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                  <text>EL MUNDO

180

DOMINGD

s de SEPTIEMBRE de ,897

está derramando lágrimas, la fortaleza de continuar ha ._
ciendo el bien cullndo continuamente se estáo reoibien ....
do ofensas y contradicciones1 no se encuentran sino á
los piéB del Crucifijo.

TOM0,11

MEXICO, SEPTIEMBRE

I2

DE •897,

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Tres camisas de dormir.

}
¡

S61o se consigue no ol\\idar nada, por el hábito de no
hacer una cosa sino deE!pués de otra, de no pensar sino ea
La ciencia de loe detalles, tal como no&amp;otroa la enten- .la cosa que se tiene que hacer, y por la obligación que se
demos, ee compone de las cualidades siguientes: tener me· impone uno de apuntar en una cartera que se lleva eiem.
pre consigo, 'todo lo que se tiene que hacer.
.
moria, len~ reflea:i6n, tmer un humo-r igual.
Otra regla muy importante serfa la de llena; un deber
1'ener memoria. La .nemoria ea esencial en los detalles
ele la vida, el olvido destruye las más cordiales é íntimas inmediatamente que el momento de llenarlo ha llegado.
Tener reflexión. Esto ea, no dejarse dominar y turbar
relaciones.
El olvido hace que no se proporcione á las personas de por loe acontecimientos impr0vistoe, sino considerarlos
algunos mome'ntos al menos, con sangre fría, y después
la casa las cosas de que tienen necesidad.
Es una friolera algunas veces: un objeto pequefl.o é in- obrar¡ es raro que no i;e vea claro lo que debe hacerse,
cuando se está tranquilo .
.Así, por ejemplo, si á la hora de córner llegan de impro
viso uno 6 dos amigos. Procurad estar desde luego ama
Pieza entera de vestir.
bl"', disimulad vuestro embarazo, con un aire alegre, y
durante algunos mjnutoe, pensad si tenéis algo de reeer•
Espero con gran fe, Pepita bella
va, si no hay nada en la bodega para improvisar~ ó algo
que el hombre fiel que ha de llamarte e aposa
que mandar comprar en la fonda vecina; después id á dar
haciéndote dichosa,
vuestras órdenes, sin precipitación, sin turbación.
en t[ desmentirá la frase aquella
Si alguna·deegracia ha sucedido: un incendio, un ata4ue
de-u¡A.y infeliz de la que nace hermosa!&gt;)
repentino que ha herido á un miembro de la familia
ÜAMPOA.?itoR.
procurad contener vuestro susto, qQ.e no serviría más
que para aumentar el
mal¡ antes de dar orden
alguna, ved, ex.aminad:
esto es obra de algunos
eegundoa¡ después obrad
prontamente. Multiplíca•
OE!, pero sin embarazaros.
Si todo está en la casa
en el orden que hemos in·
- Caracol ó cbainbra.
dicado, encontraréis á la
mano todo lo que os es
significante que se os ha encargado, un gasto de algunos necesario.
centavos .......... Y porque habéis olvidado esa friolera, el
El orden ea un gran re•
qud os la ha encargado ya no se atreve á. reiterar su encurso
en esos momentos
cario 6 su pedido; se cree despreciado y la frialdad code turbación.
mienza á introducirse.
La presencia de ánimo
Y voe misma os preguntáis tal vez, por qué vuestro
pr,dre, vuestro hermano, vuestra amiga tienen eee aire es una de las cualidades
de embarazo que notaie en ellos y aun os comunican á más neceearias á toda per·
vos ...... ... Un nuevo olvido al día siguiente determina el sana que está obligada á
mandar¡ depende mucho
malestar.
del carácter1 p0l"o puede
El olvido es el que impide que paguéis á un obrero que
también adquiriree por el
Cuatro camisas de vestir.
tiene neceeidaél de eu salario, y que varias veces ha traí•
hábito.
do BU cuenta que siempre habéis olvidado. Durante este
La confianza filial en
ti 1mpo sufre él y BU familia, habla mal de vos, se os
Dios, la fe en un socorro extraordinario del cielo, que no faltará
acuea.
nunca á. la hora del peligro, fortalecen el espíritu más tímido.
El olvido de una cita dada á una obrera, la hace ir y
Ten-er un humor igual. El humor igual qne supone una gran
venir varias veces, y la hace perder lo menos un cuarto virtud, es la consE!cuencia de una vida regular, reflexiva y piadel día, tiempo de que tanta necesidad tiene para vivir y dosa. Se encuentra rara vez en lae jóvenes acostumbradas á ver
trabajar.
realizados todos .aus antojos; así, necesario es decirlo, su
servicio ee más temido de una criada que el servicio de
la casa entera.
Esperad, pueA, siempre ser contrariadas, aprended á
serlo, y que nunca el fastidio 6 el despecho, os haga omi·
tir el más pequefio de vuestros deberes.
Tener el humor igual es no impacientarse por las pequeñas faltas 6 loa ligeros olvidos en una familia. No te.do puede marchar diariameLte á medida del deseo de la
cabeza de casa: habrá en torno suyo falt!LB cometidas; oi ·
rá palabras desagradables; se verá mal atendida, mal
comprendida¡ algunas veces malignamente contrariada;
con frecuencia experimentará eea.s decepciones que resfrían; sentirá su buena voluLtad, su abnegación, despre·
ciadas, desconocidas, olvidadas. ¡Ohl que levante los
ojos al cielo¡ si no es profundamente piadosa, no podrá
contener ni las lágrimas ni el despecho .
• ,..¡:;,,.
Y neceeario es, ein embargo, que todo esto quede en el
~
interior¡ sólo con la sonrisa y la afabilidad puede cum Enagua blanca y de color.
.
.
plir su misión, Y el valor de sonreir cuando el corazón
CUALIDADES DE LA CIENCIA DE LOS DETALLES

Tji

,.

~.,,:;r,t.r. .

Calzoncillos para señora.

Smpertinencia.
DlbU)O de José M:. Vllla1,1ana.

�..

,

BL MUNDO

.''EL M.tJNDO."

Qíl uasallajt mercantil.

Semanario llu•trado.
Con motivo de nn recienie debate, se ha lanzado al público una vieja pala):&gt;ra de la que ee pretende hacer toda
KBXroo
una teoría económica: el vasallaje mercantil. ¿Qué ee
Toda la correspondencia que ae relacione con la Re• quiere decir con esta frase que ha circulado de boca en
boca y de periódico en periódico, como una verdad indis•
ücclón, debe eer dirigida al
entibie? ¿Cuándo un pueblo eetii sometido al vasallaje
Director, Lle. Raf"ael Rey-es Spiudola.
mercan,il de otro? ¿Cuando el primero de estos dos gruSecretario de Red acción,
pos humanos acude al eegunlo en demanda de produc·
Amado Nervo.
ioe para atender á. eue necesidades?
En el modo de ser de las nacionalidades modernas no
Toda la correspondencia que se relacione con la edición
existe
un Estado q1:e baya logrado desligarse de eee va·
debe ,er dirigida al
eallaje: todos se encuentran sometidos á. eee Jugo que ee
Gerente, Lle. Fausto Moguet.
de la civilización y tiende á reunirá loe puebloa, hacienLa subscripción &amp; EL MUNDO vale $1.25 centavos al do pardcipe á la humanidad de las ventajas del progreso.
mes, y ae cobra por trimestres adelante.dos.
El bello ideal de crearse una exietenciaaielada, indepen·
Nñmeros sueltos1 60 centavos.
diente, única, no se. ha realizado en ninguna sociedad.
¿Pero realmente, el pueblo que compra mercancías á.
Todo P•&amp;o debe aer precisamente adelantado.
otro ¿se halla sometido A un vaeallaje? Eeta_idea supone
BEGIBl'RADO COMO ARTÍCULO DE BJDGUNDA CLASE,
que en toda operación de compra-venta hay un amo y
un esclavo, un !'xplotador y un explotado1 y según este
criterio el comprador está á merced del vendedor, y este
ejerce wbre aquel una suerte de tiranía.
A nadie le ha ocurrido, sin embargo, illiaginar que el
sastre, el abarrotero, el zapaiero, en una palabra, todoe
loe proveedores, imponen al consumidor un vasallaje
mercantil. Pero tratándose de colec~ividades parece que
La nota pa lpitante de la semana ba sido. la expulsión
no rige el mismo criterio aplicado áloe individuos, igdel territorio de la República 1 del ciudadano francés Jo•
noramos porque razón.
eé Ventre, ya lanzado de tierra eepafiola por sospechas
Un pueblo que compra á otro mercancías no da muee•
de anarquista. La medida ha parecido á algunos cotrae de esclavitud alguna, y, aniee por lo contrario, tal
legas poco juetifioada. ¿Qué hechos positivos han apoyahecho revela que esta colectividad ea bas~ante poderosa
do esta determioación?
para prop0rcionaree un gran número de satisfacciones.
A nuestro juicio ha debido bastar el prec8dente de la La ciencia económica nos eneefl.a qc.e los paíeee que arroexpulsión de E!!paña, para negará Ventre el eu~lo na•
jan una cifra elevada de imporiaciones de productos ex:•
ciona1. En materia de ana1quismo todas las precaucio• lranjeroe, eon loe ricos, y eeto es \Bn sencillo de comnea se antojan pocas, y loe gobiernos europeos han com- prender que no se necesita gastar el tiempo en magnas
prendido, por ffn 1 la necesidad de desarrollar una actidemoetracionei.
va vigilancia, uno. severidad inquebrantable, para puriL3 ttoria dtd t'(,lsal[oje 11ierc,. mtil e0lo pudo tener buen
ficar el aire envenenado á. trechos por las fermentacio-- éxiL-o en tiempos en que loe errores más monumentales
nes del impuro grupo.
circulaban como moueda corriente en materia de fenó·
Ventre á nuestro lado, con la marca fijada por la ad•
menos económicos; de aquella época hemos salido ya,
ministración espafiola, no hubiera sido sino un objeto por fortuna, sinceramente arrepentidos.
de constantes preocupaciones, una personalidad provoHoy tet&amp; euficientememe probado que si un solo indicadora de eobreealtoe y temores á quien la comunidad po• viduo no baela para llenar por su propio esfuerzo sodaa
dría con razón rechazar de su seno. Y el Poder Públi•
sus necesidades, una eolll nación ee in:u.ficienlit:1 pa.raaten•
co ha estado en lo justo eliminando e8t.a causa de suder á las exigencias de una vida civilizada.
frimiento, con tanto mayor motivo cuanlo que la expul•
Un gran aliento de e1.,Hdaridad sopla sobre todos loe
aión no constituye ningún castigo.
pueblos de la 1,.i~rra.
Pero vamos ii suponer m!h todavía: que el individuo,
sobre quien ha recaído la sospecha de anaiquieta, resultara limpio, y qoe el gobierao español hubiese cometido
un acto de ligereza al resolver eu expulsión. Pues bien!
ni aun en este caso juzgamos que el gobierno de Méxi•
co ha procedido desacertadamente.
RESUMEN.-Un• fase nueva de I• alianza franco-ruVentre, inocente ó culpable, era un motivo de alarma
sa,-La 11¡:a universal antibrltinlca.-Laa c:auaas
social, y ante esta euprem11 razón no deben buwaree
que l.a hac:cn poaible.-EI Continente .Nee:ro,-EI
otros argumentoe. Un acto de injusticia cometido conimperio c:olonial y la• rlv•lidadea europeaa.-lmtra un individuo-y en el suceso á. que nos referimos
paalbilidad in¡:lea•.-La p.az entre &amp;recia y Tur•
volvemos ii decir que no vemos tal injusticia, puesto que
quía.- El porvenir del helenlamo.-Concluslón.
no ha habido cae,igo-que favorece á una asociacion, ee
encuentra dentro de la má.e elevada moral sucial. El in Ya hemos hajlado del en,ueiaemo con que ha sido
divíduo desaparece frente las necesidades de la especie,
aplaudida en Francia ladeclaracióu oficial de eu liga con
y la personalidad resulta microscópica ante loe fines de
Rusia, y noe hemos extendido sobre loe justos motivos
la humanidad.
· que tienen loe Crance~s en eu exaltado patrio idmo pa·
Nosotros no podíamos permanecer tranquilos, sabiendo ru regocijarse, viendo al país recobrar el alto puesto que
que teníamos á nuestro lado á un hombre rechazado de
ha ocupado en el movimiento pol.ftico de Europa.
una nación, y que eete hombre se encontraba en posePero ya nos llegan loe comen&amp;arios con que la prensión de informaciones reagoeas en materia tan terrible
sa reposada juzga del acontecimienio de máe importancomo el anarquismo. Y esto ¿cuándo? Cuando las legis• cia, en estos tiempos para el porvenir de la República.
laciones europeas han iniciado una vigorosa campana A pesar de loe delirios patrióticos y de loe arranques
contra todo hecho que constituya un medio de propa- verdaderamente juveniles que ha tenido el país, así en
ganda de la desquiciadora doctrina; y cuando loe aten- la vil!ita del Czar á Francia como en la del Presidente á.
tados de la siniestra asociación han com~nzado á. reno- la capital del Imperio Moecovha1 caei es preciso convevS:ISe con mayor fuerza,
nir en que la alianza no ee ha pactado para satisfacer
Ya que el país no se encuenira en condiciones de pro- odios de venganza y aiiejoe deseos de desqoite.
ducir expontáneamen te el envenenado fruto, procureEste cr~terio, que hubiera podido eat.iefacer á. loe ele•
mos que la importación humana no presente un solo
mentas inquietos, á 1os eepírisus L-urbulentoe, .1. loe ánip urdo 11egro 1 producto de una podredumbre interior.
mos impacientes, que anhelan la rei;ancha ii cualquier preEn este orden de ideas y dentro del actual estado de cio1 no es el que ha presidido las negociaciones franco•
cosae, ea indispensable que cada personalidad aparezca tueae, celebradas entre espléndidas fiestas y ceremonias
como la mujer de Cé3ar: al abrigo de toda doda !
pJmpoeae en el Castillo de Pc,terhof. Un ideal má.e alto

Tel6fono 434.-Calle de Tiburcio ntam. 20.-Apartado S, b.

Mota, tbitorialts.

Una me~i~a precautoria

i,olítiía Qientral.

DD ■ l ■ IID •• do SlP'Tll ■ IRE do 11117

ee ha perseguido, tendencias superiores

88 han buscado,.
y 88 ha procurado, anie todo, la conservación de la paz
y la lranquilidad de Europa.

•*•

Tiempo ha que ee advierte que la Gran Bretaiia ee ha•
lla como dislocada del concierto general de las potencifl.e...
Fija eu atención en eue propioe iniereees é impuleada
por sus necesidades de expansión territorial, camina fir •
me, ensanchando eue dominios, dilatando eu colosal imperio, multiplicando eue numerosas colonias, sin curaree para nada del ajeno derecho y de extrafl.as prerrogativas. Preocupada hondamente de la realización de ene
inmeneoa ideales de grandeza, no mira á. quién hiere ni
pá.ra mientes en quién aplasta, y engreída en eu e.&lt;1:p léndido aislamiento, va derecho á. cumplir los mandatos de
eu politica tradicional.
Bastaría fijarse en sue tendencias universalmente do•
minadoras sobre el Continente Negro, para comprel'dercuán cercanas á la verdad están nuestras apreciaciones.
Declarada el A(rica por la civilización europea terreno
baldfo, abierto á todas las ambiciones, allí ee lian dado
cita los pueblos, en apariencic, para preparar la cultura
de las tribus salvajes en el tiempo porvenir;en realidad,
buecando ana válvula de escape al exceso de población,
qne no puede nutrir ya suficientemente el suelo, agotado.
y empobrecido de su estrecho t~rritorio.
Allí también ee han puSAto frente á frente sodas los
apetitos, todas lae concupiecenciae, y amenazan con formidable choque, en no lejano día, por la posesión del
inmenso territorio.
Ade]:antándose la Gran Bretafl.a á. loe deseos de otroa.
y precediendo á. loe intereses de los demás, ha ido pre·
parando el ierreno en su provecho, para apoderarse, sí
no de todo el territorio, ef de la influencia general eo·
bre él. Due:iia de las ricas colonias del Cabo, ieníendo.
bajo su protección caei abaolula, el Valle del Nilo y
extensas pose!ionee en el litoral del Océano Indico y el
Atlá.ntico, pretende unir todas estas colonias con las fér•
tiles regiones del centro, que ha descubierto, estudiado
y sujetado á en dominio.
Por eso arma las expediciones á la Alta Abisinia, sin
atenderá Jas reclamaciones de Francia; por eso compro•
mete á Italia en la colonia de Erythrea, que le allana el
camino, y por eeo también, lenta y gradualmente, va
avanzando al Norte, al Sur, al Oicidente, al Oriente,.
para ligar eue posesiones en las fértiles riberas del Victoria y del Alberto-Nyanza.

•••
En esa empresa, posible aerii que con escasas dificulta•
des sojuzgue tribua, encadene pueblos salvajes y destrone reyezueloe; pero no dejará de lastimar también loe
intereses de naciones cultas, iniciadas en las vías de la
expansión colonial, á favor de las regiones africanas¡ y si
el Soberano de Asbantee, el Sultán de Zanzíbar y el Jefe
de loe matabelee ee someten, sin protestar, ii eu destino,
la república de Tranevaal ee yergue, Alemania ee siente
recelosa, y Francia no puede olvidar el Egipio legendario,
que conmovió Napoleón con eu espada y transfiguró Le·
eeepe con eu ciencia.
Además, ¿no se disputan la Gran Bretafl.a y Rusia el
predominio en el continente asiático? ¿No compiten pa•
ra adquirir influencia avasalladora en el lejano Orientt:?
Todas esta, son razones que hacen presumir la poeibili·
dad de una liga anti británica general, que sirva á. refrenar las poten~s am bicionee de la temida Albión, cuyo
influjo ee hace sentir en Wdoe loe mercadoe., ee ex:tiendeá todas las zonas y pone á tributo, por medio del comercio, las acti vidadee de todos loe pueblos,
Entre tan\O el gobierno del Reino L nido, orgulloso de
su tradición y contando con el apoyo del gran pueblo
que representa, sigue iJ.Dperturbable eu carrera; si comprende el peligro que lo amenaza, no lo preocupa un
punto, y á. lae sordas maquinaciones de eue enemigos, .
francos ó embozados, contesta anticipadamente con la
magnífica revieta naval de Spithead, donde, ii pretexto.
de una ceremonia pompoea, desplegó á loe ojos del mundo absorto, todos los recursos de su inmenso poderío,
-para indicar que no ha renunciado ni pretende renunciar la supremacía que ha conquistado sobre loe marea..
del planeta.

•
••

Por fin, ee ha consumado el sacrificio de Grecia, y des•
puée de la humillación de la derrota 1 ha tenido que scep-

DD ■ IIIGD

U r el nombramiento de una comisión iniernacio.

IIS

BL MUNDO

12 do SlPTIEIIBRE do 1897

DA.MA.S MEXICANAS

nal que vigile ene. finanzas, para poder atender 4
la indemnización de guerra que debe pagar á Turquía.
Ha debido ceaer á Jae insinuaciones de Alemania, aceptadas á la poetre por Inglaterra, con
la esperanza, poco fundada, de ver alejaree de eu
territorio al feroz mueulmán 1 que lo asuela despiadadamente.
Comprometidas las rentas públicas para garantizar el empréetito:de la indemnización, -paraliza•
da la actividad industrial y mercantil á causa de
la guerra deeaetro,a, domti'iadoe ene bríos inaeneKtoe, humillado y roto, el infeliz reino helénico ,iene delante de sí una tarea difícil y dolo-ros a, para curar lad hondas y crueles heridas que
ha abierto en su cuerpo el hierro otomano.
Después de la tremenda crisis tiempo ee de recobrar ene antiguas energfae1 olvidar loe eternos
bizantinismos que lo han debilitado en el inte•
rior, dejar enmohecer ene armas melladas en la
lucha: y recoger la apagada antorcha para alum•
brar áloe pueblos de su raza, que tardeó temprano ee han de incorporará su or~ aniemo para vigo•
rizarlo, fecundarlo y hacerlo digno de deeempeflar su misión providencial sobre la tierra: Unir
bajo una sola eneefl.a yen una sola patria loemiem·
broediepersoe del helenismo que aun gime eeclavisado bajo el poder de loe degenerados Osmanlíee.
E ntonces será Grecia digna de su nombre y de eu
gloria.

X. X. X.
9 de Septiembre de 1797
NOTAS E

! ■ PRESIONES

_J

E l hombre que tiene necesidad de míes el hombre que yo necesito.
Thomas Adam.

*

** á u-na dama piadosa de
Es muy difícil persuadir
que viva tranquila y ee parezca á. todo el mundo.

Srita. Gna roaria !blango!a.
(DE MO?i.TERREY,)

quianoe la Gacetc~ d.e Madri.d, afl.adiendo á la entrega alguna palabrilla eueHa en eón de mofa, por
que ya podía calcularse lo que contenía el texto
del periódico oficial: elt"'gios y ditirambos al Rey
y á. eu Gobierno.
Sin embargo, el Músico mayor era el lector y eue
amigos y correligionarioe loe oyensee.
Una noche, como el due.f'l.o del café no traía la
Grmta, esta omisión causó extrafieza al concurso;
Deeiderio llamó al due:iio del establecimiento, y le
dijo.
- ¿Cómo ee ha olvidado usted de traernos el
papelucho? ¿Xo eabe usted que nos interesamos
mucho cuando leemos en la primera plana: ((S.M.
el Rey (Q. D. G ) evntinúa bueno en su importan'8 ea1ud,1? ¿Cómo nos priva usted de esa intereeante noticia? Traiga usted la (Jacef,a, que que•
remos saber cómo eeeLcuentra S. )l.
Y repuso el cafetero:
-No puedo complacer á uetedf-e. El Subdelegado principal de policía de esta ciudad, eeth r
Conde de Mirasol, ha prohibido que se lea la Gnceta en voz alta en loe cafés y en loe corrillce.
Todos quedaron estupefactos de la noticia.
Pero Sarmiento, el maestro del eaetre, ora porque era de caracte1 más enérgico que eus compafl.eroe, ora porque loe vaporee alcohólicos ee habían subido al cuarto principal de en cuerpo, comenzó á. murmurar en alta voz y á ceneurar la
medida con aspereza tal 1 que algunos miembros
de la policía secreta, que vigilaban el café porque
acudían á él gentes soepecnoeae del abolido sistema, ee lanzaron contra el pobre eaetre y le llevaron preso, y sus amigos deeertaron del lugar ein
defender á en in Ít' liz compafl.ero.
Enterado el Conde de Mirasol de lo ocurrido,
mandó poner en libertad al pobre eaetre, con
apercibimiento de máe templanza y menos enojo
contra las medidas de la superioridad.
Cundió po~ Cádiz la noticia :del suceso, y al fin
ee supo que la prohibición de que no ee lt-yeee la
Gacda en t•oz alt1t, no era una medida política, sino
económica.
Se babia procedido á esta determinación con el
objl:'t.o de aumentar la venta del periódico oficial
en bent ficio de la Real Imprenta.

