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Domingo 17 de Julio de 1898

EL MUNDO
FIG. 8-TRAJBI PARISIENSBI DE CREPÉ,

Los trajes de crepé están muy de moda este verano.
Ei que ofrecemos á nuestras lectoras es de crepé
beige con aplicación de cadeniña en la forma que se
ve en el grabado.
La falda lleva el bordado en el borde :.nferior y á la
izquierda en una hermosa aplicación.
El cuerpo tiene forma de blusa al frente y se abre
sobre un hermoso yoke de gasa blanca.
FIG, 9-00RSAGE NIÑA,

•

NUMERO 4

MEXICO, .TULIO 24 DE 1898

TOMO II

Ligeramente ablusa.do ade ante y tendido detrás
con tres fruncidos en el talle y de seda brochée gris
pero con bouquets pompadour, cruzada delante y ornada de triple ruché bucleada de 'muselina de seda
crema, encu!Ldrando un plisée de seda gris perla.
Triple ruché bucleado también doblando el cuello
y ornando el remate inferior de las mangas.
Cinturón de seda gris perla anudado á la izquierda.
Este corsage puede llevarse con una falda de la
misma tela
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FIG. 9-0CRSAJE NIÑA

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FIG. 10-00RSAGE MARGARITA,

En dral_) de seda con pequeñas basquiñas triangulares, abierto en el centro en rombos sobre un plas•
trón de terciopelo guarnecido de botones de oro
Revés y cuello Valois en satln blanco con galones
oro. Mangas justas del mismo género. Cuello y corbata de muse!ina.

l

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\.

FIG. 11-DOS MODELOS

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:.-

FIG, 11-DOS MODELOS

Gran aplicación de punto de seda en el primero, sobre
satln rosa, leve, formando un emred'.'S del mejo_r
gusto; en el segundo gran plastrón de plisé y aplicación &amp;ambién
consistente en volantes decrescentes. Todo de eatln.
FIG, 12-TRABAJOS P.I.RA LAS DAMAS,

Una nueva colección donde se hallarán los más graciosos modelos
para niños.
_

General

W. R· $1tofter

DEL EJERCITO DELOS ESTADOS UNIDOS

~' IG 12-TRABAJOS PARA LAS DAMAS

FIG, 10-0 0RSAJE MARGARITA

,f ...
~·

�62

. EL MUNDO.

un momento en que nos creímos en el carro de la
diosa india y temiendo circular sobre cadáveres.
Al llegar á la estación, asalto y escalamiento; la
invasión de los Bárbaros. La gente de la verbena
SUMARIO - Benito Juárez.-Suntuosa manifestación de previendo lo que después aconteció, quería á toduelo-La gratitud popular. - Verbena oe San Angel.
-Vias de incomunicación.-Granizada de fuego.-tJe da costa escalar el tren é ir hasta Tizapam á
trueque de poder regresar á México. Gritos, emlllésmeri'l.,-Su talento.-Sna éxitos.
·
pellones, malas palabras, presiones de prensa hiVerdaderamente suntuosa estuvo el 18 de Judráulica; el tren se atestó de gente; los menolil,
lio la manifestación de duelo en honor de Benito
Juárez. La figura heroica é impasible del patri- sentados; muchísimos, de pié, apuntalados unos
cio, no la esfuma la lontananza, no la amengua el con otros; no pocos, colgados de los bHandales
tiempo; su poderosa silueta se destaca en el con- de las plataformas, de las manijas del gai-rote, de
las jameas de la!:! puertas; había pasajero que no
fuso tumulto de la historia patria, con perfiles de
camafeo, con lineamientos de bajo relieve. Y es tenía en el tren sino la punta de un pié y dos ó
queJuárezfuéála vez grande, bueno,inteligente y tres dedos de la mano aferradas á algo.
En Tizapam nos esperaba una ovación; los
probo, enérgico y hábil, y que consagró'toda su vida
paseantes
domingueros aguardaban en la estaá la conquista de la Libertad y á la reconquista de
ción
un
tren
para regresar; grande fué su decepla Patria. Su vida fué la lucha, su placer el trabajo, su descanso la muerte. Nacido en humildí- ción é intensa su cólera al verlo llegar atestado,
sima cuna, hijo de pura raza indígena, y por con- repleto y tomado de antemano por entero. Grisiguiente, paria, comenzó áluchar para ilustrarse, tos, rechiflas, mueras á la Empresa, amenazas á
para conquistar un título profesional, para ele- los primeros ocupan tes, todo fué en vano; no se
varse á la magistratura, para redimirse del pe- pudo embarcar un solo viajero de esa procedencado original de ser indio y para emanciparse cia. En San Angel el nuevo.tumulto por idéntica
de la esclavitud de la ignorancia y de la mise- razón y en Mixcoac, Tacubaya y San Pedro de
ria. Rendida esta primera etapa de la jornada, se los Pinos. El tren humeante, atronador, envuelto
enamoró de la Libertad, de la Patria; entró de en fuego y saludado al paso por las imprecaciofrente en linea de combate y conquistó la Prime- nes de la multitu4, parecía un monstruo en fuga
ra Magistratura de la Repúbllca; mas no para perseguido y acosado por un pueblo delitante.
Llegamos á México con dos horas de retardo,
descansar en el goce y en las grandezas del pocambiamos
las de lujo por las de brega, ósea, la
der, sino para volverá luchar de nuevo contra
la reacción aliada al enemigo extranjero. Todos locomotora incendiaria por las mulitas, y á la alsabemos su éxodo; su peregrinación á través del de- tura de la plazuela de San Juan, caimos de proa
sierto, sus tormentos de hombre y sus angustias de en un profundo barranco abierto por la Empresa
patriota: la derrota acosándolo, la muerte amena- del saneamiento. Entiendo que touavía el wagón
zándolo, el hambre, la sed, la desnudez y el desam- permanece ahi".
Y yo que iba en busca de aire puro, de vastos
paro torturándolo. Triunfó al fin, la Reforma yla Se .
gunda Independencia fueron su obra; la Patria horizontes y de un poco de soledad! Pero n0 me
no ha sido con él olvidadiza y ha hecho de su se- vuelve á atrapar la Empresa del Ferrocarril del
pulcro una Meca á la que lleuden los fieles de la Valle; otro día que se me ocurra ir áTizapam, alRepública y los admiradores del prócer, á depo- quilo un burro; así llegaré más aprisa y con masitar las flores de la gratitud. Imitemos ese gran yor comodidad.
ejemplo; Juárez nos anseftó cuanto va-le y cusmto
puede la virtud de que estamos menos dotados:
***
la constancia; de él debemos aprender á aliar las
De Mésmeris está haciendo las delicias del púaltas virtudes cívicas con las nobles virtudes p~i- blico mexicano. Es un transformista rival de Frévadas y á saber sacrificar familia, riquezas y bie- goli y tan acabado como él en su género. Estos
nestar personal á los intereses superiores de la artistas escéntricos son en general una maraHumanidad y de la Patria.
villa.
Dotad_o s de gran talento, bohemios por lo co*
**
mún; revelan dotes excepcionales, habilidades
Por mal de nuestros pecados, se nos ocurrió el múltíples, capacidades especiales. Casi siempre
Domingo pasado tomar el Ferrocarr:l del Valle y son políglotas; De Mésmeris, por ejemplo, habla
empi·enderla á Tizapam en busca de aire puro, de con envidiable corrección su lengua materna,
vastos horizontes y de un poco de soledad. Igno- que es el italiano, el español, el francés, el inrábamos que San Angel festejaba á la Virgen del glés, el alemán y el portugés.
Carmen; de haberlo sabido nos hubiéramos queTienen muchas cuerdas en su arco; son actodado en casa. Y desde luego el Ferrocarril del res, cantantes, bailarines, prestidigitadores, equiValle no es un medio de locomoción sino un ins- libristas, ecuestres; practican algo el ocultismo y
truwento de tortura; ¡qué muelles! ¡qué asientos! algos la medicina; dicen la buena ventura y sa¡qué persianas desvencijadas! ¡qué gotear del pe- can horóscopos; tienen remedios infalibles para
tróleo de las lamparas! No bien el tren se puso los males incurables; dan excelentes recetas de
en marcha, comenzamos á ~xiarnos, una densa cocina y suelen invitar á la prensa á íntimas y
humll.reda se colaba por las ventanillas y por las divertidas reuniones á las que sienten, á veces,los
numerosas grietas, hendiduras y agujeros de las invitados no poder concurrir.
especies de huacales en que caminábamos; quiEn general esta clase de seres son f~lices, si bien
simos encerrarnos, pero ninguna persiana funcio- no siempre son ricos. En el fondo de su retina esnaba ni ninguna ventila giraba ni ninguna puerta tán pintadas los más grandiosos y los más pintodeslizaba en su corredera; momentos después, rescos panoramas cómo en las hojas de álbum de
espectáculo grandioso, una granizada de fuego un pintor turista; su corazón guarda las emociosólo comparable á la que descargó sobre Sodoma nes de sus múltiples aventuras, de sus amores cosy Gomorra, comenzó á azotar los carros; en el mopolitas, de sus triunfos artistícos, de las quietecho de hoja de lata del wagón, se oía un redo- bras de sus empresarios; veteranos y aventureble siniestro, de uno y otro lado veíanse por las ros de la vida, todo lo han visto, todo lo han senventanillas pasar como centellas tizones incan- tido, todo lo han experimentado; una punta de
descentes que pautaban el espacio con líneas de escepticismo emana y un grano de aplomo queda
fuego, algunos de ellos, candentes aerolitos, grue- de su vasta experiencia y de sus muchas a ver.sos como avellanas y hasta como nueces, birando turas, y De Mésmeris, como Frégoli, lleva á la es- ·
de bordo se introducían al coche. El fuego se ini- cena ese bagage de observación personal y de
~ió á la vez en la crencha rubia de una prima y estudio individual de todas las cosas y de todos
en la falda vaporosa de una compatriota, y hubo los hombres.
que acudir en su auxilio y extinguir á papirotaNo se necesita menos para representar sucesizas el voraz elemento que amenazaba destruir tan vamente y en unos minutos, ya la nifta melancó
bellos allavíos y poner á la vista mayores encan• lica y tierna, ya la matrona imperiosa y exigente;
tos. En la canal de un fieltro de quesadiJla se ya el viejo caduco, ya el joven impetuoso, y para
alojó cautelosamente una chispa, y ~cabó por abrir- pasar sin transición de las furias de Otelo y las
se paso hasta el cráneo de un pasajero; otro· idem perfidias de Yago, á la ternura y á la pureza de
se sacaba después á puilados el cisco que le había Desdémona. Para ser un Mésm&lt;::ris es forzoso te•
caído en los bolsillos.
ner un álbum de instantáneas en el que se hayan
Al llegar á San Angel, el pánico se apoderó de coleccionado todos los aspectos del ridículo, tonosotros;una multitud compacta, comprimida, ín• dos las matices de la pasión, todas las aparientimamente amalgamada llenaba la plaza del Car- cias de la idea. Se necesita, además, todo un mumen; en vano el tren silbaba y repicaba; la mul- seo de trajes, de actitudes, de movimientos; un
titud, embobada con un desollinador que escalaba juego completo de voces y entonaciones, l!e diael palo ensebado, no abría paso al tren y hubo pasones y de ritmos q'le permitan copiar y re-

LASEMANA

Domingo 24 de Julio de 189o.

'producir lo mfsmo al pueblo que á la aristocracia, al Instituto que á la Alta Banca, al clero que al 1
ejército, á la mujer que al hombre, en todas y cada
una de las circunstancias de la vida.
El Arte escéntrico de De Mésmeris es un caleidoscopio de la vida humana y se necesita gran .
talento para abordarlo y una maravillosa intuición de la vida y de la realidad para interpretarlo.
De Mésmeris lo posee y el público se lo reco-noce y se lo oplaude.
LOPEZ l.

-------•-·-----ll)olitirn ~tntral.
RESUMEN.-LA RENDICIÓN DE SANTIAGO DE CoBA.-UN MISTERIO IlIPENETRABLE.-Los DOCO·
MENTOS OFICIALES Y LA INTERVENCIÓN OFICIAL.
-EL GENERAL TORAL y EL GOBIERNO DE MADRID.-COINCIDENCIAS.-AMERIOANOS Y CUBA·
NOS.-RENCILLAS Y RIVALIDADES.-LA JUNTA
CENTRAL DE NUEVA YORK Y LAS PROMESAS DE
Me KINLEY.-LA CAMPAÑA DE PUERTO R100.Co11rnATES SANGRIENTOS EN LO PORVENIR.-Los
CARLISTAS Y EL PARTIDO DE LA PAZ.-AMENAZA
Y TEMORES.-EL PATRIOTISMO DEL PUEBLO ES·
PAÑOL.-ÁTRÁS LA OLA NEGRA,-CONCLUSIÓN.
Desde que fueron conocidas las condiciones
bajo las cuales se rindieron al General Shafter
los defensores de Santiago de Cuba, mucho ha
variado la opinión respecto á aquellos hombres,
que tras sus fuertes y trincheras defendían la bandera gualda y rojo. Mientra.. se creía que la ciudad asediada iba á caer en poder del invasor,
falta de provisiones, escasa de víveres y pobre
de elementos de guerra, se pensó que el General •
Toral caía en medio de su angustia, al peso de
la fatalidad y cedía á una fuerza superior, ante la
cual era inútil toda resistencia y estéril cualquiersacrificio. Pero cuando se ha sabido, según la información cablegráfica, que entre los pertrechos
de guerra entregados al vencedor, se cuentan diez millones de cartuchos, el ánimo se suspende y se piensa en algo sombrío que ha pasado
en el interior de Santiago.
¿De quién es la culpa, si la hay, de no haber
intentado una salida victoriosa, de no haber rotoel cerco que nunca fué perfecto, de no haber resistido hasta agotar la abundante provisión de
municiones de guerra que tenían á la mano los.
sitiados? En un documento oficial, puolicado ya,
dice el General Toral que las condiciones de la
capitulación fueron arregladas de acuerdo con el
Capitán General de la Isla de Cuba, que había
consultado al Gobierno de Madrid. Nuevos informes desmienten tanto la intervención del General Blanco, como la del Ministerio Sagasta en la
expresada capitulación. Quedará siempre un misterio por descubrir, un punto sombrío que nos
oculta la verdad de las cosas, un problema que·
no podemos resolver.
También á propósito de la destrucción de la
escuadra espaftola en las costas meridionales de
Cuba, se habló de órdenes superiores recibidas.
por el Almirante Cervera para que saliera de la
rada de Santiago, aunque en su salida habría deencontrar: una derrota caFi cierta. Después, el
Ministro de Marina Seftor Auftón, ha negado que
existieran esas órdenes, y sobre elilustremarinoespaftol se ha lanzado terrible acusación.
Curiosas coincidencias que sólo el tiempo podrá explicar; extraftas obscuridades que alguna
vez alumbrará con luz meridiana la triunfadora
verdad.

*

**

Entre tanto, allá se disponen los soldados prisioneros á marchar al patrio suelo, tristes, desarmados, con la angustia en el rostro por no haber
alcanzado el triunfo que anhelaban. Las guarniciones de las plazas vecinas á Santiago, comprendidas en la capitulación, se disponen unas á entregar sus armas, en tanto que otras preparan una
resistencia inútil, pero firme y sostenida, apoyadas en las leyes militares que los rigen.
¡Vano intento! El nuev o régimen se ha establecido definitivamente en Santiago de Cuba. Si es
cierto que ha desaparecido la autoridad que representaba al gobierno espaftol, también es verdad que ni la ciudad, ni la provincia, se han
puesto por el Gener.tl Stiafter en manos de los

Domtngo 24 de Jubo de 1898.

todas las fortalezas de la
costa, para cooperar con el
ejército en sus movimientos agresivos.
Exentas del bloqueo por
más tiempo las costas de
Puerto Rico, y más próxi•
mas á la metrópoli, han podido recibirmayoreR recursos para resistir la invasión;
allí el c lima es menos inclemente, as guarniciones no
están fatigadas con luchas
anteriores, todo hace creer
que la resistencia puede ser
muy eficaz¡ pero también
aquella isla pacífica y tranquila no se acomodará á
los sacudimientos que traen
consigo los azares de la guerra, y quién sabe hasta dónde influyan en los combates
los clamores de la gente pa•
cifica, demasiado •pacífica,
para ver sin recelos, sus
ciudades bombardeadas, y
sus campos fecundos con•
vertidos en campamentos.
Si fueron terribles y sangrientos los combates que
, . precedieron á la capitulación de Santiago, y se vie,
ron las costas meridionales
manchadas con las olas rojas después del combate na.val en que fué destruida la
escuadra de Cervera, no
creemos que sea sin dificul'tades y sin sangre la cam~
pafia de Puerto Rico.

insurrectos. Con gran prudencia, con exquisito tacto,
el jefe americano ha establecido un régimen militar;
mas como quiera que los
pueblos necesitan alguna
autoridad para su régimen
interior, ha apelado inmediatamente á la gran institución democrática, al gobierno municipal, á cuyo
ampa!'o quedan todos los
habitantes, y á cuya salvaguardia se ponen todos los
intereses materiales de la
población.
Naturalmente, los cubanos, que ansiaban entrnr en
son de guerra á la capital
de Cuba Oriental, han visto desvanecidos sus sueftos
y evaporadas sus bellas
ilusiones, cuandorecibieron
la orden ineludible de per
manecer en sus campame1 •
tos, con prohibición expresa
de entrar en armas á la ciudad de Santiago. Han comenzado las rencillas, han
estallado las pequeilas rivalidades entre el ejército americano y las huestes de Ca·
lixto García; los oficiales
cubanos se retraen un polo
de la lucha; dispuestos como estaban A nombrar m
gobernador de la provincia, siéntense como ofendidos ante las decisiones del
Cuartel General de Shafter,
y hasta ha llegado á temerse una colisión entre las
tropas aliadas.

***

***
No juzgan del mismo modo la situación los representantes de Cuba, que en
Nueva York han mantenido
viva la llama de la revolución, y han trabajado des·
de el territorio extranjero
por allegar elementos á la
insurrección, proporcionando primero el apoyo moral
y luego el material del pueblo y del Gobierno americano, en fil.vor de la causa
de Cuba. No juzga del mismo modo 1a Junta central
revolucior.aria, que ha ex¡ resado por la v , z a11torizada de uno de sus wii mbros más conspicuo ,
la satisfacción que Jp, causa la marcha seguida
por el ejército americari0, y la 11ctitL1d re-uelta
de su Jde en e l arr~glu intedor del territorio sujeto á su autoridc1J.
Los que ven con verdadero cariño 1 ,s intereses reales de la patria cubana, sab,m por 4ut1 se
someten á las decisiones del vencedor sin procurar inmiscuirse en los asuntos interiores, hasta
que llegue la hora del triunfo ddinitivo. Quizá
confían, fundadamente, en la declaración solemne del Congreso americano, cuando al aprobar
las resoluciones famosas de la intervención arma da en los asuntos de .Cuba, protestaron, á la
faz del mundo, que aquella intervención había de
dejar intacta la soberanía del pueblo cubano para darse el gobierno que mejor cuadrara á sus
deseos y que mejor conviniera á sus intereses. Si
el Congreso hubiera reconocido la independen·cia de Cuba y el gobierno que representan Ma
ssó, Méndez Capote y los qne funjen como ministros de Estado de la naciente República, causaría
verdadera extrafteza que no se nombraran des•de luego autoridades cubanas y se comunicaran
al llamado gobierno central de Cuba los avances de las fuerzas invasoras, para sujetarlos á su
jurisdicción, á medida que fueran vencidas las
autoridades militares espaftolas. Mas como no ha.
habido tal reconocimiento, preciso es confesar que
Shafterobra,deacuerdo con el gobierno de Was. hington, en la esfera de sus facultades, y de conformidad con la resolución del Congreso americanc.

