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                  <text>•

roMo 1.

MEXICO, JUNIO I3 DE I897.

i!a catásfrofe

NUIIHtRO 24.

ae F'uebla.

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De•pués del ••nlcstro.

LACATASTROFE DE PUEBLA

EL Mmmo Iluat.rado da hoy el lugar preferente á a}g1,.•

nos grabados relativos al tremendo siniestro que sembró
la consternación en la ciudad angelopolilana.
Los elementos que el hombre crea para vencer y enca-denar la fuerza ee vuelven con,ra él. Prodúcese constantemente la rebelión de los cosas contra los seres, y la
tremenda desgracia en que nos ocupamos ea una prueba
más de esto. ¡Oh! la lucha perenne de la inteligencia
,con la íuerzal Vino el hombre al misterio de no eé qué
eelva terciaria, inerme y rudo¡ sin más armas que sus
músculos, menos formidables ¡ay!, que loe de la fiera 1 y
la epopeya de su vida empezó desde entonces. Arrancó
al_árbol ene ramll!!, al sílex sus guijarros agudos, á las

(Fotograf1a de Lorenzo Bcccrril.-Pucbla. )

plantas sus venenoe, en pos siempre de una fuerza que
ee aliara á en fuerza, de una unidad que Ee snmaee con
su unidad, y cuando el v:go .. misterioso de unacoea vino
en 6U au.silío, sofi.ó en conquie'8.r el vigor de la otra.
Fué una eoberCia brega, cuyos fines paulatinameote 'ee
engrandecieron. D~apués de las fuerzas inerte,, le.a fuerzas vivas de la tierra, q •1e se mueven, se compenetran y
obran. Deepuée de la eaeta y de la rama deecuajada, del
bronce y del hierro, la electricidad y el vapor, la p6lv&lt;r
ra ciega y el rayo inLeligente......
.
Mas no están del todo vencidas las coeas. Hanse reservado. eo mediri de la sumisión aparente, el derecho
de rebelión, '!" en inopinado esfuerzo, la corriente encauzada mata, el \"&amp;por desparrama en bri7,;oas homicidas
los proyectiles de las caldera.!!.

•

**

Una caldera vieja, sometiJa á una tensión máxima,
que estalla en una U.brica angelopoli\ana, y he ahí la
catástrofe. La fatalidad escoge el momento oportuno en
que pueden caer más vidas. Y saltan informe,, impuleados por loco impnlao los miembroe convuleoe, óyese
un grito, el grito unánime del terror y la desolación, cae
todo en derredor convertido en eecombroe. Loe muroe
vacilan y se desploman, y pocos minutos después, la mul•
fü,ud dolorosamente ávida se agolpa al borde de loa
escombros humeantes donde han bailado sepulcro innúmeros obreros!
¡Lloremos eobre la desgracia de nuestros hermanos,
Joe pobres, y únase nuestra conmiseración al llanlo del
obrero!

�EL MUNDO

DOMINGO 13 DE JUNIO DE 1&amp;97

Política {!i,tncral.

tremendas inculpaciones. Hay en el íondo de la multi·
tud-y á la multitud pertenecemoswdos-un oculto pro•
Te16fo.ao 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b. pagador de la inflexible ley de Talión: ojo por ojo y
RESUMEN.-Las repúblicas latíno-amerlcanas.-Si.
dien'8 por diente.
J(ÉXICO
eatructura politíeo•soclal.-Sus convulsiones peLa penosa sensación que la Jectura de es~ drama nos
Toda la correspondencia que se relacione con la Reri6dlcaa.-La dimls16n del Presidente del Brasil.
iacción, debe eer dirigida al
provoc61 sólo se hubiera aplacado fijando la reeponeabi•
Director, Lle. R.af'ael Reyes Spindola.
lfdad, haciendo comparecer á un acusado ante el revuel•
-Luchas de los partldos.-Guerra sin cuiutel.Toda ]a correspondencia que se relacione con ]a edición to tribunal de la opimón pública. Y de aquí la peraiatt:n•
Dcfecclon antl-patri6tlca.-La crisis española.debe ser dirigida al
cia con que se ha senalado á. los dueflos de la fábrica en
Conservadores y llberales.-Cánovas y Sa1,asta.Gerente, Lle. Fausto Moguet.
que se produjo el lamentable incidente como los culpa•
EI peli1,ro se aplaza.-Conclusl6n.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
bles, criterio que, pasando de los comentarios del aire li·
mea, y se cobra por trimestes adelantados.
bre, ha tenido el privilegio de ser acogido en las colum•
Números sueltos, 50 centavos.
Aáentadae en suelo volcánico, frecuentemente sacudí·
nas de 1a pretsa.
Avisos: á razón de $30 p1ana por cada publicación.
do por convulsiones genésicas, ]as repúblicas latino-amePara nosotros e] caso no es nuevo, y al ocuparnos de la
Todo pa1,o debe acr preclaamcnte adelantado.
ricanas sienten y experimentan á menudo loe eetremecatástrofe de Puebla aplicamos el mismo principio que,
lÚ::GJffl'RADO COMO ARTÍCULO DE s.EGONDA CLASE.
cimieatoe de ese fenómeno, y ee miran agitadas' por con•
con gran eacánda;o de algunos-,sostuvimos al examinar
vuleionee políticas, semejantes á las que agitan:laa entra .
el siniestro de Temamatla: dramlB como éstos son el tri•
flaa de su tierra virgen.
buto pagado á la civilización, y las victimas anotadas en
Nacidas ayer apenas, entre los dolores agudos y los
lista representan la pérdida necesaria en toda gran em ·
cruentos eacrificioa de la guerra de independencia, han
presa que tiene como base el progreso. Semejante aser·
recorrido, ea relativamente breve espacio, la distancia
No nos podemos explicar las agresiones de que está to no debe tomarse como el producto de un implacable
que separa la colonia sierva de la nacionalidad soberana
siendo objeto e] progreso periodístico nacional. Parece
fatalismo, eino como el resultado indiscutible de un ea·
anhelante de progreso y bienestar. Pero en las lucha~
que lo que debiera ser objeto de sinceros plácemes por tado eocial, base en que están sostenidas todas nues·
que han debido sostener para alcanzar esa meta, en los
parte de las personas amantes del avance de una indus• tras aspiraciones.
combates que bao debido librar para despojarse de sus
tria, provoca un sentimiento opuesto y no es raro tropeNo hace muchos años que un inteligente escritor ex•
vicios tradicionales y acomodarse á. las condiciones de su
zar con artículos vehementes contra el abaratamiento tranjero que residía en la R•pllblica, organizó una camnueva vida, no habría sido posible que desde luego ob·
pafla en forma para abogar p'&gt;r una le!f de r1'.~pmwtbilidrul
de la hoja impreea.
tuvieran la estabilidad que caracteriza á. loa viejos orga•
)lucho ee ha combatido en favor de la reducción en el intlw4rial que, en desgracias como la de ahora, estable•
niemoa socialee 1 curtidos en la brega y amaeetrados por
precio del papel para la prensa, pero cuando una empre• ciera fuertes indemnizaciones. El:Jta legi"!lación existe en
las ensefianzas de su expt,riencia diez veces secular.
ea decide convertir e] diario de artk•lflo d1· fojoen produc• algunos países extranjeroi:i, en donde loe fabricantes son
Por eso se las ve moverse con todo el vigor de eue
to de primera neresidad, ee alarman los ánimos y se escri- los que satiefacen la ¡,hdida wnaaria aparecida en la su•
euefios juveniles, buscando hermosos ideales, postrán ·
ben artículos formidables contra tamaf'i.o ateutad0.
ma total de las 11JilidadrR sociales. Pero lo que sucede en
La verdad es que el periodismo nacional ha sufrido otros pai.see no ocurriría, deegraciadamente, en )léxico, dose á veces, insensatas, ante los que llamaba mona·
truos el dfa anterior, y derribando, impías, loe ídolos que
una provechosa transformación de hace diez afios á e11ta cuyas condiciones económicas soa muy distintas á las de
parte, y los primeros que debieran congratularse son los los Estados á que ee alude. La propuesta l.ry de respomri- veneró con ciega adoración. Es que los elementos de esos
complicados organiemos aun no alcanzan su verdadero
miemos que se indignan y protestan: loa periodistas.
f,ilid1idex constituiría un gravamen que habría de so•
Yerdades que el actual progreso de la prensa reclama por portar el asalariado 1 ya bastante deprimido por la bara- equilibrio, y pugnan todavía en rnda competencia por
parte del escritor público energías y actividades á. las tura de loe jornales. Tal legislación no vendría á. ser más obtener su propia colocación sociológica 1 á fin de adap·
tarse empíricamente á. la fuoci6n que á. cada cual correa•
que antai1o no estaba acostumbrado.
que una de tantas medidas inspiradas por una plausible
Y esto es lógico, porque la prensa mexicana no se ha• :filantropía, P'-'ro que, solo expiden para daflar honda• pande en el complicado mecanismo de las nuevas socie•
dades 1 tan difícil de sei1alar en los pueblos jóvenes, don.
Haba constituida en aquella época por periodistas 1 sino menteálaBclasesque se trata de favorcecer.
de
Joe apetitos son más desenfrenados, las pasiones más
por hombree coaeagrados á la política y que hacían del
En Europa y los E3tadoe Unidos, la tarifa de los sala•
violentas,
y la concurrencia vital más encarnizada entreperiodismo un medio para alcanzar determinados fines.
rios sigue hace anos una marcha ascensional y el capilas
agrupaciones
que con tendencias políticas t1atan d&amp;
En la actualidad, el periodismo es un medio de vivir, talista va reduciendo sus utilidades. En México, los jor•
que permite, por lo tanto, que el iniciado en esta tarea t&gt;.alee permanecen ettacionarios hace buen número de aduei1arse de la situacion para convertirse, no en los di·
se consagre totalmente á ella, haciendo abstracción de años, y al amparo del proteccionismo Jos industria• rectores, sino en los explotadores de las nacionales energías.
toda otra dirección del e~píritu.
les ponen precio al trabajo nacional. El iluetre econo·
Semejante hecho indica que ya ha habido una diferen- mista Cobden, formuló un principio para dejareetableci•
ciación muy sensible en la labor periodística, que el pll·
Acosado el Preaiden'8 de los Estados Unidos del Brado e] monto de los ealarios: Cuando dos obreros c01rJn
blico ha apreciado en todo su valer, ya qu,e él ha !ido el detrás de un patrón, los jornales b!ljan; cuando dos pa- sil por las luchas de los partidos, que han abandonado.
que por una demanda más actíva, ha impulsado á las em• trones corren detrás de un obrero, ]os jornales suben.
los sangrientos campos de batalla para buscar la palestra.
preeas editoriales á mejorar la mercancía. As!, las censu• Pero en México hay abundante demanda de brazos, y el de loa gabinetes; cansado del combate diario con los imras que se enderezan á estas empresas, deberían dirigir- tipo del jornal permanece invariable y pasa de padres á pacientes que todo lo esperan del trabajo de un día, con
se al público, qne hadado la razón á los editores de pe• hijos, como la maldición bíblica, de generación en gene• los jacobinos que pretenden levantar grandiosos edificiosriódicoa que se han lanzado á la gran circulaci6n.
ideales sobre las humeantes ruinas del pasado, sin atenración.
Por lo demás, es sencillamente infantil sostener que
Y este hecho que ha persistido en contra de una ne• der más que á sus hermosas concepciones, y olvidá.ndose
el periódico ha de tener un precio elevado en un país en ceBidad económica, no podría ser destruido en virtud de enteramente del medioenqueeeagitan;con los tradicio·
que loe Ealarioa son bajos. Seis cenWt•os, gastados en un una disposición legielaLiva. Para el trabajo de las fá• nalietas que suenan con la inmovilidad petrificada deperiódico, repreEentan para un trabajador mexicano un bricas sobran fuerzas some~idas á la ruda condición ecc .. los tiempos que fueron, cerrando los ojos á la Iuz y los.
promedio de más de un diez por cientrJ del jornal pagado, n )mica que pesa sobre ellas oom-J una plancha de plomo. oídos a los clamores de los pueblos que piden con ansia
poco menos de lo que un obrero de otros países (tipo al- U oa legislación sobre respo,uabilidadu, aprovecharía á un la satisfacción de sus necesidades; con todos, porque no
sariano) gasta tn curne.
pequef\o grupo, pero perjudicaría á. 1a gran masa de loe se contentan con la prudente marcha que ha seguido en
Cierto que el asalariado mexicano casi no come caree, trabajadores nacionales.
su política: dicen que acaba de :presentar renuncia depor cuya causa los periodísta.s que lamentan á diario es•
Los pueblos compran su progreso con dinero 6 sangre su alta investidura.
te hecho siniestro, no tienen inconvenien~ en proponer -ha dicho un escrit.or. México no puede comprar con
Cuando ascendió al poder el setlor Da Moraes por el
que el periódico sustituya á la alimentación.
voto gen"ral de los pueblos braailero::i, acababa de ser
oro todas las ven\ajas que la civili1.:ación ha difundido
Rl peri()dico barato triunfará, sin embargo, dt, sus ad· en sus arterias; por eeo está obligado á pagar, algunas
vencida la reacción que acaudillaba Saldanha da Gama,
versarioa, como han triunfado todos lo!! progresos indus· veces, con sangre.
la restauración monárquica había recibido mort:1.l golpe
triales á través de loe tiempes y en medio de las tempes•
en la provincia de San Pedro de] Sur, y los radicales más
Et.to es siniestro, pero es verdadero!
tades de odios que su aparición ha provocado.
avanzados se pavoneaban orgullosos de poder, con ese
Combatir la disminución en el precio de un artículo,
motivo, desarrollar y dar vuelo á sus fanatismos odiosos,
es ir contra loe fines de la civilización, ctrcunscritoa só·
arrasando viejas instituciones, desarraigando tradiciona..
NO es el fomenino de SI.
Prortrbio húngaro.
lidamente en una ley económic.a: el mayor número de
liemos anejos, y rompiendo con Wdo el pasado sin respe·
necesidades eatisfechas, á costa del menor esfuerzo realitar siquiera lo que merece veneraci6ná la luz de un crite•
zado.
rio sano.
La mllsica es la literatura del corazón, comienza don·
Vencida la reacción, más no domada, ha espiado la
de concluye la palabra.
oportunidad
de vol ver con provecho al colllbate, ha de·
:Ca rnh\51rofc ~e l}ncbln ij ti trnbnio nacional.
Lamartine.
jada Bus armas melladas, y, acomodándose á las nuevas
La catástrofe de Puebla ha llenado la semana con los
exigencias del nuevo orden de cosas, ha buscado en 103
La hipocresía es el bomenaJe tributado por el vicio á
fúnebres estertores de los moribundos y el golpe seco de
parlamentos y en loe gabinetes el camino del triuufo.
la piqueta removiendo los escombros. La impresión ha la virtud.
Mas como para esta facción, con tal de llegar al fin ape•
Lord Bt'acon~eid .
sido tan violenta que, pasado el primer momento de es•
tecido, son justificables todos los medios, por reprobados
tupor 1 loa espíritus, por una tendencia muy humana,
que parezcan, no ha cesado de soplar en la hoguera. que
La miseria es una furia enamorada de] genio.
han pretendido buscar al respons:t.ble de esta tragedia
encendió el íanático~Coneelheiro, cuyas bordas ealyajee..
l'iclor
!fugo.
pura amontonar sobre él los cargos más severos, las rob
"EL lll'UNDO"
Semanario Ilustrado.

391

EL MUNDO

DOMINGO 13 DE JUNIO DE 1&amp;97

Natas tbitarialts.

~

Una nota incomµnnsiblt.

•*•

-

-..

._

•-

,.

¡...._-

LA CATASTROFE DE PUEBLA.-En busca de cadiverc•.

han agitado basta hace poco la tea de laditcordia, moa•
trando sus melenas birautas al fatídico resplandor de los
Incendios.

*
••

En esta situación, sin poder satisfacer las aspiraciones
de los unos ni ceder cobarde á. las exigencias de los otros,
el presidenie Da Moraes quiere retirarse del h'mroso
puesto en que lo ha colocado el voto público, ac&amp;1:o por
indecisioaee, máe que por caaeancio. No importa que las
tropas fielea del Gobierno hayan dado hace poco t.errible
golpe á los fánáticoa de Conselbeiro, que roWB y maltre·
chas, los que no perecieron en el campo de batalla, bus·
caron su ealvae1ón en precipitada fuga: el conflicto cona•
tante de loe partidos, la competencia inagotable de las
agrupaciones polfticae qu~daa en pie, y en pié 1a per•
plejidad á que está sujeto el Presidente del Brasil.
Ouando Casimiro Perier presentó su dimisión ante las
Cámaras francesas, creyéndo1:.e impotente para obsequiar
los clamores de loa partidos que alzaban sus múlt.iples
cabezas, todos consideraron su retirada como una verda·
dera deserción al frente del enemigo. Si Da Moraes, en
situación semejante, pero en distintos climas, en medioe
diferentes, en el suelo volcáuico de la joven .A mérica,
comete la misma defección que el estadista francés, será
responsable ante la historia y ante la sociedad, de las
conmociones que agiten la tierra brasilera, como canse·
cuencia de su retirada.
La República Francesa pulo ·pacíficamente salvar tao
tremenda crisis¡ los Estados Unidos del Brasil, donde
todavía las pasiones se sobrepouen al público bienestar
y las ambiciones personales á los intereses de la comuni•
dad, tal vez sean impotentes para conjurar la tormenta
que puede ocasionar ese act.o imprudente. En nombre
del patriotismo, en nombre de la salud pública, puede
pedirse al senor Da i11oraes, que permanezca en su alto
puesto.

(Fotografía de Lorenzo Becerril.-Puebla.)

En las graniee críeie, en los sacudimientos sociales, el
co):\arde se escurre, el héroe muere.

•*•

Contra. todas las previsiones, contra todas las esperaD •
zas, contra todos los temores, la crisis espailola eo vez
de re:10l verse en un cambio radical del gabinete conservador, ha sido como aplazada, quedando al frente del
&lt;iobierno el senor Cánovas del Castillo y, sin que baya,
por endr, el más ligero cambio, la más pequenaalteración
en la polít.ica que ha informado al gabinete de Madrid,
para la solución del conflicto cubano.
Las conferencias con el señor Sagaeta, jefe del pattido
liberal, las consultas con el general MarUnez Campos,
candidato posible para formar un mini~terio de tranei•
ción, loe parlamentos con los generales L6pez Domín·
guez y Blanco, ahasper9:onalidadea en el ejército y poei·
bles caadidat.os también á. la capitanía general de la Isla
de Cuba, todo ba sido infructuoso, y ha prevalecido en el
ánimo de la Reina Regent.e la conveniencia de depo!li·
\ar su confianza, toda su confianza, en el partido eonser·
vador que en más de drs anos que lleva de estar en el
poder, duranLe las grandes críeie ocasionadas por las gue•
rras coloniales, ha sabido sortear hábilmente loa escollos
y dificultades sin número que ha encontrado á. su paso.
Pero si los conservadores quedan satisfechos, no obstan\8 la gran respon:1abilidad que sobre ellos gravita
con inmensa pesadumbre, no así los liberales que pare
cían correr ilusos en busca del poder, sin alcanzar siquiera la gravísima situación porque atraviesa el país, y en
cuyas azar,,sas cir .mnetanciae se iban á. hacer cargo de la
cosa pública, teniendo que vencer dificultad.es de que no
eran respoaeab1ea.
Clama la prensa liberal contra su jefe 1 acusándolo hasta de cobarde, porque retrocedió ante la magntiud de la
empresa de acoger una situación erizada de espinas y
salpicada de escollos¡ no comprenden que hábil en ex•
4

•

tremo y cuidadoeament.e cauto, el senor Sagastl no ha
querido comprometer á su parLido, embarcándolo en pe·
ligrosas ave1.iturae. Sostiene la actitud reeervada de loa
últimos días, decreta eu abstención en las preeeat.es luchas parlamentarias, considera aplazada pero no re:mel•
ta la crisis, y espera tranquilamente el momento en que
el patriotismo lo llame y la necesidad lo coloque al fren•
te del Gobierno.
Pueda 1a habilidad nunca desmentida de don Antonio
Ctinovaa del Castillo sacarlo victorioso de en medio de
a tormenta que sobre él se cierne.
X. X. X.
10 de Junio de 1897.