El 1 adre Faber.
"LA LENGUA SAGRAOA. ••

RPcientemente ha publicado M. E. Slldi un libro, titulado La lengua ,agrada, que ha llamado notablemente
la atención no sólo de loe filólogos e:no de cuant.ae per ·
eonae siguen con algún cuidado el moYimiento científico
de nuestros días.
M. E. Soldi cree ver la gfoeeis de todos nuestros idiomas y la prueba irrefotable de la unidad de nuestras
creencias, de nuestra civilización y aún de la fraternidad univereal.
Según el sabio escritor, la escritura sagrada, uaivereal
y mieteri0ea, aparece en loe libros sagrados de las primitivas religiones y se revela en el arte y en la ornamentación, Las simples líneas-dice E. Soldi en un artículo
publicado en La Rel.'11e de Rei-w s-rectae ó espirales gra•
badae sobre loe túmulo:t y lae rocas de India y de Bretafl.a, de América y de Africa¡ el decorado geométrico de
loe vaeoe griegos arcaicos; el marco de loe espejos etruscos; el canto de las monedas ga 'aicae¡ loe agujeros y cúpulas de las piedras célticas; los trajee de loe antiguos y
muchOB de loe coneervadoe tradicionalwenie en di verrae comarcas; la arquitectura de los \emploe de todos loe
cult.os; la ornamentación de loe tapices de Oriente, anti·
guoa y modernos; loe má:t humildes objetos del salvaje
y loe más ricos de nuestra civilización ocultan una ver·
daderr lengua ideográfica.
La lengua sagrada no ee solamente revelada por las inscripciones y loe monumentos: ee manifiesta también, y
ea ana de ene originalidades, por los objetos y por la roa•
nera de estar colocado.e. Unas cuantas perlas en !ae tumbas más eencíllas; vasos, lanzas, flechas, hachas, alfileres, anillos y diademas en las más ricas, escriben en las
t umbas la epopeya completa y mistica de la misma humnnidad. Cada objeto ee una palabra de este poema de
la vida, de ia muerte, de la resurrección.
Loe signos sagrados están inscritos en loe más diversos monumentos. En elloe busca la ciencia aeniidoe diferentes en lugar de una expresión lÍnica, procedente de
un mismo punto de partida, propia de todas las razas
humanas. Estos idiogramae no forman una lengua tan
rica como loe idi : mae silábicos y alfabéticoe.
Pero habiendo eido aquella escritura anterior, y habiendo sobrevivido á \odas las demás, y habiendo sido
universal, adquiere, en virtud de todas estas razones,

una importancia excepcional. No ee en una parte del
globo donde esta escritura aparem\ ea en todo el globo.
Esta lengua eagrada no es más cono:!ida en nneetroe
dfae, porque sus elementos fueron .modi.ficiindose ó t1aeformA.ndoee1 según principios religiosos y leyes técni·
cae. E:1tas leyes. por una parte determinan los objetos
no entendidoe 1 figurados por los principales jeroglíficos
egipcios, cuyo sentido general fué lo ún'.c) que hubo de
traducin:e. Por otra parte, eeae mismas leyes asimilan á
esos objetos loe .figurones ornamentales ó geométricos de
la antigüedad?
En reeumen 1 siguiendo la vía de las imágenes, y gra•
cias á. ellas y á. la vida de las ideas y de las palabras, co·
nocemoe el principio de las escrituras y el eimboliemo,
del cual es el último eco la cronografía cristiana. La len•
gua sagrada revela, por consiguiente, al decir de Soldi,
la t .xpreeión de todas las artee.
CURIOSIDADES H1STORICAS
{PuB

J.

A. BEBltEJO,)

"Se prohibe la lec:tura en alta voz,"

Por loe años de 1832 eran todas las noches aeíduoe
co11curreniee á. un café, de Cádiz, un eef'ior llamado Videro, músico mayor del Regimiento de la Reina, que ee
hallaba de guarnición en Sdvilla; un eaetre, de nombre
Sarmient.o, que tenía eeULblecida eu tienda en la plazue•
la del Cañón; Anglada, expilok&gt;, nat11ral de Santander,
y otros doe, todos liberales, y se reunían en una misma
mesa para murmurar eL voz baja del gobierno y para
conmemorar las glorias de les afioe del 20 al 23.
El músico mayor era ga.ditano; residía transüoriamen•
te con licencia en su paie natal; había conocido á Riego,
y se despepitaba por referir ene proezas y loe lancee en
que bahía intervenido con tan célebre personaje.
Conservaba algunos números del periódico .l!:l Zurriago, y á hurtadillas leía algunos artfoul•Je de eete papel,
que tanto ruido hizo en eue buenos tiempoe, pulverizan•
do á. Ma1tínez de la Rosa.
Ocioso eerá decir que el duefio del café toleraba estos
desahogos á. sue constantes parroqoianoe, porque reci•
bía pro vechos y era liberal.
Todas las noches ponía eobre la mesa de sue parro·

No se devuelven originales.
Nos permitimos recordar á nuestros amables colaboradores, que según repetidas advertencias que hemos tenido el honor de hacerles, el Mundo Ilustrado no devuelve
originales literarios ni fotografías, puulíquense ó no.
La razón fundamental de esta determinación es bien obvia: Necesitaríamos
crear dos'departamentos de archivo y pagar
dos empleados que los vigilasen, únicamente
para restituii· artículos, vistas y retratos.
Demás está decir que en tratándose de ori"inales artísticos valiosos y previa promesa
de depósito y devolución, esta se efectuará;
pero en general conste nna vez más que no
devolvemos originales.
Recordamos á nuestros lectores que el número próximo del Mundo será un nú1:1e1:o
extraordinario. Cuéntanse entre sus pnoc1pales atractivos var_ias páginas music~les, en
las que Fe ha selecc1o?ado todo lo meJ01: del
spartito de la Bohemia, arreglado para piano
y perfectamente enlazado, facilitando en extremo el paso de un motivo al otro. Es una
labor que no~ permitimos calificar de hábil
y que ayuda1·á á popularizar en mucho la
notable partitura que es hoy objeto de todas
las conversaciones entre inteligentes. Algunas otras eorpresas prepara el Jfu,ido pHra
ese número que saldrá con fecha 19 del corriente.

�DOMIRGO 12 de SEPTIEMBRE de 1897

EL MUNDO

DOMIIIGO la d• SEPTIEMBRE de 1191

EL MUNDO

185

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"

La celebración de la fiesta de eovadonga

RECOGIDOS POR ÉL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

éN éL TIVOLI l)éL éLISéO

37,000 ni.lllas sobre los ni.ares.

XXI
EN CA..MJNO PARA EL CELESTE BfPE.RIO.

UN TEMPORAL EN LCS MARES DE CHINA.

Con ansiedad y zozobra habiamos eat,erado el temporal que nos amenazaba.
El mar de Cliina 1 de prove.rbial peJigro, empezó á agitarse: la ola boha y pesada
-exageró su fuerza, la corriente, un poco contraria, nos hacía bajar, separándonos del
-derrotero: caminábamos con proa hacia el Sqr, 40 grad&lt;,s al Üc!ste. El viento rolaba
de hora en hora del Sur al Sudoeste, de aq1,1í al O.iste; la marea encontrada era más
fue:-te que el viento; las olas, violentas, al chocar producían un rugido tremendo, y el
.agua dividida saltaba en torbellinoe, que el viento arrebataba1 azotándonos el rostro
.al volar, arrastrada por invencible fuerza.
La atmósfera cargada, obscura y tenebrosa, parecía a,fix:iarnoe: el s-::&gt;l, opaco, se··
mejaba un disco diáfano mal delineado; nuestro horizonte se bacía cada vez máe re·
ducido: íbamos alliernativamente subiendo y bajando en una cordillera de montañ.as
Jiquidae, negras, insondablee. El viento arrebalaba las et cobas y cepillos de valdeo
que eetán eobre la madera de respeto; la jarcia vibra con cadencias inauditae 1 el mar,
-el coloso enfurecido, nos hacía sentir el horror de sus iras: estaba terrible, sublime,
,encantador.
Tan pronto nos vemos rodeados de olas que ilf'gan al nivel de la verga mayor, como sumidos en inciertas profundidades, en hondos remolinos: tan pronto nos vemo~ en
lo alto de una montaña como nos hundimos después en el insondable abismo.
De vez en cuando penetra furioea el agua que estalla en los costados del buq·1e, y

barco de guerra mexicano salió de Nag11eaki tal día, rumbo á China. Hace cuatro meses debia haber llegado á Hong Kong. Supóneae que se perdió en el tifón que pasó
por el estrecho de Formoea, siguiendo taló cual dirección. No s~ ha sabido nada del
barco, ni lo ha visto nadie.n
Titl hubiera sido la noticia, porque la mar inmensa y solita.ria no deja huellas de
sus estragos ni BE,fia\e3 de Bus víctimas: todo lo oJulta en su vorágine, insondable como Ja inmensidad.
¡Un burra atronador para nuestra tripulaCión! ¡Nunca la he visto más valiente ni
más eerena!
Con grande actividad suple al caido timonel, mueve la rueda con violencia, se
colo.ca á rumbo1 y el barco se levanta orgulloso y diepuesto á luchar de nuevo con
loe elemen~os enfurecidos. Después todo fué comentarios sobre el temido accidente;
hubo qnien dij ara que si el segundo golpe de mar hubiera venidp diez segundos antes,
el barcu flabria sucumbido casi irremediablemente al accidente.

El barco siguió luchando y el mar respetándolo; en la noche tampoco tuvimos
alimentos preparados; g1!leta, Jamón y un poco de vino. tomados con dificultad, fue
roo nuestro rtfri,erio: unos acostados pera tener libres las manos, otros atados á las
pilaetral! de la cámarJ, éstos trincados con loa pies y las espaldas medio dobladas, y
aquellos en actitudes más incómodas, devorábamos nuestro alimemo, que nos pare-

Expendio de cerveza.
Escudo patriótico á la entrada del Tívoll.
UN DIVIDENDO SATISFACTORIO OE

y desfilaban también el paateg'l y el malagueño, el
chulo de Madrid y el catalán bullicioso y vivaz.. .
Ese gran grupo trabajador que en loa estahlee1m1entos
cemerciales vegeta, dedicado li ímproba Y ruda labo.r
t 0 d 0 sel ai'i.o tomaba su desquite en eee día, todo rego~1.
que 8 ~ olvidan los problemas nacionales y loa emgJO,
e0
mas del futuro,
d
N menos ~ntusiaetae loe mexicanos repreee~ta os por
matna parte de loe habitantes de ja metrópoli, per~~oe·
cientes á. todas las clases socialel!, se unían al reg~~1~ode
los iberos con ímpetu igaalmenteeapontáoeo ybnl 1?10~0.
pública,
•i
- 0 1 loe
Acudió á la fiesta el señor Presido~te de la R1pubhca
La Íl'Stiva algarabía, el embelesador ba1 e eepan '
siendo recibido con ruidosas aclamaciones.
querellosos 6 salados cantares, alternaban Y. en con!~fa
EL MuNDO ofrece hoy á sus lec ·ores alguna'3 fotog~aperspectiva deefilaban laB más guapa~ señoritas vest1 as
fías de la encantadora fiesta, las cuales, con la~ amphas
de vi vos y bellos traJeS,
te
crónicas dadas por)loadíarios de la casa, proporc10~an no~
Ya era la valenciana de negros Y relampaguean a
ción completa de lo que fué aquella Y del entus1aar.oo
ojl)B, ya la and.iluza de gal~ardía y salero inimitables, ya
que dió lugar.
la ingenua y ?ºética as:uriana.

voi

Con f'ntusiaamo indeacriptib\e fué c~lebrado en e~ Ti
li del Elieeo por la Colonia española de esta ca_P1tal e
.
.
. d C
d
a Pllede dec1ne que
glorioso an1versar10 e ova ong .
é d raote la
el amplio local, adornado ,con gm!to, fu .' u.
.
tarde y noche del actual, un pedazo ~e la tierra ibérica,
trasplantado á nuestro hermoso México.
á
Anidaba ahí el patriotismo en una de aua forma~ m s
. cautivadoras y cada eapafiol aoñábaae en su lejana t1errr
. oa en el hogar de allá, Jpjos, de donde la lucha
a
vida lo desprendió para arrojarlo á las playas de a e•

fº~

Dulces, helados y cantina.

LA. MUTUA

México Agosto 29 de 1897.-Sr. D. Oarloe Sommer.
. t G• eneral de «La Mutua» -Presente.
Dtrec
or
. bl
•go·
Mi estimado Y aprecia e ami .
t d d 1 27
He tenido el gusto de recibir la grata de ul•d~ 'deeodo
1v 1
.
·
e
aviearme
qne
e
del corriente, en que.ee s~rv
05 823 de $25,000
00
correspo~dienteb'· m~l i~~t!ªd!dle·t~b~ción de diez ai'i.os,
oro amer1can1º' BJIO 1º del entrante mee de Septiembre,
que se cump en e •
importa:
.
1
f ctivo 6
$7,313 50 oro amer~cano, va oren e e l bl á la póliza
$9,20100 oro amencano, valor acumdeul••• ºdoe ~,oooei.. d
- -pt-i-1" '"'CM una
u
r~íenoad, .:..e.:.;e;::, de ·tya,da· Co-~p" afiia como se Jo panic1pa•
c 1ones e su acre 1
'
ré oportunamente.
t expresará usted mi satisfacEntre tanto me es gra O
.d
· póliza pues el
ción por el resultado 9-ua_haá obte!-1~ 1ºt:inta po~ ciento
valor acumulable asc1ené e
casi
en loe diez afios.
.
( 30 8) de lo que pagu por prem
ofndole las más debidas gracias, qnedo de usted siempre muy affmo. amigo. atto. S. S.-M. DE CASTILLO.
i

,·o,

Bailando la Jota.

Vista general de Hong Kong.
barre la cubierta; luego la honda corre como río cauialo:n á lo lario del puente del
-castillo de proa ó de un co~tado al otro. Hay necesidad de cerrar todas las escotillas y
hacer maniobrar las bombas, pórque el barco ha hecho agua.
¡Ea terrible pero magnífico el tem:;iorall LDe cocineros abandonan lae hornilla@ 1
-eEe día no habrá rancho: los calderos no pueden sostenerse en eu sitio, hay agua en
todas partee. Nueetro barco rarece atacado de convulsiones espantosas: la hélice dispara á. cada rato, el barco se extremece, las quillas, nuevamente puestai&gt; 1 funcionan
aimirablemente. ¡Qué prueba tan espléndida!
La verdad ~a que tememos á cada paso ver desprenderse las aceradas láminas de
que esUo formadas.
Son las cuatro de la tarde y el cielo eerá obecuro, muy obecuro; ee han ralevado
los vigías porque no es posible resistir mucho tiempo en el tope. El mar se encuentra1.el viento signe rolando, el barómetro baja máE¡ no ea humanamente posible haeer nada, sino mantener11e á la capa.
¿Seguid el temporal? ¿A dónde n?B empujará nuestro destino? ¡Sólo D:oa lo·
sabe!. ............. , ..... .
Continúa el temporal deshecho y el rumbo se sostiene con dificultades¡ por for•
tuna el timón gobierna muy bien y la máquina no ofrece averías, pero son de temer•
se. Todo puede ser obra de un minuto; un accideü.te 1 en tales caso~, es como el ray0:
en un instante 1!8 podrá hundir el barco en el abismo con .todos sus tripulantes.
Sin embargo, eucede algo providencial en estos casos: viene la calma del senten~
ciado á muerte que espera y sufre porque no encuentra remedio disponible; no hay
que pensar en poneree en salvo. Es preciso esperar con serenidad la salvación posible ó la muerte cierta.
L'\ mar eigue encontrada, viene una especie de torbellino de agua y viento, una
inmensa ola barre la toldilla1 arrastra al timonel, y el barco, ein gobierno, se cruza ar
temporal. Ent.onces un balanceo, un balanceo terrible acuesta la Corbeta por babor¡
todos caemos basta poner los pies sobre el costado, y en esta situación se oye el estridente ruido de toda la vajilla de las oámarae, que saliendo de ene puestos cae rodando
y qm:brándoee sobre nuestras cabezas. Con otro balanceo igual no hubierais oído con:
~ar eEte episodio, y la noticia Ee habría recibido en México q1Iizá de esta manera: i&lt;Un

cía delicioso maná. ¡ Qué cuadro aquel! C dados basta loe huesos1 chorreando agua
salada, con lo.e pantalont,B remangados basta la rodilla y descalzos, con loe cabellos
como al salir de un baflo; unos con capa'! de h:Ule, otros con sombreros negros imper.
mea bles, y en medio de todo esto ¡qué buen humor reinaba entre todoel A veces Fe
euependfa la conversación, y no faltaba motivo para la hilaridad cuatido alguno de
nosot-ros caia rodando sobre cubierta.
Las dne de la mañana y el tiempo no cambia. Afuera sigue el amoniMo frase UE&amp;·
da entre J,:i gente de mar para indicar el mal tiempo y sin embargo, podemos conci•
liar el snefio. Al de1:1pertar, el mar está algo calmado; treitna horas duró el temporal
que fué el más foerte que enfrimoe y el más corto.
A las dos de la tarde del día siguiente, el cifllo está desp{'jado, el viento suave y
la mar ·bermosa. E l barco descansa y parece como 4110 ee mueve con cierta nf'gligeucia. Grande es nuestra aleli!:ría al ver alejarse el peligro que habíamos corrido con ries•
go de no vieitar el celeste Imperio.

XXII.
ARliIBO.

A. loe cinco días entramos en el Canal de F0rmoea, notable por BUS malos tiempos,
pero que foé esta vez para nosotros muy benigno. De un lado se levantaba la C'1sta
china, del otro la isla de _Formoea, despojo arrancado por el Japón áloe hijos del.cielo
en su guerr:a úlUma.
La terrible plaga de la peste negra azotaba á Formosa y nos alE'jamos de ella pre•
surosoa, para evi~ar el contagio.
En todo el estrecho vimos esparcidos los primeros botes chinos con velas de hntn
bú en forma de abanico, popas muy altas y de formas raras. Estas lanchas tripuladas
por diez 6 .doce hombree, ealen en flotas de cinco ó seiscientas y rar8s veces regreean
más de veinte: todas las demás ee pinden en el canal; lo que equivale á decir qne
muereo de cuatro á cinco mil hijos de Confacio en estas expediciones. Y como estas
se repiten tres ó cuatro veces en el afio, puede calcularse el número de ahogados que
pasa inadvertido en la populosa multitud.

�EL MUNDO

DOMIIIGO Is do SEPTIEMBRE do ,197

DOMINGO 12 d• SEPTIEMBRE d• 1807

EL MUNDO

186

Unas veces á la vela y otras á remo, atravesamos pronto la distancia que nos ae•Teníamos ya doce días de navegación, cuanJo apareció á nuestra vista la casia
paraba del mu-,lle de loa buques de guerra situados fr~nte ~l hotel del Hong Kong, e~
china, abrupta, aUa y árida, dividida en sériee de islotes inhabitados, blanquecinos pléndido edificio construido con :ia apariencia del estilo chmo, pero mezclando en_ Sll.w.
con las ciietalizacíonea de la sal marina.
arquitectura todos loe eetiloa. Grande y suntuoso, el hotel ofrece todas las comodlda•
De la costa ae levantaban nubes negras cubriendo el horizonte, y un viento hú- des con la seriedad severa y enfadosa del caracter inglél!I,
medo y doro nos llegó á. bordo amenazando un fuerte chubasco que desfogó en to'Poca luz del cielo mucha luz artificial, vastos salones serios, grandes colgaduras,_
rrentes de agoa. En estas condiciones entramos á Hong-Kong.
. ..
alfombras espesas po; todas partee, silencio db iglesia, austeridad que. oan9a, apleen
Sobre la cima de las montañas veíanse las siluetas de grandes y esbeltos edthc1oe, que se respira: eso ea el ho~l Hong Kong. La servlJumbre chinai vestid~ ~e blanco,
caminos blancos culebreaban en todos sentidos ocnltándoee á. veces entre las desigual- ocupa toda una cuadra; la otra eetá destinada al correo, y el espacio que d1v1db las dos,
dades del terreno, 6 perdiéndose en la falda de las montaflaa. Plleo después todo el es- construcciones se abre en la calle priacipal 6 de la Reina.
pectáculo se ocultó á nuestra vista en medio de espesa niebla,
En esta pa~te de la población se marca el sello europeo en los edi~cioa, sus babi•
Costeamos la isla, y coa t!!l práctico del puerto á bordo, entramos al fondeadero
tantea 800 también de ese tipo y causa exr.rañeza aquel centro en medio de una pobla•
dejando á uno y otro lado multitud de barca~ ca.rbonerae y vaporee m~r~otee. Luego ción que no ha perdido eu caracter peculiar.
.
.
apareció por estribor, sobre la playJ. 1 al pie de la montaña y en sus cusp1dee desgarra•
La calle de la Reina ea la única recta y plana; las otras son dea1gualee, empinada!"._
El único ferrocarril es el funicular. Los otros vehículos que ae usan son los rinkicháe,
das, el extenso caserío.
.
.
.
La mayor parte de loa edificios p,intadoe de azul, de ae1a á siete p1aoa ! oste~t~n- como en el Japón, y las sillas de manos, especie de cest~s. de mimbre, donde se emdo una serie de ventana.e cuadraias en apretadas filas, nos parecían á d1etanc1a m· paqueta el pasajero y enarbolado en hombros de dos individuos de coleta, ae traslada
mensos palomares.
.
á su paso fatigado.
A poco nos internamos en el fondeadero de loa barcos de guerra, donde pudimos
ver, como reliquias históricas, el uVictor Manueln y 11Víncitor1 1) dos navíos viejos ~e
XXIV
madera de cuatro puentee, que pelearon en Trafalgar á. las órdenes de Nelaon y hoy sirEL LA CALLE DE LA REINA
ven uno de eacuell\ naval y otro de hospital y prieión.
Como Hong Kong ee puerto chino perteneciente á Inglaterra, nuestro saludo de
ordenanza fué para la bandera inglesa, deapuésaaludamoa, y nos correspondieron nuea·
Eeta calle de dos millas de largo, está formada por dos filas de casas de tre: á seis
tro saludo loa barcos alemanes y portugueses surtos en la bahía, y terminadas estas pisos, todas de mampostería, te11iendo en el piso bajo una doble hilera de _amplios 'P( ~hles. Allí eatln establecidas las casas de comercio y las ofic1•
etiquetas, deecamamoa al fiu de nuea~1aa fatig s.
nas principales; por todas partea se ven rótulos en inglés y en

Una ejecución en China.

