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                  <text>UCHAS ab-

-t:iJllª No -ve&lt;l.
llq
EXTRACTO VEG ETAL

1J1

=!~tas~ 1·

creídas asunto
purificadores
de la Sangre. •

PR(CIO~A RO~( MOUS~lU~(
Con la nueva embocadur a perfeccionada

Qué "d lo que purifica la Sangre? •

Los Riñones
Purifican la Sangre
ELLOS SOLAMENTP::.

*

"STILLIFLUX "

- "•.:.=:..-::::..:..=:...:.;:::..:=..:.::~
IMPORTANTE AVISO por
Este nuevo sistema, fijo
debaJo del T•pon,

suprime el fü·rrame durante el ran~porte y hace impo,,
sible encabezar el fr&lt;\.SCO o llenarle despues de va~i •.

1

Perfumería PRECIOSA
PERFUME EXQU ISlTO, DELICADO 'I PERSISTENTE

Sin embargo si estan enfermos no
pueden ; y la sangre continuamente
recoge mas impuridades. Cada ¡ruta de
sangre pasa por los Riiiones (que s&lt;&gt;n
los abafiales del sistem,11 cada tres
m!nutos mientras que la vida dure.

Esencia superfina - Jabon de Tocador
Agua de Tocador extra fina
olvo de Arroz invisible e impalpable
Este POLVO es perfectamente puro e Inofensivo
RESCA y BLANQUEA el cutis, dando/
el a terciopelado de la Juventud.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.
•••

sano, la naturaleza cumpliendo Jo
demás.
Esa pcsadura que Je obliga nrrastrnrse, esos e.taques b1liosus dolor de
cabeza, neryiosidad, apetJto camhlablc
to&lt;tos cuusudos por la sanirre envenel)uda desapareccráu cúando los
liltlones func ionen bién.
No hay dudadcesto. Millares lo han
test11icado. La téori~ es buena, 1,1
Cura e~ buena y la s.ilud resulta como
"e natural.

37.~~s~~u~lJs

Sea Ud convencido por una prueba
personal.

MEXICO, NOVI E MBRE :Z8 DE I 897.

Para Resfriados, Toses, Bronquitis.
)-Ial de Garganta, Romadizo y Tisis
Incipiente no hay remedio que se
aproxime al P ectoral de Cereza del
D r. A yer. Calma la inflamación
de la garganta, destruye las mucosidades irritantes, suaviza la tos
y predispone al descanso. Como
medicina casera para casos fortuitos y para el alivio y curación
del garrotillo, tos ferina, mal de
garganta y todos los desarreglos
pulmonales á que ei::tán expuestos
los jóvenes, es de un valor terapéutico inapreciable.

OS! VIOLETTE PRECIOS! HÉLIOTROPE
OS! MlMOSA PRECIOS! PEAIT D'ESP!GIIE
PRECIOSAIUGOET
OS! LILAS
OSA IBIS
PRECIOS! YillHWG

pone 1os 'T!iiioncs en estn,1o r-:n!uclah!e

Y

TOMO. JI

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.

• 1

PREPARADO POR

Dr. J. C. Ayer y Ca.;
LOWELL, nASb., U, S, A,

Medallas de Or o e n la s Principales
Exposicion es U niv ersale s.

~i"n:JfiOer
Loeb
--1)-

Hern,a~oE&gt;.

W-- Póngase en ¡¡, 1:.rdia contra las Imitac ion es baratas. El nombre de - Ayer'•
Ch.,rry Pectoral ~ aparece en la envoltura. ·
y de realce en el cristal de cada frasco,

(PllllY DAYllJ

Un reme41o nrdHoN T . . . . . ..,. IÑ&amp;
clue T arnl.co l.• • . _. . . . . M ._
la. . . . . . . ..

M,ia:Jílller
&lt;IIATA-OOLOIL&gt;

.......,.,..... , .............

~ • ......... TM• ..... __._
en~...._
.. _,.._

para

Calam1lr11. l11al1flol1,
C6llco,
J&gt;l1ta,erla,
C6leu,
J&gt;tltr lt
'1'01,
J&gt;oltr lt Dlea,H

••nt,,

CRISTALERIA.

ALOAICERIA N º210
~~

l.sla ma mos la ate nci ón sobre un in menso surtido
En Vajillas, nuevas en dibujo como en estilo,

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DE FANTASIA DE ULTIMA NOVEDAD.

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PDJiT D.i.TDL Ba
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•

._!'!'
...
•
-

VINO de

SAN GERJIAN
[S.UN"l' Gl, Kll,UNJ

No hay remed io tan agradaU e,
t11n seg-uro ta 11 pronto.
Con ~u uso dc-:ip~r••ce 111 1mem ia,
r:iqu1tis1110. panili,i, ó senilidad. El
Vino de SAN GERHAN destru ye todas
e,;tas enfer111etlades que provienen
de una debi lidad parcial ó g·ener al
del org-anismo. De todos los medicamentos es el úmco para curar rápidmnente las enfermedades d e la
111tidula espi11al, lae::i: tenuación y las
enfer meclaclt'S conta.!\·io~as, ún ico
que rejuvenece y prolc■ga la vida dando á la sa11g-re fuer,1a nueva y nueva riqueza.

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Tónico, Agradable y R.econstltuy eate

Reromendada so firml\

Por todaslas Eminencias Médicas del Pats
Y d e l extranj e ro,

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débil, anémica y convaleciente.

Se nn«e en las principales Boticas g
P•r• pedid"• d irectos dirl¡lraeá

F. 4e Bosenoru y Ch. Poi~souier.-Bordeax

KA.RATINA, Remedio vegttal, descnbrimitnto indígena
Un ico específico que efectuando lentamente la ti-ansformación de la carne
cura radicalmente la J iricua, el Vitilig-o, la Leucodermia ó Acromia parcial, mai
de lo,; pintos y toda,; aquellas enfe rmedades que cambian el color ó la textura nat~1~·al _dc_la_J?i~l: co1:10 ecz~1!1a, sarna, menta~-ra, tiilas, prúrigo, psoriás!s, lep ra, pitma,as, 1ct1os1s, panos, efeht es peca~, empernes, barros del rostro, sifllides, v toda claHe de mauchos ó cicatrices ligeras producidas por quemaduras v iru'elas
golpes, verrugas ó lunares deformes, etc., etc.
'
'
_Prcpa\·a~o unicamente por Vicente L. Orozco, especialista dennatoló g ico.
Colnna i\1cx1co, almacenes 9!.-Cada frasco va acompaii.ado del flan cru·ativo v
las instrucciones para usarse.-Se envía por correo certificado, a recibo dé $3 5·0
centavos en e~tampillas de correo, de á 5 centavos giro postal ó billetes de banco.
-Se manda ~-ratis á quien lo solicite, el «Opusc11lo sobre enfermedades de la
Piel,• y Certificados.

..
•Habiendo expe1·iml'ntado en a l¡1runo, enfermo:;el Vino de San

German, loreco1111

b uen

LÓU,CO

,, OCOlllOUII
:! reconsl l ltl \ ente."

DR . ~ AFAE L LAVISTA

Subdire~tor y P rofesor de L'lí11ica Externa..
en la. E•cuela N. de Mijdicí11a do :México

De ,eota eo todas las DROGUERIAS y BOTICAS.

~~cena.s mexicana.s.==~Uebio bía en fa Jt\,fameba.

•

'

'

NUMER.O:z!z,

�•
363

362

LA SEMANA
Imposible es perder la impresión que el fallo
del Jurado ha prendido en la conciencia p(tblica.
Bsos_ dfoz sentenciados á mw,rte, que cierran el
palpitante proceso, l't'prPsrntan &lt;'I snldo de un.crimen, que la sociedad ha. pa~a.do á su r,·idiltJ. Dura ha sido la sentencia, pero dura rnmbién la rc!-ponsabilidad en que incurrfon1 este g-rupo tumultuoso, que tenía por misión rcsguardnr la Yida de
un .hombre, y que, sin embargo, !1~ ahriú ancha
sah&lt;la con el aguzado filo de tiUs puñal&lt;•:-.
.Es nu~,·o est~ dramt\. en lm) páginas de la crimmolog1a mexicana .•Jamás &lt;k ht sala de veredictos dd Palacio de Ju~ticin había tiur•rido una
tan tremenda ~ecisión . . \.11os lll\, la caust~ seg-uida
contl'&lt;l los ascsmos del Sr. Hern:'mdC'z cHusú honda sensación, tanto por l1ls extrañas circunstancias de que estaba. rod&lt;'ado &lt;•l dc·lito, cuanto por
la cntegcria, un poco más aiTih:t del nin!I común,
de las personas que en él intervinkron. Y sin emhargoi el f'amoso l'rl1nen dfj la P,·oj'iJ1Ja 110 all!&lt;lllZti·
ba á las propor~ioncs que ha re"·estido &lt;•l que
s~ lle,~ó 1.\ termino en la Jnspección de Policia! y que los debates tlcl Jurado han puesto ele
rcheYc, en toda su descarnada rcalidud.
. Filbul8; se antoj1.1 que hombres provh:;tos de
ciertnluculez~le c::;píritu, h~yanllegadoá i1U?1.ginarsc que tan !áctlrucntc podnafrn(Tm\l'se un tan atroz
delito1 á la vista de las muhimde~ 1 en el corazón de
la ciudnd, en una noche en que el v1..•cin&lt;lario se
arrojaba á la vía pú.blica, atraído por htti ft.!:Stividudes.
¿.Xo es verdad que sc•mcja una página d~ literaturanovelesca, desprendida. del sem;acionnl relato de un Bouchardy ó un )lontcpin~ Allá, &lt;•n la
plaza, los ecos del entusiasmo patrio disoh-iéndo ·
se en rumores atenuados; las postn•ras canciones
extraviadas en la naci&lt;•nte quietud de la alta noche, r. to_davía flotante la estela de oro que tra::mba el ultnno cohete en el espacio.
Quien en medio ele este cuadro cruzara, en el
fondo de esta decoración en la que había al_(To de
verbena espaf\ola bajo el manto de cielo am~ricano, no sospecharía que impruclentemente 1 teniendo como testigos los rezagados de la. aleo-re velada, á la luz aú.n no extinta de las pú.hlica~ luminarias, al festivo coro
del bunrues
endomino-ado
.
,.,.
o
, se
f ragua b a un crm1_en y se hadan pasar de mano
en mano chavetas y cuchillos con serenidad imperturbable.
Crcríais por. un momento que attm'lla escena
pugna con la realidad; os imao-inais que se trata
de un capítulo de aq ucl rom;nticismo de brocha
gorda que formaba el material de vuestras primeras lecturas.
Y lo que juzgaríais ficción imaginativa, producto de convencional artificio, es un hecho real y
v~rdadcr~, un pedazo de vida arr11ucado del apac1 ble med10 que os rodea. Solamente penetrando
en las minucias del proceso 1 ahondando en Jo~ zigzags de los careos, se adquiere la convicción de
que los tremendos episodios que precedieron al
homicidio, no. son hijos de la exaltada fantasía
&lt;le un discípulo de Edgard Poe, el febril narrador
de las historias extraordinarias.
Y entonces también será necesario conYenir en
que á veces la verclad puede parec~r im·erosímil.
*.,.*
Por lo demús, ]a Yerdad resiste en forma tal á
las redes tc1~di&lt;las _p01~ los extravíos del espíritu,
que ha. podido sahr libremente de la conciencia
del j?..rn.do ú. tra,~éti de los pu.fiados dr- tiniebla~
arr?Jados po~· algun~s ddensores en e:ste. proceso.
Y o no sé s1 dentro de la moral jurídica sea W1
hecho legítimo hacer del delito un acto recomendable y del delincuente un personalidad sin mancha, un Loh,engrin de alma blanca que hn. bajado
del Santo G-raal á poner paz en las conticmlas
humanas; pero s_í afirmo y sostengo quC' mue In. sana
moral de 11.1 sociedad, nntc esa moral que nos pone
ú todos en el cerebro la idPa de que el hombre
que mata no es un Hayan.lo y que el crimen nada
tiene de apologético, esas arengas grnndilocuentes, cs~i:; peligrosos sofismas eh los e¡ ne se fabrican altL ,·os _he roes con pasta de criminales, son las
peores semillas &lt;.tuc pueden arrojarse al surco.
Hay un c_ucuto de Anrcliano Scholl, en el que
el protagomsta, un hombre que ha cometido todos lós delitos consignados en el Código Penalesa materia lle plomo, como lo llamara Bentham-

Domino-o 28 de Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

explica satisfactoriamente sus netos, como inspir,!dos. en los de Io:s má:::; gloriosos personajes de la
h1scona.
~a conocida frasr de aquf'l proc&lt;'sado que des•
pues de matar á sus padrC'S 1 pcdiil al tribu11al compasión. pura un pobrecito huérfano, H\ r1•produce
en lab10~ de algunos defrnsor&lt;':s. Para estos, á mús
alr~ dosis de cu_lpabilidnd co1-rc•sponde una apologia más entusiasta del delincuente.
tii es que todavii1 estos ol'11ores no han descubierto qtw ya no existen dclincuenH•::; y que esas
1:;011 vocc::; q uc hacen correr las víctimas.
Con lo cual quedaríamos todos muy consolados.

***

La .curiosidad d('I público J)Or sc(Tuir
este ruio
d oso Jurndo, ha venido á reflejar:,c en la circulación máxima alcanzada por al&lt;runos di,1rio::; de la
Capital. De lns 1n·('nsas del )i~~oo h1tn ~nlido, en
e~ espacio de Ycinticuatro hora.~, más &lt;lt&gt; 120,0UJ
&lt;.' Je111 p!Hn•s.
Por mucho tiempo se repitió hasta la Hacicdad
que no había lectores l'll la Repúblic&lt;I. Ern va un
tópico, qut~ circulaba como moneda corrien\e en
las hojas impresas.
Era el caso de preguntar como Figa1'o: •quién
es el pú.blico y en donde se encuentra:'
G
S~ lrnb!•m abierto nuevas escm•la:-, c::;parcido
el sllabano por tod•t l;t extensión territorial y uo
obstame la demanda, el producto iHtclcctt;~, se
&lt;.trrastrabit peno:samente en nue::;tros murcado:s .
El periódico, que t•s &lt;•l libro de l,ls multitudes,
apenas rozab,1 con al:1 de pújnro, este inmenso
mar muerto del espíritu nacio1rnl.
. Y c1 rn-oblcma en1 interesante, porque cu él iba
vmcuhtdo &lt;'l porvenir de las intitirucione:-;. La baS&lt;.' de las democracias modernas no ptwdl• ::;cr otra
en efec_to que!ª educación . Instruir es gobPJ'ntll',
hn podido decir con :,obrada justicia un distinO'ui0
do t•stadista de nuestros días.
. La pala1,ra escrita, lanzada en el seno de la. sociedad, se pro paga en ondas á semejanza de las que
se fon..nan en un estanque ú la caícla de una pie•
(~ra. l_ cuando para la comunicación de las inteli~encrns s~ 1:abí~n tirado en el mapa de la Rcpú.bl1ca nume1 osas hncas, y P5Calado cimas y perfo•
rado montes y tendido puentes y sondead.o abismos, el verbo parecía esclavizado.
Pero e_' periódico ha comenzado á circular.por
las ª!·~enas de nuestro organi::imo, c¡ne va cnriq~ec1endose con sangre jOY&lt;'n y vigorosa. Decididamente habíamos calumnh1do á etitc buen chico q,¡.e se llama el público.
. Es _una hi::;toria tierna y sencilla, u11a de esas
l~1stonas con las que .F'ranc;oh; Coppée teje sus delicados cuentos, la que entre los fu,chos menudos
de e.stos días lm comdgnaclo la prensa de infor1!rnc1ón .. El acta levantada la de:--cribirA en esa
forma hsa y llana que eonstitu,~e las literaturas
de las Comisarías:
~
Ln drama de amor que se desenlaza en un canal; tres ahog~dos y un niilo que se clrroja á. la
charca con obJeto de salvar ú las yíctimas.
i~ 9s. decía yo en mi anterior charla que va no
hab1a milos en este trágico crepúsculo de los.hombres!
Sí, a~nhayniiios_que nllen por hombres, pequefio.s seies que se agitan en los monwntos supremos
c~·1?-turas que han llegado á la edad de Jos sacri:
f1c10s.
. ~osotro~ somos un poco-lea u:::-tcd: un mucboH)JUStos con estos hél'oes desconocidos que surg~u del arroyo para acometer un acto de suprema
~ne~lad. L?:, aplastamos bajo el peso de nuestra
md1ferc~c1a. Apenas si la gacctill,1 les otoro-a el
honor efun~ro de viYir lo que las fl01·es del poeta: el espacio d&lt;• una maflana.
~¡ lllOtitrar quisióramos caridad con psos caritati,·os, habi:-iam,os, c?mo en otras partes del mund,o, establecido prem10s y otorgado distinciones.
~o hace m:lChos meses que la sociedad francesa
se complacia en adornar con una roseta de honor
fo. deslustrada Imita de un cochero, autoi· de no
recuerdo que hecho heróico.
.Nosotros desconocemos ese procedimiento de
pagar u~rn dPuda colectiva y hasta acostumbramos _olnd11r el nombre del protagonista. Se nos
nntoJa qm• el hcroismo es un deber constitucional á que estú obligado todo ciudu.dano.
Pero la yerba oculta y lrr lluvia bon·a ha dicho
el autor de los Jliserables.
'

•

El tiempo desgasta los epitafios y sobre las
buenas nccioncs humanas podfa escribirse la leyen?a trazada en la tumba de Antópater, (,i-git le
brmt du rent,-«Aquí yace el ruido del viento.&gt;
.A&lt;:as? tú, mi bella desconocida, alguna noche 1
á la :;ahda de un fil:é o' dock, al abrirse la portezuela del cupecíto qtrn ha de llevarte á la casa
mi1'1ltr:ls, friolenta y nrrviosa, te arrebujas en eÍ
abrigo cte: pil•les que te: arrojó un buen amigo
al pmm, nslumbres uno ele estos pcqucnos deshere(\ados, plantado allí, en medio del ai-rovo en•
·tr&lt;• irónico y suplicante, con una mano te1ictida y
un sarcasmo en la boca contraida de gamin callejero y truhanesco.
Piensa &lt;&gt;ntonccs, mi bella desconocida, en es•
tos h~roes microscópicos, en estos aventureros
minúsculos, en estos niüos que, como antes dije,
valen más que los hombres.
Precisamente por eso; porque no son hombres.
ÜBERO:,;-,

µalítirtt ®ttttrttl.
RESU~lEN.-Er, CONCIEHTO ECROPEo.-D1sTCRB1O:-; rnTERIOREs E~ Ac~TnIA.-LA CA,rARA DA·
JA DJ;: ilt:NGRÍA.-LO!-i PAR'l'IDOS . -LOR ALEMANES
EN ÜHlNA .-LA AUTONQ)IÍA DE CRETA .

Las hondas ri,~alidades que apartan y dh~den
á la~ ~aciones de Ew·opa se hacen cada día más

mamf1estas, y los fieros apetitos que despiertan
se enconan_ y las arrojan en ruda y despiadada
competencia.
En vano el pri1~cr ministro de.Austria Hungria
]mee . un llamamiento á las viejas monarquías
concitándolas á tremendo concierto para resistir
]a competencia que miran levantarse formidables
de este la~o del Atlántico en la gran República
norte-amenc&amp;na; en vano les habla con tono gen:ebun&lt;lo_ de las [urr~as gastadas y de las energias perdidas. causa mmcdiata en no remoto día
de debilidadC'sy desmayos, de ruinas y desolaciones: aten~s. solo á las concupiscencias del día y
á las ar_nb1c10n~s del momento, cierran los Ojos á
los pel igros . !eJanos, desprecian los cataclismos
fut_uros por f1Jarse en la necesidad presente y en
la magotable carcoma que Jas corroe.

*'\

Austria m~raentristecida cómo se organizan en
su seno partidos de lucha que han engendrado la
dtv~rsidad de razas y d~ cost1:1mbres er, la agre~ac1ó~ de rueblos Y nac10t1es que constituyen el
unpeno. , e que los cheques se yerguen contra
los germanos los esclavones se rebelnn contra aquellos~ y todos en confuso tropel r en revuc1to remolino dan al mundo el espantoso espectáculo de
una cámara co~wcrtida en plaza de toros, de un
alto cuerpo dchbenrnte transformado en palenque
d.e odios_ inl?ctos y desaguaderos de malas pasiones y n11sena humana.
Na~a ha valido la admiración, la idolatría casi
que srnnten los pueblos por su viejo emperador·
nada las conquistas racionales y pacf!icas qu~
gradualmentehan obtenido los liberales sobre el
régunen trad1c10nal ·del sacro imperio, nada las
amenazas q_ue de fuera vienen y se palpan con el
pan~crmamsmo de los llohenzollern, vencedores
&lt;'1;1 Sadowa, y el panslaYismo de losRomanoff, ommpotcntes en los destinos de Europa, ha llegado
tal Yez el momento de las disgregaciones, ha soua~o la hora de las diferenciaciones entre grupos
soc1~les a~ados pqr la fuerza y encadenados por
la ,:1olenc1a, á pesar de la disimilitud de razas y
&lt;~e mteres~s, y no sería raro que se dcsprendie1an del nucleo aus~o-húngaro, masas informes
que ~altas do cohesión y ele resistencia, irían á
grav1ta~ por ley ineludible alrededor del centro
ger1.námco, ó en torno del poderoso micleo moscovita.
. tii la. disolución es tan protwlda, como lo anu.n~
c_ian ~,ls escenas borr~scosas de las cámaras, tarea
llt:'lmca es la del gobierno para someter a los rebeldes al trono secular de los Jiapsbnrgo.

