<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3575" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3575?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T18:25:45-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2217">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3575/El_Mundo._1897._Tomo_2._No._25._Diciembre_19..ocr.pdf</src>
      <authentication>5f2f9e14d1c4d23acb59117d1d21c4d8</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117397">
                  <text>Domingo 12 de Diciembre de 1897·

EL MUNDO.

. á procurar la circulación; y arrebatada Jacquefüta por un.a.. ola.. lull™I-DL &amp;e vió rlerr-epeme-en-la
acera, donde se formó un nuevo grupo en torno de
l'!la. Todos querían ahora em;eüarle el camino y
no había a quién preteril'. Pero d grupo se disuelve por una nueva indicación del gendarme y
el caballo de un fiacre que acababa de c11e1· concentró la atención de los bobos y pronto .Jacquclina se vió síu mits compallía que dos viejas c!Jarh,tmrns que se la disputaban.
-Yo os conduciré ít Santa Ana, señorita; casualmente so\· de ese rumbo.
-Yo también, se:ilora, pues debo pasar por esa
calle.
-Xo digo lo contrario, pero yo me propuse primero.
-Bueno, pero quien sabe con qué intenciones.
-Qué quereis decir?
-Dios mío, dijo Jacquclina, indicadme solamente el camino y me iré sola.
-No, niña, es fácil perderse. Dadme la maleta
que ya os fatiga y si la señora quiere acompafiarnos también, no me opongo; así podrá darse caenta de mis intenciones.
-¿)le tomáis por policía secreta?
-Oh! no, sen.ora, y no trato de deteneros.
Y tomando del brazo ú la nifta la hizo atravesar rápidamente la calzada, sin oír á la otra que
después de un último apóstrofe se'perdió entrela
multitud amenazando al ciclo con su paraguas.
Jacquelina y su compm1era descendieron por
el muelle de las flo~es, y desde luego se puso la
Yieja ít charlar con rnlubilidad.
-¿Qué mfodo habréis tenido querida? ¿Verdad?
A vuestra edad, me hubiera yo desmayado. ¿Y
Yenís 1\ París por la primera vez? Felizmente váis
:'L casa. d1~ una parienta. Válgame Dios! Mirad la
casa de l!:loisa y Abelardo. Eran dos. enamorados
que tuvieron muchas desazones. Lástima que no sea
hoy dí,t de mercado pues os habría adornado con
un ramo de flores. Eso habría distraído vuesn·os
pensamientos.
Jacquelina escuchaba enmedio de un silencio
impaciente este flujo de palabras. Por un instante pensó er. la fuga y en dos saltos se habría puesto lejos de aquella charla insustancial, pero de
nuevo se habría extraviado; y tenía tau poca i;uerte cuando trataba de averiguar el camino! Resignose pues á seguir á la vieja, pero había separado
su mano y trataba de recobrar•la maleta. Su compañera se opuso.
-Nada de eso. Ya estáis cansada, entanto qua
yo estoy acostmnbrada á cargar maletas. Sabéis
que sois muy bella! Atendedme, loquilla, sin mí,
los ómnibus habrían hecho una barbaridad. Es
preciso desconfiar de los c::&gt;ches. Habéis enrojeeido como un pimiento: tanto mejor, pues eso prueba que les tenéis miedo y os cuidnréis.
No de miedo sino de cólera se le había encendido el ¡-ostro á Jaquelina y sin los omnibus, había prescindido de tan locuaz co.mpaüía; tuvo pues
paciencia y siguió, con la esperanza de llegar
pronto á Santa Ana.
Derrepente la vieja se detiene en la desembocadura de una gran a,·enida y extendió la mano con
un g~sto imponente.
Mirad, allí está el Teatro de la Opera! Ah! si
Virginia me hubiera queri.do escuchar, habría durado allí largo tiempo, pero pretendió avanzar demasiado pronto. Sn padre y yo le teníamos·dicho:
hija mía, más vAle ser la última en la Opera que
la primera en Teatros de segundo órden. La ambición la tentó sin embargo como á César. Gracias
á que su Barón está allí y me dijo el otro día en
el 2° acto durante el baile de las Cucarachas:· Señora Juponette vuestra hija no permanecerá en el
&lt;.,hatelet; eso es indigno de mí .... La calle que sigue es la de Santa Ana.
-Entonces, Sc:dora, solo me resta dar á Ud. las
gracias, dijo Jaquelina intentando de nuevo rec;:ilJrar su maleta, es inútil desviar á U d. de su camino.
·
-Si no me desvío, querubín, vor á la calle de
Lafitte que está mas allft. ¿A que número vamos?
-No lo sé, contestó la nil1a turbada. La parienta que busco es costurera y se llama, la Señora de
Bardonel.
-La conozco; vive en la esquina de la Calle de
Lubols; buena casa. Cuando Virginia quierr hacei:se un traje chic allí lo encarga para que su baron
Ll. encuentre graciosa. ¿Con que sois prima de
la Sra. Bardonel? l\1is felicitaciones .... Tened sin
embargo presente á mi Virginia. Puede ser que

alguna vez os convenga entrar al Teatro y como
sois bella ....
Llegaban ya al fin ele la Call&lt;' de Sn.nta Ana. J11cobina sintió que recomenzaban sus angustias y
caminaba como á pesar su?º· Despues de haber
deseado tanto llegar, probaba, al tocar el término
de su viaje un cn•ciente terror y habría querid0
retardar el momento que se aproximaba. De pronto la vieja se detiene frente á una casa •Y esefü\nclole las ventanas del tercer piso le dijo:
-Allí es, donde dictl ")!odas :.\Iad. Bardonel, Donas." Aclios, trsoro mío, buena suerte y cuidado
con los hombres! Tomad vuestra maleta. Acaso os
vea yo otra vez; vivo en la Calle Lafitte número
150. Adios, linda, otro beso, adios!
XVIII.
Jaquelina quedó sola, vacilante, con el corazón
latiéndole apresurado, en el dintel de la puerta co•
chera. Los mil rumores de la calle, el espectáculo
asombroso del hormiguero parisiense la aturdían;
enervada por la greguería de la vieja, le parecía
que aun escuchaba su charla n•pulsiva.
Durante unos minutos permaneció inmóvil contemplando en el centr~ del patio una estatua de
yeso que representaba una diosa cualquiera, y servía de centro :\ una fuente. Luego comprendió
que la observaban, pues ya dos ó tres transeuntes se habían detenido á verla sorprendidos de su
aspecto de pena é indecisión. Entonces se pasó vivame_nte la mano por los ojos con un lindo gesto
ele resolución como para apartar la imagen de sus
inquietudes; y entró resueltamente y ya subía las
primeras gradas ele la escalera, cuando la detuYo
una voz.
-¿Dónde va Ud. se:ilorita?
Ella se volvió y vió surgir de una especie de
ratonera que daba al vestíbulo, la hirsuta cabeza
de un conserje.
-¿La señora BardonPI? preguntó Jacquelina:
Sois una.cliente? preguntó el Conserje con ,una
entonación de incredulidad humillante.
-:No, respondió intimidada, pero desearía ver
á la seftora.
_: Y para qué?
-Pam pedirtrabajo.
-Entonces no se detenga usted sefiorita, pero
hágame favor de subir como las otras por la escolera de servicio.
La cabeza hirsuta se retiró y la ratonera se cerró con estrépito.
·
Avergonzada, retrocedió dócilmente y se encontró en el patio al Pipelet todo entero apoyado
en una escoba y mostrándola con ac.t itud imperiosa la puerta de la escalera de servicio.
Atravesó el patio tristemente, descorazonada por
tan desfavorable acogida, y arrojó al pasar una mirada melancólica á la estatua de la Diosa que le
había parecido como aburl'idaen su pedestal, y vió
que tenía bellísimo rostro y una sonrisa piadosa
y dulce que la consoló un tanto.
En la escalera de servicio con pasamanos grasiento, ¡ntraba pasando penosamente á traves de
vidrio:rnpagados, unaluz sucia; y el olor de las cocinas se mezclaba á otros muchos en cada piso á
donde llegaba la escalera. Fatigada por el "\-iaje y
la emoción, Jaquelinasubía lentamente, sintiendo
en cada escalón flaquear sus piernas y respirando
con esfuerzo esa atmósfera apestada.

Llegaba ya al tercer piso ,mando oyó que abrían
una puerta con estrépito y al mismo ~stal)_te_vió :!,
mía muchacha rubia y desmedrada, con cara de---.:...
susto, que llevaba m1a caja de cartón en la mano
derecha y que bajaba á grandes saltos. Jaquelina
tuvo apenas tiempo de dejarle.paso y la muchacha
siguió resbalando junto·al pasamano. De arriba
le gritó una voz.
Despáchese pronto se-n.orita .Juana, y que no se
pollga usted á charlar en las tiendas como ayer.
Jacquelina siguió subiendo hasta llegar á la
puerta que decía «i\lad Bardonel» y dando vuel•
ta al botón del picaporte, hizo resonar un timbre
y apareció enton~cs una mujer gruñona en el.dintel.
·
-La seftora Bardonel?
-En el taller, á la derecha, en el fondo del corredor. Pero deje aquí la maleta, que no se necesita para hablar. ¡Venir aquí con equipaje como
si fuera hotel! Déjelo aquí. No hay ladrones.
Bueno, ahora, al taller; allí está la se:ñora.
En una gran pieza, alumbrada por tres ventanas las obreras cosían y charlaban y se volvieron
todas á la vez para ver á la recien venida; y CO·
mo ella se turbara ante este examen, una morena
alta se levantó y dijo con tono impertinente:
¿La señorita. quiere ..... :?
Pero en el mismo instante se abrió una puerta
y una persona imponente entró como un torbelli-.
no, gritando con una voz que Jacquelina reconoció ser de la misma persona que había apostrafado á la muchacha de la escalera.
-Es insoportable, scftoritas. La seiiora baronesa está allí furiosa por que 110 se ha terminado
su traje. Qué hace usted allí, Delfina, de pie en
lugar de estnr trabajando? Y ¿quien es esta . ....
chica?
Delfina se sentó; todo el taller se puso á la labor y Jacquelina quedó frente á la temible sen.ora Chausonier, que rewúa las funciones deprime?'a y de vende(j,ora.
.
-¿Qué desea usted, señorita? Debiera usted
haber permanecido en la puerta en vez de entrar
á distraer á mis obreras.
-Perdone usted, se:ilora, pero se me indicó que
pasara. Quiero hablar á la señora Bardonel.
-Está ocupada y no puede recibir. Vuelva usted mañana, y eso según. ¿Qué le quiere usted?
:-Quisiera trabajar aquí.
-El taller está completo se:ilorita, y no queda
sitio para una obrera más. Y luego ¿sabe usted
trabajar? Dónde fué el aprendizaje? ¿Hace usted
corpiños, faldas, mangasi&gt;
Este diluvio de preguntas llevó al colmo el embarazo de Jacquelina que .aventuró con la boca
seca esta contestación:
-Sé coser.
~Vamos, ah! pegar un botón . ..pues si no sabe
usted mas que eso!
Entonces empezaron á circular las burle.tas por
el taller, y Jacquelina, ruborosa, con los ojos llenos de lágrimas, murmuró sollozando:
-Llego de Tom·s.
-Pues lo mejor que puede usted hacer, es regresarse.
Y le hizo un gesto despreciativo, volviéndole
la espalda. Las obreras, crueles como los escolares cuando el profesor atormenta al nuevo, se pusieron á secretearse y á sonreír mirando á la viajera.
Esto era demasiado; J acquelina no estaba acostumbrada á ser humillada de esta suerte y su naturaleza altiva se sobrepuso á su timidez, y con
un acento que hizo volverse á la Sra. Chausonier
le dijo:
- Es posible mi regreso á Tours, pero no lo haría siP hablar antes á la se:llora. Dígale usted si
gusta que Jacquelina. Dwnont. su prima, desea
verla.
La primera, sospechó de pronto que sería un
ardid y ya fruncía su temible entrecejo, cuando
vió el aspecto digno y resuelto de la nifl.a, é impresionada por sus ojos altivos, se calmó.
-Lo hubiera usted dicho antes, señorita. Si es
verdad que es usted prima de la seilora ciertamente que la recibirá; pero en este momento está
muy ocupada probándole un vestido á la sefl.ora
Baronesa de Goldman l tendrá usted que esperar. Siéntese usted, voy á prevenirla. Y bien sefl.oritas, no hablaba yo con vosotras; esto es irritante!

,

(Qontinuará)

TOMO.JI

llIEXICO, DICIEitlBRE 19 DE 1897.

•

Nt111IERO •S•

I

,ij

&amp;n las Posaaas--·Glprot1ecqanao la ocasión.
(Dibujo d e Ruel.as)

�EL MUNDO.

408

Por eso, la labor de los actuales . presupuestos
ofrece dificultades que se antojan invencibles,
obstáculos que imagínanseinsuper.tbles. Tirar de
El domingo último, la amplia avenida ofrecía uno de los hilos que forman la urdimbre equivale,
un animado espectáculo, al arrojar el sol sus pos- acaso, á destruir el tejido; inferir una herida en
treros parpadeos á los espacios. Las multitudes este organismo es, tal -vez, lesionar vísceras imse dejaban arrebatar por una fü: bre de movimien- portantes de las que emana la vida.
El personaje aquel de Ermann-Chatrian que
to, de vida, en una loca oleada que inundaba la
ciudad entera. Hay en los vaivenes de las m11sas avanza resueltamente, piqueta en mano, al enalgo así como una embriaguéz triunfal y deliran- encuentro de la locomotora, tiene todos los cate. El público bebe la luz, el aire, las miradas in- racteres de un símbolo. Representa esa fuerza
cisivas, el campanillPo de las carcajadas y el re- inerte, si cabe la paradoja, la del molusco que se
frán que pasa zumband_o, c9mo si bebiera buenos adhiere á la. r oca para perdurar en ella eternavasos de vino afiejo. La acción es el licor de las mente.
multitudes.
***
¿De dó~de venían estas parvadas? Much11s de
Pero el progreso perfora.la roca, remueve la
ellas venían como el Dante, del Infierno, Allá las
arrastró un deseo de ver rojo, á la apiñada, gra- tierra, agita todas lns moléculas, para hacer brodería de la plaza de Bucareli. Habían asistido á tar de la agitada lucha en donde se elabora la
la serena lucha de la astucia y de la fuerza; y se vida, el imperecedero ideal que persigue la . hubailaron en el diluvio de matices que se despren- manidad en su peregrinación fátigosa.
Allá donde se alza una montaila ó se extiende
den de la fiesta española. Y después, cuando la
noche, la enemiga del color, fué anegando en som- un valle, la actividad dd hombre ha abierto una
bras el cuadro, á la momentánea excitación hip- brecha ó tendido un puente. La locomotora piafa
nótica sucedió un aniquilamiento r epentino, un impaciente por culebrear á la largo de una plamalestar punzante, con amargos dejos en el fondo. nicie ó izarse á la cima de un picacho. El ferroY regresaban á la ciudad, presa de un extrafio carril, un gran eliminador dé las distancias, po-abatimiento, ni1·vana silencioso y sombrío. Pe1· me ne en contacto, en pócas horas, los climas más
distantes y los cuadros más disímbolos.
si va nella citá dolente.
Detrás de. los blancos penachos que perfilan
Un escritor ha hecho la cuenta de lo que se gastó el domingo último en diversiones publicas. Cien· nuestros volcanes, acaba de conquistarse una comü pesos corrieron en cascada argentina por las marca que reclama la pluma de Pierre Lotí, el imarterias de la capital. Y he aqui el prqdigio: no com parable rey del color: es la Tierra Caliente, con
somos ricos, pero aparentamos serlo. De nuestra sus palmeras que abren sus brazos en un desmacapa, como de la de Buckinghan, se desprenden yo p:i;olongado, sus bosquecillos de cafetos, sus
piedras preciosas. Sólo que nuestra capa está en callejones floridos, sus rojas puestas de sol y sus
vagos rilmores estivale~, que enervan las energías
el empello.
¡No importa! Cuando los mexicanos no tenemos de la naturaleza en un adormecimiento de siesta.
dinero, es precisamente cuando estamos más disEl ferrocarril de Cuernavaca, inaugurado días
puestos á tirarlo por la ventana. El monarca in- atrás, ha efectuado el prodigio de poner á las
glés da su reino por un caballo, en el drama de Sha- puertas de nuestras casas, á cinco horas del home,
kespeare. Nosotros damos nuestro haber de una · esa hermosa región del sol, la fecunda zona de
semana por un buen domingo con sus cárdenos la tierra roja y la gardenia blanca.
rayos de sol, su flaneo en Plateros, su aperitivo
Recuerdo que hace algunos ailos, en un momento crítico para la Hacienda públicl!,, se otorgó
en las cantinas y su corrida de toros.
¡Ah excelente domingo! Tú eres nuestro eterno la.co~cesión de esta nueva via férrea, sin que ~n
ella figurara un solo peso de .subvención. Juzgahijo pródigo.
ban algunos hombres de negocios irrealizable es*.*
empresa, y recuerdo también que el empresaY luego, ¿quien ha dicho por ahí que no hay di- ta
rio fué de mercado en mercado, de plaza en
nero? Precisamente el Sr. Limantour nos acaba de
hacer saber que tenemos un pico de 7.700,000 pe- plaza y de ciudad en ciudad, en busca de capital
para emprender la obra.
sos en las arcas del tesoro público.
Los gacetilleros, esos enfermos de la imaginaEste tenemos es también muy mexicano. Pracción, que juzgan todo hacedero, los profetas de
ticamos nosotros una suerte de comunismo suntuoso que cosquillea agradablemente nuestra va- los más altos hechos de la civilización, nos hanidad nacional. Mil veces habréis leído, con moti- blaban de tarde en tarde de los trabajos reali•
zados -por la compailía constructora. Mientras los
vo de alguna distinción acordada en extrailos países, á algún distinguido compatriota: ¡Honor á rieles no traspasaron los límites de la llanura central, no había motivo para abrigar desconfianza.
Mexico! Es este un honor colectivo que abraza á
Pero
deslizarse á modo de reptil ó elevarse en
doce millones de ciudadanos. Y por infini,tesimal
que resulte 1a porción que le corresponde á cada forma de águila, por encima de la cadena de montailas que cerca el Valle, antojábaseuna extrema
uno, siempre es mucho honor para la familia.
De nuestros ensueños de grandeza nos sacaba labor ála que no se daría remate sino á fuerza de
ero, á costa del persistente sacrificio, al que dea:llo por año la iniciativa de presupuestos, de la
que surgía invariablemente un déficit, que, á se- bemos la solución de todos nuestros problemas
m~janza de la mancha de Lady Macbeth, parecía políticos y económicos.
Un salto en el terreno, una depresión en la tieque toda el agua del mar no bastaba para borrarrra,
una arruga en el territorio de un pueblo, lo
la. Un día, sin embargo, el milagro se realizó, y
en medio del repudio de esa vívida corriente que condena á una vida agitada y revuelta. El pasase escapa de las entrafl.as de la patria y que por do del país, el viejo pasado de convulsiones pútan directo modo influye en nuestros problemas blicas, de fermentos revolucionarios, de andante
económicos, el metal blanco,por vez primera la politiquería, se había agazapado en la cordillera.
nación tuvo conocimiento de que las cajas de la Todo pronunciado tenía entonces algo de MahoTesorería guardaban una respetable suma, des- ma: cuando la montafl.a no iba á él, él iba á la
pués de ser cubiertas todas las atenciones públi- monta:ll.a.
Pero el ferrocarril ha nivelado el suelo, ha
cas.
arrojado
en el surco la simiente de la pa.z, y paEs un trabajo algo mayor del que se supone la
sea
su
majestad
de monstruo de metal por la inalelaboración de un presupuesto. Un particular pueterable
extensión
de la República.
de ajustar sus gastos á sus ingresos. El ,Estado
procede á la inversa. Para él, ante todo están las
*
* *
partidas que constituyen los egresos públicos, y
Mr. Bryan, el le_ader del partido demócrata de
sobre estas partidas alza todo el edificio de los
la vecina nación, se encuentra ya entre nosotros.
impuestos.
Es una interesante personalidad este hombre
Puede la intendencia de un hogar suprimir más
facilmente los pequeilos gastos que figuran en el joven por su edad, viejo por la serenidad de su
programa de los placeres menudos, que la admi- rostro y la altura de su pensamiento. Su mérito,
nistración de un país que progresa, la suma des- de esos que esperan una ocasión para manifes.
tinada á construir un camino ó abrir una escue- tarse, lo llevó en las últimas contiendas electorala. Estos desembolsos vuelven más tarde centu- les de la gigantesca república, á la escalinata de
plicados al seno de la sociedad de donde salieron. la Casa Blanca. Un esfuerzo más, y la victoria
Un hombre avaro no hace tan graves dailos á los se habría decidido en favor suyo.
¿Qué hizo Mr. Bryan para alzarse tan repentinaque le rodean cotilo un gobierno que practica la
mente sobre el nivel de sus competidores? Algo
R varicia pública.

LA SEMA~A

..

Domingo 19 ae Diciembre de 1897.
que aman las multitudes hasta el delirio: decirfranca y enérgicamente la verdad, en lenguaje·
osado y desprovisto de oropeles.
Nosotrcs, los que llevamos en las venas glóbulos de caliente sangre latina, no llegamos á penetrarnos bien de esa oratoria austera y graveque caracteriza á los hijos del Norte. Imaginamosque el orador ha de habitar siempre en la región
de las tormentas y que su palabra ha de fulgurar corno una espada de Toledo y herir como un
pulla! damasquino.
Nos causa extrafl.eza contemplar á esos razonadores fríos y acompasados, que van dejando,
caer lentamente sus frases, como .gotas de plomo
derretido, sobre la conciencia del público. Nues-tro tipo de orador está colocado en la cúspide de
la Revolución Francesa; Dantón, :Mirabeau, Saint-Just, son curiosos ejemplares del género. A ocasiones hasta acomodamos el personaje á preconcebid.as premisas, como ha sucPdido con Mirabeau, á quien atribuimos, como hace advertirAugusto Dide, procedimientos y actitudes que
jamás existieron.
Y he aquí por que esa elocuencia de Mr. Bryan,.
en cuya filiación reconocemos la de O'Conell y
Gladstone, de movimientos rítmicos_ y frase severa y reposada, no ha podido despPrtar en nuestro ánimo grandes estusiasmos. Se comprende·
que el leader americano, frente á un grupo humano formado de ciento ó ciento cincuenta mil
auditores, espíritus empapados del concepto del
derecho, para quienes el estimulo retórico es necesario, haya provocado un movimiento de admiración.
Recorred las ardorosas arengas de Napoleón á
sus soldados, y frente á ellas poned las tranquilas
palabras del almirante Nelson, »lalnglaterraespera
que cada m10 cumpla con su deber» y mediréis la
distancia que separa una elocuencia de otra.
Por lo demás, se admiran las elocuencias de
Mr. Bryan, como el natural producto de una democracia de forma irreprochable y en donde eL
candidato vencído ha podido decir al vencedor:.
Os felicito por vuestro triunfo, y nos sometemos.
cá las decisiones del pueblo.»
·
Razón ha tenido el diputado que, en la sesión.
. en que fué introducido Mr. Bryan á la Cámara de·
Representantes, sal~dó con frase afectuosa el progreso de la democracia americana.
Los 6.500.000 votos, alcanzados por el jefe delos demócratas en las elecciones últimas, habrían.
bastado á Harrison en 18°92 para triunfar sobreCleveland, qüe no pasó de 5,500.000 cédulas e11
favor suyo.
Co;no en los buenos tiempos de Voltaire, laluz.
viene siempre del Norte.
•
ÜBERÓN,

:ll)alítica &lt;!&amp;.en.eral.
RESUMEN.-V ANAS RESISTENCIAS DE GRECIA. - LA.

