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                  <text>Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Hotel de "La Gran Sociedad."
Probablemente el espejo que mas refleja los refinados gustos del día es el Hotd
moderno. Si viajamos con lu¡o aun queremos mejor alojamiento que nos e~pere al
fm del viaj&lt;:.
Como consecuencia de esto la necesidad de He.teles Palacios para el confort de la
vida actual, cosa de que no puede presc111d1rse y de la que en efecto no se prec1nde.
Toda gran ciudad uene grandes noteles y uno de los principales aunque de los más
nuevos de )léxico, es el hotel de la Gran !'&gt;ociedad, sin duda uno de los más grandes
y modernos 1:n su arreglo y menaje.
En )larzo de 1b97 ;\Ir. Arroaud Franck su actual propietario, despues de haber ia•
vertido una tuerte ,uma de dinero, en renovar todo el edilicio, abrió ,us puertas al público, y tiene ya un buen negocio e,tableciao y favorecido por algunos de: nuestros
principales bombees de negocios y v1a¡eros.
El edificio situado en lugar muy céntrico, Calle de San Agustín Xo. 1.i, el me jor
cuartel de la Ciudad, cerca at: lo~ Teatros y casas de comercio, y por cuya puerta pai.an los tranvias para todos los lugart:s de mas importanCJll de la Ciudad¡ es de: bt:lla
arquitectura y apariencia, y t:stá construido de piedra y hierro.
Consta de tres pisos, de espaciosas dimensiones, y tiene tres patios que rodean
los cuartos para los pasaj.,ros.
Aun que el exterior ba sido cuidadosam-:nte atendido no puede dar idea del derroche de 1ujo que se ba emplt:ado en el interior del edillcw.
De la calle se t:ntra á un gran patio en el que se hall¡tn las oficinas del Administrador, salones, y cuartos de 1&lt;:ctura que se hallan er t:l piso bajo.
Del otro lado del patio bay, en combinación con el Hotel un Restaurant francés,
y cantina. El Restaurant se haya bajo la dirección de un inteligente cocinero lrancés
que estuvo muchos años t:n el Hotel \\' aldorf de Nueva York.
En la cantina encuéntrans~ los mejores vinos importados, licores y cigarros.
Para el ascenso al primer piso hay dos hermosas escaleras de servicio. Los balcones de todos los pisos uenen pavimentos de marmol y barandal de hierro.
Todas las comodidades que se hayan en los Hoteles de primera clase de México
se encuentran también en la Gran Sociedad, inclu~o luz eléctrica, baños, y umbres
eléctricos.
Los pisos superiores contienen sesenta cuartos dormitorios, aislados ó comunicados entre sí con aire y luz bastantes y bien amut:blados.
La casa montada bajo d régimen Europeo, cobra precios excepcionalmente razonables considerando el t:xceleme servicio que t:n dla ,e disfruta. Las habitaciones
cuestan de uno á dos pesos dianos segun su colocación.
En el Restaurant puedt: obtenerse una comida tan buena como en cualquiera parte
de la ciudad por únicamc:nte 75 centavos.
En el servicio del Hotel empíeanse solo criados atentos y corteses y todo se conduce bajo el rég11n1::n de botele, de primt:ra clase.
l\1. Franck es persona entendida en el manejo de Hoteles con 14 años de experiencia adquirida t:n esta, y diez en uno de los prmc1paks Hoteles de 1\ueva York.
Hombre dt: empresa y hab1hdad, conoce bien la ciudad y es un caballero muy popular
y estimado de los hombres de negocios y del público que viaja. Habla inglés, trancés,
español, aleman é italiano por cuya circunstancia su Hotel es el que debt:n preferir los
t:xtranjeros.

-

- = = = ===

Hotel "La Gran Sociedad."
Probably the mirror tbat most trnly reflects the lux11rious tastes of to day is tbe
modern bote!.
11 we travel in luxury we certainly want even grander entertainment awaitlng us
a t tbe end ot our ¡ou rno::y.
As a consequt:nce, the providing of palatial hostelries are an essential feature of
life to day, that cannot be, and wbat is more to the poont, are never overlooked.
Every large city has 1ts greut hotels, 1&lt;nd one ot the leadiog, altbough one o' the
newest in i\fr:xico Ctty isHott:1 , La Gran Sociedad, , witbout doubt one of tbe mos, modt:rn in its arr.. ngem.-nt and equ,pment, 01 ali tbt: great hostelrit:s of our city.
In :11arch lb~7, )Ir. Armand Franc.:k, th;, proprietor of this popular hotel, after
spending a large sum of money in renovating tne bmlding throughout, opc:nt:d tbe
doors to the pubhc, and has 1&lt;lrcady built up a !urge business 1hrougll the patrouage of
i.ome of our Jt:ading business mt:o and the travdhng pubhc.
The building, which is ceotrally located at Calle !'&gt;t. Agustín nomber 14, is in the
best sect1on ot we city, convt:nit:nt to theatres, busint:ss houses, strt:t:t caes passing the
doors to ali places of importance, and is of hand,ome archite.:tural a¡,pc:arancc, built
of stone and iron.
·
lt is three stories bigh and of spacious dimensions, having three patios or courts
on ,, hicb the rooms lace:.
Tnougb thc: exterior has received great attention, it is u pon the interior tha t luxury has bet:n la vtsbed witllout stint.
From tbe street you first emer a large patio and next is the office, parlors, reading rooms, etc., whicl1 are on tbe ground tloor.
ln connecuon with tbe hotel ts al,o a f1rst-class frt:nch restaurant and bar, located
on tbc: ground lloor lacing tbe strec:t.
Tb1s restaurant 1, unac:r an able and efficient french chef who has had many years
expem:ncc in the hotd \Valdorf of l\ew York City.
In tne bar are carried the fint:st of imported wmes, liquors and cigars.
Lt:ading from tne patio to tbe second lloor are two handsome marble stairways,
while from 1&lt;nother pauo is anotbt:r one.
The balcomes around the second and tbírd floors are ali tiled with marble, resting
on iron beams.
hvery modero convenience or appliance that is found in any first class hotel is
found hc:n:, iocluding electric light, batbs, dectric bells, etc.
The upper floors contain 6v bedrooms, single or en suite all, of wbich are bright,
airy and nandsomely furnished.
The house is conducted on the European plan, and the cates are exceptionally reasonabl-=, com,idt:riog the t:xcellent serv1ce, ranging trom :::;1 00 to $2 00 pee day, according to location of room, while at the restaurant can be bad as fine a meal as ii
servt:a anywhere in the city, and for ooly 75 cems.
Only courteous and pollte assbtants are employed in the hotel, and everything is
conducted on strictly tirst class prmciplt:s.
Tbt: proprietor, ,\Ir. Franck, 1s a botd man of wide experience, having been in that
business rn tnis city for the pa,t fourteen years, and prevwusly bad ten y ears experi•
enct: in sorne of the leadmg botelsof Xew York City.
He is a man of enterpnse and ab1lity, and owns considerable city realty botb
improved and ummproved.
;\lr. .Franck is a very popular gentleman and is higbly esteemed botb by the business men of our cit/ and me travelling public.
He speaks Fn¡¡-lish, French, German, Spanish and Italian fluently a nd for the
English speaking people, ibis is the hotel to stop :1t•

TOIIO 11,

••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

LA FOTOGRAFIA.
Ji.a ~otografia l? Ca ~nstitución, que supCe tanto á Cos ~distas be ~rofesión como á Cos be ~fición con ~nstrumenfos
l? su,pCementos.
La Compañia Americana de Suplementos para el arte fotográfico, cuyo despacho y
casa de venta en gran escala, está situado en la calle de Gante núm. 8, y el de al por
menor en la del Coliseo núm. 1, puede jactarse con justicia de ser la única, que satisface: las exijencias del público mexicaro.
Tarea bastante difícil sería, precisar la época, en que por vez primera, se conoció
el descubrimiento llamado Acción Fotográfica.
Se asegura, que en las pieles, y por medio de los rayos solares, fué donde primeramente se observó el fenómeno y que este es el verdadero efecto de la radiación solar. El mismo origen tiene el oescubrimiento de la obscuridad de los papeles se,isitivos, que actualmente están en uso para la operación de imprimir las fotografías. Pero ante todo debemos aceptar la autorizada opinión de Scbee1e, químico sueco quien
observó después de un exámen científico el efecto de Id acción obscura de la luz del
sol sobre el cloridrato de plata. Este inteligente quimico descubrió por medio de sus
experiencias, que cuando el cloridrato de plata se expone á la Acción de la luz, bajo la
acción del agua, el primero se disuelve en la substancia liquida, y que si agregamos
caústico á esta substancia, nuevamente se presenta el cloridrato de plata¡ y que si á
este ingrediente se agrega amoniaco en líquido, se forma un residuo insoluble de metal
igual á la plata. Ya hemos dicho que Scheele fué la primera persona que obtuvo los
análisis quimicos combinados con el espectro solar, allá, por el año de 1781, análisis
que sirvieron de rudimiento á la ciencia de la fotografía. Luego de período en período
se han presentado personas inteligentes y químicos, que han hecho diversos ensayos
viendo coronados sus esfuerzos, basta la fecha en que ya se obtienen los mejores ingredientes para el adelanto de la ciencia fotográfica.
Hasta el año de 1864 en que Bolton y Sayee descubrieron un nuevo procedimiento
que llamó la atención de toac,s los fotógrafos y luego una substancia de gelatina, Collooion,no se dió un impetu á la fotografía, que basta entonces era desconocido. Naturalmente, desde esa fecha hasta los presentes días se han hecho otros descubrimientos, y año
tras año descubrimos todavía nuevos ingredientes; asl es que con propiedad puede decirse, que á pesa, de los años transcurndos, la fotografía que hoy existe es un perfeccionamiento del descubrimiento primitivo.
La Repúblicll Mexicana con su bello clima y constantes días hermosos, presenta
mayor atractivo que ninguna otra parte del Continente Amt:ricano para que cultiven el
arte de la fotogrufía los profesionales y los aficionados.
En otros lugares del mundo, el cielo está cubierto perpetuamente con nieve y rnmbras, y obscurecen el horizonte es¡,esas nubes, que hacen imposible por varios meses
del año el trabajo f8tográfico.
Verdaderamente la República Mexicana puede estar orgullosa de ser una de las
pocas partes del Universo donde reina una constante primavera, siendo los días más
claros y el cielo más hermoso, lo que como todos sabemos produce la delicia de los aficionados á cultivar el arte fotográfico. l\liles de personas visitan anualmente este
hermoso girón ~el Universo y ".º~vemos á r~p~tir, que no hay país en el mundo, que
sea más apropiado para el v1s1tante ó aficionado en demostrar sus aptitudes en

la fotografía, pues aquí pueden sacarse con facilidad los bellos paisajes que se deseen
pilra satisfacer sus caprichos. Cada viajero ilustrado y amante de lo bello está obligada
á proporcionarse una máquina fotográfica ya st:a grande ó pequeña, y el que no la poseo
cuando llegue á la ciudad de )léxico, Jo mejor que hará es procurarse una antes de salir á recorrer otros puntos de la República.
Es de recomend..rse el establecimiento que con gran éxito se ocupa en este giro
mercantil y que tiene especialidades en este ramo llamado cAmerican Photo Supply
Company, cuyos dt:spacbos ya hemos indicado donde t:stán situados. Esta compañía
tiene: constantemente: en venta gran surtido de toda clase de camaras grandes y pequeñas, lo mismo que inmenso surtido de suplementos. La compañia al recibir un pedido por mercancías hará el empaque y lo embarcará en cuanto reciba la orden, así es
que los turistas en caso de tener necesidad de suplementos los obtendrán sin demora si
se dirigen á esta casa.
Esta compañía estableció su negocio en i\léxico en Xoviembre de 1895, y desde un
principio alcanzó los mejores resultados dt:bido á la buena clase de sus mercancías lo
mismo que al modo de comportarse en sus manejos. La compañia vende á los comerciantes por mayor y menor, y á varios representantes directos que tiene en esta República toda clase: de artículos, aparatos de fotografía, materiales, etc., cada uno con su
descripción, incluyendo las mejores cámaras y todo lo necesario, así como los más excdentt:S ingredientes y todo lo indispensable para surtir á la moderna, á un establecimiento de fotografía.
Para los aficionados tiene un gran surtido de aparatos con sus respectivas descripciones. También son agentes vendedores en la República de los celebres East•
muns Kodaks, de la i\I. A. Seed Compadia de Placas secas de St Louis, de l ,l Rochester Cátt1ar" Compañía, Rocbester y de la Bausch y Zomb Compañía de Optica de Rochester. La casa de ventas al por mayor y los depósitos son espaciosos y completamente arreglados é instalados á la moderna conteniendo en sus bodegas gran acopio
de mercancías. La Compañía Americana de Suplementos para Fotografías es la más
grande y más solvente que existe en l:i Republica Mexicana, la misma reparte anualmente un bonito catalogo, el que remite junto con las circulares á las personas que
lo soliciten.
En la casa se encuentran empleados muchos dependientes y unos atienden el despacho en esta ciudad y otros están viajando y tomando nota de lo que los clientes nc:cesitan. El Gerente es el Señor S. R Crump, persona muy emprendedora. El Señor
Crump, es de nacionalidad americana y ha t:stado muchos años en este mismo giro de
neg·ocios en Louisville, Kentucky.
El caballero indicado es de un caracter muy afable y en todo tiempJ está dispuesto á mostrar sus mercancías a las personas, que lo soliciten.
No está de m.1s repetir, que en sus bod.:gas hay una gran y variada existencia,
puesto que esta es la compañia que surte á los demás establecimientos de la República Mexicana.

