagrada encina de
los bosques de Dodona; pudimos admirar por la acción
voluntaria y concertada de Rusia, Inglaterra. y Francia
en el primer tercio de la presente centuria. al pueblo inmortal de Salamina y de Platea. regenerado y libre, entrando al ejercicio de sus derechos pulverizados por la

EL MUNDO

DOMIIIGO 14 OE MARZO DE 1897

Do n Francisc o Góm e:z: Palac i o.
(Ce.ndldat.o al Gobierno de Dnrango.)

Turquía, ha ido tomando su parte de botín; han visto desgajarse, la Moldavia y la Valaquia, la Herzegovina y la
Bosnia y hasta la mezquina Rumelia, y ellos no han podido hallar una mano que se tienda en su favor para sacarlos del hondo abismo de la esclavitud.
¡Pobre Creta!
Sus gritos de angustia no han encontrado eco ensu desolación, y Hécub.1 infeliz ha visto degollados en su presencia á sus hijos más queridos, Laoconte maldecido, la
sierpe del fanatismo musulmán, los ha ahogado en sus
apretados anillos ante el ara de sus altares que no había
profanado; y miserable Prometeo, se ve atado con cadePas de diamante á la roca del martirio, mientras el bui•
tre de la tiranía roe sus entrañas que sin cesar renacen,
al influjo mágico de su heroismo inagotable.
Y cuando tras largas lucha~ y tremendos combares, en
que la victoria ha estado más del la'1o del opresor1 tras
prolongadas vigilias en que ha acariciado el suefio rmposible de su libertad, ha hallado en su camino la figur:t
caballeresca del rey Jorge que como el Teseo de Ja antigüedad pret,ende libertar á la nueva Ariadna de las garras
de su señor; que como los heroes medioevales se apoya
no más en Dios y su derecho pani. hacerse el campeón de
los que lloran, de los qne gim 3n y trabajan; una nueva

Apretones de manos, since~os y cariñosos ha1Jta luego11,
campanadas, humo, y vamos ya á todo E-sea.pe; el arco de
la ki,ée se dibuja en la noche por la inmensa guirnalda
de los faros eléctricos que el rio reproduce y deshace en
temblores diamantinos. Losjt:rrl/8 continuan su tráfico y
cuajados de farolillos, parecen góndolas colosales que se
bal!1-ncean ~obre el Mississipi que duerme con una respiración de mño. -Calor sofocante, enfermador africano1 capaz, si durase, de convertirlo á uno en n~· y ese calor
pega?o á las alfombras, á los terciopelos, á ]~ serlas del
glt;eptng car, es desesperante. Salimos al balcón de nuestro
carro q~e era el último de una larga serie y abrimos los
ventamllos: un hombre estaba escondido en la escalerilhl; el conductor nos dijo que estos viajeros clandestinos
suelen establecerse en los techos y aun abajo, en los
trucks de los carros¡ aquel incognito dió un brinco y se
puso en S4lvo en la vfa.-Una nube de polvo arenoso nos
hizo entrar; los dobles cristales de las ventanillas apenas
guarecían el interior del dormitorio: una hora duró aquel
tormento; pudimos entonces observar la negra y espesa
veget~ción que bordaba la vía; todo ello lodoso, pantano•
so, miasmático; el miasma se convirtió en una nubP. de
mosq11itos, peor que las de México; una de esas que envuelven y saturan las casas del noroeste de Tenoxtitlan
en Agosto es una bendición, comparada con la que estaba llevando á. cabo la succión de nuestra sangre y de
nuestro sueño; esta nube deJmoecos era bíblica. Pasó-todo pasa-sólo el calor reinaba en la tierra· sólo la luna.
-en el cielo. -Cruzamos por lagunas ó estua;ios que bgrdan esta comarca bajísima sobre largos puentes de esta•
cas que, en el agua inmóvil, parecían cepillos colocados
por las cerdas sobre una mesa de acero. Más allá de Mobila ( en donde hay un colegio de jesuitas en que se han
-educado en }a. virtud tantos jóvenes mexicanos, como
Pe~e Echeverría). me invadió 110 el sueño, sino una es•
pec1e de sopor fatigoso de que me sacó la algarabía infer•
nal de u.na murga de diablos, en forma de ciudadanos
negros ~ ci1;1dadanas negras que_ en la estación H (¿no
era en L1bena?) celebraban el arribo feliz de un candidato para presidente municipal de la ciudad cercana. Bajó
el candidato muy tieso, muy digno, muy necrro• no
aquella escena nome pareció ridícula· en ml&amp;O'Oitia (est&amp;~
ba muriéndome de cal or ) sorprendí s~ fado trágico y dantesco, y esa pesadilla n p ri1ri me trajo el suefio, un sueño

•
••

Estas ciudades americanas, que come, Atlanta, tienen
apenas medio siglo de vida, empezaron por unas cuantas habitaciones de palo, pero luego en su nucleo van ad quiriendo robustez y el palo es reemplazado por la piedra
y surgen á compás del desenvolvimiento de los recursos
agrícolas de la comarca ó de la situación topográfi~a de
la población, en la encrucijada de varias vías naturales
( ambas cosas se realizan en Atlanta) los grandes edifi•
cios, el capitolio de piedra blanca1 la Universidad de
granito y ladrillo, el hotel monumental de ocho ó diez
pisos con grandes fachadas decoradas de columnas ciclópicas, y revestidos de sillares perfectamente tallados é
imperfectamente pulimentados, (lo que suele ser feo, pero fuerte y da, por ende, una especie de formidable mas•
culinidad á las construcciones) hoteles en cuyos- halls
vastísimos y confortables se da cita, para conversar, to •
da la sociedad de negocios de la ciudad, entre el Rata.u·
ram y el bar; las calles se alinean, iguales unas á otras
por las casas que las bordean, por los coches que las surcan, por la gente que las transita compuesta de seres que
se muevan velozmente como á impulsos de un mecanisinterior, que llevan en el rostro marcada la seriedad,
la preocupación, el ensimismamiento de quien está á pique de perder la fortuna ó la vida si llega cuando la manecilla del reloj haya pasado de un punto fatal. Yme ex•
plica el sillón americano, ese sillón de cuero ó de rotín
compuesto de pequeños lechos para las piernas, para las
nalgas, para las espaldas, para los brazos, para el cuello,
para los zapato!:!, para los sombreros;. esos sillones de que
no quisieramo~ los gordos levantarnos nunca, sillones
ideales, digo, reales, con la más cómoda de las realidades, y que permiten á ese terrible judío errante de su
casa, que se llama el pueblo americano, descansar tanto
en cinco minutos, como un emperador asirio descansaba
en una noche.
*·. *
. Para irá la Exposición-tiene Atlanta su exposición na•
cional, que no es una feria del mundo como la de Chica•
go, porque Atlanta tendrá doscientos mil habitantes
cuando Chicago tenga dos millones, lo que no tardará
mucho, pero que sí será muy concurrida-para irá. la Exposición. decía yo, hay q11e recorrer seisó siete kilóme tros, por un terreno en parte ondulante y quebrado. Se
llega, se paga yse entra por un torno que gira con sólo
que el que se coloque en una de sus secciones eche á.
andar. A un lado de la entrada un boceto de barracas y
sobre una estaca un letrero: m u:ica.,, viUage-:muy bien,
ahí habr.í dentro de unos días mole y tortillas y tamales
que algllnos vankees diC'='U que son muy de su gusto;
sospecho que é:.to es mera urbanidad internacional.

m•

-En In cuenca de un laguito artificial rodeado de fina
arena y de un cesped bien peinado -Y joyante como
una franja de seda verde, se levantan los edificios de la
Exposición, unos caei al nive~ del agua, otros en la
falda de las pequeñas lomas mrcunstantes. Todo muy
bien dispuesto, con cierto 1ujo de arena fina en las
calzadas, y de faroles elegant.es y de bancos muy cómodos y de platabanda.a d~ flores y de arbolillos
muy lustrosos y frescos. Visitamos el departamento
de labore.a de mujeres (más inferior á. lo que a9.ui
puede presentan:e ) y los de muebles, de carruaJee,
de maquinaria; el palacio de la electricidad, el pabellón
chino, el japonés, etc. De todo esto tenemos muestras en
las tiendas americanas de México¡ la exposición nuestra
aun no estaba organizada, pero estaba en muy buenas
manos. Sentados al borde de la rampa que rodea por un
lado el lago y sube al departamento del gobierno fede~
ral está.u l~s edificios de algunos,E~tados: algo semejante
á 1~ que las fotografías de la feria de Chicago nos dieron
á conocer.
Bajamos al lago, formado por dos vasos elegantes uni ·
dos bajo un p11entecillo de buen gusto¡ .uno de l.os dos va•
sos tiene en el centro una fuente con vistosos Juegos de
agua.-Unas chalupas de nogal, barnizadas como un
mueble de salón, y movidas eléctricamente, giran en de·
rredor de aquel doble estanque conduciendo viajeros¡ entramos en una de ellas y pasamos un rato delicioso; todos los edificios de la exposición se veían en derredor,
con sus fachadas pintorescas y J?resuntuosas, desde el
templo de las Bellas artes allá arnba, con eus inmensas
escalinatas y sus pórticos griegos de yeso, basta la falsa.
porcelana del kiosko chino. Allá al frente la mar y todos
los baques de guerra de los Estados Unido!:', sombríos,
torvos, con sus torres de hierro y sus cañones gigantescos y sus torpederos á uno y otro lado, 6 sus mallas &lt;le
hierro tendidas en derredor, para cortar el paso á los tor·
pedos enemigos. Sí, ...... sí, ... ...todo eso estaba allí, pero
pintado en unos enormes tablones que prolongaban la
perspectiva del lago y que remataban la exposíción en
algo así como un mirífico anuncio de circo.
En nuestro paseo tuvimos el gusto de recoger á bordo
al Gobe}rnador de San Luis Potosí, apuesto y campecha·
no como siempre, que, acompañado de algunos amigos y
de los comisarios de la Exposición, visitaba los edificios.
Pronto lo perdimos; una chalupa en qne navegaban al·
gunas elegantes y amables señoras de Atlanta nos abordó y en un santiamen lo hicieron trasbordarse á su b~rquilla, y á fuerza de amabilidades y sonrisas lo retuvieron cautivo, en compañ.ía de un intérprete, hombre muy
acrradable por cierto. Díaz Gutiérrez quiso arrastrarme
cÚnsigo, pero resuelto como estaba tt pou.r ca.us,. á. no
ocuparme en la gente, sino en el país, me resistí y le
dije wtfos.
La iluminación del lago, de los edificios, de los árboles,
fué un espectáculo encantador de veras; todo Sd refleJaba en el agua, que parecía hervir en diamantes y zafirus,
y las notas de las músicas instaladas aqui y allá, convertían aquellas multiplicadas sensacion1::s, _en cierta ine•
fable emoción de placer y melancolía.

•
••

Volvimos en la mañana siguiente, deseá.)Jamos ver el
departamento de Bellas artes. Desde la monumental escalinata que parecía tajada en ,la rbisrba colina con sus
magníficas balaustradas, sus está.tuM de piedra artificial;
desde el pórtico de simili•mármol que la corona, se do·
mina todo el contorno de la exposición¡ mO.cha luz, gran
cielo de día de fiesta aereo, los celajes como velos de tul
transparente y sin color. Detrá.s del p6rtico un vestíbulo;
es el salón de e~cultura. Muy bien. Los dos marinos gigantescoe, eebeltos y arrogantes que llamaron la atención en Chica~o, ahí están, en yeso. Admiramos un bus to de viejo, mmucioso, pero concienzudo y real á maravilla; Ull Falstaff de barro, soberbio de veras, tratado á.
grande1:1 planos, en la manera franca y atrevida de nuestro Jesús Contreras, y guardande en la pasta cocida la
huella cla1a del l!lic y del dedo inodelador.-En derredor
del salón de escultura, los salones de pintura; primorosas acuarelas, dibujos que, vistos de prisa, parecen muy
buenos y algunas espléndidas telas; muchas de estilo
primitivo, pero involuntariamente modernizado y ama·
nerado por ende; en suma el artificial pre-rafaelismo de
la escuela inglesa, que causa la impresión de un arte falso, pero seductor como ninguno.
No sólo los imita:dores del semi-bisantinisme de los primitiv,s están aquí representados, hay también impresionistas; de ellos son estas pequeñ.as telas, sin dibujo y
sin colorido, tratadas por 111edio de un pincel cargado con
todos los colores de la caja, que manchan Pin orden aparente; pero vistas de lejos y en cierto ángulo, hacen esta•
llar ante los ojos un conjunto de objetos que procuran la
sensación misma de la unidad ó hacen creer en ella; esto
no es pintura, es prestidigitación óptica al oleo. ¡Cosa
singular! Ví allí unos paisajes de árboles morados sobre
estanques blancos en que nadaban flores azules, que era
lo más irreal que puede concebirse; aquello parecia un
paisaje de ensueño, pero hacía sofiar. Sin embargo, ha ·
bía pintura de veras, en esa improvisada pinacoteca. Un
bautizo de San Juan de Faircbild pasmoso de relieve y
de verdad, aunque de colorido convencional;estonosparece al menos á los que estamos acostumbrados á una luz
muy cálida, pero menos matizad.ora que la de las regiones
frías v húmedas. Una danza de nifiosde Mad. DénvoutBretou. pintada (corno todo lo de esta bija de un gran ar
tista) con la intención de traducir la realidad y no de
parafrasearla; aquellas cabecitas de oro y rosa en relación
con el tono verde del prado, producen un efecto sabroso
de plenitud, de vida y de verdad. U na gran tela firmada
¡oh! ¡extrañeza! Madeleine Lemaire; ignoraba que la in•
comparable acuarelieta de L'abbé Co,,~tantin pintara al
aceite c-on tanto brío. Aunque bien visto, el cuadro resul ·
ta por la suave trasparencia de las tintas, algo así oomo
una tela pintada al oleo. con procedimientos de acuarela.
Es nna Ofelia, en escorzo, con la cabeza en el primer
plano y en el último los desnudos pies de campesina fia•
ca, que viene Tesbalando en su marco de yerbas locas
4

