<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3583" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3583?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T17:50:21-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2225">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3583/El_Mundo._1898._Tomo_2._No._7._Agosto_14..ocr.pdf</src>
      <authentication>0fd99fcbe590761b4bf4cc3d05006bac</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117405">
                  <text>Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

120

Cada. uno sa.be donde,

.-r,-..· ~ -:,·/•,

tt?},,

:-?"'
&lt;•,'

H'

f

';/,,',

r~

,f/4.? '1':;

,,J;,%., },f

1

Un pobre desea~a separase de
su esposa, con quien basta entonces babia vivido, al parecer
en paz y en gracia de Dios.
El juez conocía á los esposos,
y preguntó al marido:
-¿Por qué se quiere usted separar de su mujeri' ¿No es virtuosa?
- Si, señor.
-1.No es trabajadora?
- Si. señor.
';j, ,'f-?
-¿No es buena madre?
-Si. señor.
.
'
&amp; ,. ?~~~
, ~-~-. .:, -Entonces si tiene tan buenas
,•-· .._,....·,:-:·-·
cualidades ¿cómo quiere usted
•.-..~,::_
dejarla?
' ;
Al llegar a qui se quitó el hombre un zapato:
/;'
- ¿Ve us.ed este zapato, señor
. ·• juezi'
;;~;\
,¡1,_. J -Si, señor.
-¿No es nuevo?
},~,1Í
-si: señor.
//'
-1.N o está bien hecho?
-SI, señnr.
-¿No ei; buena suela y buen
becerro?
-SI, señor.
-l'ues sin embargo, este zapato me aprieta.

TO.M:ou

.MEXICO, .AGOSTO 14 DE 1898

EL GRAN TEATRO JUAREZ EN GUANAJUATO

'

~-

{:
,1·-' //,

.

···"":'~
,.:;.~-

, t,

•.. i,

\jt;~ \".
~-:-~.,.,·-

.

~.:'

/ ..,:}_}\

-,~
'/i~?
.. t.~~..
.

vv·_.,,
.,

-¡Ya!

-Y lo mismo me pasa con mi
m'ujer. CADA UNO SABE DONDlll Llll
APRIETA ~L Z4PATO.

L,

I

...

:_. ·...

..~·

-~

:

i

Torta. de cama.rones enteros

-:~¡~~

~· -/::""\(~

FJG.

5-CALZONES PARA NIÑAS DE 6 Á 13 AÑOS

jacquet es redondo, con jockeys y mangas an~ostas,
con aplicación en la parte inferior de muselma de
seda.
Falda plena de satín crema leve con gran adorno de
guias y flores adornos.

FIG, 2-TRAJE DE GASA,

ulo de los más hermosos modeh,s para el estío, con
cuerpo blusa cerrado en bandas, abnénclosesobre un
plastrón de tafetán finisimo, cruzado en bandas también.
Cinto de raso en lazos caprichosos ornando el _rordo superior de la blusa y la falda, con lazos caprichosos.

Se frien en manteca ajos y gitomates picados, y se les ponen
clavo, azafrán, canela y pimienta en polvo,estandosazonadaesta salsa, se le añaden alcaparras,
pasas, almendras, sal, vinagre,
un pedacito de azúcar, perejil
deshojado y los camarones limpios y cocidos; cuando esté de
buen punto, se &amp;},arta del fuego
y se revuelve la pasta con huevos
batidos, poniéndose todo en una
cazuela con manteca, encima se
le ponen rueditas de betabeles
cocidos, y en seguida se añade
gitomates y cebollas rebanadas,
cubriéndose todo con el resto de
los huevos y pasta, y poniéndo•
se á cocer á dos fuegos. Se puede servir con salsa de chile.

; ~ &lt;1&gt;.'-~f~--~ .

( .\~t(

•

Vista de uno de los ángulos del foyer.

LOS PESCADORES DE SIRENAS.
FIG. 4--TOILETTE DE PASEO.

CURIOSIDADES
La mujer sabe de eso-Papá, preguntó un niño á su
padre, ¿de cuántas palabras se compone el idioma ca3tellano?
Tu madre es quien entiende de eso, hije mio. Pre•
gúntale á ella.
-La pequeñez del hombre es la base de su soberbia. por eso los más soberbios son los más pequeños.
_:_Una fuerza de ~ien mil bayonetas puede ser vencida por otra de ciento cincuenta mil. Una idea santa,
san~amente pra-cticada, no hay poder que la venza.
-El mérito de las mujeres no brilla sino después
que ha pasado la luna de miel: es l&gt;reciso casarse con
ella~ para saber lo que valen" -Richtev.
-El matrimonio á los 20 años, es un peligro; á los
30 una esperanza; á los 40 una necesidad.
Los unos Pura te nombran
Los otros Concha te llaman,
yo, en vista de tu dureza,
tus tretas y tus escamas,
opino que Concha Pura
es el nombre que te cuadra.
11

Péscame una, oh egipan pescador, que tenga en sus escamas
ardientes la irrisada riqueza metálica que decora los admirables arenq~e&amp;. Péscame
una, cuya cola bifurcada puede_hacersonar.en el pav~
real marino y cuyos costado~ fmos y reluc~entes tengan aletas semejantes á orientales abamcos dA pe•
dreria; péscame una que tenga Terde_s los cabellos,
cerno debe tenerlos Lorelay, y cuyos 01ostengan fos·
forescencias raras y mágicas chispas; cuya-bo&lt;:a salada bese y muerda, cuando no c~nte las canciones
que pudieran triunfar de la astuc1_a de Ullses; cuyos
senos marmórP.os culminen, flore~i~os de_ rosa Y cuyos brazos, como dos albo~ y divrnus p1thones me
aten para llevarme á un abismo de ardie~tes placeres. en el país recóndito en donde los palacios son hechÓs de perla, de coral y de concha de nácar.
Mo s esos dos sátiros que se divierten en la costa de
alguna ignorada Lesbos, Tempo ó Amatunte, son
clertitmente malos pescadores. El uno viejo y fornido,
se apoya en un grueso palo nudoso, y mira con_ cómica 11strañeza la sirena asustada y poco apetecible
que su compañero ha pescado, Este saca la red y no
parece muy satisfecho de su pesca. De la red, de los
cabellos de la sirena, chorrea el agua formando en el
mar clrculos concéntricos. Sobre las testas bicornes y
peludas, se extiend~ al beso d~l dla, un fresco follaje,
mientras rema en su fiesta de oro, sobre nubes, tierras y olas, la antorcha del Sol.

FIG 6-0AMISAS DE NOCHE PARA NIÑAS Dlll 8 Á 14 AÑOS
FIG, 3-NUEVO MODELO DE TOCA,
La originalidad de esta toca, más que en @u escarapela de seda, más que su elegante penacho de plumas
y su hebilla fantasia, está en los manojos de cerezas
que alternan graciosamente coB chifones de raso.
Lo recomendamos especialmente á nuestras lectoras.
FIG, 4-TOILETTlll Dlll PASlllO.
Falda de sarga azul guarnecida de galones azules
y metal, doublé de seda azul.
Cuerpo ornado de los mismos galontis y abierto sobre ui: plastrón de satín blanco rayado de ne~ro.
Corbata de encaje. Cjnturon anudado á la izquierda, de tafetán violeta Mangas justas con pequeños
yockeys ornados de galones.
FIGURAS 5, 6, 7 y 8.
INTJllRIOR PARA SEÑORAS,
Cumplimos nuestro propósito de dar con intervalos regulares, esta sección que ofrece modelos graciosos de labores de casa y ropa interior.
Damos hoy lindos modelos de calzones y camisas
para niñas y de chambritas de lino y batista de encantadora novedad.
ROPA

•.

1
1

l

!

NUESTROS GRABADOS

·1
FIG, 7-0A!USAS PARA NIÑAS Dlll 10 Á 14 AÑOS

FtG. 1-TRAJlll PARISIENSE PARA VERANO
Desde ~e empezó el verano, las novedades que inauguró fueron, con toda especialidad, los jacquets de se1ia ó de satin, hechos regularmente de color negro;
á medida que ~a est~ción avanza, la popularidad de estos tra1es es _mayor; el que
señalamos en IR figura numero 1, es de la
casa Félix de Paria y de un efecto admirable. El jitcquet negro y ceñido . de salón,
"e abre en dos solapas elegantis1mas, dcublée de satín &amp;la.neo sobre el pecho. Como
adorno lleva galones de felpa de ~eda. El

FIG, 8-0AMISETA Y OALZONlllS PARA NIÑITAS

Gran escalera en el vesU:bulo

•·

NUMERO '1'

�EL MUNDO,

122

LASEMANA
Es ya cosa corriente que París carece de
atractivos duranteiosme3es de verano; pero atractivos no quiere decir sucesos, y así se explica que
vengan henchidas de notas, á cual más curiosa,
las revistas de la gran capital. ¿Es en alguna de
ellas ó en las columnas de nuestro pobre noticierismo,-que con razón llamamos Crónica neg1·a,
-donde be encontrado ese refinamiento supremo del crimen,-el crimen filosófico y doctrinario? :Marcos López es un simple carrero y puedo
asegurar que hasta la fecha en que fué consignado á los tribunales no había leído, ni imaginado
leer, una sola página deloe flamantes teóricos de
las escuelas anárquico-socialist1:ts; y aún creo que
ni de nombre conocía á Ravacholl, Vaillant v
sus secm,ces. Prueba evidente de que las inteligencias extraordinarias,-así se alojen en el ce•
rebro inculto de este carrero ó de aquel gaftán,no necesiten de una educación especial para concebir, desarrollar, y aun para aplicar y propagar
una teoría, es qe Márcos López al ser aprehendido por robo de un tercio de azúcar, alegó que había cometido el hurto porque .... el duefto del
azúcar es hombre rico, y según el credo moral
del delincuente López la propiedad es el robo. Ya
imaginais los resultados de la misión apostólica
de .lllárcos López en ese foco de cultura que se
llama Belén: su propaganda nos proporcionará la
fortuna de contar dentro de poco tiempo con una
poderosafalanje de comunistas y anarquistas, tanto
mejor dispuestos á la propaganda por la acción,
cuanto · que no habrán •derivado su sistema
de una teoría, sino de un hecho,-la pena que impongan las autoridades al futuro jefe de los enemigos de la sociedad.

,_

Pero si por un concurso de fatalidades que
asombran, nuestro pueblo manifiesta algunas tendencias al crímen, en sus formas violentas, en
cambio, las clases media y superior, no admiran
precisamente por un olvido e4 traordinario de la
propia conservación. Cayó el. duelo en desuso, el
duelo-tragedia, y hoy el duelo farsa no se desen
laza en la Concordia sino en et Juzgado; los conocidos caballeros J. O. y M. H., apadrinados por
otras cuatro iniciales, dirimen sus querellas en
un acta y para salvagnardia de su honor conservan en sus gavetas el párrafo de gacetilla correspondiente. La. riña trágica no es el sucedaneo necesario del duelo. ¿Quíén piensa en arriesgar la
vida en esta tierra felíz de la eterna primavera?
Ni aun los que van á Sll!ciclarse están al cabo de
su determinación. Matarse .... y para qué, si la
comisaría se encarga de impedirlo? Un joven, impulsado acaso por una de esas negras melanco•
lías que nublan el espíritu de los pollos imberbes
á quienes el papá echa en cara sus hábitos depravados y su holgazanería incurable, huye de la
casa paterna y á poco envía un ultimatum en el
que ha garrapateado con ortagrafía que excusan
las ·c ircunstancias su resolución definitiva, el suicidio. Mientras la madre y las h6rmanas lloran,
rezan y sufren síncopes, el hermano del suicida
corre á recoger su cadáver el cual vuelve por su
pr0pio pié, sano, salvo y acaso satisfecho de su
comedia. Habrá que agregarle á l¡i. estadística
una partida,-suicidios frustrados,- y será la
más numerosa.. .
'

,_

Creamos á los periodistas franceses. Los microbios y los automóviles son los grandes enemigos de la existencia humana. En París, por ejemplo, ya nadie piensa en vivir desde que los
chauffeurs surcan ld.s calles en sus máquinas
vertiginosas, derribando á éste, aplastando al
otro y aterrorizando por todas partes á los indefensos transeuntes de infantería, que ya no van
al Bosque ni se aventuran por los bulevares temerosos de regresará casa con el cráneo hendido ó algunas costillas menos. En México nos contentamos,-buenos burgueses tradicionales -con
las antiguas plagas endémicas. sin pedir á Ía civiJizaci&lt;in procedimientos destructores inéditos. A
título de curiosidad tenemos un ejemplar de automóvil en la persona de cierto americano grave y tieso, infatigable chauffeur que á bordo de
su auto-ciclo recorre la ciudad en todos sentidos
y á todas horas con una velocidad uniforme de
cuarenta kilómetros por hora. Va usted al Paseo
de la Reforma? pues á poco aparece en un extremo de la Calzada nuestro ·hombre, digo, nuestra mAquina; pasa, y se pierde á lo lt&gt;jos en un

abrir y cerrar de ojos; y así en todas partes,
frente al Correo, en Plateros, en Buenavista, en
Belen, el moto ciclo zumba, rt&gt;pica, aturde, y deja á los transeuntes boqui-abiertos. Ese hombre
y esa máquina, ubicuos y semi-fantásticos, son
un conjunto inseparll.ble, forman una pieza que
nunca se dt sarma, y á fuerza de verlos tau to
creeis en una entidad, una representación abstracta del reclame, puesta. al servicio de alguna
casa constructora de automóviles. Evocais el personaje misterioso de .Julio Verne, aquel inventor
de una máquina para volar A quien vió una maftana París asombrado, evolucionar por los aires
y sentarse luego en las torres de Nuestra Se:fl.ora
y en la cúpula de la columna Vendome. A diferencia del novelesco nadador aereo, el hombre
auto-ciclo ele México un día dejó de ser el prodigio de nuestra vida callejera, y los curiosos de
Plateros rieron de buena gana al ver un automóvil d~sbocaclo, y tras del automóvil á su duefio y
parte complementaria corriendo desesperadamente hasta alcanzarlo. Adios prestigio! un autociclo que se desboca-como cualquier bruto pursang - no sale ganando con la comparación,
no satisface los ideales estéticos de nuestro pueblo ginete y dumador. ,_
P.or lo visto los que no van al teatro obran
cuerdamtonte, porque más divierte una escena callejera por anodina que sea que el monótono desfile de las mismas figuras, eternamente iguales á
sí mismas, entre los frisos y la rampa. Y no hablo de Mésmeris ¡si al menos todos se transfo1·•
maran como él al presentarse ante su público!
Pero ni Pepe Vigil con toda la f11stuosa varied~d- cle su indumentaria deja dp. ser el mismo Pepe
V1g1! en todas sus obras y papeles. Y los coristas .... por le menos de ellas quisiera hablnr con
todo ~l respe~o qu~ merecen esas sexagenarias,
que s1 cantan mal tienen la disculpa de su edad
valetudinaria y que compensan su cruel entonación con supremas ventajas decorativas. Lo exótico, ó por mejor decil', lo anacrónico, encanta,
l?º un gran este~a contemporáneo viste jubón y
c1:fl.e espada med10eval para escribir novelas moder_nísimas? Así las antiguas coristas y i.ntiguas
muJeres de nuestros _teatros; hay peto que pasa
del busto de una sacerdotisa á las carnes adiposas _de·una burgu~sa Renacimiento, y falda campesrna qu~ se aphca á lucir los primores de una
bayadera. Y los hombres .... Un amable espectador vecino mío creía reconocer entre ellos antiguos subalternos de Yamagata, reconcentrados
desertor~s de las filas de Aguinaldo, y todo ·¡~
que la Micronesia, Polinesia y Melanesia produce
do ~ás rar? ! est!ambótico en materia de singularidades f1S1ológ1cas. El anuncio azul que habla
de la fusión de varios cuerpos corales promete
má~ de lo que im~gmaron los fecundos · empresanos. Una colección de ochenta variedades ....
Deberfon repartir en dos ó más funciones el espectáculo.
,_
. Y el p~blico lo verá con agrado; porque al
f~n las constas _tienen un mérito,-aunque negativo, no son afici'onados. Oh! los aficionados ....
Desde que hacen su primera salida á los verdes
campos de lo lírico, helos ahí convertidos en gallardos pa_vos reales, autores, oficiantes y narcisos á un tiempo ~e su incipiente gloria. El ilogismo más que la risa caracteriza específicamente á
la humanidad, y si nó ¿por qué esos aficionados
que escuchan un aplauso de estímulo quieren ver
er. la corte3ia del público algv como una sanción
conmemorativa? No, mis queridos especialistas
el espectador imparcial de las butacas os din\
que un público· que ha llegado en su tolerancia á
d~jar inadvertido~ los defectos para que el principia~te cobre ánu~o, no autoriza estos pecados
capit~Ies de la vamdad de ciertos artistas. Los
qu_e tienen el talento y la fortuna de vencer las
pnm~ras jornadas sin pagarse de triunfos ..•
relativos,-muy fáciles en ail.os de esterilidad _
son los únícos merecedores de la simpatía popular; p_ero por d~sgracia es contado el número de
los discretos.

,_

No hay razón para extremar los pesimismos.
li:l arte ofrece á los selecto~ la solemnidad de sus
r~~os augustos. Después de las audiciones exquisitas de Meneses la velada fúnebre de Bismarck
en la que volvió el maestro á empu:fl.ar su irre~
prochable batuta, Profunda significación yacentua~o sabor germánico el de esa conmemoración,
sabia! noblemente impregnada de los perfumes
artísticos de la Patri!\ alemana A la quedió el di-

Domingo 14 dt&gt; Agosto de 1889.

Dómin!Z'n 14 de AJroeto de 1898.

funto Canciller nueva organización dentro de lo~
viejos m0ldes, cerrando los eslabones dela cadena imperial con la masa que esgrimía en su brazonervudo Martel el osado. Los hombres como Bismarck no pertenecen á la humanidad, por más
que su nombre y sus hazanas sean de la historia;·
pertenecen á un pueblo, representan sus tradiciones, esclavizan á ella y á los destinos de la
Patria sus esfuerzos, y la Patria los santifica en
el recuerd o y los consagra como héroes ó semidioses . . Pe10 la humanidad, poniéndose fuera,
de las ideas dogmáticas de un convencionalismo,
los declara justiciables ante la amplitud del criterio sin vasallajes. Los alemanes han hecho de
la solemnidad bismarckina un acto esencialmente patriótico, religioso, encerrándose en la capilla de sus creencias para dar forma á la expresión de sus dolientes recuerdos y de sus altivas
aspiraciones nacionales.

,,.,,,
Dos raptos la semana pasada y tres en ésta.
Es mucho, pero no es todo; lo curioso esla rabiosa
huelga de h#os que escandaliza y divierte á nuestra socie'dad, el toque maestro está en las nuevas Bplicaciones invers11.s del Código Penal. El
feminismo hace su aparición en México de una.,
manera original. Una doncella ha tenido la hu•
morada de cometer un t1·iple rapto contra :a voluntad de sus victimas, y lo más adorable de la,
aveutura es que los raptados, acaso sin compensación de ninguna especie, van á ser huéspedes.
de Belen. La raptora merece algo más queuna encerrona en las Vizcaínas, destino que le ha asignado la voluntad paterna. Cuidado, caballeros!·
el caso puede repetirse y .no sería malo reformar
·el Código en el capítulo respectivo; nuestra h onra y nuestra tranquilidad están amenazadas por·
las sef/.oritas rapto1·as. A defenderlas contra la
ola ascendente del movimiento feminista.

