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                  <text>•

•
EL l\IUNDO.

380
Produccl6n.-La mi11,a ha producidode40 á43.()()j)OOO
cuarenta y tre;; millones de pesos, la carga lista para
el beneficio que c•xbte en el patio es de 20,000 veinte
mil toneladas, la extracción :l,(XlO tres mil cargas semanarias, sin contar con los frutos rico~ que eti un carro
ele J.j,000 quince mil kilos, que ,;e vende cada mes á las
fundiciom•s, todo e¡¡to sin perjuicio de las labore,;
abiertas, cuya producció_n no vería concluir la admi-·
nistración actual.
Hace 11' años que es Director el Sr. Don Jaime G.
\\"ood, quien merece un homenaje de respeto, porque
&lt;'n ~u (•poca ~e han hecho la~ grande~ y µerfcctas ins·
talaciones dt: maquinaria, 4ue he ;.eseúado y las que
con un éxito brillante, asegm·an t·l porvenir de esta
pingiie negociacióI? por largo~ años y en cuyor pro·
gresos han prestado un conting·ente importante, el Rr.
Ingeniero Don Ernesto Ayton y el St. Acl1ninistrador

•

Domingo 28 de Noviembre de 189'1.

TOM0.11

ll(TERIOR DE J..\ IIACU,XDA DE BESEFI&lt;;IO.

tó del •nido gritando, gritando; más la gorriona que
clormla fué atrapada por el rapaz r a\li donde fué santua1:io de unos amores, crujían los huesos y volaban
la~ylumas de·Ja gorriona muerta.
·
í en las mañanitas frente á mi ventana ya no brotan
del colgante nido las confidencias amorosas en el canto ,de-los gorriones.
'
DeR1mes el nido frío, sin am ores; más en las cavida
des del alero los grillos cantan trie crac y lo;; vi•ejos
En las mañanitas de , nnuciélagos levantan sus hosRanas ála deidad de las
cielo gl'is, y relente hú• nocturnas sombr.as, en tanto que el gorrión errante
medo y aurora envuelta triste, repite por el bosque sus lamentos.
en capuz de obscuros ce•
Así el destino, como el carnicero alcón roba las d·
!ajes, en sus cantos los C'has de las ahniis, dejando el corazón frio y sin amo
gorriones rít&gt;n de alegría
res.
y saltan por el tejado,
Josifl\1. R. GALAYIZ.
mientras la menuda ]luvia baña su pllllDaje y fin.Suprimamos la pena ele muerte;..... en buena hora .....
ge perlas en su dorso.
En las mañanitas en que pllrO que los seiLores asesinos comiéncen.
Alfonso Karz.
la nnuiente luna prende
La pobreza carece de mucl1as cosas; la avaricia cacrespones de luz en las rece de todo.
La Bruye:re.
afiosas melenas de los
La sabiduría hace modelo al hombre y vanidosa á
fresnos.Y el madrugador ¡a mujer.
La Bruyére.
arrulla con sas trinos á
de notas dulce~, )' á sus
melodiosas endechas despierta la gorriona y juntos los dos 1eva·n!an su
himno de amor al Dios
que enciende los soleR y
da su 't'este de plumas á
las aves.

JIIALA('ATE PARA LA EXTRA('('J()l( llE Mf:TALE!'; f;;,,¡ EL TlltO llE 1-\A); IIARTOLO

General Don Luis Canales, teniC'1Hlo el primero rn y el
segundo 26 afios de desempeñar sus respedi vos PnI·
pleos.

LOS GORRIONES
En las mañanitas de ciclo azul y yfento ~uave y luz
de oro, frente á mi ventana, en un alero tiene un g-o•
rrióu de pico negro colgado su caliente nido: despierta alegre, hincha su P,intado cuello para cantar 8lB
am9rcs con su gorriona esbelta, que duerme a_rrullada
por los besos de su gentil amado. Cuando murmura el
cl'firo sobre el tejado, el gorrión estalla en cascadas

MEXICO, DICIEMBRE 5 DE I897•

la Yirgen que nuc&gt;rme en
su inviolada alcoba, los
gorriones se mcceu en ,m
colgante nido al impulso
del manso bóreas y llaman á la rosada aurora
con sus t·ánticos j11veniles.
Pero en una mañanita
obscura, en que la tempestad rngia, pasó un al·
eón con silencioso vuelo
~- el gorrión que saludaba á la nueya aurora sal-

ENIA

..

1

QUEBRADORA Y FERROCARRIT, AlJTO)lÁTICO llE COMPE:S"SACION

CELOS DE ULTRATUMBA

¿Puedo llorar. llorar por lo~ que fueron
Por los que ausentes en el ~ran vacio
l\Iiran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de carne, en que vivieron?
¿.Pueden, los besos que jamás salieron
De su nido, á posarse en el sombrío
Manuol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ~-a existieron?
l\1i pensamiento, que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como níveo cielo,
Puede rotnper el misteric!io Yelo
Que oculta á los qu&lt;' huverou la tormC'nta,
Sin que an tu 'puro corazó'n se sienta
La so,nl'isa 8atánica de Otelo?
Jmn:s VII,LALPANDO.
Noviembre de 1897.

En impetuoso arrebato
Su mano estreché con ira
Y ronco la dijc·:- l\1ira
Si tu me engañas te mato!
Ella, con dolor sincero,
Inclinó la frente ¡iru·a
Y murmuró con ternura:
-Si tu me engañas me muero!
MALACA~E

y HOfü)A DE

DESAGI.JE DE )IEZTE¡¡AS

(;JJO galones imperiales por minuto.)

BENITO STELLER.

~a saliaa ael Gf aller.sr:• Por ~illasana.

•

N1JMER0~3•

�•
382

EL MUNDO.

LA SEMANA.
El mes de Diciembre ha hecho su aparición, envuelto en rayos de sol, luminoso y triunfante.A Gabriel d'Annunzzio se le aparece el otolio de
Italia como «una primavera vista en suefios.»
Nuestro invierno tropiC"al, el que desciende de los
cielos americanos, tiene tibias puestas de sol y
mail.anas empapadas en el acre vaho de las monta:!l.as!
El valle amanPce envue!to en un velo azulado
que. borra los cont?rnos de la serranía y esfuma
los horizontes indecisos. Pero el rojo caballero de
los espacios va abriéndose paso hasta plantar en
el cenit su estandarte victorioso. Entonces la
ciudad se abrilhinta, resplandece, irradia; como
si los glóbulos rojos que el viejo astro ha arrojado en las arterias del Uni verso, lmbiesen penetrado en todos los cuerpos y desentumido todos los
espú·itus.
Un invierno sin sol es un triste invierno, unanticipo de ese necesario viaje hacia la muerte. Vivir en tinieblas, cercado por la sombra, eg ser un
huésped de la tumba, soportar un cuerpo del que
ha buido un alma. ¿No habéis nunca pensado en
el pavor que se apoderaría del primer hombre al
ver desaparecer el sol por vez primera? ¡Qué angustia conmovería su trémula conciencia! Tal vez
buscaría en lo alto de un picacho la última llamarada del moribundo monarca; y después, al verlo
hundirse en las aguas del mar distante, cuando la
noche comenzara á dejar caer su polvillo de nieblas sobre la tierra:-No te vayas! gritaría su espfritu, en idioma sin palabras, en ese idioma del
terror, salpicado de lágrimas, común á todas las
manüestaciones del dolor humano.
¡Ah las comarcas que el sol no visita! ¡Qué solitarias, qué sombrías, qué aterradoras! ¡Y cuán
lejos de nosotros, los embriagados por la luz, los
que á través de las ráfagas cortantes que bajan
de la eterna nieve de los volcanes, sentimos la
promesa de la nueva primavera en los rayos de
ese buen sol, que jamás falta á la cita que le damos la víspera.
Y mientras él resplandezca en el horizonte
nuestro invierno mexicano será siempre un com~
pás de espera en la gran sinfonía primaveral.

*

**

Y la primavera está siempre en las almas de la
juventud. Ved si no la larga lista de casamientos
que la prensa ha publicado en estos días.
No recuerdo quien decía que el matrimonio se
asemeja á una plaza sitiada: l "~e~stán fuera
quieren entrar, y los &lt;,1s .;.dtátldentro quieren salir. - Pero lavirla sería algo muy triste, si al final
de 1~ j_or"':..tlano hubiese una cabecita blonda que
acar1c1ar, como antailo había una cabeza blanca
'li...e velaba nuestros sue:iios.
Esas existencias truncadas, esas existencias solitarias, que pasan sin dejar más rastro que la estela que abre el casco de un navío en la movible
superficie de las aguas, se nos antojan como semillas que no han germinado en el surco. En vano l~s ~erzas ocultas de la naturaleza ponen en
movlilllento los_ gérmenes dormidos. Hay rezagados en esta triunfal resurrección de las vidas·
hay almas in1?óviles, cuerpos que, á semejanz~
de aquella esfinge helada de que habla Gautier en
su Sinfonia en blanco mayor, guardan en su seno
socretos congelados.
Par!1 éstos la vída es un barómetro al que hay
que aJ1;1star todos los actos humanos. Que seilala
buen tiempo? Pues al bosque! Que el cielo se encapota? A ver, muchacho, mi paraguas y mis choclos de hule_
Ellos han descubierto el secreto de vívir mucho: vívir poco. ¿Pero vivir es no vivir?
La humanidad tiene en el fondo un rinconcito en
el 9-uerefugiar sus sueilos, como en las tempestades
estivales hay redondele11 de cielo azul que desgarran .el toldo de las nubes. Hay algo mas interesante que levantarse á las seis en verano y á las
ocho en invíerno. Esos cronómetros ambulantes
acaban un día por gastarse.
. Y allá se van, sin dejar á su paso por la tierra
m un _recuerdo, como no hicieron víbrar un alma.
La Juv:entud es hermosa porque ama. Arrebatad_á la Juven~d el amor ¿y que queda? El preludio de la veJez.
Hay que cumplir el precepto evagélico: Amaos
los unos á los otros!

***
Hablemos todavía de la juventud.
Todos los años, los alumnos del Colegio Militar,
aprovechan las vacaciones para organizar alguna
excursión que les sirva de práctica en su carrera.
.Ahora, acaban de tomar parte en un simulacro
efectuado en las lomas de San Mateo.
Son atractivos estos remedos en los que se obtiene la conciencia de las minucias de que está
formado un combate. N'o basta saber morir; es
necesario saber ahorrar las vidas. El secreto de las
batallas es saber moverse, el error de un camino
dice Víctor Hugo, decidió de la suertede Napoleón.
El plan había sido hábilmente combinado, y el
hombre qne se mostraba sombrío en Austerlitz estaba alegre en 1Yaterlo.o. Pero un barranco oculto cambió la faz de la Europa, y en aquella cima
ignorada rodó el heroísmo y se despertó el valor
que pasearon las águilas francesas.
Después de la trágica aventura de 1870, un trágico soldado que es también un poeta, Paul Dereuléde, exhibió un libro para demostrar que la
causa de la derrota hauía sido una ignorancia
completa de la movilización de grandes masas de
hombres. Y La Débdrle de Emilio Zola inspiró la
amarga tristeza de aquellos escuadrones de Lefébre Desnouetes precipitándose denodadamente á
la muerte, avalancha heroica tras cuya obscura carrera se abría un abismo.
Y el viejo Moltke, pacienzudo y sagaz iba siguiendo en su gabinete, inclinado sobre el mapa
del territorio enemigo, como un jugador de ajedrez, la marcha de sus huestes, avanzando siempre, ma~cmáticamente, como una inflexible línea
recta que une dos puntos en el espacio.
Los simulacros del Colegio Militar constituyen
la enseñanza de la victoria.
De la victoi:ia que sólo puede enseñarse como
el griego el movimiento: moviéndose!

*

*

*

Acaso por amor al movimiento, á la acción, á
la lucha, han tomado arraigo en nuestra sociedad
esos espectáculos de sport con que los acaso demasiado inteleceucilizados pretenden encubrir su
decadencia física. Nuestros padres temían plétora de sangre y por eso acudían á las sangrias; nosotros tememos exceso de nervios. y he aqui por
que acudimos á los tónicos.
Y tónicos son esos juegos que remedan los viejos ejercicios corporales de razas que hicieron un
culto del vigor muscular. A este orden de ideas
débese tal vez el entusiasmo que han llegado á
despertar los frontones .en esta capital, y el que
ya se inicia con la venida de Mazzantini.
Tienen, en verdad, esos cuadros de los torneos
de pelota una faz estética que no deja de ser sugestiva. El combatiente pone en acción todos sus
músculos; á veces es la carrera, ya el salto la
fuerza y la agilidad las que ejercita. Y cua~do
una de estas balas rasantes pasa á su lado, el gladiador moderno se recuesta fatigado sobre· el muro, adoptando inconscientemente posturas plásticas.
Pero el héroe del gimnasio es don Luis Mazzantini, el torero aristócrata, el que gusta el arte y
prefiere la plegaria de Elza á la Soleáa y el champagne frapée á la manzanüla. De esta extra:!l.a
existencia de virtuoso y homb1·e de coleta, han hecho los revisteros espa:ñoles toda una leyenda.
Días atrás revisando prenrn extranjera leía yo una
instantánea deJ famoso diestro, repleta de curiosas
notas personales.
Don Luis ~s.' ante todo, un civilizado; más que
eso, un exquisito, y no me sorprendería ver su firma al pie de una critica de arte, rebosante de informaciones modernistas, ó haciendo valer un brindis áureo como el que EL MUNDO inserta hoy de
mi buen amigo el poeta Chocano.-El torero ha
entrado en una nueva vida, vida atractiva y fácil
que antailole era totalmente desconocida. Mazzantini ha redimido á la especie, y después de él ya
hay salvación.
Y una tarde, cuando de la caldeada arena se retire el cuerpo de uno de estos vencidos, ba:ñados
en sangre los brillantes bordados de la chaquetilla. y el vocerío popular rime con sus notas la agonía del maestro,. el torero moderno podrá repetir
la frase del César romano en las llanuras de Campania: ¡Qué artista perecel

**
De la. llegada de otro*víajero
nos habla la prensa, meo.os decorativo pero más !ólido que el mata-

Do mingo 5 de Diciembre de 1897.