Nuestro folletín.
Con este número recibirán nuestros lectored la segúnda parte de

"LOS TESTAFERROS"
para C)mpleto del folletín corre,poncliente á
Mayo.
Dividimos en dos entregas esta novela
por que es &lt;lema,iado voluminosa, pero n6tese que cumplimos nuestra promesa de dar
UNA NOVELA POR MES
Con los últimos números de Este mes repRrtiremos, dividida también, en do;; entregas en raz6n de su extensión, la novela

"EL DINERO DE LOS OTROS"
como folletín correspondiente á Jnnio.
La ohra completa vale$ 2.30 en las librerías de la capital.

�EL MUNDO
HIGU;:NE; MORA.Y,

Pocas madrea de familia se han penetrado lo bastante
de 1a correlación que existe entre el cuerpo y el alma,
de la estrecha conexión de las funciones füiológicas y de
los estados del espíritu, de la necesidad imperiosa y existente de conservar la sal u l y el vigor de sus hijos si quieren q11e las pasiones tengan freno, equilibrio el carácter,
ponderación el juicio, benevolencia y generosidad los
sentimientos, energía y norte la voluntad. Un nifio sano,
vigoroso, con pétalos de rosa en las mejilla~, hilos de
coral en loa labios, luz; astral en loa ojos, nácS.rea en la
frente, circuidos los pufios de brazaletes de piel sonrosada,
todo hoyueJoa y todo curvas, ea no sólo un ejemplar admirable de una amamantación generosa y esmerada y
de una vigilancia materna solícita y amante, es además
una esperanza de inteligencia, uoa probabilidad de virtud y de honor, una promesa de rectitud y de energía.
Los extravíos morales, la irascibilidad, el rencor, la
hipocresía, que más tarde, en la juventud y en la edad
madura, ae traducirán en vicios y hasta en crímenes,
tienen, en general, au origen en la organización física,
debilitada ó enferma, y en errores de educación que de
esos vicioe fieicos Ee derivan.
El niño en los primeros meses de la vida no tiene personalidad intelectual ni moral; si esta Eaoo y bien nutrido, si su vestido es confortable y limpio, si nada físico ó material lo importuna y hoatiga, está. siempre contento y sonriente, es confhdo y apacible, no se irrita ni
enfurece, duerme profundamente y despierta gorgeando.
Inaccesible á las influencias d0 orden moral, á las preo•
cupacionea de interés, á. las peripecias de la política, á
cae vicisitudes de los negoci03 y á los sacudimientos de
la:1 pasiones, se deja vivir, come, duerme, sonríe; no se
oyen en la casa sino sus arrullos de tórtola y sus grititos
de regocijo; pasa las horas mirando frente á. s! y á su alrrededor volar las mariposas¡ chupando sin descanso sus
propias manecitas, agitando con afán pies y brazos, sin
necesitiar de nadie, sin extrafiar nada1 sin exigencias y
ein caprichos. Esa placidez y esa tranquilidad son su
estado normal, la atmósfera que respira, la esencia mis•
ma de su vida vegetativa.
tSi en un momeuto dado se agita ó llora1 si está taciturno ó irascible, si quiere cambiar da brazos, de lugar,
si no puede conciliar el sueño, no puede caber duda, el
origen de su malestar tiiene que ser físico y no moral,
La ropa mal fajada ó •mojada; una sabandija que lo im•
portuna, el frío ó el calor, 6 bien una indisposición repentiaa, el meteorismo, la indigestión, son la sola causa
probable y la única posible de su desazón. A diferencia
del hombre que, en plena salud y en pleno vigor, sin que
la arruga de un pétalo hostigue SUB carnes, sin que la
zarza del camino hiera su planta, puede verse atenar,ea ...
do por el sufrimiento moral, y por consiguiente, encon•
trarse sofilbrfo en medio del bullicio, y 11lelancólico en
medio de la alegría de los demás é irritado y colérico en
el seno de la más profunda calma exteriorí el niño, ajeno é insencible á las tormentas morales, no puede tener
en los primeros meses de la vida otras causas de irrita•
ción, de contrariedad y de desconfianza que las de.orden
naturalmente físico.
Si las madre::1 se penetraran de esta verdad de evidencia palmaria, si ajustaran á. ella su conducta y normaran
en consecuencia, eus procedimientos de educación de la
infancia¡ la nifi.e1. se pasaría trá.nq11ila y serena sin tempestades y sin agitaciones, y los niños no se entregarian,
como hoy sucede y desde bien ~mprano, á. esa gimnástica de las malas pasiones, de la cólera, de la rebeldía,
del recelo y de otras más á etiya virtu1 el uso de la
razón los sorprende, ya moralmente defectuosos y á
veces perversoe.
Eea gimnástica de las malas pasiones es, por desgracia
un hecho; á fuerza de enojar á un niño 6 de no remediar
á tiempo sus causas de enojo, se le vuelve irascible é in•
gobernable; á. fuerza de contrariarlo se le desamora y se
le vuelve egoísta¡ á fuerza de asustarlo ee le hace cobarde, y á fuerza de contrariarlo se le vuelve rebelde. Las
. causas ocasionales que despiertan sus primeros aneba•
tos de pasión y que repetidas después, hacen del niño
un eer malévolo son, en loe primeros meses de Ja vida,
las incomodidades y las enfermedades agravadas por loe
errores de la educación. En ese orden de ideas hay momentos críticos, Ja dentición y el destete, durante loe cua·
lea el recién nacido puede adquirir, fortificar y arraigar las
pasiones que han de perderlo y de ha1er la desgracia de
los auyoe.

DOMINGO 13 deJUNiO de 1897
-=O~O;;;;;M~IN;G~O~•l3=D~EÍJ~U~N~IO~D~E~,g~9~7~==============~E~L~M~U~N~D~0~=========================399~

La inmensa mayoría de las madres desconocen, si no
estos hechQs, p or lo menos sus causas; descuidan el remedio, dejan acrecentarse el mal moral incipiente, y
cuando vuelven la cara no hayan cómo explicarse los
malos hábitos y las malM pasiones de sus hijos. Si el nifio llora mucho1 se dice que está chipil; si hace berrfo,ches,
le llaman impertinente; si es tímido y receloso,le llaman
m«riCa Y se conforman con poner una etiqueta al mal en
vez de apl icarle un remedio. Y no es esto lo peor; es
muchos caeos el remedio ei peor que el mal¡ juzgando
que el niñ.o tiene causas morales de desazon, y creyendo
que estas influencias morales mismas, no tienen causa,
én vez de examinarlo, de asistirlo, de consolarlo, suelen
regafiarlo, pegarle, asustarle para que calle, se calme 6
duerma, y agregan lefi.a al fuego de la mala pasión que es•
talla en el niflo.
Las madres no tienen tanta re8ponaabilidad en estos
errores como sus consejeras. Hay médicos, hombres graves y mujeres de experiencia que aconsejan á las madres
jóvenes dejar llorar á IOs niños, (thasta que se caneen;))
que lee prohiben tener luz ó encenderla de noche ea la
alcoba para no mal Acostumbrarlos, que les prohiben
cambiarles la ropa á. las altas horas, etc., etc. Estos consejos son de3astrosos. Un niño no llora nunca p or que sí,
Y si en vez de evitar qne llore bu~cando y suprimiendo
la causa física de su llanto, se le deja Horar, y si como es
general, el hecho se repite durante algún tiempo, el caracter se agria, las malas pasiones germinan y crecen y
acaba por hacerse perverao y m1\ inclinado á un niñ.o
en el fondo bondadoso y docil.
'
Siempre que un niib llora, ó se enoja; siempre que es.
té triste é insano, siempre que se manifieste re.celoso, hu•
raño, descontentadizo, lejos de abandonarlo ó de castigarlo, hay que buscar la causa __física de su contrariedad,
que averiguar si nadn extraño lo impor~una, si ningún
trastorno interior lo amaga. Hay que desnudarlo, cambiarle la ropa mojada, afloJarlo, expulgarlo; sino se encuentra ahí la causa, hay quu averiguar si sus funciones
se desempeñan correctamente, si su vientre está. 6 no
abultado-:¡ doloroso, si su lengua está blanca, si hay calentura¡ raro, rarísimo será dejar de encontrar la mani·
feBtación de un tra'!torno de su s.1lud, causa de sus triste·
zas ó de sus cólerae1 y poniendo inmediato remedio, ya
con los cuidados maternales, ya si es necesario, con la
asistencia médi01, se ve como por encanto renacer en el
niño la tranquilidad y la alegría, disiparse la ira y reaparecer el buen humor, el sueño, el apetito que revelan
que el mecanismo interior ha recobrado el equilibrio.
Hay, pues, uria higiene moral dentro de la higiene corporal; á la vez que se suprimen en el niñ.o causas de incomodidad ó de enfermedad1 se precave el ejercicio, y por

consiguiente el desetivolvimiento de las mala, pa,iones.
Una noche de insomnio, una hora de incomodidai ó de
en fermedad, son un leñ.o á la hoiuera pisional. Estas
influencias, por pasajeras que parezcan, se agregan la
una á la otra como las moléculas en el cris tal y com1 las
gotas en el torrente; más tarde, con el uso de la razón,
con la edad nubil, J1ueva'3 necesidades y nuevas pMiones
sobrevienen, y si encuentran al niño predispuesto á la cólera, al rencor, á la venganza, á la hipocresía, acaban por
hacer de la infancia malévola una virilidad criminal. Las
pasiones se forman en el corazón como he nubes tero.
pestuosas en el cielo: comienzan por un copo imperceptible y acaban por invadir todo el espacio y por devastar
toda la naturaleza..
L'.1s madree deben impedir la formación del copo para
precaver la tempestai. Xo deben arre ir.a.ria':! la atención
meticulosa, el desvelo perenne, el afan infatigable que
la salud y el vigor del nifio exigen é imponen. Deben
vivir atentas al cuerpecito de sus hijos como el marino
vive, fijos los ojos en la brújula; deben ince~antemente
precaveré impedir que estalle el mal fíeico, para que no
sobrevenga el mal moral y remediarlo en cuanto eobrevenga para impedir que germine.
Mucho trabajo, mucha asiduidad, mucho artificio y
mucha perseverancia son necesarios á la madre, para impedir la invasión de ese microbio que corroe y destruye¡
pero ese_ afan y ese anhelo les ahorran t )rmentos miis
crueles y menos remediables. Cada caidado im?artido
al niño, es una liígrima economizada á la mad:e.
DO(:l'OR M. :F'LORE.S.
Junio de 1897.

DAM.A.S DI.STING-UIDAS.

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MONSEÑOR NORBERTO DO111INGUE:Z
Circula la noticia de que ha sido nombrado Obispo de
Yucatán el actual Vicario, Monseñor Norbeno Dom!n•
guez, hombre de gran vinud y dabiduría, generalmente
estimado por la suciedaJ yucllc.eca.
:M:oneefior Domínguez lia prestado servicios consiierablee á la causa de la enst'ñanza en euE::Jtado natal. .1!:I im•
plantó el estudio de las cieucias exactas en" el antiguo Seminario de San Ilddonso, úuico plantel de instrucción
superior con que contaba la península.
Durante, l!luchos año!!, _Mo~señor D Jmínguez fué pro•
fesor de F1s1ca en el Sem1uano1 hasta que la e.nseñan-,.a
laica arrancó su prel)tigio al antiguo colegio, fundando
el Instituto Civil.
El Padre Dom ínguez---como cariñosamente le llaman
eua numerosos disc1pulos-tiene cualidades de carácter
verdaderamente excepcionales. A:3f lo demuestra el hecho de haber convenido siu más recursos que los acopiados por él, una desmantelada Escuela como en sus
comi~I.Jzos fué el uColegio Católioo,i, u-d plantel de instruc~1?n dotado de los mejores gabinetes de Física y
Química, en Yucatcn, y de una magnifica biblioteca.
Su voluntad de fierro es ya proverbial entre los yucatecos. Merced á esa brillant.e cualidad nunca se le vió
doblegarse al peso del infortunio en eJ niñ.ez y ha sido
txl\ 1tado á. los más. prominentes puestos de la diócesis.
Dd RJma, mereció hace alguaoS años, la dietinción de
Fer elevado Á. la categoría de Protonotario
Apostólico, habiéndorn solicitado entónces
su nombramiento de Obispo.
.l\foerto el eefior Carrillo y Ancona, Mon·
señor Domíngnez ea, entre los sacerdotes yucatecos, el que mejores t(tiulos presenta para
ocupar la vacante. Bien lo demuestra la
energía con que ha sabido reprimir loe abu •
sos &lt;;te ~quel clero, destiturendo á los párro·
coa rnd1gnos de ejerner e ministerio ecle·
siá~tico.
Por esta conducta. y los innegables méri•
tos de l\fooeefior Domínguez, la sociedad
yucatPca ha aplaudido que á él se confiera
el gobiernC' de aquella iglesia.
OTRO PAGO DE is,618 DE

LA MUTUA,.
EN GUA.DALAJA.RA..
Guadalajara, Mayo 31 de 1897.
Sefior D. Carlos F:ommer, Director general
de "La Mutua."-México.
Muy señor mío:
Tengo el gusto de participará usted que
con el'ta fecha he recibido del Banco de Londres &amp; México. Sucursal de Guadalajara, la
suma de $5,618.00 (Cinco mil eeh cientos
diez y ocho pesos, } importe dela póliza número 342,516, bajo la cual estuvo aeegurado
á mi favor mi difunto Pspoa?, el sefior Ramón de la Mora. siendo $5,000 00 por importe de la póliza, y 618-00 por dividendos acun:11 1ados 1;n el tiempo que duró su seguro;
,$.J,618 en Junto, que Pn presencia del Notario Público 1 Sr. Lb. Don Salvador España,
recibí del Banco mencionado.
Doy á usted las gracias p1r Ja eficacia
con que esa Compafiia de sn cargo se eirvi6
tener para el pago de la citada póliza, y ll¡U•
torizo á Vd . á d11r la publicidad que crea
conveniente á. la presente carta, subscribiéndomede usted su afma. atta. y S. S.

Monseñor Norberto Domínguez, próximo Obispo de \'uc:atán.

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FB:UPA DEL ÜASTILLO N EGRETE, YDA DE M ORA.

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Seiiora Clara Sinibaldl, esposa del Minl•tro de Hacíenda 1
D. José Maria González.-Guatemala.-( FotograJi.a &lt;k YaldeareUano, Guatemala.)
LOS .TRISTES.

Para nosotros, la generación que ha nacido al arrollo
&lt;le la fusilería, adormecida con l&lt;t. leyenda trágica de los
,grandes héroes, nutrida con todas las dudas que roen
-este hecho inmenso que se llama él Progr~so; para nosotros, hijos de la Revolución y del Enciclopedismo del
-siglo XVIII, que hemos pasado del sangriento ti.ed ale•
mán á las blasfemias de 8helley¡ que hemos derriba.do
muchos !dolos de sus pedestales, que hemos arrojado
una mirada rápida á. las investigaciones de la ciencia mo•
derna¡ para nosotros los que entramos en 1a lucha por la
vida con un poco de veneno allá en el fondo, es algo
asombroso, algo que sale de los límites de lo posible-, en-contrar en este desquiciamiento de idtalee un gnerrero
que conserva blanca su armadura, al::&gt;ollada por los golpea del comb1te1 pero firme todavia eobre una cabeza altiva y gloriosa. Pero ¡ay! esta excelsa calma, eeta radio~
11a puesta de sol, tras un día azul y eereno, no se deecu•
bre en nuestros horizontes- repletos de tempes adea, anublados y so?D.brfos.
Nuestra generación ea 1rna generación de tristes; pare-ce-según la frase de un poeta-q11e arraetramos lo1 dolores de muchos siglos: nada tenemos porque padecer, y
no obstante, padecemos por todo; llevamos dentro dt,
nosotros esperanzas sin ideal, sufrimientos sin causa¡
nos sentimos infinitamente fatigados, y las sensaciones
que recibimos son tan profundas, tan intensas, nos con mueven por tan hondo modo, que eemejan heridae que
manan eternamente sangre: flomoe «una alma enferma
que sopmta un cadtver u ¿Remes nacido dema,iado
pronto ó demasiado tarde?
Un poeta inmortal 1 que acaba de morir, ha escrito esta estrofa, que es le grito de un ideal que se refugia en
i'l pasado, como esas aves viajeras del espac:o que cuelgan sus nidos en las ruinas de un viejo torreón feudal:
.l'ai goOté peu de joie et j'ai l'i\me a.~&lt;&gt;ouvie
Des jours nouveaux. non moins que dessiCCles a.ncleux.
Da.ns le sable st.érlle oU dorment tous les mieus
Que ne pu.is-je finir le songe de ma vie.