DICK,

RESUMEN-Fin del confflcto htspano-amerlcano.-Las:
condiciones de paz.- Espana acepta las bases Impuestas por el venee1lor.-Los partidarios de la guerra. _
Vanas esperanzas.-La sltualllón de Espana.-;,(lué
ha hecho el partido llberal't-La fuer,a de las cosas
-La obra de Sagasta,-Los partidos. -La voz del pue-h
blo.-Concluslón,
Después de prolongadas meditaciones y de consultas repetidas con los diferentes corifeos de 103
partidos políticos; después de analizar detenidamente la situación donde no se encuentra un rayo•
de luz, y convencerse de que la lucha por desespe!ada que sea, por más que se cuente con el he:01smo de los soldados, tendrá que ser estéril érnfe~unda para la causa espaftola, el gabinete q u~
preside ~l Sr. Sagasta, autorizando debidamente
al Em_baJador de Francia cerca del Gobierno d eW~shmgtou para representar los intereses del
rem~, ha decidido admitir las condiciones depaz impuestas por el presidente Me. Kinley.
Presentada la contestación de Espa:fl.a por M.
~ambon ante la Casa Blanca, hubo breve discusión sobre pequeftos detalles, se discurrió un po~o _sobre Ugeros incidentes, y quedó convenido,
ult1mamente, según las noticias que nos comunican las agencias cablegráficas, que, aceptadas.
en lo fundamental las proposiciones de paz formuladas por la Casa Blanca, pronto se hariai)
constar en un protocolo firmado por los respectivos representantes, constituyendo así las bases á.
que_ se han de sujetar los comisionados de ambas
naciones, que han de reunirse á la breveJad pJ-

•

123

de restaurar las fuerzas agotadas en lucha
DAMAS DISTI.NGlJIDAS.
sible en París, para convenir el tratado de
paz definitiv!\.
desigual.
*
* * los que sostienen
***
Digan cuanto quieran
Grande es !'a responsabilidad
que tiene
toda vía la guerra á cualquier precio, los que
ante la nación espaftola el ministerio Sa•
pretenden que Espafta se desangre hasta Jo
gasta; grandes han sido las dificultades con
último en una lucha desigual, los que anheque ha tenido que luchar en el interior y
lan que el pueblo espaftol llegue al mayor
fuera del país. En el interior las facciones
extremo de sus sacrificios; digan cuanto
republicana y carlista, se aprestan á la luquieran los que abogan por una resistencia
cha, pretendiendo aprovecharse del deseontenaz, heroica y sin límites, es lo cierto que
tento general, que oe11siona la derrota, pael gabinete esp11ftol ha obrado en esta ocar a derrivar la dinastía en provecho propio.
sión ur~ido por las circunstanci11s. Al acepPor fuera un enemigo fuerte, poderoso y
tar la situación que heredó del partido conenorg-ullecido con sus victorias, exigiendo
servador, no se ocultaban al Sr. Sagasta y
sacrificios de territorio, ya que no puede
á sus partidarios, las dificultades con que
cobrar indemnizaciones en numerario; y e~
tendrían que Juchar; oíanse y a los rumores
medio de estas angustias, la voz del pueblo
sordos de próxima tempestad, relámpagos
exaltada por los agitadores de oficio, acucárdenos surcaban el horizonte anunciando
sándolo y haciéndolo respons11,ble de la gran
te~l'ible tormenta, el suelo mismo de la pacatástrofe. Se necesita de la energía del antria cspaftola se hallaba sacudido y agitado
ciano liberal, para permanecer enhiesto, firpor convulsiones tremendas. La insurrecme en el puesto que se le ha confiado, y
ción cubana combatida á sangre y fuego por
resistiendo el vendaval que en su torno se
e.l Gral. Weyler, no había sido sofocad11.
desata.
Muertos algunos de los principales caudiSi alguna vez se exigen responsabilidades
llos de la revolución, brotaban nuevos camcreemos que se hará justicia al jefe del parpeones que sostenían en la manigua la bantido liberal.
dera insurrecta. Firmado en Bit1cnabató un
X.X.X.
convenio entre los jefes tagalos y el Capitán
Agosto 11 de 1898.
General de Filipinas: dá.base poi· concluido
y fracasado el intento de Aguinaldo y sus
socios en el Archipiélago Magallánico, por
más que se sentía cierto descontento que
no había podido ser arrancado de raíz.
Entre tanto los trabajos de las juntas' re•
volucionarias cubanas · no cesaban en los
Estados Unidos, allegando elementos y con,
citando voluntades áfavor de su causa; y podía c1c1lcularse, sin necesidad de vista pro--NOTAS A TODO VAPOR
fétic.c\, que en tiempo no remoto, era de teSeñora Esperanza Navarrete,
merse la intervención armada de la Unión
MARQUESA DE LARRINAGA,
americana, contra el dominio español en las
RUINAS
[Residente en México.]
tierras antillanas.
Dos guerras coloniales en apartadas v remotas muros de Cavite, y acaban en la capitulación de
_Estasform!dables ciudades americanas no son para
regiones. habían necesitado de innúme;os sacri- Santiago de Cuba, bajo unas bases que habría -vrstasendos o tres días; se hacinan de tal modo en el senficios en sangre y en· dinero, por parte de la Me- rechazado en otras condiciones elpatriotismo es- sorio las imágenes y las impresiones.y cansan por tal extrópoli; ya la opinión se sentía vacilar, y no fal- pañol, pero que fueron impuestas con dureza por tremo los esfuerzos para retenerlas que acaba cualQuiera por sentirse enfermo. Este Chicago renaJido destaba quien aconsejase el abandono de Cuba, para el implacable vencedor. Todavía habremos de pués del incendio de 1872 como por ensalmo-selibrarse de posibles complicaciones y aligerar al ver en juicios posteriores, la depuración de la senta mil edificios en treinta años-con sus avenidas
Estado de la pes!lda carga de una guerra larga, conducta del general Montojo por su derrota de interminables, mal pavimentadas, bordadas de altísimuros cuadriculados por aberturaR iguales, sin
costosa, que hab1a sembrado ya el luto en mu- Filipinas, y del general Toral por su rendición mos
ornamentación ninguna, especie de murallas ciclópichos bogares, y aún la miseria en muchos terri- en Santiago.
cas que se suceden dti manzana en manzana, á veces
torios.
interrumpidas por edificiotes obscuros ricamente columnados de mármol ó pórfido, ó por brechas ceTal era el estado en que recibió el poder el Sr.
***
rradas por maderos y donde aún no hay construcciones
Sagasta. Los acontecimientos se precipitaron; el
Pero faltos de medios de combate, deshechas las ó por casas en vla d"' erección y que asi, en in~
desgraciado incidente del «Maine,» exaltó los ániescuadras
de que podía disponer el gc,bierno es- mensos bloques y por medio de mecanismos que funmos de los que abogaban en el Capitolio por la intercionan admirablemente, se elevan á muchos metros
paftol,
imposibilitado
de desprenderse de los últi- sobre el nivel del suelo para dar entrada á dos ó más
vención; se desechó como inútil el expediente de
reconocer derechos de beligerancia á los insu- mos elementos navales que le quedan para la de- cuerP.OS nuevos; este Chicago parece á propósito para deJar en el cerebro la impresión y el recuerdo de
rrectos, se discutió la independencia de Cuba y fensa de las costas peninsulares, sin poder remitir una Babel de las regiones frias.
auxilios
de
ninguna
clase
ni
socorros
al
apartado
se llegó á un acuerno, cuando las dos Cámaras
Y como van y como vienen y como parece que no
colegisladoras convinieron en pedil' á Espa:fl..a archipiélago de Filipinas, lo mismo que á las An- se paran nunca, los wagones. los carros, loe coches la
el retiro de sus fuerzas navales y marítimas, au- tillas; abandonados á sus propios recursos y á sus gente, todo trabajosamente encajonado en el cauce'de
aquellas ampliascalles y desbordándose en las esquinas
torizando al presidente para emplear las fuerzas solas fuerzas los Capitanes Generales de las colo- con ímpetus de torrente y rumores mayarescos. Alde mar y tierra de los Estados Unidos, á fin de nias antillanas y del Archipiélago Magallánico, gunas yeces tomábamos sin qutirer el paso de ataque de
llevará cabo esta determinación, y hacer que el bloqueados los puertos todos de Cuba y Puerto la cori:1ente humana que nos ?ompr.mia y arrastraba,
pero s1 alguna cosa logrará siempre no mexic•mo es
pueblo de Cuba se diera el gobierno á que tenía Rico por numerosa escuadra que impide que ven- la
de ser perezoso en medio de la actividad de' un
derecho. La guerra fué inevitable, el ministerio ga de fuera cualquier auxilio, cercado en Manila mundo y la de vagar negligentemente en medio de
el
general
Augus"ti,
reducido
al
recinto
de
sus
liberal la aceptó como una necesidad imprescincien mil individuos que corren montados y espoleadible: fué á ella no por su propia voluntad, sino fortificaciones y· acosado por las tribus tagalas, dos por el jockey impasible é implacable del amor al
Nuestro compañero de paseo nos enseñaba
obligado por las circunstancias, urgido hasta el en tanto que el contra almirante Dewey recibe dollar.
numerosoe refuerzos en hombres y provisiones en esta Calle del Estado que vo crefa que terminaba
último extremo, después de haber agotado cuanen San Luis Missouri, el limite á donde habla llegado
tos recursos le ofreció la diplomacia. Las poten- de guerra, ¿á donde iba el gobierno prolongando el incendio en 1861
la
lucha?¿
Con
qué
objeto
dejar
perecer
en
el
comY un recuerdo me bailaba en mi memoria. A mi me
cias europeas en quienes pudo confiar un mo~_ran impresión este incendio porque lei su des•
. mento, vieron desarrollarse los acontecimientos bate á millares de soldados heroicos; que con ad- hi~o
cr1pc1on en El Journal des Debats. que recibía el excon pasmosa indiferencia y frialdad nunca vista, mirable valor han hecho prolongada centinela en celente y paternal anciano M. Guilbault, director pey fué preciso abandonar toda esperanza en la in- los muros de las plazas fortificadas en Cuba, en ritlsimo del Liceo franco-mezicano en donde yo vivía
terposición de sus buenos oficios. La misma voz Puerto Rico y en .filipinas? ¿Eµ qué fundarse pa- á la sazón.
La descripción, si no recuerdo mal, venia firmada
del Papa que hablaba en nombre de la cristian- ra llegar al extremo de dejarlos perecer en el despor el brillante é infortunado Prevost-Paradol; haamparo,
sin
tener
medios
para
auxiliarlos?
¿Por
dad fué desoída; las palabras del lwmbre .blanco
qué no acudir á tiempo para ahorrarles nuevos blaba del inmenso primer tren de auxilio formado en
del Vaticano se perdieron en el espacio, entre el
para socorrer á Chicago que ardla; el tren
sacrificios,
para economizar 1:1angre, para dispu- aNew-York
·todo vapor pa1tió y llegó á la ciudad incendiada
rumor bélico de los grandes aprestos que hacía
tarle vidas preciosa., al monstruo de la guerra? después de arrojará eu paso centenares de miles de
la Unión Americana.
¿Por qué no evitar el rubor de nuevas derrotas, llamamient1s al pueblo americano para que se apresacaso sin combates y solo por el aislamiento y tase á socorrer á la hermana abrasada; inútil es decir que esta voz no clamó en el desierto; fué oída y al
*
la miseria?
calor de estos actos de solidaridad·humana. ha in*
*
Eso es lo que ha visto Sagasta, eso es lo que cubado la enorme confusión de razas, lengllas y cosSi hay que achacar algún error lo mismo al gabinete liberal que al gobierno conservador, es de ha pesado su ministerio, eso es lo que ha discu- tumbres que se llama los Estados Unidos, esa alma
es la Patria
no haber vivido prevenidos á cualquier evento y tido en largas conferencias con los jefes de par- que
Poco antes de llegar á Chicago el tren paró; la via
no haber creído en la posibilidad de la guerra, tido, y por eso se han decidido á aceptar las con- atravesaba un bosque espeso que era presa en aquepor más que veían los preparativos que se hacían diciones impuestas por el vencedor, duras, es llos instantes de una fo1·midable conflagración tampor el gobierno americano. Ese error, esa impre- verdad, y dolorosas, pero que al fin evitan nue- bién. Obstáculo inesperado é insuperable. ¿Qué havisión, han sido causa de que al estallar la gue- vos dolores, nn,evos sacrificios, y dejan al país cer? Pregunta del conductor. ¿Los durmientes están
quemados?Contestación:empiezan á quemarse. La exrra, solo se hayan visto series continuadas de con vigor para trabajar . en esa obra gigantesca citación profunda que causa ene! frlo temperamento
descalabros y catástrofes, qtl.e empiezan con la de reconstruir todo un estado social, de cicatrizar de loe anglo-sajones la presencia de un gran pelidestrucción de la escuadra espaftola frente á ' los hondas heridas, de enjugar raudales de lágrimas, gro, se ha conver.tido en el yankee, en el deseo inven-

L

,,.,,,
El Principal es ya una Corte de los Milagros·
aunque de buen tono¡ duelos á navajazo vil en
el for_o, duelos entre coristas hembras, duelos entre c~banos y espa:fl.oles, entre bonánsulos y Ric~u:ditos. Hay en ese teatro un espíritu de ~ombativ1dad que va opacando el brillante contingentede _escándalo de las verbenas populares. Lo3 mo~ahstas que concurren al Principal están perpteJ?s y no h~llan á qué causa atribuir la impetuosidad erótica y guerrera de los beligerantes. Si
la paz entre Espaiia y los Estados Unidos no lo,
remedia, y mientras cambia la estación convendría operar un descenso artificial de la' temperatura. Seria de una novedad deliciosa y tranquilizadora este anuncio: Sábado en la noche, tandas,
con refrige1·ador.

EL MUNDO.

�124

Domingo 14 de Agosto de 1898

n,mtr.go 14 de Ago!lto de 1898_

EL MUNDO

cible de sobreponerse al obstáculo poniendo dA su
parte á ;fuerza de audMia, el azar, ó lo quA llamamos
así. El conductor del tren pronunció .el All right sacramental y Go ahead .... adelante, adelante, adelante, besados, lamidos, mordidos por las llamas, so•
focados casi y adelante, adelante ...... á todo vapor, á
todo vértigo .... y llegó el tren á la in1:1ensa ~oguera
de Chicago saludado por un hurrah sm térmuio.
El escritor francés presentaba á los latinos como
ejemplo este hecho; asl, les dicA, ael debemos movernos, asi se hace asl 11e vence. Es verdad, asi hay que
moverse para no quedarse atrás, hay que pasarse l!'
vida moviéndose, moviéndose y moviéndose 1Qué v1
da tan hermosa y tan t~rrible e~ta vida yankee, Dios
mio! Cuand'l Prevost Paradol. nombrado m,nistro de
Francia en Washington la vló de cercá, se pegó un
tiro. El maestro Spencer (desde entonces lo quiero
más) interpelado en un b11nq uete en N eW' York. para
que, en vittud de sus observaciones, formulas.e. u!l
consejo al pueblo americano, coutestó: este es m1 um•
co con.,ejo: sefíored, sentaos.

***
El frio se acentuaba en aquellos po~treros dlas ~e
Octubre; muy divertido cuaudo se traduce por la cns·
talizaclón de todas las molécul11s de agua de la atmósfora y su precipitación en f,ores de inmac,ulada
espuma como hace dos dias en la nevada del Niága
ra ó mu'y agradable cuando el aire inmóvil y glaci•l
baja como un bloque inmenso y en él inmerge el cuerpo que se deia picar y morder vc,luptoosamente en la
p'el y flota ágil y vivo en la masa aer11a, como un na·
dadur en el agua fria y transparente; eR abominable
cuando el vi11nto sopla y fustigan las rAfagas y pare
ce penetrar en los tubos de los huesoe, cumo el que
nos regaló el,Michígan mientras en un ligerlsimo carru11je r11corriamos E&gt;l Parque Jaeksou en que flo•
reció en gigantesca flora de yeso, de piedra y de hie·
rro, lo Exposición, la Feria del mimdo como aqui la
llaman, y que hoy es un cam¡,o de i·uina, ·aunque no
dt' soledad; no b.ay modo, pues, de ~itar la Elegía á
las ruinas de Itálica.
• ,
Un ejército de trabajadores recogía los restos de los
eflmeros y ostentosos palacios que doro yankee agio•
meró en breve tiempo á orillas del lago y que en
unas cuantas horas deshizo el incendio; por todas
partes llenaban de escombros e , vastlsimo parque,
fragmentos de madera, de hierro, de piedra artificia),
que aqul y ;.llá formaban tristes monliículos; avanzando, uh poco, vimos l.as' enormes masas de hierro
del Palacio de las máqumas, deformadas y torcidas
por el fuego, y formando un brutal y espantoso con•
Junto, como si una mano 11atánica hubiera hecho un
amasijo de zócalos, columnas, traves y techumbres y
con él hubiese bombardeado la tierra de11de un circulo del Infierno. Ma• allá de aquellas torres Eiffel .
convertidas en tirabuzones, tomamos la vía monumental que conduela al primoroso la,guillo que estaba al
pié del edificio principal de la Exposición, incinerado casi por la hoguera formidable; la estátua rigida
de la República; que surgla del agua, está ah!, toda•
via despostillada y lúgubrei ahl estan las grandes estátuas de ~nimales que boraaban la vla, ahi el colosal
marino y el enorme labrador; todo muestra ya la osa•
menta bajo la deleznable muscul11,cíón de Staff. todo
va á desaparecer, todo está en agonía IY qué agonial
la infinitamente lívida agonía del yeso y del cartón
piedra.
Un espectáculo angustioso: el convento de la Rá·
bida, copiado con .notable exactitud á ·or1llas del Mi·
chigan para hacer más característica la Exposición
Colombma, aún está en pié; alza tristemente en aquel
crepúsculo de ópalo sus parede11 que nacieron viejas
y sus esquinas gastadas, y abre sus puertas y ventanas sin ornato, frias y sin luz como los ojos de un ca•
dáver......... Al pié del convento está amarrada una

-.

