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                  <text>•
20

Domingr 3 de Julio de 1898

EL MUNDO

Nuel!ltros e-rabados
}' IG. 1.-~0MBJ&lt;KRO ROXANA.

De paja de Sue.'ia, 1.,vau.ado graciosamente er am·
bos lacios, eu el de la derecha sobre un lazo muy gra·
cioso de raso negro
Una grau banúa de tul, muy suelta detenid:i al frente p ,runa altigante hebilla, rodea la copa-Sobre es·
ta última, cargado ligeramente hácia la dere.cha, un
gran lazo con flores de azahar ú otras pt1queñi1s.

TOBOII,

MEXICO, JULIO

10

DE I898.-

•

KVBISRO~

FIO 2.-GRUPO DEMODl!ILOS DE PRIMAVERA.

Son cinco encantadoras figuras las que damos con
este número, las cuales, refiriéndose á diversas prendas de ropa dan una cabal fisonomia de los rumbos
que toma la mod11. e1t la estación actual.
Llamamos sobre todo la atención de nuestras lecto•
ras, sobre los sombreros que están hoy en boga. to•
dos redoados,depaja J.e Suecia con grandes mazos de
flores y aplicaciones de tul.
Los trajes llevan sencillas aplicaciones bordadas y
van en lo general chifoneados de muselina de seda.
Faldas lisas, de medio vuelo y cinturones de satin.
FIG. 3 .-TRAJJil DE CREPÉ A)IARILLO.

FIG

8.

P(:,MADA PAR'\ EL EMPEI:s'E Ó SARPULLIDO

Pomada pura azufrada .............. ... 200 gramos.
11
11
de brea ....................... 100
Frotar la parte enfe1ma con eua, idad. Este procedimiento se t&lt;jecutará al Jr á 11.c·n,tar¡¡,. A la mañana
siguiente se lavará con agua tibia si 110 Pe tí ene á ma•
na tomar baños procurando Sitlmpre que 'a tempera•
tura no sea muy eh·vada.
COSMÉTICOS PARA CONSERVAR FRESCO EL CUTIS
Y CONTR~ LAS G1&lt;H:TAS

Los trajes amarillos son cada día más fashiow1bles
y los hechos de crepé de China son muy atractivos.El que designamos con .,1 número 3 es de amariflo
plata pálido y todo el cuerpo está bordado de blonda
blanca. El cuerpo es blusa, abierto á un lado abrién·
dose sobre un plastrón de rnusdina de scda. Dos ti
ras de crapé de China bordado se cruzan sobre otros
dos, ambas paralelas sobre la falda, uniéndose en dos
tiras poligonales en el borde posterior de la misma.
4 -GASA BROCUÉ C()N ENCAJES DE CHANTILLY.
El cuerpo está casi enteramente plisé mostrandn un
gran cuel,o á rayas blanco y negro de satín. Sobre
los hombro;, tres volantes de chantilly-eu el talle,
mué:1trase, as! como en la espalda el elegante fondo
de satín ravado.-Toda la falda bordada de chantilly
á grantes volantes.
FJG.

Derrítanse al baño Maria, todo junto.
Cera virgen ...... . .................... 12 gramos.
B!anco de ballena .................... 16
11
Aceite de almendras dulces ...........30
11
de
oliva
virgen
........
............
30
11
11
de
adormidera
..................
::.O
11
11
Completamente fundida la cera y el. blanco de ballena, bátase bien la mf'Zda y añádase:
Bálsamo del Perú liquido, 8 ó 10 gotas. Poner en
botes antes de enfriarse.
Se aplica por la noche al acostarse con una esponja fina ó la punta de los aedos.
Con este cosmético se conserva la frescura y la suavidad del cutis: eR tal vez el mt-jor de los conocidos.

9

FIG, 5,-TRAJE DE TAFETÁN NEGRO.

Es un modelo de gran efecto, hecho para lucir en
la estación. El cuerpo tiene la forma de blusa ves de
tafetán bajo gran aplicación de gui:&gt;Ure amarillo que
sigue hasta los hombres .v desci11nde sobre el pecho.
La11 mangas son de un sobrio y hermoso modelo La
falda _muestra en l.a ba,qu_ii:;a y en el limite inferior
un pla1d escosés y ttei.e adornos de cinta de seda.
FIG 6-CO~IBINACION Dlll TAFETÁNYGUIPURE.

La combinación de taf~M.n y guipure obtiene gran
favor en la actualidarl. - DamnR un modelo de esta feliz combinacióu en número 6 -El cuerpo del traje
está drapeado en un lado Folamente. sobre la cachemi~a.-El cinturón y la corbata son de terciopelo violeta.-El cuerpo de la falda, drapeado también tiene
dos bandas circulares de tafetán.

COSMJllTJCO PARA LA CONSERVACIÓN DE LA. PIEL.

FIGURA 7.-TRES QOMBRl!IROS Y TRES
CUELLOS.

Mezch1.r íntimamente, por agitación en un
frasco.
Aceite de la semilla del sésamo .................. . ............100 gramos.
de almendras dulc11s.. lOO
11
11
Esencia de lavanda. . . . . ... . . 5
11
11
de romero............... 5
11
l\Iuy buen co~mético. eficaz contra el ate•
zamiento, la rubicundez. las afélidas, etc.
Suaviza y blanquea el cutis.

Los tres sombreros de falda redonrla
conforme al uso veranie!!'o,. según aca '.
bamos de decir, ligeramente levantados
á la izquierda y con ad'ornos de tul escocés y plumas de avestruz.
.l!.l. primer cuello es estilo Dragón con
volant9 de muselina de seda v blonda· el
seg-und-0 es abierto con una gran corba•
ta de guipure y el tercero, adí,cuado al
jacquet, estilo Rastre. lleva un corbatin
de escocés del más sencillo y delicado
gusto.

.. .._,_..-....

-PieBsa todo lo que dices y no digas todo
lo que piensas.

***
· -¡.Admirable providencia
de Dios! No dar
las grandes penalidades á las almas pequeñas.

FIG.

FIGPR t,

}' IG

10

9 111 V 11.

Damos con estnR numeros algunos modelos sencillos así de trabajo8 parii las
damas como de prendas rle ropa, última
noy,~dad. que por su sendllez no ret, meren deticripción.

tas ~a{ástrofes ael mar--&amp;1 naufr~~!º·
t' I G. 11

(Vense el texto en la explicación d1 nuestros grabadosJ

FIO. 7.-TRES S . MBREROS Y TRES CUELLOS

•

�22

LASEMANA
SUMARIO.-EI naufragio de"LaBourJogne.'' - 60_0 y~ctimas.,-Las perfidias del mar.- Pehgros de la e1y1hza
eión.-Quienes deberian naufragar. -Gomosos 1mpertinentes.-Corsario1 callejero•. A la eárc, 11-Qué es
ti danzón y cuales sus efectos. - Wagner grotesco.

Domingo 10 de )ullo de 189P

EL MUNDO,

contra el hambre la desnudez, la miseria, la
enfermedad y la :Ouerte, el peligro y
ase~han-

!ª

za en todas sus formas, crea ella también peligros
y cava fosas para cegar sepulcros.

***
Si al menos el destino supiera escoger sus víc
timas! Yo en su caso hubiera tripulado Y poblado « La Bourgogne ,. con esa infin_id.ad . de
gomosos desocupados, de Tenorios cursis é imberbes, Lovelaces de La Preparatoria y de la
Normal de Varones que se han creado una especialidad de chulear y galantear en las calles á fas
jóvenes, y que llevan su audacia hasta importunarlas de obra, tirándolas del chal y tratando ~e
abrazarlas ó besarlas. Días pasados presenciamos una escena en el Empedradillo: tres jóvenes,
Nebrija al brazo y tacón carcomido, pero d_ecentes bi,jo sus jaquettes deslabazadas, perseguian á
una jovencita que pasaba, acompaftada de u_na.
ancfana; chuleas, flores de migajón, galantenas
de biblioteca pública, y luego, asedio en regla,
circunvalación y bloqueo de aquellas infelices
contra el aparador de una sedería; ya llevaba
uno de los perseguidores su mano sacnlega _á _la
sonrosada mejilla de la joven, en son de caricia,
cuando la aparición del gendarme del punto ~
retaguardia de los asaltantes, los puso en prec1•
pitada y vergozosa fuga.
Estas constumbres degitano y de andaluz, estos
malos hábitos de berberisco son una mancha en
nuestra cultura y un lunar en nuestra civilización. Esa sádica juventud se imagina apenas
cuantos siglos de atraso revela su incivil compor•
tamiento y como, decente é ilustrada como cree
ser, se parangonea con los pueblos menos cultos
de la tierra y con las clases menos pulcras de la
sociedad. Dejemos al jica1'ero que tire del rebo•
zo y dé empellones á la recama1·era; disculpemos en el recluta sus amagos de hecho A la nodriza; toleremos al pelado que retoce de manos
con la soldadera; pero levita obliga y los que la
portamos séamos decentes, correctos, pulcros
para no deslustrarla y para ser dignos de ella.
Y al menos el hombre del pueblo no galantea,
ni acaricia ni ofende, sino á la mujer del pueblo;
el jovencito decente es doblemente criminal porque es ambidiestro, porque gusta del rebozo y
también de la palerina y tanto le da ponderar
el contenido de la babucha como el de la bota
americana.
Un día de estos se le ocurre al seilor Gobernador un decretito de represión, y ya verán esos
audaces si como roncan duermen; entre tanto, la
iniciativa privada puede mucho. y para acabar
con ese vicio, basta practicar la virtud tan generalizada en la Europa culta de constituirse cada
hombre en defensor de las mujeres, lo mismo de
las propias que de las extrailas, y en castigar de
obra á los atrevidos, consignándolos después á
la autoridad competente. Una noche de Comisaría puede apagar esos ardores tropicales, propios
de los juveniles corazones mexicanos.

La nota siniestra de la semana ha sido el nau•
fragio de «LaBurgogne,» magnífico buquo palacio
delaCompa:llia Trant1atlántica francesa. Pocas catástrofes marítimas asumen tan vastas proporciones y ofrecen en holocausto á no~~ qué di~inidad sanguinaria tantas y tan preciosas vidas.
Tripulado por docientos marinos, el «Bou_rg~gne»
salió de Nueva York el sábado 2 con seibcientos
treinta y un pasajeros á bordo. G~rándolas . Y
banderolas al viento, humeante la chimenea, cu-cundado del blanco vapor que dejan escapar las
válvulas resonantes sus agudos silbatos de ma•
niobra, hendiendo majestuoso las ondas bajo el
aleteo de los pafiuelos agitados en seJlal de despedida, majestuoso é imponente, deja el vapor el
puerto, lleno de confianza en sí mismo, seguro de
esquivar las asechanzas del océano, dadas bus superiores cualidades náuticas,. cier~o de evitar ~l
escollo y el arrecife bajo la au·ección de experimentado piloto y de entendido capitán. El
pasaje parlotea sobre cubierta, _s~ desparram~ en
todos los departamentos para visitar su transitorio alojamiento, las damas reclinadas en sus chais
ses longues leen, charlan ó contemplan el horizonte c~n pupilas tan profundas y azules como
el mar; una brisa dulcísima y cfücreta riza las
olas y las corona de copos de espuma que á lo lejos parecen rebafios de ovejas pastando en una
pradera de zafiro. Todo anuncia la más feliz de
las travesías.y las primeras horas se pasan ale•
grey confiadamente. El naufra_gio propiamente
dicho, el buque sacudido por tcl huracán, desmantelado por la ráfaga, despedazado por la marejada es cosa poco menos que imposible; temíanlo y con justicia, 111s carabelas de Colón, las cáscaras de nuez de Vasco de Gama, las trayineraa
de :Magallanes; los transocéan:cos modernos,
grandes como catedrales, veloces co~o. saet~s,
construidos de acero, duefios de su -itmerano,
gracias al vapor luchan ventajosamente. por su
masa y por su poder, contra las desencadenadas
furias del mar y para ellos no existe casi ese gé- ·
nero de naufragio. Pero otro género de peligro
no menos grande y más traidor y alevoso, la colisión, el choque, los amenazan, tanto mas destructores cuanto mayores son sus masas y su yelocidad; gracias á ellas el navío se burla del mar;
pero justamente en virtud de ellos los riesgos de
la colisión son frecuentes y mayores.
El viejo barco de vela, asno de carga en el
mar, lento, de poco volumen y de poca masa,
caminando cuatro ó seis nudos por hora, chocaba
rara vez con otro buque y ese choque parecía una
caricia. Los vapores modernos son verdaderos y
colosales proyectiles y su choque es un aplastamiento; animados de la velocidad de tren expreso
y desalojando miles de toneladas, sus embestidas son formidables y en general aniquiladoras
***
para uno y otro. A este, hasta hoy inevitable acEn punto á espectáculos estamos bien; son sufi cidente, sucumbió «La Bourgogne.»
cientes en cantidad y los hay aceptables en caDespués de algunas horas de feliz travesía, el lidad. Tenemos á NiobE', digo á Virginia Fábrelunes, á la madrugada, descansaba tranquilo y gas, en Arbeu; á Rosario Soler y á la Obregón
descuidado todo el pasaje; solo el capitán velaba. en el Principal; á Elisa de la Maza, en Hidalgo y
Una niebla inesperada é inoportuna limitó de re- á Chole Goyzueta y Beatriz Franco en el Naciopente el hor:zonte, y el buque comenzó á cami- nal. Independientemente del espectáculo, estas
nar á tientas; de súbito un gran ruido á proa y bellezas son ya bastantes á atraer un público tan
luego un choque formidable, tremendo, despertó esencialmente esteta como el nuestro, y si á sus
á los pasajeros y tripulantes; era un buque in- incontables gracias personales se une su nada
glé$, el «Cromartishire,» quehabíaabordado á«La despreciable mérito artístico, se comprende que
Bourgogne;» gritos, confusión, pánico indescrip- no hay más que pedir.
tible; los pasajeros, medio desnudos, hirsuto el
La Compaftía de Opera Mexicana ha tenido
cabello, cadavérico el semblante, trému:os los un éxito completo, y bastante merecido por ciermiembros, mudos de terror los unos, ddirantes to. Chole Goyzueta es una cantatriz académica,
y clamando al cielo los otros, suben á cubierta correcta, un poco fría acaso, pero de una exceen busca de salvación; las tripulaciones lanzan lente escuela y dotada de una voz deliciosa. No
al mar los botes y comienza el salvamento; el pa- es en la ópera, sino en la zarzuela donde esta arsaje se precipita en tumulto á las barcas; los tista está fuera de su centro, y si es lástima que
hombres más vigorosos y arrojados se abren pa• las condiciones del medio la hayan obligado á
so á través de las mujeres suplicantes y de los abordar el género chico, es sorprendente que no
nifios llorosos y ocupan las embarcaciones; sólo se haya viciado y que conserve aún sus medios
encuentran en ellas refagio doscientas personas, en el género noble. Beatriz Franco tiene el temy sólo una mujer, madame Lacase, fué heroica- peramento, el alma, los ojos y la voz de una armente salvada por su esposo, pereciendo todos tista; y una poca de experiencia acabará por halos demás.
cer de ella una mezzo soprano envidiable. Vigil
Terribles decretos del destino! La civilización, se ha crecido prodigiosamente al castigo y ha
que es una lucha heroica y secular contra la fie- aprendido á decir con ternura sus romanzas, con
ra en el bosque, contra el salv11je en la montaila, entusiasmo sus allegi-os y con fuego sus duos de

amor y tiene además el mérito adicional de haber l~chado con una voz desapacible, rebel~e Y
poco poderosa, de la que saca en la actualidad
un gran partido.
.
Pero el espectáculo de novedad y de act~ahdad son los bufos cubanos; no porque los art1s_tas.
valgan la pen1t ni el rtlpertorio tampoco, smo
porque una orquesta de c~lor toca danz_o~es.
¿Qué es el danzón? Es la orgia p_uesta en mus1ca.
Aquelh.J excita, provoca, entusiasma; escucha_ndo aquella música turbulenta dan ganas de reir,
de gritar de bafü,.r y á ratos hasta de llorar. Rugen los t;ombones, atr~enan los ti11:1bales, toca~
genera'a los pistones, _sllban los clarm~tes, rechi nan los violines y cruJen los contrabaJos. Aquello es un ca!arnaun delicioso, que, como las cosquillas, deleita y atormenta, y como la tempestad,
aturde y entusiasma.
Y luego, esa música es música del porvenir;
los ritmos estravllgantes y encontrados, la modulación á todo trance, la melodía vaga, indecisa ,
indefinida la polifonía llevada á los últimos Jí.
mites; nun~a el canto, cuando es discernible, apoya en los tiempos firmes del _co~pás; la frase comienza siemore con una aspiración, se adelanta
ó se retarda un punto; cuando el acompafiamiento lleva compás binario E:l canto sigue un tiempo
ternario, los tresillos acompailan á las corcheas
y de en medio de aquella confusión contrapuntística y armónica, se destaca á ratos, ya una en•
decha tiernísima, ya un suspiro melancólico, ya
un lamento desgarrador que conmueve hasta las
lágrimas y que remueve los dolores adormecidos.
Dígámoslo de una vez, el danzón es música de
baile escrita por W agner; un W jgner grotesco y
bufón; pero entusiasta, poderoso y genial. Es el
romancero de un pueblo primitivo y ardiente;
canta sus alegrías y sus dolores con sinceridad,
con lealtad, tales como los siente, 11in preocupaciones técnicas, ni escrúpulos académicos. Y
para que ninguna singularidad falte á esa música,
es una músic11 autónoma, en la cual sobre un canevá simple y casi puramente armónico el ejecutante borda lo que le place, expresa lo que siente, pone adornos y arabescos y ostenta su propia
y genuina personalidad. Por eRo es tan original y
tan variado. Entre el danzón escrito y el ejecutado media un abismo; aquello, que comienza por
no parecerse á nada, acaba por no parecerse á si
mismo; cada vez que se repite es otra cosa sin
dejar de ser lo mismo; es la unidad en la variedad, el sueilo dorado de los tratadistas de estética. De esta autonomía del ejecutante da idea el
siguiente hecho: La primera vez que hace a:ilos
oímos un &lt;lanzón nos acercamos al director de
orquesta y le suplicamos nos dijera si podríamos
encontrar esa música en los repertorios.-No sefíó, nos contestó con su gracioso acento de ne
grito catedrátic.:&gt; tY Uté no zabe como tocamo le&gt;
danzone'J Pue le digo á lo muchacho: Danzón! y
cada cual jala po donde puée.
Por manera que en la imposibilidad d11 tocarlos,no habiendo más recurso que oírlos, hay que
ir á darse esa rara emoción á los bufos.

Lópe1 I.

&lt;Jlankee
NOTAS A TODO VAPOR
ARTE- ¿ARTE?