63

EL MUNDO

NEW YORK,-DESPEDIDA DE LOS VOLUNTARIOS,

*

* *

Una vez en poder de los americanos la ciugid
y el puerto de ::$o111tiago, base de futuras operit
clones, parece que IÍay una suspensión de ést11s
s )bre el territorio de Cuba, y toda la actividad
de la ma1 ina y del ejército, se v11n á concentrar
sobre la vecina isla de Puerto Rico. De varios
puertos del Atlán~ico comienzan á zarpar los primeros transportes con tropas, armas y provisiones, que constituyen la formidable expedición
contra la pequefta Antilla. El Gral. Miles, autoridad suprema en el ejército de los Estados Unidos, es el que toma el mando en jefe de esta expedición, donde acaso, después de las lecciones
recibidas en la costa meridion11i de Cuba, se tomarán mayores precauciones, se evitarán inútiles efusiones de sangre, se procurará hacer más
seguro el golpe,para hacer menoscostosalacampaila portorriqaefta.
No ha mucho que el Gral. M11cías, Gobernador
y Capitán General de Puérto Rico, ha~ía vrotestas y juramentos solemnes de mantener incólume el honor de su bandera, de combatir hasta la
muerte en la defensa de aquel tnritorio confiado
á su valor, y ·ofrecía derram11r su sangre antes
que conse·n tir que la tü,rra portorriquefta fuera
mancillada por la planta del extrnnjerc-.
Ha llegado la hora de nuevos combates. La escuadra del Almirante Sampson que tiene ahora
por única misión mantener estrecho el bloqueo
de las costas cubanas, tiene facilidad de desprender todos los buques que sean necesarios para ·
proteger el desembarco de las tropas expedicionaria;, atacar por mar las plazas fortüicadas y

Todavía es para Espaftá
,una amenaza constante la
sombra delos carlistas, que
· se proyecta negra y fatidi• ca en las abruptas monta•
. ftas del Norte. Por declara,
ción expresa del pretendiente sábese que él ha prometido permanecer quieto
y tr,anquilo hasta que cambienla!! actuales circunst11ncias; pero diciendo que en:trará en actividad· no sólo
de palabra, sino también de
obra, cuando llegue el instante supremo de la liquidación; y llama así á las
condiciones de la paz.
Y estas condiciones ya se repiten y murmuran
por lo bajo. El partido de los que quieren la pa~
á cualquier precio, vlextendiéndose y ganando
la ¡.,úbJica opinión, en todas las esferas sociales.
8e ~iente el estremecimi1mto del desastre, se resp ira una atmósfera de angustia, se oyen los clamo!'• s de las viudas y las· lamentaciones de los
hué1 fanos; se escucha el rumor de los miles de
obreros que han quedado sin _ trabajo; se ve por
todas partes la tristeza y la desolación de los
campos que han quedado sin cultivo, de las plazas que han quedado sin movimiento; y en esta
ola ascendente tiene que verse envuelto el Gobierno, y transigir y mediar entre los que desean
llegar pronto á las labores de la reconstrucción,
y los que anhelan seguir la lucha sin tregua, el
combate sin descanso, la guerra cruel hasta la
muerte, hasta el aniquilamiento.
Si la suerte adversa que hasta hoy ha seguido
á las armas espaftolas no cambia de rumbo, y
nna victoria notable, si no decisiva, no viene á co1 onar los esfuerzos de los que defienden la causa
espailoia, no llega á confortar los ánimos, pensamos que á pesar de todas las amenazas del
carlismo, habrá que secundará los que pÍden la
paz. Los pueblos no se sui.cidan nunca. Que yenga Don Carlos con sus hordas negras . A encender
las hogueras de la guerra civil; que ardan fas
teas del incendio y que alumbren cuadros y espectAculos de horror: hay todavía energías y v:ri•
lidades en el pueblo espaftol, para vencer por ter•
cera vez á la hidra del absolutismo encarnada
en el impenitente Don Cárlos. Acaso esta vez no
habrá tolerancias de-ningún género, no habrá
contemplaciones de ninguna clase, y los que aman

�EL MUNDO,

64

Tlm,.ing-o '.H dP ,Julfo df'I 1R9P

Domin,ro 24 de Julio 1~

65

EL MUNDO,

molde artistico una cantidad devida poqitiva, calie~t.e, palpitante, :-eal. Asi ~n Un drama nue_vq, en Virginia, á pesar de su clasicismo; en lo Positivo. á. pesar
de su trabajo de adaptación; en Lances de Horwr, á
pesar de su tesis, lo que se impone lo que se destaca,
conmueve y subyuga, es el aliento enteramentehumano con que la pasión y el dolor y el vicio y los conflictos emre alma y alma aparecen y bat!'-11ª!1· . .
Ese arte no puede se· nunca transitorio m c1rc11nstancial. Cuando muestra su labor cumplida se hace
contemporáneo y conterraneo de·t?da:: las épocas y
de todos los hombres.
Y en ello, precisamente, ha estado el secreto de que
Ta.mayo, sin escribri! ha más de treinta año~. haya
seguido siendo la primera de nuestras «actuahdades•
dramáticas, y sea hoy, l}IUerto, no un nombre que _se
borra, síno una gloria que se engrandece y se afll'•
ma.

el progreso y el engrandecimiento de la tierra
espaftola, arrancarán de raíz la mala yerba del
tradicionalismo, que ha extendido sus ramificaciones por todas partes del edificio social, y las
lanzarán á los cuatro vientos, para que no quede de esos hombres negros más quela triste sombra de su recuerdo.
Así lo exige el bien de la patria espaftola.

X.X. X.
21 de Julio ne 1898

~n el mundo de los r17illo_narios
EIJprogreso y la dicha humana.
Leyendo las curioRas y extrañu narucion.is del
Mundo de los millonarios piensa uuo 8 Lu 4 uo::rer en d
cuento dt1 Lafomaint1 en que figura uu po:::TO que con
sólo sacudir las ornjad hacia catir de tillas oro, diamantes y joyas prt1ciodlsimal!,
.
Pero reahuente hay gt1mes tau ricas en este mundo? ......
¿Existen acaso personas que sin ninguna de las moleetas obligaciones que impone á los soberanos el ori•
gen de su lista civil, pued-,n gastar sin mermas para
el capital dosciencos mil francos diarios? Al pensar
en ebtos sere~ extraordinarios¡ experiméntase cierta
melancolla, porqut1 entonces y sólo entonces comprendemos que los archi·millonarios no 1100 folices ó
que al menos .u fortuna no deriv.i. directamente de
los millones 4ue han acumulado.
Tafter da uu sabio condejo álos tour1stas: llevar en
su~ exp11diciout1s poco dinero y mucho buen humor.
El pli.cer no se cowpra y el que no lo tiene consigo
corre el peligro deno t1ncomrar10 en ninguna parte. Lo
mismo sucede con el g·ran via;t1 de la vida, porqutl,
en verdad, dtldJJUé; de hab11r v1oto, ó leido algo de lo
que ocurre 1:1u el Mundo de los millonarios, nos pre•
guntamo11 para qué sirve el dint:ro: sólo es envidiablo, la sue1tt1 de 1011 que consag1 an sus rentas coloealcs a al!rnna obra de benefkeucia ó civilizacióu;
¡0 ., demás parece q uc han perdido lo que Montaigne
llawaba. 11 e1 sentido de la vida" vo::getando como esos
Boudhas de orv que se admira e1.1 !as Pagodas de Indo-China.
O encontrais que sea. digna de envidiarse la vida
de 1:1se afortunado cuyo único placer consiste en. salir en su coche que él mismo guia, lanzando los caballos á todo el correr de sus pié$ iigerisimos, por las
calles de una ciudad enmedio.d~l azoramiento de la
multitud que se agolpa en las ace1 as esperando á cada instante un vudco trágico ...Par11. dar empleo á los
setenta poneys de sus caballerizas hace circo con
media docena de carros de bancoti que giran vertigino~amente en la playa en medio de una multitud del!·
pavol'ida de mujeres y de niños que no hallan á qué
santo encomendarse. Si un pobr1:1 diablo se t1ntl'egara á esos estúpidos y pehgrol!os esparcimientos, liarla
con su cuerpo en la cárcel ó seria encerrado vitali•
ciamente en un manicomio; pero se trata de un millonario y la po1icia no lo importuna porque á la meno.·
indicación que se Je hiciera abandonaría la ciudad,
re•irando de la circulación ditiz millones anuales por
lo menos y ¡qué diablo! diez millones no son una cifra despreciable aun en el pals de los millonarios.
El hecho no es único: una milloraria americana,
, Mrs. Hetty Green no paga contribuciones Esta mujer extraordinaria ha encontrado en su riqueza misma fuerzas suficientes para pont:rse en pugna y hacer capitular á una ciudad t~n opulenta cowo Chicago. c.;11a misma refiere la anécdota:
"Tenia, dice, mi dinero en cinco bancos de Chicago y á los cinco les comuniqué mi resolución de rt1tirar de ellos mis fondos. Los banqueros se pusieron
dA acuerdo pa_ra. dirigirse al R.ecuadador de contri·
buciones: ¿sabéis lo que están h11ciendo? le dijeron.
Vais á expulsar de Chicago millones y millontis. Si
¡0 creis bt11..éfico para la ciudad cobradle contribu•
ciones á Mrs. Green; pero no contéis en lo sucesivo con nosotos para ninguna de vuestras operaciones"
Mre. Green se puso muy contenta por el buen
resultado de su estri.tagewa. "~l recaudador se quedó de una pieza, agrega la archimi1lonaria. Ya no
tuvo valor de cobrarme y en vista do, eoto dejé mi di•
nero en los bancos."

***

UNA TESIS DE F0GAZZAR0

CUBA,-ESTACION Dl!l LLUVIAS: EN LA MANIGUA
l l'BA.- ESTACIÓN DE l.LUVIAS: EN LA CIUDAD,

**º
El buque caminó días r días; hasta que los excursio1listas llegaron á la Tierra del F11ego en donde
desembarcaron, y '111rantt1 una semana, hubo fíe,tas
y bailes en las selvas virgenes. Ll\ señora Cansirto es
bella., pero siempre se ha negido á. c,i.sarse. Ya s11
puAdesnponersi habrá sido por falta de pretendieotias
El prestigio de los título11 de nobleza de la pobre
Europa ejerce una fascinación ~ingular sobre el espiritu de las ricas herederas americanas. Sabido 1:s
que muchas d11 ell1s se caian con los nobles :ngleses
y franceses. El matrimonio de Mi3s V.i.nderbilt con el
duque de Malboroug causó en los Estados Unidos
una emoción extraordinaria sobrexcitada por dos sentimientos opuestos: el org11llo y el de3contento; la satisfacción por el honor que recibía el oro americano
y el disgusto por su exportación al extranjerc
He aquflostérminos en que loanunciaroJolosperiódicos de New York; este es, oor otra parte, el estilo
que gasta en los encabezados de toda noticia má.s ó
menos interesante:
MISS V ANDlllRBil,T,
Nuestr11. nreva duquesa.
D~to~ biográficoij de la gran heredera
que Vi&amp; a adquirir

E~ ve.dad que la señora Green. por más que se per•
mita estas estravagancias y tenga cien millones, no
dej&amp; de ser una pobre al lado de la sef!.ora Cansino
UN TITULO EXTRANJERO
que vale más del doble y es la mujer mas rica del
CON LOS MILLONES nJ11 VANDERBILT,
mundo. Vive ordinariamente .,n Santiago gastando
en tr1:n regio,- lo llamaremos atf á falta de otro epíNo es notable ni se ha distinguido:
teto. Juzgad si nó: su palacio de Macul, con jardines
es et tipo medio dela joven americana.
y dependencias, se extiende desde las puertae de SanEdad, estaturll, cómo se vist11.
tiago hasta las Gordilleras. Un dia invitó á los oficiaSus habilidades, su género de vida y
les de la escuadra americana de los cuales veinte
SU ENORME FORTUNA,
aceptaron la invitación Puso la ciudad de Santiago
Aspecto
(Personal de.~cripcion.)
á. su disposición ordenando que todos los gastos que
hiciesen los bravos marinos en teatros~cafés, tiend?s,
Ed-:id: 18 años. Altura: 5 piéa 6 pulgadas Color de
etc., corrían por cuenta de ella A veces-Ofrece á sus los cabellos: negro Color de los ojo.~: ob ~curo intenso.
huéspedes una isla para que hagan en ella cu1mto Cejas: !lelicadamente arquedas. Nariz: ligeramente
quieran y los hace conducir en alguao de los steamers remangada.. Peso: 116 libras y media. Pié: pAqueño,
que forman su flota.-Un día hizo arreglar un buque -empeine arqueado. Número dPl calzado: 3 Longitud
de su propiedad con todo el lujo imaginable é invitó del pié: 8 ¡tttlgadas y media. Manos: delicadas, dedos
á cincuenta personas para que hiciesen con ella una delgados Número de lo-~ guante.~: 5¾. Longitud de la
excu1sión, embarcóse una orquesta, provisión de mano: 6 pulgadas. Mediáa del talle: ::!O pulgadas. Ta
champagne que habría bastado para formar un rio, maño de la falda: 4-l pulgadas Rostro: ligeramente
eu fin, todo lo que la fastuosidad de esa gente ha ovalado. Tinte: muy claro, mf'jilla~ rosadas 11ar·ba:
im&amp;ginado para divertirse con el mayor costo posibie. puntiaguda, signo de vivacidad. Boca: pequeña. y

sin carácter. Dientes: blancos y bien conservados.
Labio.~: gmesos. con una c,uva si,mejante al arco
d1:1 \Jupicto. Talento y habilidades: música. pintura,
leng-uas. Tú.lento principal: ninguno. Dote: 10 millones
de dollars. Furtuna por venir: 5 millones. Orejas: pequeñas y pegadas a la cabeza. Cabeza: redonda y bien
eqULlihrada. Gusto especial: ninguno. Color favorito:
rosa Sport: tt1unis. J!Jjercicio favorito: bicicleta.
Lo que no i11d1caba li&amp; Personal descripcion de la
rica l:ieredera, pt&gt;ro que no dl'jaro11 litl dt:cir los periódicos más graves. es qne Miss Vanderbilt vivia
rodeada de- una multitud de animales prediltictos:
avestruces, ibis, buitrei. águilas. serpientes, etc. El
dia de la ceremonia matrimonial. habla en la iglesia
flores cuyo precio no bajó sin dud11. de cien mil dollars!
Este puffismo esti\., como s11 vé. muy lejos de las
discretas atenuacione.i de futuoeidad que constituian
antaño el buen gusto aristocráttco .....

En este género de crudaq ostf'ntRciones, un tipo excelente de millonario es Edwa1 d Drouin. El año de
1886 era eepecier,, ne una casa de Philadelphia, tenia
l'ntonces quince años P0co des¡.,ués lanzó~e á la especulación de ~ewillas y awoutonó millones sobre millones con una rapidez sin precedeute A~ ora vive en
Atlantic City y g.i.l!ta diez mi'lone.- al año.
Su gran placer couAiste en luchar con un macho
cabrlo enorme, sintiéndose plt·namtinte satisfecho
cuando logra cl~var en tiPr"a 1011 cuernos lle e1l digno adversario. U La ve1, fué á un banco con motivo de
algunos negocios, y dtispechado Dro11in porque uno
de loe f'mpleados Je ·tr11tó con pocas lltenciones, el
mismo dia compró todas las &gt;1cciones del banco para
desped.r de la casa al dependiente que tuvo la desgracia de disgust•rlo.
Hay otro millonario que se ha hecho célebre por la
exageracióu con que hace u~o de los diamantes; los
lleva hasta en los cordones de los zap11tos. Todos loe
botones de sus pantalo1,es son rle diamantes; los mangoR de sus paraguas éentellean; los manublios de la
bicieleta fulguran .. . ... Aun d J noche usa diamantes
l'n la ropa de la cama y en su bat11. adornada de pinturas art'stlcas.

Y es curioso notar que todos, ó cas! to..;os, han ea\&gt;ido Jo que es la miseria; ellos son los autores de su
for tuna edificada entre rudezas de la adversidad y
privaciones. ¿Qué magia ha formado estas colosales
fortunas en tan pocos años? Oómo han ganado el pri•
mer millón, el único, según se dice que sea dificil '.1-d·
quirir? Es el secreto del país del dollar, cuya vida
es un perfecto hervidero de actividades; por cien que
llegan á los esplendores de la opulencia, cuántos serán los que se quedan en el camino, vencidos por la
suerte!. ...
Ciertamente el azi&amp;r debe de influir; pero no olvidemos que hac influido también en el é::nto de estas ambiciones, la incansable laboriosidad, el genio de los
negocio, la int.repidez, el espiritu de aventura y el
vafor. Qué ejemplo más significativo que el de Joseph Puiitzer? Hace treinta años llegó á Saint Louis,
-desconocido, sin influencia ni dinero; se hizo repórter de un periódico. De repórter paso á re~actor, de
redactor á editor, y luego fué propietario del New
York World.
Cuando compró este periódico, en 1883. tiraba 35,000
ejemplares. Cinco años despl.lés el World llegó á tirar
'750,000 cuotidianos de 16 páginas y000,000 semanarios
-de 52 páginas! Mr. Pulitzer gana diez millone.e al año.

DON MANUEL TAMAYO Y BAUS.
Como si en estos tan negros dlas toda pena y todo
dolor quisiera entrar á saco el corazón de España viene hoy la muerte de Tamayo, de una de las glorias
más excelsas de aquella nación, á poner en el alma de
eus hijos nuevas amarguras.
Silenciosamente, en la laboriosa soledad de su rPtiro académico, alli donde p.i.ra siemrre quedará colgada 111 pluma insigne de D Joaquín Estébanez_. y alli
donde el erudito, y el bibliófilo y el elegantis1mo disertante dieran descanso y aun procuraran olvido al
genio de.sil~l~i&lt;'nado y entristecido, ha muerto el autor
ilustre de Un dram an·uevo. ¿De qué? ¿A qué edadlSon esos detalles sin import11ncia al lado de lo demás:
y lo demás-doloroso y lamentabilisimo-es queaque-

lla resplandeciente antorcha intelectual no brillará
ya nunca.
En el orden soc'al, civil y politico. don Manuel Tamayo y Baus, era una «respetabilidad». Director de
la Biblioteca Naci&lt;'nal. jefe del cuerpo de Archiveros
y Bibliotecarior,, académico, secretario perpetuo de
la Española. mantenlase en la llnea media á que euel11n llegar, no los Tamayos, sino esta levita solemne
ó aquel frac aparatoso .........Sin necesidad de ser Ta•
mayo, es decir, el primero y más universal poetadra•
mático español de nuestros tiempos, habria podido
ocupar las mismas posiciones burocráticas y académicas y llegará. mayores alturas. No son precisamente el genio ni el g1 an talento los que abren la mayor
parte de las puertas: antes suelen ser advertencia
para que se echen llaves y funcionen cerrojos ..... .
En la vida polltica, Tamayo no pasó de carlista platónico; y hasta su platonismo polltico acabó cuando
un buen movimiento del Sr. Pidal lo puRo en compromiso de aceptar un nombramiento de D, Alfonso: la
direción de la Biblioteca.
Cabe, pues, en una tarjeta la biografía de Ta.mayo
cómo un hombre extraño á las letras. Y sin embargo,
la vida ciudadana, la vida obscura y pacifica de los
Archivos y la Academia parecía satisfacerle en extremo. Aquel buen señor, un poco achaparrado y á la
burguesa vestido, con sus gafas montadas en oro,
con su especie de media barba mefistofélica, metido
con su berlina en la fila de cuches de laCastellana ó
del Retiro, dab-a idea de un rentista,deun alto funcionario á. quien el Estado paga un carruaje-alquilón y
pasea una feliz y estéril vejez ant e los demás mortales sin sueldo,sin cochero y sin uniforme.
¿Er.. eso Tamayo?

