<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3538" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3538?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T19:11:25-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2180">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3538/El_Mundo._1897._Tomo_1._No._15._Abril_11..pdf</src>
      <authentication>191378d4a0f0974d8205b8e8e50f0145</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117360">
                  <text>Mosler, Bowen y Cook, Sucesor.
(talle ae la Gllcalcerla número !Z'l,

li,ntre las callos ael I ae OOavo v Plateros.

A.NTES EN LA LA. 2CIS CA.LLE DEL

~

DE MAYO NUM. 4..

•

Surtido completo de las afamadas cajas de seguridad "M OSLER"
C&lt;&gt;NTRA ROBO Y

C&lt;&gt;NTRA INCENDIO.

8Hritorwa Planos, Escritorios de Cortina, Carpetas altas para tenedor de libros, Sillones giratorios. de tornillo y resorte en 9ran variedcul
Archiveros, Prensas para copiar, libreros 9iratorios,
Libreros con cristales, Ajuares de cuero para despachos, Máuuinas para escrilJ,ir y demá,s muebles para ofici,nas.

TOBOI.

IIIEXICO, ARRIL II DE 18cn,

N'VftER0I5

La máquina para escribir ••Esmith-Premier.••
UNJCO AGNTE EN LA REPUBLICA PARA LAS CELEBRES BICICLETAS "CLEVELAND."

El más c~mpleto surtido de accesorios para Bicicletas.

PATE EPILATOIRE DUSSER

dntrnye hasta las RAl~FS el ~l!LL9 riel rostro de las· damas (Bnha. Bigote, ttc.), da
run;,•1rn peligro para el cut 11. SO Años de Exlto. y millal'f's de testimo11io1 ¡:arantiun la elkada
de esta preparacion. (Se ,ende en caJu, pva ta barba, y en 1/2 caJu pan el bigote ligero). Pan
los bruos, empliese el P I.LJ.. t' U :tE. DUSBER. 1.rue J .• J .-Rouaaeau, Paria.

'"·"·ft·n·rJJ'4:N·M··M.,..N
..~...&amp;Jllt,.AJ&amp;a-f

GRAN CRISTALERIA

GRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 18C9

CALLE ALOAIOER1A NUMERO 210.---APARTADO 503.

. ::E-:Cigie:n.e de la Cabeza

la mas alta recompensa otorgada á la Perfumeria

\

EXTRACTO
VEGETAL
DE ROSAS Y DE VIOLETAS

ED.PINAUD

Vajillas psra mesa. JoPgo¡¡ de Cristal. Joegm1 lavamanos. Cuchillería y efectos pla-

teadot1. Lámparas de todos et1tilos y para todot1 usos.

Inmensa variedad de efectos de lujo.

8$

\

preparado con yemas de huevos.

La casa que tiene el surtido más compl~to y variado y vende más barato.

..

'\

FERFUMISTA-QUIMICO

PARll:;- 37, Boulevard

de Strasbourq,

37-PARIS

Se reciben novedades continuamente~

1

•

35 afios justamente era la edad que llevaba de padecer
una de lna peores enfermedades que pueden sobrevenirle
al hombre, como fOD las.Estrecheces en el caflo de la orina. El tiempo se iba pasando sin que yo resolviera á operarme por el h9rror tan grande que le tenia al cuchillo,
el temor que me infundía el clorolormo, y por último, la
dificultad de abandonar un negocio para guardar cama¡
pues bien, en tales circunstancias emprendí viaje desde
San Gabriel Estado de Morelos; á la -capital, para.consulbr con el reputado eepecialieta Dr. C. Preciado de quien
sabía yo curaba tales enfermedades de una manera .~wci,.
lla: dicho íacuHativo me aseguró que me operaría sin dolor, sin hacerme ean~re, sin que yo guardnra cama y sin
cloroformo, por medio de la electricidad y en efecto, el
dfa 13 del presente mes me operó en su consultorio particular situado en la grande avenida de las calles del Refugio, Coliseo Viejo núm. 8; duró mi operación cuatro
segundos, soy un testigo viviente del buen éxito que se
alcanza con tal método, y vivo eternamente agradecido
al famoso especialista y como una muestra de mi gratitud doy á conocer este echo al público y si eetuviera autorizado darfa el nombre de más de 20 personas que en
el citado consultorio ha tratado y ee manifiestan como
yo contentos del éxito que han alcanzado con la misma
operación que á. mí les ha hecho el Dr. PrPciado.
Lt'IS MA~JARRF...s.

CARTA INTERESANTE PARA EL PUBLICO '
S. C: Méxieo, b'ebrero 10 de 1897.
Sr. Dr. Adrlá.n de Oarn.y.
Presente.
E..,timado amigo y compru'lero:
Con el fin de que llégue á noticia del público y pueda éste apro,echc.r,.e de los e;.fuer7.&lt;,s y trabajo;. que yo he emprendido, me es grato
manifestar que vd. e!i 1.'mko l'irujano mexicano que vo conoz(·O que
sepa perfectamente mJ método para curer la.« e;.trecheces uretrole~,
del ex6fngo, del reclo',1 del utero J)()t mcclio de la electr61i1'is lineal.
Pueden, puel', loi; t•nfermOR de este 1énero. l'ntrei;rnr¡;e con cnt~m
conlianza a vd , lo mbmo que en cualquier otro USlllll!• que M' refiera A cirugiu, pues ei-toy pen-uurlidode sus aptitudes, de i-u hnhi\ir\nd
pam operar v de su bn!l.ta ilu!itrnción. A Jayez me es grnto de&lt;:lr una
vez más que ·mi método para curar lru::;~tre('hcc•;. es Inofensivo, rá.p\do y de reliultudos mnravmo,-0s y que por mL-&lt;lio de ~l he cunulo m.illnre.s de enfermos en diven,n.c; po.rt(~ del mundo, como lo he probado en lo!'. libros que he c..~rito y en dlver.aas Al'ndemias de )tedlcina.
Hov que re~m.:'&gt;-0á Paris á c•outilma1· mis trabajos d!.l~pu~s de mi
ngrn1lnblc perruanenda de invierno en esm ciudad, quiero que los
me-xkunos !ilµ-an :ipron~ehando misei;fuerzo;1 y por e/ato les reeorolendo se pongan en manos de vd., segurof! de que quedarán sat1i:.fL't'hos.
E."-Cribo á nl. la lH'C~nte para que hll.'lll de ella e,\ 11!10 que m(.'jor le
convcn~, hnl'iéndole presente una vez más mi ~incem apreclo.-Dr,
J. A. lfJl'l, profesor de Anatomtn. de In. Yacultnd de Pnrl;,
;,;¡ Dr. &lt;~a111.y ha practicado nu~er$a!ló ofl('1ndones·por{medlo de la
electrólii;hi, tod(1f! rmi t:i:-ito, y en algunasacompnñndo de los Doctores
M. GuUérrez, ~L Avclevra, J. Zárraga. v A. Gavmo.
El Dr. Adriáu de Gn.rity es profesor de Anatomm. quln.1rgica cn .. lu.
Escuela Nac-ional de lledklna, Cirujano del Hoi,pital Juárez y del
Asilo Español; profel'lor de Higiene en Ju. E.-:cuclti :Normal de Profesare~, Prcicklcnt.e de la ~ocledad Médica "Pedro Kscobedo" y_dtrector
del periódico La Eacuela de Medicina

AGENTES GENERALES

Fíjen,e en la SILLA
UE VOLTEO, la única biciclet1. que
tiene esta venta¡·•
la VICTORIA, a
más cómoda, hermosa y fuerte.
Las bicicletas

e,

VICTOR Y VICTORIA

tienen más reformas modernas y e::r.cluei vas que ningunas otras.
Pídanse catálagoe
y pormenores,
Trachsel y Cia.&gt;
Unicos ~ente6 para la Repilblica.
Apartado 349 Calle de Gante núm 8 1ur.uoe

Su co1UJullorio está :slluadü en la primera de la Pila Seca, número 8, JI

,,EL MUNDO''
REMATE
DE

t!&gt;O l;!icicle!as
Para h•c•r lwia•r t loa
NUEVOS MODELOS

DE 1807.

Se /tace el
20 POR CIENTO

introducirá próximamente grandes reformas.
Por hoy hacemos notar á nuestros lectores que el número actual lleva una página musical y algunas consagradas á las últimas
fantasías de la moda.

DE DESCUENTO

'-~ oUTINE"""'i'..1~~~~~:arad•••lilalll.

Por toda venta al contado.

y

O PORTUNIDA. D.

Hnmber, Stearus, Turist, Wiuchester,
Re~ord.
Máquinas usadas casi regaladas.
Pidan•• ceül.o . ..._, •r,4elqa •

HILARIO MEENEN,
Avenida Jridres no 6. México.

ADHEIIENTE.
INVISIBLE
falo j11omp,uad1 1• la •zpq1fti61J U1Jir1111,l dt 1181.

CH. FAV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, Paris

Reservado.

(Suardar,e d• /H lmltaoionei y F1/11tfcacio11~. -

J'.6lllll0.A. JCSl'ZCLU. 4t

Sent.noi.l de 8 dt Mayo d• fa75).

.uzrr.i.s 4• '1'00.A.l)OB pan :I'.A.SZO 'F

CREMA CAMELIA, CBEIIA EMPEIIA TIJIZ.

POL fOS pan

'l'Z.A.'1'30

e111p0lvar loa eabelloa. Blondo, blanco.
IOJ'O 1 &amp;LA#CO en cbllpetu.
oro, plata 1 diamante.
1
ROJO ffQETAL en polYo,
ILA#CO -• ,EltU en poi Yo, blanco, riseo, lllcW.
ú,tcES ea pedalea para ennegr"IIW' veai.lN y oeJu,. ,ollADA ROJA para loa labloa, en lk)tu 1 en rollol.
lot ~ o s .. CH. PAY .. NOINAh'ut tft et ...... entaro•• ,, e&lt;'IU ~ k&gt;t Pri~llfllel PM'hl•bltd 'Drtpllta.

l
\

\

de este periódico en Centro América, Sres. J. M. Lardizábal y Compañia, Guatem3-la.
Estiin autorizados pa1 a arreglar contratos para anuncios y suecripciones.

da C011sultas tod08 los dfas, menDll los de fltl!i.a, de , d. 6 de la tarde.

\\

\.

1

$i'm\ii;5•"+w,w:oe'lll!.oW'~·••wie,•~"'
C.rta intereaante al público. 54 años de edad y 35
de sufrir. Horror al cuchillo y al cloroformo.

\

&amp;l

"0eraaaero Netrato ae ,9esucristo.

(P.ropledad artisttoa del Seilor Fr11a.01eoo Dustam.ante.)-;\·ea.seelarticulorelatlvo.)

�EL MUNDO

DOMIN60 11 DE ABRIL DE ,&amp;97
DOMINGO II DE ABRIL DE •807

"EL lllUNDO,,
Semanario Ilustrado.
R.éOisr&amp;ADO OOMO AETÍCULO DE SEGUNDA CLASE.

•atas tbitorialts.
1ra prospcriba~ ~scaJ.
La nota política dominante en estos últimos días, ha
sido el substancioso cuanto consolador informe presidencial, presentado el día primero á Jas Cámaras. De él resultan dos hechos culminantes y rada dfa más plausibles:
la conservación y consolidación de la paz pública, que no
ha experimentado la menor alteración en il último semestre, y la creciente prosperidad del fisco.
El ejercicio fiscal pasado se saldó, según se recordará,
con un excedente de importancia, y por la primera vez
en la histori1 de nuestras :finanzas, se vió constituida y
depositada en las arcas del Banco Nacional, una reserva
que hoy pasa de seis millones de pesos; eEe resultado
plausible se ha sostenido y acentuado entre Septiembre
de 96 y Abril de 97. Loa iBgreaos l&lt;"ederales en loa seis
últimos meses, pagan de veintiseis miaones, en conside•
rabie aumento sobre el primer semestre del año fiscal
pasado y en exceso sobre las previsiones del presupuesto
vigente.
Todo permite suponer que un nuevo excedente vendrá
á acrecentar las reservas actuales, tan necesarias para
precaver nuevos desequilibrios que pudieran resultar de
la baja que en estos momentos se vuelve á comprobaren
el valor de la plata. Mientras el fisco prospere, el estado
del país será satisfact.orio y la paz duradera, y á la sombra del 6rdenprosperará. el país en todos sentidos.

•
••

El informepresidencial _consigna muchas mejoras llevadas á cabo, entre elfo.a: quinientos kilómetros de auevos íerrocarrilea, nuevamente construidos; terminación
de las obras del Desagüe del Valle; inauguraciones de
faros y muelleH, avance considerable de obras en los
puertos, reparación de caminos y calzadas. La minería
manifiesta un inmenso progreso, representado por una
exportación de sesenta y un millones de pesos en el ejercicio de 95-96, sobre una exportación total de ciento cinco milloner,::; aumento en las solicitudes de concesión de
aguas para riego ó fuerza motriz 1 y otras más que sería
¡.irolijo enumerar.
Bonancible como es nuestra situación actual, más próspera la augura para lo futuro el Informe Presidencial, y
t.odo buen mexicano debe felicitarse del actual estado de
cosa.e que si ee debe al buen eentido del pueblo, nu se
debe meno:11 á. la ínteligencia y energ1a del Gobierno.
El Gener~l Diaz debe estar tan orgulloso de su obra,
como la Nación lo esti de su prosperidad material, y todos debemos hacer votos por la perpetuación de una bonanza que es prenda segura de futura grantleza para la
República.
LA SEÑORA MARIA ROMO DE DIAZ DUFOO

Después de corta, pero dolorosa enfermedad, falleció
el viernes ú!Umo, la esposa de nuestro querido compa•
fino Carlos Díaz Dufoo.
Ante ese dolor inmenso, ante ese hogar para siempre
huérfano, ante esa frente helada hoy, y ayer nada más
acariciada por auras de juventud y ráfagas de ilusiones,
nuestro labio permanece mudo, impotente para expresar el sentimiento que nos embarga.
L!I implacable y traidora eombra ha herido muchos
corazones y hace derramar muchas lágrimas. ¡Quién las
podrá enjugar! ¡quién podrá. ofrecer el consuelo!

l9trlítica ®tneral.
RESUM EN.-Ráfagas de lnquletud.-Otra vez la cues•
tión africana.-Egipto, Transvaal y el plan br1tánico.-Europa y la insurrecci6 ■ de Creta.-Las ambiciones de cada uno.-La mentira convencional
dela paz.-Grecia al aacrificio.-Conclusi6n.
En vano llegan amenazadoras á Europa ráfagas can-

J~ incendio, de •a llá del extremo del Africa Austral, donde se alzan en formidable competencia el ele.
mento germi.nico, representado por los ciudadanos del
Tranavaal y su orgulloso presidente Krueger, y el elemen--to briMnico, encarnado en la insaciable ambición del rey
dP.l oro, del porta-estandarte de la omnipotencia colonial,
del célebre agitador Cecilia Rbodes.
En vnno las arenas nubia!:', que hicieron retroceder esdt-11ll'::

pantado al héroe de Macedonia en sus legendarias con•
quistas, y han hecho temblará loe modernos hijos del Lacio con sus espantosas catástrofee, en vano las abrasadas
comarcas de Abisinia sienten ya la impresión imborrable
de los soldados de la Reina Victoria, heraldos de su grandeza y nuncios de su inagotable expansión territorial,
proclamando ante el mundo, que la presa tomada por
los modernos cartagineses no se arranca fácilmente, y
que la posesión de Egipto será aplazada indefinidamente.
Absorta la Europa en la contemplación del drnma que,
iniciado en las escabrosidades de Creta, puede tener sangriento desenlace no sólo en loa desfiladeros de Tesalia
ó en los agrios acantilados de Macedonia, donde se hallan frente á frente dos razas y dos civilizaciones, sino
en cualquiera parte del mundo occidental, en cualquier
punto de las monarquías cristianas donde se dan cita
todas las ambiciones y concurren en abierta pugna todas
las concupiscencias: no quieren considerar las potencias
otro asunto, o.i atender á. más conflictos que al desarrollado á favor de la barbarie musu1Dl8na y por virtud de los
arrebatos líricos del pueblo helénico
Sin atenderá protestas que venían de Francia de modo
ostensible y de Rusia con prudente cautela, sin escu~bar
amenazas que provocaba su política invasora, cubriendo
sus pretensiones con el pretexto de auxiliar á los italianosen los descalabrossufrido3 en las llanll}'asde Erythrea,
vrganizaron los ingleses su expedición al Soudiin que ter•
minó por la caputra de Dongola; y tomando nuevos pun•
tos de apoyo y adelantando siempre hacia las fuentes del
sagrado Nilo; afirmando su dominio sobre las posesiones
del Jedive, amenazando por una parte las colonias extrafias del Africa Central, y se aproximan á esa conjun•
ción anhelada que ha de envolver en apretada red todo
el continente negro, desde A.leJandría hasta el Cabo de
las Tormentas. Firme en su propósito ]a Gran ·Bretafia
de adueñara~ de todas las tierras del oro y del marfíl y
ejercer su omnipotente influjo en las fértiles comarcas
africanas, ya que la primera intentona contra el Transvaal fracasó por la precipitación de sus c~udillos al llevarla á cabo, se prepara á. nuevasaventnras y se apresta á
nuevas invasiones que la han de dar el anhelado triunfo,
si las naciones interesadas en conservar sus poaesíom~s y
su influencia no acuden apresuradas en auxilio de la República del Tranwaal y del Orange, unidas para su propia defensa, pero incapaces de resirtir á. la abrumadora
catástrofe con que se Jas amenaza.

*

¿Quién piensa ahora e; l~ comarcas africanas, por
más que sean ó puedan ser espacio á la expansión incesante de la.población europea, y campo fecundo , la acti vi.
dad de las masas que, estrujadas y comprimidas: buscan
salida en Jas agitaciones socialistas, ó estallan formidables en las explosiones de la anarquía? Quién se ocupa
en loa copllic~os que puedan surgir en el territorio de
mat.abeles y zulúes, de abisinios y sudane~es, cuando la
atencióll toda del mundo occidental está concentrada en
la divina Hélade, madre de pueblos, progenitora de
dioses y cuna de la civilización occidental?
Francia, á pesar de su tradición republicana, de sus
aspiraciones democráticas, y de la atmósfera de radicalismo que la ha envuelto en los últimos afioa, vería con
verdadero regocijo el advenimiento de un protectorado
sobre Siria, que pusiera en su poder lugares santificados
por la historia1 poetizados por el mhticismo y divinizados por la religión; y aplaudiría con entusiasmo la adquisición de ese botín, si lograba al mismo tiempo ensefiorearse de la tierra faraónica, fin y remate de todas sus
ambiciones, y hermosa realidad de sus más bellos en•
sueños.
Rusia eye el clamor de sus sacerdotes, que desean cantar sus salmodias y celebrar las ceremonias de su pomposo rito bajo las augustas bóvedas de Santa Sofía; escucha
la voz de sus campesinos que suenan con las fértiles llanuras de la Mesopotamia, en medio de la tristeza interminable de la estepa; y atiende al alarido d.;il cosaco que
pugna por acampar en las encantadas riberas del Bósforo
y ambiciona, siguiendo la fuerza de su destino, cumplir
la frase más importante del testamento de Pedro el
Grande.
Austria desearía varse definitivamente instalada en
Bosnia y Herzegovina sin reclamaciones ulteriore81 extender su influencia directa sobre los pueblos esclavones
que forman part:,e de ]os R;tados B.i.lkánicos. reinar como
úuic.i soberana sobre toda la cuenca del Danubio y apoderarse del gran puerto de Salónica.

Alemania, que no tiene interés direclo éinmediato en
las comarcas encantadas del Oriente, y que por su alejamiento no pretende nada en el reparto del imperio bi,
zantino de los Q.3manlíE&gt;s, aspira eí á poseer un puerto en.
el Mediterráneo, única manera de tomar ingerencia en
los grandes acontecimientos que por ley histórica se han
desarrollado y tienen que desarrollarse en sus costas
accidentadas. Nada sería mejor para sus tendencias ni
la ayudaría más ea sus aspiraciones1 que verse duefia de
un punto de apoyo en ese campo vasto donde se han representado loa má.s tremendos dramas de la humanidad.
Arrebatar Trieste á su aliada Austria-Hungría, que lo posee con mengua de los derechos alegados por Italia, sería
el colmo de sus más risuei'ias esperanzas.
Inglaterra no es la más modesta en sus pretensiones:
afirmar legitimamente la posesión de Egipto, que ha retenido en medio de las protestas de todos y las recriminaciones de los más, no es su único anhelo, aunque es la
parte principal de su programa.
A Italia no le sentaría mal encontrar compensaciones
á sus desastres de Abisinia, ni vería con malos ojos el
aumento de su influencia en las costas de Berbería.
Y en medio de todos estos intereses encontrados, de
estas aspiraciones que entrechocan, de estas tendencias
contrarias y enemigas: ¿quién nové claramente lo que se
oculta tras el decantado concierto europeo, tantas veces
alegado en ia cruzada anticristiana que se ha enviado 1L
loe campos de Creta? ¿Qui~n no mira, no el deseo de proteier al turco ni la intención de perseguir al indefenso
cretease, ni el objeto de oponerse á los sueíios del Rey
de los Helenos, sino la manifiesta voluntad de conservar
la paz, con el fin de que ninguno baga oste.neibles sus
ocultos designios y sus secretas mirM, antes que loe otros
hayan madurado el plan que los ha de conducir al logro
de sus aro biciones?

*
••

Por eso se ven esas vacilaciones en el programa impuesto á loe almirantes que mandan las escoa iras extranjeras en las aguas de Creta. Por eso esa rabia reconcentrada contra el gabinete de Atenas que, sabedor de lasrivalidades mal encubiertas de las grandes potencia3, resiste solo y abandonado á sus propios esfuerzo&amp;, la tempestad que contra Grecia se desata.
Primero fué el bloqueo de Creta, para obligar al rey
Jorge á. retirar sus tropas, después la amenaza de1 bloqueo de los puertos griegos que aun no se lleva á cabo·
ahora es la conminación olímpica pa1a el que rompa la~
hostilidades en las fronteras de ::\facedonia. Eso formó lo
que pudiéramos llamar el programa de las amenazas. El
programa de los halagos ha ido creciendo también: primero fué la autonomía prometida '1 la revuelta isla, luego la sumisi(?n de la Turquía á. las decisiones de los poderosos, y hoy es el gobierno ofrecido al príncipe Jorge
de Grecia, como compenaación á las impaciencias de loshelenos y á los martirios de los cretenses.
Si las amenazas no han sido bastantes á sofocar el movimiento heléaico, nada valdrán los fútiles halagos. La.
patria de Milciades y de Canaria, que aun snefia con los
frescoSI lauro:; de Maratón y de Plaeat, no está disp\1esta
á ceder ea su tenaz empeflo.
¡Quién sebe Casta dónde lleguen las p.::,tencias en sus
inicuas pretensiones! Ojalá no tengamos que presenciarel sacrificio de la Grecia desvalida en el altar de las ri validades secretas ambiciones comprimidas, que se ocultan en la mentida aspiración á la paz universal!