Claro es que .vo sabia que era una marav;JJa. Los
hombres de mi generaciói, nos creamos viendo en la,¡.
Ilustraciones como El Gorreo de Ultramar (Vivirá to •
davia este viejo y divertido amigo?) reproduccionet1
en estampas de algunos cuadros de Rembrandt qud
nos parecían, v. g.: La anunciación á loi; past01·es muy
ext1años: feas las figuras, anacronicos los trajes y maravilloso ese bloque de sombra de donde surgía esa
gran luz; los hombl'es de mi generación, ya jóvenes,
leimos mucho á Taine y L es rnaitres d' autrefois de
Fromentin y sabíamos por supuesto quién era Rembrandt... .leldo; 'Y_C&gt; supe algo más de Pste caballero,
porque Valentin Ullink tenía una colección sin par de
reproducciones de laa agua-fuertes del artista holaudés y nos pasamos muchas mañanas dominicales oveu•
do misa en aquel misal divino ¡Oh! primavera, tií la
que vuelves ¡ay! la que no vuelves ..... .!
Luego he visto ediciones completas de las obras de
Rembrandt excelentemente fato grabadas, y la Lección
de Anatomía y La randa nocturna y diez ó doce retra
tos suyos, son para todos los aficionados al at·te tan
familiares, que baRta cerrar los ojos para verlos detalladamente en blanco y negro. Yo no habla vist"
nada, me ol vldé de todo, cuando vi aquel retrato de wt

_,JD~o~mln~g~o~lO~d~e~Juli~·o~1~898~================,,!EL~~MUN~~D~O~,=============--============-23

UN TRANSP0TE DE TROPAS AMlllRICANAS ZARPANDO PARA MANILA

hombre· hace el efecto de una súbita descarga elée·
trica, ~e sen,l yugul,ado, quiero decir, que la ill!-presión que sentl fué aguda y d~lorosa, como .~1 me
agarrasen por la garganta y _D?,e echasen por tierra;
quiero decir, que me p1uec10 que todo lo q~e habla
admirarlo en aquellas salas, eran ensayos firmados
por nombres famosos; que en aq~el momento se me
revelaba el arte en tod.. su potencia; que aquella cabeza saliente en rojo de una sombra negra hecha de
átomos de luz neutralizados1 se lle¡aba al no más allá
de la realidad y de la idealia.ad, porque a9u~lla cab~za vivla una vida intensa en su serena mdlferen~1a
de burgomaestre cualquiera Y_ era claro. que solo
quien tuviera facultades excepcionales: umcas para
ver la realidad hasta en sus más re~?nd1tos elemen~os
de colo.· y de linea, lo cual es el reansmo, y sólo _quien
para hacer ver á los demás lo que él _vela co11: OJO !11ª •
ravillosamente conformado, po1· medio de la 1lummaclón pasmosa de una mancha en la sombra, lo cu'.11 es
el ideali~mo, Jo· cual es la poesía, podía producir el
efecto que este hombre produce
Fromentln dirá á ustedes cuál es el st&gt;cret? _d~ este
procedimiento de qué colores y de qué art1f1c1os se
valla este señ~r pHra obtener taló cual Pfecto, cuáles
fueron los errores .v los defecto.e de la ~on_da no_ctur:
na y tle .... Yo no sé. yo no pod1a ver, ru d1scermr, m
encontrar mida Taine mostrará á ustedes cómo este
vidente, es decir, que veía en la natu~i,,~eza más allá
de lo que los otros ven, que vela la ttmebla como_ 1011
nictálopes, es el resulta_do de una raza, de un medio Y
de un memento, pero viéndolo fr~nle _á frente. no pensareis ni en la raza, ni en el medio, m en !1ada ~e esto· sentireis que os traga la vista, querrla1s abrir des ·
m~suradamente los ojos para ver más ó reducirlos _á
un punto para concentrar más la visión y descubrir
vivo al artista en las profundidades de su obra y otras
tonterlas de este jaez.
.
. ,
En Vl•rdad que no sirvo paracrl~1co dearte,J~ rn emballe con mucha facili&lt;J.ad; Bmnet1~re, un dómme de
endiablado talento y que navega siempre .e!l mares
tempestuosos muy bien ~astrado de ~rud1c1ón Y de
odios literarios (que son impecables) dice qu~ sólo los
artistas los conocedores a fondo de la técmca, pue•
den juzgar una obra de artd; el juzga rla ¿pe_ro gus·
tarla ó nó? Parece que el arte es algo esoténco 9ue
sólo los iniciados pueden compreader; entonce_s pierde sus ligas con la humanidad y resultada estér)l; además esta teoría llevaría á esta otra: sólo el artista es
capaz de juzgar sus obras, porque sólo él ~onoce
exactamente sus medios y sus fines .... N? senor, el
arte puede revelarse á cualquiera; cualquiera, c~n_t~l
que no signifique osto un excomulga~o de la c1v1l_Lzaclón, puede entender lo que un artista quiso d~cir
con su partitura ó con su cuadro, y puede traducir el
idioma del artista en BU idioma. p:OJ?i0
eso es cri•
tica de 11rte.... También aqul Je vais m embalfer.
Do.1 ó tres retratotl de hombre, uno de muJe~, un

r

paisaje vivo como si fuera también un :retrato _de hombre. tanta 1isonomla, tanta personalidad, s1 puede
decirse a~i ha s11bido comunicarle el pince_! de este
brujo que dicen que pintaba con ,matro qu!ntas partes de sombra y una de luz; un cuadro mistico el!- que
111 claridad mat1:1rialmente fulgura y estalla y ciega;
tal es Rembrandt en el museo neoyorquino. Me despedl dándole cita para Anvers; no sé si le besé la mano alll estaba· viendo sus cuadros se siente su prese~cia.- Y de;pués 11ada quise ver ¿cómo_ tuve valor
para ver y admirar á otro, á un comoatnota y contemporáneo de Rembrandt, á Franz Hals? No sé sé
que es también admirable; hay alll de él. un Fumador
y un retrato de señora, la señora Franz !Ials nada
menos, que ªº!1 buenamente maravillosos. La luz ba•
jaba; solos Perico y yo vagábamos por los salones,
las figuras de los cuadros sallan á pasear en aquella
penumbra mi; terlosa; nos las encontrábamos por todas partec1, estaban dentro de cosotro~ probal;&gt;lemente, pero las exteric,rizábamos y las ve1amos discurrir
ante nosotros. ¿Cómo ese mofletudo holandés retratádo por Rembrant estab·t más delante de mi que Napoleón que desde hace un siglo está en todas partes?
No sé, as! era
.
.
Debíamos de tener el mismo.modo de m'irar adm1radc pero no sorprendido, de ebta Juana d'a.rc de
Bastien Lepage (un gran t rtista muerto en flor) que
vislumbra entre los árboles los e~pectros un poco macizos de sus santas y de San M1g~t1l. armado. com_o
ella. quisiera verse .... Antes de salir de estas molv1dable11 glllerias dei!pués de seis horas de contemglar,
de mirar de ver y de entrever, lo que sólo en vemte
ó treinta'sesiones podria hacerse con fruto, nos ~e tuvimos unos cinco minutos, los últimos, frente /&gt; ,m
cuadrito "estudio de una vaca" decla el catálogo. Una
purísima obra de arte ....

***

Pasamos, á todo correr. por un salón de lnskumentos musicales, nada no~ablti; alguno,¡ de los. que llaman con infernal osadta instrumeotos mu31cales !03
viajeros que los recojen en la Oceania ó en el Afnca
austral, m11y c11riosos; alll vimos los famosos bobres
de Madagascar. He aqui por qué son famoso_~: ..... .
¿Pero habéis JAido una poesía de Leconte deL1sle que
se titula Le Manchy?
Sous un nuage frais de claire m!'.msseline
tous les dimanches au matim
Tu venais i\. la vi lle e n manchy de 1otin
par les rampes de la colline.
¿No? Pues no podéis saber, lectores, porqué los bobres merecen nuestro respeto.
Coleccion68 de armas¡ espléndida, literalmente e~ pléndida. Luego pasamos por los salones de cerám1 ·
ca china. Sólo ellos merecen una larga visita al Mu ·

seo; por sólo "Ver estos vai&lt;os, estos esir.altes, estos rojos, estos azules, estos verdes, que parecen turqu~sas
y esmeraldaR conve1tidas E'_n pastas fluidas para teñir las por&lt;'elanas con un pmcel de oro porquP todo
por sus reflE'joa metá1icos parece que tiE'ne fondo de
oro. La luz moribunda espejenndo el vit'ntre de un
tibor color de sangre ó marcando con ra1&lt;~oa de fuego las aristas de 1:stos vasos; ó las curvas indeciblemente fantásticas de las asas de e~tos tazones que
parecen tallado~ en un trozo de mar cristalizarlo en
un bloque de zafiro, nos retenla, n1os &lt;'autivaba. ya.
no queríamos salir de ahl. ... Salimos; un gran, lento f,ío nos saludó con un abanicazo en la can,, ni pisar los umbrales del Museo. Las copas de lns árboles
tembln l,an nerviosas, fü,rando sus hojas de Otoño que
la&amp; ráfagas arremolineaban 1:1n la escalintt ta bla nea·
El obelisco se enderezaba en.una 11gonia de oro ténuemente rosado del crepúsculo Tristes sin saber
por qué, silenciosos, sin saber hasta cu:indo, erizada
el alma con el caloFfrio de los deseos insaci11dos é insaciables volvimos á pié á las calles grises de la Ciudad
***

La visita al Museo me habla dejado neurasténico;
puebt0 frente á frente de una langosta blanca y trnrna en su envoltura nacarada de dragón .mitdógico
permanecl inapetente; y no eran las r inisce1.Jcias
pi~tóricas las que me obsediaban (feo antiacadérnico
verbo) sin o los cacharros y ti bo s de la chineria
que acabábamos de entrever;
prendía en aquel
momento cómo algunas niña chinas que pierdt:n á
..us amantes, se consagran al amor de uno de e~tos
vasos de esmalte rojo que parecen un ensueño auroral Un poco de chawpagne glacial y seco me volvió Pn mi y me J.io fuerzas para recorrer la Via
Apia (abundaba el apio en la mesa) que separaba la
langosta del café negro; estu veápuntu de encender un.
puro y medio mareado sólo con ese conato, tomamos
un cab, fuimos á un teatro cualquiera, nos at:iun irnos
de lo lindo y una hora. después encallábamoi&lt; en una
ca1&lt;a de personajes de cera; otro museo y otro art1:1.
Alll están todos: exceptuando todas las celebridades
mexicanas, que aun no son ui,iversales, á pesar de
ser de la u.,isma pasta que las que lo son, alll están todos; soberanos y medio soberanos, como la reina Victoria y el Emperador Guillermo y como M Faure y el
Príncipe de Gales. Algunos muy bien; algunos están
hechos á propósito para Slr reproducidos en cera: este
joven Kaiser alemán, p. e; la rigidez del uniforme, de
la actitud, van muy bien con la inmovilidad de la estatua; á. los otros quisiera uno hacerlos andar, hablar,
mover los ojos, á. éste no Este está bien as!, con los
ojos fijos como un sonámbulo, absorto en la contemplación de una visión interior, tragado--si:pudie a de•
cirse--trttgado por su propio ensueño. Es un hombre
febril, un neurótico, hijo de una apasionada del arte,

�25

Oomlngo 10 de Julio de 1898,

24

EL MUNDO,

Dom!ngo 10 de Julio de 1898.

El, "1T'l1) 'l

arte, es el goce supremo. Se aiente uno con el deseo
Abajo, en los subterráneo&amp;, escenas de crimen y de de decir a la vida como loe apoilneus del gran de·
! de un apasionado de un Ideal santo de libertad y muerte. Carlota Corday, Maria Antonieta, una señora mente Federico Nietzsche: "te amo, porque tu imagen
de justicia; activo, dinámico diremos, como 61 solo; despidiéndose de su hijo que van á ahorcar, un bom· es bt,lla.; eres digna de ser boñ1:1.da. 11
J USTO StER"RA.
pero sometido á repentinos instantes de alto en que bre matando de un hachazo á un negro qu6 ba mata·
la. actividad fisica se trasmuta en fuga mental hacia do á su mujer y a su hijo dormidos. La eticena reprQ·
loa paraisos de la. ilusión y del deseo. Este corree· ducida con sus detalles más minuciosos 1 resulta dt' un
tlsimo oficial, e.:.te impecable diplomático, desempeña realismo bondamt'nte dramAtico y espelu_znantt&gt;; y en
admirablemente un papt'I; en el fondo es un poeta la media luz verdosa de aquel fria sótano, sitmte uno
mlstico que se reserva y que espt-ra; cree en su mi- impulsos de huir. Esto encanta á las eeñoritits que
sión de prov:dencia. social en Alemania y en la mi- abundan siempre en t-sta higubra estaclón 1 ávidas de
Rión de Alemania en el Universo; es de la raza de los emociones fuertes, düetantas (¡qué palabraza, mi que•
Otto IJJ, de los Enrique el Negro, d:'l los dos grandes rido Ba.lbino!) diletantas puras {ó impuras). Arribu, ea RESUMEN.-LA GUERRA HISPANO•MIBRI CANA,Federicoa del duodécimo y décimo tercero siglos, ~o- el primer pise, alto, un autómat,~ gana á todos los que
EN ASIA, E N AM ÉRlCA. Y ENEUROPA.-AVANOES
ñadores de hegemootaa continentales . adoradoree de juegan con él. pero gana indefectiblemente, los parti·
DE SRAFTER Y DERROTA DE ÜERVERA.-MOT[·
su absolutismo y creyentes en el carác~er religioso de dos de ajedrez. :Me g 1.nó á mi, que si no soy el primer
sus grandiosos y eflmeros señorios. A mi me gusta ajedrecista del mundo, si he jugt1.do ocho ó diez vevos DE LA PAZ.-Los PARTIDOS EN ESPAÑA.mucho t&gt;i-te Emperadoa Guillermo¡ creo que tiene algo ces. sucumbiendo con gloria en tonas ellas.
ASPIRAOIONES y DESEOS.-CoNSErVADORES VER·
que decir ante la. historia y que espera S •l cuarto de
Eu un departamento tm que se ven, y uo se admiDAD E ROS Y REVOLUCIONARIOS CIERTOS.- EL AL·
hora. ¿O no, 6 no tendrá. nada dentro y la enfermedad ran. los episodios finales de la guerra de Secesión
moderna de ver en todo stmbolos, nos hace convertir (muchos fieltrazos negros. muchos zapatazos y bota.MIRANTE ÜERVERA.-JUSTili'ICACIÓN DE SU OON·
en esfingt-&gt; á u.u joven soldado de parada? ¡Quién sa.be! zas empolvadas, muchas levitas azul-obscuras, det:a•
DUCTi\.-No MERECE CENSURA.-LA GRATIT UD Y
Este otro personaje si que no es esfinge y está, por brochadas como la de Grant ó perfectamente ceñidas
LA VOLUUILIDAD DE LOS PUEBLOS.-EL PORVEcierto. perf13ctamente retratado. Clev?..ltlnd qu.e con• bajo la barba gris, como la de Let&gt;) un g-uardiAn dor
NIR DE FrLLPlNAS,-DEWEY y AGUINAI~oo.versa amiga.blemente con S. M la Emperatriz de las mia sentado en una banca; una familia de burgueses,
Indias rodt"II da de su augusta y copiosa familia. Mr
de payos, como aqui decimos, que por primera vez vi·
CoNCLOS!ÓN.
Cleveland, también es de una gran raza; de la de loa sitaba el establecimi11?nt0, reunida eu un conciliábulo
bombreR jubtOs y buenos que fundaron la Unión Ame· animado, magüer que en voz baja, discutía este proDespués del avance firme y continuarlo de las
blema: aquel guardiá.n era un vivo ó era un hombre. tropas americanas sobre Santiago de Cnba, adricana [ ]
Un grKu periodo militar y guerrero, en que sobrena- de eera ; cuchicheos, risas, pero nadie se atrevía á po•
dan )ad codicias y los apetitos de dominación y t-xplota.• ner el cascabel al ~ato¡ de repente el guardián se dt'R· quiriendo posiciones que dominan la ciudad, vención de la~ conquh,tas, en este pueblo repleto de ener· pereza bo1,teza ruidosameute v se queda viendo ató• ciendo obstáculos y résister:cias que opusi~,ron á
glas de incalculable potencia traerá consigo uncesaria-- nito á fos burgueses: i,ste es Ullses Grant, dice, moa· su paso las fuerzas espa!lolas: después del asedio
mo más ó menos disimulado, pero seguro, y este es trando la eíigiedel vencedor de Richmond .. Carc8jada de la Capital de esa provincia amenazada por
quizás P.l secreto deside1·atum. de un grau grupo de poll- general; todos creíamos que era de cera el dormido ...
ticos de a.qui; ya no preponderan !os hombres que re- l'uea bien, era de cera; a.si al menos me lo sostuvo uno fuera con los callones de la escuadra de Samp·
chazaron la anexión de la isla de Santo Domingo; de mis compañeros. y á mi cualquiera me ha.ce vaci• son 1 por dentro por las tropas combinadas ame•
ahora. los que quieren anexar el archipiélago de H1t.- }ar con sólo enu,1ciarme la proposición contraria. en · ricanas y cubanas¡ las miradas de todos se con·
waI son loa que tienen el oido de esta gran república. fáticamente. ¡Ay! sólo sé que nada sé No era de centran en aquel punto, toclos esperan con Ansía
Cleveland será uno de loa pocos hombrea éapacea de
el resul,ado de la campa!la, porque de alli de·
hacer escuchar los consejos de un honrado y noble cera
¿Y esto es arte, Dios mio? Este es arte como el de pende, en dtos momentos, casi exclusivaruente,
amor {da libertañ en un pueblo ebrio dA fuerza y de
gloria y poseído de la conciencia desu LLisión de cona· Rembraudt van Ryn? Copiar la ret1.lidad ea td arti:, la solución del problema de la ¡¡uerra.
t.ituir en la til!rra un pueblo standard-un pueblo tl· puro1 El muñequ..,ro autor de Cleveland y d0 Victo •
Rota la escuadra de Cervero frente á las pla·
po, conciencia heredada de sus fundadoreR puritanos. ria y el retratista del Museo me·ropolllano, cophm,
yas
meridionales de Cuba¡ deshechos los principareproducen
pasmosamente
bien;
luego
tienen
t'l
misSi no puede lit. nación ameríc1ma con su peso rom ·
per el eqailibrio dP.l mundo político, puede llegar a mo mérito; vamos, el fotógrafo es superior 1:11 pintor; les elementos navales con que contaba E,pafla
hacerse temer de Europa y tener inmóvil A la Atnéri· es mb exacto.
para la continuación de las hostilidades bD t:I mar
El arte no copia, intnp:-eta; lee la naturaleza t&gt;l de las Antillas; prisionero el Almirante Ce1 vera
ca latina ante la boca de sus cañones monst!'uos, pero
eea será la vtspera del desmembramiento. Mas dejé- artista, y traduce su lectura con su alma, con su senmonos de la manta de profetizir; lo cierto es que Mr. timiento, con su pasión. Ese Retrato de Hombre de en unión de la mayor parte de sus e liciRles y
Cleveland es todo un ciudadano; nadie desprecia co- Rembrandt¡ es un hombre cualquiera, pi:,ro es un bom· marinos, y caminando rumbo A Filipintts la esmo él la popularidad 6 la popvlaeheridad; nadie se ha bre vivo y a vida se la. comumcó como un Dios el cuadra de reserva que manda el Almirante CA·
puesto enfrente de su propio partido y ha arriedgado artista, con sólo verlo, con sólo hacer pasar el alma mara, quedan desguarnecidas las costas amilllasu jefatura democrática, no por orgullo ni por capri- de sus ojos pequeños, co1J1prP.hei::sivos, fulgurantes nas, y ,ólo eou sus lortilie.a ciones las plazas del
cho. sino por no faltar Alo que él creta su deber; eato [esos ojoM de Rewbrandt que Rembrandt nprodujo
se llama ser U.o hombre; los demás son los titerei:1, có- tKnto) ~ los ojos del hombri:, que retrataba. Y ast se litoral en la Península. Poca proteceión y auxilio
comprende cómo el arte, produciendo la sensación pueden esperar Cuba y Puerto Rico, reducidas á
micos o trágicos, de la historia.
Abominables, en la m&amp;s absoluta comprehensión del de la realidad completa, es dt&gt;cir, de la verdad, pro- sus propios esfuerzos y guarniciones; los f lemenvocablo, todos estos artistas, los ,vagner, loa Listz, duce la emoción de lo bello. Rembrandt 86 sirve para tos alll acumulados ,erán los únicos que oponlos Verdi y los poetas V. Hugo 1 A. de Musset y los sa- edo de un simple procellimeuto, el contrabt6 de la
sombra y de la luz; pinta con una gan resistencia .A la invasión americana, que
bios y los filá.utrcpos y lea. : .... y todos ...... ¡oh! D"é:8
quinta parte de luz y cuatro quintae apenas puede eonsidnarse iniciada. Antes que lle•
cft.ri&lt;'aturas cadavéricas eu cera vit•ja.
de sombra. ¿Pero 011 sombra la suya? gue á las r 0 motas playas filipinas la expedición
1•1 .Esta nota fue escrlt&amp; en 101 dias en que comenzaba 6. u .mar
¿O es la luz agregadt1. á. la luz, como
cuerpo el i;entlml~1100 ev1dentemtnte popwar, pe10 fomenr..do 1a·
en el ft1nómeno de las interferencias? de Cámara, si es que no vuelve a las costas
biosamenle JIOf la J,rensa que&gt; hoy ~e llama amarilla, &lt;le que era ne
!\o Eé, ptro vi6ndolo 1 devorl\ndolo con espallolas, ya estarán en las aguas de Manila, la
cesarlo arrancar Cuba. é. ~pafia, y los lnst1Dl08 béllc0t1 y conqu!Shl ·
do~ de 111. d• m ,c1 acta yanh:t:, bac1a tiempo donnld06, em{M:Ub11u
loa ojos, digámoslo asi, siente 11no segunda y la tercera expedición, salidas de San
tdlspert&amp;1 ; httll (h:i;pertado ~a ; ¿cuándo volterán al sutft.o?
que la revt&gt;lación de la viua por el

1'1olittca ®.en.eral.

&amp;1 'Tiziano i

su ltija

e.LA BOUlWOG~E&gt; BUQUE 'IRANPATlÁNTICO FRANCtS QUE NAUFRAGÓ ;JllRCA DEL HALJFAX LA HADRUGADADBL

4 DEL ACTUAL

�~=========================~E~L~MU~N~D~O~============~==D=o=m=ln=ft=º=lO===rl=P.=.T=11=li=o=&lt;f=P.=l~=·=R=-Francisco California; á los buques con que alcanzó el Comodoro Dewey la victoria de Cavite, podrá agregar un crucero y dos poderosos monitores, y contando con fuerzas de desembarque y
con un repuesto considerable de municiones, emprender operacioues activas sobre Manila y capturarla por cuenta propia ó con ayuda de las
numerosas huestes de Aguinaldo, que ya tienen
en situación comprometida al General Augusti
encerrado tras de los muros fortificados de la ca•
pita! del .Archipiélago.

to á que han llegado ante la pública opinión. En
la actualidad, los republicanos podrán ser un obstáculo á la marcha de la monarquía, pero están
por la paz, según las declaraciones hechas en el
Parlamento y en la prensa por sus principales
corifeos.
Las fracciones conservadoras y el partido liberal que se halla en el poder no están completamente de acuerdo sobre la manera de resolver el
problema. Los unos pretenden seguir la tradición
canovista, sacrificando hasta el último soldado y

tiffoada y por sus condiciones naturales al
amparo de cualquier golpe de mano por parte
de las escuadras enemigas. Allí permanece. mes
y medio, al abrigo natural del puerto, _baJo la
protección del Morro y la Socapa; y alh habría
quedado hasta que Sampson se atreviera á ata·
carlo en el recinto fortificado de la bahía, si
no hubiera recibido tal vez órdenes ineludibles
para dar un combate, para salir al mar libre, Y
marchar con serenidad heróica á un desastre casi cierto.
Según l11s notas hasta ahora publicadas y que
nos han suministrado las agencias cablegráficas,
parece que estas órdenes han existido. El buen
nombre del bravo Almirante, queda intacto; su
pericia y habilidad no han sido desmentidas, y su
temerario arrojo, lanzándolo con sus escasas fuerzas ante las escuadras combinadas de Sampson
y Schley que bloqueban el puerto de Santiago, lo
acreditará de valiente con perfiles de héroe.
No es, no puede ser la conducta del Almirante
Cervera, digna de censura; no merece el duro calificativo de ,raidor que alguno le ha lanzaiio en
insensato delirio de ciego patriotismo. El hom•
bre que por cumplir con su deber, por servir con
lealtad y abnegación á su patria, llega á los extremos á que llegó el marino espafl.01 vencido
frente á las costas de Santiago de Cuba, y que
buscó en el combate la muerte gloriosa de los
héroes, ese no ha merecido nunca que se le llame traidor. Fué antes y es ahora digno de lagrs:titud de sus conciud~danos, lo mismo sobre las
t~blas destrozadas de sus buques, que si se hubiera coronado con los laureles del triunfo.

