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                  <text>DOMINGO ,3 DE JUNIO OE ,897

EL MUNDO

4'4

l

Llevad todavía un mea más ese vestido qne ya teníais
propósito de dejar por que ya eEtá algn desteflido, ó por
que ha pasado la moda1 y que alguna ligera compostura
1
lo pondrá servible.
Permaneced un poco más en vuestra casa, y ahorraréis
los gastos de tocador que exigP11 las tertulias a las que concurriréis impulsada por la vanidad, y de las que saldréis
acompañadA del despecho y de los remordimientos.
Ved poco las cosas bellafl, de lujo y atractivai:i, 'Para desearlas poco y prCicurnd estar seriamente ocupada, para
no dar lngar á vuestra imaginación de creara~ neceeitlades
factic ias.
En reaamen, no ceret'nemoa de lo nect&gt;sario, sino de lo
supnfluo; y eiempre que se quiere, se encuentra algo BU•
perfl uo en torno de sí.
Y si alguna vez noe ,emos obligados á quitar algo aun
de lo necei:ario, jíh! tratemo8 de ocultar el mayor tiempo posible esta dura necesidad á las personas á quient&gt;S
amamos.
Suframos doblemente, si ínere necesario, porque ellas
no Fufran.
¡Se vive tan bien con poco, cuando es uno abnPgado!
¿Es necesario ir más allá é indicar, para cubrir t&gt;se dé·
ficit el t,rnbajo que sea necfsario emprender para ganar
el dinero?
¡Ay! exif'te más de una casa tranquila y con comodidad
en la apariencia y obligada á. cierta rt'presentación en
la sociedad que no puede Posteneme con los recursos -1ue
le suministran, cada mes 6 cada año uno 6 dos miembros
de la familia.
EnLonces, pobre mujJr, á vos es á quien correeponde
el imponerma, todos los diaa y algunas veces aún por las
noches, algunas horas de trabajo ferio, asiduo, penoso,
para poder aumentar algunas monedas más al presupuesto insuficiente.
Velar1 trabajar1 gastar la vista, esto ea nada para la ab·
Cosmopolitan Troupe que debi6eslrenarse anoche rn el Pdncipal.-Grupo de bailarinas.
negación, y aún bajo la a~piración del corazón, el trabajo
parece multiplicarse y viene, e n - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - · - - - - - - - - cierta manera, á ~er más agradable.
Pero render es, trabajo, ¡oh 1 ¡esto
es bien duro!
Es necesario pasar por ciertas
:ompañía de Seguros de Vida yaccidentes
pruebas para comprenderlo; es ne•
ceeario haber sentido enrojecerse
:,,.
el rostro al veros obligadas á ofre•
cer el producto de largas semanas
Léase
lo
que
la
Zarzaparrilla
del
de desvelo, á un indiferer¡,te comDr. Ayer ha hecho por el reverendo
prador, que con desdeñ.osa sonrif'a
padre L. P. \Vilds, muy conocido
sobre loa labios, parece decirop, al
u
ofreceros una módica suma: ¡(¿Una
misionero de la ciudad de Xueva
gran sefiora como vos, tiene neceYork y hermano del difunto y emi,
o
1:idad de tanto dinero?n
nente juez w·ilds:
Todavía si esto no fuese más que
euro, y, permitid la expresión que
"Por muchos ailos padec1 de divieno es cristiana, porque la pobreza
sos y otras erupciones de carácter
ndunca humilla, si esto no iufse
ti
semejante causadas por sangre emmás que humillante! pero ea tan
pobrecida. Ui apetito era escaso y
difícil encontrar un comprador, y
la extenuación se lrnüia apoderado
un comprador discreto!
del sistema. Coo,oricndo las propieOh, hijas mías! ei alguna vez el
ti
dades valiosas d~ !a Zarzaparrilla
buen Dios os sujeta á tales prue.e
del
Dr.
Ayer
)or
fa
experiencia
del
bas, dejad, dejad á vuestro corazón
1
bien que habb producido en otros,
trayendo el recuerdo de vuestros
afies juvenilee 1 que vaya á pedir
nrocurérnela y empecé á tomarla.
un conaf'jo 6 un consuelo á vuea·
.M.i apetito mejoró desde la primera
tras maestras, que harán más que
dosis y la mejoria. se extendió á mi
li&gt; .a
lo que pueda hacer una madre por
salud en geuernl, que la actualidad
o
venir en vuestra ayuda!
es excelente. Me siento un ciento
Y en eee colegio, en eeia casa de
::: o
J)or ciento más fuerte, cuyo resultado
vuestra educanion, ¿no habrá un
..¿
::s 11
lo a.tribuyo á la Zarzaparrilla. del
corazón que os Eea adicto, á quien
ti
Dr.
Ayer,
medicina
que
recomiendo
vengais á confiar las penas de vues·
i:: 2..
con todn. confianza como 1:i mejor
tro corazón?
i:: ..
Si el buen Dios aún no ha llamaque jamás se haya prepanulo para
i:: ti
do al cielo á aquel eacerdote awigo
la sangre."
de vuestra alma, id á confiárselas
n
Para
todos
los
desarreglos
originap
::
tS
á él.
dos
de
sangre
empoiJrecida.
ó
viciada
o
A
Mientras que fuísteis dichosa, él
i::
~
y debilidad general, tómese la
os permitió que lo olvidaseis¡ pero
ahora que la desgracia ha venido
::s ::s
"ti o
p.
sobre vosotras, él se acordará, es~
tad seguro de ello, que por largo
p
tiempo os llamasteis Padre mío.
o

•

i

1

Uitalida~ Debilitada,
Sangre Empobrecida.

TOlll:O 1,

:tlEXJCO, JUNJO

zo DE 1897.

NVMERO 25.

~LA FRATERNAL·S'

...

s:

•
•

.

-=....
.

.

~

-• -=•
••...
. -.
•e:, a-•

...,

" .:
" "'

..

Zarzaparrilla

En el rejuvenecimiento de los
libert!no.s _POr un amor romántico,
un pnnc1p10 poderoso, annquecontrnrio á este romanticismo, reside
en la repentina interrnpción de sus
constantes excesos. Una espt&gt;cie de
con valescencia anormal se produce
entonces en toda su fisiología. El
agotante camancio del placer diario queda reemplazado por una
economía de las fuerzas, que renueva todas las energías del hombre,
y-tal es la ironía de la naturaleza
-esta renovación es sentida, lo
más á menudo, por aquel en quien
1,e realiza, baJo b forma de una
alegría sentimental.
P. Bourget.

~~J,.º!~v~I~!!,~

*
••
Ama con furia y odiaco.1.1 tal ira,
que clava eus ideas cuando mira.
C ,\MI' OAMOR.

=

• •.,
3
i• •
::s

--

o
""

-

!"

PREPARADA POR

_Dr. J. C. Ayer yCa,, Lowell, Mass., E. U. A.
Oficinas de LA FRATERNAL:

1,A. DE¿

--

-

MEXICO-Calle de S. Felipe Neri 7. Apa1tado Postal 7á0.-M EXICO

LAlT ANTÉPII-ÉLIQL'J: -

LECHE ANTEFÉL
ura ó mezclada con agua, dist
AS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS

RESTAURADOR

trNIVEISAL DEL

CABELLO

PREP'AUDO POR El DR.T ORREL DE PAIIIS

ROJECES
•

"'f.~
No pretendas mi cantar
Ieabella-Roma oír.
¿Por qué quieres ver llorar
hoy que te toca 1eir?

!i

•

&amp;

~ el cútie

'í&gt;'
MAS DE; CIEN

personas han eido curadas de estwchez uretral sin el
menor ac~idente, sin dolo-r, sin cloroformo y en'menoa
de un minuto, empleando el Dr. Garay la elPctrolisia.
Por el mismo método cura las estrecheces del recto exóf~go y útero. P~ac.tica toda clase de operacion~s q~irúr•
g1cas y es espectahata en vía?:! urinarias.

Después
UNICA PREPA.RACJON
PAR! :ftESTABLECER, VIGORIZAR Y JIERMOSBAR EL CA.BELLO
U!Prn&amp; LA PREMATUR..\ CAlOA DEL PELO,
.
ElIT.~ LAS CANAS YLIMPIA. LA C!BEU..
PREFERIBLE A TODA PRt:PARACION DE QUIYA
DE VENTA EN TDDAS LAS DROGOERIAS YPERFUMERIAI

ae la llu-oia.
D¡bujo de J. M. Vtllaeana.

�•
DOIIIIIGO

Ne-gar esos hechos, que, por otra parte y como ya he• rencor tiene guarida y abrigo carift.oso toda idea disol moa dicho, se realizan á la viata del públiJx&gt;, ea sencilla• vente, el atentado contra la vida del preeidente Fi1uremente hacerse reo de una mentira inutil y malsana, por- viene á poner en evidencia ese estado latente de rebeldía.
TelUono 434,-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
que en ciertas dolencias sociales, conocer el mal, es estar contra el orden existente, eea morbosidad permanenteMÉXICO
de lae capas inferiores, pugnando por romper las ligaduToda la correspondencia que se relacione con la Re- á dos pasos de encontrar los elementos de curación.
úcción, debe ser dirigida al
¿Qué Ee diría de un médico que á. la cabecera de un ras que atan á los grupos sociales y loa constituyen en
Director, Lic. Raf"aet Reyes Spindot-.
enfermo grave, decidiera ocultar su estado para no alar- cuerpos vivientes sujetos á leyes inmutables.
Arrojada por un desequilibrado ó encendida por un faToda la correspondencia que se relacione con la edición mará la familia y que en vez de destruir, infun,iiera e.s1
debe .ser dirigida al
peranzas? Se diría indudablemente que no habría cum• nático, la bomba homicida q 1e el domingo pagado estaGerente, Lle. Fausto noguet.
.lló
con
intentos
nada
tranquilizadores
y est11vo á punto
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al plido con su deber.
de
llenar
de
luto
y
de
dolor
á
la
gran
república latina
Y el publicista moderno, sin estar in_vestido de misio•
mes, y ee cobra por trimestes adelantados.
del
viejo
continente,
es
el
indicio
tremendo
de un estado
T1es sagrados, tiene algo del médico, si su !unción ha de
Números sueltos, 50 centavos.
social
donde
germinan
odios
de
clase
y
fermentan
las
ser útil para la sociedad en que vive, y á la que debe toAvisos: á. razón de $30 plana por cada publicación.
quejas
de
103
q11e
padecen,
las
lamentaciones
de
los
que
mar el pulso en cada momento histórico.
Todo paco debe aer prec:laamente adelantado.
sufre-n, los rugidos de loa que sustentan sobre sus hom•
Eee loco deseo de información que in.vade al público,
JÚ:GilffRADO OOMO AR'I'ÍCULO DB SEGUNDA CLABB.
y que paea de la hoja diaria á la revista literaria y cien- bro'iJ la pesadumbre de un andamiaje trabajoso; es la
tífica, responde á una aspiración: la de conocerse hasta protesta elocuente, pero brutalmente salvaje, de loa que
en sus más recónditos parajeea, la de estudiarse basta en han expArimentado loa amargos dejos del desengafio,
sus depresiones y miserias, la de analizarse hasta en sus porque confiados con exceso en las promesas halagadoras
más secretas enfermedades: ansia de verdad, que carac- de la demagogia y acariciados por las deslumbrantes ficciones dt, los utopistas, lran viste rotos sus ídolos, deteriza á la época moderna.
Con motivo de una polémica amcitada en la prt:inea
Y no es solamente el periodis~a, sino el hombre de Es- siertos sus altares, atrofiadas sus creencia.e, desvanecidoa,
diaria apropósito del 'P'°riodíemo de información, hemos tado y el pensador y el económiata, loa que Ee preocupan sus viejos ideale¡:i, sin que nuevas formas hayan venido
visto sostener la teoría &lt;le que no deben servirse al pú· por estos sucedidos de loa que emana el dato, que coocien• . á sustituirá lae antiguas, en la estruendosa caída de todo
blico aquellos sucedidos deeaagradables que se producen zuda.mente interpretado, sirve para formular la ley. De un mnndo, al golpe implacable de la piqueta revoluciona1ia.
en el seno de la aocieda1. Dentro de eEte criterio, el pe· informaciones está repleto el arsenal de la ciencia, y los go·
riodista no ea si'no un cortesano de la multitud Y jamás biernos no temen lanzar sus esta-li&amp;-icu á. la publicidad
En vano se qui~re preeentar el episodio del dominio co•
est.á obligado á presentar acontecimientos ocurridos á la porque saben que ellas son la abundante materia prima
mo un hecho aislado y sin importancia, realizado por un
vi~ta de todo el mundo y que al ser trasladados á letras
qne ha de aprovechar la indnat1'ia legislativa.
hombre obscuro, sin cómplices, sin tendenciaE, sin intende molde, constituyen una propaganda maléfica en los
¡Se alarman cuatro sen.ores de que ·un diario dé cuenta
ción
da.fiada, casi; en vano se trata de presentarlo al
espíritus de la"' mismas personas 9.ue los determinan.
en su crónica callejera de tres robos domésticos, cuando
mundo
como una [mera manifestación neurótica de un.
Hay, pues, que ocultar cuidadosamente las verdad.is la Secretaría de J naticia hace publicar arrnalmente las
loco
infeliz,
ciego instr!1mento de impulsos irresponsaamargas, que serán sustituidas. por mentiras dulces, pa, a
efta.dísticaa de la Criminalidad de la República! ¡Desean
bles:
n6,
¿quién
es c:ipaz de señalar las fronteras del crí•
evitar el riesgo de destruir el hermoso palacio encantado
ocultar el sol con un cubilete cuando los rayos del astro
men? dónde termina el impulsivo que obra á influjo de
ea donde habitan nuestras ilusiones nacionales.
se difunden á través de los espacios!
movimientos atávicos y comienza el criminal á. quien.
Lo raro del caso es que eeta teoría encuentra acceso en
¡La moralidad del engafl.o! ¡Qué moralidad tao inmoral!
arrastran la perversidad, las venganzas, loa odios somun grupo de liberales, que, después de proclamar la 1iberbríos y las miserias desoladoras? En el fondo de toda al•
tad de investigación, la libertad de pensamienio, la libt"rtad de
{11
maque se hunde en el mal, hay siempre, á no dudarlo,.
conciencia, todas las libertades, se cubre asustado el ros•
cierto desequilibrio más ó menos morboso; pero esa morcon las manos cuando un hombre de corazón tiene el va·
En estos días ee han producido nuevos casos de suiei•
lor de tomar uu puflado de hecboe del medio que lo dio qae demuestran el desarrollo que va adquiriendo es-· bosidad no puede cooaidetarse como sinónimo de irrespoasabilidad. Si así fuera, habría que cerrar las cárceles
rodea para arrojarlo á. la consideración popular. No vata ei:traña enfermedad en todas las capas del agregado
y multiplicar loa asilos y manicomios.
lía la pena de haber lai,zado al surco la semilla de la social.
Para comprender que el atentado del domingo fué fra.
libertad, para después adoptar el procedimiento de la
No se trata ya de un grupo de intelectuales sujeto á.
vieja eecuela reaccionaria, creando la ignorancia obligato- bruscas depresiones; todas las clases, particularmente gua.do e.q. loa tugurios ruines donde se refugia la podreria como un medio de procurar la tranquilidad de las con• las menos elevadas, tienen sus representantes en la lista dumbre y corrupción de los fanatismos ignorantes yciegoe, basta recordar que otras bombas también han
ciencias, principios que no figuran en el programa de
de desertoreo de la existencia. La ola negra auastra náupartidos adaptables Alas necesidsdee de los hombres fragos de todas condiciones, mece en sus einieetros vai• sido encontradas en diversas· partes de Paría, dispueetae.
á ser lanzadas para sembrar el exterminio y la muerte.
libree.
venes miembros de todos los caminantes.
Pero es preciso presentarse ante la Europa como ~librea
¿Quéotra·coea ha hecho el reaccionarismo en todas par¿Por qué este inmenso fracaso en la cú3pide de una cide esa carcoma que se llama anarquismo, ea necesariootee del mundo, sino ocultar la verdad, encubrir loa he·
vilización avanzada? ¿Por qué estas muestras de canean·
dará. las multitudes la tranquilidad que desean, y en la.
chas, adulterar un estado social, falsificar "la, húitoria, en cio en mitad de la altiva ascensión?
apoteosis de la República ofrecerla ante el universo com0una palabra?
Es que el suicidia no proceie de determinados moldee
Frente á 88'8 sistema, nutrido por la hipocresía y alen- de una condición social: viene cbmo el Dante, dt:l Infier• protegida por la égida invulnerable de eu autoridad. no.
tado por el engaiio, se alza un nucleo de espíritus que no, y lleva den1;ro de su organismo el germen morboso discutida.
Juzga más util y conveniente fotografiar á la sociedad
qua antecede al acto.
No cuadrando bien al autócrata moscovita esa movilital como exis~, y que estima que no es necesario que
Los que imaginan medidas legislativas para sofocar el
dad,
esa pasmosa sucesión de gabinetes que cruzan con.
una verdad sea agradable, sino que basta con que sea suicidio, debieran pensar que todavía el Estado no ha
verdad. Para estos escritores, la inmoralidad coneiste en encontrado el medio de poner un dique á la tuberculosis vertiginosa rapidez en el gobierno de Francia, donde doengailar al público, en prostituir la pluma del observa- en aumento, y que una enfermedad no se extirpa con un mina el parlamentarismo, han sacrificado los franceses,.
casi todas sus aficiones latinas, han refrenado sus arredo, coovirtiéndola en el abanico de de una demi-mon•
decreto.
batos meridionales, y con gran asombro de todofl, el miflaine!
'El progreso no ha podido salvará estas víctimas; y co•
La sociedad actual tiene hambre de sinceridad. Por mo el agricultor al arrojar la semilla al surco sabe de an- nisterio que preside Mr. Meline, ha podido durar más de•
ua afio. ¿Qué sería de la confianza que han podido inspibasta11tetiempo ae la tuvo, en pasada.e edades, en opresiva temano el número de granos que quedarán bajo tierra
rar
en los concejos de San Pi,tersburgo, si se demostrara
"mtela. Hoy ya quiere saberlo todo, verlo todo, escudrisin germinación, lo que no impide la coseeha, así la cique esas rebeldías latentes que engendran las explosioflarlo todo. Y para eso ee abren escuelas y ee escliben vilización al arrojar su germen de humanidad á las edalibros y se hacen circular periódicos: para que todo lo des venideras, no se detiene por loe vencidos en la obra nes anárquicas tomaban cuerpo en el seno de la capital
del mundo y ponían en peligro la existencia del augusto vea: lo mlemo el bien que el mal, lo mismo la virtud redeniora de la especie.
magistrado qae pers0nifica á. la Ilación? ¿Qué sería de la.
que el crímen.
alianza franco-ru:ia, preada de paz,:en lo ostensible yes•
La moralidad de un grupo que no sabe lo que tiB inmoperanza del anhelado désquite en el fondo?
ral, se nos antoja algo semejante á la virtud de una ja¡Y á. esas erupciones violentas del odio implacable al or•mona de cuarent'.l y cinco afi.oa, picada de viruelas, ó á la
den
establecido se las l1ama también patriotismo! á esos.
honradez de un dependiente de tienda de abarrotes que
QJ:l attar~ttisu10 tu _.irarrcia lJ sus últimas
productos repugnantes del fanatismo ciego y la torpe ig·
en eu vida ha manejado un centavo. Nadie tiene inconmnniftstaciottcs.
núrancia se lee llaman revelaciones de hermoso:porvenirl
veniente en creer en ellas, porque jamás han estado á
Error,
profundo error!
Por segunda vez Mr Faure, Presidente de la República
prueba.
Pueda
el buen sentido de los que dirigen á. la RepubliPero la moral que difunden los pnblicistae modernos francesa ha sido víctima de uno de esos atentados sin
ca
y
la
encauzan
en su engrandecimiento, iluminar esas
nombre
con
que
de
tiempo
en
tiempo
manifiesta
su
tene•está más alta: se bal!a en el~conocimiento y se fortifica con
esos mismos hechos que tanto alarman á los pudibundos brosa actividad el anarquismo, levantando su cabeza sombras, derribar esos vestigloe, cegar esas simas para
de la prenea. Exparce puñados de luz y no montones de triangular de víbora y pretendiendo herir en el corazón que, próspera y feJiz la tierra transfigurada por Hugo y
santificada por Carnot, marche á. llenar la misión quetinieblas. Del [dato brutal de la historia sopla nn gran á las modernas sociedades.
Fruto de esas maquinacionea que se fraguan en las tiene encomendada en el concierto de los pueblos moaliento de moralidad.~No importa á la moral social eaber
que se cometen cien crtmeñes, pero sí importa saber que sombra@. en los antros pavorosos del crimen donde toda dernos.
X.X.X.
17 de Junio de 1897.
pasión bastarda tiene eu asiento, todo sentimiento de
hay cien crillána.le.s que serán castigados. .
"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.

Motas tbitorhllrs.

{n moralillnll prriobístirn.

•••

ola nrgra.

•••

:li)olítica &lt;Thrneral.

