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                  <text>DOMINGO 19 de SEPTIEMBRE de

EL MUNDO

1. . 7

REeUERDOS DE "LA 130HE/'Í\IA."
" gfiusefa Wi cini" 1? "~nimt
Graxie, buona sera!
ler. acto.

5&gt;1fonfanari. "

Ehi! camerler, que~to p'atto na úna 1mz1.a di riffllt.o
2 =&gt; acto.

•

Ahimé! morire?
3er. acto.

TOMO. JI

MEXICO, SIJ:PTIEMBRE 26 DIJ; I 8 9 7.

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~aile Infa ntil de Pantasia en el Pronton .Nacional el dio 16 del actual.

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Dlb u lo d e Jos é M.. Vlllasana.

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RODOL'FO.-Io voglío ~cpannmi da Miml.- MI:\11.- Ah!
3er. neto.

RGDOLFO.-Si i;pnte megllo?- MDH.-Si.
k r , acto.

Voglio farc il mio place:e.
20 acto.

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�IIIL MUNDO

216
1

'EL 1'11JND0.''
Ssmanarlo llu•trado.

Tel61ono 434.-Calle de Tiburcio nti.m. 20.-Apartado 87 b.
Mil:xfCO

Toda la correspondencia que ee relacione oon la Re,.
uoción, debe eer dirigida al
Director, Lle. Rafael Reyes Spfndola.
Secretario de Redacción,
Amad.o Nervo.

Toda la correeyondencia que se relacione con la edición
4ebe ,er dirigida al

Gerente, Lic. Fausto Moguel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
mes, y se. cobra por trimestres adelantados.
Números sueltos, 60 centavos.
Todo P•&amp;º debe aer precisamente adelantado.

narioa públicoe, para afrontar lae responsabilidades que
la justicia les reclamaba.
Otro día, se presenta á la Cámara de Diputados una
acue~ción de un delito de orden común contra uno de
los miembros de aqnella asamblea. El acueado es un
vif-jo amigo del General Dfaz, ha prestado servicios á m
país y á la cauea liberal; el Legocio en que está envuelto
no parece, á primera vista, enteramente claro, y sin em ·
bargo, D..m Aatouio Esperón es despojado de su fuero
de diputado 1 y van á. resolver au suerte ante la justicia.
Una tarde se encuentran dos 'jóvenes en un lugar pÚ·
blico de eet,a capital; el humor está agresivo y el earcae•
mo palpita en loe labios¡ se cruza::i las primeras. palabras
ofenei vas y uno de alias dispara se. revólver sobre el
otro. Estos dos jóvenes percen~cco á una clase social BU·
perior¡ uno de ellos es coronel mexicano y el otro repre•
sentante del pueblo. Y el Sr. Cuesta es arrebatado de su
cural - como antes lo fuera Don Moísés Rojas, que ocu•
pó importautee puestos oficiales-para ser entregado al
tribunal común.

BJVUSTRADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLAS:K,

1tah1s tbittJrialts.
ÍO!í ültillllJ5 511Ct50!i.
El drama que tuvo por eecenar:o la Inepecoión General de Policía, la madrugada del 17, ha lleuado con eua
palpitan.tes ecos toda la semana. Pudo, por un momento
eorprenderee á la opinión con la lf&gt;yenda de un lin('hamienfo; pero en breve el instinto popular, auxiliado por
la reflexión, puso de relieve lo vicioso de una historieta
de perfiles burleicament~ siniestros. Tódo aquel castillo
de barsjae, edificado por los rtisponsablee del terrible
atentado, vino al suelo, al primer soplo de la investiga•
ción abierta para depurar loe hechoEI.
Tan iápidamente como la dernonfianza se babfa es•
-parcido -parlas nterias de la eociedad, penetró también
enel Go9ierno, y la protesta formulada poreee gran des•
conocido que se llama el público, coincidió con las primeras medid11e oficiales: la destitución del Inspecfor,lsuencarcelamiento y el de to1os les que se señalan como cómplices. Ahora toca á la J ueticia pronunciar su última palabra sobre la sangrienta tragedia.

•
••
La opinión n'J se engai'l.aba al rechazar la leyenda fra.
guada por loe agentes de la policía, como tampoco ee
equivocaba al descansar en la acción administrativa.
Esta se ha presentado enérgi~ y poderosa, frente á. la
osada trama, tan rectamente y con tanta firmeza cual lo
reclamaba le. eociedad.
Ni una vacilación, ni una sola duda han estorbado las
decisiones del gobierno. El castigo caerá sobre los culpables, cualesquiera que sean su el.a&amp; y categorúi, ha declarado el Ejecutivo por medio Je su Secretario de Gobernación en :a Cámara de Diputados; y 03ta línea de conducta, ya conocida de antemano, por la alta moralidad que
norma los actos de Presidente de la República y por loe
acuerdos por él tomados en este deeagradabilíaimoaeunto, ha respondido al clamor unánime y al sentimiento
general.
El país tiene ante su viet.a ejemplos notables de que la
Adminiettación p'J.blica no retrocede ante clases y catego·
ria,q, que no hay para ella grupos privilegiados cuando se
trata de impa1tir justicia, que no existen personalidades
invulnerables ante la inflexibilidad de la ley.
Han pasado dos afias dee(W!i el día en que el jurado po•
pular se encargó de resolver un célebre proceeo, donde
figuraban personalidades de alta categoría eo el mundo
de la política: dos miembros del Senado,-ex-goberna•
dores dedos importantes estadoe,-dos diputados al Con·
greeo de la Unión y un. general ameritado. Las leyes
contra el duelo se habían olvidado durante muchos afias,
pero llegó un mom1::mto en que la opinión públicB hizo
escuchar su voz de alerta sobre un peligro que amenazaba á la sociedad, y el gobierno no vaciló en despojar á
partidarios y amigos ds loe fueros que los envolvían, pa•
ra entregarlos á la acción de loe tribunales.
Vimos el espectáculo de elevada moralidad que ofrecía un grupo de ciudadanos que formaban en las filas de
la administración, deecendiendo de sus puestos de funcio-

Ei público no abriga una sola sospecha sobre el estricto
cumplimiento de loe deberes del Gobierno, cada vez que
se ofrecen á. su resolución problemas de moralidad adminiauativa. Pur eso confió desde el primer instante eu
que la pena habría de ven,r tan inexorable como tre•
menda fué el delito.
El aeeeioato de Arroyo, que por un momento convirtió la Iuspcci6n General de Policía en un antro tenebro•
so, ha conmovido hondamente la opinión pública: estamos ciertos de que el castigo de este atemado también
ha de conmover la conciencia i;&gt;opul8r.

Un último acontecimiento ha venido á agregar una
nueva página al proceso: Don Eduardo Velazquez ha
puesto fín á sus día@, en el departamento qne ocupaba
en la Cárcel de Belén.
El ex-Inspector de Policía ha querido de este modo
evadir la tremenda responsabilidad que sobre de él había arrojado la justicia.
S11 conciencia Je dictó la única solución posible que
dentro de su.e circunstancias actuales ·y frente á la espantosa sima abier¡a á su caráci.er repleto de rebeldías,
se le ofrecíB, y no re1rocedió uu momento. ~
La justicia sigue eertinarueute en el deeempeflo de eua
funciontle.

~tllítittt !Jtlttrtll.
RESUME11.--EI mapa del mundo.-Hoycomo ay,r.
-La lucha eterna.-En el viejo y en el nuevo Conti.
nente.-Odios y rivalidades. -Blanco y ne&amp;ro.-L&lt;11
11n2ustia humana.-Conctuslón,

No ha mucho tiempo un periódico extranjero publicó
un mapa general del mundo civilizado, donde se marca•
ban con tintes más 6 menos obscuros las condiciones de
sorda inquietud en que viven los pueblos, en medio de
sue rivalidades que loa orillan á. fuueetas guerras y á. es•
pantoaae catástrofes¡ y ee indicaban con matices claros
las circunstancias de proaJ,,eridad y bienestar en que ee
encuentran oliros países, preocupados en deaarroHar las ,
energías nacionales, marchando en la vía ele una evolución natural y de un desarrollo cierto.
Una mancha negra cubría la parte correspondiente á.
la vieja Europa, y extendía su sombra al continente
asiático, á la península africana. Pronóstico de próxi·
mas caHí.strofee y profecía de futuros choques, aqaella
mancha indicaba la lucha sorda y despiadada, la com·
petencia sin tregua á que se han entregado Jae naciones
del viejo continente, poeeidas de odios tradicionales,
agitadas por rivalidades históricas, sacudidas por afiejas
preocupaciones, que las apartan y dividen.
Fundada, en efecto, la estabilidad de las potencias so·
bre el sistema del equilibrio, míranse unas á otras con
rencorosa prevención: es intolerable el ensanche terrisorial de cualquiera de ellas si no sabe alcanzar ó logra á
imponer el consentimiento de todas las demás; y en
medio de esas envidias, loa débiles sólo exie'8n, pudiera
decirse, por la conmiseración que inspiran á. los fuertes.

DO ■ IIIGO

a6 do SEPT lfM EH~• lf'7

Pero no se limitan las ambiciones á la posesión de un..
suelo empobrecido y agotado, donde eólo el esfuerzo y-el trabajo, ayudados por los inmensos recursos de la.
ciencia 1 pueden bastar á la eatiefacción de crecien,es ne•
cesidades. Más allá de ~oe maree y de las montanas inaccesible@, hay .vastas regiones no cultivadas, inmensos territorios vírgenes, cuantiosas riquezas no explotadas;..
hay pueblos numeroeoe petrificados en sus viejas civili·
zaciones ó sumergidos todavia en el crepúsculo de la
cultura¡ hay 011,ciones caducas y c,ucomidae por la polilla de loe siglos, y tribus primitivas ea vía de agrega•
ción para constituir E3tados eoberanos. Y allá se dirigen
todas las Dliradae, allá se concent.ran todos !os apetic.oa,
y unos con adversa, otros con próspera fortc.na, derrochan me recursos ó ap, ovf'chan ene energlae, para dila•
tar hasta límites desconocidos el ambicionado imperio
colonial en que sueñan.

Y en esa OJisJa de las naciones civilizadas, que bus•
can en todas partea terrenos baldíos, para derramar el
exceso de su población y dar actividadá loe brazos ocio•
sos de su abaorvente induetrialiemo, en eea peregrinación.
que emprenden á travJa de remotas y apartadas zonas,
precedidas por eus sabios, guiadas por sus misioneros,.
anunciadas por sus apóstoles y pregonadas por sus comerciantes, para buecar nuevos centros á su explotación
por medio de la conquista armada óde la influencia ad·
quirida: es preciso que constantemente se tropiecen,
choquen y estallen en condiciones semejantes produ•
ciendo nuevas y sendas rivalidades.

•
••

Cou razón el matiz sombrío se extendía como un velo
sobre todo el viejo continente. Después de la publicación
del mapa, las circunstancias no han cambie.do: Grecia.
ha sido desgarrada por la espada de Turquía; loe Estados balcánicos se agitan impacientes; Espafla mira encendida con resplandores fatídicos la tea de la insurrec-.
ción en sus p!'incipales col&lt;;miae, en tanto que el ca1lísmo asoma su cabeza triangular de serpiente, rasga sue horizontes el cárdeno relámpago del ana,quismo y allá. á lo.
lejos se escucha la voz de alerta de los republicanos¡ Por•
tugaJ tiene que sostener lucha violenta en sus poeeeiones africanaeiBélgica, Holanda y Suiza se estremecen al pen
sar qi;e pueden ser aplastadas bajo el peso de innumeroe.
ejércitos ó pulverizadas en el choque formidable de lae
grandes potencias. si e!:!talla la conflagrac16n universal;,
Suecia y Noruega, viendo salvadas con dificultad sus rencillas interiores, observan cautelosas y se preparan á tomar
el pueRto que les corresponde en el combate; Dinamarca
descuarLizada por la preponderancia prusiana, se contenta con loe regios idilios que encantan á su anciano
rey, rodeado de su larga descendencia de·príncipes ysoberanoe: y en tanto las grandes potencias odiándose cor•
dialmente, conciertan alianzae, é imaginan ligas que
puedan favorecerlas á la hora de la lucha, y la Gran Bretl\iia en su espléndido aislamiento, agena de carifíoe, Ji.
bre de compromisos, sigue imperturbable su camino, segura de su triunfo, aunque tenga que arrostrar universales competencias, y sobreponerse á loe intereses extrafioe que á. au paso encuemra.
¡Qué hermoso espectáculo el que nos ofrece esa inacabable lucha por la existencia de infinitas formas!

•
••
Quisiéramos que al hablar de la representación gráfica
que venimqs comentando en la parte que ee nfiere á.
América, tuiiéramos que deoir que estaba. figurado el
modo de ser de nuestro continente, con matices de in•
maculada blancura. M~s ¡ay! que antes como ahora.
vense en el mapa manchas obscuras que indican nuestra con,dición inquieta y movediza.
,Si la zona negra que cruzaba la Unión americana, in•
dicaba en otro tiempo la posibilidad de una guerra con
la Gran Bretaf'ia., á causa del mensaje de Cleveland rnbre
el conflicto anglo-venezolano 1 hoy puede eefi.alar el temor de un choque violento con E3paña, por causa de la.
alta misión qae en esrns momentos deeempefia e.a Madrid el General \Voodford, pretendiendo en nombre de
los Estados Unidos hacer ceear la insurrección de Cuba.
Negro matiz vela Centro América, sucudida por te•
rrible convulsión en Guatemala, agitada por revolucion
formidabfe en Nicaragua, y amenazada de general eetremecimiento, de un extremo á otro de su reducido territo1io.

DO ■ IIIGO

•6 de SlPTIEMBRt de 1'97

En Ecuador, aun no se somete la facción conservado-

ra vencida por el gener&amp;l Alfara¡ en Braeil altas ondean
wdavía Jae banderas revolu0ionaria1 que Bgita viento de
\Qrmenta, y trem.&gt;la el fanatiemo de Cone-Plheiro; en
Uruguay, denibadoel preaide.atP Borda por al pnnal del
aseeinato p0Utico 1 apeDaa se vislnmbra · IR c1 ne lisción
delos partidos que se disputan t l poder; Venezuela aca•
ba de atravesar Ja criPis
electoral, y dado el carác·
ter inquieto de los pue·
blos latino ame1icanoe, no
sería extrafio que apela
ran á laa armas loe venci·
dos de loe comicios.

IIIL MUNDO

Como el eimoun es ardiente: como e] malaría es aleve-.
Y, son las caravanas sepultadas, pueblos enteros que
caen bajo él. Se diría aquel que eep11hó loe persas ambi
cioeoa que iban á coDquistaral amonita.
Del miemo eilencio del desierto ea n&gt;viete y del mis.
mo rumor de insect~s sepul,ados, bajo eu ala cáhda de
arena.

Lejos estamos p"uea de
la sonada blancura. Solo
México, la República de
Chile y la del Plata qne
oye á lo le joe el eco de
sus últimas revuel as, tienen derecho á. preeentar·
se limpias.
En el viejo continente,
los pueblos lucban con•
tra los pueblos¡ entre nos•
otros, se lucha toda vi a por
idealee so.fiados entre loe
miembros de la familia:
¡ felices si logramos re ali·
zarloe!

X.X.X.
Septiembre 23 de 1807.

Rtl1QU,AS DE UN HEROE

A la amabilidad del Se·
fiar Presidente de la Rta·
pública, que ee dignó pr&lt;..·
porcionárnosloe, debemos
hoy la publicación de ba
fotografías tomadas de al·
gunoe objetos que perte•
necieron al eefior Morelos
y que ilustrao, dándoles
excepcionalísimo interés,
dos paginas de nuestro se·
manario. Son esos objetos
toe, que hemos tenido en
nueet.ro poder: un Santo
Cristo que lee manos convulsas del beroe estrecha•
ron en los instantes del
fueilamie!lto, imagen ea•
grada que lo acompaíl.ó
al patíbulo¡ una cartera
dentro de la.ctial hay aún
algunos fragmentos de
yesca y una medalla qn ~
llevó al cuello.

Todos estos objetos, cuya autenticidad eetá fuera
de duda, fueron propiedad
del Sr. D. Francisco Gu·
tiérrez Cortina, quien los
obsequió al Sr. Presidente.
Hay también 110a carta
de pufio y letra de Hidal ·
go en que este in vita á
Morelos á la insurrección
de una maoera tan babil
que de caer en poder de
Jos realista~, estos no ha·
brían visto en el la mas
que la invitación á celebrar una fiesta religiosa.
Por falta de espacio no
publicamos esta carta que
aparecerá después.

217

espíritu y ee refugian en la cima, abeorio(en n.o eé qué
muda contemplación amenazante ........ .
Y, aquel silencio parece poblado de gritos; de gritos
de cólera
Pan-ce qno dialC1-garon con ]a posteridad y la presión
extraiia de la atmósfera, apagara las vocee, como enmudece el trueno en las tormentas polares.
El relámpago briIIai el
trueno calla; y, la región
de nieve ee enrojece como
ei el cielo se tii'l.ese en san.·
gre.
Así en aquellas altas re•
giones donde medita el
pensamiento hosco, y co•
mo grandes águilas día•
riaa que mancharan la
nieve inmaculada arrastrando sobre ella sus alas
sangrientas y rompidaP,
se ven las grandes almas
re• fugiadas, llenas de ar•
dientes protestas, de insondables nostalgias de
venganza, de sangrientos
ensuefi.os de pasión.
¡Sue.iio, trágico sueño
de cópdores heridos!
Las grandes almas callan.
Desconcertadas, tími·
das, miedosas, las almas
débiles se refugian en el
pacer, ee abrazan a la ea·
peranza, y tiemblan aguardando que sople sobre
ellas el viento del prodigio, ó es1&amp;1le el cielo in•
cendiado por ef rayo dal
mi•lagro.