Domingo 5 de Diciembre de 1897

dor espailol: de Mr. Bryan, el vencido campeón_
del partido demócrata en las elecciones presidenciales americanas, el amigo de México y el amigo de la plata, dos efectos que casi se encierran
en uno.
Lo.. que puede aprovechar nuestro país de esta.
visita lo dirá el porvenir. Abiertas están nuestras.
fronteras á los hombres de empuje, francas nuestras ~uertas al capital y al trabajo de no importa qué parte del mundo; y si hemos de entrar resueltamente á la gran lucha de la competencia,
que es el crisol del progreso, necesario es ponernos en contacto con estas nuevas energías que nos.
salen al encuentro.
Hubo un tiempo en que la República :Mexicana
pudo encerrarse en sus límites, y manifestarse
hostil á las corrientes que unían á los pueblos.
Teníamos espaciosas brechas, .inferidas por manos extrailas, por las que se escapaba á raudales la sangre nacional.
Pero ya el conflicto ha cesado, el concepto del
derecho ageno ha ido penetrando poco á poco en.
la conciencia de los pueblos, y muy especialmente en los que se agrupan en este lado del mar, y
la civilización, que comenzó uniendo las necesidades, ha acabado por múr los espíritus.
ÜBERÓN,

RESUMEN.-LA AGITACIÓN AUSTRIACA.-EL PAR·
TIDO NACIONAL y EL PARTIDu ALEMÁN,-UN :mNISTERIO QUE CAE Y UNA OPOSICIÓN QUE SE LE·
VANTA. -GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN. -LAS
N0EVAS i;ESIONES DEL REICHSTAG.-LAS ASPIRACIONES DEL EMPERADOR.-LA MARINA ALEMANA.
REBELIÓN DE LOSALBANESES,-EL PROBLEMA DE
TURQUIA.-CONCLUSIÓN.
La dimisión del gabinete austro-húngaro que
presidía el c?nde Badeni, aceptada por el emperador Francisco José, no ha bastado á conjurar
las serias dificultades que amenazan al Imperio.
Las exigencias extraordinarias, que ha tenido el
partido alemán con el ministerio que se retira y
que ocasionaron su caída, brotan ahora entre el
partido nacional; los eslavos y los cheques que
ayer estaban apoyados por el gobierno, forman
ahora en las filas de la oposición y se presentan
dispuestos á resistir por medios violentos contra
quienquiera que pretenda arrebatarles las ~onquistas adquiridas en pro de su pueblo y de su raza.
Ayer lo_s d~l grupo alemán, tal vez instigados
por los subd1tos del emperador Guillermo, embriagados con la grandeza de la poderosa Germanía que fundó el Rey conquistador en el Palacio
de Versalles, después de las jornadas de Sedán y
de Sodowa; ayer los pueblos de origen teutón que
no olvidan los intereses de su raza y el brillo de
sus tradiciones, iban capitaneados por jefes y agitadores de oficio á vociferar á las puertas de la
Cámara austriaca, ó penetraban al santuario de
las leyes, interrumpiendo con ruidos extraordinarios la marcha regular de las sesiones.
Ayer los dip~tad_os afília~os al grupo germánico lanzaban la diatriba, vomitaban la injuria contra el Presidente de la Cámara, contra el gabinete responsable, contra sus antagonistas en la lucha apasionada de los partidos.
.Al fin lograron su intento: el conde Badeni se
retiró dela escena política, silencioso, obscurecido
sombrío, entre los clamores de la multitud frenéti~
ca y las explosiones del odio de sus enemigos.

*

* derrotados, los reY los cheques que se* miran
presentantes de Bohemia que se ven expuestos á
continuar uncidos al yugo germano, estallan en
protestas, rujen en motines, ahullan en tumultos
y las calles de Praga presencian ahora los mismo;
acontecimientos que tuvieron por teatro las avenidas de Viena en la semana última.
Solicitado en ese vaivén de intereses encontrados, en esa alta y baja marea de contrarias pasione~, en ese f~ujo y reflujo de aspiraciones y de
odios, todaVIa tarda el Emperador para disolver
la Cámara, para dar vigor al nuevo ministerio que
acaba de constituir el Barón de Gautchs é imponer su soberana voluntad sobre ese mar encrespado de opiniones que chocan,.derencores que estallan, de re11cillas que luchan. Sabe que ouenta con

D

383

EL MUNDO,

de parte de ellas esa influenciasu~estiva, que son características de la simpatía, sentimiento q1tehace agradable y deseable todo lo que emana del ser que la inspira, que suscita la intimidad continuada,la conversación no'interrumpida la participación y comunidad de
de gustos de costumbres y que es incompatible
Parece ser cosa admitida la identidad de natura- ideas,
la taciturnidad, la misantropla, el alejamiento y
leza y la coiucidencia constante del cariño y de la con
diver~ncia de pareceres y de inclinaciones.
simpatía. Para la inmensa mayoria.de las g·entes es la Que
hay mujeres que aman 'á sus maridos, que les
un axioma indiscutible., un hecho innegable que todo son leales
y abnegadas, que les sacrifican sus capriser á quien se ama inspira á la vez simpatía; que no chos y aficiones,
,que se destierran voluntariamente
es posible amar á personas ó cosas antipáticas y que por no abandonados,
que velan á su cabecera para
cuando álgui1m simpatiza por ese solo hecho ~e le ama. asistirlo::;, que madrugan
para complacerlos, que traEs tan general esta creencia que parece desacato. bajan pru:a aliviarles Ia carga
y que no disimulan que
ponerla en duda, que toda proposició u diferente ó con- les choca, les carga, les 1·ev1enta,
es coi;a también pertraria rev ü,te la11 apariencias de una insostenible paraaveriguada.
doja y que no seria soportable que dijéramos á veces: fectamente
*
Pues el hecho se observa tP.mbién en las relaciones
**
¡cuáuto te amo y cómo me chocas! y en otras: ¡cuánto
El emperador Guillermo II en persona aca- me simpatizas y cómo te detesto! Aparte de la ofensa de padres á hijos. Conozco padres de familia modelos,
educan con esmero y aconsejan con solicitud, que
ba de inaugurar, en la sala de honor del Palacio que creeríamos se nos infería por declarársenos ya an- que
labran piedra á piedra un porvenir honorable á sus
tipá.ticos
ó
ya
odiosos,
heriria
nuestro
espíritu,
como
Blanco, las nuevas sesiones del Reichstag. Des- una saeta, la contradicción manifiesta. la imposibili- hijos; que, no bien los ven enfermos pierde~ casi la rapués de los arranques lfricos que nunca faltan en dad racional, la injustificación completa de semejan- zón; que los protegen y amparan, y que no Jueg·:rn con
los discursos del joven Hohenzollern, de los arre- te divorcio entre sentimientos que parecen acompa- ellos cuando son niños, que no los toman de la mano y
llevan á paseo, que casi no les dirigen la palabra;
batos de pw·o patriotismo netamente germánico ñarse siempre, compenetrarse, confundirse en uno so- los
que los mantienen á distancias y á quienes importuna
lo
y
no
constituir
siuo
expresiones
diferentes
del
misque constituyen la materia prima de sus perorasu algazara, impacienta su alegria, encoleriza su travemo sentimiento fundamental.
ciones, y de las protestas de fidelidad á la glorioY sin embargo,nadamásfacildedemostrarquelainde- sura, que no los arru,v aron de pequeños, que no los acasa ti·adición de sus antepasados, el hijo de Fede- pendencia recíproca de esos dos estados del alma, que rician ni miman de grandes y puedan ausentarse de
sin extrañarlos.
rico el Noble insistió ampliamenteenlanecesidad enumerar los casos en que existen y se experimentan ellos
En cierta familia de mi trato, el padre, de tres de sus
separadamente
y
los
no
menos
frecuentes
en
que
se
comque tiene el Imperio de reforzar su poder naval, prueba el uno en coincidencia con el contrario del otro; hijos, no tenla simpatía más que por uno solo, á quien
más ahora q_ue, complicaciones al Oriente y al en breves palabras: se puede amar sin que el sér ama- mimaba, áquien acariciaba y complacía, de qtúen reciOccidente, en las aguas de la remota China y en do sea simpático; se pueden experimentar simpatías bia toda clase de sugestión; y que sin embargo, amaba
igual cariño y se sacrificaba igualmente por los
las costas de la república haitiana reclaman la vivísimas sin que á ellas acompañe afecto, cariño, amor con
otros dos.
presencia de fuerzas germánicas, para hacer pre- al sér simpático; hay más, se encuentran casos de afecEste divorcio del cariño y de la simpatía es á · veces
to intenso á séres positivamente antipáticos, yse puevalecer sus pretensiones sobre una nación cadu- den citar muchos de simpatía hacia personas ó cosas total, completo, irremedial&gt;le. Hay caracteres que sin
dejar de amar son refractarios á la simpatía, como hay
ca y sobre un pueblo joven.
que nos son despreciables ú odiosas.
Cuando se tiene el hábito de analizar los sentimien- otros que no pueden inspirarla jamás. Esos refracta¡Con qué pompa de elocuencia, con cuántas gatos propios y los agenos, y de discernirlos á través de rios SQ.U siempre desdichados porque son misántropos;
las oratorias se esforzó en demostrar la justicia las
apariencias engañosas que suelen revestir, no es todo les choca, todo les aburre, todo les fastidia y no
de sus deseos! cómo supo tocar hábilmente la fi- dificil convencerse de lo anterior. Si pasamos revi~ta está.n contentos ni aún en medio de los séres á quiebra sensible del sentimiento nacional, para con- al catálogo de nuestros amigos, por ejemplo, no tarda- nes más aman. Conozco uno, caritativo, que mantiene
á muchos desgraciados sin poder soportará 1,inguno,
vencer á los representantes del. pueblo de la ur- mos en discernir que los hay de diversas categorias que
tiene numeresos amio-os que le carg·an y una nurelativamente
á
los
sentimientos
que
nos
inspiran.
Por
gencia de los Cl'éditos por tanto tiempo solicita- losunos,somos capaces de desprendimiento. de sacrificio merosa familia á quien a8ora y a cuyo trato y compa·
dos inútilmente para el ensanche de la marina de de actos heroicos y sublimes de abnegación y de de- ñia no se puede avenir.
Señalar los casos de incompatibilidad ó de exclusión
guerra! Si sus razones han de ser tomadas en con- ber; como Pilades por Orestes somos capaces o lo creemenos, de dos sentimientos que parecerían irrnmesideración y la Cámara se resuelve á imponer ese mos al menos de morir de dolor si ellos mueren, de in- al
diablemente conexos. no es, ni con mucho, afirmar
terponernos
entre
ellos
y
el
puñal
que
los
amenaza,
de
nuevo sacrificio que se exige del país, no lo po- sacrificarles nuestra fortuna, de sustituírnosles en el que no puedan conciliarse v coexistir. Lejos de eso,
demos predecir; pero sí tememos que los diputa- peli~ro. Es indiscutible que por esta clase de amigos en la mayoría de los casos, ambos coexisten v excusados liberales y socialistas que han hecho prevale- sent1IDos un afecto profundo, un cariño intenso, amor, do es de'cir que no hay relaciones más firmr.s, más duraderas, mál:! felic~s que las que están fundadas en el
cer su opinión en las pasadas sesiones, lucharán en fin, en toda la acepción noble, elevada y grandiosa mutuo
afecto á la vez que en la simpatía recíproca.
del
término.
Y
esto
no
obstante,
suele
suceder
que
esal lado de las radicales para resistir á las suges- ta clase de amigos, hacia los cuales convergen las más
Pero se OCllrre preguntar ¿qué es preferible; ser
tiones del trono.
puras emanaciones de nuestros afectos, á quienes res- amado ó ser simpático? dada la posibilidad y.la frepetamos y veneramos, con cuyos dolores sufrimos y cuencia con que un sentimiento excluye al otro, ó por
***
con cuyas alegrías gozamos, no son aquellos cu va com- lo menos no coexisten: ¿qué es mejor, hacerse :i.mar
No bien salida Turquía de la guerra con Gre- pañia b11scamos, cuyo trato procuramos frec·uentar; ó in~pirar simpatía? Dificil es la solución, imposible,
en forma general. Es manifiesto, por ejemplo;
cia, que si le dió repetidos triunfos, le costó in- solemos verlos poco, su conversación no es siempre la casi,
mejor nos divaga y más nos agrada; no pasamos á que á un gobernante, le interesa y le conviene más
mensos sacrificios que no ha podido compensar que
su lado las horas de la grata expansión, no los desea- ser amado que simpatizar, como lo es igualmente 9.ue
la mezquina indemnización que se le permite, ya mos como compañeros de placer, como camaradas de en las relaciones mundanas es prefe-:ible ser simpático
se sienten las palpitaciones de la revuelta en el nuestras aventuras, como elementos de distracción v á ser amado.
Pero hay un caso en que una solución se impone so
seno de los fieros albaneses, ya se oyen los ala- de entretenimientos; no reímos de sus chistes, no imi- pena
de grandes calamidades para quienes la violan:
tamos sus costumbres, no aprobamos sus extravaganridos de la rebelión en la inquieta provincia, y cias;
no nos deleitamos con sus modales. ni nos inspira- En el matrimonio es absolutamente necesario, no solo
se oyen las violentas pisadas de las huestes búl- mos en sus gustos. Frecuente es sorprendernos boste- el amor, sino también la simpatía. Si los cónyuges sogaras y de las legiones servias que marchan á la zando en medio de una conversación, consultando el lo se aman su hogar será monótono, triste, silencioso; solo resonarán en él el suspiro furtiYo y el bostezo
frontera, so pretexto de cuidar sus intereses ame- reloj durante una visita y pensando en que tenemos ruidoso;
la aleiria. huirá al contacto de aqudla bruque
buscar
á
otra
persona
á
quien
queramos
menos;
nazados, pero acaso con la idea oculta de hacer pero que nos simpatiza más.
ma v el matnmqnio disfrutará ·tan solo de una diarmas contra la Sublime Puerta.
En cambio tenemos otros amigos por los que no iría- cha pálida, incolora, sin notas de concierto, ni exploPretende el gobierno otomano emplear los men- mos al cadalso como De Thou por Cmq l\fars, a los que siones de regocijo.
Si solo los ligan los lazos de simpatía corre grave
guados productos de la indemnización griega en jamás prestamos dinero, cuyos dolores y alegrías nos peligro el cumplimiento de las obligaciones serias y
dejan
impávidos,
cuyas
ideas,
sentimientos
v
conducsofocar la revolución que la amenaza formidable ta nos tienen descuidados, cuxos consejos ñunca se- ele los deberes augustos, resonará más á menudo la
en su seno corrompido, pero á ello se opone la guimos, cuyas súplicas ó solicitudes nuncaescuhamos, carcajada que el consejo; la mutua complacencia imomnipotente Rusia, que quiere ante todo ver cu- y_ de los cuales no podemos prescindir. Son nuestros pedirá. los arranques necesarios de energía, el impedel principio de autoridad v la práctica de la discibierto parte dcsu cuantioso crédito contraído des- Castor, nuestros Goutran; vamos y venimos con ellos, rio
plina Mas bullicioso, pero menos fecundo, más feliz;
los
extrañamos
si
se
ausentan,
nos
abunimos
si
faltan;
pués del conflicto de los Balkanes, tan desastroso cuando su brazo no se apoya en el nuestro nos parece pero menos sólido; más vibrante y brillante, pero mepa.ralas banderas musulmanas gloriosamenteven- que hemos olvidado el bastón. Todo lo que dicen nos nos austero; el hogar será más bien un campamento
encanta, todo lo que hacen nos hace gracia; nos carca- de bohemios que una cabaña de labradores ó un taller
cidas bajo los muros de Plewna.
de obreros, y si los esposos pueden ser más felices los
En tan grave situación, ¿á donde volver losan- jeamos con sus paradojas, nos deleitan sus anécdotas; hijos
pueden lle"'ar á •et· más des~raciados.
comemos con más apetito en su compañia. Un dia mue,
gustiados ojos?
Con la fusión 'ael amor y de la s1IDpatla se concilian
ren y no nos volvemos é. acordar de ellos.
el
deber
y la felicidad; la vida se hace á la vez frucLa rebelión albanesa crece y se agiganta; los
Es incuestionable que éstos séres nos son prof:undaprimeros encuentros no han sido favorables á los mente simpáticos y no lo es menos que no nos inspiran tuosa y grata; se construye á la vez que se decora y
llena el deber riendo y cantando como lo cumple
sicarios de Abdul-Hamid, que han acudido á la verdadero y profundo afecto. En estos dos casos el di- se
el vendimiador risueño y activo, entre himnos y dandel afecto y de la simpatía es manifiesto.
lucha con escasos elementos, y las grandes ¡&gt;o- vorcio
No lo es menos cuando se examinan las relaciones zas, trabajando y gozando, ebrio de alegria y coronatencias se cruzan de brazos ansiando la autonomía entre marido y mujer. Hay hombre.5 que experimen- do de pámpano.
DR. M. FLORES.
de Creta, ·que no tardará en considerarse á cam- tan por sus mujeres un afecto profundo, que las estibio de algún respiro, en tanto avanza_ len~a pe~o man y consideran, que las visten con lujo, las agasacon explendidez, las defienden con heroísmo. La
(1
11
segura, la disolución fatal del carcomido 1mpeno jan
fecundidad de estos matrimonios revelan en ellos toturco.
das las formas del afecto, del amor, en fin, l sin emx.x. x.
bargo no puede el marido disimular por mas que lo
intente la antipatía ó la escasa simpatía que le inspira
Dbre. 2 de 1897.
su I?uj_er. Huye de su conversación y prefiere lee1· el
¡&gt;er1ód1co; lleva a la mesa su novela; busca la sociedad
Con este número obsequiamos ♦
ae sus ~mig~s, ~e los que ~testa su c:rsa,y la sustituye
Con el presente número repartimos á nues- al tete a tete mtimo, dulcls1mo del hogar. Hace conti• un hermoso Suplemento Musical
nuadas observaciones á su v~stido, á su tocado a su
destinado á las posadas, y próxitros lectore-s 256
de porte y modales; discute todas sus opiniones y désecha
}
folletín, correspondiente al principio del se- todos sus consejos. Claro es que no me refiero á hommamente obsequiaremos otro.
bres que no aman á sus esposas: no es este el caso, sigundo tomo de la novela
no á aquellos que amándolas, respetándolas y haciéndolas respetar, trabajando como ne~ros para propor---flPOR HONOR DEL NOMBREtf-cionarles bíenestas y decoro, economizando como avaros para as~urarles un porvenir no tienen para con
Hay que advertir que esta novela es ~a me- ellas
esas efusiones expansiva~, no encuentran e.n su
jor que hemos publicado. Vale $7 en las librerJas. conversación y trato ese placer exquisito, no sufren