-del sol ee babia apagado en la sombra de abismo de
la noche.
Tenia yo tal seguridad de no encontrar una sola
-estrella en el cielo que ui por un momento tuve la
-ocurrencia de levantar los 0J0B. Preferla ver los primorosos juegos de luz eléctrica que los anunciadores multiplican en las calles. En un café de irlandei,es, ó en aonde cantaban irlandeses. hicimos alto.
Una especie de cleriguillo pálido y ardiente, como un
jesuita regicida, declamaba más bien que cantaba
una imprecación terrible contra los opresores ingleses; era la voz de la Irlanda norte •americana que recordaba el gran apóstrofe de Walt Whitman: "¡Oh!
11
• Irlanda, '¡oh! anciana madre, una palabra: alzate del
"suelo so'lre que yaces abatida. con la frente hundi"da entre las rodillas; levanta el velo d11 tus blancos
·"cabellos en desorden, porque sábelo, ese por quien
"lloras no está en esa tumba, es una ilusión; el he"redero, el hijo que amas no ha muerto aúu; el Señor
11
• no ha muerto, vigoroso y joven ha resucitado en otro
11
• Pais. Mientras que llorabas junto á tu harpa rota,
"junto á tu harpa regia, muda ya sobre este sepulcro.
'"El que llorabas ha sido trasportado á lo lejos; vientos
"'propicios, lo empujaron por la mar, y hoy, henchidas
·"las venas con sangre de nuevo joven, prospera y ere•
11
• ce gigante en la tierra de una Patria nueva."
Salimos, y en la primera encrucijada que a.tra"''}·
.samos, presenciamos un espectáculo con el que ya
estábamos casi familiarizadús; en New York lo habiamos presenciado con frecuencia mis compañeros
.YYº·
Un grupo de seis ú ocho perllona.s se hablan insta.lado bajo un fanal eléctrico; treinta ó cuarenta cir-cunstantes formábamos el obligatorio público de bobos con que cuenta toda manifestación al aire libre.
Les actores de esta pequen.a comedia característica,
eran verdaderos tipos de impavidez. Uno de ellos )levaba una banderá, otro un fanal semi-chinee~o, el
'tercero un banco que pudiera servir de tribuna, otros
&lt;loe tocaban de acuerdo sendos acordeones. Cada. uno
de estos individuos era al mismo tiempo oradcr, co•
;rista, músico y porta-faros ó porta-estandarte: era
una sección ael salvation army, del ej6rcito de salva•
ció n. E.n aquellos momentos tresciento1.1 ó quinientos
grupos idént!cos á édte funcionaban enChicago. Des·
JJUés de un 'himno ó salmo cantado con la música de
uno de los aires en boga, sube uno de los ocho indi•
-victu.os; todos llevan una especiedeuniformequecon.siste en una levita larga en guisa de sotana, y un casquete como los de los jockeys ó ciclistas y prorrumpe
en un discurso lento primero,precipitado y vehemente al fin; tal fué el que nos tocó o¡r. Pintó el orador
loa estragos cada vez mayores que el vicio hacia en
-Cb.icago é :nvitó á los que olan á afiliarse en el Ejér,cito de salud. Despué3 d , l discureo los dos individuos
que delante del orador mantenían tendida la bandera
~mericana, reco¡?"ieron su lienzo, moviérorise los acordeones ae lo lindo, el faro se levantó en alto, el jefe
,ó capitAn entonó una ferviente jaculatoria, al que
hicieron todos coro con la música del after the baU y
&lt;i':lspuée de recibir algunos óbolos, entre ellos loe
nuestros, continuaron su excursión.
Tengo muy pocos instintos militares; cuando lei "El
()onsulado y el Imperio me ere! General; ¡qué diablo!
M. Thiere, era un mariscal de Francia, s'n haber es•
.,grimido en su vida otras armas que la lengua, la pluma
y el tenedor; tan general me ere!, qne un general de
veras, mi respetable amigo el Sr. Berriozábal estuvo
-á punto de hacerme Coronel provisorio durante el pe•
riodo en que el S·. Iglesias se empeñó en constitucionalizar la oposición invencible del país á la reeleceión de un ilustre y obcecado repúblico. Pudo ha-c-erme Coronel, ero soldado nunca. Pero admiro á
los soldados en e sacrificio, me encantan en forma de
-defensores heróicos de las causas buenas y á veces
hasta de las malas, son mi delida desfilando pfntorescamente al son de las fanfarrias bélicas y les tPngo
-cariño bajo las especies d':l alumnos del Colegio Mili•

f

Fachada del Teatro .Tmtrez

Teatro .Tmirez.-•El Salón visto desde los pateos primeros.
tar. Y m11 parec11 di~no de loa esta idea deun barbón
puritano inglés, Mr. Booth de redimir df'l vicio á la sociedad, formando, por medio de una mú!lica de quin•
to orden, de una elocnencla de sextn, y de un desprecio al ridlculo de primera calidad. una giganttisca
guardia social que cuenta sus soldados por centenares de mil, que arrostran las lapidaciones de las multi
tudes y las censuras de los sabios y los prudentes.

reproduccióa de la Santa Maria; la caravela no se balancea, no se mueve; p,uece un ataúd saque!ldo, quieto y lamentablemente solo en aquel rlncóu abrigadó
del vfonto que apenas plegaba las olas como con un
hálito fatigado de moribundo.
El cuadro era sinie~tro; parecla aquello un nitufragío en que se hubiesen CC'mplicado en lúgubre conjura el tiempo y el e~pacio, los siglos. el olvido, el desprecio y aquel sitio mortuorio y aqu11l Rgonizar de
dia de otoño. Los empresarioR de la Feria llamaron á
España para decorarfe con ella, con el empeño con
que los advenedizos colocan en sus salones un viejo
mueble hli!tórico; Espafla coqueteó con aquel pueblo
musc~loso y ro bu.to, d"' quien t11mla y prevela un
ultraJ11 supremo. Mandó sus tesoros artlsticos y arqueológicos, y todo lo que simbolizaba el mágico enc,into áe su pa~arfo he1·oicamente aventurero, las ca•
ray, Jas de Colón y todo cuanto en_carnaba la gracia
aristocrática de su presente, la prmcf'sa Eula1ia· el
robusto y brutal mocetón se quitó ante todo estd !IU
gorra de marino, saludó y se sintió con más apetito
que nunca.
·
Un pabellón alemán, un templo japonés,' perfectamente cpnser,ados, bonitoR .v vulgres formarán parte de la oroamen•ación defin tiva tl.11 e¡te parque que
va á ser poblado de árboles y flores y ser;l 1 de s~o-u~
0
ro, una maravilla deotro de r•ocos ario~ Lo más h er•
mo.so de todo cuanto perdonó el incendio y será consolidado y traducido en la ete.roidad de la1iedra y
del mármol. &lt;'S este palacio d11 las Bell11s , tes en
que un a, quitiicto europeo, según mis informes 'sumó con verdadera ele~ ancia y buen gusto alg~nas
imitaciones muy puras de i.,s monumentos helénicos;
e~e será el Museo artístico del Parque nuevo. super!or, como aep_ecto, al fa'!loso metropolitano de New
í ork, y soberbiamente situado Pntre jardines que
sirven de marco al. espejo vivo del lago.

El vesUbulo de.sde·la puerta de cu tralla. al salón del patlo

Las ciudades de Europa y los Estados Unidos han
silbado despiadadamente las procesiones ruidosas del
Ejército de salvación, arrastrado por el lodo sus ban•
deras de Circo, despanzurrado sus tambores y apedreado sus insignias. Bieu ¿por qué? Convengo en
que esa promiscuidad de entusiasmos súbitos de hombre.. y mujeres en favor de la regeneración social y
la forma que toman se presta á la explotación de unos
muchos por unos cuantos. ¡Vaya una novedad! Casi,
casi, pudiera decirse que esta es la forma de toda organización social y el Siglo que ha jnventado puede
decirse. las sociedade11 anónimas, no puede 1trrojar la
primera piedra.
Mas vo me siento desarmado ante la tenacidad de
estas valientes prédica•s contra la. borrachera y la
prostitución...
·
En un café de gente non sancta en Chicago, se presenta uua muchacha bonita, una antigua hetaira; risas generales. curiosidad uuánime;la muchacha sube
tranquilamente á una mesa, toca en su violín una sonata ti'erna de esas que conmueven mucho á los sajones; murmullos. La muchacha en seguida cuenta
su historia (la histoda de Magdalena) é invita con la
voz inpregnada de sollozos á sus antiguas compañeras á hacer lo mismo que ella. Silencio general.
A eso me resigno a r, te ePta asociación ya enorme yrica y tolerada; ya no silbadd., ya no lapidada, al silencio. ¡Ay! el silencio; pensar en el silencio teniendo
en perspectiva cinco días de ferrocarril continuo, es
un horrible suplicio,

.Tusto Sierra.

El desastre de "La Bourgogne."
lRelatadopor la señora V. Lacasse, única dama del pasaje
que se salvó del naufragio).

*

.
**
Dispomamos
ya de poqui•lsimo
tiAmpo, debíamos
tomar el tren directo para el Paao a11tes de las nueve
de la noche y el crepú3culo, la· gran aureola palida

125

EL MUNDO

{)antina. al lado del -vest1bnlo.

Aun no despuntaba el primer albor de la mañanadel
dia cuatro de Julio, cuando me dl'spertó e áspero soni
do de la trompeta de bruma. La exitación que en mis
nervios produjo impi&lt;:lióme volver á conciliar el sue•
ño y medio vestida volvi a1 lecho.
'
Cerca de las cinco, ·un crujido horrible trajo á mi
espiritu la idea de una probable catástrofe y temblando de miedo salté de la cama y rompí á llo!'ar.
Mientras yo me vestla, mi esposo precipitábitse á la
cubierta á fi!J- de inquirir lo que ocurría.

�'
EL MUND~O~=======~=======,;;D;;;o;,;;m;;;in;;¡g¡,;o;,:1;;;;4=d;;;e;,,;A=·ggo=s==to==d=e=189-=8-·_

1!6

mente, para su~ergirse por el la~o ~~ proa, produciendo un ruido rnfernal é indescriptible
El hundimiento determinó en aquel lugar la formación de un maelstrom, cuya fuerza de succión atrajotoda la masa de náufragos, ahogados unos, y luchando con la muerte otros. NueFtra frágil balsa, obedeciendo á esa ley fisica, también siguió h linea de
hundimiento de "La Bourgogne, 11 pero por una mera
casuahdad al desprenderse un enorme trozo de obra
muerta, en su fuerza ascenc:onal oblicua, f_ué á darle
en un lado, arrojándonos asi fuera del radio que formaba el rnaelstrom ..... .
En nuestro derredor escuchábanse lastimeras ~oces implorando auxilies que, por las circunstancias
del'momento, nadie podía impartir. Cada fragmento
de madera que del fondo del mar llegaba á la superficie, era invadido por aquella turba de desesperados,
que con su peso hacían zozobrar el leño Falvador.
La bruma que tan demamente nos había envuelto
se iba disipando por momentos y. el_ sol alumbró por
fin el teatro del desastre, donde umcamente quedaban t•es balsas y un bote, éste con el fondo vuelto
hacia arriba y con más de treinta náufragos que ansiosos luchaban por asirse á él.
Otros dos botes ya estaban á Jerga distancia del lugar de la catástr..ife y un pequeño esquife lleno de
mujeres y niños, infortunadamente fué tocado por un
ventilador del "Bourg_ogne," en los momentos que se
hundía, y se fué á. pique con su carga humana, en
medio de los ayes más desgarradores y tiernos que
jamás escuché.
·
No lejos de nosotros también hundiase otro bote,
debido al gran número de los que en él querían escapar de la muerte.
Nunca podria yo describir tan espantoso cuadro.
Muchas y trist!simas paginas se requieren par~ ese·
patético suceso! ¡Que el Dios de los buenos se encargue de llevar el consuelo á los que hoy sufren, y acoja en su inmensa bondad á 1011 ya muertos! ........ .
Por espacio de dos horas ningún buque pasó al al•
canee de nuestra vista, yhubierasid9 verdaderamente imposible pasar la noche sobre la balsa que con
bastante dificultad nos contenia, pues los que no cupieron se asian á ella, con todo el cuerpo suml'rgido
en el mar, y ya estaban casi yertos de frio. ¡Que eternos son los momentos de aquellos qu.e en su inmensa
desgracia se ven obligados á esperar!
De pronto uno de los que tripulaban la balsa exclamó·-•Allil .... allil .... -seña !ando el horizonte co11-

Teatro Juárez --El sal6n visto desde el proseenio.
Breve fué el tiempo que tardó en regr_esar; su rostro estaba lívido, aus miembros agitábanse convulsiva.mente y con dificultad pudo balbutir las siguientes aterradoras palabras:- 11 Victoire, nos hundimos! ...
¡Corre!. . .. ¡Ven l. ... 11
¡Los instantes eran supremos y no babia tiempo
que perder!
Sin 41oncluir mi tocado, volé á reunirme con mi esposo y ya sobre cubierta, nos dimos prisa para pnnernos los salvavidas, ayudando á. o.ras familias para
que hicieran lo mismo, pues todas estaban poseídas
á tal grado por el pánico, que no hacían otra cosa que
ir y venir, al acaso, sin darse cuenta de que "La
Bourgogne" se hundía con suma rapidtiz. ·
En un instante la cubierta quedó oculta bajo la revuelta multitud de pasajeros: unos gritaban desespe•
radamente, pálidos y con el terror pintado en el semblante, otros permanecian cual si hubiesen sido clavados en la obra muerta, agitando las manos con febril ansiedad, inconscientes del inmenso peligro que
nos amenazaba.
Entre los pasajeros babia varios sacerdotes: uno de
ellos multiplicábase en todas partes, repartiendo sus
últimas bendiciones entre aquella masa de gente que,
en tan angustiosa situación, arrodillábase ante él implC1rando salvación y valor para resignarse con la
suerte que le esperaba.
8:ste noble ipóstol, sereno, resignado y sublime
consolaba á todos, yendo y viniendo de un lado al
otro del buque, sin demostrar el terror que á los demás agitaba, y sin pensar en procurarse un salvavidas.

El Capitán desde el puente daba órdenes, más su
voz se perdía entre los clamores de la multit11d: su fi •
gura destacé.base en el obscuro fondo del cielo, y valiente esperó el trágico fin de la "Bourgogne. 11
Súbitamente se inclinó el buque sc.bre fa. banda de
estribor, formando la cubierta un ángulo agudo con
el mar, y siendo ya imposible el mantenernos en pié,
entramos en un bote que, aunque estaba amarrado
todavia al costa.do del buque ya no podla contenerla
gente que á él habla acudido para salvarse.
Pocos momentos permanecimos en el bote, pues
no obstante c¡ue el vapor se sumergia, la pequeña.lancha estaba bien afianzada de sus ganchos y no daban
traza de cortar loe amarres.
Al ver esto mi esposo, con suma dificultad me arras
tró haci11. una balsa que se hallaba en la popa: y justamente llegamos á ella en los momentos en que la
embarcación acababa de inclinarse sobre su co11tado
de estribor, y las olas saltaban de un lado al otro del
maderamen arrojándonos al mar con nuestra balsa.
Con esfuerzos inauditos logramos ponernos á flote
sobre las mal unidas tablas, las que fueron asaltadas
por una veintena de nadadores. El peao de ellos, mayor que la fuerza de flotación, causó el hundimiento
de la balsa, y todos quedamos suspensos en las olas
esperando el ansiado retorno del precioso leño. No se
hizo e3perar mucho, y en seguida volvimos, aunque
ya en número más reducido, á ocuparle, arrodillándome yo en el centro pa:·a guardar mejor el equiiibrio.
"La Bourgogne" que habla empezado a sumergirse siguiendo un plano inclinado, según la posición
antes descrita, ahora el0vaba su proa, y desviándose
un poco de su sitio, trazó un zig-zag longitudinal-

Domfn¡ro 14 de Ago11to de 1898,
su brazo extendidohay algo que parece
un buque!. ... •
Al ¡,rincipio nadie
tiió crédito á sus palabras, pues nuestra vista se habla acostumbrado á ver tantos
muertos, que la idea
de una próxima s..11va&lt;.ión era para nosotro e una paradoja
inadmisible; más pronto nos pudimos convencer de nuestro error,
viendo á lo lejos las
nubecillas tie hum o
que se escapaban de
las chimeneas de un
buque.
Con la esperanza del
socorro, J!lresto adquirieron nuestros ateridos múrculos las energías perdidas en tan
horrenda lucha.
Todos nos apre¡¡ta·
mos á bogar en direcció~ al vapor, de la
meJor manera que pudimos, y nueetra ansiedad crecla por momentos al pen~ar qu.e
podíamos quedar
abandonados en me'
dio del océano si el vigla no noR avistaba
con oportunidad
¡Dios mio, ¡qué instantes aquellos tan angustlosoo!
La cabeza de algún
compañero de balea
con seguridad ha de
haber encanecido en
esa tan angustiosa mañana!
Poco a poco el punto
negro que á lo lejos
veían nuestros inyecta dos ojos tomando
forma, y dos horas después pudimos, con bastante gusto nuestro
distinguían alSteame,!
·que babia causado el
desastre de "La Bourgogne", pues trala la
proa deformada.
~
Los pocos naufragos que habíamos quedado en la balsa nos
volvimos locos de júbilo cuando el "Cromartyshire" echaba al
agua sus bates para
impartirnos el tan desea ~o socorro. Se
arroJaron los ca bles
y después de alguna~
dificultades y no po~os baños, quedamos
mstalados en diversos
camarotes. ha biéndome tocado· el del Capitán.
¡Jamás he experimentado m11yor bienestar_ y alegria que
cuanoo entré al camarote en compañia de
la eaposa del Capitán
del buque que causara nuestra inmensa
desgrac:a! Empecé á
tocar las paredes,y todo, todo lo que en mi
alrededor babia no
estando convencida aún de mi salvación: y pi.ra comfllemento de mi dicha se me antojó que los fajarilºs, con sus cantos dulces, celebraban, acaso, e triuno que había obtenido de la muerte cuerpo á cuerpo!
¡Cuán agradables pareciéronme las flores!. ...
***
Cuatro horas de3pués de que fuimos recogidos á.
bordo, "El Grac;:ian" era avistado, y una vez eambiadas las señales del caso,
dirigió su proa hacia nosotros, remolcó al buque
averiado y nos condujo
al puerto de Halifax donde desembarcamos el dia
se;s de Julio.
¡Nunca podré olvidar lo
confortable. lo hermoea
1 y hospitalaria quema pa•
reció la tierra firme de
los Bancos de Nueva Escocia!
¡Aún el vértigo me atrae
con su desconocida fuerza!. ... ¡Y mi retina guardará. por mucho tiempo
las negras sombras que
:Mme. Vlctolre Lacasse. la muerte produjo en torno mio!

lJn sal6n contiguo al foyer.

EL MUNDO.