T,memos la visión de las t,da1.es pasa fas y suspiramos
por aquella época de ener!!'fa ealvaj d y de Ícl profunda.
El hombre del siglo XlX, educado en el Criatianism'&gt;,
ha sub'Jtituido h creencia en Di011 por la creencia en la
Libenad, en la Ciencia, en la Ddmocracia,-no importa
en qué;-pero ha conservado en el fondo de su espíritu
na. vago sentimiento del misticismo, un amor al miste·rio, que flota en este mar de locas tempestades en que su
conciencia ha ido á perderse. ¿En dónde se encuentra
f'se Paros ideal, poblado de apariciones cons:: i ladoras¡ en
dónde el lugar de loa ensueñ.os vagos de las nobles aspiraciones? Y la esperanza se vuelve acia esa corriente
de supremo aniqui 1amiento de la idea-de la idea de la
que ha dicho Balzac que si es un elemento social, es ~mbién un elem~nto destructor-á ese reposo d ~ toda sensación. Y el sueño del anacoreta de la Tdbaida ae eleva
ante nosotros como un término consolador: «¡ Quisiera
tener alas, un caparazón, una corteza, esparcir humo,

¡;

Señorita Herminla Peña, de Saltillo (Coahuila ) -Méxieo.
( Fologru.fw. de R ot·ell.)

llevar una trompa, _torcer mi cuerpo, dividirme en tod11.,
partes, estar en todo, emanarme con los olores, desarrollarme como las plantas, correr como el agua, vibrar como el sonido, brillar como la luz, asimilarme á todas las
formas, penetrar en cada á.tomo, descender ha~ta el fondo de la natursleza, ser la materiaJ,,-(Gus¡avo Fhmbert. )

TtJdo ea d0loroso en la Vida moderna. Nu"'8tras lecturas, nuestra'\ impresiones, nuestras mi'Jmae alegrías se
padecen: se ha quintaesencia-lo la existencia y el zumbido de un cínife lle~ á nuestros oídos como el eatamptdo
de un cafionazo. ¿0::1 acordais de aquel Mr. Joyeuet, del
K,1.bad de Alfonso Q,t,udet? Aquellas angustias imaginarias, aquellos terrores de fantasía se han apoderado de
nueitras almas.
RP.ina en esta nuestra extrem11 civilización un senti•
miento de pavor infinito; es una humanidad que tiene
miedo. :Nuestra literatura contemporánea está herida de
esta dolencia extrafia que invade nuestros espíritu':! como un1, onda amarga. Nuestras lecturas complicadas é
incisivas nos hacen sufrir: no hay placer en las páginas
del libro que recorremos. En los vers1s de nuestros p()e•
tas favoritos vemos palpitant.a la llaga.: á Leconte de Lisle la naturaleza se le aparece como un conjunto ((consti•
tuido p&lt;'r una serie de formas que se engendran unas á
otras y desaparecen tan pronto como han sido cons,ituidas;u algo así como lamanife!:hción p3íquic\ de la. d • ctrina que expone Taine en el prefacio de su Inteligencia.: ((una
infüüdad de fuegos de artificio que á diversos grados d&gt;1
altura se complican, se elevan y descienden, incesante,
eternamente1 en las negruras de la vida.» De aquí á Cá.rlos Vogt y Stirner no hay una gran distancia.
Y el mal arranca de lejos. Alfredo de Musaet, Byron,
Goe~he lu,bían sido invadidos hasta la médula d .. s•1s
hnesos. E l mi~mo Chateaubriand, el creyente ddl Genio
del. cristiani,imo, había sentido en eu frente el vieato de
la época. R ené lleva en s11 espíritu el virus incurable de
una enfermedad desconocida. La contemplación dt, la
naturaleza sólo despierta en el alma del poeta cristiano
-como en la de nuestros modernos neopesimiatas-una
m0lancolía sonadora. Parece, dice un crítico-como si
1a fra'6rnidad que se ensancha h1sta los árboles y las
hojas caídas; como si ese amor tierno de lo cread•&gt;, como
si la contemplación nc-eva de los horiz-on~s llevasen la
turbaciñn al alma del hombreé hiciesen salir hasta eu::i
ojos todm lo':! vagos dolores de su sér. Cbateaubriand
realiza ~se tipo del poeta sentado en una roca y derram·ando, mientras admira una hermosa noche, lágrimas
que él mismo no siente deslizarse. Contemplan'i o bosques, montañas, ríos, en que por vez primera encuentra
interés, siempre dominado por un cansancio sinoero1 muy
dulce, sin embargo; por una necesidad de sueños en cuyo
fondo celebraría morir.
·
,
Del espectáculo de la natura1 eza el hombre ha pasado
á la c:encia. Pero la ciencia, como la n8'uraleza, es una
eterna impasible y . el hombre no ha encontrado el per•

segui lo, anhelado manantial con que calmar eu sed. De
ll\ té intensa á la verdad severa, los espíritus no han podido pasar sin una vinlenta crisis. Esta crisis es la que
e::Jtamoa sufriendo. ¿HPmoa corrido con demasiada rapidez hacia la Verdad? ¿Nos encontramos todavía mal preparado! para penetrar en el interior de ese templo? ¿Somna ciegos á quienes de impr.Jviso se nos ha hecho ver
la luz? R~uerdo que Stuart Mili se pregunta si para el
hombre, en 1111 escalón superior, no sería una inmenBS
desdicha la inmortalidad. Pdro faltale al hombre haber
Rlcaazado ese nivel y la duda de Hamlet ha clavado la
garra en su corazón:
·
j ..\h! tout cela. jeuneus.,;e, amour, joie et~nsée,
Cnanu, de la mar et des foréts, souflíes du ciel,
EmportantA pll'in vol , l'espérance insensée,
Qu'est ce que tout cela qW n 'est pas et.ernel?

El ab.ite P,erre de L ourdes, es el símbolo del espíritu
de uua época: como el personaje de ZJlá, corremos presurosos al lugar del misterio y salimoe de ali! más vacilantes, más a1oloridos, con mis soinbrae que antes de
Psta peregrinación en p os del eterno, perseguido ideal.
Somos acaso-según la frase de Flaubert-productoa de
una civilización fatigada, que habríamos alcanzado todo
nuestro vigor dedeaarrollo, si hubiésemos nacido en nn
mundo más joven. El anhelo persistente, el inagotable
deseo, la noetalgía de esta mie¡erioaa dolencia, agita á
esta generación de tristes.
Loa hombres que aos han precedido, han elaborado
lentamente nuesLros punzantes sufrimientos: ellos han
gastado todas las alegrias de la vidll humana y nos han
transmitido un legado de incural;lle · trist.eza. Dichosos
los q1u:i oo han sent.ido en su frente este helado aliento
de infiaito dt!lsJonsuelo y han ca(do de pie, serenos1 alt.ivos, conedrvando en la die3~rc1, el acero del combate, con.
la cóler.t. en los ojos y el brJo en el corazón!
CARLOS DíAZ DL"FOO.

Sie~pre es parJL vosotras peligroso

nn animo aguerrido
y un uniforme hermoso.

El fansto mi~itar ¡sexo precioso!
siempre ha Bl lo y será tu prometido.
CAMP03.:,..:0R.

�'
DOMINGO 13 DE JUNIO DE ,a,17

EL MUNDO

400

HACIA EL POLO
POR

FRIDTJOF NANSEN•
Traducción para~"EL MUNDO."--Ilustraciones tcmadas de las fotografias hechas en el curso de la expedición.

•

~

. .

1

t .. -~

1

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DOMINGO 13 de JUNIO de 1897

kiold no estaba demasiado libre de hielo, para permitir al F ram cortar por lo más corto.
-cuando menos la navegación era facil, siguiendo la ribera. Después de haber harponeado al pasar, algunas morsas, en la costa
oriental en la península de Saimyr, Naneen
conducía rápidamente su navío hacia el paraje donde podía eaperar encontrar y donde
encontró, en efecto. el mar casi libre: al
norte del delta de la Lena, cuyo enorme caudal de agua, relativamente caliente, impulsaba de algún modo loa bancos, acaso dando
nacimiento á una corriente, y ciertamente,
elevando la temperatura del mar en un radio escondido.
El 18 de Septiembre, al oeste de la isla
Belkov, la más oriental del archipiélago de
la Nueva Sibt!ria 1 el Fram. encontró ál nor•
te el marlibre y la ruta abierta. Era un encanto: ya no había invierno, en la siesta bri•
llaba el sol, y, en la noche, Naneen y sus
compañeros bogaban tan rápidamente como
el vapor y la vela podían llevarlos, hacia
las regiones desconocidas, sobre un mar inmenso que Jamás había surcado antes que
ellos navío alguno. Podían creerse á muchos
centenares de millas más al Sur, tan dulce
era el aire y tan lejanos parecían los bancos.
i,¿Cuánto tiempo durará esta feliz navegación? La mirada se vuelve siempre bacía el
norte...... Mirar allá ea mirar hacia el porvenir. Siempre en el horizonte el mismo cielo sombrío, que quiere decir mar libre; hemos casi alcanzado el 77° de latitud. ¿Hasta
dónde iremos aai? Yo he dicho siempre que
estaría satisfecho de llegar al 78?. Pero Sverdrup ea más dificil: babia de 80°, acaso de
84º, tal vez de 85º. Habl!:I. también seriamente del mar libre del polo, Jel cual se trata en
libros que ha leído; é insiste sin cesará deepeebo de mis burlas.n
Sin embargo, el 20 de Septiembre, con una mañana
de brumas, el JJ'ram. se encontró bruscamente frente -i los
bancos de hielo. Estos eran compact.os, y cuando apareció el sol, Naneen pudo ver que @e extendían del este al
oeste, hasta perderse de vista. Fué imposible avanzar y
el bu&lt;1,ue se arrimó á un témpano enorme. 11Flotamos
aún hbremente, escribió Naneen el 22 de Sept.iembre;
pero tengo el presentimiento de que invernaremos en el
hielo que nos rodea.n
El jueves 22 de Septiembre de 1893, la expedición po•
Jar del doctor Naneen entró puel:!, en su segunda fase. La
fecha ea de importancia; pero como todo ea contraste en
este mundo, la tripulación del Fram consagró la siesta de
aquella jornada capital á la más vulgar de las tareas: á
una guerra de exterminación contra las chinches que
babían desde hacía algunos días invadido el buque.

'EL

MUNDO

NanSf'n, un día en qua elFrameatabainmovilizadoentre laa brum r.s y loa hielos del mar de Kara, escribió en
su diario esta frase sentenciosa: ccLa paciencia es uno
de los med&lt;'amentosde que toda expedición polar debe
estar más abundantemente provista.n Al bordo del Fram
casi no se usó má.e que de este medicamento darante tres
afiofl, pero se usó ampliamente,¡ Eobre todo, al principio.
El 4 de Agosto de 1893, fu doblado el cabo Tche•
liouskine. Treinta y siete días de un tiempo precioso ha·
bían sido consagrados á la travesía de 840 millas marioaq,
(1,555 kilómetros) li vuelo de pájaro....... . A vuelo de pá·
jaro.

Imaginaos un pájaro que ha penetrado en una es~ufa:
en 8u vuelo loco, á cada impulso hacia el aire libre, encuentra en todos los aent.idos el obstácuh, de su prisión
de vid1iG. En el mar de Kara, el Frttm estaba en u.na situación semejante: chocaba contra loa límites de su pri•
sión de hielo á cada tentativa para evadirse hacia el agua
libre.
Del estrecho del Yougor al cabo Tcbe1iouakine, qué
de zig-zags, qué de vueltas, qué de ~das y venida!!!
...... A.l día siguiente mismo de la partida de Khabarova1 después de veinticuatro horas de navegación entre
la costa y loa bancos, fué preciso detenerse una primera
vez: la l1erra al es\0, al norte los bancoti, f, envolviéndolo todo, una bruma espesa. Durante cuatro días, el
Fram estuvo a~í bloqueado ceica de la playa de la península Yaiwal, triste y desolada. Había samoyedos acampados en loe alredl'ldores y la expedición recibíó la visita
de dos de entre ellos: fueron loa últimos aérea humanos
encontrados en el camino.
El 9 de Agosto el .F'ram pudo al fin poner la capa al
norte. A pesar del viento contrario y de loa hielos flotantes, viró en seguida hacia el este1 después de haber
doblado el cabo Skarak&gt;f y la iela Blanca. Camina caminando, Naneen y Sverdrup pudieron reconocer cierto
número de islas no reveladas por Nordenekiol, en tanto
que otras tierras puestas en la car~ del ilustre navegante de los mares siberianos, no existían: detaUe que prue•
bª cuan incompleta ea la geografía de esas n&gt;gione~.

El Fram debía arribará la isla Dickson para permitir
áloe miembros de la expedición dejar cartas bajo un
ca:irn: el capitán Wiggine había prometido recogerlas al
dirigirse á la embocadura del Yenisei. Pero el viento que
había-desde hacía algunos díM-hecho derivar al Ftam.
hacia el Sur y luego hacia el Sur-oeste, habia cedido.
Demasiado tiempo habían perdido. Para aprovecbaree
de la calma, Naneen y sus compañeros sacrificaron esta
suprema ocasión de dar noticias suyas á aquellos que
les eran caros, y quemaron en la rápidez de su curso
vuelto á encontrar hacia el Este, el buzon de la isla de
Dicksoo.
En las islas Kjellman, semejantes á rocas que hubie sen sido pulidas por loe glaci.er§ cuaternarios, fué al contiario, preciso detenerse para una reparación en la cal,
dera. El mar estaba azul, el cielo brillante, la brisa
ligt&gt;ra, y Jacobaen, el segundo de abordo, acurrucado en
el nido de cuervo, había petcibido renc,e, Se imponía
una partida de caz.a. Esta fué accidentada y penosa; cuando llegó la hora del regreso, la tempestad se había levantado; los cazadores no pudieron volver al navió, sino
deQpuéa de muchas horas de esfuerzos. Habían matado
dos renos y dos osos: pero como no era caza á propósito
para cargarse y subirse en un buque que danzaba sobre
las olas, la abandonaron.
,., Era el 22 da Agosto. En el canal estrecho, abietto á lo
largo de las riberas, la corriente era_ rápida como un do,
Y el Fram la tenía en contra. Fué lentamente, tanto más
lentamente cuanto que el agua era poco profnnda y que
la más elemental prudencia aconsejaba sondéos repetidos, -fué muy lenta y penosamente como el navío de
Naneen hizo ruta hacia el Nordeste en medio de un verdadero arcltjpiélago de islotes desconooidoe. Habrí-a so•
brado ahí quehacer para un navegante que tuviera tiempo para entregarse á la reclificación de la carta. Pero el
F'ra ni bogaba hacia otro fin.
He aquí el invierno; la nieve ha caído abundantemente: sobre la fealdatl de esta región de brumas ha extendido el encanto de su resplandeciente blancura ..... .
~itra la realización del plan de Naneen, no ee acaso inqmetante que llegue ya el invierno y que rnrprenda al
J,'ra m más acá del cabo Tcheliouskioe, tan lejos de la

El "Fram" en una zona de agua libre.
LA. PRDIER INVERNADA.

Según todas las apariencias, el J?ram, detrás del cual
la mar libre que acababa de recorrer se había súbitamente congelado, estaba bloqueado por largo tiempo. Naneen
contaba bien con Que no saldría del hielo antes de haber
sido arrastrado con él del otro lado del polo, hacia el
Océano Atlántico. Cada día el sol declinaba en el cielo;
la temperatura bajaba constantemente. Era r?almente
el invierno esta vez, que se aproximaba á grandes pasos:
el invierno ártico, la larga noche polar, la noche temida.
La expedición no tenía más que hacer que prepararse
para estos extremos fríos y en eso se ocupó, trabajando
en poner el buque en las condiciones más confortables é
inspeccionándolo cuidadosamente. Todos examinaron su
traje y cada marino fué su propio zapatero, confecionándose calzado de gruern tela, provisto de calientes y

longitud que vió la pérdida de la Jeann,tte y que debever la part.ida del Fram para su glorioso via je de derivación hacia el norte?
Esta costa siberiana, bordada de islaf.l, cortada en penínsulas, es muy poco propicia á la navtgación: la plena.
mar no existe, pneEto que el hielo la cubre y es preciso~
abrirse paso á la fuerza y ensayar continuos tanteos pa•
ra ballar estrechos. El de Taimyr no fué posible encon trarlo durante diez días (del 27 de Agmito al 6 de Septiembre.) Ahí Naneen pudo creer que su viaje iba á ser
interrumpido por un afio cuando menos: 1rYo ensayo,
escribió él el 5 de Septiembre, familiarizarme con la idea
de invernar en esta costa ...... Hay bastantee problemasque resolver aqu(: no sería un año perdido para la geografía y la geología ...... Pero no, yo no puedo aceptar
esta eventualidad. Un año de la vida de un hombre eaun afio, y nuestra expedición promete ser demasiado
larga,),
Por fin, el 10 de Septiembre, el cabo Tcheliouekine estaba vencido.
(1) ...... ((El sol había, desde hacía algún tiempo, descendido detrás del mar, y el cielo crepuscular era amarilloy oro. No se veía ni una estrella. Justamente por encima
del cabo Tcheliomkine, su fulgor melancólico brillaba
en el cielo pálido. Aun cuando, á consecuencia de las
maniobras la oriPntación del cabo se modificase con relación á nosot.roe, el astro estaba siempre encima de él..~
Era eea mi estrella? Era eea el alma del hogar y del país,
que me seguía y me sonreia ahora? Cuánt.oe pensamiea.•
tos despertaba en mf, en tanto que el Fram trazaba eu•
estela en la noche, más allá del punto más · septentrional
del viejo mundo.n
A las 4 de la rnafiana, loe pabellones fueron izados y:
tres cailonazos saludaron el cabo Tcheliouskine, doblado
después de tantas tribulaciones.
LA PRISION DEL t(FR,B.f&gt;I EXTRE LOS HIELOS,

Deede entonces pareció que, como lo había anunciado ,
Naneen, do máe estaba hecho.)) Si el mar de Nordenafll . TC?rlos los pe.sa.jes entrecomados, sin otra. indicación, son · citaa.
.iel d 1ano del lJoctor Na nsen..

espesas zuelas de madera, Eegún un nuevo modelo creado por Sverd.rup y que fué objeto de
regocijadas caricaturas en el Framsjaa, las cuaes pueden ver en otro lugar nuestros lectores.
A Scott---Hansen, asistido por Jobansen ( basta el mea de Marzo de 1895) deepuée por NordLal, incumbiercm las observaciones metereológicas y maguéticas. Todos loa días, cuando el
tiempo era claro, Hanaen y eu compañ.ero determinaban la posición del navío. Nada intere•
saba más á loa miembros de la expedición, y no
era raro ver el camarote de Naneen. sitiado, en
tanto que él bacía sus cálculos, por todos loe
que estaban ansiosos de saber si se había derivado hacia el Norte 6 bacía el Sur y cuánto.
El estado de ánimos á bordo, dependía en mu•
cho de ese resultado.
Naneen se babia reservado las investigaciones científicas que le interesaban particularmente: temperatura del agua, su grado de sal á
las diferentes profundidades, modos de formación del hielo, corrientes, orígen de las presiones, etc., etc. En cuanto al médico, doctor
Blesaing 1 hubiera sido por falta de enfermoe,
el más desocupado, si no se hubiese resignado al empleo de veterinario, cuando los perros
reclamaban sus cuidados. Una vez por mes procedía á pesará cada miembro de la expedición
y á una ligera sangrfa1 anodina vivieección que
le aermitía contar loa corpúsculos rojos y determinar la proporción de la hemoglobina de ca•
da uno. Apresurémonos á afiadir que el doctor
Blessing se reveló bien pronto como el poeta
de la expedición y que, durante tres afioe1 eue
versos de circunstancias, ya líricos, ya humorísticos, no cesaron jamát! de eer apreciados en Bu
justo valor.
He aquí cual fué e) modus vi-i:endi establecido
desde el principio á bordo del Pram. No era
modificado más que el domingo y los días feriados. Pero el lector se percibirá pronto de que
ningún día feriado ee olvidó jamás, y que sobre los bancos errantfs, numerosas semanas fueron, literalmente,
111:'Pmanas de cuatro jueves.,,
Hora de levantarse, á las 8; desayuno de pan duro 1 de
queso, de buey ó de carnero salado, de jamón, le::gua ahumada, caviar ó anchoas; además, bizcochos de harina de
avena ó bizcochos de mar ingleses con mermelada de naranja 6 alguna compota. Tres veeea por semana pan
fresco¡ frecuentemente pasteles. &lt;Jomo bebidaa1 choco lat,e, t ó café.
Despu(ía del desayuno, trabajos diversos; cui&lt;lados que
conesgrar á los perros, asistencia al cocinero para la co•
mida de la una, etc. Una vuelta por los bancos á mane•
ra de aperitivo, y se ponían á la meEa. Tres platos: E0pa, carne y postre; 6 pescado carne y postre; 6 bien,
sopa pescado y carne- ó todavía, pescado, carne y postre.
Con la carne, patatas, y además legumbres verdes 6 ma-

1

Una observación con el teodolito.

LA LUCIJ .\. CONTRA. LOS HIELOS DEL YAR DE KARA

401

Una observación de eclipse de sol, el 6 de Abril de 189 4 .