*•*

Entre _ta~to, la fiera Alemania en su afan de engrandecnn~cnto, y acaso después de haber sembrad~ sus ideales y contribuido á ladisgregación
austriaca, se lanza á los remotos mares de China
en busca de nuevos territorios y conquistas nue~
vas, donde plantar su pabellón triunfal.

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

•

ra. lamida. por el sereno Hu..dson, que se va manso y
el Ea,:,.t-River y el Hudson que- limita al septcntri&lt;tn la color de ziuc hacia.la. bahia, surcada })or barcos que
i:--lade \fanhattan)parart1e unpoco/J.coutemplar las isle- respiran humo ó que a.bren sus grandes alas túrgiuas
tas ll~nas de chal.etH _v cusa¡; de ball.o, y subir por una que baña de púrpura. el sol que muere y los hace semagnif_ica escalinata ha~ta la altura dt•l puente y del mejar al barco-fantasma. de la leyenda genialmente
sobt•rb10 acueducto de fierro que, sobre aquel, lleva 111-u.,·icada por \Yagner.
un verdadero rio de ag-ua de1iciosa al Parque cen·
El ribazo opueeto parece, á. &lt;'Sta luz, una gran motral .v á la ciudad, el Croton. E,-tc puente. alto ( Hiyh- le de pizarra violácea con incrustacioue~ rojas y blanbridge) e~ viejh;imo para N. York; tiene 50 añoi, y, co- cas de poblacioncillas y rillaHi la linea casi recta de la
mo ,·icjo, es clá,üco; toclo ele piedra ~- granito, sobre cresta de esa mole larg·a y obscura se desprende de
doce ó trece arcos correctísimo:-, soi:.tieue una ancha un gran cortinaje pintado de brocha gorda con oro y
calzada. de medio kilómetro dt~ largo ». ojo de buen rojo, pero de gran efecw como telón de ópera. Más
cubero; má.s al norte e~ti\ &lt;.•I puente flamante de \Vas- arriba todo ese color se dt•s,·anece r muere en tonalihington, sobre uu pJpg·aniiimno arco que, por ancho 1 da.de¡;, y veladuras de inefable sua~idad.
])at:t•ce bajo y- que es enorme, todo de act•ro ~- fierro.
Bravo el pintor!
DaJo ei;tos puentes, pai;au v n•pa~an emban:adoneo,
lijera~ las mas, verdaderos 'muebles de luj,, ele made·
ras finas, con SU)) motorciUos de ful'go ó electricidad
Hacedme. lectores, el favor de describiros á ,·osotros
mlsmoti el Pa.rqw Ceniral; yo no he de hacerlo; serla
acumulada; mu,• bonito.
DeF-pues, al r~gTesar, rodeado de obreros, por que meterme en UlHL serie de vel'icU1•tos, de canaleb, de
e&amp;tos son barrio~ fabril e:- por .,xeelt&gt;neia 1 que vueh,en lagos, de túneles, de ldel,·as, de e::;tar1qucs cuajados de
á. i;;m; casas silenciosos, fumando ó mascullando taba· cisne:, y de pato~, de prados para todos los juegos. de
&lt;·o de \'irginia, y oliendo más ásltdor y á. ro1&gt;a vieja que pelota conocidos y por conocer, de jaulas de fiera.s 1
á alcohol, puede uno pagar~e el lujo de ver un iucen· de cotos llenos de esbeltos gamob, y otras y otrai
dio; yo me lo pagué; el término es impropio, por que menudencias, todas á cual mAs agradable, diseminafué gratis. Una gran ca~a aislada, de ladrillo r made- das en un arca triple quizas do Ja que nuestra alara1 perfectamentequemable ,. concienzud:uneiite que- meda de )lCxico ocupa¡ a::li me pareció al menos á. vismada. Bello espectáculo; esfoban ,,a en salvo los ha- ta de pájaro.
bitantes cuando nosotros nos p"aramoP. á contemSeguid este consejo: un sá.bado por b mafüma dedi·
plarlo¡ con nosotros uno 6 dus millares ele personas, caos á vie:itar eotos mngnlficos jardine.;,lentamente, {L
sobre todo de chiquillois que veían a. las coquetas bom- pieb·1:ientaol:! frecm•11lemtmtc para ver revolote,ar eijtn.
basfllncionar,comó quieulas conocC'. y las puede mane- tur i~ de chicuelo:; nacarinoo y dorados, que parecen
jar; esas bombas parccian riquhlimas v complicadas he.cbos con jugo dt' lirios y ele rosas, gue revolotean y
baterías de relumbrante niqnel que bombardeaban reman a qui como en todas partes. Luego nlmorzad
agua. en todas direcciones Aobre la cai:.a incendiada.. beatamcnte en uno de estos restaurants; no tomds viLos bomberos parecian salamandras; estaban en to- no sino té; el té afina el aparato rcgistnldorde las sendas partes como las llama~ y t.il a~ua; sacaban por las saciones placenteras. En seguida seguíos divirtiendo¡
bohardillas sus cascos puntiaguaos, por las ventanas embarcaos eu una góndola en el lago, dad do c.:omer
•df' los pbsos altos p,alian ." sub1an y ::;e deslizaban por á un orangutang en la.1nenaf1erie y cuando decline en
las escalas de safrefaje. Eran los co ..oneles de las co· su cun·a corta de otollo, el sol. tibio 1 radioso Y blondo
lumnas de agua y con un nLlor tranquilo conducian como una crisantema de inyernadero 1 tomad un ctib
el agua al fuego. BrM·o. Expléndidos ~sos buzoli del
y salid á. la 9.uinta avenida por el extremo norde¡,;te del
.Parque. BaJad ;_\. lo largo de las casas aisladas1 enjarincendio.
dinadas y elegantlsimas de esta admirable avenida y
**•
deteneos en la esquina.dela calle 7f);henqui un templo
Si aun la tarde no ha avanzado puede bajarse á la con su alta y explendida escalinati¡ su cúpula de estilo
altura dt~ Ja tumba del general Gfant, nuestro gran indo-musulman, oro y negro, y su l\mpliayrira estrucYiendo semejantes juegos de la diplomacia ocu- primo 1 casi nue~tro primo hermano, por lo mucho que tura que recuerda las iglesias fundadas en Siria por
pada en tales nH\erías quP afectan al dcbil y li- nos queria1 seglln dice el sefior Don Mati11.s Romero y los cruzados en el siglo XII. ¿A qué culto pcrtene1.:e?
yo lo creo. Esta tumba ó monumento de Grant es
una de lits cincuenta tiinagoga¡; establee.idas por la
sonjean al poderoso 1 no podemos creer y consi- grandioso y vul¡pir; se parece a él ¿quien no lo recuer- Es
colonia judla de New York, ,._ue cuentH. con :t·)().000 inderamos irrettlizable el bloqueo de Constantino- da en l\lé:xieo ;o· a su compañero el enérgico Sht~rida.n, divicluoli poco masó menos. Es una potencia el juclais•
pla de que han hnblado los últimos mensajes, so tan buen hombre, tau soldadón v tan franco? Del mo- mo aqul¡ Jo es en todiu, pnrtes más ó menos clandestipret&lt;'xto de consolidar la autonomía de Creta y numento de Grant, Re puede b'ajar, al paso lento ele name11tc; aqui, á la luz del dia. Yo croo qu.e es la leuno de esos comodísimos coches manejados por el co&lt;le htiC('I' que Turquía ncC'pte el noiu bramiento de chei·o desde su alto asiento por encima de hl caja del vadura que hitce fermentar esta sociedad en afan de
negocio; que levanta estit masa con ensueü.os ele imun príncipe cristiano corno gobernador de la isla vehlculo, á lo lar¡ro del lfive,·~ide Park. He aqui lo que posibles nqueza,s realizados por una voluntad á que
se
ve
por
una
clara.
tarde
ele
Otoi\o;
:í.
la
izquierda
ele
no se pide un resultado normal sino milagroso. Como
manun1itida.
Tienfll derecho ]os cretenses ú tales decisiones, la ampllsima calzada superior que constituye propia- los judios vivieron en la historia /J. fuerza de milagros,
mente el paseo, entre cortinas de cnsaili suntuosas, de· como es u'\1 fenómeno .tan extraordinario que con mson acreedores á que se ]es atienda, á ellos que semhocan sesenta calles de la ciudad, que vienen clezón le llaman tambien milagro: el de su supervh·encia
11or más de dos siglos han peleado anhelando li- rechMs desde la otra orilla de la fsla, á. tra,·éo de todas étnica, como esperan sin ce~ar el milagro mesiánico,
bertad; pero Europa esta muy empedernida en las avenidas; en eMs ca~a~, Ye:rdaderos palacios por han sab!docolocarenel medio social en que vhren, una
sus sentimientos y no es Jlegnd'o el tiempo en que el tamaño y la abigarrada pompa del estilo. vive bue- esperanza, chsi una certidumbre de un efecto inespe
parto de la máí. aristocrática Rociedad ele aqul, v rado de la suerte, de esos queh:m hecho de pobietones
ha de prevalec('r ht aspiracion aishlcla de ungru- na
aqul van á nuestro lado, en carruajes de todas 11's cB- jó,·enes, hombres archimillonarios como Bennet, Astor,
poinsignificantesobrc los intcresrsdelos otros. Los pecies, tira.dos por caballos de subido precio, ó cabalGould y otros cien .
que organizaron una cruzada en toda regla en gando ó pedaleando, algunos ejemplares- de la gente
Entramos, precede al templo la escuela; el santuapro de la ~ledia Luna para sofocar las tendencias il.Clecta de e~ta bendita tierra del dollar :- del apio. Vi rio1 asiáticamente lujooo de decoración, es, serio ,. noá mi sabor algnnos de ello~, cicfü:,tas, amazonas ,· jódel helenismo que Quiso libertar á Creta, no es vene!- !la,-denios, orgullo de la crema de aquí y~ que ble; las galerlas, sitia.les, balaustra.das, facistol~s, el
candelabro simbólico de los siete brazos, la h'tmpara
facil que hoy se decidan con peligro de la paz yo prefiero, a peMr de que haya quien lo &lt;lude, a la eterna de oro, encendida ante el tabernáculo, todo es
adorada A desafiar el orgullo delos turcos, ebrios mavor parte de e~tos e~beltos ,. rabones caballos in- esquisito, como los mosaicos y los vitrales, sobre todo
todaYia con los triunfos de Yelf'stino y de Lari- glefl.ci;; de noble raza v á guicneS solo falta tener el cuf.':· el inmenso del plaf'ornl, que pttl,~eriza la luz cenital
ro bermejo corno el ele uno de los corceles del Apoca- en esmeraldas, rubies 1 y topacios. El tabernáculo, es·
ssct. Hay que esperar mejor ocasióp.
lipsis. la crin color de azafrán y un pan1guas azul ba- pecie de arca santa de cristales, guarda un soberbio
X. X. X.
o el brazo, para ser la e:-.tampa del clá~ico turista que ejemplar de la thorrá, de la ley. i'" yo no se por que
a vieja Alh1ón em·la á diMio hácia el Continente con
combinación de cristales, hay en estos tabernáculos
2G de Noviembre de 1897.
rl objeto de pasear~e A través de los teatros de Pads, una misteriosa luz azuli como si ijU atmósfera estuviede las igle¡ifas de Italia, &lt;le las techerlas de Suiza1 ele ra saturada de Momos ael zafir del cido!
las manolas de Andalucia ~-dela,; caricaturas, romanBajando siempre, se pasa la magnifica Plaza, los
ces y sainetes de todas partei..
edificios colosales del Savov-Hotel \" del N"eederland
;\le gustan esta flora ~- ('sta fauna¡ la flora, nutrida y poco después se entra en et'barrio d~elos Vanderbildt¡
con jugo de carne ele Chicago y margarina., con té he- unos de marmol, otro~ de ¡piedra bruna y rojiza, to•
lado y fumado (lo que la hace nt&gt;n~iosa al mismo tiem- dos amplios y suntuosos; los palacios habitados por
po qlte san"'l~inea) ~- con almendras tostadas, maiz los miembro¡; de esta riquislmafamilia. decoran regla.tierno y p,Ül'dzng y oat-mer~l 1 exporta i, Europa anual- mente un medio kilómetro ó má5 de la quinta AveniNOTAS A TODO VAPOR
mente algunos sm1tuo~os &lt;'J&lt;•mplares, y otros quedan da. i\[ás allá de S. Patricio, sigLien las iglei:iias, loi, hoaquí para ser dei;;critos por Pau.1 Bourget en los veranos teles de primer orden, es decir, lo:; primeros del munde ~eiv-Posty para. conccntrari:w lentamente a. la vista do. los clubs, entre ellos el ..Uanhattandub, de explénD E P ASEO- B O "'\V ER Y
de loilo simplrs mortalefi como ~-o. en sus opulentas man- dida instalación y de cordial acojida para los forastesiones de invierno, t'n New York. Boston .... .La mucha(aqui mis agradecimientos personales) v lueio se
Se no!li paf.aban los clias mangoneando por esas ca- cha mexicana suele s&lt;.'r mfts interesant&lt;'; tiene lail ex• ros
entra en el mundo del comercio 1 de los tallCres ac.mollei-, de Dios, sin al)Urri_rnoti nmH:a; al menos yo, gus• trcmidades má~ finas la boca má¡; dulce, los ojos me- das, de las librerias, de h1s muebleria!-,
de las sucurtaba mucho de \'('I' pnmcro C'n etstampas el lugar, el jor comunicados con ei;a 1:1ombra interior que se llama salea de las grandes casas de ventas de
de
edificio qu&lt;' iba R. \'~Hitar y l_uego acom!Jdar la irn/J.gN&gt;. el alma y aunque mucho má.s _pequeña, andn mejor¡ arte de Europa. To.clo Pilo tieno un aspectoobjetos
lujo y
que 11"',·aba ·en mt sensono á la reahdad que se me pero esta á.fuerzadt•lmrn•/ennu y decroquet ,. de airn de bi&lt;•nestar inexpresablt'; parece que todos de
los tranpn•sentaba delante y resulrnban las coi-;as mies como puro, sobrP todo, l!O eFótá. anl•mica ;• es, por Pi1de 1 má.i:llevan un rnill(m cu la cartera. No sé porque
me lat1 figurnbn, pl•ro l11ft'rente:-, y aten Cds. esta con- hermosa, más anuuada, muscularmente hablando, v seuntes
no lo llevaba yo. Por aquí ha.y también otra sinagoga
tradiccioncíl\a1 pero a1:,i era.
más varonil. Ahora bien, etitC es el ideal femenil fii1 (calle 44) que es una reducción de las mezquitas áraRecomiendo ti:;te pat;co (qul' no nece~ita recomenda- de siglo; ser varonil. En esta edad del músculo, las bes
ó persas, abigarrada y pintoresca por ex.trerr,o,
ción, para lo~ fora,..trro~ en la dudad-imperio) ir por hembras quieren ¡;;er músculos también, ei- decir, quie- con sus
torr_es ó alminar1;;.sesbeltisimos, en donde espe·
el elevado ha¡.;ta ct·rca dd limite st•ptcntrional de la. ren las mujeres ser hombr&lt;'S sin dejar ele ser mujeres¡ ra uno que
al ocultarse el sol resuene la dulce v vi•
Ji.da, admirnr te~to e::1 nece!&lt;arío y recomondado por nu\s como 61:iO no puede scr 1 conseguirán i.cr hombres. brante salmodia
del muezzin llamando á la pleg"a.ria.
los guiaH J, admirar, desdl' la enor1~1e altura l\, que ('l ¿Y los hombres que haremos? &lt;1ué hareis, mejor di- Seria curioso escuchar
~ajo ei;.te incoloro y frio cielo,
formidable trrtmpolin del ferrocarril se Ie,·anta sobre cho, por que yn. ft los que estamos en la adolescl'ncia donde el sol parece nn Dios
destronado por la luz eléclos pi!:-08 1su¡Hw1ort't"1 .dc la8 c:u~as. como una ei;pecie de de la ancianidad como yo no noilo tncar1\ ver e~o! Honuna plegaria orient:tl.
gio-ante:--l'O andamio de marl&lt;'ra y fierro 1 en una atre- do problema¡ se r('soh'era1 solo corno todos lo~ pl'Oble- tri'ca,
A esta hora vespertina :- en este dia de brujas 1 toda.
vi(Íísirna curva, el pintore~co•¡1anorarna del Parque
la avenida estú. poblada de carrua.jp;s; pareco una do
Central con HtR grupo~ de árbo e,; toda.vía vestidos en mas.
La orilla del Rii:rrside que mira al rlo, limitada en
serpientes sin término de las edades geológicas,
Ortµbre de \'erde ~;ri!&gt;. ~roro vit•jo, sus canales, sus la- la parte alta por ante\1echos Y-balaustrada,; ele piedra, esas
desarrollando sus enormes escamas de charol negro
gos, sus puentecillos, FóUS cascadas, etc. y empar~dado desciende al nivel de a corri'entC' por una ~erie de te- por
millas entera.ti. Y es una agradable sorpresa ~n1:mtre los exeel,.;o::. v abigarrados muros de 1nedra, rrazas superpuesta,;, aun cubiertas de árboles semidcs- contrarse
con una cara mexicanaaunque sea intésa,
ma.rrnol v hulrillo qtic lo cmprl.quetan en una especie nudos y de vegl.'tación agonizantemente vcrdc1 que se como la del
amable vá.stacr·o do Lol'd Chesterfield, el
de cajón~inmenso. Y siguiendo hac;ia el N. bajarse en desvanece en el crepúsculo del año. Las casitas v las
insigne
y
rubicundo
ChandÓs Stanhope, máxime cuanuna. estación cercana al rio Harlem en la calle 175, glorietas se desparraman basta los nmC'llcs de la Í-ivedescender al nivel del rio (es un brazo 6 canal entre

No puede ver con pac:cncia el irritable empe1·ador Guillermo que el sobr-rano de todas las H.osias acreciente su poder y dilate su influ&lt;.'ncia so~
bre cuanto b~ña el sol en ti viejo continente. 'No
pu'-3de contemplar indiferente, que el nombre del
Czar, bendecido por sus súbditos, temido por
sus vecinos y respetado por todos, sea la palabra
mttgica que se pronuncia. en donde quiPra que
surge una dificultad, que brota un conflicto ó que
amenaza un choque internacional. No pued~ permanecer inactivo, ,·iendo que se le escapa su prestigio y snbicndo que los pueblos todos que se YOIYían antes hacia Berlín en sus cuitas, se dirijan
ahora al podrroso 1-&gt;ctersburgo, donde radica ahora el centro del f'quilibrio curopt•o.
Por eso va en busca de a,·enturas, de conquista y en pos de ruidosas haza11as allit á las costas
&lt;lel Celeste Imperio, donde toda debilidad tiene
su asiento y toda miseria su natural alojamiento.
La paz armada, abrumadora lo fatiga; el desaliento se apodna de él, y la inactividad lo excita; se
lnnza contra un enemigo inesperado y e1nia á su
augusto hermano el príncipe para que tome pose·srnn de ]a bahía de Kico-Chan, á ver si es~ golpe
de audaein es capáz de conmo,·er la serena tranqui1idad en que viven las potencias, odiándose
cordialmente y recelándose á cada paso en medio
dt• su aparatosa bizarria.
lntenlo inútil, aqUi el débil es la petrificada
China, y si las potencias han de consentir y tolerar lus arrebatos dt• Alemania y las a,·entui-as intnnncionales de su jóven &lt;·mperador, lo dejarán
en pacífica posesión del territorio conquistado, y
tomarán en compensación otros tt•rritorios que
los indemnicen de su desinteresada tolerancia.

•••

•••

.
l

�.,
364

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

36.5

EL MUNDO,

Recuerdo de las fiestas presidenciales en Toluca.

do este fugaz encuentro está decorado por la catedral
cleSan Patricio de un lado, las casas delos Vanderbildt
del otro y á vanguadia y reta~uardia los landós cua•
jados de grandes rosas con cáhces de seda, corolas de
encaje~· plumas _v sombrillas blancas y rojas que Pal:pi·
can de manchas de color la enorme hidra de la Quin,
ta Ai-enida.