XXIII
EJ, P'C!ERTO DE JJOl\G KONG.

No hemos podido ealir de á bordo, la lluvia ha sido tenaz y á veces huracanada.
La montaña que tenemos al frente, el Peaok1 se oculta enteramente en la neblina; solo
se distingue la fila de casas cuadradae1 como amontonadas unas sobre otras, y los bo~
tes chinos, que como en el Japón, nos han rodeado. En ellos hemos podido verá las
primeras mujeres chinas. Su atavío es muy distinto de el de las japonesas: uean un
peinado planchado sobre la cabeza, con una raya longitudinal que hace caer el pelo en
dos gajos laterales¡ una enagüilla lisa y sencilla, y una chaquetilla pegada á los hombros y colgando hasta la cintura con mangas anchísimaa. Algunas llevan mitones,
costumbre adquirida de los inglesee. En cuanto á los varones, son bien conocidos: el
traje que ostentan en las ciudades europeas y americanas, ea el mismo que usan en su
pais.
Frente á la ciudad llamada Victoria, eetá la desembocadura del caudaloso rio Hai
Nau ó de Cantón, y entre la isla y el continente, loa grandes brazos de mar que dan
entrada á la bahía.
Vista desde ahí la ciudad, tiene un hermoso aspecto: además del cace1fo escalo•
nado, se advierte la vista magnifica de la montana con sus palacios en la cúspide y e1
ferrocarril íunicular que asciende á una altura de novecientos cincuenta metros.
Decididamente el aspecto general de Hong Kong es más agr~dable que el de cualquiera población japonesa, y se siente ano dispuesto á aceptar con más alegría al pue•
blo chino. Pero ea aventurada esta prevención, A. medida que se conozca mejor á er.
te pueblo y que se pueda comparar con el otro, se comprenderá la falta de fundamento
en la disposición del ánimo.
·
P.lra facilitar los frecuentes desembarcos á tierra, tomamos un bote chino á nuestro servicio, el más limpio que pndfmoa encontrar. El patrón era un viejo de buen caracter, muy sumiso; se llamaba Chu Fo y aguantaba estoicamente, atracado á nuestro
barco, loe ,chubaecos y el calor, siempre con la riea en los labios.

chino.
d 1
·
Loa lujosos aparadores ostentan mil artículos e comercio
chino, con el aenci:Io traje de los europeos, se mezclan loa tr~jea chillanee de los persaa1 indios, filipinos, tártaros, p~edo~1nando el chino, con su· coleta, su frente rapada y su pestilenciaEl ruido de loe gritoe del pueblo ea algo como el lenguaje de
un niño pronunciado con una voz gangosa. El chino no tiene
la erre fuerte, y poeee muchas v".lcales: ea un idioma que Ee pro
nuncia chillando. Un grupo de chinos que charlan, Eem1;1ja una.
manada de coyotes hambrientos que ahullan.
Lo particular y que llama la atención, ea el silencio de las callea. OyenEe voces inarticuladas y gritonas, pero no se les oye
andar, no hay rumor de carros, cochea ó tranvía.e: ni siquiera
de botas sobre e~ pavimento. Se percibe el rumor que producen
nuestras pisadas, á una buena distancia. Se necesita estar en
una ciudad china, para comprender este silencio.
La mujer hermosa, según elloe, es la aberracoión del gusto yde la estética. Recien nacida la oprimen loEI pies en zapatillas
de estallo, para impedir su crecimiento; con la atrofia del
pié, viene la de la pierna, así es que en la pubertad \ornan las
extremidadea inferiores una forma angular desagradable.
A la oblicua dirección de loe ojos, añaden exageraciones defectuosas arqueando las cejas por medio de pegamentos, casi
uniéndolas con el nacimiento del pele,. Este constituye el mayor lujo., y es como una exigencia de la moda en las alta e claaee.
Las fisonomías as( enrevesadas, revelan el sufrimiento ó la im •
becilidad cuando no la miseria física. ¡Y estos daíectos com.ti·
tuyen la hermosura para el chino!
Hacia el Sur de la ciudad queda la parte más pintoreeca y la
más culta, es el barrio inglés propiamente dicho, donde fstán.
las oficinas del Gobierno, loa cuarteles, el Pa~¡;,cio de la Reina,
loa arsenales, el hipódromo, loa panteones, etc. Están situados.
en medio de hermoeíaimoe bosques de árboles g1ganteECos don~
de -predomina el alcanfor.
En 81 punto más céntrico de la población y sobre la falda del
Peack, se lev!!.nta eiroao el parque real¡ y en el punto más aho
la estación del ferrocar:il funicular.
La población europea está situada sobre la montafia. Hay_ magníficos hoteles con
espaciosos corredores, cómodos sitios que sirven para gozar _de~ nermoao panorama que
ere extiende á treinta millas hacia el mar, gozando del mov1nnento general del puerto.
:Más allá. en el Continente, deatácaae la línea plateada del río de Cantón, y se dib_uja..
sobre el mar la península de Maca.o; después una inmensa man~ha de verdura salpica·
da de puntos blancos: es la capital de Kiang-Sou, una de laR cmdades más popu1osas
de Caina, Cantan.
¡ ·
Es admirable el Peack. En los ratoe agradables que allí se pisan, a vista vaga
por los hermosos paisajes.
.
.
.
.
1 •
La impresión que produce el funicular, ea tmborr~ble, á la sub~da ea tal la ve.oc1,
dad, que lile ven la ba.bía, loe barcos y las casas, como a1 fueren hund1énd~ae poco á poco; al descenso parece que todo lo de abajo au9e á encontrarnos Y senhmoa que nos
aplasta.
. verd a d eramen ,..e ae1"át"1co¡ h. an empren d"1d o
Loa ingleses han desplegado un luJo
grandes obras de ingeniería y artíllado el pu_erto como todas sus ¡;:.oseai~nea.
Es bonito también bajar del Peack en stlla de manos por loa cammoa de asfalto,

con rieego de deapefiarae.
Como la población está sujeta al dominio británico, ea difícil formarse por ella
idea cabal del pueblo chino.
Aun cuando el hijo de Confucio ea refractario á la civilización, á fuerza de rigor y
de dureza, ha logrado el gobierno inglés quitarle m 11chasd? sus costumbres ~nmutad~I!.
En Hong Kong se castiga con severidad al ~u~ador de óp10, Y como el chm? es cb1s·
maso por·naturaleza, la policía logra deecuonr los fumaderos que son también casaa
de juego y de miaería.
. .
Persfguese·también al zaragate, y como las gentes del pu~blo ~aJo tienen eete ca•
racter, se lea persigue en todas partea. Como son todos enemt?º.ª 1u~ados del ~xtranjero y lo asesinan siempre que pueden, hay que redoblar la v1g1l~nc~a, y en mrguna
parte del mundo hay tanta policía como en Hong Kong. Al dfa e1gwente de lleg~r á.
la ciudad la policía conoce á. cualquier pasajero, sabe su nombre, su orígen, su destino,.
los eitios que frecuenta, sus aficiones y eua gustoe.

Tiene fama univereal la policía inglesa, pero puede decirse que en Hong Kong es
donde deeplif'gan sus mejores dotes.
XXV
LA IlORA DE COMER.

Por lo demás, la gente del país ea industriosa y comercial, maneja con habilidad
el pincel, hace pinturas al óleo con rapidez, bonitas y á bajo precio, pero no puede
igualar al japonés.
Coea rara; el proverbial té de China que puede encontrarse en Hong Kong es adul•
terado ó de mala calidad. Si vais á un almacén y pedía t6., os darán una lista de precios, desde veinte centavos hasta sesenta pesos libra. Por caro que lo paguéis, tendréis
un producto malísimo; el chino astuto, siempre os engallará. El té de Hong Kong, es
todo falsificado con productos del Japón y de Seiland.
Abierto el comercio desde las primeras horas de la mafia.na hasta las once de la
noche, es muy activo, y solo se suspende al atardecer. A esa hora todo el mundo co·
me ó se dedica al chauchau.
Sentados !Os chinos al rededor de una meea redonda, unos acurrucados sobre loa
bancos, otros de pié 6 trepados en las escaleras de mano, se sirven los alimentos que
lea preet:ntan en un platón que ocupa todo el centro de la mesa, rebosando arroz y
peEcadoa crudos. Luego viene otro plato de gengibre acre é insoportable, que saborean con delicia.
A la hora de comer ni el más avaro dejará la mesa por el negocio más produoti vo.
Si paaais por las·callee en tales circunstancias, veréis en todos loa eatablecimien·
toa públicos el cuadro que acabo de describir.
El chino como el japonés, trabaja poi jornales muy baratos, tiene una moneda que equivale a la vigéeimá. parte de un centavo; es df:cir, que el peeo se divide en des
mil chumoe, moneda representada por una rueda de latón del tamafio de uu décimo de los nuestros, agujereada en el centro para ensartarla en un cordón como formando cademtas que se atan á la cintura.

Preguntamos al conductor de loa rinkichás si sabía inglé~, y con su reepueeta
afirmativa le dijimos que nos llevara al hotel. Comenzaron á correr por calles ee~re•
chas y callejone.:1, y al cabo de una hora de fatigosa carrera, que llamaba la atenc'.ón
de loe curioaoe, se detuvieron y notamos que eatábamo.s muy lejos de haber llegado al
anhel!11lo hotel.
Multitud de bobos nos rodearon entre gritos y aspavientos ininteligibles ba1:=ta
qt\e urgidos por la necesidad y asustados del escándalo, despachamos á los conducto.
res y quisimos mejor irá pie en busca de una persona que no.:1 en~ndiera.
Vagamos á la ventura y pronto tuvimos la fJrmna de encon&amp;rar á. un francé~ que
se sirvió conducirnos, con felicidad, al hotel indicado. Entonces pu lim')B comprender,
por Jo que nos dijo nuestro amable guía, que el chino, en su eocarrona estupidez,
nunca dice que no á nada, á riesgo de no cumplir lo que promete, aun ex:poniéndoee
al castigo.
XXVIII
UNA XJECUCIÓN EN CTTIN.A.

Terminado el almuerzo y con buenas provisiones para el día, ea.limos á la c.t.lle
en rinkichás servidos por gentes de_ confianza, para preeenciar las práct'cas de la jua•
ticia china.
En el interior de un edificio, alto y regular, eucio y carcomido, sin ot,ra abertura
en sus macizos muros, que una estrech!i puerta con verja, penetramos, gttiadoa por
nuestros cicerones del hotel, provistos de la tarjeta respecüva.
Fuimos aceptados como visitan tea, y un obscuro y a:'1~osto corredor nos condujo
á un patio dilatado donde se hacían las ejec·~cíones. Destacábase en el fondo un do•

XXVI
L.AS !Ll.BITACIONES

Penetremos á una casa .d e Hong Kong. Hay que sacar
antes el palluelo y aplicarlo á la nariz para no percibir
el naueeabundo olor de aceite rancio que ee reepira.
Debe evitarse con cuidado tocar las paredes 6 rozarlas
con el vestido¡ así ea la inmundicia que )as cubre.
Son tan obscuras las habitaciones, que hay que guiar•
se con luz artificial.
Lae casas son pobres, el cacnreado !ajo asiático ea propio solo de las familias nobles y de los extranjeros ricos.
Los demás viven en la pobreza y la mediooiidad.
El que tenga que aecender á un piso alto, habrá de pa•
aar por una escalera estrecha, empinada, sucia, granosa
y obscura auu á medio día. Al llegar al descanso se en•
ouentra en un espacio estrecho y frente á una puertecita
que resbala sobre la sucia grasa. Desde allí puede verse
Una serie de departamentos en forma de palomares, y
de cada uno sale la cabeza rapada de un chino: En esos
estrecboP huecos viven hacinadas las familíae, allí habi·
ian de seis á setecientos individuos en confusa prcmiscuidad. Cada piso da acceso á tantos departamentos, co•
mo ventanas da á la calle, único punto de ventilación.
Como el primer J)ieo, eon te dos loa demás.
Si por acaso se encuentran dos persona13 en la escalera,
en dirección opuesta, se aproximan, se apachurran para
poder seguir adelante.
XXVII
CANTÓN.

Los ferria que hacen la travesía á Cantón pertenecen á una compatlía inglesa y ee·
i.á.n bien atendidos. Se hace el viaje de noche, para mayor comodidad, á causa de los
fuertes caloree.
No hablaré del corto viaje por el rio; pero diré una pa1abra del expléndido servicio de mesa, ad•ártiendo que en ninguna parte del mundo puede servirse una más
completa que en China: tienen á su disposición aves variadas, ca!!a magnífica y exce·
lentes pescados y mariscos. :Frutas exquisitas y magníficas legumbres.
Después de la abundante y suculenta cena queda á disposición del pasajero un
buen camarote.
A las cinco de la mafia.na se llega al fondeadero en la rivera izquierda del rfo 1
entre unos veinte ó treinta mil botes que hormiguean. Estos botes Eion todos de di~
versos tamaños: pero loa más comunes tendrán cuatro metros de longitud por metro
y medio en su in.ayor anchura y otro tanto de fondo; en ese 1imit1do eSpacio viven
muchas familias que allí rrecen, se desarrollan y mueren: el bote es su única propiedad, y muchas de ellas no saben lo que es la tierra firme, lo que es vivir bajo techo.
Ea eeaa condiciones, apenas.nacen los nifíos y aprenden á nadar. Si alguna criatura se ahoga, ni loa padres la buscan n! la policía se preocupa por su desaparición, ni
nadie da eeñalea de extratleza.
Sucedió que al f9ndear vi flotando el cadáver de un niño. Horrorizado dí aviso
al capitán del ténder. Su única respuesta fué una sonrisa de indiferencia, que acompafió á la frase siguiente: No importa; estamos muy acostumbrados á eso. C,m mucha
frecuencía verá usted cadáveres flotando, en los que nadie se fija.
De los dos millones y medio de habitantes que tiene Cantón se calcula que cien mil
Viven en botes; y dada la incuria de los padres ae comprenderá oon qué facilidad caerán los nillos al agua.
DeEembarcamos par fin, y llevados en loa rinkiohi'Ls llegam')B al hotel de ctEnropau.
No pasaré en silencio las dificultades vencidas, antes de tener alojamiento.

Trabajadores en un plantío.

cel, bajo el cual veíase eentado en sncha eilla de caoba un ind¡viduo de ta talhl,a
horriblemente feo, vestido de rojo, con un signo blanco en una de las anchuroeas
mangas del traj"e En una mano sostenía un báculo de bronce dorado, y con Is. otra
se apoyaba en el asiento. A su lado dos viejos de aspecto patibulario, vestidos de negro y con eapeJuelos del mismo tinte, sostenía.a con la mar:o derecha una gran tira de
papel y un pincel que humedecían en una. porcelana de coloree. El otro tenía una in•
menea ouchi !la de pullo negro y de lámina angosta en Eu baee, y de treinta centímetros de ancho en su extremidad, encorvada.
Fuera del docel y á uno y á otro lado había dos figuras, también de alto nombre,
con bonetes y vestiduras azules con vivos rojos y amarillos. Montaban en sendos ca·
ballos blancoe, y seguía luego ·1na doble fila de gente del pueblo, llamada á aaietir :t
la ejecución.
Era todo un jurado que ib:i á presenciar una decapitación; poco después se presentó el reo, desnudo. cubierto con una tela de azul algodón en la cintura, y a,ra r.ra•
do de las manos y de la coleta llegó á preeencia del J arado, El juez se levantó de eu
asiento y en articulados gritos pronunció un breve diecur:m, que la multitud oyó postrada y con la cara entre las mano!!. Terminado el discurso se üenta el Juez y empiezan loa preparat.i vos de la ejecución.
En una eetaca clavada en el suelo araron primero los pies del reo, después atan&gt;n
loa brnzos á lo largo del cuerpo, cruzando las ma'lDS á la el:!palda; las ataron luego á la
estaca, y quedó el ajusticiado hincado, ó ruás bien, sentado sobre las piernas, dobladas
y atado de píee y maooe.
Un verdugo lo toma por la coleta, tilando fuertemente hasta poner rfgido el cue•
llo; ot.ro toma la cuchilla con las dos manos, la levanta en alto ydeecarga un golpe tan
violento, que rueda por el euelo la cabeza del ajusticiaio y la cuchilla va á enterrarse
al suelo, em1?apada en sangre.
Toda eeta ceremonia ae hizo en presencia de muchos curiosos, ein que en ninguno
ee notara compasión ~ii terror.
Acto contínuo se disolvió el Jurado y el mutilado cadáver quedó á la eepectación
pública. Contritos y aterrorizados ealimr&gt;s á respirar el aire, libre de las emanaciones
de sangre y de loa hedores de la prisión.
0

�EL MUNDO

00IIIIIGO

12

de Sf.PTIEMBRE de 1197

tienen aspecto de estúpidos; flacos en extremo y harapientos, están formados por Jo más desgraciado de la sociedad.
A un lado del bazar hay una puerta angosta y enne•
grecida. El cicerone tocó un botón é inmediatamente se
abrió la puerta. Una escalera angosta y obscura se pre•
sentó á la vista. Loe gendarmes nos hacen subir precipitadamente y cuando el último de nosotros estuvo dentro,
se cerró la puerta y quedamos en completas tinieblas.
Dietingufaee ya el fuerte olor del ópio tan característico. Sobre la tarima del piso alto se oyeron pasos
precipitados, luego un ruido especial, como el que produce una puerta que gira sobre poleas; estábamos en el
salón de fumar, cuadrado y obscuro.
Una lamparita insignificante lanzaba rayos tan devi•
les, que apenas permitían distinguir loe objetos que nos
rodeaban. Sobre una plataforma veíase una eérie de
monstruosos ídolos representando no sé qué símboloe.
El más favorecido era el alumbrado por.Ja:pajuela de azufre. El resto de la pieza lo ocupaban .divanes acolcho•
nados pegados á las paredes que suponíamos sucias. Scbre el piso, como fuegos fátuoe, veianee unos braseros
esparcidos en distintas direccionee, que eervian para que•
mar el opio en depóei toa de metal, de doode partían tuLOS TEMPL08.
bos que pasando por vasijas de agua, terminaban en beTambién en China levanta ti buhdismo soberbios tem•
quillas para aepirar los vaporee embriagantes.
plvs de estilo churrigueresco ó pompeyano: arcos eoberUn silencio sepulcral reinaba en el departamento, in•
b1oe, toscos, llenos de boas en relieve que figuran ídoterµmpido solo por nuestras pisadas y el ronquido de
los monetruoeoe, leones, dragones, toda Ja fauna de la
aq~ellos desgraciados que morían lentamente en el más
mitología china. E1 Dios B..ihda de pié ó sentado sobre
enervante de los vicios.
taburetes, lleva siempre las manos teparadae como en
¡Qué atmósfera tan peeadal ¡Qué cuadro tan repugnante!
actitud de pedir gracias. Ea el altar principal es la única
Apenas notan los dueños de Ja casa la presencia de los
figura que se destaca entre doble fila de íd1,h,a represen•
gendarmes, nos atienden solícitos, encienden una lám•
tando cada uno en sus facciones y actitudes, di vereoa
para y nos conducen á los distintos departamentos. ¡Qué
actos pasionales; éste la ira, aquél, td dolor, el 1,tro el rehorror! ¡Coanta miseria! Qué espantosa inmundicia! Semordimiento. O&amp;ros repreeentan los p, cadoa capitales,
res dtmacradoe, enjutos como cadáveres, yacen por el
la gula está figurada por un sér exr.esivamente gordo;
suelo en las posturas más forzadas é inconcebibles; unos
suij wanoa puestas sobre el abultado vientre, ¡,arec~n com
con la mitad del cuerpo en el diván y la cabeza colgando,
ptimirlo y revtla en la ca1a agudos sufnm1entoe.
otros nadando en Ja inmundicia, éstos abriendotorpemen•
Los pisos son de madera, y multiiud de lámparas pen•
te la boéa, y loe ojos; aquellos aletargados y en comden de las bóvedas imitando figuras horribles, sap1,s, ví•
pleto embrutecimiento.
horas, y otras alimañae.
Disponíamos nuestra salida, cuando advertimos entre
Pretendieron que al entrar al templo nos quitáratquella pl~be la presencia de una mujer extranjera, con
mos loa zapatos, pero prvt~stamos y sin dar tiempo á sus
Un sacerdote buhdista,
el cabello destrozado, la ropa ajada y sosteniendo con
1·idfculae exigencias, peuetramos al templo.
temblorosa mano uno de aquellos tubos envenenadores.
Tranquilamente andábamos visitándolo, cuando unos gritos destemplados que ve•
No pudimos más y salimos de alli con aeco y repugnancia, víctimas de nuestra
oían de fuera nos turbaron: era un bonzo irritado, que nos mandaba salir. Sin inquie· curiosidad. Hay horrores que deben quedar ignorados, y las caeas de opio eon de
tamos por su algazara, depositamo3 en eus manos una pieza de veinte centavos bas- esta clase. l\Ie be propuesto contar lo que he visto, y la verdad es que una impretante á calmar la furia y la tribulación del buen bonw.
'
sión que al rtcordarla me produce caloefrio, no debfa quedar ignorada de mis lectorer.
Volvimos por callee tortuosas, sucias y mal oliente3, llevados en cestas.
XXXI
Huimos de aquel sombrío edificio, dejando á los pre•
hostes, jueces y acicalados jinetee que habían asistido á
la ejecución. ¡Nunca ee me borrará el recuerdo de este
aj ut ti ciado l
La insistencia de nuestro cicerone hizo que visitára•
moa otro d11partamento, al que llalJlaba «el patio de la
verdad.» Mi curiosidad de tur:sta me llevaba á todas partee, y por eso acepté la viei te.
Siendo proverbial la mendacidad de loe chiooP, para
hacerles confesar la verdad los martiriian¡ eolo ael, nos
decía el cicerone, se puede hacer justicia. lJ aan distintos tormentos y marcan al ladrón cortándole las orPjae ó
marcándolo con hierro candente; á otros los atan con eo•
gas de piée y manoe, loe acuestan entre cuatro palos cla·
vados en el eueh; fijan ali{ loa cabos y eeLiran á la v~z
de loa wiembroe, hasta que el reo confiesa. De lo con•
trario, no es raro ver que algun desgraciado pierda por
arra1.1camiento, alguna parte. de ~u cuerpo, muriendo
eLtre agudos dolores dt-spués del tormento.
B~tta ya de prisión; ealgamoe para sitmpre de este an•
tro horrible y pues se trata. de espectáculos honipilan•
tee,d,scribilé más adelante un fumadero de ópio.
XXIX

XXX

LA PARTIDA.