X.X.X.
8 de Abril de 1897.

OTRO PAGO DE $25,6o4 DE "LA MUTUA"
EN 111:E:XICO.
.J la Sra. Ctotüde C. viuda de Be-jarano, dR Topachula.

Tapachnla, Mnzo 16 de 1897.
:::iefior D. Carlos Sommer, Director gener3I de ''La.
Mutua.''-i\ié-xico,
Muy estimado sellor:
Sirve esta paN certifi~~r á nstdd que hoy nos han sido
pagadas las pólizas números:
389,886 por ............................... .. $ 2,000 00
429,+77

,, ············•· .................. .

~:i~t :: :::::::::::::::::::::::::::::::::
la devolución de premios.

»

3,000 OU

)) 10,000 00
11 101601 40 con,

Sofamente puede afirmar-est;e pago el ya inmejomble
c~to de la Compañía al digno cargo de u:1ted, y le autonzamos para que haga el u.:10 que mejor le convenga á.
usted de esta carta.
~mos de usted atas. , aftmos. SS. SS. - Ctotilde C. deBryarano.-Como su tutor, A lrjurtdro CJrdova.

1111 SEMANA SANTA.
(Alcali.-Guadalajara.)

En la cort,.e de las Espaf1as1 siempre tendremos que
-echar de meuos dos cosas: mar ó r10-mucha agua jun&amp;a!
-donde rPcrear los ojos, refrigerando la sangre con brisas de deleic.osa humedad, y un r.emplo grande, una caied.raJ adonde ret.irarse en días y horas en que el espíritu pide recogimiento y contemp1ación de algo muy ea~ble, muy augusto, muy estético á. la vez. De esta necesi~uu, ":1~ aún que de los preceptos de la higiene y las
1wpo1:11c1one.s d~ la moda, se originan las salidas veraniegat1 á respirar los aires del Cambr ico, y la costumbre,
que va arraigándose timidam1;inte, de pasar fuera de Ma&lt;1rid los d1as de Semana /Santa.
/Sevilla se lleva lo granado, la gent,e rica y más amiga
de iIDlazarce en las tiendas de la ieria, que lle meditaren
la t'asión. Después de SeV11la, Toledo con sus magni.fi.
ce;11,cias monuwentales y sus horrores posaderilea, des-critos por Galdós en Angel Uuerra . ..... A Toledo ya no se
va umcamente por divertirse (en el eentido burao de la
palabra); se va por instinto art1stico, por retinamiento
religioso, y unas miajil1as por costumbre. Lo que no se
le ocurre a nadie, ó por lo menos se les ocurre unicamente á media docena de curiosos por afio, es lo que hice yo
en los d1~ santos del 01: internarse en la Alcarria, y
visitar dos joyas del arte español: el palacio del Infantado y la cat.t,dral-fortaleza titi bigÜtmza. .Pues yo les f10
~ lus que quieran seguir ~te mismo itinerario, que meJOr lt.luJadut1 y ruaur.t:nidot1 que en 'fult:,do, estaráu en Al·
cala, Slgüenza y üuadalú.Jani, en primer lugu, porque
peor que en 'foledo no ca~ tm los terminot1 ui:, lu poeinlti; y en 1:1egundo, porq•.le no relativam~me, srno eu abBOlULo, las tundas que lle recurrido son muy aceptables
Y s1rven cowida saua y exceltmte. .No traigo de eUas la
t.ernble impresión, qu~ jamás se me borrar&lt;1.1 U.e cuatro
dia1:1 t-0ledauus, con anguilas de rJO y angu11as de maza·
pán, sm otro alimento que ayudase ii cuullevar wu ex,
,rana penn,encia.
.::iahwoa de Madrid para Alcalá por la tarde, con un
dia u.legre y delicioso, t.empiudo, 1impido1 de esot1 d1as
Ca6t.ellanos en que el 1:101 v11:1te de gala y derrama subre el
a_nctu y desnudu terrullo, los rojo1:1 ronus de ta maremma
-SJeJJeea. Las praderiaa del Henares, no visitadas por la
pruuavera tod.av1a, aún no e1:1tre11arán su tú01ca de vert1or, Y. el rio espejt1aba sin una mala sombm lle ramaje
.que a.tese á sus aguas el encanto del velo, del wisterio y
ae la frescura. r'ur eso no me pareció tan lindo como
a:traa veces, cuando pacen sus onHSH herbotas tus rorus
libres, pac1ücos en su sol.edad cuanto 1uriusus después
en el tSSngrienr.o anfiteatro. He ido lllUchas wces iL Al-ca1tÍ. á .tint:is de Abril y en todo el met1 u~ .Mayo, epoca en
que celebra 111, vieja ()ompluto su tamotm prw1;i1üon de las
ó'u1ttm furmas1 y eu esa e1:nación del aílo ed amenisimo el
corto trayecto.
i-:oco ruás de las cuatro serían cuando llegamos á la estación de Alcalá, que dibta de la ciudad cusa de medió
kilómetro, .si no we engañan las piernas, pues no hay
ómwbus ru coche que Ht:v~ zi. los viajeros. Un chiquillo
encaniJado cargó cyu nuestros malet1nes y nos guió á la
fonda ue Hictatgo, la mt:jurcit.a del pueblv, segun nuestro guia. u¿Nos tmeeñar11tt después e1 archivo·t11 Je pregunté. 11 Yo no sé el archivo,&gt;&gt; conLestó at.ónita la criatura,
-en vista de lo cual resolvimos buscar el archivo noso,ra1:1-la empresa no era dlficil y 1a hubiésemos realizado á no aparecerse por al11 un hermano mayor de nuesti:o porta 10:aletas ,más enterado que et y d.i1::1puesto á serv1ruus t.ie cicero11e,-86lopodfa ahorrarnos a1guna pérdi&lt;1a cte t1empo 1 ei nos equivocábamos en las callejas nada
r~!utiltas_ d.e Alcalá; por lo demás1 el archivo es para mí
.sitio familiar: baswmt.es veces me he detenido en su afiligranado patio, al pie de su grandiosa escalinata, y rec~o la vista en los prolijos y delicados modillones de
la plle~cilla que precede al arranque de la balaustrada.
-.Pur c1e!'O que en loe tres ailos que llevo de visitar con
.alguna as1du1d.ad este rico monumento donde viven tantoH recuerdos y tantas glorias, nuoca veo que adelanten
las ooras de restauracio.o, en buena hora impulsadas,
despues de la visita del rey Alfonso XII, por el conde de
To~no. La muerte de este prócer debió contribuirá pa.n.h.z.arJasi y no hay esperanza de que las active el actual
~1mstro de Fomento, que según propia confesión está
dispuesto á dejar arruinarse ¡el claustro de San J ua.n de
los .H.ey~e, nuevamente restaurado! fundándose en que
•!as nac~onea pobres, como las peraonas de mala poei •
-ció~ soc_i..l, no deben poseer joyas ni galas.)) Aguarda con
~1enc1a el magnifico salón de Concilios su pavimento,
Ins:&gt; de azuleJena y tapices cnlgades, que completen el
esplendor de un recinto que por sus dimensiones y por
la riqueza de s_us árabes ventanas de ataurique, portadas
Y ~no, es úmco en España,-según repite, entre envanec1d~ y melancólico, el conserje.
. Dedicado !i, archivo general, el palacio del gran arzobispo Tenono, fué restaurado y atendido en gran parte
(y Jo poco 9.ue falt~hace D;láesencibl~ el abandono, apa•
tia Y penuria que llenen rnterrumpidos los trabajos.)
Há..l!an5!3 los legajos dPl archivo clasificados con esmero
en l~mp1oe estantes; los techos de casetón y ensamblaje
~e neas maderas al estilo renaciente ó de morisco alíarJe, están como nuevos¡ los preciosos ventanales rehechos
conforme al modelo anti.gu';), no dejan que de~ar, y únicamente. los moder~os vidnos de colores y la viveza de
oros y_p1nturas lastiman algo la pupila. El tiempo los
amortiguará, y entonces todo el edificio adquirirá la armonía que hoy le falta.
Lo que nos sobró de dfa después del archivo Jo em_plea!Dºª en ecbar una ojeada al patio de la antigua lJnivers~dad de Cisneros ...... la Universidad donde lucieron
-su b1rre~ las doctoras.- Au1;1que ocupado el edificio por
un colegio de Escolapios, bien puede su melancólico assu silencio y decadeucia, autorizarnos á repetir
as palabras de un entusiasta de los monumentos espa-!].oles! allá por los años de 1848: -Todo ha muerto en el
.intenor del edificio, condenado ya á perpetuas vacacio-

J:°to,

EL MUNDO

ne3 ......... Las aulas silencio3as y vl\cias, cubierto.3 de
hierba::i los patios, el claustro principal destituido de la
única anim~ión y belleza que podian comunicarle alegres bandadas de estudianks inundando á horas fijas sus
tres órdenes de galerías, ó rodeando el barroco templete
de la fuente que en medio brota ......... » Hoy no existe la
fuente: de ella supongo que se hicieron los dos graciosos
pozales con cisnes y conchas que pueden verse en cada
patio. ¡Pero qué triste, qué solitaria, la creación de Cis•
neros! En el l'araninfo se me abatió el alma1 leyendo por
las_paredea, sobre humildes tarjetones de cartón, nombres que debieran grabarse en bronce, entre ellos el de
una doctora de Alcalá. El año O de este siglo aún contaba la Universidad de Alcalá quinientos alumnos......... .
Ya iba obscureciendo cuando entramos en Ja Magistral,
donde algunos canónigos principiaban á. entonar el rezo
de maitines, y otros salían precipitadamente de la sacrid•
tía hacia el coro, para incorporareeásuecoropañeroa. Un
sacristán, de fisonomía á la vez ladina y franca, de ojos
claros y lleno.3 de fe, legítimo paleto casrellano, se encargó de abrir la cripta ó capilla baja, donde reposan las cenizas de los santos niflos Justo y Pastor, tiernos mártires
cantados por Prudencio y patronos de Alcalá, degollados
bajo Daciano. La cripta ea sombría, pero apenas el sacristán enciende un cirio, vemos el camarín, su bóveda
de ahumades espejuelos, y la urna de plata que contiene
los cuerpos de las dos criaturas, arrancados á la devoción
de los oscenses, que no querían ni á tres tirones restit.uirlos. Indicando yo al sacristán cuánto me gustaría v~r .las
reliquias de los niílos, el buen hombre me las deacnbe
de un modo algo fantástico. Según él, aun se les conocen
á aquellos sane.os cenfüsores de la fe utas piernas, calzadtlB
con st1 zapaüto y su media blanca y su pantalonci~ bor·
dado.» Renuncio á comprender tistos dtitalles de rndumentaria en unas criaturas martirizadas en el siglo Uf, y
oigo con singular frición imaginaiiva la pintura del cuer·
po incorrupto del b.umilde lego franciscano San Diego de
Alcalá, aquél á. quien los ángdes. con sus propias ~anos!
ayudabau en las faenas de la cocma. El cuero-segun mi
sacristán-hállase en apariencia de vida, flexible, natural; su carne cede á la presión de los dedos. «Nadie dees•
te mundo lo ve,• afiade, pa~eando su cirio por la piedra
tefl:da por la sangre de los mártires y que conserva lasefial de sus ropilla.31 mientras á mf se me hace agua la boca, de ganas de admirar el cuerpo milagroso.
Dormimos en Alcalá, y á. las o.1ho de la manana, favorecidas por el mismo tiempo apacible y despejado, tomamos el tren que noff lleva á Guadalajara. Apenas nos
apeamos en el desmantelado patio de la fonda del Norte,
se me ocurre que, disponiendo de un día entero y verdaderv, debiéramos alquihu un carruaje é internarnos en
la Alcarria, donde nos convidan tentadoras excursioaes
-Pastrana, Hita, Cogolludo.- La ocurrencia prueba mi
ignorancia topogdfica: el más cercano de estos pueblecillos dista r,eis leguas de Guadalajara, y la jornada nos
obligaría á hacer noche en él.-Convencidos ya de que
en Guadalajara teníamos que entretener todo el día de
Jueves Santo, empezamos por asistirá los oficios en la
iglesia de Santa María CU ~fuente. Concluida la ceremonia no.:1 deparó la fortuna encontrar en el Gobernador de
Guadalajara-ya destinado á Logroü.o, perv no trasladado aún-! un amigo de las juventudes de mi padre, el titulo mejor á mi amistad ...... El señor Cam!\cho recordaba
haberme visto jugar y correr en mi casa la CoruHa, siendo
tan niíla, que ni memoria conservo de esa época¡ recorda·
batambiéncou venemción y ternura, á la ilustre condesa
de Mina, amiga de mi padre iguelmente¡ y tu alegría al
verme en Guadalajara, y la cordial y obsequiosa hospita·
lidad que desde aquel punto ejercitó con las tred viajeras,
me probaron que le había sido gratfsimo evocar aquellos
recuerdos.
Con tan buen introductor, se nos abrieron de par en
par las puertas de las tres curiosidades mayores que en•
cierra Guadalajara: El palacio del Inlantado, hoy asilo
de huérfanos de la guerra,-el panteón de los Ü:!lllnas, y
la capilla de los U rb1nas. Ante todo, el palacio.
Testimonio de la fenecida grandeza de una casa aemiregia1 que en determinadas circunstancias pnso la ceniza
en la frante al trono, álzaee el palacio del Infantado en
el punto más visible de Guada\ajara. Impresión extrafb
causa su fachada mayor, de piedra que el tiempo tiñó con
acara..nelados tonos: la originalidad del recargado estilo
tiene algo de decoración pomposa deetinada á servir de
fondo á alguna comedia del siglo XVII, algo de estrofa
de poema caballeresco italiano, y nada de la severidad
espaflola ni del miaticisrno gótico. Increible parE&gt;ce que
el mismo arquitecto del claustro de San Juan de los Reyes sea el del palacio de los Mendoms: él fué, sin embar•
go, quien recamó, á estilo de manto bárbaramente fas·
tuoso, este edificio, testimonio del orgullo de una dinastía de magnates, que pudo ver en sueños la corona. Como tachones de pedrería, conslielan la fachada gruesos
clavos, las dos colt1mnas que la sostienen eet.án labradas
lo mismo que una joya; la ojiva de la puerta luce, á modo de collar, primorosa inscripción; el testero, que remata en lindo arco rebaJado, tiene la complicada labor de
un relicario. Loa gritos que sostienen las enjutas, el águi•
la del yelmo, los velludos salvajes que, apoyados en gi•
gantescas porras, sostienen los blasones, dan á la fachada
un caracter que recuerda poesías del A.riosto ó del Góngora. Falta allí seriedad castellana, y hay en cambio un
derroche de fantasía propiamente italiano ó portugués.
Confirmo est.a idea al entrar en el patio. que tanto recuerda el claustro de lús Jerónimos de Belén y el ornato
excesivo y caprichoso de la arquitectura 111an11elintJ.. Verdad que las columnas del primer cuerpo son de extremada sencillez; en desquiLe, las de la galería snperior ofrecen el acanalado y la hojarasca del estilo plateresco más
rico, y se coronan y guarnecen con dobles randas de piedra, caladas, ajedrezadas, encintadas, realzadas por ali•
mañas quiméricas é imposibles. y tan finas, que los o:6.cialee encargados del Asilo de Huérfanos las hacen limpiar con plumero, lo mismo que se limpia algún primoroso juguete de sobremesa.
Ni la fachada ni el patio son, sin embargo, las mejores

preseas del palacio del Infantado. Destruidos los incom•
parables del alcázar de Segovia, juzgo sin par sus teclioe,
sobre todo el del salón de Linajes, curiosa muestra de la
eecultura civil española. Nuestro arte escultórico, absorbido por la imai{inería religiosa, no aco~tumbraba repro•
ducir la vida social de los siglos XIV y XV. En el salón
de Linajes, el techo propiamente dicho es un encrespado
piélago de talla de oro, un dorado mar que se helase de
repente sin perder la caprichosa oscilación de su revuelto
oleaje: el suave tono mateé intenso que adquiere el do·
rado al pasar los años, hace más opulenta y hermosa tan
rica bóveda, y la realza, alejándola, la sorprendente curnisa ó galería, cuyo adorno forman, no sólo los blazones
de la estirpe de :llendoza, sostenidos por altaneros grifos,
águilas y leones, sino-detalle más curioso, y cuya riqueza es indecib!e-góL:cos doseletes que cobij1m á parejas
de damas y caballeros, representación, según dicen, de
los ascendientes de la casa; bultos de meQ.io cuerpa y-si
no me engaña la distancia-de tamafio natural, pintados,
dorados, estofado!, vestidos con trajes de la Edad Media,
sonriendo la dama al caballero con delicada cortesía. U a
sarao de nobles castellanas y guerreros, un sarao eterno,
-elegante, her,ildico. ¿Qué sería este salón, cuando revi~tiesen sus paredes ricos tapices y celebrasen en él fiestas
6 aparatosas ceremonias sus opulentos sefiores?
Hoy es capilla del Asilo. Así como los cadetes de Segovia disfrutaron del regio alcázar con sus techumbres
de oro y zafiro, que no les importaba un bledo, porque el
muchacho, como el salvaje, es casi siempre indiferente á.
las impre:!iones artísticas, los chicos del A.silo de Guada•
lajara usufructúan aquellas bóvedas de hadas, que regularmente les tendrán sin cuidado. Debo, no obstante,
hacer una advertencia: el A.silo de Huérfanos, fundación
nacional impulsada y llevada á fefü; término por la generosa y firme iniciativa del digno marqués de Novalicht'B,
no ha venido á profanar uu admirablt, monumento, si110
á."ofrecerle las únicas garantías de conservación que tenía,
al deshacerse de él, dejándole en muy deplorable estado,
su duei'io el duqúe de Osuna. Si allí se establece1 v. gr.,
un casino ó una fá.brica, las balconadas de encajes, los techos de estalactitas de oro habrian de sentirlo. Los iRteligentes y celosos oficiales que hoy están al frente del Asilo,
han comprendido quE' tienen do3 deberes, el uno explícitamente aceptado, el otro tácito y moral, pero no menos
estricto: cuidar é instruir á. los hnérfauitos, haciéndoles
todo el bien posible en alma y cuerpo, y velar con igual
cariño por el palacio de los Mendozas. Ambos deberes
cumplen religiosamente, reparando los desperfectos del
palacio hasta U.onde lo p~rmite 8J1 limitado presupuesto.
Del palacio eubimos al castillo, no sin detenernos antes en la capilla de los U rbinas, juguetillo ó monería arquitectónica, desgraciadamente conver~ida en depósito
de carros, y no sé si en cuadra. Vis telarañas trepan á
su gusto por los delicados adornos de estuco, y tienden
su cortina polvorienta por encima de los frescos, y á la
parte exterior, uno de los torreoncillos que componen
su original arquitectura mudéjar yace derruido. Por el
suelo, entre paja, lodo é inmundicias, puede verse todavía el blasón de los Urbinas, el roble, esculpido sobre
una lápida sepulcral. Para mayor dolor, la capilla de los
Urbinaa está en venta, y si lacompraalgunápersona ajena al arte y la derriva y levanta allí una casa de cinco pisos, al seductor estilo urbano del siglo XIX, nos lucimos
como hay Dios. Bien podrían el Municipio ó la Diputación provincial de Guadalajara adquirir ese bibelot, ese
objeto de cristalera, que no costará muy caro, ni requie •
re gran desembolso para restaurarlo convenientemente y
devolverlo al culto, trazando alrededor uo. jardincillo.
El castillo, ó mejor dicho el atiguo convento de franciscanos, antes del Temple, domina, al extremo oriental
de Guadalajara, la ciudad. Ocupan su recinto y grandiosa iglesia ojival los ingenieros militares, que han adornado la nave profanada y vacía con arcos de armamento y
fornituras, decoración severa, casi artística, y ·á. poco que
la imaginación se exalte, grave y religiosa. De ll.ll( bajamos al panteón de los Mendozas, nuevo y formidablt:, t.estimonio del poderío de nna casa que se atrevió á envidiar
el últimodescaneode los reyes, y á. competencia con el panteón del Escorial, y en opinión de muchns, eclipsánctolo,
ee labró tan ostentoso entern; miento. Parécese mucho
al del Escorial, sólo que dominan en él los mármoles ro•
jos. Hoy no duerme ningún Mendoza en las regias urnas
de pórfido. El panteón fué profanado por los franceses,
y los restos de tanto noble personaje, mezclados y con•
fundidos, se trasladaron á la villa de Pastrana. Hay un
contraste penoso entre la magnificencia de tan rico:; mármoles y el abandono y deeofación que el panteón respira, con su altar sin imágenes ni luces, con el frío gla•
cialde su soledad de piedra. En el helado fondo de aquella tumba1 recordábamos la decadencia de la CiU3a de Osuna, en tiempo de Fernando VII, representada todavía
por el magnate, de quien se refieren mil consejas asegurando que se dejaba atrás las ponderadas prodigalidades
de los asentistaE franceses con Luis XIV y Luis XV, ofre•
ciendoal rey, á guisa de combustible para freir un par de
huevos ensarten de plata, nn fajo enorme de billetesque
representaba todo el caudal del anfitrión. (1) lloy el palacio de los Mendozas ha sido enajenado; sus escudos de
armas, cantados en el Corlo famoso, blasonan á un colegio, y el desvastado panteón es una ironía más en tan
alta ruina ..... .
Los viajes por España son, en su mayor parte, visitas
á los muertos. Ellos se llevan la mejor de nuestras impresiones: nuestra historía está escrita en los sepulcros.
El paTlteón de 0füna sugiere más ideas amargas sobre la
desdicha de nuestra aristocracia, quepuedesugerirla famo·
sfsima novela del POOre Coloma; y la verdadera curiosidad
que me dejó atrás en G11adalaja, es el EZa.rcófago donde
yace depositado el cuerpo incorrupto de doña María Coronel, viuda de D. ,Juan de la Cerda, la que se desfi .;uró el
rostro con un tizón ardiendo por no romper la M couyu~
gal.
EMILIA PARDO BAZÁN.

l (1) No respon1o de la eucfüud de esta l eyenda.

�EL MUNDO

DOMINGO II de ABRIL de 18g7
EL MUNDO

DOMINGO II DE ABRIL DE ,891
GRECIA Y EUROPA

~aile ae:fanlasia efecluaao en el (!aslno llfrancés la noclte ael sábaao i ael actual.

