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                  <text>Oomln¡¡!'G 3l de Jul;o de 1898

EL MUNDO

100

denuncian mis leales primorl's. Tú acechas, tú aco·
mt:tes sin dar la cara A tus victimas, q11e agonizan
maldiciéndote porque hieres y no curas, porque ma•
tas y no mueres.
-Calla, to11ta. que tires del engaño em_blema. Mira
tus vivos colores; polvo vano que en mis manos se
deshace, asl t os halagos, asl los giros bellos con que
facinas las almas ingenuas
-Razó n tienes, rHpaz ladino Mi belleza es polvo
si la palpan. En cambio, si tú tocas lo~ corazo1:1es, l_os
conviertes en llamas v l11ego en ce111zas. DéJame 1r,
que á nadie ofendo. Yo no iré á denunciar tu Kcecho,
pero si á las zagalas Ancuentro les diré. 11 011,zadorcitl\8 de mariposas, segidme. que eo_v la tlmida iJuijión.
Huid del Amor, q11e t1s audllZ y traidor"
N.

FIGS.

10 Y 11-DOS MODELOS

BOLET

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1898

PERAZA.

DEI JACQUETS

RIFA DE MUJERES

FJG, 7-Tll.AJ"l!I DE CICLISTA

Es por dl'máe curiosa la costumbre que cay en al~unae_poblacioutie de la provincia de Smoleoeko, del
1mper10 ruso.
· .
Cada ti;es meses se escoge una joven bellR r, virtuosa con objeto de rifarla; se emiten 5,000 billetes
de á rublo cada uno, 11. loe que tienen derecho los jóvenes y viudos de la población y de las localidade11
vecinas
Hecho el sorteo, el agraciado puede casarse con la
joven ó ceder sus derechos á algún amigo
Aei mismo la rifada puede rehusar al favorecido
por la suerte.
La joven recibe loe 5 000 rublos que produjo la rifa
como dote, y en l'l caso de que no se verifique el en•
lace, se reparte la mitad á cada uno y en paz.
Por lo general lns jóvenes rifadas aceptan como marido al dee:gnado por la suerte, siendo esos matrimonios un modelo de felicidad conyugal.
FIG, 9-TRAJE SASTRE

Lectura para las da'Dlas

EL SERVICIO DOMESTICO
LOS QUE SUBEN ·y BAJAN

Una gota de agua que babia eet11do millares de
años con 1: e demás en un 111~0. sintió de pronto que
se transformaba y adquiría ligereza extraordinaria.
Estaba evaporándose.
-¡Tengo alae!-dijo flotando sobre el lago-Adios
amigas Ya babia presentido muchas veces que mi
naturaleza era distinta de la vuestra. Voy II las altu•
rae, al pala de las nubed y de las águilas. Ya no nos
veremos más.
.-:-No te enorgullezcas-le dijo otra gota que habla
VIaJado mucbo.-Yo be estado en esas altas regionl'e
y sé que no se permanece en ellas mucho tiempo. Pide á Dios que cuand" caigas, quizás hoy mismo, te
deje volver á e~te lago tranquilo. Eres como todas
nosotras: un poco de calor te eleva; un ligero enfriamiento te hace descender.
-Aunque eso sea-repuso la soberbia partlcula de
vapor. Hil. llegado mi época feliz.
-¿Quién sabe? Acaso esta.a destinada á hundi.rte en el terreno y encerrarte para siempre en una
cueva obscura.
.
Algunos días después, la gota, condensada, caía
sobre una hoja, resbalando por ella temblaba, resi~tiéndose á deepnmderRe.
Venia de loe cielos: iba fatalmente á rodar sobre la
tierra.
FElRNÁNDEZ BREMON,

AMOR E ILUSION

Quieta te has de quedar, voluble alada; le dice el
niño: aleve á la traviesa mariposa. ¡,A qué ir de flor
en flor diciendo á torlas que las amas, para luego dejarlas engañadas y tristes?
Y la mariposilla, irónica. le responde:
-Dame, nifio tu constancia; dame tu quietud, dame
tu fe. Sentado estás en el brocal de esta fuente, aguardando á las zagalas l!encillae que no han amado para
herirlas en el corazón, una ahora, otra después, y á
todas sin píl'dad. Te finges cingo y no yerraslo~inocentee pechos A que disparas. Yo beso á las flores, tú enloqu11ces á las donctlllaP. Yo vuelo por doquiera y me

FJG 8 -MODEL() DE

PRUIA\"ERA

Qu~janee y con justa razón muchas famili its de la desmoralización que hay e11trt1 los criados. Raro A~, en
efecto, el que cumple honradamente con eu11 obliga•
ciones y que puede llamarse un buen eirvie11te, pnee
generalmente sucede que loe que se ofrecl'n á de1 empPñar el ?fido de cliados. tengan defectos y viciosque constituyen un verdadero tormento para las familias Inveterad.o es el vicio de sisar, dt suerte que
ya no llama la atención y por lo mismo no es á él al
que nos rPferimoe, sino á otros más graves y trafcendentales. Entre la gente de nueftro pueblo no es por
fortuna frecuente l'l rc.bo, pero en cambio son muy
comunes loe caeos de hurto, cometidQe en las casas
casi ~iempre por loe criados, que como no son cogidos infraganti niegan desc1tradaml'nte l'l hecho, y
basta se atreven á amenaza,. con dejar el Jervicio, desuerte que los amos trae de haber perdido su rlinero,
ropa ó alhajas se quedan sin sirvientes. La embria.
guez que los insolenta. loe hace i11eubordinados v
perder el respeto y la obediencia, única cualidad qu·e
conserva la di8c;pfina doméstica; puede decir~e pQr lomismó que es muy raro el sirviente que no es altanero é irrespetuo110 ocasionando disgustos a las familias que por no ver8e pri ;adao de sus servicios tienen
necesidad de sufrirlo con vicios y todo A estos malesdebe agregrrse el más funesto, el más perjudicial. el
que causa más escándalo y del cual adoll'cen las criadas. Cas-i todas ellas eje cen la prostitucióti clande~ti•
na, siendo el vehículo para propagar las enfermedades i'1feccioeas que hacen sus vlctlmae á jóveoes
inexpertos ó poco escrupulosoR quti no temen contraer
tales enfermedades, ignorando fin duda, que mman
su existencia y la de sus descendientes.
No exageramos asegurando que los que se dedican
al servicio doméstir,o constituyen una verdadera plaga social que t~n.emos la desgracia no ya de tolerar
&amp;loo hasta de d1e1mular, puesto que necesnriamPnte
tenemos que recurrir á ella para los trabajos domésticos. Pero si es inevitable, eremos que puede remed_iarse ha~ta donde sea posible haciendo que la autor:dad expida u ... reglamento sobre criadoes y expidié~~olee boletas que sean una garantla para las
fam1hae De este modo, lo repetimos, si no se evitan
Pe remPdian al menos los male, que li"'"ramente
he0
mos señalKdo.

•

EL PRIN01F6 D6 Bl8Mf\ROK
(De una fotograna de Pllartz, tomada en Klsslngen.)

•

NUMERO 6

�102

LASEMANA
SUMARIO-Mendicidad latina y mendicidad anglo-sajona.-ProceHmiento oratorio y procedimiento ejecutivo.-Dos razas y un abismo.-Cubierto adicional en
todas las meiall.-Rapto y atrapamiento.-Una pianista enamorada.-Escuela de cadetes.

EL MUNDO
Ante procedimientos de esta índole se estrella
nuestra oratoria, se despista nuestra dialéctica;
el anglo-sajón, que tiene el buen sentido de no
hablar, tiene el talento de no escuchar y no nos
queda más que uno de dos recursos: llamar al
gendarme, cosa que importuna nuestra pereza, ó
bien, y esto es lo más práctico, poner de hoy en
adelante un cubierto suplementario en nuestra
mesa.

*

Domingo 7 de Ago8to de 1898
mentos de la historia de la humanidad v al arquitecto para remontar hasta los orígenes de los tipos primarios derivando de ellos inspiraciones para la moderna construcción.
Dice el señor Salazar: "ea la actualidad nada puede hacer producir ni dará luz una arquitectura completamente nueva, enteramente original, puesto que
no hay por ahora ninguna raza nueva que traiga un
sentimiento que interpretar, desconocido actuah;nente. Lo original, lo inventado, lo nuevo, si se produce,
está conc11bido con elementos preexistentes, siendo
incueationab'e qu~ nada st1 puede crear de la nada.'•
La arquitectura de un pueblo no es un producto
aislado y ~in relaciones con la vida y costumbres de
la sociedad: resulta del temperamento de la raza y de
las condicior:e¡; especiales e'l que se desarrolla ese
pueblo dentro de su medl 'l, Si las condicienes localesdel medio no varían, es lógico que todos los países
constituyan con elemento~ é inspiraciones de los diversos periodos d_e su arquitectura un ~stilo propio
moderno por medio de una transhrmacrón sucesiva.
é insensibles trausiciones.
Es mauifiesta la afinidad de las antiguas construcciones mexicanas con las del antiguo oriente; los monumentos de Yucatán, Chiapas, Oaxaca, etc, traen á,
la memoria los de Egipto y Asiria, y con su riqueza
exuberante pueden proporcionar los elementos de
una ornamentación fecunda y flexible Los grandes
muros incrustado~ de ~eandro8, relieves y geroglificos-labores prec1osis1mas-de los fastuosos edificios
de Uxmal, Kabah_y Chicheultza,son elementos originales para formar nuevos modelos dt1 una arquitectu•
ra ti pica nacional. 'l:n esta parte de su estudio pasa el
autor del terreno abstracto al concreto, de la teoiia
á la demostración aduciendo tres ejemplos que son:
l. 0 el monumento conmemorativo de Cuauhtemoc en
el Paseo de la Reforma, obra del señor Francisco M.
Jiménez; 2 ° el pabellón de México en la Exposición
Universal de 1889, del arquitecto Don Antonio M Auzit con la colabura-:ión del Dr. Antonio Peñafiel y
3.0 un proyecto para el mismo edificio he•:ho por ios
señores Vicente Reyes, José M. Alva y Luis Salazar.
El monumento de Cuahtemoc, acaso el menos puro
arqueológicamente, de los tres mencionados, está sin
embargo lleno de vida y parece que surge naturalmente del medio deccrativo que lo rodea: desde luego se vé que ese y no otro alguno debe ser el género
arquitectualque cuadra con la calzada y con los opulentos ramajes de los árboles que le dan sombra.
El Pabellón Mexicano de la Exposición de París
que todos velan con curiosidad-y en el q_ue sin duda
nadie habría parado mientes si hu bien sido concebido en el estilo neo-clásico,-fué una aplicación del arte tlahuica, ostentaba.el simbolismo del teocalli 1 reproduciendo integro el lineamiento exterior y la silueta
del antiguo tipo monumental.
El otro proyecto era una aplicación habilisima de
los elemen~o~ :lrquitecturales. de1Palll1:lque y de Mitla
para un ed1f1c10 que respondiese á exigencias exclusivamente modernas.
Estos tres ensayos de arquitectura nacional son por
demás signtficativos, son tres soluciones distintas de
la ecuación teórica desarrollada y documentada por
el Sr. Salazar en su estudio. Pero ¿por qué esa ecl.ación no ha tenido un número infinito de soluciones?

**
Para medir la profundidad del abismo que seU na pianista enamorada no es un fenómeno
para las razas latina, si es que la hay, y anglosajona, basta un botón. Todo el hombre, decía extraordinario y á la inversa el hecho es igualun pensador, está en cada uno de sus actos y lo mente real: no conozco, en efecto, una enamomismo se disciernen el pensamiento, el carácter, rada que no sea más ó menos pianista. Amar, llolas propensiones y los ideales de una raza y de rar, suspirar; fundir en otra la propia existencia,
un pueblo en las proezas de su historia, en la es- darse cita dos almas en el idE&gt;al, ¿qué significa, á.
tructura de sus instituciones, en las formas y pro• qué ccnduce, de qué sirve si no se está en capacidad
cedimientos de su literatura y de su arte, que en de ejecutar al clave en los ratos de melancolía
su vestido y sliste,nto, en sus usos y costumbres La Stella confidente ó no se puede acompailar en
familiares y basta en la forma en que practican tono menor aquello de
la mendicidad.
Soñé y o un ángel
Cuando un latino, y especialmente-un mexicaDe luz cubierto ....
no, y particularmente un indígena, tiene hambre
ó necesita dinero para pulque ó mezcal, aborda á
No bien, pues, una mexicana se ·e namora, coun transeunte, se reviste de un aspecto de,doloro- mienza para los vecinos el tormente; se sienta al
sa compunción, baja dulcemente los ojos y en tono piano, comienza á sacar de oido el vals lánguiplaftidero, casi en canto de letanía, comienza: Ni- do que bailó con él, la danza palpitante á cuyo
fi.ito, por los buesesitos de su madrecita y las ce- compás le declararon su atrevido pensamiento, el
nizas de su papacito, por lasnifütas, por los siete acompañamiento de M'amasti mai! deNonm'ama
dolores de María Santísima Virgen, por la Divina piu! ó más simplemente de T'amo ....
Infantita, por el Santo Nillo de Atocha, un centa viSi la cosa apura, se toma UQ profesor y van á
to para mi pan! Dios le dará á usted más, la Di- medias Kramer y Tosti, Bertini y Tito M:attei,
vina Majestad se lo pagará, las santas ánimas ben- Eslava y Alejo Infante. Y dan las diez, las once
ditas se lo agradecerán! Niño, por vida suyita, y las doce, y la niña al piano y los vecinos en peun centavito! ..... y así sucesivamente durante pitoria.
diez kilómetros. Si obtienen, nueva letanía y acEsto es lo habitual, lo general, y repito que no
ción de gracias interminable y pegajosa como hay que asombrarse de ello. Pero lo que sí sale
lombriz solitaria.
de lo común, lo que puede consolidar la gloria
Esta invocación á toda la corte celestial, esa de cualquiera pianista y crearle una fama de otro
avanlancha de diminutivos que va hasta formar- género é igualmente ruidosa que la de su habile uno ad hoc al pronombre posesivo suyo, esta lidad dactilea, es vestirse de hombre, abandonar
humilde cantilena susurrada casi sin voz, descu- el hogar patP.rno y emprenderla á San Luis con
bren el temperamento oratorio, suplicante y com- un cadete. Este plan abortó por completo; el conpasivo de la raza y revelan la fé en el discurso,
fidente, un. confidente con moralidad y sentido
la confianza en la palabra, la convicción de que común (!) dió el soplo á los papás de la.s dos fugila compasión y el sentimentalismo excitados son tivas, porque eran dos y las dos evidentemente
el móvil de la conducta latina y de que el verbo pianistas, y raptores y raptadas fueron sorpreues el primer motor de toda la actividad de una didos y reintegradas éstas á su domicilio con gran
raza. El corazón y el espíritu latinos son volca- contentamiento de padres, tutores y superiores
nes en actividad, calderas en ebullición, pero que
gerárquicos.
tienen un cráter: la boca, y una válvula de seguEste idilio manqué me sugiere la filantrópica
ridad: la lengua, por donde se escapnn las lavas idea de aconsejar á las pianistas enamoradas, es
y los vapores; una vez que hemos hablado, re- decir, á todas las pianistas, que en 111ateria de fu•
cobramos la calma, la tranquilidad del espíritu, gas no cultiven sino las de Sebastian Bach, que
En el mismo Congreso de Amerieanistas al que nos
la serenidad de nuestra conciencia: hemos cum- no practiquen otras escalas que las cromáticas y· hemos referido, decía enfaticamente Don Teodoro
plido cc,n nuestro deber. Hablar nos dispensade
las naturales, que no tengan más aspÍ'raciones Juárez hablando en pura lengua nahuatl: .. . . "Solo
obrar; cuando hemos dicho lo que queríamos, ya que las indicadas en la pauta, que hagan silen- México, por no sé qué maldición del cielo, no ha tenido quien fomente su lenguaje, desarrollando y culpodemos prescindir de lograrlo.
cios completos cuando se les propongan raptos y tivando la lengua azteca, dulcísimo idioma de los meToral, después de haber dicho que la, palabra
calderones prolongados mientras la dominante xicanos" ... .
rendición no se conoce en el diccionario castellaLit misma fatalidad persigue á la arquitectura abono resuene en la Vicaría ó en el Registro Cino, ya no tuvo necesidad de batirse y con ese
rigena; porque si es muy larga la serie de los monuvil.
mentos arqueológicos, es pobre en extremo la de los
rasgo oratorio y con echar d$lspués ln culpa á la
Siguiendo este método que podía !!amarse de la arquitectónicos. Lord Kingseorough, Waldeck Dufatalidad, ya podfa rendirse sin esc1•úpulo; había
perfecta pianista enamora.d a, no tendrán que te- paix, Chamay, etc. fueron analista¡¡ de las ruina~ mecumplido como buen latino.
mer nada de sus amados padres ni de la moral xicanas; pero aún no ha habido [quien haga grandes
Lo más florido y granado delaguerrabispanosintéticas de los antiguos v1istigios
indignada, ni correrán el peligro de fundar ·es- . reconstrucciones
discifrados por aquellos.
amer:cana, por parte de España, han sido los edicuelas de cadetes en vez de propagar las buenas
Si México hubiera tenido un Vitrubio ó un Vignola.
toriales de los periódicos, los discursos en las
c_ue con el auxilio de las indagaciones arqueológicas
cortes, las proclamas de los Almirantes y de los escuelas musicales.
Por lo demás, todo acabará bien y el cura no coordinara y clasificara sus resultados, componiendo
Generales, terreno fecundo en que las papas frucun tratado, una gramática de aquellas formas arquitardará
en marcar un compasillo lento sobrelasca- tecturales,
cuántas derivaciones, cuántos números se
tificaron y se multiplicarou como la semilla del
formarían con las unidades y elementos esparcidos y
tibico. Después de haber hablado ¡que más daba bezas de las pianistas y las de sus adoradores.
aún no·catalogados! Antes deque sehubif senacumulavencer ó ser vencido!
LOPEZ l.
do en un Gran Museo Nacional todos los tesoros arVolviendo á nuestro tema: Cuando un amequeológicos mt1xican, s,-con un procedimiento sabio
en demasia-á muy pocos era dado estudiar las prericano tiene hambre, busca una casa de bueciosa~ ~uinas del pais y eso á costa de largos y penona apariencia, aspira desde la calle las emasos VUIJ6S.
naciones culinarias que de ella se desprenEl mundo de los estudiantes de historia y arquitecden; hecha su elección, entra resueltamente, sube
tura conoce y aun está familiarizando con las ruinas
del Acrópolis de Atenas, pero quién há visitado ese ot1o
las escaleras sin saludar al portero, llega al coAcrópolis occidental de Yucatán?
medor, suelta apeni.s un « ••. d m01·ning!» lacónico y
El Ingeniero D. Luis Salazar acaba de publicar una
Los vestigios verdaderamente originales de la ardespreciativo, toma asiento, se sirve y devora en memoria
que había presentado a! Congreso de Ame- quitectura griega_ son bien pocos; los iniciados los asilencio la comida del amo, y una vez satisfecho, ricanistas y que tiene por titulo "La Arquitectura y ben y saben también, que casi no hay dos ejemplares
se retira dejando á la familia sumida en la más la Arqueologia.11 El estudio del señor Salazar es muy d(: la t~ab~zón corintia ó de la base áti~a. Las mil y
profur;ida de las estupefacciones. Esto es rápido, si- ínteres¡¡nte porque señala nuevos rumbos á la arqui- mil aphcacrones de esas formaii son derivaciones dedel porvenir y dilucida con éxito la siguiente bidas á la propagación clásica y literaria quede ellas
lencioso y práctico, como todo lo que es sajón; tectura
tesis: 11Si México ha visto nacer y morir una arqui- se ha hecho, al constituirlas en ley-es y reglas teóriesta raza va derecha á su fin y pone la mano so- tectura llena de originalidad, es posible resucitar en cas. Y podrfa afirmarse que el numero de vestigios
bre su objeto con lafirmeza con que el balcón cla- nuestro país formas arquitectónicas eminentemente auténticos de la arquitectura helénica no es con
',_
mucho superior á los restos del arte de los mayas .
va su garrs. enlapaloma.Desdeftosoelsajóndelas nacionales."
El autor trata la cuestión teórica y prácticamente.
Esto no siO'nifica de ningún modo que la perfección
figuras 'de retórica, de los tropos y artificios de Afirma
que asi como la arquitectura antigua auxilia la intensidaa estética de la arquitectura helénica puela oratoria y de la poética, menospreciando al eficazmenie á la ciencia arqueoló¡~'ica,, la arqueolo- da compararse con las formas trapezoidales de UxDios Logos y tributando culto al Dios Opus, lle- gía á su vez puede ser un factor de importancia para • mal.
Tal comparación corres~onde á otro orden de ideas·
ga, ve y vence, devora nuestro alimento, consu- el arquitecto moderno. El análisis de los monumentos
antiguos es una fuente de reminiscencias sugestivas: pero no perjudica á la tesis de nuestra estudio coX:
menuestrovino y seretira conun «••• dbay!» instan- la
interpretación de los diversos estilos y su corre- la cual se demuestra que asi como existe, por eje::Oplo
táneo, devorando de paso en la despedida una lación con las formas sociales de la época que los un arte árabe, bien determinado en sus formas típi:
palabra entera, como lu hizo en el saludo.
produjo, sirven al arqueólogo para descubrir los ele- cas irredu~tibles y susce¡,tible de indefinidas, mttg-