127

@u regreso más que
armar las estructuras
de fit·rro, colocar la
ornamentación de Japili 11uevo (f:'reproof)
la cnpinter!a, muebles y cortinajes.
Cuanto se tr11jo para
el teatro fué confeccionadu en E,tados Unidos. por las mPjores
casas especiafütas de
Chicago y Nt·w York.
Algunas otras cos11s,
como muebles del foyer, telón y manto de
arlequín, 11si como el
gran candil, son hel'hOs en París por los
señores Bertraud, Tailet y el telón pintado
por el gran pintor escenógrafo señor Lavasta del Teatro 'de la
OperaCómicadttParis.
Todas las obras, tanto de ingenieria como
de ornato, fueron terminadas en Guanajuato bajo la dirección de
los señores Malo y Rivas Mercado.
La ornamentación
traida de Chiaago la
colocó el señor J. Cabrera (hijo).deMéxico.
Y este señor también
ejrcuti&gt; la parte de
pintura, siguiendo en
todo las instrucciones
dadas por el arquitecto Rivae é ingeniero
Malo.
En un principio, por
indicación de estos señoree, se pensó en
traer las decoraciones
tales como vistas y
previstas, rompimientos y telones de fondo,
bambalinas de Italia y
Pari~, pues sabido es
que á la gran perfección y habiliaad de los
pintores escenógrafos
de esos paises, se reune la gt·an ventaja de
la baratura en el precio; pero elseñor Obregón González creyó
poder por medio de un
concurso entre los señores Américo, Herrera y Pérez, obtenerlas
aqui reuniendo buenas
condicionrs de pre cio y de savoir {aire.
Al efecto nombró
una comisión de personas nota bles de Guanajuato, entre los que
figuraban los Sres. Alcázar y Castañeda para que hicieran un contrato por terceras par•
tes de la decoración
que se necesitaba, con
cada uno de esos señores pintores ya nombrados.
El Teatro ocupa una
manzana aislada. Su
frente ve al Oriente y
ostenta un pórt,co
monumental formado
por una gran columBl desastre de "LaBoorgogne''
nata que abarca dos
'
pisos.
' ~Cinco grandes entradas dan acceso al público de
patio y palcos.
Las galerias y palcos terceros tienen sus entradas,
Muy cerca está el dla en que debe inaugurarse el escaleras y expendios de boletos especiales, complegran teatro Juárez construido en Guanajuato, y cree- tamente independientes.
mos conveniente anticipar á. nuestros lecto!"es el coEl Ayuntamiento y Gobernador tienen i~ualmente
nocimiento de alguno« detalles de esta primorosa obra por las calles laterales sus entradas y-e,caleras para
de arte, cuya terminación se debe al progresista éin- lleg11r á sus respectivos palcos.
teligente Lic. D. J oaquln Obregón González. Cuando
Hay además otras cuatro puertas de salida para el
se Inaugure tendremos el gusto de publicar cada una público en caso de incendio.
de las maravillas de este edificio.
El servicio de los artistas, entrada y salida de ma•
Su costo total fué de $600,000 más ó menos, v lama• terial de la escena, queda asegurado por detrás con
yor parte de esta cantidad fué gastada por el Gral. D. entrada especial.
Manuel González en su época, siendo la otra, y no
Como el edificio tiene numerosos balcones en cada
pequeña, la q_ue ha empleado el actual Sr. Gobernador para deJar completamente terminada la obra. uno de sus pisos que dan á las calles laterales, hay
Comenzada en la administrción del Gi"al. Aotillón, también escaleras de salvamento, de acero, colocadas
fué después abandonada la obra durante 18 años has- al exterior.
SI á esto se agrega que el telón de asbestos inte•
ta que el Gral. González, coutando con los recursos
rrumpe toda comunicación con el foro y que todo el
suficientes, determinó concluirla.
Al efectv pidió al arquitecto Sr. Antonio Rivas Mer- Teatro está provisto de agua, con presión de varias
cado, el proyecto y presupuesto respectivos para tt\r· atmósferas, se comprenderá que un incendio nocauminar la obra, introduciendo grandes reformas y ba• · saria desgracias ni grandes desperfectos materiales.
La ventilación por medio de tanto balcón que da
jo uµ plan más lujoso y más de acuerdo con la i~ea
moderna de seguridad y salubridad requeridas pa- al exterior, si se quiere, será directa é inmediata;
pero además, el foro y la sala, tienen su ventilación
ra esta clase de edificios,
Aprobados que fueron los planos del arquitecto y tomas de aire perfectamente establecidas,
En cuanto á lo verdaderamente notable de este
Rivas Mercado, éste, asociado del ingeniero Alberto
Malo, fueron á los Estados Unidos á contratar y ha- Teatro¡ es la .Parte artfstica; llama sobre todo la atencer ejecutar bajo su dirección, todo lo necesario pa- ción e interior de la sala de espectáculos. Es de ar•
ra el Teatro, asi como el de Silao, á fin de no tener á ~uitectura morisca,

Teatro de Guanajuato.

�EL MUNDO

128

Grnpo de alumnos ciclistas del Liceo Francés
~

El desarrollo nstco en los nilios
El dig~o y culto director del Licto Francés M F é·
lix Weill y su intellge11te y activo colabor3:dor M.
Dupargue, han tenido una feliz idea org~mzando
lln ese establecimiento que cada dla adquiere. más
créclito entre las familias mexicanas y ext~a1,Jeras
de la Capital, un grupo de alumnos ciclLtas, 9~e funciona plenamente en los diae de con,qé y que d10 mues·
tra~ de suma habilidad en el manejo del moderno
aparato en las carreras que tuvieron verifícativo el
14 de Julio último, dla en que ese que podriam~s llamar Club infantil de cidistas, se estrenó con éxito.
Publicamos con estas notas una fotografla del gra ·
closo grupo á la derecha d ~ la cual aparece M. W eill Y
á la izquierda M. Duparque.
.
Como verán nuestros lectores, el núcleo de petits
sportmen es nutr~do_y en él figuran niños d~ todas las
edades intermediaruis entre los 6 y los 16 anos
Causa placentero asombro ':er laelegantt: facilidad
"ºº que Eisoe chicuelos maneJan sus máqurnae, roer•
ced á prévios y pacientes ejercicioo en qut:1 M Dup_ar·
que, Presidente como si dijéramoa del Club. ~a sido
iufatigable, y en que las palabras de aprobación de1
señor Director del colegio sirvieron de poderoso estimulo. Cualquiera diria al ver la hel'mosa fotografia,
que tiene por fondo el rarq ue umbroso y pródigo
de brisas e dudables rle Colegio, que los ciclistas
..dolescentee Hon los más hábiles á juzgar por su con-

Domingo 14 de Agosto de 1898

129

EL MUNDO.

Clement Petit, Maure!, Marron, Pérez, Guill~n, Montauriol García Manrique, Couttolene, Garcidueñas
Nelson', Tumoine, Ponce, Burgos, Vent, Laborde y
Linder.
d 1 ·
El Sr. Weill y el Sr. D~parqu~, dando to a .ª importancia debida á la eábia máxima m_~ sa"!a in cor_pore sano alternan hábilmente por mtm~terio de_l ciclismo el' ejercicio vigorizador con las tare~s mtelectualee, y merecen por ello nuestro más smceroaplauso.

La policía de Madrid impide la eiHttlaei6n
de peri6dicos.
Cuando llegaron á Madrid las noticias ~el. denetre
de Cavite ocurrido el lº de Mayo, loe periócuc.oe de la
capital de España, admirables por la oportuntdad de
su informacion, dieron á la estampa todos los pormenores de tan grave acontecimiento.
La policía de Madrid, llevada de un celo taJ?, importuno como necio quiso ~uepender, y d_e h_echo impedía
en las callee,la circulac19n de loe per1_ódicos que contenían noticias de loe sucesos de Cavite.
Pronto tuviPron conocimiento de loe desmanes de
la policia las autoridades superiores. y de~de lu~go
ordenaron el restablecimiento de la hbro circulación
de loe papelee públicos.

Sra. Lucrecla A..llen de Romero.
+ en Nueva York.
Sus palcos volados llevan á guisa de barandillas,
unas filigranas de oro de un gran efecto. El arco de
pro•cenio es riquisimo, de bellas proporciones y brillantes coloree.
La profusión de toqutis de metales de todos eones,
asi como las 400 luces incandescentes que alumbran
la sala, dan un conjunto feérico.
Hay en el primer cuerpo un hermoso foyer, salón
de toilette y bufett para las damas, situado en el
Gran. Patio de cristales.
Este teatro puede contener unas 1,500 localidades.
Todos sus asientos son americanos y apropiados á
lo caluroso del clima.

!Jópezanza {jutiéztez· 8T6enoez.
Vino del país donde florecen loe naranjos ......... del encantado país que envuelve
el sol en llamaradas de oro; vino, y se trajo consigo guardados cuidadosamente en
lo intimo de su alma, murmurios de olas y cantos de ruiseñores, eu~piros de brisas y
arruyo,, de frondas, to•lo ese conjunto de rumoree. misterioso y solemne, que puebla
las selvas al mar vecinas, en las transparentes noches tropicales
Ese era su tesoro de artista, su tesoro amado que le hacia arder la sangre en las
venas y- que le encendiay avivab'.I el fuego de la inspiración. Pero todne loe amores, como las religiones, nece, itan culto, y el culto de loe ideales harmónicos es la música como
el de los ideales luminosos es la pintura y como el de loe ideales infinitos es la poeeia. '
Esperanza ~oñó en la mú~ica y ~eepertó de.~'!! sueño arrancan~o i'aurele·e á la gloria, y aplau•
,os á la fama. El Conservatorio Nacional la acoJ10 en su seno, y ano por año la concedió las más
altas distinciones y prt mios en toda la época de su aprendizaje.
.
Dicen que el estudio del piano es lento y dificil. Así debe creerse. Ese impasible, se resiste á
las instigaciones de loe frlvoloe y no entra en comunicación con las almas vulgares ni lo con~-_
mueven fas . súplicas, ni !º ablanda 13: constancia, ni el amor mismo. tiene poder sob~e él, como
no sea dommador y altivo. A semeJanza de las mundanas capr1choeae, el piano se burla de
todoir á t dos atrae y loe deeeeper3: y martiriza, sin concederles más que ineipidoe favores: pero
llega su !!legido, su amad~ de! corazón, su señor, y la fiera se amanea y viene á lamer las manos que la castigaron, y á g~mil y sollozar de felicidad al contacto de una caricia.
El piano! ......... máquma imponente se os ríe á las barb11e con sus teclas blancas y grandes, que pal'ecen los dientes de una enorme boca de clown · pero llega
el artista y reeul_ta que esa máquina tie¿e alma y nervios y delicadezas de ~iño mimado y _arre~atoe de gladia~or enfurecido. Piano y pianista se ~strechan en
abrazo convulsivo, se besan con felina desesperación, se desprenden de la tierra y roban al mfimto la augusta emfonia de los astros.
Cuando un artista viene, es Puk, el perseguido de las abeJae1 quien baila sobre sus manos y las hace recorrer el teclado. produciendo músicas deliciosas; y mientras toca el artista sigue Puk derroclíando el caudal de sus gorgeoe, aprendidos durante muchos ~fgloe en las selvas que ha llenado de encanto el reir de loe
manantiales y el parlotea1 de los nidos. Pero si no es artista quien llega, Puk vuela, vuela con sus ahtae de duende y se va á seguir jugaudo con Flor de Chícharo
y Tela de Araña.
-Está usted solo? preguntaban una vez á Mozart.
-No, contestó; estoy con mi clavicordio.
Y en efecto, los pianistas no están solos nunca. El pie.no, gran amigo de todas la_s horas, guar~a !11 capital de loe recuerdos y siempre cariñoso y lleno de inefables ternuras, suele, entre las cenizas de alguna memoria muerta, encender la chispa de una ilusión venturosa.
E~peranza sabe todo eso porque es artista de corazón y ha conseguido, como la pareja enamorada de que habla Victor Rugo, prender al .silfo por las alas y
no deJarlo que se vaya nunca.

VIEJOS ROMAN·r lOISMOS

DE "ACUARELAS"

ae ~ruselas

Det museo Snternaéional

AVES
A Jesús E. Valenzuela.

Para Bernardelll, dlrect.or artístico
de la

L
Niña! .. Qué hondo recuerdo arrancas
Era un alero mi corazón
cuajado siempre de aves blancas
cuando en mi cielo nacía el eoL
ExuberanciJ.s. vida, firmeza,
todo le trajo la juventud.
Ayl pero huyeron de su belleza
as e.ves blancas de la pureza
como espantadas de tanta luz.

-~·

l

La Sra. A..llen de Romero
Una de las damas más distinguidas que figuró en
esta capital y en la de los Estados Unidoij.
Esposa de nuestro representante en Waehigton ha
dejado al morir un desconsuelo inmenso entre las
damas de las dos naciones vecinas, de las que fuá
honra y ornato.
Norte americana por nacimiento, por su matrimonio con el Sr. Romero adquirió la nacionalidad mexicana y nuestra tierra recojerá su cadáver
Las honras fúnebres que se h'cieron en Washington
á la distinguida señora y las que se le preparan en
México, indican el alto y gran aprecio que disfrutaba en ambos países, por sus mérito@ y virtudes eminentes.

Domingo 14 de Agosto de 1898,

Lapollctade Madrid impide lacirculaci6nde peri6dicos.
fin da aGtitud junto á sus máquinas Empero los cicfütas niños compiten con ellos m,1y ventajosamente
á las veces, batiendo records proporcionados á su
edad y dando muestras de una soltura admirable.
Mencionaremos los nombres de los niños que figu·
ran en el grabado, estampando de paso un elogio pa- ·
ra su uniforme de campaña, muy elegante Y. gracioso:
Moreau, Bourlon, Combaluzier, Huguenin, Dublan,

**,.
mayor prodigalidad

La pereza es la
del mundo.
Pierde lo incalculable en relación á lo que se podría
hacer en el presente, lo que es irreparable una vez
pasada la hora; porque la hora es imposible volverá
encontrarla por poder ninguno del arte ó de la naturaleza.
Jeremías Taylor.

IT
Y fue más tarde, de aromas suaver,
árbol umbroso mi corazón,
donde.cantaban azules aves
cuando en mi cielo eubia el sol.
El sol se puso vino la obscura
y negra noche de mi dolor,
•/
y se perdieron en la espesura
las harmonias de mi ventura,
aves azulee de la ilusión.
III.
¡Sol de mi cielo, ya no me alegras!
Es templo en ruinas mi corazón,
lúgubre nido de aves negras
(
entre las sombras de m1 dolor:
,,
Un misterioso rayo de luna,
pálido y leve hilo de luz,
esta tiniebla sólo inportuna ....
¡Que no se apague! . ... Es mi fortuna,
es un recuerdo de juventud!

{ i;\
·,

I
Y de pronto loe negros nubarrones
se abren, como boca de caverna;
y aparece €ID el fondo del espacio,
transparente y azul, la luna llena.
Matizan;,e las nubes desgarradas
con coloree de ámbar y de perla,
y la luz, en loe gruesos ~oteroneR,
simula un vivo chaparrón de e~trnllas.
El chubaRco del Sur silvando a;ia,ta,
los pinos Reculares d" la, Rierra;
y rompe con estruendo el ole11je
sobre del peñallcal de la ribera.
II
No lejos del recodo en g11e amontona
el vaivén de la mar, mPnuda. arena,
sobre la que, en lati noche~ estrellad1s
Re recuestan y saltan la8 NPrP.i1las ... .'
En fluctuación que á zozobrar lo empuja,
va la barquilla frágil y ligera
sobre las olas turbias y encree'padas
que en espumajes de furor revientán.
Y en tanto que en la barca combatida
· un pescador anciano rema, y rema,
la huerfanita, con las manos juntas,
sobre la playa arrodillada, reza!. ...

JOSÉ B E CERRA

J)

NIEVE TA.BDIA.

Grupo de alumnos ciclistas del Liceo Francés.

OCCIDENTAL

III
Súbito, retorciéndose espantosa,
se alzó la mar, como montaña inmensa,
-!espedazó el timón de la barquilla,
y una racha terrible abrió la vela . ...
-Oh Dios! Entonces convulsiva y loca
se puso en pié la niña macilenta,
# á tiempo que el anciano la bendijo,
,, le-vantando á los cielos la cabeza . . ..
) ¡Después abrióee el espantoso abismo
,, eo~bió la ba·r ca y se cerró trae ella! ... :
,i?.• ¡La niña alzó loe brazos, y en seguio.a
,.,;, cayó, como un cadáver,en la arenal

IV.
!Oh tiempo! Dejo las puertas francae;
veloz penetra, que si es verdad
que todo arruinas, que todo arrancas,
cual la" azulee. como las blancas,
le.e aves negras te llevarás!
LUIS G. URBINA.

Trae de vernal temperatura, nieva.
En los recien reverdecidos campos
tiende la nieve silenciosos ampos
sin que las hojas ni los tallos mueva.
Mae, presto, el sol á deslizarse prueba
por fugaces y súbitos escampos,
y ~e trasluce, á los inciertos lampos,
baJo el copo sutil, la fronda nueva.
L11 nevasca en las sendas derretida,
en árboles y cuadros permanece;
y en medio á su blancura esplendorosa,
verdeguea la yerba humecida,
surgen violas moradas y se mece
con nieve entre sus pétalos la rosa.
J. GARCÍA RonRiíGUEZ.

EsTa&amp;LLA

}
í

,,·)
,/

...... ./ .

·,

;..
-•

.

. - -

--~_;-fl•

, -

LA SEGADORA-Cu.adro de Reabur.

L.A. PODA

Antes de que la gaya primavera
loe despojados árboles del huerto
vista otra vez, cultivador alerto
empuña la sonante podadera.
Guiada entre el ramaje la tijera
por mano vi~orosa y ojo experto,
corta la inútil yema, el ramo muert.:,
y la flor que aparece tempranera.
Y cuando en loe manzanos y rosallls.
al soplo de las auras matinales;
vuelvan á susurrar hojas lozanas,
loe que hoy sufren heridas dolorosas,
serán loe que más bellas den las rosas
y más grandes y dulces las manzanas.
J. GARCIA RODRIGUBZ.

�130

EL ?tfilNDO

Domingo f4 de Agosto de 1898.

CUENTOS DE SOBREMESA
-Mis quer'dos a1,1igos-dijo el Doctor Poupardot,
poniendo su tazll en el platillo y arrojando UDI\ bocanada de hum&gt; del excelente cigarro que fumaba,-es
muy bonito el concurso general, las distribuciones de
premios y los recuerdos de colegio, pero no es todo
color de rosa en el oficio de antiguo camarada de clase, según la experiencia que hice el mes pasado,
-¿Cómo? le pregunté,
-Con aquel animal de Galimard
-¿Cuál Galimard? ¿el que estuvo connosotros en el
liceo?
-El mismo.
-Vamos! y qué se ha hecho aquel buen Galimard?
-Se ha vuelto muy viejo.
-Cómo, muy vie¡o? Supongo que no lo será más
que nosotros. Éramos de la misma edad aproximadamente.
-Pues bien, querido Galimard tiene hoy cuarenta
años más que nosotros.
-¡Que bromal
-No es una broma, vais á verlo.
-Sell. Pero al menos nos dirás cómo se ha operado
ese milagro.
-Figuraos que el mes- pas-ado Galimard llegó súbit1tme'lte á Parle. Porqué? Por una razón bien sencilla.
Hacia quince años que plantaba coles en su provincia
c:uando una bella mañana se imaginó que en aquel
penoso oficio habia contraído una enfermedad mortal.
No comía, no bebla, no dormla, asilo afirmaba, y
sintiéndose perdido, una idea cruzó por su genial cerebro.
-¡Vaya!-se dijo golpeándose la frente-ya tengo
lo que me hace falta!
Poupardot, mi amigo Poupardot que se ha establecido en París como médico,_!}o dejará morir as! como
asi á un antiguo camarada Me examinará, me cuidará,
me salvará. Corramos á verá Poupardot.
Y vino á verlo Es decir, que llegó á mi casa un domingo á Jaij siete de la mañana, al baj,u del tren, y
me declaró tranquilamente que teniendo necesidad
de mis más asiduos y atentos cuidados, no se moverla
de mi casa hasta que estuviera radicalmente curado,
Ya me conoceis cuán débil soy.
Me describió minuciosamente todos sus males fiei-

coa y morales, eUB tristezas y sus esperanzas, su pasado, su presente y su porvenir. En asuntos de intereses no andaba mal, pues no solumente conservaba
su heredad sino q11e la habla mejorado notablemente,
agregándole extensas porciones de terreno, compra-