***
Ahora á ple lectores mios. Es de noche v vamos á
correr una gran aventura; visitar de noche el Bou·ery,
que es·e1 Broadwey del comercio bara_to, en los linderos de la Ciudad-baja. ¡Gran aventura! Lo era an•
tes; para hacer una excursión por el Bo-wery, poblado
de alemam~s, de italianos, de chinos, todos 'más ó me·
nos israelitas, precisaba ir flanqueados de dos ó tres
detectivP.~, lo que daba á la excursión cierto esquisito
sabor de viaje de Rodolfo por los suburbios en «los
:Misterios de París&gt; novela que pertenece á las edades
geológicas de la literatura del Siglo XIX; que asustó
v entusiasmó á nuestros abuelos v que vo todavía leí
coll deleite hace tresciento, años (esto es un poco exa•
g·erado, lean ustedes, treinta y cinco) .
. Ahora ya no e~ preciso hacer testamento para excui·sionar en The Boicery; la luz se ha hecho en esta tiniebla: la luz eléctrica. Basta hacerse g·uiar por uu.
par de buenos conocedores del terreno; tuvimos la
fortuna de encontrarlos inmejorables: el Sr. de Garmendia y Alberto Leon, este, un mexicano aclimatado
en Nueva York con su numerosa v simpática tribu.
Entramos por la calle Catorce. pisamos frente al corpulento edificio que sirve de centro v foco (de infección dicen algunos) al más poderoso de los círculos del
partido democrático en la Unión. el Tammumy-I-laU;
ostentaba sobre su f,whadota rubicunda, profusamente iluminada. una lista de can clidatos para la próxima
legi slatnra. Frente á lás puertas de los teatros, á la luz
de las tabernas de lujo v de los escaparates, observa•
bámos la interminable procesión de las nocturna.~, que,
allá como acá, se nos acercaban con la sonrisa clásica
de estas damas, que, bajo el afeito rle la boca, parece
una mueca lúgubre. Y como el Bozcery es el paraíso
de los cafés conciertos, entra1nos en algunas de ellos.
Yo habría preferido pasar una hora en uno de CbOS
teatros jttdeo-germanos que ostentaban en un hebreo
que habría extasiado al profesor Pancho Rívas, sus
anuncios. á la luz de candelabros de siete brazos coloc_a~os en pórticos extraños; pero mis compañeros no
qm~1 eron y me arr_astraron en ~u peregrinación paralela a una doble é macabable hilera de tabernas, tiendecillas y bazares profusamente iluminados, haciendo
estaciones frectwntes.
1 ª Estación: exMbición de mujeres gordas. Unos
monticulos de carne grasa con protuberancias simétrí·
cas gue parecían dl:lt-rames coagulados, estalactitas
formidables de color espermeático, ojos plácidos de
bueyes enfermos; alma nin°·una. tal vez en el fondo
del cerebro una lucecilla ahogada por un charco de
enjundia; casi de$nudo todo esto, pero tan candorosamente antiestéticó que...... asi dl:lbieron de haber sido
las tentaciones de San Antonio, del San Antonio auténti&lt;:o, no ~el San _Antouió de Flaubert que era Flaubert
mismo. Nos abnmos paso entre un hervidero de o-ente
su!!ia, c~m~uestadP, ~ujeres probables, de judíos'aguileuos, sordidos, de mirada embozada v brillante y de
irlandeses compuestos de curvas eximberante; que
llameaban de Alcohol, de alemanes melanoólicos como
Margarita y entramos en la tienda de una gip.~y. NO tenia mala facha la gitana; la tez de oro negro; el cuerpo envuelto en paños de colores desvergonzados sonando toda ella como un cascabel, gracias á una por•
ción de collares, pulseras y ajorcas cargadas de moned~s falsas {¿v ella seria también falsail) obscuros y
lascivos los OJOS como dos gotas del infierno y de ébano ~a cabellera opulenta. Aq~~lla bruja que no se parecia á las _dl} l\facbeth, me d1Jo cosas ruborizantes y
~e pro_nost1&lt;:o cosas espeluznantes y yo que so.v la vamdad in folio le doblé la propina; á haberlo sabido la
g_itanilla _me profetiza el trono de Francia y yo la hubiera cre1clo; porque durante siete minutos c1:eí en Jo
que me decía. No hay hombres más flacos que los
hombres gordos!
Segunda estación: 1m café alemán todo amueblado
de !1leman_es y ttlemanas y alemancítos de los Estados
Umdos, oliendo todo á cerveza alemana de aquí y á
g~nt~ aglomerada y á ta\&gt;aco: Ruma, oliendo mal. Un
publico cprrecto, bonachon, contento, feliz y taciturno; e~ espectáculo excesivamente divertido é idiota;
un gigante c~mstantemente vencido por un enano: es
~l tema más. o menos claro de todos los cuentos de niuos; ~nos tz!ganes que supongo auténticos tocaban
su~ aires hungaros; lo repito, yo me diverti como un
ammal.
Tercera estación: en ~! camino de China Tow·n
compramos algunas bar:tttJas y unos inmensos pantal~nes de taller para Jesus _Contreras, de esos que empiezan cuatro d~d.os debaJo de la barba: estoy seo•uro
que apenas.se:v!r!an de cal_zones de baño á las ºgordas de. la exh1b1c1ón susodicha. Un alemán de catadura ~,molenta y fatídica nos pidió dinero con el tono
de qm_en ha.ce un favor; dimos1e alguna moneda blanca: quiso mas, lo mandamos á pasear: •miserables exclamó entonc~s, yo os dinamitaré algún día.• y'este
fué el solo pehgro de muerte que corrimos en Bowery
lo estamos corriendo todavía.
'
Dimos 1:ueltas por unas callejas obscuras, de esas
que S?~1.sm emb~rgo, más claras de noche que de día;
nos d1r1J1mos hacia un gran farol chino que se balanc~aba sobre un portó!}; entramos, pagamos, nos escun1mos por una esp~c1e de mugrosa trampa y .... estábamos en el te:itro chmo, con e! pañuelo en las narices.
Aquel bodeg:ón en qu~ hab1a aglomerados trescientos ó cuatrocientos chinos, más bien ª"'achados que
senta10.s en bancos muy primitivos, ola á microbio.
Se ad1vmaba quelaatmósf~raestabasaturadade gru-

·Domingo 28 deNoviembre de 1897.

.....,.,....---,-----------r---=----__:_---=------:--~~~0--7

i,

LLEGADA DEL SEÑOR PRt&lt;:SIDE:'(TE Á LA ESTACION

Recuerdo de /as fiestas presidenciales en Toluca.

El ideal de un ex-Donjuan--~Por Ruelas)
mos de colonias, de archipiélagos de microbios borrachos por el humo de los t:,ibacos ó de los cigarros de
opio. Se me antojaba que aquellos ~ombres, unifor•
ruados de azul oscuro, que escuchaban con religiosa
atención, sin pestañear (verdad es que no tenían ó no
p_arecían tener pestañas) el ruido infernal del escenano, eran aglomeraciones enormes de microbios bajo
las especies de homb1es y mujeres; porque supon&lt;&gt;-o
que l~abria alli también mujeres; solo un experto taturahsta podría encontrar la diferencia entre un chino
y una china. ·
El escenario era un tablado en donde estaba la orquesta;- la orquesta Dios de Confucio! -Ay! sl, la orq:u,e_sta compuesta de timbales, tamtames,gongs y chinmias; este escenario tenia dos compartimientos. En
uno junto á la orquesta está el héroe; detrás de el
una especie de altar con un ídolo; en el otro los muertos se van al diablo. Porque hay muchos muertos; el
héroe vence á todos los agentes del mal, al través de
monólogos sucesivos compuestos de _grititos ilimitadamente desapacibles y subrayados cana dos minutos por
el ruido siete veces infernal de aquella orquesta satánica. Con ~u talismán y su espadita de palo el Mroe los
mataba a todos; algunos de aquellos personajes ves
tian telas suntuosas. Y lo¡¡ chinos, desde una especie
de mandarín de botón rojo que estaba cerca de nosotros hasta el cocinero color de·pringuen oian,yreían to-

do eso con sus trajes negruzco~, sus caras verdes su
sudo! amarillo y sus colet_as engrasadas con manteca
rancia..... Los dramas chmos no acaban; noi:;otros si
acabamos por salir de allí temerosos d,e que se apoderase de nosotros el vértigo del suicidio y nos dirijimQs
á la Pagoda que está en un quinto piso sobre un restaurant en que otros chinos devoraban con su acostumbrada devoción, sendos platos de 'arroz con sus
p~li~los de marfi_l. El tt-1mplo estaba solo con su altar
búdico ea el fondo, admirablemente tallado en madera y lleno de figurines rlorados de ma1·fil; en los á1wulos ~normes tambores de seda bordados de figuras quiméricas, colocados sobre varas pintaiilas, en guisa de
enormes faroles-Dos boncillos engullían arroz en un
ángulo; nos acercamos al altar, los bonzos nos dieron
unos palillos aromáticos que quemamos con verdadera
unción delante del f~ísimo dios qu(1 teníamos delante,
y hechas nuestras salutaciones y pagadas nuestras
pesetas, nos fuimos vagando y comentando hastalVall
Street; encajonado en sus últimos palacios de sombra
que se perdian en la noche po1· un lado v por otro remataban en una pl11 teada corniza de luz de luna. Trinity-Church en aquella soledad, en aquella hora, tenía
un aspecto tan... Pero pasa el funicular; á casa; oh! si,
la cama, la cama ¿pero cómo dormir con el tímpano
enfermo de música china?
JUSTO SIERRA.

(Fot. Bustamante.]

ción de un bonito periódico que se publi_c a ahí,
,, España,» S(;l sirvió e1wiarnos una colece1ón de
el mismo, en la elegante carátula de la cual
figuran, acuareladas perfectament_e por el Sr: Ar_turo Sarmiento, Director del mencionado per1ód1co, las armas de México enlazadas co~ las de España y un detalle de adorno muy bomto.
La ·Redacción de Ei Mundo agradece profundamente ese galante recuerdo y reproduce á continuación la crónica dada por Espaf'ta de la celebración de las fiestas nacionales en Las Palmas,
por nuestros marinos.

No habrán olvidado sin duela nuestroslectores,
ya que es muy reciente el st~ceso, las suntuosas
fiestas conque la simpática cmdad &lt;le ~olnca rnl emnizó la presencia en ell,1 del Sr. Presidente d~
la República, quién, invitad? por_ el Gobernador
del Estado de ~léxico, acudió á man_gurar algunas mejoras materh,les de_ importancia.
.
Entre esas fiestas fué. digna de notarse por ~l
buen gusto que presidió en ella, la Kern:i,esse 01ganizada en la herm~sa Alameda de la crnda.d en
la cual se dieron cita las pollas t?ás guapas
tomando participación más _ó menos directa en las
gentiles faenas de la Jammca.
d
Nuestro corresponsal en Toluca, el ?astel e
Oro. se sirvió remitirnos variüs fotogr11ftas ?e esa
Ker)uesse v aun cuando no tienen el mérito de
' J
•
•
una oportunidad
iumeclrnta
son tan b u~ nas y dan
tan perfecta idea de esa fie?ta tan lucida que no
resistimos á la idea de pubhcarlas.
Hacemos notar sobre todo lo q11e representa un
pabellón hecho con puras botellas de cerveza en
el cual se emplearon millares de ellas.
El Primer buque ~ex/cano qu_e ha Jdo á las Canarias
:!,1UES'l;RAS DE AFECTO

Nuestros lectores saben y asi consta en el me_nsaje presidencial leído ante las cámaras _col:g15i
lado1;as que el Gobíerno compró en L1ve1por.o
una Co1'.b.;ta, la cu-al lleva el nomb1:e _de Yucatan
y que se designa para escuda náu~1ca.
esEsta Corbeta, que viene en cammo para nl~l
.
tras costlis, lnzo
esca 1a en la mayor .de las s as
Canarias donde tocó celebrar á los t~·1pulantes. e 1
cumple a'ños del General Díaz y las fiestas nacionalM.
·
La acogida que encontraron nuestros marinos

EL SR. Pr..ESIDE:STE

y st·s

ACOMPA"Í-AXTI s EX LA MESA.

en aquel l&lt;'j,1110 archipiélago que por primera vez
visitaba un buque mexica110, y el concurso de entusiasmo v buena Yoluntad que se les prestó para
la celebridad de esas fiestas fuernn tan expontaneos, qu1! dejarán recuerdos_ perdurables.
Con motivo de esa estancia d• 1 YucA'rÁN en el
puertc de Refugio de la Gra11 Canaria, la Redac-

Apacradas las luces que tan hernioso aspecto
presta;on al Yitca~á?7, desva~ecid_os los sonidos
metálicos de la mus1ca, perdido ) a el ~co de la
mtimaeión e:xpontánea y franCB; qu~ remó en la
improvisada fiesta, orro no extrn&amp;'mdos los calores del entusiasmo que hacen surgir delos p.echos
C'Spañoles los cariños recibidos de nuestros hermanos de raza hispana, ni los deseos ~ehementes
de seguir estrechando !amano de m~nnos tan g~hmtes é ilustrados, como los qne tnpulan la corbeta mexicana fondeada en nuestro puerto; ha llegado el momento de pagar, aunque_ pobremente,
la crratitud que guardamos por las mnumerables
ate~ciones recibidas, diciéndoles hoy, desde las
columnas de nuestro diario-«Coma!tdante Azueta y seilores oficiales del Yucatán: muchas gracias.»
La fiesta de anoche fué una nota hermosa en la..
historia de dos pueblos de un mismo origen. De
un aspecto halagador, fué también el espectáculo
ofrecido: la franca cordialidad que entre ~odos
reinó la conformidad de gustos y la semeJanza
de opiniones vinieron á ~~firn:,ar las p~labras
con que saludamos á los dtstmgu1dos marmos:-

�366

Domin"'O 28 de Noviembre de 1897

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

buque que .recientemente ha sido comprado en Inglaterra y que ha de ser transformado convenientemente en escuela de guardias marinas; nos hizo
notar mil recuerdos que lleva dela Gran Canaria,
mapas. planos del puerto, fotografías: nos hizo
mil_ elogios de nuestra isla, de su magnífco puerto derrfugio, bien conocido ya en l\léxico gracias
al cdo y actividad del Cónsul, nu,istro amigo el
Sr. Martín V elasco; nos ha hló con cariI1o de la tierra Yascongada de donde es originaria su familia;
de Esµm1a donde estudió los primeros años desu
carrPra y donde encontró la corv-pai1era que con
él ~omparte hoy la fdicidad del hogar; nos obsequió con vinos, con pastas y al mismo tiempo dejaba deslizar junto al oído, una fina agudeza, un
delicado chiste, una frase de atención ó una palabra cariñosn.
Del Comandante Azueta y de los oficiales del
Yucatá.n consennrcmos gra.to y etemo recuerdo.

LAPIZ Nl'EYO.

Para los carros pesados de tramp, rte '5" p11-ra los r¡ne
sin•t·n en la ao-rit'ultura rn general-los ja¡,ont'see ('mplean búfalos} alg·uuas vect's caballos. Muy pocas veces asnos.
Pero si tienen pocos animales domésticos en ca1!1blo es
notable el cuidado que lt's consal;lTan, son smg·ulare- los mimos de que los hilc·c·n objeto, como p,,ede
verse por los grabados que publicam ..s. En uno de ellos
vese una t'spadrilla. trenzada, que se aplica á las p1•zuñ:1s de los búfalos Y que es un coc¡1wth,imo trabajo que
muestra la índole' de ese pueblo minudoso y extraño.

A las 11 los invitados pasaron al comedor..
Ellwuh por la ahundancia y selección de los

PUESTO DE CERYEZA CONSTRUIDO CON BOTELLAS CERVE( ERA¡

platos fué verdaderamente expléndiclo. Al final
se repartieron variedad de dulces; lo vinos y licores fueron t1 bundantes y exquisitos.
Al descorcharse C'l í'hampagne se iniciaron los
brindi~. Tomó la palabra el Comanda11 1 e del YUCATAÑ que brindó por el ~fonarca de Espa:ila y
por el Presidente de su nación en cu \'O honor se
celebraba la fiesta; el Alcalde Sr. Ve{·dugo, bdndó por el Presidente Don Porfirio Díaz que también personifica la grandeza y prosperidad de la
República Mexicana; el Sr. Pi;rez (D. Alfredo) por
España descubridora y conquistadora de América, y por l\Iéxico, pueblo de raza hispana; el Sr.
Sarmiento por la unión estrecha y fraternal de
los dos pueblos, que cobijados por el pabellón de

«Mexicanos y españoles no son pueblos amigos,
porque más que amigos son hermanos.»
Cclebrábanse los días del Sr. Presidente de la
República Mexicana gencr&lt;l.l D. Porfirio Díaz y
con este motivo, nuestro distinguido amigo el amable Consul de México D. José ::irartín Velnsco, en
nombrn del Comandante de la Corbeta de guerra
Yucatá.n, invitó galantemente á alguna::1 familias
y amigos de confianza para celebrar la fiesta en
familia.
Un servicio bien organizado ele botes condujo
anoche, á bordo del buque mexicano {1, todos los
in vitados, los cuales constitu)Teron una selecta representación de la buena sociedad canaria.
Desd:e tierra no era posible adivinar la transformación que había sufrido la cubierta.
Los farolillos de colores que pendían de todas
partes y los alegres grupos que se habían formado por doquier, convertían al buque en un salón
animadísimo. Kada más pintoresco que el aspecto que ofrecía, á tales horas, el Yucatán que más
bien que anclado, parecía estar sólidamente fijo
sobre la tranquila superficie del mar. Un tiempo
hermosísimo favorecía el éxito de la fiesta!
Al llegar nosotros, la hermosa y alegre reunión
estaba en su apogeo; reinaba animación extraordinaria, traducíase en actos el general entusiasmo
y el júbilo se retrataba en todos los semblantes.
Y en medio de los invitados, prodigando atenciones; acudiendo á todas las necesidades, francos,
expontáneos y extraordinariamente amables, se
veían al Comandante y á su distinguida oficialidacl, admirablemente secundados por el Sr. ::iiartín Velasco.
Saludamos al Sr. Azueta. A las primeras palabras el ltumbre inte1·ior se había dado á conocer;
pundonoroso marino y caballero sin tacha. Sabe
conquistlll· las simpatías con sus bellísimas prendas personales, con su carúcter jovial y caballeresco, con la exquisita consideración que á todo
el mundo guarda, con su h·ato afable, dulce, carifioso, dechado de cortesía y de amabilidad. En
él radicó la causa primordial de la alegría que reinó anoche entre los invitados. Había que seguir
la corriente: seT también amable, cortés, jovial;
participar de aquel caracter expansivo, demostrar
franqueza con el hombre franco en grado sumo;
devolver atenciones al hombre atento por excelencia.
Nos presentó á su oficialidad, que participa también de todas las bellísimas cualidades del dignísimo jefe; nos enseñó todos los departamentos del

..,..

Lb·piz Nuevo.

MARINOS DEL PRIMER BUQUE MEXICANO QUE FUE .Á. LA GRAN CANARIA.

México, se hallaban represer.tados en la corbeta
YUCATÁN· el Sr. Martín Velasco (D. Vicente) por
México, ~uyo pueblo demuestra siempre los profundas simpatías que guarda á la que fué su metrópoli; el Sr. Betancou.rt por la fraternidad entre
españoles y mexicanos; el Capitán Sr. Torró~ ~or
la marina de geurra mexicana; los Sres. Bo1sswr
y Tejera brindarqn en verso siendo felicitados
· por todos. De nuevo brindó el Sr. Azueta agradeciendo, en nombre de su patria, las_ palabras entusiastas que acababan de pronunciarse.
Durante la comida tocó escogidas piezas un
cuarteto de orquesta, que amenizó, también, la
agradable velada. Desp1~és de la esplén~ida comida continuó el baile hasta las 2 y media de la
madrugada.
A las 12 de la noche se repartieron helados Y
pastas.

***
transcurrido

Las horas habían
fugaces como
un sue:ilo debido á la galantería y al buen gusto
imponde1'.able del Comandante y oficiales del YUCATAN. Estos dignos jefes pueden estar orgullosos de su obra: espectáculos como el de esa noche no se olvidan nunca. Ellos y el Cónsul de la
República, supieron realizar lo in1posible. Mil felicitaciones.
A las 2 y media de la madrugada :-tbando_nábamos el buque después de habcrs~ 11nprov_1sado,
durante breves momentos, un concierto intimo.
AJ separarnos de marinos tan galante~. al alejarnos del buque donde de modo tan delicado habíamos sido obsequiados, desde las lanchas ~ue
nos conducían á tierra nos despedimos con vivas
á l\Iéxico, al General Porfirio Díaz, al Comandante Azueta y á la oficialidad del YCCA~ÁN ..
Y á nuestros oidos, en medio del s1lenc10 de la
noche, llega claro y distinto, desde la corbeta
mexicana. el grito de
-¡Hurra! ¡Viva Espafia!

UNA GRUTA EN LA KERMESSE.

367m:•

EL MUNDO

ESREREÓSCOPO GORDE,

Se ha ensavado va emplear el papel enrollado para
mantener la j}U11ta del crayón, en lugar de \a madera
utilizada hasta aqui; más en este m1t.,,·o lápiz se trata
simplemente de unaJrnlícula de madera muy delgada
que se enrrolla al re edor de la barrita del lapiz y se
desprende muv facilmente. Este procedimiento ahorra
mucho trabajo y presta notables servicios.

DA){AS JAPONESAS DANDO GOLOSL'&lt;AS Á. LOS CIERVOS SAGRADOS DEL PARQUE L\1PERIAL DE TOKIO,

CURIOSIDADES

Con el próximo número repartimos á n uestros lectores

Stereóscopo Oorde.
~

Los instrumentos llamados Stereóscopos, destinados á obtener la sensación del relieve por medio de
pruebas hechas sínmltánea~~1~te, eran basta ahora u!1
poco u1olestos, y por ende d1fic1les para llevarse cons1"'º· l\1. A. Gorde ha imaginado el modelo simple de
ttereóscopo que damos en el adjunto grabado. Se compone de una planchita vertical y que puede caer sobre una regla. Esta última lleYa un atravesaño horizontal que mantiene las fotografías. El aparato es poderosísimo como aumentador y sin embargo se reduce hasta el punto de poder llevarse en la bolsa; su espesor, doblado, no pasa de un centímetrp y medio y sn
Jong·itud de 19·ceutímetros.