~a arquitectura nacional

103

EL MUNDO.

Oommgo 7 de Agosto de 1898,
nffícas derivaciones, del mismo modo deberla de haber un estilo mexicano con toda una seri11 de aplicaciones posibles.
Objétase principalmente á estit resurrección que el
gusto estético y las exigencias de la vida. moderna,
son esencialmente diversas del gusto y de las necesidades que privaron en los tiempos remotos; pero esta
objeción no tiene fuerza, pues aunque las condiciones
sociales y los usos del tiempo de Pericles, difieren de
los del tiempo presente, por una serie de transformaciones sucesivas, se ba llegado de las enormes columnas dóricas del Pa1·tenon al simple t1nlazamiento toscano que informa las columnatas de los patios burgueses.
Y en lo que se refiere á la adaptación de las formas antiguas al gusto moderno, sin salir de los ejemplos indicados, pregnntamos ¿quién hay que al pasear
por la calzada de la Reforma no pretiera el monumen
to de Cuaub.temoc al de Colón,-éste, de gusto académico moderno. aquél, inspirado en el antiguo estilo
de los mexica?
***
De algún tiempo á esta parte vuelve á debatirse en
las revistas europeas la cuestión de "la Arquitectura
del porvenir." La revolución del sistema de conHrucciones es un hecb.:, consumado: se ha introducido definitivamente la armazón de hierro y acero, del mis-

Las columnas, los frontones, las balaustradas, etc.,
quedarán para los edificios monumentales de cará~ter err.inentemente público: lo demás será una arqut•
tectura, por decir asi, de incrustación puramente de
curaóiva.
El arquitecto del porvenir que pondrá una ·colum•
nata en el segundo piso sin sost,mes en el primero
-aunque esté apoyada en cariátidt1s aladas ó sin
alas,-provocará á risa, como quien quisiese )?ll\ntar
una fila de plátano~ mucho mts altos que el nivel de
la calle, suspendidos ó sostenidos con vasos de la al ·
t ura de un primer piso.
La arquitectura 11t1l futuro deberá, pues, abandonar el engrane clásico que no tiene ya razón de ser
más que para determrnados Adificios; deb&lt;&gt;rá libertarse de la imitación de un estilo dado en su cenjunto; deberá atenerse al puro esplritu decorativo del
mismo. desarrollando 1011 puros elementos originales.
Hasta hoy se ha procedido de lo general á lo particular, del andamiaje á las formas ornamentales, y será
preciso hacer todo lo contrario.
Y aquí surge naturalmente la pregunta: ¿seria posible redimirse de los antiguos estilos y buscar moti·
Ji.OS nuevos fuera de aquellas fuenttos de un arte palado y muerto?
·
Mas es negittiva la respuesta, pues lit arquitectura
se repliega sobre si misma, valga la frase: la pintura
y la escultura tienen por modelo, por fuente de ina·

yectando sus reflejos so~re los futu~os ed~ficios de
ladrillo acero y mayóhca. ¿Qué d1ferenc1a habría
pues. e~tre formar el ti¡ o decorativo con elPme~tos
árabes, griegos, egipcios, ó con los del a_rte tlahuica?
En tal virtud pod·án renacer las creacroneij exube·
rantes de los siglos olvidados y de lo~ primeros ingenieros aborlgenas. Y México podrá asi ~norgull_ecerse con justo titulo de no _pedir prebta das msp1rar1?nes
para sus monumentos, smo que tendrá una propia y
verdadera arquitectura nacional.
ADAMO BOARI

Jolitim {jttttral.
La muerte de Bismarck.

Después de ochenta y tres aftos de luchar y
combatir con sus ideales, a(',aba de extinguirse
una gran vida que forma por sí sola. la historia
toda del moderno Imperio Alemán. Bismarck ha
muerto en su retiro de Friederichsruhe, solo, triste,

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b.wriulros
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Croquis de la Isla de Puerto Rico.
mo modo que se sustituyen los puentes férreos á los
de madera y á los de cal y canto, tan costosos éstos, y
aque1los tan provisionales y frágiles. Los muros no
son hechos ya para sostener, sino para ser sostenidos.
La "steel constructión " ha empezado á emplearse en
México, tímidamente si se quiere; pe·o á no dudarlo,
aentro de pocos aiios tendrá toda suerte de aplicaciones en este país. Aparte de las razones de economía y de su mayor adaptación á lo¡¡ usos modernos,
hay una ventaja estática enorme en favor de la construcción de hie~ro y acero por las condiciones peculiares de México, país amenazado constantemente por
las oscilacioneR eeismicas y quizá por los terremotos.
La construcción de ladrillo y acero, por cuanto con
ella se puede hacer de los edificios sistemas rlgidos,
soporta perfectamente las oscilaciones más violentas, reumendo á esta ventaja que ya es inmensa la11
de poder hacerlos á prueba de fuego, "fire froofing.
Ciertamente, si la construcción americana toma auge en -México, esto no quiere d..:cir que arraigue a9.ui
el gusto americano; el sistema de fabricación no tiene que ver nada con la forma estética exterior. Siendo
un hecho que el ladrillo está destinado á suplantar la
piedra costosa y rebelde al labrado. este país, donde
reina el sentido de la ornamentación, podrá á su antojo dar vuelo á sus gustos sin sufrir las restricciones
del torpe cincel.
Una vez aceptada. la "steel and brick constructión,11
debe necesariamente cesar el ordenamiento clásico.

gotable imitación la verdadera naturaleza; la arquitectura, en ca!llbio, tiene por modelo, por inspiración,
por modelo unicamente los productos del mismo arte arquitectónico del pasado.
Aquellos que creen posible intentar una decoración enteramente nueva, realista, sin preocupación
de las formas del pasado, serán escultores d11 rica
imaginación, pero nunca arquitectos. Toda tentativa
en ese sentido ha fracasado.
En la Exposición Universal de Chicago habla un
"Palacio de la Pesca" del arquitecto ! ves Cobb, en
el cual todo el decorado se componía de reproduccioses de la flora y la fauna marina; pero aquellas anguilas enredadas en las columnas, los peces y ranas
agrupados en los éapiteles, nada tenían que ver con
el naturalismo de las hermosas catedrales francesas
de Souíllac y Avallon. Más reciente todavía Bolberg
ha pretendido aplicar en Stokolmo el estilo floral á la
arquitectura: la misma dirección siguió 'vVelgreen en
sus obras decorativas; por ejemplo, en el camino de
piedra en el que hay damas veladas, danzando entre
flores.
Pero todas estas pruebas han resultado grotescas
porque la arquitectura vive de si misma, vive del pa'.
sado, y una vez que se elimine el escollo de la inte•
gración compleja, la dlf[cultad del lineamiento general, el arquitecto del porvenir podrá con mayor
aplomo ?iscernir y_aprOV(:C~ar los elementos simples
de los diversos estilos, asimilar sus cualidades, pro-

rodeado de sus hijos y de sus nietos, y lejos de
las pompas imperiales que lo acompaftaron cuanexplendía en el pináculo del poder.
Su ocaso no ha sido como el del astro rey que
se extingue entrenubes de púrpura que le forman
cortinaje, y mares iie nacar que le preparan su
sepultura. Se ha apagado la luz de su inteligencia en la soledad de su retiro, en el castillo fabricado sobre la dura roca, nido de águila desde
donde desafiaba las últimas ondulaciones del mar
de la política, que iban á perderse al pié de sus
murallas seculares. Él, que guardó en su cerebr"
el pensamiento germánico, que encarnó en su espíritu gigantesco la idea de una patria alemana,
que hizo br otar de su cerebro como brotó Palas
Atenea del cerebro de Júpiter, la gran Germanía
armada y esplendorosa que recibió el homenage
de todos los de su raza, y que casi llegó al apoteosis en vida, cae en el abismo de lo desconocido, provocando el duelo nacional, haciendo aparecer lágrimas en muchos ojos; pero fué tan firme
su obra, tan ruda su labor, tan eficaz su trabajo
al fundar los cimientos del Imperio, al levantar
ese edificio colosal donde, modernos césares ro-

�104

EL MUNDO,

EL MUNDO

Domln2'0 7 de Agosto de 1898

105

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�EL MUNDO.

106
manos, se hnllun sent11dos los Hohenzollern, que
no se ha alterado .en nnt.la ni se echa de me11o.s la
falta del gran estadista en el mecanismo guber1iamcntul que dirige solo Guillermo II.

***
Cuando se contempla ern figurn gigantesca que
llena por sí sola :a historia del prPsente siglo en
la gran Germanía, se pueden i,dmirnr sus deli11Paruientcs de titán, sus partes forjadas á martillo, sus contornos ciclópeos, fundidos al fragor de
]As tormentas, sus facciones broncíneas eincelad11s por el rayo de la guerra y la expresión adusta de surostro, modelada eutre el fragor de tod11s las tempestades.
No es Bismnrck un personaje del s:glo XL"'\..
Pertenece á las edades medioevnle3, á los puriodos feudales en que la lucha entre los pueblos
vecinos y las razas comarc,rnas, ern una lucha de
muerte; pertenece á les tiempos en que los burgos se mnnumitfon de los barones, en que los
siervos de la Gleba gemían bajo el duro yugo de
los seilores de horca y cuchillo, en que los margraves defendían á filo de espada con sus mesnadas, su dominio sobre el terruiio; y en que los
burgraves simguinarios, arrollaban ;'t sus rivales
y ahogaban las ;;spiruciones del pueblo y de los
nobles inferiores, en torrentes de sangre a l resplandor de los incendios.
No pertenece Bismat ck á 1a era moderna que f/e
enorgullece con la conquista de todos los deí echos, que se ufana con el parlamentarismo, que
se ennoblece con las libertades, que levanta á
los humildes, que redime á los oprimidos, que ensalza á los miserables, que establece la igualdad
legal entre los hidalgos y los pecheros, entre los
nobles y los villanos; á esta era que ha l1orrado
it golpe de zapa el c¡arcomido edificio del derecho
divino de los reyes, que ha levantado sobre lamermada soberanía de los monarcas absolutos la augusta soberanía de todos los pueblos. No, Bismarck
no pertenece á esta época del jurado popular y
del sufragio universal: pertenece ít la época del
absolutismo. y todas sus miras, todos sus conatos,
todas sus luchas titánicas, toda su labor, las dedicó á la resurrección del sacro romano imperio,
ll!'rebatando para Prusia, lo que los siglos habían
dado á los hjjos de Rodolfo de Hapsburgo.

Difícil seria seguir paso á paso al estadista alemán que acaba de morir, en su grande y gloriosa carrera política; pero se impone de tal maner a su grandeza, tan grande ha sido su significación en la historia contemporánea, que mal que
nos pese, tendremos que bosquejar los hechos
principales de esa vida que nos d11rán á conocer
d carácter indomable del que tuvo á orgullo
llamarse el Canciller de hiecro.
Desde que se sentó por primera vez en los escaftos de la dieta prusiana, ha~ta que, due:flo absoluto de los destinos de Alemania, después de
la victoria en Sedan y de la coronacién de Guillermo I en el palacio de Versalles como Emperador de Alemania, su voz nunca se levantó para
dt:fender los derechos del pueblo. Amigo de los
privilegios y de las prerrogativas de la Corona sobre las aspiraciones del pueblo, siempre opuso el
valladar de su pecho robusto, á la palabra de los
apóstoles de la buena nueva, y á la semilla de los
filósofos que habían depositado en el surco los
gérmenes de una Alemania Nueva, pero protegida por la sombra de la libertad. El choque formidable de las guerras napoleónicas había des .
pertado el espíritu germánico á una nueva vida,
se sentía por todas partes el deseo de respirar
llnevos aires; la ansia de constituir nuevas socied&lt;1des, la sed inextinguible de beber en fuentes
claras, el espíritu moderno. La losa pesada del
feudalismo, había pesado con pesadumbre inmen.
tia sobre los hijos de Arminio, la raza potente y
vigorosa pugnaba por romper los lazos que la
ataban á las viejas tradiciones y, un sent:miepto
general de constituir una nueva patria fuerte y
JJOderosa, era fruto del ehoque más formidable
que había habido entre las ideas dela revolución
que llevaban los soldados franceses con su espada y su fusil, y los sedimentos de la tradición,
que habían formado hasta entonces la vida del
pueblo.
'rodo astaba preparado para la evolución pacífica. La multitud de régulos y príncipes que gravitaban como satélites en torno de la casa de
.Austria, también aspiraban ellos mismos á un

nuevo orden de cosas. Bismarck concibió el pensamiento de recoger todos esos elementos dispersos, de encauzar todas esas fuerzas vivas, de dirigir á uu objeto todas esas potentes energías, y
á la realización de eso que parecía un sueño, dedicó los aflos mejores de su vida.
El Gr1m I&lt;'ederieo, el Rey Sargento, había puesto ~•a los fundamentos de la potencia militar
de Prusia; su monarquía se constituyó en un campamento, su palacio en un cuartel, sus ministros
en oficiales, sus agentes en soldados, su actividad
toda se dedicó á constituir el ejército. Frescos
torlavía y envidiados los laureles de Blucher, era
preciso buscar la grandeza por la conquista; tendió los ojos por t0das partes el director de la política prusiana, y se dirigió contra Dinamarca
que, incapaz de resistir, dejó como trofeos de la
victcria los ducados de Holstein y de Schleswig,
entre las bayonetas de Federico Guillermo. Después de esos triunfos, Prusia quedó dueña del
Bá llico.
La revolución de 1848 que como hoguera resplaud~ciente había estallado en las calles de Pa•
rís, se propagó á Alemania; los pueblos reclama•
ron de la casa de Austria la supresión de la pohtica absolutista de .Meternich, sancionada al
parecer de una manera permanente, después de
los conciliábulos odiosos de la Santa Alianza. L11.
idea de libertad había germinado en la Alema•
nia del Norte, era preciso segregar aquellos do·
minios del cetro de los llapsburgos, para constituir con ellos la joven nación, siquiera hubieran de pasar del dominio austriaco á lahegemonia
prusiana.
Hábilmente el en~onces conde de Bismarck,
Embajador de Prusia en las Tullerías, acalló todas lns suspicacias del tercero de los X apoleones.
Aseguró su neutralidad y en el caso necesario
hasta su misma alianza, con refinada astucia engañó al que entónces se llamaba árbitro de los
destinos de Europa; atrajo á sus filas las huestes
Yictoriosas de Víctor Manuel que luchaban también por constituir una nueva Italia, y venció al
Austria en la terrible y fulminea batalla de
Sadowa.
Ya estaba alcanzada la supremacía de Prusia
sobre los pueblos germánicos; era. necesario que
e3a supremacía se transfigurara en un Tabor, se
engrandeciera con una nueva conquista, llenara
el mundo con el himno de sus victorias, y otra
vez la diplomacia prusiana con motivo de la revolución de Espafla que derribó el trono de los
Borbones y expulsó de su patria á Isabel segunda, obliga á .1:&lt;'rancia á una guerra desastrosa.
Prusia estaba. armada de punta en blanco; Francia entregada á las fiestas del cesarismo. se en•
con traba desprevenida: las jornadas de Sedan y de
i\[etz abrieron á los soldados de l\falthe las puertas de París y el Rey Guillermo pudo ser proclamado Emperador de Alemania en el Palacio histórico de Luis XIV.