PAZ DE TURQUíA.-LA SUERTE SEÑALADA.-LA TRIPLE ALIANZA.-SEGURIDADESOFICIALES.-ALEMANIA.
Y LOS DISTURBIOS DE BOHEMIA.-LÁ. INDEPENDENCIA

DE Hu_NGRÍA.-Los REYES y LOS PUEBLOS.-TEMORES..
PARA LO PORVENIR.-ALE.MANIA Y fuITí.-EL ORGU-·
LLO IMPERIAL.- CONCLUSIÓN.
Como~una última esperanza, como el que se,
agarra á frágil tabla en medio de deshecho naufragio, Grecia quiere prolongar el plazo concedido por las potencias para la ratificación del tratado de paz con Turquía. Rebelde á lali condicio·
nes de paz impuestas por el vencedor, acaso sofiando en encontrar más amplios horizontes para
los vuelos de su imaginación meridional, resistiendo tenaz á los decretos del destino que la han
reducido á triste condición, trata de prolongarpor tiempo indefinido la declaración de sn derrota; revuélvese desesperada en su lecho de Pro-custo, atruena con sus gemidos las altas cordilleras, sacudiendo las cadenas que la 9.tan á la roca
de Prometeo, y busca en vano consuelo en su
aflicción.
Quiso dar libertad á un pueblo, pretendió hacer _de una ~grup ación de esclavos una congregación de cmdadanos, intentó manumitir á Creta.
del yugo musulmán, que por largos siglos ha pesado sobre los hijos de Minos, y sola en su congoja, abandonada en sus delirios, desamparada

Domingo 19 de Diciembre de 1897.

EL MUNDO.

4.09

.aun de aquellos que la habían alentado en sus
¡Qué cambios observaríamos entonces en el ma- res blanquiscos y siempre muy- claros. E..l oso polar
designios y prometido su eficaz ayuda, se ha pa y en la constitución política de la Europa mo- parece un t~mpan~ e&amp; marcha, el zorro llamado azul
tc,nna E:l matiz semi-transparente y azulado del hielo
visto precisada á inclinar la frente abatida ante nárquica!
en fusión. Rebaños enteros de estos animales circulos decretos del Hado implacable. Por eso quiere
lan sin ser vistos confundidos con la nieve que los 1·0dtia, se esquivan, blancos, entre aquella blancura y
alargar el plazo de su humillación: vano intento
acecl_ian, atacan, huyen: yE&gt;n smna, vivenenseo·uridad
las grandes potencias que deciden de la suert~
Por fin logró Alemania humillar á la débil re- gTac1~s al color de su pelaje que los protegeº contra
de los pueblos europeos y reparten la guerra y pública de Haití. Cuanto pretendía del humilde el pehgro y les asegura el éxito en el ataque. Un oso
la paz á su albedrío, han determinado el triunfo Presidente así en indemnización como en demos- negro en aquell~s regiones seria un verdadero punto
del Imperio otomano, aunque sea sobre los res- traciones de cortesía internacional, todo lo alcan- ~ Dla7!&lt;!0, de f~c~J _cap~ura, y víctima desi"'nada á un
tos palpitantes, sobre los despojos sangrientos de zó por la presencia de dos cruceros armados en mmediato sacrificio; s1 los ha habido hau debido hace
tiempo agotarse dejando tan solo subsistir á sus rivalos heróicos hijos de Maratón y Salamina, que pe- aguas de Port-au-Prince. La resistencia era inútil• les blancos.
learon con suerte adversa en Larisa y Domokos. la intervención americana que esperaban los hai~
Si de las heladas regi~nes polares pasamos á los calInútil es la resistencia del rey Jorge, buscando tianos en su angustia, ó quedó en simple prome- deados arenales del desierto, solo encontramos animaun débil subterfugio en la prolongación del plazo: sa; ó sirvió solo para reducir la suma exigida á la l~s amarillentos1 ó rojizos como la arena ó como la roca
El negro veteaao de la piel del tign1, el oscuro puntila suerte está echada, y aunque se le concediera insignificante de tres mil pesos.
lleaclu
de la pantera, corresponden á la ondulación del
lo que pide (que no se le concederá), sólo serviría
Atravesar el Atlántico en son de guerra; ero- oleaje ó al puntilleo de los montículos de arena· cuanpara prolongar la agonía de su dignidad ultraja- gar gastos de consideración; exponer á los- ma- do sopla el viento,"visto ,el desierto tan"'enciaÍmcnte
da, de su honor de soberano puesto á merced de rinos de S. M. á las visicitndes de las endemias remeda admirablemente la piel ,-eteada del tigre.
En ple~? trópico, bajo los follajes exhuberantes y
las veleidades del pueblo helénico y sujeto á.las que amenazan á los inmigrantes europeos en las
la profus10n de las flores v las frutas, los insectos y las
•vicisitudes de su contraria suerte.
tierras antillanas; presentarse con desmedidas exi- aves son multicoloros, brillantes, matizad:&gt;s. Lot1 éligencias ante una nación débil por supuestos ó abul- t~·os el~ lo~ coleópteros son verdes como las hojas, ama
*
nllos o roJos como los pétalos; maripo:;as ,, colipries
ta.dos ultrajes á un individuo cuya nacionalidad se
**
e~nfunden y ~malgaUJan con ellas, y á"ciérta disha sido siempre discutible: es en suma buscar la tancia no se d1stmgue una flor de Ulla ave. Los loros
Algún periódico había anunciado que los lazos
celebridad por cualquier medio.
y cotorras son fuudamentalmente vt•rdes como el foque atan á las grandes potencias que constituyen
Cuando se piensa que el poderoso imperio de lla.je y suelen llevar una mancha roja ó amarilla en la
la Triple Ali~nza, se habían relajado últimamente;
como la rama lleva una flor.
Alemania se ha empleado en estas pequeileces es frente
En laa regiones en donde el sol brilla y deslumbra
y que esa umón estrecha que por buen tiempo ha -preciso
. convemr
. en que el Emperador estremeci'
menos_ y en donde lo sombrío predomina en el bosque,
detenido la conflagración europea y se ha opuesdo por arrebatos juveniles, _arrebatado por entu- los J?á¡aros se ocultan en la sombra y son sombríos sus
to á las ambiciones de unos y·á los odios de otros,
siasmos extraordinarios y con exceso de -activi- matices; tal pasa con el ~·uiseñor, el zenzontlc, el jilestaba para concluir, dejando expuesta la Eurodad desbordante, quiere emplear de cualquier gero, que esco_nden su vida y sus amores bajo las sompa monárquica, á doblegarse incondicionalmen- modo los inmensos elementos. puestos en sus bras 1el rama¡e; e! cardenal y _la calandria, rojo el m10,
amanlla la otra, siempre enhie~tos eu las ramas aiste á la omnipotencia mqscovita, ó á dejar en pié,
manos por la herencia recibida de sus gloriosos lada~, toman color de flores como para poder ser consin dique de ninguna especie, todos los apetitos, antepasados. Casi á la vez emprendió su aventu- fundidos
con ellas y es~apar, clisfrazados de claveles,
todM las concupiscencias, todos los rencores que ra contra China y su expedición contra Haití: la á las acechanzas del milano.
Los peces y animales acuáticos tienen en su coloapartan y dividen á las naciones del viejo conti- república antillana le ha dado satisfaccíón cumüdo uno de los dos extremos. Bien como la sardlnente.
·
plida; ojalá y la posesión de la bahía de KiaoChao na.,_ el saln:ión, el huachiuango revisten colores viPor boca del baron Von Bulow ministro de Reno le ocasione complicaciones trascendentales en vls1mos,. br_1llantes y ~e cubren de escamas de plata y
laciones Extranjeras del Imperi-0 alemán, hablan- el extremo Oriente.
de oro, o bien son gnses corno la anguila, el pulpo, la
langosta, con vagos refleJo~ verdosos, color de musgo.
do ante la Cámara de Representantes, acaba de
X.X.X.
L.a anémon_a, la estrella ele ¡nar, son verdadera flosaberse que hoy más que nunca es íntima la corDiciembre 16 de 1897.
r~ submarma y se co~1funden á los ojos de los anidialidad y harmonia que une ála poderosa Gérmales de presa con la pmtoresca vegetación acuática.
mania con la inquieta agregación de pueblos y
Estas vane?ades corresponden á los dos aspectos que
e~ agua reviste: ya brilla, se iriRa, chispea como un
naciones que se llama Imperio de Austria Hungría
diamante y en el seno de aquel iris liquido surgen coy la nueva nacionalidad constituida en 1870 por
mo dardos de fuego los peces brillantes v matizados
las armas victoriosas de Víctor Manuel, sobre los
ó ya estancada, opa_ca, g·ris, tiene penmnbras y som~
restos seculares del reino temporal de los Papas.
~ras que son refugio y escuelo de los animalE&gt;s empaYa
en
otra
ocasión
be
tratado
de
entretener
á
mis
Nada significan ante esa perfecta unión los de- lectores contándoles cómo la ciencia moderna explica nados y oscuros. l'or su forma y su color, uria ano·uisórdenes crecientes de Austria, las rebeldías de ·las mú~tiples y_ las más ft~gitivas e.&gt;.:presiones de la fi~ Ja no es más que u°: pliegue más de las aguas profun~as Y un pulpo se pierde y desvanece en aquel oleaje
Bohemia, las aspiraciones separatistas de Hungría; sonomia1 las diversas actitudes ya nobles y majestuo- mcoloro.
el emperador Francisco José parece r esuelto sas, ~a ndicul~s. del cuerpo. los Yariados ademanes y
Esta adaptación del animal al coior del medio en
~·estos que traicionan nuestros intimos pensamientos ,que viv.e va ma~ allá aún. La lagartija, la higuana, el
á arrojarse en brazos del partido alemán, para for- o
que ayudan á expresarlos. En esa circunstancia ha- _camaleon, que v1 ven entre las ruiua~, son color de tierra
talecer su trono al que amenaza la revuelta. Se cía yo observar cuán- fecundo y entretenido resulta
de aspect~ terroso; ~erdes los insectos que viven sopresenta hasta hoy decidido á hacer prevalecer so- ser el estudio de Jo familiar y de lo vulgar de aque- 'b' re
los retonos; amanllenta como la arena es la ci"'all?
que
:por
~star
siempre
á
_la
vista
no
nos
parece
exit.re las aspiraciones justas de los cheques, que
na. Los animales nocturnos como el buho el mur~'iégir
exphcac1ón
y
que
descmdamos
estudiar
en
sus
cauquieren con buen derecho sentarse en el banque- sas :f mecanismo en fuerza de hábito de verlo y de lago, la panter!l nE&gt;gra, son negros _ó somb;·ios.
¿Hay escE&gt;pc1ones á esta reo-la? SI; seguramente; pate de la &lt;confederación, las tendencias germáni- sentirlo constantemente.
haberlas al menos; pero Ya regla 0 ·,meral subsiste
Pues lo qu_e.,p.i.sa con el lenguaje mímico y con Ja rece
cas de los que inspirados por la majestad de los
y puede más tarde encontrarse la razón de que en alexpresión
Jisonómica,
pasa
igualmente
con
otras
muHohensollern, quieren uncir acaso por ocultos decasos parezca fallar.
chas cosas y entre ellas con el color de los animales. gunos
4Por qué esa adapt3;ció::? ¿cómo comprender que el
signios ála hegemonía prusiana todos los pueblos Vemos
á cada: paso á la pintada mariposa confundien- aµ1mal,
como un espeJo, propenda á reflejar el color
teutones.
do los m~_tices de sus alas cou los_pétalos de las flores; de su medio? ,¡cómo esplicar esta influencia del aire del
la
lagarti¡a
ra~trea
su
cuerpo
gns
y
opaco
por
el
polLa confianza del emperador austriaco en los
agua, de la tie~ra sobre_ el pelo, la pluma, la escama' y la
alemanes podrá conjurar las tumultuosas mani- vo de los cammos y escala Ios muros derruidos de las concha? Nada mas s_enc11lo y ya lo dejábamos ¡,ntrever.
construcciones abandonadas; la culebra desenvuelve A medida que el ammal se confunde é identifica con
,festaciones de Bohemia; les quitará á los descon- sus anillos entre la yerba ó baña sus escamas irisadas
tentos el derecho adquirido para el uso libre de en la onda cristalina; el pez despide destellos bajo las su medio se hace fac_il su ".ida, 1!1ªs re~oto el peligro,
mas segura la _subs1stenc1a. Si es amm~l de presa,
la lengua nacional en los asuntos oficiales; tal vez a_g uas y no se no_s ocurre pregunta! por qué esa va- su ataq,1e es siemprEI una emboscada, disfrazatlo y
conseguirá por la violencia que se borre del pro- nedacl en el colondo, por qué esa fi¡eza del matíz se- ocult? por el color _de su medio puede acercarse sin
gún la especie, ni inquirir de qué depende que hava
grama de las escuelas la enseilanza del cheque; animales negros como la noche, otros radiantes como ser visto, acechar sm ser sospechado y la caza es
segura. la alin~~ntación más abundante, la progeacaso logre ahogar en torrentes de sangre las as- el iris, otros rrntados como las f_lores; porqué los unos ~as
m~ mas numerosa. S1, en vez de ser de presa, es presa él
piraciones de un pueblo que anhela su autonomía; parecen ramilletes, los otras p1eckas preciosas y por mismo, presenta menos blanco á medida que mejor se
pero no ha de conseguir que los húngaros, fuert~s qué los hay opacos y musgosos como las rocas y los confunde. con s:u medio, esquiv:a el riesgo con mayor
hay bri_llantes y _luminosos como las joyas.
y vive y se perpE&gt;tua en l!lªS vasta escala.
en su constitución social, enseilados por luengos
Vn abismo media entre el colibrí y el buho entre la sar- desparpa¡o
~raves de los millares de años que hace que la vida
a:llos de ejercicio en el gobierno propio, ama,~stra- d1~a y el pulpo-, entre el oso blanco y la pantera negra. A
ammal fermenta, en el planeta, ha habido tiempo sodos por el buen ulo que han hecho de sus libet- Mientras el banco de coraJ ostenta sus rosadas ó en- br11do para que desapa1:ezcan las ~sp.ecies q\le por rec~ndidas
ramificaci~nes
c~mo
una
vegetación
de
rutades y prerrogativas, arrancadas entre los furobiés, el "f?anco de ostiones sunula un guijarral árido y saltar mucho ~n su medio no han sido capaces de vivir
res de la revolución. cejen.,fáyilmente en sus de- desapac1b\e; en tanto _que e~paso delas cotorras y gua- y de reproducirse, y lo. ha habido asi mismo para que
siciones, que los encaminan primero á buscar la camayas simula una d1spers1ón de flores empujadas por _prosperen y se perpetúen las que han tenido la fortuna d~ reve~tir los matice~ adecuados á la protección
independencia financiera y mercantil, vía segura el viento, el vuelo de los zopilotes parece un desfile de y me¡oramiento de su existencia.
sombra~.
en
fuga
y
mie!)-t~·as
d3;n
ganas
de
engarzar
para llegar á la i ndependencia polítfoa.
. ¡P~r_ece increible que ~m atributo al parecer tan i~en sort1¡as á las catanmtas, vienen vehementes de- s1gn!f1can~e
tenga tanta mfluencia en la prosperidad y
Que se afirmen los juramentos de los sobera- seos de aplastar con los pies á las babosas.
d~ u_na especie, y mas lo parece aún que
nos, que se consoliden hasta donde quieran las
Cu~ndo se bu~ca una aplicación de tan variadas co- pers1stenc1a
e! color de los ammales sea un resultado último y tarpromesas de los reyes: á pesar del orgullo que loraciones, lo p~·1mE'rO que o_curre es que tienen por ori- d10, pero seguro, de sus luchas encarnizadas, de sus
informa todos los actos de los poderosos de la gen una nec1;s1d'.1-d. dec~rat1va, de variedad, de recreo, hecatombes cruentas, de sus acechanzas reciprocas y
y que un des1gmo mtehgente matizó á los animales
tierra, hay que contar siempre.con la voluntad de como el pintor matiza s1~s cu3;dros, para hacerlos má~ .que cuando el buitre dP-spedáza Elntre sus o-arras á la
p_aloma ,verdugo y victima estén trauajan~o en modilos pueblos. Podrán los seilores de la Triple Alian- bellos. Sobre que esta h1potes1s daría poca ó nin"'una ficar
el color del plumaje de sus clecendientes!
za declarár por medio de sus ministros que conti- cuen~a de los_ casos inumerables -en que el anini'al ni
Dn. M. FLORES.
es
~rillante
m
bello
Y.
~uele
ser
repugnante
por
su
conúan en sus propósitos pacíficos; pero si es cierto _J.ondo, una observac1on más atenta prueba que es
como ha dicho el Sr. Von Bulow, que Alemania otra, más ra~ion~ y más fundada, la explicación del
LAS NOVELAS
no intervendrá en los disturbios de su aliada; es hecho, y la ciencia moderna la ha encontrado en esta
Dlt
f~rmula:
Los
_animales
tienden
á
tomar
el
color
del
meposible que la revolución estallando en Bohemia,
•EL
MUNDOILUSTRADO-•
y la aspiración de independencia haciendo explo- dio en que viven.
ExammE:mos desde luego los animales terrestres:
En_ nuE:~tro próximo número quedará terminada la
sión en Hungría, rompan las ataduras y desliguen En las regiones polares, de soledad y de silencio en- pu~licac10n
de «Ensueño de niños• Ya está en prepalos lazos que por largo tiempo unieron á las po- vueltas siempre en un sudario de rueve blancashas- ración la obra_ que ~ebe empezarse á publicar en Enetll.
el
deslumbramiento,
los
animales
son
todos
de
coloro, y que ha sido cwdadosamente escogida.
tencias de la Europa central.

El color de los animales ·

�Domingo 19 de Diciemhrn de 1Rm.
EL MUNDO.

L.Át- ;NQC~~ .BUENA
¡

•

• · 1

t

DAMAS MEXICANAS

ltN ·LONDRES,

Bajo su lluvia de aljofar y bajo los techos
e11sa1.&gt;a1ndos 1 se -ha funuado en el Chri.,tUJM
eote pal'¡;11tesis de·alegna, eu ruedio de la tristeza del rnvierno, sie1H.I0 e11 las tal&gt;eruás l&gt;aéinal v 1:m 1os hogares de las g·eutes de paz una
especie lle agapu, l:'11 que á Ja llama azulada
que euvuel\ e al punding se celebran estas ex¡.,ausione, ingl.-s¡¡:;, sie1.Upre fermentadas t'll
wa~·o\·ó· me11ur cautiuad pur 'et spr1t. Es t!Seuciallnt·11te una solemuidau intima. La ,N¡¡.vi'clad
del 1\1, uwúia y aúu de paloes del Norte coti10
Alemmua, es va{ptl&gt;unda y calleJera, le g·usta
hatir sus tambores y agitar sus panderetas por
calles y, plazas, mienu:as que la .Na vi dad ing·lesa se rn:oge en los bogares, ·con e sus pl'r~ia11as y se 111ega al muu.iu de fuera. como si 111
caráct,·r brita11ico, de ordiuariv gravl:' tuviese
el pudu.r de la alegria. La~ calles de Londres
en el &lt;lía uel Uhristmas, están tau desiertas y
sile11tiusas como eu cual4u1er dowingo.
Algú11 aficionado que t!n el pescaute ele un
óumibu.s va i:autanclo l'arol;;, al mismo tiempo
que hace jugar coJ.1 las 1.Uanos el fuelle-de un
acorJt!ún, a1g·µnos chicos enlatados que van
por &lt;:n medio de la calleó la avenida de uu
parquti, haciendo sonar sus pandl:'ros, y alg·itn
grupo tle.ébrioi; yue, por e~tar clausuradas á
c1enas horas y bajo ptinas severas las t:i.beruas, las trat.\11 ..-n lo~ b11lsillos en forma de botellas y hacen _oir art!ugas ó canta1 es vinosos:
con eso ha. sido 11peuas con lo que por raro
accidente, he visto turbarse la quietud oepulcral de Londres eu tal día. Y toda,·ía, esos cautares acompañados en ...1 acordeón ó so&amp;t&lt;:'ui•
dos por el pandero, tienen algo aemonótono y
lánguido; se canta maquinalmente como ee rcz.a eu un templo para uien parecer, y esos raros cantores me haciau la impresión de estar
dicientlv~ Hoy es Christmas, es precbo cantar
un poco.•
En cawbio, en los hog·ares entre todos se
celebran secretos conciliábuÍos contra la tri$"·
teza de las calles, cómpra11Se á subido precio
ramas y hoja;; de primavera para imprimir una
~onri-a de alegría en la faz rugosa del padre
Chritsma~, y se adornan con ella,; los muros, se
las ent1·etcje á manera de arcos en los marcos
de las pue1 tas, se las cuelga, en forma de
guirnald" s. de las lámparas y se las esparce
a.qui y alli en el suelo ó sobre la. mesa del banquete El laurel, la yedra, y el acebo son cosas
iri&gt;prescinuibles para una casa inglesa en el
Christiua~. Sin ellas una familia creería que
su miseria tomaba los aspectos de una profanación y
el padre empeñará lo que puede ó aún robará para
obtenei·las. Uados Vickens ha atribuido una significación y un yalor ide!ll á esas hpjas en sus cuentos de
Navidad. Élla-s· expresan los rel'uerclos. Siempre con
la misma forma, sit-mpre con el mismo perfume, por'
que la húja del árbol no varia, vienen al fiu de cada
año eu la vida del hombre para hablarle, si,es joven,
de las ig·uales á ellas que vió en el rnismo dia cuando
era niño, si es viejo de las que vió cuando era niño, v
cuando joven; y como la memoria es una facultad que
se pone en 'jpego en virtud de asociaciones de cosas
pasadas con objetos presentes, van desprendiéndose
luego -de a{Juellas hojas los recuerdos queridos, las
imágenes de los séres en· cuya nnión vimos en otro
tiempo á sus hermanas ya marchitas.
Entre todas, la rama del mistletoet tiene una vjrtud
sagrada. Deb_ajo de ella, y asiéndola con la mano, el .
beso que sena culpable se hace inocente. La rama
tentadora pende al alcance de todos, en mediJ del pasadizo más frecuentado de la casa: con una mano al
talle de la lady, y la otra á la rama, la .coml.ln.icación
queda establecida y luego se ciel'ra el •circuito con 11n
besó en la mejilla. El mi;;tletoe es PI · muérdago ó el
i,'ixiurn de'Jos botánicos. Como el Joto, tiene su leyenda enlazada con la del roble, entre cuyas ramas suele
crecer como parásito. Cuando los druida• en su marcha por los bosques le encontraban colgando en ese
árbol sagrado, se detenían á venerarlo: dos toro::: blancos ja1nás uncidos erl!,n traídos al pie del árbol, y 1111
sacertlote de t4,nk-a·fan blancq como sus pies, subia ú.
él y cortabá eón hoz de oro el parásito que servia de
&amp;'uirnalda entre los cuernos de l03 animales sacrificaaos en seguida..
Las propiedades medicinales extraordinarias atribuidas al muérdago, tenian buena parte en la -reverencia de que era objeto. En el viejo salón se le llamaba hall heal ó cútalo-todo y :;e le usaba especialmente
contr~ el CJffenenamiento r la esterilidad. Los iuglese,, sajones nuevos, tan super:;ticiosos como los antiguos, ya no administran á sus mujeres ,en bebida las
hojas del mitletoe para hacerlas fecumlas, pero han
vinculado en esas hojas virtudes análogas, empleándolas en cierto clia para protejer los besos, en cuyos
rumore; resuenan los preludios de la ~eneraeión.
El tin.&lt;J ting de las campanas de media noche, los copos cayl:'ndo, el césped de los parques perdi(•ndose á lo
lejos en horizontes pálidos semejantes á un mar de espuma, todo,. hasta las tarjetas de .felicitación con cromos alegru:icos colgadas en todos-los l':;eaparates, derraman sobre la Noche Buena de Londres una poesía
inolvidable.
Particularmente, el Christrnas pu lding sirve para
unir en una emoción común las mil emociones melancólicas de la Noche Buena. Yo no se á punto fijo cuántos ingTedientes entran en la formación de ese manjar t1m múltiple como nuestra olla; pero sé que la comunión material de sus pedazos implica en Inglaterra otra comunión más alta de sentimientos y ele afec,ciones.

