<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3581" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3581?output=omeka-xml" accessDate="2026-07-28T11:09:28-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2223">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3581/El_Mundo._1898._Tomo_2._No._5._Julio_31..ocr.pdf</src>
      <authentication>9bded8ce9f8ca81267a89909645dcfdc</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117403">
                  <text>'TOMO U

FIG, 10-CREPÉ DE CRINA, AMARILLO, CON BLONDA
DE CHANTILLY

Nue¡;¡ztros e-ra.b a.dos
FIG. }-TRAJE PARISIENSE DE TAFETÁN Y GUIPURE,

Las modistas tienen e~pecial cuidado de que los
trajes para campo, sean de géneros vistosos á la vez
que ligeros, e_sco&amp;'iendo para e~to con el mayor cuidado las combmac1ones necesarias.
El traje que señala nuestro número 1,
es de tafetán malva, con amplia aplica•
.
.
ción de guipure.
El cuerpo tiene un yoke cuadrado
,;
del mejor efecto con plissés finos que
¡
van del uno al otro lado; bajo el yoke
hay utJa banda de guipure crema, con
otra pequeña aplicacion punt~ada y el
'1;'"":t.;&gt;..
corpiño tiene delicados fruncidos que
vuelven á repetirse bajo la basquiña al·
¿_;~., .i:?~~;;{
ternando con un gran plissé que rodea
r.:::=' :.;:.a::/
toda la falda. entre dos nueva11 bandas
de ~uipure, una ampllsima, en el borde
de 1a falda y otra en la medianla, más
angosta

flores y en el segundo alternan en guias y lineas paralelas. Museta ligera en el segundo dejando ver un
plastrón acordeón Sombreros de paja de Francia con
grand s aplicaciones de tul blanco y borlas el primero Y. el i!egundo de blonda y plumas rizadas.
0

FIG. 8-CAPOTA

y

JA"QUET.

Dos elegantes val'iaciones, de los descritos frecuen•
temente y cuya descripción h.olgaria.
FIG. 9-PAÑn ROJO Y SATíN NEGRO,

1Jna hermosa combinación que no
rleJa de estar de moda para rubias y
morenas
Este tiene plena ralda con cinco pliegues en la parte posterior y tres órde•
' nes de cintas de satin negro en el re•
, 11rnte de la misma.
El bolero tiene también ribete am•
plio de satín, oue se aplica así mil!mO
i,n dos hermosas bandas á izquierda y
derecha.
Peto de blonda de Bruselas con dos
¡?randes volantes superpuestos cubier•
ta de muselina d!l seda papillón.

FIG, 2 -UN fil!IRMOSO GRUPO DE
NOVEDADES.

FJG. 10-CREPÉ DE CHINA AMARlLLO CON
BLONDA Dlll CHANTJLLY

Compónenlo: Un frock para niña de

La falda e11 completamente lisa sin
más aplicación que la de chantilly en
el borde inferior
Bolero elegantísimo, todo cubierto
de la misma blonda; gran cinturón
Alternado con otra banda de chantilly
y plastrón-de muselina de seda-collar con elegante lazo á la izquierda.
Mangas muy aj11stadíiscon abullonado
muy ligero.

3 á 4 anos, un hermoso traje de foulard

estilo escocés, sin más adorno que apli•
cación de cadenillas de seda, un plastrón plissé de muselina blanca; yockey
ligeros y un cinturón de satfn obrnuro:
y un frock para niña de 8 á 9 años de
adorable elegancia.
FIGt'RAS 3 y 4.
La figura tres nos muestra dos mo•
delos de cuerpos de muselina blanca,
para casa y c3mpo con ade,rnos de
cinta.
·
La figura cuatro un traje de campo
también, para dama y otro de dril asar•
gado para señorita.
El primero es de sarga de seda figurada con sobrefalda y cuerpo ribeteados de chenill•1 de seda negra, cuyo
dibujo á rombos sirve también de tema
en las mangas, tm la parte posterior
del cuello -y el talle. E1 segundo sólo
lleva una ligera aplicación bordado en
el jacquet, en cuatro parlllelas y en
los bordes del jacquet y la falda.
FIGURA 5,
Prenda interior para dama, de alpa•
ca con cintas de felpilla.

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

Cna11:do un traje de estilo princesa
eeti\. bien hecho, luce extraordinaria•
mente: pero requiértlse suma habilidad
en la factura
Este que ofrecemos á nuestras lec•
toras, es de una gentil originalidad.
Todo de l'gera cachemira violeta de
parma, muy ceñido, con aplicaciones
de guipure en todo el frente de la fal•
da y en el cuerpo, aef como en los n.
ger()s yockeys de las mangas y en el
cuello.
FJu. 12-TRAJE DE TAFETÁN AZUL.

FJG. 6-TOILE'rTE DE PASEO.

Es de paño de estlo azul mate coro•
puesta de una gran falda plissé en for ·
ma á la altura de un volante.
Cuerpo plissé de la misma suerte
con pliegues separados y guarnecidos
de bordados de seda á la altura del peto.

FIG, 12-TIUJEl Dlll TAPJHÁN AZUL,

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

El corpiño se abre sobre un peto de muselina de
seda azul fincé y rematado por una gran corbata pa·
pillón.
FIG 7- l'OS TRAJES DE PASEO,
De gasa acordonada ambos, variando de muy di•
versa manera los dibujos que en el primero recuer•
dan el estilo escocés, itera más grande cordones de
Eeda atados junto á los hombros formando grandes

MEXICO, JULIO 31 DE 1898

FIG, 8-CAPOTA Y JAQUET,

Falda de merlia vuelta con tre~ órde_nes de bandas ondulantes figuradas y
dos grandes.
Yockey pleno con hermosos plisséa
agajados, de muselina de seda blanca.
Peto orlado por dos bandas ondulan•
tes de la misma forma que las de la fal•
da. Mangas ang-ostasligeramente fruncidas con ligerlsimo bullón,

Nelson

Gt.

lbliles,

GENERALÍSTYIO DEL EJERCITO DE L'lS E3TADOS U~ID03

•

NUMER05

�8:?

LASEMANA
RESUMEN-Seis ejecudones capitales Pn Oaxaca.-Te,
rrible ejemplo.- La lucha entre el criminal y la sociedad.-Armas iguales.-Adulterio y asesinato.-La
más negra de bs traiciones.-Esa mujer no debe 8tr

EL MUNDO.

nnmtniro 31 do Julio 1898
Oomlngo 31 de Julio de 1898.

ven Juan C. Vazquez, miembro de una distinguida familia de Mazatlan.
No tiene duda, esos hombres eran carne de
horca; no debemos llorarlos, antes felicitar á Ja
Justicia de Oaxaca por su recdtud y su entereza.

83

t9olitica Obtntral.
LA GUERRA HISPANO·AMERIC.ANA.-Los PRELIMINA..-

R ES DE LA PAZ.

*

**

Por fío ya es un hecho que el Gobierno Espafiol se ha resuelto á pedir al de Washington las.
Y á proposito ¿qué género de pena, que espe- condiciones de paz. El Embajador de Francia.
La Justicia del Estado de Oaxaca ha d11do terrible ejemplo á todos los delincuentes del país, cie de castigo merece Casino del R11.so, asesino ante la Casa Blanca ha sido el encargado por el,!
enviando al p11tíbulo y ejecutando de un solo gol- del Presidente Municipal de Santa Cruz, en Tlax- Gabinete .de Madrid de entablar las negociaciope á seis delincuentes de la peor especie, á los cala? Protegido, colmado de favores y de distin- nes preliminares para el arreglo de la paz.
Los que hemos visto con dolor cómo se derra-.
asesinos crueles, traidores y alevosos del Sr. Tro- éiones por su víctima, estimado y considerado por
ella, casi de la familia, del Raso, hombre nada maba la sangre á torrentes, cómo se derrochaba
va mala.
La primera impresión que una hecatombe de vulgar y que ha recibido alguna instrucción, el din~ro en Ja lucha terrible entablada por dos.
esa naturaleza pr!&gt;voca, es la del horror, y las pri- no encuentra mejor manera de pagar los servi- pueblos que representan los intereees de distinmeras reflexiones que acuden al espíritu, son las cios recibidos, que enamorar, seducit, hacerse el tas razas, los que hemos seguido paso á paso los.
de un sentimentalidmo extraviado y los de una amante de la esposa de su proLector; sorprendido episodios de esa lucha desigual en que las ventadeclamatoria tan elocuente como hueca. ¡Cómo! una noche en brnzos de la adultera debió, estoico, jas han estado constantemente por parte de los.
en pleno siglo diez y nueve, en sus gloriosas pos- impasible esperar la muerte ó interponerse caba- americanos, y hemos admirado el heroísmo del,
trimerías, se lava aún la sangre con la sang-re! llerosamente entre el esposo airado y Ja cómplice pueblo espafl.ol ofrecido en holocausto poreltriun¿Es remedio al homicidio, la pena capital? Para de su delito, é implorar para si la muerte y para fo de una idea, m&gt;1.rchando ciego al comoate sin
vengar la muerte de un hombre se sacrirican seis, ella el perdón. Cuando un hombre de mediano aquilatar lo, peligros, sin medir los obstáculos,
¿y eso se :Jama proteger la vida humana? A tan- corazón se ve arrxotraio por pasión irrefrenable sin ver loe&lt; abismos abiertos a sus pies, sino sóloá los brazos de una mujer casada, debe dar por fijos los ojos en su bandera orlada con los nimto equivale ese bárbaro proceder como á
firmada su sentenc:a de muerte, hacer á su extra• bos de gloria que han cantado sus poetas y sus.
vio el holocausto de su vida y saber morir. Pero historiadores; loR que hemos percibido desde nuesquita1' el dolo1· de la cabeza
del Raso pertenece á la peor categoría de los tra tierra apartada las lamentaciones del huérfaquitando la cabeza que lo siente.
hombres perversos, á la de 103 ingratos; tal vez no, los ayes de la viuda, las dolorid:ts quejas de
es un cobarde, y al ver aparecer al esposo, an- la madre, los gemidos sofocados de la esposa queUna madura reflexión sobre el problema resti- tes que éste tenga tiempo de reconocerlo y de satuye el problema á su verdadero punto de vista y ber de qué se trata, hace fuego sobre él y k, hiere han visto desaporecer en las fauces insaciables.
del Moloc de la guerra á los seres más queridos,
lo reduce á las proporciones de una operación de muerte.
á los pedazos más caros de su corazón; los quequirúrgica repugnante, sangrienta, dolorosa; peEl esposo ultrajado, casi agonizante, tiene to- sin prevenciones ni prejuicios, sin preocupacioro preservadora y salvadora del vigor y de la
vida del organismo social. Nada m~s odioso que da vía el tormento de ver cómo su desleal compa- nes de ningún género, sin apasionamientos de
una cauterización con el hierro canden té; las car- ftera y su iof11.me asesino lo desoalijan, se apo- ninguna. naturaleza hemos comparado fríamentenes humean, la sangre hierve con siniestros chi- deran de su dinero y de sus joyas y huyen á ocul- los elementos con que cuenta Ja Unión .Americarridos, un vapor nauseabundo se esparce y pro- tar, sabe Dios en qué antro, sus criminales amo- na en pleno gocP de su fuerza y poderío, con los.
que tiene á su disposición la Monarquía espaflola
voca vértigos, escaras negruzcas aparecen y de res.
lo que !ué organismo vivo, palpitante, activo, deYo quisiera ver desde aquí la cara que pondrán agotada por tres años de guerras coloniales; ameja solo placas de escoria, tizones negruscos, in- los filántropos y abolicionistas de la pena de nazada de divi~iones, cprrofda por los partidos,
sensibles é inertes. Pero la operación, cruel en muerte al relato de tan infame crimen! ¿No les acosada por las rivalidades interiores, amenazasí misma, cuando se ejecuta en úlceras infeccio- parece que 1v mejor sería Ha.mar á los fugitivos, da por la guerra civil y sola y abandonada en Slh
sas, en cánceres corrosivos, es fecunda en bienes amonestarlos uulcemente, hacerles prometer que congoja por las Potencias Europeas .... los quey salvadora de vidas. El organismo desembara- no volverán á hace1·lo; exhortarlos al bien y á todo esto hemos visto, sentimos una especie de sazado de gérmenes nocivos y de tejidos dafütdos, Ja v:rtud, casarl:&gt;s, especialmente por 111 Iglesia, tisfacción al ver aproximarse el fín de todas esrecobra Ja fuerza y lit salud, la dicha de vivir; unc1, vez muerto el Sefior Rosario; buscar la re- tas angustias y llegar á una resolución honrosa.
desaparecen los dolores agudos, lor ardores que- productiva inversión de sus economías v esperar para entrambos brligerantes.
L"os pueblos no están obl:gados á alcanzar la.
mantes, l11s punza.das asesinas y e] sacrificio de sentados su regeneración y ~nmienda? Procedien•
una colonia de celdillas dafünas basta para curar do así no se corre riesgo de agregar una gota de victoria. Los ejércitos y las escuadras que marmales mortales.
su sangre impura á la generosa del Seftor Rosa- chan al combate nunca van con las seguridades.
Lo mismo en sociedad: el criminal, el bando- rio que con tanta profusión derramaron. í ya que del triunfo. No son los triunfos modernos los delero, el hombre desnaturalizado que no respeta al esposo le llegó su ho1·a y que la fatalidad lo con- la , i~ja Esparta en que la estratega y el soldavidas ni haciendas, el asesino, como en el caso dena á la muerte ó á la desgracia, siquiera que do que salfa en defensa de Ja patría tenían el dede Trovamala, de un anciano impotente, ciego, la intempestiva intervención de la justicia no ba- ber ineludible de volverá sus hogares con su essolo, confiado; el cruel destructor de vidas hono- g... dos víctimas más; ya tenemos bastaL t} con cudo cargado con ]03 laureles dtJl triunfo, ósobresu escudo en vuelto con los sudarios de la muerte•.
rables que machete y garrote en mano viola el una!
hogar, hace irrupción en el sagrado de la alcoba,
En este terrible crimen no se sabe á punto fijo Menos asperas nuestras costumbres, menos exise congrega en bandas numerosas y desenfrena- quién es más culpable, si la mujer ó el amante. gentes nuestros deseos, basta á los combatientes.
das y hiere y golpea y tortura y destruye, no es
La mujer que viola la fé jurada, que mancha el cumplir como b:ienos las leyes militares, basta á
un hombre, es una fiera; no es nuestro semejan- tálamo, que pone sobre la frente de sus hijos un los pueblos ofrecer las resistencias que impone
te, es nuestro enemigo; y si forma cuadrilla debe estigma de infamia y de vergüenza, que, como di- el Qódi¡ro de honor, basta á las naciones cumplirexterminársele con mayor razón que si delinque ría Otelo, hace ruborizar al pudor mismo, que en la e~fera de su actividad y en el orden lle Jo
solo.
paga con falsías y con traiciones la protección, posible las aspiraciones populares, par1t que seLos partidarios de la abolición de la pena de el amparo y el amor del esposo, no debe en con. consideren libres de toda responsabilidad.
muerte nos dan envidia; ¡quién, como ellos, pu- . trar para su culpa remisión. El matrimonio es
Ya otra vez Jo hemos dicho: no existen los suidiera creer que los hombres son todos buenos; una institución sagrada que uniendo á un solo cidios colectivos; es cruel y t~rrible empujar ab
que la dulzura y Ja convicción son los mejores hombre con una mujer, redime en lo posible al ser sacrificio, y al sacrificio estéril, álas ciegas mulcorrectivos del delito y del crímen; que cebándo- humano de las fatalidades animales á que Jo con- titudes que se deslumbran con oropeles, que selos en las Penitenciarías se apaga su hambre de dena Ja Naturaleza, que corre un poderoso velo sugestionan por vanos resplandores, qµe se pamalsanos placeres y su sed de criminales aten- sobre nuestras más necesarias é intimas miserias, gan mucho de 10s impulsos instintivos, y sólo á.
tados, que su corazón, tierno como de paloma, se que encubre y suaviza las brutalidades del ins
fuerza de desengaflos atienden á los dictados deabrirá a las predicaciones de, misionero, á las su- tinto, que idealiza y ennoblece una función y que la razón.
gestiones del moralista, á las aspiraciones del fi. hace al hombre menos animal y más espiritual.
Las clases directoras, los grupos pensa.dorPs,
lántropo y que el crímen desaparecerá el día que Es la mujer quien menos debe romper ese pacto los que representan los intereses legítimos de E:1,
desaparezca el castigo!
que hace compatible su fanción suprema de ma- pafia, há tiempo que abogan por la paz, há tiempo que reclaman la suspensión de tantos y tan
Desgraciadamente nada de esto es verdad; hay dre con su noble pudor de ser civilizado.
estériles sacrificios, há tiempo que reclllman una
hombres fieras como hay hombres corderos, por
La esposa que rompe el pacto vuelve á la cateinstinto, por organización, por naturaleza, por goría de hembra; se prodiga cuando del:iía reser- dirección nueva en las actividades y energías dell
atavismo; una fatalidad comparable sólo á la que varse y se entrega cuando debía guardarse. Y so- país, para enjugar tantas lágrimas vertidas, para.
rige la vida del tigre inclina á aquellos al mal, bre todo si es madre, su delito ni tiene ni puede cicatrizar tant1ts heridas sangrientas, parn c,..garcomo A estos al bien, educación, buen ejemplo, tener redención. En cuanto al amante, no hay para tantos abismos abiertos, para llama1· tantos ob3,
principios, consejos, nada vale, nada puede con- él pena bastante severa; quien nos roba Ja espo- táculos levantados á Ja regeneración y á la reconstra sus tendencias á la destrucción; A estos se les sa nos debe su vid!l; quien nos quita A la vez la trucción de un pueblo quq se siente fatigado dedebe sacrificar, suprimir, eliminar para defender mujer y la vida .... ! lástima que sólo pueda me- la lucha. cansado del combate, agotado por el,
sacrificio.
á la sociedad contra.sus atentados, y para que no recer Ja muerte.
difund1m en ella la mala semilla.
A eso tienden las negociaciones que por fin seY tan es así que uno de los fusilados de Oaxaca,
LOPEZ l.
ha decidido á entabl&gt;tr el sefl.or Sagasta. ArrastraRafael Castellanos, asesinó en la carcel al preso
do á lá guerra contra su propia voluntad, jefe de
l&lt;'rnncisco Gonzalez y otro, Marcos Vela seo, comeuna situación quP. él no había creado, enfl'ente
tió un homicidio proditorio en la persona del jode una crisis que no pudo evitar, convencido a,i
fin de Jo inútil y estéril de todas sus tentativa&amp;.

madre.