Entre tanto, el pueblo alemán deslumbrado
con tantos resplandores de gloria, hipnotizado
ante los fulgores de tanta grandeza creada en pocos aflos, no se cuidaba de ver que cad11. paso dado hacia la unidad alemana, era cercenándole derechos y esca.timándole prerrogativas.
Fundose el Imperi@ Alemán sostenido por la espada de Mo'.tke y la intelig1mcia deBismarck, dióse una constitución que templaba la autoridad
absoluta del monarca teutón, se abrieron las cámaras dei Imperio y la3 dietas del reino de Prusia; pero una nación que se había constituido so•
ore la base de !as glorias militares, tenía que propender necesariamente al cesarismo que apenas
mitigaban las voces de los diputados del Heichstag, que eran ahogadas cor. lus cantos del vivac
en que vivía el Imperio.
La obra de Bismarck estaba concluida. Los primeros aiios fueron dedicados á afirmarla, á sostenerla, á cimentarla en sus fundamentos seculares.
Mientras vivió el viejo rey Guillermo, primer
césar germánico, á su lado estuvo el viejo batallador; imposible romper la comunión del anciano cés&amp;r con fü viejo canciller. Juntos habían
alcanzado el triunfo, y debían estar cobijados
los dos bajo el só!io del Imperio. Entre ellos no
cabían rivalidades, entre los dos eran imposibles
las envidias, juntos impusieron su soberana voluntad en el Congrcrn de Berlín, para hacer pesar por primera vez la supremacía del nuevo Imperio en los destinos de Europa.

Domingo 7 de Agosto de 1898

*

**
Había cumplido su misión el águila deSchoen-.
haussen, ya estaban vigorosos sus polluelos y
podía retirarse á su nido construido en las abruptas rocas.
Después de cerrar los ojos á su augusto compaflero de luchas, el viejo Emperador Guillermo,
después de presenciar el efímero reinado de Fed,erico el Noble, en el que muchos esperaban algo
de reacción liberal¡ pero que llevaba el gérmen
de muerte al ascender al trono, el Emperador
Guillermo Segundo, joven, altivo, orgulloso, anhelando seflalarse y distinguirse de sus progenitores, y dueiio absoluto de su soberana voluntad,
nL1 podía consentirá su lado tanta grandeza, ni
tolerar otra energía más que la suya en la dirección del Imperio.
Bismarck •e retira A su ..:astillo solitario dP Fre drischsrue, desde donde á las veces se dejaba escuchar su voz autoritari.:l., pero á donde iban á
morir, callauas las olas de la política a:emana.
Su misión estaba concluida, pudo envolverse
en su manto de príncipe y esconderse en su TP.•
tiro sin que un momento se conmoviera. el edificio gubernamentol del Imperio. -Desde el punto
en que Caprivi fué creado canciller, Bismarck
babia muerto para la política.
·
Sus últimos aflos son los de un viejo burgués
que se dedica á gozar de las dulzuras del bogaren medio de la opulencia y comodidad que le
han proporcionado los ahorros de su joventud.
A veces se escucha como el bramido dPl león,
se siente el zarpazo de sus múseuloR de acero:
cuando revela á los ojos atónitos de Europ~. que
la alianza franco-rusa en que hoy se apoya el
equilibrio europeo y los partidarios de la p11z, fué ·
arreglada por él en buen tiempo, y la dej&gt;lrou escapar los sucesoros de su viejo compailcro.

***
Tal es la figura de bronce que acaba de caer
en las sombras de lo desconocido. Fundida de
una pieza, modelada á golpes de martillo, se erguirá serena sobre pedestal de granito, proclamando la grandeza de un pueblo que quiere
constituirse, ia. sereuidad de un cáracter indomable en sus aspir'aciones, inflexible en sus destinos.
que camina frío y sereno á la realizacíón de un
ideal.
Que Bisma::ck sirvió :\. la monarquía, puso sus
actividades á disposición del Trono más que á
favor de los pueblos, no importa ;eso no amengua.
su grandeza. Contribuyó á la cristalización de
un gran Imperio, que entra por mucho en el coneier-•
to de los pueblos civilizados, y eso basta para.
que tenga derecho á la inmortalidad.

X.X.X.
.Agosto 5 de 1898.

EL PRINCIPE OTTO VON BISMARCK
Por una extraña coincidencia el Canciller de Hierrl).
murió en las últimas horas del dia que la Iglesia conmemora como aniversario de la muerte ne San I••nacio de Loyola, fundador de la Compañia de Je~ús.contra la cual sostuvo Bismarck la más ruda camp11ña..
de su hrga exidtencia de batall11dor. Bismarrk y Loyola, separados como están por abismos profundos
tienen un punto de contacto: si aquél fué el palad1t.:_'
del derecho divino de los reyes contra los derechoR
del pueblo y éste eostuvo con tezón la supremacla deL
Pontificado sobr11 los reyes y emperadores, ambos.
co1..isagraron su vida á un lema semejante "absoluta.
sumisión á un jefe, llevada hasta el extremo de diri•
gir eu conducta para hacerle adquirir una suma mayor •le poder "
Bismarck nació en un pueblo de Prusia el dial.º de
~bril de 1815, algunas semanas antes de que llega.ra
as~ ocas!&gt; en ~aterloo, la estrella de Nap••león. En.
su mfancia lo mismo que en la Universidad en laquepa,ó los primeros años de su juventud. el 'futuro di-plomático rePpirabacon el aire el esplritu de reacción
contra las afirmaciones de la causa popular. com11cuencia ln!llediata de la caí-la del Emper11dor. Et
p~dr~ de Bismarck er!' un hidalgo prusiano, oficial del
eJérc1to que pronunciaba con más reverencia la palabra rey qne la palabra patria, y asi no es de extrañar quela "Voelker l!ruehling" (primavera de los pueblos) no iluminara el espiritu del joven alemán sustraído por completo á la influPncia liberal del ~Ppiritu fI ancés importado á Alemania y aclimatado alli durante la efímera dominación napoleónica.
E~uca_do como los nobles de su tiempo, @u vida uni-versttaria no salia de los clrculos aristocráticos que
repudiaban los idealPs republicanos de algunos de
sus pr~feso~es; siguió_ la carrera judicial y luego la.
adm1mstrat1va, al servicfo del Estado pensillno después de haber desempPñado sus deberes milita/es en..
un regimiento de arisiócratas.

Domingc 7 de Agosto d11 H,~

107

EL MUNDO

como premio á sm serviSe hizo cargo de la posecios, la diguidad de_Duque
sión que tenta por su pade Lauenburgo.
dre en Shoenhan~t&gt;n, lugar
Desae entour.es vivió el
de su nacimiento, admi•
Príncipe de Bismarck e1t
nistrando esa tierra, y á los
su retiro, sin tomar parte
treinta y dos años entró
en los negocies públicos, los
á la vida politica como
que sin embargo no podfau
miembro de la A,amblea
&amp;erle índifer11ntes al autor
provincial y desde luego
del Poder imperial alemán,
llamó la atención por su~
cuyo jefe reinarite, sintiénexageradas teu denci a~
dose fuerte y capaz de
r e11ccionarias
o &gt;rar con independencia,
Protestó enérgicamentP
d'ó de @ano al Jea! servicontra la idea, tan cara A
dor de su abuelo Guillerlos corazones alemanes, de
mo T.
que la emancipación poNo se obscureció Bi~litica fué el objeto del 11-'marck en su nueva vida ni
vant»miento popular di-'
dejó de ser por un momen1813 loU&gt; é insistió en qutto el que babia Rido duranloa prusianos comt-atierou
te el periodo activo de s ,l
pr imero por su rey y en seexistencia,--un hábil diplogundo lugar por la patria
ma tico capaz de revolucioLa historia verá en aqu, lh
nar el mundo entero con sus
iniciación ¡,olftica d11l esta•
manejos sutileF;-más dti
dista la clave de la obra de
una vez se estremecieron
toda su vida.
pueblo. parlamento y sobe•
Durante la época revohtrHno con, Bus inte1tcionacionaria de la insurreccióu
das revel~cionPs, alg-u11as
contra los reyes y prlnci
de ellas verdaderas indid ·
pes alemanes mantuvo la
crecionee.
m1sma 11ctitnd anti-libe
Ahora que su vida se ha
ral clamat1do contra tal mao' extinguido pasan 11us hPclpaciÓJl del pueblo. Sostu•.
chos y su nombre al dom'vo con firmeza que la mo
nio de la historia,-!.. Ju~tinarquia era la única forciera, la Implacable. Ella
ma de gobierno acPptab lP:
medirá su talla y apreciaujamás se inclinó su espiri
do la moralidad de su obra
tu II nte el principio de la
dirá friamente lo qúe fué
soberanla pop11lar.
para su p11tria, para su siEl año de 1851, su rey 1,,
glo y para Europa ese homconfirió un cargo con el
bre extraordin11rio.
que asumla la. repr111111n
tación de Prusia en el Go
bierno de lll. Confederación
Alemana. Hizo rápidos pro
Croquis de la
g resos en 11u carrera diplo
Isla de Puerto R i&lt;'o
mática. Reconociendo I a
debilidad de la Conleder:.Las operacioneq del Geción tuvo el proyecto d,·
neral Miles en la I~la de
aprovecharla en benPfici"
Puerto Rico continúan á
del r eino de Prusia dPI qu11
pesar de lasnegociaciones
quiso hacer una nación pode p11z entablada1;1 entre el
derosa para que se aduc Presidente Me. Kinle.v y el
ñara de la hegarmonía d ·
Sr. Camben, l\liniPtro do
los paises germánicos y lll• ·
Francia en Wuashington
R"ara por último su rPy á
y actualmente PlenipotenEmperador hereditario.
ciario de España y su reCc,n estos propósitos en·
presentante en las confetró al servicio dela casad!'
rencias diplomáticas de la
Hohenzorlern, y nunca 11e
Casa Blanca.
ha visto un ag11nte má~
Y dado que las hostilidal11al ni más empeñosa que
des se suspendan, para liien
Bismarck por el engrande
de los paises contendientes
cimiento y poderlo del so•
y de la humanidad, el ma•
berano á cuvos intPr"'~e~
pa que aparece en nuesconsagró su eiistenciB. D ·• tri¡. tercera plana será de
empeñó su ~apel con tan11Uma utilidad á los 11,,ctores
to ahinco que á veces ~"
de "EL l\frNDO ILUSTRADO,
desentendía de la voluntad
para que sigan los acondel rey y aún la contrariatedmientoe, mi litarrs ó de
ba en pro de los fines lle la
El Príncipe de Bismarck en la Estación de A.uhalt en Berlfn.
otro orden, que ha~au de
din astía.
[De un cuadro ori;¡lnal de Fritz Werner]
desarrollarreen la hermosa
El año de 1862 ocupó un
isla antillana.
puePto distinguiuo en el
gobierno prm,iano al que habla representado como neral cuando loa ejércitos alemanes pasaron la fronembajador en San Petersburgo y Paria. Ya se habla. tera; celebró con el Emperador Napoleón la conferenEcos de la guerra
preparado para su obra magna y con toda la ,mer~ia cia de Frenois después de Sedán; trata con Favre en
de su carácter y la fuerza de su inteligencia. auxilia- FerriereR. imponiendo al representante dfl la "Defensa
La lectura de los sombrios despachos de la g-uerra
dos por su vigor flsico extraordinario, empezó la ca- ,Nacionnl 11 condicionPs quP hacían la ¡;az imposible. y y l:l impresión que esa. lectura ha causado en Esp,tña,
rrera de ePtadista que pocos como él han sabido se- por último, hacA en Vtirsalles la coronación de Gui- Pugiere á los artistas de dos publicacione11 peniu~uR'Uir, venci11ndo dificultades inauditas para coronar- llermo, Rey de Prusia, como Emperador dinástico do 1» res los dibujos que por artisticos, inspirados y sigAlemania. firma un armi~ticio y los preli:nin&amp;res de nificativos, rt,produce hoy nuestro Semanario
la con el éxito más completo de sus planes politicos.
Su primera tentativa consistió en debelar á los re• la paz de VPTsalles v el tratado definit;vo de 1 rancInútil Pxnlicarlos. El comentario huelga donde hay
preRentantfl~ di&gt;! pueblo con el fin de robustecer la fort cuy1111 ratificaciones fueron canR"eadas el 20 de tal intensidad de expresión artística.
r egia autoridad, y para lograr su intento, hizo que se Mayo de 1871 Entre tanto la gratitud de su s,1berano
Al r!'unirloR en una composición nos propusimos dar
le dies3 gran importancia á los elementos militares le dispensó el titulo de Principt1 y una dotación con- ánuestros lerto res una impresión de conjunto que redel gobierno. Cuando los medios normales eran ine• siderable.
sulta admirable, pues los cuatro grabados se cumplef.caces, h&gt;tcla s11spender la Constitución y gobernanVencida Francia, los esfuerzos de Bismarck tien. tan acentuando lo que cada uno de ellos dicP; muda
do sin curar8e de los derechos del ¡.,ueblo para decr11- den á lograr un aumento constante del e1é:cito ale- y patética historia de un duPle nacional! quien vea
tar por el voto de sus representantes los gastos pú- mán, suRcitándose con tal motivo grav11s conflictos con atención esa plana de nuestro semanario comblicos. pasaba por sobre la oposición liberal y su entre el Canc.ller y el Parlamento. A fin de no verse prenderá á fondo la realidad de la actual situacióu
dictadura no respetaba ni aú11 los fueros de la no- obligado á sostener anualmente una lucha contra las del pueblo ibero y laR calamidades que lo entristt&gt;cen.
blPza.
Los originales d11 donde tomamos nuestro graba.do
resistencias parlam11ntadas inicia la combinación llaDesatendiéndose del aspecto amenazador de la opi- mada .~eptenato según la cual, el prl'supuesto militar valen mucho. por el art11 y la Pjecnción técnica de lo~
nión del pueb,o prusiano, inició si¡. politica agresiva se vota por periodos de siete años Despué~ de la cri- grabados de "Blanco y Negro" y "Barcelona Oómica, 11
contra el Austria y los Estados alemanes E¡ue preten• sis de 1887 disuelve el Parlamento y el que le sucede, el público dirá si han desmerecido al pasar á nuesdfan favorecer 11us intereaes en la Dieta, jugando con vota un a11mento del efectivo dPI ejército en tiempo tra publicación.
tal habilidad que de11poseyó á Dinamarca de los du- de paz. Ohtiene lai, leyes militares mostrando los pecano11 d11 SchlesviR" Holstein en provecho de Prusia, y ligros con que amenaza á Alemania el Imperio mosNOTA.S E IMPRESIONES
el 3 de Julio de 1867, después de la batalla de Sadowa covita y divulga por medio de rns periódicos, el traquedó Austria á discrecf(ln de las amhiciones prusia- tado de 1878, basta entonces secreto y que constituia
nas. Est11 es el principio del papel verdaderamente ac• la alianza Austro -Alemana contra Rusia.
El hombre que tenga necesidad de mi es el hombre
tivo de Bismarck.
La 11cción diplomática del Principe, siempre omni- que yo necesito.
potente, Re distinguió por la accesión de Italia á esa
Th.ADAM.
alianza, formándose en tal virtud la Triplice.
•*
,.**
La mue,·te del Emperador Guillermo debía ser faEl año de 1867 se organizó la Confederación de la
Qué feliz me siento por no ser irlandesa! Odiarla
tal
para
el
poder
ilimitado
del
creador
y
Canciller
del
Alemania del Norte, integrada por veititidos Est.1do:J
demasiado á Inglaterra.
que representaban una poblaeión de 29 millones d-e Imperio alemán: paFÓ el breve reinndo de Federico
LADY FULLBRTON.
ITI
y
su
hijo
y
sucesor,
Guillermo
II,
no
hizo
nada
al
habitante11 Discernida la Presidencia de la Confedeprincipio
que
pudiera
señalar¡¡e
como
una
11firmación
* •
r ación al Re;r de Prusia, Bismarck fué nombrado CanNo es tan fácil como se cree tener imparcialidad y
contra el autoritario minlstro El año de 1889. transcuclll11r y Presidente del Consejo Federal.
0
En la lucha entre Franela y Alemania, cuyos ante• rrió sin incidentes; pero el 1. de Febrero de 1890, le b~nevolencia, cuando hay algún interés de por me•
cedentes son demasiado conocidos para que nos de- fué aceptada la dimisión de Ministro de Comercio é dio.
AL!''JANDRO Du.&amp;!AS.
tengamos á pormenorizarlos, los acontecimientos mi- Industria del Reino; conservó durat te alirinas semalitares afPctan una importancia capital; pero no obs- nas la. cancillería del Imperio, el Ministerio de Rela**•
tante, el Conde Blsmarck no deja ni por un momento ciones Exteriores y la Presidencia del Consejo de Mi•
El efecto de una educación muy intensa es impo·
de ser PI alma y el primer personaje de la situac!?º nistro de Prusia, v finalmente, el 20 de Marzo renun- ner al 11epiritu una tensión tal que la realidad se h~ cti
como Minhtro director y como diplomático; su acc1ou ció á t!'dos eso11 titulos y funciones. retirándos11 á invisible.
personal en todo se hace sentir: sigue al Cuartel Ge- Fríedrichsruhe. Uua orden del gabinetll le confirió,
En LOCKROY.

