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                  <text>:ooMINGO II DE JULIO DE 1&amp;97

EL MUNDO

o:"
UN HERMOSO CUADRO CONMEMORATIVO

El MuNoo diario, al referine al jubileo del eel'.lor Ge•
neral Felipe Berriozáb31, quien fué afectuosamente festejado por haber cumplido cincuenta al'.loe de intachable
soldado, siempre en defensa de la causa liberal, habló
describiendo detalladamente un cuadro obsequiado al
sel'.lor General Berriozábal por los Generales y Jefes de la
guarnición, y que constituye un interesante obsequio.
Damos en esta plana una fotografía de este cuadro, que
no requiere descripción alguna, pues su hermosa distri•
bución salta á la vista. En el centio, en lugar de honor
se ve un magnifico retrato del obsequiado, y al pie de este
otro no menos inferior del eel'.lor General Vélez, y en re•
dedor, llenando el espacio que cierra un doble cuadro de
peluche y ore., los retratos de todos los Generales y Jefes
que tienen mandos de la guarnición y los de la mayor
parte de los Magistrados de la Suprema Corte Militar.
En la base del cuadro yé~uese una figura alegórica,
al pie de la cual se lee la siguiente inscripción:
Al preclaro y constante defensor de la Rep1íblica y de la
liberlad-Gen,ral de Divi.~i6n Felipe B. Bei-riozábal- los
Generales y Jefes de la Guarnición.
Este hermoso obsequio,
aparte del valor que le
dan \a respetabilidad del
ob~equiado y de los ob•
sequiantes, tiene el de
constituir un documento
histórico q u e mostrará
mañana el completo per·
eonal de los que hoy son
las más visibles cabezas
del ejército, después de
la de nuestro Primer Magistrado.

luto; los chinos, de amarillo; los turcoe, de azul; los
etiopes, de gris; y los egipcios, de color de hoja seca:
mientras que los europeos llevan el negro.
· En las Indias, las viudas á fin de dar cuenta de su dolor, se arrojaban en otro tiempo sobre la ardiente pira. •
Entre los cafres se cortan lae mismas un dedo, cuando
pasan á nuevas nupcias.
Los seflores y sefioras de la corte, en tiempo de la raza,
asistían en Francia á los entierros con los cabellos esparcidos y cubiertos con coniza, y algunos pueblos del grupo de Hologuen, en los mares del Sur, las barcas se quedan dos meees amarradas en la ribera, después del fallecimiento de un jefe.
Cuando moría algún jefe de lo~ gaulae, sns cria1os ee
daban violentos golpes y degollaban á uno de ellos en sel'.lal de duelo.
E luto y las ceremonias funerales han variado en casi
todos los pueblos.
Loe griegos y los romanos pagaban lloronas, y quemaban sils muertos; loe egipcios los embaisamaban, y los
fr¡¡,nceses de la Edad Media hacían hervir y salaban á
los que querian libertar dP la destrucción.
El cadáver de E;'.lrique V, rey de Inglaterra y de Fran-

ARMONIA

--••ut011u-

EL GORRION

Volvía de caza y caminaba por una alameda á
mi jardín. Corría mi pe•
rro delante de mí. De
pronto acortó el paso y
empezó á avanzarconcautela, cualei husmeara una
pieza delante de él.
Miré á la alameda y ví
un gurripato, aún con loe
lad&lt;;&gt;s del pico amarillos y
plu1µón en la cabeza.
t-e babia caído del nido
(.el viento balanceabacon
fuerza los álamos blancos
del paseo,) y estaba quie•
tecito, abriendo lastimeramente las alaitae, casi
sin plumas.
Con todos los músculos
en tensión acercábase á él
1 e$Oro, cuando de pronto
sal,ando de un arbol veci
no, un gorrión viejo, de
negra pechuga, cayó cual
uoa piedra delante mismo de la boca del perro,
y t'&gt;do erizado, enloquecido, jadeante, con un piar
quE&gt;jumbroso, desesperado, ealtó por dos veces en
dirección á las fauces
aquellas, cubiertas y armarlas de dientes agudos.
Habíase arrojado para
salvar á su hijo para serviJ le de muralla.
Pero todo su cuerpecillo se estremecía de terror, su grito era ronco y
salvaje, moría, sacrificaba~ su existencia, ¡Qué
monstruo tan enorme debía parecer á sus ojos el
perro! Y, sin embargo,
no pudo permanecer en
eu rama tan alta y segura. Una fuerza más po•
deroea que su voluntad
le había hecho precipitarse desde ella.
Detúvose 7'esoro, retro•
cedió. Dijéraee que él
mismo había reconocido
Cuadro conmemorativo
2quella fuerza.
Me apresuré á llamar á
mi perro, todo confuso, y me alejé lleno de una especie
de santo respeto.
Sí, no os r1ais, era reapeto lo qne sentí á la vista de
aquel heróico pajarillo, ante su impulso de amor.
Y pensé: el amor es más iuerte que la muerte y el temor
á la muerte. Solo por el amor se mueve y sustenta la vida.
lYAN TuRGUENEFF,

EL LUTO EN LOS DIVERSOS PAISES

La manifestació.n exterior de los pesares varía según
las religiones, los climas y las costumbres.
Los pueblos d_o Oriente adoptaban por lo general los
C&lt;' lores claros.
Los pueblos de Occidento eligieron los colores sombríos.
Así, pues, los J aponeses llevaban el color blanco en

marmol, vistió todo el reino de jerga blanca, que era el
color de los lutos del siglo XVI; pero esta fué la última
vez que se usó en España, quedando para en adelante el
us1 del color negro.
Los príncipes reinantes y los cardenales gastan el luto
. de color morado, para un tiempo marcado rigurosamen•
te según la etiqueta.
En varios países de Europa el luto del padre y de la
madre se lleva seis meses.
El de los abuelos cuatro meses y medio.
El dd una hermana ó hermano, dos meses; el de un
tío ó una tfa, tres semanas; el de un primo ó una prima
quince días, Ei son priwos hermauos, y ocho días si son
primos segundos.
El marido guarda el luto de su mujer seis meses, y las
viudas de su marido un año y seis semanas. La práctica
ha duplicado esos tiempos.
Pau los grandes luto, la lana ee la permitida las seis
primeras semanas; la seda no es sino para después.
Por el Papa no se lleva luto. Mas, asf como la iglesia
conserva el eterno luto de su Dios crucificado, igualmen•
te en ambos hemisferios, en todas las naciones, en todo~
los pueblos, el luto de la persona verdaderamente amada se lleva eternamente
en el corazón.
No lo constituye el traj~, sujeto á la moda, que
ll pesar dA eu forma y co•
lvr, permite asistir á los
paseos y á las diversiones
públicas.

Ya se va el príncipe el
Sol con su coraza de diarnantes y su celada de oro.
Le sigue su ejército incenll iari-o, vestido de escarlata y luz; allí avanza la indómita falaLge de los Re·
lámpagos , pestañeando
azufre.
En lo infinito se presen ·
ta como sombra encanta•
da, la diadema de al
alianza, el Arco Iris,
coa sus colores de esmalte y pedrería, el palacio
,-n donde vive la poetiza
Lluvía, con su caceada de
brilantes, cantaudo la
canción del Trueno-se•
flor capriohoso y tirano,
hermano del Rayo-y en
donde ee ospeda entre
charcas y brumas, el te·
rrible dios Frío.
Más allá está el atrio
roisterioeo de la entrada
del Olimpo, e n donde
duerme el querubín de
alas, con su espada de dos
filos y sus ojos que des
piden llamas......
Mirad aquel viejo Ji.
bertino cargado de grani·
zos y manchado de polvo:
es el Viento, el gran in·
dependiente. Está ebrio, lo
han obligado á presen·
tarse con todos sus siervos, y ha traído á la cruel
Tempestad con su hijo el
dragon Huracan.
Llegó la Noche, la eterna viada vestida de luto:
apareció la Jana con su
nimbo de plata, la bella
enamorada, coronada de
estrellas y envuelta en eu
manto de melancolía; va
pisando eobre alfombras
de nieblas: de un lado
viene la virgen pálida del
cieio, Venus, esa lángui•
Ofelia de albo peinador y
de cabellos rubios; y del
otro, Júpiter, el orgulloso descendiente de dioses,
con su flor de lis y su faja de fuego.
Ya lleg-S Orion, el ga.
llardo caballero fantásti•
de México al Sr. General
co; lo sigue Taurus, mi•
rando con su ojo encendido las tímidas claridades de las Pléyades y de Sirio.
Ya van apareciendo los lej,mos súbditos anémicos del
Sidéreo Imperio, y se ve la Víe Láctea como un velo de
novia desp·endido de la corona de una recién casada.
Armonía! Arm&lt;m(a! Ya se anuncia la llegada del Prín
cipe Sol, en su carro de fuego, con su traje de púrpura y
seda. Ya viene el Alba. Ya' se ven los celajes eonrosados
del Oriente: el cielo q,111 sonríe á la F.ilicidad.
Allf esté la cortina mflamada de oro y carmín: llegó la
Aurora bajo su palio inmaculado de eterna desposada;
trae en su~ brazos al nifio de la blanca túnica, con su
cetro de floree y en libro rojo .........
Ya llegó el Año con sus espigas verdee, cargado de ilusiones.
¡Ya lleg6el Príncipe Sol con su coraza de diamant.es y
su celada de oro, en su carro de fuego, con su traje de
púrpura y eeda! .........

TOMO JI.

MEXICO, JULIO '.Z5 D~ x897.

•

, NIJMltRO 4•

$scenas me~icanas.

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•
1

l)

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~8i1. • PEL1rli

~

MIOZBB

obsequiado por los Generales y J~fes de la Guarnición
Berrlozábal con motivo de su Jubileo.

cia, que falleció en Vicennes en 1 422, fué tratado de
aquel modo. según Juvenal rie loe Uraiños.
En el entierro de Cárlos VI, los pre•identes dP los tribunalee, vestirlos de gran uniforme, llevaban las cintas
del pafio mortuorio que eran de oro; el eecudero mayor
ma1chaba delante de na corcel cnbierto d" eatin blanco;
los individuos del parlamento iban veetidoe de Pscirlata
y los escuderos y criados efgnían vePtidoe de negro.
Los reyes de Polnnia se Vtlstfan rncerd,italmente Pn el
día de su coronación, y BE' entPrraban d~spuée con squel
vestido que no les sirvió más que un solo día.
Durante mucho tiempo las reinas vindae de Francia
ee vistieron de blanco, de donde les ,·ino el nombre de
reinas blancas, conservado por la historia muchas de
ellas.
Cuando murió en 1497, el príncipe Don Juan, hijo de
los reyes católicos, que ee halla enterrado en la iglesia
de Santo Tomás de Avila, en un msgnifico sepulcro de

)

PEDRO ()tsAR DOMINICI.

1
"i!os ~agartijos."
[Dibujo de J, M. Vlllasana,]

�~L MUNDO

''ELMlJNDO"
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MÉXICO

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EL MUNDO

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Todo pa&amp;o debe ser precisamente adelantado.
RÉGlBTRADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLASE,

t11latas tbitarialts.
!tt huma dnbab br jlérico.
Ya nuestra excelente capital va tomando los perfiles
de una gran ciudad; ya loe domin¡1;os nos permitimos el
!ujo de coniar con cinco ó aeis lugares de espectáculos
públicos, todos ellos concurrilios; ya á la hora en que el
eol drclina, un rosario de coches atraviesa la arteria
principal de la población; tenemos lui eléctrica, pavimento agradable á trechos, paseos que se hermosean; pe•
ro todavía nos faltan otros elementos indispensables á la
vida de las modernas ciudades.
Nuestras casas son incómodas, mal repartidas; no hay
bastantes hoteles y los que hay no reunen las mejores
condiciones; en materia de alimentación, nuestras foa•
das no se muestran de lo más exquisito en el arte de Bri•
llat--Savarin; en suma, esta ciudad que ostenta una faz
luminosa, tiene, como la Luna, un hemisferio que no ve•
moa, ó tal vez que nos complacemos en no ver nunca.
Descuidos imperdonables se encuentran á cada paso,
y á nadie como al viajero se hacen perceptibles. Aquí el
que quiera comprar un ramo de flores ó media docena
de frutas, tendrá que surtirse en la vía pública y tomar
la mercancía de manos, no siempre limpias, del primer
Yendedor ambulante.
Aparadores sugestivos tenemos en las principales
calles de productos de importación; para los productos
nacionales no hemos sabido encontrar una envoltura
conveniente; los exponemos de un modo primitivo; co•
mo en las vi•jas f¿rias de los poblacho~, ee hacinan por
tierra en la plaza pública las mercancías destinadas al
coneumo del vecindario.
Y sin embargo, sabido es que una de las causas que
contribuye á aumentar la venta del artículo, es el arte
con que se presenta al comprador. Los franceses son
maestros en eeta materia, y una buena parte del extraor•
dinario éxito del comercio de esta nacionalidad se debe
á su exquisito cuidado en atenderá estos detalles.
La buena ciudad de México, con sus perfiles de gran
población y eue rasgos de deslumbradora mise en scene,
carece todavía de eeae menudencias que forman el prin•
cipal encanto de la moderna existencia civilizada.

íos tlan.co-.s tJ la agrintlturtt
Sd ha tratado en estos días de los servicios prestados
por los Bancos á las necesidades de las clases producto•
rae. Semejantes servicios se refieren principalmente al
anticipo de fondos, en favor de personas consagradas á
la explotación de la riqueza pública.
Pero entre estas clases hay grupos que, por su excelente situación económica, rara vez tienen que acudirá ope·
raciones de crédito. La indus'-ria de hilados y tejidos,
la misma minería, se encuentTan por algún modo aparta•
das de la acción bancaria; son industrias sólidamente
establecidas y con recursos permanentes para cubrir en
todo tiempo sus atenciones.
El gn1po que con mayor urgencia reclama el apoyo de
los Bancos, es el agrícola, que, por causas que no son del
caso exponer, se hallan muy distantes de la excelente

condición de las demás industrias. Se ha hablado mu•
cho en esta última época del crédito agr1cola, y sobre es•
ta palabra se ha pretendido fundar un B.1nco destinado
á favorecerá los trabajadores de los campos.
Por.desgracia no existe crédito eepecial ¡,ara determi ·
nado gremio. El crédito es tíaico é indivisible, y por
igual favorece al agricultor que al minero, al fa bricame de
mantas que al cultivador de pitahayas: el asunto es que,
las personas q,ie lo soliciten, &lt;Jfrezcan al banquero garan·
tfa material y moral para afrontar rna compromisos. To·
doe loa ensayos hechos en el extranjero, para fatablecer
un crédito ePpec,al agrícola, han fracasado, alguno de
ellos con JUidosa catástrofe.
Loe eetablecimien1os de crédito agrícola, que funcioaan
actualmente en Europa, son más bien cajas de mutua·
listas, en las que la solidaridad de todos loe asociados
reeponde de las necesidades de cada uoo. E,tas cajas
locales abrazan determinada region, por manera que
están al corriente de h1a condiciones económicas de cada
agricultor, sus poeibi1iJadeP. etc., y de este modo pue·
den fácilmente graduar el crédito dd que solicita un
anticipo.
Un B1nco establecido en la capital de una nación,
centro del comercio, con n1 g ,cios de gran perdpecti va,
siempre opondrá difüultadea y dilaciones á una opera•
ción de crédito en la que como prenda se le presente la CJ·
secha futura de una h1cienda á mil kilómetros de distancia. Mostrarse abierto áesta clase de operaciones ea correr un peligro eminente.
En este sentido, los B1ac)e locilee, los de loe E~tados,
como el que acaba de or6anizarde en el de México, son
los que están en actitui de bentficiar á la agricultura.
Ellos, CM conocimiento de los elementos de la zoaa en
que ee hallan radic1dos, pueden fácilmente inaugurar
el crédito agrícola que no será otro, volvemos á repetir,
que el que personalmente merezc1 cada agricultor, teniendo por termómetro la rasultante da la opinión libremente diecutida en q·1e esta p nonalidid teuga vinculados sus bienes.
0

Palftica Qirneral.
RESUMEN.~La guerra de Cuba y la anex16n de las
Islas Hawaii. - Una alianzs hispano-japonesa contra loa Estados Unidos.-Rumores infunoiados.-

EI concierto europeo.-Preponderancla en el Mediterráneo.-la marina francesa y la fortific•ci6n
de Túnez.-Recelos de ltalia.-Alem 1nia é lnglate•
rra. - Un incidente de trascendencia.-Explosi6n
de odio anti-germánico.