EL MUNDO

Don C!arlos ae @?rbón, Duque ae roaaria,

i!a Princesa rouia

PRETJiNDlENlE Á LA CORONA DE ESPAÑA

para contrastar y vencer á un enemigo superior, Muy de prisa, tuvimos tiPmpo apena~ d~ ~~ihr ~\
se decide á pedir lt1. paz, después de las catástro- enorme Hottil Palruer, el glga!ltesco Atu.litonum: mis
lectores creerán quti soy vród1go en eplttitod de aufes por tierra y mar en Cavite y en Santiago de mento· la verdad ec que los E,tados U nidos en s11 conCuba.
junto ysus detalles 1J.Jerecen los susodichos epit~tos
¿Que, hay que hacer nuevos sacri~icios~ ¿q~e, no y no merecen otros.' .h:I Auditorium, mlls granrl1oso
debe esperarse nada de un enemigo v1ctonoso? quizás, que los hoieles de primer orden de N~w York,
con su tt:atro que puede conteuer algunos millares_de
¿que, ha de conseguirse poco de un ~u~blo nuevo personas cart:ce dtil supremo lujo de confort artlst1co
que arroja osado el guante á las vieJas monar- del Waldorf, que tistá á punto también de tt1ner s~
quías? .... Pues por csv; por eso hay que apresu- teatro y cuyo jardín es ya. uno de los centro3 de reu
. .
rarse á entablar las negociaciones de paz, para niór dti1 Nt:w York eltigaote.
Nuestro amable cicerone quería que. v1s_it~ramos ~¡
que las pérdidas sean menores, par~ que cese de edificio
en q11t1 se halla el palacio de J11st1c1a· no qmcorrer ese río de sangre y de lágrimas que em- ~e. Cuando pienso en la _ignominio~~ c~;serna que e~
papa el suelo espafl.oJ y salpica los hogares de Méjico llamamos "Palacio de J11st1c1a. no mti que
luto; para que el territorio sufra menos ~olorosas dau ganas de hacer compa1·aciones en detr1m,mto de
biliario.
.
amputaciones; para que todas las energias laten- miElequilibrio
cielo seguía gris; atravesábamos_ una es_pec1e de
tes que quedan al país se dediquen con amor, atmósfera de ag ..a. porfirizada. reducida á impalpadespués de tan dolorosa exp~riencia, á la alta_ Y ble polvo que no ocultaba lod ~dificios, q 110 sólo los esmeritísima tarea de reconstruir toda una patria, fumaba en laa aristas elevadas, en lo~ balaustres de las
corn1zas y lo,¡ remates de 'as mansarr.a~. E\ lago acot1de restablecer en sano equilibrio, después de las tado
á nutistra izquierda, sin un sollozo, Sin :un mursaludables enseftanzas de la pasada luch~, todo murio escamlldo 1evls1mamente de plata páh~a.. nos
enfriaba con su aliento húmedo; un barco d1buJaba
un nuevo estado social, político y económico.
Es llegado el momento supremo de las pru~- su fantá1:tica silueta en la ntibhna del horizonte.
bas ahora es cuando se va á ver en las clases di:r**
rectoras y en los partidos y fracci~nes políticas
Entramos
por
un
largo
viaducto de madera desde
que se disputan el poder en l~ atribulada _E~pafta, quiénes son los que se gman por ~e~timien- donde dominábamos los campos que l?ºr aquel lado
limitan la ciudad, convertidos en v:astis11,1os t~bleros
tos vinculados en el verdadero patriotismo, Y en cuyas casillas acotadas por r~c1os travesanos de
quiénes se dedican impíos_ á medr~r bajo la som- palo, se clasifican diariamente millares de r~ses
A ciertas horas del dla toman éstaq ~l cammo de las
bra de un falso amor patrio, empuJ1td011 por torgalerías puentes que nosJtros segu1amos en aquel
pes egoísmos.
momento y penetran en el matRdero; todo está muy
X.X.X.
limpio lavado y restregado á porfia, pero todo per29 de Julio de 1898.
manec'e resbaloso, grasoso á fuerza de ~augre Y unto
derr,..mado por doquiera; un tufo de e3t1ércol, de carne viva y de animal muerto se cuela ror las vías resiratorias y determina desde aque momento ha_sta
fa vuelta al aire puro un estado de nausea cootemda
qu11 no tiene nada de paradls•aco.
.
El escenario de los primeros pasos d!' esta roJa Y
hedionde tragedia, es muy poco comphcado; un alto
envarillado de hierro que recorre. l?s cuatro lados de
una pieza que tendrá cuatro ó qumiento3 metros cuadrados· de las varillas cuelgan en ar!?oilas, p1ra due
pueda~ correr sin tropiezo é inceunt11mente, sen 0:1
NOTAS A TODO VAPOR
garfios de hierro. A un lado la entradll de las reséS
que se precipitan en una especie de estrecha canal de
CARNE
madera; á un lado de esta canal funcionan dos ó trns
hombres fuertemente muscullldos .Y armados ?,6 maMuv temprano emprendimos el viaje; ibamos. á ver zos de hierro pasando por un p,w1mento pegaJoso de
sangre y bab~; subimos á un balcón desde donde se
lo más caracteridtico de este repent1!10 y prodigioso
.
emporio de los granos y dela carne; 1bamos ver los domina toda la escena.
Entran las reses. encajónanse golas, r~c1ben sendos
estable,.irnientos de matanza de Armor &amp; C. , uno de
golpe•
secos
11n
el
testuz
y
ruedan
fulm1_nad_os.
por un
los excell'los emperadores de la mai;,teca y del Jamón;
aqni fllt Chi,.ago P.ntTa un Tio de m11fz y sale conver- plano inclinado de donde, atadas rapidl81mamente
t,do eu carue cte puerco (puesto que este gr~no es el por las patas traseras, son enganchadas y levant_adas
alimento principal del risible y solemne ammal con- á la altnra de las varillas y _a:Jl quedan BUApend1das,
denado por el hombre 111 pecado capital de la gula) convulsas aúu y con el hocico embadurnado de mu-

t

ae

Roltan,

ESPOSA D.El DON CARLO:!

cocidad y sangre TJ lo ~:.to es m 1mentllneo; _cien ó
do:1cient·1s re-1e:1 son S&gt;lcrmcada:1 tin ali;-11no:1 mtnut,H
y no bien se le:1 ve iz idas, cuando ha.ciéod?las corr.ir
por lai v Lriila:1 qued-rn dt1la:-1te de lo-1 eu11h11ler~a: C·&gt;n
uu solo movimien,o de es,;oa artistas la yug.1lac1ón se
verifica y dej rndo correr la sangre á negros ~orbow ·
nes de la Pnorm" hnida, las resesson empllJl\das á
otra sección en donde, ya casi exangües, se les d11d•
pr¡j i de las vhceras en un: s_a~tiamén_, y luego _Pon
de:1pPllejadas por otro regimiento hediondo, y roJo y
as! llegan á la cuarta varilla en donde div_idida ~u
dos cada Ms v enju 00ada con eriormes espon¡as, baJ i
del g ..11cho á' uoo-1 ºcarros ad hoc q11e violentamen&amp;e
las llevan á los refrigt1radores ¿El suelo quedará con•
vertido en un hacinamiento ho~rible de eacombr&lt;&gt;s
animales? No· la limpia se verifica con singular pr.&gt;steza; l1L sangr~ corre por las canales del piso, las vl~cAras, las cabezas, las pezuifas, las pieles, son recogidas instantáneamente y lltiv&gt;ld&amp;i á departamento:1
e"peciales en q11e todo se aprovecha¡ de la sangre se
obtiene una sub:1tancia de que se hacen objetos s~mtijante;; á los de goma laea._coo los vellos ~e lupitl•
les se !lacen pinceles, y las pieles. la mater,1a córnna
y las pezuña.e de los carneros van al Japon y todo:1
los intestinos y todo, t(Jdo se utiliza. El ingen·o de e:1te pueblo para dividir el trabajo y para obtener ~e la
industrialiZ&gt;lción de un producto natural el maximun
de rendimiento es pasmoso.
Mis compañero:1 se, empeñ iiron en verlo todo; yo qn ~
tengo una evidente vocación al marti_rio con tRl q11_e
se pueda irá él cómodamente, es decir, que yo 9111zás subirla al Ca.vario si pudiera hacerlo en fumcnlar, me dejé guiar. Fuimos, pues á_ver mataralgunoi
centenares de carneros; pobres victimas, con sus grandes ojos humanos, llorosos, re:1ignados; era aqu!'lla
una d"go llación de inocentes, de slmbolos de lamocencia, yo tenla lmpetus de romperleala c11,beza á sus
herodes. Luego pen.etramos en otro _matadero, el &lt;l"
los cArdos, el i'1Agocio supremo en Ch1c:•go ;.no le llaman Porcopoli$? ¿No es la tierra del Jamón y de la
trichinal'
Tristes animl\les, mueren sin dignidad, mueren en
caricatura; sus chillidos, después del silen~io de lo:1
otros sacrificados, irrita; sus actitudes, su f1sonomla,
por decirlo asl, son cómicas. Y luego c11ando se los
ve pasar en una cadena sin fin por las ~anales llen~s
de aguR caliente con unas figuras furiosamente r1•
dlculas, para ser epilados, pri~t1ro, y despe)lej~d.os
después, la risa se vueive carcaJada. 1Qué ii:i1ustic1al
Era la nuestra una risa que tenla algo_ de lugubre y
noi dejaba desc:mtentos de nosotros mismos.
Despué:1 vlsitll.mos los departamentos en que doscientas muchachas. hermosas algunas de ellas, hl!-cen
paquetes de picadillo que olf_a muy bien y á m.1 !11ª
produjo náuseas. En sPguida v1mo:1 hacer mantequilla
con aceite anim,i.1,-m ugarina-y un poco de crema.
De la 1tolicuación de estas gra~as resulta la mante•
quilla que comen las tres cuartas partes de los yankees y que est:\.n comenzando á hacernos comer ~
nosotros. E3 infame; cuando al calor de la boca se ltqulda, se siente que es aceite; es una iniquidad. . Yo
decla para mi coleto: con 811 pan se lo coman. y_Juré
no volverá comer mantequilla en los Estados U01doR.
y lo cumpll. Pasamoa por los refrigeradores, inmeL -

�EL MUNDO

84
sas catedralPs de carne formadas de diez ó doce naves cuyos r,,jizos, calados muros están he chos rle •millares de mita'Cles de reses colg adas en intermin11blll11
hileras, bajo -uu frio polar; no11 enseñaron un trozo ne
carne incorrupta que tenia vei te años. Tiritando,
estrangulado el estómago por el horror y el asco, im
pre.siouado por el tono neutro de muerte industrial
que alli reinaba, pensando que la premisa obligatori L
de todo jamón sabroso era el martirio de uno de esos
gordos y ventrudos per.:onajtls, cuyo risible martl·
rio acababa yo de prt&gt;1seuciar, sal! del me t-1.dero, de
jándome referir que en i,.a sola casa de Armar and
Cº St' habían matado ese dia cinco mil coch1uos y pueden matarse dit&gt;Z y seis; tres mil cu11trocientos carneroR y siete mil doscient~s resPs Supe también que los
ochocientos ó mil obreros que alll tfllbajau ganan diez
ó quince centavos por hora. que las rayas y gastoe suben á 120,000 .,esos mensualt&gt;s y otru cosa11 que he
oh·idado; mi rnemoria no tenia en aquellos momentos
su plasticidad acostumbrada.
Toda la ciudad me parrcia hecha de carne grasosa
y sanguinolenta; cuando en los apar.. doreR de la~
tiend11s de come~tibles ó "" las puertas de los r e.~taurants vela vo, y t&lt;l!tO se v,i A cada veintl.l pasos, un
gran carnero nesollado, purpurtlo, r1c•&gt;, en tornasolea
dos músculos envueltos en su aponeurosis, gruesa malla de adiposidad muerta. me invadia un a~co inefablfl.
Mlentr11s mis compañeros, bajo la hábil dirección de
Berriozábal, comian copios.. mente en uu inmenso
salón cuyos muros y techos eran espejos, Y? tUYf'." &lt;JUe
circunscribirme á una taza de té y á una mdefm1da
repetición del valsecillo de modll, tocado por una or-

Domingo /ll de Julio de 1898

Oomfn,rn 31 dP .Tulio de 1898.

EL MUNDO.

Ofelia ó con el pecado sentimental de Gretchen, no
:a:*•
con este animallsmo erótico de las regiones que el
Pe_nll_ando en estas i;:oeas semi -tristes, entré en un desierto lHme con su lengua de fuego.
café cantante (llamémoslo así.) Abajo babia una gran
Oos muchachas si11mes11s simpll.ticas, ris™'ñas, bes,
cervecl.lria en que 1:1ntraban y salían nlegreme11te mu- tialee, de abultado estrapentin, c&lt;'mo las hotentotas
chas Rt-ñoritas que ahf desembarcan de todos los con- que llevan li. la espalda á sus hijos parados, en vertitin,mttlS, sabiendo que Chicago es uno de los princi- calidad perfecta. maravillas de esteatopigia, cantaron
pales mercados de carne del mundo.
acump11ñadas de guitarras primitivas, guiEn aquel teatro asistimos á unas tandas divertidlsi- tarrbién.
d11 la época cuaternaria, unas melopeyas lenmag; en primer lugar porque no babia cantos de ne- tarras
111.nguidas y opae:as.
gros. capaces de sugerir el suicidio con su monotonía t&amp;R,
Tenian, desde medio muslo, las plernlls y los piée
:.,oológicamente melancólica. En seguudo lugar por- desnudos. con unas ajor.:as en los tobillos, ca paces de
que en vez de cantos negros, escuchamos cantares e.-rvir de cintura floja á la menos esbelta de nuestras
irlandeses.
aquella pareja de paquidermos
Nos arecieron llenos de melancolia ardiepte, dig- pollas. Y sin embargo,
se movia con cierta graciosa agiliaad
nos de pais del arpa; dignos de la isla verde; dignos adoleecentPS
Robre sus bae1-1e que parecian atacados de elefanciasis.
del verde mar; y los bai113sf Tan simples, quiero dt1ci:1 Hondamente
fastidiados, causadoey;enervados, abantan sencillos, tan inocentes, como bailes de niños, encantadoramente ineipldos ¡qué bonito todo esto! Yo dopamos aquel lugar ..... .
tengo una gota de sangre irlande,ia en las venas y
aquella guta me tiñó de irlandés toda la b&amp;ngre
al oír e¡¡os cantares y, al ver á las caut?doras, dos
De focos como estos irradian las lineas negras de
de ellas, sobre todo. eran p1•r la armonía perfecta de las liof'&amp;S, por el color suavisimamente rosado una lnme,,sa red de impureza cosmopolita que ende la pit'I y del cabello.por la profunda obscuridad de vut-lve al Chicago nocturno.
Centenares, millares de sacerdotiza~ de la Astarté
los O(·eauicos ojos 11.zules. verdaderos tipos dti belleza.
E~ta raza céltica hace más f,na \ mái poética, diga- internaci"nal, vagan eutre la sombra ó se reconcenmos, á la raza sajona cuando con ella se mezcla. y tran en E»l bajo y pestilente tugurio negro ó en magniaqui en loe Estados Unidos crece y se multiplica con ficos palaciod d"II pecado donde los opulentos retretes
tal vigor, que acabará p )r abeorver,e toda la savia en que se sacrifica á todos los vicios en todas las force! Ar bol s11jón, ó la mitad de esa 1&gt;avia; la ,,tramitad mas, semejan fragmentos vivos d~I Festin de Babilocorre dti Ctlenta d11 ,os alemanes. Ya verá Iuglatt-rra nia de Rocht'grosse.
Un joven médico americano que ha estado en Méun dla, lo qu11 de todo estort&gt;1sultará; Irlanda está.destinada A ser la cuestión de Cuba de mediados del si- jico y que nos acompañaba á nuestro hotel, nos det liaba lus ritos de estoo nefaudos cultos y que seria
glo próximo,

1

EN UN PUERTO FORTIFICADO. -'Bt:QUE .MERCANTE DET:RlNIDO

questa más ó mf'nos italiana ó húngara, flanqueada
por un mlstico harrnonium. Hubo al_go menos monótono por fortw,a: un grupo de jóvenes de la flamame
Universidad de Cbicago invadió 1,l restaurant armados de pintoreecos garrotes con moños del color distintivo de éste, queserá un plantel maravilloso, y cantando en coro no sé que breve, guturaly jocoso estribillo; se sentaron en derredor de una g-r an mesa y se
dispusieron á comer alegeremente: aquellos muchachos, 11. pesar de ser sajones, tenían la sangre efervescente como los Tinos espumosos; no hay me,or
Champa;;ne que la ju.ventud.
Las grandes Universidades hoy- en plena actividarl aqui y las en formación de Cb1cago y San Francisco, cuyos egresos superarán á cuanto gasta nuestf'O gobierno en la Instrucción Pública, pondrán
rápidamente á los E~tados Unidos en la categoria de
los grandes pueblos creadores de civilización. Aquí repitiendo como estribillo eso de que el pueblo americano es un pueblo esencialmente práctico, queremos
decir que los yankees desprecian todo cuanto es teoria y ciencia pura ó encumbrada filosofía, Error inmenso; los centros de enseñanza superi,,rentre nuestros vecinos, son laboratorios tan admirablemente dotados de inetrumt'ntoe de progreso intelectual que estos
diablos de hombree qne lo ambicionan todo y todo lo
logran, que en el siglo futuro el centro de gravedad
de la elaboración de la Teoria, será probablemente
norte-americano. Cuándo tendremos nosotros no ya
una universidad de Chlcago, sino una escuela superior, una sol&amp;!

En segundo lugar uoa orquesta árabe dejó oir sus imposible trascribir, ni en latin siquiera. La civiliza•
expresivas y desa1;1acibles inarmonla11; no sé para qué ción tiene sus inmensas cloacaR á donde va todo lo
las dejó oir; esa musica debla siempre ser subjetiva, que ella t·it¡¡ra, desorganiz&gt;\ y defoca, para hacer la
exist.ren el fuero intimo, como loe casulstas decimos,y dt~ha precaria d11 unoij cuantos grupos selectos; es el
alli permanecer inviolable y muda. Acompásdeaque- sistema de tout a l'egout. En ese albañal florece. hija
llos agrios atabales y roncas guzlas empezó á mover- de la miseria y de la noche, la espléndida fLr · negra
se una mujer, lentamente primero, en girada rapidí- del vic,o..
sima. después y al fin vertiginosamente, en que
JUSTO SIERRA,
ci.si no se vela la figura y pólo .se ad vertía el mo vi•
miento; cuando la joven rotatoria terminó su danza
inveroslmil nuestra situación era imposible, esti\.bamos co11tagiados, nuestros nervios hablan l111gado á
una tensión dolorosa, ib11mos á ponernos 11. bailar tam- La escuadra del Almirante Cámara
bién, nos explicábamos las rondas prodigiosas de los
derviches en las mezquitas de Oriente.
'Viuo luego el cuchi-cuchi, la famosa danza del vien•
L!'- última flota de guerr~ que pos~e España, la del
tie, bailada ó expresada., diremos, por una egipcia almirante Cll.mara, encammóse hacta Manila á fines
de g-randes ojos urentes, negros como un brasero del de Junio por la ruta del Canal de Suez para vo,ver en
infierno. de gran boca roja, ámanera de herida abier- seguida á lo.a costas españolas desistiendo de su reta, y espantobamente sen:mal sobre la dentRdura de mota exped'ción.
marfil africano. A compás de un r,tmico movimiento
Dos veces pagó la flota loe dere.chos de portazgo en
de caderas, el vientre desnudo comienza pot· ~legar- el canai, que ascendieron 11. $3:20 000 duros, oro con
se en ondas concéntricas y acaba por verdaderas loe que se gravG inútilmente el Tesoro de Espada.
gesticulaciones convulsivas que le daban un einies•
Parece que hubo en Madrid algunas vacilaciones
tro aspecto de maecarón de fauno epilAptico: no he sobre el destino que deb1a darae á esa flota y que las
visto nada ni más curioso ni más horrible. A seguida opiniones anduvieron muy divididas: el hec'ho conouna blondin&amp; y enjuta americana se presentó á hacer cido para todos es que tras de algunas aventuras cu•
10 mismo, y á pesar de sus abominables contorsiones
rioeas que en seguida reseñaremos, la flota de Cáno logró sino hacer reir; era la caricatura odiosa y mara regresó á los puertos patrios, abandonándose
repugnante del cuchi-cuchi. No, los cabellos rubios definitivamente por el gobierno español todo plan de
no casan, sino con el sensualismo inconsciente de ataque naval contra loe americanos en aguas asiáU-

Duke reclamo

E

�86

cas ó americanas. Tal vez los
rumores de la expeaición de
Watson al Mediterráneo djeron consistencia al plan de
una defensa bien orgimizada
que hubiera sido imposible si
se distrae la única escuadra
hábil antes del desastre de
Cervera v la única en térmi •
nos absolutos, despuée de la
batalla del :3 deJulio, para enviarla A alguna de lascoloniaR
amagadas, desamparando la
metrópoli.
El 26 d~ Junio último, á las
9 de la mañana:, el vigla de l11s
oficinas de la Com¡;añia del
Canal de Suez enPuerto Sard,
anunció el arribo rle los doce
navlos del Almirante Cámar11:
inmediatamente que se supo
la nueva, la multitud ansiosa
de acontecimientos extraordinarios, invadió los muelles
presenciando el desfile de la
escuadra El Ptlayo con el pabellón almirante amarró el primero frente al consulado de
E~paña, el Carlos V veDia en
po., de JI v se dir:g-ió al Cherif; él Patriota, el Buenos Ai
res, el Audaz, el Rdpido, el Colón el Proserpina, til O.,ado, el
San FranC-.:sco, etc, etc., fueron tomando los lugares má3
conveniente@ en el puerto.
El recibimiento que se hizo
á los marinos españoies fué
cordial. A eso de laa cuatro de
la tarde la música Intornacio•
nal, bajo la dirección &lt;lel maestro Portirli, tocó la Marcha de
Cddiz en medio de la multitud
quese amontonaba frente al
consulado de España y que
&amp;?laudia frenéticamente. Sin
embargo á las cinco corría va
el rumor de que haolan surgido dificultades entre el cónsul
de España y el gobierno del
KhPdive sobre el aprovisionamiento de careón de la flota.
La policla estaba sobre las
a r mas, aprestándose para impedir manu militari, que las
casas de comercio vendiesen
carbón á la escuadra. Los únl cos 1lepósitos de combustible
en Puerto Said están en poder
de Worms y Cª, Sa.,on-Baztn, Wills y C.ª y de la Coal
Compay; todas estas casas recibieron la siguiente circular.

