<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3576" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3576?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T17:46:01-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2218">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3576/El_Mundo._1897._Tomo_2._No._26._Diciembre_26..ocr.pdf</src>
      <authentication>dd96534edb392eda0e5ddcb0891695d0</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117398">
                  <text>LA :MODA

10

LA MODA.
Notas á los suscritores de "El Mundo"
~

Ofrecimos que este número había de servir de
muestra para que nuestros abonados conociesen
el número de páginas, la clase de papel y aproximadamente las secciones en que dividiríamos EL
MONDO ILUSTRADO ,en el año de 1898.
Cumpliendo en lo posible con dicho ofrecimiento, repartimos este número, con el cual se po~rán
formar una idea muy aproximada de las meJoras
que introduciremos, y que por la premura del
tiempo no pudimos hacer desde luego. Por esto
no distribuimos como lo baremos desde el afio entrante con cada número del periódico, una gran
plana de patront!S y muestras de bordados, que
tan útiles son para las damas; no incluimos tampoco la novela que se publicará en la sección de
modas, por que como es ntrmero-prospecto, tenel.riamos que repetirla en el primero del afio entrante, ó dejarla trunca á los que no hubiesen recibido éste.
Para mejor justificar el aumento de veinticinco
centavos, haremos notar á nuestros lectores que
las páginas que form•rn la sección de modas, aumentadas con los anw1eios que aquí no publicamos por ser especiales, formarán otro periódico
que hemos anunciado y que separadamente circulará desde Enero próximo con el título de PARIS-nlÉXICO, el cual valdrá por suscrición un peso
mensual, sin que contenga, fuera de 1rnuncios,
nada importante que no esté incluido en la sección de EL iioNDO ILUSTRADO; es decir: por veinticinco centavos más, los suscritores de EL MUNDO obtienen lo que cuesta un peso á los abonados al PARIS•M:Éxico; pero como pudiera suceder
que alguno prefiriera este periódico, publicamos
las condiciones de abono: .

Apartándome por
completo de las altas
lucubraciones de la
ciencia y de sus complicados problemas y
huyendo cuauto sea
posible de todo .tecnicismo, procuraré difundir ti conocimiento elemental de verdades pr:\cticas, de
reglas útiles y aplicables á todas las condiciones de la vida.
Antes de todo, y
para inaugurar mis
labores, he creldo
conveniente dedicar
algunos articulo,;. encaminados á extirpar
ciertos errores vulgares, ciertas prt1ocu paci o ne s corrientes,
pensando que muchos de ellos puedt111
tener y tienen en
efecto mu)'. grave,;
con~ecuencias.
Ojalá pueda yo alcon beneplá' canzar,
cito de mis amables
é ilustradas lectoras,
el fin útil que persigo.

TOMO.JI

***

No hace mucho se
podía leer t&gt;n un pt'Decoración de un respaldo de plano y de un diván
riódíco francés lo síguiente:
.
*
«Ayer á las cuatro de la tarde ocurrió un incidente
"''L.
Habiendo dicho el divino liipócrates: ·'las per~onai:;
en la calle......... que pudo tent&gt;r muy serias conse•
cuencias. Un honorable comercíante del barrio corría que lo necesiten deben purgarse en primavera," notras una dama elegantemente vestida, gritándole: la- ha.v per~ona formal que se crea libre de la obligación
impuesta por el radre de la medicina. Oonocerán el
d1'01ia iAtájenla!-exclamaba á todos los que querían
oirlo-todavia JleYa en la mano los Jímone,; que acaba aforismo citado, ó acaso en toda su vida haorén oídohablar del sublime filósofo de Cos; pero como de genede robar de, mí aparadur.
·
«Pronto los transeuntes se pusieron á favor del ven- ración en g·eneración han recibido el precepto. por
dedor desbalijado; la dama íba á ser entregada á la nada del mundo dejarían de tomar un purgante, cuanpolicía, cuando acertó á pasai;. un caballi,ro, 'q ue to- do los campos se cubren de flores.
Tarea ing-rata la que se imponen estas gente,; quo
mando á la sefiora del brazo, dijo muy serio: «Bastaya;
¿no ven ustedes que la señora se halla Pn estado inte- pretenden adquirir salud para todo el año con evacuaciones artificiales en Abril y Mayo. Pensar que
re~ante? Déjenla t-n paz, yo soy su médico.•
Bendito sea el repórter que se calló el nombre de cuando la tierra se estremece alborozada al sentir la~
aquel facultativo, que ante un ¡rrupo del pueblo parí- yemas que revientan, creer que cuando los nidos se
siense daba con sus palabras pábulo á una preocupa- forman en las frondas y los botones se abren á la luz.
es conveniente descal'gar el.vientre por un purgant&lt;~
ción antigua, muy conocí-da de nuestro pueblo.
Y ~i en la capital artística de Europa, si en lo que se higiénico, es sujetar enteramente nuestras nect&gt;sida·
al acaso v entregar nuestros intestinos á las indiSemanario de modas que ofrece dar los figuri- ha dado en llamar el enebro del mundo, quedan toda· des
·
via preocupaciones sobre los antojos de las señoras en caciones del ·almanaque.
nes con toda regularidad, oportunamente, y
Nó, los remedios llamados preventivos han hecho gecierto estado, nada exfraño será que las hallemos enantes que todos Jos que publiquen los periódicos tre nosotros.
neralmente más daño que el que han querido evitar.
Bueno es conservar el curso regular de nuestras funextranjeros que circulan en México, y tener al
Exi~ten sobre la superficie cutánea de muchos niciones y evitar á todo trance la constipación, causa
tanto á sus lectores de los usos, costumbres, ecos ños, al nacer, pequeñas manchas, eminencias de di· frecuente
de dispepsias rebeldes, y á veces de pertursociales y modas, en general, de las principales mensiónes diversas, que varían desde el color sonro- baciones serias del sistema nervioso central; !?ero quesado que agracia sobre el blanco mate de una piel ficapitales delglobo.
na, hasta el tinte obscuro que les da aspecto de verru· rer instituir como tratamiento preventivo universal la
administración de purgantes, cuando no hay necesidad,
Constará de doce páginas de grabados, texto gas. cubiertas de pelos ásperos y .feos.
exponernos lo mismo en primavera que en otoí1o,
y anuncios, y repartirá, además, semanariamente
Estas producciones cutáneas, generalmenté ocasio- es
en verano como en invierno, á contraer enteritis más ó.
nadas
por
un
aumento
en
la
pigmentación
ó
por
un
una gran plana de moldes diseñados.
nieuos serias, como resultado inmediato, v áadquirir la
La suscrición por trimestre vale $3.00 en toda desarrollo extraordinario de !ns vasos capilares, en un relajación de log intestinos, que nos pr'ildispone á reterritorio limitado de la envoltura tegumentaria, ofre- cibir todos I es gérmenes morbosos que en tocias partes.
la República. Los pedidos deben dirigirse al Ge- cen formas raras y figuras extrañas, recordando varente de la Compañia Editora deEL Mmrno, S.A., gamente una fresa, una cereza, una granada, una os· nos amenazan, y á cad.a momento a~altan nuestro or•
tra, un gusano, y en esa semejanza vaga y mal definí· ganismo.
Tibureio 20, ó Apartado Postal 87 bis.
DR. PEÑA lDIÁQUEZ.
da se ha querido encontrar la Jllraavillosa explicación
de un hecho vulgar.
.
Se supone que la madre ha podido tener durante el
ARTE EN CA'SA
periodo de gestación un deseo vehemente, un vcrdaaero antojo de comer fruta, de poseer un objeto, recrearse con la vista de un cuadro, y al faltar esa satisUNA DISPOSICIÓN ELEGilliTE DE lllOBILIARIO
Estableceremos desde este número una sección con
facción, por arte de encantamiento, el objeto no alcaneste nombre, destinada exclusivamente á resolver las
zado
va
á
dibujarse
en
la
piel
del
que
todavía
no
naDECORACIÓ~(DE JJN RESPALDO DE PIANO Y DE m,¡ DIVÁN
ce, y por ende se halla muy ageno de las tendencias dudas Ji~eras que acerca de higJene, enfermedadc~ leves, régimen en tales y cuales aolencias, empleo de taantojadizas de quien le está.dando el ser.
ó cuales medicinas, tratamientos sencillos, etc,. etc.,
Ahora está muy en boga el adorno de los respalLa palabra con que' se designan las manchas á que les
dos de piano, que se colocan en el centro de las ha- aludimos, llamadas lunares en e~pañol, v en1,-ies (anto- hao•an nuestras lectoras.
1'.:as damas enviarán con seudónimo sus preguntas
bitaciones y el modelo que presentamos es de los de jos) en francés, está indicando el origeñ de esta su•
mejor gusto y puede figurar en un saloncito, en un perstición. Nosotros como los franceses creemos que á esta redacción, dirigidas «Al Director de Paris-Jléxitaller ó en un departamento de soltero. S.obre el res- los lunares son producidos por los antojos de la madre, co• y les serán contestadas con toda oportunidad.
Pondremos un ejemplo
J,&gt;aldo del piano se coloca una colgadura de terciopelo cuando no hacemos intervenir las fases de la luna en
Una dama hace la siguiente pre"'unta:
o de peluche rosa viejo con. franja muy.rica descen- la formación de tales adefec-ios. que muchas veces son
Señor Doctor.-Frecuenteniente de.~pués de prolongadiendo de lo alto. Una tela ligera, muselma de la In- gracioso adorno en la mejilla del niño ó el labio su·
das 7,aboi·es de mano, al levantarme &lt;J,e rni asiento, .m(r&lt;&gt;
dia, crepé de China bordado, tela oriental, se agrega perio_r de la doncella.
.
en escarpa, .'r se mantiene sobre esta colgadura. Una
¿Como convencerá los creycntt-s de Jo infundado lige1·os vértigog, leves desvanecimientos. ¿Qué debo haporcelana de reflejos metálicos, de Clemente o~assier, do su creencia? Cómo demostrarltls que la influencia cer para evitarlos.~
MAníA LUISA.
.,· un por,afotogr-1.f1a, ~e colocan con algunos b1belots atribuida á los antoios, el papel encargado al astro
La interrog·ante hallará: en el próximo número la
·sobre el piano. En el ángulo de la derecha hay un si- melancólico de la noche se ejerce generalmt&gt;nte, cuanen esta ó ¡¿arecida forma:
llón in~lés guarnecido de terciopelo.
do la piel del niño está ya comtituida en el claustro respuesta
A l\IARiA Lu1sA:-Si no ha cwnsultado usted alguna
Porúltimo, el diván muy bajo, muy I?rofundo, recú- materno, y solo puede modificarse por motivo de en'!:Jrese de una piel de oso que cae hacia delante para fermedades 8'raves que pondri.m en peligro su exis· vez con un facultativo, y éste no le ha indicado 4ue
padece usted enfermedad orgánica del corazón, pueformar el tapiz.
tencia.........i'
Difícil tarea que dejará pasar muy buenos años sin de creer que sus padecimieutos dependen probableevitar que el marido solicito acuda a cumplir todos los mente de la cloro-aoemia, y debe sujetarse á un régideseos de su cara mitad, que como buena hija de Eva, men tónico y fortificante, tomando diariamente unos
se dej:t mi,nar y se h:;tce chiquear con exquisito cui- cuatro á cinco gránulos de á miligramo de arseniatodado, cuando se halla en cirm.nstancias determinadas de hierro, y buenos baños de esponja ó de regadera.
No pretendemos hacer de estas respuestas un tratade su existencia.
LAS PREOtUPACIONES KS MEDICINA
Sabrá el hombre que los antqjos de la madre no tie- do de medicina; pero si afirmamos que podemos recunen efecto alguno sobre los lunares de los hijos; es- rrir á varios médicos asi de la Redacción como de
que consultaremos á doctores e~pecialistas, y
La dirección d'l este semanario se ha servido con- tará convencido de la vanidad de sus temores, y nó fuera,
que esas pequeñas consultas constituirán un directopor
eso
dejará
de
satisfacerlos
en
cuanto
esté
de
su
fiarme una nueva sección, dedicada exclusivamente a
rio muy util, sobre todo para tales ó cuales suscritolas damas, y en la que deben tratarse cuestiones ge- J?arte, por no ver una fresa en el carrillo de su retoño res de poblaciones reducidas que no pueden ver al
o
la
grotesca
figura
de
una
aceituna
en
el
cuello
de
nerales de medicina de las familias é higiene domésti.
médico con la frecuencia qne desearan.
.
su gentil heredera.
ca que á todos interesan.

''PARIS--MEXICO''

~onsultas ael Dodor

Carnet del Doctor.

MBXIC~.DICIEMBRE :16 DE x897.

•

N17MB&amp;Os6.

�424

EL MUNDO.

Domingo 26 de Diciembre de 1897.

.

!vlr. William J. Bryan.

,

Mistress Mary Bryan,

(Fotograflns de Torres, tomadas especialmente para "El Mundo Ilustrado"]

fa

palíttttt br Jlltrira tn 1897

Cada vez que al caer en la insondable cripta
de los recuerdos una de esas fugitivas peregrinaciones emprendidas por la especie humana
á traves de los fecundos campos de la eterna vida, se bace un alto en la ineludible·jornada para
enfocar con los ojos del espíritu los horizontes
lejanos, y adueilarse, por esfuerzo imaginativo,
de las inexploradas regiones de lo futuro, parece
como que la conciencia, viejo Fausto nnperecedero, se asoma al tenebroso antro en donde incuban todos los problemas y fermentan todas las
eludas, para pedir al impasible tiempo una tregua de reposo en el incesante ritmo del movimiento. Quisiéramos entonces, como el J osué de
la Biblia, detener al astro del día en mitad de su
carrera, fijar en la inmensa bóveda de los espacios la inextinguible antorcha que hubiera de
iluminar .todos nuestros actos veníderos1 arrancar
la importuna venda qne nos impide penetrar en
el ansiado misterio, prender un rayo de luz que
esparza oleadas de claridad en el negro mar de
lsts tinieblas que envuelven como un sudario á los
destinos de lo creado. Tan cierto es que todos
llevamos anidado en el alma un rebelde Harnlet
que golpea impaciente la losa del sepulcro. Acaso la idea ele la inmortalidad no provenga sino
de este extrailo deseo de penetraren el :.\Iisterio,
ambición tenaz, que pretende quebrantar la
inflexible ley de la vida, que tomasus raices en
la necesaria premisa de la muerte,
Pero si para el indhiiduo el deseo de supervivencia se impone como una ineludible condición
de la vida; si el gorgeo del ave embriagada de
amor se forma del desconocido lamento del insecto devorado, corno dice Clemenceau v ha atestiguado Darwin; si 1:hir es 111nta1·, puesto quemata1· es defenderse: para los pueblos, esta tendencia
hacia la perduración en el planeta, se traduce por
un impuls@ irresistible á ensanchar el territorio,
manüestado pinneramente en toscas formas entre
los primitivos agregados sociales por medio de la
lucha permanente entre horda y horda, y más tarde
por las aventureras correrías dela conquista, hasta
que el concepto del derecho ha venido á cambiar
la dirección de los grupos humanos en forzosa
agregación de las fuerzas para la conservación de
la vida de los Estados.