Des:ie hace varios días se ha repetido con insistencia
noticia de haberse concluido una alianza ofensiva y de·
fensiva entre el imperio del Japón y la monarquíaespa•
.flola. Señilaae como punto objetivo de esta aliaaza,
oponerse á la expansión territorial que se manifiesta en
los E3tados U nidos, ya proctirando la anexión de las Islas
Ha waii en el Pacifico, ya atizando la insurrección cubana
en el Atlántico.
El imperio del Sol Naciente herido en sus intereses al
ver desaparecer el gobierno independiente de Iüwaii,
pues con eso pierde un lugar seguro para sus explotaciones mercantila!, ha protestado primero, manifestando
su franca oposición á los pretendidos proyectos de aoe•
xión, y buscado después los medios que lo ayu ien para
contrarrestar la influencia de la Unión amerioana.
El Gobierno de S. M Católica, persistiendo An la
creencia de que la ayu la de los americanos es lo que prin•
cipalmente sostiene la guerra en Cuba, y pensando que,
faltos de ese apoyo, tiempo ha que los insurreclos ha•
brían sucumbido bajo el peso de los ejércitos de Weyler,
busca por su parte fuerzas extrañas que lo auxilien para
rechazar la oculta intervención de los Estados Unidos.
T11les son las razones que se alegan para explicar la
proyectada alianza.
Si existe en realidad, aun no se confirma la noticia, y
más bien recibe rectificacicnee frecuentes que parecen
tomadas de fuentes oficiales. Sfgueee, sin embargo, in•
eistiendo sobre el asunto, y se habla de aumento de la
escuadra americana en las aguas del P.icífico, de movi•
miento en los astilleros del Japón, de intentos de ad•
quirir buques nuevos en España y los Estados U nidos:
todo esto significa prevenciones poco pacíficas por parte
de los-gobiernos, y cuando menos anuncia r\lm1res sor•

DOMINGO

as

DE. JU_LIO DE 1897

dos de tormenta, rugidos lej1nos de futuras catástrofes ypor lo mismo, da lugar á comentarios de diversa índole.

***

En el orden puramente oficial, en lo qlle se llama la
corrección diplomática, el gobierno americano ha sabhlo
co~se:var perfecta neutralidad sobre la cuestién cubana.
lJierto es que en el Saaado Ee han oído diecursos ince11•
dialios y voces de alarma más ó menos hostilas contra la
nación eepañola, en fxploeiones de simpatía á favor d.,
la independencia de Cuba; pero la inviulabilidad de lo.!
senado•es y su inalineable derecho de expresar cuale~·
quiera opiniones, poaen á salvo de toda responsabilid,1 l
al gabinete de Wáshington.
Es verdad que ea PI :erritorio de la Unión se organinn
juatas, ee celebran meeting.j, se abren subscriciones pnrn
la guerra, y en la prens:i, en la cátedra, en la tribuna yaún en el púlpito, se propagan las iJea9 á favor de loe
que luchan por su libertad en el suelo antillano; es ver·
dad que de l~s puertos ame.ricanos p 1rten á la continna
expediciones filibusteras, que llevan á tierra cubana ele•
mentas de guerra; pero también por esto, libre está el g'l·
bierno de la Casa Blaac1 de las responsabilidades que se
le atribuyen: lo primero no puede evitarlo sin herir 1i-i
derechos de los ciudadanos guantizados por la Constitu·
c"óa, á lo segundo se ha opuesto siempre, evitando, cuan•
do ba estado en su mano, las expediciones a1madas que
quebrantan su correcta neutralidad.
No vemos, pues, lag razoaes que haya para la pretendida alianza ofensira hispano-japonesa. Repetidas veces
el gobierno de )1adrid ha declarado la cordial harmonía,
la franc:i. ami;tad y buenas relaciones que lo unen al Gabinete de Wa•hington.

***
Si el ministro del Jap6n residente un los Estados Uni•
dos, ha declarado también ab:ert!rn1ente, que bajo ciertas restriccianes nada podría alPgar su gobierno contra
la anexión de las l:llas Hawaii, no l8 avienen estas declaraciones con el tratado de que se habla.
Por lo demás, ¿có~o habiam0s de creer que España.
buscaría un aliado en quien ayer consideraba su enemigo? ¿Cómo pensar que hallaría apoy.:&gt; en el Japón, á quien
no ha mncho se acusaba :ie lo mismo que se culpa á los
Estaios U oídos, diciendo que solapidamente ampara,
protege y atiza la insurrección ea Filipinas?
Cuando los ruidosos triunfos del Mikldo sobre el imperio chino, la Europa interpu!o · su veto, para escatimar
el fruto de la victoria, sólo las grandes potencias toma•
ron parte en esa intervención; y entonces los políticos
españoles ee extrañaron de que el GJbierno de S.M.
C 1tólica permaneciera inactivo, c~ando era el más directa_
mente amenazado con el engrandecimiento del Japón, á
causa de la vecindad de éste con el archipiélago filipino.
¿Si ayer el Japón era una amanan para los intereses
de España, ¿puede ser ahora una esparanza? ¿E3 posible
un cambio tan completo en los manejos de la diplomacia?

***

Por fin las Cámaras francesas han votado los créiitos
cuantiosos, que eolicitabae!Gobierno para el departamen·
to de Marina. Fuertes cantidades se emplearán en el aumento de la ya poderosa escuadra del Mediterráneo, y
en la fortificación de los puer~os en las coa tas africanas
que están bajo la bandera de la R~pública. La nacientecolonia de Túnez, que fué a1quirida á pesar de las rivalidad~s de Italia, será dentro de poco un poderoso b1•
luarte, una atalaya avanzada frente á las costas de Sicilia.
Dueña Iaglaterra de una serie de puntos estratégicos,
extendidos por la cuenca del mar Interior desde Gibral•
tar hasta el canal de Suez, que la hacen soberana en,
aquellas aguas y la primera potencia marítima del Mediterráneo, no quiere Francia conservar puesto inferior,.
y por eso se prepara con gastos iom~nsos y verdaderos
sacrificios.
En medio de esa dulca harm1nla que reina entre las
potencias europeas, de e3e delicioso concierto con que
ocultan hipócritamente sus aviesas intenciones y secretos fines, en medio de esa uniformidad de aspiraciones, solamente interrumpida á veces por los clamores•
dolientes de Grecia y las notas agresivas y amenazantes
del Sultán, no es muy tranquilizado.ra la actitud de
Francia.
Por eso ha insistido con tanta tenacidad et Emperador
de Alemania, exigiendo también créditos suficientes para
elevar la marina del Im~erio á la altura que piden las ac

DOMINGO 25 deJULIO de 18517

tuales circunstaneias. Nada le ha importado
la primera negativa del parlamento, nada las
deeidencias que han brotado en el seno de su
gabinete, nada los clamores de las clases obre•
ras obligadas á cubrir nuevos impuestos, na•
da las protestas manifiestamente hostiles de los
diputados socialistas ante ·la representación nacional: firme en sus propósitos é intraneigente
en sus deseos, todo lo ha arrollado y está resuelto á realizarlos á todo trance.
No podía permanecer indiferent~ ante el engrandecimiento marítimo de Francia, su odia·
do rival.
Entre tanto, Italia, que mira amenazada sns
costas meridionales por las forti ficacionea d.~
Túnez, es la primera en dar la voz de alarma,
y no tardará mucho su gobierno en pedir á las
cámaras la autorización para emprender nue·
vos gastos, y el pueblo que ya gime bajo el
peso de los impuestos, soportará el nuevo eacrificio si no apela á las protestas ruidosas del
rocialiEmo, que en otra ocaeión han sido estó
riles.

S7

EL MUNDO

conformidad con sus intereses y euR comodidades;
rnáe bien se diría que es el público quien hace por
plegaree á las exigencias de los servicios públicos.

DAMAS DISTINGUIDAS

EL C0NFGMO DE CARBÓN PARALOSTRASATLÁNTIC(lS
:MC•DERNO&amp;

Una re,ieta cientl:fica alemana, P1·omelheus, pa.ra
moetrar la importancia exagerada que tienen los
grandes buques de ahora en el consumo general dei
carbón, cita el ejemplo de la City oj Par!s.
Este trasatlántico no consume menos de 300 to•
reladas de carbón por día, y, en el momento de su
partida, debe eml::arcar 3,600toneladas de combus•
tibie, cuyo transporte exije seis trenes de sesenta
wagonee.
LfS GRANDES PUENTES

El Scientific American da, como el puente más
¡_rande del mundo, el que se estableció por encima
de la Tay en Eecocja. Este puente mide 3.200 metros, y supera, por consiguiente, al fitmoso puente del Forth que no tiene más que 2.94 metros
de longitud.
Vienen en aeguida los puentes de:

***

1\Iucho se ha hablado del sentimiento hostil
que mútuamente crece entre Alemania y la
Gran Bretaña. Desde hace dos años en que que.
daron frente á frente en el Africa del Sur, por
cauea de las agitaciones de la República del
Transvaal, los intereses británicos y los inte
reees alemanes, el rencor ha ido creciendo, la
rivalidad se ha hecho manifiesta, y á nadie se IE&gt;
ocultan las explosiones de enemistad que ha
habido en la preoea de ambos pafses.
Un hecho reciente viene á poner en eviden·
cia el odio de que hablamos, y tal vez dé ocasión
á complicaciones serias. Procedentes de las cos ·
tas germánicas llegaron á inglaterra varios comisionados del mi nieterio de Guerra, con el obje.
to de lanzar deede Dover, dos mil palomas viajeras, á
ver si sabían volverá la ciudad de Dueseldorf en Prusia
y cerca de la ribera derecha del sagrado Rhin. Se·
mejante ensayo ha provocado serias discusiones en la Cá•
mara de los Comunes; alguien ba dicho que Alemania no
lo habría tolerado en su territorio, y los comentarios de
ia prensa, violentos y apasionados, hacen sospechar la
honda imrresion que ha causado en todo el Reino Unido. Un periódico aconseja que las próximas palomas
viajera~, que remitan de Alemania, seao arrojadas al mar
en uaión de los oficiales que las conduzca □•
Ojalá y el incidente que por sí mismo provoca hondas
reflexiones, no tenga graves resultadoe, ni llegue á ocasionar un rompimiento entre los dos países, cuyos sobe•
ranos eetán tan íntimamente unidos por los lazos de la
sangre.
X.X.X.
Julio 22 dP 1897.
OTRO PAGO DE $3,000.00 DE "LA MUTUA"

EN URUAPAN.

Recibimos de «The Mutual Life Insurance Company
(lf New York» la suma de $3.000,00-tres mil pesos
fuerte~. en pago total de cuantos derechos de la póliza
núm. 740,457, bajo la cual á nuestro favor estuvo aeegu, ado nuestro hermano el Sr. D. JUAN l\focro PEREZ, Y
para la debida constancia en nuestro carácter de beneficiarios nombrados en la póliza y con capacidad legal para ello, extendemos el presente recibo en la misma póliza que se devuelvA a la Compañia para su cancelación.
-Uruapan, á 8 de Julio de 1897.
A ruego de la Srita. Igaacia Pérez que nop11ede firmar por impedimento físico.-Firmado, S. GUILLÉ:l! Firmado, EosEBIA PÉREZ.
A ruego de la Srita. Petronila Pérez que no puede firmar por impedimento fleico.-Firmado, GRACIANO SAL·

Noerdyck (Ho:anda) ............ 1,470 metros.
Vo)ga (Rusia) ..................... 1,438 ,,
Wistula (Alemania) ............ 1,325
"
Tbcen (Id.) ......................... 1,272
"
Graundenz l Elba-Allem) ..... 1,092 ,,
La amplitud más grande para un arco único se
encuentra en el puento de Forth, donde alcanza
321 metros. El puente sobre el Elb!I tien&amp; un arco
de 420 metros.
Señorita Consuelo Rabasa Tirado. ( De Chiapas) .
[Fotografia Mora¡

AL PIE DE UN RETRATO
-¡Es verdad! ¡ Es verdad! Todavía el Ideal, el eterno
Ideal, el martirio de los abatidos de la vida, hace su apa•
rición excelsa en un alto del camino. Todo lo que el es·
píritu ha entrevisto en ese país ignorado y misterioso, en
esa tierra prometida, allá, lqoe, muy lejos, ba ido á en•
cerrarse ea el marco exquisito de UM cabeza soñadora,
en el óvalo irreprochable de una silueta suave y deli
cada.
¡Oh ensueños de la adolescencia, radiosas palpitacio·
nea, inspiradas estrofa~, rubores sin causa, cuadros esfumados por el pincel tembloroso de la Santa Poesía, rom•
ped vuestra prisión, evadíos de la reja en que la vida, ru ·
da y miserable, 'lB retiene, tended vuestras alitas frági•
les, eeplrcid vuestras ráfagaB luminoeas, dejad caer las
gotitas de oro de vuestra lluvia bienhechora!
Cosas buenas que dormís el suei'lo del olvido en las
profundidades del alma, ya tenéis forma humana. Sed
bienvenidas, cosas buenas del alma!.. ....
Plegarias desgrsnadae, súplicas desconocidas, piedades supremas, aún os agitáis en la insondable noche de
la conciencia; todavía, viejo Fausto, claudicante y triste,
murmur¡rn tus labios temblorosos la rt&gt;dentora oración
que te sublima, en la blanca alcoba de Margarita:
¡Cuánta ventura en esta estancia! En este asilo ¡cuánta
felicidad!

LA POBLACIÓN

El censo hecho el 31 de Diciembre del afio último, atribuye á Rusia un total de 13:Ull.863 habitantes. El
censo de 1885 daba las cifras de 108.619,332, ó sea un
crecimiento medio de cerca de dos millones de habitantes por año. Ru~ia europea está actualmente poblada
pQr 94.188, 750.
L&lt;J.s ciuiladea meas más pobladas están en el orden siguiente: Petersburgo con 1.267,028 habitantes; Moscnw
con 488.610; Varsovia con 614,752; Odessa con 404,651;
Lodze (P ,Jonia) con 31-1,780; Riga con 282,943 y Kiew
con 248,750.
LA MÁ,s

PODEROSA LOCO:MOTOR.-1.

Lo compañia del Nord-Pac'fique, acaba de poner en
servicio una locomotora que es considerada por auscone·
tructores como la más poderosa que haJta el día se haya
construido:
Esta locomotora, con su tender, tiene una longitud total de 18m 90. Su peso 1is de 8-1 toneladas, y por su parte
el tender vacío pesa 16 toneladas y puede reciliir 18 metros cúbicoe de agua y 7.5 toneladas de carbón.
En un ensayo práctico sobre el ..Yew York Central, esta
locomotora ha remolcado 58 wagones cargados, sobre una
rampa de om 00.12.

INFORMACIONES ClJRIOSAS

LA TELEFONIA

DE RCSIA.

"LA CASA VACIA"

EN LOS ESTADOS UNIDOS.

CEDA.

El Notario Público q11e euecrebe certifica y da fé: de
que la firma y rúbrica que dice Eueebia Pérez, es de la
persona que ella misma expreea, y que las de las per•
eonas que firmaron por las Sri tas. Ignacia y Petronila Pé·
rez y que dicen «Silverio Guillén y Graciano Salceda» son
suyas y las que uean en todcs sus negocios, habiéndose
hecho á su ruego en virtud de no poderlo hacer por impedimento físico; certifico igualmente que todas las pereonas que intervinieron en el anterior recibo. me son
conocidas, y que las Sritae. Eusebia, Ignacia y Petronila
Pérez son las hermanas del finado Sr. Juan l\Iucio Pérez.
Y á solicitud de las mismAs extiendo la presente cona•
tancia que firmo y sello e~ U ruápan, á los &lt;;&gt;cho dí~s tlel
mes de J ulío de mil ochoz1entos no\'enta y e1ete.-Fumado, ANTONIO BÉJ.,11!.-E. P,

Un periódico electri·ieta de Nueva York, estima que
existe ahora en ese país un número de oficinas centrales
igual á la suma de todas las oficinas de toda la Europa
continental, la cual tiene sin embargo, uoa población
cinco veces más grande.
Pero nota asímismo, que las compañías de teléfonos
en los Estados U ninos, gozan de un gran crédito y se hao
dedicado á dar á su industria un gran grado de perfección. Hay que reconocer que los europeos están muy
lejos de estas condiciones en países donde loe servicios
públicos no están hechos para servir al público muy de

Tal es el nombre de la primorosa novela de Julio Cla•
retie que
Como folletín correspondiente á Julio

repartiremos á nuestros lectores con nuestro número de
hoy.
Proximamente empezaremos á publicar nuestra

NOVELA ILUSTRADA,
de cuya amenidad respondemos á nuestros abonadoli' .

