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                  <text>DOIIINGO 3 de Octu_br• de 1&amp;97

EL MUNDO

»El coreé debe eer ligero y flexible, y
conviene quitárselo por algunas horae
durante el día, para dejar libre la reepi ·
ración, la circulación de la earigre y la
digestión. Es una gran locura, en la que
ocurren muchas eei\oraa, la de apretiir·
Eelo cuando se viften para irá comer fue·
a de au casa, debiendo, por el contrario,
dlojáraelo, pues casualmente en los con•
,·itee ee suelen cometer algunos ligeros
1 xceeoe, ó por Jo menee, ealir del régi•
men acostumbrado.
uLae que, malamente aconEejadae, per•
fi1:tnn en ese sistema, más promo 6 más
tarde tocarán su funestf\s consecuencia.

,. ,~:•

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.-~)~m111wa
,,.,..',
'

dre de auE1 hijos¡ que pretende
retener en !,U casa al jefe de la
familia; y que pide á loa canse·
joe del buen sentido, loe medios
de conservar para él solo, loe
encantos qi.:e le fueron concdi•
dos. Eat.a ea la que comprende
la sana coquetería¡ yo diría: l&amp;.
eanta coquetería, esta es la que
Dios miemo ha infiltrado al decir en eu oído: Hermosa te ha·
go: Hermoea te bago,permane·
ce bella para que seas la delicia
de los ojos y del corazón, _de
aquél que será el apoyo de tu
adorable debilidad, y con el cual
tú debes continuar esa larga cadena de loa antecesoreea. Tú tie•
nea la misión de agradar y encantar¡ tú eres el ideal en la ru•
da vida del boro bre: no caigas
del pedestal en donde yo te be
puesto.
La mujer que sabe estas cosas, que ha eecuchado la voz interior, hace de su gabine
te de tocador un saotuSrio donde nadie, ni el mismo eapoeo amado, eobre todo, el esposo amado, debe franquear los umbrales, cuando ella se ocupa en las prácticas
del culto de au hermosura, (prácticas duna algunas ve

TOMO.U

IIIIIXICO, OCTUBRE: I0 DE: I897.

•

NUMERO 15.

ce,.)

No por que tenga sPcretos fpoa que ocultar; ni porque
tema que descubiertos sus artificios Re le pierda el rea·
peto¡ muévela en esta severa ley de abstención; primero,
un eentimiento de exquisita decencia¡ y luego un ine•
tinto de coquetería bien ente.adido.

} t

Receta• útiles.

El dolor ciático (6 eea el de caderas prodocido por el
hueso cía) se cura casi instantáneamente colocá.ndoee el
paciente en el suelo, las piernas juntas y extendidas á
lo largo y la espalda apoyada en la pared; ea decir, formando un ángulo.
Cierto cortesano solicitaba del Cardenal de Richelien
le concediese la Orden del Esp!ritu &amp;mto; pero como dicho cortesano no había preetado ningúu servicio, ni ba•
jo el reinado de Enrique IV ni en el de Luis XIV el C.1,rdenal le dijo, tomando la cosa á brorr.a:
-~lucho me extrafia que no habiendo servido ni "al
Padre ni al Hijo, ahora penaeis en el Espíritu Santo.

t,.,,,f

r,¡¡p),

l\f antel para té y servilletas anexas.

EL GABINETE DE TOCADOR
POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido para EL )ft'NDO]

1897

J;;L SANTUARIO DE: LA MUJER

Hay eiempre una ó varias piezas en una casa, en don•
de la mujer imprime cierto sello en que se le asemeja
mo;al y físicamente.
Eilte es el salón'íntimo, donde ella vive de la vida in·
telectual y artiatica, donde goza de la v1da social en su
más alt.a expresión: afecciones distinguidas de amistad
y aimpada.
Es en su recámara donde se concentran loa recuerdos
de la felicidad familiar, ternuras maternales y conaide•
nckmea coayugalea. En fin: ea el 11Saneta Santorumu el

Cofrecito para alhaja s.

gobinete de tocador, en donde no se admiten profanos, de
donde se aleja ,t loa más q·1eridoa, donde las gentes su·
perficiales las suponen complaciéndose en admirar sus
perfecciones como una deidad del cielo indu. A donde
otros la juzgan entr( g.1da A prácticas y sortilfgioa para
perpetuar, de una manera sorprendente, su juventud y
hermosura; y en donde medita ciertamente el medio d!3
cautivar y retener el corazón de un hombre, cultivando
sus dones físicos.
Ella se arma allí para loa combates de vanidad, y lucha por la felicidad dffendiendo su hermosura contra loa
ataques del tiempo y las fatigas de la vida. Este ea el lugar donde se guarda todo.
Puede muy bien ser lujosa, y sin embargo tan casto
como el pensamiento de una niiia ó mudo testigo de una
coquetería infernal.
Es allí en donde la mujer ea verdaderamente mujer,
según su naturaleza aman1ie 6 dominadora; pero ea allí
donde toda.e demuestran cómo comprenden la importancia dada áloe cuídadoa que todo cuerpo humano recia•
ma¡ allí es donde ee ve que en fuerza de la voluntad llega la mujer á desvanecer ciertos defectos que le, son innatos y que p~CJcura atenuarlos al menos.
No hablaré de mujeres que sólo se cuidan de ser adu•
ladss por todos, que sueñan por hacer arrastrar su carro
por la muhitud de hombrea sin valor á q uienee una mirada provocativa subyuga; de las que atraidas por el deseo pervertido de agradar toman en empréstito todas sus
fuerzas á loa eecretoe de los empíricos; y caminan así eeguraroente como empujadas hacia una vejez, vejez pre•
matura y una cierta fea!dad.
No entraré en ese. santuario en donde reina un falso
ídolo y ]a atrevida mentira.
No me ocuparé sino de la mujer deseosa de coneervar
el amor de aquel que ha elegido por compaiiero de su
vida terrestre; de la mujer que justamente pretente aparecer seductora ante loa ojos del esposo amado, del pa·

•

Slmo. $r. Dr. D. Gfilemon Gfierro t' Terán,
Nu•vo Obispo

Traje para niña de

s a 6 años,

ae 'I'amaulipas,

�EL MUNDO

"EL llllJNDO.''
S•m ■ narlo lluetr■ do.

tü.iono 434.-Calle de Tiburcio nó.m. 20.-Apartado 17 b.
Jllllt:O

Toda la correspondencia que ee relacione oon la Re-

bcclón, debe eer dirigida al
Director, Lic. Rafael Reye• 8pindola..
8ecre'8.rio de Redacción,
.&amp;mado Ner-vo.

Toda la correspondencia Que ae relacione con la edición

olebe aer dirigida al
,
Gerente, Lle. Fauato nosue1.
La ■ubecripción '- EL MUNDO vale 11.25 centavoe al
mee, y ae cobra por trimestres adelantados.
Nóme!'Ol!I 1t1elioe, 60 centaVOB;
Todo paso debe ••r prcclaamcntc adelantado.
BmllffBADO 00110 ABTÍCULO D• BBGUNDA Cl.AISK,

tllotas tbitorialts.
¡,me bónbt uirne d crimrn?
Lu nuevaa informaciones eobre crimioologfa.demuPB•
tran que el delincuen~ no ee un producto de determinada eacnela filoaótica, no lo forma una idea, no t-mana
de un hecho único, eioo que 100 varios loa a,.~cedt-n,ea
qne coocurreo, su aparición¡ caracterea de ordeu aniro•
pológico, económico, etc., in\ervien.-n Pn el proceeo de
1-al snene, ·que no sería correc\o a,ribuir á una aola ~BU•
11 la producc.ón de-es~ morboso Pft"clio.
Decimos es\o porque un periód e&gt; :one-ervador sclba
de lanzar uoa vieja acuaación comra el par1.ido liberal:
la de haber conlribnido tl crimenea eemtjanles al que
PU la madrugada del 17 de St"p~iewbre ae come\ió eu Ja
Inai:ecci~n _General de Poli~fa. Ene ca,go demut&gt;eha p:&gt;•
co conoc1m1eo,o del grt.ve problema de la delincuen1;18
objeto en la aolualidad de tan notab·ea ,rsbsjoe.
'
Si no,o,roa ~op,áramos el miemo falso procedimienM&gt;
de prueba, podríamos preten~ar á nuest.ro colega becboa encaminados á demostraar precissmente lo ·con,rar10. Y entre eek&gt;e bechoe el de m.ayor relieve ea el que
1101 ofrece una nación en masa, 11.alia, eo donde el bt1D•
,imienlo religioeo ea muy·viv", y euá generalizad.o como
ningún olro '(:!aí11,. y que ••~ ~mb,ugo, ee distingue
por en elevado coe8c1en1t, de cnm1nalidt1d.
¿Poclemoe inferir lógicamente de aquí que la religión
sea la canta del fnerte promedio de delitol!I &amp;notados par
laea,adí11ica de J,atia. en rtllaoióu con la de ot.raa agru
paoionea hnmanae? Nó; jam'8 á ningún liberal mt1i.1ia•
uamenle"ine,rnido en laa foucínnee del razona~ieuw1 18
le ha oponido llegará tal conclusión
Ea precieo qee nues,ro colega se deeengafl.e: no ea ea
esas fu~olee &lt;1onde hay que 1r á buscar lae enveneua•
das aguaa que nolreo la corrien'8 criminal· és,a ,orna
1111componeiitea qofmicoa de loa d1vereos '8rrenoa que
at.ravieea: aquí d~ un minenl q11e ee,orba eu paao, 11.tlá.
de una capa de l1erra que la desvía, máa t-ardt, de las
ufcee de un arbol que ee alza en au cauCP. ¿Cu1U de IO·
doa enoa elemen,oe ea el que predomina? Nir guno de
ellne aislado pero M&gt;dos ellos unidos.
. Pa!8 q_ue el anarqniemo haya aparecido en Europa han
11do 1nd11pensablet: un magno dea1 quilibr10 e&lt;.onómico, provocarlo por el en@ancbe gradual de las nece@ida
des y las dificultades cada d1a má.s insuperables de 11en:
d_er~aa¡ !a preparación por medio de la propaganda eo•
c?ahelia de IJr&amp;vee errare ■ rel_at.,voa á la repar-icióo de la
n9ue1a social¡ el aument.o g1gan,f11CO de ICJB gravámenee
publico~ pa_ra eoPtener al terrible Moloc de la paz arma•
~•; laii1fae1ón de un~_ lilerillinra semi míe,ica, angU'l•
,~osa, malea~•• e~ eep1r1tus poco preparados por la cien•
cia, ~ olra d1vennd1d de elemen,011 cons,ilu1oivoa de ta
formidable huesW.
Acuear al liberaliemo del crimen coUÍeiidoconba Arroyo, por el hecho de qne ano de loe principales auliores
t"i que ya eal~ó con ehuicidio la cuenta qoe tenla pendie~
,e con la ecctedad,. pertenecía ,11,I parl.1do liberal, eqnivaldrfa á. qne ae arrClJara toda l11 responsabilidad de este
drama eo~re Isa docl.rina~ católica11 por el hechp de que
el comerc1anLe qne ~end1ó h1 1 cuchillos que ,irvíeron
i,ara perJ)"'tra~ tl dehl-0 1 es hombre que cuwple fielme •
te _con la Igleua Católica.
n
,Seamce anfic,ien~men1e impaeiblu nara no llevar al
terreno ~e la ciencia loe ul v1a.doe odios dtd proeelil.i •
mo po1t,1co.
a

"º

• no brbr aboptar rl talón oro.
JMrrico
La indiserecióa _de un economh•ta Puropeo noe ha dado á co~ocer una 1~1,neFao~ cana d~1 !ki'l.or S~cruario
de Hacienda, rtllalo1v~ á h, cnP1::,1ón iuonetaria.
De~de hace a 1gúu 11ewpo q 11e loe µa11oidarios t:lel me\al
•.~arillo se e1-foerzan t'n r....comendar áloe psieea qne
llenen la plata como baEe rit" m moneda, la conveniellcia
de addpt.ar ti talón ,,ro. Y sob1e t-1!\e ~ma ,e han etcri•
,o_vehtHnen1n 11,rculoe ,rníadoe de 111,nta poofía A •
J:I?Hmo, no ha fal,11odo diario q11t, baya aco1,1::t-jau~ al Úu~
0
b1erno ea,a reeoloo16n.
. El ~fio_r Limamour e:zpl:ca claramen1.e Ja verdadera
1mpoa1b1hdad de aceptar U.1 proyecto, muy hermoso en
el '8rre1:10 de la 1oecn111,. pero cercado de dificultades en ¡
m'8 aóhdo de la prác,ica.
e

De!de·tuego. la primera diflcul1.ad que ae preaenta, y
aenala el senor Minie"o, ea la Lit.ha dt, oro para eustilou1r
á la plaLa en circulación. Podría obje,arlk:l que eel.e m·
~nvenien'8 se subsana con la adquit:tciónde ia can,idad
mdi11peneable de me,al amarillo; 1,ttru aúa 1mponiéndo •
!18 el país este ucnticio, siempre 1endtiawos en pie unli
u.flexible ley econOmica en v1nnd de la cual l&lt;, mune1Jt,
mala arroja a k1 burmt dt fo cirr11lat"i611.
Y esw ,:e evtdtink¡ y ee eucueuuaa á la vieta de todo el
mundo. AnualC1JenLe te acuflaau en laa caaae de moneda
d.e la República al,unos lllillares di;, pesos en piezas de
oro. ¿Qué euctde cog teas piezas? ¿Las vemoa en cona•
ta:i,ti c1rcuh,c16n? Pur lo comrar10, til dutño dt, uua IDO·
neda ae oro p100ura rtitenerla ~n su pode1, jamá,s la em•
rlea eu el pa,o de sus gaew11 diarios, y 11610 ee di;,ehace de
tdla cuaudo ubiiene liu bueu pr1:1w1u sobre au valor no•
miual.
Sut1ptnder la acuñación de la'l monedas de plata en un
pa111 1 en doude, cuwo bttce ob~rvar con uiucna Juelicia
el Bt.ftor L1wtt.u,our. ee product1 t;li:,t,tl me~al como t,n nin·
gún o.ro put:blo dtl la t1~rra 1 seria una locura, que traeri11 graves perjuicios para una induel.ria que aun ,iene
prooab1haa11Jt,1:1 ae V1Gt1, en ,auto que d pr~c10 de ven,a
tea mayor que ti Cl)HO de producción, y e.ab1do es que
en MéxlCO 1:1e1 '-'bueno la plata á un cu1:1~0 wenor que et
de lll8 Otwás CtWllrCae pruduc\Oraf.
La poln1ca di, tt.b1:1,euc1ó11 adop.aJa ptr el Gobierno eB
la wá:s cuerda. ~lla1, nos l'erm1t.e l:\gUardit.r cou calma loa
sconLec1mi1::111o"Jsque &amp;e preseuteu tw edte cowphcadhiwo
problewt1, eu elqlle hay 1it11UOt1 iut.er~e~a cowproll!dtdos
l,'&amp;rt1 uo Ut-jar de prt1vt~r una prox1wa t1oluc1011.

µDlítica gtn.critl.
RESUMEN.-El nuevo gabinete español.-La tarea
del Sr. Sagasta y del partido Jlbr:raJ.-Cump/ica•
dos problt.Jmas. -La guerra colunial. -Carlistas y
republicanos.-Los dus ex/remos. -La acción y ,a
reacción. - Las finanzas españolas. -La soluci6n
· anht:Jada-f:.'I patriotismo y la habilidad que St:
espera a. - Con(;/uslón.