255 FA Gl N

1

Asf

de folletín, correspondiente al principio del
segundo tomo de la novela

~POR HONOR DEL NOMBRE~
Hay que advertir que esta novela es la mejor que hemos publicado. ·vale $7 en las librerías.

M11~s1·ca para Poºadas
"

Con el pr6Xi'!10 n\\mero empezaremos é. repartir hermosa~ pie1,as
de m\\sica, apropósito para las Posadas, escritas por el maestro
Cuylls y con .,1egantes viñetas.

LOS ANIMALES OOMESTICOS EN ELJAP.,.N.

Los japoneses poseen mu~T pocos animales domésticos; si tratan de imitará lo~ europeos en muchos puntos, habría que hacer acaso una excepción en esto; como no acostumbran la Ir.che, no crian vtlcas. El arroz
mezclado á los peces y algunas legumbre~, forma la
base ele rn alimentación.
, Entre los japoneses aclor~dores f&lt;'rvientes de Bou•
clha, la carne de bue.v estaba prohibida en otro tiempo
como entre los indios; ahora se ha modificado un poco
este uso v de vez t'n cuando se deciden á comerla. El
puerco les es por decirlo así clesco11óciclo. Los caballos
no se ernplt'an sino rara Yez para arra~trar los carruajes, salvo los que sirvPn eu los grandes días eu To•
kio, pegados á los trenes del ~mperador y de los personajes ele lli corte. Sirven también algunas yeces en
Yokohama para los europeos ricos.
Por donde quiera Yense hombres que arrastran cochecitos públicos ele dos ruedas, casi sillones rodantes
llamados Rinkichas. Nuestros los lectores conocen de
masiadopor descripciones que en este periódico hemos
hecho de tales vehiculos.

-

,

~

.'-'

·.,....---.. \

-· •fu-tv-

ESPADRlLLAS QUE SE APLJCAN EN ET, JAPON

A LAS

PEZUÑAS DE LOS BUPALOS.

�EL MUNDO.

flnmin!!"n ?~ rlP Noviembre de 1897•
Domingo 28 ae NoviPmbre de 1897.

369

EL MUNDO
tas. Hija de nna familia distinguida, no fué para
1•1la la holgura de la posición pretexto para el ocio,
sino poderoso estímulo para el estudio; y muy nifüt aún, enamorada del color, ha sido para ese
monarca divino la gentil desposada, que como las
vfrgencs prudentes de la escritura, j:m1ás deja
agornr el aceite de su lfnupara: es decir, no deja
enfriarse mrnca el fuego de su culto, noble y bello.
Feliz quien como t•lla puede ·ostcntnr, ante ese
111m1do ver.-;atil, pagado eternamente de la opulcncüt y del ¿xito mprcantil; perenneme11te deslumbrado ,\nte el fetiche de oro en rededor del
cual baila su necL, ronda, no solo el poder que
ch, la riqueza sino el milp:ko poder que da el ta,
lento. Para st1 alma-j:nnús habrá vados; porque
cuando &lt;'l tedio &lt;'nemig·o de todas las almas, le
nuwstre la inanict,d de la exisrcucia, el arte le
mostrnrá la plc11itud de su embeleso.

Julia Escahmte es disdpula del maestro Raf¡lel
Flores, profesor de l;1 .Academia de San Carlos;
posee dos henuoso:; estudios: uno en su e.asa habitación de ln calle de Tiburcio y otro en su rcsiuencia \·eranieg',l de Tacubaya.
Ila cnviadocuadrosú lasexpo~iciones de P,ll'íS,
~neva Orleans, y Chic,1go y ob~unido honrnsos
arUsta.s. premios.
En la ex:po,;ición org·rnizada h1ce pocos años
en el Hotel del Jnrfün exhibió un magnífico cua9u1ia $scalante.
dro que también fué prPmiado.
Entre sus pinturas más celebradas, cuéntase un
Un cerebro femenino más, Yi- cuadro de grandes dimensiones llamado La Lecltegorosamente soñador, hábilmcn~ m y que representa á una preciosa muchachita lote cultivado, que exterioriza sus zana, riente, que mostrando el pie rosado como
scllSaciones por medio del pincel, un pétalo, lleva al hombro la cántara de leche.
en el lienzo que hace ctl'rno el Despréndese de esa figura una sensación primamatiz, perpetúa la sobernnia del veral y fresca que encanta.
La vida de la joven artista es tranquila; ama
color, y fija la magia de las viella,
como fray Luis, la i;scondida .smda: y en el
braciones luminosas.
seno
del silencio, su producción se fortifica y se
Julia Escalante es digna de figurar en primer
érmino en esta gentil galería de sefloritas artis• engrandece.

Nuestras

UNA TORMENTA EN LA SIERRA.
PARA EL LIC. IGXACIO MICilEL.

Arre mulo, ándale, recua ...... .
Y el mulo, moviendo parsim&lt;?niosam~nte la grupa,
iniciaba un trote de buenos am1g·o,, estmmdo c~autu
podía manos y patas para ascender aquella penchente
aoTia v escabrosa.
º-zo·penco, no le mermes; .asi ,~•as bie_n. co,mo .un
mondongo de cura, clamaba tio ~1co; uura que s1 te
duermes nos cog'e el chaparro!1·
.
y espoleaba el tordillo que iba á la zaga d~ m1 cabalgadura, ahora diligente, por obra y grnéia dP, la
cuarta y de las rodajas de las espuela, leonesas.
En efecto, el chaparron se nos venia ~neima .' los
pinos heridos por rachas prematuras deJaban 011· un
suRun:o mag·estuoso.
Una tempestad en la.sierra! e~ rebramar de 13:.torruenta en aquella, altitudes enzadas .de prodig10.sa
tolumnata vegetal! Que más podía ansiar la pechgu.eña fanta,;ía ele un artista!
Oue. reO'alo mejor para los ojos y para el oido! .. ·:·····
1~ el e;;pectáculo iba ~ proporeionárseme grafo; et
amare· haciéndome refocilar de antemano con el anuncío dc,;'su advenimiento.
.
.
.
Cabalga cabalgando, volvia los OJOS a.l plan mmediato donde las cañas de crenchas und1vag'as, blandamente se mecían al soplo de un viento ~emoroso; rastreaba mi inirada como rauda golonclnna, por la ve&lt;&gt;·a toda sobre la ~ual parecía pasar algo como un extremeéi~iento precursor de la ten1p~stad, y se. encaral)laba de seguido á las cimas ommv1d.entes, en las que
&lt;l.esg·arraban ya sus cre_spones ploi1~1zos al&amp;·unas .n ube,; delg·adas, vauguardta de la re.g1on ele n~l)es gru.e:sas que se descolgaba por el pomente, matizado aun
á trechos por los rayos pó~tuuios del ,ol . •·:.
Si se avecinaba ya Lev1atan, con su ~la11do t.onante c~n su huracanado rt•soplar, henclndo el nentre.
obscuro de liquido y de rayos: era el monstruo de los
Libros, caballero a\iora en invisible corcel alado, y
iseiíor de los espacLOs....... .
*

**

Diana-1 uaaro

ae

T. !@. Kennington.

-Arre matrera, rugió el tío Nico nueva1i1e.nte_, arrC'bíatando al""unos ternos del c~so-s}\bete n•Jud1a que
110s ensopafemos de lo línd(? s1 no aciertas á llegar al
claro, para ponernos ~l al?r!~º del bo.hlo..
.
-Y su mercé, añad1a d1nJ1endose ª. m1, no la deJ_e
de la mano· mié que es devcras e~tt~cliante para la .s1·
1:a v que p¿r su pura culpa. vamos a pasar la de Dios
es Cri::;to! •
.
E;:;o era lo que yo queria,.por cierto. Qu~ s.e me d~ba el frágil amparo del boh10! Qu~ me pusie~a la to1me11t11 como diu•an dueñas ...... meJor que meJor ...... en
Yie11do el espeitáculo, todo lo llevaria en amor y paciencia.
Y el espectáculo no se hizo esperar.

No muv lejos andábamos de la m.as alta cumbre,
cuando ima sulfur~a llamarada invadió los infinitos
espacios y un estruendo portentoso taladró las capas
atmosféril:as.
Mas abajo, á la vera del sendero tortuoso que recorríamos, un pino milenario, desgajado de g·oipe, cayó con estrépito inclescri ptible, victima cl~_l rayo.
-Ya tir¡¡n con bala, miamo, exclamó 1'1colas entre
sonriente v medroso.
-En efecto, respondí, son las baterías del cielo.
Y por las quebradas rocas, por los esquivos peñascales, por la,; hoscas torrenteras, por los declives rápidos, iba repercutiendo, repercutiendo aquel trueno
inaudito, v parecía qnelos 8ttRtentos de la serranía se
quebrantaban:,.· que caían ~01~ horrisono ruido, ~echos
mil pedazos los pilares de Jacmto, de ágata v diamante que sostíenen la cúpula azul de lo, cielo::;!

*

**
)las no nos llegaba el chaparrón contra todas las
preYisíones angustiosa~ del tío Nicolas;. r. no solo no
llegaba mag·iitir la amenazadora prox1rn1clad de las
nubes plomizas; mas estas, rebotando de cumbre en
cumbre como Inmensos aludes de algodón obscuro,
ibanse arremolinando á nuestros píes ~- circundando
un amplio sector de la montaña.
DetuYeme lleno de pasmo; otro tanto hizo el tío Ni&lt;'Olas Y contemplamos la mas cumplida maravilla que
contt!inplado havan ojos mortales.... ..
·
La tumpestad estaba á nuestros. pies, borhotante
rug·iente,, pavorosa ...... A nue~tros pies culebreaba e!
raro, bilurcándose en inúmeras saetas d'=' lumbre;
erivenándo, fugitiYo, con arborescencias lívidas, el seJJO de las nubes .. .-..
La te11,pestad estal1a á nuestro~ pies, llena ele poder
v coraje; nos llegaba su rugido y uno como hálito de
:,apores tibios ...... Y arriba, encima de nuestras cabezas, el cielo se serenaba por .completo, rosándose con
el ultimo rayo del crepúsculo ......................, ............ .

···c;~;;a:~·:. ~;;· ·;_¡- ·;;1;·,;~;.~· 'a"i ·ii"~·1;i~;· ~;¡~~;t;ib~1\;~;. ~i
bastimento,"dispuestos al palique y á la broma, pregunte á Nicolas:
-Dí te pesó el paseito?
-Ni me lo ntelva á decir niño de mi alma, respondió; aquello si que fué de rechupete ...... y · oiladíó con
infle.xión conmoYida:
-Que cosas tau lindas hace Dios!
A)fADO NERVO.

EL SABELO~TODO
Anda por el mundo cierto tipo que, por su sabidurla
sin igua1 entre todos los nacidos, la vil tierra en que
pis11. no es merecedora d~ sustentarle. Tal cosa, a lo
menos, me figuro que ha de imaginarse él, y otro tan•
to más, ·si ámanos viene, porque en punto a imag·ina•
ciones Lle esa especie, no tiene el tal calo ni mediµa.
Psted, lector amigo, ó lector piado~o, ó como usted
quiera que le llame, sin duda le ha de conocer, pue~
us per::;una-el tipo aludido, se entiende-qui! en todas
pa1tea se encuentra, y en todas su mayor afán, lo que
uHi.s allincadamente procura, es llamar hacia sí la atención de todo bicho ,·iviente, ya pertenezca el bicho á
la clase de los llam1tdos cultos, ~,~ haya qt1e buhcarle
entre los incultos é ignorantes.
Para conseguir mi hombre fin que, en concepto suyo, á tau p:ran a ltura intelectual le coloca, no ctespertlicia coyuntura buena ni mala, y cuenta para ellu con
armas el~ tan excelente lev Y condicióu; tales como el
dist.:utir del modo más desatinado po,ible, si bien cui•
dando de que sus disparates vayan chorreando por los
cuatro costados afectación y suficiencia; el engañará
lo::; amig·os sencillos y poco avisados, hablánduJcs contiuuameute ele bellezas incomparables ele una obra que
hace mucho tiempo· trae entre mano~, y que, por pudoró mocle:;tia "in eluda, 110 se atn:veuunca, á pre&amp;eutill"St~ ante el público, y, finalmente, el descolgarse allá,
de peras :i higos-si por ventura no sig·uió d camino
de 1 , uratoria, ó comprende que e,; algo torpe. de lengua, -con alg·ún sofisma muy bien aprenclidito y encajado de antemano en la memoria.
Pero el arma más poderosa y que mejor y con más
api-evechamiento maneja\ es la dbcusión. Part!ce mentira, pero él lo discute tono: lo divino y lo humano, lo
ele te¡as arriba y lo de tejas abajo, lo que esta.al alcance ele cualquier pelea y lo que sólo se les alcanza á
mu.v pocm;, lo q11e comprende y lo que no entiende ui
á cíen leg·uas. ¿Le habla usted, pinto el caso, de alguna obra f1losófical' Pues ya tratará de hacerle á us~ed
creer que él que ha estudiado á !'latón, y á .Aristóteles y á Sócrates, ~' á cuantos antes~' des¡rnés han ¡;ido
fillsofos. ¿Se le ocurre á usted en mala hora, nombrar
á Santo Tomás, verbigracüt~ Pues con esto solo, ya
tiene u.ted al sabio de los sabios, al portento de los
portento~, sLtilliéndose pa,;íto á pasito en el insondable
rnar de la teología; y puesto en tan peliagudo trance,
le oirá, el que q ttiera oirle, cosas verdaderamente pe•
regl"iuas, en •·ibta de las cuales es preciso tenerle,
cuando menos, pot· tan illlstre teólogo como San Agus•
tín, ú otro que más Yalga. La histona no hay quemen•
társela. ¿Parn qué, si él se las sabe toó.as lo mismo que
el l'aclrenu.eatro? Y en prueba de ello, y para que usted se con venza de su mucha erudición, le citará. á 1.s•
ted. aunque algo desordenadamente, á Tácito, alP. J\.Ia•
1-iano, á L;urita, á Xenophonte; Tito Li vio, Macaulay,
Orosio, Diego de Mendoza, Salustio, r'ericles, 'l'ucidi•
des...... y ha~ta al mismísimo Poncio Pedante; celebérrimo hi;toriador, primo politico de Poncí o Pilatos. Y
no le cita á usted más, porqu1:1 es seguro que ya usted
habrá echado á correr asustado de tanto nombre, que
si no,·más le citara. En suma, señores, que es hombre
p_ara el et1al nada hay oculto ni ignorado en la tierra.
E,; filósofo eminente, teólogo insig·ne, 8apientísimo co•
nocedor de historias, crónicas Y cronico.ies; sociólogo
de los buenos, g·eógrafo de los U1ejores; pintor, músico,
escultor, arquitt:-cto, literato ...... y, por Herlo todo, me
parece que también es gran maestro en asuntos de
cuernos, y critico 11otabi11simo en el arte de los Zabar•
te. Salazar y comparsa.
Una sola cosa no tiene el desdichado, y es ,ergüen•
za,porque siempre anda hablando mal ele su país. A cada rato le oirá.u Uds. expresarse de esta ó parecida
manera:
¡Por Dios, caballeros! tengan U des. la bondad de no
decir barbaridades, que con ellas sólo se cltmrnestra
un completo desconocimiento de la materia que s1:1
tliscute. Y es barbaridad, y de las .gordas, afirmar en•
fáticamente que México se encuenrra ho.v tan adelan·
tado v floreciente como cualquiera de las repúblicas
de
América latina, y que se halla, ó púnto menos,
en potencia propincua ......... si, señor, en potencia 'propincua ele ser 11110 de los prímei•os pai~es en el con•
cierto de las naciones civilizadas.. Si Udei&lt;. conocieran
á su tierra como me precio de conoc1:1rla yo, se"'uramente que no se aventurarían á emitir juicios ele tal
naturaleza; antes al contrario, dec:ararian ingenua·
mente, como yo con tocla ingen_uida~ declaro aun á
pique de que se me tenga por ant1patr10ta, que no valemos un comino.
Dicho lo cual se atuza el 1Jigote-sí le tiene, por su•
puesto-\· se quecla mirando á su pequeño auditorio
como si· quisiera preguntar: ¿Elrl que opinan Udes?¿~fo explico ó no me explico? lvalgo ó no valgo?
Otras veces le da por emplear forma algo más sua•
,e, v si el tal ha nacido en España se arrauca en est.os
tén11inos:
Es menester que seamos francos, que confesemos. la
verdad, haciendo á un lado tontas patrioterías. p.ro¡i,ias
de la gente ignorante y que no conoce ni po1· el forro
a. la tit:11-ra que la vió nacer. b:spaña, señores, flstá muy
atrasada: atrasada en agriculttua, en indu.s.1ri&gt;1., en artes, en ciencias ......... en cuanto es «genuin,a manifestación del ingenio humano.• ¡No hav m!ts ql\e ver
aquellos trene8! ¡que trenes, me Yalga Dio~! ly yo. qufl
acababa de ,iajar en los de los Est,ldO.S Uniuos! Como
quien dice, eu los mejores trene::; del g·lobo tel'l'Aqueo.
Porque, amigo, es lo cierto que Alo, americano,; na•
die les aventaja. en este particular. Yo, que he estado
alll, puedo decirlo, como puedo, asimismo dar noticia
minuciosa del extraordinario valer d:e aquel pueblo
admirable, para mi $in rival en ambos bemisfel'ios.
Y por aqui se va alJrienclo paso, hasta que al fin sa
pone á relatar 1as míl marav\llas y prodigios que ha
visto en la República clel Norte. ¡Aquella a::;tátua. de ll\

la

�370

EL MUNDO.