do á sus convecinos Para. completar su ventura, un de París Cada cuarto de !:!ora, drin drin, era la cambuen matrimonio lo habla pue~to en po•eeión deotras panilla del teléfono queme llamaba y Galimard,siemtierras y una abundant11 sumll de dinero en tltu!os de pre Galimard pidiendo hablarme
A la vigésima cuarta vez rompi.rabioso, mi aparato.
la deuda pública que formaban la dote de su mujer
Esta er11 lo que se llama una alma de DioP¡ tenia Aquello me costó cien francos de reparación y una
ocho años menod que él, carácter blando y jovial, be- docena de visitas á que no concurrí por no haber sido
lleza sana y atractiva y otras muchas cualidades '1D· advertido á tiempo.
Al dia siguiente tocó el turno á los relojes neumá .
tre las que descollaba su habilidad para hacer paeteles de liebre y compotas de manzana que se comia
uno los dedos tras el bocado.
Ahora A~taba en cama todavia á consecuencia del
último alumbramiento; un chiquitín, tamaño de gor
do, el aéptimo de la Bf'rie, pero pa:1ados los cuarenta
diae la baria venir á Paria con todos eue váetago~,para que yo la cenociera y ella conociera la capital.
Entre tanto, él ee instalaba conmigo y yo mismo le
cuidarla, put&gt;s de e1,e modo y fiado en mi antigua
amistad estaba mas &amp;1'11,'uro del rPeultado.
No me atrevi á ponerlo á la puerta; un cuarto de
hora despuee estaba instalado en una cámara al lado
de la mi11 y al,i ePtuviera aún si al cabo de quincedias
no hubiera encontrado el medio de librarme de él.
-¿Era molesto?
-¡,Mo1esto? es poco. decid que mi casa se habfa vuAlto inhabitable: imaginaos un mocetót: que andaba
por todas partes como en su casa que lo desarreglaba todo, quA ocupaba á mle tres criados para eu ser•
vicio, cambiaba las horas de mis comidas. se instalaba
en mi gabinete cuando daba con~ulta á un cliente, y para coronar su obra entr11ba á las dos de la mañana
h-ciendo un ruido terrible con las puertas.
-¿Y su enfermedad?
-No tenia ninguna. Galimard se habla cuidado y
nutrido muy bien durante muchos años, y ;;u enferme
dad era sencillamente un exceso de salud.
-¿Entonces? . .... .
-Entonces, el movimiento que se daba en Parle su
:primia la causa de su malestar, se sentia cada vez meJor y no pensaba en regresarse.
Hasta llegó á pensar en lo conveniente que seria no
llevará cabo el viaje de su mujer, porqnt,-me reveló en confian:&gt;ia-habia tropezado casualmente con
una joven, modelo de virtudes y linda como una amapola, á quien le habla hecho creer que erR soltero y
con la cual teni11 relaciones honestas desde hacia una
semana.
Como me rPfiriera que esa virtuosa joven trabajaba en un café cantante echando al aire coplas de color subido y bl.'itando jotas y boleras, traté de desvanecer su error haciéndole ver era dificil si no imposi- ticos. Al principio _no los había notado creyendo que
ble que ninguna virtuu genuiJa, pero ni siquiera eran como los reloJes co_munes, pero una mañana, á
falsificada pudiera txistir ni subsistir en establt&gt;ci- consecuencia _de un acc1~ente sobrevenido á un tubo,
mientos de esa categoria. Pero ¡qué babia de conven- todos los r eloJes del barrio se detuvieron á la ve,z
cerlo! por el contrario montó eu cólera, me tachó de
?'allmard pr&lt;'guntó }a causa y yo pasé dos horas exenvidioso y á no sl'r por la habilidad con que supe phcándole ~ómo funC\ODaban aquellos aparatos.
apaciguarlo haciéndote ver que podla yo estar equiF1;1é precu,~ C?nduc1rlo al tal_ler donde se fabrica
vocado, creo que me rompe una silla en la cabeza
el aire compr1m1do que se arroJ&amp; en seguida á Jos tuLo dejé, pues, con rn capricho que en último análi- bos, mostrarle aquellos tubos que corren subterrásis me libertaba del peligro de que un bello dia ama- neos en t~do Parle y alimentan á millares de relojes cuneciera en mi casa con to1a su familia, v procuré no yas aguJas marchan lgualt&gt;e . ~ada mi_nuto, es decir,
preocuparme m ie por lo que le ocurriera en el mal cada vez que una nueva porc10n de aire se introduce
camin~ á que podían llevar!o su natural fogoso y su á los tubos.
carencia absoluta de conocimiento de la localidad.
Pero cuando supo que aquel sistemR lo tenia en
Además, Parle lo divertia enormemente; como en su casa, aquello fué o~ra C?sa, "¿Cómo, el rf'll&lt;'j que estaba
vida babia venido, todo era nuevo para él: los monu- alli, sobre su propia chimenea, en en propi11 cámara
mentos, las calles, las plazas los jardines públicos lo~ marcab~ IR hora que le enviaban de allá abajo, po;
picos de gas, la luz eléctrica, ¿qué se yoi' ...... E;t t~lé- 11quel boplo de ¡ilre reg ul11r e.:b.ado en los tubos cada
fono, sob!'e todo. le producía una admiración profun- minuto? ¡Ohl era verdaderamente prodigiosolRecibir
da. Tengo uno en mi gabinete. Un dia Galimard que el agua y e! gas á domicilio por tubos subterráneos,
andaba de paseo encontró una distracción inteligente: ya_ era ~dm\rable, pero ¡la hora!. . . . aquello confundia
consistía en platicar •~onmigo desde todos los puntos la imagmaciónl

Domingo 14 de Agosto de 1898

131

EL MUNDO

Era media noche y_ yo me retiré dejándolo en con- permaneció sentado, abriendo desmesuradamente los
temrlación delante de BU chimenea.
ojos, entonces exclamé con un grito de estupor.
A día siguiente, mi criado que había entrado en la
-¡Dios mio! ¿qué te ha sucedido? ¡estás completacámara de Galimard, me comunicó que babia roto el mente cano!
tubo de su reloj, sin duda mirando cómo funcionaba
-¿CompletamentA cano? repitió con aire de espanto.
Una idea infernal surgió en ml esplritu.
·
- -Enteramente. Mirat.,
:- ¿Está roto el tubo de su reloj? pregunté á mi
Dócilmente saltó de la cama y corrió hacia el especriado.
jo de la chimenea.
-Si, señor, enteramente.
Al contemplarse eé estremeció todo su cuerpo
-¿Y qué hace ahora?
-¿Ed posible? exclamó.
-¿El Señor Galimard? Duerme.
-¿Está bien dormido?
- Profundamente.
Me levanté de mi
escritorio, pasé á
mi gabinete tocador y tome un paquete de polvos de
arroz y una borla,
luego, de puntillas;
me dirigl al cuarto
&lt;le Gahmard. Abri
la puerta con pre-caución: Galim11rd
en medio de la rama y boca arriba
-dormia el sueño de
la inocencia; me
acerqué é impregnando la borla ae
polvo de arroz, con
mano ligera, ineent1ible, para no hacer le cosquillas, le
empolvé pacientemente loe cabellos
y la barba..
Poco á poco, bajo
la finalluviadepolvo, su barba y cabellos tomaron un
tinte g~ie qui' acen •
tué gradualmente
basta el blanco más
puro. Cuando juz
gué completa mi obra, gu'ardé la pnlvera en mi bolsiDetrás de él yo hacia &lt;?estos como un hombre dello y tocando á Galimard en el hombro, exclamé con sespAra do.
voz natural: ,"y; - '¡
-Pero en fin, le dije, ¿qué b.ae hecho, qné te ha su-Y bie11, mi viejo, ¿cómo va esta mañana?
cedido?
-¿Acaso lo sé? contestó enloquecido.
Despertó sobresaltado, se incorporó en su lecho y

Me babia aproximado á la chimenea.
-¡Ab.! dije bruscamente, ya caigo! ¡Desgraciado,
tú has tocado este reloj!
-¡Si! murmuró Galimard, cuya voz no era más que
un soplo
-Y lo has deell.rregladol mira el tubo, está roto.
-;.Y bien ... ?
-Pues bien, triple imprudente ¿no comprendes lo
que te ha sucedido?
-No.
-Y. sin embargo;
es bien sencillo, supongamos que e~e
•·
tubo, es de gas, si
lo rompes¿qué efecto se produce?
-¡Tomalun e1,cape de gas.
-Pues bient lo
que llega por ese
tubo no es gas, sino
horas.
-¿Y qué?
-Que has tenido
toda la noche un es•
cape de horas eu tu
cámara, y tan to,
queahor11 ... .
-¿Ahora .... ?
-¿A quéhorahas
roto esoY le dije, sacando mi reloj.
-No recuerdó,
pero ere,; que fué á
media noche.
Miré mi reloj y
movi los labios como si estuviera haciendo un cálculo.
-Ahora, le dije
fríamente, tú tienes
ses ental siete años!
Arroj un grito
de terror, se precipitó sobre su pantalón que se pnso
con febril rapidez y
cinco minutos des pué~, con eu maleta en la mano. bajaba de cuatro en cuatro, los escalones de la casa.
Nunca lo he vuelto á ver.
JOSlllPH McNT~T.

LOS VIEJECITOS
I

La señorita d'Outreval vivia en el extremo de la calle de Recoletos. en una casita que cubrían con su
.sombra. las altas torres de la Catedral. Muy cascada,
muy arrugada, no teniendo fuerzas más que para
arrastrarse de un sillón á otro, pasaba las horas atizando el fuego con sus tembloroPae manos cubiertas
con mitones¡ adormeciéndo~e en dulces y vagas somnole1,1ci«e, en que los recuerdos del pasado le fluían
al corazón oyendo á una cotorra verde que. con eu
voz aguda gangueaba sin cesar las mismas frases: y
cuando el eolhacia 1•1 mPdio dla, iluminaba por un ine•
tante los empolvados vidrios, observando loR carruajes que rodaban afuera. sobre la• grandes y húmedas
ba1dosas.
Ella no echaba de menos ninguna fPlicidad, ni tenia. nostalgia alguna y aguardaba su fin con la altiva indiforencia de: creyente que entrevé el eterno
descanso á travé3 de lae estrellas
No habla en el silencioso ea.Ión ningun reloj qu"'
marcara la huida del tiempo.
Sola en el mundo, la última de su nombre, no contando los años que se agregaban á lo.i años y que le
abrumaban con eu peso¡ la solterona estaba reducida
á la compañia de su sirvienta casi tan vieja como ella
y de un pobre caballero de Malt11.1 que la habla adorado en otro tiempo en Combletz; y que c!l-da tard~,
-como un devoto que va piados9 mPnte á recitar su oficio á la iglesia, descendla cojeando desde el otro extremo de la ciudad con su bastón de puño de oro y
sue zapatos de lazos, á tomar una taza de té y á hacer una partida de pharaón de á dos centavos.
Entre estos dos abuelos, esta amistad era CJnfiada,
apacible, tan suave como el olor de esas frias rosas
de invierno cuyos pétalos deshojados dejan sentir al
menor contacto cierta impresión de hielo.
Ellos no reñian jamás; tenían el uno para el otro
esas delicadezas del corazón tan entemecedoras y
casi infantiles. Se olvidaban al~nas veces de su
edad y chocheaban exquisitas cosas, sonriendo como
.A lejanas visiones entreviatd8 en la nieve.
S1lvina babia llenado la e~trech11 habitación del señor de Nauvicourt de baratijas que ostentaban las
consolas, de cuadros de sederlas, de bordados simbólicos, de sentimentales grabados, según la moda de
antes.
El caballero, por su parte, se privaba de ~u rapé
economizaba sus mezq_uinas rentas para de tiempo en
tiempo llevar á. su amiga un ramo de violetas ó un
cartucb.o de almendras que juntos roían después con
sus bocas desdentada¡¡. .
II
Hubiera sido preciso verlos bajo el resplandor amarillo de la lámpara que cubría una gran ~antaya de
guipur antiguo con sus sllut-tas de pájaros cuya
sombra se movia sobre las paredes, sus dedos huesosos que temblaban al arrojar las cartas, y sus anteojos que se deslizaban á cada instante.

El vapor del té subía por encima de lae tazas; ellos
reflexion11ban gravemente, titubeaban; contaban los
puntos á media voz. ee animitban, se despertaban poco á poco dA la alucinación de todas esas figuras que
danzaban delante de ~us cansados ojos. y 111 fin de la
partida, el caballero aproximaba su silla con un aire
desembarazado, char111ba, aventuraba un cumplimiento sobre el aroma de ioe polvos ó el color de las
cintas, se inclinaba. besaba -por encima de los mitones
las manos que la señorita d'Outreval le abandonaba,
moviendo 111 cabeza, y entonces decia con inflexiones
tiernas:
-¿Od acordáis, corazón mio, cuán cruel fuisteis
conmi2'o?
Ella suspiraba sin responder nada y pensaba entonces en que b.abian sido jóvenes, en que sus corazones hablan lattdo en unldono, en que demasiado
coqueta y demasiado romántica, habta ella de repente vuelto á otro lado la cabeza y cantado una nueva
canción.
Se acordaban de las frias ciudades de Alemania en
donde tiritaban, de las batallas iuútiles, de las escarapelas blancas que prendían á los remendados vestidos de Corte¡ del destierro tan largo, en el cual, ein
embargo, ee hi,,bla tan arrogantemente luchado contra la mala suerte; bosquejado tan tiernas aventuras
y roto mucb.as espadas, tanto por la buena causa como por los lindos ojos de las hdllas emigradas.
-¡Cómo bailaba este audaz cornet.t de Dragones!
¡Cómo hablaba de las mujeres con el insolente aplomo de eus veinte añoel ¡Vómo sabia hacer sonar sus
espuelas en loe corre&lt;1ores é implorar por lo bajo una
cita!
•
EIIR, ¡cómo había sufrido y llorado para resistir á
la tentación de est11 dulce voz 11rdorosa y vibrante
que la suplicaba, para ser la más fuerte y encerrarse en su orgullo como en una torre iuaccesiblel
1Cómo le babia él idolatrado! ¡Cómo habla deseado
cerrar con sue incesantes y deliciosos be&amp;os sus grandes ojos de terciopelo, donde por momentos ardia no
sé que luz eep,ritual y turoadoral y puesto que ella
lo deaecuaba y lo ridiculizaba, con su sonrisa incrédula, puesto que ella tarareaba una copla burlesca
cuando él pretendía supremos asaltos, él había huido
y en veinte batallas habla jugado su piel como se
Jut&gt;ga un luis.
¡Qué cruel fuisteis conmigo, Silvinal repetía él con
la mirada perdida en el vacio; y la señorita d'Outreval ropetia muy dulcemente:
-¿S11rlamoe los mismos buenos amigos que somos
ahora, mi querido caballero?
Después, ella llamaba á eu sirvienta: se dejaba besar aún la punta de los dedos, acompañaba al señor de
Nauvicourt hasta la puerta, y mientras él baJaba la
escalera, a.poyándose en el p.isamanos de fierro, exclamaba con voz inquieta y paternal:
-Sobre todo, tened mucho cuidado en el último
escalón.

III
Pues una noche, 11lloe charlaron un largo t:empo,
bPbieron, s'n apercibirae de ello, tantas t11Zas de té
que poco á poco sus ojos se cerraron y se durmieron
en mitad de sus ensueños acostumbrado•, la boca entreabierta y las manos caldas y oecilllndo, como dos
buenos viPjos que han velado b.aRta demasiado tarde.
La sirvienta. á quien no llamaban, continuaba su
s_u eño en la cocina. Lae bujtas s3 consumieron hasta
el candelero: e! fuego ~e apagaba.
El día penetraba eutre las cerradas persianas¡ loe
pájaros cantaban en loe árboles del jHrdln, y de repente el repique que anunciaba la primera misa, la
misa de los slrvh,ntes. de la gente pobrP, estalló fuera. concluyendo bruscamente en una lluviii de notas
agudas y sonoras que sacudió loe vidrios. La ulle se
despertaba. Los carros de los hortt&gt;lanos deecendian
á gran trote por la plaza del Mercado
La señorita d'Outreval entrt&gt;abrió los párJlados. se
estiró, bost1::zó ,Y &lt;tió un gran grito de estupor al ver
al caballttro que roncuba apaciblemente en el fondo
de su sillón con la peluca al través y lll corbata desatada.
El grito hizo enderezarse sobres11ltado sobre sue
poco seguraij piernas al Sr. de Navicourt
Se miraron con un azoramiento cómico de culpables á quienes un marido celoso acaba de sorprender
y que avergonzados, no osan articular palabra.
-¿Era eeo posible?
¡Et caballero habla pasado toda la noche alli.
¿Qué irhn á suponer? ¿qué irían á decir las perversas comadres, las buscadoras de escándalos?
¡Ella seria la fábula de la ciudad! ¡Estaba irremeciiableplente comprometida! ¡ella, la inmaculada que
no habla jamás cometido ni un pecado venial! '
¿Cómo saldrla él á esa hora, en pleno dia sin ser
visto de los vecinos y los canónigos que iba~ á Maitines? ¿qué pensarla la dirvienta?
La pobre vieja se desesperaba, sollozaba en su pañuelo de encajes, y murmuraba con un tono lamen tahle:
--¡Qué desgracia! ¡qué desgracia!
Mientras tanto. el Sr. Nauvicourt habiendo arre•
glado el _lazo d~ BU larga corbata y arreglado eu pefl!ca, tosió como un hom1:Jre que se prepara á pronunciar un gran discurso, bien que mal, enderezó el torso, y muy conmovi•to, con entrecortadas palabras.
-Habría un m~dio, s~ñor,ta . ..._un medio_de reparar .... nuestra distracción . ... decid, ¿queréis concederme vuestra mano? ....
Silvina Je miró fijamente y tembló todo su cuerpo.
elloa se abrazaron dulcemente sin decir nada.
Y hé aqul por qué la señorita d'Outreval ee casó á
los ochenta y cuutro años con el caballero de Nauvicourt, y no llevará en su entierro las blancas vestiduras que hacen pensar en las alas de los ángeles y en el b rote de lao azucenas.
RENÉ MAIZEROY,

�Domfn,rc 14 dt- Agosto de 1~

EL MUNDO

132

D omingo 14 de Agosto de 1898.

133

EL MUNDO.

¡POR UN_ MARIDO!
NOVELA. ORIGL""TAL DE MARC DE CHANDPLA.IX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 7.
-Sí: ese frasco tiene un perfume muy vivo que
posee propiedades particulares y me ha traído á
1un descubrimiento importante.
Binao dijo:
-Es un perfume indio: contiene aceite de pal1mero, sándalo y el jugo de una planta.
-Quisiera conocer esa planta, dijo el Doctor
y la conoceré. Pues este frasco se dejó destapa·do en mi camarote que cedí á la reina anoche; y
1
lioy al recobrarlo tuve una dolorosa sorpresa hallando á mis araiias muertas todas en torno del
frasco. Así lo creí de pronto pero luego noté que
no estaban sino adormecidas y mientras pensaba
en esto, como el perfume me mareaba, tapé el
!frasco y A poco las araiias empezaron á caminar.
Entonces, el perfume las narcotizaba! Para estar
cierto llamé á Prince, le dí á oler el frasco y se
·durmió también.
-¿Y usted? _preguntó~elly sonriendo.
-Yo sentía más bien cierto bienestar.
-Sí, dijo Binao, este perfume atrae á los
insectos y los adormece. Los indios dicen
•que se hace uno amar poniéndoselo en todo
-el cuerpo.
El Doctor dijo riendo á Binao.
-En ese caso regálame un
tfrasco.
- Y á mí otro, aiiadió el Comandante.
-Ese efecto sólo lo produce
-en las mujeres, respondió seriamente Binao.
-Déjeme usted, pues, éste, di.jo Nelly.
-Si lo quieres. . . . pero tú
no necesitas de eso.
-Exacto, concluyó el Coman·dante. Pero ahora que el asunto
·del perfume estl\ agotado ¿no me
dirá usted Nelly por qué está
aquí?
-Pues bien, mi padre y yo,
·como la reina Binao, hemos sido
·expulsados por los hovas.
-¿Expulsados? dijo el Coman-dante.
- Oh! yo! dijo Binao, partí por-que quise.
Pues á nosotros se nos puso á
la puerta y sin pagar á mi padre
'lo que se le debía.
-¿Y qué va á hacer ahora?
-, .
preguntó el Comandante.
é '. \
-¿Porquélos expulsaron?pre- ,
~.. ,
~untó el Doctor.
,,~
-Pues yo por mi aturdimiento
~,
tuve la culpa, Re~ordará usted,
/ ...,,
'Comandante, que le ofrecí un plano de Madagas·car que había sido levantado por mi padre y contenía un intinerario secreto; para cumplir mi ofre-cimiento, puse de mi propia letra:
«Homenaje del 1tutor al Comandante del Co1

TRITONIADA.
Cómo surgen mis memorias ante d Mar alborotado! ·
El Mar es mi padre augusto .... Deja, deja que recuerde ....
En los viejos episodios fui tritón enamorado
de un11 joven oceánida oji-verde.
Sus cabellos impregnaban de su olor mi cuerpo todo,
cuando trémulos mis brazos musculosos la ceiiían;
sus cabellos eran alga 1 verdinegras, que de iodo
y de ozono los perfumes embriagantes despedían.
Qué dichoso si los besos de sus labios escarlata
se posaban en mis labios, descendían por mi tronco
y erizando de deleite mis escamas de oro y plata,
inspiraban A mi oblicuo caracol su canto ronco . . . .
¡Cuántas veces, en la noche, de la luna á los reflejos,
en la roca hospitalaria más distante y más esq_uiva
constelada de rojizos carapachos de cangrejos,
entregábase á mis ansias, ardorosa ó pensativa!