él amor devoto de sus pueblos, con la veneración
abnegada de sus súbditos, con la aureola legendaria que envuelve su dinastía, y con todos esos
elementos no debía tolerar esas excisiones que en
no lejano día podi'ian ocasionar la disgregación
de su imperio constituido artüicialmente por una
amalgamación de gentes y de razas.
El nuevo Presidente del Consejo tiene á su cargo la ardua tarea de conjurar la tormenta, de satisfacer las aspiraciones justas de los bohemianos y
domeñar prudentemente la desmedida preponderancia que pretenden los alem'lnes.

&amp;1 cariño y la simpatía.

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PAGINAS

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..

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�384

EL MUNDO.

Domin"'o 5 de Diciembre de 1897.

•Domin¡ro 5 rlP. DiciemhrP rle 1897.

385

EL MUNDO.

Los indios seris en la isla 'tiburón
Hay en el Golfo de Cortés, .Mar Bermejo ó Golfo de
California, una serie de islas peqúeñas que se extienden á lo largo y enirente de la_s costas .de .Sonora; de
entre estas que son como las cun!ls de ,_mtr1!1cada cordillera submarina, destácase la isla 'l1burnn, la más
importante de todas por su mayor exttms10n, y por
dar abri"'o en sus enmarañados bosques á la belicosa
é indom~ble tribu de Jus illdios seri.~.
La isla, de cootas esc"rpadas é inhospitalari3:s, rodeada de acantilados altos, taJados á JHco casi por todas" partes se ha prestado por sus condiciones rísicas,
á ser mad1:io·uera de tribu., bárbaras sustraídas por lo
común á la í'nfluencia de las autoridades y obraudo en
consecuencia según sus instintos salvajes.
No ha mucho la 1n·ensa diaria daba cuenta de una
hazaña sangrienta verificada por esos indios. Llegó á
aquellas costas e~carpadas una pequeña embarcal:~Ó!l
americana con objeto de explotar los grandes depos1tus de guano que hay en e::l i?ter~or de la 'fiburón,
y anastrados por sus ideas de p1llaJe los serl~, no solo
nnpidieron el desembarque sino q\te hicie::ron armas
contra la embarcación. matando, saqueando y destruvendo cuanto se opo1úa á sus illstintos e11 aquella
explosión de ferocictad.
Las autoridades mexicanas han tomado á su cargo
satisfacer j11stas reclamaciones y escarmentar con :seVel'os castigos á los bárbaros actores de esta hazaña. F11erzas suficientes han sido emiadas para dominarlos ves de esperar que pronto caerá sobre ellos la
inflexllJle espada de. la l~y, yaca.so q1:1eden sujet?S .los
de la tribu á la obed1enc1a de una sociedad constitwda
que han pretendido rehufr por tanto tiempo.
Son los serís indios fuertes Y robustos, de instintos
perversos como todos los sa_lvajes, que se mantienen
d@ la caza v de la pesca; manejanlo mismo t:I winchester que la flecha envenenada y resisten en lo intrincado de sus selvas y en lo agrio de sus costas al
influjo de la civilización
·
LOS INDIOS SERIS EN LA TSLA TrnrRÓN.
Cuando alguna excursión fuerte logra desembarcar,
queman sus miserables chozas, desaparncen del litoral, y se remontan ::ti iut~rior de la isla P.n las queb~·~- sión de la mujer por el lujo y por los gastos en frivoUSOS SOCIALES
das sierra;, en las m~stncable::s selvas, donde es d4h- lidades y chmoiseríe.~, hay quien sostei;ig?- con gran
cil perseguirlos. Pero allí los encontrat·án los repre- acopio de razones que estas esposas prodigas y desEs obli,,.atorio cel-ebrar las bodas de plata, de oro y
sentantes de la autoridad para obligarlos á entrar al cabezadas no son la regla sino la excepción; y ql~e si de diamaite con una fiesta de familia á la cual seco nconcurso de los pueblos civilizados.
la vida matrimonial está costando cara, es sencilla- vida á los lmigos íntimos. Siempre estas fiestas son
Nuestro grabado representa un paisaje agreste de mente porqlJe la civilización ha dado paso~ enormes gratas y conmovedoras. Las bodas de.plata se sol_emla isla 'l'iburón, donde se ve un grupo de indios mise- desde los dias en que 1mc8tras abuelas pocl1au llev,u nízan en el-vigésimo quinto aniversario del ca.sa!lllenrables, acaso e~pianclo la l!egada de una presa á sus á poco costo una vida deliciosa y patriarcal: ,Añádese to, las de oro en el quincuagésimo y las de diamante
costas sembradas de rompieutes.
en defensa del bello sexo, que en esta Cltest1on no es- en el sexagésimo.
tá bien apreciado el sentido de la~ palabras puesto
Los ingleses celebran también bodas de madera, d_e
que se toma por li4jo lo que en el actual estado el~ cul- lana y otras, para los aniversarios qui1_1to, clécim? y vitura social deberla estimarse como una necesidad. gésimo, pero entre nosotros no se da importancia extJtt
!it !tlfütn
Pero de todos modos, sean ó no las mugeres qtúeues terior más que á lo~ primero~ de qu~ !ternos hablado y
tienen la culpa, el hecho indiscutible es que 13: vida á los que nunca asiste uno sm emoc1on.
matrimonial ha subido mucho en sus gastos de mstaYa no son estos por desgracia, ¡oh bellas y amables lación
=t.:**
y sostenimiento.
lectoras! los tiempos fecundos en nmtnra para el sexo
En la Gran Bretaña el color malva e~ el que las viul'na escritora americana que ha terciado en el dedébil, en que. los hombres con el corazón eucedido por batP-.
hace considera.ciones curiosísimas echando á los das han escocrido para el traje de ceremonia de su seel fuego de Venus, se lanzaban A sangrientas guerras médicos
la culpa de que ha.va aumentado el alquiler gundo matri:':ionio. En Francia se prefiere dejar toda
como las Rómulo, para conquistar esposas, ó como la de las habitaciones,
por que ellos. con arreglo á la idea de duelo y aun de medio luto, y se usa el azul
dé Trova para rt:cobrar la que á ~fonelao babia sido ciencia moderna. las aconsej,m
amplia8 y bien vei:iti- claro.
arrebatada.-Ya no se inventan fiestas traidoras con ladas. A los mismos médicos atribuve
la propagación
*&gt;t\~
pretexto de culto al Dios Cousus para robarles á los del gnRto por las temporadas campestres
ó balnea;rias
confiádos Sabinos su~, hijas y sus mujeres. Ahora la y no dice si á ellos ha,v· que cargar t.amt?•en
. El tratamiento á los oficiales v jefes del ejército delos
fwe
ó
preciosa mitad del géuero humano anda de capa caida, clock thea, las soíres dan.~ants, los pic-nics y toda esa be ser Seiíor solamente cuando se tr~ta de capitanes,
si se ha de juzgar por los numerosos artículos que la laro-a
serie de pretextos para gastar dinero cuya pro- tenientes y subtenie1_1tes. Desde el pn.mer grado supeprensa Europea y la Norte Americana dedican á dilu- paganda
dor se debe dar el titulo del grado sm precederlo. de
se debe á la fantasía femenil.
cidar el problema de "porque ya no se casan los homla p~labraSeñor, es decir simplemente 1Vayol', TenienLocalizando
las
consideraciones
de
este
género,
bres tan facilmente."
te Coronel, Coronel. A los Generales, las dama¡; y los
hallaremos
que
en
México
se
ha
desarrollado
de
un
Los periódicos de ci ...rta valía han declarado una modo asombroso en los últimos años el gnsso por to- hombres &lt;le cierta edad les pueden decír General á segu.erra. sin cuartel contra los solterones recalcitrantes, das esas costumbres del refinamiento europeo que ha- cas. Los jóvenes harán bien, en to~os los .gra~os supeque se obstinan en permanecer insensibles á las seduc- cen cara la vida, sin que ha_van aumentado propor- riores en da.r .el tratamiento de rnul:fayor, rni Coronel,
ciones de la dicha conyug·al; la prensa festiva ha toni los sueldos de lo• empleados, ni los mi General. Esto, se entiende para la conversación;
mado la cosa por el lado cómico, y los clubs ferninbtas cionalmente
productos
de
la~ transa.cciOJ'.!-eS mercantil!'ls, ni los ren- para las cartas se pone la palabra Señor primero. luele han dedicado particular atenoión. Tan pronto como dimientos de la
el grado de oficial ó Jefe y luego el nombre de la.
mdustna, m los honrmmos de las ca- go
se ha profundizado un poco en el estudio de este fenó- rreras profesionales.
persona.
De
aquí
un.
desequílibr!~
entre
meno social, un grito de alarma ha viorado en ambos los ingresos y los egresos de los Jefes de fam1ha, que
continentes: ".El matrmwnio muere, lo,; hombres nt&gt; se
***
pone miedo en el 1:orazón de lo~ m~s decidi~os P.or
En la acera, se. le ced~ el paso por el mejor lugar. á
casan va."
•
inclinar
el
testt~z
baJo
el
dulce
yu,g-o
del
matnmomo.
las mujeres, los ancianos y á los enfermos. Una urnJer
Moralistas célebres de uno "otro sexo se esfue1zan
es posible que un enamorado leal quiera suge- joven, debe dejar as! mis1no el paso á los ancianos y á
por d~scubrir las caus!ls. de la decadencia de esta ins- tarNo
A
una
mugercita
bella
y
adorahle,
á
las
eventualititucion que es tan VICJa como el mundo, y que pare- dades de un porvenir al cual se entra por las puertas los enfermos. •.rambién debe cuidarse del modo como
se lleva el bastóil, el paraguas ó la sombrilla, sea que
cía destinada á no sucumbir sino con él.
de la bancarrota.
estos últimos vayan abiertos ó cerrados, para que no
No han faltado escritores que lancen á volar la imaY
se
deciden
por
el
celibato;
y
hallan
si
se
inclinan
á
ginacióu e::u pos de causas morales, , han salido á lu- la celebridad por la ciencia ó por el artA, que contra la se lastime á los demás transeuntes.
cir la falta de religión, el amor á los'placeres munda"
de Manuel Acuña es fnrjor ir A la gloria qué
En las tranvías y en 10:"tmuibus se conocen desde
nos, un hon-or á todo lo que sea vínculo, y aun la ilus- opinión
la esquina, aunque en la esquina P.sté aguardando la luego las personas mal educadas ó egoístas por la
tración que llenando ele ideas el espíritu lo inutiliza áchica
más hermosa que ha.van al11mbrado las estrellas. manera con que se colocan, buscando su mayor comopara los ~entimientos: ptiro otros filósofos, al parecer
No puedo resistir al deseo d11 traducir de un colega didad sin cuidarse de la de los vecinos, sacando su pemás práctil:os, se fijan en que la cuestión tiene un ca• francés
lo siguiente que dice con respecto á club.~. sol- 1·iódico ó su _pañuelo sin escrúpulo y e8ta udo alli como
racter enteramente económico y asientan y sostienen
y casados. Hélo aquí :;in quitarle ni ponerle 11113: en su casa. Excusado parece hablar de lo inconveuiflnla tesis de que los hombres no se casan porque actual- teros
pal:tbra.
te y .an&amp;isocial de este comportamiento. OJCen que hay
mente cuebtU u111v caro mantener á una familia.
En Francia, sería injusto con'lidernr los clrcnlo.~ ag_ui en México quien se atreve á famar en lo; tranUn hombre discreto que logra sin esftterio soste- co'~o
una institución que fomenta el celibato, sino que vías; no lo hemod visto ni lo creemos. Seria el colmo.·
ner su presupuesto en honroso equilibrio, co1Hidera son, m:í.s
bien. un refugio ofrecido á los casados que de la descortesia.
el hecho de tomar una CRposa corno un acto de prodi- han tom'ldo
la costumbre de no p:isar en s11 casa las
galidad ~in excusa, y el nacimiento de uno ó varios prime1·a~ horas
de la noche, á fin de snstt·aerse á esas
herecltn-od como una· causa indudable de ruina y de entrevistas conyugales
qzte tan· fecundas son ~n teminfortunio.
•
BR,INDJS Al.J.R,EO.
pe.,tadf's.!"
El matrimonio, dice El Fígaro de París, es una asoEn el Nuevo :',Iundn. por el contrario, los clubs son
eiación, cuyos g-astos de instahtción y sostenimiento frrcuentados
· Venga la copa y cálmese mi dtielo
sohre todn por los snltHrnnes y son para
han crecido mas allá de toda medida prudente en los ellos casi indispensable,-,
Y abra la estl'Ofa su dorado broche
pur•tn
q
ne
los
empuja
allí
últimos Yeinticinco aiios.
Y acorazados versos en derrod1e
la falta de un hogar que no P.S fácil de fonnarse como
ll /$écolu ele :',IiJán atribuye á las mujeres el aumen- en
Pugnen y breguen por dejar el st10lo.
Europa,
por
falta
de
un
buen
ser\'icio
doméstico.
to de gastos que se observa en la vida matrimonial,
Lo curio~o de todo esto es qt1e la'I mng-rres sin preoBrindo por el rey sol, que sobre el hielo
puesto que cl~sde las más elevadas hasta la~ más hude la cansa que las aleja del matrimonio, ven
De la cumbré inmortal clava su coche,
mildes clases de la .;ociedad ya no consiente de buen cuparse
terror el efecto; y empnjadas por instinto radicalBrindo por el rey sol, porque la nochti
gi·ado la mujer en casarse para compartir con suma- con
equivoca.do, pretenden combatir el mal ron los
Es Satanás que cruza por el cielo·.
rido los trabajos y penalidades de la vida, sino para mente
mismos elementos qne lo motivan. si.,ndo esta homeomejorar de condición.
Brindo por el rey sol que tanto adoro
patía 11xtra-vagante, pólvora que se arroja sobre el fueLo que g·c&gt;neralmente se llama .. el buen parecer'' ó go.
Por el pájaro azul de pico de oro
Ellas
piensan
que
á
fuerza
de
adornarse
de
las
.sea ostentación de comodidades reales ó ficticias. pero maneras más caprichosa~, :í fuerza dP. ostentación y
Y por el cisne de cabeza blanca;
que se quiere sean vistas por todo el mundo, ejerce coquetería, va'n á llegará un resunltado que sólo pueBrindo por el dolor que es gloria luego,
ahora, en igtrnldad de condiciones estragos infinita - de alcanzarse, en casos espPciales, pnr el camino de
Por las pupilas del poeta ciego
mente más gTaves que en tiempos pasados.
Y por los brazos de la Venus manca.
· la modestia y de la discreta formalidad.
Y aunque se pondera de un modo alarmante lapaALPITA.
JOSÉ 8. CIJOCANV,

