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                  <text>160
EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1889,

didos
de plata. Estos se repiten en el corpiño sobre las bandas de piel de eda que al
ternancon
conhebillas
el crespón
8
Elegantísimo
modelo
es
este
que
tiene
detalles
ñe
adorno
como
el
de
las
mangas,
de una suprema originalidad.

/?-T-,

~.7.;:,

.

&gt;•

_,,d,:' /

,;:~ .-t~- 0::.·

FIG.5,-TOILETTE PARA PASEO.

,,

Es un modAlo elegante de velo de parma, guarnecido de malinas y de pequeñas vueltas de satin
cielo.
Eetá compuesto de una falda con tablero, que proporciona el volante.
Este eetli coronado de uua blonda que asciende por
el corpiño de manera que simula un del,mtc&gt;ro abierto sobre un chaleco formado por una linea de botones.
El corpiño está hecho de una espalda tendida y de
delantero fruncido en el talle,
La parte superior del delantero se repliega para
formar dos vueltas que se recubren de satin incrustado de encaje.
Un pequeño empieza.miento de satln, forma una de
las aplicaciones más graciosas.

,

'Í.

:·/

i

L

MEXICO, AGOSTO

TOMO II

28

DE 1898

FIG 6-UN GRUPO DE MODELOS PARA ESTÍO,

Nanzuk, beng111ina, foulard y escocés de algodón:
he aqui los grandes compoaentes de los trajes que

F!G. 9 -FORRO DE SACHRIT,

forman el encantador grupo que ofrecemos. ·hoy á
nuestras lectoras.
Todos son de una factura tan sencilla c?mo ligera
y elegante y de colores medianamente vivos, tal cual
se estilan para trajes de esta estación.
Elijan nuestras lectoras, que hay de sobra dontle
elegí: en grupo tan harmonioso y lleno de novedad.
FIGURAS 7, 8 1 9 y 10,
Incluimos en este grupo una serie de labores para
damas, propias para los largos días del estlo, en el
que figuran verdaderos tours de coqu~teria y de gracia, y una colección de modelos para trajes de casa
de formas sencillas: delantales, un jacquet de dril, una
bata de escocé$ de algodón claro, una de sarga obscura y la espalda de la propia bata de escocé¡¡,
Hemos elegido los-modelos- más- en boga.

~ La educacion es un cepilJo que alisa los ángulo;;,
pero que no puede mejorar la madera
A HOUSAYE.

FIG, 6-UN GRUPO DB .MODEL• 8 PARA EL .ESTÍO

La incf'rtidumbre de la felfci-lad es más cruel que
la certidumbre de la desgracia.
Si todos nuestroR sueños se rei.lizaran, muv p10•1to
acaba.riamos de soñar.
•
No se duerme sin soñar sino cuando se. vive Ein esperanza.

Hay en la vida horas mortalmente tristf's en que ni
el amor puede darnos un recuerdo siquiera,
Todas nuestras alrgrias están hech-as d-e dolores
porque lo mejo,- que tienen es el deseo.
.
'
H.

ÜONSCIENS.lll,

En materia de moral, la moda es para el mundo el
más intolerante de los censores.
A.

FIG, 10- TAPICERIA PARA BILLAS,

SOR.lll.L,

Con el próximo número se
repartirá á los señores abonados de este periódico, la novela que como prin1a corresponde al mes de Agosto.

(2
~1'.

General

ek. (t arlos

Diez Gutiérrez,

Gobernador de San Luis Potosi.

+ el 21 de Agosto.

•

NUMERO 9

�EL MUNDO

162

LASEMANA.
Tt·istes nuevas nos ha comunicado el telégrafo
esta semana. U na existencia más, consagrada
al bien social, se ha extinguido.
Don Carlo, Diez Gutiérrez, jefe del Estado de
San Luis y eminente figura del partido liberal,
fué en la entid&gt;1d que go.b croaba fiel y afortunado
representante de los aubelos de reconstitución social y de adelanto.
Luchó como soldado, y como hombre de administración siguió la ruta abierta A los destinos de
la Nación por su Jefe Supremo; dió nuevos impulsos á las aspiraciones de la época. y cimentación á las conquistns de la paz y el trabajo.
La gratitud popular lué elocuente en sus demostraciones, impregnúndolas con suaves perfumes de amor y piedacl. Veinticinco mil dolientes
siguieron el cortejo que conducía el cada.verá su
cripta bizantina del Saucito, y la honda emoción
ele! pueblo atestigu&gt;1ba que no eran aquellas las
,,ompas fúnebres decretadas por el duelo oficial
en honor de un gobernante, sino el homenaje justo
y expon té.neo que se tributa á un ciudadano grande y benemérito.

~

ol~idar sus ocupaciones más urgentes para seguir_ A,_nn grupo, A donde quiera que este grupo
se dtr1Ja, para silbar, gritar y apedrear siempre
que ha.ya una ocasión propicia .. . .
Un _cente_nar de operarios resuelve suspender sus
trabaJos mientras se decide esta 6 la otra cuestión do salarios, y se encaminan A las oficinas de
la empresa para zanjar la diterencia.
Un economista objetaría al movimiento de los
h?elguistas que por mucha razón que tengan, más
pi_erden que ganan, abandonando sus tare~s1 pu1:1s
aun en el caso de que el arreglo sea satif:fdctorio,
sobre ellos cae el déficit del tiempo que no trab•¡an.
Pero la gente que encuentran al paso, piensa
de otro modo, ó mejor dicho, no piensa: siente la
necesidad del alhoroto, y abandonada al instinto
de motinero latente, ullá Vll 1 empujada por impulsos irrefrenables, inconscientes.
Silb11r1 gritar mueras ó vivll~, arrojar piedras ..
Y ese es el ciudadano de una autrusta democracia;,e! eterno revoltoio que, á te~er voz política,
pedma una Constitución que aboliera la policía ..

~

Todos los quo por falta de una iniciación suficie?te en los misterios del reporterismo, leen con
senedad las notas escaod11lo.sas de los diarios
creen á estas horas que la sociedad mexicana es:
tA de~quiciándose, y que las virtudes femeninas
m!\s excelsas, el pudor y la sumi:üón, no existen
y a ó desn parecen violentamente.
Ahoguemos el pesimismo y fllera temores: el
peligro de las selloritas ráptoras no es tan inmi•
nente como se cree; la seguridat.1 personal del
sexo que suponiamos amen11zado, no sufrirá los
ataques gravísimos que tanto nos ht1bí1:1.n preocupado.
Por u~ exceso d~ celo profesional, los reporters, olvidaron decir que el último rapto anti-mús•
culi~o, tenía por ejecutante á las mismas protagomstas de anteriores fechorias. Dos, sólo dos,
so~ l~s sefioritas raptoras, y según mis noticias,
la ulttma empresa que acometieron salió fallida
. al vulor .y sangre fría de la ' víctima, dis-'
graci1ts
cretamente d esignada por iniciales y alo-unas
0
sefi.rts car,acteristas en los reportazgos.
No estamos en el caso de recurrir á medid1ts
extremas; para dos raptoras el remedio es defácil
aplicación1 aun suponiendo tan recalcitrantes á
las entusiastas feministas que no sean con ellas
eficaces los recursos de un tratumienso domé3tico.
Aunque no sea sino por honor del s~xo emprend.edor y aventur ero, consigno con jú.bilo que no son
siempre ellas las que recluman la iniciativa de
la a ventura: la que corrieron dos colegrnlitas
escapadas con un joven imberbe 1 supone en éste
facultades excepcionales que restablecen el equilibrio social.
Para un raptor hay cárceles; pero ¿qué castigo
merece el hombre que se deja raptar?