�EL MUNDO

58
UNA CUESTION PALPITANTE

TURQUIA Y SUS FUERZAS MILITARES

¿POR QUE VENCIO A GRECIA?

Sea cual fuere la opinión q11e pueda tenerse bajo el punto de vista político sobre
la última guerra greco-turca, no se podrá
negar bajo el punto de vista militar la importancia q11e ha adquirido el ejército del
sultán. Evidentemente, en esta lucha desigual, la victoria parecía adquirida de antemano-por la sola superioridad del número
-por las tropas otomanas. 1\Ias eeta3 dieron
pruebas de otras cualidades serias ( rapidez
de movilización, habilidad de mando, ·t í.•
meza de los cuadros, etc.) que no dejaron
de sorprender á muchas gentes de Europa.
Y se comienza á advertir ahora, que Turquía
no era una potencia despreciable y que después de haber representado de tal manera
su papel en el teatro restringido de Tesalia, sería capáz de representarlo, más gran•
de, en un escenario más vasto, en la hipóte·
sis, tantas veces entrevista, de una guerra
general. Demos pues una ojeada sobre este
ejército victorioso de que todo el mundo ha•
bla sin conocerlo bien, y computemos, sin
prejuicios, su exacto valor.
El ejército turco se recluta bajo las eiguien.
tes bases:
El servicio militar es obligatorio, á parfü
de verntiún ali.os, para loe súbditos musulmanes únicamente. Esta exclusión del elementa cristiano tiene muchas causas: se te•
me ein duda mucho ver desaparecer demasiado pronto, en la fraternidad de las armas,
la antipatía del musulmán por el giao-w· que
alimenta continuamente el fanatismo nacional y ciegamente sirve a! despotismo del
padischach; se teme también verá los cristianos, más activos ymás:nteligentes, reem•
plazar á loe turcos en loe puestos elevados
ó mostrar alguna indisciplina cuando elaueldo es irregular, (lo cual acontece frecuentemente) cuando las pasiones locales están en conflicto,
cuando el sentimiento religioso se opone á la voluntad
del amo.
La duración del servicio es de veintiúnafios repartidos
de esta manera: tres años en el nizam ó ejército efectivo
Y tres af\os en su reserva, ihtyat¡ ocho ali.os en el redij ó
ejército de reserva ( que no se debe confundir con el precedente) Y seis afios en el mWJtahfiz ó ejército territorial.
La cifra de estos reclutamientos anuales es poco más ó
manos de 120,000, de que casi no se incorpora sino la mitad, á saber: 40 á 45,000 po:-- la primera porción del con•
tiogente afecto á tres ali.os de servicio activo y 20 á25,000
por la eegunda porción, sometida solamente á un periodo
de servicios de nueve meses que no se cumple-por lo
demás-sino después de un examen de la situación del
erario. Pero contra lo que pasa en otros países, se guarda
muy frec11entemente á le&gt;e soldados del ejército activ•J
seis meses y aún un afio más del período legal.
El ejército activo comprende, en pie de paz, 286 batallo nea de infantería, 197 escuadrones de caballería, 231 ba•
tedas de artillería, 23 compa.fl.íae de ingenieros y todos
loa servicios auxiliares, ó sea una cifra media de 200 000
hombree. Si se afiada la reserva propia de este ejé;cito
(mas de ~,000 hombree) el ejército de reserva (600,000)
Y el ejército territorial (360,000), se llega á una cifra de
1.490,000 soldados. Mas esta cifra es del todo teórica, y,
para no tomar en cuenta m,s que á loa soldados «inetr·lidos11 ó simplemente «deseabozados", hay que reducir la
cifra á un total aproximativo de 800,000 hombres. Este
es ya un valor numérico respetable.
El 1tizam y su reserva están compuestos de buenos soldados; el redif está bien encuadrado y bien preparado
_para la movilización; el mWJtahfiz también proporciona
excelentes contingentes; sólo loe servicios auxiliares y
sobre todo el material, dejan mucho que desear.
La infantería utiliza el fueíl Mauser y el Martini Henry, es decir, un armamento muy complicado. La cabalkrla, armada de carabinas Martini ó Winchester, casi

DO ■ IIGO

'DOMINGO 25 DE JULIO DE 1897 ·

-

-=

EL MUNDO

de JULIO de 1'97

59

El Jubileo de ·la reina Victoria.

su primera juventud está habituado al
manejo de las armas, cuyo ueo,-sea por
juego, sea por medida de seguridad per•
eonal en alg11nas provincias donde la po•
licia no existe-está muy extendido en
todo el imperio otomano. Su religión no
ea también acaso un verdadero catecismo
belicoso? Creyente, fatalista, somet:do
como esclavo á las voluntades de su pa·
dischah ( Bll maestro religioso y político),
el turco no teme nada, corre al peligro sin
cuidado, desafía la muerte misma en la
que espera firmemente encontrar la re•
compensa prometida por el Profeta.
Con ese temperamento, no hay razón
para asombrarse de que el soldado turco
sea el mas dócil, el más resistente de todos loa soldados. Es sin embargo muy
maltratado y despreciado habitualmente,
sobre todo en tiempo de paz. s~a cuarte•
lee son vastos pero s11cioe y malsanos. S11
rancho ea poco abundante. Su sueldo,
que ea de veinte piastras al mee (8 pesos
8 centavos) no se le distribuye sino rara
ó irregularmente. Por regla general el gobierno se contenta con acordará los soldados libera bles solamente una parte de sus
sueldos atrasados, después lee da, por el
resto, bonos de que pueden servirse par
pagar sus impuestos.
A. pesar de todo, esos soldados mal pagados, mal nutridos, mal vestidos, son lo
más frecuentemente los mejores soldados.
El General Von der Goltz, q11e los ha observado bien, refería últimamente en un
periódico militar de BerHn, «que loa había visto muchas veces ejecutar marchas
extraordinarias en las montañas, contentándose por todo alimento con un poco
de pan y de queso de cabra.11
Dllrante la última g11erra, en la toma
de la garganta de Melouna, uno de los
EDHEM PACHA
mejores oficiales del ejército otomano,
General en Jefe del ejército de The,-•alia.
J 11nea Efendi, tuvo la audacia de lanzar
no está mejor habilitada. Sólo la artillería tiene 11n ar- al asalto de una colina sus rudas tropas q11e desde hacía
mamento uniforme y serio de cañonee Krupp.
treinta y dos horas combatían sin haber tenido caai
Se sabe q11e son oficiales alemanes qt1ienee reorganiza.
tiempo de comer ni de beber. Y, gracias á la confianza
ron hace unos quince afioe el e¡ército otomano. Et baron
qne tenía en sus soldados, se estableció en la tarde misColmar \·on der Goltz, sabio eecritoT militar, autor de
ma sobre la posición conquistada y se fortificó ahí por la
La nación armada, fué el principal agente de esta reorga- noche........
nización esencialmente basada sobre et tema militar en
Un oficial aleman ha escrito: «El soldado turco ee el
favor de su país. Y por cierto, debido al alemán marcha
primer soldado dei mundo, porq11e ea el más sobrio. Cobien al presente el ejército turco; gracias á loe• oficiales
miendo poca carne y no bebiendo casi más que ag11a, rea'emanee operó últimamente e11 rapidísima movilización•
siste mejor á las fatigas y afronta sin peligro las más tedir,ese también que á los estratégicos de Berlín debe lo~ rribles intemperies.11
planee generosos de s11a operaciones contra Grecia.
E! ejército otomano cuenta con alg11oos regimientos
Sea lo que fuere, al ejército del Sultán acaba de procuyo aspecto nada deja que desear: Son naturalmente
bar perentoriamente que posee á la vez b11enos jefes y
loe que están afectos á la guardia particular del Sultán
buenos soldados.
como el regimiento de loe suavos ó el de lo&amp; albaneses, ;
Así, pues, ese Generalísimo Edhem-Pacha,-acerca
los que se estacionan en Constantinopla ó en los alrededel cual corrieron taotoe falsos rumores al principio de
dores de la capital. Los soldados que de ellos forman
la guerra-se ha mostrado un contemporizador hábil,
parte, parecen orgullosos de verse bien vestidos, con uniun eetra\égico notable, y un vencedor muy ponderado
formes de corte europeo, poco diferente de los 11niformes
eneu marcha á través de Teeealia. Edhem-Pacha había ya
franceses. Avanzan la pierna y desfilan arrogantemente
hecho hablar de su persona en la gnerra ruso-turca de
ios días de revista ó de selambtck, á los sones de una mú1877. No tenía más que 35 afios entonces, y se distinguió
sica casi francesa también, soberbios con su aspecto marsin embargo al lado de Solimán de Moukhtar, y sobre
cial. La caballería, esa caballería de parada cuando metodo de Oaman, el «heroe de Plewoa,» bajo las ordenes
del cual combatió sosteniendo valientemente loa asaltos nos, es un bello espectáculo; los turcos son por instinto
jinetee. Tienen el culto del caballo, que presta en sus
supremos é irresistibles del enemigo, saliendo, uno de
campafiaa importantísimos servicios. Cargan con una raloe últimos, de la ciudad, herido, el día de la capitulación. Muy estimado en T11rquía desde esta época, llenó pidez Y una flexibilidad extraordinarias. Montan, sin
embargo, menos bien q11e antes de la introducción de la
muchas funciones importantes, entre otras la de gober•
disciplina europea en su ejército. Ya no tienen aquella
nador de uno de loa «vilayete11 de Anatolia. Pero casi no
ee le conocía hasta estos últimos tiempos en el extranje• raza de pequefioa caballos ardientes que recordaban loe
ro, Y se ha necesitado esta campana de Grecia, para caballos de loe tártaros. Ran perdido lo pintoresco de sus
costumbres de otro tiempo. Se civilizan loe turcos...... á
volverlo, en algunas semanas, célebre en toda Europa.
11
Ss ha disertado frecuentemente sobre el valor del sol- la «alemana. Y es acaso ahora-que tienen menos aspecto
de
bárbaros
Y se esfuerzan en asemejarse á las occi•
dado iurco, y las opiniones á este respecto son algunas
dentales-cuando
van á convertirse para éetoe en un verveces contradicteriae. Lo que parece en todo caso fuera
dadero peligro!...... ..
de d11da, ee la aptitud natural del turco para el mictariemo. El turco h1 nacido soldado como el alemán, con
el cual además, ~iene algun1s ra:igoe de aem3janza. Ddsde

as

LAS FIESTAS EN LONDRES

•

Habiendo sido el asunto europeo y casi nnivers11! la
-ct-Jebración de las fit,s$8e de diamante de la Reina Victo•
ri11, emper11triz de las Indias, juzgamos opon11no conaP-_grarlee imponante porción en nuestro semanario, prt&gt;tiriendo, al ef.!cto, transferir brevemente el at&gt;unto hasta
poder 11elecc1onar los mejores grabados relativos al J11bileo1 y ocupar no más de un número con ellos.
Las fiestas del Jubileo de la R~ina Victoria han eido
&lt;'~lebrad!'B en Londres, según un programa qoe habla
ti¡ado mrnuc1oeamente loe menores detalles. Fué, ya se
eabe, el 20 de J11nio, la fecha del sexagésimo aniversario
del advenimiPnto de la soberana, cuando eeae fiestas comenzaron. Tal día hubo ar.Jemnc,e Ctlremonias en la Caiedral de Sau Pablo.
La _víspera,. en la noche, la gnArnición de "\Vindaor
ofreció á la rt'ma una magnífica rl'/mit,, mu tlaml}eau.r á
la cual asistieron más de veinte mil lon&lt;11ne~ea llevados
por el cawmo de fierro.
'
Un poco a11tee de las diez, las trop~~. comprendiPndo
eerca de ü,000 hombrea y mandad~s por el dnque de Conuaught, ee a1riiziPron hacia el castillo por la gran avenida de Enriqne YIII.
A la cabt.1a marchaba la banda dP mfüica del 1er. regimiento de guardias de á caballo, alumbrada por caballeros provisto~ de linternas.
Venían en Feguida, cada uno con en música, loa deetaeamentos de todos los cuerpos de la gua1dia. El desfile
duró sólo algnuos minutos y constimyó una prestigiosa
tlecena nocturna, al ritmo de los cobrea retemblaotes
una rápida y feérica cabalgata donde los coloree brillan'.
'tes de los 11niformes, los l lameantea reflejos de loe cascos,
las corazas, las armas, surgían de la sombra al fulgor
fantástico de las antorchas.
El 21, la reioa, dejando Windsor, fué á instalarse á
~uckingbam-Palace, saludada á su paso por aclama•
e1onee.
. Pero el martes 22 fué la gran jornada, la de la proces~ón r~al ¡;&gt;ara la c11al la población de Londres y el imperio bntámco entere,, habían preparado la manifestación
m,a comple~a da Bll lealtad y de eu entusiasmo.
Reproduc1mu&gt;1 loe principales episodios de esta memora~le solemnidad, en los cuales hemos procurado deter•
mmar las notas características.
Una de esas notas dominantes fué proporcionada por
la presencia en el desfile de los deatacam"'ntoe de lastropas coloniales, de una variedad tan pintoresca de tipos
y de costumbres.
Entre los pelotones de caballería que rPpreeenta uno
de nuestros grabados, atravesando JVnite Chapel, sP reeonocen en su elegancia original loe lanceros de la N11e•
va Gales del Sur.
Et cortejo real, de una rara magoificencia, se puso en
marcha al medio día, dirigiéndose de Buckingham-Palace hacia San Pal:&gt;lo.
La Reina, teniendo enfrente de ella á la princesa de
-Galea y á la princesa Cristiao de Sleewig-Holatein, ocupó sola el fondo de un gran landa11 tiracto por ocho caballos ricamente caparazonados, montados por cuatro postillones y gniadoa por ocho pal11franeros, llevando todos
-estos servidores la librea escarlata bordada de oro y el
caequ~te de tPrciopelo negro. A la derecha cabalgaban el
príncipe de &lt;ialf'R y el duque de Connaught. A la izquier-da el duque _de ü_.1mbridge. Adela_nte del coche el grupo
de loe prmc1pes rngleees y extran¡eroa á caballo y vestidos de soberbioa uniformes.
El alto ante Sa1 Pablo, cuyas puertas están abiertas,
-ofrece un espectác11lo grandioso: las carrozas de la soberana y de su aervid11mbre se detienen en un espacio va·

cío en rededor del cual ee enfilan loe príncipes; el cuerpo
diplomático ocupa una tribuna especial. Después de la
hendición dada por el arzobispo de Canterbnry, aeiesido
de todo el clero, el cortejo continua su marcha y alcanza
la ribt-ra derecha del Tiimesie por London-Bridge.
Por donde quiera ha!' ur.a afl11encia enorme, resuenan
ovaciones caluroaas. Vense oruatoa más ó menos felices,
pero abundantes.
Por la noche, brillantes iluminaciones complehron la
miRe en scene, admirablemente arregl~da, de esa bella jor·
nada cuya alegría no turbó ningún desorden ni acciden•
te grave.
El 23 de Junio la reina volvió á Windsor y al día siguiente recibió la visita de loe Lores, del Almirantazgo y
Je loa almirantes extrangeroa lleg,¡dos á Portamouth.
.A la misma hora se efectuaban en Londres loa banqne•
tes populares organizadoA por la princesa de Galea en
loe q11e cada invitado recibió una tarjeta conteniendo un
reirato de la reina Yictoria y un reprodución de los pa·
laciós de Westminster, deKinaington y de Buckingham.
La revie~a naval de Spitliead fué precedida la viepera,
(26 de Junio) de un banquete ofrecido por el Almirantazgo á loa almirantes y oficiales de los navíos extranjeros.
El espectáculo de la rada era imponente: Ciento eesenta y cinco buques de guerra ingleses, estaban forma•
dos en filas bajo el mando en jefe del Almirante Sir
Nowel Salmon c11yo pabellón flotaba sobre el Rmoll'n.
Los catorce buques extranjeros habían tomado sitio
en la rada según el orden de su llegada, sobre una línea
especial, adelante de la flota ioglesa.
Una gran cantidad de navíos y de yachts, ocupaba el
espacio que quedó vacio entre la línea de loa buques de
guerra extranjeros y la isla de Wight.
J&lt;:3 dificil formarse una idea de 111 vida intensa que rei.
naba sobre aquella rada. Cuando el sol al11mbró es" grandioeo conjunw, el espectáculo desde la p11nta de Southsea
era maraviloeo; maa era imposible ver la flota toda
entera á menos de a~cender á las colinas de la isla W1gbt.
Las filas tenían una extensión de cerco de 10 kilómetros.
Luego que los principes y los personajes ~e hubieron
embarcado, el primer lord del almirantszgn dió la señal
de la partida, y el cortejo naval se dirigio hacia el S11rOeste de maner11 de pasar desde luego ante las cuatro
!meas enfiladas y de comenzar la revista por los buq11ee
extranjeros, que estaban en la quinta lint-a.
Desde que apareció entre el castillo de Southsea y
la escuadra de torpederos, Pubió una flama a la cima del
mástil del yacht B'li~ador Ir.:ne. E~ta tlra la sef\111 para
loa primeros saludos.
Inmediatameut~. en ef_e~to, los 165 buques ingleses y
loe buques extran¡eroe h1c1eron la salva reglamentari11
de veintiún caf\onazos. El espectáculo era á la vez magn[fico y terrorífico; los oficiales y la trip11laoióo de cada
b11que lanzaban urras cuando pasaba frente de ellos el
yacbt Victoria--and-Alberl, llevando á bordo al príoci::,e
de Gales. al duque de SaxP-Cobourg-Gotha, al duque de
Connaught, al duque de York, al Q11q11e de C11muridge
y á s11e oficiales.
El yacht pasó enceaivameote ante todos los buques
sin incidente alg11no1 en el momento en qn.e arro¡v el
ancla, todas las tripulaciones, á uoa s:ñ 11 convenida,
l11nzaron tres hurras.
L'JB eepectác11los de gala efectuados con motivo del Ju
bileo,. no foeron_en ot~u _sentido menos solemnes que los
anteriores feste¡os; ae1st1eron todos los principes reales
ingleses y extraojeros y el espectáculo del gran teatr¿
real era enc&lt;lntadur.
Para con~luir esta breve reseña parécenos oportuna
la raproducc1óa de las siguieor.es notas hietóricobiográ-

