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                  <text>ltIBXICO, JULIO 3 DE I898.

RIC
FONoo
'ARDO _COVARRUBIA9

•

:N1JlllBBO I.

�1!:LMUNDO

2

LA. ~El\.lANA
SUMARIO.-Mesalina enamorada . .-Amor y muerte.La terrible expiación. - Idilio mormón- P.a~riarca Y
Suftán.-La 1eliei,1a11 fuera dela ley-Despot1S!,DO con•
yu2al-Muerte por eelos.-La vida ¡or una b1eota.

•

común acuerdo, razonable, voluntariamente: sin
las brutalidades de la violencia y bajo un pié de
enternecedora igualdad.
La fil.vori~a, que lo es por todo lo alto, puesto
que es la esposa legítima, por lo religioso, por lo
civil y hasta por lo criminal, he. sellado el p_acto
de dividir la ternura de su esposo, demasiada
acaso para una sola mujer, con las otras tres s~ltanas y perdida el). algún protocolo de notario,
debe ex:stir la minuta de un contrato que - 1·ara
avis-todos han cumplido como buenos hasta el
último momento.
El sultán curtidor, hombre de trabajo en casa Y
fuera de ella, ha querido llevar su lealtad y su
buena fé hasta más allá de la. tumba y en su testamento, purgue acaba de morir, nombra un albacea encargado de distribuir _por igual entre _sus
viudas las rentas de unas casitas que constituyen el fundo hereditario. Los ojos .de Birgham
Young, el patriarca mormón, se hu~:neran rasado
de lágrimas ante tan tierno y patético esp~ctáculo y ante tan alagüello resultado de su filantrópica propaganda.
En estos momentos reina una gran efervescencia en el barrio de la Palma, en donde el difunto
había vinculado su harem. Un activo movimiento de propaganda y de candidaturas se per~ibe
en la localidad. Qué diablo! haretlar dos casita!!
de vecindad y tres mujeres á la vez, jó~e~es,
ricas y guapas, es para poner en movimiento á los ahorcados de bronce que hacen centinela á la entrada de la R~forma y para hacer
galopar al caballo de Carlos_IV. ~a ~~ndidatura
más seria es la de un tal Tiburcio, J1carero de
«El Triunfo de la Tambora», de donde el patriarca y sus odaliscas eran clientes, y que es hombre
robusto y guapo, capaz de beberse las casitas Y
de comerse á las sultanas. No tiene más competidor que Néstor, el que en una batea in~taladaen
el guardacantón ne la esquina, vende cigarros de
maritmana, ex-proveedor del nargili~h del ha·
rem. Este parece capaz de beberse cas1tas y sultanas y de fumarse á todo el barrio.

¡Con que también las mesalinas aman! ¡~on que
tamhién en el fondo de ese antro obscuro é1mpregnado de miasmas que cava la abyección en el co·
razón de la mujer impura puede brotar la flor
blanca de un amor leal y sincero! ¡Con que del
fango hediondo del vicio puede evaporarse una
gota de ese rocío divino que se condensa en lá·
grimas de ternura y de dolor! No es posible dudarlo y la crónica diaria nos presenta una_ prueba objetiva, palpable, de ese hecho paradoJal en
apariencia, real y positivo en el fondo ..
Una mujer perdida encuentra en medio de una
orgía á un joven, apuesto y arrog_ante, y lo am~.
Lo ama con todo el ímpetu de quien nunca ha sido amada 1 con toda la ternura de quien no ha sido objeto de ella, con toda la vehemencia de quien
no ha sabido sii:o odiar y despreciar, con toda la
abnegación y el sacrificio de quien sólo ha sabid_o
lucrar y especular, de quien no cuenta las caricias sino las monedas y de quien está habitnada
á no medir lo que vale un hombre, sino por el peso y el volumen de su portamoneda.
En aquel amor ardiente, sincero, abnegad~, se
refugia la infeliz depravada como en el oasis el
peregrino de los arenales; allí encuentra sombra,
frescura reposo; linfas purísimas en que calmar
'
.
su sed, ondas
tibias en que lavar sus impurezas.
Desde que ama, vive: horizontes nuevos y risueilos se abren ante su vista; un cielo azul y poblado deestrellas la cubre con su bóveda constelada;
el mundo y sus miserias, la abyección y s~s _horrores, la conciencia atormentadora de sus V1c10s,
todo se borra y se disipa en el exterior, como se
esfuma y desvanece en el espíritu. Es feliz; y su
paraíso, su regeneración, su felicidad será la eternidad de aquellos instantes, los únicos dulces, los
únicos puros, los únicos grandes de su vida.
Pero aquella felicidad es un escándalo, aque*
**
lla dicha una afrenta á la virtud. No tiene dereEste ejemplo quisiéramos haber presentado en
cho á ser feliz quien vende sus caricias, quien se
revuelca en el vicio, quien ha defraudado su pu- tiempo hábil á la esposa irreflexiva y violenta.
reza al sér amado; y la muerte, la eterna venga- que se hirió de muerte en días pasados, con el
dora, hiere al amante para castigar á la amada. fútil pretexto de que su marido llegó á _c omer á
Aquella mujer ha soportado todo: horfandad, las tres de la tarde en vez de á la una, con la
miseria, ultrajes, menosprecios; ha descendido circunstancia agravante de ser la primera vez
impávida todos los escalones de la degradación y que tal cosa le rncedía.
El reloj es el más encarnizado enemigo del
de la infamia; ha visto sin pestañear las impudicias más repugnantes, los desenfrenos pasionales matrimonio; sin esas arbitrarias divisiones de el
más odiosos; los hombres se han ensailado en dia y de la noche y s.in las no menos arbitrarias
ella, ha sido el bufón á quien se mofa, el juguete subdivisiones de la una, las dos, Zas tres, etc., el noque se rompe y se tira, la joya que se machaca venta por ciento de los matrimonios desavenidos
y se vende; ha descendido de la categorf'a de per- vivirían en la más perfectapazyen elsenode una
sona á la de cosa. Hubiérase creído que nada 1e verdadera felicidad. La esposa deun amigo mío
quedaba que ver ni que sufrir y que, como á la lo interpeló en una ocasión en estos términos: O
mujer de Loth, la había convertido en estátua de vienes temprano ó ¿qué sucede?-Mi amigo, exalumno de lógica, reflexionó y contestó: Pueshisal el espectáculo de Sodoma ardiendo.
Pero aún le estaban reservados dolores más ja, si no vengo temprano, tendré que venir tarpunzantes y tormentos más atroces; hay l\lgo más de.-Insolente! cínico! malmarido! yluego:furia,
cruel que ser desgraciado: haber sido feliz. Ella arailazos, lágrimas y el divorcio. ¿No es evidenlo fué un momento, un instante fugitivo que no te que sin la fantástica distinción entre temp1·avolverá y en 111. desolación de su soledad, en la no y ta1·de y sin lainexorablelógica de mi amigo,
amargura de la. dicha evaporada, en el infierno ese matrimonio viviría aún contento y feliz? Las
de un paraíso perdido, clama ágritos: ¡Su recuer- mujeres no quieren convencerse de que siempre
do me mata! y se da la muerte.
es temprano para llegar á casa cuando se ha de
No sé si l'l1anón ó Marión son más dignas de aer mal recibido; de que el marido á quien se
lástima; pero sí que el suicidio de Matilde es más regalia por que llegó tarde, jamás quiere llegar
temprano, de que los hay que mal recibidos á las
dramático.
ocho, procuran llegar á las nueve, luego á las
***
diez y así sucesiva.mente, para aplazar el disgusAl lado de la tragedia el idilio; un idilio pa- tito habitual; y que con extremar sus exigencias
triarcal y mormón. Un sultán curtidor, UJ,H fi.vo- se exponen á la jugada que hizo á su mujer aquel
rita, tres odaliscas, anidan sus amores en un11 mo- taimado que llegó al amanecer á su casa:-¿Por
desta casita del barrio de la Palma y vivt'll ft'ii- qué llegas tan tarde? le pregunta su eónyugeces, contentas, descuidadas. Un orden completo, ¿Pues qué, querías que llegara más temprano? Si
una armonía perfecta, una paz octaviana, y no apenas amanece.
varsoviana, reinim en aquel harem. Verdad es que
Someto á las meditaciones de mis lectoras cano impera ahí el lujo; no brotan en las fuentes de sadas esta anécdota: Un gitano pretende entrar
mármol surtidores perfumados; no hay tapices de á un templo; un policía le cierra el paso con la
Persia, ni muelles almohadones, ni divanes orien- frase sacramental:-Nose permite entrar-Yo no
tales; no arden los perfumes en los esbeltos pebe- entro-dice el gitano-yo salgo de la calle.
teros; no reinan en las fachadas los coloridos venJ-futatis mittandis, el cuento es aplicable á los
tanales; las esclavas nubias labradas en ébano, maridos que llegan tarde. Ee, en efecto, de evino recaman de joyas los dedos, los brazos, los dencia sensible que un hombre que llega á su cacuellos de las imperiosas odaliscas; pero en sa á las doce de la noche, llega tarde si se atiencambio Do veian eunucos semisalvajes sobre la de al día en cuestión; pero es también indudable
virtud de las amadas del sultán; DO brillan los que llega temprano relativamente al dia siguienyataganes de la guardia etiope; no cierran el pa- te. Si su esposa le exije que llegue temprano, él
so las macisas y pesadas rejas que aislan del puede alegar que se ha anticipado á los deseos
mundo aquel paraíso. Todo se ha arreglado de del día siguiente y que no es punible esa anticipa-

Domingo 3 de Julio de lb91:1
clón. De la misma manera un marido que llega,
temprano á su casa el día de hoy, á las seis dela tarde demos por caso, tiene un retardo de diez
y ocho horas respecto al día anterior. Quien llega temprano hoy ha llegado tarde reRpecto de
ayer y quien llega tarde hoy ha. llegado temprano respecto de mariana. Si el hecho es punible,
lo es tanto en quien llega temprano como en quien.
llega tarde; todo es cuestión de puntos de vista.
Pero las malas esposas hacen de esa entidad me•
tafísíca, de esa pura palabrería del temprano y
del tarde un casus belli, é incurren en la torpeza
de encerrar su felicidad entre las tapas del reloj. Un poco de reflexión sobre la continuidad.
del tiempo y lo arbitrario y convencional de sus
divisiones,daría más solidez allazo conyugal, En
Italia el matrimonio periclita y se disuelve y se·
carrompe porque los italianos cuentan las horas
corridas desde una á veinticuatro y ya se comprende la iracundia de las mujeres cuyos maridos reintegran á las diez y seis ó á las diez y
ocho al domicilio conyugal.
Yo creo que el mal se podía atenuar contandolas horas por series más reducidas, por eje1..i1plo,
de seis en seis. ¿Habría entonces mujer que pretendiera que su marido llega tarde cuando llega.
á las sefs, todo lo más? Sometemos esta solución
á los moralistas y á los legisladores. Va de por
medio el orden social.
LOPEZ l.

ll)olitica QSeneral.
RESUMEN. -SETENTA DIAS DE LUOHA.---Los APRESTOS BÉLICOS. -TRESCIENTOS MIL COlIBATIENTES,
-LAS ENERGÍAS DE UN PUEBLO,-LLAMA}{IENTOAL PATRIOTIS}IO. -MOMENTOS DE ESPEOTACIÓN,
-EN SANTIAGO DE CUBA y EN MANILA.-LA.
CRISIS SE APROXTMA.-AUXILIOS QUE NO LLEGAN,
-LA HORA DEL COMBATE SE ACERCA.-MOMEN·
TOS DECISIVOS,-¿QúIÉN SER,\ EL VENCEDOR?CONCLUSIÓN.
Setenta días há que Me Kinley, oyendo las
reclamaciones populares y cumpliendo con las
decisiones del Congreso americano, tomadas definitivamente en ambas Cámaras, dirigió al Gobierno de E5paña el ultimatum pidiendo la. desocupación de la Isla de Cuba, para que el pueblo
cubanv se constituyera en Estado libre, conforme·
á su deseo.
Setenta días han pasado, y si fuéramos á narrar los di versos acontecimientos que se han desarrollado en el teatro de la guerra, si fuéramos
á enumerar cada uno de los episodios que han
tenido lugar, habríamos de llegar á conclusiones.
que nos apartarían de la actitud que hemos asumido. Bastará seilalar á grandes rasgos l.:;s acontecimientos más salientes, para formar juicio
cabal.
Teniendo á su disoosición abundantes elemen·
tos, un tesoro rebosante, una reserva de energías
extraordinarias, el gobierno americano ha idopreparando lentamente su material de guerra, y
sin precipitaciones, sin atropellamientos, lo ha
lanza.do pocv á poco también, en el campo de las
operaciones. A la primera proclama del Presidente llamando bajo las banderas á ciento veinticinco mil voluntarios de todos los Estados y territorios de la Unión, siguió después el llamamiento de otros setenta y cinco mil unidos al
ejército regular puesto en pié de guerra y aumentado por nuevas leyes de organización, que ~levan e1
contingente de la fuerza armada. á una cifra muy
poco inferior de trescientos mil hombres. Entre
tanto, los arsenales y maestranz:is han sido el sitio
de incansable actividad, por todas partes se nota
el febril movimiento de los obreros, las fábricas
producen en incesante corriente materiales de
guerra, armas, pertrechos, munic10nes y equipos;.
en todos los ámbitos de la Unión se abren las
listas de conscriptos, se organizan regimientos,
se levantan batallones que concurren á los campamentos del Sur á toda· prisa, para. recibir instrucción militar, ejereitarse en mamobras, y ponerse listos para el combate en las abrasadas
tierras de las Antillas.
Cerca de dos meses tardó en formarse lit primera expedición activa, que al mando del General Shafter desembarcó en las cercanías de Santiago de Cuba. Después del primer contingente do
diez y seis mil hombres, nuevo3 refuerzos han

llegado casi diariamente. y h?Y el c~erpo t-xpedi·
cionario, fuerte de mas de vemte mil hombres, se
acerca paso á paso sobre Santiago de Cuba, que
lo protegen una guarnición aguerrida, fortifica•
ciones artilladas y la escuadra al mando dd almirante Cervera.

***
Después de la violenta victoria alcanzada por
el Comodoro Dewey sobre ~a escuadra. de ~Iontejo en las aguas de Manila, P-1 pabellón americano ha ondeado sobre las fortificaciones de Cavite; el puerto y el arsenal han sido desde _entonces base de operaciones de las fuerza¡¡ ameneanas,
y los agentes sembrando la inquietud, repartiendo armas, alentando á los jefes y cabecil111s de
la mal sofocada revolución, han levantado formidables huestes, que al mando de Aguinaldo,
amenazan por tierra la capital del ArchipiélRgo.
en tanto que la escuadra vencedora tiene bloqueado el p1:erto, cortadas las comunicaciones
con la Metrópoli, vigilando lallegadadesocorros,
y coloca en situación difícil al General Augusti Gobernador Civil y :Militar de Filipinas.
'Pronto los refuerzos que partieron tiempo ha
da San l!'rantisco California, lltgarán á la bahía
de Manila, y con tropas de desembarco, repuestas sus municiones, repletas de carbón las carboneras de los buques, con el auxi:io eficaz de
los insurrectos que se congregan al derredor de
los muros de la ciudad en innúmeras legiones,
podrá intentar un golpe decisivo sobre la capital
bloqueada por mar y sitiada por tierra.

*

**
De Cádiz ha partido la escudra de reserva al
mando drl- Almirante Cámara; pronto c1:uzó las
aguas del Meditarren.io y llegó á Pue~to S.u d; pero
según anunció el cable, las autondadrs se ban
negado á proveer de C'l.rbó_u á los buqes espailol~s
mientras el Cónsul americano, por una mam_obra mercantil, se apoderó de t.:&gt;do el carbón ex1~tente en la plaza. Detenido en su ~~rhca, el .Alm~rante espa!tol es dificil que contmue rumbo á F1lipinlls á libr~r _a l Gral. Augu&amp;ti de su difícil situacíó n.
.
Si lograra enderezar su rumbo, ya se anuncia
como pobible la form11ción de una eecuadra volante en aguas americanas, que marche á toda.
prisa hacia las costas espailolas á bloquear algu
nos nuertos que qued.m ahora sólo al abdgo de
sus fvnificaciones.

paso encuentren. E,pa_l\a y Est!dos Unidos seguirán luchando, la tierra tropical de las ~n•
tillas se empapará en sangre espailola y americana ántes que pued11. lucir el iris venturoso de la
paz. Aun tendremos que presenciar el bon:endo
espectacu!o de un pueblo civilizado exig1..-ndo
con la arrogancia del vencedor, los honores u~ la
victoria.
Qué triste y qué sor. brío es el cuadro que nos
presenta este fin de siglo, co~ el _choque de düs
razas el encuentro de dos asp1rac10nes y el r.ruzRrui;nto rudo de dos pueblos que por su bisto•
ria han merecido bien de la civilización Y de la
humanidadad.
X.X.X.
México, 1° de Julio de 1898.

x

*.*
Entre tanto España no ba quedado inactiva.
Ha llamado en su .1uxilio todas sus potentes
energías de otros tiempos, se han abierto subscripciones públicas, por todas partes la prensa,
el púlpito y la tribuna, ha excita.do á las masas
populares para que se apresten a~ combate; _la
lira misma encuentra los sones olvidados de T1rteo y las estrofas palpitantes de Quintana, pa_ra
enardecer de patriotismo los pechos de los ciudadanos. Las Cortes españolas no han escatimado al Gobierno ninguna de las autorizaciones
que ha pedido, se han votado después de lijera
discui,ión los presupuestos de guerra ordinarios
y extraordinarios; se ha visto actividad febril en
los arsenales y movimientq inusitado en los establecimientos militares de construcción; se ha
acudido á las fábricas extranjeras para surtirse
de artillería moderna y de modernos proyectiles. Organizada uua flamante escuadra al mando de un Almirante hábil, tras movimientos estratégicos de todos alabados, después de. una
travesía difícil por entre las escuadras enemigas,
llegó sin novedad á las playas cubanas, donde
desgraciadamente numerosos buques le han _sujetado á una inactividad desesperante. El rápido
andar de los cruceros españoles pudo burlar y
evitar el enc11entro de las naves de Schley y
Sampson, llevándolos á un punto abrigado ~or
poderosas fortificaciones y libres de cualquier
golpe de mano por las con liciones estratégicas
de la babia.
Las plazas más importantes; las posiciones más
aceptables, hirn sitio fortificadas ó reforzadas
todo fl Jo largo de li:;a costas Jo mismo en Cuba que
en Puerto Rico. Se b1rn concentrado las fuerzas
en las principales poblaciones, para oponer firme,
tenaz y heróica resistencia á las huestes invasoras. La capital de la grande Antilla se ha convertido en una formidable plaza de guerra, capaz de
resistir ataques combinados por tierra y por mar;
San Juan de Puerto Rico está en condiciones no
muy inferiores á la Habana, y por todas partes se
hacen aprestos para mantener incólume la autoridad de Espaila sobre las colonias.
Y allá van las tropas amer~canas al mando de
Shafter venciendo las dificultades del terreno,
avanzando paso á paso desde GnantAnamo y Baiquirí, hasta cerea de Santiago de Cuba, donde se
concentran hoy todas las miradas, en donde se
espera una batalla formidable que puede ser decisiva en el porvenir de la guerra. Allá va tarobien el Gral. Pando procedente de Manzanillo á
marchas forzadas con una poderasa columna, en
auxilio de Santiago amenazado por tierra por insv.rrectos y americanos, y por mar por las escuadras combinadas de Schley y de Sampson.
De un momento á otro nos puede comunicar el
cable el choque formidable de los ejércitos. ¿Quién
vencerá en la tremenda lucha?