Débense tal vez, á este inol vidado sentimiento atávico, á este inconsciente anhelo prendido en el
espíritu de las jóvenes nacionalidades cuya infancia fué arrullada por el rumor de la lucha, los postreros obstáculos, felizmente vencidos, que se oponían al reconocimiento del tratado entre el gobierno de la República. y el del Reino Británico,
con ocasión de los límites de Belice. Imaginaban
los que han convertido el patriotismo en una suerte de delirio desenfrenado1 que éramos incontrastablemente dueños de ese girónde tierra arrebatado á ln integridad nacional por el poderoso empuje de la l&lt;'uerza, contra la que s;e pretendía
elevar el insuperable baluarte de la Justicia.
Cuando ya los revueltos pa1ses americanos habían triunfado de la agitación persistente que se
enrollara en su vida íntima como una trágica túnica de Neso; cuando-como al referirnos á acontecimientos de esta misma naturaleza, hemos dicho ya en estas columnas-la idea dela Libertad,
que entraila la idea del Derecho, comenzaba á
presidir el desenvolvimiento de la República1 como «una funci_ón de la ley universal d.e la economía de las fuerzas,» se suponía que1 en los momentos en ,:¡ue la evocación dela doctrina :.\Ionroe
corría por las arterias del Xuevo Continente, como una anticipada protesta á toda tentativa de
invasiones europeas, una nación del otro lado del
Atlántico procuraba colgar su nido de vieja águila en un fragmento de la nacionalidad mexicana.
Para desvanecer estas sombras ha sido indispensable combatir el sofisma hasta hacerlo afücos,
sacudir el error hasta desarticularlo, atenacear el
prejuicio hasta destruirlo. No se trataba1 no, de
.un incisivo ataque á la integridad del s".lelo patrio; no era asunto que se relacionara con el honor nacional; no era motivo de sembrar desconcierto y alarma en la conciench popular, serena
y reposada en el espacio de algo más de un cuarto de siglo; que si estos elementos enh·aran en
juego1 todavía los viejos héroes de nuestra vencedora soberanía podrían mostrará las nuevas generaciones el camino del deber, en los supremos
momentos dela lucha.-Hechos y documentos presentados á la consideración de las multitudes, llevaron este debate á terreno de donde no debió
ser mmca retrotraido.-Nosotros, los que en el estandarte de nuestra democracia hemos escrito el
respeto al derecho ageno, como lógico anteceden-

te á la defensa del derecho propio, estamos en la
obligación de mostrar la serenidad de un pueblo
que ha pasado ya del fatigoso período de los sacudimientos y las violencias, para entrar de lleno
en la vida seria, reposada y tranquila delos grandes intereses y de las tremendas responsabilidades.
Y propicio es, innegablemente, el momento para
dar ejemplo de nuestra abjuración de pasadas
culpas, cuando en república vecina hase agrietado el terreno para dar salida á los caliginosos vapqres de la revuelta armada. La última aventura
revolucionaria en Guatemala y su inesperado fracaso, cuando ya se antojaba que la rebeldía iba
á apoderarse de la situación, es una prueba más
de que el impres~indible generador de estas contiendas es siempre el conflicto entre los intereses·
y que en la lucha emprendida ya se resuelva pa'.
cíficamente en el espacioso campo de la contienda.
electoral, como en la democracia del N' orte, ó bien
se dilucide por la fuerza de las bayonetas y los
disparos de la fusilería en los muros de Quetzaltenango, la victoria es la hija predHecta de lá fortuna.
Elementos de cuantía amparaban las fuerzas
insurrectas; capitales de importancia ponían en
movimiento las avanzantes huestes; pero superiores eran los recursos que el Gobierno del General
Reina Barrios contaba en su arsenal de defensa.
La revolución abortó, pQrque en el choque de estas dos espadas, la hoja de oro habría de rompe1·
la lámina de acero; porque hay un destino reservado á los que entran á la lucha de la competencia, en la industria de la guerra como en todas las
industrias, sin dinero bastante para apartar la.
quiebra; porque la pobreza, que en la época de
Musset era siempre !et c01·tesa11a1 es en nuestros
días la vencida.
Del granero vacío sale el grito de desesperación
que pone fiebre en el pulso de las masas. Pero
hasta que frente al poder opresor no se alza una
fuerza social que le salga al encuentro, todas las
explosiones serán aisladas, y todos los agitadores
sometidos. El hambre es la materia prima con
que se fabrican las tiranías.

*

**
Todavía tienen una explicación--extraüa
y anormal, ciertamentfl, una explicación de patología social~esas terribles tragedias que el anarquismo

ODALISCA
arroja sobre el tapete de las vie3as naciones corroidas por ocultas llagas. El enorme fard·o de
la paz a1·mada hace vacilar al obrero europeo y ,
enciende su ira en paroxismo de represalias.-¿A.
dónde va esta legión que, desprendida de la negra tierra blanda dg las estepas rusas1 rodó como
piedra desprendida de un ventisquero, basta las
risueilas orillas del medio día que el mar :.\!editerráneo baila con sus tranquilas ondas? Camina á
tientas marcha sin rumbo cierto, avanza sin derroter¿: va á la muerte, ciegamente1 fatalmente
condenada de antemano por su propia cólera, con
culebreos de reptil y saltos de felino, embriagada
en su ideal negativo1 en su nueva roligión sin fe,
sin esperanza y sin misericordia!
.
Péro entre nosotros en ocasión de que el pa1s
comienza á poner en ~ovimíento sus fuerzas. productoras y á organizar susuiúdadesdetrabaJo, el
anarqnis~o es una mueca burlesca sorprendida
en una faz siniestra. Por eso el ·atentado que un
loco alcoholizado llevó á efecto contra la persona
del General Díaz, ha por hondo modo conmovido á
una sociedad unánimente agrupada en torno ele
esta tan relev~nte personalidad, encarnación enér- ·

gica de los altos fines de la República.-La sorpresa pa¡alizó por tm instante el pensamiento popular, que muy en breve debía ser arrastrado á
orden de impresiones distintas, ante el tremendo
drama desarrollado en la Inspección General de
Policía. Detrás de la fábula, r,\pidamente urdida
por el Inspector Velázquez, la multitud vislumbró
la verdad de lo ocurrido, en los momentos en que
el poder público se apoderaba de los flotantes hilos con que babia siclo tejida la trama1 y anunciaba ante la Representación X acíonal que el castigo
caería sobre los culpables, sin distinción de gerarquías.
Reviste este palpitante proce~o un_ especial ~nterés para los qu~ t~as la narración circunst~nCia•
da de los acóntecumentos tratan de descubrir una
ley_ general1_ un dato so~iológico ó una provechosa mformac1ón del rned10 que le rodea. Esa obscura historia fraguada en el recodo de una callejuela, en la alta noche, á medias palabras y gestos resueltos, da exactamente la medida de la osadía ~e un hombre1 cuya fuerza de acción, desviada de la corrienteemponzoftadaá que se abandonara, pudo haber sido provechosa. Esa ciega mu-

chedumbre, escolta del carro que arrastrara idos
acusados1 vociferadora y frenética, dispuesta, según entonces dijimos, á aceptar la idea ele! hecho
que motivó su protesta; esos bueno8 burguese1;,
salvaguardia de la sociedad, formulando su veredicto con la serenidad de quien cumple un deber
supremo, no han podido pasar inadvertidos para
el observador sagaz, que por poderosa facultad
del espíritu descubre relaciones y formula síntesis en el e°scueto relato de .los sucedidos.
Para éste, si el atentado de Arroyo ha evidenciado lo íntimamente unida que se encuentra la
persona clel General Díaz á las aspiraciones de la
11ación, el veredicto del jurado atestigua el acuerdo existente entre el grupo al que está encomendada la tarea de adminlstrar justicia1 y el deseo
expresado por el poder público de hacer caer el
peso de la ley sobre los culpables del crimen del
17 de Septiembre, cualesquiera que fuese su categoría.

*
Trastornos de otra íU:d.~le se iniciaban, al propio tiempo, en la importante esfera de la Hacienda pública. Una nueva y repentina. crisis en . el

�p ,mingo 26 de Diciembre rle 1AA7.
426

valor, siempre vacilante del metal blanco, pudo,
por .un momento hacer creer que se sacudía sobre sus cimientos el edüicio de nuestros presupuPstos, levantado merced á tanto esfuerzo. Se
imaginó que el país carecía de faerzas para resistir al terrible embate, y echáronse á volar las
más i1egras profecías.
La misma tirantez de la situación demostraba,
empero, su lógica brevedad, así como en las dolencias físicas es imposible concebir un prolongado estado de agonía. El mercado mejoró sus
condiciones; y en virtud de ellas el tesoro ha podido presentar un sobrante disponible de cerca
de ocho millones.de pesos, y una iniciativa fiscal
en la que aparece un Iigern sobrante, que futuras
circunstancias pueden elevar fácilmente.
El problema financiero, el eterno problema en
el que han estado encerrados todos los que se refieren á nuestra historia patria, ha sido resuelto,
otra -vez más, y ante esta nueva muestra de la vitalidad extraordinliria del país, el año que )"ª va
pronto á irradiar sus palideces de alborada en
los horizontes del porvenir, remeda elhcraldo de
· la prosperidad y el engrandedmiento patrios.
)ÓC

EN LA MUERTE
DELA

~$EÑ0RITA PAZ ALGARA Y TERK~R0S~
Llena de juventud, de gracia llena,
Tesoro de virtud y de ternura,
Te miré descollar fragante y pura
Como en un campo virgen la azucena.
En tu mirada límpida y serena
No sorprendí tristezas ni amargura,
Eras una alborada en hermosura
Que en silencio admiré por dulce y buena.

*

~

Ha podido la República~ en 1897, ahogar una
de esas viejas luchas seculares, que condiciones de lugar y raza parecían haber condenado á
perpetuarse: la campaiia del Yaqui, totalmente
extinguida en las medianías del aiio.-De esta lucha sin cuartel, misteriosa y oscura, en la que el
soldado, perdido en lo profundo de los bosques,
no sabe si la sombra que se perfila ante su vista,
es un arboló un hombre; de este combat6 misterioso y desconocido, traf. la masa de un matorral, en
el que el enemigo se en~uentra siempre cerca y
jamás presente, se ha salido con honor, y la presentación de los jefes rebeldes y el desarme de
sus huestes constituyen la sólida garantía de la
paz definitiva.
Las tribus moradoras de aquellas fértiles ribe•
ras, que un día abandonaron el terruiio para emprender la nómade exi!itencia de los perseguidos,
tornaron á su pacífico modo de ser. La civilización ha ganado colaboradores útiles, elementos
dispersos, fuerzas disgregadas, que voluntariamente se acogen á la enseña del progreso. Raza
activa y de nervios, las resistencias de que han
dado muestras en la rudeza de la contienda, se
encauzará en dirección benéfica, en virtud de la
ineludible ley de la e onservación y persistencia de las fuerzas.
Hecho es éste que merece ser consignado en
las páginas del afl.o que brevemente historiamos;
de este afio que ha visto partir al más popular de
los poetas populares, al inolvidable Guillermo
Prieto; que ha tendido la bandera de la patria so•
bre el inanimado cuerpo del General Rocha; y
que al desaparecer para siempre, ha tenid-:- ocasión de saludar, en sus postrimerías, al amigo de
los intereses mexicanos, al leader del partido demócrata de la República del Norte, al vencido
ilustre en la postrera campafia electoral de la gi·
gantesca Democracia Americana.
. Año de grandes sacudimientos sociales, de conjuradas catástrofes, de enérgicas reacciones, que
ha comenzado á hundirse en la insondable noche
del pasado.
CARLOS DíAZ DUFÓO.

NUE$TR0$ gRABAD0S.
EL ANGEL DE NAVIDAD

Inspirado por un sentimiento de idealismo pmo, el
artista que pintó el cuadro cuya copia aparece hoven
nuestras coltmrnas, presenta al angel que presidio al
nacimiento del Redentor.
.
No fué necesario para que luciera en todo el esplen·
dor de su belle1e1a, rodearlo de otras fi~uras ni destacai-lo de uu fondo trabajado. El ange1 está solo; y la
gall.irdía de stl actitud, la expresión de su rostro, la
mirada en que refulgen destellos de gloria, bastan pa·
ra q_ue quede interpretada la augusta misión que lo
tra¡o á la tierra.
Si en los divinos ojos hay algo de tristeza, es porque
la criatura que el cielo habla encomendado á su guar,·
da, estaba destinado á horrorosos padecimientos.
Día debería llegar en que el Redentor abrumado
por su dolorosa pasión pidiera á Dios que apartara de
sus labio.s el caliz de la amar~ura, y el Angel d_e
Navidad impotente para contranar la voluntad Ommpotente lloraría también, ansiando la hora en que ter·
mi-nado el sacl'ificio le recibiera eu sus brazos para tras•
ladarse con él á la mansión de la eterna luz y las e ter·
nas venturas.

. EL MUNDO.

Domingo 26 de Diciembre de 1897

~L MUNDO.

•

¿Quién ¡ay! sobre esa flor deslumbradora
La furia desató del cierzo impío?
¡La muerte, la implacable segadora!
Y tvrnó tu beldad en mármol frlo,

Y en tinieblas los rayos de-Ja aurora,
Y en lágrimas las gotas de rocío!
JUAN DE DIOS PEZA

México, 21 de Diciembre de 1897

tengan razón) y que no hay fiesta posible sin mona
contundente.
_
Y como la Noche Buena es la más alegre del ano,.es
asl mismo la más remojada.
.
Los chiquihuites representan pues un papel 1mporDespués de un'a corta permanencia en el pai~ recotantisimo
en
Navidad,
á
tal
g·rado
que
para
muchos
rriendo las ciudades más importantes y visitando los
.
establecimientos públicos y particulares más notables, Navidad es sinónimo de chiquihuites......
Y cómo se suben los malditos! No parece smo que el
el 1enombrado patricio del partido democrático ame•
ricano v su distinguida e~posa se disponen ya á vol- :•lcohol que los «informa• tiene alas.Do único que sor·
ver á sü patria, donde los grandes intereses que re• prende es ta contradicción de que e1~ esos ascensos
p1·esenta el leade-r de Nebraska reclaman su presencia. acabe siempre el hombre por caer en tierra.
En el cuadro que Rnelas ha t&lt;?mado_del natural, los
Seo-ún ha manifestado el político americano en repetida~ oca8iones, lleva en su corazón un sentimiento de chiquihuiteros están á punto de mcUI-rlr en e_sa contrasincera gratitud hacia el pueblo y el gobierno de Mé- dicción· ved sus cuerpos. contemplad sus actitudes.... :.
xico por las muestras de cordialidad que de éste ha muy pr~nto van á descubrir esas dQS personas la ráp1•
da y fatal trayectol1~ qtre tenn±na-en:-ei- sue¼&amp;:·: .. • •
-recibido v el afecto que aquel le h:tdemostrado.
Se trata dcl último brindis y del pnmer batacazo.
Ha encontrado abiertos nuestros corazones y fran~
La figura del borracho que aparece en segundo t_ércas las puertas de nuestro hoo-ar, y si no ha podi&lt;l:o detenerse para esh1diar detalla'ltamente las condiciones mino e11 tan elocuente como las otras; ese ha preferido
de nuedtra existencia social y política, si no ha empleado buscar un seguro punto de apoyo y duerme .el sueño
mucho tiempo en examinar detenidamente nuestr3: or· del cbiquihuite. La maritornes del fondo sonne y afueo-anizaciónfinancieray las condiciones denuestros1ste• ra voces aguardentosas cantan: esta ncche es noche
~a monetario. inflll\·endo de modo directo en el desa• buena
rrollo que últimamente va tomando la naciente industria del pais que abre nuevas fuentes inexploradas á
LA ODALISCA
la pública riqueza: su genio observador y su espíritu
analítico le habráu proporcionado, P.omo él declara, los
datos s1úicieutes para formarse cabal idea de un pals
En otra de nuestras páginas ilustradas aparece el
en vía de maravilloso progreso, aun en medio de las
de u.na Odalisca copia de un cuadro q~e ha c3:u·
vicisitudes por que ha atravesado por causa de la de• bu;-to
sensación en Berlin y que se debe al pmtor Tito
preciación del metal blanco, base fundamental de su sado
famoso ya por el encantador na~uralismo que
sistema monetario y producto principal de su expor· Contí
caracteriza sus obras y por la opulencia de colando
tación.
·
que las engalana.
Lleve en buena hora el caudal de esos conocimien• con
,La Odalisca está contenta, es feliz porque su sefíor
tos adquiridos prácticamente á sus conciudadanos y bien
amado le reo-aló una rosa emblema de la hermopartidarios v muéstreles cómo marcha un pueblo azov selló sus l~bios con un beso que palpitaba en
tado po,: coñtrar.ios vient•&gt;s que han servido"µara des- sura
ellos todavía.
·
pertar sus latentes energías.
. .
La dicha y el amor ......... ¡•1ué bien expresados esLleve también los votos que hacemes por su felic1• tán
en el cuadl·o de Tito Conti!
dad personal, y admita el respetuoso homenaje que
rendimos á la inteligente y distinguida compañera o.e
su existencia batalladora.
Reciba también en estas líneas el testimonio de nues•
próxirnc., año
tra gratitud por haberse dignado proporcionarnos las
fotografias especiales para •El Mundo• que nos sirvieron para los grabados ·con que hoy engalanamos
Estamos satisfechos de la buena impresión que ha
esta página de nuestro semanario.
causado en el público nu11stro míme1·0 anterior, que
fué publicado como muestra de lo que será.EL MUNDO
en 1898.
·
EL ULTIMO CHIQUIHUITE:
Esto nos anima extraordinarinmente. y nos hace
pensar más en el trabajo que tiene mb recompensa en
aplauso de nuestros lectores que en la partil finanEn el tecnicismo ó mejor dicho, en el caló de ciertas el
del negocio. Hemoij pedido á Parls nuevas~· más
tabernas, un chiquihuite es u.na especie de ponche, ca- ciera
grandes prensas que nos permitirán cuidar mucho
liente rudimentario, que. se sirve á bajo precio t'&lt;n las más
que hoy de la impresión del periódico, y presennoches de invierno, especialmente en la Noche Buena tar este
semanario dig·no del público que lo s1,,menf'.
en que una magna parte de los buenos ciudadanos de
Dijimos bien: EL Muimo !LUSTRADO no es un perióla :\Ietrópoli juzga que el nacimiento de Cristo es su- dico
popular sino de la clase selécta, ilustrada dtl uues·
ficiente pretexto para que ellos se mueran de puro bo·
tra sociedad. Está comprobado esto por la acept&gt;tdón
nachos.
Hay quien juzga que no se puede celebra\· nada en general, con que se han recibido nuestras reformas
el mundo sin embriagar$e. Que la copa es el princi· para el entrante, y ofrecemos solemnem&lt;'nteeorrcspou•
pío y el fin de todas las alegrias (acaso en eso último der en todo á la bondad de nuestrns abonados-

MR. WILLIAM J. BRYAN Y $0 ESP0U

El

LA NAVIDAD DE LA PASTORA.
Conoceis sin duda el Ángelus de Rosa Bonheur, esa
viril pintora que quiso dejar en un cuadro, en uno solo
acaso, algo de femenino y dulcemente melancólico?
El aldeano está de pié junto al barbecho, con el rústico sombrero entre las manos; no lejos yace inmovil y obscuro el arado; las lejanías tórnanse indecisas,
se inundan de vaguedad; avanza la sombra artera del
oriente, de donde antes venia la luz; pero aun hay algunos areboles en las nubes delgadas, aun las tiñe un
poco de oro haciendo que semejen brillantes y escar•
dadas plumas de un ave ideal.. ....
Y flota sobre todas las cosas una melancolía indefi·
nible, una. melancolia divina, una melancolía consola·
dora.
Dijérase que la amplía y grave y religiosa vibración
del Angelus ha divinizado el crepúsculo, lo ha hecho
inmaterial y mistico; dijérase que la tristeza que siempre viene á la naturaleza y al espiritu cuando el día
agoniza, es entonces una tristeza santa.
Llegó la hora en que como a.ice el poeta:
el mar salmodia sus perennes quejas
batiendo las riberas rumorosas,
y el hombre piensa en afecciones viejas,
en seres idos y en pasadas cosas .........