Gfiesta infantil en el Cfíi,oli ael $1iseo.
Olh11Jn &lt;lo , Tnt16 ;\[ . Vllla•n no..

'

�S:L MUNDO

2

DOMIIIGO

19

da SE.PTIE.MBRE da 1197

~~===============--~~~~=========================-==-====20

''EL MUND0, 11
Semanario Ilustrado.

Tel6fooo 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.

l'n grupo popular contestando á un atentado con otro,
puso un desenlace Eangriento á eete h&lt;'cho anorll!al en
los anales de la historia pat1ia, ~esenlace que ¡~más
aplaudiremos por eu forma ealva¡e; y que ao castigará
eeguramente ~I deEcnbriree á los culpables.

MÉXICO
Toda la correspondencia que
lacción, debe eer diñgida al

ee relacione con la

• Director, Lle, Rafael Reyes Splndola,
Secretario de Redacción,

Amado Nervo,
Toda la corre~ndencia que se relacione con la e&lt;l;ición
debe ser dirigida al

Gerente, Lle, Fausto Mog-uel,
La subscripción á EL MUNDO yale $1.25 centnYOB al
111ea, y ae cobra por trimestres adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.
Todo paco debe ser precisamente adelantado.
BKOISTBADO COMO Al!'l'ÍCULO DB SBOUNDA CLA~K.

·~otas tbitori11lts.

Drsµué,

Re•

bt lo5

firstas.

¿Por qué todos loe anos se nos antoja que el auiverea•
río de la Independencia Nacional h!l alcanzado mayor
brillo ha obtenido un más alto entuememo que el ante·
rio1? ¿Por qué se nos. figurn que h~ habido más reeplan:
dores y quti ha irradiado más clandad de esta fecha glo

~d

.

}~e que el concepto de la Patria va peco á poco amph·
ficándoee, tomando cuerpo, enrnizún~oRe._ conforme la
nncionnlilnd se consolida· es que al mfü¡o de la J?az Y
tranemitida por las m1e~I\B a1tPrias qne P?nen en con•
t11cto á los PPpírhue, Ee difnnde e! peneam1ento de una
eoln fuerza única, imprr~cedera é rndntrnct1ble que preeide á todas las enPr¡zíos y encauza toda~ la~ vol untadee.
Para llt&gt;gar á eeta impresión que cre_c"' mlie ~ada día,
ee ha necnitado qne se hayan establec_1Óo_con1er1tes ge·
nerales de nno á otro extremo del terntor10 nacional, Y
qne de cindad en ciuda_d y de P';leblo 1:n pneblo Y ~e al·
dea en aldea hnvn corndo el m1Pmo 1dPal y BP ha~ª. te•
nÍdo la concienéia de que á una misma hora doce 111111&lt;?·
TIAE de eApíritue palpilan á lmpuhos de un mismo eent1•
miPnto.
d 61
En un rnerpo de ej~rcito el valor es un reguero ep . ·
vora qne corre de unidad á unidad y acaba por producir
un incendio; pPro cuando nn grupo humano ee encuent_ra
diseminado en una gran PXlene,6n de terreno y hay ab1e·
moa ineondablee entre alegrías y dolores COI?unee, en·
tonces las eenFaciones no preeentan todo su vigor, care•
cen de cohesión, ee eeterilizan en un palmo de Jerreno
como Prns agune estancadas que no tienen aahda por
dondP .-olc:u i!ne aguas en las onilae del _O~éano.
J,:i obra del progreso ba venido á unir con eue acerailas 111allas estas voluntadPR deegranndae como parvada
ele golondrinas errantee: !ne di~t~ncias ~o han eetrechado, las concienriae se han comt1D1cado, y ~e 111u? á oiro
ext.remn de la RPpí1b\ica, ª"' esparce el l11mmoeo ideal de
Libertad que i11forma la f~cha que acaba de conmemo·
rarse.
d. .
Por eso rnclll anirersario de la lodPpen enc1a se r_ioe
nn~oja más brillanie que el anterior y que ha despedido
más re?plandores.

tein, rnlificoca (n kP rrmi:re de Sadcwn y FaIJcionada
entre loa nEplar dores fatídicos del •ircer:dio del 3edán.

DO■ IIIGO 19

BL MUNDO

da SlPTllllBRE da 1897

Garaen Party en el &lt;Tít,oli ael &amp;liseo.

***
Son tan absurdas y parecen tan deeprovietaa de fun•
damento tales neercionea, que apenas ee puede compren•
der las haya pronunciado y haya dado abrigo un políti•
co británico, que e@taba obligado por eu tradición y por
EU partido á ser más cauto en eus aprC'cisciones y más
perlo en me juicios. Con razón alguien ha ido haeta el
deeacatc, de nPgnr al estadista inglés la integridad de ene
facultedes y ti darle por única respuesta el escarnio que
hine, y la diatriba qne mata.
Basta considerar el hecho en el orden de lo posible
para que en el terreno de la discusión se Je admita y se
le analice.
Cunndo se pien~a en el.sentimiento de la rh:ancha, que
ha siclo íuPrza i mpu lei va de grandP&amp; partidos políticos en
Francia, y por largo liempo ha sido el grito del pneblo,
la n@pirnción nacional, el anhelo dlll pala, ee comprende
qnt, loe iuipacientee, loe ilusos, loe inquietoe, quieran y
aneien recuperar el territorio conquistado á cualquier
precio; pero no con el Racriíicio de una colonia de la importancia que tiene Madagazcar donde 11' República ha
gastafo buena parte de ene-l'!nergíae y ha visto coneu•
mida gran rnma de en iiqueza.
Por lo demás, loe qne han predicado el deequite, lo
han qnerido vio 1euto y temerario, con loe horrores del
combate y las c·alamidadee de la guerra donde pieneau
encontrar loe olvidados lauros qull agos~aron las llamnradae de Rieechofíen y Pnegrecleron la11 eombrae de
l\Ietz; hao prett&gt;ndido recobrar el girón perdido de la
patria rota, no con aetutoe componenda@ de gabinete si•
no con sangrientas luzaiiae de campamento.
Estos no podrían aceptar de bue11 grado la deYolu•
cióu eoñada, sino viniera por derecho propio y no por
una fSpfcie de compra venta indigna de rne arrebato!
de patriótico lirismo.
Loa que menos eoiiadoree pienean en la reviudicación
del enelo franc~e por medios pacífl ioe, tamp&lt;•CO Pe con
hn1arfan con eeae cuentas que habían de coe\arleb tan
caras.

