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Industria N acional.-Vistasde al¡¡:-q.nos departamentos de la Gran destilería de Alcoholellil "La Casa Colorada."

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EL MUNDO

''EL MIJNDO.''
Semanario ltuatrado.

81 b.

Tel6fono 434.-Callc de Tiburcio nUm. 20.-Apartado
Mlllt.'O

Toda la correspondencia q ne ee relacione con la Re«aoción, debe eer dirigida al

Director, Lle. Rafael Reyes Spindota.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.

Toda la correEpondencia que se relacione con la edición
'4ebe ■er dirigida al

Gerente, Lle. Fausto Moguel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
111ee, y ee cobra por trimestres adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.
Todo p ■ &amp;o debe •er preci ■ ame,1te adelantado.
llEGIBTRADO C:OMO .ARTfCULO Dli: Bl:OOUNDA CLASE.

'

R•formas on os!• porióako.
Comenzamos con el número de hoy á. trabajar nuevamente en mejorar DUtlstra pnblicacióu, siguieudo la COJ•
tambre que bernus establecido desde su fondación.

AmplJaremoe la sección &lt;le !lloda~, por que h1::wos recibido frecuentes indicaciones d-a que agrada bas!aote á
nuestras lectoras y de que re1rnl1a de alguna milidad.
Aumentamos un Sup:ewento Humorístico titulado El
Mundo Cómico, quitando solamente los anuncios, que se
publicará.e en la edición áe venta. Todo lo que tenga alguna. importancia eu los forros de El Mundo Cómico, apa•
rt::cerá también en E'I cuerpo de este perióJico, para que
nada falte á loe e11Ec1 itoree.
Como apenas tenemos un cinco por ciento de suscritoree del Eemanario que no reciben el diario, á la
gran mayoría le reaultaban repetidos todQB loe asuntos
que se trataban en loa pequefios editoriales, puesto que
en la semana los habían leído en la edición cuotidiana;
por eso atendemos la indicación de los lectores, suprimiendo esta sección que substituiremos desde el número
próximo con una nvistJ\ general de tonos los acontf'ci•
mientas de la semana en forma mJnos seria y más literaria, y que seguramente podrán leer con agrado los
miemos lectores que ee han enterado de loe asuntos editoriales del diario.
Hemos ordenado una fabricación de papel de mucho
mejor calidad que l_a que hoy neamoe, auo cufndo el
costo ee muy superior¡ pero creemos que con estas reformas y las que para el ano entrante tenemos preparadas,
correapondemoa debidamente al favor, que el público
dispensa al ccYuNnou ilustrado.

:P)t)lftic,1 general.
RESUMEN.-La comisión americana de la plata en
Europa.-Sus gestiones y labores.-La Oran Bretaña se excusa.-El interés general )' el psrllcuJsr.-Aplszamiento de la cuestión. -Conclusión,
Grandes esperanzas babianee concebido sqbre la rehabilitación de la plata, al ver la acogida cordial con que
fueron recibidos en Francia loe honorables miembros de
Ja comisión americaaa, que andan ahora por el viejo
mundo predicando el bimetalismo y trabajando por que
una conferencia internacional, menos platónica que las
celebradas otras vtcea, decida algo positivo en favor del
metal blanco.
Loe que están intereEa:loe en cuestión de tan alta trascendencia se n&gt;gocijaban al rnber las buenas diepoeicio•
nea manifesU\das por el gabinete que preside Mr. Méline á los enviados de Me. Kinley, proooetiendo entrar en
eea cruzada que se opone á la desmonetización general
de la plata.
De buen augurio eran también los resultados obteni•
dos en las primeras conferencias celebradas por la misma comisión con Lord Salisbury y loe ministros principales de la corona británica,
Desgraciadamente para el porvenir próximo de la plata todas las ilusiones se han desvanecído como ligeia bru..
ma, be eneueilos se han evaporado como fantasmas va-

noe, y la realidad, la fría realidad con su cortejo de deeengaH.os.
La Gran Bretafla no entra en la combina:iión; con las
mejores pa'abras de eu repertori&lt;. diplomático, con lae
t::z:presionee máe carifiosas de su lenguaje :financiero y
con las fra11:es más mehfluas de su mercantilismo positivo, ha llegado á Mr. Wolcott y sus colegas, diciéndoles que por hoy no puede comprometerse á abrir de
nuevo las caeae de moneda de la India ó libre acuñación
de la plata, ni puede tomar parte en conferencias y en
convenios internacionales que menoscaban eu firme é
inquebrantable résolnción de mantener incólume el talón de oro, único soberano y omnipot.ente1 que la ha servido en mucho para eu grandeza y la ha dado preponde•
rancia decidida é indiaculibleen los mercados del mundo.
DiepueEtos parecían en efecto loe ingleses á entrar en
traoeaccionee; aun ee habló de que el Director del po·
deroeo Banco de Inglaterra, ee proponía establecer co•
ruo base de sus procedimientos que la quinta parte de
las reservas meLálicas de la institución se constituyeran
en pla1a; pero habló el director :financiero del gobierno
de Ja India, alegnndo lot1 tra6tornoe y perjuicios que á la
colonia aca.rreana un retrotraimiento á su antiguo régillleu monetario, y las pérdidas maieriales que ocaeio•
1 aria la eunplt, vueha al es~ado que guurdalau 2quel a~
corua1cae, ante!i de 1893; acudieron los c0merciao1es y
banqueros del Reino Unido, ptotestando con buen de•
recho contra cualquiera que se tomase á favor de com•
ponendas desastrueae pa1a ellos y que á otros aprovecharian, se pensó baila en la parte política del amnto y
se ncordó el movimiento y agitación americanos en la
i,a1afa lucha electoral¡ se hicieron tristes presagios so•
bre el codiciaio mt::tal amaril10 1 que en un evanto no re molio podría irá parar buenameme á. las arcas repletas
de loe ruiueroa de luwa y el Colorado, y cowo la coea más
nat.u1at del mundo, se cenaron las pu1::r1as á las pret,ensioues Mac Kinlitas.
¿Qaé harán ahora los peregrinos que se propoafan aadar
de corte en corte, buscando prosélitus de la plata? adónde
dirigirán sus pasos vacilen,ee, cua1..du saben y lee cons·
ta por convicción que sin el concurso británico es inúül
toda det.erm;nación, vano cualquier intenta é irrealiza•
bl~ cualquier proyeclio que liienda á cambiar el sistema
monetario del mundo civiEzado, basado hoy en el mo•
uomet.aliemo oro?
No son suficientes el apoyo y la protección de Francia
para llevará cabo la tarta de fijar uua relación media
constaoLe enlire el valor de loa doe metales empltaioe
como moneda en el mundo. 81 Inglaterra se excusa, es
probable que el Gobierno de Fa.ore, haga ot.ro 1auto1 con
pretextos más ó menos p'.ausiblea, y Alemania y Rusia,
y las demáe nazionee que representan algo en la concurrencia mercant.il de los pueblos, dejen á su vez sólos y
tristes á loe atn.ericanos en su labor de rehabilitar el producto principal de sus minas occtdent.alea.

** •
No podemos definir si la solución que ha daio Ingla·
terra al asunto, aplazándolo más bien, es :a que más
conviene áloe intereses genern'ee.-Raro y eorprendenlie
eería que Ja buena Albión se preocuparn del bien de los
demás; y vu~ia en sus decisiones algo más que eue propios intereaee. Hemos querido simplemente senalar el
hecho, y hacer 1·atente que la cuestión de la pla'.a tan
traída y tau llevada y que por tau diversos modos nos
intertlaa, e1:1tá léjos de haber obtenido solución Eatisíac•
tona.
VolveráA á agitarse en no lejano día las huestes que
acaudillaba Mr. Bryau en los comicios electorales del
úhimo Noviembre; á. los intereses particulares que representan se unirán también loe de la generalidad para
oponerse á. laabeorbente plutocracia aLDericana y eU1:tituirla con. ot1a agrupación de tendencia~ un poco socia•
listas¡ la agitación en los Estados U nidos tendrá eco en
loe pueblos del viejo continente.
Entre tanto, nosotros veremos t.ranquilamente el desarrollo del drama y esperaremos con serenidad el deeen•
lace, porque si la depreciación del metal ha favorecido
el acrecimiento de nuestra producción y el brotar de
nuevas fuentes de riqc.eza, su rehabilitación puede sobrevenir cuando ya tengamos firmes los fuadamentoa
de nuestra naciente industria.
X. X. X.
Octubre 22 de 1897.

DD ■ INGO 24 de OCTUBRE

de ,. . 7

~a adHua t' la e~presíon.
Es cosa general el no pedir explicaciones de loe he•
chas familiaree, que estamos ac::stumbradoe á ver y qu&amp;
se verifican siempre de la misma manera. Antes de Ga•
lile o millones de bom bree habían visto oscilar la lámpa-ra de la Catedral de Pisa; millares de manzanas habían
caído so'ore otras narices que las de Newton y todo el
mundo, antes qne ~l gran sabio había víeto caer el capi•
tel áloe piés de la columna ruinosa, desplomarse las bóvedas del templo antiguo, rodar los pefiascoa por la la•
dera, correr como lágrimas las golas de la lluvia y hun •
diree en el polvo como esperanzas desvanecidas las bojas.
muertas, sin inquirir el por qué, sin averiguar el cómo
ni tratar de deecubrir la ley misteriosa y oculta que da
origen y forma á todos esos fenómenos.
Verá un niflo tropezar y caer, á un muro derrumbar•
ee, á un tet;bo desplomarse, auscitaban una investigación
meramente ocasional del accidente; pero á nadie ee le
ocurría buscar en el fondo mhimo de todos esos hechos,
suorfgen común, su causa misteriosa. Newton meditó, es•
tudió y calculó asombrando al mundo con el descubrimiento de esa canea inmanente en la materia, que se llama.
Gravitación Universal y que unifica dentro de una ley
común la precipitación de la catarata en el abismo, el
desprendimiento de la avalancha sobre el valle y la
giración majestuosa y eterna de loa astros en el espacio.
Esa !ndiferencia ante lo vulgar, ese dea:lén de investigación de lo cotidiano, impide al hombre deecubrir y re·
tardar el deecubrimiento de hechos curiosos, de leyestrascendentales que es interesante y út,il conocer.
Un ejemplo: Día 4 día observamos las actitudes, los.
movimientos, las variadas é inteneaa expresiones de la
:fisonomía del hombre; contemplamos con deleite la sonrisa de la mujer y del ni1l'J, con espanto las manifestacione:, del miedo y con láetima las contonionee y gesto&amp;
que provoca el terror¡ á c&amp;da paso abrazamos á un amigo
ó le ePtrechamQB la mano con efusión, besamos con res·
peto la mano de nuestra madre y 0011 ternura en frente,
acariciamos dulcemente la. mejilla del nifio, inclinamc.s.
la cabfza y bajamos los ojoe ante el hombre respetable,
y no ee nos ocurre preguntar por qué esas actitudes; ¿por
qué esos movimientos, por qué eeos gestos?
Nos consta además que existe uoa relación :6.Ja, inva•
riable, car,acterística emre cad.i. variedad de emoción ó
de deseo, y cierta y determinada expresión de la lleono•
mía y ciertos movimientos y actitudes del cuerpo y no
inquirimos de que depende qt1e enclavijamos las manos
en la súplica, aoblamos la rodilla en la plegaria, rechi·
namos loe dientes en la ira y abrimos loe ojos en el asombro. Todos esos hechos deben tener ca11ea y origen como.
todas las cosas la t.ienen y vale la pena, s1 quiera eeaporcuriosidad, de averignarla.
Lo primero que llama la atenciéin en las actitudes; mo.vimientoe, y gestos característicos de nnestrae emccioneaó ideas ea que son un remedo de los setos que la pasión ó
idea dictan y aconeejan. Un hombre poseído de cólera.
extremada, ruje como el Jeqn, lanza zarpazos como el
tigre; patea como el potro bruto, ei ePtá presente la causa.
de su enojo arremete contra ella y lucha con ella en to•
da regla, ei está. aueen;e la causa se deerarga la furia.
contra loe muebles, las ropas, y se estrnja ó rompe lo
que se tiene á mano. Nada tiene esto de sorprendente;.
es por el contrario lo lógico y lo natural; la cólera quena es más que el deseo de venganza ee maoifie. ta en su&amp;
formas extremas por actos de ataque, de combate, dedestrucción en :fin¡ pero esto mismo Pxplica las expresiones y actitudes correepondientesá eea pasión. En efe e•
to; cuando la cólera es menoe inteoea ó cuando intervie•
ne la reflexión, no se ejecman sino que simplemente eebosguPjan loe actos correspondientes¡ en vez de morderse rechinan los dientes, que no es más que la eimulación
de la mordida; en vez de pegar ee agitan los brazos, E'&amp;
amaga, ee crispan los pufioe; á un g.-ado menor solo un
erguimiento y una crispación la denuncian, la eangreacude á la cara como previendo la fatiga del combate y
los ojos despiden fuego como durante la lucha.
Bajo la itifluenCi1\ del miedo la expresión y la actitud
son otras, todas de ddensa como Isa de l.i. cólera eran.
todas de ataque. Bajo la influencia del páaico huimos,
nuestra voz se extingue como temerol:!a de denunciarno&amp;
á nuestros enemigos, loe cabellos ee erizan como si quisieran defender la cabeza con un casquete de púas,

DOMINGO 24 de OCTUBRE de 1897

Bajo la influencia del Eimple temor no huimos; pero
retrocedemos: el cuerpo ~ recoje sobre si mismo y ee
reduce á eu menor volúmen como para no ser visto ó
presentar menos blanco al enemigo,y la actitud y la ex•
pre&amp;ión de la desconfianza que es la misma sensación po•
sible de miedo ea tambien defeneiva: la mirada ea oblicua y tecudrifiadora; se vutlve ácada paso la cabeza para
ver qué hay det.ráe, se cami ria lentamente y en silencio
como para no ser observado ni sentido y se tienen loe
brazos listos para protejer el cuerpo y las piernas medio
dobladas para empreader la foga.
La actitud de la confianza es opueEta como es opuet1to
el eentimiento que la dic1a, Un bombe confiado le•
vanta la oabE'za, adtlanta el pecho, cruza loe brazo:1 para
probar que no pienea acometer ni defenderee, piea firme
y anda apriea y con ruido.
Estos ejemplos eon claros como la luz, se palpa en ellos
el principio de que la expresión corporal y fisionómica
son un conato, un remedo de loe actos que la pMión correspondiente sugiere, remedo qne Pe atenúa, ee exfumina, se disimula á medida qne la-pasión ae modera ó
refrena; pero que conserva, aún en sus forma~ más leves
el tipo de dichos a1toe.
Las manifeetaciones de las pasiones afectuosas, de las
diversas formas y grados del amor son de la misma indo•
le y corroboran la misma regla. El apretón de manos, el
abrazo, ;a caricia y el beso, sC"ln loa actos que el afecto
nos sugiere segón es su intensidad. Todas ellas son remedos del seto de apoderarse de una coaa, de hacerla suya, de devorarla. El abrazo es remedo mam:fiesto de cargar con una cosa y llevársel&amp;- como lo prueba ]a circuna
tancia de que en lae grandes expansiones levantamos en
peso á las personas y hasta andamos con t!llas en brazos; el abrazo materno es además, protector; la madre
al abrazar á sus hijos loe envuelve, los oculta y los protejé" con su propio cuerpo, protección que es hija legíti•
ma y manifestación general del afecto.
&lt;Jon el apretón de manos remedamos también acto
de apoderamiento y de posesión.
Tomamos la mano de una persona como tomamos con
la mano un objeto que nos agrada. La palmada en el
hombro es ademán del miemo género.
El bPsO, quién lo creyera! es Eimulación ó cnnato de
mordida y llega á serlo en loa hombres brutales 6 ciegos
de pasión. Ahora bien; nada ee posee mE'jor y más completamente que lo que se come. la preea que se devora,
e l alimento que se ingiére y que acaba por formar parte
de nosotros mismos. El instinto-que ya no la razón imi·
tª con el beso el acto de comerse á las gentes que se
a man y el lenguaje ha sancionado el origen de esa dul•
ce mariifeEtación de afecto: 11me la comería yo)) solimos
decir de una muje11 que nos agrada ó de un niilo que nos
encanta.
No esdudoeo queeeta forma de manifestación del afecio la heredamos de nuestros antepaeadoe caníbales.