�OOMINGO 13 de JUNIO de 18g7

carroni. Bebida: cerveza y mlis tarde jugo de cidra. «Yo
creo) escribe Nansen al dar estos detallts, que todos en•
contrábamos buena la mesa ...... Nos asemejábamos á cer•
dos gurdos: uno ó dos de entre nosvtros echaron vientre
6 papada. »
Abt1orbida la pitanza, muy alegremente en géneral, se
pasaba á la cociua que se convertía en salón de fumar:
t,alvo .,.,a lae granded ocasiones, el tabaco est.aba. proacri·
to de loe camarotes y del aalón. Ddspués de una eiesca
más ó menos larga, cada uno volvía tL su trabajo hasta la
hora de cenar: las seis. El men,í de la cena se parecía al
del dteayuno.
Para concluir la jornada, se fumaba en la cocina, conversando y discutiendo, después se volvía al sa:ón, para sumergirae, sea en la lectura, sea en las partidas de
cartas, aiewpr6 animada!!, ó dond~ los más encarnizados
y loe menos felices, perd1an, sino B11 camisa, cuando me•
nos ene raciones de pan fresco,-eea en interminables
conciertos. Uno ú otro se ponia al órgano (os digo que
nada faltaba á bordo del Fram ) y con ayu.J.a de la manivela se divertía en morder algun trozo lleno de arranque,
ámenos que Jobaneen no tomaee el acordeón para tocar
Oh! SuBana! ó la Marcha de Napoleón á tl'm.:éB de los Alpes
m un 1w1.:to! sus más grandes triunfos.
A media noche, cawa y reposo, interrumpido sólo por
el cuarto de centinela que cada hombre tomaba á su turno, durante una hora.
~s'8 regularidad y, sobre todo esta comunidad de há·
bitos, esta vida de familia casi, sin desigualdad en el tra•
ta.miento desde ningun punr.o de vista, sin demarcación
trazada entre el jef j de la expedición, el comandante del
buque y el últimu marinero, fueron del m~!f feliz efecto.
),a disciplina no se relajó, y ¿quién de la tripu 1ación del
Prum hubiera osado quejara!:' de su suerte, semejante bajo todoe aspectos á la de Nanseo, y hubiera moet.rado algún desaliento, cuando Ntt.nsen, que á veces lo experiinentaba, no lo mo1:1traba nunca?
LA DERIYACIÓN Y LAS PRESIO~F.8 DE LOS HIELOS DURANTE EL
INVIJi:RNO DE 1893-9-l.-LAS NOCIIEl:S ÁRTICAS.-ALUA ES•
CANDINAY.\..

Que el personal tle la expedición viviese de buen humor y en buena salud, era un pumo imporr.ante pura el
éxiro :floal dt:i la empreta de Na usen. !'tiro otras condiciones, no m-::nos e1:1enciales, debían realizarse, á. Hber:
que los hielos sin Towµer el Pram, con su1:1 cvut.raccionee
lu con Jujesen hucia et polo.
(;ómo tlt:l porto el Fram en medio de las presiones durant.e el invierno de 1893-9-l-en qué duecc16n y como
de1ivó 1 en til curi:10 dti este mismo periodu1 -estu ea lo
que vao á decirnos las notas redactadas cuotidianamen'8 por Nansen . .K8'e diario de Nane--in, al mismo tiempo
no~ hará penetrar mejor en la iot.iu.idad de la exisl;iencia tan sencilla, y sin embargo tan anormal de los trece
prisioneros voluntarios de loa bancos lirt1co8. Y Naneen
miswo aparecerá con un aspecto acaso inesperado, .t:le
conoce su energia; pero se ignora su complexidad.
No 1:on solamente loe geógrafos loa que d1:,berian leer apasionadamente las páginas escritas día á dia por X,1,nsen durante eu expedición polar: son también esos escrit.ores de
la nuevas rcvit:.taa, que han trabaJado tauto, desde hace
muchos año!!, por analizar, á través de las fabulas dramáticas, los 111:1atados de alma11 e~andfoavoe. Una alma
escandinava ...... he aqui una y de buenos quilates.
Laa hüjas del diario de Nan!!en son, dee'graciadament.e, más numerosas que las columnas de qua disponemos
aquf:
.MarteB f6 de Septiembre.-Abora, el sol estaba á 9° por
encima del horizonr.e, li media dia. La noche y el invierno están pr6x1moa. 1'.:!lt.awos inmóviles á loa 78° 50'
de Jar.Uud No rte ......
11He descendido á loe bancos hoy tarde. :Xada hay mPs
maravilloeamente bello que esta uoche ártica. &amp;'8 es
un pala de enaueno, coloreado por los más dtdicados tin•
tes que pueden imaginarse: es el color t•lerealizado. Un
matiz se funde en el ot;ro sin que se pueda decir donde
comienza el uon y acaba t&gt;I ot10. Y sin embargo, todos
loa matices está.o ahí.. .... T.xla la belleza de la vida, no
es acaso ex~el!!a, delicada y pu.ra como esta noche? Dad•
le colores más brillantes y ya no serli tan bella. fü cielo se
parece á una inmenea cúpula azul en el cenit, degradándose basta el ve1de1 después hasta el lila y el viuleta en
loe bordes.
:Sobre los espacios helados, caen sombras de un frío violeta azul, con tintes rosas m1:1e claros, cuando · la atista
aquí y ahl refl.1:jan los ult.imos fulgores del día moribun•
do. }!;n lo alto de la cúpula, las estrellas brillan, hablando de paz, como lo hacen siempre esas inmutables amigas. At Sur aparece una gran luna de un rojo amarillenw, rodeada de un círculo amarillo y de nub~e de oro claro, :flotando en el horizonte azul. Y ahora la aurora bo ·
real extiende sobre la bóveda del cielo su velo de plata
brillaot.e, que ee vuelve amarillo, luego verJ.e, luego rojo.
8e extienc:lt:i, se contrae, cambia in~eantemente. v, por
fin ee desgarra en círculos ondulosoa de plata deslumbradora, &lt;111 donde surgen rayos flamea atea como láminas de metal. D-,apnés t.oda esta gloria se desvanece ..... .
Pero bien pronto nuevas cltt.ridalies aparecen y sus jue•
goe sin fin recomienzan de una manera más bella. Y durante este tie'rnpo, el silencio es profundo, impresiona•
dor como la sinfonía del infioi,o. Yo no he pod1do acoa•
tumbrarme jamlia á la idea de que este mundo acabad
en la desolac1ón y la uada. Por qué entonces toda esta
belleza, sin una criatura para gozarla? Comien20 ahora
ha adiv,inarlo: he aquí la t.ierra prometida 1 que une la belleza la muerte. Pero con que fin? Ah! cuál ea el porqué de todas estas esferas? L~d la respuesta, si podéis,
en el azul firwamemo estrellado.11
El 29 de S~ptiembre, la primera gran fiesta (cuántas
otras debían seguirla! ) tuvo lugar A bordo en honor del
Doctor Bleasing; y de1 paso del 79 grado de latitud Hu•
bo comida-concierto. Kl menií redactado ea francés, fué
pant,a.gruélico . .h:n cuanto al programa musbal no conta•
os con menos de veinte trozos, y comenzab1. por T't.il84'
.Myosoüc para terminar con la P .egari.a d el ll F ,·eiscMiiz•

DDMINGD IJ doJUNID de 1Sg7

EL MUNDO

402

viola, exclamando: (IPram ea tu nombre)) y el pesado.
casco empezó á deslizarse dulcemente. Yo tenía estrechada su mano; me subieron las Uigrimaa 4 los ojos¡ ni
una palabra pudo salir de mi garganta. El casco entró
en el agua cintilante: una bruma asoleada envolvta el
cuadro ........
uliemos dicho ahora un solemne adiós al sol. L1, mitad
de su disco apareció al medio día por la última vez por
encima del limite del hielo, en el Sor. Entramos en la
noche del invierno. ¿Qoé nos traerá éste? ¿Dónde eataremGs euandQ el sol re,orne?
Ptt.aan los días, el Fram, al antojo del viento, avanza ó
retroceje coa be banco:t á la suerte de los cuales está
ligada su propia suert.A, en todas dir1:1ccionea. De derivación regular hacia el Norte, de corrientes, no hay
trazas .... .. ,l!;se palacio de teorías que yo había levant.a,.
do, lleno de orgullo y de c,&gt;nfiaau en mí mismo, muy
alto, per encim!I. de todas las obj~ciones necias, ha caído, ee ha quebrantado como un castillo de naipes, al
menor soplo del vitmr.o.»
Naneen, en pres~wcia no solamente de la inmovilidad
del .Fram, eino 1,ambién de la profundidad inesperada
del mar que lo lleva 1 parece efec~ivamente haber renun•
ciado-cuando menos momentáneamente-á su teoría de
una gun corriente marioa que atraveaaría el ÜJéano polar de la Nueva Siberia á la Groenlandia. Son los vientos1 los vientos solamente loa que implora: nYo me ab•
sorbo en el estudio de la ciencia de los hindu9. Yo admiro su fe dichosa en los poderds trascendentales, 011
la9 facultades sobrenaturales del espíritu, eu una vida
futura. ¡Obl ei fuese pvsible usar de una p.o tencia sobrenatural para obligar á. loa vientos á soplar siempre del
Sur!n
La vida á. bordo sigue su cureo monótono, sin embar•
go. La aparición de un oso al cual se mata ó al cual se
le hierra después de peripecias variadas, crea de cuando
en cuando una diversión. ,l!;l 10 de Diciembre el Dr. Bles•
sing, al cual el eJercicio de la medicina en ese vehículo
privilegiado, deja decididamente horas librea, funda un
periódico humorístico, el Framsjaa. El 13, en ese navío
que lleva trece personas, una perra siberiana da li luz trece perritos: la coincidencia es singular, pero loa perriM&gt;e,
de loe cuales no ae puede conservar más que ocho, son
útiles. Tanto más útiles cuanto que las sangrientas luchas intestinas han hecho alguo.aa víctimas en Ja trabilla
embarcada en Kbabarova.
El 20 de Diciembre, Sverdrup y Lars levantan, no lejos del buque un cepo para osos, de au invención; pero
ni el más pequeño cachorro se deja jamás prender.
({Henos en el día más corto del afio, eacnbe Ntt.neen el
21 de Diciembre ...... aun cuando ya no tengamos día 11
Noél 1 después el primer día del afio, son celebrados ale•
gremente, á despeeb.o de la entristecedora lentitud de
los progresos de ia expedición hacia el Norte. EL 25 dd
Diciembre-sin desdeñar las confituras del cocinero Juell
-fué la apertura de loe regalos ofrecido3 en el momento
de la partida, el uno por la madre de Scott Hansen, el
otro por su novia, miss Fougner. C,1,da uno recibió con
alegría de niño el presente que le estaba destinado: pipa,
cuchillo ú otra bagatela. Después apareció un número
excepcioaal del Framsjoo ilustrado con dibujos debid08
á nuestro famoao dibujante lirnco Hutletu, y que h&amp;eian
alusión á diversos incidentes de la vida entre loe hielo1.
•Domingo 31 de Dic~mbre.-He aquí que ha llegada el

La tripulación del Prmn festejó sucesivamente de una
manera análoga, duranie el invierno: el aniversario del
lanzamiento del Fram, el del nacimiento de Sverdrud,
las fiestas deNoel y del l ? de Enero, el aaiversario de
rey Q3car, el paso del 80° 1 la aparición dol sol y por fin
su verdadera ascensión.
L unes 9 de Octubre.- ...... En la !!ieata, cuando conversábamos, de pronto un ruido ensordecedor se dejó oir, y
todo el buque !!e estremeció. Era la primera presión de
los hielos. Todo el mundo corrió al puente para asistir
al espectáculo. El Pram, como yo lo había esperado, se
conducía admirablemente. El hielo avanzaba con una
presión sostenida, pero neeesit.aba deslizarse por debajo
de nosotros y éramos lentamente levantados. Esos ero·
pujes se produjeron muchas veces en la siesta y fueron
demasiado fuertes para levantar el Fram á más &lt;1e un metro. Pero el hielo, incapaz de soportar una carga tal, se
rompió bien prouoo baJo el navío. Por la tarde hubo co·
roo un movimientede retirada de loa hielos, y nos encontramos en una vasta zona de agua libre ......
Jlih role~ 11 de 0.lubrt ....... -La mar es,á agitada, y
hemos sufrido cle nuevo ahora fuertes presiones Estacomienza por un ligoro crujido, y un gemido contra el flan•
co del navío. Deijpuée, el ruido aumenta gradualmente y
recorre una vercladera gama: euceeivamensees una queja,
un grufíido, un rugido y el buque se estremece . .El es•
truendo redobla basta asemejarde al vocerío que podrían
causar todos los tubos de un órgano. El buque tiembla,
es sacudido, se eleva algunas veces dulcemente, algunas
veces con saltos. Experimentamos una sensación agra•
dable y reconfort;ante en eetar ahí, escuchando iodo ese
estruendo y conociendo la fuerza de nuestro buque. Más
de uno ee habría roto desde hace largo tiempo . .Más afue·
ra el hielo se rompe contra loa fltt.ncoa del Ji'ram y sus briznas, penetrando bajo au casco duro é invulnerable, Le forman un lecho sobre el cual nosotros reposamos. A nuestro rededor, en muchos sitios, los témpanos es1ián aman•
tonados. Llegada la nocbe, hay un deECanso, y nos vol·
vemos á encontrar á flote.
Viernes 19 de Octubre.-La noche última1 ee produjo
una presión formidable al rededor de los viejos bancos,
sobre los cuales están encadenados nuestros perros. L'l8
témpanos se habían amontonado más alto que el punto
más elevado de loa bancos, y se habían descuajado por
debajo, recubriendo nuestra áncora de hielo, y eu cabi.e
nuestras planchas y nuestros trineos, y amenazando á.
loa perros. Estos pudieron ser desatados y salvados á
tiempo. Pero esta matlana, á pleno sol, la confusión es
i ndeecriptible. Nosotros lamen tamo!! la pérdida de una áncora, de un trozo de cable de acero, que nos hemos visto
obligados á cortar, de algunas piezas de madera y de la
mitad de nn trineo eamoyedo. Acaso todo pudo ser salvado, si hubiésemos tomado precauciones, pero los hombres se han vuelto indiferentes á las presioaes ..... .
u...... Esta lucha del hielo contra el hielo es un proiigioso e!!pectáculo. Se siente uno en presencia de fuerzas
titánicas, y cuando el gran empuje comienza, pa:reee que
no puede encontrarse un paraje sobre la tierra, que no
sea qnebrantado.
MuJreoleR es de Octubre.-Hemos tenido una terrible
presión la noche llltima. Yo me deapel1é. Sentí que el
F,·am era levantado, sacudido, removido en todos sentidos; y,, oí el ruiJo del hielo que se rompía contra ea
casco. D~epués de haber eecucb.ado un momento, tor•
né á dormirme con la sensación agradable de que se sen•
tía un bieneetar grande á bordo del Pram. Sería verdaderamente terrible vene obligado á hacer un paseo fuera, cada vez que una pequeña presión se produce ó huir
con nuestro bagage á la eapaida como los del Tegethojf... »
Conviene mencionar aquí que durante esta primera invernada la expedición, tan grande era su eonfi1nza enel
Fram, no hizo jamás loa menores preparativos en vista
de un accidente que todos juzgaban imposible.
« ...... Admirable claro de luna esta noche. En medio
de eee mundo de hielo, argentado yeilencioao1 el molino
del viento que trajimos, hace girar sus alas sombrías ao·
bre el cielo de un azol profunto. Es un contraer.e extra•
ño: una repentina incursión de la ci vilizaoiónen es ta
región fantástica y helada ...
El 26 de Octubre fué celebrado á bordo el aniversario
dAl Fram. Naneen evoca el recuerdo del bc1.ut.izo del
F,·am y de aquella que lo baut.izó. c&lt;Eatábamos de pie
sobre la plataforma, ella arrojó el cllampagne sobre la ser-

último dia del afio. Fué un largo año que trajo II la vez

mucho bien y mucho mal, Comenzó por el bien, trayén•
dome á. la pequeña Liv, (1) una dicha tan nueva, \an
extraña, que al principio yo apenas podía creerla. Pdro
la separación que vino más tarde fué indeciblemente do•
loroaa. Ningúu año me babia t;raído una pena más grande que esta ........ .
t&lt;Y vos nos habéis engañ.ado al fin, viejo afio: apenaa
nos Jlevaeteii:1 tan lejos como debíais. Sin embargo, po·
díaia haber sido peur. No babéis sido ttLn malo ctespuéa
de todo? No habremos tenido acaso razón en nuestras
esperanzas y en nuestros cálculos y no seretno".I araauado1:1
hasta donde lo de::!eamoa y esperamos serlo? U oa sola cosa
en definitiva nos ha comrsriado: yo no pencaba que la
derivación tendría tantos zig-zage.
«Jueves 4 de /!Jnero.- ...... ~stoy de buen humor, aun4110 derivamos de nuevo hacia el Sur. Ddapuéa de todo,
qué fmport;a? Acaso la ciencia ganará lo mismo, y yo su·
pongo que ese deseo de alcanzar el Polo, ea una augeetiión
del demonio de la vanidad.... »
Y Naneen analiza la situe.ción

'1
_::~;;~f==========~==========~==========•~~======~==~~:~~~::1
.,
111

11

')11

1

1

nTodos mis cálculos, con e:1:•
capción
de unosiguiente:
solo, ae han ende
la menera
contrado justos. Hemos-á des•
pecho de los pronóeticoa desfa•
vorables,-aeguido nuestro camino á lo largo de la costa de
Asia. Hemos llegado al Norte,
más lejos de lo que yo habfa
osado esperar y al Este tan le•
jos como yo lo deseaba. He.ID:ºª
eido como yo lo deseaba apnsiu-nadoa por los hit:loa. ·-----"

·;· ~)f~:~1frf!t~~-i~~:f:
·= ..

.

.

.

. •·

'"

El trilyect, del "Fnrn" i lo lar¡to=de las costas siberianas.

► C l)

Nombre dela. nilia fleNanc;en,
nacida e l S d e Ene ro de 18'~ .

MUNDO

El "Fram" en medio de los hielos.

((El Fra,n ha soportado sin romperse las más fuerte!!
presiones;. ~I confort á bordo, sobrepasa nuestras esperanzas. \ iviremo:i sobre loa bancos la vida de invierno1
&lt;:omo ai nos hubiésemos traído con nosotros un fragmen ~
to de la Xo~ega 6 de la EuMpa. Somos una pequefla
parte_de !atierra natal. En uu sólo punto han ealido
Caricatura• tomadas del "fram•jaa"

P.L~o en tiempo de NU, con el calzado pat.entado sverdrup

L&lt;l~ (·om¡1Uiiero~ del Fram en el SC'mlero de ht i::ucrn:i: diferencia en:
tri:! el calzado Snm:lrnp y el l'a.lzad.o La.pon.

r,...,,c-ompañeros de l Fram es tán at1nen el campo d e la guerra.

x;..,;,,,,.
,s ,.