Como Jo habfamoa previsw, el par,ido liberal del que
es Jt1ft1 el !:ir. ISAgA1:1,a, d.t1cauo d.tt lut1 _pola,cv» t1t1p&amp;fl.uies,
acaDaa ae IMDttuu.,r au pod.tll, conHuuytlud.o un g•Dtnt,1,t,
homogéut.,0 y en el qutt .ti¡s:un.u los ptlnt..Dajee llia.d cont1·
"PÍO'lOtl de, 111, 1tiD•ia:u11 fr&amp;CQtOn lue10111a.a.
La herencia qui;, recojo ~.t.glll!Saa en m8d10 de la pública
•~~1edad1 ae Ja:i esver11nzu populan,s, tl11,• ertt.•Ll• \J.tt
d1ticulu'1es y uae apareJ11dae-zozobrae 11.u cueu•o.
:Stu h•Dlat ,Jt, 111 cui;,asu)u colonial, arduo problema que
cou la guttrra d.el:!Áeuos». d.e Cuba y J.!'thpIDA8 ha exig1L10
1nm1:uutua ucr1tic1ut1 y por mA.8 d.t, doe t1f1os ba litluad.o
d.u sombras el c1t1IO ~apa0.01 1 y llamado con dolor á llti
puer\al de loodoe 1011 ..:..~•rtla, pid.tt,.udo conn1bac1óo de
1:1an,re y d.e lágrimas y i:K&gt;iic1htnau au:z1lioa pttt)Un1ario11
P•t• 1- ■ necee1i.uult:8 ~ Ja patria; sin rtft1riruoa á. Ju po1:11blea compJicu.cioue1:1 cou 1us &amp;•adoa Un1aoe de qae \a.O•
W&gt; 8tJ b11 hu.011,ao, e11ua11au por la aw1Hoaa 10\t,rvención
de )Ir. Wooaford, 11 quit,n t1t:1 ambu1au 1nslruccionea eecn;~., del gabinete dt, Wau:h1ogkln, para procurar un ave•
1.1111.111;1nto ti.n,1e eJ gob1tlr11,o ª" lu. .i\:lt11o1op0Ji y loa jt1fe11
rebeldes de la revut:ita .A.nt1ll11,: cou tM::r ~111'°8 a.suu,Od de
vital imponancia y di:, iu~rés priword.ial para 1;11 so11iego
~el paJa, hay o&amp;ro• que at~,au la iuM!grit.1aL1 dtt las 111•
lhUC)OUt,8 y pont,n tln peligro la ex1ueucia ue Ja lllOlllll·
quta counuucional.
~oa rdt,runoa á la agi~ación oarlie,a, cuyoa rumoree se
h&amp;et,u W&amp;8 plllp11nlei:,¡ 4.Ut,re,moa htt.bhu lle lit. i1Ut1t1W n,·
pubhcana, cuy1tis .tih1.e p111eceu eaa.recil•r11;e•1 pl'c,i,Ddt,DlOB
1.1ec1r uua va1.111ura ª" t• ehuac16u tin11u~1cr11 ui;,l 1tlluu, qutt
a cadit. paisu &amp;ti pune máa d1hc11.

•
••

P\,r muchl B ae había crt11uo que el impenitente Dóo
O•rluti ~ti . BorbOn, uuucado cou el anakma át, la op101on publica, relegaao á la sombra por el 11eosiwieuW&gt;
na1c1ou.1t.l que Jo rechaza, tintasen aaugre M&gt;davlil 1ms manoa con la derralllada en la úis1ma dct!irac1ad.a bcca\Qmbti, con que te pn:knd1ó elevarlu al 1:1uho, hab1a buecado en el tte"."ueuuo
las coneB euranjerae y en tae
renW1s pingues de su nueva eepoaa, la Con1.1eea de Rob.fin
alivio a1. 11ui:, pesaree. lt1ni,ivo á eus dolores, y olvido a~
BUB paeados eunvloe.
Deegrac111d11wen'8 n: ha sido así, y cada día quepaea, a~ percibt"u wáa claras Jae pa1p1,11,c1ouea d~1. wone,.
,ruo, y Btl mira hormiguean á loe repreaeu~autes del carhe~o, gusano_a perd1uuaen el cadá..,tlr ped,1lente de las
VleJae llUI ~. l;UC10lltle 8 baol ,.nie'8.e.
. 'Ju1so_ el 1.e1r.ar11do Pre~eodienle permanecer inacü_vo, w1enuat1 obatrvó que la drnaesía reinanl.e, fuer&amp;e y
v1goro1ay cou elconcurcode wdaa isa fnerzaa vivaa del
pt11e, ee dre~rrollaba. powu,e y daba ampho cauce á Jaa
riqueza publica, lle¡audo con firme paeo al t-quilibrio
ee~abl~ dt1 laa11ouac100 que cre.1rd. la resMLuración de 0,.. 0
~líoneo X[!: en el uouu de sus mayvrea. l'do cuando
v1ó que el Cl•lD plicado andamiaje vaci la.oa, cuando no1ó que
la gueira de Cuba}' la rnsurrt:cción de J.!'1lipioae babtan
ab1eno anchas brt:chae en el edificio de la real Hacieu•
da, y sopo que ,anwe eacrificioe reclamados al ht'tOico
pu~blo upat1ol hao sid~ cae, eet.ériles, vara mantener la
paz ea laR colomae, y v1ó que el •rouo acababa de per•
der con Don Ant.01110 Cáoow,e el apoyo firDlíPimo eo que
Ee asentaba la Rt!at.aarac1ón, na,uraal ea que sienta oeepertan!e euti an•1guoe fmptl\UB, y vaya por medio de eue
agen'8a á Jevautar la jauría de lobos carniceros ocul,a
en laequebradaa aierras de la tierra vaeca.
No crtemua f'xajerado decir que el uu~vo gabine'8
debe eeia_r alerta .Y vivir prevenido con.ra la poaible
resurrección del d1funk&gt; carliamo. Ls excomunión Jan•
zada por el Obispo de Mallorca coo,ra un minii!t.ro de
11 Corona, que por au posición podía creerse colocado

ª"

DO ■ IIU;O lo de OCTUIIRE do 1'97

OO ■ l ■ GO

S•ñori!as promiaaas on ti (rcncur,o abiorto por nuoslros por!óatccs, on la Kormesse ae Santa roaria.

por encima de BUl!I asechanzaa, es una prueba de queaun quedan latentea los antiguos brios del iradicioua•
llamo.

•••

La fracción republicana, aplaetada lambién enire lus
disparoB de Sagunt.o, bajo lae herradas bo,aa del General Paavfa, hallt1 en el prttaente, oportunidad favorablti á.
su&amp; concepciones y ocasión propicia á. eui, idealea.
Es verdad que el ·eteruenW rtpublicano, que perdl6con
Ruiz Zorrilla á uno de sue cam1,1eones1 hlira hoy á s.us
corifeos apar&amp;ados y divididos por discueionea bizan,inas, faltoB de cobedón y sin la fuerza unitiva que lleva á las grandes empreeae¡ pero no debe 01~1daree que la idea democrat.ica, aewbrada y forLalecida t1l
amparo del pa1tido liberal dinástico, ha dado eazonad{Jt1
frutas; el sufragio universal ha tocado en todas lucon•
cienciae y el juicio por juradoa ha debido eer pc.d1.ha
enaefl.¡anza. No dtbe perderse de v1a'8. que bey leyee iueludibles en el dee..arrollo de las naciones¡ que A una acciou
de'8rminada correeponde una reacción cor.traria; que á
la agil.acióu del Conde de Madrid, que eígnifica el ,radi01onaliamo abaoluliO, puede correeponder la t xQlosiou
republicana, que signitica la revolución radica/.

•••

No es por cierio bon:rnciule 111, eiloación de lae finan
zas eppaftolat. Al aumtlnSO iumoderado de git.et.oa 1:-x:•
uaordrnarios que han exigido de modo impreecindib1~
lll8 at.encionee de ~ guerra colooial, ~e han unido por ne•
ce~aria ley la disminuCJ.6n de la producción, el tal.anca·
m1eulio dt, lariqueza pública, el empleo de IH acliviUa•
des eccialee en o,rsa dirtccionea, y por ende la werma
conaidt1rable y el menoscabo de loe ingruos fiecalt s.
Vacilante la opinión ex,ranjeu ■obre el Un de la guerra ea próximo plazo, no ha abieno con la mn11Hic;1ucia de otros días las cajas de e.us teecroB, y ha sido nect:•
eario acudir al capilal nacional par.a. cubrir un empttHi•
lO, pronto deeapareci.!oen ese iouel de lae Daoaidee qutt
se llaman loe gaewa ex,raord.inar o.a de guerra. El B ,u
co Espaftol, que en u,;:;. principio corre&amp;oondió bené\·olu á
lae aolici~udee del Gobierno, mír aEe en apuroa parit. h~cer nuevas exhibic1onea en num~rario, y paree-, h:-y thCidido á apretar los cordon~s di;, so bolea, en la dificultad· por que atravie ■a.

••

• que tiene que resolver
Ta.l el!! el problema com'Dhc~do
el gabine\e Sagaats. Oc, su rngt-n'8 pauio1iemo, de eu
r~conoci~a habilidad hay que 1:tperar una eolución Ea
11sí.ctor1a.
El co~ ftiolo cubano lo quiere teeolver co~cediendo la
an~onomf11, máa franca á la rPbelde colonia; aplaza para
de11pué, 1 la pacificación de Fi1ipinaa¡ Cu"a autonómica
desvanece lada anmbra de iuservencióu americana; libr;
de: eta:i complrcac,onee la monarqufa podrá de&amp;aflar 1,,
mismo á D. Cárlos que á. loe republ1canoa. Si lo logra el
Sr. SJgae,a, babrá.1,Jca-,zalio el derecho á )Jl inmortalidad y prt'paratln el glorioao aJvenimieoto del rey n 1 flo
D. Alfonso XIII.
Oc\ubi't: 8 Lt-, 1897.

&amp;L MONDO

10 de OCTUBRE de 1. .,

El Mundo ,ovo ya la ealiEfaeción de enviar
1.aoto á. estas eeñoribs como á. lae damas organizadoraa de loe mejoreB pue11k&gt;e, los premios, que
lee defignó. Hoy lee envía á. unas y o,raa eue p lá·
Cf'mee, suplicándoles además vean con benevoh•ncia los obEequioa que se lee dea,inaron y que
no t.h:men más mérito que la buena voluntad con
que fueron becboP.

El nuevo obispo de Tamaulipas.

Nos proponemos para lo de adelanle, dedicar
nu1:1etra primera plaoa-gufándoooe naturalmen
te por la opor\unidad del asunto, y solo cuando
ee,a oportunidad lo juetifique-á la publicación
de loe retratoa de todos aqueiloa rereonaje~, poli1icoe, literarios ó de la curia eclesiá~tica, á los
cualee el movimiento de los aucesoe baga eurg1r
vjaiblemente del seno social. A•d nnPstroe l~cto·
re111 ciPep11éa de algún ,iempo, pod11h tener en
EL~)frxoo una galería de mt'xicanoe dietingui•
do1111 y con ella una aíntesie de t.odoa los euc~sos
del pafe.
Ee\a galería puede afirmar&amp;e qne eEt&gt;!i iniciada
deede l?s alboree df\ nne!ltra publicación, pues nu
ha habido hombre del diu , bajo uno ú o,ro ss;&gt;ec·
lo, y en éata 6 aquella esfera, qu~ no baya fign•
rado en nueetr.as págiaae¡ ~as 3:hora noe propo·
oeml?e normahzaree,a pub11csc1ón, que sin duda
aerá !n'8resante en el porvenir
La personalidad que hoy ocupa nues\ra prime- ,a plana, P.e Al nuevo _obiepo de TamaulipaP
lltmo. Kr. D. Filemón Fierro y Terán.
'
El Sr. Fierro y Tdrán fné preconiZ\do por bre•
ve de 29 de Mayo de 180!), y au elección ha can~
ea.do gran júbilo en eu O,ócesie, donde son conocidaa 11ue relev1rn'8e prenda11
Nació el Sr. Fierro en la JI ,cienda dP GuichB
pa, pbliid&lt;;&gt; de 811,n Juan del R,o, Estado de Du rango, é hizo sus enodios aact!rdo,alee, con mu
cho brillo, en el Seminario Conciliar de Dnran go. 811 eaber y vir,ndes lo llevaron al msgieterio
en el Plan'8J, primero, dP11:pué11 á Reformador dt•
,parroqoiae, máe tarde á Prebflndado, á :Srio ..dt•I
Sr. Z11b1r.ía despuée, y por úl~imo fué preconizado obispo.
Todos en Dnrango merecidamflnte estiman las
prendas del Kr. Fierro, aquila•adas en diverea'!

CURIOSIDADES,
Un tnrie:ta tuvo hace algún tit&gt;mpo la idea dP
poblar de zorrol'- negros una de laa islas vecinas
del puerto de Bombay. Escogió una iela llamada Outer Heron, e:e aEeguró la poef'eión de ella y
110 puso de liCuerdo con algunos tniperee de Alai;•
ka parst. conseguir cierto número de zorros nt&gt;•
groe. Treinta zorros funon capturados vfvoe v
~mtarcados para Nueva York. Vern,hrés petech;.
100: pero loe 11ie~e que eoport.aron el viaje llega•
roa en buen es&amp;ado, y fueron pueetios en libeuatl
en la iela. Se muiliplicnron y el propietario deta·
ta cría está haciendo con Londres im.,ouantti.
nt-g(cioe en pielt&gt;P .. La piel del zorro negro tiei;e
un valor igual á cuano veces el valor de.la del :w•
rrn Rzul; cuando es de btlla Calidad HI ve11de de
1 000 á l 250 deeo11. L'\ isla que sirve de asilo á eeta colon_ia db zorrC1e poEee fuentes de agua
dulce y bt-llíumae arboledas de pino: eue playas
i:,on ¡w~secosas _Y _diffcilee de eecalar. Un guardia
Jae habita para vigilar la conservación de loe an rr, 8 .
lee raros. Estoe .se alimen,an de cadávE-ree de cab~ll_oa que se ab3:ndonan Po lo_e boeques y que
vienen del cont1oen'8. También ee alin,entan
con loe pE'ECadoe y loe molu@cos arrojadoe por
el mar_, y paean noa ps1te del día en la p1 11 ya y
se rel1ran para deEcanear en lee bendidu1ae do
Jns rocas. El climaee bae•ante frío y ee &amp;PemFjO
noiablflment.e al de lae islas de AlaEka, de duude ae han sacad.:,.

épocas.
Tres Sritas. prcnuadas.
Poblicamoe hny loe rP,ratoe d~ lae eef'ioriraB
lla\ilde Alfaro, Luisa Murillo y Eoriqnelia Sá,nobez, que, conforme al fa!lo de lae respe\ablfl~
damas que ,uvierQn la bondad de integrar jura
do á pe,ición de EL MUNDO, fneron premiadas en
la ke rmease de S rnta .:\laria, forman lae lres una
grao\oea trinidad que engalana esta página.

Srít11. Luisa Murlllo.
[Fol. \T11lleto.J

X.X.X.

------··------,EL MUNDO COMICO.,

Procnramos vencer las úl,imaa dificuUadeP con el fin
de enviar á nuusroB ahonRdos con nuea,;o próximo
n~mero 1 el priu:i,no dt&gt;l Mundo Cdm/&amp;o que aerá ur1a J't'vtsla d!3l 10do dl\'"ereadel Mc.soo ltxsrn,rno, repartiéndoee gr.alta á loe euecntoreB de eslie ú1.1wo.
Se ven nifl.os qne han paeado por !et prodigios de in•
genio, coovenirt1e en prodigios de tl&amp;iupidez.
Mmt", deNeal.

•••

Se inmola ano con hnta mlla eatiefacción cuantos má&amp;
er:fuerzue Uacen uue6'roe amigos por impedirlo•
Lise lJodrm.

Nuestros Grabados.
La Alianza Franco-Rusa.-Brindis del Czar.

A'lunM&gt; de inmensa significación ha sido sin duda e.u
Europa la defllli,iva n1tente en,re .Fr11ncia y Rueia y por
lo mismo nos parece dt, gran oporurnidad la publicación
del grabado que en o,ro lugar ha.llaarán nuesgroe lec,oree
y que reproduce l.a e1:cena en que, t,u presencia de la bella emperat.riz de 1.oda1s IH rusia,s _el czar levant.ando su
copa y dirigiéndo~e á M Filure bnnd.(&gt; por la U nlón de
la am.ocrac1a y la Reptibhca.
OTRO PAUO
De $2,000 de "La. .Mutua," en Sllao.

,
Bilao, Sep,iembre 2'J de 1897.
Sr. D0n Carlos Sommer1 Dtrt'Clor Ge!leral dts "La Mu,ua» eu Mtx co.
Muy t!Himsdo eeftor:
El B ,oquero eo eat.a ciudad, de la Honorable Compa•
fl.ía de Se¡s:urvs sobr~ la Vi~a, u La ::Murna de .Ntw Yoik,
de la que ee ueled d1gco D1rect.or eu esta República 11.1e
ha enHegado la eu'll11 de [$2 0001 due J.u il puoe c~mo
valor de Ja póhta oúmeru 413,143 de mi finado 'upoto
t:l !efh,r Dvn
'
FRA:&gt;;CISCO OHAYEZ.
Recouo~co agr•d.:l~id~ Ja _suma ef cacia con que usted
ha procedtao en la hqu1dac160 áe es'8 einieetro aumen•
tan&lt;lo con Peta rolla las numerosas p-ruebaa qu~ ya ha.
dado d..a Mu1ua» jel empeilo con que aco1:tumbrá llenar los cowpromieoe comra1doe cou t1us aeegurad~.
Soy de ueled afma. y S. S.
loNACIA F. \"IUDA DE Ün .-\ \'KZ.

= ••
Sr/ta Enriqueta. Sánchez

Sr/ta. Matllde A(faro.
( FOT00RAFIA8 1.11 YALLETO. )

�•
•so

EL MUNDO

DOMINGO lo do OCTUBRE do 18!17

DDII IHO to do OCTUBRE do 1197

&amp;L MUNDO

Apuntes sobre el

Lra celebración del 16 de ~eptiembre en el '·~usic ~ull fheatre" de los ,,An9eles, Galifornia.