..

•

•

�109

EL MUNDO

Domingo 7 de Agosto de 1898,

LA CA.RICA.TURA. EN EL EXTRANJERO

- ___

...

-

EGOS DB Lft OUERRft

Los infortunios que ha
lamentado España en su
lucha contra los Estados
Unidos, imponen silencioá
la verba de los caricaturistas de la República del
Norte, y aunque no sea sino por breves días dejan
en paz al enemigo postergado para romper lanzas
con el pro·lable enemigo
de mañana. España no es,
ni puede ser ., ·a para los
Estados Unidos un adversario y mucho será si los
tratados de paz no han de
señalar en la historia la
formación de una nueva
corriente de simpatías en•
tre vencedores y vencidos.
Mucho se ha hablado ya en
loa Estados Unidos y la
prensa. de ese pais ha he•
cho declaraciones significativas acerca de los sen·tlmientos de concordia que
substituyen con frecuencia
en los encuentro~ •le pueblos enemigos á los odios
más 3:rraigadoa; s.i la guerra sirve para algo será
ciertamente para poner en
contacto á hombres que
creyéndose fieras, acaban
por llegar al convencimien.
to de que sus enemigos
abrigan sentimientos dignos de alabanza y que no
hay ni una huella en ellos
de la barbar:e ó de la fero.
cldad qne antes les atri·
buian.
Sea cual fuere la solución que se le dé al problema filipino. Alzase ante los
I&gt;!_anes del gabinete de
w ...shington, madurados
acaso de acuerdo con la
co·te de Saint James, la
actitud un 1,i es no es ame•
nazadora del Emperador
Guillermo II, ese hombre
que pretende· aparecer en
Europa como heredero y
representante de loa jefes
más conspicuos que han
impuesto ála historia como
realidad el sueño portentoso de un Sacro Romano
Imperio Germánico. Natu•
ral es que la democracia
americana, - acostumbrada como está y hecha á ma •
ravillas menos facticias y
formales quelae realizadas
por el genio y el poderío
militar de loa emperadores
germánicos, - natural es,
df'cimoa, que rompan á reir
dudando mucho que la expansión natural de las sociedades modernas. orientadas hacia un ideal de per•
feccionamiento y bienestar
dentro de las mayores libertades posibles, encuen •
tre un obstác..tlo serio en
las violentas afirmacionP-s
de ambición insaciable que
nos prepara, acaso para un
porvemr muy próximo. el
Joven heredero dela coro•
na imperial de los Roben•
zollern.
Tras de ese desprecio con
que miran los periodistas
yankees á Guillermo, tratándolo como á un niño voluntarioso, ocúltase quizá
la sugestión inglesa: ¿quién
sabe? Lo cierto es que de
bambalinas afuera 110 aparece en el juego escénico
más que ese personaje extraño, nuevo en la historia,
más nuevo en la diplomacia y hace dos meoes aún,
desconocido por completo
en la cuestión del Extremo
Oriente: el yankee.
La índole de esta publicaCLón nos veda toda par•
cialidad y aun la simple
complacencia de dilettantti
divertidos, para que pudiéramos hacernos cómplices
del fun que ocultan estas
caricaturas: les damos ca•
bida en nuestras col,1mnaa
como curiosidad, y á titulo
de revisteros !ro.personales que comentan loa acontecimientos sin curarse de
eus consecuencias remotas
en la historia, nos permitimos subrayar esta aitua•
ción extrafia é inusitada

i

,

--

,~,

1

'

eu los antecedentes de las
vit•jas Cancillerlas,
(.!ué sorpresas tan desconcertadoras presenta la
vida! Una república del
Nueve Mundo, ayer in~ignificante, entrando en pri·
m~ra fila y deungolpe, a la
palestra en que miden sus
armas las potencias del
Congr~o de Viena y de la
Tripüce ........ .

~
, ..

Anécdotas Bisma.rkinas.

.

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¡CUIDAI.&gt;O!
Tio Samuel advierte al Emperador de Alemania del peligro de tocar esa sierra.
(N. Y. Herald)

Muere un hombre ilustre
y se abre para la prensa el
filón de la;; anécdotas, filón
tanto más rico cuanto que
como nadie responde de Ja
autenticidad de la literatura anecdótica, todos loa que
tienen más ó menos inge•
nio llevan á ella su ('Ontm·
gente amparado por el anóuimo.
El viaje que hizo Biamark
á Paria el año de 11:67 d1ó
ocasión á 1011 caricaturistas
europeos para hacrer de las
suya~ á expensas del famoso diplomático prusiano.
Loij fraucese;; no se entusiasmarou grandemente
con la vi;;ita que le haclan
á Napoleóu el Rey de Prucia y i;u .Primer Ministro, á
pesar d.e los deseos que te11la el Emperador de hacer
á ~us hué;;pedea uua mag•
nlfica rec~pción.
Guillermo acaso pudo
creer sinceras las manifes•
taciones oficiales y nada
expontáneas de 1011 pari·
aieusea; peroBiemarck vela
claro y no se dejaba enga•
ñar.
Un embajador quería perauadir1e de que· en la revista de 1aa Tullerias, tl
pueblo habla gritado muchas veces:
-"Viva Bismark. 11
El ministro de Guillermo
contestó fríamente:
-Os equivocais no gritaba el pue1:&gt;Jo11Viva Bismark"
sino 11V'Ja Biemark" ( ah!
está Biamarck); no es lo
mismo que decis, pe1 o eso
me halaga tanto como un
''viva."

***

Cuaudo el conde Bismark repreaantaba al Reino de Prusia en la Embajada de San Petersburgo,
fué una noche á cenar á la
casa del Primer Ministro
moscovita.
La noche estaba obscura
y al salir d, la casa fu é
asaltado Bi;;mark en medio
del patio por U!J perro quo
se vino ladrando tras él.
Inmemediatameute salió
al balcón el dueño de la
casa, que no era otro que
el Priocipe Gortschacoff, el
cual gritó:
- Señor Conde, señor Conde, por favor no muerda
usted á mi perro!
La anécdota no ser! autentica, pero pasó por tal
haciendo las delicias del
público y de loa salones de
San Petersburgo du!'ante
muchos años.

***

Una vieja adivinadora española dice:1a buena ventura al joven Emperador de Alemania.-Veo á un
vejete alto con una mota cana en la barba. Usa chaleco con eat:rellaa y pantalón rayado de rojo.
Cuidado con él, Guillermito; no intantes pegarle con tu guantelete caballeresco, porque tendrás mucho trabajo.
[N. Y. Journal)

Un diplomático inglés
lord F.. . . se hallaba dé
visita en un salón parisiense. Uno de loa nifü.s de la
casa derribó un velador
"Pillete" le dijo la madr~
(petitpolisson,) reprendiéu&lt;lolo. El diplomático preguntó qué significaba
aquella palabra y la seño•
ra, confusa y avergonzada
de haberla empleado en
presencia de personas ex~añaa, le dijo que petit p olisson era un niño 1nge11ioso é inteligente.
En eso ~ntra Blamark y
al serle presentado al inglés, éste le dijo:
-Señor de Biamark, ten•
go el honor de saludar al
pillo más grande de Europa (GTand polieson).

�EL MUNDO,

110

Domingo 7 de A1rost.o de 1898

Domingo 7 de Agosto de 1R98

111

EL MUNDO
cación. Durante el santo sacrificio, renovó muy

I.
La pequella capilla de
Nuestra Se!lora de la Castidad, era la preterida en
la iglesia parroquial de
Tlauzingo. A toda hora del día, veíase repleta
de orantes, pues que la fama milagrosa de la santa imágen habíase propagado por muchas leguas
á la redonda y no sólo era venerada por los buenos vecinos tlauzinguenses, sino también por los

bajo la · advocación que reza el letrero de
l~ esquina i11ferior derecha. »
No estaba firmada tal epístola, mas acompafláb1mla cuatro notas bancarias de A quinientos duros, que el Cura Don Abundio
_estrujó entre sus manns presa degozo, pues
de tiempo atrás acAriciabx Ja idea de hacer una
capilla lateral en la iglesia, para eternizar con
ella su paso por aquel curato. De fijo que él habría dedicado su proyectada capilla al muy glorioso Senor SBn Expedito, santo con quien simpatizaba singularmente, pues contra el natural'

de los villorios circunstantes; y aun dP. la no lejina ciudad, solían ir peregrinac:ones de damas
elegantes, cuyos lujosot1 atavíos volvían locos A

los del lugar, encantados y enorgullecidos al ver
que su vi!"gencita querida, recibía homenaje de
tan linajudas gentes.
No databa de antallo la atracción de la parro-

miembros, que más hubieran cuadrado á rudo t,borador de la tierra proficua, que á bisollo cleriguillo.
Mostróle D. Abundio los cuatro billetes y la mi·
si va, y con infantil alegria y dándole palmadas
en la espalda, le dijo:
-Anda, muchacho, trae pronto un martillo para abrir la caja. ¿Qué santo será? iA que ha hecho completo el milagro la Providencia y nos ha
enviado un San Expedito!
No era San Expedito el lienzo, encuadrado en
rico anaquel tlorentino de gran primor.
Sobre fondo muy obscuro, Como evocación de quién sabe qué sombrías profundidades, destacábase una gran mancha blan•
ca, modelando los contornos de un cúerpo de
inmaculada horra. La
doncella que representaba á la Santa Vír6 en
inviolada é inviolable,
ergulase esbeltamente
en suave actitud uncia

quia tla1;1-zinguense: algunos aftas apenas haeia 1
que en c1ertc.. maftana, llegara un carro á la casa
cural, cargado con una caja de madera, y el conductor entrególa al cura juntamente con una car-

ta que para él traía.
El bueno del padse Abundio, por más que en
el sobrescrito leyera: Al Senor Cura de Tlauzingo.-Con una caja,-dudó que el enviofueserealmente para él, así estaba de poco acostumbrado
á_ recíbi_r misi_vas y oosequios. Pero á las categóricas ahrmac1ones del d.Uriga conductor decidíoee al fin á abrir la carta 1 y vió que decí~ así:
« Un artista que ama el rU➔tico recoO'imiento de
la iglesia parroquial de Tlauzingo, :nvía en donación para ella la imagen adjunta, suplicando
al Sellor Cura, disponga que sea colocada en altar especial y obtenga del Illmo. Sellor Obispo,
el permiso necesario para que sea venerada

de los clérigos rusticanos, Don Aba.ndio nunca
d?jaba las cos11s para el otro día; pero ya que su

p1q suello tardaba en realizarse por falta de dineros, se conformaba de buen grado con que la
capilla fuese dPdicada á esa anónima donación
. siempre que el Setioi Obispo otorgara su Jicencia:

l

Ya le llegada su torno al muy glorioso
santo que firma Hodie.
Al P. Abundio poco le importaba conocer la procedencia del envio; tenía profundo convencimiento de que, mientras
más inexplicables son los hechos, más anda en ellos la intervención providencial;
y así, nada halló de extrallo en que hubiese alguien que, sin prurito de accionar
graci,s ni de pedir mercedes y por pura
sunpatía artística pRra el templo de
aquel humilde lugarejo, fuese capaz de
desprenderse de dos talegas de pesos y
de enviarle un cuadro.
Porque era indudable que la imagen á
que la ca-rta aludfa, era pictórica: amen
de la advertencia epistolar referente al rótulo colucado en una esquina, pregonábalo á las claras lar )rma alargada y ma.
gra de la caja.
Repuesto de su placer el ;ura, dióse a
llamtir A grandes voces al vicario, en
tanto que el automedonte, cumplido su
encargo, se perdía entre una nube de
polvo, al trote dé sus rocines.
-Padre Luis, criatura, venáver lo que
nos manda Nuestro Sellor para la Iglesíal
Acudió el P. Luis, flamante vicario de
Tlauzingo. Era un garrido mozo de equilibrada salud, sin coloraciones ultra-sangíneas, pero sólidamente crecido y robusto, mal caía la sotana sobre sus recios

sa. Vestía alba túnicR amplitlotante que por m, .
do castísimo esbozaba las venéreas curvas yqne
cerrándose de súbito en el cuello y en los pui\m,:
sólo ~ostraba de aquella carne núbil, el rostro
de prima veral frescura, y las manos mifionas y
ducales. Abajo, la veste perdí.ae en las sombras
A manera de paulatina incrustación.
Del estrecho enlazamiento de las manos, 1ll~adas A _la altura del sene, surgía con chocante
msolen;-ia una ama~ola; capricho de pince · 1i:,1a
que qmere poner ro¡o sobre blanco.
La gran mancha blanca daba sensación de algo
muy puro y producía deslumbramiento de albura, que aumentaba en intensidad con la contero·
plación del rostro de aquella á modo de visión
celeste, rodeado de opulentas crenchas rubias. como chorros de oro. Partlase la cabellera por me•
dio de la cabeza y caía luego sobre los hombros
en harmónicas ondulaciones. Sin diademas ni au reolas la virgen, parecía resplandecer su flavo
cab~llo con luminoso nimbo, y rayos de luz desped1an los OJOS, grandes ojos obscuros que miraban honda ! derechamente con ingénua curiosidad. Una etnta, blanca también, atravesando con
tersu~a la frente de sien A sien, evocaba el estilo
de Siena Y de Florencia, con Botticelli y Bcnozzo y Fra Angélico.
Al ~escubrir el cuanro, exclamó elPadre Luis
extático:
- TU,rris eburnea!

El letrero á que aludía la carta del incógnito
donante, era este:

«Nuestra Sellora de la Castidad.•

enérgicamente sos protestas de amor y de pureza
y apodóse maldito y maldecido si A ellas hubiere
de faltar.
Era un pro~igio de meticuloso cuidado !acapilla de Nuestra Sel!ora de la Castidad, en la parroquial iglesia de Tlauzingo; había siempre tlores
frescas y húmedas, muchas flores por todas par tee:, en los jarrones del altar y en los vasos dela!'i
cornisas; pendía de lucientes eslabones un lampadario de oro, sin interrumpción ardiente¡ quemá•
banse en broncíneas Anforas ricas refinas surianas de aroma suavemente capitoso .. .. . .
Todo eso era la materialización del culto que
absorbia al P. Luis.
Y al caer la tarde, á I, hora del crepúsculo vespertino que es para las almas solladoras la de los
regocijos íntimos; cuando el último beso del sol
muriente engendra misteriosas penumbras en las
lejanías de los campos, y alarga sobre el pavimento de las iglesias la policromía de los vitrales
góticos; cuando el cesar de los ruidos callejeros
anuncia la ascención de la noche y se alegran los
bogares con el descanso y se vacían los templos
para que lC's hogares se completen, el joven vica•
r~o acudía á la capilla de su bien amada virgencita y se entregaba á la oración. Cumplía primero las preces que la Santa Sede tiene impuestas á
· los sacerdotes, y en seguida entregAbase á sus
propias iPspiraciones y decía á la Virgen cosas
que más que oraciones, eran confidencias y char•
las.
Narrábale con largueza todos los pensamientos
que habían atravesado su mente durante el día,

II
Torre de marfil fué, en efecto, para el joven
vicario de Tlauzingo, y en ellaencerró el perfume todo de sus amores.
El amor á la madre de Cristo, creación sábiamente femenil sin cunalidades, e~ la atracción
suprema de los seminarios y enciende en vivas
llamaradas de entusiasmo el alma de los garzones místicos que hallan en la Siempre Virgen
ternuras de mayor humanidad que en el Crucifijo. Creen ellos amarla por modo reflejo· creen
y firmemente, que en ella aman á 111. madre dei
Cordero, y que la aman por electa de Dios y como amada Suya¡ mas en realidad es para ellos
una deidad por sí, equipotente á Cristo austero
y más accesible y allegada por materos! y feme'.
nina. Las tocas monjiles, en CRmbio, més se prostern11n ante el Crucificado. D~ la misma suer•
te, en la familia humana, obra el sexo. Eso es
eterno y ineludible. Tuvo Zeus, en el paganismo,
sacerdotizas, y camUos Atenei\.
Y muy especialmente y dc,sde jovenzuelo. nutrió el P. Luis ese santo amor por la Madona, y
ointióle mayor y más vehemeate á medida que iba
aprox.imá.ndose el día de su tonsura.
Cuando por vez primi'ra, allá en el seminario,
habí&gt;t. sentido los aguijones mundanos, aeertó A
vencerlos con facilidad á tuerza de jaculatorias
marianas, y A MariA. prometió solemnemente su
pureza y ofrendó sus diarios combates contra el
más cruento é invencible de los enemigos del
alma. Vivía en Ella y por Ella, y era todo Suyo.
De todas las Rd vocaciones y representaciones
-comunes de la Virgen, ninguna llenaba, empero,
sus propios altísimos anhelos;antojAbanseletodas
easi vulgares y casi pedestres.
Por eso encantóle el cuadro de Nuestra Se!lora
de la Castidad, y prometióse desde luego dedicarle todas sus energías y toiios sus sentimientos, felicitAb•la por la afluencia
ya que pintura y advocación respondían tan jus- de fieles en IR capilla ó por
el nuevo ex-voto prendido
tamente A sus ensuefios.
Sin duda, e!Se!lor Obispo mostróseescrupuloso en los manteles del altar,
para autorizar el nuevo culto y aun infinuó que prometíale funciones y de A su juicio era ese asunto que A Roma competía; vociones, y reiteraba, cada
más el P. Luis, con la ayuda de cierto notario día. los juramentos ·de su
eclesiástico, asAz bisbiringo y de talentosa faDla, propia dedicación en cuerlogró convencer á Su Uustrísima de que la nueva po y alma.
1Y cuán dulcemente pre- •
adv0cación 1 en resumidas cuentas, no era otra
que la muy antigua dt la Purísima Concepción miaba la Santa Se!lora ta·
les ternuras! El P. Luis sende María.
Consintió, pues, el :)bispo y procedióse á cons- tía la paz en ,u corazón y la
truir la capilla requerida; mas como se viera que tranquilidad en su concienlos dos mil duros del donante no bastaran para la cia, y su vida era un rosaobra, con todo deleite de su corazón presentose rio de dias felices y de inal P. Luis oportuuidad deservir á la Santa Se!lora efables goces. Su mundo
é hizo vender unas parcelas de panllevor, quepo- era la cap'lla, y en él disfrutaba plena venturanza.
seía por ftt.miliar herencia.
El Cura D. Abundio bro
Con presteza concluyóse la capilla, merced á
meaba
á menudo con su vi•
la eficacia y atención del vicario, y con supremos
éxtasis cantó él mismo la solemne misa de dedi- cario:

Oye, P. Luis, hoy no te inclinaste al pasar tren·
te al tabernáculo. Ya con tu Virgen no te das
tiempo ni atención para nada, y ten por segnro
que eso llace dallo A tu alma.
Pero un dia esas bromas cesaron, porque el vi•
cario respondió &lt;le mal modo.
-Padre, yo sé lo que hago! Déjeme usted con
mi devoción, pues por elia soy capaz de dar mi
sangre . . .. . .
Y D. Abundio pensó para sus adentros:
-¡Qáspita, esto parece ser más serio de Jo que
yo me imaginaba!
Y sonrió dulcemente.