1

l

i
Crucifijo que More/os llevó al patíbulo.

"=.!='

PINACOTEA.
ALMAS lll!l FANGO.
(F ragni.entos)

Hay épocas menguadas, en que uno como vie.qto de
oprovio pasa eñvenenando !ne conciencia e y reduciendo
á la aefixia loe más fuertes camcteree,

¡Son momentos de ai:fixia abrumadora!
En les rPgionee altas se hace el eilencío¡ el silencio de
la nieve y de las cimas.
A bajo surge el rumor: el rumor de los valles y el pan•
tano.
'3e diría un fangal que empezara á secar el eol de estío.
Mudos por el asombro, por la cólera, ó por el desdén,
loe grandes IensadO"ree pliegan las alas giganteecae de1:1u

En tanto abajo, muy
abajo, la multitud incona•
ciente; la torpe eaamora.·
da del escándalo, huérfana de sus tribunos va en
busca de los hia~rionee.
~¡ blanco Pritáneo se
hace barraca; el Agora ee
torna en una feria; y el
Pretorio, desierto de sus
jueces, se hace campo de
inmunda gitanía.
Y, el olor del eetiercol
del.establo, es incienso del
templo profanado.
Surge entonces la época
funambulesca; el reinado
de los hia~rionee; la contorsión suprema¡ la epilepsia lúgubre del pensamiento, que encanalla y
deforma el verbo antiguo.
Ese tumulto no interrumpe el silencio de la
cima.
El rumor de los insectos no turba la meditación religiosa de las águilas. Las alas del insecto
no interrumpen el silencio. El silencio de las
grandes cólerae, de que
babia Tácito!
Silencio e1 gendrador de
la catástrofe!
Oscuro como la nube,
y como ella incubad1..1r
del rayo.

¿Habéis visto la bo1a
abrumadora que precede
á la tem11est.ad en la lla•
nora?
Todo es silencio en la eelva y en la pampa.
Quietos están loe basquee milenarios; como tocados de
a@ombro¡ ·cual ei esperasen para inclinarse el aleteo formidable de alguna divinidad vengadora; de ef!as queponían espanto en el alma del homhre primitivo.
Ni un grito¡ ni un rnmor.
Callan las selvas, y las aves callan.
La naturaleza sobrecogida de terror, como en la hora.

�EL MUNDO

DOMINGO 76 de SEPTIEMBRE de 1801
• AOMlll4?0 26 de SEPTIEMBRE de tlg7

l'l grama, entre el boscaje se arrastran,
revolotean, zumban y pican y uneµ al
rumoreo el placer del aguijón.
Y es la hora de loe reptiles.
Se despereza la serpiente á loe besos
del calor; dee~iende loa anillos de eu
cuerpo, ajunta sus vértebras contracLilee, se arrastra por la grama y mira al
cielo. Lo negro de la nube la enamora;
deegarra el rel!tmpago la sombra y al ver•
lo serpentear lo cree un hermano, sierpe
d8 fuego que atraviesa el cielo y anhela
estrecharse á ella con s~•e vértebras cruzadae y envolverse en un éxtasis de
llamaa.
Y luego silba. Respóndele un extrafio
rumor en el pantano.
Es la hora de loe insectos entre el fango removido.
Tolo lo grande en la selva medita y
calla.
Todo lo rufo se agita y rumorea.
Es la hora del tumulto en loe fangales.
El reinado feroz de loa reptilee.
Así, en cierlaa épocas de la Historia,
en cierloe momentos angustiosos de loe
i;,uebloa, cuando el silencio, amenazante
impera, sucede al grito de loe graodes
pensadores refu~,iadoe en la penumbra
del olvido, el tumulto soez de loe hiatrio~
nea, la turba gritadora de juglares.
La t.ropa de gitanos saita emoncee en
el escenario abandonado por loe grandes
Medalla que More/os llevaba al cuello.-Anverso.
actores, y dan sus farsas grotee-cae allí
(l'n fragmento de yesca.)
donde aún parece escucharse el grito atronador de le. tragedia.
de un alumbramiento formidable, Bel' refogiaeneleilencio,
Arlequín calza el coturno; y bajo la trágica máscara
cttal ei sintiese ya, en lae profuodidadte del horizonte,
grha con voz insexual hecatónq11eroa de E~quilo.
desperezaree el ala negra de la tempestad que ha de azoLoe Atridae se vau, llegan loe mimos.
tar deepuée sus flancos ardorosos.
La tragedia pasó; llega la farsa.
Inmóviles las hojas en los árboles¡ quietas las grandes
:m carromato impera solo.
an~e en sus nidos.
Re plena feria ....... ..
¡Todo parece tocado del pavor de la catástrofe!
¡Epocas lúgubres del pensamiento humano! E1:trai'ioe
El tigre con la cabeza indómi1a sobre las manos cruza. huüdimientos de loe pueblos que recuerdan el de Mario
&lt;las 1 húmedo el labio, somnoliento el ojo, entrecerrados en loa pantanos de .Minturnes.
loa párpados, mira el obscuro horizonte, contempla la
La ola de fango sube. La cima austera es tocada por
11nbe roja, que ama por su color, y sueña con heea ombte la espantosa ribazón .. ...... .
y sangre.
La prensa sufre la violación euprem~.
Ama la tempestad porgue ea 1u:ote, porque destruye y
Loe nuevos vándalos llegan al Capitolio;
amedrenta y mata. Oyéndola rugir la cree otra fiera, la
¡Al Capitolio augusto de la Idea!
1mefla cómo una hembra
giganteeca1 y la ima1ren
violada, estremecida y ru•
giente bajo su garra oprt.eora.
Arriba en la cimo, mudas las grandes águilae.
eienten ya bajo las a\aP,
las caricias primeras de
loe vientos.
Y, á la riba de Jo3Jago~ 1
cerca á las. grandes !!oree
acuáticas que emergen del
limo éomo una extrana
f oración ·de cienes; cual
gnndee pájaros sagrados
ti~mblao las garzas y loe
ánades, en uno como vago
i,.ueño del peligro, eEtre ·
cliando sus plumones in·
u,aculadoa, quiek&gt;s en_loe
ju ocales de la orilla.
La úhima bandada de
patosealvajeeabateel vue•
lo, y cae en la laguna co•
ruo lluvia de floree des•
prendidas de un rosal PScudido por el viento. Y,
P'fC celariae del desierto,
como aquellas agoreras
del oeeano, estos anuncian
biéu, que trae ds la proyección de en ala blanca,
despliega ya la suya roja
y negra la to1meota.
El gran silencio impera.
Es la hora de loa ineec·
toa.
Sólo ellos oo enmuda,
cen ante la majestad dE:
esos instantee.
Cartera urada pcr el héroe.
Sobre las floree, bajo la

ug

EL MUNDO

Recuerdos de las Fiestas Nacionales

·ll~,·1#:
/!I

'
.,,,

·;¡1 ti-/',...-_,.;« t,
...,.2J\N{i{l
..r--

1~

(

·.-:¡,¡ -

'

.

,

. 1

I

Reverso de la misma.

Libertos del honor, rebelados contra la gloria, pisan
la augusta tribuna, remedan los grandes hombree, lanzan eua gritos trágicos, y como O-,tavio furioso, con la.
cabeza del tribuno, ellos también clavan en la picota á
la elocuencia.
El diarismo es su tíltima conquista.
Y, caen sobre él como lae eerpientea .;ladas de 11' Ara·
bia eobre loe árboles reoinoeos de que habla Herodot1•.
Y, es de verlos en el momento de la farsa como imitar
pretenden loe modelos¡ ei gesto altivo, la expresión l'i.
brante, la majestad de los ausentes maestros .....
En la ebriedad suprema del funámbulo, de la majeeta1
hacen 1a mueca gueel harapo hace ála púrpura, yasraviP·
san ¡,ur la escena con el orgullo de un príncipe aquerné~
nida, como si fuesen loa
epígonaede Homero.
Todo lo degradan en en
mimesis furiosa.
Son la mueca del e:ipíritu humano.
¿El desprecio? esa ea su
atmóafen.
¿El silbido? ese es su
himno.
¿La carcajada? ea eu
apoteosis.
¿La saliva? es su aureola,
Ellos hacen de la ver•
güenza pedestal y de la
rnfamia su gloria.
Y desde la barraca en
que gesticulan arrojan w
guante á foe grandes ea•
critoree.
Ayax también retó á
Júplttrá orillas del Esca•
mandro.
Y Ayax no era un bu.
fóo. Pero Júpiter era un
dios,
Prftano de Ioshombre3
dijo Eeq uilo.
'
Anim1is Jlnnmis:re IIo•

rret,.
8i, Horror, santo horror
se apodera dei áuiruo pensando en eetOJ mc1wen tl.,s
de oprobio.
Horrorizaoe, dice ,el
Poeta.
Ensoberbecdos, dice la.
Escritura.

-¡

~orrida de f?&gt;enepcencia efectuada el d,a 15 del actual en la
LA.S REINAS:

Domltila Hldalgo.-COncha Ramos Arlzpe.-Sam Aburto.-)rarla Vent.-SaraChavero.-Delflna Moreno.-Marla Bolal:los.-Lupe Bola.11.os.
Enrlquete. Wllson.-)fargarita Quljano.-Anlta. cuevas.

LAS REINAS DE UNA FIESTA
Ya es muy tarde para hablar una vez mt111 de la ex•
¡,léndida corrida de toroe efectuada el qnincedeSeptiem•
bn,, con motivo de las flestae patrias y con un fin benéiico; dimos en su oportunidad la nota relativa en nuestro semanario, y si hoy iDSistimoe con unas cuan,aa lí·
nea e, es solo para acoro patlarlae á la fotografía que
-en este lugar publicamos,
y que representa &amp; las die·
tingnidae y hermosas rey•
'Das de la fiesta.
Bien conocidas son to•
dae ella11 1 l't'ynae de muchos hogares y de muchos
salones, para que deFgra•
nemos á sus piée todo el
caudal de lae flores de estilo. Su reuaro es el mejor elogio.

de, llevando ahí el timbre jubiloso de a11a gritos, el vivo
rayo de sol de sus mirt1.dae, el triunfal campanilleo de
sus risas. Eao no ee describe: se siente. Es la vida en
una de sus manifeeiacionee m'8 consoladoras: la vida que
lleva ya en sí, PI fermento de todos sus iofortunioe y sne
luchas¡ pero que sonríe a1ín 1 coofi'1 ds, al cielo azul, á las
alas crujient.ee y arrulladoras, á lae albas Henas de sonrojos y á las floree llenas de perfumes ........ .

UNA ENCANTADORA
FIESTA INFANTIL

Embelesador número
,del programa con que en
ee\e afio se celebraron en
la metrópoli lae :fiestas na•
cionalee, fué el baile in·
!fantil efectuadoen el Froi:tón Nacionat el 16 delco·
rriente yqne revistió una
animación indeecriptible.
Todos conocen el edifi·
cio y, en viendo el grabado relativo que public.amos, se formarán, sin du·
da, cabal id~a de su adorno¡ más lo que e( sería~
moe impoten'6B para describir, es el encantador
.adorno viviente de ague•
lla parvada de niflos que
invadió el local desde las
a,rimerae horas de la tar•

~laza de f?&gt;ucareli.

....

Se piensa con un dejo de tristeza en el porvenir, cuando se ve uno de esos grupos infantiles¡ mas á. poco se
van loe temores empujados por las riese ......... Sí, el maflana ea muy incierto: tiene las vaguedades del horizonte
cuando amanece; el mafl.ana será sin duda malo: es tan
mala la existencia!. ........ Pero el hoy qué radioso! ........ .
Vaya usted á entristecerse por que las golondrinas que
hoy pueblan de gorgeoe el viejo alero emigrarán mana.
na!... Oiga usted su char•
la bajo el amplio cielo
azul, y sonría, sonría á
eeoa plumajes negros y
lucientes que azotan loe
nidos de argamau ......... .
Y la alegría de la infancia es contagiosa ....... Yo
he visto á tanioa viejos
abrumados de tristezas,
reirenel circo! Ynorefan
las gracejadas de Bell, no
por cierto: el buen Ricar•
do ea un mago ........ PEtro
no puede desarrugar algo•
nos entrecejos ...... Reían
porque se contaminaban
de la alegría de sus hijos
y de sus nietos¡ porque
muchas manos blancas,
agitándose como blancas
alas de mariposa para el
aplauso, proclamaban Ja
dicha de l&amp; vida. Refan
por eso, es claro: no hay
sol más eficaz para alum•
brar las e.l mas de loa padres que las risas de loa
hijos ........ Cuando se do•
bla la ro~ de la vida, en
esa triste encrucijada de
los ouarenta at'loe, ya no
podemce recojer más flo•
res que las que aembra•
moa antes; y eeas flores
eon laa alegrías de los hi•
joe ...... Ay! del que dobla,

"
Frontón Nacional en que so efectuó el baJJe JnlantJJ de faatasla.

eolo, mustio y claudican•
te el obscuro camino, que
no eairella la margarih,

�EL MUNDO

DO ■ INGO a6

d• SEPTIEMBRE de 1897

.

DO ■ IIIGO

..1

SL MUNDO

a6 de SEPTIEMBIIE d• 1897

SOL OE INVIERNO
( POR JOB

RASCO )

Ancianos los dos y en-0ompleta soleda1 por la separa•
ción de sus hijas; ·e lla sorda y él asm:ttico , sientén am•
boa la pesi,.da carga de los aiios,-la prop ia en primer

Maria Cristina Sanc;hez y Juárez.

Juanita lbañez.

de oro y plata de un afecto paternal en que se re-

salón no quedaron ni las nota.! mudas ni las flores muertas
de que nos hablaba José Negl'ete: quedaba el perfume
suave de la inocencia, y acurrucados aquí y ahí, muchos
ecos de celestiales risas.

vive......... .

En algo como esto pensábamos, cuando, testigos mu•
dos de la fiesta infanti1 efectuada el dieciseie, veíamos
Bien hayan los que ea. esta vez dieron á la organizadesfilar en armoniosos y frescos grupos á una bandada
de ángeles en cuyos ojos negros 6 azules la vida can,aba ción de las fiestas patrias la nueva nota de las alegrías
infantiles .... Ya era tiempo. En las festividades naciodiana.
Iban y venían incansables al son de la música, vesti- nales ee embriagaba el pueblo y se divertían, más ó me•
dos con trajee, en cuya alegre fantasía se adivinaba la nos, loa jóvenes de las diversas olaeee sociales; pero puesolicitud de las madres, por el amplio local, en delicia· de decirse que los niños casi no tenían su porción de
sas l)arejae en que los sexos no eabian nada aún de sus dicha.
Hoy la tuvieron amplia, y sincera ee la complacencia
futuras pugnas tempestuosas, y aeguíaloa por donde
nuestra
al colaborar al recuerdo de la encantadora reu•
qui8ra un ojo avizor y carifioso desde la penumbra de ,
nión,
con
el mayor número de fotografías de que hemos
algún rinconcito íntimo ......... .
Cuando llegó la noche, lo mismo que loa pájaros, aque- dispuesto.
lla bandada riente voló hacia los nidos tibios, y en .el

Estefania Cbávez.
REINAS-NIÑAS.

Una fiesta más de h cual daremos nota conmemorati-va: Las ca:-reras de bicicletas efectuadas en la calzada de •
la Reforma el 15 de Septiembre á.1as 2 p. m., y que eatu--.
vieron caracterizadas por una animación y un entusiasmo digno de recuerdo.
En esta vez las reinas fuer.Jo preciosas nit:1.Uas, con cu-yos retratos hemos formado un ramillete para ofrecerlo
á nuestros lectores.

Manuel Chávez.

NOTA IMPORTANTE.

Como invitamos á las familias de los nif'ios que concurrieron al baile de fantasía de que hablamos en otro lu•
gar, á que noe enviasen loe retratos de aquelloa, para..
publicarlos, por no haber podido obtener en la locali•
dad todos !os que deseábamos, debido á la falta de luz·.

Trinidad, O/orla y Arturo Lillo.

propia, fué tal el número de fotografías que se nos en•
vió, que ¡nuy á nuea~ro pesar y sin hacer distinciones,
nos vemos obligados á reservar algunas para nuestro
próximo número.
Excúeesenoa esta supresión forzosa, que nos impone
la distribución de nuestro semanario.

término,-pno también la del compafíero. Muy adelan•
tado ya el. día, principia para ellos la monótona existe.acia, que termina á la hora en que para nosotros empie,za
la velada; no han hecho más que pentrar en FtIB rEmedios
caeeroe, el asunto más interesante; en en frugal cernida,
lo que conetit·1ye su placer¡ una discusión pre visla, y
acaso neceearia para el equilibrio de esos cerebros aletargados, entra forzosamente en el programa del día,
cuando llegan loe dos periódicos¡ el del se.ti or¡ literal

VERSOS DE HIDALGO

Escritos en

lae paredes Pe eu prisión.
Hidalgo estuvo preso
en Chihuahua en la pieza
que está bajo la torre de
la capilla del Hospital
Real. Como fuera compa•
eivo y huruano el trato
que le dieran sus guardia•
nea, el cabo Ortega y el
eepailol Melchor Guaspe,
alcaides de la carcel, lee
consagró estas décimas,
escritas con carbón en la
pared, de puflo y letra
del h éroe, la víspera de
su muerte:
Ortega, tu crianza fina,
Tt1 índole y estilo amable
Siempre te harán aprecia(ble
Aun con gente peregrina;
Tiene protección divina
La piedadque has ejercido
Con un pobre desvalido
Que ma~ana va á morir,
Y no puede retribuir
Ningún favor recibido.
Melchor, tu buen corazón
Ha ad1Jnado con pericia
Lo que pide la justicia
Y exige la compasión.

r,·~~- ~~~-~~¡~· ~¡·a.~~~~·li·a.~
Pablo y Leonor Prida

Daniel Oarza.