*

* * melancolía de ese crePues bien, algo de la solemne
¡:&gt;úsculo tiene este otro que inicia la Navidad de una
pastora.
Cuando la pequeña cabrera, vió hundirse en el oca•
so al sol como un alud de llamas, deslumbrada por la
postrera 'pompa de colores que invadia el horizonte,
qucdóse mucho tiempo absorta: primero ante los oros
pálidos que franjeaban las nubes, luego ante los rojos
vivos que se tendian como banderas sangrientas por
el cielo; después ante los lilas mate, ante los lilas próceres, ante los divinos lilas que cambiaban.de matices

como una tela de gros y se desvanecían en el gris
de los vapores vespertinos.
Y aquel espectáculo le produjo el éxtasis.
Mas la campana mayor de la parroquia volcó de
pronto el grave y augusto tesoro de sus toques: din
don,dindon, yun extremecimiento de angustia la conmovió toda.......
Din dan, din don ....... Dios mio qué inmensa querella de vibraciones y cómo saturaban el espacio rle tristeza ...... Y ella estaba sola y tenla frío, mucho frío ......
A qué volverá la alquería si nadie la amaba ahí, si
nadie quería cederle un rinconcito junto al fogón?
'El mastín belfudo y enorme, gruñla á su vista, la
tla Juana solo tenia para cllairases duras; arrojábanle de mal modo un tasajo de cecina 111al asada..... y pa·
ra dormir solo poseía el viejo jergón de crines que
nadie se atrevía á usar va.
Cc,rno era huérfana! •
Si al menos Gabriel, aquel cabrero radiante que hacía las delicias de las mozas, el primero en la juerga y
el chicoleo! más el primero también en el trabajo, aquel
mocetón _de cabellos pajizos y de ojos aceitunados, la
amara aun ......
Pero la dejó por otra, por otra que poseía una vaca
y un huerto.
La dejó por otra, porque ella era pobre y era triste.

*

**
Din don, din don.
Y el aire iba haciéndose más frío, tenla ráfagas que
azotaban como correhuelas, y la sombra invadia la
altura.
Los corderillos se agrupaban, temblorosos bajo su
toison de nieve, y claYaban en la pa~tora sus ojos inmensos y dulces, como si la interrogasen:
-Que, no tornaremos á la majada? Aqui hace mucho frio.
Y ella parecía responderles:
-Frío, y qué me importa el frío de fuera cuando aqui
dentro está helando?

- Yaya! medrosicos, no me vi~teis acaso muchas no•
~bes cantar á las e¡;trellas de Diciembre? Entonces
tambien hacía frío, pero i;i vierais que calorcito tan
bello llevaba yo en el corazón?
Din don, din don
Esta noC'he nace Jesús en un establo.
Vesper descrencha ya sus cabellos de oro en el espacio, Artburo cuaja sus luces cambiantes, Cirio en•
ciende sus fuegos de bengala.
Llega de la aldea el murmullo alegre de los pastores y en la sierra se retuerce llameante la cinta roja
de los vivacs......Tambien los carboneros celebran la
Navidad.

*

**
Din don, din don.
Ea, pastorcilla, hoy habrá cariño para todos; que no
ves que el Angelus va cantando: "Paz á los hombres
de buena voluntad?"
Hoy se olvidan los odios, las manos se tienden, las
bocas se buscan, los pechos quieren latir juntos ......
Vamos, no llores ya; en la granja hay estruendo de
panderetas y bordoneo de guitarras~ .....
-Si, pero Gabriel sonreirá con la otra, con la otra
que es alegre y rica, en tanto que yo soy triste y pobre; el mastín belfudo y enorme gruñirá y como en
otras noches, para mi no habrá sitio junto al fogón.
*

**

Din dan, din don y todas las campanas, tras el solero•
ne motete del Angelus rompen en un alegro vivace
de metálicas resonancias. Aleluya! Aleluya! parece
que claman ......
El último rayito de sol se ha enhebrado entre las
nubes delgadas, como la postrer sonrida del cielo......
Porqué hay un corazón triste en la vega infinital'
Navidad, no seas cruel!
AMADO NERVO,

Diciembre de 1897.

�~r., MUNDO,

La galana historia
DBUNABANDA

color de cabellos de oro.
Desde que Blanca de Montferrat residía en Turln
rara vez los duques de Sabova iban al Ca11tillo de Chambery. E➔te castillo formaba un maciso coronado por
tres torres: la de los Vientos, la de la Prisión y la de
Poypo. Al pie de esta última, habla un patio dividido
en dos compartimientos para animales domésticos y
para fieras. El Castillo tenia un salón de ceremonia11;
y en la cAmara contigua fue donde el Conde Yert alojó
l Carlos IV en 1195.
Doscientos años más tarde, Don Felipe de Sabo,a,
Caballero Gran Cruz de la Orden de Jerusalen, Capitán de Caballerla ligera y Coronel de Infanterla, acababa de vestirse en su cámara lujosamente decorada
con tapicerlas de Bergamo y porcolanas enviadas por
sus prnnos los Médicís.
A la luz de cuatro cirios enormes colocadoR en un
candelabro de hier• o negro, un paje sostenía frente á
él un espejo de Venecia, que le mostraba la imagen de
un caballero de 40 años, alto y esbélto, de ojos negros
v vivo~, la barba ~· el bigote á la usanza regia, los labios rojo~. fre11ca la tez, los cabellos crespos de un rubio cobrizo y las manos fuertes y finas.
Botas de piel de gamo bordadas cubrlan sus piernas
muscuk&gt;sa11 1 calzas de terciopelo carmín adornadas de
plata .v un justillo con agujetas y herretes de pedrería
formaban su•traje; v terminaba va de cerrar los herretes, cuando otro paJe introdujo il. un caballero vestido
de soldado.
-Salud, Bertrand de St&gt;y;:sel, barón de la Serra, Porta-estandarte de Saboya. ¿Cómo está mi comadre Mad.
Boune?
-:\li esposa saluda á Vuestra Señoría, contestó el militar inclinándose respetnoso ante el príncipe,
-¿Estáis de mal humor, Seyssel? ¿Qué os pasa? Pepino, dame mi banda.
El paje sacó de un armario un cofrecillo de rica filigrana interiormente forrado de raso azul, y Don l!'elipe tomó de ali! una banda bellísima pero un poco descolorida. Estaba tejida de hilos de oro, plata y seda
pálida, to que le daba el tinte del trigo maduro ligeramente dorado con reflejos leonados. En las dos extre•
midades, dedos de hada hablan bordado con cabellos
un poco más obscuros, letras enlazadas formando monograma arriba de un fleco finísimo sostenido por anchos galones de oro. Antes de poner~e esta banda la
besó Don Felipe luego la fijó con un broche de diamantes y_ arreiló las puntas para que no cubrí.eran la
empuñadura ae su espada.
·
-¿Estoy bien, Bertrand?
-¿Dón&lt;le vais, Señor?
-A la casa de mi amada Clorincla; y os llevo á comer
con nosotros.
-No, antes de desempeñar una comisión ingrata
para mi; pero cuando el amo ordena, el servidor obeaece.
-¿Qné queréis decir? ¿La guerra va á seguir, seha
interrumpido el armisticio?
.
No que yo sepa. J~s~amente aprovechando esta breve paz Su Alteza qms1era.........
·
-Hablad sin !"et1cencias. ¿El Duque Carlos Manuel,
mi hermano, intenta emp!earme para algunos de sus
planes? Estoy listo con mis hermanos, cuñados y ~o-

brinos. Cuando se tiene sangre de Saboya en las venas ........ .
-No Re consiente A un francés vanagloriarse de haber derramado vuestra sangre sin consecuencia como
quien vierte una botella, Interrumpió secament~ M de
Seyssel. Esto es lo que hace M. Créquv y Su Alteza
cree que deberla exiglrsele una satisfacción.
-Por todos lo~ diablos ~e Génova, gritó furioso. No
he de pasar la vida desafiando á Créquy por simples
zas. Es demeslado honor.
-Honor para ambos. Cr~uy Blanchefort es Señor
de C~naples, Príncipe de Co:e y par y Mariscal de
Fran~1a.
-Hablais como un libro de heráldica.
-Ya tendréis tiempo de aprender esta ciencia en alguna fortaleza del Piamoute, donde os encerrará vuestro hermano si dejais sin ca11tigo á Créquy.
-1.A~I estamos?
-Su alteza dice que elijais entre un duelo á muerte
ó prisión perpétua.
•
He desafiado ya dos veces á :\fr. Créquy. La primera con la Bouisse y el Caballero Pingon entre Grenoble
y Gínéres. En la segunda tenia por padrinos áFontaines v á Baume d'Hostun. Entonces quedé herido.
- 'y por eso el francés se vanagloria y os trata de
torpe.
·
-¡Por tod_os los diablos! gritó Don Felipe colérico
no es c~uto JUgl;l,r con fueg-o. ¿S'.1bei~ de qué se trata?
-Casi, pero s1 me contáis la h1stor1a........ .
-¿Os acordáis del sitio de Chamousset?
Fui obligado á. saltar armado en una barca para cruzar el Isére al anochecer. Un grupo de parciales de
l\.fr. Créquy me perseguía y la barca encalló en un
ba~co de arena y me i:;alvé a:nado. Llegué á Miolau
~~Jado, cal~do yerto. Un so_ldado me. reconoció y me
dio sus vestidos y permaneció en camisa mientras los
mios se secaban. Al partir luego olvidé esta. misma
banda que la bella Clorinda bordó con sus cabellos
para rni; el soldado la vendió á un sar~ento que la regaló á Créquy v este me la envió á. m1 con el consejo
de cuidar má.s tos recuerdos de las damas.
El consejo valía una estocada.
•
-Y alió tres ......... que yo recibí.
-Y que es bueno devolver.
·
-Decls bien Bertrand; vamos á comer.
-No, hasta que tenga yo respuesta para Su Alteza.
-Sea! .A bien que ya me revienta los oídos ese Charles de Blanchefort, Canaples, Poix1 Créquy y todo un
calendario dijo Don Felipe y llamo con un timbre.
Entró un paje.
-1.Hay álguien en las antecámaras?
-El Señor de la Verdatiére.
-Vaya! Un gentilhombre, hijo de mi difunto padre.
Todo un tronera.
·
-Basta para llevar un cartel.
-Todos los diablos lo deguelleny á mi también! Que
venga.
A poco entró un personaje alto v seco. El príncipe
no lo miró.
•
. -Laverdiére-le dijo irguiéndose con majestad. Ensillad vuestro caballo y salid para Lvon. Ali! iréis ála
casa del Mariscal de 13irsn y le diré.is á :M. de Créquy
que lo aguardo el 2 de Junio en las riberas del Ródano, cerca de Bugey para batirnos con armas iguales,
con padrinos ó sin ellos. Id! y vos Seyssel vamos á
comer: se nos espera.

Domln,ro 26 de Diciembre de 1897.

San Quintln el dla de San Lorenzo y que fue sobrino
y generallsimo de Carlos V. no tuvo más que un hijo
de su matrimonio con Margarita de Valois, peroMargar,ta tuvo numerosas rivales que su marido escogió
entre las más bellas y las más nobles. De alll fué que
le nacieron muchos hei:ederos entre ellos Don FeliP,e,
nieto de Martín Doria. El hijo legitimo de Manuel F11iberto seguía las huellas de su padre, con mengua del
buen nombre de los prlncipes que abusan de su prestigio y su poder.
De todos modos, la familia bastarda de este prlncipe tenla un gran lujo en la Corte en esa época en que
para ir por las calles se 'necesitaba un criado que fuera
aelante para no caer en las inmundicias del camino.
Don Fehpe tenia dos que entrando en el dédalo de pasajes abiertos entre las calles, pasaron con él por detrás de los muros y salieron con rumbo á la Colina de
Lemac.
_
-Hemos llegado,·compadre, dijo Don Felipe mos•
t: ando á Sevssel una luz que brillaba entre los árbole@. A qui está mi paraíso.
Cuidado señor, dijo el austero gentil-hombre: por
aqul se puede ir al infierno.
-¿No conoceis á Clorinda?
-Un día la ví.
-Y no admirasteis @u belleza?
-Después que me casé solo mi esposa debe parecerme bella.
-Vuestra discreción es un reproche.......
Vais á predicarme moralidad?
El príncipe se detuvo ante un pabell,mcito cuadrado rodeado de árboles; los pajes apagaron sus antorchas y entraron en un soportal, y el señor seguido de
Bertrand penetró por las nabitaciones.
Al rumor de sus pasos se abrió una puerta, y una
voz femenina dijo:
Sois· vos, señor?
Yo mismo, con el Barón de la Serra.
Avisa á tu señora, y vuelve á alumbrar.
Pero ya una luz iluminaba las primeras ~radas de
una escalera y pronto los señores fueron mtroducidos en una sala. Sevssel observó la ell\gancia de este
departamento v quedó desvanecido ante la belleza ele
una mujer que entró á pocos momentos. Era en verdad un prodigio de belleza, cou una dignidad llena de
gracia y un aspecto de reina. Opulenta cascada de
cabellos rubios adornados de perlas caía sobre sus
espaldas, y un traje azul celeste oprimla su talle soberbio, en tanto que el centelleo de sus ojos obscurecla á los centenares de diamantes con que se adornaba. Desvanecido y asombrado estaba Seyssel pero se
asombró más cuando vió al prlncipe arrodillarse ante
esta sublime criatura, tomarle la mano y cubrírsela de
besos.
.
Bienvenido señor Barón, dijo con amable dulzura la.
Condesa Clorinda. Ya sabia yo que sois de los mtjores amigos de Don Felipe.
-Comamos pues, amor mio dijo el Príncipe, levantándose sin ceremonia.
Des{'ués os daré algunas noticias.
Nadie conocía el verdadero nombre de la Condesa Clorinda ¡\ quién se veia desde hacia diez años siguiendo á Don Felipe hasta las cam,Pañas y aun se
decla qu~ un casamiento secreto los hgaba.
Esto picaba la curiosidad de los cortesanos de su
Alteza, sobre todo porque ella era muy rica y Don Felipe caballero de Malta.
•**
El Duque Manuel Filiberto de Sabova á quien lla•
-Servida la mesa con profusión M. de R&lt;'yssel comió
maban Cabeza de hierro, que derrotó á 1os franceses en · con el vigoroso apetito de un cuerpo sano y una con-

Domingo 26 de Diciembre de 1891..