En les momenioe en que la eociedad mexicana ee con•
!&amp;graba á celebrar de un modo eniueiaeta til u1úq glorioso
de ene aoivt:rearioe, un hecho inesperado, de caracteres
repulsivos y repugnantes perfiles, \"en!a á produciroe t&gt;n
medio del asombro é índignación populares: un hombre
***
Y la noble Francia. que se ha ofrecido en holocamto
de iurbioe aI1teceden1ee, fecoria encial, fe arre.jaba inee·
para la redención de loe pueblos, ella que ha lle,·ad_o ~I
peradamente al paso del Jefe del Eatndo y trntnbi\ de can·
verbo de In buena nueva al corazón de wdoe loe opnm1earle dafio, usando en eu ac\o de extraordinaria vio ·
dos; sería capaz de sacrificar el reino de B11avía pur
lencia.
•
virtud de en egoísmo? s~ atrevería á arrojar al put-blo
Este hecho, acabamos de decir, hn cansado tantn indig•
holandéA, fnerte y robusto, y gozando de radicale~ e1wrnación como s.&gt;rpres11, put e a\entadoe de ebte orden eon
giae en brnz-,e del Imperio germánico, por virtud de inmuy raros en las páginas de nuestra historia; no hn incu•
bado enire nosotros la larva de la deliucuencia polf\ica, el
com¡:rencibles compeueacione~?
Xn, reeponde de e\lo la historia de la dem(cracia han
veneno que corre por Ja11 ar1e1iaa de las vi~ jae nacionalida·
cesa, firme Pn la irau Revolución ante loe revea enliga•
des europeas no ha euvenen~do nuestra sangre: un de•
dos y iramñgurada por el trabajo y la confiflllcia 1:11
lito semejante no tiene antecedentes en la eetructcra eo•
loa veinticinco anos que lleva de lucha para alc1nzar el
ci al, económica y politica de la República.
RESUMEN.- La unión dr Francia y Rusia juzgada por
A lo menos, el ana1quiemo del otro lado del mar ofrece
piuáculo dll rn grandeu.
Pnee ei las eolucionee q11e propone M. de Lebonchere
su génesis dolorosa, obedece á uno. gestación horripilan·
un e•tadista.- lnconslsteneia de este juiclo.-l&gt;1
carecen de todo fundamt-nto lógico, no llegaremos á con·
te, emana de terribles premisas de un silogismo einies·
"revancha" real y la soñada.- NI víctima ní sacri•
\ro: eurge de las charcas del Eocialiemo, t-stá impreg·
eiderarlo un insensato, pero Pi creeremos que su !anaficador.- Holanda y el Imperio alemán. -Connado de una filosofía nebulosa y dieolvente, lleva la
liemo por la influencia británica que mira amenazada,
lo han condncido al exiremo de desconocer entera·
blaefemia en loa labios y el amia de creer en el corazón;
clusión.
es la resultante del choque entre el progreso y una tra
mente las coene y lae personas de su tiempo.
Pronto se ha de saber que no yamoe deecami, a-loe
dición que hay miedo de derribar todavfa; forcejea como
1\o ee posihle encontrar en el horizonie político ~e
HAmlei al borde de una tumba, traz11 eet1ofas míeticas y
en
nuestras opiniones.
repitecancioncil!ae obscuras, pone á loe grandes arto,to• Enropaaennto que mile preocupe ni tema que más die
X. X. X.
re, de la fürtuna públira en la füta de lae nueva e víc\imae, \raiga que la alianza franco rnea, por más de tres eemali de Septiembre de 1897.
aulla cuando un moderno caballero feudal t-xpt-cula con nae, después de eudeclarnción cuaei _ofici~l, objeto de loe
comentarios de la pren,a y de las d1ecus1onee en loe ga•
eu hamo'.lre y cubre crn en odio ealvoje al in_1i1111,· /,,o-yuis.
Pero en ?,[~xico, la tituaci6n es dle\inta: el problema binetes.
El general Woodford, rPpreeentante de loe Estados
económico de resnelve tranquilamente, sin agilaciones ni
conflictos; las nuevas induetrias reclaman brazoe, el tra• Pnidne en la Corte de la Reina Cristina. á quien se le
bajo llama á iodae las puertas, las ambiciones pollticae at.ribnyen intenciones poco conciliadoras de parte de la
han desaparecido, y un noble anhelo, PI auhelo de gozar C,1ea B'nuca al pretender tratar la candPnte cues_tión de
Con este número repartimos ocho pá&amp;lna• de la par•
de wdaa las ventsjas de und prosperidad naciente y de C,1ba, la in~rminahle dlecueión eobrP los térmrnoe_ de ti tura de la ·magnífica ópera 11LA BOHEMIA. n En ellas,
paz
..
ntre
Grecia
y
Tnrqnía,
eazonado
fruto
del
~dm1ra•
una paz consolidada, alienta á todos loe eepmlue: ni un
merced á la cuidadosa eelección del maestro Cuyáe, 1 s•
eolo conflicto en lae concienciae, ui 1111 átomo de dPscon· ble,. I'Unca desmentido concierto de las potencrna: las
uotfcine que á la contfnua llegan de la Penineu.la Indos•
tenio en loa corazones,. ni un reequicio de rebeldla en
tán
reunidos loe temae principales de la ópera, y enlaza·
loe cerebros! A qué se debe, pues, el ater;tado del lti de tánica anunciando las dificultades con qne \1ene que
doe con nexo habil, que facilita ex\raordinariamente
lucliar' el poder central para sofocar los movimientos tu·
Septiero bre?
multuarloe de las tribne indomablee, todo deeaparece,
8e debe únicamente á 1B per"l"en-i6ndenn eol'&gt; hombre,
en el piano el paso de loe unos á loe otro6.
á la punible ceguera de un malhechor vulgar, que hn todo pierde su natural impor\ancia cuando se coneide•
Nob es coeto;feima eEta prima que c.frec(moe; mae no
ra
In
traecendentnl,
lo
intereeante
qne
es
para
tod~e
la
pretendido herirá una -personalidad de todos respetada,
Ul¡ión de dne nacionee apartadas por el eepac10, aleJn!fas
nos hemos detenido en loe gaeto@, con tal de proporcic·
por el loco deseo de hacer un mal que la sociedad rechu
por la trndici61•, dietini~s por: la .~rg~niración pollt1ca,
za, que no hay un solo 1m1po-deede el mlie nito PD riirnl
nar á mwetros abor:adoe un obsequio digno de su dile•·
inlelt-clual lrnsta el lr,fimo- que no rPpu51ne. Aqní vo ¡;ero 1111i,l!ls por la romu,1 :.ep1rar10n di' cnnePTvar la pa1,
v
ncobrnr
In
predo111i11aooia
que
sntano
hnu
gczado
eu
tanfümo.
hay herman0&amp; t·e1,gfldllru, ni eepantof8~ r,; uxali1UJ: Arro•
~l deHiuo de Jc,s ¡,ui-bloa t uropeoe: toda otra idPa et• ho•
La edición &lt;•st:", ltPchn con JH'rllliso de la carn G.
yo, el criwiual d.,J juel"eB último, fa un solitario, no J,a
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Hirorcli y Cin. ele l\Iilán.
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ene,gíos
Jnveml~P
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.oinguna charca cercana; ha iJo á la ejecución de su plan
imperio ¡;td!'frEO y ím•rte, con teda Ell agHgoc1(rn de
sin una mano que.eFgrima p1111al que lo aplauda, eln un
UN OIVIOE.NtlO SATISFACTORIO OE
geutre y de razaB vnrínclaP, atadae con 4'1 lazo i11di~nl11·
eenfüniento de admiración de la tenebroea conciencia de
LA MUTUA
ble de MI "loriNll lihtoria y eu .-itnlidad dtsbNdrnte
no compañero: ha querido hacer el mal por complHo,
qne se co11~~utia en una Eóla Biipirnción: la de eu augue•
un mal total que inundara a todo un pueblo.
to EOberano.
La conmoción de este atenindo ee hn traducido en lne
l\Ifaico, Agoeto 29 de IS!Ji.-Sr. D. Carlos Sommer,
di vereaa ciaeee de la eociedad: ellae, al rechazarlo enerDirt!ctor General de «La l\Iutuan. -Presente.
*
**
g1camente, han c,frpcido el testimonio de en vivo afecto
llli estimado y aprt:ciable amigo:
Deepuée de las dirqni!iciones á que se han entregado
al l,eneral Díaz. Jamás el Jefe del Eet:ido ha podido
lle
tenido
el gueto de recibir la grata de usted del 27
lc,s órganos de la opinión, así loe amigoR como loe ene•
medir, como en eela ccaeión, todo el reFpeto y todas las
del corriente, en q11e ee sirve aviearme qne el dividend'l
mlgoe de la nueva 111ianza y de las predicciones fnvora•
eimpadae que inepira: nunca como el lü de ~eptiembrn
bles 6 elnieetrne que hnn lanzado eobre en ponenlr, un correepondlente á mi póliza núm. 805,S:?3 de $25,000 00
l1a llegado, tal vez, á penetrarse de lin hondas ralceeque
oro americano, b&amp;jo el plan de dietribuclón de diez atloa,
,su personalidad hn prendido en loe corazones mexiea." eetndieta icg 1(,s, un liombie frío y eereno como todos los
de eu rara y de HI eetirpr, prestigiado en el gran pnrti• que ee cumplen til 1~ del entrante mee de Septiembre,
noe. l,ae o.-aclonee al regreso de la Alameda, en 1a C:\·
import.a:
do liberal que lia guiado 1.Jad~1or,e y que hn at-andonn
mua de Di putadoe- doride las galerlae ee enconlraban
17,313 50 oro amerlcnno, valer en efecti"l"o 6
do Lord Roef bny, el célebrt' /,r1cler l\I. de Labouchere,
· iotalmente ocupadas por repreeentantee de todos los gte•
$\1,201 00 oro americano, valor acumulable á la póliza
ncata
de
publicar
nn
estudio,
en
el
cual,
á
vuelta
de
mios !. todr.e las categorías-y en los ealouee de Palacio,
re1enaa, ue:::e::dc y:: :ptar -;-e:- una de lae dos oroooei•
conslderncionee
que
dejan
maltrecho
el
nomine
frencéF,
eon una palpitante muestra de loe eentimientcs que anicionee de en acreditada Compañía, como se 10 pan1c1pa·
llt'ga á afirmar que el fruto de la visita de ~Ir. Faure ni
man á l!le multitu:lee.
ré oportunamente.
castillo de I'eterhcf y el rernltado de la ndn1/e franco•
Para poner de relieve la perversidad de fines que per•
Entre tanto me es grato expreear á neted mi eatiEfacrma se ha wncluldo con el c-bjeto de recobrar loe de•
,eeguía el delincuente, ha bastado In significativa manl•
partamente!t perdidos en la derrota del 70, mfdiente In ción por el reeultndo que ba obtenido mi póliza, puee el
ifeetación de la sociedad en fayor del I'rt-eidc•nte.
cesión de la ielade )hdegnrcar á la 1opacidotl ge1mfoi• vnlor ncnmulable asciende á casi el treinta por ciento
La ley no ha podido, baciéndnEe intérp1ete del eeplri·
(30 r8) de lo qne pagué por premioe en loe diez atloe.
ca ó ni prrcio del pE&gt;1miEo ó tolerareis para qne el reir.o
tu de esta acciedad, moetrane ir.Pxorable contra quien
D,\udolA lae más debidas gracias, quedo de usted eiem•
hita,·o ¡ tse de grndo ó ror f11n1a :\ lormnr parte rle Ji,
pretendió convertir unn fpcha de gloriar acior al en nn
pre mny affmo. amigo. atto. S. S.-M. DE CASTILLO.
ht&gt;¡?em&lt;ni:I prneia.nn, i11ici11dn ce 11 In conqniHa de Hole·
.día de luto para In Repúblkn.

LA BOHEMIA,

l. Rafael Arr&gt;z11ren11 y Maria Algar11.
2. Tomas/to Solares.
3. Carlota Algara.
-4. Niña Algara y Landero.
5. Estatua del Cur11 llldalgo4 /11 entrada del Tívoll.
6. Carmen Bolaños.
1. Maria Cristina S11.Dch~11 y Juarez.
8, Javier y De/fin Algara.
9. Teresa Arrollo de Anda.

ªº'

�DOMINGO •9 do S EPTIE.BRE do ~

EL MUNDO

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stas

ae la Patria.

DOMIIIGO 19 de SEPTIEMBRE do ,ae,

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EL MUNDO

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�DO■ IIGO 19-dc ·SEPTIEMBRE de ,. .7

SL MUNDO

ao6

UN VELORIO EN YUCATAN

DAMAS MEXJ.CANAS
(Véanse nuestros grabadoo)

Es necesario qut! nos vayamos acoetumbran•
do á pensar en esa península yucateca, que no
se parece á niJ1guno de los otros pedazos del te·
rritorio nacional, ni por las condiciones antro·
pológicae de los autoctonee, ni por las costum· ·
bree que los indómitos pobladores de aquellas co·
marcas supieron imponer á sus conquistadores,
Si exceptuamos á los araucanos, jamás sometí·
dos al yugo de los colonizadores europeos, y á
alguaa que otra tríbu nómade como los mos ·
quitos y loe lacandon@, veremos que aolamen.
te los indios mayas, heroicos descendientes de
Nachi-Cocom 1 han conservado en su mayor pu·
reza las tradicionales costumbres de sus tiem•
pos de autonomía.
Esto d~pende principalmente del carácter al·
tivo de los yucatecos.
Cuando á instancias del Conqnistador Mon·
tejo, una embajad8 de nobles indlgenae ee acer·
có al Rey de Sotuta á proponede condiciones
de eumiAión, el monarca indiano, después de
un espléndido banquete, mandó sacar loe ojos
á loe embajadoreEI, y lee ordenó retirarse di·
ciendo unas palabras semejantes á las de Cambrone en Waterloo, pero que expresadas en
fraee aceptable, eiguifican: Dile á tu amo que
le devllelvo infamia por infamia.
Pues bien, entre las gentes de Yucatán, loe
genuinamente mayas y loe de raza cruzada que
se dietinguen con el nombre de mestizos, hay
coetumbres especiales que llaman la atención
del observador, y entre ellas deecnella la de los
honores que ee hacen á loe muertos antes de la
inhumación y que se conocen conelnombrege·
nérico de 1·elorios.

•••

En todas estas costumbres yucatecae, hay una
mezcla de las preocupaciones paganas y de loe

faoatismoe crietianos que las imprimen carác·
ter especial. El ·nifio fallfcido es al miemotiem·
po el espíritu que después de feeundar las flo•
res y lae plantas, discurre en loe campos para
bien de sus pobladores, y el alma sin mancha
de pecado, que sublimada por las aguas del bau.
tierno, 88 eleva á la mansión eternamente eere.
na de la Virgen Madre de Dios.
Y es de ver cómo luchan en el corazón de la madre
afligida loa sentimientos del dolor real que causa una
eterna separación, y las preocupaciones religiosas que
Ia hacen ver al hijo muerto, no ausente para toda la
eternidad, sino momentáneamente separado, porque en
la próxima fesU,vidad de Todos loe Santos, v·olverá son•
riente y coronado de gloria á comer en la mesa del dulce bogar las deliciosas golosinas del hana pixán.
**11.
Apenas muerto el niflo, t0Jae 1ae comadree de la ve•
cindad se disputan el honor de engalanarlo con loe más
vistosos adornos, se le corona de floree y ee le ponen alas
de papel plateado, se llena de floree frescas el féretro, y
en vez de rezaree preces y oraciones se entonan cánticos
religiosos, de esos que entre nubes de incienso y pétalos
de rosa alegran el templo ei:.. las hor8s vespertinas del
mea de María,
Mientras que las mujeres, limpias y engalanadas con
sus trajee egipcios, cantan y rezan al muertecito, loe
hombrea, reunidos en la pieza inmediata, graves y taci•
turnos, primero, como corresponde al espíritu de la raza,
y luego alegres y comunicativos, empiezan á beber sen•
dos vasos de anís, habanero ó cerveza, que loe empujan
al placer. Entonces la baraja y loe dados salen á relucir¡
toma calor el interés, se anima la partida, y viniendo á
la mesa de los albures loe veladores del difunto, llega
un momento en que éste, triste y l!lólo entre míriadas de
floree, mientni.s chisporrotean quejumbrosos los cirios
amarillos, parece que se despide con tristeza de un mundo en que la sota de ba9to9 6 el doble seis borran deJ co~
razón, aunque eea momentáneamente, loa sentimientos
dulces de la paternidad.