*

NEGRITOS FILIPJN()B

*

**
En tales condiciones, todavía se 11gita en Es pafia, amenazador, el pueblo, las turbas anómmas

gastando hasta la última peseta, antes de ceder
un solo palmo del territorio nacional, antes de
conceder la independencia que piden las colonias,
11ntes de solicitar la paz del enemigo vencedor.
Los otros ya piensan en la paz, dan por satisfecho el honor nacional, y hablan de sacrificios estériles é inútiles resi;itencias.
Las clases conservadoras, las que representan
la riqueza territorial, la producción agrícola, la
industria nacional y, áun algunos altos person!lj s
del dero docente, todos se manifit&gt;stan en favor
de la paz, hacen representaciones al Gobierno,
alegirn grandes y profundos razonamientos, y en
nombre de muy caros intereses, lesionados ya,
pero todavía capaces de reponerse, de revivir y
aspirar á la prosperidad, piden al Gobierno no
prolongue por más tiempo el sacrificio estéril de
sus bijos, el holocausto inútil de sus intereses.

que buscan en los medios violentos la manera
de satisfacer su venganza, el modo de recobrar
el brillo de las 11rmas, que juzgan empaliadas porque han sucur. bido ante un enemigo superior.
Los partidos políticos hormiguean en torno del
poder, acechan la ocasión de asaltarlo, unos con
amenazas, otros con promesas, comprometiendo
solamente la libre acción del Ministerio de Sagas
ta, para que pueda resolver con serenidad el árduo, el difícil problema de trascendentales consecuencias para la monarquía espaftola: la coutinuacióu de la guerra, ó los preliminares de la
paz.
Don Carlos de Borbón, impenitente en sus aspiraciones, desde hace tiempo· que expía una ocasión propicia para realizar sus suefl.os de ventura.
*
.Alegando un mentido patriotismo, en los roo* *
.memos en que la patria espaftola se desangra por
Frente á todas estas fuerzas diversas y contra
una guerra colonial de más de tres años y se llena rias, el Ministerio Sagasta, firme en su puesto, pe
de angustia por la tremenda guerra extranjera, ro constantemente combatido, resiste todavía ála
aparece en la escena política, acecha la ocasión, marE&gt;jada, se yergue fuerte en medio de la tory enarbolando la bandera de los que quieren la menta, y las espumas amargas del oleaje que lleguerra á todo trance, de los que esperan la vic- gan de los remotos mares hasta las costas espa
toria contra un enemigo rico y poderoso, preten- ftolas, con los despojos de las escuadras destruidas,
de exigir del gobierno constituido toda la res- se mezclan á las olas amenazantes de los partidos
ponsabilidad, achacar á la actual dinastía todos que· chocán, de las aspiraciones que rujen. de las
los desastres y presentarse como el vengador de turbas populares que abultan y de la confusión
las glorias y las tradiciones españolas, mancilla- general que nace en cada nuevo desastre.
das por el extranjero.
*
Los republicanos, que en los cinco lustros de
**
la Restauración han permanecido quietos, obscuEn Cervera se había puesto toda la confianza
ros, desligados, sin dar otras muestras de su exis- del pueblo y del Gobieno. Leyendo los perióditencia pública que el motín fracasado de Villa• cos españoles en lo que se refiere á este ilu.,tre
campa y sus discursos y protestas en las Cortes, marino, se observa de qué manera crecía y hasta
parece que toman ahora nuevos bríos, que en- dónde había llegado la fé que se tenía en su petran en actividad febril, y también acusan á la ricia y su valor. Su marcha hábil y correcta desmonarquía de todos los males que agobian al de las islas del Cabo Verde á la bahía de Santiapaís. No están organizados, tienen sus fuerzas y go, esquivando el encuetro de los buques enemigos.
elementos desparramados en todo el territorio, y ahorrando con previsora economía sus escasas
por lo mismo debilitados en sus procedimientos. provisiones de carbón, evitando con sabia táctiCuando alguna. vez han intentado dar forma y vi- ca todo encuentro en que pudieran peligrar las
da á sus ideas de reforma y á sus tendencias fuerzas entregadas á su manao, demuestran de
coustitucionales, han sufrido serios descalabros, modo palpitante que era· merecida la confianza
se ha advertido la división en sus filas, se ha no- en él depositada.
tado la, diversidad de., sus ideales, y entre ellos
Sin tiempo para llegar á la Habana, d onde hamismos ha ha bido disidentes, que proclaman, fue- bría encontrado una amplia y segura base de opera del seno de la unión republicana, el descrédi- raciones, entra á la babia de Santiage, bien for0

* *
En tanto se resuelve en Madrid el difícil problema de la paz, todavía se discute en los gabinetes europeos, sin llegar á tomarse un acuerdo,
el porvenir de las islas Filipinas.
Alentado el cabecilla insurrecto Emilio Agui•
naldo por sus fáciles victorias sobre las guarniciones espRftolas aisladas, debidas tanto á sus
propios esfuerzos como á la influencia material y
moral de los american0s; mal aconsejado tal vez
por los agentes europeos, que han semb:-ado en
su ánimo la desconfianza v acaso lo han desvanecido 'Con el humo de la Úsonja, pare~e que hoy
no está muy dispuesto á secundar los planes del
Contra Almirante Dewey sobre las tierras filipinas.
Ya se murmura que opondrá resistencia á cualquier plan de anexión, y apoyado en el titulo de
supremo dictador que se ha apropiado ante las
tribus tagales, reclamará de las potencias europeas y de los estados americanos el recoPocimiecto de la República de Filipinas, y el apoyo
que garantice su independencia y soberanía.
A pesar de todas las declaraciones oficiales
del Gobierno alemán, nótase en este cambio el

,manejo del Almirante Diederick, la influencia
-que ejerce sobre el j, fe insurrecto la presencia
-en Manila de la escu,,drn germana, y el anuncio .
,en forma de amenaza del arribo á aquellas aguas
•del Príncipe Enrique, hermano del Emperador.
No extr¡¡ftaría á nadie una inconsecuencia de
este género, un cambio de esta naturaleza, que
-ocasionaría, indudablemente, nuevas complica-eiones, nuevos trastornos, y tal vez traería, en
plazo no r1:1moto, la interyención de potencias
extraftas en el problema filipino.
.
La actitud def Gobierno americano es sin embargo, pHfectamente resuelta y definida. El Con,greso acaba de d ecretar, por una resolución de
las dos Cámaras unidas, la anexión de las IS·
J.as Hawi:a. á los territorios de la Unión. Iniciado
en ese camino, no r etroc~derá ante la conquista
•completa d~ Filipinas, y si encuentra resistencia
por parte de alguna potencia extrafta, si no logra
atraer bajo sus banderas al rebelde Aguinaldo, y
-convencerle de la necesidad de un protectora·do, de la incapacidad en que está todavía el
,pueblo tagalo para gobernarse por sí mismo,
,son manifiestas las tendencias para env:ar nue-vas expediciorn~s, acumular mayores recursos y
,resistirá toda ingerencia extrafta y á toda rosis•tencia indígena. Si Alemania se resolviera á initervenir de modo violento en la solución del pro•blema, no están lejos los buques británicos, y
-acaso habría ocasión de averiguar si real mente
existe la pretendida alianza anglo americana.
Lanzados en ese camino los Gobiernos de Wasiliington y de Berlín, ¿quién duda que la posesión
del rico territorio filipino fuera motivo para que
-estallara la temida conflagración europea?
Pero tal vez no se llegará á ese extremo. El
-comodoro Watson, organizando en estos momentos una escuadra lista para zarpar rumbo á las
.aguas del viejo continente, es una demostración
de que el Gobierno americano está resuelto á
.lanzar un reto á la Europa Monárquica. Al pro·eeder así, ha y que creer que no está solo.

X.X.X.
Julio 8 de 1898.

--------•------- L! UIAGINACION INFANTIL.

El niño percibe el mundo exterior de uu modo que
-difiere notablemente de las percepciones del adulto.
La influencia de la imaginación sobre los sentidos le
,presenta los objetos dotados de propieda_des que el
adulto no encuentra en ellos, y en cambio no vé sus
-cualidades esenciales. «Un niño de dos años cinco
meses que miraba los martinetes del piano que esta•
•ba tocando su madre, exclamó: «El buitre!•:- Otro ni•
..ño de cuatro años, habiendo trazado una F vuelta t:n
sentido co11trario. trazó luego otra al lado en forma
--&lt;,orrecta de mane'ra que quedaran las dos letras asl
F "iJ· y viéudolas atentamente dijo: «E8tAn platican-do." La yerba llora dijo otro niño, viendo un mañana
el jardín cubierto de rocío. Una niñita cambiaba con
.frecuencia de Jugar los guijarros del arroyo por que
«debían de fastidiarse si estuviesen obligados á permanecer inmóviles sin ver más que los objetos que
los rodeaban ..... .
Qué extrañas analogías, qué asociaciones absurdas
,son estas que producen tales percepcionea? En el estado de nuestros conocimientos del esp,íritu humano,
es más fácil afirmar la existencia de esos fenómenos
,que comprender el mecanismo intimo de su causali,dad. Los terrores que siente el· niño tienen el mismo
obscuro origen, y ei no es posible curar esos males
Jimaginarios, es porque no podemos comprenderles
bien. Un niño de cuatro años explica á su padre el t-e•
rror supersticioso que le inspiran las tinieblas: ¿Sabes
.lo que yo creía que era la obscuridad! Una inmenaa
-criatura de color negro con una boca y ojos."

***

NATURALES DE FILIPINAS

EL MUNDO.

_ Domingo 10 de Julio de 1898.

Esta transformación caprichosa de los objetos, na-tura! en el niño, constituye la base de sus placeres: se
deja envolver po~ la imag~nación y iueg·a .c.on ella
·sieudo esta su umca ocupación y su d1stracc1on pre1ferente. Cuando está solo crea ficticios camaradas;
sillas, canapés, poltronas, son sucesivan~~!1te ~oches.
,ferrocarrile,:1, buques, etc. A su vez la mntta tiene un
amor casi maternal por un informe trozo de madera;
-es la muñeca de su predilección que no desd~ñará
nunca por las más perfectas "&amp;u muñeca," como ella
-dice, ¿no ha sido sacada de la nada con los tesoros de
la imaginación?
Con razón los Códigos de procedimientos criminales de los países en que hay juramento judicial, no
aceptan las declaraciones juramentadas de los niños.
Los médicos y los criminalogistas han demostrado
qué poc,, crédito merece el t~_!timo_nio de un~ c~n-eiencia inlantil. ¿Es que el runo miente por rnst),.n.·
.to? Será verdad, como Jo afirmaba Rousseau. que el
niño nace pervertido moralmenie y que sólo pttt!den
mejorar su ccndición misteriosos agentes? No, el error
-estaba en tomar por perversidad original un rasgo
p~icológico que se destaca. La mendacidad infimtil
'j'.)rocede de la- imaginaeióa sobreexcitada por el te·
wor, por el interés y, á ~ecea. por ~I solo pl_a cer de un
j111&gt;go cna,l quiera; un ~uego peligroso cier~amente
'f!U" eonviene no ,ptmJ.e¡· d6 vista. Pero acaso para

combatir un mal no es lo mejor determinar su~ orige•
nee?
La imaginación dirige los primeros pasos de la reflexión y se mezcla de una manera extraña á sus resultados. Notaremos de paso algunos hechos.
Los niños norteamericanos explican sus ideas sobrenaturales por medio de comparacione~ mecánicas:
el trueno es un gemido de Dios, ó bien es el ruido de
sus pasos sobre 1a brveda celeste ó por los martillazos
que está dando, ó por el estrépito del carbón que lle·
van a su casa: "ideas que demuestran el candor con·
que el niño humaniza á Dios haciendo de él un respetable burgué3 con su casa y su bodega de carbón."
La mayoría de los niños campesinos atribuyen el
vit:nto al mov.miento de los árboles,-inversión singular del orden real de causa y efecto Los seres vivos que primero crecen, en su concepto, están sometidos a un proceso contrario, en el periodo último de
la vida "Cuando yo sea grande y tú pequeña, dice
una niña á su madre, -te llevaré en mts brazos, té
vestiré y te pondré en la cama. Intuición profunda
que contiene en una imagen todas las leyes de la evo•
lución y disolución.
Los ensueños, las ficcioRes, las metáforas infantiles imitan las intuiciones y los desc!lbrímientos del
artista y del sabi.; pero ¿no es del mismo modo como
"las consecuencias empíricas de los animales imitan
los razonamientos de los hombres" según decia Leib·
nitz? Por humiliante que parezca la e&lt;1mparación es
legitima
!'ara conocer mejor la verdadera naturaleza de la
imaginación en sus primeros fulgorea, conviene ob·
se~v11.r al niño artista.

*** que la investigación de
Nada seria mas interesante
los primeros signos de una vocacion naciente: ai en·
canto sutil de la infancia, se unirá el misterioso atractivo del genio. Pero puede alguna · vez el psicólogo
estar seguro ae tener efectivamente en el sujeto de
observación un a!."tistaengermen? Nada engaña tacto
como los prodigios prematuros, eso es co,:1a sabida;
además, la psicología de la infancialliata de ayer;
cómo creer que se haya encontrado un observador
competente, imparcial y preciso de los primeros años
de lvs grandes bombres? Los que han estado cerca
de ello,:1 no piensán en referir el desarrollo intelectual
que presenciaron sino d~spués' d~ la _hora de la glo ria, y cuando la ternura o ta admiración hacen despreciar ó abultar ciertos detalles peculiares. Grethe,
Jorge S ..md, Tolstoi y Pierre Loti evocan curiosos
recuerdos personales de su infa_ncia E'.'n ~emorias ó
autobiografitL@. Estas restauraciones son siempre sospechosas, no porque haya duda sobre la exactitud de
los hechos; pero si es verdad que el pasado sobrevive
en el presente, no lo es menos, sobre todo tratándose
de poetas, q ut' se resucitan los recuerdos de ayer con
el alma de hoy
Todo lo que se sabA·de la imaginación de los grandes artistas durante s u infancia, nada tiene de característico y podría afirmarse á. priori. Hay, no obstante algunos hechos curiosos. Con frecuencia se ha
répet1do que Mozart á los catorce años, oyó una sola
vez en l:t capilla Sixtina, y luego escribió de memoria ':ll miserere de Allegri que los papas de una manera terminante prohibían copiar Hay otros ejemplos,
menos conocidos, de precocidad y riqueza de imaginación auditiva increíbles. Reyer cuenta el caso de
un niño de nueve meses que repetia exactamente las
notas tocadas ¡m el piano. El hijo de Stumpf subla regularmente la gama cantando, á. la edad de catorce
meses. En cuauto á los pintores, las imagenes de la
línea v del color son las más numerosas ea su infancia y las que recuerdan con mayor facilidad.
Los pintores y músicos tienen esta especialización,
esta intensidad de recuerdos desde sus primeros años,
sin que piieda decirse, ni mucho menos.que esas cualidades sean un privilegio exclusivo de los niños ar.
tistas; puede afirmarse con seguridad que son el lote
común de todos los niños Aunque en grado menor
sin duda y bajo formaa muy diversas, todos tienen un
orden de i.magenes de su predilección. De ahi procede la identidad quA se supone con tanta complacencia
entre la imaginación infantil y el talento creador; de
ahi dimanan las locai esperanzas de los padres del
niño prodigio y suF humillantes decepciones ulteriores. No es fácil arrebatar al presente los secretos del
porvenir, ni Jo es discernir en una inteligencia que
nace los gérmenes del genio futuro.

Nu-ei.it.rol!il grabados
El desastre de "La Bou rgogae"

Maravilla de arquitectur¡i naval, un palacio por la
suntuosid11d de su Instalación y una torre flotante
por su fortaleza, t11l era el transatlántico cuyo choque
con uu p1ebeyo buque mercante, produjo la espan·
tosa catástrofe que llena d e con~teraación dos continentes.
Del trágico suceso só)o c~nocemos. su lam_entab\e
fin; el mundo entero se mchna cou p1ad0Ra simpatta
ante el dolor de los hogares enlutados de las victimas ......
En el torbellino de los acontscimientos pronto quedará perdido el eco de las dolorosas lamentaciones; y
acaso muy pronto oigamos voces m~s serenas que
nos hablen de los dtosastres d el mar, como de un .recuerdo triste d&lt;1l pasado, al anunciarnos que la ciencia, esa maga infatigabl~,4t8- ~ncontrado en.sus maravil&gt;loRos arseo'lles la con¡ uractón de los pehgres que
asechan entre las nieblas del oceano .... . .
Un transporte de tropas
Al romperse las hostilidades entre Eipaña y los Estallos U ,ti i •s creiase que la guerra tenddá por único

27
teatro loa mares antil'anos; pero he a.qui que surgen
los acontecimientos inesperados de Filipinas y con
ellos la necesidad de enviar á. DewdV refuerzos para
sostener su posición, dificilisimi y de graves responsabilidades, entre los triunfantes insurrectos de Agul•
naldo y_ la desesperada y tenaz. resistencia del ejército del Capitán General Augusti.
Con presteza y aún COA precipitllci_ó~ se orgl!-nizaron las expP.díciones militares á F1hprnas, saliendo
de San Francisco los tran3portes, uno de los c11ales
a¡:&gt;arece en nuestro grabado.
E3 de ve:-se ese hormiguero hu~ano tlpic? ~~ su
aspecto general: los soldados americanos de F1hp:nas
más que hombres de armas, par&lt;1cen pioneers. Son los
antiguos ganaderos que recorrían las praderas de
Dakota los buscadores de oro de los creelcs callfornianos. av~nturerosaudaces, obstinados que pie,1san más
en los productos tropi~ale; d ~ ·!!-' Filipinas, que en
épicas luchas con los metas del Cid.
El Tlz/aao y su hija
La ilustración de carácter artístico que damos en
el número de hoy enriquecerá la colecció11 de nues•
tros abonados con una obra digna. de los mayores elogios, y escogida con cariñoso e3~ero.
.
¿Quién no desea un retrato del 1lust~e colorista ~eneciano? y quién no encuentra ct1ntupl1cado el ménto
de la adquisición cuando á más d el retrato del p:ntor
eminente tiene un cuadro como el que hoy ofrecemos
al publico?
Naturales de Flllpíaas.
L'l. guerra ha puesto de moda el e3tudio de la g~ografia politica dti las islas FlJipinas. Todis las re vu·
tas de alguna importancia publican relaciones de
viaje, más ó ménos interesantes, y descripciones más
ó menos exacus del archipiélago español insumiso:
toda e!a literatura de ocasión subraya. las dificultades que tendrá la potencia bajo cuya autori~ad caigan las Filipinas, para encauzar en una corriente de
orden y clvilizicion tintas poblaciones l!.eterogdneaa
y salvajes, autoctonas la.s unas, productJ de d iferen·
tes mezclas de razas las otras;-rndu rebeldes á las
sujeciones y refractari"s á las idea:1 y prác1lcas de
una vida superiur.
La~operacioaes militares solirJ Ssntlago de _.Cuba.
Aún no ha llegado el pavoroso drama de las Anti•
Has á. su escena final y ya son incontables las heroi•
cidades de los bravos combatientes que libran en esto~ momentos los comba.tes decisivos de la campaña.
De mortuis nihil nisi bonum, v en efecto, nunca
como en esta ocasión puede hablarse con tan justos
elogios de los que han perecido en la pelea.
Con qué vi~or han sábido luchar iberos y norteamericanos! El numero de los muertos y heridos e3tá abi
para atestigu.1rlo: en esta guerra no ha habido cobardías.
~ueetro ,rrab,do representa uno de esos encuen•
tros parciales, tan frecueates en los asedios. Los adversarios, luchando frente a frente, casi pudiera decirse cuerpo á cuerpo, personalizan sus odios contra
la nación enemiga: ya no es un pueblo, ea un hombre el que se alza enfrente, amenazador y airado, y
es preciso matar antes de que él hiera. _La pasión
patriótica se enardece, y el hombre, poseido por el
instinto, ya n o es soldado, es una fie~a como en los
tiempos en que el troglo..ita vivía á. expensas de las
tribus hostiles ..... .
La caricatura ea el Extranjero