Señorita OOerceaesUrrea.
DE JIIAZATLÁN

Domin"'O 19 de Diciembre &lt;le 1897.
~- cuando ya sólo qu~de un bomb~·e sobre lafa_z
ele la tierra, tendrá siempre un Jum110 de gratitud y de amor para el que nació, vi,·ió y murió
1ior Ia humanidad.
Por esó es que el dia consagrado al recuerdo
de la Navidad hace palpitar e11 el corazón emo•
nes profundas que á todus partes se transmiten
con clamoreo dt1 regocijo. Olvidanse las amarga~ tristezas, cotidiano alimento del espíritu,
v como si los ángeles que vinieron á Bt&gt;lem
aletearan en torno nuestro r nos besaran á los
labios; y como si la estrella de los Reyes Magos se encendiera de pronto en el cielo de la
vida abrimos el santuario de nue~tras afecrion~s mas puras ~~ oficiamo~ en él con la
hostia eterna del amor.
¡Navidad, Navidad_! Cuando niy¡os. nos das
ta dkha en dnl~e~ y ¡uguet~s. h11¡0 el _:nh_ol de_
Noel: cua11clo jov.,ne¡; la fehc1dad eu 1lus1011e~
durante el baile ck la última posada y cua11do
viejo~ nos cali&lt;'ntas el corazón cou el baño divino de la;; memorias gratas!
Aturde el retintin y el redoble de 1, s panderos· vibran las músicaR con inusitados acorde~
ele 'contá~ioso regocijo. agrúpallhe todos lo~
más quendos seres del hogar en torno de la
me~a, se piensa un poco en los muerto~ y_ los
auseutes y se suspira por ello!l; pe~·o los ,·1vos
H0S ven con ojos de · amor, nos piden que no
turbemos s1t alegria y sin sentir nos a.legra.nos también.
Oh! Navidad, Navicla~ rejun~ere&lt;lora ..._. ..
Pasarán lo~ 11ño,. y los swlos y mientra!\ ex!sta la humanidad traerás ~ su seno la dulce uuel
de la ventura.
A, e~taba e"crito. Debía nacer para el mundo el' hijo de Dios en humilde cuna, rodeado d_e
pá,tores en o~cmó !·in_c~n, desde dondn surg!rian como ,oles de mfrn1to,; destellos, la subhrne libertad, la di\'ina paz, la cari!1,_ad C&lt;'lc~te.
Sonriendo en la cu11a cuando nmo, nos enseñó el Cristo que ra felicidad má~ pura est_á en
la inocencia; _,, luego, se quedo en la tien:a,
entre 10·1 hombres partiendo con ellos sus _tns
tezas y echando gotas de nectar en el cáliz de
la amargura.
¿Pero á que recordar sus luchas, ses combate!\ sus duelos Y su tremendo sacrificio?
El dia de Na\'idad no es de lágrimas sb10 de
sonrisa~.
Lo;; cielos ~e alegran cQn el hossana de los
á11g·eleB que pregouan la gloria de Dios y la
paz del mundo.

í

GLORIA lN EXELSIS DEO.

[Fot. de Cataft~,l

Yo conocí en Londres á una señora ya anciana. cuva hija casada había partido con su esposo hasta la remotisima Nueva Irlanda, de donde no habla vuelto
después del quinto año d~ su partida, en 4ue conoci á
la madre. En todos edos años de :;eparación, con una
.anticipación de cuarenta.días de cada_ Noche Bu~na,
soUa la señora enviará su hija un Chnstmas pudding,
.por ella cocinado v empacado cuidadosamente pa_ra que llegara sin daño á la joven él día misuo de ~a
.Noche Buena. Era éste su unico consuelo en med10
de la tristeza que la consumía por el alejamiento de
aquella su hiJa única qué la había dejado ca~i sola si11
otra compaííia· en el hogar que la de su marido a.cha.coso. Lleo•ó lá Noche Buena de 1873 y comi con la señora á wi'a misma mesa. Cuando so sirvió el pudding
_y empezó á arder en el alcohol en que nadaba, ella,
que había guardado silencio,. ~nterrngó á .s~ marido
.tristemente. •Nuestra pobre h1Ja ¿habrá rec1b1do y estará comiendo el pudding?»-«Si que lo estará• con.testó tranquilizándola. Y al misu1;0 tiempo obs~rvé qu.e
las lágrimas a~olpándose á los OJOS de la anciana, bañaron sus mejillas cayendo algunas sobr,e el plato. El
'.dolor contenido durante un año, brotaba al fin en el
.jugó consolador de los _ojos, y qui~á al propio ti~mpo ~u
un rincón de la Australia, á tres mil leguas de d1stanc1p.
una joven lloraban también ante un_ plato. Y sentí como si viese que las lágrimas de la h1Ja y las de la ma,dre se comunicaban á tanta distancia por medio de
los trozos_ del pudding.
SALVADOR QUEVEDO y ZunmTA,

NUESTROS GRABADOS
LA NAVIDAD
El Dante en su poema divino, que ha pasado de ge·nerac1ón en generación como modelo de bdleza, ex.plica de .este modo la Encarnación del Divino Verbo y
su Navidad:
«Por no haber sufrido el freno impuesto á su ·volu~·-tad, que le era tan provechoso1 el hombre, que no nació como los demás, se condeno á sí propio, y condenó
.á toda su descencia, por lo que yació enferma la especie humana y sumida lar~¡-os siglo$ en profund,1error,
hasta que se dignó el Veroo de Dios bajar al mundo,
identific{rndose por solo un impulso de su eterno amor
. con aquella naturaleza, que se había divorciado del
. que la crió.•
Este fausto suceso de la venida del Dios-hombre al
mundo, es el que se representa con religiosa inspiración en nuestra página artistica. La Virgen Madre y
los áno-eles, en extática y muda adoración, contemplan aY que más tarde había de asombrará la humanidad con el poder de su palabra y con el ejemplo de
sus virtudes . .
Cerca de veinte siglos hace que, &amp;ñl) por año, los
pueblos cristianos celebran con entusiasmo y alegria
la Navidad del Salvador; y pasarán más y más siglos,

HACIA EL CIELO
Al&lt;&gt;'ttnas ,·eces se descuida San Pedro, ~· en vez de
salir"'para echarse al num_do las almas comtme~ y corrientes destinacla8 á ammar cuerpos human.os, se le
escapa ~lo·ú11 áng·el del celeste coro, que qwere venir á probar có.mo andan las cosas de este pobre planeta. y ·qué aleg·ria para las casas á donde lle~-a un fu·
crith-o Je esta calidad! Los padres de la criatura se
. fienan de un extraordinario régocijo y de un amor extraordinario· y el 11iño ¡naturalmente! es muy bello, bellisimo, por que. traspasando s_u envoltura c~rna~, le
· brotan ele los ojos y de los labios y de toda:s partes,
efluvios de g·loria.
.
. ·como en el cielo no corre el tiempo, conoce Sa1? Pedro la escapatoria y desde luego procura ~-e~1ed1arla,
pero aquí ese desde Juego se vuelve meses o anos, pues
la medida de nuestros dias es muy cor_ta y el mundo
o·ira con vertiginosa rapidez. El angelito entre tanto,
te ha encariñado con sus padres por que ¡_pobres! s~n
tan buenos y le ~man de tal mod?, que de¡~rlos ser.i~
una falta de caridad; y cuando viene el e~viado celes. te· hav formales resist.e ncias para la partida.
· -Mira: vámonos pronto. ¿Que acruar_das aquí e,n este
•mundo tan lleno de amargu1·as y a'~ tristeza~, . tu 9-ue
tienes por patria el cielo Y. por destino la fehc1daq?
-No quiero irme, no qmero!
.
-¿Lo ves? Ya está~ llorando. Aquí se llora siempre
y allá se canta y se ne.
.
r·
-Lloro porque los amo, y 11:1e duele ~eJarlos. ¿' ieras? mamá y papá son tan fehces conm11;~ .... - y yo ...
la verdad, cuando me están he\an~o también bOY fe. liz, asi, al modo que se us~ en !ª tierra, y vamos ... qne
no me quiero ir, no me qmei;o 1.r.
_
Y el niño se baña en lágrima;; y grita entre sue!10s
v te ataca una enfermedad y se pone descolondo.
burme pq_co, deja de ~omer, sus_ carnes se van, y ~oto.
le queda Yicla en los OJOS esos o¡os llenos del amor ~e
los án.,.eles que aurr centellean con fulgore~ de glona •
,Cad~ nodhe se repite el combate. El enviado reclama y el niño se resiste y llora, basta que una. madrugada, desl?ues de haber luchado mucho mira f&lt;~S padres, suspu-a y ......... se Ya! No; se lo llevan a t~aves
de tos e~pacios á la gloria: r aquí , aquí quecli.n qmenes
de,sde ese instante todo lo ven negro, y solo alegra su
memoria el recuerdo de que los acompañó por l&gt;reves
dias un angel del celeste coro.

:t

Nuestras páginas Wusicales
No obsequiamos con este número las que
habíamos prometido, por que se descompu-o
la máquina "Rauter·· que po~eemos. Pero
eri el próximo número pallarán nuestros favorecedores las mencionadas páginas.

t

EL MUNDO.

411

�412

EL MUNDO.

Domingo 19 de Diciembre de 189?

Domingo 19 de Diciembre de 1897.

413

EL l\IUNDO

Las fiestas de Cnernavaca

PLAZA DE TOROS.
En la plaza l11ciendo como una alfomlmi
De variados colores, campo floriJu
Que e,;tremt1c11 la brisa, se vt1 en la so:nur.,
De mautoues flamantes el colvridv.

Fiel á ~u promt&gt;~a PI SC'iior PrPf.idPntt&gt; de la RepÚ·
blica asi~tió al atto ofici 111 d&lt;' i11aug·ui.1ció11 dd Ferro·
carril de C11ernavac11, yue t-~raha ¡,n•parnad de modo
que reincidiera cvu vtras llob in;rng·uraciones: la dd

Grandes como una estrella rai;gad ,,s ojo3
Fasl'inan con t'.I brillo dtt los puiiules,
Y lascivos ,10nrlen los labios rojos
Que la miel humedece de los panales.
Como enjambre revuelto de maripo1,;as,
Con s11R alas de seda, los abauico~
En mo1i.0ri de azabache mt1c..n la~ rosa-&lt;
Y eu Ju,; pecho,; rt1dondo,; t1m:ajeri r,cv,
Sale ru.,.iendo el toro; resuen·t un ¡br 1vo'.
l\fira A la ~uuchedumbre con ansi" im¡11ieta;
Rasca enarcando el dorso, le,·a11t:t el rat&gt;u,
Rompe sobre el torero como sana,
Pero con garbo airoso que a todo• pa~ma,
El torPro st1 escurre cou hAbil su .. ne,
Y como Ps una lidia qut1 lo Pntu~ia,-11,a
Tit&gt;nJe otra vez la capa: reta á. la mut1rte.
Al sol, dPntro la 11rena, los resplan,lore,;
Ful &lt;&gt;'u nm d" brocados de pla t,t ,Y on ,;
Tro~an, la pica en ristre, 108 pirndure..;,
Y las cintas flamantes sa..:ude el toro.
En cada nueva suerte bufando ;:alta
~l morderle en las carn-es la bandt&gt;rilla;
Llega el espada y lueg-0 su furia exalta
Con pases dt1 muleta que roja bdlla.
Tl1EN JXAL'Gt;J:AL El\ LA ESTACIÓN DE ALAl:CÓN

conm•Fl.

)IAXl'EI. AJ.AIJCÓN,

&lt;J,,b&lt;,rnador de Mo,elo~.

Salón de Sl',-innr~ d .. J Congr&lt;&gt;~o local &lt;&gt;n t 1:intio-uo Pa.
lncio dt1 Rrl'ltán C11rtf'", ." la de 1111 l11c;il :11np1¡'o y .,Jp.
g11n~e para las E•l'lll-luB Ceutn,les d0 lmtruccióu pri•
mana.
Con el fin clr fe~tPjar la Yisita c!Pl S&lt;&gt;tior General
Diaz, los galantes c11rn:ivact111,-c:s org-a11bmron una ~u•
resión d .. fie:stas 111flg11ífit:r~, yue la pr .. nsa diaria ha
de,-crito minucio,a11H•111 e. Fu~g·O!; anifwiale~, paseos;
bailes~' bnnqtll'U'"· e,tuvi.-ron cli•~11,,:s de la devadá
pt&gt;rsonalirlad á 11uien :s., de&lt;lil:aro~.
Del baile dado en el tPatro ~e n•firrrn maravillas:
parece 1m cuento orit·ntal la &lt;ll•s1·ripció11 &lt;le los ador•
nos, de la concurrencia, de la 111úsica, tvuo ideal, ar•
tístico y encantador.
Pero lo quP •·n e~tP úlrimo Yi:ije dl'I St&gt;ñor PrP·
i;idente ha tenido una siguifkación míis dig·ua de ser

tonrnda Pn cuPnta, es el estreno d e la c11rn p:irn Escne•
J.r,- Ce111ralt-,;, p11r4ue Pst"' acto ha dado oport1111idn,l
para 4u,· p11t&gt;dau ~er apret:iados los ad1•la11t&lt;'~ del E~ti.l.·
uo dt&gt; .\lornlns t1u ,.¡ Ramo de Instrncción l'úblita.
El St&gt;11nr Gt-neral lJíaz en Pl 111om1mto dt•, la inaug11·
ratií111, prm,m,ci.-, el si¡.:uiente brt-v1· dis1·ur~11:
Hoy, lid,• Dil'ic111bré, queda i11aug·11rado 11l lo0al qn,:
0&lt;'11pan las Est:ut&gt;las centrales, prototipo ~· rnodt&gt;I 0 d11
toda~ las escudas que hay eu ciudades, ,·iila,, ,· ahlcfü;
del E,111&lt;111.
•
E,tn ¡,n11•hn eddPntisima de ail!'l~nto ~ig-nifka cnán·
to alcanzan la virilidad y cultnra del EstaJ1»dt1 Mon··
lo~. tuda, 1•.z qut&gt; el padi·ón de eRta e11titla,1 noi; da ít
convcer el gTandisiwo factor de la uii'íe;,, que se ilu:s•
tra.
•
Pue1le ~l'ntirse orgulloso el Estado de M-orf&gt;IOR de
po~uPr e•tabletimieutó semejante, do11dt1 nis ltijoR pne·
dt&gt;n hallar l11s 0 -randes elemeutos que 1wcr~itan p:ir,t
e111pn·11dt'r .J:,1ucha por la vida y llegar a ser honra•
rlos ~· ,·:ilientes ciudadanos, honra de i;11 p,.tria y
i:_o,tén de ~uR instituciones; y para l:.iR uiñai;, la Pn~i:·
na11za q1w laR forma honradas ,. dignas de ocupar
más tarde el prefen:nte lugar
,.. do cspo.,as .y madi-es.
*'.*
Y:i cll'sdr la épora del Gobierno il&lt;&gt;l Sr. Prrciaclo, Rf\
había comi,grado á la ensuñanza de la niñez y la ju•

PALACIO.DE CORTÉS

ventud una atención especial, y ahora se ha llrgado ali
PXtre1110 de qtw e11 l11:s t1sc11ela:s dd ¡,equ&lt;&gt;ño Estado del\lor.,Jos que ~011 dosci1·11tas sdt-11ta .v t.-e,;, hay iuscri·
tos die,,.,. nLteve 111il alu111no,i. Estv habla muy alto en.
favur de· a4uel E:sta1l&lt;.1.

***

Profunda d,•be habrr "ido la impresión que sintió el
Sl' il"r Gcueral Dia;,, al entrar al l11,-,órico Palacio que111a11dó co11strnir t:11 los ,iombrio:1 bosquPS de la tierra,
talit·11t11, ••I audaz con&lt;¡uista,lor de la Nueva España.
H:t d .. halwr rrai,lo A RLL i111ag-i11:.ició11 el Jefe actual dela füyúl!lil·a, ltJs tiempos de Juto y amargura en que·
Jo~ 1hoscs, lo,¡ empt&gt;radores y los p111•bJo, al!ofí"·e11e,;
cayerv11 para no leva11tar~t1 mits; PI largo perl11~0 del;~ 1.:ou4u·1sta; la,; guerra,¡ de indt'pet\d,·ncia .'·,de prin•
c1p10~ que han e11,a11grt&gt;ntado el pa1s, y ptJr último la.
¡rn;,,, fuc1,1 e de dicha~ .v orieute de pru~¡,eridade~ la
paz y la libertad y la democracia, qu" J., diero11 motivo.
par&gt;&lt;. ir A pre~idir una sesión del Cvng-re:so de un pue•
blo hbre, en el local mismo 1m que habitara, altivo y
omnipotente, el primer domiuador extraiio de est1 pue•
1,1,,.
El palacio de Cortés es uno de los edificios mas im•
portantes del país, por su interés histórico. Los cornavacrnses han dado una prueba de buen se11tido conser•
vando la severa sen1•;llez de su fachada, que traduce-

mu,v bien el caracter de la época en gue fué construí•
do v el destino que se le dió, de residencia señorial.
Otto recuerdo encierra de valla para los mexicanos, y
es el de haber sido aunque por breve tiempo prisión
del gran insurgente a quien sus enemigos llamaron:
"El rayo de la guerra." En uno de los departamentos
del !'alacio, hay una ancha lapida de mármol con esta
inscripción:
•
"En este lugar estuvo preso los dias 6, 7 y 8 de No•
viembre d&lt;&gt; llilÓ el General José María Morelos, Can•
dillo preclaro, Héroe de la Patria, defensor integén-i•
mo de la Independencia y cuya sang:re derramada en
un patíbulo fecundó la santa causa ae la libertad me•

La hoja relampaguea .........! terrible y fiero
El toro queda inmovil y se contrae;
Y no bien se ha lanzado sobre PI torno,
Como al golpe de un rayo oin viJa cae.

xi cana.''

Frente al Palacio se halla el nuevo jardin "~fanuel
Alarcón" cu va construcción data de tres meses á esta
parte v fué tl'rminada recientemente, á efecto de que
(ll esti~eno coincidiera con la inauguración de las otras
mejoras materiales de la capital del Estado y la de la
via ferrea,
El jardin rs de estilo in~lés moderno y, sin género
de duda, el mejor y más e1egante de toda la ciudad.
Las fiestas de Cuernavaca han sido de verdadera
sig·nificación para el Estado de l\Iordos del cual dijo
ton razón el Señor Presidente: «Ahora es cuando , n
tra , n la via franca del progreso, en el periodo m:\s·
impo1 tan te de su vida comercial y agrlcola, con la inau•
g11ració11 del camino de fierro qu·: va al Pacifico, que
J., ofrece facilidad para la circulación de sus produc•
tos.•

*

**

Debemos nosotros agregar que tan vigorosos ele•
nwntos de vida, aprovechados, impul,;ados y dirigidos
¡.. ,r un gonernante patriota y discreto corno lo es Sr.
c .. ronel D. l\Ianuel Alarcón, servirán para que en be•
1wf1cio de la República toda prospereMorelos y llegue
á las más alas cimas del pi-ogreso y la civilización.

Fl:El\TE EK EL JARDD( DE BORDA

Descienden los sombreros sobrP In arena,
Y los mantos fulguran como uno~ sole~;
La'inú.sica..en· aeordes-alegre ~m·na,
Y atrueua. el clamoreo dt1 1bravv~! y ¡oles!

o

Al radioso cqn junto de aquel mosaico
Que palt&gt;ta de Goya parece fres1·a,
O bi ..n chiporroteo de a rco voltaico
Yo siento que la sangre se ine refresca.
Cuando en áureos ensueños la luz me bafia
Y miro la sandunga de la manol:i.
Si pienso en la gloriosa, la madre E•paiia,
Pienso con más ardores en la espmfola.

J. A. DEI.GDO.

s:!a esposa m!sti ca.
Pálido el rostro, palpitante &lt;&gt;I ~rno
Y envuelta en tocas de mode;.to lino,
Ame el altar del templo bizantino
La última vez la vi, d&lt;' pena 11(•110.
Sus votos fueron para ml, l'I Yeneno
Que á emponzoiiar mis Uusio1w, ,-iuo,
Y al profeimr, por el amor diYi110,
Rompió los lazos del amor terrC'no.
Ya es esposa ele Dios- dijo la gent,•,
Y cl!n acento lú&lt;&gt;'ubre tañia
La campana en Ya tone lentam('nte.
Yo quedé solo en la capilla urnbria,
Y al doblar ante Dios mi alth·a frl·nt1•, .
Tuve celos de Dios ¡Ya no ern mía!
SANTJAGO IGLESIAS.
LOCOMOTORA QüE REMOLCÓ EL TRE...'I L'IAUOUltAL

PLAZA PRINCIPAL (ZÓCALO)
ARCO TRlt.niF AL FRENTEAL MERCADO

·,

�Domingo 19 de Diciemhrn dn 1897.