LAS CASAS DE OPIO.
Nuestro guía tomó precauciones antes de penetrar en ios famosos fumaderoe. Ha•
bló á tres policiae que me parecieron payasos, y ya con el auxilio de los gendarmes
nos creímos seguros de nuestra excursión.
Una casa de mampostería, cuadrada y alta; los corredores que dán á la calle, ea•
tán cubiertos con perdianas de•bambú manchadas. En loe bajos de la casa hay ex·
pendios de ropa vieja y baratijas, objetos viejos de metal, ídolos destrozados, pinturas estrambóticas, etc.
Semejante bazar se me antojaba un ordenado basurero que es en Ohina el colmo,
pues allí todo se utiliza.
Generalmente es el ~itio más frecuentado, pero sus parroquianos van casi deanudoe,

Hemos visitado otros lugares que nos cansan; nuestra licencia concluye al mismo
tiempo que el buen humor, es necesario volver al barco.
El '·Zaragoza" hace ya sus preparativos para zarpar. Seguirá rumbo hacia el :Sur,
no visitarémoe las islas Filipinas nos dirigiremos á s;ngapur en la parte meridional de la
Península del Malaca.
En China, más que en ninguna otra parte, hemos eeperimentado las amarguras
de la nostálgia. Consultamos los mapas, y apenas eetamos á trece mil quinientas
millas de .Acapulco: nos falta ma5 de la mitad para concluir nuestro viaje. ¡Con qué
ansiedad esperamos cartas de la amada patria!
Por fin ya estamos levando anclas y nuestro barco abandona Jaa aguas de Cantón. Ya no vemos nad1 del país q 11e nos ha sido insoportable.
,( Continuará)

.EL ULTIMO IDILIO

El anciano poeta, coronada la pensadora cabeza de
laureles por la fama y d". canas del color de arruifio por
lue afios; hu.yendo dt:_J r~1do del mundo se había refugiaªº en su qmnta, solitario y meiancólico como un vudo
wo1.,je de Ja Edad 1\leai11, en su celda sombría.
E, dolor habla malt1atado cruelmente su eens,bilidad
i'xquisita. A tiempo que tri un faba en los ealonee que
rn~ 11broe corrían &amp;plaudidoa ydeeeaaos de mano e~ma•
no, que las multitudes ee deteiuan á olr sus eetrofas y
las damas Bll enamornban.de sus versos y se los apren·
dlau de memoria, ca1a el u1.,1co de sus hi¡oe en brazos de
la mut:rte, y á éste siguió camino ae la ett:rnidad la ts·
pota amada, Ja dulce compañtra del poeta que le habla
llrnho can amable la vida.
'
Agarrotado por la tilanla de eetoe pesares, como Guy
-0e :Uaupassam, te aganó con ambas manos las sienes·
ttmió 9-ue ee le f.ueran ~u~ 1deas-pá¡aros de ht:rmos~
pluwa¡e, cuyts Lnnoe 1n1m11ablte ha bum deleitado cua•
ti trts generaci?net ¡ - y t:ll un I apto de desteperación ó
&lt;le cólera rompió la lna mmort11I, y se fué cabizbajo y
wecti,a~u.ndo rnmbo á eu 1Hsc:uluri, amado, en busca de
i,q1tt::I VltJO amb1ent.e tan co1!0~1ao d.e ~us nervios y que
tbutas vtcee habla e1do prop1c10 á 6UB rnspirac1out~.......

**
.
.
*negra
L a anciana
cnada-una
honorable que cuidaba
hbc1a ruuchoe afloe aquella fiuca-ealió á rtc11Jir aJ amo.
bo: ab1azaron silencioeamentP y ee pusieron á llorar co·

uuus ch1cos.
La negra había eervido de aya á la dama muerta· habla visto nacer al nifl.o, el hijo único del poua y t;ntla
aquella gran d1:egracia como suya y la lloraba dowo propia ................ ..
Be eepararon luego de aquel abrazo de dos dolores. El
.P&lt;-o:ta se fué á sus habitac1ones; la negra á me laboree
lli"

habituales, enjugándose las lágrimas con la3 puntas de
un pañueJ.., de Madras, y eolluzando, sollollando, C&lt;?mo
un granu¡a A quien Je hubiesen arrebatado una golosrna.

***

La quinta erll una monerla exquisita. Se destacaba en
el fondo de un valle verde, amp110 y claro, lleno de poe•
sía y de luz. Por el centro del valle co1rfa eJ río, rodeado de pefias y de cañas amargas, Jaa cuales lanzaban al
cielo, como agu¡ae góticas, sus doradas espigas. Fecundaba con sus aguas el r1o opulento, las vtgas llenas de
surcos, donde crecJan, exhuberantes de savia y dA rique•
za, las primicias nobles y generosas de una zona pnvi·
legiada.
La casita, blanca como el ensueño de una virgen pálida, descaneaba en el borde de u1ia cohua, 1oaeada de
palmas realea, bananos, cocoteros, eauces y naranjos en
tlor. Vista á distancia, semejaba una gar6a mariua to1Dando el sol en la copa de un pino........ .
Alli vivla el poeta, en1re sus lib1oa, alejado del mundo, enfermo del alma: un vit-jo neurótico, arraetrat,do
la mole de eue dolores como un rebelde t11cerdote druida
ti culto de sus dioses salvajes.

***

Más allá del río, en la opuesta margen, tenia Pablo, el
gañán, su rancho. Era él quien uncía los bueyes al yugo,
quien metta el arado en la tierra g~nero~a y removía la
capa vegetal para hactrla más f1:cunda. All1 vivía, en
aquel randio pajizo, con su mujer y sus hijos, amando
el trabajo, en una honradez tranquila y sertina. Contaba
entre sus hijos á Paula- una triguefl.a opulenta-de ojos
profundamtnte negros y de una tez bravía de canela.
Era Paula una muchacha brusca, tosca, ordinaria, vul•
gar: una virgen montaraz que contestaba los chicoleos
con pufl.etazoe.

El viejo vate salía todos los días á tomar fresco orilla,
del río. En una de estas mañanas estivales vió á la tri•
gueña opulenta, la virgen montaraz, nija de Pablo e 1
gañán.
El poeta, aunque viejo, tenía el corazón joven, y se
e1.1amoró de aquella campánula, de aquel Jir10 oculto en
las márgenes ae un río salvaje ........ .
El amor, hijo del cielo, llevó un rayo de luz al alma
del poeta anciano, entt,nebrecida por el dolor.
y á su nueva amada le dirigió chicoleos que ésta no
entendió.
Le regaló cierto _día un ramo de floree, y el ramo fué
roto en su presencia.
Otro día la hizo unos versos y se loe entregó personal•
mente. Iban escritos en un papel oloroso y bello.
La !,Duch~c~a le devolvió el papel, diciendo:
-lo no se té.
-¿No sabes leer?
-No.
-Oyelos, que te loe voy á recitar.
Y el anciauo vate se acordó de sus días de joven, de
cuando triunfaba en los salones, de cuando corrían sus
libros, anhelados y leidos, de mano en mano; y levantó
la voz y leyó aquellos versos entusiastas y sentidos, llenos de erotismo y de vigor.
Y la virgen montaraz, que no ee rindió ni á loe halagos, ni á las flores, ni á loe chicoleoe, ni á las galante•
ría&amp;, permitió que el anciano vate descansase sobre su
seno, pletórico de promesas, la cabeza pensadora coronada de tás canas del color del armillo que le habían propinado loe años, y de loe laureles que le habla ofrenda•
do la fama.

*

* poeta.
Y fue éste el último idilio *del
RAFAEL BOLÍVAR..

. Caracas: 189i.

00MIN.G0 1~ de SlPTIEMBRE de 1197

119

EL MUNDO

PAGINAS NUEVAS.
Ultimas cartas de mujeres

EL AYUDANTE
{TRADUCCION PARA 1 1 ELMCNDO'')

De la ~eñom Victoria Lancia1ii, al
Sr. jorge Briar,chot.
ABALLERO: Me ha dirigido usted once cartas,
desde que tome, parte en las representaciones del
teatro de la ciudad. La primera decía, poco más
ú menos: &lt;•Estaré esta noche en la tercera fila de
las butacas laterales, del lado de ;a derecha. Me
podrá usted conocer por mi uniforme de ayudante de artillería y una roseta encunada prendida
en el ojal de mi dolmán ...... El que os adora en
eilencio!. ..... »
Y lo ví á usted, efectivamente, no diré que por haberme fijado con mucha aten&lt;:ión,-lae dietracciones son peligroeae en la eecena;-pero, en Hn, observé que en el
filio indicado había un rnbteniente, muy jo'\'eo y muy apueeto, con una roeeta colvr de púrpura, á modo de condecoración.... Al día siguiente, al llegar al teat10
para el ensayo, me entregaron otra carta firmada por usted. Esta vez eran cuatro péginas compactas, con una de las más hermosas letras que haya podido ver en mi vida.
Me decía usted q•1e sufría cruelmente amándome desde lejos; que necesitaba ver•
me, hablarme, pasar de tiempo en tiempo algunos minutos conmigo.-Eetoy cierta de
que me ha juzgado muy mala ó muy mal educada, al ver que no respondía una sola
}mea á sus cuatro carillas ...... ¿Qué quier&amp; usted? He recibido tantas cartas apasiona•
da~, tantas, que traducen generalmente este pensamiento del qne las firma: «Dicen ~ue
esta cantante es mujer de crapichos...... Yo soy joven y 110 rico...... ¿Qué voy perJlt!O·
dv?...... Hagamos la prueba.»
No respondí. En~ouces se dedicó usted á escribirme á diario ...... Deben exh.lu
estas cartas algo de una pasión verdadera, puesto q·1e, en lugar de utilizarlas en mis
tenacillas para rizar el pelo, las he leido de uno á otro extremo. Se hacían cada vez
menos respetuosas y más ardientes...... Comenzaba usted á darm~ á entender que 88·
bia por qué yo no lo aceptaba. «Un ayudante de artillería, no es gran cosa Y además
no siendo rico.........» Agregaba usted que merecía algo más, que era de una buena fa.
milia de campesinos qu0 no dejaban de tener algo ......... que llegaría usted á ser re•
caudador de contribuciones, lo que es una bonita posición, á ménos que yo no prefi·
riera que eiguieee ueted en el ejército hasta llegar á capitán.
¿Qué podía yo responder á toio esto? Una s,;ila cosa podría decirle; «lo espero.»
Pero yo no quería, no ¡:odía contestar esto. Voy á tratar de explicarle por qué.D~sde entonces parece que fijó su opinión acerca de mí, y juzgó, ineeperadamenre, que
para una mujer como yo manifestar un amor tan sincero era demasiado candoroso,
.Entónces me remitió bljo un sobre cinco billetes de mil francos ......... ¡0.1 aquellos
b1lletee azules me empaparon de sudor!
L1 contestación fué devolverle inmediatamente su dinero. Como usted es un muchacho de excelente corazón, comprendió que había cometido una acción muy fea in~ultando á una mujer, sobre q •1ien no tenía usted ningún derecho ......... Mdrecí la más
conmovedora de sus cartas, la última, en la que me pedía que lo perdonase.- ¿porqué,
Dios mío, se le ocurrió terminar la epístola con una amenaza? «E;tá bien, dice ue~ed.
Ya veo que no me amará usted nunca, y que tal vez comienza á odiarme, ahora que
Ja he ofondido. Sé lo único que me queda que hacer. Esperaré hasta mafiana en la
noche que me conteste usted. Si mafiana en la noche no he recibido carta de ussed
manifestándome que accede á mis pretensiones, el martes no seré más que un cadáver. Adiós, aefl.ora. Olvide al ayudante Brianchot y sea usted dichosa.»
Dios mío! yo no ignoro que estas palabras se escriben, á menudo, sin experimentar el menor deseo de ejecutarlas. Pero algunas vecee.........¡Ah, que horrib'.e ideal.. ..
usted es un impulsivo; he leído todas sus cartas, y lo he visto tan nervioso, tan pálido,
~n la butaca lateral, tantas noches!. ........ Y además los cinco mil francos, esta suma
tan enorme para un milltar, que consiguió usted, Dios sabe cómo! .........T..1do ee:o me
ha conmovido. He tenido miedo. La amenaza de usted ha logra:lo, pues, su objeto.
Esta vez, contesto.
Me pide usted que lo ame, que en ello está interesada au vida. S~guramente, pobre joven no puedo tenerle rencor por juzgarme de su gusto; más todavía: hasta me
he sentid~ halagada, y por lo que á usted toca no vaya á creer que me dieguata. Antes
al contrario, lo encuentro muy agradable, y tengo la seguridad de que ha de hacer
muchas conquistas. ¿Bastará semejante declaración para calmar el amor propio de
un guapo ayudante?
Ahora bien, piense usted que después de veinticinco afios de teatro esa pasión
que le inspiro, me la han expresado todas las tardes, sin contar las mafianas y las no•
ches, una gran cantidad de hombrea, jovenes ó viejos,. hermosos ó foos, pobres ó riCJB y no me quiera mal si le digo que he llegado á considerar esto como una ofrenda
casi sin valor, como el efecto necesario de mi presencia y de mi reputación ......... Sobre todo cuando se envejecé- y este es un casol tengo un hijo de diez y nueve afiosltodas estas declaraciones acaban por parecer lo contrario de un homenaje.
Usted va á responderme: «Yo la quiero á usted con todo mi corazón, sufro horriblemente; prefiero morir.» Lo cual no impide que si no le hub~ese devuelto sus cinco
mil francos, no habría pensado en matarse; y que si aceptase en esta carta su carifio,
me dejase partir mafiana á mi excursión á Bélgica. Conozco demasiado bien esos amores que devoran á ciertos hombres por una mujer de teatro .........Ddeean que los quiera un momento, y después poco les importa lo que de ella sea. ¿Qué no? ¿Que con usted no pasa elO? ......... Yamos, hijo mío, puedo decirseloá usted: precisamente el miedo de ser amada de un modo eerio por ueted es lo que me impide recibirlo. Le juro
que no finjo falsos rubores .........
Todas las locuras de la juventud más loca y todas las tristes necesidades de mi
oficio, me han arrastrado á bastantes pasiones para que pueda aceptar el amor de usted, sin estimarme menos después que antes. ¿Le hace dallo á usted lo que le estoy
diciendo? Tanto mejor, por que esto contribuirá á curarlo .......... Yo no quiero que
usted me quiera. Ustei no débe amar sino á una mujer joven. Si deja que su c:ira•

zón sea mi esc:avo, cual va á ser el porvenir de usted? Yo no puedo pasar toda mi
vida en la guarnición de usted en esta ciudad......... Entonces ¿qué hacer? ¿Seguirme?
¿Dejar el ejércit&lt;,? ¿Hacerse actor, ó lo que es peor todavía, convertirse en el amigo de
la actriz, que la acompafia en todas ms excursiones? ¿Se diegusta usted?.. ....
Y sin embargo, esto es lo que lo espera, amigo mío, y lo desafío á que me desmienta. Y á mi dígame lo que me espera, al llevarlo de este modo entre un equipaje,
como he vieto á tantas deegraciadae artistas de mi edad, acompalladae poi jóvenes
que no valían lo que us&amp;ed? No me forjo ilusiones. Después de algunos dfae de locu•
ra, comenzará usted á advertir que todo Jo ha sacrificado á.. ....... ( digo la palabra tal
como la siento, como me la digo á mí misma, todas las mafianas) á una vieja ....... ..
¡Vieja, sí, vieja! ¿Oye usted? He sido bastante hermosa en otra época para poder con•
feear hoy que he dejado de serlo.
Conserve en el fondo de sus ojos, hijo mío, la imagen de Margarita y de Mirella,
como la han transformado para Uited los coEméticos, loe trajee, las luces y la música.
Yo lloraría. la. desilusión que se apoder.iría de usted al verme tal como soy en realidad, tal como me han puesto mis cir,cuer,ta años......... Suponga usted que Ja desilu•
sión aparece después de que haya correspondido á su amor? ......... ¿y si yo comenzara
á apaeionarme en los momentos en que usted no tuviera otros deseos sino loe de aban•
donarme y olvidarme? Nol No se debe, á la edad mía, arrieegarse en estas aventuras.
No quiero una pasión joven á mi lado; no tengo nada.que dar en cambio; no tengo ya
con que retenerla.
¿Comprende usted que lo que hago es por su bien, y que por mi parte no me de·
eagradaría responder afirmativamente á la pasión de un guapo ayudante?...... Por un
momento lo he pensado; esto costaría menos á mi pereza que escribir esta larga carta. Y luego meditando, he comprendido que podía ofrdcerle, en cambio de las horas
de fiebre en que usted ha eofiado conmigo, algo mejor que las caricias de una mujer
sin primavera. Dentro de este mismo sobre le envio uno de mis ntratos, hecho hace
cerca de quince afioe, cuando era tan hermosa como me le aparezeo á usted en el
teatro
Consérvelo, es una prueba de que no he rechazado el amor del joven ayudante
de la roeeta roja.
Y amos, hijo mío, valor! Yo necesito mucho para hablarle de mí como acabo de
hacerlo ......... Y a: deeea usted saber lo que me ha dado este valor, voy á decireelo:
Hace nn momento, cuando recibí su carta en la que hablaba de matarse, he peneado
eo mi hijo, en este hijo que está próximo á salir del colegio, y á entrar en el ejército ......... Me lo he representado militar, como usted, en una ciudad de provincia, enamorado de una artista que paea ......... ¡Matarse, Dios mío, desertar, robar, hundir
su vida!. ........ Espero que Dios lo preserve de este peligr&lt;&gt;, en recompensa de que yo
haya salvado á usted.
i Locol Ponga usted las mejillas para que le dé dos largo3 besos, como loa que le
da su mamá!
MAi.CELO PREVOST,

NATURALEZA
( Versi6n del Catalán para "El Mundo" )

LOY estaba deeesperado. Todo era ir del lecho á la ventana
y de la ventana al lecho para ver siempre lo mismo: en este
á la Gertrudis, seca, estirada é inmovil como una tabla; en
el huerto, las habichuelas deshojándose, amarillentas, eecurriéndoee caña abajo, con las vainas más flacas y fofae que
si las hubiesen sahornado.
-"¡Dios, qué tristeza!" La Ge,rtrudis veintiún días sin
abrir loe ojoe, ni mover el cuerpo, ni estar un solo instante
sin exhalar...... ic......... ic ......... ic......... l Aquel gemido de lima fina que todos los de
casa tenían clavado en el cerebro; ora ardiente, como el fuego, ora fría como el hielo,
siempre entre la vida y la muerte ......... ¡y con cada susto y cada chasco que les daba!
Vaya, que ni el médico, ni el veterinario, oi el eefl.or rector, ni el curandero sabían lo
que se hacían. Qué sanguijuelas, qué sangrías, qué parchee, qué cataplasmas, qué be•
bidas, quJ cruces, qué oraciones, y nada la aprovechaba. Eetaba condena fo á ser
viudo muy pronto. 8iempre aquel ........ ic ......... 10 ......... ic ......... l que ya tenía clavado en la cabeza: siempre aquella boca abierta, más negra y seca que caña enmohecida, y aquellos ojos tan hondos, y aquella color de manzanas agrias en la cara, en
aquella cara chupada por el mal, que ya no era sino pelo y huesos, y ni eemejanza guar•
daba de la Gertrudie de antafio.
Y de la cara llevabl Eoy la vieta á lo largo de aquel cuerpo esparranca:lo como
una A, hundido en el c:ilchóu como en un molde. Ni sombra de la G3rtrudie de antes
-¡Tan guapa que eral ¡T,m gruesa que fué siempre!
le ......... ic ......... ic ......... 1
-¿Qué t 'enes? ¿Q 1é te duele? No te impacientee. ¿Qdérei la meiicina?
Y cogiendo el pichel la echaba en la seca y negra boca el cordial, que llenaba la
estancia de fuerte olor á éter, hasta que la enferma, eetenuada, devolvía un poco para
no ahogarse, y llevando á sus ojos Ja~ últimas energías del instinto de conservación,
loe abría pidiendo con ellos un poco de mieericordia.
Eloy, atemorizado, la alzaba la cabeza, la limpiab1 los labios, la daba golpecitoe
en la espalda, y pasado el peligro, espantaba á puntapiés, ya al gato que salía de bajo
el lecho, ya á la gallina que asoma~a la cabeza por la hendidura de la puerta, y Ee volvía nenioeo á la ventana.
-Dioe, qué tristeza! Tanto tiempo sin regar. Aquellae habichuelas se morirán.
Qué amarillez! Todo abra~ado de sed; la tierra coma un vidrio, loe renuevos marchi·
tos, ¡y tantas matas, tanto bien de Dios! ¡Y teniendo agua, pudiendo ha~erlae salir
como aquellas de'. vecino que da gusto verlas! Y hoy sábado, hoy que vuelve á tocar,
me el agua y que la Rosa y el ch,co han tenido que ir al mercado, la Gertrudis más
mala y el médico diéieodo: no te mueras de aqu! que puede morirse, y las horas del agua
pasando, pasando, y el mal en el mismo s:tio, sin ir para atrás ni para adelante, Dios!
Dios! Una semana más y las habichuelas sin un riego se morirían, y bien muertes. 1Y
gasta en médicos y boUcarios y curanderos, y mira cómo se te m1ere el fruto de aque-

�S:L MUNDO

llas tierrae, cómo Ee te mueren
]as tomateras y loe melonareP.
cómo la eequfa te chupa todo 1 1
producto que ea menee:ter no
Eolo para pagar á loe qre no eaben curarme J. la mujer1 sino para la semilla y loe almácigos de
la próxima eiembr.il Mírale,
Eloy, mírate cruzado de b razos
.mientras el nial va haciendo es•
tragos; y si pBTa el de aquf arribe. no hay remedio, para el dA
abajo ei que lo hay todavía. ¡Y
el agua, el agna que ee pierd1:!
-exclamó al fin, cerrando J0e
pufioe y dirigiendo la mirada 11
.remotos confines del espacio,
como buecando consuelo á eu
deeee¡;eración.