María Cristina A/varez y Cortina.

Ousdalupe Alvarez y Cortina.

En cuanto te ea permitido
Partea el postre con él;
. Y agradecido Miguel,
Te rla las gracias rendido.

Carrrerás en bicicletas,
efectuadas el dia 15á las2 p.m.• en la Calzada de la Reforma.

Las Reinas.

�•
&amp;L MUNDO

cuánM&gt; en,ueiasmo en los dos viejoel ella, por que ee eu
sangre¡ él porque ee boniia (el buen hombre ee aficionado todavía á esa golosina que se le ha hecho Un rara)
y empieza á prodigarle todae aquellas galaDterías qae ee
usaron en eu juventud. Eotretan$o eu ~eja mitad, sen•
e1b1e todavía 'á la pasión de loe celoe, dice para eí: «Loe
hombree no saben envejecern; y aunque molesta, se apresura á preparar el té y á ofrecer las paeiae.
((,Oh, i!al dijo la bermoea poniéndose en pie y excusándose de no haberla° ayudado aniee: la he dejado hacer porq11e ueted eet:t tan agil que parece una nif'la ...... n
Sea que hablase muy alto la joven ó quién sabe porqué,
ea lo cierto que la sorda oyó JLuy bien, ee eonrió, iu:vo
un asomo de rubor; y el viejo, también a::iimado y que•
riendo echarla de fuerte, trató de levantarae 1 más no le
valió eu buena disposición; hizo una horrible mut!ca y
ee quedó qaietecHo¡ la gota le atormentaba atrozmenie.
Pasada aquella hora de delicias para loe dos a.oc!anoe1
cuando la joven 1 al despedirse, presentó su blanca mano al enfermo, éste la retuvo un momento entre lae suyas, arrugadas, y la besó con efusión. ,c¡La misma mira•
da de antes ......... !)) siempre seductor! pensó la vieja,
con el corazón eniernecido. La joven ni siquiera hizo
caso; ¡sus ojos encuentran :i cad,i paso tantas miradas
de admiración! Al abrazar á eu tía hubo muchas cari·
cias y todas las demostraciones que acostumbran las muJeres¡ por úlsimo, al pie de la escalera se besaron con
cariño: la amable aparición desapareció, y á poco no se
oía ni el ruido del carruaje.
Go~oea la anciana por aquel rato de placer, eubió ligera y animada á reunirse con su viejo. Ambos tenían loe
pómulos eonrosadoe, los ojos brillantes.

DO ■ IHO

a6 do SlPTIUIBRE do l . .7

RECOGIDOS POR EL, DOCTOR CARL.OS GL.ASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
37,000 xnlllas sobre los niares.

•
Después, á la salida del muelle ¡mucho cuidado! y máe paciencia porque tenéis qué
·ver á una agitada multitud que mete entre ustedes cochee y vehículos de iodae formas¡
.adem:is, cada uno hablará su idioma y ee dificil oomprenderlee; por fin, apena~ se llega
á la pue,ta del muelle, y ya se tiene á gente de todas castaeaglomerandoeeálaeubida de
las e&amp;calas; es que ellos.como nosotros acaban de d~sembarcar del bote que abandonan
-á EU patrón. Ya estamos en la extensa plaza del muelle y separados de aquel tur.oalto,
toruamos un cocheoii.o elegante, fino, arrastrado por un magnífico poney de metro y
algo m:is de altura¡ el cochero, ó coi:no se dice en malayo kling, habla un poco de in·
gléi y entiende las órdenes que se le dan; iremos al Lrmr/on Hotel. Daspués de un all
riglit gangoso monta en el reducido pescante de su coche abierto y el pone11 nervioso
·t•fro ft, lanza :t trote íuerte y garboso por la calle del mar.
V
EL PARQ1JE R.U'FLES

Antonio Prida.

Celita Mendoza.

NllVE Y FUEGO.

•.

A medida que avanza nuestro cochecito se ven de uno y otro lado grandes edifi•
cios de estilo europeo, y en el fondo 11n enganche de fit,rro, calabrotes y gualdras de
acero; ea un puente colgante sobre el río: ya estamos del otro lado del puente y á todo
nuesuo derredor, se euiende el hermoso parque R11:{lles y el cochero guía á eu gracioso
pont-y á la izquierda por una avenida literalmente cubierta por coches semejantes al
-que nos lleva y arrastrados por poney siempre del mismo tamafio, pero de todos coloree, pintos, tordillos, colorados retiLitos, alazanes, etc.; má!I allá entre el mismo serpen•
iear de diminutos carru1'jes, otros arrastrados pJr hermosa yunta de bueyes blancos
con gran joroba en 1a cruz y sus largos y
1)UDtiagudoe cu~rooa en forma de arco, cruzan sus puntas á lo alto, cubiertas con dos
magníficas y!relucientee bolas de latón y llevan ti su tardo trote á uaa familia de ricos
..naturalee y casi todas jovencitte guapa!!, con
eu nt-gro y naturalmente rizado pelo muy
bien arn glado en &lt;Joe gajos á loe lados de
la es beza y ostentando magníticas peinetas de oro y carey¡ arracadas grandes y
peeadae pt&gt;naen de sus oídos y de la nariz
magolficae argollas de oro y plata, en eue
cueiJos de ébano graciosos, tiembla un collar de perlas de Ceylan, corales y robles¡
y unmautode vaporoea tela de lae indias,
deja ver por iraneparencia eue torneados
brazos color de bronce, que agitan y hacen
sonar loe colgajilloe metálicos y cadenitas
de eua puls~rae de oro macizo; todas vestidas de blanco con cintas r:jae al estilo
•escocés que amarran y juntan su cabello de
azabache, ríen co.otentae, dejando ver la
irreprochable hilera de perlas de eu denta•
dura y las chispeantes miradas que ee dee•
prenden de eue ojos negros. Al pasar cerca
de nosotros, lo único que podemos entenderles es, London Hotel¡ así deducimos
qut'I serán nuestras vecinas ó compat'l.erae.
Mientras, sigue trotando nuestro Poney
-que ya suda espuma, y vosoi1as, queridas
l~cwrae, oe abanicais de lo hndo porque
aún hace calor á pesar de que hay brisa y
que el sol no penetra al travéedela bóveda
de verduraque cubre nuestro paso¡ sin embargo, vaia curioeeando iodo lo que pa3a
fuera, en la calle¡ rinquicháe, arrastrados
por chinos, calezas por rndue, eillae de ma·
nos por siameses1 bicicletas, eie. y en el par•
que, sobre el cesped grupos de extraojeroe,
jugandofoot1 ball, croket, racket, Law-1'ennis
en fin, toda clase de juegos inglesee 1 y todo
esto al aire libre, á la tarde que declina,
y allá en la bahía, yate, y botes, jugando
regatas¡ por fio, llegamos al hotel, y el coc.::.ero nos cobra media rupia por el viaje,
pie á 1,ierra y en,ramoe.

•

miembros mutilados para implorar vuestra caridad, loe muchachos se ponen á hacer
cootoreionee y maochiocuepas delaote de vos con el mismo objeto, y todo esto oyendo
todos loa idiomas eecepio el eepat'!.ol. R~pentioameote, oía gritos en cualquier parte del
salón, g1hoe de una señorita. seguidos de mil rieae y aspavientos: es que un juglar bn.
sacado nna víbora cobra capelo de un cesr.o de mimbre, ó que un mono ha saltado á 808•
riciar el rostro de cualquier concurrenie. Después de pasar un rat.o entre este grupo
de gente desconocida toda; pero qua os habla y ve eon familiaridad, qae pta,ioa de todo
con humor, nadie tiene contragiempos y todoe eí rebosan gue&amp;o; luego platicaie un
rato y para entender hay que estar muy faer,e en gaografía porque no hay punto del
globo, de donde oo veogan esa avalancha que ee repartt1 luego en todas diri:ccionee,
después de haber hecho en una hora la amie,ad más franca y sincera.
Paijamoe al jardín y allí veréis lo que ee delicioso; una avenida que se iuerce, que
culebrea. oe conduce á un bo:!que ep11rentemente formado por muchos árboles y oe
sorprende la noticia, noee más que uno solo: el Ar bol de la India. Esta plant.a panicular de
ese ierritorio eleva su tronco y ramaje; dtspuée, de las ramae bajan rafees que
al llegar á tierra la cavan y ee convierten en otros nuevos troncos¡ así, fórmaee en
un monto de cinco á. eeie aiioe¡ una serie de sroneoe unidoe por el ramaje, y cu·
briendo más y más el terreno que van tomando por gradoe y ampliando en lo alto sa
follaje. Debajo de un arbol dee~tos que cu,n~a con 62 troncos y sombrea. una ex•
tensión en diámetro de 250 metros, es&amp;á artificialmen e erigido un iomeneo salón,
cuyo techo lo forma el tupido ramaje, eiemore verde; el piso levantado y cubierto
de asfalto, respeta lo'! troncos que han dejado libres, formándoles arriates1 provistos
de un rústico barandal de cafia de Ja India. Allí teneis en jaulas vistosas, aves de
ioda el Asia, animales de todaa clases, y en las avenidas q11e forman el salón, me·
sae de marmol donde á ,odo sabor y gueto
~
probaie lo que guereie de refrescoa, y repostería. ¡Agradable por cierto es pasar las
horas de la t.arde bajo él, gozando de la v•·
riada y lujosa concurrencia Europea y
Asiática que lo frecaenia; parece una kerméeee diaria, donde asisten con sus trajes
especiales toda clase de familias iogleeae,
búlgaras, borneanas, y iodae las deacen•
dientes de loa magnuee de loe distintos
reinados y principados asiáticoe1 y de la
Oceanía¡ ioman á. Singapoure como vera•
niego, porque eu chma 1 á peear de ser cálido, es invariable en todo el af'l.o y refresca•
do siempre por brisas agradables, húmedas
y fríae.
Singapoure es muy agradable y rico, aa.
principal impor~acion es de toda clase de
especiae, azúcar, 5elae de cachemira, cacaoe, café1 vainilla, y ademá9, posee un
gran depósito de carbón de piedra, y ea tan
violenio el embarque de ese combustible
que en 2 horas pueden poner á bordo e,5(J(}
ioneladae, operación que es pesada1 y que
en otros puertos detitnle á los barcos, con•
irariando su üinerarío¡ población nmy vieja, su nombre eade orfgensans~r1to y quiere decir ciudad deto, tígres, porque e11 tiempos antiguos morían de 500 á 000 nar.ivos
anualmente por la garra y el ditinte de esa
fiera¡ de allí nace también que esa gente
E&gt;Bté tan acostumbrada á la caza y domesticación de esoe animales.
300.000 habk,antee tiene la población y
500,000 toda la isla.

VII
20

PREPARATfYOS DE M.ARCIU,
NU&amp;VOS TRIPULANTEH Á BOltOO.

Faltaba hacer carbón para seguir adelan..
te nuestro viaje, subiendo en latitud hasta el mediterráneo, después de crnzar el
golfo de Bengala el de Aden, el Mar R')jo y
()anal de Suez 8!1 decir más de 8 000 millas·
cambiamos fondeadero y nos di~ij 1moe deÍ
VI
puwto viejo al puerto nuevo a~racaJ1do al
muelle de depóeü.os de carbón; durante la
LONOON HOTEL
faena acudiera.u á loe coeiados del barco varios comerciantee, entre elloa algunoe que
'En la eequinn de una manzana se Jevan•
Un encantador de serpientes.
ve,ndían monos chango, de i&amp;IJ?-&amp;flo peque.l:lo¡
ta, ya lo veis, de un lado, _una alta pared
.
.
gr1eee de pelo, mansos y v1voe; ésioe tu•sin ninguna puerla al exter1or1 y ee prolonga muy leJoe, casi hasta el fondo de 1a cua- vieron aceptación y á hurtadillas la marineria compró ,i40 y·oo centavos varios ejem ..
•dra· del 01,ro lado1 frente al parque, un amplio corredor cubierto de inclinado techo rojo,
piares que acuitaron enel soll.ado; en las tardee loe ratos de oe10 los divertian los ma..
•sostenido por delgadas pilastras de madera pulida, termina haci!l la esquina en uoa rineroe enee.tlando á sus nuevos huéepedee que por su inteligencia, muy pronto 88
corta y ampiia escalera que conduce al corredor sembrado de varias mesas de caoba, e~ucaban pe~ b.~ahí que un dia·~ompen los amarres _que los tenían eujetoe y obedede Eándalo y palo rojo, á las paredes l:ls cubren casi por completo grandes for.ografias ciendo :t sus 1nehotos1 snben li la Jareta en tropel, hac1-,ado maromas y má!I maromas·
.''Y magníficos cromoe que representan paísajee variados de la península.
acto conii-nuo, ee dió la órden de espoleará ian ágiles pero nocivos marineros que 0 ,;
Del corredor al salón de billares, comunicase por dos arcos regr.1larmente eepacio- pocas hora'! estal-)an gozando de verdadera felicidad en su nuevo empleo; no sin t.raba'BOB á un lado queda la C'lntina y e:i el resto las mesas de billar¡ en mra esquina, un
jo pudieron atrapar ú. toe coludos animale!I, á quienes parecía diveri1r más bien que
pabellón donde venden fotografías Y. por fin en otra eeq·•ina un eiegame eu~tido de se• asustar la persecusión de que eran obJeto.
•das y cachemiras que venden á Pf1:Cto elevado.. Entre. las mesas hay espac1os muy re•
Con qné tristeza veía yo á la gente deshacerse de eue nuevos y efímeros compafle•
,guiares para dejar pasar á la muluiud de touristaa, sm estorbar á loe Jugadores; por roe, que c1mblaban por concbae ú o~ros objetos de poco valor; pero la órden era jua·fin las paredes que forman el salón t.ieoen amplias. comunicaciones con miradores co• ta y ierm1nan\e y había que obedecer
mo el de la entrada, pero con Vista al jardín del Hotel; sobre los techos colgando y os•
Uao solo aferrado á quedane en al barco, se mantuvo en lo altQ de la cruceta por
•cilando siempre 1 grandes pantallas de fino lienzo aeréan la calurosa ar.m6efera del un día hasta que la srieteza de verJe aielado y el hambre lo obligó á bajar era de dar
t!alóo que ee hal1 a concurrido, lleno, á no poder P?ner un solo pie.
risa como andando parado sobre sus patas, aeguía á todos bnecaado algo que comer·
Pues bien mis simpáticas lcc\orae, como tonnetas podemos pasar entre eSA mare• ee le dió por despedida fruta que comió gustoso, y cómo se hi~o !impás1co aquel ani~
magnum de g'eme, porque es permitido y vereis como las mas elegantes y decenLee mal que debe haber muerto á no dudarlo de indigestión; ial fué la comida que dió de
•seflorae pasean en loe salones y corredores·, tomando también ene buenos vasos de re•
frut.a, carLe y peecados.
freecos porque ee apetecen¡ pero impor,a curiosear y á pasar del calor "Yereie como os
Limpio el barco y todoa á bordo con Ja patente limpia, salimos de Singapoure
divierte ese baraiillo de gense, esa variedad de tipos y de damas que hablan, ae mee- despirtiéndonos de la So.ida qae iodavía quedaría fondeada por un mee. Doblamoe el
ven ríen y abanican, van de un lado á otro viendo todo y luchaodo con loe '{endedo• cabo B el vea, y en pleno estrecho de Málaca aecendimoe dejando á un lado las eleva•res 4ue ofrecen cajas labradas de sándalo, de púas de puerco espín, baatonee de oal'ia de das ooeias de Java y de es,ribor á las de la península; la corriente fuerte y las ag11ae
la india ó de ébano, elefantes, tígrea, y fignrae humanas que fabrican en marfil, madera de an verde sucio indicaban el bajo fondo del ee,recb.o; al llegar á la punta none de
y caoba piezas de cachemira, conchas con paisajes iluminados al óleo, grandes irosoe la ie~a, cambiamos rambi:, hacia el oeste dejando apenas visible en Ja costa, á Edí, ~
-de mad;épora ó coral corriente, fotografias, pitoe de una plau5aeepecial¡ otros eoaetlan blac16n holandesa, en la 1ala de Java. En la noche del'8rcerdlade mar avistamos el fa•

c,Linan dijo el anciano con voz dU:lce y ya olvidada
hacía tiempo ( con ese nombre la llamaba en eu ju ven•
iud} «¿Sabes que se parece á tí? ...... » Y abismándose en
loe recuerdos del pasado continúo-con voz muy alta,
lo aee~uro:-¿«Td acuerdas del día de las cerezas?...... »
¡Qué bien oyó en ese momento la sepiuagenaria Adelinal Bu sonrisa desdentada tuvo otra vez cierta gracia de
juventud, y el brillo de otro tiempo volvió :t iluminar
por un ins~ante sus ojos apagado!!.
¡Cuán grande ea tn poder, oh juventud! ouando así
logras, con solo tu contacto, devolver por un momento á
esas ruinas humanas toda la frescura de los recuerdos
de amor.

Antonio Alvarez y Corilna.

F. QE; JAURE:GUI

¿A qué vienes, amor, si es ya muy tarde
A turbar mi profunda indiferencia?
Déjame sumergido en la indolencia
Y no de tu crueldad hagas alarde.
Desde que el fuego de la fe no arde
En mis eairaflae, siento la inclemencia
De iodo cuanto &amp;bruma la exieiencia
Y hace el ánimo mísero y cobarde.
¡Oh amor! ya no me engafian tue rieuefioe
Eepejíemoe de calma y de veniura,
Poblados de ilusiones y de ensueflo1:1,
Que iluminan mi espíritu sombrío,
Y que arrancas después con mano dura
Para dejar mi corazón vaoíol
JOSÉ M. ÜCHOA,
Sepliembre de 1897.