{15

EL MUNDO

EL MUNDO,

Llco-ó el 16 y la sala de la casa de Elena estaba iluminada, y á las ocho en punto llegó el de la arpa con
l'erez y la mayor parte de los vecinos.
Elena se arrodilló y comenzó las oraciones que eran
interrumpidas por copla-1 cantadas, en las que la voz
de Perez sobresalia, pues era la de canta,· una de sus
habilidades.
Perez era músico de guitarra ycantaba canciones
amorosas en los estrados; Perez cantaba Y tocaba la
g·uitarra, acompañando al de la arpa, y un'coro d(i voces gritonas y &amp;'utural ·s, destempladas y desacordes
seo-uía á la música.
-E1eg·ó el momento de ponerse en pié y de encender
las velas, porque se iba á entonar la Jetan la~· á salir la
procesión: multitud de muchachos tocaban pitos de caña que nada tenia11 de melodiosos, y la procesión co•
menzó á desfilar. rompiendo la marcha los muchachos
después los convidados de
dos en dos, en seguida un
grupo de ~eño• as granrles
rodeando á Elena, quien
llevaba la J)rimera voz, después Chucho el Ninfo tras
de su mamá con vela de cera, atrás la~ andas con los
santos pert"grinos, y l'erez
y el de la harpa cerrando
ia marcha.
La procesión reco,.rió toda la casa. cantando la letania, hasta que lleg·óá una
puerta detras de la cual es•
taba un grupo de cantores
que iba á recibir la posada,
lo cual quería decir que iba
á dar hospitalidad ii los peregTinos.
EntabJói,e el diáloo-o consabido entre prt'tenaientes
y donantes, y al fin, i,egún
todos lo ,abían, se abrieron
las puertas ¡y aquí fué tro) a.
Perez y el de la harpa tocaron diana: los muchachos
~ritarou á reventar, y toctos se desmorecieron de
gm to porque llegaba la hora de ln Colación
La vecina á quien le tocó
recibir la posada, obsequió
á ta concurrencia con confites, cacahuatesy tejoco~es
y í). ·los muchachos y criadas, que eran muchos, les
arrojó al suelo el resto de
la colación.
Los muchachos v criados
Fe retiraron de la' sala con
su botín, y las per.onas serias quedaron instaladas en
plena tertulia, pun,ruente
profana.
Elena v Perez cantaron
una canción de e~trado sentimental v romántica, de largas y so"stenidas fermatas
que causaron laadmirac•ón
de las vecinas.
En seguida el de la arpa
cantó una tonadilla con voz
do sochantre, que dió mucho que reirá la concurrencia, hasta las diez de la noch e, en que cada uno tomó el caruíno de su vivien- .,. ,, ,.
da.
A nadieseleabria la puerta de aquella casa después
de las diez de la noche; pero Perez era el hombre feliz
v te1úa buenas y antiguas
i·elaciones con la casera.
quien protestaba que solo
al señor Perez, por Rer Perez, le abría la puerta.
Las vecinas que iban á
recibir la seguuda posada
celebraron un importante
concilio á fin de quedar me
jor que la vecina de la noche anterior, y decidieron
ihtfinar el pat\o con faroles de papel.
Nuevos convidados aumentaron la concnnencia y
esta noche además de la parte líríca desempeñada
Elena y P_erez con e~ No procure.~ _v el de la arpa con
sus tonadilla~, se ba1 ? :una cuadrilla, pu'cle entre tos
nuevos convidados vm1eron cuatro pollos val o•u nas
P&lt;?llas más engalanadas de Jo que convenfa á Jo humilde y pobre de _aquel.la concurrencia.
Durante la~ primeras noches aquellas posadas no
habían llamado la atención, pero' poco á poco se fueron
aumentando y al de_ 1~ arpa lo sustítuyó una música de
baudolon~s, y se ad1c10naron á la colación :ctlgunas botellas de licores y alo-unos bizcochos.
Hechas las am_ístades en las primeras noches en las
~ubsecuentes remó m:i,[or animación y aleg-ria, 'hablan
mg1;esa~o algunos.m1!1tares que. conocian á Elena; se
hah1a cm?ado de 111V1tar, escogiéndolas A propósíto
pollas. b:11ladoras, aptas y bonitas; de manera q11e 1¡
~ertu)1a iba cobr_ando 1'.lás_y más animación y el baile
iba siendo el obJeto prmc1pal de las reuniones.

por

Unos oficiales convidados pidieron una noche que
les fué concedida, é introdujeron una verdadera revolución.
-Esta _noche será cosa de no po'1erse presentará la
posada smo con guantes, decia una vecina pohre.
-Todo lo han venido á echará perder-los oficiales,
si con razón no puedo ver á los soldados.
-Ya ésto se volvió de tono, exclamó otra, yo"ª no
puedo competir con la, que. vienen.
•
-E, tliste poner.,e uno en evidencia.
-¡Y tan bién que f&gt;mpezamo~!
-Pero ya Yerá usted, los oficiales van á echar el
resto.
-Como que son tan garbosos.
-Pues yo si voy, ya pedí un vestido v un peinado.
-Pues yo no; que no están los tiempos para lujos.
Ya maudaron dos caJas con botellas. los oficiales.
-¿Qué dice usted no má;1? Esto va á ser una borrachfll•a espantosa.
E[ectivameute, á las ocho de la noche la casa de Elena estaba inconocible la concurrencia difería ya e8en-

cíalmente_de la d!3 _las primeras noches. La misma Elena se hab1a perm1t1do ponerse un vestido transparente
y una rosa en el peinado.
·
No ta_rdó en oírse t'll el patio una estruendo-sa música de viento, y toda la casa se estremeció como con
una descarga eléctl'ica.
Comenzaron á entrar los convidados y las señoras
venian e~ta noche i:nás apuestas y engalanadas que en
las anteriores: oficiales de riguroso uniforme pollos
con guantes y muchas personas de~conocidas.'
Todo lo 'que el rezo y las oraciones perdían en aquella noche en f~rvor y escrupulosidad, ganaron la procesión y el baile
,Elena, q•!•' si&gt;gula_ll_~vando la voz en el rezo. sincopo las or~c!on~s, om1t10 Ave Marias. y todo lo hizo con
una prec, p1tac1 ón desusada.
. Los oficiale_s obsequiaron á la concurrencia-con precio~~~ c11na~t1tas con dulces finos, y después hubo profus10n de bizcochos y licores.

El baile estuvo animadisimo·y la concurrencia se entretuvo hasta las dos de la mañana.
Los oficiales anunciaron oportunamente á Elena, que
.
no habían querido privar á su coronel del placer de
aquella posada y que le hablan invitad,, por parecerles á la vez un acto de buena educación.
-Han hecho ustedes muy bien, contestó Elena dándose por muy satisfecha.
A poco rato se presentó el coronel1 venia también de
uniforme; era un soldado de la republica, un hombre
como de treinta y ocho años, trigueño de buena barba,
mirada de águila, buf&gt;n porte y aire marcial; y con ese
de~parpajo y naturalidad del FOldado que ha corrido
el mu~do saludó graciosamente á Elena dándole la
mano.
Esta co~turnbre no estaba por entonces muy exten&lt;;lída, e~pecial.nente en la cla~e media: tanto que se
consideraba como desatención ó como una libertad impt'rdonable dar la mano á lvs señoras.
Pero á Elena no le pareció lo mismo sino muy al contrario: encontró aquella acción muy natural y prueba
de una galantería de llllen
gusto.
-¿Me permite usted,Ele.na, dijo el coronel, que tome
una noche de posadas?
-No queda ya más que
la noche buena.
-La Noche buena es de
todos, dijo uno.
-No, sinomía, dijo el coronel: la Noche buena me
pertenece, y aquí se bailará por mi cuenta hasta el
amanecer.
- Lástima que la casa sea
tan chica, dijo un oficial.
-ParaelCoronelFernández Aguado no hay dificultades, exclamó el coronel. Ese es un tabique de
pipiripao y en mejores murallas he abierto brecha. Se
tirará el tabique. ¿De quién
es esta ca~a?
-Del convento de la Concepción.
-Madri~al, e.l ma;rordomo, es amigo mio; tiramos
el tabique mañana y se levanta al tercero día.
-¡Qué viva el Coronel! gritó un pollo ahogándose de
felicictad.
-¡Qué viva! respondieron
muchas voces.
-Y el comedo· ,¡oh! el-comedor aqui; el corredor es
ámplio se cubrirá con lienzos y se_pondrá a9ui el comedor. Capitán Nuñez, mañana una fa gina; se trae usted unos muchachos que
trasporten ramas y las fundas de los carros.
-Está bien mi Coronel.
-Pel'O señor coronel, objetó Elena, ¿para qué se mete ustetl. en estos gastos?
-Señorita, dijo el Coronel picado, ustedes la reina
y merece. no lo que yo ha~o por usted, sino que se baJen las estrellas con lamano para que usted les ponga
encima sus piecesitos.
- Pues no faltaba más.
cotinuaba el coronel á
quien no faltaba ni o-arbo,
ni dinero, ni amor. ':fülena.
se volverá la casa de arriba
á abajo, pero le probaré á
usted que cuando el coronel Fernández dice una galantería, la sostiene con su
bolsa y con su espada. Es
usted muy linda.
La reunión se disolvió
aquella noche, resolviendo
queá !anoche siguiente no
habría posada, por no ser
compatible con los preparativos para la noche buena,
~. las seis ele la mañana siguiente llegaron u.nos albamles y algunos soldados enviados por el coronel
Aguado.
Al mando de Perez, los soldados vaciaron las piezas, trastornaron los muebles, y á poco comenzó el derrumb&amp;
·
En dos horas habían desaparecido hasta los escombros; y un pintor iiualaba la decoración de las paredes.
Los oficiales de1 cuerpo de Ag·uado, eu un trajin
verdaderamente militar, iban y venían acompañados
de sus ordenanzas, trayendo y llevando muebles, al- ~
f&lt;?mbras, candil.es, vajillas, faroles, cajas de vino, me
dio mundo en fm.
Los oficiales improvisaban un verdadero jardín en
el corredor de la casa, armaban las mesas para la cena, colocaban faroles y candiles, columnas y candelabros, y por toda la casa se difundia el olor peculiar del
pinabete y de la lama fresca, olro que á los muchachos.
les hacía exclamar: huele á Noche buena.
JOSÉ T. DE CUELLAR,

.

( FOTOGRAFIA VALLETO.)

·'

�Domingo 19 de Diciembre de; 1897·

EL MUNDO,

nas de pudor, tiéntalas repetidas veces y podrás caminar sin que el monstruo de
Curú-guarimio logre sus infames deseos.
Zapinda se inclinó, besó la mano de la hechicera y salió de la cabañA confortada y alegre.

IV.

[TRADJCION TARASCA]

Serían las dos de la tard~ del dla siguiente, cuando Penáhpensti dijo á. Zapinda:
"anda á traer agua á Cutzio."
La doncella pRrtió, pero antes de emprender el camino acostumbrado se diri,ió al bosque de cuirindales y restregó con sus manos las ramas de las sensitivas,
cuyas hojas se plegaron temblando, como lo.; nervios delicados de una virgen, al
sentido~ primeros efluvios d-el amor.
Entouce¡; prosiguió su camino. Habla llegado á un bosque de pasotas cuando
se vió presa eutre dos nervudos brazos y siutió en sus mejillas la asperez~ de un
rostro feroz y la respiración candente de una boca próxima á estallar en ósculo inmundo. Zapinda lanzó un slli!piro de infinita angustia, sus ojos se nublaron, y
apenas latía. su corazón.

I
Zapinda, era una niña de doce años, pero ya toda una mujer porque en la
tierra caliente las jóvenes alcanzan muy pronto su pleno desarrollo, As!, nada extraño parecerá que la doncella India fuese una esbelta ..nuchacha, de formas mórbidas que, como dice el diccionario de la lengua apareclan blandas y suaves. y si
hemos de creer á la tradición, Zapinda era la may, r hermosura que habla en el
entonces reino de Coyucan, capital de los Huetama, una de las cuatro tribus aliadas del imperio de Michoacán.
Empero la niña era muy- de8graciada, porque vivia bajo la féruln ele Pendh
pe:nsti, su madrastra. Lo menos que hacia esta infame mujer con Zaplnda Pra obligarla~ i¡: hasta Cuitzlo, distante casi media legua de Iluetamo, á sacar ao-ua dél
rlo pretestando qu.e era insalubre la de los pozos del pueblo. Nada import:ba que
el sol lanzase sus rayos de fuego ó que la tierra se envolví ese en inieblas, la uiña
llorando, emprendla su camino, ora expuesta, de dla, á los rigores de la insolación
ora temiendo, de noche, la voracidad de los tig1 es.
II
Mientras Zapinda no había salido de la infancia eran aquellos los solos peligros que la amenazaban; más llegó para ella la época misteriosa en que las jóvenes, sobrecogidas de estupor. sienten como la crisálida cuando se convierte en
mnriposa. Entónces comenzó á tener también miedo á los hombres y entre ellos
principalmente á uno llamado Raquitze, de quien huían amedrenradas las mujeres. Aquel hc.mbre feroz habitaba en una espantorn gruta en el fondo de lafloridn barranca de Gurú-guarimie, de
donde salia para caer como
milano sob1·e i¡¡ocent,•s victimas que sacrificaba á su lujuria en las profundidades de
aquel antro.
Una vez Zapinda pudo desprenderse de los brazos del
monstruo y huir como lijera
codorniz.
En aquel instante ~e oyó el silbido de una flecha. La saeta atravesó de sien á.
¿Pero podría escapar siempre? A quién iría á contar sus 11_ien la cabeza de Raquitze. El i~fame sátiro aflojó los brazos, se cubrió de una pa.
temores? De quién pediria IIdez mortal y se desplomó exá.mme.
consejo?
Zapinda velados de lágrimas los ojos, elevaba su alma á los ci&lt;~los, cuando de
Acordose de que por aque- entre los gruesos troncos de las pasotas vió aparecer un arrogante y gentil mancellos días habla llegado á Cuit- bo cuya frente ceñía diadema de oro de la que se destacaban tres plumas de águizio un anciano venerable, á la. Era Tumbi, el iré [cacique] de Cuftzio que amaba en silencio, pero con el ardor
quien todos miraban como á del clima de aquel suelo. á la má11 hermosa doncella del reino de Coyúcan.
un ser sobrenatural. Decían
Al verá su libertador sintió Zapinda que lo más delicado de su sér se estreme
que era hechicero entre los cfa como las hojas de la sensitiva......... .
cristianos que por aquel ~nV
tonces invadlan la tierra de
Desde aquel día, ~íempre que la niña iba por agua, Tumbi salia á su encuentro
los pureppecha.
y la acompañaba hasta las primeras calles de Huetamo, regresando solo y meditaLa niña ignoraba que el bundo á su pueblo de Cutzio.
hombre extraordinario era Fr.
Mas ¿por qué Zapinda palidece á. la vista del mancebo? ¿por qué hay ahora en
Juan Baptista, el apóstol de la su corazón más miedo que cuando la e~pantaban los ti&lt;&gt;'res ó la aterraba el hombre
tierra caliente.
de mirada lúbrica, el mónstruo de la gruta de Cttrú--g~aririo?
Empre.,der el camino de Cutzio en aquellos momentos para ponerse bajo la
protección del santo, era desafiar la lubricidad de Raquitze y exponerse á perder
su inocencia en los obscuros subterraneos de Curú-guarimio. Ya que no era posible, pues, ver al hechicero cristiano, contarla sus penas á Sicuame, la hechice, a
india que tenia su choza bajo las zirand.is de U rapa.
. III.
Trémula y con las lágrimas en los ojos se dirijió á aquel sitio. Era ya de noche. Densa obscuridad ennegrecia la tierra: en cambio en el cielo cintilaban las
estrellas, llenan lo de e~plendor.•s espacios invisibles para nosotros.
En el interior de la cabaüa iluminada con hachas de Cueramu se divertía Sicuame haciendo caricias á un gigantesco caiman cojido en las aguas deRio Grand e y que tenla su guarida en una de las pozas del arroyo de Urapa; detrás de la
hechicera estaba enroscada una de esas serpientes coloradas llamadas alamacoa-•,
la cual, de tiempo en tiempo, abría las fauces y se tragaba un a ,acran; corrían por
el suelo bandadas de es ts horribles lagartijas, sedientas de sangre, y escuálidas
como esqueletos, que se llaman nopiche.,, y por último, innumerables murciélagos,
de la especie de los vampi,:os, invadían la cho:1-a, se acurrucaban en los hombros
de Sicuame y de nuevo se dPjaban lle, &amp;r por el zíg zag de sus alas implumes, perdiéndose en las tinieblas de la noche.
Al ruido que hizo Zapinda, al entrar, alzó los ojos la hechicera y le dijo:
-Adivino á. qué vienes. Te espanta el encuentro con Raquitze: yo te libertaré
de él. l\fira; en el oriente de este pueblo hay un bosque de cuirindales; allí forman
maleza esas púdicas plantas que se llaman yergonzosas, (1) son el emblema de In
virginidad. Cuando tu madrasta te en,•ie á Cutzio, ve primero á aquel sitio y to,
ca con tus dedos las ramas de esas yerbae¡ verás que pliegan sus hojitas, como llel
flJ La sensitiva.

417

EL MUNDO.

Domingo 19 de Diciembre de 1897.

Y no había dia que no tocase con sus dedos las hojas de la sensitiva, y cuanto
más se veía protegida por el valeroso Tumbi, más sentia que se plegaban misteriosamente las fibras de su sér. A veces sus mejillas se encendian instantáneamen·
te, pero en seguida era más profunda la palidez de su rostro. Y tenla miedo de si
misma.
VI
En una de aquellas tardes, en que habla llegado á Cnitzio, vió en la puerta del
templo al anciano venerable que predicaba la nueva religión. El hechicero cristiano con acento de inefable dulzura le dijo:
-Entra Zapinda, eltwa tu alma á Dios.
P~netró la jov1111 al 1ta11tuaTio, -y-sobre--el 1tltar qu-e se d~taeaba -eu-el-fon-do ~ió
la imagen d1· una mujer, coronada de estrellas y á sus pies el blanco creciente de
la luna. An~eles y que.rubines la elevaban al cielo y al ascender, romplan la tenue
gasa de las nubes. Los ojos de la imaginación podían ver que el cielo abria sus
puertas de diamante para recibirá la más bella de todas las criaturas.
Hincada de rodillas pidió Zapinda á la reina de los ángeles que la librase del
peligro de su propio corazón; lloró, v Slli! lágrimas, como una lluvia, templaron los
ardores de su pecho.
El sol se hundía entre los celajes de colores, cuando Zapinda entró en las calles de Huetamo, bajo un cielo de bendición y de esperanza.
VII
Otra vez volvió Penáhpemte á enviará la niña por el agua del río.
Zapinda se encaminó primero al bosque de cuisindales, y llena de asombro miró levantarse en medio de los árboles un elevado cocotero, sobre cuyo flexible
tronco se meclan las palapas, á impulso de la brisa. Aquella esbelta planta le parecía la imagen de Tumbi, el gallardo guerrero de alta estatura y ceñida la sien con
el penacho de flexibles plumas que ondulaban al viento.
Absorta caminaba, tocando con sus manos las tiernas sensitavas y · al par de
ellas, sentía extremecerse en su seno las fibras más delicadas de su ser.

MI AMOR.
Pasada ya mi primavera hermosa,
A llegar ante ti mi alma se atreve
Con la última esperanza .........¡Es una rosa
Salvada no sé cómo de la nieve!
No la dejes morir! En ánsia loca
Esperando tus besos se consume,
Y guarda con afan para tu boca
Toda su miel y todo su perfume.
No la dejes morir! Es mi esperanza,
La última, la mas pura, la mas bella.........
Si trasplantarse á tu jardín alcanza,
Tu eternidad aromaras con ella!
Y al huir de la noche los negrores
Y bajo un cielo de eRplendente calma,
Brisas y fuent.es, pájaros y flores
Poblaran el desierto de mi alma.
Mi amor.........¡Celeste niño! Vieñdo herida
De muerte mi ilusión, lloró de duelo,
Y medroso me dió su despedida
Y me dijo alejándose: ¡Hasta el cielo!
Pero el cielo eres tú, tu solamente!
En ti mi amor con tu hálito respira,
:.\Ie aguarda entre tus brazos impaciente
Y se asoma a tus ojos y me mira.
Si me acerco, se va; si entonces huyo,
Me dice que me ac"rque y que confíe,
Y retoza feliz en torno tuyo
Y ele mi duda y de mi afan se ríe.
JAVIER SANTA hlARtA.

Vida y ni.uerte.

Cuando se acaba el hechizo
De la juventud florida
Y se llega á ver la vida
Tal y como Dios la hizo,
Hasta el ánimo más fuerte
De la fé se apaga en pos,
Y hay que dar gTacías a 0ios
Porque hizo también la muerte.

A.LPHA,

Pensó en el anciano sacerdote, y elevó sus ojos al cielo. El cielo se cubría en
aquel instante de nubes macisas que ya parecían inmensos copos de nieve, ya
montañas de oro incandescente ó girones expléndídos de púrpura.
Hubo un momento en que las nubes, iluminadas con los colores del iris tomaron ante los ojos de Zapinda la forma de una mujer, la más belfa de todas las mujeres. La coronaban las estrellas y se exter,dia á sus pies el arco creciente de la
luna, Y en aquella apoteosis que se verificaba en los cielos, el sol derramó sus últimos ravos, como torrentes de luces misteriosas.
Mas·1as nubes se d,:shicieron como tenue gasa, y en el espacio azul solo flotaba ya el manto de color indeciso . . la tarde.

VIII
Cuando la joven volvió sus miradas hacia el suelo, vió salir de entre las sencitivas una paloma silvestre que cantaba alegremente, que batía sus alas y que sa_
cudia de sus plumas una menuda luvia de gotas de agua cristalina. Zapinda pro.
rrumpió en un grito de júbilo al contemplar un pequeño manantial que aparecfa
entre las sensitivas al pie del elevado cocotero.
Asi fué como Fr. Juan Baptista hizo el milagro de que ni Zapinda nilaa demás
doncellas de Huetamo tuvieren que ir por agua hasta Cuitzio, expuestas á 1os peligros del camino.

IX

No paró en esto el milagro. Pocos días después,
Zapinda y Tumbi recibieron el agua bautismal de
manos del apóstol de tier.i_:a caliente, y con los nom·
bres de Maria de la Asunción y de Juan Bautista se
unieron con eternos lazos, siendo este el primer ma.
trimonio cristiano celebrado en el antiguo reino d 0
los huetama.
E. R.