Porqut

no-

A GLORIA.
FRAG)IENTOS DE UX LIBRO.

to-s IJombrt.s.

\

)

No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente local
mi razón es al par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cdstal de roca!
Semejante al noctumo pereg-ri110,
mi esperanza inmortal no mh•a el ~ue!o·
no -viendo más que sombra en el cammo
sólo contempla el esplendor del ciel~!
Vanas son las imág·encs que entrana
tu espíritu infantil, santuario oscm~o!
tu numen, como el oro en la montana,
es virginal, y por lo mismo impu'.·ol
A través de este vórtice que Crt$pa
v ávido de brillar, vuelo ó me arrastro!
~ruga enamorada de una chispa,
ó áO'uila seducida por un astro!
!~útil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo,
yo soy altivo, y el que alienta orgnl.lo
lleva un broquel impenetrable al nnedo.1
Fxado en el instinto que me empuja,
desprecio los peligros que señala~:
«El ave canta aunque la rama cru¡a:
como que sabe lo que son sus alas!•
Ere-nido bajo el golpe en la porfia,
o
.
me siento superior A la victoria,
ten"'º fe en mi: la adversidad podría
o
. '
quitarme
el triunfo, pero no la g lona.
Deja que me persigan los abyectos!
·Quiero atraer la envidia aunque. me abrume!
1
•
t
La flor en que se posan los rnsec os
es rica de matiz y de perfume!
ELmal es el teatro en cuyo foro
la virtud: esa trágica, descuella;
es la sibila de palabra de oro;
la sombra que hace resaltar l:l. estrella!
•Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
1
.
'
será
el fuego voráz que me consuma.
La perla brota del molusco herido
v Venus nace de la amarga espuma!
· Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos:
hay plumajes que cruzan el pa~tano
y no se manchan ...... iMi plumaJe es de esos.1
¡Fuerza es que sufra mi pasión!-La palma
crece en la orilla que el oleaje azota!
El mérito es el náufrago del alma;
vivo se hunde; pero muerto flota!
Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
consuela el corazon del que te ama,
Dios dijo al agua del torrente: bulle!
v al lirio de la margen: embalsama!
• Confórmate mujer! -Hemos venido
á este valle de lágrimas que abate,
tú. como la paloma, para el nido,
y yo, como el león, para el combate!
SALVADOR DIAZ MIRÓN.

'l

1884.

•

�386

Domingo 5 de Diciembre de 1897

EL MUNDO.

~as carta.s ae Ninon.

EL REBANO DE HUGO.

las ~oce de Ja ~oche, el viento que azota las
persianas de 1m recámara de dormir acabade
~ • apagar )a blanca bujiaque me a,·ud~ba á leer
,,
las a~m!rables Cartas de Ninón'de Lenclós al
~a!ques de Sevigné. Al quedai.;me á obscuras he princip1~do ~ conversar_ en _v;oz baja con las sombras, v de
medftac1ón en med1tac1on, de ensueño~ en ensueiíos,
he V1sto llegar la luz ~el alba, sin poder desprenderme
de los encanto~ de leJanos recuerdos.
¡~h!, me he dicho, son muy vulgares las personas que
repiten, sin profundo y poderoso análisis, que las costumbres de nuestros antepasados fueron peores que
las nuestras.
De tal manera influían, en los siglos XVIl v XVIIl,
el depurado gusto _por el _arte y la cultura intelectual,
e_~ todas las ma:mfestac1ones sociales, que hasta las•
giandes deRgrac1adas, aquellas locas mujeres á quienes no P'll;eden absolver la religión, la historia ó la fil~sofla, m mu~h? menos pre~entarlas como modelos
?1?'nos de ser imitados (J?~rque se apartaron de la pu1eza de lo,; hogares sant1f1cados por la moral) aspiraban á rodea:se de_ los más re~ombrados talentos. buscando e!1 el 1!1gem~, en el chiste delicado ó en las ¡¡.
geras discus~ones literarias y científicas 1~ejor y más
sabr?SO deleite que en las embriagadoras espumas de
l~s _vmos ó en los escarceos embrutecedores de la lascivia.
_ ~aciendo un es!uer~o de imaginación, ved á la senor1_ta de Lencl~s, temendo adoradores sucesivos per&lt;? sm crápula, sm orgiae, sin recibir jamás de illos
dinero alguno.
'
'
Observad, en sus apuntes biográficos, como desti~aba una parte ds su renta anual, para el socorro intim&lt;?·. reservado y mo~esto de los amigos pobres!
:Muad ~om,o ~e nego á_penetrar en la peligrosa corte de Lms ~TT , con~duc1da por su compañera de placeres, la antigua seuora de Scarron.
'!'ei:e~ en conside!ació~ que no quiso aceptar el
o_f1 e~muento de la Rema Cristina de Suecia para que la
siguiese á Roma, con brillante comitiva.
~I amor, en concepto de Ninon, era una pa-sión mezquma v balad!._ ¿Cuál afecto del alma Je parecía el supremo? La amistad.
Por eso? más que amanteR, fueron sus amigos el Conde de Col!gny, el Marqués de Villaceaux, ef caballero
de Gourv1lle, el Marqués de la Chartre el conde d'Estré~s, el Abate de Effiat, el Conde de Fiesque· el Marque~ de Sév1gné, el Conde de Choisseul el Barón de
Bamer '":j' el abate ~edouin, que la pretendió cuando
ella tema ochenta anos.
Su precioso retiro en el Tourneltes au ~lfarais era el
alberg~e en dond~ iban á resguardarse del helado cierzo,Jlfohere, Volta1re, Rousseau, Diderot, Fontenelle y
el mexorable pero _enamorado cardenal de Richelieu,
Cu~ndo el Príncipe de Condé la hallaba en Ja calle
se baJaba de su carroza, y no experimentaba rubor en
acercarse á hablar~a, á l:J, portezuela de su coche.
Comparemos á Nmon o á sus rivales, Maríon De-Lorme ó la Ch_ampmelle, con cualquiera de las heroinas de
Dumas (h1Jo), Leon Gozlan, Zolá FJaubert etc y habrá de .Parecernos qll:e hay !lhora 'más olor á tan'go en
la atmosfera de la vida privada del de;mimonde ue
c~ando Luis XIV se olvidaba de la señorita de Ld ;JaiJhérP, para galantear á la fastuosa y soberbia madama
de Monte~pan.
Si pu_d(éramo~ cambiar pensamientos con las ele antes pans!enses ~fadama Sully, Madama de-LafalFette
ó _la graciosa seuora ~e La-Sabliere, es seguro que nos
dtrian que la descarriada _Ninon no era tan ,nerP.cedora
del re~roche.de los moralistas severos, como las Virgenes q, media.~ de Marce! Prévost, como la :Madama
Bov:1-n de Flau~ert, la despreocupada Chrisanteme de
Loti ó la Valentine de Georo-e Sand
:r.,a muerte de Ninon, fué 'un trasU:nto de aquella des
cnrta por Balzac en_ las .llfemorias de dos jóvenes casada.~. _La enferma dehraba, desgarrando rosas pero su
delmo parecía verdaderamente fino· lo que' prueba
que las personas d!l genio no se vue'lven dementes
como la gente comun ó cual los necios. Preludiaba co~
apa¡;:ado acento algunas sentidas estL-ofas del St b t
d~ t'el'g;)lese, y su alma se iba escapado de aªu!1
bu~aro d~ dolores, poco á poco, mientras que sus1ángmdos OJ?S no p~dian_ contemplar á los ami os ue
florabaJ!, tierna Y s!lenc10samente á su alreded~r. torno hubiera excíamado el delicioso poeta cubano J
Clemente Zenea:
uan
Entraba por las rejas entreabiertas
El olor virglninal de los collados.

Y !tquellos últimos adeptos, de rodillas y vertiendo
lás:_nmas, rezaban el De-Profundis.
.!':º \os albores del siglo X Vill los vicios crecieron
se 1.nf1ltraron po~ todas las capas, altas y bajas, de Ii
sociedad, en medio del esplendor de las artes y de las
letras .. Consolémf)nOs pensa~do que, según ¡0 han
anunciado ya emmentes escntores alemanes á ¡
rora del siglo XX sucederá un general ca~b-~
frent~ en el género hulJ!ano, volviendo la cara I~s o-e~
~era~iones nuevas. ~~cia los amplios horizontes del
idealismo, de l_a_rehg1on y d~ .la castidad; al Oasi como aq~ellas v1SJones paradlS!acas ó misticfs de Gu
de Mahbe_rt, el héroe de Gautier, presentando á las aY.
~a~, atraidas las un:1,s por las otras, y uniéndose ara
siempre; entre el ntmo de los bosques, el eco df ¡
casca~as y el perfume de los valles, á fin de forma as
celestiales destellos de zafiro y ópalo las alad r c1on
giones del amor.
'
as e-

ªJ1-

.ANDRÉS CLEMENTE V AZQUEZ,

Habana, Noviembre de 1897.