EL ORGULLO DEL VENCIDO.
L
-¡Avanza! Aunque es muy áspero el camino,
Siguele con valor
De la jornada al fin puso el destino
El fin de tu dolor.
Rompe las ligaduras de la tierra
Que encadenan tus piés ....
Toda eeoeranza el porvenir te cierra
• Si dudas . ... ¡Anda, puée! ... . . .
Ya sé que es fatigosa la penditnte
Que tienes que subir;
Mas el que siente lo que tu alma siente,
Por ella tiene que ir.
No vuelvas la cabeza y sigue andando ....
Pararse es vacilar.
¿Qué tardas mucho?-Llegaráe . . . . .¿Qué cuándo?
· ¡Cuándo debas llegar!
¿Brota la sangre de tu piel? ¡Qué importa
Si vas hacia un edén!
¡La jornada más larga es siempre corta
Si se camina al bien!
Yo te aseguro que tus tristes quejas
Pronto han de tener fin ....
Olvida tu pasado .... ¡Lo que dejas
Es tan pobre...... tan ruin!
Pasiones bajas que tu eér ligaron..... .
Estúl)ida ilusión ....
Ansias locas é mnobles que dejaron
Seco tu corazón.
¿Y qué hal'aste? ¿Qué dicha te dió el mundo
A cambió de tu afán?
Ninguna, Con el impetuo profundo
Que tiene el huracán,
Arrancó la esperanza mantenida
Por un fatal error,
Logrando que en el árbol de tu vida
No quedase una ilor.
Justo es, por tanto, que tu amor le niegues.
¡No lo supo apreciar!
¡Ya verás su mideria cuando llegues ...•
Donde debes llegar! ... .

II

-Tienes razón . . .. ¿Qué importa la fat'ga
Que consume mi sér?
Sólo un afán mi corazón abriga:
¡El poderla vencer!. .....
No supongas que el áspero sendero
Me da espanto. No tal. ...
Quien quiere con el ansia que yo quiero,
Lucha y llega al final.
Me atrae aquella luz resplandeciente,
Y hasta ella tengo que ir...

Cómo hendíamos las olas irritadas ó serenas,
con su mano entre mis manos y en la suya mi pu.pila,
y qué dulces serenai.as nos brindaban las sirenas
en los hoscos arrecifes de Caribdis y de Scila!

...................... ......................................
Quién dió muerte á mis venturas? Un delfín gallardo y bruno.
-Te burlaron?-Me burlaron.-Te vengaste?-Sabiamente:
Demandando su tridente formidable al dios Neptuno,
los clavé sobre mi lecho de coral con el tridente . .. .
Cómo surgen mis memorias ante el Mar alborotado!
El Mar es mi padre augusto . . . . Deja, deja que recuerde:
En los viejos episodios fuí tritón, enamorado
de una joven oceánida oji-verde.
.AMADO NERVO.
México, 1898.

Bien dices ... :Aunque es ruda la pendiente,
Pararse es sucumbir.
La blandura del suelo me sujeta;
Quiere hundirme quizás.
Mas siento la arrogancia del atleta
Que no se vuelve atrás!
Tienes razón .... El mundo ha despreciado
Todo lo que le di. .....
Con su desdén mi rabia ha despertado ....
¡Y ahora me vengo asil
Sigo .. ¿no he de seguir? Lo que era un sueño
A realizarlo voy,
Y el mundo, que me tuvo por pequeño,
Ha de ver lo que soy.
¿Qué importan la fatiga y el trabajo
Si se han de compensar
Con el placer que vean los de abajo
Que al fin puede llegar? ...,

III
-.Espera .. .. Ya es inútil. ... Te has vendido ....
No sigas .. Me engañé...
Loco estás .. No cambiaste ....Yo he creído
Que tu orgullo era fé.
Vuelve dt nuevo al mundo que encadena
Tu vida y porvenir,
Porque resulta estéril tu faena ........ .
¡Nadie te ve subir!
-,¡Nadfe?-No.-Pues entónces imagino
Que es una insensatez
Luchar con la aspereza del camino,
¡Y me vuelvo otra vez!
LUIS DE ANSORENA.

Quién es Gliffnéh.•. ?
Al Lic. Manuel Marrón.

Gliffnéh es la dulce niña de blonda cabellera
Que en mágicos ensueños el bardo concibió
Cual una de esas sllfides que surcan la pradera
A las cadencias lánguidas de amante ruiseñor.
Ella es la que rompiendo mis negras nostalgias
Llevóme con sus alas al reino de lo azul
Donde al brindarme suaves é ignotas si~fonfas
Vibrar hizo de nuevo mi tétrico laud.
La v:rgen, que al abrigo de rosas perfumadas
Que forman como un manto teñido tm arrebol
Cambió por frescas flores mis flores deshojadas
Y al corazón ya muerto con besos despertó.
Por eso yo la adoro!; por eso cuando tiende
Sus alas-rosa y oro-la brisa matinal
Y á los nivosos pc\talos de las camelia; prende
Millares de perlitas de limpido cristal,
Mis pasos inseguros dirijo con anhelo
En pos de su adorable poético jardin
Y corto las campánulas, azules como el cielo
Para alfombrar con ellas su regio camarín. '
Y entonce entre las ramas de colosal parota
Desgrana sus melifluos arpegios el turpial '
Y canta enamorada la pálida chiltota
'
Mirando á los polluelos que pronto volarán.

i{bri.»

Las ondas del torrevte se ocultan fugitivas
Entre los terebintos pintados de carmin,
Entreabren sus corolas soberbias sensitivas
Y el sol surge entre nubes de gasa carmesi.

SONETO
(PENSAMIENTO DEI AiUlAND SILVESTRE.)

¿Todo en el mundo, abismo de amargura
cambia, desaparece ó cae vencido;
'
todo se precipita en el olvido
ó en el seno de negra sepultura?
No: que hay algo eternal, algo que dura
at través de la edad, firme y erguido:
el corazón del hombre, combatido,
y de las hijas de Eva la hermosura.
Si; la belleza, fuente de poesía,
que en el pagano altar brilló sin velos,
sigue retando al esplendor del dia;
Y ardiendo en fiebres. cóleras y anhelos
el corazón del hombre desafía
'
hoy como ayer, las iras de los 'cielos.
MANUEL REINA.

¡Oh reina! ¡oh soñadora! ¡princesa de un pasado
Que de~hoj&amp;ste lirios al pié de un ataudl....
~
Magnifica corona los elfos me han mostrado
Con que ceñir anhelan tus sienea de querub.

............. ... ····················· .............. .

E&amp; ella, la que en noches calladas y tranquilas
Cuando la luna vierte mirifico esplendor
'
Descien?e hasta mi alcoba que alumbra~ sus pupilas
Y entusiasmada vuelca la copa del amor.
La que me arrulla cuando letal melancolfa
Acerba y punzadora se adueña de mi ser
L~ rubia por q:uien tengo inmensa idolat~fa,
M1 ensueno, mi esperanza ...• esa es, esa es Glüfnéhr
EDUARDO MELO Y ANDRADE,

,.

Pues yo no supe donde puse el tal plano, que
estuvo á punto de dejarme sin despedirme de us:
tedes porque había ofrecido llevárselo al Coman. -dante al tiempo de partir. El caso es que á pocos
·días, el Gobernador mandó llamar á mi padre y
-con el plano en la mano le dijo: «Mayor, ya no
necesitamos de los servicios de usted. Volanabé
-porque allí estaba Volanabé, más sonriente y
·empomadado que nunca-va á dar orden de que
·se preparen los fitakones para conducir á usted
á Diego y dejarlo con sus amigos los franceses.»
Mi padre quiso dar explicaciones, pero le fué
'imposible hacerse entender de esos brutos.
-¿Pero cómo_ cayó ese documento en las manos del Gobernador? preguntó el Doctor miei:i'tras de Chalmont reflexionaba.
-Eso es lo que nunca pudimos averiguar. ¿Sa'ben ustedes lo que dicen ellos? que lo encontraron en la casa que ocuparon ustedes en Ambolbimarina.
-Imposible, dijo el Comandante.

-Sin embargo, es lo que pretenden, y como
decía Ivon, en esto se debe ver la mano de Volanabé, pero esta nueva picardía no le ganará el
paraíso y el viejo Ivon es un valiente á quien
siempre le conservaré gratitud
-Por qué? preguntó Lerbon mientras Juan
seguía preocupado.
-Volanabé nos condujo g, Diego; y como no
estaoa11 ustedes ya allí, (lo que fué para nosotr Js
una gran decepción) pensamos en el viejo marino y lo fuimos á ver, refiriéndole lo que nos había sucedido. El se indignó, nos instaló en su casa y fué á ver al Gobernador francés para que
nos concediera una entrevista. Nosotros entre tanto fuimos á' la playa cavilando en nuestra desdicha. l\ri padre estaba abrumado, pues aunque el
Gobernador consintiera en repatriarnos ¿qué iba
á hacer él en el Canadá? Yo le consolaba dicien_.--·-- ~ --:··- .

.....

/·,=,../__ · .~'""·,

Mora Foutssy que apenas volvía de su terror nos
contó la escena que acababa de presenciar.
-¡Bravo por Ivon, bravo! exclamó Binao, ese
trato se merecen todos los hovas.
El Comandante y el Doctor no pudieron prescindir de reírse de la salida de Binao, mientras
Nelly continuó:
Lo que más nos interesaba era la respuesta del
Gob¿rnador y como Ivon lo comprendía así cor•
tó el relato de su mujer y nos dijo: «El Goberna•
dor espera á ustedes y tiene una colocación para
el Mayor.-¿Aquí? interrogó mi padre.-No, pero
cerca, en las islas Qomoras con un inglés muy rico que vive solo en sus tierras, se fastidia y necesita un dependiente.» Todo esfo era bastante
vago é inesperado; pero el Gobernador nos dió
informes más precisos y mi padre, instigado por
mí, aceptó. Por el camino daré á ustedes más detalles, porque ya es tiempo de que vayamos á tierra; mande usted echar al agua la
lancha.

.·¡· /l t~ /j¡·."'-"-.,
/.

( ¡
•

.

C. (

Jj·

/

' ·í

.

do que mis conocimientos me permitían dar clases de canto, piano, dibujo y otras materias y
que sus parientes de allí podían ayudarlo á colocarse; pero lo que me desolaba era partir sin
despedirme de ustedes.
- Seil.orita, dijo PI Comandante, no puede usted figurartie lo apenado que estoy por la parte
que tengo en ese d1:sastre.
-No lamente usted nada, pues ya las cosaf se
arreglaron conforme á mis deseos. Pero déjenme
continuar, y mientras, mande usted, Comandante,
preparar 111 lancha que nos va A llevar á tierra á usted á la reina y á mí. Pues bien, mientras
nosotros paseábamos Ivon volvió á su casa y encontrando allí á Volanabé, objeto de sus odios y
rencores, le dijo: «Al fin te cojí, perro ladrón y
ladrón de perros,» y sin darle tiempo de escapar
tomó un rebenque y le administró una tunda de
mano maestra. Mora Foutsy no se atrevió á pedir gracia para su compatriota sobre el cual llovían los golpes. En estos momentos llegamos mi
padre y yo y entonces pu.lo escapar el ecnpomadado Volanabé á quien no quedó ni un dieute para sonreír, porque todos cayeron en la golpiza y
que salió baiiado en sangre, arrastrando una
pierna y en estado desastroso. Ivon, radioso dejó su rebenque, nos estrechó las manos y luego,

El Comandante llam_ó, y mientras daba
sus órdenes, Nelly ail.adia:
'·
.A los pocos días un barco nos
J. \,, \
trajo aquí; pero como ninguna lí·
\
nearegularuneá11Iadagascar con
las Comor'as, el Jefe de La División Naval nos autorizó á tomar
pasaje en el Colibri que se dirige
á esas islas.
-.Aquí, en el Colibl'i.2 pregun•
tó Juau sorprendido.
-Aquí, para ir á. una isla, se
necesita un barco, dijo Nelly
1 riendo del efecto que la noticia
causó al Comandante, y aiiad.ió:
se diría que eso le es á usted
desagradable. .A mi! estuvo á
punto de gritar el Comandant~
en un arrebato que le habría traicionado, pero se contentó con
decir:
-Me será muy satisfactorio,
seil.orita, contribuir á que olvide
usted los disgustos que sufrió con
morivo de nuestra visita á .Ambohimarina.
-Yo, declaró el Doctor, estoy encantado y siento que el
viaje que vamos á hacer con usted seiiorita,
no sea alrededor del mundo. ¿Cuándo se
embarcan ustedes?
-Pienso que será dentro de dos ó tres
días, y entre tanto espero que tendré el gusto de verá ustedP,s con frecuencia. .Además,
creo que el Colibri no va di!'ectamente á
Mohelia que es donde debemos desembarcar, sino que va antes á Mayotta; luego se detendrá en
.Anjouan y por último en Diego, según he oído
decirlo al Jefe de la División N1lval. El Comandante va ahora á recibir del Gobernadorinstrucciones sobreel particular. Diga ust,id Doctor:
¿qué es Mohelia? Loignoro, pero mejor no me lo
diga usted. No he sido tan halagada por Madagascar que lamente dejar esta tierra. Lo que me
tiene encantada es hacer una travesía en un buque de guerra y además, si no le agradamos á
Mr. Thomas Poole, (así se llama el propietario)
regresaremqs al Canadá llevando una buena provisión de recuerdos.
TerminabaNellyestasexplicaciones cuando vino un marinero á avisar que la lancha estaba lista. Binao, Nelly y el Comandante escoltados por
Prince que no sabía á quien seguir de estos dos,
descendieron á tierra y se presentaron al Gobernador q 11e los recibió muy afablemente.

V
DO~DE EL DOCTOR EMPIEZA Á VER CLARO
-¡Diablo! dijo ei Doctor tomando á peqe:flos
sorbos su café hirviendo. Decididamente el café
helado sería mejor y es de sentirse que mi imbé-