EL COLEGIAL-(haciendo una mueca). Oh, si!
LEA-Ye~tudi11?
EL COLEGIAL-Se lleva)odoil los primeros premios.
LEA-Es afect1 oso c•m sus condiscípulos?
Al llegar el tren de Marsella á la estación de Fontai EL COLEGIAL-No lo sé.
11ebleau entró en un departamento de primera i'\fad. Lea
LEA-Cómo! Viéndose todos los dias!
Demazay célebre cantatriz del Teatro musical. La
EL COLEGIAL-En efecto, ae ve uno.
acompañaba su camarista.
LEA-Entonces ......
LEA-(sentándose) Hemos llegado á tiempo.
EL COLEGIAL-Pero no se habla.
LA CAMARISTA-Un minuto más y nos deja el tren.
LEA-Y por qué? No es amigo de usted?
LEA-Ya está en marcha en efecto. ¡Dios mío! ¿No
EL COLEGIAL-No.
habremos olvidado.nada? ¿Mis joyas están en la maLEA-¿La razón?
leta?
EL COLEGIAL-Es hijo de una actriz, y yo no hablo
. LA CAMARISTA-Si, señora.
con los hijos de actrices.
;
LEA-Con mi espejo y mi polvera de plata?
LEA-Cómo?
LA CAMARISTA-Si, señora.
EL COLEGIAL-Mi papá dijo un día que no debe uno
LEA-¿Y los ramos, dónde están los ramos?
frecuentar el trato de las actrices ni de las personas
LA CAMARISTA (aterrada)-Loil dejé en el teatro.
LEA-También es inaudito- esto. Anuncian la ~fati- que las rodean y por eso no hablo á Lemercier.
LEA-Dios mío! Dios mio!
né para la una y comienzan á las tres. En fin, ofrece
EL COLEGIAL-Diga usted si no es injusto que le den
al Subprefecto venir y he cumplido mi promesa. Sin
embargo, no me perdonarán haber olvidado las flores. los premios. Cad,, vez que sale va á los teatros y ve
En París, manda uno flores á Alguien y no vueíve á las comedias, y toma lecciones.
LEA-El dice eso?
pensar en ello, pero en provincia, es distinto: se habla
EL COLEGIAL-No, son los otros, los grandes, que sade las flores años enteros.
LA CAMARISTA-Y tuvo usted un gran éxito. Cuatro ben lo que hace su madre.
LEJA (con dificu11ad)-Pero al menos ¿es bueno Leveces la llamaron á la escena después de la aria de1
mercier? ¿Se conduce acaso mal?
Delirio.
LEA-Tengo hambre.
EL COLEGLA.I,-Oh! no, también se lleva los premios de
LA CAMARISTA-Cuidé de traer algunos Sand~chs
buena conducta.
y vino.
.
LEA (muy comnovida)-Ypor que su madre es actriz,
LEA-El festin de Baltazar! Dame.
Lea pone una servilleta en sus rodillas; al extender- sus condiscípulos lo declaran pária?
EL COLEGIAL-Así debe ser.
se, trapiezan sus pies con los de un niño de doce años
LEA ( á la camarista)-Lo oyes? Lo oyes? ( con los ojos
que se encontraba enfrente de ella y al cual no habla
llerws
de ldgrimas). Mira como se trata á mi.hijo, como
visto. El chico lleva uniforme de colegial .
un apestado, como un bandido, como un pária!
LEA (al colegial)-Le hice á usted daño?
LA CAMARISTA-Cálmese usted.
EL COLEGIAL {ruhorizado}-Oh! no, señora.
LEA-No: mi Bebé sufre, y es por mi causa (sollozanLEA (á la camarista)-Pronto, esos Sandwichs; no habrta podido esperar más. Esto me devue !ve las fuerzas. do) Ah! Esto es espantoso, y sin embargo, ¿qué hay
Debo despertar el apetito de usted (al Colegial) sien- que reprocharme? l\fi hijo, es un hijo legitimo y yo no
. do tan golosa ¿Si me imitara usted? ( dándole un sand- entré al teatro sino después de la muerte de su padre,
porque era necesario vivir. Como tengo buena voz,
wich)
EL_COLEGIAL-(rehusando) Oh, señora, gracias.
desde luego se me pagó muy bien. Yo me he conduciLEA-Si, sí, tome usted. A su edad no se rehusa.
do honradamente; y para que mi :hijo no tuviera más
EL COLEGIAL-(tomando el sandwich) Gracias seüora tarde de que avergonzarse, cambió de nombre, y esto
(comiendo) Está muy bueno.
no bastó, pues porque soy del teatro la malignidad se
LEA-Ya decia yo .........¿Y viene usted de muy lejos? ceba en ese querubín indefenso.
EL COLEGIAL-Oh, no! De Sans.
LA CAMARISTA-Señora, ruego á usted......... .
LEA-¿Está usted de vacaciones?
LEA (trémula)-En cuanto lleguemos á Paris tomaEL COLEGIAL-No. Se me ha dado u.na licencia para · mos el primer tren para. Sans. Voy al colegio. Hablaasistir al casamiento de mi hermana. Voy por tres ré al Director. Ah! Ahora comprendo las tristezas que
dfas.
á veces atacan á mi Bebé. No se atrevia. á decírmelo el
LEA-Y no extrañará usted el colegio?
pobrecillo ......... No quiero que Mauricio siga allí ni
EL COLEGIAL-De seguro que no. Tanto más cuanto
un día. más. Le traeré á París y le pondré maestros 'd e
que va á haber examen de r1•citación.
todo, y ae armas; para que cuando sea granrle sepa casLEA-Y no es usted fuerte en eso?
tigar á los que rehusen hablarle porque su madre fué
EL COLEGIAL-Prefiero la gimnasia.
actriz.
LEA-En que clase está usted?
LA CAMAIUSTA (al colegial que atiirdido contempla con
EL COLEGIAL-En la séptima.
LEA- En ese caso, conocerá usted á Mauricio Le- aire estúpido el pedazo de sandwich que le queda). Ya ve
usted, niño ya ve usted lo que ha hecho.
mercier.

�~~============================E~L~MUND~~~º~=============~D;;o;;,;m;;1;;·n~g¡.;o=l~9=d,:;e;,,,;;D=i,;c1;;·e=m=b;;r=e=d=e=l89~7..:..=-

LEA.-Yo no le quiero á Ud. ma/, amiguito; no tiene
Ud. la culpa de esos prejuicios que son tan comunes
(llorando siempre) Pobre Mauricio! á lo menos, creo
que no 1P pP-garán.
EL COLEGIAL.-¡Oh no, Señora! Por otra parte, no sufre ·
como Ud. se imagina.
LEA-¿No sufre cuando todos lo ponen}n cuarentena?
EL COLEGIAL.-Si no todos!
LEA-(c@ un grito de alegria) ¿Es verdad eso? hay
otros hijos de artistas en el celegio?
EL COLEGIAL-No: solamente Lemercier, pero tiene
muchos amigos.
LA CAMARISTA.-¿Lo ve Ud. señora? No todos tienen
mal con1zón como bSte niño.
·
EL COLEGIAL-(con ira) Si no me venciera en las barras!
LEA-No me habla Ud. contado entonces todo. ¿Alguna yez ha reñido Ud. con Mauricio?

EL COLEGIAL-Dos vf'ces, y me ha ganado siempre.
LEA-Y por eso no le habla Ud. y lo trata de hijo de
actriz.
EL CQLEGIAL-(confuso) $añora........ .
LA CAMARISTA-¿No ~e avergüenza Ud. de su mala
acción? Mi ~eñora ha llorado por su causa.
EL COLEGIAL-[con los ojos húmedos.] Si. ........
,LEA-OlvidP.mos lo pasarlo.
·
EL COLEGIAL-/llomndoj No: yo sé bien que Ud. no
me perdoná de corazón.
LEA-Si,sipero ~ea Ud. bueno con sus condiscipuloR.
EL COLEGIAL- Lo juro! Y luego, cuando vuelva al
Colegio ......... .
LEA- ¿Y bien?
EL COLEGIAL-Lemercier sera mi amigo.
LEA-Ah! Así está bien. (se levanta y va á sentarse
junto al colegial á quien abraza.)
LEA- Es Usted"un niño bueno y yo no lo quiero mal

Domingo rn de Diciembre de 1897.

419

EL MUNDO.

pero piense Ud. siempre lo que dice. Pit&gt;nse Ud que
si otro niño por aturdimiento hacía llorar un día á su
mamá de Ud.
EL COLEGIAL-Yo no tengo mamá; (lloron·lo y zollosando) se me murió hace tiempo. mucho tiempo ........ .
LEA-[Abrazando y besando al colegial}.Pobre chiquitín!
LEA continua acariciando y mimando distmida al
chico que poco a poco deja caer si¿ cabecita sob,·e el seno
de la actriz, como dulcemente abrumado por e.~as caricias. Derrepente se incorpora.
EL COLEGIAL-Si supiera Ud........ .
LEA-¿El qué?
EL COLEGIAL-Que desearía yo tener mamá, aunque.
fuera actriz.

f

}Cada el (rielo.

�420

EL MUNDO.

Domingo 19 de Diclembr11 de 1897.
~

Dorr.:ngo 19 de Diciembre de 1897.

EL MUNDn

Ensueño de niños.
POR JOSEPII L'HOPITAL.-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 9.
La primera hizo rodar un manequí, la puso el canos r rizados. Su traje de .ma elegancia seveCuéntame pues ese gran secreto, hija mia. ¿Es
traje de la baronesa colocándole algunos alfileres, ra, estrechaba formas un poco exhuberantes; sus
rubio
ó moreno? No lo quieres decir? Pues eres
dió con voz breve y seca algunas instrucciones y bellos ojos lucientes iluminaban su rostro franco
una
tonta
si crees que voy á disgustarme por esas
desapareció.
y bajo i,u labio superior que levantaba una con- cosas, chiquilla. Lo que menos puedes imaginarJacquelina, sentada cerca de la puerta, espera- tinua sonrisa se descubrían unos dientes blancos.
te: no se trata más que de saber si no has hecho
ba mirando á las obreras, qu&lt;' ahora trabajaban
Cuando agotó los recuerdos de familia dijo al alguna tontería. Eso es todo. Y la seI1ora Bardoen silencio dirigiéndole miradas furtivas-La se- fin:
nel soltó una alegre carcajada que indignó á Jac11.orita Delfiua ciaba vueltas al rededor del mane-Siéntáte querida mía. y conversemos. ¿Por quelina.
qui prendiendo con alfileres y ajustando el traje, cuanto tiempo has venido á P,trís? Y la ohlig~ á.
-Usted se equivoca, dijo con enerjía. Yo no he
las otras, inclinadas sobre la costura trabajalian sentarse á su lado en un confidente.
seguido
á nadie; vine sola, enteramente sola. Y
sin oír:se más que el chirrido ele las agujas pene-.
Jacquelina se turbó ¿Pues que á la prim.n-(i na- rompió á llorar.
trando en la seda ó el rumor S{!CO del hilo que al- da le habias dicho? Pero viendo la cara alegre y
-Cómo? Pobre niña! Te ha abandonado, cuénguna reventaba con los dientes.
los ojos dulcemente interrogadores de su prima,
Esto duró poco tiempo. Luego empezaron los tomó "alor y con la mayor sencillez refirió que tame eso. Son tan raras las desesperaciones del
cuchicheos, hablúndose de pronto en voz baja, pi- hnbía Yenido á París sola y por largo tiempo, tal amor.
Y se aproximó á Jacquelina con los ojos chisdiéndose l\láS tarde un consejo en alta voz y por vez para siempre.
peando de curiosidad y de malicia.
último algunas confidencias murmuradas al oído
La fisonomía. de la sefl.ora Bardonel expresó
Pero sí digo que se equivoca usted; que nadie
hicieron empezar las risas. Sea por casualidad, sea una sorpresa llena de interés.
me ha abandonado. Soy yo quien .... pero no
intencionalmente, al retroceder la señorita Del-Sola en París y_por largo tiempo ....
quiero, no quiero ....
fina para juzgar mejor del efecto del vesti-¿Pues que, no vcniste para divertirte?
-Basta, seiiorita, dijo la seifora Bnrdonel levando, tropezó con Jacquclina, lo que dió ocasión
-Ay! no, sellora dijo Jacquolina con una do- tándose con dignidad; yo no quiero penetrar secrepara que· le presentara sus excusas y habría em- lorosa sonrisa.
tos agenos que por otra parte no pueden adivinarpezado naturalmente una conversación, sino hu-No me digas seilora: dime prima, te lo ruego. se. Eres una ingratuela. Dejarte en Tours parienbiera sido porque apareció la terrible i:3ra. Chtln-No, prima, no vine por gusto á París. Metra- tes buenos y honrados para. correr aventuras y ensonicr.
jo el destino.
contraríais agradable ahora que probablemente no
- Vcnga usted señorita, la seiiora la está espeLa sonrisa de la seil.ora Bardonel se extingió tienes ya ni un sueldo venir á vivirá mis expensas:&gt;
rando.
por un instante y fijó en la joven una mirada inA expensas de usted .... ! dijo J acq uelina estreJacquelina atrnvesó temblando el taller y- lue- quieta y menos benévola pero esta no pu(lo obgo un cuarto donde un seilor atareado arreglaba s&lt;•rvarlo, porque la ha"!)ían cambiado las palabras mecida por el ultraj!'; otra vez se equivoca usted
y cortaba telas y que aparentó no apercibirse de amables conque fué recibida y se juzgaba en pre- seilora. Xo estoy en el caso de vivir t\ expensas
de nadie porque tengo trescientos francos.
su presencia. La pri1111·1Y1 dijo al oído á Jacqueli- sencia de una protectora y de una amiga.
Y se levantó con pereza.
na con una entonación rcsp,~tuosat
-Vemnos, dijo la señora Bardonel después de
La seilora Bardonel encontró cómica la actitud
-Este es el scilor Edward, el cortador.
un silencio. ¿Has reilido con tu tia ó tu tío?
y se puso á reir.
En seguida entraron en un salón amueblado
-No, prima.
-Decididamente eres una chiquilla singular;
con lujo un poco chillnnte y en el que se sentía
-Te exijian un servicio penoso?
con tus trescientos francos ni podrás ir muy lejos
cierto perfume femenil. Un traje de baile estaba
-No, prima pero ....
ni vivir largo tiempo en París, siempre tal vez, coarrojado sobre w1 canapé, guarnecitló de blondas
Le vino la idea de hablar de Auger, de su per- mo acabas de decirme. Qué piensas hacer?
y con corpiilo de rosa pálida que se vislumbraba secución cautelosa, de sus interesadas atenciones
-Yo no quiero ser para usted una carga; había.
á. través ele las trnsparcncias de la tela blanca.
pei-o no se decidió porque le repugnaba acusar á
-La sefl.ora está sin duda en el segundo sa- un pariente que después de todo lo había ácogido contado con que me proporcionaría usted trabajo;
y puesto que tiene usted obreras que no son sus
lón, dijo la prim1·ra, y se le habrá llamado para y alimentado en su casa.
primas ....
recibir alguna cliente que acaba de venir. Voy á
-lince mucho tiempo que no veo á la tia Au--,Xo, gracias á, Dios no lo son, pero saben traverla.
ger, continuó la señora, pero me dejó el recuerdo bajar. Y piensas tú, que sirviendo conejos fritos
Luego levantó discretamente una cortina de se- de ser una · buena persona. ¿Ella te hacía penosa
en una fonda se aprenda á ser modista'.'
da, llamó en una vidri&lt;•ra y entró.
J,i vida?
-Xo tardaría en /\,prender y algo sé ya puesto
-Ah! Es usted, dijo una voz. Vea usted el corA esta evocación de la buena tía Auger que á
pilio de la scilorita Hortensia; no le queda bien. esa hora debía estar abrumada de tristeza, Jac- que yo misma hago mis vestidos. La seflora BarNo sé pero me imagino que hay algo que hacer- quelina sintió que le subía un sollozo á la gargan- donel dirige una mirada desdeñosa al humilde trale en las mangas, tienen un aspecto impropio ¿no ta y respondió todavía pero con una voz llena de j e de su prima, pero muy luego esta mirada centellea y contrae sus labios una sonrisa de satisfaces verdad? Ah! muy bien; ya estamos en camino. lágrimas:
ción al observar que el traje estaba muy bien he.Así, ¿le parece á usted? Hágame favor tle arreOh! no, prima.
cho. 8!' reprimió prontamente sin embmio y agreglarlo.
-Algo te apena. Sin eso, no habrías partido gó con dureza.
En lugar de la seiiora Chan:sonier que había de- así, háblame francamente.
-~o sabes nada; será necesario que empezasaparecido, vió Jacquelina aparecer en la pucrt11,
Ensayó entonces hacer un cuadro sombrío de su
una señora. vestida de negro. Era la seiiora Bard0- vida de criada de fonda, se quejó de la ruda labor ras tu aprendizaje y ya no te ayuda tu edad.
Por otra parte, entramos ya en la mala estación
nel en persona. Avanzó rápidamente hacia la ni- que ese oficio impone á una joven hom·ada, del
y el trabajo escasea de manera que en breve desila y la besó en las mcgillas.
caracter de los hombres y del disgusto que sentía
-Cómo! ¿Eres tú, querida mía? Que feliz ca- sirviéndoles y oyendo sus requiebros, pero sus pediré algunas obreras y no es esta la ocasión de
sualidad te trae? ¿Porqué no me avisaste de an- palabras no tenían el acento de la verdad, sus ex- recibir nuevas.
-Dios mío! y qué haré?
temano? Haces un vilije de recreo á París? ¿No plicaciones se enredaban, sus razones eran obscuEs muy sencillo; tomar el tren más inmediato
vino contigo tu tia? Donde está? Pobre se11ora! ra:; y era desde luego facil ver que no sabía menhace ya veinte ailos que no la veo. En cuanto á tir. Como á cada momento experimentaba. mayo- para Tours, pedir perdón á la tia y volver á tu
tí, ahora es cuando te conozco. Estás muy boni- res dificultad~s para expresarse, su prima, le cor- antigua vida.
ta ¿sabes?
-Si no puedo, juro á usted que no puedo, y fo
tó la palabra diciendo con cierta acritud:
ruego tenga piedad de mí. Hay cosas ¿sabe usSorprendida y encantada por esta acojida, .Jac-Xo es eso, bija mía; tú me ocultas algo y ha- ted? que no pueden decir:sc, son sagradas. No falquelina se dejaba mimar; era la primera vez desces mal en no ser franca conmigo. No me enga- taba más sino hacerme tantos mimos para ser tan
de su llegada á París que oía decir algo agrada- ñes con tus aspavientos pues no tienes ni cara ni
ble.
dura después. Si se perjudica usted, no me pao-uc
conflexión propias para tener á los hombres el
Entre tanto, la señora Bardonel recordaba la miedo que dices, y al contrario, puedes Yolverlos de pronto; no pediré nada, lo prometo, en t1~1to
que me dure mi dinero.
historia de la familia, hablando ele los viejos Duá su puesto cuando se desmanden: Otra cosa ha
Había tanta angustia en el rostro de Jacquelimont d' Azay enterneciéndose al r cordar la ca- de suceder.
na
y tantas súplicas en sus ojos que fa s,eñora se
i.a. de sus abuelos, r ecordando como cantaba en- Prima mía.
sintió conmovida.
tre las vides la gloria del rosal entreabierto, de-Oh! sí, estoy segurn. Algún amorío tal vez.
Sea, dijo, testarud,1 sedo á tu capricho que pienrrmnando h\grimas por sus recuerdos delante de Te ruborizas? Pues eso es.
so no serit muy persistente. V en mailana y sí te
Jacquelina que no había conocido ni á los abue-Yo juro que . ...
tomaré como aprendiz. Veremos lo que puedes
loa ni el rosal y para.la cual Azay no tenía mi1s
-Xo jures nada. Comprendo eso á tu edad.
que recuerdos de dolbr y dt• mis¡•ria. Sin embar- Venistc sola {L París, pero con la esperanza de que hacer y si no eres muy torpe te daré un franco y
medio diario para empezar. Pero no me trates de
go, se sentía dominadn por una tierna conmoción
durará poco tu soledad. Vamos; no llores asi, puesy veía con ojos llenos de grntitud á la seilora Bnr- to que te comprendo y no voy á devorarte por tan prima; serás una obrera y nada más. Si esto 1medonel que tomándole las manos repetía:
de curarte de tu calaverada. y hacer que pronto
poca cosa. En veinte aiios, he conocido muchos dejes París tanto mejor. Si no, mejor también
-¡Y qué linda eres!
jóvenes y puedo excusar sus sentimientos.
pues así empezé yo.
Era mm mujer de edad, con los cabellos entre-Por piedad, prima, no crea usted .. ..
-Oh prima! gracias .... gracias!
0

-Xe me trates de prima y preséntate aquí maii~na á las ocho. .
Gran y majestuosamente la seilora Bardonel abnó una pu?rta haciendo
un gesto de despedida y J acquelina salio sin au·everse á decir nada hasta.
el corredor sombrío por donde había entrado. Oyó al pasa~· cerca d_cl taller
la charla de las obreras, tomó su maleta de manos de la cocmera Y sm saber
á donde fr y no pensando sino en la modesta plaza que acab~ba de .obtener tan penosamente bajó llena. de esperanzas la nauseabunda escalera.