,Claudicante, viejo, solo
Viene del Polo el Invierno·
Eolo sopla en su cuerno '
Saludando al Rey del Polo.
Al ~on del cuerno de Eolo
Lanza el gran mar su clamor·
Sobre el oceánico hervor
'
Da el tritón su canto extraño
Y con su crespo rebaño
'
Pasa el terrible pastor.
En la granítica punta
De un ~scarpe, el faro brilla.
La gaviota bladk chilla
A la nube cejijunta.
La luna, virgen difunta
Lanza un espectral fulgor;
Con su gongo atenador
El tru~no golpea el risco,
Y, cammo ae1 aprisco
Pasa el terrible pasto'r.
Arriba un neo-ro cochero
Que rige un siniestro coche
Ase, Y agita en la noche
'
El reláI?lpago de acero.
Al sentir ~l golpe fiero,
La cuadriga del terror
Relinchando de dolor '
Sobre el mun~o. se despeña:
La onda su to1son desgreña:
Pasa el terrible pastor.
ENVÍO.

¡Burgrave Hu~o! Emperador!
De tu clarin, visionario
Se oye el inmenso clam'or
Cuando en ~¡ mar solitario
Pasa el terrible pastor!
RuBEN

DARio.

ENSUEÑO
La vi.. .... Temblaba, lloraba ...... ¡oh noche!
Borrascosos espíritus tendian
Espesos mantos;
Estaba sola, su cuerpo herían
Las ráfagas de viento, en el espacio
Las tinieblas gemían

*

* *mar muy ne.,.ro:
Era ~n la playa de un
.A. lo leJos las rocas de granito
"'
Entre las sombras·
Del mar salia un triste &lt;&gt;-rito '
Cual plegaria; después eii'sora'ecido
Cruzaba lo infinito.
*

* pelo
* suelto·
~úmedo el rostro, el
A mtervalo fugaz se iluminaba '
En su mejilla
Algo c~leste que rutilaba:
Una 1ágnma hermosa que la lluvia ·
Con sus gotas bori;aba.
***

Vérti~os negros, fúnebres mantos
Torbellinos de nubes del averno
'
.
Sobre las ondas; .
Al onente, cual gélido infierno
Entre venas de fueito blasfemaba
La sombra de lo eterno.

* .
*'*

•Quiero besos, caricias y amores!•
ElJa lloraba...•.. y caminando airosa
Y viendo al cielo:
-•¡Salve tormenta! negrura hermosa•
•Yo te amo! decía, yo siento grande•
Mi pasión borrascosa.•

***

•Asi amo las ondas coléricas •
«Los sonidos noctámbulos del ::anto•
Que se lamenta.•
Sufre! espera!...... Mi amor entre tanto
«¡Vagará en la tormenta!• ...... Senti brisas,
Al despertar de llanto......
Febrero 3 de 1897.

JESÚS VILLALPANDO H.

SONETO·
¡Oh! vida de mi vida, Cristo santo!

¿A dónde voy de tu hermosura huyendo?

¿Cómo es posible que tu rostro ofendo
que me ~ira bañado en sangre y llanto?
A mi mismo me doy confuso espanto
de ver que me conozco y no me enmiendo·
ya el ángel de mi guarda está diciendo '
que me avergüneee de ofenderte tanto.
Detén con esas manos los perdidos
paso~. mi d~lce amor, más ¿de qué suerte
las p1d.e ~men I:1s clava con las suyas?
¡Ay, Dios. ¿A donde estaban mis sentidos
q~e las espaldas pude yo volverte,
'
mirando en una cruz por mi las tuyas?
LOPE DE VEGA.

VENUS VENGADORA.
I
)Que tiempo~ tan lejano~! Homero no habla cantado
ª~11: el retram¡.ien_to y la colera de Aquiles. Los tímidos.
viaJes de_los marmos ~riegos bastaban para satisfacn~
l~s necesidades ~el luJo y de los cambios; guiados los
pilotos por la estrella del Norte y los ao-üeros acudían
á la isla de Citeres á venerar la playa ~onde la concha
de Venus se detuvo; y descaro-aban sus toscas navecillas la miel famosa del H,vmeto:1igos deltacav de Corcira, armas de cobre forjada8 en Chipre, vinos· de Lesbos.
y de Chio, lanas de la Arcadia y pasas de Corinto. Los.
mercaderes fenicios. que arribaban en naves poderosas, ofrecian á las voluptuosas isleiías de Citeres teiidos de oro y plata, cigarras de oro para recoj~r en
bucl~s el cabello; pedreria, bálsamos y quitasoles de
m,arftl; y·cargaban sus buques de esponjas v corales,
purpura, salazones y frutos de la isla. La pui·a luz de
aquel cielo brillante, permitía ve- á Jo lejos por el l\Icdiodía de la isla, los perfiles de los montes de Creta. v
por el Norte, en la península vecina, la cima del Tal.geto; mientras en el azulado mar que la cefíía, se encontraban y besaban las olas del mar jónico v las olas
del Egeo. Brillaban en los naranjos y limoner"os los frutos de oro entre las hojas relucienteR; reinaba el arrayan en los jardines: dedicados á la diosa y los rosal%
e~balsamaban el aire con su perfume predilecto; el
cisne sagrado flotaba en los estanques y revoloteaban
las palomas esperando ser uncidas al carro de su ama·
c~evotos df\ todos sexos y edades venían de remotai
!1erras á ofrecer en el ara cestos da flores y ofrendas.
mc_~u~11tas; y el aroma de esas flores, el piar de los
papr1lloR en l?s bosq~es, el arullo de las palomas, las
mus1cas y las mvocac10nes amorosas, todo decía á voces que alli tenia su templo v residencia favoritos la.
Venus citerea, la querida de 'Adoni1:1 la madre de Cupido y de las Gracias
'
-Hija del Cielo ,v de la Espuma de los mares-dijeron cierto día unas extranjeras, pri,sentando ante el
ara una trípo_d~ 1e oro-no venimos á hacer esta pobre ofrenda; m1crndas por tus sacerdotes en las dulzuras de tt~ culto, prometemos erigirte otro templo en
nuestra i~la, para adorarte á todas horas.
Col~reose el torneado brazo y brillaron los ojos de.
I:1; .estatua, y llevándo~e los dedos á los labios, envio un beso á las devotas.

II
La_s ?.evotas de Am_atos (11 no hablan contado con la
oposi~10n el~ sus f!1and11s. Cuando supieron éstos que
una _vrn~a nea y Joven había cedido su hermosa casa
con_Jardmes y bosques para templo, v que todas las.
muJe es plantaban mirto v rosales y Jfevll.ban paloma;,
y cisnes á casa de la viud'a,
-~•fo lo consentiremos-decían los rnaridos-quereis.
las h_bertades y regalos de eRe culto para dar aspecto
de virtud á v:i,iestra desvergüenza.
-Ven1;1s es la más amable de la~ diosas-respondían
las amatienses--y debemos adorarla
-Entonces no ha de hacernos mal a)o-uno-aleooaban los hombres-sigamos sacrilicanclo A las Par&lt;fas
las Harpías y las Furias, que pueden hacer daño.
•
-Hemos hecho voto.
-Sin libertad ni rermiso nuestro.
Y agriándose la di~puta, los hombres india-nados
arrasaron el campo ~e la viuda, hasta q~e aplacado;
con el destrozo, volvieron á las faenas de la sieO'a
mientras las mujeres, sin consuelo, invocaban á f f\:
nus sobrn las ramas destrozadas.
Y la diosa aparecí? en su carro de nacar tirado por
dos palomas y dos cisnes. No era la Venus sonriente
coronánd~se de mirto y luciendo el premio de la her~
mosura; m la Venus desconsolada llorando sobre el
?adáver de Adonis, sino la Venus imponente y ultraJada. os~entando la legitimidad de su soberanía con
la mórbida h~:,:I?osu~~ de su rostro y de sus formas.
-No os a~liJais-d1Jo. á _las mujeres-voy á castigarlos ahora mismo, con virt1endo en brutos á todos los
hombres de esta tierra.
•
-¡Pie~ad!-respondieron las doncellas.
-Es J~sto el castigo-replicáron las casadas.
-Considerad, madre del Amor'-añadió la más discreta-que los hombres están seo-ando nuestras mieses.
"'
.:_E~eraré á que concluyan la sieo-a
-¿'Y quién hará la trilla?
"' •
-Continuarán s~endo hombres hasta que encierren
los granos en los silos.
-¡,Y quién vendimiará?
-Los dejaré arrancar los racimos, pisar la uva y
g·uardar el mosto en las cántaras de tierra· ni un instante más.
'
-Una gracia; una sola gracia-dijo la discreta después d~ haber cuchicheado con Jas otras.
-?Aun más?-respondió Venus entre enfadada y
sonnente.
-Divina Venus, esta es la gracia que pedimos: ya
que los hombres han de ser. convertidos en bestias
haz que sean. animales ú_tiles y mansos.
'
yenus so_lto una carcaJada argentina, que hizo sonreu- l!- los cielos y las aguas, y se alejó por los aires,
seguida de una banda de palomas. Las nereidas asomaron por el agua para verla, eus cabezas adornadas
de corales y de perlas; y los tritones entusiasmados
to_caron con sus caracoles armoniosos' la marcha de lo~
d10ses.

nr
Los .hombres acababan de depositar el rico mosto
de Chipre e!1 las cántaras de tierra y cantaban celebrando el vmouuevo; y las mujeres, á las puertas de
[1] Amathos 6 Amatonta: al Sur de Chipre-

Domingo 5 de Diciembre de 1897.
las casas, fjngian hilar, tejer ó amasar pan, pero todas
calza.han los borceguies altos de que usaban en el
campo y tenían abrochados los mantos v las túnicas
como dispuestas á salir y esperando un suceso.
-¡.Astarté!-gritó una de las más ricas amatienses
-¿Quién hostiga al ganadoi'
La esclava salió de la casa con los ojos extraviados
y sin poder decir palabra, y detrás de ella, cinco hermosos bueyes empujándo~e, y que al verse en la calle, corrieron hacia el campo.
-¡Ellos! ¡Son ellos!-decia Astarté toda azorada.
-¿Quienes?
-Los hombrE's ........ .los hombres de esta casa; y ese
que va adelante ......... delante......... ¡es el seño1·l
En el mismo ini;tante se oyeron exclamaciones par ecidas y gritería de mujeres en todas direcciones; todas las puertas á la vez daban salida á hermosos bueyes, que juntándose en la calle, corrían torpemente
para ocultar sus cuernos retorcidos, tapfmdose los
unos con los otros Cuando cesó á lo lejos el ruido que
hacían sus pezuñas, sólo se vió una densa polvareda.
La ciudad se habla quedado sin varones. Venus se
había vengado de ellos convirtiéndolos en bueves. (1),
Las amatieuses chillaban; las esclavas se ponian las
manos Robre la frente y se rociaban con ag·ua lustral
u nas á otras. Algunas se agolpaban á la puorta rle
una veciua en quien la emoción de aquella metamórfosis había provocado dolores prematuros.
-:-iPobrecilla! ¿No había de sufrir?-decían las que
estaban dentro.
-¿Cómo si&amp;'ue?-pregnntaban las de afuera.
-Ya salió ae su cuidado.
-¿Qué ha sido?
-Un ternerito.
Una anciana gritaba en otro lado:
-¡Detened á mi hija! Que se quiere ir al campo á
buscar á su marido.
Por fin la sujetaron; se habla casado aquella misma
mañana; su madre la tranquilizó con estas reflexiones:
-Déjalo, bija mía; Yenus lo arreglará; ¿qué adelan
tarias con seg·uirle? ¿Ni cómo le reconocerías entre los
otros, si va en Amatos todos los maridos son iguales?
-Llevemos amapolas á los campos destruidos-gritaron las amatienses.
Y todas salieron en tropel para regar de flores la
tierra sagrada.. donde se había posado el cano de la
diosa.
IV
La fama del milagro llegó pronto á las vecinas costas de Asia, á Eg·ipto y á todo el Archipiélago de Grecia
y la devoción deI nuevo templo hizo competencia á
los d e todo e 1 mundo conocido , conduciendo á
las cortesanas, músicos, poe:tas,'mercaderes y guerreros más célebres de aquel tiempo.
Nadie hubiera conocido un año después á las sencillas amatienses de túnica de lino y manto de lana tejido por sus manos, en las coquetas perfumadas de
aromas orientales, con mantos de franjas de oro, plata y púrpura ribetead"os. de ga~uza; servidas por esclavas y entreg·adas al placer, guiaban fogosos caballos y aun cuadrigas en sus carros de marfil. El culto
de la belleza había derramado por el país la riqueza
y la abundancia.
Las muje1·es de Amatos, que al principio no se atrevían á salir solas al campoJ luego lo hicieron en cuadrillas, pasando de prisa por aelante de algunas reses que
las miraban tristemente; por fin, mandaron con11truir
los establos fuera de los muros, v enviaron los bueyes
á abrir surcos. Las más atrevidas se determinaron á
pasar entre el ganado mayor, en compañia de gallardos forasteros, que llevaban las espadas pendientes
del tahalí é iban defendidos con los dorados petos y
cascos. Ni un bramido, ni un ademán de furia alteraba la trancfuilidad de los rumiantes Entonces les perdieron el temor y comprendieron que la transformación era completa; reconocieron todo el poder de V enus vengadora.

V
Las mujeres danzaban alegremente cou los adoradores de Venus; corría el vino de Chipre por el suelo
en libaciones á la diosa, y algunos mancebos lo arrojaban al aire, recogiéndolo, sin verter iota, en los vasos
esculpidos. La citara y la- flauta, con aulce ritmo, producian sonidos amorosos y sensuales; las carrozas estaban dispuestas, y en ella_s las ánforas para regar el
camino del templo con vino generoso; y cuando las
parejas, en trajes lascivos, subieron á la concha de los
carros, el cortejo se puso lentamente en movimiento.
Muy lentamente, porque las amatienses, en vez de caballos, habían hecho uncir re¡;¡es en sus carrozas para
que las condujeran muy despacio, con sus amantes,
al templo de ltl. diosa.
Y marchaban los bueyes poco á poco, al son de las
cornetas y los címbalos, con los cuernos dorados, la
testuz coronada de ros..ts y de mirto, guia~os por niños en traje de amorcillos, que hacian el oficio de bo ·
yeros.
JOSÉ FERNANDEZ BREMÓN,

íl1 Este cuento está bl'-!'ado en l~ siguientes lineas que copiamos
del ~tro de les J&gt;i.ol!l!B, del padre fray B!'-lt.asár de Victoria: "lm esta
· ciudad [Amatos] fué donde la misma diosa por ciertos agravios que
le hicieron sus moradores, los convirtió en bueyes. ..... •·Segun® parte. Pag. 857 Ed. de 1702 Barcelona.