EL MUNDO.

ciencia tranquila y bebió en proporción. Subyugado presente heraldo. Conflo en que os tomareis con gusto
por la hermosura de Clo"rinda y por el esplendor de esta pena y alabaré ante el mundo vuestra manera de
cuanto le rodeaba, se dejó dommar, soldado rudo, por proceder, quedando como muy atto. S. de V. E.
los encantos de esa voluptuosidad, sin tener el valor
D. Felipe de Sáhoya."
de confesárselo á si mismo y regresó á su casa al amaCréquy respondió:
necer.
"Señor: el deseo de satisfacer vuestra indicación me
Como Clorinda habla sorprendido en Don Felipe
los indicios de al 00 una preocupación, le preguntó la hizo venir al lugar señalado, y no estaré tranquilo hascausa: y él se la dijo esperando que se opondrla con ta no saber por persona digna de fé que cuento con
todos los recursos ele una mujer enamorada al com- vos, de lo cual me alabaré ante todo el mundo, como
bate que le imponía la severidad del Duque. Porque contais con vuestro servidor.
Créquy."
por valiente que fuera, estimaba que dos duelos sucesivos bastaban á lavar una injuria insignificante y no
Se convino que doce gentiles hombres de Sabova y
aspiraba ya sino al reposo y al amor. De consiguien- doce del Delfinado asistirlan al duelo además dé los
te quedó estupefacto al olr á la Condesa decirle:
testigos que deberían ser por el Prlncipe, el Marqués
-Por eso os apenáis Felipe? Su alteza tiene razón. de la Chambre, Seyssel, de la Serra. Micha! y Pierre
Robarré y por Créquy, du Oassage, d'Auriac, DisiPropinad á Cre9.uy una estocada...... y en paz.
·
-Y me vereis tranquila afrontar la cólera de un ·mien y de la Buisse.
enemigo?
·
Despues de enviar un mensaje al Obispo de Bellay
-No sois invencible amor mio, caballero de la Mesa para que dijera una misa por los combatientes, el 2 de
Junio, dia del duelo, D. Felipe se puso en camino con
Redonda, émulo de Orlando y del Rev Arturo?
-Por el arnor de vuestros ojos haré lo que os agra- una gran cohorte de nobles y de criados, admirablede..... .
-Traedme los cabellos de M. de Créquy
y os bordaré con elles una banda, aunque
sean púas de puerco espln.
-Le aborreceis?
-No; por el contrario, me hace reir.
-Y si re~1llto her;do?
-Os curaré. .
-Y si muero?
-Haré vuestro sudario.
-Y os pondriais la cofia y el velo de las
viudas?
-:\las bien la corona de rosas de las desposadas.
Venid á borrar con un beso las feas palabras que habéis dicho, sellor, v dadme
n1estra de~pedida y no vol vais hasta dejar!en el campo á vuestro enemigo.
Obedeció Don Felipe y olvidó pronto en
la embriaguez del amor, los terrores del
porvenir
Pierre-Chatel es una antigua fortaleza
situada sobro un montón de rocas á una
legua de Bclley. Este nido de águila era
parte del St&gt;ñorío de Bengev, cedido en
1137 por pi Emperador Enrique á lo~ Condes de Sabova.
Volviendo'dr las cruzadas el Conde Yert deSaboya, mente equipados y alegres como si se tratara de una
Amadeo l\' . cedió Pierre-Chatel á la orden de San Bru- fie~ta.
no, para que instalara cenobitas que rogaran á Dios
A una legua de distancia, acompañada solamente de
por el bil'n de su alma. Su viuda Bonne de Borbon les un caballerango, dos pages y algunos migueletes, veasignó mil florines de renta, y el monasterio fue seña- nia la Condesa Clorlnda en su litera.
lado para cPlcbrar los cabildos de la orden dela AnunCréquy y sus amigos con menos aparato, dejaron á
cíatta. Al terminar esta historia, estaban allí de paseo Lion y llegaron el 2 de Junio al punto señalado.
el obispo de Bclley1.Juana Geoffray, Ginod, 11elchor,
D. Felipe montaba un caballo andaluz con arneses
el Conde de Monte ola_yor, lugar teniente general en de tercio.Pelo y oro, y "l"estla un traje regio.
.
Bresse, v J oaqtlin de Chateau-Viux alcalde ae Baugev.
M. de Créquy, no estaba menos ele00ante. A la V1sta
Como"ta q11erella promovida entre el bastardo de del {'rincipe echó pié á tierra, avanzó rápidamente y
Saboya v &lt;:arios de Créquy habla metido mucho ruido, le dijo dt&gt;scubriéndose:
los preliminares exigieron numeros; s y diflciles ne-11e felicito, Señor. de encontraros y sov el mas hugoeiarl,,ne~.
milde de Yuestros 1,ervidores.
•
El s&lt;'11or·de la Verdatiere le llevó el cartel de D.
D. Felipe. en tierra también, se descubrió á su vez y
Felipe que decla:
dijo con exquisita galanterla:
"Señor, como no puedo ir personalmente á veros co-También yo, Señor, desceabaeste encuentro vpromo dest&gt;aría, os suplico vengais al puerto de Otúrieu, testaros mi mas sincera adhesión.
•
dándonw aviso de vuestra ·llegada por conducto del
Los dos Señores se saludaron de nuevo con la son-

risa en los labios, y volvió cada uno al lado de sus tes
tigos.
·
Ademas delos indicados, habla numeroslsimos concurrentes. Se necesitaron algunos minutos, que á todos parecieron muy largoP, para las disposiciones del combate, minuciosas según 1a etiqueta y el cpdigo caballeresco de aquellos tiempos. El campo destinado habla
sido visitado por más de cincuenta gentiles-hombres
con sus escuáeros para prepararlo convenientemente.
En una barca y previas mil formalidades, pasaron el
Ródano primero unos, lue~o los otros partidarios de
los combatientes, v por último una dama enmascarada.
Los dos adver,;arios se despojaron de sus justillos,
dejando ver camisas bordadas y con magnificos encajes. D. Felipe pidió permiso á Créquy de anudarse su
banda en la ciutura, esa misma banda causa de la reyerta, y Créquy lo consintió ciñéndose á la vez una banda azul celeste.
Llegó el momento de estimular á los combatientes
dándoles algunos cintarazos D. Felipe manifiesta repugnancia, pero al fin se presta y permite álaBuisse vapufarlo, gritando á D'At1gnac que iba á hacer otro tanto con Oréquy: «De la cintura para arriba.•
El marqués de la Cbambre dá la señal,
y entran los adven;arios en lid con la espao.a en una mano y el puñal en la otra. Se
atacaron rabiosamente y D. Felipe alcanzó
ventaja al principio, pero Créquy más joven, más diestro, menos preocupado porque no tenla una mujer por juez de campo,
Je estrecha de manera que el pobre prlnci. pe pronto fué dominado. Una primera estocada le hiere en el muslo tiñiéndole de
púrpura la!! medias de seda; una segunda
le penetra en el pecho y otra en fin lo derriba. Inmediatamente Crequy sediento de
sangre se lanzó sobre él diciendo: ''Pedidme fa vida:"
-:N"o, matadme, respondió D. Felipe.
Dos puñaladas le hicieron dos hendas, y
con el pecho abierto, los miembros convulsos, el oastardo deSaboya cayó inerte.
-Señor, os dejo la vida si la implorais.
-Saboya manda y no suplica, gritó el
bastardo agonizante.
Ya la dama enmascarada había atravesado corriendo la pradera y cayó de rodillas junto á D. Felipe en el momento en que
Créquy y la Buisse trat'.1-ban de levantarlo: ..
Un cirujano se apro:x.una, pero fueron mutiles sus
socorros, pues D. Felipe apenas tuvo tiempo de. r~clinarse en el seno de la Condesa y exaló alll el último
suiR:ri~;;;;¿·~ie~p¡~hado po~ el Dl?-que de 8aboya no
pudo nea-ar á tiempo para impedir el combate. Despues Lafange fue matado por T&lt;'ontaines, éste se batió
con Villemor v ámbos mlll"ieron; la Buisse corrió la
misma suerte·con otro ele los testigos.

················································································•

···¡Q~~i .i;i1:¡;~~:~-~·e;;;; -~q~eii~~ ·iie~¡;~i ······· ···············

J~ualitos á estos tiempos en que los tontos se siguen
batiendo por."qultame allá esas p;tjas."
CABLOS BUET.

�Domingo 26 de Diciembre de 1897

ELMUNDO.

400

431

EL MUNDO

Domfna-o ~ de Diciembre de 1897.

Damas Mexicanas

S!a .cena ae Noc}¡e iuena
Acercaos á la mesa
Mis recuerdos, porque os llamo;
Id saliendo de la hueRa,
Muertecitos que yo amo!
Cosas idas, cosaR muertas,
Ilusiones ya perdida!!,
Acercaos á mis puertas,
Cosas muertas, cosas idas!

'.

$rita. i!uisa roarti:ue:z ae crastro

$rita. Rosario i!asefar

.DE CUÍ.U.CAN,

OE MAZATLA~

[Fotografla de Tapia.]

[Fotografía de Zúber.J

LA PALINODIA
El famos? poeta gri~go Estesicoro, pulsando la
cuerda de hierro de bU hra heptacorde v haciendo antes una libación á las Euménides con .i,;.ua de pantano _en qu_e se ha bian 1,nacerad_o _a1mirg·o:f ajenjos y ponzouosa cicuta, entono una sat1ra desolladora y feroz
contra Elena, esposa de Mcnclao v causad(• la "'Uerra
de Troya. De~cribí_a ~l ;vate. con ima prolijid.adbde detalles que después 11mto en la Odista el divino Homero, las tribulaciones y des,·enturas acarreadas por la
fatal belleza de la 1in~lárida; los reinos p1wados de
sus reyes, las esposas sm esposos, la$ doncella8 entregadas á la esclavitud, los hijos huérfanos, los o•uerreros que en el verdor de sus aiios habían desce~dido á
la re~ión de las sombras, y cuyo cuerpo ensat1"rentado m aun lograra los honores de la pira fúnibre· v
trazado este cuadro de desolación, vaciaba el car~a'j
de sus agudas flechas, acribillando á Elena á invectivas y maldiciones, cubriéndola de ignomía y vergüenza á la faz de Grecia toda.
Con gran asombro de Estesicoro, los griegos, conformes en 13:mentar la funesta influencia de Elena, no
aprobaron sm embargo la sátira. Acaso su misma viru~~ncia desagTadó á aquel pueblo instintivamente
dei~cado y culto; acaso la piedad que infunde toda
muJer babló en favo~· cte la culpable hija de Tíudaro.
Su detractor se gano fama de pi:ocaz, len&lt;&gt;'üilaro•o v
des~ergonzad~ y Elena, algunas simpatíai y m'i:tcha.
lástrm3:. En vista de este resultado, Estesicoro, con
las ore¡as gachas como suele decirse se encerró en
su casa, donde permaneció atacado de' misantropía y
abrazado a su fea y adusta musa ,·engadora.
El sueño había cerrado sus párpados una noche
cuando á deshora creyó sentir que un.1 di1'stra fria.;,
pesa~a como el marmol se posaba en su mejilla. Desperto sobresaltado. y á la claridad de la estrella que
refulgia en la frente de la aparición reconoció nada
menos que al divino Pólux, medio he~·mano de Elena
Un e_stremecimiento de terror serpeó por las venas dei
satlnco, que adivinó que Pólux venia á pedirle estrecha cuenta del msulto.
-¿Qu~ me quieres?-exclamó alarmadísímo.
.-Castigarte-declaró Pólux;-pero antes hablemos.
Dime por qué has lanzado contra Elena esa sátira insolente¡ f sé veraz, pues de nada te serviría mentir.
. -¡Es cierto!-respondió Estesícoro.-¡En vano tratana un mortal de esconder á los inmortales lo que lleva en su corazón! Como tú puedes leer en él sabes de
sobra que la inditnación por los males que' ocasionó
tu hermana y til nolor de verá la patria aflio•ida me
dictaron ese canto.
b '
_ -Porque leo en lo oculto sé que pretendes eno-an~rme-1:11ur~mu·~ con deeprecio Púlox- Y sin te~er
m1 presp1cacia dwina los g-1·ieo-os han sabido también
conocer tus móviles y tus mtegci~nes. No existe ejemplo ¡oh poeta! de satírico que ten o-a por musa el bien
general: siempre esta.hipócrita apariencia oculta miras personales y ego1stas. Tú viste la belleza de mi
herl:Ilana; tú la codiciaste, y no pudiste sufrir que otro
cogiese las rosas cuyo aroma te enloquecía.
-Tu hermana ha ultrajado á la santa virtud-declaró enfáticamente Estesícoro.

-Mi hermana no recibió de los dioses el car"'o de
rer,rese~tar la ~irtu~, sino la hermo~ma-replic0 Pólux enoJa~o.-S1 hubiese un mortal e:-: quien se encar~asen la vu:tud, la hermosura y la sabirluría, ese seria
igual á los mmortales. ¿gué digo? Seria igual al mismo Jove, padre de los d10ses y los hombre~; porque
entre los demás que se nutren de la ambrosía los hav
como la sacra Venus, en quienes solo se cifra la bellez'.1, y otros ?omo l~ blanca Diana, en quienes se divimzl!- 13: castidad. Si tanto te reconcomía el deseo de zaherir a los malos, debiste hacer blanco de tu sátira á
alg:unas de las infi~itas 11:ujeres que en Grecia sin po·
de1 alardear de la mtegndad y pureza de Diana. carecen de las gracias y atractivos de Yenus. La hermosura merece veneración; la hermosura ha tenido v
tendra s\empre altares entre t1osotros; por la hermosura, Grecia será celebrada en los ve.nidel'OS sio-Jos. Ya
que has perdido el respeto á la hermosura pierde el
uso de los sentidos, que no te sirven para re~rearte en
ella por la contemplación estética.
Y vibrando un rayo del astro resplandeciente que
coronaba su cabeza, Pólux reventó el ojo derecho de
Estesíc?ro. Aun no se había extinguido el ¡a~·! que
arr~nco ~l poeta agudo dolor, y apena~ había desaparecido Polux, cuando apareció el otro Dioscuro Cástor, medio her.mano también de Elena, híjo de J~erla y
del sagrado. ?1sne: y pronunciando algunas palabras
de reprobac10n contra el ofensor de su hermana con
una chispa despren_dida ~e \a es~rella que lucia s~bre
sus cabellos, quemo el OJO 1zqmerdo del satírico dejándole ciego. Alboreó poco después el día mis no
para el malaventurado Estesícoro, sepultado' en etern_a y negra J?.Oche. L~v~utándose como pudo, buscó á
tientas un baculo, y p1d1endo por compasión á los que
cruzaban la calle que le guiasen, fué á llamar á la
puerta de su amigo el filósofo Artemidoro, Y derramando un torrente de lá~rimas se arrojó en ·sus brazos, clamando entre 0 ·em1dos desgarradores:
-¡Oh Artemidoro! Íbesdichado de mi! ¡Ya no la veré más! ¡Ya no volveré á disfrutar ele su dulce vista!
-¿A quién dices que no veras más?-interroo•ó
sor0
prendido el filósofo.
- ¡A Elena! ¡á Elena la más hermosa de las mujereH!
- gritó llorando el satírico.
- ¿A Elena? ¿Pues no la has rebajado en tus versn~?
-pronunció Artemidoro más atónito cada vez. -¿No
la has arrastrado por los suelos en una sátira quemante?
-¡Ah! ¡Por lo mismo!-sollozó Estesicoro dejándo~e
caer al suelo y revolcándose en él.-Ahora comprendo que mi sátira era un himncy á su hermosura ......un
himno vuelto de revés, pero al fin un himno. Los ce·
lestes gemelos me han castigado privándome de la
vista, y las tinieblas en que he de vivir son más densas porque no Yeré á la encarnación humat1a de la
forma divina, al ide¡I! realizado en la tienll.
-No te aflijas y espera- dijo Artemidoro;-tal yez
consiga yo salvarte.

···c·~~~a:~·¡·~·i~~~~¡;a:~a:¡;i~·E¡~~~..;,~~i&gt;~- 'cié ¡;.t~~~úió1:ó
que su detractor Estesicoro sólo lamentaba estar ciego
por no poder admirar sus hechizos, sonrió, halao-ada
su insaciable vanidad femenil, y murmuró con deflcio•
sa coquetería: «Realmente, Artemidoro, ese vate es

un infeliz, un ser inofensh·o; nadie le hace caso en
Grecia, y yo _menos que nadie. Anúnciale que voy á
sanarle los oJos.• Y tomando en sus manos ebúrneas
una copa llena. de agua de la fuente Castalia bañó
con su linfa _las pupilas hueras . del satírico, que al
J?U!lto recobro la luz.. Como el pnmer obJeto que-vió
fL1e Elena, se !1rrod1llo transportado, prorrumpiendo en
una oda sublime de gratitud y arrepentimiento que
se 11.uuó palinodia.
'

NAVIDAD
Mientras la escarcha cuaja•los hilos leves
Que el torrente impetuoso deja en sus fu"'as
Y ostenta el Ixtlac1huatl eternas nieves b '
&lt;.&gt;,ue son como sus canas y sns arrug·as;
Eu tanto que la choza sufre el embate
Del viento de Diciembre delg·ado y frío,
Recuerdo el aguerrido, rudo combate
~ue en la ,·ida sostuve siempre con brío.
Y en tanto que las l1oras pasan tranquilas
En mi hogar donde reina calma que aterra
1,;scucho e! eco alado de las esquilas
'
(Jue llle hahla más del cielo que de la tierra.
:-Navidad• canta á gritos el campanario,
«?,and3:d• rug·e el aire del ventisquero,
l, «Navidad• repiten, en to.no vario,
Los bosques y loli mares, mientras yo muero.
Es qtte estov triste lejos de mi adorada
La niña de ojos negros como mis penas '
Y siento acá á mis solas la recia helada'
De mis año:1 pasados en las verbenas.
Mi ausente, la que en mi alma reside. sola
~sa coche de jun&lt;:0S de~ que yo tiro¡
'
l cuando más altiva m1 orgullo inmola
}lás crece el entusiasmo con que la mi{·o ......
, Es ágil y movible com,J una abeja,
Espanta con sus voces pesar y tedio;
¡Uómo no ha de animarse mi lira vieja
Al c11ntar á una novia de un año y medio!
• Tien_e unos piecesitos como dos lirios,
l tropiezan salvando cortas distancias·
Su llanto es el objeto de mis martirios '
Sus quejas el objeto son de mis ansias.
¡~uién p1~diera iser niño para quererla!
i9mén pttd1era ser tierno para mimarla!
Tiene unos dientecitog color de perla
Y no hay dicha tan grande como besarla.
Es una flor temprana que abrió sus hojas
De mi desierta vida sobre la nieve........ ..
¡Agonizo entre :rngnRtias ~· entre cono-ojas
Po~que el cierzo i,11placahle no se la ífeve!
í en esta noche siento pet1as insanas;
Y ausente de mi niila mi alma se aterra
Y me hace daiio el .. co de las campanas'
Que m~ habla m!ts del ~ielo que de la tierra.
«Navidad• canta á gntos el campanario
«Navid3:d n1ge el_aire del ventisquero, '
Y, •Navidad&gt; repiten, en tono vario
Los bosques y los mares mieu.tras
muero.

yo

JOAQUÍN TREJO.