XIX
Esa madrugada se tocó diana á las tres en el P8:tio de [:1úsa. ~st~ba
oscuro todavía, pero las estrellas palidecían y una ~•gera b~1sa t'.·rua .a la
atmósfera calentada por la calma de la noche, las primeras fI cscm as de la
mailana.
l
.
. ó tra e
Las ventanas de las cuadras se iluminaron, e pat1? se amm a . v sado por sombras, y en el sitio de reunión de las compailías pa~aban y 1epasaban grupos que hacían sonar sus sables en tanto que las siluetas de los
caballos entraban precedidos por fantasmas.
Pronto empezaron áformarse líneas n~gras_ que resaltaban sobre la debil blancm'a de los muros el piso, y luego silenc10so,alfrente dela banda. de
cornetas y tambores apareció el Tambor MaY:or.
.
.
_
1
va~os, dijoJacquot á. Jacobo, dame m1 mochila. y b:\Jemo.s, ~ a toe~
est1disto Cuatro cientos veinte cartuchos por plaza. Toma tu carabiraiE\
t·\. bien ~narasada? y 0 te la arrealé á m:iravilla. Diablo! por poco o vi ? e
t~pón; y l~ego, e~ cuanto haya tiz, el coronel qu~ n? puede e~~r qu1et?
viene trotando en su jamelgo. "Capitán, veo un fusil sm tap?n.
. no ~Ul·"' Apunte Ud• el nombre
d a su compau.ia.
_ de ese soldado." Y sigue su cammo
á ver á quien otro le prepara un castigo.
. .
Y descendiendo i. saltos la escalera J n.equot contmua:
-Pensabas no ir á Ruchard? Pues te vas á. salir con la tuya: en el primer
arhol del camino te ahorcan y ... . al freseol

421

�EL MUNDO.
Se colocaron en su lugar y Jacquot dirigiendo
sus mii-adas al grupo de la música se puso á renegar er.u·e dieutes contra el Tambor Mayor.
-Numeraos! ordenó una voz breve. En cada
Compailía, de derecha á izquierda los l1ombres
dijeron en voz alta sus númerns: Juego los tambores y los cornetas avanzaron sin tocar y el rejimiento moviéndose en silencio salió de la ciudad dormida.
Atravesó 'rours con paso riipiclo. Jncobo marcliaba de 1° de la 3" del 3: y como bit11 á bien no
había despertado soñaba aun arrullado por el rumor cadencioso de los pasos y veía vagamente
desfilar ame si la izquierda de la segunda formada de soldados de poca talla abrumados bajo
el peso de sus mochilas.
Poco á poco las primeras luces de la aurora
descendiendo entre las casas vinieron á iluminar
las carmañolas y marmitas de lc1s mochilas, y á
hacer luch' las bayonetas de los fusiles á lo lejos
balanceadas en el mov1miento regular de la marcha.
Al mismo tiempo, una frescura reparadora y
grata subía de la tierra y en la avenida Gramont
el perfume de las prad.eras recien cortadas, venía delicioso; y cuando doblarnn á la derecha
clescendiendo hácin Cher, el sol apareció al fin
desgarrando las extensas brnmas blancas que flotaban perezosas sobre el valle.
Se llegó al camino pero apenas sí se había cruzado entre los soldados una que otra palabra. Varios dormían aun, otros aspiraban en silencio la
brisa matinal, y otros en fin vacilaban bajo su
mochila mal equilibrada prometiéndose componerla en el primer descanso.
A medida que se aclaraban sus pensamientos,
Jacobo semía un malestm· extraño. llacíamucbos
meses que Jacq~elina había partido; él creyó haberla olvidado y he aquí que ahora una tristeza
motivada por ella le oprimía el corazón. ¿Poi' qué
pensaba en ella ese día? ¿Y por qué esta melancolía de sus pensamientos le parecían tan amarga y tan dulce al mismo tiempo?
Desde su partidn Jacobo no había tenido noticia, alguna de su amada. Al principio, en los
primeros 1ransportes &lt;fe su tristeza había venido á
llorar á casa de los Auger pero la señora de la
casa lo recibió de muy mala voluntad. La buena
mujer estaba hecha uiia furia, le acusaba de haber prostituido á Jacquelina y le decía que si
ahora estaba sufriendo bien merecido lo tenía.
Augcr, illflS diplomático con 1m cliente que bebia de lo caro, se había mosu·ado blando, acaramelado, pero su hostilidad no se ocultaba lo suficiente y Jacobo comprendió que si ellos sabían
el paradero de Jacquelina cuidarían muy bien de
ocultárselo.
Entónces se despechó y dió oído insensiblemente á las indicaciones de JacqÚot que de pronto le
habían indignado. Si, Jacquot debía tener razón,
esa muchacha se había burlado de el y al presente se estaría riendo de haberlo engallado, fugándose con el especiero rico á quien conoció el año
anterior. Era preciso pues ·devolverle olvido por
olvido y desprecio por desprecio. En efecto no
volvió á recordarla ni á inquietarse: algunos días
de licencia pasados en París dieron otro curso á
sus ideas y se creyó curado para siempre de aquella pasión ridícula. ¿Porqué entonces y después
de tanto tiempo volvía Jacquclina á preocuparle? ¿Qué sentimiento reconocía para atormentarla? ¿Era el amor que ya juzgaba muerto, ó era el
odio que creía haber dominado?
A poco la frescura matinal fué sustituida por
los a~·dores del sol que ascendía lentamente; bajo
los pies de la tropa el polvo se arremolinaba en
impalpables nubes; en la columna, se charlaba,
los jóvenes decian «nos vamos á tostar, y los víejos respondían gru:liendo:» esto 1ro es nada; ya veréis en la Costa de Vilaines.
Se hizo alto á la orilla del camino y apenas formados los pabellones de armas, los hombres se
ocuparon en equilibrar su carga apretando ó aflojando las correas, desatándose i\ fin de respirar
mejor el nudo de las corbatas 'y ayudándose mutuamente con ese espíritu afectuoso de compañerismo tan natural á los soldados franceses.
-¿Y qué tal le va al catrín? preguntó Jacquot
¿Cabe el señor en sus pantalones? No es por darme tono pero pienso que tu mochila no te romperá las espaldas porque puse las camisas de modo
que te las defendieran. ¿Quieres que tomemos un

Domingo 19 de Diciembre de 1897=-=

trago y unas ruedas de salchichón? Y como esta- mí, .. , Bah! Permaneceré soltera. Si viera usted
ban á retaguardia de _la columna y cerea del ca- esto que aeabo de escribir me ha hecho llorar.
rrito la cantinera.
Había yo softado tantas cosas! Es atroz esto de
- Vaya, esta marcha parece que te está aITan- querer uno lo que no puede alcanzar.
c,ando lo::1 alientos sin que sea para tanto. Estás
.Cuando Yenga usted á París le hablaré si me proserio como un asno que reflexiona ¿sabes? no es- mete.,, .pero no, mejor no.,. ,Qué duro es pentamos obligados it. bebernos la mar cuando llegue- sar en lo que no tiene remedio.
mos á Ruchard.
Creo que si me escribiera usted me haría mu- Déjame en paz, dijo Jacobo impacícnte, yo no cho bien. Refiérame su vida. ¿Va usted al Café
me cuido de tu rnarchit.
de los Amigos? Escríbame usted á París calle de
Jacquot no rc;:,licó pero cuando consiguió abri~·- Sta. Ana casa d.e la se11ora Bardonel.
se paso á codazos hasta el carro de la Cantinera
Y ahora tanto peor. Puesto que quiero ser hony consiguió dos pedazos de salchichón y dos va- rada no considero un crimen amaros desde lejos
sos de vio o blanco.
y el buen Dios no ha d e querer quitarme todo.
-Sabe:,r dijo, tu tienes algo y te voy á decir
Voy á trabajar más animadtt-espcrando carta de
lo que ti('ncs.
usted que me dará valor.
Es tu princesa qu&lt;' vuelve.
.A.dios Jacobo.»
-Déjame tranquilo dijo Jacobo con voz sorda.
JACQUELIXA.
-Lo que deberías hacer es desearle felicidades
Sin reflexionar que lo obscrvaban, J acobo besó
con su especiero y no ocuparte más de ella.
ardorosalllente la carca y Jacquot le dijo riendo:
-¿Quien te dice que me ocupo?
-.Magnífico, nos hemos reconciliado á lo que
-Yaya! no hay mi\s que verte. Y sucede toda- parece y esto hace creer que el especiero ya no
yfo, más que te sorprenderá. Mírame un minuto: y dá más ele bÍ.
)'O que digo haberla olvidado, no puedo. Oye....
Jacobo siutió una llamarada de cólera que le
Tocan llamada.
subió desde el corazón.
Volvieron á sus pabellones y la marcha siguió.
-CAllatc, no sabes ya lo que dices, exclamó
Jacobo siempre pensatiYo scguia con paso firme con violencia, y por otra, parte tú fuiste quien me
la marcha de su compañía Pll tanto que los de la metió en la cabeza esas ideas innobles .. . , estoy
izquierda dela segunda comenzaban á vacilar y avergonzado ahora, muy avergonzado.
arrastraban sin convicción sus zapatos en el pol-Y de qué se avergüenza el señor? De haber
vo del camino.
creido que su particular lo abandonaba y ahora
Esta Jacquelina! Decididamente no dejaré de vuelve su particular? Bueno reciba el seüor mis
pensar en ella en todo el día y reviviré la nove- felicitaciones.
la de ese pobre a:.:tor que creí ya muerto y sepul-Una vez más te ruego que te caJles, y repito
tado. ¡~ue linda estaba la primera vez que la ví! que no sabes, que no puedes comprender. , ..
¡Y aquel domingo, en la Iglesia! Y luego, el mis-Entonces tú me tomas por un atontado! Es
mo día á la hora del almuerzo, qué bien descon- difícil comprender en efecto.
ccrtó á ese animal de Jacquot!
La Jacquelina emprendió una bordada y ahora
Para hacer llevadera la fatiga los soldados se que viene de la· vuelta de tierra se acuerda de su
pusieron á cantar y Jacobo cantó también, sacu- amante de Tours y le anuncia su regreso. El amandiendo así el recuerdo tenaz que le absorvía.
te olvida de pronto la manera con que fué dejado
Pronto dejaron atrás la verdura de las praderas y hélo aquí en l'l recaída de su pleuresía del lado
y la sombra de los árboles y llegaron á la orilla izquierdo. :N'o lo envidio en su lugar me pasaría lo
del Indre y atrav0saron sus olas límpidas, y re- mismo. Pero ahora debes estar endemoniado de
montaron la otra ribera, dirigiéndose al valle y esta marcha á Tours en momento tan interesante.
pensando en el otro alto que se aproximaba.
Por eso no es nada, Jaquelina ha resultado una
El camino parecía interminable. Con el calor mosca muy exquisita.
aumentábase la fatiga y aun los oficiales se queJacobo que había empezado áleer su carta,por
jaban de que la vanguardia c~minaba demasiado tercera vez se encogió de hombros.
de prisa. J~n fin, á la vuelta deun recodo del ca-Cuando te digoquenocomprendcsnada. Jacmino apareció la aldea de Saché, la tierra prome- quelina no regresa á Tours sino que permanece
tida, y !'11 un instante volvieron á la columna la en París.
animación y la alegria. Los tambores y los corne-Y te escribe que la vayas á ver para recobrar
tas tocaron marcialmente y cada soldado se colo- sus muebles. La historia de stempre, pero no serás
có en la fila que le correspondía par'l que el Regi- tan bestia.
miento entrara de un modo satisfactorio.
-Xada de eso es infame lo que piensas y te
Ya en la aldea, Jacobo salió del cuartel y sen- prnhibo hablar de Jacquelina como lo haces.
tado en una acera, á la sombra se ocupó en frotar
-Me prohibes? Bueno está eso, me burlo de tus
con grasa sus pies adoloridos,. Al cabo de algunos defensas porque eres un estúpido- burgués, un asminutos se le presentó J acquot dándole una carta. no cargado de dinero é incapaz de cerrarme la
Jacobo la tomó palideciendo y la abrió con mano boca. En fin, basta. Te repito que mujeres como
trémula en tanto que el .otro- lo veía con un aire esas son unas. , , , , ,
especial: los dos habían reconocido la letra y á
-Mientes, gritó Jacobo, yo nunca he dado á
medida que Jaco bo leía, gruesas lágrimas le subían J acquelina dinero, nunca.
de los ojos y reia y lloraba al mismo tiempo.
-Jacquot palideció; un gesto de padecimiento
Era una carta de Jacqtlelina que decía así:
contrajo su boca y un relámpago de envidia pasó
«No sé si hago bien en escribir, pero mi deseo es por sus ojos.
más fuerte que yo. Me había prometido que no vol-Si así fuere, dijo sordamente, la cosa es disvería usted á ofr hablar de mí y de pronto estaba tinta. Pero entonces por qué se fué á París?
yo contenta de no tener n·oticias de usted. Mejor,
-E:io no te concierne, dijo secamente Jacobo.
decía, él me olvida y eso es lo que se necesita. Pe- ·
Dí mejor que no puedes explicarlo. Ella habrá
ro he aquí que no puedo más, estoy muy disgus- encontrado insípido el perfecto amor sin galletas
tada contra usted y que le escribo.
y ahora lo quiere saborear otra vez. En tu casa
Tal vez, habría sido ménos malo escribiros an- · , la enjaularia para que no me la vuelvan á llevar.
tes, porque si también está usted enojador siquie,-Te digo que nadie la llevó, que no fué á Para tendría usted su recuerdo para esta pob1'e J ac- rís con nadie ni por nadie.
quelina que piensa siempre en usted. Es fuerzaperEntonces, , . , , .
donarme, ya que tanto he llorado. · ·
· · -Ya te decia yo que no comprendes nada.
¡Qué triste es ser muje1- cuando se quiere per-Lo que comprendo es que me quieres engamanecer honrada! Cuando llegué á París me de- futr ó que eres más atontado que el Tambor :Masanimé tanto que hubiera regresado á Tours si yor. ÜLrnndo se ha tenido por novia una chica cono hubiera temido volver á veros. Una yez pude mo esa que el mejor día la emprende á París á
salvarme. Pero luego? Ahora soy eosturera. Es- paso gimnástico y luego contramarcha á su puntuve aprendiendo largo tiempo y gano poco, pero to de partida para convencernos de que hizo toda
yaganaré más. En fin no' tengo necesidad' dena- la fiesta con el Obelisco y el Panteón bien vale
da mientras tenga salud. Mi tía ha debido dar á la pena de ponerse contento.
usted todos esos informes.
-Entonces tu me tomas por un imbécil ó por
Creo que valdría más que n()s olvidáramos. Yo un bromista.
tuve un ensueño de nifta y puede usted creer que
-Diablo!
lo considero muy bueno, pero era un ens.ueño pu€s-Y bien si yo te dijera que es obrera en Paris
to que usted está hecho para casarse con una se- y que gana su pan trabajando de día y de noche?
:llorita y yo no sé si alguien habrá nacido pará
(Continuará)

Gfig. 1ª---'T'raj? p1risien5e

ae

paseo.

�LA MODA

2

á vosotras con mil conversaciones de salón, con variadas notas sociales; os descubrirá. con discreto cuchicheo los proyectos de fíes tas que se discuten y acabaréis por ser amigas de ese Puck travieso que sabe tantas cosas.
La presentación del cronista está pues en el porve
nir. Hoy, se limita á. saludaros y á ofreceros un ramo
de violetas.
Muy señoras mlas.

***

Por desgracia. tengo que iniciar. mis notas de sociedad con algunas lineas referentes á ......... una corrida
de toros ......... No tiene remedio! Gran parte de la alta
sociedad mexicana se ha dado cita en el coso de Bueareli y la tarde del domingo último, cada palco era
un primoroso bouquet de flore,;. El día habíase anunciado tibio, y la mayor parte de las damas iban con
trajes de media estación, predominando los colores
claros.
Vimos muchas telas azul pálido con aplicaciones del
mejor gusto, y citaremos como modelo, el trnje de la

LA MODA
te, con ojos femeninos, se advierte que hay poca variación en los trajes de otoño, salvo acaso en la forma.
de los corpiños y de los cuerpos en general, más severos y de telas ricas, entre las cuales el gros graneadoy el liso tienen lugar preferente.
Las joyas si cambian y se multiplican con la llegada del invierno, y menudean las fantasías en rivieres
broches, sortijas, reloje11, etc. Respecto de esto, llama
mos la atención de nuestras lectoras hacia la completa..
reseña que publicamos de las piedras preciosas más
en boga en la actualidad en Londres, Paris y Nueva
York
Dícese que para el nuevo año prepáranse grandes
novedades Nuestras lectoras tendrán oportuno conocimiento de ellas.

***

La aristocracia de México previene co11 gran entu~
siasmo lindos trajf's para la ¡,róxima kermesse de Minería, organizada con fin benéfico por altas damas deesta metrópoli. Este es el asunto del dla en cue¡¡.tióu desociedad y despierta sumo interés en todos los hogares elegantes.
Para intt.'grar d gentil personal de los puestoR, ~e
invita con anticipación á encantadoras pollitas que rivalizarán sin duda en gracia y elegancia.
La Kermesse ha entrado definitivamente en nu,·stras costumbreñ y tan bién encuadra en ellas, que no
parere sino que su origl'n es mexicano. Aquilátase ca1la dia más el buen gusto en la formaci_'m y adorno de los p,,estos y e,n los trajes-los de fantasía AO·
bre todo-de las expendedoras.
Son estos en su mayoría, de unii. adorable sencill&lt;'z.
y tan adecuados á la índole de hermosura tle 111 que
los lleva, que no se puede pedir más
Corren los rumores más agradables acerca de la~
novedades que se verán en esa gran fiesta; pero noi¡ueremos aún ser indiscrE&gt;tos.

***

Flg. 2---Traje de solrcé para Fef!orltas.

CRONICA DE LA MODA·
Es de rigor que al iniciar las labores de un periódico
nuevo, el redactor haga su propia presentación al pú_
blico, le diga sus propósitos é intenciones, fije un programa, y, después de saludar afecttiosamente, dé co
mienzo á. la faena.
En esta vez holgaría empero el programa. Cuál podría ser el de una revista exclusivamente dedicada á
las damas, sino el que tuviera por mira agradarlas y
serles útil en esa amplia esfera de deliciosas futilidades, de encantadores cuidados y al mismo tiempo de
útiles labores y serios y prolijos asuntos que constituyen su vida femenil? Este periódico ilustrado, que vosotras, bellas damas inspirasteis, no puede ser sino
Blusa rusa rara nU!o de 5 i 6 ai\os.
vuestro en toda la latitud de la palabra. Pretende llenar un inmenso vacío: el de una revista que lleve á los Srita. Domitila Hidalgo, la t·ncantadora mexicana qu
hogares todo lo que es de primera importancia para trae en sus ojos ceruleos, el deslumbramiento de la di"
las damas y en la que se encuentre desde el último vina Europa.
figm·ín prescrito por Parls que impera sobre el mundo,
Entre los sombreros predominaban los de seda nehasta la breve y práctica respuesta á la consulta de gros y con adorno azul, y las capotas del mismo color
una dama, relativa á una ligera dolencia, á la manera había también multitud de sombreros ligeros con ador _
de usar una medicina, al régimen que debe seguirse nos rojos que tan bien sientan al rostro apiñonado y
en una enfermedad; desde la nota última sobre los á los ojos negros de nuestras lindas mexicanas.
usos y costumbres de la alta sociedad, en el axtranjeLos abrigos de media e~tación, en su mayor parte
ro, hasta la amena conversación del doctor que enseña eran de una elegante sencillez.
muchas cosas en que se auna lo agradable á lo proveUna observación: Vimos á una dama con mantilla y
choso; desde el artículo mitigadamente serio, que pro- flores en el prendido de la misma; la señora del Lic.
pone una norma benéfica para las costumbrus, hasta Perez Galvt:z que fungió de juez en la corrida. Será
la critica espiritual que evita el escollo del ridículo .... este un presagio de que nuestras damas se resol ve_
desde la reseña de la última fiesta en que ningún tra- rán algún dia á. afistir á. las corridas vestidas á la
je elegante pasará desapercibido, hasta la semblanza usanza española? El espectáculo sería gentil y cautide una dama distinguida, hermosa y de buen gusto. vador pero presentimos que no lo verán nuestros ojos
Ya veis que el programa es amplísimo ......
***
*
Algo
de
París:
**
En cuanto a la presentación del cronista, qué puede
Jamás, en muchos años habíase disfrutado en la casignificaros? Ba\teos saber que procurará complace. pital del mundo, de un otoño tan delicioso como el acros y abarcar la mayor suma de asuntos agradables tual. El sol ha brillado radiante todo Octubre y parte
para vosotras; que diablillo invisible, se acurrucará en de Noviembre, y seducida por el tiempo, la aristocra_
los repliegues aterciopelados delos grandes cortinajes cia ha inundado con sus pomposos t,·enes la calle de
de los salones; esconderá.se tras los exóticos biombos; la Paz y el Bosque, como en lC1s bellos dias de primaencaramará.se á los respaldos de los sitiales y vendrá vera. Siguiendo aquel gran desfile de mundo ciegan-

Para concluir. lo3 nombres de algunas damas que
luciendo vistosos trajes, vimos en la hermosa corrida.
del domingo: Sras de la Torre, Escandón, Lan 1la y
Escandón, Riva, Villar, Noriega, Sanchez, Llamedo,
Hornedo, !turbe, Ibañez, Barrera, Goribar, Knigt~
Mancera, Alemán, Gutierrez y Saldivar.
y ahora, lectoras mlas, basta hwg·o.
ROXANA.

Flg, 4.---TlaJc de solreé de :iachemlra.

c:r;1g. ~-.,•&lt;Traje ae int?ierno para paseo.

3

�•

•
LA MODA

4

LA. MODA

N~8TR08 GRABADOS

La blusa de la fig núm. 14 es 'notable por la solapa en picos de·cre. cientes que le sirve de adorno y la torma elegante y nueva d-e las man·
gas. Nuestros lectores tienen un hermoso grupo en que escoger.

FIGURA 1.-TRAJE PARISIENSE DE PA!lEO.
Gracioso y de primoroso efecto es este traje hecho de
• paño satinado de color azul. La chaquete, sencilla y
sin mas adornos que dos guias bordadas á ambos lados, ábrese sobre un falso chaleco de satín blanco cerrado con alamares de seda negra.
Doble juego de solapas, de las cuales las exteriores
están doubleés de seda ligeramente crema. Gran falda
con aplicaciones de un gusto del todo nuevo. Llamamos la atención de nuestras li&gt;.c toras sobre el eombrero, donde el abullonado de tul y la
clásica pluma de avestruz, forman
el más lindo adorno que darse puede.

PARA LAS -DAMAS
· LAS PIEDRAS PRECIOSAS

SUMARIO.-LAS JOYAS.-JOYAS PARA EL DÍA.-JOYAS PARA LA NOCTIE.
JOYAS DE FANTASIA.-ULTIMASIÑOVACIONES -EL LUJO EN ELTEATRO•
Como los trajes, las joyas siguen á la moda: lo que se lleva un año,
una estación, es abandonado al año ó á la estacjón siguiente y el gran
chic para ~na mujer elegante es poder modificar, transformar sus a_lhajas seg·un ~l gusto del día. Este asunto es por lo demás de gi·an actualidad ahora que con el invierno •vuelve á ,su curso la vid,a mundana, comienzan de nuevo las recl'pciQnE:s y Sfl anm,cian algunos es•
pectáculos.
Se sabe que es de muy buen gusto ahora !)Oner joyas aun sobre los
trajes y au_n se dice que para cons~rvar áJ¡i¡; perl¡i.s fir¡.as su.orjente '!f
su belleza es preciso llevarlas siempre sobre si y jamás dejarlas, á fin
de que esten perpetuamente] como impregnadas del calor de la piel.
Es incontestable que desde hace algunos años las mujeres llevan.joyas de color en el dia, encontrando, no sin razón, que su profundidad
límpida se armoniza bastante bien con las telas cambiantes de las ropas y las plumas y las flores brillantes de los sombreros. Hace cincuenta años no se hubieran usado los collares, los bro&lt;;hes, las sortijas, los
bucles precíosos que hoy se muestran á plena luz. Apenas si se guardaban en las orejas los brillantes que el marido daba como donas y soi~

Flg. 9.-Detalle del bordado del ftgurin nú m 7.

Un lindo traje de capricho, que dejando
adivinar toda la esbeltez del huerpo delicado lo cubre y lo arropa cariñosamente
sin embargo.
Un amplísimo abrigo de pieles cae sobre
el vestido de satín obscuro y sobre el corpiño se abre gigantes~a corbata papillen
de crespón de sed3;_,El sombrero es sencillo, hasta ligero y sin embargo por su
forma cómoda--protege perfectamente la
cabeza.
Y va,l¡ joven blanca y resplanrleciente
bajo,aqudla nieve resplandeciente y blanca.
Va sonriente casi sonriéndose asimisma, á su hermosura inmaculada. Ella lle-

FIGURA 2-TRAJE DE SOIBÉE PARA
SEÑORITAS.
Este hermo.;o modelo está hecho de
taffetan ligeramente figurado, en
tanto que el cuerpo consiste en. uua
blusa de acordeon, de seda blanca
Liberty. Un cuello de guipure, completa el atavío, cayendo graci9samente sobre los hombros.
FIGURA 3.-BLUSA RUSA PARA NlÑO
DE 5 Á 6 AÑ&lt;&gt;S.
Todo el traje es de seda dibuja da
y el corte absolutamente sencillo.

Flg. ll---Vestldo de Cheviot para señoras.