CIGARRERAS DJ;J MAN1 LA SALIENDO DE LA FÁBRI CA &lt;l\JA RIA CRISTINA&gt;

*

**
La guerra entra en un nuevo pt:.ríodo de actividad; grandes acontecimientos se esperan en un
próximo porvenir. Para suavizar sus tremendos
efectos, para evitar mayores sacrificios, para cicatrizar á la brevedad posible las heridas abier·
tas en las dos potencias beligerantes, apenas iniciada lii lucha, acaba Lord Salisbury de hacer un
llamamiento á la paz: Es la primera vez que se
oye una voz autorizada entre las potencias extranjeras, en este sentido. Mucho se ha hablado
de intervenciones pacíficas de los gabinetes, de tecdeneias e-:rnciliadoras de los soberanos; hasta hoy
es la primera vez que se sabe algo concreto, y es
por la boca del primer Ministro de Inglaterra, hoy
aislada, apartada del concierto general de las Po•
tencias, puesto por su política tradicional, lejos
de donde se forman las alianzas y donde se acuerdan los tratados de paz y de amistad.
Entretanto no haya una batalla decisiva que
incline de una manera eficaz de uno ú otro lado
el fiel de la balanza, no creemos que los gobiernos de loa beligerantes, den por ahora oido á ninguna sujestión en este sentido. Como los cuerpos
lanzados -en el espacio por una fuerza propulsora no pueden suspender su movimiento en vir•
tud de la inercia, aun cuando se agote la fuerza
inicial, asi también los pueblos tampoco pueden
detener sus movimientos de combate antes de haber agotado esa fuerza inicial, ó de encontrar el
equilibrio en virtud de las resistencias que á su

~as granaes batallas nat,ales
I
TRAFALGAR.

Una de lns batallas navales más famosas en el mundo entero es la de Trafalgar
El di• ~ de Septiemt-rtt dd 1805, Lord Nelson, á bordo del buque almirante Victory¡ acompañado p~r el
.Ayax el Defiance, el Agamimnon y el Eurialus
se iu~orporó á la flota mglesa mandatla por_,.¡ Almirante Collingwood. frent" al puer~o de Cád111,, en
cava babia anclaban las flotas combmada:1 de Erancia y E ¡,aña.
. .
Las fuerzas navales in~lesas estaban const1tu1~as
por veintisiete buques, seis de los cual~s habl&amp;:11 sido
enviados á Gibraltar para traer agua y provls1011es y
entretanto el resto de la flota tomó rumbo ».l pouiente,
alAjándose quince millas.
A las dos de la tarde del 19 de Ortubre tuvo noticia
Nel~on de qu11 el enemigo se hacia á la mar. Tool\e&amp;a
noche uavegó In flota in~le,a en nirección S F. y al
rayar el alb,i llegó á las puertas dd Estrecho de Gibraltar sin dar alcance á los buques 4ue formaban las
escuadn•s combinadas franco-e~pañol11s. A lu siete
de la mañana una fragata avMó al enemigo ha_c,ia el
Nortti y ~in tardanza ordenó Nelson la persecus1on.
Has'ta la madrugada del 21 no pudieron sn vistas
distintamente desde el «Victory&gt; las escuadras combinadas.
Aparecían en linea ceria~a dA combate por el _lado
de estribor, como á doce millas á sotavento en dirección al Sur.
El Almiraute francés, M. Villeneuve, hab_ia for!Ilado
las flotas P U doble linea, cada buque á d1st~nc·a de
11n cable del que le seguía. Sus fuerzas cons1stian de

�EL MUNDO

Domln!Z'O 3 &lt;lP .Tnlln ilA l~R

Domingc 3 de .Tullo de 1898

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treinta y tres buques de linea y siete grandes fragatas, teniendo por lo mismo sobre los ingleses 111 superioridad del número, y además la que resuJt¡¡ba del
mayor tamaño y tonelaje de sus embarcaciones. Había á bordo de ellas cuatro mil combatientes. entre
los que estaban algunos de los mejore11 tiradores del
Tirol. El Tice-Almira'lte Villeneuve mandaba en jefe
las flotas combinadas estando la española á las órdenes del Almirante Gravfna.
Nelson observ11ba atentamente al enemigo que biró
hacia el Norte, formando su linea á babor, lo que daba por resultado que se interpusiesen á los ingleses los bajos de San Pedro y Tr¡¡falgar, teniendo á su
vez los franco españoles abierto el camino para la babia de Cádiz. A favor de un11 bri~a ligera que soplaba
del S. O. los ingleses navegaron á toda vela.
Por fin á las 6 y 40 minutos dió Nelson la señal de
preparar la batalla formando sns buques en dos columnas. Las flotas formaban una media luna con su..
convexidad á sotavente, de tal manera que los in~leses
tenlan tanto la vang11ardia como la retaguardia del
1:nemigo bajo sus fuegos.
El almirante V;lleneuve estaba á bordo del Bucen•
taure, cerca del centro y Gravina llevaba su imignia
en el Príncipe de Asturias, á la ret11gnardia; pero los
buques de las dos escuadras ocupaban lugares indistintos, sin una linea de dt!marcación por nacion!llidade.s.
Nelson con el VicfO'l,'Y llevaba la columna de barlovento y Collingwood_ en el Royal So1;ereign, di~lgfa la
de sotavento. El almirante temla que la flota 11dverParia pudiese ganar la bahía de Cádiz que tenla en
frente y no muy lejos de él, y para prevenir esto comunicó al Vice almirantf:\ Collingwood el siguiente
mens11je. "Quiero cortar la llnea de vanguardia del
enemigo par,. impedirle que se refugie 1&gt;n Cádiz"
A las 11 y 4') ond11¿, la famosa bandera con lll señal
que se había. adoptado como lema de la armada inglt&gt;Pa:
"Enaland expects every man to do his duty." qne fué
Raludado cou bClamaciones en toda la flota. ncibiéndolo los soldados, que confiaban en Nelson, como un
au~urio de victoria.
El Fo¡igueux. buque francés, rompió el fuego; ocupR ba un Jugará popa del Santa Ana y probablemente
~ólo ti-ataba de fijar la punterla de sus eañones Al
momento el Santa .Ana y otros buques iniciaron un
fu1&gt;go nutridislmo sobre el Royal Sovereign y el Belleisle que ocupaban puestos avanzados en la lucha,
pues como Nelson habla marchado al Norte con suco
Jumna, para estorbar el paso del enemigo á Cádiz,
Collin!l'wood fué el primero que entró al combate.
El Ruyal Rovereing cortó ia línea de Villeneuve. pasando bajo la popa del Santa Ana sobre el que des•
cargó todos sus cañones ne babor, mientras que por
estribor hacia fuego al Fougueux, Después de esto
hizo una maniobra para atacar la proa del buque espllñol, sosteniendo durante veinte minutos el empuje
de cinco navíos que le disparaban simultáneamente:
el Santa Ana y el San Leandro por delante, y por otros
lado~ el Fo1.tgueux, el San Justo y el Indom table Afor•
tunadament"' llegaron en su auxilio el Belleisle y otros
buques, pero ya estaba muy maltrecho el Royal y habla perdido todos sus mástiles. El almirante llamó al
Euryalus para que viniera á sostenerlo y precisamente eu ese momento destrozó con una andanada certera al buque adversario que tal vez sin esta oportuna
desr:arga hubiera logrado echar á pique al Royal Sovereign. .
Ya t1l Victory estaba en medio de la refriega habiendo recibido desde luego un cañonazo d11l Bucentaure
'{Ue le hizo serias averías. Hubo un momento de si•
lencio seguido por el estampido del cañoneo que
romp~erox: sobre el almirante Nelson ocho buques
enemigos.
No pudiendo descubrir el almirante inglés en qué
lugar estaba el b11que insignia de Villeneuve, ordenó
al capitán Hard.v que sigutese hacia delante p·asando
junto al Santlb-ima Trinidad sin contesta1· los dispa1os de los buques enemigos
Una buena parte de éstos se lanzó sebre el Victo:ry
mientras el Santa Ana y sus auxiliares s1&gt;gufan luch~ndo contrae! grupo dirigido porelRoyal Sovereing
y de esta manera In flota de los alfados se dividió c..si_ en s~ centro, quedando catorce ~uques á vanguardia y diez y nueve en la retaguardia, .á, una milla de
dil•tancia más ó menos
Había llegado ya el Victory á medio kilómetro del
enemigo sin disparar un sólo cañonazo, no obstante
que sus velas pendían hechas e-irones y cincuenta
hombres de su tripulación estaban muertos ó heridos·
pero el almirante esperaba con paciencia su turno'
viéndose al fin su buque envuelto en una lucha terri'.
ble por un lado con el Santtsima Trinidad y el llucentaure y por el otro con el Redoutable.
Cuando ~I Victory guió su proa sobre elBucentaure
el Temeraire, al hacer una maniobra, para dejar libre
al buque insignia inglés junto al cual combatía se
encontró acosado por el Redoutable. recibiendo ii.na
1m~anada que le derribó el palo de mesana; el Temerau·e no pudo contestar porque sus fuegos hubieran
podido dar sobre el Victory, asl es que pasó de largo
y trabó combate con el Neptune. Llevados por la corriente y_ al impulso de la brisa el Victory el Redoutable y el Temeraire se juntaron en un grupo compacto, del que vino á formar llªrte el Belleisle atacando al
Temeraire con la intención ostensible de abordarlo·
pero éste se defendió con tal ímpetu que el Fougue:ud;
quP.dó á merced de su adversario.
Viendo lo., oficiales del Victory el peligro inminente
de un incendio ocasionado por-los disparos quehacian
sobre los buques enemigos, asi como la posibilidad de
que los proyectiles pasaran hasta caer sobre el Teme1·aire, ordenaron que se reduje~an las cargas de pólvora y que sus artilleros arrojaran cubos de agua sobre el Redoutable, inmediatamente deepué1 de haberle
lanzado cada cafü;nazo.
A eso de la una y cuarto un proyectil de los france111&gt;s, disparado como á quince metros del puente del
Victory por el que paseaba el almirante Nelson, hirió

Domingo 3 de Julio de 1898

EL MUNDO,
al celebre marino inglés, derribándolo Hardy acudió
violentamente y vió que tr1&gt;s marineros lo Pocorrlan.
''Al fin acabaron conmigo.Ha1dy," dijo el héroe. •Es •
pero que no sea ul• ob.etó el capitán-•·Si replicó
Ne!Ron-tengo deFpedazada la e~pina doJ"sal."
Abordado el Fougueux y el R edoutable poco despué1, de la una y mtdia, cayó luego el Bucentoure en
poder del Cwguer'?1' entrE'gándose co~!l priEiOJ'.!e~o el
vice-Admirante V11leneuve. El Sant1si111a Trinidad
reducido al último extremo. estaba ya tambíen en la
imposibilidad de seguir luchando.
Examinada la herida de Nelson d1&gt;claró el cirujano
que era mortal: pE'ro aún sobrevivió más de tres horas
sufriendo horriblemente y quemado por los ardores de
la sed.
A las dos de la tarde el capitán Hardy estrE'cbó la
mano de Lord Nelson, felicitándole por la gloriosa victoria que habla alc11nzado, y Je anunció que el fuego
habla CPsado y que estaban en pJder de los inglt'ses
quince buques enemigos. •Bien, dijo Nelson, veinte
eran los que ,vo quería,&gt; y luego en voz más débil:
"No me arrojeis á la mar ......... Besadme, Hardy" El
capitán Fe arrodilló y le befó la mejilla. Entonces dijo
l'lielson: "Estoy ~atisfecho y doy gracias á Dios porque
he cumplido mi deber." Hardy p&lt;lrmane~ió 11n sílencio
un momento mirándolo, lul'go se arrodilló otra vez y
le besó la frente. Dios os be1,diga, dijo NelEón Las últimas palabrns fueron las que ya ha bia dicho á Hardy
•Gracias á Dios qui' he cumplido mi deber•
El valor que desplegaron unos y otros en eEta lucha
pocas veces se ha visto llt&gt;gar á un grado tat heroico.
Por esto es célebr11 la batalla de Trafalgar no menos
qne por sus resultados decisivos.
Fueron tomados diez y ocho buqu!'s, pero en tan
mal estado, que la may.ir parte de ellos no lle¡ró al
puerto como presa de los ingle~es: ebto indica el terrible encarnizam·ento de la pelea.
En Trafalgarquedó aniquilado el poder marítimo de
E@paña y Francia, pues las péruidas que H1fJieron 1118
do~ naciones aliadas son de aquellas que diffdlmente
se reparan.

BATALLA Dlll MOEILl!l

El mes de Agosto de 1864 las fuerzas navales del
Gobierno Amerkano mandadas por Farragut se hallaban frente á la bahla de Mobile.
Con una flota dfl diez y seis navios, de los cuales.
sólo cuatro eran blindados, inte1 taba Farr11gut obligar á los fuertes Morgan y Gainee á. que capitularan entregándole el puert1 que defendlai; con sus
cañones. El almil'ante sabia de sobra que logrando
penetrar á la rada los fuert1&gt;s no resistirlan y su rendición seria relativamente fácil; pero la empresa era
peligrosfsima pues la entrada de la babia estaba minada de torpedos submarinos y sembrada de obstá
culos amontonados alll de propósito po• los confederados. Además de esto, había dentro algunos navíos
de la Confederación, entre los que se contaba el formidable Tennessee, todos dispuestos á cerrarle el paso
á la flota federal.
El almirante Farragut sabia con qué ennnigo bien
apercibido á la lucha, tenia que habérselas, pero no
vllciló: fºr dificil que e@to fuese estaba dispuesto á
forzar e paso y á tomar los fuertes que proteglan la
plaza.
Para llevará efecto su resolución¡ dispuso que el buque insignia HartfO'rd comunicase a~ órdenes dd caso y el 5 de Agosto todos los navíos d11 su flota esta
bao listos para entrar en acción, dirigiéndose á las
seis de la mafíana á. la entrada. de la bahía.
Las unidades de combate con que &lt;'01aaba enn los
navfosBrooklyn. Octorara, H(l'l'fford.l,fetaconiet, Richmond, Port Royal Lackau:an-1, Seminole, Mononuahela, Kennebec, Ossipee, !tasca, Oneida y Galena Moviéronse rápidamente con el Brooklyn y el Octorara

á. la cabeza, mientras loe cuatro blindados tomaban
posicion.-s entre ellos y el Fuerte Morgan.
El Tec1.tmseh disparó el primer c11ñonazo que fué
con testado por el Fuerte Morgan, poniendo el B rooklyn
en juego inmediatamente sus poderosas baterías. El
combate se generalizó sosteniéndolo vigorosamente
los fuertes y los navlos blindados de la Confederación, que querlan e~torbar el paso de los asaltantes.
De pr,mto el Brooklyn se detuvo á la entrada del
eanal, deteniendo también á la flota que le seguía;
era que habla advertido el B1·ooklyn indicios de que
habla torpedos que cerraban el paso. Farragut venia
en lugar elevado del Hartford para hacene cargo de
los movimientos y al ver que todos se detenían preguntó el motivo, y al saberlo, lanzó aquella famosa
exclamación: "Damn the torpedoes" y ordenó que el
Hartford toma~e la delantera caminando á gran velocidad. Pronto dejó atrás al vacilante Brooklyn y con
valor estupendo abria la marcha en medio de la tempestad de fuego, arrastrndo en pos de si á toda la flota entusiabmada por la impetuosidad del almirante.
Súbitamente uno de los blindados, el Teet,mseh, que
habla sido el primero que rompió el fuego, desapareció de la superficie del mar, destruido por un torpedo.
La flota no se detuvo por esto, antes bien avanzaba
con bravura, hasta que por fin el Hartford consiguió
pasar al otro lado de los fuertes; pero no por eso est11 baya Sfl!!'Uro dP-1 triunfo, pues los cañoneros confederados Gaines, Mo1'gan y Stlma se arrojaron haciendo un fuego terrible sobre el buque insignia de los
federales. Ordenó al Metacomet que lee hidese frente
y éEte los obli~ó á que se retiraran, en condiciones
tales que el Sttma fue capturado y el Gaines quemado en la playa por inservible.
En tanto ,va venfan llrgando loR otros navíos de la
flota; pero el '.l'ennessee les oponía resistencia. Farragut dió órdenes para que lo persiguiesen, y en efecto, lo atacaron el Monongahela y el Lackawanna, sin
causarle daño de consideración. Visto ee4io por el almirante, lanzó l'I Hartf01·d contra el Tmnessee, em¡;&gt;eñándose un rudisimo cañoneo á una distancia de diez
piéR,
El Hartford 11rrojó una verdadera tempestad de
proyectile~ de nueve pulgadas sobre los fuertes costados del Tennessee, y no obstante la distancia que no
podía ser menor, el confed11rado apenas si sufrla menoscabo. mientras que el Hartford. por el contrario,
iba vidiblemente despedazándose, hasta que tuvo que
r~tírarse para volverá la carga en condiciones mas
propicias.
Mientras e~to pasaba los otros navíos de Farragut,
acoparon ni Tennessee, obliilándolo á. rendine y a que
se declarara por los federales la victoria de la batalla
de Mobile.

rn
BATALLA Dl!lL RIO YALU,

A mediados de Septiembre de 1894, las autoridades
del Imperio Chino e~taban preocupadas por la suerte
de sus po~icionee de Ping Yang, y decidieron enviar
a la. frontera_un contingente de Poldados para que
cooperase á la defensa de los fuertes de la ribera norte del do Yalu.
La flota debla r.ustodiar lo:i transportes de tropas
desde Tlllien, cerca de Port-Arthur, h11sta el .io Yalu.
El 14 se embarcaron los solrlados, y fil 15 se recibió la
noticia de la toma de Ping-Yang. Habiendo llegado
la flota la ru•ñana siguiente al lugar del d1&gt;sembarco,
los transpoEtes remouta~on el rio, permaneciendo el
cuerpo principal de la expedición con sus buques anclados á. diez millas al oestf', destacándose cuatro de
ellos y . seis botes torpederos para que vigilaran el
paso.
A las 10 de la mañana del dla 17 de Septiembre avis.