En materia de convencionalismos estamos como
el primer día. peor aú.n¡ porque al fin ltts tribus
merodeadoras de los tiempos prehistóricos nos
avent!ljaban en la superioridad de una virmd
que hemos perdido 1 ó poco menos 1 -la sinceridad.
Tt'.nian, como nosotros, el culto de los héroes,
aceptndo; pero eran héroes inmediatos 1 parientes
ó be~nefactores directos de los ofrniantes¡ adorábanlos en recuerdo, en efigie 1 en su túm ulo y á
veces en su mismo hogar tmtre las reliquias de
~u v ida1 que acá para inte r nos, no era siempre
de lo mAs ejemplar.
Así iban las cosas, hastl que cambiando los
tiempos, nuevos vínculos de rttZ&amp; y otro medio
físico, hacían A un l11do loe primitivos semi•
d.ioses1 suplantAndolos ou·os de factura más moder'tHl. y· proezas más relacionadas con las condiciones existentes.
Ese es el mundo y no .queremos creerlo·' nos
empefiamos en clavar sóhdameate sentimientos
qne pasan, atribuyéndoles una perpetuidad imvosible.
.
No estoy rellido con el culto de los hombres
extrao~d.inarios. Culto he dicho y tentado estoy
de rccuhcar I porque el culto supone una creencia
y un amor: creencia bien difícil en tiempos de libre examen y 1:1.~or muy &lt;lébil si se re¡,arte á
prorrata entre los grandes paladines de la humanidad.
Cuda hombre tiene su capilla y en ella los ídolos que adorai pero la vehemencia de este celo
religioso está en razón in versa de la distancia y
directa de la semejanztt moral.
De cien mexicanos, creo que noventa y nueve
nueve décimos 1 se interesan más por el mitic~
Homero que por el auténtico y ~utóctono NetzaDeslizase el raudal de los delitos más violenbualcoyotl puesto al alcance de los menos po!í• tos á nuestra vista, sin que sean parte á sorprenglotas por el Sr. D. Joaquin Pesado.
dernos y a ni su número ni la atrocidad que los
¿Y diré sin que se ofendan los hiprresté.ücos particuhtriza.
que S.M. Cuauhtemoc, celebrado anualmente en
l!n l~ombre, un lépero cualquiera, insulta Auna
clásico nahuatl por dos ó tres filólogos no enar- muJer Joven y bella cuyo hermano reclamaexcudece.tanto como fuera de desearse nuestro ya s~s por la ofens::.; y cuando vuelve la espalda,
caldeado civismo?
disgustado del soez galanteador, siente un golpe
. Y~ admiro, como todos en esta tierra, la egre- brutal y cae asesinado.
gia f1g~r~ del guerrero azteca; pero desearía que
_Y_ este.hombre dominado por instintos que holo adnuraramos en espafl.ol, aunque esto sea me- rripilan uá ante un jurado 1 Sd debatirá. el hecho
nos aparatoso y académico .
prolijamente, con argucias sutiles por parte de la
_O 111 me~os,-_y-a que_ el idioma nacional y co- detensa, y los sen.ores jurados, olvidando el senr~1e11te se Juzga 1mprop10 de la majestuosa solem- timiento de la solidaridad social perdonarAn acamdad,-¿por qué no se reparte entre los asisten- so una vida que sólo pueden co~servar la piedad
tes traduc~iones .de los discursos, para que cada extraviada y las precupaciones de una filimtrouno, ol mismo tiempo que se deleita cvn la mu- pia tau incomprensible como peligrosu.
s_ical peroración mexica, pueda ir leyendo en su
ilbreto Jo que dice el sibilino orador?
Sé de alguien que se propone poner A la venta,
Y en _tanto que los sen.ores asesinos riegan con
anu~lmente con toda oportunidad, libretos para sangre mocente las calles de la Capital, llegan de
los Estados remotos, narraciones de increib1es
la fiesta de Cuauhtemoc.
perversidades. El siglo acaba y aún se perpetüa
la fisonomía del bárbRro encomendero en Jos
¿Qué es una huelga?No cabe ciertamente en la amos y los capataces de las haciendas. El indio
ri.gidez de una definición doctrinal la ruidosa y ba sido sustituido por el enganchado, A quien con
pmtoresca multitud que inundó la Avenida Juá- aman.os y promesas se arranca de su tierra y en
otra lejana, inhospitalaria y cruel, si:, le esclarez el martes Ultimo.
Menos aún podía decir lo que es un huelguista. viza, se le apalea y se 16 mata de hambre. Ni las
Un huelguista es .... todo el mundo, en México· mujeres escapan de la ferocidad de los explotaes decir, los incontables callejeros que se halla~ dores del hombre-acémila de ~uestros campos.
Y nuestras leyes humanitarias son impotentes
siempre dispuestos A desviarse de su camino, á

~

,..,

,..,

Domingo 28 de Agosto do 1891!
y la acción protector. de Jos gobiernos 110 llega
A donde imploran su justa int~rvención los miserables y los desamparados.
No hay rigores que valgan contra el malhechor
que esconde sus crímenes en los abruptos picos de
la montana., guarida legendaria en donde anidan,
ausentes de la civilización, supervivencias de un
pasado ensombrecido por todas las barbaries de
la colonia brutal. .. .
Dick.

l)olitica ©tntral.
RESIJllEY,-El protocolo de la paz,-La crisis espafto•
la.-Convocatorla de las Cortes.-El Ministerio Sagasta ante ta representación nacional,

Aceptadas por Espalla las bases de la paz en
protuco:o firmado por ?ti. Cambon en representación del gobieruo responsable de la monarquía
espa~ola, prepAranse en Wáshington y en Ma·
drid A dRr touas las instrucciones necesarias á
los comisionados que han de arreglar la m anera
de cumplír r.on alguna de las prescripciones sefl.aladas en el mismo protocolo. Por una y otra
parte se han nombrado ya los miembros que deben constituir el comité internacional, que determine puntualmente de qué modo se han de r etirar y en qué tiempo, las tropas que gua r necen
Cuba y Puerto Rico; de qué modo las g uarniciones de las principales plazas en las Antillas han
de abandonar sus puestos en dondt, hicieron guar dia duranle toda la guerra de insurrección, y donde permanecier on con el arma ni brazo esper an ·
do las fuerzas invasoras. OcUpanse ya también
los gobiernos espafiol y americano 1 en buscar ltts
rersonas distinguidas A quienes se confiará. la alta misión de concluir el trntado difinitivo de paz,
á quienes corresponde principalme11te, determinar la cuestión filipinll 1 en donde aparece más de
un punto obscuro 1 á causa de acontecimientos
supervinientes después de firmado el protocolo.
No babia recibido el jete americano que dirigía el
sitio de Manila,ni podía h•ber llegado á su conocimiento en tiempo oportuno la suspensión de hostilidades,cuaudo lanzó las fuerzas combinadas de mar
y tierra sobre la capital del Archipiélago filipino
en dont..le por mús de tres meses, falto de auxi i JB
y en situación desesperada, se había sostenido el
General Augusti.Comenzó el bombardeo por la eicuadra de Dewey sobre las fortificaciones de la
ciudad nmurallada; cuando callaron los caflones
de las fortalezlls, lnnzáronse al asalto los regimientos del Gral. Merrit, y aquella guarmción
l1eroicn que había resistido por tanto tiempo, sola y desamparada1 sin tener recursos, sin esperar auxilios, tuvo que sucumbir á fuerzas superiores. Una capitulación honrosa para el Gener al
JAudenes lué el re,ultado del as•lto, y desde el
di• 13 de Agosto ondea sobre la capital del Arcl1ipiétago el pabellón de lt1.s estrellas.
Ap11.rte de este hecho de armas que pene á los
invasores en posesión de una plaza tan importante, Dewey hab.ia iniciado movimientos agresivos contra lt1s costas vecinas, enviimdo sus cruceros A Ilo llo y A Panay, para capturar los
calloneros espalloles que allí se habían r elngiado y para someter, si era posibie, la prov incia
de las Visaya. Aunque se h• restablecido la comunicación directa con Manila por la vía de
Hong-Kong 1 no ije tienen noticias ni en Washington ni en Madrid, del resultado de esas expedí,
ciones; y si es cierto que oportunamente secomunicaron las órdenes para la suspensión de hostilidades, los buquts americanos, en alta mar y
faltos de comunicacion~s, 110 hnn podido r ecibir
contra órdenes y habrán seguido adelante su misión ofensivo. sobre lns plazus del litoral.