EL MUNDO

Nuestros Grabados.
EL SR. D. GILBERTD TORRES

Publicambe ahora el retrato del joven Procurador de
Jneticia Lic. Gilberto Torres, muerto tras larga dolen•
cia, el Miércoles 20 del actual.
El Sr. Torres nació en Ouaca; hizo rn carrera en el
Inst.ituto del Esiado, donde liE&gt;gó á ser profesor¡ dea•
pué~ deeempefi6 los siguientes cargos: Director del Periódico Oficial del E;;tado, Promotor :fiecal del Juzgado
de Disnito de Oaxaca, y Diputado á. la Legislatura; Asesor l\lilitar y m:ts tarde, Agente dE'I ~inieterio Pllbl~co en México; Juez 1~ de lo Civil, Prccurailor de Juetl
cia y por último, Magistrado del Tribunal Superior.
El Sr. TJrree era un howbre de coraióo, afiliado des
de su mái temprana juventud al partido liberal.
MAGoALENA

CUADRO DE GABRIEL MAX

$r. l!ic. Don (Iilborlo Torres,
+ el 20 del

pJ"ocurador de Justicia en el Distrito 'F ederal,

actual.

[Fot, Torrea Herm•no•.]

para no ser deslumbrados por la magnificeocia y grandeza del per1oonaje y durante el éxtasis buscamos en el
cielo el deslumbramiento de la vitiión mística.
T11.l es en breve eiutesis la explicación racional de
nuestras actit.udes y geaLoS pasionales. Toda pasión nos
exita á. la acción, que eje:cutaruoe plenamette cuando
aquella es inte.nEa y sin freno, que imicamos ó remeda•
moa cuant:o ea su solicitación menos enérgica Y que reducimoe casi á meros aímbolue c11ando la pasión que
nos anima es débil.
Darwin y Spencer están muy documentados á este
respecto y á ellos deben recurrir loa lectores que deséen
conocer más á fondo esta iogen1oea explicación de hechos que parecían no tenerla ni necesitarla.
DR. MANUEL FLORKS,

Una revista.

Nos viene de la Costa y se llama Et Correo de Tepic.
D1rédoe palabras á él relativas. Hab1ame propuee,o,y de eeguro el director de EL MuNno, no me .tendrá á
bien mi empresa-no espigar en el campo de la rnformación literaria, de tal suerte que esta nota significa una
contravención, pero juzgo que magüer todos los progra•
mas de crónica, tengo el derecho de amar á ese rincón
del territorio nacional, apartado y tranquilu, desde la
cumbre de cuyas montanas, se diviea la lt:jana y azol in·
mensidad del Pacífico que se llama T~pic. Y le amo á
Heredamo1:1 también otras; en ciertas personas, ee ob• mi guirn, á la moderna1 usanza, sin prejuicios de límite
serva una irresistible tendencia á mal tratar á los eeree
y frontera; más que por que ahí nací, por que ahí pemé
que aman; loe pellizcan, los muerden, lee dan manazas por vez primera, eeoti las prietinae vaguedades del eepí•
y. empellones y no hay más que ver enamorar á un car, ritu joven que bate el ala hacia el porvenir y las primegador ó á un soldado para cerciorarse de ello.
ras embriafueces de loe ensueños adoleacentes.
El Correo de Tdpic ea una pequeña revista redactada
Estos actos son remedo 'de la lucha que el caníbal entabla con su víctima y del mecanismo que emplea para por niños¡ niños les digo yo que soy aun jov~o, pero
que vf batir loa élitros de oro de esas nnaginacionea nú·
sacrificarla.
Qué es la sonriea? Una manera disimulada y atenua• hiles. A.si se llaman los poetas y prosistas que arr~jan
eemanariamente el oro virgen de su imaginación becha
da de eneefiar loe dientes, cosa que no dejan de hacer
á prohijar ~odoe los eneuefi.os, á cernerse en todos loe
loe aoimales de preea al apoderarse de en víctima ó al
cielos d~ ayer, á perderse, pájaro incansable en todos loe
contemplarla, bien para causarle miedo, bien para pre- ardientes oros de los ocasos tropicales: Quirino Ordaz,
pararee á devorarla.
Benjamln Rtitee, Joae R.lmÓn Somellera, Gabriel García
Igual principio se comprueba en atrae y diferentes ac- y García, Fernando Gómez Virgen, Rafael de Alba y
titudes y expresiones fieionómicas. La curiosidad nos ha- Antonio Zaragoza.
He dejado intencionalmeote para lo último el nombre
ce abrir desmesuradamente loe ojos como para permitirnos observar mejor. La concentración de espíritu obl:ga de los uhermanoa mayores,» de loe Maestros: Antonio Zaá. cerrarlos para no ser distraído y á bajar la cabeza Y ragoza, que es un espirita interno, ávido de ideal, sedienfruncir el entrecejo como para ahogar en sombra la pu- to de azul; hecho para la plegaria unciosa, para la een·
sación tenue, para loe altos y·eximios amores irr.poeipila. Las manos enclavijadas, el cuello tendido, las ro•
blee, enamorado de un Cristo, que ay! ya no resucitará
dillae dobladas del suplicante expresan la impotencia pa•
entre el estruendo de lae civilizaciones modernas; y Rara atacar, la indiferencia para defenderse y la decisión fael de Alb9., campanero exquisito de mis anhelos, un
de sacrificarse y en la súplica eetrema la postración com- día que fué un siglo de sensaciones saturada~ de estetis·
pleta de1 cuerpo boca abajo en el polvo simboliza el aba• mo, al amparo del ci~lo lapislázuli de Guadalajara ..... ..
Bien venidos¡ yo loe amo porque todos llevan al con•
timiento, la impotencia, el vencimiento supremo.
B1jo la influencia del respeto, inchnamos la frente cierto viril y tímido de aquellas praderas tropicales, la
como el esclavo bajo el yugo, descubrimos la cabeza co- deliciosa nota artificial-la única-de su gentil balada
A. N.
mo para entrfgarfa indtfensa y bajamos los ojos como artística.

María, la pecadora de Magda!o, la qne Bf'gún la divina
expresión de_J~EÚS eligió la mtjor pal'le, acurrucán~oee _á
loe piée del maestro, ha. sido objeto de numerosas rnep1racionea pictóricas y si reunirse p11diera11 todos loe lienzos en que aparece, suelta la undivaga cabeliera rubia,
fijos en dolorosa weditación loe taegados ojos hebreos,
de seguro se formaría un salvn amplísimo. Pero quepo·
coa art.ia,as han sabido pintará Magdaltl11a!
Q11e pocoa han podido darle la ansioEa expre.eión de
la arrepentida ...... .. .
Cuando pienean"en retratarla 1 •retratan eu ideal de mujer, masó menos volupmoso y wad ómenoe prof~no, de
suerte que si11 la m.t$e e,i scene d, la grt1Ga oo .non,, del
cráneo, símbolo de la meditación, de la muerre Y de la
cruz, embJema de la mortificación ascética, Magd~lena
se parecería á tantas herllloeae mundanas que dee¡megau
anse loa ojos ávidos su hermosura tentadora.
De estas Magda'enae mundanas es la de }.fax que publicamos en prt:fereme página de nuestro periódico ..... .
No se a.iivina por cieno en ene rédondt!Ct:IB tentadoras
:a huella de la pe111teocia; no pien:.;a en el Jesús angustiado del huerto ó en el Jeeóe exangüe del calvar.o, si•
no en el J~sús hermoso, humano, se.fiador, que á la iuz
de la luna di:.currla. por las calles de Jerasalem.
Pero así, ta npocoascética, es empero muy bella Y por
eso reproducimo:.; el cua·1ro.
Entre comadres por V,ll~sana.

Este gra·~ado se publica eq la pr!mera página del Mundo Cómico. Lo hemos reproducido en el St"manario por
que debeamoe que ning'.ln grabado dt:1 los que a~arezcan
en aquella revista, dl'je de aparecer en uut-etroperiódico.
Cierto es que el Mundo Cómico se re¡.iartirá á todos los
euscritores del M-undu llWJll'ado; pero Lemas creído que
11 iogún .1nteres podrá tenu para nuesuoe lectores la re•
produce ón de loe anuncios del uMundo Cómico» y como,
en loe forros de éete :figura el grabado de Villaeana, lo
damos ahora en nuestras páginas, por no privará nues\ros lectonie, según la norma que nos proponemos seguir, de los grabados de alguna importancia que aparez
can en dicha revista feeti va.
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Orozco 1 \atnb1én bene6ci~rio uombrados en la póliza, E'X•
t.iendo t-l presente .ecibo en la misma :Póliza que se devnelvP á la Comp11,flia para su cauceI.ac1ón, enArandas á
12 de OJmbrd d~ 1897. -F.rmado, .Maltas Orozco.
Jo~é M. Pérez Vargae, Notario de número ell; ejercicio
cenifico: que la firma pu1-&gt;a1a 21 calcP del anterior recibo
ea de puño y !Ptra del eeñor Matia.e 9~0200 1 vec~oo de la
haciendB del Tdrrero, de e,.te mun1c1~:no, y la !f.llSm~ que
dicho ae~or usa en todos los ~suutoe f'IO qufl _m~erv1ene;
y el aludido recibo lo extendió como benefic1ar10 y apo·
derado de su h~rmano doo Sabino Orozco, 1ambién beneficiario nombrados en la póliza de que se _liaoP _mérito
el recibo aludido, eE&gt;gúu const,a del poder Jurídrno que
doy fé haber 1enido á la vidta,-:-~º fé.de vero ad de lo
expmu~to suscribo y P"'llO e@ta d1hgenma en Arandas, á
12 de Octubre de 1897.-Doy fé.-Jo,1 M. Pérez Vai·gas.

�DO ■ l ■tO •4 tle OCTUBRE tle l. . 7

&amp;L MONDO

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA ·"ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MED[CO DE LA MARINA MEXICANA .

•

37',000 intllae sobre Jo• 111.n.r.,.e.

CAIRO.-La gran esfinge y I• Pirámide de Cheops,

Gabriel Woc(.

¡Cómo agracia á la vieiaese cuadro de mujerea delpuet,lu, t1gilee1 robuetae, garbosae y Lodae cubier1iae de las cana, luciendo eu bra'lo gordo y \orneado, eu cuello ee::ultural y eoe ojos pícaros cien vecea máe que el aniifazque
-cubre eu roano: ee me ankljaba eea Joente, una de
.aquellas en que fué sorprendida R1quel por Jacob¡ pero
tii no ee exaotamen\e la proiagon1a'8. de la leyenda ¡cuan•
iae Raquelee no podrán eocoo1iraree en eeaa fuen~e, mu•
dos y diecret.oe t.e8'igos de tan\ú peneamien\O, de tanta
pícara avensura, y de sanla confidencia narrada allf en
-el Siempo que '8rdarfa en salir la bol.a de la fuente y llenar loe eebellOe jarrones de barro blanco!
Siguiendo la oalle. se ve en loa peeadoe marcoe recargane imbécil eobre el toaco madero de moldura griHga y
-carcomida, al muaulm,n, al judío, al infiel, en\Orpec1do
por el hachio ó por el o¡no puro; aprovecha un haz de
eombra que le laoza el balcón de arriba 6 la iOeca mol•
dura del arco de la puena, 6 la t.abla l'egra que con aignoe en hebreo 6 cualquier idioma mueriO anuncia á uoa
lavandera 6 eeculWr ó carpint..ero eta.
Aei veie &amp;;enfiidoe en 189 callee á. loe t.ipoP qoA en el cen•
\ro se aciivan, gritan, charlan, pasean 6 venden barat.ijae de Jm¿salem 6 de ta ,ierra aan,a en general apeHr de
ee\ar á unu diat.ancia para no creer ea la autenticidad
de eu procedencia, pero que eepecolan al inocent..e too•
rie\8.
Por fin ae ha llegado á una de las m,e bermoeae mez•
,quiiaa de eee pueblo in6el hoy un poco máe t.olerant..e en
creenciaa ...... Tenemoe á la vista la mPzqu1t.a de Mohammed AU, auntuoao edificio construido de alabastro eaca-do de loe moniee eacritos, eerranfa que queda entre el elmino de hmailia al Üdiro
Realza desde luego eu vasM&gt; y anchuroso cuerpo alt.o y
de allí deetá.canee coat.ro eebelt.ae torree cillndricaa y dia•
.gonalee que ee elevan caei oaeta eer molesto aeguir con
la vista la acumulada punta que lae 1:ermina, hermosaa
-eúpulaa de mosaico y alabastro, una más chica al freo~
sobre el anchuroso pórtico, y la otra, sobre la nave pri~•
cipal, contrastan de la_mane_ra máe bella_ con. laa torrecillas que ae pierden casi de vtet.a. El póruco, 10meneo ar,co morisco, aoetiéoeee aobre una hilera de altas y gallar·
dae columoataa qne el arl.e egipcio adornó con mil obras
de au cincel maesno; el inkmor ea una joya valioaíeima,
retr»ada ~n cada pilaet.ra. en cada bajo relieve, en loe ea•
eudoa da alabaet.ro que adornan !os arene, en las oobri•
zaa de Jaa portee, en laa columnae del taberoá.culo, en loe
moeaicoa del piso, en Jaa paredee, en fi:i, un euntuoeo
conjunto qoe eeoapa á mi pluma al momeniO de at.rever•
me á dar una desoripoión fac1lmente comprensible.