¿A qué hoto desdén, cuando podrías
Con un poco de amor y de ternura,
Trocar en no probadas alegrías
Mis horas solitarias de amargura?
S'i penetraras las tristezas mías,
Si supieras que te amo con locura ...... ¡
Tú t.ienes CO?azón, y alcanzarías
A reaP2ar mis Euefl.oe de ventura.
Oonmuévate á lo menoe la rudeza
Oon que el dolor en mí ceba eue eat'l.as;
Y te diré con íntima franqueza:
Si ya agotado me crees, te engafiae,
Pues delata la nieve en mi cabeza
El fuego abraEador de mis enirafiae.
Agosto de 1897.
Jod M, OcaoA.

223

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBErfA "ZARAGOZA"

PA_RA LA SRlTA. JOSl!FA CORREA Y

como conviene al ciudadano óe 1880; y el de la eeflora,
de ean&amp;a ideas, porque ella es muy devota. El desprecio
reciproco de eetae lecturas ea tan grande que nunca lee
e-1 uno el periódico del otro¡ empero, más tarde sí, á hurtadillas-únicamente, por alimentar eu c61era-tomao not-a de lo que dicen, y al día eiguiente ee echan á la cara
las inepcias con que el día anterior se deleitaran uno y
otrn.
Unas pocas viei,ae ayudan todavía, sostener esas últimas chispas del peoeamientl: el cura, que poco interPsa al eef'ior, el vecino de eofren'8, que indigoaá la sef\ora por que es volteriano, y el médico, que esperan ambos, como un libertador; cuando lea sobreviene una cri1:1ie, y que, en tantO dura el sufrimiento, lee ¡:arece un
igno1 anie, ei no ha llevado en eu bolsillo el agua de Jou •
,·ence.
Un día peneiró en aqnel Falón iriete y oscuro un rayo
de e-ol, una joven hermosa, la sobrina de Paríe. ¡Ahl

EL MUNDO

DOMIRGO a6 do SlPTIEMBRE do 1801

Apuntes sobre el

ES TARDE,

Lo/Ita. Verdugo.

•

Maria Verdugo•

�OOIIINGO 26 de SEPTIEMBRE de llo,

EL MUNDO

224

•
remplo hlndu en Colombo.
ro de la iela Wai perteneciente A loe ingleeM;y pasando e"ltre esta isla y la Bra.$ ascendimos un poco hasta el paralelet número 6 que seguimos basta la isla de Ceylán, fu•
t.uro Puerto que eeperfbamoe alcam:ar diPz días deepuée de nuestra salida.
En todo el trayecto enconmunoe 28 barcos, lo que indica queee la vía que utilizan todos loa abundante e vaporea que hacen la travesía del Asia por lae aguas del golfo de Bengala.
Once días de mar sin nada notable gastamos para l!Pgar á otro 'paraíso: á la India.
El puerto de Colombo se avistó á las diez de la mañana y guiados por el práctico
fondeamo1:1 cerca del magnífico y j,ganteeco malecón del sur, espesa muralla de grani•
to que defiende á las ~mbarcacionea de la marea del sur-oeste.
, .

intenso superaba al que eufrimos en Singapoure. Los extranjeros residentes abando•
naron el puerto, internándose en la isla hasta las pintorescas poblaciones de Nueva.
Elia y Kandy.
Plaga terrible la peste, que Se extiende y cunde en aquel territorio que es su cuna,
deevastando loe pueblos y causando el Mirror de todaé lae naciones.
La sanidad de C.)lombo _había tomado ya eus precauciones, redoblando las vigilancias y poniendo en planta las riguroefeimas leyes de Cuarentena¡ aef ea que el puerto estaba trisU- 1 que la población no abundaba sino en naturales y que loe grandtle y
pintorescos paeeos orientales veíanse d ; eiertoe de europeos¡ pero ¡qué aep2cto más J!Oberbio de eea i!la, llamada por loa primitivos indua Sí.nhala ó Sudarsana, que quiere
decir la bella! ¡cómo brillaban, cual granate, lae callee rojas por el cabuck, contrastando atrevidamente con el verde ob~curo de gigante vegetación, que se reflejaba mageetuosa en la tersa aup~rficie de un lago irrf gu• ar y tortl}OBO que circunda á la
ciudad.
Edificios euntuoeoe forman espaciosas callea que se pierden en bo!:lquee hermoef-.
aimoa, en bóvedas de intenso follage, siempre verde; el árbol de la oanela, el almendro y el tek mezclan su ramsje y confmiden eue perfumes; enredaderas gigantea tre•
pan por donde quiera, enmarafl.ando con su inestricable red de monstruosa araña los
intervalos que d~jan entre eí loe pintoreacoe árboles. En el agua, también plantas
arrogantes como la ;i• frtoria , el loto y mil otras especies, cubren la superficie de la•
gos y eetanquee, ealpicádoe de floree blancas ó lilas, rojas ó azulea, que despiden aromas embriagadores: tal ea la fama de Oeylán como bella, que cuentan loa marinos que
aún no ee auvierten á la vista lae costas de Ceylá.a y ya Bt, percibe el perfumado ambiente que deepidf'.
Considerad un poco hiperbólico este dicho, pero la verdad es que no hay exage•
ración en decir que no ee encuentra país donde trascienda tanto el perfume de las
plantaP, hojas y .tloree como en Geylán. Ab.ora, si ee toma un coche y se paaa revista..
á txtramuroe, al Pa rque de canelu y al 1\fuaeo Real ó á loe templos ó pagodas bramanes é iodue: untoncee ea más pe:rfumada, casi casi insoportable la tibia atmóefera cin·
galua.
Con dos rupias y media se puede alquilar un buea coche que os baga vieitar en
eeia horas lo principal de la ciudad¡ agregadle media rupia de gala a\ cochero y os servirá de magnífico cicerone, -voluntario y comedido, comportamiento que utilizais yque bien vale una rupia.
·
Primero se vieitó la ciudad de nativos, barrio miserable¡ casas, más bien jacales
de madera, donde viven casi desnudos, aglomerados y eucioe loe malayos é indus: por
lo demá.s huele mal; allí no lit g1. f'l perfume de la atmósfera 6 se neutraliza al contac•
to de ese olor de carne humantt. sucia y miserable, exagerado por el ardiente sol que
tueeb eu bronceada piel. Veet.idos muv eencillameme, lleva el hombre un pedazo de
litnzo cruzado en su cintura, ~que detiene con un lazo cualquiera, y una especia de
sábana corta, que puesta sobre la cabeza dejan que caiga libremente ilobre la espálda;.
h 8 mujeres usan el miemo tiapo, pero de colores, casi siempre á. cuadros, y una camí •
&amp;eta corr.a, blanca, que cubre sus eenoe: llevan como adorno peeadae argollas de metal
enellóbulo de eua 01dos, que crecen y se alargan haeta parecer mona ,ruosos¡f rugívoroa
y herbívoros, pocas veces entra la carne en su alimentación: lo que más resalta en todos ea ta colorac~ón rojo inteneo de-eue bocas, debido á la costumbre que tienen de
mascar una serie de especias, que dan, con la ealiba, una coloración rojo de carmín,
que tii1e labioe, leng11a y boca: utilizan laeespeciae en vez de tabaco, y la primera im•
presión que dan ea de individuos que acaban de tener una contienda, que terminópor hacer brotar abundante sangre de la boca.

CUARTA PARTE.
I.A INDIA
CEYLAN.-COLOMBO.-NUEVA ELIA.-KANlJY.

I
LA CUNA DE l.A HUMANIDAD

¿Quién no ha oído, allá, en la aonri8nte etapa de la nifléz, las fabulosas historie•
tas de Las mil y una noch~s! ¿quiéo no ha eeotido au tierna imaginación conmovida por
las fechorías de loa Magos, de las Nayadea del bosque, de loe reyes y príncipes eanguinarioe, de loa monauuoa de aiet.e cabezae, de las varitas de vutua y de las lámpa~
rae maravilloaae? quién, cuando en los eetudioa superiores, al tratar del gran problema de Ja aparición del hombre no !8 ha eeotido atraido por eae caos de vaguedad 1 é
inútilmente eecudr1fla pergaminos, esculca autores, revisa opiniones y caneado 11.
nalmente deja en eu ilustración un vacío, y en sus creencias una vaga idea de .auestra aparición sobre la tiefra? ............ Pero entre tanta opinión, entre esa pale,a de
coloridoe ténuee de la ciencia, realza un conjunto uniforme, un arco iris de sustentación, donde la hipoteeie consolida su cimientos y con verosímil forma nos muestra
aunque con vaguedad, la cuna de nuestros padrea, el afl.ejo tronco de nuestro árbol
genealóg 'co, en fín, el sitio donde ese árbol echó raíces y deepuée, el variadisimo ramaje qué hoy dia, puebla á. todo ei. orbe.
Creeee comn~mente .qu.e alht en lae edades primitivas .de nuestro planeta, en la
época de loa deahielos, ex1enó, circundando al globo, una faJa de tierra intertropical1
único eitio habitable y habitado para loe hombree de aquél entonces.
~1 través del t;íempo sucediéro~ee bornbles cataclie!llos que ~u~erjfan en las profu11d1dadee del océano grandes lon1ae de la terrestre faJa, convn11endo en islas 6 archipiélagos, aquella uniforme zona. Veetigios quedan todavía de esa poderosa creencia; el Africa unida á la Arabia por nn itemo que hoy ee el estrecho de Bad-el-Man
Deb. 1\1álaca .con Borneo Sumatra y Java; en América la península de la Florida y Cuba, y lae Aoullaa; Espaff.a con Africa por Gibraltar, Europa y Asia por el Bósforo y
en fin, la isla de Ceylán con la gran península C:flgangética, hoy universalmente ~onocida por las Indias orientales.
_ En ning~na parte como en est.a última, hay loe vestiglos máe palpables del CSta.chemo que dió logar á la separación de Ceylán del contrnente; hacia el noroeste el
reducido eetracho de Parabán separa la isla del continente y sembradas, formando arco de circulo sobresalen del nivel de lae aguas las islas alargadas de Rameewarán el
puente Ramée y Kamar que separan al norte el golfo de Palk y al sur el de Manaa;.
Loe primitivos habi&amp;auttleque eobÍ'evivieroná aquelJoe terremotos ya por el temor de perecer como eue antepasados, ya u1 gidos por las necesidades1 ábandonan en
masa loe gironee de tierra ingrata, y en b&amp;leat1 const-ruidae con troncos de árboles, uni·
daa entre sí, se l,rnzan á la mar, impulsados por el viento y eua corrientee en busca
de otro ierritorio más adecuado ii eue funciones vitales y á eu deearrollo.
'
¿Cuántos millones de seres no murieron en esas arrieegadae tentativas? ........ . Los
más f~ertes y afortunados llegaron á Ceylán, de allí á. la India y de allí, propagándoee hacia el Norte, l?ª"blan, al ~ravés de Jos a_iglo~, el orbe antiguo, modificándose por
el terreno y lae r_egrnn~s del cltma su orgamzac1ó1=1, su carácter de raza y su idioma.
En esas Indias Onentalee, remotaP como loe a1gloe, ea donde se descubren loe pri•
meros rasgos de nueetra genealogía¡ de allí dimanan todos loe idiomas allí ea donde
~e levania. la mJgica !r~gua donde ~e han fo:-jado los hombree .de acer~, las leyendas
inveroaím1lea, las rehglonee fantást1cae, las guerras de ext.ermmio, las hambree que
matan, las pestes que desolan.
Alli, á UD paso d~ ~ea tierra vetusta é hist.6rica, !lº .dns playas perfumadae por el
rhododéndron , enroJemdae por el cabuck [arcilla roJa maie] que forma el pieo de la
isla, sobre sus fangosas agua.e, que alimem,an á la va::oaa p erla negra, fondeó nuestro
barco á un lado del malecón que forma el puerto de G'olombo.
1

1

III
LA

11

COBBA CAPELO. 11

Del barrio nativo tómaee el camino sombreado y fértil del parque de canela, yallí vereie entonces el corpulento abdal con eue ajas ovales y grandes y e u tronco liso,
oubíert? de _frag1l corteza, que seca y beneficiada forma loa rollos de canela con que
confecc1ona1e, lectoras, vúeetroe, dulces, helados y mil platillos.
El parque ea hermoso y el Mueeo de Hietbria Natural Arqueológica y Agricultu •
ra, vasto en ejemplares, ¡cómo brillan y destacan las mariposas. que llevan cubiertas
sus pulverulentas alas de loe más vivoH y esmaltados colorea que pudo combinar la
naturaleza en esas floree vólanteal¡ paeais un agradable rato, curioseando principal•
mente la variedad excesiva de reptiles que posee la India, figurando entre ellos la
reina de las víboras venenosas: la cobra capelo.
Anécdotas tradicionalee, cuentos verosímiles 6 fabulosas fechorías ee a.tribuyen
á esa emperatriz de loe ojidias.
'
El indu ha logrado domesticarla y hace de ella un medio de eepeculación exhi-.
hiendo sue notables habilidades y su inteligencia un poco superior á las de su especie;
en ee,aeexperienciae, el reptil se muestra voluntario y hasta astuto para hacer sus
suertes como pudiera hacerlas u.a animal más perfecto.
La cobra capelo ea un animal que no inspira repugnancia como sus congénere3;
ea ágil, esbelta.y graciosa, de un color generalmente amarillo grie y sobre todo lo que
la distingue de todas las demá.e ea la gola ó capelo que levanta cuando se le excita; en
el dorso este capelo tiene un dibujo eepecia1; doa círculos ó oaroaae negras á loa lados,
simétricas y de éstas hacia abajo parten doe rayas negrae que ee unen eu ángulo dando

225

EL MUNDO

Entrada al templo hlndu de R.ameswaram. - Paumten.
á la figura la forma de unos lenetes. Cuando está excitada sostiene sobre la cola enroec~da su cuello digámoslo aeí, dobland:l .como ?n cisne la cabeza, capelo y primer ter•
mo de su alargado cuerpo; en esta pneimón deJa ver la Cobra toda eu ahivez y elegancia-es un reptil hermoso valiente, y vivo.Citaré algunas de lae bietorietae que allá ee cuentan, así como la educación que
lee dá. el juglar que las amanea.
Preguntando al prt&gt;eideate de Sanidad en Colombo si había a'go de cierto sobre loe
cuentoe que se atribuían á la Cobra me dijo: ei, ea muy cierto¡ la Cobia ea el león de
loe reptiles: ea vengativa, valiente y agradecida.
Advertiré que el doctor citado ea oriundo de la India, hijo de una familia noble inglesa é ilustrado en todoe loe ramos del eaber human&lt;'.
Su casa ea un mmeo y entre muchos animales tiene un hnmoso ejemplar Je cobra capelo¡ contándome la historia de eea víbora, me refirió que la babia atrapado
desde muy chica y que en la jaula que le servía de carcril haJía crecido en 6 años haa\ael tamafl.o que te~Ia: cerca de metro y medio; u.a antiguo mozo que destinaba al único cuidado de sue ammales á hora determinada iba á servirá la v1bora, primero ineectoey despué3 ratones; un día, platica el Doctor, mi mozo íué I gredido por otro individuo en. loa momentos q11e abría la puerta de la jaula para dari&lt;:1 á la cobra una ra~a.
La agresión fué brusca y loa dos, mozo y deeoooocido, rodaron por tierra luchando¡ repentinamente el. agresor da un gri\o terrible enelta á .ni n1ozo y st&gt;guadoe deepués era
presa de convuleLOaee espantosas. El mozo por el momento no aupo á qué atribmr esta
aorpreea cuando vio deslizáodo~e por tier:a á la cobra que en poco iü-mpoeubió á la
jaula y penetró por la puert.ecilla que babfa quedado abiuta v por dN1de había ea•
Jido: Aeuetado el cuidador y sin ocupare.e más de la cobra me da la noticia é iamediatamBnte asisto al enfermo que murió en p0coa minutos¡ la cobra no volvió á i!ahr sino que esperó traoquila que el mozo le llevara su allmen io.
Este caso particular dice el Doctor, me hizo concederle á la cobra no eolo intelige:u.oia sino también aeradecimiento; defendió con energía al que desde tantos años le
llevaba alimento y la cuidaba.
Admírese ust.ed, me decía, cómo supo mi cobra distinguir en la rifi.a á su víctima?
¿cómo ~ali? y para qué~¡ nó con un o~jeto? es~o es admirat&gt;le, me decía, que pueda ca•
ber raCIQCIDlO en un ammal de tan baJa ei:cala en la eérie de loe vertebrados.
Abara vedla~ en a~e trabajos de circo; todas ellas están mutiladas, lee rompen de
base el perforado colmillo venenífero y lo tapan con una eustanoia especial; t-xcitadae,
se calman con las penetrantes notas del si.guiti, especie de pilo unido á un guaje y
que produce eetridente y monótoao estribillo¡ la cobra, satisfecha con un rato de mú·
eica ee preeta ii. las B!,lertec, sale de SLI colote de mimbre y paea au ondulante cuerpo
por argollas, luego sigue otra y otra baeta cuatro. que ee anudan, y alternativa mente
pasan por tantos obstáculos como se lea ponen; luego se meten cada una en su cesto
que el juglar pone en cuadro, y sacando cada animal sus alargados cuellos forma¿
un arrogante y temible cuadro¡ á cada movimiento del juglar ya conocido' se ocultan ó ealen de eu cesto y pendientee, lo siguen volteándose, y mudan de lugar dando
vueltas al rededor de ellos.
La cobra es el animal más común, más temido y más admirable de la India.