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

F.o la eimp1hica ciudad
de los Angele!!, California,
la Colonia Mexicana, qne
es numerosa, agrupándoee
en rededor de f'UB pell!onalidadea má'3 visibles, ct-leb16 con no$able regocijo y
animación, con una velada
en el Music Hall, t-l 87º aniYer@ario de nuestra indeJ&gt;Elndencia.
Nuestro corresponsal en
aq11ella ciudad, ee sirvió
enviarnos 2 grandes futo·
grafías de eea hermosa solemnidad, fotografias qne
por deFgracia ee prestan
poco para ei grabado y
han ntceeitado prccedi·
mi en toe laborioeoP, pero qr e
darán uoa idea del explendc,r de la eolemoidad.
Como exi..,licación de
ellse nuestro correbpor..eal
nos remite además las nolile que á continuación pu•
blicamoe.

representan loe 27 Eetados
de la República, dos Territoríoe y el D. F.-Arriba
-remata el cuadro con el
retrato de Hidalgo. Abajo, Mesa de la Junta Di•
rectiva; á loe lados, formando ala~, lae Sritae que
t..: maron parte en el Con•
cierto y miembros honora•
rarios, terminando eetae
abe por un lado en la tribuna y en el otro por un
grupo formado por el Sr.
Cónsul, en medio, el Mayor de la Ciudad Mr. M.
P. Snyder á eu derecha, y
el Ron. R. F. del Valle
Ex-Senador del Estado, á
eu izquierda.-Dela'nte de
la portada el pabellón mexicano (Srita Clara Velaeco) coronado por el retrato del Sr. J uarez y del otro
lado el Pabellón Americano [Miee Maud White] co•
rooadó por el retrato de
Wáehing•on, y el retrato
del Sr. General Díaz suspendido eo medio del proa
ceoio.
El otro grabado representa el salón tomado des•
de el foro.

EXPLICACIÓN

DE LA:-- FOTOGRAl'I AS,

Yista del foro.-En el
fondo ee vé la .América
(Srita. Etelvina ZáratA),
rodeada de 30 niilae que

87',000 millas sobre los

ni ares.

VISTA DEL FORO.

Beduinos y sus camellos.

QVINTA PARTE.

VISTA DEL SALON.

tierra mi1.1ma, eiuo ea reflejo por el calor eobre aquel mar de infierno, y aquellaat
móeferaQ.e fuego.
Más, deepué~¡ á medida que nues\.ra aproximación foé mayor á la costa, destacóee
ARABIA.
la Arabia con \Oda e11 desnudez, con toda su faUdica apariencia de muerre, de soledad •
•
de miseria; hacinamiento de roca@, color rojo gris, donde el sol reflejaba sn rayos de
Aden nuevo. Aden viejo.
fuego, que hacían· casi, casi hervir aq11ellos inmensos terrones que se perdían en llanuras del mismo color, de la misma aridei¡ ni un ave en el aire, ni una planta en el
I
suelo, pero eí blanquizcas fajas de sal marina crie1alizada sobre aquella tierra, ayu,EL DESIERTO.
daban á darle un aepecto de ataud, de negación vital á aquel desierto.
Loe geógrafos, llaman it la parte meridional de la .Arabia, por eer uno de loe puer•
La vida del viajero, ea el teatro de loe contrastes; ea el cambio brueco de impretos más rátidos del G:obo, el Ecuador termométrico, porque lae curva! térmicas de
,eionee, ee lo imprevisto, lo admirable. En presencia de una escena terrestre, el mar
éste, replegfodoee en el hemieferio septentrional, acusan el mayor número de grados
,se coloca de intermedio, aparentemente inmutable, monótono, y sin embargo, el mar
calorificoe en la .Arabia, que d&lt;l temperaturas á la sombra de 40 á 50 grados cuando soinmenso dene eue cambios de decoración, sus faces admirablemente varias: y el cielo
plan loa vieotoe del desierto.
;apropia su espectáculo, completan lo un paieaje que dejarla de tener lucimiento, eí no ;
~oe marineroe ingleses llaman á Aden el infierno. Ahora bien, á esos climas y á
68 viera continuamente variando de eepecto, de tono en eue coloridoe, de magnifi-&lt;:encia y sublimidad en eus adornos; ya de cong lomerados vaporee que forman las nu- eee litoral, al Eonador térmico, nos encamioábamos en loe últiimoe días de Enero.
No es poeible expreear :.asta qué grado puede llegAr la impresión de horror que
bes; ya cintilante, tachonado de estreliae, ya dejando ver en variaoion perpétua loe
matices de plateado claro ó negro profundo en las noches sublime.,., de luna llena. Ee• causa el aspecto eminentemente árido y seco de esa apartada región de la Arabia.
Lae casas de piedra formadas de toscos bloca sin pulir, de cantera gris sucia, de•
te paisaje ee adorna y embellece con el múltiple aspecto de la costa; ya. las playas
acantiladas reálzan zue pef"i.arcJe de granito levantados por catacliam0!:1 volcáoicoe que jan verá distancia loe negros huecos cuadrado! de las ventanae, sobre loe pelados ¡0 .
loe han hecho brotar; ya fiaos arenales de brillante cuarzo que el agua beea ó acaricia; meríos por donde serpentean caminos que desaparecen en el polvo que se levanta en
ya oopudoa bosques dibujando en el horfzonte eue "aegada, siluetas¡ ya, en fia, como pesadas nubes, y de véz en vez toscos carros de madera arrasLradoe por camellos que
en Arabia, bafi.ando rojos y eetérilee montee solitarioe 1 tristes, aglomerados en· la cili• • parecen también de piedra, ya inmóviles ó andando con eu tardo é invariable paso,
como ei la fatiga, el calor y la tristeza loe pusieran á lae puertae de la muerte.
da arena del desieno.
¡Cuán tétrico ea el panorama de Adenl
A.bando.o ar la perf'lmada y fértil Ceilán y deepuée de un entreacto de mar I ver en
Al aur montaf'iaa de tierra consolidada en pedruscos, de todos tamatlos que ruedan,
el horizonte rocas eofüariae, aparecer como la e,queleteada espina dorsal de gigante
dromedario, tirados sobre t1n mar de arena, de desolación y de muerte¡ mar sin lími- haeta la falda en forma de lerre-ros; aquí y acullá una casa con aepecto de cárcel, de
tes, de polvillo 1ojo y cálido como un averno; con eue vientos de fragua y su soledad ostrog siberiano. Más allá un enorme tajo y la cavernosa abertura de un túnel¡ Jueg1J
de miseria, ee impresionar vivamente el ánimo del viajero, es sentir el rudo choque un camioo anche,, blaoquizco y polvoroso que reverbera al eol; en seguida otra casa
-del contrasW sin límites .oi demarcación, sin penumbras, como de la afirmación ála ne• como la primera¡ otro tajo y después una iomesa muralla de granito, tosca, sube de
la falda de la m.ontaf'ia, y culebreando circunda su deegarrada cima para perderse del
gación, como del caoe al paraieo.
otro
lado hacii' el continente, mirando al desierto.
Este choque de im-preeionee ¡cómo agrada y cómo exalta la observación y la. cu.
Abajo sobre la playa una r:r,ancha negra: es un gran de¡.-óeito de Carbón¡ desputh
rioeidad y como embellece el viaje! Sin estos bruaco9 sacudimientos del paisaje, sin
-ésta variabilidad de escenas, el viaje aburriría poco tiempo después de haberlo em- un solar extenso blanqueado por la eal cristalizada, y circundando á es~a mancha como faja obscura, la explanada donde se levanta una palmera raquítica [único punto
prendido.
El fenómeno del esl)f'jismo obsérvase también en el mar de Arabia como en el verde en medio de tanta piedra.] A esta faja rodéala una hilera de casas de aspeoto
desierto; á cien millas de Aden, veíamos sobre el horizonte tierrae que deberlan estar humilde, todas iguales, blancas, cnadradas, y con una que otra ventana, todas aimé-ocultas todavía por eu débil altura y la distancia que de ellas nos separaba¡ era, no la tricae, que parecen má9 bien sepulcros y sobre todo este desolado paisaje cerros al$08

�EL MUNDO

7

DO ■ IIIGD lo

do OCTUBRE do 1&amp;g7

Para el sediento pueblo ee edificaron inmeD.80a lanqnee pa1a recoger el agu~ lloved.isa¡ pero estoe grandes depóaik&gt;a aiemprtt vacíos ea 15 afl.oe ~e eaca~ez de llnv1~ nocubrieron lae neceaidadee del pueblo, y hoy ape1ando 4 :a industria eet~blec1eron
grandee máquinae de deetilación que proporcionan con eecacez y á gran precio el agua..
polable.
.
Una viai.ia áloe ianquee, á las máquinas deetilatoriaa y áloe túneles, ee lo úmco
que Jlaman1 la atención del viajero pero ag,egadla no poco el esiud10 dfl eeae ~zas medio salvajes todavía y nréie comoá falta derecreacionee y kitándoee en ese ohma ee;co,
ardiente y fastidioso, podréis pasar loe días de obligación que la superioridad n~e 1~pueo de eeiancia en el,pnerLo. Aden viejo no tiene nada notable en su e@tílo en ed1fic1ca,
ni templos suntuoaoe de la religión )1ahomet.ana ó de eu eec,ária la Wabab ta. lluros
toecoe puer ae anchas y achaparrada", arquer aa ojivales, fué todo lo que vi por donde
quien:; en el centro ee,á el comercio; allí en una especie de plazoleta eumida, abundaban centenares de camellos que cooduofan la mercanoia, pieles, pluma1S df' arurtrllz, cor•
namento de gacelae, l egumbr1' y C,d é de Mokn; com'l pa9turae: Cebo, Kw,ií.i, tabaco,
dátiles, esencias, predominando la provervial r&gt;Heticia de roJ1a que es el pBfa doodd se fabrica má, pura; allí es donde veis á todas las razaa Arabea blancae, 01gulloE-aa de m
sangre y linaje, árabes nómadas, tipos africanos, parsie, indua, beduinoP, eomaH y extra1Jjeroe que siempre presencian curioeoe ese comercio original ~n donde el oro y el
cambio ó irneque ee lo corriente.
Allítambíén previéneee la interminable lucha del comerciante coo el pirata y la
de este con las pilladoras del desierto; pero todos eon iguales.en coetumbree: el comerciante piratea y el pirata pilla al comeroian1e, PfTO ac,latumbrado,, e1ben ein em ba,go que al recoger ~u mercaaoia y aventurane ~n el desierto tendrá_n q~tt comb.1 •
tir quizá con loe mismos amigos coa q uienee cordialmente tomaron Kum1J1 y Iuml\•
mar Hachiccl~. A nadie eorprende esta lucha y un oativo dirá con la mayor eaogre fría
que el ee ocupa de pillar como si dijera que ee ocupaba de un trabajo homado y ·
probo.

-

Orupo de nómadas d~I Desierto.

•

y mo-redizo11, al antojo de loe eimounee del de~iertr. Deepuée un cielo rojr, ceniciento y

cálido, concluye el ab()minable aepecM&gt; de eee infierno arábigo.

...

II

~·--- ~
.....
~'.¿,._

..
'.

Hl:ITORIA. -RADITA~"T&amp;o;i Y ~UM"BRES.

Ls población de A1en, divfdese en dos cantonee: el eatrangero, a'tio de las ofici•
nae del pueno y cuarteles, y el A.,Jen viejo, ciudad árabe y una de las máe pobiad111 y
antiguas de eea península medio africana, medio aeiá.tica.
Sepáranlee enhe ef el mar por una parte y el precipicio y fuet'We que m:h tart!e lrie
Iogleeee en 1839 fabricaron eobre el único y eet.inguido volean Djibel.-Chanchano,
que ee eleva eobre el nivel del mar á una aUura de 3}l metros¡ por en i,iuiación favo •
rabie á la e:itrada del ,tu rojo y ocuUo enLre una serie de ialoMH protegi loe de loe
vientos y aún de la entrada de grandes vaporeP, foé en titompoa inmemorables seiento
de pirataP, rata que unía loe perver&amp;0~ instintos de laa tribu nómadas del deeierto, de
loa Beduinos y de Joe Somalí o.fric(won,
El crecimiento submarino de bancos madrepóricos y el dei:,6aito sobre eetoJ de la
arena del desierto y deslave de las montanas, muy pronto coovirtieron á la antigua ie ·
la de AdPn en penfoeula, azolvando el brazo de mar que antes la reparaba del continente. Como gran puerto de tniflco fué, an~a de la colonización logltea, el blanco
del latrocinio de las razae del deeinto y el pueblo honrado y trabajador, levantó ahae
murallas y parapetos que h(ly eziaten circundando á la ciudad. Proliibióse al pueblo
el paso de Ja9 mural taa y p11ra tener franquicias en las aoledadee del dE'eif-rto, loe faraones
construyeron túoelee, de 150 á 200 me~roe de largo ein que ee hubina empleado para
su construcción ni un eolo grano de pólvora ni dinami,a.

&gt;

DD ■ IIIGD

A

EL MUNDO

III
LOS SO LDADOd BEDUINOS,

En esos pafaee de piedra, fabrfcanse, por decirlo aef,
loe .hombree sguerridoe, y ealvajea, '6nicoe capacee de
sufrir las iatigBl!I de las caravanas al tra"Vée del desierto¡ cuidándose poco, muy peco de eí miemos, en cam.
bio prodigan al camello todas eu atenciones, lo miman
y atienden m'8 qne á eue mnjereP, qne son euíridae, va•
ronilee y basta más ecérgicae que loe hombre~.
En una cabaf'ia de beduinos, ei llora nn chiquil1o y
brama el camello, dejarán al nene a};,a.odonado y ateudarán ii. eu precioso animal¡ ai muere el nene es igual
paraelloe; ei ot.ro tanto sucede al camello, llorarán amar
gamenLe i.u pérdida.
En sue oraciones el camello también ee poetra en tierra, y tal ea eu costumbre, que á la puesta del sol, eueltoe
en loe corrales, doblan sus patas delanteras como si Pe
bhicaran. Parece fabulosa esta particularidad que ee .&gt;beerva C11-da tarde en las llanuras y corrales d e A.den, y mé:s
especialmenteen el campo inglés, donde está el cuartel del
ejército de beduinos, que en vez de caballos iieneo por cabalgaduras hermosos camtillos.
¡Como ee curioso verá este regimiento hacer eoe E'jercicioe y sobre k&gt;do su forma•
ciónl Los soldados beduinoe en su traje del país pero uniforme, están armados de
rifles, lanzas y escudos de piel de gacela, de una gran bolea para alimenk&gt;e y dá iles
y nna ánfora también de cuero para el agoa. Agilee y diestros toman verdai.11:ro gue·
ro á eu caraoter militar, y no ea extrano verá muclloe voluoiarios preeen•arEe á des•
empenar su11 eervicioe, pues no ea les separa de au costumbre ni de eu gue to pri:-cipal
que ea eu camello, animal no solamente úlil en el deeieNo, sino elevado á la categoría
de animal sagrado. Sua libros y sos tradiciones mahometanas dicen que los eactrdotes predicaban en. camello y Mahoma escribió estas má.ximae:
«Ama al camello y eerás feliz eobre Ja tierra. Aa,a al datilero por que ea vuestra
11

IV

,

SALIDA DE ADEN.-AL TRAYE&amp; DEL MAR ROJO,

Nuestra traveefa hasta Snéz eerfa de 2,500 millas sobre un mar curioso, histórico,
teatro de noa serie de fabnlosoe acontecimienioe, mezcla de tan\a sublimidad, de
tanta poética y IE"gendaria revuelta que caneó la aparición del Crieio, del hombre o:oe,
qoe con au nueva religión cambió la fas de todo el orbe.
Da}ábamoa por fin la coEta eur de la libre Arabia j eliz como la11amó Ptolomeo y con
proa hacia la embocadura del Rojo af'guimoe viendo ,quella costa arrugada, seca y ft-a
que se iba haciendo más y más eau1•cba :i medida que nos acercábamos á loa puertos
del Mar Rojo, al eetrebo de B1b•el l\:bndeb (paso de la muerte) fatídico nombre que
indica lo peligro&amp;O de eu navegación. Efec~ivamente; la superficie del Mar Rojo sufre
una fuerLe evaporación anual eetimaja por algunos geógrafos en una capa que tuvie•

•
Un derviche.

Puente sobre una gargantaen Adt:.a.