Una manifestación.

No ineistiremos 1-,,bre la cueetion cretense, -preocupación actual dl"l mundo entero, sino para dar atgunM nui-V1t8 ilmtraciouee, que son el retrat.o del coronel Ya8e11~. jdt- del cuerpo expedicionario griego en Creta1 el de Th~od,1rv Dt:lyannis, primer miuistro griego¡
una fotng.r , fia J,lj la manifestación habida ant.- el palaciodel Rey Jorg'-', para protestar contra las medidas corree·
ti vas de l~i;J potencias; la caza de un buque griego que
llevaba un contrabando de guerra para Creta, llevada á.
cabo por un cazatorpedos inglés1 y, por últicoo, la recidencia del Rey Jorge en Corfú.
Reepecto á. la cuestión cretense, nueetros lecto'res eaben por los diarios telegraruse que sin duda leen con interes, el aspecto que torna cada día, incierto en verrlad, y
cuya definítiva no puede preveerse. Quien dice que debido á los buenos oficios de la emperatriz viuda de Rusia, hermana del rey de Grecia, el Czar se ha comprometido á. apoyar á aquel huta donde lo permitan los intereses de su omnipotente imperio; quien afirma que hay
un acuerdo eecreto entre Inglat.erra y Francia para dar
un rumbo del todo inopinado y diverso al conflicto griego-turco; qu\en pretende que el temido bloqU('O dei Pireo por las escuadras combinadas no se llevará á. efecto.
Llegan rumoree de guerra de la Frontera de Thel:!alia,
donde el duque de Esparta asumió el Mundo de los eJércitos de eu padre, prestos á. lanzaree contra el t11rco que
por su parte nose descuida, reclutando gente y artillando sus fuertes en la mísera isla foco de la insurrección,
magüer los buenos 6 malos oficios. de laei potf- ncias. sigue
f.&gt;scuchándose el gemido de las víctimas y el alarido de
una guerra sin cuartel.
En tan dificil situación las previsiones todas son vanas y sin valor y no vale husmear los rumores diplomá•
tioos de las «anci llerfas.
Se espera saber de un momento ti otro el nuevo proyecto de l\iI. Hanotaux, ministro de ~laciones en Franc-ia, que deberá resolwr el problema contint!ntal, asf podrlamos llamarle, que encarna la cueRti6n cretense-, 6
cuando menos, proponerle una resolución más efectiva,
y la atención universal Eigue concentrada en la Iala donde bregan tan grandes y encontrarlos intererne.
Que este nuevo proyecto sea eficaz 6 que o.o lo sea, JQ
cierto es que la insurrección ereteme f sel movimiento orgánico de un pueblo, que 110 cesará con el paliativo de
reformas y promeeas. Mantiénenlo odios legendarios de
raza y más que todo la convicción íntima é indestructible de que solo la unión de Creta á Grecia compadece los
interese!! sagrados que bregan
Es esa rebeldía tremenda contra un poder ominoso,

•

•

Llaga contra rl sih&lt;:'io subl~mda

nsando la valiente expresión de uno de nuf'stros más graneles poetas, y eabido es que el paliativo no sana las (d.
ceras.
Si Europa acierta á resolver la cuestión cretenee de
otra suerte qne como los cretenses mismos lo desean, no
habrá hecho más que 9,plazarse el choque temido por su
dificil equilibrio, pero el problema quedará en pié, continuarán las iras su fnruento terrible en los ánimos exal tados y maña.na, la hidra surgirá de nuevo, más formidabif&gt;, más tremenda, más amenazadora ..... .
Dios proteja á los que defienden su derecho. Dios sal•
ve á Creta, que es con la Belos esplendente de los tiempos heroicos, la gloriosa abuela de la humanidad.
Cuando Dios borra es porque se prepara á eecribir.
Bo1t,'rll,(f.

Una manifestación ante el palacio real de Atenaa.

En la guerra los planes abundan; lo difícil ~ea la ejecución.
Duque de Amnale.

Un amigo os pide dinero: ved qu~ qaertiia perde1: el
diuero 6 el aruigu.

No hay comn las genU"e que hacen oficio de alegres,
para tsta1 trides y mtlancóJicae.

.1.Vurr~Jlonnier.

•

.

Gspeclo ael salón.

La cuestión crctensc.-Captura de un buque griego con contrabando de gu,.,.rra, por un buque in&amp;léa.
(Dibujo de Carlos A.leal.de.)

IveUe Guilbert•

�234

EL MUNDO

DOMINGO 11 DE ABRIL DE 1897

Coronel Vassos, Jefe del Cuerpo Expedicionario grie-

go e11 Creta.

Costumbres Af'ricanas.
UNA FIESTA RELIGIOSA

Los ingleses, que han pbntado su bandna en todos los
rincones del orbe, están en aptitn 1 de observar las coetumbres más exóticas en los pafses más lejanos, y en la
India y en el .A frica Jea es dado coi templar con su .flema
y tranquilidad de espíritu habituales, cuadros verdaderame1Jte pintorescos de animación popular en que lo sagrado y lo profano entran por iguales partes.
En general, en 1os pueblos patriarcales y primitivos,
no hay más que dos grandes móviles determmantes de
las conmociones populares, séan estas del género que fueren: la tendencia belicosa y la tendencia religiosa. A ve-

ces ambas se adunan, y no es lo menos frecuente, de
suerte que en las grandes festividades que siempre son
litúrgicas, junto á los emblemas religiosos se advierten
los emblemas guerreros.
Tal acontece en la India en las grandes ferias y tal asl
mismo en la procesión religiosa efecmada en la ciudad
de Kombakonun, del misterioso continente africano, denominada del Mahamakan, la cual se efectúa en la primer semana de Marzo.
Centenares de millares de negros desfilan por las calles, llevando colosales carros que sustentan unas torres
de arquitectura extrafia, las cuales constituyen eímbolos
religiosos.
El espectáculo de aquella muchedumbre es indescriptible, y raya en verdadera locura el entusiasmo reli~ioso.
Pero más que todo sorprende las miradas del vrnjero
el aspecto de aquella inmensa multitud, cuando, pasada
la vrocesión y para purificarse según sus rito~, se lanza
ávida al caudaloso é inmenso rfo Cauderv. No es decible
como invade aquella prodigiosa asembles las turbias
aguas del río, que no turbias, sino negras, permanecen
después por breves momentos, y la fruición de aquella
inmt rsión colectiva y casi simultánea...... Nuestros grabados dirán más que lo que pudié,amos decir á nuestros
lectores. Ellos perpetúan la visión de una de las escenas
más curiosas del arcano continente que contempló la gloria de Memphis y la gloria de Cartago.

•

Se necesita ser muy religio;io par.i. cambiar de religión.
Condesu Diaw,.

la superficie descubierta y no la que e¡:::tá cubierta con la
grasa, de wodo y_uecuanUo é.;ta ~e quita, después, el nombre queda tan claro, como si ee hubiera escrito en papel.
Todo lo que falta después, es volverá cubrir con un poco
de esmalte la parte raspada, y el nombre querla invisible
hasta que convenga descubrirlo para comprobar la pro•
piedad de Ia bicicleta..

Para poder rejuvenecer aquellos, lo primero que debe
hacerse es descalzarles una buena parte de Jas; ralees y
cubrirlas con tierra nueva, rica en abo1.to, pomendo des·
dués, al redPdor, aunque á cierta dist_ancia de la madera,
una buena cama de cenizas. En segmda se debe proceder á ingertar varias ramas, poniendo en ellas u~a nueva variedad de fruta, operaión que debe co!ltmuarse
poco á poco hasta hacer cambiar todo t;l .ramaJe, y por
último, ae ha de lavar toda la corteza v1e1a C?n lechada
de cal, ácido fénico y lejía fuerte para destrmr_todos los
parásitos que Je ataquen, y para que la superficie se vuelva á poner suave y en condicione~ ealudables._ OJei todos
los árboles agradecen este tra~amtento y contrnuan da~do fruta por un númerodA años másó menos larg~, máxime si no se descuida el abonartos con frecuencia para
que el suelo recobre las sustancias fertilizantes que el arbol necef:ita.

Ejercicio Higiénico de la Bicic}eta.

Las horas del día en que el ejercicio que se hace en
las bicicletas es benéfico, depende principalmente del
tiempo. En los meses de la primavera y del otoiio, cuando no l:!ace mucho. calor, ~e puede viajar casi todo el día,
pero nunca deba hacerse est.o de l.:.s once á. las tres en
el verano. En est.s estación se c.leben escójer las horas
frescas de la mafiana y de la tarde, ó si fuere preciso, por
la noche cuando hace luna. Eti todo caso hay que tener
en cuenta que la cabeza y el dorso son las partes del cuerpo más expuestas á. los rayos del sol 1 asf como también
el cerebro, y que e,i;to es precisamen1e lo que hace el daño, mucho más dallo que el can.ancio y el sudor. Al hacer un viaje largo se debe tomar antes de salir un baño
de agua fría ó templada y repetirlo al terminar la jornada, antes de la comida ó la cena. Durante el viaje bay
que beber poco, y si lo que se bebe es agua, se le debe
afiadir unM gotas de aguardiente. Para quitar la sed que
produce el cansancio, nada es mejor que un vaso de le•
che ó agua de vichy. A falta de estos se puede tomar
agua con vino ó zarzaparrilla.
Los licores fuertes nu deben tomarse p0r ningun motivo ni tampoco el chapagne. También es perjudicial la
cerveza, la que si bien parece darfuer✓.ascuando se toma,
pronto protiuce un esta·io de laxitud en los miembros
y hace la marcha más fatlgosa. Lo~ ciclistas de profesión
dicen que el tabaco es otra de las cosas que deben proa·
cribirse ó por lo menos uearse con moderación, ei se
quiere correr ó viajar mucho. Por último, lor principiante,:, cometen con frecuencia el error de ir á todo correr
cuando saleu de casa y olvidar qne estJn ga::itando innP.·
cesariamente las fuerzas que han de necesitar para la
vuelta.

Las Tortas de Salvado.

Costumbres afdcanas.-lnmersión en las

•••

Las anterioref: líneas y el bellísimo retrato de Jesucristo, que aparece en 1mPstra primera plana, debémosios al
Sefior Don Francisco Bustamante, quien posee la propiedad artística de la imagen, tomada, dice del camafeo en
cuestion.
Esta imagen, muestra los rasgos dfl tipo sirio-caldeo
más puro. Así debió ser el maestro, exclamamos al oontemplarla y su vista nos inspira seosacio11es -axtrañas y
misteriosas.
_D_amos al Señor Bustamante las gracias por su re,m1s16n.

NOTAS CICLISTICAS
Bicicletas marcadas.

El jefe de policía particular de una compañía de seguros dt; bicicleta, aconseja á los ciclistas que pongan en su
máquma una contraseña quP sirva para identificarla y
probar el derecho de su propiedad cuando con motivo de
un robo, haya que disputarla.
Algunas de las máquinas están
numeradas pe r el fabricante,
pero esas son pocas y además
tienen la numeración en luga•
rns en que es muy facil borrarla. Y puesto que la marca pal a ser útil tiene que ser indestructible y secreta, no se ha de
poner en la silla, en los mangos ni en ninguna de aquellas
&lt;.,trae partes que !e pueden
cambiar facilmente. El lugar
Jireft'rible es la armadura, donde rn puede hacer de manera
qne eea invisible para todo el
qnP 110 sepa dondt- se halle. El
n1ejor procedimiento para gral arla 1·s el siguiente. Se raspa
con 1111 cuchillo, como una
pulgaJ;1 cuadrada del esmalte,
hasta dt&gt;jar el metal descubierto y limpio. En e&lt;&gt;guida se cubre la paJte ra~pada con una
capa de graea ( el sebo puede
servir) y con un punzón de
acero mojado en ácido fénico
se escribe en ella las iniciales
ó el nombre que se quiera. El
Costufflbrcs africanas,-Llegada de Mahamak: procesión religiosa por l,aa calles punzónpaaapor la grasa hasta
de Kombakonum.
el metal,dondeelácido corroe
La desco1,fianza es el alma del régimen parlamentario.
Valbert.

•

Dt:sde los primeros sigloa de la nueva Era Cristiana1
todas las m.ás grandes y célebres notabilidades en pintura y esc.ultura htin trabajado con asiduo interee, empleando cuantos medios Jea ha proporcionado su grande inteligencia, para transladar al lienzo el rostro más bien
delineado posible que pudiera semejarse al de !\uestro
Señor Jesucristo.
¿Pero quién, no obstante su inspiración podrá suponer•
se la verdad de un ideal que por perfect.o que parezca,
ninguno de esos grandes artistas conoció?
.IIay más: en la multitud de las creaciones reproducidas por los grandes maestros, se nota 1 á la simple vista,
que el Cristo se parece, según la nacionalidad del artista,
al tipo alemán 1 it.aliano, francés ó español.
Tiberio César, E operador de Roma, durante eu reina,
do, (Año 32 de J. C.) habiendo oido hacer grandes elogios de Jesús, deseaba con frenética ansi~dad conocerle,
cuando recibió la siguiente relación que h~ sido fielmen
te traducida por los biEtoriadores Jatiuoscontemporá.neos
de la época. Dice asi: Noticias al Senado de Rílma relativas á Jesucristo, durante el reinado de Tiberio César,
Emperador, como la que los Gobernadores de las di vereas
provincias sometidas á. la autoridad del Senado y pueblo Romanos solían remitir al Senado á medida que los
SUCPBOA &lt;cnrrl!m en dichas provincias.
PUBLIUS SEt\TULES en aquel entonces Presidente
de la Judea escribió una epístola al Senado y Pueblo de
Roma, corcebida en los eiguient.PF Mrrninos:
11Apareció en estos nueetros tiempos un hombre de
« gran virtud, llan1ado Jesucristo, que toda.vía vi ve entre
n nosotros: que f'Stá reconocido por los gentiles como el
•Profeta de la Verdad, pero que sus discípulos le llaman
u El Hijo de Dios.»
u/i,'l ha reaucit.ado á los muertos y cura-io todo género
(( de enfermedades. Es hombre de estatura algo elevada
&lt;&lt; de buena prefencia, dotado de un eem hiante venerabl~
(! de esos que inspiran ;:i los q11e lo contemplan afecto y
u temor; tiene el pelo de color de avellana madura, lacio
u casi hasta las oreja~; por debajo de estai algo rizado, de
(( color más resplandeciente y cayendo en ondas sobre
11 los hombros: la cabellera dividida por una raya al estilo
u nazáreo: la frente muy despejada y ter.sa; cara sin una
11 sola mancha 6 arruga y de un bello color rosado: la bo~
uca y nariz de formas intachables: la barba un poco eecc pesa en armonía con la cabellera en un rostro de im(( presión inocente á la par que reflexiva y juiciosa, los
11 ojos claros, pardO!! y vi vos. Al reprobar es terrible, al
((amonestar cortés y bien hablado: su conversación es
(&lt; agradable aunque grave. Nadie recuerda haberlo visto
({reirse¡ pero muchos le han visto llorar. El cuerpo de•
(( recho y de proporciones bien ordenadas: loe brazos y
&lt;( manos perfectas. Al hablar es tan moderado y modesto
11 como eensato, Un hombre que, por la singularidad de
(! su belleza eclipsa á. todos los hijos de los hombres.11
Entonces, Tiberio César, más entusiasmado aún, por
la relación antes citada y avivándose en él más el deseo
de conocerle, mando á un lapidario de loe de más nom~
breen su época, para que dibujara en un camafeo en esmeralda la divina efigie de Nuestro Señor Jesucristo.

235

EL MUNDO

DOMINGO lt de ABRIL de 1897
EL VEROAOERO RETRATO OE CRISTO

Teodoro Oelyannls. Primer Ministro griego.
Los Nombres de la Bicicleta.

La Cyclits Revi,ew pasa revisia á los diferentes nombres que ha recibido la bicicleta en los distintos países
en que ha sido adoptada. En Francia se llamó primero
célerií~re, luego vélocipede, después bycicle, y por últime, b1cyclette, vélo y bécane; en Holanda snelwiel
woetwiel y trapwiel; en Bélgica velocepieti: en Italia velocipe_de y bicicletta; en España velocípedo, bicicleta y
máqwna¡ en Alemania Hochrad y Niederrad¡ en China
yangma (caballos extranjeros), feichai (máquinas vola•
d?ras) )'.' tzutzan (et;ches que andan solos), Cuenta la Cyclits Reme que un chino del campo, al explicar á sus convecinos cómo era una bicicleta que había visto él en la
ciudad, les dijo: uEs un borriquillo que seguía tirándolo
de las orejas y que se hace andar dándole patadas en la
tripa.n La Oycli8t Revi.ew hubiera podido completar su curiosa reseña y coronarla dignamente, si á su noticia hubiese llegado á la definición de la bicicleta dada en E¡:::pañ.l\ por un granujilla, que dijo viendo pasar á un ciclista:
u¡Mirad un afilador que se ha vuelto locohi

SUPLEMENTO MUSICAL
EL MUNDO obsequia á sus abonados con
un hermoso suplemento musical y les llama
la atención sobre su número de Semana Santa, al cual scompafiarii la novela correspondieute á Abril.

•
Lo qne ee llama gauar tiempo en política, es frecuentemente per jerlo.

.A. de Broglie.

aguas del Cauvery.

INFORJIACIONES

El ahuacate.

La fibra de la Rhea.

Por considerarlo de interés, traducimos á. continuación lo que le (1urrier Jr'rar,raiu dice respecto á esta
fruta:
.
.
uUonde los árboles más notables de la Aménca trop1·
cal es el abnacate, conocido por los botá.nicQR con el
no~br~ dld ce l'ereea gratfsima ·11 Pertenece á la familia. de
las Laurineas. Los aztecas lo llamaban 11ahocacoh01tln
( á.rbol q11e ee parece al roble.) El nombre actual en eapaflol e9 pues una corrupción del azt('ca. Los tarascos le
llama~ i&lt;cupánda.u En algunas localidades del país lleva
el nombre de 'tonalaguate.' Se le ~ncuentra al esta_do
sil veet,re en Misantla y en otras regrnnes de la A~énca
tropical. 8e le cultiva eu México. Desde mucho tiempo
aot-'IS de la coí:lquista se le empleaba en la alimentación.
El fruto extendido simplemente sobre el pan y eepolvoreado con sal, es de un sabor exquisito. Se sirve igualmente en algunos manjaree.
uSegún perece es un alrodieiaco; tiene ademáe, al decir de algunos, la virtu-lde activar la supuración de las
llagas, las heridas, etc. La película de este fruf.?, tomada en una dósis de 8 a 10 ~ramos, sana á los niños que
padecen ataques de solitaria. El grano asado, combate
eficazmente la disentería. Las sefioras hacen uso de él
para evitar las enfermedades del cuero cabelludo. El
Jugo de este grano prodnce una tinta indeleble que sirve
para marcar el. lienzo. EL Dr. Grosourdy recomienda,
para lo'3 ataques de gota, que se frote la parte atacada con
el aceite extraído de este fruto. Regún el Dr. Betancourt,
la carne del ahuacate contiene.: Un aceite verde, un aceite incoloro, estearina, margarina, clorofila, .ácido ac~tico
y eales. Los granos están compuestos de aceite volátil,
recina, ácido má.lico, materia e:x-tractiva, colorante, azúcar, goma, albúmina, tanino, almidón, graea y salea;
contienen además amigdalina y einaptasa; estas sustan•
cias en pre3encia del agua, producen ácido prúeico.

Leemos en 1'1,e 1 imelJ que actualmente se ha vuelto á
despertar el interés por la indnstria de la elaboración de
la Rhea, planta de la familia de la~ Urtíceas, y perteneciente al misno género que el Ram1e de que se ha habla•
do mucho. El gobierno de la India oriental ofreció en
1869 un premio de 50.000 libras y otro en 1877 de 50.000
rupias al inventor de una máquina para hilar la fibra,
que desde tiempo inmemorial sirve á. los chinos, indios
y egipcios para hacer redes de pescar, cuerdas, velas,
carpas y aun tt&gt;gidos para ropaR, etc. La fibra de la Rhea
es la más lar~a ( de 6 hasta 2-1 centímetros) y la más
gruesa (de 0.04. hasta 0.08 milímetros, diámetro de las
células) que se conoce y se compone de celulosa pura,
por' lo cual ella se asemeja á la fibra del cañamo y del
lino. La planta prospera bien en el Asia Austral, Africa,
Australia y aun en la Francia meridional. China exporta anualmenta más de ll millones de kilógramos de esta
hebra, lo mismo que de l&amp;. fibra del Roa, ambas elaboradas penosamente á mano.
.
.
La gran dificultad de la elaboración consiste en la separación de la capa de resina en que se hallan encerradas las fibras y por meiio de la cual están tenazmente
pegadas á 1~ corteza exterior. En China y Assam, las
mujeres abren la .PI.anta por Jo la~go con_ los dedos-un
trabajo muy fastid1oeo-y despu~~ rastrillan_ las fibras,
las juntan y las paean por unos c1hndros mnvtdos á. mano, de donde re.sulta que las ?ebras de la ~hea no so!1
redondas como otros hilos amo achatadas. Fué la primera vez en la ex-posición de Londres en 1851 que se expusieron tejidos de Rhea bajo el nombre ~e 11Grasscl~th:1)
Durante la guerra de secesión nortearnencana se prmc1pió á hilar la fibra en Alemania y en F~ncia, mez~lada
con cáñamo ó lino, dando cuerdas superiores y resisten•
tes. pues ninguna fibra resiste mejor á la humedad que
la Rhea, y ninguna es más lustrosa ni se tiñ.e con más
facilidad.
Sin embargo, hasta hace poco no fué posible -preparar
esta fibra en estado sano completamente limpia1 pues
siempre quedaba una parte de la resina pegada á ella, y
la elaboración á mano resultaba demasiado cara. En Alemania la hicieron fermentar, pero la fibra -perdía mucho
de sus buenas calidades en este proceso. Ultimamente,
por fin, el químico Doctor Gomees después de muchos
ensayos logró descubrir un nuevo método de elaboración
de la Rhea, y con tanto éxito que se formó la sociedad
anónima 11amada '1.'he Indian Rhea Pibre Pal.erlt Company
con un capital de seis millones de rupias gue levantó una
fábrica en Bombay, otras en varios puntos de Bengala y
\)Íensa fundar algunas en Madras, Burma: Aaeam para
Pxplotarest,a industria en ~rande escala. El método de
Gomesa se funda en la elinunación de la resina por me-dio de soda y zinc. Las tiras de la planta se lavan bien y
se colocan durante una noche en un baño ácido muy deluido. El otro día ee les pasa por un baño alcalino y se
hierven en una solución débil de sosa cáustica á ]a cual
se ha agregado zinc.
Después, una vez lavadas y i::ecadas las fibras, se. presentan como una estopa b 1anca, luatr&lt;Jea, fina. lista para
el peine de la hiladora. De eeta estopa se están fabricando ahora t.oda claae de géneros, tanto panas graeeas y
lienzo barato, como los encajes más finos. De la misma
cantidad de esWpa de Rbea puede fabricarse un 40 por
ciento más de género que del mismo peflo de la estopa de
lino, es decir, 100 metros de ~énero de Rhea pesan tanto
como 600 metros de hilo. Estos hilos y tegidos de Rhea
flOn muy fuertes y pueden teñirse con todos los colores
fJ.cilmente. El gobierno de la India ha dicernido el premio acordado á. la sociedad mencionada, y no cabe duda
qne se ha iniciado una nueva industria textil de imenso
porvenir, sobre todo, en vista de que la Rhea ciece en
los climas eubtropicales y templados y puede cultivarse
v aclimatarse en muchas regiones del globo, entre las laÍitudes 5 y 45 grados, pues se encuentra al estado Rilvestre en vastas regiones situadas en esta zona terrestre, y
ene Pxigencias en cuanto á la fertilidad y la humedad del
suelo, no pareC('n ser muy elevadas

Sabemos hoy que la molienda del trigo por medio de
cilíndros produce mayor cantidad d~ afrechos que lamolienda antigua que se hacía por medrn de mut;l~s- Estos
afrechos ó salvado, que son de gan valor nutnt~vo para
los animales, pero desgraciadamente ofrecen el lllC?nveniente de ser poco trasportables á causa de rn densidad,
que es muy debil, y además por que se alteran por fermentación con gran faciidad. Mr. l\fillot ha logrado la
transformación de este ealvado, por compresión, en una
especie de tot1a llamada frQmentina, de fácil tra11port"',
Reguraconservación, de gusto agradable á los animalefl,
debido á la mezcla de una pequéña cantidad de nnía, d~
fácil masticación y de una riqueza que permite cornpararlaá las mejores tortas de granos oleaginosoe. Dicha
torta contiene los siguientes elementos: materias azoadas 17.50 por ciento¡ materia A hidro-carbonadas, -55. 10;
maierias grae~, 2.40: y ácido fosfórico, 2 OO. Muchosanima1es de los que sobresalieron en el último concurso
agrícola de ParíP, habían sido engordados con esta nueva torta.
El Cultivo del Ruibarbo.