Vieitais aquel iemplo hast.a caei perderos en las encrn•
cijadae y laberinticos corredores que lo forman.
C11a1.ro piaHl.ras al cicerooe y vuelta á. nueet.ro aimon
cuyo ,oldo semeja una sombrilla blanca con fleco negro¡
es hora de visitar las márgenes del bélico Nilo.
Antes de llegará la magnlfi.Ja avenida de palmas que
embellece la margen derecha del río y ~onde ee hayan
eituadaa laa oaeae de loa minietroa e:z:tranjeroa, pasamoa
por la ciudadela, monetruoeo edificio cuya viei\a acusa
d88de 1-Jego su deatioo.
•
La muralla gruesa, toeca, elevada, seria y foerie, poer•
ta de hierro que manejan gigantes cadenas v palancas,
deepné! otros muros aeoitleradoa por donde t,alen mor•
tíferaa bocas de cationes de grueso ca:ibre. Sobre lae al•
menadas cornisas también deec1brense T1egrae bocas de
faego: lae torree cilíndríca-., cónicas 6 exagonales, eo•·
i.ieoen en cada piso robuat.aa cofas at.rincheradae y t.oda
esa múltiple combinación de Wrrea, caa,illo1, mor01 mo•
rallas y fosos abarcan un vasto espacio dominando qui•
d toda la población y k&gt;do el Nilo del C.1iro¡ ¡cuán aun•
tuoea ea la ciudadela!

III
:EL NlLO,-LA OBA.CION DE LATARD'I Á LA PUESTA D"IL ROL,

Un misLral soplaba desde hacía algunos diae y 'refrescaba hae,a hacer casi fria la at.móefera del C.1iro; la tarde un poco molesta por el viento que de ve, en cuando
levantaba nubes de eut1l polvillo grie, ee compuAO, ya
por que el viento aflojaba. ya por que las avenidaa bien
regadas impedían se levantara la euliil areoillla de lae
riberae.
P.:ioo faltaba ya para la pneeta del aol 1 serian cerca de
la.e cinco y enano de aquella t.arde del mee de F~brero:
nueetro cochero golpeab&amp; con eu varilla de mimbre al
tronco un poco caneado ya, y bien eaiiefechoa de nuee•
liro dfa de paseo, ibamoe á oaear un rato agradable tomando un refresco en el alto comedor de un ree,aurant
inglés cuya vieffl ee extendla eobreel Nilo, teniendo an•
te noaotroa laa hermosa&amp; eiluetae de lae pirámides en
aquel momento doradas allá en lonliananza por loe oblícuoe rayos del eol, nuee\ro compañero inseparable del
mar desde hacía un afio.
Aquella tarde desaparecfade noeo\roe en un mar de
arena en el desierto del Sabara y aunque rojo coml) una
bola de faego, no noe inqnieliaba¡ nada teníamoe,qne t&amp;mer............ por el cont.rario, era vez como premio á
nuestra conet.ante deepedida que le b.aoiamoe diariamen-

~ en al~ mar, nos iba á. mostrar orgnlloeo eue dominioe,

su templo, y tt sue fieles, cuyit. adoración le venía siendo
t.an ao,igua como la aparicion del hombre aobre la tie-

rra.

No~troe no le adorábamoe, por eeo de ves en cuando
nos despedía en alt.a mar con un geeM&gt; terrible y u1Ja
amenau cayos efectos varia■ vecee Joa eeo\íamoe en la
obecnr1dad de una noche t;empee1,uosa¡ pero eea ve, e1ta
ba nueatro amigo eol eaihifecllo; contento de eneeftarnoe
cuán grandioso ee vela banaodo aquel terreno de loe aigloe, aquellas moat.ruoaae pidmid~s de grauito que miden su paeo oor el cielo, aquel rto cristalino que da vida
á t.anto ¡meblo¡eo :B.o¡ áaquella gente id6la1.ra, iodavfa
fiel , en ant.iguo dioa y rey de la luz y del calor.
Nada má~ bello que aquella tarde inolvidable; el pa•
norama q~e ee ei:teodía á nuest.ra vlata, nunca aoftado,
e.a grandrneo, un mar de arena reflejaba y aún dibujaba unaeat.ela de fuegn¡ la geoméLrica fi¡ura de laa colo-aalee pirá!Did~e en aquel cielo claro ein brom&amp;, ae perfilaba enviando ene alargada.e 10mbrae á dieiancia, lae
palmera&amp; dt-jaban ofruoa orqueelia :,ar,icnlar al chocar
81111 frondas iigiudae por el viento¡ el agoa asul t.urquí
del Ni_lo i:eflejaba ~mbla~do _lae eiloetae de loa peftaecoeos ed1flc1oe de 11 nbera 11qu1erda, lae laocbae egipciaa
con aue arieliócraias velas la1,inae.
Hinchadas por el miMral enrc1ban ágiles el río condu•
ciendo blancoe borrekoe de oabesa negra, y otroe remolcando baleaa co..:.iert.ae con camellos cargadoe de mercaccfa, botes de vapoT de ruedas subían y bajaban la
apaeible Q(lrrieot.e, cochee europeos llenoe de hermosas
y elegant.ee damas al rPcio \rotar de aue caballoe IÍ.rabee
pa~ea_ban alegres y bullicioue, mujeres de pueblo, ó
eg1pc1a11 encu·11bn1das salían de eus encerrados ,ugurioe
6 palacios á gnza.r de 1.q11ella taTde delicioea; la gente
con sus múltiples veet.iduraa apreeurábaae bvllici08a y
activa á lierminaT sm faenaa del día¡ loa pescadores en
grandes cea ae acomodaban en la ribera el fructuofo
-produc\o de eu lirabajo¡ en Un, una gran canliidad de
bot.ee atracados ya; deecaneaban en fila sobre la arenosa
playa formando una barrera de palo11, unos derechoa y
loe otros oblicuamente cruzados, llev,,ndo en única v;la
afPrrada.
Era aquelló no movimienM&gt; exiraordinario, agrada
ble, mezcla del t.rabBjo y del paeeo de la actividad y del
deecaneo, de la sat.isfacción y de la alegría aubeecuent,,e.
RApent.ioamQnt..e l-Odo aquel movimiento cesa como
por eoc1nti": al roido, , loa movimiento11, á. la algazara
sucede ua silencio general; entónces ee vé lo mú raro Y
aolem '18 que pueda observar el tourieta.

�•H

&amp;L MONDO

Princesa turca.
Aquell~ gente .iabriega, fe postra, la mayor parte en el
suelo, mirando al sol qne e1:1 oculta; levanta repetid»a
v_ecea la cabeza. golpeas~ con rna manos el pecbo, extiende loa brazoP, ~uelve á poatrarEle repetidas vecta
hasta que el sol ee p1erCe en el horizon-te; de-apu~e 88 Jav_a manos, brazos y cara; aef ha cumpl•do C!ln eu oración de la ta!de al sol, con ene faenas del día, y ae entrega acto eeg111do á su descanso.
Carios~, solemne, e_xuaordinaria y har.itst. triste ea esa
ceremoma., ~ª!' ad_orac1ón en pleno Biglo.XIX y al lado
de tanta c1v1hzac16n c_omo se obaerva en et Cairo.
Solemne fué para m1 nquel act0; nunca he sido mari•
~o Y espero no serlo á ptlear del encanto que para mí
tiene el mar; pero tanto tiempo sobre el colosó me ba
acost_u1:fibrado.á tennle al sol carifl.o como se Jo tienen
loe v1eJOB mannot. Preguntadle á un malinero lo qui:,
es el ~ol para el loe y oe lo dirá:
-81 no tuviéramos sol nos perderíamos en el mar si
no fuera por él no. presagia!iamos más 6 menos st-gu'ra
n:ienie los malos tiempos, aun cuando diera luz y cttlor¡
ei no ee noe preee1Jtase fraoco rn dieco nos veriamoe ori•
llados á cometer errores que harian peligrar nuesLrae vi·
d~B.Y nuestras empresas¡ en nna palabra, el marinero
v1g1la al sol t~s. veces al día: al h,vantarse, cuando
pasa por el mer1d1ano y al acost.arse.
Ahora eeto d_iariamenle en alta mar, p!3rd.idoe en el
océano e~ 1~ úmca guía ¿pensad después de esto si para
el má~ cnet1ano ó r.-negado marino no 1:egaría día en qc.e
lo quiera, extraf'i.e_y deeée sí ya no lo adora? ........ .
. Por eetoa con~1derandos, fué para mí aqut-lla ora•
c1ón al sol en el Egipto, en presencia de las pirámides
eeculareP, 11!1ª d~ las.impresiones que más se me han grabado en la imsgmaewn:
Oculto ya el sol empieza la batahola de la diversión
en W~o ese pueblo cosmnpol,ta.
Th&gt;Ja..nos al .oermoao Nilo promeliéndC' nos vieitarle y
aún cruzarle al día siguiente.

IV
VlA.Jll: Á L.AS PIRÁMIDES-REGRESO .Á lBMAILIA

A las seis a. _m., á la puerta del hotel, nol!.eepMaba el
coche que deb1a conducirnos por ioda la ciudad nueva
hae'8 el ~iro vir;jo, convertido hoy en panleón y cnmer'·
vando casi Í!1teg~as las antiquísimas construcciones que
relatan su b1etonadesde mucho antes de la era cris&amp;iana.
Plisamos de largo aquella tortuosa y solitaria ciudad
donde ~embrad_oe se levantan. humildes mauso!POP, entr¿
u!1a sene de rmoas de casas eiu hieroria, simples babi&amp;a•
Clones de gent.e ~el pueb lo má':!_ 6 menos acomodada.
A extramuros, delinease el larguísimo y antiguoacueduc•
to, formado por arquería destinada en algunos puntos
achaparrados ó casi desapareciendo entre /a arena que
loe a,gloe se bQn encargado de ir enterrando pnr Rradoe
Llega~oe por fin al frente de Gizéh, á la margen dt&gt;rech~
del ~do, arenoea y fea en ese punto.
Ag1l lancha velera nos conduce en una media hora
h!l.Bta la margen opueeta, y á. pie por la areno~a playa sub1~os hgera .pendien.tt; que L.OB ll~va ti la vetm,ta é bistónca p~bl'!Oión de G1zeh 1 y sus callee, arenoeas banquetas
y eus ed1fie10.s ~arecíao como aletagardoe por el auefio tor•
pe de eu ant,guedad; l~e verjas de las ventanillas de toeca madera lorn!ada deJaban yer uno qne otro palo quebrado ó carcomido por la polilla y cortinajes dé telarafia
ondulaban en los marcos y aun en las deeigualdades de
las pare?es eecarapeladae y polvoRas. Muerta parecía
aquella cmdad á Iae tempranas horas de aquefia mañana
de Febrero.
A poco ~ndar, por una de eue solitarias callee, el gufa
nos conduJo á 1;1na caea lóbrega, cuyo peeade pórtico Ient~mente_Fe abn6. á loe furibundos golpee que oon nna
piedra d1ó sobre el ~adero nuestro cicerone mueulman,

anciano ya, cubierto con nn turbante blanco un raepar!out negro, de lienzo delgado, sobre el cuerp~. una es•
pecie de manguilla ó bata blanca, abajo del sobreWdo
negr? Y un par de cacl.ee 6 eandaliae de piel de gacela.
:Poco deepuéP, ya en1aezadoP, salieron cuatro camelloP
uno iras del otro; eran nuestras cabalgaduras que no~
¡ levarfan hasta las pirámides.
Ya en marcb~, unas vece8 bajando. otras eubiendo es•
t~nsas lOD?,81 ártdas y eecuetas, divisát-am.&gt;e siempre á la
vista las uln.,.etas de las .tres pirámides que parPcíe.n ine.lc~neablPe. ~uee$ra ansiedad se duplicaba por el caneane10 que oca1:,!ona t&gt;I lento y eacudidnr pasn del camello
que nos hac 1a W(?ver bruscamente sobre lll particlllar si•
lla qne cubre eu Joroba.
El camino ee rectn 1 oolvoeo y árido; ll~ga~e al fin
de dos horas á un CBFerío
mieerabh•, eombreadopór
11n grupo de jQ formidables palma¡_;¡; 8Jlí desean •
ssm~s una merl1a hora y
segmmoa por fin la aparentemente imerminable
travf'sía á he pirámides·
por fin, ya al pia de un~
dE" ellas, la de Cheope, la
mái;a grande de t;odSR y·
próxima á la gran ePfingf', DCIB apeamos mPdio
tullidos de nuestra jibo
Pa é impasible cabalga•
du.·a. ¡Qué s"rprendente
mole d8 granito! formada
de bl( ke, bechre á mano
y adecuados allí con arle
orientadas lae inmenl!a~
faeet-ae de eeae montafiae
antiquísimas. tumba de
loe faraones y teet.igos imperecederos de loe gran
df'e acontecimien,oe del
mundo. Lns geni&lt;'s gne•
rreroe, artietaP, ciPniífi.
cos, han visitado aquellos
promontorios de piedra
que costaron muchaa vidafl. qne abrnrvieron mRe
clti 100,000talentoede oró
a~tesque re bnhierlln podido colocar las piedras
del vértice.
La pirámide de Cbeopa
ocupa una baee de terrn
no que corresponde á
5,000 hectarae y ene face•
tas 8,000; bajo su masa
desaparecería íntegra la
ea1edral de San Pedro de
Roma, t-Pniendo una al•
tura de 137 menos y for•
mando toda Pila una 08 .
pacidad de 2.005 000 metros cú bicoe:.
'
Ea línea recta y hacia
el sur hay tres promonto·
ríos 6 pirflmidee: Ja de
KopbrPn, Myce;nue y
Abou Roach.
La e.sfinge1 colosal bae•
to de piedra, vigía mudo
de aquellos monumentos
hacia el enr de la gran pi·
rámide de Cheope, pare·

DOMINGO a4 de OCTUBRE d• 1lg7.

&amp;L MUNDO

DOMIIIGO a4 d• OCTUBRE d• 1197

ce con~emplar en su inalterable actitud, todo aquel ini.
meneo campo, tantas veces frecnentado por los magnates
del mundo entero, regado con el sudor dt! la esclavitui
Y con la sangre de razas aguerridas y fueriee cuyas b,za~as las descabre la historia eacudr1fiando p~rgaminoe ..
hoJae de palma secas, grabadas con gerogliflooe
pi:,.
fl.a~coe eeculpi~os con obsidiana ó buril de torno 'a~ro.
_Em~e loa arrumados mausoleos que aún existen entre la.
p1~ám1dede Cheopa y la de Kophaen, distíngueae la careo·
mida pared ~e un templo Knt1quíeimo, cuyos bajos relie•
ves eon admuablee. ¡Cómo hay parecido entre esas figu•
ras Y lae que adoroan las ruinas de U.xmal y Chiohenit·
za en la pi:,nfneula de Yucatánl
¡Qué arro_gancia.de aqu~lloa lugares! ........ ¡qué mágica
Y. v1goro~a 1mpr.e~1ón_ se ~i.ente que hace crispar los ner•
v~os Y deJa estática la1mag10ación al contemplar tan grandiosa obra de una época verdaderamente incompren~ible, de una razaorgulloEa, combMit-ndocon ene semejan•
tes_y ~levando hasta el locue máximo loa heroicos acou·
tec1mientoe de la historia.
. Aquel!~ antiquísima raza de faraones se inmortalizó,.
rnmortahzaadolas o.bras de su pueblo. Figuraos si to'1os
los magoates de la tierra humana hubieran fabricadocoloeales 1,m~1baa come:, loe del Egipto ya nuestro su~lo
estaría cubierto de pirámides en cordilleras inmensas.
C~lcúlaseque coa los bloca de piedra gne forman las pi•
rám1des Ee podría levantar uná muralla de cuatro metros de alt.ura que atraveeara á toda la Francia· tocante
á la esfinge fué eeculpida sobre una montaiiá ya exis~
lent,e.
A las faldas de su _inmenso busto lomamos el lunch
que llevamos pr~vemdo y poco después de un brindis
por nueftra pso,1a y cua.tro i'ivos entusiaetas que de alli
lanza~oe á México querido, volvimos• tomar cooient(¡s
el camino á la .cmdad, azueando á nuee$roe buruildee ca.
melloa que dieron dos v~cee con nuestros cuerpos en
aquel aren~eo suelo .del Egipto. Estos golpes sin acciden•
te fueron bien fe~teJadoe por los demás, y ya ea el cen.
'10 del nuevo ~1ro, nos aprfsnramoa á tomar el tren de
rPgreso á ~e.ma1h!1: c~m qué tristeza dPjamos tan pronto
aquellos e1t1oa q1atóucos 1 tan Jlen(.8 de curiosidad para.
todn el mondo.
Nuevamen e en nuestro barco nos diepudmos á reco•
r:er la Fegunda !f)itad dPI canal de Suez que nos conduciría ápuerto Satd en el Mediterraneo.