20

DE JUNIO DE 18g_7

EL MUNDO

lo engendra er;, mí un sentimiento angustioso de inquie• do y el libro de misa ideal y los gemelos de teatro hechos
tud1 de horror, ante una fuerza que crece y lo llena todo para las manos de las hijas de los Vanderbildt y los
y cuyo neutralizador ni conozco ni adivino. Se me figura Gould, hasta las joya~ m!is ó menos ard~ticas y ricas q 11e
NOTAS A TODO VAPOR
abren sus ojos de diamantes, eutreabriendl su d'lbl~
que un mundo va á ser esclavo de otro, en el Siglo futuro, y aquí veo al amo en paflales de papel. Se me figura valva de seda y peluche acariciadora. A1ui n::, es ;á el
POR ABAJO
que hacer de la precocidad, de la curiosidad, del furor arte; ea decir, eE un art.e delicioso aunque ap.1.cotillaio,
¿Cóm..&gt; ae traduce en castellano el verbo francés ftáner'f de sensaciones, del dilettantiamo infinito, las supremas vnlgarizado, el único que está al alcance de un p'l~fra,
Lo ignoro, palabra de académico; pero \raduciendo tse necesidades de la vida, que reemplazar el alimento con pero en el que no puede parar mientes un Califa de B \~verbo en la mínima doeia de act.ividad corporal que me ti excit.ante perpetuo, que reducir todo vicio, toda vir· dad. Aqu( en esta otra sala, hay objetos de arte verda.,
permiten mis copiosos kilógramos de peso, fné como pa- tud, toda ciencia, toda creencia, todo ideal, todo arte en dero: vagillas viejas di plata, eatatuillaa de -JrO, adml• ·
sé algunse horas deliciosas en N neva York, d~espe1 ando anuncios, es un mal de muerte, y loa millares de millo- rablementA forjadas. reliquias ricas de grandes hombrPa,
nes de caracteres impresos en eete papel ein fin, me pa· de .Torge ,vashing&amp;on, sobre todo¡ están los espléndido,
á mi c,.-ieerone que ee levantaba á. las doce en ponto y que
recían microbios, loa baccilos y lbs esporas de la civili- vasos de porcelana y cristal que valieron á. esta caa-1 hu
pretendía atrapar las cuatro horas perdidas de la matla.·
primeras medallas de la úlr.ima exposición de P.uí,,
na en el tiempo que empltaba un sibarítico puro veracru- zación.
enormes flores caprichosas en que parece circular noa
En la azotea del H erald hay, aobt"f&gt; la puerta principal,
zano en conv"rtuee en espirales de humo ........ .
densa savia de vida y de color.-Un espectáculo aug~sVaguear caprichosamente con la seguridad de no ser un par de héroulP,a, el Tiempo y el Trabajo quizás, figucazaao por el peneamiento interior, como uoa mosca E,Or rones soberbios de bronce negro que aplastan al edificio tivo; en grandes tazas de cristal montones de dia•
volviéndolo pedestal, y en las almenas sendas lechuzas, mantea, de rubíee, de eEmtraldas, de zafiros, que se yo,
una araila; vaguear con la certeza. de la perpetua dia¡ra.:·
cuyos ojos se iluminan con luz eléc rica de noche. ¡Muy de esos fragmentos de materias transparentes que caen
ción para loa ojos, con la certeza de objet.1var siempre,
como lluvias de estrellas filan.tes en loa ensuefioa de las
de no caer en poder de lo subjet.ivo, el insaciable verdu• ingenioso, muy interesante, muy feo!
mujeres y q11e Eva vió lucir por vez primera en loa ojo:!
La lluvia que empapa las baldosas de la acera impide
go del placer y la eeperanza; vagutiar basculado por la
de la serpiente del Para(so. E:1 una voluptuosidad m11y
gente, afüt.nzá.ndoae á. los cris~alea de los e'icaparatea ( un andat, por wiedo de loa resbalones, á todo aquel que no
esté provisto de un sobrecalzado de cautchuc. En busca distinguida esta de cojer un puñado de diamantes rojo3
yueateco, eegúnm~.iicea, ea capaz de afianzaraede uncria
tal y por eso no borr0 el diepatat.e) mirando al interior de este artículo indispensable entramos en un almacen de que repreaentl una fortuna, y dejarloJ caer por eotre los
calzado, porque no me atrevo á llamn zapatería á esta aedos en gotas de luz de aurora y apagarse en un p1&gt;11uede las casas, husmeando los almacenes, anclando en las
tiendas, embobándose delante de loa edificios seguidos espt&gt;cie de baailica c1..n sus naves, sus departamentos de i10 lago hirviente con relampagneos dti sangre y refi~j'l!
con los ojos de piso en piso, con peligro de una entors's hombree y de mujeres, sus oficiantes ó dependientes en de sonrioa de mujer joven. ¡ Y como quisiera uao llevárselo todo, nada se lleva!
del cuello, hasta las b.daust.radas ó las buhardillas que perpetua genuflexión ante loa marchantes que, repantiTome usted esta jaula de oro y aeda;deacúbraPe uatea,
los remMan, y recortan encima de cada calle ó avenida, gados en muelles banquJtae, les entregan sus articuladas
una cinta est.recha de cielo entintado de gris húmedo por bases (anchas, enormes las de ellos, como de elefantes una guapa aeíiora envuelta en pieles nos acompaña.. y viadolescentes, y largas y romboidales las de ellas) para site usted los diversos piaos; el de las estátuaa y figuriel otoño. ¡Qué olimpico placul ¿Quién ba dicho que el
tiempo es oro! Todo el pueblo yaokP.8, me replica m1 com- que las hagan caber en uno de loa centeaarea de pares nas de todos los m írmoles, de tofos los metales, dd t.o•
paflero; este apotegma timtB money, corre las callee de de zapatos de todas las formas, dimensiones, pieles y das las pastas¡ el de loa vMos, de loa relojes, de las vaji•
Nueva York, de Chicago, de Fil.. .... -Pues es una men- barnices, que pronto quedan amontonados en pirámide Has. ¿Qué se !·o? ¡Cuá.nt.a biJJut,erW, ideal¡ cómo rebJaabau
tira del tamailo de e~a masa colosal que tenemos enfren- gigantesca al lado del cliente. Dos cosas, vayan tres, me los escaparates y las cred.enciaa de artefactos bonitos, v
llamaron la atención: la cantidad de zapatos de piel ama- alguna vez bellos y siempre interesantes! Todo es una
te, donde tres ó seis pisos ornamentados al estilo del Rerílla que aquí se consume; todo el mundo loe usa duran- tentación, una provocación, un inapagable fuego) arti 6Dacimiento, se encaraman sobre cuatro ó cinco románicos que aplast.an á. una planta baja con hondísimaepuer· te el día y sólo loa reemplaza con el zapato de charol para cial del induat.rialiamo artístico. una/eeria, como habría
la comida, el teatro ó la tertulia; costumbre excelente dicho el pobre Pancho Schiaffino, un vaporizador de
tas, chatas y obscuras, vagamente bizantinas: de este
tamaflo, sí; en primer lugar no ea oro el tiempo, ¡ojalá! que irá. acabando con el odioso reinado del betún: la diamantee en la, nubes. Todos los talleres de Europa
todos seríamos ricos, lo que equivale á. decir que todoi cantidad de zapa.toe viejos que en estos emporios del cal• bao mandado aquí sus más ricas mueat.ras ...... y las má.a
za.do ee renueva; por una canal vertical veíamos subirá. caras. En los anaqueles de una monumental vitrina acerseríamos pobres, y en quinto lugar, todo tiempo que uo
se emplea en proporcionarse un gran placer para el e~p[· )os pisos altos un verdadero río (¿suben loa ríos?) de té á. descubrir un vaso cúbico de Gallé, el gran poeta del
ritu, á través de los sentidos ó no, es cobre; todo,mont,ón ejemplares, llenos de deformidades teratológica.e, de criAtal. ¡Qué precio! El Califato de B.1gd11d, aun cuandfl
hubiera sido administrado por el taumaturgo Limantour,
arrugas épica.a, de leproaidades inverosímiles, de denunde oro que no se gae~ en eso, es cobre, se cambia por
habría quebrado comprando unos cuantos cacharros de
cios de fatigas crueles, de carreras incesantes, de inmercent.avos ........ .
U na llovizna fría nos hacia marchar, en una perenne siones odiosas, de frotamientos con todas las piedr'Sla, con éstos, que parecen florea de un país de brujas, vitrifica•
ráfaga de agua pulverizada por el Norte¡ &amp;BÍ pasamos por todos los clavos, con todas las miserias, y esta. repugnan• das en una noche de aquelarre. Pero qué forma, qué
el parque Bryanli, ¡Ahl cómo me acuerdo de eat.e patriar- cia. era vencida por nuestra curiosidad; creíam'lS ver en matices, y qué armonía entre matices y forma! Dichosos
aquellos zapatos la huella, el molde, el hieroglifo, el sím- quienes puedan llenar sus vasares y aue retretes con
ca de la poesía anglo-americana, tan popular aquf, en
cristales y maderas esculpidas de Gallé~ de ellos ea en
otro tiempo, como el divino.Longfellow, cuya Evangelina bolo de la actividad df'I este pueblo que todo lo deforma,
'
lo gasta, lo contrae ...... y lo renueva, agregaba yo para la Tíe1 ra, el reino de los cieloa.
ha traducido J oaqufn Casi1aúa con admiraole iniuición
Hablando en serio y dejando á un lado los califatos de
poética á Vdcee. ¡Bryan\! Muy presente lo tengo, con su mis adentros, viendo otro río de zapatos compueetos,
brillantes, nuevos, que bajaban en sendas cajas de papel «las mil y una noches)) no me perdonarfael no habertxpretez de mujer de veinte an.oa á los setenta, su gran nariz
bondadoea, 811 barba inmensa que parecía hecba con he• satinado, distribuidas en el acto á. cien repartidores. Con sado mi adm~ración por el gust.o y explendor de e1,toe
bras de luna, sus oj1lloa dt, llama azulosa, dulcemente razón el americano en cuanto puede apoya la caber:s. en salones de la casa Tiffany y por sus admirables talleres
irónicos. .... .... Recuerdo su lento y accidentado caatella • cualquier respaldo y lana:a á la mayor altura posible (ge- de cristalería y esmalte. Para visitarlos baat.a, en primer
no eu cariño por Wdo lo nue3tro y su adoración, ea la neralmente á la cabeza del veciJJ.o) sus dos pies gigan- lugar, saber admirar como yo 1 que todo lo admiro ha~ta
tescos; son su emblema, loa enarbola como un estandar- la bisutería, hasta las chácharas de oro falso y los' &amp;ibelopaÍabra, por Guillermo Prieto, este homérida, casi des•
conocido por la generación dt, hoy, y destinado á una re• te, los muestra como un escudo, son su orgullo y su fun. tts de exportación, con tal que juegue en ellos un reflejo
surrección eepléndida .. ... .... ¡B,yantl Y recordaba algu• damento; como los pies son tan sólidos, el movimiento aunque lejano, del sol del arte¡ y, en eegundv lugar (y
ha sido tan continuado; esos pies fuertes quieren decir éaio no gut=tarta á loa amables jefes de la casa) no ll~var
nos versos suyos, eleganr.emente vestidos pJr el seíior
progreso, dicen go a head.-La tercera cosa que llamó dinero, \8.mbiéo como yo, por varias ra7,0nes. Con no
Maril!cal: 1.hanatopsis, el Ave acuatü.
nuestra atención es el ejército de muchachas que hay en llevar dinero lo ve uno todo y lo saborea todo sin la an•
De el Ave acuatil sou estas estrofas aladas ........ .
cada uno de estos almacenes. Al margen del tmbaio que guatia y el tormento de tener que elejir por valor de mil
¿A dónde, entre esos hómedos celajes,
requiere fuerza mwculat y esfuerzo prolongado, el ame- ~sos c~ando comodamente puede escoger.ae por valor de
perdJda vas en el confin del cielo?
¿A. d6 se tiende, al espirar el dia,
cien mil. De loa productos de la casa, de lo no impo1taricano ha dejado á la americana (irlandesa, alemana,
tu solitario vuelo?
canadense etc.) un espacio en que va creciendo todos loa do, lo que más me gust.ó fué, la colección de :floreros formados cada uno de ou cáliz inmenso de cristal de coloree
días; el margen devora ya la página.
indefinibles de mágicos viaoe y que en las salas americaLa mano amJga qne de zona en zona
por el desierto azul tus alas gula,
nas se ponen sobre el piso y te coronan de crieantemas
gulan\ mi paso en el revuelto mundo
y de peoofae-, y los vasos de formas extrafiaa como las de
hasta. la tumba fria!
Si yo fuera el Califa de Bagdad, tendría en medio de las flores asiáticas y de reflejos metálicos. El cris~l es
un zafiro liquido, sobre una roca del color de rosa de las tan puro que, llenos de agua limpia, parecen vacíos la
perlas color de rosa, una cabaña con su sombrero de pa- luz arranca de sus vientres redondos, de sus cuellos cí~•
Es una scrpresa en medio de estas ciclópicas arquitec·
ja dorada, al lado de la cual descollase esbelta y sonora,
turas, en que las proporciones se ahogan en las dimen• una ~ola pa!ma, cuya ,;ompafiera de amor se irguieee en nicos, de sus a.zas elegantes y puras, no se qué llamara•
siones, la casa del Herald. Empieza, namralmente, deba• la leJana orilla del estanque; me gustaría ver: el reflejo das de oro, no sequé cambiantes y tornasoles suavísimos
y exq.uisitoa; aquello es el triunfo del matiz, ee la poesía
jo de la calle, pero mny abajo, y surgeá la luz, pasa sobre de mi palma en la diafanidad del abismo azul del agua
cnatal de los decadentes, cuando son poetas; aquello
los inmensos cristales que almacenan en sus ea.trafias un de improviso plegada como un velo de seda por las pro~ en
poco de la claridad de la calle, y se eleva, apena.e, á. la cesiones rítmicas de loa cisnes eucarísticos de Rubén Da- no es el color, es
altura de los p1imeroa pisos de loa edificios circunstanrlo, el poeta que h~ 1::ncontrado en el fondo de la gruta
la. nuance!
la nuance scule fia.ace
tee, con un aire elegante y artietico de palacio italiano, de fierro y oro del 1d1oma eapafiol, no se qué música abs¡·Uh!
e reve au r~ve et la flO.te au cor,
de columnas esbeltas y arcos de fáciles curvas, tales co• oondita é inefable, como el goteo de cristal de una fuenmo los erigían en Tuacaaa ó LombarJ.ia los incompara • te mie~erioea. H~bría un eo1 en mi ciel_o, eso sí; pero le
bles maestros del cuatroce,,to. En la amplia acera, recar• ponjr1a un abat-;our del color verde-mlo de la sonrisa
En una tarde como ésta en que la lluvia ha lavado el
gado en un apoyo meulico, puede ver el traneeunte el de la momia que fué la novia de Tó&amp;filo; habría nubes en humo de la atmósfera y el claro azul polar del cielo des•
1íiro del gigantesco diario y desarrollarse en torno de los
mi cielo, un cielo sin nubes es un dormir sin suefl.os y pués de la fuga de las nube'!, impregnlldo del oro m'uerto
formidables tambores de acero la tira kilométrica, que en esas nubes reeleria yo, reducidos á. realidades eap~de un ocaso de otoño, parece un domo de cristal metálicortada en fragmentos infinitos pone en comunión, al tralea, todos los versos de todos loe poeta~, todas las vi- co, como l~a de T1ffany, es un punto de vista incomparatravés del espfrirn embebido en tinta de un grupo de pe- siones de todos los inspirados y el aire filtraría en mi al- ble la estación del Ekvado, cercana á Unión Square en
Yiodiataa, anóniwo y casi irreaponeable, el alma de una ma al través de mis tímpanos todas las notas sonoras de el punto en que el ferrocarril aereo corta la Calle C¡torciudad y el alma de un .mua.do. Solo el poder de la Iglelas liras, los ritmos de todas las arpM, los plaflidoa ce. En tod111a extensión de la calle, hasta donde la visaia en la Edad Media ó el del Consejo del Príncipe en el de todas las flautas, desde la de Pan hasta la de Verlai• ta alean.za, corre ondeante y rumoroso un doble río de
Alto Imperio, puede dar una idea de este poder quetodQ
ne. -Habría una luna en mi cielo, la dejaría yo con plnmaE", de sedas, de armiíloa, de todos los azulea de tolo comprime y todo lo difunde, confuso, difuso é ili· au color de oro nocturno, afeminado y azul la dejaría dos los g1iees, de todos los blancos, de todos los Púpuras
mita.do por ende, de que es un órgano magnifico esoo nadar en el estanque etereo, siguiendo la pu~ta de la va- d~ todos los negros; aquella P&lt;?li.cromfa que hace en 1~
Ne:w-York Herald. El peri6dico, matador del libro ( el ma- rilla de marfil de mis ensuelloa ...... ¿Y la lá.mpara del vista el efecto de una larga cancrn de terciopelo y besa
tador ..le .Notre Dame) que va haciendo de la literatu· hogar? .Esa, con e~ CC?rona de cabezas rubias, quedaría loa oidos con el interminable frufrú de las sedas que se
ra un reportazgo, que convierte á la poeafa en el análi- encendida, con mi vida por aceite, en el fondo de mi co- tocan y de las risa e que se encienden en la.e bocas en flor
ais químico de la orina de un poeta, que reemplaza la.s razón.
de láa razaasanguine1t.a, da un atractivo paralizador al
noches d~ Muaset con un detalle secreto de la alcoba
Todas las maflanas bajaría yo mi eecalera de marmol espectáculo; no quisiera uno dejar de ver.
de JorgeSand, que ha hecho de la elocuencia un telegra• blan_co, t.alla~a en las estrofas de Leconte de ,Lisie; paFuimos á ver más de cerca y nos mezclamos á aquellas
ma, que disuelve y homeopatiza todo sentimiento, toda sea.ria m~a miradas de ~amalte con ia hierática majestad dos ó tres mil mujeres, casi todas elegantes que tendéan
pasión, todo arranque, trasmutándolos en glóbulos de sen• de un J?)lto,. por el horizonte, de día entenebrecido y de como aquí dicen, en los lujosos almacenes' de la Calle
saciones; que ha dado al valor el aspecto de una empresa noChf:: llumrnado por la foi:midable montaña Hago, en Catorce. Se _cuenta en N. York que un abogado me.xica•
teMral y á la guerra el de una corrida de toros; que ha erupción perenne¡ en segmda me embarcaría en la tri- no, muy seno y muy devoto, decía á. un compatriota que
sentado á. la humanidad entera en un circo romano des- rreme de ebano, inarustada de plata de la rnina Cleopa- lo veía vaga~ frente á los ~emplos protestantes ó catoli•
medido, .de1de clonde se ven pelear y morir, al reñidor tra y en la orilla opuesta amarraría la galera é un muelle
cos, un ~omrngo en la Qomta A venida: estoy buscando
en la pue1ta de la taberna, al duelista junto á. la tapia y saltaría en tierra y e_ntraría en una casa de aapeJto u~ una mu]er fea.-Probabtemente no todas estas mujeres
del cementerio, á la horda africana que busca con el ho. poco sombrío y ferrugmoao y esta casa, resulta.ria un pa- que _recorren la C.1lle Catorce t,a n ligeras, tan rieuefiae,
oico morrudo la yugular tronchada dd enemig,&gt; para be· lacio de cristales, mármoles, broncea y padrería sobre tan Jovenes1 tan elegantes, tan fuera de la idea que nosoher su sangre á grandes tragos voluptuosos, al espafiol
cuyaa_veatanas y vitrinas se leería este letrero uTijfany .11 tros nos formamos de la yrmkee, por loa ejempleres enóramari.llo de fiebre, que espía en la manigua el reflejo dei
Invito á ustedes á pasar por entre estos interminables mea,deaváídos, anémicos y deespejuelosquesuelen llegar•
machete y mata y mata, para salir del infierno cubano mutstrarUJs horizontale9, debajo de cuyos combos crista•
n?a del 9~ete, probablemente, decimos, .ao todas eon bo•
por la escala de la muerte; al italiano ......... ¿Pdro ádón- les se aglomeran en confuiiÓn artística todas la3 baratimtas, 01 tienen todas el porte pariaieaee, ni. ..... Pero lo
de voy á parar con este arranque de peaimi.:Jmo? No sé; jar posibles, de3de la sombrilla d::, p:1ño de oro e:1m.1.lt:a.- puecen. Es una multitud cosmopolita en que ca:n._;&gt;ean
:E;N TIF:RRA. Y A.1'1K:E;:E;

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EL MUNDO

30

DE JUNIO DE

1&amp;fn

DOMINGO •o DE JUNIO DE 1897

los productos de todas las lalitudes y dj todos loa cruzamientos rebosando fuerza y savia, saturada de caldo rojo de ro~sbeef, y de jugo dorado de uva y de calor psíquico de te que la excita y Ja lanza al través de este aire frío
que busca la tez para morderla tras el velo de punto,
es una multitud semi-enloquecida por el aspecto de los
artículos de lujo, que tiene una :fisonomía colectiva,
hermosa, gallarda y brava..
_
.
Pararse, cosa muy mexicana; aqu1 nadie ee para,
yo no conozco paradoe en las calles de N. York ma!'I que
á Washington en las gradas de.la Sub-Tesorería en "\ValSt., al general Lafayette por aquí cerca y al gran pario·
díata Horace Greelcy en una de estas esquinas agudas q11e
forman Broadway y 1~ Avenidas; dicen que 1f.ranklin,
un admirable y fastidioso grande hombre, Lincoln, l- 1
supremo leiia1or que hizo l~ñ.a de la esclavitud, y el her61co condotiero G,nibaldi, están parados, por ahí también· pero para lograrlo han necesitado ser de brt,nce,
sin~ los habrían obligado á andar ó a meterse en un jardín c'ualquiera. Paur1::e, decía yo, junto á la inmensa vidriera de un aparador de éstos, tras de la cual se amontonan y desmm·onan las p_irámides de pieles. ricas, d_e
sedas de peluches, de éncaJeS, eo una decoración mult1plicacÍora de espejos de inver.&gt;símil tamafio, y ver pasar
aquella intermioable teoría, de mujeres crujientee y
perfumadas bajo sus plumones de avestruz ó de feider,
de ojos encendidos como .gemas vivae, de bocas entre·
abiertas, y todas ellas entre un relampagueo de raso y
terciopelo reflejado, como un vuelo. de pájaros ~n el agna,
por el cristal del escaparate próximo, ea un 1mpagabld
espectáculo, es un codeo voluptuoso con la civilización
vestida coa el arlequinesco traje de la moda y sacudién•
do los cascabeles de oro, ebria de lujo y de placer.