EL ORUOERO •HARBLEIIJllC&gt;• Y EL CAÑONERO «NABHVILLE&gt;

AL CORTAR EL CABLE EN CIENFURGOS

Domlngo 3 de Julio 1898

EL MUNDO,

7

•

CLUB AMERICANO DE MEXICO.-EL EXTERIOR

CLUB AMERICANO DE lllEXICO.-EL SALON

-taron los_cent\nelas chinos el humo de varios buques po principal ~e la flota japonesa y durante una hoiln una dirección sudoeste, y en el acto dió órdenes el ra larg~ hlc1~ron caer sobre ellos una granizada de
.Almirante de que se leva&amp;en anclas y saliesen al paso proyect!les, disparándoles sin interrupción sus cañod-e los que lle~aban. Mandaba diez navíos; dos acora- nes de tiro rápido. En el momento en que se acercaron
zados: Tin9 Yuen (insignia.) y Chen Yuen; dos guarda- los buques ,¡aponeses, los chinos lograron causar secostas: Lai Yuen y Kirig Yuen . y loR cruceros Chih rios perjuicios al Matsushina tocandolo dos veces con
Yuen, Ching Yuen, Tsi Yuen, Yang Wei, Chas Yung y balas de grue1!0 calibre: una de ellas le abrió un bo•el cañonero Kwang Ki.
quete haciendo estallar un pequeiio almacén y Ja e,tra
El Almirante Ting dispuso su flota en
linea despl1,gada, caminando con una velocidad de ei , te nudos; pero aunque se
·suponía que todos los navíoil podían de•
sarrollar esta velocidad, tres de ellos se
•quedaron atrás.
Los buques avistados eran de l¡¡ flota
•del Almirante japonés !to, y formaban
una escuadra volante, constituida por el
Yoshino, Naviwa, Tdcachiko y Astikuchi.ma, crucervs ligeros que navegaban á
razón de diez y siete nudos por hora. Seguiales la segunda escuadra, mandada
por el buque almirante y que se compo
niade los guarda- costas Matsushima,
.Ikutsushima y Hashidate, el crucero Chivada y el crucero de batería protegida
Fuso. Por diversas razones ordenó el Almirante apartar, y que no tomasen parte
en la batalla, á la corbeta Ni-Yeí, el cañonero Akaui y el crucero auxiliar Saikto,
-á bordo del cual el jefe del Almirantazgo japonés hacia una visita de insp1&gt;cc1ón
-á la marina.
Los buques chinos pelearon con bravura (exceptuando el Tsi Yuen y el l[wang
Ki que corrieron á. toda la velocidad ae
CLUB AMERICANO DE MÉlXICO,-EL PATIO
sus máquinas); pero fueron completamente derrotados en toda la linea.
Hubo un momento en que los chinos parecía que desmontó un cañón y puso fuera de
llevabai'.l. la ventaja, y esto sucedió cuando al ver in- combate á cincuenta hombres.
cendiándose al Hi-Yei, al Aaaki muy averiado y al
Las averías sufridas por los buques de guerra chi.Saikio incapacitado para maniobrar, cargó sobre ellos
el buque chino Chih Yuen. Sin embargo, el capitán n_os eran fnRignifi~antes comparadas con las que hi•
-del Yoshino se dló cuenta de la situación y acudió c1eron al .M.atsuchima, pues aunque empezó á incencon su escuadra volante, y como hubiesen llega• diarse el Ting Yuen se extinguió á poco el fuego y por
-do en auxilio del Chih Yuen otros buques chinos fin á la caída de la tarde, agotada la mayor parte de
se trabó una lucha desesperada en torno de los bu- las municiones de los contendientes se separaron, reques japoneses averiados. En
es t e encuentro parcial fué
·echado á pique el Chih Yuen
incendiados el Lai Yuen y el
Ting Yuen
Al mismo tiempo el Ting
Yuen y el &lt;Jhih Yuen se veían
:atacados por cinco poderosos
navíos que formaban el cuer-

CLUB AllERIOANO DE MÉlXICO,-BILLARES,

(Fots. t(?madas para •El Mundo•)

tirándose los chinoE á Port Arhur y los japoneses
Vatun~.
La victoria. quedó por 1011 J aponeses pues algunos
dlas después de esta batalla sus cruceros recorrian
libremente las costas del enemigo.

EL CLUB AMERICANO DE MEXICO
. En dí versas ocasiones hemos pu'llicado
v1s~as de los c~ntros de reuuión de las co~
l(?mas extran¡eras. La próxima celebración de la fiesta de la Indepenencia de
los Estados Unidos, hace de actualidad los
grabados del "Club Americano" de México, que verán nuestros lectores en este
número.
Ya la prensa diaria ha informado sobre
el carácter que tendrá la fiesta nacional
que celebrarán mañana los miembros del
"Club Americano." En atención al estado
de guerri. 9ue existe entre España y los
Estados Unidos, los ciudadanos de esta
República residentes en México, tomaron
el buen acuerdo de conmemorar el 4 de
Julio de una manera, privada pudiera decirse, sin darle á la solemnidad nna ostentación que ac11so originara manifestaciones en contradicción con el respeto mútuo
que se deben en nuestro suelo los resinentes de las doH naciones en conflicto.
El "Club Americano"deMéxlco ~e fundó
el 1.0 de Junio de 1895 y contaba entónces con cien socios que han ido aumentan,. do basta trescientos cincuenta que tiene
en la actualidad. De éstos residen 197 en
. ~1éxico, tEl fuera de 13: ciudad pero dentro
de la Repubhca_y 64 en el extrllnJ6ro. Los miembros
honorar10s del C,ub son tres: el Señor Presidente de la
República, General Don Porfirio I)iaz; el Señor Ministro de los Estados Unidos en México, Gene:-al Powell
Clayton y el Señor Presidente del Club Hispano Ame•
ricano de St Louis, Mo,

OLUB AlUERICANO DE 'MEXIJO.- -GABINETE DE LECTURA,

�tes destinados á equilibrar la fuerza del pistón en la
parte delant!"ra, y en la punta del torpedo hay una
pequeña hélice que se coloca al momento de lanz_arlo; uo está unida á ningún motor y g-ira p~r la acción
11
El 0rand Príx" de Parls
del agua cuando el torpedo avanz11.: el obJeto de esta
hé1ice es sostener una barraque está en contacto con d
En Fran&lt;'ill rli(·P11111 "Gran.-te SPmaine" como aquí de· percutor pau g "ll!ea!lo al_ recihi'" u_u choqu,· _exte11
11
cimo~ la Se111•Hll ~Iayo1 11u1u1ue estas frases ten- rior. Esta precauc,ou 10gemosa permtte maneJu el
gan 11plicacio11•" b1Pn disti.itas. ¿Quién de los ini- aparato sin.pelig o de que estalle t.1opinaüamente.
ciados "11 !oR ~"ª"tos d" la vida ,portiva ignora las
El torpedo Huwell difiere del anterior en e_l motor
¡,olemnitladns powposas del turf y que la "gran- que es más i;eucillo: un volante pesado de h1~rro de
de b.,maine" es este periodo del mes dt1 Junio cuyo
fundicióu que ret:ibe un movimiento de rotac1óu coacontecimiento capital es la carrera dt,) "Grand prix?11 mo el de uu trompo en el momento del _l ,nzam1e~t?·
-El mundo elegante de Par:s espera. la carrera del üontinúa girando en virtud de la velocidad adquiri«Grand Prix&gt; para lanzarse á la desbandada en sus da y obra por un fo.ego de engranajes sobre las hé\i·
estaciones veraniegas Es reglamentario el gran mee· Cl:lB de propulsión colacadas en la parte posterior. l!:n
ting social de las carreras para decidir según los ca- cuanto á la mayor ó menor profundidad se regula coprichos de la temperatura, el tono de la mod que ha mo en el modelo anterior.nante descrito por uua !lid·
de privar durante el !"esto de lo!! meses caluroijos dd posición auáloga.
año.
Hay diversos tipo,i de torpedos automóviles en
Esta vez el cielo estaba espléndidffmente serPno y
luminoso PI día de la carrera, como para no desdecir los que se han empleado diferentes sistemas de
motores; pero por mnv in¡renioso que sea Pl mecadel 11 R1\v Sol, 11-el caballo victorioso y aclamado.
Como es de rigor, lucían las parisienses las más nismo ya s-, comprende qu8 dificil será obtener una
sorprendentes novedade~, y gracias á la admirable dirección exacta Se pensó, pues, en las ventajas que
temperatura de la tarde hubo profusión de tules lige- rP-sultarian de ensa:·ar otra disposición que permidirigir el aparato desde el na.vio.
rísimos y de colorad vistosos en los trajes.- claros "n tiese
Naturalm&lt;lLte hubo que recurrir á la electricidad
su gran mayorla, con adornos de encajes y listones, y
de sombreros deliciosos coquetamente levantados por y se fabricó el tipo Sims Edison Compónese de dr s
partts un simple flotador con una bandera y un disco
delante para dejar ver el peinado.
Poro si la aristocracia se divirtió el dla
de la gran ciurera, los pobres deoen de
haber quedado mlls contentos pc,rq:ie el
premio de los 200,000 francos fué repartiiio entre ello!'.
Sólo el barón de Rotchild puede permitirse el lujo de ceder un gran premio de
Paris para obt as de caridad, Una ganan·
cia como esa de los 200 000 frtncos no bas·
ta para llen tr el deficit qu" ocasiona en
las finanzas pu-ticulares una caballeriza
para concurir á la!' carreras. Felizmente
el barón de Rotchild, que no ha sido afortunado en el turf, tiene medios bastantes
para suplir ese deficlt, y ha podido seguir
Isa inspiraciones de su generosidad.
El caballo del dia, el "Rey Sol" es un
hermosísimo bayo, hijo de HPaume, el
triunfador d.., Chantill,v en 1887 y de.la
Señorita La Valliere. ¡El «Re1.¡ Sol, hijo de
la Señorita La Valliere! ¿nÓ habrá· entre
los lectores de El Mundo Ilustrado quien
se sienta cruelmente ofendido por esta
subversión de nuestras nociones históricas? ..... .
Pero dejemos al Re1.J Sol en su gloria
monárquica y hablemos del nuevo •Rey
Sol• del turf parisiense: el cabailo del barón de Rotchild, montado por el correcto
jockey inglés W. Pratt, recorrió el trayecto de 3 000 metros en 3'24, di jando atrás
diez y seis competidores
El total de las operaciones de apuesta.
mútua llegó en esta gran carrera. á la suma de 1.700,000 francos Las BPÍS carr~ras
del dia pusieron en juego 4,150,000 franco~.

Nue~tros u-rsbAdos

1,

•

Dnmtn¡ro 3 de Julio di! lff.111

EL MUNDO,

8

esquivar los tiros de la cost11, ¿pero Bl'rán más acertados sus cañones operando sobre una base movediza é,
inRtable?
Hay otra multitud de circunstancias, sin hablar de
las d~fensas submarinas. que ponen á los fuertes en
condición de s •r iuexpug. ,ables frente á los ataques
de uua flota.
El forzami11nto del paso de la babia de Mobile será.
una proeza única en la historia. pues ya nadie se
aventuraría con ei perfecci, namientodi.\ los t-rpedos
. "vigilantes" y de fondo y del sistema de sefi'lles de
los pul'rtos. á p.-,netrar á una bahia. c.entlficamente
fortificada y d efl:lndida.
Y lo de Manila? preguntará acaso algún incrédulo~
¿no es un argumt&gt;uto en favor de la superioridad de
las flotas? En e&amp;te ejemplo precisa una aclaración.
Soatiece M. Malo· y nadie lo contraria, que la escuadra de D.-wey nada habria hecho contra una plaza en
condiciones de defenderse con todos los elementos.
de fa moderna fortificación.
La escuadra de Dewey no es de primer orden ni
había sido en viada á luchar, pues otra era su misión
en Asia y ~in embargo, Cavite sucumbió. ¿Qué siguifica este hecho sino que Cavite estaba indefenso? No
. han ca.ido ni poarían caer tan fácilmente la Habana..
ó Pue1 to R:co.

Cigarreras de Manila

La fábrica de cigarros acaba de cerrar
sns puertas y las cigarrer..s en ruidoso
tumulto salen de su trabaio para desbandarse por las calles de la ciudad
Indias ó mestizas, llevan los cabellos á
la diabla, una flor de ylang- ylang ó de calachuchi puesta con desenfado en la ca-•
beza; pasan con descaro delicioso y ese
menw especial de las habaneras y filipinas, de gracia un poco fuerte, como dice
un viajero.
El pié, desnudo, es de una forma maravillosa, se crispa nerviosamente para sujetar
la chinela ,bordada de perlas, y la mano,
pequeñita, de lineas puras, evocá por el tinte rosado
de la palma inquietantes analogías simiescas.
Y asl andan por todas partes, triunfantes, descocadas, soberbias, con el cigarro entre los labios eternamente,
¿Qué es un torpedo?
Sabido es que los torpedos se lanzan por medio de
cañones especiales, llamados tubos lanza-torpedos,
carg&lt;idos con una pequeña cantidad de pólvora y aire comprimido pues el objeto es ~ólo lanzarlos á una
pequeña distancia, porque en seguida tocan el blanco llevados por su fuerza propia de propulsión.
En general tienen la forma de un largo cigarro, llevan en la parte anterior una carga de dncuenta kilos de algodón pólvora y un detoJador que funciona
cuando tropieza con 11lgún obstllculo; en•la parte cent~al est~ el motor y detrás el aparato de propulsión y
direcc.on.
.
En realidad hasta hoy no se ha llegado á obtener
una dirección cierta, sobre todo tratándose de torpe•
dos enteramente sumergidos en el agua.
El torpedo más en uso es del modelo Whitehead.
El motor funciona por la acción de aire compr,mido
á alta presión en un receptáculo é imprime cierto movimiento á las hélices de propulsión que se hallan en
la parte posterior. La dirección en altura ó profundidaii de inmersión se obtiene por medio de dos timones
movidos por un aparato delicado cuyo elemento esencial es un pistón que obedece á la presión exterior
del agua: si e.l torpedo está á gran profundidad, el
pistón penetra y da al timón una inclmación que hace subir al torpedo; lo contrario sucede si no está muv
sumngido. Se regula de antemano la profundidad
deseada por la disposición que se les da á unos resor

KL1.,NDIKE-EN BL'SCA DE 108 PLACERE~ DE ORO

blanco para poderlo seguir con la vista; la otra parte, completamente sumergida, se une al flotador por
mtdio de barras metálicas y constituye el torpedo
propiamente dicho. Delante lleva la carga explosiva,
atrás el propulsor en relación con un motor eléctrico,
y tiene además un s'stema de electro imanes q-:ie di•
rije el timón. En una cámara especial se halla un
tambor con un cable enrollado de 4000 metros de longitud y formado por dos hilos ai.111.dos.
Asl constituido el torpedero, puede ser ó no ser lanzado, á voluntad: se le orroja al agua como una canoa y se pone la extremidad del cable en relación con
· una fuente eléctrica por medio de un conmutador
que permite obrar sobre uno ú otro de los hilos del
cable según se quiera. En estas condiciones el ope•
rador de á bordo es dueño del motor ó d.i los eléctridos del timón, y aún puede provocar 1a explosión
cuando lo crea oportuno, disponiendo de un radio de
acción limitado por la longitud del cable. En las experiencias que SA han hecho. pudo alcanzarse perfectamente una distancia de 3,500 metros.
La defensa de las costas

Un autor de guerra sostiene en la prensa de Paria
que en igualdad de condiciones y armamento nada
puede una buena escuadra contra una costa bien defendida Efectivamente, las ventajas están de parte
de los de tierra, toda vez que en los fuertes de la
costa la seguridad del tiro pu~de ser mayor; los bu·
ques, dicen algunos, no presentan buen blanco porque se mueven á cada momento y en esta consideracion se fundan para atribuir á los buques una superioridad marcada sobre loe fuertos t.le tierra. Nada
más erroneo: los buqueb pueden con sus movimientos

9

EL MUNDO,

Domtngo-S de Julio 1898

1

l

¡PARA SIEMPRE!