Diciembre de 1897.

De la cena preparada.
El salón está vacío,
Cae muy triste la nevada,
Tengo miedo, tengo frío!
Cdnvidados á mi cena,
1\1uertecitós que yo amo,
Acudid á mi reclamo
Que esta noche es Noche Buena.
Está abierta mi ventana
Y la lluvia la salpica,

1\lientras oig·o la campana
Que repica.
Buen amigo, pobre hermana,
De mi casa los ausentes,
Yenid todos tan aprisa
Como á esta hora van á misa
Los creyentes.

***
¡Pobre hermana que te ftúste!
Si vivieras todavía,
Cuando siento mi alma triste,
¡Cuántas cosas te diría!
¡Ven, y pronto, ven ahora!
Cuaúdo llegue la mañana
Y á la misa de la aurora
Llame lenta la campana,
Terminada ya la cena,
Podrás irte, podrás irte,
Y tend1:emos que decirte:
4Hasta la otra Noche Buena!
Pei'o ahora, mi hennanita,
Reina aún la noche obscura,
Deja, pues, ¡oh muertecita!
Tu callada sepultura.

*
**
Son las doce. JesúR nace;
Yuelvo el rostro al Nacimiento
Y la cera se deshace
Combatida por el viento.
Nadie cuida á los pastores,
Kadie canta ,illancicos,
l'.i á la virgen llevan flores
L os ancianos y los chicos.
En el heno blanco y yerto
E,-tá. el Dios recién nacido,
Y al mirarlo alli dormido,
l\Ie parece que está muerto.
¡Fe de niño, ven al punto!
Que tll voz me purifique .........
Y no viene, y me pregunto:
.¿Porqué dobla ese repique?

*
**
Del arbol en las ramas
Mil velas 6.rden,
¡Que no tarden los niños,
Que no ¡:e tarden!
¿Porqué no v'ienen?

8t a:qm tant-t,s jugueiies-y dulces tienen?
Esta espada de acero
Para el más grande,
Y soldados de plomo
A quienes mande.
Y esta muñeca rubia
Tan 1,)ien vestida,
Para la niña blanca
Bien de mi vida.
Ya veréis cómo gritan
Los mu~· tranesos,
Y cómo los devora
Su madre á besos .
Pero el árbol se apaga,
Ninguno llega,
Y en la desierta alcoba
Ni un niño juega!

***
Seres que venís tan lejos,
¡Cómo ansían vuestros cariños
Los que tienen padres viejos
Y no tienen hijos nifios!
¡Con qué impaciencia os imploro
Para mezclar con mis manos,
Yuestros ricitos de oro
Entre sus cabellos canos!
¡Amor que ennoblece y salva,
Yen pronto á mi hog·ar estrecho,
Que ya á la misa del alba
Están tocando en mi pecho!

Mis viajeros pcqu&lt;'ñitos,
Mis ausentes ad-0radoR,
Los humildes mu('rtecitos
A mi cena convidados;
Ya regresan de la misa
Los·devotos, los creyentes ........ .

¡Mis amigos, mis ausentes,
Daos priHa, daos prisa!
Dejad ya con planta breve
Vuestro místico palacio ......
Camit1ando tan de~pacio
Yendréis yertos por la nieve!
l\Ii e,pernnza que os desea
Como niña pobrecilla
En la blanca chimene~
Puso ya la zapatilla.
Quiero ver, v no me atreyo
La huella de vuestro paso. '
¡Dejad pronto sobre.el raso
Mi regalo de aüo nuevo!

***
¡No dob~an las campanas,
N'o, q1te r&lt;-pican!
PlurnaR de alondra llueven
No nieve fría!
Dios ha nacido:
Jesús no yace muerto
que está dormido!

*
*'*

¡Casta ilusión que me alientas!
¡Sueño de dicha sereno,
Si á mi cena te presentas,
Seré bueno, ~eré bueno!
Ya no vacilo ni dudo¡
No miro mi hog-ar desiert0
Ni viendo al nifio desnudo'
Me imagino que está muerto.
Yive; con dulce sonrisa,
~ntre sencillos pastores,
"\ e á los que vuelv.en de misa, •
Trayéndole muchas flores.
No pienso con dPsconsuelo
En los seres ya perdidos ......
¡Mis muertecitos queridos
E~tán cantando en el cielo!
El alba tibia clarea,
Yenus en Oriente brilla!. .....
Dejémos la zapatilla
En la blanca chimenea!
11A.lWEL G UTIÉRREZ NAT ERA

�EL :\rmIDO.

Domino-o 26 de Diciembre de 1897

Domingo 26 de Diciembre de 1897.

EL MUNDO

433

DISTRIBUCION DE PREll!lOS Á LOS ALl:ll!NOS DEL COLEGIO MILITAR

A los alumnos del Colegio Militar. .
(EN LA DISTRIBUCIÓN DE PREMIOS)

¿Porqué jamás esquivo ni desdeño
El blasón que al hablar, aquí se alcanza?
Porque sois la esperanza y el ensueño
Y doy culto al ensueño y la esperanza.
Porque adoro á esta patria que lo espera
Todo de vuestros pechos, limpios, sanos,
Ella cifra su honor en su bandera
Y ha puesto su bandera en vuestras manos,
Como madre, los ojos tiene fijos
En cada Benjamín que la engalana:
Vosotros sois sus predilectos hijos:
Yo os saludo, guerreros del mañana!
Envidio por risueña vuestra vida
De la que aún no entendeis toda la g-loria;
Vais en pos de una alianza prometiaa:
Un titulo, un amor, una victoria!
Titulo á costa de luchar ganado
Surgido del estudib y del talento,
Que así como á la tierra abre el arado
El libre abre y fecunda el pensamiento.
La luz de la ilus,ión, fuerza y tesoro,
Hoy vuestra sangre juvenil enciende:
Ese es el nimbo en cuyos rayos de oro
Su manto azul el porvenir suspende.
¡A cuánto.s de vosoii:os, de alma sana,
Temiendo del jurado un anatema,
Hallaron los clarines de la diana
Despejando la incógnita á un problema,

=

Otros en la vigilia· fatigosa
Dieron tregua á las ansias de la mente,
Con la esquela aromada y amorosa
Tierno mensaje de la nóvia ausente.

r--Viendo
Y soñando con ella y con su hechizo,
cercano el fin de su carrera

.Alentaban su fé bes.ando el rizo
Arrancado á una hermosa cabellera
Y así soñando cuanto el pecho anhela
Y al porvenir alzando una plegaria,
Cumple su cuarto el joven centinela,
Goza el que estudia en celda solitaria.
Otro al ver en el patio abandonado
El busto de Melgar, una por una
Las páginas recorre del pasado
Y envidia de los héroes la fortuna!
Si; la de aquellos niños que pudieron
Eclipsará los héroes espartanos:
¡No hay entre muchos que morir supieron
Quien iguale á esos niños mexicanos!
Sllárez, Escutia, Márquez, Montes de Oca,
:Barrera.... dormid siempre satisfechos ......
¡}'o no ten~o en el alma ni en la boca
~ucomio digno de sus grandes hechos!
Y todo aquel que sus estátuas mira
Y sa1&gt;e cuanto honraron su bandera,
¡Por su valor sin tasa los admira!
¡Por su muerte sublime los venera!
Por eso cada alumno con ferviente
Culto, enaltece y guarda su memoria,
Y ve que pasan lista de presente
En el cuartel eterno de la Historia.
Ah! Cuántos de vosotros cuando cierra
Cada silvestre flor su tierno broche
Y el sol transpone la lejana Sierra
Y envuelve al bosque el manto de la noche;
. Cuando ¡ace el Castillo legendario
Como un titán de formas sobre humanas,
Y se ven desde el campo solitario
Cual pupilas de fuego sus ventanas;
Cuando murmura el viento en las canosas
Copas de los vetusto;; ahuehuetes.
Y cual muertos que escapan de sus fosas
Se alzan los elevados minaretes.

Habréis vuelto la mente y la mirada
A esos tiempos de luchas y sonrojos
En que estaba esa alberca ensangrentada
Y estas rocas sembradas de despojos.
Y habreis ~!orificado á los que el pecho
Sin miedo al mvasor déspota y rudo
Presentaron, en nombre del Derecho
C.omo su solo y su mejor escudo.
Y os habreis alentado con su ejemplo
Que hace vibrar homél"icos laúdes,
Y hace amar esta escuela, noble templo
Alzado á su valor y á sus virtudes.
Oh! vo lo sé muy bien, si en triste día
Se repitiera, el caso, no os asombre,
Seríais todos cual ellos, ¡todavla ,
Se muere por la Patria y por su no~bre!
Aun hay amor sin mancha y patriotismo
Y aún sabe el alma varonil v· entera
Que nada s0n la muerte y el abismo
Si el honor queda limpio en la bandera.
Ya los tiempos de lucha se borraron
Con lágrimas y sangre: otra es la norma
Del suelo en que nacimos, ya triunfaron
La Paz, la Independencia y la Reforma.
Ya de Caín la sombra se ha alejado;
Hoy se premia el trabajo, el noble intento;
Y vosotros lo veis; h"a befs ganado
UJ.1 premio en el combate del talento.
Id felices con él; ninguna valla
Dejará vuestra marcha internm1pida,
Y triunfad con aITojo en la batalla
Que libreis sobre el campo de la vida.
JUAN DE DIOS PEZA.

México, 5 de Diciembre de 1897.

~o peor ae la

Nat1íaaa... &amp;1 último "cqiquiquife.''
(Véase el articulo •Nuestros Grabados.&gt;)

(Dibujo de Ruelas)

�Domingo 26 de Diciembre de 1897.

~~

A

EL MUNDO.

435

~·

IIDn .

•

6

PIANO.

J

,Jr

ri
(

11

•

,,

c.

1 " . ...

tv

1

j

'-

...
,,
.

. . ..

1

.,
..J

,

♦~

.. ' ...

.

... . --..•
1/
,I

-

""

.. ... -

l

I

~ .

,•_.

l"t.

.
- .

- -.. 1

-·

• • TJ

W l..

..,

\

.. .
-

••- -- · -=-

.,

-

JI

....

~

I

1

• .,,:J

-~ !

-

-

rr

'

1

- -

-

•" • ,..- E: .
- -.
\

1/

, -~

c...

,

~

-

-

•

-.

f.:

';\

-

..

'1/

I

.1\

..... "
;-. l!-9
'it ~
-- ......
., ., ,_
,..

..
'

--

,::·

..._,,

v·

/\
.

i-' •....... ;......- ~#
.,

~
,_ .,
...

.,

-

-

..

- -.
.·"- ...

¡..

J\

'\

,

. lt

~

•

"
!:

.,
"..

.

--

_,,, "'--

f..

1\

1\

- ~lt ~
-

-.., .. --..----

1

1
1

.u
't

-

-

#f
- . -- .
_,--

., \

I+. ,,

..

\

..

Ensueño de n ·i ños.
P OR J OSEPH L 'HOPITAL. - ILUSTRACJONES GRABA DAS EN N UESTROS TALLERES.

•

CONCLUYE•

·J acquot reía silenciosamente y su sonrisa n mar- lis y le cumpliré mis promesas ya que así se lo
-)[e asombrarías.
ga·
primero 'Y hostil dcspues, acabó por ft-ane;a y merece.
-Deveras? y ii yo te dijera que por defender- Y qué le prometiste?
amistosa.
se de mí es por lo que partió?
Eso no te importa; son cosas de los dos.
· -Ah querido amigo! y yo que te creía un pillo.
-¿Cuánto apostamos á que me vas á querer
-Qué?
-Y bien ¿te figuras que no lo soy? y i;i me
-Porque no quería, por que no quiso nunca
convencer de que tienes buenas intenciones:-&gt;
agradara serlo?
ser lo que tu ereiste que era.
-Pues bien, si: la amo con honrados propósi-De seguro que yo no te lo impediría. SolaJaequot estupefacto, aturdido contemplaba á
tos.
mente que ..... .
Jacobo que se había puesto muy colorado.
-¡Como tienes tíos generales .... !
, -Que tú no sabes lo que dice la carta que me
-Como! Ella no era tu ..... .
-Bueno ¿y qué?
ha escrito, no es verdad? Pues dice que me ama
-Que no habían de quedar muy conformes. Y
-Xo.
-Ah! entonces era eso que tiene un casamien- siempre, y me pide que le escriba yo. Ya soy fe- que hay cosas que no existen~ no hay b:u-gueses
liz
puesto
que
me
~a
perdonado,
y la veré.en Pato en la cola y que le llaman amor de plato único.

•

�436

•

como tú para éasarso con muchachas como ella.
-Di que no crees en nada de una vez.
-Sí, á veces suelo creer en algo. Creo por ejemplo que si en este momento ella estuviera aquí
y hubiera á la mano un notario y ;in cura, t~ la
harías pasar ill curato y á la notaria en un tiempo y dos inovi,.,,.ientos. Pero ~º-~º ni ella cstii .
aquí ni los otros ...... Buen vrnJe.
-Por qué dices eso?
-Porqul3 si. ..... En fin, tu eres un guapo chico v en cuanto á la Princesa no es ordinaria .. ..
Terminado el descanso se reorganizó la tropa
que desfiló luego en buen orden por las calles de
la aldea, los soldados con las cabe:i:as erguidas,
llevando el arma con gallardía; y los noveles que
tenían más ampollas en los pies, eran los que caminaban con.mayor garbo procurando no cojear.
Jacobo no pensab'.\ ya en el mal humor momcntaneo que le produjo el haber hecho sus confidencias forza.das y se entregó entero ,\ la dicha de
recordar las cosas dulces que le decía la carta de
Jacquelina y no pensaba mús que en las excusas
que debería darla en su ·contestación y en rehacer con ella la dulce intimidad de otros días.
.Aposar de la ruda jornada el día te1·minó alegremente y cuando el Coronel se detuvo ií ver
desfilar la columna felicitó á la 3ª del 3° que marchaba como en una parada sin haber dejado ni
un rezagado por el camino.
XXI
Cuando la Sra. Chansonier le dijo que habüt
llegado una carta para ella, Jacquelina se turbó
tanto que por poco derriba el maniquí con que
trabajaba, y se ruborizó mucho al oír que decía
la primera:
-Es una carta que viel'e del Campamento de
Ruchard.
La Sra. Chansonier había acentuado máliciosamente sus palabras y las obreras cesaron como
por encanto de trabajar. Pero nada, ni las bur·
las de la vieja ni los cuchicheos de las jóvenes
podían aumentar la emoción de Jaequelina concentrada en el deseo de leer y en el temor angustioso que sentía.
Se había resistido mucho á escribir y su carta
fué el resultado de una derrota moral que la colmó
de remordimientos y esperanzas.
.
A veces deploraba la rapidéz de su aprendizaje, porque si hubieran persistido las dificultades
con que al principio tropezó, acaso no habría tenido tiempo de renacer su imperiosa pasión. .Aho·
ra gan'l.ba cinco francos diarios y tenía con que
vivir siempre que no cayera enferma-El descanso de su ánimo dió lugar al amor para volver
á llenarle el corazón.
Bajo estas impresiones tomó la carta y cuando
vió bajo cuatro largas páginas la fírma de Jacobo palideció; al tomar en cuenta las miradas que
la observaban sintió una impresión de disgusto,
se irguió en una rebelión de altivéz, guardó la
éarta sin leerla y volvió á su trabajo. Todas hicieron un gesto de decepción y la Sra. Chansoníer se vengó rifténdola con pretexto de que no
estaba bien el corpin.o que hacía.
Al medio día cuando sus compafteras fueron á
almorzar las siguió sin prisa; pero en cuanto se
vió en la calle, compró rápidamente su almuerzo
subió ,\ su buhardilla de la calle de Petits-Champs
y alli, á puerta cerrada comenzó á leer. Estaba
sola al fin con su Jacobo y virtió deliciosas lágrimas que trajeron á su espíritu ideales de ensueño.
Desde entonces no dejaron de escribir.se; y para evitar indiscreciones en el taller, Jacquelina
dió á su amante su.dirección privada.
Jacobo de su parte estaba más enamorado que
nunca y orgulloso de una felicidad que lo avergonzaba por sus anteriores sospechas.
Pero desgraciadamente para Ja~quelina, no
eran sus cartas las únicas que Jacobo recibía. Estaba níuy avanzado Septiembre en que terminaría su a:ño de voluntari0 para entrar á suboficial,
y antes de tomar posesión pediría un mes de licencia. Su tío el General le escribía dándole los
más desatinados consejos de conquistas, fiestas y
alegrías. Impresionado por estas cartas empezó
Jacobo á hallar menos encanto en las de ,Jacquelina; y las castas delicias de inocente amor que se
había prometido, fueron cediendo el campo á otro
género de ideas. Así concluyó su permanencia en
Rnchard; luego volvió á Tours y al fin J acquelina
supo con trnnsportes de alegría que obtenida la
licencia iba á. llegar á París.