***

Relativamente su personalidad literaria no es de
nuestro tiempo Lo más saliente, lo más «hecho&gt; de su
obra es anterior ála Revolución de Septiembre. A pesar
de ello, nada más sincero ni iná.s firme ni más general que el respeto y la admiración con que el nombre
de Ta.mayo ha sido pronunciado aun después de treinta años de silencio. Y es que Tamayo pertenecía á la
raza de poetas creadores. Con ser maestro en el artificio y enla habilidad teatrales, con tener muy suelta y
acertada la mano para la preparación de efectos y la
urdimbre necesari~ á todo poem11. dramático. lCI ::w.minante en él es el genio: la facu'.tad de vac!ar en

' No hace cuatro meses todavía que visitó Francia el
eximio litera.to italiano Fogazzaro y al abandonar la
Ciudad Luz se dirig·ió sin pérdida de tiempo á la Ciudad -EterLa.
El 31 de Ma!'zo dió en el gran salón del Colegio Romano ante S M, li&amp; Reina de Italia y un concurso numerlsimo, una interesante confertincía sobre este te•
maque se le hab1a propuesto para que lo desarrollara:
"El progreso y la dicha humana"
Damos á continuación en un breve resúme!l la tésis
original y elocuente del escritor italianu.
"¿Ha aumentade el progreso la suma de dicha de la
humanidadl"-Si, afirma Fo~azzaro, La evolución de
la humanidad o.ienta á los rndividuos haci&gt;i la satisfacción cada vez mayor de sus deseos materi~les y
de orden moral.
Esta marcha ascendente no podrla compararse á
una linea recta de una manera absoluta pero á lo
menos es posible representarla bajo la forma dt1 una
espiral.
La causa del prog-rebo es incocogno~cible para
Herbert Spencer. y Fogazzaro, por el contrario, cree
discernirla cada dia con mayor clarid·td.
"Cada vez, dice el conferencista. se precisa mejor
en la conciencia humana la causa del progre-o bajo la
forma de un poder misterioso que atrae hácia si á la
humanidad,"
HHy dos coss.s que creeFogazzaro evidentes: l.º Un
cono~imiento más y más exacto de Dios por obra de
ia ciencia; 2 ° la multiplicació11 de vinculos de unión
entre los hombres En esto consiste el progreso innegable de nuestro tiempo.
En lo que se refiere á la corrupción engendrada
por el refinamiento de la civilización, no hay motivos para que nos inquietemos de un modo exagerado.
N:is hallamos en preeencia de verdaderos accesos de
fiebre. Esas fiebres han matado las civilizaciones antiguas, porque eran esencialmente e11;oistas y desconocían el principio de la subordinación del presente
al porvenir; pero tales perturbaciones no pueden
aniquilar la civilización cristiana
Por el contrario, la favorecen, eliminando los elementos más nocivos y a11tisoci11Jes
El sentimiento de la solidaridad, de la subordinación df'lpresente al porvenir es paraFogazzaro el fenómeno culminante y la garantía más firme del pro,
greso contemporáneo.
·
Es, además, una fuente de felicidad perenne para
el alma humana. En ese principio e~triban, pues, las
leyes de la humanidad.
La ciencia reconoce en el espíritu individual la
acción de un trabajo que ha durado Pigloe y siglos;
todo eér viviente es solidario del que le J1a precedido
y del que le seguirá. J;'or eso la muerte es sólo un accidente y cree Fogazza•o en 11110 destino sublime del
hombre, más allá de la tumba."
Por esta árida y sucinta exposición podrá apreciarse el interés de los problemas metafii!.cos y eociides
discutidos ¡,or el literato italiano.
En su conferencia se encuentra la elevación de miras 1 que di,tinguill.!oe discursos del autor, sobre la teoría de la evolución y 11u concordancia con loe dogmas
cristianos.
Fogazzaro es darwiniano ardiente y católico sincero. Ya otros espíritus selectos, en América principalmente, lo habían precedido en esta conciliación
del evolucionismo y la doctrina religiosa; pero en
Italia es el inioiador del movimiento, y un iniciador
por cierto de gran autoridad
No se podría negar que la fusión de ideas anglosajonas y germánicas en esta alma latina, hará del
gran novelista filósofo, uno de los pensadores europeos rnás peri,onales de naestroe tiempos.
Comenzamos por repetir lo que dicen los demás y
solo más tarde nos atrevemos á pensu libremente.
fules Demaitre.

*"'*.

Los que viven en el mundo literario ellbPn que ser
célebre es ser desconocido por la gran mayoría.
Paul Bourget,
En preRencia de fas luchas entre la fuerza -y la justicia, el mundo de loe intereses materiales, sin odios
ni preferencias, calcula. la utU.idad de los resultados
G. M. Valtour,

�Domingc 24 de Julio de 1898

EL MUNDO

66

Nuel!lltros e-re bados

Lra manifestación en honor de ~uárez
El General W. R. ~bafter.

Juárez, "el autor prominPnte de la obra de reconstrucción de la patria", recibió Pl 18 de Julio en rn severo mausoleo los homen~jes que en pomposa solero·
nidad anualmente conmemoran la muerte de nuestro
insigne regenerador.
Ya hemoP dado oportnna noticia. dela cPremonia en
nuestras ediciones diarias y uno de nuestros compañeros ha dt&gt;jado correr de su pluma fra8es palpitantes de emoción "La Patria ha cubi1:ntu la tumba de
Juárez de un infinito número de flores, flores de todos los matices y de todos los perfumes.

LA TUAlBA DEL SEÑOR JUÁREZ

JEFES Dlll L~ ESCOLTA PRESIDENCIAL

Ante aquella invasión de nectarias quedó oculta la'
yacente estátua de u.ármol, que reposa en actitud
blanda y serena sobre el mausoleo, y en su derredor
los centenares de miles de cálices difúndense aún ca•
lladamente como poéticas lámparas votivas en una
capilla llena toda por un recuerdo.
Uada año va la primavera á llamará esa tumba que
no responde, porque la tumba y ia primavera no son
hermanas Cada Julio desgaja sus tallos floridos para e?redarlos en coronas de nácar y de fuego, con
destmo á ese mau~oleo que guarda cenizas donde ar-

El 18 de Julio es ¡:,ara México un dia solemne, un
dia de luto, y no sin razóri además de los edificios pú·
blicos, se cubren de crespón los círculos sociales _v
las Legaciones extranjeras, como un signo de simpatia á nuestra Patria.
¿Por qué olvido, por qué desdén inexplicable señalóse entre todoP e11te año un respetabilisimo centro
extranjei:o, por la ausencia de muestras de duelo en
su exterior?
.
El nombre y la figuradeJuárez no simbolizan odios
ni exclu8ivismos: fué el rt&gt;presentante del ideal democrático y liberal, es decir, de la fraternidad de los
pueblos. La obra lle la Reforma abrió nue8tras puertas y ofreció nuestro suelo á los extranjeros de buena voluntad: ¿n,. es razón ~ue su memoria sea universalmente y con cariño venerada por todos los que
en esta patria mexicana vivimos en el consorcio armónico del trabajo y de la libertad.

El General William Rufus Shafter, jefe de las fue r -zas expedicionarias uorte- americanas que tomaron
la ciudad y provin~ia de Santiago de Cuba. es uno de..
los veteranos del ejército de los Estados Unidos del
Norte.
Nació en Galf1sbourg, Eotado de Michigan, el 16 de
Octubre de 1835; tiPne pues cerca de 63 años de edad.
A principios de 1861 se alistG cumo voluntario del
Ejército de la Unión en calidad de TenientA del séptimo Regimiento de Michigan Un añodPspués ascendió á ,nayor del 19 Regimiento de Michigan
Fué hecho prisionero por 1011 confederados en la batalla de Thompson's Station el 5 de Marzo de 1863, per•
maneciendo tres meses en pod11r del enemigo.
EL la batalla de Fair Oaks fué nombrado Coronel
encargándose del mando de un Regimiento de tropa~
de color desde Agosto de 186i hasta la terminación
de la guerra.
IJ.uando e11 Noviembre de 1866 dejó el Bl'lrvicio de
voluntarios recibió el nombramiento de Brig-adlerGeneral y pasó en comisión como Teniente Corocel
del 41 ° de Infantería del Ejército regular de los Estados Unidos
Hasta entonces todos sus ascensos babian sido concedidos en campaña activa; pero como siguió prt&gt;Rtando sus servicios en tiempo de paz, el año de 1897
recibió el despacho de Brigadlu -General en promoción regular
Los acontecimientos que se hav sucedido con ocasión de la campaña de Cuba atraen la atención pública sobre esta figura del ejército invasor.
l:omo mmtar ha llevado á cabo una emprPsa dificil
y al mismo tiempo se ha distinguido por la hidalguía.
de su comportamiento con el vencido, no menos que
{,Or su conducta correcta y prudente en la ciudad de

EL COCHE DEL SEÑOR PRESIDENTE

dió en otro tiempo el ideal de la Reforma con llamaradas de ?rto al levant~miento del Sol, y parece que
la memoria de Juárez tiene el singular privilegio de
los árboles, absorber la savia de los centenarios para
crece-: hácia los cielos"
El señor Presidente de la República fué el primero
que dejó en la capilla sepulcral su corona una corona hecha de camelias, pensamientoi y ros'as aprisionadas entre anchas hojas de begonia. En pos del Jefe del Estado, venian ks señores Ministros la familia
d~l héroe y las innumerables representa~iones del
EJér~ito, del Poder Legislativo, de los Tribunales de
Justicia, de los E@tados y de las Sociedades patrióticas y mutualistas.

UNA FIESTA ORIGINAL.

Sant'ago, á la que según dicen los cablegramas no oprime ni causa las vejac;ones que
sufrenordinariamentelos pue•
blos tomados por conquista.
La partida de los voluntarios
Las mujeres norte-americanas no han sido un elemento
adverso al estado de guerra;
por el contrario, las ha singularizado en esta ocasióll la
simpatía rayana en entusiasmo con que se h -n asociado
á la politiea adoptada por la
Nación del Norte á fines de
Abril último
No quiere decir esto que todas las que ven partirse á la
~uerra á sus hijos, hermanos
o prometidoe no sientan ese
desgarramiento delas fibras
sensibles de la mujer, que ei;i
mujer en todas partes. pese
á los convencionalismos literarios puestos en moda por
ciertos viajeros que sin observar más que el barniz superficial de las sociedades,
han creado ese i;:po facticio
de mujer sin nervios ni emociones profundas.
Sin nervios puede ser: la
norte-ameiicana difiere delas
mujerPR de otros pa.ises en
Psa selfishness quelaacostumbra deijde niña á vivir de una
vida propia, á buscar dentro
de si misma fuerzas y estimu
los para vivir; que le crea en
1ma palabra, una personalidad original y robusta.
Pt&gt;ro esto no es necesariamente una negación ti.e hs
cualidades quellevadas al ex•
tremo constituyen debilidad
y esclavizamiento de seres im •
potentes; no, la norteamericana no es una rebelde ni una
insensible marisabidilla Los
ejemplos de mujeres refractarias á la misión de ternura y
abnegacion que les impone la
naturaleza son deformaciones que hacen una variedad,
no ef tipo de la raza, ni siquie
ra. constituyen una gran ruay ~ria desconsoladora como algunos creen. Seres faltos de
ponderación en el caráctl'r y
de buen sentido en la conduclllANJLA.-LA IGLESIA DE &lt;lAN SEBASl'IÁ~ CONVBIRTIDA E~ HOSPITAL
ta, naufragan en el escollo
que tienen todos los ideales:
la exageración sistemát:ca.
Como á un despo3orio con la patria II évanlo sus pa¡Cuántas son las jóvenes norte-americanas que al
impulso de hondos afectos han consagrado su unión dres y sus hermanos al altar que guarda los ex- votos
con los voluntarios en el campament&lt;&gt;. junto al estri- de la familia. Al_pié de esa misma ara su padre y sus
bo de los trenes ó en los muelles, ante los bu'lues que abuelos vinieron como él á consumar la inmolación
se llevaban á sus esposos de un dfa, de una hora, á de toda una existencia entreg-ada á los ignotos pelila guerra lejana, á los peligros de la fiebre implaca- gros del mar v de la guerra.
¿No está allf, á su izquierda, el viejo marino retirablfl y de las balas enemigas! ....
do cuyas narraciones Inclinaron su infantil vocación
Al menos, seamos justos con ellas.
á las aventuras épicas del Océa.nc?
La madre llora ¡madre al fiu! pero no ha.ce vacilar
La estación de las lluvias en Cuba.
la decisión del adolescente. La sostienen en su sacrificio heroico toda una tradición de madres abnegadas
y la creencia ciega de que sus ors ciones serán amuleAun á los que vivimos en ciudades que como Mé- tos y la bendición de la Virgen, eficaz salvaguarxico tienen anualmente una temporada de lluvias dia que ampararán á su hijo contra los huracanes del
copiosas, entabladas con regularidad, no deja de sor- cielo y las tempestades flameantes del combate.
prendernos el aspecto de la ciudad antillana, a.negada durante toda una estación bajo las pertinaces cataratas diluviales. Es por demás melancólico elasoecto
Un hospital de saogre
de esas calles desiertas en las que se suspende toda
manifestación de la vida, como no sea la que puertas
adentro, tieja oír en este tiempo de guerra y calamidades la voz de sus quejas, dolientes como la canción
Después de la acción librada en Cav1te por los es•
perenne de la lluvia estival.
p~ñoleJ y norte-americanos, la Igle11ia de San SebasY entretanto la manigua aprisiona en la malla de tián de Manila vióse de pronto C)nvertida en hospital
sus follajes y en la turra de sus pantanos, á las esca- de sangre para la curación de los españoles heridos
sas partidas de guerrilleros é insurrectos qur ae avenel combate.
turan en aquel laberinto tropical. Sin la. complicación enNo
falta para dar carácter al cuadro la figura clásiinternacional la guerra habria sidc una tela diaria- ca en la historia del htiroismo femenil, de la hermana
mente tejida y vuelta a destejer. No era aquella una
la caridad.
guerra sino una exasperante porfia de los. unos pro• de"La
Cruz Roja" ha organizado legiones laicas de
curando encu.entros campales y de los otros esqui- mujeres dispuestas á todo, los sacrificios. por ri-mevándolos entre quiebras y malezas, verdaderas gua- diar en lo posible los tristes y sangrientós infortunios
ridas de merodeadores, fnaccecibles á un Pjército en de la guerra.
orden regular de c11mpaña.
Las sociedades m,)dernas deben eminentisimos serSólo dos grande¡; masas de combatientes, dispuesá esa institucion admirable concebida por el
tas á la pelea y (leseosa.s de lanzarse á un exterminio vicios
humano más generoso y respetable; pero no
colectivo, podfan dar al conflicto la solución final que móvil
á las hermanas de la caridad, cuyo nombre
e11pera con ansia el universo, para bi.en de la Nación olvidan
dulcemente poético. abre una de las páginas más
que ha sufido estoicamente el desangramiento dolo• blancas del catolicismo.
roso de su vitalidad.

LA OOMl'l'IVA

Son tantas las coronas que la gratitud nacional lleva é esa tumba, que llenan el interior del mausoleo y
por fuera lo convierten l'ID un monte de flores
. ~a voz simpática de Peza. evocó la memo~i11, del
i!1sig?e Px:esidente en aplaudidas estrofas, y el distmgmdo Jurisconsulto Sr. Raygosa pronunció un
amplio y soberbio panegírico escuchado por los conC'u:-rentes con el respeto que inspira siempre el raro
mérito del orador
·

¡Dio• prote}a sus arma~ y su vida!

jDIOS PROTEJA SUS ARMAS Y SU VIDA!

El joven marino, como los antiguos caballeros de la
leyenda que velaban sus armas en el santuario del
castillo, pone su espada bajo el amparo de la Virgen
tutelar, ímp..,trantio para la iniciación de· su carrera
loe divino,, auxilios.

67

EL MUNDO

Domingo 24 de Julio de 1898

La Patria es para muchos una enferma que decla•
ran incurable á fin de no preocuparse por los reme•
dios que necesita.

'

La Comedia francesa ha celebrado fln el Trocadero una
fiesta de carácter en extremo
orig'ÍDal, destinando sus prod:.ictos al monumento que se
nigirll. en honor de la trági•
ca del Siglo XVIII Mlle. Clairon.
La prePideLcia de honor
fu é concedida á M. Jules Ola·
retie. La fiesta fué una evo·
caclón de todas las artes tea·
aales: Tragedia. Comedia,
Canto, Poesia, Música y Baile,
tales como las cultivaban y conocían los tiempos brillantes
de los abates. p etimetres y
marqueses.
Entre las piezas que representaron los actores dl:'I la comedia Francesa ene! Trccadero figuran los más delic11dos
fragmentos y escenas de Zaim v del Barbe;ro df Sevilla,
recitando también poemas y
madrigalPs del siglo galante.
Los artistas de Ia ópera Cómica cantaron trozo&amp; &lt;1e esas
óperas graciosas de Mozart y
de Gretry y las canciones del
refinado abate Voisenon.
El clavicordio, la viola y Pl
harpa sonaron en honor de la
célebre actriz cuya ~loria se
perpetúa en nuestro siglo pro·
saicr.
Hubo bailes del tiempo de
los Luises: minuetos y gavotas para los que vistieron los
más vistosos trajes los primeros artistas de la ópera.
La ceremonia terminó con
la coronación de la trágica y
u11a. lectura de los versos que
le dedicó Voltaire.
·
Todos los pormenores de la
encantadora matinée aparecieron en un programa artfstico,ilustrado por Alberto Guillaume, y que fué vendido en
la sala del Trocadero por
quince de las bailarinas más
bonitas de la ópera.
El furor que hace todavía
en Paria el arte del siglo
XVIII es uno de los fenómenos más curiosos y significativos de nuestra época utilitaria.
Vivimos ahogándonos en
nuestro medio estrecho y sin
DE SANGRE
alientos ni estímulos para
·
crear con originalidad formas
artls ticas nut&gt;vas que satisfagan á la gran exigente.-la fantasia-vamos á tomar en los tiempos que
fueron un poco de aire fre11co y ·puro que vigorice
las almas sedientas de ideal.

PATINES DE RUEDAS NEUMATICAS

:..

,..

Pocos serán los que andPn p01· su pié en el siglo futuro Esto significa que habrá muchos cojos?
Nada de e@to; por el contrario, aún sin bici.::leta ni
motociclo podremos recorrer grandes distancias con
velocidades vertiginosaP,
Ya en el Bosque de Boloña. de París, es fácil ver
11qui y allá algunos aficionados al nue, o modo de lo·
comoción: los patines neumáticos.
Los antiguos patines de ruedas pequefíaP. sólidas. han
sido abandonado~,
olvidados ya. No
podían servir y de
hecho no servirán
sino en salones de
pavimento perfecta
mente pulimentado.
Hoy se ha imaginado un patín con
dos ruedas, en vez
de tres que tenia el
antiguo, y colocadas una delante de
la 1, tra lo que le da
gran semejanza con
el patín de hielo.
.,._demás tienen las . Patines de ruedas neumátlcasestno bl•
.á t
clcleta, para correr en los caminos orrue das un dI me ro dtnarlos.
de 15 á 20 centimetros y yantas de cautchuc llenas de aire como las bicicletas.
Están montadas en una armadura de acero de 30
centimetros de longitud, que se amarra al pié por medio de correas.
Parece que es posible recorrer de 15 á 20 kilómetros por hora en un buen camino, Es una máquina de
correr; pero probablemente fatigará más este ejercicio que el de la bicicltta.

�EL MUNDO

68

Domingo 24 de Julio de 1898

Domingo 24 de Julio de 1898

li'T, 1\.fTNnO

EL TELEGRAFO SIN HILOS.