2 53

preeentante en Aden 1 religión ó aeeia qoe hoy en día con•
eerva sus reuniones, costumbres y jerarquiae.
El criaLianismo empieza en Aden á aparecer y el pro•
testantismo cuenta con sue sectarioa, especialmeoie en
el ejército inglés que tiene 7,000 solda1oe en ese &amp;parta•
do fuerte de 1a Gran Bretafla, paso forzoso de todo el
comercio naval de Europa á las Indias orienialee.

madre

.l;'-1

lo do OCTUBRE do 1197

Llama la atención de loe nativos el color y la forma que le dan á eua cabellos. Pó•
nense una pasia amari1Ja ocre como una costra sobre el cráneo que usan afeitado; esta.
coetra al crecer eJ cabe1lo, Je da eu coloración, que mib bien parece pelo de vicuila que
cabello humano¡ orecido 1 lo dejan caer en rizos que afean y hacen repugnante la cara
negra y lo9 ojos siempre de mala expresión que tiene eea raza más bárbara aún que la.
malaya é indo.
El beduino ee más bárbaro aún que muchoa indios de su estilo, porque si eetli
enfermo nuncaa1.iende á sue enfermedades; el enfermo fe eepara de loa demás, Eeabandona y lo abandonao, y así espera con toda calma ó su alivio ó au muerte, pero
nunca deja qne se le cuide.
Abunda enireelloe la ceguera, debido a la contfnua exposición á loa rayos solares
á hirvientes del desierto.
Esta raza degenerada adora al sol, y en las tardee, á la puesta del aetro, ea curioso
ver como ee postran hacia la playa, abren y cierran alternativamente ene brazos, incli,
nan su cabeza, y por fin ee lavan íren~e bocr. y brazo9 en set\al de que desaparecen desu alma con el sol 1 las malas acciones y pensamientos que han tenido en el día.
Por lo demás, son holgazanee y por donde quiera pululan ein oficio ni beneficio.
convirtiéodoee para el viajero en plagas que lo eiguen para enseilarle todo lo pee.&gt;
que hay que ver y hasta para robarle si ea preciso.
Entre loe comerciantes de aha categoría, hállanee ~mplarioe como nuestro re-

Vista general de A den,

ra de 8PpeEOr aiet, metros; así el agua del Oceano Indico penetra con fuerza, pro•
&lt;luciendo una corriente muy peligrosa y e~toagregsdo á una &amp;ede de ielotee eewbradoe
entM el Pertm bny fuerte inglée, y la Palien te de la coera africana.
El palio i,or B1b-el-l\bndeb, tiene un atractivo eepe.;ial. Es la rude.za del paiE&amp;jP,
las toscas ailuetaa de la montalla roja, loe deagarradoa bancos de coral que eobreEalt&gt;n
y quiebran Jae olas ó dibujan Ja corriente¡ la navegación del vejttal en titrra y la 1 :z buberante flora marítima. El fvndo claro del agua oe deja v~r manchas nt-grBB ó grie•
plateadas del follage de una infinita variedad de algas giglln•ee, en donde bt,yen multitud de peces de formas abigarradas y wulticoloree, cow éndo.:e loe uoos á Jos _otne,
siempre en locha conetant.e, en lucha terrible.
Paeado el eatrecho, la mar vuelve otra vez á k&gt;mar su amplilud, y eu horiiont~.
Cambiando un poco de rumbo, nos acercamos á la coeta none; aei, el Africa se pierde
y al A~ia la vemos entre neblinas; estamos ya -en pleno mar Rojf', pero sus aguas no
eon rojae eino iguales de aspecto á cualquiera otro m·ar: así eu uombre dtberfa tener
otra fuen~ y algunos creen reconocerle por origen, eu elevada tf'mperatura en , , tfo ó
el rtflejo sobre la superficie de las enrcijE'cidaa y áridas eoetae ó eu cit-lo eiemp1e tojo ó
también el nombre ó &amp;!pecto de loe primitivos hlibitantes de aus dos wárgenes, loe pomtR hombree de piel roj1 que emigraron al Liba,,o y á Fgiptí', dondt1 modificaron eu nombre por el de fenicios, cuya historia fué glorfoaa; tn fin cualquina
que eea la verdadera fuente del nombre, el agua del Mar Rojo no ex rojfl á pe~ar de
que Cuvier y otros naturaliEtas describen una alga qne prolificando en ddl' rndll(ufM
épocas del ano le di eeta coloración al agua,
La temperatura cálida y seca, abrumadora y que hace la travee!a mol,e,~, Ee refreecó notablemente por un vieoto del Nor,e, un mi.~trál dtl Mediterráneo que comunmenie Ee prolonga haEta el Mar R 1jn, barriendo eea a\móeíera deusa, pesada é hirviente y humedecit-ndo y templando lae temperaturas tanto del día como de la noclie¡
aef, por tal ciJcuuetancia, nueBtro paso por aquel mar fné foliz doblemente por tenn
ya muy cerca al mar Mediterráneo, por decirlo aef cirili•
za&lt;lo¡ nos parecía que entrar al .Medi~rráneo y estar en
nueetrae caeae era igual aun cuendo todavia noe fallaban 13,000 millas para pisar nuevamente el pais natal.
A loe 8 días de mar en que e• lo algunos barcos paf a•
ron á nuestra vista, apareció la tierra monbfloea, flen.áticamente seria de la peníneula peuea: era la Eerranfa
del Si7lai, que avanza majeatuoea entre el golfo de Suu
y el de Akabah, la tierra del Meeíae, la Eolitaria y fúue•
bre habit.ación de loe anacor~ta~, que pasan tu vida en
el retiro más compleio para recoacemrar eu espirita en
Dioe1 allá en las profundidades de sus cuevas de ·baealto
ignoradas del mundo y de loe hombree¡ en fin, se ple•
eentaba á nuestra viua aquella montana histórica donde
el patriarca Moisés, entre rayos y t.ru~noe dictó á eu pueblo de lxraí:.l los eanioe mandamientos de la ley de lJiue.
A las diez de la mafiana dejamos abi~rto un poco al
N. el cabo Rii.s·mohamed tentáculo de tierra que avu•
za de la arenosa playa y }B en el estrecho golfo de
Suez teníamos por un lado la portentosa sierra de, Si.na í.
yá babor la coEb africana también al,a pero nunca tau
hermoea en eu desnudez como la montana de la Biblia.

Continuará.

Orupo de niños beduinos.

�ODMIIIGO lo d• OCTUBRE d• ,. .7

•••

EL MUNDO

Cuentc,s escogidos.
UN ERROR JUDICIAL
N comerciante llamado Aksenor, vivfB en Vladimir, y poseía dos tiendas y una casa.
Cieno día reeolvíó ir á la feria de Nijni-Novgorod. 1 y al
deepedire2 de eu mujer ésta le dijo:
-No tevayaé, Id.o. He tenido un eueilo horrible1 en el
que te me has aparecido c0n la cabeza cana.
Akeenor se echó á. reir y exclamó:
-Nada temas: voy á la feria, y de elJa te baeré muy buenos regalos.

•

lván partió al fin, y al término de la primera jornada,
enconn6 en el camino lt un mercader conocido rnyo 1 con
el onal entró en una posada, con el objeto de pasar alli la
noche.
Loe viajeros cenaron juntos y luego fueron lt acostarse en
dos habitaciones contiguas.
Akeenor era muy madrugador, y por consiguiente, ee levantó al uyar el alba, y llamó al postillón para proseguir
'80 v1aJe. Pagó después al hostelero y partió.
•
Al cabo de cuatro horas de marcha detúvoae de nuevo en una alquería para dee•cansar y tomar algún alimento.
Cuando iba á sentarlie á 1~ meea, presentóse de pronto nn polizonte acompañado
-de dos subalternos.
Acercúronee loe tres á Akse.aorl, á quien el funcionario del Estad.o dijo:
-¿Donde has pasado la noche última? ¿Quién eres? ¿Cómo e llamas?
-¿Porqué me interrogaie de ese modo? Yo no soy ningún bandido y viajo para
.asuntos particulares.
-Te interrogo, por que el mercader con quien hae paeado la noche ha eidoaee•
11inado.
Los polizontes l'f'gietraron ac~o continuo la maleta de Ivan, y encontraron en ella
una arma blanca manchada de sangre.
-¿A quien penenece eate cuchillo?
Aksenor, lleno de espanto, no sabía qué contestar.
Sin embargo, á los pocos instantes exclamó:
-Ese cuchillo no ea mío y ...... no eé ...... nada de lo que decía.
-Esta mafl.ana han encontrado muerto en la cama á tu compañero, y tú eres el
.autor del crimen. ¿Cuáoto dinero le robaste?
Akeenor juró por Dios que no era culpable y que nada había robado.
El polizonte Qrdenó que a~aran á Iván y le llevaran ii la prisión del pueblo más
inmediato.
Juzgado por los tribunales, fué condenado á la pena de destierro por ladrón y
.aeeeino.
Akaenor pensó que eólo Dios conoce la verdad y qoe hay que fiarlo lodo á en mieericordia.
Desde aquel día. Iván cerró el alma á. la esperanza y no hizo más que orar.
Al día siguiente de haberse dictado la sentencia, Akeenor filé enviado á Siberia.
El infeliz comerciante_.permaneció allí veintieeis años, su cabello había encaneciS m rostro se había traneformado de ua modo singular.
Durante las horas de ocio leía un Martirologio 1 los dias de fiesta asistía á. la capilla para cantaren el coro.
. El pobre deportado, privado de Wda correspondencia ignoraba si su mujer y eue
hijos vivían sún.
Un día llegaron á Siberia nuevos desterrados. Uoo de ellos, hombre ya muy en•
trado en afl.Oe, refirió á eue compafleroe loe motivOfl de en condena.
-Me han enviado aquí por una simpleza-lea decía-por haber robado un caballo,
que no tuve más remedio que devolverá su doefio. Sin embal'fo, he cometido crímenes por loe cuales merecía yo estar aquí desde hace muchos afios. Pero como ni si•
,quiera la justicia llegó á Eoepechar de mí .........

KYR[E ELEISON.
,¡ .! yl Yo eiento, al tender EU ropaje

lros R.iv'ales.---@:uadro de @:. ef&lt;lempner.

•••

KL MUNDO

DOMINGO lo d• OCTUBRE d• 18¡17

la noche callada,
colÍlo un velo tupido de sombras
que envuelve mi alma.
No eé qué miaterioaoatractivo
que impu'.ea y arrastra,
la imponente quietud que la noche
ejerce en el ánima.
R1ra vez á loe ojoe ineomnes
acuden las lágrimas
que lo más en el fondo del pecho
represas ae cuajan.
Noee mi propio dolor el que hinca
con furia eus garras;
no es la mía la pena que rompe
así sus ent,rai"iae.
Ea el duelo común: el que á todos
con ímpetu asalta
el inicuo flagelo que cae
del hombre en la espalda.
Por virtud de una ley genitora
quo oculta eue caueae
-é indtfeneos, inermes, desnudos
al mundo nos lanza.

-¿Y de dónde vienee?-pregunto uno de loa deportadoe.
-De Vladimir y me llamo Makar.
Iván levantó la cabeza y preguntó:
-¿Sabes si viven todavía loe Akeenor?
-¡Ya lo creo! Son muy ricos por más que el jefa de la familia esté en Siberia.
¡El infeliz habrá cometido algún crímenl
-Estoy aquí por mis pecados-contestó Aksenor con acento de tristeza-y•ein
duda merezco el castigo que sufro.
Iván no quiso decir una palabra más acerca del &amp;Hnto. Pero loe otros deporta•
dos refirieron á Makar la cauaa del destierro de Akeenor y como había sido condenado
injustamente, por haberle tincontrado un cuchillo manchado de sangre.
Al oir eeto, Makar fijó eue ojoe en Iván y le dijo:
-Has envejecido mucho y está.a deeconocido.
-¿Pero has oído tú hablar de mi proceao? -pregun~ Akeenor.
-¡Ya lo creo! ¡Cómo Wdo el mundo en aquella tierra!
¿Sabee, acaso, quién es el matador del comerciante?
Makar ee echó á reir y dijo:
Lo será, sin duda, el inaividuo en cuya maleta se encontró el cuchillo.
Iván comprendió que aquél hombre era el asesino del mercader rueo.
El pobre deportado se levantó y ae fué á su calabozo con objeto de acostarse. Pe•
ro no pudo dormir toda la noche.
Al dia eiguiente evi~ la presencia de Makar, para no eXponeree á cometer con él
un acto de venganza.
Tranecurrieron ae.í dos semanas, Akeeoor no podía conciliar el sueño. y una noche
notó que de una de las paredes se desprendían algunos fragmentos de ladrillo. Q11iao
ver lo qoeera y descubrió áMakarenel momento en queéate ea lía de debajo de la cama.
Iván hizo como que no le veía; pero Makar le asió de la mano y le dijo que estaba
abriendo un agujero en la pared con objeto de preparar su fuga.
-S61o te digo-afiadió que me guardes el eecr6to. Te fugarás conmigo sin peligro
alguno. Sin embargo, ten entendido que si hablas, me azotarán cruelmente y no ten•
dré miie remedio que matarte.
Akaenor tembló de cólera, retiró la mano y contestó:
-Ni yo quifro fugarme, ni tú tienes necesidad de darme muerte. ¡Ya me mataste
hace veintiseis anoel Dios decidirá si he de denun:iarte ó no.
Al día siguiente, al practicar el registro de la carcel, los soldadoe descubrieron
el agujero que estaba abriendo Makar. El jefe inte1pel6 i todos loe deportados, y ¡o.
dos se negaron á declarar en contra del culpable.
Al llegar el turno á !van, le dijo:
-Anciano, tú que eres un hombre ju!io, dime ante Dios quien ha hecho eso.
No puedo decirlo-respondió Akeenor.-Dioe no me lo permite, y por lo tauio,
guardaré silencio. Haced de mí lo que queraia.
A pesar de loe esfuerzos del jefe, I ván no dijo palabra.
Al llegar la noche notó Akeenor que alguien se acercaba á su lecho. Miró en la
obecuridad y reconoció á Makar.
-¿Qué quieres de mi?-le dijo-Vete 6 llamo al centinela.
-¡Perdón Ivanl
-¿Perdón de qué?
-Yo eoy el aeel!ino del mercader, y yo puse el cuchillo en tu maleta. Quise roa
tarte también mientraedormiae, pero en aquel momeuto oí ruido en el patio, oculté
el arma entre tus ropas y emprendí la fuga. ¡Perdóname por amor de Dioe! i\'lanana
miemo declararé que soy el asesino del mercader, te será devuelta la libertad y regre•
saráa al seno de tu familia.
-¿A. donde quieres que vaya yo ahora? Mi mujer habrá muerio y mis hijos me
habrán olvidado sin duda. No tengo en verdad á donde ir.
-¡Perdóname Ivánl ¡Perdóname en nombre de Crieio! ¡Qaiero obteser el per,
dón del hombre e:rande y generoso que ha tenido la abnegación de no denunciarme!
Al notar Akeenor que Makar estaba llorando, ee echó también á llorar.
Makar se declaró culpable. Pero cuando llegl la orden de poner en libertad á.
Aksenor, Akaenor había muerto ya.
LEO:-. TOL!ITOY.

.Al romperse la flor de la vida
risuefia y galana
las pasiones ardientes, cual víboras,
se enroscan taimadas.
Y serenos seguimos el curso
del valle de lágrimas
con la planta dispueeLB al escollo
y el hombro á la carga.
Eetoe huérfanos gimen, aquellos
cadenae arrastran¡
y algún otro, en su lecho, loa años
inválido gae'8.
Con las fieras ee mide el viajero,
,en tan,o que el nauta,
en loe maree indómi~os, rinde
emp11je y audacia.
Se ensangrientan tm campo enemigo
hermanos que ee aman;
y el instinto brutal! aproxima
antípodas razas.
¡Oh existencia! ¡oh azote sangriento!
¡Oh ruda batalla!
¿Qué te hicimos, ¡Oh D:oe! que te hicimos
para esta jornada?

LAUitA

MENDEZ DE CUENCA.

A I.UZ

A tu lado el hechizo derrama
del amor embriagueces divinal',
tú embelesas, encantas, fascinas
con la luz celestial de tu llama!
¿Qué mortal que te ve no te ama
Si en tus ojos ardientes fulminas
una luz que al quemar embalsama,
con que tu al perfumar iluminas?

•••

Yo quisiera, ambición ciega y loca,
Adorando tu regia hermosura,
imprimir con mi beso en tu boca
un poema inmortal de ternura!
Y sentir que tu labio me toca,
que mi labio en tus ojos apura
esa luz que el encanto coloca
como. un nimbo en*!: faz blanca y purat
Qmero el beso que catta y que ríe
Y la estrofa que ríe y que canta
A la dulce espiral que sonde
enroscada en tu núbil garganta!
A tí el vereo que en tí solo fie
la cadena triunfal con que encanta:
que en tu cuerpo la ri '.D.&amp; se engríe
y en tu nombre gentil se abrillanta!
México, Octubre 3 de 1897.
Joot I. Non:10.

�•
EL MUNDO

reoida al muego de las
espumas sobre la playa, como ei es1iuTieee
seguro de que una vez
sugestionados por lo
que iba á moet;rarlee,
nadie Ee iria de ahf.
A la eazón, con su
mano libre acariciaba,
bajo la lana burda de
su blusa, la forma del
objeto oculto, que su
otra mano de dedos
burdos oprimía contra sí. Y eu cabeza
tambien ee iuclinaba
con su rostro atrevido
y atezado; parecía sin
embargo sonreir para
eí mismo dulcemente
como la nodriza sonríe á su nifl.o¡ ó bien
acaso por la abenura
de su blusa, enviaba
abominaJlee juramen•
toe llenos del olor á ajo y á chorizo de oso como au risa.