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sa. ni aun siquiera para proveere:e de carbón 6 viveree.
La disyuntiva no dejó de ser contrariante; teníamos
formalmenle cerrados loe puMtos de llaha y con ello la
facilidad de conseguir carbón y víveres, como de recibir
también nuestra correspondencia que estaba depoeitada
abi bacía algunos días.
Loe puf'r,os de Italia, Francia, E~paf'i.a y Egipto ¡:erraban iambién ene entradas, aun cuando no de manera tan
rigurosa como Iogla,erra.
¿Qoé hacer en tan dificilefl circumtancias?
P\)r esos dfas ffCibió el señor CJmandan,e la orden de
la Si!cretaría de Guerra de seguir su camino á Francia, á
Toulón, donde se ncogerfan de loe areenaleeforge_chan·
tier algnn8s piuas oe rti!pUo de nntaua maquinaria
y
1
ruunic1ones de anillería.
Est.o vino á agravar mlis la situación crítica y relaiivamenie i1 jueta que eufríamoi:1 1 tardando así en resolver el
camino rrn1a propio que deberíamos seguir para !alvar
cuando menos la cuarentena,
C.ib\fgrnmae á nuestro rPcreeentante en Marsella para
que arrf'glara la entrada á Toulón y la caballerosid¡u:t del
rt-preE&lt;enta nte de Francia ao Port Said, quien G.ió ~1 me•
jOr ioforme de nut:etro eEhdo sanibrio á oord", basta•
ron para que nuePlra entrada á la Francia se hieiera sin
dificultadts DI rfmora"e.
::\Iientras se arregló nuestra marcha en Puerto Said gaetewos 11uestros díaedeazuetomezclándoooij como si~mpre
i:,n las costumbres de aquel pueblocosrnopofüa, ernioente•
mente activo por el movimieoto constaJJte y vanado del
puerto, pero después del Cairo no ha lugar á decir nada
eepecial más que deee:e cúmulo de extranjeroe, eepecialmentegriegos, que dando la mayor"prueba de patriot.ie•
mo, se reumeron en solemnes y acaloTadae sesiones que
tu vieron por objeto abandonar eue empleos, sus hoga•
res y comodidadee, y alietarae para daree de alta en el
tjf'rcito de su paf s.
·
Ya iniciado el bl,1queo de Creta, iuvieron el descomunal pattiotiemo de alie$aree en el ejército perdiendo todo
¡:.or su patria, ,rocaodo sus holgadas posiciones y afectos
por su país que lee recibí~ con una corona de laurelts.
El día anterior á nueEtra ealida de Port-Said, todos
loe griegos residentes en el Egipto, abandonaron el país
en un traspo1te que los condujo á Creta.
Láetima quti tanto heroiemo, no hubiera tenido el me1ecido premio para sus afanPs, pero rencida Grecia eerá
s1t,mpre considerada &amp;Die Jae naciones como la heroica
raza qne antigua1 como viril é instruida ba sido la buena
madre de cuyo seno han brotado tantos genios: el he1ois•
mo, la cit!ncia, el arte y la guerra.
1

V
PUERTO SAID

Sobre una positiva.lengua de. tierra medanosa, oonstrni.
da J?Or las grandes mare88 del 2\I~dlterraneo, que avam ,,
hacia el mar formando un prolongado bordo al Jagi►
Frunchal, está eituado el novísimo puerto de Saíd á llL
entrada de lo.s dos t&gt;xteneos maleconPe que terminan eu:1·

OCTAVA PARTE.
En. el Medt terráneo.

I
SALIDA DB PORT·bAID.

Ascensión á las Pirámides.

1

1
So/dedos egipcios.

Aperado y gt1stoeo el Zm1goza y su pe!eonal, e~recidiawos aquella 1.raveaía por maree ya bien conocidos y
sobre todu deepuéa de tan largo viaje veíamos no Jeja na
yá é. la patria tan ras veces eoflada. Cruz~r el ~1ed_iterráneo y el Atlántico era ya para nuestra 1magrnac1ón un
paeeo cort.o, un lago, comparado con aquellos océanos
1an grandes como el Pilcifico, el de China, mar de Benga1a y O::éano I 1dico.
Hticíanee con toda actividad Jns preparativos de la
marcha, cuando un saludo de 21 disparos anunció al
acorazado delª Austriaco, el «FraocisooJoeé)l que ma•
Jeatuoeo caminaba por el canal dejando ver sus atlétic88
y esbt-ltas formas de coloso¡ poco deepuée, siguiendo lot4
m'\1econee, entramos ep el mar tirreno, dejando quizá
para si1:mpre perderpe la coeta de Africa hacia el eurcf'B•
te y la de le. Tierra Santa con eu valle de )os Olivos, Jt:!•
ruealem y \antes o$roa pueblos donde el Mt1eias prome•
.tido, el hombre Dioe 1 Jeeucristo 1 regó eu esogre y pr~-

Nada agradable hubiera sido permanecer una cuaren&lt;'anal famosíeimo que enriquece á Francia como río
tena fonu~a en aquel pueno para compurgar la mala no¿
de oro.
De admirar es como ese mar t.irreno, brueco en fll16 ver- ta que nos arrojó nue~tra pr1..c~de1 ci11 1 DO obstante las
l ;ginoeae tempaatadee, no sepulla como á la At.Jántide á pat.en\es hmph1s quti nos amparaban 1 así como el oomeat, pueblo coamopofüa, temible enemigo de Alejandría, portamiem.o por orden de Comandante obeervado en
Ceylan, auranie nueetru. corta ptrmanencia en aquel
y fusura Babilonia.
Ea medio de sus aparentemente frágiles caeae de ma- pUf'r\O.
.
Hal!ta allf nuestro derrotero no había cambiado; tenía·
dera, tevántaae hacia el puerto nn novísimo y escnltural
moa
que
habernos
dirigido
á la isla di:, ;\laila, después á
edifbio morisco, donde 'se bailan instaladas lae oficinas
dirt!ctivae de la Compafila¡ hoteles oonauuidoa de fierro, Gibraaar vara f'ntrar en el Atlántico.
Per-0 .Malta no solo sujetaba á los vaoores á reclusión
ahoe y cuadrados, y las caeae de comercio reboeando ar•
tfculus variados de todo el mundo, vense en artísticos eanitaria, sino qne en grandes anuncios publicó, que no
grupos en el interior de los escaparases eombreados por sería acep,ado 11ingún barco de procedencia BLepecho•
hileras de portalones altos y angostos. Las calles rectas,
t iradas á cordel, de tierra apizonada y aceras amplias
donde verdeguean avenidas de arbolil1os bien cuidados,
dan le más bien á la población un aspecto europeo.
Dos ó lres lineas de trenes urbanos recorren la intermi•
nable lengua de tierra bae,a la población nativa, donde
put de verse hacia el norte el mar que rompe espumoso y
rojo sobre la baja playa y hacia el sur el lago fangoso de
Frnnchal con su ag11a rojiza taml::iéu é insalubre.
Del lado del canal en reducidoil y bien ordenados fondeaderos, descansan lo más brevemente posible, barcos
que deberán atraveear el gran canal 6 loe que ya termi~
nada esa travesía, ePpi:,ran, ee~'r su marcha para todos
los puertos de Asia, Europa 1 Africa y América.
Aquel hermoso y largo alineamiento de palos, chime-oneae y cascos, ala,gan el canal dejando del lado de lapoblación en la explaoa:la popular á eee pueblo divergente,
oemopolita, políglota y astuto que ya surca las agnasen
Rue ágiles embaroacionee, impulsadas por su vela latina
6 ee buye en las playas ostentando en eue cabezas el ro•
jo desbouch que usan desde el Khedive baEta el más hu•
milde súbdito egipcio.
Loe couenlados de todas las naciones con sus pabellones eiemptP. faadoa, flotando por el !,f1slral casi baeta desgarrarse sobre sus elevadas haat,aa, se .yerguen sobre el
frontiapieio de las casas, dibujando caracteres de cada
nación, cuyos negocios mercantiles tienen allí una aeom•
brasa actividad . .El fondPadero de barcos de guerra que
da al frente del gran edificio Mon~·or, al lado de uo barco
fran~éa atracamos con alguoaa dificultades por la fuerte
corriente que en esos momentos tiene el Medherráneo.
Una vez fondeado el Zaragoza, recibimos la alarmante
noticia de estar loe puertos europeos cerrados, para los
harcas procedéntea, directa 6 indi:ectamente de la India
fuere cual fuere su nacionalidad; precaución tomada por
la bruaea aµarición y rápido cundimienLo que había lo•
Vista del aatlguo Calro.
mado la peste negra en Bomba.

�...

EL MUNDO

DD ■ IIIGD

•4 d• OCTUBRE d• ,. .7

EL MUNDO

DO ■ l ■ GO 24 de OCTUBRE ·d• 1897

desatando para a1gunae ...... n 0 para todas. Porqué -?se
.
re untará. Por que nos proponemos que esta ~eccJ.6 n
!eJ e61o dedicada ti las artistas que ll()n .to~a~fa muJ&amp;rea de hogar y no mujeres de teatro. Estas ultimas des•
filarán como han desfilado ya por nueetr~e columnas,
cuando loe ecos de la eacena1 demasiado ru1doeos, cua~do el ee\ruendo del aplauso público, reclamen eu pubh•
"dad
Las otras las enamoradas del Ideal en me•
Cl
.........
I
•
·,
dlhodio de ·1as tareas pri vadae, apacibles y qu1e as . e d l'
ar, la9 que enfloran sus ratos de ocio con 1a_mag1_a e a
~ota del vereo·ó del -pincel; las que han temdo e1empr_e
rub;r del aplauso que revienta como pomposo florec1miento de luceade B:mgala, esas serán las que exornen

•
/·.

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j

.,--"'
V"&lt;

.....

'

..

GJ'Gueótzaó ~ztitJtatJ.
ELF.NA PADILLA.
Ea una nueva sección, muy eimpática, la
que ofrecemos hoy á·nuestroa lectores: una

galería que se publicará con la mayor íreenencia poeible, y en la que, tendran cabida nuestras
:artistas: Tiempo era y1 de que no!!otroe, que hemos l.levado siempre nueet.ra ofrenda al altar de. la muJ~I
que en nuestras páginas dominicales ba temd? boep!•
.talario cabida, deposiláramos_á. '.os pies de las mu3eres ar-

't.ietae un ramo de l:io!erne.
Hé aquí el primer baz de ese ramo, que se¡uiremoe

eala página.
d El
E iniciaremos la gentil galería con el retrato e ena.
Quien no la conoce?
En muchos salones elegantes estalló ante la feería de
eu música la aclamación; y vibró, lleno de promesas de
glotia, el aplauso.
. d Mé
uien no la conoce? Nos vino de 1~ Andaluc1a e
•
. Q de la embeleeadora R9ina de ÜJc1dente que muee~ra
:JJ,:lCO,
·
b · ¡ d. ·
cielo
su fi 90DOm¡. Co ':l.r1ueta y cautivadora &amp;]O e • ivino
.
munífico
de
una
naturaleza
en
primavera.
azu1, pal to
d •
t d
. e d' une patrie lointaine, de don e viene ot o
. Noav1en •···
lo que brilla, todo lo que perfuma, todo lo que canta,. o•
do lo que es gentileza, eonriaa, juventud, talen~o, vida
.
mtensa
..... . d'une patr-i.e lointaine: de tu amable re100, Oh
Art;el
·
ir.abiar de en ejecución, de la facilidad suma ~n que
.
. terprela , matiza , y embellece á ser posible, la
retiene,
10
música selecta con que regala loa oíd~e~ .
.
Para qué! ni queremos doctrinar m 1uat.1pre01ar mé·
·¡
Loa art.ietae ea ben lo que vale E lena y lo saben
r1oe.
r·t
t11mbién todos aquellos que gastan de. que su eep n u,
btlancée en el espacio azul de la barcomo ave d e 1,1,
&lt;
umaca de cristal de la nota ..... .
l
l.
man f a, en
d
d
Su iano hiblará por ella, con la voz. po erosa e eue
cuerd~e de oro y la eotiriea triunfal 6 triste de eue teclas,
ventura 6 negras como la deeeeperanza ....
b 1aocae co mol.

'e

Para tu piano,
En el album de Elena Padilla.

La balada es azul. ..... can\a los euefi.os,
:Murmura cuando el alma en primavera
Se empapa en el fulgor de loe ensueños ..... .
Para esta hoja de nieve yo quisiera
Una balada azul como t_ue eueiioal. .... .

El opulento wa.ls viste de oro ..... .
Tieue trémolos vivos, cantos regios,
Notas triunfales en alado coro ..... .
Yo para tí quisiera loe arpegios
De un opulento wala colar de oro!. .... .
La dulce serenata es musa blanca ..... .
Sacude en el frondaje el arpa eólica
y ténuea ritmos de cristal le arranca ..... .
Quiqiera para tu al bum, melancólicl,
La dulce serenata, .omea blancal ......
El nocturno ea un negco, insomne buho ......
Vive del torreón en las ruínae,
Con el viento lloroso alza eu dúo ......
De mi alma en las lóbregas neblinas
Aletea el insomne, negro buho!
ENVIO
¡Oh, rnberaoa artista, la harmonía
Cifi.e con su corona tu cabezal
En tu limpio horizonte eurje el día,
En mi cielo la torva noche empieza
y preludia eu fúnebre harmonía!. .....
Yo vago eolitario y taciturno,
Pasan tna horas ein dolor y en calma,
Olvida el sollozar de mi nocturno
y flote en nubes de zafir tu alma
Mientras vago, sombrío y t3¡c;turno!.
FRANCISCO

M.