Cortando un cable.

Privar decomutJicaciones cablegráficas.
al l:lnemigo, es una de ias operacionl's más.
importantes en las guerras navales cont.-mporáneas. Ya hemos visto el empeño
de los americanos en cortar los cables de
la Isla de Cuba; en los primeros días de la.
guerra, cuando todo era conj, tura!, las.
operaciones de reconocimientos de las cos•
etas cubanas y la ruptura de la comunicación cablegráfica, era lo único que daba.
cierto interés á eFeconflicto sin batallas .....
en aguas de América.
L'i prensa de Par!s, irremediablemente
b-:irloua subrayaba di'a. á dia en sus boleti·
nea de guerra es~e hechocurioso: cada encuentro, cada cañoneo, cada movimiento•
táctico se interpretaba en Madrid'y Washington como ventajoso para españoles Ó·
americanos respectivamente. De este modo, decían irónicamente los periodistas
parisienses. ésta es la mejor de las guerras en el mejor de los mundos: todos ganan, nadie pierde y no hay quien se queje~
Tal cosa sucedió cuan do al cortar el
cable de Cienfuegos el Winslow !'alió averiado: los españoles, llenos de júbilo, celebraron su victoria y los americanos se
felicitaban por el éxito de la emp1esa in•
tentada.
·
Voltaire tenia razón: su Doctor Panglossserá eterno ..... .

Me odiarás si el despecho te aconseja
¿Pero olvidarme? Tu razón desbarra!
Mi amor de tigre, donde pasa, deja
Los destrozos del diente y de la garra.
Núbil apenas, inocente y pura,
Te ví surgir en mi camino un día.
¡Me deslumbró tu mágica hermosura!
Te deslumbré .... Fuí tuyo y fuiste mía.
Nuestro amor era un crimen, y por eso
Te hablé de tu peligro y mis temores;
Me sellaste los labios con un beso
Y el hondo abismo se cubrió de flores.
Teamé.. ¡Cuánto te amé! ¡Con qué delirio
Me amaste tú también! ¡Cómo insensatll.,
Sonriendo á los horrores del marfaio
Hallabas vida en el placer que mata!
Y cuán bello es vivir vida de amores!
¡Qué plE-nitud excelsa de delicias!
¡Qué infierno de ansiedades y temores
Y qué sed insaciable de caricias!
Besos que estrujan sin piedad las bocas
Y de la juventud beb3n la savia,
De nuevos goces invenciones locas
Y juramentos conque á Dios se agravia,
Ese es nuestro pasado ... ¡Ar bol salvaje
Que en torno suyo lo embalsama todo,
Y que alza hasta los cielos su ramaje
.Aunque hunda las raíces en el lod, !
Hoy noqueda:.-eroedio. Nuestra historia
No ha sido de esas que el olvido trunca•..
¡Puede'el amor morir en la memoria
Pero el pecado en la conciencia nunca!
Juntos y en un esquife nuestra suerte
Nos arrojó del mar al oleaje.
Y 6 te suicidas ó roe das la muerte.
O ·varoos juntos hasta el fin del viaje.
¿Piensas que algo en el mundo substituye
Esta cárcel de amor profusa en galas?
Cuando el canario de la jaula huye
Cae al tender las inexpertas alas.
Cese el enojo y en mi mano amiga
.Apóyate otra vez. No es tu destino
Perecer de dolor y de fatiga
Sola en las asperezas del camino.
Estar unidos siempre... ¡qué consuelo!
¡Unico que la vi-ia nos ofrece!
Por mucha sombra que haya en nuestro cielo
Si te miro y me miras, amanece.

A Klondlke

Y alla van en cordón Interminable en
busca dt 1 or-:, como van otros á la guerra,.
en busca ¿de qué? ¿del oro también?
El oro no es para los que pelean, ó porlo menos para los que pelean con mayor
peligro.
En cambio, todos los que van á Klondike el!tán a.menos ciertos deque si no traen
oro será porque .... hay tantas cosas imprevistas en Ja vida. Pero tienen fé plena
en que el remoto, inclemente. Eldoraootiene tesorós inmenso.; para los fuertes,
para los perseverantes y laboriosos.
¿Y quién no se siente con e~ tas cualidades en esoR -países en que la lucha es ád•
pera y brutal para los desheredados? ·
ue ese hormiguero.humano saldrán qui.
zá los dominadores, los capitalistas tiranos de mañana. Cuántas páginas de la historia deL
porvenir encerrará ese desierto de hielo?
Rotchilds del tuturo con una piqueta al hombro; Barney Barnatos, desnudos y hambrientos . ... , .y acaso,.
algún Joaquín Miller que nos embelese mañ'l.na, como el novelador de las sierra&amp; californiana11, con algu
na narración de gente nuvvl!- y d_'3 m:undos ignotos,.
maravillosos oasis para las 1magmac1ones cansadas
de nuestra·civilización monótona y burguesa,
LA CORROSIÓN DE LOS MmTAL&lt;llS P~R LAS ÜORRIENT ES·

ELÉCTRIGAS,
Entre los ingenieros electricistas se agita ahora la
cuestión del daño que las corrientes que se extravían.
de los circuitos, especialmente de las tranvlas, causan
á las cañerías metálicas subterráneas, como son las
que conducen agua, gas, vapor, etc. y que en las ciudades populosas existen en. todas las calles y en
alg1;1nas forman_tupida red._La_p~ueba de que esa ele_c·
tric1dad extraviada es perJud1c1al, se nace muy fáctl•
mente. Todo el qu" haya !~ido algún tratado de electricidad sabe que los obJetos de metal de la clase
positiva con respecto á la tierra. pierde un día tras de·
otro una cantidad de particulas infinitamente pequeñas cuando se es•ablece en ellos una corriente eléctrica por pequeña que sea, y esa pérdida puede tomar
con el tiempo alarmantes proporciones. La presión
que se necesita para desintegrar el hierro varia entre
uno y tres volts. Si el circuito por donde la corriente
circula es imperfecto, y por desgracia lo son casi todos los de las tranvías eléctricos, tiene que desviarse
de acuerdo con la ley descubierta por Ohm y pasa á..
la tierra siempre que la resistencia de ésta sea má~
pequeña que la del circuito.

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EL MUNDO

En la inolvidable Sevilla, gala y emporio del amor y de la gracia an·
daluza, atrae la atención del curioso viajero la fc't.brica de cigarros, ~ue
hospeda millares de obreras á cual más hermosa y resalada, como se dice
en aquella tierra. Todo el mundo sabe lo que cada muchacha estanquera
inventa y dice por la calle al tropezar con los tipos que, tarde por tarde
van á verlas salir por la puerta de la fábrica.
Desde que la ópera Cá,·nien popularizó á la cigarrera sevillana, no
hay inglés rieo que al pasar por la perla del Guadalquivir no pretenda
visitar el estanco.
¡Y lo que escucha cada mfrlón, no es para escrito ni para contado!
Un amigo y compa:ft.ero mío, joven1 guapo, ilustrado y fino en maneras
como un príncipe, logró que le permitieran penetrar á aquel jardín de hu•
ríes, á la hora del trabajo.
Llegó con tres compa!leros de viaje, uno de los cuales, acompailado de
una familia sevillana, daba el brazo á rubia y hechicera polluela.
Al atravesar los extensos salones recibieron piropos por este estilo.
Decía una chica de ojazos árabes á otra que enfrente torcía cigarros
con rapidez de máquina:
-1,lias visto la boda, Pepa?
-Sí, pero el novio no me gusta.
-Por qué, hija de mí alma?
-Porque lleva la chistera con funda.
Y seilaló riéndose hasta mostrar unos dientes como perlas, al joven que
llevaba claque de raso.
Otra, lijandose en el único anciano de la comitiva, le preguntó A su
compailera:
-No oíste tocar la trompeta del juicio, Paca?
-A qué horas ch1ca?
-Cuando abrieron la puerta de la fábrica para que entrara mi abuelo.
Y piensa que lo mató Napoleón en el ailo de ocho.
-Y cómo le cborrea polilla ... .
-Con un hombre así quisiera casarme.
-Para qué Cachonda?
-Para ser viuda al día siguiente; ya sabes que me gusta vestir ropa negra.
-Pobre abuelo! cabe en una canal de pitillo.
-Yo lo vendo.
-Y yo lo compro.
-Y yo se lo cuelgo como milagro á la Virgen del Cármen.
-Ni para palillo de dientes me sirve.
Los viajeros entraron á una sala, que contenía muchas mesas y en cada
mesa trabajab,-m doce mujeres sirviendo una de ellas como de maestra
directora siempre resp~tada y obedecida.
En una de tantas mesas vió mi amigo á una verdadera creación de
Murillo, fresca de carnes, blanca como el armi.iio, de mejillas de rosa y
con un par de ojos andaluces que derramaban luz y luego.
Trabajaba torciendo cigarros y lijaba muy A menudo sus lindas pupilas en un monstruo sentado A su derecha.
¡Y con cuánta ternura lo miraba!

Domingc 3 de Julio de 1898

decir unas misas en el mismo altar de la Virgen
d onde pensé que nos diéramos las mar.os.
La muchacha, ba.fl.ada en lágrimas, se convirtió
en en !ermera de aquel joven al cual no daban
mAs que algunas horas de vida.
Los cirujanos extrajeron el ojo, recortaron colgajos de la nariz, de la bocr., de la oreja, de la
mejilla y de la barba; amputaron el brazo y la
pierna y dejaron entregado al buen Dios aquel
mon tón de despojos que inspiraba horror y compasión al mismo tiempo.
Lució e, nuevo sel y aquél infeliz vivía; la !ie- ·
bre lué bajando; los di9s corrieron, las heridas
cicatr izaron1 y por fín se declaró la convalescencia franca basta volver A la salud en el estado
tan deforme y lastimoso en que hoy se encuentra.
La chica, su novia1 se fué A ver al cura, le refirió su historia y le pidió de rodillas que la casara con este hombre.
- Pero así. ... . .bija, tú estas loca!
- Yo lo amo lo mismo que cuando era guapo
y ar rogante, porque, seflor cura, el tren no le ha
destrozado el alma y la tiene tan grande y tan
linda, como el dia que me confesó que me amaba. Además, él no puede por si mismo hacer nada ¿quién ha de cuidarlo, de mimarlo, de aten'
derlo, de amarlo como yo? Nadie en el mundo
lo ha de mirar como he de mirarlo, ni lo hará
leq¡, como he de hacerlo.
i 1 cura ante tamafl.as razones, los casó á los
pocos días y ella vino en seguida á pedir trabajo a esta lábr;ca solicitando que la acompal!ara
su marido.
-Véalo usted-me dijo-no puede enamorar
ni habrá quien de su aspecto se enamore ¿cómo
he de dejarlo solo? Yo soy sus manos, sus piés,
su voluntad, su vida.
-Ven y tráelo, le respondí asombrada de sus
resolucioneij, Y allí tiene usted á esa pareja que
todas las obreras respe,an y diré más: envidian
por dichosa.
Daban á la sazón las cinco de la tarde y sonó
la campana que anuncia la salida de los talleres.
La encantadora chica acomodó la mu,eta y el
zanco en la axila y en el muslo de aquel ser mutilado; colocó su brazo en el suyo , le puso una

gorra de seda y echó á andar con él por los extensos corredores.
Ali! pudo verse un espectáculo bermoso. Las
obreras que sslian cantando, gritando y corrien·
do en desórden, formaron ea silencio una ,alla
con admiración y respeto y pasó por en medio
la pareja extratia¡ la graciosa joven rbct na. y

-Frente á cuadros asi, hay que tener le en el
bien en el amor, en Ja ,·irtud y convcncerse de
.
que ' la humanidad, y en ella las muJeres,
no son
tan malas como las juzgan los eraoulosos ó los
escépticos por suficiench1.

feliz¡ él, andando lentamente colgado de su brazo como
la viú de la rama ..... .
-Dios te bendiga María, le decían varias compalleras.
Hasta, mafiana ang-el delcielo! le decían otras ...... Grano de oro, que la Virgen te cuide! -Pasa, luz de la gloria.
Y cuando la par~ja salió de la fábrica, volvieron las
obreras á cantar, á gritar 1 á correr en desorden porque
nada de lo que quedaba l~s inspiraba respeto.

guedad delicioe-a, de
una blanda delicadeza de lied. reepiran melancolfas in•
quietan tes y uostal•
giassuaves
Ahora cantat é. la
vida y cantará el
amor f P.cundo, ahora se abrirán c:1.nte
ese espíritu joven
nuevos horizontes
de ternuras definitivae, y no ya, co•
mola núbil poetisa
griega, la dulce El'i·
na, muerta en flor,
murmurará. 8aladas
mientras hila en la
rueca, bajo el amparo de la casa materna¡ mas como
:Marcelina Decbordes Vahnore, expresará. con rimas inuDE PEREYRA, (poetisa.)
sitadas no muy tar•
de, la gloria del
amor mattrnal, ri·
Cuando la dulce poetisa mando beruuse~ para el primogénito y enseñá.ndole
se cnó con nuestro inteli- como L,~b.~I Prieto, la Musa Jaliaciense, al compás de
gente amigo el escritor y lo e movmamtos de la cuna, la gama deliciosa de la
periodista Lic Carlos Pe· ternura.
r~yra 1 nueEt ro compañero . Y eptonces como siempre que lo celeste y puro
Amado Nervo eecribia eu 1rrud1a,
una de su11 semanas:
Dieu le dira lui-rnéme:
Marla Enrique ta Camafa im e ctt enfant qui dort.
rilao,medicen de Nuevo La•
Qu'onlui porte un riive a'or .... 11
redo. qu e se caea. Esta poe·
tisa niña va á convertir los
Gu11toi:ios reproducimos este breve juicio ahora qt::e
m!rto15 de su corooa en az&amp;• .Afaria
forma una flor más, de talento y ar•
hareP . . .. Acaso, como la tR. en Enriquefa
ramillete de artistas mexicanas que El
amiga de Melissa, la de He- Jfundo e11te
Ilustrado reune tiempo ha para ofrecerlo a la
los, soí'laba h:1. tiempo en el
soci~dHd mt'Xicana..
cortejo las fla-utos el canto 1mpcial y el carro florido
No añailiremos mh, porque Maria Enriqueta no Io
de los ~sposo.'l y aca¡¡o también, eomo último verso de necesita. Su mejor elogio son eus versos y en estas
a dole~cencia' compone su propio epitalamio.
lineas e11gastamos como preciosa gema de blandos
i\farla Enriqueta ha formado con Laura :H éndez de destellos loe sigufeutes. escritos recientemente y que
Cuenca la encantadora dualidad de poetiSl'lS mexica• son una de sua más bellas creaciones.
n as que todo1 amaJlWJ. 6UJI yersos, llenos de una va•
11

Juan ds DioePeze.
M~xlco, Junto de 1898.

'-

co/lbatia ldntic¡ueta &amp;amazilLo

Era la mitad de un hombre; le faltaban del lado derecho el ojo, la oreja,.
media nariz y la comisura natural de la boca, todo perdido debajo de unos.
pliegues y pegujones de carne amontonados, restirados y esparcidos horriolemente en el rostro.
Faltábale el brazo derecho y tenía el hombro tan caído que su cuellose doblaba sin equilibrio y su cabeza guardaba la mAs cansada de las.
posturas.
Faltábale la pierna derecha y la reemplazaba con una especie de zancoat,do á la escasa parte del muslo que le colgaba entrapajado.
Era un mónstruo aquel ser humano 1 á quien la mujer encantadora le·
estaba dando A fumar un cigarrillo, con la ternura con que una madre·
daría á su hijo un caramelo.
-¿Que_ es esto? preguntó sorprendido mi amigo.
-La historia es breve-contestó la Administradora de la fAbrica.
Esa chica tan linda, tiene algo mucho más hermoso que sus ojos
que su col?r, que su edad Y su gracia, y ese algo es su corazón de oro. '
Era novia de un gallardo obrero que vivía á ocho leguas d.e Sevilla
y que para venir á verla y á pelar la pava, tomaba en su pueblo el express
de l~s ocho de lanoche.-Alguna vez llegó cunndo el tren acababa de
P!rtir A todo vapor; lo alcanzó y quiso subirse por el estribo.--Oayó á la
v1a y le pasó la rueda por encima de medio cuerpo.
Lo levantaron moribundo y rogó que le avisaran A sn novia, la cual
en cuanto supo la desgracia lué á verlo.
-Mira, le dijo él-habla yo juntado diez yeeis mil reales (ochocienme
duros) para nuestra boda. Ya voy á morirme y te los dejo re-Jevándote
de todo compromiso.-Eres ~uy buena, cásate con alguno' que te quiera
como yo y que te haga tan dichosa como yo pensé hacerte, y mándatos

J1

EL MUNDO

Domingo 3 de Juho de tffl'~

¡SOL A.!
Desvut?s de quP. tus ojos

se cierren., y murmures con tus labios
mi nombre, tristemente
yo cruzaré tua manos.
Con doliente mirada
contemplaré tu inmóvil rostro .... En tanto
que la lu~ de los cirios
en la sombra temblando
esté, cit.be tulecho
toda ht noche pasaré, rezando,
y hasta que asome el alba
guardaré mi rosario ..... .
¡Qué amanecer tan triste!
si á. favor de 11,u luz viene algún pá.jaro
á posarse en el tronco
carcomido del sáuco,
medroso, al ver angustia
tanta, veloz se ale~ará volq.ndo ....
Ya estarAn para entonces
los cirios apagados,
consumido el aceite
de mi lé.mpara, rigidas tus manos,
mi frente 1 más sombria 1
y tu rostro, mh pá.Udo.
Antes de que resuenen
por el angosto corredor los pasos
de loe que han de llevarte
camino al camposanto,
cortaré de tu frente
un rizo de cabellos enlutados
que gundaré en el fonde
de un nPgro relicario;
y derpué"' de que cierren
la caja , en el1a apretaré mis h.Lios
larg11mente, en un beso
tembloroso y callado ..... .
Ueep•és ¡ay! por el mismo
angosto corredor por donde entraron
irán !"l&amp;usadamente,
perdiéndose los pas1B ....
Y deepués .. . . con el rostro
hundido entre las ma•oa:
-¡Sola y~I we diré, por siempre sola!
y en un r10cón me quedaré llor,.udo.
MarJa Enriqueta.