-España y Francia -La verba malévola del ca_ric 1turieta pinta á Eipaña y á Francia como dos mu¡ere11
¿buenas ó malas? Por lo menos Jijeras de cascos; E,paña no tanto, gracias á la experiencia triste de sus
revoluciones Mientras su compañera llevada por uno
de eso:1 arranqiJes de su temperamento ciprichoso,
se entreg'l confiadamente en manod de cu:as y solda.dos, España, muy t riste, se queda haciendo filosofías, con su pandero roto y su abauico en el suelo
-El ingenioso Fischietto no les juega en esta vez nin•
guna mala partida á. los japoneses suponiéndoles la
intención de sacar las cash.ñas con las·manos d11l gato en el brasero de las Filipinas. ¿Son realmente lo~
japoneses los ingleses del Asia? Pues mal harían si
no aceptaran las consecuencias aceptando la analo•
logia. Por lo demás es de pensarse si no habria en es•
ta supuesta actitud espectante y pérfida del Japón
más realidad que ......... la caricatura del Pischieto.
-Reproducimos la caricatura del gato americano y
el ratón español cuando menos á titulo dt' muestr¡¡,
gráfica de la opinión de la prensa austriaca durante
el mes pasado, que fué el mes de las profecías en
falso.
-La idea de que Lord Salhbury reniegue de Mr.
Chamberla;n por la endiablada p llitica que con ta uta audacia predicóé;te en la reunióndeBirmingham,
no es la primera vei que se ha ocurrido en la prt!nsa
cómico-gráfica de Europa. Gracias á la polltica de
aislamiento de lot Gran Bretaña, los pollticos i ngleses
tienen un raro privilegio: tJdos loa periódicos, de to•
das las opinione;, de todos los paises (ahora agregare•
mos, europeos) saben que las caricatu:as contra el
gabinete de Inglaterra tendrán público que las ap lauda si son buenas y que las acepte por muy malas que
sean
-El Gran TL/;rco. Pocas veces se ha inspirada con
tanto aclerto el célebre periódico de Vieqa como en
esta ~aricatura. Mientras Europa entera tiene toda sa
atención embargada por el conflicto hispano-americano, la ferocidad rnusulm'lna divierte sus oai.os rega.ndo un pnco de sangre de cristianos. Llenos de piedad
por la; víctimas qw.e hicieron, recordamos el Terror y
laJnquisicíón, y cuando ahí, casi á nuestra viata, se
han cometido crimen es más grandes y más cru6les, no
se nos ocur.e pensar Jo que será. para las generaciones del porveni.r la histJria s1ngrienta del sigl.o )ffl'X,

�, ·uo
l luullllo"" JU ,!,·
EL 'Mu~
-=============~ -

J

llll U Út',

1~:,o

Domingo 10 de Julio de 1898

~T. MUNDO

29

para él vacio de toda alegria; y después de un periodo de pesadumbre hosca
feroz, volvió á sus estudios de otros tiempos y empezó d!' nuevo á herborizar.
Todo el dia andaba por el campo ó por la playa inclinándose con vehemencia sobre
las flores ó las alga~,como si en su8 olore~ aspirara algunos átomos de la adorada
criatura que había p enetrado en el seno de las cosas.
Un hombre que rt:coj -, plantas, eabe curar; las masas populares no vacilan nunca
re. p-ecto á la solidez d., e;ta deducción, y fundado,, en ella los indigentes de Vomero empezaron á perseguir al herbolario para hacerle consultas y pedirle remedios.
Al fm, cansado de defenderse cedió a los que le importunaban, y pronto halló
y aún buscó ocasión de aplicar sus conocimientos médicos. Cuando se celebraba
su beneficencia, Laurvig ,se encojía de hombros sonriendo desdeñosamente, pues
muv bien sabia cuál era el aguijón que estimulaba su a,án en estas luchas
coñtra la m'uerte, contra la feroz enemiga que Je despojó de su "único bíen. Curando y sanando probaba la voluptuosidad de una revancha, la embriaguez furiosa
dl'l duefüta que abate al adversario por t,uien fué abofeteado, y c&amp;da victoria
obtenida sobre la ladrona tenía tenia para él, el sabor de una venganza personal.
.Puco afable, celoso de su soledad y avaro de sus palabras, no se le conocía
má; arpigo que un perro dané3, bellisimo animal de piel negra, manchado de
b ,anco en la cabeza, que entendía al nombre de Rampollo y conijtituia la sociedad
habitual del Doctor Peter. E~te hombre de corazón cerrado no tenia,comunfcación
intima sino con aquel co.;ipañero; y su dolor se fundía á veces en la insondable
dulzura de los amorosos ojos del perro y entonces sabia sonreír á la plegaria
muda que brotaba de aqu~llas pupi1áS calientes, eternas y humildes solicitadoras de un s gno de afecto en la cara del amo. Por destroz .. da que estuviera el
alma del Doctor, hallaba medio de venir á los labios ó á las manos, en una fraseó
eu una. c&gt;1ricia para el abnegll.do amigo.
R!l.mpollo seguia á Laurvig a sus vi~itas llevando al cuello ~l cesto que contenía
loB medicamentos y que en las ex curs10nes campestres serv1a para guardar la;
coleccioues que iba recogiendo el herbolario.
Desde Capo-di Monte hasta el puerto, todos los lazaroni conocían !Isa pareja inseparable, y .cuando el perro negro aparecia por alguna ca!lejuela, los ~lien~es del
médico se asomaban á puertas y ventanas para saludar sm ceremoma á il buen
d otare Pierino, pues ya se sabia que á poco aparecería é ,te con su paso lento,
su ámplio y flotante levitón, su cuerpo un poco encorvado, su espesa barba rub'a
cubrit,ndo la cara casi hasta la frente pensativa que abrigaba bajo los anchos
arcot1 de las cejas, los ojos claros del pais de los mares descoloridos, esos ojos en
donde erraba ahora la mirada distraída y abismada de la gente que vive record11ndo una ventura perdida.
·
Ya llevaba Laurvig algu11os años de este modo de vivir cuando estalló el cólera
de 181&gt;! y C:esde lut'go la epidemia empezó á cebarse en los cuarteles del Mercado. Se habría dicho que la bestia invisible escapándose de la sentina del barco
en que vi.10 oculta, corrió directamente á su .::entro natural, al nido secular d~
las t 1:1rrible¡¡ infecciones, á ese laberinto de callejones sombríos, mal olientes pc.r
las pe,caderias y puestos de legumbres, privados de aire y de luz bajo la opre•
sión de grandes edificios leprosos que sacuden sobre el pavimento, con los ha·
rapos sórdidos que cuelgan de balcones y ventanas, los miasmas de los tugurios
donde bormigu11a la piara de la peste.
Entonces se vivia en Nápoles por la calle y se morfa también: por las mañanas
esas tristes moradas se vaciaban, pues hombres -mujeres y niños sallan apresura•
dos para agruparse ante el vendedor de sandias, como si este ganado humano
118 hubie.1a prepuesto salir al encuentro de la epidemia ó esperarla en el um •
bral de las puertas.
.
y la epidemia pasaba y hacia cada vez nuevas victimas; las unas abandonándo se con fatalista resignación, otras arra•trándose hasta las puertas de las iglesias
1:1ntre Ja multitud que entonaba plañideras letanias que se interrumpían y se con•
tinuaban por 1áfagas, como azuzadas por 111 angustia, cada vez que pasaban los
carros mortuorios con su cosecha macabra.
La depresión general prndncla un efecto excitante en el ánimo del Doctor Pe•
ter. La Iadron.1. que te habla despedazado el .corazón y á quien él habitua!mente
persegnia con cnidadosas emboscadas, la traidora Muerte, le ofrecia al ftn una
batalla campal y le era dado combatirla á toda hora con golpes redoblados, exal•
. Desde luego empiezo declarando valientemente que el Doctor Pet 1r La"Jrvig tándose en esta lucha y contando orgullosamente las presas que arrebataba al
~ra de Bergen, Noruega, aua 4 ue nuestros vigilante~ protec&lt;?ionistas literarios mónstruo.
.
.
.
Laurvig no reposaba ni un minuto, empuJado por energia magotable de odio
11e enfurezcan y gruñan previendo un nuevo caso de ibsenlatria.
Al saberse esta proclldencia de est11 personaj11, el l~ctor por su parte esp~rará y rencor contra la potencia deatructora contra la matadora de niños, á la cual su
ver en el relato el desfile de gentes pálida1 v de!lmadeJ&gt;td.ls, con cabellos lác1os y imaginación daba forma corpoul algunas veces y la conv~rtia en r~alidad qui!Dé•
ojos de foca, al rededor de un personaje parecido á aquél fllnebre Dr. Rank de la rica á, fllerza de luchar con ella cuerpo á cnerpo, de sentirla vencida como s1 le
Maison de Poupée que dice laR palabras y hace los gestos de amor con voz de oprimiera la garganta coa la mano.
Una tarde en que regresaba,por el camino de Vomero, un hombre le detuvo á
fantasma y contracciones de cadáver.
.
.
.
Si tuviera libertad para iuventar, serla de ~eguro m1 héroe gen_mnamente pan- la entrada de la Calata de San Sebast iano, que ei! una de esas rampas estrechas,
1!ienae, criado y nacido en Montmartre, pero todo . el valor de m1 cuento ~s~á en infectas bordadas- de caserones, donde vive la gente más desheredada.
-¡Do~tor! por el amn·de Dios, suba usted á ml e.isa, Ha.y una enferma que se
la autenticidad de los peraonajes y de los hechos ta es como me fueran certificado
por un magistrado napolitano, amigo mio, una tarde ~n 9.ue paseando P?r el muere.
muelle de Cbiatamone filosofábamos sobre los bellos sentimientos que á ocas10nea
Laurvin"' edtaba muy cansado por el rudo trabajo del dla; y como ni aún baflorecen en el corazón de un bandido.
bia almori'ado su cuerpo pedía gracia. estando adem ts vacio ya el cesto de me•
Pues el Doctor noruego era un original, muy conocido en Nápoles donde dicinas que R ;mpollo llevab3: al cuello. -~íguió pnes andando, pero el ho':Jlbre, que
residió largos años habitando en unl!, casucha solitaria oculta entre un matorral p recia estar fllera' de si, le ~nterrump10 el paso. E ;te hombre no cl!-uhvaba por
de aloea del lado de las pendientes de Vomero
su aspecto: vestido de andraJos, llevando gorra. encarnada de marmo, sacudla
y 1e llamo Doctor, no porque oficialmente ejer_ciera el b.onor!fico arte á que se · febrilmente una cara hueoosa curtida por el sol, erizad!!. por una barba negra,
co"!sagran las bien intencionadas persona~ l!-utonza~~s por el Estado para prolon· trastorn'l.da por el espant.&gt; y con miradas como las del tigre que ha caido en la
gar nuestros sufrimientos. En un princ1p10, adq umó sus grados por amor, á la
· T eresa l a que se muere.
ciencia y practicaba la medicina curando gratis á los pobres por amor á la hu~a- trampa.
-Doctor, es forzoso que suba usted. ... E ; m1· h"lJa
nidad según parecla, pues pen~trando 1:11ás hondament~ en su carácter no conJu- • Este grito de padre despertó u11 eco doloroso y profundo en el alma del Uoctor
gaban con esta condncta las m1santropias del oersonaJe.
que sin agregar una sola palabra sig11ió á aquel in1eliz á trav_és de una calleju~la
Rico, viudo, padre de una hija que adoraba, ·La~rvjg salió de s_u p_ais para vi- montuosa, trepó una empmada escalera y entró en la. bub.ard1lla que le fué de1ugvificar á esta chicuela enfermiza con el sol de Itaha y no lo consiguió, porque la nada.
.
.
niña se le fué de entre las manos en las taldas mismas del Vesubio. El padre ~n.t:1. la luz de una lámpara de hierro colocada sobre una de las dos sillas que com
tonces se quedó á vivir en el lugar mismo en que el mundo resultó de 1mprovll!,o

Una buena puñalada.

�-

so

ponian el mobiliario de la pieza, estaba la enferma
acurrucada sobre un colchón y apeua11 cubierta por
escasas ropas. Tendrla veintt1 años á lo sumo.
.Al oir t:l ruid,, que hicit1ron los recien venidos, deeató 1011 nudos de1 pañuelo r&lt;,jo que le cubrla la cabe·
za, y sus largo11 y Hbundantes cabellos cayeron sobre
11us bombru~, dej11ndo dt:ijcubierta una cara agobiada
P.ºr la enfo:1U1t'a11d; pero que ccnservaballoeas de oe•
,Jeza e.scul~t1!'sl qut: por bU corrección recordaron á
Laurv1g, c1ei t11s figuras dt1 mármol que reposan sob!e los BRrcófago11 de la antigua Grecia. Sus grandes
o~os nl'gros y _ac,miuadol'eP, brill11baii con el brillo fi•
mestro_ ~e IH fiebre y pasaban altern1ttivameote con
expres100 suplic·aute de la im!\gen dt1 la Virgen que
estaba I lav.. da eu la pared, id rubtro del D1 ctor.

Terrible ~ra el at.aque y ael lo comprendió Laurvig
d11sde la primt-ra OJl'ada; y en co11Pecut1nci11. rl~asol vió
obrar con actividad y energía Euvió al pad~e dt1 Tt1•
reqa á una drogunfa para 4ue trajera las medicinas
neceeariat1, y él miemu bajó apre,1urado á com¡,rar co•
bertoree de lana
Nunca habla sentido má~ intensa. voluntad de ven•
cer á la m:ierte
Incll?ado sobre el colchón, mientras el p11dre em•
brutec1do por d dolor, sentado c.. rca, segula reaqui. nalm~nte todoa RUA gestos Laurvig procuraba sobre
loe m:embroe heh1dos de la euftrma, reacciones viol~ntae que pudieran retrotraerá la. vida; r estuvo eRP!ando la. vuelta durante largas h rae y no se retiró
smo haRta muy avanzada la noche, cuando el sopor
tranquilo de la jóven le hizo concebir alvun11
eepo•
0
ranza.
Pero no abandonó el campo;y al tercer día su triunfo era un heeho. El rjo ejertitado de Laurvig se conVt'nció cuando vió rt,aparecer el vigor jnveu1J ori!U•
lloso de ~l. mismo en aquellod grandes ojcs negros~en
la flexlb1ltdad de aquel cuerpo "'6otil y en el carmln
de granada madur11. de aquello: labios que sabc,reaban los alim~,ntoe rrafdoR por el Doctor
Entoncf'e 11e retiró prometiFndo volver. y no bif'n
babia doblado la e~quiua de la Calata de San Stbaistian_o, cuando al notar que su perro no venia con él Je
silbó para llam11rlo. El animal no apareció y Laurvig
volviendo sobre sus pasos, regresó á la casa del padre
de Teresa y preguntó en seguida en todas las tiendas del tránsito.
. Conocían en ~fecto á Rampollo, y hasta le hablan
vuto por la mana1111, pero uiuguno podla dar nüticias
de ~u paradero. Después de una hora dt1 vanas indagaCJonee .,¡ Doctor tomó el camino de su casa muy
preocupado, pno con la esperanza de ~1e el perro se
le habría anticipado y ya estarla allí. Sin embargo,
Rampollo no hab1a venido y su amo lo aguardó sin
éxito durante todo el dia.
1:º~ la noche se presentó á las oficinas de la policía,
refmó HO peo_a, y ofre~ió uua fuerte gratificación al
qu~ le devolviera su fiel compañero; y como el Comí•
sar10 se habla encontrado varias veces al médico en
los barrios bajos que ambos visitaban con frecuencia
por dieti~toe motivo.e, se interesó en el caso y pidió
~etalleec!rcunetanc1adoe Apenas terminóLaurvi"'
su
0
mformRc1ón. le dijo el Comisario:
-N? me diga uijted más. Vaya. usted á la casa de
Agostmo Greco y será milagroso que no deje usted
algo entre sus manos. Este Agoetino. padre de Teresa,
es un? de nuestros más redomados bribones, un camorrista de marca mayor. Ya sabe usted á Jo que llamamos en Nápolee La Camorra: es una aeociadón de
mal_hechores corta~~oleas y rateros, que conservan en
la ciudad las trad1c1ooes del bandolerismo, cargadores del m:u~lle ~n_eus ratos perdidos, viviendo ae algunos oflc1os visibles y de muchas industrias reservadas, entre ellos está la fuente de todo asunto delictuoeo. Hace tiempo que tenemos los ojos puestos en
él y en su bPllislma hija qu1&gt; eR una bribona por el estilo. Usted lt1.i h?zo uu b~mflc10 y cll,1,1 en cambio le

Domingr 10 de Julio de 1898

EL MUNDO
rob11,ron su perro: esto es lo más natural, pues serian
capaces de robará San Pedro, si son de plata, las llaves del cielo en el momento en que el apóstol lee
abriera la puerta. No busque usted más.
Laurvig regresó inmediata:nente á la Calata de
San S eb,11,tiano y con la mirada y la palabra exploró
y regibtró la conciencia del camorrista, procediendo
con 11everidad1 sin disfrazar demae;ado sue sospechas
de las que el hombre no pareció quedar sorprendido.
Agoslino le dejó hablar haHa el fin, y luego le
diJO:
-Escuche usted Le dt:bo la vida de mi hija y daria mi piel por devolver á Ubted su perro Yo lo encontraré e... donde quiera que se halle. pues la policla
no sirve para maldita la cosa. Con ella estarliA Udttd

en primer lugar, despistado
porque nadie en todos lo~ pal.
ee11 habitados tienetant11.
brújula para desorlentar11e y
desorientar á loe demás, como
le ¡&gt;asa á la policla Y en vano
se desvelarla usted v se afa
narla y pondria el grito en el
cielo, pues ni por esas ni oor
las otras dejarla de estar
buscando haFta f'I día del juicio final sin obtener resultados, mitmtr11e que yo conozco á todoR loe ladro•
ne" de 11eri oP .v sólo en caso de que le hayan matado
no queduíll rf'medio; pero si vive aún y tbtA en Nápol.-K e~ré ustf'd se¡?uro eomo de que es sangre la
sangre dt1 San Francbco, de que lo recobraré v se Jo
llevaré 4 U•ted.
•
Poco ~nnvencido y mal tranquilizado el Doctor Peter vol v1ó á su casa, ahora compleatmente solitaria y
apenas salló en los dlas ~iguieutee A vi,itar á algun'oe
enfermos. La muerte le h11 bla arrebatado á su hija v
los.hombres le hablan robado á su Rrnigo ¡,parit qti'é
fatigarse ya en favnr de l&lt;1s hombres? Cuufinac o eu bll
laboratorio,.r~machando su tristeza, sA ocupan11 11 0
más en clas1f1car plantas v maldecirá la humanidad
El sábado por la tarde. cuandr st1 uomó á l11. vent,.,
na para arroj_ar sus pequeñas penaR de pobre hombre
en la gran tristeza de la mar, un t:btridente Jadr do &amp;e

dejó oir en el camino y le hizo palpitar fuertemente el
corazón.
Algunos minutos después Rampollo acariciaba las
ro&lt;11lla11 de su llmo con todas las demostraciones de
alegria y de terneza que pueden ser explicadas con la.
te11gua qut1 lame y la cola que se mueve agitadam,mte.
!Jetráas dt11 animal, en el dintt1l de la puerta, Agoetino .e ostentaba con su gorra enca~nada y eonrit1ndo
tslltieft:lhv pero con la 11onriea modebta del que
cumplido eu deber.
- ~ a le habla dicho á usted que se recobrarla, pero
no fué la. policla quien lo encontró sino yo. ¡Buena
t:st4 la policia! Yo conozco á todos los ladrones de pe•
rro11.
Deepertado por estas palabraeá sus obligacio1ws de
gn titud, Laurv1g interrumpió sus efusiones con Ram•
pollo, fué á su secretai1-e lo abrió, t..imó un ~ruebo paquete de billetes de banco y loe llt1vó al Camorrista.
l!.:ott1 retrocedió con la frente ob6curedda y demostrando cowo pena y asombro; pero al v1:r qut1 el Doctor
trat11 ba dt1 inoist1r1le cortó liA palabra con ademán reoudto.
-No! nada de eso, usted salvó á mi hija .V yo Je devud vo A bU per ·o. E~ necesario qu1-1 cad.. pt1rsonaame
algo t1n tl wundo; eoo ije compn,udt1 E.itamos á roa•
110. guarele usted bU dinero.
Laurvig 11rrojó t1l ·dine-ro sobre la mesa y vino al
howbre con las dos manos cordiatu1eute teudidae.
-¡Pt1rdóu y gracia!!! Je dije; dtmt1 Ubted la mano.
Agodti110 rt1trocedió sin correspouder á los deseos
del uoct,,r y lt1 dijo, como avt1rgouzado y con una voz
humildt1 y wuy triste:
-Nu, uu! 'larnpoco eso, tampoco e.io La mano de
un hombre honrado como u1&gt;tt1d uo debe ostrechar la
de un horubrn como ~ o. Adios.
Y cerraudo tra11 de el la puerta, df'sapareció.
Al dli&amp; siguiente una im¡.,uloióu iu.,tmtlva llt1vó á..
Laurvig á la Galata de San &amp;bast,ano. Teresa estaba
sola en riU casa, gravt1 y pt1uoat1v .. , y acogió fríamente
al IJoctor.
-¿Y tu padre, dónde está?
-.1!:n la caree!. Acaban ,t., lleHirselo, parece que por
moLivo de una puftalada.
Laurvig no pudo obtt1ner de la jovtln más confidencia11. Ob.,tmadd. t1n su mmi1nno 1 Lt,uld como un reproche eu 11u mirada eéria.
El Doctor se p1edentó en la piisióo, solicitó hablar
con el .Qirector y le interrogó ,wbre el caso ..e A"'Od·

ha

tlll~

o

-Ah! ¿el Camorrista'! dijo el fnncionario; al fin le te·
nemos ya, por cau11a de una but1ua puñalada que en
una sangrienta riña le dió á uno de u11 colegas, al zapatero G1rolamo que entre c.trns eopecialidades tenia
la del robo de peri·os. Si se pueJe dar crédito á Jo que
dicen esas g-1:~tes babia roba ,o un animal. parece
que de la propiedad de usteu. Es prob11ble que hicieron el robo por l:Uenta y mitad á pesar de cuanto
alega en contrario ese bribóu de Agoetiuo porque ¡;i
no ?q~é razón habla par!l qut1 v\U1.t1ra á inq~1ttar á su.
amigo, Entre ello::1, segun bu Cod1go especial quien
robó una cosa es el úntco &lt;:¡ue tiene dert:cho Aella y
no hay Dllda que respeten ~¡;os m11lhechorue t11nto ~omo el derehho de sus cerupañeros de oficio. Sin duda
Agootlno fué á reclamar ~\1 partt1, GiNlamo se negó á..
pagar; t:l otrv se apodt'rÓ del perro por la fuerza 811.·
1it1ro~ en breve _á relndr los cuchillo¡;, y el zapatero
recibió una henda dt1 11111.uo maestra. No escapará.
E::1 A~é mia, una buena puñalada que no,1 libra de un
bana1uo y nos pone á cub1t1rto dtll otro.
Laurvlg Presentó tíniid,mente otra hipótebís otra.
ve_rsión, pero no habiendo !?.grad~ más que hace: eonn,1r al D1rect_or, c~mpre,1d10 que iba á et1r iuútil inFiat ,r. E11e func1ooar10 habl11, reconstituido la escena. del
criwt10; y cuando un funcionario hace una recomti-

31

EL MUNDO.