LEGO al muelle una extraíla y ear-

Entonce~ por primera vez surgió un gemido ligero de
.oiilo, una queja trie,e como las de loe ga1iitoe enfermos.
Si, algo que.salía del pecho del marino, había vibrado
largamente, un grito de vida herida) un dolor M&gt;do frá.
gil y sin embargo sobrehumano, gue, reflexionándose, rechazaba la analogia con el niñ.o ó con un animal pequen.o. Era más bien una voz lejana y aterrorizadora1 como
lae tiene el viento en loe mástiles durante las noches del
equinocio, como las oye en su camarín, bajo la ftjezaee.
gura de eu gran lámpara, el guardafaro. Houl Houhou!
Honhouhoul
Loe pobres peEcadoree que eetaban ahr sobre el muelle conocían bien esa voz d! agonía. Más de uno la ha·
bía oído sollozar en la borrasca, y ent.oncee persignándose, se decían Lodos que eran loe marinos enterrados
en el abismo, que volvían entre dos olas. Se aproximaron: entonces ya no miraban más el mar anteelloe
y mantenianse de pie con sus barbas cerradas en sus rudos rostros.
El, el buen bombr~ enigmático, continuaba riendo ain
ruido, con un placer cínico, como si riendo estuviese ee•
guro de que atormentaba á una alma en alguna parte.
Ya no tenia loe miamos ojos¡ eu mirada orgullosa reeplandecíaealvaje como un escollo negro bajo la párpu•
ra obl!cua del ponien1ie.
De nuevo inclinó sos labioe crispados bacía la hendidura de su blusa y ee vió que con au mano bacía el signo de apoyaree sobre la peque.fía cosa misteriosa, Por segunda vez gritó esa voz inaudita, esa vocecilla que daba
frio á. loe huesos como si ya ee la hubiera oído durante
un viaje en la mar, ó en otra vida ó en euefloe.

cáetica figura, uno de eeoe rostros
eqnfvocoe demiradadura, demudaeonriea, que oe rozan con el codo y en ef'guida oe proponen mis•
teriosamente qae los acompafl.eie
á la taberna.
A éete nadie lo conocía, nadie lo había visto deecender
de un buque y ein embargo debió llegará la hora en que
las últimas barcas enfilan el paeo entre el fuego rojo y
el fuego verde.
Llegó silbando, al muelle, entre loe marinos que miraban á. lo lejos el ccéano y txaminó Jae terrazas del
malecón penea,tivoe. Llevaba la corta blusa azul y el fiel•
tro jiboeo de loe marineros después de una traveeia,
Apoyaba su enorme mano, larga y abierta, eobre un objeto que ocultaba en su pecho y que por momentos parecía remover.
En~ncea, uno de loa hombree, que, con ene pupilas
grisee y vagas no cee:aban de mirar á lo lejoP, ee aproximó á él y le preguntó qué especie de bee,ia llevaba aeí.
Bien pronto aíkyó Ja gen1ie; él colocoee detrás de loa
El ei:1iranjero le sopló eilenc1os.amente al ro1:tro una ri- marinos, de aquellos rostros ee,úpidoe ó bajamente fes•
sa que olía á ajo y :t ealchiC'hón de oso y después movió tivoe que part;ioipaban á la vez de la ferocidad y de la
los hombros y eeperó que la primera oleada de gen1ie ee inconsciencia de las multi1iudee ......... Y algunas gentes
decidie1:e :1 bajar al muelle.
irónicas gritaron: Que muestre su juguete! Que lo muesLas meeae, bajo el toldo de los restaurante, ee vacia• tre sino quiere hacer creer que lleva sobre el pecho una
ron; las familiaP, después del almuerzo del medio día,
cosita vivie.utel»
dirij!anse al mar :i espirar el aire eaJino. Era el paseo
Loe pescadores, las pobres gentes de blusa y auecoe,
de costumbre . .El viento levantaba laa faldaP, ee llevaba movían la cabeza; esperaban con paoienc:a, ya hablan
loe sombreros y desarreglaba los cabellos, no faltaban oído eso días y noches, á la vuelta de las barcas, de piá
las distracciones.
eobre el muelle, con loe dientes apretados; y eabian bien
Seglln las previsiones del hombre1 llegaron desde lue• que no hay más que un ser humano, una criat;ura desogo algunas pereonae que se intereearon en ti color de las lada qae pueda lanzar un gri1io semejante. Algunas veolas y en eeguida 1 en pequen.os gro pos de trajee claros, Cts, cesaba un poco de iiempo. Inmediatamente la grueotros, riendo1 fumando. cambiando fraees sin relación sa mano 1 uda te apoyaba y una vez más la voz aseen•
alguna con el incomparable ei:plendor de la mar, pa- dia y bacía palidecer ó los marinos.
aeando eimplemente ¡iorque esa era la cos,umbre, ir un
Entonces el aven&amp;:urero con un hermo!!o gesto t1rrojó
instante al muelle, porque antes de ellos eiewpre se ba- en abrigo á sus pies. Entonces tenia el aspecto de rey de
bfa hecho así.
las islas con su tez de cobre, el aetrakan rizado de sus
Y al cabo de un poco de tiempo hubo ahí uua como cabellos y arracadas de oro en las orejar1. Miraba con
inundación de geDte.
desprecio ála muaitud, y en un idioma en que se fenSin embargo, apenas si ee fijaban en aquella torva fi. tían loa efluvios de la sal y del iodo de loe mares má,
gura qne Ee paseaba con iueole.ocia del lado de las damas divereos, anunció 111 coea increíble y mostró imperiosay que pront-o comenzó por aignoe á revelarles la preeen- mente su bluea que parecía esconder algo, sobre las grancia de un~ cosa insólita bajo su blusa.
des piedras del muelle.
Se sentía desconfianza de este personaje barbudo de
Una lluvia de monedas cayó sobre él. Alientos que•
fisonomía cautelosa.
mant;es lo siguieron, co.mo en la procesión, entre el
El reía siempre. con su riea ein ruido, con eu riea pa- humo de loe cirios. suben, detrás del manto argentado

DOMINGO

10

DOIIIRGO 10 do OCTUBRE do 1'97

de Octubre de 1&amp;97

mano•, rodando sobre las piedraa, como ai fuera -víctima
de un extrafl.o mal.
Entonces ein1iie~n todos una gran pena: Acaso lamujeroita de la mar había partido; y buecaban en la lejanía con loe ojos.
El, entretanto, se arrojaba sobre ellos jurando y rien•
do y no ee defendían: mirábanle con ojos trieLee y resignados.
Pasó el tiempo: el se pasaba loR días enteros sentado
en el muelle: no se sabía lo que miraba á lo largo con
aae pupilas fijas, roidas por la sal.
Algunas veces mugía como un cacbalcte, como la si•
rena de un navío que ee pierde, ó muy dulcemente, mo•
viendo la cabeza, prolongaba un V&amp;gido querelloso de
niflito efnermo.
y loa petcadores babian notado que él también, ahora cuando se aproximaba la tempeetad, lanzaba agudos
gr;tos. A la hora de la maree, cuando el agua comenzaba á subir al muelle, uno de loe marinos lo 1iomaba en
sus brazos y Jo llevaba al puerto donde él marchaba con
loe ojos agudos y recte.e, estrechando siempre contra él
algo que le hacía reir con su riea muda.
Una noche de invierno la mar rugía tan terriblemen•
t;e, que loa pastorea de las marisma~, á. gran distancia de
la costa, creyeron que llegaba y huyeron por el campo.
No ee volvió á ver m:UI al marino. Se supuso que había oído una voz y que había parr.ido allá IE"joe, de donde ella
no babia vuelto.

de María, y eran los del humilde pueblo aquel de tas:bar•
cae, loe de las buenas gentes que conservaban aún la fé.
Y entonoee aconteció esto: el ext.ranjero recogió socolecta, la hundió en sus boleas, miró con un rostro lívido
á la multi1iud y no sonrió ya, sus labios temblaban.
Prodújoee un gran silenoio, deepnée, uno á uno, les
bok&gt;nee de la blusa saltaron y entre la camisa de franela y la piel tatuada del marino, entre loe vellos de aqutl
pecho viril, apareció una cabeza de mujer pequtiHsima,
de ojos pálidos de fiebre, bajo delgadof.l filamentos de
cabellos verdee. Tenla la gentileza sufriente de un nin.o, el candor asombrado de una foca hembra á la cual se
exhibe en un depósito de agua ante un público de mi·
litares y de nodrizas.
Oh! y era sobretodo una joyita de carnee .aacaradn.s
como una concha, una espuma vi vienie con lve matict s
más prodigiosos de todos loe peces y todo el prisma) tc,das las .floree de loa jardinE'B del arco iris en el espejo
de un lago al borde del mar. E3taba ligeramente vea1ida
de un oropel de oro y de seda, de un pingajo que tu
otro tiempo debió fbtar en las caderas de alguna dan•
zante oriental.
No se senUan deseos de reir; más bien se apoderaba
de todos una i11quietud, un terror vago, como ante uu
prodigio, anteuna forma elemental y abandonada, a.n'8 un
ensayo en que hizo experiencias el dios de las primeras
edades. No tenia brazos, sino pequefl.oe muftonee y ale•
tas, peque.nos y frágiles aparatos que tenían en aquel
momento la gracia de un gesto de amor¡ áloe dos lados
del pecho tenía senos 1 pequefUeimos senos puntiagudos
y rosados como loe senos de una peqaeñíeima EH vir•
gen. Lo demás desparecía bajo la blusa del marino de
,al suerte que no se sabia si había un cuerpo del!pués de
aquel pecho minúsculo y si ese cuerpo tenía piernas, y
toda aqu~lla cosa vhien'e permanecía atada al pecho
del hombre con una sumitión encantadora y eufrientt,
merced á las mayas de niquel de una cadeuih.
Loe ojos eran sobre todo admirables, semejantes á Ju.
cidoe y sensibles esmaltes color de alga marina, á noEtalgíae de espíritu, A palpitaciones visibles de un coro.zón ......... Se creía ver ondular •las barcas, largamente
inflarse las velas1 bajo una clara mafl.ana del mar ........ .
Loe pobres pescadores no se é'ngaflaban.
Habianse acercado mucho. Con las bocas temblorosa!'1,
con miedo y éxtasis en eue pupilas inmeoeaf.l, manteníanee inclinados y miraban bajo la bluea. No habrían
mirado de otra suerte la santa presencia de una reliquia
Y Wdoa guardaban silencio, como en el mar cuando el
agua ee vuelve negra y comienza á chapotear bajo loe
caecoe.
Y aque1Ja eecena se repitió muchas tardee. El marino
ee preser;taba enigmático atormentando 1t aquello qne
llevaba conefgo y á lo cual parecía estar unido por el lazo de un amor ex1irafto y fantá.etico.

TESTARUDO.
POR RBMY 8AJNT-)l,H,' RJí'E

,
Ahora bien, hacia el tiempo del equinocio el noroes1ie púsose á soplar tempestuoso¡ el mar, todo entero, pa•
só sobre el muelle y, en las noches todos loe marinos
fueron, con las manos en Jaa boleae, á la deeembocadura de la gran calle,á_mirar si las barcas que habían par1iido, no volverían yá.
El hombre arrojado del muelle fué también á aquel
paraje; se abrigó bajo un pórtico y nna vez máe, cesaron
los otros de ver la mar. Era ahora otro grito el que ex.
halaba h, pequen a cosa vi viente, un grito agudo que no
cesaba, como el de una mujer loca. Apénae podía su
amo retenerla: ella hacía esfuerzos por lanzarse á las
aguas.
Entóocee los marineros comenzaron de nuevo á per•
signarse por que habían oído ya esta voz: siempn- que
ae perdía alguna barca ee&lt;J voz aterrorizadora gritaba
así. Sus ojos también teafao ahora nna extrafta y sobre
natuial belleza que vibraba 1 que ee agitaba como la aguja de la bníjula.
Un magnetismo Ja acordaba al pulso de la tempes~d.
Y después la gran cólera de la ola ee apaciguó¡ ella se
quedó durante días enteros muerta. Y el sinitstro due•
i\o la había pinchado mucho sin que gritara ya.
Un día él bebió gin más que de costumbre y se fdur
mió sobre las grandes piedras azulee. )lucho tiempo permaneció ahí en1iorpecido por el alcohol.
De pronto el puerto oyó espantosos clamoree; loe bom•
bree de las barcas acudieron y lo vieron comiéndose las.

•

De manera que usted persiste en querer imposibles? ...
Ni ai guiera un coqueteo?
-Xi un galanteo.
-El viene tres veces porsemana 1 simplemente como
amigo.
-Como amigo?
-Casi todas lae ma.fl.anaa le hace traer flores de Niza.
¡Galantería deeintereeada, eh!
-Ueled lo ha dicho.
-Cuando un hombre tiene la reputación que 1iiene ese
Briónl ......... Ab, Paulina! Paulina!»
Bernardo de Vaise, ajust.ado er su dolmán azul celeste se retorcía rabiosamente loe bigotes ó mejor su bozo
d; subtenien.te. Paséabaee por el ealón de largo á largo
y hacia resonar las espuelas eobre la alfombra amorti•
guadora.
Eran ya las cuatro y media. La primera. neblina de
laa: tardea de invierno desluat;raba loe vidrios Y tendía
aobre las telas claras del mobiliario el gris de la melan•
colía. Paulina d'Orsennee, tendida en su sillón de junco
tapizado de seda azul pálido, miraba arder el hogar. Rápidas lenguas de llamas proyectaban extratioe reflejos
bronceados sobre su cabellera caetana, y hacían subir
ealamandras de púrpura por su traje oecuro, le envolvían
t!n turbadores cambiantes el busto ó hacian surgir de la
punta de sus botitaa barnizadas un chisporroteo de flámulas. La joven extendió el brazo y oprimió el botón
de no t;imbre. Entró el criado hizo lu~ y corrió las p_er•
aianas. La suave refracción de loe antifaces de muaehna
dábale al coquek&gt; salón algo como una tranquila Y tibia
comodidad. Eu él había paeado Bernardo de Yaiee laa
horas más exquisitas de su exiet.encia, desde la épora
tao cercana aún en que, salido de Saint-Cyr, confinad_o
á aquella trie'8 guarnición de Berry, se encontró acogido, mimado ::,or Ja primi1ia providencial. Paulina conta•
ba veinticinco afiof.l, y hacía cuatro que era viuda. Todos,

EL MUNDO

en la Cbatre, loe obEervaban, loe envidiaban y como nadie habría oeado suponer en la bija del venerado barón
de Paloy sino lo que una dama debe permitirse1 ellos ee
habían amado tranquilamente como novios hasta la fa.
la! llegada de Brión.

•••

Tres dfae despuéa le anunciaban que vencienio mil dificultades hablan logrado obtenerau pal!e al ~adán y que
eee día mismo ee fir..maba la orden.~
Y el cazador, devorando lágrimas que no podía verter,
partió para loe desiertos africanos.