*
••

Entre tanto, cediendo A los clamores de la prensa, acatando sumiso los preceptos de la constitu•
ción 1 y queriendo quizá depurar su conducta y librarse de toda resp9nsab1.1dad en la crisis actual
en que ha habido que sacrificar en medio de an~
gustias terribles una parte del territo rio1 que
ceder s.l enemigo la isla de Puerto Rico, siempre
fiel á la tradición monárquica, que abandonar
toda soberanía sobre la is'.a de Cuba, y que exponerse acaso A una pérdida considerable en el rico
archipiélago, descubierto por Magallanes y conqmstado por Legazp1, en aquellos tiempos en que
el pendón victorioso de Castilla se paseaba altanero por los mares conocidos y buscaba los des-

O,

11 1 '\

&lt;:onocidos para extender el peder de aquel manare~ que .P?do exclamar: :•el sol no se pone
en mis domm1os, 11 ha convemdo el ministerio S.1...gasta en llat~ar A la rep_resentación nacional para.
que ella dectda los destmos de la patria, antes que
sea un hecho el tratado de paz.
Acaba de expedirse por la Reina Regente el
&lt;lecreto que convoca á las Cortes espaftolas para
que reauuden sus labores en el actual periodo de
prueba por que atraviesa la monarquía, por proJlios y por extrallos combatida.
Awenazado por dentro con los rugidos del carl ismo, que desde las abruptas montttftas navarras
trata de lanzs.rse sobre los campos de Cttstilla·
amagado por las huestes del Pre:endiente qu¿
aspira á, enarbolar su bandera i:iangrienttt ag'itar
la tea de la discordia y entrar á saugre luego
y asentars.~, aunque sea sobre ruinas, entre l11s
]lamas roJtZas de ]a guerra civil, en el trono
.ambicjonndo; agitado por las dispersas fuerzas
r epublicanas que aspiran también, aunque sin tener elementos suficientes á derribar la dinastía·
-compelido en el exterior, por meLlio de la ruerz;
abrumadora, á aceptar las bases de una paz doloTosa, por la que A falt&gt;1 de indemnizaeión pecuniar ia de guerrR. se la exigen sacrificios de territorio á los que difícilmente se resignará el pueblo:
-el gobierno de E;p1t:lia que prelitle el Sr. Sagasta
y_ q ue por tanto tiempo ba sostenido bajo su propia responsabthdad moral todas las dilicultades
de la c,1mpafl.a, to&lt;los los trabajos de la or1ranización de los ejércitos de mar y tierra en u;a lucha tan poco espernda, llama A los elegidos del
pueblo para representarlo en las Cortes, á fin de
compar ti r con ellos las dificultades de la situa-eión, acud~ á la re~r~sentución nacional después
&lt;le haber 01do la op1món de los jales de partido
de los caudillos y coriteos, esperando de ello, el
.ap oyo moral y material de que tirnto h&gt;1. necesitado en la tremenda crisis.
No todos h&gt;1n respondido al llamamiento pa·
triótico que-les hiciera el Presidente del Consejo.
Alg uien ha habido como el General Weyler, que
á pretexto de un catarro se hu excusado de concurrir, y sin poderlo remediar nos recuerda A la
zorra de la fabula. Ocros, como el jete de la minoría republicana1 han rechazado toda participa-eion en el asunto, rehuído toda responsabilid11d
y remitido su opinión para ante las Cortes reuni:
d_as. Algunos, e.o fin, se han declarado partida11·1os r esueltos de la guerra á todo trance de la
lucha.sin cuartel, del sacrificio del país h~:Jta el
sui cidio, con tal de no aceptar lo que llaman una
tr ansacción vergonzosa con el enemigo.
No todos se han mo·s trado tan implacables con
el gabinete liberal. Los correligionarios están listos para la lucha, y cualesquiera que sean sus as•
piraciones, se disponen á seguir en apretadas tilas al lado de su jefe. El General Martioez Campos se ha cobcado decididamente dellado de los
que_sostien~n la conveniencia de defender, por
ser 1rrem~dtable, la solución que Sagasta ha dado _A la cr1s1s actual. Silvela, representante de la
um~n conse~vadora, la ha aceptado también, prometiendo, sm embargo, levantar la voz en nombre de su partido, cuando llegue la hora de exig ir r esponsabilidades A los que han traído al
pais á este tr!ste doloroso extremo. Los más, en
-~eneral, ~e . ha°: 19:vado las manos, dejando al
¡efe del mm1ster10 hberal la respocsabilidad tremenda de sus actos. ¡Cuánta política en los momentos actuale~, en que el pa.is, lo único que cxi.ge, es a bn_e gación y patriotismo, guiados por el
buen sent,dol ¡A. qué pruebas tan rudas ha dehi•
&lt;lo sujetarse el esforzado campeón de ih Espaila
liberal!

y

•
••

163

1:LMTJNDO

p =B l~ Agosto de 1898.

Casi simultAneamente se reunirán enla Ilabana
Y en S~n:Juan de Puerto Rico, las comisiones para
la r etirada del ejército, se abriran las Cortes
-del reino para resolver la crisis conforme á las
pr evisiones y promesas del Gobierno y se celebrarán en París las sesiones de los representantes de Espolia y Estados Unidos, para formular
en definitiva el tratado de paz. ¿Prevalecerí,
e~ esa luch;\ parlamentaria la disciplina que
rige~ los partidos militantes, y se dejarán guiar
los d1 potados y los senadores por las promesas
que at.gún jete ha hecho al sellar Sagasta?
Los grrtos de angustia y de dolor que salen de
las tilas del pueblu, los clamores de pena, los
ayes desgarradores de las madres y de los huérfanos que han visto á los pednzos de su corazón
destrozados por la guerra ¿no encenderán los pe-

chos de patriotismo, exigiendo de modo fiero res•
ponsabilid&gt;1des A los mini,tros y A los jefes milita:es que han tomado parte en la lucha? ¿PredommarA en esa conflagtación de intereses en esa
e.xplosión de patriotismo, el sentimiento
fidehdad por la dinastía reinante, de obediencia A las
inslituciones actuales, de disciplina A las exigencias de partido, sobre los deseos de venganza
sobre la fiebre de represalias que enardece algu'.
nos corazones y los lleva ht1sta rechazar todo avenimiento, y los empuj.._ á querer untl lucl.ia sin
tregu~? ¿Encontrar• el Sr. Sagasta el apoyo que
necesita para que prevalezca la resignación á
que él ha llegado? ¿Pvdrá convencerse el país,
cuando las Cc,rtes aprueben el decreto de indem•
nidad sancionando lt1s determinaciones del Ministerio liberal, de que por encimi rie todas las
aspiraciones están los ft1.llos inexorables de la
necesidad?
9uién sabe! Pero serA interesante ver y segmr P•~•. á paso las fases por las que ha de pasar fa. cr1s1s espafl.ola, discutida simultáneamente
en _el seno d~ las Cámarns colegisladoras en la
captt~l del :emo y pesada tttmbién y juzgada
al ~1smo tiempo por los comisionados que en
P,m, han de acorda~ el tratadodelinitivo de paz.

de

X.X.X.
25 de Agosto de 1898.