EL MUNDO

HACIA EL POLO
P~R

FRIDTJOF NANSENTraducción para "EL MUNDO."--Ilustraciones tomadas de las fotografias hechas en el curso de la expedición.

*
**

Estos yankees se p1gan unos gustos capace~ de hacer
estremecer de envidia en sus tumbas académicas á todos
los puercos de la piara de Epicuro d~ Grecia y R.oma,
entre quienes descollaba el poeta fa vor1to de loa antiguos
magistrados, de las antiguas su~remas cortes de)us~1&lt;:ia,
el Venusino como se le llamaba siempre al gotoso.Y d1vmu
Horacio. Sr les da.ria envidia esto de ingurgitar, como
lo haciamo~ mf compallero y yo una caotidad respetable
de ostras de N. York ( bluepoints) regadas por uo auten·
tico y caro y deleitosamente acidulado vino del Rhin, en
Ho_tfman-house, una regia taberna en esta. ciuiad en que
las tabernas son tan lujosas como los gabmetes dentales.
Figúrenee nue2tros lectores que cuando nos repantiga mo3 frente á las ostras consabidas, habíamos admirado,
colgados en los muros de este emporio de la cerveza y de
el manhattan-coklail, algunos cuadros bellísimos de la
antigua escuela italiana y que, delante de nosotros, en
un altar de plantas exóticas1 rodeado de guirnaldas de
las flóres eléctricas de Edison 1 brillaba un gran cuadro
de Bouguereau1 primoroso, indefecto, un pJ~o sordo y '
marfilino de colorido, las ninfa,~y el sátiro, y entre una y
otra docena de estos delioados moluscos, que aquí echan
á perder con una EalEa blanca que eabe á yodo1 ob1:erva•
bamos cuán agradable y hermoso es todo en el famoso
maestro francés: plantas, mujeres desnudas, lontananzas
húmidas y sombrosaE, agua transparente, movimiento
admirable del grao. orangután cornudo, con patas de
chivo y rostro de viejo lúbrico que se deja arrastrar al
estanque por las ninfas traviesas y reidoras¡ todo es en·
caatactor 1 todo bonito y poco· después empalagoso .. ...... .
¿Por qué es empalagoso? No lo quiero decir y eso que soy
terriblemente dulcero; ésto me empalaga. ¿La razón? No
me lo pregunteis, os digo, por que lo ignoro.
Cuando regresamos á nuestro hotel encontré algunas
amables invitaciones, una entre ellas, del señor general
Fr., tan conocido en la sociedad elegaote de México; pero ¡ay! tenia tanto cansancio en los piee\ t-anto grillo en
la cabeza y tan poco)nglés e!l la punta de la lengua
que ...... aprovecho esta oportumdad para darles las más
repetidas-gracias.

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MONUMENTO A LOS HEROlS SIN NOMBRE

La idea es bella, es justa1 y hace recordar la estrofa del
poeta: dirigida á esos héroes sin nombre.
La ingratitud ·de vuestro sino aterra
la musa de los himnos elegiacos;
en las cruentas labores de la guerra
sembradora de lauros, fuísteis sacos
de estiércol, ¡ay! para abonar la tierra.
Para los héroes sin nombre de México, florece, empero,
la gratitud. ·
A iniciativa del sefl.or General don Francisco O. Arce,
se levantará en su honor un monumento, c11ya ilustra•
ción damos¡ su parte artística está á cargo del escultor
Enrique Alciati, y su costo sera de $551 000. Esta cantidad está reunida y para la erección se aprovechará la
base del monumento que con distinto objeto iba á levan•
tarse E'n Bucareli.
El sefior General Arce cuenta con el apoyo del aeflor
Presidente y de otros distinguidos personajes.

Monumento á los héroes sin nombre •

Para mí la naturaleza es enemi_ga, el campo me parece
mortuorio. Eea tierra verde me parece un grande cementerio que e~pera. Esa hierba pace al hombre. Esos árboles crecAn y verdeguean de lo que muere. Eee sol que
11.1ce tau claro. impaeible y pacífico, es el grao putrefactor. Arboles, agua, cielo, todo eso me hace el eft::cto de
una concesión á perpetuidad en que el jardinero renova~
rá un poco las flores en Primavera.
Italia tiene la melancolia de una ciudad del pasado.
Sus hombree-, sus mojeras, eus moounientos, tienen lineas
de historia antigua. Las casas os miran como de las lejanías de un recuerdo. Todo lo viviente que se ve, tiene el
aspecto de haber vivido ya Y aq_uf y acullá hermosos y
grandes ojos alumbra1los por la nuúari" y semejantes á
esos lagos donde confusamente, en el fondo, se divisan
sombras de ciudades muertas.

E.

Y

J.

DE

GoNCOURT.

NUESTRO FOLLETIN

Con este número acompañamos la. primeraparte de

"EL DINERO DE LOS OTROS"
novela cuya segúnda parte repartiremos con
el próximo número, formando el todo la prima correspondiente á Junio.

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~-~~,.acc-

Justo Sierra .

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OTRO PAGO DE is,6Ig OE "LA MUTUA"

E:N TAMPICO

Recibí de «Tbe Mutual Life las. Co of New-York 1 ¡• la
cantidad de $5,6.1.9.';.5, cinco mil seiscientos d.lez y 11ueve
pesos, eetenta y cinco centavos.
$5,000.00 suma asegurada }
619. 75 premios devueltos en pago total de cuantos de•
rechoe se derivan de la Póliza número 597,361 bajo la
cual estuvo asegurado el finado SE~OR DANIEL DE LEON.
Y para la debida constancia, en mi caracter de tu,or

de los mP.nores, hijos del finado, qne son: D.iniel, FranC'ieca., Albe1to. Carolina, Jost'fa, ~hrnuPI, Virginia1 Ma,
ria, Soledad, José Pdtricio y Leóo de Jesfü dtt Leoo, corno beneficiarios nombrad0s en la póliza, extiendo el
p,esente recibo en esta misma póliza, la cual se detuelve H la compiflia para su cancelación, en taropico 1 á. 10
de Junio de 1897.
Firmado,

LAURKANO DE LA So-rA.

El Licenciado Ricardo López y Pdrra, Escribano Pá.•
blico, PD ejercicio, en este Puerto,
Certifico: Que en mi preeeucia, entre,gó hoy el sefior
Federico M. Ouhutz, B11inq11ero de «Tbe Mutual Life Insurance Company of New-York,u al señor Laureano de
la ~ota, Tutor de los mAnores hijos del finado eeñor Daniel de León, que son: D miel, Francisca, Alberto, Caroliua, Josefa, ManuPI y Virginia, María Soledad, José Pa
tricio y León de J¡-,sús de León, beneficiarios de esta
póliza número 597,361, la EUtna di;, cinco mil seiecíento9
diez y nueve pesos, seoont,a y cinco centavos, que ex pre•
ea el recibo q11e precede, firmado ante mí por el citado
sei'lor de la oota.
Para eons~ncía sello, shmo y firmo la presente, en
Tampico de Tamaulipas, á ka diez d1as del mes de Junio de mil ochocientos noventa y siete.
4

Firmaio, R1rA..ano LórEZ y PARRA.

E. P,.

~riafjof Nansen \' su esposa $t?a .
•

L

�DOMINGO

EL MUNDO

20

DE JUNIO DE 1897

-

DOMINGO

~

20

do JUNIO do 1897

Si los bancos alcanzan, sin embargo, un espesor frecuentemente mucho más considerable, hay que atribuirlo á los efectos de las presiones que detienen los hielos.
Cuando se superponen muchas capas, viene la helada
que forma del todo una masa compacta, en la cual ea imposible encontrar la huella de formaciones diferentes;
eso era lo que ee había producido en el Fram.
...... Pero lo que apasionaba á Naneen más que todas
las otras invest.igacionea, era el estudio microscópico de
un mundo nuevo, el de las plantas y de los animálculos
que descubría en todos los depósitos de agua dulce, formados sobre los bancos por la fusión de las nieves.
«Desde la maflana basta la noche y de la noche á. la
mañana, me absorbo en mis contemplaciones microscópicas y no veo á nadie alrededor de mí. Vivo con esos
seres minúeculos en su universo aparte, donde nacen y
mueren, generación tras generación, donde se persiguen
sin descanso en su lucha por la vida y donde sua amores
están hechos de las mismas sensaciones, de loe mismos
sufrimientos y de las miemas alegrías que los amores de
todos los seres vivientes, desde ellos, loe infiuitamente
rudimen·arioa, basta el hombre. Preservarse, propagar,
se, esta es la hietoria universal.. .... Sos luchas no son
menores que las nuestras, y, en cuanto al amur, veo con
qué pasión se buscan! Con todas lae célu!as de nuestros
cerebros, nosotros no lo sentimos más fuertemente que
ellos ......... )&gt;
LOS BANCOS DURANTE EL ESTÍO.

El

LA PRIMAVERA. Y EL ESTÍO DE

1894.'

A juzgar por los primeros mlfflea de la derivación, la permanencia del Fram entre los hielos polares, prometía es•
tar casi completamente exenta de aventuras sensacionales
ydeepisodiosdramáticos. Lo más fre4,.ientemeate, Naneen
se felicitaba; pero algunas veces lo d9p1oraba. 1iTengo ca•
si verguenza, escribía el 28 de Diciémbre de 1893, de la
vida que llevamos, al abrigo de los sufrimientos de la larga noche invernal que se pinta con los mis sombrioa co•
lores, y sin loa cuales una expedición ártica, carece por
completo de refinamiento; ti nuestra vuelta, nada tendremos que contar.... .. )) Más esta queja era injusta: Naneen no podía desconócer que al contrario, sería su gloria
llevar á. buen fin su expedición por la sola infalibilidarl de
sus previsionee-einó de sus cálculos- y no en triunfo,
día por día, de dificultades imprevist.ae.
Había tenido, al confiarse voJuntariamente á los bancos, terror de lc,e marinos, cementerio de tantos buques,
tanto heroísmo cJmo los predecesores de Fridtjof Nansen no habían desplegado jamás, para huir ante ellos,
luchando al mismo tiempo, brazo á brazo contra los peligroe indomables que temerariameute habían abordado.
Aun los héroes imaginarios de Julio Verne, cuando se
encerraban en una bala enorme.que un formidable cañonazo debía, á través del espacio, enviar matemáticamente á la luna, apenas si emprendían un viaje más extrafl.o
que la tripulación del Pram cuando éete, por Sil plena
voluntad había penetrado entre las mandíbulas del hielo siempre listae á. devorar y á cerrarse de nuevo, á fin
de aer llevado por ellas hasta el polo Norte.
Tanto como el éxito final, la seguridad durante toda la
derivación, debía pues ser la jusüficación de la audacia
razonada de Naneen. Pero él no hubiera sido hombre de
acción si no se hubiera quejado alguna vez de que ......
la desposada fuese demasiado bdlla,--el Pram sobrado
confortable, la alimentación, sobrado suculenta, los osos
blancos demasiado útilee-y no lo atormentase la impaciencia de ir muy presto hacia adelante. Algunos diaa
después de haber escrito en su diario esta frase un
poco splinítica. 11 ••••••••• A nuestra vueita nada tendremos que contar .. .» se formulaba á. si mismo por primera
Tez el graü proyecto qoe comenzaba á. acosarlo. ,,Peter
Henriksen y yo hemos dado un largo paseo en la dirección del N. N. E. El hielo estaba liso y plano, perfecto
para el trineo; cuant() más avanzábamos hacia el Norte,
mejor estaba ...... &amp;rm posible con p,rros y trineos ir sobre
eiU hielo ha8ta el polo, á. condición de abandonar el buque
ein esperanza de vo~ver á encontrarlo, y de batirse en
retirada cuando llegase el momento del retorno, en la
dirección de Ja tierra de Francisco-José, del Spitsberg
ó de Groenlandia. Podría casi dPcirse que para doe hombres la expedición serí~ fácil. P~ro babia que precipitarse mucho para emprenderla en la primavera próxima,
.antes de saber qué suerte de derivación nos reserva el

11

L3rgas y frecuentes excursiones eran emprendidas por
el doctor B!t::ssing, en busca de algas; y por el doctor Naneen que, por ocupado que estuviese con sus trabaj()fj científicos del momento, pensaba sin cesar en el porvenir.
El porvenir ua el viaje en trineo que proyectaba para
el afio siguiente. Seguir lae transformaciones de la superficie del hielo, en el curso de la primavera y del estío,
era pues del más alto interés, para él que, en la próxima primavera, contaba con lanzarse sobre aquel hielo á.
la conquista del Polo.
Durante el mes de Abril, loa bancos fueron excepcionalmente practicables para los trineos y para los hombres
provistos de raquetas. En Mayo se produjeron numeroE=as rupturas por el viento, y dieron nacimiento á. otros
tantos canales 6 grietas en la superficie de los cuales, elevándose progresivamente la temperatura, el hielo no se
reformaba sino más y más lentamente y cada vez menos
completamente. En Junio la superficie púsose muy ma·
la. Por donde quiera había agua, sobre todo al Sur y al
Oeste. Si un accidente sobrevenía por def:lgracia al buque
en ese morneuto, la retirada hubiera aidu casi imposible.
Pero quién peneaba en la eventuali :lad de una retirada? ..... . uNinguno de nuestros hombres, dice Naneen con
admiración, se alarma de sumergirse siempre más -en el
Norte y en lo desconocido. Cuando &amp;omoa arrojados al
Sur ó demafliado al Oest.e, ea cuando se ponen tristes;
pero si marchamos rectos hacia el Norte, radian de placer: cuanto má.s lejos, m,jor. Sin embargo, nitguno de
ellos ignora que esta es una cuestión de vida ó muerte,
si como casi todo el mundo lo ha predicho, el F'ram se
rompe ó se desliza~omo le paeó á la Jeannett,,-sin que
nos sea posible salvar las provisiones suficientes para
continuar la derivación sobre los bancos. Tendríamos
entonces que dirijirnos hacia el Sur, y poca duda cabría
sobre nuestra suerte. La Jeannette se perdió á loa 77º Nor•
te, y se eabe ya lo que fué de la tripulación. En nuestro
caso, la tierra más proxima eet.á- á una dietancia incom ·
parablemf'nte más grande que el suyo. Estamos á más
de 70 millae del cabo Tcheliouskine por no decir nada
de nuestro alejamiento de toda la tierra habitada ........ .

Fram,'' después de laa presi o nes de hielo de Enero de 1895.

estío. Y además, reflexionando, mq pregunto si obraría
yo bien abandonando á los otros. Imaginese mi vuelta
sin ellos al país! Sin embargo, para explorar las regio·
nea desconocidas del polo, e~ para lo q lle yo he venido
aquí, para esta exploración es para lo que el pueblo noruego ha dado su dinero: es incontestable que mi pri·
mer deber es intentarlo todo para alcanzar elfe fin. Yo
debo conceder un crédito un poco más largo al uplan de
derivación¡i, pero si nos lleva en una falsa dirección, ya
no se podrá ensayar la otra, y llegue quien 1meda.11
Nueve años habían sido consagrados por Naneen ámadurar su plan de expedición polar, nacido de todas las
deducciones lógicas. Durante todo el afl.o de 1894, pesó
él el pro y el contra de este proyecto de marcha en trineo
hacia el polo, nacido de las circunstan&lt;Jias, y del cual,
la primavera de 1895 debía ver la ejecución.
«Abríl de 1894,. - ..• .•• He aquí que ha llegado la eetación
que en el pais llamamos la primavera, la estación de la
alegría, de la savia y de los brotes, -en que la naturaleza
se despierta después de su largo sueño invernal.. .... Las
puertas y las vt&gt;ntanas1 están allá., abiertas cuan grandes
son, al aire y al sol primaverales ......... Nadie puede ya
permanecer en reposo y quiera ó no quiera, cada uno se
siente impulsado hacia afuera para aspirar á. pulmón
pleno los efluvios de las selvas y de los campos¡ el buen
olor de la tierra fecunda frescamente removida, y para
ver elfiord, libre de hielos, relampaguear ante el so1.. ....
-Máe aquí los rayos del sol nocaea ni sobre bosques ni sobre montañas nieobre valles: noiluminanmásque la blancura deslumbradora de la niev~ recién caída. Apenas
invita ese astro á salir del rer.iro donde se pasa el invierno_. ........ Yoº? siento ninguna de las impaciencias de la
primavera y vivo confinado en la concha de caracol de
mis trabajos .... ,.»
Desde el principió de la -primavera, Naneen y euscompafieros tuvieron la satisfacción de comprobar que el
progreso de la derivación del Fram era un poco menos
len\.o que durante la invernada. Pero en suma, se trata•
ba siempre del mismo género de locomoción. El Fram
a_van~aba á la manera de un cangrejo. Cada vez que hábia
sido impulsado de lleno hacía el Norte, seguía una reculada. Era esta, si hemos de creer la ingeniosa explicación
del mecánico Amundsen, politico en sus horW! perdidas,
una lucha per(:!etua entre la Izquierda y la Derecha, entre los Progres1stae y los Reaccionarios. Cuando el vienio Progreeista, f::l viento de la extrema Izquierda, sopla•
ba, él F'ram derivaba soberbiamente en la dirección del
Norte¡ pero he aquí que la extrema Ddrecha tomaba la
barra, y el navío permanecía en su sitio, ámenos que no
retrocediese, con gran desesperación de Amundsen.
Detalle sobrado singular: durante toda la derivación,
la proa del Fram estuvo vuelta hacia el sur. «Iba á. recu•
lones1 dice Na.osen, hacia el Norte, donde estaba su fin,
con la nariz dirigida siempre hacia el sur, Parecía rehusarse á poner má.s distancia entre él y el mundo habita•
do; y se hubiese dicho que suspiraba por las playas me-

ridionalea, en tanto que nna potencia invisible lo arras
traba á lo desconocido ...... »
El i;&gt;rimero de Mayo, el Fram estaba á loa 80° 461 de.latitud norte. Al fin de Junio, había alcanzada el 81 ° 52'.
Pero entonces sopló un viento de reacci6n, según ia exore•
aión del político Amundsen, y, al fin del estío, el 5 deSeptiembre, el buque se volvió á encontrar á los 81 ° 14rdespués de haber recorrido desde el principio del mea de
Mayo, máe de seis grados de longitud del Este al Oeste.
Lo micimo qne en el invierno, el Fram y el hielo que-•
lo llevaba habian, durante este periodo, obedecido á. loa
vientos.
Descepcionado en sus esperanzas de derivación regular,.
Naneen había tratado largo tiempo de explicar la reeistencia que parecían experimentar loa bancos, y las reacciones y los impulsos que :-ecibían, por la existencia deuna tierra más septentrional que todas las halladas antes
de él en esos parajes.
Tras diversas investigaciones creyó reconocer1 por eig•
nos repetidos, que esta tierra estaba próxima¡ muchas veces el vigía señaló su apariencia; pero jamás ninguno
de loe indicios que J. bordo habían parecido grandes com-probantea, se verificó, y bien pronto se modificó la forma.
delas nubes que habían revestido un instante, en el horizonte, el aspecto de una ribera lejana.
Al contrario, un hecho positivo indicaba de la manera mt\s absoluta, que si había una tierra al norte, no podía estar prói¡:ima. Convencido antes de su partida de
que el mar polar era uniformemente poco profundo,.
Naneen, ya se sabe, no se había provisto de cuerdas de
sonda de una grao longitud. Ahora bien, desde la entrada del Fram en los bancos, no había podido, con los medios de que disponía, encontrar el foudo .. Se decidió.
pues, al fin del invierno, á sacrificar uno de los cables
de acero del navío para hacer una sonda de las dimensiones necesarias. No faltaba el espacio en el hielo para
establecer una cordelería. El cable fué desmadejadocon una temperatura de 30 á 40 grados de frío, la manipulación era de las menos agradables-y fué obtenida.
una cuerda flexible y delgada de 4 á 5,000 metros. Desde
entonces Naneen pudo hacer efectuar los aondeoe y no.
cesó de encontrar profundidades euperiores á 3,300 metros, llegando á veces hasta 3,900. Era dificil eeperar para lo de adelante encontrar una tierra.
.
Con facilidad se imaginará que el hielo polar es susceptible de aumentar indefinidamente de espesot por el
sólo efecto de la congelación sucesiva de las capas de
agua; ee extrafi.ará, pues, que el espesor extremo alcanzado por la sola congelación y medido por Naneen, fuéde 3 m. 17. Hecho más curioso aún es que tal máximuw.
fué nntado con fecha 10 de Agosto, en pleno estío: eu
efecto, en tanto que el viejo hielo se funde en la superficie, el agua dulce proveniente de las nieves correpor todas las hendiduras, se instala por efecto de su menor densidad, sobre el agua salada, se congela y forma.
bajo la antig11a una nueva capa de hielo.