DE 0L.~GUIBEf.•

CA/RO. - Vista panorA.mlca.

pagó la religión que hoy día tiene soberbio~ templos en
\oao el orbe.
Ya nueat.ro barco se cimbraba al choque de la onda
azul del Mediterráneo y poco á poco aqut,J horizonte limitado por la costas africanas iba eua1.1éndose en aquella
maea ltquida, ri2oada por un miet.ral irio y duro; allí nos
deapediwoe del calor, y los abrigos y uniformes de pa•
ño vol vieron á. aparecer en nuesnoa cuerpos.
LwcorbeLa,comosi reconociera el pueri.o que le dió á.
luz, camínaba ligera y majee,uoea; iba alegre á. loa areena·eade Forgechaa\ierdonde se le babia couetruido cinco
años anliee; p~ro orgullosa de haber dado la vuellia al
mundo sin un descalabro de enliidad y c,onaervando aun
en ea gente á todos, excepto dos qm, trieliemenff! habja
deJado en eu camino: uno en el Haway y otro en Hong•
Kong. Había pasado por todos loe climas, visitado muchos puntoe,soelienídoeeá flote 6 ya en varaderos y diques
sobre cuna de madera y aedlleros de gualdrae, meciéudo•
ee unas veces al acomptu1ado val ven de la ola tarda ó empujada y luchando con el temporal; sufriendo el biueco
golpe de la racha fría 6 envuellia en loe cálidos y s.orpee
víen50a de la zona ecua\orial y en liodae eelias 1aces siempre lielia, nunca muUlada ó enferma, agradecida á loe
miemos cuidados de aseo, se engalanaba como guapa y
arieiócraS;a polla, ya con flotes del Japón y de la India, ó
ya con la eecarchilta 6 nieve del eer.recho de Magallanee.
Eelia vez iba á cambiar ropaje en eu cuna, en el aree•
nal de T..ilóp. eana y salva.

II
CREI'A.

Pocos diae después en el mar aparecían como bro"n·
do del agua zarca níveas oreetae de montañas sobre D&amp;•
car; eran los ah.os pica.oboe de la isla de Creta, cubiert.oa
con delicado mamo de nieves, matizándose con loe más
tenues y poét.icae tin'8e, del rojo pálido al blanco de
plau. ó amarilJo paja¡ luego eegwaee á la falda de las encrespadas montafi.ae, ya la veuuloaa y rameada impresión de loe arroyos, serpenteando de lo alto de las ruinas, hacia el brusco cans.il de la costa, rígida y severa,
negra, húmeda y briUanie á fuerza del continuo choque
de Ja onda azul; ya t.ambién ee deeliacaban manchas
-verde obscuro y puntos blancos, boequee y poblaciones
de aquella isla 01en veces heroica que hacia eue preparativos para una guerra f01midable y deeigual.
Pero ¡qué animo! ¡qué ardor! ¡qué palirioS.ismo animaba
á aquella.e masas de helenos abandonando sus caaaE1, formando ejércilioe y dirigiendoae á la vieJa Canea á. defen•
der la más juelia de las caueae, la invfolabil1dad territOrial.
Iniciada la guerra, el pueblo griego conliaba con las
simpaUae del mundo entero.
Hoy sabemos ya que la fortuna Jea fué adveres á loe
griegos; ¡,ero en aquel entoacee, qué nerviosidad, qué
excitación causaba en el orbe antiguo la guerra tnrco•grie.ga, cuyo trágico final apenas hace á la fecha en que escribo estas lineas unos cuantos días que tuvo efeclio!
Ojalá y nos hubiésemos detenido en Canea para pre•
eanciar loe acUvoa movimienlioe navales que ee hacían

para el bloqueo! Dcagraci9,damente solo á larga distancia vimos las escuadras extr1:1njerae que dil'igian la~ aceradas proas de sus moles de fierro arti liadas, al puerlio
heleno.
¡Cómo aquella tierra solitaria en el centro de un mar,
ocul&amp;a á. lo!:l oJoe del mundo, no lo estaba á la codicia de
t:da una poliliica, aetulia y terrible! T.:&gt;da la Europa presenciaba con sonrisas maquiavélicas aquellos preparativos como si 8!:!1a1oieran á una eealón. de box 6 á un asalrn
de arma.e abotonadas 6 á. un daeafio sin proyectiles.
Muclia sangre musulmana y griega ha corrido empa•
fl.audo las aguas del Adriatico y del Jónico, regando Jaa
tumbas de Aquilea é hirviente aunque vencida, la antiquísima raza de helenos, tuvo que ceder no al genio, rio
al valor ni Ja estraliegia¡ cedió sunplemenlie al número, á
la masa del enemigo.
Forlialécete, paie de loa genios y pide después just.aa
represalias á su dimero opresor, imita á la Germanía,
q11e hoy ee nación poderosa deepuée de ser oprimida¡
tienes el valor, el genio y tu fama, sin mancha: no '8
falta más que la masa de tu población, y así como hae
conquistaao con la ciencia al orbe, conquiam liue laure•
lee hoy marchhva por el yugo poderoso de la fuerza para que máe s.arde otra nación \orne tu puesto t-n el foro
y \u quedes como espectadora en ese escenario '8mible
de la gran lucha política. europea¡ aeí no serás el enano
de la fábula, sino qne irá.a cCJmo el gigante ,ii, pi.&gt;ner la
plans.a sobre el húmedo y saoguineo piso donde yace el
valiente que da eu vida por la patria.
No se perdía de vielia aquella \ierra, aquel girón
montan.oso, foco iniciador de una guerra que e.n poco
,iempo tomó alarmantes proporciones.
Cómo se bacía eimpát.ica aquella Sierra que respiraba
patria, liber\ad, valor y energia, ve,ustez y gloria.
¡Oh Grecial liu madre Aliena~ hoy llora la pérdida de
eue hijos, pero cuenta con el pésame que desde aquí '8
env1an Joe mexicanos y con la eimpat.ía que inap1raelie
á la dotación de! ctZaragoza)) cuando s:i quilla surcaba,
trae larguísima travesía las aguas de tus poédooe maree.
Stguimo9 coJl la vista lae cose.as de \trCreta hasta que la
convexidad de las agua e nos ocul'6 aq ueJlas eue niveas y hermoeae montafiaa que se doraban á loa rayos de
un eol majestuoso del mee de Febrero, oculc.andoee trae
las encrespadas aguas del Adríáliico ................. .
Pene\rábawoe ya en loe dominios ilialianos á Jos cinco
diae de salidos de Port-saíd y el mar tirreno aparecía
\ranquilo, claro el dia y fresco, el sol á medida que más
se acercaba al zenit1 nos enviaj:)11. eue cálidos rayos, y
nuestra co1beta alegre eacudíaee majestuosa sobre las
onaae azul turquí coronadas de espuma blanca, de· vez
en vez irisada al contacto de la luz matinal.
Hermoso aquel die. en que la inmensa silue\a del Et·
na, como si saliera poco á poco de las aguae, iba sublime
llenando, hasta tocar el cielo, toda una gran porción del
horizonte, nevado hasta eu falda. Ei monstrnoso aooia•
no de graoho, tiraba á \odas lados las arrieag11das ailue~a de rn escabrosa mole, arrojando inmeusos gi'ronee de nieve en avalancha, lloraudo @u agua de lo alr.o
de su mort.sj.1 al valle pintoreeco en liumulliuoeosrlipidoe,
cubriéndose unas veces de vaporoso docel de tenebroeae

nubes y otras esplendente y claro luciendo toda su ma•
jee~uosa apnieoc1a de g1gaute, mudo hoy; pero terrible y
lieevaetador cuando su encendido cra\er vomitaba el det:1•
liruclior elemento que sepultó á bntas ciudades.

III
EL ESTRECHO DB Mll:SlNA.

Nos d~djíamoa al eetncbo de Meeinaen\re la punta de
la boc.a que termiua I~aha y Ja S1c1Jia donde ae levanlia
el Ema, uno de loe más na.ablee volcanes del mundo,
Enlirabainos ya al Golfo de Mesina, formando por ee·
tae dos panes del reino de llialia y ti babor, distinguimos
la escuadra italiana que dir1gia eue barcos á Canea.
Mandada por un almiranta, nuesr.ro barco le hizo en
plena mar el saludo á la insignia, que fué contestado inmediatamente. ¡Q11é ht:rmo~as ee veían ealirde loa aceradoa cruceros las tiucanadae de humo, y poco después el
estampido que iba á peraerse de eco en eco aobr~ la in•
mensa pantalla del E,oa.
Adioe barcos más felices que ooeo\roa que van , pre•
@enciar la iniciación de una encarnizada guerra ......... fe•
lii tra veeíal
Ahora el golfo se est.recha más y más, y Jaa abrnptas
costas de la penineula se dejan verá lae claras. Qué mon•
tafias, qué rioe de arena se dttacubren donde quiera, qué
artiuicu1 caeerfoa se desprenden de. Jae cimas hacia el
valle y allí se exc.ienden loe vifl.edoe, agrupados, hacina•
dos dando licor vividcante y rico.
No ha llovido y la pendiente cauce de loe ríos se encuentra seca, por eso queda marcada su huella oon are•
na, eerpent~ando caprichoeae vuehae y revuel1aa enue
el campo da la vid fresca y sombría.
Puco á poco el canal se estrecha y de las doa coe1iae
reflejándose en las tranquilas agua.a de uno y otro lado
apareceu como inmaculadas náyades las poblaciones de
Reggio en llialia y Meeina en Sicilia.
Eetae dos poblaciones como doe hermosas mujeres desafían entre eí ene galas y hermosura, á cual má.e hermosa y pialioreaca; una eleva eua artísticos edificios aob ,e
la montafia; la otra extiende sus caseríos sobre la playa,
una se adorna con aníeli1coa y suntuosos acueduc1ioe de
arcoa gigantes, la aira eleva del suelo, caetilloa albeantes donae el marmol se mezcla en profusión con la canliería de mil colorea, y lae dos ciudades como doe gemelas, embellecida.a por el canal que las divide y refleja;
compilien eternamente para conquistar el prewio de la
hermosura, es un juicio de Paria al que ee aujetaneeas alliamente poéticas ciudades de la eelirema Italia.
La -viet11 se recr~a horae enteras mientras ee va pasan •
do por ese canal sin igual, tra1..oquilo como un lago, hermoso como una beldad en su plenilunio, '°do en el pai•
eaJe ea fantáFtico, arrobador, art!a~ico y sencillo sin la.
brusquedad del contorno de lc1. obra romana y si con la
PRbel,ee dA las formas de una florentina ó veneciRna,
R ggio y Meeina, son femeninas, son dos hermanas, ru-bia y morena son dos aib1laa cumanae que se dan un be-so eLerno, que ee acarician para toda la yida.

Concluirá en el próximo número.

&lt;:¡; lor

ae

Vivió como las florea del cementerio;
Mi corazón marchito no le di6 vida.

tumba.

Murió el niño¡ la pérdida fué grave,
Meaba,donó la calma,
y mi angue,ia suprema, herida ave,
Se Fa')Udió en el nido de mi alma
Noeé lo que sentí¡ fué una violenta
Ag;ita 1i6n, Senoia,
Rogió en mi coia!ÓD m a tormenta
y en él juntó Ja noche con la aur01 a
.El niiio durmió al fin su úhimo mei'io¡
Murió el nifio que amal:a9;
,El ~ue otrn l veces se durmió risuetlo
.Al rumor de ¡08 beeoe que le da'"'a1.
JQué amaig~1 son tus born1, qué ~~tranquila1!
Jloral mucho y me afllJo;
JSi pudiera enjugat ds tus pupila~.
LM lágrimas que vier\ee por tu btJol
Lloras a\ recordarlo, y me parece
Que ee tu pernr eterno.
Yo también lo recuerdo ~ m~ eXLremece
Algo como ur a ráfllga de in v1erno.
Ah\ yo también lo ~vué, b~eé eu frente,
Lo cubrí de ca.nñ.oe;
Que tengo un corn:ión gran~e y ardiente,
Amigo inee{a a':lle de loe n1fios.
Fué 811 amigo y lo extraf'io; mM á veces.
Me sirve de oooeuelo.
Pensar que, por huir de los revef!eB
Del mundo ingrato, ee elevó hasta el cielo.

Ca.ll:t de tu dolor en el exceso¡..
Ya no llores¡ me afüJo, ....... .
¡Si pudiera eujuga.rle con un beso..
LM lágriroa1 que viertes por tu h1Jol
JUAN

B. DELGADO.

•Octubre de Oi,

PARA. ELLA
Ab .6 como las florea del cementerio
Su e:termiza corola¡ euepir6 vi~a .
.
ho en el lúgubre caut1ver10,
D emipec
"d
Y al fin, en mis \ioieblaa qued6 perd1 a ....

No le dió eue vigores la Primavera;
sus pétalos nunca brilló el rocío¡
y jamás hubo briea que le dijera
Sus amocoea3 quejas cerca del río.
No le dió eue vigores la Prima ver~,
En eus pétalos nunca brilló el roc10.

F,n

Mema.jera amorosa de azulee ojos,
Veneros de apacible melancolía1
. .
Aun cuando la esperaba puesto de h1n0Joa,
No bajó ds los cielos pare ser ~fa.
l\feneajera amorosa de azulea OJOS,
Yeneroe de apaci~le melancolía.
El recuerdo ea un ave que vuelve al nido
Boacando loe arrul'oe y las terneza~¡
Triunfará su recuerdo del negro olvido
y raegan:io las nubes de míe \risteza:,
Regreeará á mi pecho buscando el l ido
y hallad, loe arrullos Y lae ternezas.

Blanca como la nieve, como ella fría,
De perlas eu semblante no ~ubri6 el llanto;
Víbora su sonrisa, ee retorc1a
En sus labios de grana, no \uvo un ~auto
Ni una dulce plegaria; porque era fria
y 00 le dió ene perlas el tibio llanto.
Mnrió porque ea mi vida foé un imQo.eible¡
Foé flor que en eua ~erjelee. no abrió eu broche,
Estrella como toda e 1naccee1 ~le
Que animó con eu lumbre mt neg_ra no~he.
Murió porque en mi vida fué un ~mpo1nble,
y flor que en mis verjeles no abrió eu brocb.e.
Oh muerta idolatrada! si ves mi duelo
1
•
·¡
y sabea que mis nocb.ee eon mtr~nqm as,
Si me contemplas sola desde tu c1?lo
y eaoe tristes luceros imn tus pupilas¡
,.,1,. aun hay amor en tu alma, .para mi duelo,
.
y sabes que mis noches son mtranqu1 1as¡

Tiende sobre el abismo que nos separa
El puen1e luminoso de tu recuerdo,
Te suplico, inmolado eobre tu ara,
En medio de las dudas en que me p1edo:
Tiendas sobre el abismo que nos separa
El puen\e luminoso de tu recuerdo.
FRANCISCO TABOAOA.
Oclubre de 97.

TU NOMBRE
Como un místico roeario de armonia
Ea tu nombre ceJeetial y meliodoeo,
Santo nombre que repi\o fervoroso
En mie penae, como dulce letania. ,.... •··
Qué suave y grata música: Marfa!
Oada letra ea un arpegio misterioso ........ .
Como un m.íetico rosario de armonía.
Ea tu nombre celestial y melodioso,
De mi amor en el santuario silencioso,
Bendiciendo tus desdenes, virgen mía,
Lo deegrano apasionado y tembloroso ........ .
Es tn nombre celeeliial y melodioso ...... •··
Como un místico rosario de armonía.
EFRÉN R1rnOLLEDO.
Oclubre de 1897.
FIDE.

y O envidio á loe que firm·ea en une. fe in violada,
No sienten de la duda el aguijón maldi~o,
y e.rozan de la tierra por lll !\apera jornad.a
Sin blaeEemar del cielo, ein exhalar un grao¡
Loe que en el templo buscan de Cristo la mirada
Tan dulce que reanima el ánimo marchito;
Yo envidi~ á los que firmes en una fe inviolada
No sienten de la duda el aguij6n maldito.
Que aguardan t\ la muerte-la lívida enlutadaCon la esperanza viva y el corazóncontritoi
y al espirar contemplan la luz de otra alborada ... ;
y O envidio á. los que firmes en una fe inviolada
No eienWn de la duda el aguijon maldito!
Ootubre de 1897.
JoaÉ M. Oc110A.