3S7

EL MUNDO.

Faltábale sin embargo\ á la torre al~o muy esencial
y que vendría á ser en e la como la vida en la materia y la idea en el cerebro: la cruz, el símbolo de
la
fé, la. santa enseñanza de la más grandiosa de las
-Ya que de Dios en conversar te empeñas, religfones,
la omnipotente egida que, ora de hierro
ya que d1::sprecia tu cerebr-0 helado
primoro;¡amente forjado, ora de deleznable paja, proel amor que te di por el que sueñas,
tegió siempre durante siglos y siglos contra el espfriháblame de ese Dios, mi bien amado!&gt;
tu del mal v contra los furores de las tempestades, lo
Y el teólogo de faz de crucifijo,
mismo la aitiva y calada torre g·ótica, casa de Dios que
de gran rnelena y de mirar protundo,
la lrnmildisima cabaña, abrigo del proletario.
feliz de doctrínar-«Oh Blauca-dijoDebía ser y fué: una hermosa cruz tendió á la humaDios es el alma inmaterial del mundo•--····
nidad sus brazos amorosos y la llamó á si desde la cima de la torre nueva. como desde el alto faro llama y
•Existe donde quier de vario modo;
guía la luz en noche tormentosa al perdido nayegante.
por si, por su virtud y su presencia:
Más, cual no seria mi sorpresa y mi horror, cuando
J:'or si, ya que lo invade y llena todo
tras la cruzy ¡protegiéndola! vi erg·nírse brillante y
penetrándolo todo de su esencia;•
soberbio, preciso es decirlo, ¡¡un pararrayos!!
«Por su virtud, también, que sometidos
Al ver tornarse la cruz de protectora en protegida,
á Dios están y ~u mandato arguyen,
de omnipotente en débil, de milagrosa en inútil, senti
Aura y Favonio si columpian nidos
en el corazón que algo caia y se derrumbaba muy
ó Boreas y Aquilón si los d1 struyen;•
profundamente, sembrando ruinas ~· desolación en
•Yen presencia, porque es omnividente:
mi escaso porvenir mo1·al; alg·o que hasta el nefando
Sü ojo trian~ular arde y fulgura
momento me había sostenido con sobrehumano vigor
en el disco ael sol indeficiente,
en más de nn trance amargo: era ia fe muerta por las
e·n Artburn, en Capella, en Cinosura, ......
aguda~ puntas de oro del pararra.vos, esgrimido por
•Qué. no adivinas con instinto infuso
la mano que detrás de la cruz lo puso!
De esa eterua mirada el embeleso
¡Caigan mil veces las cruces heridas por el rayo;
alumbrando tu espíritu confuso?»
que mientras la fe viva, ella las levantará. tantas veY respondió
ces como caigan y más altas cada vez! Pero si la fe
-Tu Dios es muv abstruso ......
muere afrentosamente clavada en un pararrayos quién
Yo prefiero tus labios ..... dame un beso!•
levantará las cruces?
Mi cerebro de viejo, tiene la senil debilidad de creer
AMADO NERYO,
que valiera más poner las cruces sin los pararrayos,
para que no llegue la vez en que se pongan los pararrayos sin las cruces .........
¡Perezcan las cosas, pero sálvense las ideas.
¿Comprenden ustedes ahora por qué no quería dar
:BVOLUCION ....
crédito á mis sentidos, ya.no ,nuv sanos, ni muy fuertes cuando vi ......... lo que no quiero r ecordar, d etrás
de la cruz que corona la torre en la iglesia de mi
·
~ ON tristeza infinita, llena el alma de religioso pueblo?
llIAXl'EL ROMERO !BAÑEZ,
' terror, estremecido de ira y por hondisimo desaliento dominado, me convencí al fin de que
Noviembre de 97.
no se equivocaba mi decrépita vista, cuya agudeza limara el rocf\ poderosísimo de los ochenta años
que sobre mi graYitan con inmensa pesadumbre.
El hecho inaudito, asombroso en fuerza de ser absurdo era cierto h1dudablemente á pesar de su enorme in\.erosimilitud, á pesar del impio sarcasmo que
I
encerraba v que venia á ser como un tremendo bofetón-Y et"más doloroso de todo$, ei del hijo prediEl cierzo del invierno sopla inclemente,
lecto, dado en pleu_a faz á la fe de 20 sig-Ios y de no
Arroja su humo negro la chimenPa,
Rebosan las estufas de aire caliente
contadas g·rnerac1 ones.
Esperando aún-}a esper~nza es más viva en la ve:
Y en el hogar la leña chisporrotea.
jE'z-que mis propios_sentidos ya no muy :'a.nos 1:1
Sobre ricos cojines &lt;l.e pluma henchidos,
mu,, fuertes, me t-nganasen, pregunté á los vieJos mis
Entre persas alfombras y sederias,
coe·taneos y á los mozos; y aquellos con. pesar y abaAl amor de la lumbre se hallan reunidos
timiento. v estos, triunfantes y sonriendo volteriana•
En las tardes de invierno largas y frias.
mente di3éromne todos que, en verdad, detrás de la
La niña dulces notas al piano arranca,
cruz que corona la t?rre en !ª iglesia de mi_ pueblo y
Mil rumores confusos el viento trae,
¡¡protE&gt;g'iéndola!! ~nhies~o, b:,1ll_ante Y. soberb1_0 estaba...
En tanto que del cielo, menuda y blanca,
¡no el diablo, segunrese?a aneJo refra1;1, m~ntiroso, que
Como plumón deshecho la nieve cae ........ .
el pobre diablo á tanto pmás se atrev10, smo un .........
Vamos que todavía me resisto á creer en ello y ca¡Ay del que siente el hambre cuál buitl'e interno,
si me qu~roa los labios el decirlo.
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
Para llegará lo uno y resolverme á lo otro, necesiAy de los que en harapos cogió el invierno,
to recordar los hechos, seguir su proceso y averiguar
Ay de los que en la calle mueren de frío!
cómo y por qué llegó á consumarse tamaña irreveDOCTRINANDO, ...... .

--------·--------

INVERNAL

rencia:
· .
Escúchenme ustedes, juzguen y lamenten conrmgo
el sacrileO'o suceso.
Hay enla plaza de mi pueblo una ig'lesia que si bien
en Roma cuna egregia del arte cristiano, parecería
un adefe;io, á mis coterráneos siempre, les pareció y
sig-ue pareciéndoles grandioso monumento elevado á
Dios por la fe.
Cuyo puro fuego han mantenido vivo y espléndoroso las g·eneraciones que ante los ª!tares de la susodicha iglesia, en poco más de un siglo qu_e cuenta de
existencia, elevaron sus creyentes plegarias, esperando las más veces de la providente divinidad, el alivio
de los eternos dolores humanos,y desesperando al fin
de conseguirlo quizá no pocas ........ .
Volviendo á la iglesia, su fachada, no por ser más
fuerte que yo, ha sufrido impunemente los ataques
brutales del tiempo, de quien sabiamente dijeran los
mitólogos helenos que se desayunaba con regular ración de piedras; que así corno mis cabellos emblanquecieron, así los proliios arrabeseos cincelados en aquella y Jas estatuas inmobles ~n sus horn~cinas, se ~an
ennegrecido ó dorado, semeJando las mil despostilladuras que unas y o_~ras tienen, lo_s Jamentab_les vacios
que en tni desvenCJJada boca deJaran los dientes desertores.
Los cuales de~perfectos aumentaron en unos la veneración á nuestra iglesia de suyo venerable, é hicieron que otros la considerasen fea1 ruinosa y deficiente, ni más ni menos, como por mis canas, algunos
me respetan, y bast~ntes me burl~n.
.
Asi las cosas, alguien de agudo mgemo echó de ver
en Ja iglesia la falta de una torre que, acercándose un
poco mas á Dios,-sabido es que los hombres le hemos colocado en el techo del mundo-le llevi.mí vivas
y ardientes las súplicas de los pecadores. Y, dicho y
hecho, no por obra de magia, sino de diestros artistas
v albañiles, surgió la torre, elegante, graciosa, coqueta, tanto que al verla sobre la severa y vetusta fachada de la iglesia, hízome el efecto que haría el ver un
sombrero de moda en la cabeza de una austera monja
recoleta
Por fin, un dia el sol, al ponerse, vió cara á cara y
con grata sorpresa, la torre ya concluida y que bajo
sus ardorosas miradas parecía sonrojarse con rubores de muchacha púdica que escucha los primeros galanteos.

II

El cierzo del invierno, sopla inclemente;
Bello tronco sujeto del aurea brida,
Bien cubierta de mantas la piel luciente,
Lleva rico carruaje por la avenida.
Suenan las campanillas de los plumajes,
Se ve sobre dos tordos el bamboleo,
Se oye el sordo gemido de los herrajes;
Entre.surco de nieve, pasa el trineo.
¡Qué lujosos cocheros y postillones,
¡Qué espesos los cristales de los postigos,
Qué profusión de plumas y de vellones,
1Qué envueltas van las damas en sus abrigos!
¡.Av del que siente el hambre cual buitre interno,
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
Ay de los que en harapos cogió el invierno,
Ay de los que en la calle mueren de frío!

m

El cierzo del invierno sopla inclemente;
A repartir la cena van los gañanes,
La cena que en vasijas rebosa hirviente
A la perrera llena de hermosos canes.
Colmado el apetito, con grata holgura,
Entre sus gruesas mantas y ricas pieles,
En estancia de tibia temperatura
Duermen los terranovas y los lebreles.
¡Qué abundante la sobra, que hirviente humea,
¡Qué lejos está de ellos la noche fria!
El hornillo la estancia, ¡qué bien caldea!
¡Qué reposado el sueño de la jauría!
i.A..V del que siente el hambre cual buitre interno
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
'
Ay de los que en harapos cogió el invierno,
.Ay de los que en la calle mueren de frío!
DIEGO URIBE,

�EL !lfUNOO.

Domingo 5 de Diciembre de 1897.

389

EL MUNDO

Ensueño de niños.

.

.

.

POR JOSEPH L'HOPITAL.-ILUbTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES
. .

Número 7.

°0ioleta.-~uaaro

ae ~. Noberls.