*
••
AJgun guitarrista ebrio preludia unas coplas melancólicas; golpea el amor á las puertas de loe corazones juvenilee1 retoza entre loe abanicos de las palmas dormidas
el viento tibio de la mar, parpadean loa astros en ese
cielo eternamente azul, y una explosión suprema de polena que ee desprende de flor á flor, de besos que ee
transmiten de boca á boca, de fiebres que arden con la
sangre y encienden el fósforo del cerebro, anuncian en
misterioso arrebato, que de la tumba del nifio muerto,
no solo surgirán loe brotes de una planta nueva, sino que
de eu último eoepiro iriete, ese suspiro con que se sepa•

Apuntes sobre el

LA NIÑEZ DE FIESTA.

PAGINAS NACIONAi.ES

$rila. Gila O'Gorman,
(DE M~XICO)

ran las almas de la tierra, ha brotado un efluvio de amores, precursor de candentes ftilicidadee y de existencias venideras, castas y puras como la que &amp;eaba de irse
en loe brazos del angel custodio.
EJ aire maneo y tibio, el cielo sereno y claro, muchos
aromas t.ropicalee, suspiros de palomas desveladas y gor•
geoe de ruieefioree despiertos, dicen que la vida palpita
vigorosa y eterna en la madre J1aturaleza1 que trasmite
sus energías l"igoroeas á todos loe que están en el velorio,
á todos, menos al pobre nifio, de cuyos ojos, ahora ce•
rradoe y sin brillo, acaba de brotar la mirada del amor
manos inmaterial y más int.enso, del amor que siente el
que viniendo del cielo' va para el cielo, y le inspiran dul•
ces ternuras y profundas abnegaciones las pobres alma!
que nos quedamos aquí en la tierra.
·

•*•

Luego, la aurora viene, se van apagando las estrellas,
parlotean loe pájaros en el nido y cantan impacientes
los gallos, sale del zureo la alondra, repica la esquila de
la torre y el muerteci\o se va .......•• lo llevan al campo
lleno de cruces y cercado, donde e~ sol relumbra mucho
de día y donde se reunen por las aoohee ioa buh(le para
celebrar en espantosa melopea las victorias implacables
de la muer~
· Al cortejo fó.nebre asisten los hombrea y las mujeres, cada novio con su novia, loe casados y loe viejos de•
tráe, recordando eue buenos iiempos y suspirando por
felicidades idas ......... idas ¡ay! para no volver, como
ese nin.o que pronto va á descansar en el seno de la tierra.
Blancos y limpios, como palomas bafladae, loe mestizos yucatecoe se agrupan en torno de la fosa abiena,
suspiran por el que se foé; y al volver al nido vacío, cant.an ese ca11to de alegría cristiana que deja mucho frío
en el fondo del corazón:
Suba, suba, sub&amp;
La virgen al clelo.

Y el nifio se fué¡ y acaso allá ea un rincón olvidado de
la cocina deeiena, alguna ,ieja tria~ ee esconde sombría
y muda y las lágrimas broian de sus ojos y ruedan por
sus mejillas-.
TOINO

Sepliembre de 1897.

Pocas veces EL MoNDo, nueeiro lloNDO, .o.o.
el que navega sin cesar.
por el piélago inmen$O del vaclo,
eino este rinconcito literario, :fi.loe6:fi..co, ari:íetico y político, que pesa mucho en nuestros afectos y cuyos humildes Atlas somos un grupo de
hombree de buena voluntad, ha eenUdo placer
semejante al que ahora experimenta repro•
&lt;luciendo en página eepecialmeate consagrada,
las fotografías de numerosos nifioe que tuvieron
su fiesta embeleeadora, en el Tívoli ,Iel Elieeo,
1 día 12 del actual. .
8
Las celebraciones patrióticas han mostrado
en esta vez entre sus mil entusiastas notas, una
nota profundamente gonmovedora y pa~ética:
Ja apoteósis de la infancia.
Mil rostros infantiles, divinamente sonrientes, fueron llamados á iluminar un día de goce¡
y acudii::ron todos; todos loe ángeles de loe hogares mexicanos ......... Pobres eran unos: arrullados en su primer suefio por el triste cantar
de la madre d~evalida, mecidos otros sobre el
plumón de la cuna de caoba, velada por ~lon•
dos cori:inajee de seda; pero unos y otros felices,
primero po1que la infancia e!I siempre dichosa
,,¡¡L.
y luego porque loe nifioa privilegiados alumbraban con el rayo de sol de e11 ventura la sombra perenne en que yacen loa nifioa pobres.......•
Llegaron á la fiesta loe nifioe ricos en peque.
fioe carruajes que eemtjaba11 eeas conobae-nacar de las hadas que arrastran las mariposas
en loe lagos azulea ........ .
Llegaron loa nifioa pobres por su propio pie;
más luego ae trocaron loe papelee y aquellos,
llenos de misericordia brindaron á éstos el
bienestar de eue carruajes liliputienses y la
pobreza infantil paseó eobre el plumón donde
la infantil ventura 88 reclinaba ....... ..
Oh divina fraternidad de la infancia que no
?Pconoce pri vilegiol!II Oh fusión encantadora
de nifiecee que se calientan al mismo sol!
Nos recuerda el eublime llamado:de Cristo:
Scínite parvulus tienire:ad me ....... ..
Dejad á loe nifioe que se acerquen á mí ........ .
y todos acercaron ese día eue 1abios pequefii$oe y ro-loa á la dorada crátera de la ventura ....... ..
Todos tuvieron su rayito de sol!
DOS RELIQUIAS ( I)

u na anticuada y fuerte
Ceriadura de hierros oxidados,
Un ataúd-el tálamo de muerteHe aquí loe dos objetos venerados
Que hacen latir con efusión loa pechos....
¡Simbolizan de Anáhuac loe derechos
Dos veces conquistados!
La cerradura fué la conductora
De eléctrica corriente, del acento,
Del verbo de la audaz Corregidora
Que encarnó en un momento
La Libertad, augusta y salvadora.
Por ella circuló chiapa fulgente,
Atomo de una aurora
Que iluminó de Hidalgo la conciencia.
y surgió de la Patria en el Oriente
Ya transformada en sol de independencia.
El ataúd sombrío
Nos recuerda de un rey las pompas vanas,
Mudo nos habla del sepulcro frío,
y hace evocar el drama pavoroso
Que purpuró con sangre Las Campanas.
Ese drarua grandioso
Que recogió la Historia
-La que todo en sus páginas abarcaDrama que al terminar nos dió una gloria
y qué gloria ......... la muerte del Monarca!
JUAN

B.

DELGADO•

{ll Del Album del Salón Histórico de Querétaro.

No es tan fácil, como se cree, l!IM imparcial y blnda.•
d.O&amp;G ouando se pierde alguna cosa.
.Alex Dumaa.

•*•

1..a dicha haoe mal en explender.

207

EL MUNDO

DOMINGO 19 de$EPTIEMBRE de 1897

Ravaaaor.

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
37,000 ntllla.s sobre los .m.a.res.

Vista de una calle de Singapoure.

TERCER.APARTE
Por el océano índico
DE HONG KONC A
2,160 MILLAS

SINGAPOURE
MARITl ■ AS

I
RECUERDOS Á LA PATRIA.

Perdida la costa china cruzamos de norte á sur el mar del mismo nombre, diri•
¡_giéndonoe un poco hacia el oeste, para avistar las costas de la baja Cochinchina que
forman una saliente en el oceano.
Entre Pulo ceeir de tierra y pulo ceeir de mar: doe pefiaecosoe islotes al sureste del
cabo Jacquee, pasó nuestra Corbets la noche del quinto día de la salida, y como á las
diez p. m. se avistó el faro que indica la entrada al puerto de Saigon, (p.oeeeión francesa). DeedeaUí no volvimos á ver nada notable hasta eeie días después, cuando el
grito del vigía, de pié sobre el tope del trinquete, nos anunció tierra por la proa.
Once días de mar en el oceano de ~China ein un temporal, ee una ventura que no
contarán muchos marinos que frecuentan eeae aguas¡ sin embargo, ¡cómo ese mar profundo estrecho y surcado por fuertes corrientee, nos hacía preveer en medio de eu
'
.
.
•calma, lo terrible que eería en eue momentos de 1ral
La ola boba, segun la expresión marina, nos hacía balancear como si hubiera
tempestad.
Fastidiosa travesía aquella! El mar monótono y 109 moneonee cálidos y flojos, en
lugar de refrescar nos envolvían en eue ardientes rachas¡ además, como nos acercabamoa al Ecuador, el sol nos enviaba (en pleno invierno para n•1eetro México,) sus ra_y,:ie perpendiculares abrasadores¡ era aquella una atmósfera seca, ardiente, insoportable.
Finalizaba el ano de 1896 y á bordo bacfanee preparativos para festejar el afio
nuevo y brindar por .oue&amp;tra querida patria tan lejana. Ese día ee pasarla en el mar,
cerca de nuestros antípodas¡ casi casi, con medio mundo de distancia entre el barco
y Mé:iico.
·
·
Desde entóncee no se habló de otra coea que de nuestras familias y efectos, de las
callee de la población animadas por las fiestas de navidad, de aquel mee de Diciembre tan frío, de aquellas veladas y bailes, en donde nacen tantos noviaz~oe y ee deetruen tantas vidas de ancianos víctimas de la aguda pulmonía; y por último, de aquella
~oche en.que el mundo entero llena las iglesias y con la fé más profunda dá las gra•-ciaB é implora beneficios para el afio nuevo.
.
_
¡Cuánto recuerdo invadí~ nuestra mente! allá, _en el barco, tan distante, perdido
un átomo en la inmensidad¡ por fín llegó el esperado día y á las doce de la nocomo
. por la f ami·1·1a, por los a fectoe.
che tomamos unas copas de champagne por 1~ patria,
Al día siguiente, primero del nuevo afio, aun en plena mar, ee esperó fondear en
Singapoure á las primeras horas del 2 de Enero de 1897.
II
SINGAPOURE,

Singapoure forma la parte más meridional del ~frica, hállase á un grado eobre el
'Ecuador· isla prodigiosa y puerto del mayor comercio, es á la-vez uno de los más es-t;ratégico~ y seguros fuertes de la colonia ingleea.

Al Sur de la península de Mala ka, girón de tierra, especie de colgante arete queae
desprende de-la vastii. superficie del continente asiático, avanza hacia el oceano como
gigantesco tent.áculo de meduza cortado ó dislocado en su base al nivel del mismo de
Kra, futuro canal que la industria y el comercio abrirán en poco tiempo á la navega•
ción, para hacer más fáciles y cortas las distancias entre el mar de Bengala y el golfo
de Siam, ahorrando así lo meaos, unas cinco mil millas de rodeo forzoso.
Entre la costa interior de la Península y la isla de Vintan, un estrecho de poco
fondo y bordado por playas bajas, conduce al puerto, la costa aparece como inmensa
faja de tierra plana sin una elevación, sin un accidente¡ solo desgarrada por las siluetas de las palmas gigantescas 1 loe bao baos y mil otros ejemphree de esa importante
vegetación que cubre el suelo fértil, cálido y realmente_paradisiaco de ese cantan oriental, que ee una de las leyendas fabulosas y mausoleo de la obscura historia de nuestro
humano orfgen.
Entramos por fin al puerto, y á unas tres millas de la playa dejamos ir á fondo 188
anclas. Nuestra primer buena impresión fué ver fondeada á la frBgata austriaca ((Saida,n nuestra conocida de Honolulú, que terminaba casi su viaje de· circunnavegación,
que aun seguiríamos nosotros. Al pasar por eue flancos, dejaron oir nuestro Himno
Nacional. Figuraos ahora si arribaríamos con gusto á ese extremo punto del continente asiático.
III
ASPEGTO DE LA. CIUDAD