De el bordado del tercero, damos un
1&gt;equeño detalle en la figura 9. Todo
-el traje es de paño, salvo el bordado
&lt;le dibujo prolijo al parecer, pero de
facil ejecución.
FIGURA 8.-TRAJE DE MATRONA.
Lo más interesante de este modelo
-es sin duda la capa de terciopelo bordado, que se prolonga hacia atrás y
hacia adelante, en dos bandas con apli-eación de piel de nutria. Constituye
una de las formas más en boga para
paseo.
FIGURA 9.- Detalle del bordado del fi.
.gurín núm. 7.
FIGURA 10.-TRAJE DE TE CON JAQUET
DE BOLERO.
El traje para té ilustrado en estas
páginas es de d1·ap d' eté, blancomarfil plegado en acordeón, sobre el cual
cae un cuerpo de bolero terminado en
-elegantes bandas hacia el frente y ha-cía la. espalda.
FIGURA 11.-VESTIDO DE CHEVIOT.
Dos modelos hay para este traje: uno
en que Alternan en el género, el rojo,
el Yerde y el negro, y otro simplemen
te negro que es el que ofrecemos á nuestras lectoras. La blusa tiene un peto
figurado, sobre el cual ábrense solapas
de terciopelo. Tres grandes guias bajan á lo largo de la falda. Entre los mo•
delos de invierno parécenos que es uno
de los que deben preferirse.
FIGs, 12, 1314 y 15. He aqui cuatro mo~elos de toilettes de recepción, en que
el satín y el tul, combinados y con
grandes aplicaciones de blonda, en los
dos primeros, ofrecen primoroso efecto.

Fig. 7.--•Tres modelos de cuerpos bordados.

lo mismo que el cuerpo, con un esbozo de muceta de
gros claro á gran dibujo, este ·último, y aplicaciones
de blonda, asi c&lt;lmo en el extremo de las mangas que
vagamente recuerdan la forma globo. ya en desuso
FlGURA 5.-UN HERMOSO TRAJE DE PASEO.
He aqi_ü una gentil manera de recorrer en los días
helados en que el frío pincha y azota, el blanco bule·
var alfombrado de inmaculada nieve sin es ponerse mucho ó poco á que la intemperie ofenda la frescura
de la tez.

Flg. 10.-·TraJe de té.

va la primavera; ·enrededor los árboles se levantan
como esqueletos mudos y tristes, y la nieve cae......
&lt;:ae sin rumor......blandarnente.
FIGURA 6.-TRAJE DE PAÑO HELIOTROPO,

•

Este traje de paño heliotropo, lleva blusa de gran
triangular sobre la de:.-echa, hecha lo mismo que
el doublée del cuello d e astrakán finísimo. Grandes
aplicaciones de bordado á derecha é izquierda en los
costados de la blusa, ajustada por cinturón de seda.
5 olapa

Fig. 6.--Traje de pafio heliotropo.

Un pequeño cuello volteado pliega graciosamente la
blusa, las mangas de globo, ajústanee también con varios pliegues. Un cinturón de forma muy sobria, cifl e
la blusa.
FIGURA 4.-TRAJE DE SOIRÉE, DE CACilEMIRA
PARA SEÑORITA.
He aqul una de las formas más cautivadoras de los
trajes de soireé para señoritas, en esta estación. Une
á una gentil sencillez una elegancia que nadie sabría
poner en duda. La falda lisa es de satin azul pálido

5

FIGURA 7.-TRES MODELOS DE COTILLAS BORDADAS.

\·

!

' · 4✓

-

~o...-~

···•-~ e!;~ -,;.,;l•.:.-~:::...:..¿~ ~ ~ i

Flg S.··· Traje para matrona.

El primero es de seda negra, de corpiño circular; ,
con peto de acordeón.
El segundo del grupo, es de cachemira ó tafetán, con,_
jacquet simulado de moharé blanco, y blusa á gran-1 •
¡

de~ flores.

;•
Flg. 12•--Tmje de rn,reé

Flg. 14.--Toilette_de tertulia.

se hacen también golondrinas de alas
endiamantadas, patos con pico adornado de brillantes, elefantes con los pies
de plata dorada, mariposas con las antenas terminadas por un rubí, etc. La
imaginación de cada uno puede darse
así libre campo é inventar preciosos
objetos que no tienen más que un valor relativo. Como piedras preciosas,
salvo el ópalo, al que á causa de un
viejo prejuicio sele atrib_uye una influencia fatal, todas las demás pueden
obsequiarse; en Inglaterra se quiere
. reaccionar contra esta superstición v
en todas las joyerías se ve resplandecer esta piedra irisada que parece llevar en si todos los resplandores del sol.
Si se quiere obsequiar una joya con
brillantes á precios razonables hay que
convenir en que la elección es un poco estorbosa: en la actualidad se hace
lo que se llama figmas de pájaros todas de diamantes rosas, tales como
vuelos de golondrinas dé talla decre. ciente, faisanes, pequeños gallos, lunas
crecientes con un buho de safiros ó corazones de perlas atravesados por las
dos ala·s de Mercurio, hechas de diaIil.~ntes. Los port-bonheur se hacen
ahora enriquecidos de brillantes. El trebo! de cuatro hojas, que hasta ahora
se llevaba simplémente -encerrado en
un caparaz~n de cristal b~rdado de oro
s~ hace de esina}te verde con un pequeño brillante en .el ·centro.

Fig. 13.-•Toilettes de recepción.

con el auxilio de los guantes que lás ocultaban frecuentemente, se permitia una
dama llevar sortijas en los dedos.
Vamos á pasar revista_á las últimas innovaciones del año en materia de joyas;
nuestras lectoras nos lo agradecerán ya que está tan próximo el dia en que es costumbre hacer regalos de año nuevo.
Los zafiros son hoy por hoy los menos buscados á causa de su color demasiado sombrío por la noche; en cambio las esmeraldas están más en favor; las esmeraldas-cabujones igualmente: cuestan menos caras y son de un efecto igualmente cautivador en las toilettes. Pero como piedra de valor es siempre el rubí y
principalmente d rubí sangre de palo~a, el más apreciado.
Nada más espléndído que una diadema de rubís y á este propósito conviene
citar el de la Duquesa de. Luynes, residente en París, que es famoso por el brillo
fulgurante y la limpidez de sus. piedras. A lado de las joya¡; que nosotros llamariamos clásic·as, se encuentran las deslumbradoras fantasías en acero azulado
con salpiques de brillantes; así se hacen hermosísin1os broches, lindos alfileres, minúsculos botones para puños, trabillas para relox, etc., etc.
Están muy á la moda este año las perlas extrañas, de figuras barrocas; inspiranse en su deformidad para darles la forma de un pájaro, de un insecto ó de
una bestia cualquiera. Asi hemos visto una de esas perlas formar el cuerpo de
un oso cuya cabeza y cuyas patas finamente cinceladas en oro, constituyen un
bibelot encantador que tendrá lugar á propósito en un;,¡, etagére ó en una vitrina;

F!g. 15-:TraJe de soireé.

�•
LA MODA

6

Para las señoritas á las cuales no se les puede hacer
sino regalos sin valor, hay pequeños relojes encerrados en una bola de cristal, sostenida de cada lado por
una cadenilla de oro; átase al corpiño por una rama
de myosotis con turquesas. acompañada de un ligero
follaje esmaltado; un broche bien disimulado permite
suspender sólidamente el relox. En Londres acaba de
¡nventarse para fijar una joya cualquiera de una manera segura, un hilo de oro_ligero, que tiene la forma
de una llave de sol; no hay más que hacer girar el alfiler sobre si mismo y ese hilo de oro presenta mas adherencia que el alfiler llamado de nodriza, que era la
perfección en ese género hasta la actualidad.

LA MODA

tos ó agujas acompañados de algún abullonado de tul
ó de un airon de plumas. Ciertas elegantes han adoptado el marabrí, sobre el cual se destacan antenas hechas de dos gruesos brillantes.

GRUPO DE SOMBREROS PARA SEÑORAS JÓVENES
Y SEÑORITAS.

1.:-Toqueta Murany.-Gran toca drapeada de tisú chinchilla, gris y negro y levantada de lado por un gran
chou de moiré cambiante, rosa nacarado. Hacia adeSe sabe que los cinturones hacen furor en este in- lante pluma de garza real con cresta, y un poco hacia
vierno; será pues una feliz inspiración, ofrecer úno, atras, en los pliegues del drapé, cola y plumas de pluque los hay de los más bellos. Los cinturones criba- · món de garza realzando la guarnición.
2.-Turbante Sarah.-Muy linda toca de satín antidos de grandes piedras, amatistas y topacios, gozan
guo,
plegado, formada de dos pasafranjas enrolladas
igualmente de favor y el efecto que pro&lt;lucen eP des•
Jumbrador, en un traje de terciopelo sombrio 'com~le- en turbante; la una mordoreada, la otra castor. Sobre
el perfil dere~ho, hermosos cabuchones perla y hacia
tamente unido.

adelante una hermosa cresta blanca y gris, vuelta ha•cia atrás.

gra, que sube por la izquierda encima de la drapería
para tenderse al lado izquierdo.
6.-Sombrero Hading -Sombrero de terciopelo pastor fondo suave, drapeado en lo alto en la izquierda
eon jareta de terciopelo más claro. Esta jareta está
.agujerada á la izquierda y deja salir un penacho de
plumas, L_uis XV, que constituye el ;dorno y se compone de cmco plumas de castor, surtidas, color de pasa. Un 1:&gt;uche de tafetán glacé rosado color de iris auroleado, forma un hennoso conjunto.

3. -Toquita Trianón.- Toda de terciopelo miroir,.
alhucema, soi;tenido, realzado de finos plisés de tafetán negro enrollados con la draperia alrededor del sombrero y anudándose hacia adelante con un solo penacho y una joya de stras reteniendo una hermosa aguja negra. Detrás, sobre la parte levantada, pero á la..
izquierda solamente, un enorme bouquet de violetas
dé París, finas y menudas todo .1·0deado de follajes y de brotes.
4. -Sombrero CheireT,-Soin brel"·o.
rembrandt todo de raso antiguo, ne_

UN GRUPO DE NINOS MEXICANOS

Y. ahora hablemos un poco de joyas para la
cabezas que con la moda actual de dejar los cabellos muy flojos, al rededor de la nuca, estin
particularmente en boga. Cada dla se las hace
más ligeras y fantaseadas: ya son pequeñas barras lo suficientemente largas apenas p~ra retener los cabellos cortos que escapan á los alfileres y que se incrustan de prederiade color;
ya son simples broches
de nodriza, de oro, ó bien
corazoncitos finamente bordados de piedras
minúsculas. Un
cerrador es p e cialderesorteda

Toqueta Murany

á esta pequeña alhaja
una fijeza rriuy grande y
la impide girar r ca.mb iar de sitio.
Se fabrican también
pequeños peines para ponerlos en los cabellos, de
lado, á fin de retener las
ondulaciones; esos peí_
nes son de carey rutiio,
de dientes muy apretados; lo alto del peine e~tá
sembrado de pequeños
brillantes; su longitud no
debe ser menor de quince ó veinte centimetros.
En la parte ant1,rior de
_la cabeza es de moda po
ner bien poca cosa; se en-·
cuentra que nada. 1·s tan,
lindo como los cabt'llos
ligeros y bien ondulan os
con algunas hebras cavendo sobre la frente y
- ;obre la nuca. Ya nadie
se pone flores, apenas
alguna pequeña fantasía
, de brillantes, alas, insec-

Sombrero Girandón.

Toqueta Trianón

Turbante_Sarah

Somprero Che!rel

Sombrero Hading

gro. La parte interior de la falda, es.
sencillamente tendida, en tanto qu&amp;.
· 1a superior, como todo el adorno, esta abullonada del mismo raso antiguo. Tres altas copas arrugadas ysuperpuestas forman el fondo, á la
manera de una soberbia rosa negra
abierta. A un lado, dos plumas fijadas.
en la copa, hacia la derecha y una
más pequej'ia en medio, formando,
penacho á la Prlncipe de Gales. Sobre la parte de la falda que se levanta, un noué de satín antiguo reteniendo una cabeza de pluma negra desesgo, por medio de un lindo buclede stras.
5.-Sombrero Girandón-Encantadora forma de fieltro fin~,_g_ris perlado con pasabrida y casquete suavemás obscuro. En torno d.e este, una
draperia:de tafetán plegado, formando bullones suaves y recogido po1·
delante con un broche detras y acero.
estrechando una pluma amazona ne-

---•

Hay que convenir en que hasta hqy los periódicos
para las damas que se publican en Europa, se ocupan
poco ó nada de los niños y esto es natural: en el extranjero, es costumbre ya vieja en las altas clases sociales educar á los niños fuera del hogar. Apenas nacidos, póneseles en manos de una nodriza de provincia que es confin,ada á · alguna posesión de la familia
ó bien enviada á I os pisos altos de la casa; después
envía.seles á un colegio y apenas si en vacaciones vi_.
ven un poco con los autores de sus días.
La madre mexicana obra de .bien distinta manera
por temperamen~o y poi edt1cación y e&amp; tras haber
sido la novia de su esposo. la perpetua novia de sus
hijos. Apenas ven la luz y ya los recuesta en su rega·
zo cariñoso y los hace objeto de inmensas ternuras.
Cuando su salud se lo veda, con infinita tristeza
prescinde de darles el pecho y sus ojos impregnados
de amor ,iguen perennemente al debil niño y su cautela afectuosa, siempre despierta vigila sus menores movimientos.,
La mujer mexicana, si en su solteria ·h a "ivido más
ó menos para el tnnndo, en eu matrimonio vive.exclusivamente para el hogar. Ese es su mundo, su único
mundo, el mundo d~Jicioso de sus afectos íntimos y
caros! Cómo no habla1· pues de los niños en un periódico
dedicado á la mujer mexicana? Cómo no conceder una
preferencia simpática á ese amor que absorve y reconcentra toda la vida de nuestras esposas?
Perfectamente justificada está pués esta página debida al pincel de Ruelas, y que tiene este-para nosotros- mérito indiscutible: Las fisonomías de niños,
que sorprende, son completamente mexicanas. Es un grupo de niños, exclusivamente
nuestro el qu,e ofrecemos á los lectores al
revés de numerosas ilustraciones que andan
por ahí en que el pin ce! ha fijado fisonomías
muy hermosas, no lo negaremos, de angelitos de Murillo, pero nada mexicanas.
Ruelas desde luego,.ha tomado esas caras
del natural; y ha fijado aún en algunos de
esos niños, el gentil atavío con que lo viste
la solicitud maternal. Por que las madres
mexicanas-y lo decimos con gran complacencia-han aprendido ya á vestir á sus hijos tarea dificil si se considera que
la elegancia y el buen gusto no deben divorciarse en el fragil infante,
de la comodidad, la holgura, y el
abrigo, tan necesario para su debil
constitución ytan imperiosamente
prescritos por la higiene.
Hoy por hoy gusto da ver
grupos de niños mexicanos, semejantes á los que
ha sorprendido Ruelas, en
el hermoso paseo de la
Alameda, jugando en las
glorietas y en las calles,
bajo la mirada avizora de
la niñera de cofia blanca
y delantal de lino, primorosamente vestidos con
trajes propios de la estación que son tan vistosos
como ricos y elegantes.
Quizá pronto tendremos
oportuniJad de ocuparnos nuevamente de niños
en este periódico.
Nos lo agradecerán las
-simpáticas madres mexicanas? Estamos seguros
de ello.

JOYAS PARA HOMBRES.
No es de descuidarse la impoi;tancia que tiene para
los caballeros, la elección de las joyas que pueden llevarse y de otros accesorios que completan la toillete
varonil.
Bien sabido es ya que la última expresión del buen
gusto, consiste en reemplazar el alfiler de corbata con
un anillo de oro que afecta la forma de una serpiente
y comprime en su interior la ancha corbata ct&gt;lor de
albaricoque, violeta de Parma ó verde pálido.
Los botones .para puños de camisa [gemelos 6 man•
cuernas] serán dobles y con cadenetas, pudiendo hacerse de oro con un rubí, una esmeralda ó un zafiro
en el centro, de mediano grosor y aun circundada esta piedra de otras piedras preciosas.
Como adorno de camisa, no se
llevan mas que perlas neg_r.as
ó blancas de regular tamaño
pero de un oriente vistoso Los
ingleses son partidarios de la
cadena de relox con esteboms
estrechos y apretados
que se lleva visiblemente de una bolsa á la otra

7
do anillos de plata
dorada, regatón de
plata, bola' de plata
ó torsal de plata de
efecto muy rico y
elegante.

j?a rooaa.
La moda de los
guantes no c·ambia
casi.'.P,Los de cabritillamuy claros, perla ó tilo, son preferibles á los blancos.
Las damas usan por
las tardes, suecia
muy pálido y para
la calle el glaci negro,madera ó cuero
de Rusia. Pero lo
más importante es
la calidad pues nada es mas comun
que una mano mal
vestí da. Debe preferirse llevarla desnuda sobre todo tratándose del hombre
que no está tan obli·
gado al uso del guante como las
mujeres. En rigor, el puede llevar
sus guantes en una mano sin calzarlos, colocarlos en un ojal de la levita ó sujetarlos en el chaque y así
disimula su inferioridad. Aunque sea obscuro, el guante femenino, debe estar delgado,
1impio y suficientemente fresco. Jamás se
le debe ver ½n descosido ni un botón de menos. Muchas elegantes llevan guantes negros
por las tardes con vestidos rojos, azules, verdes ó color de paja y ·aun con vestidos blan.
cos en caso de duelo. La P.conomla es permitida siempre con tal de que marche de acuerdo con la corrección.
·
·
Se recomienda mucho el )lfenthol como antiséptico
que se vende sin receta en .todas las bo~~cas y droguerias. Es muy barato porque se usa . en- cantidad
extremadamente pequeña y su olor es fino de modo
que rara vez desag,rada. -A.demás~~? s,e volatiJ:iza_
facilñiente nó incomoda ni aun a las personas -que lo
percibirían con desagrado. Sirve tambien para el aseo
de la boca y para gargarismos, pa~·a refresco, en cantidad insignificante y para los dolores de cabeza. En
dosis demasiado fuertes produce una comezón desagradable pero no peligrosa. Para viaje el Menthol es
un recurso muy bueno que ocupa un lugar ·pequeño
en la maleta y sirve á multitud de usos.

del chaleco pasan do por un
ojal, el antepenúltimo. En un
extremo dela cadena se lleva el
relox y en el otro
dijes consistenLas bodas en la Bretaña baja.
tes en lápices,
navaja, anillo de
recuerdo, mas- . Después de la misa, los invitados suben en las carriocotas, emblemas las (coches de dos ruedas y un caballo) que los lleva·
etc. etc. Ellapicero se hace ron á la iglesia y regrei¡;an formando una procesión
de acero bruñido con lá- que hacen muy vistosa los hermosos trajes nacionales.
Una vez llegados se cantan coplas hasta la hora
pices de colores: roj&lt;J, azul
y negro. Para el portamo- · de comer! En estio la comida se toma en el campo al
nedas, la forma varía al in- aire libre, y siempre él servicio se reduce á su más
finito. Se hacen muy bellos de piel simple expresión aunque con manteles ...... bretones.
• de ganso amarillo ó gris: el oro se El potaje se sirve en fuentes y se da á cada convidado
pone aparte en una bolsill:t de marro- un vaso, un plato, una cuchara un trinche y una ser.
qui plana verdeó roja muy oscura villeta. ·
Los recien casados, con su caballero y sµ señorita
ó todavía mejor de piel de cocodrilo crema
_guarnecida de plata, ó de castor verde eón de honor se sientan á la cabecera de la primera mesa
el escudo 6 las iniciales de oro en uno de los y todos los demás convidados donde pueden.
El menú de una comida de boda se compone de sopa
extremos. Casi todas las portamonedas tienen una forma alargada que permite llevar de pan con coles, carne de puerco y de vaca cocidas
dentro las llaves si se quiere. Las carteras se gigote de entrañas de vaca con abundante salsa adihacen de marroquí blanco para las damas y ci mada con ciru.e las pasas, ragut de buey con cebollas
verde para los caballeros y con guarniciones de plata. y zanahorias, cidra, vino más ó menos natural y ¡nada
Las pureras y cigarreras deben de ser Jo más largas y de agua en la.mesa-. La etiqueta bretona requiere emplanas que sea posible para que no incben las bolsas briagar un poco á los convidados, para que los anfidel traje. Para los paraguas no se tiene mas dificultad triones tengan derecho á su estimación y por eso suelen adiciQnar la cidra con aguardiente. Sirven la mesa
que la de la elección. Se les hace este año de sarga
de muy buen~ calidad con mangos de raíz de ton~buc- los parientes más próximos de los desposados. lo cual
tiene mucho de, afectuoso y de lógico, pues prueba
tú de bambú, l de varias figuras qu_e sean, c~~odas
p:J&lt;ra llevar. Se prefiere la bola de cristal arco-ms, el que no se quiere dejar á los convidados á merced de
mirto, la cabeza de' cisne ó alguna figura de plata cin: manos mercenarias. Cada nuevo plato que se trae viecelada. En cuanto á los bastones, la forma más solici- ne precedido de músicos y tamborileros, y es muy aletada la es siempre el gancho y la muleta, e¡¡cogiéndose gre esta procesión de fuentes humeantes que recuerdEl laurel, bambú, roten eon clavos de plata, llevan- da los tiempos de la edad media.

�LA MODA

8

Despues del Ragut se sirven trozos de mantequilla
Ropa blanca Y. labores de mano
y cada uno la toma'como postres en rebanadas de pan.
Los pariente¡¡ y _los'. amigos costea'n este postre á título
, FIGURAS 1 y 2,"'.""La fai:itasí!'-~º-~e da punto.de r,ep.ogracioso y á cargo de revancha en ocasión semejante. so en cuestión de rop:is interiores y de lab'o res de ma,
Los gastos.di:) la ·b~da Be hacen por las dos familvis, ca• no. Alguien ha dicho, e·n cuant_o A~a{ J?rimé1:as, que'1a'
da una de. las C?,aies mata 11n buey lo que e:xpUca la; suprema eleganéia es lá que solo uno mismo puede
abuniancía. d~ esta carne en el banquete.
ver...... y nada más intimo que la,ropa interior.
Entni-plato y plato los convidados fuman en sus pi·
El pantalón y matipée· elegante que oftecemos en
pas; y , una vez comiendo el pan con mantequila todos esta plana, no desdecirian en ningún_trouseau, por bue
se lev,mtan en desorden, en persecución de los músi- no que fuese. El primero es de. seda, con, amplia apli~
cos quellevanálos ,novios á alguna pradera recieu cor- cación de blonda y la segunda es, de lino tirusimó ·c on
tada. Entonces emj)iezan los bailes bretones.
valencianos. Su aspecto es encantador.
Cuando los convidados son numerosos, vieneu cantineros de la población más cercana para vendei:les
FIGURAS DE 3 Á 10.-GRUPO DE ROPAS INTERIOlÜlS
icores y refr~.cps. Los habitantes de las cercanías
PARA. NIÑOS.
vienen ,también á predenciar el _espectáculo gratuito
. de las fiesias nupciales.
En la tarde los músicos preceden á los convidados
Es un grupo hermosísimo y de gran sencillez en que
que vuelven en desorden al lugar del festín. Se trata
el
lino, la blonda y el bordadó, en sencilla combina:
de comer el asado i:le boda. El intervalo corrido entre
ción,
producen graciosoi efeétos. Creemos qtle huelga
el principio del banquete y el servicio del asado da á
la
descripción,
pues el corte y confección no pueden
este el caracter de una segunda comida para la que no
se tiene apetito. D'.espués se sirve el café más ó menos ser mas sencillos.
puro en vasos comunes y
as! termina la comida. Se
vuelve al campo, se baila
un poco y luego se disper8an los invitados. Los mú-.
sicos acompañan hasta ~u
casaá los conYidados ricos, que naturalmente pagan estos honores.
Al día siguiente de la
boda se celebra siemprepiadosa costumbre-un
servicio fúnebre en memoria de los parientes
muertos ·de a¡nbos esposos. Esta ceremonia precede á otra comida entre
las familias de los desposados y los amigos muy
íntimos.
Algún carnero y los restos del banquete de la vísperabactm todo el gasto.