El Ruibarbo es una planta que se CLltiva no solamente
por sus propiedades medicinales, sino también porque en·
traen l,1, confección de diversos platos, áloe cuales comunica el saber agradable que posee. Para cultivarlo en debida forma es necesario contar con terreno en abundancia no meaos de 5 pies en diámetro para cada planta,
do~de no se acumule el agua en la primavera ni haya
otras plantas mayores que le ha~an sombra. La tierra ee
debe arar y abonar con liberahdad, extendiendo la labranza y la mezcla del abono hasta una profundidad de
20 pulgadas ó más si posible fuere. Luego se hace la
plantación y ee cuida de desyerbar el terreno haeta que
las 'Plantas. pueden cu!darse poreí solas. Si algunos tallos
tienden á dar flores, se cortan desde luego1 pues que no
son flores las que ee quieren, sino muchas hojas. Estas,
sin embugo, no se han de cortar el primer ailo. A mediados del verano se l~i! hecha m,ts ~bono, se escarba la
tierra en poco y se riega en abundancia. Pasados algunos
días se repite la cava y el cultivo queda terminado.
El año siguiente las plantas darán jn'Sn número de hojas las cuales se recogen tirando de ellas para abajo con
el fin de que se desprendan por su unión con el tronco.
Esas hojas Ee pueden quitar casi todas pues la plnnta tiene bastante si se le dejan media docena de ellas sanas y
vigorosae, El deshoje, sio embargo, no debe continuarse
más que hasta principios del mes de Agosto, á fin deque
las· plantas puedan recobrar el vigor snficient,e para dar
otra cosecha en la estación próxima. Todos los cuidados
que el plantío necesita después de establecido es cavar la
tierra, abonarla, regarla, y volverla á cavar al fin de co~
secha. Las plantas continúan produciendo por espacio
de seis á ocho años, siendo de recomendaraeel repetir la
p]antBción de aquellas que van decayendo tan luego como esto se nota.

Arboricultura.
Vebiculos Mecanicos.

El detener el decaimiento de los árboles una vez que
empieza ea tarea bastante difícil, pero no imposible _para el buen arboricultor. Hay muchos árboles que pierden su vitalidad prematuramente debido á diversas causas independientes ó reunidas. Aquellos árboles que
han dado grandes cosechas de frutas por espacio de algunos afios y parecen disfrutar de un vigor inagotable1
son á. veces los primeros en llegar á la vejez, porque
agotan más pronto las materiae fertilizantes que sus fllices encuentran en la tierra, mientras que aquellos que
presentan desde jóvenes una apariencia raquítica que no
dan más que hojas y esas en cantidad limitada, suelen
vivir mucho más tiempo.

~

.

-

,-

-~H'Offl;!ffllD,1m_'l!•n111q

l ldJ

-

Jl.l!.!l.i-1.111 1 ~ -~

·

.

En el concurso de París á Marsella en que se trataba de
recorrer, entre ida y vuelta, una distancia de 1,680 kilómetros, ha sido vencedor el carruaje con motor de petróleo de Mr. Michelín, que ha hecho el viaje en 72 horas, 6
sea a razón de 23 33 kilómetros por hnra.
No nos dice esto mucho en favor de la introducción
práctica de los vehículos meclinicoE.
La velocidad de 23 kilómetros es excesiva, y á. nada
.viene tampoco demostrar que se puede hacer ese viaje de
1,680 kilómetros en un carruaje abierto de cuatro asientos: nosotros preferiríamos, con mucho, hacer ese viaje
en un coche Pullman y &amp; la velocidad de 100 kilómetros
por hora.

" '

. •

-i.

..... lll!"t·~ fflflim'

•i

, . ,
· ~

. •

·1-

Residencia de la Reina Victoria en Cimiez. -Hotel Regina.

,

�DO ■ IIIGO

EL MUNDO

II DE AIIRIL DE •S!IT

- -----=~~-;._==---~-DOMINGO II DE ABRIL DE 1897

I,A REI:SA DE INGI..1.TERRA

DAJtJAS DISTINGUIDAS MEXICANAS,

LA CICATRIZ

Su entrevista con el Presidente de la República francesa.

SU VIAJE A NIZA

El acontecimiento máe importante de la última semana en Francia, fuésin duda laentredsta qne 1nvo h.trr
en Noisy•le•Sec, entre el presideate de la Repúbhca
Francesa y la reina de Inglaterra.
L'l que ee dijo en el curso de est.a conversaeiún quedu·
ró apenas diez minutos permaneced prob11blemente se•
cretl.&gt; entre la reina Victoria y M. Fdil: Faure¡ cuando
más las cancillerías de las dos naciones tendrán vago
conocimiento de ello. Pero es indudable que este encuentro, que no autorizaba precedente alguno, ha sido
motivado por coneideracione1:1 1 en el númaro de las cuales, la cortesía ocupa un rángo mny 8t'Cundario.
Inglaterra y Francia BA han aconhvto de que estuvieron aliadas en 1855, cuando esa e~rna cuestión de Orien·
te había hecho necesaria tal ahrnrn. Cuarenta y dos
años han pasado desde entoncee, y los acontecimientos
cretenses han determinado una nneva at)roximaci6n.
J.Qué resnl~rá de ella? El tiempo nos lo dirá.
~os ha parecido ioteusantecuneervar la visión de esa
entrevista. La audiencia va á terminar, el Presidente de
la República 80 retira y besa la mano que le tiende la Reina Victoria. Esta escena que para á las seis de la tarde,
en un tiempo gris de Marzn 1 ei-t\ animada por la extensa
valla que en la estación forman dos grupos distintos: los
oficiales y los funcionarios de las dos naciones.
El embajador de ingla1erra 1 de levitón negro, está al
lado de los ayudas de campo de la reina. Un poco más
atr1ls el indio que e~tá encargado de la delicada misión de
conducir de la mano á. ::5u Graciosa Mageetad, se codea
con los ayudas de cámara ingleses, metidos en sus
trajes rojos bordados con las armas reales.
Al contrario de lo que muchos periódicos franceses pre·
tendían, M. Hanotaux, Ministro de Relaciones, no aeisti6 á la entrevista.
Encantada por sus precedentes permanencias en Niza,
la reina Victoria escogió por tercera yez esta ciudad pa•
ra pasar sus vacaciones anuales.
Este es, dicen los periódicos pari,3ienses, el mejor elogio que puedahacersedellitoral francés 1 que tos periódicos y los doctores americanos denigran con tanta malevolencia desde hace algún tiempo.
La vuelta de Su Majest,ad estaba subordinada al hallaz.
go de un inmueble capaz de poder recibir dignamente á
1a emperatriz de las Indias, y largas fueron las investigaciones antes de que el encargado de buscar alojamieJ1tO
ee entendieP!e con loa propietarios del Excelsior Hotel
Regina, c•1ya posición maravillosa y rica mueblería, debían tentarlo.
llizo:30 una instalación especial en el pabellón de la
derecha del hotel 1 absolutameute reservado :t la soberana,
y del cual no poa.fa eacaree mejor partido, t.anto bajo el
punto de vista de la distribución de las piezas como de la
de loa muebles, sencillos, pero de buen gusto.
Los departamentos de la Reina, situados en el primer
piso, ábrense sobre una terraza baíl.ada por olas de sol,
desde la cual la vi eta se extiende sobre esa divina Niza in·
mortalizada por los poetas.

El hombre momia.

3T

•-¿Y bien? dijo el capitán.
Sin dat'Be cuenta, respondió:
-Han visto. Vienen.
-Bajad, pues, exclamó el Jefe.
¡No tm~o tiempo de responder! Abrió loe
brazos, se dobló sobre )as rodillas y, como
arrastrado hacia atrás por el peeo de su cabeza, desde lo alto del terraplén rodó al foso interior haciendo desmoronarse la tierra.
Algunos soldados se precipitaron para levantarlo. Una voz exclamó:
-¿Estais herido?
Estaba tendido en tierra, con los ojos abier•
tos, inerte, con una bala en medio de la frente.
Los soldados le miraban consternados.
Entonces el cnpit.ln se arrastró basta el cuerpo y después de haber mirado un inetante eee
rostro para siempre inmóvil, pronunció estas
palabras:
-Era un valiente.
IluGu~ LE'Roux.

Era un nifto muy rubio, con tez de nh1n,
venas que ee traslucían debajo del cútie1 frente lisa y ojos azul pálido.
Muy delicado, se le había criado al calor
de la seda y de las caricias, oculootfmidamente de los resfriados, de los tra!!tornos 1 del
agua fría-de todo lo que mata. Así, con sol:!.
cuatro años, tenía aun la tor~za de movi
miento, la admiración de eqmlibrio de los
chiquitines á quienes una primera dfoblum
acaba de llevar, titubeando de orgullo, los
brazos de su nodriza á. losde su madre.
An~s de dormirse pensaba largo tiempo en
loe cuentos de brujas y deda:
-Cierra la cortina, mamá, ciérrala con un
gran alfiler, para que si la bruja llega it ¡mear
por ahí, no divise la luz de mi lamparilla.
Creció, y con él su cobardía.
Había cambiado su cuna por uno de esos catrecitoe de hierro donde duerme la inocencia,
los nií1os, y la castidad, los frailes.
EL:MONO
No creta ya en las brujas voladoras que lle,·an las gua.gas en sus canaetae¡ pero los ase•
sinos frecuentaban sus suenoe, el miedo á eee
;\n había &lt;'apita\ de provincia donde el iluemonstruo que ee oculta debajo de la@ cama~,
tre Pick uo hubiera dejado gratíümosrecuer·
acecha la regular respiración del suef\o para
dos.
le\'antar en las tinieblas su cabeza horrorosn,
Pick, el larguimcho Pick, el inimitable
alargar su mano que estrangula, su hocico que
Pick .
Era un artista lúgubre y burlesco á la vez;
chupa.
Y basta el chi!-porro~ del cnflón del can•
uno de loe más genuinos representantes di; la.
delero prolongaba sus veladas de angustiM.
escuela inglesa que, en lo que serefiereágimCon la frente l"mpapada en sudor, los rodillas
nástica e:x~ntrica, eeguia fielmente loa preceptos del prefacio de Cromwell, mezclando lo
debajo de la barba, acechaba en el cielo la danza de las sombras crecientes.
buío con lo horrible.
Una noche qu~ reabria sns ojos en en pie?.a
Ser m1ts delgado que rick, parecía á todos
medio obscura, despufs del entorpecimiento
cosa imposible.
Aquella delgadez aumentaba eparenteroen·
del prim.~r E.meno, entre su lecho y la blanca
te, gracias á los artificios de la malla de color
pared, no levautaree del suelo claramente una
de carne. El público creía. ver las costillas del
forma decapitada. Era In sombra de un rnaclown cuando este ealfa ,t la pista.
niq_uí, en e_l cual la costurera había dejado un
No habia otro más listo ni más agil, ni de
traJe de batle. La luz moribunda lo iluminaba
con una l~amaque, intermitente, hacía salir de
mayor resi~tencia.
Cuando no estaba trabajando se le veia
la obscuridad y volver á ella la silueta de la
meditabundo, aburrido,. como hombre que es•
gran muñeca.
Se levantó de su lecho para rechazar el fantú. fuera de su elemento.
A penas prestaba atención á. los ejercicios de
tasma, dió un gritó horribll! y ee precipicó al
las incomparable@ señoritas que, vfilótidas con
suelo.
t1 ujes griegos ó escoceses, saltaban por_los tra•
Lo recogieron desvanecido, mucha sangre ee
eecap,~~a de su frente. El médico que 1:1e lladicionalas aros de papel.
El público deliraba por Pick.
mó, d1Jo:
Pero no podía deciree lo mismo de los de·
-Tranquilizaos, no morir:1.: pero conservará.
más artistas del Circo Forelli, que no hacían
esta cicatriz toda su vida.
más que tolerarle, por no haber otro clown
En la violenta caída de su cuerro, la frente
habja dado en el filo de la pala de metal que
l'alleto).
que dignamente le pudiera reemplazar.
Sra.
Clara
Mariscal
de
Moran
y
sus
hijos.
(Fotografla
de
Y todos le adulaban, porque tenía un talen•
servia para echar el carbón á lachimenea. Es·
to daba á. la cicatriz semejanza con una cortamujer, y este reto estaba escrito al pie: u¿Por qué esta to extraordinario para amenguar el mérito de los trabadura. En_ toda la extensión del choque la rotura ee pre•
ha dejado eus ,·est.ido9?11
jo!ó! de sufl compafieros.
sentaba igualmente profunde.. Y como á cansa del dolor nif\a
Sus amigos declararon q11e debía batirse.
De Pick de~ndía casi siempre el éxito ó el fracaso de
?º había que_rido exponerse á la -picazón de su costura
El
sent'la
q\té
no
t,endría
fu~rzas
para
vivir
hasta
el
dia
1111 dd11tt.
Jamás ie reumeron los bordea de la herida.
de la salida de la escuela, con esta amenam de como,te
La madre no se consolaba de ef!taavería.
Ptiro lle~ó un día en que los artistas humillados vieron
suspendida sobre su cabeza.
-¡Yo que lo he cuidado tanto! decía.
mnv próximo el momento de la venganza.
Respondió como un sonámbulo:
Y se lamentaba y encontraba á su hijo desfigurado.
El vi~jo Forelli-un hombre de muy malas intencio-Podría despreciar este insulto, pues he dado mis prue-¡Bah! Cl~n~do ~ngas vein~ anos, mi ami90, le dijo
bas. Pocos meses antes de entrar aqní, viajaba en A le• nt.'s-compró á. un marino holandés, por una insignifiun día un vieJO ofici!3-l d~ Afnca, afirmarás a la mujer mania. He disputado C)D un oficial alem·in, que en alr.a cante cantidad, un soberbio mono, magnifico ejemplar
que te ame, que tu c1cntnz es una cuchillada. No le cos· voz hablaba mal de Francia,. Nos hemos batido á sable; de la especie¡ un orangután, que educado á fuerza de hatará trabajo creerte. Yo mismo serla capaz de engaf\ar•
be sido herido; tengo todavía la scílal de 1!1 herida al tra• bilidad, de ayunos y de latigazos, concluyó por adquirir
me. Y así esa arruga t,e hará más honor .que perjuicio.
todos los c0nocimientos necesarios para colocaTSe al nivez de mi f ren fe.
Un sablazo á través de la frente, sienta á mil maravillas
No se sospechó que mentía. La historia se esparció; vel de muchos hombres, y hasta para aventajar en sa.bi•
á un hombre.
las manos se extendieron hacía la suya¡ el caricat.urista durfa á. no pocos académicos.
Estas palabras le dejarofl pensat:vo.
Desde el día en que Taki-nombrecon que el mono fuá
Como en la sinceridad de nuestra alma nos parecen vino á su encuentro como los demás.
h1utizado-apareció en la arena del Circo, la estrella de
El lo P!'rdon6.
sobre todo extraordinario esas cualidades que superan á
Y debido li esta leyenda, acabil en paz su tiempo de es• Pick comenT.6 á. palidecer.
nuestro esfuerzo personal, el valor militar se presentaba
La inconstante muchedumbre fué fijándose cada vez
cuela.
á su cobardía revestido de un brillo divino. Y una irreCuando el regimiento en que había entrado de servicio más en el mono, mientras relegaba al olvido los delicioaistible tentación ee deslizaba en su corazón de hacer fué designado para que partiera á una lejana colonia, con- sos ratos que le proporcionaba el clown. Cuando el mocreerá la multitud que tenía el corazón hecho de la mis· ira un enemigo ealvaje que resistía valientemente á los no salía con uniforme de general inglés ó cubierta la cama substancia que los héroes cuya hist.oria leía y merefrancese@, se levantó para ir donde estaba su coronel y bl!za coa un colosal sombrero de plumas, el entusiasmo
cía compartir su fama y renombre.
d~ la mult,itud estallaba en estruendosos aplausos y acla•
decirle:
A.hora bien, en secreto, delante d~ loe espejos se pro-Dejadme permutar. )ti padre está muv viejo, me ha macione@, y nadie se cuidaba de Pick, del inimitable Pick,
baba el kepis. Levantaba la visera sobre sus cabellos des• suplicado que no me a:eje. He tenido la débilidad de ce- que dernraba en silencio su humillacióo 1 aumentada y
cubría la cicatriz gloriosa......
'
conver1idaen inaudita rabia por lao miradas furibundas
derá. sus suplicas,
Pero desde la puerta, al ver entrar al subteniente, ke- que el festejado animal le dirigía.
-Ahora, se decía, aólo tengo la apariencia de un nino
Pick agotó todos los recursos de su fuerza, de su inge•
que ha.caíd~ aob1;0 una pala, pero si mis bigotes hubie• pis en mano, con la frente cubierta por una bella cicatriz,
sen sahdo, m tuY1eae á cada lado charreteras mi levita
el coronel exclamó:
nio, de su habilidad.
P,!rO en vano exbibia caprichosas mallas sembradn
-Ah ¡mi valiente jo,•en! qué suerte tenéis para vues•
ciertamente que todo el mundo creería que en una refríe~
de estrellas y lunas, en vano cambiaba. la forma de su t,u •
ga he recibido esta herida.
troA estreno~. Volveréis con la cruz.
l)é de crin amarillenta y se embadurnaba el rostro con
Y no se rec1;83ba sino con los juegos de soldado, con
Y no ee atre,·ió á presentar su vergonzosa petición.
Se hizo al mar y recorrió con su regimiento alg11oas le- latas enteras de rojo y azul.. ....
tamborea, fusile&amp;, sables, cartucheras. Hue padres deguas en un país pantanoso. Había es¡wrado que la fiebre
¡Todos sus esfuerzos fueron inutiles!
cían admirados:
lo retendría en el hospital. Esta no Je hi7.o su presa por
-¡ Era tan miedoso en su infancia! Ahora no piensa
El mono le había eclip,;ado.
ironía. Una noche durmió muv cerca de las avanzadas
D&lt;&gt;minado por la ira y por la desesperación, herido en
ya sino en la batalla. Con toda seguridad haremos de él
su vanidad de artista y de hombre, Pick, el clown que
enemigas.
·
un cadete.
Por la mafia.na su capitán lo llevó en reoonocimiPnto tarto había hecho reír al público, sintió invadido su ceFué lo que sucedió.
Sin embargo, una angustia espantosa le oprimió el co- con una débil compaf'Ha para tantear f'I terreno. De, re- rebro por ideas horribles.
mzón cuando, abierto el diario, en la lista de los candi- pente, los chinos invisibles Palieron de t.odas parte"' v !ns
franceses no tuYieron sinlJ el tiempo de metersd eri ur
datos admitidos, leyó s~ nombre con todas sus letras.
Y una noche, á. las dos y media, cuando ni el más leve
Pa.eó la noche con pesadillas, con las sábanas snbidaa fortín abandonado, para eecapar iÍ la mat.•rnzn
ruido interrumpía el protundo silencio del Circo, confiaSe tendió allí al capitán graYemente heriJo, y que ya do
hasta la cabeza para no ver las perspectivas espant.osas
á la vigilauc1a de un palafrenero, Pick entró en él por
de campos de bata1la que se desarrollaban ante ~¡ con no podía sostenerse sobre su111 piernt,111.
una puerta trasera, cuya llave había sustrafdo.
apariciones; ee acurrucó para escapar al aplastamiento de
Hizo llamar al euhteniente- y le d•j•1:
Paeó con rapidez por delante de las cuadras donde tran-A1,.,igo mío, atad una bandera á v111:&gt;Ftro ~able y !-!Ubid quilamente
lae pesadas cargas de caballería cuyo viento creía sentir
dormían los caballos de volteo y de alta esal terraplén. Haced l?ef\al de quP estamos acorralado!': es cuela, y después de hacer una caricia á uno de los perros
eobre EU cuerpo.
Por la manana, ee arrastró hasta. la pie1:a de su padre preciEI0 que nos liberten. Los chinos van li disparar sobre amaest,rados, que empezó á grunir, pero que en seguida
para.confesar su cobardía. Cuando ya tenía la mano so· vos. Nos alcanzará.o. Y ademá.s, es el deber.
.El subteniente no dijo ona palabra, no palideció, pero le conoció, aproximóse al palafrenero de guardia, el cual
bre el picaporte, se desvaneció su reeolución.
roncaba tendido sobre un montón de paja y victima de
súbitamente se pum frío como una piedra.
Se dejó poner, pues, el kepis rojo.
borrachera fenomenal.
Con manos que no temblaban, ató su pafluelo al sable una
En el seto SUB compafieroe creyeron olfatear su cobarConvencido de que no se desperlarfa ni á tres tirones,
día y lo embromaron. La blancura de en tez, 1o rizado y con P"-80 vivo subió al terraplén.
Su silueta se destacaba en claro sobre el cielo azul Pa• siguió por el pasillo circular, deteniéndose ante una puerde sUB cabellos, la palidez de sus ojos de nifia, todo esto
ta, que empujó suavemente, acercándose luego, de puntifué cruelmente ridiculizado. U na vez enconL."6 en el dor- recia de abajo de una estatura extraordinaria.
En el acto una descarga nutrida de fusilería partió d:l lla~ !l unl. jaula muy grande, que era el dormi~rio de
mitorio'- en la cabecera de su cama, clavado en la muraeu rival.
lla, un aibujo que lo representaba vestido con un traje de fuerte. El no parecía oírla.