fioas relativae á la soberana, objeto de un admirable
fiesta y algunos datos referentes á ésta, muy curiosos:
«Nació la reina Victoria en el palacio de Kenl!ingson de
Londres el 24 de Mayo de 1819, y es hija &lt;1el duque de
Kent y de la princesa Victoria de Leiningen, y á lu muer•
te de su tio el rey Guillermo IV, oc1trrida el 20 dti J1111io
de lS.'37, heredó til srono de Inglaterra.
·
En diez de Febrero de 1840 contrajo matrimonio la
Reina, de Inglaterra en la Abadía de 1Vessmtneter, con
el prí11cipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, D11que
de Sajonia, que obtuvo por su enlace el titulo de rey cun•
sorce, y falleció en 1861.
De este matrimomo quedaron ocho hijos, de los cuales
viven siete en la actualidad, que son: la Emperatriz viuda Je Federico Guillermo de A,lemania, madre del actual
emperador Guillermo II, la cual nació en 21 de Noviembre de 1840; el Príncipe de Gatee Alberto .Eduardo1 nacido en 9 de Noviembre de 1841; el Duque de Ed.itnourgo,
casado con la gran duquesa .:\!arfa AleJandrowna de Rusia, el cual nació en 6 de Agosto de 18-H; la princeaa Au•
gusta Vi.:toria, na,::ida en 25 de Mayo de 18-W y casada
con el príncipe C. de Sleswig-Ilolacein; la actua1 Marquesa de Lorne, nacida en 18 dtl Marzo de 1848; tli Duq11e de Connaught, nacido en 1? de Mayo de 18o0, .casaao con la princesa Luisa Margarita de Prusia, y
¡mucesa Beatriz, nacida en 14 de Abril de 1857, viuda litl1
príncipe Enriq11e de B11tr.enbe1g.
El único hijo de la reina Victoria que no existe es
el malogrado prícipe Leopoldo, D11que úe Albauy, qud
nació ei 7 de Abril de 1853 y murió el 28 de l\byu dt1
1884 en Niza, á concecuencia de la calda q11e suít1ó al
bajar la escalera del Círculo Náutico, t:n cuyo D!llcóu
había estado presenciando la fiesta del Carnaval.u
M11choa días se han empleado ea Lonares en los pre•
parati vos para tan espléndidos festejos, y tal ea la atiutlu •
cia de gente qu11 ha ac11dido á presenciarlos, que segun
comunican dti la ci11dad del Támea1e, ao hao tlmplt::11'10
en la constmcción de tribunas sobre 700 oonelad.as lit&gt;
madera y 2,500 de clavos y de flejes.
Según uu correeponsal, no hay balcón, ventana, mira•
dor, ui hueco alguno q11e no ae haya hatllitaJo par¿ .,1
caso, adquiriendo los sitios precios fabulo:!08, pu"t! udCl·
Jan entre seis y 150 duros por persona. El dueño &lt;le una
cas~ vieja, sita en la plaza de San Pablo, la h~ cedido va·
ra levantar una tribuna, y el precio de esta ced1óo cuu•
aiate en el derribo de la casa y construcción de 11na tiaca
nueva en cuanto terminen las fieeias. Cerc:\ dti \Vh1t"Hall se ha conetmido una trib11na para 4 UOO peraua.,d
q11e ha costado 32,000 duros la conetrucciou y 42,000 .,¡
alquiler del sitio.
No se concebiría esta enormidad de precios ei no se tuviera en cuenta la emidad del negocio a que se destinau,
porq11e el alq11iler de loe a3ientos de esta ,rib11na ee c~1c11la en 200,000 duros. Según datos del mismo correspou•
sal antes citado, el imponti total de loa g11stoe hechoa t1U
Londres con motivo del jubileo,· contando lo ioveriiJ-.1
en preparar la carrera, decoraciones, iluminacionea, tlk:.,
de la ciudad, gastos de la Casa Real y del Ea,ado, funúa·
cionee filantrópicas y demás, se calcula en cinc11enta m1•
llonee de II braa esterlinas.
La ovación tributada á la reina Yictoria dejará brillan'8
hutlllas en la historia de estos últimos tiempos.

u,

'r

•

El Palco Real en el Covent·Garden.
Frinceeo. de Galcs.-Prlncipe de NApoles.-Duquesa de Hesse.-Prlncipe de Gales.-Prlnce,a de NApole•.-Duque de Mecklembourg.-Duque de Cambridge -:Marq'.le d Lo
D
Prlucei;a llenri de Prusla.-Duque de Coburgo.
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La reina y su parlamento. El Lord Canciller presentándole la felicitación de los Lores á S. M. en el palacio de Buckingham.

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El Jubileo de la reina Victoria.

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DOMINGO 25 de JULIO -de 1'97

EL MUNDO

El Jubileo de la Reina Victoria.

La Reina y los niños- Su Majestad pasando revista á los escolares .

•

Desfile ae los aestacamentos coloniales en WltHe c}iapel.

La revista naval con fuegos de artificio ante el príncipe de Gales, en honor del Jubileo de la Reina.

�66

EL MUNDO

DOMIIIGO

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KL MUNDO

0OMIIIGO 25 DE JULIO DE 1197
DE JULIO DE ,. .7

Este es el enjemplo del monje Bernabé, yoglar de Nuestra Sennora.

El Jubileo de la reina Victoria.

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VO en tierra de Francia y en tiempo del eanto
rey Luie un buen xpiano que avie nonme Bernabé é era yoglar de offdo.
Su mantenencia era de facer yoglerias é tru·
faneriae, ca en lae ferias é fiestas tendía en tie·
rra una gran alhomhra é poniendo eo la nariz
una taza eetanada arrojaba al aire fasta XII pe•
Iotas de cobre 6 eecomenzaba á doblarse como
vibora, 6 lanzaba espadas qne cogía sin dapno¡
mae como quien tal miraba non facia cavdal de
la habilidat de Bernabé, á la postre non ayun·
taba tres fígae é una chirivia que le adyudasen
al yantar.
Non era maridado¡ mas non cobdiciaba la
mujer del vecino, ca la mujer inimiga ea de los
ornee fuertes conforme el Espíritu de verdat
dice de Sanson: fueras ende que ei el ome mu·
cho fabla con la mujer non fallesce Jaro del
diablo.
Más que el ayuntamiento con fembra plaecen·
tera preciaba los convivios en que se bebia el
vino pimente¡ pero magüer gustaba del tinto é
del blanco, non dijo nunca cosa contra Nuestro
Sennor J eeucrieto ó contra nuestra fée católica,
que es tan eanta coea é tan buena é tan verdadera.
Era amador rendido de Nuestra Sennora, é
cuando entraba á la eglesia le roge.bacon cierta
oraecionceila breve que decia: «Santa Maria,
Luz del d(a, cura la mi vida é e.ando al tu fijo
plega clamarme al su seno, ábreme las puertas
del cielo como buena clavera é da á mi ánima
bu11n pozo. u
Caminaba Bernabé una brdesciella por un
prado vicioso é poblado de hierva bien olien·
te, cuan:io acertó á topar con un buen perlado,
prior de monjes b.ancoe del Cistel, á quien ea·
ludó con gran acatamiento é rE&gt;uerencia, cual
cudraba á ome tan devoto.
Bondoso era el perlado; apacie áloe famnien•
toe é ospedalaba a los romeros é pe]e¡?rinos que
por el moneeterio pasaban á visitar RomP. ó el
Sepnlcro Santo
de Ilierusalem
ó Santiago ó
San Saluador de
Ouiedo; é tocado en su áni•
ma por la bue•
na gracia de

\

Bernabé é su simplicidat, quiso gelo llevar consigo é fa~cerlo reglar apartándolo de la e
cosas del siglo é las pompas mundanales para servir á Dios.
Vino gustoso en ello el yoglar, ca bien sabía que Cristo en el eu Euangélio dixo que
á quien dejara padre é madre é fijos é mujer é bienes temporales, le daría ciento é doble por ello é demas vida que duraría poc siempre.
E ane{ fo como ee tornó calonje de calloetra el trufán de fériae é caminos trae el
año de pruebe. en que sufrió santamente las prémiaJ é aepereze.s de la regla é de fae·
cer loe tres votos é prometimientos¡ á eaber: non aver propio, guardar castidat é
ser obediente al mayoral del moneeterio.
Eran loe de la calloetra amantes fervorosos de la Yírgo llladre del Rey de gloria, é
á porfia faecian por ella eervício de piedee é de manos.
El perlado fascia de Ella libree en que probaba la su real limpieza, con las reglas
de Dnn Aristóteles.
El fraire Alexandre pintaba lindas pinturas. )lirabase en ellas á la )ladre so el
trono de Salomón, rodeada de léones é so la su cabeza siete palombae, que son loe sie·
te dones del Spiritu Sancto: dones de Temor, de Piedat, de Fortaleza. de Scíencia, de
Coneeio, de Inteligencia é de Prudencia; é por compannae á lae birtudee, siete virginee con cabelleras rúbiae coa:.o fechas con hebras de oro de la Arábia: Fée, Caridad,
Esperanza, Justicia, Prudencia, Fortaleza é Temperanc;-a.
RE•presentaba á la Sin :M:aneciella junto á Eva, la madre primera, á quien engafió
la culebra por facerla pasar el mandamiento del Muy Alto: que aaf como Eva por so·
berbia ee sopo alongar de Dios é perder la su gracia, así Sancta María por omildat é
obediéncia ee sopo tanto allegará Dios fasta que ee ffzo eu maire.
Figuráh&amp;la á más como Estrélla de los maree, Tiemplo de Jhuxpo, Fuent singnada,
Cibdad de Dios, Oliva, Palma, Cedro é Madre de Xpo.
F,l hermano ~Iarbodio era grand loador de la Madree ciella é del Fijo, é como san
tero facfa en piedra muy lindas imáginee de la Reyna del cielo, é bien curaba que la
halda cobriera las plantas de la duenna de que el Profeta dixo: la mi amada es como
huerto encerrado¡ 6 eeme iábala como infanta plena de gracia que eemblaba decir: eo
verdat tu eres mi sennor. Di.ri dl' rrntre matri., 11111·: De11~ meu~ t• 111 ( Pealm 2tl. 11.)
Avíe de más tin el monasterio devotos que en lengua latina sacaban loores de Nuestra Stnnora é uu picardo de agudo ingenio, maestro en gay saber, que facía en románpaladino la narración de loe miraclos de la pulcela que parió conservándo su entegre·
dat, conforme avía vaticinado el varón Isaia.
Dolíase Bernabé de su desmaflanamiento, ca ni pintaba, ni eecuipía, ni facía rimas
rica~, ni tenla le¡rae para escribir tratados doctos¡ é pensaba que la Reina de loe ánge·
lee non ce.taría su homildat é falleecería ende su devoción,
En tan gran afincamiento oyó el fraire la estoria de donado que saviéndo sólo el
Ave ~Iaría con que el Angel saludó á la Yirgo cuando Cristo priso carne en ella, á la
ora del su tránsito postrero le salieron de la b()Ca cinco fragantes roeae en remimbran·
za de las cinco letras del nonme de la Madre del Corderuelo de salud. E eetonces vióee á B•roabé lleno de leticia aeconderee en la capilla mientras los otros monjes facfan
sus primoree ó loaban á la Gloriosa rezándole sus horas. El prior, ome prudente é qne
conforme lo mandan San Benito é el Apostólico quería ser eabidor de cuanto faclan
eus monjes, conoec(a la fazaña de Hely eacedote, que por non ca~tigar sus fijos morió de mala muerte¡ dióse ende á facer inquisición de donde Bernabé yacía é junto con
dos religiosos graves é ancianos fuese á mirallo, en la iglesia. Vieron todos con pavor
al yoglar que delante el ora de Nuestra Sennora si doblaba como l'fbora é lanzaba espadas que cogía sin dapno é facía por ser grate á la Gloriosa cuanto en el siglo había
fecho por placerá los omes. El perlado magüer sin embargo era ome prudente, judgó
á Bernabé tocado de follía é empezó á clamar sacrilegio, ca pensaba que el fraire non
guardaba ni honraba á la Santa Egleeia¡ más llenóae de sorpresa al ver bajar de su trono á una dona blanca é resplandesciente, fermoea como la luna, electa corno el sol, cobierta de brial de xamit, portando en la su cabeza una noble corona fecha de oro, argento é piedras de gran precio, que con ol panno de su manto de arminyo limpió, por
conhortarle el sudor, de la frente del eu devoto.
Omillándose el perlado dixo estonce:
Bienaveuturadoe loe manec,s, ca verán á Dios.
E los monjes besando el suelo, dijieron: Amen.
AmP11 Dei,;•

. Con gran cuid~dodel amor de Cristoé con gran diligen•
c1a, Don Anatolio Francia, home timoroso de Dios, sacó de loe archivos viejos este enxemplo que yo verU
del romance gálico al nuestro castellano,' tollendo las razones que entendí sobejanas é dobladas é poniendo
otras que entendí que complía.
En Guad_alajara de México, á los quince días por andar
del mes de ¡unio de mil ochocientos y noventa y siete allos
de la nuestra ealud.
ARCIPRE::."TE Jo~._ F.ÉRBt:Z.

EL PlRRO Y EL FRASCO

CANCION

( De Carlos Baudelaire.)
( De Savia Enferma.)

l"na manea melancolía
impregnó la conciencia mía;
cuanto existe:
ritmo, luz, coloree ...... belleza,
contagiado de mi tristtza
está triete.
Están tristes con mi trieteza
, itmo, luz, colores...... belleza;
por que impregna la vida mfa
una manea melancoUa.
AllADO lbR\'O,

•-Mi hermoso perro, mi buen perro, mi querido tut1í ,
aproximaos y venid áaspirar un excelente perfume com·
prado al mejor perfumista de la ciudall. •
Y el perro moviendo la cola, lo cual es, á lo que creo,
en esos pobres seres el signo correspondiente á la risa y
á la sonrisa, se aproxima y posa con curioeidad su nariz
húmeda sobre el frasco destapado¡ después, retrocedien·
do repentinamente con horror, ladra contra mí á mane•
ra de reproche.
•-¡Ah! miserable perro, si oe hubiese ofrecido un pa•
quete de eecrementoe, aspirado lo bubiéraie con delicias,
y lo devorarais tal vez. De suerte, oh indigno compa•
fiero de mi triste vida, que os parecéis al público al cual
no ~ deben presentar jamás los perfumes delicados que
lo exasperan, sino, inmundiciaecuidadoeamente escogidas.