Atendiendo á la gran distancia que nos separaba del muelle, la lancha de vapor
hizo todas las correrías á tierra¡ la patente limpia nos proporcionó acto continuo, libre
plática, y así muy pronto descendimos á la costa; un muelle magnífico, el mejor de to•
dos los que habíamos visto basta entonces, daba acceso á la ciudad, desembocando en
el foco de su movimiento comercial activo y variado. Llenas estaban sus playas de
la mayor diversidad de tipos que habíamo!I encontrado antes, dietinguiénd:ise loe íira•
bes, loe armenios, loe judíos, los circasianos, loe chinos, loe samag y loe eakais, raza
esta última, muy semejante á nuestros indios de Tehuantepec, y según loe que co•
nocen la nueva Guinea, parecida aei mismo á esa raza del sur africano, distinguiéndose también loe oray ponton, raza de _árabes blancos llamados así en el idioma indu,
reato del primitivo idioma sanecrito, .o.ablado hoy solo por los encerdotee brahamánicos. Mezclábanee á estas razas loe de.yaks de Borneo, y una serie de tipos de variado
aspecto descendientes de la original mezcla de tanta raza.
Loe edificios suntuosos hacia la playa, iban poco á poco tomando el caracter de loe
diferentes barrios y mostrando sus hábitos: veíase al chino remedando á su asqueroso
país, al árabe edificando sus habitaciones de mampoetel"fa de gruesos muros, bóvedas
planas y puertas achaparradas de maderas cubiertos por toscas molduras: á loe da yaks
con eue jacalonee de palma, á los eakaia con sus ligeras cabañas de troncos de _faks, ee-pecie de planta trepadora que produce un delicioso fruto; y por último, loe elegantes
y confortables campanea, residencias de loe ricos y elevados naturales del país, hermosos edificios de madera entre un ja1dín cubierto por la má!I sorprendente vegetación india.
El vasto llano en que está situada la población favorece su extensión y su fácil repartición, que resalta de barrio en barrio, separados todos entre sí por parques inmensos, artísticamen~e cultivados.
Del lado de la playa está el paseo de la aris~ocracia, donde ee alza, esbelta y gracio•
tia, la iglesia de la ciudad, de estilo gótico1 y la primera erigida en Singapoare por el cé-

�EL MUNDO

ªºª

Muelle de botes en Singapoure.
Jebre Stamford R 1ffles, g.Jb:"roador prim Pro de Java, y un diplomático de peso, que
hizo por en influencia anexarse al R"'ico Británico la mayor par\e de las Indias, hoy
la colonia m:is rica qne posee la eobnbia Albión. Frente á la iglesia se yergue majes·
tuoea la eetá\ua del prohombre R9,fll~e, erigida allí por mandato del Parlamen\o In·
glée, en memoria de una de loe hombree m.ás insignes q i; e haya contado Inglaterra
entre eue colonos.
De allf, bajo bosques de eterna verdura, parte la vía que conduce al jardín bo•
tá.nico.

A la sombra de loe árboles de la canela, del clavo, de la pimienta, de la nuez moscada, del tamarindo y del árbol de la India, espécimen original que puebla un bosque
con una sóla planta, ocupando gran extensión de terreno, pasean .igiles cochecitos tirados por nerviosos po-11rys 6 p1:,r l,11eyu de lrt india y conducidos por kling (cocheros)
de tez y cuerpo bronceado, con sus turbantes rojos, sus palios azulee, eue piée deecalzo9, relumbrantes del aceite de coco con que embadurnan eu cuerpo.
Entre ese pintoresco vaivén de todas clases de ¡azas y vestidos, sorprende y reealta el aristocrático y erguido busto de herruoeas mujeres íranceeas é inglesas, vestidas
con telas vaporosas de la más fina seda y cachemira, arrogantes en sus landaue ó
victorias.
En general, las europeas residentes allí gastan el más soberbio lujo en eus casa@,
sus personas y sus trenes; de suerte que el paseo de la tarde desde el parqne baeta el
jardín botánico ee ve concurridísimo y ofrece el golpe de vista más pintoresco que
pueda uno imaginarse. Dd un lado el puerto y el mar que toca las costas de Java y de
Sumatra; del otro el pintoresco hacinamiento de casas en medio de verduras perennes,
donde cada árbol es un colo~o, donde cada planta graoil 1 rara, adcnirable 1 recrea co::i
su particular follaje y sus descomunales floreR de mil varios matices y perfumee.
En el azuló entre el espeso bosque agftanse parvadas de pericos rojos, de blancos
kakatuee, de negros corvejones¡ en el agoa de loe lagos nadan ligeros paWs, garzas y
aves acuáticas de $odos loe tamaños y figuras, y ascendiendo, descendiendo ó saltando
de rama en rama vénee ágiles y graciosos monos de todos loe tamaños, gesticulando y
corloreionaado.
En las calles no ea raro ver, lectoras mías, algún tigre de bengala eugeto de manos
y patas, guiado merced á gruesas argollas que taladran el tabique de eu achatada nariz, seguir como perro á loe cuatro amanzadoree que lo cuetodian 1 llevándole en el
centro. En mi vida había sonado encontrarme aef: á poca dietanoi11- de un ,igre que
no enuviera custodiado en su jaula.

DD ■ IIIGO 19

do stPTIEMBRE do 1&amp;g7

ras, ba~llones de monos domesticados, y todo ese grapo heterogeneo de gentes y debestias diecurre por las callee, se posa en las plazas, hace sus euertes, luce sus habili ~
dades, Y der,pu~.a colecta entre el público lo que á bien ee tenga darle. L1u noches son
tristes, todo se reduce á veladas en habitaciones particularee1 cuyo acoeso nos fué difí
cil ~b~ener; en cambio, aprovechamos el tiempo estudiando y preguntando, haeU. el
faet1d10, las costumbres de loe naturales, merced á buenos cicerones que nos guiaron
é introdujeron en las fiestas más íntimas de cada barrio.
Loe sakaie forman la raza originaria de la península de Málaka, y aun conservan
en mucho sus primitivas costumbres: de poca eJtatura y de color cobrizo: son de
aspecto bonachón, aunque irritados se convierten en verdaderas fieras: en sus riñas ee
muy raro que alguno de los contendientes no quede muerto sobre el terreno; la mujer
se hermosea llenándose de dijes, siendo el más significativo una argolla, comunmente de plata, que llevan colgada del tabique de la nariz, para lo cual se agujeran la ntriz con la pua de un puerco espín, que dejan en el lugar hasta la cicatrización del
agujero por donde debe pasar la argolla; en sus matrimonios usan loe novios raptar á
la prometida, haciendo para ello pruebas de habilidad, astucia y valor; loe hijos nunca llevhn el nombre del padre ó madre eiao del objeto en donde nacen; si debajo de
un lirbol llevarán el nombre del árbol; si en un bote llevarán el nombre del bote¡~¡
en~una choza el nombre de ella; asf es que ponen áloe descendientes el nombre de los
objetos1 como en el Japón el nombre de la9, flores¡ lo que aún me pregunto: ¿cómo po ,
drán distinguirse entre si tantos individuos con nombres iguales? ¡sólo ellos pueden ea•
berlol casi eiempreagregau al nombre el de algún defecto físico ómoral que loe caracterizn.
Su religión no es el brahamaniemo sino la conjuración de espfntJ.e con toda esu.
serie de mitológicas leyendas que hacen fabulosa y atractiva su religión.
Ahora vedles B[l sus pruhw-hotee ligeros de madera, aguaados de popa y proa,
planos ~e fondo y largos, muy largos, saliendo apenas del agu~, sin timón y con re
moa chicos de una pieza, que manejan hábilmente, dando paletadas alternativas á derecha é izquierda; atrevidos navegantes, como fieros montañeces se aventuran en alta
mar para dedicarse á la pesca, que venden mejor que aprovecharla ellos que eon más
bien frugívoros.
'
Lo particular, lo verdaderamente digno de atención es el bflrÓmelro que usan en
alta mar para conocer los malos tiempos y regresar violentamente á tierra, libriindose
del temporal.

209

EL MUNDO

DO ■ INGO 19 do SlPTIE ■ BRI do 1197

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Carro .'ffunlclpal en Slngapoure.

IV
NOTAS VARIAS.

Como en todo puerlo coemopoli\a hay allí diversiones, pero de estilo vario, eegún
008\umbre de cada país¡ empero no se encuentran ni loe bellos teatros, ni loe grandes
circos con su lujoso tono europeo. Allí se ve todo al aire libre: prestidigitador, ealtimbancoa, amansadores de fieras, elefantes sabios, juglares que manejan venenosas vfbo-

Como en China, salen de Singapoure grandes flotas de praltos á la vela, pero cada
uno l!eva una vfbo~a, boa, que cuidan y alimentan con esmero¡ en un depar1amento
especialmente destmado pa~a ellas, enroecadae , sin moverse, eguantsn la traveeía¡ per? Un luego como se an~nc1a un mal tiempo la víbora sale de su letargo, ee mueve an¡:uoea_ bascando un ref~g10 ó un hueco donde ocultarse; entonces el piloto del proJ, 0 •
previene su embarcación de largas velas y ee dirige á tierra¡ poco después y casi siempre estalla el tempo_ral, que á no d11darlo e11m ergirfa en eue aguas á la débil cáscara
del praho y á sus ir1pulantee.
Por más fab~loeo q_ue se crea este inteligente medio de seguridad, es fácil oonvencerse de su veracidad si se observa que todos los animalee,_eepecilamente los repti
lee, se ocultan en sus madrig·~erae á la aproximación de Wdo mal tiempo.
A~o~ ef, Jeo~ras amables, voy á mandar en elegante eequela una invitación para
que as1eta1e cQnm1go al hotel del Lujo en Sing11,poure.
Han llegado al puei:w cuatro vapores m~rcantee: uno viene de Austria, y en eu
trayec~ ha tomado pasaJeroe de todas las islas de 0Jeanfa; otro acaba de llegar de Enr?pa, v1ene_de Marsella, Y irae pasajeros de Nár,,olea. Bn celona, Brindici: ha pasado
,', tirz , y debiendo recalar en B:,mbay no en,ró al puerto por la peste negra• otro viene
del ~tbo, del ~~r de Africa, Y va al J .t.pón; y otro, de la línea Vancouveri, acaba de
tderm1Dar su ~taJe desde el CJ.nada, y ae¡nirit ha:1ta B:inl ici, en Italia¡ además, hay
os cruceros 1~g1eses, uno francés, un austriaco y tres trasporLes rusos quo llevan tro·
pas para Vl~d1vostoc, puerto de la Siberia; aivertiré que todos estos vaporee son de
graa_tonelaJe y que k&gt;doi sus camarotes e:1~n o:mpaio3¡ aef es que hay multit.ud de
paeaJeroe de toio el orbe, reunidos allí por 103 a'.larae del viaje en un sólo puerto: la
mayor parte gente acaudalada así como también nueva como nosotros allí.
Son las cuatro y media de la tarde y ia brisa empieza á refre3cu la atmósfera las
calles despiden un agradable olor á tierra mojada, acaban de regar el piso y loa par¿uee
que forman las aceras; loa muelles están llenos de hipócritas judías que ofrecen á to·
do el mundo con insistencia cambio de moneda pero se cuidan baetan\e de Ja mirada..
torva del gendarme inglé.:1 que no lee pierde de vista.
( Om1 inua rá ).

Ylsta de la Babla y tren funJcular de Hong Kong.