BELLAS ARTES
Una Exposición en perspeclirn

homogénea, componentes todas de lo que puede lhl.·
m"rse arte nacioual y propio.
El arte hispano, ea su ira.splantaclón á est11 Amérl•
ca nuestra, uo sufrió modific&amp;ción alguna, y fué cultivado con suma aegltgenci&amp; aguend~ los mares por
que-entre otras cauui:1 de menor peso-no llegó á
sentlr11ele btteta.ntemisnte. Lo que no podia ser de o&amp;ro
modo, dado que el arte es reisultado de muchos é ine•
l~dibles factort,s iudependientiss de la vol notad indivu1~a1, y nunca pueds St,r ni expontáneo ni arbitnr10
La Religión y el Rey amamantaban al arte por aquel
entonces y _t,Hos aie eucargaron de sosienerle en ebtas
nuev~s r .. g10nes. Mad, ya t1e&amp; porque los españoles de
A 1n.é:1"ica fo.eran ho_wb.res más dados al aeaparamlenio
¡e riquezas pecuu.1ar1as 4.ue A las cristalizaciones de
8: Beue.t.a y en consecuencia fueran poco artistas, ó
bien que édtos con j L11tlsima razón but1caran y encon•
traran en la Metrópoli mayores glorias para sus t&amp;•
lentos¡ eis e! caso que hl.s obrita d~ arts que nos leg11.rott, m son tamas ui t&amp;n bllenas, como suele pret"'nderlo un mal fundado orgullo n&amp;Bional (t).
Una vez alc1mzadit. nuedtra em,rnc1p1tc1ón politica
todaM,n0:estr1ts energhu nacionales cuucrttArouse i
cousttiuLr la !'airta cunquistada, y el cultivo del Arte
entt·e nosotros sólo tuyo vergonzi,.ntes rel!impagueos
pu~s lll ~spada .embargó lai; manos aptas para empu:
llar buriles y pinceles y la. épica glorü, di, los justos
combates, mouopo izó tas caricias ue todas Dllessras
frentes al tai;.
Muy poco t.iempo hace que la pRZ nos 11briga, y lu
mano~ guerrerais 4 ue tlm g1Dgutarmeote hau sabido
maneJu.r ~¡ arado y el martillo hálhms.e torpes para
el trat~m1ento de l1t. arcilla. p!Adtlca.¡ los elegidos del
A;rte siéntense sobre un fali;u terrt,nO y ghnen au-o.
b1udos por la Jlbsoluta imposibilidad de satista.~er
¡,or m~do _inmediato suó altos anhelos y su noble
1mpac1enc1a
J!;s put:s t;id~P? de que la lucha. empiece y opo'rtuna
es la dlspos1c1oa. de uuestro gobierno que motiva
estas line:-s, p11es ademát1 de estimular grandemente
las energ1as ~n acción, ella nos permitirá. juzgar del
estado eu que se eacuisnt ..an las artes plásttcas ea Méxlco1 la cual coustancia servirá de punto de partida
pua los f1uuros esfuerzos que é. ella h~yan de den.icarse.
No vamoo ya ea pos de un arte nacional¡ somos un
pueblo absolutameie nuevo, y estamos obligados á
rncorporarnos á las tendencias anisticas de los pueblos mh avanza.dos en la materia.
No nos falta edplntu artbtico; si la obra !::.a sido exig.ua, por obo;ácutos-dt,l módw, no asi Jo.:t esf-u~rzos
~1sl1t~os y ~astantes para d~mostrar que ese espiritu
art.is&amp;1co existe enire uoRotros: aun htimos tenido en
la époc1:1 nu6va personalidades artisticas clara.men,e
&lt;lis.termina.das, como Villanueva y Gutiérrez Nájera.
(Cito sólo mut,rtoP, porque la suscepubilidad suele
enmudecer ante la tuuene).
. Podemos, puea, eeperar mucho de los tiempos ve•
mderos.

Tene'D_os en psrspectiv&amp; y muy próxim&amp; ya una
exposicion de aries pl&amp;siicas en la Eicusla N. d6 Be}lai¡ Artes, rrganizada por nuet1tro Gobierno para fomento del gu6tO a.rtit1tico y para estimulo de los que
al nuble cu.mvo dd nrie se dedican.
P~~ mát1 que será.o humildes los frutos que tal ex•
J?On1c1óu produz.ctt, en razón de que estaruos mu.y le•
JOB de iser un pa1t1 productor en acoaques de arte ella
mer~ce tod,ll nuestra attmcióa puessu que cooAti'u1 ye
un..ac~utecunhmto artístico e'n ouestru medio, H.COil•
tt,.,1m1euto que puede ser de muy benéfica n:tscea•
denc11t. 1 hoy- que al amparo de unit paz de que por
1lleugos anos carecimo11, hemo:3 entri:tdo en una era
propicia al florecimiento del arte, que nos proporciouara elevados y nobflitlimos goces, por nuestra crsc1ente cultura reclamados cou urgeucia
•
El Art~, el cultivo de lo bello, ed en efecto una nec~sidad p;1.ra los pueblos. puesto que las inteligenTropiézase con un ob3tá.culo que halná de exigir
c~,,s hnn menester, lo mismo q11s los ebtómagod de m11.yor~ d.-11velos para el t:i11nfu: la m!l.yorla de uuisscierta dosiis d~ alimentos dulce~; pero es uaM nec'esl· tra sociedad carece de educación artlstica.
dnd secundnr1a, só1~ atendible de parte d~ los GobierEs fácilme.nt_e.comprensible la. trasctmdeacia que
nos, Cllando las terrtbles criepacloues polfticas ceden par1t el def11nt1vo progreso de nuestro arte tiene tal
el c~mP&lt;? _A la proflcua quiet11d q11e consigo trae la hecho.
reahzacion de_ los idea1e\ y la efectuadit conquista
.P11_ra el desarrollo material de la tarea artistica¡ es
de ;os pnmord1ales derechos de la exlsteocia.
pr~c1so que édt&amp; tenga demanda,. y la sociedad es
r.::I. Arte, pa.ru los pueblos, es unil m,cceida.d de per- qmen la consume¡. ahora bien,. por Jas miemas eepe·
feccionanuento, no de constitución, y por encte, C1ebe c~&amp;~eg..circuutita.&amp;Wl&amp;S que he a.puntado ya y que pre11er pospuet1tt1. á todas 11:Ls di, esta últimit índole.
s1d1eron á ~uecstra conslitución l:lOcial, obltgáudouos,
Pero ~011. vez q11e el edificio está. cuncluido órnalo "t"D asuntos 1Dtelectuales, é. "ntrar de i;Úbito en la órel a~qu1tecto con delicados relieves que mé.s á. la. per- btta de adelanto de los pueblos mAs cultos dase ec.
fecc1on _le a.cerquen, v no de otra s11erte proceden Mé~tco el singul~r caso de q11e puede ha.b~r eximios
los Gobiernos al tender un pliegue de su manto pro- art1t1ta~ en me~10 de un_a 11oc1edad artlilticamente
tector sobre las f!lªDitestacioues de l1t Bellez11. tan analfaoeta, pudiendo ~eallz&amp;rse asi positivamente el
l~~go como han c1m~ntado lo indispensable. E~ Mé· en otras ~ll.rt;es paradog.co fenómeno de losgeniosno
xtco ha habido repetidas veces ~x.pusictones de pin- cmn,prendid_os. La. adivrnación in11tintiva de tal estli.·
tura y de escultura, y si bieu es cierto que en ellas do patológico de nuestro medio artiatico trae consihemos "."isto ob~as de mérito, eotas han sido muy po• go el lamentable efecto de servir de con~ol1:1.dora hincas. y nmguna verdaderamente notable
chazdn é. much~s insufribles nulidades.
Tal conuancia no debe desanimarnos· porque está
.Para normahzar nueistra pr1.1ducción artfstica es
dentro ~e las invariables leyes de la so~ioloD" 1a y no menet-ter esperar que en nuestra 1wcied1td surja y
acusa, m mucho_ menos. impotencia 11.rtlstlca de 'ta ra- prospere la 6ducacióo arUstica y á este f10 deben teuztt El arte nacional, nuestro verdadero arte nacio- der 1011 primeros esfuerzos de los ami..ntes del arte
nal, murió á los golpes de las tizonas conquistadoras
La exposición ~e la Escuela de Bella~ Artes será {in
que apénas nos dejaron las indispensable~ ruinas pa• paso en_ese senttdo pero es preciso que se la haga
1
ra _as~ctar hoy con fundamento y prueba, que aquél una rac1or,.al. propaganda.
e~1~t1ó Y. muy; delanta.do. Trajéroauos los iberos su
Con tal obJet;O creo ser oportuno iniciando en estas
c1v11izac1ón europea y destruyeron la autóctona para colnmnas una ~eris de a_rti~ulos que preparen al púimplantttr la suya; desdeñaron por completo los ele- bllco á 1~ ~eJor aprec1ac•ón de los trabajod que en
mento~ aprovecbn bles de aquella, como despreciaron es&amp; expos1c1ón se pres en tea, narrando brevemente
Y en$'nllaron la raza aborigen, y diéronse á crear un las diferentes etapas de dissttrrollo de las arted pl&amp;smedio ~nevo para una r~z11. nueva. ¿Para unH. raza ttcas! estudiando someramente las obue maestras
nueva?, ... No, ésta, b cr10Jla, no h1. presintieron los que ellas h.,. a producido en todos loe tt~mpos y tmu•
iberos, y á ello se debe que tan duramente trataran á merando las poquisimas de mérito que nuestro p!!:ia
la r/\za conquistttda, impeliéndola bacía el mb com- posee.
pleto retroci:,so y borrando á cañonazos toda huella
¡Ojalá que el.p~blico, conociendo á grandes rasgos
de su1;1. esfue.rzo~ ascendentes; á ello se debe .. .. ¿por los vastos dom1n10, del arte, sepa aprt:cinr sus rtoraqué no dec1rlot .... que el transcurso de cuatro si- cin?es por si mismo., sin deja.rae sugaetrnnar por ponglos haya bastado para que todas ltts colonias 11meri• tlfices absolutistas 11i por impecables tticnü;ns.
canas se desprendiesen de España muy naturalmenPorqua si el Arte es uno. mültiples sou en cambio
te, como la fruta madura del árbol
sn.s manifestaciones y procedimientos, y en él no hay
Al sentar sus reales en estas tierras nmericanas mls dios que el Arte mismo.
los espttfi~les e_ntendieron colonizarlas por ellos mis~
ÜSCAR HEez.
mos, previo aniquilamiento de la u.za autóctona 1 de
suerte que en el tram1curso de los tiempos ftlerna las
n_uev~s poseaiones no colooiae proplamem;e dichas
srno tu,rras de absoluto dominio ibero y exclusiva~
mente_pobladas por iberos No obstante la agonla
aue, s1emp~e _creciep.~e. fué desde l11ego patrimonio
e_ La raza md1a, surgió la raza nueva, la cruzada la
Con el presente número repartimos el primer
crioll~ q~e es la nuestra; muy diferente dela iber~y
de la 10d1a1 con singular amalgama de elementos de volumen de la preciosa novela de Al!Jnso Dauam~ 1s, un tanto bib_rida y en. consecuencia sin persou:thsmo marcado 1 m tendencia genuina, ni tradición det, titulada: CABEZA DE FAMILIA.