DA.MAS MEXICANAS

00•I11GO •• de SlPTllMBRE de 1107

- Quiero decir ...... tú eiem ....
pre has sido razonable, y ya meentiendes ...... Quiero decir que.
si te vistiera ahora ......... ¿sa•
bes? ...... podría dar un riego á,
la siembra y sal vábamoa nues·•
tro caudal.
Una chiapa de fuego en que se pudo ver el brillo de la sauta.
alegria de los mártires, lució en
aquellos ojos casi apagados, y rL
movimiento afirmativo de la .
cabeza se acentuó más todavia.
Que ei1 que sí.
Entonces Eloy, írotándoee
los ojos con el revés de la mano, abrió la cómoda y encon trando en el murmurio del Jlo
acentos de generosidad y tepe•
ranza, amortajó en vida á iu..
mujer.

Nueve 6 diez tablas de siembra en matas anchas y largaP,
NARClSO ÜLLER.
como regimientos formados en
columna de bronce, se , xten'=~='
dían á eue pies, ,alladeando los
Hay eargna fuertes y l;el!ae.
bordos del río. Todas eran eU •
en que la m~gnanimidad se ¡;rryae; pero que dolor para equel
petúa.
campesino que espuaba el pu·
Jules Lemaitre.
ñado de onzas ~_fCeeariopara ea·
Para tener éxito en la vida,".
lir adelante, verlas convertidas
el tacto es más incliepeneabl~
en inmenso cafiar de otcifiadv,
que el talento.
en medio de las ufanas y verdes
8ri!as. Siena }i'oroz v &lt;r0nsuol0 Nuiz.
plantadas en torno Cada cafia
Sir Jolm L11Ulock.
(DE OA.XA~)
de aquellae1 yeranmillaree, des '=.l='
hojada y meciéndese á derecha
LA COPA DE LAGUI.M.A.S
é izquierda con desmayo de inutilidad y de abandono1 era para Eloy una lanza que se
le clavaba en el corazón. Y la comparación de su desgracia con la buena suerte de su
vecino le removía hasta el tondo del alma las acritudes de la envidia, que la codicia
satisfecha hubiera mantenido eatacionariae. ¡Oh, que verde más vivo y alegre toma~
han loe Bembradoe del vecino al lado de loe suyos!
QUELLO era como una maldición de Dice que pesaba sobre ·
-¡le .. ... ... .ic ......... icl
la isla de &amp;elllnd.
E!oy, agitado, volvía á la alcoba.
El mar que la circunvalaba estaba envenenado, comt: -¿Qué tienes? ¿Qué te duele? No te impacientes. ¿QJieres la medicim,?
tuía la riqueza de loa varones la cría de puercos, man te ni .
Pero al acercarEe con el pichel en la mano, le suepeudió la acción un débil
dos con la abund;:,nte cosecha de tellota!:i que producían
ro:cquido.
las hoyas. Hacía muchos siglos, desde su advenimjento al
-Tula, Tula ¿que tienes?-la dijo con dulce acento, movido por la ternura, que
trono, que el rey de Seeland había perdido la vista. Ní la
le despertó aquel estado laatimosíeimo. Era la compañera de su vida¡ la que llevó
magia ae los sortilegioa, ni loe bechizoe, ni el ámbar, ni el
al altar lleno de ilusiones y de esperanzas; la madre de sus hijos, de la R )Sita 1 su agua de las hondas pesveralee podían devolverle la luz.
consuelo de ahora; la que lloró con él todos loe hijos perdidos; la que ee había des•
El rey Harald, en medio á su d olor, llegó hasta pe:raar que hacía mal en tribu~vivido taotoe sñ)e por sostener la casa.
tarlee cult,o áloe dioses Asee, pues que ellos, híjos de Oll'.n, no tenían el poder de cu,
Y estuvieron algunos instante@ 1 él miránd(?la enternecido 'y espantado, ella sin rarlo, Hizo venir de Rugen un virtuoso ana'Joreta, discípulo del Hombre Blanco, que
peetaf'l.ear, respirando, respirando con dificultai, plana y estirada como una tabla en las barcas del glorioso Olaf había ejercido por largo tiempo contra loe pagauos
Aquel roTiquido1 primero débil é intermitente, iba acentuándose, subiendo, hacién- " 7ilkinsg, muchas pirateríae.
dose continuo: J.as cuencas de loe ojos se le amorataban, oudor frio le brotaba @obre
Frente á la mar, en un sitio batido por el viento y donde las avee, sobre la roca..
loe labios y en la frente, la nariz se le afilaba y emblan1uecía. ¿Si serán las eefiales viva, fabricaban BU nido con plumas blancas como la nieve, construyó su ermita el
de la muertE:?
anacoreta, EBto no dejó de provocar iras en los hechiceros que con eus profecías ha-¿Dice, Dios! ¡Y yo solo en casa, y los vecinos también en el merca-lo!
bían gobernado hasta entonces el alma de loa reyes de Seeland. Enviaron é. Harald,
Su mirada se escapó hacia el ancho espacio, más allá de la ventana abierta de al más antiguo de los hechiceros, el cual &amp;e presentó ante el trono á la caida del día y ·
par en par como que corría el mee de Agoetc.-Un sol awarillento, deslumbraba,
lanzó éEte apóBtrofe en versos rúnicoe:
achicharraba la llanura en gran parte cerrada á la vista por apretadas filag de olivos.
Oh Harald! Quiérea curarte y recuperar la vista?
Sjlo el súbito pío de algun pájaro que volaba como saeta yel hondo rumor del cercano
-Td daré, dijo el rey, cua~ro barcas armadae en guerra para la pirateria, en granrío turbaban el silencio universal de la Creacción adormecida. Ni un estallido de de; mi parte de pesca durante tres años; la mitad de mis rebaflos que pastan en las pra-tra1la, ni un eón de e1quila, ni un crujir de puerta, ni un ladrido, bajo aq 11ella sole- deras al pie del tronco de las hayas, si haces penetrar la luz por ~as cerradas puel tas
dad y paz EOlemnes que solo el río osaba interrumpir, hervoroso, arrastrando en de mis ojos ....... ..
sus aguas la aaVia rol:-ada á los sedientos sembrados. Y este desvergonzado murmuEl hombre de los ABee sonrió con ironía:
rador, lleno de risas y lloriqueoe 1 sonaba al oído del campesino como un canto de
-Ifaz degollar á Thorberg, el carpintero .... ..... ,ava tus pupilas con su sangre.
befa que más le oprimíu el corazón.
caliente ......... y la luz volverá á tus ojoe.
Eloy se dejó caer en una silla desolado y pensativo. Las horas pasaban 1 pasaban,
Loa sacerdotes de Ases odiaban al carpintero Thorberg, porque él había llegado en
llevándose la vida de la muje1· y la vida de las plantas, sin dar una esp1::1ranza ni ua aus viajes hasta las fuentes del Jordan, y regresado con la cruz del Hombre Blanco .
consuelo más que la muerte. Y llorando á lágrima viva, mo'lido por una determina- impresa en la frente y en el pecho. El fué quien aconsejó á Harald que hiciera venir
ción, Eloy se leVantó.- l\!ira, Tula:- le dijo-tú te vaP, como buena cristiana, resig• de Rugen al virtuoso cenobita. Loa hechiceros, pues, se regocijaron al pensar q ue
nada al otro mundo. La R'lsita y el mozo están fuera. Es la tercera vez que dejo con au arbitrio ibi1n á desembarazarse de un enemigo peligrase.
perder el agua. Si no riego hoy perderemos toda la siembra¡ pero el río tiene todaPero cuando Harald hubo lavado sus ojos con la sangre de Tho'rberg, prorrumpió
vía para las piantaB el remedio qne no ha tenido ...... el médico para tí.
eo un terrible grito de cólera:
La enferma abrió tristemente loe ojoe, y aun tuvo valor para decir que ei, movien-J.Ialdito sean los Asee y sus sa~erdoteel Que embarquen esos impostores en u, a .
do la cabeza.
barca averiada, amarrados de pies y manos y sin timón y sin remos los lancen á l;1
-Quiero decirque ...... -añadió Eloy atragantándose- quiero decir que ...... entre tempestad.
la esperama y la muerte ......... vaya, que tó que siempre has mirado tamo por la caSus pérfidos consejos me hicieron dar muerte al mejor de mis servídoree; y su eaLsa, y siempre has eido razonable ........ . no Bé como decirlo, vaya.
gre ha corrido en vano. Antes ¡;&gt;odia apreciar cuando se acercaba la n~che y cuando
P~ro la pobra enferma, como concentrando toioe los últimos alientos de au vida,
despuntaba el día en el horizonte; ahora mi mal se ha agravado; me hallo sumido en
tomó dé bilmente la mano de su marido, abrió otra vez loe ojos y razfJMble , razon(Jble perfectas tinieblas ..... ... .
como 8iemp1·e, le animaba á conc luir-diciendo con la cabeza que aí, que sf.
Entonces envió á buscar al virtuoso cenob:ta á su oratorio.
- Quiero decir ...... que me perdonarás.
-He roto para siempre, díjole con loe hijos de Odin y sus sacerdotes. Estoy die •
-Que sí, que sí, seguía diciendo la cabeza ag nizante.
puesto á abrazar tu religión, á desviarme del Norte1 para mirar hacia Oriente ........ .
- Dios te llevará ......... Es seguro ........ .
Pero me prometes que tu Dios obrará el milagro que necesito y que el hechizo que lJti •
-Que sí, q U:e sí.
ea sobre los reJes de Seeland se disipará al fin? Habla!
-Ayer te dieron la extremaunción ......... ai hoy viene á verte el señor R ector taro,
E s necesario buscar en el fondo del mar las entrafl.ae de algún pez milagroso; cobién tendré que dejarte sola ........ .
mo me has referido que usó para curarse un ciego, cuyo nombre no recuerdo? s~rJa.
- Que s1 1 que sí.
necesario arrancar de me órbitas los ojos del remero de mi barea para adoptarles e.utre,
~ un poco después de que Nuestro Señor te haya nevado ......... también te he de mis párpado.! según loe procedimientos de·la ciencia?
vestir, n{J?
Y el virtuso cenobita contemplaba al cieg0 con profunda tristeza.
-Que si que sf.
A l fin respondió.

DO.IRGO •• de SEPTIEMBRE de ,. . 7

S:L MUNDO

-Déjame volver al oratorio ...... Rogaré en la soledad, al Dios de mis creenciae. : .....
Si él me inspira alguna resolución útil, te la comunicaré, para que te sometas á ella.
-Vete, dijo Harald, y ruega con fervor.
Al dia siguiente el cenobita se presentó en P1llacio, y sin entrar en la habitación
del rey, llamó á éste desde el sitio en que se hallaba:
-Harald el ciego, he aquí lo que el Hombre Blanco, señor tuyo y mio1 ha or·
deaado. Haz que te traigan una copa de plata, que no haJa servido nunca para liba·
cianea ni para perfumee; arrodíllate delante de tu palacio, en medio de la plaza y ele·
va al cielo ese cáliz, como si quisieras recoger el rocío.
-Haré todo lo necesario, respondió Herald .
Al efecto ordenó que llevasen un cojín de brocado, mullido con plumón de ánade,
para apoyar eua rodillas¡ pero el cenobita rechazó con el pie este muelle útil.
- Nol dijo; es necesario que sea sobre las piedras.
El pueblo entero se había reunido para presenciar la penitencia del rey.
Los barones, desde lejos 1 gruñian de cólera¡ pero el pueblo decía en voz baja:
Es justo que él sepa también que las piedras del camino son d1,1rae.
El cenobita se volvió hacia la multitud que asistía al espectáculo y llamó á un pobre viejo, apenas cubierto por una piel de vaca, y lo llevó ante el rey, que estaba de
rodillas, intimándole á que tomase la palabra.
-Refiere, le dijo, todo lo que tu has sufrido.
El anciano, con débil voz, comenzó así:
-Mis hijos se ahogaron por servir al rey ...... mi mujer murió de pesar ...... los barones, par.a aumentar sus rebaf'l.oe, me quitaron los cerdos que yo tenia¡ en oto.fío co•
mo en invierno vago por loe caminos ...... tiendo la mano á los que pasan y recibo la
limosna que me dan para que me aleje ...... pero que será de mí? )Iis débiles piernas deefallecen ......
Y á medida que hablaba caían en la copa las lágrimas que vertía.
Pasa! dijo el cenobita.
Al mismo tiempo hizo señal de acercarse á una mujer todavía joven y bella, pero
de semblante marchito. Llevaba el cabello suelto sobre la espalda como las plafiiderae de las tumbae. Antes de hablar levantó al cielo los brazos convulsos por la desesperación:
-Mi esposo, exclamó, era caballerizo del rey. Era virtuoso y fuerte; yo lo
adoraba y vivíamos felices. Pero uno de tuB haronee, rey Barald, eorprendiome un dia
que él me eBtrechaba contra su corazón. Tuvo envidia de nuestra ternura y quiso
poseerme. Rechacé sus des~os y me amenazó con vengaree ...... Hizo matar al hombre
que yo amaba; me expulsó de la ca~a donde me condujera mi marido el dia de nues,

trae bodaa ...... y ha dicho que impondría un castigo á todo aquel que me diera aeiJo.
La viuda sollozaba al acusar á su enemigo y en el fondo de la copa se mezclaron
sus lágrimas con el llanto del mendigo.
Que venga otro! dijo el cenobita.
Fué un niflo quien se presentó y debía tener impresa en el semblante la alegria
de loe juegos infantiles; pero avanzaba con los ojos bajos y era tal eu expresión de
conmovedora melancolía que un lamento surgió de la multitud al verlo avanzar.
- Soy, dijo el nifl.o, un pobre huérfano.
:.\li padre era un carpintero notable, que babia viajado por los países del sol trayendo consigo maravillosos eecretos ... EI te 5ervía con lealtad ¡oh rey! en mar y tierra!
Sin embargo tu ordenaste bU degollación ...... Y yo entre tanto, cuando llamo á mi pa·
dn,, no encuentro una· voz que me responda.
El rey' Harald comenzó á temblar de pies á cabeza, Sus brazos vacilaron, como
cansados de estar en alto, y prorrumpió en un gemido de angustioso dolor:
-B1.sta 1 basta, nifiD. No llores más sobre la copa; está ya demasiado lleTia, de•
masiado peeada ...... mis manos no pueden eostenerla más.
Aniqllilado, iba á dejarla caer, pero el cenobita vino en su ayuda.
-Harald, el ciego!-dfjole con voz fuerte,-el milagro que deseas va á cum ·
plirse.
El Hombre B 1anco, á quien sirvo ha visto á tu pueblo y á tí con ojos de misericordia¡ élquierequeelbál~amo que ha de-curarte sea hecho con loe sufrimientos de los
deegraciadoe.
E:npapó en la copa de lágrimas_ una tela sagrada é inclináadoae sobre el rey lavó
con piedad aquellos ojos que no veían.
En el nombre del Padre, dijo.
El rey ee inclinó sobre el agua divina pre'3a de un santo terror.
-Del Hijo ........ .
Los 1&gt;árpadoe, orlados de pestañas se ahrieron sobre los ojos blancos.
-Del Espíritu Santo .... .....
Las costras de.la ceguera se desprendieron de sus ojos, y la multitud las vió caer
al suelo y romperse en pedazos.
-Gloria! Gloria! Ciencia! Poder! exclamó Harald, aturdido, por Ja reeurroc•
ción de la luz.
Pero el cenobita movió dulcemente la cabeza y dijo:
-.No: Piedad!
Huou&amp;S LE ROUX.

los también malos: chubascos, vendabalee, días obecuroe
de bruma espesa, noches borrascosas en que nadie dormía ........ . A veces, cuando, el mar estaba muy picado,
ae amainaban las velas, se amarraba la vara del timón,
UA.NDO el emderador Napoleón, después de se encerraba el equipaje en el entrepaente y se confiaba
\Vaterloo fué á la isla de Aix, la víspera de entre- en Dios.
erarse á los inglesee, un teniente de navío, lla•
En fia, al cabo de seis semanas aparecieron las costas
mado 'Vi!dieu le propuso llevarlo á América, burlando de América; y ya era tiempo, pues el agua andaba escasa.
la vigílancia de los ingleses. Este Vildieu era un ardienAlgunas horas después entraba el Rlmpe-Rocas en el
te bonapartista, marino excelente que se había dedica- puerto de Halifax.
do especialmente á estudiar en alta mar la dirección de
- Uf! por fin he llegado, dijo la barca; y como en la
las pequeñas embarcacionee. Tenía confianza plena en rada babia mucho fondo para BU ancla se arrimó al cm.su Rompt-Roca y se comprometía á ir con él hasta el_ tado de una fragata que estaba alli fondeada y que la
dejaba maniobrar, estupeiacta.
fi n del mundo.
E l emperador lo escuchó largo· tie..opo, paseando á
-De donde venía? le preguntaron.
grandes pasos sin responder nada; al fio se detuvo, conLos tres héroes se descubrieron orgullosos.
tem pló algunos instantes el oceáno y Eacudió la cabeza
- De Francia!
en ademán negativo, diciendo &lt;mfü,.
Nadie quería creerlos, porque basta entoacee ningún
El proyecto de Vildieu no le inspiraba confianza; pre. viaje semejante se babia intentado.
fería más bien entregarse á loglaterra.
}1~ué M. Vildieu hijo, el último superviviente de la triAlgunos mesee después, el teniente Vildieu, que se la- pulación del Rompe-Rocas quien me hizo el relato de
mentaba de aquella negativa, quiso probar que su ten• esta verídica expedición hace algunos años, en una tartativa de evasión no tenía nada de irrealizable, Y en el de de inviernC'.
mismo buquecillo que había ofrecido á Napoleón, diriEl aspirar.te de 1816 era ya un viejo marino de la
gió la proa hacia América con dos aspirantes de marina1 Aduana, pró:x:imo á jubilarse, pero eiempra apasionado por el m,u . Amenudo me invitaba á sus paseos .Y
uno de loa cuales, el más joven, era su hijo.
La travesía fué larga y penosa, el Rompe-Rocas cuida- juntos hemos visto más de un vendabal.
Esa misma tarde huyendo del mal tiempo buscarnos
dosamente provisto, llevaba á su bordo barriles de agua
potable, penmican y galleta. Por la carne no había que un abrigo frente á. Bonifacio, en una pequefia ensenada
preocuparse pues llevaban tambien una gran caja llena de las costas de Cerdeña. Qué noche aqueHal y qué de•
de gallinas y pollos que casi ocupaba la mitad del puen• licioso paraje!
A lo lejos se veían brillar entre las rocas las luces de
te: la distribución de loe víveres se reglamentó desde el
primer día con la mayor prudencia, de modo que la tri- loe carboneros; más cerca una emba1 c.t.cióu de pescadores de coral 1 napolitanos que preparaban sus redes can•
pulación no tuvo nada que sufrir.
Pero el régimen de carne salada se hizo á. la larga fati- tando. Luégo las claras luces de nuestro vivac n.flejadas
gante; la Bed secaba loe labios, pero á. pesar de esto las en el agua¡ los marineros acurrucados en torno, Ja sopa
dos raciones diarias de agua no sufrieron modificación humeante y provocativa, y de pie, de fü,paldas á la lla•
ma, con su gran bigote blanco, su sonrisa benévola, sus
ni nguna .
Una vez, con mar de aceite, se vio flotar algo redon• oj11los grises, llenos de malicia heroica :i\I. V1ldieu, con .
tándonos la odieea del Rompe Rocas ·
do hacia un costado de la barca.
Era M. Vildieu un verdadero marino occidental. A
-Una manzana á estribor gritó alegremente el timolos siete años hizo su primer viaje y desde enwncea esnel!
Era en efecto una manzana, que flotaba en medio del tuvo siempre en el mar.
Según au cuenta se había encontrado en diez y ocho
océano. Probablemen te caería de algún buque que la
víspera había pasado por allí; se le regaló la manzana naufragios; pero lo que él callaba siempre eran las sal•
al capitán; pero como lo capitán no quita lo cortés, él qui- vacionee que con su instinto de tierra próxima 1 habia
so que toda la tripulación comiese de ella. Aunque el realizado. El asunto predilecto de su con vereación era
agua de mar la hubiera alterado mucho, no obstante pa• un fueil de su invención que deseabl ver en las manoa
reció á todos exquisita y hubo esa noche festín á bordo de todos loe aduaneros de la costa. Hacía largo t,1empo
que había enviado á París una exposición de au famoso
d el Rompe-Rocas.
Si el viaje tenía sus buenos ratos no dr jaba de tener• invento y se admiraba de que la Academia de ciencias
UN ~PISODIO,

tardara tanto tiempo en contestarle. Esta era la única
tristeza de su vida. Por lo demá,s su vejez era de lo más
alegre del mundo y aun en el peligro reía siempre. Cuando el mar ee embravecía tenía una manera alegre de
gritar :
Cuidado, grumete, que podemos zabullir la nariz en el
vinagre!
A veces, cuando en plena borrasca, me alcanzaba á
ver asido á algún punto sobre el puente, mirando al cielo vagamente y apretando entre loa dientes, hasta romperla, mi pipa marsellesa, me decía al oído:
-No tengáis miedo, camarada, que eBtáis c.Jn un marino. No ha_y duda que algún día me ahogaré, pero eso
no será sino en medio del océano.
Y cumplió su palabra¡ porque una noche1 sobre las
costas de Bretafia, tratando de socorrer un cabotero que
naufragaba, se ahogó.
¡Pobre viejo! Si siquiera hubiera llevado consigo su
fusil. ........
ALFONSO DAUDEr.
ALBORADA.

Con sus dardos de luz las brumas hiende,
desde las cumbres de levante, el día¡
las agrupa en la opuesta cerranfa
y en el lejano bosque las suspende.
Consoladora cruz sus brazos tiende
en la clarada de la selva umbria;
la hiedra en ellos sus zarcillos lia
y el blanco velo de eue flores prende.
Ante el madero las doncellas oran.
Dos pajarillo:i que en la hiedra moran,
al sentirlas llegar, ya no se espantan.
Y en tanto que las vírgenes, de hinojos,
en lo alto de la cruz puestos los ojos,
murmuran su oracion, las aves cantan.
ANSIAS ETERNAS,

Tras a lgo voy desde mi edad primera,
y siewpn, dice mi esperanza vana
cuando me siento flaquear: ¡ mañana!. ....... .
Yaef pasando va mi vida eLLtera .
Lo que busco no sé. Si lo supiera
crecena la aoguatia que me afana,
pues solo estima la ambición humana
lo que no ha conocido y lo que espera.
Y todo cuanto miro y no poseo
lo juzgo fin de mi eternal deseo,
watJ conozco mi error si lo consigo,
Y aei cruzando voy la triste vida :
el término de mi ansia indefinida
nunca sabré, pero buscando sigo.
Spbre. de 1897.
J. GARCIA Roomom:z.