EL

MUNDO

«Pero el Fram no eerá destroza.do y nadie cree aquí en
la posibilidad de un acontecimienr.o semejaute. .Esta·
mos como el remador en un kayak; él sabe bitm que un
falso golpe de canalete bastaría para hacerlo zozobrar, y
enviarlo á la eternidad: sin embargo, prosigue sereno su
camino, p&lt;•rque sabe que no dará ese falso golpe de ca·
nalete ...... 11
Al principio de Julio, una presión demasiado fuerte se
produjo cowo para recordará Naneen que fué en elcom•
zón del est10, en Junio, cuando se rowpió la Jpunnette.
A.l mismo tiewpo, la superficie del hielo empeoró
aún: se hundían hasta medio cuerpo en la nieve, fundida á medias, el mismo sh y las raquetas no bastaban á
sostener á aquellos que se aventuraban. Solo con la fusión completa de la nieve, sobrPvenida á fines del mes,
los bancos, dest:mbarazadoa, quedaron propios para la
circulación.
En todas la.e d~preaiones del hielo forroáronse entonces
grandes mares de agua dulce, casi estanques. El Frmn
estaba rodeado de ellos. Había uno á. estribor, demasia•
do grande para permitir excursiones en lancha, al remo
ó á la vela. Esta fué la diversión de las veladas-esas veladas del estío polar que no tienen noche. ¡A bordo de la
embarcación que babia quedado á. fl,,te, el estaio mayor
era cc,mpltto: capitán, Eegundo, cuartel maetre-pero
nada de simples marineroe. De piE&gt;, al borde del pequefio
lago, los ((compañeros del Frarroi y Naneen, el primero, se
diverr.íaa en bombardear el Océano y los chapoteos de
las pequei'íat:1 olas eran un eco a t-gre para los oídos de
eeos hombres, á. quienes recordaban los jjord~ azules y
los lagos de Noruega, de ondas rizadas en estío por los
vientos ligeros. Una manana, la et-nsternación fué general: el estanque esGaba seco. Habíase producido una
grieta en el fondo de eu lecho de hielo, y el agua dulce
había huido basta la última gota.
Además de estos depósitos llenos por la fuente de la
nieve, los bancos se abrían en todos sentidos en grietas
más ó menos profundas. Estos canales no eran demasiado amplios para dar paso al Fram, y por otra parte no
eran demasiado extensos para llevarlo á más de algunos
cablee más al Norte. Fué, sin embargo, durante algunas
semanas una esperanza común á todos los miembros de
la expedición, salvo Sverdrup y Naneen, de que antes
del otofio el mar estaría libre y el Fram á flote.
uEn cuanto á mi, dijo Naneen, deeeo solamente, á. la
inversa de todos los viajeros que me han precedido, que
el hielo permanezca suficientemente coherente y que se
apresure á derívar hasta el Norte. Todo depende en este
mundo del partido al cual se resuelve uno. El que parte
con intención de irá la vtla en mar libre hasta el polo,
se lam"'nta de estar bloqueado por los hielos, más el que
se ha preparado para el aprisionamiento en :os bancos, no
murmurará lo mismo si se encuentra con el agua potable:
ea siempre preferible tener el mínimum de exigencias y
de deseos; quien pide lo menos, obtiene frecuentemente
lo más.»
LOS PERROS DEL nFR.AM»

Antes que Naneen se hubiese decidido á. servirse de
ellos para alcanzar un impulso más hacia el Polo, loe perros, consid&lt;&gt;radoa unicamente como auxiliadores de una
retirada improbable, eran sin embargo ya, por su parte,
objeto de una solicitud especial. Desde el día en que él vi6
en ellos loa indispensables instrumentos de la rel\lizaci6n
de su nuevo plan, le intereearon más particularmente
aún. En ellos estaban fundadas todas sus esperanzas.
No los perdía de vi~te, y á cada paso ee encuentran en su
diario notas relativas á su instalación, á su cultivo y á
su medro.

~un sondeo de.3,850 metros•

•

,pi
LO$ MENUDCS Il\CJDE..',"TES DE LA VIDA .ESTIVAL

La visita de volátiles numerosos y variados, había sido
el gran acon\.ecimiento del estío. La gaviota de Roas es
el pájaro raro-en el sentido propio de la palabra-de
las regiones polares. El 3 de Agosto, Naneen tuvo la suerte de matar tres ejemplares en un solo dia ... ... «Este raro y miaterioeo habitante del desconocido Norte que no
se percibe sino por casualidad, y de quien nadie sabe de
dóude viene ni á donde va ...... desde que llegó á estos
parajes fué perseguido por mí sin tregua, cuando mis
ojos erraban sobre la soledad de los espacios helados. Y
he aquí que se me ha aparecido cuando yo menos lo es~
peraba ...... »
Menos entusiastas por 111.s gaviotas raras, las plantas y
los seres microecópicm1 1 los compafieros de Fridtjof Naneen tenían otrns placeres-en los cuales el jefe de la expedición no dejaba por lo demás de tomar parte; largos
. partidos de cartas en el puE&gt;nte, concursos de.tiro, Y. so•
bre todo celebración de las fieetaa y de los amveraanos,
-ocasiones estas de ngocijo, tanto más frecuentes cuan•
to que no se dejaban pasar los aniversarios nuevos, tales
como la partida del Fr.a m, el paso del cabo Tcbeliouskine, la entrada en loa bancos, etc.
La fiesta nacional del 17 de :Mayo ( aniversario de la
constitución) dió lugar á manifestaciones tales como de
seguro no ee habían visto jamás en el 81 ° de latitud: des•
pertáronae al són del órgano¡ comieron salmón ahumado,
lengua de buey, etc; mofioa de cinta fueron enarbolados
por cada uno, aun por el viejo Suggen, el decano de loa perroe, que moetra ba uno en la cola ...... á las 11 procesión, á
banderas desplegadas, con Naneen á la cabeza agitando
el pabellón noruego, «puro» ea decir, sin el signo de la
unión con la Suecia. (los 50 grados de frío del inviei-no
no habían resfriado las convicciones pol.fticae de la tri•
pulación del .Fram, ) ...... Esta procesión era el clou de la
fiesta: la gran flámula del Fram estaba fijada á una asta
que mantenta Sverdrup; Johansen y su acordeón, en un
tríoéo que conducía Mogatad, repre3entaban el carro de
la música; Jacobsen y Henriksen llevaban fusiles y harpones; Amundsen y Nordahl, banderas rojas¡ el doctor
Blessing, seguía con una bandera de manifestante, reclamando un día de trabajo normal-bandera que consistía
en un jersey de lana con las letras N. A. (1) bordadas
sobre el pecho: al cabo de un largo palo y que era de un
bellísimo efecto. Juell llevaba Jas cacerolas sobre las espaldas y los meteorologistas cerraban la marcha con un
gran eecudo de armas de fierro blanco, atravesado por
una banda roja sobre la cual se distinguían estas letras:
Al. St. significando en noruego: Sufragio Universal.
E-~te cortejo imponente dió por dos ó trea veces la vuelta al navío¡ los mi mios perros marchaban gravemente,
como si jamtis hubiesen hecho otra cosa. Cuando volvieron á bordo, un saludo formidable (seis tiros de fuail sucesivos) retembló y tuvo por principal efecto asustar á
los perros, media docena de los cuales huyeron á esconderse detrás de loe humm.ok y los amontonamientos de
hielos, donde estuvieron escondidos durante muchas horas ..... . Mas ya toda la compafiía estaba instalada en la
mesa para el festín que tuvo un ·m.enú espléndido co11 intermedios musicales. .En una palabra, fué aquel un 17 de
Mayo muy alegre.
En seg·1ida vino la fiesta de San Juan, pero fué triste. ...
1(La víspera de San Juan, escribe Naneen, habrfamoadebido encender, según la costumbre, 11n fuego de alegría¡ mas
consultando mi diario no me parece que hayamos teni~
do el viento conveniente........... » Acaso también faltaba
lª leiia ... .... .. ((Hemos visto muchas veladas de San Juan
(l\ Nonnal Arbeid-irlage: dia de trabajo normal: reclamación fundada. de un médico que jaml\s t.enia que hacer.
.

�...

EL MUNDO

DOMINGO ao DE JUIIIO DE 1'97 _

1eDeapués Amundsen entró á en vez á la danza, en tanW
'Clue los otros encuadtrnaban.
•
De cuando en cuando circulaban refrescos bajo la
forma de albérchigos en coneerva, de bananae secas eM:.
-etc.
'
,
«Sábado f6 de Octubre.-Ayer estabamos en el 82º 8'.
A.hora el Fram cumple dos anos. C.Omida exqui.. .... Bebimos á la salu~ del Fram ...... Si Y.º h1?,bi~ra expresado
t?do lo que \ema en el corazón, mi brmdie no hubiera
·e1do tan mesurado¡ por que para decir toda la verdad,
nosotros amamos tanto al buque cuanto se puede amar
noa cosa impersonal. Ycomo no habíamos de amarlo?
Ninguna madre puede dar má1:1 calor y seguridad bajo
su:1 alas.,,
El 4 de Noviembre en el curso de un paseo c'ln raqu~
tas, fueron muertos una osa y dos oeillos. 11:Los dos cac~orros nos proporcionaron un delicioso plato de Navidad.,.
«Martes 1S de Noviembre.-38° de frío ..... , Una expedi•
cióJ? con ra::¡~eta.e, llena de encantos, al fulgor del plenilu010. ¿La vida es un valle de lágrimas? ¿Constituye acaso una suerte deplorable, lanzarse, rápido como el viento.
rodeado de perros que saltan, sobre el hielo sin fin, á
t_ravés de una noche como eeta? La helada pincha y h0f't1ga. Las raquetas y los ski se deslizan sobre la superfi-cie unida, á penae sabéis si tocais el suelo y las estrellas
cintilan allá arriba, en la bóveda azul. E~to es verdader~mente más de lo que ee tiene derecho á es:perar de la
v1~a ... .... es un cuento de hadas de otro mundo, de una
existencia futura ...... n
Después de haber deliberado con Sverdrup v tras maduras refluiones, Nansen había escogido it Han'3en pa•
ra eer su c&amp;mpaflero de viaje en su marcha hacia el Polo.
Eet_e, desde que ee le hi,;o la proposición, aceptó con entoBiasmo. Al día siguiente (20 de Noviembre) Fridtjof
Naneen anunció su resolución y expuso su plan á toda
la tripulación reunida.
ccCreo sentir-leemos en su diario-que todos e3taban
profundamenteinteresa.dos~r mi proyect l de expedición
yqueuná.nimentepensaban que la tentativa debía bacerea. ~aprinoipalobjeci6n, según pienso, que hubieran puesto et yo les hubiese interrngado, habría sido que ellos mis•
moa no podían formar parte. Yo los convencí no obstan·
te1 de que si era deseable ir tan lejos cuanto fuese posi•
ble hacia el norte, no era meno!! noble empresa la de lle v!lr al Fram, sano y salvo al otro lado del mar polar-y
mn6 al Frmn cuando memos á ellos mi;i;mns, 11in que nin•
~uno faltase al llamado ... ... E3pero que habran compr~n-

1

dido la fuerza de mi razonamieoto y que estarán satisfechos. Ahora la suerte está echada. ))
C.Onstruir los kayaks y Jos trineos especiales, escoger
los. trajee más prácticos á la. vez, para no entorpecer la
marcha de los '\'iajeros y para ~reservarlos del frío, de·
terminar la naturaleza y la canhdai de provisiones que
habría que llevar ...... e..C., etc. Estos trabajos y cuidados
diversns ocuparon desde entonces todos losinstantesde los
miembros de la expedición. Sverdrup eonfeccioniba le·
chos portá\iles; Juell, prom!'lvidn á. sastre de los r.rros,
fabricaba y ensayaba abrigos. Blessing compon a una
farmacia de viaje, surtida¡ Hansen ponía ea. limpio las
observaciones anteriores y preparaba los instrumentos
que debían llevar Nansen y Johansen; una. copia de
todos los diarios y de todas la'I observaciones, q11e Na.osen debía guardar por precaución, ejecuhda en papel
delgado.
El :nvierno era rndo. Pllr la primera vez había un enfermo á bordo del Fram: Sverdrup, atacaio de una especie de catarro intestinal.
El 13 de Diciembre, gran fiesta: la latitud de 82° 30' había sido alcanzada y el Fram hacía el record de la más
alta latitud á la cual un navío hubiese llegado jamás.
833 kilómetr,:,s (la distancia d ➔ P,uís á Maraella es de
860) lo eeparaban del polo ese día.
Doce días después, la fiesta de N..:iet-la segunda Noel
en los banoos-fué celebrada con mis entusiasmo aún
que el ano precedente. El viento hacía extragos afuera,
más era un alegre viento del sur•este; las danzas fueron
endiabladas adentro. Na.Usen y S1ott Hansen hacían de
mujeres.
Los días que siguieron, el Fram rasintió choq11es m4.s
y má.9 violentos. Producfanse al rededor formidables
presiones y más formidables se preparaban.
LA GRAN PRESlON DEf, Mm:I DE EYERO DE

1895.

•Miércoles 3 dP. Enuo de 189;j.-Jamás he tenido sentimiento&amp; tan extraños al prinoipio del afio nufllvo. Eite
será sin d11da uno de los más notables de mi vida, ya me
conduzca al éxito, ya ti la muerte. Los anos pasan en este mundo de hielo y aqní !·a ni IUl.bemo::J lo que le traen
ti la humanidad, ni conocemos lo que el oorvenir nos reeerva. En esta silenciosa naturaleza no hay acontecimientos ........ .
« . .. •.• El dia primero del ai\o ha llegado con el mismo
vientn, las mismas estrellas y las mismas tinieblas qne
el anterior ........ Pero esta noche hemos tenido una ad-

El "Fram" en agua lib re

bajo cielos diversos, pero nunca semejante á esta. Tan
lejos, lejos de todos aquellos á quienes se reune en esa
noche! Pienso en la alegría que reina al rededor de los
fuegos alegres, allá, lejos, en el país; oigo el reclarne de
loa violine1,1, las carcajadae, las salvas de fusilería, loa
ecos repercutidos por las montaHaa empurpuradas. Des•
pués miro alrededor de mi esta extensión sin límites
blanca en medio de la bruma y la escarcha, y escucho ei
silbido del viento.
t&lt;La fiesta de San Juan ha pasado; se enlazan de nuevo
loa días y de nuev:o la larga noche de in vieruo comienza
á aproximarse: acaso nos encuentre tan avanzados como
nos dejó.
u... ...... Y yo deseo casi la vuelta de la noche polar con
gu mundo feerieo de estrellas, aue luces boreales y el bri ·
llo de la luna en el profundo silencio ........ . El día eterno
me obsesiona y me oprime.
ce La paz de la vida ha sido encontrada, ee dice, porlos
santos en el desierto. Aquí ea un desierto también; pero
la p yo no la conozco: supongo qile lo que falta es la
santidad,»
Era sobre todo la ocasión de obrar la que faltaba it
Naneen ......... ccCon q11 é alegría, dice, me lanzara en me•
dio de la vida real, para abrirme un camino sobre el hielo y el mar, con trineos, buques y kayaks! Es bien cierto que es fa::_il vivir una vida de ~atalla; pero aquí no hay
tem¡,estad m baiallaa¡ y yo suspiro por ellas ......... u
Siu embargo, sin que Nansen hubiese aún confiado sus
proyectos á sus compafieros salvo algunas palabras di·
chas á Sverdrup, todo se preparaba, así para una expedición posible como en previsión de las eventualidades que
hici~ran necesario el abandono del navío. Loa trineos
de ruano, eemejantea á juguetea de niff.os, y ligeros como
elloe, habían sido visitados y reparados con eso:iero· los
kaya.ks, recubiertos de piel ó de lona de vela, fá.cile~ de
transportar sobre el hielo en caso de retirada sobre los
trineos de mano que se eatiranáreh.guardia, habían sido
construidos, lo mu~mo que los trineos de perros.
-ccSiento, escribía Naneen-que tenemos, 6 mejor dicho, que tendremos todo lo que es neceeario para una retirada brillante. Yo desearía de buen grado la derroia,
la derrota decisiva, á fin de pod6r mostrar qué recursos
poseemos y poner fin á eeta fatigosa inacción.,,
Pasaba el tiempo en estos preparativos y Naneen no
podia menos que admirar la éerena confianza y la resistencia de sus compafiero3, Una noche, al fin del estío,
platicaba co::?. Petersoµ. el herrero. Loe dos discurrían
acerca de lo que harhm cuando estuviesen de vueha en
el país.
-uOh! vos, decía Lars Petterson, ireis al Polo Sur!
- Y vos, replicaba Naneen, levantaréis vuestras man•
gas y _os pondréis á trabajar?
-Muy probablemente¡ rnlo que querría antes tomarmeuna semana de vacaciones. Ddspués de un viaje tal, ten.
dria necesidad de ellas, antes de ponerme dt, nuevo al
yunque.

,z

-ccEsto ea pura vanidad-se decía-juego de niño1:1 en
comparación de lo que hacemos y de lo que espera:nos
hacer; más á pesar de todo debo confesar que soy demasiado loco para ensay ,r la llt&gt;gada al polo durante el
tiempo de que dispongo.))
El 22 de Septiembre hacía justamente un af'i.o que el
Fr'!m babia eido_ amarrad? á los bancos qne ya no había
deJado. Había sido sacudido un poco por las presiones
se había.hundido un poco en el est(o, más en suma, ahÍ
e~taba siempre: y bancos y navío, los unos llevando
siempre al otro, babian en definitiva recorrido durante
e! atlo trascurrido, no flaca parte de camino. Q~e distan•
eta exactamente? Esto es lo queScott-Hansen estableció
levantando una carta del viaj@ tifectuado.
.Del 22 dA Septiem~re ~e 1893 á l~ fecha correspon·
diente en 189-l, la denvación había sido de 189 mill as ó
3º 9' de latitud. Pero á contar del pnnto más meridin~al
alcanzado en el momento &lt;le la gran recnlada del Fram.
el 7 de Noviembre de 1893 basta el más septentrional
alcanzado en Al curso del estio, la derivación era de 189
millas ó sean 5° 5'.
Del Sur¡/ Norte el Pram h11.bía ganado cuatro grados
plenos, de 77° 43' á Slº 63'. Continuando la línea de esta derivación, se testificaba que había cortado la tierra
del Noreste del Rpit,zbere, después de haber sobrepa•
sado un poco el 84° por 75° de longitud Este al N. N. E.
de la tierra dA Francisco Jo'!é. (1)
.A. razón de3O5 millas por ario, se necesitarían dos aflos
siete meees para recorrer esta distancia: en dos ai'ios siete
meses el Fram volvería á encontrar PI agua libre. Pero diversa~ consideraciones permitían á Naneen esperar que
la l~nea gflneral de la deri vació o, se corregiría un poco
hac_1a el Norte y q1ie el r}pi;iplazamiento sería un poco mi$.s
rápido: de snerr.e que el Fram .podría llegar basta el 85º
y estar de vuelta en Noruega deótro de doB anos.
Pasanio así las cosa~, ~ataba demostrada la hipótesis
de Naneen y su plan realizado con una exactitud riguro•
ea ..... .
\1) Ver la carta publicada en el n úmero autc.rlor.

LA SEOUNDA INVERNADA

Sucediánse las esWWi6nes y el parlido de Nansen es~ba tomado: al fin del invierno de 1894-95 dejaría el Fram
con los perros, loe trineos y los kayaks y marchÍ\ría tarI
lejos cuan~ posible foese hacia el polo.

N.a.naen

de paseo sobre los bancos.