••

A nuestros suscritores.

�EL MlTNDO

Domingo 28 de Agosto .de 1898.

J)ominfo 28 de Agosto de 1898.

EL MUNDO.

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i!a guerra }iispanc-americana.-Una ba~aera ae parlamento.

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EL MUNDO

166

-=º=º=m.,.tn2 g5:o=2=8===d=e==A=e=º=P=to====d==11=lR9R==================E;:;;L;;;,;MUND~~º~========================l67_
Notas y m\mero

Diámetro.

&lt;1e orden.

CURIOSIDADES CIENTIFICAS

lm.,50
lm,25
lm.,20
lm_,15
lm.,05
0m..98
0m.,92
0m·,87
9 ºº········· ····· ··· 0m.,82
10 Do sostenido ..... . 0m,,77
11 Re ............... . 0m,75
1 Do ... . ...•.... .. .
2 Re ................ .
3 Mi............ .. l ..
4 Fa............. ... .
5 Sol. ... . .......... .
6 La......... . ........ .
7 La sostenida...... .
8 Si.,. :-............... .

Un nuevo alumbrado de luz eléctrica
LA. LlJZ FRIA. ES EL DESIDER..l.TlJ.M
TEORIA,

La luz artificial dPbe acPrci1rse cuanto· sea J'OSible
como est:1 última. conv1.-ne que 8t1a
difusa y que se reparta un1formPmente en 111 medio
que ilumina sin conce11trar.e "º 11n pequeño foco. Por
otra partl', toda la energla obsorbirla po, el aparaw
luminoso, debe convertir~e en luz y no en calor.
La lámpara incandesc~nt' no lle.na estas condici_o•
nes: su luz ee muy concPntrada, produce calor en demaeia y en proporción á la l'Dergia que ab$Orbt1, la
fuerza luminosa es insignificante.

a la luz del día:

*
**
La revista de "Las grandes fábricas-" ha publicatlo
un estudio completo del nuevo sistema de alu,ubrado
que intentamos dará conocer someramentti á nuet1 ·
tros lectores.
Conocidos son los tubos Gehsler. Son tubos de vidrio que contienen en su interior gases enrarecido~
atravesados por una corriPntt1 de do~ eléctrodo sunidos á los extremos de una bobina de Rub.mkórff.
Al establecerse la corriPnte los ga~es encerrados
•en el tubo be hacen luminieentes, y la luz. que produce
es fria.
La transformación de la enPTgiaeléctricaen fuerza
luminosa efectúase dfrectam•nte, sin intervemión de
calo1· ni de cuerpos incandeceutes y en t~I. virtud PI
rendi:,,iento del aparato es muy considerable. Porotr11,
parte, la luz se produce en toda la extensión del tubo,
de modo qu~ cambiando la forma y dimensiones de
es.te último, ~e puede hacer que varíe la superficie lummosa.

***

'

***

•

1.- l. APARATO I2'{TERRUJlTOR. 2.

DISPOSICIÓN GENERAL.

APLICACIÓN PRÁCTICA,

Hasta últimas fechaP, los tubos GeisPeler no hablen
tenido aplicacionPe práctricas porque la luz que eoii·
tian era muy débil y todos los esfuerzos empleados
en darles una intensidad suficiente habian sido inÚ•
tiles.
-Hace algunos años M. Tesla. con el auxilio d11 corrientes de gran intensidad y extrao!'dinaria frecuf'n•
cia logró comunicar una alta potencia luminira
á lÓs tubos de gas enrar1•cido; pero su método exigía aparatos muy voluminosos y compllcados, y en
consecuencia era costosísimo.
Un electrit'.~sta americano. Mr. Moore, llegó á obte•
ner U\J excelente me-lío d~ alumbrado de e11tos tubos,
valiéndose de 11paratos sumamente sencillos. Para
comprender el m11canismo'y f'fectos de tales aparatos,
ei, necesario previamente indicar eómo se produce la
luz en los tubos (}eissler.
·

1

FIG.

Empleue ordinariamente con eFte fin una bobina
Rub.mkorff con un interruptor automático de resorte:
la intensidad de la luz está en función de la potencia
de la corriente primad&amp;, del número de vu·eltas de 111
espiral secundaria, de la frecuencia de oscilaciones
del interruptor y sobre.todo dt, 18 rapidez con que se
efectúe la interrupción da la corri,mte en cada periodo de oscilacióu del interruptor. A medida que es
más violenta la int11rrupción es más viva la luz; ahora bien, mientras más corta es la cb.isp11 en.t re las corrientes del interruptor, más rápida es lainterrupción.
Si pues laf chispas se producen en el vacío, basta para
la mterrum~ción completa de la corden\eunadistancia insignificante entre los contactoe, un tiempo mínimo por cons,·cueucia.
•

Mr Moore realiza Asta t&gt;o11ilición por medio d., un
aparato repr1111Pntado Pn la figura número l. Es un
interruptor ordin~rio de rP.sorte, colocarlo dentro d11
un tubito de vidrio, cerrado en sus PXtremos, y en PI
que SP lleva el vaclo al último grado poRible. El número 2 indica la disposición rlel 011evo interruptor en
presencia de un pt&gt;queño electro imán que prodnM
l1111 oscilacione~. Al ligarsfl las f'xtrProiriades de • rollo del imán con 1011 do&amp; eléctrodoR del tubo, este último emite una hlz blanca muy brillanre
El interruptor quP. oscil!J, en el vllclo con11tituye el
elemento esencial del aparato de Moore. Para que
responda po!' completo á RU fin debe conQtruir•e con
escrupulosa preci1,ión. Tienf'n gran influencia la
longitud y el espei or del rf'sorte, y al mismo tiempo
es prPcieo que el electro-imán se escoja con sumo
cuidado.
Han sido construidos otro11 interruptores más complicados, como se ve en el número 3 Estas dos figuIas muestran que se pued11 unir los tubos no ~ólo con
las extremidades del rollo del imáo, sino también con
las extremidades de la armarlura del interruptor. obte01éudose el mismo resultado (núm. 2) Por último,
si uu eléctrorio &lt;le! vibrador ee li~a 4 una tlA lás Pxtre•
midadPs de un hilo' conductor soldado en el interior del
·tubo, llénase é~t" de una luz blanca y lechosa. Puédensf' emplear con este fin los ¡rlobos ordinarios de
laM lámpa~as in&lt;'andesr.Pntes f\Fta es otra aplicación
del apar11tv· de Moore (figura 2)

***

Los tubo" emplt&gt;ados en el alumbra.do no tienen
eléctrodos intniores evitándose asi la. e~tratificacion
propia de !01&lt; tuboM Geissler y aumentándo su resistencia y su duración.

3.

OTROS ARRBlGLOS

4.