III

. ..... .. . . . , .. .. ............. .............. .

....... . ......... ...........................

La noche estaba tría y lluviosa.
Hetirábase el P. Luis después de sus vespP.rtinas oraciones, cuando al entrar a ltt. sacristfa fué
detenido por alguien que precipitadamente preguntó:
-¿lss usted sacerdote? ..... .
-¿Si?
Pues. padre, venga conmigo un momento y dígnese escucharme.
Sintió el vicario que le tomaban del brazo y
le conducían hacia el circulo de luz que sobre el
pavimento vertía la !Ampara sacramental. Pudo
ver ~ntónces á su interlocutor, y reconocerle va•
gamente: era el caballero que la víspera habfaído
á buscarle solicitando pRra una moribunda confesión y viático. El cual, á su vez, mirando el ros•
tro del vicario:
-Ah, es usted mismo, pndre! No sé su nombre,
de otro modo á usted hubiera buscado directamente, porque 1 en fin, usted debe saber cuAn buena era su alma, puesto que usted la confesó . ...
Li víspera, esa misma voz que ahora le hablablaba-pero con unaespresión de tortura-había
le suplicado que fuera presto á asistir á la muriente que pt!dia los auxilios religiosos.
-Dónde es la casa? . .. . Iré luego, sólo necesito el tiempo necesario para renovar el aceite de
unR lámpara que se está acabando ....
Era·Ja horade sus rezos en la capilla de la Castidad. Pero el otro, insistió con energin:
-No, padre! Venga usted conmigo luego, está.
algo lejos, es allá en el Castillo, y pide con insistenci4 un sacerdote . . ... .
A orill11.s del pueblo, derrumbábase lentamente
un caserón de señorial abolengo que, por su leuda! aspecto, la gente llam,iba el Castillo. Dc•habitado de tiempos Atrás, habhllo ocupado desde
hacía pocos ataos una rareja, cuyo misterioso pro•
ceder traía á mal trn.er i~ todas las imaginaciones
del lugar, mayormente cuando supierou los tlauzinguenses, que los que ayuntados vivían en el
Castillv, ¡no habían pasado p01· el santo sacramento del matrimonio!
El cnserón surgía en medio de un parque, de
un parque hirsuto y a1Jandonttdo, con estanques
secos y mármoles polvosos, como soñó d 1 Annunz10. Y e11os, sus habitantes, jamás cruzaban por las callejtis de
Tbtuzingo: bastAbales el parque para sus paseos. El senor
sulia tomu los trenes dt tiempo en tiempo, con rumbo &amp; 1~
ciudad vecina, y regresaba cargado de telas, de bastidores y
de brochas; en cuanto á ella, aparte de una vieja que consigo
tr~jertt11 A su venida,-vieja silenciosa y discreta,-quien les
servia y les cocinabt1., nadie en el pueblo la conocía . ...
Cu•ndo llegó el P. Luis, la enferma agouizaba; eu la obscu-

�112

rielad del cuarto no pudo el sacerdote verla el rostro; más escuchó sus euipas, las eulp11 s de una
pecadora arrepentidu, dichas entre sollozos humanos y temores de ultratumba, y conforme ~l
ritual, casó á los descarrindos, in artículo mortis.
Después ella había muerto. Aún estaba en el
centro de la parroquia el caU1falco que babia s~stentado su ataúd, esa mañana, durante la misa
de requiero.
..
. .
-Y bien ¿qué se ofrece?-d1Jo el vicario al
viudo.-Estoy á sus órdenes ..... .
-Pttdre, la prometí que roe confesaría hoy, !
quiero cumplirlo ...... Me lo pidió tanto: agomzante, que no pude negárselo. Pero n? quiero engañar á nadie: sólo ven~o por cumphr la promesa, más no i;oy creyente .... Voy á contarle á usted mis yerros, mis yerros que usted .conoce ya
por ell11 misma, puesto que fuero11 nuestros yerros ...... ¿Yerros? Padre se puede llamar falta
el haberse amado mucho?
Y el vicario dulcemente:
· -El amor no es pecado, .... . . por el contrario, es precepto. Pero precisa amar santamente ... . .. La esposa de usted, está ya con el Seiior
que todo lo perdona; ¿por qué no sigue usted su
ejemplo y se reconcilia con la iglesia? Ell~, h1
muerta, se lo pidió a usted, y usted se l_o tiene
prometido. mas no una confesión convencional Y
sin fé, que no es confesión y que nin~ú_n sac~rdote puede conceder, sino un arrepentimiento sincero y profundo de las faltas come1idas y una
confianza ciega en la misericordia de Dios 'y en
las atribuciones de su iglesia ..... .
-No puedo, padre.
-¿Y por qué?
-Porque no creo.
El P. Luis sonrió para sus adentros. Opinaba
en efecto como opinan todos los que siempre han
sido receptáculos de fe, que la no creencia es más
una ocupación moderna, una auto-mistificación,
que un sentimiento real y sincero. P;i,ra él, todo
ateo e"a jacobino, no conocía-¡qué iba é conocer él, que 'ele las faldas maternales pasó al stiminario de Pradela, y del seminario de Prao.ela ~
la parroquia de Tlauzingo! ni la frialdad analltiea que des_trnye, ni la reconstrnccion afirmati ya
del positivismo. Y tenía el vicario plena convicción de que en esot. espíritus ap11rtados de la
senda religiosa, se puede operar fácilmente c?n
palabras dulces y obtener asombrosas convers10nes. ¡.Ah, y para conversi9pes, ahí estaba el milagroso poder de Nuestra Se.flora de la Castidad!
¿Pues no con ella había convertido al mismísimo
Juez del Registro Civii, ex-coronel Chinaco y
blusa roja, que hoy era porta-estandarte de las
"Hermanas del Santísimo?"
Y formó luego su plan para volver al redil á
aqnella oveja descarriada: prepararía su corazón
á bienhechoras ternuras por medios puramente
humanos, y luego le llevaría á la capilla de la
Castidad; allí la Inviolada J)oncella baríaelresto.
Y así:
-Creer es muy fácil cuando se tiene voluntad ,
para ello. La promesa que tiene u,;ted hecha

EL MUNDO

n, mingo 7 de AgoHto de 1898

Domingo 7 de AgnFto ,1 .. 1!,IQ,II

no debe tomarla com0 referente nl hecho concreto de
ta confesión; es promesa tácita de creer, y ~ebe u~ted
cumplirla puesto que dice que tanto amó á quien la tien&lt;:
hecha . .... .
Y el otro, febricitante:
-¿Que si la amé? Ah, padre: uste~
no sabe cuán10! ¡Si era ella parte de m1
ser! llfire, padre: me parece que desde
que ella se fué, yo ya no vivo; me parece que eila se llevó mi alma; la amé co_n
todos mis sentimientos y con todos mis
sentidos, y fní suyo como ella
fué mía: sin reservas. Y hoy,
padre, ya mi vida no será
más que un luto eterno, no sen\ más que una noche eterna
y obscura ....
Un sollozo enorme interrumpió sus frases y de sus ojos se
desliza1·0n sendas iítgrimas
que el P. Luis vió temblar trágicamente brillantes, so. bre su3 pestañas largas y
negras. El momento propicio, según el vicario,
había llegadú. Tomó del
brazo al viudo, que se
dejó conducil' como un
niiio, y con paso firme
le encaminó hácia la capilla de la Castidad.
Mientras encendía
las velas y el otro
contenía sus soll0zos pegando la frente á los helados muros de la capilla, el
...
P. Luis daba gracias al cielo porque le había sido dado poner su vaba aún en las manos; por lo cual y por la
propio amor en aigo eterno, perdurnble y no en &lt;'pinión del médico adscrito á este Juzgado, no pucriatura mortal y transitoria. Y profusamente do dudarse de que se trataba de un sui~idio. Inteiluminada la capilla, miró el cuadro que hacía r1'ogado el Cura Pár1'oco, manifestó que ésta e1·a
destacar sobre su fondo obscuro la mancha blan- su opinión igualmente, pues le constaba que la noca y diáfana de la Virgen. Y sonriente:
che ante1·io1· el vicario se habia 1·ecogido como de
-Anda, 1:iña mía, salva esta alma!
costumb1·e después de acornpaffar al decla1·ant&amp;
Fué hacía el pecador y rodeánaole con sus bra- hasta m1ty entrada la noche y que le habla pedido,
zos, buscó las entonaciones más dulces y las fra- las llaves del templo, manifestándole haber olvidases más tiernas para decirle:
do 1·enovar el aceite de una lámpm·a; que conoció
-Ea, aquí está la Todopoderosa, la madre de al mum·to desde muy joven en el Seminario dePraDios; mírala y no tardarás en caer de rodillas.
dela. y que era y habia sido siemp1·e de tempera-

.......... .. .................... ............

mento extremadamente ne1·vioso é imp1·esiona-

........ . ................ . . ·•· ............. . ble . ............................. "

Púsose lívido como un cadáver y estremccióse
como por choque eléctrico, el viudo, cuando
vió el cuadro. Y gritó:
-Pero, padre: ¿por qué traerme aquí? ¿quiére
usted matar!Ile acaso? . ... Ah, no, usted no puede
saberlo. porque nadie lo sa.be: pero yo voy á decírselo. Esta imágen es su retrato, lo pinté yo mismo y lo doné ~í esta Iglesia porque quise que todos se arrodillaran ante ella. Sí,padre, y lallamé
casta porque lo era! Sólo fué mía y guardó mi
amor como una reliquia. Ah, padre, ¿para qué
vendría á verle? Este cuadro me desespera: mis
labios buscan sus labios y mis ojos sus ojos .... y
t:.stá muerta, padl'e, está muerta! .Ah, quiero que
esos cabellos me cubran otra vez, quiero que mi
cabeza descanse. sobre ese seno como tantas
veces .... . .
Y, loco, se aproximó al cuadro, ascendiendo
, por las gradas ael altar. Mas el vicario le detuvo
con férrea mano y lo arrojó basta el fondo.de la
capilla. Eu.tonces el pintor, dijo:
-¿Le parece sacrilegio, padre? ...... .
Pues bien, me voy. Allí dejo el cuadro,
adórenlo .... Ella la verdadera, fué mía,
sólo mía, y .... ha muerto .... ha muerto!
Y sacudido por nuevos sollozos, el artista atravesó la iglesia y se perdió en
las sombras de la calle ............... .

................. . .............

Este es un fragmento de un aeta
que levantó al día siguiente el Juez
menor de la villa de Tlauzingo:

" .......... en la capilla
llamada de Nuestra Sefl.ora
de la Castidad del templo
parroqaial, de esta villa, el
cadáver del vicario Luis X.,
estrangulado con una esto•
la, cuyos extremos con ser

El sacristán de Tlauzingo, que lloró muy de
veras al padre vicario, tuvo, sin embargo, un
consuelo: para sus exequias no fué preciso armareatafalco, pues aún estaba allí el que acababa.
de servir para la muerta del Castillo.
¡Y es tan broruoso armar catafalcos!
JUAN SÁNCHEZ .AzcoN.A..

-------"•-·------HISTORIA VULGAR
¡Oh., cómo en mi mente gravosa e.1 recuerdo!
¡La ira hizo eterna su triste impresión!
En un mar de fuego, detrás de los montes,
hablase hundido la gloria del Sol,
y en negra bandada las sombras noctumas
cubrian !a tierra de luto y pavor,
salitmdo medrosas de sucias callejas,
de obscuros follajes, de viejo torreón.
La esquila doblaba .... Su lengua de b~onc&amp;
llamaba á las gentes á hacer oración,
algunos transeuntes cruzaban las calles,
alzaban los coches confuso rumor.
Liorosa mendiga de harapos cubierta
tendiendo la mano que el cierzo entu~ió
á algunos señores con débil acento,
'
pidió una limosna . ... ¡en nombre de Dios!
¡Ob., cuánta vergüen;;a pedir le eausabat
Yo vi en sus mejillas arder el rubor,
brillar en sus ojos hundidos el llanto
y temblar su mano y gemir su voz!
¡Quién sabe si sób ptinsando en sus hijos
sufría animosa tan duro baldón,
sus hijos que acaso en sucia guardilla
se ~sta_bau muriendo sin pan ni calor!
S1gu1eron hablando los nobles señores;
la triste demanda ninguno escuchó ... .
¿Quién obliga al prócer que vive en la holgura.
en sucios harapos fijar la atenciónl
JJe nuevo sus_quejas alzó la cmtada,
de nuevo hacia ellos la mano tendió
y_eo_n voz qu~ ahogaban rebeldes sollozos,
g1m1ó: ¡una lunosna por amor de Dios!
¡Punible osadía!. ... ¡La pálida mano
gue pan imploraba un traje manchó . ...
La escoria, el andrajo, no tiene derechos
¿cómo es que insolente molesta al señor?
Un l•ombre de aquelloR miró á la mendiga
y en justo castigo la dió un bofetón......
¡Un rayo de luna, cayendo del cielo
Chispeó en diamante que el rostro ;asgóf
ANDRÉS CAL-.:ÁNEO Y DIAz

-POR UN MARIDO!

•

'NOVELA. ORIGINAL DE HA.RO DE OHANDPLAIX.