Domingo 10 de Julio de 1898.
tución de esail', todo t:l mundo sabe Jo peligroso que es
intentar modiricarla aunqut' st:a con la ve1 dad.
El- Doctor se rt'tiró pues, pensativo, repitiéndose
maquinalmente la. fra1,e que acababa de oir; esa frase llena p11 ra él de u11 11t1..,tidc profundo, una vt1rdad
trAgic11 y una cruel ironía; una buena puñalada.
Eutooi:e, fué cuando acudió al Magist1ado
de q 11ie11 obtuve este relato, y con la l'Sperau•
za. de llumiu11r á la justicia Je refirió á en
manera los incidentes del caso y los refirió
-dice el escéptico hombre de ley-con premeditada benevolencia
-¿Y qué hicieron ustedes de .Agostino? pregunté á mi amigo.
-¿Qué quería ustf'd que hiciéramos? Mandarlo á galt1rae ¡Diablo! por uni puñalada
semeiante .... ,Y además. t'l bentficiario, el
zapatero quedó bien muerto ..... .
-Sin embargo, el móvil. .... .
-Todos u8tt:des son a1:,i.. ....... por el estilo
de Lombroso! ~i se les scucb11ra. la jul'ticia
cie.,.a y manca á fut:rza de escrúpulof 1 cor·
tarl11. cabellos en vez de cortar c11bez11d b:l
análisis psicológico es una cos11, mi querido
amigo, y la justicia es &lt;,tra c~sa si111pl6: m•. ·
cánica; y cu11ndo no es a,i deJa de ser JU·ll·
ci11.. Y si sed, Jara conmover y embarazar por
las sutilezas bentimentales d.-1 primer n111u•go á quien 11e lt1 ocurriera amar il ,u, pnr.,e

más que á las personas. ya tendria donde tropezar.
Meta usted teoriae de Ibsen entre los artículos del Có•
digo, y verá l_o _que resul~al Por otra parte, es.e Laurvig era un &lt;,r1gmal y se hizo más orlgtnal aun deepué11 de esta aventura. Figúrese usted que el mejor
lila se embareó p11ra su pal11 con su pPTro v 11d.-má;;

0

con la Teresa A quien se dice que adoptó, que la casó
en Bergen con otro sabio como él r que legara á la
pareja toda 811 fortuna. ¡Pobre ch:cal Crea usted que
no va á ser fel.z. Apuesto á que extraña ya nuestro
sol y los tiempos en q ue comla sandia por las ca!les
llevando los piés desnudo::1 y cantando coplas p1carescae.Ni eiq11iera tiene alli r1ores enct1ndidas y aromosas que prender á sus cabellos.
Morirá de nostalgia b»jo aquellas brumas,
ó bien, golondrir,a libertada, huirá entre las
,ombras de aqu~llas noches tan largas y
vendrá á reunirt!t' con su padre.
-Porque vamo~ á ha,•er indultará .Agos•
tino, para complacerá loe filósofos psicoló·
gicos y filantrópicos ~· .. .. por amor a.l arte,
murmuró confid.,ncialmt-nte el MagiFtrado.
¡Una puñalada tau h.-1 mosa! afiadió luego
con el gesto y la voz de un perito . .. . administrada de abajo para a,riba, con todas las
reglas. No; no ha) como nuestros hombres
para conservar l11s tradiciones de la puñalada mortal, dá~ica, hermoea; de la. buena
¡,uñalada!
E.M. D- BoGuÉ.
(ds la Academia francesa.)

LOS AMORES DEL COMETA
De oro, &amp;81 e&gt;d la cauda del cometa. Vien0 d11 las in·
mensa¡; p1·.,fuouida1lt1a del es¡;acio .v ha dejado t1n las
pú1s d~ criatal que tienen laa estrellas, muchas dt1 sus
qued~ ja::1 luminosas Las coquet.i11 quieit1r11n atraparlo; pero el cometa pasó imp11,-ibe sin ,olver loe ojoa,
como Ullses por entre las 11irenl\e. Vtlnus lt1 provocabR con su voluptuoso parpadeo de meái1i n ,lche, como
si va tuviera sueño y quisiera volverá ~u cada acom•
paiíada. Pero el cometa vió el talón alado de Mercu
rio que eonrela mefütofélic:.mente, y rasó muy formal a la reepetotble distancia de veinti~iete mi,lones
de leguas. Y alli le vei11 Yo creo que ttn uno de sus
viaj.-e halló la estrella de niev11 á donde nunca llega
la mirada de Dios, y que llaman loe místicos Infier
no. Por eso trae erlz• e los cabellos. Ha visto muchas
tierras muchos cielos, sus aventuras amorosas hacen
que las Siete Cabrilla3se desternillt:n de risa, y, cuando imprima sus memorias veréis como las comprarán
los planetas pan leerlas á escondidas, cuidando de
que no caigan en poder de las estrellas doncellitas.
Tiene mucha fortuna con las nujeres: es de oro!

*.*

,

No me habla sido presentado. Yo, comunmeote, no
recibo á las cuatro y treinta y dos minutos de la madrugada; y ese gran noctámbulo deja sus sábanas
azules muy tempra'!o para e,piar la alcoba de la au•
rora por el ojo de la llave, Juego que la divina rubia
salta de su lecho con loe brazod desoudoo y el cabello
~uelto. Su puplla de oro eepla por la ct1rradura del
Oriente. Td vez en ese instantt1 la aurora baja las
tres gradas de ópalo que tit1nt1 su lecho nupcial, y
busca, para cubrir sus plantas entumidas, las pantuflas de mirtos, que loe áo~elee forran por dentro con
plumas blancas desprPnd1das de sus alas. Y él la mira, la drcuuda con el áureo fluido de 1ms ojol!; la pal •
pa con la vista; siente las blandM ondulaciones de
11u pecho, ve cómo entorna loe párpados, de?cubriendo sus pupilas color de no me olvides, y recibe en el
rostro las primeras gotas de roclo qut1 van cayt'ndo
de las trenzas rubia,i, cuando la diosa moja su CiAbeza en la grao palangan'\ de brillantes, y aliña con el
peine de marf,l au cabellera dtlscompueeta por la almohada El cometa está enamorado. Por eso se levanta muy temprHnJ.

*
**
Cuando los charios nnuociaron su llegada, yo dudé
de su existencia Crei que Pra un pretexto lle! Sol
para obligarme á dejar el ll'cho eu la11 primeras horas matinales. El padre de la luz tslá reñido cunmigo
porque no le hag·o versos y porque no me gusta 11u
hija el alb11..
La blancura irreprochable de esa mujer, me de~eepera: y desde que 11mo con toda t:I alma á una morena, odio á las rubias y sobre todo á las Inglesas. La
noche es moren&gt;1 ...... 1como tú!Perdój1 Deb1 habt1r dicho: como usted!
Pero el cometa, á pesar ele e~tae dudas, nistla. Un
eacerdÓte que iba 4 decir su mi.a antes del alba lt1
habia visto. No era, pues,· un pretextv del hirvient.,
sol para tenerme desvelado y vengarse de todos miR
deevlo~. Los panaderos le cooocian y saludaban. El
gran viajero del espacio estaba en México.
Loe graves obaervaJoree de Chapultepec no han
desplegado aún sus labios y guardan una actitud
prudente, para no compremeterst1. No sabeo toda'l"ia
si ese comet&gt;t es de buena familia. Y tienen 11obradi
sima razón. No hay que hacer arulFtades con un des•
conocido que, ll juzgar por las trazas, eti un aventurero polaco. Sobre todo, no hay que liarle dinero. ¿A
qué ha venido?
La honradez del cometa es dudosa. Sale, á la ma•
drugada. del c11liente camarln en que duerme la aurora, y no contento aún con deshonrarla de este modo, eepla por la cerradurra de la llave hasta que aca ba de lavarse. Yo no sé sila aurora es ca1,ada; pero.
séalo ó n@, la hora en que el comete. sale de su casa,
no habla muy alto en p:o de su reputación.

F.I com1 t \ no es caballero. llace alarde de sus be·
llaqueriu: sale con insolencia, afrentatJdo _á los a_11·
tro,1 pobres con el lujo imponente de eu traJe, y, HD
rn~peto al pudor de las. eotrellae virge~ee, c(,mpr~mt1·
te la ho ,rosa reputación dt1 uua et nora. JI.o tlt'ne
vergüonz11. Uuando mt1nos debla ewaozaree en uua
capa.
Vanamente esperé que el gran desconocido apare•
ciera eu el cielo. aso de mi 11lcoba. Para este ex.:ursionist11, out1 no viene de Chic11go, no hay hombrt'S
ne.tables ni vid,tae de etiqueta Tuve, pue~. que eeperarle eu pié y armado, como aguarda un celoso al
amaute de su mujer, para. darle al pasar, las buenas
noches Er11u las cuatro y media dela madrugada Las
estrellas cuchichearon entre el detrás de loe abani·
coe, y algo como un t1norme cho_rro_ de ch~mpagne,
arrojado por una fuente azul sed1buJÓ en Or1e1.,ttl Era
el cometa Laluna, esa gran bandeja de plata en
donde pone el 801 monedas de oro, se eecondia, desveladiA y pálida en Oeste. Los lucnroe y ~-o temamos
frio.
Aún hacia noche, pero se vela confusamente. El si
lenclo era profundo; dormía todo, menos el cielo que
se ,ba "clarando ya por t:l Oriente. ¡Cielo del alba, no
hay pintor que te pueda robar tus tibios. tiuteel Eres
azul, pero dt1 un azul color de rosa FranJa11 estrechas
dt: pequeñas nubes invisibleeparecia como que aguar•
dabau en tll horizonte; pero tan vagas, tan confusas,
que no habrían 1,ido v.elblee, el no fut:ra por el refle•
jo 1,uavemeutt1 col&lt;'rldo que marcaba l!Ut! contornos,
parecido á una hoj!l de oro envuelta en gasa tranep11rente.
En la parte del cielo que iba invadiendo el alba, las
estrel1ae 11t1 ahogaban t1c la luz nacieutt1, como perl11_s
caidal! ~n el war! Algun~s luceros, má.11 gruesos, l&gt;nJlabau .. un con resplandor extraño, part1ci110 al 4ue
tienen loe diamantes. No eran chispas de fut'go res
plaudecieudo sobre manto obscuro, .,ino fulgores de
1uz blanquizca relampagueando sobrt1 un ft.,u~o apé
nas colorhto y cat1i Juruinoeo. Nada hay qui, mejor
~iwbolict&lt; ta virginidad. Después de contemplar este tlS·
pecuculo. 1,e sieute el dulct1 ahinco de entrar quedo,
muy quedo, a la caliente alcoba donde está IN cuna y
act:rca11doee á ella de pnutillae, besar loe pá1 padod
del niño qut1. duenne entre colcha,1 blancas como ee•
pumlls.
A poco, el enorme chorro de chRmpagne fué ere•
cit:udo. como impelido por nna fuerza mas potente y
i,pareció por fin el núcleo del cometa. La aurora Si&amp;·
hó á dt-jarlt1 b ... 1,ta la puerta. Pero él enamorado y
atrevidu, no siguió su c11mino hacill. d zenit Le vi pa·
rarse 1:u el diuLel y clavar .,u mirada en el agujero de
la llave. La veía! Ya loe caballos blancos dt1 liA dio::ia
te uncian al carro de marfil. y prepar11ban 1011 cama•
ritta11 0:11 el pó1 tico su carc11x dt1 rayot1 igoeoe. El CO·
meta. no apartaba su vi~ta. de la alcoba. ¿E11tarla ce•
Jo11ujl La11 estrellas palidecian tembl11ndo ele pasión.
¡Tienes razón, oh Aurora! ¡Qué hermoso es! Amale
ron ,.¡ .. 101a v dPjll que destrence tu cabellera rubia.
Las 1:stre11a; te t:11vidian y Véuue clava en él inútil·
mente su mirada. ¿De dónde vienes, oh celeste a ven·
turero? Veinte millone11 de siglos hact1 que camioaa,
v cada dla recorres un millón de leguas. ¡Oh ~i pudlei·ae referir tus i.ventura11l ¡,Eres un r11sto de la neb ulosa primitiva que desgarrada en un númer:, inmenso
de gironee, formó a: conden.arse, el Sol la Tierra y l_os
den áe planttas? ¿Qué hay en ~sos a.stro~, cuyos mis terios no ha potlido sondear m el OJO gigantesco de
los telescop10s? ¿Hay corazones que ama11, bocas que
besan y cerebros que piensan?

*** astrónomos no saben aún
¿Qué son los cometas? Loe
qué oficio tienen en la harmoni... del universo. Para
el poeta son los carros en que van las almas de una

estrella á ntra, esto es, de un sol á o,ro sol. La verdad
es que nadie ha adl vmado todavla el em_plo:o que tienen en la c, )mena. inmensa del espacio. Son 1011 inútiles los vagos, los colibrls de luz que besan en la boca
á l~s e1,trell11s Su númtir&lt;, es inmenso. Keplero dice
que hay más cometas tn el universo que ptcee en las
&lt;,ndas de l~s man:'s. I1oagiuaos el hormiguear de
esos delfines gigautt1sco:1 cuyas escamas n&lt;,S dt1slumbrau á cincueuta mlllon••s de ll'guas.
::11uchoo aman al Sol. Sienten asu atracción, como el
amantt1 siente la mirnda dt !.!U novi11, y van á él, trazando una parábola g gant11, como avalanchas de oro
que bajan la pendif'11te ot'I Iofierno. Aei se amal Las
maripo11as van á la luz .Y loe comet.tB van al Sol. Pero
la luz de ta bujla qut'ma las alas de las mariposas; y
el gran Sultán, c1:ñid,1 111 cuerpo robustlsimo con armadura incandescente, despide lejos á los cometas
enamorados que se nct1rcan. Y vuelven á d1:ecender
como avalanchae, por tll iufinito, clavando biempre su
mirada en el gran foco dt1 luz. Se alejan á distancias
incomensurab!es, com loR gimnastas cu11ndo van á
emprender su carrera, v luego se precipitan otra vez
al o.!éa1:to de llamaR qÜe invenciblemente loe atrae.
Los cu metas son iu t , os que han recibido un puntapié
dtJISol.
La súbita aparición de et-tos viajeros impetuosos,
alarma como trlstt1 v~ticioio á loe indoctos. Para esto!.!, un cometa es el pr.,1:,agi ~ de la peste, los terremotos 9 la guerra Los que menos les co11cedeo 1 suelen
atribuirles una influeucia dl'cisiva en la temperatura
y en laR i-staciones. Tras el cometa de lHll en Frat1cia, vino una abundan1l~itJJ11. cosecha. Sin embargo,
la cienc!a desmiente estas ideas. Los cometas. separado!.! de la tierra por enorml-imas dietaucias, no pueden ejercer inf1ueucia alguna en nuestra atmósfera.
Loe ravos luminosos y ca1or1f1cos que los comttae desprenden ó reflej11n. son mt1uos intensos que los rayos
de la luna, y éotoe no caueau uiJtgún efecto eenbible,
aun concentrados en el foco dt1 loe mayores leutes.
Los cometas uo Ajereen pu.. 11 iufluencia 11lguna l'n ·Ja
atmó,fera. terrestre, ni s&lt;,n 11nuncio11 luminosos. Si lo
fuerau, ya habrlan aparecidv cien cometas para anunciar el Aceite de San Jacobo.
El vu1go, no obstante, insiste en suponer que son los
nuncios providenciales de alguna cal11rnicia&lt;1: loe batidore::1 de la muerte. Apenas fué visible para nosotros
el comtta qu&lt;1 hoy á todos maravilla, comenzó á circubr la fatal nueva de que el có '. era, dando un brinco
de ¡;im11asta.. h• bia pasado de .Manila a Chiapas.
Las graudee epidemias no van en atunento como
piensa 1. muchos. Jenner ha matado á 111 viruela y Paeteur ha quitat\o el antifaz á muchas epidemias Lll hi·
git-1ne tient1 sus grandt:s al'mas para defenderse y no
t'S hora ya de exclamar con Guy Chauliac: 111\1011U1os
qin amigos y nos entierran ein oraciones; el padre no
visita al hijo moribundo; la caridad ha muerto y ya
uo ex st11 ta esperHnz a." La viruela no diezma ya Jais
poblaciones europt•as como f'n la Edad Mt:dia; ni loe
mit:mbroe gangrenados ee desprenden del cuerpo,
por vir.ud de la pelagra; ni mueren doce mil personas Pn un dia de e11a te1 r1ble enfermedad que 86 manifeetaha por medio de copio11leimos sudores y que
Infestó Ioglatara en el siglo XV. La peste negra que
fué á Furopa dd Oriente, ya no auiquíla las ciudades. Eu aquel tiempo, mnrian ,,,.inientos apestados
en loe hospitall!e de Parb, .v el 1:-'" p 1 teula qui, bendecir en Avlgoon las aguas d1!1 Ród11n,, , pora que alll
arrojann áloe muertos, que no eab1an ya en los camposantos.
Para mi, esa es una voz que h11n hecho correr los
diputados suplentes con el fin do alarmar á loe propietarios. Confieso piAladioamente, sin embargo, que
tuve algunas horas de zozobra. Yo no conozco el cólera, ese judio errante de la tierra, como no conoeia
tampoco los cometas, esos judíos errantes d el espacio.•
Pero el cólera existe y hace trescientas vict imas por
dla en las islas F ilipinas. El monstruo, no domado

1

�EL MUNDO

32

duerma tu previsión, para que no adivines los
se deEencadena, y los que no creemos en Mahoma, que
desengaños y las decepciones que nos trae 111 poi ve•
estamos en peligro de morir vlctim!ls de esa epi~emia -nir.
El mundo está viejo, pero nosotros Romos 1óven~s.
formid3bl11 desarrollada por la suciedad canómca de Cuando
estés en un baile, no pienses nunc.. en la dialos rlevotos musulmanes que fueron á visitar la tumna del alba ni en el frio de la salida, porque tus hom·
ba d.,J profeta.
Afortunadamente en eFta vez el cometa no ha sido broa desnudos se estremecerán, como sintiendo el ás ·
nuncio de la peste. ¡Llorad, oh hei:m nos Gayosco, pero contHcto de un cierzo de Diciembre, y sentirá:s
subirá tu garganta el boRtezo imprudente del fast1
porque el cóhira no venrirá!
¡Llorad. oh hermanos Gayc,sso! Vosotros no presen· dio. La esperma brilla y hay mucha luz en los especiaPteis e~as epidemias, y el cólera que actualmente jos, en los diamantes y en los ojos. La música retoza
reina en Chiapas, es una in&lt;ligestión de hojas de plá· en el espacio, y el wals, como la ola azul de an río
alemán, arrastra las parejas estrechamente uni&lt;1as
tano complicada con átomos de añil!
como los cuerpos de Paolo y de Francesca.
Las copaR de Bohemia desbordan el vino que da ca***
lor al cuerpo, y la boca entreabierta de la mujer dePero, quién piensa en ese horrible fin del mundo, rrama esas palabras que dan calor al almil. El alba se
oh vida mia!
espereza entrt-tanto y piensa en levantarse. No penJd olor de las rosas dura poco y el champagne se semos en ella. Afuera sopla un viento frío que rasga
evapora en impalpables átomos, si le dejamos, olvi- las desnudas carnes de esas pobres gent&amp;s que han
dadz.:&gt;s en la copa. Nuestro cariño vuela á donde van pasado la noche mendigando y vuelven á su casa SÍL
las nohs que se pierden gimiendo en el espacio. Ma-· un solo mendrugo de pan negro.
fiana tú tendrás canas y yo arrugas. En tus rodillas
No pienses, por Dios, en la capota de pesadas piesaltarán contentos tus chicuelos. Descuida: tenemos
t:empo para amarnos, porque el amor dura muy poco. les que duerme, aguardándote, en el guardarropa, ni
Cierra de noche tus balcones para que no entre muy en los cerrados vidrios de tu coche. Fin del mundo y
tem¡ rano la luz impertinente de la aurora, y procura salida de un baile, todo es uno. Fiual de fiesta mezcla-

Domin¡ro 10 de Julio de 1 fM
do de silencio y de fatiga, hora en qu&amp; se apagan loe
astros y cada cual vuelve á su casa, aquellos á dormir bajo las ropas acolchonadas de su lecho, éstos &amp;
descansar entre los cuatro muros de la tumba. Las
bujías pavesean, lamiendo las arandelas del Pnroscado candelabro; los pavos del buffet muestran s~s. roí·
dos caparazones y sus vientres abiertoJ; los mus1coe,
luchando á brazo partido con el sueno, com&lt;! Jacob
con el ángel, no encuentran a~re en s~e ~ulmones pa•
ra arrojarlo por el agudo clar1_ne~e, m vigor e0: su~
flojas articulaciones para esgrimir el arco del v1olln,
sobre. la blanca lona que cubre las alfombras, hay m~chas flores .Pisoteadas y muchas blondas hechas trizas; las muJeres se van poniendo ojerosas, Y el pol~_o
d~ arroz cae como el pólen de una flor, de sus meJt·
Has; los coch~ros, inmóvHes,duermen. en el pescant_e,
envueltos hasta la frente en sus ca.rncks; este es elfm
del baile1 este es el fin drl mundo. Pero-aguarda un
momento -falta el cotillón!
Restons! L'etoile vagabon~e
dont les sagas ont peur de lom,
peut ~utre, en emp:-rtant le monde,
nous laisséra dans notre cotnl

te.... Pero señvr, ¿qué tendrá de extraño que se que·
con fuego juega? Ri no llamamod la atención, si no fomos mujeres de vi.\ ta los hombres nos
dejan por otra que Jo sea, por otra que atraiga las mirauas rie todos .... ¡Y luego nos llamau fal~ad! ¿Quién
tien11 la culpa de ello'&gt; ¡U,tt&gt;des, tiito, ustedo:,s! Ya lo
dijo Sor Juana Inés de la Cruz:
Queredla.~ cual las hacéis
ó hacedlais cual las buscái,;.
Ustedes nos obligan á ser falsas puesto que falsas
nod prefieren. ¿Una mujer para el hogar? ¿Una mujer
para que nos ame sin alardes en la ~uventud y nos
cuide con amor en la vejAz? ¡Qué risa! Eso no lo quie •
re el hombre; porque el hombre, poco práctico, en general, vive al dia en lo tocante á sentimientos...... Hoy
locura de amor, .m añana risa, al otro venganza", luchas .. .. y vuelta á empezar. ¡Qué desgracia la nues
tra, tilto, qué deegracia!
Pero todas esas gazmoñerías, todos esos alardes
de lujo y vanidad, todas esas sonrisas ... .?
- Son reclamos de cazador.
-1.En todas Jae mujeres?
-En muchas.
- ¿Ytú .. ?
-Yo ...
Aquí un movimiento de cabeza que expresa melan •
eolia y disgusto; Juego, un suspiro ... . Después silencio absoluto que dura largo rato. El tio permanece como pensativo; la sobrina fe contempla con ansiedad
disimulada por una sonrisa de raza, eterna.
De pronto:
-Oye, sobrina: ¿Cuántos años tienes?
-Treinta y uno,
-¡Has dicho la verdad!.

me quien

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 2.