.Jacobo iba loco de alegria, trémulo de pasión, la Sra. Lochet lo molestara, &lt;•ra demasiado por
triunfante &lt;;le esta debilidad.
cierto.
Así siguieron hasta la calle Colbert.
Hacedme fayor de dejarme tranquilo! dijo con
Cuando ella vió la,s tiendas ilumina&lt;las tuvo cólera.·
Bajó, pasó ú su vez ante las obreras cuyas riun impulso de retroceder pero ,Jacobo no 1'.1. dejó
ni aún detcncr:sc; y tirando de ella con violencia ssll sofocadas le hiciéron llamc,tr el rostro de YCrprecipitó el paso.
guenza y púsose á marchar en medio de la noYa cerca de la casa, la Sra. !.ochct que estaba che süi .:;aber :\ donde iha.
cerrando su tienda por poco deja caer las tablas
Instintivamente rehizo el caniino que había recon que cubría el aparador; tal fué la· sorpresa corrido hacía un momento sosteniendo en su bracon que vió á Jacobo que corría llevando á una zo á Jacquelina que languidecía. Llegó al muemujer. Jacobo subió la cscalcrn siempre arras- lle, cerca del árbol que lo hahfa ocultado cuando
trando á Jacquclina espantada; y como observó ella iba. y ,enía con ese lindo paso agitado por la•
que estaba á punto de desmayarse la tomó en bra- impaciencia de verle .... Ahí había wia. banca
zos y la llevó así hasta el fin del corredor. Bns- cerca y. se dejó caer·en ella.
Entonces sus nervios sobre-excitados se discó febricitante la cerradura y tanteando unos instantes antes de introducir la llave, notó que la tendieron de pronto y los sollozos se apretaron en
parte baja de la escalrmt se iluminaba y oyó que • su garganta. Lloró de verguenza, lloró de rasubía alguien con pasos furtivos.
bia, lloró de amor. . . .•. .
·
A lo lejos sonaron las diez lentamente. Se leAl-fin se abrió la puerta y Jacobo se lanzó en
el cuarto cerrando de golpe la vidiera; depositó Yantó, pensando amargamente en que tenía aún
á tiéntas á Jt1.cquclina en el único sillón y encen- dos·horas delante porque tenía permiso hasta media noche.
dió una luz que puso en la chimenea.
Ah! si hubiese sabido ..... .
Cuando ella vió el cuarto iluminado, se incorpoBajó hacia el Loirc, con la cabeza desnuda, deró ,lentattiente apoyando las manos crispadas en
los brazos del sillón. La llama de la vela ascen- jando que la brisa del rio refrescase bien su frendía rechazando las sombras, llenando con su luz te abrasada, deseándo estar solo y pasearse la1:temblorosa la pieza de soltero donde se respira- gamentc asi, para calmar su sangre, para poner
ba una liumedad malsana. Y mientras Jacobo un poco de orden en su cerebro agitado. Pero
arrodillt1.do frente al hogar se esforzaba en hacer cuando atravesaba la plaza del Hotel de Ville, se
que ardiera la leila verde que sudaba agua y arro- olló llamar por su noi:nbre:
-Oye, Yaranville! Estás sordo hijo?
jaba torbellinos de humo gris, ella contemplaba
Era Pedro.Lavat, el camarada de los cazadocon pavor de pesadilla emerger de las tinieblas,
las dos ,;illas de-paja, la mesa redonda cubierta de res, no ya fatigado y descorazonado del oficio
una carpeta destcilída, el tocador, la cama. En- como en otro tiempo, sino campante, metido en su
tónces clió un grito y se levantó tambaleando, al dolman, haciendo sonar sus espuelas y llevando
mismo tiempo que ardía la llama en la chimenea con orgullo su sable de ordenanza.
-Vamos, qué es lo que tienes? Se diría que
con chisporroteo victorioso. J acobo la hizo sentarse de nuevo; y arrodillándose á sus pies, le to- nunca has visto un caballero, que anda á pié! Estás
ahímirándomecomo una liebre cogida en la trammó las manos y se las besó.
Ella retroccció con el terror en los ojos. La pe- pa! Se te hace el honor de ofreccrta un vaso. Dí
sadilla que la obsesionaba se convertía en reali- gracias, pillo, y entremos al salón del comer.cio:
En cualquiera otra circunstanciaJacobo se hudad; la debilidad que la había llevado ahí, concluía, concluía su borachera de amor. Se veía so- biera enfadado probablemente; porque él estaba
la con un hombre, porque Jacobo no era ya para en la infantería y no gustaba de que se bromeara
ella más que un hombre cuya pasión, la fiebre de sobre la reina de las batallas. Pero esa noche su
espfritu estaba muy lejos; tendió la mano al cazacuyo delirio, la espantaba.
·
Reunió todas sus fuerzas y con una facilidad · dor con un ail'e frío y lo siguió maquinalmente
•
enérgica le rechazó. Entonces, con una voz que sin decfr palabra.
Ese Pedro Laval era un buen diablo, desde que
el exceso del honor y del miedo volvían ronca,
gritó saltando hacia la mesa que puso entre ella estuvieron en la mesa vió que Jacoco tenía una
pena ó un disgusto serio.
y él.
-Hijo creo que no te va bien .... Yo .... ya
-Xo quiero! No quiero! Jacobo permaneció uh
instante perplejo, estupefacto, initado. Ella se estoy en paz; yo yt1. no me fatigo ni roe molesto;
aprovechó de su asombro y se precipitó hacia la sin un ascenso que me danza en la mollera, estaría contento. Es que te siguen haciendo trabapuerta, que abrió. Más luego volvió en sí.
-Yo os 1o suplico Jacquelina, quedaos! Que jar mucho? Eso te fastidia? Es natural que canse.
Yo, viejo tengo Ulla jaca! Pero una jaca.....
he hecho yo pues? Que tcmeis?
Y empezó á discurrir sobre los méritos de su
-N'ó, dejadme partir. Quiero irme! No debo esbestia, sobre los percances que había pasado en
tar aquí .... por piedad!
Había dado vuelta á la llave y la puerta se su manejo, sobre su maJ'lera de montar, etc. etc.
Jaco bo tomaba á pc_q ueflos sorbos su grog; traabrió, sobre la escalera que alumbraba una débii
luz desde abajo . .A.pesar de su furor y su despe- tando de interesarse en aquella oleada de palacho, Jacobo tuvo conciencia del escándalo posi- bras, pero sin llegar á conseguirlo.
-Decididamente tú tienes algo. Tu aspeetono
ble y cesó un segundo de retenerla indeciso. Eses del todo natural. Apostaría á que hay una mute segundo bastó.
Ella saltó á la escalera que bajó como un tor- jer de por medio .... Oh! las mujeres sabes?
Jacobo se sintió incapaz de seguir escuchando
bellino, hizo perder e! equilibrio á la Sra. Lochet
que escuchaba en las primeras gradas y cuya y cortó de golpe la tirada que su amigo iba .á
lámpara cayó al suelo :lpagándose con un csttucn· iniciar sobre el bello sexo.
-Perdóname, le dijo· levantándose, pero no sé
do de vaso roto, golpeó á las obreras y despareció corriendo. La Sra Lochct púsose furiosa de qué tengo esta noche, mi cabeza está atroz ..... .
_ ver rota su lámp1u-a y míts aun ele no poder ¡:lisXIII
. tinguir las facciones de la que huía. Subió y en
contró á Jacobo en el umbral, inmóvil y transtorJacquelina se fué corriendo, dominada por un
nado.
.
. -Es una ladrona sin duda, dijo con voz de có- terror loco; y sin entrar en el café donde Augcr
lera, parn haberse escapado tan pronto. Uay e~- hacía sus cuentas del día á la luz de una vela y
Tours tántagcnte mala! ¿Quiere el señor que pre sin detenerse en la cocina donde su tia arreglaba
. las cacerolas, subió precipitadamente á su cuarvenga á la policía?
Jacobo se contuYo para no extrangularla. Es- to, se encerró y se dejó caer sobre una silla que
tar desccpcionado, puesto en ridículo r que luego había cerca de su lecho. Así permaneció sumida

en una. especie de embrutecimiento, sin poder
cordinar sus ideas que voltigcaban en su cabeza estropeándose en vertiginoso torbellino, y con
sus dos· manos se oprinúa las sienes que latían
con violenci¡t. Esta postración y este dolor físico
le parecían dulces, y grata la oscuridad y apacible el silencio profundo que reinaba en torno suyo. llfaquinalmente sus miradas ardientes se posaron sobre la luz indecisa y pálida que filtraba
por el cuadrado de la ventana y se fijó largamente en esa luz sin pensar en nada.
¿Cuanto tiempo permáneeió así? No habría podido decirlo; pero de pronto se estremece herida
por el frio, y esta súbita sensación despierta en
ella sus recuerdos. Entonces, igual que cuando
en el teatro al levantarse· lentamente el telón, se
van descubriendo los detalles de las decoraciones, se leYantó la· hora extraila que acababa de
vivir y poco á poco la visión de lo que le había
pasado fué presentándose más precisa y empezó.
á sufrir al extremo de darle miedo las tinieblas
que la cn-volYían y parecerle siniestra la ventana
pálida. Entonces se levantó peno1Sameute y bus• cando á tientas una cerilla, encendió con mano
temblorosa la vela que en una palmatoria estaba
· sobre su nicsa. La luz humeante y trémula languideció de pronto y luego fué creciendo hasta
alumbrar su cuarto sin fuego y de paredes bll\ncas. Se sintió bien en su casa, con la puerta cerra-·.
da y libre de peligros; avanzó á su tocador y llenando de agua su pobre jofaina desportillada hundió en ella la cara por unos :n.stantes.
A la cabec1•ra dellccho estaba colocada una Virgen de Lourdes con larga túnica blanca y manto
azul, con rosas bajo los piés dm¡nudos y desgranando un rosario y sonriendo en éxtasis delicioso.
Jacquelina se arrodilló ante l¡i, imágen y empezó á orar esperándo que encontraría en la ~ladre
purísima el olvido, la calma y el reposo que creía
merecer. Pero de nuevo sus sienes palpitaron como si fueran á estallar, midiendo la angustia de
sus recuerdos espantosos, y la plegaria brotaba
confusa, llena de contradicciones, dolorosa, entrecortada por sollozos desgarradores, no subiendo al ciclo sino para volver á caér más destrozada
sobre la tierra en que se arrastraban sus quejas y
su amor.
-Bendita tú, Vírgcn Santa, bendita tú que me
salvaste, porque sin tu auxilio ya no sería yo una
jóven honrada. Oh! y estuve tan cerca de la vergüenza .... !Creí que no podía evitarla porque me
atraia ocultándose para que yo no la viera. Tu me
la enseilaste como con la luz de un relámpago y
me salvé_y soy todavía honrada, honrada, ho1irada .... l Pero le amo tanto, vírgen mia! Arráncame estos pensamientos .. . . yo no puedo: le amo
tanto!
¡Como me ha engafiado! ¿Será verdad que todos los hombres son así? Me había hecho tantas
promesas y era yo tan feliz! Pero tal vez no sea
tan culpable: los soldados en el cuartel se olvidan
de rezar y ¡es claro! les pasa todo esto. El me ama,
estoy segura, su corazón es bueno, y luego, es tan
amable y tan .... Ayl Vírgen santa, quítame estás ideas ..... .
Hace un momento, en el muelle ¡que bello era
todo lo que me decía! yo lo escuchaba como una
música dulce y arrulladora. Sabía bien que debía
oponerme á sus razonamientos pero no tenía facrzas .... y cuando me llevó por las calles iba yÓ
como arrebatada .... y luego que en vez de enojarme sentía un gran placer y cerraba los ojos
como cLiando se sueiia. ¿y aquel cuarto? qué vergüenza! sola yo con él .... yo que había jurado
que nunca .... Solo tú, madre mia, solo tú pudiste
salvarme. Aconséjame ahora. ¿Debo decirle que
todo ha terminado y que no le amo? Ay! pobre de
mi: si le amo .todavía!
:\lucho tiempo, mientras avanzaba la noche siguieron sus quejas y sus plegarias; hasta que destruida, anonadada, con el corazón hecho trizas
por el horrible combate que se libraba entre su

•

�890

EL ?lruNDO.

Domingó 5 de Diciembre de 1897.

Domingo 5 de Diciembre de 1897 .

EL MUNDO,

391

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a~or y su orgullo, se arrojó al lecho. Entonces la
Vll'gen blanca,_ ~e ~~nto a~ y rosas bajo los piés
desnud~s, ~e ~n:1g1ó una nurada de piedad y complacencia mfirutas y luego envió junto á ella el
ángel de los sue:üos puros. El espíritu bienaventu!ado, c?n las manos llenas de pétalos de adormidera vmo á revolotear blandamente en torno
al lecho de la ni:ña; hizo llover sobre sus megillas
abrasadas por las lágrimas, en nieve perfumada
la fre~cura de esas flores del cielo, y la ni:üa se
durmió.

XIV
Cuando_ despertó al a~anecer estaba triste pero tranquila: una resolución enérgica había reemplazado en su espíritu la indecisión y los combates de la víspera; había decidido alejarse de Tours
lo más pronto posible.
Co,mprendia que si volvía á verá Jacobo su
pérdida era segura ¿y cómo evitar verle todos
los dias?
Y por otra pa~te, ella no estaba segura de si la
habrian reconocido las jóvenes que la espiaban
e~ el corredor de la seil.ora Lochet. ¿Qué sucede- .

ría si ellas charlaban, si contabah haberla visto,
en el cuarto de Jacobo? ¿Cuál sería la actitud de.A.uger cuyas asiduidades ambiguas la tenían alarmada y en el cual había sorprendido miradas decelos cada vez que la veía cerca de Jacobo?
No tener nada que r eprocharse y leer en todas.
las caras la burla y el insulto, era demasiado y
por eso·debía partir inmediatamente pues si vacilaba si esperaba siquiera un dia, sabía muy bien
que le faltaría el valor.
Pero . ... ¿dónde ir? J acquelina se acordó deaquella parienta que tenía en París en una tienda.

•

de modistas y allí pensó ir y pensó que no se negarían á recibirla en gracia de sus pocas ó ningunas exigencias.
Solo una cosa la apenaba: partir sin abrazar á
la madre .A.uger á quien amaba sinceramente y
que la acusaría de ingratitud. ¿Cómo explicarle?
Entonces le escribió una larga carta que estuvo
á punto de romper creyendo que no llenaoa su
fin.
-Tanto peor, dijo después de estrujarla entre
los dedos, y la colocó en la mesa de un modo que
quedara visible. Luego puso en su maleta alguna ropa interior, tomó de la cómoda algunos billetes de cien francos qu~formaban todas sus economías y quedó. expedita para el viaje.
En la casa Auger todos dormían aún, como
siempre, porque allí no se madrugaba; y de consiguiente Jacquelina bi!jó sin ser vista y se dirijió rápidamente con su equipaje á l_a estació~ del
Ferro-carril. Ahí tuvo una decepción. El pnmer
tren acababa de partir y era necesario esperar
dos horas para la salida del siguiente. Por temor
de que la conocieran si permanecía en la estació!1
se puso á recorrer el bulevar Heurteloup con dirección al canal. Se acordaba que Jacobo le había hablado de una gran revista que debía hace~·se ese día en la avenida Gramont y por comnguiente debíl1 estar desierto el bulevar.

Siguió pues lentamente la línea de los árboles
sin encontrar á nadie pero iban con ella sus pensamientos y sus recuerdos. Luego se sentó en un
banco sintiendo oprimido el corazón y con creciente tristeza. La lucha empezab:1 otra vez! .A.h!
porqué había partido el tren?
¿Tendría valor Jacquelina para insistir en su
viaje? Recobrada un tanto se dirigió al Canal y
empezó á pasear por el dique y allí la siguió el
r ecuerdo de Jacobo. Llegada al Loire permaneció algún tiempo inmóvil, con los ojos fijos en la
torre de Guiaa y presa de un deseo loco de abandonar su proyecto de fuga y verse otra vez en la
salita del café. Pero el tiempo avanza; la campana de un reloj suena á lo lejos y Jacquelina suspirando dolorosamente se armó de valor y volvió
sobre sus pasos.
Cuando se aproximaba á la estación se detuvo
de repente con el cora11ón palpitante.
A lo lejos, y viniendo hacia ella resonaba el rumor de los tambores, y allá ab:1jo iluminado por
el sol, doblaba por la plaza del palacio el Regimiento y desembocaba en el bulevar con centelleos de cobre y rumores de mú5ica militar.
Jacquelina quiso escapar pero no se sintió capáz de ello. Apoyada C;)ntra un á1·bol permaneció y á medida que los soldados se aproximaban
gruesas lágrimas corrían de sus ojos. Entretanto

la calzada se llenaba de gente, las ventanas se
abrían, los niños conían delante de la trnpa, pero ella que un momento antes temia ser reconocida, no veía ya á la multitud ni pensaba ya en
nada.
Lo que veía, en lo que fijaba inesistiblemente
los ojos á travé5 de la nieb,a de sus lágrimas,
m:\s allá del estruendo de los instrnmentos, detrás de los oficiale3 á caballo, era la bandera que
ondulaba entre el brillo de las bayonetas al sedoso r elámpago de sus colores. La bandera, ella lo
sabia, estaba en la tercera compañía, la compa:üía de Jacob;) ....
Los tambores pasaron, precediendo á los clarines cuyas voces imperiosas, sostenidas por la música tocaban fieramente la marcha del regimiento, y que después de cada intervalo se levantaban y se abitían con ese gesto vivo, á~il y coqueto que no tienen sino los soldados de Francia, más
ella no se fijaba en eso mirab1 siempre ante sí,
allá lejos. Y á medida que la b:111dera avanzaba
vivamente hacia ella, refluía la sangre á su corazón. Oh! verle, verle aún una vez.
Por fín la tercera compañía desfiló: Jacobo estaba ahí, en primera fila, casi la rozó, pero no la
vió. Marchaba correctamente, con la cabeza erguida, pero con los ojo.s bajos, visiblemente pálido.
(Gontinuará.)