•

EL MUNDO.

Domingo 31 dP Julio de 1~
que daba cuenta de su viaje
con motivo de la
últnua guerra entre el Imperio del Sultán y el Rdno de
Grecia, En ese estudio resaltan por modo .singular las fa.
cultades de observación d, L
espíritu anglo-sajón y la frialdad con que los soldados yanketis, aun los más entusiastas.
para la técnica de la guerra,
miran 1011 asuntos que A esta
se refieren. sin deseu tenderse
jamás delas condicioues sociales de otro orden á que están
subordinad11s ni e11castill11rse
en la torre de su especialidad,
pues antes bien adwira cómo
son antes que guerrerros, hom.
bres práctico11 dispuestos Areconocer que la humauidad no
tiene por fiu ú ltimo la discordia nerenne 11ino las actividades· pacificas productoras de
dicha y bienestar.

a. Turquía

r

Don Carlos de B9rbdn, Duque-

de Madrid y su esposa.

· La Rgitaclón Carlista de España va á encontrar un cama
po fecundo para sus propó11itosiniestros en el aniqui!Hmiento de España y la relativ,. debilidad de su gobierno tru
una lucha bien larga y la 110lución desfavorable del conflicto internac·onal.
Las reivi11dic11ciones que intent!l. el preteuuiente, son de
aquellas que sólo pueden hallar eco en el fondo de conciencias entenebrecidas por la ignorancia ó la maldad, pues no
son de nuestro siglo ni merecen respeto esos merodeadores delll poUtica que al amparo
dA una :radición desacreditada ante el bueu sentido, se
erigen aute si y ante las turbas estúpidaa como rt&gt;presentantes de aupuestos designios
providenciales. Jamás han
pensado estos fanáticos ó mistifica dores alegar méritos perrnnales para suplantar gobier.
nos estable~idos y retr, traer
la historia de un pueblo á sus
dlas do embrutecimiento: no,
su propaganda y su acción
no son ni la difusión de un
sistema racional de gobierno
Port SaYd, 26 de
ni el e11fuerzo fecundo de los
Junio de 1898.
lucha•lores del progreso. AcaSeñor: Tengo el honor de
so les falte, como al pretenponer en conocimientc de usdiente Don Catlos hasta esa
ted que el gobierno de S. A.
autoridad moral que hace de
el Khedive examina en este
les fanáticos seres vigorosos
momento si hay lugar á que
esclavizados á un ideal, respese autorice el embarque de
tables aun en sus extravíos y
carbón para los buques de la
LA CLASE MEDIA EN EL CAFÉ COLÓN, PASEO DE LA REFORM-.
duelios de si mismos, para imescuadra española y se opon•
poner silencio A toda pasión
drá por la fuerza á que se le@ prove.1 de combustible en Suez, recibiendo ali! órdenes terminantes parR que
que no sea la de su misióu y
antes de que se haya tomado una resolución defini- abandonase el puerto dentro de las veinticuatro ho- á todo apetito que la desvirtúe ó contrario sus
fine~.
tiva.
ras, y por ningún motivo hiciese carbón en aguas suSoy, etc.
jetas á Ru autoridad
Don Carlos ha sido un calavera y aun en Venecia
Ya en otras ocasionPs hPmos hablado de la escuadra hizo figura como Tenorio, contrastando singularHussein Oassif (firmado)
Cámara, de sus unidades de combate y de la fu!lr- mente su conducta con la de su primera esposa la
Esta circular escrita en términos de sobra enérgi- de naval
que representan. Con ella iban cinco traus- au11tera y noble princesa Margarita de Parma. Viudo
cos era tan~o más grave, cuanto que fué redactada á za
portes, antiguos tran.11a•lánticos de la española, que se ca~ó con una hija de la orgullosa casa de Roban;
consecuenc_ia_ de un despac~o en lenArna ár11be dirigi- conduelan á bordo fuerzas de tierra dPstinadas á uuir- cuyo lema es "No puedo ser rey; desprecio la dig1.1ido por el M1mstro del Int,.r,or á S. E. Hussein P1tehá se á las del Capitán General de las Filipinas.
dad de Principe; soy un Rohan.11 Joven, bella y altiva
Oassif, y_ que ~J Ministro del interior está bajo la dela
espoPa de Don Carlos, es tal v11z demasiado altiva
pendencia casi a.b~oluta de lord Cromer, es decir, de
para qu11 sus hijastras no vean con disgusto á la que
Inglaterra. Por ultimo, en el veto del Ministro habla
deben 11cat11r como madre creyéndose superiores á
una frase que caracterizaba el mensaje; la frase deell~ en alcurnia. ¿Deriva de este sent;miento la resocía asi: "Se le dardn todos los elementos á la escuadra
NUESTROS GRABADOS
lu~1ón fatal de Doña Elvira, y hay que a•ribuirle el
en caso de que vuelva á España. 11
origen de la aventura toscamente ridicula de la hija
En vista de esta actitud, el Almirante Cámara, por
El Oeneral Nclson A. Mlles.
de Don qarlos? El pretendiente á la corona de Espaconducto del Consul&amp;do. elevó una @ollcitJd al Ge ña no qmso, á !o que parece buscar explicaciones ni
bernador General pidiéndole que le permitiera surtirDesde los primeros anuncios del conflicto empezó paliativos; y para condenar enfAtieamente á Doña El•
se de carbón, y como no se accediera li lo que deseaba, á sobresalir
fig.ira de este vetuvo que hacer su embarque de combustible en alta terano de lalaguerra
eeparatieta,
.
mar valiéndose de mil arbij;rlos.
jefe de los más distlnguitfos del ··re=-~-=:,:-,-::
\ Hubo algün incidente diplomático con motivo del Pjército norte americano que por
paso de la escuadra orden de antigüedad en el serviy de su e~ tación en cio, no menos que por prooios
Puerto Sard y Suez. méritos y una df di&lt;'ación asidua
SPgún las capitula- á su c.1rrera, llegó á ocupar el
ciones khedivales no puesto de Generallsimo de Jaq
puede comunicars1 á fuerzas de tierra de aquella Relos eurcpeos ningu- pública
na orden sino por
M11nda actualmPnte la expedicc;nductc de sus res. ción de PuPrto Rico en donde
pectivos cón.11ules y •in duda, á juzgar por el SPsgo
en el caso, Hmsein diplomático que va tomar.do la
Oassif, obedeciendo cuestión, poco tPndrá que hacer
instrucciones preci- como s.o ldado el General Miles y
sas hizo á un lado esa mucho acaso como organizador
dispoRicfón, lo que si la isla gu11 ha invadido en son
motivó una protesta de guerra pasa ¡:orun tratado de
del Cónsul de Es- cesión á poder de los Estados
paña.
Unidos.
Una vez que la esUnll de las revistas mensuales
cuadra hubo pasado de mRyor crédito y circulación,
el canal rumbo al publicó bar.e pocas semanas un
PROFESOR D. CARLOS J. MENESES OrientP, hizo estación
estudio del General Miles en t:l
SANTIAGO DE CUBA-PALACIO DEL GOBlllRNADOR

Domingr 3l de Jallo de 1~

87

EL MUNDO

vira, repartió esquelas de luto anunciando la defunción de la culpable.
Pero ni este escándalo, ni los que él ha dRdo á (jiario durante tantos años, llenando de anécdotas los
periódicos del mundo entero, desvi1tn á este ambicioso de sus sueños autocráticos que ofenden la cultura
de España como la ofenderla un asalto polltico capitaneado por musulmanes.
Afortunadamente más de uno de esos representantes del derecho divino figurarfa al lado del novelesco Cristian de Iliria, tipo acabado y cómico del soberano sin corona y sin el prestigio del mérito que reclama nuestro siglo á todos los que pretentien
gobernar pueblos.
Desde el fuerte
La elocuencia de los artilleros es de las quq más
se insinúan. Un cañonazo de aviso, ¿no se detiene el
buque? Me le dispara otro con punterta más próxima
al blanco, y otro y otros más que lo destruirán si la
desobediencia del buque mercante no cede ante tan
significativas demost:aciones.
Dulce reclamo
En más de una ocasión habrán observado nuestros
abonados que las ilustraciones artlsticas de este semanario aunan al mérito real de las obra!! que les sirven de modelo una cualidad que las hace doblemente
valiosas en una colección destinada á los hogares.
Casi siemnre buscamos esas escenas dtl interior en
las que todo es gracia, sonrisas juegos infantiles. La
preciosa niñita de nuestro grabado no puede ser más
mteresante y adorable: esa. niña es la infancia candorosa, la vida del corazón en sus revelaciones aurorales
La clase media en el café Colón
Entendám'.lnos en cuanto al término para conocer
lo que designa. ¿Qué clase social es la que aqul llamamos clase media?
En lenguaje serio de prensa ó de academia la clase
que vive entre la que blasona titulos ó posee millones
arriba de ella y la que subsiste penosamente con el
producto exiguo de su trabajo personal abajo, esa
es la clase media; es decir, esa masa activa, laboriosa, inteligente, previsora y rica si no opulen.ta: _la de
los propietarios modestos, la de los profes1on~stas.
funcionarios, industriales etc, etc, En lenguaJe corriente llamamos claAe media la de los inclasificados
que no visten chaqueta pero que no saben llevar bien
puesta la levita; la de las niñas cuyo sombrero denota falta de recursos pecuniarios y de gusto para aderazar adornos; la de la matrona solemne que ha~la de
Echegaray y entiende diflcilmente á Pérez Escnch.
De ese mundo son los tipos y á él debe referirse la
Pscena de nuestro grabado, reproducción del Café
del Paseo en uno de los dias de Carnaval
El Maestro Meneses
"Un supremo artistk que ha llegado al más alto grado de la estimación de los amantes de la música; uno
de los los pocos sostenedores del arte en nuestro
pais. 11
La presentación que hace el gran pianista de sus
dicipulos en el local de la Cámara de Diputados, ha
demostrado que el Sr. Meneses es un JJ.:faestro, que ha
hecho escuela y que es cor: juetica acreedor á la inmensa reputación que tiene su nombre en el mundo
del arte.

LA GUERRA MODERXA-EMBARQUE DE CAÑONES

Si como oimos y admiramos A sus discipulos,
pudiéramos escuchar su maravillosa, inspirada
ejecución ....... .
Casa del Oobernador de Santiago
Pronto pasará, con el desenlace del conflicto Hspano-americauo, el interés que despiertan los lugares en que se desarrollan los acontecimientos militares que hemos seguido paso
á paso.
Antes de que acabe el último acto de la tragedia hemos querido reproducir aqul los sitios
más importantes de la provincia de Santiago de
Cuba, asi como los edificios públicos y particulares que tengan especial interés:
Embarque de cañones.

La movilización de los ejércitos y del material rle guerra es uno de los problemas más graves de la guerra moderna, La de 1870 maravilló al mundo por la prodigiosa celeridad con
que puso .H.lemania un ejército sobre el campo
de batalla, movilizándolo con una exactitud de
concepción y una ejecución tan mecánicamente
precisa que en seis semanas no babia un soldado fuera de su puesto estratégico.
Et transporte de tropas y artillería por mar,
centuplica las dificultades: nuestro grabado representa con pasmosa realidad el esfuerzo de
mgenio y disciplina con que el hombre ha logrado vencerlas.
El parabo en la tierra seriiL esto: los padres
siempre jóvenes; los hijos siempre niños.
Victor Hugo.

L.A. ESCU.&amp;DRA DEL ALMIR.Ali!TE CÁMARA EN PUERTO SAID

En el mundo del alma, la segunda floración
difunde más perfume.
Mauricio Paleól,ogo.

�DomlDJ" 81 de Julio de 189,,. •

1!.L MUNDO,

~,~~~l

11

'Estamos en plena temporad11. de lluvias. Algunas
publicaciones cientiflcas se han ocupado en la11 nuevas defen&amp;as inventadas contra las &lt;lescargaa eléctrl·
cas, y no creemos inoportuno resumir en pocas pala•
bras el estado actual de la cuestión
Créese generalmente que un p&gt;t rarrayoa se forma
de una varllla meté.lica de hierro ó cobre tan alta co•
mo sea posible1 con su extremidad superior de platl·
no, aguzada, y unida por buenos conductores á u11as
placas metáhcaa coloca.das bajo de tierra para establtcer la comunicac:ón.
Resulta de esta diilposicióu que si durante una tempestad ocurre una descarga. eléctrica entre una nube
y el pararrayos, la descarga seJuirñ el conductor, difuud1éndose Pn la tierra, á condición de que se hayan
observado todas las precauciones necesarias.
Una creencia errónea, n¡iuy generalb.ada todavla 1
atribuye al puarr&amp;yos un espacio eficaz de protección comprendido en un cono de revolución con su
punta en la del pararrayos, sien io su eje la varilla y
11u radio de base el doble de la altura del aparatiJ.
Una multitud de casos han demostrado palmariamente que ea&amp; hipótesis no se fundaba tttn ningtin h~cho
cierto y estaba muy lejos de responder con exartitud
á la realidtt.d No puede indicarse la distancia á qut,
llega l&amp; esfera de acc:ón de un para-rayos¡ es deseo•
nocida y depende de una serie de circunstancias ina•
preciablea
Las varillas de los pararrayos son pe 0 adas, estorban y Aveces sonmá.11 peligrosas queütilesycast sif'im·
pre alraea lae df&gt;scargas atmosféricas. Si el conjunto
del aparato se halla en buen estado, no hay que temer
accidentes deplorables; pero si el conductor es débil,
si está desprendido ó tiene @oluciones de continuidad
los p ~Ugros son graví11imos.

I

I

1

__ ....... _, , /

1

\ ... _________ ___
e ,.,.

1
I

/

v,11• .
L/lf'"-dv s~

-Condueteur. -- - -Condvet•ur en tranc:Mto. -CouU.iire.
o Pointe . !DlSouelitcr."eheminh av•e t.uJ'&amp;u •"' t.Ole.

RED D111 CINTAS DB OOBRBI INSTALADA EN EL TJIIOHO

Las dieposicioBes tomadas por los mé.s escrupulo•
so1 y acreditados constructores de pararrayos, supri·
men por completo las .grandes! varillas, empleando
puntas de pequeña longitud y uniéndolas entre et por
medio de láminas de cobre rojo, para hac~rdel edi·
ficio que quiere protegerse, una é. modo -le jaula. La
armadura metálica constituye una pantalla que detie•
en todas las descargas eléttrlc11.s.
Inspirándose en fas instrucciones de la Academfa
de Ciencia&amp;, alguuos constructores han reemplazado
las puntaa agudas de platino, que eran malas por un
cilindro de cobre rojo de cincu,nta centlmetroe de
long.tud y cu:va f.arte superior forma un ángulo de
15º con la vertica .
En nueetras ilustraciones aparece la. vista g-eneral
de una casa rle los alrededores de Paris, proTista del
pararrayos MHdé. La figura muestra toda la red

~·

-=--~
.

":;:..,;·.