�EL MUNDO

DOMINGO

12

de StPTIEMBRE de 1a97
DOMINGO

12

EL MUNDO

de SEPTIEMBRE de 1107

Corazón de sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES HECHAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 7.
Era preciso obrar lo más pronto posible y cortar por lo pero reconquistaba aquí y ahí algunas briznas de eu an•
sano eee proyecto antes de la llegada del capitán. Pe- tigua aot.oridad, sobre todo cerca de los recien venidos.
De este número era el joven matrimonio Lecbesne.
ro si Adalterto vefa el fin, se agotaba en vano buscan•
do loa medios de alcanzarlo, por fatuo que fuese, com- El eeñor Lecheene, buen hombrecillo, sonriente y feeti•
prendía. que su opinión no seda reclamada. Hacer va- •vo, que había, tres ailos antes, adquirido el único esturiar al se.flor Jouvenot merced á un trabajo solapado, dio notarial de Ganneville, su mujer, delgadita y plácique consistiese en informes poco honrosos para la fami- da fácil de dominar, babíanse dejado acaparar, dominar,
lia Sennevau:x? No le repugnó este medio, pero loe in• absorver. La Señora Deecordee había encontrado uno
formes que tomó secretamente eran de tal euerte favora- de eue trinnfoa de otro tiempo en el bogar de esas jóvebles que no se podía penear en alterarlos. Obrat en sen- nes gentes donde lo dirijía todo.
La llegada de Adalbe:rto, anunciada por un telegrama,
tido inverso y desalentar á la !!eñora de Sennevaux, era
trastornó
el estudio. El único dependiente miró coa
dificil y aingularmenle reegoeo para el primo y eecretario del señor J ouvenot. Adalberto permanecia pues per- ojos de estupor al primo de un notario de París y el seplejo y vacilante, en tanto que Pablo, inconeiente de to• flor Lecbeene, se precipitó hacia él con las manos exten•
• das lae emociones provócadae por sus palabras amisto, didae, no sin alguna emoción ante ese delegado del gran
•colega de la capital. La conferencia duró haeta la comieae, continuaba sus himnos en favor del visjen:
-Qae amigo tiene en vos mi Roger, mi querido Pa- da, á la cual el señor Lechesne invitó tímidamente al
blo!. .... ~ le decía la eefi.ora de i5tnnevaux, con un reco- viajero, y que eete ee dignó acept~r. La eetlora Leches•
ne, previsora, se había puest;o sus mPjoree adornos. llanocimiento cuya vivacidad no se explicaba el abate.
-Qué comisión, se preguntaba Adalberto, le habrán bía salido la ropa de eeda negra que no ee exhibía sino
en loe grandes díaei. T0do el tiempo del almuerzo, Adaldado á éste relativa al dott:?
berto, encantado de poder darse tono, deeplegó su fa.
VI
cundia ante el matrimonio deslumbrado. Ya era el rela•
to de grandes nt&gt;gocios, que se trataban en c&lt;eu estudio1&gt;
La señora de Sennevaux no era solamente bella é iny donde naturalmente él ee atribuía el papel principal;
teligente, era también muy babi!. Habiéndoee asegurado
ya brnmas de boulevard, que eue oyentes no siempre
deede el principio de la solidez de la fortuna de 1 señor
comprendfan 1 pero de las cuales reían confiados. Aun
,Jouvenot•, deseaba que él conociese laeuya1no menos bien
aconteció que habiendo sido el seilor Lecbeene llamado
acondicionada. De esta manera, si, una vez vuelto Ro
al estudio un momento; deepaes de la comida, Adalber•
ger, Jas cosas se arreglaban al gueto de sus deseos, ya no
to púsose á decir á la joven unas coeall, oh! unas cotendría que preocuparse de estas cuestiones de dinero.
eae!. ..... Pero aai era sin duda como loe jóvenes de Paria
Se presentó pues una mafiana en el estudio y pregunhablaban á las muJeree, y la s1 fiora Lecheene reía un
tó por el notario. Adalberto la recibió con loe mayores
poco smetada pero muy halagada en el fondo y limiteetimoLioe de respeto, muy inquieto sin embargo de
una visita que le parecía poco tranquilizadora para sus tándoee á vagas protestae.
-Obl Sefior Deruell Sioe oyeran!. ...... ..
ambiciones secretas.
En la noche llegó loda la familia Dosoordee, como por
Introducida inmediatamente, la condesa explicó al
eefíor Jouvenot, que poeeia no lejos de Ganneville, cer- casualidad pero con toilettee que traicionaban la pre·ca de eu caeLillo, una granja recientemente comprada meditación, La conversación ee generalizó¡ y desde el
que le daba muchos cuidados. Había ahí un enredo de principio k\ eeñora Deecordee tendió la oreja á loe nom-

$u1ei~a.-De un cuaaro ae ,9.. ~ernara.

herencias suceei vas, en el cual ella ee perdía y donde BU
notario M. Lecheene, excelente bo..obre, pero un poco
joven y novicio, no parecía mejor librado que ella.
Incidentalmente habló del fastidio que causaba á una
mujer ocuparee de todas esas cosa.e, lo cual le permitió
indicar de paso al eeflor Jouvenot el valor de la tierra de
.Jouy, eus principales bienes mueblee, la parte que co•
rreepondería á Roger y lo que ella afie.diría como dote,
cosas todas que el padre de Lucila oyó con grande interés.
En cuanto al asunto, fio aparente de la visita, y del cual
ee cuidaba muy medianamente, pidió al eefior Jouvenot1 como un servicio de amigos, que enviaee á uno de
sus dependientes á Ganneville para conferenciar con M.
Lrnhesne y tratar de desenmarañar ese enredo confuso.
El eeflor Jouvenot ee ofreció á ir en persona, lo cual re•
bueó ella aceptando solamentequenombraeedelegadoá su
eecretario. Esto bastó en efecto perfectamente para permitir al padre de Lucila conocer y calcul~r lo que ella
quería que supiese.
Adalberto partió el mismo día después de haberse
quejado mucho ante loe dependientes de la molestia que
le i!lferían, pero en realidad muy orgullorn de llenar
'una mieión de eea importancia, lamentando solamente
que fuese en interés de la sefiora de Sennevaux.
Diez y siete afio!:! habían pasado sobre Ganneville sin
llevar cambio alguno á la poblacioncita. La gran plaza
veía diariamente el paeeo del grupo iomutablemente fiel;
..algunos de sus miembros habían desparecido siendo in•
mediatamente. reemplazadoe. Qué importan lo~ hombrea c@n tal que queden las instituciones!.. .... Y aquella
había continuado siendo foco de noticias, centro de informes. La eefiora D~Ecordes no adquiriría más benevolencia para su prójimo, sus bijas no tenían ya ni beUe-za ni esperanzas, el seilor Deecordee no tenía ya energia
ni libertad.
Sin embargo, la prima de Charlier había visto niejo•
rar un poco su situación con el tiempo. Sin duda ya no
-reinaba como antes, como ama abeoluia de la comarca,

brea de la se.llora de Sennevaux y del abate Cbarlier.
Nombres aborrecidos que la acosaban incesantemente
como una pesadilla obsesionadora, recordándole loe días
amargos de su vida, toda BU obra de cuidad volviéndose contra ella en confueión, la lección de bondad tBn
impertinentemente dada por Pablo nif'io, su exclmüón
de la casa de Marta, públicamente pronunciada por la
condesa y que había sido la señal de su decadencia! Toda su religión se rebelaba al peneamiento de que Pablo
el hijo de esa Muta, era ahora sacerdote. Que ·eace1dote podía ser, eduJado como lo babia sido y dotado de loa
instintm, qne ella Je había conocido! Qué vergonzoeos
Pj~~plos habían rodeado su juventud! Cómo ee entriett&gt;cía de que el sacerdocio conraee miembros ec mejan tes
en sus filas! Su ccr.izón latía violentamente ante todos
esos recuerdos tan súbitamente evocados y habría caei
lamentado haber jdo á la visita á no advertir algo de
irritación en el tono de A1alberto cuando hablaba de la
eef'iora de Sennevaux y del abate Cbarlier.
-Vos debéis conocerá este abate, dijo. Yo creo qae
ea originario de Ganneville, aún cuando el no bable de
eso jamáe.
-Sil ei, nosotros le conocemos, le hemos conocido mucho, exclamó la eefiora Deecordee, cuyo tono acrimonioE!O advirtió á su Vf'Z A.dalberto.
~¡ Sr. Lecheene, alentado por esta obertura, no malo
del todo, pero encantado y orgulloeo de mostrar al Seeretario parisiense que en Ganneville también había habido ene aventuras, refirfo la novela de Marta y de Sa•
vinien, loe tiros de pistola de Charlier, todo esto dicho
E.in malicia alguna, puo con ese orgullo que experimen·
ta el habitante de una población pequef\a donde ha pasado algun acontecimiento trágico. Se discutió darante
una hora. La Sni. Lecheene por bondad natural, deíendía la virtud de Marta, el Sr. Lechesne movía loa hombros y guif'iaba maliciosamente loe ojos; la señora y las
seftoritae Deecordee, se callaban prudentemente; el Sr.
D;iecordee dormitaba. en un rincón.
Adalberto concluyó en tono sentencioso :

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: . • •E -

�19•

-Cuando ee conoce la vida como yo la conozco, se
sabe lo que ha debido pasar como si se hubiese visto.....
Por lo demá&amp; ..... .la virtud ...... yo no creo en ella!
-Ohf ...... Senor Deruell
-Sen.ora, las personas presentes son siempre excep,cionee. Me alegro mucho de conocer eat.a historia ...... Y
no me admira ...... Con mi penetración yo había adivina·
do siempre algo obscuro en el pasado de ese abate....... .
Ah! buenas cosas ha de haber visto en eu juvent.udl Su
mamá y el eubpreft&gt;cto!.. .... Linda educación para uo sacerdote! ...... Pero mi primo ignora ciertamente todo esto
y mi deber es decírselo. Esto ea lo que no dejaré de hacer luego que vuelva á Par!e ...... No se puede conservar
en una casa como la suya á un hombre que tiene aeme•
jante origen y ha recibido semejantes lecciones, sobre todo cuando en esa casa hay una Sefiorita.
-Ah! dijo la Sra. Daecordes1 el Sr. Jonvenot tiene
una bija.
-Una hija encantadora, sefiora, y que tiene una dote
gruesa, muy gruesa, lo que hace que alguno que yo conozco la corteje mucho en estos momentos, respondio
Adalberto, con una voz sombría.
La Sra. Descordes dejó pasar un momento, después
pregunto:
-La Sra. de Sennevaux está muy ligada con la Sra.
Jouvenot?
-No sale de la casal La Sra. Deecordes sabía á que
atenerse. Pdro no podía interrogar á Adalberto como lo
hu hiera querido, en presencia de M. Lechesne, notario
de la Condeea. Se retiró invitando al s~retario á comer para el día siguiente contando con que él iría ante:!
á hacerle una visita. En un instante todo un plan de
campana acababa de presenturee en su imaginación.
Adalberto no dejó de ir y fué recibido en téte á téte. Ahí
la Sra. Descorde&amp; no tuvo trabajo para confesarlo y al
cabo de una media hora sabía ya que Pablo Cbarlier ha•
bfa imaginado casar á eu amigo R')ger de Sennevaux con
Lucila, que ese proyecto diagusraba al Secretario, que él
deseaba hacerlo fracaear á todo precio y que detestaba
al abate y á loa Sannevaux, tanto como ella misma loe
detestaba. Babia ahí todos los elemeDWa de uDa buena
obra que dehfa intentar para servirá. ese excelente joven
que le agradaba mucho, teniendo los mismos enemigos
que ella. Había también todos l&lt;;&gt;s elementos de una
intriga que sonreía á su ima2ínación desae hacia largo
tiempo inactiva y á en corazón ávido de venganza.
-Veamos, aenor, dijo á Adalberto, habladme con to•
da franqueza. Yo me siento verdaderamente inclinada
á vos por una eimpatía que sería foliz en manifestarse.
Vos deaeais vivamente que toda idea de mat:imonio
eea aban~onada entre vuestra prima y el Sr. de Sennevaux? No os diegustaria tampoco que ese abate Charlier
dejase la casa de vuestro primo?
-Eso precisamente! respondió Adalberto encantado
de que ee le comprendiese tan bien ...... Yo no busco por
lo demá.9 en todo esto más que los intereses de la familia.
-Bien entendido! Yo, por mi parte no me mezclo jamás en loe asuntos de loe otros, ámenos de ver en ellos
una utilidad que no perciben ellos miamoe ...... Encuen•
tro el proyecto del abate Charlier del todo irrazonable ...
Por lo que aé de M. Roger de Sennevaux, estoy cierta de
que vuestra encantadora prima sería absolutamente des•
graciada con él. Mucho mág valdría casarla en su mun•
do1 coa un hombre que estuviese al corriente de loe negocios de su padre, que pudiese ayudarle, sucederle ......
toma! con vos, Sefior Deruell
Ciertamente ...... Pero la Sra. Jouvenot está indigesta
de nobleza. Necesita un título ó cuando menos una
partícula.
-Pues bien, no tenéis vos una? ...... Yueetro nombre,
no easá eecrito con doe palabras?
-Yo no lohe eecrito hasta.hoy má.s que con uDa sola ...
Pl!ro en efecto ...... tengo el derecho ........ .
-Perfectamente! hay muchas familias excelentes,
burguesas en apariencia, que tienen la partícula. Asi
loe anW!pasados de mi marido se llamaban des Cordee.
Las dos palabras fueron reunidas en la Revolución y jamás ha querido mi esposo modificar su nombre. Ea tan
modesto!. ..... Usted lo ha dicho bien, me parece que el
abate Charlier ee ocupa mucho de la Sri\a. J ouvenot?
-Mucho, no es la frase justa ...... No ee ocupa más que
de ella, no la abandona ...... Se pasean junros, van jun,oa
por los caminos, al campo, eopretexto de limosnas, se
encierran durante horas en la biblioM!ca donde el aba-

KL MUNDO

te dizque hace \rabajar á mi sobrina ...... Me escandalizo
fri;icuentemeute y os confieso que lo que supe ayer sobre
ese aacerdo,e está muy lejos de disminuir mis preocu•
paciones.
-Tranquilizaos, Se.flor Dernel.. .... Yo quiero creer que
nada censurable pasa entre el abate y vuestra prima.
No debemos jamás hacer juicios temerarios. Pero en fin
ya ea mucho que las apariencias, de donde puede nacer
la sospecha ...... Yo quiero mucho á la Sefl.ora de Sannevaux, afl:adió la Seflora De'scordee, con una sonrisa cu•
ya falsedad no comprendióAdalberto ...... Yo la veré..... .
Yo la haré hablar de su primer viaje aquL .... En todo
caso, buscaré un medio ...... Voy á reflexionar y esta noche os diré si he encontrado algo.
Obl sen.oral Si hicieseis e!lo, 8i rompieseis ese matrimonio en proyecto, y si provocaseis la partida del sefl.or
Abate, mi reconocimiento ........ .
-Yo no me encargo mas que de la primera deestaa ta•
reas, la eegnnda será vuesha. Vos estáis en la casa, elefr
fiar Jouvenot es vuestro primo ....... Avos es á quien in·
cumbe decirle, ai lo juzgais á propósito, lo que habeie
eabido rt_01:1pecto al se flor Abate Cbarlier y á su familia .....
En cuanto á la gratitud no hablemos de eso ......... Yo no
obro jamás sino por el bien, es decir, por Dios, cuando
veo una obra útil y buena.
Tengo en mi vida demasiádas pruebas de lo que vale
la gratitud de los hombres; Ah! á propósito ......... es inútil hablar de todo eeto á M. Lecheane.
Después de comer la sefiora Descordes dijo simplemente:
-He encontrado mi medio ......... Volved á P,uís sin
temor. El matrimonio que temeie no se efectuará ........ .
os lo prometo.
Adalberto volvió lleno de confianza en el resultado de
las combinaciones de la seflora Descordes y muy decidido
á obrar de eu parte.
En cua1:1to al asunto fin de su viaje, quedi:.ba un poco
más embrollado que antes.

YII
El Abate Chavaaieux seguía siendo primer vicario en
Ganneville. Los afioa habíaa pasado, los curas se ha•
bian sucedido y siempre el buen abate se babia quedado [en ese puesto honorable, pero secundario, que
el obispo encontraba eufl::iiente para su inteligencia. La
señora Ddscordee estaba desolada. Había contado siempre con el advenimientq del abate Cbavae·sieux al curat:o
para readquirir la preponderancia en la, buenas obras y
aun cuando no formase jamás juicios temerarios, no vacilaba en atrit.-uir esta desgracia á alguna intriga urdida
contra ella misma. En cuanto á él encontraba su suerte
muy satisfactoria, estando desprovisto de toda ambición
y apreciando mucho loe numerosos ocios que le dejaba
su papal de segundo orJ.en; era un hombre cuerdo, Hgeramente epicureo.
Las relacionee del digno hombre con la familia DescOIdee, habían seguido como antes. El habíacerradoresuel•
tamen\e el oído á los malos conceptos que, después del
asunso Charlier babíanse expresado con respecto á la ee,
flora Descordes,-una santa-y á sus hijaa,-doaángelesl
responíendo á todos con su refran: La Caridad! 3an Pa•
blo lo ha dicho ......... La Caridad! Sus cabellos habían
pasado del gris al blanco. Su vientre se había redondeado notablemente. Pero nada ae había modificado en la
vida apacible del aba'8 quo jamás había dejado de ir á
participar el domingo de la comida de la familia Deacor•
deB y de las inteligentes emociones de la lotería. Dirigía
siempre la conciencia de las eefioras Descordes, mas en
cambio las piadoaae damas dirigían su voluntad. No
veía sino por sus ojoe, tan sometido á eu obediencia co•
mo el mismo M. Descordee.
Pocos días después del viaje de Adalherto, Ja sefiora
Descordes, informada de que la sefiora Sennevaux iba á
permanecer una corta temporada en Jouy, fuese á encontrar al abate Chavaaieux y le dijo:
-Querido senor abate, vengo á hablaros de una buena
obra importantísima. Se trasa de detener á una familia
honorable, que se desliza por una ptindiente funesta ......
-Grande y buena obra en efecto, respondió el vicario¡
sí.. ....... impedir el mal.. ....... La Caridad! Siempre ....... .
antes que todo!
-Escuchadme bien ......... la coea ea delicada y el éxi•
to sería ciertamente meritorio á los ojos de Dios ........ .
Vos conocéis á la sefiora de Senneva,u ........ .
-Oh! sí. ........ noble dama ......... santa persona ....... ..
la eefiora condesa!.. ..... ..
- Sea!.. ....... Conocéis también á su hijo Roger ....... ..
-Encantador ......... un joven encantador!.. ....... Hace
muchos afioe qua nole veo ...... Es militar según creo..... .

DO ■ IIIGII

la de SEPTIEMBRE do ,&amp;97

-E.n. fin, oeinteresaiB;ciertamen'8 por laeenora de Sen- .
nevaux y por su hijo: Pues bien! son ellos á los que ee,
trata de preservar de un gran peligro é impedir que sean ,
víctimas de una maquinación que de lograrse haría la deegracia de su vida.
Ciertamente ......... ciertamente es preciso ......... Yo ro•
garé mucho al buen Dios para que loe libre de todo mal•
-Eso sería en efecto muy.útil. ........ peroeslfuerzaunir
á vuestras plegarias una acción m'-s humana y más di•
recta ......... He aquí loe hechos: La eefl.ora de Sennevaux-:.
ee ,ha dejado conquistar en París por una familia sin religión ......... de esas gentes de dinero; ya ea.beis, que no
piensan más que t,n las ventajas mundana" ........ .
-Muy perecederas, mi querida hija1 y que corrompen
Jae almas y comprometen en salud eternal
-Perfeclamentel. ........ En esta familia hay una joven
demasiado linda á lo que parece, que querría casarse con
el señor de Sennevau:s-, que ni la conoce. Y no se ocupan
ni de las conveniencias de caraot:er ni de los eent:imien•
tos religiosos de esos jóvenes ........ .
-Qué es esW! Ah! el mundo pertenece siempre á Sa•
tamh•!
.
-Hay algo peor aún ......... esa señorita no tiene ........ . .
cómo diría yo? ......... no tiene la conducta que una joven
debe observar ......... Vive en medio de t.odoa los placeres
parisienses, en medio del lujo, de las alegrías mundanas,
de las fiestas de todas claees ......... y por úaimo üene una
afección ......... criminal, oh! mlly criminal.
-E~ posible! Una seflorital.. ....... Ay ........ todas debe•
rían parecerse á vuestras bijas .......... Unos ángeles esas
queridas sefioritas, unos '-ngeleel
-Lo horrible del caso es que esa desventurada nina ha,
sido trastornada en au moral, por un ... ~..... por un sa•
cerdote! ........ .
-Oh! Dios mío!
-Si, vos sabeia, el cielo permite, por designios que
:::iueatro pobre espíritu no puede comprender, que haya
malos sacerdotes, muy raros felizmente, que son loe dee""cendientes de J udae y un instrumento de escándalo y de
maldición. Yo sé detalles que no puedo repetir, que os
harían extremecer ......... Los padrea no ven ......... 6 no
quieren ver ........ .
-Qué ceguedad!
-Y como la joven ea muy rica, lo que cubre todo en ese
triste mundo de P11rís, como sus padrea tienen la ambi·
ción, aunque son de mny humilde orígen, de darle un título, casándola con un noble, ae ha formado todo un complot:, para sorprende1 á la señ Jra de Sennevaux y hacer
que esa eenorica se case con su hijo ...... El está lejos ......
Se ha esperado que no sabría nada ...... Asu regreso se ha•
rá el matrimonio ......... El org 1110 de loa padree quedará
satisfecho y la desgracia del conde R1ger consumida.
Qué abominacióul
-Ese sacerdote indigno ea quien ha maquinado todo
eeo, cubriéndose con una máscara de amistad para con eL
Sefior de Sennevaux ...... Ya adivinareis su :fin ...... No ee
atreve uno á sondear la profondidad de .semejantes horrorf's.
-Pero acaeo se podría impedir t,sto ...... abrir loe ojos
á la Sra. de Sennevnux? Sería en efecto, como lo decis,
una obra meritoria, una obra de caridaj ...... Ohl la cari•
dad!
-Justamente, y yo he venido á pediros que os aprovecheie del viaje de la Sra. de Sennevauxá Jouy para re•
velarle toda estH. trama.
-Yol exclamó el pobre vicario, sobreaaltándo!e oomo.
ante nn azote ...... Yo ...... yo ...... pero conqué título Señora ..... Y o no se nada!
-Vos sabeia todo eso que yo os digo y tanto, como yo
misma sé y os aseguro que lo he obtenido todo de buena.
!uent,e......... Un pariente próximo de la eeilorita, que vive en la familia, y que ve por lo mismo todo Jo qlle pasa.
y cree un deber de conciencia advertirlo á la aefiora de Sennevaux. El vino ha poco, expresamente á Ganne"rille,.
para pedirá los aniigos de la condesa, que la previDieaen. Vos sabeia que desde hace tiempo yo no tengo relaciones con ella ......... Li calumnia ha hecho su obra ...... .
Esta es una de lae numerosas penas que yo ofrezco al Se·
fior y ya veis que estoy lejos de querer mal á la condesa,
puesto que trato de prestarle un aervicio ......... Pero mi.
intervención personal sería sospechosa y más nociva que •
útil. Para hacer llegar la verdad hasta ~lla misma, un
sacerdote de vuestro caracter ea el solo que tendrá la au• •
toridad requerida.
• -Dios mío! Dios mío! gemía el infortunado vicario.
-Si, sefior abate, inaiPtió sin piedad la sefiora Descor-.
des ......... No hay más que voa ......... y dejadme decíroslo, instruido como vos lo estáis ahora, no teneis el dere•
cho de snstraeroa al deber que se os impone ......... Cuan·
do venga.la eeñ.ora de Sennevau:r: ........ .
- Eso ee, exclamó el abate, asiéndose á esta tabla de
salvación con la avidez de loe espíritus timidos que creen
haberlo ganado todo, ganando tiempo, dentro de treo ó.
cuatro meses, cuando venga la aeñora de Sennevaux ......