Ilustraciones grabadas en nuestros talleres.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 6.
Y Nelly rodeó con sus brazos el cuello del Comandante Y le d:.ó
•en los labios un beso largo y apasionado.
..
Después se aproximó al viejo Bretón y le d1Jo: .
Ivon, ye le perdono á usted pero no le doy mi perro, p~rque
-estuvo usted muy duro conmigo la primera vez que nos vimos,
pero se lo regalo al Comandante y así la victoria queda de todos
modos á. la Francia.
Ivc-n sorprendido quedó mudo por unos instantes y luego, en
'Un arrebato de entusiasmo exclamó:
-Bravo, sefiorita Nelly, viva Francia ..... ! usted merecía ser
.francesa.
.
Ella tendió su manecita al Doctor que ya estab!t mstalado en
·su fitakon y después de una muy afectuosa despedi~a, cuando la
caravana estaba en camino, Nell-y se puso de rodillas, arrancó
1ma flor de las muchas que había cerea de ella, la besó y luego
la arrojó con tanta habilidad que fué á caer en las manos del
Doctor.
.
He aquí todo lo que el Comandante había visto en 1os momentos
-de partir de Ambohimarina, y he aquí enlo que pensaba al entrar
ensueamarote preguntándose si todo ese pasado era un sueiio y
:si verdaderamente había estado fuera de su barco.
Prince olfateando por todos los rincones y llaman~o á su ama
-con ahogados gritos. le trajo al sentimiento de la-rea-hdad.
Era una verdad t¿do lo que había visto.
.
Pero lo que no vió es que despu_és ~e la p~rt1~a de los v1aJeros, Nelly entró en la casa que hab1a sido habitación del Co~an-dante y se puso :\ llorar: luego, pensando en _que los p~opuital'ios legítimos de la humilde morad~ no tardar1an en vemr, sacó

EL MUNDO

113

�EL MUNDO,

114

de su bolsa un paquete, lo dapositó sobre la cama con mano trémula y se escapó espantada y
corriendo.
Sus sienes ardían, su frente estaba empapada
de sudor, su corazón palpitaba tan fuertemente
que sintió un dolor físico y se vió obligada á andar con más lentitud. Hasta se detuvo un momento y dirigió una mirada a I sitio de donde acababa de separarse, como si estuviera pronta á
volver sobre sus pasos.
Pero después de una corta vacilación, hizo un
gesto decisivo y tranquila entró en su casa, atravesó la sala donde su padre dormía en un sillón
y fué á encerrarse en su cuarto y á pesar de la
emoción que la agitaba tcdavfa, recordó que babia prometido á de Chalmont escribirle y tomando papel y pluma empezó la redacción de un diario sincero como lo son todos los diarios.
Durante este tiempo los propietarios de la casa
que había sido prestada al Comandante, volvieron
y la recorrieron ansiosos de ver ü algo se les babia perdido, pero ePcontraron todo completo y en
orden y descubrieron además sobre el lecho un
paquete de papeles cubierto con un eobre
en el que había escritas palabras para
ellos incomprensibles.
Este paquete era el obsequio que Nelly había dado por perdido, y estas palabras decían:
«Itinerario secreto de Majunga á Tananarive por el Mayor H. Stephenson.&gt;
«Homenaje del autor al Comandante
del Colibri.»
Estas buenas gentes reunidas en Consejo de familia ante el hallazgo, resolvie
ron enviarlo al Gobernador y asilo hicieron sin perder ni un instante.

blicaron una traducción los periódicos de aquellos días.
Mientras ella escribía, de Cbalmont reflexionaba en que de seguro la jovencita, que reinaba en
Passandava, tendría un gran éxito en Paria, no
precisamente cerca del gobierno, sino entre lapoblación, porque era una negrita mizy linda y llevaba su elegante traje Ara be con una majestad
natural templada por la encantadora languidez
criolla.
A. pesar de su origen Ara be, las mujeres sacalavas n0 se cubren el rostro, lo cual era circunstancia favorable, tratándose del de Binao que era
dignJ de ser visto y aun admirado; ni blanco ni
cobrizo, sino más bien como dorado por un rayo
de sol, ostentaba dos ojos muy negros y muy
grandes coronados por largas y rizadas pestai'ias,
tenía las manos pequei'ias, los piés desnudos
sobre las sandalias que. se ligaban á las piernas
mórbidas con cintas de oro, y un cuerpecito robusto, gallardo, flexible y tentador hajo las telas
leves que lo cubrfan. ·
De Cbalmont la veía escrib;endo; pero pronto

..

_~ ~~ ~~

,ir ...

IV

LA REINA. BINA.O
Dos meses habfan pasado desde que el
Colibri zarpó de la rada de Diego Suárez.
Al día siguiente de su regreso de Ambobimarina, el Comandante de Chalmont
recibió una carta oficial del jefe de la División Naval en que le ordenaba prescindir de su viaje á las Comoras y dirigirse
sin tardar Ala bahía de Passandova, soberbia recortadura de un país fértil y
boscoso que perteneció á los Sacalavos y
que habría pertenecido luego á Francia,
si razones políticas no le hubieran hecho
preferir tratar con los hovas, siendo por
consecuencia de ese tratado el Gobierno
de los Hovas, el único á quien Francia
reconoció como legitimo y aun exhortó
á los Sacalavos á someterse á la reina
Ranavalo, bajo el protectorado francés.
L os Sacalavos no entendiendo de sutilezas diplomáticas, lo que vieron claramente fué que la Corte de Esmirna envió A su territorio basta allí independiente una multitud de funcionarios hovas
que substituían á los de su propia raza,
raza fuerte y leal, descendiente do los
oficiales de Mahoma, y que Bínao misma, la reina Sacalava, no era sino uno de
los súbditos de Ranavalo á quien detestaban.
Sin el apoyo de Francia, ni los jefes Sacalavos
ni su soberana se atrevieron á resistir con la.. armas,
pero enarbolaron e: pebellón francés como para
desafiar á los hovas á arriarlo. Los hovas no se
atrevieron y se contentaron con sei'ialar al Gobierno francés esta situación irregular decidiéndose
entonces que fueran los franceses mismos los que
hicieren esa operación.
El Comandante del Colibrí fué comisionado para esa triste misión, así como para exhortar á los
Sacalavos A someterse, haciéndoles comprender
que bajo la autoridad hova estaba Ja mano oculta de Francia y que no quedarían abandonados.
Esta declaración no bastó para tranquilizar A
la reina Binao cuando de Chalmont se 1a hizo, y
ba:llada en llanto le suplicó que la condujera á
París donde quería arrojarse á los piés del rey y
pedirle justicia. De Cbalmont n@ intentó convencerla de que el Jefe de Estado de Francia no es
un rey; pero lo hizo comprender que tan largo
viaje no se podía resolver de improviso, y era mejor escribir y esperar la respuesta.
Binao era de resoluciones firmes: aprobó la
idea y escribió una carta conmovedora que fué
en efecto enviada á Afr. Grevy y de la cual pu-

dejó de verla y apareció en su lugar una joven
b:anca, sí blanca, en traje descotado y que le
sonreía diciendo: «te amo.»
Era ya ridícula esta obsesión que llevaba dos
me,es de estarlo persiguiendo, apesar de sus esfnerzos por olvidar.
¡Decir que había tenido á Nelly en sus brazos,
que la había besado y que si se hubiera quedado
esta felicidad duraría aún ...... 1
Pero no: hizo bien partiendo, alejándose y, haría mejor evitando tornar á ponerse bajo el encanto de esos ojos dominadores, de esos labios
rojos, de esos dientes brillantes, de ese cuerpo
tan blanco y tan arrebatador.
¿Y por qué entónces la escribió?
10hl una carta banal, muy estudiada, meditada
largamente para que no llevara esperanzas ni promesas. En cambio, él había recibido cuatro, cada
una de doce ó más páginas, verdadero diario en
que estaban todos los actos de Nelly, sus pensamientos, sus deseos y sus suei'ios, donde le instaba á volver y en donde alguna vez surgía un ardoroso «te amo» entre mil frases de apasionada
ternura. Cartas que la mostraban viviente conmo-

Domlniro 7 de Agosto de lll 8'

vida, candorosa y apasionada, cartas que Juan
leía y releía sin cesar.....
Estos pensamientos eran una obsesión ridícula.
para un diplomático que en esos momentos estaba frente á una pobre reina afligida que necesitaba algún consuelo, reina negra, es verdad, pero,
bella, noble y graciosa.
Terminada la carta, Binao vino á decirle:
-Escucha: aquí está mi carta, te la leeré en tu,
barco y luego la enviarás á tu rey.
-Al Presidente, dijo de Chalmont, sonriendo,
¿y por qué no me la lees aquí?
-Porque no quiero, porque no puedo permanecer aquí ni un momento más: hay muchos hovas, yo te ruego que me lleves á Nossi-Be que es.
población francesa y allí permaneceré basta que·
llegue el día de mi viaje á París.
El Comandante reflexionó sobre este proyectode 1.. joven, y basta temió que pudiera acarreardificultades al gobernador de Nossi Be, pero pesando en su ánimo el caso, vir.o á convenir en
que era ésta una buena solución y en que el Gobernador no se la tomaría á mal. A.si pues, dijoá Binao:
-Dices bien y comprendo tus sentimientos. Eres una reina digna. Ven entrenosotros y nos será honroso recibirte..
l\1i barco no es muy grande pero NossiBe no está lejo11; partiremos ma:ilana á la.
hora que quieras y llegaremos allá tres.
horas más tarde.
-Eres bueno, le contestó Bínao. Ahora no podremos partir porque falta pocopara que anochezca; pero oye, llévame
á bordo esta misma tarde porque no quiero dormir aquí, pues les tengo miedo á,
los hovas y á sus venenos, y tengo miedo de todo. Voy á dar órdenes á mi hermana Otavi para que dentro de pocos.
días se me reuna llevando lo que nos pertenece y entre tanto me contentaré con.
lo que puede llevarse en una maleta. Ven
á buscarme dentro de dos horas, y ya.
estaré lista. Mira, no voy A serte enojosa
y para no ocupar mucho sitio en tu barco, me haré muy pequeliita, muy pequei'iita.
Pobre magestad caída! para apoyar su
súplica, se arrojó á los brazos del Comandante, ensayando la manera de hacerse
muy pequei'iita, y Juan la abrazó, la besó en s_u~ ojos de gacela y se despidió
tranqmhzándola y ofreciendo volver dos.
horas debpués, quedando ella desde luego al amparo del pabellón francés.
Cuando salió á la puerta, se encontrócon Prince que lo aguardaba· Prince ese
perrillo tan feo que fué caus'a de nu~ un•
francés y una americana se encontraran
ciert~ noche en una posesión malgRcha.. ,.
Prmce había contraído por su nuevo
amo una gran afición y le segi..ía por todas partes; así es que ahora que le dejóen e1 barco, se había impacientado y después de una hora de espera, rompió con.
toda consideración, se arrojó al mar y vino violentamente á la playa. Realizado
su dese~ de encontrará Juan, expresaba.
su al~gna de la manera J?ás entusiasta.
Quién sabe cómo la imaginación de
Juan, fué vagando desde el origen desconocido
de este perro al orígen bastardo de Nelly, yacabó por. p_r~gunt1lrse como quien combate contra.
un preJu1c10: ¿pues qué en el fondo no todos los
seres venimos á resultar hijos naturales?
Pero esto está bueno p~ra dicho en tésis general; concretando la cuestión quedaba planteada
así: ¿debe uno ó no, casarse con una hija natural?
Definitivamente, no!
Y sin embargo ¿por que? Desde el instante
que es P? bre, no puede du_rgir la acusación de q::
el casamiento sea promovido
.
. por el interés s·IDO
que por el cont rano, constituye un acto de ge .
rosidad, de desprendimiento, pero estas virtud~!
en este caso son de aquellas que más vale no te~
nerlas.
Juan !1º quiso h~ndirse más en estas cavilacio•
nes; f viendo á Prmce que después de haber per~
seguido á un gato, Ja emprendía con las galli
de la vecindad, lo llamó enfadado.
nas,
-Ven acá, perro feol Es preciso no retozarmás que ~on los otros perros y dejar en paz á los.
demás animales, pues el dfa que sus dueftos tematen á palos, harán muy bien.

Domingo 7 de Agosto de 1898.
Prince inclinó la cabeza unos instantes como
para reflexi~nar sobre tan sabio consejo y luego,
fijando los OJOS en su amo, parecía decirle:
-Todo eso seria muy discreto; pero ¿qué hacemos aquí, parados junto á esta puerta? Regresemos al barco, ya que en tierra hay tantos peligros.
-Tienes razóu, Princc; á bordo está. uno tranquilo y los escollos más peligrosos no están en el
agua, pero no podemos regresar al
barco desde luego,
porque espero á
Binao, reina de los
esca l a v o s ~on
quien espero serás
muy atento. Aho-

ra pienso en que hay que
dar algunas órdenes previas á la recepción de esta
encumbrada personita: vamos á la playa.
Allí encontró un botecito de á bordo que le esperaba.
-Madic, dijo al patrón, vuelve á
bordo en el acto y dile al Teniente que
me envíe la lancha grande, tripulada
por gente vestida de gala para conducir al barco á la reina de los escalavos. A nuestra llegada, toda la tripulación formará en los
puntos acostumbrados, se izará el pabellón y se
dispararán veintiún cai'ionazos. ¿!las comprendido
bien, hijo mío?
-Sí, Comandante.
-Pues bien, date prisa.
Madic saltó ágilmente al bote que llevado por
cuatro remos vigorosos, voló sobre las aguas
tranquilas de la bahia.
-Buenos muchachos! decía el Comandante,
mientras el bote se alejaba: esa, esa es la única
familia que un marino debe tener.
Después se dirigió bácia la aldea por la cual

EL MUNDO.

anduvo vagando antes de volver á la casa de Einao, á fin de dar tiempo para que viniera la lancha que había pedido.
Por el camino siguió pensando en Xelly, y recorrió otra vez en su imaginación el problema
del matrimonio; las diferentes clases sociales que
hay, la grave cuestión de los hijos naturales y
hasta la ley de la herencia, en tanto que Prince
sin tener en cuenta los consejos que le habían si-

do dados, corría hacia todas las gallinas y gatos
que encontraba por el camino.
Cuando llegó á la puerta de Einao, el Comandante estaba convencido ya de que un marino francés podía casarse con una hija natural como Nelly, sobre todo si mediaban ciertas reservas. De
pronto en Francia liabía que presentarla como
huérfana, y además de que no habría motivos para sospechar su origen ¡qué salón había de cerrársele cuando se llamara la Condesa de Chalmont?
Pero se necesitaba también que el Conde aumentara su fortuna para rodear á la joven de lujo y comod:dades y que presentara su dimisión

115

para no verse en la necesidad de dejar sola con
frecuencia á su esposa .... era preciso que ella
rompiese con el atavismo y que la hija no resultara por el estilo de la madre ¡y estaba tan dispuesta á parecérsele!
Se necesitaba también (¡ay! estoera imposible)
que Juan fuera más joven .... No, en definitiva
era una locura eso del matrimonio en semejantes
condiciones.
En todas estas cosas iba pensando al llegar á la casa de Binao. Sin reflexionar lo que hacía,
empujó la puerta y encontró á la
joven reina que, bañada en lágrimas daba sus instrucciones á su
hermana Ottaví, pero que en cuanto vió al Comandante eniugó altiva su llanto y· diJ~ tiODriendo y con gesto ue resignación.

-Estoy pronta y me entrego confiada!\ tí como
A un hermano. Cuando
quieras partiremos.
-Entoncee, desde luego, contestó
Juan que creyó preferible abreviar
las despedidas.
Binao hizo una se:llal á dos sacalavos para que tomaran los rquipajes que estaban listos ya, dió un beso á su hermana r ogándole que no
la acompai'iara, y sin llevar consigo más que una
criada, modestamente á pié-¡pobre reina caitla!
siguió al Comandonte á través de las arenas ardientes de Passandava.
Con la movilidad de impresiones propias de
su edad y de su poca cultura, Binao se consoló prontamente al llegar á bordo, halagada por los honores militares que se le hicieron y que la llenaron
de orgullo tranquilizándola contra los atentadcs
de sus enemigos los hovas. Comió con buen apetito acompa:ilada de Juan y del Doctor que se divirtieron mucho con sus preguntas inocentes, y
bebió con gusto el champagne conviniendo sin
embargo, en que esta bebida es de las que prolli-

�116

be el profeta Mahoma. El excelente Lerbon, ga•
}ante E&gt;iempre con las ·damas de todos los colores, con tal de que fuesen jóvenes y bien formadaF, no permitió que Binao pasara, trabájos en el
salón y le cedió su propio camarote·p asándose ~l
11.l comedor, donde se coñformó con poner una
hamaca; pero recordando sus colecciones que
estaban esparcidas por todos los muebles, y lamentando su 11mabilidad, no pudo dormir en toda la noche.
T11mpoco la reina durmió. El-Doctor la oía gemir y suspirar y más de una vez tuvo intenciones de acudir á consolarla y á ver de paso sus
colecciones. ¿Lo hizo? El Comandante no lo supo nunca, pues le traía preocúpado el recuerdo
de Nelly.
Al día siguiente, tempranQ, todo el mundo estaba en pié á bordo del Colibri. El Comandante
subió al puente para dar la orden de zarpar y
Binao colocánµose á su lado dió su adiós á la playa, y el Doctor entre tanto entrnndo al camarote
pudo convencerse de que estaban muertas ya todas i-us araflas, suceso que le habría desolado si
no fuera porque en ese instante recordó que estaba en vía el.e un importante descubrimiento que
iba á añadir una página importante á su obra y
se puso á escribir.
Dos horas después de su salida de Passandava
el Uolil&gt;ri franqueaba el pintoresco canal que separa Nossi-Bé de Nossi-Comba,y echaba el ancla
en el puertecillo de Hell-Ville en el fondo de esta maravillosa rada que no sin razón comp«ran
los mttrinos con la famosa de Hío Janeiro.
Encantados por los paisajes que se ofrecían á
su vista, Bina o olvidaba su odio á los hovas y el
Comandante su amor á Nelly, y ambos permanecían en el puente sentados, mirando sin ha'blar,
cuando su atención fué atraída al mismo tiempo
por una piragua del pa1s que parecía venir al
barco.
-Se diría que dentro hay una mujer, observó
Binao estendiendo su brazo desnudo circundado
por un brazalete de oro.
-Es posible, respondió el Comandante, sin
duda alguna lavandera que viene á solicitar ropa
interior, ó alguna vendedora de .. . .
Pero no acabó la frase pues viendo mejor, palideció y tomó febrilmente el anteojo.
-No; no es nada de eso, dijo Binao, sino una
mujer blanca y rica,
Binao tenía razón.
La piragua avanzó rápidamente y ya sin necesidad del anteojo se distinguía á una joven blanca, que impacitnte excitaba á remar con rapidez
al negro que la conducía.
Juan de Chalmont sintió que su corazón palpitaba violentamente .... No soflaba, no. Era ella,
en qui"'n estaba pensando sin cesar desde hacía
dos meses. No podía imaginarse por qué suce•
sión de acontecimientos habría venido, pero el
hecho es que estaba allí y le sonreía tiernamente.
Desde su partida de Ambohimarina, Juan estaba como un enfermo que sufre, se agita y desespera de recobrar la salud, y he aquí que de improviso la salud viene. Ya no padtcía, ni era viejo; y los paisajes que le rodeaban eran maravillosos y la vida era bella porque amaba, sí, amaba ..... .
Pero era necesario evitar e1 ridículo y no olvidar en el puente de ese barco, que era su Comandante.
La piragua iba á atracar.
El Comandante entonces, con voz tranquila dijo á Binao.
- Yo conozco á esta joven; excúseme usted,
voy á recibirla.
Y gravemente avanzó há.cia la .escala á donde
Nelly se había lanzado ya valientemente.
Juan sintió impulsos de abrirle los brazos y
estrecharla contra su pe~ho y de decirle "¿si vieras con que afán te esperaba?" Pero descubriéndose ceremoniosamente le tendió la mano y le
dijo:
•-Sefiorita: es un gran placer para mí volverá
ver á usted; sírvase .subir y decirme á qué debo
su inesperada visita que espero no será motivada por contratiempo alguno. ¿El 1\fayor no está
peor de sus males?
-Oh! no, ningún contratiempo y papá sigue
muy bien con las medicinas del Doctor Lerbon.
¿Pero como se entra aquí? No entiendo esto de
los barcos.
-Tome usted mi brazo; se lo suplico.
Y sin pensar más en Binao en la cual ni aún se
fijó Nelly, Juan pasó entre los marinos respetuosos
y bajó á su cámara acompafiado de la joven. El

EL MUNDO.