Corazón de sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 8.
Es verladeramente conmovedor, exclamó en un momento dado ta eefiora Jouvenot, ver, después de tantos
ailoe revivir entre el ,eüor de Sennevaux yeleenor abate,
eea vivacidad de afección. 8e dirían dos hermanos, y lo
que hay de más origioal en su similitud de pensamiento
en todoe loe aeuntoe. Creo oir al uno cuando oigo al otro.
Y ein tmbargo, me caracteres eon tao diferentes!
-Desengaüaoe, eel1ora, reeponi:lió R?ger, aún cuando
no fuésemos a1.0igos de infancia, nuestras profesiones harían de nosotros cai.naradas. Sacerdote y soldado, los dos
somos combatientes, cada uno á su manera. Nueet.ni regla suprema no es acaso igualmente la d!eciplina, la ah•
negación, el sacrificio?
El día se pasó rápidÓ y encantador. El señor Jouvenot, llegado de París por el tren de los hombrea de negocios, fué iumediaia-mente conquistado por el capUán que,

visitando sus cu:idrae, apreció como fino conocedor un
par de caballoe comprados recientemente y en realidad notables. La eefiorita Lariviere no qnitaba sus ojos
del visitante y ee preguutaba si el alma de R:-&gt;ger no era
má.e hermana aún de la suya que la del abate.
Un general retirado, vecino de campo, fué á comer.
Había conocido un poco al coronel de S:mnevaux y habló
de él en términos conmovidos, fuJ este un nuevo lazo de
uniún entre las dos familias.
En la mesa interrogaron áR 1gersobre Argel el Tonkin,
el Senf'gal. El respondió ein baceras del rogar, con una
palabra ardiente y llena de colorido, sabiendo dar la impresión de la cosa vista y sentida.
El general intervino ......
-En vuestros hermosos relaWs, mi querido capiU.n,
os babeia ohidado de vos mismo. Eso sienta bien á

vuestra modestia. Pero voy á supliros. La alegría de
nosotro@, viejos inválidos, es seguir de lejos las empree-ae
de loa jóvenee. Yo sé, por ejemplo, que cercade Bac-Lé,
un cierto teniente de epahis, encargado de conducir una
columna de caballería, habiendo oído á lo lejos, sobre la
izquierda ruido de fosilería violPnta, tomó resueltamente
la iniciativa de marchará toda velocidad y cayó sobre la
retaguardia de una fuerte par da enemiga que diezmaba
á doscientos soldados de infantería de marina. E!tos
fueron salvados. No se verdl\d, capitán?
-Sí, mi general, una casualidad, un azar.
- Y una acción digna de vuee,ro padre, mi querido camarada.
Prodújoee entonces un silencio conmovido en que to•
das las mira tas se fijaban en el joven oficial y en las
grandes peataftas sedosas de la eetiorit.a Jouvenot algo
lué , lnillar dulcemente.

�a10

El triunfo de Roger fué completo. Se hubiera podido
medirlo por la cólera de Adalberto, por el aire visible•
mente satisfecho del eeflor J ouvenot, por la alegría exhu•
berante de eu mujer. Por la emoción de la sefiorita Lariviere, por la sonrisa feliz de la Sra de Sennevaux, y acaso
también por el silencio significativo de Lucila?
Cuando el capitán dejó el cagtillo, sentía.se conquistado
más aún que conquistador.
Porqué, pues, en medio de la alegria general, otr'
frente que no era la de Adalberto, parecía reflejar un ín•
timo sufrimiento? Porqué Pablo retirado á en cuartopermanecía de codos largo tiempo en en ventana, contempla.oda el cielo resplandeciente donde erraba, mela a•
cólico eu penesmiento? Un euepiro de inexplicable
tristeza se escapó de eu oprimido pecho; un extrailo ma·
leetar moral lo invadió; cuando ensayó rezar, su corazón
permaneció cerrado, su boca permaneció muda1 y sin.
tió de pronto que .se le subían las lágrimas á lue ojo e.
Algunas veces, en un hermoso día de verano, el hom bre menos accesible á las agitaciones nerviosas, ex peri•
menta súbitamente una angu1::tia fteicaintolerable. Todo
su ser sufre sin que pueda asignará su dolor ni un punto
preciso, ni una causa determinada. En el horizonte apa •
rece una nubeCi!la que bien pronto avanza, engruesa, se
ensombrece y estalla de pronto, descargando con estruen•
do la electricidad de que se halla saturada. Esa pena
inexplicable era causada por la aproximación de la tem·
pestad.
Pablo experimentaba una sensación análoga. Toda su
alma gemía sin que comprendiese porqué. No había habido mas que razones para alegrarse en aquel día. Había
vuelto á ver ii su amigo de la infancia; babia vuelto á
eucontrar su afectuosa altivez¡ babia gozado como hermano de un éxito que él mismo, desde hacía largo tiempo preparaba. Y se sentía aniquilado, tenía miedo de
11n peligro desconocido. Su aghado suefio, estuvo poblado, ya de aparicioaes blancas, divinamente sonrientes,
ya de fantasmas monstruosos. Cuando en la mafiana
volvió ii sus diarias tareas, el trabajo le pareció sin encanto. No supo qué responder ii Lucila, que le pedía una
indicación literaria. Una creciente laaitud se apoderó de
su espíritu y de su cuerpo; habría querido estar lejos,
completamente solo, no oia ya nada, no veía ya nada, y
si por momentos tomaba de nuevo posesión de su penea•
miento, era para proponerse una pregunta que se quedaba sin respuesta: Porqué estoy yo atü?
Después del almuerzo, la sefioraJouvenot llevó al aba•
te al parque y trae algunas palabras trivjalee á. guisa de
preliminares, le dijo á quemarropa:
-Vuestro amigo, el señor de Sennevaux, es verdaderamente un hombre ideal. Nos ha parecido al sefiorJou•
venot y ii mf, perfecto bajo todos los puntos de vista.
Qué edad tiene justamente?
-Puedo precisarlo, sefiora ......... El señor Sennenux
tiene exactamente seis meses menos que yo 1 y yo voy á
cumplir treintaiun años.
-Sí.... ..... perfecto..... . perfecto, con un hábito
del mundo ......... y un lenguaje, y unas maneras ......... é
ideas elevadas en todo; como las vuestras! Loe Sennevaux tienen una gran fortuna, no ea esto?
-En este punto soy el menos competente, aefíora, pe•
ro así lo creo sin embargo. La sefiora de SennElvaux es
hija única. Su padre usaba un gran tren en Ganneville.
Yo no creo que el padre de Rogar haya sido personalmente muy rico; pero á juzgar por el estado de la casa
del eefior de &amp;nnevaux tanto en Paria como ~n su caeti
llo, estimo que la fortuna de la familia ea muy seria.
-El eefl.or de Sennt,vaux es un oficial de gran porvenir, nos decía ayer el generall Parece lleno de cuahda·
des. Estas son reales, verdad? Vos que lo conoceie desde la infancia, sinceramente, decidme, sefior abate, ea
todo lo que parece y nada más que lo que parece ser?
-Yo os he hablado frecuenteme.ate de mi amigo, seflora y vos pudisteis juzgar ayer que el n,trato era infe•
rior al modelo.
-Dios mío, Sefior abale yo no eé por qué insisto sobre este asunto ..... ....voe sois nuestro amigo ......... Soia
como de la familia ... ..... .Por que no hablaros francamente? Si acaso aconteciese que ... ...... muy pronto ......... en
fin, creeis que el eeflor de Sennevaux Eería un buen marido p&amp;ra Lucila? ......... Yo os conjuro, decidme lo que
peneaisl
-Pienso, eefiora, que un matrimonio semejante sería

EL MUNDO

una bendición de Dloa para vuestra hija como para mi
amigo.
Pablo pronunció estas palabras con una voz firme.
Pero brnscamentie, el velo que le ocultilba á si mismo
el secreto de su corazón acababa de deegarraree. La luz
se babia hecho. La turbación que desde la víspera
llenaba su alma estaba explicada. Había creído hasta
entonces no ser más que aacerdote ......... Reconooió en
aquel momento que era hombre y que amaba ..... .
Volvió al castillo, subió á su cuarto, y cayendo de rodillas, se echó á llorar.

X.
La desesperación de Pablo ante esta revelación fulminante de sus sentimientos íntimos no comprendidos en
tan largo tiempo fué inmensa y le rompió el alma; desee·
peración de sacerdote escrupuloso á quien toda su vida
desde hacia cuatro años le pareció repentinamente culpable; desesperación de hombre que veia hundirse para
siempre su ventura, en el momento mismo en que se daba cuenta de que esa ventura existía. No recurrió ii loa
engaños subjetivos; vió la verdad cara á cara y fué esta
verdad la que le arrojó en un abismo de desolación.
El amaba· á i.:.na mujer, él, sacerdote, tan cerca aún
del día en que pronunció sus sagrados juramentos, pres•
tadoe con una fé tan profunda, con una sinceridad tan
leal, con una voluntad tan resuelta, que le prohibía las
afecciones terrestres; y la amaba con todas las fuerzas
de su ser, con todos loe ardores de su corazón virgen.
Y ahora veia claro! Siempre había amado á Lucila,
desde la primer hora en que la había vi9to aparecer como una visión celeste que con su sola presencia disipó
sus inquietudes de entónces. Ah! porqué no huyó ese
día? Porqué Dios no le permitió leer en sí miemo? Pero
habían pasado cuatro afias en una completa ceguera,
cuatro afias durante loa cuales se había dejado enlazar
por lazos invisibles, cada día más estrechamente anudados!
Lucila estaba en todas sus acciones, en todas sus palabras, en todos sus pensamiento!!. Cómo lo comprendía
ahora!. .. ...... Aquella abnegación por toda la familia,
aquel celo que le animaba y por el cual bendecía á Dios
que se lo inspiraba¡ su ardor para el trabajo le venía de
ella y ii ella tenía por fin: pc,rque para mfljor instruirla
á ella se instruía él mismo.
Habrian sido tan vivos sus transportes generosos, si
no hubiese ella participado de ellos? Cuando él multiplicaba sus visitas á la pobrería, era solo la piedad la
que le incitaba?
No era también la presencia de en compafiera? Cuando en la iglesia sus plegarias se elevaban á Dios tan fervientes, no era acaso por que otra plegaria se mezclaba
á. la suya? Por donde quiera y siempre, en todos sus pensamientos y en todos sus actos, encontraba la influencia
constante de Lncila.
En su alma relig:osa, delicada y triste, esos recuerdos,
esos sentimientos se oprimían, se atropellaban, se transformaban en remordimientos desgarradores. Heríase el
pecho y murmuraba: Perdón! perdón! Después, de
pronto una calma sucedía á la crisis y reflexiones coneoladoraa iban á apaciguar su conciencia. De qué era él
culpable en suma? Acaso habfa penetrado jamás al
más íntimo repliegue de su corazón un sent!miento malo? Acaso ese amor puro, ideal etereo, estaba prohibido
á un sacerdote? .. ... ... .
Entraba en realidad en él, algo de humano? Ay! sí,
puesto que lloraba y que eue lágrimas no eran lágrimas
de arrepentimiento, sino-lo reconocía con espanto-Jiigrimae de pena y de dolor, y también-que vergüen•
za!-lágrimsa de celos!.. .. ..... El celoso ......... Y celoso
de Roger, el amigo de su vida, de Roger, cuya ventura,
ahora se daba cuenta de ello, había empezado él mismo
ii edificar con sus propias manos.
Entonces sintió dentro de sí una rebelión. Porqué
había de estar él divorciado de la vida? Cual era pues
esa ley bárbara que arrancaba su corazón al sacerdote,
hombre como los otros, y le prohibía para siempre los
amores legítimm1? Qué mano tiránica era esa que quería
reemplazar con una ternura sobre natural y mística todas las ternuras humanas creadas por Dios y borbotantes en una alma ardiente y juvenil? Locura en verdad
fué la de esos ancianos que reunidos un día en concilio,
decretaron que toda una clase de hombres eelarfapriva-