IV

de las boncioo, representado ya bajo la forma de becerro ó de cordero, ya baJo la
forma de un macho oabrfo.
Vichnú, el dios condescendiente, ea el que cuenta con mayor número de templos. En
fin el Chakia manú, el dios sabio, y el Djaina el dios misericordioso forman la corte
celestial de la religi~o inda; cada uno de estos dioeea tiene sus eect'arioe y eus fieles.
Cu~ndo uoa criatura na~e, es un día _de fiesta original para la familia.
El 15:fe de la ~aes, ea dec!r el más anciano, abuelo ó tatarabuelo, ea el que rige la
ceremoma; éet~ tiene ¡;.or. obJeto ll~mar tC?doe loe buenos espfriiua, para que favouzcan. en el tránsito de 1.a vida al recién namdo, .Y ahuyenten á loe malos espíritus de eu
eepmoea senda. Vea~ida de gal~ t~da la familia, y ante el altar que levantan al dios
Pouleyár, ídolo que tiene un ch1qmllo en sus brazos, y favorece el alumbramiento
oran¡ la figura de este dios no falta en ningún hogar.
'
Postrados ante el altar loe miembros de la familia, el padre trae en una especie de
arca á eu rete fi.o, que coloca á loe pies del altar; entonces el anciano jefe de la csea to•
ma una vara .de bi:imbú, y haciendo eefl.ales áloe cnatro puntos cardinales, llama á. lne
buenos eeplrnu@ para que ayuden al retoño en su lucha; después viene la ceremonia
de auyentar á los chocarreros. Para ello traP.n encendida una tf'a de planta que crece
en los fangos y eobre la brasa rompen tantos huevos podridos como E!ean neceearioe para apagar la tea, y una vez que esto pasa, el jefe de la familia en en idioma pronuEcia
esta sentencia con solemne frase:
uAsí como ee apaga la puerca ~uz que del fango sale, al contacto del germen podrido, as1 E!ei _destruyan lo A °:laloe gemoa los unos á loe otros y dejen libro tu camino.»
Termrnada e~ta aafix1aate ceremonia, de un vaeo de oro, plata ó cobre, sacan una
medalla: ea el tah que euspendeo al cuello del chiquillo ea la ipsignia de la adoración
al dios Pouleyár, imignia de prematuro matrimonio. '
Aun cuando el Budismo predomioa sobre ~ae demás religiones, t&gt;n CPylan·véme
templos brahmaoea, pagodas que eon un luJ.o de arquitectura exterkr é interiormentP.
No ea Colom~o por cierto la. población mas ~ica en templos palaciales¡ sin en.bargo h.ay algunos dignos de mención: la pagoda hmdu en esta población y el Baladct
Maligagua en Kaudy.
Arcos ojivales artísticos y esbeltos, esculpidos en kabockr(ljo ~carlatadei:cansan
sobre admirables columnas labradas con mil cap.richosae formas qui, la escultura de
ese país dei:cubre.
Arquería y pilastras sostienen hermosa cúpula donde apiHadoe en magnífica ei~etría aparecen muchos bajos rel:eyee, esculturas, bmtoe, estatuas, molduras, arcas,
p1laetr~f, ~n fin U!l ordenado catacll8mo de arte, de génio, que broia de las hábiles m:.noe del artista.
Arquerías cúpu;a y ~olµmnatae, for~ao ,el soberbio pórtico del templo; pasado el
umbral, y ya en e.l mtenor del templo, 1a mif!ma construcción, la misma arquitectura
que paema y admira. Ved el templo en su fotografta y ae! oe formareis mt:"jor idta de
la que puedo dar.

V
PISO DE ADÁN,

. De Colombo u.na vía f~rrea coa~uce al interier de la isla, poniendo en comunicación á Ksndy, antigua capital de la 1ela, y hoy convertida en mansión veraniega don•
de no solo loe extranjeros reeidentes en la isla, eino loe grandes v nobles de AfganiEtan, Arabia y Persia, tienen expléndidos palacina que habitan durante loa invier.oof:' •
ait.uada la población enel interior de la baja cordillera, que ocupa el cent.ro de la isla,~
las márgenes de un lago magnífico y muy cerca de la falda del Piso de Adán1 montafia
qu.e ee levanta á unos _I,900 pi~a sobre E'l nivPI del mar, fué llamada por loe indue
Sr1pada mene; que qmere drn1r planta de un pie, por la forma goe ,iene la cima que E8
aeemPja á la impneión quto un pie dPja eobr~ un tnreno b:ando,
Más budieta f&gt;l indu cree que allí pieó un pié humano, y para dar E'l paso á la pe ..
nínenla. Lo particular ea que la otra impeeión parece no encontrarse en el Indoe.tan
Otros creen que el paraieo fué la isla, y que la montafi.a aludida, fué donde babi:
tó Ad~n de donde el nombr5: de Pieo de Adán que lleva esa montaña en Jae costas
Marít.1mae; una como otra etimología del nombrP son como mucbae tradicionee indias
fantáeticae inverosím1les. Da Kandy á Nueva Elia el nue.-o tren va pasando por eem:
bradoe de té, ~ ~oequP.e siempre fértilf'e en cuyas faldas, bullen parleros arroyos de
agua zarca dehmoea, pero fa,al, por que lleva en su seno una sangu ijuela pequeíla y
abundantís•ma (hynrudo ceylánice) que produce la mut&gt;rte al que aventurándose á
tomar de esa i,gna que convida, lleva á este pequefio pero temible utoniozoario que
cauea dolores terribles, y la muerte en medio del máe ráoido agotamiento· en CeyJán
se re.gistran anualmente en Ja estadística de mortalidad, frecuentes ca~os de eeta
ee~ec1e.
. La providencia, aiemp~e previsora · ha colocado en esoe terrE'noa un l'l'rbol espec1al1 el árbol del afl'!-'-ª, e.apec1e de palmera que tiene eue hojas como !se del plátano pero
en for0;1a de abamco gigante; loe natu~les cavaa eu au cortPza unida, delgada; lifla,
un aguJero y 1::n éste un tubo de bambu; al rato eale una savia abundante y de un B!l•
bormuy eemeJ!ln~ al agua natural; eeta_pl~nta además de f:'er útil ea elegante y forma uno de loa primeros lugares en la ut1tís1ma flora de la India.
_Por fin era ya tíempp de eeguir nueetro viaje, además, las malae coodicionee de
eamdad en que se encontrab~ el puerto pudieran haboreidocausa de que en loe demás
lu~re~ que t.ocá.ran:a,os 110~ auJehtsen á cuarentena. A bordo se t.omaron precauciones
m1ouc1osas para evitar C.Jntagioe, y a~ Ealir, obtuvimo3 pa ente limpia y nuestra gen•
te toda sana aun cuando un poco fastidiada por el rigorismo de eaae exigencias higié-

HABITANT.E8 1 COSTUMBBES, COMF;RCI01 INDUSTRIA, AGRICULTURA Y RELIGIÓN.

II

1

U ERMOSURA DX CD:YLÁ:S,

Iniciábaae con formidable rapidez la peste negra en Bombay y el hambre diezma•
ba los cantones del Ganges y del Bangala, cuando arribamos á Colombo. Un calor

DOMINGO 26 de SEPTIEMBRE de 1197

Elefantes en Ferry, cerca de Kandy

En millón y medio de kilómetroe cuadrados que tiene CeyJan de M&gt;rritorio íértil
campean 2.000,000 de habitantes de loe que correeponden á Colombo 130 000. Mezcl~
de todas la6 razas de.la india é indo chinos, abundan sin embargo per~aa árabes y
musulmanes¡ solo el chino dejó en un Singapoure sus coleta~ y eu raza q~e no ee ve
representada en Ceylan. ~rahfil:an~fl, Zaogarie, Zchéttie, Vellalahs, Ka'JJaneR, Indue y
Malayos forman la población, s1gu1endo en ese país las coetumbres de ene primitivas
ca~tae,. aun cuaudo UD poco modificadas por Ja civilización Europea, eepecialmente
brltá.mca.
~os persas judioe, que tienen como algunos indue monopolizado el comercio de
las p1edrse prec1osae, surten de ellas á todo · el mundo, eépecialmente en todas las
grandes PC?b laciones. del Aeia e1;1~ra. Lae arenas del río R atnap ura contienen la variedad máa rica de rub1es y topac10e y el granate abunda en grandes lo11jaa como entre
nosotros el ópalo.
En inmensos lanchones cubie,toe con un bajo techo de caña de Ja India y palma
hacen su pesca de rubíeP, _para lo cual fioas redes adheridas á uu cuadro de fierro que
les sirve de abertura, eon arrojadas, euapendidasdedoefuerteecaboe baeta la cauce del
río¡ después remando ó empujando con largos palos que meien en l¿a bajos fondos del
río, lleyan á la lancha en contra de la corriente, haeta que la red bien llena de arcilla, ee iza~a y lavada la ar~~illa en gr~ndee planos inclinados de cantería, que for°:lªn plamllea ~n alg~noe eitrns de la ribera; después recogen la arcilla máe fioa, que
Blrve para puhr las piedras:
El perea usa ya el traje europeo¡ lo que no abandona ee eu peinado C'lffiO el de
mujer y e1,1 peineta d~ carl'y se~icircular que coloca en eu aplancLindo pelo, formando
una eepecie ~e coromlla que se 10tenumpe hacia la frente; por lo demás, eoo tipos al-ioe, y varo.mies, .celoeof!I com~ el turco; es muy raro verá sus mujeres en laa callee,
estas so~ e1mpát1caa, predomrnando en ~llas ?joa negros grandes y expresivos.
I-,&lt;;e mdua ac~stumbradoa al vasallaJe y cierta esclavitud, dedfcan eu trabajo al
servicio de la agricultura, que produce ademáe de todas las especias, té de la mejor calida~; eRta _gente no fuma, en cambio masca sus eepeciae, que dan á. las bocas esa colorac1~n guinda t~n. ~e mal aspecto¡ entre e~e .costumbres hay una eairambótica: loe
B.udistae más civ1h_zadoe co~servan el pohte1smo y erijen pagodas á sus distintos
dLOaea, ~! dios pre~1lecto Shiva 6 á. ~u representante femenino Kali, á T'i.chno, avatar
d.e los dioses, que sufre taneformac1ones corporales al antojo de la ardiente fantasía

Vendedores de lruta. - Colombo.

�DOMINGO 26 de SEPTIEMBRE do ,. .7

EL MUNDO

226

Serían lae dos de 1a maflana; el mar en plena calma y
calor sofocanie, hizo que todo el mundo, sobre cubierta durmiera, buscando el fiojfeimo vient.o del norte,
que refreecaba un poco; nadie dormía en el entrepuente
y lae ventilas, aprovechando la calma se babian abierio
enteramente¡ no qoedabao á esas horas en el interior del
barco eino Jos maquinistas y fogoneros de guardia; el bar•
co aeguía1 mientras tanto1 lentamente, como adormecido
y jadean\e de calor.
El oficial de guardia vigilaba el espacio, y repentina•
mente del lado del nol1e, ve una nube¡rara que se acer•
caba violenta al ·barco¡ después, un ruido vago salia de
esa nube, pero no igual al que produjera la lluvia al caer
sobre la superficie del mar; por otra parte, esa nube pa•
recfa como ei se levantara del mar¡ única no había en
todo el horizonte, más que esa mancha negra y movedi•
za que amenazaba llegara! barco.
Por fin unos m,Jmentoe má.a, y aquella nube negra cayó sobre el barco primero, con un ein fin de ruiditoe Be•
coa y zumbido¡ d~spuée, la gente despierta asoracla; un
verdadero iumulto se levantó entre todos nosotros, despertando por la Eorpreea¡ animales volando 6 salbndo,
nos aran.aban las caras, nos golpeaban la cabeza, nos ~asaban zumbando por los oídos¡ eran eeoa locueiidloa
(langosta, chapulín 6 chocho) que .había caído como
plaga,
Calmada la sorpresa se consultó el horizonte, ee rectificaron loe cálculos y se tomó nueva situación 1 valién•
doee de las es,rellae, purque era natural deducir que estábamos muy cerca de tierra.
Las rectificaciones indicaron que estábamos en buen
camino, y á. dieLancia del50 millas de la tierra más próxima que era la co11ta de la Arabia, de donde soplaba el
vienio, y de donde había venido la nube de langosta.
Desde e11e momento no se durmió á bordo¡ loa insectoa
caían y ee medan en todas pariee; hubo algunos que llegaron hasta la máquina, muchos emprendieron nuevamente au vuelo, y en el baldeo
de las 4 de la mafi.ana ea lían por las portas montones de cadáveres de e11e perjudicial
ineecto que nos había dado una de las sorpresas más raras del viaje¡ algunos se soate•
nían en la jarcia y palos y otras después de volar rapidamense caían al agua para no
levantarse má;i. Ahora bieo, ¿cómo explicar la presencia de eeoe ineec,os en ana mar
y á ian gran clietancia de la tierra?
La más verosímil explicación fué la siguiente:
La plaga reunida en la coe,a de Arabia1 fué impulsada por el viento hacia el mar,
cuando la fatiga á. Pu rápido vuelo las obligó á deecanear; catan en masa sobre aqne•
Jla tersa superfi,;:ie del golfo, unas se quedaban eobre el agua, y las oiras apoyánctose
sobre el cuerpo de las primeras pudit:ron salvarse del coniacto del agua y seguir eu
vuelo hasta no hacer repetidas veces la misma operación; disminuyendo ooda vez
millones de insectos que se quedaban pe~didoe en el agua.
Selo así podían haber llegado hasta el barco; y de esta misma manera podían
auoque en muy cnrW número ya, alcanza!' la cosLa Africana distante en aquel lugar
de la primera, 490 millas.
La segunda pregunta que nos hacíamos era saber si aproximativamente podía calcularse el tiempo empleado por la plaga para llegar al barco.
Aunque aproximada, es relativamente fiicil imponerlo.
Suponiendo que la rapidez de eu vuelo sea de ,reinta millas por hora, lo que da
dos minutos por milla, que ya es una felocidad muy regular1 y euponiéndo1ea un
aguante de euspeneión en el aire de un cuarto de hora y diez minukle de descanso li
las supervivientee, se tendrá que las que llf'garon á bordo habían gastado 8 horas 20
minutos, de los cuales 5 volaron y 3 hCJras 20 minutos estuvieron descansando.
Ahora imaginad el número que deben haberse quedado perdidae en el mar, y aef
se tendrá. un monto de millones de billones de ineecros, que formó ee11 plaga, una de
las eiete que proverbialmente le achacan á. Egipto, país que ya ea\aba muy cerca
de nosotros.
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La ¡Jalada Mallgawa ó templo del Yootl:.-Kandy.

nicae que eufrieron en Colombo; exigencias que más tarde sirvieron para eviiarnoa el
incoo veniente de pasar mPa y medio aili11ados en el sanatorio.
Sin novedad dejamos Colombo y al dla siguiente pasamos á la vista de Cabo Comorin y deepués eotramoa de lleno ~n el océano Indico. -Nos dirigíamos á Aden, puerr.o
de la Arabia ,í. la entrada del Mar Rojo.

y¡
DE COLOMBO Á ADEN.-2,130 MILLAS.-12 DIASDETRAYESJA.

Nada de -particular en los 6 primeros días de mar, si no fuese un calor sofocante
al que nos habíamos acosiumbrado; deede fines de Junio de 96 llevabamoe sie'8 meses de
calor y 3decalor y lluvias, és5tle nosabandonaronen el Oceanolndico,aei como lo! vientos
y las ~mpestadee¡ calma completa, á veces el mar dura ein rizarse cuatro ó cinco diae eatá como de aceite1 lo único que arruga en terea eDperficie ee el remolinear de la heiice'que
deja una estela larguletma y recta, á bordo se hueca alguna di vereión para distraer a la
gente en en~ reducido~ momenk&gt;e de ~cio; tntre ell_os se reparten loe diferentes papeJea de un sainete cómico que se traduJo con ese obJet~, y máe ó m~º?ª bieo ensayado,
se representó en alta mar¡ máe que por la repreeentac16n, por lo r1e1b!e de loa i;ipos
causó el esperado efecto: dietrat:r Jamonotonia y el fastidio que se apodera de la gen~
te durante las calmas prolongadas en alta mar.
Eeta y otras diversiones como un cable encebado que sobre la cangreja de trinque•
te colgaba, eupendiéndose·en lo alto un eaco con algún dinero, formaron las pocas diversiones que se pueden encontrará bordo en una larga y c1lmuda travesía.

VII
EL MARDEFUEGO.-UNA PLAGA DE LANGOSTA EN ALTA MAR.