INTERRUPTOR OSCILA~TE

Los condnctorPs se enrollan en los extrf&gt;mos lle los
tubos cubriéndoles pr1wiamente &lt;le goma laca mezclada' con polvo de aluminio. Mr Moore ha empleado,
p'lra el alumbrado di' locales amplios tubos de dot1
metros 30 centimetroij de longitud por 44 milimf'tros
rle diámetro. Absorben la misma energfa que una.
lámp1tn fn('andescP.nte de 16 b11gías es d11cir. cu,ll•
renta watts aproxima mente. No se han h&lt;'cho auo
con torlll precMón medidas fotométricas porque et1
muy díficrl comparar la. luz de un11 bug'ia ó de u~a,
Jámp1tra incancescente con la luz del tubo, tan d I!·
tinta por su calor y 11u carácter propio.

*

**
Según laR ú'timas noticias Mr. Moore organizó f'n

New York el met1 de Julit, último una Ei,p0Hic.ió11 d..,
su sistPma en un local de diez metros de lar¡ro por .J
de anchur,. La luz se produjo por _m edio df' si~te t11bos y el alumbrndo era tal qu" podía leerse fácilm11n•
te á favor de él haciéndose Cotografias mediante tX·
posiciones de 30 segundos.
El interruntor oscilan.te 11e su11tituyA pnr uno rotat:vo (figura 1 número 4) que produce f.0.000 iuterrup•
clones.

EL CAMPANARIO
DE

S. GERMAN L'AUXERllOIS.
Desde hace '8lgunos años vuelven los campana.riosá merecer tl favor púbilco. Sabido es q,ue m11chas
ciudades de Bélgica y del Norte de Franda tieneo
en sus campanarios verdadera11 '!rq11est11R de campa•
na¡¡ que datan de los siglos XVII y XVIII Por incuria no pocas de esas mlltavillas se fueron aeti&gt;rierando, quedando en 110 estado deplorable hasta. qnA t-1
abate Van Wooreubecek, benefactor de Santa ·GArtrudis de Lovaina inició una obra de rt-snauracióu
general en Diest,. en O;;tende, Oudenarde, Rouders, etc.
El mismo celo se manifestó también en Francia,con
esta. diforencia, que siendo laicas las municipalidad1::s
de este pals, la al.l~oridad eclesiástica ha erogado todos los ga11tos de instalación ó restauraclon de loo
campanarios, como se ha. visto en Dax, Pontmaiu,
Cambrai y Valenciennes. Una excepción á esta rtt•
gla es la municipalidad de Pari~ la cual votó los fo11 •
dl)s necesario;; para. la. restauración del campanari-&gt;•
de San ~erman l'Auxerrois.
Ciertamente, este campa11ario es una obra soberbi, ~
-y PU tal virtud no era mucho que se gastara en el
5.000 francos á duras penas obtenido~ del Ayuut&lt;A·
mitiuto por el arquitecto municipal.

FH'I. 2-1.ÁMPAR\S lNCAND~SCEl\TES MOORE,

Las campanas instaladas en la-torre de S11n Germán son treinta y ocho, ocupa.o un lugar considtlrn ·
ble y pesan 10000 kilógramos: la mayor que da l:t, ..
ta do pesa 2,000 kilógramos. He aquí las dimen11~oues
de las notas principale&amp;:

Peso.

2 000 kilógramos.
1500
11
1,000
11
850
600
450
350

11
11
11

325-

"

250

11

200

"

2'25

11

11

Cada nota tiene cuatro martillos m.:ividos por un
engranaje de ruedas particular é Independiente; sólo
la campa.na mayor carece de martillos, aunque como,
las otras está ligada á un mecanismo y no toca más
quf'_para dar las horas del reloj En conjunto el campanario consta de 148 martillos con otras tantas cuer•
daR de movimiento y 152 c·abos de martillo.
El toque de las campanas se hace automáticamente
ó á la m,no: aquel depende de un cilindro de acero
de lm ..m de longitud por 0m.,40 de diám1-tro y 4 milimetros de espesor1 cou 29,184 ~gujeros dispuestos en
228 vueltas de espiral. El reloJ de la torre se combina
con ~l :los v~c~s al dla, _á las once y á las cuatro, y
pone en mov1m1ento un sistema de ruedas que hace
girar el cilindro guarnecido de puas que corresponden á las d.iveri!as pieza~ dA ejecución Estas son tres
á la fecha: la marcha de Turenne, de C'ulli, el Tambourin, de Rameau y una antigua canción francesa.
La cadencia de estos aires corresponde al 76 del metrónomo, y en valores dfl campana.e represeutau res·
. pectivau,ente 320, 224 y 120 unidades
Será muy fácil cambiar las piezas á voluntad dán
doles nueva colocación á las púas ó poniendo otras
nuevas. Cada una i:lE, ellas se compone de una parte
exterior de siete milimetros más ó menos; al pasar,
ldvantan las palancas que corresponden á la O')ta que
ha de sonar. La palanca pone en movimiento las ruedas de llU campana, leváatase el martillo y da un gol•
pe. Hemos dicho que el mecanismo de ca.da campa.na
pone en acción cuatro cabos de martillo. La. disposición en que se hallan éstos ante los dos lados de la
campana es tal, que uno de ellos está sit&gt;mpre dispuesto para dar el golpe. dos en preparación más ó
menos avanzada. y el último en reposo.
En virtud de ese arreglo, el campanero que ejecuta en el teclado Je! campanario puede tocar piezas
'rápidas. Los grabados permiten al lector darse cuenta del conjunto pintoresco del mecanismo que describimos.

·•

campo, á las ¡!'randes cacería~, y su amor á los anima.·
les era tal y tan hondas ralees había echado en él,
que prefe1ia muy á'menudo la sociedad dti sus perros,
sus insepar11bles, á la de sus compañero11 de Uni ver•
sidad .
Merece ser contada 111 historia de su primer cor.flicto con el Rector de la Universidad, y que demut:atra
el carácter del joven Otto.
Cuando fué recibido como miembro de la corporación •Hannoveriana.• el estudiante cre,·ó de su deber festP j::ir la admis1on con un banqu~tP, .V asilo hizo. Bebióse aquel dia con exageración, como en todas
las reuniones de I ste géuero, y Bismarck, durante.
una discusión acaloradi~ima. arro;ó en un momento
de exaltación, por la v~nta.'la abiPTtll, un irasco va•
clo. Un transeunte, que sin duda fué herido. quPjóse
en seguida, y como la frasca hubie11t1 te11icfo lugar en
la misma casa de Bl.marck, cerca de 1as murallas.
nuestro PStudia11te recibió una cita para comparecer
ante el Rector.
Estaba aún aco¡:tado, cua1;do la cit:i. llegó á sus
manos con la si_guienta inscripción;
"Dominus Bi,;marck"
El joven dominus II ba.ndonó el h.cbn. FA vistió con
una bata, calzósti cc,n sus kanonenst,iefel (botas de
cBñon) colocó un e lindro sobre su cabeza. y con tan
extraño aparato dirig óse A la. casa del Rector, oprimiendo la pipa entre los dientes y ijeguidu de un
enorme perro inglés.
El rector, intimidado al ve- al animal, parapetóse
detrás del escritorio y procedió en ~eguida á condenar al joven domirius á cinco thalers de ruulta, para.
enseñarle á µreijentarse en trajti más conveniente an. te el tribunal académico De Fp ués, y duraLte el iute. rrogatorio, Bismarck empeñó,e en probar que el frasco pudo haber volado por si solo hasta la calle. y
pretendió á manera de demostración, hacer tomar
igual camino al tintero del Rector, lo cual le valió al
cabo, que la pena ímput&gt;sta Fe extendie¡:e hast11. tres
dlas dti calabozo; pena que sufrió eu seguida el dominus.
uespués de este acontecimiento, las visitas de Bism~rck al calabozo hicíéron·se más frecuentes; pues él
nn~mo pretende haber pasado hasta dit·cisiete días
eu el t&gt;ncierro, tanto en Berilo como en Goettinga.
Sea lo qntt fuere, todavía Pe ve en Gc,t:tt nga una
putll ta de calabozo en que el nombre de BiemArck
11~arece baE.tant, legiblt; se debe sin embargo agre•
1
gar que por ha her transcur:ido desde eLtonct-s la
friolera de setenta años, algunos bió~rafos han emitido duda:,i res11ecto á la autenticidau de este documento.