MANUEL GUTIERREZ NÁJlilRA,

SIN CARETA
Qué tal, tito? ¿Se ha diveTtido usted mucho en el
baile?
-¡Psch!
-¿Verdad que no?
-Yo tampoco.
-Pues sonreías mucho.
-¡La fuerza de la costumbre! La mujer dPbe sonreír siempre; cuando soltera. para agradar á todos,
cuando casada . ... para lo mismo.
-¿Cómo?
-Tendrá usted qu11 acostumbrarse á mi franqueza,
tiito. Yo, suelo decir la verdad ...... cuandv no hay por
qué mentir.
- ¡Locuela!
-Nada de eso ...... Práctica, conocedora de 1,,s
hombres: e~to s_oy .. . : Y porque lt-s conozco, hngo &lt;'arnaval de mi ex1stenc1a y los -,mbromo ... ... sin car1•ta.
Aunque, no crea usted que la,i demás mujeres hacen
otra cosa ......... Son hipócritb y s11 lo callan; son hipócritas y lo nie~au cuando los hombrl's les desnudan el alma con la palabra ......... Si stñor, si: hay que
sonreír siempre, ¡siempre: ......... y para agrada:- á todc.s; cuando solteera JJ&amp;ra atrapar marido .... (Pobres de nosotras) Cuand•• c»sadas ...... para agradar
á todos, y que las lieonjas de los hombres halaguen
y envanezcan á nuestra hombre .... Si us,edes, ti. . ito
fueran de otro modo, podría la mayor parte de las
mujeres, yo la primera, quitarse la careta; pero mientras subsista la vanidad del macho, divorciada de la
dicha prá~tica del hogar, 111, mujer sólo podrá ser
hembra con todas las embri11gueces del perfume y todas las voluptuosidades de un sueño de ángeles con
levadura de pi aceres.
Y luego se nos censura, y si caemos .... doblemen-

33

EL MUNDO

Domlngo 10 de Jul.o de 1898

Nuevo silencio; luego:
-OyP: 1,quieres cas 1n tt1?
.
La sobrma no contt1st.1: se ruboriza y le mira sonriendo a la vez que inclina la c11beza sobre el pecho
mirada y postura que la favorecen mucho.
'
=~~~~-~~?ondeis, sobriua?
-¿QuiereR casarte?
-;.con quién?
- Conmigo.
- ¡l'i. ... i ... to!
-Redponde. _Yo no soy joven: pero tampoco sufro
achaques de la Juventud ..... . St ne permanecido soltero hasta hoy, culpa es de vosotras, que nunca os
quitáis la careta como tú acabas de q 11itárte.a ante
mi. ..... ¡E11,! ;Quiéres ca~ar•e conmigo?
-¡Hay ...... don Antonio, qué cosas &amp;lene usted!
-Pero . ... .
·
-1.Me querrá tal como ~oy?
-Más que sienclo como me lo p11reclas antes.
· -Entonces aquí está mi mano, tiit .. ... .
-Antonio ......Dejo de ser t(o para ser e~poso. Con
q•te, sirveme otra copa de champagne, y .........¡por
nuestra dicha venidera!
-¡Y abajo la careta femenina!
-Eso: quiero que me ames ¡sin carPta! .. . ............
Dos horas después, y Asolas en su gabinete lasobtinit~ se hace la siguiente reflexión, sonriend¿ con sinceridad: .
-¡Sin care~a!. ... ¡Po_bre tiito!. ... Me conviene...... es
un buen partido: relat1vamPnte viejo y muy rico
Llanote como él solo ... , ..¡Claro! por eso le gusto :: ::
¡con la careta de la sinceridad)
LUIS DE VAL:

-: Es verdad que empezaba á hacer calor porque
-el sol estaba alto y derramaba sobre el camino
una luz blanca y ruda que cegaba en tanto que
ya, más lejos del mar, la brisa se debilitaba. Por
-eso allí los árboles eran más vigorosos y algunos
lentiscos aparecían como manchas verdes en la
llanura amarillenta. Se oían rumores extraftos y
entristecedores que no recuerdan nada de nuestros bosques; gritos, .no cantos; gritos de amor
lanzados por los pericos, risas burlonas de papa•
.gayos grandes y negros de ojos redondos, silbidos de mirlos, y graznidos lúgubres de las papan·
.gas, esos buitres 'lUe por encima del hormigueo
de la vida están esperando y salmodiando la
muerte.
Después d'e una série de llanos áridos, barridos
por el viento, la caravana llegó á la cumbre de
una colina que limita la posesión francesa. Del
-otro lado, nuevas llanuras sembradas de mon•
tículos arcillosos y de pequeños estanques que
retrataban como espejos el sol. .
.
Ivon se ·detuvo de improviso, se limpió la frente y llevó á sus labios el calabazo.
Luego limpiando cuidado3amente sus bigotes,
iijó sus ojos en el horizonte y dijo extendiendo el
brazo:
-He ahí Ambohimarina. sobre esa montan.a de
eumbre plana, á la :zquierda del Monte Cuadrado.
De Chalmont conocía bien este monte que había observado muchas veces desde la mar, con
esa especie de sarcófago que ostenta sobre la ci.ma, excresencia calcárea de aristas pulidas por
los vientos y por las nubes. Parecía enorme,
más fantástico que nunca, visto desde la tierra; y
-su vecino el Monte Heinaud por su curva incli.nada semejaba un coloso petrificado en el momento de huir.
-Hemos llegado, dijo el Comandante.
-Todavía no, repuso Ivon; es el efecto que
_producen las montan.as: parece que se lils podría
tocar con tender la mano.
-Sobre todo cuando está limpia la atmósfera
•como hoy, aftadió el doctor dirigiendo en torno
.miradas al parecer indiferentes. Pero observaba
con tanta atención, que no habría escapado á su
perspicacia ni la menor menabnda esa aran.a microscópica que mata con su picadura.
-No estamos lejos del arroyuelo prometido,
dijo Ivon, y seria conveniente que lleguemos para
.almorzar allí. Son las once ¿ verdad?
-Dónde está el arroyuelo?
- A dos pasos de aquí. Vamos!
-No distingo más que tierra desecada, repuso
el Comandante siguiendo con su mula entre arbustos moribundos, montículos de arcilla y algunos charcos de agua estancada. Nada tiene de
bello el país en esta estación, tierra caliente y sin
vegetación exhuberante, me hace el efecto de un
pájaro desplumado. Santa María, Mayota y las
Comoras son tan mal ,anas como esto, pero siquiera son beJlas.
- Es que aquí falta el agua, observó Lerbon y
esta eterna brisa del Sudeste lo a.brasa todo. Haga usted de cuenta que esto es la Provenza con
i,u sol y su minstral.
-Ah bribón! dijo el Comandánte que era pro-

venza!; se atreve usted á comparará la rica Provenza, brillante y perfumada, con esta desolación?
-En dos meses cambiará todo, dijo Ivon conciliando . ... vendrán las lluvias.
· - Y las fiebres con ellas, aftadió Lerbon.
-La brisa cesa, y no se ven más que sel vas de
verdura.
--Y tierra viscosa en que no se puede caminar,
dijo el doctor.
-Triste, trist!l y feo país, exclamó el Comandante.
Camina, Paquita!
Paquita era el nombre de su mula, mansa y
buena, que al oirse llamar apresuró el paso.
El arroyuelo de lvon no debía estar if-jos, pues
ya se le adivinaba entre un maciso de árboles
que estaba á la vista, pero no esos pobres esqueletos de árboles con sus ramas quebradas por e!
viento, sino vivos, sanos y vigorosos, rodeados
de lianas que Jo;; salpicaban de flores.
Ivon se bajó de su mula, y llevándola por la
brida entró en un camino de travesía y le imitaron los tlemás.
El viejo intérprete no había mentido, pues era
en efecto encantador ese rincón oculto detrás del
seto de lian~s y violetas. Allí, al borde de un arro •
yuelo que descendía en cascadas de roca en roca,
se ostentaba un bosque, fresco oasis en medio de
tanta tierra roja y pedregosa: grupos de bambues
alzaban su follaje que la brisa hacía ñantar, toda
suerte de gramíneas y de helech.os cubrían las
rocas con sus encajes y aquí y ali/\ grandes árboles, takamacas, palisandros y ébanos tendían sus
ramas, al través de cuyas hojas el sol no osaba
penetrar. Pero lo más regocijado en ese país de
fuego, era el arroyuelo, claro, límpido y riente
que se desgranaba y retorcía antes de esparcirse
por la ancha represa donde iba á de'!can3ar.
I von y el criado Jaques ataron las mulas y luego instalaron sobre una pietlra plana los elementos de un confortable almuerzo de touristas.
Durante estos preparativos, el Comandante y
Lerbon sentados junto al agua y silenciosos, fatigados y languidecientes sufrían esa impresión de
soledad, de vacío, de angu$tia, que producen las
mortíferas tierras de Madagascar. Ni un pasajero
habían encontrado en el camino sino una impresión
de veneno de lazos tendidos, de enemigos ocultos. Y
en este bosquecillo donde se habían refugiado, al
abrigo del sol, como aprisionados, .oían sumbidos
de invisibles insectos, gritos gemebundos, casi
humanos, lanzados por los macacos, esos monitos
que tieneu ojos de mujer. En lontananza, otra
vez la tierra roja, desnuda y montaftas áridas y
melancólicas en su rígida petrificación.
Lerbon pensaba acaso en las araftas que iba á
encontrar; pero de Chalmont ¿por qué había de
entregarse á sentimentalismo pueril? ¡Qué rápido
corre el pensamiento! Este arroyuelo le recordabn.
otros conocidos y amados, donde también habiJ.
flores y pájaro, y más lejos los campanarios, las
casas de humeantes chimeneas y por todas partes
caras amigas que saludan y sonríen.
- Vamos! exclamó le,,antándose. Estoy picado
de la aran.a.

'

-Dónde está la aralia? preguntó presuroso
Lerbon.
-En mi pensamiento, amigo mío.
-Temía yo al ver á usted tan triste qu¡; estuviera enfermo. Vamos á comer, Comandante. Eso
es mejor que son.ar.
-Sí á comer; dijo Ivon, aunque no había sido
consultado.
Y el viejo intérprete á quien nada· preocupaba,
demostró que un cerebro descansado es lo mejor
que hay para el buen apetito.
Pronto fué devorado el almue:-zo y como los
mo!'quitos no permitieron la siesta prometida, se
siguió el viaje bajo un cielo obscurecido de improviso por densas 01,1bes que empezaron ~ lan•
zar gruesas gotas de lluvia.
Convenía apresurarse para llegar antes de que
se desatara la tempestad y apresuraron el paso
por consejo de I von
Cerca del fuerte de los Hovas que se distinguía
en la cresta de una montan.a, algunos hombres
amarillos aparecieron, marchando ligeramente
con las espaltlas desnudas y llevantlo á la cabeza
voluminosos fardos. Los campos empezaron á distinguirse mi\s verde¡¡; innumerables vacadas custodiadas por pa'storcillos armados de pértigas,
pacian la yerba y ameuazaban al pasar á la caravana.
· Al fin á las tres y media llegaron al pié de la
montan.a dondci ya les 'e,iperaban los emisarios
del Gobernador Samelorar&gt;anava'ritanana. Eran
dos y tenían pretensiones de civilizados. De la
raza amarilla, llevaban las piernas desnudas, los
cabellos de un negro azulado, lisos y lustrosos, y
en torno de la cintura á guisa de calzones de bafto, unos trapos azules de algodón. Pero lo que
producía el efecto más cómico, era el modo con
que se habían creído acomodar al traje europeo
poniéndose en la cabeza y el torso los objetos más
inesperados. Sobre el pecho sin camisa ostentaban un chaleco bordado de donde sus brazos de
un amarillo sombrío, emergían desmesuradamente largos; á la cintura y pendiente de un tahalí,
un sable y en la cabeza un sombrero de pelo
negro.
Uno de ellos avanzó hácia Ivon y le estrechó la
mano como antiguo amigo, le dijo algunas palabras en hova y vino á inclinarse respetuosamente
an~e los otros.
-Es un 12° Honor; tiene grado de·capitán, le
· conozco desde hace tiempo y es buena persona.
-Qué quiere?
-Es enviado para da:-nos la bienvenida y dice
que los cargadores están con las sillas de manos
detrás de aquellos árboles. Anuncian que el fuerte nos saludará con cañonazos
--Responda usted, dijo el Comandante, coi:servando difícilmente su seriedad, que estoy muy
complacido de la acojida que me dispensa Su Ex•
celencia y muy conmovido á la vez; pero que no
vengo con carácter oficial sino como amigo de
esta inteligente población hova, única en mi opinión capaz de regenerar este be!lo pais tan com•
batido por rivalidades de raza; que vengo como
amigo y así deseo ser tratado.

�34 ===============~=======~E::;L~MUND~~;;;:º~•===============º;;;.,;,;ºmtn~;gg=o_;l=O=d=e=J=u=lt=o=d=e~l=898~Traducido esto, el embajador pronunció un
largo discurso que el intérprete condensó así:
-Dice que agradece el honor y que Francia es
un hermoso país.
-También este lo es, interrumpió Lerbon.
-Que los hovas son unos amigos fieles de 10s
franceses; que esta visita es una prueba de esas
buenas relaciones . ... que el Presidente y la Reina .... y en fin, es necesario que dirija usted un
cumplimiento á la Reina. Esa es la costumbre.
-~eno, dijo el Comandante que empezaba á
impacientarse, dígales usted que bago votos sinceros por la salud de la Reina, que encontrará
siec-pre á Francia pronta á secundar su hábil política y que se retiren sobre todo, y avisen al Go
bernador que hemos llegado.
A esto respondió el otro con largos cumplimien ·
tos al Presidente de la República, pero .no daba
muestras de querer marcharse.
-Y qué esperan todavía? preguntó el Comandante con impaciencia.
-Creo que un obsequio.
- Un obsequio?
-Sí, cinco francos por ejemplo, contestó el intérprete que conocía las costumbres del país.
¡Cómo! Cinco francos á un embajador? preguntó asombrado Lerbon.
-Pero de Chalmont que había visto muchas cosas en materia de embajadores, se acercó al 12°
Honor y le deslizó discretamente en la mano dos
pesos fuertes.
•
Entónces la cara del hova, hasta allí grave y

cen una emoción de placer que sin eso no sería
tan viv.a.
Derrepente en una reducida meseta el sendero
termino en una muralla de rocas rectas, sin asperezas, que habría sido imposible franquear sin
las escalas que llevaban los hovas.
Con mil precauciones los carga.dores apearon
á los franceses, plegaron las sillas de manos y tomando la delantera se I.rnzaron por las escalas,
en tanto que el hombre flacucho dirigía á Ivon
un largo discurso, al cual é3te contesté:
-Conozco esto mejor que tú.
Y ásu vez explicó al Comandante y al Doctor que
después de esta primera escala se hallaría otra
meseta y luego otra muralla y otra y otra que
se franquearían con escalas y que pasadas todas
se llegaría á Ambohimarina.
-Entónces, dijo el Doctor, permítame usted,
Comandante, pasar primero pues iré más tranquilo sabiendo que usted me guarda las espaldas.
-Con mucho gusto, le contestó sonriendo de
Cbalmont.
La ascensión en suma no era tan terrible y el
Doctor la hizo con la premura de quien desea
verse libre de un mal paso.
Cuando se hubo franqueado la última muralla,
Ambohimarina construida en anfiteatro y rodeada de una muralla de piedras sin cimiento á la