�EL MUNDO

DOMINGO 7 DE MARZO DE 18g7

y de flores multicolores, por una corriente d.i!ifana y negra, el rfo de la muerte. La impresión total es embargadora; intensa la sinfonla del colorido, aunque compue1::ta.
con pocas notas de la. gama cromática, pero esas notas r~corre n todos los tonos, desde el alto hasta el Velado y sordo; y aunque la tonalidad es azulosa, no resulta fría; la
muerta vive. ¿Pero es de Lemaireel cuadro? Muchos bobos, yo de ellos, contemplan largamente· un cuadro de
Checa: [',,a "Mau1na11uia. Nosécuantasobjeciones pueden
haceroe al colorido, al dibujo, á la arqueología &amp;el compositor, aunque ya hoy puede restaurarse sin un sólo
anacronismo una galera y un ciréo romano, desde la estola de las vei!tales hasta las acróstolas de los barcos en lucha sobre el improvisado lago. Lo que sé es que toda
aquella masa enormesti movía, Insolas, las velas, los combatieotes feroces, los espectadores más feroces que los
combatientes, todo, pero todo como presa de un vértigo
convulsivo. t-,o!o el tmpuatrn- está inmovil, impasible,
inconmovible como una institución, fastidiado como un
dios. lTn hallazgo este contraste.
-Se nos va el tiempo, apenas tenemos el neces'U'Íu para lh•gar al hotel, tomar algo y marchar.
-Pero hay mucho que ver aquí todavía .......
- Bueno, pues nos alcanzar:ts en .\'ueva York.-Partí.

DAMAS

LA CUESTION CRETENSE.

: En _eetos momentos, el mundo entero tiene fijos sus
d1lata~os por el aso~bro, e_n la cien vaces gloriosa
y legendana ma~re Grema, y as1ete con doloroso interés
á un drama her01co cuyos actores puede1.1 sucumbir de
un momento á otro bajo la aplastante omnipotencia de
los colosos europeos.
.
La historia de este drama es tan 6Cncilla como conmovedora: Hace runchos anos que un hermoso país de va.
l_i~ntes, )a iela de Creta, cuyo mapa damos en otro lugar,
.gune baJo. el poder a~olutista de los turcos. La tiranía
de la media luna ha sido ahí, tan ominosa é insoporta·
ble á las veces que eee pueblo se ha levantado en armas
-contra sos opresores y entonces las escenas terribles
de asesina~os y matanzas _cometido@ por éetos, ha cla~ado· al c1e_lo._ Las _poten.mas europeas que anhelan hace
tiempo suprmm al 1mpt'rio otomano del mapa de Europa, no tanto para volver por los fueros de la civilizncion
y de la humanidad ultrnjadas1 sino para repartirse fos giro~es de _esa tierr~ vasta y hermosa, cohibidas pvr su política sutil de gabmete y por la misma promiscuidad de
sus deseos, limitáronse entonces á pedir al saltan las reformas que los creten@es legit1mamente pedían y el soltan las prometió y una paz siempre momentan'ea volvió
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::_r:} :::,1

Amaneció: las poblaciones, la9 ciudades, las estaciones
con sus grandes letreros en los salones de espera: wai.lm!J
room for wlute people, se su'c edfan con cierta rapidez. En
los bOsques, en los campos, en las ciudades, tlorecía el
mu.mcio, la flor postrera de la naturaleza americana, profanándolo todo con sus enormes cartelea abigarrados y
-sus letras hechas para ser leídtis :í seis leguas J.e distancia: /lohh, Ca¡¡toria, 1lluü, 1Yulri11,1, be aqm los ejempla1es
más notables de esta flora de cart.ón pint.ido. ¿SerJ. éste
el objeto último de la actividad dee:,te gran pueblo? In. ventar anuncios, poner anuncios, propagar anuncios. Eso
parece: las ciudades, que son aglomeraciones de paloma•
Seriora Julia Schmidtleln de:Bermejillo. (Fotografia Valleto.)
res, ¿titrnenotro objeto que mostrar anuncios en las veot!mas, en les tej,,dos, en las chim~neas? Un amigo mío,
hombre de empresa, agricultor entendido, premiado en
americano, me decía que muy frecuentemente la inven- muy bien, p:&gt;r.:¡ue las chim~nea:i de las casas no humean,
di versas expo3iciones, y benefactor de los pobres. Resición del anuncio precede á la de la co.m anunciada! ¡-Oh! ni hay g¿.nte-eu las avén idas: es domingo.
L0s barcoi llenau él río, 103 coches eléctricos pasan dió en Estados Unidos, en otro tiempo, siendo miembro
tierra del h•.w ib«.'l, bendita seas!
com) crust:tcaos fant.istic,H por las calles; la impresión de nuestra Legación, y en la capital de la Repúbltca, deEntre treinta anuncios de .,..Vutrina y c~t?ria divisa- de la grandeza de ests.ciudad es formidable, los btokx ro• dicó gran parte de sus energías al periodismo y al magismos esfumado. la !Jiiw~t,i, de la cúpula del C.lpitolio de jizos, se extién:ien ha3ta el horizonte y escalan el cielo.
terio.
""asbington 1 en una niebla tan ténue, que p.irecia un Ctlpulas, torres, chimeneas inveros(milmente altas, de
El sefior G0mez Palacio, tiene en la actualidad cuasimple d&lt;!slustramiento del cristal bruñido del cielo. En fá.bries.3 mudas, r¿.m1tes monumentales, puentes de
renta y cuatro afios.
el fondo de una avenida erig(a el ObelUJCo su piramidión fierro por donde quiera, eso es lo que resalta en aquel
El señor Don Cipriano Guerrero, hermano de la inspi•
de granito. Y seguimos. Una ciudad intensamente coló- océano arquite"ctural. Nue-Mo tren corre furiosamente rada poetisa Dolores Guerrero, e" también hombre de valer
. rada, pero enorme; con grandes manchas verdes de árbo• ·media hor.1, · para en otra estación y Filadelfia sigue, si• y de energía, que ha servido á. la políti..:a de Durango en
les aqui. y allí: dos, trest cinco, ochocientos, mil alina- gue, sin t(;rmtno.
varias épocas, mostrando siempre un nf)ble desinterés y
mient.os de casas coloraaas; las manzanas, diré block1J1 de
Salim()s p )r fin; continúa de un lado de otro la pro- teniendo como solo punto de mira el bien de su pahoy en mis, muy estrechas\,como cajas de puros de 30 6 cesión de pJblaciones y cas.i.s; llegamos Jeuey-City: es tria.
40 varas de alto, p.iradas so .re uno de sus lados peque- la misma ciudaride siempre, lo que hemo3 visto en todas
El señor Guerrero nació en 1844, contando por lo misños, y cuajadas de ventanas de arriba abajo, con sendas partes.
mo en la act.ualidad cincuenta y dos años.
persi¡¡,nas verdes. U nas cuantas puertas de campanarios,
.TomarooS' el.far_l¡, bogamos en dirección de un hacinaAmbos caballeros son muy apreciados de la sociedad
por entre los tejados¡ eso es Baltimore. Hasta luego.
miento indefinido, que llega basta donde llega la vista,
de Dnrango que ha sabido aquilatar sus relevantes mé·
He aquí las selvas de Pcmsilvania; hijas ó nietas de con~trucciones que manchan el cielo puro; todo eso rit.os.
de las que encontró el gran cuákero Guillermo Peno. acaba delante de nó:mtros en una punta; á ella nos vaSon magníficas; aqui la lucha entre el bosque y el ·mos acercando. LQ que nos fija é h1pnotiza, es una cúpuOTRO PAGO DE$ 10,000 DE "LA MUTUA,.
campo cultivado ha terminado por una transacción. la de de cobre dorado. muy alta ¿qué es esto, un templo,
Los árboles, dorados ya por los primeros besos gla• una torre? Es la. cúpula de la caqa del JVorlr.t, roe dijo el
EN TAPACHULA.
ciales de la estación, empiezan á no ser verdes, son amigo que nos había recibido. Y elj,rry atracó en NueRecibí de ciThe Mutual Life Insurance Company of
rojoij y amarillos1 parecen flores inmensas. Un pue- · va York.
,
New York la suma de {$10.00000) diez mil pesos plata
blito pintorescamente desbarrancado allí enfrente de
Jc~To Srn1uu.
del cui"io mexicano én pago total de cuantos derechos se
las riberas del Susquehanna; más allá, á. la dereMarzo de 1897.
derivan de la póliza núm. 566,701 bajo la cual y á. mi facha, las playas de la bahía del llm•re de Gru.cia, lleno de
vor estuvo asegurado mi finado esposo D. Agustín Escogracia, es cierto. Pasamos el rio: debajo de nosotros los
bar. y para la debida constancia, en mi car.í.cter de bevaporcitos surcaban lentos y airosos. Más allá, \\'ehnCANDIDATOS Al GOBIERNO DE DURANGO
neficiara nombrada en la póliza, extiendo el presente reington, una ciudad fiibrica; después Cbester, y desde
cibo en la misma póliza que devuelvo á laCompafiía para
aquí laa lineas férreas, admirableruente construidas, se
multiplican y coll\·ergen hacia una formidable esv.lanaE notro lugar publicamos Jos retratos de los Sef\ores Don s11 rancelación en Tapachula á 15 de Febrero de 1897.C,1ruu11 H,. de Escobar.
da literalmente pavimentada de vías fé rreas, .A..rnba de Francisco Gomez Palacio y Dm Cipriano Guerr~ro, per•
noaotTos pasan otros trenes como sobre teclados de gi- sonalidades ambas muy prePti_g.iadas, á quienes la. opiLuis G. )layen, E~cribano público del Estado Libre y
gantescos pianos; el aliento de las chimeneas, los pitazos, nión pública señala como candidatos al gobierno del EsSobdrano de Chiapas, certLfico que fué puesta en mi pre•
el campaneo incesant.e, forman en nuestro sensorio una tado de Durango.
especie de telón de fondo obscmo, tramado de acero y de
El Seflor Palacio, es hijo de Don Francisco del mismo sencia la firma de la señora Dofla Carmen E. de Escobar,
humo. A.bajo de nosotros hay otra estación mayor y más apellido, Benemérito del Est.ado y que desempefió altos por ella misma.
Tapachula, Febrero 15 de mil ochocientos noventa y
cruzada de líneas férreas! que la que atravesamos.¡ á su puestos en el país. Ha prestado el valioso auxilio de su
nivel se extienden las ca les sin fin de Filadelfia; ae ven. cooperación á la marcha administrativa del Estado¡ es siete.-Luia G. Mayen.

l

165

generoso, estaba que las potencias europeas pondrían nn
veto á Jas iniquidades de los turcos y admitirían la anex•
ción siquiera fuese provisoria de Creta á Grecia¡ pero las
potencias europeas piensan de otra suerte. Ante la cuestib11
capital de su.inestable equilibrio, nada vale Ja agonía de
un pueblo. Ay del que tome la inicia.ti va para desmembrar
á Turquía: el oso rm,.o, el jabalí germano1 Leviatan y el gn•
llo galo, se contemplan y callan. Impedir la acción iuopinada de Grecia era el sólo camino posible y Europa para no perder un problemático pedazo de tierrá. nefanda
en Torstuía, para no dar un choque al edificio de s11 política dificil, hizo camm común con los turcos..... .
Sus buques de guerra arra@arán á Candia y á Canea y
reducirán acasoá pol,·o, la trunca maravilla del Partenon.
Grecia que es el arte, la inteligencia; Grecia que es en estos momentos la humanidad; perecerá acaso, y el rny
Jorge como un nuevo Temírtocles irá á. pedir hospitali
dad á un enemigo lejano, después de haber asistido heroicamente á la agonía de su reino y á la ruina de rn
casa.
Tal sucederá si la decisión inapelable de lae potencias
no varía · mas entretanto, ¡qué sublime tragedia la que Ee
desarrol 1a en las playas doradas, donde habitaron los
dioses y ee hicieron marmol! y cómo levanta ras simpa•
tías del_unive~o, ese hombre que ha dicho á la orgullosa ommpotenc1a europea:

La Heroicidad del debil.

A pique estuvimos de perder el tren, unos entramo~

en unos wagones, en otros los demás¡ nos reunimos pur
fin y partimos hacia la Carolina meridional dejando :í.
Atlanta, la puerta del S,,r, comu la llaman los georgianos.
Con devoradora velocidad ealváb.imos una en pos de otm
las ~linas erizadas de espléndidos bosques de coníferas
que forman aquí las ondulaciones más bajas de los Apalaches y me dormi narcotizado.peramkn sUc11tire lu'M'. Al
despertar poco después, escuchando el ruido de los trenes
que pasaban y pasaban como visiones espectrales de reptiles antediln\'ianos. El rumor de las campanas de las máquinas, llegaba vertiginosa,nente· tocando un doble frenético y en el instante se perdía en un grito trtígico como
si se lo tragara un rezumadero del viento. Aquella rica CO·
marca que alumbraba Ja luna:
eRe nenvf,tr de pluta
t tt el lago de la noche,
había sido testigo de la postrera lucha, de la suprema,
en la guerra de Sece,1;ión. Aquí se babia preparado el dPseulace del drama¡ aquí Sherman después de haber traldo su
ejército desde el valle del Mississipí á. Atlanta por el ca.·
mino de fierro que él mismo const.rufa, había efectuado
• En marcha napoleónica hasta Saranah en la costa del
' Atllmtico y había subido deshaciendo canlinos é incen•
diando poblaciones, para impedirá los separatistas 1ehacerse, basta Richmond, en donde Grant tenía acorralado
al general Lee, como una jauría á un león: llegado Sher·
man, el león tuvo que rendirse. Aquí se jugó en esta formidable campaña el destino de la República americana
y del imperio mexicano. 1,Señores, decía Maximiliano ú
tres 6 cuatro de sus Cone:ejeros de Estado, con el parte de
la toma de Richmond en la mano, el imperio está ven&lt;::ido.»

t EL MUNDO

MEXICANAS

Príncipe Nicolás.