FLOR DE TUMBA
¡Oh, Princesa! en las horas de amorosos excesos
Desfloré en las falanges de tus manos cloróticas
Los capullos sin manchas de mis rimas eróticas
Al contacto sonoro de mis timidoe besos.
Hoy, que el viento se inflama en las noches caóUcaa
Con el fósforo impuro de tus ilridoe huesos
Del naufragio de mi alma solo quedan ilee~a
Tus recuerdos fragantes como flores exóticas.
¡Oh mi ~eina de antafl'l que caíste vencida
Por la trágica Muerte! ¡Hoy florece mi vida
C&lt;&gt;mo un árbol raído pot monstruosos gusanos!
_Quiera el Bien que no lleguen á tu frente dormida
N1 loe roncos acordes de mi voz maldecida
Ni el perfume salvaje de mis versos malsanos!
ÁNTEN0R LESCANO,

Julio de 1897.

�61

EL MUNDO

SINFONIA EN BLANCO M AVOR.
Teóftlo Gauthler.

Balbino Dávalos.
De leur col blanc courbant les lignes
On voit dana lea contea du Nord,
Sur le vieux Rhin, des femmea-cygnee
Nager en chantant pres du bord,
Ou, suspendant á quelque branche
Le plumage qui les revét,
Faire luire lenr peau plue blanche
Que l!i neige de leur duvet
De ces femmes il en est une,
Qui chez noua descend quelquefois,
Blanche comme le clair de lune
Sur les glaciers dans les cieux froids;
Conviant la vue enivree
De sa boreale faicheur
A des régals de chair nacrée,
A des débauches de blancheur.
Son sein, neige moulée en globe,
Contre les camélias blanca
Et le blanc satin de ea robe
Soutient des combate insolenta.
Dans ces grandes bataillea blanchee,
Satina et fieurs ont le dessous,
Et, s~ns demander leurs revanchas,
Jaun1ssent comme des jaloux.
Sur les blancheurs de son épaule,
Paros au grain éblouissant,
Comme dans une nuit du póle,
Un givre invisible descend.
De que! mica de neige vierge,
De quelle moelle de roseau,
De quelle hostie et de quel cierge
A- t-on fait le blanc de ea peau?
A-t-on pris la goutte lactée
Tachant !'azur du ciel d'hiver
Le lis á la pulpe argentée,
'
La blanche écume de lamer;

Le marbre blanc, chair froide et pale
Ou vivent les divinités,
'
L'argent mat, la laiteuse opale
Qu'irisent de vagues clartés;
L'ivoire, oú aes mains ont des ailee
Et, comme des papillons blanca, '
Sur la pointe des notes fréles
Suspendent leurs baisers tremblants;
L'hermine vierge de souillure,
Qui, pour abriter leurs frissons,.
Ouate de sa blanche fourrure
Les épaules et les blasone;
Le vif-argent aux fleurs fantasques
Dont les vitraux son ramagés;
'
Les blanches dentelles des vasques
Pleura de l'ondine en l'air figée; '
L'aubepine de mai qui plie
Sous les blancs frimas de ses fleurs;
L'albatre ou la melancolie
Aime á retrouver ses pitleure;
Le duvet blanc de la colombe,
Neigeant sur les toits du manoir,
Et la etalactite qui tombe,
Larme blanche de l'antre noir~

Des Groenlands et des Norve ea
Vient-elle avec Seraphita? º
Eet-ce la Madone des neiges,
Un sphinx blanc que l'hiver sculta,

IN MEMORIAM THEOPHILI POET'f'..

En las leyendas del Norte, alzando
Su cuello níveo como el jazmín,
Nadan mujeres-cianea cantando
Sobre las aguas del viejo Rhin.
O si en las luengas ramaa suspenden
Las vestidura de albo edredón,
Sus deslumbrantes cuerpos esplenden
Más que la nieve de su plumón.
De esas mujeres existe una,
Que hasta nosotros suele bajar,
Blanca cual claro rayo de luna
Sobre la helada región polar.
Arrebatando con su frescura
Los ojos, ebrios de admiración,
A los deleites de su blancura,
De carne nácar á la fruición,
Sus senos, tersos globos de nieve,
En insolentes luchas están
Con las camelias blancas, y el leve
Traje albeante de tafeMn.
F.:n esas pugnas de albipujanza,
Rasos y flores pierden allí,
Y, en su despecho de hallar venganza,
Amarillean de frenesí.
Sobre ene blancos hombros de diosa,
Paros de grano desl urobrador,
Como en la noche polar, radiosa
La tenue escarcha cae en redor.
¿Con cuáles hojas de blancos lirios,
Con cuáles médulas de cafia miel,
Con cuáles hostias, con cuáles cirios,
Tan blanca hicieron su blanca piel?
¿Se ha recogido la conetelada
Gota de láctea luz estelar,
La lis de tierna pulpa argentada,
La blanca espuma que arroja el mar;
El mármol, carne pálida y fría,
De las deidades usual mansión;
La plata mate, la luz que envía
Sobre los opalos la irisación;
El marfil donde su mano blanca
Ea mari~osa de alas sin par,
Que, en cada debil nota que arranca,
Trémulos besos suelta á volar;
El suave arm1fio que inmaculado
En los blasones lucir se ve,
Y ciñe y guarda del viento helado
Los blancos hombros de rosaté;
El claro azogue de raras flores
Que orna loe vidrios del rosetón;
El blanco encaje de surtidores,
Que de la ondina lágrimas son;
El ojiacanto que cede en Mayo
Bajo el aljófar qlle da á la vez;
El alabastro donde el desmayo
Ve reflejada su palidez;
La pluma suelta de la paloma
Que nieva el techo del palomar;
La estalactita que se desploma
Del antro en donde la filtró el mar?
¿A.caso viene con Serafita
De do el noruego y el groenlandés?
¿Es la Madona que el polo habita
O blanca esfinge de invierno ea

Sphi'!x enterré par l'avalanche,
Gard1en des glaciers etoilee,
Et qui, eous sa poitrine blanche
Cache de blanca secrete gelée?

Por los aludes ha tiempo oculta,
De ventisqueros guudiáa q uiz.i,
Que dentro el blanco pecho sepulta
Secretos blancos helados ya?

Sous la glace ou calme· il repose
Oh! qui pourra fondre ce creur!'
Oh! qui pourra mettre un ton rose
Dans cette implacable blancheurl

Bajo del hielo donde reposa
¡Oh! ¡quién la hiciera sentir amor!
Quién diera un vago tono de rosa
A. su implacable y etéreo albor!

DE "EL JARDIN MUERTO"

espléPdJdos sefio!es, su perfum_e, algo de lo.que respiran,
á las br1~as que vienen hasta m1 ventana, mis poros se dilatan, m1 cuerpo todo siente algo extraordinario y en esas
mafianas, cuando los bueyes pasan perezosos hacia la in.
mei:isa hostia dorada que es el sol, siento que en mí re•
bul,e algo de bueno, algo con lo que no estoy familíari•
zado y entonces ¡oh! sólo entonces amo la vida.
La amo porque no pienso en nada, porque aparto mi
vi~ta de las miserias, de lo negruzco, de todo lo que humilla y de todo lo que mancha, de lae vagas ansiedades
tem?reB de algo de~conocido que en mí se agitan, olvid¿
la hiel de la que m1 pobre alma no es sino bolsa amplia~ente re~leta, para mirar cómo lae nubes, inmensos páJaroe caprichosos, vuelan, cómo los tonos del azul cambian y cómo la tierra bendice la luz soberana que la refresca, la c0lora y la alimenta.
¡Ser así.como ella! Dormi!5e con pesado sueflo en la
noche, brillar COll el alba mcendiaree con el mediodía

MATINALES

Son muy raras pero exquisitas como todo lo raro las
mafianas en que yo vivo. Generalmente, incurable 'noctámbulo, mis ojos Stl abren á la luz cuando ya el calor
ahoga las estancias y el sol bruñe los pavimentos y sin
e!Ilbargo, tal vez porque las veo muy poco soy un enamorado de las mafianae.
Las amo! las amo con mi pensamiento que, fresco sin
las p~ocupaciones ni l~e pesadeces del día, siéntee~ lle•
no de ideas sanas, lum1noeas, claras como el cielo que
azulado miro huir sobre mí. En el campo, sobre todo
cuando los gallos cantan y á lo lejos, de la montafia cae~
como cortinajes desprendidos, trozos de bruma; cuando
los árboles, acabados de bañar, limpios,'como si denuevo
1,acieran, soplan, tuerceP y sacuden sus hojas y prestan,

DOMINGO 25 DE IULIO DE 11517

«rey de los veranos,,,·eacuchar toques de angelus, pasos de•
trabajadores cuando el crepúsculo vacila, y así, siempre•
lo mismo, sin desear otra cosa hasta que los siglos, rodando y rodando sobre ella, la usen y la desmoronen
¡Ser así, como la tierra!
Lentamente, con pesar casi, cubro mi cuerpo de !igeras telas y bajando hasta el río me entrego al incomparable placer de sentir las caricias blandas del agua que
chapotea, cosquillea, reproduce y cubre mi cuerpo. El
agua es juguetona, juguetona como muchacho traviesoy vivaraz que tiene una madre buena, una madre sonriente que no lo rifie y lo acaricia y lo besa. Salta sobre
los pechos, corretea sobre el vientre, suele calarse dentro de'.loe oídos ó bien, huyendo de la mano que la golpea ó
salta fuera, sus pupilas brillan un momento y luego ·cae,
con franca risa que canta y se repite al tiempo que
se aleja en coquetas ondulaciones. Cuando eue fuegos,
sus carreras y sus cantos me han cansado, ahí mismo,
en la orilla, bajo un eáuce que parece paciente pescador,
me abrigo. Sigo oyendo las pláticas y los retozos de las.
gentes, sigo mirando los movimientos de la onda ó bien el
paisaje reflejado, el tejado de la casucha, los penachos de·
loe árboles y los rotos relámpagos del sol,-porque el
agua ni aun al sol respeta é imp11ne quiebra y juguetea
con sus rayos,
Es dulce luego, despuée de caminar sobre la hierba un,
buen rato, deteniéndose ante alguna flor rara ó un rincón
de col)1plicadae matas irá 1~ B?mbra! sentarse, apoyar la
cabeza contra un tronco y em idea fi¡a que habaje, con
el pensamiento en paz, dejándolo ir á eu antojo, festoneando sueños ó esbozando mosaicos, variando, saltando, co·
mo un pájaro, contemplar fas lejaniae, tratar de distin.
guir algo en la montaña, simplemente oir el zumbido de
las abejas y seguir en el espacio la curva, que sin descanso trazan sus obesos cuerpos doradot1.
Después de un rato, un libro bien escogido es buena.
compafiía ¡ah! ¡pero la selección es tan difícil! No un libro ló~rego ni un .libro h~mano, no un libro que nos pinte la Vlda y nos .diga sáb1amente ª!!ª desola~ionea y sus
crueldades, un hbro......... Jay! casi se necesitaría un ¡¡.
bro especial, algo sonriente y sano como la mafiana, que
no melancolizara, ni filosofara, ni hiciera tornarse en
grave el pensamiento: versos ligeros que fueran al com .
pás de la onda ó de la abeja, fábulas bien compuestas.
de dulces vidas, de amores en loe que no hubiera engaño
ni despedidas, libro del cual estuviera vedada la tristeza
Loe cuentos brillaatee, los azulee, los que hablan d~
ha.las y de príncipes son demasiado -caprichosoe traen
damasiada pedrería y demasiado terciopelo pa~ libremente pasear por los campos. Las historias campestres
tienen todas algo de doloroso; si leyera Pablo y Virginia,
ó Herman y Dorotea, me levantaría, sinópreocupado sí al
menos con esa vaga melancolía del que siente pas~r rozándole el desconsuelo humano. Quisiera algo que hiciera amar la vida, que hiciera sentirla y desearla, algo en
fin maternal.. ....
No he encontrado ese libro, y al levantarme al retirarme expulsado por la invasión del sol que r;clama la.
soledad para dar su ardiente beso á la tierra, pienso en
que algún día tal vez, cuando de nuevo nazca y un nuevo sol la alumbre, cuando esté en su m.af"uina cuando
aun no haya maldad, ni envidia, ni ambición· duandolos
hombres se.an buenos y las muj~res francas, habrá. algún
P?eta que, ignorando el dolor, aJeno á la queja y no temendo nada amargo que ensefiar, escribirá ese libro maternal para ser leido en las mañanas, cuando la luz celebre su apogeo y se sienta amor á la vida.
Julio de 1897.

BERNARDO Couro CASTILLO.

IIOl\IBRES Y DIOSES
LUIS XI

&lt;:ASO no haya ningún rey de•

Francia tan maltratado por
la posteridad como Luis XL
Difamadora impopularidad!
rodea á ese rey tan esencialmente popular. No sólo odia,
sino que desprecia el pueblo•
la imagen que con¡,erva de él.
La ficción, de acuerdo con la
historia, le presenta como un
personaje miti-d trágico, mitad grotesco. Vedle en el teatro y en las novelas; aparece casi siempre malvado y co-barde, cruel y avaro, mezcla de TartuHe y de Tiberio deEufermo imaginario y de Patelin.
'
Hay en la leyenda algo falso y algo verdadero comola caricatu~ tiene ~lgo parecido y algo quimérico. Es,
una calumma gratmta que fuese cobarde y que la grave
historia ao ha repetido. Se batió brava~ente en Monthery, en Lieja y en la guerra del Artois. Filé herido levemente en el sitio de Arras, y bromea sobre eso en una.
carta con verbosidad picaresca, que ilumina un instante·
su sombría figura, con la clara sonrisa de Enrique IV
Los desfallecimientos de su agonía fueron los sobresalto~
de un alma que va á rendir cuentas· no las zozobras de
un vil carácter. Hay quien corre tr~s la muerte violenta
. la busca y la provoca, y vuelve la cara hacia la pared si
la muerte natural viene á buscarle en el lecho
La avaricia de Luis XI se concretaba li su p;rsona. E l
que lea lae Memorias de los gastos de su casa creerá hojear el libro de cuentas de la casa de Harpag¿n. Se ven
no~as c_omo l_a~ sigui~ntes: «Por dos mangas nuevas para
su Justillo v1010, vemte sueldos;" «quince dineros por
una caja de grasa para dar lustre á las botas." Con eea.
ostentación de tacafiería disfrazaba un gasto grande y
secreto. Puede compararse esa tacafiería aparente á la.
parte delantera de las tiendas gue se encuentran en H o-