.. .. .,

ser·ia, se aclaró de súbito, su sonrisa se hizo grata. se inclinó servilmente y condujo á los viajeros al punto en que estaban los fitakones ó sillas
de manos.
Allí había además una docena de hombres que
debían descargar las. mulas y subirá la roca los
equipajes de los viajeros. Las mulas debían quedar abajo guardadas por Jos artilleros.
El 12° Honor se lanzó corriendo á escape para dar 81 Gobernador aviso y el otro embajador
quedó para servir de guía. Como un gato ó como un mono trepaba á saltitos pcr las peñas llevando la espada en las manos á guisa de balancín.
De Chalmont iba contento, pues era muy curiosa_esta expedición que pocos europeos habían
emprendido, y la gente tan original que había
empezado á conocer, le divertfa. No venían aún
las mujeres, pero ¡qué ridículas serían si como los
hombres tenían la manía de imitar á Europa! En
fin, ya se vería.
- Y bien ¿subimos? Dijo Lerbón impaciente.
-Cuando quiera usted. Sólo esperaba que las
mulas quedaran descargadas.
A un signo de Ivon ios cargadores, robustos y
vigorosos, de piernas y espaldas desnudas, suspendieron las sillas de manos en que ya los viajeros se habían colocado.
- A caminar! dijo entónces en hova un individuo flacucho cubierto por el «lambah, traje nacional que no es sino una sábal!a puesta de modo
que deje libres los brazos.
En el acto emprendieron la marcha los c~rgadores haciendo prodigios de habilidad y de equilibrio por el sendero peligroso, acompañando su
andar con un canto plañidero y monótono.
El Doctor Lerbon, que no las tenía todas consigo ni pensaba siquiera en sus arañas, y se agarraba á la silla _silencioso y cerrando los ojos para no ver el abismo espantoso cuyo fondo era
más profundo á medida que se avanzaba.
De Cbalmont, aunque más sere·no, no dejaba
-de se!'.ltir esas palpitaciones del corazón que haciendo circular la sangre con más calor, produ-

usanza pelágica, apareció sobre el último contra
füerte y á unvs cien metros apenas del borde del
abismo..
Allá arriba los cargadores estaban ya con las
sillas desplegada~ para hacer subir á los viajeros
á fín de que entraran conforme á la etiqueta. Y
cuando hubieron subido, los cargadores sin apresurarse y gravemente penetraron por una puerta de piedra que parecía- ser la única que daba
acceso á esta especie de Kasbah, pero no riente
como los de Argel siI:o gris, súcio, pobre, sin estilo, desde donde se divisaban callejuelas estrechas, tortuosas y empinadas con casuchas bajas
entre las que hormigueaban animales domésticos
revueltos con gentes amarillas; Acrópolis de pueblos pretensiosos sin otro monumento que uua troje habilitada de templo protestante y al fín de
la aldea una casa cuadrada de piedras que llamaban pomposamente Palacio de Gobierno.
Cerca de la puerta se oyó rechinido de cadenas,
y una yez franqueada; aparecieron una treintena
de soldados sin más ropa que unos calzones blancos y que estaban armados de fusiles viejos y mohosos. Un capitán que les mandaba tenía sable sin
cubierta, y un clarín se desmorecía tocando. La
multitud presurosa obstruía la calle principal
abundando mujeres, metidas en las lambas ó blusones y chiquillos desnudos que se les trepaban
por las piernas. Numerosos perros salieron y en
ellos Ivon se fijaba atentamente.
El 12° Honor se presentó luego abriéndose paso á garrotazo limpio y se colocó á la cabeza del
cortejo dirigiéndolo al Palacio.
En e~ um~ral de este monumento, orgullo de
Ambohimanna, un hombre de figura inteligente
y dulce,-con la cara e~cuadrada en un marco de
cabellos canos y crespos, el pescuezo erguido
dentro de un cuello falso, alto y duro y orgulloso
luciendo un soberbio uniforme de subprefecto,

terminado por unas plantuflas da alfombra que
desdecían del conjunto. Salió amablemente al
encuentro de los viajeros, les estrechó las manos.
y los introdujo á un salón amueblado escasamen- ·
te con una mei,a y sillas, les ofreció cerve:.¡a y
les dió cordial bienvenida deseándoles grata y
larga permanencia en Ambobimarina, Pero comprendiendo que necesitarían descansar, tuvo el
tino de no entretenerlos demasiado y de no invitarlos á comer sino para el siguiente día. Les
anunció que allí conocerían á las notabilidades
del país y que les iba á hacer conducir al alojamiento que les tenía preparado.
Después de estos cumplimientos golpeó en un
vaso como en una campana y se presentó un joven
de veinte a:iios, sonriente, y vino á estrechar la.
mano á los viajeros. Usaba dolman de oficial, pantalón blanco y botas amarillas; su cara r1osplandecía con una eterna sonrisa y sus cabellos untados de pomada embalsamaban el salón.
- Mi sobrino, dijo el Gobernador por boca de
I vun: habla el fracés y va á asegurarse de que nada les falte á ustedes. No hay que olvidar que les
espero mañana á las seis de Ja tarde.
Luego, al despedirse agregó:
-Ah! ma:i1ana es domingo. Tenemos aquí una.
iglesia protestante de la que soy el pastor, y si
quieren ustedes asistirá los oficios, les v.eré allí.
con agrado. ~on á las diez.
-No faltaré, dijo el comandante que estaba deseoso lle verlo todo, y estoy muy reconocido por
tantas finezas y atenciones.
-Son un honor para mí.
Cambiados estos cumplimientos, salieron alfin;
y guiados por el sobrino fueron á la casa dispuesta par~ el Comandante y el Doctor.
-No vuelvo de mi sorpresa, decía Lerbon: es
encantador este sub prefecto que si tuviera la piel
más blanca y zapatos embetunados, nada dejaría.
que dese1tr.
·
-En efecto .... pero el sobrino tiene una cara.
que yo he visto en alguna parte, aunque no puedo recordar hien en cual.
Este, que se había quedado atrás para decir algo á su tío, vino y tomó al Comandante del
brazo.
-Mi tío, dijo, no puede dejar el gobierno, pero
yo simpatizo con los extranjeros, adoro el progreso
y me propongo ir á Diego y pagar á ustedes su
visita. Me llamo Volanabé.
-Nombre más fácil de retener que el del tío,
observó Lerbon.
- Verdad que sí? dijo el joven mostrando todos los dientes al reir. Y.... saben ustedesloqueeste nombre significa en Hova?
-Me agradaría sabeilo, dijo de Chalmont.
-La gran luna,. y pienso que indica nobleza
antigua, contestó siempre riendo. Luego ya serio
prosiguió: Ultimamente me cásé con una joven.
noble también, pero es pobre y sostenemos nuestro rango con trabajo. ·
-La vida es pues cara aquí? preguntó el
doctor.
-Para el pueblo, no: para mí que amo el progreso sí. Llevaré á ustedes á mi casa y verán: es.
chica; y como he llevado á vivir allí á las doR hermanas de mi mujer que son huérfanos .. . .
-Tiene usted un buen corazón, dijo el Comandante.
A poco Volanabé se detuvo frente á una de las.
casas más grandes de la ealle y dijo pomposamente:
-He aquí, Seño:es, la casa de ustedes: les suplico que pasen. Abnó la puerta y los viajeros vieron á un hombre, una mujer y una jovencita, que,.
sentados en el suelo, comían a¡.,resuradamentecon los dedos bolas de arroz cocido, derramándoseles en el suelo por la precipitación.
El sobrino frunció el entrecejo y apostrofó rudamente á los pobres hambrientos.
El_ hombre y la mujer se levantaron haciendohumildes reverencias y balbuciendo excusas en.
tanto que la niña se precipitó sobre una esc~ba.
Y barrió cuidadosamente los rlesperdicios del triste banquete interrumpido.
Luego los indígenas cargaron varios paquetes.
· que tenían preparados, y mirando en torno suy º•
como para convencerse de que nada.dfljaban olvidado, salieron con premura.
-Tienen aire de ladrones, observó Lerbon.
Donde van con esos paquetes?
-:-Son los dueños y habitantes de esta casa á
quienes se expulsa para alojar á ustedes. Aquí
no se conocen las casas de huéspedes y así se
0

__})omlngo 10 de Juho 1898

J!":L MUNDO.

aloja á los extranjeros caracterizados, lo cual no pero por esta tarde nada necesitamos, pues J ac•
ques preparará lll comida con las provisiones que
sale muy caro al Gobernador.
. trajimos sin ocurrir al comerciante ni á los bue- ¿Y á donde se van á refugiar?
-Con los vecinos; la gente pobre no es egoista nos oficios de la Srita Ravouna. ¿A que horas
y yo mismo no ·tendría trabajos para encontrar comeremos, Jacques?
alojamiento gratis.
-Son las seis ...... A las siete.
Volanabé vino sonriendo; habfa explorado la
-Pues bien, prosiguió el Comandllnte. Estamos
casa que tenía dos reducidos aposentos provistos á las órdenes de Ud. querido SefiorVolanabé para
de una cama cada uno, un salón sin muebles y ir á presentar á su familia nuestros respetos . . A
un comedor con mesa blanca y algunos escabe- las siete vendremos ácomer,fumaremos una pipa
les. También echó una ojeada á la cocina y vien- y á dormir. ¿No está bien, Doctor?
do to&lt;lo en orden, quedó complacido.
-SábiaJllente pensado, respondió Lerbon.
-Está bien, dijo; hay utensilios de cocina y
-Pues
yo, dijo el intérpr~te, si no me necesimanera de hacer fuego. A dos pasos de aquí vive
tan
U
des;
voy á verá algunos amigos antes que
un individuo que vende un poco de todo y que
entre
la
noche,
y además, agregó al oído del Coproporcionará las provisiones .... Ravouna, hermandante,
sospecho
que anda por aquí el bribón
mana mayor demi mujer, sabe algo de francés y
que robó los perros de acuedo con mi mujer. Mahará muy contenta las compr:is.
-Gracias, dijo el Comandante. Es usted muy fia.na temprano volveré.
-Basta mañana, le dijo de Chamont estreamable.
-Pero advierto á U1&gt;tedes que no intenten pa- chándole la mano, y volviéndose á Volanabé le
preguntó: ¿Y Ud. vive lejos de aquí?
garle sus servicios.
·
· Ivon sonrió y el Doctor dijo con sencillez:
-Oh! ni pensaremos tal cosa. . . . Una dama
noble, sobrina del GobPrnador. . . l
.....:Justamente, dijo Volanabé. Sin embargo; ..
-Sin retribuir sus servicios, concluyó el Comandante que creyó interpretar el pensamiento
del joven, existe siempre una manera de hacer
aceptar un obsequio. No es así?
-No, no, insistió Volanabé, ni obsequio ni dinero á ella que se avergonzaría mucho. Si ustedes al partir quieren dejarle un recuerdo, me darán á
mí, pero á mí, la suma que
.le destinen, porque el dinero es lo mejor, y mi mujer
y yo compraremos á Ravouna algo de su gusto.
-Qué tal! murmurólvon
a.l oido del Doctor.
-Decidid amente, dijo de
Chalmont sin:
pestañar, Ud. es
muy amable y
todo lo prevee

35

==-

-No. aquí enfrente, en la quinta casa á la izquierda. Vamos?
-Vamos.
·
La c11sa era más grande que el alojamiento del
Comandante, y los muebles menos escasos. Cuando entraron los viajeros, aunque acababa de obscurecer, ya la sala estaba iluminada por una lámparn de petróleo que acab~ba de colo_~ar sobre
una mesa una joven de quince años llJernmentc
vestida.
Cerca de ella, otra joven apenas de mas éÚad,
con ojos aterciopelados, facciones r~gu~ares Y_ el
cuerpo robusto, envuelta en un pemaaor de _mdiana muy escotado, vigilaba esta operación
con ansiedad.
Frente á un espejito colgado de la pared entre
dos cromos, otra. mujer bella y eleg11ntemente
vestida, también con un peinador, se ocupaba en
anudar sus cabellos.
No hubo presentación pero era facíl derecono."
cer que la dama robusta era la esposa; la que se

�36

EL MUNDO.

Domingo 10 de Julio dfll 1~

-Cómo! exclamó Volanabé. Se van ustedes? mente n egros ó azules puos daban á su fisonomía
peinaba Ravouna y la que arreglaba la lámpara
algo de indeciso y cambiante.
Y el vermouth?
la hermana menor. ·
Así seria su alma?
-Gracias. Ni el Doctor ni yo lo tomamos nun-¡Petróleo en Ambohimarina! dijo el ComanParecía muy joven; á lo más niez y siete aftos.
ca. La misteriosa sen.ora de Volanabé se acercó
dante.
·
Por un instante (lstuvo asustada al ver surgir
-Oh! yo amo el progreso, exclamó Volanabé de nuevo al oído de su marido, y le dijo algunas
un hombre de las tinieblas; pero reconociendo
palabras.
avanzando para ayudar á su cuftadita.
-Entremos, a:iladió éste, es preciso que acep- que era de su raza y no distinguiendo las insigEsta dejó la lámpara y corrió á refugiarse á
un rincón sombrío, la Sra. Volanabé de pronto sor- ten ustedes algo de mi casa. Dice mi mujer que nias del Comandante, sonrió y dijo en francés:
-Qué hace usted por aquí á estas horas, quién
prendida y asustada por la aparición súbita de va á hacer un poco de arroz y se los llevará para
le autorizó?
los viajeros, permaneció unos momentos con la los postres.
De Chalmont dió algunos pasos hácia la puerta
-Es usted muy amable y su esposa también,
fisonomía inquieta pero reponiéndose pronto hizo
y descubriéndose, contestó respetuosamente:
pero que no se moleste.
un gracioso saludo.
-Seftorita: siento mucho J:¡aber caneado á us-Sí, sí; insistió Volanabé. ~o debe.usted rehuRavouna apresuró su tocado y vino C'.&gt;n decisión á tender su mano, orgulloáa de poder de- sar. Si no puede estar listo para los postres le es- ted alguna sorpresa y le pido perdón. Pero temo
que los ladridos de este perro despierten al soltará para el desayuno de maftana.
cir en francés.
'
-Como ustedes gusten, dijo despidiéndose el dado ·hova ¡estaba tan dormido! Perdóneme us-Buenos días, Señores, buenos días.
Tenía preciosas manos en verdad esta chica Comandante á quien desagradaba esta obsequio- ted, pero en· efecto no tengo autorización para
venir.
salvaje, de rjos negros y facciones correctas y sa rapacidad.
-Pues entre usted y ocúltese pronto. Está pro-Y descontento y entristecido sin saber por
el Doctor part&gt;cía v1:rla sin disgusto.
hibido venir aquí y si alguien ve á usted, podrá
Entre tanto Volanabé que había logrado Poner qué, arrastró al Doctor detrás de sf.
Aun no habían dado las ocho y ya los dos via- pensar el Gobernador que está usted en conniá punto la altura de la mecha-, llamó á la r,iila y
después de tranquilizarla, con _palabras afectuo- jeros habían acabado de comer, melancólicamen- vencia con mi padre.
Entraron pues en un aposento arreglado con
saa, le dijo que ofreciera sillas á los viajeros.
te iluminados pr-r dos velas 1iundidas en et cuello
gusto y sencillez, cerró la joven la ventana y
Se trajeron seis sillas y colocadas en círculo de otras tantas botellas vacías.
De Chaln_iont dejó su escabel, se puso una ca- volvió á la puerta desde donde exploró el horitomaron asiento, las damas de un lado, y los caballeros del otro, como en Franc!a. Después de un pa, deslizó un revolver en su bolsa y declaró que zonte con cuidado.
Una vez tranquilizada, volvió con el perrillo
breve silencio empleado por ellas en observar á iba á fumar su pipa á la calle; pues no tenía ganas de acostarse. El Doctor prefirió seguir en que seguía todos sus movimientos, cerró la puer•
los recien venidos, preguntó el Comandante.
-¿No habían visto nunca blancos?
casa .para-apuntar en su di11rio, dijo, numerosas ta exterior y abriendo otra que comunicaba con
observaciones que tenía pendientes.
-Nunca, dijo Volanabé.
departamfmtos interiores, llamó dulcemente:
-Sí. ... dijo Ravouna: el :Mayor ....
Afuera la noche estaba sombría, sin luna; negra
-Papá, l)apá!
Pero su cuñado lé cortó bruscamente la pa- en la tierra entre las calles estrechas pero lumiNo se oyó ninguna respuesta.
labra.
nosa en el cielo que no volaba nu'be alguna. Un
-Duerme, dijo ella. ¡Pobre de mi padre! Ha.
- Vieron ingleseE hace mucho tiempo.
ligero vapor que subía del rnelo, esparcía en la sufrido tanto hoy que no me atrevo A aespertarlo
Después dijo un hova algunas palabrasáRavou- atmósfera una dulce frescura de rocío; raros tran- ámenos que tenga usted algo importante que cona que se levantó y fué á traer vasos y una bote- seuntes se deslizabar: silenciosamente á lo largo municarle.
lla de vermouth.
de las casas, con sus piés desnudos. De Chalmont
-No le despierte usted, dijo de Chalmon, doEn estos momentos, aprovechando el lugar que observó que sin embargo de estar cerradas ya to- minado por el encanto de esa voz joven y fresca
quedaba vacante cerca del Doctor, la nin.a se das las casas la de Ravouna estaba abierta; y ya de intlexiones tan h.:.rmoniosas y que se expreacercó á éste lentamente con .a ire interrogativo había pasado, cuando volvió la cabeza y d:stin- saba en correcto francés. Luego agregó:
y se arriefgó á tocar la cadena del reloj con la guió á álguien1 hombreó ~ujer que salió escapan-Solamente la casualidad me ha conducido
punta del dedo. El.Doctor queriendo sacar el reloj do y siguió un camino opuesto al suyo.
aquí, casualidad que bendigo, pues ignoraba que
con todo y cadena paracnseftarlo• más bien, sacó
De Chalmont siguió su paseo resuelto á ir has- en este país habitasen compatriotas míos. A sacasualmente á la vez un luis de oro, que rodó por ta el término de la calle y volver sobre sus pasos berlo, habría venido antes.
el suelo.
para no estraviarse. Pronto cesó de haber casas
-No somos franceses, mi padre por lo menos; yo
La nifta y Ravouna se lanzaron en su perse- á los lados y la calle se convirtió en un sendero si puedo reclamar ese título, pues nací de madre
cución, pero fué Ravouna la que lo rec0gió.
estrecho que conducía evidentemente al punto francesa en el Canadá. trli padre es inglés y se
-¡Qué lindo! exclamó: ¿y es de oro, pero de más alto de la aldea, donde debía estar la bate- llama el Mayor Stephenson, yo me llamo Nelly.
oro?
ría de caftones de que había oído hablar, y acer-Yo Juan de Chalmon, dijo el oficial. ... Y el
Oro puro, contestó el Doctor.
ca de la que se le había dicho que orgullosos de Sef1or su padre de usted está al servicio de los
-Aquí, dijo el cuil.ado no nos servimos más ella los hovas no permitían que se Ie acercara hovas?
que de la plata y por eso la sorprende.
ningún extranjero. Pues él iba á Mercarse! Con---Podría ser, contestó la joven Mn embarazo.
-r\Y cuántos pesos vale? preguntó Ravouna. forme iba subiendo aumentaba la claridad en torno Tiene enemigos en el Canadá y grandes tristezas ..
-Cuatro.
suyo y distinguía mejor los objetos en el espacio . Yo perdí á mi madre .... Papá enfermo de gota.y
Ella vaciló un poco, pero no pudiendc resistir descubierto; vió sentado sobre una piedra A un viejo y cansado no tenia ya esperanzas de prosá la tentación, tomó una mano á Lerbon y le dijo soldado hove dormido al parecer, con el fusil perar; y como se le había dado una larga licencia
con voz 11-cariciadora y suplicante:
colocado sobre las rodillas y pasó junto á él sin y se le ofreció venir aquí, vino para revisar las
-¿Me la regalas?
despertarlo, pero no pudo avanzar mucho á cau- baterías y reconstruir los fuertes, pero no instruAunque el Doctor no había soñado en hacer sa de un pretil que bordeaba un abismo. Siguió ye á los soldados. En Francia como en Inglate :
obsequio : de esa natúraleza á una joven noble costeándolo y llegó á un talud que tenía escalo- rra construyen barcos y caftones para otros paísobre todo después de la recomendación de Vola- · nes de piedra; y más arriba y del otro lado, ab- ses y mi padre levanta fortificaciones. Es decir,
nabé, rogó á la joven la -aceptase como un re- solutamente escondida de la vista llegó á una casa las construiría si se le dieran los medios y si los
cuerdo.
de madera, adornada con persianas verdes, pre- hovas que creen tener la ciencia infusa le O) eran
Las otras dos habrían deseado obsequio seme- cedida de su jardincito y cuya modesta coquete- mejor: pero se desconfía de él y tiene aquí mujante y eso se leía en sus ojos hasta que Vola- ría causaba admiración en este país. Por una chas contrariedades lo mismo que en Tananarine
nabé con su excelente corazón vino en auxilio de ventana del primer piso se escapaba un haz de de donde venimos. Oh! si supiera usted lo que es
la pequen.a.
luz muy viva. El Comandante se detuvo aunque este país? espero que lo dejaremos pronto.
-Sabe usted? dijo el Comandante: la pobreci- le habría sido fácil aproximarse pero ¿para qué?
- Pronto? preguntó con presuroso interés el
cita quiere también un recuerdo. No es por el di- Vacilaba, pues, cuando un perrito saltando por Comandante.
nero, sino por guardar.
la ventana se puso á ladrar y entonces pensó que
---Lo más pronto posible, pero no sé cuándo.
Bien habría querido pedir para su mujer, pero acaso el soldado despertando y distinguiendo su ¡Depende de tantas co3asl
no se atrevió muy A pesar suyo. Mas tarde se le silueta podría cazarlo, por lo cual era preferible
Luego mirando bien al oficial, sonrió y le dijo
presentaría la ocasión.
avanzar resueltamente, entrar en la casa y expli- con ingenuidad: .
,
-Toma; dijo el Comandante A la nin.a.
car su presencia del mejor modo posible. Con
-¡Qué extrafto es y qué agradable encontrar
- Recíbelo y dale un beso al Comandante, dijo esta idea avanzó hacia la ventana iluminada y aquí un europeo y de la buene sociedad .... 1PeVolanabé en francés y en hova, en tanto que su cuando ya llegaba la puerta se abrió y apareció ro usted me ha sujetado á un verdadero interroesposa muy preocupada se preguntaba cómo lo en el dintel una joven que sostenía tn la mano gatorio sin exolicar por su parte cómo es que vino
haría para tomar su parte en las largueza~ de los una lámpara cubierta por una pantalla de blon- hasta esta casa. Vamos, ya escucho. No sabía us. extranjeros. Luego llamó á su esposo y le habló das verdes.
ted que hay un fuerte en la población? Un fuerte
al oído en secreto.
De Chalmont estupefacto se detuvo: la joven muy débil é inofensivo, de lo cual me felicito y
La nilla se acercó lentamente al Comandante, y era blanca! Sí, blanca y .... ¡qué blancura! De aún pienso que si los hovas lo ocultan tanto, 'es
después de golpe depositó un beso en su megilla, esa que no ha sido maltratada nunca por el vien- para hacer creer que es terrible. No sabía usted
bes'.&gt; frío, rápido, fugitivo; dado de orden supe- to ni por el sol y cuyo brillo aún no empana ca- que desde hace cerca de un mes habitamos aquí
rior que dejó á de Chalmont una impresión de- ricia violenta alguna; de esa blancura sonrosada mi padre y yo?
·
sagradable.
de la salud, sobre la que resalta el carmín de los
-Tengo el sentimiento de decir, seiloritll que
Tenía prisa de dejar á esta familia tan poco in- labios que al través de las sonrisas dejan entre- lo ignaraba absolutamente.
'
teresante y presa de su disgusto se levantó brus- ver otra blancura: los dientes:
---Pues
bien,
yo
ya
sabía
que
vendría
usted
á
camente y dijo al Doctor.
Era linda? Acaso no; pero seductora sí que es
-Le parece á usted que nos vayamos? Ya es mejor; seductora por su tez, por sus espesos ca- Am bohimarina, porque los hovas han hablado muhora.
bellos rubios, por su talle esbelto, por su seno cho de esta visita y decidieron que durante ella
Aunque el Doctor no parecía tener la misma opuleoto, por sus brazos mórbidos, por sus ma- mi padre y yo permaneceríamos confinados e~
repugnancia que su amigo por las caras negras, y nos delicadas, por mil detalles que se imponían nuestra fortaleza, lo cual me tenía muy afligida.
conversaba amigablemente con Ravouna se le- . al primer golpe de vista. Acaso su nariz no era
vantó en el acto.
perfecta ni tampoco el óvalo de su cara; sus ojos
(Continuará)
- Cuando usted guste, dijo.
grises, verdes tal vez, habrían debido ser franca-

?.7

EL MUNDO

Domingo 10 de Julio de 1898.