,;,

.,,,_:·,~.
~~

89

EL MUNDO

.gulador A que manea la palanca B mientras no ha sipara dirigirse, por uu&amp; parte-A. la extremidad sur de do arrojad&amp; por uc pistón cierta cantidad de aceite,
New York, Exchange Office, e3:.tendiéndose una rama en el concepto de que el aceite tarda en salir ese tiempequeña hé.cia el este, y tres más grandes, casi para•
jti.etamente.
lelas, al norte, para elserviciodelainmenea peninSula poExammemos
ahora los receptores que permiten seEmpleando audf!,z_ metáfor,a,. designase en Paria con en que se asienta la gran ciudad norte-am~rlcana.
parar
t-1 cilindro á su llegada: difierer. en la of1cina
•el nombre de servicio tel,egrafico el envio violento de Habrá., además, una linea especial que, pasando por
cart&amp;B por medio de cilindros que ee deslizan en el el puente de Brooklin llegará al barrio de este nom• central y en las subalternas. En ~stas el cilindro llega
velozmente á. una sección de tubo R. que tiene dos
interior _de un tubo baj~ la ac~191:1 del aire comprimí•
veces ijU longitud, y que oscila sobre goznes coloca.
do. No sm razón se queJa el pubhco de esos mensajes bre.
Ya están terminadas dos de e&amp;RS lineas, la del
-neumdticos, como se les llama actualmeñt~ porque Exchange
Office y una del Norte que
en relación al servicio postal ordinario no economizan llega á la altura
de 111. calle 42.
-el tiempo que se gana utilizando el telégrafo.
Los tubos tienen un diámetro de 203
milimetroe; cada linea esté. formarla
por dos conductos que corresponden A
los dos sentido,&amp; de la circulación. ha116.ndose fijos uno al lado del otro y á
una profundidad del suelo de O,m91 á
2m:M para reunirse á las extremidades
del tr~yecto como lo indica la figura
schemdtii-a reproducida dela excefente
3-INSTALACIÓN SEHIOllATICA
pub1ieación Scierúific Am~1ican.
Los cilind~os conductores se mueven
con una velocidad de 48 kilómetros por
dos en su parte med[a; el cilindro comprime el aire
hora aproxiqiadamente (haciéndose losenvios de co• de:ante de si, lo que juntamAnte con una placa de rerreepondenc1a cada 121{2 segundos) por la canaliza• sorte dispueEta ad. hoc contribuye Aamortig-uar el cho•
ción indieada en el acherna, y segúu la dirección de que, y cuando ha entrado al receptor el aire comprilas flechas parte el airt, di:,) compreacrjpara volver áél. mido sigue pasando por loe conductos A para volver
El compresor c instaiado Qn la Oficina Central en · al transmisor y termmar su ciclo. Por otra parte, la
via el aire á a bajo una presión de 12 kilógramoe por llegada del cilindro abre una válvula que impide la
declmetro cuadrado en el tubo de lanzamiento: el ai- proyección de retroceso del cilindro mientras uoa
re se precipita con velocidad creciente Y presión de• parte del aire de escape pone en acción el pistón D
creciente, reducida A menos de 20 kilógramos en la
que hace oscilar R de tal modo que el cilindro se des·
estación de arribo B de la oficina receptora; pero lice en E: el empleado puede apoderarse de él tanto
1-UN TRANSMISOR
vuelve por el segundo tt1bo para Uegar por Ultimo al más fé.cilmente cuanto que el platillo de contrapeso
receptAculo en que se efecttia la aspiración del com- cae al choque.. se coloca horizontalmente y presenta
No obstante, si la aplicsción es poco feliz en el su• presor.
por decirlo asl su carga al agente de Pervicio Cuan•
El cilindro es de acero deun eepP.sor de08de mili- do el platillo vuelve A tomar su posici(m en 3 ó 4 se-puesto que se quiera reemplazar el telégrafo con el
metro:
como
en
los
servicios
pneuma.ticos
ordinarios,
gu.ndos. tod.&gt; queda dispuesto para otra operación co•
'tubo neumAtico, en principio este género de trans•
pÍ'ovisto de dos anillos que aseguren su contacto mola descrita. Haremos notar que el tubo R, tiene en
misión de correspondencia ea de lo más int"'resan· e11té.
intimo
con
el
tubo
para
impedir
que
el
aire
se
escape,
la t-xtremidad una superficie curva P que ciete y puede prestar grandes servicios para la acumu•
rra absolutamente la canalización cuando R se
lación de las cartas y bultos postales, en el ceo•
"tro de las ciudades extensas. Las piezas ordiinclina.
El receptor de la Oficina central difiere algo
narias, cartas y pliegos de t , da clase, que tan
de este tipo. El wagonciJio conductor llega á
difícilmente se recoje rle las oflcinalf' eeeunda•
una cámara con una puerta vertical ·p1 y ami Ti&amp;B para reconcentrarlas en una oficina princinora su velocidad comprimiendo el a re que
'l)al y enviarlas á sus destinos respectivos,
hay delante, y en cuanto al aire de la canaliza•
-exigen para su transporte coches ó carteros
ción vu.elve a, recep¡i\culo y al compresor por
•que cuestan mucho y proceden cou demasiada
e,scapes que le dan acceso á un tubo vertical.
lentitud.
Una parte del aire comprimido por el cilindro
sigue d tnyecto indicado por una flecha en el
grabado,y deprime un pistoncillo B levantado
Es evidente que una instalación pneumé.tiea
por un resorte que obra en sentido opuesto¡ es·
de este género sel'ia semejante á. las que hay
te moYimiento 11aca el cajón de un gran pi1tón
-destinadas al servicio de cartas •telegramas en
pne&amp;mático vertical A que puede verse sobre
Paria, Londres, Viena, Lyon, Marsella, etc, etc
la puerta P.
El tubo parte del compresor volviendo á él el
El aire que "Tiene del compresor se encuentra
-('otro extremo, de suerte que el aparato empuja.
asi admitido en A que se levanta. La presión
.Y atrae á. la vez un cilindre que recorre el tt.bo.
ligera que se ejerce tras el cilindro lo lleva has•
Esta idea á lo que parece data de dos siglos
ta. el tapón J y se puede recogerlo y abrirlo; de
atrás, puesto que Dionisia Papin, en 1667 eome•
paso ha tocado el dedo D que sube el cajón de
'tió un proyecto semejante a la Sociedad real
A de suerte que éste bRja cerrando P.
de Londres; Van Estln, imaginó algo an6.golo á
Como se ve por las explicaciones que hemos
fines del siglo pa.sado 1 y Medhurst el año de
dado, este sistema 11.e comunicaciones postales
1810 llegó á. proponer que bJ1.rla el transporte de
ttende A. operar una verdadera revolución en el
-viajeros por un tubo neumltico. En 1867 Beach
servicio urbano de correos. Doede luego, y
instaló en N ew York una linea que debla reciprescindiendo del tiempo que se gana, hav que
bir directamente las cartas depositadas en los
tener en cuenta de una manera especial pro•
buzones
greso realizado con la supresión de un ejército
El año de lb93 se creó por primera vez un ser·
ae intermediarios que por muy aptos y leales
vicio complPto de tubos postales en grande es que se les suponga no tendrán nunca la exac•
cala haciendo la instl:ll&amp;ción en FiJadelfia la
tltud impersonal ni presentan las seguridades
.BatcheUer pneumatic Tube Company. la cual es·
del wagoncilo pneumátic_o.
tableció !a comunicación entre la Oficina Cen·
Otra consecuencia y no muy despr"'ciable se
tral de Correos y la oficina colectora. de Ches•
deriva del nuevo sistema: no sólo la&amp; oficinas
nut Street, distantes una de otra un kilómetro.
postalfls pueden recojer sus beneficios; una in- Los tubos tenlan Om, 152 de diá.m ·troy podían
4-0FICINA SlllCtnrDA.RIA RECIBI~NOO
finidaddeinetiuciones ganar&amp;n tiempo y econopor consecuencia servir para un movimiento
mizaran molestias y trastornos eetablecieodo sus tu..
•considerable de correspondencia.
y_ por último la parte dehmtera se cubre con un tRpón
bos de comunicación · con el correo Los bancos, las
de fieltro¡, cobre que amortigua los choques á la lle- oficinas públicas, los periódicos están en el caso y
gada. Na a t!ene de p~rtícular por otra parte, si no ea muy en breve aprovechad.o el resultado de tan Util
su magnitud, pues debiendo ser de la mlyor capaci• invenC'ión, tanto má.s Util cuanto que esté. perfecciona•
El éxito ha sido posteriormente tan completo • que dad posible mide eu longitud 51 centimetros. La tapa da hasta lo último.
-cuando se autorizóá la Tubular Dispatech Co. de New es de visagras y se asegura con un fuerte pasador;
Y no sólo emplearlo los tubos neumáticos en el ser•
York. para que estableciese un sistema aná.logo entre cuando no cierra bien, el cilindro no puede deslizarse
vicio postal sino que por esa fecundidad de aplicaciones
la GineraL Post Office y algunas sucursales, se deci• -por el tubo.
-dió copiar la instalación de Filadelfia. Por otra parte,
Como el aire circula constaBtemente por la canali- que caracterizan el ingenio cientlfi"o de nuestra ciel plan que se quiere ejecutar ee :realmente de gran- zación, necesario es hacer uso de apa~ atoe tranemiso • vilizaciórl, se les irAn encontrando usos que tihora ni
des proporciones: trátase de un sistema de tuhos que res y rectptores para que &amp;la partida se pueda colo- aun sospechamos. pero que no sorprenderAn dentro
j&gt;&amp;rtan de la G.P. O. (abrev:atura con que se desi~na car en el tubo el cilii1dro, ó quitarlo cuando llegue. de poco. Ya en algunos almacenes se emplean wa•
para el transporte de pequeño@ bultos de
la Oficina General de Corroas, General Post Office) Los transmisores designados con las lecras a y n en goncillos
nuestro echema son toO.os del mismo tipo. Dispuestos uno á. otro lugar del e&amp;tablecimiento, sólo falta amsobre el tubo pneumUico tienen una sección móvil pliar y perfeccionar el procedimiento.
de dicho tubo la que se transforma, haciéndola oscilar en un eje horizontal E, en partb integr~nte del canal, pudiéndose también separar como si fuese un
'
fragmento del tubo hecho con un doble
corte de sierra. Las extremidades de la
o
A
sección móvil esté.u ajustadas de l,na ma•
nera tau completa que las junturasno de·
jan escapar el aire.
Regularmente el transmisor en la posición de espera no forma parte integrante
de la canalización, el tubo receptor se ha
. movido hacia adelante mientras que dos
18.minas por un movimiento solidario, cie•
rran los dos orificios libres de la canalización: cl aire circula entonces por el tu•
bo en forma de U marcado con la letra
o
F. Cuando se haya deslizado un cilindro
conductor en el tubo receptor y se quiera
poner éste en linea con la canalización
para que el aire ~mpnje el wagoncillo, se
moverá con la palanca B un cilindro pneumAtico inclinado b. La regularidad de los
envíos que se hacen cada 121/ 1 segundos
-f&gt; RH.OltPCIÓN RN LA OFICINA CENTRAL
s
e obtiene por medio de un aparatito re2-UN RECEPTOR Dlll OFICINA BlllCUNDAR-IA
'-OS TUBOS NEUIIATICOS POSTALES DE NEW YORK.

CURIOSIDADES CIENTIFIOAS
Ull IIUEVO PARARRAYOS

Domingo 31 de J olio do 18911

Diremos, para terii.tnar; que las nuevas iDB·
talaciones ► On mucho más económicas que
lae antiguas do larga varilla y que d .. de
hace elgunos sños todas las experiencias
que se han hechopara probar su eficacia, dan
resultados utisiactorlos.
EL CAÑONERO "VlSUBIUS"

J

Desde que el 11 Ve.subins 11 ha tomado una
parte activa en la guerra actual, empleando
obu11es cargados con algodón pólvora y dis
parAndolos con éxito contra las fortificaeio •
ne11 enemigas, se ha reconocido que el 11 V#subinst como unidad de combate, es todo un
éxito.
El calificativo 11dinamitero 11 que He ha apll·
cKdo á este barco, es del todo erróneo, pues
el II Veaubins 11 jamás ha urojado :proyectiles
de dinamita. l ué construido para la ddensa
de los puertoa y debió disparar obuses car•
gados con dinamita.
Es un barquito tan esbelto y_ gracioso como un yacht y mh rápido que la mayor par•
te de esos barcos de placer.
Su velocidad es de 21 n:idos I poco más
ó menos 25 JJ1illas inglesas por hora. Tiene
250 pies de longitud, deaplazA 95() toneladas
y sus mé.quinas deParrolh&amp;n 4 000 caballos de
UNA CASA CON PARARRAYOS MILDÉ
.tuerza; cuando está descargado, cala 10 piea
dA cintas dft cobre instaladas sobre el techo: las tres 11 pulgadas.
.l!;sU. armado con tres caflones de dinamita que son
puntas está.o unidas entre si y ael mismo lo esté.o &amp;
loo conduetores troncales delas chi •11eneas con tubos de en r~alidad tres tubos fijos que salen del puente de•
palafltio. También as canales metá.licas est&amp;n unidas lantero á ángulo agudo; estos tubos miden 55 pies
al l!listt1ma en diversos punto:,. Loa conduc.ores que do largo por 15 pulgadas do diimetro. El corto lonba1an A lo largo del edificio en dos puntos opuestos gitudinal adjunto, muestra cómo están colocados PSse ponen en contacto con la canalización de aguas de tos cañones. Son fijos y no pueden ser desplazados
en ningú~, sentido1de manera que,para apuntarlos,es
la ciudad.
A este respecto recordamos que la Academia de
Cienttas, en una memoria e,epeoial. reconoce que pa•
ra realizar de la manera mis prudenta la mejor pre•
1ervaclón de los efectos del rayo, es .ndisp,msable
establecer b•tenas comunicaciones entre el aparato
del para-nyoe y todas la&amp; piezas metálic&amp;s de cierta
importancia, tanto interiores
como exteriores, conductos de
a~ua, de gas etc.. Ptc En laa
c111dlldes la comunicación se
obtienfl en mPjores condicio·
nea eu lo relativo á conductos de sgua los que presentan granae1 superficies metá•
licas, acarrflando un volúmen
dft agu" considerable.
En la figura primera la inshlaciónse vé en una chimenea,
con un remate de 60 A 80 centímetros. Con la11 di venas die·
po&amp;lcionee que aca.bamos de
indicar, se asegura un paso
fé.cll A la corrientfl, sin provo•
car deicargas en lA.s rPgiones
superiores de la atmósfera.
Los conductor011 exteriores
ltL 11 Val!IUB[U811
que comunican con el Puelo la
r~d instalada en el techo 1 de•
el barco. Por esta razón seria di·
ben ser objeto de euidados prolijos y mtnuclosns, ha• necesario mnver
11
11
ciendo que presen~en la mayor•--superficle y sobre to• fleil para el Vesubius bacPr blanco en un objt-to en
do una masa suficiente AIln de que resistan los etec• movimiento; pero le eaJ4cil, según se experimento
toa de fusión de las fuertes descargas. Muchos son, ya, hacer un eficéz fuego contra las baterlas de tieen efecto, los accidentes que han ocurrido por fu. rra. Los proyectiles empleados en estos cai\ones son
do 10'/, pulgadas do diAmetl:O y de 9 ples do largo,
sión d,j los conductores.
Emplease la cinta de cobre estañado de tres centi- afectando la forma de un cigarro monstruo. Son bue•
metros de anchura por dos milimetros de espesor. cos y la materia explosiva, ordinariamente algodón
Estas cintas ee fijan á los muros aprovechando las pólvora, de que esté.o cargados, se Inflama por un
molduras y salientes de su superficie. Remata el pa· fu.lmtnante que estalla al cltocar el proyectil contra
rarrayoe en Uerra una espiral de 15 metros hecha con un cuerpo duro ó por un mecanismo que puede ser
un conductor formado de un alma de cobre rojo esta• regulado antes de hacer el disparo.
La fuerza empleada para di11parar ea la del airA
ñado cubierto por una envoltura de plomo antimonioso. Tiene la ventaja de que no se oxida jamAs,cual• ccmprlmldo; un manómetro fija la cantidad de aire
quiera que sea la naturaleza del suel(!, y e&amp;tf.\ es ya necesario para lanzar el proyectll á. la distancia re•
·
un !'vanee de la mayor importancia. La altura de la querida.
El disparo se hace por medio de palancas; el proespiral es de 8 á. 10 centimetros¡ es posible en conseyectil
sube
ré.pidaml
nte á una altura de 3IO pies y
cuencia establecerlo en el fondo de un pozo que ten- ~
ga sólo de 15 • 20 eentlmetros de agua de nivel cons• en seguida camina horizontalmente en perfecta line'a
recta y por fin desciende y da en el blanco.
ta.nte.

•

e1

•

CÁMARA D111 LA8 MÁQUINAS

TUBOS OA1tONB8 SOBRlll 'BL PUENTE DBL

11

:
Vm8UBJUS"

�90

Domingo 31 de Julio de 1898

EL MUNDO

La última noche de la novia.

1
1

11

. ::·,

~~

·:lt~

. ,, 'lí',

,

U ANDO Rosita despertó toda medrosa y
extremecida, el ruido babia cesado, pero á
poc&lt;• volvió á comenzar máR sonoro, más
redoblado, más persistente Era algún ratoncillo travieso que devoraba algo en el
inte-ior del antiguo armario normando; si,
no cabe duda: er • 11lgún ratón:
Rosita se incorporó lentamente en su gran
lecho de madera esculpida: lecho suntuoso,
rodeado de anchas colgaduras de seda que
le daban aspecto de dosel, frotó sus párpados con dedod perezosos. tosió y be puso &lt;\
-~ escuchar
.
•
Siguió otro intJrvalo de silencio.
Al travéd de los cristales de la ventana se
distin~uia una espléndida claridad de luna;
y p_e naiente del techo la antigua lámpara de
aceite velada por numerosos encajes colór
de rosa, enviaba sobre el lecho sus rayos
.'
misteriosos No había que temerá la'-bscundad. Cabalgando en la s0111bra no podían venir los duendes y los vestiglos á in·
vadir el viej~ castillo s~ñorial. Los habitantes s·niestros de la selva negra se quedarían allá, f1ltra_ndo el Jugo de plantas venenoRa~, tamizando polv&lt;&gt; de huesos
huma~os. y haciendo con tales ingredientf's hervidos en sangre de niños, esos
brevaJes mfernales que permiten leer claro en el libro de la naturaleza.
Las hadas y los silfos si podían venir, pero esos no espantan, sacuden sobre los
lechos polem de amapolas, y luego cantan canciones apacibles que i,,spiran ensueños dulces de felicidad ....
El ruido volvió á comenzar.
pecididamen~e R!Jsita no p~dia ~ormir. L" parecia eEtar oyendo que allá. á lo
leJos, un gran t&gt;Jérc1to marchat&gt;a siguiendo á los tambores que redoblaban sus
toques militares.
Por otra parte; la idea de su matrimonio la desvE&gt;-laba también. Eso de ir á cas_arsP, ella qu_e desde cuatro años antes tomó la resolución de quedarse para vestirá Santa Rita! y luego, casarse con un aldeano vigoroso y mofletudo, aleg-re
. c~n eter~a alegria vulgar y orondo como los manzanos de sus propiedades de
m11lonar10 ... .
1' ,,_.,,.

BALADA DE KLINGSOR

Pero era nt&gt;ceEario obedecerá su tia qi..e la recogió de~de pequeña, la ci:ió y educó con maternal ternura y se desvivió siempre por hacerla feliz. Ahora l:&gt; tia estaba ya con un pié en H1. sepultura, y quería ¡pobre anciana! colocar á su sobrina antes de saldar sus cuentas con la vida.
En todo esto pensaba Rosita, ó talvez no peneaba en nada, viendo sobre el
mármol de la chimenea un gallardo músico de porcelana que eEtaba en actitud.
de tocar el violin y sucedió que entonces el ruido del ratón volvió á sacarla de.
sus cavilaciones Levantó la colcha de seca ornada de pájaros azules y flores.
bordadas, retiró las ricas sábanas de lino, y al de;-lizarse del lecho, apenas envuelta en su leve y
vaporoso traje de
dorm;r, sintió un delicioso es treme:: imiento, y sin cuidarse de Clllzar sus piéR
sonrosados. e o r rió
sobre la alfombra y
fué á abrir la puerta de encina del antiguo armario,
Había alh trajes de
marquesas de dos
cientos años ,te antigüedad, telas y terciopelos de ramazones que nose tocaban
nunca; y levantando una saya del siglo XVT, deseubrió Rosita una linda chinela.
de, ras_o de donde salió d;lndo u~ salto, el ~atoncillo gris de_ cola sedosa, autor
de, ruido y que se quedo unos mstantes mirándola con sus OJOS de cristal penetrantes y vivos.
'
R_osita lanzó un ligero grito de terror; pero luego, medio tranquilizada y mediocuriosa, tomó la chinela y rt-gre1&gt;ó y deslizó su cuerpo delicado y friolento entre.
los corbertores de la cama calientes aún
P~ro au!lque hubiera cesado todo ruido, Rosita no podía conciliar el sueño. Coloco la chrnela en la mesa de noche v se puso á vestirse lentllmente, con la esperanza de que esta monótona labor la adormecería; luego tomó un libro místicoy se fué á. sentar junto á la ventana con intención de leer á la luz com'.Jiuada dela lámpara y de la luna.
_Tampoco pudo leer. Al lado de la ventana estaba
aun la me~a que se trajo al aposento para que cenara. alli Rosita que no habiil _querido esa noche concurru· al co~edor y que hab1a pretextado eHar enferma p~r_a librarse de la conversación de las numerosas v1s1ta~ que est11ban en d castUlo con modvo de
su casamiento.
Sobre 1~ mE&gt;sa no quedaban má.s que algunos platos, la caJa de dulces, copas, la bote11a de vino y la.
garrafa de agua. ¡Cosa curiosa! en el centro de efta
garrafa, por una rara combinación de la luz se vela.
como flotand? entre dos aguas al vi,,Jinista d~ porcelana de la ch1me_nea, pero no esbelto v gallardo como era él, sino r1dictUamente enano barrigón y mofletudo.
'
Rosita sintió un arrebato de ira contra la garrafa.
lE avan~ó á la mesa para romper ese cristal que asi
e de~f1gurab~ s;u más que~i?o bibelot, pero apenas
caro bi? ,de pos1cion deeapl!-uc1ó del agua Ja figura,
Y surg10 d~ nuevo en la chimenea hermosa y atracti-•
va coro? s1e':[lpre, tocando su violín de sonidos dulces y m1stenosos,
;.Era en ef~cto ese violín el que sonaba?
Rosita_ª"· r~ó de sus preocupaciones. 1·Tocar deveras un v10hmsta de porcelana!
Esa. IJ?ÚBica q~e se oía en el aposento, debía sn·
el dehcioso conJunto de los ruMos noctarnos pene~rando por la vE&gt;ntana entreabierta: canto de ruisenores en_amorndo.s, chirrido de grillos filarmónicos,.
murmur1? de arroyuelos, susurro de auras entre la
fronda, piar de mdos desvelados, serenatas de los silfos desde las corolas ....
fero no; la.':llúsica V(;nia justamente del lado de la.
c~1menea 'f fJJándos~ bien, se vela que el violinista..
m1croscóp1co ¡qué miedo! movía ágilmente su arco v
hE;rfa con él las cuE;rdas doradas del instrumento dimmuto. Como Ros1ti. no quería seguir vieudo cerró
llena de tE;rr_ores la ventana, corr;ó á su cama, ~e desnudó prec1p1tamente. se ocultó bajo las sábanas y cobertores apretando mucho los párpados y tapándo•
con las manos los oídos.
.e
A -e~co se durmió y empezó á soñar.
Sono qu~ e_ra otra vez una chicuela de vestido corto; y que vm1endo de la alde!l cercana, habla encontrado por E;I _cam_l~o á su vecino Verneuil; que le dió,
tanta _mort1f1cac1on verlo, que al pasar el puenter.íllo
de_ Sarnt Ormand estuvo á punto de perder el equilibr1~ y caer. Entonces tendió la mano, tomó la de su
vecmo ... y despertó.
·
Rosita entre ~ueños hl!-bfa en efecto tendido el brazo, habla tomado la chmela que estaba ·en la mesa..
de noche, y cuando despertó quedó admirada del
asombrosa e~cadenamiento que tienen todas las e 0 .
sas de esta vida.
. Esta_ &lt;:hinela de raso blanco que acababa de haber
• .
sido v1s1tada por un ratóu, vino al mundo en tie
pasados bordadacuidadcsamente de manos dt&gt;Rosita, manos delicadaR v dieiosque dejaron sobre la tela lilas y campánulas de primoroRo colorido Todo eÍ ras.
sa?oentr~stecedorquedespertabalachinela, revivió de improviso ~n el alma
la Jov~n inocente y. turbada
eRosita entone.e~ como ahora, habita?ª en el antiguo casfllo de su tia, Ja cual
era toda su fam1ha a un lado del cast1llo, apenas á medio kilo metro de dista •
tenían los Verneuil su casa de campo, techada de tejas rojas en medio de u hncia,
to con tantas rosa,¡ que pareciajardln ó con tantos perales. manzanosLv av~ll:er~os que pareciahuerto.Por aquellos tiempos vino de Paria á visitarlos un p• rle~t
Joven que también se apellidaba Verneuil y se quegó á pasar las vacaciones e e
la casa de campo_ ~sto sirvió de pretexto primero para reuniones ceremoniosa!
entre ambas famillas y luego para una dulce intimirtad.
Cuan~o la tia n~ llevaba á su bella sobrinita á e.omer ciruelas al huertc de los.
Verneml, era el primo, elegantemente vestido y en~uantado con corbata blan
Y crJ;sant~ma en el oj9:ldelalevita, quien venia á visitarlas. La tia se ponla á e~~
Fer o á teJer por si m1Fma sus Il'E'dias de hilo de Escocia ó bien~ e ocu ba
alguna criada los deFpojos de antiguos trajes de pastoras del Trianon qife: A f;~~

Pt

Domingo 31 de Julio de 1898.