DO ■ IIIGO I• de SlPTIEMBRE do 1897

EL MUNDO

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-Dentro de tres ó caatro meses será demasiado tardeLa señ.ora de Sennevaux llegará mañl!oa y pasará dos
dias en Jouy ......... Maiiaoa, eefior Vicario, es cuando de•
beis hablarle!
El abate Chavaseieux se quedó aterrado. Vanamente
se debatía acumulando las objecionee, buscando una ea•
capatoria. La. señora Deacordes respondía á todo, estrechándole con au voluntad implacable. La lección del
vicario fuéle repasada suficientemente, todo le fué dictado, precisado, reasumido. L'l sefiora Deecordes no omi•
tió más que el nombre del sacerdote cnlpab!e, temiendo
despertar alguna suposición ea su espfüto, por confiado
que fuese. Fué preciso ceder, y al día siguiente, des•
pués de u □ a noche singularmente agitada contra su cosiumbre, el embajador fonado tomó au bastón y se encaminó hacia el :::astillo con nn paso que se hacfa más lento á medida que se aproximaba al fin.

En camino rumiaba dolorosamente lo que tenía que
decir, pidiendo todavía á Dios un supremo milagro que
apar1ase de él eee caliz. De pronto se detuvo y fatigado
ae sentó al borde del camino. Su espíritu estaba más
cansado que sus pieraas.
Una gran turbación volvía confuso eu pensamiento.
Pareciale oir algo como un murmullo vago de su con·
ciencia.
Era una cabeza un poco debil la del abate Cbavaesieux,
un espirito sencillo y sin malicia, un carácrer pobre, pe•
ro había también ahí una alma recta de hombre honra•
do. Seguramente le indignó, y, sobre todo, le entristeció Jo qne le dijo la eefiora D~ecordes. Qué horrible re•
velación! U oa sefiorita ...... un sacerdote...... ut. complot contra la eefiora de Sennevaux y su hijo! Todo es•
to espejeaba ante sus ojos, que tenía necesidad de cerrar
para garantizarlos de una luz demasiado cruda y cho•

cante. Era posible que Dios permitiese cosas tan viles?
Qué malo era eso! Sf, era tan malo que en eu alma se
deslizó una ligera duda, casi imperceptible ..... .
La eefiora Deecordes estaba segura de lo que aseguraba? No estaría engallada? La verdades que no debía llegar ...... Se volvería ........ .
Pero una idea súbita le hizo palidecer de pronto. La
eefiora Deacordea era viva de genio1 muy viva ...... Grandes eantos hao ten:do este defecto casi meritorio en su
pasión por el bien. No se resfriarían aua relacione&amp;? No
vendt'ía una ruptura? ...... Gran Dios! Las comidas del
domingo ...... la lotería!
El pobre hombre ae puso en pié, trastornado, ~resa
de una verdadera anglletia, no sabiendo ei debt ría dirijiree hacía e~ castillo 6 tomar de nuevo el camino de la
ciudad. Pero el ligero murmullo interior continuaba
siempre y el abate con la cabeza baja, púsose en ca.mi ..

�DOMINGO 12 do SEPTIEMBRE do 1197

EL MUNDO

no hacia Ganneville. A algunos pasos se encontró con á. las gentes teniendo cuidado de mautenerse fuera del
las aefl.oras Descordes que so pretexto de paeeo habían alcance del fuete. Y lo era hasta el punto de que en su
ido de aquel lado, impacientes por saber el resultad&amp; de viaje á Ganneville no había oeado, apesar de la resolución tomada, repetirá su primo las hablillas que había
su visita.
El Eúbito sonrojo del abate no anunció nada bueno á recogido respecto á la familia de Pablo.
Erraba en el jardín, sombrfo, displicente, rompiendo
Ja eei\ora Deecordes.
inocentes ramas, furioso contra el abate, acuEando á. la
-Y bien?
-Dios mío, señora, balbuceó el padre muy conmovi• sefi.ora Dernordes de traición, ensayando en vano abor·
do ......... be pensado ...... he reflexionado ......... proba- dará la aeflorita Lariviere, demasiado ocupada para detenerse un instante, ó á. Lucila que había vuelto á su cá.•
blemente es pr~ciso que hablemos ........ .
-En suma, intenumpió nerviosamente la sefic,ra Des- mara y bajo la cortinB imperceptiblemente levantada,
espiaba la vuelta del landau.
cordee, habeis ido al caijtillo?
Un ruido de voces llegó del fondo de las calles del
- No1 yo os diré ....... ..
jardín al melancólico Eecretario.
-Así pues, quereia que ese abate Charlier continúe en
Los visitantes estaban ahí, y cuando él llegó en medio
sus e11cándaloa't
La stñora De acordes se había olvidado de que no debía de la barbulla del primer momento, en que todo el munpronunciar ese nombre. Pereibióse de su falta viendo al do hablaba á. la vez, apenas ai se fijaron en él.
La aefiora Jouvenot lo presentó rápidamente entre
vicario súbitamente grave y frío. El nombre pronunciado había sido para el toda una revelación. Por sencillo doe fra"Eee: M. Deruel, nuestro primo y el secretario de
que fuese su espírit,u, prodújoee en él una claridad re- mi marido.
pentina.
Un 11aludovago1 trivial, eso fu é todo. Una verdadera
-No, Befiora, dijo con una voz firme y levantando la rabia mordía el corazón deAdalberto, humillado de vercabeza, no he ido al castillo y no iré.
se en eegundotérmino y exasperado por todo lo que veía
Y saludando á la sefiora ·neecordee, estupefacta y fu- y oía, el título de conde que la señora Jouvenot había
riosa, se alejó, no pensando ya más en eue cowidad dtd hecho sonar al acogerá. Roger, la actitud gracio@a y ele•
domingo v en su loteria, probablemente perdidas para gante del capitán, la radiante cara de la sefi.ora de Sen nesiempre, pero satiEfecho de sí mismo, sintiendo que
obraba bien y 1epit1éndose esta vez con una impresión
profunda y del todO nutiva: La caridad! La caridad!

I.A MODA

vaux, el aire alegre de Pablo, que Ee hubiera dicho triunfante, basta las miradas conmovidas que la eefiorUa Lari viere lanzaba sobre el oficial.
Y muy otra foé la eecena cuando Lucila ll egó, pareciendo deelizarae por la avenida, apare'ciendo en medio
de las flores menos fres-::as que ella, bajo su leve sombrero de jardín todo unido, cuya sombra aumentaba la
dulzura de sus ojos. Natural, sin embarazo, quizá un po•
ca más sonrosada quede ordinario, besóá la eefiora de Se·
nnevaux, y sonrió á. su hijo, que ~ inolinabaanteella
deslumbrado y lleno de turbación.
Roger era sencillo de C•Jrazón. Ese soldado de treinta
afioeque combatía en lejanas tierras desde que había sido
hombre, guardaba intacta toda la ingenua eeneibilidad
de una alma joven y delicada. Presa de un acceso de ti•
midez invencible, se refugió cerca de Pablo.
Poco á poco sin embargo, la tirantez del primer momento despareció. Roto el hielo, el capitán se reanimó
y mostróae como un conversador brillante, alegre, que
mezclaba la fisonomía militar, · unida 8 una suprema
distinción.
Todas las palabras de Roger y del abate, dejaban ver
el ardor de una amistad casi fraternal y la perfecta co ...
munióo de sus seotimientoe.
(Continuará )

VIII
El día tan ansiado por la señora de Sennevaux, llegó
por fin. Roger, el flamante capitán, estabaá su lado, con
seis meses de vacaciones dtilaute¡ hermoso con au pálido
y fiero rostro bronceado por el 1:01 dti loe paises ardientes, lleno de ternuras y de ingenuidades.
La ~efi.ora de Sennevaux, apesar de eua deseos de mostrarle, retúvole para ella sola loe primeros diae, y en el
seno de la expansión bablóle de su acariciado proyecto
de matrimonio con ·Lucila, de la belleza de esta, de su
bonJ.ad y de su riqueza, de la ayuda poderosa que Pablo, el querido amigo y camarada de infancia, le había
prestado.
Roger se entusiasmó y estuvo de acuerdo con te.dos loa
proyectos y quedó decidido que brevemente se haría la
_preeeñtación.
Qué bacía entret~nto la señora Descordes? Qué había
sido de sus promesas tan formales, su seguridad tan po·
.eiüva de que acabaría con aquel proyecto de matrimonio? Parecía haber estado anime,da de un verdadero. ardor ...... Se habría casi creído que tenía un interés personal, idémico aldeAdalbertoy noaolamenteeete no tenía
notícia alguna, sino que loa acontecimientos marchaban,
precipitándose, tomalldO el aspecto más inquietante, eiu
.que su intervención se hiciese eentir en nada para im•
,p edirlos.
Había t:!lla obrado, había fracasado? El secretario rumiaba todos estos pensamientos con una inquietud que
las circunstancias explicl\ban .demasiado.
Porqué ese día, el caetillodeThoiey,aur-Seine estaba en
.gran agitación? Pablo iba y venía atareado y ah:gre. La
señora Jouvenot, muy excitada, se movía también con
animación, dando órdenes, hablando mucho, mirando
sin cesar el péndulo. La señorita Lariviere tomaba airee
misteriosos de confidente, que habrían baetado para es. clarecer á Lucila, si eeta no hubiese sido demasiado fina
para haberlo adivinado todo deide hacía largo tiempo.
El landau estaba listo y después de haber olvidado sus
guantee, su sombrilla, etc., etc.¡ después de haber pueE•
to en movimiento á toda la casa para encontrar esos diversos objeto@, después de haber llam;do tres ó cuatro
veces á la aya á un rincón, para hacerle en voz baja sus
recomendacienee supremas, la señora Jouvenot había
subido por fin al coche con el abate, para ir á la estación
á buscar á la condesa de Sennevaux y á. su hijo, que
venían á pasar al castillo la siesta y la velada.
Adalberto tenía pues eobrada razón para estar ansioso.
.El peligro ee aproximaba. El tambien estaba muy agitado, Eentíase aislado é impotente, privado del apoyoee_perado de la señora Descordee. Era una naturaleza mala pero sin energía, d~seoea de aprovecharse del mal he•
.ebo l)Or los otros, temiendo realizarlo por sí mismo. Per1.enecía á la categoría de el!oe malvados sin audacia, muy
,-semejantes á los perros falderos. y poltrones que ladran

EL MUNDO

DOMINGO 12 da SEPTIEMBRE da 1197
VESTIDO PARA NINA DE 8 A 10 AÑOS.

TRES VESTIDOS DE CERF.MONIA
Amiga y hermaua d.e la deMposada.
Hrmanita de II á

12

ar.os.

Este vestido de acordeón rosa, es de un efecto encan.
tador, orlado sencillamente con dos liatones de rarn de
un tono más subido; del mismo liatón se forma el cinturón con largos caboe. Cuello de encaje crema.
2. La figura pa.incipal de nuestro grabado, (amiga de
la novia ) nos muestra un rico traje de raso violeta, con
dos quillas de encaje. Gran parte del talle está cubierto
también por encaje, que se pierde bajo unae vneltas de
raso plegadas eobre los bombroe, y adornadas por rucbés
de muselina de seda. Bullones dela misma muselina cubren el escote, que termina por un volante gracioeamearecogido. Las mangas van ador•
nadas de la miema manera que
la vuelta, y con holán de muse·
lina en el borde.

Se compone este trajeci~o de una enagua campana roja, con dos cintas blancas (una más ancha que otra ).
Cuerpo blusa con delantero de una sóla pieza, fruncido
en el talle y espalda y ::errado en medio.
Está guarnecido de un bolero de piqué blanco cortado
de una e6la pieza y recortado con punto de ojal : botones
de nacar.
Mangas cerradas por un pufio de piqué. Cuello recto
de piqué.
Grande capelina de paja de trigo, adornada con cintas
crema.

E spaldas del fi&amp;urin nllm.

1.

Traje para otra herma~ita de
14 á 15 años.

Se hace de fular á rayas, tor•
nasal azul y oro. Cuerpo blusa
cruzado, con tres volantes de
nípis, que se fijan sobre un
cuerpo acordeón, y van &amp;dorna.nadas con cinta muy angosta
de terciooo::ilo negro. Mangas
ajaretadas. Cinturón y cuello
de nípis.
SERVILLETA PARA TE.

Hoy publicamoe un grabado
que representa una servilleta
para té, con un nuevo trabajo.
de fácil ejecución y gran efecto.
Las eervilletae tienen de 32 á
34 centímetros cuadrados, más
un dobladillo en todo el contorno de uno y medio centimetros.
El género empleado puede ser
alemanizco ó piqué.
El bordado, cuyn diseño pu•
blicamos hoy al tamafio natural,
está hecho de la manera siguiente:
Se bordan todos loe cantor•
nos al punto de cordón, con
hilo rojo la valle, de la marca D.
M.C.; todo el interior deldibu·
jo ae llena en seguida con pun•
toe de fantas ía de hilo blanco.
No nuede imaginarse el efec•
to de eat.e bordado con puntos
tan distintos y loe c1., Jores blanco y rojo.
Pueden hacerse las eervilletaa
de mayores dimensionee ; pero
debemos recordar que el dibu·
jo se coloque siempre en un ángulo de la eervílletli.
BLUSADEMUSELINABORDA0A
DlLANl ERO Y ESPALDA

•

La gracia de esta blusa consiste en la armonía de los plie•
gues que lleva tanto en el de·
laotero como en la e@palda. loa
cualt!s se recogen en la cintura
poniendo por dentro una tlra
de forro que pueda contener
cuatro jaretas.
La cerradura está disimulada
en el lado izquierdo bajo una
escarola de encaje¡ grande a bom•
breraR con alforzas y encajes
caen ijObre las mangas en forma
de jokeya. Cuello alforzado lo
mismo que las mangas, comple·
tanda su adorno con t-ncajes.
Tres vestidos de ceremonia.

1

�EL MUNDO

lg8

DOMINGO l.a de SEPTIEMBRE de 1IS&gt;7

~EL VINO SAN GERMAN~
que ta~to éxito y fama ha_obtenid~ desde su presentación en el mercado mexicano, no necesita para que el públi~o se convenza de sus
maraullos~s efectos, publicar certificados de cnracione3 obtenidas en Rusia ó rn el Japón, ni opiniones de Médicos conocidos en China ó
en el Brasil, que, com? pueden ser ciertas y auténticas, también es fücil sean inexdctas y apócrifas. La compañía fabricadora del VINO
SAN 6EHM AN, co!wenc1da cl_e _los maravillosos medios curativos, de los componen tes ele su preparación y de los beneficios inmensos de su
u~o, lo ha so~eticlo al anáhs1s de los más afamadcs químicos, al estudio de los facultativos de más renombre, al experimento en los hosp1!ales y ~límcas, y, cuando recogida la opinión de todos, una eola e8 la contestación: Prodigioso se decide á dar á conocer al ilustrado público mexicano

LECTURA PARA LAS DAMAS
RETRATO DE UNA MUJER CU.llPLIDA

He aquí en las palabras de un padre de
familia, el amable retrate de una mujer
y de una joven á quienes eu buen corazón enseñó esta cieacia de los detalles de
que venimos hablando.
"Mi mujer y mi hija tienen en ver lad
muchas buenas cualidades, pero todas
las estimo en poco, comparadas con loe
~umplidoo y agasajos con q 11e saben cautivar.
«Si entro á casa preocupado, cuidadoso
é inquieto después de alguna ocurrencia
en los negocios, y parezco estar poco die·
-puesto á la cJnvereación, sus eemblaatee
no por eso están menos serenos: su continente denota en ellas el deseo que las
anima por distraerme sin importuuarme.
"Percibo que camtian una mirada, y al
punto la una ó la otra se acuerda de al •
guna de mis distracciones fav@ritae, que
hace venir á propósito ó la pone á mi alcance.
"Yo siento que no siempre soy amable,
recoaozco en mí las desigualdades; pero,
en fin, ellas provienen de los cuidados
que tonio para elevar convenientemente
á mi familia, y á mi edad es bien diffoil
que e@pere corregirme del todo.
"Mi mujer coooce mi caracter y me
trata conforme á él.
«Sabe que mi mal humor y mis ensimismamientos se díeipan ante cualquiera
amable atención, y siempre tiene de ret1erva una ó muchas de ellas.
"Mi hija l\,faria ee ha penetrado taro•
bién de su papel, dulce y amable; ella
atisba siempre loe deseos que coucibe rn
padre y loe satisface aun antes de que
yo tenga tiempo de expresarlos.
Hay entre ellas dos una encantadora
emulación de cumplidus para conmigo;
estoy seguro de no tener nunca que pedir
-esa multitud de pequeñeces que traen la
dicha doméstica.
«Tengo siempre á la mano loe vestidos
propios de cada estación y el traje de ca·
da dia; nunca el fuego encendido dema·
eiado tarde me ha causado pérdida de
tiempo mi impaciencia.
Servilleta para té.
«Si alguna vl!z he manifestado prefe·
rencia por algún manjar, estoy seguro
que ya no tendré neceeidad de ;olver á pedirlo; de tiempo en tiempo veré aparecer sobre mi mesa
el plato favo~ito, y na1ie pensará en solicitar de mí los agradecimientos como por un grande acto
de complacencia.
Hay un encanto iLfinito para el padre de familia, tan ocupado, tan deseoso de encontrar en el
interior de su casa el solaz que repare sus fuerzas y tranquilice su ánimo, en sentirse rodeado de esos
cuidados que no ha tenido tiempo ni aun de presentir.
Es neceeario mucho tino en una buena ama de casa para no caer ea el exceso de ese bien,
para no fatigar con las mejores intencion1:s del mundo, al que no fuera objeto de esas inten·
eionee y cumplidos mal entendidos. E3a cualidad no tiene todo su valor, sino cuando sabe ocultar eue medios de acción.
«;\faría, si me atrevo a decirlo, e3 más habil aún que su madre, en una ciencia tan amable .
«Todo ee arregla tan naturalmente con ella, que con frecuencia, la reflexión sola me indica lo
que ella ha hecho por complacerme.
«Me deja el placer de
gozar del bienestar que
me proporciona y aleja
de mi vista loe resortes
delicados que ha puesto
en juego para procurar·
melo.. »-(TnERY.)
¿No conocéis en torno
vuestro áalgunaáquien
este retrato se parezca?
¿Por qué cada una de
vosotras al leerlo no di ·
rá: Y o también seré
mujer cumplida?

La Opinión de la Ciencia sobre el Vino San German.

:\Iuy señor mío:
Cuando recibí la primera muestra del
c\"ino de Saint Germain• que se sirvió
usted remitirme, juzgué que sería una de
tantas preparaciones que con títulos altisonantes y recomendaciones pomposas
se nos ofrecen como maravillas terapéuticas.
Debo confesar qui:! después de haberlo
experimentado en mi práctica diaria, especialmente en los niños, he cambiado
completamente de opinión, respecto á su
elixir.
Siempre que he empleado el «Yrxo DR
SA1XT GERMAIX&gt; be obtenido los más Ji.
sonjeros resultados como tónico y rec-ons-

!J
j

~

-. -

~

.,,

-pi

~
~ -,

DR, LA\'ISTA,
DR. BAXDERA,

•

~ ,+,

:\léxico, 12 de Febrero de 189i.
;\luy señor mío:
En vista de las componentes de la preparaci6n SA11&lt;T GERMAíx, no tengo inconveniente en recomendarlo como útil y eficaz en las enfermedades que causan profunda debilidad en la economía; de manera que se puede usar con éxito en la convalecencia de las fiebres en general, así
como en las anemias, tuberculosis pul monar, escrófulas, atrepsis, etc , etc., etc.
Quedo de usted afmo., atro. y S. S.
CARLOS TEJEDA,

Médico Cirujano de la Facultad de
J,.[Jxico, Profesor de Clínica Infantil
en la Escuela Kacional de Jfedicina de
México.

.,.

-

,\.

.:j

:.\faxt:EL GunER1rnz,
P, of esnr de 0/Jstetridn e11 la Escuela
Nacional de Mediciun de 1lfé.üco, miembro de la .-\ cademia de :.\Iedicfoa y de la
Sociedad Pedro Escobedo, m édico áel
Hospital de Sa11 Andrcs,

¿#./~

' ' ~~_}í

,··((~,.

'],.
DR. GARAY,

10

años,

tituyente, perfectamente acomodado á
personas débiles, á los convalecientes, á
los niiios raquíticos ó escrofulosos, y en
general á todos aquellos que por excesos
de trabajo ó enfermedades prolongadas
han visto agotado su organismo,
Por eso no vacilo en recomendarlo, y
me atrevería á llamarlo ELIXIR DE VIDA.
De usted afmo. S. S.
Dr. CoNSTANc10 PEXA foiAQUEZ.
del Cuerpo de Sunidad milita,·.

:\léxico 21 d e :.\layo de 1897.

' ·~ l '

i",•·.,. i•/,

Vestido para niña de a á

DR. P:&amp;~A IDIÁQUEZ.