•

�EL MUNDO,

134

Vomlngo 14 de Agosto de 1898

lugar en que estaba se raya con estrías rápidas,
cil criado haya'roto la máquina de refrigerar que
como relámpagos que producen la ilusión de:
funcionaba tan bien.
crepitaciones lejanas.
-¿Fué su criado de usted? Yo creí que había
La frente del sol emerge deslumbradora; y súsido el mío.
·
bitamente de un solo golpe el cielo y la mar se•
-En fin, quien quiera que sea,la máquina está
inundan de claridades . .... .
inservible y es absolutumente necesario que tenAllá á lo lejos en la superficie de las aguas que
gamos otra esta misma tarde: hizo usted bien al
parecía ilimitada y desierta , aparecieron un is•
recordármelo.
lote primero y luego otro y otro y otro aún .....
-Es indispensable, y voy á tierra á procurarA medida que el barco avanzaba, más islotes.
me una.
aparecían, se soldaban entre sí y tomaban nue-¿Con este calor? Ni lo piense usted, amigo mío,
vas formas: luego se vió que eran las cimas de
voy á enviará Jacques.
un mismo país del cual aún no se perfilaban las.
-¡El calor' estoy acostumbrado; y con mi quicostas. Una de estas cimas era bien característita-sol y mi casco no le temo. Déjeme usted, Coca, con su cúoula redondeada y sus pendientes
mandante, pues prefiero ir yo mismo porque los
rápidas incliñadas por igual en todos sentidos, un
recurscs no abundan en Nossi-Be y Jacques nada
verdadero pilón de azúcar ligeramente inclinado..
encontraría, en tanto que yo no volveré con las
como si la base hubiérase carcomido por un cosmanos vacías.
tado.
Si se trajera usted también algunas flores. : . . .
El Mayor Stephenson, indiferente á las belle-Es verdad, y aguas de t0cador, y perfumes:
zas de la naturaleza dormía en su camarote con
-Decididamente piensa usted en todo: pero
sueilo profundo; el Doctor acababa apenas de leella tiene el precioso perfume de la reina Binao
vantarse y estaba tomando una taza de café para.
que narcotiza los mosquitos .. . . . .
ponerse inmediatamente á ernribir, siguiendo su
- Y que provoca al amor, concluyó sonriendo.
costumbre de dejar listas con la primera luz maLerbon. ¿A qué hora viene con su padre?
tinal, dos ó tres páginai, respecto á las araftas; Ne'¾:~
lly con traje de ma:liana blan-Esta noche, á las ocho ó á las
-"\.
co de fra?1ela, y un abrigo de
nueve, pues ya sabe usted que zar-,-: -\
seda,azul, se apoyaba en el paparemos á las diez.
samanos del puente al lado de
-Pensaba que comerían aquí.
de Chalmont. Maravillada por
-No quisieron, ó más bien, no
la belleza del espectáculo, olpudieron, pues aún les quedaban
vidando la presencia de los
por hacer algunos prepara.tivos; ademarinos que les rodeaban, se
más, tenían invitada á la reina Biestrechó contra Juan y reclinao que se ha apasionado terriblenando la cabeza en el pecho
mente de Nelly y también me hadel marino, le dijo.
bían invitado, perono
-¡Qué bello, qué bello es.
prometí que iría y me
esto y qué feliz soy!
propongo permanecer
Luego, volviéndo en sí seá bordo.
separó de Juan vivamente y·
- Hará usted mal,
porque apenaría á Nele preguntó:
que es tan afectuo-¿Qué cima es esa?
sa. ¡Vaya una criatu- Esa, le contestó el Comanra encantadora! . . ...
dante es el Ouchon- gui que.
Valiente, adicta, resignifica pilón de azúcar.
suelta, instruida y so-Y éste otro?
bre todo, bella. Será
-"' t
-El cerro cuadrado.
feliz quien la logre por
.¡_.?
La isla entera era Mayotta,
esposa.
una
isla gallarda y riente que- -:_.....•E.. -¡Qué entusiasmo,
ocupa un sitio equidistante entre Africa y
Doctor! ¿Piensa usted
. , _
Madagascar y que es producto volcánico.
ofrecerle su mano?
. '
como las Comoras brotadas de una in-Ay! si tuviera yo
-,; ,h,..._
mensa erupción.
la edad de usted! Si
_ j,l!:1.:p · ·"
Acercándose, todo aparecía sereno, repo-yo fuera usted . ...
?::il~=""'~·
sado y agradable y había en casi todas di-Juan se ruborizó.
recciones grandes árboles entrelazados por ·
-Pero no hay gran
lianas de flores brillantes; una bóveda de diferencia entre usted
verdura sombría que recortaban aquí y allí con
barque
del
Mayor
y
su
hija:
en
primer
lugar,
Mr.
y yo, Doctor.
-Enorme .. . . diez ailos por lo menos, y ade- Thomas Poole, el rico propietario de Mohelia ha- manchones de un verde más claro, vastos plan-bía sido muy correcto dirigiéndose á las autori- tíos de caña de azúcar. En algunos raros sitios.
más, está enamorada de usted.
dades francesas para que le designaran la perso- aparecía la roca volcánica lustrosa, guinda, so•
El Comandante intentó sonreír.
na
á quien debería llevar á su lado, con la con- bre una tierra roja y muy fértil en que surgían,
-No se ría usted, amigo mio, eso es bastante
visible para que no lo baya notado un viejo como dición si de que fuera de origen anglo-¡¡mericano, al capricho altos cocoteros cuyo tronco desnudoyo, y si se lo digo no es para preocuparlo, sino Stepbenson, que tenía ligas con los franceses, que y esbelto coronado de soberbios abanicos, rom-para im¡pirarle confianza y que no se oculten de el Gobierno inglés desconfiaba de él y que se pía la monotonía del paisaje.
El barco avanzaba con rapidez y todos los de-había malquistado con los hovas, sería un agente
mí.
-¡Es que usted es el enamorado y está ce- con quien podría contarse en caso dado y por talles empezaban á mostrarse bañados por la reseso lo escogieron aunque tenía reputación de be- plandeciente luz: los islotes cincelados, esparci. loso!
dos en torno de la isla principal; las recortaduras
bedor, pero también la tenía de honrado.
El Doctor se ruborizó á su vez y exclamó:
Esto complació á Juan, pues Nelly no le min- de la playa cubiertas de arena dorada: algunas.
-Yo, Dios me libre! pero le tengo á usted envidia .... Y si algún día tuviere usted contrarie- tió puesto que su padre fué dado de baja por em- casas blanqueadas con cal al uso árabe tachonadades y tristezas y necesitase de apoyo moral y briaguez solamente y no por embriaguez y robo ban con puntos blancos el follaje, y al rededor deese conjunto, bastante lejos ne la orilla, el ancho
consejos, no siga siendo reservado y tenga fe en mí. como Juan temía.
Stephenson es honrado, decía el Jefe Naval y cinturón de coral, dique natural apenas visible,
- Sí, pero usted no sabe todo lo que yo sé sobre el padre, sobre la madre y sobre la niila mis- su palabra era para el Comandante un Evangelio. al ras de las olas que se revolvían sobre él, rebo-Largo espacio de tiempo permaneció pensati- sando espumas hlancas.
ma; usted no ha oído sus palabras atrevidas, amorosas, experimentadas ya; usted no conoce la vo en un sillón, abrumado por el calor sofocante
Más allá de estas rompientes, en el interior deturb'.\ción, el miedo y el encanto ¡ay! el encanto de la tarde, y después llamó á Jacques y le dió la corona. dormitaba un pequeilo Mediterráneo,.
orden de que le alistara un traje de paisano.
omnipotente que ejerce en mí, deseó decirle.
un lago apacible sembrado de islotes fragantes.
Apesar del rigor de la temperatura, apesar de colocados allí como cestos de flores.
Pero nada dijo; y más contento que disgustado
del descubrimiento de su amigo, no quiso enta- la lluvia que se preparaba ya, impacientado por
-Oh! qué feliz soy! qué feliz soy! gritaba Neblar discusión y se abandonó á la grata idea de la espera enervante, se dirigió á la casa del Ma- lly cuyas miradas s~ cruzaban á cada instanteyor, no sin prevenir á Jacques que no vendría á con las de Juan; y á veces añadía en voz muy
que no tardaría Nelly en venir al barco.
-Entonces, ha.ata la noche, dijo el Doctor. No comer y que regresaría al bar.co á las nueve con baja: y cuánto te amo!
me espere usted á comer, pues estoy invitado por el Doctor, el Mayor Stephenson y su bija.
Era el momento de la baja mar y el agua esmi compailero el Director del Hospital y volveré
taba agitada por una ondulación que al retirarsaVI
con el Mayor y su hija en el bote que mande usdejil. ba ver por breve espacio algunas cimas de la
ted para ellos.
corona madrepórica, de modo que parecía impo-AMOR,
REY
DEL
UNIVERSO
....
-Desde á las ocho estará en.el muelle á la dissible que barco alguno pudiera penetrar mas allá
posición de ustedes.
No más una ligera tinta rosada en el horizon- y llegar al mar inter_ior tan sereno, tan apacible,.
Cuando el Doctor se fné, el Comandante acu•
te indicaba la próxima salida del sol. En esos tan atractivo.
dió personalmente á ver si todo estaba en orden
No obstante, fijánd0se bien, se distinguía quepaists no hay aurora ni crepúsculo-Todo es ráen el comedor y el salón que iba á poner, con sus ·
pido. Venus se apaga de improviso como si un en determinada extensión las olas no reventaban,.
camarotes á disposición del Mayor y de su hija.
soplo poderoso hubiera pasado sobre ella; y el el agua permanecía azul como la profundidad deLuego volvió al salón, releyó las instrucc:ones
que había recibido de su jefe y se puso á estudiar
en su colección de cartas marítimas, la ruta que
iba á seguir.
Nelly había sido bien inforn;iada. Aunque el
Comanaante debía aceptar como pasajeros al Mayor y su hija, no por esto debía modificar el itinerario, fijado de antemano, sino ir á I\layott;. y
permanecer allí uno ó dos días informándose del
Gobernador si tenía comunicaciones para los sultanes de las Comoras que acababan de someterse
al protectorado francés; luego irían á Anjonan
donde conferenciaría con el sultán y en seguida á
Mohelia donde podía quedarse algunos días; pues
allí había peligre de una rebelión contra el sultán y era necesari'J restablecer la paz sobre bases sólidas. Terminada esta misiva, iría á la gran
Comora y volvería á Mayotta y á Diego Suárez,
donde daría cuenta.al Jefe de la División Naval.
En una carta amistosa este Jefe ampliaba sus
instrucciones y explicaba por qué autorizó el em-

11r

~t!:

lr.T, MTThJOO

Domingo 14 de Agosto de 1898

los cielos y allí estaba «el paso» hacia la cual, mando. ¿Sabes que me intimidas cuando tomas
sin ocuparse porelmomento de Nelly, dirigía cui- esa ¡¡ctitud?
- Vamos, no te burles de mí: eso no está bien,
dadosamente su barco de Cha!mont.
·
-Cuidado, decía á los marinos encarg11dos do amada mía.
-Pero si esto es serio, muy serio; te encuentro
la maniobra, atención todos. Rectos, sobre el alinea.mento de las pirámides.-A babor, más á ba- tan superior á todo el mundo que me das miedo
bor.-Hay que desconfiar de la corriente. Bien, á á veces y basta me pregunto cómo ba1&gt; podido
virar ahora. A estribor rápidamente, toda la ba- hacer caso de mí y si es verdad eso de que nunca me olvidarás y que me seguirás amando así.
rra, toda sin miedo. A estribor.
El Oolibri, obediente, seguía por todas las si• Dime, dime si es verdad.
- Locuela! Bien sabes que sí, y basta me imanuosidades del paso, enmedio de los arrecifes
y pronto hubo de penetrar al mar interior, ese gino que be vivido amandote toda la vida.
-Así me sucede; y apesar de cuanto se diga
lago apacible lleno de islas que semejaban canastillas de flores. Ya no quedaba pues por qué preo- en contrario, no creo que sea pecaminoso amarcuparse, pues quedaba el barco al abrigo de la se así. ¿Qué piensas sobre eso? A veces me vietempestad y de todo peligro en esa rada maravi- nen escrúpulos porqu! la religión nos ordena
llosa que los ciclones no visitan nunca y donde amará Dios sobre todo. Pues bien. . . . yo ....
la linfa transparente no sabe lo qne son olas ui No, no: decididamentt: es muy malo e8o que iba
á decir. Oyeme, ayer al regresar del paseo,
espumas.
No se necesitaba sino aproximarse á IR peqne- cuando me dejaste para ir al hospital á buscar al
1!.a isla de Zavuclzi donde habita el Gobernador Doctor, entré á la iglesia. Era yo tan feliz que
y echar el an.c!a muy cerca de tierra, casi á la tenía ganas de llorar, de orar, y ví al cura que
sombra de los gre.ndes árboles que reflejan su estaba á punto de salir y le rogué que me confesara .... le conté todo, todo lo que pensaba y me
silueta alargada en el cristal del fondeadero.
regail.6 repitiendo varias veces.
- Fondo, gritó el Comandante.
-Es preciso amará Dios más que á sus criatuEran apenas las siete de la mailana y no podía de consiguiente pensarse todavía en la visita ras y así él bendecirá vuestra unión. Luego se
al Gobernador. El Comand11nte terminó de dar dulcificó un poco, me preguntó cuándo sería el
sus ordenes y para huir del baldeo que iba á co- matrimonio y le respondí que dentro de tres meses ¿te parece mucho tiempo?
menzar, bajó al aalór. acomµailado de Nelly.
-Bueno, dentro de tres meses: tan pronto coPero á punto de entrar le dijo con voz muy ba•
ja seilalándole la cortina que cubría la puerta del mo venga el oficial que deba remplazarme, te
iré á buscará Mohelia, bien que no está lejos y
camarote del Doctor:
- Silencio: no interrumpamos á nuestro amigo vendremos a Mayotta y nos casaremos allí, en
en el calor de sus inspiraciones; vamos mejor á esa modesta iglesia que se divisa desde aquí: mí
la cámara de usted y luego le enseilaré la mía; rala! Luego esperaremos el paso del vapor-e.o
v erá usted que bien instalada estoy.
· rreo y volveremos á Francia con derecho de amarnos y a á toda luz.
El la hizo entrar.
-Ob! qué bueno, qué bueno!. ... y no nos vol - Oh!, dijo ella, ¡qué lindo está todo esto! ¿sabe
usted seilor que es usted muy coqueto? Esos ta- veremos á separar. Eso me hace el efecto de un
pices de Turquía, ede aubre-cama, ese espejo ve- sueilo, y tengo miedo de despertar. ¡Que no sea
neciano, ese bronce.......... qué admirable mailana ese día bendito de nuestra unión! ¡Cuánto amo esta isla! Pero si me olvidas en ese tiempo!
bronce!
Tres meses tienen muchos días, muchos. r,Qué
-Es Diana, la casta Diana.
- ¿ Y esta mujer que está en este cuadro?
- .1!:s mi hermana, vive en Rusia y hace tiempo
que no la veo.
- ¿No tiene usted más parientes?
-Ninguno .
-¡Pobre amigo mío! Entonces usted es más
digno de compasión que yo! Al menos tengo á
mi padre.
Esta soledad de usted me hace amarlo más ...
Pero ¡que digo! si ya no es posible que crezca mi
amor .... Tú ocupas todos mis pensamientos, todos, y á veces en esta obsesión, me imagino que
tengo aspecto de loca y que todos leen en mi pensamiento. Figúrate, el otro día en Nossi-Bé,cu11ndo jugaba yo con ef chico del Gobernador, de improvisó lo abracé con delirio yledije. ¡«AyJuan,
J uan, cuanto te amo.» Su madre riendo me dijo:
«Cuánta ternura, seilorita Nelly, pP.ro nose llama
J uan sino Eduardo.» Entonces me ruboricé como
u na colegiala y no supe quP. contestar .... y me
reprochaba en secreto mi acción y te culpaba. también un poquito.
- Vida mía .... Ven para que te abrace yo como abrazabas á Eduardo.
Juan se sentó en un sillón y ella saltó á sus rodillas y le enlazó el cuello en dulce abrazo, diciéndole:
- Y me amarás siempre así, siempre, siempre?
¡Qué b~llo será vivir juntos y poder estarse besando todo el día sin que me den remordimientos!
porque esto que hacemos ahora es malo ¿sa•
bes? .... Me parece que estoy soilando desde que
vine á Nossi-Be, porque estaba segura de verte y
te vi al fin. Luego, no nos hemos separado: digo,
· sí, perv anoche, la noche solamente. Y luego, como no más un tabique me separaba de tí ..... .
quise salir y acecharte, ver cómo dormías y me
vestí y salí y .... ¡qué cosa tan particular ¡t:ú tenías el mismo pensamiento y nos encontramos á
medio camino. Entonces corrí, me volví al lecho
y cerré ha.gta la escotilla á pesar del calor ¡qué
calor hacía! ¿Verdad? Y me dormí más dichosa.
- ¿Dormiste bien?
-Como una reina ...... que duerme tranquila. No deEperté sino hasta esta mailana cuando
llamaste á mi puerta para preguntarme si quería
ver la entrada de M:ayotta. De un salto me levante y salí y pude abrazarte antes de que salieras
al puente. Qué hermoso estaba todo en el cielo y
el mar, qué liermoso, pero no tanto como tú. Se
te veía soberbio, y magnílico al dar tres voces de

..

135
vas ha hacer mientras pasan? ¿Por qué no? ....
pero iba á decir una tontería; eso no es po~ible,
hay formiílidades que llenar y aquí no es como
en América donde se casa uno con tanta facilidRd; y además, mientras estés á bordo no es posible. Mailana ó al otro día, me dejas en M:ohelia
y te vas ....
-¿Crees que regresarás algunas ocasiones dentro de esos tres meses?
- No; es muy raro que venga yo á las Como•
rRs .. .. Pero ahora, voy á estar algunos días en
MohelÍil.
-¡Cómo volarán estos tres meses! ;,Pensarás
mucho tiempo en mí? y si me olvidas! Desde que
te conozco, lils mismas ideas, las mismas, están
dando vueltas en mi cabeza como un caballo en •
el circo. ¡Qué miedo dan las separaciones cuan·
do se amll ! ¡Cómo haría yo para que me recordaras noche y dia , teniéndome sin cesar en tu cabeza y en tu corazón como yo· te tengo á tí! Sí
pudiera irme desde luego contigo ....
Y lo contemplaba pensativa mientras él cubría
de besos sus manecitas.
-Oye: le dijo luego. Voy á darte mi retrato,
un retrato que me hice para tí expre~amente cuando estuve en Diego-Suárez. Me puse el traje que
te agrada; aquel con que concurrí al banqnete
del Gobernador de Ambohimarina. Tú, me darás
el tuyo y de día lo llevaré conmigo á donde vaya y de noche.....
Nelly se interrumpió vacilando; él la pre~untó:
-Y de noche? qué harás de noche?
Pero ella no le contestó, sino que prestó atención á un rumor de voces que se oía afuera.
-Silencio! dijo: oigo al Doctor y creo que está en el salón.
-¿No será tu padre? interrogó el Comandante
algo intranquilo.
- Va mus á ver, dijo ella muy serena. ¡Pobre
de papá! hace ya tiempo que no me ocupo de él
porque mis pensamientos son todos para tí.
En los momentos de salir de la cámara, Juan
preguntó:

�136

-Apropósito de tu padre. ¿Qué le has dicho?
¿Le has lla.&amp;lado ya de nuestros proyectos?
-Para qué? No se usa eso entre nosotros. Ya
habrá tiempo de decírselo más tarde, cuando sea
necesario. ¿No es más bello amarse así, sin que
nadie lo sepa y sin deberse á nadie más que á
uno mismo? Está uno más cohibido cuando sus
padres están al tanto ...... ¿no eres de mi opinión?
~ .Sin explicarse por qué, Juan prefería también
que no se lo dijera al Mayor Stephenson.
-Es cierto, dijo sonriendo, tú siempre tienes razón: déjame besarte una
vez más.
Y luege entraron al salcín.
No era el Mayor quien hablaba. Como la víspera había bebido mucho,
dormía aún apesar de los ruidos formidables que se producen siempre al llegar á puerto una embarcación de vapor.
.-::-Era Lerbón, que detrás de su cortina se
entregaba á un monólo•
go muy animado.
-¡Sorprendente,
sorprendente, sorprendente! decía; nunca hubiera creído que una
presa tan grande ......
¡;;. Nelly interrumpió el
monólogo sacudiendo la
cortina y diciendo desde afuera alegremente:
-Eh! Buenos días, ,
Doctor querido, ¿qué le .
sucede á usted que á

.EL MUNDO

sopechaba sino imperfectamente, en tanto que
nhora tengo ya uua certidumbre absoluta, indis•
cutible.
-Sobre qué? preguntaron á la vez el Comandante y la joven, vagamente inquietos por el temor de que su conversació~ hubiera sido oída.

Domingo iJ.4 de Agosto de 1898
marote que ocupa usted, pero desde hace dos días
la transladó á este otro, sin duda también en una
escotilla.
-Sí, dijo Lerbon y este animalito tan benéfico
como interesante, me ha tejido en breves horas
un mosquitero diáfano, y tapando con su tela la
boca de la escotilla y sin privarme de aire ni de
luz, atrapa al paso moscos y mos•
quitos.
-Yo, dijo Nelly, para librarme
de esos enemigos, tengo
cosa mejor: el
perfume de
Binao.
-Es verdad, dijo Lerbón, pero la

Domingo 14 de Agosto de 1~

137

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

FIG. 1-DOS TRAJES PARA JilL E'-TÍú

Lectura para lallil damas
Las labores manuales
. Entre los conocimientos lndiRpensables á toda mu~er que quiera poner en práctica los principios más
importantes de la economia doméstica, se encuentra,

~ hora como esta no ha salido de su concha?