Domino-o 26 de Diciembre de 1897

EL MUNDO.

Firmado un nuevo enganche, Jacobo fué nom- tinado la llevó á un banco donde cayó sentada,
brado sargento y tomó el mando de sus subordi- presa de una nueva crisis de desesperación:
Jacquot, ante tanto dolor sintió que se arrenados en presencia de las clase:3 reunidas de las
que ya no formaba parte Jacquot. Ambos par- pentía.
•
-Es verdad, dijo, soy una béstia.
tieron juntos á París y al concluir su viaje en
Habría debido callar .... unit juventud comola estación, se encontraron con antiguos camaradas y condiscípulos que les hicieron regia recep- esa. Señorita, no me ct·cn usted; era de la rábia
ción. Al salir ele allí un incidente de los muchos que me da que usted lo prefiel'a. No es culpa suque ocasiona la afluencia de pasaj~ros los separó ya si los amigos vinieron á llcvilrselo en ómnibus
y Jacquot, solo ya y como había behido hastante con sus amiga~. Pero mañana irá. á ver á usted
· .
vino, empezó á. sentir los efectos de la embriaguez sin falta.
¡Cuanto me aborrecerá usted por lo que dije!
y á caminar difíeihnente y sin rumbo.
-No Jacquot. No lo quiero á ustetl mal. )le
De pronto una mujer que caminaba con rapidez le alcanzó y le pasó. J acquot alargó el paso hizo usted sufrir sin saberlo. Dice bien que no deesforzándose en seguir á la mujer y en conservar bí haber venido; pero estaba tan contenta!
Se leV'Rntó. y siguió andando. J acquot la siguió
la línea recta. Como ella se sentía perseguida se
sin
que ella se opusiera.
llenó de miedo y &lt;lió á co1Te1· por el bulevar, pero
- V endrit mana na, se lo aseguro á usted.
una larga fila de ca1Tos la hizo detenerse en tan·
-Oh! pero no serit lo mismo.
to que el ex-sargento le decía:
~En cuanto usted lo vea. ....
-N"o corr,t tanto, que perderé mi norte.
-Y
si no viene ¿que hago? Abandonada, soLa mujer volvió el rostro y entonces
la .. . ..
-Dios mío! gritó Jacquot-La Princesa!
-Alguien hay que no se alejará. Jacquot, an-Salud .Jacquot, dijo Jaequelina.
El qt~edó como petrificado. La princesa le ha- tiguo clarín de ,\ pie, de la tercera del tercero.
-Cierto . . .... usted tiene buen corazón. Pero
bía intimidado siempre y ahorn mucho mas. .Así
¿que podrá contra mis tristezas?
es que con voz vacilante murn~uró:
-Lo que se pueda, pardiez! Yó voy á ver it mi
-Si quiérc ,u sted atravesar el buleva.rd, deme
madre al número 27á de la calle de Alemania.
la mano y estará más segul'a,
Jacquelina retrocedió comprendiendo que es- Recuerde usted esta dil'eeción. Volveré á mi oficio de plomero y si alguna vez necesita usted de
taba ébrio, y el la dijo:
-Xo tenga usted miedo y recuerde que soy un nú, un aviso y vuelo.
-Gracias Jacquot. Es usted mi amigo. Adios.
buen amigo.
•
Le tendió la mano y él vaciló un instante, pero
-Está bien. Atravesemos.
-En buena hora contestó el ex-clarín sintién- luego la toro(&gt; y la retuvo hlrgo tiempo.
-La vida no es alegre, suspiró· ella, pero aun
dose refrescado por la impresión y una vez llequedan
almas buenas en el lllnndo. Esto consuegados frente al Jardín de plantas, Jacquelina
quiso retirar su mano, pero Jfcquot entusiasma- la.
-Y o soy adicto á usted, hasta la muerte!
do no lo consintió.
Continuaron en silencio hasta la calle de Petits
-Se:flor Jacquot, si sigue tirándome de la maChamps. Llegando á su casa se detuvo Jaequeno ele ese modo, voy á caer.
lina.
Y con una brusca sacudida retiró su mano.
-Esta es mi casa, dijo, ya ve usted que le ha-Sigamos como dos buenos amigos.
go confianza. Adios.
-Perdon, añadió humildemente Jaequot.
Y antes de recibir respuesta despareció.
-¿Y usted no va á reengancharse?
-¿Yo? Ni ·que estuviera loco.
XXII
-Sinembargo, hay quienes lo hacen.
Como se acostó á las tres de mañanaJaeobo se
-A veces . . . .
levantó muy tarde, estirándose con deliciosa pereza. ¡Que amigos tan alegres y que chicas tan en• -Y aun toman su resolución alegremente.
,Jacquot no respondió inmediatamente. Una luz cantadoras! Dcci:didamentc· no hay como París
confusa penetró las brumas de su cerebro. Por la para los jóvenes con dinero. ¿Qué barín? Ah! sí,
primera vez, se preguntó qué había venidoá hacer en la noche al teatro. Allí estarían sus amigas y
la joven en la estación de Orleans, pero la embria- sobre todo Clotilde, la bella Clotilde, que estaba
guez no le dejaba formar razonamientos comple- de moda en el mundo de la alegría ....
tos.
Derrepcnte se levantó tratándose de bruto. La
-Si: hay quíenes se reenganchan. Ejemplo mi imajen de Jacquelina que le esperaba vino á su
condicional. ¿Lo conoce usted? Tiene tíos genera- memoria y le hirió como un remordimiento. Se
les. Pero qué ideal .Lo que es haber bebido: usted vistió colmándose de reproches que le pusieron
lo conoce. Ah! ira de Dios! Y yo que pensaba. del más negro humor, pero qLlC no pudieron bo¿por qué habrA venido la Princesa? Y bien ¿lo rrar completamente de su pensamiento el 1:ecuervió usted? Se metió en el Omnibus con los que do de la fiesta de la víspera ni sus proyectos de
vinieron por él.
fiestas futuras, porque al traves de su arrepenti-Entonces ¿sabían ustedes que vendrían á la miento• y de la ternura que se despertaba en él
estación gentes á esperarlo?
hácia J acquelina, no dejaba de dibJjarse ~on per-Yo, no sabía nada: pero cuando ví la clase sistencia en su fantasía la elegante silueta dela bede gente que n9s recibió dije: orgía tenemos y de lla Clotilde. Así pues, cuando terminado el allas gordas.
·
muerzo partió á la cita que había estado á punto
-Que infamia!
de olvidar, se hallaba en un estado de ánimo muy
Jacquelina se detuvo trémula y sin hacer caso singular, descontento de sí mismo y de los dcma's
del ex-clarín que la seguía se l.mzó casi llorando y en lucha con los mas opuestos sentimientos.
mientras repetía:
Ella lo esperaba en su bohardilla presa de una
· - Olvidada .. . . enga:ñada.
gran turbación. La víspera todavía, antes de su
Est&amp; explosión de dolor exasperó á Jacquot malaventurada excursión á la estación de Orleans
que no tenía mal corazón, pero como estaba celo- deseaba esta entrevista con alegre impaciencia;
so, no pudo dominár sus celos por más razones y el sentimiento muy perceptible de los peligros
,que les oponía. El despecho le volvió cruel.
que oodía hacerle correr no lograban moderar su
- Sí, él piensa en usted como en mí. . .. á ve- . pasión triunlante, ni detener los a1:rebatos de su
ces.
exasperado amor. Iba á volverá verlo y se senComo nosotros no somos de su &amp;.tegoríal
tía con algo de remordimientos que no carecían
Si fuéramos ahora á buscarle donde está, entre de cierto encanto; sin defensa ante el, ve:1cida de
sus aristócratas, ni nos conocería.
antemano, pronta á concederle to·do antes que
Y reía nerviosamente, én tanto que la joven ca- perderlo otra vez. Ya estaban lejanos los días en
minaba muda, con la cabeza inclinada. y el pa- que no quería estar cerca de él sino en público ó
ftuelo en los ojos, abrwnada.
·
·en la calle y en que temblaba á la idea de estar
-¿Y se admira usted de eso? Yo se lo previne sola á su lado. Había combatido mucho y se le
á tiempo. No conviene hacer la Sofia con sobri-, agotaron las fuerzas en ese combate intei:ior. Ahonos de General. En fin, ya probó usted ari'ltocra- ra, le había dado cita cu su propio cuarto y se
cia. En tanto él, se burla de usted, se burla de defendíría mal contra la embriaguez amorosa que
usted ....
de antemano le preparaba una posible caída. PeDerrepente ella se detiene.y exclama:
ro al presente J acquelina había cambiado de ideas
Eso no es verdad ¿porqué me dice usted eso? y estaba sufriendo á causa de la sorpresa atroz,
¿quiere q;ie me arroje al Sena:'
de la desilusión amarga que probó en la estación
Jacquelina estaba desfallecida. Jacquot desa- cuando lo vió pasar entre ese huracán de "ivido-

Domingo 26 de Diciembre de 1897.

res y ~ujerzuelas, con los ojos radiantes, la risa
en los labios .... y sin una mirada para ella.
Por mas que había pretendido para excusar á
Jacobo hacerse cargo de los razonamientos más
favorables, no conseguía arrojar de su ánimo la
.duda atormentadora que la atenaceaba ni arranearfo el pensamiento de que Jacobo habría debido suponer su presencia y buscarla en caso de
que en efecto la amara aún. De consiguiente,
aquella visita que la víspera le inspiraba tantas
alegrías medrosas y tan imperiosos deseos, le causaba ahora apesar suyo, un terror vago, una
apréhensión llena de presentimientos siniestros
como si la desgracia de su vida estuviera á pun- ·
to de resolverse, y .aun llegó á arrepentirse de
haberle escrito que viniera á su casa, á ese cuarto donde estarían solos y se sintió otra Yez dominada por la ansiedad ·y la duda y por esas reticencias y esos pudores que habían cedido un
momento ante la victoriosa ~crtidumbrc del amor
correspondido.
·
Sin embargo cuando resonó en la escalera un rumor de pasos Y. cuando oyó que álguien se detenía en su pasillo buscando la puerta, su emoción
fué muy fuerte y no había acabado de llamar Jaeobo cuando le abrió, pronta á arrojarse en sus
brazos.
Pero derrepcnte se detuvo sobr.eeogida. . ¿Era
Jacobo ese joven apuesto? Ella no lo había visto
nunca·sino vestido de militar; y la víspera todavía, cuando pasó tau rápidamente cerca de ella
,lo ha~ía reconocido con su kepí rojo y su capot~
de umforme. Ahora veía á un parisiense puesto á
la última moda; esta elegancia la espantaba y perm~neció inmóvil, ruburosa, como avergonzada,
mirando ya los botines charolados, ya la gran
corbata de seda prendida con un alfiler de perlas
firías, y le parecía al mismo tiempo que una ducha helada caía sobre sus espaldas, en tanto que
él también, después de haber cerrado la puerta
la observaba con un silencio embarazoso.
¿ Era J ª&lt;?quelina esta muchacha pobremente vestida, de facciones ajadas y ojos enrojecidos por
las vigilias, tan diferente del ideal que sus recuerdos y sus ensuefl.os le habían forjado, tan diferente sobre todo de las mujeres deslumbradoras por
su lujo, qne la víspera le habían llenado de alegres y hechiceros agasajos?
Bruscamente se enternecieron los dos. Con un
movimiento expontáneo le tendió ella los brazos
y Jacobo perdido, incapaz de desembrollar los
sent_imientos que le agitaban, la estrechó contra su
corazón con una especie de violencia que Jaequé!ina pudo estimar como arrebato do pasión. Después los brazos se desligaron, ambo.s se miraron
sonriendo, con sus manos juntas, sin apartar sus
· ojos el unó del otro y se pusieron á. hablar rápidamente, de un modo calenturiento, como si hubiesen querido aturdirse, embriagarse con el rumor de sus voces, removiendo los recuerdos del
pasado, recordando las promesas y los sueilos de
antaño, procurando despertar los ecos de un debilitado 11mor.
Pero en él apesar de sus esfuerzos, no venía la
embriaguez y se sentía helado por esta bohardilla
misernble, por estas tristes sillas de paja cojeando sobre un piso desigual, por el movimiento melancólico de la cortina ' blanca que agitaba el
viento colándose por las hendiduras de la ventana mal ajustada. Y ante él, cerca del microscóP.ieo to~ador, el estrecho catre de fierro encima del
cual estaba la virgen de Lourdes, que le causaba
una impresión respetuosa y amarga, muy lejana
del _a mor y contra la cual no podía resistir.
No, no era esta su Jaequelina de Tours!
Para que fuera le faltaba la atmósfera de allá,
la sala extensa y limpia del Café de los· Amigos
y las mesitas en torno de las cuales ella voltigeaba tan viva y tan coqueta, y el admirable golpe
de vista de los muelles del Loire y ií lo lejos, en
el bo'lc:1je lleno de sombras y de sol, el centelléo
luminoso de los latones de la banda militar y la
poesfa nebulosa de la plaza del Arzobispado. Le
faltaba sobre todo la dura vida del Cuartel, el régimen austero del batallón, las fatigas de la maniobra, el disgusto de los castigos, la compa:ñía
de los soldados. la conversación de la Cantinera
la privación de París y las parisienses.
Sincera y lealmente, el se había mecido en un'
ensurflo que debía desvanecerse con las circunstancias que lo hicieron nacer y lo reconocía tarde y con pena.
Esta desilusión insuperable en la cual no en-

EL MUNDO.
traba sino el egoísmo y en la que verdaderos remordimientos tenían parte, turbó á Jacobo á tal
extremo, que. poco á poco empezó á responder
distraídamente á Jacquelina con el espíritu involuntariamente alejado, presa de un embarazo que·
le helaba; no pudiendo ní atreviéndose á confesarse á si mismo que la novela babia dado fin y
dejando ver á pesar suyo á la p'obre muchaclrn
esta frialdad de la cual no era dueilo.
Pronto J acquelina lo comprendió. La impresion que había sentido cuando .Jaeobo ve1:,tido de
gentleman entró en su cuiu-to, había cedido de
pronto á la alegría del reconocimiento y (L la esperanza de volverlo á poseer por eompl"to. Pero
bien pronto se disiparon esperanza y alegría y ella
se decía. ahora q ne entre este gallardo séilor, aneglado y ·compuesto y el Jacobo que amó en Tours
mediaba una distancia infranqueable. Esto era el
naufragio de la confianza ingenua y de los juramentos de ninos; la aparición súbita de la prosa
banal v ordinaria de la vida destruvendo brutalmente ·1a poesía del ensuefto; la esp antosa visión
de que este hombre ¡\ quien ella amaba ern un
hombre como los otros, incapaz de sacrificar {L
un ideal superior, á un amol' sublime, las conveniencias egoístas y las "necesidades m,~s •ó menos
confesadas que forman el fondo de las innobles
existencias. Para ella esto era peor aún, era el
horror material ailadiéndose al horror moral; un
porvenir de abandono sin esperanzas y de desfallecimiento sin. consuelo, abriéndole sus horizontes de dolores; la soledad sin dinero, sin amigo;;, la miseria ó la deshonra acechando en su
bohardillla á la obrera de París; era el fin de todo lo que había soflado, amado, perseguido, esperado .... delante de ella ya no quedaba nada. ·
Opuso á este golpe terrible todas las fuerzas de
su alma valiente, con vigor hizo frente al infortunio; y como Jacobo más y más embarazado se
embrollaba ~- mentía piadosamente buscando palabras vagas, protestas platónicas y promesas á
plazo largo, ella le cortó la palabra con decisíón
y le dijo con voz que no temblaba.
-Sefto1·Jacobo, no busque usted por mástiempor razonamientos que no e'ncuentrapara probar
queme ama todavía. Xi usted ama ya á Jacquelina
ni J acttuelina q uíere ser ama da por usted. No es cu 1pa de usted si yo le amo todavía. Xo, no es culpa
de Ud. Yo habría debido saber qne todo esto no
era posible .... . . pero estaba tan loca! No me debe usted nada, Senor Jacobo, no piense mas en mí:
yo soy quien le queda reconocida por el gran
amor que supo inspirarme. Váyase usted. Adíos,
Se:11or Jaeobo. A estas últimas palabras un sollozo subió de su corazón á su garganta, pero no lo
dejó salir. Pálida, con los dientes apretados
los párpados moviéndose sin cesar, traicionando
con la rigidez automática de sus movimientos la
lucha sobrehumana ele su desesperación, avanzó
hasta la puerta y abrió.
Jacobo, confundido vaciló un minuto. Quería
contestar y no pudo conseguirlo; las ideas bailaban' en su cabeza enloquecida, la vergüenza, los
remordimientos, la tristeza, el amor, se perseguían
allí como en danza diabólica. Salió con paso vacilante pero se detuvo en el primer escalón y volvió la cara. Jacquelina estaba allí, en el marco
de la puerta, inmóvil y púlida como si estuviera
en la tumba. De un salto Jacobo vino hacia ella,
se arrodilló, imprimió en su mano inerte un prolongado beso y luego, se precipitó como un loco
por la escalera.
Entonces Jacquelina se encerró y prosternada
junto á su lecho, la cabeza hundida entre las manos, lloró mucho, mucho. . . . . . Y la Virgen de
Lourdes, su protectora, 'l.Ceptando su sacrificio y
bendiciendo su dolor, hizo sus lágrimas menos
amargas, virtiendo en su alma' clesolada un poco
de la dulzura y de la calma infinitas que brotan
de su apacible sonrisa ....
0