DOMINGó 25 de JULIO de •1517

landa. El exterior es sórdido; se balancea al .viento un.a
muestra de amolador de cuchillos y de nava¡as de afeitar cubierta de grasa; un eaco de esp"lcias y un tonel de
are'nques se pudren á la entrada; al través de los vidrios
empafiados y acoplados con plomo, se entrevé una figura descolorida que lleva anteojos y que se carga sobre U!1
pupitre viejo. Parece que allí debe iratarse de economizar algunos ochavos y meterlos en una alcancía. Pero
penetrad en el interior, y veréis la habitación iluminada por el oro, que rebosa por todas partes, que bace reventar loe sacos y estallar las balanzas. El duefio de ese
establecimiento invierte millones en especulaciones co•
losales. Desde el fondo de su mostrador lanza navíos á
los mares de la India y pa~a sueldos á bajás malayoe..Así ese rey, vestido con tricot de lana y con grasoso birrete en la cabeza, fué el prime~ negocian~ de su éJ?o_ca.
.Arrojaba lejos tle sí y despreciaba la antigua trad1c1ón
del tesoro hundido y empol 1ado que la Mitología había
inventado para loa reyes. «Lo tomaba todo y lo gastaba
todo", dice Cominee. Pero el oro que la caballería, su rival, gastaba en torneos y en adornar sus armad_uras, él lo
empleaba en comprar pueblos, en atraeree amigos y ea
soadear las conciencias. En su viaje á Arras pidió prestado á uno de sus criadoe la suma de treecientas veinte
libras diez y seis sueldos y ocho dineros upara emplearlos e-d sus gustos y placeres,,, y gastó quince mil escudos
de oro para salir del mal paso de Perona. Se puede decir que descubrió la circulación del dinero ese rey que
ee ha tachado de avaro, y que fué el primer banquero de
la burocracia moderna.
En cuanto á la crueldad de Luis XI, debemos dec.ir
en honor de la verdad que, si fué menor que la de los
principes de su tiempo, fué seguramente de peor índole.
La sangre humana mancha más al que la destila fríamente y gota á gota, que al que la vierte á torrentes en
un acceso de cólera. Es preciso, sin embargo, no perder
de vista al siglo de hierro que tuvo que forjar, las sediciones que tuvo que vencer, y las traiciones que necesitó
caeti¡?ii.r: descartando todo esto, queda, º&lt;? ~betante, en
Luis XI un rey cruel. Su '.lrueldad se distmgue por el
humor chancero que empleaba al usarla. Jugaba con las
cabezas que hacía cortar. En una de sus cartas cuenta,
burlándose, como mandó deca'{litar ~ Ond~r~ de Bussy,
consejero del Parlamento, que le hizo tra1c1ón.-uA fin
de que se conociese bien su cabeza, la adorné con una
hermosa caperuza y la coloqué en el mercado de Hesdin,
sitio donde preside.,, En otra parte, apresurándose á despachar á un servidor infiel, recomienda jovialmente á su
eenescal Mr. de Breseuire «que haga los preparativos de
]as bodas del galán con la horca." Inv~ntaba.sul?licios
con la miema depravada fantasía delos tiranos 1tahanos,
que pueden llamarse loe artistas del t?r.mento. Las jaulas de hierro que pesaban sobre los pris10neros como cornisas sobre sus cariátides, las cadenas atroces que hacía
forjar en Alemania y ~ue é_l lla!f!aba «ene hi.jitaa," hubieran podido honrar la 1magmac1ón de Ezzehn. Hasta su
libro de cuent.a.~, que estamos hojeando, encierra tanto lujo lúgubre de hierro, que páginas enteras están eobrecarp:adas de él; se encont1ar!a de eet~ materia en el libro, su•
flciente para surtirá vanas Baet11las.-«A Laurene Volme por una gran jaula de hierro con doble cerrojo y
un~ gran cadena con campanilla al extremo, que hizo y
me entregó para encerrará Lancelot d:e_Berne, 38 libras.
-Por dos hierros para cerrará dos prie10neros de Arras,
que guarda Henry de la Chambre, 6 libras.-Por un hierro con forma de herradura con cadena larga y campa•
nilla al extremo, y por brazaletes para otros dos prieio•
neros, 38 librae.-Por un hierro para poner los dos br~zos las pi1&gt;rnas, y colocar el cuello y el cue1 po de un pn•
sio~ero, 16 libras, etc., etc,,,
.
La historia, aplicando á Luí~ XI la ley del Talión, lo
ha encerrado también en una ¡aula y lo pasea en ella al
través de loe Eiglos como un animal salvaje de baja espe•
cíe y de cludoeo pelo.
No fueron las mayores atrocidades de su reinado sus
ahogados en masa, á lo turco, ni sus extrangulaciones
venecianas ni loe árboles llenos de hombree colgados de
su casa reaÍ de Pleesis-les-Toure, sino un hecho ignorado una ejecución secreta, una víctima obscura que grita
co~tr¡, él con voz más penetrante que la de loe millai:es
de mártires del saco de Dinant ó de la matanza de L1eja. Juan Bon, que condenó á muerte, y á quien por ~racia especial se contentó con hacerle reventar los dos .ºJOB.
«Le participaron que Juan Bon veía aun de ua o¡o; al
saberlo Guinot de Loziere, preboste de h casa del rey,
por orden de dich~ señor, comisionó á ~os ~rqu~ros para que fuesen á visitará Juan Bon, y si .veia aun, que
acabasen de extinguirle la vista." 1:l'o ?-ub1e~a hecho ~osa semejante un emperador del Ba¡o imperio, aconaeJado por un eunuco.
Encuentro en Béroalde de Verville una anécdota que,
bea verdadera ó falea, prueba el nombre. patibulario que
había adquirido Luis XI. lle aquí el cuento atroz en el
fondo, cómico en la superficie, nar~ado con la ~xtra:6-a
alegría con que e.soa antiguos .cuentistas tratan 111stor1as
sangrientas: «Lme XI concedió la abadía de Turpenay á
un gentil hombre que gozaba de rentas y se hacía llamar
el sefior de Turpenay. Sucedió que estando el ~ey en
Pleseis-lea-Tours, el ve.-dadero abat~, ~ue era mon¡e, fué
á presentarae al rey y le hizo su pet1c1ón, demostrándole que canónica y monásticamente él era el verdadero
poseedor de la abadía, y que el gentil hombre usurpador
le perjudicaba contra toda razón, y por lo .tanto que él
recurría á eu majestad para que le mantuv1ea~ en su derecho. Sacudiendo la peluca el rey le prometió que que•
daría contento. Ese monje importuno salía al encuentro
del rey todos los días á la hora de comer, y este, cargado del agua bendita del convento, llamó á su compadre
Tristán y le dijo.-«Compadre; aquí hay ~n Turpenay que
me fastidia quítamele del mundo.u-Tr1stán se presentó
al gentil-h¿mbre que la corte co~ocía por el .seflor de
Turpenay, y acercándose á él y as~éndole, _le h11:o .com•
prender que el rey quería que muriese. Qmeo resistir BU•
plicando y suplicar resistiendo; pero en vano, y como
.oadie podía oírle, fué tan delicada y eutilment.e _estrangulado entre la cabeza y las espaldas, que espiró;

69

EL MUNDO

tres horas después el compadre dijo al rey que Turpenay
estaba ya destilado. Pero sucedió cinco días después, plazo destmado para aparecerse las almas, que el monje se
presentó donde estaba el rey, que quedó asombradíeimo.
Trietán estaba delante. El rey le dice al oído: «¡No hicisteis lo que os mandé!ll-«No os incomodéis, sefior; lo
hice Turpenay ha muerto.-«Yo te hablaba de este monje,.,...:._«Yo entendí que me hablabais del gentii hombre."
-«¿Lue,zo él es el muerto?..-«Sf,. sefio!·"- «Ha~ hecho
bien.»-Vol viéndose el rey al mon¡e le di~e: «Vemd aquí.
El monje se aproxima. «Poneos de ro11llas." El pobre
monje temblaba; pero el rey le dijo: «Dad gracias áDioe
que no quiso que fuéseis extrangulado, como yo mandé.
El que os usurpaba la abad:ía lo ha sido. Dios os h~ hecho justicia. Id, rogad á Dios por mí, y no os mova1s del
convento"
Oyendo ese relato es preciso convenir que la zorra ha
obrado como un león, v que un hombre malvado fué un
gran rey. Tuvo 1~ p~sión del. ]!stado. La Francia.le debe
sus mejores provmcias. La rigidez que el campesmo roa•
nifiesta juntando surco á eurco y á su pedazo de tierra ef
pedazo vecino, él la empleó en completar yen redondear
su reino. Ese fné el ardor, el movil de su vida y el celo
que le devoró. Habla en sus cartas de las ciudades ó
provincias que codicia, como hablan los amantes de sus
queridas. .Ta más ardió la ambición con fuego tan acerbo.
Es necesario oírle, después de la muerte de Carlos el
Temerario, aspirar á la Bo~ofla con el fuego del deseo.
-«No tengo en la imaginacion más que ese pataíso. Tengo más ansiedad por hablaros de esto, que tuve jamas
por hablará un confesor por la salvación de mi alma."
La grandeza del objeto atenúa lo ilicito de los medios.
En esa época la patria está identificada con el rey, sus
intereses estan mezclados, su porvenir es el mismo y eR
muchas veces difícil didtinguir eon claridad en Luis XI
el hombre depravado del mor.arca hábil. En la lucha
contra loe grandes vasallos, que llen11 su reinado. el derecho está de su parte, si no la moralidad. Se batió con
armas desleales contra un ejército de felones, se portó
traidoramente con loe traidores y fué perjuro con los
perjuros. El duque de Borgoña, el duque de Bretaña, el
condestable de Saint-Poi, el conde de Armagnac y hasta
su mismo hermano el duque de Guinea, cazaban furtiva•
mente en plena Francia y la arrasaban hasta el suelo,
caza contra el rey, caza feudal, violenta y salvaJe. - «Quiero tanto el reino-decía el duque de Borgoña,-que en
vez de un rey, quisiera tener seis.»-Y el duque de Guinea:-«Arroja1emos tantos lebreles contra él que no sabrá
donde huir.i:-Y huía sin embargo, rápido, oblícuo, ina•
gotable en efugios, haciendo perder su pista, confundiéndolos por senderos y multiplicando en su camino las
redes y loa dédalos, cada afio uno de los cazadores caía en
una emboscada ó era desarmado por d1&gt;tras, hasta que al
fin el gran montero de esa caza civil, Cirios de Borgofia,
cayó herido por una flecha de un arquero lorenés en el
foso de Nancy.
Entoces el rey, tan largo tiempo perseguido, fué á visitar sus redes y á desnudar á loe cazadores. Loe que
respiraban aun los metió en jaulas como al conde de
Perche, ó los decapitó como al duque de Nemours y al
condestable; depués se apoderó de sus dominios y los
despedazo realmente. Eea excelent~ caza le dió por resultado la Picardía, la Borgofia, el Rossellón, la Provenza,
el Maine y el Anjou. Los rudos batalladores que venció
Luis XI pudieran esclamar como la cabeza cortada de
Klephte en el canto griego dice al ave de presa qne la
roe: «Come, ave, aliméntate coa mis fuerzas, aliméntate
de mi valor, y tu ala adquirirá la longitud de una ana y
tu garra la de un pálmo "
Lasepultura que dicho rey dispuso para sí mismo, parece ser el emblema de su reinado; mandó que le esculpie•
ran sobre su tumba con traje de caza, con el dardo de
cazar javalies en la cintura, teniendo á sus pies un
lebrel.
El derecho está de su parte en la guerra admirablemen •
te obstinada que sostuvo contra los rebeldes, pero á pesar
de eso no se puede simpatizar con Luis XI. Luchaba
contra sus traidores, pero sus traiciones eran más viles
y más refinada su perfidia que la de sus adversarios. No
usaba la máscara de fino acero del disimulo italiano, sino una máscara móvil, gesticuladora, de ojo pérfido y
de sonrisa falsa. Protestaba, juraba ante relicarios, ponía
por testigo á su sombrero viejo lleno de amuletos; abra·
zaba á los que quería ahogar; se ponia de rodillas, como
dice la crónica, «santiguándose desde la cabeza á los
pies,,, .A la perversidad de la hipocresía añadía la fealdad de la pantomima. No ha existido jamás alma menos
real que la de ese rey; carecía del sentimiento del honor.
En China hay un proverbio que las madres enseflan en
la cuna á sus hijoe, y al que quizá debe ese pueblo ab·
yecto su incurable bajeza: «-Siao-sin; achica tu corazón.,,
Ese proverbio era el suyo, que tradujo así en su francés
anticuado: «Cuando el orgullo cabalga delante, el perjuicio le sigue detrás." Repetía ese vil dictado cuando después de lo de Peronna, el duque de Borgofla le llevó
compasivamente en su sequito á ver saquear á Lieja,
ciudad que había levantado bandera por él. Cuando Car•
los le preguntó qué era necesario hacer con la ciudad re•
belde, respondió con este cruel apólogo: «Mi padre tenía
un gran árbol cerca de su palacio, en el que los cuervos
hacían nido; le fastidiaban los cuervos, é hizo quitar los
nidos una y dos veces; al cabo del año los cuervos volvían á anidar otra vez. Mi padre hizo cortar el árbol y
durmió mejor.»
Su política era equivoca~ siniestra, como su carácter;
politica de policía, de inqmsición, de espionaje. Horrorizó á su siglo caballeresco y aefiorial. Puede comprenderse cuál sería la cólera de los hombree valientes y
violentos que le combatían al verse cogidos en las redes
de su diplomacia hipócrita. ¿Quién sabe, ein embargo,
si su proceder oblicuo fué la esgrima necesaria para las
luchas complicadas que tuvo que sufrir? Imaginaos en
su lugar á un santo como Luis IX ó á un caballero co·
mo Francisco I batiéndose cotra esa tempeetad hecha
hombre, que ee llamaba Cárlos el Temerario; hubieran
perecido al primer choque, y la Francia acaso con ellos.

El heroísmo hubiera sido insuficiente para vencer á ese
Rolando furioso en el que la Edad Media en sus postrimerías reunió todas sus fuerzas y todo. su poder. _P~ra
abatirle ee necesitaba un rey como Lws XI. .Admitido
el drama debe alabarse la obra. El sobretodo de fue•
tan (1) r~ido, que no se quitaba nunca, y que le daba el
(1) Tela. de hilo y de a.lgodón.

aire de un viejo zorro, salido casi sin pelo de una tram ·
pa, era el traje que correspondía á su papel. For~aba la
antítesis viva de la caballería empenachada y brillante,
caracter:zando con marcado contraste su oposición á la
pompa y al modo de ser del mundo feudal. E l rey del
pueblo contra los grandes, gastaba traje y caperusa plebeyos. En el banquete de su consagración le incomo~aba la corona, que era demasiado grande para él, se la qu~tó
sin cumplimientos, y la puso sobre la mesa, como hub1e •
se hecho con un birrete: ese detalle ya manifestaba 10
que había de ser el rey. Sus amistades fueron de baja
esfera. El sefior de Haillant relata en su crónica, que en
París «iba el rey muchas veces de calle en calle y decaaa
encasa á comer y á cenar con unos y con otros, hablando privadamente con estos y con aquellos para ser querido del puebio.» Sd hizo inscribir como «h ermano y
compafiero de la gran cofradía de los ciudadanos de P arís." Lo que él apreciaba en sus «compadres" como les
llamaba después de beber, era precisamente su estado
de pecheros. Uno de ellos, llamado ~11a~, que con frecuencia comía con el rey, lo aprendió a sus espensas.
Fastidiado éste de oíree llamar siempre el señor Juan,
le suplicó al monarca que le hiciese escudero suyo. Luis
XI Je concedió titulo de nobleza, pero ya no le vol vió á
dirigir la palabra; apercibido de esto el antiguo plebeyo,
se quejó al rey, y éste le contestó: «Cuando os permitía
que os aentáraie en mi mesa, os consideraba ~omo el pri•
mero de vuestro estado, y no perjudicaba á ningun gen·
til-hombreel que os honrara como á tal; ahora q ue sois
gentil-hombre, y en ese estado os preceden muchísimos
que lo adquirieron l?ºr las eapa~as .de ~ue antep9'.eadoe ó
por sus propios méritos, les per¡ud1caria concediéndoos
el mismo favor."
Tuvo siempre por el pueblo veleidades de afección.
Los registros de su libro de cuentas, que antes abrimo,i
por sus sangrientas páginas, están llenos de limosnas
distribuidas á la mano, y de artículos como el siguiente:
«Un escudo para entregará una mujeren recompensa de
un pato que el perro del rey, llamado Muguet, mató cer•
ca de Bloia.»-«On escudo para dará un pobre hombre,
de cerca de Mane, en recompensa de haber gastado loa
arqueros del rey trigo suyo al pasar por en campo.»-«Un
escudo para entregar á una pobre mujer en recompensa
de que los arqueros del rey le mataron un gato cerca d~
Montlois al ir de Tours á Amboise."
Cuando llegó su última enfermedad, hizo irá París
pastores de Poison para que cantasen delante de él aires
de su país con acompafiamiento de bajos y dulces inatru •
mentoe.
En el crep1eculo de su vida, c~ando esta declinaba y
se obscurecía, le complacía hundirse en el pueblo y en
loe bosques· escuchando durante la caza la queja del campesino ó el ~viso del leñador, preguntándo al carbonero
por su choza y al paator por su cabafia. Más tarde, cuando se encerró tras las rejas de su torre de Plessin y que
solo cazaba loe ratones con pequefios perros amaestrados en esa ocupación de gatos, le complacía bajar á la
repostería y hablar con los que allí encontraba. Un día
encontró en la cocina á un niño que daba vueltas á U !l
asador. El rey le preguntó cuánto ganaba; el marmitón,
que no le conocía, le contestó : «Tanto como el rey, por·
que él no tiene más que su vida, com? yo tengo la mía.
Dios alimenta al rey, y el rey me alimenta á mí.» En•
cantado de la respuesta Luis X.I, . hizo page al muchachuelo y aseguró su for una. Los únicos favoritos que
tuvo el monarca, todo el mundo sabe que fuéron su barbero y su verdugo.
Ese capricho de soberano que busca bajos á sus confidentes para elevarlos hasta él y hablarles al oído, ea pro.
pio de todos los reyes del carácter de Luis XI. ¿A. quién
se encuentra con más frecuencia en la historia antigua,
en la primera grada del trono de loe Césares, de los Czares,
de los Sultanes, de los reyes absolutos y desconfiados'; á
loe que preocupan sombríos pensamientos?.....• .A un eunuco, áun liberto, á un mugick ó á un batelero del
Bosforo. El déspota no se fía más que de los pequefloa,
que ha engrandecido y hecho á su semejanza, como el
rey de la Fábula antigua hace un agujero en tierra para
depositar en él sus secretos.
p .AU L PE SAINT-VI C.T OB

LA CARGA DE CARABOBO

«Cerrad las filas, Llaneros,
Rienda suelta y galopar!
Del campo de Carabobo,
Desde hoy llanura inmortal,
Con las banderas al aire
Valencey libre se va.
Sus cornetas tocan marcha,
Sus tambores rataplán:
¿De tan completa derrota
Ellos sólo han de escapar?
A romper vamos sus filas,
Y nuestros brazos sabrán
.Aprisionar á sus jetes,
Sus soldados alancear,
Arrancarles sus banderas
Y sus cafiones clavar.
Y una voz lejana griia:
¡ Valen4ey! ¡apunten! ar ...... !
Del cafión el estampido

�EL

70

La atmósfera hace temblar ......
Y galopan loe Llaneros
Oiento veinte nada más;
Pero al frente de esos bravos
El Cravo Cedeño va...