•

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•

Domingo 5 de Diciembr¿ de 1897.
Dnminirn ñ &lt;le Diciembre de 1897

EL MUNDO.
Las imágenes deI suelo-son demasiado precisas para que se las
reconozca perfectamente sobre
la carta del servicio geográfico
del ejército, la cual fué redactada en 187i v ha sido hecha en la
e~cala de 1}20,000. La foto{;rafía
aerea, atmque tomada á t)ordo
de un globo- que marchaba con
una velocidad de 60 á 80 kilómetros por hora, presenta una multitud de detalles que la obra de
los oficial e::; franceses del Estado
l\Iayor, uo posee. Cada uno de los
en·ores que han• cometido, pu-ede ser rectificado.

M2

**:;.

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•

•

TRAJE DEJ PANO AZCL OSCCRO

VESTlDO DE NIÑA DE 9 A 10 AÑOS

VESTIDO DE FRANELA Á CUADROS
'

CRONICA DE LA MODA

¿Qué innovaciones nos dará la rn_oda? Las gra~d~s
costureras de Paris despachan ávidamente sus ultimas concepciones.&lt;}e Otoño y se han puesto en obra ]as
innovatjones que, en artículos precedentes hemos mdicado.
· l es d e z·b
Los gruesos cachemires, las d ivers:i,s pie
I elina chinchillas Alazca, etc., en concierto con los terciopelos, forman deliciosos toilets. . .
Donde se nota de una manera pos1t1va_ la reforma es
en las mano-as lisas ó adornadas, pero srnmpre estrechas. Las e~aa-uas siguen llevándose bastante anchas
abajo pues las predilectas miden en su. borde 4 metros
ó 4,50'. Algunas modistas colocan ya la ?olsa y la cerradura en los lados, lo cual aunque es m1is _cómodo ~o
ajusta á todos los yes~idos. Las más _entend1~as modistas son aquellas que sin torturar ~l talle lo afinan .Y hacen aparecer con aire de elegancia, merced al deltca_do
corte v "'raciosos adornos que emplean. Ellas 1~os mdican"q~e las aplicáciones de paño en las pels.~~es (capas) están en "'ran privanza, ya sean sobre terc1ope_lo,
piel ó paño. E~ astracán con reversos y cuello de chmchilla hace un lindo concierto.
.
.
La boga del sombrero Rembrandt_se acent~a: ~eJando compi:ender que será la que reme en el mv1erno.
Esta es sin contradicción una de las f~rmas ~ás iraciosas y que se acomodan á todas las_f1sonom1as. .1Jespués de,éstos los sombreros de terciopelo dra~eado
con plumas c}espas están muy bien.aceptados. 1aque

nos heinos ocupado de sombreros, haremos un lugar
á los velos, tanto más, cuanto que de ellos depende el
mayor esplendor del rostro, que pretende ocultarse.
Los lindos velos de puro l'Ombo con albergas, son .
hov el encanto de las· Jóvenes. Los hay de dos tonos,
sobre un punto blanco se extiende una Cinisima rejilla
ne"'ra, de primoroso efecto.
Ved también algunas indicaciones sobre guantes
que causan graves perplejidades á nue1&gt;tras lectotas.
Para la calle se adopta la cabra glasé un poco fuerte,
ne&lt;&gt;'ra ó blanca, con sobre costura negra y como cerrtdura dos a-ruesos botones de ·nacar. Para comida el
o-uante chic ~s con cuatro botones y simples filetes sin
iin"'un bordan.o, Y para soirée la cabra matiz champaña f. adornada coi1 tres simples filetl'.s. En fin la media
ne,;;ra será siempre la reina aunque por un momen,o
pafecia vacilante sudomi~io, hoy seextiende;manifestando sus discretas ventaJas.

1

Vestido de nl:'ia de 9 á lo afto•.

Se hace este vestido de cachemir Isly poniéndole en
las costuras laterales de la enagua un adorno de cor•
dón de seda verde obscuro. Cuerllo blusa con un chaleco s!&gt;brepuesto y adornado lo mismo.que la enagua.
Sombrero fieltro redondo. Botas de cabra glasé.
Vestido de franela á cuadros.

Es un precioso bolero de cheviot, con cuello médecis y una vuelta sujeta con grueso botón. Este bolero
se adorna con cintas de t~rciopelo negro en dos an•
chos.

•

..

PATINADORAS

He aquí unos g-raciosisimos aunque muy sencillos
trajes para patinar.

---

Traje de paño azul obscuro.

Cuerpo blusa de tercipelo negro adornado con piel
blanca. Cinturón blanco. Sombrero fieltro gris.

Es_ta casa de_p1:imer órden tiene siempre un gran
surtido de ~as1mu·es franceses é ingleses del mejor
gusto y calidad.
HAY TAlllBIÉN

cm,µ¡

SURTIDO DEJ CORBATAS INGLESAS.

** * ** Calle del Espíritu

Santo Núm. 8. *

--MEXICO--·-

•

* *
* *

El ªf.arato ha ;ido construido 1
por l\ . Gaumont, director de la
oficinageneral de fotografía, con
el fin de se¡• colocado ,\, bordo de
los globos sondas y expedido á
18,000metros. Es, pues, muv ligero y no pesa más que de siete á
ocho kilos.
·
Se podrían construir más poderosos, basados sobre el mismo
prin_cípi~, que registrasen toda
la h1stor1ade una ascensión aereostática ejecutada 'por escalas
durante las horas luminosas de
muchos dias.
Asi se tendrían todos los cambios de altitud, así como todos
EL GLOBO DE 11BALASHOFF 11
los cambios de velocidad v de
dirección de los vientos LamaCURIOSIDADES
yor ó menor precisión de las imágenes daría 1a medida del estaREGISTRADOR FOTO,RAFICO DE LAS ASCENSIONES
do higrométrico de la capa de
aire comprimido. entre el suelo y
El registrador ftftográfico del cual mostramos el gra.
el o·lobo.
bado, fué imaginado por el francés M. ·Calletet miem'ona de las particularidades
bro del instituto. El fin primitivo de la construcción
más salientes de la construcción,
era rectificar la ley de las alturas barométricas indicaes que el aparato lleva dos obda por Laplace, y de la cual se sirven los aereonautas
jefü·os, y que la peliculit está
para deterrniuar la altitud de su aereostato. Es una de impresionada de ambos lados.
Sobre la fase superior es donde
las más bellas ideas del gran Leverrler.
está res-istrada la precisión baEl éxito de la experiencia ejecutada por los Sres.
rométnca. As! Re podrá foto&lt;&gt;·raHe, mite Besan&lt;;:on en su ascensión del 21 de Octubre
con el globo el «Balashoff,• ácostadel príncipe Rolan-' fiar un reloj y un barómttro,
do Bonaparte y bajo los auspicio!&gt;del Comité científi- sea de mercurio, sea metálico
co de aereostación de París, ha sido completo y se en- pero se empleará un registradoi
treven muchas otras aplicaciones, de una utilidad más • especial para estos etementos,
cuando se quiera obtener intacta
general
En efecto, el instrumento registrador suspendii;lo so- la imagen del sol
Un globo provisto de un apabre la canastilla y del cual los aereonautas no tuvieron neceHidad de preocuparse, ha funcionado con una rato de este género, que puede
regularidad admirable durante 50 minutos,proporcio- desarrollarse de una manera connando una serie de 21 clichés, sucediéndose de dos en tinua dará lQs informes más curiosos sobre una región inexplodos minutos. Es el globo el que escribe por si mismo
rada'.
la historia de su ascensión.
La escala de la fotografía depende de
la altura á la cual ol
globo se cierne. Puede ser fácilmente determinada por un cálREGISTRADOR FOTOGRÁFICO DE LAS ASCENCIONES.
culo de los más sencillos, cuando se conoce la lono-itud
de la escala. El cristáldel:aparato lleva cuatro líneas par~0
una construcción como la del Castillo de lelas ~e dos en dos y cuya diotancia es perfectamente
Versalles por ejemplo, que se ve perfecconooda.
tamente en una de las pruebas obtenidas.
Pero no debemos en este articulo entrar en detalles
La distancia medida entre dos puntos
t~cnicos. Nos contentaremos con indicar que el éxito
da la velocidad medía del viento.
de esta hermosa experiencia abre un porvenir inmenso á la aereostación científica.
. S! se tuviese que ~nsayar un globo dirig:1ble, no_ se tend11a más que hacer que
deJar subu el aparato y anotar los insUN BERllOSO ARCO NATURA L.
ta_ntes en q1;1e _ee pondría la máquina motnz en movnmento. Se verla así con precisión la diferencia entre la trayectoria
del globo abandonado al viento y la del
El que ha pasado aunque sea un invierno en
globo accionado.
Xiza ha seguramente visitado la hermosisima gritEn tiempos dé guerra se tomaría así
mismo en algunos instantes el plan de "ta de San And1·és, y testificac;lo que esta gruta es á
un campo de batalla ó de una ciudad sidecir verdad un tunel, .ó mejor dicho un puente
tiada.
puesto que por encima de el pasa á través de una
Una sola ascensión ejecutada en Tunes garganta abrupta una gran ruta para coches.
en Madagascar ó en Ton_kin, bastaría paMenos conocido porque está un poco mas aparra dar un cuadro auténtico, representando muchos millares de kilómetros cuadra- tado, pero no menos grandioso es el arco gigandos, que se desarrollarían como un cinetesco que puede admirarse cerca de la aldea de
matóg·!afo ~ ~a vista del esp~ctador,
Saint Vallier de Tliiey, que, situada en el camino
El dispos1tlvo que ba permitido á l\f.
de Digne dista solo 12 kilómetros y tiene 720 meGaumont realizar la concepción ele l\I.
Cailletet puede resumirse en unas cual}- tros de altura y es por si ¡¡olo un interesante lugal'
tas palabras.
para paseo y la primera estepa habitual de la
La película está enrrollada de antemaemigración
de primavera de los que invernaron en
no á un primer cilindro y pasa sobre un
segundo cilindro paralelo al primero una Saboya ó Suisa.
vez que ha sido impresionada.
'
En esta excursión todo es encantador pero con
. Cada vez que un movimiento de relojeespecialidad el soberbio arco cuyo grabado rena produceJa apertura del obturador los
producimos y que proporciona un efecto sorprendos cil)ndros s_e ponen en movimiento' padente.
ra enviar el prnuero sobre el segundo una
porción de la pelicula, qustenga cuando
La boveda de unos quince metros de elcvat!ión
menos18 centímetros de longitud.
por cinco apenas de anchura al nivel del agua
La banda de éelnloide impresionada,
es, sorprendente por su estructura audaz y .elepasa á un foyer de dos objetivos, desti- gante y prueba que .cuando la naturaleza levanta
nado el de arriba á fotografiar loR instrusu.s_ arquitect~ras sorprende siempre con -lo im~ento~ y dispuesto el de abajo para reci!
b1r la imagen de la tierra. La relación
previsto de sus bellezas.
entre la superficie del terreno y la de la
A traves de este arco gigantesco ~;tiéndese
placa es proporcionada por la altura verun
paisaje de suprema belleza del cual parece
dadera á la ~mal !!e cierne el globo, expreconstituir la entrada triunfal.
sada en décimas de milimetros y dividida
por211,7 la inversa de ese número marca
UN HERMOSO ARCO NATURAL.

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�TOM0.11

MEXICO, DICIEMBRE 12 DE I897.

Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
-DeL-

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AgeIlte8genera

ESTÓMAG01

de este periódico en Centro
America, Sefiores J M. iardizábai .Y Compafiía en Guatemala.
Están autorizados para
arreglar contratos para anuncios y suscriciones.

HÍCADO y VI.ENTRE .

·-

Son puramente vegetales,
Son aiucaradas,
Son purgantes.
Xadic debe rstar sin nn pomito el&amp;
Píldoras Catárticas ciel Dr. Ayer,
para poder tomar u11a prquefol
closi~, :i los primeros i;t11tomas de in• rligesti&lt;in, y eYitar a si 1111 sinnúmero
de enfermedades.

· ~ c.ORBEILLE Ple,

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....,.,,,.•. "',v con. la. :n.u.eva. embocadura perfeccio:n.ada

E, indi1JJ1'TU!a/;/e para toda p erRma

. · u $'1l"ILLXFL UX u

débil, a11émica y cor,t·alfcienle.

IMPORTANTE AVISO

Este_ nuevo siSt ema ºfijo por debajo del tapon,
.
.
suprime el derrame darame el transporte , ha
unpos1ble en~bezar el frasco ó llenarle después de vacio.
Y ace

se venae en las pr1nc1va1es Bolle.as u
1&gt;~0GtJ E.~1,i.,s.
Para pedlcl"• dlrectoa dlrl&amp;lraei

PERFUMERfA PRECIOSA

•'• de Rosenoru y Ch. Poissonier.-Bord!"IX

PERFUME EXQUISITO, DELICADO Y PERSISTENTE

li:aencla. superflna. - Ja.bón de 'l'ocador - .Airua. de 'l'ocador oxtra-fina.
POLVO DE ARROZ invisible é impalpable
Este POLVO es perfectamente puro e inofensivo Befi•esc,iy Blanquea
el cutis, dándole el aterciopelado de la Juventiid

3urticlo de Perfumes Preciosa
PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA

VIOLETTE
MIMOSA
LILAS
IRIS

PRECIOSA
• PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA

HÉLIOTROPE
PEAU D'ESPAGNE
MUGUET
YLANG-YLANG

ESPECIALIDADES EXCLUSIVAS
Pertumerias : Marie-Louise - Dauphine - Celestis
ESENCIAS SUPERFINAS PARA EL PAi'JUELO

~RISA de las PAMPAS -

BRISAS del MONTE
IXORA - THEODORA - AIDA
PORTE-VEINE

'

Con el •¡,rei-entc número repartimos á nuestros lectores 'l
~
de folletín, correspondiente al principio del segundo
~ 2 5 5 P A GIN AS~
!0 m~ de 1la novela ---f'poR HU NOK U.tL NUMBRl!i~ Hay que aadvertir que esta novela e:s la meJOr que iemos
~---------tf--publicado. Vale $7 enlaslibrerias.
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Gmigos íntimos.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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