Cuando de nuevo quedaron solos dijo Paulina en tono que aparentaba rigor pero se perdía en inflexiones
acaricia,forae:
-Si lo quisiera á usted menos le conreetaria mejor .....
Mire! ueted no es sino un muchacho!
O que voy á referir acaeció en
Esta úl1,ima palabra acabó de exasperar al joven
un puebleci1io de la J,alia me•
oficial de cazadoree. Un muchacho! Ehl áloe veintidós
ridional.
afioel Ya iba ella á ver.
Se sen'6 á un pupitre. PreciHmeote había en él uoa
Era un hombre de 35 afloe:
carta que Paulina acababa &lt;Je cenar: 11 Mme Edmond
de tez morena tostada por e1
Roy, c,aüllo de 8eoettee, cerca de la Chá~re. ,, Tt1.mbién
sol, descarnado, con profundas
esa era amiga de Brión ......... ¡Miserables! Echó mano á ojeras1 ve@tido con blusa azul ya descolorida.
una pluma y IIE'nó cuatro p,ginillu con a11 eacri,ura ,. Iba entre dos gendarmes, llevando un saco de eepigas
gruesa de raegoe fuE'rtee. Firmó virilment.e y l~yó en sobre el hombre derecho.
Oprimíais la mano izquierda una argolla con cadena,
voz a1'a la dirección al escribirla: ,,Conde de :Nancey,
que
eoje,aba uno de loe gendarmes.. .
. .
diputado, 5H, ruede Bcllechaase, París.n
Multitud de curiosos, de loe que d1v1erte11 la 001oe1dad
Paulina suspiró.
con tas deegracias ajenas, Eervía de cortE'jo al 1.ril!le
-Qué le dice á nuestro tío de Nancey?
cuadro.
- Luego lo sabrá ueted.-Adióel _
Aquel espectáculo bacía recordar la historia del Divi:Nerviosamente tomó el kepí y los guantee de sobre el no :Nazareno.
Y ee, porque el Cristo, eter~o eupliciado, nace toJos
piano. Paulina le tendió la mano buscando en v_ano su
los días en loe portales de la indigencia, y moriI,t crucimirada.
-Hasta mafíanal le contestó ella sin mayor emoción. ficado hasta la extinción de la humanid»d.
A poco andar llegó la comitiva al Juzgado de la PaEn la ca!Je el subteniente releyó au misiva á la luz
rroquia.
de un café. Decía:
El Juez ocupaba su poltrona.
Querido tío:
-Aquí t;enéia-le dijo el eargenM&gt; tie loe gendarme:i,
Sé lo mucho que se interesa usted por mf y sus relaal hombre que oe habían denunciado como 1nvat1or de
ciones con el nuevo minie,ro d" guerra. El' n.u:e&amp;ario una heredad ajeoa. -Lo hemos cogido iníragan,i.-Aquf
( va subrayado ) que ueted obtenga mi inmediaU. tras- está el cuerpo del defüo, afladió presentado ~l saco ue
lación á los Spahie sudaneses. No me pregunwi usted loe espigas.
ElJiiez (al acueado)-¿Cómo oe llamais?
motivos de ee1ia determinación. Crea sólo que son muy
.Ac,1s.-Giacomo Roeei.
gran'B [lo subrayo también] y que mi permanencia en
El .Juez-¿Cuál ea vuestra profesión?
Francia ee hace ya imposible. Eeta 1iarde miema bago
~tn v.-Caoter&lt;',
mi petición por escrito al coronel que la ba1á llegar cuan
..h,'l Juez.-Se os acusa de haber 1iomado esas espigas de
M&gt; antes á su destino.
trigo eo un sembrado ajeno. ¿Tenéii, algo que decir en
Reciba, querido tio, mis má.! afectuosos reepectoe.
vuest.ra defensa?
l:Jernard de l~ai:.e.
..d. eu11.-Ee cierto que las he tomado, pero no en ningún
Subteniente en el :?.5? de cazadores,
campo aemb(Ado, eino en un terrenoincuho.-Yo vi aiLa Chálre [lndre)
gunae eepigae que, sin duda, b1otaroo eepon1iáueamente
Franqueó la caria, la echó al buzón, fué á su caea, hi- enue la yerba, que no habían costado á nadie 1.rabajo, y
zo en papel ministro la petición de oficio, se la envió que sólo servían para alimen,arse loe páJaroe. lu:apulea•
con ,110 ~ie1iente al coro11el; ae loé á la cama eh~ comer do por la neceeidad 1 y en la creencia de que nadie recia•
maria lo que estaba perdido, cogí eeas espigas á la luz
y durmió mal.
del eol.
El Juez.-No ea eeta la primera vez que robáis el irig(\,
En la mal'iana del día siguiente, que era lunes, el co• habéis enuado ha poco al mismo campo.
ronel lo hizo llamar.
~lí'ue.-Ee cieno, aenor.
-Transmito su petición al ministerio, pero temo que
Et Juez.-¿Podéia decir dónde tenéis depositado el hi•
tenga usted que agu11rdar algún t.iempo. Hay muchas so- go que habéis robado?
•
Acw~. -En mi casa, se flor.
licitudes ......... Y ¿por qué ha tomado usted esa determi1!.'l J1uz.-Tengo que paear viei1ia inmedia1iamente :í.
nación, mi buen de Vaiat?
vueeiro domicilío,-¿oponéia alguna resistencia?
-Por motivos muy serios, coronel.
.Ar11x.-Ninguoa, senor Juez.
- Cáspita! E'xclamó el jefe sin,ie.ado perder un buen
Terminado el interroga~rio salió la comfüva.
oficial. Le confieso que nada ha llegado á mis oídos.
El
reo iba delante, en medio de loe gendarmes, aeegu•
Presumió alguna pérdida seria al joPgo ó á la Bolea,
rado con un par de eepoeas; seguían el Juez y dos tet1,iy como él, el regimiento entero ee perdía en conjeturas .
gos dee0cupadoe al efecto.
Vaise se volvió impene1irable, casi invisible.
Llegaron á una callejuela toriuosa, blanqueada, á ia falLa primera noche lo desveló Brión. Brión-Lovelacel da de la colioa que limita el pueblo. Aquella vía se coEl hombre-que engaflaba á Mme. de Greyan con lime. noce con el nombre de 11Cal{e de lax lhtacumbas,» porqt.ie
Villeneuve y á Mme. Villeneuve con Mme. Anolairl Esa se compone de hab:tacionee subterrá.nea,, como la que
ocupaba Giacomo.
noche rabió.
Era ésta una cueva practicada horizontalmente en la
La segunda noche lo desveló el recuerdo de la salita
en que babia vivido eue más puros goces durante un roca, al nive~ de la calle y en forma de t.úntl; mediría
ano. La tercera fué la imagen de Paulina la que le tur- prói:imamente cinco metros de ancho por seis de largo;
el frente eet.aba cubierto con ladrillos de tierra cruda, uu
bó el sueno.
El miércoles al despertar le trajo el asistente un bi- vidrio pequefio sobre la puerta dPjah paear alguna lui.
En aquella caverna obscura y fria, penetraron el acu•
llet.Uo lacrado, oloroso á heliotropo, leyó:
eado y la jualicia.
Mi buen Bernardo,
Alli encontraron á una mujer macilenta, de fisonomfa
Bae1ia ya de mal humor. Ha hecho ya dos locuras melancólica, aunque angustiada, y un niflo de seie afloP,
que felizmen1ie no tendrán resultado. Venga á almor• enfermo y iriate, tendido sobre un montón de paja y cazar con.migo. Le anunciaré el matrimonio de )I. de ei desabrigado.
Brión con la mayor de lae"hermanas Roy; á que agregar
- «Aquí tenéis, sefior Juez-dijo Giacomo-el.depóeilo
de mis robos.,.
que yo he sido la casamentera? Siempre su amiga,
«Esta pobre mujer y eeie niflo enfermo ee morían de
Amlina.
Brión: Con que e~o era 1iodo. Corrió á donde ella, que• cihambre. i,
u.Hace 1irea meses que se suspendieron loe;trabajoe en la
ría reine y tenía ganas de llorár, hizo fraeee á propósi, cantera donde ganaba el sustento de mi familia.lt
tos de Brión y de 1ae tonterías de los celos. Saboreó to•
«He buscado trabajo en airas canteras y no he podido
daa las delicias del perdón. Nunca había amado ,anto 11encontrarlo.»
á Paulina.
«El monte de pfedad ha devorado uno á uno todos m is

humanas.

•••

�KL MUNDO

(,utensiliol!I¡ bft8ta noeatra1 camas y ones\ra ropa,$
•Noe hemos 1educido á dos piedras para sen\arnos y á.
,. m haz de paja para dormir.11
•He buscado adelantos eobre mi trabajo y nadie me ha
.. dado.•
«Hemos pedido pan y la caridad ha cerrado eu'3 oídos
11..i nuestra súplica.11
,He invocado , la muerte y no ha t.enido piedad de
1,mis tormentos.•
«Loco de angustia, salvé la zanja que reeguarda el cam·
,,po aje.no, y arrebaté li loe gorriones unas espigas que no
ntenfan ningún valor.n
1,Con esas miserables espigas hemos eueten&amp;:ado á ooee•
u\ro hijo para prolongarle la vida.11
«N 1 teníamos nada que darle hoy, y volví á recoger Jae
••eepigl8 que conocéie.,.
«Mirad mis manos: eetos cal1011 y estas cicatrioee, no se
1,eocnentran en las manos de loe Jadronee ......... 11
El ,Tuez.-Sea como fuere¡ habéie cometido ua delito
que la ley castiga.
Acu-1.-¿Tenéie hijos, eeilor Jaez?
El Juez.-Sf, loe tengo.
Arw.-¿Habéie calculado basta dónde puede llevar ,
110 padre el llanto de un hijo que se desmaya de bam•
bre?
El Jutz-No tengo para qué saberlo: eólo necesito !B•
ber el deJUo que babéie cometido invadiendo uoa propiedad ajena, para aplicar la pena que eefl.ala el Código.
l lemoe terminado: ealgamoe.
La mujer, que había preeenciado la escena, muda y
temblorosa, al verlo eahr exclamó:
Se lo llevan, Dioe mío!
El nif'l.o levantó loe bnzoe y preguntó á 11u madre:
-¿Quién noe dará. pan?
Giacomo volvió loe ojoe aaubladoe por dos 1,grimaa y
les dijo:
-El Padre Celeetial velará. por voeotroe!
Vuel'°6 á. la eala de audiencia, el reo faé condenado
:í ocho díae de trabajo11 penoeoe en lae obras públicas ....
1

DO ■ IHO

lo de OCTUBRE de ,. .,

«No llorea por mí, que me voy á. rogar por ií y por
Cuando el juez ae encontró solo, apoyó loe codos eo•
bre la meea, descansó la frente sobre ambae manos, y l(nueetro hijo, al lado de María: llora por 101 que no tie•nen compasión de lae miserias ajenas.
balbuceó eatae palabras:
«Te envío mi último suspiro!
-«Oh iniquidad! condenar yo á un infeliz, porque fué,
,como loe pajarillos, , buecar espigas para alimentar á.
Giacomo ee quedó petrificado ........ .
«eue bijoe!11
«Y eew lo bago yo, que he vendido la justicia tántae
Sin en mujer, ein eu hijo, ein honra y sin pan, ¿á. don1cvecee, por dinero, para que 1oe hijos mfoe vivan en la de iría?
¿Quién le daría ocupación? ¿Oómo podría alzar la frenfl&amp;bundancia y en el lujolu
«Pero yo no hice la ley: yo la he cumplido.•
te ant.e un pueblo ·que lo había viet.o mani"ado por de·
•La ley! qué sarcasmo! la ley que eólo castiga los delilincuente?
«toe acneadoe y comprobados ...... en loe que no pueden
Cayó desfallecido sobre el montón de paja que habla
udefenderae.11
sido el últ.imo lecho de en a11uJer ........ .
•La ley que cae con mayor fuerza eobre loe que ea·
Allí tree diae deepuée, recogió la policía un cadaverrí•
,ot,án más abajo.11
gido ........ .
«La ley, fuerte con loa débitea y débil con loe fueriea!11
Había muerto de hambre, de dolor y de verguenzal .••
«Pero yo la he cumplido!u
Cerca de la cabeza ee encontró el librüo de la Imitación
Giacomo sufrió au condena y volvió á. su hogar al ama- de Je1111('1'WO.»
necer del nuevo día.
Al pie de las palabras trazadae por eu mujer, habla ea•
Lo encontró desierto ........ .
criiO él:
Su mujer había muerto ,rea días despuée de eu prisión
11Marieta: Vuelvo , reunirme contigo en el Cielo: la
Su hijo había sido iranspot1iado por las Hermanas de
"t.ierra no tiene hogar para mí» ........•
1a Caridad al Aiilo dt Ndf,oa de N ápolee.
«¡A.lmaa piadosas! Llevad ee'8 librito á mi desventuraU na buena mujer de la vecindad le dió eabs noticiaa
«do
hijo, que ee halla en el Asilo de Nápolee: decidle que
y le enire¡ó un librito por encargo de su eepoaa mori•
«lo venere como una reliquia sagrada¡ porque ea,, em•
b 11nda 1 quien había escrito en él algunas palabrne.
«papado con 16grimae de au madre.
Era un iomiio muy usado de la lmitaci6n de Je,ucriAo,
Giacomo RoMi.~
que ella solía leerle,.por las noches.
¡Cuán
triste
ea
pensar
que
tal
destino pudo caber á
En el interior de la paeWl, había unos renglones desi•
guales, irazadoa por mano uémula que ae traducían aei: una familia honeeta, que bahía amado el trabc1jo y profesado la viñndl
-«Giacomo mio:
Y ¡qué cooeuelo tan grande ea creer que má.e allá. de
«Me muero de iriateza.
«Cuando pienso que in amor y tu piedad hacia noeo• lae miaeriae de la üerra, se encuentra la juatic~a divina
11troe, te han conducido , una prisión, no puedo con• reparadora de todae lae injneticiae homanael
F. D.&amp; 8ALB'8 PÉREZ,
•formarme.
«Conserva eeie librito, único teeoro que puedo legar«ie: él me ha coneolado en mi doloroso tránsito por la
ci:tierra; me ha servido de aliment,o muchas veces, con•
«fonando mi fe y mi esperanza.

DO ■ l ■ c;o

KL MUNDO

lo de OCTUBIIE de ...,

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Corazón de sacerdote. POR H.

s. DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 11.
Qué hacer? Qué reeolve1? Todos ee agitaban y cada uno
propoDía igua;mente una idea impracticable. Se llamó Y
ee gritó en vano; laa vocee ee perdían bajo las arcadas
de á.rbolee. Ni siquiera ee vefan loe tiros de fusil de loa
cazadores JejaDoa. El abate ofreció correr al cntillo á.
bueear á loe criados. Pero ~ataban á m1le ele tres kilóme·
troe de distancia. Por pronto que foeee, el tiempo de ir
y volver exigia una hora. El día declinaba y Lucila su•

Obs2quios ltech.os por "il rounao" á las aamas premiaaas ~n nUG!Sfr0 (!oncurso, en la K~rmesse ae $anta @1.:tria.
1 . H:'Onr c antiguo. ofrecido A. 111. Srlta. ~{atilde Alfl\.ro. ::o, Rw.tt&gt; i!t' bront•e enviado 6. la. Sra carlota Morales de '.\lurphJ· 3. Jn,·ero nb~quladoA la ~ra. Marln Y. de l'e~z Gallardo. 4 Rtl&gt;elot dedic:MlO 6, lo, Stita tu.isa
Murlllo. ;;, Jorero desliDa.'lo para la Sra. M.argarlt" Kleinlwns de Cantón. ü, (;esttt. uc bronce imlta.ndo mimbre, entrt:ga.a é la Sri ta. :t.:urlquet. Sauiehez.
·

fría máe y más.
-No hay más que un medio, dijo la eet'l.ora de Senne•
vaux enérgica ......... Carguémosla ......... No!I iremos tur•
nando. Herald va Á tomarla de )as piernas, yo de loe
hombros, y así ganaremos la linde del bosque, de donde
acaeo podrían oirnoa.

Aeí ee hizo¡ pero aleaba de cien paeoa la se.nora de Se•
nnevaux no podía más. La se.nora Jouvenot la BUl!t;tu.
yó¡ pero fué meooe fuerte aún. La sen.ora Belamy y la
!Bf'iorita Lariviere ensayaron en vano. Todo el mundo
tenía una idea que nadie osaba ex-presar. Pt\blo la leyó
en loe ojos de la eefiora Jouveno~, y sin decir nada, \o•
mando á. Lucila en aue brazos vigoroeoe, la llevó como
á un ni.no, con paso alerta.
Se llegó al plan, ee hizo alto, recomenzando loe llamados ein que esta vez tampoco tuviesen éxito. Lucila en•
eayó andar, pero el dolor, un poco calmado, volvió más
vivo,
03 conjuro, eefl.or abate, un poco mú, dijo la eeflora
Jonvenot euplican,e.

Pablo tnm6 de nuevo eu ligero fardo y comenzó de
de nuevo también la plegaria secreta en la cual, durante
la primera marcQa, babia abeorvido su peneamiento.
Al llegar al camino del caetillo, vieron al grupo de ca·
zadoree que v.:-,lvfa. El primero, A.dalberto que marcha•
ba delante, vió eie eepectáculo extraflo de la 8(1.tlorita lle•
vada en brazoe por el abate. Detú voae más sorprendido
que conmovido, casi contento, entreviendo una oompli•
cación posible en aquella ait.uación singular.

-Venid pronto, gritó él. El eefior abate lleva á mi ¡¡&gt;ri•
ma en sus brazos. Ha sufrido ella un ac9idenie!
De una carrera loca Roger llegó y reemplazando á su
amigo \omó 'á en vez á la cara herida,

�,eo

DO ■ IIIGO

ltLMUNDO

Adalberto muy eatisfecbo, los seguía diciéndose con
maligna sonrisa:
-Eh!.. ...... . Eh I Esta bien pudiera eer la ocasión de•
seada ........ Basta con esto y ei el flf'fior de Sennevaux
no ve claro ee por que loe dragones no tienen perepicacial ........ .
El accidente de Lucila fué insignificante. Tres días
después andaba, dando el brazo á Rog:,r sin poderse ea•
ber ei el dolor era la sola oauaa de que se apoyase tan
fuerle.