DO ■ IIIGD 19

de SlPTllMBRE de 1197

da del primer derecho, de la primer necesidad del hom...
bre. Acaso los primeros padres de la Iglesia no eran casados? Acaso los primeros apóstoles no habían afirmado
su fé y conquistado las palmas sagradas del martirio rodeados de sus mujeres y de sus hijoe? Tantas ternuras
que la Iglesia durante largos eigloe había honrado y
aun alentado, y después al menos tolerado, porque las
prohibía á los levitas de ahora rehueándo]ee su puesto
bajo el sol de la ventura? No habría podido él también,
ver desarrollarse ante eus pasos toda una vida de felicidad donde Dios habria reinado sin que fueeea destruidas las nobles y tiernas afecciones del corazón humano?
El infortunado experimentaba indecibles torturas.
Arrancarse á Lucila del pensamiento en~ un esfuerzo
que eobre pasaba á su valor; lo necesitaba ei11 embargo;
era su deber de sacerdote y su deber de hombre honrado: pero era también un espantoso desgarramiento. Todo se derrumbaba en él, las alegrías de su vida presente,
las esperanzas de su porvenir y hasta el orgullo de su
pasado que él creía intacto y puro delante de Dios y que
sus remordimientos e:xajerados le moetraDan criminal.
La firmeza de sus creencias que jamás habían subido el
menor ataque, se extremecía al contacto enervante de
la duda y viendo cómo ee había engañado á sí mismo
perdía la fe en ef, esa fuerza de loe fuertes.
Fué una crisis desoladora, un drama secreto, íntimo,
aterrorizador. Con la cabeza entre las manos que inundaban sus lágrimas, ya oía en sí mismo una voz aballa•
dora de dolor que gritaba : urebeHón!n ya subía de su
conciencia como un canto religioso: uobediencia y sumisión In Atravesaba por uno de esos momentos terribles en que una alma se eneombrece para siempre si no
sale victoriosa y para siempre inquebrantable.
Dios tuvo piedad de él : extendió su mano sobre ese
ser tan honrado y tan infe~iz.
Levantando loe ojos Pablo distinguió dos imágenes.
La una era el crucifijo, símbolo sagrado de la caridad,
yendo hasta la inmolación, y le pareció· que el Cristo,
inclinado hacia él le repetia las palabras de los santos
líbros:
c(Si quereie ser mi discípulo renunciad á vos m;,smo ... .. .
si quereie reinar conmigo, llevad conmigo la cruz ..... ... .
Soy yo quien levanto y quien salvo á los que gimenn La
otra era el retrato de Marta, cuyo dulce rostro sonreía
melancólico y gracioso, y, como en su infancia, la reli•
gión tomaba para él las facciones de au madre, en una
alucinación, Marta, transformada en una figura ideal,
le pareció la personificación radian\e del sacrificio reaig•
nado.
Apoderóse de él una necesidad iuesistible de correr
al lado de su madre, de arrojarse en sus brazos, de sentir más cerca su reconkrtante influencia, de escuchar sus
consejos.
Cuando llegó cerca de ella apenas tuvo necesidad de
hablar para ser comprendido. Desde hacía largo tiempo sabía ali.a la verdad que Pablo ignoraba: Desde hacia largo tiempo esperaba esa criaie inevitable y fatal.
Cuantas veces no gimió de Eer impotente para prevenirla!
-Llora en. mis brazos, hijo mío, bien amado, respondió ella á la confesión de Pablo. Desahoga tu dolor
en m1 corazón como lo hacías en otro tiempo, en las penas de tu infancia. Pero no te desconsueles ni te abatas.
Sufre, pero revélate valiente y fuerte. No, tu no eres
culpable!. ........ No hay pecado c11ando se ignora lo que
se hace ........ .
Está seguro de que otros como t,Ú han conocido tor•
mentas semejantes, y han dominado eu amargura con
un supremo esfuerzo de valor y de honradez. Vamos!
Yo he conocido una mujer que, como tú, amó con todas
las fuerzas de su corazón y con toda la inocE:ncia de su
puteza. Pero como tú, no tenia ella el dtrecbo de amar.
El dfa en que lo comprendió, apartó de sí al que la amaba y se encerró en el deber donde haencontrado la calma y el consuelo. Hace ya muchos años de eso! Jamás
eea mujer ha vuelto á ver á ese hombre, jamis ha te~ido noticias suyas. Sabe solamente por el r.umor público
que se ha mostrado digno de elJa y ha dadc, su vida valiente y honrada, á la ciencia que ha enriquecido con
sus descubrimientos. Y esta mujer, feliz ahora, ha conquistado por su renunciación el derecho de acordarse,
con dulzura y alegria suprema, del deber cumplido.

( Continuará).

PAGINAS NUE:VAS

LA PARCELA
Novela en prensa de José López Portillo y RoJ•••

FRAGMENTO

Roque con las manos atadas por detrás de la
palda. Montáronh, en un caballo flaco y pereeo que apenas se movía, el cual era llevado del
ronzal por uno de loe gendarmes. Al salir del
lpueblo avanzó el grupo silenciosamente por el camino
real, ob1:curíeimo y desierto á aquellas horas. Estaba el
-cielo eneapotaJ.o, gruesos nubarrones se levantaban por
el oriente y cubrían el ·cielo con negro capuz. Rugía el
trueno á lo lejos y repetíale la siena de hondonada en
hondonada basta el lejano horizonte. Parecía que la tie•
rra y la alt.ura habían entrado en combate, dirigiéndose
los disparos de au artillería misteriosa. Dibujábaee á cada
ine\ante el zig-zaa del rayo sobre la negra superficie de
las nubes, como herida sangrienta en el rostro de la tem·
peetad; y el mundo envuelto en la sombra, iluminábase
breve instante con eléctricos resplandores. Caminó la
-0~ravana algunas leguas en silencio; más viendo que la
-tempestad se aproximaba, acercóse el sargento á. uno de
los soldados y le dijo por lo bajo:
-Ay viene la tormenta, aqui estamos bien.
-Si, ya hemos camie.ado como ocho leguas y no hay
ninguna al roa por el ca mino.
-Pos emoncea vamos acabando di una vez el quiba~
-cereito; con eso que nos devolvemos pal pueblo.
Ea lo meemo que digo, repuso el soldado.
-Pos anda, ya sabea lo que tienes que hacer, ii ver si
Ja traga. Yo me hago que no miro, me quedo aHáa.
-Voy, pues, á Vtff qué sucede.
El soldado se acercó á Roque.
-Qué hubo, aroigoT le diJo . ¿Cómo la ha pasado?
-De todos loe diablos, amigo. ¿Cllmo quere que me
vaya con estos mecates? repuso et prt:so.
-Sf, •debe ir muy mortificado. ¿Qué no quera fumar.se un cigarrito?
Amigo, ni modo ¿no ve que voy trincado?
-La verdá., le voy teniendo lástima. Hora verá. lo que
.hacemos. Al cabo el sargento se quedó a&amp;ráa y no noe obberva. Lo voy á desamarrar pa que de una deecanaadita.
-¡No sea que lo vaya á ver el sargento! Mucho se lo
.agradezco; pero no sea que nob mire.
-No tenga cuidado, al cabo está muy escuro.
y el soldado se inclinó y desató el nudo que sujetaba
las manos de Roque.
-Dios se lo p&amp;gue, amigo, dijo éste extendiendo los
brazos hacia delante: venia ya muy caneado. Pero, dígame ¿por qué ,iene laa manos tan fríae? ¿Es~á. resfriado?
-No tengo nada. Es que el aigre está muy húmedo.
-Oon que tenga el cigarrito; Aquí está la lumbre ...... y la
rienda.
El confiado Roque compuso el cigarro y lo prendió en
-el mismo fuego del que fumaba el soldado. Y siguieron
con versando. Después de un rato de hablar de cosas in·
diferentes dijo el gendarme:
-Hombre, amigo, ueté me simpatiza1 y me da láe~ima
-que l..&gt; vayan ii sumir en la cárcel.
-¡Qué remedio, amigo! Algún d[a saldré ¡al cabo no
come gente!
-Güeno; pero siempre ea una atrocidii estar precioso,
:y sabe Dios por cuanto tiempo. ¿Por qué no se vá? Yo
roe hago el disimulado y ueté corre. Disparo al aigre. y
uaté se roete al campo, y ni quien lo jalle.
-No me animo, no sea que me vayan á dar un plomazo.
-No tenga cuidado, yo le ayudo.
Cayó el infeliz en el garlito.
-Me lo dice con seriedá? ¿no se canea?
-Se lo digo de veras ......... no más haga el ánimo.
-Pos usté dirá á. qué horit.a.
-Pos ya ....... .. ¡parta carrera antes que llegue el ear•
.gentol
Soltó Roque la brida al jamslgo y le estimuló con golpes de talonea en loa ijares; pero apenas consiguió que
,tomase un galope torpe y acompasado. Habia adelantado uaos cuantos pasos, cuando sonó una detonación ii la
•espalda, y una bala pasó rozándole el ala del aombrero-¡Ah jijo! murmuró, pos erogue este cristiano me ha
tirado á dar.
y por instinto procuró meters3 en el campo, á un lado del camino, para ocultarse entre los matorrales. Pero
no tuvo tiempo para nada. Por más que estimulaba su
-caballería no salía de su galopito. Oyó tropel cercano de
-caballos, y sonaron varias detonaciones. Eatoacea comprendió que había caido en una celada y que iba su vida
-.de por medio. Llevado por PI instinto d ~ la propil\ con-