~.!=--=~-= -=.!=1t

,í

•

•

•••

EL HOMBRE MOMIA

Las rarezas patológicas son frecuentemente ,Pretextos
para exhibici&lt;.-nes. Cada feria cuenta en el numero de
sus atractivos algunas monstruosidades de que el público ee muestra amigo siempre. Aquí el gi9ante, "el hom·
bre más grande del mundo;» ahí el enano, ,,el más pe·
queí1o del universo;n acullá, la mujer t1on barbas, la umujer coloso,,1 después el hombre lrml.d&gt;, monstruo ectr6m1-lo,
privado de muchos ó de todos sus miembros; el 11hombre
pez 1 11 tuac,\d.o de esa afección cutánea que en el hospital
lleva el nombre de Jcthyosis¡ el hombre tllfJUtleto, y en
general, un caso de atrofia muscular, etc., etc.
'C"n clínico, recorriendo las ferias, podría reclutar más
de un Rpecimen referente á. la patología.
París posee acLualmente el Jiombre momia, y este nue •
vo fenómeno cuya extraf'ia apariencia atrae á los bobos,
no es mlis que el ejemplo de una afección mórbida, poco
frecuPnte, es ciel"\o, pero bien descrita y científicamente
estudiJ1da.
El Jl,m,J,rr 111,,mi,1 d ni" rtPl 'fl"IÍI-I del ~nl. no de Egipto,

2

EL MUNDO

Entrevisb de

la reina Victoria y el Presidente Faurc.

como parece indicarlo su nombre, sino de Pro..,eoza, don•
de nació su repütación y prnsperó r.tpidamAnte, sirncio ·
nada por los exámenes médicos y por ronchas pub'ica•
ciones científicas. Examinado al principio en Ma.rs~lla,
por l\f. P,atóo. inspiró al P,ofosor Gra!!set nna lección
clínica en el bosphal San Eloi, de ~1ont,p .. 1Jier. La. N,u.tia Icúnografi,, de la Salpetierrf'. ha publicado este inte•
resante estudio recogid·&gt; por ).1. Vedtd y acompanaio de
numerosas fotografías.
«A primera vista. dice el profesor (irasset, es un h'lm·
brJ disecado. El tejid•) celular Bllbcutáneo, ha desapare•
cido los músculos y los huesos est1ín atrofiados en extre
mo, la. piel presenta un sclorosis de las mAs ext.ensas.
P1Jr su cabeza evoca la imagen de la Santa M ,ría Egip·
ciaca de Rivera, todo su cnerpo está redncido al Estado de
esqueleto, pero es un esqueleto vestido de una piel seca y
colada corno una momia ( véase el grabado).
uVedle la faz¡ la piel est:t aplicada contra los huesoe, la
ausencia de músculos e!4 casi completa, el conjunto tiene
un aspecto cicatricial, 1a boca está inmó..,,1, rígida y en·
t.reabierta, como te.llaJa en un trozo de cuero, eegú o la
expresión de Cbarcot; loe labios muy adelgazados, son
sobre.do peque0os para recubrir los dientes, no pueden
unirse para silbar; las orejas, e.delg~zadas t.ambi~n y enrlurt&gt;ciclas, no están, por decir!, así, lobulada~. L'\ nariT.
deprimida en la base, muy afilada en la punt.a, presenta
Pn la parte media una salida marcada sobre todo enel li\·
do dt!recho; las alas están reducid~s al mínimum y no
g izan de un movimiento, las pupila&lt;\, replegadas y muy
cort!l". no llegan á recubrir naturalmente loi globos oculares y presentan por esta circunstancia un aspecto e:xhor•
bitante.
L 'ª hnesos de la faz eP.tán A.t.rofhdns, IA.111 mejillas dPP·
rarm,rli\8, la barba fruncirla. No tiPne barba pt-ro lo,-1 c..1,•
bello~ di son abundantes y normales.
Los miembros tambien est.á.n ext.N:"marll\mente redn~idos en todas sus dimensiones. La piel, de color amarillo,
maculado de placas rojizas, parece pegada á los huesoa,

cuyas aspere7.BS se dibujan todas exageradamente. En la
mano los tendones aparecen salientes como las cuerdas
de nn violin. Las pit&gt;riias tienen raro aspecto y las uñu
están vneltas hacia dentro,
..
La piel aunque distendida y espesa en ci_ertos sit~oa,
conserva aún cierta flexibilidad. Se l?uede prnch_arletm·
punemente entre los dedos, s~lvo al nivel de los ~1é~. Pe·
ro los moYimientos dP lo!'\ mienbros_son muy hm_1ta:d011
por las ret,racciónes ílbro➔RS, en particular. los roov1m1en•
tos de extensión. Así el sujeto conserva su;mpre una .ac•
titud ankilosado, su pie sobre todo, parecefi1ado á. su pierna como si fuese un pie de madera. Se vueh•e como una
pie1.a, como una estatua eo la sala de un ta\ler.
En cambio, ~Fte esqueleto ambulante t1en~ corazón,
pulmones, estómago. que han conservado sus 1ustaa proporciones y que fn!lcion~~ bien_.
.
Tiene buen apeuLo, digiere bien, &lt;l:uerme !º ~1smo. Su
sensibilidad P.@tá. intarfat.. No seque]&amp; de nrngun dolor.
Sus facultadt!S intelectuales no están afectadas_ e!1 mo•
do alguno; platica con agrado y muest~ conoc1m~entoa
que te habrfan va liño en la escuela e! primer prem.10.:-···
Soloqu.:i Hl f'Bpfritn, como lo@ de ciertos reyesf'g1pct08,
permanece oreso en la momia viviente de un cuerpo que
mspira horror.
Los gm.nñP.,. politicns se sirven de las pasionesi pero
no las ex~rimentan.
G. RJ.han.
El amor perd·lna to3o. El amor proph&gt; nada.
C1rlo1 de 1J1 r1Lard.

•• •

�EL MUNDO

•

DOMINGO 11 .DE ABRIL OE 189

EL MUNDO

DOMINGO II DE ABRIL DE 1897

Brilló en la semioscuridad que allí reinaba una hoja
de acero.
Taki no se había despertado y su cuerpo, tocando cae:i
los barrot.es de la jaula, estaba en situación muy á propó~
sito para que Pick le arrancara la vida de un solo golpe,

•••

El clown, al levantar el brazo, avergonzóse del acto
que iba á realizar.
Repugná.bale, en aquel momento, asesinar al mono, y
pensó á la vez que su cobarde acción no serviría para Fa•
ciar por completo su sed de venganza. Deseaba matará
Taki, pero luchando con él, e~truJándolo entre! sus nervudos brazos, mordiéndole1 desahogando, en fin, de un
modo brutal, toda la furia, rencorosa de que se senna
poFeído.

Y dominado por esta idea, mezcla extrafía de instintos sanguinarios y nobles, arrojó el puñal y abrió violentamente la plJerta del encierro.
Taki abrió los ojos y Pick comenzó á hostigarle para
que Be enfureciera.
Debió aquel comprender, indudablemente, que tenla
d-alante un enemigo temibh·, porque salió de la jaula con
el cuerpo encogido y los ojos brillantes y en actitud amenazadora.
De pronto alzóse sobre sus patas traseras, y hombre y
mono se confundieron en estrechísimo abrazo, que babia
de terminar con la muerte de uno de los dos comba
tientes.
Pick tenía mucha fuerza y una agilidad portentvsa, y
Jas empleó bien para t.icfent.ier.;~ de Taki y para saciar eu
él su rabia.
Era aquel un duelo grandioB0 1 en el cual los rivales pro
curaban destrozarae mutuamente sin lanzar un solo grito. Transcurridos algunos minutos, comprendió el clowu
que su vigor se debilitaba y que era preClso acabar.
Hizo un supremo esfuerzo y trato de derribar sobra
el suelo 4 su contendiente.
Pero Taki, comprendiendo también que aquel era el
instan'8 decisivo, logró desasirse de los brazos que le sujet.aban, deslizóse eutre las piernas de su enemigo y, agarrándose á ellas, le volteó.
Al mij¡no tiempo oyóse un espantoso crujimiento de
huesos y'"la angustiosa voz del hombre que gritaba:
-¡ Esto es una traición!. ..... ¡Dios mfo!. .....
.Así murió Pick, el larguirucho .Pick, Pickel inimitable.
PAUL GINISTY.

•

UN ROBO

Arnoldo se pa~eaba ·agitadamente por la acera de la
calle de la Esmeralda. Era indudable que estaba muy
preocupado.
Me acerqué á él y le dije:
-¿Aguardl\S á alguien para darle una bofetada?
-No, repuso. Lo que sucede es que no tengo la conciencia tranquila.
-En ese caso te dejo solo.
-Al contrario, quédate.
Y añadió:
-Estoy devanándome los sesos para buscar el medio
de que la portera de esa casa acepte doscientos pesos.
-¿Por qné no se los das sin rodeos?

presionable, qne cada día deEcubro en ella encantos nuevos. Cuan&lt;lo b lgunos de estos días buenos Ealimos de casa y vamoa por la calle Florida ó por la avenida, sedetie·
ne en todos los escaµarates. La pobre dt"searia e~to y lo
i&gt;tro, y lo de m.ís 1111.i, que yo no puedo pruporciop.arla.
Ent.onces da un e:uspirito y cunii11uamos nuestro paseo .
Pvr tol'l,uua, sus ambicione::! 80U pasajeras. -Semejs.nte
11 la rnariposilla de tenues alas, se posa un instante en la
flor, y en seguida se aparta de ella sin dejar t::1 más leve
rastro. Pero t:&gt;ntr~ todos lus caprichos que he visto brotar
y dhiiparse tao tas Vt'Cc!:', hay uno que he tenido que sa•
til:lfocer fon:ornm~nte. Enu11a, que antes de nuestra boda
vivía con su familia en el:!a casa, bajaba á menudo desde
el pisoalt11 á la pont-ría para recr!!arse con los gorgeosde
un canario maravilloso . .Ta111ás ha habido pájaro alguno
de su especie qne haya modulado sonidostandulce1::1, frases tan t;vrprendt&gt;Ltes; en un certámen hubiera vencido al
ruiseñor y al jilguno.
lJuandu no.1 cas,ltnos, Emma 88 fuéá vivir cnnmigo en
una mo&lt;lesta casa baj¡1. de la calle Anchorena, consider,índose enteramente dichosa con poseer un jardín de40
metros cuadradu,i, &lt;il que daba sombra un arbol algo tristf\ corno todos lus prisioneros, pero que llenaba cumpli•
dameure su pape.: Cada vez que un rayo de sol iba Ailuminar nuestros rosales y nuestras dalias, exclamaba.
Emma:
-¡Q 1é dichoso serfa Titi en mPdio de es-A follaje! Tití
era el canario de la calle Ksmeralda..
Arnuldo interrumpió su marcha.
Impresionado por la. pArsistencia de aquel Afecto, aila•
dió, mld encamind it verá la portera, hablé con ella largo
rrLto, á guiea &lt;lt! proemio, y abor-ló 1esueltarnente la cuestión.
-'.\Ii mujer, la dije, habla con frecuencia de su canario
de Udted.
-¡Ab! Si. Lll 1,eñorita Emma, Jp quería mucho. Estoy
segura de que Ae recorrería. toU.~ Holanda ~do encontrar
ninguno igual ui parecido.
-¿:'.fo podr a yo adquirir alg11110 semejante?
-lfo cuanto al plumaje, es muy posible; pero cantando no hay otro como él.
-¿Por qué no me lo vende usted?
La portera se ir~uió con arrogancia.
-¡Oh! ¡C,lballero, eso nunca!
-¿Quier .. ustt!d 50 peso:.?
-Imp,1&lt;:iible.
-¿Cieu?
-No lo daré por ningún precio.
-¿Y por doscientos pewi.?
La mujer dirigió una. mirada á laja da donde Tití se
estaba dand? un atracón de alJliste, y r~·p11so:
-Lo sentiría much() ......... No puedo 1:1epararme de él.
El desconsuelo de Btnma, fué terrible al conocer el mal
éxito de mis gesLiones. Transcurrió el día tristemente.
Al salir, observé que mi esposa trataba dldque no pasáramos por la calle de la Esmeralda.
Para concluir. Viendo que la diplomacia no daba resultado, decidí apelar á la fuerza.
Al dia eiguiente pasé por la casa de la calle Esmeralda
en el momento en que la. portera, vestida de obscuro se
disponia á ealir.
'
-V?Y á ver, me dij&lt;?, á un primo.mío que es empleado
de pohcfa. Estoy temiendo que pierda el pues.o. Mi
marido se queda cuidando de la portería.
Una idea diabólica cruzó por mi cerebro. Tomé un coche de plaza y me fní á una pajarería á comprar el cana
rio que más se pareciese al ave codicia.da por el color
del plumaje y por una especie de corona n~gra que tenia
en la cabecitia. Cinco minutos después entré en la porte.
ría Y rogué al portero que me hiciese una compra 1 para
la cual le tli tres pesos.
~o bien hubo vuelto las espaldas, me apoderé del maravilloso canr.or y metí el extrafio en la jaula. Mi mujer
no cabía en sí de gozo ...... Sin embarrro, me atormentaban los remordimientos y á los pocot días volví á verá
la portera.
-¿Conserva usted el canario?
-Sí, sefior.
-¿Acepta usted mi anterior proposición de· vendermelo por 200 peeo~?
-¡Ah, caballero! exclamó. Ahora no lo daría ni por
un tesoro . ¿Querd. usted creer que desde el último día
que nos vimos no ha cantado ni una sola v"lz?
( El pajarero me había vendido una hembra).
UmncK.

-Lns ha rechazado.
-;'PnP~ insiste!
-La insistencia seria una confesión.
-¡Una confesi.'m!. ..... ¿"De qué?
-De que se los he robado.
-¿Es posible?
-Como te lo digo ....... Escucha.
Se detuvo un poco y continuó:
-Ya sabes que sigo enamorado de mi mujer. Esto
no es mny frecuente al año de matrimonio· pero es una
mujer~tan simpática, de tanto entendimie~to y tan im·

Sentado en una loma, al pie de una barr&amp;nca
Con su guitarra amiga. á sola&lt;.i, canta un ciego ,
Y notas tri11tee, l,mguidas, al instrumento arra'nca
Con la tristeza mística del solitario ruego.
'
L&lt;l envuelven resplandoMs del sol 1 crepusculares·
Los vientos de la tarde su cabellera azotan,
'
Y al par que en el espacio se pierden sus cantares
Gotas de amargo llanto de su. pupila brotan.
El sol bañó en su~ rayos de re!!plandores rojos
El fruto_de esos párpa~os, inmóviles y muertos,
Y yo enJugué una lágnma al ver aquellos ojos
Para el placer dormidos, para el dolor despiertos!
Para él no hay sol radiante, ni noches estrelladas
Ni amarillenta luna que surque el firmamento;
'
Para él no hay cariñosas sonrisas ni miradas
Ni pájaros errantes que crucen por el vien~.'

Para él no hay más que sombra. Para él nada fulgura:
Rs justo que se aflija y en RU aflicción imploni,
Y que cuaudo alce un canto desde su noche obscura,
Ananque notas tristes á su guitarra y llore!. .....
Pero también la sombra cruzan radiantes huellas;
En negros nubarrones el rayo centellea;
En las obscuras noches fulguran las estrellas,
Y surge entre la sombra1 más diáfana la idea.
Si más que luz da sombra la claridad del día
Y el mundo de la forma, la humanidad ofusca,
¿El cieto ve el impulso divino que lo guía,
Y claros los misterios en vano el hombre busca?
¿Yerá en su fondo mismo de Dios la omnipotencia?
/.Traspasad los lindes del misterioso arcano,
Y con los ojos fijos por siempre en su conciencia
Ü&lt;lnoceráel abismo del corazón humano? ..... .
Entonces que no llore, que cante, que P(lnría,
)Lis lumbre hay en sus ojos y en au in.terior mas calma:
Q1ie no abra la pupila porque la luz del día
Pm:ide lanzar tinieblas sobre la luz de su alma.
Drruo Unrne.
Abril de 1897.

Como dos mi;ripoe-as sobre la nieve
vuelan tus manos blancas por el teclado,
y sollozan las notas que ha despertado
de tus ágiles dedos el soplo leve.

El ambiente está obscnro y en el nublado
cielo la luz se apaga temblanao ...... llue-ve .... ..
como dos maripoeas sobre la nieve
vagan tus manos blancas por tl teclado.
Cae sobre mi espíritu un llanto helado
y el pensamiento triste, que no se atreve
á volverá los días de mi pasado,
mira volar tus manos por el teclado
como doB mariposas '3obre la nieve.

Dit z 111t\rmole-s icónicos de testas milenarias,
Fo¡,o1 tan

en z::ns 1iuca~ la cripta medioeval
q,le guarda la~ yacentes est.ituas funerarias
U.e: n1onjt'S y aUalitJ.e,; de gran cepa real.
Ahí por siempre moran las viejas canonesa!:!:
al lado el firm~ báculo, al pecho el aurea cruz;
los áulicos primados, las graves doctoreeas,
espectadore:J mudos de la perenne luz .....
Ahí Rns manos juntan en actitud de ruego:
,vilf,edn, ,~l re.1.1 Vélfo,,llJ; Tristán, alma ck kón¡
Raul. el de la roja cimera y negro escudo,
con lisPs en un campo de·gules por blas6n.
En ángulo quieto que ú. la plegaria invita,
en el marmóreo táJallio dono.e tt'ndida t&gt;etá,
inll'.l.6vil, casta y bella, düerme Margarita•
( fa rtina de las trenzas flor-idus) de Valois.
Los mamo leos posan eus moles vetfodas
en míticas quimeras, bicornes y iiladas,
de arborescentes colas y de ademán flemático,
que escrutan el silencio pobfado de pavuras
y clavnn en las hoscas y arcaicas escultUtas
él dardo de su ojo trnnquilo y enigmático.
En las paredes se abren profundas hornacinas,
donde á los besos tenues de occidua luz solar
que llueve pólen de oro de todas las vitrinas,
exhiben los doctores su túnica talar:
San Agustín, flagelo d~l mónstrno Maniqueo,
medita en el abismo de la honda Trinidad;
San Pablo-el fiero apóstol-escribe á Timoteo
preceptos ecuménicos de vida y de verdad;

='t=- =l'@-='t=-='t=ACUARE;l,A

H, bía cerJa un bello jardín, con más HorPs que azaleas
y más violetas que rosas, Un bello y pequt•flo jardín con
jarrones, pero siu estátuaP; con una pila bhinca1)ero sin
surridores, cPrca de una casita como hecha I ara un cuento dulce y feliz.

í

-

.

1

.., J,.
•

CHDPIN

PARA UN MIS Al.

. );,,e\ -l
I:::_

J~r6nimo, el adusto doctor, el eremita
de cut&gt;rpo e~queleteado, de gran calva senil,
en su cavern.1. brava junto á la cruz medita,
forjando su potente dialéctica sutil.
. .. Y .\Iagdalena gime, á solas con pnnzaotes
dolures; su cabello riza 1o y blondo, cae
sobre sus ~uos, breves, agudo8 y distantes,
cuyos pezont'S fingen dos yemas rozagantes
en el 1ri1?al de oro que el viento lleva y trae ...
El fü,mbo, excelt-o amparo de las querellas mfsticae,
corona un baldaquino de sobrio y rico plan,
y 0Etenta entre sus gajos las armas cabalíeticas
de Lucas, de Mateo, de '.\1arcos y de Juan.
Los cuatro, en hondos éxtasis, en actitud arcana,
parece que contemplan la Esencia Soberana
del Logof:1, hecho carne de befa y de baldón;
y en su profundo arrobo y en su expresión de artietas,
fingen un quator lírico de bardos simbolistas
q_ue riman loe rumores polífonos de Sión ........ .
Cuando la noche llega, velando el hemisferio
del dombo, con sus gasas de pompa sideral,
las gfrgolaf:1, los gri íos, los tra!!gos del misterio,
penetran á la cripta volando en espiral;
Despiertan á los santos doctores en sus frías
moradas de reposo, galvanizando van
los áridos cadáveres, y en fúnebres theorfas
entonan el 'l'n~r,g,o tremendo de Isaías
al isocrono y lento compás de un ademán.
AllAD0 N1!:RVO,
1897.

t '
I.AS INCONSTANTE;S
.~·

LA MUCHEDUMBRE

LA OLA

.