á. loa ánimos después de las t-remendas convulsiones de guerras sin cuartel.
Pero las reformas no vinieron nunca cual
se esperaban y si fueron en auge siempre las
tropelías de los turcos1 hasta hacer imposible la situación de la vejada isla. Esta tornó
á. levantarse en armas enarbolando la bandera de la libertad, y las escenas de terror,
imperan de nuevo en el sangriento campo
donde no sólo se veD.tila la cuestión de nacionalidad. y de autonomía, sino que luchan
á muerte, sm tregua y ain cuartel dos credos religiosos: el .I!;vangelio yel Korá.n, Ctis•
'to _y Mahoma.
Escalaron los insurrectos cretenses sns al•
tas montañas, coronaron sus profundos desfiladeros; sus mujeres y sus hijas desbandaron ·por todas partes, huyendo del al•
fanje sarraceno, deE!piadado y cobarde y no
hubo región del país donde no llamease la
lumbre del vivac, ni recóndita guarida donde no se ocultase uoa familia pere:eguida ó
acechase al enemigo un patriota resuelto.
?ero ¡ay! los insurgentes, los vejados1 los
justos oontendientes del derecho son pocos
ante la formidable avalancha musl1mica
que pasa como las antiguas tropas de elefantea cartagineses, dejando en su camino
arroyos de 11angre y mierubros palpitantes.
Los creten1es, que proclamaban su
anexión á Grecia como único medio de salvación, sucumbían sin remedio, ante la
cautelo1:1a impasibilidad del oso ruso 1 cuya
zarpada poderosa bastaría áaniquilar la.Su·
blimePuerta, ante el Leviatan inglés, sefl.or
de los mares, 11.nte el jabalí alemán de poderosos colmillos y ante el gallo de Galia
de recios espolones ......... .
En tan angustiosas circunstancias dejóse
oir una voz, y ee&amp;. voz no era la del joven
Czar omuipotente, no era la del Kaiser gimnasta y guerrero, ni la cascada de Lord t-:aliabury, ni tampoco Jaque ha cantado Ja
l\laniellesa en las callea de París. Era la
voz de un rey pequeño, humilde y pobre,
que ha poco hacía resurgir el explendor de
las olimpiadas gloriosas en el standium prestigit: do donde sucumbió el guerrero del\Iara•
ton. Bete rey no tiene más que dos millones de ,•aE=alloe y tres hijos heroiCOSj no
posee flotas poderosas ni ejércitos innumeros; pero debil y toda su voz llena de reproches se oyó en el Continente porque h~·

blabaen nombre del derecho y en nombre de la humanidad.
Puesto que un pueblo de heroes sucumbía ante la faz
inconmov1bl~ de la Europa "ivilizada, y puesto que esa
Europa ommpotente, como las vestales senudas inclinaba el dedo ...... permitiendo á. los victimarios musulmanes rematar su obra odiosa, él, el pequen.o, el debil saldría. á. la defensa del ,oprimido.........
'
Y Grecia movilizó sus tropas, alistó su flotilla de torpederos que puso á. las órdenes del príncipe Jorge, y est!ecbando en fraternal abrazo á su hermana opresa, sahó con ella á. la mitad del camino y gritó al muaulman
carnicero y á. la Europa formidable .
¡ Pasa 8i puedes.'
Ro el criterio popular llevado siempre de lo noble. y

Duque de Espart..

-Yo soy más grande que tú, porque
soy noble y buenoT

•••

El Príncipe Jor¡:c.

La familia real de Grecia hacia la que el
mundo enterovuelveahora sus miradas no
es una de las viejas dinastías de Euro~ El
re_y _Jorge I nacido en Copenbague el 24 d(,
Diciembre de 1845, hijo de Christian IX.
rey de Dinamarca, tenía dieciocho afiot
cuando fué llamado, por el voto de la Aaam.
blea Nacional griega, á ocupar el trono dt•
los belenos1 en virtud del protocolo firmad&lt;,
el 5 de Junio en Londres, por las tres gran
des potencias protectoras: Francia, Inglate
rra y RtJ.sia. El 27 de Junio, era declarad.1,
Mayor por la Asamblea Nacional, y comenzó á reinar el 30 de Octubre de 1863.
Había servido antes de su advenimiento
al trono, en eJ regimiento de infanteríaJru.
sa del Neva, del cual es ahora coronel· du
rante eu estancia en San Petersburg~, S&lt;·
e_n amor6 de _la gran duquesa 01~ Constan
tmona, nacida en 1851, y. con la. cual ee casó en 1869EI príncipe here tero nacido de estematri•
monio el 21 de Julio de 18ü8, lleva el nombre y el título de Constantino,duque de JIA3
parta; se casó en Atenas, el 27 de Octubre
d~ 1889, con la pr~nceea Sofía de Prusia, 11actda el 1-1 de JuDJo de 1870 y católica gdega desde el 2 de Mayo de 1891.
De este nacimiento nació el priocipt" Jor
ge (1 O Julio de 1800) en el castillo de Dee,-Jia, cerca de Atenas, propiedad que habite.
actualmente el P.rincipe heredero.
. El segundo hijo del rey de Grecia, príncil&gt;E: Jorge, nacido en Córfú, en 18U9, t s
cap1tá.n de navío en la marina helénica· eu
hermano menor, príncipe Nicolas, n~cido en A:-tenas en 187_2, llev.a en el ejército
las f!1nc1ones de capitán de artillería. La
partida del príncipe Jorge para Creta le ha
da~o de la noche á. la mafiana u■a p&lt;)pular1dad muy grande en su país y diríamos
una celebridad casi universal. '
_H~ aqui la silueta que traza él de un pe•
n6d.1_co europeo:
1
• T1ene veintisiete aHos y es uno
de los
má.s hermosos hombres de la Hélade como l_os guerrerüs antiguos esculpido; en
los fr1sosdel Parthenon.
Grande, sólido, ejercitado en todos los
sports, acaso también en 1¡1, palestra, est.i

�DOMINGO 14 DE MARZO DE 189T

EL MUNDO

166

DOMINGO 14 DE MARZO DE

,11.0~

Fl. MUNnO

escuad_ras, siguiendo ~ 1-lidra.
y al Mi K adi en su camrno hacia el Sur y operando un nuevo
d€sembarque sea cerca tl.e•
Sphakia, sea en loa alrededores de Se1ino-Kasteli, sitiado,
ya por los cretenses.

dotado de una fuerza:'maravillosa, y los súbiitos de su padre
le llaman con admiración alhle·
ticos.prinkys (el prfncipe atléti•
co. ) No lleva barba para mayor
semejanza con los antiguos; es
robio, de grandes ojos azules
y frecuentemente á su paso
por las calles de Atenas, aparecen discretamente hermosos
ojos negros en las ventanas semi-cerradas.
Marino de corazón, ha seguido los cursos de 1a escuela naval y ha obtenido regularmente sus grados, aunque con rapiqez. Es capitán de fragata,
comandando la primera división de la defenE!a móvil.
El príncipe beredero de Grecia, duque de Esparta, ( el
Dioda(]W!, como ee dice ahí) es
muy amado, muy apreciado
por sus sólidas cualidades; el

actnal de la escena. Los sucesos en que enreda sUBargumentos Sardou, son una imitación exacta de la forma
que los sucesos aná logos siguen en la realidad; pero ~ta
semejanza es sólo en lo superficial, en lo más somero P.e
la forma: la verdad de estas ficciones dram~í.ticas no está
más que en el modo de las apariencias, y aún falta mucho
para que el interés que sólo puede nacer ante la contemplación de la vida humana ·representada, se produza en el ·
público, cansado ya del hermoso juego de las tablas, donde sólo se ofrece al espectador una convencional trabazón
de sucesos que, por artística combinación de fingidascua·
lidades, produce en breve cu!l,dro ·una especie de microcosmos, :representativa de mucha más vida y realidad de
las que cabrían naturalmente en tan estrechos iímites de
espacio y tiempo, si todo aquello sucediera en el mundo
real. Si eEto se nota en el teatro de Sardou, que, en lo
que se refiere á la verosimilidad del movimiento escénico
y de las fonnas de la acción, es quizá el. que más se acerca á las exigencias de la realidad, ¿qué diremos de los demás autores que, dando una importancia, ó exclusiva 6
predominante, á los distintos elementos del drama, ora
al carácter, ora á la elección moral ó la tésis filosófica
y jurídica, tienen tan eecaso esmero al inventar la trama
de su fábula 1 y menos aún al darle la vida, la forma dra•
mática? Dumás, por ejemplo, es hoy el gran lJ).flestro de
cuantos entienden que el teatro puede Ser escuela de tras·
cendentales filosofías. palenque, como el Agora ó el Foro, de cuestiones de Derecho civil ó Economía política.
Para Dumás el argumento es un pretexto para la tesis;
cualquier ocasión, cualquier hora, cualquier sitio le sirven para hacer hablará sus personajes del a,sunto que él
tenía entre ceja y ceja. Cada personaje, por ajeno que su
carácter propio sea á. todo discureo de probanza, va ex•
poniendo algo de lo que el autor piensa acerca del punto
de debat,e que traía preocupado á París por aquel enton·
cee: sea el divorcio, la situación eocial de la mujer extraviada, 6..... .la cuestión de Oriente. Nifios, ancianos, menestrales, pordioseros, cómicos 6 potentados, todo el mundo tiene en los dramas de Dumas algo que decir á la rnciedad para que no sé olvidA: y al efecto, se lo dice siempre con ingeniosa frase, en que la paradoja, la antítesiF!,
la hipérbole 6 el popular retruécano sirven para dorar la
píldora que ha de tragar el respetable público, representante de la sociedad entera cerca de Alejaodro Dumás.
Esta censura que escribió Zola en otros términos, es
justa; y así, el teatro de Dumas se acerca á la .""epresentación de la realidad aún menos que el de Sardou. Los
caracteres, las relaciones de éstos y los móviles porque
obran, están mejor estudiados, con más verdad y máa
profundamente, en el teatro de Dumas que en el de Sardou; pero ese teatro, como tal, como imitación de la vida en forma dramática representable, es más falso que el
de Sardou y más que PI de Scribe: lo convencional entra
por más, la abstracción se proclama, ó tácticamente se reconoce ser legítimo resorte del dramaturgo; el_ artificio
de la acción es más transparente, la ilusión menor, y todo esto hace que ante obras de este género, el público se
crea enfrente de un mundo aparte, que no es el suyo, que
tiene leyes especiales de tiempo, espacio y combinación
de sucesos: leyes que es preciso conocer de antemano pa•
rano pasmarse al ver tanto prodigio de casos fortuítos
que desempeñan providencial destino, y para poder interesarse con la suerte de aquellos comediantes disfrazados de personajes que en realidad no existea en ningu.na
parte. No, no existen, porque conocemos á runchos que
tienen aquel carácter, que obrarían así en tal caso, pero
que se diferencian de todo lo demás, porque éstos son
hombres y aquéllos son personajes de Alejandro Dumás;·
es difícil verlos y no acordarse de la primera página del
drama, que dice: «Personajes ...... Actares (fl.tP han creado

-11,t0a11-

Refraccione8 extraordinarias.
Conocidas con el n~mbre
de Hada Mor&amp;ana.
[l'ta se-=nuesiro grabado.]

M. Forel, el sabio profesor de

Laueanna, ha llamado la atención sobre las diferentes re•
fracciones que se rproducen en
la Puperficie de los Iag:os, y una
de las más extraordinarias de-las cuales, observada desde hace mucho tiempo en el estrecho de Mesina, es conocida.
con el nombre de Hada Mor-

príncipe Jorge es quizá,má.s ·po-

gana.