**..

La ejecución artística se obtiene por medio de un
Campanas y baterfa del campanario
t11clado abso1utam~nte semejante a.L. de·un piano. To--- -----------------~~-~=--~-~~~~~~_: __________________ _
do lo que se necesita es alguna fuerza. pitra herir las
teclas. Estas son 46, de las cuales ocho no corresponla amplitud de la frente, la forma· dPJicada. de la na·
de~ á ninguna campana y una pone en acción el roriz, de 'fentanas bien arquPadas, y la, barba cuadrada
daJe del do más grave que no tiene bateriRB de mar•
firme y poderosa, verdadtlro rostro de titán a l cual
tillos. El campanero puede utilizar. pues, 37 teclas y
el grabado y la caricatura han popularizado bastante
El General Lle. D. Carlos Diez Gutlerrez.
ejecutar las piezas que permiten: la misma nota es
y mucho tiempo ha, para dispene~rnos &lt;iti insilltir
suceptible hasta de cinco repeticiones por segundo.
Por aqut1l entonces. un crecimiento dPmasiado preLas teclas obran sobre las palancas del mismo modo
Publicamos en la primera plana de nuPFtro semamaturo había casi espiritu11lizado las facciones d..J Isque las púas del cilindro.
nario el r1 trato del Gobernador de San Luis, cu.va
tudiante, á quien sus pr&lt; ft&gt;SOl'eS han rP presentado
muerttl, acaecida el último domingo, puso fin á una
como á un muchacho d" PStatur,. y flaqu"zª f'Xtrañas.
*
enfermedad que pi obó con los más duros y agobiado•
La vida del estudiante Otto de B;Rmark,por lo deml s ,
El conjunto del sistem; e~ extremadamente volures padecimi~n1011 uurante un mes ccnsecuuvo la re•
fué la de todos sus iguales: la vida d« col.,gial afecto
minoso y tiene 20 metros de altura sobre una supershtencia del dhtinguido potosino.
á disputas y camorras que dPjaban poco tit ropo para
ficie de 10 metros cuadrados, lo que hace un espaNuestros diarios han dado una información porme•
el estudio y que,á poco mb, habri~n comprometido se•
de 200 metros
noiizada acerca de loR funerales del Sr. Diez Gutiériamtmte su ingreso á la carrera á que fué dedicado.
· La im talación es única en su género. El campanarrez y de la inhumación del cadáver en la elegantísiSin embargo, hay que advertir que no era Psta disi•
rio de Slin Germán fué acabado en 1878, b.abiendo
ma cripta bizantina que posee la familia do ef Sa.ucipada existencia la que rntisfacia eFpecialmeLte rns
tardado su construcción quince años. El mecanismo
to SHntuario situado á inmeniaci-0nes de la. ciudad de
gustos: Otto de Bismarck. por el contrario, abrigaba.
es obra del reloje.-o M. Collhi, ·quien antes de presenSan Luis Potosi.
yaen eiita época un verdadero culto ála naturalez , al
tar el sist·ema définitivo, hizo numeroslsimas expe•
riencias ante una comisión formada por M. Ballu arquitecto promotor de la idea; M. Cb.aix d'Est A~ge
e_l músico Bozzozi, M Barksr y M. Lepante. Los pa~
risienses !1º han podido apreciar su hermoslsimo
campanario, porque apenas construido se abandonó
enmudeciendo durante veinte años. La obra de res~
tauración quedó oficialme.ate consumada el 7 de Julio último.

Nuestros Grabados.

***

. Para dar una idea del. valor de la joya que guarda la torre_ de S_a1;1 Germán, dirsmo~ que el constru~tor Collin, rec1b1ó .,or su trabijo 'N,960 francos;
casi Igual suma cobró el fundidor de las campanas y
el barómetro, el termómetro y el rAloj de la tor;e,
costaron 27.00&lt;? francos. Los 200 000 francos que suman estas cantidades y el costo de la torre, construida. exprofeso para el mecanismo descrito nos indican
las pr?babi!idades que tendremos de ver' y oir algo
parecido s1 no nos tomamos el trabajo de cruzar el
Atlántico,

BISMARCK ESTUDIANTE.
. Fué en la Universidad de Goettinga en dondo el
J!&gt;ven Otto de Bismarck se matriculó por vez primera.
.1!.tra en aq~el ~ntonces un r~paz bien parecido, de cabellos rubros hgera.mente rizados y ojos claros y pro!undo~ que so agitaban constantemente en su rostro
mmób1l, pareciendo recolit'er y conservar fielmente
todo aquello que veían, -en contraste patente con
esa inalterabilidad del semblante que es un rasgo al
~arecer congénito:- reflejaba·. en ellos toda la vida
el alma\ toda!ª vida dH penB11miento y de volición,
con u1;1a 1ntens1d~d de expresiónnotable Ya.entonces
ap~ecrábase la misma armonía de lln11as que disting_ureron _más tarde las facciones del Canciller Imperial; facciones notables por su simetría bilateral, por

Teclado, cilindro y mecanismo del cam1,anarlo de S Germá.n.

�•
Domln~ 28 de Agosto de 1'398

EL MUNDO

168

LA C!RIC!TUR1 EN EL EXTRANJERO.
•

F.L MUNDO.
,

.

•

l

•

I

BISMARCK.

Buen tiempo.

,ariable.

Tempestad·

LOS TRKS CABELLOS OFlL GRAN CANCILLF,R.

( /i.ladderadatsch, Berilo).

EL SUEÑO DE BISMARCK.

C11ando corrió el rumor d, que el ex-canciller yolvería á sus antig11as fu,nciones, soñó que se le rectl-la
triunfalmente.
(St,·ehoza, San Petersburgo, 1891)

!

.

1Jna 1&gt;arlida de ciclistas americanas en Inglaterra.
~

Al día síguiento de la defunción, fué conducido el
ilustre muerto á la Sala d1-1 flesionl'~ de la L1&gt;gislatura del E•tado, convertida en t:ip1lla ardie1•te, y 111li
se le tributaron los h•more~ oficiH\Ps que como Gobern11dor le corre~pondlan, y acto continuo una comisión nom]:&gt;rada por la fawilia crnó el féretro, llevándolo á la CatPdral.
Solemnes fnncn las ceremoniaR ecl11~íá•tica11 preRididas por el OblRpo de Ran Lais y pres1&gt;nc1aifas por
una concurrenc~ aristocrática. comoneRta 1&gt;xclusivamente de perBnnas invitadas privadamente por la fa milia del difunto
De la Catedral partió el cort1&gt;jo sej?uido de una
multitud que Regún dicen los tel1&gt;gra-mas 111&gt;1?11 ba á
veinticinco mil almas y quti acompañó al cadll.ve, hasta el S1ucito.
En este lu"'ar esp1&gt;r11ba ya el Obi11po de San Luis
para pronun~iar las últimas oraciones en el momento
de la inhumación.
El juicio de Paris.
Es graciosa por 1~ ironía esta. in~antil escena en la
que Paria, - un Paria rorro-ad1ud1ca la manzana de
la eterna di@cordia femenina, á la más bella,-una
Venus inocente y mofletuda.
•
Notarán nuestros ll'ctores la prPdilrcción nuestra
por los grabados artísticos que tienen por asunto epiaodio11 cfo la infancia.
"El Mundo Ilustrado" pntendA ante todo. ser una
publicación para el ho¡rar, y á "ªª mira ajustamos la
elección entre los más bellos y acabados modelos del
arte contemporáneo.

lJna bandera de parlamento en el Caney.
No hubiéramos insistido mh en dar grabRdos con
· asuntos de la última guem1. si el que hoy ofrecemos

á ntl!IRtros favorec11dore11 no Jlflvara un Rello peculiar

q11" lo hace d1¡¡-oo d•• figurRr Pn las colecciones.
Reprt111enta la primP.ra embaja.da de paz, después
d11 los Ppl•odioR cru .. ntos jiel CanPy PU los que por
una y otra part.._ hubo hnroismo• nobilisimos y pérdidaR ite conRíd11ración.
Nuestro grabi.do 11s 11n cierta manna simbólico, Y
muestra cómo f'.n las crlRls niáR intPn11as de los sentimiento~ humanitarios de nue~tra civilización, sobrevive y florPce opulento y perfumado el instinto del
bi1m aocial y de la fraternidad humana.