91

EL MUNDO

Rosita deslumbrada ante las mil galanterías y distinciones que tuvo para con ella, se enorgulleció de
lucirlo como adorador; y toda trémula y emocionada
se dejaba arrastrar por la diclta al bailar con él.
Ese dia fué cuando Verneuil la dió su primer beso
en la mejilla y como ella en vez de resistí~ se dejó
llevar en delicioso abandono, la besó también en los
labios.
Tres dias después el apuesto y encan~ador jóven
fué á. dar su tierna y respetuosa despe&lt;!Ida á to~os
los vecinos prometiendo Vl)iver muy pronto. Ro~1ta
llorosa vfó aesde su ventana, salir de la ca~a de campo al sobrino del señor Verneuil en la calesa de dos
caballoR que le condujo por la avenida sembrada de
álamos, agitó desde a1ll su pañuelo blanc~ en se_ñal
de "adiob" , turnó á sutl labores domé:1t1c11s, triste
pero pensando en que, en efecto, p_onto regresaría
ue Parle su novio para casarse con ella.
De todo ese ~-ran poema de amor, Rosita no conser•
vaba más objetos materiales como recuerdo, que algunas flores secas y una de la3 dos chinelas de raso,
pues la otra se habia ido con Verneuil. Los dias pasaron.
y las flores fueron palideciendo. ~I ~igui~nte estlo Veri:euil no vino á pa~ar 1.. s vacaciones, m los estios sucesivos tampoco, y lentamente has~a l .s rememb!anzas de esa época feliz se fueron pomendo descolor1das
como los hilos de seda de ia chinela de rato blanco
que acababa de sn visitada por un ratón,
Y la bella, sentimental y soñadora joven ~mpezó á.
dedicarstt sin gran dolor á vestir á Santa Rita, y ha
bria pasado en esa tarea lo':! años que de vida Le qui'•
dab11n, p,,rque el novio á qu,en esperaba no volvió
nunca.
O más bien si vino, gracias á la
amante solicitad de la tia que con
la edad se habla vuelto muy cuidadosa y que no queriendo morir dejando sola á Rosita, se lo presentó
una bella mañana bajo la forma de
uno de esos aldeanos ricos de levita muy corta, zapatos muy largo~,
de appecto desmade.ado que sequ1tan obsPquiosamente el sombrero
con el más fútil motivo y que tienen
siempre muchas vacas en sus establos y más piezas de ?ro en su
bolsa de cuero que sonrisas en sus
labioP. El tal pretendiente le agradó á Rosita Jo mismo que cualquie•
ra otro de su calaña; y con el hábito que tenia, de obedecer siei.Dpre
á su anciana tia, aceptó el ca~ade l&gt;uenas rentas le hablan IE&gt;gado aquellos abu11los mlento sin protestar, y ya hasta eijinmóvile&amp;y unifOrIJ?a~os que ador~aban en cuadros taba listo el traje de novia.
pomposos la sala pr1ne1pal de\ cast11lo. Duran~e este
Y he aqui ~ue la noche víspera
tiempo Verneuil acaso por distraerse, y Rosita del de ,a boda, Dios quiso, ó acaso el
modo más inégsuo, se hablan ido aproximando de diablo travieso, que un ratoncillo
modo que sus corazones q11edaran muy cerca. lo ~ás desvelado viniera á deFoena~ y recerca posible el uno ~"l otro. Y estas er11-n sonn~llB vivir en el corazón de Rosita todo
y
por una flor que cambiaban, y ~s~as erau conv11rsac~o- el mundo de sus recuerdos y de sus
nes interminables por los más fut1les motivos, Y d1s- tristezas, al reapue1er la. chinelita de raso blanco
cusionesacaloradas sobre si parll el sombrero tal t&gt;ra quH te· fa casi o! vidada..
mejor pluma negra ó blanca. ó si en el volante cuál
Como una procesión fantástica aparecida del foco
debían ponerse blondas de Malinas ó punto de A~en- de una linterna mágica, pasaban frente á los ojos dei
son, y riñas y rabietas por nada y ~!Lda, y ese conJu~- . Rosita, mezclándose á veces y confundiéndose. los
to en fin de amargas y dulces nmerias que conFt1- cuadros de ,m pasado y de su presente sin. qu" putuye eso tan adorable que se ~a convenido t&gt;n lla- diera, á peHar de sus esfuerzos, conciliar el sueño. y
llevaba ya muclto tiempo (de·de que a'pagó la luz) de
m11.r amor.
Precisamente por estos dias venturosos fué cuando tener los párp:idos fuertemente cerrados para escllRoilita para corresponderá un deseo del primo de los par ¡loca ideal más fá.cilment11 aEi de 1tquellas visiones.
Verne;il, habla b •rdado las chinelas de rllso, de l~s
Viendo que ni asi lo~raba_el anhelado reposo, buscuales una era la que acababa de sacar del armar.10 có á tit1ntas una cer• 11la, hizo frotándola contra el
de nogal y que muchas veces colo&lt;:ó entonceR: V aun muro nn pequeño arcoiriP, la desea bezó, tomó otra y
después con amoroso celo en sus p1és pequeñitos que á poco un botón de oro lució en el extrE'mo de la buse embellecían más aun dentro de ese calzado V se- jia rosada que había en su mesa de noche.
mejaban los de una had:i. que el encantado_r ~erlin
Como los niños pequeñitos que nn pueden rE&gt;si•, tir
hubiera dejado olvidada en aql?-el obscuro ~mcon de al deseo de ver lo que les asusta. Ro~ita lo primero
provincia. Ro1&gt;ita llevó sus chmelas al bail_e de los que hizo fué dirigir sus miradas á la chimenea.
de Cantarive donde el ahijado de los Chavmevrnnt
¡No estaba ali! el microscópico violinista de porcetocó la flauta' el Señor de Verneuil el clavicordio y lana!
_
11u gallardo y' elegan_te P~bríno _el harpa de p~dales,
Se había ido con otros músicos á un rincón del apoEste, lo mismo que s1 hubiera sido para un ha.1le de sento y les conversaba alegremente. ¿~uiénes eran
Parla, aprisionó su pescuezo en un ~i;iorm11 Y r_esplan- esos músicos? Ah! si. los conocla muy bien, eran andeciente cuello de camis11., se embut10 t1n el aristocrá- til!:'U0B amigos. Empezaron á tocu una especie de
tico frac y llevó en fin todas las prendas del gran ¡,olka ó gavota, de bellas combiuaciones musicales:
vestido de etiqueta

Cantaba la flauta. le respondía el viollo y entraban
luego el clavicordio y el harpa de ped,ües, formando
todos un concierto delicioso. El aposento, tranef!)1·m~do en salón de baile tenla luz, mucha luz que 1lum1naba. á las alegres parejas de bailadorel!, que danza•
han emocionados.
Derrepente la música cesó y las parejas se rletuvieron.
..
-Toca ustedlaflauta como un Marcyas, d1Jouna voz.
-Y usted m11ravillosamente el Clavico~dio, stñur de
Verneuil, añadió otra l'0Z.
Pero las mayores alabanzas eran para el harpista.,
el Pobrino del señor de Verneuil
Rosita, que estaba en el salón de baile, vistiendo
su tra.je de boda, se acercó 11.l ijitio e11 que los mus1cos eonveri1ab11n, y entonct&gt;B Verueuil, el haryista,
vino á ofr11cerle una rosa que ella se colocó eu el
pecho.
Luego los otros músicos preludinron un wals que
Rosita y Verneuil se lanzaron á bailar. Ro,ita se sentia esbelta y ligera como un niño, giraba rápidamente llevada por SUR chinelitas de raso blanco bordadas
que h-abia v uelto d e:,trenar, y se estrechab&amp;;t mucho
contra su compañtiro. Después cesaron de bailar aun·
que la música seg!lia y se fueron á reclinar l!-1 balcón
desde rlonde se veian los gran~es árbole, casi neg_ros,
las silueta:1 de los montes le.1anos, y arnba el c10lo
Ieutejuelado de estrellas parpadeantes
Hacia un airecillo fresco y perfumado, Rosita sentia quo le latía el r.orazón como si tistuviera á pu ato
de rompér11el1&lt; y Verneuil la tomó por la cintura e.1
amoroso abrazo, se inclinó lentamente y la be, ó con
beso feor I y apasionado, en el cuello, abajo de la ore-

ja, en el punto mismo en que Rosita tenia unos rizos
muy suaves y sedosos
-Rosita ......... te amo, te amo, te amo!
Rosita se , xtremeció toda en una eFpecfe de éxtasis voluptuoso v extraño ... .IR música, no .... el violín solamente, continuaba tocando en sordina y entre tanto los labios seguían apretados al cuello sobre los rizos, transmitiendo p11ra lo más intimo del
cuerpo un fluido tibio que penetraba adentro, II!UY
adentro hasta lo profundo del alma, y la música sPguia, segula, y el fluido penPtraba, haEta que de súbito y con estallido seco y doloroso una cuerda dd
violin reventó .. . .

.............. ········ ........... ....... .................. .
'

A la siguiente mañana, la tia, de~pués de oír PU misa y rezar su rosario, vino á. llamar con mano temblorosa á las puertas del aposento de Rosita, Pntró IUP-·
I!:'º .v halló la bugla extinguida Pn el candelero, E'l
violinista de p1rcelana despedazado sobre la chimenP.a, y á Rosita en su cama, muerta y con una chinPla de raso blanco que apretaba con la mano contra
su Reno.
Rosita murió de la ruptura de una aneurisma.
·

JAVIl!R SANTA MARÍA.

�EL MUNDO,

. 9i!

llnmtnro 31 ~~ Jnho 11198

Lo que no pude hacer al día 11lgutente; lo
hubiera hecho al otro, y estaba resuelto á
matarme si la desgracia seguía persiguién•
dome. Pero me ha faltado tiempo para realizar mis propósitos.
El Presidente le escuchaba con extraordinaria atención. ·
-Señor- continuó Lavardin-tengo una
madre enferma y anciana, que vive lejos de
Parle Cada mes le enviaba la mitad de mi
sueldo, y la infeliz ignora mi falta ymi detención. Si se me condena, la pobre vieja morirá de desesperación y de vergüenza ....
El abogado defensor estuvo elocuentlsimo,
y t&gt;l Presidente le animaba agitando maquinalmente la cabeza en señal de aprobación.
El Fiscal pidió contra Lavardin la aplicación de la ley.
El Presidente guarda silencio. Ha de resumir el debate, y teme no tener fuerzas para
ello.
Al fin se resuelve á cumr lir con su deber,
y, sin quererlo, hace hábtlmente la defensa
dPI acusado.
Después de haber formulado las preguntas á las cuales debe el Jurado contestar,
abandona consternado el ealón de la Audiencia.
_T ranscurren algunos minutos y luego se
O} ó un campanillazo .
. E~ Jurado considera culpable A Lavardln,
s1 bien reconoce ale-unas circunstancias atenuantes en su favor.
El Presidente está agitadisimo y sus ojos
b..illan con si:rigulares resplandores
Sus movimientos son bruscos é irreflexivos y nada hay de magestuoso ni de digno
en su actitud.
Con voz trémula y apagada dijo al fin:
-En atención á ]as circunstancias atenuantes que militan en favor del acusado ...•
Su acento era cada vez más débil, y apenas se le oyeron estas palabra&amp;:
- ...... El Tribunal condena á Andrés Lavardin á dos años de cincel y al pago de las
cust&amp;A.
.
-El Presidente debe estar enfermo-decian los abogados al salir del Palacio de
Jmticia.
Chaverny regresó inmediatamente á su
casa! al He.gar A elh:1. no correspondió á las
Margarita, Condesa de Casa Romero
mh.mfestac1ones de cariñ1' de su esposa ni
RES1DB_NT111 EN LA CAPJTAL.
á. los besos de su hija, 7 se lcostó rendido
por una f:ebre iutensls1ma.
.
Hab'a cumplido con su deber; pero-su deJorge. Nada ha cambiado, solo se cuenta c'&gt;n un la• ber iba á matarle.
Sin embargo. al dla siguiente se levantó
drón más
Salió á. la calle, se prespntó en el El'seo y celebró
Por la no~be en el Circ?lo paga su deuda de la vrs, ·
tera; á mAdla noche empieza á tallar y al rayar el al • con el !'residente de la República una entrevista que
a, cuandt? sale del establecimiento, ebrio de gozo. duró una hora.
l_leva consigo cincuenta mil francos que ha ganado al
Al dia siguien~e se lela en el Diario Ql'icial el indulto de Lavardm.
''
JUPgO.
1
A las diez de la mañana, los treinta b lletes vuelven
Pero aquella miama noche fué Chaverny victima
á estar en la caja. Todo b" terminado y nada hay que de un ataque cerebral.
temer, nadA. mis que el recuerdo dA lo ocurrido.
En. uno. de los ~omentos de lucidez que tuvo, se
Durante todo el dta estuvo nervioso v decla para si: volvió hac1~ su hiJo, lo mismo q11e en otro tiempo su
- ¡Si Mr La!)ce hubiese vuelto de pr"onto! ¡Si se hu•
padre, y diJo:
.
biese deecubterto el robo, estaba yo perdido p...ra
-¡La. coucjencía! ¡La. conciencia!
siempre!
Eatas fuPro1, las últimae palabras del infortunado
Jorge de Chaverny.
IV
A. DAUDE.T.
DAMAS DISTINGUIDAS

EL SECRETO
I
Jorge de Chaverny babia terminado la ca-

rrera de Derecho. Su familia le habla legado un nombre sin mancha; pero su padre
magistrado de provincia, carecla de fortun~
por haber preferido casarse por amor á casarse con una dote.
Hacia mucho tiempo que babia muerto la
madre de Jorge y en cuanto al Conde de Cha•
verny, cuando se convenció de que iba á
morir, llamó a Jorge y le dijo:
-Note ~ejo ninguna deuda pendiente. Esa
es tod11. mt fortuna. Has terminado con apro•
vecbamiento tus estudios. Vé a. Paris y presenta esta carta al abogado Mr. Lance· es
amigo mio y te admitirá. en su despa~ho
donde ganarás lo suficiente para atender A
tus nect:Sidades Si llegas A ser magistrado
no olvides que tu padre murió con el alm~
tranquila, por9ue ~iempre sigui~ los impulSOFI de su coc(:1enc1a. ¡Dame el ultimo beso!
Jorg~ besó la helada frente de su padre.
El anciano perdió el conocimiento· pero al
cabo de una hora recobró el ReJtid~ y murmuró afanoso, mirando á su hijo:
- ¡Lct. conciencia! ¡La conciencia!
. A los pocos instantes exhaló el último suspiro.

II
. Al cabo de uu mes, Jorg-e ejercia las func1nnes de pasante de Mr.Lance.
El ti bogado era un tipo que compensaba
con su silencio en la casa, el flujo de su palabr,a. E&gt;n la AudienciA..
H~mbre de erudición, muy elocuente. in~en1oso y malévolo en una pieza todo el
mundo le temfa y nadie le profesaba afecto
alguno.
. Jorge de CbA.veroy ganaba en su casa quimeatos francos al mes. Mucho m!ls de lo que
necesitaba para vivir modestamente.
Dotado de una fisonomia seductora alto
distinguido. no pudo resistir A las ten'tacio:
n_es di:, to.do género qnA ofrece la vida de Pana. J Ul(•&gt;, gauó y perdió, :·E'lcorriendo con
arreglo á ia~s ganancias y pérdida1, la 'escala de 1~11 v10lentas emociones que acompafian al Juego.
Un11. mañana entró (?baverny en el despacho deMr. Lance, plhdo 1 extenuado, convulso. Rabia
pasado la noche ~n el Circulo, donde había perdido
to~as sus gA.nanc1as y además veinticinco mil francos
baJo pal11bra de honor. No babia más remedio que
pagarlos iutes del,térmiuo de veinticuatro horas.
Y ~lli: eu su gabmete, se hallaba Jorge con los ojos
enr0Jec1~os y la barba en la mano, pensando en lo
que debu~ra hacer y en lo que pudiera ocurrir
¿Ganarlo~? ¿Cóm~? ¿Pe~irlos preRtados? ¿A quién?
¿!',. su prlnc1pa_I._ al mtrans1g_ente abogado que no vac1larla en sacr1f1carle á. sus iras en vez dA salvarle generosamente?
Y sus ojos se dirigían hacia la caja cuya llave tenia en @u poder y en la que babia cincuenta mil francos. AIU estaba su salvación, pero á costa de un
crimen
Mr. Lance Iba y venia de su despacho al de Chaverny.
Tan pálido estaba el pasante, tan extraña era su mirada, que el _ahogarlo le preguntó bruscamente:
-¡,E.stá. us1ed enfermo?
-No, se~or, ~ontestó Jorge con voz temblorosa.
Salió el rn.fehz á las once con objeto de almorzar·
pero le fué imposible probar bocado
'
Entonces. se puso A divag_ar por los muelles, con la
cabez&amp; ard1endu y perséguido por la obstinada idea
del robo
¿Pero lo ~r&amp; acaso? No. Se trataba únicamente de
u~ empréstito ignorado y nada ml\s. Cogería treinta
mil trancos; pagarla su deuda y Pro baria fortuna c.. n
los cmco Ulll francos restantes. Y una voz le decta en
el fondo del alma:
-¡Ganarás al juego. reemholsarás la cantidad sustraída y te salvarás! ¡No Vllciles!
0

III
A las dos de la tarde vuelve A estar Chaverny en
su despacho.
Todo cuanto hay de honrado en él lucha contra su
funesto proyecto.
. Entr~ de pronto Mr. Lance, examina algunos legaJOS, y dice después á. Jorge:
~algo para Chateauroux, donde tengo una vista
Edaré ausente tres dias. Adiós.
·
Al e:abo de media hora Jorge estaba solo sin temor
á testi~o alguno: y la caja excitaba m&amp;s' y más su
tentación con su promeH de Hlvnle
Chaverny cierra CA.utelosamente la i,uerta dejando
la llave en la cerrad11ra para evitar toda mirada indistreta, y baja las cortiuas de las ventanas.
Eatá resuelt&lt;;l á Wdo y no hay nadie en la casa.
S11.s manos t1emblan pero su corazón ha deja1lo de
palpttar con violencia. El sudor inunda su frente .....
Cuando abre la pesada puerta de la caja, retroc"de
porque h_a creido ver un roetro amarillento que le mira y le dice:
-¡La conciencia!. ...
Chaverny se enjuga la frente y se echa á reir. Sus
mano~ se apodera.o de treinta billetes de mil francos.
La CA]&amp; está cerrada; vuelven á levantarse las cortinas de las ventanas y el sol inunda el despacho de

Han transcurrido veinte años. Mr Lance ha muerto y _Jorge de Cbaverny ~e ha casado despué:1 de haber mg!'esado en la magutratura
E~tA fati~~do por el trabajo, tiene la cabeza cana y
ha de pres1d1r er. breve un, vista en los tribunales de
Paria.
Su mujer vive todavía, y causan las delicias de
aquel matrimonio una hijA. ~· un hijo, que, como Jorge
y como su abuelo, está destinado A. la magistratura.
Cbaverny es complet~mente feliz.
La vista n~ ofrece ningún asunto interesante Chaverny examma los autos que le han presentado y en
los que sólo se trata de cuatro robos y de una estafa.
Sin embargo, entre los primeros fig11!"aba un proceso que le llama prpfundamectl', la atención.
Cuando ha recorrido el legajo se levanta sobresaltado y se Jleva las manos á la cabeza.
Cree haber leido mal y reanuda su lectura. No, no
se ha eq~lvocAdo. Lav~rdfn, cajero de la casa Canselme,1 era Jugador _¡Lo m1s~o que Jorge en otros tiempos. Vn dia perdió~ perdió y robó cinco mil francos de
la c11Ja _de su principal con la esperanza de ganar y
de res.t1tuirlos sln des~~rtar la más minima so!-pecba.
¡Lo m1~:110 que Jorge! Lavardin babia perdido, sin hab~r poa1do reembolsar¡ se h.. bia descubierto el robo,
é iba á compare.cer ante el Tribunal.
. -;Y voy yoáJuzgarle!-murmuró Cbaverny aterror1za~o.-¡Es.postblt,I ¿Estoy soñ mdo acaso? ¿En qué
~e d1ferenc11t. de mi ese hombre, de mi que soy su
Juez? Su crimen es el mio. ¿Puedo 1 por lo tanto condenarle?
'
Chaverny sintió deseo de presentar su dimisión.
Pero ¿por qué razón? Otro más severo que él podria
condenar A Lavardin al mAximun de la pena. ¿No tenia, por el contr.ario, el deber de seguir en su puecto
para mostrar&amp;e mdulgente con aquel desdicha . . . o? ,

v.
Llegó el dia de la vista.
Lavardin se. presentó casi sereno ante el Magistra•
do q_l!e debía Juzgarle.
-No tuve intención de robar-dijo Lavardin llorando.-Crei ganar y restituir el dinero é. ml principal antes de que pudiera abrigar la menor sospecha.