Caminábamos entre paemoea calma hacia la isla de Socotrs, árida y deeierta vegetada solo por sávila, planta cuyo jugo produce el alt:e, única y miserable indu'stria
de ese montón de pefiascos, que forman la isla.
Lasconientes que pasan al norte de- la isla, más favorables á nuestro derrotero
las seguimos, así es que entramos ahGolfo de Aden, por la ancha coamnicación que
une el Golfo con el ÜJeano Indico; fa silueta de Socotra la tu vimos constantememe á
la vieta1 y al octavo día en ll:$ noche dejábamos su punta norte por la popa, y enirá•
bam9s de lleno en el Golfo de Aden, formado por Jas costas eureste de la península
aráb1ca y la cuenca norte de la costa del Africa y la isla de Socotra al noroesie de la
punta del mismo contrnente.
Anochecía,_ y un cielo estrellado sin una eóla aube reflejaba en el agua la infini•
dad de eus luminosos astros enel mar¡ de vez en cuando se advert1an focos aislados de
loeforeeoencia, pero no como la que hasta entonces habíamos presenciado: la primera
podía compar~~ á un polvillo eutíl1 á un verdadero vapor foeforescenie que a11mentaba con el mov1m1ento del agua: esb fosforescencia no era igual ni uniforme se veía
c:omo manchas luminosas, ~ieladas en grandes irechoe, que vieias á dietanci~ imaginamos á ánades cetáceos, que dejaban 1 al moverse en el agua, au estela luminosa·
después, á medida· que máe nos iniernábamoe en el golfo, algunae de estas mancha~
pasaron cortadae por la quilla del barco: evioncee, echando canastos amarrados á un
-0abo1 pudimoa sacar los animales que producían foeforeecencia ian viva, verdaderos
focos de una luz pálida uul, desvanecida: era a Med.uzas fosforeeceniee.
E I barco caminaba y aquellas manchas se hacían máe y más frecuentes 1 como si
noe estuvieran preparando para recibir la impresión magna: efectivamente Jas man•
,cbas luminoeas aumentaban en iamai1o y en cantidad, hae.ta que por fin noe' vimos ro·
deadoe de un mar espléndido, magoffico, verdaderamente hermoso: parecía como si la
invisible mano de lo~ genios hubiera encantado al mar1 al cielo, al bar ~o y á. nosotros.
Parecía que camtoábamos sobre un sembrado de focos de Edieon1 cubierk&gt;s con
vaporosa tela: la luz que desprendían fué suficiente para distinguir bien la siluem del
barco y los detalles del cmtado; la estela era un verdadero torrente de luz donde
cintilando, parpadeando, brillaban 1 antes de morir, Jos gelatinoaoe ac~ino~varioa
.arrastrados por la vodgine de revoluciones de la h.élice. ¡Qué• mar qué eepectácul~
tan sorprendente, digno de ser descrito por plumas bá.bilesl pero aÓ.n aeí quedarían
loe raEgoe de la descr1pción pálidos, comparables á lo grandioso, verdaderamente su•
blime de ese mar de fuego, que duró cerca de tres horas.
En el dfa áloe costados pasaban por millones esos gelatinosos y estrellados animales, que en la noche nos habían demostrado su luz, de dia nos hacían ver lo delica•
do y ~ermoao de sus figuras y colo.res. Co~oree Hla, verde cl11ro, azul, nacar, gu.ind&lt;:1,
ama~1llo oro, en fin, todos loe matices páhdos transparentes, tenían aquellos velelos
,gelatmoeoe1 ténues como el sedoso encaje de Brue:elas, delicados como fina red de la
ª!aH.a .Y M&gt;doe ~eiinM&gt;a, variando en t!'manoe y formas, qnos proviek&gt;e de un flequillo
vibrátil, que mrcunda eue cuerpos diecordales, otros en íGrma de eaferitas de cristal
delicado,otrosde medias esferas, y deau cara plaua se desprendían, un penacholde· finos
tentáculos, largos y transparentes, apenas v1aibles; a! Wcarloe se deshacen, dejando
en la mano un escoeor como el de la ortiga1 ee la única defensa que tienen en contra
de loe mu fuert~e, porque esa ley del más fuerte se ve diaria y tenazmente en la vida
de loe séres marmoe.
El escosar que en la piel produce toda especie de meduza, lee ha valido de loe marineros el significativo nombre de agua mala.
Nos estaba tod_avfa reservada o,ra eorpreaa en alta mar, cuando aún distábamos
onae ireacientaa milJBB del puerk', y teníamos á mlis de 150 millas de distancia la
,costa más próxima¡ es decir, la cosw. arábiga.
'

La foeforeecencia del mar
y la plag.t. fueron dos gran•
des acouteoimientoe de loa
má.eraroa, qne lienaronnuee•
tra atención en todo el viaje
de mar; por fin, ya ein más
novedades que ee~ae, al día
siguienie vimos lae iristes y
liridae rocas de la cosSB arábi•
ga1 para entrar al viejo puerto de Aden.
( Clmtinuará.)

¡Oh, cuán feliz me siento
de no ser irlandesa! Odia.
ría demasiado li Inglaterra.
Lady Pldlerton.

•••

El efeck&gt; de una educa•
ción demasiado fuerte es im•
poner al espíritu una tensión
tal, qne la realidad se le vuelve invieible.
Ed. Lockr&lt;ry.

•••

El hombre ea frecuente•
mente para sí mismo un mal
eervidor, y mMI frecuente•
mente aún, un lÍlal maesiro.
Guy Delaforest,

•••

Cuando el lujo está. en al•
za loe caracieres están en
baja.

Alexis Chava-,,u.

•••

Fruto de Jack en Colombo.

Se gueta uno, se lo dice,
se lo prueba. Eeia ee toda.

la leorúi del amor.
J. Richard.

227

EL MUNDO

DOMINGO •6 de SEPTIEMBRE de 1897

rcree que se saca menos provecho de la lectura
de una crónica que de contemplar iales imligenes.
TRANSMIGRACION
Para terror de loe avaros, el pintor repreeen•
taba al naiural }as figuras de los diablos ver•
tiendo oro fundido en la boca del obispo ó de la
-s:
\ ENTADA al borde del lecho la convaleaabadesa que le había encargado un cuadro y
ciente, pálida y bella, lo miraba con
ee lo había pagado mal.
ternura á él, arrodillado á aue pies co•
~
Por eso loe demonios eran á la sazón enemi·
mo en oración a_nte una imagen. Era nn
gos
de ló's pintores y éepeciaimente dellos pin·
delicioso instante de la luoa de mifl, que ja,ores de Florencia, que sobrepujaban á los de·
más, en loe muchos anos de eu dicha, babia cemás por la sutileza del ingenio.
sado de iluminar su hogar. Al través de las cor•
Echábanles en cara1 ante todo, que loe te•
tinas deecubriase el plantío, mitad, huerta, mipresentaran
bajo un aspecto estúpido con oatad jardin, que circundaba la cabaíla, y la arbezas de pájaro 6 de pescado, con cuerpos de
boJeda, que como un boFque se extendía verserpiente y con alas de murciélago.
deando á. la distancia. El sol de Junio inunSpinello Sp1nelli, de Arezzo, pertenecía á
daba en luz el ámbito.
una noble familia de desterrados flore:Otinos.
Pero ¿á quién ó qué veía mientrae la estsba
Dd~puéa de haber trabajado por espacio de
mirando á ella? No contemplaba sino meditamucho tiempo, en ias ciudades, y ganado muba. El pensamiento andaba muy lf'josde doncho dinero, quiso regresar a Arecco,.donde fué
de estaban inteneamente fijos eue ojos.
recibijo con grandes honores.
Al comprenderlo se sintió abandonada, sóla:
Lleno atln de fuerzaa 1 á peear de su avanzada
una gran tristeza le lastimó el alma,tuvo celos,
edad, se encargó de importantes nabajoa en la
agolpáronsele las lágrimas ti 1oe ojos y ee abrapoblación: Con tal moi1vo eu mujtr le: decía:
zó á. él trémula de miedo.
-Eres rico y debes descansar, dejando áloe
-¿En- qué piensas? le dijo al oído con voz
jóvenes la tArea de pintar, en vez de hacerlo lÚ
de llanto. ¿Por qué te has ido lejos de mi?
que ya tienes derecho á vivir en eanSa paz, Ji•
El despertó, y librándose del abrazo convul•
bre de todo género de preocupaciones y cui•
eivo la asió por entrambos brazos y la miró aledados.
lado, sumido aúa en la estupefacción de su enAsí hablaba aquella buena mujer. Pero Spi•
sue11o.
nello no la escuchaba, pensando únicamente
en acrecentar su hacienda y su renombre.
-lf¡Amada! la dijo al recobrarse. Vengo de
Lejos de entregarse al deecaneo contrató con
ver coeas indecibles. Pensando por qué te quiela obra de Sant Agnolo una historia de San l\Ii•
ro yo con tantos amores, se ha ido como por
guel, que debía cubrir todo el coro de la igle•
golpe de revelación mi peneamiento más allá de
eia y contener infioidad de personajes.
la vida, y durante unoe segundos he tenido la
Spioello emprendió sus trabajos con maravi•
visión de mundos que juntos heinoe recorrido
y el recuerdo de las exietenciae porque hemos
lloeo entusiasmo y empezó á pinSBr la eecena
que debía ap&amp;.recer con mayor brillo que las
atravesado. Una vez fuiste la hermana mía y
•éramoa gemelos U na vez en un paisaje blanco
o,ras.
fuiste la novia mía, te perdí al pie del altar y
Trazó la figura de San Miguel luchando con
$rila. roaria Sanaoval
fuí viudo sin ser eapoeo. U oa vez fuiste la ma•
la eerpiente de &amp;iete cabezas y diez cuernos y
(DE OAXACA)
se esmeró en representar á Lucifer bajo la apadre mfa y yo me removí en tus entraf\as.
Acaso un día al juntarnos fuimos chiapa de
riencia de un monstruo eepantoeo.
eol ó gota de rocio ......... Y ahora entiendo por qué todos los amores humanos se jun•
Era tan repugnante la cara del diablo, que nadie podía desconocer lo horrible de
tan y vibran en mí cuando mie labios besan tu frenie ó ee beben mis ojos la luz de su fealdad.
tue pupilas.» Y riisipadoe loe celos de ella por tan adorables incoherencias sonrió en
La impresión producida por aquel rostro siguió al pintor en la cal1e y lo acompa•
eu orgullo de mujer al oirlo delirar de amor, y mentalmenie rió de laa visiones de eu ñó hasta eu casa.
amado.
Al llegar la noche, ac'lsióee Spinello al lado de eu mujer Y ee durmió.
n
Durante su sueno aparecióeele un angel Se.o hermoso como San Miguel, pe_ro com•
EL OTRO
p!etamente negro. Y el angel le dijo:
El congregaba á. lo!! locos en el patio del manicomio y en voz muy baja les decía
-Spinello. soy Lucifer. ¿Dónde me has visto para que me pinies, como tú lo ha•
discursos raros:
ces bajo un sepecto repugnante?
uPor la perversión del mundo, lee dijo en una ocasión, ha de venir un aalva:lor.
El pin~r le coniestó temblando, que jamáe había visto sus ojoe, porque nunca
Yo, por la oración y la voluntad he de darle vida, porque las castidades de m1 espíritu_ había eetado en el infierno, como Dante A.lighieri, pero qne al representarle como lo
y de mi cuerpo han hecho que mi peneamielito sea faene, puro y ¡enerador. Yo había hecho, oretendía expreear, por medio de raegoe sensiblP.e, la fealdad del pecado.
acendro en mi propio ser la carne1 y de su substancia hago idea, y de au germen hago
Lucifer se encogió de hombros y dijo:
verbo, que ea la simiente universal de la que ha nacido cuanto t&gt;xiete. Mi querer, co•
..:...spinel101 ¿quieres dispenearme el obsequio de discutir conmigo?
mo la luz, penetra lo e6lido, lo resistente, lo opaco, é insinúa en cada caliz el polen
Como no obmviera contestación prosiguió Lucifer en estos términos:
que ha de hincharlo en fruto, El fiat es cosa viva que 11gita el caos y crea. Mifiat fe·
-Iodudablemente, ha1 leído los libros que me describen 1 y eabes cómo aali de1
cunda: emana cargado de larvae1 que ee resuelven en mariposas, ó de ideas que se re• cielo para llegará ser el príncipe del mundo, ilustre empresa, que serfa única, si los
13uelven en energías. Mi fiat ea rayo de luz que crea redentores en las en,raílaa de vír- gigantes no hubieran atacado también a1 dios Júpiter, según has visto en una tumba
genes inmaculadas. Yo he subido al minie~rio, y he de realizarlo ahora que se acer- antigua, donde figura esa guerra esculpida en mármol.
ca la fin del mundo, al encontrar la virg~n de cuyo seno ha de nacer Satán, que es el
-Ee verdad-dijo Spinello-be visto esa tumba en Santa Reparada de Florencia.
.nuevo Meefaa anunciado ......... ,n
-Sin embargo-repuso Lucifer sonriendo-loe gigantes no es~n allí pintados en
Y mientras él hablaba, cada loco seguía entregado á su mania.
forma de raaas ni de camaleones.
C&amp;-lA11 ZntETA.
-;-Pero1 repuso el pintor, los gigantes no habían atacado al verdadero Dioe, sino á
un ídolo de los paganos. En cambio, tú, Lucifer, alzaste bandera de rebelión contra
el verdadero rey del cielo y tierra.
-Convengo en ello-~xclamó Lucifer-mas de cuantos pecadoe me acusas por
eeo?
-Al menos e'ete, contestó el pinSor1 y iodos ellos capitales.
-¡Sietel-dijo el angel de las 1,iniebla~.-El número es teológico. Sé, Spinello,
LUCIFER
que me tienes por altivo, colérico y envidioso¡ pnes bien, paeo por ello á. condición de
que reconozcas que únicamente he envidiado la gloria.
¿!\fe tienes por un avaro? Sea. La avaricia es uoa virtud propia de loe príncip"es.
PINELLO, el célebre pintor florentino, tenía
mucho miedo al diablo, sobre todo durante la En cuanto á la gula y á la lujuria, nada me importa lo que digas. Qneda la pereza.
¿Orees, Spinello, qne eea yo perezoso? ¿Me tienes por cobarde? ¿Crees que al euble•
noche, que es cuaodo las potencias del mal do•
varme no di pruebas de valor? :N'°J. Pues en tal caso 1 eri1 ju3kl que me pintasee-cJn el
minan en ]as tinieblas .
Y los temores de Spinello no estaban deeprovie aspecto deun eer audaz y con rostro altivo y arrogante.
~h debe caurarse dafio á nadie, ni aun al mismo diablo.
toe de fundamenk&gt;, porque loe demonios ienían
¿No ves qne ofendes á. Dios cuando le das por adversarioá un monstruo repugnanentonces moiivos euficientee para odiar á loe
pintores, que les arrebataban más almas con te? Eres u o ignorante, Spinello, y me dan ganas de estirarte las orejas &lt;;Omo á un co•
un eolo cuadro. qne un buen fraile con Srein\a legi11l desaplicado.
sermonee.
Ante aquella amenaza y al ver levantado el brazo de Lucifer, llevóse Spinello Iaa
Corrían loa tiempos en que loe grandes maes• manos á. la cabeza y empezó á. gritar, aterrado por el espanto que le dominaba.
tros representaban en Santa Croce de ·Florencia
Su buena mujer se despenó sobresaltada y le preguntó de que mal se quejaba..
y en el Campo Santo de Pisa loa misterios de la justicia divina.
El pintor le dijo que acababa de verá Lucifer, el cual le había amenazado cruelAquellas obrae estaban trazadas con arreglo á la telación que Dante Alighieri ha- mente.
bía hecho de su viaje al Infierno, al Purgatorio y al Paraíso, donde había logrado pe.
....:ya te he dicho mil -,.ecee-contestó la eapoea del artista-que todas esas figuras
.tJ.etrar.
acabarían por volverte loco:
Así, puee, todo en aquellas pintura:3 era ineSruciivo y ved.adero, y puede aaegu -No estoy loco-dijo el pintor-He visto á. Lucifer y es hermoeo 1 aunque triste
DAMA@ MEX'lCAN.A.eJ

DESATINOS.

..

•

�•••

DO ■ IRGO

EL MUNDO

y altivo. Maflana mismo borraré la horrible figura que he pintado y pondré en eee lu•
garla que he vieto en euefloe. No debe oauaane dafio á nadie, ni aun al mismo diablo.
-Duerme, hombre, dce1me--repueo la mujer-y déjate de tonterías y de razo•
namienios anticristianos.
Spinello trató de levaniarse., pero no iuvo fuerzas para ello y cayó ein conoci•
mienio en el lecho. Deliró por espacio de algunas horas y dejó de existir al día si•
guiente víctima de la fiebre que Je devoraba.
ANATOLIO FRANCE,

LA LEYENDA DE LOS SUEÑOS

•6 de S!PTIEMBRt de ,. .7

Veíalos cuál prieione,oe bajo el metal del espejo, y creyéndolos dominados porun imposible ype1didoe para eitmpre, no podía apartar mis ojos del misterio, ak&gt;r·•
mentado por el remordimiento.
Por entre las ramas de loe árboles, allá en lo profundo del valle veía morir el sol,
ahogado en su propia sangre, hasta sumergirse aún más lejos, en las dormidas aguae._
Anhelante por alzar el vuelo á otras regiones para aspirar nn aire m4.e puro, hacía
eduerzoe por levantar la cabeza, y pude, en medio de mi angustia, entrever el espacio
libre del cielo; volví mis ojos al cenit para contemplar cómo se dhigían hacia el
poniente mis eueiloe color de púrpura, asemejándose en su rápido vuelo á loe pétalos
sueltos de una rosa.
Por primera vez, después de tantos aftoe d~ luchas y de rodeos, me parecieron.
radiantes y di vinoe.
Con un extre.wecimiento aupremome liberté de la languidez en que yacía, recobrémis fuerzas, y baiiendo trea veces las alas me reuní con ellos en la mansión de la luz ..

(Por Geórges Moood)

UCHAS veces al remontar el vuelo hae~a el sol. junto
con t.aie euefloe-compafleros brillantes y alados, naci dos del Amor y del Alba, pero mudos y preocupados
por su deseo de lo infinito, he visto en loe valles· del
Reel otro vuelo semejante, casi á nivel de la tierra.
Atraíanme eeoe hermanos deeoonocidoe y tan be•
lloe, más felices tal vez que yo; y ávido de novedad y
caneado de aquel viaje in,erminable, ein fin prec•eo,
quise abandooar á mis compañeros.
Me aparté al fin de su lado, no ein algún pesar, para ir á á reunirme con loe her•
manos de la tierra; mas lm•go comprendí que no eran sino fantasmae, vano reflejo de
nuea,ro vuelo, que se proyectaba en loe ríos y loe lagos de la tierra.