�Domingo 3 de Julio de 11198

l[L MUNDO

DAMAS :MEXICANAS

UN SABiO

Ib11mos &lt;le p-iseo, m!. amigo Pepe y yo, conYersandu ac.-.rca U.: lo in verocl1111I en literatura; p.-ro
sin di~cutir ni Jh1varnud !11.cuutraria por ser idéu•
t•co uuestro modo de pentar,convencidos ambu8
de q ,e por rebuscadas qu., parezcan las in ven•
cioues de la imaginaci_óu. ~un p1tr~cen con fre•
cuencia más exu·aord1nar1os los eJem¡&gt;IOd de la
ralidad
.l:'t&gt;ne me ref ,rió lo siguiente:
-E•e caoalleru se llama. u Luis Ramillo y es
riqulsimo. Sus padres l? enviaron á México, casi niño, y a.U! ¡,ennanec1ó ~n compañia de un tlo
suvo y en clase de dependiente de una gran casa ·de comercio durante i.nuchod años. Cuando
murió su tlo, le dejó por hereder~ ~e s_u cuautioea fortuna, y él, cansa_~o de v1v1r leJos de_la
tierra que le vió nacer, dio la vuelta á Espu11t,
fijando su residencia en 1\1.,drid. Las primeras
fsemanas de su estancia en b. co~te habitó una.
e1ond11; peio quejoso 1u.. go del mal trato que en
la le dab1m1 adoptó Ja re:--_0Juc1ón de poner casa Jo cual nizo á pesar de ~u riqueza, con gran
m:ce~tia y escasos gastos, no pur tac.ñerla, sino por ser naturalmtnte enemigo de la 0bttintación y hombre de pocas necesiuadeli.
En un priucipio no se trató con los demás in•
quílinos: vivía servido por un matrimonio de
viejos, no era vh1itado de uad ,e, se retiraba temprano, c~ando se enco1.1traba á algúu vecino en
la ...,calera le saludaba y uada wa~
Una noche al volver ad teauo, á 111 una de la
• madrugaua, hora pa1a él musitada, se en·contró
en el descansillo del piso en que vivia, á sus
criauoa hablaudo con una mujer joven y bonita
que, con las \ágrimas en lo" ojos, les d:tba la_s
gr11cias por c1&lt;rto favor que de ellos hab1a recibido. Al ver á l..&gt;on Lu1.,, 1011 sirvientes cortaron
el diálogo, le dt&gt;jaro11 paso y la mujer llorosa su
bió escaleras arriba
L I prime~o que á lo, criados se les ocurrió
cuaudo su señor ,,.ti pr.-guntó quién era 11que1la.
señorita, fae mentir ó disfrazar la verdad; pero
estrecha•los por él uo tuvieron mád remedio que
conft&gt;sar el motivo y la oca~ión de lo sucediuo.
Srita. Consuelo Farrera
La ~eñorita que habia visto Don Luis-porque
DE 'tUS.TLÁ
annq11e hn~ildemente. v~otlda tenia aspecto dt1
[Fot. de C. H. Adams.J
señorita- v1via en el ultuno y más b11 rato dt1 los
cuarto de la casa, en compañia ue su madre, señora · éúal, dicho sea de paso, mode~tamente v 1stida de
anciana y achacosa. Era11 wuy pobres y no tenian wás negro y rodeada de tanta ropa, e..taba .-ncantlldora
recursos que la exigua viudedad de la vieja y lo pocCI
No hay para qué decir que su cambio de situación,
que la hij11 gan11ba. bordando. La casa de comercio las mayores comodldade!! que gozaba, el mejor ves•
para quien éota trabajaba habla quebrado, h11cla dos t1r y las vi!!itas de D Luls fuerou base de infinitas y
mesed que no le daba11 !abur,_y, liwitad11s las pubre11 . 'malévolas murmuraciones, L!\ portera, los criados de
mujeres al puñado de duros de la vmd.-dnd, &amp;penas D. Luis, los v ,-cinos, todos creyeron que el 1:1eñor matenl11n para comer. Mientra11 les quedó algo que em- yor se cobrabi. los benefr.:ios siendo poseedor de los
peñar tueron pasando, pero lueg·o e11f1muó la madre, encantos de !\fonolita, lo cual er11 una solemnisima
hubo que llamar al médico y ésre i·ect'Ló medicinas ca- mentira, porque ni á el se le ocurrió semejante villaras. La criada vi.-ja de Dou Luis s&amp;bía todo esto, por- nía ni las pobres mujeres la hubieran MCeftado.
que conocla á la 1.11adre y á la hija de verlas cuidar
Los propósitos de U, Luis eran otros. Estaba enaunos tiestos que tetian ~n las ventanas y deconvt:rsar morado de Manolita, pero su p1oyec,o coosistla, no
con ellas algunatl Vtces sobre si tll.les ó cua1es ¡,lant,,s en seducirla, sino en tomarla por.pro1Jia y lPgltima
podian ó no crecer en macetas y debilln n-ga1t1e mu- mujtlr y lo que estaba hllcienao er ,&lt;lcilitar1:1e mecho ó poco; de E'Stos diAlogos pasaron á ma) ores con- diod para verla frecuentemente, ob~ervarla, conven•
fianzas, y por último la joven llegó A tener cou ,a vieja cerse de que era buena y luego declararle su amor y
toda la intimidad que puede haber entré- uu~ muj~r pedirle su..consent1miento para hablar con su madre
fina aunque pobre, y oi-a de más baja condición
y formalizar las cosas. Su "rror fué imaginar que la
JWo fue que una tarde Dofia Manoiita-que asi se gratitud podia convertirse en amor, y sobre todo,
llamaba la urnch~cha-pidió una taza de c11.ldo1 para fué torpezs. ir continuamente á casa de Manolita y
eu madre A la criada de Don Luis, y en dlas post.,r1c- 1,0 darla á entender nun~a que la queria Era hombre
res favores análogos, hasta que por casualidad se en- acostumbLad~ á negocio~. no hablajamll.s procurado
teró aqnel, gracias al encut1utro en la es:alera al enamorará ninguna muJer, y c·eyó que para ManovolvPr del teatro.
lita seria cosa 11encillisima y llana ccntestarle ~ te•
Sabedo: de la triste Fituación da las infelices mu- naz•in cuando él la preguntase: ¿Quiére usted casarse
jeres, Don Luis ordenó á sus criado~ que las favore• conmigo?
ciesn1 en cuanto fuera po, iblt', y qu., uo le.i n .. g,.sen
Y como lo hizo asl, sucedió lo que ten'a que sulos pequefios auxilios ctue h:·s ¡,1dienm; dt'spué., de lo ceder.
cual pasó algún tiempo sin volverá pens:ir en el in
Una nocho entró D. Luis en el sotabanco. se sentó
fortunio que tan cerca teuia, habta qut1 una tarde vió junto
á ella. cogiéndole una mano, con gran sorpn111a
á Manollta arnwada á u1.1a veutbna.
úe hija. y madre, habló asi á la muchacha:
I\Janolita era una muchacha primorosa E~hba 'fla- Ma.nolita, e~ usted buenísima y primorosa; la concucha. y casi anémica pc,r la poca aliment~ción, malam, nte vestida, Pin la meno!' gala m a.domo, entris• sidero á usted capaz de hacer feliz ál hombre máe
tectu-'l v melancólica por su wala 11ue1 te; pero tenla exigente. Ten¡:¡-o cincuenta y dos anos, buena salud y
los ojos hermoel.imos, la b0cll pr jC)0da, t'I pelo undo- una renta de muchos miles de duros. ¿l,!uiere usted
110 y negro como el a:tabache, la tez mu v fina las casarse conmigo? ¡Ah! No tengo mal genio.
La pobre niña soltó la aguja de las manos; dejó
facciones muy delicadas y el cuerpo airoso y bien
proporcionado Mirándola, no cabia duda d~ que a caer al suelo la labor. miró a su madre, q 11e estaba
1011 tres meses de alimentarse bien, past'ar, e~1ar tran- estupefacta, y se echó á llorar como una :Magdalena.
qui·a y no trabajar, aquella muchacha llegaría á po• Aquella noche no hubo conversación ni respuesta po·
nerse belli~ima; era uua plauta nacida en m11la 1ie- ilibles, porque á Manulita le dió una congoja, á l!U
rra que habla crecido sin ,ol y sin agua y que un jar• madre :in smcope y D Luis salió de ali! en busca de
dinero inteligente podla, con poco eMuerzu, cultivar su criada para que hiciese t,.zas de tila. Del midmo
y desarrollar hasta convertir 11u debihuad en fortale- brev11je tuv? que tomar también D ~uis, porque
za y su ajamiento en lozanla.
cuanan él ~ahó á llamará FU casa, Manohta, volvió e11
Al otro dla de verla en la ventana, Don Luis se pre- si, y_sintlendo que se ahogaba aflojó el cuerpo del
s1mtó en casa de Manolita, y siu allibajes 1,i circun- ve,t1do y se aesabrnchó l'l cor,;é pllrll respirar má; á
loquios la prt'guntó si querla enc11rga1dt1 de húrdar gusto. b:n seguirla tornó A eubir D. Luis, y, como la·
nn .. gran cantidad de ropa blanca que necteilaba pa• puerta del sutaba.nco h 1bfa qued1tdo Mbierta, entró
i:-in llamar. sorpreoditmdo A Mauolit,i con lllgo mád
1a su casa.
'lUe la garganta al des'!ubierto; y aquel algo era tao
La chica respondió 11firmativarnentecon el contento maravillosamente blanco, preciv~o .Y bieu formado,
que es de suponer, y D. Luis la rogó entonces c;¡ue, que el pobre señor 1:1ufrió uw1. conmoción indt'finible:
puPs él vivía solo y no sabia hacer cierto genero de las piernas le fla1uearon, palideció, tuvo que sentarcnmpr11s, adquiriese p·o r i&gt;ú ·cuenta ta.ufo&amp; juegos de s_e, y por f)n, sin eaber lo que h&gt;tcla. tomó 1a taza de
fábanas y 1tlmohadas, tant11R pañom111· os, tantos man- tila que aun no habla tocado Mauolita y se la bebió
tell's v ~ervilletas ...... eo fin, un ctineral en J,rncería. lentamente, mientras la muchacha, confusa y avt\r•
Añadió P, Luis, que como Jo querla ·odC\ bordado con gouzada, se abrochaba el corsé y se echaba los botot'Xqni@ito primor y delicadt&gt;za y ademág, en muy cor- nt's volviéndose de espaldas
to plazo, 1·onvendrla que but-case otraH mujeres para
Al dia si~uiente. la 1:'!adre d"' Manolita llamó a D
qu.- la a~· udafen, o_rganizando al efecto un obrador. Luis
y le d1Jo que su htJa le act1pta ha. agradecldisima
D .. aUi ,-n adelante, M11nolita pasaba con frecuen- por esposo.
A los dos m ..ses los noviod hablan puesto
cia á cMn de D. Luis para darle cueuta de cómo in- una caea que
un encanto: les costaba unce mil
vertía la1 rnmas recibidas y de lo que adelantaba el r!'Oales al año era
y gastaron en alhajarl11 cinco mil
trabHjo. y D. Luis solla tambi én subir al sot• baoco, dures.
donde continuamente estaba bordando !\,fonolita; la
Ya lo tenían todo preparado, y a::reglado en la vi1

carla el ¡:,reciso expediente. cuando una tarde
•ubió D. Luis al i-otabanco. Manol1ta_y su madre
no e&amp;taban pero si la portera, á quien h11 1ia'l
dado JI\ llave para que sublPse unos paquetes
d~ encargos que debla.o 111:,varles.-L a~ e_~peraré aqui.-dijo D. Luid. L·1 r,ortera se ba¡ó á su
chiribitil y D Luis se quedó Rolo, paseando la
mirada s~bre aquellos miserables muebles que
Manolita habrla de cambiar pronto por. otros
lujosos y más l'n harmonía con su peregnna belleza. ,._¡ cabo ne un rato no se contento el buen
1&lt;eñor con mirar, ~iuo que se levantó y comenzó
á, exammarlo todo miuu.:iosarnante. Vió lapo•
bre mes11 dt&gt; labor, Pobre ia cual tanto había tra•
bajado su futura, la mt&gt;sa de coroet que tan
barat11s manjares su1&lt;tt'utó, 111 cama de la madre
con limpias pero humilúlsima~ ropA@, en todo
se f,jó. Por último tuvo nn capricho: ver PI cuar•
to y 1a cama de Manolita.
Era uua alcobita donde no babia más que la
cama con colch'l de indiana un baulito sobre
banquillos y una mesita; .v ¡oh sorprt&gt;sal encima de la mesa. habla una jicara cou tinta, una
pluma una carpeta hecha. cvn un periódicó doblado una carta sin concluir. Aderná_s, el ~ajón de ~11 meFa edtaba abierto y en su 10ter1or
i;e velan dos gruesvS paquetes d,, cartas metidas
todavfa. en sus conservados sobres y atadas con
cintas de colores. cimas que D Luis conoció
ser de itquellas que ba biau venido sujetando en
hs cajHS las roptts quehabia comprado para que
la~ bordase Manoht11. Aquellas cartas e.taban
dirigidas A Ma.nolita D. Luis no se pudo co~te•
mir: deslió uno de los paquete1&lt;. '!-' pasó la vista
por varias de Lis epi•tolas. Todas eran de la
misma rn11no, tenían igual firma, empt'zaban y
concluían con palabras de amo1·, promesa11 , de
caricias y esperanzas de beson. Ciego de cólera
cogió por ú timo la carta q,rn edtHb\ sobre la
mesa, la escrita por manolita Le falta.ha el fiual, pero lo que decla aunque truncado, era un
pot"mll El párrafo más importante era este:
"No te canses n' me escribas, ,,¡ m"' mortifiques, ni aumented mis p"nas repitiéndome que
rne quieres cun toda tu alma como yo te quiero
á 1J. Me caso para que mi madre muera trauquila
en buena cama v bien cuidada en vez de morir
en un hospital, porque mis ojos cegarán á fuer•
za de llanto y trabaJo y no podré mantenerla si
vivP; ni eutt"rrarla di muere. Y nunca. nunca,
nJnca pienses que seré capaz de e11gañar á D.
Luis. No le amo porque te amo á ti, ¿lo entienties? pe•
ro, aunque me hagan trizas el cuerpo y me consuman
el alma, jamád sere mala para con el hombre que me
da su nombre. Te devuelvo tus cartas y te pido perdón 11
Por ern estaban lae cartas de él cuidadosamente
atadas en paquet~s: para devolvérselas
.
.
D. Luis se sento svbre el baul de Manohta, deJó
caer la cabeza sobre el pecho, sintió que le rodaban
por la~ m~jtll ~s do3 lá,:-rlma;i. como d,,s guisantes, y
lue10, de pronto se levantó, se enjugó el llanto con
una punta de la colcha de indiana y dejándolo todo
con sumo cuidado, según lo encontró salió de la alcoba y se bajó á su casa; más antes de salir se fijó en el
sobrt&gt;scrito que Manolita tenia preparado para aquella admirable carta.
L'l noche que paRó D Luis no tuvo nada de envi•
diable; mas era tan bueno, que en vez d.., s~rrabiala
que le dominase, ~e le entró a.l alma _una mel~nco\ia
plácida y tranquila que le ~esaltero el espi~1tu _sirviéndole de calmante. Al veft1rse á la mañana.siguiente, se vió el cuerpo flacucho, URado vencido del tra•
bajo, agobiado por los años y acordándorn de aquella blancura deliciosa. que contempló un momento
cuando la congoja de Manolita, sonrió tristementtl
murmurando:
-¡Ya es tardt1l
Al día BJj?uieute la chica y su m,dre no vieron á D.
Luis. al otro tampoco; al cuarto se les presentó un
amigo para decirles que el pobre señor habla emprendido un viaj~ muy largo, dejándole encargo de entre•
j!'arle~ uu rollo de papele~ y una carta. Los papeles
eran tltulos de la D ~uda que representaban una renta m&lt;\s que bastante para. vivir con eomodidad sin
penRar en lo porvenir. La carta no decia más que esto:
11
Manolita: Eres demasiado b 11ena como yo he sido
demasiado tonto imaginando que me podlas querer.
PAra tu virtud y tu ht1rmosura no hay en el mundo
más que un premio: e! amor. 1Lo único que vo no sabría darte! He averiguado que tu novio es iisto, trabajador y honrado: además es joven y guapo. SólC\ os
faltaba para ser felices un poco de dinero: yo os lo rej!'alo. Recib.dlo sin humillscion como yo he a ceptado
sin rebtl!Arme contra Pila, la lección que en tu Alcoba
me deparó la caRualidad que por esta vez merece
nombre de Providencia. ¡Cómo ha dt1 ser! Pasados algun'.'s meses os escribiré y si tenéis un hij&lt;&gt; vendré
para apadrinarle 11
Manol.ta se CI\SÓ con su novio que cumplió con ella
como amantlsimo esposo; D Luis también cumplió su
palabra, pues acabas de verle paseando al niño como
si fuAra suyo!
-Tu relato-dije á mi amigo-es tan sencillo y conmovedor, que porece cuento iooce ,te para incluirlo
en el libro dt'dicado á educandaq Casi resulta cursi.
-Tienes razón. pMo es ciertls;mo-repuso Pepe,
añadit&gt;ndo: -Si el hech'l d I encontrar D . Litis las cartas del novio de Manolita hubier-'l sido una farsa amañada por ella, lo creerlamos sin vacilar. Su sa.crifici'l
6Fa..si11cero y an.damo.s rt'h 'lcios en darle crédito. ¿Qué
levAdura d~ torpeza ó sedimento dt&gt; maldad hAbrá en
el fondo de!la conciencia humana, para que sin esfuerzo acojamos lo eensurable y con tanta facilidad du•
demos de lo bueno?