{)Ular, por sus ímpetus,su buen
humor y su vida externa.u

Está, de una. manera p:eneral, caracterizada por el hecho de que los objetcis situados sobre la ribera opuesta
del lago, parecen siJ;1gularmente estirados en el sentido vertical¡ las rocas, los muros, lascasas, parecen transformadas
en• inmensas construcciones,
de las cuales los itali-anos han
hecho los palacios del Hada·

*

A. las notas* *que damos en
otra parte sobre la insurrección cretense, y á los grabados
de Creta y de Canea, punto de
concf'ntración de las íuerzas
navales y militares puestas en
movimiento, nos. parece útil
flñadir una carta para recordar
Mm'gano.
•
:í nuestros lectores la situación
Los Hada Morgana son1 un fep:eografica y la configur;ición.
nómeno extremadamente inde esa isla.
estable y que no dura, en gene•
Los griegos que hasta aqnf
ral, más que unos cuantos mi~
obedeciendo las sugestiones de
nutos.
Europa, habían prestado á. sus
Cuando cesa, el objeto, cucompatriotas de Creta socorros
yas dimensiones verticales espuramente oficiosos, han entaban tanagrandadas, tomafre•
viado oficialmente dos acorazacuentemente proporciones exdos, el Hidra·y el Psara, seis
tremadamente reducidas. Cotorpederos, una corbeta y cuamo M. Forel lo ha comprobatro trasportes, de los cuales el
do, los Hada Morgana no ocuMi Kadi ha llegado el último á
-pan más que .un segmento-li, las aguas cretenses. Han desmitado y perpetuamente varia-embarcado en la bahía de Koble del horizonte; inuy cerca de
lvmbari y desde el convento de
ello a •Be producen frecuenteGonia, el coronel Yassos ha de
mente refracciones de un orden
cretado en nombre de rey de
completamente diferente. Y&lt;&gt;
Jí)s helenos, la ocupación de la
no los he observado en el lago•
isla, especificando que «proLéman sino en tiempos tranmetía proteger la vida, el hoquilos y cuando la temperatunor y los bienes de todos los
ra del aire es notablemente
habitantes de la isla sin distinmás caliente que la del lago;.
ción de religión.»
marzo, abril y mayo son los;
Francia, Rusia. Inglaterra,
meses en que tales fenómenos
Italia, y Austria Hungría, disson más bellos. Reproducimos
ponen en las proximid'ades de
en el grabado adjunto una foCanea de nueve acorazados,
1,0grafía que fué hecha por los
diez crac.eros y tres torpederos~
Sefinres Picard de la Cllauxssin contar con los refuerzos
de-fonds, á fines de 1890, y que(tUe están enviando.
nos muestra un efecto de miraLa cuestión cretense,-lnsurgentes de Creta haciendo fuego á una columna turcaL~s montañas.
Los periódicos europeos di·
--_..
Je obtenido con una barca socen · que aun cuando se senEl resto de la isla escapa á su acción y el bloqueo total bre el lago Leman. Se notará la desproporción de la8'
tiría uno tentado á creer que el proceder de los griegos
es una locura, quien así pensara.. no conocería la auda· es imposible. Asf, de una parte es probable que los in- velas del verdadero buque y de su imagen. Cuando se tocia prudente de ese pueblo. Todo lo que pueden hacer surgentes tomarán sucesivamente las plazas importantes mó la fotografía, el cielo estaba un poco nublado.
M:uchos eabios, entre los cuales citaré á Humboldt,
las potencias es ocupar las ciudades de la costa _Septen- y arrojarán de eJ-las á las guarniciones turcas. En cuanto
Woltmsnn, Charles, Dufour, han hablado de los Fataa
á la flota griega, bien podría evitar un conflicto con las
-trional, 6 sea la Canea, Retimo, Candfa y Sitio.

estos papeles.u

LEOPOLDO AJ.AS (Clarín.)

La cuestión cretense.-lnsurgentes encendiendo señales en los montes.

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K.lometre~

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Mapa de la Jala de Creta.

Morgana; -pero hasta el presente no se ha dado, que yo
eepa, explicación satisfactoria, porque en el caso en que
el aire ee más caliente que el agua del lago, observamos,
ya loe Hada ;Morgana, ya, y esto es lo más frecuente, el
miraje conocido con el nombre de míraje sobre agua jr'la
y que ha sido muy bien estudiado por Bravais, en este último miraje los objetivos apartados tienen eus dimensiones verticales reducidas. Parece singular que lae mismas
condiciones térmicas pueüan dar nacimiento á dos mirajes diametralmente opueát.os. He aquí cómo creo poder
explicar eeta anomalía aparente.
Observando muchas veces loe Hada Morgauacon una luneta poderoea, he testificado que, como en realidad, los
objetos no ee agrandan eino que se producen muchas imá·
gene~ superpuestas del mismo objeto? que son ya directas,
ya enrevesadas. He contado hasta cmco, como esas imá.genes están en general, muy aproximadas, y aún á veces
tocándoee unas á las o\ras, es muy dificil separarlas á la
simple vieta y producen la ilusión de un objeto agrandado. Algunas veces una parte solamente del objeto, da nacimiento á imágenes múltiples. Aef, yo be vjsto frecuen·
temente barcas con dos espolones: las velas no presentaban nada de extraordinario; algunos instantes después
no quedaba más que un espolón y las velas parecían gigantescas.
Parece resultar de estas observaciones que los Hnda
Morgana no son mas que un miraje de imágenes múltiples.
El análisis metálico puede por lo demus dar cuenta de
los hecho!! observados.
En su noticia sobre el miraje, Bre.vais demuestra laposibilidad de tres \mágen~, enel caso enque~U:Ba--cap&amp;d&amp;
aire caliente vaya á superponerse más ó menos bruscamente á una capa de aire frío y cuando la calma subsecuente de la atmósfera permite á esas dos capas subsistir
algún tiempo en su estado.» Pero eeas son precisamente
las condiciones que se llenan durante la aparición de laa
HadaMorqana, puesto que, como lo he dicho más arriba,
es necesario para que el fenómeno se produzca, que el aire

esté muy tranquilo y notablemente más caliente ~que el
agua. Esta existencia de tres imágenes no es más que UD
caso particularmente simple de las Hada Morgana. Yo he
ensayado explicar el análisis, la producción de cinco imágenes que yo he observado, pero me he detenido por la
complicación de los cálculos.
Bravais muestra también, cómo, en el caso de tres imá~enes, ciertas pQ.rtes solamente de UD objeto, dan lugar á
imágenes múltiples: este fenómeno se-produce igualmente, como se ha visto.
Por último, si se reflexiona que dos capas de aire de
densidades muy diferentes no pueden permanecer largo
tiempo superpuestas, la una á la otra sin mezclarse, se
dará. uno fácilmente cuenta de la instabilidad del fenómeno y se comprenderá por qué los Hada Mvrgana y el
miraje sobre agua fria pueden sucederse tan rápidamente
en la misma región del lago.

PAGINAS DE; AR.TE;
EL TEATRO FRANCES CONTEMPORANEO

SARDOU Y DUMAS

Hay un teatro contemporáneo, el francés, que algo tiene de lo que el nuevo drama necesita; pero que por vicio
inveterado y de herencia en todos los teatros latinos, no
puede, si continúa con los dogmas de su tradición, llegar
á las condiciones necesarias de una obra dramática digna
del tiempo.
En las obras de Sardo u y de Dumá s; se ve la vida

Una barca sobre el lago Léman.-Efecto de espe•
jismo.

�EL MUNDO

pOMINGO ,4 • Ol MAltZO OE •&amp;91

r

DD■ l ■GO

,4 Dt MARZO Dt 111117

BL MUNDO

&amp;n la fuente.

�DO■ l■N

, DOMINGO 14 DE MARZO DE 189?

BL MUNDO

170

in,•eroeimilee y ·decreY.do que einC1lea1a cocodrilos eeco
gfdos entre loe más sensibles del Nilo, airJesen s~ fune ...
ralee y llon.aen en cadencia; un prfnet~ de Hungría
acababa, por despecho de ser rehUBad.01 de ccal'l8 con
une; bailarina cuya reputación no era menoa ligen que,
lae guas azul~ y I088daa que flotaban alrededor de ID
cuerpo; por úlmno, doe condes y algunOR viscondee, aetevaronee, nueve chambelanes y cienM&gt; diez y ocho enudianlel ( de derecho, medicina y_ aón de &amp;eologla) oe morían de amor por ella Bin remedio. 1A Bella ~m'iauecia
impaaible ~ d o 4 ID prlncipe encan'8dor, y el viejo rey conlmuaba ganando á an cbambelan •-nnade
aln experimentar la menor oorpreea de eu vena inago'.
lable.

..

•**

la pnnoesa tenla el Mbilo, en laa lardee de enio. de ¡,aeearae en el parque del t..Wlo. Bajo el cielo claro y hor-mlgneante de eolrella•, eradelicioao relardane ul oen,a
de loa parlerrell y de loa ,,bolea.
Y be aquí qne uDa noche, en hmo que lllOOrrfa la ca·
lle principal an llnamen'8 81llll'8Dllda que oo llé eicuchaba piada algnnL vló levan- an'8 ella 1111111101Dbn pisada y luerle.
-Qoi~n eolá ahl'I exclamó L4 B,11111, qalfn e,ü abl?&gt;
. Pero ninguna vos reepondló, la bermooa prinaelll, ein$16 B01amen'8 doo bnzoo vellndoa y potenlel al rededOI
Je en cuello. ·
.Oh! Dioo mio-murmuró; aoy m'!'!""I B, una bealalo
Era en efecto una enorme beatia, de piel -eedoa 1:aaa.... &amp;lrecbaba á la princeoa Bin hllcerle dalló, mente.
•Acaao eo una boMia eDamonda de mí• 'D81116 ¡.,..
dialamenle la pñ noeoa. Y
oe -u:,mquilfs6.
Eo$a ideo en al nada lenla de lllamla, paell!&gt; que Lfli.:.
Batia, deepoéade habAroolooado nnap,1111 ~
'8 aobre kle lahloo de la pri-lemann
-1&amp;1 palabrae llenaa de ..nlido. •Yo ll9rteneJ9o al""animal; no lo probaré pero 101 hombreo 7 todlll!lolll ralillM dipoe de fe oa lo aaegtl?&amp;ñ'!, y
me A!""la, porque yo oa "'I'º como 6ingml
ea

1,,.

T..?::.-

am6Jamú.•
la vos era melodloaa, la Plla--,erftun,-la 7 ~

ye,.'

onrioaa, en lugar de oenfü el maigo brmal
ella el !ria delioaclo. Pero LJ Bella no 11e ~ en
delalle¡ ~DO que oe ain,i6 mi,y_
\ia lan ni nata I formidable hubiera
ID
111 hermooura. bula el JM!n'8 de Ir, e ~
4_ hacerle en ~rmlnoa eipblklaloo, 111111 deá1I tffn ,,...
monada.

• I&amp;

t:he~~.:,;=

14 H

JU. IID!IDO

IIAII&amp; 11&amp; ~

-

alguna .... copiaroe•no babéia vialO,
. como enceale lompo,
en la pupila de una jo,en virgen .
que ea de ..,. padree y 1111 hogar e ~ ?

l
A11' en la AuYemla, oaal oculta enk'e tao nubeo, habla
una chOBa babllada por una mujer y un nlllo de clnoo
alloe.

Rioardd oe llamaba el llillo 7 :'lbrla m mad!e.
.
AmbOB oanofan de lo máo .....-rio; -1-n tao no•
obee abrazado• a!11_11t&amp;loaamen'8: &amp;l frío era lnlenoo 7 no
'8nfaa oon qué ahripqe; '8Dlan hambre r lat fallaba ua
mlaarable ~ de pan, ,
la madN .......,. meclend&lt;&gt; al hijo;
oanlaba oon
TOS doloriaa; ID caldo era UD himno fa.oerario; Ull ¡ayl
ilel alma; Hlenaado por el bambra, el nlllo
ceMlia el canio de la maire; lae &amp;lnlebtao lo
-:ool'flan tocl,,, '/ oa!a 1t. nleft y aullaba el lobo en 811
-madrlguen,.
.
l'u6 eUlempo: la mama. oe lnolluba 1-jo el peao de
· loa 'f el nlllo cftlOfa á eu llldo, como crece la verde
rama ja•lo al oaroomido
lUeízd&lt;&gt; '8nia 111111 lllarmola á la que bab!a enaellado
mil lliaClu 7 11ue ballt.ndo al 16n de-piado orpniJlq, léeprnporol!laaba el a,llleBIO, •
. J.A mildm 111 8.n m11rl6 t el nillo al aolo cogió 811
~ '/ IU IDakatmnlO 1 abandon6 la oaballL
-Yllp,lldo llf)r 1\111 lllOúallali hacía ballar 4 811
711. . .olo UepDa lt. noebe 110 '8Dla m4a leoho
ni m la oarlclauú arrwlo, que el
. - , .:' - '
1tlrqirdelaellerao á lolejoe.

pan&gt;

le

uonco.

e

!!!l~¿,!t'!:

ll.

üinlrDo,
l::t!•Mo
-. i.. ~ nnbea•
~

• ,;e-: batfa 11,ll &amp;fo IDlenoo;

JI~• la ~ 111 rfclda ma-

~• rc:iolpi:.,...,. ~
!In, qae dejaba
« !~ kll lilllmóe._ vlbraa en la

_,¡¡.,...

............, ....,_,.do,
nadie •ifa' el lafalla.,. bambre, tenla
Y oon - n o ~ ~ ua:que dalla, l a ~ -.

,_

t,¡alen'ldc,a aólodad.

¡ilérnaa 7 oay6

n -

¡ ¡anri6a.

....~o,¡-+•········.......................

Y-'°•en"'""'""•""

Si '911881n alma ha podido
an'8lo pu-,,
aenUdo babd tambiéa goce Inefable
á1 no haber periorbado
la oahna de la !neme o,iolalina •
áqnéhrinaabaam~
la aeln OOD &amp;IDO?, ni la pu dÓloe
del corao6n laoamo
de la lnooan'8 joYen, de IDO padra■
O'l"llo noble y de 811 h&lt;&gt;PII encanto!