En realidRd ibao á pasar así.
Dejar al Fram seguir triunfalmente el camino qne ee
le había asignado metódicamente, dejar it sus compañeros proseguir la!\ observaciones científicas que juntos ha•
bían emprendido, y con uno eolo de entre ellos, inten•
tar una marcha rápida y directa hacia el Polo mismo 6
hacia su vecindad inmediata, he aquí lo que Naneen
quería hacer.
Además de la expedición del Jlram que en algún modo
tenía menos atractivo para él desde que el éxito le pare•
cía eeguro, quería una segunda expedición, más semejante á las exploraciones árticas anteriores, más aventu•
rada pero preparada con el mismo sentido práctico con el
mismo cuidado por los menores detalles de organización
que la primera.
La segunda invernada del Pram fué consagrada á or•
ganizar Ja expedición nueva.
uJueves 4 d Ocllt'ire- ...... U o estado de ánimo muy ea•
tisfactorio reina á bordo en el momento ee que entramos
en nuestra eegund11. noche ártica, que será, debemos es•
perarlo, (1 ) más larga y mlis fría que todas las que otros
viajeroe han pasado antes que nosotros. La luz declina
cada día, bien pronto habrá desparecido; pero el buen
humor no se desvanece coa el día. Paréceme que nos llallamos más uniformemente satisfechos que lo hemos estado hasta el presente. No sabré decir la ra1.ón: acaso la
costumb re. Debo manifestar también que nadamos en la
abundancia del bienestar ........ . Tenemos petróleo para
diez años, sin privarnos de lqz, y lo que podemos quemar de carbón en la chimenea del aalón, será una baga.
tela con relación á las cien toneladas que poseemos y de
las cuales baremos uso al encontrar de nuevo la mar libre ...... Tendremos más calor este invierno, porque hemos arroja~o una tienda sobre el Fram, cuya popa sólo
est,t des cu b1erta ........ .
11.,Vartes JO de Octubre-Cumplo exar,tamenie treinta y tres
a,1os.
Qué decir, si no que la vida huye y rio vuelve jamás
sobre sus pasos? Todos me han festejado ahora con una
solicitud que conmueve. El navfo estaba empaveeado y
cuando entré al salón, ellos me expreearon ca1urosot1 votos ... .. . El termómetro m&amp;.rca esta noche 31 ° centígra•
dos: Este es seguramente el más frfo aniversario que yo
haya tenido jamás. Comida suntuosa ........ .
,cDomi ngo .'!Jl de Qc,tubre. -...... Un gran banquete ha celebrado el ochenta y dos grado. Menú. expléndido ...... . ..
Después de la cena, exquisita como la comida. pedimos
música, que nos fué otorgada liberalmente toda la velada, por loa artistas hábileR en el órgano. Bentzen ee distinguió especialmente, habiéndole dado sus reciente!!
experimen'-OB con la manivela de la cuerda de sonda, un
buen mecanismo. Por inatantes1 la música se arrastraba
un poco cual si subiese de un abismo de 1,000 á 1,500
brazas; después se avivaba J aleiraba como si hubiese
llt:&gt;gado muy oorca de la superficie. Al fin el entusiasmo
fué tal, que Peterdon y yo nos levancamos y danzamos
un vals y una ó dos polkas.
11. Ejecutamos también graciosimoa pasoa dobla sobre el
estrado un poco estrecho del salón.

)

{l) Por que sen. este el resultado d e una latitud mássept.entrional.

Cuadro de estío (Julio de 1194).

mirable aurora boreal. El cielo encendió su antorcha el
día de año nuevo ........ .
«Juen:s 3 de Elnero.-Un día inquieto ....... Ayer abrigábamos planes para el futuro, y hoy cuán poco ha faltado para que nos quedátamoe sobre el hielo, sin ua. te•
cho para abrigarnos. Cuando me desperté, á las ocho,
oí rechinidos y crujidos, como 1:1i la presión comenza•
se. Un ligero estremecimiento agitó todo el navío, en
tanto que un rugido retemblaba fuera. Subí y no me
sorprendí poco de encontrar una enorme cima de preeión á lo largo del canal, á. babor, á treinta pasos del
Fram; de ese lado extendíanse algunas hendiduras has•
tia meno'i de veinte pasos de nosotros.
..
,:Todos los objetos que se encontraban esparcidos sobre
el hielo: planchas, vigas, materiales preciosos para nos•
otro!!, fueron montados sobre el puente. La cuerJa de eon·
da que había sido dejada en los poz08, fué abandonada á
los hielos movedizos. Un poco antes de medio día volvimos á ~anar el borde. Pero la presión volvió li comenzar
repentrnamente, aproximándose más y más! La situación
era alarmante para el Fram.
.
,e Durante la siesta fueron hechos diversos prepara.ti vos
para a.bandoner el buque 1 si empeoraban las cosas. Todos
los trineos y los kayaks fueron colocados en el puente;
veinticinco cajas de galleta para loe perros, se bajaron al
hielo á estribor; diei y nueve cajas de pan y cuatro recipientes conteniendo en conjunto veintidós galones de
petroleo, se depositaron en la proa, etc. Cuando estibamos comiendo, los ruidos habiiuales de la presión se hicieron oír de nuevo, siempre más cerca ·y repentinamen•
te un crujid() de violencia inaudita est·a11\ó exactamente
por encima de noeoiros. Yo me lancé afu.,,ra.11
U oa grietl en el hi"lo que sostenía al Fram "8 extendla hasta. el buque. DJ pronto percibióse que el agua invadía las PE"rreras. El salvamento de los perros estaba
lleno de dificultades: fué préeiso, con el agua hasta las
rodillas, sacar a.fuerza á. los animales, asustados, de los
rincones donde se agrupaban.
8ac1ronse de la cala provisiones de toda especie, calculadas para nutrir á toda la expedición durante dos •
cientos días, y se subieron al puente, se les agregaron
las tiendas, los aparat,os de cocina y otras cosas. Era má,
de media noche cuando se tomaron todas estas precau•
cionee.
El 4 de Enero, después de una noche relativamente
tranquila, la presión volvió á su obra. Todos los esfuerzos de los hielos parecían dirigidoe contra el Fram, que
desgraciadamente no se desprendía del lecho en el cual

�EL MUNDO

EL

DOMINGO ao dcJUNIO de 1197

MUNDO

I,A CRISIS

EL NUMERO :3:30
Historia absurda.)

1
Esliudiando una vez Histología,
Del anfiteatro en el salón desiert.o,
Una bi11t.oria encontl'P, g,ave y sombrfa,

En la substancia CE&gt;rebral de un muert.o.
¿Cómo la descifré? Yo la atribuyo
A extraf'ia aberración del microscopio¡
J&gt;ejo al lector con el criterio suyo,
La Eometo á eu juicio y ee la copio.
J[

Sobre el puente del "Fram" (Octubre de 1191 ).

estaba empotrado. Así, los iémpanoe Jo dominaban y
amenazaban caer eobre él 1 cuando, si llegaba á escurrirse d~ ~os bancos, se elevara inmediatamente, eegó.o las
previe~ones de loe consLructoree, por encima del amontonam1enW.
Felizmente la hma brilla y permite vigilar loe a.!altoe
del hielo.
El 5 de Enero l~ eituaci6a no ee ba mejorado. Todo
mundo ha dormido veB\ido, con los objetos máe indiepemablee, sea al alcance de la mano sea atados al rede-

d~r del cuerpo. A~ primer aleru tod~s eai.ará.n sobre el
hielo. Tod~ está hato y el orden es perfecto. Los mugidos~ los rugidos de la presión, continúan sin tregua. Es
Ufl rnceaante y ensordecedor estruendo.
La montafta de hielo movediza, ee levanta á babor ao~re el Banco del navío, que ee inclina más y más, y del~ caer sobre el puente témpanos y molee enormes de
niev~ ...... ctP~ter, qu~ .estaba conmigo, cogió una azada y
cornó hasta proa, bmendo la aglomeración que nos in-

En la mesa. Nanaen aren&amp;• á la tripulación.

vadíl\ y arrojándola á. paletadas. Yo lo había seguido
para ver donde está.bamos y ví que era inut.il t.rabajar:
era una locura luchar contra en.,.migo tal con una azada.
Llamé á. ~et.er y le dije : 11~E&gt;jor haríamos traneportando
todo al hlelo. • Apenas babia pronunciado estas palabras
cuando un nuevo asalto se produjo, acompatlado de uii
ruido de t.rueoo.
·
.._-«Creí qu1 tr.1. enviado al diablo con t.odo yazada,. ex•

clamó Peter. 11Yo reculé á toda prisa hacia el puente y
detnve á Mogs~ad, que ee preparaba á seguir el E&gt;jemplo
de Peter. La tienda se plegaba con el pe~ de la nieve y
de los témpanos. Deec~ndí y llamé á todo el mundo al
puente, recomendando qPe no se saliesen por la puerta
de babor amo por 1a cá.marade las cartae, á eet.ribor.
Temía que si las puertas de babor no se maotenfan cerradas, el hielo, haciendo eúbitamente irrupción ee precipitarara en el pasadizo y noa enceriaras como l ratooe11
en una trampa, en tanto que reuníamos losaacosdeefectoe personales que estaban en el salón.
11Su?í yo mi_smo para desata1 á loe perros, que, después
de la 1Dundac1ón de sue perrera.e edaban inetaladoa en
el puente, bajo la tienda, donde después de baber eeca·
pado al ahogo, podían ser sepultados vivos. Abrí la puerta cortando los lazos y ellos escaparon con prest.eza aullan'1o, hacia Pt1lribor.
'
11 Durl\nte eete tieml)O se comenzRba á subir sacos y Pr
tacae. Xo era necesario precipitará. loe bombrPs: E&gt;I bifllb
ee encargaba de estimularloe rugiendo contra los flanco,
del navfo.
.u Era aquello una terrible barbulla en medio de lae \imeblns, tanto mh es~eaa cnant.o q11e para coronarlo todo. el eegundo, en medio d .. la general confusión babfa
dejado apagarse la~ lint.ern89. Debi bajar de nuevo para
buscar calzado: mis zapatos finlandeses estaban Sf'Cándoee. en la cocina. Cuando lJpgué. la presión rabiaba y
las vigas del entrepuente crujían por encima de mi cabe·
28, hasta hacerme creer que iban á derrumbarse.
uEI salón, lo'3 camarotes yel puente fueron bien pron·
t? desembarazados de saco! y no1 pnsim1Ja en marcha hacia los bancOt'. El estruendo del hielo que resbalaba y
se rompía, como una ola furiosa contra el casco del na•
v!o, era tal, q .1e podíamos apenss oir nuestras vocee: mas
bien pronto estuvo todo en fegaridad.
,,Por .lo demits, Pn tanto que arra~trnbamns los sacoP,
la pree16n ee c.J.etuvo por fin, y todo se qnedh tranquilo.
Pero qué espPctá.culo! La banda de babor del F,-wn desparecfa caei bajo la nieve ......... 11
'
. El peligro estaba conjurado, pero la alerta babia sido
v1 va. Naneen f sus campaneros decidieron dejar en lo
de adelanteJ m1entra~ durase el invierno, eus proviaio•
nea, eu e9-mp'), loe trrneoe, loe kayaka, loa instrumentos,
~o dep6e1~to sobre el gran h-ummlH"k que no se deslizaba
Jamtte. C1ertamentt&gt;, el Fram había probado qne su aoli•
dez era realmente excepcional v, en en situación nin gún
o~ro buque hubiera resistido. 'Pero Naneen tenia razón
en penear q~e 11 por coneciente que se eet.é de s11 propia
fuerza, conviene respetar á un antagonista tal como el
hielo!»

!,(Domingo 6de Enero.-Día tranquilo ......... Esta sieeta
Banrnn ha tomado una obsnvación. Estamos en 8-t-º 34r
y hemos eobrepaeado la latitud más septentrional queantes de nosotros ee haya alcanzado ......... Todo el ea•
truendo de estos días no ha eido acaso, después de t.odo.
más que un can.onéo para festejar tan alt.a lat.itud. Si es
así, hay que convenir en que el biefo eabe hacer
muchae cosae ......... No bemoe podido desoa.brir en el
Fram ot.ro deegaste que un puntal dA cubierta de la
borda, qne saltó, y sin embargo, cada hombre dorrhirá.
est.a nocbP, listo para aloan7.ar el hielan
l,(Lun•B 7 de Entro.-...... Noa ponemoe ahoraá escoro•
brar el Fra.m......
•
Esta mafl.ana Sverdrup y yo ht&gt;mos dado una vuelta
por el hielo. A una a.. bil dietancia del navío vimos
que aquel estaba tan unido y compacto como a~tea Aai
la presión,_. limitf.l á un esoa11tir'I restringido, del este •l
oesre, y el Pr .... m ae encontró just.amente en el paraje mál:lmalo ...... *

Música de cámara en el eailón del ufram.''
,, Marln8 de Enero. -...... Ensayé fot.ografiar al Fram á
la luz de la 1una; ke resultados han eobrer,asado á. mi
esperanza ( vé~ e el grabado relativo ) p;ero a cil.lla de la.
mo.ntafia de hielo formada por la pree1ón, ya est.á. disminuida por nuestras atadas, y no da una idea exacta dela manHa con que amenazaba al navío ......
11 . .... . Ll. v cumple ahora dos anos .. .. .. 11
• Coutinuará.
11

11Sabes el nombre que sin pompa. y gala
Ueé muy poco t-n la txistencia breve,
Tanto que me llamaban en to sala
.EL númt:ro trescientos trfinta y nueYe.
Mi profesión, mi edad, rui patria hermosa,
Todo lo viste en t:&gt;l carLel ef;trecho
Que colocó la Hermana carif\oaa
Bajo el nllmero negro de mi lecho.
lle llevó al boapn.al la dura suerte
Que en ser tt,dversa al infeliz se aferra;
No lo creerás, pero fncontré la muerte
Por enfermarme en extranjera tierra.
Por orden del Doctor me examinaste
Con eea falea aravedad que ensayas,
Y en tu libro de errores anotaste
La enfermedad que en mi cerebro no ballaa.
Lo recuerdo muy bien: no hubo oioguno
Que no inquiriese por mis males fieros,
Y ante mí det:filaron, uno á uno,
Con orden singular, tus compafieros.
Me k&gt;maron el pulso, me auecult.aron,
Me oprimieron el cuerpo dolorido1
Y todoe eon afán me interrogaron
Co,ae que ha tiempo relegué al olvido.
Y á pesar de que tanto martiriza
Eee cuadro tan trist.e y tan doliente,
fiiempre hallaba mi labio una sonrisa
Para cada pregunta impertinente.
¡Qué quieres! fu( con mie verdugos bueno
Por no morir con la esperanza en guera:
¡La caridai me recogió en eu seno,
Y as\ ea la caridad aquí en la tierra!
¡Desgraciado de aquel que sin consuelo
Llegue á bm.car s\l.8 descarnados brawa!
¡ Hay que pasar, para llegar al cielo,
Por la sala anatómica en pedazos!.. ...... .

····························································
························"·································
······································••····················

... F~é:·~~· ·;~;d~·d:. o~¿i~;:. ·~~y.

~i.
b~~ilii'd.oso
Cuando hablaba de mí por vez primera:
-uEs un caso, eenores, muy curioso
•Qoeest.udiarán cuando el enfermo muera.
l,(El diagnóstico ee facil. ..... la necropsia
l,(Dirá deepués cuanto explicar me reet.a¡
~amás me caneo de elogiar la autopsia
uPor loe grandes servicios que noe presta.
l,(En la snbetancia gris, al microscopio,
uEeto y aquello encontrarán ustedee ...... •
Y, de lógica haciendo extent10 acopio,
Habló el Doctor de lo que hablar no puedee.
Despu~s mi extraf'io mal fué más complejo,
Máe implacable y fiero cada día,
Hasta que vino al fin, con su cortejo
De tremendos dolore1:1, la agonía ........ .
Así lo comprendí, porque á rui 1ado
Puso la Hermana, por llenar eu oficio,
Un alt.o crucifijo enEangrentado
Que remedó, implacable, mi euplicio.
Ayl á tan noble corazón avisa
Que esa imágen ni alivia ni consuela,
Que ea ho:trfble dejar al que agoniza
Junto á ese Cristo que de eepanto hiela!
¡Cómo ee sufre cuando en danza loca
Giran en torno del fatal madero,
Ua rostro envuelto en eu virginea k&gt;ca
Y la cara brutal de un enfermero!. ....... .
En ese inst.ante en que la vida siente
Que ea organiemo á die~regarse 13mpiez&amp;,
· Por mi familia y por m1 patria ausent.e
Una lágrima t.uve de tristeza.

Llorar aeí por los quP más me hicieron
Llevaderas del mundo las espinas,
Fué el postrer pensamiento que tuvieron
Estas células mnertas qut1 examinas.
¡)li poet.rer pensamiento!.. .... :\le propuse
D'"'Clr verdad y sin querer te engano:
¡l\li postrer pensamiento lo traduce
Sólo un eer qne me adora y no un t'dr&amp;fto!
¿Cuántos ndiosee por d1Jquier hallaran
Dt1 mis úh,imae horas int.ranquilas,
¡;:,¡ á el!e ocular-obscuro ee acerraran
Dd la hermosa que adoro Jás pupilas!
Aquel largo est.nt.or de agonizan.a
Hub11.:ra sido pasajero y breve,
Bi ella hubiese podido en ese instante
Cerrar mis ('ljoe con su mano leve.
Ah! cuandr, tuve esa ilusión que alegra
C..owo rayo de sol tras noche obecura,
Vt dibuj:irse como mancha negra
La eilue,a fatídica del cural
~o recuerdo qué dijo: eola"llente
P.trJidos ecos dt, su voz cris1,iana
Llegaron has~a mí coofucamentP,
Ml:'zdaios con los rezos de la Hermana.
Corno ave pri!-ionera en el vacío
Qu~ al as6xiaree con horror se agita,
Al!Í rui eer se extremfció de frío
Al eeutirl'e rociar d~ agua beodita.
C.,n gal vá.nicas fuerzas combatieron
Todos mis nervios por :a vida bumoea
Y al concluiree eea lucha, me trajeron
De esta Pala anatómica á la loea.
D&lt;lspuée 10mpit!Ld sin temor mis sienes
Por que eabte muy bien que miB dolores
Se a(:¡tbaron por 6n ..•.... y aquí me tienes
Trasladado t\ estos mundos 1nfl:'rioree !
Aqu\ me tienes con la t-xtraf'ia marca
De eete nuevo org&amp;niemo que me apropio,
Tan pequeño que á. vecee 110 me abarca
En eu campo visual el microscopio.
Confieso que hice tan peno1:10 viaje
At.ormentado por dolor proíundo,
Puee como carga pert.inaz me t.raje
Las ra&amp;trerae par:i..,nes dd ese mundo.
Aquí donde me ves no estoy proscrito
De las miserias de la ,ida bumaaa,
Y tal vez, dividido al iufii.át.o,
Sus miemae penas lloraré mailana.
Y maflana t.al vez, en cumplimient.o
De loa destinos de mi vida errante,
Pensaré con tu miamo peneawiento
Y formaré de ti parte int.egrante.
Bmearé con afán á la qut, adoro,
ObJet.o de mie hondos embelesos,
lré en las floree como polvo de oro
Y eent.irii el perfume de mis besos.
In~ á vivir en la 1ragan~ roea
Que orne eu Eeno de purpunme galas,
Y esUré en la nocturna mariposa
Que le rOCA la frente con sus alas.
Estaré en cada lágrima que vierta
Todas Jae v~cts que por mi suspire,
Y á cada inetant.a m1 caricia yerta
La envolverá. en el aiie que ~epire.
Y eeperando con ansia su venida
Yo seré quien mitigue eus agravios;
Me infilt.raré en la copa de su vida
Y @in cesar endulzaré me labioP.
¡Que si santo la adoro! ...... Me sorprende
Tu p1egunta tan llena de mi~eria:
¿No aabes tú que por amor ee entiende
,t;Ba et.erna auacc16n de la materia?
¿No ,abes que dos go1as de rocfo
Si se funden en una es porque se aman,
Q -1e ba~t.a en el seno dtl sepulcro frío
Los átomos se buecan y se llaman?
Y ella al fin morirá. ...... cortos inst.antes
Dura en el mundo la existencia breve,
Y ee unirá. á las células errantes
Dd! número 1.rescieotoe treinta y nueve ...... !»
111
Dejo al lect.or con el criterio suyo
A I concluir esta hia\oria que le copio;
¡Yo de mf sé decir que la at.ribuyo
A extralla aberración del microscopio!
R o oL·u ·o F mt'EROA,

Junio de 1897.