13

EL MUNDO

Domingo 3 de Juho·de 1898

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JACINTO 0 CTAVrO PICÓ~.

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¡POR UN MA.RIDO!

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NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHA.NDPLA.IX-ILUSTRA.CIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número l.
I.
PRINCE.
Se llamaba Prince .... y así se llama todavíl\
-porque está robusto y vigoroso y _no da sefl.ales
de morir. Su madre, una anglo-sa_Jon~ muy bella
y muy aristocrática, fría en apa_nencia ~ero con
pasiones de sevillana, era conocida con ~1 nombre
de Cora, le dió á luz cierto d~a en Antsirana, e~
la barraca de un Coronel de mfante:ía de mar~na que por aquellos días había partido ~ practi~ar un reconocimiento del lado de_ Matsmzou en
la frontera meridional de la posesión francesa de
Diego Suárez.

Serían en París las dos y media de la madrugada cuando Prince naci?, y París, ciudad-luzempezaba apenas á dormirse! en ~anto que la_ sombría Antsirana se despertaba Ilummá.ndos.e. Si Antsirana hubiera tenido relojes, éstos estarian sefl.alando las seis por lo menos porqu-, el sol enorme
y rojizo acababa de aparecer y subía lenta!11en~e
rodeado de una aureola de oro el islote de1 Pam
ne Sucre. La brisa encalmada durante la noche
comenzaba á soplar tempestuosa, ahogando los
gritos de la pobre madre que llamaba al ordenanza del coronel.
Los gallos habaín enronquecido á fuerza de
cantar, pero logrando que despertaran y se en-

tregaran á sus labore!! las mujeres mal.!fachas, al
gunas de las cuales peinaban á sus hiJos en la
puerta de las chozas, mientra.s otras con el cántaro
equilibradoenlacabezaibaná la fu~nte por agua.
En los patios rodeados de empahzadas de poca
altura se oía el ruido monóLono que se hace al
apilar el arroz y descascararlo en los morteros,
mientr.as picoteaban cloqueando al rededor numerosas gallinas.
•
.
Los hombres más perezosos, permanecian aun
tendidos sobre'sus jergones, con sus ojos a biertos contemplando el espacio y con sus cabezas vacías y encrespadas. En los cuarteles,
construcciones ligeras rápidamente levantadas

�14

•

por los blancos, los soldados tomaban alegremen•
te su café respirando con delicia el aire fresco de
la manana, ese aire tan suave, tan puro en apariencia, pero que lleva consigo los gérmenes de
la.malaria que es el azote de la isla.
Los compradores de vermouth, de ajenjo y de
conservas, únicos negociante., de la naciente colonia, habían abierto ya sus depachos y esperaban
á los clientes matinales en tanto que los indios
venidos de Malabar para traerá los negros telas
inglesas, dormían todavía tras de sus puertas herrada.s.
Como si tuviera prisa de ver la aurora, Prince
nació en estos momentos, sin que su nacimiento
ilegítimolepreocuparagran cosa. E., oportuno ha•
cer observar aquí que nadie sabía quién era el
padre de la criatura. De pronto, para hacer deducciones, el nifio presentaba una cabellera rubia, casi albina, cabeza ancha, ojos zarcos y boca mal cortada. Sus buenas cualidades de inteligencia y fuerza no se desarrollaron sino mucho
más tarde; y con razón el coronel al verlo recien
nacido, exclamó: ¡qué animal tan feo!
Estas cuatro palabras fueron su condenación
y se le senteució á ser expulsado, siendo el asistente ejecutor de la sentencia y desplegando para
ello tanto celo, que no había más q1,1é pedir. .Asió
bruscamente al chico por el cuello y lo arrojó á
la cuadra vecina sin cuidarse de ta madre que
gruftía ensenándole los dientes.
·
-Bárbaro! dijo el Coronel: no te excedas!
Prince tenía hermanos y hermanas que con él
fueron depositados en la cuadra al lado de Margot la yegua.
-Los dejr.mos allí, mi coronel?
-Nunca. Qué voy á hacer con esos animales?
Regálaselos á alguien y si no, ahógalos.
-Está bien, mi coronel; contestó elsoldado.
Dos de los menos feos de la píl.l'tida fueron pedidos por los ofit.liales; y un mes más tarde no habiéndose presentado colocación para los demás,
el ordenanza decidido á cumplir la orden recibida, se dirigió lentamente al mar con su inútil carga. Llegaba ya á la playa, cuando una mano pesada !';e apoyó en su hombro. El se volvió y dijo:
-To.mal El padre I von. Es cierto ·q ue va usted á pasar á la Aduana?
-Puede suceder .... y quéhaces tú con esos
perros?
- Voy á ahogarlos.
-Pobrecillos! Dame éste.
Y tomó uno al azar.
-Tome usted los tres. En la Aduana son útiles los perros.
-Dices bien. Traelos á casa y tomaremos por
el camino un vaso· de aguat·diente.
-Con mucho gusto, senor Ivon.
Y esta es la historia de cómo Prince escapó milagros~mente á la muerte y tuvo su primer
dueno.
¡Qué misteriosos encadenamientos de la vida!
¡qué ocultos lazos de la planta al animal y del
animal al hombre!
Sin el nacimiento de este perro acaso la senorita Nelly .... Pobre seftorita Nellyl
Pero volvamos á Ivon.
Este Ivon era el tipo de los aventureros que;no
alcanzan éxito en empresa alguna como se ve
frecuentemente en las colonias. Salido de Brest
en la frag~ta Astrea á la edad de diez y ocho
Ailos. hab1a llegado á los sesenta sin haber podido regresar_ á_ Francia. Robusto siempre, ensayó
todos lo:1 oflcios: marinero del Estado, luego patrón ~e barco en Borbón y en Madaga,;;car, comerciante d? ganado, vendedor de carapachos
de tortuga, Jefe de partido, ingeniero agricultor
y oficial de Sakalavos que son los e~ernos enemigos de los Hovas.
Co11ocía admirablemente la costa desde Fort~auhpin_ y Cap d' Ambre hasta Tuleai: y en el inte-.
nor hab1a avanzado por enmedio de los Hovas
h~st~ Tananarive en una época que ese viaje se
consideraba como imposible. Lo iban á matar, pero una dama de la corte llamada Mora Foutzy se
enamoró de él y se casó, lo cual es otro género
de ~uerte, y habría podido, gracias á su matrimomo, obtener una brillante posición oficial á no
impedírselo su odio á la raza de los Hovas.
Pasados los aflos vino á establecerse en Diego
Suárez después de la expedición francesa en
1882 á la que prestó grandes servicios y aceptó
el puesto de intérprete, aunque á pesar suyo
p~e_s am~ba mucho la libertad y le era enojos¿
v1v1r bitJO un techo y al lado de sus jefes.
Ahora su ambición er.~ que se le nombrara.

aduanero de mar, oficio que en otro tiempo le
inspiraba el más alto desprecio dada su calidad
de marinero y de contrabandista, y sonaba con recorrer aquellas playas que tanto conocía y tender lazos á los defraudad0res del fisco.
Lo que le había decidido á aceptar los tres perros, era en parte la intención de adiestrarlos para la caza de los negros y en parte la idea de
qae ~lora Foutzy que se había vuelto con la edad
áspera y regañona, rabiaría con estos nuevos
huéspedes, y ya preveía escenas en que iba á
reir bajo sus barbas blancas de patriarca. Pero .
el viejo, á pesar de su larga experiencia no conocía á las mujeres, pues Mora se manifestó verdaderamente encantada del obsequio, sólo que á
la maftana siguiente desaparació uno de los perros sin que ningún ~sfuerzo bastara. á recobrarlo ni á encontrar sus huellas. Mora estaba inconsolable á tal extremo, que Ivon se vió en la ne
cesidad de calmar s'.l. dolor.
-Después de todo, le dijo, quedan dos todavía
y con esos nos basta.
Pero quince dias más tarde desapareció otro y
el último dos meses despué3. · Este era Prince, el
más feo.
De rabia Ivon rompió una pipa; y no porque
tuviera mucho amor á sus perros, sino por lo mucho que le contrariaba la idea de haber sido robado él, un futuro aduanero, por el misterio de
estos robos y por la vaga sospecha de que su mujer lo había burlado.
-Si Pl'ince no había sido muerto-y miraba
fijamente á Mor3 impasible bajo su máscara negra-si Prince no había sido muerto ..... . de fijo ¡canastos! que lo enconir~ría, porque lo conocía bien y el ladrón la pasaría mal entre sus manos.
Mientras ese momento llegaba, tomó su bastón,
salió y cerrando bruscamente la puerta se dirigió á la.. playa. Por fortuna un barco de guerra
acababa de llegar y des pué;; de describir una elegante curva, se detuvo como un caballo guiado por
hábil jinete.
El padre Ivon se entusiasmó y hasta olvidó á
sus perros viendo y oyendo al capitán que mandaba la maniobra de anclar, y recreándose con
ese ruido especial &lt;le la ca&lt;lena que resbala, especie de vocalización de gigante, carcajada de estruendosa alegría como si el barco exprernra así
su satisfacción al verse al abrigo del puerto.
Era muy agraciado el que acababa d~ llegar,
tan fip.o de corte, tan bien asentado sobre el agua
con sus dos mástiles traviesamente echados para

Domingo 3 de Julio de 1898.

Domingo 3 de Julio de 189l1

EL MUNDO,

atrás, y en la proa el canón luciente, cuya re-·
donda boca parecía el ojo de un cíclope. Se llamaba El Colibrí y era una goleta canonera,. nue•
vo género de navíos muy apropiado al servicioque ha.cía en el Océari'o Indico. Tenía dos palos
que le permitían navegar á la vela y una poderosa máquina de vapor para vencer á· los vientos
contrarios. Dos cafiones de diez centímetros formaban su principal armamento.
El d~partamento del Comandante estaba situado á proa del palo mayor, bajo el puente, y de
modo que recibía por todos lados aire y luz; esos
dos vehículos de la salud según la expresión del
sabio Mr. Lerbon con quien pronto haremos amistades.
Cuando se penetraba por una doble escalera
de peldanos relucientes, admiraba uno el cuida.do
y la previsión que habían presidido á todo el
arreglo del interior del buque, y parecía increíble
que tantas cosas útiles que constituían una instalación completa, cupieran en espacio tan reducido. Los barcos del Estado, en efecto, amueblados.
generalmente de un modo muy escaso, no suelen
procurar esas agradables sorpresas. En el comedor había una hermosa mesa de madera esculpida
que de,pués de la comida, podía tl'ansformarse,
en dos mesas de juego. A los lados de este departamento había en el de babor un cuarto de
banos y en el de estribor dos elegantes dormitorios. Por una pu0rta de dos hojas á popa, se entraba al salón, en el fondo del cual había otro
magnifico dormitorio; de este salón podía irse al
bano por una puertecilla y sin pasar por el comedor. Todo estaba perfectamente amueblado y tapizado de pieles de E:1pafl.a y de Rusia, de matices pálidos, y con cortinajes que recordaban la
frescura de las hojas de rafia con que habfan sidotejidos.
El camarote del salón pertenecía más particularmente al Comandante, Teniente de navío Juan
de Chalmont y los otros dos estaban de ordinario
desocupados. porque Mr. de Chalmont era el úni•
co oficial á bordo. Su segundo, primer contramaestre y timonel (que le era muy adicto) no tenia grado superior y se alojaba en la proa.
Desde hacía ya dos meses uno de los camarotes.
del comedor, ó mejor dicho los dos, servían de
alojamiento á un sujeto excelente, súbdito francés.
nacido en una de esas Islas inglesas en que comoen las de Mauricio y Borbón hay franceses todavía. Se llamaba Mr. Lerbón, era Doctor, miembro correspondiente de varias sociedades sabias.
de Francia y del Reino Unido, y había escrito dos.

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EL MUNDO.