Domingo 28 de Xoviembre de 1~7
Libertad, que se eleva á tres mil meDA.MAS MEXICANAS.
tPOs del suelo! ¡Aquellas casas euoraplauso lo saludaba cuando iba hasat
mes, aquellas ticndati, donde Jo mismo
cllo,i, mis cornpa11ero:; de Colegio, plale venden á 'Ud. un collar dé perlas
ctmtero, rie11te, ~mgularmentt: feliz y
preciosbimas, que un ochavo de toextrafianiente fautá,tico.
cino. Si es para quedarse con la boca
J ttzgábale francé,;. ~fo Jo decían el
abierta. ~i míts ni menos que como
negro tu ciente, abrillantado de :;u traje
se queda uno en presencia ele semejanv btl afición decidida á las co11clecorntes muestras de ilu~tración v buen cricionelo; en el ('lta.Jeco_irreprochable lleterio.
·
vaba adherida una grnn cruz como lo.:1¡Ah! pero no más gracioso C8 oír discahalleros de Sa11ti,1g·o en su flarnantecurrir it nue~tro hombre sobre rl'Jio-ió11.
forreruelo. Poi· lo demás, su cordial caYo treo, suele dt&gt;dr, que exi8t~ un
racter é ingénita s1tn1mtía por .la juSer Supremo, un Ser superior á nosoV,:t1tucl; su agudeza misma y ,11 do11aitros, llitmesti .'.\aturnleza, Eter, ó rnmo
re, el cariño especial q tte di,;pt:u,aba á .
se quiera; pcrn ele tener vo esta rreenJo·s
c•uamorados sc•111pi1ernos. l¡e11d1idus.
cia, á admitir sin répliea ni discernide il11siunes y pictórico.; ele fe, hal.Jianlt).
mineto alguno las :ncontablcs paparrnconq ttistadu una cohorte entusiasta ck
chas c¡ue los frailes se empeñan eu hapoetas en agra,: ydc trontdurcs clese11cemos tragar, va mucha diferencia. N~o
fre11at!os ~• ¡.,c•rcl1dos......
C(!te lo trean los tonto~. ¡.(~uien, por
Una tarde brurnosa, apenas alumbraeJemplo, 111edianame11te ilustrado acepda por la candente hornaza de un sol
ta hoy como aiyculo de fe que la \llrgen
,¡ue se ocultaba amenazado por siuies:\!arla.._. ... eii fin, ya saben lJde~? ¡Conn
tras uublaione~. una tarde tnsce v fria
s1 la t1ei1cm no nos enseifara que tal
como mi espiritu Stúrido ·" atormentadocosa es imposible! i,Y r¡ué me dicPn
por i11fi11ito:; dolore,; paseábame abstraíUdes. de la infabilidad del Papa? \'ado por esas calles cu !1uc el bullido ele
mos, hombr¡•, ó es que nos quieren ' totrnu:;uentes y ,·ai-ruaJes, la nota viva
mar el pdo, ó nos han visto cara de o-,w •
de un corpÍllo de colores abig-arrador;.
sos. Pero á, mi no :;e me co1111tlo•a"to11
!Í la mirada intencional y pe11etrantu
ruedas de molino, porque yo he0 leido
d,1 una hermosa, convida al goce inomucho, tanto de autore~ crédulos como
cente.,· puer\J á todo aquel que no tiede escéptico:; y materialistas; y, la verne mas de veinte afios v uua alma disdad, :vo me atengo á los último~, E'llpuesta á solazarse." recibir otras imtre lo, cuales se ha•lan hombrea de tanJ)resiones c¡ue las del tedio amarg&lt;;&gt; y
to talent? y autoridad, como Demócrilaproftlnda pena.
to, Volta1n•, Rousseau, Chateaubriand
¿.Sabeis, mi:; amigos, lo que á mi ániy otros varios.
ino produjo tan frívolo aturdimiento?'
Si acaso alguno se atreve á hacerle
$rfa. Gnfonia Eionzalez
Un cldspredo grande, inmesurablehacia.
observar que Chateaubriand no fué un
la ,·ida ociosa del boulevardier v un
escritor cOm'.) él se lo imajiua1 conte~ta
(DE XOGALE8, HOXORA)
intenbO deseo de rechazar aquellas comuy serio y midiendo mucho y rscuclrnn
sas y aplabtar aquellas genteti que se.
close las palabras: U::-ted créame á mi: el Catoliri,mo
.
prese:-ntaban á mi ,·ista como las imáge•
La bandera del dolor.
obedeciendo á la le,v· unh·ersal porque se ri o•e todo lo
ne• Yer~1coloreti de un graphoscopio ó las movidas fi.
creado, forzosa(nente ha de ~esa1iarecer co~1 el ti!m1g-uras dd un cuadro disoh-ente.
P?, como han ido desapareciendo otras nrncba8 reli['l:n el álbum de laSrlta. Olelia Gonzalez y Zambrana]
Prouto, pue~. rne alejé de las ruidos-as avenidas que
g10nes.
me &lt;'illlsaban fiebre y fuíme clirecto, temeroso de arre•
Con lo cual el bendito de Dios Be forja la ilusión hapentmue, á distraer mi mal á casa de ese desconcido
lag:a~ora de q.ue IJ'.1 snrni~o .á sus oyentes en muda y
UJOi'i'E;\IJ,;, n!1ia.; pero yo no puedo presrn- ,\. q !liéu yo creia francés y era en realidad, co:;mGrehg1osa adm1rac10n de su persona.
&lt;1rle ahora pa1saJes encantadores, como aqut&gt;- pohta
Hablando de literatttra es también-como en todo
ll1i ,·isita, con todo, hubíérasP. di fe.ricio si la rubia
os riue un gran poeta describia, pintando el
ya se ¡;abe-una potencia de primer orden.
'
Jazmm entrelazado con la pasionada la ver- Sra. dt: Cliquot-dama ~iscreta y de altísimo contorno
-L~ola! señor Quisquillas, que tal va esa salud?
al pié del mirto. n1 el hondo valle el ~liYO, al -que Junto á un annano conversaba con mi héroe
-:siempre haciendo berrinches-no la salud se en- bena
borde del. t?rrente !a adelfa~· sobre las hojas movidas á la sazóu, no se despido en el preciso momento eu
tiende, ~iuo vo.
'
por JC!" alt,:;10¡;, las Imelas mariposas, mientr11s el fauno que yo entraba........ .
-Cuidado~ cuidado con la. bilis, que es persona de d?rm1tab3:
en su irruta &lt;ie hiedra ó se bañaba el silen-La yerdacl es que .vuestro misterioso personajemuy mala~ pulgas, y á lo meJor nos da un susto
cio en la hnfa de las fuente:;.
subray~ con. ace1:1-to hger? y retozón una jo1·en que
. -:Pero ~1 ,\ veces, aunque uno trate de ref1 enar los
Yo recojí los últimos suspiros de tu bella mach·e así pre~unua de mtehgent". é 111geniosa-110 era. á Jo que
1~1petus, no puede por menos de ~ndig-narse. Figúrese como
1~ habia vis.t_o correr y jugar alborozada, en' los
veo, tan galante y rendido con las señoras como fuera.
l d. que .acabo de ~en~r una a~r1a disputa con Rive- preludios
de la mnev.. La ví ruás tarde cubierta de ro- de desrarse.
ra....._.Ud. conoce a Rivera_.........
,
sas blancas, rn su túmulo do martir. Llevé su cadáver
. Permitid que. os prevenga, señorita, que antes de él
.-St; un muchacho por cierto muy fornial é instrui- sobre
lo~ hombro~ en unión de otros amigos .v parien- Ja1~1~s he conocido nada tan espiritual refinado v exchto.
·
qu1s1to
•
tes-radiante
de
mmortalidad-al
santo
panteón.
-;-Instruidito, instruigito, y precisamente ahora, disAl.leer esta página, arroclillate y ora por ella. Las
-Bien_¿y lo .demás?-estalló el de la voz hueca con
cutiendo sobre ~¡ ~ne~amsmo del verso, no supo enten- ornriones
puras son los himnos de Dios.
ademán impaciente.
(ler lo que son p11T.1qmos1 yambos, cornos~· espondeos.
. Alg~mos pueblos antig-uos cuando celebraban las
-Mu.v luego le traté familiarmente-contestó GuiY_ay.a u_n ho~bre rnstrmdo, que no sabe Jo que es un v1ctorrns
sus famosos guanero~, ha,·ian conducir 11.e.rmo amostazado, dispouiéndose á seo•uir su narrap1rr1qmo1 m (as s.llabas, tiempos y pié~ de que consta al ~ado dede
los
carros
de
trofeos
adornados
con
cnrtic1on - y aun perI?itió, por
no ~é qné ~:tusa drtermiun senano yamb1co puro. Pero verá Ud. tJon Pedro
de granate y oro, otro carro pesado y lúgubre, uante, que lt: quitara el roJ1zo gorro que envolvia su
Conve~icido sin eluda el pobre hombre, q{w, entre pa~ naJes
en
el
cuai
se
destacaba
una
anchurosa
bandera
neo-ra
réntes1s, e., un apedeuta en toda la e.xtensión del vo- pa¡·~ que el vencerlor no se dejnse ensorbebecer "'de: ve!1e1:able cabeza. Nue,trn charla, desde entonces
a111n~o~e por grados y hablamos..... hablamos largo,;
c~blo, de que no se halla mu.Y fuerte en Poética cam.Pºr. las glori~~ del destino, y pensara á veces tendido d~ la d ~ha fu.g az .v la esperanza muerta, del
bió el.te~a, ~• me pregun.tó mi opinión respectd de la mas1ado
en las miserias y delnhclacles hunrnnas.
ª(llor-¡el mflex1ble mmotauro!- y de ella, mi veleidosa
obra ulttm~ de Pereda, titulada Peiias Arriba. Yo se
Entre la~ muthas florrs qutl dediquen á tu talento v bien amad.a,. la gaUard;;i morena de ojos nrgros más
la expuse hsa y llanamente, como es mi costumbre· á tus
gracias, en este álbum tu~ numerosos aclmiradri- que Ja obsidiana, ondulante cabelh•ra y caderas compe~o par.éceme que n? ~lebió de agraclarle, porque s~
1:es, se.an .l~s ~.re,,~ntes lineas para ti, el simholo dPI bas co~o rebo_rdes de ánfora hcl&lt;mica ~· oscilantes
deJó dec1!· el muy e~tup1do, que era vo un borrico que
coi.no .P~nclulo simple, en vaivén con:;tante, persistenen mat.er1a de arte, no distinguia lo blanco de lo ne~ recuer~o, la litgrun~ BtU.tve y .dulec, por la memoria te
mfm1to!
gro. No me pude contener, me atufé me atufé de ve- de Elo~ia. aq,u~lla 1.angu1da rema de la juwntucl, tan
¿El final? Ah) si, lo recuerdo con pena......... Un churas, y le •¡mse c~mo hoja de perejil: ¡:\füe l'd. que cast~ cual Ef1ge1:1-ia, tan seductora como Enitrea; ,.¡
atre_v~Tsc á dec1~· que Peí'ias Arriba es una obra her- que31do de una. tortol~, al enrnntrarse huérfana de basc? de hígr!mas suplió á la risa desbordante v al
en el ca!iente mrlo; la tétrica pero granrliosa, susp1r? evocat1yo de mi perdido amor ~· penetr·é al
mos1s1m~, a-ran~osa! ¡,Qué entenderá ese cretino por rnadr1;
enfüeuo de rodillas, yo que siempre me creí púo•iJ vihermoso~ Lo d1Je an.te.s y ahora Jo repito: Peiia11 Arri- celestial y subltme Bandera nPgra del dolor filial.
goro~o, esforzado, fuerte co1;-:o un turco.
"' '
AirnRES CumEx'rE VAZQUEZ.
ba es cansada, fastidiosa, rnporifera. No asi otras
Noviembre de 1897.
-:-Pero ¿que ha siclo del nmerto?-tornó á hablar el
obras del mismo autor, poi· ejemplo el Buey Suelto
valiente que con ellos ~impatizaba.
Don Gonzalo Oonzrilez y el Sabor de'la Tierruca qu~
- ¡El muerto! ~s verdad que lo olvidaba así como su
son muy agradables y bonitas. Mas, con todo, n~ llen~1~1bre de. bautizo-murmuró Gtüllermo' poniéndose
ga P~reda adon~e llega GalclóR, que es el primer
pa!Jdo.d~ pronto .. Cu~ndo voh-i á la vida lo primero
noveltsta de Espana. Aunque, si he ele decir la verdad
q~1e. nm-~ ~ue á nu amigo que vacía ríg-id~, con cadat~1•bién e!1 G:3-ldós encuentro yo defectos garrafales'.
venca ng1c!Pz, sobre la mesa &lt;ie mármol que tenia enV aya ~n tip.o 111 ~erosímil el que nos ha dado en su
,D1:1rante
la
velada.
cuando
ya
todos
habían
rrido
tll
Nazar111! ¿Y que me cuenta Ud. de Halma? Alma se conuco r~cuerdo de un cles,:ifío y la reminiscencia de frente; le to!llé entonces del cuello co11 mauo trémuJa
por la em_oc1ón y en el chaleco qne le servia ele ferre•
necesita para aguantar ciertas obras,. á ciertos hom- un
~ueed1d.o con punta;; y collares de novela por en- ruelo. ba¡o la gran cruz que gastaba como cualquirr
brecillos f~tuos y pretensiosos que, co'mo el Rivcrita, tregas,
Gmllermo
permanecía
callado
indifercute
mi.
todo lo quieren saber, en todo se meten Y110 entienden ~~.ndo ~o.lo_el opalino ~ontcnido de su 'copa como s'i al- c3:~al_lcr? de. Sa;nti~go_. leí s~ nombre...... Lln111ábase
AJenJo j babia sido mtunn amigo de Luis de Baviera.
una palabra ~e nada. Pero rn fin, veo que Ud. va 8 e .,,
un ext1auo pensamiento lo asaltara. ])e imp1·oviso
Ya y yo también me largo. Conque agur, Don I;cdro. una
vo~ ~onora pronunció su 110111bre y diez n,ás Ja co:
JosE ALBERTO ZULOAGA.
Y se fué el pedazo de atún, no olvidándose al salir rearon exclamando:
á. la ca!le de calarse los Jentrs que poco antes se ha-;-Sí, sí, que nos diga Guillermo la hiEtoria de su
b1a qmta~o; porque es de advertir que la mayor par.e primer
amor!
de estos tipos usan lentes sin maldita la necesidad de
.
-E~
tan
llana y n1lgar-replicó éste-que apenas
usarlos, sospecho yo que porque ellos se suponen que s1 el fmal.. ....
D~seíende la hostia blanca. Como viento
han ele exclamar las gentes al reparar en que los usan:
~ lo que queremos-interrumpió con tono seRug1encl~ en el ~oscaje, se oye abajo
-¡Caramba! este chico ha debido de estudiar mu- co-Es.o
un !n.tngado cqntertulio- la posesión, el abandono,
F;I preludio ~el hnnno del trabajo
cho; debe de ser muy sabio!
la mohc1e de la ~arne fresca y palpitante. ¡Que valen
l la estr?fa mmortal del movimiento.
Y, á pesar ºde su ~abiduria, no sal?en los muy simples los
besos y las c1_tas en la sombra!
Desarticula el roble corpuleuto
.9u.e lo que e;;as mismas gentes piensan es que son
-¡Oh, no, ll'! ~eñores, se trata de una muerte!
F¿l rudo lefiador á cada tajo,
uno..s _g-.randes necios, con pe1·dón sea dicho.
-Tanto n~eJor-agregó uu despabilado con fingida
1 se .~spere~a ,el henJisferio, bajo
c.ompl3;cencia-la muerte es atractiva v vo la dov mis
La sabana tisu del ftrma111ento.
s1mpat1as.
·
•
•
MA.~UEL VELLIDO.
La so111l?ra abdica. Aurora ruborosa
N.9Ybre, de 18.!J7.
Conve.ngo, P.ues-dijo aún Guillermo-con tal que
Besa á O.nente en el párpado de rosa
no ~-ayatti ~ ~·e1ros. ele _mi hé1:oe. He. aquí lo que ~·o he
; la pup~a ele oro se dilata .............. .
sabido de el. Rabia sido fo timo amigo de Luis de Bal ~ cl1luv10 ele luz baiia la tierra,
viera, el loco P.oe.ta real. y la admiración por su persoi\fieut!·as la otra pupila- la de platana .tocaba los limites del .culto, llegados casi al fanatis•
Donmta entre las crestas de la sierra.
mo y á. menudo convertiase en fervor indiscreto; el

~:o

ABSINTHE

ALBORADA.

MEDARDO FERXAXDEZ.

Demíngo 28 de Noviembrede 1897.

DAMAS MEXIC \NAS.

TACUBAYA
;'\fi pueblo. de nmjere~ " floreA1 ico,
es un ji: ón glorioso de Prima,·cra;
brota l'I aura perfumes de su abanico
al mecer en las harcla.~ la enredadera.
La vista se exta,ia con los diversos
tonos ele la arboleda de sus jardines,
con el color brillante de los mastuerzos.
del heno con las mu~tias opacas crine~.
Tiene ele rnormes fresno,; penacho altivo,
Y en s11s calleB tiombrias de cauce e~trecho,
el ano,·o, en Sll marcha de fug·itivo,
la trenza ata~- desata sobre 1&lt;u lecho.
$011 el gorrión y el viento sus trovaclorcs,
su atavío, las rosas .v lo~jao:mincs:
virgen que se recue,ta :;oñaudo ¡imores
en el cojín mulli&lt;lo de sus jardines.
En las fuentes el ehorro saltR ag·itaclo,
se anurhi ~· clesan11cla, suhe y desciende,
y senwja u11 &lt;"apullo cristalizado
que sus pétalo!! varios al eol enciende.
Allá sobre los bordes de la calzada,
cual novio entre,las redes del amor, preso,
el castillo la envuelve con su mirada
y en las brisas errantes la manda un beso.
Y es u.n constante asedio que se establece
y un anhelo que entraña gozo y pesares:
en su flora, el castillo soiiar parece,
en sus bellas mujcre•, los militares.
El chal que á la cintura llevan atado
á las hembras permite mostrar su gracia,
y pasa alzan(lc, el polvo del empedrado,
en lujo:;os carruajes la aristocracia.
Cuando- perla radiante-Vésper resbala
sobre Ocaso, ,Y la tarde tibia se aleja,
hay un coro ele risas en cada sala.
y un diálogo de amores en cada reja.
Armoniosa mezcla de corte y villa,
sus parques un conjunto dan lisonjero,
ya e~parcieuclo perfumes de maravilla
ó guarrlando camelia~ de invernadero.
J o,·ei·o de mil jo vas, tierra bendita,
cesti en que se mezclaran hembras y flores
como en ricos collares flora esquisita
de balcones .v prados encantadOJ·es.
Allí la Ya encendida rosa. se quema
á los flllgores rojos del sol de Mayo,
allí mece sus borlas la crisantema,
do, la luna al silente, llvido rayo.
Ya en floridas terrazas que el sol matiza,
mécese la 1le cera, rlástica fusia,
ó ya en los barandales sueltit su risa
la rubia de pupilas azul ele Prusia.

COQUETF.RIA PO&amp;TU.MA.
De Gautlcr.

Ponrdme, antes que crncen mis despojos
del piélago del mundo las orillas,
un poco d('. carmín en las mejillas
y una somb1·a muy débil en los ojos.
Porque quiero en mi lúgubre morada
-cómo el lejano diá de ventura
en que él se enamoró de mi hermosurayace1· eternamente sourosada.
•
No me envolvais en fúnebre Fudarío,
Por Dios, vestidme aquella. blanquecina
vestidura de tenue muselina
que avariento guardó mi relicario.
A esa q1terida túnica de armiiío
no hay otnt gala que mi amor prefiera,
pues con~agrada. fué por su pnmera
inefable mirada de carifio.
No me pongais cojines r~camados,
Poned mi almohada ele sutiles blondas,
y sobre ell,i for.n,id gn'lciles ond!i:1
con mis cabellos finos y dorados.
Esa almohada, rn la amot'osa noche,
Vió descans11r mu.,· juntas nuestras frentes,
ven la~ 0,~óndolas vio ele los ardiente:;
hesos de mtestro,; labios el derroche.
En fin dPjaíl sobre mi nfvcia mano
qué nun{eró las salvt•s matutinas,
el rosado de c11entas opalinas
.
bendito en Roma por el Santo Anciano.
Yo lo deso-ranaré allli. en los siniestros
paise, d \•I n~ ~er. ¡S u~ labio, píos.
dijeron vec."s mil sobre los m'os
las dt1ll:es Aves y los Palrn ¡&gt;,'L1estros!
BARTOLO.\l; CARBAJAL Y

Noviembre ele 97.

371

EL :\IUXDO.

RosAs.

$rita. Dolores l!keaga,
(DE )IEXICO)
Fotografia de Valletb.

O al caer de la tarde grata y serena,
lanzando á donde miran, luces extrañas,
incéndianse los ojos ele una more11a
bajo la sombra leve de las pestañas.
La feria al bajo pueblo prende y fa$cína
y la ciudad sus muros viste galana:
si erige sus barracas, es caml?esina,
si ostenta sus mujeres, rs cortesana.

OINEMATOGRAFO
Camado ele revisar periódico~, ávido de noticias y,
de h,illar en ellos versos v cuentos ele mis amigos lejanos, abandoi10 mi asie11to y me asomo al balcón. el«:
mi cua• to de trab,1jo. No esto.v ele bu1:nor P.ªra Ir a
charlar con mis amigos de Club. ele cosillas ligeras y
aleo-res-de mujeres mundanas &lt;Í de caballos de carrera, ~tt eterna conversación-.,· me entrego á observar la calle, alumbrada debilmente por la luz melancólica del gas. Las nueve de la noche.
i
Y ahí en el balc:ón, ele codos en la barandilla, van
desfila;do ante mi vista indiferente y ociosa: pri~n&lt;;ro
un mocito elegante que camina apreslll:ado,- qmza á
una cita de amor- v que al andar va mirándose en la
sombra ci.ue hace sit cuerpo en la pared.
Tras de él, á algunos paso3, dos lindas señoritas _Pasean cojidas del brazo con las adorables cabecita~
desc~bii:rtas y aprisionados sus finl.simos talles en pn
morosos jerseys. Hablan con entusiasmo y de. rato en
rato sus risas, cri~talinas,frescas ymal contemdas,llegan á mis oídos. Un joven, sombrero en mano, se acerca á hablarles, pero u.n Cf?Che .que en esos momentos
atraviesa la calle me nnp1cle on- sus palabras. Por la
portezuela, alguien 9ue no r&lt;:9onozco. saca una mano
y agitándola me gr1ta-«Ad10s, 11n;nus1»- saluclo al
que no respondo por que cuando quiero nacerlo el coche está va !(•jos.
Desp11é~, algunos rapar.!telos pasan corriendo y con
tal velocidad que no se fiJan en un enorme perro de
Terranova q11e duerme á lo largo de la vereda .Y c:_aen
encima del inofensivo animal, qne se levantag·runendo mientras los muchachos, después de la caída y el
su¡to, se alejaron riendo á toda boca.
Unos pasitos li'"eros y menudos al lado ele otros
más firmes v r&lt;'po~a&lt;lo!i ri1e hacen latir el corav.ón coi~
violencia Y 'volver rápidamente la cabeza. Es ella, m1
amada ruhia y gallarda. que pasa, esquiva, orgullosa,
hablando con 'su madre .v que no miraría por 11ada á
mi balcón por que de lejos me ha divisado ya en él.
Y YO de codos en la barandilla, la mano derecha
hundida en mi desordenado peinado, mientras la izquierda me oprime nerviosa.mente la P.alabra, me quedo mit·ándola ha~ta que se pierde de 'f'"¡sta ........ .

Febrero, cou sus tiendas de blanca tela,
al.pueblo regocija. y hora tras hora
pasa oyendo el ra~gueo ele la'vihue.la
i el sollozo que exhala la cantadora.
Doncellas de curioi&lt;us, dvas miradas,
á. la luz vacilante de lo~ mecheros
con sus faldas crujientes ~- almidonadas
apú~·ans(• en los brazo:; de los obr•:ros.
Inclinado el jarano ~ubre la orPJa,
dispuestos siempre á bromas. riüas y arnore~,
charro~. perpetuaclores de 11~anz:i añeja,
v1111 con aire de alth·o, c·onr¡ubtnclores.
Tahures d e semb lante cong'l'Hionado,
en los ojos co~c1mtr:m ,.¡ alma inr¡ni..ta,
de las cartas al 1r1ndo correr pausado
ó al girar fa,cinante dc'la rull'ta
Montero ele semblant,1 que sobrecoge,
con arte las com1n11•stas cartas va echando,
y el tallador prorrumpe, mientras recogP •
l.is apuestas: «el tiempo i¡ue _va llegando!»
Y al par que el oro cae sobre el ta petP,
difundiendo en las salati su voz de fiesta,
el mágico preludio de algú~ minuete ·
.lanza al viento en sus nota:; n brante orquesta
Ya en ámplios redondeles que se dislocan
al peso del concurso febriscitante,
los uritones á pleno grito convocan
á la lid del heroico gallo arrogante.
En los hombros luciendo las policromas
tilmas, bajo los anchos, ricos sombreros,
entre insultos y ternos, risas y bromas.
del palenque 1\, la arena van los galleros.
Crúzanse las apuestas, los soltadores
á los gallos afianzan largos puiíales,
y van gritando en torno los correclorce:
«Nava es la gTande, pesos á seis reales!•
Da comienzo la lucha tan esperada,
acércanse uno á otro los combatientes,
y brota en la contienda desenfrenada
~111 puñado de plumas resplandecientes.
Y cuando Primavera, de su abanico
desplega en los jardines las ricas blondas,
como ave que en las alas oculta el pico
Tacubaya.dormita bajo sus frondas

··································••'"·•···········

···o·;¡'jj~ne tus calles rumor de fiesta,
revelando el conjL1nto loca alE&gt;gría,
ora en el rojo Estío ele ardiente siesta
al reporn convide tu lozanía,
Yo no habi:é de olvidarte, mi alma ferviente
ha tiemp_o el culto abriga de tns pi:imores
alas en ti radiosas halló mí mente
y brotaron mis versos para tus flores.
N ovbre. ele 97
Al'RELIO G. CARRASCO.