DOMINGO 25 de JULIO de 1Ssn

MUNDO

La mitad presenta el frente,
Re aleja la otra mitad,
Y de balas nos envían
Una lluvia ein cesar.
Valientes son en Eepaf!a,
Valientes también acá;
Mas si allá siempre vencieron,
Vencidos aquí serán.»
Y una voz lejana grita:
¡ Valence¡¡! ¡apunten! ¡ar...... 1
U na descarga de balas
Rn torno se oye silbar..... .
Y galopan los Llaneros,
Ya son ciento nada más;
Pero al frente de esos b.:-avos
El bravo Cedeño va.

A Antonio de la Peña y Reyes.
Canto Primero.

I
Es la suprema floración del afio.
Ya las nieblas no ocultan los bohíos
y los nidos del bo€que, ayer vacíos,
están llenos de pájaros hogaño.

De Marzo los deshielos, ·como un baño
el valle inundan en raudales fríos,
donde llenan sus ánforas los ríos
y beben las bandadas y el rebatlo,
Ya de la sierra en el crestón gigante
deebaratóse el gélido turbante
.
que el invierno formó con sus neblrnas.
Y sobre el cielo azul, cuando atardece,
la sarta de las grullas desparece
y flotan las primeras golondrinas.

II
Estremécese el aura tremulenta
y la tierra, á los húmedos halagos,
sigui', ya sin tf&gt;mor á más estragos,
· eu constante labor, fecunda y lenta.

«¡Firme en la silla, Llanerosl
1Lanza en ristre y galopar!
Loe muertos no necesitan
Que lee toquen fuoeral.
Vamos nosotros sus vidas
Ciento PQr uno á cobrar.
De Valencey los soldados
En cuadro formando están,
Sus cañonee á los flancos,
Al centro su General,
Una fila de rodillas,
Y otras tres filas detrás.
¡Cómo relumbran sus armas!
¡Qué aspecto tan militar,
Con los fusiles al brazo
Esperando la sefial !»
Y una voz lejana grita:
!Valenceyl ¡apunten! ¡ar ..... .
. El humo de loe fusiles
L'&gt;s cielos sube á nublar..... .
Y galopan los Llaneros,
Son ochenta nada más;
Pero al frente de esos bravos
El bravo Cedeño va.

«!Llueven las balas, Llaneros!
¡Cuándo polvo! ¡Qué sudar!
Los hombres, ¡cmánto coraje!
Los caballos, ¡qué piafar!
Más que el fusil enemigo
Nos devora la ansiedad;
Pero siguiendo la espada.
La Papada del General,
ne Valencey lograremos
Vencer la tenacidad
Ya podemos sus soldados
Uno por uno contar,
Ya van con sus bayonetas
Nuestras lanzas á tocar;
Ya estamos encima...... 1vival»
¡Qué descarga tan fatal!
U na voz cercana grita:
~·Valm ceyl ¡apunt.en! ¡ar...... !
En torno á loe combatientes
Todo es humo, oscuridad..... .
Y galopan loe Llaneros;
l:lon setenta...•.. pero ¡ay!
El más bravo de loe bravos
Al frente de ellos no va!

Do quier su fuerza poderosa ostenta:
festonea las lilas y los dragos,
hace brotar los mustios jaramagos,
hincha la yema y el botón revienta.
Al tronco de los árboles se prende
de la hiedra la azul y v1:rde malla,
'
que en el bardal su pabellón extiende.
Y, empapada del éter en las ondas,
del sol al fuego, la campii'!a estalla
en explosión de pétalos y frondas.

III

Nunca me hallo sin fausto ni dinerc,
porque veo en la sombra lo que quiero.
Esa muj°er tan bella,
fué por mí tan querida
que alguna vez, para morir por ella,
tan sólo me faltó perder la vida.

III
Todo, al soplar las brisas tropicales,
mueve la sangre y todo á amar provoca.
Naturaleza entera es una boca
donáe palpitan besos inmortales..... .
Requiébranse en la rama los turpiales
lanzando su canción alegre y loca,
y, en la cortada arieta de la roca,
se acarician las águil8f' reales,
Tálamo de las tiernas golondrinas
es el aire, del tigre la espelunca,
d~l triscador ganando las colinas ..... .
Nada tu esfuerzo poderoso trunca;
pues, renaciendo de las mismas ruinas,
¡oh, fecundante Amor, no mueres nunca!
Canto Tercero.
ELE G ÍA

II
En la intrincada eenda, y en el rojo
pefión y en la monótona llanura,
no qu~aan ya ni un resto de verdura
ni una brizna de hierba, ni un abro¡o.
Tan eóla cuelga su último despojo
la seca hiedra, de la tapia obscura,
bajo la cual t:l ábrego murmura
y crujen las hacinas del rastrojo.

Entre las hojas de la encina adulta
Se escucha el eneayar del primer vuelo,
y en el pico de rosa del polluelo
su pico de ambar la torcaz sepulta.

Nada se oye vivir...... Sólo en la hora
del declinar tristlsimo del día,
grita el halcón que en los barbechos mora.

Muge la vaca en tanto que se aleja
la cría por las quiebras del camino.;
y al blando eón de la amorosa que¡a, ,

¡Qué tristeza tan honda en el paisaje!
Del norte frio al destructor alienGo
euspendióse en el campo el movimiento
y g1m1eron los troncos y el ramaje.

tiembla, cual amapola sobre el lino,
la roja lengüecilla de la oveja
del cordero en el blanco vellocino.
Canto Segundo.
EPITALAMIO

I
Resplandece la bóveda infinita
con el fuego abraeante del verano
y, en la inmensa extensión, el soberano
elemento p101ffico palpita.
La vida, como el alma de Afrodita,
todo lo enciende: al hougo en el pantano,
al ave y al cuadrúpedo en el llano
y en el huerto á la humilde bellorita.

Y al balar de los hatos trashumantes,
e11. lo más escondido de la sel va
ta:fie Pan la d1i1lcíeima zampoña.

Son las bodas campestres de las flores.
Al beso del amor, antes later.te,
hinche y mueve sus ondas el ambiente,
írguense los estambres tembladores.
Se impregnan los insectos zumbadores
en el pólen de oro refulgente
y al par le lleva en eu regazo ardiente
el viento grácil esparciendo olores .....•

El pobre .está seguro que su perro
ha de formar su séquito en su entierro.

Las supersticiones reemplazan á las religiones, como las
malezas á loe viejos robles.

Aun tengo confianza
de que Dios me dará la fe p¡,rdida..
¡Bien haya el que ha inventado la esperanza
que es la muerGe el principio de otra vida!

* *una cátedra ·de moral cual•
Del teatro se hace ahora
quiera, un curso de derecho, ui;a taller, una.clínica; todo,
excepto un lugar de placer.

Voy sembrando esperanzas por los vientos
y recojo después remordimientos.

**
Las mujeres tienen generalmente
mejor tarea que la
de practicar las artes; la de inspirarlas.

CAMPO.A.MOR.

¡Posad sobre su cáliz, que el deseo
desflora, mientras cantn Primavera
los eróticos cantos de Himeneo 1

La tarde viene cenicienta y fría,
y una dedolación abrumadou
se extiende por el monte y la alquería.

II
Pinchando á sus rivales,
te escribe con la espada madrigales.

¡Oh, céfiro¡ ¡oh, abeja! ¡~h, mariposa!
¡con que ansiedad tan pudibunda espera
vuestra llegada la naciente rosa!

En loe collados y en la selva inculta
del maternal amor se muestra el celo:
oye el ave el reclamo, deja el cielo
y á•ude al nido que el ramaje oculta.

Exhalan sus aromas penetrantes
el apio y la silvestre madreselva
y el laurel odorífero retoña.

J UAN IGNACIO DE ARMAS.

EL MUNDO

Notas de la moda.

POEMA DE VIDA

IDI L I O

«No es más que plomo, llaneroel
¡La fila otra vez cerrad!
¿Qué importa que algunos caigan,
81avanzamos loe demás?
Mirad que por la llanura
Yalencey se aleja ya;
Mientras unos hacen fuego
Loe otros cargando están;

DOMINGO 25 DE JULIO OE 1897

*

*

G. M. VaUour.

II

Ya no hay nidos, ni cantos, ni follaje;
no se escucna un murmurio ni un acenGo,
y apenas, junto al lago tremulento,
se oye graznar el ána.te ~alvaje.
En las regiones do Aquilón desata
su safia y con furor se precipita,
sin cesar, sin cesar escarcha y Hueve;
mientras inmensamente se dilata,
desesperante, trágica, infinita,
la sepulcral blancura de la nieve.

III
Si tan helada soledad impera
en el mar, en la tierra y en el cielo;
si ya no corre el límpi&lt;lo arroyuelo
ni se mece el rosal en la pradera;
¡ah! no pensemos que la vida muera,
amortajada con su blanco velo,
bajo la opaca crústula del hielo,
un inmortal renacimiento eepera.
Mas ¿quien puede escuchar las misteriosas
voces que eleva, en místico murmullo,
el más oculio seno de las cosas?..... .
Nada sucumbe: el escondido germen,
la crisálida envuelta en su capullo,
la célula y el grano...... ¡todos due.rmenl
M ANUEL

JosÉ

ÜTHÓN.

Cerritos, Julio de 1897.

Pocas veces te ví, pero no olvido
que yo te amé como no amó Macías,
y que fué la pasión que te he tenido
un amor inmortal de cuatro días.
Si á comprender aspiras
la ciencia &lt;le las puras realidades,
hallarás que de todas las verdades
la mita&amp; por lo menos son mentiras.
C..lMPOAMOB.

(V é ase el texto.)

�'DOMINGO 25 DE JULIO DE 1&amp;97

EL MUNDO

-====-

NOTA DE LA MODA

CURIOSIDADES.

Las últimas reuniones mexicanas nos muestran
claramente que la moda parisiense no estará descontenta de nuestra culta sociedad. Aquí también
tenemos grandes :fiestas, unas que directamente nos
P.ertenecen y otras a que asis~imos por verdadera
P1mpatfa. De estas fneron las del 14 del actual en
las que pudimos admirar á nuestras graciosas c~m.
patnot~s en 1;1nísona barmouía con las lindas Tejanas y s1mpáti~as Francesas, tanto en la kermesse
c)mo en el baile, donde en atractiva confusión se
mostraban gozosas, luciendo todas sus seductoras
galas.
Allí, lo mis1:110 que en el teatro, hemos visto con
g.usto que las ¡óvenes no necesitan engalanarse con
ricas y costosas t~las, pues .las que aparecen vesti·
élas con más sencillez, son 31ll duda las reinas de la
:fiesta.
Las telas vaporosas, y los colores claros eobre
t?do blanco y azul pálido, son los más aceptados;
e1.n embargo, estos no ofuscm á las que compren~1endo á ~onde llega su belleza, elijen el color ro•
J'&gt; ó.amanllo 9ue contrasta divinamente con sus
faAcrnadores o¡os,. y c!ibelleras negras.
Pocas hay partidarias del color lila, y sin em bar~o. ¡es t~n mode_sto! ¡hay tal encanto al ver á las
t r ~s gracias vestidas: la una de verde nilo, la otra
de rosa y Ja tercera color lila!
. ¡Salud! al bello ~exo que prefiere á los grandes
t1~úe, las flotantes gazas y los níveos encajes.

't'

Traje de seda india.

. Este _rico vestido de seda india, de azul y oro, no
ti.Pne v1~tosos adornos porque siendo una tela tan
rica, se J~zgara ofendida si no se le dejara ostentar J!0r s1 sola su hermosura. Así es que, tan sólo
un rico galón de seda y oro, colocado negligentemente sobre la enagua, ee abre, como al acaso, á
lo~ lados, y va á rodeará la enagua en su borde inenor.
. El mismo galón adorna la cbaquetita fígaro y desciPnde basta media espalda en forma de picp.
Chaleco y cuello de seda color de oro.
Sombrero de paja claro, con una ancha pluma rodeando la copa, y una paloma blanca encima.
Trajes pa;rantños.
Vestido par~ niña de ,o á

12

Vestido para niño de 6 á 8 años. (Figura~

Es de pafio de damas verde obscuro - adornado
en el cuello con cinta otomana: camisá de punto
y sombrero de paja.
Traje de niña d~ 8 á ,o años. (Figura 3.)

Este trajecito es de diagonal ~ria adornado con
cintas de terciopelo negro: nn phesé forma el cuello, Y a~orna la tira del pecho, á cuyos lados van
dos senes- de botones fantasía.
Vestido Imperio para niña de a á 3 años.
( Figura

Figuras

I

y

2•

Entredos ~ara cortinas. ( Figura

4. )

Se hace de piqué moteado de azul· y el talle in~rior y mangas de muselina con l.!ordados. Cape.
linade muselina con plissé y bordados. Lazo azul.

ciplinar asta brillante inteligencia. Por otra parte, Mllrconi,
que es por su madre de orígen
inglés, se encontró en relacirnes con M. Preece, director de
la oficina decoireos en Londres
·y cuyo nombre es universalmente conocido en el mundo de
los telegrafistas y de loe electri •
cistas.
Gracias á M. Preece, tuvieron
lugar algunos experimentos en
Inglaterra, sea en el plan Salia·
bury, sea en el canal de Bristol;
algunos raros privilegiados pudieron sólo asistir; uno de ellos,
hombre de ciencia y de incon•¡ iestable valor, se maravilló y es•
cribía últimamente: «El descu·
brimiento de ese joven de vein·
tidos años es admirable, peroM.
Preece tiene la gloria de haber·
le proporcionado les medios pa·
ra producirlo en plena luz.
Me parece bien natural, eegún
las experiencias de que se trata,
que ee baya podido telegrafiar
sin hilo entre dos estaciones separadas por una distancia de
Guglielmo Marconi, inventor de un aparato para la telegrafía sin hilos.
más de 9 millas inglesas. La bru•
ma no llevó turbación alguna á las comunicaciones y se
EL TELEGRAFO MARCONI
comprende la importaníia práctica de un resultado tal
He aquí una invención y un inventor, por decirlo así, en lo que concierne á loe peligros de las colisiones en
desconocidos del público y que maflana podrán muy el mar. Dos buques podrían prevenirse mutuamente de
bien ser célebres. Se trata de la telegrafía eléctrica sin su presencia, de día ó de noche, en medio de la bruma
hilos, problema que ha preocupado ya muchos trabajos más espesa, de manera de evitar torio rieego de abordaje.
8i hemos de creer ciertos relatos, el seflor Marconi auey muchas invest1gaciones, sin utilidad, ¡ay!, basta aquí
fía aún con las aplicaciones militares, muy de otra natucuando menos, y bajo el punto de vista de la práctica.
Si mal no recordamos, Edisson no desdei'ló en otro raleza, y considera como posible comurdcar con un navío
tiempo :fijarse en esta cuestión-; pero los débiles resulta- enemigo y enviarle ondulaciones de Hertz capaces de indos obtenidos parecían haber quedado en el olvido y el cendiar su pólvora.
No vayámos tan lejos, y mostremos una gran reserva
inventor mismo no ha pensado en sacarlos de ahí.
La mayor parte de loe investigadores intentaron en sobre las aplicaciones futuras; esta reserva es tan prueste orden de ideas utilizar las corrientes telúricas y las dente como loca, y absurda la incredulidad de parti -pris
en estos tiempos de descubrimientos y de inven cionea
propiedades de inducción eléctrica.
E1 descubrimiento nuevo sobre el cual no tenemos, por porque atravesamos.
Lo que es cierto es que bajo el punto de vista puralo demás, más que datos inciertos y vagos, va á empren;
derse porque se inspira en otra teoría célebre, en el domi- mente cientí:ficó, los procedimientos de Marconi tienen
nio puraI11ente científico, la de Hertz, conocida con el una importancia considerable. El ha puesto en eviden•
cia que ciertas ondulaciones de Hertz· ( que acaso se de•
nombre de teoría magnética de la luz.
Todo el mundo sabe que desde Fre~nel se atribuyen signarán un d1a con el nombre de Marconi ) se trasmiten
los fenómenos luminosos á ondulaciones de un cuerpo á navés de todos los cuerpos sin poder jamás encontrar
ideal, el éter, que transmite integramente á través del obstáculos, es decir cuerpos opacos. Resulta pues un paespacio los movimientos provocados en un punto, casi rentesco evidente con loe rayos :Roentgen y aún una pecomo el agua tranquila, turbada por la calda de una pie- netración mas profunda y más geoeral.
En todo caso el nombr., de M.. Preece, los de los sabios
dra, transmite á su superficie, en clrculos que se extienque han sido autorizados para seguir los experimentos
den ai rededor, las onctaa provocadas por ebta caída.