15

-Cómo tres meses? Pues de que babia usted?
libros muy documentados, uno sobre l~ hoja in- hablar con su barco, á dirigirle frases de reproPero ti inté rprete no pudo rectüicar. De un
sectlvora, y otro referente al coco doble de la Is- che ó de aliento, había concluido por prestarle
la Praslin, esas dos excentricidades de la natura- una alma, la suya propia; y cualquiera desgarra- salto partió y dió á correr tratando de alcanzar
leza que no se encuentran sino en las Seyquellas. dura de esa cáscara de madera, la habriit sentido á un Hova que seguía á un perrn flaco y amari.llo cuya cola se levantaba como un plumero.
.Ahora se entregaba con pasión, con furor, al es- como hecha en su mismo cuerpo.
El indígena y el perro atravesaban ágilmente
tudio de las aranas, y como Madagascar cuenta
Después de haber anclado, el Comandante
al
llano de Ants:rana y el bretón, encaprichado,
con una co}ección _riquü;ima y especial para ver- Chalmont estaba ya tranquilo y todo se hallabl
las y estudiarlas vivas y de cerca, había pedido en orden á bordo. El barco, ni demasiado cerca corría con todas sus fuerzas hasta perder el
y obtenido el permiso de embarcarse en el Coli- ni demasiado lejos de tierradescansaba al abrigo de aliento; pero sintiendo que no podía avanzar más,
b1·i en calidad de Doctor voluntario y sin sueldo. todo riesgo en una bahía muy segura, por lo cual, tuvo la mala idea de gritar:
-Detenedlol Detened al ratero! Es de Ambo•
Tenía cerca de cuarenta y cinco afios y habría sido tranquilo sobre este punto, podía dejar al segunrubio, un tanto azafranado, si algunas canas nu hu- do cuidando todo durante algunos días en los que himarina. Detenedlol
Esta explosión de gritos produjo el efecto de
bieran venido á cambiar el color de su barba y emprendería una excursión con el Doctor; pero
sus cabellos. La barba era crecida y los cabellos cowo antes le era 11ecesario hacer una visita á costumbre, pues en lugar de moverse los tranraros; su cara huesosa; su fisonomia seria uero las autoridades del p~ís, el Gobernador y el Co- seuntes, se detuvieron, y el Hova en tanto se indulce; sus ojos vivos y muy observadores; su ronel, entró á su camarote á cambiarse por un clinó, tomó en brazos al perro y continuó .su cacuerpo muy alto y muy flaco. Aunque tenía cier- traje más c'.lrrecto su ropa de servicio, y dió la rrera.
Pronto se perdió de vista á los dos y entonces
to aspecto de sabio alemán, adoraba á Francia y orden de que entre tanto echaran al agua la bade Chalmont, encogiéndose de hombros como
había estado allí muchas veces. Detalle inverosí- llenera .
mil: no 1..saba anteojos.
Mientras esto ocurrfa en el barco de guerra, quien renuncia á descifrar un enigma se encamiPara vivir en su compaftía era el mejor hom- Ivon sentado en una toza de madera hacía sus nó á la modesta casa de madera que abrigaba
bre del mundo, oía con agrado la charla y sabía reflexiones de lobo marino. «El Colibri,, venía provisionalmente al Gobernador y su familia.
Cuando salió, después de una corta vi~ica, entomar parte en ella cuando no le traían muy ocu- rara vez á Diego, ¿qué causa lo podía traer?
Su servicio le correspondid más bien en el ca- contró á Ivon, muy fatigado que le esperaba.
pado sus aralias. Las aranas! única pasión que
-Ah! bandido, decía siguiendo en rn idea fija,
basta entonces le había observado el Comandan- nal de Mozambique y en esos archipélagos nute, que aun no le conocía bastante bien.
merosos que no están ligados por vapores correos· yo lo atraparé. Es de Ambohimarina, pero no
El día de la llegada á Diego-Suárez, Lerbón ha- Comore, Anjonan, Mohelia y hasta Los Almiran'. importa: le atraparé de todas maneras.
-¿Qué le hizo á usted ese hombre? interrogó
bía recojido ya numerosos mater:ales para su obra tes y las Seiquellas. En el Sur iba con frecuenmaestra, la que debía darle mayor celebridad, cia á Fort Dauphin pero no solía pasar de Mada- de Cha.lmont.
El intérprete sonrió.
«Las arácnides de Madagascar,» pero había un gascar y Tananarive, sin hiicer jamás escala. en
-Oh! Poca cosa en suma. Pero lo que me irripunto todavía obscuro que le preocupaba hon- Borbón ni en M11uricio, esas dos perlas del Oceata
es la forma ¿sabe usted?
no
Indico,
lo
que
Coma{\dante
y
Doctor
lamentadamente.
Entonces le refirió la historia de sus perros,
ban el uno á causa de las notables aranas que
J. B. Dumont había escrito:
"Lo que hay de más notable en la tela de la ri- hay en esas islas, y el otro á causa de las seduc- sus sospechas relativas á Mora, la certidumbre
ca y bella Arácnide de bandas de plata (Epeira toras criollas tan justamente afamadas, y entre de haher vislumbrado sí no á Prince á uno de
sus hermanos y su deseoviolent.◊ rledarleuncas•
·
Mau,·ilie) es un hilo de seda blanco y luciente más las que la Epeira podría presentarse.
-Puesto que el Colibi·i llega á la vela, se decía tigo al ladrón.
grueso que los otros, y situado verticalmente en
Luego afl.adió:
Ivon, viene indudablemente del Sur,de Santa Mael centro del rosetón en forma de zig zag. 11
En Ambohima.rina, los Hovas están absolutauyo no he podido descubrir nunca, nunca, ma- ría ó de Ta.mata ve, tal vez de la.Reunión y acaso
nifestaba con melancolía J: B. Duruont; el uso de traiga noticias y frutas y legnmbres que serán mente en su casa: otras veces he ido pero ·a hora
esa bellísima hebra de un color diferente, colo- recibidas con entusiasmo en esta isla de Diego, es difícil, y sin embargo sabré encontrar el medonde nada se produce, donde la tierra enroje- dio. Vaya! ya lo encontré ...... Me hablaba us•
cada de un modo tan particular. 11
cida,
árida y seca se levanta en torbellinos de ted de una excursión. Vamos allí.
Lerbón tampoco había podido descubrirlo y
-¿Ambohimarina no es la famosa fortaleza de
de aquí la causa de todas sus tristezas y frecuen- polvo tres cuartas partes deJ ano y se convierte
que
se enorgullecen los Hovas, que la llaman
temente intentaba pintárselas al Comandante con en fango pegajoso y profundo durante la otra
nido de águila y es una vieja ciudad levantada
los más vivos colores; pero éste se le reía á las cuarta.
·rvon se vanagloriaba de que no sería olvidado sobre una cumbre inaccesible?
barbas, le recomendaba que se cuidara contra esa
-Justamente. Está á 30 kilómetros de aquí y
obsesión y se iba á su departamento á ver el mar. en la distribución, porque contaba con amigos
.Allí tenia sus libros, su alcoba y su cuarto de ba- en el Colib'ri desde el grumete hasta el Coman- á 300 metros de altura y poniendo escalas en las
nos, de consiguiente, sólo en el comedor se reu- dante. Y he aquí que se había arriado un bote de rocas la subida es fácil. Allí, un panorama sonían los dos amigos á la hora de la comida. En á bordo y que se distinguía al Comandante con berbio y además una ciudad enteramente Hova
las bajadas á tierra, por el contrsri&lt;', estaban fre- su sable y sus charreteras aprest!\ndose á descen- cuyos habitantes puede usted estudiar de cerca.
-La idea es tentadora. Pero pienso que esa
cuentemente juntos, á menos que el Doctor no se der. Rápidamente se transladó Ivon á la punta
lanzara á una excursión especial de arai1as; y lo del muelle de madera para ser el primero en dar- ciudad está cerrada para los extranjeros.
-Paraustedno,porsucaracteroficial. No tiene
que sorprendía en este caso á J uán de Chalmont, le la bienvenida.
El bote, impulsado por seis vigorosos remeros, usted más que escribir al gobernador de Ambohi·
era que el bravo Lerbón regresaba á veces muy
marina que desea visitarlo y entonces envanefatigado despues de una larga ausencia y no llegó en breve y atracó junto á la escalera.
-Buenos días, viejo: bien como siempre? dijo cido y halagado contestará que lo espera á usted
traía sin embargo, ni una sola arana. ¿Tendría alguna otra pasión oculta aquel excelente Doctor? Juan de Chalmont saltando ágilmente á tierra y y á su escolta. Hacemos luego los preparativos y
voy como intérprete de la expedic'.ón.
1Ah! se cuidaba bastante en efecto de las ara• estrechando la mano del anciano bretón.
-¿Qué se necesita?
-Lo mismo, siempre lo mismo, contestó el alunas, esas pacientes trabajadoras que tendían co-Pedir mulas al Director de artiller 1 a de Diebardemente sus telas para engullirse á las mos- dido sonriendo muy halagado por esta familiaricas; y para el Comandante, las moscas eran quie- dad demostrao.a delante de los respetuosos ma- go. ¿Cuántos seran los expedicionarioE?
-El Doctor, necesariamente; usted, yo y un
nes tenían toda su simpatía porque se le parecían rineros.
- Vamos, acompáneme; voy á casa del Coronel criado.
un poco con su vivacidad de impresiones y su
-Entonces bastan ocho mulas; una para cada
humor vagabundo, pues amaba tanto el campo y por el camino me contará usted los chismes
uno de nosotros, otra para el forraje, otra para
que aunque se sentía bien en todas partes, se hu- del país.
biera dicho que no le agradaba ninguna. Y no
-Por aquí no hay nada nuevo: á usted le toca, víve_res y equipaje, y dos para los conductores
,
obstante eso, todo le entusiasmaba, los hombres si no hay en ello indiscreción, decirme que vie- artilleros.
-Puesto que hay mulas, me resuelvio. Asunto
y las cosas, la naturaleza y la ciencia, y espe- ne á hacer por acá el Colibrí y si permanecerá
convenido.
cialmente las mujeres con las que había maripo- usted por algún tiempo entre nosotros.
-Ivon, satisfecho, se apresuró á decir:
seado bastante, á derecha é izquierda, en todas
-Vengo del Sur, deTamatave; todo está tran-Saldremos á las seis de la mafüma y caminalas latitudes y las longitudes del globo! Era á la quilo por allá y debo llegar en quince días ó un
vez sencillo y escéptico, sentimental é incrédulo mes, á mi antojo, á las-Islas Comoras. Como co- remos al paso porque los senderos no son cómoy venía buscando sin cesar el amor, pero el amor nozco poco á Diego pensé que esta era ·mi opor- dos; nos detendremos á almorzar junto á un arro•
sincero, el amor verdadero y le llamaba en voz tunidad de venir; y como el doctor Lerbon lo yuelo lindísimo que conozco, y luego, una vez
dormida la siesta, iremos al nido de águüa donde
baja, en lo íntimo de su alma m:entras reía en conoce menos todavía... ..
llegaremos
á las tres y media de la tarde. Los
-El
cazador
de
aranas?
voz alta.
conductores
se quedarán con las mulas en la al-Sí. Resolví mostrarle la colonia, cosa' que
Hasta aquí sus grandes pasiones, excepción hedea de La BasP. y usted seguirá en «filakón,&gt;
no
hice
la
última
vez
que
estuve
aquí
muy
de
cha de la que tenía por su barco,nole habían du-¿En esa rudimentaria silla de manos formada
rado nunca más de tres meses, y . esto era se- paso. Ahora la estación no es todavía mal sana por dos ramas, un débil asiento y uu toldo de
guramente, según la graciosa frase del Doctor y por eso pienso aprovecharla.
-Hace usted bien. Hay excursiones que le trapo?
Lerbón, porque no babia encontrado más queara-Irá usted muy cómodo y sin sacudida algufl.as vulgares de hilos lácios y sin fuerza, pero van á interesar mucho y que le recomiendo.
na,
porque los Hovas son los mejores cargadores
-Cuáles?
¿quién sabe si algún día encontri:1ría á la bella
del
mundo.
-De
pronto,
una
ascención
á
la
montail.a
de
Epeira con su hilo poderoso?
-Eso dicen. ¿Cómo se llama el Gobernador
La marina y su barco, eran otra cosa y la pa- .A.robar.
-Diablo! Eso es un viaje rudo que necesita de Ambohímarina?
sión por ellos le había durado y le duraría mucho
- Samelorananavaritanana, Gobernador de
tiempo: cuidaba con afán á su Colib1'i, se ocupaba preparativos y dura mucho tiempo.
Ambohimarina
y de la provincia de .Antankarés,
-No
tanto
como
se
cree,
respondió
vagamenconstantemente de él y lo embellecía sin cesar.
Aoras lle grande inquietud había pasado vigilan- te Ivon cuya atención fué atraída por un perrito General de División, Décimo sexto Honor y Ayudante de Campo del Primer Ministro.
do su marcha en esas aguas sin faros durante las que apareció á lo lejos.
-Demonio! ¡Cuántos nombres y cuántos títu-Cuántos días?
noches negras y tempestuosas entre los arrecües
los!
¿Y piensa usted que ese sefl.or me co~testará?
-Tres
meses.
Cuando
menos
tenía
tres
me/les,
ocultos que azotaban las olas furiosas, empuja-En
el acto. Escribiéndole manana tendrá
contestó
más
distraído
aún.
das por vientos y corrientes; y acostumbrado á

�EL MUNDO,

16

Domingo 3 de Julio de 1898

l7 .

EL MUNDO.

Domingo 3 de Julio 1898

PAGINAS DE LA MODA·~

.,

i·.

usted la respuesta el viernes, y el sábado á las ~
.13eis nos pondremos en camino.
t.(,.p.
-Pues queda arreglado. Voy á ver al Coronel • •
de Infantería y al Director de Artillería, y el sábado á las cinc@ y media desembarcaré en el
muelle. ¿Me esperará usted allí?
-Me guardaré de faltar. Reciba usted mis respetos, Comandante.
-Hasta la vista, amigo mio!
Y d buen Ivon se alejó frotándose las manos
de alegría.

.~.~\l

~i!J

..,___'."F-

·' '

AMBOHIMARIN.A.-HOSPIT.A.LIDAD HOVA..
El sábado 2 de Octubre de 1886 á las seis de
la ma:llana, la brisa soplaba como siempre inclinando los árboles en una misma dirección y rompiendo á los que se resistían.
Allá arriba, en los llanos, entre la yerba escasa y desecada, el polvo rojizo se levantaba en torbellinos, descendía á Antsirana, caía en los bosques y se colaba por l~s calles para irá perdPrse sobre las olas en el horizonte que obscurecía.
El mar aparecía emblanquecido por las olas
bajas y cortas que se rncedían rápidas, presurosas, alcanzándose, y venían á reventar en la playa en una explosión de espumas deslumbradoras.

FIG, 1.-SOMBRERO ROXANA,

.

EL TOCADOR

II
Por el estrecho sendero que va á lo largo de la
costa, una peque:lla caravana caminaba al paso
lento de las mulas y contemplaba con mirada familiar las islas que pueblan la rada. El islote del
1 Sepulcro con su dombo escarpado; la península
de Diego que semeja la cabeza de un caimás que
se perfila sobre el cielo con aire amenazador; la
Isla de la Luna atravesada en la entrada de la
bahía como Cerbero en el dintel del infierno; más
allá el Cabo de Ambar con que terminan en punta las tierras de Madagascar; el vasto y temible
arrecüe hipócritamente oculto bajo una agua
tranquila, atrayente, que revelasólamente el obscuro peligro por el color verde de que está teñída, como si el escollo destilara algún jugo venenoso; más cerca el islote del Pilón de azúcar que

\

se ve desde todas partes y que obsesa los ojos
con su cono regular, monótono y desnudo. En
el interior y A lo lejos, la monta:lla de Ambar, de
tres picos, la montaila sagrada que los naturales
no se atreven á trepar sin temor.
Pronto la caravana deja á su izquierda un cailón de monta:llas niveladas como la cresta de un
muro y agujereadas aquí y allá por desgarraduras semejantes á aspilleras. Poco á poco el sendero se borra, el valle se ensanecha, y en elfondo
nuevasmonta:llasaparecen.
-Salud! dijo con alegría el Comandante á Ivon
que llevaba con frecuencia á los labios un calabazo que traía colgado de sus hombros en bandolera.

(Continuará)

Hablemos de los cuidados que exige el rostro. Parece que algunas mujeres y entre ellas se cita á Ja
Patti, consideran que lavarse la cara echa á perder
el cutis y no se someten nunca á tal operación. Parécenos indudable que el efecto debe stir contraproduaent~. De todos modos, se necesita tomar algunas precauciones.
Las señoras de rostro muy encendido harán bien
en no servirse de agua fria que indudablemente aumentaría su color. Usese en tal caso el agua tibia sin
jabón. Después se da un poco de polvos de arroz y Re
deja secar sin enjugarse Hay que enjugarse 1i,. cara
suavemente con una toalla fina, pues si la fricción es
rápida y basta la toalla se endurece el cutis. Es nocivo para la belleza ,avar,se metiendo la cara en el
agua ó con gran cantidad de ésta Lo mejor es una
toalla fina humedecida y pasarla suavemente sobre
el-rostro. Puede dech-se no obstante que en esta ma:
teria hay pareceres r,:my distintos. La baronesa de
Staffe cita el caso de uua señora de cincuenta afíos,
que tiene el cutis fino como una señorita y que se ha
lavado toda su vida con agua calie,,te atnbuyendo á
esto su ausencia de arrugae. Otra emplea despué. del
baño de agua caliente un u dtifria. Las hay que 11e lavan
la cara al acostarse con agua c~liente y por la mafia na
con fria. ·Parece que una belleza parisiense céleJrtl

procede _al'i: remoja n agua tibia nua toalla fina, la
Debe tenerse en cuenta que el color del cutis su
tuerce bte11 y sti la pone 11obrn el rostro, dejándola asi limp1t'.za, su tono hermoso, esti no se qué 11m el dual
una media hora. Al cabo dt1 est11 tiempo la retira y, no ¡,uedti decirse que una mujer es realmente bella
con las mano~ perf..-ciamente l.1vart,.t1 11e fricciona t'l 11? dt&gt;pende sólo d11 los cuidados exterio ·es. si lo prin'.
rotitro para quitar, rnediant11 la humedad momeutánea c1palmtnte de la constitución, de la salud del tempt1·
del cutis, el polvo é impurezas qu11 pl.dia haber so- ramento. Hay familia-:¡ donde se enca~t1Cf\ pronto,
bre él.
· otr• s donde las gentes se mueren de viejas sin un ca•
. Hay.sin embargo multitud de mujeres, conocidas bello blanco; en al"'unas la belleza del cutis y de ~u
de todo ~¡ muudo, que _se lavan con 111 agua t:tl como coloraci?n es here~it!l-ria; otras se transmitFln dt1 pala da el tiempo y que tiene cutis exceleutti. En nut"S· d1 e á h1JO bellas facciones y un cutis feo. La mujer
tros países, donde no abundan los colore11 es tal v z tie';le razón e_n preocuparse de este punto. pueij á lo
meJor ll:º cutis hermoso da la belleza que no existe('&amp;
de recomend" r el agua fria.
'
Lo que no puede recomendarRe As la adición de las facciones. •]'.ulan11., dice una. amiga, tiene la nariz
agtrns·alcohólicas, como la de Colonia, á la que sirve mal hecha, los OJOS chicos. la boca torci,da, le falta capara lavarse til _rus~ro, porque esto seca la piel, ·cie- bellera, los pómulo~ salientes.-Y sinembar"'o es ma"'rra los po~os é impide la respiración y transpiración nlfica,• replica algún hombre presente. T~do el f~creto, añadiré yo, estriba. en h olanct1ra y delicadecutánea.
Algunas personas se enjabonan f\\ rostro, otras pre- za de su cutiz.
. La sa~gre pura, que no transmite e,crófolas ni restenden que e.•O pone el cutis á la larga f\n eetado lamentable. Pue~e que ambas teorias tengan razón, es- tos _de ciertas enfermedades, es sin disputa uno de los
to e~ que. el enJabonado del rostro sea bueno ó malo . mPJores preservativos de la belleza femenina. Por essegun el Ja_bón que Re emplea Escójasele en una ca- to, V' por muchísimas otras razones, hacen bien los
sa dt1 confianza y además no se le emplPe ei hace ca- padres que, ante11 de consentir en el casamiento de
lor. El zumo de limón e11 µrefe.-ib le_ lo mismo que el sus hijo~ ó hijas, procuran enterarse del estado de sade \a fresa. ~lgunas personas conozco y1&gt; que tienen lud de la familia con que van á unirse.
c~tis _T!lagnHtco y _que se limitan A emplfar en el agu&gt;l
Una buena alimentación, sana sin •l'lr demasiado
~1.gaJ0 ·1 rlt1 pan bien remoj·tdo. Claro está que la ac- carnívora. cuidados constantes, vida virtuosa y actlc1ou s11 dcoc en este caso al almidón.
va y cuidados higiénicos y medicinal11s apenas se