�-

EL IIUNDO

DOMINO

04 lle QCTUIIU det. .,

ao ■ IIIIG.

Ensueño de niños.
POR,JOSBPH L'HOPITAL.-ILUSTBA.OJO:NBS GRABA.DAS 111N NUBSTBOS T..U:,LBBES-

N úmero l.
1
Un ñlbldo 1 el UH ae co11moTl6, Jaoobo ae· qaed6 en
el udan OOD el COIU® Dll pooo oprimido, 8D lan&amp;o qae
por la po,._la del wq6a qae hafa, ■a pad.. qllaba
111 pallaelo ea aellal de adlo■• Deapaá M116 leatamenle
de la lllaoi6,a. J 18 -1a6 COD penlOIO 'iade•
ello al holel del Unheno.
Cofa la wde, 1 ooa ella '\a delhleio menudo, Loo
pandeo olmoe del bealenrd Hoorteloy, &amp;ooado■ ea ■a
11'i'la por la■ helada■ de lo■ tfülmo■ dfu, dejabn que 11'
deopniidi.en hoju amarlllenlel qae 'fOllejeabaD
larp &amp;lempo"" el al.. sria 1 de■paÑ N poabn en el
lodo. Uu U11'1atipra, fda7 penelrlllle, e:i:prlmía, la■
llDNI qae dea!llaban, Impelida■ por el TIODIO de-•
-janle■ 'sraadN plopjoe ■ombrlo■¡y la ol11dad qne
le habla paraoldo en la llllllana un b11lllolou 1 ale1re,
- - may b..._ bojo el ri'fO tol, pan,cla aho·
.. amodorradll boje&gt; ID Uen■o hdmedo de Dlen y ,Ullle
' má DO poder.. medio de aqael a..pdeoaló de No•
-.lembre, mQ _.te mU qne la ftniadera noohe.
Jaeobo •til6 al aaafto qae lb■ , dtjar 7 e■ mlr6 en el e■•
pejo. Vlóot ana len lllllm- qae e■ eoh6, reir 1
mori6 iol hombro■, lntúdON menl&amp;lmeala de plliDa
mojada,
-No e■ dlda qae marcho al npllolo? B:mha oara qne
llOlllOI B1"- ddloalo, Ylejo mio......... ao le - ,l. mo•
rir.... ~•·• B.lhl 4111a Olllpa de ene horrible lillmpo . ........ .
Llam6 ¡,ara qae bajae■a ID malela, hleo llamar llll
tioN 1 dl6 al ooohero la dlraooi6o: calle C,lberl, .... de
lae■llon Loohel, plaaahadola, J91l)u&amp;oqae el jamelp

;Anoj6 au mirada de envidia oob.. el leoho.
-De■pá

de todo podrla lavarme ......... al¡¡o e■ al¡¡ol
Dlablol ..•...•.. Son 111 la■ IOÚI, deepaebémono■,' JÍ1 DDev,í teago qne e■llr embanlado.
·
Ella Idee de ut&lt;w embaulado qll8 debla i--rle e■Ye•
n, la parooió ~ yde
1u1 ldeaa Dllra■ vola•
roL 8ao6 ñpldamenle de 111 pelaoa aaa oamlaa de fra.
nela, pd■oe■ 11n ve11ido 11eado, pero limpio, colooóe■ el
eombNro 1 • mlr6 al eopejo:
-Diablo! dijo ID VOII mu7 ■Isa, paruoo ana vlel6•,
pero llalo peor. Bien _proo&amp;o leadNI 4110 -•Ir la librea
de Jfarlel, oomo dfOfa el
Gram, CODe■'I• de
mi abll8lo•........ Vamo■ , oomer. Co• tal de que me re. . , _ . ID el hotel del U oiverto tal oomo. e■&amp;oy........ .

"ª"'º

s,,....1o

- - . -adl6 an olprrlllo y pd■-' eohu hamo

111 má lnnqallisdo.
.
•
A la IU6a UI08lldfue■ lot ploo■ depo. El 11aon, Mn•
-...C. la plua del P.alaolo J 81 annlm6 por la oalle Ro■I,
Jaeobo oonri6 , iol almoo■ae1 bien alambradoo, qae le
-nlama' Paril¡ Tl6 tob.. la■- ·"• nlrill ul...SO de pu ate■, felealúdoe■, , deapeoho del mal
••le la■ lielldu; 076 an uompeta 1 aru6 u
UUYÍII 1leao de pme: 41111ilpl6 al puo mDOho■ a,aa,
~ dé pe,lelerlu, deuá de loe oaalll! • o¡ilabn 11·
1 - de ploooe; 1 eaoomr6 qH aquella ealla de,..,.
miela leDÍII llll IW9 aiopl' lapoao, qD8 le ~ 6.
•
lilu ouado dl6 -nelte, la oalle Oolb■rl le ae■ls6 de
aaeYO la l r l - Boa !'Alle ora la qae ooa~ al oau•
lel; :,a' la 111811a, OD&amp;Ddo 61 la habla -rrldoooD aa ,..
dre pan alqDllar el oaar&amp;o qae ooaparla OD&amp;Ddo e■iurie•
e■ huoo, babia ..- d o., - ojo■ an upeatoeolemu;
:, alion, laellaado hui&amp; la porlellllla laterropba IU
prolaaaldad oombrla, ..,.¡erada de lejlD&amp;I 1...., oomo
ll babie■enpendo
de plUDIO OD&amp;re lea do■
1lla■ de al¡DD&amp; dima
,eoord,l,Ddole 11118
por a• allo ODtero, debla abandonar loda e■peraou de
ooaf:n y de l. borlad.

amarillo■

r

191

BL IIUNDO

aaa e:nrema bilponuoia; 7 complet■ mente lnlimldado
e■ l8'111116 1 ull6 de ah! , &amp;oda pria.
Bra• Ju oobo 7 media, no llovla ya, pero el llempo
oepla llleado tombrlo. Erró nn lnelaole bajo lo■ ,rbo•
le■ 7 laep e■ dlrlsl6, la calle Rnl, ree11ello, aoabu.
· l!elll el al11mbrado 1 la mDllilud no podlan dio•
-•lo 1 anDS11be ooa pato nerri0to, ouado , lo lejol,
hllOla el Lolr, apro:.im,odoee, 41, llegó , 10 ofdo an m•
mor de f&amp;Dlarrlae 1 de lamboNI; al mimo tiempo lo■
,......... e■ hicieron má name,OIOI, lo■ IÍi•deroa apa•
noleron en 1u1 paenaa y todoi permaneorá~ aon el c,n.
llo lelldldo hiela la relma qDO 11,pba.
Loo lamboree e■ aproximaban ñpldamenle, marli·
U....do el al.. ooa ea tme•o oadenoloeo, , Jo■ olari- '
- - mú fnerie, oopla•doeu■ aolu p,eolpltadM, lm•
JlriOIII. Ya e■ dlalinplo ol relampacueo de Jo■ cobre■,
7 la&amp;III lllla del llmbor mayor al ooal preoedla DD&amp;
liuda de p!Raelo1, o ,rrlendo y dao1ando, ouudo lamd•
..., anl4ndOll9 , la ba1erla, at.ao6 la &amp;tirada de lnmla.
Salolloea lOdo puó anle él oomo 111 DH peoadllla de■lambradora 1 16plda, en len&amp;o que la calle e■ llenaba
de ooloao■ 1 de oaballeroe que oe1ala• el pa■o de la ...
en oayoe 1bak6e 7 - - e■pejeab■• Ju l a -Esto•• herm0to, ae dijo Jacobo d""lambrado.
B iba , ■egulr , la 1rope, alrafdo por - mmor gue.
fl9ro. P.ro de pro•lo di6 media •óella 7 ech6 , Óorrer
baala la calle Oolberl. E,a ..,Inda eran•• oellal¡ en
fl9!liao que e■lnrie■e • lae nuen en·el onarlel de GDie■•
81 iba, llep, larde! ......... Y por qD8..r ll,pr IDM
proa&amp;o, e■ embrollabs. Imbéolll Hablaolridadoprepp •
tar por e) oaml•o mú oorio 7 &amp;omaba el mú l•'IO•o-••···
8t haad,6 como DD bara,,l,u en la.oalle allenelooe :, •o
1t lnnq11ills6 elno oaaodo llegado al onaero de la o■lle
.... llaurlolo, vl6 pe18lane 111118 61 la tombrfa del
.iejo 0■111110 de Toar■ que lb■ á oenlrle de morada.
~ llegado o,n dios miDDIOI de aolioipaol6n; iom6
•lleaio, miró larpmente la p11erte del onarlel allle le
...i puaba 1 repasaba 11• •••dnela 1 qDO lruq-bn
lllpDU ■ombru ...... deepuÑ exhaló on 1a■plro, hilo
cll¡90plo de ftlor :, ID"6.

III
-:Bo 111ted aa condlolonalT Boeno. P - a■led.
Y el llfl8D&amp;o de gaer4la le volrió la e■palda.
Anuo hacia el plllo q11e eno11adrabn 00D1lraoolodellladu. A ID de1echa aupan fachada
&amp; - pi•oa, de nnteD&amp;I vagamen:e al11mbradu por ID•
•de volee;, ID lsqDierda DD&amp;l'D811 &amp;orre e■qoinqae
;flaaqneaha por lo qD8 podfa jupre■ en -lla■ linloblu
~ oal•n del olelo ple, aaa 00111"80ol6n mú '-pli•; 7
tme ,1 o■naado ID bori■onle, · una gran plaoia bija
. . . la oaal - " " ., ..pu■ba la las de DH llteru.
.Al aproxlmane má, dleli,.pl6 uo ooojoDIO de cono•
tiimelo- 1 81 IDOOD\16 en medio de llD ¡¡ropo de j6ve. . ' • • - el ponador de la llnlerna baol• formar 61a.
-Vam01, oolooaoeen do■ lilao 1 silonolol
.
:El e■ oolooó OA ana d• ella■•
81a embat¡o, 'cada lnslaDle llegaba D&gt;Ú 19nte que formaba. El lo■ vela ilep,
Ira■ de olro, alra-udo
el ,alio OOD vaollaole y ¡lmldo, ve■lido1 como él
&amp;taje■ de ria¡., oablerlOI con eombreroo de dlnr■11
-■-,, llenado loa Dilo■ peqnellu poi.ca,, lo■ 01101 llo'ftllldl, ID ropo en DDp&amp;D pallDelo, y . de oaudo en OUD·
',lo, 'fOOe■ qDO ■e eleva·baa, broma■ fora■duq11e excilaba•
mu, marmullo■ tofoeadoa que oorrlau por la■ 8111......
Pero de -pionto la ll•leraa e■ agliaba y el ayadllllle,
oerrltndo haola el pDDlo donde .. ola mido, ¡rollla:
-Q11ieren uetede■ callareeT III e■ 4111 DO qoie,e• que
le■ d6 de ¡,anlaplee.
Y IOdo volria al lllltnolo,
Jaoobo eeteba impreeionado; oe oenlla frio y llrllaba.
.Al cabo de poco■ iDtUDlel 016 , lo 1,¡o■· lo■ llmboNlll 1
lo■ olerioea qoe volvfan al oaartel¡ de1p11é, loe vló ¡,r■ r
eale la 101 del p11ealo de oeoliaela y por 11• 11 delarioroa ba iendo 1 ,ouando la relrela oo• pl6 irme. Habla
Jkapdo la hora, oerr,baall lu puerca■ ........ .
Una eombra marohó vlnmenle haola la llalerna, oon
"" rnido de eable qoe e■ ._...,. aob.. Ju pledn1, 1
Pedro ri6 lnelr lo■ galáaee • oro¡ • • vol! gri16: loo••·
PD&amp;ol mayore ■ del Ser. BMlll161l&amp;l oaa&amp;rol y otra■ ■om•
breo e■ ■graparon al"4e4or Wa,.._le 1 del o8olal,
COD regl"ro• bajo lo■ bruOlt
Llamada! ma•d6 a! ollolaL ~•mpalllal
El aargen&amp;o mayor d6 la ~ a:,ud'8do■e de la
linier••• dijo loo nolllbree. Loo lllmiado■ reapoadlao:

- •-1

...,po,

""º

-a-

du._

811116 de 181 medltaolo- eoando e■ del11vo el ooche y
de■oaDdi6 an&amp;e •na poq11ella lleuda, oaro■ ridrlOI .,..,.
MOido■ de oonlau blanou, dfjaban puar la las lamiuda de ana 1'mpara. lfa •I momen&amp;o mluao abri6e■ 1&amp;
P - 1 la e■llora Loohel, an poco madura pero de ro■uo jorial ■da, apueol6 . . el umbral,
-El'casr&amp;o del e■llor e■Ñ llolo, dijo con ana ,.,......
ola. 81 el oellor qalere puar porel aorNdor....... ..
De■pancl6, de■pllá, YOivllDdo COD DD&amp; bDjf1, ,-dl6
ID el puadllO qae e■ abrla ■obre la •11', 11 lado del ...
lableolmle.a&amp;o, , Jaoobo 1 al oochero qD8 llevaba la balljL 811bl6 ella nlate ._,o_, emp11j6 111111 paerla 1
81 biso , na lado ,aa dejar pee■r II joftll:
-El oell~ me dlnl 1f le falla al(IO, 111 ee1, todo bien.
El eDlró, balbaoe6 DD paclu, dl6 oa pleaa al oochero,
lom6 la bajla de la■ mlDOI 4e la ■ellon Loohel 7 e■ 4118•
d6 IOlo,
Recorrió con lo■ ojoe ID oaano,era limpio, oon 111100r.
liu■ m111. blaaoa■ fNDle ' la ....... J DD bou faeao
en la chlmea,a.
,
-Vamo■, dijo, ao-r,! mal aqal ........ SI p11dlera 111·
q~len dormir 1h1ra.........
·

flaoo, - " 1 0 de mi- de cabillo■,
1 de llD&amp; vieja 11111-. COD DD boDe1e de pi•
pare eobN el oo.,lpDI, e■ hlfhl6 ■olemaemente ea la
pan me■a; oomensaroa aaa conft.-.o)6ll 11mpl1erDa,
e■poolede 011ohioheo mon6&amp;o•o, enl1emeooladode i,ide..t
1 de 1«11 y Jaoobo oe abtorbl6, ■rrullado por ... marmario brit'81eo, 4"" le penol6 oorrer leD uiole oomo,
al11era la ll11vla au del de■ hlelo,
El poteje le ft'confori6, porque I• ....,,111a de 111 tole-dad 1 - p,eooapacioneo 10 pod fu bater bieobu• 10,
opeli&amp;o de velnleall0t; 7 onando letln leron aa ·,uod•
ho'IOII•, toarl6 , bDOa vino qDi bD8le , riolela,
oomenr6, euoon1rar , loe olnoo lngl-■ dlnrlido■
olrid6 el NIio para dlverli.... L~ oomllla ara baena;.
llll 19llllemu

a4 11• OCTUBRI U .. ..7

No lmporll, vo:, 'de■l11mbrarloo pldi4•dole■ 11na oomida
e:&lt;qallllla, Para comer mal ya hobr4 dempo,
Y oomo - b s por la p11ena de la plaoch■darla:
-Bue- aocbeo, ■ellora Loohel; ..16 ma7 baeno mi
olllrlo-e:i:olam6. Vendrá may HCDldo. Lu •oohe■ que
DO me -i. podelo decir: • " llftftlldo.
· Y perli6 •lecremODle, ea .IU&amp;o que la pl1111ohadora de•
ob ..nL
-Beñ llll 19alil ■oldado mi e■llor, 7a lo ver,llel

ofa, -

Ir

..,...Ddo

Benl6e■ aporte, ea DD .rincón, 1,
qae • le
llrri-, miraba di■ualdamenla 111 ldu 1 venida■ de lo■
mo■o1 qáe p,e¡,arabaa la oomlda.
La oampanade la IDH&amp;de hn41pede■ -blba de ■onar·

.