XXIII
Afuera Jacquot espiaba. Cuando vió salir á Jacobo tuvo impulsos de lanzarse sobre él pero se
contuvo.
- No: dijo rechinando los dientes, le pegaría yo
en seguida; me conozco. Y siguió en su tarea taciturno y rabioso. Desde por la mailana estaba
allí, rondando y cuidando la puerta; quería saber
si vendría Jacobo, con la idea oculta y la esperanza loca de que no iba á venir.
Había visto salir ,í Jacquelina y viendo que
había ido al taller esperó su salida en la calle de

Sta. A.na y la siguió de lejos hasta la lechería en
que tomaba, el almuerzo; luego sin desanimarse
había estado de centinela hasta que la vió volver
á su casa y se quedó enfrente en observación,
contando los minutos y diciendo con alegría·.
-Creo que al fín no vendrá- De improviso
sintió un golpe en el corazón. Jacobo llegó, é incap,\z Jacquot de 11hogar la desesperación de sus
celos se entregó [L una númica. furiosa que llamó
la atención del gendarme de la esquína ya puesto
en sospechas por sus continuadas idas y venidas.
-Vamos, allí está, ya viste lo que quc&gt;rías,
imbécil, elijo el gendarme entre dientes, ahor,t
puedes irte.
Pero J acquot no llevaba trazas de dejar el sitio y seguía marcnndo el paso en la acera :siempre Yigilado por el policía y ardiendo en ira pensando en la dicha de Jacobo durante esta visita
que se prolongaba interminablemente. Lo vió salir al fín y pasar muy cerca y lanzarse en un carruaje de alquiler.
-Bueno, gruftó, lárgate condenado, yo no me
muevo de aquí hasta que haya conversado con
ella.-El día avanzó poco á poco, llegó la noche
y se iluminaron algunos almacenes; pasó el encendedor del gas con su lanza de fuego; un frío
brumoso y cortante hacfa desfilar rápidos ,\ los
transeuntes y Jaequot seguía esperando.
De pronto una sombra apareció en la puerta:
era ella. Jacquot sin tomarse tiempo para reflexionar atravesó la calle en dos saltos y con voz
sorda le dijo:
·
-Soy yo, Jacquot.
Ella lanzó un ligero grito sorprendida por tan
súbita aparición y el gendarme se aproximó temiendo un crimen.
-N"o esperaba usted verme, dijo Jaequot con
violencia y no pudiendo contenerse. Cuando se
reciben visitas tan agradables, no sabe uno ni lo
que hace. ¿No?
•
Jacquelina se puso roja de indignación.
-Sr. Jacquot es usted un descortés y á lo que
parece, también un moscardon. No le felicito. A
saberlo no le habría ense:llado mi casa.
Le volvió la espalda y se fué con paso rápi&lt;lo;
pero como él la seguía anonaclu, se volvió para
decirle con tono secn.
-Ilágame usted favor, si gusta, de dejarme
tranquila.
-Ah! no, no, gimió Jacquot desolado. ¿Pcr qué
me trata así la Princesa? Porque tiene cólera ¿no
es así? Si viera usted como he estado! ¿Quiere
usted que le pida perdón? Va usted á come"r ¿no
es así? :No me impedirá usted que la siga hasta la
fonda.
Ella no respondió pero caminó más aprisa visiblemente contrariada. Jacquot prosiguió:
-Puesto que pedí perdon, hay que perdonarme. Bien sé que soy un asno que se pone á morir como pavo para fiestas que no son suyas; pero hay cosas ...... ¿sabe usted? que hacen arder
la sangré en las venas.· Pardiez! Yo sabía lo que
iba suceder. Desde luego, fuí yo el que dije todo
cuando usted lloraba como una faente ayer sobre
el banco y la consolé asegurándole que vendría.
Jacquelina iba ahora más lentamente, sicmprn
sin responder, como fatigada.
-Entonces ¿qué? Puesto que yo lo dije no
puedo espantarme de que haya venido. Solamente que ...... da un golpe hondo en el corazón ver
gentes que logran tanta felicidad como ese .....
Pero desde el momento que usted lo quiere! Pero
se necesita también tenerle una poca de lástima
á este pobre Jacquot que es un obrero, es verdad
y no tiene educación como esos pillos burgueses,
pero en fin ¡que se yo! los sentimientos no lo obedecen á uno.
Como él se callaba, ahogado por la emoción
Jacquelina le dijo sencillamente.
-No hablemos más Jacquot, soy yo la que estoy apenada por haberle hecho á usted mal.
La tristísima voz de J acquelina le penetró á
Jacquot hasta le íntimo del alma.
-Siempre esperé que me perdonaría., usted siquiera porque yo le dije que vendría. Y después
de todo, si lo dije, ¿de que tengo que asustarme?
Que está usted contenta ahora, bueno; eso no es
cuenta mía. Ay! Es usted hoy muy feliz. Un ltlilord como Jacobo, un aristócrata que anda en co- ·
che como cosa muy natural. Yo comprendo que
eso halaga á una se:llorita como usted más que
un Mrbal'O como yo. Solamente que bien valé la
pena de reflexionar .

•

•

�EL MUNDO,

Domingo 26 de Diciembre de 1897

438

Diablo! gruiló Jacquot, me he portado como
traré. Eso no impide que.' . .... sin embargo ¿saEn ese momento la luz de una tienda proyec- be usted? yo no -h abría hecho eso nunca, nunca) un borrico. Si en vez de estar hablando una hora
tándose sobre la cara de ·J acquelina hizo ver á lo juro. Cnando usted tenga necesidad· de Jac- la hub-iera convidado á cenar! Y yo también tengo hambre. Lo que le dije, lo que me contestó.
Jacquot que estaba llorando.
·
quo~, la sei1orita no tiene más que avisar.
Diablo! pues no me mandó á paseo como lo tengo
-¡Imposible1 gritó estupefacto.
-Gracias Jacquot, ya sé que es usted bueno. bien merecido. ¿Deberé abrigar esperanzas? Ya
Y luego añadió aparte.
-Yo soy bueno .. .. ! No, yo no soy bueno; peA menos que este llanto sea de felicidad
verá.
.
ro por usted sería yo capaz hasta de no volver á se Y
J acquot se fué con el corazón como consolaOigame usted Jacquot, le ruego que nunca me beber más que agua en toda mi vida.
do y como alegre.
.
vuelva á hablar de él.
- Y haría usted bien, amigo mío.
Entre tanto, Jacquelina sintiendo que la inva-¿De el? ¡Ah! bien: eso es una prohibición pero
-1\fás aún, me volvería yo burgués. Sí selioripueda ser que sea difícil camplir, porque cuando ta J acquelina, seria capaz de meterme á trabajar día una ex.trema lasitud, renunció á comer y relo vea yo entrará su casa de usted por ejemplo ..... dta y noche sin descansar nunca y ganar bastan- gresó penosamente á su casa deseando estar sola
con sus tristezas. Y cuando se tendió en su pobre
-No irá nunca más.
te dinero para hacerme patrón y burgués; sí) como lecho, llamó. vanamente ;Jl suefl.o; el recuerdo de
-Es cierto? Entonces usted lo irá á verá él.
le oye usted: ¡burgués!
este día cruel que definitivamente ~·ompió su amor
-Yo no lo veré jamás.
-¿Pues qué detesta usted á los burgueses?
y anonadó la esperanza tenaz que tanto tiempo
-Ah! Un hombre que tanto la ama á usted.
Los detesto, es verdad, pero cuando sea de la había nutrido, la tenía desvelada; creía que vol-Ya no me ama!
.
clase aprenderé á quererlos, todo no es mas que vería á verá Jacobo enamoradoytierno como en
Jacquot se detuvo y asiendo á .Jacquelina por para
decir que usted podría con solo querei:, digo
el brazo la obligó á detenerse bruscamente y á quererme, no tanto como yo, pero un poquito, días mejores y una voz le decía al oído: «No le has
de ver más.» Sin embargo, uu sentimiento de paz
voh-erse hacia él.
eso sería una grande felicidad. En fin, yo no me fué invadiendo lentamente su espíritu y adquirió
Entonces . ..... ¿la dejó" á usted en seco?
atrevo á proponer ahora eso, sino que .cuente us- la convicción dulce en su desgracia de que no esY como ella no respondía sino con lágrimas.
ted con mi corazón, con mi cabeza, con mis bra- taba enteramente abandonada en su dolor y en-Eso es atroz, dijo, es atroz.
zos. . . . y cuando tenga yo mucho dinero .....
tonces el recuerdo de Jacquot vino tímidamente
Siguieron por algunos minutos andando en si-N"o necesito dinero, Jacquot, gano lo bastan- á desflorar su pensamiento. ¡Pobre Chico! La amalencio y pasaron junto á la fonda sin verla. · El
para vivir por ahora.
ba tanto. . . . . . No era él también digno de comexclarín procuraba reunir y concentrar sus ideas; le -Pero
alguna vez puede ser útil un amigo.
pasión? ¿Debería dejarle desesperar para siem-·
sentía una alegría. intensa, un alivio inesperado á
-Ciertamente y entoncas pensaré en usted, pre,ellaque sabía.muy hienlo que era la desespelos que se mezclaba una indignación sincera con- porque en París usted es mi único amigo.
tra .Jacobo. Y de su parte Jacquelina procuraba
·
. ·
-Deveras? Es cierto eso que dice usted? En- ración?
Una idea lejana aún, indecisa, brumosa se le
contener sus lágrimas y recoln·ar el valor, arre- tonces, si más tarde, algún día que esté yo esta- .
pentida de haber hablado mús -de lo que &lt;lelna. blecido. . . . . . ¡Si no sé como decir~e lo que quie- apareció coma pálida luz apenas distinta en el
Pero había llegado al agotamiento &lt;le sus fuerzas ro decir! En fin, si algún día puedo acertar i~ de- fondo de un largo subterraneo obscuro. Era la
idea de un mafl.ana que germinaba, la aurora de
y su tristeza era demasiado grande para poder cirla sin llorar eso que quiero ..... .
un porvenir posible que se encendía. Era la terocultarla, sentía ese extrafio dolor que solamen~~li pobre Jacquot, le interrumpió ella, hemos minación prosaica y honrada de su triste historia,
te conocen los _que han sufrido mucho, y en que andado mucho y es necesario que me despida yo
que llegaba imponiéndose dulcemente y que surse hace necesario gritar las penas ó confiarlas á
de usted.
gía del desgirramiento dolorido de su suefl.o de
alguien.
,•
-¡::-fo quiere usted conversar! Bueno. Pero al. Además, ¿Jacquot no era el único ser que la ama- guna otra vez . . . . ¿dígame usted?
niña.
ba en esta gran: ciudad donde la asfixiaba la inJOSÉ L'HOPITAL,
Jacquelina le tendió la mano que él estrechó
diferencia de todo el mundo?
tiernamente y sin responder atravesó 1á calzada
FIN
, • -Oiga usted) dijo, yo, no soy más que un tris- y se confundió entre la multitud.
te plomero sin trabajo todavía1 pero yo lo encon-

uebla

�..

fLA FRATER.NAL .❖

SANCRE PURA .VENENO DE LAeSANGR~
' F~·la fuente de buena salud.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

:ompañía de Seguros de Vida yaccidente~

,.,..
~

r=

•
•...

u

:a

... .
-

o

Ja

,,

r,
)

"";Cr.•l)l."'l'c•

~

•
•
?C
'U

MC)(JCC Atu·1n,.i,Q ¡5"

Qj

::s

...es

-...

o

es

t-d

-

--=
•
d
d

-

...::s• ..e•

p

..
• ..
• •
...

,Q

uf'd

•es
N

o

-

esp
o es
s: ...
~

--

CI

(.

Jj

QI

'C

(l

&amp;» s.
2.. s;

s.o ,.;d
e

Millares de personas han declara.ti'
en pro de las virtudes curativas ue
la Zarzaparrilla del Dr. Ayer. Sus
&lt;,artas llegan diariamente por el
correo. No son meras teorias, pues
t odos los comunicantes aseveran
que la Zarzaparrilla del Dr. Ayer
les curó.

(l

~

•
•...

~

•
Cll
"
• !

p.

~

Quita aquel Conoci&lt;!o Cansancio
v Hace Llevadera la J/'iila .

~

::s

A

s::

r"

- ..'

d

...•,,

Jt

n
A
n

::s

~
¡j

a

- =•

tT

~

~

S)

9

o.

r,

,::
Sl
SI

• ::i•
.....
e. e,e
51
•..
::s
.•
::s

~

(O

Jj

•.

,o

Q.

et)

::s

rlt

Hace Sangre Pura,
Fortalece los Nervios,
Despierta el Apetito,

,r

UNA ESPECIALIDAD ~~•7,~~r.;

,

6 1erccr l(radodeJ VENENO DE LA SA~GHE
ptrmunc11reme11tccurndc-s de 15n :t; d in~. Vd.

.

puetlc curnr~e en su caF=a.

Nada cobramos

flJ no &lt;'nramos. S1 @e hR. tomndo mercurio. Iodado
d.e l&gt;Ot&amp;tia y todav1a se is1cnL1•n dolores y rnolcstint,
.Ks¡,uto.➔ 1\lucosos en la 8 '.&gt;Ca, }l:nrga11ti1 Ulcerad!l,

J&gt;I v1eso" ~muchas Cohr1;,.at1, Lln!.!U~ "' cualquier
;,arte del cnnpo. Calcln ele! Cnlwllo y Cejas. este es
el •eguntlo periodo &lt;lel VENE:-.O DEL/o SANGRE
4'!º garuntizamas cnrar. Sohc•Jtamos loe mas obstinados caso• y apelamos al M1111do entero por un
coso en (!lle no hallamos podido curar. Esta enfermedad ba sido s iempre la pesad illa de los mas
eminentes médicos. $.;()0,000 de capital parn responder ,de nuestra garno11a Pruevas absolutas se
eov:ian por correo sellado iL quien lo solicite, Dir•
ecc,on. COOK Rll:~I ROY CO., 307 Masoruc Temple,
Chicago, lll, E. l'

)

Muj,eres presa de debilidad
y cansancio
que han tenido que guardar cama,
acongojadas por una infección escrofulosa y extenuadas, que padecian
de enfermedades propias de su sexo,
escriben agradecidas, de haber sido
perfectamente curadas. Aquellos
que desean aprovecharse de su expe.
riencia y ponerse sanos y fuertes,
tomen la

Zarzaparrilla del Dr. Ayer
~l gran restaurador de fuerzas y
repurativo de la s:mgre.
PREPARAD.\ POR

ca., Lowell, ~,ass,, E. U. A.

ilf, J. C. ;.yer y

Oficinas de LA FRATERNAi ...:

MEXICO-Calle de R. Felipe Neri 7. Apa1tado PoRt.al 7fl0.-M[X1Ct
r.,

.

LA CAJA DE AHORROS.

~

t

=--==&lt;-=e:~== .

Con 1nvers1ones garantizadas.

" - o uTINE

\. .P
V

Sociedad Anonlma.

•

,

.

•

--

¡''
1

'

PGJ,odeArro1 ~spec1al preparado con Biamato.

HIGIENIC J 1
ADHERENTE,
INVISIBLE
§ala ~tcotnptZJ&amp;ada 111 la ~:tpo1ició1J ~11ivt11a/ d, J888,

· CH. F'A V, Perfumista, 9, Ruede la Paix, París
(6uardaru de las Imitaciones y Fals1Dcac1ones. - Sentenc11. de 8 de Mayo de 1875).

CAPITAL SOCIAi~, $100~000.

Presidente: Serapión Fernández.

!'Ál3IUCA ESPECIAL de AFEI'l'.lS de 'l'OCA:l:&gt;OR pa.ra. PASEO y 'l'EA'l'lbO
CREMA CAMELIA, CREMA EMPERATRIZ.
ROJ, y BLAffCO en chapel.lll.
lfOJO VEGETAL en polvo.
LÁPICES espectales para ennegrecer pestallas y cejas.

POLVOS para eu:polrnr los cabellos. Blondo, blanco,

\.

oro, pluta y Jtaruante,

BLAffCO de PERLA en polvo, blanco, rósoo, Rache!.
POMADA ROJA para los labios, en botea y en rolloo.c.

Los P•oductos de CH. FIIY se •ncuentran en el Mundo entero, en casa de los Prlncioales Pe•lumlstas y Drogulltaa.

Gerente: Uionisio lfontes de Oca.