EL

mi3 ~álculoa fallidos, deegraciadamente en uno de loe
más import.antef!.
• Yo suponía 11,na mar polar poco profunda, siendo Ja
mayor profund_1dad hallada en eetaa regiones la de 146
metros, reconocida por la Jeamiette. Yo había supuesto

que todas las corriP.ntes tendrían en esta mar poco profun~a, una in~uencia apreciablt- 1 y que en particular, las
cornentee namda&lt;i en la embocadura de loa rioa asiáticos1
l!8 enc?ntrarían demasiad~ fuertes para impulsar el hie lo hac~a el norte. Ahora brnn, encontré una profundidad
que mis eondas no pueden medir, y que estimo ahora en
1,800 metros cuando menos, y aoaso el doble. Toda mi
fe ~n la existencia de esa corriente, se ha destruido: no
ex1ete ó ea extremadamente débil; mi sola esperanza
ahora está en IOi vientos. Crietobal Colón descubrió la
América como conaec~enciade un falso cálculo, que tampoco era el suyo: el Cielo eabe donde me conducirá mi
error: el bosque flotante siberiano ( 2) encontrado en la
co~ta de G~nlandia, no pu~de mentir, y debemos segmr el caru1no que el ba segudo.))
Pero algunos clfas más tarde, deFalentado de nuevo aun
cuando se había alcanzado el 80º, Nanseo. ee entre'gaba
á. un cálculo poco t,ranquilizador del cual resultaba que
al ~aso con que el Pram avanzaba hasta entonces, no uecea1tnría menos de cuatro años para alcanzar el polo y
ocho anos para e~t~r de regreso en Noruega. «Me acuer•
do de lo que escr1b1Q Broggerantes de mi partida, cuand~ fº plantaba pequef'ioa !'rbus~os y árboles jovenes en
m1 Jardín para la~ generac10nes futuras: Nadie decía él
sabJ~ cual eeria la ampli_tud de_ su sombra c~ando yÓ
volviese. Ahora están ba10 19:_ meve, pero en primavera
comenzaráu de nuevo á palpitar y á crecer: cuántas veces?. ..... 11
En t.anto que Naneen eueíla ó razona, á bordo del F,am
contimía el mismo modo de existencia fácil higiéni&lt;:a
sin ~uidadoa, f~liz, confiada á la estrella del }efe. Desd~
el 1. de Enero, cada uno se ha puesto, de~pués de algunos días de reprso compltto, á desempeñar sus quehaceres de costumbre. El termómetro ha descendido hasta
50° centígrad~s sin parecer afectará loa robustos noruegos. ¿No se v1ó acaso con 4-0 grados de frío á Scott Hansen correr sobre el puen~ en camiseta y en calzoncillos
para anotar uaa obenvactón? ceEstoy convencido dice
Nanseo 1 de q_ne 10, 20 y aun treio.ta grados más baj~1 hubieran sido aun soportablea.11 Casi todos han engordado
y el grueso de las mejillas de Juell, sin hablar de otni.
parte de su individuo, se vuelve alarmante.» En ninguno de loFI talleres primero instalados se guardan Jas
fiestas. El do::tor Blessiog e-e ha vuelto encuadernador
y repara loe volúmened waltratadoa. Se ha abierto una
galeria fotográfica. Una manufactura de agendas pros•
pera mucho. En suma, no hay nada entre el cielo y )a
o_nda que loa compafieros. del Fram no puedan proporc1onar1 excepto buenos vientos constantes.
[::?I Rll.ma&lt;t y tron ()Q!l flotante!&lt;, d e p ro \'enen&lt;'ln J;iberfana hnn J;!d

~ d o s cert:a de la&lt;; rtben:is de Gr~nlandia, e n las miSIÚas condi~
c1ones Q'.:!e lO'i res~ de la J tx1.undte.

El gran !')()ntecimiento ?a sido la v~elh del aol 1 qu&amp;
f~é precedtda en algunos dtaa por un miraje extratlo. El
rn.de Febrero fué cuando la imagen del sol npa.reció por
primera vez .. U~a. larga banda de fuego rojlJ brillan~e, se
mostró al. p~mmp10 en el horizonte. Un momento después se d1at10gutero~ dos rayas semejantes, superpuestas
Y separadas por !1º rntervalo máFI sombrlo. Por flo al
1
cabo de algunos rnetantee y después de haber ascendido
á lo alt? del gran mástil, Naasen pudo con~ar y dibujar
hasta ~tnco de esas r:9-yas hC?rizoutales de igual longitud.
El con¡unto daba la ~mpres1ón de no extraordinario sol
rectangular de u~ roJo extinto, dividido en bandas horizontales alternativamente más claras y más sombrías
El sol que anunciaba así eu próxima vuelta, estaba aún:

Aparición dl• la iml\g-en rf'fracta1la del sol, al fin del Invierno.
0

á. mediodíai á 2_ 22' por encima del horizonte. Diez días
después, emergió por fio, yel 16 de Abril Naneen Scot.tHansen Y Johans~n, pudieron observa~ un ecl{pse de
5?1, que, al prodnc1ree con algunos in.etantee de diforenb1! en el momeo.to ex~cto calculado por Naneen, les pro' con gra';l sat1afacc16n suya, que sus cronómetros estaban tan bien _arre~ladoa cuanto era po 8 ible.
El 30 de Abnl, baJo la influencia de los vientos regnlarea d~l s~ y del aur:este, el Fro m alcanzaba SOº -14 t.
L.a .der1va.c1ón de. la pn~aver~ se anunciaba así bajo au,.
fi1c1os eat.1afactorios. 81 la pnmer invernada no había
lev~do srno á resultados poco favorables bajo el pumo
de vista de la marcha h~cia el polo, según el plan de Naneen, cuando menos babia demostrado la resistencia del
explorador, la de sus compafl.eroe y la de su navío.
Continuar ií.

�EL MUNDO

404

DOMINGO IJ dcJUNiO de: 1897

DO11111:'(&gt; 03 DE JUNIO DE 18117

EL MUNDO

AL SOL

AL VOLVER A 111 PUEBLO NATAL

~

¡Pino locuaz de blonda cabe1lera, .
Aun das fragancia á•mi nativo prado
Y frescor al flexible y &amp;Tllentado
Arroyo que retoza e11 la ribe.ral

¿Por qué, Amor, cue.ndg expiro desarmado,
de mí te burlas? Llévate esa hermosa
doncella, tan ardiente, tan gracioea,
que por mi obscuro asilo has asomado.

¿Quién alimenta tu hervorosa hoguera
que asi, siempre fE'cundo y encendidó,
has alumbrado el tiempo que ha vivido
como un minuto la terrestre esfera?

Ciérnese aún el águila altanera
Encima el risco; vuela en el cercado
El zo~al; y arrebólase el nublado
En la occfdua selvosa cordillera.

En \iempo más feliz yo supe, osado,
extender mi palabra artificiosa
como una red, y en ella, temblorosa,
más de una de tus aves be cazado.

¿Qué fuerza rige la inmortal carrera
con que vas á un poder desconocido,
á. la atracción univereal ceñido,
como si centro de tu centro fuera?

Y i:lun ostenta eu brillo y lozar.ía
Aqueste madrofla1.. .... ¡oh Dios! en donde
Mi buen padre al encuentro me ealía.

Hoy Ge mí mis rivales hacen juego,
cobardes atacásdome en gavilla;
y libre ya mi presa al aire ent;rego.

Dios, que loa asiros vívidos derrama,
cuando se acerqne tn postrero día
apagará esa lo z que nos inflama:

¡Y hoy que retorno él solo se me esconde!
¡No hay huella de su báculo en la vía ..... .
Y por más que le llamo ...... no responde!

Al inerme león el asno humilla;
vuélveme, amor, mi juventud, y luego
tú mismo á mis ri val~s acaudilla.

Y una pavet1a vagabunda y fría
eeráe, ya muerta tu esplendente llama,
en la callada inmensidai sombría,

Jos.É

M.

ROA B.-\RCEXA.

foNAOO R.nlÍREZ.

JL.\X RAYÓX MOLINJ..

IPRF;SENTF;N AR1'IAS!

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A la orden de echarse en tierra, lns soldados obedecie•
-¡Presenten armas!- repitieron loe coroneles.
ron: se agacharon levantando apenas la cabeza para ver
La brigada entera rendia al joven oficial que-expiraba,
así al enemigo. Los que pertenecían á. las familas del los honores debhloa á. su grado. Aquel que iba á morir
~ noche l!egaba á eu fin¡ un débil resplandor en
por su patria, recibía de ella el saludo más solemne.
Oriente anunc1aoa el día. .hl campamento empezaba á campo, encontrando apacible aquella especie de lecho,
~~apertar, p~ro silencioeamente; se sabía que la batalla aspiraban de cerca el olor punzante de la tierra recién Después, el general, irguiéndoee sobre sus estribos, ébrio
iba á S?r _refllda. Cada hombre se preguntaba si esta se- movida por las carreta@, eoflnban con sus hogares: su pen- de dolor y de sangre, como nn rugido gritó:
-¡Adelante, á la bayoneta!
ría la ultima aurora que comemplarhl. El instante que samiento nostálgico retornaba al pueblo humilde que
La brigada frenética se lanzó contra el Pnemigo.
precede a un C4.lmbatt, sangriento ea siempre solemne· habían dejado sin saber si lo volverían á ver jamás!
Loa oficiales de pie, rE'flejaban en sus roEtros la calma.
no hay e:n ese instante, vieJos ui jovenes, todos los hom~
FELIC'HXO X.UHL.
bns son de igual edad: tan cerca de la muerte se siente Delante de cadacompai\ia 1 el capitán, el teniente el sub•
el uno como el otro_. Aotts de la emCriag.uez de la pólvo· · teniente, se paseabao con paso lento pero firme; algunas
r~ se apodera del eJércu.o un eobrecog1m1ento casi reli• veces se detenian y con la punta del sable hacían saltar
gIOBO,
los guijarros: la dignidad, la responsabilidad se revelaLos dos r~gimientoe que coroponiao la brigada del ge- ban en ellos; rns almas heroicas estaban orgullosas de
neral Maunce, forwa01:1i11 el ala 1zqu1erda. Basta la media dar la vida por la patria.
El general buscaba siempre la señal para lanzar la brino.e.Ge habían warcbado la vispe1a 1 tdectuando un movimiento de flanco, con el objeto de caer sobre el enemi• gada. Con su auter jo aegnía las peril)f'eias del combate
que se libraba en una casucha de campo situada á poca
go en un momento dado. Los soldados estaban rendidos
pero llenos de ardor: comprendían el papel deciai vo qu~ distancia .
PALOMAS
desempeñaruui para asegurar la victoria.
El tie~po e~ agradable y hermoso. El general at:ieA ve de prísti oaa galas,
nas hab1a dormido una hora. Scintado en una eilla de
de aterciopeladas r,lumaa;
p~ja, secaba sus graodee botas enlodada!!, al fuego del
blancas como las t-spumas
vivac, sus ayudantes acue11an presurosos á su lado·1 ensison las plumas de tus alas.
llaban los caballos.
El vuelo
·
~ Era. la aurora de un día ·histórico, de gloria para la
Lo tiendes paloma al cielo?
rrancia.
•
ó aspirar vas el aroma
Un joven subteniente, imberbe aún, recién salido de
de loa árboles en flore~?
la escuela de 811int-Cyr, se presento eu ese momento.
-Quieres oír mis amores -¿Eres tú, Juan?-dijo et general tendiéndole la mano
te loa coutaré1 paloma!
con cariño.-¿Qué quieres hijo mio?
-Pildre, be~aroi autes de tr á la pelea.
A ve de tierna garganta
-No bay para qué-respondió el general bruscamente
y que parece que implora,
diEimulando mal l_aemoción que invadía su corazón.-Ho,Y
q 11ti no se eabe si llora
no soy tu padre, srno .m general; no tiengo ninguna orden
O si ríe cuando canta.
que darte: ve á reumrte con tu regin;üeoto.
-Escucha:
El jo_vt'n oficial se r1:1borizó ligeramente, hizo el ealuTiempo hace que mi alma lucha
do mthtar y deeaparectó. Su padre le siguió con la mirapor el amor dtt una dama,
da amorosa por algunos segundos: después vol viéndose á
por eso mi alma Ee muere
su_jefe de RBtado Mayor, un viejo•comanciante de bigote
por que 110 Eé si me quiere,
gr1e, exclamó:
porque igooro si 1110 ama.
-Pobre hijo, lo he recibido con indiferencia-, pero no
Unacolumna la asalt.aba,eaforzándose por quitar al ene~ ésta la hora para enternecerse; esta tarde, si eetamos
migo aquel baluarte defendido cou el furor de la desespe¡Ay paloma! tú que eientee,
vivos los doe, lo beearé por su madre y por mil
ración. Como racimos de hombres parecían los soldados·
sin eaber lo que es falsía,
Un lioque de corneta r1:1pert:ut.ió: era la diana. Lenta. escalaban el muro aspillerado qne vomitaba metrall~
tú que lleva'i! la poesía
mente las tropas se alinearon. Detrás de la brigada ha· mortífera. De este punto pendía la decisión de la for.
Po tus cantos inocentes.
bta un pequeflo b.oeque, donde se estableció el hospital tuna.
Yuela
de sangr4:l; lus reg1m1entoa ee colocaron en línea de bata·
Tantas_ lucha~ ~iplomáticas antes de la guerra, tantos
Donde el pensamiento vela,
lla1 ofreciendo á los caflones el menor volumen posible1 preparativos rmhtares, tantos soldados, tantos cañonee,
vuela ostentando tus galas,
y se aguardó.
tantos es!uerzos iotelectuales y materi&amp;lee, para quetodó
donde ella tiene sus rejas,
Ya t:ra P,leno día, Como sombra se dibujaba la infan• se resolv1eee en esta pregnota: u¿Será ó no conquistado
quiero le lleves mis quejas
terta, ma-!-11obraodo para tomar sus posiciones. A los el muro?,., El albafHI modesto cuya mano incimeciente
en las plumas de tus alas.
rayos obl.10!-lt!ª del sol, chispeaban á lo lejos loa cascos construyó aquella casucha, no podía adivinar que su obra
de una d1v1s1ón de caballeria; loa sables relampaaueaban
¿Quieres saber como ea ella?
tosca tendría un lugar en la bütoriade los pueblos, y que
si por intuición lo sabea!
El caflón comenzó á tronar: una bomba pasó silband¿ su cuchara de obrero babia sido uno de los instrumenpues nunca ignoran laR aves
por sobre sus cabezas; después 1&gt;tra estallo á unos cente- tos que decidirían loa destinos del mundo.
~uir.o.es la m•ujer más bella.
nares de pasos deJan~ de ellos. La artillería enemiga
De pro.u to el gent'ral b!zo uo gesto. Acababa de disSus OJOS ......
calcula~a con m~s ';1-Cierto su puntería; sus primeros die• tinguir la seflal convenida.
Allá en los perfiles rojos
paro_s atsladoe, e1rv1eron para .fijar la distancia. Los pro•
-¡En pie! ordenó. Los regimientos saltaron como si
de su faz encantadora
yectllea reventaban ahora en mtidiode las filas francesas· fuesen un solo hombre. Al fin iba á bablar la pólvora.
parecen Bias agrestee,
tres hombres cayeron sin vida: la tierra bebió su prime~ Los soldados, excitados 1 encontraban el paso de carga
ra eaogre.
demasiado lento.
pues son sus ojos celestes
como un rayo de la aurora.
l~~rturbable, _montado en su caballo que paraba las
oreJa!t, el gen~ra1 e~cudriñab.J: el hori2:oote con sus gemeIII
Ya con esto qne te diga,
los: esperaba ,a M:nal convemda para- avanzar. Su alta
y con que aepireF! su aJOma
El general Maurice miró hacia donde el sabía que es•
silueta~ deatacalia en el extenso llano : tao tranquilo,
la conocerás, paloma
1,an sausfecbo paracía, ,qt_Ie loa soldados, cor.templándo- taba su hijo, para convencerse de que no lo habían
y t!erás su buena amiga.
le, ~o t_en~an el más muumo temor; sus miradas .tijas en herido.
Lo contempló radianLe, en espera de la gloria, espada
él, rnstrnuvamen;e_eent.fan que eue-vidas ee hallabao li~
•
gadas con la de su Jefe por uu lazo mistericso
en mano, y se enorgulleció de aquel hijo heredero de i:,u
·····································
Ya
sube
......
!
Al 01r el ruido de las bombas, el general ha.bfa vuelto nombre y de sus ee~r~llas. En Eu m~nte volvió á presen•
b cabeza.
Ya ee eEconde entre la nube
t.ársele el pasado: v1v1ó otra vez su Juventud, su primaya no se miran sus gala1:1, '
-ld y decidl~3 á loe cornetas-ordenó á un ayudante vera. Eot.re las brumas de loa recuerdos, rnnrefa la cuya se perdió en las brumas.
-que tchen á tierra á su geute; así ee,ado menos ex· na de cu hijo tan amado: la emoción se le agolpaba al
pu~etos á las balas.
Mi alma? la llevan sus plumae 1
pecho.
mi pensamiento? sus alas!
J:!.;J oti~ial partió á galope.
Abrió los labios y exclam3:-¡Añelante!-Fijó otra
vez eua ojos sobre el sub~nien~. Clavados por el hoCARLOS MEA1'"\' y MHAXY.
rror, no pudo apartarlos. Uoa bala de cafíón acababa de
]!
llevarle las dos piernas al joven oficial, que sin dar un
¡ay! cayó morib1rndo .
El valor en la inacció~, es el más meritorio de todos.
El general era mudo espectador de aquella escena te•
~uando se avanza, t:wbnagado por la pólvora, no se apercibe .U:ºº. del. fantasma de ~a muer~e que se agita sobre rrible; moría su hijo, y él sin poder siquiera irá. besarle·
los eJerc1~os, la. c~r~era furiosa hacia tl enemigo destru- seis mil hombres exigían que su eemblante para darle~
'
ye 1~ pasión de v1v1r que crece en el corazón humano á. valor, conservara su impasibilidad.
Gruesas l~griruas corrían por las mPjillas del viejo sol°:ledi~a que aumenta t:!l peligro. Eo el reposo, al con~rar10,_ v1endo al red~dor los heridos, la energía ae aflo•a· dado, el caml.o de pad!'8 vencía. al eatoicifmo del jefe.
Aunque el hombre ee aterra
se tiembla al ofr Bllbar las_balae1 toda la fuerza de al~~ ~os enfermeros conduc1ao al moribundo, el padre inmóal ver temblar Qajo sus pies el suelo
de que se ea capati a~ neces1ta.par11 esperar, sin moverse el vII le vefa acercarse. Cuando la fú'nebre procesión pasó
quién sabe si en el cielo
'
deaeolace deaconoc1do y terrible, el porvenir que puede cerca de él, se descubrió ante el subteniente y con acento terrible que no parecía humano, ordenó:'
será ordenar el trastornar la tierra?
durar EOlamente unoa segundos.
-¡Presenten armne!
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C ,BI.PO.ilfOR.