CURIOSIDADES CIENTIFICAS

Teoria é historia del problema-Conocidas son
ya las experiencias de Hertz que han permitido comprobar la posibilidad de traLsmitir á distancia rayos
electricos comparables á los rayos lumiuosos Estos
efectos se obtienen empleando una bobina de Rnmp·korft, un oscilador eapecial y un resonador. El oscilador consiste en principio, en dos esferas metálicas
pulimentadas, en ~omunicación con superficies metá.licas.1Rlve y Sarazin han observado q " e a1.menta considerablemente la producción de oudas haciendo es-tallar la chispa en un liquido aislador. Cuando funcio•
11a el aislador, compruébanse loe efectos á die,ancia,

EL AIRE LIQUIDO Y SUS APLICACIONES IN0US 'RIALES

Produccién del aire U.quido.-Qué lejos estamos ya
de la época en que los sabios creían permanentes
ciertos g1tses es decir no susceptiblt1a ae pasar del es·
tado gaseos~ al liquido El 5 de Noviembre de 1877 M.
L. Ca1lletet logró licuar el ga~ acetileno que 1istaba
inscrito en l1t lista de los r1icalcitrautes; el 2?. d_e Noviembre obtuvo el mismo resultado con el b1ox1do de
azoE'I· poco después, el 24 de Diciembre del mismo año
de 1877 el oxigeno y el óxido de carbono entra.ron á
formar parte de la catego~ia de gases suctiptibles d_e
liquefacción. El año termmó con un gran acontec1miento: el 31 de Diciembre de 1877 el aire, el azoe y
el hidrógeno pasaro1.1 al estado liquido. Los gases
permanentes no eran y a sino un recuerdo de la historia cieutifica.
A decir verdad las operaciones se hacían en pequeña escala no produciendo más. qu~ algunas g_ot1tas de
liquido, 9 bien en el case del h1arogeno una ligera neblina de condtm~ación
El resultado se obtenla por el procedimiento Cailletet coro primiendo los gas~s y enfriándolos al 0(?erarse la dilatación. Con el obJeto de llevar ¿;ás leJos el
enfriamiento y alcanzar el punto critico del oxigeno
(-113º), evaporó etileno licuado en_ el vacío como lo
habla hec,,o Faraday con el protóxido de azoe.
Con este método los señores Wroblewskiy Olszeus•
ki produjeron el año de 1883 cautidades apreciables
de oxigeno, de azoe dey óxidll de carbono llquido11. El
aparato qut1 emplearon abatía la temperatura hasta
los-139º l!:n 1884, Mr. James Dewar de la 8Lciedad
Real de Londres, siguiendo el mismo camino y perfeccionando los aparatos, obtuvo volúmenes de gas liquido muy superiores.

**•

Hasta aquí sólo se trataba de experiencias de laboratorio. Mas de diez años hubieron de trans-11rrir para que viera el mundo la fabricación indut1trial del
aire liquido y sus múltiples aplicaciones á la química
y á la llletalurgla. Este resultado considerableª" elebe á los trabajos de un físico alemán, Linde, de Municb Ultimamente el doctor Arzonval instaló en su
lab ira.torio en el Colegie, de Francia una maquinita
de tres caballos de fuerza, encargándose Linde de la
instalación.
Ea notable la disposición del aparato de Linde con
el que puede el sabio alemán resolver económicamente y de la manera más sencilla el problema de la licuación del aire. Sus predecesores empleaban tres
máquinas para producir el frío por evaporación, sirviéndose para obtenerlo de liquidos á cual más volátil; ácido carbónico, etileno, oxigeno La explotación
de este sistema complicado era impropio para los usos
industriales, pero M. Linde ha auoptado el principio
fecundo del enfriamiento por la dilatación del mismo gas, principio indiGado por Cailletet, aunque con
ciertos artificios extraordinariamente ingeniosos.
Proscripción absoluta de refrigeradores auxiliares:
el aire se enfría y BE.' li~úa por si mismo! Todo el mecanismo se reduce á una bomba que comprime el aire
y á una serpentina en la que se dilata de uua manera
continua empleando una sola llave. No siendo gas
perfecto el aire, enfriase por dilatación á razón de un
cuarto degrado por atmósfera, para enfriarlo á-200.º
temperatura necesaria para la licuación, serla preciso
comprimirlo, préviamente á 800 atmósferas cuando
menos. Este trabajo de compresión serla E.'lílorme y pa•
ra suplirlo ha empleado M. Linde toda su sagacidad,
encontrando medios ingeniosos: 1.0 acumular los efectos de la dilatación continu11; 2 ª, no permitir que el aire se düate hasta llegar á la presión atmosférica.

[Experiencias de M. Ducretet]

hilos e y d al condensador de la bobina de inducción.
Los hilos f y g del circuito inducido de la bobi~a están relacionRdos con los dos extremos del oscilador
(núm 4). En una cubeta R, llena de un liqui&lt;\o aislador h1&lt;y dos esferas cuya distancia _puede regularse á voluntad. Eotr11 ellas brota la chispa, lo que se
puede observar en O. Uno de los hilos de un _extremo
exterior se relaciona :¡,or medio de h con la tierra; el
otro por medio de i se liga á una varilla vertical sostenida en un taburete.
Tenemos ya pues todos los aparatos necesar~os ~ara una instalación transmisora. Cerramos el c1rcwto
de la corriente P ' por medio de un interrumptor colocado lateralmente y ponemos en movimiento el motor
del interruptor. Cerramos en seguida el conmutador
colocado Robre la misma tabla y con ayuda del manipulador M se establece una serie de contactos breves
ó largos; de este modo se producen entrti las esferas

dente. El desplazamiento más pPqueño es de 15 centímetros y el mayor de 2 metros 50 centímetros; la fr~cuencia del choque de las olas es por término medio
de 3 á 5 por minuto "
.
Por medio de un mecanismo muy sencillo y apro•
piado se relacionan edas b,uras con una bomba que

1

.t -~-'~
1et-~

UTlLIZ~CION DEL IIOVJHIENTO DE LAS OLAS

A parato que funciona desde hace un ello, en California. El movimiento de los flotadores mueve una bomba que surte de agua un
receptáculo. Rsta agua se emplea en mover una rueda Pelton.

EXPER IENCIAS CON AIRE LIQUIDO
1.-A"CIÓN DEL IMÁN SOBRE EL OXÍOFNC LIQUIDO ,2.-ACCIÓN DEL AIRE LÍQUIDO SOBRE EL HIERRO,
3-FUBRZA EXPLOSIVA DRL AIRE LÍQUIDO,
4 -EXPLOSIÓN DE UNA ESPONJA,
{&gt;,-HUEVO Y BOLA DE CAUTCHUC FLOTANDO SOBRE EL AIRE LÍQUIDO,

La acumulación de efectos se obtiene por medio de
una serpentina formada de dos tubos concéntricos de
15 metros que entran uno en otro. El tubo interior
sirve de conductor al aire comprimido á 200 atmósferas que sale de la bomba; al llegar al ex-tremo se dilata en el seg,mdo tubo á 20 atmósferas y lo recorre
en sentido inverso d~spués de sufrir un enfriamiento
de 50º por la dilatación. En este segundo trayecto
cede el frío producido á la otra corriente de aire que
viene con pre,ión de 200 atmósferas, de suerte oue al
llegar á la extremidad del segundo tubo vuelve á
la óomba el aire dilatado, des1;ués de haber cedido
todo el frio de la dilatación al ñuevo aire que llega.
Los dos tubos están enredados en serpentina, para
ocupar un sitio menor aislándose en una caja de madera llena de lana. De este modo la temperatura baja progresivamente hasta la licuación completa cuando el aire acumulado en estado liquido cae en el recipiente que se adapta Ala parte inferior del aparato.
· ,La maquinita del Colegio de Francia, gracias á los
principios según los que ha sido construida, gastl4
apenas 3 caballos de fuerza por hora para dar un litro de aire liquido. Hay máquinas mucho más grandes de 50 y 100 cabllllos que productin de 60 á 100 litros de aire liquido por hora.
..**

Experiencias y aplicaciones.-El liquido se evapora
muy lentamentt1 y puede conservarse horas enteras
en un recipiente de cristal de dobles _paredes entre
las cuales debe hacerse el vacío de Crookes. Si se
vierte el aire liquido en una alcarrara la evaporación
hace oajar su temperatura de-191° á-220°
El oxigeno hierve á-194º el azoe á-182° y el aire
á-191°. Compréndese que por efecto de la diferencia

OTRAS CUATRO EXPERIENCIAS
6.-SOLIDIFICACIÓN DEL MmDCURIO. 7 - MARTIL: O DE MERCURIO SOLIDIFICADO,
8.-SOLIDIFICACIÓN DEL ALCOHOL.
9.-EXPERIENOIAS CON UN CIGARRO, · 10.-FORMACIÓN DE LA NIEVE SOBRE EL l&lt;'UEGO,

en loe grados de ebu\lició e, el aire liquido se enriquece ráp1dameute de oxigeno: M. Linde afirma que es
posible obtener 6 metros cúbbos de gas oxigeno por
medio de aire licuado con tres cab11llos de vapor. No
podía ser más barato el oxigeno .........
En los Estados Unidos, Mr Trtpler h!lce funcionar
una máquina análo~a á la de Linde con la que, según él, fabrica 150 litros de aire liquido por hora con
una fuerza de 50 caballos.
El oxigeno licuadn obra frente á un imán como una
aguja d , acero. Se llena un tu bit:-, se le suspende de
un cordón y acercando un electro-imán el tubito obedece á la atracción.
Los vaporee engendrados por la ebullición á una
temperatura de 191º bajo cero sun pesados, se dispersan eB derredor del vaso que contiene el aire liquido y se arrastran como nubes cargadas sobrela mesa
de experiencias; es una catarata de aire.-Una bola
.:.e cáutchuc flota sobre el liquido, y cuando se saca
de él se rompe en mil pedazo~. Un huevo sumergido
durante un minuto en el aire liquido, se endurece com 1 el plomo y se rompe á la menor prePión; un objeto de hierro se rompe también fácilmente al salir ael
liquido. El cobre y el platino son maleables á la tempPratura de-191° No hay para qué decir que el aire
liquido tit1ne una enorme fuerza de espansión puesto
que para volver á su estado primitivo necesitaría
ocupar un volúmen 748 veces mayor.
S-, 11, na de aire liquido un tubo de acero, y se les
pone un tapón bien apretado; al producirae la evaporación salta el tapón -violentamente, como el de una
botella de cbamp11gne.
Si á una esponja embebida de aire liquido se le acer
ca un cerillo prodúcese una explosión inmediat saltando en todos sentidos los fragmentos de la esponja·
El mercurio se so idifica á 40° Una gota de aire Ji.
quido produce la transformación del mercurio en una
pieza resistente; tan resistente que se puede utilizar
como martillo y clavar con él alguoos clavos .... El
alcohol que se prefiere al mercurio para hacer termómetros porque no se congela en ningún clima, se solidifica progresivamente: sumécjase en un vaso de
alcohol un iubo lleno de aire liquido y á poco la maza de alcohol formará un bloque compacto. Hasta
hoy nunca se habla visto alcohol sólido.
Citemos por último otra experiencia. El gas ácido
carbónico, producto de la combustión del carbón ·se
licúa y se solidifica á-32: aproximando un cigarro á
un vaso de aire liquido, se vé cómo el humo del cigarro se va transformando en nieve. El ácido carbón.co
que procede de la combustión del papel y del tabaco
se solidifica rápidamente bajo la forma de ténues
cristales. Puédese repetir de otro modo la experiencia, causando la ilusión de que se hace nieve sobre el
faego. Se sumerge un carbón incandescente en un
vaso lleno de aire liquido: bajo la influencia del oxigeno el carbón sigue artliendo; pero el ácido carbónico producto de la combustión se condensa. se licúa,
se solidifica y cubre de escarcha el carbón También
se hace la experiencia poniendo al fue~o un recipiente de vidrio con aire liquido; el gas del fuego se transforma en nieve de ácido carbónico al tocar las p11redee dt1l tecipienttl. .Se diría, al ver esto, que el calor
produce nieve!
Para t~nninar acentuemos este hec'ho: f'] hombre ha
llegado á produeir artificialmente temperaturh inff'I•
riores á las que se observa en la naturaleza. En los
Polos, l" temJMlratura más baja osci11t entre -60º y
-70°: los flsicos han logrado los - 260. 0 Un pequeño
esfuerzo más y habremos alcanzado loe -273º, es decir, et cero aoso.um,

PUESTO RECEPTOR

PUESTO DE TRANS.MISIÓN

EL TELEGRAFO SIN HILOS,
'Por medio de un condnctor discontinuo de forma cir•
·&lt;miar que condtituye el resonador; entre lae dos ex•
tremidades del conductor brota una chispita de induc-ción.
.
Ese es el principio fundamental d~ la prod1;1cc1ó~ y
de Ja tra.nsmisión de las ondas hf'r•z1a11a~ á d1stanc1a,
de una manera análoga á las ondas luminos11R Regún
'la teorla de Maxwel. La experiencia ha venido á ro'bustecer esta tAOria. sin dar lu~ar á dudas
El año de 1890 M E. Branly rnventó los radio-c01~ductoree. Son éstos aparatos reveladores muy sens1'bles á las ondas que se emiten, por larga que sea la
distancia.
Utilizando esos aparatos y los principios de que he•
mo~ hablado, realizo e_l profesor ruso Pop?ff t:1 añ~ de
1895 varias experiencias de telegrafb sin hilo; ideó
un aparato para registrar las on-ias elActricas producidas por las perturbaciones de lll atmósfera y transmitir á distancia señales re~istradas por un rereptor
según el sistema Morse. Ultimamente 1\1. Ducretet, en
ta Exposición de la Sociedad francesa de f\sica ,Y en la
Academia de Ciencias, repitió estas experiencias, obteniendo resultadoe verdadflramente curiosos.
.Explicación -Puesto transmisor. En nuestro grabado hemos rnpuesto una instalación tranRmlsor_a á la
izquierda y otra receptora á la derecha. Lo.e diversos
aparatos están repres~ntados como s_eles dispone palas experiencias uméndolos con hilos de una ma•
nera scbemática. La corriente enviada por un pequeño generador eléctrico P' llega primno alint~rruptor
1 cuyas funciones vamosáexphcar Estacorr1entelir.;0 sólo par• poner en movimiento el motor colocado 1:n
]aparte superior del interruptor. Este es de mercurio
encerrait.i en el receptáculo K; 1:ncima ha:y- alcoh?l
protegido por una cubierta metálica¡ la varilla vertical interruptora está relacionada c_on el árbol del
motor eléctrico y la anima un moyiml~n~o altérnativo
rectllineo. Se han tomado estas d1spos1c1ones para el
Interruptor porque las chispas de ruptura que estallan t:1n el airo producen una temperatura "levada que
-deteriora las superflciea metálicu é impiden la maréa rt-gul&amp;r de la bobina de inducción. De una fuente eléctrica exterior IIPga á Puna corriente hRstalos
extremos del conmutador colocado á la .derecha so;
bre la tabla del interruptor,. sale por ~l hilo a. l)ega. a.
segundo extremo de la bobma, atrav1eP!l ~ 1 circmto
inductor, sale de nuevo por el antepenult1mo extre•
mo y por el hilo b llega á un manipulador M ~eprese~tadu en 3. Este aparato consiste en una varilla ver~ieal que se sumerge manualmente en ~n liqnido aislador apoyándose en 1.na parte metál_,ca para cerr_ar
el rlrcuito. Permite conducir la c_orr10n~e por el c1~culto primario de la bobina tl.e mducc.ón: al sahr
del manipulador sube la corriente por l,ll Jiilo e, á un
extremo del interrumptor, después at,av1esa una varilla vertical, el receptor de mercurio ~. vuelve al
conmutador l de aquí á la fuente eléctrica P; lo~ dos
~xtremoe últimos del interruptor están unidos ~~os

"ª

Ay B chispas y una serif' de descargas largas ó breves.
Las ondas eléctricas se transmiten á distanciaá través
del espacio y se recogen en la iDPtalación receptora.
Puesto receptor.-En el que aparece á la derecha del
grabado eneontramos desde luego en el campo y á
cierta distane,a, una barra vertical de-atinada á recoger las ondas eléctric-as semejante en todo á la que
vimos en el puesto transmisor. En F está el tubo radio-conductor con un golpt1ador automático G que toca el tubo después de cada recepc¡ón y lo deja en su
estado primitivo El segundo hilo baja á la tierra T.
Estos condi.:tores hacen el oficio da colectores delas
ondas eléctricas. Hay en el punto receptor, además,un
renovador polarizado R muy s""nsible, una c11mpana
S, un registrador Morse y otro renovador R para
fraccionar los elementos de 1.. pila local que hace funcionar el apara.o desde que ee pone en accián el radio-conductor. El registrndor Mor!'E'I de M. Dueretet
es automático; reghtra sin necesidad de telegrafista todas las ondas eléctricas emitidas ya en la atmósfera, y_a por el puesto receptor ó cualquiera otra fuente. M 1Ducretet ha dispuesto un registrador horario
de marcha continua durante ocho dias para regia•
trar las ondas eléctricas y atmosféricas en los observatorios.
Como se vé, estas experiencias presentan ~ran interés y demue~tran que ee ha resuelto á satisfacción
un problema q\le hace algunos años nadie so hubierli
atrevido á plamear.
UTILIZACION GEL ■ OYl ■ IENTO DE LAS OLAS,

Entre las fuerzas naturales disponibles sólq hemos
aprovechado en grande escala las corrientes de loe
nos y arroyos. El viento apenas Pi se utiliza indus•
trialmente, el movimient.&gt; de las mareas muy poco y
el de las olas nada en lo absoluto, y sin embargo todas estas fuerzas s:gnifican un buen número de kilográmetos en reserva.
Se hlln hecho algunas tentativas, á veces con cierto
éxito, pero si no se ha continuado la empresa débese
indudablemente esa inconstancia á que la fuerza de
las &lt;Jlas siempre irregular, no está locallzada prec:sa•
mente en donde mejor pudiera utilizarse, por la difi•
cultad de construir fábricas y otras circunstancias no
menos atendibles.
Pero hoy que es cosa ordinaria la transmisión de
fuerzas por medio de la electricidad, serla oportuno
y conveniente volverá reanudar la tarea. Ee lo que
ha hecho una Sociedad americana en el Estado de Ca
lifornia.
Sobre un warf que avanza ll0metros mar adentro se
han fijadotresflotadoresde 3metros, que rematan en
otras tantas barras verticales de modo de que la ola
imprima en ellas un movimiento ascendente y deseen-

arroja el agua á un receptáculo herméticamente cerrado, de tal manera que á medida que va entra~do
el agua comprime el aire que está e~ la part_esuperior.
D6 este modo dispónese de agua b&amp;J0 presiónl la que
se emplea en hacer girar una rueda Pelton aaherida
á un dinamo; hasta hoy sólo se ha aprovecb.ado la corriente para el alumbrado eléctrico
La fuerza motriz de que se dispone es de 2 á 4 ~aballos; pero el costo de la instalación no pasa d~ diez
mil francos y la Compañia suoone que con una mstalaclón mejor se podria obtener una fuerza cuyo i~porte seria 65 francos anuales por cat-allo, lo que equivale á menos de 20 céntimos al dla. Con un motor
relativamente débil solo puede pensarse en cargar
acumuladores; pno si se disp1IBiera de centenares de
caballos serla posible diatribulr A distancia la energía eléctrica.
Hemos hablado de la rueda Pelton. No es ésta una
invención nueva; sus prime.ras aplieaciones reJ:?0~tan á quince años, pero ~s poco co~~cida. El prmcipio en que se funda cone1st6 eL ut1hzar el agua animada de gran velocidad, como cuando cae de una altura da 500 á 600 metros ó que la arroja el aire comp~imido; lleva en su circunferencia cubetas con una arista cortante en medio. Al salir el agua del tubo choca
fuertemente contra las cubetas, cayendo después.de
comunicarles el movimit1nto que trata. La instalación
de este tipo de rueda es muy rudimentaria; su potencia varia con el diámetro y con la velocidad que trae
el agua, pAro ya es suficientemente f.ierte uua ca.ida
~600metru.
.
Hav ruedas Pelton que con 15 centlmetroe de diámetro tienen un poder de muchos caballos; las ~áe
grandes no miden 2 metros. Una rued!l de este t~po
de 90 centímetros de diámetro y un peso de 80 k1Iógramos, produce cien caballos cou una calda de agua
de 600 metros y gira con una veloc_idad ~e 1,150_ rev~luciones por minuto Una rueda h1dráuhca ordmar1a
no utilizarla la fuerza viva de la caída sino sólo el pe

Rueda Pelton que utmza agua bajo presión y que reemplaza
las ruedas hidráuilcas de graudesdilimetros.

so del agua sob~e un brazo di, palanca que tiene la
1Uerza del diámetro de la rueda; en ciertos easos han
legado li. medir 20 metros, como sucedió en una mina
de Irlanda en la que era objeto de curio1ldad esa in&amp;·
talación gigantesca.
Puesto que hablamos de ruedas hidráulicas, digamos de paso que se podrla utilizar, con más frecu-,ncia que la que se cree posible las corrientes rápidas
de agua colocando sobre ellas, como se hace en el Danubio,-ruedae hidráulicas instaladas en barcas que
se amarran á la orilla.-Sobre todo, con auxilio de la
electricidad seria esto ventajoso; un dinamo ocupa
muy poco lugar y la energla eléctrica que engendra
se transmite á cualquier parte con un hilo.
La transmisión á distancia de la fuerza motriz nos
permitirá aprovechar una gran parte de las que pone
á nuestra dispoelcu~n la naturaleza y que no hemos
utilizado por falta de medios para aplicarlas á la industria.