VERSOS PATRIOS
PINCELADAS

I
Ha tiempo que la lluvia bienhechora
No difunde la vida y la alegría,
Qua el enervante y oalttroeo día
Viene después de feetejada aurora.
El eol vierte ew. lumbre caldeadora
Del ancho cielo en la extensión vacía;
Se retuerce el arbueic. en agonía
Y en los cauces el agua ee evauora.
Una tarde los míseros marta.lee,
PJdiendo gracia en la feroz contienda
Y buscando un alivio , tanioe malee,
Llevan1 en araa de sencilla ofrenda,
A través de los áridos maizales,
Al iutelar patrono de la hacienda.
II
Por fin dándole forma ti la esperanza
De que termine la mortal uyerta,
Bordando airosa la e:r.teneión incier1a
Se divisa una nube en lontananza.
El potro al viento au relincho lanza ..
Com? un clarín que ee mantiene aler1a,
Y mientras todo en k&gt;rno se deepieita
La nube negra y majeetuoea avanza.
De pronto eurge del obscuro seno
Lívida cin\a de bruftida plaia
Que desparece entre el fragor del trueno;
Y entre tanto que el eco r,e dilata,
De la excelsa región manda el Dios bueno
Brilladora y sonante catarata.
III
Cesó la lluvia torrencial: la tierra
A la vida despierta eonrien&amp;e·
Besa el· sol al perderse en Oc~idente,
La cresta azul de la erizada sierra.
Por las fragosas soledades yerra
Atronador y rápido el torren&amp;e,
Y se derrama por el íreeco ambiente
Cuanto perfume la corola e1cierra.
El zenzm1te celebra en la espesura
La vespertina fiesta que hasta el nido
Llevó el canto más dulce de ternura;
Llora el boequ~, empapado y aterido,
Y la húmeda exteoeión de la llanura
La puebla el toro con triunfal bramido.
Sepliembre de 97.

LA FUGA.
En el 4.lbum de la Srlta.Angélica Bctancourt

Huía Dafne por loe campos grifgoe, del amor ímpu•
ro de Apolo, sin cuidarse de que el céfiro ag1Gau, sus
cabellos de oro, ó levantase ene ténuee vestiduras de•
jando vil!llumbrar vehementes eeducoionee.
'
. Próxima á sucumbir la atribulada ninfa, pidió áloe
dioses que la convirtiesen en un árbol, y .A polo entonces
arrodillado ante el laurel que simbolizaba á eu amada
tomó la lira para cantar las bellezas de una pasión ideal:
La mitología nos ha transmitido eee eimpá,ico paisaje, al través de loe siglos.
El verdadero amor solo habrá de vivir eternamente
haciendo la felicidad de loe eeree humanos, cuando 1~
ampare la modestia y lo santifique el pudor.

A?.."DRF.s C. V.Ázquu.
Habana, 1897.

RODULFO FIGUBROA,
El MOLINO DE LA HUERTA

lºUE ME: IMPORTA?
De E. Haracourt.

Te amo, y de mi rien
Con deedeñoeas burlas;
Mas, cbmo árbol muerto
Que va .flotando en la corriente obscura
M1 amor callado sigo,
'

•

Ya que eeae vocee mi pasión D() eecucba:
Si un poco tú me amae,
¿Qué me importa la turba?
Te amo y el destino
De tí duro me alt•ja¡
Más sé que á mie congojas
El euepiro ee junta de tu pena,
Y que en desvelo triste
Aguardas el instante de mi vuelta:
Si siempre tú me amas,
¿Q.ié me importa la ausencia?
Te amo, y mi ternura
Se duele noche y día;
Quizá de un nuevo amante
A la ferviente súplica te rindas ........ .
Mas á enjugar mi lloro
Vendrá l.uego la muerte compaeiva:
Si infiel tú no me amas,
¿Qué me importa la vida?
Ta amo y cuando llegue
A darme paz profunda
La perdurable noche
En cuyo eeno todo se refugia,Sepulten donde quieran
Del cuerpo mío las relii;iuitte mudas:
Si tú por mí no lloras,
¿Qué .me import,a la tumba?
J.&amp;c1:-.To--GuT1ÉRREZ Cou...

OTOÑO

Hay en la huerta un camino,
que trae de rondar la huerta,
va á da'T en la angc-eta puerta
de un solitario molino.
Corre la yedra en festones
con abandono hechicero,
deede la planta al alero

..

por sus viejos paredones,
adornando loe dinteles
de las ventanas ruinoeae,
en donde miran curiosas
unas matas de claveles.
Brillan sobre el fondo obeouroy alzan eu gentil cabeza,
chopos de blanca corteza
que cimbrean junto al muro~
y el conjunto peregrino,
con notas de verde y plata,
sobre el cristal ee retrata
de la balsa del molino.
Gra,o l:lS á solas eofiar
al borde del claro espejo,
que hace tan dulce reflejo
de aquel tranquilo lugar,
donde hasta el alma se queda.
suspensa, como el oído,
al monótono ri.iido
del volteo de la rueda.
De niflo, de muzo, ayer~
mil veces seguí el camino
que va al rústico molino
que no me caneo de ver,
y eo todas las estaciones
me sojuzgó la belleza,
que esparció nat.uraleza
eobre aquellos paredone3,
Pero ayer tarde en verdad
que algo núevo descubrí.. ....•
aunque \al vez esté en mí
Y no en él la novedad.

Detrás del sol poniente
surgieron loa cendales
que llenan de misterio
las puestas otof'ialee:
loe chopos se agitaron
con sensación de frío
corriendo por eue hojas
nerviosa vibración:
y el agua de la balea,
del mismo soplo herida,.
su frío dió á la imagen
del viejo caeerón. ,
Seguía zumbadora
la rueda del molino,
turbando sola el grave
silencio Vespert;no;
m!le eran ayer tarde
tan trieM!e sus rumoree,
y todo era tan uiete,
,an fría la humedad,
que el alma, tiritando,
creyó sentir el soplo
de aquel invierno largo
que da en la eternidad.
M. MommA y GAL1cu.

DO ■ IRGO

EL MUNDO

•6 de SEPTIEMBRE de ,. .7

Corazón de' sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,

Número 9.
Haz lo que ella, Pablo mío, eleva tu corazón!.. .... Si

t1í no fueras mi hijo, te diría: Ven, partamos, vámonos
loa dos muy lejos á. buscar la calma ein6 el olvido. Pero
eres sacerdote y tienes otras obligaciones que Isa de tu
propio reposo. Ea á tu jefe, á ta superior del Seminario
á quien le corresponde dictar tu conducta. Ye á hablar•
le como me has hablado y lo que él te diga que bagas,
hazlo.
El _digno anciano recibió , Pablo grave y dulce:
Si en una situaei6n semejante, le respondió. yo t.uvie•
ae que guiar á un hombre del mundo, le diría: Huid! A~
110 emplearía el mismo lenguaje con algunos de vuestros
compañeros. Pero á vos, hijo mío, de quien eek&gt;y aegu•
ro, os digo: Quf'daoel Para un sacerdote como vos, la
huid&amp; sería una deserción. V os debele quedaros: El!! pre•
cieo y yo oe lo ordeno. Lo debeis á vuestros padrea cn•
ya vida haceie felíz. Lo debeis á la misión que lle•
naiaen la familia Jouvenot y que 110 ha dado aún todos
sus frutos. Además, eecuchailme bie~ y comprended mis
palabras en toda su ex&amp;enaión. Vos habeie bajo la ine·
piración de Dios comenzado una obra. Voe debeie como
amigo terminarla; y á vos pertenecerá. como sacerdote,
bendecir el matrimonio cristiano de esos dos jóvenes dig·
nos el uno del ot.ro ......... Sé que eufrireis; donde estaría
el mérito sin sufrimiento? Sé que tendreia aún Juchae:
donde estaría el triunfo sin el combate? ...... Permaneced
lranquilo. Babeíe ama,lo á un alma y vuestra madre oe
lo ha dicho bien guiada por su razón y su piedad: no
eoie culpable. Levantad la cabeza¡ amad en Dios , todos
loe que amaie, y sed fuerte! Me habeis comprendido,

central de Geografía se propone enviar uno de sus miem- más también se vuestra rectitud y vuestra conciencia.
bros á Marsella para saludar, á su desembarque, al in• Os debo ya mucho por que soy un poco vuestra obra .....
Venid en mi ayuda en esta circunstancia capital. Yuee•
trépido viajaron
Pablo comprendió.
tra opinión será mi ley: una palabra vuestra y renun•
Esa mujer de quien su madre le había dicho todas las cío á este matrimonio ......... Una palabra vueatra y esta
virtudes y loe combates, era ella miema ......... Como él, noche pondré mi mano en la del señor de Sennevaux.
ella había luchado, como él ella babia sufrido, él triun•
-S~ñorita Lucila, respondió Pablo con voz que tem•
biaba ligeramente, '8neie razón. Yo amo al sefl.or de Se•
farfa como ella!
El tiempo huía entre tanto: la situación entre las fa. nnevaux como á un hermano ......... Pero nada en el mun•
miliae Sennevaux y Jouvenot iba eiendo embarazosa y do podría decidirme á deciros esta palabra que me pe•
la aefl.Ora de Sennevaux no dejaba de tener eus inquie• dis, en un sentido que le sea favorable, si no eeti.;.vieee
desde hace tiempo convencido de la excelencia de la
tndes.
,.
-Veamos, Lucila, dijo una mafl.ana la sefiora Jouve-- elección que haréis en él.. .... , .. Dios ha permhido que
not- á su hija, has tenido tiempo de reflexíonar, y Ter to• sea yo, muy á gueto, el lazo de unión que Os ha aproxi·
das las cualidades del señor de Sennevaux. La condesa mad.o el uno al otro ......... Yo lo bendigo y lo bendeciré
me ha interrogado muchaa:vecee discretamente, Hoy vie- toda mi vida. Por que no existen, así lo creo, dos cora•
nen .á comer y pronto ee · irán al campo. Ea imposible zonee más dignos el uno del otro que el vuestro y el de
que yo no dé una respuesta ........ .
mi amigo. El cielo, estoy seguro, bendecirá vuestra
-Te prometo, respondió Lucíla, que tendrás la mía . unión y yo le pediré que una á vuestra venlura la porción
de dicha que pudiera tocarme en la tierra!
muy pronto.

Pablo?

-Lo he comprendido, Padre mío, y obedeceré, rea•
pondió Pablo levantándose con el rostro iluminado por
un santo valor.
-Id, mi querido hijo ......... Que Dios sea con vos ...... .
En adelante sois un verdadero eacerdote ......... Conoceie
la inmolación y el sacrificio.
XI
Al dia siguiente de esta vieita de Roger de Sennevaux,
causa de tan tas emociones, Adalberto Dsruel, no pudiendo contenerse más tomó el tren para Ganneville, con el
objek&gt; de conferenciar con la señora Deecordee. Pero estaba dicho que loe ardides de esta .se frust.rarían.
Incansable en su buena obra, ya fracasada la primera
vez, valioee para nueva intentona del notario Lecheene,
, quien_ hizo comprender qoe debía hacer una visita á la
eefl.ora de Sennevaux con el :fin de abrirle los ojos, advirtiéndole que el matrimonio de su hijo eerfa el producto de la intriga de un sacerdote licencioso.
Pero Lechesne al llegar á París, ee encontró con un
billete del sef\or de. Sennevaux, en que este le anunciaba
que no podía recibirlo por que debla asistir á una recep·
ción en casa del se flor J ou venot.
AH, fué el pobre notario y, recibido cordialmente por
eu gran colega de la capital y embelesado de la einceri•
dad y honradez que radiaba en el rostro de Pablo, y res•
plandecía en el de Lucila, se volvió á Ganneville sin una
sospecha y con nuevos afectos ........ .
Pobre Adalberto Deruel; y sin embargo era tiempo de
obrar. El matrimonio se adivinaba próximo. Las viei•
tae entre las dos familias se hacían cada día más fre•
cuen,ea y Roger se manifestaba completamente enamo•
rado hablando 1:1in cesar, Pablo de loe encantos de Lucila.

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....

Y PabÍo?

Había _prometido ser heroico y lo era, habíase enmae·
cando de una fisonomía serena y sonriente y nadie ha•
bría leído en sus ojos el i:Jmenso, el terrible, el íntimo
deegarramiento de eu corazón.
Un día, recorriendo un periódico leyó:
u&amp; anuncia la próxima vuelta á :Francia del sabio explorador M. Savinien de la Haye, que, desde 18i5, ha
consagrado au tiempo y su valor al estudio del A frica
Central. Mostrándose digno émulo de loe Livíngatone,
de loe Stanley y de loe Brazza. En este viaje, el tercero
y que no ha durado menos de cinco afias, ha podido, no
solamente prestar el más útil concnreo , la organización
definitiva del Congo francés, sino atravesar por entre el
continente negro de Brazzaville, hasta loe grandes lagos
y desde ahí basta Zambeze donde ha encontrado las
huellas del grao doctor inglés. Trae , lo que parece
inestimables colecciones y los más preciosos informes so·
bre esas regiones t1n poco conocidas aún. La sociedad

Subió á la pieza que en Tnorey servía de biblioteca,
marchando con paso rápido como aquellos que han va•
oilado largo tiempo y no quieren vacilar más.
Pablo estaba solo y trabajando.
Sefl.or abate, dijo la joven, vengo á hablaroe de cosas
graves y delicadas. Tengo necesidad, para hacerlo, de
contar con vuestra indulgencia y con el afecto que me
profeeaie. Sabeie lo que pasa? Yueetro amigo el seffor de
Sennevaux me hace el honor de pedir mi mano. Mis pa•
dree deeean este mascrimonio ......... Pero mi padre vé
quizá en él, sobre todo, conveniencias de fortuna v mi
madre ventajas de nobleza. Me aguijonean para que dé
á conocer mi decisión y yo he vacilado hasta aquí. Ee
tan grave esta decisión! .Además, tengo en vos una con•
fianza absoluta, como amigo y como sacerdote y neceei•
tanda de vuestro consejo tan seguro, no osaba pedíroslo.
Se vuestro afecto muy vivo por el eeñor de Sennevaux

-Gracias, eeflor abate, respondió Luoila muy conmo•
vida. Sin vuestra opinión formal yo nada habría querido
hacer. Pero dándola, me haceismuy dichosa, por que ....
yo amo al señor de Sennevauxl
Cuando la condesa y Roger lleg~ron al castillo, les fué
fácil, por loe rostros sonrientes que loa ac()gieron, pre•
sentir su dicha. En el momento en que se anunció Ja
comida, Lucila avanz6 hacia el capitán que conversaba
con Pablo. Adalberto mudo y sombrío, estaba cerca de
ellos.
Lucila miró al abate con un reconooimien&amp;o conmovi•
do ,Y como para aeoc1arlo á aquel acto decieivo, dijo de,
!ante de él á Roger:
-Se.f'i.or de Sennevaux, queréis ofrecer el brazo, vues•
tra futura?
Pablo sonrió y levantó su pensamiento á Dios. Éu
obra estaba hecha ........ .

�EL MUNDO

BL MUNDO

AdalberJ¡o palideció de rabia ........ .
Como, era pues inminente aquello y su áliada lo bur•
laba. Era preciso dar un paeo deeisi vo y al día siguiente
marchó á Ganneville. Cuando llegó á la ciudad, aupo
con estupor que la eefiora DeEcordea, desde hacía tres
semanas que era presa de una fiebre biliosa complicada
con accidentes cerebrales muy graves. Ya no había que
esperar su concurso. Que fatalidad! En el momenrn mis·
mo en que habrla sido más útil.. .... Porque todo marchaba tan rápido que las dos familias ee habían decidido
á irá Jouy, la posesión de la condesa-á. pasar en la in•
timidad loe días que debían preceder al matrimonio.....
El Secretario, furioso, casi hubiera acusado á la sefiora
Deecordea de una enfermedad voluntaria.
En Jouy, todo era fidsta. La naturaleza i:niama parecía
coquetear para aqaella reunión. El sol deotofio arrojaba
-su manto de oro sobre las hojas amarillentas de loa árboles que formaban un nuevo jardín de las Heeperidee. Loa
campos extendían hasta lo infinito, como un océano
sin olas, las florea azulee de los azafraneros. Aquí y al::.!
se vendimiabá cantando las pocas vifiaa de loa catarros.
La paz y la alegría estaban donde quiera bajo la influencia de eee delicioso momento del ano que !epara los srJ.ores del eat.ío de las severidades del invierno y en que
á los paseos y á los ejercicios deportivos bajo el dulce calor del medio día, suceden poi la noche, alrededor del
hogar, la,i reuniones que se hacen más íntimae.
La señora de Sennevaux y la señora Jouvenot no ae
abandonaban. Iban por done.e quiera llenas todas de
una dignidad anticipada de abuelas, formando mil pro·
yectoa, instalando de antemano el nido del joven matrimonio, allá. lejos, en Tours, upartiéndoee el tiempo que
pasaría en París, después la estación del campo, en que
todos se rt!unirían, ya en Tbosy, ya en Jouy, para no
quitárse una á la otra una parte de la ventura común
y siempre sus conversaciones acababan, hablando con
las lágrimas en loe ojos, de los querubincitos que adora•
ban ya. Y en tanto que conversaban, vigilaban de lejos,
-con ojos volumariamente diatraidos á la joven pareja
.que discurría por lae calles de árboles, bella como la juventud, riente como el amor.
El aefior J ouveno\ ma,aba sin piedad las perdices y laa
liebres de su yerno, pereiguiendolaa día á día con paso infatigable en coropafl.ía del comandante Belamy, familiar
de la caea, ó de Adalberto que lo seguía profundamente

.malhumorado.
Herald cabalgaba deEde la mañana haeta la noche en
un Poney, obsequio de su futuro cunado, en tant-0 que
.el abai..e Pablo le seguía de lejos, vuelto modeatament.e ,
su papel de precep,or.
La crísis aguda de sufrimiento había concluido en él y no
porque no tuviese todavía horas de bruac~b amarguras y
rebeliones, últimas convulsiones de un corazón obligado
.áex.tinguirae para siempre, sino porque pocoá poco la he•
rida se cicatrizaba con et sentimiento del deber cumplido¡
venía la calma para aquel E'Epíritu valiente, más rápida
en medio de aquella comarca en que todo le recordaba á
su madre, sus dolores, aue victorias. Pablo conocía la
alegría sublime de los mártires.
En cuanto á la buena aefiorita Larivier ya no era de
ee&amp;e mundo.: El cielo se había abierto para eJla. Había
encontrado á Ra.vaiseon.
Ruaie~on era un hombre soberbio, de alta talla, rostro
fiero, enérgico sin dureza, verdadero tipo del soldado
bravo y dulce, cuya severidad inflexible en el deber, se
unía á una .aeneibilidad de nii'l.o en el reato de la vida.
Había sido ayudante en el regimiento del padre de Ro•
gar, atado á su coronel por una de .esos abnegaciones que
van hasta el fetiquiemo. Estaba cerca de él en aquella
heroica y legendaria cabalgada de la muerte en Mortbron, en que el torbellino de los dos mil coraceros se
bundió en un largo pasadizo formado por la única calle
de Ja aldea y fué á estrellarse sobre una infranqueable
barricada. Viendo á su coronel rodar con su caballo, Ravaisaon se demvo y, bajo un fuego terrible, éin inquietaree de que él mismo estaba herido lo había levantado y
-conducido moribundo fuera de aquella hornaza.
El heroe rindió el alma entre sus brazos, confiándole
eus pensamientos supremos. Sin ocuparse entonces de
la batalla, Ravaiseon abrió una fosa en un 1'1ncór del ce•
menterio de Eherbach, la marcó con una cruz grosera
mente formada con dos ramas de arbol, y después, ha·
biendo formado un ligero croquis de los lugares para
orientarse más tarde, se unió á. loe restos de su regi•
miento.