V

F.? la pila un cisne se chapuzaba revolviendo el agua, sacudiendo las ala:; dri un blancor dt-i nieve, enarcando el
r.uell•&gt; en In forwi del brazfJ de tt11a lira 6 el asa de una
ánfora, y moviendo el pico húmedo y con tal lustre como si fuese labrado con una ágata de color de roea.
En la puerta de la casa, como extraída de una novela
de Dickem,, t&gt;staba una de esas viejas inglesas, únicas,.
solas, clá8icai, cun la cofia encintada, los anteojos sobre
la nariz, el cuerpo encorvado, las mejillae arrugadas, más
con color de manzana madura y salud rica. Sobre la saya.
Qbscura, el delantal.
Llamaba:
-¡Mary!
El poeta vió lli&gt;-gar una joven de un rincón del jardíu
hermosa, tri!tnfal, sonriente¡ y no quiso tener tiempo si~
no para meditar en que son adorables los cabellos dorados cuando flotan sobre las nucas marmóreas, y en quehay rostros quo valen bien por una alba,
Luego, todo era delicioso. Aquelloi quince allos entre
las rosas-quince afias, sf, lo estaban pregonando unas
pupilas serenas de niña, un seno apenas erguido, una
frescura primaveral, y ur a falda hasta el tobillo, que dejaba ver el comienzo turbador de una media de color de
carne;-aquellos rosales temblorosos que hacían ondular
sus arcos verdes, aquellos durazneros con sus ramilletes
alegres donrle ee detenían al paso ]as mariposas errantes
llenas de polvo de oro, y las libélulas de alas cristalinas
é irisadas, aquel cisne en laanchi.a taza. esponjando el alabastro de e-us plumas, zabuytSndose entre espuma3eos y
burbujas, con voluptuosidad, en la tran13parencia del
agua; la casita limpia, pintada, apacible, de donde emergía como u na onda de felicidad; y en la puerta fa anciana, un invinno, en medio de toda aquella vida, cerca de
Marv, una virginídad en flor.
Ricardo, poeta lirio!o, que andaba á caza de cuadros,
estaba allí con la satisfacción de un goloso que paladea
coeas exqnisitas.
Y la anciana y la jf)ven:
-¿Qué traes?
-Flores.
•
M@straba Mary su falda llena oomo de iris hecho trizas, qnq revolvía con una de sus manos grácileflde ninfa,
mientras muriendo eu linda boca purpurada. sus ojos
abiertos en redondo dejaban ver un color de lapizlázuli
y una humedad radiosa.
RuBÉ:. DARÍO

•

Allá viene la ola, la pérfida, la hija caprichosa del vie •
jo ebrio: se estremece, es fragil como la nubf', nerviosa
como su hermaJJa, la mujer. Viene rizada con au blanca
blonda de espumas, cantando la canción del náufrago, y
bromeando y riendo, se tiende negligentemente sobre la
playa y bern la arena; pero el anciano, hecho &lt;le ea!, se
enfurece y la llama con su voz ronca; el la, at.emorizada,
se retira melancólicamente y se aleja rnspirando hacia
otras playas, mientras que el viejo gruñe y siente celos.
Allá va la ola, la pérfida, la caprichosa hija del viejo
ebrio: ya olvidó la orilla que besó al nacn el dfa. Se
oculta el sol, y ella sigue su marcha, bromeando y riendo, con BUS cadencias melodiosas, relampaiueando plata,
á otra costa de cerros muy verdes, donde nay caracoles,
conchas, grandes peñas, moluscos qne duermen .
LA NUBE

Se despereza voluptuosamente bajo la arcada del misterio: ella ha creado el país de los auef'ios; es la encarga•
da de hacE'r variar el panorama místico; creó las sombras
y creó el amor; es la étérea errante, la bohemia mágica.
forma el alba, se mancha de carmín, se envuelve en P"·
plos de oro luminoso, se tiñe de rubio ...... Es un velo de
novia, luego una flecha, un león, un haz de espigas, un
destello, una corona de laureles, un manto funerario; y
se pierde, lejos. muy lejos, vaporoea, pálida, para apare·
cer en otras regiones salpicada de luz, sangrienta, tormPntoea, vestida de negro.
Reina del aire: tú fecundas la madre tierra, tú ador•
nas el traje blanco de la Aurora, tú traes la alegoría á la
leyenda biblica que formó el cielo y divinizó el color
azul; tú eres fi'agrada porque vives en la altura, tú eres
diosa porque eres adorada; pero eres variable, eres de·
leznable. Simbolizas lo ideal: eres la ironía.
LA MUJER

Herruoeura y nervios, belleza, desdén, orgullo. Eres
frágil, porque te enamoras de un perfume, de una flor,
de una piel tefi.ida.
Eres ínígi 1, porque tus cabellos ondulan á merced del
viento, porqne tus ojos jamás descam~an, porque tu vaho
es la brisa d~I pudor convertida en voluptuosidad, el mareo de una virginidad fogosa, la huella silenciosa del
misterio.
El amr,r es tu boguera: allí te incendias. El amor es tu
altar: allí está tu cá.liz. El amor es tu crepúsculo: alH
están tus esplendoreA y tus sombras.
Tú vi ves del recuerdo: eTPs la frívola adorable, la nodriza di \.'i na que reparte la ambrosía y da el brebaje á los
profanos del santo bimeneo.
·
Tú purificas ó corrompes; tú haces ablución en los ritm rmsteriosos del dolor, ó caes sensual abrazada del vicio en las mudos santuarios del placer. Eres angel, eres
estatu l 1 eres esfinge.

La carne hecha mármol, la masa inconsciente é bisté·
rica; un ronquido de beodo que acompaña las pantomimas de un payaso, glorificando lo que ayer despreció.
La entusiasma la voz potente de un tribuno ó el sonido
seco de un cuerno; se embriaga con la música y con la
pólvora; es un tejido enorme de nervioe excitados por la
impresión del momento, dominados por la mneca exagerada de un E'.'altimbanqui. Destroza por un símbolo, arroja incienso y flores ante la espuma criminal de un lago
de sangre. Desaparece la idea de humanidad ante un
personalismo pasajno. Es un titán que se convierte en
niño.
La animación de la fiebre, la voluntad en el decaimiento de las grandes crisis, el vértigo enervante de las agru
paciones¡ y después, nada, decepción; caen los falsos [dolos, y la misma masa que los elevó se alza poderosa para
aplastarlos. Es la ola humana: tiene la ironía de la nube
y los caprichos de la mujer.
PEntt.o CÉSAR D0Mu1c1.

PAGINAS NUE;VAS
"Oro y Negro" de Francisco M. de Olaguibel.
PROVENZAL
A

Carlos Dísz Dnfoo.

El viento de la tarde trémulo agita
del platfado olivo la fronda cana,
y del mar rnmoroso la voz lejana
bajo el cielo de estío canta y palpita.
Sólo turba el silencio de la infinita
soledad de esa hora, la soberana
canción que entre Jos tallos de mejorana,
con escalas salvajes, el viento grita.
Loe himnos estridtmt.es de las cigarras
surgen entre las anchas v verdes parras,
se oye el sordo murmull0 que en los cantile!:!.
alza, cuando se estrella, la ruda ola
y, guiada por pitos y tamboriles,
pasa, rJpida y leve la farandola.

PRIMAVERAL

Los huracanes de Marzo se han acabado de llevar la sá.bana helada con que el invierno había amo1tajado á la
Naturaleza. Abriles mensajero de la vida, y trae t'I en•
cargo de r~::iucitarla con sus dulces besos.
Fiesta tienen los campos, y fiesta hay en los jardines,
paramentados como altares, para que oficie en elloM la
luz.
Jóvenes, ancianos y nifios, celebran en estos momentos la renovación de Ja vida, el alumbramiento dela Na•
turaleza, la fecunda primavera.
Aquí quit:iera yo verá. mi buena y querida madre, por
estas calles pobladas de gente feliz, confundida con estas hermosas ancianas que lucen sus guedejas de nieve
corno joyas de honor, y Uevan en el pecho, á la par de
las jóvenes coronadas de oro, su ramillete de f:loref, de
la8 primeras que brotan al sol primaveral.
Yo no sé pur qué nos parece, allá. por nuestras tierras,
profanación ó ridículo el que una anciana.lleve como
aquí flores sobre el corazón, cuando con ellas adornamos
laM imjgenes y las tumbas, la santidad y la muerte. Cualquiera diria que entre nosotros, el haber dado la vida á
otras criaturas, el haber vivido para levantarlae, educarlas y vt&gt;rlas l'eproducirse, es extralimitar la mt:dida de la
huruana exii:stencia. Allá nuestras madres mueren socialmente cuando dejan de ser jóvenes. Aquí la vejt-z constituye ornamento venerable; es como sacra prenda de
otro tiempo, que tod1.,s ponen con orgullo á la vista, para
que sean bien mirada.
¿Y por qué razón han de ser1 la gloria del salón, el aire
de las avenidas, la sombra de los parquee, el placer inocente de la vida en la sociedad y en la n1turaleza, pri vilegio exclusivo de los que llevan todavia alta la frente y
frescas las mejillas? Por qué recluir nuestras madres á
la labor y á la oración? ¡Si en sus aí'ios están sumados todos los de nuestra vida! ¡Si sus cabellos blancos son la
corona de plata que, junto con el tiempo, les labraron los
cuidados de nuestra existencia! Sus ojos no centellean,
por que velaron mucho nuestro suefio; su tez no es tersa, porque por ella corrió mucho llanto para que nosotros
rié~~mos ei~mpre; y si su cuerpo se inclina, mucha parte tiene ea ello el hábito de extendernos los brazos para
ponernos en pie sobre el planeta.
Me encanta ver estas madres con sus cabezas escarchadas, y sobre el pecho un manojo de lilas, presidiendo la
animación general en las mallanas de hermosa primavera . Me parecen ellas las legítimas sacerdotisas del culto
de la vidaen sus renovaciones, porque han vivido mucho¡
porque han llevado tributarios á las densas corientes humal...u1.s; porque han ensancfiado el espíritu de sus renuevos con el afán de la esperanza, que es la primavera perpetua de las almas; porque sólo ellas comparten con el
Creador la divina satisfacción de sentir palpitar la vida
de los seres antes que el sol los alumbre y el aire loe acaricie y la naturaleza los reciba en Sl1S brazos maternales.
Las Madonas de Rafael son cada día más hermol!as y
divinas, á proporción que el tiempo va fundiendo sus colores. Lo mismo sucede con nuestras madres. Aquella
belleza singular que de niños !ó!e nos antojaba ideal de loa
cielos, no desapar~ce sino que á nuestra vista se trans•
forma. El tiempo la va dorando con su maravilloso barniz, sacado de la esencia del misterio¡ la va dando transparencias y placideces m[sticas;:......Ja va añadiendo á lo
bello lo adorable. ¡Cuánto noble reposo en sus actitudes; cuánta sabia fijeza en sus ojos; cuánta dulce melancolía en sus sonrisas; cuánta augusta dignidad en todo su
ser! Es que ahora el artista que anima el cuadro es el
alma. Ya lo abandonó con sus últimos toques el pintor
fogoso del colorido; el que pone eobre el rostro á nacer
eoles y á reventar claveles; ahora. viene el apacible pintor de los crepúsculos, el de las noches eerenas, el de la
belleza tranquila, y paea sobre el cuadro su pincel empapado en lnces vespertinas y en destellos sideralea.
Sí, son hermosas, muy hermosas nuestras madres. Vengan rojos labios; vengan chispeantes ojos; vengan ebúrneas frent_es, y yo preferiré :poner~¡ beso, y con mi beeo. toda m1 alma, en esos labios pá:1dos que pronuncian
mi nombre en sueños¡ en esos ojos tranquilos que rueven
ausentes; en esa frente surcada en que está. escrito mi
nombre hace más de cincuenta afios!
Aquí quisiera yo verla, en esta procesi6n de la primavera, confundida con estas n-inasdecoronas de plata llevando también Cf'lmo ellas á los altares de la Natu~leza
inmortal su ofrenda de flores, que yo para su pecho
arrancaría á la rama de lilas más gallarda.
X ICANOR

Boi, ET

PERA~A.

�DDIIINC.D II DE ABRIL DE 1897

•
EL MUNDO

EL MUNDO

DOMIIIGO II DE ABRIL DE 1897

ENGAÑO SUBLIME-Pori'.blaría!!esc:ot.
NUl!'IER05,

La Seflora Fourneron se encontraba en su caea, presta
á salir¡ pero!viendo entrar á. }""elipe, arrojó un alegre grito:
-¡Ah! estás aquí, queridito mio! Pensaba en tí. Aglaé
de Lezines pretende que nos ocultas algo. ¡He! :He! cosas del corazón. Apuesto á. que be adivinado! Vienes á
confiarte á tu tía J'ourneron, sabiendo que ha hecho que
ee logren loe matrimonios más difíciles? Eso supone una

confianza plena. Dime su nombre. Había atraído á. Felipe y hécholo sentar sobre un pequefio canapé. Le mi•
raba eonriente y golosa del i)equei'ie secreto de amor que
ibaá eerle confiado, y alentándolo, siguió:
-Pero no respondes; temes sin duda haber llevado tus
anhelos demasiado alto y que no sean acogidos? ¡Hum!
será dificil no amar á un muchacho tan guapo. Y el

amor, ya lo sabes, á nada resiste. Por lo dem,e-- tenemos
para ofrecer una carrera poética, llena de atractivos para
las almas románticas, un lindo nombre, con partícula1 lo
que no es para desdeñarse: una pequeña fortuna, modesta pero segura¡ yo no veo mas que un obstáculo¡ eres muy
joven, pobre muchacho mfo; sed preciso obtener que
ella sea paciente y constante: fíate para estoá la tia Fourneron. Ye tú, yo tengo buena manp¡ soy yo q11ien hacaeado á la pobre Elena, y durante los siete años de su
unión, no tuvo una sola ¡ena.
El dijo ávidamente:
-¿Está usted segura, bien segura?
-Cómo segura ..... . poco y tanto como de la existencia
del sol! no solamente ni una pena, sino ni una contrariedad, ni una nube. Fué amada como merecía serlo.
En cuanto á tí, b.ijo mío, tan luego como me digas su
nombre ..... .
- Yo no pienso en casarme, dijo él.
-No piensas en casarte, Felipe! en qué piensas tú,
puea? Por qué pareces tan preocupado?

-~-~
1,, ,

"

, '!

~·

'

•

~

'~
'~

1
•I
:;:_ió

El se levantó y se pasó una mano por la freut.e:
-Nada, no es nada, y le agradezco ..... .
No era empero á aquella mujer indiscreta y curiosa á. quien pod.ia decirle su
.¿
_/ duro tormento. Salió de ahí con paeo lento, pensando: «La intriga eEtit muy
bien oculta, muy bien secreta, puesto que ni las :primaa Lesinee, ni, sobre todo, la t!a Fourneron, la conocen. Elena debió sorprender el adulterio y ocul
t6 fieramente la injuria.
Se extremeei6; una sospecha dolorosa acababa de nacer en su espíritu y crecía hast.a la certidumbre; esa sospecha explicaba Ja ignorancia de la tía Fourneron y de las ee6orims de Lezinea, pero explicaba sobre todo, la ardiente
súplica de Elena: -.Júrame proteger li Lila.•

1..

.•

-(.~~

ran buen artículo.

~~
•a

.

�EL MUNDO
uEso,)) si, l(eson debfa ser, «eso!» t1Eso 1 )) es decir la se•

'.

duccióu más vil, ]a que se disimula bajo la· sombra de
Jecho doméstico, la que abusa de la dependencia de la
cria:1a para obtener de ella vergonzosos favores¡ eedución
que desh.onra á un caballero tanto como un abus.;, de oonfianza.
Rlpidament.e examinó el personal femenino de la casa : Mariana, la vieja cocinera, fué puesta aparte: cincuenta afias de edad; pero las otras dos mujeres eran jóvenes; la una, Otilia, la recaruarera, morena, pálida, un
poco delgada, de modesto aspecto y correcta y afinada
por el contacto diario con su ama, con actitudes de dama
y el aire muy dulce; él pensó: ((una hipócrita." La otra,
Marieta, la niñera de Lila, pequeña, no linda, pero fresca con la frescura de la juventud y la alegría un pooo
bulliciosa de las gentes· de campo ... ..... .
Tornó á. ver los pobre3 ojo3 moribun los que implonban; pero la última parte de la plegaria no dejó de turbarle: ((Cuando Fernando se vuelva á casar ..... .. ... i,
Volverse á. casar!
Eutonces, se casa uno con ..... . Y por qué no? pardiez!
aí, aecasa uno así. Uno de use tíos maternos, por ejemplo, ¿no se cas6 á lo3 sesenta años con su criada? Hubo un
escándalo en la familia, pero resistiendo á. los extrafiamientos y pretendiéndose fuera de toda ley y suficientemente mayor de edad, efectuó su boda.
Y aun suponiendo que Fernando no se casase, Felipe
veía en un porvenir próximo y sombrío á la pobre Lila
entreg:\da á merced de una mujer viciosa, que podría á
su antojo embrutecerla y corromperla acaso.
El termino de sus vacaciones llegaría mpy pronto.
Partiría él llevándose esta inquietud mortal, y si partía,
no faltaba á su juramento? Por tres veces, repitió en alta voz: «Qué hacer? Qué puedo yo hacer? Qué debo yo
hacer? Sentía demasiado en su angustia que jamás osaría
dirigir á. su cuilado la insultante interrogación, Murmu •
ró: «Seré astuto, investigaré, espiaré ...... mas espiar, es•
piar .... .. yo soy su huésped, como su pan, qué vergüenza! No, es preciso tener el valor de interrogarle sobre sus
proyectos para el porvenir¡ acaso coasentirá en separar•
Be de Lila. Yo la confiaré á las primas de Lezines, á la
tía Fourneron ...... Sí, sí es preciso, absolutamente hablar
:t Fernando.n Un sudor ligero mojaba sus sienes, en tanto que subía la escalera y que llamaba á la puerta del taller de su cuñado. Este, viéndole entrar, le tendió las
dos manos con un gesto afectuoso;
-Soy muy feliz viéndoos 1 Felipe, os veo tan poco,
querido hijo! Oh! no os hago reproche alguno; vuestro
dolor, como el mío, busca la soledad y e l silencio; los
consuelos le importunan.
Bajó lavo:, y en tono de niño que teme ser oido y reprendido, continuó:
-Me fatigan, me abruman; vos sabéis de quiénes quie•
ro hablar. Eso ea más que una persecución, ea una tortura; pienso en huir para escaparles.
El joven preguntó pensativo :
-¿Por qué q uere is partir?
-Quiero partir, Felipe, porque sufro demasiado aquí.
¿Qué queréis que sea de mí cuando os vayáis? Llevadme,
amigo mío; llevadme ...... Oh! si pudiéseis hacernos subir
á. Lila y á mi en uno de vuestros grandes buques~ Si nos
fuese posible seguiros hasta la extremidad del mundo!
Sí, yo quiero partir; me muero contemplando su alcoba
vacía!
Después se lamentó largamente, como pobre hombre
debil que era, repitiendo:
-Sufro mucho aquí.
Duramente, sin apiadarse, Felipe le interrumpió:
-Y pensais verdaderamonte llevaros ú. Lila á. través
de largos viajes?
-¡Oh! Felipe, y cómo no llevármela? ella es mi amor,
mi tesoro, mi consuelo, el recuerdo viviente de la que ya
no existe.
Después de un silencio, Felipe preguntó con voz que
temblaba un poco.
-Pem vos no podéis ocuparos coa.tinuamente de ella
y es demasiado pequefia para que se le prive de los cui_
dados de una mujer. ¿Es qué contais con llevaros á Marieta?
Fernando respondió sencillamente:
-Marieta es demasiado joven, demasiado niña, demasiado insuficiente, en una palabra, sin la continua vigilancia de una madre. Yo tendría más confianza en Oti•

tia, pero, con gran pena mfa, nos abandona. Una vocación religiosa, á. la cual ha resistido tanto tiempo, cuanto sus cuidados han sido necesarios á. su querida ama:
entra dentro de un mes á. las carmelitas de Beaanc;ó n. Mi
pobre Elena me pidió que pagase el pequetio dote necesado; es esta una denda de reconocimiento que yo soy
feliz en satisfacer.
Fernando no comprendió ni supo iamá.s por qué la en ·
trada de Otilia á. las carmelitas causaba á. su joven cuñado una alegría tan viva, y por qué la expresión severa de
sus ojos ae había, de pronto, suavizado, y por qué murmuraba con voz alegre:
-A las Carmelitas! que buena criatura! cuan contento
estoy! cuan contento estoy!
Otilia no comprendió y no supo jamás porqué F~lipe
le regaló, •aquella mísma noche, un rosario soberbio, el
máii h,ermoso que pudo encontrar en la mejor joyería de
la ciudad.
Fe sentia feliz, pero al día siguiente sus desconfianzas
renacieron, tomando otro rumno. No era en la casa donde se encontraba la enemiga; era preciso buscarla fuera, y
á la primera oportunidad volvió sobre el asunto del viaje.
-No puedo sin cierta inquietud-dijo á Ft&lt;rnando-ver
que os llevais á Lila; es taa frágil, tan delicada; además
sinó he entendido mal, vuestra ausencia será larga, por
que no se disipa la pena en unos meees.
Por qué no ponerla mejor en una casa de educación re•
ligiosa, bajo la vigilancia de las primas de Lezines y de
la tía Fourneron? Ahí sería cuidada1 amada, instruida,
bien educada y vos quedaríais libre para obrará. vuestro
gusto, libre para ir y venir sin e3e gran embarazo de una
hija.
Pero Fernando se rebeló:
-No, no, dijo con una voz violenta1 yo no me separaré de ella¡ preferiría cien veces quedarme aquí, á. riesgo
de morir de consunción y de tristeza. Q3 lo rdpito, Felipe, ella es todo mi amor, el sólo bien que me une á la vida: si élla no existiese, me mataría.
Después continuó en un tono más tranquilo:
-Por qué no recnrrir mejor á. una aya á. una institutriz que nos siguiera por todas partes, á una mujer de
buen corazón, de espíritu cultivado, capaz en 1ma palabra, de amar, de iil,Struir y de educará.nuestra niña?
Felipe preguntó :
- Y para este puesto importante ya teneis quizá. una á
la vista?
Todas sus sospechas volvieron á asaltarle.
-No!-dijo Fernando-yo soy incapaz de buscarla¡
nuestras primas Lezines se encargarán de eso. Yo hubie •
ra preferido recurrir al buen sentido práctico de la tía
Fourneron, pero ella pedirfa para si misma el ¡mesto y
tendría una admirable ocasión para sus solicitudes! Me
dirigiré, pues, á las Lezines, y enseguida vos me ayuda •
reis Felipe, á hacer entre las que se presenten una elec·
ción feliz. Vos comprendéis de que importancia serán los
gustos, el caracter y el corazón de esa desconocida á quien
yo deberé confiar la tarea de formar los gustos, el caracter y el corazón de Lila.
Las desconfianzas de Felipe se desvanecían; sin embar•
go, dijo aun:
-Por qué no escogéis una aya inglesa 6 una aya alemana? Se dice que son muy expertas para los cuidados higienicos. Además po~ía serviros de intérprete en vuestros
viajes.
-Teneis razón, Felipe; vuestra idea es excelente y, sobretodo, me libraré del peligroso concurso de la tía Fourneron

Xlll.
Aquella perla de las ayas no fué fácil de descubrir. La
tía Fourneron y las primas Lezines, convocadas por Fernando en conclave, se erizaron de exigencias y de pre•
venciones; l,a.s pobres muchachas atraídas por el anuncio
inserto en los periódicos de la localidad y p":&gt;r sus brillantes promesas, se vieron excluidas prontameute.
Aglaé hacía pasará. las aspirantes por un exámen seologico que un doctor de la Sorbona hubiera terido trabajo
en sostener. Por poco que vacilasen sobre las di versas
virtudes de la gracia actual y de la gracia santificante,
eran reprendidas sin piedad. La tía Fourneron las interrogaba en seguida sobre la iarmaceutica sobre las reglas
de higiene, sobre los síntomas de las enfermedades y so•
bre los medicamentos apropiados: se hubiera dicho que
se trataba de u!la cátedra de doctor en medicína.