�PSIQUIS.

era un vaso de follajes,
colocó el bastón nudoso,
siguió luego hacia adelante,
trepó•por la escalinata,
cruzó el pórtico. Las av&lt;-s
cuchicheaban:-;.Quien viene?
· ¿Es un santo? ¿Es una imagen
desprendida de su nicho?
No; es un hombre.
El caminante
se borró al fin en el fondo
de las sombras impalpables.
VII

T

¿Lo conoces? Es un cuento
con que divierten las madres
á los niños, en las frias
tristes noches invernales,
mientras ese vagabundo,
el viento, silba en las calles
sus baladas quejumbrosas,
é invisibles manos ágiles
tamborilean en todos
los empañados cristales.
¿Quieres oirlo? Pues mirame
profundamente: que radien
en tus pupilas de onix
las arenas de diamante
que se encienden t&gt;n tus ojos
cuando quieres deslumbrarme.
¡Oh versos! Aves ingratas!
Volved ~ e~p~ender el viaje;
ya torno m1 primavera,
¡Oh versos, ingratas aves!
Abrid las alaR azules
y anidad en mis romances!
; v

,'

;-"'
.,,,,)'''

(4l,
'

.··•

,
A

II
Hace mucho tiempo, mucho,
muchos años, siglos hace
que aquella iglesia ruinosa
parecia en lo distante
un capricho de las brumas
suspt»ndido de los árboles.
A lo lejos, era masa
informe; mas acercándose,
claramente se velan
dombos, torres, arquitrabes,
un pórtico hecho pedazos;
grifos, endriagos, arcángeles,
y en equilibrio pasmoso
columnatas por los aires.
Y los fragmentos de muros,
cual desgarrados velámenes
recortaban las lejanas
'
y azules diafanidades.
.... En aquel claro de bosque,
le~rosa1 desmoronándose,
la 1gles1a muda y sombría
meditaba.
-Los diamantes
de tus pupilas, fulguran ....
¿me alientas?.. Pues bien que radien
¡Oh romántica!Hace tiempo
mucho tiempo, siglos hace ..•. . .
III
. Pero como no hay tristeza
srn consuelos, la gigante
ruina triste y silenciosa
gozaba en sus soledades.
Por las mafianas-¡Si vieras!. . , ...
Al rayar el deslumbrante
primer brote de luz virgen
el fondo de lapislázuli

del horizonte, salían
de los f·isos y arquitrabes,
del gótico campanario,
de las alas de los ángeles,
de los muros cincelados,
del nicho de las imágenes
los pájaros 'e n bandadas '
bulliciosas y cantantes.
Y cuando el sol encendía
sus vivos arcos triunfales
tras las montañas borrosas
y las nieblas dAl paisaje,
en las rotas columnatas,
en los torcidos pilares,
en las truncadas agujas,
en los huecos de las naves,
brillaban-hechas de átomos
inquietos y centelleantessutiles gasa@ de ero
como girones de chales.

tornasolado, intranquilo
de libélulas errantes.
La yerba menuda y verde
se inclina ... . ofician las aves ....
¡Ahl La iglesia no t»stá sola;
hay creyentea como antes.
La tristeza halla consuelo;
y aquella ruina gigante,
llena de antiguas memorias
y de eternas soledades,
medita:-¡Oh naturaleza!
Eres madre, buena madre!. ...

IV
¡Ah! No está sola la iglesia,
hay creyentes como antes:
¿No "es cuántas charladoras
golondrinas en el ábside?
Son las monjas de este templo... ..
Los gorriones son los frailes ... .
.En las guirnaldas de piedra
hay muchos nidos.
Y salen •
de las negras hendeduras
en cortinas de follaje,
fas moradas campanillas
las caléndulas salvajes, '
los jacintos de alabastro,
los bermejos tulipanes,
las margaritas ¡¡ilvestres,
y, bordando el cortinaje,
á trechos-manchas de púrpuralos mirtos color de sangre.
Y las felpas de los musgos
verdinegros y joyantes,
festonean los contornos
con tapicerías árabes,
que parecen des~arradas
á los impulsos del aire
en calados rosetones
y tréboles colosales.
¡Ah! La iglesia no está sola;
hay creyentes como antes;
es la musa de las floreF;
¿No ves cómo los rosales
por la toaca escalinata
extendieron sus ramajes?
Suben, suben en tumulto;
son devotas matinales,
religiosas campesinas ....
Van al templo .... Ya es muy tarde.
Los violetas han llegado
hasta el coro, y columpiándose
hacen de cada corola
un incensario fragante.
Los claveles hl'n erguido
sus pompones en fafanjes,
las ortigas ornamtintan
el ara de los altares,
y. la amapola que tanto
cuida el raso de su cáliz,
se asoma entre el espinoso
laberinto de zarzales.
Es la musa de las flores;
hay proce~ión, un enjambre,

V

•

¡Pero qué triste te pones,
templo en ruinas, por las tardes.
cuando se duermen los pájaros.
las flores cierran sus cá1ices,
y las parásitas negras
de las bóvedas, pintándose
sobre el Ocaso, parecea,
inmóviles, rectas, grandes,
como fúnebres airones
de cimeras de gigantes!
Largo, horizontal y débil,
fatigado del via1e,
como un venablo de oro
llega á prenderse un instanteen la cruz del campanario
que al cielo sus brazos abre,
ur. rayo: el último aliento
de la luz agonizante!
¡Tornad como siempre, frias,
sigilosas, impalpables,
Oh tinieblas, las calladas,
las traidoras, las constantes!
¡Tornad!. ... Y la triste iglesia-.
medita: -¡Oh Dios, cómo arden
las estrellas! ¡Qué infinita
fulguración de diamantes!
Es unP capilla ardiente
el espacio .... ¡Qué millares
de lámparas en el cielo!
¡Qué trans¡,ar encia en los aires! ·
¡Ay! ¡Si viniera algún astro
en mis sombras á clavarse!
1Ayl si alumbraran mis sombras.
sus trémulas claridades!

VI
Una noche de Diciembre ....
¡,Cómo fué? ¡Nadie lo sabe!
Noche, fria, tanto, tanto,
que en los cielos irradiantes,
las estrellas derramadas
como lluv ia de azahares
temblaban .... Y llegó solo
triste y solo, el caminante. '
Entre las hojas de espino
de un capitel que volcándose
~obre la yerba del suelo

..

De repente, crujió el templo
y re.ámpag os fugaces
cruzaron la sombra. como
luminosos estandartes.
¡Y se hizo el milagro! El pórtico
se alzó severo. triunfante,
se completaron los muros,
y se irguieron los pilares,
y se abrazaron los arcos
y se combaron las naves.
La arquitectura gallarda,
esbelta, elegante, ágil.
en una ascensión gloriosa,
fué elevándose, e'evándoPe,
hasta clavar sus agujas
en el zafir!-Ni un detalle
perdió; ni santos ni reyes,
ni en la ojiva los cristales,
ni en las guirnaldas las hojas,
ni en los mu"os los encajes,
ni en las piedras las aristas
ni las vetas en los mármoles.
Hasta ta herrumbrosa máquina
del reloj, pausada y grave,
•comenzó á. seguir el tiempo
grano á grano, instante á instante.
VIII
¡Cuánt11 luz en la tallada.
cancela!... ¡Qué! ¿Viene álguien?
A lo !ejes un reguero
de antorchas inunda el valle.
Y en el bosque espeso y hondo,
aquí y allá, entre los árboles
van picando la tiniebla
llamas rojbs ,y brillantes.
Todo vive: la campana
se balancea 1:1n los Aires ....
¡Acudid almas en pena
que la misa va á empezarr,e!
Y en literas, en corceles,
en masa, por todas partes,
llegan nobles y plebeyos,
la princesa, los infantes,
pecheros y campesinos,
los obispos, los abades.
Suben por la escalinata;
pasan la cancela, invaden
el templo .... se oye que grita ·
la mulfüud anhelante;
quiere entrar, y no es posible
que penetre: ya no cabe.
Y por dentro ...... ¡cuántos cirios!
Constelaciones radiantes,
que inceudian los arabescos,
liacen áscuas los altares,
ponen flecos amarillos
á las columnas en haces,
ó :ncrustan de pedrerías
los ornatos de las naves.
Los candelabros de plata
chispean .... ¡Cuántos arranques
· de inesperadas fulgencias.
ciegan, en torno del áb3ide.
¡Qué vividas colgaduras
en los áureos barandales!
¡Qué floridos ornamentos!
¡Qué matices! ¡Qué contrastes!
Y abiertos en los atriles
¡cómo albean los misales!
La muchedumbre se agita,
se encrespa ondula, combate,
como las aguas de un rio
que sienten estrecho el cauce
y desesperadas bullen
,
hasta saltar por las márgenes.
Todo brilla y resplandece:
La seda de los briales,
el brocado de los paliod1
el oro de .los collares,
las dalmáticas de púrpura,
los joyeles de brillantes,
el terciopAlo de obscuros
reclinatorios, y el traje
heráldico y r.-camado
del ejército de pajes.
La procesión se adelanta.
cruzan lentos los ciriales;
los incensarios voltean,
el humo borda los aires,
rompe el órgano en sonoras
harmonias celestiales ....
La multitud se arrodilla,
pasan obispos y abates,
y toca en el campanario
)a gozosa. la incansable:
¡Acudid almas en pena
La misa va á terminarse!
IX

¡Cantó el gallo! Surgió el alba
y la lluvia de azahares
se diluyó en las azules

71

EL MUNDO

Domingo 24de Jubo cte 1898.

¿Lo conocías? ¿Te agrada?
¿Lo he contado bienl .. .. Pues dame
tus manos, quiero te11erlas
un instante ¡un solo instante!
Me siento dichoso cuando
con la mirada me aplaudes.
Dime: ¿Es cierto que está en ruinas
tu corazón? ¿Que no late?
¿Que están los nichos vacíos?
¿l.,lue se 1'an caído los ángeles?
¿Y que cantan los recu erdos
alguna vez-fieles avesy que las flores marchitas
de tu ternura se abren
si en tu nublada memoria
brilla el sol de otras edades?
.... Mi amor llegó: el taumaturgo
el buen mago, el nigromante,
hasta ese templo. Oala
la noche de los pes,.,res.
Se acercó triste y cansado
-¡fué tan penoso el viaj, 1y en medio de las riiinas
gritó: ¡Que asciendan las naves!
¡que resplandezcan los cirios!
¡que se adornen los altares!
Corazón; vive y palpita
soy el que esperabas: ¡ámame!
Mira: llegan An tumulto,
fa tigados, anhelantes,
-dolientes almas en· pena
que de sus sepulcros salenambiciones, e~peranzas,
y delirios y ansiedades.....
las más nobles, las más ricas,
las más bellas, las más grandes,
ilusiones-h,s princeoasy los ensueños-los pajes¡Oh hermoso templof Al conjuro
de mis deseos levántate ... .
mi felicidad te invoca ... .
Va á amanecer ... Es muy tarde ...
Y mi amor, el taumaturgo,
llama y no contesta nadie ....
Y se pone de rodillaR ....
¡Y el milagro no se hace!
Lrrrs G.

URBINA.

¡Madré :rnía!
(FRAGMENTOS)

VenU.e et videte Bl est·dolor
sicut dolor meUB.
·

I .
Cuando dAjó de quejarse
Yo me incliné sobre el lecho,
Y sobre su frente húmeda
Le di un beso ....
Todos de alli se ausentaron
porque el contagio temieron,
Y al verla sola .... tan sola,
Sentí miedo ... .
Y por la angustia vencido,
Y sollozando y gimiendo,
¡Madre! .... grité madremia!....
...... ¡Qué silencio!. . . ...
II
Abrid la caja; mir&lt;\ndome
Se quedó por tanto tiempo,
Que temo que todavía
Tenga los ojos abiertos ....
Envuelta en blanco sudario
Parece que está durmiendo:
Encended los cuatro cirios
Y venid todos, recemos.
"Oh Madre de los Dolores
Que al ver á tu hijo muerto,
Exclamas entre sollozos,
Alzando la vista al cielo;
!Ved si dolor como el mio
Cabe en el humano pecho!
¡Oh Madre de los Dolores!
Ve si hay dolor como el nuestrof
. III
invioladas claridades!
Llegó el céfiro, el heraldo,
el que despierta á las aves,
el que derrama en la yerba
á puñados los diamantes.
Y el milagro de los sueños,
la orfebrería elegante,
de un solo golpe se hunde,
se rompe, se vuela, cae,
se esfuma, se desvanece
y se borra y se deshace.
Y en las rotas columnatas
en los t.:ircidos pilarf' s,
en las truncadas agujas
en los huecos de las naves,
brillaron-hechos de átomos
inquietos y centellantessutile&amp; gasas de oro
como girones de chales ..... .
Cuando el sol trazó en el cielo
sus vivos arcos triunfales
tras las montañas obscuras
•y las nieblas del paisaje,

•

salió de la iglesia el triste
misterioso caminante,
tomó en sus manos el seco
nudoso bcrdón de viitje,
y se alejó entrl' las brumas
y se perdió entre los árboles.
Queoó la rüina eola
con sus flores y sus aves ..... .
Una noche de Diciembre ... . . .
¿Cómo fué? ¡Nadido sabtil
X
¡Cuento azul! ¡Sencillo cuento
de los tiempos medioevalesl
Te pareces á mi vida,
te pareces á los lances
de mi amor ...... ¡Se te parecen
tantas historias vulgares!
¡Oh mi romántica! Mirame
profundamente: que radien
en tus pupilas de onlx
las arenas de diamante!

Las florecitas de Mayo
Que puse sobre su féretro,
Mirad ¿lo v~is? .... ya, de pena,
Se murieron.... .

IV
Cuando la aurora, del monte
Bajó al campo, sonriendo
Lloró al mirarme llarund~
Camino del cementerio ......
V

Al pié del sauce, cavando
Cantaba el @epulturero:
'
Abra su seno la tierra,
Abra sus puertas el cielo ....
ENRiQUE_FERNÁNDEZ GRANADOS,

31 de Mayo de 1897.

- - ----~.,

�flomtnp 24 de Julto de ll!!jf'

EL MUNDO,

EL LEON DE BRONCE
Aquello fué horrible; te aseguro que. fué _horr~le.
Bien cutlgado t,dtoy; como no puedcm_ 1magmar o os
·ueces ue me condon1t.!°0D, los Hlguac1lesque me con;
~ujer,.,? a la cárcel v el carcP.IMo que me g:.uardad S~
ellos supiesen mi secreto, me dejal'ian en libefta • · ·

•Mi secreto! No lo saben; ¡no lo sabrán. nunea. ¿Para
Qué?
A ti 8 ¡ quiero revelbtelo, A fm de que me
comPi.dezcas. de que me consueles, de que conozcae
mi desventura .... ¡Sufro tanto! Oye y no me tomes

or un loco Te juro que es verdad.

P Si el pech~ f ..a era trasparente, si en el sitio donde late
mi corazón qe abriese una ventana y_ te ~sornases A
mirar or e'la, lo verlas con tus pro_p10s0J0B ¿Queverlas?. ,P_ . Vas a saber.lo, A. saberlg tu sólo. Escucha la
historia de mi martirio y luego calla; calla siempre!

Al fin vino la noche Y pasaron horas y dieron l~s
dos en un reloj de la vecindad; todos dormían en. ~
casa; el pado sataba obscuro¡ ¡muy_ obacj!º~i?r~leº/~
asi uo podria ve,.me nadie, ni yo Dl]BIDO,
del cuarto del av.-ro reflej11.ba_los resplandore; de una
lamparMla quP é1te dejaba encendí~"' ant68 e. ªdºªi
tarse Era su úu co despilfarro. Deb1a tener m1e o
h. sn1~bra. Estar en lu tinieblas es estar á eoh1s con
el remordimiento.
.
Amarré u ,tt. cuerda de nudos al slféizar demt ven·
taua v la dejé caer con ID;ucho_cuidado, poc~ ~ ~oco~
au . ue no hicitiae ninguo ruido; luego cog e ca
pón d~ la m+&gt;sa un puñal de boja firme y ~ortan~e, cu·
J os brazoe remedabHn una media luna mvert_1da y
{dornada en uno dA sus extremos por un Jeonctl~o d~
brvnce· me descaké; aubi al antepecho e ma era,
me p,us·e fl horeajadai1 en él; afümeé 18; cuerda Yd ~mecé A bajar despacio muy despacio, apoyAn orne
p n la a1ed con mis piés dt-snudos y en la cuerda con
:ita m~nos tembloroua· hubo un Instante en que, presa de terrible alucinación, crel que la cuberda_se co1f~
vertla en el cordel de una horca y busca a mt cue .
para elttrangularlo ... Aquell~ pasó prtontob ªt~rgtoi:~
lantasen la ventana del avaro, en rea r.
~ente la vidriera; pen~tr~ por el hueco liu~tb~:o 9Óe
&amp;P.&amp;recia delante de mis oJo.s y entré en a a ac1 n.
E~taba enfrente de mi victima.
á
El avaro dormía con la cabPza calda ~acia atr 8 y
el busto fuera de la sábana No he visto tm~gen más
re 1,gnante que la suya: su cara huesosa, ltvida, establcubierta de arrugas, que se desprendían de su
cráneo calvo y amariJlento, para extenderse por sus