;.rban como 4 inlrnlo viellanle de

)Jabla111111no 111111~ qne era hermooa como el

4fa;eraUDniábermooaqneeldla, porqueeeleúl\imono
ele caando en cuao4o, de levan- grie
1'_1Rlviolo,_en""'° que la pñD088&amp; oe levanlaba siempre

"'Cptbe

~,-ie.
Ella JWh&gt;ówai.mfa

-.~lle

p o r ~ ' an 'fiejorey,muy perepil&gt;aba.toilu 8118 . - e n ·jugar pokar oon
118-iietan' elle 6111mo no ncilaba en portier • - . - lle cioda oinoo; 111 ee que el viejo rey enoonlraba,
al pobr el dl'l81ildo"de eae Jaegoe y al cbambelao
,1muiQtrl$M!de 8118 fanclonailoe.
B1 lt. pnD088&amp; oe hubiera Gallo , BU real padre para g:ne
~ en médúe8ol6n, babrfa llevado elgrap chúcO;
-111111pr!nceanomenoeaneadaqae bormooaymuy
i tiempo, IOm6 el IIBltiio de dlriglne por 11 milma, ro·
clé6le ele ......,..,1.e loe 1114' U - aprendi6eldibQ\O,
plm6 en pottelana, ejecm6 n i - brillamee y oe con,nr¡¡c, en nn,..... de la •ocali-i6n.
Oaando hubo lllqalrldo $ocl¡ie 1M perfeccioneo, locluai •
....._1Jtm6 '- 111 padli, '1 le babl6 en eo1e 1....,..¡e,
hermooaoomo el ella,- eo cooa.oon..,nlda; '8n·
1111 7D aola mú """lldadee 4"" IOdu tao mocbachu del
reÍÍIO ¡ . - Qa6 ~ bilcar de. ml?•
~ I l'l!lll&lt;liidl6 dllUllidomenle el viejo 1ey.
-Ah! eao eo $oda lo ln'8rean'8 que '8néia quo propynaunet
~I
'-'llell.rilll, I R ~ Oonquo _,,.., eb? y sin ras6nl P!Rll"" no Nn6ia la menor razón para caaarme. Reeponded......
.
-Tengo 111111 ru6n u:celen'8 y eo _ , He llegado ,
kle - • 7 alloe. Tú \ieneo vein'8; eoMi• en la
• edad en que lle tao majeree; yo, _,y en la edad
en qoe nno tao deja; no qalero dejarle 101&amp; y abandonada
• •u eale 11111ndo, e n - que me lamo á conocer el °'ro.
Ene doncella, eree nóbil; no fallan por ahl prlnoipeo he•
n,clerQo; eerú reina; eao 1ormará parle de ,u carrora, y
• no pc,dria rehDBUlo.
·
· ~ n peidón . . - , m e ~ eer reina, peto no ser
la mu¡er de nn rey que me ~ - Aceptaré el malriioónlo IR • preeenla 1-jo un upeclo eeduclOr: lind01
ojoo, labloa llnoa, diacnnce liernoa f elepnle aa¡,ecl&lt;&gt;;
pero oa preTengo que no me casaré 11no en esu condi•
clones; quiero ~ á mi amo.
-BaeD!)J boeno, dijo el viejo rey, obrarás, WanM&gt;j'?;
no has le1ao mncbaa novelas y no semo que hagas nece·
dadee. Pero ai qnieree darme guolO deepacha pronlo. Por
ahora es preciso que te deje; mi cbambebin me eepera
hace \iflmpo y como-~ mú jugador que hU cartas, me te'!10 que haga ~na bilis y se ponga mb amarillo que los

-

.-r

•••

"'"'''·

limones.
Dicho esto, el viejo rey dirigióse á la cámara vecina

y ganó la pan1da.

•
••
Cuando se mpo en el mundo
.que la

prioceea, la que
era llamada L,,•JJdl,a, estaba deeeosa de contraer justas
y RUiituosae nupcia!I, todos lo9 príncipes, duques, seftoree, ee rascaron simultáneamente la oreja derecha, y.

-¿Dó•

fa~-•

,

m

la lnna, oomo ho■$1■ oe eleva en el Orlenlol; la8 llaa, como UCrlmaa oe lllOID8D en el cielo; lao olaa, como
qlieju, eollolim en laa pla,- Y la lnna 11.no 18 eleva, 7
tao el&amp;reltao qm, lloran y !u o1aB que lll8plnln, ¡qaé-°"'I
OOOI 110D, lino Plepriaol
IV
BI e8urió de tao llora■, el mormullo de 101 b,e¡1191¡ el
-DIO de la lira, ta,, ......... del poela, el hamo de loo
t-ioo; In qne -,Ira, IOdo lo que aolto.a y &amp;o•
qae eepera. IOdi&gt; lo qne • nrdad, y ■mor 1 gloria,
•ete111á Dice: todo eol'leprial

:i:

. ..,........
'-~~e~delaba-=t..

......, aol de l a ~ y aajapla¡
elal-1, la~ylatJONU!
~ m lieMDioa f11UtL.
•

¡Ah, q~ rlaa"' . . . . , lllellOlpncJ¡o
la eocie&lt;WI, que-elé.. biqano ~
á MI lalea Ylilnd '1 bOIIQÍ' ~ ·

&gt;odm

El cielo de aquella larde en eapl4ndido, imponen'8: en
el horlaollle llbi:uado de lnmenoo 19Jo. 11e 4iat&gt;lomaban
loe _,,,,broa de un mandq incendiado la Tfapera.
~ lt. noehe, eDlri mil aml¡oo alO&amp;lé de la

ución.

•
••

.

-¡Oh! onánlO ,iempo he ngado lejoe,-é, lncban·
4o con la fatalidad empellada en retardar el ownpli•
mienlO de mi m• ardlen'8 deleo; siempre ta recneido
ha,i4o el ideal, el alma de ooru6n qae le peneoe. Ven, dime que me mnobo, que.,. nadil podri,
IIOllMU"OI en la vida!
~ • - . -'fflima, la rnb)a cabes&amp; '" lnolin6 aobre
mi homht,,¡ deepnéa nn beao de fnego nnl6 n-raa
almaa.
.uf, en dnl- coloqnloe de amor, de promeaaa quo oon_ . lae lipimaa de A:lke, oorrleron tao iw-......
lndndahlamenle, niDgón morlal ha aldo má dlchoao
que :,o en 8IOI JDOlll8llkllp 11Upremoe. Juro que u:la'8 la
felicidad,
.
Quisá el dJa oe ooercabL
-Tengo eed, dije, deoeolOmar abro qne refreaque mi
p,pnla; la lli,bre me lnftde: ...,., , _ ,
•
-¡Aqnl no hay aguo; ftJ&amp; 4 IOlnarla i m oaAI me grl•
'6 nna voa eolenlOrea.
LA PLEGARIA
Abrl 101 ojos proluadamen'8 uutado, 7 vi delan'8 nn
lodivldno lonado en _,..ób611 ,peme íalraba elapel .
lallar...... Era un Gcmfiffl J; ta - ·
•
No aolamen'8 lieae ánplea el cielo,- también hay nn
-yt ,.....nw. ¡Qué , . t,o,,;r ¡,1.11ee
d6•
anplenelooruón;elangeldel ooru6nee la Plepria.
de ei,W?
•
¡Ay! .lOnúlo habla deliiadol
'
11
Al
1&amp;1tr. del Oafé. ml edOl'J!'! IIO;P!!do ~ r "''" ,...,_
Al _ , la larde hay eipllmu que oe quiebran en Ju beu penll6 el ~lúllbrlo y éll en ilerla:
olu. h•r nubea que • dlafar¡lait en el eier y rayo,, 4J18 mó 7 me d4DOllii6 en el l ' i ~
.. - - D e n lo a!IO. F.aaesplllDIII, , .... Dllbee; y
Buenoo dlaL·
9101 rayoa, ¿qué Olra OOOI aon, lino ple¡pmu'I
VtmoalpíJe.

¿Qnlén oaad decir q,w t a , ! , ~
Ml 1188- eepleadQr 1 kl■udll
cubren una al1111&gt; 81J1illadora, lrta,
nido de la tnlei6n J la la,....nt

inurmuramn , coro; "Dlablo!t!• La prinoeaa oonaitufa
nn admirable parlldo; en primer ¼ugar era de una bellesa radianle, de una belleza tal que cerca de ella, d&lt;,llaa y mujeree gaa(llll pu,,ofan ie&amp;B, de \in'8 anémico 7 de
ojoe •In luz; en ,egnndo lnpr ~ temlOrioa tan IOI que la8 ren'81 11.ubi-n bailado para la manulenc16n
de m,1 puebloa; -por 61\imo, era indudable que 811 marido no oe laalidlarla Jamáe. porque lll llllenlO '8nfa doneo
maravilloaoa de am!lea y de riilela; lldemAa &amp;ooala ni•
- brlllanlea y oe excedla 1 11 milma en lt. vocallTolee coneideraeionee explican qae 4 l"Utir de elle
momenlO la _capital del reino de 1A Bdlu vleoe aeud1r
prlncipeo aegllid01 de noollaB · deelumbramee, eelloree
qne conduelan un ,ren labnl~~ ~lanee y emirel - -palladoa de elefan'81 7 de bayaw,rae.
Diéro111e lleelaB estnordlnariu en que ~
lluéepede1 diapu'4ronee el lujo y rivalizaron enlllllgÍ!l!I• ·
cl6n. La prl11C8111 asiRió , ee1o1 rel!GCIJoo oon nna pme,¡1&amp; Indiferencia y cuando 811 padre fe OÚJI~ gue deletml·
naae algo, eeoogiendo en,re tanlOI dioünpidOI oandldalOI, reepondi6:
.
-Me. apena no poder aliu IMiellce""'; pero nin•
gano de 8IOI oe11oree ha eabido ~ Tod/31
·aon genlel 1in lnlerea; 10n nécloa qno cleoeal1 mla ble·
nea y mi corona; no hay uno, lo he comprobado, que me
baya mirado de o,ra manara que como 4 uaa meroancla
de precio. Pl98ero no cuarme 4 oer la oompallera, por
no decir la eeolava, de uno de eaoe rldlcnloo mamarra·
choe. Esperad, mi qnarldo padre, '8ned ~ a ; __,
vendrá el fam010 prlnclpe encanlador; en IOdo caao, para malar el $iempo . y oonoolaroe lendréll litlDlpre , , , _
lro chambelán; acaao eelé, de lanlO -raroo, en a¡onfa,
mu no ba d&amp; eolar difuDlo alln.

encanlada dei·.

Neoeel~ alannoo inllan$91 y annoé luego hacia ella.
-El cielo, la dije, 18 abn, delanle de mil ojoe. ,Porprl·
mera'Y9S.,,.
·
-SI, por primen no, repi\ió levanUndoee y wndl6n·
d&lt;&gt;me oilrlll- la mano de marllf, la eolllllaDOia noa

hLIP■ TuEBA.

LA 81LI.A Y. 1A BESTIA

811

,~

cledoll ~..
lamumoiaq,'8

:icm'lo¡ 11B iuldo

•J6

~

detlenaliilbrelu

tmllfk\

'.eJble•nn llruole¡n-

■ 1 do an llank,,
M.LÍIIIIQIIOD'.nor.

Noo JIIOPODWDOI leáejar el ú!IO faYOnble de nn Jan- de amor. nn S, mil - ~ c o n anhelo ln4nllO.
X. llbacicmes .. l1108dleron oondemuiada lreoaeaeta•
lt. ooa.......&amp;6n ex-1va, onimailfllm•
elevó al
mejor grado deentaef:emo;el pnnnme-,,,;,-denrllami•
~ 4 cada paoo
can:ajadae, pilOI de
lJ:uM;I• a-.,ia: baalamol nn mido do mil demonloo.
Jll e■beoa era DD votoin, la oen$la , pnnlD de eelellar·
enravladOI ......- ~ la lm en lbÍ
.
. -joll ....neotanoo q• piaban en •priobOIIB
NOCloaee; Indo
rico muebla]e del (Jalé :oobNba é1l
derreclor m!o; :,o m181DO -.bfa-nder de mi Ji,reo- •
aal -bllida&lt;L laa plernaa oe i...i.tan , _ _ el pe., de nn can,bro donile aa ogllaba la '8mpeelad.
En M oon la copa rebOBante del oltampallr, en la ma•
no, gril6, miB ami8"I' •Porellal Por la rabia - ·
~ me eaparal• SI, beWmoa lodoa por Alicel ";8"

.=,

•rooaa

es:-

Y mi lD8IIO ~mola llév6 , loa labioll la birvlen'8 bebi-

"':'.;:e'.:;

U DO á uni&gt;, 101 prlnclpee deepechad01, oe ..iraron,
muy hendoa en BU amor propio y enfadad01 de haber becho 1!111'°' considerablee sin el máB ligero pro~o. Su
única ooneolaclón filé, para cada 11no, haber eldo recba- .
rado como IOOOB loo olroe. y no haber vlMO preferencia
por nadie. Ra¡¡reeabaD aviD81'a40B del carácler y la ODI·
nlóD que ahora lenfan de la princeaa, le era,_ mnoho
menoo favorable que el dia de su llegada. AdmirAbanoe
de que eo la hubi- llamado La &amp;114, como si fuele la
10la mnchacha bermoea de la "\ierr&amp;; enimaban 111 talen~
k&gt; vulgar, au conversación sin brillo, aua ap&amp;itodee llricu comunes; no tenla más que 81l8 im,ortan'88 riquezu; ··:«Y, bien1 ···oea 'Iºª
reepeclo 4 eellB la ideo de los prelendienlel DO babia va- di~ un di&amp; ila pnboesa, deopuéa de un dóo amorooo,
riado; persistían en jmgarla con complacencia, y habrian el 1,oven eenor, que acaban de de•P'!larae de eu oabeza experimen'8do un placer sincero en adjudicárselaa.
de,.oeo ytenfa enire 109 mll.llOBSO diafru per!!imado.
La prlnceBI ee burlaba de !u hablillM y rumoreo ma:-i Ah! respondió L'l. Bf!l.li,, decepcionada. Esto ea ho,.•
licioeos aobre en conduela y BU caracter; abfa que ata mble! Mae na hnbiP"' valido ser bestia que flngirlo. Yo-•
d,,maeiado bella y demaaiado buena para hacer la alegría estaba del tod.o decidida á. acordaros mi mano cuando voe
del hombre que amara y eaLe pensamiento baetaba á me o~~Mie vuestra pata. Pero ahora .. , .. .-... Todos mil
mantener en sus labios una eonnsa maraviHosa. Sin em- c~mphm1e!}to8 para vuestra piel, querido mío¡ lo hicí..,
bargo suspiraba un poco, el príncipe encanUdOI' se bacía . tieis muy b1en.1J
esperar demasiado,
Y se faé á encontrar á su padre, que acababa de ganar·
Pasó un ano. IA Bella permanecía insensible; no obs- so o,~ partida de pókar.
tante, un rey de Eitipto acababa de malaf'l!e por amor á
RoHÁN Cooixs.
ella, después de ha~r cometido cierto número de locuras

·;~·;;;¡;;·~--~·;;;;;¿~

·~

(111: Elm.■ DK Voe.)