La moza hizo un gest.o de eólPTa y con el semblante
enrojecido por 11.B candentee lá.grimas que verUa, entró á
su alcoba, eentóse al borde del lecho y estrujando el pañuelo con las manoe:
- ¡Pues eí, aunque te enojee, lo quiero ...... !
-Es un cua lqmera.
-:So me importa.
El sef'ior V 11. Jenzuela, tero bloroso y demudado, haciendo ademanes melodramáticos y protestanJo á. regaiia•
dientee, dej6ee caer medio muerto en la butaca.
¡ La cbiquillal
No p1Jd1a comprender el intempes,ivo arrebat.o de esa
docil col.,.giala que siempre obedeció sus mandat.os con
los ojos bajoe.
Como á una evocación fatídica, aparecia ante su cansada retina el cuadro triste y monólono del pasado; romance vulgar, eiu periptefae, dt-aarrollado con lent.it.ud
dee.eepe1 ant.e en medio de las t-xigencias de una labor es•
tópida, la del burguee que agota sus mediocres energías
en la lucha continua por la~ monedas.
Después de embrutecere:e veinte años tras el mostrador, comerciando en albajuelas de miriñaque y perlas de
vidrio azogado, era dutfio al fin de un capital cuya cifra
hacia l&amp;il veces de tarjetll. de vieiLa en los salones de la
aristocracia del dinero, que á la eazón comenzaba á. fre•
cuentar.
El dee.ahogo de e.u posición le permitía vestir á Luisa
como una duqueea de &amp;int- Germain; con eu orgulle~
de ¡:.alurdo euriqut-cido, veii1la corteJada por toda lagar•
zoo1a del gran wno, y con su astucia de villano tea~rudo, sabía ponerla siewpre á cubierto de las acechanzas
de los cazadores de dotes.
Llegaba á la sentctud como hundido en un aletargamiento de animal caneado, sin lawentarse de la existen•
cia, gozando e11 lo wuy interno con la filial eolici1.ud de
eea adorable compailera que le había eido otorgada por
el destino como una recompensa de los tiempos malo!! y
de iwproviBo, cuan&lt;lo nada íal~ba. á su dicha, un extra~
f'io, uu nadie, venía de la calle y sin preámbulod le arrebataba t-1 corazón de eu muy amada Lui1:a.
...... ¿Era eso ju~to ...... ?..... .
AvieJarse bajo el yugo del trabajo, fabricar una alma
piadosa y but:na, cultivarla como planta de invernáculo
tldifil!ar uon pacieocia dd hormiga el alcihll.r de la f~lici~
dad, y, cuando después de cop1oeos sudores y prolijos
afanes ee levanta airoso el sonado monumenliO, llega un
novio petimetre, coo eu florecilla en el oj11ol, y á título de
candidato á mat.rimonio, se lle,·a impunemente la poet.rera alegria del viejo laborioso.
¡A.b!... el ladrón nJ wnfa respetos que invocar para el
logro de sus fines ...... ¡pero ella!. ..... ¡ella!.. .... la volunta
ria y docil cómpHce de sus manejoi:1!. ..... ¡ingrat.itud sin
ejemplo! ...... desc&amp;í:!taree, renegarc.J.d un padre bueno y amoroso por el primer zascandil que llega, entregarse t\ trueque de unaH cuantas epíetolaH eróticas, olvidar así los sacrificios y dteveloe de un pobre hombre, valetudinario
ya, que apresuró su ancianidad trabajando rudamente y
por ella perdió la salud y el vigor ...... ¡por ella!..~ ...
¡ef!.. .... por ella e61ol
No¡ eu enemigo, el intruso, tenía que sucumbir él
viejo y todo, seutia surgir arrogante y redivivo el ;alo;
juvenil; aun estaba vigoroeo y oravo, pelearía como leon
mutilado, llaet.a vencer 6 est.rellaree!.. .... ¡Ah! ...... ei él
sr.piese matar, con que indecible placer precipitaría en
la fosa si eeductor ......... l
Sus lividecidos labi08 ee arrugaron en lae comisuras
por amarga eonriea¡ frente á eus pupilas inyecr.adae valatineaba la silueta ubozada y rien~ del rival; su boca
balbuciente por la rabia contenida, se ahogaba con un
vómito de vocablos inaolen\88 1 ens insdnt.oa malvados
despertaban con ímpetus de bestia, el odio, el siniestro
demonio, hacta correr veneno por sus arteriae y el dt:eeo
de la venganza se adueflaba inst.aotáneamente de ene
potencias.
¡Aniquilarle! ......... ¡bumi11arlel
¿Para qu~ si ella lo quería?
Eea retl.exi6n lo huwillaba.
¿Aquelloe corazones estaban realmente vinculados por
los inrompiblee ligamentos de un carifio?
¿Atormentando uno perecerían loe doe?
Aquellos corazones estaban realmente vinculados por
loe lnrompibles ligamentos. de un oarifto.
Atormentado uno perecerían loa doe.
.E1:1toncee1 él, Yalenzuela, era un: pobre iluso, un manuh1co que en eu anormal obcecac16n hacia eufrir á .loe
seres acreedores á la ventura.
¿Padeciendo rn i.aija, podía él experimentar placer alk:uno?
¿Muerta ella, él viviría?
llebía consentir, le ordenaba el deber, la tranquilidad
de todoe, la moral, la religión, la sociedad.
¡Coneent.ir!
Y volv1a más tenaz y provoea'.lora au primera idea.
¡Uo hortera que ni siquiera disculpaba eu osadía con
uu t.al~go repleto de. d4:&gt;b.onee, un polichinela que pasea•
ba eu rneolenr.e y mmuecula personalidad por las balJosae de la calle, un Flietellltleino «1_ue osaba sobornar laM•
yoe, mientras él, Yalenzuela, que fué siempre bueno y
nunca dail.6 á nadie1 813 met.amorioeeaba en un perverso
vulgar, y urdía proyectos monstruosoi, y blasfemaba
contoreionáodose, nuevo L!loconte, para sacudir lae serpientes que le ahogaban ....... . .
¿Y de un car1ii.c, paterno, eanto y lleno de abnegaciooe~, nacían aquellas rebelioues tao mezquinas? ...... ¡mieteno!. ........ ¡a1canol. ........ ¿~ransigir? ......... ¡nunca!. ..... .
Entonce'3 se casar~an 1 se iria.~ mur, lejos, perdería las carant.oii.a! de su Lu1ea 1 traatab1llear a sólo por loe barrios y
plazuelas ......... ¿Serian ellos felices! ......... ¡elloe! ........ .
y él, el pvseedor 1egítimo del talismándieputado qutmaba en el olvidg, solo, y moriria de t.risieza y de ~bandono ......... ¡Eso no!.. ....... ¡jamás!. .. ...... ¡jamás!. ....... .
¿Qué voz era esa que con zumbido de cigarra hablaba
así á PU oído?
· -¡Hombre al fin! por la ley atá.vica de tu linaje, eres

�EL MUNDO

cobarde y no puedes desprenderte del barro de la tierra;
no intentes dignificar tus miserias; á las pasiones humanas no puede enoblecerlas ningún títuto 1 ni el de padre,
que es augusto; interroga á la concieacia y díme: tu em•
pello, por ser e} excluei vo efecto de esa pobre Luisa, no
es idéntico al del odioso Arpagón que guarda en lóbrega
cueva su tesoro? .....• No es el amor que santifica y redime, el sentimiento que te conturba, sino el yo, el bien
propio, un E'gofsmo feroz; quieres conservarla por que
la necesitas, en tu infame deavario intentas sacrificar
dos juventudes, por satisfacer tu loco aot.ojo, obstruyes
el natural desenvolvimiento de un impulso que es aagra-

do, violas y conculcas leyes morales preceptos religiosos,
fueros de la sociedad que temes, de la fe.mília que has
creado, de la nat11raleza sapientísima!. ........ ¿Pretendes
hacer de esa criatura una solterona camandulera y d88·
lenguada? ..... .... ¿L1. hermana d·e la caridad -que cuide tus
achaques y amortaje tu cuerpo eaqueleteado? ..... .... ¿Con
qué derecho das muerte súbita á las prístinas florescencias
de so juvenila y le impides que sea esposa y madre? ........ .
¿Eso ef! amor?. ······••IBacrilego! ......... sembraste la planta, ·
vivió y creció, y al aproximarse la estación exúbera, cuando espolvoreados de sol brotan los bot1nes ......... ¡tronchas el tallo impidiendo que floreen!. ........ Y todo por

OO ■ INGO 20

DOMINGO ao DE JUNIO DE 1&amp;01

que el perfume de esos pétalos hace daft.o á tu ollatº
porcino ...... ¿en que código se castiga tan nefando de·
lito .........?
¡Drama sin solución! misteriosa é interminable cadena eslabonada con lo vil y lo sublime.
Volvía el problema á su punto de parlida, robustecido
en su sarcasmo, mát1 cruel, más implacable, mas abstruso.
El eeft.or Valenzuela cayó en una de esas torvas meditaciones que enlobreguecen el espíritu con las tinieblas
del Erebo ó lo alumbran con las claridades del Empíreo.
Junio de 1897.
Crno B. CEeALLOs

•

JULIETA Y ROMEO

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~~":--=--~•-. ·.

'q¡x#~~~

~~

Pronto á marchar, temiendo que la aurora
á sus contrarios delatarte pueda,
de pie en la escala de torcida seda
suapira el joven con pesar :-¡Ya ea hora!-

Pesa&lt;l.ez en el aire ... brumas ... llueve ...
el cielo ostenta un manto de ceniza
y ni un soplo en las cumbres se desliza
ni la áncha copa de los sauces mueve.

Y en la noche, al oír el viento frío,
Se le llenan de lágrimas los ojos,
Por que teme encontrar solo rastrojos
Donde sofió la mies en el Estío;

y envuelta en la hojarasca trepadora
que por los hierros del balcón se enreda,
con voz, la dama, entristecida y queda,
retiene al dulce bien que la enamora.

Vese el espacio iluminado en breve
por una extrafi.a claridad pajiza
y el viento á ratos las palmeras riza
con ritmo tardo, melodioso y leve.

Así yo, que en mis verdee primaveras
Riego por mi camino las quimeras
Engendradas en días halagüeños,

Tan s6lo el canto, precursor del día,
de la impaciente alondra, quebrar pudo
del furtivo coloquio el embeleso.

De la neblina descorriendo el velo,
el astro rey, ful ente la corona,
recupera orgulloso el poderío.

Al sentir loe rigores de la suerte,
Temo que el soplo de temprana muerte
Destruya la cOEecha de mis suefios.
JULJÁN DEL CASAL.

-Ya va el alba á llegar; vete, alma mía.Ella gimió. y en el silencfo mudo
de la vencida noche estalló un beso.
G. Nu8Ez DE ARCE.

Bajo su palio azul recorre el cielo
y con ala invisible y juguetona
los rostros bate y acaricia el frío.
JUSTO A. F ACIO.

EL AGUACERO DE ORO

tes, ya dejando sus cables de on tendidos en el aire, se•
mejantes á. ofuscadoras rayu de íu~go, ya formando remolinos ó cascadas que ee despefiao de lo alto de las torres con ensordecedor estruendo.
Por las callea corrfa el metal líquido formando grandes trenzas de oro. que huían temerarias á perderse en
los hondos subterráneos de la ciudad. Las tejas cubríanse de Ulil magnífico manto, que al desgarrarse én las"" puntas de las canales, colgaba de ellas grandes cortinas de
un nunca imaginado esplendor. En los charcos hervían
las gotas oomo batalla de seres extraños, alargando las
diminutas cabezas de oro para contemplar el gran espectáculo del mundo.
Cada persona, febril con la excitación de la locura,
acarreaba como bestia la carga de tesoro cogida en el
primer punto de la calle.
Cada hombre era un rey que anhelaba imponer su voluntad á los mortales. Nadie osaría revelarse á su mandato. La pereza.colgar1a su sofiolienta hamaca de elegantes columnas de oro para mecer las cabezas atestadas de
smiftos orientales.
El aguacero fuese alejando paulatiaam1nte.
De los húmedos edificios sólo caían ya con peE!adumbre grandes gotas1 que antes de rodar á las piedras lucían
como vistosos collares de la ciudad, engalanada á la luz
del sol con todas las riquezas de la odalisca.
Luego congelóse el precioso metal, bruñendo con inusitado esmalte tf:chumbres y repisas, y pasada que fué
por completo la lluvia, quedó la inmensa desventura
humana cubierta por un esplendoroso manto de oro.

Los confusos edificios de la ciudad, a.pifiados y conteniendo en su seno los seres humanos, mostrábanse á la
luz. del eol animados con sus terribles tragedias y luchas
deseufrenadaa. Cada persona estudiaba su iotriga y com•
binaba su estratagema. El ansioso de posición, urdía su
novela y ponía en movimiento sus personajes para procurar el coche que había de sacarlo á la superficie. El,
ofuscado por irresistible deseo de mando, sembraba de
obstáculos el camino á los demás, para saltar por cima
de los cuerpos hacinados en la caída. Otro que pretex·
tando amor, puso loa, ojos en el oro y la fortuna, antes
que el alma en los ideales, enf!ayaba sonrisa engaí'i.adora
con que ocultar el dolo y la perfidia. El avaro aplicaba
el odio cauteloso para percibir el rumor metálico de las
monedae, con el cual se aceleraban los latidos de su corazón, c~rrado á todo humano sentimiento. La especie
entera procurab·a para s1 completo bienestar y producía
ese son confuso de eeres que elaboraban en un mismo
punto y se disputan lugar y conveniencia.
Sobre la ciudad rodaban las masas de nubes, combinando en 1m seno la extraña lluvia que habría de saciar
la sórdida ambición. de los hombres. Era un océano de
oro el que se cernía sobre las cabezas, sometidas á la ac·
ción desenfrenada del delirio.
Un celaje encendidJ avanzaba relampagueando del lado de Oriente y hacía saltar de su seno inflamadas aristas que ondulaban como sierpes metálicas.
Del Norte subía una nube inmensa que traía en ebullición la luz, la cual borbotaba impaciente como si fuera á desbordarse en mortales ríos de fuego. El crespón
de vaporea adquiría por momentos espesor y consisten•
Una gota que pendiente-de la cruz de un campanario
cia, y ocultaba Ja faz del cielo, que poco á puco se cubría
de su gigantesco velo de púrpura, traH el cual seguían su reaistióse, engroEando cada vez más su dorada pupila,
cayó como nota última deJ aguacero, sobre una desvacurso maravilloso los aE.troe.
Las nubes se amontonaron impelidas por el huracán, lida paloma, que recibiendo en el ere.neo el impensado
sonó un hondo trueno en que pareció oírse el chocar de proyectil, rodó con bruscos aleteos de muerte por el rico
grandes moles metálicas, y cuando la población esparcia escalonamiento de las canales.
su gente por las calles y se entregaba á las lucb.as titániSALVADOR RcrEDA.
cas del día, unos puntos luminorws semejantes al menudo polvo de nieve que el invierno mece en los ai:ces, cubrió como dorado velo la tierra y dió la señal de que empezaba el tremendo y amenazador aguacero.
A la llovizna lumino!!a, que caía engrosando sus átomos de oro, sucedieron las grandes y pesadas gotas que
anteceden al chubasco, las cuáles, ya dando en la veleta
que sirve de coronamiento á. la iglesia, ya hiriendo el
agudo pararrayos que hundía su afilada aguja en loa cielos, ya promoviendo argentino ruido en las monteras de
cristl!.lee, llamaron la a1iención de los humanos, que con
Por tí v para tí, ¡oh mujer! nacen las obras inmortabrusca sacudida y espantosa sorpresa miraron bajar el
les y se producen los esfuerzos rnblimesl Tú la recomtorrente de oro de los cielos.
Fueron entonce1 de ver loa contenidos sen~imientos es• pensa de nuestros trabajos, y la corona de nneatra vida.
tallar en explosión avasalladora; las ambiciooesdesorde· Nada consuela á aquel qne te ha perdido; nada entristenadas surgir con la violencia de la madera hundida en ce áloe que te poseen. Irradias como la dicna y tienes
el azogue; los secretos. pensamientos manifestarse en to- alas como la esperanza, En vano no rey habló de tu inda. su pujanza y salir á la vida como los cuervos que hu- constancia, y un poeta de tu perfidia. Tú eres el fin á
yen de la llama. Entonces destrozó con golpe de puñal que todo tiende y el sueiio en que bo?amoa. Necesidad
el aneurisma al entregado á la avaricia; arranc6se la ven- sentimos de buscarte, y delei[e en soñarte y gloria en
da de los ojos la que ee deleitaba en el amor dulcemente
conquistarte!
mentido; irguiéronse loa clavo3, ejecutando el mayor ac·
¿Qué sueflo más suave que el de alcanzar que tu comto de justicia del mundo, y el hermano halló mortal des- parta!:! nuestro amor, y que tu amor, por siempre nos sea
engaño en el hermano, y el padre perdió en un sólo mó· fiel? .
mento sus hiJos, y la igualdad pasó su rasero sobre las
¡F~lices los que descienden, estrechamente enlazados,
cabezas, dejando constituid" la ley de los hombres en la corriente de la vida, cual dos cianea que no abren jamás sus níveas alas, sino para salvar unidos el paso de
la fuerza brutal de los instintos.
El apedreo de las gotas dando en lo~ misteriosos cris • la vida á la muerte, del tiempo á la eternidad!
tales de la ceMa, dejó rota como blanco lirio la oración
G. GoSTKOWSKI
en los labios de la monja; en el altar del templo quedó
snspensa la misa por la furia del temporal, que pasando
con flechas de oro 1~ ojiva~, fué á preludiar en el órga·
no; haciéndo lanzar á la trompetería el soberano himno
de la riqueza.
La lluvia, en t:J.nto, caía deslumbradora por todas par•

~

1

observar cómo pasa entre gigantes
trozos de roca, el agua, que parece
uua lluvia de fúlgidos diamantes.
EL NACIMIENTO

Allá ...... en la fértil villa de Apaseo,
enmedio á un bosque siempre florecido,
un lago transparente y adormido
al alma brinda celestial recreo.
El cisne, con pausado bamboleo,
cruza Ja clara linfa, el cuello erguido,
como un esquife blanco, que impelido,
deJa estelas de plata en su paseo.
Allí ofrece el tzentzontli, delicado
trino, y la placidez de la floresta.,
uel sueño más tranquilo y regalado¡»
allí el zagal, á la hora de la siesta,
mientras pace disperso su ganado,
bajo el sabino umbroso se recuesta.
JUAN B. DELGADO.
Junio de 1897.

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RICAJIDO PALMA,

¼)}.,::::!i&gt;llz=..:="f=..=ili\=:. = ~
Te vas á confesar, y el cura dice
que á \i, en vez de absolv&amp;rte te bendice.

•*•

Si la codicia de pedir es mucha,
el hómbre reza, pero Dios no escucha.
CA.XP0A.ll0R.

?

~' ~\ilJE,_ '.

Ora por los peñascos culebrea,
loa líq1,1.enes llenando de frescura,
ora se precipita en una obscura
cueva, donde desgránase y gotea.

En. eso de temblar ante el peligro
solo un diE!tingo encuentro:
Cobarde ea el que tiembla por afuera.
Valiente ea el que tiembla por adentro.

.~

Yír,~A~...,\

,~~"
i- \~ ~~rll

Del cerro más hermoso, que rodea
á un pueblecillo de eter.nal verdura,
garruladora baja el agua pura
que en hondo manantial gorgoritea.

La moral ea un corsé
que, en ciertos casos, usamos;
pero en otros lo colgamos
de un clavo ...... (y.Dios guarde á usté..)

;

·~~

•1/4 ~--~,, ,_ .."'·'~

LA CUEVA DEL CEDAZO

MAXIMAS TRADUCIDAS

~

.