LEJANIA

Tú_derramas en torno de las cosas

un ahentu de tibiu primavera·

Y llevan como tú también la; rosas

el alma del pe1 fume prisionera.

Relicario de un sueño, en que se inclina
_la luna como plA.clda azucena
mlentr~s el alba dora la nebli~a
Y convierte la luna soñadora
en algo triste que á n;torir camina,
Apare~es como algo que se aleja
que acaricia el oído
'
que ~.rrulla, que su~pira y que se queja
tan suave. tan dulce, que semeja
el arrullo de un pájaro en t-1 nido.
Y te vuelvo á mirar ~ortando flores
allá en lc,s campos húmedos y tersos
donde be@é en tu frente á los amorea
Y me besaron los primeros veraos.
Torna, torna de nuevo¡ ahora que be vi 8 t0
cómo el ala t.lel negro sufrimiento
me cubre arrodillándome ante el Cristo
y también ante u~~ejo pensamiento,
Tengo anhelos de fé, de té sincera
de pensar como entonces;
tan solo en ti, desde la luz primera
hasta el toque selemne de los broncep.
To!ºª de nuevo; como en otras veces
enséname á soñar, pues lo he ol vid JI.do·
como ens~ña la madre junto al lecho '
al débil mño las primeras p:eces
sobre el muelle colchón arrodillado
y con lae nuuos jun,as en el pecho.
M. E. PEREYRA.

93

ELMIJNDO.

Domingo 31 de JnHo de 1898.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Versión española de uEl Mundo Ilustrado"

Número ó.

:

sns labios se unieron en un beso oprimido y prosolemne, bajo la mirada lejana de los astros bri- longado y lnego como si estuviera deliciosamente
¡Qué feliz se sen tia de que la hubieran conviaterrado, murmuró quedo, muy qnedo:
dado á esta fiesta! y con todo y eso vela sin pe- llantes.
Y se oprimía contra Juan, con los ojos medio
-Te amo Nelly, te amo .... !
sar que se acercaba su término, para huir de la
cerrados, la frente ardiendo, el corazón palpitan·
SI: Juan estaba aterrado y feliz al mismo liemcompall.la de tanto negro incorrecto!
do de modo qne parecía qnerer sallrsele del pe- po; feliz porque sentía esos traneportes cuya épo·
El Comandante la acompall.arla seguramente,
cho, los oídos atentos á la frase qne ansiaba ..... ca parecía haher pRsado para él; feliz por haber
contento también de sustraerse á la orgía de los
Pronto se distinguió la casa del Mayor, junto sentido la presión celeste que mezcla las almas más
hovas qne empezaba á ponerse repugnante y as!
al templo en cuya pnerta habla tres gradas.
de lo que pueden ligar.e los cuerpos, pero aterrado
no se separarían; y para no abreviar los pocos
lban á separarse asi?
enisu honradez por el grave compromiso que acamomentos que les quedaban de estarjnntos darían
Nelly dijo:
baba de contraer haciendo sn confesión.
un paseo, lo que les permitirla respirar un poco y
La solemnidad de su acento al pronunciar aquedesembarazarse de esas exhalaciones de que sen•- -Hace calor: quiere usted que nos sectemos
tía impregnados sus vestidos, por más cuidado aquí? ¡Son tan bellas las noches después de estos lla frase trascendental en medio del silencio imque había tenido de alejarse de su vecino el Co- días estivales! Lueg@, entraré á casa y devolveré ponente de la noche, arrojaba el espanto en todo
A nsted su libertad ....
su ser.
ronel .
. Bruscamente desprendió sus labios de los de
Y pensaba, pensaba levantando en el aire castiEl Comandante le contestó con voz acaricia•
su amada, y se irguió. Ella entonces echó los dos
llo sobre castillo; el corazón deliciosamente redora:
brazos desnudos al cuello del marino, y con liemovido por el amor y por la esperanza, las mi-Si nos sentamos, el aire de la noche y la falradas perdidas en el infinito aunque fijos los ojos ta de movimiento le darán á usted frío: es prefe- bre, con amor, con delirante arrebato, exclamó:
-Oh! Juan, No se arrepienta usted de lo que
en la faz augusta de SnExcelencia el Gobernacaminar.
acaba de decir; leo en el alma de usted y por eso
dor, y pensaba .... cuando la trajo á las reali- rible
-Frío! exclamó Nelly, sinliendo que echaban
te amo tanto; no se arrepienta usted de sus paladades de la tierra un criado amarillo que la tocó
llamas su cabeza y su corazón.
bras y rcpítalas porque ¡si viera usted cómo me
casualmente al pasar.
Y soltando el brazo en qne iba apoyada, se
hacen feliz! El recuerdo más
Pronto iba á concluir la comida: los servidobrillante d~ mi vida entera
res ruidosos desembarazaserá siempre el de esta no ban la m.Jsa y se servia el té
,.'.·.
che en que un grito sinceá la inglesa y unR intermi1 '
ro exhalado de nna alma
nable serie de licores, delos
leal, vino á ball.ar de lnz y
que el Coronel hova no dede felicidad el alma mía.
jó de hacer provisiones pues
"
Msll.aca se va usted y ya
iba prevenido para tomar y
no vol veremos á vernos nunllevar.
ca!. . . . Déjese usted sin
Advertido el Comandante
,_, preocupación arrebatar por
del proyecto de N elly lo
sus sentimientos, y repita
agradeció vivamente; y noque me ama. . . . y lnego
tando que ya se ponía luego
uos separaremos llevando
A varios cigarros se lo avidulces memorias que, por
só á la nill.a que levantán•
lo menos á mí, nada ni nadose con resignación se didie me arrancará.
rigió al lngar donde se ha-Si, Nelly: yo la amo á
llaha el Gobernador, acoro ·
usted desde qne la vi; y si
pall.ada de Juan. Apeló á
lamentohabérselo dicho, es
todos sus conocimientos en
porque después de estos corel idioma del pajs para dar
tos instantes de ventura,
á Su Excelencia las gracias
nuestros deberes respectien su nombre y en el del
vos van á apartarnos para
Comandante; alabó la comisiempre.
da, los vinos y la elocnenLa joven sonrió con triseiadel fu.ncionario 1 y cuanto
teza y respondió:
habla hecho y dicho en to·
- Cuando se ama uno
da su vida.
bien, sabe siempre enconPor mny poca analogfa
que tuviera Su Exct'lencia
qnitó el abrigo y corrió á sentarse en las gradas trarse. A.unqne -sea por un minuto me ha amacon el pavo estúpido y vanidoso, pne11 era de piedra.
• do usled y yo le qnedo agradecida cualquiera
en el fondo una buena persona, quedó mny pa-Imprudente! le dijo Jnan renniéndosele: de- que fuere mi destino .... No me interrumpa usgado de tales ala bauzas; y si no insistió sino muy me nsted ese abrigo.
ted .... Yo tengo en electo sed de ternezas y de
débilmente en detener á los europeos, ha de
Nelly ooedeció, dominada como un nill.o, por amor, y desde el principio me hizo usted comhaber sido sin dnda porqne ya tenía como sus e\ tono de autoridad afectuosa con que Juan le prender que no se casarla con una chiquilla de
otros convidados, necesidad de dar suelta A los habló.
mi edad, ni menos sin saber quién soy ni de dónbotones de sn uniforme.
Entónces lentamente y con mil precauciones de de vengo; hace nsted bien, no debe nsted incuLos demas hovas, ebrios ya, ni notaron la par- ternura, volvió á ponerle el abrigo, le arregló los rrir en esa locura ó á lo menos yo no debo pertida de Nelly y del Comandante.
lazos sobre el pecho, le levantó el cnello y sen- mitirls; pero todo esto no por los motivos que nsAfuera, la noche era profllnda .en la tierra, pe- t~ndose A su lado, en un primer movimiento ins- ted piensa de que sea yo demasiado joven para
ro alegre y estrellada en el espacio qne los dos tintivo de que no lué duell.o, extendió el brazo usted ó que sea uRted demasiado viejo para mí;
enamorados contemplaron sintiendo la turbación para estrecharla contra su pecho, acariciarla y creame: si alguna vez encuentra, en condiciones
diferentes de las mías, una mujer de mi edad qne
misteriosa de lo infinito. Luego sus mir:adas se abrigarla.
encontraron, sonriendo los dos, y sus manos se enPero vino la reflexión, lnz de previsión ó de le ame tan lealmente como yo, mAs por nstedque
trelazaron como para hacer un pacto de unión. prudencia y contuvo sn brazo á medio camino, y por si misma, que esté pronta y feliz como yo paEsto no duro mAs qne nnos instantes, pero fué la mang tímida, avergonzada, se contentó con ra consagrarle toda su vida, su corazón y sus pensuficiente para transmitirá sus cerebros el himno a poyarse en la piedra á espaldas de la jtiven.
samientos en cambio de e~,q Rte(•.ción grave, se~
de pasión que vibraba en sus corazones.
A pesar de eso, como si la iniciación de e~e rill y profunda que he sos¡, ,;: e- i.,&lt;t.o en usted, no
Nelly en seguida se apoyó en el brazo de su movimiento hubiera transmitido una irresistible V.Acile: cAsese.
amigo y silenciosos y felices iban vagando al azar
Nelly pronunció su discurso como persona que
atracción, Nelly se reclinó sobre el pecho de Juan,
á través de la aldea dormida y dirigiéndose sin
y lijando en él miradas de pasión, parecía decir- ha reflexionado largamente sobre su situación y
darse cuenta de ello á la casa del Mayor.
le sonriente y agradecida: "¡qué feliz soy!" Se sobre el amor; que siente de veras lo que dice y
Para qué hablar?
entreabieron sus labios y dejaron deslizarse la que aunque se emociona al explicarlo llena así
Nada de cnanto hubieran podido decir habría palabra ºgracias" con tal entonación, con tal dul- un deber. Evitó ante todo tomar un tono lacrimotenido ni el poder ni el encanto de aqnel apretón zura, que equivalió á ese te amo que brota de los so, sentimental ó ingénuo que no habría cst•do
de acuerdo con sus maneras independientes y que
de manos. Habría sido imitilóembnsteradespnés corazones verdaderamente apasionados.
1
no convenía A relaciones nuevas, por mucho q11e
El
Comandante
inclinó
la
cabeza
abrumado
por
de eso, toda lrase que no fuera: "te runo'
hubiesen andado largo camino en corto tiempo
la
tempestad
de
apasionados
deseos
que
en
ella
Pero una vez pronunciada esa frase no podía
gracias A la complicidad de circunstancias excepse
agitaban;
y
poseído
él
también
de
gratitud
y
ser recogida y tendría la significación de un jucionales. Por el contrario, si al concluir de hacasi
sin
conciencia
de
lo
que
Fucedia,
lentamente
ramente eterno ... . Nelly no se resolvía ádecirla,
blar
tomó las manos de Juan, lué de un modo
pero quería escucharla en medio de esta noche filé acercando sn boca á la de Nelly hasta que

r:·-;:o-.·:

'

�94
cordial, enteramente cordial como las estrechó;
su voz se había serenado y un relámpago de alegrta iluminó su faz. Parecía un amigo, un amigo
ijiqcero que da consejos desinteresados sin gran
esperanza de que se le baga ca&amp;o.
Juan, aunque extraviado por la fiebre, conservaba suficiente criterio para comprender que no
estaba en un camino muy seguro por más que
fuera muy sgradll ble y 1,Hfirió ese tono ligero
en materii1sgravcs, aunque al mismo tiempo le
preocuparan las reticencias inexplicables que
contenía el discurso de .Nelly. «No debe usted
casarse conmigo&gt;-«No debo permitirlo&gt;- «Otra
joven que no esté en mis condiciones» ....
Mientras se aclaraba un poco el problema, Juan
cubrió de besos la mano amiga que se le tendia
y dijo:
-Gracias por el consejo, sef!.orita Nelly, pero
pienso que correrá la misma suerte que la mayor
parte de los consejos. Ya comprenderá usted que
cuando la víspera de una separación hemos cometido la imprudencia ....
Nelly hizo ademán de interrumpir esta frase
pero éi no ie dió tiempo y sigu:ó muy resuelto
acentuando mucbo ciertas palabras:
-La imprudeucia de confesarnos nuestro amor:
yo, á pesar de mis ideas bien definidas, y usted,
a pesar de sus razones que ignoro, no habiendo
obrado hoy en el sentido de su indicación es probable que no loha1 é nunca, ni podría, puesto que
usted se pone fuera de su consejo.
-En decto, contestó ella, nuestra conducta,
aobre todo lamia, ha sido loca. Usted á despecl!o de sus resoluciones ha cedido á mi atracción,
en un arrebato de amor siu ninguna idea de cálculo, sin premeditación (y esto me enorgullecerá
eternamente) pero las reflexiones no tardaron en
venir, llegaron ya y por eso he querido ser yo
quien ponga punto á la novela antes de que usted cierre el libro. ¿Y habla usted de imprudenciasi' Usted ha comeLido una, pero yo oé á donde voy
y sé que ni se casará usted conmigo ni haría bieu
si se casara, de :o cual 11e convencerá cuando le
diga las uzones graves en que me fundo, más
serias que la diferencia de edlid. «Sé bien que
no puedo aspirará un hombre como usted; y que
sólo me casaré (~i me Mso) en una clase iuferior.
Eso es todo. Sin embargo, amé á usted desde que
le vi, lo confieso francamente como digo todo, y he
ansiado que me amara usted también y que me
lo dijera; pero á eso he limitado toda mi ambi•
ción y todo mi ensutflo. No pido más.»
Cada vez entendía menos Juan esta situación
y se preguntaba quién seria entre él y la nifla el
más loco de los dos. Tranquilizado sin emblirgo,
y dejándose arrastrar por ia embriaguez del momento dijo:
-Si, Nelly, la amo á uated mucho, mucho.
Ella le apretó la mano en muestra de gratitud
y agregó:
-Si, esto es loco, es una fantasía de chiquilla
sof!.adora. No me ritla usted ahora ya que partirá maJlana; aleje to&lt;10 escrúpulo puesto que me
ha dado una gran alegría que no será seguida de
dolor alguno. Por mi parte no creo haber hecho
á usted ningún mal porque su amor, por i.iucero
qPe sea, no es bastante profundo para hacerle
padecer largo tiempo si llCaso le hiciera pade•
cer ....
Luego abandonó de improviso la mano 'lUe
había tenido entre las suyas, y con labios ardientes besó en los labios al marino con uu beso de
despedic!a.
-Oh! diga usted, diga usted sin temor y sin
pena, diga otra vez que me ama!
-Te amo, te amo, te amo, repetía él ya enloquecido y cubriéndola de caricilis.
Entonces ella se desprendió del abrazo, se levantó, y poniendo las dos manos sobre los hombros de Juan para impedirle que la siguiera, le
dijo mirándolo con ojos suplicautes y cobardes
á la vez.
-Quédese usted aquí, amigo mío, tenga piedad
de mi y déjeme el tesoro de esas palabras de
amor, que pienso no repetirá usted cuando sepa
que soy una hija natural recojida por caridad en
el Convento de Montreal, que mi madre era la úl•
tima de las criaturas, que mi padre esun antiguo
sub-oficial arrojado por ébrio del ejército inglés .... Oh! ruego á usted que por compasión
no diga ahora una palabra más.
·
Y luego cerrando con un nuevo beso más tierno, más apasionado, los labios de Juan para impedirle que hablara, le abandonó de improviso y
dió á correr hacia su casa.

EL MUNDO,

Juan no pensó en seguirla.
Se pasó las manos por la frente, se restregó los
ojos para asegurarse de que estaba despierto y
luego se echó á reir.
-Qué! Estaba loca esta chiquilla; loca de atar,
ó qué demonios pretendía?
Qué pretendía? Sus ideas no estaban bastante
claras para permitirle responder á esta pregunta.
Puede ser que ambos hubieran bebido más de
lo regular en el intemperante banquete de los hovas; y pensando en esto tomó rápidamente el camino de su casa, encantado de poder dirigir na•
da más que ese reproche á su conducta para con
la bella inglesita.
Entre tanto, Nelly en su aposento se desvestía
lentemente sonriendo frente al espejo.
Loca la hermosa Nelly?
Ah! no. Había comprendido bien que ciertas
cosas debe uno decirlas por sí miemo, antes de
que bocas indiferentes las relaten de mala mane•
ra. Además, su confesión tenía el mérito de la
sinceridad y se sentía como aliviada del peso de
un remordimiento.
Luego, en su imaginación fértil se había desarrollado súbitamente todo un plan que le hacía esperar que volvería á verá Juan y que ac11so se apoderaría nuevamente de él, cuyo plan según su propio criterio era inspira.do únicamente
por su amor. Y por eso era por lo que la hermo
sa Nt·lly sQnreía voluptuosamente á su espejo desvistiéndose poco á poco y admirando su cuerpo
de estátua,
Apenas regresó á su casa, el Comandante fué
á llamar á la puerta del Doctor que no dormía,
pero que se sentía mejorado y hasta preveía que
al día siguiente iba á tener un apetito voraz, regocijándole la idea de ir á almorzará la casa del
Mayor y de la sefl.orita Nelly.
-Qué criatura tan fresca y tan encantadora!
Un regalo de los ojos. Verdad?
El Comandante hizo un signo de aprobación
pero siu manifestar demasiado interés y le con•
sultó si dos ó tres horas después del almuerzo no
sería prudente regresar á Diego, aunque temía
que el viaje fuera fatigoso para. Lerbon y por po
ca que fuera la fatiga ninguna razón les obligliba
á partir desde luego pudiendo diferirse la marcha
pAra el siguiente día.
El Doctor á punto de acordar la prórrog:1. se
arrepintió, pues le desolaba la idea de que por
su causa se alterara el programa del viaje. El reposo de la noche le repondría y además, salvo el
descenso por las escalas, todo el camino en fita •
kon era más bien para dormir que para cansarse.
Insistió de Chalmont declarando que en eeta es•
tación no le preocupaba el Colibrí y que por la.
salud dd Doctor consentiría sin la menor pena en
quedarse dos días más. Pero Lerbon insistió en
la partida y no habiendo má.s que decir arubos
amigos se recojieron.
Pero el Comandante no podía conciliar el suefl.o y tardó dos largas horas en dormirse. Durante
ese tiempo cuAntas reflexiones! No tendrían consecuencias las palabras de amor que acababa de
•pronuncilir? En verdad, una bija natural, cuya
madre había sido una perdida y el padre un éblio
arrojado del ejército, no era un brillante parlido.
Así lo habla comprendido ella misma y cor,f&lt;Jsó
su amor sin temer que su confesión comprometiera al Comandante, lo cual era de agradecérsele
por la responsabilidad que ql1edaba suprimida así.
Pero si bien se ahorraba todo lazo también &amp;e
prescindía del placer de ese amor, tan embrit1gador y atractivo ...... De todos modos, lo mejor
era partir y no pensar más en este asunto.
Sin embargo, siguió pensando ...... Pensaba
que toda joven es sof!.adaray que vale mucho esa
flor de lo ideal que embalsama la vid11 y que
puede cultivarse aun teniendo mucha rectitud de
espíritu.
Nelly había deseado oír el grito de pasión de
un hombre que estuviera más arriba de sus aspiraciones. Era esto un capricho de sofl.adora? Puede ser, pero era capriclrn peligroso. ·
En estos momentos, también ella se desvelaba
preocupada por su aventura reciente? Cuál era
su propós~to real, aquél que reside en lo íntimo y
que no suele uno coufesarse á ~í mismo?
Todas estas cavilaciones hacían pasar ante sus
ojos una procesión encantada de cuadros vivos como los que torturaron á San Antonio en tiempos
pasados. Y si no rechazaba sus visiones con la feroz
energía que le valió la gloria al bienaventurado,
deseaba ardientemente á lo menos que el sueno
las borrara de su cabeza!

Domingo 31 de Julio de 189b.