Veinte veces babia sido preciso contar al oapittln la
caída, las dificultades de la vuelta, la ayuda tan preciosa del abate.
-Si.a él, exclamaba la senara Jouvenot, toda conmovida aún, no ee como hubiéramos podido traer á la P&lt;&gt;·
bre nifia.
-Qué bueno eres, mi querido Pablo! decía Roger.
Pero solo la eeflora de Sennevanx, con Ja fineza de
percepción de Ja madre distinguía sobre la frente de eu
hijo una sombra1 una impresión, vaga, casi inasible,
invisible pan cualquier otra mirada que la saya. Todo
el mundo, por lo demás, estaba bajo la itnpresión :le
Una especie de embaruo que ninguno confeeaba á loe
otros pero que transformaba la alegría tan s1ncilla y tan
íranoa hasta entonces en una alegría forzada que se sentía era rebuscada y querida. Así .hay malestares morales que cederían al menor razonamiento pero que son
tan inde'8rmioadoe, tan inciertos, que precisamente no
se razona aoerca de ellos.
Lo que había pasado er&amp; sin embargo muy sencillo y
muy natural y el recuerdo un poco penoso de este in•
cidente se habría diaipado~pronto, gracias al silencio que
por acui3rdo tácito, guardaba cada uno á este respecto,
si Adalberto no hubiese tomado á su cargo la tarea de
hablar de ello constantemente. Ya exaltaba con fingida
bonomia la ayuda tan utilmente dada por el abate, ya se
extasiaba sobre su vigor, poniendo así incesantemente á
Joe ojos de Roger el cuadro de Lucila en loe brazos del
abate.
El capitán, molesto, poníaee nervioso, irritable.
Un corazón enamorado, por bueno que sea, tiene esas
debilidades. Roger sufría en su natural géoeroso, por
tener que censurar á aJguno y en su amistad, por cenf!urar á Pablo. Pé!rO su franqueza militar se prestaba poco al disimulo, y Ee hizo vieible que su actitud respecto
de su amigo, ee había ligeramente modificado.
Pablo tenfa todas las delicadezas y comprendió. Una
mafiana, á la hJra del almuerzo, dijo que la permanencia en Jouy no debía dmar ya más de diez días, y pedía
permiso para ir á pasar eete tiempo al lado de su madre.
Con esto, por lo demás no haría más que preceder en
París á las dos familias que iban á volver para loe últi•
moa preparativos del matrimonio, cuya fecha estaba
próxima.
No se hicieron objeciones sino por la forma.
Solo la señora de Sennevaux miró al abate con una
dulzura casi humillada. Adalberto exclamó:
-Prima, tened mucho cuidad".&gt; de no volveros á tor•
cer el pie cuando vuestro portador ordinario ya- no esté
11quí.
Pero esta vez Roger lanzó al Secreiario una mirada
t;al que la sonrisa con que completaba su frase deiúvose
de golpe en sus labios.
Y Pablo partió con el rostro tranquilo, el alma alta,
triste y resigaado.
XV
Adalbeno triunfaba. Habfase ido por fin eae abate detestado que desde hacía cinco afias revolucionaba á toda
la familia y ensayaba-vanamente eso sí,-aplastarlo en
toda ocasión con su pretendida euperioridadJ Ese abate
que so preiexto de labrar la ventura de un amigo-y
Dios sabe en realidad con qbé :finl-había ido á. arrojarse á t;ravée de sus proyectos y de sus esperanzas! El los
había roto, eéa. Pero en fin, la hora de la venganza había llegado y ee había despedido al intrigante!.. ....... se
le había despedido ......... porque, seguramente, él no se
había apañado voluntariamente y por su gusto ......... Se
ha visto jamás á una rata abandonar eepontaneamente
el queeo donde ha hecho su nido?
Ah! debió haber una linda escena entre el capitán por
fin convencido de lo que pasaba, y su amigo el abate!
Cjmo habría d3seaio a'3i!tir á ella! Cjm:, habría gozado

con la humillación !Je aquEtl desvergonzado sacerdote!
el sefior de Sennevau:i no debió andarse por las ramas.. , ..
Ah! ah! que buena historia.
Pero en fio, eiél no había tenidoel placer de asistirá la
explicación. ~nía cuando menos el derecho de decirse
que todo el hon_or de eeta empresa era suyo ......... Todas
las mujeres temblaban ante la &amp;0tana negra ......... Nadie
osaba ya hablar ~e la escena eec!andaloea del bosque ......
El, solo él, Adalberto Deruel, no había dejado tregua ni
reposo al eefior de Sennevanx h~ta que este abrió los
ojos. Había sacudido la indolencia del capitá.n, lo había
llevado de nnevo al sentimiento de la dignidad,!º había posit;ivamente puesto en la obligación de obrar. El
verdadero vencedor era él ......... Porque Pablo Cbarlier
había sin duda partido no por unos días sino para siempre! ..... .... Buen viaje!. ....... . Ya no se le verla ni en
Jouy ni en Paría ......... Allá estada él muy ti;anquilo .... ..
Qué buen desembarazo!
Adalberto ee,aba tan alegre, tan orgulloso de su sedicente victoria, que no aupo gozarla con moderación. Es
tan dulce para ciertas naturalezas golpear á nn enemigo caído!
Al día siguiente de la partida de Pablo, estando en el
billar con el aefiorJouvenot y Ravaieson, el.secretario en,
contró la ocasión buena y sintiJndoee con verba púsose
á cootar á su primo la novela de la eetiora CharHer, no
sin añadirle algo de su cosecha. La oport.unidad era ex•
celente. Roger había precisamente abandonado Jouy
para una ausencia de algunas horas y no debía volver si•
no por el tren de la tarde. Así Adalberto, que, sin confesarlo le temía un poco al capitán, se aprovechó defterreno libre y se lanzó á fondo sobre ese tema, dándole.
las mis brillantes variaciones.
-8!1 primo mfo, concluyó con en aire importante, he
aquí lo que era la Sefiora Cbarlier, madre del abate ......
Eso ea sabido en toda la comarca......... pregantadlo á
quien queraisl Y tal conducta era tanto más escandalosa cuanto que todo pa~aba áloe ojos de su hijo, un nifio
entonces, pero demasiado grande ya para comprenderlo
todo ......... Así el tribunal indignado, tuvo que perdonar
á M, Charlier, á ese pobre hombre imprudentemen58 engaflado que se había hecho justicia por sí mismo ........ .
justicia insuficiente. Por lo demás el matrimonio Cbarlier tuvo que abandonar la comarca empujado por el
desprecio público.
En en ardor por persuadir á su primo, Adalberto no se
había percibido de que la eefiora de Sennevaux, de pie
sobre el nmbrál de la puerta, escuchaba en discurso. No
babia notado tampoco que Ravaieson se había levantado
bruscamente y cuando volvió la cabeza después de au
elocuente perorata, se encontró cara á. cara con el cora•

cero.
-Señor Deruel, dijo éste coa una voz fría y cortante
como una espada, no hay una palabra de verdad en todo
lo que acabaie de decir.
-Sin embargo, sefior ...... ... balbuceó el Secretario que
se puso li vido.
-Permitidme ......... Yo estaba aquí hace quince afioe
y f!é todo lo que pasó ......... Laeefiora Charlier era Jamás
honrada de las mujeres y bastaría con esta prueba: laaefiora condesa la cuidó durante en herida y eig uió siendo
su amiga íntima ......... Yo bien sé que esa calumnie. ha
corrido ......... Vos la habéis recogido y la reproducía .... ..
Haceis mal......... Pero en fin, no siendo de la comarca
se podría creer que estáis engafiado y excuearos. Solo
que me admiro de que hayais aguardado para colitar es.
ia infamia á que el sefior abate Char lier partiese y que
el eeflorde Sennevaux no estuviese aquí.. .... Esta es colpa
vuestra personal y yo reemplazo á mi capitán para deciroa que insultar li una mujer y á un ausente es la acción
de un cobarde.
-Seflorl

-Lo dicho dicho y como eé el alcance de mis palabras, me pongo á vues,NJdisposición.
-Pero, eefior, balbuceó el Secretario espantado, yo nada he dicho de voa.
-Cieriameniel respondió RaVlliSAOn con una sonrisa
helada ......... Oa imaginaia entonces que un homb1e de
corazón no se conmueve mas que de las injurias dirigidas
á su propia persona? Más valdría que me hubieseis in.
soltado, yo habría alzado loe hombros y no me ~abría
cuidado de ello.
-Primo! balbuceó Adalberto perdido, llamando una
ayuda.

DOMINGO

10 de Octubr• da 181n

-El ee:ñor R avaieson tiene mucha razón, reepondi6
eecamen~ el aefior Jouvenot. E"lta historia que habeisoreido hacerme saber, la sé desde que oopozco al seíior
abate Charlier y no tal cual la habeie contado, sino tal
cual pasó ea realidad.
-En fin! exclamó Adalberto perdiendo la cabeza, el
sefior de innevaux acabs. de despedir al aba58 Charlier.
-Oa equivocais ,ambiénen esto, sefior Darnel, dijo la
sefiora de Seonevaux avaozand" .. ····· Envainad vuestro
sable mí buen Ravaeison. El señor Deruel reconocerá
sus errores. En Jo que concierne á mi amiga, la eeflara
Charlier, le haré saber que el autor de la calumnia lanza•
da contra ella, hace quince dhe, en el momento de morir, públicamen58 pidió perdón á su hijo. Vos ea beis de
quien quiero hablar, eefior Deruel, porque vos conocíais
á esa persona. En cuanto á Ja partida del eel'ior abate, no
comprendo lo que quereie decir y no vais á tardar en tener la prueba de vuestro error.
Se acababa de oir el rodar de un coche y casi inmedia•
tamente RJger atravesó el billar con Pablo,-11evándolo
de la mano,
Llegado á la puerta del salón, el capitán exclamó alegremenie:
-H81o aquí ........ Ni vos, mamá suegra, ni Ravaieeon
ni la sefi.orita LirivieTe, ni vos misma qaeridaLucila, es•
tabaie en el secreto .... Mi madre y el eeftor Jouvenot Jo
conocían eolamen~, pero mi reparación no aerfa comple•
ta einó la diese delante de todos.
- Yo te suplico, Rogerl dijo el abate.
-E:icúsadme, mi abate, replicó Roger, en estos mo•
mentoe yo tengo la palabra ......... Yo obré mal ayer .....•
Bajo una mala impresión, culpable y estó.pida á. más no
poder, dejé partirá. mi amigJ, á mi hermano, al autor
de mi ventura ......... Hice muy mal y yo, soldado, lloré
anoche, ni má'3 ni menos que mi viejo_Rivaieson que en
este momento se enjuga loa ojos. No hay dos maneras
de obrar después que se ha obrado mal y se es hombre
honrado ......... Hay solo una: reparar ......... He ido pueeá París y he pedido perdón á mí amigo, como se lo he
pedido ante vosotros y hay que creer que él me ha oído
puesto que está aquí. ... .... . Acuérdate de esto pequefto
Herald, se honra uno cuando reconoce un error.
Roger, al pronunciar estas palabras estaba de pie en
medio del salón, teniendo á Pablo de la mano.
Habiendo tenido también asunto en el ministerio de
la guerra llevaba uniforme, lo que hacía: resaltar su hermoso aspecto. Los trajee miemos del soldado y del sacer•
dote daban á esta escena un sello particular de grandeza.
Salvo Adalberto, refu~iado casi inconscientemente en un
rincón, no había nadie que no Petuvieae conmovido has~a el alma ante esos dos hombree jóvenes, de rostro
franco, de bril)ante y abierta mirada, en la que se adivinaban dos corazones igualmente nobles.
La seftora de s~nnevaux cantemplaba á su hijo con
orgullo. Lucila estaba pálida de emoción.
-Roger, dijo la se.fiara Jouvenot, besad pues á vuea&amp;ra
mujer. Bien vele que se muere de deseos!
-Oh, mi esposo! Cuánto oe amo! murmuró Lucila 'Roger en tanto que sin hacerse del rogar éste, se aprovechaba de la autorización maternal.
-Habeia oído, Adalberto, dijo á media voz el señor
Jouvenot á su primo. No hay dos maneras de obrar
cuando se ha obrado mal y se ea honrado..... ..
Seguid el noble ejemplo que acaban de daros ......... Id
francamente á estrechar la mano del abate.
Adalberio vaciló un segando. Pero el orgullo ie domi•
nó y respondió coa rabia:

10

d• OCl"UBRE de

EL MUNDO

1897

261

La alianza Franco-Rusa.

1

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}·:J;~.

•
1

-No.

-Eatoncee pienso que no querréis quedaros con el
epíte,o que os ha dirigido el se:ñor Ravaieaon. Queréis
batiros con él?
-No, dijo esta vez también Adalberto ...... Nada tengo
qne 'fer con ese espadachín.
-Ah ......... en ese casa tomaréis el primer tren de ma•
:liana en la mafiana ......... Quiero que volvaie á casa de
..-uestro padre ......... ya no tengo necesidad de vuestros
servicios.
Cuando al Jía siguiente, al alba) Adalberto Deruel dejó Jony, sin que nadie lo saludase á su partida, se decía
con furor:
-Me han llamado cobarde ......... como siel verdadero
cobarde no fuese el que se humilla ante un sacerdOMl
La reunión e?a numerosa y brillante en la coqueta iglesia de SJnta Clotllde, bajo el día eemi-~do que caía.

-

,

--..::

airinais ael &lt;rzar: "Nuesfras aos naciones amiga5 'i? aliaaa 5 ...... "
'!;léase "Nuoslrcs Grabaaos."

-

�SL MUNDO

•••

00 ■ 1•ao lo d•0CTUBRE de ,. . 7

bordad&amp; de abalorio, con el cueUo médicie pariido e~

,ree. Manga, una de piPZ'l v no muy eflrec~111.

Voe ordenaréis á. vuestros labios sonreír,

Sombrero y toqu• de msdlo luto

EL GABINETE DE TOCADOR

Sombrero de paja negro con choox de pliaeé; lo míe•
mo que el penacho el wque lleva en la forma el princl•
¡:al adorno y ee comple'8 oon un gran lazo de lieión d&amp;
crespón, colocado con mucha gracia.

POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido ·para. EL Mmmo]

1807

El rulacffor de Otoffo.

Como nna alma inquieia lo babia vieto revoloiear enire las lilaa cuando en el fondo del jardín fabricaba eu
nido. No eabta cantar aún; apenas on grito, un murmullo harmonioeo, como el ligero de un arpa que ensaya
sue ouerdae.
Y ein embargo, Abril fenecía ya. Lae lilaa marchita&amp;
ee deevanecían en pálidos \o.aoe azulee¡ el perfume de
Joe rfoe ee exhalaba de loa valles, y á' lo lejoe, de lae hi•
leras de l!&amp;ucee que 01laban Jae riberae del río, surgía
apaeionado y triunfank el capM&gt; c,le los rnieeftoree.
El eio due1a loe oia y se exaltaba al eecncharlos¡ pero,
no lee reepondía porque tsperaba la hora favorable, el
eilencio de la noche en que la voz ee extiende y ee prolonga sin obstáculo.
Cuando comenr.ó era ya muy tarde, oeJCa de media
noche. Yo eetaba cerca. ¡Oh admirable artista! Al prin•
cipio titubeaba, se detenía como admirado de su cantode lo que él eabia, del misterio de esa voz profunda que
se dilataba eo la soledad.
Pino luego ee animaba, ee enardecía¡ esbozaba una no·
ta, rimaba un \rino, gorgoreaba una melodía¡ y :L cada.
paee oomer.zaba de nuevo sus arpegios y eue trinos, has•
\8 que éstos iban po, si solos ordenándose en ingenuas
melodias ardientes, que como nuncios de ventura par·
1,fan de su alma cándida y ae remontaban hasta las es•
\rellas.
Dos meses máe tarde volví'- oir elruieefl.or del jardín,
cerca de lae lile.e me.rebitas, en una noche de luna, ar·
diente y lárguida.
Lentae bo~nadas de viento :,eeado y ardiente &lt;'aían
á intervalos; y cuando est88 cesaban, venían la laxit.ud,
la mortal rndoleocia en que ee amquilabe.n loe eeree y
coeae, loe follajes inertes, laa floree marchitas y la luna
misma; una Jnna que declinaba ya y que parecía no to•
ner fuerza eufi.cieo\e para alumbrar.
Es\aba entuma la luua y taciturno el ambiente? se·
ria acaso la peeada madurez, casi brutal, del férvido oto•
ño? Pura mi cCJrszón eea ocche t ra muy \riste.
En\onees comenzó á cantar el roiEefl.or. Como hacia.
m4e de un mee que no cantab,, aquello (ué un aconte•
cimieoto.
Pero en eee instante¡ cuán triete y variada u• txpre•
ei{ln y \imbre me pareció la voz de aquel cantor
U ,e e,n.egios me parecían gemidoe, lluvia dt l,l¡rima&amp;
las baladas, 5UB trinos como eecalofríoe de fiebre y en
lugar de \riunfantee ootas de órgano, brud~as caídaP,sue -vacilaciones y duda@.
Xo hay dnda que cantaba ein entueiauqo , y sólo por
dtbu ...... Quizás la esperanza de un nuevo.'nido, porque
el primdo babía eido desunido ...... Y einJih'e él Jo sotpecbara acaeo era por la aueenoia de la ~e\ación de los
t1mnree qoe él eu~p1raba rtolamando nuevoe amores.
Yago reclamo, por dos ó tres vtcee repf:"iido¡ cada vu
rrás uébil, onda vez más l~jano ...... Lu~go enmudeció; y
01 tta tarde ni al día sigoier,te volvi á oír la canción, la.
trie\e canción del ruiEeftor de otofl.o.