Este tejido ee ejecuta con· hilo crudo al punto de ma111~, y se borda con entretejido de hilaza blanca, azul y
ro¡a. Loe puntos más obscuros de nuestro dibujo repre•
sentan el azul; los de media tinta, son rojos; y loe ~áe claros, blancos.
LECTURA PARA LAS DAMAS
EL NO LLEVAR APUNTES

Ha:r también despilfarros en las cuentas que no se tie•
ne cu~dado de llevar, y en los pequefíos gastos que se
des~u1da apuntar: un centavo no es más que un centavo,
es cierto, y es muy poco, pero reunidos los centavos forman los pesos.
Es un ~erdadero fastidio, es cierto, el sujetarse á apunt~r en el hbr~ de gaet?B hasta tin centavo; pero hay tam•
b1én una lección preciosa en eeae líneas escritas que nos
reprochan, cada vez que las vemos, nuestras prodigalidades :r nuestros gastos supérfluos.
. Un hbro de cuentas minuciosamente llevado es un
¡u~z. severo que con f!ecuencia nos ruboriza y que no
qws1é.ramoe mostrar m aún á una íntima amiga.
O~bgaos á apuntar en vuestro libro todos loe gaetos
ocaeiooados por vuestros caprichos y antojos, explicadlos detal.la?amente; bien pronto llegaréis á no tener ya
que escnbuloa.

-

'

.

..

/1 ,

Un paciente á quien ae foto¡¡rafla e on loa rayos Roentgen

(Figura

l.)

/

=

'"";jj"'

Agua...................... ........ 500 gramos.
Bicloruro de mercurio...
5
Cloruro de a mouio.........
2
,.
Posiciones diversas del esqueleto.
• Flgu ras 3 y:4.

sobre unas cuerdas bien extendida .-.i
d?; porque ee la somete á un lavad~~!~ dep~rtam~ntdo esp:1cioso Y ventil~· ,
g1la el lavado· por que no Ee re ar
.gua emas1a o caliente, 6 no se vi·
doó deedefia~do hacerlo
P ª ó remiend ª con oportunidad, descuidan·
Vigilad, sobre todo ~l lavado q 88 b
f
palmenta es donde lar~
. ue
:tce uera de la caea. Allí princiría porque la lavao con r~f1i~ec:~ alli B~ pberde,l allí 88 cambia, allí 88 avetuercen con fuerza en vez de ee'pri' ".e1z , e . acer o con las solas manos, ó la
mir a unicamente
!AY·I en todas partes se nota que e b. d'f . 1·
.
no nos pertenece. ¡Oh! si se pudi
~ ien i lm tener cmd_ado de lo que
casa y por la m'ismafamüia.
ese siempre lavar la ropa sucia en la mi.sma
EN·LOS MUEBLES

El grao físico Hertz ha imaginado una aplica~ión
identica de los fenómenos eléctricos y magneticoe; s1 su
doctrina no es universalmente admitida por los sabios,
hay que reconocer que tiene muchos hechos en su activo;
en iodo caso casí no hay físicos que no la hayan tomado
á lo serio y eetudiádola con un cuidado atento. Entre
ellos, uno de los que más ha contribuido á hacer progresar este estudio de las ondulaciones ~ertz, es el ·profesor Righi, de la universidad de Boloma.
En su laboratorio es donde h!l trabajado el seflor Guglielmo Marconi, perteneciente á una de las mejores familias de la ciudad, y ahora de veintidos ai'los de edad.
La facultad extraordinaria de invención de que da pruebas Marconi hirió hasta el más alto punto el espritu de
su maestro, que tomó á su cargo la tarea de dirigir y die-

(Figura 2. )

de Inglaterra, son garantías suficientes para permitir afirmar que hay en la invención del joven Marcon~ algo
más que un suefío 6 una mistificación.
RECREACIONES FOTOGRAFICAS.
LOS RA. YOEI X.

Todo el mundo se desinteresa ahora por loe rayos X;
los sabios se preocupan de ellos, los vulgarizadores nos
explican su marcha y sus efectos; los médicos y los magistrados esperan maravillas de ellos y los fotógrafos tie-

Este bai'lo es venenoso: no hay que
manejarlo sino con precauciones. Las
pruebas, lavadas de nuevo y secadas á
la sombra, parecen simples hojas de papel blanco. Para
hacer aparecer la imágen desaparecida del esqueleto,
basta sumergirla en una solución de hiposulfito de sosa
al 10 para 100: es el líquido maravilloso cuya composición
se cuidará mucho de revelar.
No ha-y que olvidar marcar cada prueba con una p3·
quei'la cifra con lápiz, por ejemplo,la que lleva cada e~quel.,to en nuestro grabado, á fin de que se puedan disiinguir las unas de las otras. Ya no queda más que repre•
sentar la pequei'la comedia imáginada pal'a las circuatau•
cias. La persona que quiera tener la fotografía de su
esqueleto, escogida la actitud que prefüire, á decir verdad,
el operador hábil dirije un poco esta elección.
MAGO,

¿CUAL ES EL MEJOR ESPECTACULO?

Hay despilfarros en los muebles
b
·
rompen y que bien prento lle n
que no se .acen ~omponer luego que se
cuidado de visitarlos con frecfe~ ¡así á que~ar Inservibles; que no se tiene
Y se descuida darles un barniz de ~i!iii eacudti.rlos para preservarlos del polvo;
estado.
po en iempo para conservarlos en buen
EN LOS VEST!DOS

Hay deepilfarroP en loe vest'd
tadoe ó poco cuidado'e.
i os que, 6 son muy numerosos, ó mal traLa moda cambia con frecuencia I f
te caso ttmer muchos es por lomen ª orma{ ~1 ~o!or de loe vestidos, en eeGeneralmente los vestid
os un gas o rnut1l.
. gadoe más bien qile dobladosºªct~'ªdque nodse de~rioren, deben tenerse colterciopelo ú otra tela aef d&amp;ben 88n eonlt 8 un lienzo delicado, gaza, raso,
almidonado, para que siempre esté:nv
u\ ~8 endsacoe de un lienzo grueso y
del humo.
ª1 a ngo e1 polvo, de la humedad y
Yisitar y sacudir con frecuen ·
.
desaparecer de ellos los ine etosciau 1os vestidos, es e) medio.eficaz de hacer
1
0
plantas aromáticas el tomill~ alhJ e \ Pfeden picar. Sm duda que la&amp;
-!Ilº el alcanfor ó J~ pimient¡ des cema, 3 ~u~as substancias olorosas, coalejan; pero el aire disipa pro~to 1~uyen la simiente ~e eB?B insectos y los
acre.
que eeae eub3tanc1ae tienen de fuerte y

°

Entred&lt;1s para cortinas.

/

~

.

f~

EN L.l ROPA.

~ay despilfarros en la ropa que se deteriora porque 88
de¡a amontonada cuando está sucia, en vez de colgarla

nen para lo futuro ante ell.:is, gracias al descubrimiento
de Rrengten vasta materia de estudios nuevos.
Pero entre estos último8, cuántos aficionados retrocediendo' ante la adquisición de un material costoso, han
tenido que renunciar, no sin tristeza, á obtener sobre la
placa sensible la sombra ..aaravillosa del esqueleto de su
m!lllOI
He aquí, para consolarlos, una recreación, un juego,
una mistificación si se quiere, que á los franceses ha !ªº
!ido lidísimos éxitos, de magos en Egipto durante el ~nvierno último y que sabe bien en nuestro eeman:u-10.
Resultado que los sabios no han obtenido aún, son los
esqueletos en~e1os que vamos á fotografhr. gracias á un
,(perfeccionamiento de los métodos de Ru,ogten; lama-

nera de operar es aquí de una simplicidad tan prodigio•
ea que los aficionados á la magia verán ciertamente en
esta pequefía mistificación un lindo ~úmero más, t&gt;!ica _.._
1
sus sesiones de física recreativa en famiha.
-·
He aquí pues, como pasan la~ cosas: Se :fija á un muro una hoja de papel blanco ante la cual un eefior'.&lt;fli
buena voluntad as invitado á colocarse en la actitud
se quiera. (fig l. ) Aquí no hay bobina de Ruhm .
hay placas dtl fotografía :fiscal, nada de tubo de _ c ·e~;
Omp~ hilo do m,go.,;um qu, "
•l p~
ciente-un cerillo grueso daría el mismo
cio-:-y la
hoja de papel, desarrollada en plena luz e
ido ma~a•
villoso muestra en todos eus detalles el es . ·~to del sefíor complaciente. ( N~ 5. :fig 2. )
·
.
El secreto?
Fotografiad separadamente engrandeciéo~olos, si guetaie, ca:ia uno de los ocho eequeletos representados en
nuestro gabado (fig, 2. ) saoad pruebas
:::--:=:-:=•=-'="'"-=--- --:::=-,.-:;a--- -:--'-=,...,,.,,
sobre papel albuminado 6 más bien
8
,
sobre papel salado eensibl~ ( se encuentra en todas las droguerílll!;) fijad
las pruebas obtenidas sin virarlas, en
un baf\o nuevo de hiposulfito
soda á 12 por 100; dejadlas en seguida,
duraate muchas horas, en el agua !re·
cuentemente renovada, y sumergidJae,
basta la desaparición completa de la
imágen, en el bai'lo siguiente:

6.)

años, ( Figura 1.)

Eate vestido .es de alpaca vert, enagua lisa, jaqnette de la misma tela con cuello de piqué ador•
na~o con cintas negras lo mismo que el cue.po interior y loe pufioa.

73

EL MUNDO

DOMINGO 25 de JULIO de 18517

Consagrad, pues, algunas hora8 ad
• ·
e ª mes, á sacudir vuestro guardarc,pa.

Los circos.

La ópera!

El juego de bolos.

El frontón.

¡Una buena cena.. .......!

Un drama romántico y con
danza serpentina_........ .

- ¡Digo! los toros...... Las ejecuciones.

1

�·Pa,n-KlDer
- D-

r

~~~{t!!

••••

,

. ..

\''

: ..

•Df........_._ ._

Un r emedio verd&amp;cleNI J MSall!I..,. kl4a
clase y ¡radoa de
lD'-8liaoe ee el

,Í'li

Pa,;..KJl/er

.

(MATA-DOLOIU

(DE VAN BUSKIRK)

E s el dentrífico favorito del
público de todo América así como
tambien de todo E uropa, desde
el año dE&gt; 1859. Es la preparacion mas antig.1a del nuevo mundo.
L a célebre actriz Sahara Bernh ardt dice del Sozodonte que "es
el ú nico den trífico de reputacion
universal."
El Sozodonte preserva la dentadura de su d ecaimiento, endurece
las en cias y perfuma el aliento,
dandole el olor mas delicioso que
ninguna otra preparacion puede
con ceder.
E l Sozodonte se yende en todas las
Perfumerias, Droguerias y F armacias.
Se manda por correo un libro diciendoos
la manera de cuidar v uestr a dentadura
y u na pastílla de Jabon Sozoderma de
muestra á q l'ien la pida d irigiendose á
los proprietarios

HALL &amp; RUCKEL,

r'

~

NIJIIEBO SMEXICO, AGOSTO

I

o DE I897•

TOIIO 11.

Bato.,. Terd&amp;d, J ao • .,.... . . . en término■ bMlaaM ~
11■ UD l ll&amp;T8,N111ft T . , . . . . _ . .
para

La mejor preparación para conservar,
restaurar y embellecer el cabello es

El Vigor del Cabello
del Dr. Ayer.
Conserva la cabeza lihre de caspa,
sana los humores molestos é impide
la caida del cabello. Cuando el
cabello se pone seco, claro, marchito
6 gris, le devuelve e1 color or iginal
y su contextura, ·estiltiulando un
nuevo y Yigoroso crecimiento. Do..
quiera se emplea el Yigor del Cabello
cl~l Dr. A~·er, suplanta todas las
demás preparaciones y pa~a á ser el
favorito de las señoras y c,iballeros.

e

C.alambru. l11alohl11
Cólico,
Dl■oa\erla,
Cólera,
Dolor •• ••nlo,
'1'01,
Dolor 11 llloa\11t
Beafriadoa, lnmaU••••
Ba badilla,
1lt'llrt llalatla,
l'unsa,daa 1 piqut.11 .. ale TII¡
'9 ~t.op1ea7 &amp;D!malll,azrf- {'
TenerleenCUL 01UIÑalN_... la
talsiJicacioneL Ooa))nr ..............~
l'J:BRY D.uu. KaTeúa•
--..
lfU&amp;ri"8 y BoiioaL

El Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
PREPARADO POR

~~;:=~~~;;;;2~___:2:•:s~W=as:h~l:ng:t:o:n~S:t~.,~N:e:w:.:V:o:rk:,~E:E~-u:u~.d:e::A:.J

;~:~

•

(PEJt]lY DA.VII.)

Dr. J. C. AYER y Ca., LoweH, rt'lass. , E. U. A.
Medallas de Oro en las Princip ale3
Expos icio n e s Univlélrs ales,

AGENTES GENERALES

.;e éeie ~ri~ dico en Cent ro .América, Sres.

J . M. Lardi•
~1:&gt;al y CosPafiía, Guatem9.la.
Enán antil'JPZados pa,a arreglar contratos para anlln·
oioa y e ~ri~iones.

'

•

1/

';,

MAS DE CIEN

perso~,,ss han eido curadas de estrechez uretral, sínel me·
noraoicidente, ~in doler, sin clo1oíormo y en menos de un
mini,ito, e mpleando el Dr. Garay la electrolicis. Por el
mis,mo mét odo, cura las t ELJH hrnes del recto, exófago y
útf:ro. Pract ica toda claEe de operaciones quirúrgicas y
ea/especia lis ta en vfas urinarias.

~cooK REMEDY ca.

en su primero, segundo ó tercer
pcrwdo permanentemente cura
SIFILIS
dn de 15 á 35 dtas. El nnmcnte se puede curar eo
casa por el in1~mo precio y bttjo la misma garantía,
Si prefiere vemr [\ n uestra casa, nos comprometemos [\ pagarle lo! ga~tos de ferfQ-carr1I. hotel y
,lema~ que se Je originen sin cobrarle un centavo por

1rneslra asistenciu si no resulta rnradc- con nuestro

tr:ttamlento. s, se ha tom•do mercurio, Iodado de
Potasa y todav1a se sienten dolores y molestias,
E~puto.s mucoso~ e n ia 1&gt;oca, Garganta lla!tuda. Diviesos, Manchas Cobrizns. Ulceras .cu cualquier
parte del cuerpo. Despre'nclim,ento del Cabello y
Ce¡as, esto es el YEN' EN'O de h! Sangre loIFil,ITICA
qne garanriz.amo~ curar. Sohc1tamos los mas obstt~
nadas casos y apelamos ni mnndo entero por un caso
en que no h11.yamos J&gt;odtto curar. La SIFILIS h11
sido siempre J"a pesa ilJa de los medicas mas emi~
nentes. Pruevas ab.s-olutas se envian µor correo
sellado á quien lo solicite. Direccion. COOK REM•
'EDY CO.. 307 Masonic'l'emple, Chicago, lll .. E. U. A.

COOK REMEDY ca. /

(roquetería.
Dibujo d e José M .

V lll a sana.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 4, Julio 25</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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