.

Pre■1alel 11lfall' de l11 fllu, lblll ' ool_,.. delru del
1Dblellienle. ()aedo elle h11bo conohddo e■ lo■ llev6
oomo, ana manada debo,,....
El arpn&amp;o mayor de la 191onda, &amp;om6aa p..- 4 bl· .
■o lo mlamo; delpuá lleg6 el lorno , la tercera.
-Varaarille, Jaoobo Aop■&amp;ol dijo el - &amp; o m ..
yor.
-Pree■ale, reepondló Jacobo.
Bra el dllimo llamado , cauea de la ioiolal de 10 apo•
llldr,
-A la file de la de..cha, marcbenl
En.• q11iaoe de la S! de! - . Fueron llendoo, la
planll beja, oon&amp;ra la oaal ,e le■ habla alloeado; el 11r-

1enlo mayo, Joe ditiuvo en la primer dmara J dijo:
-Abrisao■ por eeta noche oomo pocUie, malla•• veremoe. Y de■pareo16,

···············•·······••........................................................
-

Todo■ e■ ""°"•aron y J aoobo II lnlrodnjo limldam•a-

te bljo Ju mantu que eu un rlno6n, le había moetrado el caporal, en •nk&gt; ·qoe uo oompaflero remendaba
111 leflla. En el mi■mo momenk&gt; el o_
l arin aonaba die•
olo en el patio 1 la última 001, e■ prolongaba larpmeD•
le como DD melanc61ioo buena• nacha. El o■poral Traa•
•h11d apa¡abo l11 IDOII del ooarlO J &amp;odo qDedaba en
1u linleblu.
Jaoobo • 1gi16 por algdn liempo ea au lecho qae ba·
. Uab■ DD pooo eelreoho, no pooo duro; deepuÑ e■ qned6
ilunoTI.I, eacuchando loa ronqoidoe qae • e:a:tendfaa dé
DD lecho al otro, 1 dlnl•soie•do pooo ,l. pooo Ju ftDII•
nll qae lu linieblM, meDOI
permllla• 111 reoonooer. Por fin, Ntaba en el oaanell Aquella °'man,
aquello■ bombNI dormldoe, aquello■ lraju peadle•le■
de olavo■ 6jado■ á la pared, IOdo aquello qll8 •••..•el•,
e•wieoldo por la noche, ■erla en adelanle en vida..... .
Sonaba en lo que acababa de abandonar, en 10 oám.,.
ra oo•fonable, e• el criado ooidadoeo, qae por la m••
llaU enlrabe ll•viadole l1J ropa limpia 7 llll sapa&amp;ol
l111troao11 en la me1a de 101 padret1 en 1a hab1jo mM
qoe moderado, ea 181 filcile■ placare■, en la doloe libar-

,r1-.

&amp;ad, qae -boba de dejar , la parla 7 oa.,Ó valor tolo
al¡ora apreo(aba.........
De■poÑ n■ peuamlea'o■ lamaloD 1m oamino mú
coDtolador; pen■6 qae danale aa allo, oaaado menor,leadrla neoelidad de b.._,. al¡¡o ea qll8 coapar 111
vida, ea que p19111alane lo qD8 Iba , baoer¡ qD8 en ■ &gt;l•
dado, 11 decir alpoa ooea, de■pá do &amp;odo, 1 muy noble 1 _m uy 11111; reoord6 loa aoDNJo■ de 10 •lo el P•~'•
qae lo oompromellaD • apro_h.,.. de la ley oobn lo■
aondlolonalee, lodavf• e• vigor ea aqael allo, la última
qDO le permhfa de oe¡aro ap1e11der má proDlo el offclo
1 a-nder 111,l,1 prou&amp;o ...... ,,. Y ea IIDIO /¡DO el .aaello
oreoleole entorpoola - p,l,rpedo■ y qae lo■ ronqoido■
de 1111 eamaradll le pereofu m8DOI dillillloa, le pe,eoló
ofr en - l l e e■peole de orepdtoalo mealal 4118 DO ea la
vl¡¡Ula pero q11e no ea lampooo el mello, la reueu qD8
de■oendfa por la calle Ro■I, :, - de DD8H el
mayor precediendo , la laof.rrta 1 empajudo aale •I ,
lo■ pllloelo■ qae aorrlaa haolendo plruelu; deepa4o ~■ta
vlal6n mtuclal • alej6 1 e• llnlO qD8 perdfa ·1Dl8Dliblemente el conoolmle•IO, la 'fOI del olerla de 111ardla aca·
rio16 ■DI e■nlldo■ qae 1e adormeolaD, oler• al priDclplo,
aeapa4o londlénd- eo DOIU . , .. . . , uralladorar, ......
J •oobo ■e había dormido.

"º

-bo•

IV
Cundo pndo •lir por primera deepbf■ de iru
dfae, - dfN eterD01 de ldu 1 venldaa, J-bo - b • ·
1• aollmalado en el ooarlel y ■e aenlla ■oldado, La vlJa
millter •o le•f• 111 - - pon él; oebla ya barrer I••
eeoaleru y Jo■ oorNdorea, limpiar Ju plllllll bojo la
vigilancia del caporal Tranohud, p■gar 10 bien VODlda
oo• 11n Uuo del nao iomado en la 01Dliu de la 11a lli•
daud. Sn '80ino de lecho el ooclnero Mou1ier, le hauia
NODme•dado á la beoevolenola de su pallaoo el""""'°
Vunler que• dlpó aoeplar un vuo, por ana vea to•
lo á fin de haoer oonooimien&amp;o,
( Conlinuará.)

�OO ■ IIIGD •4 d• OCTUBRE do 1'97

EL MUNDO

DO ■ IIIGO •4 d• OCTUBRE d• 1&amp;9y

ven madre que cedió ~u pu~eto en este mundo al tierno 10•
fante? ........ .
-¡Ah! para ella tene~oa ~na
lindisima corona de m1ozot1a é
inmortalPe entrelazadas con
muego. Pero ¡qué dhrn! acabó
de Lacer esa elección y encuen•
tro otras ¡tan bellas! Eaa cruz
enteramen,e blancal eea palma
tan verde como la alcanzan los
má rtiree y tantas otras de cam ·
panillas que solamente eofiadae
pudieran estar más adecna~asl
Loe muertos no ven ya¡ ¡triste
,.,-erdadl pero loa vivos eentimos
tal consuelo al cubrir de florea
sus sepulcros ~omo en. un reoa •
cimiento de pnma vera rnmortal,
que nos parece que los queri•
ctos amentes nos eonrien desde
la eternidad.

El Rey de las gemas.
A ALONSO FI!RNANOl!.Z.

A cabañuela ee hallaba como
r.undida eutrn los erizos brefial~e que bifurcatan y fxtendian 1:iue entecas ramazones,
serpenteando sobre td rnelo ee
1eril del vallecito.
El cazador audaz 6 PI ntraviado ,iajante que nor rnra ca•
rnalidad llegaba á eee paraje,
solo podía darse cuenta de la
existencia de sen e racionalee,
por el airan de humo que surgía del techo pajizo de aquella
choza que á juzgar por su cona•
trucci611 ealvsje y primit.1va,
parecía la guarida de alguna
tribu aborigen.
Llegando á la cÚ!!pide de los montes, colmnbrábiu•e
entre torvas Jpjaníae, la torre vetusta de 'a cerca a a a 1dt a.,
y los diaa de fiesta, cuando lo de arriba estaba azul y una
luctuosa {loralia matizaba loe jardines cultivados, llegaban haEita Ja desierta mansión, amortiguados por la dis·
tancia, los clamoreos de las campanas, que echadas á
vuelo, repicaban, invita• do áloe fieles á cantar plegarias
y ofrendas: lirios silvestres en el róetico alta1ciw de la
virgen milagroea.
Ignora;::a Tarsila que corriera en las bocas de las luga.
reilas una historia sobrenatural en la que ella como protagonista fungía.
Las villanas propalaban que la avariciosa bruja con
quien la nubil vivía, después de celebrar un pacto infer·
nal, había ofrecido su adorable peraonita, al proecrito
del paraíso, recibiendo como recol!lpenea de tan nefando
negocio un gran talego de oro mohrto y el derecho de cosechar en un Jardín tincantado, la mandrágora, los huesos de muerto desenterrados por las bieuas, las cabezas
de víboras, las aAtae de macho cabrío y todos los simplt"S
con que la septuagenaria fabricaba sus fillroe y potingues.
Las ancianas, eantiguándoee, maldecian 11quella arbo•
leda sin verdor; loe patriarcas, ai amor del fut!go, relata•
ban á loa nifioe coneejaa espeluznantes; y loe mozos, auepiraban pensando en la hermosura eingu1ar de la em·
brujada.
La harpía, babia en efecto prometido la doncella á un
ser eobrenatura.l, pero no al diablo, no á ese pobre di a
blo tao vulgar, tan feo y tan calumniado. si no á un op n
lenUeimo gnomo, de luenga barbar,: ja, florida y espira]eada, patizambo y giboso lo mismo que un poJichinela,
con purpurea caperuza bordada de piedras desconocidas
aun de loe más sapientes lapidarios, y un descom'..~nal
gorro, en cuya punta hacían remate tres caecabelitos de
oro, que tin,ineaban cuando al agitarse la gran cabeze 8
chocaban las cuen5ae que había en au interior.
,Era el prometido de Tars.ila el seilo~ absoluto de lo
imperios subterráneos; capitaneaba legiones de enanos,
poseía M!soroa incalculables, tenía esch,vo~ nubios, y sus
aven\urae llenaban de leyendas extrañas laa comarcas y
villorrios.
En Diciembre, cuando el frio mataba á loe parvulillos
huérfanos y ee ocultaban los crestones de la cordillera
bajo uva clámide de at1tral blancura, p-aaeaba sobre la nie•
ve y acompatiado de una numerosa tropa de pigmeoe,
bail~ba sobre la superficie de loa lagos muertos, bajaba á
fo profundo de loe precipicioe, exploraba las cuevas mib•
~riosae raptaba á las mucha9bae incautas y cazaba ciervos atu'rdiendo las serranías con el ~etridente alarido
de ~u cornamusa y las blasfemias de sus compinches.
La noche de Reyeecoomovió al superticioeo pueblecito
un acontecimiento extraordinario:
Tarsila había ocurrido a la iglesia solicitando del pastor de almas loa auxilios de extremaunción para la vieja que moiía.
Loa fanáticce campesinos dirnadieron al cura y aun
por fuerza le impidieron ministrar limosna espiritual á
la hechicera.
Tarsila emprendió el camino que á su retiro conducía,
avergonzada y llorosa, embargado su ánimo por miste•
rioaoe terrores é inexpreeables tristezas.
Emigraba el sol. La luna bañaba de blanco el paisaje
crepuscular y nublazonee µintadaa con loe tonos atormentados d~1 cobre fundido ee esfumaban f del!tefiian
entre el nimbo puro del occiduo· fulgor.
Lad,aban loa perros en las deheeae y caserioe, loa garaiionea relinchaban olfateando á las potrancas, el ábrego simulaba rugidos de lean en loa desfiladeroe, y los
árboles, enfermos, sin fro~daje, crujían como esqueletos
proyectando sombras cap11chueae.
Cuando Tersi la llegó á la cabafia salió á. recibirla en la
puerta, un hombrecillo, un pequen.o picapedrero que
con la piqueta al hombro hacia grotescas caravanas.
La casucha eetaba in ,.,-adida por una dueodería que
hormigueaba como una república de zabandijas.
La moza contemplaba á los pigmeos creyéndoee poeeí~
da de una alucinación.
Los había decrépitos, con testas de Bolofernee degollado y barbas de burgrave, tuertos unoe 1 ó de pupilas
estrábicas loe otros, y todos los &lt;lemas, narigudos, jorobados monetruoeos, formidables, repugnanteP ......
Tara'ua experimenró un eepant? in_dernriptible a! ver
el lecho mortuorio de la abuela ctrcmdo nor una vemte•
na de aquellos entes, que, tomados de la mano, valsa•
ban una rondalla. entonando á la vez e:xtrangeroa cánticos con au2 chillonas y agrias vocee.

293_____

1!:L MUNDO

NUESTROS GRABADOS
Capa de paño balge
y Cuerpo blusa de cuadrlllé
heliotropo.

Abrigos para Otoño.-Delantero y espalda.

CRONICA DF. L.I. 1110D.1..