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.
'.'L.• Cata de All~rros eon IBversiones gar11ti1adas'' expide Pólizas de cien, de
qutmentos y de mil pesos, cobrando mensualmente treinta centavoa por las de Sl~
un peso por laa de $500 y dos peso, por las de $1,000.
Con ~an pequeflas exhibicion!la esta .~nétlca Compatlía, favorece por medio ce
ene Póh~ae el ahorro, con múlt1plee ut1hdadee en todas lae cla~ee eocialPe, Jo qt e
proporciona aaegurar una fuerte suma de dinero, para recibir la de "La raja fl" a•,.
rros" á determinado r,eriodo de tiempo, ó ántee, según sus estipulaciones.
"La raja de ahorros ' proteje al pobre, presentándole la mejor manera dt- ano
rrar, y oírPce al rico un neg!lcio lucrativo y ventajoao, en que, con peqnenai, inl'ersionee, pueda obten~r una
utilidad.
Para comprar hlR P6hza~ de La t\aja de ah11rrf)M." ocúna11P á la Oficina PT1 no •
pal. oalle de YERGA RA NUM. 12, por mtid10 dti loR Aiteo- d1&lt; la Uotnr,llnl&amp;. d,.
bi lamentP autorizados.

~:ªº

¡;)

.,......................~• .m........."··········-· "f

~

i
j

j

't-,

GRAN CRISTALERIA

\\~

(~

OALLE ALOAIOERIA NUMERO 210.---APARTADO 1503.

Lr©E;~ jiE;R~AiJ©~

.•

La casa que tiene el surtido más compli,to y variado y vende máe barato.

I

Tajillas pa'l'a mesa. JuPgos de Cristal. JnegoM lavamanos. Cnrbillería y efectos pla•
teades. Lámparas de todos estilos y par11 todos usos.

4 Inmensa variedad de efectos de Jnjo.
◄ ---Se reciben novedades continuamente~ i
P I P ~....... •"•-----.-

" ' ~
. . . . . . . . . . . . . . N . ., . . . , . , .. . . . .

i

/

�"-. ouTINE

'-y .r

Polyoddrroz ~special preparado coa lismlll.
HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE
lolo iJ,~omp1111ada 111 la •1tpc1/~iót1 &lt;{!11/rer,ol d, 1888,

OH. FA V, Perfumista, 9 , Ruede la Paix, Paris
(6uardar,e de /as Imitaciones y Fals1/lcac1ones. - Sentencia de 8 de Mayo de 1875).

l'Álllt?C.A. ESPECIAL de .AFEI'l'E.S de 'l'OCAI&gt;Oll. pua PASEO "I 'l'E.A.'l'a0
CREMA CAMELIA, CREMA EMPERATRIZ.
ROJO y BLA#CO en chApeta1,
ROJO VEGETAL en polvo,
LÁPICES eepectales pora ennegrecer pestaft.u 7 ceJas.

POLVOS paro

en,polvar 101 cabellos. Blondo, blonco,
oro, ploMI y diamante,
BLA#CO de PERLA en polvo, blonco, róseo, Rachel.
POMADA ROJA para 101 labios, en botee y en roll01.•
Los P.-oductos de CH. FAY" encuentran eñ el Mundo ent ero. en casa de los Principales Perfumista■ y Drogultlaa.

En un ...
Aguacero
el hombre se caló hasta los huesos.
Y esta mojadura le dió un resfriado.
Descuidado éste se le presentó la
tos. Con motivo de la tos tuvo que
guardar cama. A tomar una dosis
del Pectoral de Cereza del Dr. Ayer
-al principio, le h ubiese atajado el
resfriado, impedido la subsiguiente
enfermedad y padecimiento, y econ0mizádo gastos. El remedio casero
para resfriados, toses, mal de gar.
ganta y todas las afecciones pulm0-

ENENO DE LA"SANGRF;

V

.

UNA ESPECIALIDAD ~·~~d&lt;&gt;

ó tercer 1?rado del VENENO DE LA SA,GHE
permanentemeotecuradcs de 15A $5 dia•. Vd.
puede cural'!!e en su ca.oa. Nada cobramos
•I no en ramos. 81 se ha tomado mercurio. lodado
de pora~a y todav1a ee CJIcntf'n dolores y molestiai;1
ltRJ,ut0:4 J;{ucosos en la Boca, &gt;Grtrgautn Ulcerada:
1&gt;1v1~0• ~lanchas Cobrizas, Llagas r l cualquier
mrle del cunpo. Calda del Cabrllo y Ceja•. este es
•l segundo periodo del VENENO DE Li' SANGRE
¡i~e ~aranuzamas curar. Sollcitamoe Joe mas ob•llna lo• c11,-0s y apelamoe al Mundo entero por un
·oso en ,¡ne no bailamos podido curar. Esta en'ermedad ha sido siempre la pesadilla de los mas•mrnentee médicos. $500,000 de capital para res.&gt;&lt;&gt;nder ,de nuestra 1?11ranua. Proevaa absolutae seenvlan por correo sellado á qmen lo solicite, . Direcc1on. COOK REMEDY CO,, 807 Maaowc Temple_
Chlcago, lll, E. P

~.,.

'-

·r

e

.....
'

(

AGENTES GENERALES
de esie periódico en Centro América, Sres. J. M'.. Lardi•
zál&gt;al y Compafiia, Guatem~la.
Eeián autorizados pa,a arreglar contratos para anun•
cios y euecripciones.

.
.,

'

.
o

-

1

-

l

del Dr. Ayer.

...

•

"'

,,.,.-,;~~ , -

•...
...
• ' ...
•

l

(

......

1
1

.cales es el

Pectoral de Cereza

.....

......

(

1,.

,'

Reservado.

.!.i..

-

l. ...
...
...

PR'I?PARADO POR.

Dr.J. C. Ayer yCa., Lowell, Mass., ~. U.A. ·
Medallas d e Oro en las P1lncipales
Exposicion es U niversa.les .

..

4

~~

W- Pón~nse en l!lrnrclia contr,i las imitaJl&gt;n~s haratas. El nombre le - Ayer's
Cherry Pectoral - aparece en la envoltura
y :le l'ea lce en el cristal ne cada frasco.

~

.
...

...

14J

1

4

. ..

(

~

'

"
(~

.u.,

.,.

(

...

....

,...,

e•

~~

◄

-

"

'

~ .u.

L

,

'.µ

"'"'

1•
1

1-

al•

~

t'•

,-

...

-

l . .~
...
(

~

Reservado.

1

....

~

-~?e~

~

~1 •~~
-,

~~

~

~

~,-

..

•

..

'

�(-LA . FRATERNAL.SI
,.

..

~

...------..

1,~ ~

.

~

~

l.

~

....

' (

-

1

'~

-~
'

n

V

"l

~

'"

•
h •

..

ljl

...

D

1 .
J

.

.·~· -

11¡

f-h•

·~

.

~

..

17

~

lt

ª""

..

~

l·

~

~

,.,..

~
~

~~
,. I"

..
Y?'

f-

•

,

'·~

4

\1

~

J

•..

~

TI'

......

D

•.,.,

~

,)

(
'"'

ílíll••
lí 1 ·

..

.

1

ff
l

•.,.,

•

•

"

""'

dh

,•
11

h

l

-,

...

"La Cata de Ahorros con Inversiones garantizadas'' expide Pólizae de cien, de
quinientos y de mil E~ &lt;}S, cobrando mensualmente treinta centavos por lae de SlOO;
un puo por lae de ~ y dos puos por lae de $1,000.
Con tan pequeflae exhibiciones eeta benéfica Compatlía, favorece por medio de
ene Pólizae el ahorro, con múltiples utilidades en todae las clases sociales, lo que
proporciona asegurar una fuerte suma de dinero, para recibir la de "La caja de aho•
rros" á determinado r,eriodo de tiempo, 6 ántes, según sus estipulaciones.
"La caja de ahorros ' proteje al pobre, presentándole la mejor manera de ahorrar, y ofrece al rico un negocio lucrativo y ventajoso, en que, con pequetlae invereionee, pueda obtener una ~ran utilidad.
Para comprar las Pólizas de 'La caja de ahorros." ocúrrase á la Oficina Prinolpil, calle de VERGA.RA NUM. 12, por medio de loe Agentee de la Compatlía, debidamente autorizados,

p.

V

..

''9

lt
.: i:
&amp;:

,,

!u rciu

,u,.

a:: •
,::

.

Tti

Hanco 1nternac1onal e Hipotecario de .Meneo,

IO

Giros por Cable,
Depósitos,
Descuentos,
Cobros de letras,Cupones etc., Ca:rnbios sobre el Extrante.ro,
Cartas Circulares de Crédito, Créditos PU cuenta.corriente.

.-

s:: ...
O

tS p.

-'"°
•

....

CAPIT AI $5.000,000
,A

p.

Rlpo'8cu amurtizables en vemt1cl:leo atl.08 con anua!ldadea de 9 'l)Or 100, pagaderas por trlmeelrel
afeomando el Banco su préstamo en Bono• Hlpotccarloa, con Interés de 6 por 100, y Blando poteitl•
llTOpara el deudor redimir el Saldo del capital encualquledlempo y con Bonoa Hlpotccarloa.
Respeto.osamente se llama la atenc16n del p\1.b!lco hacia la Importancia de estos Bonoa. No ell.lltll
papel 1116• ••cu ro porque está garanfüado con primera hipoteca, constlto.lda sobre propledadee ralllll
Por tlobl• valor d• a11tu61.
•
in Banco facilitara io&lt;ta clase de Informes esorlto relativos , lu diversas operaelonee de 111 1mt1t11•
quien lo solicite en S1111ollcmas.
Premdente,
Oajero,
Jod DB T1m118A y MmAlmA,
Jo.a.QUI.!( D:B TBmm~

en
rs

,.

•·

... ..

r: tS
p
-o es

~

n

"'' - V
'" ,.,,
-~
,.

,.,

...tS

~

llh,

11,-

ílil I

...

El ahorro es# la· fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

.etS

p

--..;

...

~

-ri.

•·
UI!'

.

- t1

Presidente: Serapión Fernández,
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

...

111 ·

..... 11~

CA.PITAL. SOCIAL, $100,000.

tr
tS

1 •·

-~- ..

.

:'I"

..

Con 1nvers1ones garantizadas.
Sociedad Anonlma.

.
a::
•u
•
J:.
o
•s:s

l"I'"

.

1

-~
1

'-

~

~11.

•v

-,.

:&gt;

.. l~íl•

-.

-

~ r

l"I'"

)

...,

*-

•·

,.
•·

'1,.

- llir•v

11

.,.
.,.

-,

~ti

..

-~.

h

(

~

.

•

,,,

1/

~

.

'•~~¡...

~

-.

,u..

~

..

~

:ompañía de Seguros de Vida y accidentes

LA CAJA DE AHORROS.

Oficinas de LA· FRATERNAL:

MEXICO-Calle de S. Felipe Neri 7. Apa1ta.do Postal 750.-IIEXICO

-~

••

i'.

CIUDAD DE MEXICO
4PARTADO POSTAL. 269.

TELEFONO. NTIM. ~lt

O~' ICINAB EN EL NUEVO EDIFICIO DEL BANCO: ESQUINA DE CADENA Y COLEGIODE~.U

�•
•

•

LA

HARINAnE W AGGNER
La
Zarzaparrilla
•
del Dr. Ayer•

c,11 FOSFATO DE CAL l'URI, tt ,u,;,.,.,afment, •dmitida como "EL ALIMENTO MAS PERFECTO'

para NIÑOS ENFERMOS, CONWALECIENTES, ANCIANOS J para lal MADRES qua as1an CRIANDO
La Harina de Waggner
hace crecer los niños robusto• )
contentos. Tomada en las dósis qu,
se prescribe en cada tasita no s,
aceda nunca en el estómago. Es al
lamente recomendada por la F"cul
tad Médica y en los muchos año,
que tiene de éxito ha resultado se,
por el testimonio de todas la,; ma·
dres que lo han usado

La Harina de Waggner
se incorpora con la misma facilidad
que la leche de la madre, y lo puede tomar la criatura más tierna con
grandes beneficios. Se garantiza su
completa pureza y hallarse libre de
toda sustancia del etérea. F.s de un
sabor muy agradahle. No es una m&amp;dicina bajoningún concepto y síobra
en todo cuerpo endeble. como un

Tónico da la flatn~aleza

•

EI alimenta mai pe~fecto"

11

Da •■ftta e11 tod•• ta■ Tl•nda■, Droguerl■a y ■atloa■

UNICOS AGEN.TES: NOYARO &amp; GlESTCHEL, CALLEJON DEL ESP/RITU UNTO IUI. 1. IEXICO

e • •
Purifiquese la sangre con la Zarzaparrilla del Dr. Ayer. P,ua la
escrófula, floroncos, úlceras, llagas,
carbuncos, granos, Tonchas y tot.l.os
los &lt;lesarreglos originados de sangre
viciada, esta medicina es un verdadero especifico. La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer, como remedio es
igualmente beneficiosa para el catarro como para el reumatismo y
gota rrumática. Como tónico ayuda
el precedimiento de la di.gestión,
estimula el higado entorpecido, for.
tn,lece los nervios y reconstituye el
orga.nlsmo cuando está debilitado
por fatiga. excesiva· ó enfermedad
que agota las fuerzas .. Ningún otro
depurativo de la sangre da tanta
satisfacción ó es objeto de tan uni..
versal demanda.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer.

AGENrES GENERUES

de este periódico en Centro
América, Sres. J. M, Lard1 zá•
bal y Compaflía, Guatem3la.
Están autorizados pata arreglar contratos para annncioe
y auacripcionea.

•

•

•

PREPARADA. poa

nr. J. C. Ayer y C a.,
LOWELL, MASS., U. S. A.

•11:eda.llas de Oro en las Principales
Exposiciones Universales.

--~~

LAS PILDORAS DEL DR. AYER

•

CURAN LA BI .. IOSIDAD.

"

•

;:• •:LA NUEVA INDUSTRIA•::•=
:

~
~

Gran almacén y Exposición de camas inglesas de latón.

La casa que en esta Capital tiene el mayor surtido y la quevende más b
rato.-Su lema es: Vender mucho y ganar poco.

=
=-

llUELE MEJOR Y EN MENOS TIEMPO QUE CUALQUIERA OTRO APARA.TO

Nixtamal, Maíz crudo, Café, Cacao, Carne, Chile,
Azúcar, Mir,erales, etc.
Indispensable en todas las familias, haciendas, rancherías, tiendas
minas, etc., etc. Su manejo es euteramente sencillo. Siempre se pued¿
conservar en perfecto ~stado de aseo.
Pídase circular descriptiva á los únicos agentes:
NOVARO y GCETSCHEL
Callejón del Espíritu Santo número !.-Apartado 468.
PRECIO NETO 15 PESOS CADA UNO

FABRICA
COLCIIONE~
ALAlffiRE DE ACERO TEJIDO DUPLO CON RH.STlRADOR DE PATENTE.-LOS UNICO
TIENEN ACEPTACION
SU BL'ENA CLASE

.5

Ql!E

:.

Gtnastasio lb)estas l' (!ompañía,

~

... EL A..ZTECA..'"'

---~-POR

1
EST~;~~~~, ~~::N~::!rioc:;~t:sT~Al!~~~~:

~
;¡¡

-----

~

~
~

•

►

l[II

f"

M

~~:::t:o~•~:;iRH;~;OR ;

•

~

_ Hay gran variedad de dibujos, tanto en C.tmas Inglesas, como en las fa. i
bricadas en los tal1eres de esta Casa, y los inu:r~sados puedt::n conocerlos pi- ~
diendo catálogos á los señores

=

:

=•• 2! E LA M:)NTERI LLA NUM. 8.-MEXICO -APARTADO N? 957 . •••
1:•
--ESTA CASA NO TfENE SUCURSALES-•:
RESTAURADOR

VNIVEaSALDEL

CABELLO

l.

PREl'ARADO POR EL OR.T ORREL DE PARIS

CREMA RosADA '' AoELINA PATT1."

•

Compuesta de sustancias tónicas y salud&amp;bles,
evita las arrugas, refresca ,el cütis y conserva 1R
hermosura de la cara hasta la vejez, comunica un
perfume delicioso y con su uso diario las Seil.oras
tienen la seguridad de conservar siempre lvs en-

cantos de la belleza y la frescura de la juventud.
Tanto en Europa como en América, la usan las
damas más aristocráticas.

DE V&amp;ftTA

&amp;11

¡

¡,

LAS DROCU&amp;Rfil l PERFUJERIAs.

LA DROGUERIA

EL VINO SAN GERMAN
Es el tónico más enérgico.

que vende

y todo
es la antigua

MAS BARATO

I

LEGITIMO,

DROGUERIA DE PLATEROS

De J. Levy &amp; Co. Sncs.

1~ Calle de Plateros núm• 9.

•

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93293">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93295">
            <text>1897</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93296">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93297">
            <text>26</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93298">
            <text>Diciembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93299">
            <text>26</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93316">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93294">
              <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 26, Diciembre 26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93300">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93301">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93302">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93303">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93304">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93305">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93306">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93307">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93308">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93309">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93310">
              <text>1897-12-26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93311">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93312">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93313">
              <text>2017511</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93314">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93315">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93317">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93318">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93319">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="1201">
      <name>Alumnos Colegio Militar</name>
    </tag>
    <tag tagId="1197">
      <name>Chiquihuite</name>
    </tag>
    <tag tagId="1154">
      <name>Ensueño de niños</name>
    </tag>
    <tag tagId="1200">
      <name>La palinodia</name>
    </tag>
    <tag tagId="1196">
      <name>Política de México 1897</name>
    </tag>
    <tag tagId="1199">
      <name>Rosa Bonheur</name>
    </tag>
    <tag tagId="1198">
      <name>William J. Bryan</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