Doctor ocupado en sus labores de sabio ni les oyó
-pasar.
Nelly sonrien:io dirigió una mirada en torno
.suyo y preguntó:
-¿Estamos solos aquí?
-Solos.
Entonces ella le abrió los brazos y awbos se
estrecharon con efusión.
-Oh! qué dicha, decía, es e,;ta de volverse á
ver. He pensado tanto en tí! Cuando partistes
de .A.mbohimarina creía que te olvidaría fácilmP.nte y que no tendría intento alguno de rebelarme contra el destino qu~ nos separaba, pero
luego comprendí que era imposible. Yivía en tí,
constantementP, como si tuviera derecho para
ello, como si fuera tu mujer ó tu bijR. ó un ser
creado por tí y p11ra tí ¡ay! amándote de un modo que nunca soflé fuera t,rn profundo. Te amo:
y si esto te enoj&lt;1, Eé caritativo y no me dejes
sospechar tu des,·ío. Calla, c11lla todavfa y no me
mires con esos ojos de cólera que me d,m ruiedo.
Ya sé que me porto como un chico mitlcriado y
que merezco que se me rilla muy fuerte, muy
fuerte ..... .
El la besaba no pudiendo resistir á los impulsos de su corazón.
-Ne!Jy, Ne:ly mía, te amo, yo también te amo
así, con toda la vida; pero es una locura todo esto que hacemos y que decimos ....
-Tiene usted r11zón, mi Comandante, contestó Nelly esquivando las caricias, pero es tan agradable ~er loco así de cuando en cuando!
Luego se alejó, se sentó ~n el divAn y dijo:
-Vamos ... . y a estoy muy formal ita con todo
y mi dicha ¿está bien así?
-Ya sabe usted Nelly cuanto la amo y que no
puedo ni un momento ocultárselo apesar de que
podría yo ser su ....
-Chut .... calle usteJ, pues ni usted mismo
cree lo que va á decir: a su edad todo hombre
es joven y yo ya soy una mujer. Nos amamos
¿porque no nos lo hemos de decir? ¿qué mal hacemos?
-Sí, ¿pero después?
-¿;Después? La pregunta es cruel . ... ¿pero
por qué amargar con esos pensamientos nuet1tra
dicha y llorar la próxima separación cuando apenas nos estamos reuniendo otra vez?
-Es verdad, Nelly, pero me espantan los progresos que hace mi amor, y siento algo como remordimientos ante la idea de ligar la juventud
de usted á ....
-Ah! si no hubiera más que esta razón .... y
Juego ...... la partida está tan próxima otra vez!
Yo estoy aquí de paso y tal vez me iré esta tarde. ¿Cu&lt;rndo volYeré á ver á usted?
-Calle usted, se Jo ruego. En la alegría de
volver á verla, no había pensado en eso. Dice
usted bien, gocemos del momento presente y Dios
hará lo que quiera del porvenlr.
Entonces el111. se sonrió, le echó los brazos al
cuello y prosiguió en voz baja:
-Oye! déjame ocultar la cara contra tu pecho
para decir esto: "te amo, te amo".
Juan le tomó amb'11.s sienes, le levantó la cabeza, le vió l1ugo rato los ojos entrPcerrados por la
emoción y le dió un bP~o en los 1~ biM.
En este momento Nelly retrocedió. lanzó un
grito de horror y tendiendo el brazo hacia la puerta exclamó:
-¿Quién es esa mujer y por qué viene aquí?
Binao que se había fastidiado sola en el puente, vino para preguntar al Comandante á que hora la llevaba á la casa del Gobernador. Sin ruido, porque calzaba sandalias, avanzó Y. permanecía sonrien•e en el marco de la puerta, en actitud de estátu11. con el brazo levantado que sostenía
la cortina. Viend') 111. impresión que había causado, se aproximó á Kelly, le tomó la mano y se
la besó humildemente como para excusarse. Luego con mucha dulzura le preguntó:
-Lo amas tu?
Nelly no sabía que responder y ruborizándose
. dirigió al Comandante una mirada interrogadora.
_Este, dirigiéndose á Binao le dijo:
-Oye, Binao, si en algo me estimas por el pequeflo servicio que he tenido la dicha de hacerttl,
me vas á jurar que no diras á nadie lo que acabas de ver aqui.
-¿Pues qué es casada ella? preguntó Binao
con su lógica de chicuela inculta.
-No.
-¿Y tú?
-Tampoco.
-Entonces ¿de que tienen miedo?

Domingo 7 de Agosto de 1898

DomJngo 7 de Agosto de J '&lt;98.
-No puedes comprenderlo. Júrame que nado&amp;
dirás.
-Lo juro, dijo Binao poniéndose la mano en el
corazón.
-¿Quién es y por que esta aquí? insistió Nelly
en prPguntar.
-Es la reina de los sacalavos, dijo tristemente
de Chalmont, pues t!'aido A la realidad recordó
que tenia que ir á la casa del Gobernador y luego partirá Diego, tan triste ahora que ya Nelly
bahía salido de Ambohomarina.
Y á todo esto ¿por qué Nelly estaba en NossiBe? nihabia pensado en preguntárselo.
-Es la reina de los sacala vos, repitió: desposeída
por los hovas prtfiere emigrar en vez de vivir
entre sus antiguos enemigos y viene á Nosei-Be
en demanda de la hospitalidad francesa. La tomé
en Passandovil esta maflana y la voy állevar ante
el Gobernador; luego volveré á bordo y seguiré
viaje á DiPgo donde deberé aguardar al jefe de la
División Naval ámenos de que aquí reciba yo
nuevas ordenes. Pero ustedNelly; ¿cómo salió de
Am bohimarina?
-No tengo prisa de irá tierra, interrumpió
Binao, quédate aun con tu amigo, me es grato
verlos felices á los dos.
- ,Qué buena es usted, seflorita, dijo N elly muy
respetuosa estrechando las manecitas de la reina,
qué buena es usted que piensa en los otros cuando debe estar t,m afligida! Pero no quiero retar•
dar su marcha y si usted consiente descenderemos á tierra los tres. El Comandante no va á
zarpar tan pronto como se fig11ra.
-¿Qué sabe usted Nelly?
•
- Que va usted en efecto á encontrar nuevas
órdenes en casa del Gobernador.
-¿Cuáles? ¿Y usted está de paso aquí? ¿Va us,
ted á Diego? ¿Cuándv?
- ¡Cuántas preguntas! Hace un momento no
las hacía usted.
-Es cierto; cuando después de larga ausencia
vuelve uno á verse, no hay de pronto más idea
que la de verse juntos otra vez.
-Es cierto. Y esa poca curiosidad y su actitud de usted son lo que me ha tranquilizado a pesar de su 1 palabras desconsoladoras. Temía que
me hubiestl usted olvidado ...... su carta era tan
corta y reservada! no como las mías en que dejé
hablar al corazón. Pero estamos abusando de usted, reina, dijo volviéndose á Binao: vamos, y por
el camino referiré á ustedes por qué estoy aquí.
Binao la escuchaba sonriente y asombrada.
-No; no abusan ustedes. Estoy enc1rntada de
oír cómo hablan las mujeres blancas, cosas tan
lindas.
·-Cuando amamos. Ame usted Binao y hablará C')mO ye, y ni aún pensaría en la corona per•
dida.
Juan besó á Nelly tiernamente y le dijo:
-¿Pe1 o es verdad que voy á permanecer aquí
conti~o? Dime todo lo que sabes.
-Si es cierto y más todavía ... . figúrate ...•
figúrense ustedes que ..... .
Pero decididamente el Comandante no debía
11ún saber la verdad, por que en este momento
llamaron á la puer1a y Nelly, desprendiéndose
de sus brazos, fué á sentarse al lado de la reina.
Adelinte, dijo de Chalmont.
La puerta se abrió y apareció el Doctor Lerbon teniendo sati~fecho en la mano un frasco destapado. Prince que sin duda se había encerrado
con él le seguía con la cara de quien acaba de
despertar de un largo sueflo. Viendo que el Comandante no estaba solo, hombre y perro se de•
tuviP-ron un instante; pero Princetuvo la decisión
más rápida y abriendo mucho los ojos y agitantando la cola, se lanzó sobre la~ rodillas de Nelly y la empezó á acariciar.
-Todo el mundo te ama, dijo Binao, hasta loa
animales .... ¡Eres tan dulce y tan bella!
Nelly hizo una encantadora mueca de gratitud
y desembarazándose de Prince, tendió las manos
al Doctor que sorprendido no sabía que hacer con
el frasco.
-¿Cómo, Doctor, no me reconoce usted?
-Ya lo creo! pero no tengo la decisión tan rápida como Prince, ni puedo portarme como él, lo
cual en verdad que me es muy sensible.
-Déjese de cumplimientos, ponga en ese frasco en 1a mesa y venga usted á abrazará su amiga.
Lerbón dejó el frasco y abrazó á Nelly afect110samente.
-Le veo á usted muy contento, Doctor, dijo
ella.
Oontinuard,

EL MUNDO

117

UN VIÁJE DESÁGRÁDÁBLE
Esperaba yo á mi amigo Révol en la estación del ferrocarril Je Lyon. Llegó el tren; fren•
'te á mi comeuzó á vaciarse un wagón, pero yo no percibía á mi amigo. Salieron suce@ivamente un hombre gordo y una mujer gorda, dos niños gordos arrastrando abrigos y maletas, una nodriza gorda llevandn en sus brazos un niño gordo, luego paquetes, una jaula
eon canarios, una máquina de coser y por último un perro gordo que sacaron de un asiento
bajo el cual dormía. Al fin apareció Rebol que delgado como era,pareclaaún más detrás de
aquel cargamento humano.
-¡Pob!'e amigo! le dije
-Nó. me respondió. no me compadezcas, por el contrario, bendigo á estas gentes. Si
supieras el consuelo que he tenido de verlos subirá mi wagón! Su salud y robust11z me han
compe11sado del riesgo que he corrido de morir ámanos de un loco que durante media hora
me ha tenido bajo el cañón de su revólver.
-¡Un locol exclamé. Si, un loco, un Joco de atar. Yo te contaré todo en el coche.
-Ahora me ve11 reir, pero entonces ....
Hicimos tra@ladar su maleta á un carruaje y poniéndonos en marcha me dijo!
Subí en Laroche á un compartimento de primera, donde no habla @ino un viajero
que en el rincón opue~to mi·aba por la portezuela. Partió el tren y el h 1mbre se volvió hacia mi: su mirada y su sonrisa me prod11jeron una impresión extrem~damente desag.·adable
sin que, de pronto, pudiera explicarme la causa. Tenia la cara larga, en figura de rombo y
su parte inferior terminaba en una barbicha punteaguda. Ni un solo cabello en el cráneo; sus
ojos, de un verde marcado y su soi,risa, tenían una fijeza inquietante. Sin embargo, me pa•
reció que procuraba ser ama ble.
-¿No le incomoda á usted el olor? me preguntó.
Creí que solicitaba permi@o de fumar, pero en sus manos no vela cigarro alguno y me
limité á centestarle con un ademRn tan vago como su pregunta.
-¿Percibe usted olor á mosca? dijo cortesmente, no es desagradable, pero es necesario
estar acostumbrado. ¿Es usted médico?
Le hice señal que nó Pareció dudar de mi respueata, me examinó con atención perspicaz y desconfiada y repuso.
-Yo al lo sc,y. He hecho un estudio sobre los animales quevuel~n,son los únicos que me
'interesan por el batimiento que sus alas propaga en esas ondas oduriferas el efluvio absoluto.
-¡Ohl dije con inquietud.
Ya ~abia á qué atenerme. Miré el ventanillo, el tren corria á ¡?ran velocidad. Consulté
el indicador; durante una hora, hasta Joigny, no habla parado. Busqué la campana de alarma pero justamente se encontraba arriba de la cabeza del loco que -co me quitaba la vista
-de encima siguiei:;do la dirección de mis miradas, de pronto exclamó con tono imperioso:
-¿Es usted médico?
-No, señor, no soy méd,co?
-Entonces, dijo con aquella lógica desconcertante que á veces tienen los locos, ¿por qué
mira usted la rampaniila? ....
Desabr,tonó su paletot, un buen paletot con cuello y mangas de p!eles, y sacó un revolver de bolsillo.
-¿Es usted médico? repitió.
-No, señor, contesté con desesperada sinceridad y vacilando entre el partido de arrojar•
me sobre él y arrancarle su arma, á riesgo de que me matara, ó ablandarlo por la dulzura.
El Joco me dijo con tono melancólico:
-¡Vaya! Está ustPdloco, le compadezco Y agregó.
-No me gustan los locos; sin flmbargo, ,os cuido por pura caridad porque ten¡;o buen
eorazón. En mi hoepital cuido cuatro mil quinientos veinti.;1ete, digo, cuatro mil qumientos
veintisels. Olvidaba que uno de ellos murió ayer
-¡Ah! .... y ¿cómo murió? le dije fingiendo ur. interés que estaba bien lejos de sentir.
-Muy fácilmente, dijo el loco, 10 maté.
Y haciendo funcionar su revólver envió una bala sobre uno de los vidrios, se volvió
lentamente teniendo su revólver en mi dirección, á la defensiva, el compartimento se habla
llenado de un humo azul que se disipaba poco á poco y el ruido de la detonación se había
perdido en el que producía el tren.
- Le digo á usted esto, continúo con satisfacclóu. para probarle q•1e no Je temo á los locos. ;.Tendría usted la extrema amabilidad de cantarme un aire de ópera?
Su voz era dulce, insidiosa y persuasiva; pero á través de sus párparlos medio cerrados,
me espiaban sus ojos como los de un gato en acecho.
-No sé cantar, me atreví á decirle.
-¡Sil exclamó el loco con voz tonante, usted sabe, sabe y quiere engañarme, como lo
hacen todc,s.
¡Cllnte!, me ordenó. Y no mire de ese modo la puerta ni la campanilla de a.larma!
-Se~a usted que no h_ay nadie en el compartimento de al lado, lo he visto bien antes de
montar a. tren. Cante, porque adoro la música.
Y dirigiendo negligentemente su revólver hacia á mi, continúo:
-Voy á contar liasta diez: uno .... des .... tres ....
No esperé que llegara sino hasta el siete y me puse á cantar con todas mis fuerzas la can•
cioncil!a de 111\ialbrouk.11 El loco balanceaba, á compás la cabeza y parecla gozar con delicia.
-No está mal. dijo al fin de la segunda copla. ¿Sabe usted ~olar?
Lo miré con estupefacción y terror.
-Volar, explicó agitando sus dedos con gracia, volar en el aire?
Vacilé en comprometerme ignorando si mi respuesta me atraerla una bala en mitad del
pecho. La mirada del Joco resplandecia de piedad y de triunfo.
- Yo si sé, me dijo.
Un rayo de esperanza me animó y simulé la más viva admiración.
-Eso le sorprende! dijo con ironía, no sospechaba usted semejante cosa, se habla usted
dicho: "heaqui un pobre diablo que no conoce nada de la vida, un bobo, un necio;" no eedisculpe usted, porque ha tenido esa idea, la estoy mlr1mdo ....
¡Pum! Se oyó otra detonación, el loco habla disparado.
-Mirad vuestra idea; la he matado al vuelo. Y agregó severamente:-¡Cuidado con otra!
-¿Habéis hablado de volar? aventuré, ¡oh, 4.ué feliz seria si viera una cosa tan bellal
¡Qué descubrimiento tan admirable! ¡Cómo quisiera veros volar!
Juntaba las manos con admiración. El loco me lanzó una mirada inepirada:
-¿Lo desea usted sincE'ram_ente, J?rofundam_ente, absolutamente? Su voz tenia una entonación solPmne, Ul'l fervor mlst,co ammaba su f1sonomla.
-Mirad! me dijo:
y se inclinó, descorrló el pasador de la portezuela, la abrió, tomó empuje y añadió con
acento de sospecha: Ueted es médico!
Vió en mi semblante tal desesperación tan estúpida y horrible angustia que se conmo·
vió y dijo:
-No, no es usted médico: lo calumniaba, ya veo que es usted un Joco.
Pu~s bien, si yo he aprendido á volar es por la salud de los locos que de esa manera podrán evadirse de sus en~ierros; es para el alivio de los miserables; para que los obreros puedan transladarse sin fatiga á su trabajo, mi descubrimiento está consagrado al mayor bien de la humanidad. Voy á lanzarme, va usted á verlo y volando á lo largo del camino llegaré á Montereau antes que usted: ¡atención!
Sus ojos estaban llenos de fé y de caridad, un éxtasis de iluminado brillaba en su largucho eemblante. Me invadió profunda piedad, y le dije:
-Esperad, todavfa. Yo le creo, le creo á ojos cerrados, pero los demás ... , . .la multi
tud ...... tendrá dudas. Vamos á llegará la estación ..... .
Consultó su reloj y exclamó: -En once minutos.
-Vamos á llegar á la estación, insisti, alll os lanzareis, aqcendereis al espacio y todo el
mundo se prosternRrá al veros, el jefe de estación blandirá en vuestro honor su cachucha
galoneada y yo gritaré tbravo! con todas mis fuerzas.
-Si, . ..... si. ..... decía el loco, e! jefe de estación ...... ust~d gritará bravo! hurra l. ... ..
y en su entusiasmo comenzó á quitarse los botines que arroJó por la ventana, im pantalón
siguió el mism? camino y s~s calzoncillos volaban tam_bién en momentos en que el tren silbaba· entonces se detuvo: -He aqui e 1 momento di'o· ¡oh q
ltl
tud! ya veo al Jefe de estación, los veo á todos, ate~món que voy á lanzarme!
'
,
J ·
ue gran mu ·
y al precipitarse cayó en loe brazos de dos guardianes y un médico que avisados de su fuga le esperaban y ¡0 recogieron apresuradamente
-Entonces fué, con_cluyó Révol, cuando. todas esas gentes gordas y sus grandes pa1uetes invadieron mi compartamiento. Con paternal sol!citud ad é á ¡
dri
2a á colocarse y acaricie al perro cuyos OJOS humanos y dulces me tranquilizaban.
uy
a no •
p AUL MARGUERIT'r.E,