Trajes de paseo.

EL 8.A.NTU.UUO DEL.A. MUJER.

r
1

¡

Por linda pot poética, -por graoloaa que ella sea no se
1
eecapará. de la fat.alidad del realismo procedente del ,ocador. Aquí tené is nada menos un pequefio ej emplo:
una mujer tratando de rizar ene cabelloe, su~ l)TOpioa cabellos. puede perde".", a pareciendo ridfcula. Porque estas
n i-vialidades de la exiet.encia nos hará.o siempre perder
un poco de nueetrCJ prestigio áloe ojos de loe que mejor
noe amen. No manifee\émoe, puee, el proeaismo de nU?&gt;S•
t.ra vida '- le.e miradas mejor prevenida'! en nuestro fa·
vor. no tratemos de deeencante.rlae.
tcEe inút!l recordar el pensamiento de que la din8a en
ciu~e horas, no ea en ot.roe mementos sino una peqUE:•
fta mujer ineigniflce.nte como tamae otras.
El marido debe encont.raroe siempre (reece.111 1 bella!,
dulcee, como u.na flor¡ pero es preciso que oe crea adornadas como loe lirios de una m!lgia divina y natural.
}~e bueno que él ignore que vuestra bermoeura ee ad•
quiere 6 se conserva, en fuerza de mil cuidados; que él
no imsgineque:poeeeiemedioe para embelleceros; medios
inocet1tea ein duda, pero que lo harían t.al vez ridiculi•
zarloe y eonreir.
- Esta esclavitud ser'- una tortura, un 106.erno.
¡Y qué! no se t.ieneu mil cuida'.loe, ee sufren \Orturas y
contrariedades por edificar 6 asegurar uue. fortuna, y no
ae iome.rá ninguna pena por garan\izar su ft'lic1dad?
- Sí, ea necesario c:,n!!irefl.iree así y sin ceear, dir'-n
algunas mujeres; et casamiento es, pues. uoe. eEc laviiudl
-La dejadez y abandono es lo que hace de él un 10•
fierno.

.

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.

.

•

Traje• Para Otoñ o.

El cembio de estacióu nos dá naturalmente en qué pensará. cerca
~de los trajes que debeni.n adortaree; pero he nquí, que las grandes y acre•
• ditadae modistas de Paria y :Nt-w York ooe Puminietran primoroeoe m.o·
deloe con que obeequiar á nuestras bel1as lec\ora1.1.
Comenzaremos hoy, dánaolee á. conocPr tres de loe má., aceptados.

1

'

Traje de calle.

Esh es un bonito traje de pafl.o azul c'aro, adornada la enagua con
~ cintas de terciopelo azul obscuro en forma de ja@pe en pro aecendente por
detrás sin terminar en pico¡ 1 dehmte en forma de alamares. Cuerpo blu•
fB oerrado ¡&gt;or un prendedor ,obre un cuerpo jnterior de terciopelo azu1
obscuro. c:nturón de piel blanco. Mangas con doble jockey adornado de
cintas.

ble, os daréis, en fin, trazas para agradar
á. ciertos conocimientos triviales, a! ex,ranjero encontrado, al desconocido t.ropezado
al acaso¡ y ¿vacilaréis en tomar ao\it.udes
de buen gueto por at.raer para siempre al
que os adora? ......... en esto ( yo me diri·
giré t.ambién á loe hombree ) que tienen en·
tre au, frágiles manos vuestra felicidad y
vuestro honor!
Véamoe la cuestión bajo este punLo de
vista y la práo~ioa de mis pequefl.ae ttglae,
se oe bar'- f'-cil y ligera con ial q11e á wda
hora queraie aprovtschar los com1ejoe mi·
nucioeoe sigoieniee.
Pero volv iendo un poco á lo que decía•
os. Yo no comprendo cómo uoa wuger, un
poco fuer\8 de piernas groeeas y \obilloe,
hinchados, eea baetan\e enemiga de sf pro•
pia, para pasearse bajo laa miradas de su
marido eoagua cor a. De3plléil cie hab er
ofrecido este espectáculo, ¿ooJrá enojarse
si él Eecomplace en seguir con loe ojoe las
ondulac iones del cuerpo elegan te y fle:ii·
bles de una mujer alta y delgada?
Yo he viet.o á. una joven reunir ene eeca•
soa y cortos cabel:oe, por modio de un grasien\o cordón, de manera que lee bacía
ofrecer -,l aspecto de una horrib le cofüa
6 de una verdadera escoba, y en et&gt;guida
se quejaba de la admiración que su ma•
rido ex~rimentaba al ver una luenga y
abundante cabellera.
¡Eh! Sellara, ee preciso disimular vuee •
iras imperfecciooesl E!!~ no es mentir,
pues nunca se está obligado á mostrar sus
defectos. En el fondo vueeiro marido pue•
de eer que eehaya herido
por vuestra nt&gt;ghgencia en
agradarle, en ucul,arle
vuestras lijerasdeegraciae.
Sobre eete punto el hom·
bre guste. de f!er engana•
do, y tiene razón.
¿Qué ee la vida? ¿Qué
ee tsl amor sino algunas
ilneio oee?
Tengo aún el deseo de
decir t1 la oira mir.ad del
género humano, que ella
sabe aún menoeque la mlia
bella, conservar el pree\i•
gio alrededor del oual frecuentemen\e le envuelve
un amor sincero de novia,
y que ee,a irrefln:ión que
diatil::gne al hombre, es en
tales circunstancias, ei se
quiere cntpable.
Siempre es preciso bac~r
de su pade, lo mejor que
ee pueda, es decir, tomar•
se algunas penas, lo mis•
mo ó tal vez más puede
ser, para coneerve.r quepa•
ra obt.ener. Esto ee entien•
de da la feHcidad deseada
y de le. felicidad poseída.
Yo quiero, pues. hablar de
los dones naturalfl!t y de
aquellos que han sido ad•
qn•ridos.
Yo tengo la conc·eocia de
que en este orden de ideas
el libro que he escrito po•
drá. eer útil á las mujeres
honefita•, que quieren eM
felices y hacer feliz al @ér
que ellaa aman con die•
1,mclón entre todos.
Abrigf) Is esperanza de
que también el re:io fuer•
te enconmuá alli máo de
une in'diEcreción, Qne pue
de tomar en benfficio pro•
pio, y si no Je he perm1t:do entrar Pn el umbral del
Santua1infemenioo he penetrado, sin embar-lZ'o, PD el
TI"ttro á donde él PÍf'cta
algo tan ajPno á la coqu~
tnía como él pretende Pf'r.
No puPdo, sino cor c~derle
la ratón de Wmaree coi
dado de loe dvn~e nuPvOP
delicadoP, pero tam bi~~
muy verdaderos de qnP la
generosa. naturaleza le ha
provieto.

J·

·Traje de Otoño.
ULT.IMA. NOVEDAD

;---"'"-~-~-~-;-r,-,_-,.-,.;.,,-, _-;.,_--------------------

Trajead_. paaeo.

Y~Etido de casimir olaro con bordado de terciopelo negro. Cuerpo
jaquette abierto con dos -vueltecitae sujetas por un botón de faotaefa. Es•
te jaquette dt]a ver loe bordee de un chaleco de terciopelo, sujeto por bo•
t-0nee á. una cae::ada de bordado.
Caello Médicie forrado de terciope10. Corbata blanca. Guantee claros.
Vee,ido de popelina azul rey adornado· por un alto volante á. ta•
blaa, con cintas de terciopelo, cuerpo blusa con doble11 vu.,ltae redondas·
eeta blu@a pEquefia deja ver otra entera interior de escoces. Tres precllla~
de cinta con botones negros, sujetan la hloEa de encima. Cuello y cinto•
rón de terciopelo, guante claro.
Sombrero y toque de Ju,o. Ambas formas de paja negra y penacho de
crespón, el toque por estar ya en la forma el adorno, @olo tiene uo gran
lazo de. listón de crefpón y penacho de plisEé, Ambce eon de un gueto
-encantador.

Nosotros ponemos el in •
finito en e~ amor: esto no
ea culpa de laR mojereP.
Armlolt! Fra nce.

•
••
experiPnoia,

La
en po•
lítica y en [tuerra, com&lt;'
en amor, efl una cora qnP
cneeta tn riblf mePtE' cara
y que no sirv e de nada.

Jaquette para Otoño.

Eete Jaquftte es de diait:onal, café y de una forma muy elegante y poco
oeada, perfectamente cerrado y más largo que loe que ee han llevado, Wdo

á vuestro rostro que permanezca impasi ·

Sombrero y toque de medio luto.
Traje de calle,

J Ui ES (L ARETJ E.

~

ALA. CORBFJ.LLE fll\Jlll
Esscnct}

0POPONAX

:!"'JarlDEPI
Df%í
........,a,s
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t :i:.-

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�ltX. MUNDO

NUEST RO GRABA.DO
ARBOL GENEALOGICO

Grátioamente representa el labo

J

f

rioeo desarrollo que debido á la iniciativa privada ha tenido la Institu·
ción de Seguros, desde loe m ,ts remo•

toe tiempos hasta nuestros días. Es•
ta elocuente demostración del poderío que da fo unió,i; esta mata villo1aa
prueba de que con el principio de la
solidaridad pueden )os hombree llegará remediar las más importantes
necesidades de la humanidad y á re•
solver loe problemas sociales más
complexos; loe uSeguros,8 en todo lugar y tiempo, lejos de recibir impulso y ayuda de los Gobiernos, han tenido que luchar contra la acción 06 ·
cial, que en muchos casos ha sido
perniciosa.
El &amp;guro sobre la rula es si.a duda
una de las co:::icepcíonee más hermosas del cerebro humano. De élha di•
cho con envidiable acierto Mr. Alfred
de Courcy que uel álgebra Je puso las
bases y la moral le forma el coronamiento» y así es en efecto, porqae e11
punto de partida son loe c.ilculos de
probabilidades y eu fl.o, asegurar be•
nt:1ficío á numerosas existencias. A la
vez se apoya en loe dos principales
resortes de las acciones humanas: conquista la inteligencia ye) corazón con
el lenguaje de la razón, solicita loe
eepíritusrefl.exivoscomo las naturalezas impresionables y concilia, de la
manera m,h prudente, el interé:1 con
el deber y las cifraa con los afecto3 y
el egoísmo. Pa.ra comprender la gran
importancia social que hoy tiene esta
rama de la Iaatitución, conviene saber que todas las compañlas del muado representan la enorme suma de
unos veil'IU' mil millone."I de previsión,
de ahorro y de eegurida i.
A pesar de que por largo tieinpo ea•
tuvo poco conocido el S1guro sobre la
vida, al fin ya está proclamado en el
mundo cientffbo como una de las
grandes conquistas de la economía
eocial. Encuentra indiferentes á. cada paso, pero no tiene verdaderos ene.
migoa, porque constituye una verdad
ineontrove::tible, y ai todo el mundo
no se aeegura iodavía1 todo el mundo
admite el seguro.
Poco se cultiva entre nosotros esta
clase de estudio especulativo, que en
verdad ee muy árido y requiere gran
dóeia de conabnoia y no poca foerza
de voluntad, porque el seguro ea e!
corolario ele varias ciencias combinaR
das. En la eegunda mitad del presea~
'te siglo ae ha enriquecido notableR
mente la bibliografía de los seguros
con muchas obras de reputados autoreei, relativas á la legislación y jurisprudencia especial de esta materia, á
las teorías y cálculos matemáticos en
que deecansa la Iaetitució!l, á. su fo.
tima relación y engrane con lae estadísticas, á las tablas de morlalidad y
de duración probable de la vida hu•
mana, á la formación, interpolación
~y aplicac:óo de éetae, á la consUtu•
ción, funcionamiento ·y contabilidad
de la&amp; empresas aseguradoras .. á la
necesidad de que éstas atemperen sus
act~e á. los verd_aderoa prioci,Pi~s de la economía política y l!Ocial positi \fde, ,t la moral
Y ef~~toe ~orahzadoree de la Iostitucióo; y para que nada falte á la riqueza de esta
novl8l~a. literatura, también se ha escrito y debatido sobre lrt/Ua;fofia de los seguros,
U~a btbho1ie~a ~e_eate género puede formarse hoy con centeoaree de volúmenes es•
cr1tos en vanos 1d1omaa y una memoria, un opúsculo, y una novela en espallol.
El célebre ~milio de Girardin, en un arranque de convencimieoto y entusiasmo,
a~rmó que ula idea de los s1y¡nro13 e&amp;á eii et fonda de toda,i la.&lt;J iu.'5tituf'iomes polüicrt3 y reli •
[JU&gt;Brl.\i&gt; Y_ deapuée de su en~oooee at-revi ,f o proyect,o de hacer obligatorio el seguro, mu•
ch os sabios economia~e, estadistas, legisladores.y gobernantes, Uan tratado de en•

DOMINGO

10

de OCTUBRE de 1897.

contrar en Isa aplicaciones de loe E:eguroa el medio de poder remediar
grandae conflictos y de resolver pavorosos problemas económico--sociales y, al efecto, han combinado
muchos y ·muy ingeniot1oa expedien•
tea que est,10 sometidos á la experimentación y discueión nni versales.
Hace mucho tiempo que el Sr. Arfe•
tide1:1 F. Pinto ee dedica con predilección á esta clase de el!tudioe, y ha logrado convencerse de que t&lt;"idae las
iniciativas ee han encaminado á utilizar la APLICA.CION de loe Seguros
como medio de neutralizar rf i:ctas, procedimiento quena puedeproducirtodo
el bien que la rnciedad apetece y necesita, sencillamente porque la exia•
tencia de efectrs siempre está. subordinada á lae causas que loe producen.
He.ce varios años que el Sr. Pinto
concibió la idea de APLICAR el Se·
guro sobre la vida, á manera de be•
neflcencia póstuma, ctlmo medio de
c1·rnr causas, ea drnir, á. fumentar y
difundir la instrucción y educación
de la niflez, fundándose en la eren•
cía que tiene de que la causa que principalmente produce loa eftctos sociales,
que se tratan de combatir y remediar,
u la ignorancia á que generalmente
están condenadas las claees proletarias por falta de elemental! pecuJ;!;iarios para inatruiree y educarse, y la
de que á. medida que máe se generalice esta instrncción y educación, paulatina, pero seguramente irá desapareciendo aquella causa ( la lgoorancia)
y con ella loe grandes ernoll&amp;a que
ahora encuentran las clases directoras al tratardemantenerelrquilibrio
y de buscar ~l bieneetarsocial general.
Mientras subsista la actual organización políLico-rncial, dice el Sr. Pin•
to, peco ó nada más de lo que hoy
hacen 1:ie puEde exigir de los Poderes
públicos respecto á impartimiento de
instrucción y educación, pcrque eE-te
mf'joramif'nto no ae puede alcanzar
sino á costa de dinero, de mucho dinero, de máa y más dinero, y como
que loe gobiernos sólo pueden obtenerlo por medio de tributacioneB,fü•
cales,.evidente es que éstas no Eerfao
aoportad11e por loa pueblos cuando se
impusieran en la extraordina1ia p10porción que demanOa el mayor au•
mento posible de establecimientoe de
instrucc 6n y educación gratuitas¡
pero si de los gobiernos cooetituidoa
no Ee puede racwnalmente eeperar
tanta suma de bien social, sí ea poe,ible qne l.a iniciatfra. prii-ada acometa
una giganteECa evolnción, que libre á
_la iaetrucción y educación de la de•
:ficiente tutela oficial [iodiepeneable
hoy] á que debe su acLual organización y mantenimiento, y éeto se puede reaEzar aprovechando metódica.,
mente la foi:midable p, t.encia acnmu•
ladorR que en manos de la bumaoidad pone la maravillosa Institución
del Seguro eobre la vida.
Basta conocer el esbozo de la idea
del Sr. Pinto para comprender qne
plantea é inte:iita 1ernlver un g,an
pro b)ema económico, juríd co y político social.
Mr. Georgee Hamon, proíéeor de
Sr guroe en el Instituto Cumercial y
en la Asociaclón Politécnica de Paría, autor de varias obras eotre seguros y notable
periodisba en esta especialidad, realizó la 10geniosa id~a da formar un árbol geneal?·
gico de loe l!!egutos, y el Sr. Pinto, completándolo, lo ha adoptado como l!fmbolo dPPU
peneamiento, para e1presargráfl.camente el cot anamiento que merece la A.PLICA CIO~
del Seguro sobre la vida.
No ee dt1doeo que esta nueva aplicación del Seguro está llamada á producir resultados comparables y aún sunerlores á los ya conocidoe, y hemos creído deber publicar
el Mbol para preparar su cultivo y la cosecha de ene frutos, cueelión, por todo extrdmo, de bien público y de mejoramiento eccial.

TOMO,11

MEXICO, OCTUBRE I7 DE I897,

•

$eñor 9osé rooría Sturralae.
G,bornaaor l)ntorino ao 'í'ucatán nombraao •s!a s,manct

•

NlJ'MERO 16.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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