no se la reveles A nadie.
.
. ,.
.d
No sé explicarte cómo se aposentoenm1crtr.neo1 ea
tau ruin· pero es lo cierto que no pensaba en o~a cosa.
Al iguatde e::as pl,ntas que nace~ e~t.re_lasgr1eta~ de
los muros ruinosos y siendo al prmc1p10 mpercep~ble
mancha verde, se extiende pronto y cre~en Y se esarrollan y trepan por el mUI o adelacte é !nvaden Aisu
victima de granito, est~ idell ~rotó en m1 ~erebro
determinada, confusa, meonsistente; su primera
. rictón fué tan rápida, q~e apenas Pi me di cuenta e
ella· no hice caso; tmogmé q_ue se habla ldo
~o
vol;er nunca; pero aquella idea tenla la con I~ u e
los traidores· acechaba en la. sombra y echó ra ces, y
comenzó A e~tender¡;e con si~ilo; y ~repó por todos
los füamentos nerviosos d~ ~1 máquma de, pensar y
ocupó las celdillas microscopicas dc;mde_gestan los ~ecretos de la voluntad y las determm~c1ones de.J JUii
un dia se levantó delante de m1, despótica, a~:o~'v~nte, Unica. Era su esclavo, no tenia más remedio
que obedecerla.
.
Asi vivl mucho tiempo, mu~ho; solo en m1 pobre·
a en mis ambiciones, en anatas de placer_ de for- (
:®a de poderlo ........ Ea dec~r, sofo. 1;10, con ella,,,/
con 1[maldita idea causa de m1 perdición
.
y de mi deKgracia.
.
Mil veces, cruzando el estrecho !ecmto
' .
de mi habitación. entablaba esos diálogos
en que la personalidad se duplica: en qu•1
el hombre se dobla par~pregun·
..
tarse y responderse. Tu ya cono·
,
ces estos dialogo&amp; de uno ~olo,
durante loa cuales el bien discurre como un justo. Y el mal argu,._ ¡;
menta como un sofista.
.
-Soy joven, decla ~no de m~s
Yo, y mijuvent1:)-d S':p1erde ent.1e
los jirones de mt traJe Las muJe·
res no me mirRn; 1..,1:1 h~1~bres me
desprecian; mis amb1c1ones ~e
agostan, mis anhelos de pla_cer
no 86 cumplen. Si yo fuE'ra rico,
inmensamente rico, tend ·ia cuanto mi deseo apetece. ¡Y esto es
imposible!
-¿Imposible? ¡,Porqué le con testaba mi otro Yo, por q~e no
quieres. Con despre4;&gt;cupac1ón Y
con audacia se consigue todo ¿Qu'é dices?-La verdad; no es
esta la vez primera que la escu·
chas ni tampoco ea la primera
vez 4ue te indico el ~odo de con·
se~tr lo que amblc1onas.-¿Ro·
bando al v1ejo?-Sl, vive en el pisn ter:
cero de esta ca¡;a: su ventana cae dAb&amp;Jo
de la tuya·1 es un at.varo Y.ue poaee mucho
oro, está. s olo y es débil .-Por qué no lo
intentaa?-Porque no quiero cometer nn
.
crlmen Además el avaro defenderla 11u ~rea.
está alÚ no se aparta de ella, es un oh&lt;1t ic?lo
vivient~ ¿Cómo voy á vencer ePA ohtilculo Como se vencen todos los obstáculos en el mundo suprlmiéndolos,-¡No contento con propoi;enue
un• robo me propones un asesinato!. ..... ¡Cflll 0 I ¡cá·
llat . . .. ~ Eres un infame.-¿Infame porque tepropon0 matará un avaro caduc~. que ha hech~ su fortuna
fon la de~graeia de sus prÓJlm~a? El Yie.JO posee un
ctt udal enorme que de nada le P.trve y A. nadie aproye·
cht1· esta execrado por losl 1 ombrPS vmaldito de D1m;
de 1t1ada goza y todos le a_borrecell; y_o trato de qut,
St:&amp;i\ dueño de ese tesoro¡ tu que erE's Joven, vigoro ·
801 inteligente,aud11.z que pue~~B utilizarlo en v;entur11. propia y acuo en btmeflcto rle tu~ seme1an·
tes
¿Soy infMme por eso? .... No sé a1 seré infame.
IÚ eres cobardeé imhécil -¿Y la ley?-La
tey' se ha escrito para que los tontos Ja sutran y la
eviten los hAbilea -Repito que !!alles.-Y yo repito
que no te quiero obedecer.
Aht tienes lo que hablaban ellos A. todas_ ~oras; &amp;hi
t1 6 nes cómo la maldit\ idea de mllt&amp;r al v1e10 se fué
apoderando de ml¡ abi tienes cómo una i:oche decidí
roc1tarlo y preparé el crimer,
Mi lan era senctllo. El &amp;VA.ro-te lo be dicho antes-vYv1a sr lo, y para evitar el calor del verano, dejaba entreabierta la ventana de su alcoba todas las
noches.
A uella ventanR. eE¡tab111. debsjo de lamia¡ ~na cuer~
dK. Je er" suficiente para realizar mi proposito. p~scender por la cuerda, penetrar en la alcoba del v1e~o.
sor renderle dormido. acercarme á él y herirle con
unf de eso&amp; goll&gt;es que r.o ceden puesto A la defensR.
ni ocasión al grite, un golpf'I en el pecho ó en la gar·
ganta era obra de un instante; luego cerrarla la ventana 'abrirla el arcll, y una vez dueño del dinero,
uld;la por la puerta de :a escalera, la cerrarla cen
doble ll~v«.-, subiría á mi cuartr 1 y despuéaé.oc~lt~r~i
tesoro i\ eng_añar á la gente, á desplflt&amp;r a la JU~1cJª'
á ser t'eliz ¿Quién ibR. á saberlo? .. . .No. cabía u ~li"staba en lo firme el Yo que me aconse.Jab~ el ase&amp;t·
n'ato del avaro· el otro que lo tachaba de crimen, era
un mentecato, 'un pusilánime . ... un pobre hombre,

ªPdº:
/¡ªfó

pe~o

:!

:!

d!

d\

PºY

ADIOS

Veraneando en Mtxcoac.

párpados, por sus mejillas, por su nariz, estrecha Y
1a.rgt1, la cual encorvAodose en. el centro de su tra•
yectoria y cayendo sobre los labios del avaro, parecia
un candado lle carne c,,ustruldo por la Nateraleza
para cenar lu11 secretos de su boca aumida, falta de
dientes y dtti!proviata de expresión. Un ronquido fatigoeo Bd escapaba por aquella boca . . Di algunos.pasos y negué junto á la cama¡ alcé el puilal, Y deJ&amp;n·
dolo caer cou fuerza, lo envainé hasta el ~augo en el
cuello del vh•jo Este xbrió los ojos, me miró ~on mAa
asombro que dolor, hizo una mueca horrible _y quedó
inmóvil, con loa labios contntdos y las. pupilas ~esmesurad•mrnte abhirtas. Un chorro tibio y pegaJo~o
salpicó mh; dedos. Era su sangre. . . . Rabia suprimido el obstáculo
Lo que faltaba hacer no ofrecfa peligro; pero necesitaba darme prisa. Extendt el brazo para apod~urme de las llaves que t-1 vit·jo tenia ocultas deb&amp;]O de
la almoh8dn, al cabo tropecé con ellas. Por fin iba á
ser rico, feliz, ¡qué ventura! En aquel 1:11-omento sentl
un dolo?" agudo en la mano con que suJetaba ~1 arma
cubiertll ut, sangre. Miré y vi una cosa horrtblP, El
ltón que adornaba el mango de I!li puñxJ se babia
erguido sobre la reluciente media luna,_ erizada la
melena de bronce, y amenazadores los 0308.
.
No tt\ sonrías .... no me contemples con la lást1ml\
compasiva con que se contempla A los locos No _fué
un delirio te juro que ea verdad; el león 1::staba ,v1vo 1
deegarran'do mis mli.sculos con sus uñas de hierro¡
dispuesto á hundir sus dientes en mi carne ... - Abri
la mano; el puñal cayó sobre el suelo_ desnudo, .produciendo un ruido estridente y metáhco y la ftera

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Verei6n española de "El Mundo Ilustrado'"

r'

°
ªºJi~

d

11

a artándose de la empuñadura di:&gt;nde eEtaba soldada
s: dirigió hacia ml lanzando ru1?1doe es1u1.ntosos,
El miedo horrible que me invadta fué cay~an~e ~~~
no prorrumpiese en un grito de espa1H~hutr en twr
saba en el tesoro del adva;o; p~nsya~~
pasC: haciaJa
cuanto Antes, y traté e acer Ond. •
h · mis pier•
ventana; pero Pl león ab~lanzA 1 o;~e ~~: diminutas
nas con fuerza i~concebd,ble
bé inli.tilmente trataproporclonea, Y t1ra nde, ': ro ' quef é ttcercando á lt1.
ha de ~itorb_ar su pror,óst~, 1m~e Jt, él bttciéndome
cama dPl vi~JO, Y me pusbo ht ª1"da por donde o:otaba
clavar los OJOS en la. anc ~0
u~rla ver aquello y
un hilo de sangre. • • · · · \
. ,q I
La fit,ra apo•
•
me
Todo
mutl
•-••
tra té d e aieJar • • • · 1 . -0 atarazando
mi pel h o
, Andose en el cuerpo dt" vteJ Y. t ba a.ili
No po·
Con 8U8 garras de bronce, !-Dt Be~J: ~ectao e~t8rm.int1.r
di&amp; ~rnapar. Para cons~gutr Je ira Pde terror, ganoso
A mt adversario., -.Y ciegu
hieavalancé aobr8
de herir, neceai~ado de s1:t.lrar¡e, lo empuñe con maPI puñal que brillaba en e 15ue o, i
ue me
no agitada y convulsa, caí sobre mt enem g O,_q óvil
miraba en actitud de reto desde el cuerpo mm
del avaro. y empezó la lucha.
i tible La
Lucha espantosa, aob~enaturalt ildi!~c;fcho Amis
fie:-a se arrojaba A mt gargan a,
con fu~or y
brazos; mordía en ellos, deistirozán~~~ºa\a wiB gotPets,
cuando yo trataba de her r a... esa
á
saltando de costado, em?istienl? 6 fr~1~f:ft:~m~~
dose diestramente bácia atr 81 yo es el arma no
la dejaba caer una vez Y otra; :pero n el del ~vaencontrando su cuerpo, iba A bun_dirae e . d 8 el
ro, produciéndole nuevas Yh sangrie~ta:!r!~~s:
mi
avaro, inmóvil en su lee o. pM.rec a "ble de subocon sus ojos mates y con la mueca horri
ca desdentada y satánica.
d
lt d las fuerzas el su or
Senti que me iban fa an
taa ancha~ y abrasabrotaba de m_l frente
•aban por el cansandoras1 mis mus culos se . Jte minar de u.na vez.
cio de la lucha Er~ Pfectso rapreté con ira el
8
recogl
:::r;\mcaJados loa dienmango te i~as 1a'a pupilas y anhelante
tes, con_ rac·,o· n desplomé mi brazo sola respira i , .
bre a 1Lera..
El ¡¡olpe fué certer~; h• bia
toeaao al.león; pe_1=0 m1 puñal,
resbalando sobri¡, aquel _organismo de bronce con. cb~rndo
angustioso, no conaig~nó h~rirlo¡ no lo conseguir~&amp; nunca_ . __ t.,a lucha era tnutil, ~i
enemigo inmortal, mi P~~cJ.l·
ción cierta. Cuando vtuc1do
por el miedo retrocedl dos pa•
1508 y abri la boca. con angustia ocurrió una cosa hornole.
El 'teón dió un salto formid&amp;·
ble v entró en mi boca, y se
desli.zó por mi garganta, deaarrándo.a con sus uñas.
g L&amp; fiera estaba d.entro ~e
mi yo la sentía romper mlB
ca;nes arañar mis huesos y
seguir' su camino, estuvfl '
punto de desvanecerme.••••
Luego experimenté un dol.or
mAs agudo, más hondo; la he•
r&amp; habia Jiegado á mi pece.o y
me mordia en el corazon. .
¡Y aqui estA, en mi corazon,
nutriéndose de cada uno de sus latl•
dos verdugo de mi vida; del que no pO·
dri.'librarme nadie, ni la muerte,
que como la fiera vive de?tro demlt aj,
ma y el a1ma es inmortal, tri. con e a
todas partes!
JOAQUIN DIO"'KTA.

- - Y o no pu•éln '1arte un oldo
c, 00 de reonja~ 1us plumu
ni puedo dar" un amhlente
donde encleudu.s tu luz pura.
A LU9A.,

-VRB a decirme adto11 .. .1
-Si. que te f'Xtrañai'
No ves que truatt'I y IE"nto
vá concluvPndo el dia?
No vea como se "pif'rde
el sol tru la montaña
Envuelto por vapor .. a
de incierta IPjania?
-Es porültima vez ... .?
· -81, que no sa bPB
Cuánto el invierno cruel agoi't&amp; y seca,
Cómo mata lu flor•• y las aves
y en tristisimo P1ial el prado trueca?
-Pero .... es tu adioa poatrt•r?
-Si, cuando el alma
S n fé ein ilusionesi. df'screidR
No pu'ede darte vida ni,afcccior:iesi
Porque ni tiene amor DI tiene vida;
Si de leyes fatales al impt:"rio
Formas un eslabón de mi cadE'na,
Rompe el acero, mata la gangrf'na
con el remf'dio heró1co del cauterio.
-No te vayas mi bien . . . .
-¡¡¡Que 110 me vM.yal!! .
¡La pn1det11t.inación! El atav1Rmo'
La lucha de la t•arnP&gt; triui:ifadora.,
De la materia vil. del e~o111mo,
Con el alma divina y Foñ1odnra'
¡Adios! Adío!§! ali.n ,~ ama el pecho mio,
Ali.o sufro con tu póna y tu1:1 dolores;
Que te maten mil vecE"B mis amores
y no mueras de hastio.
P&amp;.DltO ULLOA.

73

EL MUNDO,

Oomtnro 24 de Jnlio 1898

Número 4.
Al ver el Doctor á Nelly le dijo:
-Puesto que usted, Sellorita, es qnien debe
-cuidar al sellor Mayor, diga usted esto: régimen
.soberio, nada de salazones ni de licores, vestidos
-de lana, evitar la humedad y darle las medicinas
que mandaré de Diego. Por el momento, está á
pnnto de terminar el acceso agudo y por si vuel-ve he dejado estas instrucciones escritas.
-¡Qné agradecidos le qnedamos á usted! Aquí
escribió usted que trae consigo la veratrina que
hay que dará papá. Yo la iré á buscar esta tarde
á la. casa. de ustedes.
-No quisiera ocasionar á usted esa molest!a.
-Déjeme ustod hacerle esta visita y al mismo
tiempo veré cómo están instalados; y si les hlta
algo, hallaré placer en serles útiles.
-En todo caso, nos será usted agradable, dijo
•el Comandante.
-Pues están muy bien estos sellores, dijo Yo•
lanabé: yo Jo preparé todo.
-Entonces, no hay que hablar; dijo el Mayor
·irónicamente y luego afiadió: excúsenme ustedes
seno res, si no acompatlo ANelly esta tarde, pues no
puedo salir como lo sahe bien el Doctor: si tuvie-ra yo mejor alojamieLto no permitirla que estn-vieran ustedes sino en mi casa; pero ya ven qne
las habitaciones no son grandes aqui. En todo caso cuento conque maliana me acompaliarán los
-dos á comer al medio día.
Será un gran placer para nosotros, dijo el Comandante.
Ya es la hora de los oficios, dijo Nelly. Vamos
-Comandante?
-Yo también voy, dijo el Doctor.
-Entonces deme usted el brazo, setlor Lerbón.
El Doctor y la joven se tomaron del brazo y en
J&gt;OB de ellos iban de Chalmont y Volanabé.
Ella apoyaba apenas la mano, tan levemente
que ni aun dejaba sentir su pesoi pero su bombr J
se apoyaba en el de su compallero y parecía así
-clavada á él, marchando el mismo paso, siguiendo
todos sus movimientos y sin separarse un instante.
Lerhón parecía rabioso y rejuvenecido con toda
-esta juventud cuyo brillo reflejaba sobre él.
Dónde bahía aprendido Nelly todo esto? Don·de los pMaros aprenden á volar, se preguntaba y
:respondla ele Chalmont, pensando luego que po•
•dríaestanitla ser una deliciosa querida, pero tam•
bién una esposa encantadora.
En la iglesia, Nelly, ~ntre el Doctor y el Coman•
•dante, habría edificado A un trapista; permanecía
de rodillas, con los bellísimos ojos sin apartarse
,de su devocionario católico sin una mirada para
la multitud curiosa que Ja rodeaba.
Todo Ambohinarina e•taha a!Jí: los dos generales, los coroneles, los capitanes, loe notables
del país con sus mujeres y sus hijos, estos uní~
lformemente vestidos con una blusa azul Araíz de
la piel y las mujeres con trajes de seda, de cachemira ó de algodón. Pocas iban calzadas, pero to·
das llevaban sombreros de paja ó de fieltro, muy
.adornados.
Volanabé ganó un lugar aparte y tomó un acordeón en las manos; 3U mujer Ravouna y la chiquilla estaban á su lado y de repente entonaron
no salmo q.u e fué coreado por la concurrencia.
Volanabé hacia con su acordeón el acompalla•
}miento.
Los franceses qne se aguardaban algo discordante y monstruoso, quedaron agradablemente
·sorprendidos y encantado• de la afinación, la harmonía y el arte con que fueron ejecutados esos
coros y basta se sintieron conmovidos por aquellos cantos primitivos 1 en tono menor, sencillos,
dnlces y tristes.
Cuando terminaron, el Gobernador, vestido de
-clérigo comenzó un sermón del cndl los asistentes
parecieron no preocuparse mucho, pues hablaban
•entre sí en voz baja, mostrando las mujeres y los
trajes cnyo bnen gusto les cansaba admiración.
Un canto mAs vivo, más alegre, una especie de
marcha terminó la ceremonia y la multitnd salió
·silenciosa esta vez ante el Gobernador que se babia vuelto á poner su uniforme de prefellto, flamante y nnevo.

Estrechó la mano á Nelly cnando pasó junto á
él, Je preguntó si estaba contenta y recordó á los
franceses que les esperaba A las siete.
Nelly ofreció otra vez su brazo al doctor y estnvo muy amable 'pero sin coqneterlaalguna para
con él ni para el Comandante que iba á su lado.
Volanabé habla quedado acompallando á su.iote•
resante familia.
En el umbral de sn puert•, Nelly estrechó á los
franceses la mano afectuosamente, dió las mAs
exvresivas gracias al Doctor, é hizo una reverencia muy digna, elegante y ceremoniosa que le debieran haber ensenado para las grandes circunstancias en el Convento de Montreal.
Lerbón parecía estudiarla como A un insecto
curioso, ó á una yerba rara.
-Encantadora! exclamó al fin en voz baja.
-Una epelra mauritia no es tan bella, dijo
sonriendo de Cbalmont.

te y luego, sin aguardar respuesta se tomó del
brazo del Doctor.
La frase de N elly trajo al espíritu· del marino
el recuerdo del servicio que le debla y por el que
aún no demostraba su reconocimiento.
Nelly seguía conversando con el Doctor, pero
derrepente volvió la cara y vió á Juan, y Juan la
vió A. ella con una mirada tan tierna, tan ardiente, ta.n dulce qne encendió en los ojos de la nilla
una luz que ya Juan había sorprendido en ella
una ó dos veces esa maftana.
En la casa, Nelly se ocupó particnlarmente del
Doe.tor; vació con él la caja de herborizar y parec!ó interesarse enormemente por la botánica y
por el estudio de las arácnides.
Lo que aprendió sobre las aralias en gener~l y
sobre las epeiras Madagascaricenses en particular, la dejó maravillada; y luego, que el Doctor
se explicaba tan bien y era tan indulgente! No

....,,,,

Íiíi{f,i

.e\

En efecto, dijo el Doctor con solemnidad.
se molestaba ni un poco cuando la manecita de
-Qué estarAn ustedes diciendo? preguntó Ne- Nelly tropezaba con la suya queriendo tocar las
lly que veía las sonrisas sin oir las palabras. Se flores esparcidas sobre la mesa, ni cuando se re•
estA usted riendo de mi sel\or de Chalmont? Ni fugiaba familiarmente á sus brazos en un moviporque he estado muy formalita qneda usted con· miento de espanto, cuando aJguna arafl.a salía
tento, decididamente, no tengo éxito con usted! de los compartimientos especiales de la caja del
Serla yo muy dificil de contentar respondió el Doctor.
aludido haciendo un saludo tan ceremonioso como
El Comandante parecía escuchar atento la lecel de Montral.
ción del naturalista, pero de lo que se ocupaba
-Decimos que es usted adorable yeso es todo, . era de estudiará Nell,1 cuyos movimientos llenos de gracia le parecían absolutamente natura.agregó el Doctor.
-Esas cosas, Doctor, no se dicen á las nitlas, so- les. A veces ella se aproxiwaba al Comandante
bre todo si no son verdad: pero los perdono h us - Y tomándole la mano le decía:
- Y ea usted esto.
tedes, dichosa de tener á mi vez algo que perdoY él se dejaba arrastrar por el encanto que esnar ...... Adios, sen.ores, hasta la tarde.
ta nil\a derramaba profusamente en la habitación
Y luegc ttlladió de improviso:
Y si acompal\ara yo á ustedes ahora basta su por sus sonrisas, su gracia, su alegría, flores más
casa? Eso les evitaría estarme esperando esta bellas que todas las recoj:das pos el Doctor.
En cua.nto á Lerbon nunca babia encontrado
tarde, y me dari/\ d gusto de traer más pronto la
medicina á papá: Espérenme un minuto, voy A un auditorio tan complaciente y si se atreviera,
convidaría á Nelly á almorzar.
buscar á Prince y vuelvo.
N elly dijo de pronto:
-Prince .... y que es eso? preguntó el doctor.
-¿Qué hora es?
-Un perro contestó el Comandante sin dejar
-Las doce y enarto, contestó Jnan.
sospechar que babia tenido sus amistades con él.
-Y papá que me espera! exclamó ella con esPrince vino con Nelly, é hizo cariliosos halagos panto. Me voy, pero despnés de todo estoy coná de Cbalmont.
tenta de que haya pasado la mal\ana.
-Ayer debió nsted tratarlo con muchas bon-¿Por qué? interrogaron los dos.
bades y está agradecido, dijo N elly distraidamen•
- Vean ustedes respondió mostrándoles una.