211

EL MUNDO

OO ■ IIIGO 19 de SEPTIEMBRE de 1&amp;07

cualquier otro &amp;gujero pero que él llama 11cavernan ó un
simple chorro de agua de riego, que él denomina ucascada.,,
Otro, por el contrario, se ingenia para despreciar todo
lo que vé.-Veinte veces habréis oído esta frase:
-Babi he visto mucho mejor q11e eeoi
Y cuando estáis á punto de visitará Espa:iia, él apro•
vecbará todas las ocasiones de alabar általia 6 ii Holanda.
gi por libraros de estos tipos oe dirigía á otros grupos,
fatalmente caeréis en medio de las eternas diacusiones en
b,a cuales tanto se complacen loe excursionistas:
COMPAÑIA OE VIAJE
-A mí no me guata aiao el mar!
-Yo prefiero la montaña!
-Qué montafia, ni que montaña .... ..... la montaña es
. 1:i.: ha dicho que el hombre ha nacido para vivir
·. en sociedad, y que le es grato siempre estar en. siempre igual. ....... .
-¿Cómo dice usted eso?......... los aspectos cambian á
tre sus semejantes.
Quisiera creerlo, pero os desafío á que haga.is nn cada momento ........ .
-No tanto como el mar! ........ y luego el flujo Y reflu•
viaje en compañía de muchas personas, sin que inmediatamente la diversidad de gustos ó de manías no baga jo que ....... . .
O bien de este otro modo:
armar en guerra á loa unos contra loe otros.
No ea cierto que es más fatigoso subir que bajar?
¿Por qué? -¡No lo ,él
-No me ¡:,e rece: cuando bajo me duelen las rodillas.
Acaso habeie tenido ocasión de ver que el hombre más
-Pues á mi me duelen las piernas cuando subo.
pacífico se hace un compañero feroz desde el iostante ea
que compra el billete y sube el w 1gón.
•••
No hay duda que cuando se vi&amp;ja con num~rosa com•
Sean cuales fueren las circuoetancias, él necesita un
rincón-el más c61J1.odo-y no soporta que ningún im• pañía ee puede gozar de libertad relativa¡ por lo menos
portuno tome aeieoto á su lado en el mismo sofá. No ha hay variedad en loa disgustos; mientras que si uno tiene
comprado sino un asiento pero necesita dos por lo menos. un solo compailero y este no ha sido bien elegido, el suLanza miradas airadas al vecioo qcte sube el cristal, ó plicio es inevitable y de cada instante.
Ea el afio anterior recorrí la Suiza con un amigo, homque baja la romanita¡ eatira las piernas y las abre cuanbre excelente pero terco que teúfa dos manías, que al ca•
do puede sin respeto ii nadie¡ bebe ii grandes tragos en
el pico de la botella¡ come con loe dedos, y ronca cuando bo me las hizo aborrecer . .Pretendía conocer el tiempo Y
por nada de este mundo me dejaba llevar el !)araguas
duerme.
cuando
su reumatismo se le fijaba en el pie derecho.
No queda nada del hombre culto que orJ.inariamen·
-Sef\al
de aeg_uia-decía élte es.
y Dios sabe las veces, que me he empapado cuando '•
Veamos lo que pasa en loe hoteles, especialmente en él le dolía el pie derecho.
L1:1 otra manía era no querer preguntar cual era el ca·
loe de primera clase que son los más frecuentados por la
mino.
S3 van.agloriab.i de tener el instinto mis admirable
mejor sociedad:
para conocer la topografía de todo lugar-Cuando estáDdsde el primer dta los pensionistu, en toda~ las cuee·
tiones se dividen en dos campos de adversarios irrecon- bamos más apurados en un camino ó en un boeque, saciliables: los que se leva utan temprano y los que se acues- caba el plano, consultaba con gravedad la brújula, eeentregaba á cálculos múltiples ........ . é infaliblemente nos
tan tarde.
extraviábamos y llegábamos al hotel á. media noche des•
Acosan al dueño del hotel, todas las 1m,flanas, con que•
pués de haber corrido veinte veces el riesgo de romperjaa airadas:
-¡Sefi.or, esto ea insoportable! El ruido que hacen esos nos la crisma.
Yo soportaba estoicamente estas contrariedades; pero
eefiores que caminan sin precaución, con zapatos y taconeando, me tiene sin dormir desde las cin'J0 de la maña• un día le vino la idea de comprar una varüa con regatón
na-Se siente su voz, loa gritos, y h!f.sta el golpear de las de hierro, y su placer consistía en ir picando con la punta del bastón las hojas y todo cuanto á su paso encontra•
puertas por Jonde pasan!
ba basta que logró alcanzarme un callo!
-No se puede dormir en esta casa! En el piso sobre
Dí un grito d~ dolor iatenso y quedé cojo cerca de dos
mi cuarto .aan comido y bailado hasta después de m9dia
meses.
noche. Prnvenid á esa gente que yo he venido al hotel á
· Ddede entoncee tomé la resolución de viajar siempre
descansar y no á seguir la vida de la ciudad!
13010.
En la mesa ae suscitan otras querellas no menos acaloNo llevo ni un perro .
radas entre el partido de los que ah,nten mucho calor, y
ALBERTO LA.DVOCA.T.
el partido de loa que temen á lM corrientes de aire:
-Mozo! Abra esa ventana, que nos ahogamos!
-P&lt;:Jro hombre, cierre usted la ven~na porque está
Al, FIN- •••• ,1
uno expuesto ii pillar una pulmonía.
y la cuestión del menú no deja de tener su importancia.
Triunfador sin laurel, martir sin gloria
y fatigado de la brega impía,
-Arroz todos los díasl-dice ua pensionista.
Al conocerte hallé que todavía
-Ah! torticae rellenas en lugar de arroz, suspira otro;
E::1taba en blanco el libro de mi historia.
ya no puedo soportar¡ acabaré por cambiar da restaurant,
No fué dicb.a mi dicha transitoria
•
Ni fué desgracia la desgracia mía,
•
:Sonámbulo gozaba y p9.decía,
¿Se trata de partir en excuraión? pues os compadezco
Me despertaste: ¡ tuya es la victoria!
si no tt:inéie el valor de ir solo con un b:1,stóa por compa•
Da m lado apartarme no consigo
fl.ero, porque el vLije en b:1nda os resdrv,rá ro ü dd ua:t.
Sin que me inva~a el frío ~e la mue!te,
sorpresa ingrata y ºª~expondrá á muchos percances.
Tu s1 que eres m1 amor¡ Orne es ~eot1go!
Y fdiz con mi yugo y con mi suerte,
El solo hecho de organizar la marcha ea más incómodo
Ya ~é lo que es placer: vivir contigo ...... !
de lo que parece: unos, siempre adelantados, reniegan de
Ya sé lo que es dolor: dejar de ven;e!
los q1,1e hacen esperar; otros, eiempra atrazadoe, llegan de
J A ,· rnR SANTA ;\lARU..
mal humor por loa apuros de última hora.
Septiembre de 1897.
Hay individuos que siguen la teoría de que en viaje
debe llevarae lo estrictamente indispeosable: una camisa
. ANACREONTIOA·
y un par de medias, y nada más. Eu efecto, seria mag•
(VEaS[ON DEL FRANCE~ POR JO~E GARC(A RODRIGUEZ)
nffico, si estos amables compalleroa teóricos no fuesen
luego á pedir, como lo hacen siempre á todos, cuanto lee
T"ma 1 cincelador, el áureo bloque;
falta y que juzgaron supérfl.110 y embarazoso.
l.lá,i no ejercites tu destreza en vano
Q;ros, á la inversa, pretenden que es mejor viajar con
CJnvírtiéndole en puño de un estoque
todas las comodidades; y al efecto, obstruyen el ·paso oon
Que eleve al corazón airada mano.
sus grandes maletas, y con sus mantas y cobertores acaTórnale en vaso cincelado y fino
loran á loa vecinos que son en definitiva quienes cargan
Que produzca a.l chocar sonido leve,
:b:a que de áureo color se tifia el vino
con su pesado equipaje.
y parezca wás du!ce :t quien lo pruebe.
Si vais por un bello camino y aloand'.a á ver a~go que
Grbáale en torno las redondas cubae,
os llame la atención, apuesto ii que no podéis gozar tran•
Y loe zagales en alegre coro,
quilamente:
Que hacen, piaaudo las doradas uvas,
Un aefior se admirad~ todo, y va por do!lde quiera
Brotar bajo sus pies el mosto de oro.
maravillas incomparables, y á cada paso se desborda y
Vuelvan de nuevo á la campifia amena
salta de entuaiasmo:-1\fire usted ese ar bol.. ....... pero
Eros, Venus gentil, los Himeneos,
¡ Las mozas, coronadas de verbena
qué arbol:-míre usted aquél hongol.....:oh, qué hongo!
y henchido el corazón por los deseos!
Las cosas más insignificantes le exaltan, y os obliga
Sepetiembre
de 1897.
LECo::-.'TE DE LISLL
á que os detengids á ex,minar un agujero que ea como

aervación quiso echar pie ii tierra para buscar algún escondite; pero ya era tarde. Loe gendarmes estaban sobre él haciéndole fuego con sus Remingtona.
-¡Jesús, ayúdame! ¡Madre mía, acompáfiamel dijo
con el pensamiento, y cayó atravesado por tres balas;
dos le hirieron por la espalda salietdo por el pecho, Y la
fercera le entró por la nuca.
Jost LóPEZ PORTILLO Y RoH.s.

f

.

•

•

------

�EL MUNDO

DOIIIIIGO 19 de SEPTIEMBRE de 1197

2IJ

EL MUNDO

DOIIIIIGO lg de SlPTIEMBRE de 1897

LA MODA.
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- :~-:-;-:'.

Trajes para niño~.

Ea que siu pensar en ello directamente, ellas van
á moetrar un nuevo lado ile su corazón, el que más
aman tal vez.
Han sido útiles todo el d ía, y van por la tarde y los
días de fiesta á mostra rae amables y contentas.
Han trabaj.ido toda l&lt;l semana, y van á recc,ger, durante el descanso del domi ..go, el frnto de su trabajo, viendo más amable y risuefio el rostTO de su madre, meaos preocupado y rnnriente también el rostro
de su padre, á quien procuran hacer olvidar sue mo·
ti vos de inquietud.
¡Oh! qué bien lla!Iladae son esas hora~, horas &lt;le

TRAJE DE PASEO

Hermoso traje de fular azul claro con impresiones
de oro. Talle &amp;justado; sobre su delantero está figurada uoa blusa de encaje, y encima una torera picada,
de fular, con anchoa entredoeea en el borde. Mangas
ajuatadae con bullón muy alto. Cinturón de liatón oro.
Sombrero de paja de seda con grandes plumas cres•
paa y adornado con punto y una gran rosa que cae
sobre los cabelloe. Guante muy claro.
TRAJlS PARA NIÑOS.

solaz!

En ellas el espíritu no está contenido ni estrechado por el temor de dengradar, da eer impor~uno ó
de faltar á esas formalidades, algu nas veces ridicu•
las, siempre penosas.
E l corazón se abandona sin temor á toda la expan•
sión de su amor de nif'io y á todas las pequefl"aa con·
fidenciaa de la jovencita.
El cuerpo mismo, ocupándose todo, no tiene ya que
temer la fatiga que resulta de un trabajo monótono.
P.iro esas horas de solaz no merecen su nombre sino en la familia.
Fuera, en loa viaj11a, en las partirlas de campo,
en los oirnvitea, que estamos lejos de reprobar, se
encuentra placer, atractivo, una variedad que de
tiempo en tiempo pa•ece ser aún necesaria; pero todo ese movimiento cansa la vida: es sólo un vuelo que
se da fuera del nido, con prisa de volver á entrar
en él.
Por fuera se encuentra di versión pero también fatiga; en la familia se halla solaz, se descansa.
Por fuera se encuentra la alegría, que desaparece
con aquello que la produce; en la familia se ha.Ha la
dicha, que no se va sino cuando es lanzada.

l. Traje para nifia de 13 á 14 afioa.

Este es un trajecito primoroso de javanaise vaige,
punteado de rojo. Cuerpo-blusa con el pliegue en la
ciza, adornado con cinta de lent1&gt;j11elas y cruzado del
lado izquierdo. Eeta bluea se abre sobre un plastróu
de lino con bordados y alforcitaa. El cuello á picos y
el adorno de las cizas del miemo lino. Manga estrecha
con bullón alto, con olán y pico de li.ao. Cinturón de
raso vouyé.
2. Vestido para nifiaa de 4 á 6 al'ioa.
El vestido núm. 2 es de cuadrilé azul cielo. Enagua
pareja, plegada á trechos en acordión y con un liatón
pasado debajo del pliegue para que se vea también á
irechos, y ealiendo las punt'\a en un lado, por la espal•
da. Talle blusa bajo, con un volante de nipía blanco
en el escote. Manga corta, de bullón.
3. Traje para nilioa de 8 á 9 alioa.
Traje marino, de dril blanco, con ancla azul en el
chaleco, corbata de raso blanco con dobladillos y nudo azul.
4. Vestido para nifiaa de 6 á 7 alios.
Este ea de piqué á rayas, rojo y blanco.
Torerita de puntas con cinturón y vueltas de piqué
blanco, con bordado angosto. Manga de puño. Corba•
ia blanca.
5. Vestido para nifia de 11 á 12 años.
Se hace de creponé acordión color de rosa. La bluFa está adornada en el delantero con cinco entredoses.
Anches plieeés le forman jokeys á las mangas, y otros
dos plieEés ocultan la abrochadura. Cinturón de lis·
t ón rosa.
LEGTURAS PARA LAS DAMAS.

CONVERSACI• NE$,

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RECREA CIONES EN LA FAMILIA

Traje

ae paseo.

Hay algunas horas en el día y algunos días en el
afio, durante loe cuales cesa, por decirlo asi, eea vida
activa y ocupada del trabajo, para dejar un lugar más
amplio á la vida de familia.
Esto es, en el día, las primeras horas de la noche, y
en el afio loa domingos y loa días de fiesta.
Cuántas veces, después de la cena, junto al fuego,
durante el invierno y al fresco de un cielo puro du•
rante el estío, las jovencitas lanzan este grito de alegria: ¡La velada! el paseo! P11rece que esta es la hora
de ellas.

Espalda del traje de paseo,

¡Es tan dulce, tan exqui3ito lo que pasa cada d ía al
caer la tarde, en las familias, cuando Ia inocencia Y
el trabajo han guardado la casa!
Hay allí conversaciones encantadoras, risas sin fin,
historias cien veces repetidas y nunca escuchadas con
fastidio, chascos, burlas y tra veeurae que á nadie las·
timan, agudezas, tanto más espirituales, cnanto que
todas son expontáneas y se escapan de un espíritu
que la vanidad no ha gastado aún; accesos de alegría,
estrepitosos tal vez, :;,ero que tienen el arte de no fa.
tigar ni molestar; una charla, en fin, que interroga,
responde, excita y mantiene en los labios de todos
una sonrisa constante.
¡ y vosotros, niños, vosotras, jovencitas, las que
producía todo esto! ¡Oh! yo no me admiro si se os
ama tanto; si una familia sin niños ee como una pra•
dera sin sol, si con frecuencia se os llama ángeles!
Un angel que descendiera del cielo traería la ale•
grfa; pu'3s bie.a, procurar la'alegría en torno vuestro;
es uno de vuestros deberes: tan esencial eomo el de·
ber de procurar lo necesario á vuestra familia.

�DOMINGO 19 de SEPTIEMBRE de

EL MUNDO

1. . 7

REeUERDOS DE "LA 130HE/'Í\IA."
" gfiusefa Wi cini" 1? "~nimt
Graxie, buona sera!
ler. acto.

5&gt;1fonfanari. "

Ehi! camerler, que~to p'atto na úna 1mz1.a di riffllt.o
2 =&gt; acto.

•

Ahimé! morire?
3er. acto.

TOMO. JI

MEXICO, SIJ:PTIEMBRE 26 DIJ; I 8 9 7.

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~aile Infa ntil de Pantasia en el Pronton .Nacional el dio 16 del actual.

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Dlb u lo d e Jos é M.. Vlllasana.

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RODOL'FO.-Io voglío ~cpannmi da Miml.- MI:\11.- Ah!
3er. neto.

RGDOLFO.-Si i;pnte megllo?- MDH.-Si.
k r , acto.

Voglio farc il mio place:e.
20 acto.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo, Páginas extraordinarias, 1897, Tomo 2, No 12, Septiembre 19</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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