Al día siguiente, en vista de que Lerbon estaba ya restablecido, de Chalmont mandó llamar á
Ivon y le ordenó que de acuerdo con Volanabé
arreglara la partida para salir A las dos del~ tarde· si á las dos y media. las mulas estaban hst8Ben' la aldea del Pié, á las siete llegarían á Diego y
á las ocho cenarían en el Colil&gt;ri.
Jacques bajo la dirección del Docto~ ~arfa los
equipajes y entre tanto el Comandante m~ á despedirse del Gobernador y otros personaJes; volvería á las diez, y á las once estarían en la casa
del Mayor.
Dadas estas órdenes salió; y corriendo como si
tuviera mucha prisa, hizo su visita á las autoridades. Cuando regresó, encontró á Nf,l)y en gran
conferencia con el Doctor, pues habfa venido á
informarse del estado de su salud y hallándolo
bien trabó con él conversación y presa de un súbito deseo de aprender botánica é historia natural, hasta le pidió libros para estudi!lr.
Con mucha naturalidad, sin la menor timidez
y como si nada extraordinario hubiera ocurrido
la vi~pera, Nelly estrechó al Comandante lamano y siguiendo su conversación con el Doctor,
manifestó que el deseo de instruirse le había venido de un suelio que tuvo la I!Oche anterior.
¡Vaya un suefl.o raro y espantoso! Una hada
se le había ...parecido, joven y bella, pero con los
ojos sin iris ni pupila, solameute unos globos blancos, inmóviles, como los que tienen las estátuas
de mármol. Se acercó á Nelly la besó en el seno
sobre el corazón, con labios al'dientes y causándole dolores atroces: «be perdido mis ojos áfuerza de llorar, le dijo, y quiero que sufras como
yo .... amarás y no te amarán á tí." Luego se
fué volando por la ventana entreabierta.
Inmediatamente vino otra hada también muy
bella, pero tenia los cabellos blancos y le surca•
ba la frente una honda arruga, apesar de que en
todo su cuerpo brillaban las morbideces de la
juventud. Esta besó á Nellv la frente haciéndola
sentir emoción deliciosa y ie dijo: «Yo te traigo
el remedio contra las angustias torturadoras del
amor; el consuelo y el olvido están en la ciencia .... hazte sabia!•
Este lindo cuentecillo de hadas lo terminó Nellycomo convenía, riendo, y cerró tan bruscamente un libro de botánica que á ser otra persona
quien así lo cerró, habría sufrido una reprimenda del DJctor, pero la joven ¡lo hizo con tanta
graciA!
-Ya. es hora, dijo Nelly; vamos á verá papá?
Y mientras el Doctor acomodaba cuidadosamente sus libros, ella se llevó á Juan aparte y le
dijo:
-Tvda la noche estuve sotlando cou usted ....
no creía amarlo tanto.
De Chalmont, no hallando qué contestarle se
conformó con estrecharle la mano carinosamente.
Ella afl.adió sonriendo:
-Pero estoy resignada y seguiré el consejo
de la hAda protectora: trabajaré.
Y como ae Chalmont. sonriente iba a. contestar
en tono de broma, ella le interrumpió gravemente diciéndole:
-Silencio! no se burle usted de mí. y déjeme
creer hasta el fin que me ama usted algo todavía
apesar de mii cor,f ,siones y apesar de todo. Va
á srr tan pronto la partida! ..... .
Y par11. evitar una respuesta ó para aprovecharse del limoso "quien calla otorga" agregó en
v::iz alta y alegremente.
-Bueno, Doctor, ¿ya está usted listo? ¿qué
aguarda usted para ofrecerme su brazo~
Abandonando libros, insectos y cuanto tenfa
Ler~on vino solícitCI y quedó t,m encantado d¿
sentir apoyarse en ~l la manecita blanca y suave
de N elly, que no vió cómo una Epeira Mauricia
se estaba escapando de la caja.
En casa de Nelly el Mayor estaba esperando y
en cuanto vió venir á &amp;us invitados se adelantó
á ~e~ibirlos, manifestando que se encontraba muy
ahviado.
- Si, si, dijo ~erbon, esto va bien, pero acuérdese usted de mi recomendac:ón: nada de alcohol!. ...
No la olvido, Doctor.
.~er? _n? bien habían entrado al salón cuando
diJo dmgiéndose á su hija:
~Nelly: haz.el favor de traer 1&gt;l Vermouth.
Nelly lo traJo y obsequió A l11s visitas y Stephenson '.'ªció tqn rápidamente su vaso, que hubo_ necesidad de llenárselo de nuevo para que
brmdara con sus nuevos amigos.

Domingo 31 d&amp; Julio de 1898

95

EL MUNDO

-

- ------~¡
-1

.¡
¡,

glés me ha prometido un empleo en Canadá si le
llevo de Madagascar ciertos informes ....
- ;,Militares? dijo negligentemente de Chal·
mort.
-Comerciales más bien? preguntó el Doctor.
El Mayor observó A los dos franceses, vaciló Y
luego dijo:
.
-Si, comerciales, puesto que Inglaterr~ no tiene sobre esta isla ninguna idea de conquista.
-Así lo creo, dijo el Comandantx_puesto que
la isla está bajo el protectorado de .I&lt;'rancia, pero de todos modos y aunque no sea sino á título
de mera curiosiosidad, siempre es útil recojer
datos militares ... .
-Y guardarlos, agregó riendo Lerbon.
-Bah! lo que yo poseo en este particular, carece de importancia, d eclaró modestamente el
Mayor. De todos los pu~blos, el fran~és es el que
ha explorado mejor la isla y el que tiene de consiguiente datos más precisos. sobre sus elementos
militares.
Nelly que había llegado oportunamente, oyó
esta conversación con interés; y sin embargo no
tomó parte en ella y se limitó á decir al Mayor,
que el almuerzo estaba. servido.
.
.
El almuerzo no fué alegre ni expansivo, pues
el Mayor no brillaba por su inteligencia . Y no
pensaba sino en beber sin llamar la atención; el
Comandante parecía preocupado; Nelly tris~
seguramente por la partida de sus nuevos ami-

gos, en vano se esforzaba por
aparecer galante y solo el Doctor contento y rejuvenecido
aparecía con rosto tan radiante como el día en que descubrio que había araftas diurnas
y araf!.as nocturnas.
Cuando pasaron á la sala á
tomar el café, Nelly desapare•
ció un momento y fué A su
cuarto de donde sacó un paquete cerrado que decía en la
cubierta:
«Itinerario secreto de Majunga á Tananari ve por el Mayor.H. Stephenson»
Tomó la' pluma. y escribió abajo: Recuerdo del
autor ·al Coinandante del Colibri. Luego volvió
á la sala, guió há.bilmente la converaación á. tr~tar de los orígenes de la raza hova, y cuando vió
que su padre y el Doctor se arrojaron con ardor
en ese asunto, dijo en voz alta:
-Comandante: mientras estos sei'lores discuten ¿quiere usted d11,rme su opinión sobre unas
acuarelas que he pintado? Venga usted A verlas.
-Con mucho gusto, Sefl.orita; dijo el Comandante sonriendo aunque le alarmaba la idea de
una entrevista tan peligrosa como la de la vi spera.
Ya que ella tuvo la generosidad de no abusar

de su triunfo pues comprendía que no podía ha•
ber matrimonio entre ambos, habría sido mejor
evitar toda confidencia y separarse de golpe sin
una nueva lucha. De antemano temía él la fascinación que Nelly ejercía s?bresu espirítu, qu~ lo
embriagaba y lo enloquecia. Pero ¿cómo evitar
ese peligro?
.
.
. .
. .
El Doctor los vió partir con envidia, casi sm•
tió celos, y lamentó haberse dejado aprisionar en
las ruedas de la etnología;perotuvoquequedarse
con el Mayor, el cual aprovechó al instan~e la
salida de su hija para beberse un vaso de wh1skY'.·
Una vez en su cuarto, Nelly se puso á volti·
jear nerviosa, cortad11, como quien no sabe lo
que quiere, y luego, súbitameoteresuelta, un tan-

�to pA!ida y con los ojos bajos abriendo el csjón de
nna cómoda:
-Aquí están mis horribles acuarelas de colegiala, pero no lo traje I!. usted para enseliárselas,
no! Dentro de nnas horas va usted á partir y es
casi seguro que no ~os volvamos A ver nunca.
Nada tenemos ya que esperar el uno del otro, ni
nada tampoco que temer ...... Déjeme acabar, se
lo suplico ..... , Nada que temer. Lo digo sobre
todo por mi, pues una vez hecha nuestra confesión reciproca y después de mis revelaciones,
mucho tendría que temer si usted se quedara,
pero nada si se va. , . . . Respecto á usted guardarl!. nn recuerdo de sabor especial en el depósito de sus otros recuerdos ...... primero con un
poco de remordimiento que se irá borrando hasta
que venga el total olvido ... .luego se casará. usted en Francia ..
-Pero Nelly, querida Nelly
¿estA usted loca? ¡Qué está us-

ción del Mayor, y luego ...... qué me habla usted de itinerarios en estos momentos en que sólo
me preocupa el amor?
-Tiene usted razón: dejemos eso y vamos á la
sala. Después lo llevaré á la casa de usted y eso
me dará pretexto para verlo una vez mas. ¡Qué
feliz me hace la convicción de que me escribirá
usted! Vamos ..... .
Al pasar frente al espejo, Nelly se arregló rápidamente el traje y los cabellos, luego abrió la
puerta y se dirigió 1\ la sala.
Juan que estaba como embriagado por la felicidad, recobró su sangre fria al ver al Mayor y
como si tuviera prisa de retirarse, dijo alegremente:
-Pienso, Selior Stephenson, que habrá usted

ted diciendo así!

- 'Comprendo su admiración.
No está usted habituadoá oir hablar así á las nilias de mi edad
pero eso es porque su situación
difiere mucho de la mía, lo cual
es una bendición de Dios para
e-111\s que no tienen ni mi corazón
ni mis deseos ó que aparentan
110 tec.erlos pues quedarían de•oladas si alguien sospechara que
s1t bían ciertas cosas .... que sin
embargo no ignoran. Pero el tiempo vuela, mí querido Juan; no
tP1•go intenciones de quejarme
11' de llorar; amo á usted y .....
Sintiendo que las pasiones rujian en suinterior, conmovido por
este amor doloroso y vibrante
que veía en ella y que juzgaba
sincero, en estos momentos de
eterna despedida, Juan la inte-

•

-Es nna locura decir esto al
partir, pero yo también amo á usted, nifla, como nunca me había
creído capaz de amar.
-Justamente porque nos estamos despidiendo me he atrevido
á decir á usted que le amo, pues
comprendo que en otra ocasión
tal vez no me creería. Pero ahora no duda usted ¿verdad que
no duda?
-No, Nelly: te creo y te amo,
Y la estrechó nerviosamente
entre sus brazos.
Ella se dejó acariciar; y con
la cabeza reclinada en el pecho
de Juan prosiguió á media voz:
-Quisiera ser fuerte, pero no
pnt-clo contenermis lAgrimas;qué
feliz soy! Mi confesión creída por
ust,.cl contiene la discuJpa de mi
tondncta tnn condenable en apariencia. -No me juzgue usted
con rigor ...... si me he dejado
1urastrar sin resistencia en esta
pendiente, es porque sabfa yo
que se iba usted y no qnlse que
J.P. NWRPAra la única hora feliz
de mi vida.
-¡Que encantfl 'tiene tu voz,
Nelly, y que dulzura tienen tus labios! Te amo,
te amo, te amo .. . .. .
. Y brnscamenr_e desatando el abrazo que los
hgaba, retrocedió algunos pasos y dijo con fir.
meza:
-Te amo, y me quedo.
Un relámpago de alegria pasó por los ojos de
Nelly, pero conteniéndose tomó con efusión la
mano de Juan y le dijo,
-No: no puedo consentir eso. Es preciso que
parta usted en seguida y que vuelva á su barco.
Allí lo pensa":á usted, y si es cierto que me ama,
ya encontrará usted la manera de volver A ver·
me. Pero lo que mas le conviene á usted es olvidar todo esto y no buscarme mas.
-lile autoriza usted á escribirle algnnas veces?
-Y contestaré con exactitud. Pero vamos á la
sala A ver al Doctor. Ah! me olvidaba: vea usted
esto, es un itinerario que mi padre juzga muy importante y que le regalo á u•ted con una dedicatoria de mi letra.
-No, Nelly, no puedo aceptarlo sin autoriza-

El Mayor dió las gracias y se excusó de no.
acompaliar á ans invitados, en tanto que Nelly·
murmuraba:
-¡Quién sabe!
Luego la joven estrechó la mano á_ sus amigos.
y luego permaneció en la puerta s1gméndol?scon,
la mirada hasta que desaparecieron I!. lo le¡os.
Cuando esto fué, corrió á su aposento, se dejó,
caer en un síllón y lloró .. . ... Por qué?
¿Alegria, tristeza, emoción, inquietud? De todo,
había un poco .en las lagrimas de Nelly.

0 om.Jngo 31 de Jubo 4e 1898.

EL PLAN DE NELLY.

En la noche de ese mismo día, .
á las ocho, un bote conducía dela rada de Diego SuArez A bordo,
del Colibrial Comandante, al Doctor y Prince.
Prince?
SI, Prince también.
El pobre perro errante, cambiaba otra vez de duelio y venía á la población en que nació;,
,
sin
demostrar por esto último la
,
menor alegría. · Por el contrario,
lloraba y olfateando sin cesar portodos los camarotes, arrojaba gri' tos cortos y pla:ttideros, lo cual•
··t. '
duró toda la noche.
He aquí lo quehablasucedido:,
Algunos minutos antes de que
la caravana saliera de Ambohimarina, mientras Jacques, lvon
y el Doctor mismo, despachx ban,
los equipajes, Nelly acompallada.
de Prince, llegó muy fatigada y
encontrando al Comandante soloen el patio, le explicó por qué babi-a venido tan tarde, á pesar suyo, para despedirse. Por mAsque habla empleado horas ,v mAshoras en buscar el itinerario, se·
le había extraviado y por hO no
lo pudo traer como tenía prometido. Quién lo habría tomado?
Seria Volanabé que estuvo en su,
casa en el breve rato empleado
por ella para orar en el te10plo
por el buen viaje de sus amigos?·
.
""
No es posible que se hubiera
~
atrevido á entrar al aposento de
*'
Nelly. Acaso ella misma, que con
lo de la partida tenla la cabeza
á pájaros, hubiera guardado el•
'
paquete quién sabe á dónde.
Juan le dijo:
-Es usted una chiquilla. Cree que tengo necesidad de algún objeto para acordarme de usted?
De todas maneras, Nelly decía..
que le era muy doloroso haber
perdido tan preciosos apuntes y·
eso en momentos en que la partida era inmediata y no volverían.,
á verse más.
,,
,,,.; \ .
-Pot qué no hemos derennir- ·. . .
nos otra vez? dijo Juan: no lo.,,--:,
~
prometo, porque no puedo: pero,
quién sabe?
-No quiero esperar, contestó Nelly, y me resigno convencida de antemano. Pe-ro pido una sola cosa: cumpla usted su promesa
de escribirme siquiera una carta.
Acababa de decir estas palabras, cuando seoyó (,, Ivon que decía desde atuera
-Faltan cinco minutos para las dos: v~y á •.
avisar que todo esta listo, vámonos.
Nelly había oldo bien: quedaban no mas quecinco minutos. Entónces se dió prisa y enjugando una lágrima, murmuró:
-Juan: hágame usted un favor muy grande. .
Va usted á decir otra vez que soy una chicuela
pero ¡me haría usted tanto bien aceptando .... 1•
Quiero que se lleve usted consigo á Prince y que
tenga usted presente que lo he abrazado mucho y le profeso un gran caril!o. Esto es una tontería,
pero no rehuse usted, se lo suplico, el tiempo co- ,
rre, Ivon va á venir, y aún falta que me despida
yo del Doctor: tranquíllcese usted, soy fuerte y
no lloraré, sonreiré si fuere necesariJ 1 ya verA .
uste~ .... AbrAceme pronto, pronto ¡oh! cuántole ame! Con todo mi corazón.-(ContinuardJ

- ~-1
•

/"l
~

_,

encontrado grata la compal!ía de mi amigo, pero
el tiempo ha volado y me veo en la necesidad de
despedirme de usted y de la Seliorita Nelly. No
olvido la galante hospitalidad de usledes y espero que la próxima vez que venga yo á Diego, me
pagarán mi visita.
-Ay! no puedo prometerlo, porque los hovas
no me consienten mucha libertad. . . . . . Sin em•
bargo ....
-Sin embargo, heremos todo lo posible, ·aliadió Nelly, notando que ya la lengua de su padre
no estaba muy expedita. Me agradar!\ mucho visitar nn barco de guerra y ver además la rica colección de aralias del Doctor Lerbon.
Al decir esto último, dirigió al sabio nna de
sus má.s arrebatadoras sonrisas.
-Seliorita Nelly, dijo amablemente el Doctor:
la visita de usted será para mis aralias y para mi
nn gran favor. Adios, y no hay que creer en •uelios. Quién no ha de amar á usted? Adios, selior
Stephenson; de Diego enviaré A usted las drogas
prometidas.

l!:L MUNDO

rn.

.

rrumpió diciendo:

97

Domingo 31 de Julio de l!lll'

EL MUNDO.

A

Gli:ffoéh

La siesta
[A BUbéD M. campos.)

Dt&gt;ecama, es la hora . n
. e lo .alto. desciende
en sueltoR gironee la ro13: cahn!l, d
el Sol-tgneo loto-su cáhz enc1en ~lcina.
y t&gt;l fuego que. esp arcd~~~~~~t;~ ces hor~:
Descanll&amp; m1 re 1011..
•
la tierra vomita su alient~ tie fragua,
ya tedas lns flort.'S marchitas es~áe~fi~~a
el pez-áurea flecha-nervioso
\ag ondas del Agu~, 1
y sale á loa bancos de arena el ca1m&amp;n.

•••

Su oliente resir.a surlc\ el lii:¡uid~mbar
-11roma enerva.nta, selvático yd rl~bar
perfumt'S e
Y el aire. con ténues
it 1I sedeño abamco.
1
r;e'f!~º ~~rd~ ~~p a!!iente. no tardes. t~ espero,
l bam~ca á. la sombra del plátano use1la,
a.
6 el toldo de un gran parasol. ...
;~ ~~!~e flauta del ind1.o h~maq~ero · · · ·
¡Oh ven, m1 tranqm a,
mi tierna, mi dulce toNaz torna~ol.1

!a

•••

dJ~~~~ ~~:~e:i:.~ t:~I ~Th~!bl~n•f~if•~f~,°he
tu ob~curo cabello P.be::li ~~s~lba triunfante.
que enreda sus aom
. .d f
¡Tus ojost-En ellos con fulgt o tego,
Amor-mariposa voluble-hace ga ~
batiendo do~ pétalos de orol y ~z11~,
1
en ellos un vivo¡~~cd¡zv;!e~~
Ala . . , . ..
·en ellos esplende la lumbre del Sur!

'

.

[Del álbum del Sr. Edua.rdo Me1o y Andrade.]

.
d
ue vudve del torneo
Belleza tmrnfa 0 r8: q
b ' t de et1plendor
Con el es.:udo heráldico cu
•;eteo
Detente: tJOy poi,t~I escus!: :11:s el trofeo
De mis galantes r1mae:~antaF· cantando en tu loor.
,
Q ue traigo b&amp;iSta tus P
o vi tu triunfo,
olfmpicl_l grand eza.'
Yo v t · · · · Y
cicias A tus p1és,
y vi como rodaron Vt\~
'
de bellez 1,
Deidades con teiSoros rnmeusoes realeza
Altivos y potenltes bl}z~nsi~ trillo el ·ancho frés.
Manchados ya os gu 6 ·
.
;-ue intrépida esgrimiste:
Yo vi las reg1as ar_ma t~ altivo porte real,
T11 rostro de c"uc&amp;:SIC · aetas ue encendiste
Los "'.'ayos de tul! ºJºt;i1a
y 1uigo convertiijte
En luz de alguna 68 ;eño 'que vuela al ideal.
Ea llamas d" un en1:1
d- - gentil cla.rineria.,
y oi que la estruen ºS:himno triunfador,
Regó sus notas_ de ore. e
•ada de barmonia
y al eco des~ idmeasb c~gc Un beso con que ungía
Siguió ~I cruJtrlb efunnt:s d~..diosa. d~l amor.
L&amp; g1orl&amp; tu a a re __
vuelves del noble y leal torneo
y ahora quehya Aldico cubh,rto de eSplendor,
Con el e"cu.do er
lleva mi trofeo:
¡Oh, Rcünal pasa·· · · pas~~ ti mido aleteo
Las rima.e qude ru_mo1~: cantando en tu loor!
Acá dentro e m1 a
,

tet

'

Luis FntA.s FERNÁNDEZ.