Yo amo la■ beH■e lloree que DO han .ido
toaallaporlamano
de mdle; 7 me p■re'l8 9ae ee BU eeencia
mnobo má ..,.. oaanclc&gt;
no _,.,..i,,a. Olllénlanoe aáD ergnidaa
· aobnt 811 prODlo tallo.
Dejad tao """"' al ñ,eál f - l e ;
• deDIIO 80 • nido amado,
dejad loe paiarllloa que oe arrollen,
_dejad en pu loe ooraronee oHt&lt;Jo.
¿En alguna ooaal6n no habéie '8Dido
·
COIO0 un eapejo el claro
y profundo raudal de limpia fuente
onyo recodo blando
seln apacible oon amor eombrea?
·
vuee1ra:imagen acaso

~-,hrela mea demirmoL
Vtmonoe, leedije, y ..U .... mi tan.laempaa6 , ,.._
&amp;ar por l'l!ldoneo - - : ..8:ria-; nep.roa ea OOD•
falo uopof no e é - vilioDell Impalpable-. movléndoae ffllipnOIIB; semi alao da ignoloa oomp,ílleroo de la
~ que liaban....,. 7 ltrrOjaban IUllft freeoor oobre
D1l8 · - oálidaL

Jw,Qr.llmiM,

"°"

d a ; ~ ~ t a o ~ el vallo da baoarú rod6 ea
Al!, pnee, onando La. Iksli4 andas ta:oo elaéevlialenwde poa8I' aohre el de ta priJlOl!IIII""
do, La. 1kUa jnzgó lnoponunu enfadmee y ..., •
•
oe deJ6 hacer,,Y onando dlp que oe dej6 ~ . entlendÓ
'l"" oe_1o volvió.
Eale .,. original proalgnió por mnobaa nocbel• La. JI,;
11a eolaba muy enamorado de La B~~faé 'la no le&amp;igo y có:l"'!de eeoenaa
con,
moredorao; 1181111
que el jardín oe casa 4 veoeo oon el
eorral ...... LJ Bella qae babia re¡,huado dellilatloaamen·
'8, loa hombreo 1 eno hom:.:\:¡ lltl!rla muy :oolnnlariamente, LJ Be,oo y á sr•d•dee ..................: ...

1Rle, di-lelir, qne el IDdlldi&gt; ~
noveelllD~déblouey!IÍ'IJ
el blae6n da mil lriun!oec~p,#

• Y OODMIDl'kl l""I!&lt;)' la Jo,en rabia, ¡ la bl.... - uva, ohjelo ele mis euuelloel Oún bella - b a con 811
llojll bala lila, inclinada -,Jm, una peqaella - ,. meditando delanle de tao ))llalnaa del libro predileclO: taeepe1&amp; cabellera dorada, ea¡iarclda por aobre loo hombroo, cn'brla 1aa ■obarblaa lonnaa del pecho; 111 llna upalilla de
Ferry dejaba , la vlBla la media color de carne, que oprimfa lae tomeedaa panlOrrlllae.
.
¡Jamú babia vino nada mú arrebalador· lenla delanla hermoanra •11 lll1KlÍleelaci6n eopléndi&lt;Ía, lenladoral
En mi analedad, dudaba si era ella realmen'8 6 '81 vez
un Ideal, una fanlalla, la exoeloa creac16n de un alma de
poelll! ...... Abl 11,-era ella: yo oa lo ........,.
El ealón eelába bailado de una !ns pálida, oomnolientu1 de, lOB enormea cuadloe ae dMteeeban penonajee 10mhn01 en ademán de eocuchar el diálog&lt;! de amor qno iba
4 empesa!'F· Por una ventana enve&amp;blena, el aire agita,.
ba el cqrmlaje qne el ~jo del frenle repródncla en forma de mODHrno ébno; loa amorcillos del cielo.raeo-me

A UL'l'llaTU■U
lfo e1 m -1ie ala lln, helal1a, lntrfe,
Loqaeme~en\~...-.
8lnci el m i - de ........ dolóteo
Do laaban brazo , biuo -ricia , maene.
Dl01 qnlto 11■11 an v e l o ~
Y enél ~ Uvldoo---,
~ el o a b é ~ ~,:;:¡"" hóu,,,.
Ah! qae oi el hombre Bin dnlclr .muriera

o ..... DO dnloe lecho en n,¡ palaoloa

Tn fu ..1ee1e y m Inmortal a...,;;;¡.:'
la humanidad oe 1Dléldan enlera·
Y la $lern, lin alml\, en IOd
l!ooarl snoda, ababdonada,

Ti

CAB1.o8

1

A.

SAL.lVBIBY,

'°

BeWn! pira el"•mor no hay imposibles.
Lo mleiñó qne las palmu
á vecee nuestnu1 almas
se encarnan , dillanciaa i11crelblea.

•
••
Te morlaa por él, pero ee lo cierlO

·
que pas6 \iempo y liempo, y no te bu moerlO.
OAJl1"0A.110&amp;.

�DOMINGO 14 D"E MARZO D"E 18~7

EL MUNDO

172

EL D.L~TE EN :MEXICO.-Los discurserq,;.

E;[, DANTE; .E;N M.E;XICO

VIAJE DE UN REPORTER.
( CONTINfA.)

Un tranvía de los ferrocarriles del Distrito me condujo
con parsimonia y seso á las oficinas de Satanás. La Yerdad es que aquel agitado viaje, comiendo en malas fondas--que esto ni en el Infierno mejora-y durmiendo en
lechos más problemáticos que loe de los grandes hoteles
de México, me tenía calenturiento y débil.
Anhelaba un poco de reposo y conversaciones amenas
con el patrón de aquellas regiones, que, á pesar de su aspecto vulgar, debe saber mucho, por viejo si nó por dia·
b10, 6 por diablo si nó por viejo.
-Tan pronto 'de vuelta, Don Matías? Qué ha visto us ted de bueno por ahí?
-Diré á usted, los suplicios que he presenciado tienen
más de cómico que de trágico.
-:--Seguimos en esto el espíritu nacional.
-Cómo el espíritu nacional!
-Es claro, Don Matías, cuándo ha visto usted que los
mexicanos tomen algo á lo serio?
Es un pueblo de Qromistas. Porque no me negará mted
que hasta sus pronunciamientos y cuartelazos han sido
bromas de muy mal gusto ........ . ¿Qué toma á. lo serio eea
gente? vamos á ver: ¿La Religión? Pero si no saben ni
lo que creen, Cumplido. Se va á misa lo mismo que á una
logia masónica, por fantochada, por vanidad ó por costumbre... .... Se habla de política por monomanía y se
trabaja maquinalmente, por necesidad. ¿Dónde están los
hombres de convicción? No me vaya usted á decir que en
el peri(!dismo porque le pongo una lavativa de jabón ..... .
¡E! penod.ismo! ¡Bueno eslá el periodismo!. ..... Se habla
mucho, pero mucho de los grandes problemas sociales. y
e_stos Be: gastan de puro viejos sin que un pseudo-editoriahsta amerte á resolverlos¡ se defienden ideas descabelladas, por capricho, por necedad ...... ni siquiera por rnteré~ propio, porque para el chantage, sépalo, Cumplido de
IDIB entretelas, se necesita talento; se inventan mentiras
burdas, se calumnia neciamente al compañero cuando
gana más, et voila tout. Ese es su periodismo de ustedes ...
¡Y_qué ge1_1te recluta) -.A.~tes se decía: 1cEstudiante perdulano, sacristán 6 boticario, u hoy hasta los sacristanes y
los perpetradores de carmelitanas son periodistas líricoembusteros-mmtimentales ...... Los I\Ue escriben algo que
pueda leerse son pocos y tienen que defenderse de una jau-

EL DANTH: E.r."l" "hIEXICO.-Los licenchulos.

{"Íade sietf:mesinos, que ladran á. to_:lo lo que es levita limpia y sentido comun ...... ¡Uff, amigo, uff!. ... . .
Y Satanás estornudó.
-Yenga usted, continuó, venga usted por aquí cerca y
verá el suplicio á que he condenado á todos los. habladores, á los que gastan la palabra en infiernitos, á los que,
desde una tribuna, desde un periódico ó desde una cáte·
dra, pronuncian apotegmas fantástico@ 6 necedades sentimentales.
Y cogiéndome por el brazo me llevó en un santiamén á. un salón donde muchos individuos alineados
frente á otros tantos fonógrafos de bocina, escuchaban
sin cesar sns propias arengas_.
Allí estaban los patrioteros que excitan al popul~cho
con estúpidas palabr.ts altisonantes, en las fi~stas cívicas;
allí se hallaban los par;amentaris1,a~ en embrió~, q~e P!edican jacobinismos del terror, ahora que las mstituc10·
nes se basan en la conciencia del país y no se bnmbolean
con el airecillo que agita, al pasar, una sotana; ahí
se encontraban los. que tras de ca,fa banq11ete infligen
vilipendios !mngrientos á. la palabra, para adular las orejas de 110 magnate; ahí se veían lo,3 poetas melenudos
que asaltan Jas tribunas para rim~r majaderías. de c:t-jón,
ante una multitud que no sabe m qué es patria, m qué
es libertad ni qué es derecho; allí 1 por último, penaban
los frailes presuntuosos que envo lvieron en. metáforas,
recortaron con Plipses y estiraron con paradoJas, la palabra de verdad, para proporcionar frívolo pasto á esa aristocracia romántica que exige para ir á los templos que
el gendarme retire á la gentuza, porque apesta y lleva
rotos los vestidos ...... allí está.han todos los que han be ·
cho del verbo infiernitos de pólvora y luces de artificio,
cariacontecidos y gestosos, con e~pción de D_o~ Joaquin Redo, que escuchaba con deleite la repet1món de
sus brindis pintorescos, echando sólo de menos los cal•
dos respectivos ..... .
-Venga usted, venga usted, exclamó de 1;1uevo el jefe,
y empujando una puerta, me mostró en la cintura de una
roca, al borde de un precipicio, á una.~ cuantas docenas
de amordazados.
Estos, me dijo, son abogaios, chicaneros y parlanchines, sofistiqueros y ladinos; aquí están todos los que pro•
ba.ron que lo blanco era. negro, los que desde la barra de
la acusación lanzaron anatemas contra reos inocentes por
lucir la fuerza de eu facund(a y la energla de sus após·
trofes; los que desde la barra de la defensa, voc iferaron.
sincf)nvicción en bien de un pillo q11e les pagaba mucho;
los agentes del MinU,terio público queexpect&lt;?r:iro1;1 foimidables requ1s1torias con•
tracien pobres diablos,
con el único fin de que el
Ministro se dijt:se:
-uEste muchacho es
de provechan ...... todos,
en fin, todos los que en
nombre de la elocuencia
y en virtud de la ambición, conculcaron los
fueros del derecho, los
fueros d.el deber, los fueros de la conciencia!

•••
departalD.ento

EL DANTE EN MEXICO.-Los a.utores de medicinas de patente.

De un
inmediato llegaba. á ruí
un rumor como de fuen•
te surtida porgruesa linfa de agua. Satanás leyó
en mi rostro la curiosi dad, ymurmur6:
-Los envenenadores!
Venga usted á verlos.
Y fuimos.
En amplia corriente de
agua se debatían, bañados por grueso chorro
de .... medicinas de patente! los intoxicadores
de la humanidad. Los
médicos de todas las épocas. Del espacio llovían
píldoras, .pastillas, cápsu.-

las, y de un ~ran·canal de hierro, emuleionee, aceites,
ungüentos, vmos, emplastos, cuanto la fantaaia ha inventado para explotar, intoxicámtola impunefllente, á la
humanidad.
Nunca un castigo me parecio má.~ idóneo que aquel,
presa de una exaltación impropia de mi carácter flemático, exclamé:
-Rabiad por los siglos de los siglos!, descomp'lnedores de estóma~oe, altt:radores de bílis, envenenadores de
sangre, casta infame de forjadores de píldoras homicidas y de dinamitas higiénicas que habéis· causado· más
males que la P.i1.z Europea ... Ribiad por siempre!» Trás la
cual antífona, Satanás y yo tomamos una taza de choco-

r

late.

( Continuará.)

ETERNAS.