~~•- _. - . ]¿~

SITIOS DE APASEO

Allí á loa ojos el encanto crece:
es de verá curiosos caminantes1
bajo la sombra que la gruta ofrece,

~

•*•

1~-~4
~~~"~]l\g ·itf,¡~---.l

,1 .

~OYIEMBRE

Cual labrador que con punzante brío,
Del sol naciente á los fulgores rojos,
Devastando del campo loa abrojos
Granos siembra en el surco á eu albedrío,

muerto.-Pero ¿y mi sombt'3?-pensaba Rip.-¿Pl)r qué
Y }Hp-Rip andaba y andaba ...... y no podía correr.
no se retrata mi cuerpo en ese espe~o? ¿~or qu~ veo y
Llegó, por fin, al pueblo, que era. CB!:i el mismo ......
grito y el eco de esa montaña no repite m1 voz sin.o otra
pero que no era el mismo. La torre •de la parroquia le
desconocida?
pareció como más blanca: la casa del Alcalde como más voz.
¡Y allá fué Rip á. buscarse en el seno de las ondas! Y
alta; la t,iendH. principal, como con otra puerta¡ y las ge1;1· el viejo, seguramente, se lo llevó con sl padre muerto,
tes que veía, como con otras caras. Estaría aún medio
porque Rip no ha vuelto!
dormido? ¿Seguiría enfermo?
Al primer amigo á. quieu halló fué al señor Cura. Era
¿Verdad que este ea un aueflo ed~av~gante? .
.
él con su paraguas verde¡ con su sombrero al\o que era
Yo veía á Rip muy pobre, lo ve1a rico, lo miraba Jolo más alto de todo el vecindario; con su Breviario siem•
ven, Jo miraba viejo; á ratos en una choza de leflador, á
pre cerrado; con su levitón que siempre era sotana.
veces en una casa cuyas ventan.as lucían cortinas blan-Sefior Curn, bnenos días.
cas¡ ya sentado en aquel sillón de otate y cuero; ya en
-Perdona, hijo.
~,:.~•
1::- •
-No tuve yo la culpa, señor Cura ...... no me he em- un sofá de ébano y raso ...... no era un hombre, eran mubriagado ...... no he hecho nada malo...... La pobrecita chos hombres ...... tal vez todos loa hombrea. No me explico cómo Rip no pudo hablar, ni cómo su mujer y su
de mi mujer ..... .
-Te dije ya que perdonaras. Y anda ve á otra parte amigo no lo conocieron, á pesar de que estaba tan viejo;
ni por qué antes se escapó de los qu~ se proponían atarlo
porque aquí sobran limosneros.
¿Limosneros? ¿Poi· qué le hablaba así el Cura? Jamás como á loco; ni sé cuántos años estuvo dormido ó aleta~do en eEa gruta.
había pedido limosna. No daba para el culto porque no
¿Cuánto tiempo durmió? ¿Cuánto tiempo se nec~sita
tenia dinero. No asistía á los sermones de cuaresma porpara que lo~ aérea que amamos y que nos aman nos olvique trabajaba en todo tiempo de la noche á la matlana.
Pero iba á. la misa de siet.e todos loa días de fiesta, y con- den? ¿Olvidar es delito? ¿Los qne vlvidan son malo~? Ya
veis qué buenos fueron Luz. y Juaa cuando socorneron
fesaba y comulgaba cada afio. No había razón para que
al pobre Rip que se moría; la nifia se asustó; pero no po•
el Cura lo tratase con desprecio. ¡:N'"o la había!
c&lt;f•n.
Y lo dejó ir, sin decirle nada, porque sentía tentacio- demos culparla: no se acordaba de su padre. Todos eran
inocentes, todos .eran buenos ...... y sin embargo, todo
nes de pegarle y era el Cura.
Con paso aligerado por la ira siguió Rip-Rip su cami- esto da mucha triEteza
Hizo muy bien Jesús de Nazareno en no resucitar más
no. Afo1tunadamente la casa est-aba muy cerca ...... Ya
veía la luz de sus ventanas .. .... Y como la puerta estaba que á un solo hvrobre, y eso á ua hombre que no_ tenía
más lejos que las ventanas, acercóse á. la primera de es• mujer, que no tenía ?ijaa y que acababa de morir. Es
tas para llamar, para decirle á Luz:-¡Aquí estoy! ¡Ya bueno echar mucha tierra sobre los cadáveres.
no te apures!
}l. GUTIÉRREZ NÁJIRA •
No hubo necEeidad de que llamara. La ventana esta(~
ba abierta: Luz cosía tranquilamente, y en el mvmento
en que Rip-Rip llegó, Juan-Juan el del molino-la be·
saba en los labios.
1
-¿Vuelves pronto hijito?
.
Rip-Rip, sintió que todo era rojo er. torno suyo. ¡M1•
STEcuentoyo noioví; sera.ble! ......... ¡Miserable!. ..... Temblando como un ebrio
•
pero creo que lo sofié.
ó como u11 viejo entró á la casa: Quería matar; pero es·
~ . l!ft..,.._, _
Qué coeas vea los ojos taba tan debil, que al llegará la eala en que hablaban
td,,-.
cuando esdn cerrados! ello@, cayó al suelo. No podía levantarse, no podía ha·
"SAVIA ENFERMA"
t
Parece imposible que
blar; pero sí podía tener los ojos abtertos, muy abiertos,
tengamos tanta gente y para ver cómo palidecían de espan\o la esposa adúltera
IV
tantas coeaa adentro .....
y el amigo traidor.
porque, cuando . los párpados caen, la mirada, como
Noche ártica.
Y los dos palidecieron. ¡Un grito de ella-el mismo
una señora que c1~rra eu balcón, entra á ver lo que hay grito que el pobre Rip había oído cuando un ladrón enen su casa. Pues bien, esta. caea mía, el!ta caea de la tró á la caea!-y lm,go los brazcs de Juan que lo enlazaEn la última página del diario de Nansen.
aetiora mirada que yo tengo, ó que me tiene, es un pala• ban, pero no para ahogarlo, sino piadosos, caritativos,
cio 1:s una quinta, es una ciudad 1 es un mundo, es el para alzarlo del suelo.
En el zenit, azul; blanco, en el yerto
universo, ......... pero un uniYeIE!0 en el qne 1aiempre ea•
Rip-Rip hubiera dado su vida, su alma también por
y triste plan de la sabana escueta;
tán presentes el presente, el pasado y el futuro. A juz·
podn decir una pa!abra, una blasfemia.
en los nítid,,s témpanos, violeta,
gar por lo que miro cu.ando duermo. pienso -para mí, y
- No eEta borracho, Luz: PS un enfermo.
y en el confin del cielo, rosa muerto.
hasta para ustedt&gt;s, mis lectores:-¡Jesúsl ¡que de cosas
Y Luz, aunque con miedo todavía, ee aproximó al
Daspréndese la luna del incierto
han de ver loe ciegos! Erns que siempre eetán dormidos desconocido vagabundo.
Sur, amarilla, y en la noche quieta,
¿qué verán? El amor es ciego, eegún cuentan. Y el amor
-¡Pobre viejo! ¿::¡ué tendrá? T¡1,l vez venía á pedir lide un buqne abandonado la silueta
es el único que ve á Dios.
mosna y se cayó desfallecido de hambre
mf'droea, se destaca en el desierto.
¿De quién ea la leyPnd.a de Rip-Rip! Entien~o q~e la
-Pero si algo le damos, podría hac+lrle daño. Lo lle•
Ni un rumor ...... el Silencio y la Blancura
recogió "\Vaehi.L1gton Irving, para darle formahterar1a en varé primero á. mi cama.
celebraron, ha roncho, en la infinita
alguno de sus libros. Sé que hay una ópera cómica con
-No, á tu cama no, que está muy sucio el infeliz. Llasoledad sus arcanos esponsales;
el propia título y con el mismo argumento. Pero no he maré al mozo, y entre tú y él lo llevarán á la botica.
y el espíritu suefia en la ventura
leído el cuento del novelador éhistoriadornorteamerica·
La nifla entró en esos momentos.
de un connubio inmortal con Serapbita,
no ni he oído la ópera ......... pero be visto á Rip-Rip.
-¡Mamá, mamá!
al claror de las albas boreales.
Si no fuera pecaminosa !a suposición, diría yo que
-No te asustes, mi vida, si es nn hombre
Rip-Rip ha de haber sido hijo del m1..mge Alfeo. Eete
-¡Qué feú, mama! ¡Qué miedo! Es como el coco!
roonge era alemán, cachazudo, flemático y hasta preE!uV
Y Rip oía.
mo que algo sordo; pasó cien afioa, sin sentirlos, oyendo
Veía también: pero no eetaba ¡:,egnro de que veía. Esa
el canto de un pájaro. Rip-Rip fué más yankee, men?s salita era la misma ......... la de él. En t&gt;Se sillón de cuero
aficionado á músicas y más bebedor de wiskey: durm16 y otllte se sentaba p&lt;,r las noches cuando volvía canE!ado,
Los difuntos viejos.
durante muchos afloe.
después de haber vendido el trigo de su tierrita en el moRip-Rip el que yo vi, se durmíó1 no e:é por qué, en lino de que Juan era a1miniatrador. Esas cortinas de la
Yo no amo á los que viven: pulrefo.cci6n andante!
alguna cav~rna á la que entró ......... quién sabe por qué.
Yo bm:co á los que moran de la ciudad muy lejos,
ventana eran su lujo. Las compró ácosta de muchcs abo•
Pero no durmió como el Rip-Ripde la leyenda. Creo rros y de muchos sacrificios. Aquel era Juan, aqYella
en el pant.Pón¡ y adoro la cah•a deslumbrante
que durmió diez. afloP ... tal yez cinco ... acaso uno ...... en Luz ......... pero no eran los miemoe. ¡Y la chiquita no
de los brufiidos cráneos de los difuntos viejos!
fin su sueño fué b.u!tante corto: durmió mal. Pero el ca· era la chiquit.a!
Cadáveres senile@! qué calma aemPjant;e
so 'es que envejeció dormido, por que eso pasa á los que
¿Se babia muerto? ¿Estaría loco? ¡Pero él sentía que
hallará vuestra calma! ni contracción, ni dejos
sueñan mucho. Y como Rip-Rip no tenía reloj, y como es~aba vivo! Escuchaba ......... veía ......... como se oye y
de angu@tias infinitas moetrais en el .~emblante,
aunque lo hubiera tenido no le habría da~o cuerda cada se ve en las pesadillas.
que alumbra en el Gsario la luz agor,izante
veinticuatro horas; como no se habían rnventarlo aun
Lo llevaron á la botica en hombros, y allí Jo dejaron
del sol, dándole nimbos de cárdenoe reflejos ......
-los calendarios, y como en los bosques no hay espejos,
porque la niña se asustaba de él. Luz fué con Jnan ...... .
RipRip no pudo darse cuenta de las boras, los días y los y á nadie le extrafió que fuera del brazo y que ella aban•
Oh,
M11erte!,ohP.1z!... Yo atioro la calva deslumbrante
meses que habían pasado mientras el dormía 1 ni de ente· donara casi moribuudo, á su marido, ¡ No podía mover·
de los brufiidoa cráneos de los difuntos viejos!
arse
de
que
era
ya
un
anciano.
Sucede
casi
siempre:
1
se no podía gritar, decir: Soy Rip!
mucho tiempo antes de que uno sepa que es vieJo, los
A)fADO NERVO.
Por fin, lo dijo, después de muchas borae, tal vez de
demás lo saben y lo dicen.
muchos años, ó quizif. de muchos siglos. Pero no lo conoRip-Rip todavía algo aofioliento y sintiendo vergüen· cieron, no lo quisieron conocer.
za por naber paE!ado una noche fuera de su caea-él que
-¡ Desgraciado! ¡Es un loco! dijo el boticari&lt;'.
era esposo creyente y practicante-se d:jo no sin sobre -Hay que llevárselo al sefior alcalde, porque puede
salto:-¡ Vamos al hogar! '
otro.
¡Y allá va Rip-Rip con su barba muy cana (que él serSí,furioso-dijo
es verdad, lo amarraremos si resiste.
creía muy rubia) cruzando á duras penas aquellas vereY ya iban á liarlo; pero el dolor y la cólera habían dedas caE-i inaccesibh·sl Las pinnas flaquearon: pera el de- vuelto á Rip sus fuerzas. Como rabioso can acometió á
cfa:-¡Es efecto del sueño! !Y no, era efecto de la vejez, ~ue verdugos, consiguió desasirse de sus brnzos, y echó
que no es suma de años, sino suma de suefios!
á correr. Iba á. su casa ......... ¡iba á matar! Pero la gente
Caminando, caminando, pensaba Rip-Rip:-¡Pobre lo seguía, lo acorralaba. Era aquello una cacería y era él
mujercita mía! ¡Qué alarmada estará! Yo no me explico
Jo que ha pat1ado. Debo de estar enfermo ...... muy en- la fiera.
JOSE JUAN TABLADA
El instinto de la propia conservación se sobrepuso á
fermo. Salí al amanecer ...... ahora está amaneciendo ..... .
d~ modo que el dia y la noche·los pasé fuera de casa. Pe• todo. Lo primero era salir del pueblo, ganar el monte,
¡Oriente! El bello país sofiado,
ro ¿qué hice? Yo no voy á la taberna; yo no bebo ...... esconderse y volver más tarde, con la noche, á vengarse,
Muestra radiante 8U floración:
Sin duda me sorprendió la enf~rmedad en el monte y á hacer justicia.
Ya es un esbelto biombo dorado,
Logró por fin burlará sus perseguidores. ¡A.llá va Rip
caí sin sentido en esa gmta ...... Ella me habrá buscado
Con la cigüeiia y el r¡1,udo alción¡
por todas partes ...... ¿Cómo no, si me quiere tanto y es como lobo hambriento! ¡Allá. va por lo más intrincado
tan buena? No ha de haber dormido ...... Estará lloran- de la selva! Tenía E!ed. ......... la sed que han de sentir los
Ya ostenta el muelle cojín bordado
d0 ...... ¡ Y venir sola, en la noche, por estos vericuetos! incendios. Y se fué derecho al manantial.. .... á beber, á
Loa chrisantemos del gran Japón,
Aunque sola ...... no, no ha de haber venido sola. En el hundirse en el agua y golpearla con loa brazos ...... acaso,
Donde la mushma tiende el velado
pueblo me quieren bien, tengo muchos amigos ...... prin- acaso á ahogarse. A.cercóse al arroyo, y allí, á ~a superfi•
Cuerpo,..que.aviva Ja ~ntación ..... .
cipalmente Juan el del molino. De seguro que viendo la cie, salió la muerte IÍ recibirlo. ¡Sí¡ porque era la muerte
El ritmo brota, revuela, sube,
aflicción de ella, todos la babk·án ayudado á buscarme .... en fign.ra de hombre, la imágen de aquel decrépito que
Pasa ligero como una nube,
Juan principalmente. Pero ¿y la chiquita? ¿v mi hija? se asomaba en el cristal de la onda! Sin duda venía por
Vertiendo clara luz auroral.. ....
¿La traerán? ¿A tales horas? ¿Con este frío? Bien puede él ese lívido espectro. No era de carne y hueso, cierta1-:er, porque ella me quiere tanto y quiere tanto á su hija mente; no era un hombre, porque se movía á la vez que
Y va la mnsa cantando airosa,
Rip, y esos movimientos no agüaban el agua. No era un
y qwere tanto á los dos, que no dejaría por nadie rnla á.
Fref!ca y lozana como una rosa
cadáver, porque sus manos y sus brazos se torcían y re-t:lla, ni dejaría por nadie de buscarme. ¡Qué impruden·
Que estalla al beso de un sol triunfal.
cia! ¿Le bará daflo? ...... En fin, lo primero ea ella ..... . torcían. ¡ Y no era Rip, no era él! Era como uno de sus
AtmELlO G. CARRASCO.
abuelos que se le aparecía para llevarlo c:m el padre
áero ¡cuál •• ella?•••..•

"~ ~i@~·,
~)

TRES SONETOS.

PREOCUPACION

EL MUNDO

DE JUNIO DE 1&amp;97

�EL MUNDO

DOMINGO

20

DE JUNIO DE 1897

DOMINGO

ENGANO SUBLIME
Por roaría \:!escot.
NUM'.J,RO I3.

M le no eran alga nas bue:1a3 palabras las q11e podían
amaneará la irascible Mariana. Esta dirigió á la intrusa
una mirada hostil.
-Por lo q 1e ve al cariño, dijo, si se me manda que olvide ii mi difunta ama, no puedo hacerlo¡ por lo que ve
al servicio, yo conozco mi&lt;s deberes; pero si la señora no
está contenta de mí, no se moleste para decirW, mi maleta no está lejos.
Después de esta última palabra, lanzada como la fleeba de los partos, se alejó. Hacía mucho tiempo que tal
amenaza era entre los Duvernoy asunto de broma. Trein ta años llevaba ya la buena mujer, de servicio en la casa,
sin poder dejarla¡ y casi no había estación en que no
amenazase con bajar del granero esa famosa maleta, por
los más fútiles· moti vos. Más esta vez el aefior Duvernoy
no rió de la ocurrencia; eentfa que la amenaza era seria.
Dijo tristemente:
-Ya lo veie, Beltrana, tenía razón para demandar
vuestra indulgencia; esta mujer tiene el humor agrio, pero ea buena, abnegada y fiel.
Ella d:jo dulcemente:
-Haré lo que me sea posible para ganar la buena voluntad de Mariana, pero temo no obtener nada. Carlota
no ha perdido el tiempo ..... .
Cómo, euponeie que Carlota ........ .
Ella movió loe hombroe1 llena de mansedumbre.
-Ql1e queréis? la pobre muchacha ha quedaio tan descepcionada en au ambiciosa esperanza! No debemos censurarla mucho, yo le perdono de todo corazón lae dificultades que me ha creado.
-Que buena sois, Beltrana!
Y con una voz dura, añadió :
-Yo, yo no le perdono.
-Eritonceg no hablemos máe de ella. Dejadme admirar. Que linda es vuestra casa!
-Nuestra casa, díjo él tiernamente.
Ella repitió:
-Nuestra casa. Y afiadió, visitada yo l'l principal:
-Es un verdadero paraíso, Fernando, y yo voy á eer
aquí dichoea como una reina.
Ay! él no podía asociarse á este impulso de alegria, habiendo llegado la hora tan temida. Lila no se había presentado á su llegada. En otro tiempo, después de la me-nor ausencia, corr.ia alegremente hacia él. No podía esperar más ein informarse de ella. Tocó el timbre y se
presentó una joven recamarera,
-Donde está la sefiorita? preguntó:
-La señorita eetá encerrada en sus habitaciones.
-Prevenidle que la espero aquí.
La joven criada volvió sola1 Lila rehusaba obedecer.
El señor Dovernoy senUa la necesidad. de domará aquella rebelde; pero vacilaba en comparecer an~ su hija; esperaba sue violencias, eue rebeliones ...... Habría que corregir y castigar. Que triste retorno! La mano de Beltra•
na se posó so~re su brazo:
-Mi bien amado, ei mi presencia en vuestra casa debe
causaros tan gran molestia, me iré para no volver jamás.

En la mirada de espanto con que él la vió, comprendió ella que el golpe había sido certero.
-Quereis poner este negocio entre mia manos? Dadme
poderes plenos y espero, en menoe de una hora, dejaros
sumisa á Lila.
El tuvo un suspiro de alivio:
-Sois adorablemente buena, mi querida Beltrana, pe•
ro temo mucho haceros fracaear.
-Q lién sabe! dijo ella.
La huerfanita sollozaba en su cuarto cuando, después
de un golpe ligero dado á la puerta, una voz baja pronunció estas palabras:
-Abrid Lila, yo lo quiero.
Esta voz contenida tenía un acento tan autoritario,
que la niña enjugó sus lágrimas y obeieció. Abierta la
puerta1 Beltrana entró con la actitud felina que le era
peculiar. Tomó á la niña de la mano, y mirándola bien
á la cara1 en los ojoe francos, donde se leía una indiacuti•
ble aversión:
-¿Queréis amarme y os place que yo os ame?
Con un movimiento violento, Lila se echó hacia atrás.
-Oe odio, os odio, dijo con vehemencia. Habéis des·
pedido á la buena Carlota, me habéis tomado á Pa.pá, os
odio, os odiaré siempre.
U na sonrisa desdei'iosa pasó por los delgados labios de
Beltrana. Esa explosión apasionada de ira, le agradaba;
una enemiga apasionada es más fácil de vencer. Se sentó,
haciendo con la mano un movimiento que mandaba el silencio, y fríamente, sin una palabra de reproche ó de
queja:
-Mi pobre nifia, dijo1 desde que nos conocemos, hace
seis meses, ha habido siempre entre nosotros una sorda
hostilidad, ¿no es cierto? Vos queríais cerrarme 1a puer•
ta de esta casa. Para ello pusísteis en obra vuestras lá•
grimas, vuestras súplicas, vueEitra cólera; habéis eido
vencida; no teneis aun ni la edad ni !a fuerza para luchar contra mí. Es preciso pues que oe resigneis, Lila.
Yo he entrado aquí á pesar vuestro, y á pesar vuestro
petmaneceré, y si no sois obediente ......... (La voz tomó
las notas breves del martillo cayendo sobre el yunque),
podría muy bien arrojaros de aquí, como arrojé á vuea•
tra aya. Os hablo como á una niña inteligente que pue.
de comprenderme. ¡Escuchadme! Mí deseo ea vivir aquí
en buena harmonía con todos y sobretodo con vos. V os
me odiais, aeí me lo habeis dicho; pero yo no reclamo
vuestra ternura. No reemplazaré á la madre que habeis
perdido, ni siquiera á vuestra aya. Cuando estemos So•
las, podreis mirarme como me veis en este mome,nto,
con ojoe cargados de rencorosa cólera; pero ante loe ex·
traños, ante loe domésticos, ante vuestro padre, sobre todo, os exijo que me deis muestras de deferencia y de rea•
peto; exijo que me dirijais el título de madre.
Su voz imperiosa se había vuelto máe y máe dura; hizo
una pausa, después continup con tono súbitamente dulce:
-Ese sacrificio, ó máe bien dicho, ese disimulo, no lo
pido por mí eola, eino por la dicha de vuestro padre á
quien decís que adorais y á quien torturaie cruelmente.
Ea para que él eea feliz entre vos y yo, para lo que llegué
la primera á tenderos la mano. Yo no exijo una respuesta
inmediata: la llamada para la comida eonarádentro de una
hora; emplead este tiempo en reflexionar; si consentía
en aceptar lo que ea ya un hecho consume.do, cuando
nos encontremos ante vuestro padre, me daréis un beeo,
el eolo que oe pediré jamás.
Diciendo esto se levantó, y como había entrado, ea.lió,
con la misma mirada y la misma sonrisa. Lae lágrimas
de la huerfanita volvieron á correr más abundantes y
más amargas.
Una extraña hablaba como soberana en la casa de eu
padre, Y le dictaba leyes; predecía desde6.oeamente eu derrota y le ofrecía un insultante perdón.
No era propio del caracter de la impetuosa nii'ia resignarse sin combatir. ¿Para qué reflexionar? ¿P,1ra qné esa
hora de espera?
Su padre estaba ahí, el amo, el juez, el protector, al
cual jamás había recurrido ella en vano. El la defeniería
)'.', con no.a palabra haría comprender á eea madrastra

que el amor de padre es máe potente que el amor de esposo. Enjugó sus ojoe de prisa, y resueltamente ee dirigió á.
la cámara de su padre.
¡Ay! á la primera mirada que puso en él, se desvanecieron sus ilusiones. El pintor inquieto, presa de un evi•
dente maleetar, veía á la pobre nifia con una expresión á
la vez dura y temerosa1 que.ella no había visto jamás en
su rostro. Beltrana, al contrario, se aproximó, zalamera
y maternal.