PAGINAS DE LA MODA
..
•

,,tf'
i
::~,

FIG. !-GRUPO DE TOILETTES PARA LA E STACIÓN

Lecturas para las datnas.
EL LUJO

Desde tiempo inmemorial se ~a escrito en todos los
&gt;tonos, recorriendo la gama ~us1cal, des«;te ~l 1,1ás alto
hasta el más bHjO anc1temat1zando el luJO 1Dmoderado como una plag'a social: p_ero _tod, s se han ocupado
-ea~i sfompre, del SE'XO déb!l, BID A?ordarse ~ef sexo
fuerte; es decir, de los que usan h,gote y perilla! y
esto, no podemos menos que confe11arlo, en una ID·
justicia.
Nos explicaremo~.
.
Se dice que el luJO en las rnuJeres es :una plaga, una
.gangrena social, y los q~e eftO han dicho han ac_erta.do una verdad palmar111: como vulgarmente se dice
-de tomo y lomo; pero nos atrevemos á preguntar ¿el
lujo en los varones no es una pl11ga tan funesta como
la primera? Indudablemente que l'i, y para probarlo
-diremos algunas verd11des que, aunque amargas y
-doloroEas, to por e~o dejan dt1 ser verda«;tes.
ApenHB un niño dej'I de serlo porque piza los dora-dos uP1bralt&gt;s da la juventud y aba1!don~ l!L escuela,
.aunque su instrucción sea !lula é m~uf1~u~nte para
pasar " un seminario, á un hceo, á _una of1c10a, a una
-casa de comercio para comenzar, s1 a~i puedellam_a~se, su vida pública, cuando algunos padres de faunha
sin pon ersc á reflexionar lo qui' h aren, y los males que
-caupan á sus hijos, procuran rodearlos de toda clase

de comodidades aunque sus recursos sean limitados nar su existencia en un hospital, en una cárcel ó hasy muchas vectls tenga.u que ~acer p~nosos sacrificios ta en un patíbulo.
¡Qué r11sponsa.bilidad tan grande para los padres
para que vistan con elega,nma. Sustituye la ci- aqueta
ó el saquito de lienzo con el aristocrá.tíc_o flux_de ca- que sacan á sus hijoRde la esfera. social en que nasimir francés ó con la levita pasada de rico pano Y el cieron y los acostumb raron á un refinamiento, á un
lujo inmoderado!
sombrero de seda.
¿Y cuál es la recompen~a que muchos padres inconLa trangformación se complPta, v el niño se convierte sin haberle costado ningún trabajo. ni alguna slderdos alcauzan por su funesta. ceguedad?Que muclase 'de sacrificio,· en un dandy ; es un joven ele- chas veces sus hijos los niegan y se avergüenzan de
decir que Eon los autores d-, sus dlas, porque siendo
gante.
·
Desde ese momento el adolescense se cree un hom- unos humildes obrerod ó unos campedinos honrados,
bre de p:o~.echo y aunq~e sea más cob~rde que una no van vestidos comn eílo.,
Pensad; padres de familia, las verdades '!ueacabagallina s~ 111zga más vahen te que un Cid; y aunque
sea más tonto que Bertoldino se cree más sabio que mos de acentar; dejad que los vu estros se vistan con
decencia y hasta c0n elt-gancla, si les cuesta su traCicerón.
Su máxima es «que el traje h!lce al monaje,, y como bajo: pero huid del lujo iumoderado, que tanto en el
se ve elegantemente vestido pi enza que todo lo me- hombre como en la mujtlr, está conduciendo á su
completa ruina á la presente generación. El lujo es
rece y es acreedor á. toda clase de consideraciones.
ERte modo de pensar, esta cegued11d son fune.,tos una llaga, una ¡rang,·ena. social de que los homb_res
y labran su completa ruina,Llegaal fiu un dia en que sen11atos deben libertarse como de una peste contael padre, la madr~ y hasta la hermana, que han tra- giosa.
J . 8. DE A N::&gt;A.
bajado de dia y de noche para sostener á unhar11gán
á un pillo ó á un perezoso de marca mayor, lo abandonen á su~ propios esfuerzoa. ¿Qué sucede entonces? Que el joven, sin poder trabajar, se acostumbra
A trN AMIGO QtrE SE CASA.
á ve. tir con un lujo que no puede ROstener y se convierte en un ju ador, en un caballero de industria,
Mi querido Luciano: recibo la noticia de tu proyec •
en un estafador"ó en un ladrón de primer orden.
Vestir modestamente"es-pITT"a"él uua deilionra ypro• ta-do- matrimontP, y-ti'" t'eltcito-.
CáRate, yo te lo acousejL1. ¡Bendito sea el matricurar so..tener el lujo á que lo acostumbraron. aunque el mundo se desquicie, acabando por irá termi- monio!
00

�38

Domrn¡ro 10 de Julio de 1898

EL MUNDO

"'-"--=====================~~~~===========---"'=--....='.==-=======--

Dm,,f,. rro 10 élP Julio élP 1898.

EL MUNDO.

m·nietrsdor de tu casa v la fpJicidad de tu hogar no
8Pa mermada por la faita de ha1ina.
Tú no sabes que rara es la semana en la que Pn
uua cua no se rompe el tubo del quinqué, la eopern
ó la botlllla dt'I vino. llena por supuesto; ni el guto
que supon ti ~alir á dar una vuelttcita por el Pro do y
volvt'r.e á casa, ni otras muchas cosas que debieran
ensPña1 ta ron prefPrencla al latin y á la literaturaprecPpti va, p11ra que el hombre no estuviera en las Ba
tut'cas dm··nt" los. mt'jores aiíoR de su vida.
Ahora bien; como amigo que tl' aprecia lo que á un
hermano, voy á. ponertti de m11.nifie8to el ¡?allLO dia1 i",
mensual .v anmll de una familia compue~ta tan , oln
de marido y mujer, con una criada que se aviene á.
todo. incluso lavar, pla.,char y demás.
Supono-o que la salud de e.e matrimonio e~tá k
prueba da bomba y para nada nPceeitan dPI médic,·
ni de la botica Supon¡!'o que no ha.v sucPFlón, queja
mb tienen qne hacer viajes, ni van al teatro, ni a
café ni A nada que cue~te un céttimo.
¡Cuidado que es suponer!
Y fl:ate e1.1 la teriible realided del dos y dos son

L! MUJER AMERICANA.
La he coi:ocido aqui, e.n la madre patria, engalanando algún salón aristocrático, ó sentada muellemente en un ,andeatt; la he visto de cerca y de lejos,
,iempre encantadora, espiritual, interesante, atrayendo con esos ojos vi vos y brilladores que reflejan el sol
tie los trópicos.
La¡¡ mujeres americanas tienen algo indudablemeute que se iuentifica conmigo
\ o no eé qué extraño ó iuexplicable estremecimien•
to se apodera da mi cuando e.trPcho la mano de una
criolla, Se me antoja pulsar las fibras de su corazón,
siPnto el vértigo del placer.
Las mujeres de América Fon el hermoso complemento de ese UlUndo IIPno de flores, y de luz.y de aromas,
que tiene poc techumbre un cido puro y claro. por
suelo un vergel y por albergue dorados palacios llerws
de marmo!Ps, saturados de esencias, ahítos de lujo.
Todo tisto puedes &amp;preciar, mi querido amigo, mejor que yo por todos conceptoP: haR r acido en la !fabana, y la lmaginacióu fecunda y bri !ante que t_e ha
conquistado a4mnde v allende los u.ares muy Justa
fama de novelb1a, te hac., JJenetr11r, l0n til anteojo de

cuatro.

GASTO DIARIO
PESETAS

Y cuando leas que Ptl destinan 15 pesetas para vPs•
tirse la eFpos!I., pc&gt;nrlrán l'I grito en el cielo. ll&amp;mandote tacnñr y miserable. Tú no les lleves la contraria y
sigue la lectura callan&lt;lo las suma parciales. Ellas
te irán haciendo bueno lo que dPjo anotarlo. Cuando
sumes y di!!'!IS que el total 11eciende á 4 089 GO pPsetas
y recunden que tú solo ditpones de 3000 habrá. mutación: cambio da aspecto y de tono en la mamá., la
cual te diiá que ... .sin embargo, una mnjPr de su casa, de uua peseta hace doF; que con cuatro trapitoe

Desayuno.
Chocolote de cinco reales la libra y parn
lrPs ............. .... ..... . .................. S
Y no pienFeK en que la dom éstica aproVPchti
para su dPsayuno nada dPI dia anterior, por•¡ue no lo hará así la maten.

0,41

Al11merzo.-Dos platos y en.~alada.~
0,50

Un plato ligerito de ll'gumbres ó vl'1 dura...
Otr(\ dti carne, ~compañada de gui~antes, to
mate o patatat1; siempre aprovechando lo que
Jé la estación . . . . . . . . . . ............ . . . . . . . . . . . .
Te suprimo el postre que es co~a rara eu
invierno; pondremos uba enealada á gazpa-

ni&amp;ta, y de americansita joven y hasta soltero, PR cul•
to á la verdad de croni~tR. de te.tigo presencial é imparcial de las bellt&gt;zas americanas

RECETAS UTILES
POl\lADA PARA BLANQURAR LAS MANOS Y LA CARA

Tomar:
Miel fma .............................
Jabón blanco ue l\fan1ella r11Rpado ....
Blanco de ballena, fresco............
Benjui...... .. .. .. .. . . . . .. . .. . .. . .. .
Storáque........... ........... .... .. ...

1.::0

cho..........................................

0,10

Comida.-Cocido principio y postre.
G.arbanzos ................................. .
Uarne ..................................... .
Chorizo .... .. . .... .. .......... ...... ........ .
'focino ...................................... .

2.2"\
07,"i

02'.'i
O 21l
OJO

~~:~(~i¿·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·. ·.-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-::::::::
F!G, 2-TRAJE DE FOULAllll,

Conozco á tu prometida, joven recomenda ble, bien
instruida en las labores de su sexo, y que Lo apt rta
ca piral alguno al matrimonio.
Tú también eres un thico inH, uido. Hace dos mP•
ses termin11ste tu carrera, y diepones de un sueldo
anual de 3,000 pesetas. Pero en las aulas no te han enseñado lo que gtt~ta un matrimonio de tu clase y de
las necesidades de que lÚ y tu pre.metida estáis acostumbrados.
Y quiero que lo sP¡.111F, para que 8Cas un buen ad-

O1;;
100

Por aquello de poder decir que comPs prit,ciplo; porque, chico, con una pt&gt;H ta poco11 calamares y langostinos comprará,.
Postre .................................... .
Pan y vino para ambas co1Lidat1 .......... .

FIG, 4,-TR.AJE DE FOULAHD PARA CALLE,

Ga~tos generales del dia.
· Cordilla para el gato...................... .
:=-E.te renglón no lo suprimas. Si alimentas al
gato ccn el sobrante delameFa, que eobr&amp;rá
poquito. se hará ladroncillo y te dPjarásin cena f:ll día menos pensado Tampoco debes aU·
primir el gato; más caro te saldrá si los ratoneR Re meten con la ropa.
Tab.iC0 para ti y fMf.. ros para toda !acara... ,
Impre1,istos.-Este es el re1..oglón terrible, y
sin embargo salo pongo..................... .

Surnemos............... ...

020 Diferencia: 1 089 60. Pero que no valga lo dicho. Tú-.
085 puedes hacer que 1~ misma familia de tu novia, juntaml'nte con ésta, ponga el usto bwno á esta nota de
gaFtos. Llegas esta noche á casa de tu amada, sacas0,03 el The Patent London, de., y como quien da poca importancia A la corn. empiezas á leer el plan de vida
que propone uno. Al oir la canti~ad de algunos rengloneP, dirá la mamá: ";Jesús qué miseria! ¡Valiente,
comida! ¡Con una pesPta, vaya un piincipio que ._podrán poner para tresl"

hace más que otras con un bazar, y por último, ¿có•
mo se arreglan otros?
A e•to pueden conte~tar los u•ureros. las casas de
préstamos, loF libros de deudJres en los establPcimientos abiertos 111 público, lo, sablazos á los ami·
gos, las i-regularidades cometidas en cer tros y ofici·
nas dPl estado y toda la sPria de inmoralld11des que
transforman al hombr .. hourado en canalla. Y .ruelvo
á re11etirte que no predico contra el matrimonio. Tti
recomiendo que te caseti como manda muy sábiameu·

030
030

G, 71

Pesetas 6,71, que multiplicadas por 30 días
hacen un gasto mensual de ............... .
A las que hay que añadir los gastos genera-

Mezclar esas sustanciM en frío en un morterJ de
marmol, y en s:i defecto, en un vaso de porcelana
procurando obtener un producto perfectamente ho'.
mogéneo. Cuaudo la pasta esté bastante amasada
compacta, se dibidirá en pastillas ó tablillas poniél.
dolas á secar en sitio caliente.
'
Se emplea de la mioma manera que los jabones per•
fumadoij,

les del mes.

Al&lt;Ju.iler de habitación modesta, cerca de
tu of1cma ..................................................... .
Ya sé Que las J•ay más baratas, pero estil.n
11eparadas fiel centro, y lo que ahorras en habitación lg gastarás tin tranvla ó suela.
Uria~a ................ . .............. . .......... ..
No sé Ri ¡,odrás encontrarla por ese prPcio
y que sepa pl,mchar y guisar. Lo que si sabrá
será alimentar á su famflia ó á su novio á tu
costa. beberse el vino, quitarte los pañuelos
la paciAncia y hasta la esperanza de tu salva~
ción tal vez.
Alumbrado y calefacción ....................... .
Aquí entra todo el carbón, tanto d de la cocina como el del brasero ó estufa; el tubo, que
se rompe con -una frecuencia irritante, ó lo
rompe la criada por tener un pretexto para
Ralir anochecido, que es su hora predilecta·
velas, lamparilla para la cocina, farol dela es'.
calera, la semana que te corresponda en turno, etc. Ptc.
Calzado para ti y para tu mujer ........... .
Vestido para ti. ......................... ..
Id. para eLa ............................... ..
Se que lees los periódicos ...................... .
Gastos de correo y escritorio ............... .
Jabón .... ............................................... .
=""
Es muy poco para lavarlo todo pero vaya
::,. po: si hay alguna partida que encuentres ex~ . ce11iva.
· -; Reposición de vajilla rota .......... ... ..... ..
Ya verás qué manitas tienen las criadas de
" 15 pesetas.

50,00
te la San•a Madre Iglesia E:;ta lltita de ¡?a.toe Bóln
quiere enseñarte que •i llegas á. jefe de famili11 d.-bes reducirlos de manera que no lleguen a las 3,000
pesetas Para ello no te avergül'nces df:l dedr á tiempo "no tPngo" "no puedo" ni de que te vean comer
unas patitas guisadas ni dtt ostentar orgulleso un
remiendo en los pantalones .v un rnmbrero de moda
atrasada. E3te consejo t'S el mPjor rf:lgalo de boda
que puede dedicarte tu mejor aruigo.

.15,00

M.G

25,00

]000
]000
1500

150
200

4,00

2,00

----

Gasto:total al mes. . . . . . . . . . . . . .. 335,bO
dan el gatito del año: pesetas 40-29,60. A las

FJG. 3-l!Lii:GAKTE KODELO DE ESTÍO,

250 gramos.
200
,,
50
,,
30
,,
15
.,

. que por 12
.:,,;': que serla una falta de previsi_ón_ no aumentar siquie
---, ~..,. ;/ ra 60 pesetas ¡ ara entretenimiento de ropa blanca
-·-:= •·' ~ mobiliario, esterar, desesterar y otroR g11stos.
De aqui resulta qu~ para continuar de caFado tr11.Undote como de soltero. ó algo peor, necesitas pesetas 4.~,60 siendo asl que tú solo diepones de aooo.

•

FJ,} 5 - Tlli.JE NB.GRO DE PASEO.

FIGl"ltAS IJEL

7

larga vistl\ de tu talento, Pn todos los detalles de Pn•
cauto sorprendiendo lo bello en sus más inadvertidas
manifesta cioneF.
Nada ha podido escaparse á. tu fantasía, nada que
no haya trasmit·do tu pluma con riqueza de colorido.
Lo sé y apelo á ti, á quien 1levó la toga á PuertoRko y á la Habana para desempeñar los más elevados
cargos de la magi~tratura, pua que me digas y ,¡., pa•
so se entPren aquellos de mis lectores que por a,·aso
lo ignoren, qué ~s la mujer puerto-riqueña y 111 cubana.
PrPséntame pueF, el tipo ruás acabado de esa bella
y gracio,,a iR leña nae!~l en la tierra que forma uno de
los ped11zos más que:rnos de la patria, y bajo 1011 pliegun rlel pabellón que no pudieron abatir los colo8"" del
mundo v Raludara con cariño de padre á los habitantes de América llevándol8s el progreso moderno la
civilizació_n y el ~ariño de un pueblo grande y ge~eroso que tiene siempre los brazos abiertos para sus
hijos.
Yo he soñado tan sólo á la mujer puerto-riqnetla de
un modo i~perfecto, limitado mi espíritu por loe estrechos horizontes de mi pobre imaginación, encerra .
do en el pequeño clrcu_Jo de su vue·o, que no logra
elevarse á las altas regiones de lo ideal desde donde
puede apreciarse y conocerse á las mujeres americanas.
•
Y cuenta, Guerrero, que no es pasión de america-

AL 15-UNA PLANA DE TRAJES PARA BEBÉS Y UN TRAJE DE PRIMAVERA PARA SEÑORITA

�Domine-~ 10

EL MUNDO

40

-

o, Julio de 1898

Nuestros 5irrabados
FIG. 1.-GRUPC DE TOILETTES PARA LA RoTACIÓN.

••••

Nuestras lecturas pueden escoger un bonito modelo entre esos cuatro que les ofrecemos y que están en
gran boga en la actualidad.
El primer modelo es de un entero estilo sastre, con
jacquet de primorosa hechura.
Los otros tres constituyen variaciones más ó menos
originales de los figurines que damos al principio.

TOlllOII,

:NVJIBao 3.

IIIBXICO, JIJLIO 17 DE I898,

FIG. 2-TRAJE DE FJULARD,
La falda es de Foulard completamente Jis,i, gris
acero, sin otro adorno que una c.nta de tafetán que
forma ángulo en el frentt, de la blusa y rodea toda la
parte posterior de la misma.
El cuerpo es de g11ipure con las mangas y basquiña
de seda del mismo color que la falda.
Elegante corbata, última novedad.
FIG. 3-ELEGANTE MODELO DE ESTÍO.
Todo el adorno consiste en cadenilla sobre seda
acordonad.a azul pálido.
Cuerpo blusa con draperla de satin azul obscuro.
Plastrón muselina de seda blanca acordeón.
FIG. 4-TRAJE DE FOULAR PARA CALLE,
•El efecto de este modelo es de que tiene doble falda
gra ciaij á la disposición de los volantes
El cuerpo tiene un yoke y mangas de guipure en
tanto que el corpiño es de seda plissé.

FIG, 5-TRAJE NEGRO DE PASEO.
De seda negra con gran aplicación de muselina de
seda, á tres grandes volantes. Aplicación segunda de
bordado.
Bolero ligeramente figurado por la propia aplicación dt, muselina de seda.
FIG. 6-TOILETTE DE DIAB DE CAMPO.
La falda es completamente lisa, dd satin.
La especialidad está sólo en el cuerpo que tiene una
gran aplicación de must,Jina de seda acordión, con
cinto y collar ele blina.
FIGURAS DEL 7 AL 15.
Una plana de trajes para bebés, para niflos de 3 á. 5
años, y un encantador traje tle primavera para señorita, hecho de must'lina, figurada con hermosas aplicaciones de doble volante y plastrón de guipure.
Nuestras lectoras podrán ballar en esa plana, algu•
nas muestras de labores para casa.

FIG 6-TOJLll:TTE DFJ DIAS DE CAMPO

LA ··CARICATURA EN EL EXTRANJERO
(VEASE

LA EXPLICACIÓN DE NUESTROS GRARAD&lt;'S.)

,,. l ~... ,-

.\

;i~;· =-;: '\CL
,::

EsPAÑA (dlrigi,\ndose á. Francia) Caramba! Al fin y al .
cabo, y al paso que vas, te quedarás como yo.
(D er Floh, Viena.)

.

"

EL J APON.-Pobre gente esa! ·Qué trabajo~ se están to.
mando para p1 epararme ia conquista de las Filip1naP,

Fi,schieti.

EL PKURITO SA!,ISBCJ'lY,-God-

EL GATO AMERICANO Y EL RATÓN
lilSPAÑOL,
(Der Floh.)

EL GRAN_TURco Y C&lt;tE rA.-EL TORCO: La viej11o Europa está muy
entretemda y puedo darme gusto con eatos cristianos.
(Dffl" Floh.)

dam! moldita !Hg-racia qu • m~
hacti esto delleval' sobr" el omo
nn loe? cofl'lo Chambe la in .. . .
tan umversal.

&amp;1 roariscal !@lanco, &lt;rapitán General

J

ae

la 9s1a

ae (r uba-

�</text>
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              </elementTextContainer>
            </element>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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