!!GURAS 11 Y 12.-MANTEL

Ó

DELANTAL PARA CRIADA.

Lo·s números 11 y 12 se retieren á una cubierta de
mesa ó á un mandil para criada;· se toma un trozo de
tela blanca ó graheada; sopre el contorno, se hace una
orlita con agujas saca hilos de 2 centímetros. El dibujo núm. 12 muesira una esquina de tamaño natural
.
'
con dos especies de motivos que la componen. Los
grande~ planos del centro están bordados en algodón
azul. Las tijeretas y los coi;i.tornos son _d e. punto quebrado en algodón amarillo. El dibujo número 11 muestra el conjunto-del trabajo é indica como deben ser reproducido1, los motivos. · .
. ·
FIGURA 13.-ACERI(!O CON DIBUJO DEL BORDADO
AL TAA¡:AÑO NATURAL.
Flg. ll--Mant.el 6 delantal para crlada.--Conjunto.

El número 13 da el dibujo del conjunto de un acerico, acomp~i_í.ado del bordado al tamaño natural y de
un gusto delicado. El fondo es de satin celeste, rosa ó crema; las margaritas son en bordado rococo en
clntá blanca; las volutas son bordadadas en pres~las
de oro antiguo con pajitas muy pequeñas en el interior; los rombos están macrados con pajitas alargadas y estrellas de oro
Esta decoración es muy
linda y el acerico puede
ser ofrecido como regalo
de na:vidad ó de año nuevo. Como guarnición se
pone un volante de eneaje con engranaje y pequeña ciuta de satín celeste
rosa ó blanco, según eÍ
tinte del satín. En los ángulos, las cornetas forman tréboles y una hermosa cinta de satín hace
nudo en lo alto.

INTERESANTE
Preparamos verdaderas sorpresas y novedades para el año
próximo de 1898.

'

Fl8l3. 3 y 4.--Cubre cama y porta bebé.

F1g. 5.--Chambrita.

Figs. 6 y ; ....Baberos.

Figs. 8 y 9.···Vestidos falda.

Flgs. 10 y ll.--p:i.nta!ones.

En este ordPn de idea~, nos hemos convencl, lo de
que los_lamentables fracasos de las últimas tentativas
uel teatro lírico dramático, provienen en part':l del defecto de clarividencia de los directore~ que no hansabido reconocer las tendencias del publico Hace cuarenta años, los dilettantes se envanecian de no dar imP?rtanciaalguna á Ia:nii~e en scene: Rubini, Tamburlim, la. Sontag, la Persiaru y _toda esa gloriosa pléyade
de virtuosos, daban más bien un concierto sobre la
escena. que un drar_na; las cost~bres y las decoraciones eran de cualqmcr modo y mnguno hubiera reclamado. si se rPprt&gt;senta bala .úuci.a con las decoraciones
del B arbero de Sepilla. Así es como se estableció esa
ridícula co~tumbre de representar la Traviata contrajes de Luis xrrr•para los hombres. en tanto que las mujeres vestían á la última moda Ahora ya no pasa esto·
una obra no agrada al público sino cuando se preseu:
ta completa, sin la omisión de un detalle, sin la tacha de
una falta de gmto, no solamente agradable al oído sino linda á la vista. Para los proyectos que actualm'ente _se agitan relativos á la resurreccióu de un teatro
lirico_popular, no hay que perder de vista la idea primprdial, sopena de correr de nuevo á los abismos; as!
pul's, este es el caso de decirlo parafraseando licrera0
mente la famosa canción: «Necesitarnos lujo.»

Fig. 12--oetalle del mantel

La moralidad del baile
No faltará probablemente quien al le -r este titulo
,sonría ~ardó1,icamente.
La moralidad del baile! Pues no ha sido anatemati.:zado acaso por todos los santoi;y aún por alg·unos que
'110 lo son? Por ventura no ha dicho Gerson omnia pee•
•-cata eho1'isant in eh!Yf'ea, lo que traducido al vulgar ro•
,m anee quiere decir que toilus los pecados bailan en el
--0aile?
Si señores, todo esto es cierto, mas permitidme afir-mar que no se refiere el anatema al baile en sí mismo,
sino á los que no saben bailar; y para que no juz&amp;'ueis
utófico lo que digo, voy á explicarme.
~ baile, en cuanto manifestación genuina de ale_gría, vieja como el mundo, no puede Her malo sino á
·condición de que se abuse de él haciéndolo pretexto
de goces prohibidos y aprovechándose de la libertad
--que concede para malos fines.
Mas este abuso lo cometen precisamente quienes no
·Raben bailar. Los que bailan elegantemente, preocú1panse sobre todo y ante todo de hacer lucir sus habilit.lades coreográficas; buscan una compañera, no que
-sea bella ó voluptuosa, sino que los secunde perfee•tamente, y no piensan má~ que en ohtener la aproba·ción de quienes los ven. En cambio los que bailan tor,pemente, conversan demasiado. y como consecuencia
imprescindible, galantean á la compañera. Prefieren
•en lo general la danza llena de voluptuosidades, que
•!:&lt;ÍU roner en aprietos su meng·tiada inepcia les penni'ta e furtivo apretón de manos, y trastornan con mira·cla~ incendiarias el cerebro de la dama.
Tendremos necesidad de insí:.tir más sobre ésto?
.Juzgamos que nó.
. ..
He aquí pues por qué en todos los pueblos civilizados
•hay academias de baile donde se organizan fiestas in• , itiles y donde se enseña á los niños la coreografía.
.En 711:éxico tenemos varias á donde concurreu en su
,mayor rarte niños extranjeros y que se sostienen per ·
fectamei:te.
Los padu·~ 1!1exican?S deben ~ _ejemplo dé los extranjeros ens,·nar á bailará sus htJos. Es este nuestro
leal consejo.
SARAH.
El lujo en los teatros parisienses.

Flg. 2.--8ami.sltas para niiíos.

9

LA MODA

Cada día se siente más la avidez del lujo y del confort y es en los teatros doHde especialmente se _re_claman; y sin embargo, algun,,s d_e estos estable_ci_m1tmtos no son, ni por su gust,i m por sus tradiciones,
•teatros propios para espectáculos; de suerte que ha.v
que ver en los cuidados extraordinarios dados á
la~ decoraciones en las pieza_::; de estrt&gt;no, una nu~va
µrueba de la necesidad del luJo y de verdad que se 1m·
pone actualmente en todas par1 es. En otro tiem~o, t&gt;n
París, salvo en la Opera y en lo,; teatros _de ma_g·1a l_os
directores hacían cuestión de a1,1or propio, no rnqmetarse de la parte material d&lt;': e,;pect~•·ulo. El ~ismo
Mlón servia para todas las pieza, as1 como también el
mismo jardín y los mismos lot•·s de (lort&gt;S. El _teatro
francés, bajo el principado de _M P ernn c11,vo eJe1~plo
ha sido seguido por M Claretw fué uno de los pnrneros e ... •'~-~r:ir en la via nueva; ahora ~-a ~e sab · á q~é
&lt;&gt;-rado de rer,n,..i,:i&lt;•nto se ha l!egado. mm para las p1e~as que no parecen e.x.1,;·;:· r,inguna ~i.~e en seene. En
nue~tro cencepto, es~a es un:i 10·,01ucion absolutamente feliz Y. en su conJunto la obra eu~ .. t•ntra un com-

plemento artistico de la má.s alta importancia. Tomemos como ejemplo ¡\, Fra1tcillon: uua pieza de Alejandro Dumas hijo, cuyos t res actos pasaban con la misma decoracióu. La Srita Bartet d1ó ahí muestras de
una notable perfección; habría parecí lo tan distinguida, tan verdaderamente mujer de mundo si los menores accesorios del moviliario, si los más pequeños detalles del cuadro no hubiesen sido la reproducción fo.
tográfiM de la vida ele¡rante? Evidentemente no. En
el tea tro todo se enlaza, todo se encadena á la ilusión
cómplet;1 uo puede ser obtenida sino por el conjunto.

CORRESPONDENCIA PARA LAS DAMAS

Además de las consultas del Doctor qu~ satisfarán
las pequP.ñas dudas de las señoras, relativas á enfermedades, higiene, etc., ofrecemos los servicios de una
inteligente colaboradora francesa para respender á
consultas relativas á modas, á confección de adornos
y trajes, á compras útilt&gt;s, etc., etc. Estas consultas se
h~rán 1:Jajo s_o bre, dil:ijidas á la Redacción de París México. T1burcio 20, y firmadas con nombrn ó seudónimo.

T

,.

S

i'

/ 'i :tif '\
,

_,.,,._~"""'

..

.

•O

.

/

,_

_¿ . ··

~-

_¡··
,.
.

.

G
•

,,_,_ . (t

.
•

Q
Q ·

.
F!g. 13.---Accr!co con dibnjo del bordado al tamaño natural.

J
'

. 56

�LA :MODA

10

LA MODA.
Notas á los suscritores de "El Mundo"
~

Ofrecimos que este número había de servir de
muestra para que nuestros abonados conociesen
el número de páginas, la clase de papel y aproximadamente las secciones en que dividiríamos EL
MONDO ILUSTRADO ,en el año de 1898.
Cumpliendo en lo posible con dicho ofrecimiento, repartimos este número, con el cual se po~rán
formar una idea muy aproximada de las meJoras
que introduciremos, y que por la premura del
tiempo no pudimos hacer desde luego. Por esto
no distribuimos como lo baremos desde el afio entrante con cada número del periódico, una gran
plana de patront!S y muestras de bordados, que
tan útiles son para las damas; no incluimos tampoco la novela que se publicará en la sección de
modas, por que como es ntrmero-prospecto, tenel.riamos que repetirla en el primero del afio entrante, ó dejarla trunca á los que no hubiesen recibido éste.
Para mejor justificar el aumento de veinticinco
centavos, haremos notar á nuestros lectores que
las páginas que form•rn la sección de modas, aumentadas con los anw1eios que aquí no publicamos por ser especiales, formarán otro periódico
que hemos anunciado y que separadamente circulará desde Enero próximo con el título de PARIS-nlÉXICO, el cual valdrá por suscrición un peso
mensual, sin que contenga, fuera de 1rnuncios,
nada importante que no esté incluido en la sección de EL iioNDO ILUSTRADO; es decir: por veinticinco centavos más, los suscritores de EL MUNDO obtienen lo que cuesta un peso á los abonados al PARIS•M:Éxico; pero como pudiera suceder
que alguno prefiriera este periódico, publicamos
las condiciones de abono: .

Apartándome por
completo de las altas
lucubraciones de la
ciencia y de sus complicados problemas y
huyendo cuauto sea
posible de todo .tecnicismo, procuraré difundir ti conocimiento elemental de verdades pr:\cticas, de
reglas útiles y aplicables á todas las condiciones de la vida.
Antes de todo, y
para inaugurar mis
labores, he creldo
conveniente dedicar
algunos articulo,;. encaminados á extirpar
ciertos errores vulgares, ciertas prt1ocu paci o ne s corrientes,
pensando que muchos de ellos puedt111
tener y tienen en
efecto mu)'. grave,;
con~ecuencias.
Ojalá pueda yo alcon beneplá' canzar,
cito de mis amables
é ilustradas lectoras,
el fin útil que persigo.

TOMO.JI

***

No hace mucho se
podía leer t&gt;n un pt'Decoración de un respaldo de plano y de un diván
riódíco francés lo síguiente:
.
*
«Ayer á las cuatro de la tarde ocurrió un incidente
"''L.
Habiendo dicho el divino liipócrates: ·'las per~onai:;
en la calle......... que pudo tent&gt;r muy serias conse•
cuencias. Un honorable comercíante del barrio corría que lo necesiten deben purgarse en primavera," notras una dama elegantemente vestida, gritándole: la- ha.v per~ona formal que se crea libre de la obligación
impuesta por el radre de la medicina. Oonocerán el
d1'01ia iAtájenla!-exclamaba á todos los que querían
oirlo-todavia JleYa en la mano los Jímone,; que acaba aforismo citado, ó acaso en toda su vida haorén oídohablar del sublime filósofo de Cos; pero como de genede robar de, mí aparadur.
·
«Pronto los transeuntes se pusieron á favor del ven- ración en g·eneración han recibido el precepto. por
dedor desbalijado; la dama íba á ser entregada á la nada del mundo dejarían de tomar un purgante, cuanpolicía, cuando acertó á pasai;. un caballi,ro, 'q ue to- do los campos se cubren de flores.
Tarea ing-rata la que se imponen estas gente,; quo
mando á la sefiora del brazo, dijo muy serio: «Bastaya;
¿no ven ustedes que la señora se halla Pn estado inte- pretenden adquirir salud para todo el año con evacuaciones artificiales en Abril y Mayo. Pensar que
re~ante? Déjenla t-n paz, yo soy su médico.•
Bendito sea el repórter que se calló el nombre de cuando la tierra se estremece alborozada al sentir la~
aquel facultativo, que ante un ¡rrupo del pueblo parí- yemas que revientan, creer que cuando los nidos se
siense daba con sus palabras pábulo á una preocupa- forman en las frondas y los botones se abren á la luz.
es conveniente descal'gar el.vientre por un purgant&lt;~
ción antigua, muy conocí-da de nuestro pueblo.
Y ~i en la capital artística de Europa, si en lo que se higiénico, es sujetar enteramente nuestras nect&gt;sida·
al acaso v entregar nuestros intestinos á las indiSemanario de modas que ofrece dar los figuri- ha dado en llamar el enebro del mundo, quedan toda· des
·
via preocupaciones sobre los antojos de las señoras en caciones del ·almanaque.
nes con toda regularidad, oportunamente, y
Nó, los remedios llamados preventivos han hecho gecierto estado, nada exfraño será que las hallemos enantes que todos Jos que publiquen los periódicos tre nosotros.
neralmente más daño que el que han querido evitar.
Bueno es conservar el curso regular de nuestras funextranjeros que circulan en México, y tener al
Exi~ten sobre la superficie cutánea de muchos niciones y evitar á todo trance la constipación, causa
tanto á sus lectores de los usos, costumbres, ecos ños, al nacer, pequeñas manchas, eminencias de di· frecuente
de dispepsias rebeldes, y á veces de pertursociales y modas, en general, de las principales mensiónes diversas, que varían desde el color sonro- baciones serias del sistema nervioso central; !?ero quesado que agracia sobre el blanco mate de una piel ficapitales delglobo.
na, hasta el tinte obscuro que les da aspecto de verru· rer instituir como tratamiento preventivo universal la
administración de purgantes, cuando no hay necesidad,
Constará de doce páginas de grabados, texto gas. cubiertas de pelos ásperos y .feos.
exponernos lo mismo en primavera que en otoí1o,
y anuncios, y repartirá, además, semanariamente
Estas producciones cutáneas, generalmenté ocasio- es
en verano como en invierno, á contraer enteritis más ó.
nadas
por
un
aumento
en
la
pigmentación
ó
por
un
una gran plana de moldes diseñados.
nieuos serias, como resultado inmediato, v áadquirir la
La suscrición por trimestre vale $3.00 en toda desarrollo extraordinario de !ns vasos capilares, en un relajación de log intestinos, que nos pr'ildispone á reterritorio limitado de la envoltura tegumentaria, ofre- cibir todos I es gérmenes morbosos que en tocias partes.
la República. Los pedidos deben dirigirse al Ge- cen formas raras y figuras extrañas, recordando varente de la Compañia Editora deEL Mmrno, S.A., gamente una fresa, una cereza, una granada, una os· nos amenazan, y á cad.a momento a~altan nuestro or•
tra, un gusano, y en esa semejanza vaga y mal definí· ganismo.
Tibureio 20, ó Apartado Postal 87 bis.
DR. PEÑA lDIÁQUEZ.
da se ha querido encontrar la Jllraavillosa explicación
de un hecho vulgar.
.
Se supone que la madre ha podido tener durante el
ARTE EN CA'SA
periodo de gestación un deseo vehemente, un vcrdaaero antojo de comer fruta, de poseer un objeto, recrearse con la vista de un cuadro, y al faltar esa satisUNA DISPOSICIÓN ELEGilliTE DE lllOBILIARIO
Estableceremos desde este número una sección con
facción, por arte de encantamiento, el objeto no alcaneste nombre, destinada exclusivamente á resolver las
zado
va
á
dibujarse
en
la
piel
del
que
todavía
no
naDECORACIÓ~(DE JJN RESPALDO DE PIANO Y DE m,¡ DIVÁN
ce, y por ende se halla muy ageno de las tendencias dudas Ji~eras que acerca de higJene, enfermedadc~ leves, régimen en tales y cuales aolencias, empleo de taantojadizas de quien le está.dando el ser.
ó cuales medicinas, tratamientos sencillos, etc,. etc.,
Ahora está muy en boga el adorno de los respalLa palabra con que' se designan las manchas á que les
dos de piano, que se colocan en el centro de las ha- aludimos, llamadas lunares en e~pañol, v en1,-ies (anto- hao•an nuestras lectoras.
1'.:as damas enviarán con seudónimo sus preguntas
bitaciones y el modelo que presentamos es de los de jos) en francés, está indicando el origeñ de esta su•
mejor gusto y puede figurar en un saloncito, en un perstición. Nosotros como los franceses creemos que á esta redacción, dirigidas «Al Director de Paris-Jléxitaller ó en un departamento de soltero. S.obre el res- los lunares son producidos por los antojos de la madre, co• y les serán contestadas con toda oportunidad.
Pondremos un ejemplo
J,&gt;aldo del piano se coloca una colgadura de terciopelo cuando no hacemos intervenir las fases de la luna en
Una dama hace la siguiente pre"'unta:
o de peluche rosa viejo con. franja muy.rica descen- la formación de tales adefec-ios. que muchas veces son
Señor Doctor.-Frecuenteniente de.~pués de prolongadiendo de lo alto. Una tela ligera, muselma de la In- gracioso adorno en la mejilla del niño ó el labio su·
das 7,aboi·es de mano, al levantarme &lt;J,e rni asiento, .m(r&lt;&gt;
dia, crepé de China bordado, tela oriental, se agrega perio_r de la doncella.
.
en escarpa, .'r se mantiene sobre esta colgadura. Una
¿Como convencerá los creycntt-s de Jo infundado lige1·os vértigog, leves desvanecimientos. ¿Qué debo haporcelana de reflejos metálicos, de Clemente o~assier, do su creencia? Cómo demostrarltls que la influencia cer para evitarlos.~
MAníA LUISA.
.,· un por,afotogr-1.f1a, ~e colocan con algunos b1belots atribuida á los antoios, el papel encargado al astro
La interrog·ante hallará: en el próximo número la
·sobre el piano. En el ángulo de la derecha hay un si- melancólico de la noche se ejerce generalmt&gt;nte, cuanen esta ó ¡¿arecida forma:
llón in~lés guarnecido de terciopelo.
do la piel del niño está ya comtituida en el claustro respuesta
A l\IARiA Lu1sA:-Si no ha cwnsultado usted alguna
Porúltimo, el diván muy bajo, muy I?rofundo, recú- materno, y solo puede modificarse por motivo de en'!:Jrese de una piel de oso que cae hacia delante para fermedades 8'raves que pondri.m en peligro su exis· vez con un facultativo, y éste no le ha indicado 4ue
padece usted enfermedad orgánica del corazón, pueformar el tapiz.
tencia.........i'
Difícil tarea que dejará pasar muy buenos años sin de creer que sus padecimieutos dependen probableevitar que el marido solicito acuda a cumplir todos los mente de la cloro-aoemia, y debe sujetarse á un régideseos de su cara mitad, que como buena hija de Eva, men tónico y fortificante, tomando diariamente unos
se dej:t mi,nar y se h:;tce chiquear con exquisito cui- cuatro á cinco gránulos de á miligramo de arseniatodado, cuando se halla en cirm.nstancias determinadas de hierro, y buenos baños de esponja ó de regadera.
No pretendemos hacer de estas respuestas un tratade su existencia.
LAS PREOtUPACIONES KS MEDICINA
Sabrá el hombre que los antqjos de la madre no tie- do de medicina; pero si afirmamos que podemos recunen efecto alguno sobre los lunares de los hijos; es- rrir á varios médicos asi de la Redacción como de
que consultaremos á doctores e~pecialistas, y
La dirección d'l este semanario se ha servido con- tará convencido de la vanidad de sus temores, y nó fuera,
que esas pequeñas consultas constituirán un directopor
eso
dejará
de
satisfacerlos
en
cuanto
esté
de
su
fiarme una nueva sección, dedicada exclusivamente a
rio muy util, sobre todo para tales ó cuales suscritolas damas, y en la que deben tratarse cuestiones ge- J?arte, por no ver una fresa en el carrillo de su retoño res de poblaciones reducidas que no pueden ver al
o
la
grotesca
figura
de
una
aceituna
en
el
cuello
de
nerales de medicina de las familias é higiene domésti.
médico con la frecuencia qne desearan.
.
su gentil heredera.
ca que á todos interesan.

''PARIS--MEXICO''

~onsultas ael Dodor

Carnet del Doctor.

MBXIC~.DICIEMBRE :16 DE x897.

•

N17MB&amp;Os6.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93266">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93268">
            <text>1897</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93269">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93270">
            <text>25</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93271">
            <text>Diciembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93272">
            <text>19</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93289">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93267">
              <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 25, Diciembre 19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93273">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93274">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93275">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93276">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93277">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93278">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93279">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93280">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93281">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93282">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93283">
              <text>1897-12-19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93284">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93285">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93286">
              <text>2017510</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93287">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93288">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93290">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93291">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93292">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="990">
      <name>Damas mexicanas</name>
    </tag>
    <tag tagId="1191">
      <name>El color de los animales</name>
    </tag>
    <tag tagId="1195">
      <name>La doncella de Huetamo</name>
    </tag>
    <tag tagId="1193">
      <name>Las fiestas de Cuernavaca</name>
    </tag>
    <tag tagId="1194">
      <name>Las posadas de antaño</name>
    </tag>
    <tag tagId="1192">
      <name>Noche buena en Londres</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