�118

EL MUNDO,

Uomlnlfo 7 de Agosto de 1~

Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

119

cepto una, han sido ébrios consuetudinarios, y que aún alguno de ellos ha muerto ya á consecuencia de su vicio.
El hombre, pues, que, al buscar su cara y dulce mitad, obra con prudencia á
fin de evitar uncasodeatavismofotal,se preocupa ya por la educación de sud hijos.
Si la Pedagogía toma en cuenta lad lt&lt;yes del atavismo ó de la hereneia y nos
hace reflexi,:&gt;nar sobre ella, si nos pone de manifiesto que el trato dado por el marido á la mujer tendrá futura resonancia sobre el carácter de esos seres tan queridos que han de llevar nuestro nombre y por quienes somos capaces de los mayores
sacrificios si lleva á nuestro espíritu la convíccic&gt;n de que la labor educativa puede comeuzar desde los albores de la vida del niño, si nos da luces para sentar conveniente y sólidamente los cimientos del im¡;ortante edificio de la educación 4110,
según sea bien ó mal dirigida, hará á nuestros hijos felices ó de11graciados, y si
todo~, por regla g,\neral. estamos llamados á. ser padres de familia, es evidente
que el dominio de la Pedagogla se extiende mucho mAs allá de los linderos de la
escuela y que su est11dio puede interesar no sólo al profesor de instrucción primaria sino á todos los hombres en general.
No es por cierto mi humilde y dt1sautorizada voz la primera que se alza para
afh mar que el estudio de la Pedagogía es de interés general. Herbert Spencer
con inimitable elocuencia hace notar, en su interesante obra sobre la educación,
cuán 11bsurdo, cuán incomprensible es que el hombre se aficione preferentemente
á cuidar la prole de los animales más bien que la huya propia En efecto, señores,
es muy extraño qne mientras uos interesa vivameute lo relativo á la crla y ceba
de las reses, al adiestramiento de los perros de caza y á la producción de soberbios caballos de silla ó de tiro; manifestemos el más alto desdén por las cueEtiones
que atañen á la crianza y educación de los niños, como si un hombre valiera meno~ que un animal y como si la raza anglo-sajona no nos estuviera gritando, por
decirlo así, á voz e:a cuello, cuanto vale un país de hombres vigorosos é ilustrados.
Concluiré mis razonamientos con las ,igulentes palabras del ya citado Spencer: «Seriamente hablando, dice, ¿no es un hecho sorprendente el que, aún dependiendo del tr~tamiento demos á nuestros hijos, su vida ó su muerte, i&lt;u ruina ó ~u
bienestar moral y físico, sin embargo, 110 concedamos ni una palabra de instruc•
ción espPcial á aq_uellos que más tarde habrán de cumplir con los deberes del padre de famllia? ¿No es monstruoso pemar que el destino de la nueva generación
haya de dejarse á merced de irreflesivas costumbres. impulsos ó caprhhos uni•
dos á las sugestiones de ignora11tes nodrizas y á laR preocupaciones de las abuelas? Si un comerciante iniciara sus negocios
sin conocimiento de la aritmética y de la tenaduria de llbros,
protestaríamos contra su indiscreción y esperaríamos ver las
funestas consecuencias.. O si un hombre, antes de estudiar
anatomía, se estableciese como cirujano, nos sorprenderíamos
de su audacia y compadeceríamos á sus pacientes. Sin embar~o, el que los padres !!omiecen la difieil tarea de educará sus
hijos, sin tener idea ninguna de los principios fisicoP, morales é intelectuales que deben guiarles, eso ni causa sorpresa
con respecto á los autores, ni inspira lástima p:ira sus victimas A los miles de niños que ya han muerto, agréguense los
cientos de miles que aún existen con delicada y raqultica
constitución, y los millones que crecen y no ~on tan suficientemente robustos como debieran serlo; y entónces se tendrá.
idea del mal ocasionado al géner6' humano por los padres que
ignoran las leyes de la vida_."

PAGINAS D.E LA MODA

DIA DE PRIMAVERA
PARA MADEMOl&lt;1ELLE . . ..

Cerca del blanco tronco de la haya, estarías vos, señorita con
vuestro sombrero blanco, vuestro vestido blanco, vuestra alma
blanca. Yo tendría mi negro dolor. Procura ria ha ceros soñar
dulces sueños, y el laúd no tendría para vos sino los más acariciadores sonidos.
-Si, dice ella-más esa villa italiana ¿no será la morada de
la más infeliz de las mujeres? Los árboles sombríos forman un
misterioso recinto de duelo. El agua de los arroyos parece monologar extrañas historias de amores difuntos. El ere púsculo
inunda con su ténue tinta. de melancolía todo el pa·saje. El anciano que contemp1a meditabundo las linfas parece la encarn!lción de un triste pasado. Los mhmos niños que juegan cerca de la "villa" no alcanzan á hacer que mi alma encuentre una
sola nota de alegría.
-Nuestra alma, á veces, contagia con sus males el alma de las
cosas.
RUBEN DARio.

FI«. 2-TRAJEDE GASA

L ectura para las dainas

LAS BEGONIAS

FIG, 1-TRAJE PARISIENSE PARA VERA;O

Las flores son una de las cosas que más contribuyen á hacer atractiv.1 Ia vida en el campo, pues no solamente embellecen el panorama que se presenta á la
vist a por todas partes, sino que embalsama el aire que
se respira. Por eso es que, á nuestro juicio, las florea
no deben faltar en ninguna finca, ya sea. grande, ya
pequeña, ni tampoco en las casas que dispongan de
algún terreno en que poder formar un jardín por pequeño que sea, y aún en los casos extremos, s~ deben
tener algunas en macetas puestas en cualqwer vent ana en que dé el sol.
Como son tantas y tan diversas las plantas de flores
y las de hermoso follaje que hoy se cultivan en los jardiues, cada floricultor y cada individuo tien sus favo ·
ritas, pero hay algunas que no pueden menos de agradar y convertir en admiradores á cuantos las ven.
Entre las flores, es reina la rosa porque á su gran
tamaño, hermosos tintes y grato aroma aduna una variedad infinita de formas y colores; pe~o enti:e !as
plantas curiosas y elegantes por su follaJe, .se dist,n·
g'llen decididamente las begonias, introducidas e~ la
botánica por el sábio francés Miguel Begón, de qmen
ha tomado su nombre.
La extraordinaria belleza del follaje de muchas de
las variedades de esta especie de plantas, justifica la
gran estimación de que goza toda la familia entre los
floricultores y la generaU~ad del· público, ~de'!1ás,
hay también algunas especies cuyas flores rivahzan
oon los geranios en exhuberancia y variedad de tinte11.
Otra de las cualid~des que distinguen á las bego-

nías es que v.iven y medran en condiciones y circunstancias que serian fatales para otras plantas, por ejemplo, cuando "ª pone en algún tiesto en alguna ventana del lado Este, donde no reciben casi nada de la
luz del sol. Aún la exposición al Norte. donde la luz
del sol no les da nunca, no es obstáculo para su desarrollo, con tal que la temperatura no baje de Mi grados F, pero siempre conviene sacarlas al sol de vez
en cuando.

El tramiento one dBbB darse álos hijos.
HEREOÍAS.

De una importante conferencia peda&lt;&gt;'ica dada en
Guanajuato, tomamos los siguientes interesantes datos útiles á los matrimonios y á las madres de familia.
Hay un hecho existente desde hace si¡los en la
conciencia de la humanidad, según lo comprueban
algun?B proverbios de uso com~!1· como de tal palo,
taí astilla, á tales padres, tales h1Jos, etc.
·
La antropologla, ciencia qu~ sirve de base á la Pedagogía, hi hecho estudios profundos y serios sobre
este asunto. ha llamado en su a•u:ilio á la estadlstica
y ha patentizado que existen geneologlas enteras de
desequilibrados, de hombres perversos, de criminales
que han ido transmitiendo fatalmente á ~us hijos, como ter~ible herencia, un organismo predispuesto al
vicio y al crimen Esto es lo que se llama la ley del
atavismo. Pero no sólo los cónyuges viciosos pueden tener una descendencia perversa; puede ésta generarse igualmente de los histéricos v de los epilépticos. El Sr. Dr. Manuel F lores aseg:111:a en au "Tratado elemental de Pedagogia" haoer conocido á una
histérica., cuyos hijos toao3, hombres y mujeres, ex-

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3 - NUEVO :MODELO DE TOCA

.

�Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

120

Cada. uno sa.be donde,

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,f/4.? '1':;

,,J;,%., },f

1

Un pobre desea~a separase de
su esposa, con quien basta entonces babia vivido, al parecer
en paz y en gracia de Dios.
El juez conocía á los esposos,
y preguntó al marido:
-¿Por qué se quiere usted separar de su mujeri' ¿No es virtuosa?
- Si, señor.
-1.No es trabajadora?
- Si. señor.
';j, ,'f-?
-¿No es buena madre?
-Si. señor.
.
'
&amp; ,. ?~~~
, ~-~-. .:, -Entonces si tiene tan buenas
,•-· .._,....·,:-:·-·
cualidades ¿cómo quiere usted
•.-..~,::_
dejarla?
' ;
Al llegar a qui se quitó el hombre un zapato:
/;'
- ¿Ve us.ed este zapato, señor
. ·• juezi'
;;~;\
,¡1,_. J -Si, señor.
-¿No es nuevo?
},~,1Í
-si: señor.
//'
-1.N o está bien hecho?
-SI, señnr.
-¿No ei; buena suela y buen
becerro?
-SI, señor.
-l'ues sin embargo, este zapato me aprieta.

TO.M:ou

.MEXICO, .AGOSTO 14 DE 1898

EL GRAN TEATRO JUAREZ EN GUANAJUATO

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-¡Ya!

-Y lo mismo me pasa con mi
m'ujer. CADA UNO SABE DONDlll Llll
APRIETA ~L Z4PATO.

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Torta. de cama.rones enteros

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FJG.

5-CALZONES PARA NIÑAS DE 6 Á 13 AÑOS

jacquet es redondo, con jockeys y mangas an~ostas,
con aplicación en la parte inferior de muselma de
seda.
Falda plena de satín crema leve con gran adorno de
guias y flores adornos.

FIG, 2-TRAJE DE GASA,

ulo de los más hermosos modeh,s para el estío, con
cuerpo blusa cerrado en bandas, abnénclosesobre un
plastrón de tafetán finisimo, cruzado en bandas también.
Cinto de raso en lazos caprichosos ornando el _rordo superior de la blusa y la falda, con lazos caprichosos.

Se frien en manteca ajos y gitomates picados, y se les ponen
clavo, azafrán, canela y pimienta en polvo,estandosazonadaesta salsa, se le añaden alcaparras,
pasas, almendras, sal, vinagre,
un pedacito de azúcar, perejil
deshojado y los camarones limpios y cocidos; cuando esté de
buen punto, se &amp;},arta del fuego
y se revuelve la pasta con huevos
batidos, poniéndose todo en una
cazuela con manteca, encima se
le ponen rueditas de betabeles
cocidos, y en seguida se añade
gitomates y cebollas rebanadas,
cubriéndose todo con el resto de
los huevos y pasta, y poniéndo•
se á cocer á dos fuegos. Se puede servir con salsa de chile.

; ~ &lt;1&gt;.'-~f~--~ .

( .\~t(

•

Vista de uno de los ángulos del foyer.

LOS PESCADORES DE SIRENAS.
FIG. 4--TOILETTE DE PASEO.

CURIOSIDADES
La mujer sabe de eso-Papá, preguntó un niño á su
padre, ¿de cuántas palabras se compone el idioma ca3tellano?
Tu madre es quien entiende de eso, hije mio. Pre•
gúntale á ella.
-La pequeñez del hombre es la base de su soberbia. por eso los más soberbios son los más pequeños.
_:_Una fuerza de ~ien mil bayonetas puede ser vencida por otra de ciento cincuenta mil. Una idea santa,
san~amente pra-cticada, no hay poder que la venza.
-El mérito de las mujeres no brilla sino después
que ha pasado la luna de miel: es l&gt;reciso casarse con
ella~ para saber lo que valen" -Richtev.
-El matrimonio á los 20 años, es un peligro; á los
30 una esperanza; á los 40 una necesidad.
Los unos Pura te nombran
Los otros Concha te llaman,
yo, en vista de tu dureza,
tus tretas y tus escamas,
opino que Concha Pura
es el nombre que te cuadra.
11

Péscame una, oh egipan pescador, que tenga en sus escamas
ardientes la irrisada riqueza metálica que decora los admirables arenq~e&amp;. Péscame
una, cuya cola bifurcada puede_hacersonar.en el pav~
real marino y cuyos costado~ fmos y reluc~entes tengan aletas semejantes á orientales abamcos dA pe•
dreria; péscame una que tenga Terde_s los cabellos,
cerno debe tenerlos Lorelay, y cuyos 01ostengan fos·
forescencias raras y mágicas chispas; cuya-bo&lt;:a salada bese y muerda, cuando no c~nte las canciones
que pudieran triunfar de la astuc1_a de Ullses; cuyos
senos marmórP.os culminen, flore~i~os de_ rosa Y cuyos brazos, como dos albo~ y divrnus p1thones me
aten para llevarme á un abismo de ardie~tes placeres. en el país recóndito en donde los palacios son hechÓs de perla, de coral y de concha de nácar.
Mo s esos dos sátiros que se divierten en la costa de
alguna ignorada Lesbos, Tempo ó Amatunte, son
clertitmente malos pescadores. El uno viejo y fornido,
se apoya en un grueso palo nudoso, y mira con_ cómica 11strañeza la sirena asustada y poco apetecible
que su compañero ha pescado, Este saca la red y no
parece muy satisfecho de su pesca. De la red, de los
cabellos de la sirena, chorrea el agua formando en el
mar clrculos concéntricos. Sobre las testas bicornes y
peludas, se extiend~ al beso d~l dla, un fresco follaje,
mientras rema en su fiesta de oro, sobre nubes, tierras y olas, la antorcha del Sol.

FIG 6-0AMISAS DE NOCHE PARA NIÑAS Dlll 8 Á 14 AÑOS
FIG, 3-NUEVO MODELO DE TOCA,
La originalidad de esta toca, más que en @u escarapela de seda, más que su elegante penacho de plumas
y su hebilla fantasia, está en los manojos de cerezas
que alternan graciosamente coB chifones de raso.
Lo recomendamos especialmente á nuestras lectoras.
FIG, 4-TOILETTlll Dlll PASlllO.
Falda de sarga azul guarnecida de galones azules
y metal, doublé de seda azul.
Cuerpo ornado de los mismos galontis y abierto sobre ui: plastrón de satín blanco rayado de ne~ro.
Corbata de encaje. Cjnturon anudado á la izquierda, de tafetán violeta Mangas justas con pequeños
yockeys ornados de galones.
FIGURAS 5, 6, 7 y 8.
INTJllRIOR PARA SEÑORAS,
Cumplimos nuestro propósito de dar con intervalos regulares, esta sección que ofrece modelos graciosos de labores de casa y ropa interior.
Damos hoy lindos modelos de calzones y camisas
para niñas y de chambritas de lino y batista de encantadora novedad.
ROPA

•.

1
1

l

!

NUESTROS GRABADOS

·1
FIG, 7-0A!USAS PARA NIÑAS Dlll 10 Á 14 AÑOS

FtG. 1-TRAJlll PARISIENSE PARA VERANO
Desde ~e empezó el verano, las novedades que inauguró fueron, con toda especialidad, los jacquets de se1ia ó de satin, hechos regularmente de color negro;
á medida que ~a est~ción avanza, la popularidad de estos tra1es es _mayor; el que
señalamos en IR figura numero 1, es de la
casa Félix de Paria y de un efecto admirable. El jitcquet negro y ceñido . de salón,
"e abre en dos solapas elegantis1mas, dcublée de satín &amp;la.neo sobre el pecho. Como
adorno lleva galones de felpa de ~eda. El

FIG, 8-0AMISETA Y OALZONlllS PARA NIÑITAS

Gran escalera en el vesU:bulo

•·

NUMERO '1'

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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