$ntre (!omaares.
-¿\~iale ~omulgar á Lela?
-¡ Y no la babia d~ ver!
¡Tuvo miedo!
Buscó la imagen del crucificado y vió en su lugar un
símbolo infernal¡ intent.6 gritar, y el terror abogó_ sus
exclamaciones; quiso huír, y entonces, el más vieJo de
loe invasores, el má13 feo, el miie odioao1 el que ioa capi,
taneaba á. todoe, un malandrfn lia~o y diabólico, hacien•
do muequecillas y echando briricoa de marioneta, aeió·
la con sus fornidoe: brazos de tritón, y ya con la presa
á cueetaa. escapó á los montee eeguido de loe gnomos que
vociferata:1 saltando de roca en roca.
Eso era terrible.
Los viejos agitaban ene nudosas cacbiporrafl, loa jó•
venee arrancaban loe árbolos de cuajo, d~eprPnifan peflaecos arrojándolos en una pedrea cicl6pPa á las llano•
rae, roJaban bolas de nieve, y destrozaban c 10 sus hachas loe obstáculos que encoutrabnn en su carrera, en
esa huida, polichineJeaca, estrambótica, horripiJagt.e .....
ritmada por monótono car:icabeleo ..... .
El deepertamien to de T..raila fue como el comienzo
de un fantástico deliquio.
Eaiaba en una inmensa gruta donde todo era chispear de pedrerías, irizaciones fulminaotee, feéricos re·
la'tnpagueor:i, fulgenciaseúbitafl ......... n-oa má~ic~ oetentacióo de coloree derrochándose en indeecr1p~1ble explendor de matices!.. .. .... .
Estallaban a11í las fulguracionea espPctralee del carbunclo, confundiéndoeb con las aureacencias tenues de
loe cuarzos y las cornalinas¡ loa rubiee, como g ltas _de
eangre cristalizadas, ee incrustaban entre· l~a _~f'lpac1oe
episcopales, las fúneb1cs obeidianas y las venturmaa empolvadas de oro.
·Brillaban, coruscando, las glaucaa estrías de los ópa•
loe las oblicuas facetas de las amatif!ta9 imperiales, loa
flo~ecentea espatos, loe ónices fuotrll.rios y las tétricas marcasitas ........ .
Loa gnomos, esos misteriosos deecendientes de u na
raza milenaria1 no solo eon dueños dA loe ricos veneros
ocultos en las entraflaa de la madre única, también po
Eeen joyas y valioeas preseas. por que en las nochee invernales, al fulgor de loe luceroE", Llao profanado lae al-

1 •. r VJllasana.
-Deepuée de lo del domingo ..... .
-¡Jetúe, .:\Jaria y Joeél

cobas de las priaceeae merovingias para robarles sus cofreA de eáodalo y 1:1us taciturnas pedrer1aa.
Tareila1 poseída de estupor, contemplaba aquel n:•
pléndido apoteoeis.
·
El tuno Pnck se irguió:
-Aqui hay, dijo, te~oroa anfic'entes para perderá iodas las muj~ree¡ los grandt-&gt;s mciofl, no podrán nunca
ofrendar á. sus aooantet1 nna for, una como ésta; las em·
peratricee y las corteeanas de loa céearf'e romanos eerfan
pordioseras ante mi opulencia ext,amundana: yo tenil'.O
arcones ::-efnrzados de hnrumbre enmohfcidl' 1 qne guar•
dan en su fondo obscuro. perlas vírgenes y pú.lldas, pn.
las C!!idas de 1~ luna, perlas brunas, como las que br11•
taran adheridas á la concha de Anadyomena¡ yo teng'1
muchas pedrezuelas, de eaaa que absorven la luz y rutilan como estrellas sobre Ja frente de Sulamita¡ yo tengo en mis cavernas las pPpitae de oro que fne11eo nece·
earias para cubrir la tierra; yo tengo todas las gemaa1
que codiciara la reina de Saba, yo tengo un elixir mágico, el elixir de la inmortalidad que mata á la muerte
y hace la vida perdurable; ven conmigo, domella de
loa ojos verdea, ven conmigo, ámame, y serás coruo
diosa.
Lo11 gnomos aplaudieron.
-Noentroe, los habitantes de las grntsa, sublimamoe.
á las mujeres hasra las más imponderablt:e magn1fiCt!n•
cias; por ellas PD\"Pjecemoa b11ecando p•edraa nuevae;
por ellas bajamos á laEi minas despreciando loe dnrum•
bes ~ el grisu, por ellas llevamos el mandil ene:penso al
cinto y la piqueta pronta á romper la unva,ura de loa
filones; por tollas eomos artificPa mnE.aitas y t,alladoree d'e diamantes ......... por ellas ......... por las mujeres!
Los gnomos aplaudif'ron.
-Yo te ofrPzco mis tesoros, m11chacha pf'naativa; serás mi aei'iora, poE.eeraa mis palacios snbterráneos, ten..
dráa vasallos, serás inmorial ......... ¿llora:? .... ..... ¿pues
que más quiereE.? ....... ..
-Amor.
Orno B. CEBALI.Oa.,

O,tubre de \897,

Tenemos á la vista dos precio
sos modelos¡ el uno que nos
representa una capa de pafio
baige cruzada, con bordados de
treuzilla y grandes botones de
concha quemada y gran cuello
de pluma. El otro nos deja eat udiar un delicado cuerpo bluea. de cuadrille heliotropo, con
dobleces en el delat1tero, y UD&amp;
corbata de liatón de raso ver•
de seco, Cuello recto doblado.
Cinturon de liatón con mofio.
Abri¡¡o para niño de 6 á 8 añoa.

Eete ee hace de cheviot negro con cuello de ast~kán,
Se va Octubre y el atollo lleno de tr_ietes ma~urecea, y va eu~er.o por alamares. Gorra Polonesa de las mismas
:arroja al ciérzo fria de la tarde eus hoJaa amar1llaa. ~l telas. BJtitae acojinadas.
•-batallón de nubes fantásticas en cuyo1:1 vientres_ P!omt•
Traje ~a•eo.
zas rugió la tormentl\, de esas nubes que ~xpnm1eron
sobre la ciudad todo el caudal de sus 1ligr1maa1 e~ va
Es-te traje lleva ya la notoria innovación de las man·
-también. Noviembre traerá cielos explendorosos, cielos
densamente azulea, cielos hormigueantee de luceros ní- gaa, cnya sencillez descubre perfo~tamente el talle que
-tPdos en que tembla,-án de frío muchas estrellas melancó· se hace má! esbelto á conaecuenoia del corte. E3tá hecho de casimir fantasia, con grande aldeta volteada
1Ucae y pensativas.
Empero si la naturaleza cambia de aspecto, no
cambiará mucho con la
estación la moda. Así lo
dicen al menos las cróni·
cas franceaH y además
aún contamos con bue
nos días de eol.
Sin embargo, tendrían
,que smtituirse. las ropas
lijeras y de henzo, por
las te1ae a brigadoraa co•
mo 1Jalonsie1 1cachemin1
etc¡ para estas telas se
oortarán loa tallee prefi.riendoae siempre el cor e
de saatr~.
En cuanSO á. las ena·
:guas subsiste aún la mis•
ma estrechez en las cade•
rae, amplilndeee eo su
anchura, á. medida que
se prolongan; pero cada
día se nota má! la ten•
dencia que ha)' á Jae colas, se dejan ver un poco
mas larga! por detrás de
eomo se han usado basta
ahora.
La verdadera innora·
•-ción se nota en la~ mangas, pues quedan ca~i abolidos loa g1obos y aun los
jokeye; estos úllimoa ee
ven todavía cuando el
traje está adornado con
muselina de seda, enea•
jea ó bordados, siendo tle
lo mismo loa jokeye.
Próximamente hablare•
moa de las nuevas telas
· pues por el momento te·
nemas que detener nuea•
1ro paso ame loa apara•
dores y contemplar Ja'dívereidad de objetos con
que podemos tributar á
nÜ:eetroe deudos muertos
un homenaje de afe c;o.lQué diversidad de co·ronaal ¿veis? füaos en esa
de precioeísimoe bo1onFe¡
no os parece que sobre la
tumba de una nina, revelará su inocencia? ¡ay! en
-el sepulcro de un padre
estaría muy bien la otra
-de lirios y violetas¡ esa
Cuerpo blusa
Capa de paño batge.
-cruz negra, para la pobre viudal ¿y'para la jo-

Abrigo para niño de 6 á 8 años.
en loa lados df&gt;jando ver el forro d~ raso café y sujeta
por un peqaeno broche. Del mismo raso se adornan
Jae vueltecitas· que dejan ver no chaleco de otomano
blanco con prel!illae de
cordón de Feda y cuello
recto. La chaqueta está
ajua,ada porpequei'l.oa boto nea de fantasía y liatón
tornasol.
Traje de casa,

Eete eencillo pero ele•
ganLe traje, ea de cuadri•
lié de eeda, con di versos
reflejos. La manga estli
adornada con •cintas de
terciopelo negro, cuerpo'
y blusa con el miemo
adorno. Canezll de terciopelo. Corbata de raso.

El libro de la• madres.

Una de las cualidades
más e'aencialea y neceea·
riaa á la mujer, en la conducta ordinaria de la vi·
da, ea el valor: la·facultad
de dominar na nervios
y de guardar en todaa
1 casionee aun en loa pe•
ligros repentinos é ineaperadc.s la calma que impone, y evita ó atenúa la
terrible catástrofe.
Porque en el m&lt; mento
del peJjgro la presencia
de ánimo ea la que más
necesitamoe. J aa gentes
de valor no eon raras; pP•
ro sí lo rnn laa de eaogre
fria.
Con bastante frecuen•
cia confundimos el valor
con suesinónimca, bravura, valentía, etc. 1 y se dice: No. incumbeálae mdjeree el cuidado de deearrollar en ellas esta cua•
lidad¡ ellas no están llamadas ádefender en pais
sobre loe .campos de ba•
talla¡ las JuanaP de Arco,
las Mme. de Drucoort,
etc., eerá.n eiempre ex•
traordinariaa e:xcepc:onea. Por otra parte, ¡,u
debilidad física lee impi•
de todo acto de valenUa
propiamente dicho.» ·

de cuadrillé heliotropo.

•
•

�•
294

EL MUNDO

Abrigo para niña de seis á siete años.
Delantero y espalda.

Este razooamiento peca por más de n:::i concepto. Si loa
múaouloe de lamujer ne puede u adquirir la solidez de loa
de loe hombre.a, puede ella, al menos, darles cierta resistencia y dominar sus nervios, en ~ervicio exacto de su
volun 1a::J, ampliando su paciencia. Ved aquí por que la
educación fisica ocupa al lado de la educación moral é
iutelectual uo lugar importante.
Loa ejercicios que suavizan 6 fortalecen los m~eculoa,
ei hábho de dominar pavores no razonados, impresiones
nerviosas qae parecen irresistibles, aon una par..te impor•
tante PD el desarrollo de la mujn como en el del llOID•
bre, Enloquecerse ante el peligro, ea perder toda probabilidad de salud, y comprometer la ealud de loe (ltroe.

DOMINGO •4 de OCTUBRE de 1lt7,

Acontece un siniestro de incendio? Se
ve á todas las pereonae pr€cipitaree ha•
cia la abertura, frecuentemente única, y
obetJuirla en vez de conservar eea sangre frí&amp;_admirable que hace surgir medice de ea!vación.
Ved aquí, como no solo en el campo de
batalla ee necesita el valor.
Todas lae mujeres elogian y admiran á.
una Hermana de la Caridad. Pero acaeo
veie á eeta deemayareeal ver una herida 1
y resuv.n eus atenciones en vez de pro•
.digarlae? ¿Qué figura hará, puee, la mujer, qué servicios podrá prestar á la ca•
beoera de! lecho en que padezca un eér
amadCl, ei ee deja abatir por eu just.o dolor? ¡Oh! eu corazón y eu alma pueden
estremecerse y sangrar; eetá ~n eu derecho de sensibilidad; pero ei tiene ese valor de que se t1ata, estará eíewpre serena
y capaz de eacrificaiee haeta morir.
Y ¡de cuánto valor no neo"ei1ia la mu•
jer en el curEo de las luchae cuotidimas
de la vida siempre ruda! En caeos semejantes la fue .. za física del hombre puede
tal vez suplirá la valentía del ánimo; pe
ro nuestra debilidad muscular noe en•
eefi.a, merced á. lOfl acontecimientoe, que
nuestro valor podrá elevarse á la· abura
de nuestros deberes. La mujer tiene que
luchar también con mil enemigos de su
reposo para conservar á todo trance la
dignidad y la paz del hogar. El valor
de la mujer está cimentado, sobre todo,
en la calma, en la ab;:.egación, en la serenidad y en la inalterable dulzura. Si
supieras de cuanto poder nos arma nuee•
tra sonrisa, cuánto el buen sentido de
las hijas y de la esposa aligera las tareas de un padre de familia y aumenta
aua eefuerzoal El se congratula pensando
en el recibimiento que le espera y goza
de antemano eofiando en las caricias y
dulc9e palabras que eecuchará. Debe ignorar loe mil chismitoa de la casa y todo
lo que fa:,tidia; á este. reserva obtiene
su bella mitad el resultado que anhela•
ba; hacer amable el hogar y la familia.
El templo eetá. ·a dornado: t s~o es lo esencial; la
mujer ee en él la aacerdo•
Colet
tiea; no envidia nada; go.
za de su felicidad sin pre
guntaree si le ha costado algunos eacrifioioe. Siemp."e que vuestros malee sean
disimulables, ocultadloe con cuidado, ·
, sean físicos ó morales. Hagámosle bue•
na cara á la vida, consagrándole nuestra
:n::iás balaguefi.a sonrisa; y entonces no
nne tia~ará con rigor y, si ella nos trae
momentos de dolor, y tal vez defgraoiae
inevitablee, vendrán siempre soowpafladae del angel de miradas radiosas, que
ea·: La Esperanza.

•

NUMHKOI8o

MEXICO, OCTUBRE 3x DE &lt;897,

TOMO. 11

con aplicación de bordado y adornoa de plumas.

Se ocultan también las paredes bajo cretonas de grandes dores y baj'o telas de Jouy; pero la cubierta de algo•
dón 6 de lino tiene siempre un poco de sequedad y aua,
grandes y vistosos dibujos, impiden que loe trajee apa•
rezcan en todo su V"lor; ee decir, que no sean ellos el ao•
lo punto que el sol refleje, y Ja visga perciba.
Yo guetaria de un gabinete azul cielo, lila, ó colchíqu&amp;
de otofio, bajo de un talle de p11nto de espíritu. Estaa
tentares sobre las cuales ee destacan bien todos loe. vestidos, quedarían sujetas con entredoe dP Pncsjeei.

( Contim ará. )

•··

Lectura para las Damas.
ARRE:GLO Y IIIOBILIARIO
DE UN

GABINETE DE TOCAOOR

El gabinete de tocador será tan ce que•
to como confortable entre todas las 1.0u.
jeres de mundo, Si su posiclón de fortu,na se loe permite, 6 simplemeote confortable si ellas deben privarse del lujo; pero esta parte de la casa ó departamento,
será provisto al menos de todas las coeas
cómodas y necesarias para proceder á
una cómoda toilette.
En el c1pítulo de la sala de-bafloe, da.
ré la ducripción de un gabinete en donde al mismo tiempo St, tomen bafloe, pero aqaí, ya quiero ocuparme del gabinete
de t.Jcador propiameiar.e dicho.
Las marquesas del Siglo XVIII que
!"e daban abluciones parciales, hec 1an
pintar por \Yatteau, Boricher, Fragonard, etc., el gabineie en donde recí•
bían á eue amigos en tanto que las pei•
naban, empolvaban y ponían granos de
hermosura, lunares! En el día no se osar.fa exponer ~an delicioeae pmturaa v exquisitos cielos rasos, áloe vapore"e del
sgu11. tibia ó cahente, y á la humedad del
agna fría empleada c'Jn abundancia.
A lgunos gabinetes tienen sue muros en•
teramente revestidos de azulejos color
de rosa, verde nilo 6 azul claro. Estos
colorea claro!!, aunque algo fríos á la vista, son loa más limpios. En general ee
prefieren las tentares, y estas deben ser
de tintas neutras ó muy suaves á fio Je
no matar las de loe veetidoe. Con frecuencia las sedas claras 6 vivas se cubren
con tulle ( punto ) ó muselina para atenuar su color, y preservar al mismo
tiempo su frescura del efecto de la hu•
medad.
Traje de casa.

•

2

ae

No-,iembre.•=-l!a· corona

ae papá.
[P.or "\""Jlla•ona.]

Traje de paseo.

•
•

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 17, Octubre 24</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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