�EL MUNDO

DOMINGO IJ DE JUNIO f"t 1897

==

"SAVIA ENFERMA"
Bro tes mustios.
I

Expone la indole del libro.
Ilay savia jove n : la de potentes glóbulos rica,

que las arterias del trmwo ptlber invade y llena
y en policromo florón de p,1 talos se magnifica.
Tórrida savia , jugo del Cáncer, que en la serena.
· noc he de luna, crepita y cruje de fuct'i'.a plena,
e n el mi$t.erlo do nde lafla11f.a de Pml resurnr¡,
Hay savia. enferma,-&lt;sangre doliente,-savia tardía.,
q_ue cuan d o brota, las rama znn~s clel a rbo! cubre

con hoj as mate, con hojas ténues..... Tal es la mía

Comenzaron las etltrevistaa con las h erederas ricas y
en ninguna de e llas logró triufar e l pobre Eugenio.
En v,sta de l fracaso, d íjo le un día e l barón :
-El mal consiste, no en tu persona, si no en t u nombre.
-Pero Eugenio de K ercado .... .... .
-Lo que te falta ea un t ítulo.
-No todos tenemos, como t ú, la fortuna de descender
del botica rio de Luis Fdipe.
- No te rías; pero, te lo repito, mientras no poseas un
t ítulo de nob leza, n o pienses en casarte con una mujer
rica.
-Pero, si no lo tengo.
-Invéntalo.
Al fi n cedió Eugenió y cons intió en ser duque de algo,
cu yo nombre no recuerdo, y el barón Anatolio reanudó
sus tareas en busca de un buen partido pa ra Kercado.
Dur3nte las primeras veinticuatro h oras de su encum•
bra¡niento, reconoció ya el pobre bretó n la sabiduría de
loa consejos de su amigo.
Toda .el mundo le prestaba crédito y no encontró obstáculo alguno en los prircipalesestab lecimientos dé Pa•
ría , para que lo proveyeran de cuanto neces itaba. ·
Al cabo de dos meses Eugenio no podía asis tir á todos
los convites que se le hacían ni á las pretensiones de las
madres de familia que tenían hijas casaderae.
Pero1 en medio de su ventura, p ~rseguíale la desgracia,
pues ni é l ni su amigo Anatolio Jograban dar con a.na
mujer bastante rica para las exigencias de entrambos.
Al fin, la casualidad vino en ayuda de Kercado.
Un cronista publicó en un periódico un articulo contra
el nuevo ducado, y Eugenió provocó al eécritor, fué herido y dispuso de seis semanas de descanso obligatorio
para poder reflexionar acerca de su situacion.
Un dia se le presentó su confidente y le dijo:
Ahí tienes una cesta llena de~cartas y de tarjetas. En•
tre ellas ei3tá el nowbre de la fumra duquesa. Sólo falta
averiguar quién ea1 y para ello no hay mita que p0ner
manos á la obra,

III

MUNDO

ENGANO SUBLIME
Por maría \!escot.

Francisco![. de Olagnibel
LAS CABELLERAS.

De " Oro y Negro. "

Cabellera s de.!'atadas. $OÍS obscuros aluviones
descendiendo sobre campos in undados de blancura
Y extend'l'is sobre la carne v uestra fúnebre ncg¡-ura
como flámulas sombrías de o ndulnHles pabellones .
Vuestras ond:ts enc"'.'{'.".padas no han seritidn' la dulzura
de las m a nos que aca tieian como pálidos plumon es ...

Cabelleras d ru,atadas, rois o bscuros a ln \iones
deseendiendo sobre campos inundados de bl ancura.
Cuando el alma tenebrosa SB extremece de tristura,
P,Uando gimen y sollozan los heridos corazones
y el espfritu ~ embriaga con la hiel de Ia..amargura.,
rlolorosas, Íllnerarias, como un manto de pa vura,
cabelleras desata.1a.&lt;i, so!sobscuros a luviones.

~-=~i'f=..::~í'f=. ="'f=..::~ít=.Ist
LA PEDRADA

¡Tal es la mia1 Saria del yer mo qué sólo en cubre

La primera salida del convaleciente fn é para el médi·
gérmenes locos de la futura. yema i n!-lllubre
co que le había curado.
y tiene pom pa, m ás es la pom1m rolemne y triste del vie jo Octubre!
En la eala de {espera encontró Eugenio á una joven,
antigua conocida suya, á quien le habían presentado á
I[
loa pocos días de haber llegado á Paría.
Llamábase la joven Enriqueta Est.ibo1 y era hija de un
Androgyna.
acreditado Notario de Paría, el cual, al morir, le había legado una cuantiosa fortuna.
Por ti, por t1 &lt;;Jamaba , cuando surgiste,
Es de advertir1 que Enriqueta era una delas pocas mujeres que no se hat&gt;fan burlado de Eugenio.
infernal arquetipo, del hondo erebo,
Loa doe jóvenes hablaron extenaamente1 y desde luego
con tus sobrios encantoi;c, tu fa,: de efebo,
se estableció entre ellos una corriente de mútua simtlli! senos pectornles, y á mi vcniste.
patía.
La señorita Estibo ignoraba que Eugenio hubiese cam·
Sombra y luz, yema y polen á un tiempo, fuiste
biado de nombre, y tu viera un thulo nobiliario.
des pert.·u1dr, en las almM el crimen nuevo,
Kercado supo que el padre de Enriqueta había muerya con virilidades de Dios mancebo,
to hacía dos años y que la mujer á quien ya amaba vivía
ya con mustios halagos de carne triste.
retirada del mundo, en compailfa de una parienta ya en•
trada en años y de su tío y tut.or1 viej(t reumático, acerYo te amé, rorque á trueque de ingenuas gracias,
ca de cuya enfarmedad iba á. consultar con el doctor.
tcníWI las supremas aristocracias:
Sin embargo, la famitia recibía todos loa sáb1dos á algunos de aua amigos.
f:o.ngrc azul, alma. hllrll!1a, ,•ienlre infecundo!
A los pocos días1 Enriqueta presentó á su amigo bajo
porque sabias mucho y n.m¡:tbas poco
el nombre de Kercado, acerca de lo cual nada dijo el sey eras 11illtn.is rora de un siglo loco
flor duque, por un sentimiento de pudor, natural en el
y flora ~ióu mal~una de un viejo :r:mndo.
hombre que cree amar de veras por primera vez en su
vida.
A)IAOO NERVO.
Anatolio descubrió que la hu~rfana tenía tres millones
de dote y obligó á Eugenio á que activara sus operaciones, para llegar cuanto antes al logro de sus deseos.
Cuando las cosas estuvieron á punto, y toda la familia
convino en el futuro casamiento, presentóse el barón en
casa del tío, con objeto de pedir en nombre de su amigo
la mano de Enriqueta.
·
El tutor se mostró satisfecho de la demanda y, dijo al
embajador, que no tardaria en contestarla á la mayor
brevedad.
EL SE:ÑOR DUj!UE
-Mi sobrina es mayor de edad-aí'iadió-y á ella to~1.
resolver este asunto. Además, debo manife.:1tar á usted
I
que Enriqueta tiene tres millones.
.
Hace tres ó cuatro años que llegó á Paris un joven bre~
-No ha llegado el momento de discutir acer.:-:a de la.E!
tón, con objeto de conocer la capital y de adquirir relados fortunas-interrumpió Anatolio-pero sepa usted
ciones en el gran mundo, donde contaba con varios prique mi amigo ha ocultado una import,ante cualidad que
mos \ejauos, á quienes nunca había tratado.
le distingue.
Al llegar á París se hizo hacer tarjetas por primera vez
-¿Cuál?
en su vida1 y eso que había cumplido ya treinta afias.
diría usted si yo le asegurase que va usted á ser
C11ando tuvo en su poder las tarje rae, en las cuales se tío-¿Qué
de una duquesa?
leían bU nombre y apellido de Eugenio y de Kercado, re•
-Pues bien-replicó el buen sei\or-tenga usted la
partió una docena de ellas en casa de las personas cuyos
bondad de decir al señor duque que no he d~ tardar en
nombres había tomado de una lista del parentesco de su
comun:carle la contestación de Eoriqueta.
familia.
Así terminé la conferencia entre d tutor y el barón
· El gran mundo no cerró am puertas al joven bretón; Anatolio.
pero la cosa no pasó de aquí, pues nadie hizo aprecio de él
Al día siguiente llegó la contestación á manos de Euen los salones.
Los hombres no le hicieron caso y los mujeres se bur- genio, en ua momento en que éste se haUaba acompafiado del barón.
laron de su manera de bailar y de su torpeza en el trato
Be aqui la carta del tío, que los dos leyeron á un
de las gentes.
Eugenio no tardó en darse cuenta de su fracaso, y di· tiempo:
uSeñor duqne: . l\Ii sobrina y pupila habría aceptado
jo para sí:
gustosa el nombre de !Cercado, con el cual tuvimos el
-Ya que la buena sociedad me acoge de ese modo,
placer de conocerle.
trataré de alt-ernar con la otra.
Pero, educada modestamente, y siendo sencillísimos
sus gustoe, la bija de mi hermano cree no haber nacido
Il
para llevar un gran t ítulo1 que la podría hacer objeto de
Kercado cumplió su palabra, y al cabo de un mes era graves comentarios, cuya malignidad puede us&amp;ed apreciar fácilmente.
·
un jugador desenfrenado y un vicioso, que tateaba á va •
Me l'n&amp;arga, pues, que me haga intérprete de su penrias personas, á quienes al llegar á París no hubiera con•
samiento, con el cual está del tofo conforme el que estas
fiado ni dos francos en sellos l.1.e correos.
lín Pas esc ribe.
Arruinado por comp leto al cabo de medio afio comReciba mted , señor duque, la expresió n de la amistad
prendió al fin que no te nía mlis rem edio que elegi; entre
.
el sui qidio y el matrimo.:i io. Sus principios reli¡tiosoe no Sin cera con que le distingue etc., ~te.
le permitie ron vacila r y se detJidió por e l segundo exLEÓN DE T tXSAU.
tremo.
Consultó e l caso con su amigo el barón Anatolio de la
Canche, hombre de experiencia y gra n vividor, que conocía medio París y afectaba conocer el otro medio,

EL

DOMINGO 13 do JUNIO do 1897

Era una tarde y sobre el verde prado
Corría entu~iasmado,
Cerca del bosque, candoroso niflo,
Contemplando lo i valles y !as lomas
Las inquietas palomas,
'
Los arbustos y fl orea con cariflo.
Poco á. poco las nubes nacaradas1
De reflejos bafiadas,
Se tornaron en gen ios iracundos;
No eran ya nubes, eran nubarrones
Que huían cual legiones
De fantasmas terrible3 de otros mundos.
Todo ePtaba sin luz, todo sombrío:
E l pavoroso río
Resonaba á lo lejos con violencia;
El niño lo escuchó qt'ledo, muy quedo,
Sintió profundo miedo ..... .
Como vago estertor en la conciencia.
Horrible tempestad se preparaba,
Y el niño que miraba
El hondo espacio por· las nubes lleno,
Lanzó arriba una piedra, y al instante
Una chispa brillante
Surgió de allí con formidable trueno.

•

El nifio huyó. Bien pronto en el regazo,
Con frenético abrazo
Estrechaba á su madre con anhelo;
Esta afanada pregimtóle:-Bijo!
.
¿Qué tiene1:.? Y él la dijo:
·
-Eacóudeme por Dios! ..... que·he roto el cielot
JULIO FLoRÉZ.

De Ismael Enriq ue Arci n legas.

EDAD llIEDIA
¡L1évame1 pensamiento, á aquellos días
De torneos, y músicas, y florea;
A esa edad del valor y loa amores
Y de las citas en las noches frías!
Tianspórtame á esos tiempos do alegrías,
De empresas y de sueños tentadores,
Cuando iban á cantar los trovadores,
Al pie de las talladas celoafas.
Q iiero Verá la hermosa castellana
De codos en la reja, cuando flota
· Su oensamieato en la extensión lejana.
Mientra~ l!ega al castillo el caballero,
Con su penacho azul, su recia cota,
Y en sangre tinto el toledano acero.

EL CAFE
De mi tierra en los ásperos breñales
H ., visto abrirse sus fragantes florea,
Que parecen, del sol á los fulgores,
NiPve sobre los verdes rafetalea.
Y después, como fú lgidos corales,
E n explosión de vírgenes olores,
Lo he visto entre los gaj os tembladores,
A la sombra de bosques tropicales.
Ahora ...... humea! R iega tu perfume·
Del ideal las ala s desentume
'
Y agita en rauda conmoció n mis nervios.
En. m i la ins piració n sus rayosºquiebre·
Mi fren te nimbe, y en sagrada fi ebre,
•
Mis versos surjan graves y soberbios.

•

Deapaéa de la comida, volvieron al salón. Al rededor
de él todas las cosas parecían transformadas. Era ese
verdaderamente el salón de aspecto melancólica donde
tantas vece·s había pasado horas de graves y serias conversaciones? De dónde le venía ese aire de fiesta? Del
fuego del hogar, de la luz de las bugías 1 del perfume de
las florea ó de la sonrisa de la mujer que lo alumbraba
con iluminacíones de sus vivientes bellezas? Bajo la influencia de loa vi.nos capciosos, EU cabe.zas se exaltaba.
Era tan fácil aquella dicha! tan cerca de su mano! Por
qué no asirla? Eatábale pues prohibido ocultar á loa
ojos de su familia una parte tan larga de auexiatencia?No
podía él, crearse á hurtadillas de su hija y de todos, un
Tetiro misterioso donde gustaría toda la dicha del amor?
Tantos hombrea ·la habían hHbo antes de él.
Estos pensamientos, un poco confusos, hacían pasar por
su.a ojos las flamas roja@ del deseo. Su afecto por Beltra•
na sufría una postrera metamórfoais¡ deseaba su perpetua
compañía. ·
Las palabras que ella veía flotar en sus labios y que él
balbuceaba ya, preocupaban empero á Beltrana. Hablaría él de matrimonio?
No habló, hablaba solo de amor, pintando las delicias
de una vida de afecto, sin oposiciones y sin molestias.
Ella creyó conveniente hablar.
-Si, amigo mío, esta vida que pintaia tan dulcemente
intima1 ea la dicha. No tener ni un secreto el uno para
el otro, confiarse sus cuidados, sus penas, con la seguridad de un afecto experimentado, sentir cerca de sí á toda hora una solicitud á la cual pueda apelarse con toda
confianza; esas son vuestras palabras, no es verdad?
Pues bien, ese gran tratado de amistad, por bello, por
ideal que parezca, existe entre nosotros, y yo conocía ya
su potencia, puesto que teniendo necesidad de vueatroB
conseje1:1, no he vacilado en llamaros cerca de mí.
Se interrumpió, hizo una pausa para dejará. su inter·
locutor tiempo de responderle. Como él se callaba, ella
continuó:
-Este llamamiento ta~ lacónico, del que hace.un mo•
mento me pediaia explicación, tenía una causa muy se•
ria ........ .
Se volvió á callar esperando una prE'guuta que él no
hizo.
Se levantó¡ con paso rápido atravesó el salón, abrió un
secretaire y tomó un:papel que puso en sus mano!!.
-Leed esto, dijo, y aconl!ejadme.
Era una suplica ardiente y humilde, nna larga para·
fraeis de la célebre carta de Ruy Bias:
«Soy un gusano enamorado de una estrella,))
La estrella ee llamaba Beltrana, y el gusano, conde Ives
Le Goeleck. Este, en una prosa conmovedora, le decía
como, desde el primer día, desde la pr:mera hora, 13 había adorado de lejOS', desconocido de ella, sin eaperanzA.
alguna. A,,quí la carta de Ruy Bias dejaba aparecer algunas reminiscencias del soneto de Arvera. El enamorado
guardaba su secreto; su alma ~nía su misterio; y de este
amor eterno, se había jurado que ella jamás sabría nada.
Pero . á la vuelta de una expedición acababa de saber su
viudez y EU partida. No afiadía, en su dflllicadeza, que
sabía al mismo tiempo el fracaso de su fortuna 1 pero la
peroración lo dejaba adivinar.
Ofrecía á la reina de su corazón un nombre sin man•
cha, una vieja casa de familia y cuarenta mil libras de
renta. Se sentía avergonzado da uo poder poner á. sus
pies una cotona real y una fortuna de príncipe. Se dig•
naría ella contentartte con tan poco?
Si por encima de 103 hombros de M. Duvernoy, !vea
Le Goeleck hubiese podido releer esta carta, escrita con
toda la pasi ón de su corazón dos afioa antes, se habría
sorprendido del súbito medro de su modesta fortuna y
de veree llegado, promovido, sin especulación y sin gol•
pe de bolsa, á la dignidad de millonario.
Si por encima de los hombros de Fernando, un exper·
to en escritora hubiese examiaado las cifras enormes,
-sin duda habría dee:cabierto un fraude y la adición de
tal ó cual cero.
El pintor F ernando Duvernoy no era nn experto e n es•

. .,.,.

de esos deseos intensos que se burlan de las más firmes
resoluciones, que explican todM las locuras. Comprendió que podía resignarse 4. su muerte, pero no á verla en
brazos de otro.
Ella se había aproximado¡ dulcemente y con una voz
tan baja que .él tuvo que inclinarse para oírla, murmuró:
-¿Debo rehusar? ¿Lo deseaia verdaderamente, amigo
mío?
-Sí, exclamó él tomándola en sus brazos.
Estrechaba á la joven contra su corazón, loco, fuera de
ef, con loa ojos extraviados, )a cabeza erguida, como si
desafiase al universo á que se la arrancara. Ella ee abandonaba tranquila y sonriente. Por su habil táctica acababa de reatab!ecer las distancias y de reconquistar su
posición; el enemigo estaba vencido sin ser aniquilado.
Se rendía á discreción, ee podía encadenarlo al carro
Con la salud le llegaba al corazón el horror de la eole- tliunfal.
Un caballero no ofrece la existencia precaria de una.
dad. Pues que no debía morir era preciso que viviera, y
vivir así, sola, no tenía valor para ello. Es buena, des- unión clandestina á una mujer que acaba de rehusar por
pués de todo, la familia, y vale la pena de pensarse. Los él cuarenta mil Ji bras de renta y el título de condesa.
Fué en efecto de matrimonio de lo que Fernando ha•
amigos se van, la amistad ea un lazo fragil¡ ella lo había
bl6
y jamás se le ocurrió que ese rival noble y rico no
experimentado durante esos dos mea~s de abandono.
era
más
que un pobre y obscuro oficialdemarinaáquien.
¿Qué podía responder M. Duvernoy¡ qué podía él objeella había rehusado desdeñosamente dos años antes.
tar sin faltará. su papel de consejero?

critura, sino un hombre de corazón leal, incapaz de BU·
poner falsa ó engañadora á la que amaba. Leía cada palabra mordiendo su bigote, presa de cólera, de celos y de
tristeza.
Encontrar al alcance de eua labios ávtdos un fruto aa•
broso y verlo devorar por otro, constituye una agravación al suplicio de Tántalo. que loa antiguos debieron tomar en cuenta.
Se sentía ·encolerizado contra ese conde Le Goeleck que
le robaba la dicha entrevista. Marchaba á grandes pasos
á través del estrecho salón.
Beltrana lo observaba con sus ojos frío¡;, que iluminaban
malignos fulgores. Con una voz tranquila, impasible,
deapiadada1 exponía las ventajas del matrimonio propuesto.

-Casaos, le dijo él, con una voz opaca.
Continuaba su marcha más y más rPpida, nervioso y
agitado. Representar el papel de árbitro en este asunto.
¡Qué irrisión!
Así pue1:1, iba ella á irse, á poner esa linda manecita
blanca en la mano de aquel ofi:ial de marina, de aquel
conde bretón que la amaba des le hacía tan largo tiempo;
él la pe1dería para siempre.
Como su paseo le llevaba hacia Be~t.rana, sus ojos se
encontraron y se sintió mordido en el corazón por uno

XXXV
Ef aefior Duvernoy volvió á su hotel bajo el imperio de
aquella escena. Durmió poco, y esperó con impaciencia
que la hora le permitiese presentarse en casa de Beltrana. No pen1:1aba más que en la alegría infinita de volverla á ver así, libremente; sin temor, sin réplicas, sin contraórdenes. Cuando se hubo instalado de nuevo sobre el
pequeffo canapé, exclamó:
-¡Qué feliz soy mi bien amada, qué dicha la de haberos encontrado así!