Quedóse para siempre
vagando mi tristeza
dentro del alma herida
por un dolor aleve:
,
como un huérfano aroma
de virginal pureza,
cual pájaro que agita
sus alas en la nieve.
La musa de mis versos
tornó la faz soro brfa
y altiva desde entonces
mis dudas no consuela:
huyó de mis estrofas
la trémula harmonía
y su himno apasionado
no canta Filomela ..... .
De mis recuerdos gratos
al mágico conjuro,
surgieron de la sombra
mis cándidos amores:
y ví tu rostro de ángel
tan pálido y tan puro,
cubierto por las rosas
de tímidos pudores.
Y al sol de tus pupilas
hermosas y eerenas
que el llanto de la ausencia
tal vez obscureció,
tornóse en blanca aurora
la noche de mis penas,
se fueron los pesares,
mas la tristeza no!

Y ha sido desde entonces
mi ilulce compafiera,
de todos mis ensueños
y mi dolor testigo:
y así dentro del alma
mis novias, cuando muera,
al fondo del sepulcro
podréis bájar conmigo!
J89i.

F. Tiraorna.

Háblame más ...... y más ...... que tus acentos
me saquen de este abismo;
el dia en que no salga de mí mismo
se me van á comer mis pensamientos.
CAMPOAJlOS.

DOMINGO 14 DE MARZO OE 18.a-,

EL MUNDO

'73

-Tenías un complot preparado contra tonce!=, á falta de su persona, tenía nna reserva de buenas
mi, decía, cuando lleno de confianza yo p'.llabr&lt;l..~, de buenos consejos, de afectnnsas demostram(dirigía· á casa de ella para tomar una cione!:',
Ganó una reputación de bondad, de criterio y de pntinocente taza de té.
La Señora Fourneron eRcuchaba levan- dencia· se convirtió enel oráculo de los unof", la pro\"itando los hombros y amenazando con el dencia1de los o·tros y una autoridad para todo?. Pero la
casa que amaba con predilección, la casa donde reinaba
dedtt al recalcitrante.
-Paearás el trago, le decía. De m:is le- como autór.rata, era lade su sobrino Fernando ])uvernoy.
Ahí la hacía de bienhechora. No había casado ella á
jos he llevado á otros al pie del altar.
Fernando? :So fué merced á sus enérgicas reprimendas
Y en voz baja añadía:
-¿No ves ú Fernando lo feliz que vi ve como rompió él con París donde vivía, el diablo sólo sa-,
be cómo? Xo se encontrú, gracias ¡1 ella, á Elena de Aucon su Elena?
-Feliz, feliz, repetía Jacobo; no me bian en su camino?
Elena de Aubian, huérfana, ·educaba. con maternal ;'8r·
opongo á ello, pero recuerde usted que
los hebreos se dejaron de la roano celeste nura á un hermano menor que ella algunos año~; acaso
y echaron de menos las cebollas de Egip- habría rehusado casarse para consagrarse á él, si una ire•
sis.ti ble vocación de marino no se hubiese revelado en el
to.
Entonces la Sel1.ora Fourneron se en· adolescente y si Fernando no la hubiese dicho:
fada.ba no admitiendo que se tuviese la
-Mi casa será siempre la suya si usted me hace }agra•
mellor duda sobre la felicidad de las unio- cia de aceptarla. Felipe encontrará en mí un amigo, un
nes que ella había aconsejado.
verdadero hermano.
Casar á los unos, bautizar á los otros,
Bajo la influencia de la tía Fourneron, deseaba él apaenterrar ú estos, ver nacer á aquelloe,
sionadamente serle agradable á Elena, encontrándola coconstituía para ella un círculo de ocu· mo la encontraba tan linda, con sus ojos de un azul propacionesexquisitas que parientes y amifundo, sus ligeros cabellos de oro pálido, su alta talla gra•
gos estaban obligados á proporcionarle. ciosa y fragil; y sobre todo, tan sencilla, tan dulce, tan reElla escogiá. los lutos y la ropa para el posada, euemiga de lc,s caprichos, de las intrigas y de las
futuro niflo, ella discutía con la comadro- grandes _pasiones.
r a ó con el enterrador, enloquecía á los
Elena vaciló largo tiempo, dudando de sí misma, te•
médicos con interrogaciones múltiples y miendo no saber retener en la tranquila vida del hogar
no había proyecto de matrimonio del cual doméstico á ese parisiense recientemente convertido.
no recibiese la confidencia, ni un enamoPor fin, después de largas indecisiones cedió y no tuvo
rado que no implorase su socorro; sabía motivos para arrepentirce. Era plenamente feliz desde
la cifra de las dotes, la edad de los padres hacía dos años, cuando dió á. luz una niña.
en linea directa y en línea colateral.
El día en cuestión, era, pues, día Ce bautizo.
Cuando desees casarte, acude il la tía
La t'ia Fourneron, resollando recio, atareada, corría de
J'ourneron.
una pieza á la otra, abría los grandes armarios, sacando
Ese incorregible bromista de Jacobo porcelanas de Saxe, les crista.les y la vieja argentería.
parodiaba así los mandamientosdeDios,
Por donde quiera reinaba la agitación, la zambra inhecon gran escándalo de las piadosas se- rente á esa clase de fiestas, pero, en la cámara de la joven
ii.oritas de Lezines¡ pero qué podían las madre, todo estaba tranquilo y silencioso.
bromas 6 las buenas palabras contra una
De codos sobre sus blancas almohadas, mhabaellacon
influencia tan bien establecidai
una ternura infinita al bebé, todo envuelto en linos yenLos bromistas ·estaban con Jacobo, los cajes1 que dormía á puiío cerrado, en su cuna.
serios con la señora. Fourneron. Ella
Por la v·entana abierta, entraban 1a brisa de Abril y los
1
aconsejab3i dirigía y juzgaba én último olotes de la primavera.
Elena aspiraba con ;aelicia ese aire embalsamado. rnn.
caso.
En otro tiempo había sido casada, rica · emoción de alegría inundaba su corazón: ¡Ah! cuán fácil
y joven¡ las bancarrotas se llevaron la for- es·ser feliz y qué dulce es la diéha!
PRIMERA PARTE.
tuna, la enfermedad al marido; los años, la juventud; sóLa sombra de una tristeza pasó por sus ojos: tres meAquella mañana, la Señora Fourneron se sentia extre- lo los gustos por el derroche y el lujo permanecieron. $es transcurridos ya desde el nacimiento de la querida
Esos gustos, ella no podía satisfacerlos sino en casa de pequeñuela y aun permanecfa, ella, ]a madre, condenada
madamente dich0€a .
Hacía que preparasen la mesa para la comida del bau- otro; en casa de otro solamente, volvía á . encontrar las . á la reclusión y al reposo.
comidas suculentas, los caballos, los coches¡ pero para
1 ismo, conferenciaba. con la cocinera, amonestaba á las
La ceremonia del bautizo había debido ser diferida
j\Jvenes sirvientas, dirigía toélas las coeas á su antojo en sentarse á esas mesas ricamente servidas1 para montar para esperar, con la8 vacaciones de Pascua1 la llegada
la casa de su sobrino, el pintor :Fernando Duvernoy.
ií. esos trenes, comprendió bien que necesitaba. e.rea.rae de•
del padrino, ese hermano tan amad!), ese Felípe de Au ·
- j :--;ueetra buena tía Fourneron! ¡ Eea excelente tía
rechos: esos derechos fueron los buenos oficios.
bian, retenido por los estudios de la escuela naval. Oh!
To oficiosidad convirtiúse para ella en una profesión sobre este pullto ella se mostró firme, resistiendo :'i. fas
Fourneron!
Así exclamaban, en un concierto universal de a.laba.n- Iucrati va; se hizo oficiosa como se hace uno abogado ó lobjecíories de a madrina, la Srita. Aglaé de Lezines1 y á
z::i.s, no solamente sobrinoe, sobrinM, primos y primas,
médico.
las observaciones de la tía Fourniron. No, Do cedería;
«Usted no piensa jamás en sí misma, buena tía ]:'ourt-ino los amigos, los enemigos, los extrafioe, la ciudad
era preciso que Felipe sacase de pila á la. preciosa chide Pontarlier toda entera. Porque era de notoreidad pú- nerón; usted se olvida de sí misma por los otros, decían quilla. Además, eeperaba estar de pie, curada¡ esperaba
blica que la Sefiora. Fourneron: se mostraba para tea.os las gentes de corta vista. Modérese usted, porqu.e se seguir á la i'glesia al dulce cortejo y tomar su· parte y s•
Rmigable, oficiosd, maternal, como decía ese pícaro bro- mata.n
sitio en aquella. cara reunión dE:&gt; familia.
Ella.-nó se.moderaba en efecto, sino en las ocaaionee· e:e:
rnista de Jacobo de SommereF, que no le perdonaba que ·
Ahora bien, Felipe había llegado la víspera; el bau~i•
que un pariente pobre la llamaba á su socorro; pero enbubieEe por tres veces pretendido casarlo.

�DOMINGO 14 DE MARZO DE 1897

EL MUNDO

174

zo debía celebrarse dentro de algunos instantes, pero la
voluntad del viejo médico la retenía aún en su lecho ó
en su chai.ae-longue,

- :-fo, no, mi querida enferma, seria ut1a imprudencia;
usted no puede aún ni salir ni andar.
Y de aquel arresto inexorable, era de lo que la joven
madre se entristecía.
En aquel momento un golpe muy ligero hirió la puerta. Una voz níaacalina que se suavizaba al suplicar, murmuró:

Tafilbién hizo fracasar la perapiciacia de la señora
Fourneron y realmente creía en su curación próxima, aún
cuil.ndo sus fuerzas tardasen en volver más de 10 que había supuesto.
Un poco de anemia, había dicho el médi.co.
Esta palabra tan dulce de anemia, que oculta cosas tan
graves, adormecía las inquietudes y arrullaban las ilusiones de todos los que la anu:1.ba.
Por fin un día pudo levantarse y apoyada en el brazo
de Felipe dtscender al jardín.

-¿Puedo entrar?
-Sí, sí, dijo ella vivamente, con un rayo de alegría en
los ojos¡ entra, Felipe.
l""n joven de dieciseis años que llevabr el traje de los
educandos de la Escuela naval, penetró al cuarto, de puntillas¡ tenía entre sus brazos un enorme haz de lilas.
-Las he cortado para tí, Elena, ¿las quieres?
Y como se aproximase al lecho, ,ua le tomó la cabeza entre las marn~s, y mirándole hasta el fondo de los
ojos:
-La querrás mucho, le dijo, no es verdad?
-¿A quién? preguntó él sorprendido.
Ella le indicó con un gesto á la niña.
-Ciertamente la amaré, pues que es tu hija y va á ser
mi ahijada. A propósito, ¿qué nombre le pondremos? Te
has decidido por alguno? El tiempo urge. Aglaé, como
tu prima Lezines,_ su santa madrina, ó Fllipina, como yo,
su indigno padrino? ¡Dos nombres muy feos! Pobre chi·
quilla. Un nombre feo es como una etiqueta grosera que
le colocan á uno sobre la frente. Yo amo los nombres de
flores: Rosa1 Margarita; 6 más bien, pues que es bautizada en el tiempo de las lilas, si quieres, Elena, la llama1-emoe Lila.
Ella dijo sonriendo debilmente:
-Lila es lindo¡ ¿pero qué dirá nuestra tia Lezines?
No hay Santa Lila en el Paraíso.
-Bah! Santa .A.glaé y San Felipe bastarán para la protección celeste; déjame llenar con ella mi primer deber
de padrino, que es el de pone1·le en la frente una linda
,etiqueta, elegante y perfumada.
-¿Y la querrás? ¿no serás celoso?
-No seré celoso, aunque bien comprendo que va á robarme una parte de tu cariño; la más grande, la mejor¡
la amaré en tí, te amaré en ella. Bendigo á Dios porque
te envió á esa niñita en el momento en que tu hijo grande va á partir.
Después, viendo el terror maternal que pasaba por los
&lt;&gt;]os de la recien parida1 y reprochándose la emoción que
le causaba:
-Oh! exclamó, esta partida es bien lejana; no pensemos en ella¡ pensemos más bien en hacer aceptar á la
madrina el lindo nombre de Lila.

DOMINGO 14 DE MARZ DE 1897

quienes la ternura fraternal sea la afección dominante:
Elena era de estas.
Ese niño á quien había ,,isto crecer cerca de ella, le era
caro infinitamente, y ahora que se convertía en hombre,
se sentía orgullosa de él, orgullosa de sus brillantes estudios de oficial de marina, de su belleza, de su audacia,
de la franqueza de su mirada, de su conversación alegre.
Le parecía ver revivir {!,l padre tan largo tiempo llorado.
Ciertamente amaba con ternura á su marido que no la
contrariaba jamás y no la comprendía¡ per.o adoraba á.