........Del balcón entreabiert~ ele la casa Y&lt;'cina se escapan á raud.ales las notas y1brantes d~ u1: vals caprichoso y anstócrata-el mismo que ba1lab,i co11: ella
cuando Je declaré mi amor-:, una parvada dl1 ráJaros
blancos, los Recuerdos, Yiene ~ canturre.ar en nu alma,
donde una ave l!egra, la Tn,;teza, agita desesperadamente las alas ........ .
JOSÉ }f. BARRETO.

Gl un fraile.
Fraile austero, de mirada triste y mustia, .
Que en tu faz llevas las huellas~~ l'.1 angustia
Y los imrcos, en tus carnes. ~el stlic1?;.
Tú, que rezas sin cesar al D1?;; pr_opic10
Implorándole perdón, ¡oh fraile triste!
Di, ¿qué has hecho? ¿qué pecado come.tiste?
Yo te miro, fatigado, macilento,
En la celda solitaria del convento,
Asaltado por horrible.s t.entacion~s;
Yo te escucho proferir 11nprecac1011es
Y acusarte de tu bárbaro delito.
.
·Cuántas veces por las noches, se oyr. un gnto
Q1~e perturba la quietttd de esa morada!
·Cuántas veces, con la faz desencajada
'Atraviesas sudoroso, macilento,
Los obscuros callejones del convento!
Rezas lloras, te castigas, te haces daiío,

y en tu ~-ostro, taciturno, Ferio, huraño.
Sf\ revelan los temores~· las dudas, ........ .

;Has vendido á tu n1aestro como Judas?
y hoy imploras Ru perd?n, ¡oh fraile tri~te!
Di, ·qué has hecho? ¿que pecado cometiste?
G
ENRIQUE TORRES TOltIJA.
Xoviembre de 1897.

�372

Domingo 28 dil Novil'mhr11 dP 1R9í •

Domingo 28 Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

373

Ensueño de niños.
POR JOSEPH L'HOJ:&gt;ITAL.-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 6.
' da. Pero se quedó asombrado al ver que el GeEl uno enderezó una charretera un poco incli- vard, listo para ir al mentidero de una redacc~ón neral continuaba diciendo en broma.
á
rastrear
un
billete
de
favor
para
el
Vaudev11le
nada, el otro arregló el cuello; el de más · allá el
-Ah! conque es muy buena, pero muy puenal
1rndo de la corbata; un tercero la placa del cintu- ó Variedades. Si el General hubiera estado de
Derrepénte cesó de reir viendo que su. sobrino
uniforme,
indudablemente
Jacobo
habría
perdi1·ón, y por fin, el caporal Tranchard giró gravepalidecía, y contraía los labios como si estuviera
do
menos
facilmente
de
vista
los
arreos
militares
mente alrededor de Jaco bo y volvió sin decir una
de llorar.
palabra á sus tareas, lo cual fué interpretado co- que le oprimían; pero su tío había prescindido d~ á punto
-Diablo, diablo!-dijo-¿pero es serío esto?
toda
prenda
imponente
y
no
llevaba
estrellas
m
mo un elogio por toda la cámara.
-Si-Respondió Jacobo haciendo un esfuerzo
-Ya estas listo, aftadió Jacqnot. Rete aquí co- entorchados ni galones. Iba de levita, con una
-eso
es.
corbata
anudada
al
descuido
y
ese
airn
de
travemo un sol. Procura proporcionarte un permiso
-Vamos, vamos. La griseta ya no existe ....
-competente y ... no es por que yo lo diga, pero sura que es tan agradable hallar en los calaveras yo tuve á la última cuando era subteniente.
todas las probabilidades están de tu parte. :N'o hay de antafto, cuando empieza uno á resbalar por la
Y el General refirió su aventura que.Jacobo se
pendiente de las calaveradas.
pillo sin fortuna, puedes vanagloriarte de ello.
sabía de memoria y que dió oportunidad á este
- llasta la tarde, amigos míos, dijo alegreHasta los postres, la conversación giró sobre para intentar reponerse y poner en orden sus
mente Jacobo y salió distribuyendo apretones de las novedades de actualidad; la pareja de caba- ideas. Habría querido cambiar la conversación
llos del Conde X, la reunión de todo Parí$ en la pero el General se había engolfado en el asunto
manos.
En el patio encontró al General que paseaba Iglesia de San Pedro para el matrimonio del 11ar- que le era más grato sobre la tierra y no lo solta-ch1u·lando con el Coronel y se detuvo á la distan- q ués de l. la ruptura de Choss y la l\facllin, el exi- ría fácilmente. Sin duda terminada su historia las
,cia reglamentaria juntando los talones y perma- to colosal del último ballet ejecutado por la Tre- preguntas lloverían on·a vez y .... ¿cómo contesneciendo inmóvil con la mano derecha abierta y setoiles, la fama creciente del restaurant Pierre, tarlas? No hallaba la manera. Su cerebro estaba
.á la altura del ojo. Por todas las ventanas asomael abandono de la taberna Paul por la multitud vacío, sus sienes palpitaban con violencia y lo
ron cabezas curiosas y dos castigados que pa$a- del buen díente, los trajes femeniles, los teatros, que al principio fué disgusto y cólera se cambió
ban con el caldero del rancho, hicieron alto un mo- los cafés, los salones donde se divierte uno y aque- en despecho principalmente contraJacquelina cu. mento para contemplarlo, sin atender á los rega- llos donde se fastidia y en fin, todo lo que.pue_de • ya imágen obsesora le impedía disfrutar á. gusto
decirse de alegre, de in.útil, de divertido, de m- de su licencia. Por vez primera sintió un moviños del cabo de presos.
Ante las atónitas miradas de todo el cuartel, el moral, de superficial y de truhanesco entre dos miento rebelde hacia su loca pasión y hasta emgeneral abrazó al soldado y luego acompaúado parisienses que encontrándose después de una pezó á encontrarla ridícula. Esta faz de sus imbasta la puerta por el coronel, se fueron juntos larga ausencia se ponían ií. charlar de París.
presiones empezó cuando el General al terminar
amigablemente.
Al café cuando se encendieron los cigarros el su relato dijo:
.
Bajando por la calle de Colbert co11 su tío que tío se acordó al fín de que era General y de que
-He aquí lo que era una griseta. Deseo que
le llevabaáalmorzar al Hotel delFaisan, Jacobo su sobrino pertenecía al Ejército y le habló del hayas encontrado algun ejemplar raro de la es.se sentía mi1y contento y sentía á la vez que le oficio pero no mucho tiempo para no cansarlo ni pecie, pero lo dudo por que ya se rompió el moldisgustaba su propia alegría. Una semana había . cansarse. Ya había hablado con el Coronel larga- de. En fín, si esa personita misteriosa te agrada,
-corrido desde la tarde en que (así lo creía aún) mente y supo eón agrado que las notas de Jac- mejor que mejor. Ya pareció el peine, digo, ya
se decidió de su vida, y desde entonces no había ques eran buenas; que los galones de cabo no ::,e se porqué, farsante empedernido, querías un cuarfaltado un día al almuerzo en la casa de Auger harían esperar y que á fin de año alcanzaría los tito en la ciudad.
1ü á sus conversaciones por las tardes con Jac- de sargento. Luego volvió al objeto que durante
¿Siquiera eres discreto? Nada· de historias ya
quelina en los muelles y los bulevares. Ahora, por toda su carrera no había cesado de ocuparle; las
lo·sabcs!
la primera vez dejaría de verla y se admiraba y diversiones y preguntó á Jacobo las que podía
Jacobo enrojeció hasta las orejas y dijo tímise indignaba de que esto no le produjera la me- haber en Tours, y sí ya tenía entabladas algunas damente.
nor tristeza. ¡Cuál no iba á set· la desazón de la gratas amistades. A_ esta indicación Jacobo se
-N'o hay peligro, tío.
pobre nifta cuando él no se presentara á la hora turba ·y ruboriza y la imagen de J acquelina tan
-¿Cómo, no hay peligl'O? ¿Aún no le has ensede costumbte! Ki aún se había cuidado de preve- rudamente evocada1 se alza ante él con un relie- ftado tu alojamiénto?
nirla ..... .
ve singular. Algo como un remordimiento se apo-No, tío .... ya comprendera usted que . ...
Contestando del mejor modo positJle al aguace- deró de el á la idea de que iba á profanar el idi-¡Qué, tus entrevistas son en su casa?
ro de preguntas de su tío, recordaba su mesita en lio inocente cuyo encanto acababa de probar, el
Cuidado! eso puede traer complicaciones. Tu
el fondo de la sala oblonga del Café de los Ami- séntimieuto purísimo que se cernía por encima de eres soldado ¡qué diablo! y no es preciso ....
go§&gt; y allí su cttbierto puesto de antemano, y el sus charlas de vividor, y que en estos momentos
-Aseguro que no baJ peligro y que estoy lipanecillo oculto en la servilleta y el mantel muy le importunaban.
bre de cualquiera imprudencia.
blanco y en la fuente de fayenza las frntas que
Al notar la emoción de su sobrino, el General
-¿Donde la ves entonces, sobre un puente?
ella· había escogido y guardado cuídadosam:ente se echó á reír y esta risa lastimó al joven que se
- Como nuestras relaciones son tan recientes ...
para él.
sublevaba contra la significación de esta alegría
-Q.ue?
¡Qué tristeza tan grande para la pobre nifta! y pensó por un momento en confiar todo á su tío
Jacobo estaba furioso, ahogándose bajo el pe¿Por qué Jacobo no estaba suficientemente triste pidiendole su apoyo y su consejo; hae,er un llama- so del ridículo y como sintió que se iba comprotambién?
miento á su caballerosidad que sabía estaba bien metiendo más y mas prefirió acabar de un solo
Quando se presenta uno interiormente esas cues- arraigada en el corazón del viejo milita.r á despetiones, siemptc hay manera de resolverlas y Ja- cho de sus· teorías banales y de su lijei~eza mun- . golpe.
-Y bien, dijo con lijereza, prefiero confesaros
cobo no tardó en reflexionar que, después de to- dana. Pero el General reía más al ver el aspecto desde luego y sin reticencias que yo todavía no •
do, Jacquelina no moriría de dolor y bi~n podi~ de desconfianza de su sobrin o y entónces J a\:)o bo be pasado. de conversar con ella y eso es todo.
pasar un día sin verla. Luego se prometió expli- cobardemente no se atrevió. Después se limitó á. Parece, agregó en tono de chanza que eso no es
carle al día siguiente su ausensia y sintió disipar- sonreír y acabó por afectar un aire misterioso de nada comprometedor!
se la nubecilla que había obscurecido su alegría Don Juan conquistador.
El General lo contempló con admiración y de
y entregándose sin reservas al placer de su entrepronto no le contestó nada; pero luego que encen-TL1
sabes,
hijo
mio,
dijo
el
General
bebiéndovista con el general no pensó ya en otra cosa.
dió un nuevo cigarro y arrojó algunas bocanadas
Quería bien á su tío, viejo solterón y buen vi- se un vaso de Vermmel que no te pido tu secreto. de humo:
A
tu
edad,
es
muy
dulce
guai·darlos
y
aunque
alvidor que había pasado á tambor batiente por la
-Diablo! dijo. tu negocio no está 'claro hijo
campa:fia de la exist~mcia, sin arrepentirse y con· go sé de todo esto dime solamente si es rubia ó mío. Hubiera sido mejor que no me meta yo en
morena.
Jacobo
sintió
que
se
le
012rimiá
lagarservaba de su juventud arrebatada recuerdos que
tus aventuras de muchacho puesto que no me congozaba en referir con una sencil_'ez Y u1:a alegria ganta y respondió forzando la voz.
ciernen, pero después de todo, si puedo evita1•te
Es
morena,
tío.
comunicativa. Al obtener su retiro, hacia apenas
Diablo! con qué acento lo dices? Se pensaría una tontería me parece que cumplo mí oficio de
dos meses, se encontraba vigoroso aún; concurrfa
que
te hago una injuria suponiendo que no tenga tío experimentado. ¿Quién es esta joven que has
á varios círculos de París, se divertía bien y estalos
cabello;;
negros como el betun. Tu sabes hijo encontr,tdo desde hace ya tiempo [según se obserba al corriente de todas esas historias que se remío,
que
también
hay rubias y ¡canario! no son va por la intensidad de tu pasiónJ y con la cual
fieren en voz baja y que pasan muy por lo alto en
no has he&lt;.tho más que conversar? ¿Qué significa
feas.
la capital y en las cuales pasan como verdad evanJacobo hizo un gesto maquinal de ascntinúento. eso de un joven de tu edad y además sobrino mío
gélica entre todos aquellos que acostumbran no
-Quedamos en que es morena, aüadió el tío. que amenaza á las muchachas con intenciones cohablar mal de su prójimo.
No
es preciso agregar que es linda ó te lo parece rrectas?
Cuando Jacobo se vió sentado ante un buen
Porque yo supongo que no vas á tratar de conlo
cual.viene
á ser lo mismo. Dime solamente si
almuerzo y allado de ese ale,.?e couversador'. le
vencerme de que e:; una niña honrada, porque eses
joven
y
si
no
ha
....
corrido
demasiado.
pareció que salía de una pes~dll_la_. Pronto ~lvicló
Jacoboterobló como si hubieranabof.e teado áJae- tas no se enredan, ni aunque sea solo para conel Cuartel y sus fatigas, el eJcrc1c10 y sus d1s?1;1-sversar con militares á qui.enes no conocen. Y entos la rusticidad de sus camaradas y el espmtu quelina delante de él y exclamó, rojo de indigna- tónces .... qué? Hijo mío! se me ocurre que has
ción.
soldadesco y perspicaz de Jacquot; poco faltaba
- Tiene diez ocho años y es una joven honra- caído entre las garras de una intrigante que ,¡e d,~,
para que se creyera en un restaur&lt;i.nt del boule-

�374

..

EL l\IU~mo.

Domingo 2B de Noviembre de 1897.

-~Iie_nteR, mientes! yo te prohibo .. ,~
¿me entiendes:-&gt; Soltadme vosotros.
- A Corral franco, dijo uno.
-;,Lo suelto? preguntaron Jos quele sugetaban.
'Jf
~
. En _ese momento el corneta de guarJ
.
dia d1ó el toque de silencio.
• --'-="'-".....-'-"'""""....:_-=--i::1...a..11.:111l..i
-La paz-ordenó el cabo .Tran_chard, y apagó las luces. Ahora, a o-refien~le para hacerse vuler, y t'Sto es todo lo conScflor encontró por Vf'ntura un cabello en el pla- gó, á recoJcrse y los que no cierren el picoº al •
t~·ano .~e una gr iseta. Cuídate, cuídate porque tu
to
c~e _sopa? Todo el mundo se echó á reir, pe1'.o calabozo.
'
s1tuac1on es muy graw•.
dec1d1damente Jaeobo estaba de mal humor v no
Se
oye1:on
todavía
algunas
rbas
ahogadas
Jacob_o se sobresaltó .... ¡,Jacquelina una intri- se hallaba en condiciones de apreciar 1a delic.adeY luego r?mó el mas profondo silencio. Jacogante! \ amos. . . . . .
'
za de estas bromas.
bo
se deJó caer en su lecho abatido, destrozado,
. -:Ascgur:o, dijo, ~ue no son exactas tales apre-Callate! dijo duramente á ,Jacquot.
anonac~ado; se acostó penosamente, repasó en Sll
~iae1on~s re;;pecto a esa .... persona, puesto que
-Bueno a~adió este. ¿Así se ponen, tan ama- ~1e1:1or~a la c•scemt ri_dícuJa que acababa de pro~ a he chcho &lt;1ue nuestros amores acaban apenas
~les,
los sobrmos del general cuando vc•n á sus " oc,1r sm pockr explicarse su frenesí y se durmió •
de empezar.
t10s?
tarde con un sueno pesado.
-Eso es admirable, enteramente admirable
- Déjame acostnr en paz!
Al día siguiente antes del ej~rcicio se acercó
pero ¡tanto mejor! Entonces trata de traerla ran~
Un mw·mullo de desaprobación circuló por Ja al cometa.
camc~lte á hi~en terreno y si se hace la remilga- cuadra.
-DispénsameJ Jacquot, yo no sé lo que me pada mandala a paseo pues de otro modo te mete-Veanásu Alteza! agregóJacquotexaltándosc. saba anoche.
rás 1•11_ una ~&lt;•ne de complicaciones de que no es- ~ .... tu la viste? preguntó con temor.
~~paras facilmcnte. Admito que los jóvenes sean Cuando se h,tlla con lo~ Gern•rales so desprecia á
los compafi&lt;'ros. ¿Xo é:; esto irritante, cabo?
-Cl_aro! era preciso que alguien Je explicara
JO".cmes ya qur~ yo lo he sido t/Unbién como cualEl cabo Trnnchard cinc había permanecido sen- el motivo de tu ausencia.
quiera: pero no paso porque se dejen embaucar
!ado con las cartas _cm la mano meditando una
por crrnturas que ex1,&gt;lotan su sencilléz v no ha- Jugada
__-Es verdad .... gracias! Y entonces ¿que te
respondió flematicamentf'.
dJJO? ..
cen aln~·de de virtud mi\s que para ven.derse un
Xo me importa, t&lt;'nninemos la partida, porque
poco mas carus . . ... .
-Lo mismo que tu: ¡¡gracias!!
ya van á dar las di&lt;'z.
- Y .... ¿eso fué todoi'
-No habJr.:~10s ya &lt;le e:;to y vamos ú pasear ..
Pe1:o Jacquot estaha encaprichado y continuó,
-.Jacquot, sonrió con amargura.
P,or In_ tarde, luego 1¡ue acompaiió al (~&lt;'neral á plantandose
delante de Jacobo.
-Xaturalmcnte: ¿que otra cosa querías que
I~ E:;t~c_ión! s~ r~gresó al Cuartel: sin quer&lt;'r apro-¡Coro? si no supiera yo porqué pone &lt;'sa ca- me dijera?
" e~hm su ll,c_encrn hasta la media noclw. Sentía
r'.1! Ah! Si ustedes se figuran que estú nmy conun,t gran Ja~Itud, un extra:ll.o düwusto
de
:sí
misJacobo vaciló para responder pero su aspecto'
0
tento de habc•r
v visto ít !:iU tío el bcreneral , son u 110S• e_mbarazado demostraba claramente lo arrep&lt;'ll·
mo y tenía pri:sa de acostarse.
z~macucos...,o hay mas que Yer su aire compun- t1do que estaba de haberse disgustado la vísEntró en la cuadra poco antes de que se apa- gido
....
pera.
garan las luces. Dos velas metidas en unas bote-Te
digo una vez mas que te callf's!
Has, alumbraban con sus reflejos cambiantes u
Jacqu~t, compr~~1dió este silencio y dijo:
·
-Buc~o! 8i el Se:üor no está contento, es porgrupo &lt;le soldados que se agrupaban al rededo~~
. -A m1 no me d_1J~ nada puesto que soy un naque
_la
nsta
de
su
general
lo
privó
de
Yer
á su
ele la mesa para seguir las peripecias de un juego particular. Eso e:; todo.
die que no tengo m tJOs Generales ni la rosca asc~carteado que re11ían Jacquot y el cabo Trangura~a: Es á t~; ricachón, paisano portador de
Los
soldados
aplaudiron
o-rilando·
B
b
.
•
chard: poi: otros lado;; algmio que otro Boldado
- ravo, ,Jllcquot! Y d cocin&lt;•ro )IontiPr que en- des~1chas i\ qmen h~1bla, es_ contigo con ,quien
se dcsv~stla perP~osamcntc en tanto que otros ronse , ll. Hace rnu~IJO t1e!npo que la persigo y veo
?ªb~1~ ) a :r anqmlament&lt;•. La llegada de Jacobo traba en esos momentos hizo clac).lcar sus dedos que ~ne desprecia .... 1 se equivoca si cuentn
·
d
. « Voto al CIHlpiro'· L·1, cos1l n O el eJa
mtei i umpió bn1scamentl' la partida• los dormido • exclamando!
e s&lt;·r chvertida» Y como Jacobo, sofocado por In contigo co~o parece afectarlo con sus monerfa.s
despertnndo:;úbitamentcincorporár~nsc en sus lt·~
cólera no respondía, t·l corneta aiiadió con voz d~ rnosqu~ta _m~er~a-Ya venís como Ja dejns
chos y todos vinieron en un abrir y cerrar dP oj .
pl_antada. GPc1 o a nu todo esto que me import11 :,&gt;
aguda:
le rodearon y le abr umaron á preguntas?
o:;,
Tienes
.... ¡que te apro_-l&lt;'~lizmentc Y? estaba allí y fui yo, quien en veche! una hermosa conquista
-Cómo se condujo tu tio?
·
1~~
calidad
de
pento,
consolé
ú
la
particular
del
-;,Almorzó bif'n el f-l'iior?
- Veai~?s, amigo mio, ¿que mosca te está piSmor ..... .
-'S_o ~•s por adularte, pc•ro tienes suerte.
can~o?
d1.10. Jacobo en tono conciliador. Pero Ja
Jacobo se arrojó sobre ,Jacquot, pero dos vigoro-~1 neras .... el Coronel vino ú vernos.
sonrisa
de
tnunfo que contraía sus lábios y el
sos soldndos lo contuYieron en tanto que la!-: risas
- 1: nos ecllo una filípica.
orgullo
que
le asomaba por las pupilas prote.sta-En fín _¿sacaste una buena licl'ncia? y como r~dobl_aban y que el cabo Tranchard renunciando ban contra sui:; palabras.
Jacob?, ª?usto é impaciente respon'día apc•nas [t f1_losóf1cameute al golpe que tenía meditado reu-Si, tienes razón para estar orgulloso ao-reo-ó
la.~ guardaba ~n el holsill~.
c•ste d~luv10 de palabras y se dirigía :'t !:iU Jecho lll~~s Chrt~~
J acquot, porque eres &lt;'l primero con quien l~ c;r.
...
GQue
iliJJSte.
Gutó
Jacobo
Ciego
de
ira
•que
con aire gruñón, Jacquot se pu:;o ú gritará voz d1J1ste:-&gt;
re esa muchacha.
G
en cue!lo.
Jacobo se estremeció indig11úndose interior-(~ue si_n mi, aJgu11a se habría fastidiado hoy
-Se diría que el Sel1or no está contf'nto. ¿El
rnente-Tambicn
Jacquot creia .... Esa pobrcnii1a
pero por dicha yo le alt•gré la siesta.
·'
estaba comprometida, perdida por él. Tuvo un
&gt;

f

Y.tº

Doming _2S de XoYicmbre de 1897.