�18
sienta alguna indisposición ó que el color del cutis
sea enfermizo, contribuiráR mucho á la hermosura
del cmtis.
Hay personas subidas de color que lamentándolo
mu~ho procuran ocultarlo á fuerza de polvo de arroz.
MeJor hadan moderando su exagerado apetito, haciendo algún ejercicio, en suma ,combatiendo la plétora que fes da esa rubicundez para ellas tan desagradable.
Una autora dice: «Conviene preservarse el rostro
del ardor muy vivo del calor artificial. El frío es desfavorable á las morenaR, el aire caliente á las rubias
y _cada vez que se puede ele¡dr ,un sitio de paseo procureee no tener el rostro azotano por el viento •
Las irlandesas del pueblo que se alimentan con natatas sobre todo, tienen un cutis má(J'nlfico que se
atri~uye á la alimentació~ exclusiva~eute vf'getal.
En rngléR hay una expre~1ón que alude á esa cii cunstancia: «irish beauti• belleza irlandesa.
Vengamos ahora,yaque se habla de cutis. á la¡?ran
cuestión de las arrugas, indicadoras de belleza y de
edad decadente, tormento del sexo débil en toda la
redondez del planeta.
Sábese que una italiana establecida .recientemf'lnte
en Nueva York, ha logrado hacer bellas á las fea~
persu•diéndolas de ciertas señales de cansancio f'D
el rostro. se deben ámalas prácticas que la 1111,yor
parte de las mujeres adoptan. Ha:v algunas que estiln
constantemente frunciendo las cejaR.y que asi se cruzan la frente por profunda arruga. Otras levantan laR
ce·as como si quisieran tocar la raíz del palo y logra u
tener profundas arrugas hor'zontales que le~ van de
una sien á otra. La de más allá se sonríe todo el día
y acaba por contraer el ro•tro en eterna mueca. La
otra va y viene c_on 1?3 labios de oreja á orf'ja y se
deforma ~a part~ mfer1or de la cara Pues bien, sépase que s1 se evitaran estas perniciosas prácticas se
tendrlan muchas menos arrugas, y éstas aparecerian
mucho más tarde.
Para evitar las arrugas y retardar 'la formación de
esas bolsas Y, papadas tan feas en el rostro. conviene
lavarse y enJugarse el rostro de abajo arriba nuLca
de arriba ab~jo. Se retarda la pata de galio. esas
arrugas horribles q~e tienen e~. el ángulo ext11rior de
los OJOS muchas muJ~res, aun Jovenes, casi niñas, es
p~eciao lavars_e y enJ~gars~ los ojos no en la dirección de la nariz á la sien, amo por el contrario en la
de la sien á la nariz.
Dícese qu_e _11lgunas mujeres del gran mundo retardan la apar!c1ón de las arrugas metiéndose en cdma
apenas se s1~nten can~adas, y permaneciendo ah! hasta que la fatiga r11sultante de las malas nochrs ó de
alg_u na eontrariedad ha de,rnparecido por completo.
Ei indudable qu11 este remedio no está al alcance de
to~o el mundo. Otro más sencillo es cerrar los ojos v
deJar el rodtro en repo,o varias veces durante el día
y en cada ocasión algunos minutos.
Otras personas hacen lo Piguiente: Una vez pnr RP.•
11?-ªn~ se acuestan una.noche y no ~e levantan al día
s1g01ente más qu~ un 1_nstante para que les h ◄ g-an la
cama y temar a!gun ah mento. E~aR treinta y 8 .,¡ 8 horas de_ cama eJercen efecto Mludable. Cuénta~e dA
UD!), senora_ que no ohstante llevar vida de comidas v
bailes contmuos durante un invierno en París IIPo-·ó
al fin de la temporada fresca y lozana como un~ ro~a
mientras que todas sus amigas tenían caras i::nposi'.
bles.
La verdnd es que estos métodos no son recomendables. La belleza de la mujer vale mucho, y e.s natur8 t
que procure conservarla y aumentarla, pero hav pecado e'\ el orden natural y en e, religioRo á sa'crificarlo todo á esa deida_d. No _es licito que el tiempo que
s.e puede empl~ar en 1mtru1rs11, en cuidar cie la familia, en h11cer bien á lo~ demá~, lo e-aste una mujer en
la cama sólo para evnu que le salga una arruga.
pespués de todo, hágast1 lo que se quiera, la vejez
1mplac~ble llega. y ya entonces no hay remedios ni
coi;mét1_cos para 4etenei:: sus progresos. Higiene, alímentac1Ó':1 apropiada, vida ue orden y de virtud, he
11hl los prmc1pales secretos para ser hermosa y permanecer en ese estado mucho tiempo.
Cuando á fuerza de estar expuesta al aire libre, ó
al volver del mar ó del campo, tiene la mujer un tanto
que~ado _el cutiR, conviene lavarse por la noche con
una mfus1ón en frio de pep!nillos nuevos, (cortados
en rebana~as) en la leche. Un baño de salvado contrib_uye tamb1é11 á obtener este resultado. Lo mejor
~m embarg_o, conforme al principio antes sentado d:~
1ar que el tiempo produzca su efecto.1
'
Para 1as pecas no hay en realidad remedio artificial
pues estas manchas, des~speraeión de las rubias, depen~en de -l a sangre, casi siempre de cierta cantidad
4e hierro en ~xceso que hay en ella. La verdad es que
cuando una Joven toma hierro por ser anémica no
tarda en llenarse de pecas. Varios médicos recom'¡endan el uso d~ las zanahorias para conservar fresco
loz_ano el cutis. Esa legumbre es en realidad un 88 [.
clflco para el caso. La baronesa de Staffe recomiefda
sopas de zanahotjas, sopas de cuaredma, sin caldo
para la@ mañanas, en vez de café ó chocolate. y com¿
pan, el de centeno.
Una de las cosas que más afean el ro&amp;tro son las
verrugas; pero no puede procederse á extirpalae sin
consultar al médico, pu~s si bien las excrecencias purame~te carnosas del cutis se pueden atacar sin inconvemente, no oc_u rre lo mismo cuando se trata de ensanches de vae1tos sanguíneos.
L~s verdaderas verrugas pueden quemarse con pie•
dra mfernal, procurando que no quede marca ó ble
ccrtarlas de ~!1 golpe, cauterizando la raiz, ó bien atai
las con un hilito de seda que insensiblemente va enetrando enJellas hasta hacerlas caer. Cuando la ver~uga está en el c_u ero cabelludo, es imprudente quemar•
la con pied~a mfernal, porque entonces ocurre ue
altera tamb1_én la raíz del pelo en ese punto y cua~ao
vuelve á sahr está blanco.
El polvo de pizarra calcinada en el fuego y t.mpa-

Domingo 3 de Julio de 1898

f.LMUNDO

EL Ml.JNT)O

Domingo 3 de Juho de l~b

cecrencias, de barros, de empeines ó con el horrible
y molestísimo eczema. Los pequeños empeines harinosos que aparecen en el rostro pueden tratarse con
fricciones de zumo de limón. Los empeines vivos ceden al empleo del zumo de fresas. Para el eczema se
recomiend11n las cataplasmas dt&gt; fécula de papa, asi
como los diferec, es dep:uativos. Las personas que lo
padezcan, har~n bien en usar con mucha moderación
de los licoreR alcohólicos y en proscribir de su mesa
el pescado. El uso de cebollas en la alimentación pa""'l rece ser muy útil para conservar la limpieza y fres~ cura del cutis.
.} Más ta1 vez aún que las verrugas, "l bozo y la bar,.1 ba, asl como el bello en los brazrR, llenan de deses·
peración á muchas mujeres, jóvenes ,. viejas. La mayor parte de las sustancias que se vf'nden por los boticarirs y perfumistas para corregir este dPfdcto, s•·n
nocivas y pu11den ochar á perder el cutis Hoy se em
,, '
plean dos medios eficaslsimos: uno es arrancar el pe/,
lo con las pinzas del tocador. Cógesele y tirase de un
golpe seco y enérgico. pues de lo contrario se le rom
pe. Esto pica un poco pero el dolor no tarda en cal•
maree. En América del Norte (patria del método ) en
Londres, París y otras grandes ciudades, hay actualmente gabinetes donde se quita este molesto vello por 1
medio de la electricidad. Uoa·corriente eléctrico aplicada á cada pelo lo hace saltar con s&lt;1 raiz, de modo
que no vuelve á reproducirse, mientras que con las
pinzas nace otra v11z. El procedimif'nto eléctrico tiene sin embargo la desventaja de ser largo. raro y de
no poder aplicarse en las poblaciones pequeña.a.
La baronesa de Staffe recomienda á las personas
de piel graea. lavarse el rostro una vez ó dos al mes
con vino blanco las rubias y vino encarnado las morenas. El agua de pepinillos verdes es excelente para el cutis, asi como el caldo de habas. Eu los países
del Norte de Europa, donde las mujeres se distinguen
por la belleza de sus carnes, se usa la e,puma de
cerveza para lavarse.la cara, pasando de1ip11és agua.
Si Re trata de personas de piel floja, úsese un cosmé·
tico compul'sto de leche y aguardiente de cereales
por parteR iguales. Se humedece el rostro con una
toa\la húmeda mojada en esa mixtura, despué,i de lavaree y al a.costarse. Al cabo de algunos meses, un
año quizás de este tratamiento, la piel ~e contrae suficientemente y acaba por adquirir suavidad y firmeza.
La indicada autora recomienda para los cutis secos
sea la manteca de cacao, sea la leche con un poco de
zumo de limón. Hay qu"I untarse por la noche'al ir á
la cama. lavando l!-1 _dia siguiente con agua fresca,
pero no fria. Estos d1stmtos preparados pueden servir
tanto para el cutis del rostro como para la pid de los
brazos y manos.
En cuanto al emp.eo de los polvos de arroz. debe
FIG 3-TRAJE DE CREPÉ AMARILLO
ser ligerísimo, tanto que no se conozca que los hay en
rostro y solo en algunas ocasiones cuando se va á
pado con vinagre hace caer ías excrecencias del el
estar expuesta al calor ó durante el estlo. De lo concutis.
el uso consta1ite de loR polvos, cerrando los
Otro con~P.jo: cuando se tenga una verruga, no se trario, echa
á perder el cutis. Por otra parte es bobeande manoseándola constantemente, pues deestama- poros,
ranamente ridlculo andar con la cara como ¡¡i la hu•
nera sólo se logrará que aumeut"I rl~ volumen.
metido eu un costal de harina. En lo que toca
Lo más grave en materia de cutis del rostro son bieranmujeres
que despué3 de lavarse se untan el ros
las enfermedades interiorf s que los llenan, sea de ex- átrolascon
un cuerpo grasoso. vaselina ó cold-cream y
encima se aplican polvos de arroz, impidiendo ln.s funciones de la piel, podemos asegurarles que lo pagarán
muy ca.ro, mostrando á los treinta años caras completamente envejecidas.

19

~"'~,"'~, &gt;

\. .

'· ' \

·•:•_.·~:.&gt;,~
..
.,•
~

FIG. 5-TRAJE DE TAFETÁN NEGRO
Ademas, se purgarán dos ó tres veces por mes con
el agua de Sedlitz, citrado de magnesia. etc.
Este régimen y este tratamiento bastan con frecuencia para hacer desaparecer el e&amp;rpullido. Si en
el transcurso de sels meses no se ha encontrado alivio, lo más eficáz es recurrir á la fórmula siguiente:

RECETAS UTILES

·.

-Para quitar las manchas de grasa de los pavimt1n tos basta cubrirlas perfectamente con una capa algo
gruesa de cera amarilla derretida, re¡,itiendo varias
ve.:ies esta operación; la cera acaba por abi;orber toda la grasa. el pavimento queda sin mancha alguna.
-Para limpiar las hojas de los cuchillos nada es
más útil y sencillo que el polvo muy íino de piedra
pómez, puede usarse también para el mismo objeto, el
ladrillo in~lés ó el cilindro de esmeril.
-Los cubiertos de plata se limp:an fácilmente ccn
carbonato de cal empapado con alcohol; -se cubren
con una capa de esta preparación, que se deja secar
algunos minutos, se aclaran después en agua de ja~~ bón tibia, y en Bf'guida se frotan. con una piel fina.·
--~~'-=
~ ·"\ -Los trnstos de porcelana que se rompen; se pe•
::.:,,\ gan muy bien con la siguiente composicién, que es
f'Xcelente Se hace una solución de goma arábiga. no
muy espesa, y se mezcla con yeso de París, hasta dar.
le la comistencia de pasta. Se aplica con un pincel á
,
los bordee de la rotura, y se mantienen dos ó tres
dias bien unidos por medio de un hilo fuerte. La pe
gadura queda muy sólida.

~~~~
.
\

~

f

HIGH·NE QUE DE13E PREVALECBIRPARA CURAR
LA ENFERMEDA::&gt; CUTÁNEA L..AlllADA
EMPEINE Ó SARPULLIDO.

FIG. 2,-GRUPO DE ,MODELOS DE PRIMAVERA

Cuantas sf'ñoras y señoritas se ven sorprendidas
en el esplendor de su belleza, por granos y póstulad
qua ca.usan picazón, y eetA.n reunidos l'n costras más
ó menos anchaR, comunmente rodellda~, sobre las cuale11 se forman Pn seguida escamas ó úlceras. El empeine ó sarpullido cambia con frecuencia de sitio; tiene una marcha crónica y puede inva.iir todas las partes de la piel. Una predisposición hereditaria favorece
su desarrollo. Los vestidos de lana aplicados sobre
la piel, la falta de aseo, las beb' das alcohólicas favorecen su desararrollo. Los alimentos deben ser de di .
.' ge•tión fácil tales como lecl•e, carnes frescas, legum, bree y frutas. f:le abstendrán rlguroeamente de carnes y pescados salad.os y 3:humadoe, en una palabra,
de todas las sustancias ácidas y estimulantes, y todos los dias harán ejercicio moderado. A estos medios
puramente higiénicos añadirán el uso de tisanas aeFJG. 4.- ,:,ASA EROCJIÉ CON ENCAJES DE CHANTILLY
purativu y amargas.

FIG. 6,-COMBINACION DE TAFETÁN Y GUIPURB

�•
20

Domingr 3 de Julio de 1898

EL MUNDO

Nuel!ltros e-rabados
}' IG. 1.-~0MBJ&lt;KRO ROXANA.

De paja de Sue.'ia, 1.,vau.ado graciosamente er am·
bos lacios, eu el de la derecha sobre un lazo muy gra·
cioso de raso negro
Una grau banúa de tul, muy suelta detenid:i al frente p ,runa altigante hebilla, rodea la copa-Sobre es·
ta última, cargado ligeramente hácia la dere.cha, un
gran lazo con flores de azahar ú otras pt1queñi1s.

TOBOII,

MEXICO, JULIO

10

DE I898.-

•

KVBISRO~

FIO 2.-GRUPO DEMODl!ILOS DE PRIMAVERA.

Son cinco encantadoras figuras las que damos con
este número, las cuales, refiriéndose á diversas prendas de ropa dan una cabal fisonomia de los rumbos
que toma la mod11. e1t la estación actual.
Llamamos sobre todo la atención de nuestras lecto•
ras, sobre los sombreros que están hoy en boga. to•
dos redoados,depaja J.e Suecia con grandes mazos de
flores y aplicaciones de tul.
Los trajes llevan sencillas aplicaciones bordadas y
van en lo general chifoneados de muselina de seda.
Faldas lisas, de medio vuelo y cinturones de satin.
FIG. 3 .-TRAJJil DE CREPÉ A)IARILLO.

FIG

8.

P(:,MADA PAR'\ EL EMPEI:s'E Ó SARPULLIDO

Pomada pura azufrada .............. ... 200 gramos.
11
11
de brea ....................... 100
Frotar la parte enfe1ma con eua, idad. Este procedimiento se t&lt;jecutará al Jr á 11.c·n,tar¡¡,. A la mañana
siguiente se lavará con agua tibia si 110 Pe tí ene á ma•
na tomar baños procurando Sitlmpre que 'a tempera•
tura no sea muy eh·vada.
COSMÉTICOS PARA CONSERVAR FRESCO EL CUTIS
Y CONTR~ LAS G1&lt;H:TAS

Los trajes amarillos son cada día más fashiow1bles
y los hechos de crepé de China son muy atractivos.El que designamos con .,1 número 3 es de amariflo
plata pálido y todo el cuerpo está bordado de blonda
blanca. El cuerpo es blusa, abierto á un lado abrién·
dose sobre un plastrón de rnusdina de scda. Dos ti
ras de crapé de China bordado se cruzan sobre otros
dos, ambas paralelas sobre la falda, uniéndose en dos
tiras poligonales en el borde posterior de la misma.
4 -GASA BROCUÉ C()N ENCAJES DE CHANTILLY.
El cuerpo está casi enteramente plisé mostrandn un
gran cuel,o á rayas blanco y negro de satín. Sobre
los hombro;, tres volantes de chantilly-eu el talle,
mué:1trase, as! como en la espalda el elegante fondo
de satín ravado.-Toda la falda bordada de chantilly
á grantes volantes.
FJG.

Derrítanse al baño Maria, todo junto.
Cera virgen ...... . .................... 12 gramos.
B!anco de ballena .................... 16
11
Aceite de almendras dulces ...........30
11
de
oliva
virgen
........
............
30
11
11
de
adormidera
..................
::.O
11
11
Completamente fundida la cera y el. blanco de ballena, bátase bien la mf'Zda y añádase:
Bálsamo del Perú liquido, 8 ó 10 gotas. Poner en
botes antes de enfriarse.
Se aplica por la noche al acostarse con una esponja fina ó la punta de los aedos.
Con este cosmético se conserva la frescura y la suavidad del cutis: eR tal vez el mt-jor de los conocidos.

9

FIG, 5,-TRAJE DE TAFETÁN NEGRO.

Es un modelo de gran efecto, hecho para lucir en
la estación. El cuerpo tiene la forma de blusa ves de
tafetán bajo gran aplicación de gui:&gt;Ure amarillo que
sigue hasta los hombres .v desci11nde sobre el pecho.
La11 mangas son de un sobrio y hermoso modelo La
falda _muestra en l.a ba,qu_ii:;a y en el limite inferior
un pla1d escosés y ttei.e adornos de cinta de seda.
FIG 6-CO~IBINACION Dlll TAFETÁNYGUIPURE.

La combinación de taf~M.n y guipure obtiene gran
favor en la actualidarl. - DamnR un modelo de esta feliz combinacióu en número 6 -El cuerpo del traje
está drapeado en un lado Folamente. sobre la cachemi~a.-El cinturón y la corbata son de terciopelo violeta.-El cuerpo de la falda, drapeado también tiene
dos bandas circulares de tafetán.

COSMJllTJCO PARA LA CONSERVACIÓN DE LA. PIEL.

FIGURA 7.-TRES QOMBRl!IROS Y TRES
CUELLOS.

Mezch1.r íntimamente, por agitación en un
frasco.
Aceite de la semilla del sésamo .................. . ............100 gramos.
de almendras dulc11s.. lOO
11
11
Esencia de lavanda. . . . . ... . . 5
11
11
de romero............... 5
11
l\Iuy buen co~mético. eficaz contra el ate•
zamiento, la rubicundez. las afélidas, etc.
Suaviza y blanquea el cutis.

Los tres sombreros de falda redonrla
conforme al uso veranie!!'o,. según aca '.
bamos de decir, ligeramente levantados
á la izquierda y con ad'ornos de tul escocés y plumas de avestruz.
.l!.l. primer cuello es estilo Dragón con
volant9 de muselina de seda v blonda· el
seg-und-0 es abierto con una gran corba•
ta de guipure y el tercero, adí,cuado al
jacquet, estilo Rastre. lleva un corbatin
de escocés del más sencillo y delicado
gusto.

.. .._,_..-....

-PieBsa todo lo que dices y no digas todo
lo que piensas.

***
· -¡.Admirable providencia
de Dios! No dar
las grandes penalidades á las almas pequeñas.

FIG.

FIGPR t,

}' IG

10

9 111 V 11.

Damos con estnR numeros algunos modelos sencillos así de trabajo8 parii las
damas como de prendas rle ropa, última
noy,~dad. que por su sendllez no ret, meren deticripción.

tas ~a{ástrofes ael mar--&amp;1 naufr~~!º·
t' I G. 11

(Vense el texto en la explicación d1 nuestros grabadosJ

FIO. 7.-TRES S . MBREROS Y TRES CUELLOS

•

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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