La especial composición del Yrno de
SA!XT GERMAtn, en el que se adunan los reconstituyentes, los tónicos neuroténicos
y los cardiacos - al icthyol, hacen de esta
preparación una de las más adecuadas
al tratamiento de las enfermedades donde
domina la pobreza de la sangre y el debilitamiento del inviduo,

'
,,;

***
Se gusta uno, se lo di.
Blusa de muselina bordada, delantero y espalda.

Creo que I a feliz asociación de:las sustancias que entran en la composición del
Vrno DE SAINT GERMArx le 11seguran un
lugar preferente en la terapéutica.
Lo be experimentado perfectamente
en las convalecencias y he quedado satisfecho.
De vd. atto. y S S.
LEOPOLnO CASTRO,
Cirujano e11 Jefe d.e l Ferrocarril Interoced11ico y ,lfédico d 2l Hospital de
San Andrés

llléxico, 3 de Abril de 189i
'.\Iuy señor mío: Habiendo experimentado en algunos enfermos el Vrno DE
SAI);T G1tRllAIN cuya muestra me mandaron, Jo recomiendo como un buen tónico
y reconstituyente.
Quedo de Yd. ahno y S. S.
Dn. RAFAEL L\VISTA.

Cuando la mujer quiere hacerse hombre, no
llega más que á cesar de
ser mujer.
G. M. 'Valtour.

ce, se lo prueba. Esta es
toda la teoría del amor,
J. Rirard.

i\Iéxico, :.\layo 21 de 1897.
:\Iuy seüor mío:

He usado en varios de mis enfermos el
vino de San Germán y Jo considero una
medicina excelente; es un tónico poderoso,
de sabor agradable y muy eficaz para
los anémicos, linfáticos, tuberculosos,
convalecie ntes y enfermos del corazón
en general.
A. DE GARAY,
Profesor de Anatomía Q11ir1trgica
en la Escuela Nacional de Medicina,
Cirujano de los Hospitales Juárez
Espa1iol,

Jléxico, Abril 29 de 189i.
:\luy seüor mío:
He prescrílo el Vrxo DE SAJ:,; GERllAIN á
varios enfermos, después de haber eosa•
yado la muestra qne me remitió usted, y
lo reco miendo como un buen tónico y recons tituyente.
Quedo de usted afmo, y S. S.
DOCTOR, LORENZO CHÁ\'EZ.

Director del Hospital Valdivieso, m édico del Hospital Beístegtti.

DR. CLElIEXT.

Profesor de Cli11ica Externa iie t.1
Esrnela JV. de Jfedicina de .!léxico,
De los inumerables vinos tónicos de
que se sirve la terapéutica rno:lerna, el
mejor es sin duda el SAs GER'1ÁN, En casos de linfatismo, tuberculosis y anemia,
me ha dado siempre en los enfermos sorprendentes resultad0s.
DOCTOR CL!DIEXT.

De la facultad de ,lfo11tpensier (Francia). Especialista para las e11fermedades de la ci11tnrff.

«He usado con excelentes resultados e 1
Y1xo DE SAx GERMAx en casos de tisis pulmonar, de anemia y de enfermedndescrónicas de la piel.
N'o conozco otra preparación que contenga ichthiol, en la que el color y sabor tnn des.agradables de este precioso
medicamento estén tan bien encubiertos.
Las propiedades terapéuticas del icl1thiol
pueden ya ser utilizadas como medicina
interna.
Los enfermos toman este vino sin repugnancin, y al cabo de algunos días experimentan sus provechosos efectos.
A las dosis de una cucharada, una hora antes de las comidas, la administración de este vino no tiene peligro.
DOCTOR BAXDERA.
Hace algún tiempo qi:e empleo el V1;,;o
tónico de S.\l:s"T GEn,1A1:-. y siempre me
ha dado el mejor resultaao tanto en las
personas agot~das por lar·g&lt;'&lt;s enfermedades, como en los que padecen enfermedades pulmonares crónicas. Por lo mismo, no tengo ír,convenientc en recomendarlo
i\l. A VELEYRA1
Médico del Hospital de la Beneficenia espa,iola.

Muy seilor mío: La preparación de vd.
con el nombre de SAINT GERMAIN la recomiendo al público para toda debilidad
orgánica y espedalmente para sostener
las fuerzas de las señoras embarazadas,
quienes tomando esta medicina lograrán
que sus partos se verifiquen con más rápidez y quizá sin las terl'ibles co,nplicaciones que algunas veces ocurren.
En mi larga práctica de partos, he podido notar que mientras más vigorosa y
sana está la madre, más fácil es el tra bajo del parto y mejor el organismo el.el
hijo,
Con la Kola y los principios del Aceite
de Hígado de Bacalao se coasigue tonificar y fortalecer el organismo, y felicito
á usted por su buena preparación que
usada prudentemente y en los casos
indicados, proJu~irá brillantes resultados.
México, 22 de Febrero de 1897.
Dn. JosÉ L"l1c.;o.

De la facultad de ltléxico. E;pecialista en partos y vías 1tYÍltarias.

DR. M,Í.clAS.

Recibí la muestra del VJNo DE SAn GERMÁN que se sirvieron ustedes mandarme.
Su composición garantiza sus buenos
efectos y aquí en donde tanto abundan
las enfermedades por debilidad en la nutrición, espero que será de positiva utilidad para el público,
:\léxico, ~fayo 13 de 189i.
R :\lAc,.s.

�SANCRE PURA

~Pa;,..'Jfl/ler

es la fuente de buena salud.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

D•·

(Pllll Y DAVI&amp;.i
Un remedio ,erua,11,.. J _ . . . , . , . ..,..
olue y pa401 , ••.,._...._ u IN
baleallaoeeeel

Pain•Klller

1

Hace Sangre Pura,
Fortalece los Nervios,
Despierta el Apetito,

(11ATA-OOLOIL&gt;

BaM&gt; N 'HIÜ4, Y DO N . . . . .
en ~•oe b!MduM-,.._

-..-

.. u_"'....,. y............. 1

C1l1m'br1 ■,

06Uco,

lualofrh,
J&gt;hn hrla,

••nlt"

06ltU,
J)elu 41
To1,
J&gt;oltr lt Jlln\t•
l11frl14oa, lna1U1a1,
la 'Dallllll,
11• \rt Kalarla,
t"IUlll4U 7 ptqu\11 ........
Aa\Oplll 7 ulmalll,c::rf-

T•••le • - Oo••ru
Gu.rürN
la
taiai4oaelo_. 11 •
~
••--•WM•.,..n,.. D.a.na.
Y B&lt;nl..._

ppa-r

.. cooK REMEDY co.

primero, Bt',:Undo tercer
SIFILIS enElperiodo
permanentemente cura
p11c1ente
1me,lc curar en
6

,11

&lt;In de 15 (1351has.
se
C.lAA por el m1"'mo precio y hajo la mhunfl g:"Lrantta,
~1 prctlere venir i"t. m1 e:,.tr:1 ~ no11 comprometemos ,i parrsrh• los i;a,tos de rerro carril. hotd 1
dcm!l" que..,~e le ort~i1u:n emcobrarle un t'tnta.vo por
nul•inra al:Sistcncm ai no rt!!'IU1ta r:urudt• con nucKtro
tr:ttamtento. 81 de ha tomado mercuno, Iodat)o. rle
P,H:L-..a y todll\'11\ ~e s1e,111!ll dolort'.! y mole-... ua,,
..-:~puto~ muco..o! en i:i bi&gt;""ll, Gar~auta (l~;tda UI•
VIL~lS, ~ ~lauchas Cobriu"'. L'"lcent.11 rn cna1qnit'r
¡)arte del cuer\'º· 0c,prc111lim1e11lo del Calwllo y
Ce¡a.•, esto ese VE'\E:-10 ,le laSun!¡n•lilFILITICA
qm• 1::pran1i1.a•no." cur-J.r. ~ 1llcttumo11os mn$ ohpttl~
nado➔ ca~os y a1&gt;f•lamos al mnndo entero por un ca~o
en que no Mrntuo$ poilllo curar. l..a ~IFILIS hB
e1do Fiiem¡&gt;re
l~~dilla Je los m~icos mtl!-1 ,.-mi•
nentc::t. &gt;ruC\"lll ab:--olnta~ se enn.an por corn·o
s•ll•,lo,. quien lo solicne. Direccion. COOK IU:~I ,
En\' co.. :l&lt;r. ,1asonic1'rmple. Ch1ca1?0, 111.. ~: e. A.

ra

COOK REMEDY ca.

ru.tú. 811 lcm1t t•S: ,·ewler ,,1w·ho // qnuar
¡a,r,, Fábri ·a dl)(•okhom•sclf alambre de

Mujeres presa de debilidad
y cansancio
que han tenido que guardar cama,
acongojadas por una infecci6n escrofulosa ,·pxtenu:u!a_-;, quepa&lt;ledan
de enferw"e&lt;la&lt;les propias de su sexo,
escriben agratleciclas, de ball(•r sido
perfectamente curadas. ~\&lt;¡ueilos
que desean aprovecharse de su experiencia. y ponerse sanos y fuertes,
lomen la

Zarzaparrilla del Dr. Ayer
el gran restaurador de fuerzas ydepurativo dt la sangre.
PREPARADA. POR

Dr. J. C. Ayer yCa., Lowell, Mass., E. U. A.
11

JGun~

:,t~,,

,.
a,,cm tejMo du¡,lo. con n·,tiratlor de • ·
J161(?D!e. /JJ$ ,;,.¡ro, qut licnm attpt.ul(m ,i

JJIJf s,, bur:na. t-lnAr.

c..rnn rnhnc-a de l1.l-

y l'IIIUl~. dt;' latón 1111
\' hierro e,ttln tngll's, 1,tarauu1.anclo ~u ·i.;
Cou..truecióu. 1't11(a.&gt;1 J&gt;Or•mayur V ninu1r. ,,
J11U"-, l'Btre~. c·amita~

►

••

r

~

Il.l\' ¡¡:ran nule1h1d de dibujos, tuuto :i!
en ,1ioiu, hlAlc.&lt;a,, ,·orno en liL, fahri- .r.,
,·a•ln, en lo, mlleres dl• ,•,tu Casa, y lo .._

--Ltnt...ire--ados pllt"f1en ('(HlOC't.'flOS l&gt;idien- ,...-

. . ~ dn l'l\t,do~o.... , lo~ sci\ort!"'

;

••
Gnastasio roestas t1 (!ompañta,
DE LA MONTERILLA NUM. 8.-MEXICO-APARTADO N? 967. •
•••
•
--ESTA CASA NO TIENE SUCURSALES-•.
••

•
••

•• 2~

-,

,te Egipto.
·
Tiene Ju bnnrad~ anundar al ¡,,1blko que ,e he rndh-ncto •·n e,ta d1;1d11d ram
el t:jcrcicio ~" f-ll profrstún. Ej,.. rutu lo!', nwjor&lt;·~ y mf\8 ru:wnte!',, haltnJo:-- que 1-0
h!l\'l\ll inwntncto en el arte del lll·ntlstn, )' ~e d&lt;•&lt;lka p,incl¡,almente:\ la ,·ural'ión
de ·1o:-. diente"' nl fttado &lt;.ll• que 1ara yez ~e Ye ohllgado A rxtin,•rlo~. y en tol ~~:--o lo
hace ,ioque~I ¡,a,·ienll• ,nfra nbsolntameutt•&lt;loloruJu¡:uno. D,entes art,t,c,ales s,n placa de goTT1a etast,ca y oro. Trab'.ijns de Corona Y Puente.
Orlli&lt;•aclmw"' ('oi1 oroú&lt;.·ttlllquien\ otrn.t·la.c.e &lt;h.• u~ntcrial. J~,¡1t•&lt;·1alhla,l paro.}gualar
Jos ctfcotes1le ¡0 , niños. J!si¡ulnn tic! Coliseo \'le¡o y Call,·¡6n del l!.s¡,lrttu ~anto.

ELa Enfirmadad i
Si desea vd. tomar un chocolate
-§Bright
-BUENO y LIMPIO -E-La Gura Segurai= De Warner, 5--A.guárdese

nuestro número extraordinario

1

~COMPRE EL AF.!JIA.DO DE LA.

Purifica la Sangre
Es el mejor remedio conocido para. curar
pront&amp; y radicalmente las enfermrdt.des q1.1e
proceden de la. impureza de la sangre

.. No contiene
mercurio
más rebel&lt;ie cede pronto
La. sífilis

bal&lt;;&gt;_ la

enérgica acción del •0lu¡¡;na• y A:m los 111110s
que heredaron tan terrible eufermeda.d se
curan.

SE RECOMIENDA
MUY ESPECIALMENTE

A les que en su ju,·.,ntud tuvieron esta. enfermed&amp;d y va.n á cuarse. puea pueden trasmitir el virus sifllitico y ~ loa que ~•n tomt.do mercurio pues elumua ese peligroso
ntiner&amp;L

En las a.,ro,:oertas y Boticas.

AGENCIA.-APARTADO POSTAL 18.1.-IEXICO
SE UVIAN FOLLETOS CRATIS.

l'tlEXICO, SEPTIEMBRE I9 DE x897.

MEXICO ANO ITS ADYANTAGES TO FOREIGNERS

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rork. ,Autor dt un ,.-.fu~fo !fobr~ ln~ Diu'.l,11 :\·a1t!~t1lt~
,1 ..lrliffrialr,, N,1&amp; anliyua cl,n,ttla t-",i /o t'&lt;•~ dd Jld11r1¡,e &lt;le l,altx y d1-l l\hHl,1c tll

,S,

-

m••••••••••••,••••••••••••••

The Climate, Sanitary Condition, Transportation Facilities,
Home Comforts, Business, Outlook, &amp;.
Mexico City, C apita) of the Rt:public, ns beautiful a sity asan yin Ame rica, witb prospects of becoming a Cosmopolitan ct:ntt:r witbin a vcry short period, ns the surroundmg
country with its many resources, magnificent,scenay, and splt,ndid trnnsportatton taciltties, is progressing witb sucb rap,dity, tbat foreigners abroad or those already here, find a
Jarge fidd for productive work, and safe investment of Capital. Tbose having visned tbis
City five years ago, wben returning again for a St:~ond time, scarcely rccognize tbe
place. Old and incommodious bouses bnvt: been torn down. and given place to modern
buildings, making tlle streets look like thosc in Europe or the Un1ted States, sorne peopl e even comparing them witb thost: of •Gay Pans.• Tbe broad Avenu,.s, lined by l:lrge
stone structures of degant arcbitecture. present. at certai::t hours of the day, such an
animation of füe, tqual to that of any in the world, that to describe it. would almost
be an impossibility. Elegant Carringes of the most varied lorms as well as showy comm&lt;'rcial wagons and bicycles fill tbt: thoroughfares, the principal avenues bl"ing_paved
witb aspbalt, making tbe driving one of ense and plt:asun,. Thc street car system bemg an
1:xtensiveone, reaching ali over the city and numerous suburbs, is perfect in every sense
of tbeword. Tbe show-windows of the large stores, being beantifully illuminated after
sunset, give such an aspect to the streets, that togetber with the splendor of the numerousarcades and balconies of thepalatial houses,ont is bound to be remindedof tbe Boulevards in Paris, Berlín or \'ienna. As soon as tbe contract for lighteningthe city by electricity has been finished, tbe Capital of tbe Rt:public, witb trees lining tbe Avenues and
the numerous beautiful parks, will be a vt:ritable paradise. Alexander Humbol~t,
altbougb so many years ago wben tbis great aztec c1ty was so little known to fore,gners, gave it tbe name of. cTbe City of Palaces.•
Tbe most importan! improvement now going on here, is tbnt of "drninage." Befo~e
the sewers and canals have been finished, m,llions will have becn spent, but 111
everytbing pertaining to the wellfare of tbe public, tbis progressive government does
not mind the outlay, and the death rate bt:re is therefore at present lt:ss tban of many
cap1tals i!: Europe or other countries. Typbus, it is true, caused for~erly_ ~any
deaths among tbe lower classes, but bas so mucb diminished, that an t_p1dt:m1c ,1s no
more to be feared. Tbe Clirnate is very steady, in fact, a constant spnng. lt ~s of
course a little hot in July, August and September, but never unbearable, tbe nights
in particular being delightful. During the hottest hours of the day, a walk JO the
sun will cause no sunstroke or uncomtortable feeling, as tbe a ir is pure and d ry • Foreigners, when visu:ng here, and on tbe return to tbeir respective homes, invari~b:r
depart witb tbe words: \\'e are sure to come bac~ next _ye~r, as even a se~-s,d :
resort cannot be compared witb the cool and pure a,r of thts c1ty. Furthermore. The)
have tbe full protectíon of the law, have the respect of tbe i\fexican people _and a_rh
received by tbem witb great hospitality. Anyone cango in ali parts of the c,ty w1te
out tbe necessity of carrying arms, even at nigb.t, and is as safe, as if at heme, som&lt;..•
thing, wbich cannot be done in any otber large city in tbe United Sta tes or Europe
Criminality has only its field witb tbe lower clas_ses, and among t~~mselvt:s.
Tbat security, above referred to, must be attn_buted to the pac1f1c_ cbaracter of
the people and tbe excelle nt organization of tbe pohce department, wbtcb, altbough
small, is equal to tbe best in the world.

: no es sino una enfermedad:
: de los riñones muy avan•:
: zada.
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que tiene u na reputacion
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universal, cura todas las:
enfermedades de riñones, :
hígado, etc.
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Guatemsla. Están autorizados pain arreglar C'lntmtoe para anuncio&amp; y suscri¡..·
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causan molestía alguna. Son :
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35 CENTAVOS FRASCO.

•

Siendo este númm·o extraordinario, y estando llamado pc-r lo mismo :'tuna circulación excepcional que ya se anuncia por Jo:; pedidos que hemos recibidc, en estos últimos días, juzgamos oportuno publicar una breve noticüi de ltts ventajas de ~léxico parn los extranjeros que nq•1i pretenden
establecerse, cunvencidos de qLte ella d,tní. justo pábulo á la inmigrnción que creemos Ufl buena fe inmens,1mente ventajosa parn el paíci.
Publicmnos t.tl articulo en inglés. por que especialmente nos dirigimos á los hombres de negocios del extranjero, pues que los nuestros convencidos están de las ventajas qufl les reporta comercialmente el lap;;u úc pro,;peridad por que atravesamos.

Millares ele personas han declarado
en pro de las \'irtmks curativas de
la Zarzaparrilla del llr. Ayer. Sus
cartas llegan diariamente por el
corre!J. No son ·meras teonas, pues
todos los comunicantes :iseveran
que la Zarzaparrilla del Dr..Ayer
les curó.

DE CAMAS JNCLESAS Oll' LATON•

La ca-.:i &lt;JUC en esta Capital ti~ne el ,

TOM0,11

fluita aquel Conocltlo Cansaiicio
11 Hace J,leradera la J"ida,

E-O

mitvor :-ttrtlllo, \ 1 la que v1.•111 le mi\~ ha- ►

PAGINAS EXTRAORDINARIAS.

:

r
:

t: '.J 11111U1111!1II11111111111 -~

Castlllo de C,bapultepec.

A policeman in ~iexico is not a person of •phys ical beauty, but one, who must be
a gentlemnn in his conduct, tbe clubbing of pt:ople not being permit!t'.d. except absolutely necessary. Thanks also to the Police Service, pickpockets. wbo formerly were
plcntiful, and world renowned for tbeir cleverness, are now so few in numbers baving
bee~ so sevt:rely dealt with, that even the mighty pnll of a \Yard Politician,' money
or mfluence would not be enongh to save the thit:f from immediate punisbment. •
If caught in the act, he is at onoe sent to tbe Xational \'alley. wbere be does ñot
pick "Oakum.,, but has to work in tbe tobacco fields, where tbe hot and damp atmospbere gives b,m the fever, wbicb is ali the punishment he wants.
. Thanks to tbe wise adminis!ration of this governmPnt nnd the peace this country
en¡oys, the me,rns oí transportat,on ali over tbo: enormous terntory of l\lexico is equal
to tbe best of Enrope and tbe United Sta tes.
Raíl~ expand ali over the country, uniting cities, villages and boroughs.
Besi~es ~hest:, tbere are in tbe Pncific. as well as in the Gulf of Mexico, many
Steamsh1p Lmes, that offer to the traveller tbe s11me comodit,t:s as those Jeaving New
York for European ports.

Faseo de la Reforma .
In fact! In few pnrts of tbe world is travelling as easy as in Mexico, the expens.:s beine- comparatively very small. By making a trip on any of tbe railroads leavin,r
this city for tbe interior or the coast, th~ passenger can convince himself of tbe
e(forts, wbich the vanoas companies bave made, and successfully accomplished, in
giving to tbe tourist ali tbe comforts, which be is accoustomed to find in the United
States, and expects to receive bere. Evcry Railroad crosses larg-e fields of cultivated
lnnd, sbowing the fertility of tbe soil, and in many other instances can be scen ricb
mining camps, producing: Gold, Silver &amp; Iron. One of the richest of tbose metal prodncing States, i. Zacatecas, which is on the ~lezican Central line. " 'e refer on another separate page to the Silver and Gold, wbich are the main resources of tbat part
of the Republic. Other districts are pnssed, which furnish P.n a bundance of precioos
,voods, and large plantations surrounded by groves of bananas, mangos, Oranges
and in the soutbern part of ~lexico, we pass throogh large sixed territoríes, where excellent tobacco is cultivated, an article, whicb has a ready sale in
the United States, England, Germany and in fact in any pnrt of the world, as much
of the Mexican Tobacco goes to Habana, is tbere made into cigars, and sold in many
countries as Havana cigars. It is easely done, as tbe article grown in this country
is of a quality. tbat equals the tobacco cultivated in Cuba.
'
Anotber fruit raised in ~lexico, we must not forget to name, the cCocoanuh.
" ' hat is interestmg to investt:rs, is the planting of cCoffee•, tbe quality of whicb is
acknowledged to be of the finest, and ns the climate is suitable for the growth of tbis
profitable bean, large tracts of land are on that account sold almost every day to
large corporations in England or the United States.
In the matter of 11Education111 this city is at present proud of Hs institutions for tbe
teacbings of ali classes of tbe populatio8. Nationality of a child is indifferent in tbat
respect. Tbere are plenty of colleges not depending upon the government, and excelJcnt ones too. Sorne are American and otbers: English, Frencb or &lt;.,erman Schools
in wbicb are educnled a gr~at many children of tbe foreign colonies. Tbere is a ver;
good college for young Jadies, wbere they can allways lodge, board and recei,·e a first
class education.
The american population of this city now amounts to about 5,000.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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        <name>Título Uniforme</name>
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              <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 11, Septiembre 12</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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