375

EL :'.IUNDO

buen arrnnque y durante un segundo se sintió en el pavimento, sintió que el corazón le saltaba pasión oyendo llls sencillas explicaciones de su
decidido [1 protestar, pero el orgullo se lo impi- en el pecho, pero no con la Pmoción respetuosa amada. y e,-;trecht'&gt; conn1bivamentC' i:;u brazo que
dió haciendo callar á su conciencia por fanfa- del novio sino con la del cazador que ál Yt'nir su ella intentó retirar con d1;bil e:;fllerzo, diciendo
rronería y por temor nl ridículo, pero 110 atrevién- · presa, la acecha. Se ocultó lletrás d&lt;" un úrbol y
con acento lttcrimoso.
dose :í. llegar hasta la mentira guardó silencio.
al llegar ella no lo Yió; la noche esta ha obscura ;.
Quiero permanecer honrada. Xo tengo más en
J acquot esperó un instante, y luego viendo que apenas se distinguían las do~ hilerns de pl:í.tano:; el mundo ...... quiero permanecr.r honracln!
no se Je contestaba:
de la esplanada. Jacquelina pensó que había lle-¿Qué no tienes más c•n el mundo? y tu juven-Está hi&lt;'n, dijo, no hablemos más. Ella es gado la primera á la cita y se puso á pasear á la tud, y tu belleza y mi amor, no vakn nada?
muy dueña de hacer de su capa un sayo y tu tam- orilla del río. Jacobo iha á alcanzarla, pc•ro se
- Se acordaba de haber oído una frase de este
bien-por mi parte, trataré de olvidar .... Tocan contuvo al ver que ella se detenía para volYer so- gén&lt;,ro en el tercer acto de una ohrn aplaudida y
llamada de trnpn: aucla á ponerte tus arreos.
bre sus pasos. Cnnclo pasó C&lt;'rca del úrbol, Jaco- pensó que la escena completa sería de favomble
bo observó por s~i manera nerviosa ele ,rndar c¡ue resultado.
XII
estaba violenta y contrariada. Caminó ·aun algu-Perman~ccr honrada, elijo, y á qué llam,ti:; ser
Cuando csc&gt; día vino Jacobo i\ almorzar al Café nos pasos, luego regresó con mayor rapidez y vi- honrada? A viYir perpetuamente en lucha consigo
de los Amigo:;, sentü~ Pl corazón lleno de remor- no á reclinarse contra el úrbol. Entonces él se . misma y haciendo mi dcsesperacié.n? Hesistir á
dimiento y toda la mañana se había &lt;•stado diri- presentó y abrazándola de improviso la besó lue- tu:; inclinacionc'\ y it mis esperanzas, haciéndote
giendo amargos reproches. Al ver á Jacquelina, go con frenético anebato.
sufrir y amargándome la Yida, creando remordiirradiando con la alegría de volver á verlo, se odió
,Jacquelina lanzó un grito ahogado y trató de mientos pm"l tu corazón y tortura:; par~ el mío!
profundamente á sí mismo.
defenderse pero su amante era el m·'ts fuert&lt;• y le Ah Jacc¡uclina, ser honrada á tu celad, con esos
P obre Jacquelina! qué sincera y confiada fué hablaba }" su nombre mil veces 1·epetido revolo- ojo:; y e~a cara y c·se talle, es aceptar mi amor.
su acogida! Cómo se conocía que estaba viviendo teaba en torno de ella con el murmullo ele los be~N"o, no! dijo ella retirando :;u brazo con un
con la fe de las promesas hechas y de los jura- sos y la sorpresa y la cólera iban cediPndo al en- movimiento enérgico. Eso no es ser honrada y tú
mento:; cambiados! Del abandono de la víspera canto de aquellas caricias enervadora;;. Sintió que lo sabes muy bien.
-Jacobo· se aquietó. La escena del tercer acto
ni una queja; al contrario, plácemes por el dia. era débil, y reunido todo cuanto le quedaba
de descanso y de alegrías pasado lejos de ella, de valor, se desprendió por un esfuerzo vio- había fracasado.
.Al cal)o de unos segundos, Jaquclína volvió á
per o tan bién ganado con las fatigas del oficio. lento; y en tanto que él quedaba soht&lt;•cogido anApenas, muy Yelada, la expresión de una vaga te esta súbita rebelión, la nil'ia se apoyó en el tron- tomar el brazo de .Jaco~o r dijo:
inquietud r1•spccto de este tio que p&lt;'rtenecía al co del árbol y jadeante, trémula, aterrada, desfa-Ser honrada, para una niña, es :;er lo que se
gran mundo y había venido de París .... Pero llecida, rompió á llorar diciendo:
promete al buen Dios cuando reza uno todos las
mafianas.
una sola palabra de Jacobo había bastado para
-Esto es malo, muy malo.
d isipar esa nubecilla y ,Jaquelina se puso á revo-El buen Dios .... y qué os lo que le has proJacobo se había apt:oxinrnclo nuevamente pero
.
lotear en torno de Jacobo charlando como un no se atrevió á toca1·la viendo que retrocedía con metido?
chicuelo.
-Para qué quieres que te lo diga? Hace ya
un movimiento de espanto, pero le empezó á hatiempo que le hice· mi promesa, desde que SO!:ipe¿Era esta la intrigante de quien el General le blar con exaltación.
aconsejaba desconfiar:-&gt; No. Semejante sospecha
-Esto es malo! dices .... y por qué? ¿Donde cllé lo que son los hombre:;.
-Y piensas que recojió tu promesa?
era imposible. Alli no había ni intriga ni cálculo esttí el dclitoi' ¿Es malo amarte?
El no se preocupa de esas cosas.
sino amor, y Jacobo quedó reconquistado ente-Ay! ustedes saben muy bien l.:&gt; que es ma-Oh! Jacobo, cuidado!
ramente por este amor f bebía el deleite á gran- lo .... .. No es eso lo que me había usted prome-Vaya .... si te crió Dios, fuéparaamar y ser
des tragos ganado poco á poco por esta inenarra- tido .
ble cmbriagncz. Pasó el ilia en una lasitud inex-¿Qué he prometido yo? Amarte siempre y no amada.
-Si, pero conforme á la regla de amar.
plicable pensando en la cita que como de costum- pensar sino en tí. Esas promesas las cumplo y llls
bre Je había da.do para la tarde y en la tierna son- cumpliré. Te lo juro otra vez! ¿Pero he prometi-He aquí que vienes á la historia del matririsa conque acompañó su despedida.
do acaso permanecer siempre contigo como un monio! Bueno, nos ca&lt;&gt;aremos; pero entre tanto, el
EUa vivía confiada, creyendo que cumpliría su amigo cualquiera, como unextra:ll.o áquien se en- buen Dios no se disgustará porque nos amemos á
promesa y cutre tanto se conformaría como ella ~uentra con frialdad y se deja. con indiferencia? nuestro antojo. Esto es igua'L
-Xo ..... .
con una esperanza de la dicha y el amor á plazo Si así lo comprendes, sea; pero mi corazón no lo
Cómo no? Algún cura te ha metido esas ideas
tardio. Esto le bastaba á Jacquelina. ¿Pero y él? ha querido jmnás as¡ y sufre .... Ah! nada me con¿Podría resistir tan largo tiempo?
testas. ¿Estás disgustada? ¿Es preciso que me va- en la cabeza: yo adivino en tus palabras la interEn su ser, agitado por tumultuosos pensamien- ya? Adios entonces .... pero nunca se me arran- vención de esa gente que tiene la mmúa de metos se levantaría la tempestad despertadora de cará la idea sombría de que te lle ofenJido. Y to- . ter:;e en lo que no le importa. Tu me sacrificas á
los deseos. Ahora, era amado y todo el mundo do por unos cuantos besos que te robé .... ! ¿Ifa- ideas insensatas y estúpidas dignns de un monale juzgaba feliz. ¡Cuanto se iban á burlar de él bría sido necesario mendigarlos para que queda- guillo de !';acristía, me haces infeliz por obedecer
á ese tonsurado. Ah! si yo lo cojicsc!
cuando se averiguara que su di&lt;&lt;ha consistía en ras contenta:-&gt;
Como Jacobo se había exhaJtado apresm·ó el
estar mirando las estrellas! Dcveras que era muy
Jacobo se oprimió las sienes con las manos y
virtuoso y llegaba á tonto, pero no se debe pe- dió algunos pasos como si rehusase intentara par-· paso y arrastraba á su amada rúpidamente á lo
largo del muelle. De pronto se detuvo sintiendo
dir á nadie mas de lo posible. Al1ora, él habfa tir, pero ella corrió á alcanzarlo.
hecho ya todo lo posible contentándose durante
-Quédate, Jacobo; bien sabes que no me pue- la mano de Jaquelina temblar bajo su brazo. Jacquclina lloraba. . . .
·
largos días con promesas de entrevistas platóni- . do disgustar.
-Perdón, dijo él, te he hecho d~fio; pero mi pacas. Afuerza de voltegear en tornode la lámpara,
-¿Que exiges pui.s, de ;ni?
sión es más fuerte que yo. Pedíamos ser tan fe.
la mariposa acaba por quemar:;e las alas. Poco
-Pasear .... como antes.
á poco la voz del instinto le hablaba mas alto, le
-Vamo:;, dijo Jacobo y exhaló un suspiro de !ices ....
Y la conciencia?'
dominaba, y al mismo tiempo pensamientos que resignación.
~Todavía las ideas de los curas.
de pronto no osaba confesarse rorque tomaban
Y se alejaron caminando muy juntos pero sin-Deja á los curas en paz. Xo serán tan embuslentamente posesión de su espíritu, subían de hablar. El iba enfurruñado v ella sufría á causa
las profundidades de su ser como vapores mal- de su silencio sin atreverse á interrumpirlo. Al teros, según veo pues que tú vas á mba.
-Es Yerdad. En la iglesia te conocí y no Jo ol·
~
sanos borrando insensiblemente la senciliéz leal fin habló.
Yidaré jamús. Soy religioso, no lo niego, pero toy la ternura limpia que hasta entonces le habían
¿Eres tu ahora el enojado?
do tiene sus límites.
-No, pero sufro.
tenido como esclavo de los juramentos cambia-¿Sufres?
-No hay distindón en materia de honradez,.
dos.
¿«Este matrimonio se re'alizará al fin? ¿Podre-Si porque veo que no tienes confianza cu mí. desde que se discute se deja de ser honrada.
-Y yo sostengo que se puede ser religioso y honmos algún día traspasar los obstáculos que van
-Oh! ¿Si supieras? X o es de tí sino de mí misma
rado, sin dar cabida á escrúpulos irruciionalcs. Y
á oponerle la voluntad de mis padres, las exigen- de quien desconfío.
sostengo que el buen Dios que invocas y en quien
-No entiendo ..... .
cias de mi carrera y por último, mi situación, mi
fortuna )' lo que me debo á mi mismo? Porque
-Yo te amo mucho y de consiguiente ..... . yo creo no impone que debamos amarnos de léjos
-¿Qué?
viéndonos no más que viéndonos bajo el frío, la
despues de todo, continuaba él, ganado por la ló'gica feroz del egoísmo, esta chiquilla no es nadie,
-No puedo explicarme, no me atrevo ...... . lluvia ó Ja nieYe. Xos ha creado el uno pnra el
otro. Obedezcamos, ten confianza en mí y déjame
ni tiene nada. ¿Puedo hacer entrar en mi familia te suplico ..... .
-Al contrario, habla.
amarte como yo quiera. El porvenir es nuestro:
á una sirYienta, conn•rtirmc en el sobrino de la
es fuerza que el presente nos corresp0nda tammad re Auger--Y aunque pudiera¿deberia hacerlo»?
-¿Y como quieres que te diga . ... ?
P er maneció un instante' pensativo y luego sonrió
-¿No estamos solos? ¿qué temes? ¿Es 1m grnn bién.
glla no respondió, pero por la m'lnera de apobur lonnmente. El vapor subía siempre oscure- secreto? Entonces, valor, hay que revelármelo.
ciendo todos los- lados luminosos v honrados de
Y Jacobo le dió el brazo con amabilidad cortés yarse en Jacobo, este comprendió que vacilaba.
-11ira, yo te ruego que oigas no más que á tu
su alma: la bestia que duerme eii. Jo interior de y ella se apoyó confiada y tierna, olvidada del
corazón y este argumentará ~n favor mio. Ven,
toda humana criatura, despertabn ..... .
peligro, dominada por una dulce languidez.
«!\o .... no! ,\l dillblo los en~ueños! ya me can-:No tengo secretos. lo sabes, y sabes tamhicln vamos á mi casa, ten confianza en mí. Ahora el
sé de esperar; es fuerza que se resigne con el pa- por qué tengo vergüenza. No medigas qtienoha~ la llevaba por la callejuela sombría y Jacquelina
pel secundario que puedo darle .... Después .... comprendido .... tengo vergüenza y miedo de mi se dejaba llevar sin decir nada, agitada por un
debilidad .... te amo mucho y siento que si me temblor convulsivo, desgarrada en su conciencia
ya veremos!
Cuando al ,rnochecer, Jacobo reclinado contra dejo llevar de mi amor, no podría .... ya tu sabes y en sumnor, comprendiendo instintivamente que
el parapeto de!! mtwllc, f1;ente á la callejuela que lo que no podría.
caminaba á su p&lt;"rdioión y no sintiéndo~e con
un pico de gas lejano alumbraba débilmente,
Jacobo sentía la emoción del que ve rehacer focrzas para resistir.
oyó los pasos precipitados de Jacquelina resonar la confianza y al mismo tiempo se encendía su
(nontimrará) .

•

�Domingo 28 de Noviembre de 1897.
Domingo 28 de Noviembre de 1897·

EL.l\lUNDO.

376

Los concurrentes á la ceremonia fueron como parientes más inmediatos la Sra. Doña Agustina Castelló
de Romero Rubio; Srita. Luz D!az, Sr. y Sra. de la Torre, Sr. y Sra. de Teresa, Sr. y Sra. Elízaga, Sr. 9.rtega
Reyes y familia, Sr. Justino Fernández y f~~1ha, Sr.
José Bermejillo y familia, Sr. Andrés Berm!',J1llo y esposa, Sra. Barros V. de Escudero, Sr. Miguel Rul y familia, Sra. Romero V. de García, Sr. :' Sra. Saetan,. Sr.
Plieg·o y fa~ilil!J ~r. Y. l\1artlnez del ~io y Sra.: Sr1tas.
LuisaFenelon, i::mtas. Rodrlguez y Sritas. Barros, Sr~s.
Felipe José y- Antonio Barros,Sr. Gobernador del D1stTito F~deral Rafael Rebollar, Sr. Armando Sta. C~uz,
Sr. Félix Diaz y Sr. Ignacio Muñoz, i\1anuel Garc1a y
Goytia.
'l.1erminados los plácemes,_los jóvemes esposos dieron los primeros pasos de su mutuo camino hacia el
enO'alanado carruaje que debía conducirlos á la fotogr:tía, de donde saldrían para el Palacio de Chapul·
tepec.
Alll los esperaba, sinó tanta concurrenci~ si un
grupo en que se encontraban los más in!Ded 1atos de
ambas familias, á quienrs el señor Pres1d~l'!te obsequJ,ó con un expléndido banquete. El serncio de_ ~ste fué brillante. El comedor, decorado con exquisito
gusto hacia palpitar de gusto todos los corazones; á
quienes embriagaba el delicioso perfume que exhalaban la multitud de gardenias y de azahares que en
combinación deliciosa formaban un solo bouquet de
toda la mesa; esta tenia mia rica mantelería de lino
bordado de color y recojida á trechos por moños de
ancho y blanco listón con grupos d_e ~zahar. .
Demás será decir que en ella remo la más fma coi:•
dialidad y franca expansión autorizadas, por la delicadeza con que el señor Presidente y su recomendable
señora haclan los honores á sus comensales.
A las cinco la encantadora pareja salió rumbo á _la
estación del Nacionah donde tomaro11 un tren espe~ial
para la Hacienda de i::;an Nicolás, (j.eJando en el ammo
de sus amigos una impresión indeleble de satisfactorio bienestar.

CRONICA DE LA MODA

Con gusto trasmitiremos á nuestras bellas lectoras
aunque sea ligeramente, lo que ~róuicas francesa_s nos
refieren acerca de las grandes fiestas de alta sociedad
celebradas, sino en el centro d~ París si en u!lo de los
castillos más notables, con motivo del ca~am1ento del
Secretario de la Embajada Francesa en Saint-Petenbmgo. ·
La novia, dice el cronista, pertenece á la reli~ión reformada; con tal motivo recibieron la bendicion nupcial en una capilla anexa al castillo de Bellevue donde
se celebraba la fiesta. Veíanse exuberantes Y bellísimas plantas de sin igual verdor, cargadas de.diversas
flores que esparcían sus inimitables perfumes y cm•o
brillante follaje en combinación con sus diversos colores, formaban una decoración artística de exquisito
gusto.
Como se debe suponer, había en la concurrencia femenina toilettes deslum)Jrantcs por su riqueza y confección. Comenzaremos por citar, como de paso, las de ocho
damas de honor que vestían una e,:pecie de uniforme
de lo más encantador y que las hacia aparecer como
una brillante colección de hadas. Todas ellas, semejantes las unas ó las otras es lo esbeltas y cM1tivadoras,
vestían trajes iguales de raso azul cielo con aplicaciones de punto de Alenr,:on, y sombreros de paja negra
con plumas de avestruz negTas, de un delicioso efecto.
Nada era más gracioso que este coqueto atavío, á excepción del brillo y hermosura ele sus rostros radiantes de felicidad en la fiesta. La Condesa de. P. madre
ele la desposada, llevaba un magnífico traje de raso
azul moiré. El talle adornado con finísimos encajes.
SGmbrero de lentejuela negTo v oro. La Baronesa de
B, abuela de la desposada, vestla de raso gris con
aplicaciones de azabache en la chaqueta y capota de
terciopelo negro.
i\Ime. de S. madre del esposo, vn3tia muy elegante,
con un traje de raso gris plata, adornado de encajes
negros, capota de terciopelo negro con un grueso penacho del mismo color. l\lme. de L. llevaba un rico vestido de raso gris pizarra y sombrero mah·a.
E11 medio efe las otras señoras rlc~collaba por su elegancia el traje ele :\hue. W. que era de pekin azul y
blanco; la enagua formaba pliegues de m1 aspecto muy
nueYo. El talle iba abierto delante v atrás sobre una
blusa de muselina de seda bordada &lt;le terciopelo; esta
abertura e¡,taba arreglada por pliegues queprolongándose sobre las caderas formaban pequeñas faldillas flotantes. En el pecho, un plastrón de terciopelo azul rayado en pliegues y pendiente de un cuello del mismo terciopelo con nudo en un lado. Este modelo fué creado
por una muy acreditada modista rusa.
Y ¿qué diremos de la novia?; ele hermosura perfecta
y continente distinguido lucía un hermosísimo traje de
piel de seda, corte princesa, desarrollándose por detrás
en lindísimo$ pliegues que formaban la cola, y delante, de seda moiré, adornado en su borde vtalle con finisíma pluma. Lueng·o velo de ilus•ón ·recojido con
azahares envolvía el esbelto talle dela reina dela fiesta.