~f

La funeraria

••

Pareces querube tendido en la cuoa

. •CA oyendo de c:clóglcos sor es,
1a muSl
t
vito de luna

ó bien. tremu\an e rad,.., l&amp;cteos bollones.
prendido en U'!-- co_po deRc&amp;nP.&amp;. ya es hora:
Desc1tnsa, m1 rema.
d h
o
la tlerra vomita su ahento . e o~nn~ flor
"todo se A.duerme, no se irgue u
....
¡118. entre las ramas el ave ct1.nora
sacude el bochorno,
y t-n tanto, yo arrullo tu ensueño de amor .
JUAN

B.

DELGA~O.

J:~~~

lal:~:~~~{::to

;i:l

!,a canción del nauta, del mar y de la onda.
Un barco!: ta.u sing~lar,
ue finge A la mente rncautR.
i a. visión de uu sueño nauta,
peregrino del azar • • • •
De su prora, si el bramar
del viento no las ab_oga.
surge una voz que rnterrrga,
surge otra voz_ que resp~nde:
una voz que dice: ¡dónde
y otra voz que ordena: ¡boga.1

8

Cae la somb r a
: 0 ~~i~:~c:éerfano
como un man10
b d o
e doblea-a el pesar del a an . on
qu
:, d enorm~s desahentos.
co(}b8 ~~:~gt~isie es el llanto de lo,4 hijos
,
da.mente sobre el féretro. .
due cae s3.r ! cu&amp;n triiStea son las lluvias
e los 1t11.u!~:a que segó el Invieri:i,o!
ªºt~emuerte llega VKcilante y pálida,
cubierto el rostro por el manto uegro,
como uu visitante que tmrortunu.
y . nt&amp; silenciosa sobre e lecho.
se.
moribUt!do, qul e
rueba a, esquivar e sop .
pque le hiela ,as sienes, y se ierlgue
asido á su11 cabe ,os.
con t l terror
as! El cada.ver,
Qué noche de amarg11r
en la torva quiíltud del aposento,
medita en 111.s eternas soledades
i1 8.rbPl caldo en el desierto.
coy~:•torno.del difunto se congrega,
b .0 las lucf's de los cirios trémulos,
&amp;J un collar de Uvidas bacantes
com 0
O dó recuerdos.
u{)~ºP:!:~;¡~~~~8 la luz de los blandones
ba·11.~do temblorosa. sobre el velo
dellas siniestras viudas solloz~nt(s
q ui, atenacea sin cesar el vé~t,go
leteando los suspiroiS
que puebla el desconsuelo,
:~mo arvada de nocturu~s av:es
hi"as
la Tiniebl)t. y el Misterio.
~ la exaltada m,;:,nte qu~ ºª~!raga
de la pavura en el pr?fundo .pielago,
ve surgir cien diabóhCHS qutmeras
arvada dó vora · es cuerv_os_.
0
cCJÚh ~uá.n triste es la marcha s1g.1\osa
'uesi ue al cadA.ver el corteJo!
coé.nq enstivos mécense los s~uces
cu
uietud del cementerIOI
en~ªcuri: ~ristes las flores de las tumbas!
los cipreses del jardtn, qué tétricos!
¡"610 el ave gorjea (acaso el ave )
osee de 111. muerte los secretos
p y la tierra ha caldo poco A pow
con su redoble de sonidos huecos,
y las corona.a cubren el sepul~ro,
los pasos &amp;8 pierden á. lo leJos.
y y despertando las tinieblas, miran
ómo en fecunda inspiración el vienta.
~a entonando un solemne De Profun_ is
del mustio sauce en lo ... sonoros nervios.

cí:::fa.:cia

•••
Hincha1 rugie~do, el tit&amp;n
Atlante su ola hera,
f
como un gran vi1-1ntre que uera.
¡, parir á Leviatb&amp;n;
entre los soplos que van
ca~bando el mar q~e se azoga,
surge una voz que mterrog1t,
surge otra voz que rerpodn1e:
una "ºz que clama: ¡dón e.
y otra voz que ordena: ¡boga!

•••
Pobre ánima que avanza
con su galerR. por lo~
océanos h&amp;cia un Dios
t
Un rib'azo . ... que no alcanza
y Vanamente s~ esperanza
con el abiemo d1alo~a. • • · · ·
surge una voz que mterroiª'
surge otra voz. que. respof e:
una voz que gime: idónde. t
y otra voz que ordena: ¡boga.
AlUDO NERVO,

fe

fi

AURELIO

G ONZALEZ CARRASCO,

�98

EL MUNDO.

Domingo 31 de Julío 1898

PAGINAS DE LA MODA

Dolaj.ngo 31 de Julio de 1898
del prójimo, tildando A las de su sexo que visten el
sencillo ropaje de la mode,tia.
La niña que reciba en el hogar la educación, que
le dA una madre cariñosa y buena,quese desvela por
tener buenos 11jemplos y A quien se la inculca el desprendimiento y el desinterés, la modestia y el pudor.
será una mujer respetable y respetada, merecerá la
consideración de todo hombre honrado; la estimación
que se captará no se limitará á los suyos solamente,
f'i que tRmbién se hará extensiva entre todos los que
la traten y vean con los ojos del desinteréd sus buenos sentimientos, si e,s pobre. tendrá conformidad en
las necesidades que indudablemente la pondrán en
Ja lucha constante con las tentaciones de los hombres
buscará con el trabajo honroso el modo de hacer llevar la vida honestamente: desoreciarA toda riqueza
que no sea adquirida co,1 delicadeza y sin detrimento del honor y la virtud. si la dePgracla se empeña en
aembrar eeprnas de d!s,gusto en el corazón, sumiéndola en el infortunio en donde será victima de los
males y precipititda enla sima del descrédito, y vién •
dose agobiada por la fatiga tengan que sollcitar la
protección de las almas caritativas, lo hará con deli•
cadlbima modestia: demostrará. con firme abnegación
que no hay poder humano que pueda quebrantar una
voluntad enérgica y mucho menos corromper los sentimientos cuando é;tos se han formado en la escuela
del pundonor: si es favorecida por la fortuna. prestará. todo género de alivio al necesitado, prodigará con
desprend·miento las buenas obras, solicitará. 111 me•
nesteroso para apagar su eed de alivio con el bálsamo del consuelo.
¡Ah! mucho puede influir la modestia en el norvenir d,, la mujer; ella puede evitar múltiples sufrimientos y las grandes penalidades á. que está expuesta
por la debilidad de su sexo y la veleidad de su carácter
Ninguna mujPr puede presumir de que con su be•
lleza, ijUS atractivos y coquetismos basta para que el
hombre se prosterne y la rinda llmoroso culto, no el!
pre.:iso reunir aquellas cualidades que forman las
delicias del corazón y llenan al espirita de consoladoras mi•iones ensanchando el alm.l con grata é inefable ilu8ión.
Penetremos en ·.m lu~ar en donde la de•gracia ha
sumido en la pobreza a una familia, en éf hay una
madre anciana, y fatigada por el peso de los alío~,
más aún, por el infortunio; el hueu esposo y excelente

99

EL MUNDO
padre que la sostenla, murió dejando con su dulce
compañera, tre~ hijas en la mas completa orfandad;
á la anciana como toda buena madre, es natural que
la preocupe el porvenir de su11 hijas, ella sabe que
estas están bajo la vijilancla de un juez severo, que
castiga sin contemplaciones. y muchas veces con dema~iada injusticia -la sociedad: también conoce por
experiencia las murmuraciones del vecino, que con
ojo malicioso escrudiña todo lo que p.iede servirle de
cróuica pRra divulgarlo en calidad de secreto; pero
desgra.ciada11ente dicho secreto se l-lxtiende por todas partes haciendo blanco de calumnia A las rná~
puras reputaciones; pues s ..bido 11s gue cada cual
quita y le aumenta según su capricho. lntl-lrroguemos
á 11111 jóvenes, veámos en qué eatado se nallan
sus ánimos.
Ah lector! no lo dudeis, si la modestia ha Rido
inculcada en sus corazones, oiremos palabras
de resignación y conformidad, sus casti~imos
labios serAn incapaces de proferir una blasfemia; ocultarán sus males con dignidad y pudor;
rehusarán adoptar una
mejora en sus sufrimientos si esta puede lastimar enlo intuno de sus
sentimientos: mas si por
el contrario descuidada
ha sido la educación, llena de mimo y toleran•
cia .... entonce~ ¡ay l so·
lo veremos act ,1s deverg on zosas impúdicas,
que nos horrizarán
porque la inmoralidad
pen11tra en donde no ha
habido f,eno para tener
las pasiones, las niñas
educadas en la escuela
~
del interés. que ven malos ejemplos en sus ma
vore~, no tendrán pudor ni mucho menos modestia; el materialismo
metalizar&gt;\ sus corazo•
nes,ensus ojosnoha.brá
!Agrimas porque gus sentimientos estarán· disec~dos por la indiferencia,

FIG,

Las primeras podrán tener penalidades múltiples en
la vida, pero bajarán á. la tumba con la paz del alma y
conciencia Jimpla. Las segundas satisfacen sus mun ·
danales caprichos, colmarán sus deseos, gozarán de
todos los gustos que pueda haber en la tierra, mR' el
dia. fun11stls,mo dtil aesengaño, cuántas van á exh~lar
el ultimo suspiro.en el misero lecho de un hoPpllal,
olvidadas completamenttl y lamentando no h» ber sido
modestas sufren cruentltimo11 remordimientos.
Puede que haya alguien quien nos juzgue exajerados en nuestros escritos, puede que sean muchos
los,que los desaprueben en todos sus sentidos; emP.ero, deseamo11 contribuir al perfeccionamiento de la
humana especie de la cual formamos parte; y en efte
concepto, nada; m nadie podrá ha.cernos retroceder;
hemos experimentado todo género de desengHños;
hemos sentido y llorado con nue~tra buena madre
multiplicad11s c11lamidades en medio de la
desesperación; á ella, y sólo A ella debemos
aquellos consejos que nos han desviado del
mal; ella nos ha infundido el respeto que
siempre hemos tenido por la mujer modesta; ella n.&gt;s ha recomendado la. moderacion
en todos nuestros actos, ella constantemente
nos exhorta pua que no desmayemos en inculcar buenos ejemplos en la incipiente juventud, y ella en fin, es la que ha formado
nuestro corazón. siempre humilde ante la razóni siempre sensible
por las agenasaes~racias, y muy
en particular por la mujer que
reune las bellisimas dotes de la
modestia.
"Siempre se puede hacer el bien
aún en la indigencia." Asl pueP,
creemos hacer un bien á alfunat•
madres recordándoles que .o pri
mero que deben enseflar á. suf _,,. - ·
hijas es el ser modestas, de mane
ra que puedan !'vitar en todo
tiempo y circunstnncias, caer en
el proceloso mar del descrédito

FJG. 1.-TRAJE PARHIE:SSE DB ESTÍO

La mujer modesta
El talento de la. mujer
consl~te en saber ser
modesta.
L. l. A.

Los padres que anhelan para sus hijas un porv11nir lleno de contento. y dt1licia, que abrigan la Jisongera esperanza de que sean el fuerte báculo que lo

sostenga en la edad decrépita, los cuiden con cariño- hace á las niñas acostumbrarse á la malicia: cuando
sa solicitud cuando se encuentran postrados en el le- lleguen
á ser unas señoritas nad·1 eabrán hacer que
cho del dolo1 , abatidos por las er:fermedadeR d11l cuer , sea de provecho:
acostumbran A e•pPr11rlo todo de
po, y les prodiguen sus consuelos en los sufrimientos sus padres, d~ Russehermanos
y muchaR veces ),asta
del esp!r1tu y el tedio del alma., deb1minculcarles des- del extraño: s1 lle~an á casarse_precipitá~
al espo,o
d11 la mñez los bellos sentimientos del pudor el amor Y lo hacen contraer compromisos 1rnper1ores
A sud
al trabajo y á la virtud, alardeanao slemr,re·'con can- . fujlrzas, sólo por safüfacer RUR caprichos; descaradadorosa modeetia.
demol'trarán. R_u disgusto por los trRbajos doUna educación demasiado descuidada y tolerante, ment11
mésticos; serán envidiosas y egoístas, y murmurarán

4 -TRAJlll SA!!Tltlll

FIG, 2 - TRAJlll Dlll PIQUÉ

FIG, 3 - TRAJE DEI PAÑO AMARlLLO

EMILIO GrnoN S.

FIG. 5-TRAJlll PARA NIÑA.

�Oomln¡¡!'G 3l de Jul;o de 1898

EL MUNDO

100

denuncian mis leales primorl's. Tú acechas, tú aco·
mt:tes sin dar la cara A tus victimas, q11e agonizan
maldiciéndote porque hieres y no curas, porque ma•
tas y no mueres.
-Calla, to11ta. que tires del engaño em_blema. Mira
tus vivos colores; polvo vano que en mis manos se
deshace, asl t os halagos, asl los giros bellos con que
facinas las almas ingenuas
-Razó n tienes, rHpaz ladino Mi belleza es polvo
si la palpan. En cambio, si tú tocas lo~ corazo1:1es, l_os
conviertes en llamas v l11ego en ce111zas. DéJame 1r,
que á nadie ofendo. Yo no iré á denunciar tu Kcecho,
pero si á las zagalas Ancuentro les diré. 11 011,zadorcitl\8 de mariposas, segidme. que eo_v la tlmida iJuijión.
Huid del Amor, q11e t1s audllZ y traidor"
N.

FIGS.

10 Y 11-DOS MODELOS

BOLET

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1898

PERAZA.

DEI JACQUETS

RIFA DE MUJERES

FJG, 7-Tll.AJ"l!I DE CICLISTA

Es por dl'máe curiosa la costumbre que cay en al~unae_poblacioutie de la provincia de Smoleoeko, del
1mper10 ruso.
· .
Cada ti;es meses se escoge una joven bellR r, virtuosa con objeto de rifarla; se emiten 5,000 billetes
de á rublo cada uno, 11. loe que tienen derecho los jóvenes y viudos de la población y de las localidade11
vecinas
Hecho el sorteo, el agraciado puede casarse con la
joven ó ceder sus derechos á algún amigo
Aei mismo la rifada puede rehusar al favorecido
por la suerte.
La joven recibe loe 5 000 rublos que produjo la rifa
como dote, y en l'l caso de que no se verifique el en•
lace, se reparte la mitad á cada uno y en paz.
Por lo general lns jóvenes rifadas aceptan como marido al dee:gnado por la suerte, siendo esos matrimonios un modelo de felicidad conyugal.
FIG, 9-TRAJE SASTRE

Lectura para las da'Dlas

EL SERVICIO DOMESTICO
LOS QUE SUBEN ·y BAJAN

Una gota de agua que babia eet11do millares de
años con 1: e demás en un 111~0. sintió de pronto que
se transformaba y adquiría ligereza extraordinaria.
Estaba evaporándose.
-¡Tengo alae!-dijo flotando sobre el lago-Adios
amigas Ya babia presentido muchas veces que mi
naturaleza era distinta de la vuestra. Voy II las altu•
rae, al pala de las nubed y de las águilas. Ya no nos
veremos más.
.-:-No te enorgullezcas-le dijo otra gota que habla
VIaJado mucbo.-Yo be estado en esas altas regionl'e
y sé que no se permanece en ellas mucho tiempo. Pide á Dios que cuand" caigas, quizás hoy mismo, te
deje volver á e~te lago tranquilo. Eres como todas
nosotras: un poco de calor te eleva; un ligero enfriamiento te hace descender.
-Aunque eso sea-repuso la soberbia partlcula de
vapor. Hil. llegado mi época feliz.
-¿Quién sabe? Acaso esta.a destinada á hundi.rte en el terreno y encerrarte para siempre en una
cueva obscura.
.
Algunos días después, la gota, condensada, caía
sobre una hoja, resbalando por ella temblaba, resi~tiéndose á deepnmderRe.
Venia de loe cielos: iba fatalmente á rodar sobre la
tierra.
FElRNÁNDEZ BREMON,

AMOR E ILUSION

Quieta te has de quedar, voluble alada; le dice el
niño: aleve á la traviesa mariposa. ¡,A qué ir de flor
en flor diciendo á torlas que las amas, para luego dejarlas engañadas y tristes?
Y la mariposilla, irónica. le responde:
-Dame, nifio tu constancia; dame tu quietud, dame
tu fe. Sentado estás en el brocal de esta fuente, aguardando á las zagalas l!encillae que no han amado para
herirlas en el corazón, una ahora, otra después, y á
todas sin píl'dad. Te finges cingo y no yerraslo~inocentee pechos A que disparas. Yo beso á las flores, tú enloqu11ces á las donctlllaP. Yo vuelo por doquiera y me

FJG 8 -MODEL() DE

PRUIA\"ERA

Qu~janee y con justa razón muchas famili its de la desmoralización que hay e11trt1 los criados. Raro A~, en
efecto, el que cumple honradamente con eu11 obliga•
ciones y que puede llamarse un buen eirvie11te, pnee
generalmente sucede que loe que se ofrecl'n á de1 empPñar el ?fido de cliados. tengan defectos y viciosque constituyen un verdadero tormento para las familias Inveterad.o es el vicio de sisar, dt suerte que
ya no llama la atención y por lo mismo no es á él al
que nos rPferimoe, sino á otros más graves y trafcendentales. Entre la gente de nueftro pueblo no es por
fortuna frecuente l'l rc.bo, pero en cambio son muy
comunes loe caeos de hurto, cometidQe en las casas
casi ~iempre por loe criados, que como no son cogidos infraganti niegan desc1tradaml'nte l'l hecho, y
basta se atreven á amenaza,. con dejar el Jervicio, desuerte que los amos trae de haber perdido su rlinero,
ropa ó alhajas se quedan sin sirvientes. La embria.
guez que los insolenta. loe hace i11eubordinados v
perder el respeto y la obediencia, única cualidad qu·e
conserva la di8c;pfina doméstica; puede decir~e pQr lomismó que es muy raro el sirviente que no es altanero é irrespetuo110 ocasionando disgustos a las familias que por no ver8e pri ;adao de sus servicios tienen
necesidad de sufrirlo con vicios y todo A estos malesdebe agregrrse el más funesto, el más perjudicial. el
que causa más escándalo y del cual adoll'cen las criadas. Cas-i todas ellas eje cen la prostitucióti clande~ti•
na, siendo el vehículo para propagar las enfermedades i'1feccioeas que hacen sus vlctlmae á jóveoes
inexpertos ó poco escrupulosoR quti no temen contraer
tales enfermedades, ignorando fin duda, que mman
su existencia y la de sus descendientes.
No exageramos asegurando que los que se dedican
al servicio doméstir,o constituyen una verdadera plaga social que t~n.emos la desgracia no ya de tolerar
&amp;loo hasta de d1e1mular, puesto que necesnriamPnte
tenemos que recurrir á ella para los trabajos domésticos. Pero si es inevitable, eremos que puede remed_iarse ha~ta donde sea posible haciendo que la autor:dad expida u ... reglamento sobre criadoes y expidié~~olee boletas que sean una garantla para las
fam1hae De este modo, lo repetimos, si no se evitan
Pe remPdian al menos los male, que li"'"ramente
he0
mos señalKdo.

•

EL PRIN01F6 D6 Bl8Mf\ROK
(De una fotograna de Pllartz, tomada en Klsslngen.)

•

NUMERO 6

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93428">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93430">
            <text>1898</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93431">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93432">
            <text>5</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93433">
            <text>Julio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93434">
            <text>31</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93451">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93429">
              <text>El Mundo, 1898, Tomo 2, No 5, Julio 31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93435">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93436">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93437">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93438">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93439">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93440">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93441">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93442">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93443">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93444">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93445">
              <text>1898-07-31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93446">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93447">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93448">
              <text>2017515</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93449">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93450">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93452">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93453">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93454">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="1228">
      <name>Almirante Cámara</name>
    </tag>
    <tag tagId="1227">
      <name>Carne</name>
    </tag>
    <tag tagId="1014">
      <name>Damas distinguidas</name>
    </tag>
    <tag tagId="1229">
      <name>General Nelson A. Miles</name>
    </tag>
    <tag tagId="1232">
      <name>La última noche de la novia</name>
    </tag>
    <tag tagId="1230">
      <name>Pararrayos</name>
    </tag>
    <tag tagId="1208">
      <name>Por un marido</name>
    </tag>
    <tag tagId="1231">
      <name>Tubos neumáticos</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