DOMINGO II DE ABRIL DE 1897

Pero por severa3 que fuesen estas pruebas, no eran má1:1o
que un juego de niños en comparación de la prueba temible de los ojos de, Felipe: él tenía por un crimen el pe•
queño rizo de cabellos rebeldes que se escapaban del
sombrero, el ponpón de cinta, el traje bien hecho, la belleza y aun la fealdad, si la fealdad era fresca, espiritual
y agradable de verse.
Solo Fernando permanecia indiferente ante este importante concurso.
-Lo declino todo en vosotros, amigos mios, había di.
cho: para mi sería penoso recibirá. esas jovenes y tedio•
s~ despedirlas.
Y caía de nuevo en su sombrío entorpecimiento, y desde que la tía y las primas, ocupadas en buscar institutriz
no lo acosaban, sus proyectos de viaje parecían abandonados.
La nacionalidad de la aya complicaba aún la cuestión.
Las sefioritas de Lezines se rebelaron definitivamente
contra una inglesa por temor del proseHtismo protestantR:
-Las que se pretenden católicaSJ no son frecuentemente más que herejes disfrazadas. Quién sabe si algún adep to del anglicanismo, del presbiterianismo, etc, no se des lizaría en medio de nosotros?
Los da.ros recuerdos de la guerra estaban demasiado
recientes para que s&amp; admitiese una hija de la Alemania.
del Norte. Se decidieron pues por una austriaca. La seflora Fourneron descubrió la dirección de un convento
de Viena que formaba institutrices. Esta palabra «convent.o» tranquilizó á las señoritas de Lezines, que se mas·
traron favorables á. la vienesa. Solo que como no se podía hacer venir á. Pontarlier todas las institutrices de
Viena, Felipe ofreció irá practica1 una vista de ojos á los
lugares mismos. Tan luego como obtuvo autorización pa•
ra ealir de Francia, partió bien provisto de instrucciones.
y de recomendaciOne~. Su viaje tuvo pleno éxito. A la
sexta mujer que le fué presentada, exclamó como Arquf •
medes: «Eurekan y Arquímedes no sintió por. su descubrí ·
miento tanta alegría como Felipe.
No era fea la pobre Carlota D1rm!ln; era más y mejor
que fea: vulgar, insignificante. Un largo rostro de faccio nes regulares y groseras, los ojos redondos, la boca car-nuda en los labios espesos, entreabiertos por una perpe•
tua sonrisa; el busto cuadrado, ma.ciso, como tallado á
hacha:i:os, y por encima de todo, un deadén de la moda,
una ignorancia ab.30luta de la coquetería, que no disimulaba ninguna desgracia física ni trataba de embellecer-fealdad alguna. Y con esto, en los grandes ojos redoll dos, en la boca de labios grueso3, en el menor gesto de
aquella maciza peraona, raii1bJ una indecible bondad,
una de esas bondades á flor de epidermis, cuya infl.uen·
cia es imposible resistir, una de esas bondades que se ig•
noran á. sí mismas, de tal suerte están hechas de abnega•
ción.
Seguro de que la señorita Dirman debía ser instruida,
como lo son todas las alemanas, sin vacilar la contrató y
se la llevó casi en triunfo, de tal suerte era feliz con su
encuentro.
Carlota tuvo la fortuna de agradará. las primas de Le•
zines, porqu~ de3de el día siguiente de su llegada asistió
devotamente á la primera misa. Agradó también á. la
Sef'i.ora Fourneroa por las excelentes recetas para hacer·
pas~eles y crerua'S que le co:nunicó; pero desde el primer
día, desde el primer minuto ganó el coraz{m de Lila. Le
bastó tomar á la pe1tueñuela en sus brazos robustos, y
estrecharla cJntra su corazón, para que aquella con ese
instinto de animal que ~uplé en los niños á la razón imperfecta, sintiese y comprendiese que aquel abrazo era.
maternal y que aquel corazón serfa tierno y abnegado.
Felipe temía algunas censuras de Fernando, porque
ante los ojo3 del artista la fealdad es un crímen; pero elJ
pintor, realmente absorto en su dolor, se limitó á dar las
gracias á. su joven cuñado.
-Habéis elegido perfectamente, Felipe; la señorita .
Carlota parece ser una excelente persona; es en verdad
el aya que mejor poi.ría convenir á. nuestra Lila. Ahora
sí puedo dar continuación á mis proyectos de viaje,
Un mes má.s tarde partía acompañado solamente de ,.
Liiá y de la aya. Otilia entraba á las Carmelitas; la seii.ora Fom neron se encargaba de buscar á. Marieta otro acomodo y Mariana se quedaba al cuidado de la casa.
Fernandn, antes de su partida Labía cerrado con su
propia mano la a lcoba de la mue rta ; ninguna presencia.

DOMINGO II DE ABRIL D'E 1897

debía profanarla. Ftilipe tornaba á Brest para esperar u.n
nuevo ernbarqut&gt;. Sus temores se disipaban; no rnlaroen~
te no habfa descubierto indicio alguno de traición, éino
que la actit.ud de su hermano, la intensidad de su tristeza, sn indiferencia para todas las cosne, llevaban el eello
de dolores proiund-•s. Se necesit.arfa que fueee un mise·
rabie hipócrita, pensaba él, y yo lo be conocido siempre
lleno de franqueza y de rectitud. El es libre ahora. ¿Para qué había de representar esta comedia?
Su adiós fué cordi11.I y tierno.
-Adiós, mi qnerido hiJo.
-Adiós, hermano.

XIV
Felipe al llegará Brest no se acordaba ni de Beltrana
ni de :\f. Martín, ai de LeodicC: el dolor, las preocupa
cianea graves, habían borrado de su espíritu el recuerdo
de la a,·eotura, á la cual involuntariamente, encontrárase mezclado. Este olvido no fué de larga duración. Desde luego, registrandó diversos papeles insignificantes,
llegados durante su ausencia, prospectos de negocios, catálogos de casas de comercio, impresos de todas claeeP,
descubrió mucbas_eaquelas de invitación. Estaban con•
cebiclas asi:
(e El señor y la seflora Martín, ruegan al Sr. Felipe de
Aubián que les haga la honra ......... n
In vitacivnes para tertulias, para comidas, en aquella
mierna villa Martín, donde había pasado el inolvidable
drama.
Tu'\'"o un gesto de sorpresa: Beltrana lo había reconocido en aquel baile del Almirantazgo y quería recibirlo.
¿Era acaso para hacer un alarde de audacia, ó para su•
plicarle queguardase sileacio? Se sintió ofendido: ,cYo
no soy un Leodice, se dijo, y esta súplica. sería una in•
juria.n
En seguida pensó con má.s jueticia1 que habiendo sido
sus tres entrevistas completamente silenciosas, Beltrana
no podía conocer la delicadeza de sus sentimientos y la
rigidez de su houor. u Así somos todos, mu~uró, queremos qne se nos adivine. Pobre mujer! el tipo masculino que le ha sido dado ver de cerca: su hermoso Leodice, ha debido inspirarle desconfiaoza por la especie entera. Haría yo mal en molestarme; pero no debo ir á. su
casa; no quiero ser ni su cómplice ni su confidente.))
Tomó una tarjeta de visita y por encima de eu nombre:
«Felipe de Aubián,11 escribió:
,,Encuentra en su casa, á su regreso, las invitaciones
que el señor y la señ.ora :Uartin le hicierou el honor de
dirijirle. Les suplica tengan á bien recibir la expresión
da su gratitud y sus excusas que su duelo y su próximo
viaje, no le permiten llevarles personalmente.n
Ella comprendería as! que no quería verla.
Al día siguiente; ú. la hora, del almuerzo con su amigo
Merville, le esperaba otra prueba:
-Dime, de Aubián, le preguntó este, porqué razones
misteriosas y maquiavélicas te has puesto á. mistificar·
nos? Sf, á mistificamos, pardiez! sosteniendo que no CO·
nocíae á los Martín. Porqué entonces Martín no habla
más que de ti y no se preocupa más que de ti? nY que
porqué no aceptaste sus invitaciones? Que donde esta
bas? Que~i tu amencia sería larga?)) Si tuviese otra hija,
creería yo que tenía el proyecto de hacerla tu esposa ..... .
Ya sabes, nosotros hemos ido frecuentemente á. casa de
los 1\fartín: á 12.s fiestas de estío en eu villa y hemos presenciado inusitado lujo: Iluminaciones, juegos de artificio, un cuento de las mil y una noches! despues otras
fie1:tas en el yacht, porque tienen un yacht, sin hablar
de lo.; esplendores de su hotel de Brest. Ah! por rico
que sea el viejo Martín, circulan cierto'3 rumores en la
ciudad ...... En fin, esos rumores nonos importan.
Si á. él le agradase arruinarsij por la hermosa Beltran a
no seremos nosotros quienes lo lamentemos, verdad? ..... .
Qué mujer amigo mio! sorprendente, incomparable,
inexplicable! Loa esfinge, una quimera! ......... Imaginate que atraviesa por e3aa fiestas como en el baile del almirantazgo donde tú la viste: indiferente á todas los homenajes, á. todos los amores. Sabes? Fourquet, el vizconde
de Fourqnet, el hermoso Fourquet, el irresistible, ha perdido sus mad¡igales y sus miradas magnéticas; el pequefio de Sombres pierde su alegría, su esprit, su atractivo
endiablado, y se vuelve malancólico. En cuanto á Legoleck, tengo miedo de que se vuelva loco. Qué quieres tú?
á fuerza de hablar de ella todos llegamos á la obsesión:
e.oigma, esfinge, quimera, ......... será. de quien la desci-

EL MUNDO

íre. Por qué me ocalias tú lo que sabes de ella? Por qué
negar que la hns conocido?
Felipe respondió molesto.
-Realmente os estáis poniendo fastidiosos iú y los
otros; si esa mujer noos vuelve locos como á Legoeleck,
cuando menos os está. volviendo idiotas, pobres amigos
míos!. ....... .
-Huml de Aubian! No quieres responder.
li'elipe movió los hombros:
-Mal haya ei eé lo que vosotros imaginaie:
He aquí todo lo que pasó: Yo debía reemplazará. uno
de mis primos en el matrimonio de la se.ñorita ::M:artin.
Llegué la víspera en la tarde: me pme muy malo en la
nocbe. Me dolían horriblemente losioteetinoa. Temíqne
fuese un emponzoHamiento ó un ataque de cólera. Siempre se dan algllll:os casos en Brest.
Confieso que perdí la cabeza como no niño. La idea de
turbar la fiesta, de coneternar á. mis huéspedes, de enloquecer á. los convidados, me pareció tan insoportable que
resolví huir, huir sin decirlo . .Apenas amaneció me hice
ca.aducirá la estación y partí.
Me había alarmado de sobra, mi indispos.iCión era leve,
y lo incivil de mi conducta no podía tener mas que una
excusa: La muerte ..... . y yo estoy vivo aun. Ahora que
te he dicbo la-verdad, comprenderás que este asunto de
conversación me sea poco a~radable. Si mi aventura se
supiese, sería víctima de :as bromas. La señora Martín
no me conoce y me admira que te haya hablado de mí.
-No, si no es ella, ella no me ha hablado jamás de tí;
es su marido, no confundas. Y me ha bec4o un interro•
gatorio en regla, por que no te lo he repetido todo. Me
ha preguntado si tus camaradas te estimaban, si gozas de
buena reputación, si podría uno fiarse de ta. palabra, si
no transigías en cuestiones de honor. ¡Ah! ¡pobre viejo!
Y todo porque tu viste en s_u casa un ataque de colerina .....
Felipe ee creía libre ya de estas molestias y desembarazado para siempre de los esposos M1rtín. Pero Merville que no era precisamente la discreción, no había podi·
do resistir al maligno placer de contará algunos amigos
la aventura del pobre de Aubian. Estos bromearon i~
petto á sus expensas; más como lo querían y sabían además
que era poco sufrido, no hablaron jamás del asunto en su
presencia. Aun evitaron pronunciar el nombre de la se·
flora Martín. El se percibió de ésto, adivinó las causas, y
se regocijó del resultado que había obtenido. M~ valía
exponeree generosamente á un pequefio ridículo que correr el riesio de comp;ometer á. una mujer por una afee•
tación de silencio y de aires de misterio.
Por lb demás, iba á. abandonará. Brest; la orden de di·
rijirae á. Rochefort para embarcarse, acababa de llegar•
le. Cerraba sus maletas y hacia de prisa sus últimos
preparativos, cuando fueron á advertirle que un seflor
quería hablarle. Ordenó que fuese introducido y avanzó
hacia el visitante. Al verlo apenas pudo contener ungesto de fas ti dio ........ .
Era Martín de Breet.
Martín de Brest no era ya aquel hombre mal vestido,
de gran sombrero de plantaiior, á quien tres al1os antes
se habría confundido con el jardinero de su villa, sino un
hombre elegante en cuanto cabe, aunque ua. poco rubo·
so del traje que llevaba, cc,mo si le hubiese parecido impropio de su edad.
Felipe no halló en él, ni la franca simplicidad que era el
distintivo de aquel millonario, ni la bonomía de su aspecto y la sencillez de su acojida. u¿Qué irá á. decirme?))
se preguntó ofreciendo una silla al visitante.
El Sefior Martín no hablaba; fijaba en el joven sus ojos
indecisos, daba vueltas entre ms man )B admirablemente
enguantadas, á uu junCQ magnifico. El silencio se pro·
longaba y Iué Felipe quien habló:
-}lucho le agradezco sefior, que haya venido á mi
casa; yo habría debido llevarle á. usted mis excusas y mis
agradecirofontos.
Se sintíó presa de un vago malestar ante el silencio de
su interlo::utor, y ante aquellos grandes ojos que le miraban fijamente.
-Sefior, dijo por fin )Iartín de Brest, no me debe usted ni11guna excusa; soy yo quien se la debo porqu3 vengo á quitarle el tiempo. Sin embargo, era preciso, pues~
to que usted se va ..... .
Y luego de pronto, como el hombre que toma uo gra.n
partido, exclamó:

243

-He venido para preguntarle á. usted. ¿por~ qué )l'J
asistió al matrimonio de mi hija, hace tres a11os?
Felipe respondió evaaivamente:
-Una indisposición súbita, sefior; ee lo dije á usted.
Martín de Breat movió la cabeza, murmurando:
-Así lo creí al principio.
Y cambiando de tono, con una voz que suplicaba:
-Seilor de Aubiá.n, lo conjuro á. usted á que me diga
la verdad.
Felipe tuvo piedad de aquel hombre:
-La verdad, señor, dispénseme usted de decínela.
:Me cubriría de ridículo.
Gravemente el Sr. Ma1tín insistió:
-Le conjuro á usted á. que me la diga.
Ante la persistencia de este interrogatoriO, ante aquellos pobres ojos inquietos, q a.e parecían sondear hasta el
fondo de su alma, se sintió turbado. Ensayó sin embargo, reíerirle la historia que había adormecido las suposiciones de Merville; pero aun no llegaba á la mitad de
su narración, cuando M. !lL1rtín le intt,rrumpió con un
use lo agradezco á. usted, sefior,11 pronunciado con una
voz tan triste, que compre11dió la inutilidad de su engafio.

De nuevo entre los dos hombres reinó el silencio; ua
silencio muy largo, durante el cual Felipe vió al Sr. Martín pa~mr sucesivamente del rojo apoplético á la palidez
cadavérica; gotas de sudor perlaban su frente, y por fin,
lágrimas que no pudo retener, cayeron de sus ojos.
.Felipe se levantó de un salto.
-Usted sufre, señor; permítame que llame.
El Sr. :!\Iartín !o detuvo.
-No llame usted, se lo suplico; es cierto, sufro; ¡oh!
si usted pudiese, si usted quisiese librarme de la duda
que me tortura!
Le miraba con ojos extraviados; su boca estaba convulsa por un sollozo. Introdujo su diestra en la boba de
su levita y sacó un carta que desplegó. Sin embargo, no
se la tendió á. Felipe.
- Yo me hibfa resuelto, dijo, á que no la leyera us·
ted . Yo sé que en su mundo, ustedes1 gentiles hombres,
ponen su dignidad en el silencio, y que son capaces de
morir estoicamente eín dejar escapar una palabra deque·
ja; sé que no se van á contar los_infortunios conyugales
á un desconocido; sé que los débilee se callan y que los
fuertes se vengan; pero yo no soy un gentil hombre, yo
soy un artesano á. quien el trabajo ha enriquecido... y
además, yo sufro, yo sufro ...... Yo la amaba demasiado,
yo creía en ella como en todo lo que hay de bello y de
noble sobre la tierra; yo que nunc8 oro, daba cada día
gracias al cielo porque me la babia concedido; ella era
mi alegría y mi orgullo. Yo no podía esperar que esa
niña de veintidos años experimentase por un viejo como
yo un amor igual al mío; sin embargo, ella pretendía
amarme mucho, con un afecto reconocido y yo no pedía
má.e. La encontraba casta y orgullosa; su i.ofancia, su niñez habían corrido en la soledad del convento .... .. ... Pero la antevíspera de mi matrimonio, recibí la infame
carta. que tengo aquí.
Y dió sobre el papel que tenia en la mano un puñetazo, como si hubiese esperado aniquilar á. la denuncia y
al denunciador.
-Sí, una carta infame, una carta anónima, una de
esas cobardías indignas de la menor creencia~ Beltrana
vergonzosamente es acusad.a de ..... . de ...... tenga usted;
lea!
Felipe leyó:
«Un amigo que quiere al Sr. Martin, cree de su deber
prevenirle que la mujer con quien se va á casar, e3 la
más vil y la más peligrosa de las intrigantes; aprovechándose de la imprudente a.nistad de la señorita Valeria,
ha puesta en obra todos los medios para quitarle á su
futuro, á quien por lo demás, ella nada ha rehusado.
1cYiendo frustrados su esperanza y sus planesamliicio_
sos, ha dirigido contra el Sr. l\Iartin el terrible poder de
seducción que posee.
«Por despecho y por venganza quiere Cal:arse con él.
1&lt;8i el Sr. 1Iartín desea asegurarse de la verdad &lt;le las
cosas, contenidas en este billete, bastará preguntarle al
Sr. Felipe de Aubiá.n lo que vió en la playa la noche del
20 de Septiembre, y por qué huyó de la Vil la ~Iartín, sin
asistir al matrimonio de su amigo,n
( Contimiará.)

�EL MUNDO

EL MUNDO

DOMINGO II de ABRIL de ,897

LA MODA
,.

,., ~'1· ,,

:f! f:

I

.j

~--.

·;;;

'·

i!as primeras flores.

Traje ae primat?era para paseo, con sombrero ae nuet?o moaelo.

�DOMINGO II OE ABRIL DE ,897

EL MUNDO

EL MUNDO

DOMINGO II DE ABRIL DE 18g7

LA JIIODA

Y continúan los trajea primaverales. Abril
viola las ytmas que mañana se multiplicarán en
mi riadas de flores, fingiendo en los jardines un
iris heclw trizas! .flcrt:E para la Virgen inmaculada que viste de blanco de nieve y ciñe su cintura d"' azul de citlo ..... .
La meda ha tenido hoy una coquetería. Jun·
to álos espléndidos trajes hechos para las doncella1:1 y las esposas jóvenes, nos muf'stra dos modelos de corte @evtro, pero agradable y aun fantaseado ha~ta donde las convenienciaslo permitt~n, para matronas.
Sí, por qué en eee concierto de vida primaveeral y bulliciosa, no han de dar su neta inmaculada los blancos cabdloe? Esun conlra.Ete tan
hermoso el de los rizos rubios con los sedeños
rizos blancos!.. ...... Oh! son muy hermosas las
gmves matrnnas vestidas severa y elegantemente, alternando en los paseos y en las soiré/j con
sns bijas, y contemplándolas con dulces mira
dae, que hablan de égida afectuosa, de salvaguardia, de amparo!. .....
Por eso es simpática nuestra página de modas
de hoy, que, por lo demás, trae deliciosús figurines para. las jóvenes.

Un refrán dice que en Valencia la carne vale lo que las legumbres,
' las legumbres lo queei agua, loshC'mbres lo que las mujeres, y éstas nada.
Dicho refrán es falso en lg que se refiere á los hombres y á. las mujeres.
La verdad es que. colocada entre la andaluza y la catalana, sin tener
la pasión de la primera ni las altas cualidades morales de la segunda, la
valenciana tiene menos carácter propio. Con todo, sus ricos vestidos, sus
cabellos en bandas, su fisonomía expresiva, 1a hacen típica;puede reivindicar todas las virtudes caseras, pero más suavizadas que en otras partes.
Aeí como Barcelona es la ciudad de Espaf'ia que mas se parece á una
gran ciudad francesa, &lt;lel mismo modo el espíritu serio y práctico, el
perfecto conocimiento de la economía casera, el sentido comercial muy
desarrollado de la catalana la semeja mucho á la (ranceea. Mas el parecido no va más allá.
Muy orgullosa con ser catalana, por nada cambiaría de provincia. El
ser catalanes un título de nobleza.
La catalana eshermoeaó fea, no hay termino medio; y es admirable,
cuando hermo@a. Si bien no tiene el pie pequeño y la mano fina de la andaluza, es más alta; más ancha de hombros, y,en el andar no le faltan
gracia y nobleza. Es de una sinceridad y franqueza, á. veces chocantes;
es activa y entre las mujeres de España es la que goza de más autoridad
en su ca;a. Tiene también más libertad moral.
Es incontestable que del punto de vista del sentimiento patriotico,
aeaz general entre las mnjeres de España, hay que colocará la aragonesaen primer término. Ha dado pruebas varias veces, de la virilidad, fuerza y resistencia que desarrolla en ella el amor del suelo natal, vigorizado
aún por el defecto ~2.pital del pueblo aragonés, au inquebrantable empe•
cinamiento.
Cuando la aragoneea se propone algo 1 lo quiere deveras; nada le puede arredrar. Sus historias amorosas lo prueban. Es franca, leal; se puede
tener íé en su fidelidad, E!i la ha prometido: sufrirá antes que faltará su
palabra, que considera como algo sagrado. Más sise Je puede amar por su
energia y su actividad, se la puede amar también por eu sin número de
encanto.a mujeriles; por su ternura y su delicadeza.
Es fuerte y sana, de una belleza sevfra.
En todos los tiempos, los eepafioles que no han visitado Galicia, han
considerado á la gallega como un sér pesado y sin inteligencia. Nada más
injusto.
Si en este incompleto boceto da las mnjeres de Eeipafla mencionara
taro bién sus virtudes más elevadas, no eerürn ya t:m sólo las hermosas
mujeres que son en realidad, sino que aparecerlan también como las
madrE:s susceptibles de mantener las cualidades de la raza. El día en
que las mujeres de España puedan desarrollarse libremente bajo su cielo sonriente, el desarrollo nacional será correlativo y continuo.