�408

Ella estaba alegre, risuefia, muy otra de como él la había visto hasta entonces¡ no ee enternecía empero como
él, y le dijo con un tono de cariñosa gravedad:
-Contadme desde luego qué habéis hecho esta maflana.
-¡Esta mañana! é indicándole con un gesto el pendulo:
-He esperado1 pensando en vos que me fuese permiti•
do volver.
Ella hizo una linda mueca de desdé n.
-¡Oh! el perezoso! Yo, señor, he hecho algo mejor.
¿Será bueno d!lroe cuenta? Antes que todo escribí al se·
flor Le Goeleck. Yo debia una respuesta. á ese caballero,
¿no ea verdad?
-Sin duda, sin duda, era preciso sifinificarle que no
queriais casaros con él. Espero .q ut, él lo tendrá. por
dicho
Ella sonrió debilmente:
-No sois celoso ...... al menos así lo espero.
-¿Celoso, celoso 1 mi bien amada? No podía estarlo
desde el momento en que tuviese la absoluta seguridad
• demi ventura. Tewo.siempre que os arrebaten á mi ca•
riflo.
Y para afirmar mejor su temor, quiso, como la víspera,
tomarla en sus brazos, pero ella se echó hacia atrás.
-No he acabado aun de ha~lar. ¿Q11é veis. sobre eea
consola?
-¿Sobre esa consola? Un indicador de camino de fierro y una ((guía Joanne,11 según me parece.
-03 parece muy bien. ¿Comprendéis lo que significan
eee indicador y eee gnía?
Y como él guardaba silencio, ella continuó con un tono firme.
-Eso significa, amigo mío 1 que no somos unos niños,
que no nos son permitidas las faltas, que vuestra mujer
no debe enrojecer maflana de las debilidades de vuestra
futura; en fin, que nos amamos demasiado y que es preciso casarnos lo más pronto posible.
El murmuró:
-Pero ¿por qué partir?
No amaba las decisiones imprevistas y encontraba que
desde la víspera loa acontecimientos marchaban con una
rapidei inquietante.
-Por qué partir? dijo ella dulcemente, pues por que
mi corazón se hiela al !!olo pens1miento de unirme á vos
en esta fría ciudad protestante, donde nuestro culto es
apenas tolerado. Solo que como yo no tengo familia que
pueda recibirme, ni padre ni hermano que me conduzcan al altar, quería dirigirme á Roma. Me parece que un
juramento ea doblemente sagrado, doblemente solemne
en eea gran capital del mundo cristtano.
Y con una voz más triste y más grave, añadió:
-Tengo además otra razón. Vuestra hija no me ama.
M:e tiene miedo la pobre nifla¡ en tanto que nuestra unión
no sea indisoluble, sufrirá y tratará por todos los medios
de separaros de mf. Yo sé que vos reaiatiriais; pero qué
lucha para vos, Fernando, y qué sufrimiento. Cuando yo
sea vuestra mujer, Lila se inclinará ante el hrnho con sumado, y ademlis, me aent permitido ir á. su lado y con
mi"ternura, destruir sus prevenciones. Queréis que par•
tamos á Roma, no es verdad?
Como habría.el resistido cuando ella le miraba con sus
hermosos ojos suplicantes¡ además ella tocaba en su temor secreto en la oposición que él temía. Tenía razón,
Lila se resignaría ante lo irrevocable!
Ella vió su victoria, y levantandose alegre, batió pal.
mas.
Y ahora, hagamos nuestras maletas, dijo.
En Pontarlier, la desaparición del sefior Duvernoy no
podia pasar desapercibida. Apenas subía el sefíor Duvernoy al tren, cuando la tía Fourneron recibía informes.
Charlaba en casa de su tendero, haciéndose pesar una
sabia mezcla de moka de bourbon y de martinica, é informándose de la noticias del dia cuando el tendero le
dijo:
-Acabo de ver al sefior Duvernoy paear frente á la
puerta¡ llevaba una petaca en a,1 coche; de seguro iba á
tomar el tren.
La señora Fourneron movió loa hombros:
-Eataia en un error; mi sobrino no piensa en salir.
Yo le ví ayer noche y me decía cuán cont-ento estaba de
haber vuelto á su casa.
Una cliente intervino:
-Oh, acaso hay algo. Yo he visto al empleado del te-

EL MUNDO

légrafo que llamaba á la puerta, llevaba un telegrama.
La tfa Fourneron no oyó más, y olvidando eobre el
mostrador todas sus pequeñas compras, echó á correr.
Sin tomarse el tiempo de interrogar á. los dóméaticoei,
subió la esca!era con una presteza juvenil, se precipitó á
la cámara en que Carlota, desolada, se egforzaba en vano
en consolar y_tranquilizar á Lila.
-¿D6nde está mi sobrino? interrogó la tfa Fourneron.
-Sintiendo que le llegaba una aliada, Lila se endere•
zó en en camita.
-Tia Fourneron, yo sé, yo, dónde ha ido papá; ha ido
á buscará la mujer roja.
Y juntando sus manecitaa añadió :
-Impedíd::elo, tía Fourneron, ella es malvada, no hay
que dejará papá que se junte con ella.
Después tornaron sus sollozoe, en tanto que la eefiora
Fourneron dirigía á la aya preguntas múltiples y precisas. ¡Ay! las respuestas casi no dejaban duda: el pintor
había contraído en Lausanne un peligroso lazo. Felipe
de A.ubián no había arrojaio en vano un grito de alarma y la liga de familia se había desarmado demasiado
pronto.
La vieja dama corrió á casa de las señoritas Lézines.
-En 1 algunas palabras fueron ellas puestas al corriende de aquel inopinado viaje. El peligro era grande, pre•
ciso e1a meditar.
-¡A.h! ¡si Jocobo estuviese aquí! murmuró Eulalia!
-;Ab! t'ii no hubié:1emos hecho á Sánta Rufelia el in·
sulto de preferir á Santa Inés! exclamó Aglaé.
La señora Fourneron 1 que no gustaba de las jeremiadas inútiles, interrumpió con energía:
-Jacobo está en Niza y Santa Rufelia en el paraíso:
esto quiere decir que ni el uno ni la otra se dirigirán á
Lausanne para amonestará Fernando, hacerlo ruborizarse de su vergonzosa conducta y llevarlo por el camino
recto, pero yo estoy dispue1-.ta á. partir. Si hubieséis oído
á h pobre Lila suplicarwe que salvara á su padre, com·
prenderíais que no debo retroceder ante ninguna abne•
gación.
No, no retrocedía la sei'iora Fourneron, pero se com•
plació en consultas, yendo del Notario al Presidente del
Tribunal, del médico al ingelliero de puentes y calzadas
y de éste al capitán de gendarmería. To'1os, los Prudentes y los belicosos, la disuadieron de intentar la avento•
ra. El president.e del Tribunal le representó que una tía
se encontraba sin autoridad sobre un sobrino de cual no
era tutora y se ofreció á leerle los artículos del Código.
El notario, que conocía á Lauaanne, le objetó que en
esa ciudad el número de hoteles era tan grande, que sería
caei imposible encontrará M. Duvernoy y opinó que debía ella esperar cuando menos á que él escribiese dando
su dirección. El capitán de gendarmería afirmó que el
derecho abeoluto de la sefioia Martín sería de cerrar su
puerta á la visita y rehusar recibirla.
En tanto que ella tereg1versaba, llegó un telegrama fe.
cbado en Verona, al cual siguió una carta.
El artista exaltaba la pintoresca belleza de e"ta ciudad
que guarda tan fuerte la huella de ese tiempo á. la vez
bárbaro y refinado 1 de la época heroica de los Scaliger.
Deepuéa una carta de Venecia hablando del gran canal,
de San Marcos, de las }aguas: se hubiera dicho que se
trataba de un turis~a sin más deseo que el de admirar la
Italia.
La sefiora Fourneron se tranquilizó; ciertamente en
en ese viaje había algo-una intriga sin duda,-pero las
intrigas pasan. A todo pecado misericordia, Huido el
capricho él volvería arrepentido. L:is señoritas de Lézi•
nea dejaban oír, á propósito de esta moral un poco amplia, severas protestas. El presidente del tribunal 1 el capitán de gendarmería y el notario, participaban de la
opinión de la señora Fourneron. Lila 1:e tranquilizaba1
pues que su padre no e.3taba en Lausanne, es que ya no
pensaba en la mujer rnja y que no se uniría á ella.
XXXV

Cuando se fijó definitivamente el día del matrimonio,
Beltrana dijo al pintor:
-Ha beis escrito, segun creo, á. vuestra familia, para dar
le parte de nuestras intenciones.
~No, no había escrito! Cómo habría podido hacerlo y
cuando le había dejado ~11a tiempo!
Se había apoderado de él, no dejandole la posibilidad
de reflexionar ni de vol verse atra.a. Multiplicábanse las
visitas á loe museos, las estaciones en las iglesias, los pa•

DOMINGO 13 de JUNIO de 189J

DOMINGO 13 DE JUNIO DE 1897

seos á. pie ó en coche¡almorzaban y COmían juntos y cuan do Fernando la abandonaba en la noche para vol ver á su
hotel, se sentía tan cansado que se dormía casi luego.
Así pues, no había escrito, y lo confesó. Ella preparó
sobre una pequeña mesa, papel, plumas, tinta y dijo graciosamente:
~Escribamos.
Y escribieron juntos, por que si era Fernando quien
tenía la pluma, Beltrana era quien dictaba. Como él tenía horror por toda clase de correspondencia; le agrade •
ció que le evitase el fastidio de aquella, más cuando se
trataba de una cama perdida de antemano.
-A mi tía Fou1neron, deede luE&gt;go. Qué le diré?
-Pues que le pedís para mí su protección y su patro•
nato 1 que yo seré feliz si me guía con su conseJOB.
- Y á las prim':ls de Lézinei:,?
-Que eolicitais sus oraciones.
-Y á Jacabo?
-Quién ea ese Jacobo?
-El primo hermano de E '.ena, un hombre.muy amable que adora á las mujeres bonitas, que las ha adorado
demasiado acaso. En la actualidad, esttí en Niza.
-Pues b!en, decidle que venga á vernos; que estoy
muy impaciente por conocerle.
-No, no, os haría la corte y yo quiero guardar para
mí vuestras miradas y todas vuestras sonrisas.
Ella le amenazó con 01 dedo.
-Oh! que pícaro celosl)!
Concluidas estas tres cartas, él se quedó indeciso.
-Qué diré ~ Lila?
-A Lila, que ahora seremos dos para amarla.
Ante una última hoja de papel, se quedó perplejo.
-Esta carta, dijo 1 me cuesta mucho trabajo escribirla;
ea para mi cuñado Felipe. No puedo ca3arme sin darle
parte1 y le he afirmado tantas veces que no olvidaría jamás á su hermana ...... .
-Pero, dijo ella dulcemente, no la olvidaréis1 hablare•
moa de ella frecuentemente.
Después, coa un ligero temblor de voz :
-Qué, vuestro cuñado volverá pronto á Francia?
-Qué sé yo! dijo él con un suspiro, estamos sin noticia.e de él, su buque está preso entre lc,s hielos. Oh! e.sas
invernadas en el Polo ... .. .
-Entonces, ilijo ella, para que escribirle, puesto que
os es tan penoso y que vuestra carta no le llegará? Cuando nos hayamos caeado, Fernando 1 yo reclamaré el pla•
cerde ser vuestra secretaria, por que seria gran lástima que
una pluma usurpase el puesto de vuestros pinceles.
Fernando recibió á estas tres diferentes cartas las res•
puestas previstasi una sever~ mercurial de la señora
Fourneron contra los imprudentes, que fiindose á sq.s pro•
pías luces, no consultan á nadie; una piadosa amonesta•
ción de las primas, estas imploraban por él, al Dios de
misericordia; C,1,rlota escribió una larga y conmovedora
carta en que el corazón hecho pedazos de la p obre m u•
chacha, no dejaba escapar amargura alguna y se difun•
día en votos de felicidad. Jacobo dirigió cal urosas fe licitaciones.
Fué buena fortuna para Beltrana que él se encont rase
en Niza y no en Pontarlier cuando ~e llegó la carta de
Fernando. Un flirt con una elegante americana ocupaba
todos sus ocios.
-Toma, dijo filosofi.camente, parece que ese pobre
Fernando se ha dejado engaratuzar por su picarilla y
que se casa con ella. ¡Qué barbaridad, gran Dios, qué.
barbaridad! No hay como las gentes serias para comet e!"
esa clase de tonterías. Querría 'Ver la cara que pone la
tia Fourneron y los gestos de escándalo de las Lézines.
Pagaria un boleto.. .... y si el viaje no fuese largo ..... .
¡Cómo se modifican y cambian las cosas, sin embargo,
según el país y las latitudes! En Pontarlier yo formaba
parte de la santa liga, aquí, á fe mía, aquí estoy por la
picarilla. Esto es más divertido; las reuniones de familia eran tristes al U ..... .
Tomó de nuevo la carta y la releyó. De pronto el
nombre de B.:,Jtrana, que al principio no había notado,
despertó aJgún recuerdo en su espíritu.
-«¡ Bdtrana, Beltrana!&gt;, Un bonito nombre, nada co•
mú:1, nada vulgar! ¿D.)nde diablos conocí yo una Bel·
trana? ¿Fué en Paria? No me acuerdo.
En su mtimoria debilitada de viejo vividor, se confundían demasiados nombres de mujeres.
-Beltrana, Beltracla, Berta, Bertilda, ¿donde, dónde

h

--diablos conocí yo eso? ¡Oh! pardiez! ¡Beltradal Beltrada
'l a de lae Variedades, una peqm~ña actriz muy graciosa,
una linda picarona. Pero Beltrada no es Beltrana y yo
estoy seguro de haber conocido una Beltrana.
De pronto se estremeció:
-¡Beltrana Martín! La satánica Beltrana de Leódice
y de ese pobre Felipillo, la doncella del melodrama al
borde del Oceano! ¡Beltranal Me acuerdo muy bien. Y
be aquí que Ferr,ando se casa con eaa comedianta! ¿Qué
dirá Felipe á su regreso? ¿Y yo qué voy +t hacer? Pícara,
píca,a, pícara ...... pero esto es atroz!
Reflexionó:
-Lo mejor, BE'gÚn creo, es no meterse en eso. Ya hice demasiado y no es asunto que me importe.»
Con estas disposiciones de sabia cordura, escribió su
-carta de felicitación. Gracias a la americana, el corazón
de Jacob&lt;. en ese momento desbordaba de indulgencia
para todos los enamorados.
En cuanto á Lila, resistió á las súplicas de Carlota y
rehusó obstinadamente responderá su padre. A Felipe
iué á. quien dirigió un grito de súplica.
&lt;tYuelve, vuelve, padrino FeJipe, te lo suplico, ten pie.
dadd~ la pobre Lila, papá quiere casarse con la mujer
roja, me lo ha escrito él mismo¡ ya vt:z que yo no me equivocaba al decirte que me Jo tomaría.
u8i yo pudiese ir á Roma, cerca de él, le suplicad&amp;
muy dulcemente y con instancia, y acaso no se casaría,
pero la maligna Carlota rehusa venir conmigo, mis pri•
mas Lézines, mi tia Fourneron, también lo rehusan.
.jOh! padrino, si tu estuvieras aquí, me llevarías; papá te
e~cucharia, tú Je dirías que eeo te causa mucha pena. Y
'también á mamá Elena en el paraiao.
uLa señorita Carlota dice que tu buque está preso entre los hieloe. Entonces es muy lacil, no tienes más que
llegará tierra, patinando, y en seguida subirás al tren
y me enviarás uo tt-legrawa para que yo yaya á esperar'te á la estación; partiremos inmediatamente para Roma,
no hay tiempo que perder para que lleguemos á tiempo.
1•Hasta luego, padrino Felipe, no diré que soy desgraciada, puesto que tú no lo quieres, pero si papá trajese
.aquí á la mujer malvada, yo moriria de pena.n
Esta fué la última carta que Lila escribió á. su joven
padrino.
XXX\'II
Se casaron una vez que hubo pasado el tiempo de las
formalidades legales. Bdtrana no era tan loca para com__prometer con vanos retardos una victoria tan difícilmente alcanzada. El invierno pasó para Fernando como
un suefi.) encantado. Gozaba de la hora presente como
enamorado y como artiata. Hubiera querido prolongar
-sµ permanencia en Roma, olvidar el resto del mundo1
las discusiónes, las censuras y loa celoe: la tia1 las pri mae, la niña misma¡ no abandonará Beltrana eino por
las madonas de Rafael, admirar las unas, adorar la otra,
contemplar y amar.
Pero las visitas interminables á los museos, loa éxtasis
ante las obras maestras1 no tardaron en cansará hi joven. Tenía priea de abandonar la vida nómada, de volverá encontrar lo confortable de la casa, el bienestar
del hogar 1 ese lujo supremo de que estaba privada hacia
tanto tiempo: el home.
-¿Cuándo partimos? preguntó ella un día.
El Ee turbó.
-¿No somos felices aquí, mi bien amada?
- ttozamos de una dicha egoísta y abandonamos á
vuestra hija. Mi deber es reemplazará la madre que ella
perdió y de tratar de conquistar su afec~o; cada día que
pasa añade aun algo á las prevenciones que le inspiran
contra ml'..
-¿Quién se permite entonces? .... .. exclamó él con cólera.
-Todos, murmuró ella con el acento resignado, de una
martir; todos, loa mejores y loa peores, vuestra tía, vnes tras primas, y sobre todos Uarlota.
-¡01! en cuanto á esta, dijo él 1 yo protesto; os venera
y os adoi:a!
Ella sonrió irónicamente:
-Yos babeis sido la víctima de esa comedianta; no sabéis que quería ca~arse con vos?
Eet3 idea pareció tan cómica á M. Duvernoy que res·
pondió con una carcajada, pero Beltrana no sonreía. Le
hizo, desnaturalizándolas, las ingenuas confidencias de
la .A.lemana, citando hechos, trozos de fraee.s; la pintó

EL MUNDO

como una criatura ávida, agtuta, qne ocuHaba bajo una
simpliciáad aparente los mtis hábiles cálculos.
Un hombre menos enamorado no se hubiera dejado
con-.8ncn: pero Fernaudo estaba cegado por loa rayos
de la luna de miel, y cuando aquella adorable mujer se
dignó confeaan:e celoea. él se sintió excesivamente hala•
gado.
-La deepediréis 1 no es verdad 1 Fernando? Haréis es•
te sacrificio á:mí amor. Por lo demáa 1 ella educa muy mal
á m 1 eetra querida nii'ia.
Eo aqnt::llo, le fué forzoso convenir.
-F.s muy debi1 1 diJo él, como para excusarla.
-Decid, muy babi!, replicó Beltrana.
El sefí.or Duvernoy defendió á la aya de ana manera
timida, perdiendo pie á cada palabra1 temiendo una acusación de wmplicidad en un amor que ignoraba.
Beltrana insistió.
-Yo deseo que se vaya antes de mi llegada.
Al cabo de su valor, él cedió; no habría en adelante
más voluntad que la de aqueila mujer. El primer acto
de debilidad abre la puerta á todas l~s conceRiones cobardee. Quiso ella llevar hasta el fin au victoria .
-Es preciso despedirla inmediatamente.
-Escribid vos misma, os lo suplico; yo no tendría valor para significarle esa dura despedida.
Eso era lo que ella b.abf&lt;J. esperado¡ su carta fué una
obra maestra de ~r,l\cia felina; cada palabra acariciaba y
ensangrentaba. Esa fra.ee.,única: (1Lleg:.&gt; y os despido,)i fué
enguirnaldada con los más tiernos circunloquios. Se vengó en ese momento de los tewores que la imprudente
Carlota le había inspirado, del papel de co.ufidente que
le había iwpueeto. Juntó á su cana, como regalo de boda, una letra con~ra el banquer del señor Duvernoy.
El rayo cayendo á loa pies de la plácida alemana la hubiera aterrorizado menos que la carta de Beltrana. No
sintió ni la dulce perfidia d~ las frases tiernas, ni la hu·
millante limosna del regalo en dinero; todas esas finezas
se embotaron en su robusto corazón; pero el golpe que
la alcanzó en pleno pecho, fué la orden de abandonarlo
á. él, á su ídolo, al más grande amor de su vida. Qué r,rimen Llabía cometido el!a?
Vanamente examinaba su conciencia, nada encontraba
que pudiera explicar tal desgracia. A.l saber el matrimo•
nio de su qneridaprincesa, no había pensado ni en asom·
brarae ni en quejuae, y su imperturbable optimismo, no
se había desmentido. Ninguna tristeza celosa había ensombrecido su alegría¡ el castillo de .naipes que levanta•
ba desde hacía cuatro afios, se había venido á tierra¡ reconstruiría otro, cambiando un poco sus planes, modificando sus materiales de arquitectura.
Se sabe que las alemanas llevan el misticismo senti·
mental más allá de todos los límites del buen sentido r
de la razón. Como la heroina de Valdemar, se puso á so•
ñar la unión perfecta de las almas en una trinidad pla tónica donde se reservaba el papel sublime de la abne•
gación. En cuanto á volve:- J. Bohemia, ni lo había pensa•
do siquiera; la Blhemia era la vida pobre1 los pobres almuerzos, y Carlota amaba los goces del lujo tanto como
las situaciones romancescas. Se hubiera humillado, hu•
hiera solicitado su perdón por la falta desconocida q i:..e
se le hacía expiar si la señora Fuurneron no la hubiera
disuadido.