Deepuée de la guerra, 3U primer cuidado fué busca?' á rante lae largas ausencias del oñcial, la sefiora de Sennela señora de Sennevaux á qµien llevó el sable, la cruz Y vaux no permanecía en Jouy sino temporadas breves y
las joyas del coronel, .y el legado más precioso aún, sus en loe intervalos, la soledad parecía severa al viejo solúltimas palabras para ella y para Roger. Después fué á dado que suspiraba algunas veces al pensamiento de un
exhumar de la tierra vuelta alemana, los restos de au co- hogar personal é íntimo.
Pero aquello había acabado. Ya no había que pensar•
ronel qué dormía ahora en medio de una capillita, en un
paraje lleno de flores, bajo lQs graudee árboles del parque lo y Ravaieson que había· frapqueado los cincuenta debía decir adios á toda esperanza.
de Jouy.
Antes de llegar á Jouy, la sef1orita Luivier conocía
_ Concluida su tarea, Rilvaieaon dijo sencillamente á la
la historia de Ravaissoa Le miraba como á uno de esos
señora de Sen.o.evaux:
-Hoy sefiora condesa comprenderela que yo no pue- tipos casi fabulosos de loa caballeros de otros tiempos.
do irme de aquí. ........ Ea fuerza que alguno del Regi- Cuando en la IIleaa le vió cerca de ella, sencillo, modesto, dulce y bueno, se volvió loca. Helo ahi.. .... El era
miento se quede cerca del coronel. Yo soy retirado ......
no tengo familia ......... no tengo ya patria puesto que soy en fin el _ser aofiado, esperado por tanto tiempo. Todo
de Metz ......... no tengo ~ás amigo que el q~e reposa lo demás no había sido más que quimera ...... Ravaisson
ahí......... Dadme ai guetaia un rincón en alguna par- era la verdad.
Los enamorados son muy perspicaces en cuestión de
t.e ......... Tengo buenos brazos, buen ojo, buenas piernas ......... Labrador, jardinero, lefiador ... :..... haré todo amor. Luci1a y Roger adivinaron pronto la pasión nalo que querais, todo, coa tal que me quede á vuestra la- ciente de la aya y lea vino una idea loca.
-Ravaiaaon! gritó una voz de mando.
do, al lado de mi coronel, y de vuestra hijo, á quien
-Mi
capitán
hablaré de eu padre.
-A
van
za á la órden.
L'il sefiora de Sennevaux lo hizo administrador de
-Heme aquí.
J ouy, lo cual t.uvo por resultado duplicar ioe productos
-Siéntate con nosotros en el banco ..... .
de la propiedad, demasiado abandonada hasta entóncee.
Tenemos que hablar ...... Ravaiaeon, vas ácaeartel
Además valida de sus relaciones logró que el bravo sol•
-Yo, mi capitán!. ..... Oalvo vuestro respeto,;señorita,
dado recibiese al cabo de dos ai'l.oe una medalla tardía,
créo que vuestro futuro se burla de mí.
bien merecida.
-No, señor R:lvaieson ...... Esto ea muy aeri&lt;l.
Ravaieeon vivía ahí desde hacía cerca de veinte afios,
-Eecucha, mi valiente viejo. 'ríenes cincuenta ailos
amado de todos aunque severo con todos y esclavo de
Roger desde el primer dia .. Había adorado al nifio, ad. y estás verde como una encina joven, y derecho como
una lámina de espada.
mirado al joven y en la ac.tualidad veneraba al oficial.
Pero esto no durari siempre. De aquí á algunos anos
Formaba par,e de la familia, siempre solícito, jamás
importuno, conmoviendo por su culto fiel cuando cad'a habrá que decaer.
......... Aprovéchate de tu fuerza, aúnestiempo ........ .
matlana, con au puntualidad de Baldado iba á inspeccionar la capilla y á renovar las flores eobre la tumba del Hay una mujer que te ama, ¿enLiendee? Tú no vas, tú
que eres tan bueno, á hacerla desgraciada ......... la aeño•
viejo jefe.
rita
Lucila y yo nos encargamos de la dote ......... VaHubiera sido el más feliz de loe hombree ai bajo su
enérgica envoltura no hubiese ocultado un corazón ya ......... esta decidido ......... no hablemos máa.
amante y tierno. Todo iba bien cuando la condesa y RoContinuará .
ger estaban ahí. Había alguien á quien amar. Pero du,

Recuerdo de las Fiestas Nacionales
Patrioteria festltia.

ÁPAROEROS:

CONCIUDADANOS:

. Yo vengo aquí por nacional y por patriotismo á dicir la verdá de nuestra imanci.:.phct6n Y que todoe semos librea y viva Hidalgo que al hora del ént,rele hizojuir á mu•
•c .)8 Y verdaderamente me cabe 8aatifaci6n en proclamarlo hora que el pabellón
verde, blanco Y colo:a~o. está ondiando fleno de gueto en el palacio de la plaza de armas de n1;1eetra ~onstituict6n y pa decfr más, hora que ha tocado la campana ... viva Hi•
•dalgo y v1 va la libertá.
' .1

. Celebramos una fecha gloriosa, la fecha en que surgió el redentor mexicano, restituyendo _eua derechos á los humildes. Más para que su obra séa fructífera unámonos.
El muiuahsmo &amp;efiores es la garantía del porvenir .........
·
Nosotros que ostentamos la .blusa del trabajador y cantamos el canto progresista
del taller, luc~emos contra loe que quieran eobajarnoa y hagamos saber al mundo que
el obrero mexicano sabe más de Jo que le han ensefiado ....... y

S.domr.s:
~a ~volución France!a envió _sobre el mundo un torrente de auroras, y una de
ellas 1~umma 1.ae democracias americanas enamoradas del porvenir.
Hidalgo viene de esos explendores gloriosos: en su pecho senil, pero robusto gri•
~aba la voz 4e Ios redentores del noventa y tres, que se hizo carne de libertad'y de
mdependenc1a entre nosotros.
.
César......... Scipión ......... Eepartaco ........• Anlbal.. ....... Napoleón ......... Wash•
rngton ......... Bolívar ....... ..

LAHARINAnEWAGGNER El Mundo
CeN FOSFATO DE CAL l'IIRI, 11 Mi~er,almenfe •dmitida como "EL ALIMENTO MAS PERFECTO'·

para NIÑOS ENFERMOS, CONVALECIENTES, ANCIANOS J pm la! MADRES que eslán CRIANDO

yecto que está llamado en su réaliLa Harina de Waggner
., , d
.
.
· zac10n a ar una :hsonomía del tob ace crecer los mños robustos y
contentos. Tomada en las dósis qne do nueva y cautivad0ra :í una

La Harina do Waggner
-ee incorpora con la misma facilidad
·que la leche de la madre, y lo pue·de tomar la criatura más tierna con
,grandes beneficios. Se garantiza su
·completa pureza y hallarse libre de
toda sustancia deletérea. Es de un
•aabor muy agradable. No es una medicina bajo ningún concepto y •!obra
-en todo cuerpo endeble como un

Tónico ds le Naturaleza

se prescribe en cada tasita no se importante porción del periódico.

:;;.)

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aceda nunca en el estómage. Es altamente recomendada por la Facul•
tad Médica y en los muchos años
que tiene de éxito ha resultado ser
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. d t d
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,.,,ro •u•. ,. •EX/10

No di:re mos aún en qué consista,
por que .nos desaarada
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0

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promesas cuan e o eskl!l estén aún
, .
.,
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a d1scus1on; pero s1 aseguramos
que pronto recibuá'n nuestros lectoreii

una a~radabilísirr¡a scrpresa.

~=-

�'PainKi/Jer

dfh_EL VINO SAN GERMAN~
que tanto éxito y fama ha obtenido desde su presentación en el mercado mexicano, no necesita para que el público se convenza de sus
maravillosos efectos publicar certificados de curaciones obtenidas en Rusia ó en el Japón, ni opiniones de Médicos co¡iocidos en China ó
en el Brasil, que, c~mo pueden ser ciertas y auténticas, también es fácil sean inexactas y apócrifas._ La compañía fa~ric~dora del VINO
SAN GERMAN, convencida de los maravillosos medios curativos, de los componentes de su preparación y de los benefic'.os mmensos de su
uso, lo ha sometido al análisis de los más afamadcs químicos, al estudio de los facultativos ele más renombre, al expet1mento en los hospitales y clínicas, y, cuando recogida la opinión de todos, una EOla es la contestación: Prodigioso se decide á dar á conocer al ilustrado pú•

-D&amp;-

(PERRY DAVII.)
Un remed.tonrd&amp;dero7 ...-opan..W.,
olaae y eradot •• eDknla....,._ . . '9a

Pa;iiJj}J/er il

La Opinión de la Ciencia sobre el Vino San German.

blico mexicano

Bsk&gt; 4111 ..-er4a4, TIIO • ..... . , . . . .
en t.rminot butu.iat eafMioN.

Muy señor mío:
Cuando recibí la primera muestra del
e.Vino de Saint Germain~ que se sirvió
usted remitirme, juzgué que sería una de
tantas preparaciones que con titulas altisonantes y recomendaciones pomposas
se nos ofrecen como maravillas terapéuticas.
Debo confesar quF.: después de haberlo
experimentado en mi práctica diaria 1 especiaIJllente en los niños, he cambiado
completamente de opinión, respecto á su
elixir.
Siempre que he empleado el «V1No oa
SAINT GERMAINt he obtenido los más lisonjeros resultados como tónico y reí'ons-

Mé:rico 1 i\Iayo 21 de 1897
:'.\Iuy señor mio:
Creo que la feliz asociación de las sustancias que entran en la composición del
Vrno nE SAJNT GERMAI:&gt;i le asegutan un
lugar preferente en la terapéutica.
Lo he experimentado perfectamente
en las convalecencias y hi? quedado satisfecho.
De vd. atto. y S. S.
LEOPOLDO CASTR0 1

B• nn na..., NP,re

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pn■le

ruuiill

C1!1mbr11, lualofrh,
C6llco,
!)l1111 hrla,
C6lera,
lloln .h ll1n11,
Toa,
lloln h lllnh•
lleafrhd11, ll111m1U1mo,
ll&amp;badllla,
Pl•h• lhlarla,
.hnsa4u 1 plr¡úlAI .. lllCfflM;
llenloplea 1 anlll&gt;aJ,a ,.,...,_
Ten.rle .n caa. QUAÑ.U'N . . . . . 111
talsiftcacionn Oompnr tole -' ~

Cirujano en Jefe del Ferrocarril lnteroceáuico y Médíco del Hospital de
Sa,i Andrés

P.KRRY DATU. Ka nlUI,• ..... lu

perb,1 y Bofüiu.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.

•••

Para Resfriados, Toses, Bronquitis.
~Ial de Garganta, Romadizo y Tisis
Incipiente no hay remed.io que se
aproxime al Pectoral de Cereza del
Dr. Ayer. Calma. la inflamación
&lt;le la gn.rganta, destruye las mucosi-

dades irritantes, su;wiza. la tos
y vreclispone al descanso. Como
medicina casera para casos fortuitos y pqra el alivio y curación
del gnrrotil101 tos ferina,. mal de
garganta y todos los desarreglos
pulmonales á que eí-.hí.n expuestos
los jóvenes, es &lt;le un valor terapéutico lnapreciable.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.•

U..

eCOOK REMEDY CO.

e1t su primero·, segundo 6 tercer
SIFILIS
.
periodo J}ermanent.emcnte cura
da de á:35 dms. .El r,nc1e11te se puede curar en

DR. BANDERA.•

DR. LA nsTA.

,

1

México, 3 de Abril de 1897
Muy señor mío: Habiendo éxperimentado en, algunos enfermos el V1No DH
SArnT GKRMAÍN cuya muestra me mandaron, lo recomiendo como un buen tónico
y reconstituyent~.
Quedo de V d. afmo y S. S.
DR. RAFAEL LA VISTA,

l\Iéxico, 12 de Febrero de 1897.
l\Iuy seiíor .mío:
En vista de las componentes de la preparación SAINT GERMAÍN", no teri.go inconveniente en recomendarlo como útil y eficaz en las enfermedades que causan profunda debilidad en la economía; de manera que se puede usar con éxito en la convalecencia de las fiebres en general, así
como en las anemias, tuberculosis puhnonar, escrófulas, atrep sis; etc., etc., etc.
Quedo de usted afmo., atro. y S. S.
1

CARLOS TEJEDA .

Médico Cirujano de la Facultad de
},[éxico, PrpfesQr de -Clínica Infantil
e,i la Escuela Nacio1zal de Medicina de
.México.

·'

DR. CLE.\IENT.
DR. PÉ~A IDIÁQUKZ.

tituyente, perfectamente acomodado á
pe1 son as débiles, á los convalecientes1 á
los niños raquiticos ó escrofulosos, y en
general á todos aquellos que por excesos
de trabajo ó enfermedades prolongadas
han visto agotado su organismo.
Por eso no vacilo en recomendarlo, y
me atrevería á llamarlo ELIXIR DE VIDA.
De usted afmo. S. _S .
Dr. Cm,srANCIO PE~A IoiAQUEZ.
del Cuerpo de Sanidad mi(itar.
La especial composición del Vrno de
SAINT GER.\IAin 1 en el que se adunan los reconstituyentes, los tónicos neuroténicos
y los cardiacos al icthyol, hacen de esta
preparación una de las más adecnadas
al tratamiento de las enfermedades donde
domina la pobreza de la sangre y el debilitamiento del inviduo.
l\lé.J::ico 21 de i\Iayo de 1897.
l\IANUEL GuTI"ERREZ,

Profesar de Obstetricia en la Escuela
Nacional de Medicina de México, miembro de la Academia de ~Jedicina y de la
Sociedad Pedro Escobedo, médico del
Hospital de Sa1t Andrcs.
·
1

'I

l.

México, Abril 29 de 1897.
DR. GARAY.

He usado en varios de mis enfermos et
vino de San Germán y lo considero una
medjcina excelente;.es un tónico poderoso,
de sabor agradable y muy eficaz para
los anémicos, linfáticos, tuberculosos,
convalecientes y enfermo$ del corazón
en general.
A. DE GARAY.
Profesor de Anatomía Quirúrgica
en la Escuela Nacional de Medícim1,
Cirujano de los Ho~pitales Jmirez
E:ipaílol.

15
ca,m ¡&gt;Or el mismo precio y bajo la misma garantía,
Si prefiere vemr á nuestra. casa, nos comprometemos á pagarle los gastos de ferro.carril. hotel i
dema&lt;&gt; que se le originen s1ncobrarlc un ccutuvo por
nuestm asistenciu si no resulta r:uradc, cou nuesLro
w1tam\e1tto. S1 .;;e ha tomado mercurio, !oda.do ae
Porn.~o. y toda.vrn. se s1eL1tel\ dolores y molcstia.s,
.Esputo~ nmcosos en ia t.)Oca, Garganta Hagacla Di-

Muy señor mío:
He prescríto el VJNo DE SAIN GERMAIN á
varios enfermos, después de haber ensa•
yado la muestra que me remitió usted, y
lo recomiendo como un buen tónico y reconstituyente.
Quedo de usted afmo. y S. S.
DocTOR, LoRE:&gt;1zo CHÁvEz.

Director del Hospital Valdivieso 1 médíodce l Beístegui Hospital.

Profesor de Cliuica E.-cterua de la
Escuela N de .Nedícina de México,
De los inumerables vinos tónicos de
que se sirve la terapéutica moderna, el
mejor es sin duda el SA)&lt; GERMÁN. En casos de linfatismo, tuberculosis y an~mia,
me ha dado siempre en los enfermos sorprendentes resultad0s.
DocTOR CurnENT.

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DOCTOR BA.:-rDERA.

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México, 22 de Febrero de 1897.
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De la facultad de /lfé:t:ico. Especialista en partos y vías uriltarias.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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