--"-,

LECTURA PARA LAS DAMAS
LA MUJER ESPANOLA

Vestido parisiense de calle.

•

rra civil, alentando a lo0
hombree, desafiando el
peligro, dando sus fner·
z:"81 su dinero, sus hijoe.
Pero es madre ante todo.
P.Jsee grandes virtudE'-8
caseras, el orden. la eco•
no mía, una acti vidail. in·
canaable, y sobre todo, la
lealtad, la alegría, la ca 1·
roa generosa de las natu·
ralezas sanas. Son bnenas
compat'ierAB para sus ma•
ridos; madres amant.es y
l:!f'veras, partidistas tem1blee cada vez que se trata
dP, su ideal religioso y político.
Taccristianacomo ella.
pero de una devoción más
dulce, la mujer de Toledo
es la perla de Castilla la
Viejaporeuaencille:r,. Su
aseo casi inverosímil pnederivalizar con la tradicional leyenda hol:l.n&lt;leea. Su casa de ba.Jdg~as
deslumbrantes, y su ropa
deperfecta blancura, hue·
len suavemente á tomillo.
Con su veSti.do de percal,
sus poi leras de la na roja
6 azul, con su pafiuelo de
coloree vi vos en torno
del pescuezo, atrae por la
frescura de e.u cútis; ann
entre las campesinas, escasas son las que andan
descalzas ó con las pier·
nae desm11fa¡;a. Su ve~tido
es á veces pobre y remendado; jamás se ve en él
una mancha 6 un desgarrri. Graves como lasmontaüas de su país, son un
,:idryrno para esa ciudad
• • ,'&gt;tica y melancólica de
Tvledo.
La chula, más gracio~a
que hermo:!a, de estatura regular, de talle flexible, de aire macareno, de tez trigueña y p:í.lida á la que dan calor
1100s ojos expresivos que dicen claramente lo que quieren
decir, en un idioma enérgico, es una mezcla extraña de
miel y de p6\vora. Dulce y paciente para con el elegido
de su corazón, es por lo general de un carácter ardiente
y colérico que tiene su complemento en un lenguaje que
abunda en expresiones pintorescas, ligeras como flechas.
En el b'l.rrio en que vive, las reyertas son moneda corriente. No reflexiona; tan sólo obedece á eu imaginación

Para eetudiarálas muj"'res de España, convie•
oe dejará un lado á la muJer de la aristocracia
y á. la burguesa y atenerse exclusivamente á la
del pueblo. Allí encuentránse todavía la tradición casi pura, los tipos verdaderos de belleza,
energía, amor y pasión estampados con una nitidez de agua fuerte: los trajes que mejor se
adaptan á rn gracia y modo de ser, las costum•
brts, con esa gravedad, eea dulzura, esa pureza
que han hecho y hacen del pueblo espa6ol 1m
gran pueblo de acción.
Sin remontarse muy lejos en la historia 1 Sti
sabe de qué valor, de qué heroú=mo las mujeres
españolas dieron prueba durante la invasión
napoleónica. Unos espíritus perspicaces suponen que no sucedería otro tanto hoy. Por mi
parte, estoy convencido de lo contrario y creo
firmemente que, en caso necesario, las muje1es
de Espana coneagrarían la historia.
La mujer vasca ha dado numerosos ejemplos
de·valor, de entusiasmo y de abnegación durante el último movimiento carlista. Ha soportado
con la frente serena túdcs los horrores de la gue-

Traje de seda negra y amarilla, con bandas de
raso, para matrona.

~

-~

~
:

-

.,;

Vestido de gros negro graneado, para matrona.

UE

Toilette de recepción.

Máloga.

ó su corazón; esclava del primer movimiento, tiene un
genio arrebatado, celoso, á. veces cruel; en cambio, su bondad á veces no tiene límites para con el que sabe entenderla; es generosa y caritativa. á tal punto, qne no cortaría su manto en dos pedazos como San Martín, sino que
se lo 8acarfa todo entero para abrigará una criatura enferma, á un mendigo 6 á un anciano. En virtud de su caractier batallador, jamás puede querer á un cobarde. Es
madre hasta el exceso1 como en todo. Desinteresada, to-

. _\f

ALMACENES

do corazón y teda sangrE',
sigue siendo poética, en·
cantadora, ava.ealladora.
La andaluza es hermana de la chula. Ambas sen
de la mi1:1ma raza; pero la
última es más dulce, m(e
modesta, más religioea.
Tiene una imaginación
ardiente y se.asual. El caE!arse la tiene muy prE'ocupar1.a y cuida mucho
su persona, siendo muy
amante de los colores cla·
ros, vi voe. Su gran elegao •
cia reeide, sobre todo, en
el pañuelo con que cubre
sus hcm broa.
El complemento de Fil
toüette consiste en flore"",
claveles rojos, rosas blancas, que coloca artistica ·
mente en su cabellera negra ó rubia color de oro,
pues numerosas soo laH
rubias en Sevilla, Cádiz y

Sombreros de Primavera.

J. P. R.

.,.,

Es aficionada á. cuanto
reluce, y hace un enorme
consumo de alhajas de
dublé. Nada, sin embargo
que tenga un brillo t-an
vivo, malicioso al mismo
tiempo que lánguido co•
mo sus ojos, grades y profundos, llenos de inteligencia, aun cuando la que
los posee carezca de ella.
Por cierto tieIJe la boca
fresca, la nariz hermo~a,
pero todo su t-ncanto re·
side en sus ojos, únicoe,
quizás. en el mundo, y en
su mirada.
Su converrnciónestá llena de imágenes y de poé·
ticae exageraciones. El
andaluz es 11 n pueblo quetodo lo canta, pero sobre
todo las dulzuras del amor, las angustias de los celos, los
odios rivales. La andahiza lleva-en -el il.i-ma un f-ondo de
melancolía y tristeza, que expresan la música; y el ritmo
de sus cantos. Una insaciable necesidad de cariño hase
de ella una amante terrible; la necesidad de sacrificarse
hace de ella una madre sublime.
Tiene uPa alta idea de su dignidad, y moriría antes de
casaree contra su gusto. Ademáe, posee el sentimiento
exagerado de la justicia, y se apasiona por todo lo noble
y hermorn.

EL PALACIO DE HIERRO.
,.~~"' .

·-···.......

'"'"' ,

.

.~

Los más grandes y acreditados Almacenes de la República, por su extenso y variado
surtido, por el sistema que tienen Pstablecido
DE TENER TODAS SUS MERCANCIAS MARCADAS CON NUMERO8 CONOCIDOS
Y VENDER TODOS SUS EFECTOS MUY BARATOS Y A PRECIOS INVARIABLEMENTE FIJOS,

si·stema reconocido como el que más Javortce á los compradores.
Lealtad, Honradez y Eficacia, ea nuestro lema.

GRANDES NOVEDADES

Para la Serna na Santa y Estación de Verano.
SE ACABA DM RECIBIR OS INCOMPARABLE SURTIDO DE TELAS PARA VESTIDO, TANTO IJE SEDA COllO DE LANA Y SEDA, DE LANA Y FINAS DE ALGOUON
J ARMURE CoLOMBE, pura seda, alta novedad...... " •4.00
$ 0.37 3 EPINGLD,JK, género de lana y seda, gran novedad,
NANSOUK MULHOOSE extra fino ......... '.' ...... .
,2 100 centímetros de ttncho ................... . " 1.60 a TAFFETAN PERLÉ, pura seda, última moda ... ' . . . . 11 4.50
HAvANAlSE, géner~ muy durable, imitación de
lana ........................................ .

11

clase extra .................. ·.. .

11

ZEPRIR BROCHE,

PERrvJENNE, tela ligera de pura lana, para traJes

de calle, 100 centímetros de ancbv.. ... . . . . . . .
PoNGE )APÓN CUADRILLE, y con dibuios muy elegantes1 para blusas ..................... •·...

0.37 3 ETA!.UN"E RoYALE, alta novedad para vestidos ... .
0.60 ,2 GAzE ArnA, gran novedad, para blusas ......... .

3 SENEGALIEN~E, género de lana y seda, muy ele•

,, 15012
3
,, 1.253

q

1.75 ETAM_n-rn BROCHÉ V1CTORIA, riquisima tela de seda,
" 2.00 ii última moda................................

11

aMHLANGK BosToN, pura lana, novedad para el ve-

11

5.50

" 2.50 ,.:, rano, 100 centímetros de ancbo...... . . . . . . . ., 1.70
gante, 100 C't&gt;ntímetros de ancho ....
~ GRAN SURTIDO DE GRANADINAS negras, de sedal de
BROCHÉ G1L BLAS, alta novedad para blusas
y adornos .................................. . ,, 3.00 .3 $ 2.00 metro á................... . . . . . . . . . . . " 3.00

GAZE.

SE ACABAN DE RECIBIR LOS ULTIMOS MODELOS DE CONFECCIONES Y SOMBREROS PARA SEÑORAS Y NIÑOS
Especialidades de la casa

Gran surtido de adornos para vestidos.

Bonetería. Lencería. Géneros de todas clases
para vestidos. Perfumería. Camisas. Corbatas.
Paragu3;s. Sombríllas. Casimires. Tapicería. Muebles, etc., etc.

Pasamanerías. Adornos sueltos de todos estilos.
Cuellos y aplicaciones de encajes. Galones. Encajes. Blondas. Listones, etc., etc.
Incomparable surtido
co111-

Mandamos catálogo general á todo el qne
. lo solicite.

En nuestro departaml!nto de MUEBLES Y TAPICERiA tenemos constantemente un sin igual
surtido de artículos relativos y nos encargamos de
cualquier trabajo relativo al ramo á precios equi·

lntcrcaanle a la• pereona• q1-1e vlv•n fuera de la
Capital.

de casimires franceses é ingleses A PRRC10s s,~

PETE:sc1A.

tativos.

Inmenso surtido de camisas blusas para
seíioras.
Elegantfl eort,, dase muy buena.
Etttilo distiugnido.
Blusas de Zephir, clase suprema, gran novedad de dibujos...........
$ 3.50
Blusas de Cretona fino, co1ores inalterables, gran variedad de estilos.......... &gt; 2.50
Camisas blusas sobre medida, á precios módicos.

_:::;::;?a--~'

Enviamos á las familias que vivan fuera de esta
Capital las muestras que nos pidan.-Todo pedido
de un valor de $50.00 cuando menos, y cuyo peso
no exceda de 15 kilos será remitido á su destino
FRANCO DE PORTE, siempre que para el lugar
de residencia del compn:,dor exista Ferrocarril ó
Express.-Todos los pedidos que nos dirijan deberán ser pagados al contado.-Para mayor comodi•
dad de las personas que así lo desearen y con el fin
de facilitarles el pago de sus pedidos, enviaremos
éstos acompañados de la factura correspondiente,
cuyo valor deberá ser pagado al Express al entre·
gar el bulto.

�El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.

•••

Para Resfriados, Toses. Bronquitis.
~!al de Garganta, Romadizo y Tisis

Incipiente no hay remedio que se
aproxime al Pectoral de Cereza del
Dr. A yer. Calma la inflamación

de la garganta, destruye las mucosidades irritantes, suaviza la. tos
y predispone al descanso. Como
medicina casera para casos fortuitos y para el alivio y curación
del garrotillo, tos ferina, mal de
garganta y todos los desarreglos
pulmonales á que están expuestos
1os jóvenes, es de un valor terapéutico inapreciable.

CARTA INTERESANTE PARA EL PUBLICO

Carta interesante al público. 54 affoa de edad y 35
de sufrir. Horror al cuchillo y al cloroformo.

S. C: Maleo, Febrero 10 de 1897.
Sr. Dr. Adrlin de G&amp;ray.

Presente.

S5 anos justamente era la edad que llevaba de padf'cer
an&amp;. de las peores f&gt;nfPrmedades que pueden rnbrevenirle
&amp;l hombre, como Fon lae Eetrechecee en el caf\o de la orioa. El tfempo ~ iba pa@ando sin que yo resolviera l\ operarme por el horror tan grande que le tenia al cuchillo,
el temor que me infundia el cloroformo, y por último, la
dificultad de abandonar un ne~ocio para guardar cama;
~ues bien1 en tall'B circunstancias emprendí viaje desde
~an Gabnel Estado de Morelos¡ lila capital, paraconsulLar con el reputado eEpecialista Dr. C. Preciado de quien
sabía yo curaba tales enfermedades de una mat1era 8tt'lC\.Ua: di: bo fa cu l. ati vo me aseguró que me operaría sin dolor, sin hacerme Ean~, sin que yo guardara cama y sin
cloroformo, por medio de la electricidad y en e!erto, el
día 13 del presente mee me operó en eu consultorio pnr~icular situado en la grande avenida de Jae callee del Refugio, Coliseo Viejo núm. 8¡ duró mi operación cuatro
eegundos, soy un testigo viviente del buen éxito que ee
alcanza con tal método, y vivo eternamente agradecido
11,l famoso especialista y como una muestra de mi grati~ud doy á conocer este echo al público y si estuviera au Lorizado daría el nombre de más de 20 personas que en
el citado consultorio ha tratado y Ee manifiestan como
yo contentos del éxito que han alcanzado con la misma
operación que á mf les ha hecho el Dr. Preciado.
Lurs MANJA TtRFA

L;UID&amp;llo amigo y compa.ftero:

Con el fin de que llegue A n0Ucia.de1 J)l1blico y puetta. éste a.provecha~ de los esfuerzoi. l' trabaj06 que yo he emprendido, me es grato
manUei,.tar que \'d, es lhtlro cirujano me.xlcano que ¡;o conozco que
&amp;epa perfectamente ml mHoJo para cunir las ~trec ec~ uretrales_
del exóíago, del recto v del utero por medio de la. eleetróllsls lloeal
PUeden, puesa los enlermos de este &amp;fnero, entregarse con entel'a
confianza. a.\' ., lo mlsmo que en cualquier otro a.cnnto que se refiera A ctrugta, pue,; efétoy pen-uadldo de sui1 aptitudes, de r,:u habllidad
p&amp;ra operar y de su btulta llw;tracl6n. A la \'ez me es g,:ato decir u na
vez n:uls que mi método J)O.ra curar le.sestreche&lt;-s es lnofcmdvo ni.pido y de resultadOR maro.\'il10808 y que por medio de él he curado millares de enfermos en dl\'en;a.~ parter,: del muudo, como lo he proba.do en los libros que he e..;crito y en diver.-as Aeademlas de Medicina
Hoy que regreiso6 Par1s A oontbmar mis trabajos deo:pué-s de mi
agradable permanencia. de lnvlemo en esra ciudad, quiero que 108
mex.icaruY1 s1gan aprovechando m.J11esfuenos y por e;to les recomiendo se pongan en manOH de ,·d., !'l'lnlm.&lt;I de que quedarán ,atlsfech08.
Escribo A ,·d. la presente pe.ro que haga.de ella. el u'!O que mejor le
convenga, flacléndole 1nesente una vez más mi shicero nprcclo - Dr
J . .A . .flwt, profl!'f'Or de Anatom!a. de la Fac•ultad de Par1..cr
•
'
~1 Dr. Garay ha pral•llcado numem•,fü; operadone&lt;ipor{mediode'la.
electr6llsls, foda/J ('Ol'l frito, y e11 alguna.-; w:.·ompe.J\ado de los Doctore&amp;
M. Outlérrez, M. Aveleyra, J. Zárrnga y A, Ga,1no.
El Dr. Adrhiu de Garay es 1,rofe!'&lt;f1r de Anatomia quin\Wca. en'"la.
E..&lt;:e.uela Nacional de Ml-ilielna, rlrujano del Jl()f'pltal JuArez y d el
Asilo Fspafiol; proferor de Higiene en la Deuda Normal de ProfeN&gt;
res, Presldente de la 1-orledad Médica "Pedro h.('(:ObedO" y.._dl.rect.or
del perl6dlco La Escttela de Mtdicina

TOMO l .

(ruaa r o ae la $staci 6n.

Su conauUorio Qtd. 1Jitlll.ll1o en l,i prünem ~ la Pila Seca, número 8, s,

da ron.8Ult.a8 iodo, l08 dfa,, tnt'T108 loa de jlr,ta, de 5 ti 6 de la tarde.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.
PREPARADO POR

Dr. J. C . Ayer y Ca.,
LOWELL, n ASS. , U. S. A,

M e d allas de Oro en la.s Principales
E xposiciones Univ e r aa.les.

Purifica. la. Sangre
Es el mejor remedio conocido par&amp; cnrar

trPóngast'I en f!Uartlia contra las imitaciones baratM.

.El nombre tic - Ayer"s

pronta y r adicalmente las enfermedad es q ue
prot'eden de la impureza de la sangr e.

Reservado

C herry Pectoral - aparee«" en la envoltura
y de r ealce NI el cristal de cada frasco.

No contiene mercurio
L&amp; eifilis más rebelde cede pront o ba jo la
em!r¡;c-lca acc!On del cOlo.1~1a~ y a:m loa n iñ o11
que heredaron tan terrible enfe rmedad St:
curan.

SE RECOMIENDA
MUY ESPECIALMENTE

-

9,~ DE¿
-

fi 1011 que en IU j uventud t uvier on esta enfermedad y van á &lt;'asar se. pue, p u ed en trasmitir el viru s 1!iñlitico y i loa qu e h an to·
mado mercu r io p ues elimina ese p eligroso
minera.\ .

LAIT ANTÍPDÉLIQt... -

LECHE ANTEFÉL
ra 6 m ezcla da con agua , dial

En las 11roituerias y Boticas.
AGENCJA.-APARTADO POSTAL 183.--IEXICO

A.8, LENT&amp;JAS, TEZ A.SO
&amp;RPOLLIDOS, TEZ BARROS
.&amp;.RROGA.S PRECOCES
EFLORESCENCU.8

.

SE ENVIAN FOLLETOS CUTIS.

ROJECES

"

~ e l c,6.\19~

Mosler, Bowen y Cook, Sucesor.
$ntre las calles ael 6 ae !lOavo v Plateros.

~alle a, la Glcaleerla número ~'l.
A.NTES EN LA. LA. 2(0 CA.LLE DEL ti

DE MA. YO NUM. 4..

Surtido completo de las afamadas cajas de seguridad • • M OS LE R · ·
CONTRA ROBO Y CONTRA INCENDIO.

11,oritorioa Pla1ws, Escritorios de Cbrtina, Carpetas altas para tenedor de libros, Si.lwnes giratorios de tornillo y resorte en gran v a ~
.Archiveros, Prensal! p ara copiar, libreros giratorios,
Libreros con cristaks, .Ajuares de cuero para dupaclws, Máquinas para escribir y demá.'l muebla para ojwinas.
La :máquina par a e s cribi .. E,,nnith-Pre:rn.ier."
UNICO AGNTE EN LA REPUBL ICA PARA LAS CELEBRE!!! BlCICLET.A.S "CLEVELAND."

El rnás cc.,mpleto surtido de accesorios para Bicicletas
dnlnire ha~la lu AAICES el VELLO del rostro de In damu ffia rha, 1\1,:nte, ttc.), &amp;la
oingun peligro para el eolia. 50 .año• 4e Éxlto,y millartt de testimoniospranllu_o 11 ebdl
de esu preparaci.oo. (Se Tende ea ..Ja a, para fa barba, J eo l(l oaJaa para el bigo\e hJero). Pin
101 bruo1. empJéele el .E'lLl t'O ~ • DUSSER. t . rueJ •.J.-Rouueau. Parla-

PATE EPILATOIRE DUSSER UTINEl'&lt;!l,odeArro1espooalprepmdoco1BilmlU,
o
Higiene de la Cabeza * Belleza de la Cabellera
V
r-..,
'\y .t"?

~~

.A.G'U'.A.
ºª

1

QUIIINA TOIIOA DE HD.PIIAOD
Infalible contra las Pelicu]a,s y la Ca.ida. de los cabellos.

PA.JA.:l: S

-

37, Boulevard de Strasbourg, 37 -

PA.JA.:1:EI

HIQI.ENICu,
ADHERENTE,

INVISl ■ LE

l.ol• 1Jm,mp111:oda 111 la tf:rpc1(eiol! 1!11ir mal_d, t 88R.

•

CH. FAV• Perfumista, 9 , Ru e d e l a Pa1x, Pans
(6111rdar111 de /u /mftaoiones 1 F1/sJ1ic,ic,on&amp;1. - SentencN d• 8 de M110 d• 1815).

:l'..ÚlU0.6. l!:Sl'E Cl.6.I, de .6.J'E lTE:S d e '1'00Al)01l, l)a.i'&amp; P ASEO '1 '1'E.6.'1'BO
CREMA CAIIELfA, CREMA EMPERATRIZ.
POLVOS para elll1)0ltar loe cabeiloa. Blondo, blanco,
ROJO 1 BLANCO en eb.o.peta1,,
oro, pinta J d1amaote.
ROJO VEGETAL enpoln.
BllilfCO de PERLA en po!TO, blanco, ró!eo, Rachel,
LÁPICES e1peetale1 pan. ennegreeer pea;talu y ceJu. POIIADli ROJA para Iot labloa, en bote1 J m roll01,,,
los P•oitm~tos d• CH, FAY u encuentran •n el Mundo entero, •n casa de 101 Principales Perfumlafll YDroguKt••·

1

'

LA. HORCHA.T.EDA.

[Dlb11Jo d•Jo . . ■. VIIIHan ■ .]

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="92267">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="92269">
            <text>1897</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="92270">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="92271">
            <text>15</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="92272">
            <text>Abril</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="92273">
            <text>11</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="92290">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92268">
              <text>El Mundo, 1897, Tomo 1, No 15, Abril 11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92274">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92275">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92276">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="92277">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="92278">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="92279">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="92280">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="92281">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92282">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92283">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92284">
              <text>1897-04-11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92285">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92286">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92287">
              <text>2017474</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92288">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92289">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92291">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92292">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="92293">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="1001">
      <name>Costumbres africanas</name>
    </tag>
    <tag tagId="976">
      <name>Cuestión Cretense</name>
    </tag>
    <tag tagId="990">
      <name>Damas mexicanas</name>
    </tag>
    <tag tagId="981">
      <name>Engaño sublime</name>
    </tag>
    <tag tagId="1002">
      <name>Hombre momia</name>
    </tag>
    <tag tagId="399">
      <name>Moda</name>
    </tag>
    <tag tagId="1000">
      <name>Palacio real de Atenas</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