···i~i;:é· ~¿~-~ii1:¡;~;·~¡· j;¡~;;;;~ ·ce;;é;~~~·11~;:q;·é;~-~-~·;o~:
quesas, tenemos sí, una disting•uida sociedad, buen
gusto, ricas telas y hábiles modistas, que sin ser rusas,
saben cunfeccionar tan lindos trajes, como hemos tenido ocasión de admirar en una fiesta de la misma especie celebrada, en el alcazar de los recuerdos el pintoresco y encumbrado Chapultepec; con ocasión también
de la boda del primog·(mito del primer Magistrado de
la República.
La gracia y la dulz11ra de nuestra, compatriotas, 110
deja que desear ymmca n ue$tra pluma describiría per•
fectamente sus encantos.

•

ABRIGO DE MADJESTKA, DELA:llTERO Y ESPALDA.

377

EL MUNDO.

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LA MODA
Abrigo de Madjestka, d~lantcro y espalda.

VESTIDO PARA Rl)iA DE 7 Á 8 AÑOS,

Este es un rico abrigo que cubre todo el vestido,
corte cruzado adornado solamente con gruesos botones de concha quemada. Cuello :\Iédicis forrado de
terciopelo.
Vestido para niña de 7 á 8 años.

Aquí la c~remonia se verificó en el oratorio particular del Pastor de la Iglesia.
Desde la escalera qfle conduce á la citada capilla,
parecía que se entraba á un palacio encantado; cortinaje rojo tapizaba las paredes y sobre estas rlestacaban perfumadas v lindas bandas de fl9res sobre grandes espejos mer(:ed á la magia de los cuales parecía
que afluían numerosos concurrentes.
La capilla estaba decorada con majestuoso ornato.
En el fondo, sobre el altar veíase la sagrada imagen
del Divino Redentor Crucificado y cuatro hermosos
bouquets de flores blancas de gran tamaño constituía
todo el adorno.
A las diez de la mañana. cuando la coneurrencia ya
esperaba, se presentó Ja distinguida Sri ta. Raigosa, embellecida hasta lo ideal con el suntuoso y fascinador traje de boda embelesadora con aire de bondad y acompafia&lt;la por el señor su padre. El señor Presidente. conducía cortesmente á la Sra. Raigosa, y la Sra. Diaz iba
acompañada. por el galante joven que pronto debería
pasar á otro e~tado.
•
El señor Arzobispo, revestido con la imponente mu111ficencia, que nueRtros ritos prescriben en tales casos, otorgó la bendición nupcial á los jóvenes contrayentes; cuyo acto apadrinaron el señor Presidente y la
Sra. Raigoi:1a. A cominuación el Sr. Presbítero D. Juan
Bandera celebró el solemne sacrificio para la velación,
acto, 9.ue apadrinaron el Si·. Raigosa y la Sra. Diaz.
Té¡lminado el acto religioso pasaron al ~alón del trono de S. S. I. en don ele fi nirnron el acta correspondiente los novios, lo$ padres de ambos," demás personas de
la concurrencia, las que tuvieron el gusto de presentar
sus respetos y plácemes á los recien casados.
La concurrencia no era tan numerosa como podía
espllrarsc en personas de tanta distinción, pues solo
estaban aquellas ligadas por estrechos lazos de parentesco.
Los trajes que allí lucieron pu.dieron bien .competir
con aquel.los á que antes aludimos, especialmente el
de la desposada, VPnido ·c1e París, de raso blanco, talle
princesa, y cuya cau,ta, no muy larga, tomaba origen
en el .cuello desarrollándos~ en pliegues huecos que se
ampliaban en razón al descenso con artístico encanto.
Un encaje de Alenr,:ór.. descendía desde el hombro iz•
qufordo interceptado á tre(•hos por pequeños ramos de
azahar. ~l ~imbolico vel? cub~·ia su púdica faz sin ocultar la felicidad de que irradiaba. Un primoroso bouquet de azahares euvuelto también en velo de ilusión,
completa su toilet. Ni un brillante: ni un1 perla, ostentaba e_n su correcto atm:io ¿será que no los posée-no:
será sm duda, que la ostentación está lejos de sh corazó_n ~· que sus joyas mo_rales, no serán para el público, s1110 p~ra el hog:ar. El Joven esposo vestía pantalón
claro, levita. cruzaaa, corbata blanca v pequeño ramo
de azahares sobre el corazón.
•
El r;o1:to esp~cio de que _disponemos no n.os permite
descnbn uno a uno los traJes ele todas las señoras, aunque todos eran dignos de ello; :' nos limitaremos á solo los de las que tomaron parte en la ceremonia. La
Sra. Dí!Vh con su reconocida modestia no ostentaba
alhajas, pero su traje hecho en París, era de piel de seda gris con ricos encajes en l'l talle; sombrero claro
con flore~. La Sra. Raigosa vestía de terciopelo negre,
en~gua hsa, y el cuerpo adornado con abalorio y encaJes negros; sombrero de terciopelo negro.

Este vestido es de seda serpenti~a co:n anr;ho cue~o
con hon,brera$uarnecida de encaJe. Cmturon de listón. Botas de 1.:.tlassé.
Traje para niño des á 6 años,

Este trajecito es de paiío)rngro, chaleco de piqué rayado, con ancho cuello marino, cruzado con doble botonadura, camiseta negra. Boina blanca de paiío. Choclo.s de piel de Rusia.
Traje para joven~ita.

Enagua de campana de f~anela á rayas. Jaque,tt de
la misma tela, sobre un cu~rpo de surah. Cuello de
lino. Corbata de listón. Sombrero redondo.
Traje para niñll de 3 á 4 años.

Vestido imperio de franela punteada de blanco y
azul, con bordados de seda de colores y adornada de
piel. Capelina de franela con encajes y plumas.

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Gfraje parisiense ae soireé ..... Gferdope1o cereza con boraaao ae pla{a y ·encaje ae·

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TRAJE PARA Nlf-O DE

3 ,\ G AÑOS.

Gl1~n~cn,

�378

Domingo 28 deNoviembre de 1897.

Domingo 28 Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

rasgos, pues sus detalles no son conocidos. por ser intereses privados, dando solo una idea de su importancia con datos recogidos al vuelo, que si .bien carecen
de una precisión matemática, por guardar los empleados de aquel negocio estricta reserva, son muy aproximados y recGgidos de buenas fuentes, y los que colocan al :Mineral de Zacatecas en la importancia .que
merec.i.

MI pasión de llanto llena
Me seduce, comó el vicio;
l\o os dé lástima mi pena,
He buscado rui suplicio,
Y mitiga mi tortura
·
El placer del sacrificio.
Si ~ucumbo á la amargura
Sin temores morir quiero; ·
Adorark ......... qué ventura!
No os dé lAstiwa si muero.
EFI!EN HEB0LLEDo.
Noviembre ele 97. •

Traje parisiense de aolrée.

Los trajes de soirée en esta estación son peculiarmente graciosos, v tan trabajados en dibujo como en el material usado El traje parisiense de soirée que hoy presentamoh á. nuestras lindas lectoras, procede de la casa Uoguenkeim Y es de estilo princesa hecho de tela de terciopefo color cereza. La falda está bordada
en el borde inferior. á todo lo largo, poi: una banda de plata de int··incado estilo. El cuerpo es
también de terciopelo, escotado l'n angulo, así
en el frente como en la espalda. l'na aplicación
de rica blonda de Alem;on que e-i"'Ut&gt; en la parte posterior las IJneaR dt-1 la etpalda y del talle,
ca~·endo sobre la falda, le da al conjunto el mái
primoroi;o efrcto.

NEGOCIACION MINERA AURO•ARGENTIFtR.,
(ORO Y PLATA) lN LA CAPITAL DEL

•.

HORACIANA

ESTADO DE ZACATlCAS.

[ Oe Rimas de nieTe.]

Fundación.-Estc negocio se fundó hace46añossin que
hasta hoy haya tenido decadencia sensible, llamando
la atención por sus pingües p;·oductos ~· soberbias maquinarias. Sus dueños son los herederos de los Sres.
Herrison de Londres y Place de Italia.

¡Oh fuentr limpia y pura
Que te deslizaR COll murmurio blando!
que COJlias la hermonura
de C'eha. que.cantando
Pasa, tus claras onda$ contemplando! ..... .
ArrMtra en tu corriente
•
Lirios de luz v perfumadas viola~,
deja que ~onriente
por tus riYeras solas
Cante Celia ~onantes barcarolas!
Rueda tu linfa pura
!Oh sacra fuente! con murmurio blando
por la feráz llanura,
y á Celia que t•autando
Pasa, dile· que aún la esto,v amando!.....
Nov. de 11'~)7·
RAFAEL MARTINEZ RUBIO.
ORGULLO DF; AMAR.
Da Coppéc.

La quimera emprende el vuelo,

f"

Y esperar me está vedado;

TRAJE PARA XJÑA DE 3

,i. 4 ~os.

Mas dejadme.sin consuelo,
No os de lástima mi estado,
Y o mi pena oculta adoro
Y la acepto resignado.
Aun sov duefío de un tefioro;
De mi amor puro y constante;
No os de lástima si lloro.
Como atrae la luz radiante
De la lámpara serena
Al insecto palpitante,

Pertenencias y dependencias. -Su extensión es ele
j130 hectareas en las que están establecidas .s us traba•
os interiores, sus tiros, San Jorge, San Fernando, San
Bartolo, San Genaro, Mesteñas, ó la Llave y otros, suB
potentes maquinarias de desagüe, malacate de vapor,
quebradora, granzeadora, hacienda de beneficio, oficinas de ensaye, 1·esidencias de empleados, sin contar
las minas de Clérigos ':,' Providencia &lt;'Uyos negocios
ést'án en otro peTlmetro, a.si como ot:as haciendas del
antiguo beneficio de patio, que son Cinco Sefíores y
la Florida en d·erredor de las cuales se han formado
congregaciones ó pueblos nacientes.

JAIME G WOOD

Director.

Plf;0

DE •EL ROTE&gt; .\. LOS

ii la trituradora, ~- el último conecta con el kilómetro
710 del Ferrocarril Central y termina en la hacienda

Extracción y beneficio.-La.cargasl.' extrae-por medio de un malacate de Ya-por t!'niendo sus calderas
una fuerza de 300 caballos~: levantando aquel dos carros con una tonelada de metal cada uno, los que pasan por un ferrocarril automático de cable á una poderosa quebradora que tritura 20 toneladas por hora,
cayendo sobre dos cilindros que granzean la carga
que yiene á una báscula donde se pesa, de ahí á una
tolva con capacidad de 300 carg·as, de esta á seis molinos chilenos dobles de ocho pies de diámetro, que
pulverizan cada uno 12 toneladas por 24 horas pasando luego por diez tolvas para asentarse y descargándose por medio de un aparato inYención del Sr. fogeniero Don Ernesto Ayton, qui.en tiene la patente re8pecth&gt;a.
Las tolvas vuelven el agua Jin.pia y sobrante á los

)
TRAJE l'ARA JOVENCITA.

lra eNegocia.~ion @Minera Jel "~ote"
en la Capital

DEL ESTADO DE ZAOATEOASHace unos cuantos lus~rO$, en México, nuestros hombres de letras y nuestros vates, en medio del fragoc de
la artillería, hacían resonar en' el templo de la fam1t
los canto$ épicos
con que ensalzaban las purezas •T
&lt;
hechos heroicos de nuestros guerreros, quienes sacrificaban sus vidas en defensa de la Independencia de
nuestra patria ó por establecer entre nosotros los principios de libertad y de _democracia, bajo ese Código
que brotó como un foco de luz en 57; hoy bajo la fresca sombra de la Paz, que debemos á la energía y las
grandes dotes de hombre de estado del Sr. Gral. Porfirio Diaz nuestro actual gobernante, ostentamos los
frutos ol:itenidos, no,sin tributar un homenaje de respetuosa consideración á. los que, consagrándose al sacerdocio del trabajo pasan ·una vida llena de privaciones en las profundidades de la tierra retirados de los
grandes centros sociales, exponiefid; continuamente
su~ vidas, en, los eminentes peligros consiguientes á.
los trabajos mineros, privados no di"'O de bienestar,distracciones, sino aún de los f'.ncantos de ia naturaleza, como es el aire y la luz, pero disfrutando en re•
compensa del grandioso espectáculo que presenta uno
de estos centros mineros en que el hombre, en lucha
abierta con la naturaleza á quien combate con)u valor é intelige~cia, triunfa de aquella, derramando torrentes de oro y de plata que producen la felicidad de
la patria y el bienestar en los hogares siendo saluda"

SF:l'TDIO

con 7(í0 metros.

LOS_ ADELANTOS DEMEXICO·
En esta sección nos proponemos ocuparnos de
todas aquellas negociaciones y empresas que
tengan gran interós industrial y comercial y que
influyan así por las energías que desarrollan como por la producción que suponen y la riqueza
que derraman; al progreso del país.

EL MUNDO,

dos estos '1encedores del trabajo á cada paso por la~
frecuentes detonaciones de la dinamita.
Demos pues á conocer el resultado de los esfuerzos
de esos obreros, que en número de un millat de hombres más ó menos han logrado establecer en la negociación de •El Bote,• á que voy á referirme á grandes

2,l()

llETRO!'i Jm i'ROFl"NDIIJAl_l

molinos, la lama e~pesa que s&lt;• asienta o,n aquellla paKa por los aparatos. de descargue por una snie dt• rn
panes del sistema continuo ele Ross ~- de ahí á cuatro
lavaderos SPttlert:: conclucit'.·nclose lo~ rrsiduos. poi' canales ele jerga Blanket Huido ó sohre 'frueYaner~.
La lama ya en los panc8 ~e beneficia con fal, sulfato de cobre y azog,te pasando continuamente d&lt;• un
pan á otro. La Hacienda ele beneficio trabaja día y
noche, sin otra interrupcióu que una vez al mes,
para limpiar los panes ó hacer la raspa (clean up)
De los panes pasa la pe~•a ¡\. las mangas, filtrfmdoso
por eotas el azogue que vuelve á elevar~é por un manubrio graduado á un depósito_, para dist1 ibuirse de
nuevo en los panes. De las manga~ va la plata á dos
retortas y de ahi á la fundición de las barras.
Ensaye.-La Mina tiene gu depart:nnento de en,-.aJe con cuantas oficina,; y útiles son necesarios.
Luz eléctrica.-La hacienda eRtá alumbrada eou
luz incandescente teuienao su dinamo et¡pecial.

LUIS G. CANALES.

.Administrador General.

Trabajos Interiores. -Lamina tiene siete pisos ó galerías con diversos tiros v cañones, su profundidad es
de 250 metros alcanzand·o una extensión de 1.350 me'
.
.
tros á rumbo con leyes .de oro y plata que vanan pero costeables aún en las muy pobres, por la potencia
de sus vetas que alcanzan hasta 36 metros de latitud
sin contar con la carga rica, teniendo un pueble de
300 paradas ó sean 600 hombres y además los numero•
sos obreros y Elmpleados del exterior.
Desaglie.-En el departamento de Mesteñas existe
una poclerosa bomba de desag·üe que desal&lt;ija 500 galones imperiales por minuto, con su JDalacate de extracción para quehacerns de la bombería y el que puede elevar hasta 50 toneladas, con un cable de alambre
de seis pulgadas de diámetro. Le transmiten su fuerza cuatro calderas de 70 á 80 caballos, usándose de
estas las que son n_ecesarias.

V

ERNESTO F . AYTON.

Ingeniero.

Ferrocarrlles. - Existe el primero, que partiendo de
les puntos más avanza.dos, termina en el despacho del
tiro de cada píso, con mil metros de longitud.
El segundo sirve en San Bartolo, para distribuir la
carga en el patio, con 500 metros de extensión.
·
El tercero también de 500 metros es un ferrocarril
de compensación ó vía de cable que parte ele la tolv.~

INTEHJOR

DE LA TIACJENDA DE llENEFlCIO

1 •

SISTmfA &lt;CONTINNOt"S DE BOSS&gt;

�•

•
EL l\IUNDO.

380
Produccl6n.-La mi11,a ha producidode40 á43.()()j)OOO
cuarenta y tre;; millones de pesos, la carga lista para
el beneficio que c•xbte en el patio es de 20,000 veinte
mil toneladas, la extracción :l,(XlO tres mil cargas semanarias, sin contar con los frutos rico~ que eti un carro
ele J.j,000 quince mil kilos, que ,;e vende cada mes á las
fundiciom•s, todo e¡¡to sin perjuicio de las labore,;
abiertas, cuya producció_n no vería concluir la admi-·
nistración actual.
Hace 11' años que es Director el Sr. Don Jaime G.
\\"ood, quien merece un homenaje de respeto, porque
&lt;'n ~u (•poca ~e han hecho la~ grande~ y µerfcctas ins·
talaciones dt: maquinaria, 4ue he ;.eseúado y las que
con un éxito brillante, asegm·an t·l porvenir de esta
pingiie negociacióI? por largo~ años y en cuyor pro·
gresos han prestado un conting·ente importante, el Rr.
Ingeniero Don Ernesto Ayton y el St. Acl1ninistrador

•

Domingo 28 de Noviembre de 189'1.

TOM0.11

ll(TERIOR DE J..\ IIACU,XDA DE BESEFI&lt;;IO.

tó del •nido gritando, gritando; más la gorriona que
clormla fué atrapada por el rapaz r a\li donde fué santua1:io de unos amores, crujían los huesos y volaban
la~ylumas de·Ja gorriona muerta.
·
í en las mañanitas frente á mi ventana ya no brotan
del colgante nido las confidencias amorosas en el canto ,de-los gorriones.
'
DeR1mes el nido frío, sin am ores; más en las cavida
des del alero los grillos cantan trie crac y lo;; vi•ejos
En las mañanitas de , nnuciélagos levantan sus hosRanas ála deidad de las
cielo gl'is, y relente hú• nocturnas sombr.as, en tanto que el gorrión errante
medo y aurora envuelta triste, repite por el bosque sus lamentos.
en capuz de obscuros ce•
Así el destino, como el carnicero alcón roba las d·
!ajes, en sus cantos los C'has de las ahniis, dejando el corazón frio y sin amo
gorriones rít&gt;n de alegría
res.
y saltan por el tejado,
Josifl\1. R. GALAYIZ.
mientras la menuda ]luvia baña su pllllDaje y fin.Suprimamos la pena ele muerte;..... en buena hora .....
ge perlas en su dorso.
En las mañanitas en que pllrO que los seiLores asesinos comiéncen.
Alfonso Karz.
la nnuiente luna prende
La pobreza carece de mucl1as cosas; la avaricia cacrespones de luz en las rece de todo.
La Bruye:re.
afiosas melenas de los
La sabiduría hace modelo al hombre y vanidosa á
fresnos.Y el madrugador ¡a mujer.
La Bruyére.
arrulla con sas trinos á
de notas dulce~, )' á sus
melodiosas endechas despierta la gorriona y juntos los dos 1eva·n!an su
himno de amor al Dios
que enciende los soleR y
da su 't'este de plumas á
las aves.

JIIALA('ATE PARA LA EXTRA('('J()l( llE Mf:TALE!'; f;;,,¡ EL TlltO llE 1-\A); IIARTOLO

General Don Luis Canales, teniC'1Hlo el primero rn y el
segundo 26 afios de desempeñar sus respedi vos PnI·
pleos.

LOS GORRIONES
En las mañanitas de ciclo azul y yfento ~uave y luz
de oro, frente á mi ventana, en un alero tiene un g-o•
rrióu de pico negro colgado su caliente nido: despierta alegre, hincha su P,intado cuello para cantar 8lB
am9rcs con su gorriona esbelta, que duerme a_rrullada
por los besos de su gentil amado. Cuando murmura el
cl'firo sobre el tejado, el gorrión estalla en cascadas

MEXICO, DICIEMBRE 5 DE I897•

la Yirgen que nuc&gt;rme en
su inviolada alcoba, los
gorriones se mcceu en ,m
colgante nido al impulso
del manso bóreas y llaman á la rosada aurora
con sus t·ánticos j11veniles.
Pero en una mañanita
obscura, en que la tempestad rngia, pasó un al·
eón con silencioso vuelo
~- el gorrión que saludaba á la nueya aurora sal-

ENIA

..

1

QUEBRADORA Y FERROCARRIT, AlJTO)lÁTICO llE COMPE:S"SACION

CELOS DE ULTRATUMBA

¿Puedo llorar. llorar por lo~ que fueron
Por los que ausentes en el ~ran vacio
l\Iiran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de carne, en que vivieron?
¿.Pueden, los besos que jamás salieron
De su nido, á posarse en el sombrío
Manuol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ~-a existieron?
l\1i pensamiento, que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como níveo cielo,
Puede rotnper el misteric!io Yelo
Que oculta á los qu&lt;' huverou la tormC'nta,
Sin que an tu 'puro corazó'n se sienta
La so,nl'isa 8atánica de Otelo?
Jmn:s VII,LALPANDO.
Noviembre de 1897.

En impetuoso arrebato
Su mano estreché con ira
Y ronco la dijc·:- l\1ira
Si tu me engañas te mato!
Ella, con dolor sincero,
Inclinó la frente ¡iru·a
Y murmuró con ternura:
-Si tu me engañas me muero!
MALACA~E

y HOfü)A DE

DESAGI.JE DE )IEZTE¡¡AS

(;JJO galones imperiales por minuto.)

BENITO STELLER.

~a saliaa ael Gf aller.sr:• Por ~illasana.

•

N1JMER0~3•

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 22, Noviembre 28</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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