ros que forma por su felicidad el alma reconocida de la
humilde aya. y se sirva tranemitirlos á la señora Beltra•
na con mis agradecimientos por su bondad al haber en•
dulzado, escribiéndome tan tiernamente_, el dolor de mi
condenación.
«Dejo á. Dios el cuidado de defender mi i.nocencia, y soy
para siempre, muy honorable señor, vuestra humilde Y
devota sierva.
uOarlota.n
Después se fué, arrojada como una sirvienta infiel, pe•
ro componiendo una conmovedora historia que hacía
palidecer la leyenda de los más ilustres perseguidos.
Cuando estrechó contra su corazón á Lila sollozante:
-Estad tranquila-querida mía-murmuró; no tengais
pena, mi inocencia será reconocida y yo haré mi entrada
en esta ciudad en una soberbia carroza, tirada por seis
caballos caparazonados.
Dijo adios sin demasiada debilidad á su cámara con•
fort.able, á. la excelente cocina francesa, de la que sabia
apreciar los rebuscados m&amp;.njares, y con el generoso don
de bodas, puesto sentimentalmente sobre su co:raz6n,
volvió á la triste casa de Bohemia, pero la esperanza Y
la ilusión, esas dos magas que siembran de flores las rutas más aridas, la acompañaban.
XXXYII!
Nadie fué á encontrará los esposos á la estación de
Pontarlier; el pueblo entero estaba escandalizado con la
partida de la aYa, y hacía duros comentarios contra
Beltrana. Solos descendieron loe esposos del tren, Y so•
los E.e dirigieron á la casa.
Beltrana elogiaba todo al paso y Fernando, silencioso,
lamentaba á la pobre muchacha que había sabido apartar de su camino los abrojos y las espinas, hacerle la vi•
da larga y dulce, velar por eu bienestar y prevenir to·
dos sus deseos; pero vió fruncirse las cejas de Beltrana
y comprendió que eu pena no hallaba eco.
-¿Vuestra casa está situada ea este lindo boulevard?
preguntó ella designando la calle real de Pontarlier.
-Sf, ya llegamos.
Se detuvo ante una puerta cochers 1 empotrada en bur-

do arco.
-El alojamiento principal está ea el fonio del patio,
explicó él.
Llamó, nadie acudió á. abrirle. Llamó por segunda vez,
de~pués, con mano nerviosa é impaciente púsose á repi•
car. Un paso lento se hizo oír sobre las piedras, fué }fa.
ria na 1¡uien abrió .
-¿Dónde eet.á Claudia? preguntó él con una impaciencia de que no era duefio, por qué no abre él? ¿Por qué
no ha llevado un coche á la estación?
La vieja criada respondió en tono gruñón:
-Yo no soy la causa de que Claudia se haya retard:ido, por ir al camino de fierro 1 yo no soy la causa de q11e
no me baga caso, yo no soy la causa de que la aefiorita
Carlota se haya ido y de que todo ande mal en la caffl.
Yo tengo bastante con estar tras de mis hornillas.
Y los siguió á. través del patio 1 cojeando y rezongando.
El sefi9r Dnvernoy se arrepintió de su movimiento de
impaciencia: Mariana era una potencia á quien había
que tratar con cuidado.
-Tiene usted razón, he hecho mal en dirigirme :i
usted.
-Para que vuestro destierro no sea sino temporal, seDespués 1 con un tono más dulce 1 casi humilde:
ñorita Carlota, ceded sin re~istencia. C.)ntad coo. mi in-La sefiora es su nueva ama de usted¡ yo espero que
fluencia para obtener de mi sobrino que os vuelva á llala servirá con el celo y la solicitud que ienía usted pa.
mar; nos ligaremos todos para vuestra causa.
ra .... . .
Ella siguió este consejo, pero antes de partir, escribió
Se mordió los labios.
á su ídolo:
Se había embarcado mal en su frase; el nombre de
«Muy honorable señor:
Elena llegaba fatalmente y no quería pronunciarlo.
Loe ojos llenos de reproches de la vieja sirvienta lo
((Soy tan poco habil para las bella!! finezas de la lengua
francesa, que no puedo adivinar pc-r qué razón soy des- avergonzaban y le intimidaban. El continuó:
-Que ha tenido siempre para mí.
pedida p('t vos, pero se comprenderá que mi presencia
Beltrana vino á su socorro y dijo graciosamente:
os es odiosa y que no hay ya sitio en vuestro techo do-El aefíor Duvernoy me ha hablado mucho de voe,
méstico para Ja pobre aya.
«::\Ii corazón se destroza al dejará mi bien querida Li- Mariana; me ha dicho el cariño que tenéis á vuestros
la; yo habría querido esperar vuestra vu3lta, pero no oso amos y espero que me amaréis un poco.
disgustaros, habiendo siempre obedecido á. vuestras órContinuar&amp;:.
denes; obedezco aún por la última vez.
«¡Oh, señor! o3aria yo cuando menos suplicará vuestro
corazón paternal que fuese dulce y paciente para la po•
bre niña? Est!i tan triste y es tan infortunada!
«Agradezco al señor el generoso obsequio de bodas y le
suplico á mi bien amado am'J acoja 103 votos tan since•

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DOM IIIGD IJ _DE JUNIO DE 1897

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�EL MUNDO

DOMINGO 13 DE JUNIO Dl 1'9_7

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Proyecto de reconstrucción del Palacio Municipal de Puebla, premiado con medalla de oro.
Carlos
PROYECTO DE RECONSTRUCCION

DEL PALACIO MUNICIPAL DE PUEBLA.
El grabado anterior repri•senta el proyecto que acaba
ele ser premiado con wedadalla de oro, para la recons•
trucción del Palacio Municipal de la ciudad de Puebla.
El autor lo es el joven arquitecto inglés Don Carlos J. S.
Hall, que hace tiempo está radicado en el país.
El señor Hall ea además de arquitecto un buen eacritor y loa lectores de EL Mus-Do recordarán que hace pocos meFes criticó las obras de reconstrucción de la catedral de Jalapa y del Hospicio de Puebla. El señor Hall
hizo sus estudios al lado de notables arquitectos de Europa, y durante tres años estuvo como dibujante particular en el despacho de Don Roberto Gayo!, ingeniero de
esta ciudad.
Puebla está de plácemes por haber obtenido un proyecto digno de au cultura y adelanto.

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1

NOTA DE LA MODA.
Traje para carreras.

Este vistoso y elegante traje ea de folar tornaeol. La
bluea y manga llevan unas tiras de alforcitaa alternadas
con entredos de encaje negro. Estos mismos encajes ee
desprendenlá los lados del cinturón, cayendo hasta el bor•
de de la falda. Un risada de encaje termina el adorno.
Cinturón y euello ancho de blonda festoneada. Sombre•
ro de paja fantasía coa listones tornasol y plumas negras.

Número 1,

J.

S. Hall,r Arquitecto.

país ea menos caro y mái; útil á la aalnp
que los vinos extranjeros, y las paste!f,.
rías no hacen más que sobrecargar el es·
tómago.
¿No hay también muchas supe,:{lui-/,¡d,.,
en el tocatlot, tales como las et1enciaa ti nas,
los perfumes de precio subido, que aeríart
ventajosamente reemplazados por el vi•
nagre ordinario y las plantas aromáticas
de los campos?
¿No hay también ~upe,:flufrlades de vanidad lileraritt, tales coin0 las subscripcio•
nes á la ➔ obras fútiles. á los periódicos, ó
á los diarios de modas, que apenas ee
leen y q•1e á m'lnn fo se reciben sólo por
hacer da ello alarde'?
Dejad esas suscriciones por seis meEes
y ten•i réis una economía de tiempo y de
dinero.
¿No hay snpe,:f1!1idades a1ín en el tral,«jo! En lugar de poneros á hacer un lujoeJ
oordado, unos adornos, ó un vistoso te·
jido que os dejaría llenas de ilusiones y
·le vanidail, tomad la ropa para rern..n·
darla. cortad y haced vosotras mismas
vuestros vestidos; así economizáis el dinero que pagiis á una costurera, y queda•
réis al menua, contenta de vuestro tra·
bajo
t:labed esperar un mes más para procn•
raros un mueble ó un objeto de tocador,
sin el que os habéis pasado un afio. F.:~tt,
es un punto importame para loP ~a•'&lt;•e
que no son obligatorios, ~aber gauar el
t:t!IIOO.

BORDADOS
Bolsa para ropa de noche ó calzado usado.

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l.oe uúmeros 1, 2 y 3 de nuestros grabadr•R representan la bo!Pa y eus
detalles. El fondo de eeta bolEa Pe hace de dril crudo fuerte, de 61 Cf&gt;n•
tfmetroa de largo por41 d&lt;i alto. Para las bolPas Ee corta una tira de ita·
mina, cruda, de 84 centímetrop de largo por 3,:5 centímetro~ de alto, bordada con algodón rojo. La cubi!'rta qne cae, PR de 61 centímetros de larflº• y de alto tienP, en PI extremo del pico, 21 centímetros; en la cruz
del cPntro tiene 16 centímetros. SP. borda al punto de la cruz.
Después se unen las boleaR al fondo, por medio de costuras. quedando separada la del centro de la de los lados por cuatro centímetros de
dista11cia. Estas piezas ee forran con raso de algodón rojo, se ribetean de
blanco, y se pone, en lo alto de la bolsa, tres gazas de cinta para colgarla.

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L E C T U R A P A R A L A S D A M A S.

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Número a.

MEDIOS DE CUBRIR El, DÉFICIT.

Aprended á restablecer el Pq11ilibrio entre vuestras entradas y vuestros gaetoa, cuando notéis ·rn déficit.
Así como la parte de los pobres, también la parte de los goces íntimos debe ser sagrada y no servir fnera de su destino, más qne para cubrir
los vacíos que una enfermedad, 6 una pérdida dejaría en el presupuesto.
Pero hay momentos en que el dinero puesto de reserva, puede no
Rer suficiente para cubrir esos vacíos; entonces poned en práctica el recurso de loe cercenamientos.
¡Oh! este arte de lna cercenamientos ea admirable, cuando es practicado con el corazón. U na vez que se.le ensaya, se ve que es bastante en
todo y por todo.
. Ved, e1;1 primer lugar, con mucha claridad vuestra -posición r repar•
t1d proporc10nalmente, en todos los ramo?, las ecnnomfas que pod~is in
trodncir en ellos, de manera que podáis decir: En todo el&lt;/e meK me pon- ·
cfrA al rorimte; despué~, manos á la obra.
"No cercenéis sobre la cantidad de los alimentos, sino sobre eu cnali •
dad, que puede ser siempre buena, dejando de ser exquisita. Con hacPr
uso, durante algunos días por semana, de viandas ordinarias, pronto ee
verifica una verdadera economía.
Además, ¿no hay muchas s11perttuidades en la mesa, que sólo pertenecen al sazón y al gusto, ó bien á los postres que 36!0 sirven para eo·
brtexita r el gu,to sin procurar la nutrición? Cercenad las sin piedad, para no dPjarlM aparecer sino en las grande!! fiestas. El vino ordinari.&gt; y del

LA REINA.DEL BAILE.

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Número 3.

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DOII INGO 13 Dl J_UNI~ Ol •■e 7

EL MUNDO

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CA.RR.ERA..S.
Wéaac e4 te •to.

�DOMINGO ,3 DE JUNIO OE ,897

EL MUNDO

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Llevad todavía un mea más ese vestido qne ya teníais
propósito de dejar por que ya eEtá algn desteflido, ó por
que ha pasado la moda1 y que alguna ligera compostura
1
lo pondrá servible.
Permaneced un poco más en vuestra casa, y ahorraréis
los gastos de tocador que exigP11 las tertulias a las que concurriréis impulsada por la vanidad, y de las que saldréis
acompañadA del despecho y de los remordimientos.
Ved poco las cosas bellafl, de lujo y atractivai:i, 'Para desearlas poco y prCicurnd estar seriamente ocupada, para
no dar lngar á vuestra imaginación de creara~ neceeitlades
factic ias.
En reaamen, no ceret'nemoa de lo nect&gt;sario, sino de lo
supnfluo; y eiempre que se quiere, se encuentra algo BU•
perfl uo en torno de sí.
Y si alguna vez noe ,emos obligados á quitar algo aun
de lo necei:ario, jíh! tratemo8 de ocultar el mayor tiempo posible esta dura necesidad á las personas á quient&gt;S
amamos.
Suframos doblemente, si ínere necesario, porque ellas
no Fufran.
¡Se vive tan bien con poco, cuando es uno abnPgado!
¿Es necesario ir más allá é indicar, para cubrir t&gt;se dé·
ficit el t,rnbajo que sea necfsario emprender para ganar
el dinero?
¡Ay! exif'te más de una casa tranquila y con comodidad
en la apariencia y obligada á. cierta rt'presentación en
la sociedad que no puede Posteneme con los recursos -1ue
le suministran, cada mes 6 cada año uno 6 dos miembros
de la familia.
EnLonces, pobre mujJr, á vos es á quien correeponde
el imponerma, todos los diaa y algunas veces aún por las
noches, algunas horas de trabajo ferio, asiduo, penoso,
para poder aumentar algunas monedas más al presupuesto insuficiente.
Velar1 trabajar1 gastar la vista, esto ea nada para la ab·
Cosmopolitan Troupe que debi6eslrenarse anoche rn el Pdncipal.-Grupo de bailarinas.
negación, y aún bajo la a~piración del corazón, el trabajo
parece multiplicarse y viene, e n - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - · - - - - - - - - cierta manera, á ~er más agradable.
Pero render es, trabajo, ¡oh 1 ¡esto
es bien duro!
Es necesario pasar por ciertas
:ompañía de Seguros de Vida yaccidentes
pruebas para comprenderlo; es ne•
ceeario haber sentido enrojecerse
:,,.
el rostro al veros obligadas á ofre•
cer el producto de largas semanas
Léase
lo
que
la
Zarzaparrilla
del
de desvelo, á un indiferer¡,te comDr. Ayer ha hecho por el reverendo
prador, que con desdeñ.osa sonrif'a
padre L. P. \Vilds, muy conocido
sobre loa labios, parece decirop, al
u
ofreceros una módica suma: ¡(¿Una
misionero de la ciudad de Xueva
gran sefiora como vos, tiene neceYork y hermano del difunto y emi,
o
1:idad de tanto dinero?n
nente juez w·ilds:
Todavía si esto no fuese más que
euro, y, permitid la expresión que
"Por muchos ailos padec1 de divieno es cristiana, porque la pobreza
sos y otras erupciones de carácter
ndunca humilla, si esto no iufse
ti
semejante causadas por sangre emmás que humillante! pero ea tan
pobrecida. Ui apetito era escaso y
difícil encontrar un comprador, y
la extenuación se lrnüia apoderado
un comprador discreto!
del sistema. Coo,oricndo las propieOh, hijas mías! ei alguna vez el
ti
dades valiosas d~ !a Zarzaparrilla
buen Dios os sujeta á tales prue.e
del
Dr.
Ayer
)or
fa
experiencia
del
bas, dejad, dejad á vuestro corazón
1
bien que habb producido en otros,
trayendo el recuerdo de vuestros
afies juvenilee 1 que vaya á pedir
nrocurérnela y empecé á tomarla.
un conaf'jo 6 un consuelo á vuea·
.M.i apetito mejoró desde la primera
tras maestras, que harán más que
dosis y la mejoria. se extendió á mi
li&gt; .a
lo que pueda hacer una madre por
salud en geuernl, que la actualidad
o
venir en vuestra ayuda!
es excelente. Me siento un ciento
Y en eee colegio, en eeia casa de
::: o
J)or ciento más fuerte, cuyo resultado
vuestra educanion, ¿no habrá un
..¿
::s 11
lo a.tribuyo á la Zarzaparrilla. del
corazón que os Eea adicto, á quien
ti
Dr.
Ayer,
medicina
que
recomiendo
vengais á confiar las penas de vues·
i:: 2..
con todn. confianza como 1:i mejor
tro corazón?
i:: ..
Si el buen Dios aún no ha llamaque jamás se haya prepanulo para
i:: ti
do al cielo á aquel eacerdote awigo
la sangre."
de vuestra alma, id á confiárselas
n
Para
todos
los
desarreglos
originap
::
tS
á él.
dos
de
sangre
empoiJrecida.
ó
viciada
o
A
Mientras que fuísteis dichosa, él
i::
~
y debilidad general, tómese la
os permitió que lo olvidaseis¡ pero
ahora que la desgracia ha venido
::s ::s
"ti o
p.
sobre vosotras, él se acordará, es~
tad seguro de ello, que por largo
p
tiempo os llamasteis Padre mío.
o

•

i

1

Uitalida~ Debilitada,
Sangre Empobrecida.

TOlll:O 1,

:tlEXJCO, JUNJO

zo DE 1897.

NVMERO 25.

~LA FRATERNAL·S'

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Zarzaparrilla

En el rejuvenecimiento de los
libert!no.s _POr un amor romántico,
un pnnc1p10 poderoso, annquecontrnrio á este romanticismo, reside
en la repentina interrnpción de sus
constantes excesos. Una espt&gt;cie de
con valescencia anormal se produce
entonces en toda su fisiología. El
agotante camancio del placer diario queda reemplazado por una
economía de las fuerzas, que renueva todas las energías del hombre,
y-tal es la ironía de la naturaleza
-esta renovación es sentida, lo
más á menudo, por aquel en quien
1,e realiza, baJo b forma de una
alegría sentimental.
P. Bourget.

~~J,.º!~v~I~!!,~

*
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Ama con furia y odiaco.1.1 tal ira,
que clava eus ideas cuando mira.
C ,\MI' OAMOR.

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PREPARADA POR

_Dr. J. C. Ayer yCa,, Lowell, Mass., E. U. A.
Oficinas de LA FRATERNAL:

1,A. DE¿

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No pretendas mi cantar
Ieabella-Roma oír.
¿Por qué quieres ver llorar
hoy que te toca 1eir?

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D¡bujo de J. M. Vtllaeana.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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