-Venid, mi querida hija, ¿queréis besarme, no es
verie.d?
Y Lila desfalleciente dejó que loe labio~ de su madrastra se posaran fríamente sobre su frente, en tanto que
M. Duvernoy exclamaba con voz alegre:
-Sois una maga1 mi querida Beltrana;en verdades un
milagro el que habéis operado.
Un poco más tarde, eola en eu cuarto, la niña se aban•
donaba á su amarga desesperación. No escribía ya á su
padrino Felipe, tampoco á su aya Carlota: Una humilla•
ción pesaba sobre ella1 sentía en eu alma la vergüenza
de las capitulaciones. Se decía que había sido debil y cobarde, que al aceptar ese beso había desertado de la cau•
sa de la aya y renegado de ~u madre; pero creía tam•
bién, y eso lo comprendía perfectamente, que sucedería lo
mismo al dia siguiente, y loe díaE, los meses y loe años
que iban á seguir; que estaba vencida, qne no tendría el
valor de la rebelión y que no tenía tampoco el valor de
la resignación.
XXXIX
La señora Beltrana Duvernoy acababa de obtener una
victoria ein duda, pero bien menguada en resulrados: un
reino únicamente compuesto de esclavos sull1iaos por
el terror ó de súbditos rebeldes, no daría envidia á soberano alguno.
La liga de familia se dibujaba temible. B~ltrana, desde
eus primeros pasos en Pontarlier, reconoció su existencia. Por donde quiera resonaba en su oído el nombre de
la tan ~amentada, de la tan simpática. Carlota; aquí, ale-gremente1 como una fanfarria guerrera¡ ahí lúgubremen·
te, como un toque de muerto. L:1 seflora Fourneron exhaló eus rencor"es; las primas acentuaron como una mu ralla infranqueable su política glacial, loa amigos hicieron gala de su agresiva acogida: la tía y las primas ha~
bian puesto en obra todas sus itifiuencias contra Duveruoy. En las pequeflas ciudades la neutralidad no es po·
eible, hay que declararee en pro ó en contra y contra.
Beltraoa se declaraba evidentemente Pontarlier eníero.
La senora Duvernoy volvió-ásu casa desalentada. Cualquiera otra mujer hubiese abandonado la lucha y vuelto
á su vida errante ó buscado 11n lugar de permanencia más.
hospitalaria. Ella examinó las dos alternativas y encon·
tró graves objeciones.
Para la administración de las fortunas territoriales, es
necesario el ojo del am 1; la renovación de esto, el man•
tenimiento de aquell0, la explotación de loe otro1 demandan una vigilancia casi constante. Los intereses ma•
teriales, descuidados por largo tiempo por el pintor, ha·
bían sufrido demasiado. Por otra parte, la existencia.
errante tenía á los ojos de Beltrana el peor defecto. {{Piedra que rueda, no cría moho,u dice el proverbio, y ella que
ría criar moho. Era de aquellas á quienes la experiencia
instruye. Había sido cigarra en la primavera de su vida
y le había ido mal; llegado el estío, la cigarra se volvía
hormiga y preteodia llenar sus graneros. Las rentas de
Fernando, esae sesenta mil libras, sábiamente administradas, podrían permitir amplias economías. Ella estudió este asunto, testificó que la mitad de esta suma debía bastar para asegurar una vida cómoda y fácil y aun 1a
supremacía en e:1e medio restringido; el resto de las ren•
tae ee acumularía.
Beltrana conocía ya la significación de es as palabrae
inecrhae en los contratos de matrimonio: comunidad de
bienes reducidos 4 1ae adquisiciones nuevas. Mas para
hacer esto, era preciso vivir en Pontarlier durante la
mayor parte del afio, desarmar las iras, destruir las prevenciones, luchar con su talento, su belleza, su finura, su
·astucia, contra una ciudad hostil, contra una familia que

'i

20

de JUNIO de 1897

Ja re~haze.ba. Se decidió, y, para construir eu plan de
campaña, ee confinó en el retiro, observó y esperó. La
liga todavía no obraba con decisión, Re había jurado rechazar al enemigo, pero todavía faltaba que se diese el
asalto.
Para todas eeas curiosidades ásperas de provincia, re•
ducidas á flaca pitanza, Beltrana era una presa ardiente.
mente codiciada. Se quería, ea cierto, abrebarla de ultra•
Jea, más para abrebar1a era preciso que ella extendiese
su vaso. Ahora bien, la presa no ee exponía ni á loe ultrajes ni á las sátiras; ee encerraba en su casa; solamente el domingo salía para asistirá la miea parroquial, y el
reato de la semana se absorbía en loe cuidados de la caea.
como hubiera podido hacerlo una burguesita modestamente educada en un co11vento.
No ee porta por cierto una Dalila ó una Daoaé de tao
Edificante manera. Decididamente eea mujer que decep·
cionaba á todos loe que espeuban de ella malos actos,
carecía de la máe e1emental probidad. Envano se interrogaba á Marfana. Esta á pesar de eu evidente malhu•
mor, no podiaarticular una queja contra eu nueva ama.
Lila, fría y triste, se limitaba á responder:
-Ni la amo, ni la amaré jamás.
La señora Fourneron enrojecía. de cólera y las dos
Lezines palidecían de indignación. Ya no se encontraban sin dirijirse la misma pregunta: uLa has visto?,1 y
siempre la negativa respuesta uniforme y desoladora: La
señora Duvernoy no hacía tentativa de forzar las puer·
tas que se habían cerrado para ella.
Las cosas no podían quedarse en ese estado; después
de un conciliábulo secreto en casa de la eeflora Fourne•
ron, ee decidió que Jacobo de Sommera cuya vuelta era
esperada, eerfa enviado á un reconocimiento para tantear lae astucias del enemigo y eondear ene planes.
Jacobo ~olvió por fin á eea que él llamaba satánica bicoca de pueblecillo. No eetaba de buen humor; el flirt
con la americana lo había llevado muy lejos en el pais
de lo tierno, retardándolo en la ciudad de las pequefias
solicitudes, haciéndolo resbalar por la pendiente de los
menudos favores, llavándole ante el gran r!o que debía
franquear sobre el puente del me.tricnonio, para llegar
.al oasis de la dicha perpetua. Pero ahí el viejo corcel
rehacio se había encabritado, rehueándos~ á enfilar el
puente. Hubo una diecu~ión viva y después la ruptura:
la americana tuvo que buecar un amado menos recaldtrante.
Volvió pues él á su casa de mal humor, maldiciendo
los puentes, los ríoe, el flirt y las americanas. Fué enmedio de imprecaciones donde la eeñora Fourneron le cayó,
no dejándole tiempo ni de abrir eus maletas.
-Y bien, mi pobr~ amigo, tú sabes lo que ha pasado?
El se ha casado con ella.
Jacobo exclamó con uoa voz tonante:
-Cómo lo sabeia? Quién se ha casado con ella, el ru,eo ó el inglés?
No pensaba en Baltrana.
-¡Quién se ha casado con ella, Jacobo! Luego Ferna.o-do no te anunció BU matrim{'nio?
¡Ah! es de Fernando de quien hablais!
Y recordando sus cuerdas reeolucionee:
-Pues bien! qué quereie que yo haga! yo me lavo las
manos!
-Mostrabas más celo antes de tu partida, por losintere•
:ses de nuestra familia. Contábamos contigo para recono•cer qué especie de mujer ea. Tú que conoces á l.as pícaras .... . .
-Para eso, tia Fourneron, dijo Jacobo extremadamente halagado, podéis decir que me pinto solo; pero he ju•
rada no ocuparme de esa.
-¿Y por qué, Jacobo?
-Pilrqué ...... porqué ...... Qué es lo que tenéis que reprocharle!
La eeftora Four.oeron buscó algún cargo:
-No vea que ha hecho que tu primo se case con ella?
-¿Cómo, tía Fourneron, voe que sois el aposto! del
matrimonio habláis así? ......... Hacer que B&amp; casen con
et:ae, es la inocente manía de todas esas malignas gentecillas, deede eea Santa Nitouche de Eulalia, hasta ese
malvado demonio de Miss Megg.
-Ella exigió que se despidiese á la excelente sefiorita
Carlota.
-Ha hecho bien, Carlota era muy fea.
-¿CreeF tú acaso en ese primer marido1 en ese rico armador de Brest? Yo estoy segura de que no ha existido
jamás.

EL

MUNDO

- ¡Cómo! que si creo en Martín de Brest?
Se mordió los labios para no decir máe.
-Entonces desertas de nuestra causa?
-Yo no deserto, pero prefiero permanecer neutral en
esas historias; no quiero romper con Fernando.
-Cuando menos irás á ver á esa mujer.
-Iré á verla, naturalmente¡ debo una visita á esa nue•
va prima.
A pesar de sus disposiciones conciliadoras, pasó una se•
mana sin que Jacobo pusiese en ejecución su proyecto.
Era de los que experimentan las influencias inmediatas.
Sin embargo, pasada la aemana1 juzgó inconveniente diferir por más tiempo un deber de política, y después de haber procedido largamente á una toilette conveniente, fué á
llamará las puertas de loe Duvernoy.
Cuando fué anunciado el nombre del visitante á Beltrana, tuvo ella una de esas sonrisas que aclaraban por
instantes la impasibilidad de su rostro; ese primo de que
su marido le había hablado tanto y que amaba á las lin~
das mujeres, debía ser una facil conquista. La necesidad
de un aliado se hacía sentir mucho.
Aquella misma mariana, la terrible petaca de Mariana
había franqueado por fin el dintel del granero, bajado la
escalera con un ruido siniestro, y ahora, en )a cocina, se
abría, espantosamente como un ataúd. Mariana cum•
plía su quincudgeeima promesa
A la hora del almuerzo, Li.la, con los ojos rojos de lágrimas, rehusó comer. El seftor Duvernoy parecia consternado. Mariana1 con una coquetería de cocinera que
quiere que la echen de meuoe, babia aderezado el mejor
platillo de su repertorio.
El sefior Duvernoy, al saborearlo, dijo:
-Jamás la reemplazaremos.
Beltrana respondió dulcemente:
-Estoy desolada, Fernando, yo no he hecho observación alguna á Ma:-iana, no hay culpa de mi parte. Desde
mi entrada en la casa, busca un pretexto para salir.
El dijo con un tono que djsimulaba mal un reproche:
-Es lamentable en verdad; yo habría preferido per•
der una suma de dinero mejor que los servicios de Mariana.
Sí, urgía que un aliado viniese en ayuda de BeHrana,
porque en medio de aquella casa 1 de aquelia famlia y de
aquella ciudad hoetil, ee apoderaban de ella el desalien•
to y la irritación. A veces hasta lamentaba la partida de
Catlota. La pobre buena muchacha hubiese defendido
Bu causa y combatido por ella; ninguno es demasiado
fuerW para luchar solo.
El cielo le enviaba Ull campeón, pero era necesario
que este campeó.o estuviese bien convencido de la bondad de la causa que iba á sostener. Era preciso que fuese conquistado y subyugado¡ para eeto eran de temerse
doe extremos: una amabilidad .demasiado sonriente ó
nna dignidad demasiado austera. Era preciso que él adorase, pero á dos rodillas. Sin tener ea la sociedad de Piln•
tarlier la alta preponderancia de la señora Fourneron ó
de las sefloritae de Lezinee, el eefior de Sommeree no carecía de influencia. Primo hermano de Elena, ei él de•
claraba que la segunda sefiora Duvernoy era digna de todos los respeto@, rn opinión haría ley.
La acogida que hizo á Jocobo fue una obra maestra de
habilidad¡ una emperatriz de los antiguos días, recibiendo á un gran vasallo, no hubiera podido mostrar una actitud más noble y real. Ella leyó su triunfo en la rápida
sorpresa que él no pudo di~imular enteramente.
La mujer que recibía á Jacobo de Sommeree, que lo
acogía con una dignidad serena, con una gracia tan correcta, no podía tener un lazo de parentesco, por debil
que fuese, con la pícara vividora de Le6dice 1 con la aa•
tuta espoea del viejo Martin, con la maligna, la habil in•
trigante de Fernando Duvernoy. El conocía á las vi vidoras, él conocía á lae pícarae, él conocía tambien á lae
mujeres honradas; esta era una mujer honrada, infiaita•
mente bella, distinguida, imponente y digna de todos
los respetos.
Cuando BelLrana estuvo cierta de esta primer victoria,
marc6 un punto y cambió el juego. Se pU.Bo graciosa y
sonriente escuchando á J acabe, interrogándole acerca de
eus gustoe, de sus ocupaciones; daba un precio infinito á
los menores detalles que él tenía á bien revelar sobre sí
miemo. Parecía deslumbrada je saber que él amaba á
Niza, que adorab1 á París y que no detet:taba á P.:,ntar•
lier; que pasaba el estío en su casa y el invierno en el

mediodía. El decía los no-n'1rP.s de log hoteles donde bajaba, de loe restaurants donde iba por la mañána. Todos
eaos detalles de una perfecta insignificancia, eran escu•
chados por ella al igual de import,antes secretos de Estado. De cuando en cuando, cc,n mucha habilidad, arroja•
ba ella en la convereación algunos nombres ilustres. Le
pregunta'ro si conocía á lord X ......... ei había encon•
trado á su íntima 1amiga la princesa K ......... off. Por fin,
á su vez ella habló de sí misma, haciendo notar con humor, sus rudos principios en Pontarlier, desde la male·
ta de Mariana que se ob3tinaba en salir de la ca!:!a, hasta
1ae aefi.jritas de Léziaes que se ob:1tinaban en no entrar.
Y esto sin amargura, con un lindo matiz de burla, con el
tono de superioridad indulgente de una mujer que está
por encima de toda3 estas p~queñeces, con un ligero desdén por todos esos rigores de provincia, desdén que él
debía c:&gt;mpartir y comprender, él, huesped de la'3 grandes ciudades, él, superior por eu esprit, su inteligencia y
eue relaciones mundanas, á ese medio estrecho y limi•
tado.
Cómo hubiera podido Jacobo permanecer fiel á la liga
Cómo hubiera apechugado ante la amiga de la princesa
K ..... .off y de lord X ...... con el ridículo de eer tratado
de provinciano? El antiguo jefe de la conjuración desertó
vergonzosamente, con armas y bagajes 1 y no descubrió
lae asturias del enemigo, pero si confió las d'e eue aliadoP.
Beltrana tenía una manera tao cautivadora de escuchar
que él tuvo que decirle:
-Ellas no oe quieren mucho que digamos, prima, eatan furio3as porque no intentaie nada para aplacarlas;
pero VOi! habéis elegido un buen partido; permaneced en
vuestra casa¡ ellas vendran. Se fastidian tanto!
XL
Una mafiana, la sefiora Fourneron, después de haber
oido doe misas, visita.do tree familias pobres, explorado
cuatro almacenes, acomodado eeie armarios y escrito
eiete cartas, se encontró un poco escasa de ocupación y
cayó en una ab3tracción melanc6lica: las noticias que en
eu ir y venir de en la ma!'iana había recogido, le daban
en que pensar. R~sultaba de esas diferen~s informacio•
nea que los Duvernoy tenían proyectos.
T,mer proyectos, ee llama en Pontarlier la intención
de dar fiestas. Rabian sido contratados algunos obreros
y cierto comerciante había recibido un importante pedido de velas esteáricas. Ahora bien, si había algo penoso
en el mundo para la señora Fourneron, era estar en términos fria, con peniooas que tenían proyectos. Su a ver•
sión por Beltrana fué conmovida en lo más profundo,
su humor se endulzó como una plaza que va á capitular.
Después de todo, qué le reprochabanáeeta mujer? Era
joven, bella y cuerda; nada en BU conducta dejaba ehio
para la mia ligera crítica, Fernando la amaba: no se puede imputar como crimen el amor de un marido.
Ella había, ee cierto, despedido con algo de brusquedad á la tan simpática sefiorita Carlota, pero eso era !)')r•
que quería ocuparse ella misma de la educación de Lila.
Este motivo ta.mbién era loable. ¿Cómo la sefiora Fourneron, cuyo juicio era tan seguro, ee había dejado extr~.
viar por ese chisme de Felipe de Aubian? Cómo no había ella comprendido que eu papel, al contrario, debía
ser del todo maternal: acoger á eea nueva sobrina, abrirle loe brazos, dirigir sus pasos, ser su consejo, su apoyo,
y pues que tenía proyectos, ayudarle en esoe graves
asuntos. Por último, sería miserable cosa, desde que uno
ha reconocido su error, obstinarse en el mal camino;
ella no era, gracias á Dio@, de esos eepiritus es~rechos
como las Uzinea; ella iría derechito á su cara sobrina
Beltrana J le diría ................................ ...... ............... .

····································· ············································

La seflora Duvernoy estaba en eu toilette cuando la
señora Fourneron entró sin hacerse anunciar. Beltrana
comprendió inmediatamente en qué condiciones le era
ofrecida la paz; no tuvo ni uo gesto de sopresa ante esta
intrusión matinal, ni aun la enigmática sonrisa con que
había acogido á Jacobo de Sommeree. Las condiciones
serían duras: ponerse en tutela, aceptar la dirección de
la vieja tía en en familiaridad; sin embargo, no vaciló.
-¿Mi tía, dijo ella con au voz metálica, os agradaría
darnos algunos consejos para amueblar nuestro comedor?
Da mil amores, dijo la eetíora Fourneron, cuyo rostro
Bé iluminó.
L'ls Duvernoy, en efecto, tenían proy1::ctos y fué la.
venturosa tía Fourneron la que compuso el menú de la

�DOMINGO ao DE JUNIO DE 08117
430

comida, la•lis.ta de loe convidados y las canastillas de
florea y de frutas.
La conquista de las Lézines fué más laboriosa pero era
más importante aún. Su casa ra,tidioaa, pero altamente
honorable, daba el tono á la mejor sociedad de Pontar•
lier. Se decía: Ser recibido en casa de las Lézines como
se decía en otro tiempo: Ir al faubourg Saint-Germain.
El saloncito de la seflora Fourneron se abría a. todos; el
gran salón de las Lézinea se entreabría solamente para
algunos. Tanto como la una se prodigaba en todas las
ocasiones, las otras se encerraban, se reservaban.
Ante la dJserción de sus dos aliadoe, habían tenido
Ellas una palabra severa:

DOMINGO 20 de JUNIO de 18sn

EL MUNDO

en que Aglaé condescendit,ra en llamarla mi prima, el
día en que aquella puerta tan rígidamente certada, se
abrie1a ante ella ampliamente.
Ninguna fortaleza es inaccesible: la habilidad del sitiador consiste en descubrir el punto vulnerable, donde
el asalto debe ser dado. Beltrana estudió y descubrió.
Las pompas de Satanás son de diversas naturalezas. El
demonio del orgullo tiene más de una manzana en au
árbol. Esas solteronas á quienes no tentaban ni los placeres del mundo, ni el lujo, ni la gala, estaban devorada,;¡ por una de esas ambiciones de que los parisienees
sonreirán acaso, pero que aquellos que han habitado la
provincia, comprnnderán fácilmente.

EL MUNDO

NOTAS DE LA MODA.

Ser nombrada presidenta de una de eeas asociaciones.
piadoEBs que pululan ahora, gozar de los honores quevan unidos á esta dignidad, confereaciar con Monsefior
el arzobispo en sus visitas episcopales; tratar de igual á
igual á los miembros del clero; ser un alto personaje, no.
atareadJ, de pie acr.ivo, perdido entre la multitud, sino
sentado majestuosl.mente en su sillóa, como conviene á
los grandes digaatarioe, tal e11a la ambición que devoraQa el corazón piadoso de .!..glaé de Lézinee.
Continuaré.

Gorrita de tul con encajes y listón
muy angosto, azul pálido.

con seda crema. En el borde del eecote
y las mangae, lleva un volantt'l bordado
con eeda en la miema cachemirs.
Varias piezas de ropa para niño• pequeños.

Capelina de una pieza.

En eetaplana eneonlrarán nuestras bellas lectoras modelos de todas clases pa•
ra engalanar á. los bebés, ya bordándoles
eobre la misma I tela ó acomodándoles
bordados apropiados.

Bata de mañana para niñas de
2 á 3 a ños.

Eeta batita muy amplia, se hace de franela obscura, adornando
el cuello con cinta ingleea.
La otra batita, que es para niños de un ano, se ejecuta con tafetán color de rosa y encajes
blancos.

Una dama muy coqueta que escribe sus
memorias:
.
« . •.... Tantos sufrimientos, taa continuados pesares habían alterado profundamente mi salnd¡ en dos años había envejecido lo menos seis meses ...... u

Ves t i do de be b é.

Este vestido es de cachemira
crema, el cuerpo del vee,tido va
escotado, la espalda y delanterrs
están recogidos con tres ajaretados en el talle; la falda va adornD.da con tres hileras de gaviados

BaÍa de mañana para alñaa de

2

á 3 añ o s.

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,.,,., -,err,=
.
Almoh1tdo n bordado sob r e li enzo y a dorn ad o c o n un vol a n te bor d a do.
Ab ri~o bor~ado pa ra niños p equ eños.

1

'
-No es á nosotras á quienes se seduce con las pompae
de Satán.
Beltrana á pesar de su habilidad ee sentía vencida: las
do!! solteronas, acompasadas, ceremoniosas, eran para
ella adversarias mucho mis temibles que el tarambana
de Jacobo de Sommeres 6 la activa \ía Fourneron. Ella
romprendfa que su triunfo no sería completo sino el día

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Vesti d o de bebé.

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chez uretral, sin el menor accidente,
sin do lor sin cloroformo y e n .: me nos
de u n mi ~uto , emp\ean doei Dr . C nrn y
la elect rolisis. P or el m ismo._;, m é tod o
c ura las estr ech eses del r ecto, exófago y útero. Pra c tica toda clase _d e
o pei: aciones q uirúrgi cas y es especia li sta en vías urin a ri as.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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