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II
l.l'ué llamada Lila, no en las fuentes bautismales acaso,
-pero en la intimidad del ho~r.
Yanamente la madrina, la señorita de Lezin.e, insistió
para que el nombre de Aglaé fuese preferido¡ todos los
,otros miembros de la familia se ligaron contra ella, sobre todo M. Duvern.oy, que amando como artista todas
las cosas que salieran de lo trivial, pronunció como Ultima rrttio que el nombre de Lila le agradaba.
-Quiero dibujarle-dijo-armas parlantes.
En efecto, cuando se decoró la camarita que la joven
madre llena de gozo organizaba al lado de la suya, para
iustalar al niño, el artista pintó sobre las blancas tapicerías, sobre las maderas, en todas partes, graciosos r~mos
de lilas.
Complacíase en esta tarea de la que Elena se mo!ffra.ba
.reconocida.
El tiempo de las vacaciones pasó para Felipe, ese afio,
&lt;:orno pasan las horas benditas de las cuales se guarda to•
da la vida un recuerdo conmovedor.
Aun cuando la convalescencia de la enferma fuese larga
y algunas veces el viejo doctor tuviese sobre la frente un
pliegue cuidadoso, nadie pensaba en inquietarse. Elena
permanecía sonriente y á las preguntas de su marido y
de su hermano, respondía invariablemente:
-Voy muy bien, ae los aseguro á ustedes; me cuido
por exceso de precaución; siento que cada día vuelven mis
fuerzas; pero como soy muy prudente, no me muevo
aun.
Esto es todo.
Los dos hombres se dejaron engañar.

ces de hacer reventar de envidia á Pantagruel de Gargantua.
«Tu me estimas demasiado, Eegún lo espero mi querido
muchacho, para pensar que es de mis bodas de lo que
se trata. ¡No! ¡No! Yo he tenido la fortuna de despistar
haeta hoy loa satánicos complots de la tía Fourneron.
c,Buenas luchas me ha hecho; el otro día me hizo acorrerla porque había caído de un coche¡ como comprenderás, no cayó sola; iba con ella una viuda encantadora, pero no me rendí¡ el expediente, de verdadera ópera comica, es ya demasiado viejo.
u Yo resisto á. la viuda y resistiré á todas las huríes del
profeta si me piden que las lleve :.t la alcaldía.
11Ese funcionario del Estado civil á quien yo venero
sinceramente, me hace el efecto de un jarro de agua fría
luego que una mujer me habla deél.
uOh! esa _tía Fourneron! La casamentera rabiosa! Dios
padre hará bien en prohibirle la entrada al paraíso, si desea, como se afirma, que los hombres permanezcamos
célibes.
uAsí, pués, no es de mí de quieri se trata, sino de un
amigo mío, llamado Leódice Martín. Se casa en Brest con
una de sus primas; debe poseer tambien alguna tía contra las maniobras de la cual no supo guardarse y me ha
pedido que sea su gar(Jon d'hon_neur.
c,Con una imprudencia indigna de mi edad, instado mucho, he consentido. Parece que ese:: puesto glorioso de
[J(irro1t d'honneur encuentra dificilmente candidatos. El
celibatario se haca raro con esta m.anía que tienen todos
de casarse; con la leche en los labios. Los reiractarios1 los
que desatan todas las redes en que se les envuelve, si no
se en.san con la mano derecha, se casan con la izquierda.
La libertad nada gana con eso. En suma, el infortunado
se encontraba en grande apuro y acudió á mi solicitud.
uEs un gentil muchacl10, muy chic, muy hiyh lije, uno
de mis m,is agradables conocimientos en el mudo parisiense. Yo quería complacerlo, agrad9.rlo, y prometí lo
que quirn.
11;:.;i. mipequeño, prometí:el acontecimiento era aún
muy lejano; se cree neciamente que lo lejano no llegará;
además1 yo soy de aquellos que no detestan los proyectos, que adoran los viajes en perspectiva y que, llegado
el momento ...... En fin, si hay que oír la confesión entera de tu viejo y respetable primo, te diré que tengo en
estos instantes una aventura imprevista cuyas probabilidades no quiero abandonar¡ los aueentes siempre pierden, ya lo sabes.
11Por solícito que sea yo, ya compranderás que no voy á
.atravesar la Francia cuando la caza está abierta, cuando ......... cuando ......... cuando te11go mejores coRas que
hacer aquL ....... ¡demonio!
uPílades. en ocurrencia semejante, no hubiese hecho
por Orestes más de lo que yo hago en este momento; él
le hubiera escrito á su pequeño Felipe:
e&lt;Ocupa mi lugar, esto, casi no te molestará; hazme el
,servicio de acompafiar á la vicaría y al Registro áedeimbécil que se deja casar. Acaso te diviertas, acaso te adjudiquen una seílorita de honor aceptable, que responderá.
modestamente á tus ensayos de conversación: uSí señor¡
no sefior1 0 enrrojeciendo mucho de su atrevimiento. A
tu edad, se debe amar aún á esas pollitas, pero para un
viejo zorro como yo .. ...... . que pobres liebres!
Envíame rápidamente tu consentimiento, espero que
no tendrás el corazón demasiado desnaturalizado para
J"ebul!;ar 1i un pariente apenado, esa prueba de respetuosa
deferencia.
uTe eetrecba la mano.
J AOOBO

Las vacaciones del joven marino iban á espirar¡ unos
días más y se iría¡ dos aflos más que pasaría sobre el buque escuela y luego haría su primer viaje marítimo. Entonces vendrían las largas separaciones y las angustias
mortales!
¡Cómo sentía ella en ese momento toda la magnitud
de eu ternura y el amor-casi como el que profesaba á su
hija, por aquel joven que partía!
Ciertas muj_eres han nacido para ser madres, otras para esposas, otras para ~ante&amp;¡ aquellas sacrifican el hijo al marido; estas el marido al amante. Hay l)OG~ para

Felipe qae la C.&gt;ntrariaba frecuentemente y la comprendía siempre.
El tiempo de la escuela naval transcurrió para Felipe
ain incidentes notables.
Esperaba con impaciencia la orden de su primer em ..
barque, cuando recibió de Jacobo de Sommeres la carta
siguiente:

1,M.i viejo Felipe:
u¿Te agradaría ser gar~ d' honrumrJ ¿Sí?Pues no tienes
más que decir una palabra; te prometo unas bodas capa•

DE SmDlER&amp;s.11

P. S.-A propósito, en tu casa van bien, tu ahijada
balbucea y aun cuando su vocabulario sea reducido1 no
por eso se admira uno menos de la elocuencia de sus día-cursos. Su padre la adora tanto que se vuelve idiota.n
Por el correo siguiente Felipe respondió:
((Mi querido Jacobo:
uEstoy por completo á vuestra disposición y feliz por
presWlr á vuestro amigo el ligerísimo servicio que reclama.is de mf.
11Deseo también prestaros ese servicio á vos personalmente, cuando la hora del \riunfo de la tía Fourneron
haya sonado, y esa hora eonará sin duda alguna.
«En cuanto á las sefloritas de honor que responden enf"Ojeciendo: nsí eeilor, no eeñor,l) censtituyen en la hora

EL MUNDO

presente, como los plesiosaurios antidiluvianos, una especie perdida. Las jóvenes de nuestro tiempo eon sabias y amigas de disertar, capaces de ponernos en aprietos, de los cuales no c;iem pre salimos bien.
«Si yo encuentro en el fondo de la vieja Bretaña á la
ingenua de las antiguas novelas, bendeciré mi buena estrella, y me caearé y ,ros seréis mi gart;on d lzonnmr.
&lt;&lt;Esperando esto, quedo todo vuestro: enviad á vuestro
amigo.. T~ndr..i buena acogida.
FELIPE.&gt;1
La visita de S tn 1\.fut(n no se hizo esperar y la inteligencia fué rápida ent1 e los dos jóvenes.
-Os estoy muy agradecido Señor de A,ubian, del servicio que consentís en prestarme.
Parece que nada vale ese servicio y sin embargo, entre
mis numerosos amigos ninguno ha tenido la abnegación
de venir ú. fastidiarse durante cuatro 6 cinco días.
Los amig._is pariE=ienses, mi querido Seiior de Aubian,
son unos famosos cobardes; si les proponeis que ós sigan
illás allá del café Riche ó el BJsque, desertan. Es cierto
que los amigos de provincia no son más valerosos. Yo tenía la promesa de vuestro primo de Sommeres¡ pero él,
cuando menos, si falta á última hora, proporciona un
reemplazo y yo no pierdo en el cambio. No lamento,
pues, á los malos amigos que me han engañado y mesentiré muy orgullorn de presentaros á mi noviayá.mi futuro suegro. ¿Sabéis que me caso con mi prima? ¡Oh! un
matrimonio de conveniencias de familia: no soy roman·
cesco. Además, conozco á Valeria desde la infancia· ella
es dulce, sencilla, buena bija. Yo no amo á las mujere~
complicadas, y vos? Solo que os pido para todos mucha
indulgencia. ¡Ah, no son brillantes! Han vivido siempre
en provincia. El tío l\-fartín 1 todo ocupado con sus nego~
cios, que á fé mía prosperan ........ .

Ideas a.bsurdas de muchacha.! Desgraciadamente mi
tío, por otros motivos, se ha declarado contm mi. Ama
su i•it[(i y tiene placer en recibir ahí á sus invitadoE.
En suma, querido sefior, si os dignais el lunes próximo tom,ar el camino de fierro y descender en la estación
de San Thegonnec, encontrareis un coche y á vuestro
servidor que os esperarán.
Se levantó y despuee de haber una vez más dado las
gracias á Felipe, un poco más calurosamente ,de lo que
las &lt;"ircunstancias lo exigían, se despidió.
Felipe de Aubian a la Señora Elena D1n•mwy en Pontarlier.
ttMi querida hermanita.
Alea Jacta e1,t, que quiere decir en buen francés que voy
á ser gar,ón d' hann'!ur de un señor á quien no conozco.
ttTu debes tener por Jacobo la explicación de eete
enigma. El me despacha :i uno de sus amigos, un guapo
muchacho de veintiséis aii.os, muy chic, muy elegante,
demasiado elegante y demasiado chic neas: muy adulador también, el cual me abordo, y me habla poco menos
en este lenguaje:
¡ Eh/ Buenos dí.a.s .~n1or Cuervo,
Q11í: guapo e1stá usted.

Qué buen mozo me paree,'.

Yo no tenía en mi pico un queso 1 pero hubiera podido
tenerlo sin inconveniente alguno, porque el diablo ,me
lleve Ei roe dejó hablar una p3labra.
«Vino luego una tentativa para de1:lumbra1me con la
enumeración de sus hermosas relaciones en ese mundc
donde no penetramos nosotros, los pobres as.pirantillos
de marina, destinados á vivir como salvajes en lejanos
países. Yiendo que no me producía deslumbramiento
ni envidia, cambió de gama y entonó un himno en honor
Aquí M. Mar ti n hizo una pausa, se frotó las manos una
de la prosperidad de la casa Martín. "C"n poco más y
contra la otra, hizo sonar su lengun contra sus dientes y ·
me hubiera hecho palpar la cifra de la dote, pero no camiró á su auditor, esperando sorprender en sus ojos alrece de finura y bruscamente se interrumpió.
gun signo de envidia. Pero no vió smo la política resignación dde un hombre que escucha una historia &lt;lema·
siado larga, en la cual no toma gran interés.
-He &lt;libido fastidiaros con todos estos detalles de fami:ia; pero vamos á vivir como amigos, casi como hermanos, durante algunos dias1 y es conveniente que nos
conozcamos bien. Vos, señor de Aubian, vos sois de
aquellos áquienes se adivina de una ojeada¡ la carrera que
habéis abrazado tiene pordivisa: itlfonor, lrabajo, intrepidez.u
Basta vero$ para comprender que no faltareis á:esLadivisa. Pero nosotros, gente de fiinanzas, gente de bolsa,
somos más dificiles de penetrar. He aquí por qué, puesto
que me haceis el honor de asistirá mi matrimonio, procuro explicarme con vos.
Yo soy lo que el mundo llama un buen muchacho, pero soy tambien un hombre honrado en todas las acepciones de la palabra. La mano presta siempre á estrechar la
de un amigo ó á cruzar la espada con un adversario¡ (todos lo saben y me hacen justicia.
Ah! yo he teni~o de esas r.uestiones de amor y de esas
cuestiones de hónor! En fin, todo eso ha pasado, me or•
deno, puesto qus me caso.
Dios mío, es fuerza que os prevenga: Yaleria no es una
hermosa¡ algunos os dirán que yo be sido tentado por los
bellos ojos de su dote, pero me desolaría que me juzgase
mal un hombre por quien tengo tanta simpatía y tanta
estima.

Me caso por dar gusto á mi padre, en primer lugar y
en segundo para estrechar los lazos que unen la casa
l1artín de París á la casa Martín de Brest; pero me caso,
sobre todo, porque Valeria me ama: tiene por mí una
adoración tan vi va, tan profunda, que la pobre muchacha se moriría de seguro si yo la desdeñase. Hablo con
un hombre de honor, vos me comprendéis, caballero.

Y ahora lo he dicho todo. Mi matrimonio se efectuará
dentro de ocho días; se celebrará en el campo, e~ Keroech, donde mi suegro ha hec'1o construir una villa.
Yo hubiera preferid,&gt; á Erest; habría i.iJo mas cómodo
para todo el mundo, no es wrdad? Pero no han querido
ceder á este respecto.
Mi di[unta tía está ooterrada en el cementerio de Keroech y le parece á Yaleria que su madre, desde el fondo
de su tumba. nos bendecirá.

11:~t-~~~1
..,4,

-ª~,

'"':&amp;; -

v
):,-..

uEntonces se mostró buen muchacho, dedic{rndose á.
los intereses de la familia, casándose con una prima por
que tiene por él una vi va afección.
nY bien, que te diré yo, hermana! Ese señor no me
agrada y he lamentado haber consentido en servirle &lt;le
gar,ou d' h011:new·.
uEn fin, acabaré como he comenzado: la suerte esLi
echada., y es demaciado tarde para desdecirme.
1&lt;Pongo á. los pies de mi querida reinecita Lila tocla la
admiración de su padrino:

Felipe.11

( O,,itin'-"'rá)

�EL MUNDO

-

=

DOMINGO 04 DE MARZO DE 0897

~ = = = = -===-

í!a nota ae la moaa.
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_ n=o_I_.~ = - = - = - = = - = = . . ;M=EXICO, M A ~ " ~ • 8 ~

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$ombrero

... •

ae flores.-'larro

"Gtbanico''.

ler. premio, otorgaao por "$1 rounao."-(~amilia Na1'arrele.)

•

N(Jlllft, RO

J:IO

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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