1

--

�75

74
arana qu~ subía por la pared; ya empezó la tarde y ver una arana significa ..... .
-Esperanza, concluyó Juan.
-Si. ... esperanza dijo ella sonriendo y mirán•
dolo frente á frente.
Luego, llamando á Prince que dormitaba en
un rincón, estrechó la mano al Doctor, dándole
las gracias por la medicina y por el buen rato
que la había hecho pasar.
El excelente Lerbon entusiasmado por el éxito que acababa de obtener, hizo intención de
aproximar sus labios á la mano de la nifl.a que tenía entre las suyas, pero ella no le dió tiempo y
alegre é ingénua le presentó su frente para que la
bes11r11.

EL MUNDO

voz baja con aire miste!'ioso y protector estas palabras enigmáticas.
-No diré nada al Gobernador.
-¿Nada de qué? dijo el Comandante.
Volanabé tomó una actitud más misteriosa todavía y ¡¡parentaba no querer explicarse; pero
luego, cuando al Comandante qéjó en sh ' casa le
dijo familiarmente, estas palabra6:
-Pero no era por el fuerte ¿verdad?
De Chalmont vaciló un momento sobre si seria
lá mano ó el pié lo que pondrían en la cara ó en
las espaldas de la Gran Luna pero reflexionó que
Ivo,n se encargaría más tarde de ese cuidado y
se contentó con encojerse de hombros como quien

Domingo 24 de Julio de 1898.

Domfngc 24 de Julio de 1898

EL MUNDO.

ca del otro cuando creía que babia fumado bastante y lo colocaba en la suya. Por lo demás,
los d~s eran muy amables; ofrecieron un vaso de
cognac á cada uno de sus visitantes y no les
ofrecieron cigarros, sin duda porque no tenían
más que el que estaban pasando de boca á
boca.
Al volver á su c11sa los franceses vieron con
tristeza que el Doctor tenía un violento acceso
de fiebre.
Yo no soy Doctor, dijo Ivonsinmalicia alguna,
pero la fiebre de Madagascar y yo nos conocemos bien. Como la estación no está avanzada, eso
no será cosa de cuidado, senor Lerbon, y vino de
que. ayer debe usted haberse fatigado; r~c?jase
usted temprano, tome qumma y
mañana no repetirá el acceso.
Lerbon dijo que no si, habfa
fatigado en el viaje de la víspera y que otras veces había caminado más; pero encontró bueno
el consejo de su '.colega el Doctor 1von,
tomó su quinina y se
acqstó.
El Comandante,
' .
desolado por
'.·.
este contra·.
tiempo en.
cargó á I von

,
/

Al Comandante le estre•
chó solamePte
la mano diciéndole en voz baja y muy
contenta.
'&lt; ~
-Ya no hay plaza va..,". &lt;~~
cante .... ya tengo un tío,
pero ese tío no es usted.
Y él quedó encantado de que la nill.a
no le hubiera presentado también la
frente.
En el resto del día el Comandante de·
cidió _visitar á la fam_ilia de Volanabé que á la luz
del dia_y con sus traJes domingueros le pareció
menos mteresante que la víspera. Estas damas
estaban muy entrajinadas con la comida oficial
á la que asistieron en su calid;id de sobrinas del
Gober~ador. Había que preparar la ropa de ceremoma, que hacer algunas compras y esto demandaba mucho trabajo.
-;--Y muchos gastos, anadió Volanaoé muy pensativo.
Entonces el Comandan.te hizo á la Senora Vo•
lanabé un bu~n reg~lo e!1 especies sonantes y la
cara del _marido se llummó de alegría, ilonriendo
con sonrisa-tal que los extremos de la boca le llegaron á las orejas.
Después de_haber dado las gracias, él deslizó en

.

no entiende ni le interesa entender lo que le han el cuidado del enfermo y se dirigió al palacio def
Gobernador. Un soldado le introdujo directamendicho.
Por esa insinuación le trajo el recuerdo deNe- te al comedor donde cuando él llegó habían en•
lly; y pensando en ella toda la tarde pasó sin sen- trado todos los convidados excepto Nelly. No·
tirlo varias veces cerca del templo protestante vendría? Su _padre_ estaría ~,&lt; enfermo? Con tal
é no hubiera coen su paseo por Ambohimarina pero no entró ni de que este imbécil de Vola
tampoco á la casita situada -al lado y que t~nía metido alguna tontería!
Allí estaba Volanllbé más emperefilado y unta•
una ventana, desde la cual pudieron verle sin
do de_pomada que de costumbre, y con sus botas
que él lo notara.
Después, en compailía de Ivon fue á visitará amarillas de los grandes días y su uniforme de
los dos generales que poseía la ciup.ad, uno de sargento, paseando su mirada de satisfacción entre los generales, los coroneles y sus mujeres que
los cuales no estaba en casa.
~
El otro en traje íntimo, desnudos los piés y la buscaban el lugar que les correspondía.
-Donde está el Gobernador? preguntó el Co•
e~palda gustaba un vaso de cognac y fumaba uncigarro en compa:ilía de su mujer; es decir, que mandante.
-En la' cámara de al lado, informó Volanabé
cada uno ásu turno retiraba el cigarro de la bo-

está con Miss Nelly y con la seilora de Andevourante. Ya iremos á verlos cuando haya yo senalado sus lugares á estos senores.
-Quién es la seiidra Andevourant?
-La mujer del primer General, de éste. Y designó á Bancis, á quien de Chalmont bahía visto
en la tarde ocupado en fumar y beber cognac.
-La colocará usted allí, prosiguió Volanabé,
frente al Gobarnador. Usted se sentará á la derecha de ella y Miss Nelly se sentará á la derecha. de usted.
Y á la derecha de Miss N elly?
-El Doctor.
-Tiene fiebre y no pudo venir.
-Ah! lo siento, hay que cambiar los lugare~,
pero no me preocupo por esa dificultad, vaya
usted á encontrar al Gobernador. A la derecha
de Miss Nelly colocaré á un Coronel que sabe algo de ingléa, pero que de francés no conoce una
palabra.. . Soy discreto, eh?

El Comandante, sin responder se dirigió al salón donde estaba el Gobernador calzado con bo•
tas charoladas, rígido como la justicia, y dirigiendo hácia el comedor miradas impacientes.
-Quiére usted, excelencia, que vaya yo á ver
lo que pasa? decía Nelly en inglés.
Pero al verá de Chalmont volvió al sillón que
había dejado y dirigiendo al oficial. un saludo
amistoso, anadió:
-Aquí está uno de los invitados que nos dará
noticias de los otros.
El Comandante, de gran uniforme, llevando al
pecho una condecoración, se inclinó ante su ex•
celencia negra que ee dignó sonreirle y tenderle
una gran mano enguantada.
Rogó de Chalmont al Gobernador excusase la
ausencia de Lerbon que estaba enfermo, y luego
aproximándose á Nelly que estaba encantadora,
le tomó la mano y se la besó respetuosamente.

-Diab!o! Comandante, dijo en voz
baja Nelly, he envejecido desde esta
mailana?
-Desgra&lt;:iadamente no ha envejecido usted lo bastante pero sin embargo, en traje de ceremonia está usted
más crecidita.
Y temiendo haber ido demasiado lejos, afl.adió:
-Además, perdí la esperanza de que
me presentara usted la frente.
-Está usted celoso del tfo?
- Y del amigo.
- Usted ha comprendido bien: lamano, las dos si usted quiere, pero la frente para el Doctor.
De Cbalmont veía bien que después
de esas manos que se le ofrecían había
brazoR blancos y mórbidos y luego Ún
busto griego y pensaba que no seria
penosa la situación de quien las manos
obtuviera y hacía para sí tan deliciosas
conjeturas sin poder ex.p resarlas en
alta voz. De consiguiente se conformó
en responder por medio de una de esas
sonrisas qut; significan gratitud sin
que se sepa á punto fijo lo que quieren
decir.
l'or otra ·p arte, no había oportunidad para lanzarse en largas disquisiciones, ·porque tan pronto como llegaron, la muchedumbre de los invitactos
vino á presentar sus respetos al Gobernador.
Nelly ·se dirigió modestamente ácolocarse entre las damas negras á quienes dirigió ama bles cumplimientos sobre sus trajes; pero cuando se terminaron los saludos, el Gobernador fué
á donde el:a estaba para hacerle presente que el banquete era en honor
de los extranjeros y para ofrecerle el brazo y lle•
varla á su asiento.
De Chalmont les seguía con la senora Andevourante y luego el General su esposo con la mujer
de su inmediato subalterno; luego la esposa de
Volanabé y por último las de los demás oficiales.
Un potage líquido, negruzco y frío, fué servido á los convidados que lo veían por la primera
vez. sorprendiéndoles más aún el pan que un expreso había ido á buscará Diego la noche prece•
deme, galantería que fué sugerida al Gobernador
por el progresista Volanabé que sabía muy bien
lo mucho que los europeos estiman ei pan y quiso que figurara no sólo en la mesa sino h11sta en el
menú. Porque había un menú en tarjetll de letras
verdes con la nomenclatura de los platos y vinos
que se iban á servir.
Decía así
hova:

en

�~MUNDO

76

FIIDNANA.
Soapi.
Dipaina. (el famoso pan.)
PS!tidpo~ ] (cbieharos y sardinas.)
ar mma
Varona ritra si vary.
Jeli peso.
Mang1&lt; voankaso.
FISOTRO.
Hant Sauternes.
Bondeau wine. (Burdeos inglés)
Oporto wine.
Volnay wine.
Cbampagne.
Whisky.
Anissete.
Mis Nelly con pretexto de leer el menú, se in•
clinó y pidió excusas al Comandante porque se
acercaba demasiado á él para salvar suropanneva del contacto del Coronel vecino y luego dijo
que había para comer, pichones, poHos, chícharos, sardinas, pericos en arroz, mangos y pláta•
nos y luego cambió una sonrisa con la sefl.ora
Andevourante y la cumplimentó respecto á su
traje; resolviéndose por últimv A tomar una ala
de pichón. Pero hacia todos estos complicados
movimientos con una gracia extremada, convencida de que la observaba el Comandante y como
para testificar que nada tenla qué temer de un
exámeI?.

Era en lo que menos pensaba Juan, en medio
de ese pueblo salvaje donde la bella canadiense
por ser canadiense y por ser bella, le hacia olvidar todo, basta la diferencia de edad y se sentía
unido a elido por ese encanto con que se respira
una flor cuyo perfume no puede ser venenoso.
Durante la mayor parte de la comida estuvieron muy cohibidos los invitadoF; pero deseoiios
de comer convenientemente observaban con cuidado al Gobernador, á Miss Nellyy al Comandan•
te, nadie osaba levantar la voz y en espera de los
platos siguientes, cada uno bebía para matar el
tiempo. Molestada por todos esos ojos blancos y
fríos que estaban fijos en ella, Nelly cambiaba
apenas algunas palabras e.on el Comandante; pero sentía impresiones semejantes A las de él y se
sentía feliz con su afecto adquirido en aquella
tierra de negros. Juan que era ya su amigo, podía ser hasta su protector en caso necesario, y
por momentos Nelly se hacia la ilusión de que estaba realizándose el sueiio de independencia, ambición y deseos precoces que desde un alto antes
le venia intrigando el espíritu y haciendo hervir
su sangre; conquistar un marido.
Al servirse el Champagne fué cuando la acti•
tud de los convidados dejó de ser tan embarazosa y las lenguas empezsron á desatarse: los generales y los coroneles demasiado comprimidos en
sus uniformes, los desabotonaron; la seiiora Andevourante se quitó una especie de golilla tricolor
que le apretaba la garganta y algunas otras nobles damas, entre ellas la fdmilia de Volanabé,
se desabrocharon los corpillos.
Nelly que proseguía en sus ensue!los, alzó su
copa, hizo un movimiento por el cual casi apoyó
su cabeza en el hombro del Comandante y le di•
jo en voz Oaja y acariciadora:
-Juan ..... .
Pero traída á la realidad por el mismo sonido
de su voz, se detuvo de pronto, se ruborizó muy
confusa y se decidió al fin á tomar el único partido pósible: reir.
Juan, sin embargo, había dirigido á la joven
una mirada que no manifestaba ni la menor sorpresa ni el má.s leve descontento y que más bien,
benévola y afectuosa, solicitaba la continuacióri.
de un discurso tan bien comenzado.
Cuando Nelly hubo reído lo bastante para coordinar mientras reía, sus ideas, proaiguió diciendo con presteza:
-¡Es curioso eso de que derrepente venga á
los labios nna palabra en vez de otra! ¿No le ha
sucedido á usted nunca? Yo quería decir: "Comandante" y me parece que Jo que dije fué
11 Juan. u Ya mi mortificación me ha castigado.
-No se apene usted; las contusiones de esa
clase son comunes y por otra parte Juan es mi
non.bre y este ·nombre ridículo nunca me babia
parecido harmonioso hasta que lo oí pronnnciado por usted. Llámeme nsted Juan siempre que
guste, por puro favor, diga al fin lo que iba a decirme.
-Siempre burlesco! ¿No lo había usted adivinado? Pues bien: en vista de que ha llegado la

hora de los brindis y de que el Gobernador no
tardará. en pronunciar su discurso que ya mascolla á su• solas, quería yo anticiparme y decir
á usted sencillamente: Comandante ..... .
-No: Juan . . .... nsted dijo, Juanl
-Dejemos sentado que dije Juan. Prefiero esto, porque la palabra cComa11dante• me intimi•
da. Yo, que soy un poco hija de la naturaleza y
no conozco el mundo, iba A decir: cJuan: una inglesita mny francesa por el corazón, á quien va
usted á dejar mallana y ll quien tal vez no vol ve•
rá A ver nunca 1 guardará. eiempre un grato recuerdo de usted, hace votos sinceros porque sea
usted feliz y vuelva pronto á su patria y al seno
de las personas que ama.• Eso es lo que iba á
decir; y luego, chocando nuestras copas al uso
francés, habrla alladido el tradicional: •á su salud! •
.
Nelly pronunció su brindis con extremada sencillez y su acento sincero, cordial y natural, conmovió al Crmandante; además ,estaba ta·n linda!
-Sefl.orita, le dijo; ante todo es usted encantadora: me han conmovido prqfundamente sus palabras y estoy avergozado de haber dejado que
se me anticipara usted con su brindis. Yo también
hago votos sinceros por la dicha de \lllted, y más
que nsted, haré recuerdos de estos días, porque
á mi edad se olvida menos pronto y ..... .
-No bable usted de su edad; eso es ridienlo;
parece un propósito formado de antemano.
-Bueno, dijo de Chalmond riendo: hé aquí que
ya cortó usted mi discurso. Pero véamos ¿ll qué
propósito se refiere usted?
-Usted debe haber observado, contestó e1la
con aire de enojo, que digo cuanto me viene A
los labios, en tanto que usted no obra del mismo
modo y se nota cierta afectación de su parte para achicarme á mi y envejecerse usted. ¿Es por
atraerse una galantería? No. ¿Entonces porqué
es? ¡Verdaderamente me encuentra usted demasiado peq ueiia.
Dígamelo u_sted con franqueza, porque á su
respuesta le voy á dar importancia trascendental.
Juan habría querido tomar el asunto á la ligera, pero Nelly que lo comprendió, le tomó la ma•
no sin cuidarse de los convidados y estrechándosela en un arrebato de impaciencia, de ternura y
de amor y viendo al marino con sedienta ansiedad, exclamó:
-Respóndame usted seriamente: yo se lo ruego.
Una confesión habría conducido necesariamente á otra y por eso Ju•n vaciló buscando una
respuesta, pero su sonrisa y sus ojos respondieron antes que la boca y acabó por inclinar la cabeza como un vencido. Entonces se dulcificó la
expresión dela fisonomía de Nelly y un relámpago de alegría vino á iluminarla. Le abandonó
su manecita suave y tersa que Juan estrechó con
pasión y á su vez bajó los ojos, feliz, sonriente y
al mismo tiempo pensativa.
-Miedo! decía para sí, tiene miedo de amarme.
Y esto era lo que en efecto sucedía; pues de
Chalmont se sentía con miedo de cometer una
villanía ó de caer en ridículo con alguna importunidad.
Una sola cosa le tranqnilizaba:su próxima partida, y este pensamiento trajo la calma á su espíritu y á sus labios la sonrisa más natural. Comprendiendo que babia sido adivinado y con la
rsperanza de disimular sus sentimientos reveladores de debilidad, hizo como el medroso, que
cuando atraviesa de noche por un bosque som:
brío cuyo misterio le espanta, entona canciones
belicosas- que luego interrumpe pidiendo gracia,
al oír el ruido mAs leve.
Exagerando el tono de la galantería, dijo al
fin, no sin esconder las miradas:
Oh! nv, sefiorita: no es usted una chicuela sino
una joven encantadora, adorable y bella, digna
del amor más profundo, mAs sincero, más firme
y ....
Juan vaciló de nuevo asaltado por el temor,
pues la joven por oírla mejor se habla acercado
tanto que sus alientos se conrundian.
-Y qué? pregunto ella con voz tierna y conmovida.
- Y si hablo con tanta frecuencia de la diferencia de edad que hay entre nosotros, es que
desde ayer esta realidad se presenta tenaz ante
mis ojos bajo una forma de lamentación muy ridícula y sobre todo, superflua; pero usted no se
burlará de esa ridiculez puesto que confesársela,
es dejar de tratarla como A unll pequelluela.
Nelly no contestó desde luego sino que paseó

Domingo 24 de Jnlio de 1898

Domlnl!'O 24 do Jnllo do 11198

su mirada sobre los convidados que hablan d&amp;
improviso cesado de conversar.
No queriendo abusar de sn triunfo dijo con
ademán regocij•do.
-Habla usted como nna esfinge. Lamentaciones? No comprendo bien. Ridíenlos? puede que sí,
pero no el sentido que usted pretende. SerA necesarlo que volvamos á hablar de esto otra vez,
pues ahora hay un silencio que acaso ha sido provocado por indicaciones del Gobernador. Prepárese usted ll oír su discurso y á responderle con
más claridad que A m!.
En efecto: los hovas se hablan abotonado sus
uniformes, las damas arreglarron un poco sus trajes y cada cual inmóvil en su asiento parecía en
espera de algo solemne.
El Gobernador dirigió nna mirada en torno de
la mesa y cuando estuvo convencido de que to•
dos le prestaban atención, tosió tres veces, y co•
menzó con voz fruerte y en lengua bova este dis- •
curso que ya debía haber servido en otras ocasiones para casos semejantes:

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

••Sefi.or: seiiores:

«Soy ciertamente el intérprete de todos vosotros y de la gran nación malgacha al manifestar
lo felices que somos recibiendo en suelo hova (1
un representante tan distinguido de nuestra grande amiga la República francesa.
«Su presencia aquí es una nueva prenda de
amistad que estrecha los lazos de afecto que
unen a ambos pueblos; cuando los corazones se
estiman, las inteligencias se comprenden y esto
asegura que nada vendría A interrumpir esta harmonfa que es tan necesaria para llevar A buen
término los vastos proyectos de ci,ilización que
que ha concebido el Gob:erno de la Reina para
asentar nuestra autoridad benefactora sobre toda
la tierra de Madagascar.
«Para cumplir esta misión, nosotros necesitamos si no de los consejos, si del concurso de una
nación ilustrada, rica y poderosa y la Reina ha
e;cogido para ese objeto á la Fraocla.
cSeilores y sellaras:
cMi sobrino el capitán Volanabé va A traducir
al francés mi discurso: y cuando baya concluido
uniremos en el mismo brindis el nombre venera:
~o-de la Reina Ranavalooamanjaka y el del Presidente de la República francesa. Luego brindaremos por nuestro huésped el Comandante del
Colibri y por nuestra bella amiga Miss Nelly Stephenson.
T~dos los invitados ~speraron de pié, que el
sonriente Volanabé rep1t10ra casi textualmente el
pretencioso brindis del Gobernador y luego gritaron. por tres veces hip! hip! hurra! y tomaron
sucesivamente con frenesí salvaje con motivo de
los di versos brindis propuestos.
Desde luego contestó el Comandante con palabras de gratitud y de elogios para el Gobernador y rectificó bábilmunte la afirmación de haber escojido la Reina á Francia como su aliada
sino que Francia expontAneamente había venid¿
por amor á los hovas.
Volanabé tradujo este uiscurso qne no pudo
ser comprendido por aquellos cerebros que el vino perturbaba pero que fué aplaudido A reventar. Se bebió otra vez por la Reir.a, el Presidente
Y. el Gobernador, y con gran satisfacción los convidados se sentaron por rm y las conversaciones
recomenzaron más entusiastas, más ruidosas más
libres que la vez anterior.
'
La sellara de Vclanabé, Ravouna, y algunas
otras damas que se ahogaban bajo sus corpillos
decidieron desabrocharlos enteramente y algu'.
nas1 como la generala Andevourante se los quitaron.
Nelly no se fijaba en nada de lo que pasaba
en _torno suyo; replegad~ en sí misma, pensaba
fehz en su amor, tan ráp1dam~nte concebido
que le llenaba sin embargo la vida.
y
Seria muy grato volver á Europa á Francia
oírse llamar la sellara de Chalmond° ó tal vez'
sellara Condesa, porque Juan debía de fijo tener
un título. En eso babia sonado, pero reflexion •
ba quo no era es,a ambición la que la movía si:o
un amor puro y desinteresado.
'
~~n esa r.cultad_de. embellecerlo todo y eM
fac1hdad de autosu¡est1va que las mujeres p~seen
en tan alto grado, apartaba de su conducta toda
id~• de ~álculo para no v~r más que un senlim1ento srncerv que la dommaba a pesar suyo.

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1:

(Continuará)

FI0.1-TRAJEl l'ARISlENSE DE TAFETÁN y GUIP UR"!C

77

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I·1

78~==~======-===---~---=-=======~EL~~MUN~~D~O~.======-=========,.;D;;;;o;;;m;;;,l~n~~,;,º.;;2;,;4,,,,ll=".;;J,,,,11.;.;Jl.;.,,o.,;d=11=1=R91'==-nía es perfecta y no h11y qn11 tener miedo á.
L ectura para la lil úainas
difguetos matrimonial~s por diferencias de
caracteres.
Keely no habla a humo df'I pHjas.
La música del cuerpo humano
Ant11s óe hacer público ~u 111¡,r,mioso iuvento, lo ha experim1mtndo nada mt&gt;nos que con,
Interesante á las damas
tres mil pe~eon .. s casadas ó rrñxim11s á cafarse. y dice querariHima v ..i-. hi vi~to desmen1ida su teorla de •que D() hav f •lic.dad•
LA ATRACCIÓN DE LAS AL\!AS -EL CARÉCTtilR.
posible entre marido y mujer Rila~ notas
Lo1. SIMPATÍA, -LA ANTIPATlA.-ACORDES.musicales distintas de uno y otra no forman
DISONANCI,\S,
harmonfa al ~er riadas ni mfp.mo tiPrnpo.,
Uno de los invento~ má~ sorprendenteR de
Pero los tubos Keely no Fólo ~irven nara
r~te ~ig-lo t'B el QUA pretende ha bAr realizadeterminar esa h11rmonfa, sino qnP también
do PI Profe1rnr K11ely, hombre que hace año¡¡
sirven para dará conocn el grarlo rl,i 11ner&lt;'rPó una revolución en los motores v se hizo
gla de los cara.cterAB si el dlap11zón &lt;le la no•
millonario.
·
via vibra con mas fuerza que el del novio, 110Lo• poetas. Joq novefütae v los filósofos hacabe duda que ella RerA quien lleve loR panb\.Rn frecuentemente dfl e!la ·misteriosaatractalones en la casa. Sólo 11sas dos apli caciorión dA las almas qufl llaman •afinidad elecnes para comprob'l.r la 11rmnnia de caracte•
t.iva , á falLa de nombre más preciso. Grethe
res, ó sea la afinidad electiva .v pau metituló •Las afinidadPs elPctivas, una de sus·
dir la energía compara1iva de caritcter,
novelas. Pero faltaba un inventorprA.ctico cobastan para hacer iuteresamlsimo el invento
mo ahora se estilan. q1tP idease la manera de
del Profesor.
dar forma exterior y mati&gt;rial áes11 ser.timienPero échese á volar la im11gin11ción v seto de las almas. y de apoderarse d11 él como
verá qué inmenso porvenir y r¡ué desarrola ciencia se ha apoderado. ile ese fluido aún
llo más sorprendentA agu11rd,. A esOR tnbos
miRterioRo llamado Elpc•ricidad.
Keely, que marci,n hov el primPr paso ¡,ara
El Profesor Keely afirma que ha conseguireducirá manifestaciones mAteriale11, cosas.
do eeo.
que hasta ahora hablan Pido tPnida~ como
Su teoría es que c11da Per humano tienA
p_ntrimonio exclusivo é impalpable del espl·
notas P.alienteR de carácter v corrientes de
rIIU
•impatía que sintetizan ~u na'turaleza ent11rR.
Terminaremos con una obRPrVR&lt;'ión hecha
La Arlncación. el disimulo. el amor, pueden
por Keel.v, y que será leída con interéd pormodificar pasajeramente P•os rafgos de caloQ músicos.
rActer y Psas simpatías. Pero la naturaleza
Dice el Profesor que las vibrncionea del'
verdadt1ra del individuo acaba siempre por
diapazón su11len prolongarse bastantA v que
sohreponArRA, puPR como dice 111 refrán cas- ·
A veces. combinadas las de dos amantes. pro~
tA!lano: •genio y figu1·a ..... • Y la cne@tión es
ducen harmonfas verdaderamente celPstiacómo •e pu11de conoc"'r el caráctt&gt;r de la
les .V tal. como han podido producirla,; hasta,
verdadPra natura(A1.a de una perRona.
ahora solo los grandes maestros.
De cada Rer irradian ondaR eléctricas QU"',
z.
1iunqu"' muy ténuPs, son füsceptibles, Aro·
nleando p~ra rPcibirlaR, aparatos delicados.
En esos t&gt;fluvioa va envuelta-según Keelv
-la verdadPra naturaleza. de la persona de
que preceden.
, .• 1
RECETAS UTILES
El Profesor. para recogerlo y hacerlo mll!~~
nife@tarse en forma que puedan apreciarlo
nue•tros sentidoR. ha idea&lt;io unos rec11pto.¡.
MANCHAS ELANOAS Y ROJAS DEL CUTIS
ree Po forma de tubos que al ser cogidos y
'!!'.,
t•midos en la mano durante algunos eee-un!-:~ •
Estas alteraciones de la piel son una fealdos. hacen vibrar el diafragma de que esdad de que no saben librarse muchas persotán provistos.
nas. A veces son muy tenaces y sobre todoEl diafragma esU en comunicación con un
en los días calurosos del estío.
diapazón extremadamente sensible, el cual
Se combaten con buenos resultados con:
vihrH entonceP. también y da una nota.
I. Bálsamo de la Meca.
EB'a nota es la caract,eristica d11l individuo
II Tintura de Benjui.
que tiene el tubo, pues cada persona tiene
III. Leche de almen.dras amargas ó de
11egún parece, su nota propia que no es igual
rosa.
á la de ningún otro.
VI. A~ua. de lirio, asociada á una pequeLR aplicación que, por ahora piensa dar
ña cantidad de eubcarbonato deªº"ª·
el Profesor Keely A su invento, es puramenV Bórax en eolucion de 10 gri,moR en l()()i
te filantrópica. Compadecido de la vida de
gramos de agui de rosas ó ti.t-1 plantaje, ó en
FIG
2-UNHERMOSO
GRUPO
Dil
NOVEDADES
martirio que llevan loe matrímoniosmRl ave100 gramos, mitad agua de l'Odas, mitad agua.
nidos, quiere impedir que esto~ se realicen.
de azahar.
Al efecto, pedirá á los novios que ames de formali- no hay acvrde, sino disonancia; y esa es-según el
Se empieza por lavar las manchas con agna tibia,
v.arse sus relaciones, comprueben por medio del tubo Profesor-la mejor prueba de que sus naturalezas son se enjugan suavemente con un lienza fino Después
de su invención si sus dos naturnlezas están en har- antit~ticas, y de que no podrán ser fel;ces viviendo se empapan en una de las preparaciones indicadas ymonía, es decir si dan notas ruusi;:ales que formen un jur:tos, aunque un pasajero enamoramiento les enga- se deja ¡,ecar.
acorde.
ñe haciéndoles creer en otra cosa.
Hay que reiterar las aplicacione¡¡. haciéndolas con.
Por ejemplo, si la irradiación eléctrica de la novia
En cambio, si al dar la irradiación de la novia el preferencia por la t.oche al tiempo de acostarse
produce en el diapazón un SoL y la del novio un LA, SOL la del ·novio da un Mr. ó un SI ó un Do, h harmo
';te

ósculos inefables impre~,
nados del néctar infinito
la mente como pobre viajera de los sueños, se abisma.
y se pierde en 103 intrinca.dos senderos de lo ideal; la.
falda blanca delaalmagto•
riosa, el traje nupcial y loe
albos azahares, la ilusión y
el amor óogendrando mirajes, ¡¡onen elcaminodel ensueño, leja.nías eu la ruta
del espi~itu
Por eso exclamab.ael poeta, cuando le pedia á. la niña de sus pensamientos que
no vistiera de luto:
11
Lo negro es Jo mis triste
Lo más sombrio;
Negros son los pesares
Negro el olvido.
No te vistas de negro
Que al verte cual la noche
No sé qué siento."
11

................. ··········
• • • • '..!' • • • • • • • • • ' .

.........................
. ... .............. .
'

11

"Cuando mi pobre cuerpo
Baje al sepulcro
Y el hado á separarnos
Venga :mportuno,
Viste entonces de negro
Y ve á llorar si me amu
Al cementerio."
Viudedad doliente signi•
fica esa falda que parece
llevar en sus pliegues las
!!ombras de la auRencia y el
tedio del recuerdo; ausencia horrible sPmeja el traje
negro que alberga en sus
arrugas las tristezas del alma. La noche del no ser
ha dejado reflejadas en el
vestido de luto todas las
amarguras de una ete:na
•lespedida, todos los desconsuelos de n:iestro espíritu

•

FIG. 6-TOILETTE

nm PASEO

El Treje Negro.
Parece que todos los infortunios han acumulado su
amarga tinta para teñir las telas con que se visten
loe desventurados de la vida.
Las telas negras llevan impregnadas lágrimas, recuerdos é imposibles, y tal parece que las tristezas
del alma se acurrucan en la sombra del traje, y que
loe duelos del corazón se arrebujan en loe pliegues del
vestido negro.
Una mujer que viste luto, es algo como un ciel., tenebroso, por la luz de sus ojos que se apaga, un horizonte obscurecido, por la rubicundez de las ~ejillas que palidece; un m{lr tempestuoso po~ las sonr~sas
amortiguadas que se pierden en la severidad del henzO negro en que €e r,flejan.

FIG,

Fl'.l.4

79

EL MUNDO

Oominiro 24 de Juho dA lRAA

5

Negra es la ausencia que nos hun&lt;le en desengaños
ó incertidumbres, negra la realidad que mata nuestree creencias y negra la muerte que nos lleva dehnproviso á los nuestros, á. los que tanto amamos.
En las noches en que los cielos amontonan sus som •
bras y el esplritu acumula su.i pesares; en esa11 horas
negras en las que el alma sueña con su antigua patria
y la materia descansa de sus pesadas luchas; cuando
seres ideales vienen á nuestro lecho y nos besan con

FIG. 7-DOSTRAJRS DJD PASKO

por loe que se han ido, por loe nuestros á qmenes tanto
amábamos.
Que la tela blanca de la desposada, como lampo luminoso en las negruras del ensueño, sea siempre un
miraje, y que mi eepiritu, E&gt;n su ruta ideal. como pobre
viajero lleve el grato recuerdo de una falda clara y
no las trijtezas de un vestido negro.

Las miradas deben refulgir en el cielo de la vida,
las mejillas han de esplender como arrebol en el espacio del cariño, y las &amp;onrisas han de ser como brisas
delicadas en el mar de la existencia.
Y lo negro mata esas miradas, marchita el color de
las mejillas y entristece las sonrisas.
!No te vistas de negrol-FARICO DE GRECIA,

�'TOMO U

FIG, 10-CREPÉ DE CRINA, AMARILLO, CON BLONDA
DE CHANTILLY

Nue¡;¡ztros e-ra.b a.dos
FIG. }-TRAJE PARISIENSE DE TAFETÁN Y GUIPURE,

Las modistas tienen e~pecial cuidado de que los
trajes para campo, sean de géneros vistosos á la vez
que ligeros, e_sco&amp;'iendo para e~to con el mayor cuidado las combmac1ones necesarias.
El traje que señala nuestro número 1,
es de tafetán malva, con amplia aplica•
.
.
ción de guipure.
El cuerpo tiene un yoke cuadrado
,;
del mejor efecto con plissés finos que
¡
van del uno al otro lado; bajo el yoke
hay utJa banda de guipure crema, con
otra pequeña aplicacion punt~ada y el
'1;'"":t.;&gt;..
corpiño tiene delicados fruncidos que
vuelven á repetirse bajo la basquiña al·
¿_;~., .i:?~~;;{
ternando con un gran plissé que rodea
r.:::=' :.;:.a::/
toda la falda. entre dos nueva11 bandas
de ~uipure, una ampllsima, en el borde
de 1a falda y otra en la medianla, más
angosta

flores y en el segundo alternan en guias y lineas paralelas. Museta ligera en el segundo dejando ver un
plastrón acordeón Sombreros de paja de Francia con
grand s aplicaciones de tul blanco y borlas el primero Y. el i!egundo de blonda y plumas rizadas.
0

FIG. 8-CAPOTA

y

JA"QUET.

Dos elegantes val'iaciones, de los descritos frecuen•
temente y cuya descripción h.olgaria.
FIG. 9-PAÑn ROJO Y SATíN NEGRO,

1Jna hermosa combinación que no
rleJa de estar de moda para rubias y
morenas
Este tiene plena ralda con cinco pliegues en la parte posterior y tres órde•
' nes de cintas de satin negro en el re•
, 11rnte de la misma.
El bolero tiene también ribete am•
plio de satín, oue se aplica así mil!mO
i,n dos hermosas bandas á izquierda y
derecha.
Peto de blonda de Bruselas con dos
¡?randes volantes superpuestos cubier•
ta de muselina d!l seda papillón.

FIG, 2 -UN fil!IRMOSO GRUPO DE
NOVEDADES.

FJG. 10-CREPÉ DE CHINA AMARlLLO CON
BLONDA Dlll CHANTJLLY

Compónenlo: Un frock para niña de

La falda e11 completamente lisa sin
más aplicación que la de chantilly en
el borde inferior
Bolero elegantísimo, todo cubierto
de la misma blonda; gran cinturón
Alternado con otra banda de chantilly
y plastrón-de muselina de seda-collar con elegante lazo á la izquierda.
Mangas muy aj11stadíiscon abullonado
muy ligero.

3 á 4 anos, un hermoso traje de foulard

estilo escocés, sin más adorno que apli•
cación de cadenillas de seda, un plastrón plissé de muselina blanca; yockey
ligeros y un cinturón de satfn obrnuro:
y un frock para niña de 8 á 9 años de
adorable elegancia.
FIGt'RAS 3 y 4.
La figura tres nos muestra dos mo•
delos de cuerpos de muselina blanca,
para casa y c3mpo con ade,rnos de
cinta.
·
La figura cuatro un traje de campo
también, para dama y otro de dril asar•
gado para señorita.
El primero es de sarga de seda figurada con sobrefalda y cuerpo ribeteados de chenill•1 de seda negra, cuyo
dibujo á rombos sirve también de tema
en las mangas, tm la parte posterior
del cuello -y el talle. E1 segundo sólo
lleva una ligera aplicación bordado en
el jacquet, en cuatro parlllelas y en
los bordes del jacquet y la falda.
FIGURA 5,
Prenda interior para dama, de alpa•
ca con cintas de felpilla.

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

Cna11:do un traje de estilo princesa
eeti\. bien hecho, luce extraordinaria•
mente: pero requiértlse suma habilidad
en la factura
Este que ofrecemos á nuestras lec•
toras, es de una gentil originalidad.
Todo de l'gera cachemira violeta de
parma, muy ceñido, con aplicaciones
de guipure en todo el frente de la fal•
da y en el cuerpo, aef como en los n.
ger()s yockeys de las mangas y en el
cuello.
FJu. 12-TRAJE DE TAFETÁN AZUL.

FJG. 6-TOILE'rTE DE PASEO.

Es de paño de estlo azul mate coro•
puesta de una gran falda plissé en for ·
ma á la altura de un volante.
Cuerpo plissé de la misma suerte
con pliegues separados y guarnecidos
de bordados de seda á la altura del peto.

FIG, 12-TIUJEl Dlll TAPJHÁN AZUL,

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

El corpiño se abre sobre un peto de muselina de
seda azul fincé y rematado por una gran corbata pa·
pillón.
FIG 7- l'OS TRAJES DE PASEO,
De gasa acordonada ambos, variando de muy di•
versa manera los dibujos que en el primero recuer•
dan el estilo escocés, itera más grande cordones de
Eeda atados junto á los hombros formando grandes

MEXICO, JULIO 31 DE 1898

FIG, 8-CAPOTA Y JAQUET,

Falda de merlia vuelta con tre~ órde_nes de bandas ondulantes figuradas y
dos grandes.
Yockey pleno con hermosos plisséa
agajados, de muselina de seda blanca.
Peto orlado por dos bandas ondulan•
tes de la misma forma que las de la fal•
da. Mangas ang-ostasligeramente fruncidas con ligerlsimo bullón,

Nelson

Gt.

lbliles,

GENERALÍSTYIO DEL EJERCITO DE L'lS E3TADOS U~ID03

•

NUMER05

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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