Pero el Doctor nada había maliciado ó á lo
No tiene usted vergüenza! ¿A.caso ignora usted menos así lo creyeron ellos cuando les dijo con
que hace ya tiempo que hemos dado fondo fren- aire de triunfo:
te Mayotta?
1
-Ya sé por fin ahora para qué sirve el hilo de
Lerbón levantó la cortina y salió al salón. Lue- plata en ziz-zag. L~ Epeira Mauricia se ha decigo tomó la manecita de Nelly y la besó galante• dido por fin á revelarme su secreto.
mente sin apresurarse, como quien saborea una
Como Nelly parecía no comprender, el Comanfruta delicada y después dijo c·o n acento de cun- dante le dijo sonriendo:
.
vicción:
-Es bueno, sepa usted que el doctor ha con-Pero querida seiiorita, decididamente usted seguido domesticar una araila grande de jardín á
me trae la dicha. Imagínese que acabo al fin de la que los sabios llaman Epeira Mauricia. Prime•
descubrir lo que tanto había buscado y que no ro la hizo construir su tela en la escotilla del ca-

Epeira es mejor porque no se limita A desembarazarme de esos dípteros: figúrese usted .....•
pero no va. á creerme ...... figúrese usted que
en este momento está en vía de comerse una de
las más corpulentas mariposas crepuscularei!:-una.
esfinje! ¿Cómo 111. capturó? Es fácil de verse, por
que la infeliz presa está rodeada aán del lazo de
que se sirvió su matadora. ¿Y sabe' usted cuál es
este lazo, Comandante?
(Continuará)
FIG. 2-TRAJ E PARA NIÑO

sin duda alg,una, el conoeimi.-nto perfecto y amplio
de las labores manuales. Ba~ta. para comprobar edto,
fijarnos en la diforencia notable que existe entre el
hogar de una madre de familia. que no tien11 conocimientos en las labores manuales y el de aquella qµe
ha tenido la felicidad de cursar dicha asignatura. Alli
todo es desaseo, gasto excesivo y falta de atractivo;
aqui puede verse la economía, el buen gusto y la corrección en el corte, pero sin derroche.
·
Desgraciadamente, á pesar de la gran Importancia
que tienen las labores manuales. su enseñanza está erateramente descuidada en las escuelas, pues aunque
año por año, acudimos alli para admirar las suntuoFas exposiciones de costuras hechas por las alumnas,
hay que advertir que esos trabajos han sido dirigidos
por perso!las que no se cuidan tanto como debieran,
por seguir una metodologla convenientemente en sus
clases.
Una lección de costura en nuestras eFcuelas primarias, bien puede tomarse como i,J tip,:&gt; de la más completa anarquía, en donde los conocimientu adquiridos son ficticios y pasajeros, pues se han dado sin orden y sin método; por más que éste sea preconizado
por todos, descuidado por !a mayoría y necesario para el éxito de nuestros trabajos. L.t elección de las
labores que han de hacer las alumnas durante el año,
queda al capricho de cada una de ellas ó al gusto de
los padres de familia, transformándose.dicha clase en
una especie de aquelarre de primorosas hadas, que
hacen brotar de entre sus manos, como por arte
mágico, las blancas garzas bordadas en seda y oro
para los biombos al estilo oiient&gt;al, las flores de nacarados pétalos y la rizada espuma del finísimo encaje
de bruselas. Esta profusión de quehaceres heterogéneos. tiAne algunos inconvenientes, entre ellos. perjuicio para sus discípulas, que se dedican á las lt bo•

res que más son de su agrado. descuidando quizá las
que le serán indispeusablt&gt;s más tarde y por otra parte, ut. trabajo ímprobo é infructuoso tal vez para la
maestra, qnEI no puede mutiplicar su, tención, para
atender il todas debidami,nte. Así, pues laenst:ñanza
de las labores manuales, debe ser slm11ltá.neamtlnte,

FIG 3-TRAJ E PARA NIÑO

�138

EL MUNDO

recibió hospedaje en casa de un caritativo boticario
amante de imprevistos y de novedadee.
Los bicicletistas tienen el esplritu de cuerpo. El
señor Bonvalot pretende que cuando su "Club" se encapricha en pedir algo, no hay fuerza humana que
le resista.
En el caso presente, se ha demostrado que se es 11nglo•11Bjón ó no se es. El dueño del "Caballo blanco"
pr~tendió ser amo de su casa. y no tenie~do que _c01:~tar con su diputado ni con H . .Ayuntamiento, dificil
fué "hacerlo andar." Según la ley inglesa habla un
sólo modo de molestarlo; este es acusarlo de
"haber faltado á sus
ob!igllciones de hotelero," rehusando alimento y hn~ar á una
señora ciclista bajo ,
pretexto que llevaba
un traje que vestía separadamente cada uno
de sus miembros. Esto significa calzones,
palabra que la buena
sociedad inglesa no
permite se pronuncie.
Las palabras que sirven para designar el
contenido de ese contenientes siendo por
completo prohibidas,
habrá que usar é in•
ventar cantidad de efemismos para defender
ante los tribunales un
asunt" en que sólo es
cuestión de objetos
queno11epueden mencionar.
Un repórter ha ido á
entrevistar al dueño
del 11 Caballo blanco"
quien le manifestó que
el pleito que se le promueve lo tiene sin cuidado y que exigirá se
presente la señora ante los magistrados de
la Ley, con el traje que
llevaba, seguro que
admitirán que tenia
razón en criticarlo.
Apenas circuló la
noticia de ese incidente cuando la prensa
inglesa comenzó á. re ·
cibir infinidad de cartas referentes á la
11~ran cuP;stión de Darkrng." La mayorla de
los ingle11ee está en
contra del hotelero por
amar al principio.
Son anglo-s,ijones y
no menos quisquillo ·
sos sobre el capitulo
de la independencia.
Pretenden vestirse co ·
mo bien les parece, y
rechazan el d~recho
de censura en los hoteleros.
¿En qué se mete ese
hombre? ...... ¡que lo
abandone desde luego toda su clientela!
Algunas mujeres se
rebajan hasta usarles
y dicen más ó menos.
FIG. 4-ELEGANTE MODELO DE VERANO
3:1 «traje racional&gt; no
es una especialidad
homogénea y desarrollarse por medio de ejercicio~ de los bicicletistas. Es el traje del p_orvenir. Se busprogre11ivos. Seria además conveniente, que una mis- ca su forma definitiva desde hace anos en los Estama profesora dirigiera á las alumnas en todos los cur- dos Unidos y en la Gran Bretaña_ por ~edio de sosos en que se subdividiera la ensefünza de las labo- ciedad de muje:·es inteligentes é mst~mdas que se
res manuales. Si atendiendo á estas ref.irmas, se pro- preocupan de la higiene y de las necesidades modercurase dar la preferencia á lo úcil y á lo indispensable nas engendradas por nuevas actividades_ Las ena- .
aRtes que á lo vistoso y superficial, es seguro que ca- guas largas recogen loa microbios. Con~tituyen un
da alumna al cerrarse para ella las puertas de la es- estorbo y á veces un peligro para las muJer~s que se
cuela, quedaría habilitada competentemente para el entregan á los juegos de los hombres. El traJe ae !_as
establecimiento de un nuevo hogar, feliz en lo que á «señoras bicicletistas• represen~a unl!- de las. soluciones del problema y quizá la meJor Aun considerando
esta parte de la economía pudiera corresponderle.
que la solución fllera mala, nada tiene que vei: con el
MARÍA M. ROSALES.
hotelero sin 1 con las diversas ligas que trabaJan de
ambos !~dos del océano para substituir U!} traje práctico á nuestros atavíos de animales de luJo,
Liga del traje para mujeres ciclistas.
Los ín~leses, menospreciando la política d~l. día,
las comphcaciones 9-ue pu_ede atrae1 la gu~rraH1spano .Americana, sus rntenc1ones secretas con relación
Hay ~ran alboroto en Inglaterra entre las señoras á las propiedades españolas que van próximamente á
y señoritas bicicletistas. I..;a "liga dd fraje-1·acional" ponerse en subasta pública secreta, bajo el martillo
se ve obligada á tomar en mano la causa de la vic- de la diplomacia, han gastado saliva. tinta y algo de
tima 11
talento en sus ataques contra el Caballo Blanco y en
El escritor .Arbe de Barine ha tomado apuntes so- su defAnsa.
bre tan interesante cuestión y cuenta su erigen y
En el siglo tres los Padres de la Iglesia se opusieconsecuencias.
Una pareja legitim~mente unida por los lazos del ron enérgicamente á que los hombres recortaran sus
matrimonio salió de Londres en 11tandem11 y pretendió «tunicas• considerando como muy afeminados aquepasar la noche en la. pequeña ciudad de Darking que llos que «adoptaban el traje bifurco, importado de
Persia.•
sólo posee dos hoteles decentes.
El "León colorado" se negó muy civilmente á reciEn Oriente, las mujeres usan aún ese t•aje con~ebir los pasajeros, pero no escondió que era con mo- nado. La justicia inglesa no se ha pronunciado 11un,
tivo de los pantalones cortos de la señora. El "Caba- no da su sentencia. .Algunos pretenden ~ue si la mullo blanco" no puso formalidad al~una en su negativa jer es bien formada, los calzones sondehciosos. Unas
y cerró la puerta sobre las narices de la cansada pa- maestras de escuela se quejan que el uso de esas funreja: "¡No recibimos señoras en trajes de fantasial" das, convierten sus disclpulae en hombres.
exclamó el hotelero.
Muerta de frío, mojada y desfalleciente, la pareja

Domingo 14 de Agosto de 1898.

Domingo U de Agosto de 1898

139

EL MUNDO

Plantas -venenosas

Nuestro• Grabados.

Muchas hay que tocamos diariamente y creemos son
inofensivas. Para enumerarlas tendríamos que hablar
no en griego sino en latín, tomando en cuenta que
aquí se bautizan las flores, los arbustos con entera
libertad.
Lo que no necesita griego ni latln es el germen de
la papa el cual contiene un veneno temible. Este se
llama solanina, se encuentra en las hoj&lt;ls de la planta
y sólo el tubérculo bien 11eparado de su vástago está
exento de él.
Debe cuidarse quitar á las papas la base del germen, con buen cuchillo y cuidadosamente. Esto se
llama el ojo de la papa
Es muy general pelar las papas sin.extraer ese germen Cuando las papas maduran en sacos. en cajll.s ó
en almacén, deben recortárseles todas las partes verdes.
La solanina causa males de estómago é irritaciones
de intestinos que siempre se atribuyen é otras caueas.

FlG. 1-D0S TRAJES PARA EL ESTÍO,
Hermosos y ligeros, el primero de bengaliua á gra~des rayas, con cuerpo bolero, ornado de J.na capeh•
na de gasa btanca pfüsé y abierto sobre un plastrón
plissé t.-mbién de la misma; cinturón de seda asargada y mangas juntas con un pequeño volante en el remate.
El segundo, de gasa figurada con blusa de plissé,
abierta sobre una pechera de lino semi-cubierta fOr
gran corbata fantasía, y con dos solapas triangulares
muy elegantes, doublees de seda, cinturón negro de
seda acordonada.
Hombreras ligeras ornadas de pequeños volantes
ó cintas que se repiten en la basquiña y en el remate
de las mangas.
FIGURA.S 2 y 3-0')S TR\-TIB P \R \ Nc'io.
Un frock, delantero y espalda, de sarga con
blusita marinera y ci11turón blanco y un trajecito sastre de sarga también. formado por una
blusita de gran novedad y pantaloncito de bombacho.
FlG. 4-ELEGANTE MODELO PARA VERANO,
Es un traie de piel de seda de una encantadora originalidad. .Asciende la falda hasta formar
un elegante coeeleto y se abre á todo lo largo
sobre un fondo de 9atln bordado y en el cuerpo
sobre un gr11n plastrón de muselina obscura
pli~~é.
Un medio jacquet con tendAncias á. estilo bolero, que es una primorosa aplicación de bordado, asciende formando un cuello Médicis, alterna con yockeys en los hombros; muestra mangu ajustadas can aplicación de cintas de seda
negra.
Un pequeño volante de m11selina de seda orna la parte inferior de las mangas.
FlG, Ó-TRAJEDE CALLE-DELANTERO Y F$PALllA.
El corpiño es fantasía, hecho todo de tafetán
y muselina de seda, la cual asoma asi en el peto
como en las mangas, á través de ligeras bandas
cruzadas por galoncitos de beda en ángulos.
Gran plastrón plissé de m11Selina con gola
Médicis.
Dos bandas de la misma á ambos lados de la
blusa, prendidas á los hombros por elegantes
rosetones.

FIG. 5-TRAJ"El DE CAL!:E. DELANTERO Y ESPALDA

,.**
Creemos que más vale que la mujer quede mujerr
pues al convertirse en hombre, pobre de nosotro&amp;
!Ya nos da bastante trab11jo!

--------·--------

FlG. 7

Precio dela mujer
Cierto sabio italiano se l1a dedicado á. reunir con•
cienzudos datos acerca del precio que alcanzan las
mujeres en los paises en que su venta es todavía co·
rriente.
Entre los cafres una mujer hermosa acostumbra
valer 70 cabtzas de ganado lanar.
l!:n el Estad o de Mishmi en la India, vale 20 cabezas de cerdo.
En Tin:.or se dan por u11a esposa 200 ó 300 búfalos y
ademas una infinidad de ovejas.
Entre los Samoyedos una joven soltera de elevada
familia se paga con cuarónta rublos de plata, do,¡
pieles de zorra, seis metrcs de paño rojo, una cace10la de hierro y cuatro pides de castor. Como ca~i la totalidad de los hombres no pueden dar todas estas cosas, muchos toman un partido más .... -económico
pordecirlo asi- de robará las mujeres.
Los esquimales las pagan C&lt;'n 100 á 150 rengíferos.
Los orampos dan por una mujer dos vacas Uu pretendiente ricQ paga adómás tres bueyes.
Los Balakeles, en el Africa ecuatorial, compran la
mujer con algunos dientes de elefante.

Las mujeres médicas

FIGURA 6
Otro frock para niña de 2 á 3 años, de muselina de seda, ceñido arriba del talle por un lacito de seda rosa y adornado de tiras bordadas,
prendidas sobre loe homt&gt;ros, á derecha é izquierda por '.azos de seda rosa también.

Se estan multiplicando en los Estados Unidos en
proporción extraordinaria. En el año de l&amp;fü se contaban 527, se cuentan ahora 4,5001
Parece que muchos de esos honorables practicantes tienen productivas clientelas y algun&amp;J de ellas,
que no eon seis pero pasan de tres, ganan fácilmentesus $5,000 oro anuales.
Conociendo nuestra afición á lo nuevo y á lo desconocido, no creemos errar al opinar en que algunas dec
esas Doctoras. sobre todo siendo bonitas, establecerlan.
en nuestra Metrópoli unagrancompetencia médica, si
se resolviera avisitarnos.Hay que recordar que mucho&amp;
enfermos sanan ó cuando menos se alivian á la vista.
de un Doctor que les simpatiza. En el dolor de muelas, es caso tan frecuente, que ni debe mencionarae.

FIGURAS 7 y 8
Seis prendas de ropa blanca para niños, propias para labores de mano de señora3, Da senc1lla factura y última novedad.
' FlG. 9-TRAJE SASTRE PARA VIAJE
Es todo de sarga gris acero, en forma de
bata, con falda plena y adornado con cintas
paralelas de seda clara.
Dos filas de botones fantasía ornan el peto
hasta la basquiña.
Dos alas de mariposa de falla blanca figurada, forman elegante solapa á la derecha
Manga justa con varias órdenes de pequti·
ños yockeys.
FlG 9-TRAJE SASTRE PARA VIAJE

FIG.8

,,,,............................................................................, .....................................................................

La escena en santiago de Cuba.
FIG. 6.

(Kladderadatsch, Berlin.)

Después de una minuciosa investigación, las potencias deciden que Tío
Samuel no es un mal cliente.
.
(Puck, N. York)

�La Karatina

HILAR/O MEENEN

Ea un re medio vegetal de a plicación externa,

AVENIDA JUARHZ Ns. S, 4 y r,,

que hace desaparecer todas las enfermedades de la piel, que cambian su color
6 su textura: Quita toda clase de
erupciones, escamas y manchas. Desapareeen Inmediatamente la mayor
parte de las enfermedades de la
piel con la

REPRESENTANTE D E - - - LAK FABRICAS
B nmber y Co., London,
E.e. Steams y Co., Byrucus0 , E . U. A.

The Record C¡ cle works.

Aplicaciónexternadela Karatina

detDr.AYER
Curan la Dispepsia,

y el tratamlentncomplementarlo de 16• n rt
nulos de la m isma
substancia, comblnadosco
moestá.n con el arsénico, hierro
y azufre. C'a da frasco y cajita de
Gránulos, lle van iustrucc!ones para
usarse. De venta en las prmclpales Droguerlas . Agencia en Méx.co Novaro.tGoet.schel Sucs.

UEXICO

Apartado 189.

~FABRICA. DE BICICLETA~~

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 2 1 DFl 1898

Talleres de composturas, Accesorios, Ropa., Todos artículos de este ramo.
CA-.,.A. FUNDA. DA. EN 1892

Más antigua. y más acreditada de este ramo en la. República.
PIDA.NSE CATALOGOS

gall0jón Espiri~u Santo oº l. Apartado 648

Unico Depósito

MESAS DE BILLAR Y PIÑA

Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos

con barandas de patente "MONARCH"

-:COMICO:-

~ DEL -

ESTÓMAQ-01

SEMANARIO HUMORISTICO.

HÍCADO y VIENTRE
Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.
Nadie debe P.star sin un pomito de
Píldoras Catárticas del Dr. Ayer,

para poder tomar una pequeña
dosis, á. los primeros smtornas de indigestión, y evitar asi un sinnúmero
de enfermedades.
Preparadas por e l Dr. J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell. lllass., E . U. A.

~20~
LAMPARAS

para bicicletas de paseo
De Ntquel Plateado Pequenas, Bonitas y d uraderas.

Fabricadas exclusivamente por

Queman queroslna y se con

servan encendidas. Las
LM mejores luces para BI•

The Brunswick--Balke-- Co/lender Company.

clcletas. Las prlnr.lpales
Umparas para Bicicletas
en los Estados Unidos y

Europa
=· - - - - - - - - - 20TH C:KNTURT
CICJ.AMETROS

PRIMER PREMIO EN LAS

\;nosiciom UniversalAs de Barcelona yChicairQ

·

40,000

ACCESORIOS DE TODAS CLASES
Dldglrse á JO LlO BA.LKE, .11!1 exlco, D. F,

klló..,etro•

CALLEDEGA.NTE NUM. 4 APARTADO 889
PIDANSE CATALOGOS ILUSTRADOS

20th Cf't. tnry MF6
C6mpar,y

17 Wr.rren si.,N. Y. U. B. A.

LAS. FABRICAS

.La Nueva ludu•t.ria.

UNIVERSALES

a.

Grañ Fibrlca
Cani~,, Catne, •
y Cunaa de lat4o y Dlerr■.

ESTILO INGLES GARANTIZANDO SU CONSTRUCCION.
SNOL.le~ alDOK ltN

ON .-A .. L.lt ..... ANc;:A1a

~ -p

Portal

ae las Gflores ~ ~allejuela
-MEX1CO-

RUE DES PETITES ECURIES,

24,

PARIS.

~

Sin igual surtido en telas de seia para la estación, pongé,

!N!ST!SIO HEST!I T CIA.

,e la Menterllla núm. 11. Mhlee. Apartado Postol

ajia,

897

muselina, gasas, etc., etc.

-:PARAGUAS:para Sefiores y Sefi.oritas, á precio sin competencia.

LOEB HERMANOS

SOMBRILLAS GRANEL PRIX.

CRISTALERIA
TODO MARCADO CON NUMEROS CONOCl'lOS.

.A.LOAIOERIA Nº210

PRECJO@FIJOS.

A.PARTA.DO t508

~~MEXIco~

11

•

-La paz, nin.a, con las últimas noticias de la guerra.

•

NUMERO 8

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93482">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93484">
            <text>1898</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93485">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93486">
            <text>7</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93487">
            <text>Agosto</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93488">
            <text>14</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="93505">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93483">
              <text>El Mundo, 1898, Tomo 2, No 7, Agosto 14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93489">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93490">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93491">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93492">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93493">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93494">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93495">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="93496">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93497">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93498">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93499">
              <text>1898-08-14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93500">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93501">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93502">
              <text>2017517</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93503">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93504">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93506">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93507">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="93508">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="1240">
      <name>Alumnos ciclistas</name>
    </tag>
    <tag tagId="1241">
      <name>Circulación de periódicos</name>
    </tag>
    <tag tagId="1014">
      <name>Damas distinguidas</name>
    </tag>
    <tag tagId="1210">
      <name>Desastre de La Bourgogne</name>
    </tag>
    <tag tagId="1242">
      <name>Esperanza Gutiérrez Méndez</name>
    </tag>
    <tag tagId="1239">
      <name>Teatro de Guanajuato</name>
    </tag>
    <tag tagId="522">
      <name>Teatro Juárez</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