-~ --i ;-=

DESPUBl::! DE L.O. RECONCILIACIÓN

El prlricipe dejl\ crecer cul\tro Cl\b.ellos para que
formen la inicial del Emperador-W.
tDer Floh, Viena 189 t)

CAPRICHOS.

lJna excursión de ciclistas norte•
americanas.
DPsde "que la bicicleta ha lleglld'&gt; á ser el sport favorito, se multiplicaron las aventuras, audaces unas,
y otras di venidas, dti las que ti! ciclismo es móvil y
_aliciente.
Libros enteros se han escrito de viajes en bicicleta
á través de todos los p.-i~es civillzl\dos.
Una joven norte am'lricana llegó hasta á publicar
en un conocidisimo Magazine, largos artículos en los
que exita á su~ compittriotas á recorrer los antignos
países europeos en bicicltita, insistiendo en la baratuu de la expedición y sus atractivos.
Natur11lmente Iuglaterra es el pais predllecto de
las misses para sus viajes de recreo y fatiga. y ya las
últimits l\ldeas británica. mir1Ln sln asombro á las em•
prPndedoras hijas de la América del Norte crunr
sus calles solitari11.s y perderae en las lejanías del horizonte.
Lo que puede verae en la cara de BiamaNk,
(Por Moch )

El niflo salió temprano, despué3 de h!l.ber reE,tab1 decidid ) 1 lo había jurado in p 0.tto, miel\-·
dbido el beso maternal sobre la fresc1 m ejilla. tr11.s, en pié, jClnto al sillón de la abuela, mudo,
-Salió calladamente, ale~re, contemplativo y ri- arrepeCltido, tembloroso, en lucha iCltima con las
-s uefio, mirando, con fijeza distraída, cómo p'l.• lágrimu rebelde:11 sentía la se'!a mano de la aniidecía en elhorizonte el rosicler de la m 1ñ1na. El · ciana posar sobre su cabeza, en delicada caricia,
aire estaba frag'\nte y sacufüa entre lns ciClcela- como se posa un ave en el nido, y oía la voz ·
duras del follaje los primeros rayos de sol. .Aú t ~lulce, SQ.plicativa, con entoClaciones de plegaria,
los estambre'i de las eClred'l.dcras temblaban con decir el tierno estribillo: hijo, sé bueno; ve A la
ia lluvia de cristal del rocío. L')s p áj iros salían, escuela!
en pufi.ados, de las copas húmed,1s y se de3gra***
naban á la vera del camino. El muchacho camiY sí que irfa.l ,B:ieno, eran los amigos paraim- ·
naba, pensando, como el Dio3 biblic:&gt;, qu~ lo pedirlo! Nada; yano m \s ver la cometa incruscri11 do era bueno. Y seguí~ su mucha con leCltitud ' tar:1e, susur.r;ando en el azul del horizonte; ya no
-y uniformidad, seguro de que ibil A ser delos pri- más arrojar la peonza sobre el terrafo para que
meros en sombrearse bajo la vieja po1·talada, en su vértigo levante microscópico, torbelliClos de
espera de que el semblante rugo30 del dómine, polvo; ,tdi63 iris delas canicas;11.dio3 1 ave d el paasomando por el entreabierto pos~i.;o, anunciua uí,o de la rllquetal
la hora de la clase.
El muchac.hu va palpando con dichosa fruición

la bolsa de los libros; allí la lleva; e1 el mismo
sitio donde lo3 guerreros y lo,trovalJres de sus
cuentos, llevaban la espadi y el laui. A!lor,~ si estA. seguro¡ la n'lclle anterior, al C0Clcluir el rezo,
había preparado la lección, y casi resuelto el
problema de aritmética, plar1teado, después de
larga meditación por el sabio vejete de la escuela.
¡Qué hermoso día! L'\ luz clara, virgiClal y fresca, se filtraba por todos los porns del alegre caminante, hasta llenar su alma de resplandores y
'a lumbrar inte-riortnente aquella c 1bez t pensativa llena de números y preceptos científico i.

*

* * hora; pasó junto al
Llegó á la aldea, á buena
Abside d el templo, en cuya cornisa destartalada
las golondriClas que charlaban, reco nociéndole,
abrieron las alas azules; y él creyó que le de•
cíirn: vamos, amiguito, á la escuela. Torcía las

�Domlnl?'o 28 rlP A2"011to rlfl 1898.

EL MUNDO.

170

ante la tapia del hog9.r por donde asomab3: un,
ciprés que se movía, cabeceando, como mano ,
• que a~enaza. Entonces él, arrepentido, sintió el
zarpazo del remordimiento, y tembloroso, mudo,
luchando con las lágrimas rebeldes, al levantar
el brazo para tocar la puerta, exp~ri!Dentó sobre
su cabeza la sensación de una caricia suave, y
escuchó una voz dulce, suplicati va, con entonaciones de pleg11ria, que cantaba el tierno estribillo: sé bueno, vé á la escuela! ....

callejas, saludaba á los transeuntes, andaba listo,
radiante, con el cuello erguido y la gorra levantada, para que pudieran ver en su frente la estrellita uel estudio.
Poco falt11ba, cien pasos á lo más, cuando de
la plazoleta vecina salió una explosión de risas
chillantes y de gritos 11gudos; un tr&amp;queteo de
chiquillería desenfrenada. Y el buen muchacho
se detuvo bruscamente como si algún obstáculo
invisible le impidiera el p11so. Había reconocido
á sus camaradas, á su traviesa banda, á su cuadrilla regocijada.

Así. amiga mía-¿lo ***
ves?-así he sido yo toda
la vida. ¡Cuántos propósitos ~e he hecho! ¡~ué raudal de juramentos he vertido! Voy de pnsa
hacia la Gloria, hacia el Bien, hacia la Verdad;
Pstoy firmemente decidido y me empefio en seguir adelante. Héme ya en camin?, con p_as~ seguro enérgico, sereno; he prometido á. mis 1de~les '10s que me acariciitn y reprenden, cumplir
co~ los deberes que me han impuesto.

*
*.*
El era del enjambre, y de pronto, una ola ele
deseo, viva, furiosa, enérgica, se levantó en su
pensamiento, y el joyero de la memoria, abierto
de par en par, le presentó las riquezas de los días
felices, hurtndos al rincón obscuro de la escuela.
al pupitre raspado, al tintero que se volcaba sobre la banca grasienta, al libro que se despanzaba echado perezosamente en la palma de la
mnno, al rostro de abate irascible uel maestro.
Aquellas ris11s, aquellas exclamaciones, aquellos
gritos eran la música a1Tulladora de placeres
queridos; le h11cían ver llanos empapados de ,sol;
árboles cargados de frut~s, zanjas de agua verdosa, colinas escarpadas y en todas partes, la
banda de chicuelos colgada de las ramas, bafiándose en los arroyos, apedreando á los pájaros,
persiguiendo á los reptiles.
¿Cómo fué que tan luego se hubiese podido
destruir la firme catedral de su., propósitos? ¿Qué
soplo apagó el incendio de su fé? GQué viento
arrasó la pirámide de su arrepentimiento? Un
inst11nte de indecisión, un minuto de angustia, un
combate de titanes en el reducido espaciu de
aquella almita, y en seguida .. . ... el saludo dé
un rezagado de la fiesta, los aplausos de bien
venido, la discusión de las excursiones, el eJér-

*

,r-

cito en camino, la caravana bulliciosa, corriendo
libre y olvidada de todo, á. través de las llanuras
sin límites y bajo la sereuidad de los cielos.

***

.... Cuando el muchacho volvió á la ca.sa, después de cazar nidos, bailar pionzas y aventar el
ave del paraíso de 1a raqueta, se paró, para ocultar su agitación y limpiarse el sudor de la frente

* *de una risa, el rumor de
Mas de repente, el eco
un beso, la música de una palabra carifiosa, me
detienen; allí están mis camaradas, allí está.o las
pasiones que me dijeron: vuelve; allíestá.el amor
ligero, alado y olvidadizo que cuando pasea conmicro suele ponerse serio; allí están las frágiles
est;ofas que se rompen, y los ensueilos luminosos que sc, desvanecen; allí están los amigos de
un día, la amada de una hora, el placer de un
instante . . .. y yo con ellos sin acordarme de mi3
promesas.
Y cuando vuelvo á tí, encarnación de mis supremos ideales, símbolo puro de mis ~u~ilos, llego cobarde, pem,ativo, y: mudo, srntiendo en
mi espíritu la caricia de tu mirada, y oyendo en.
él tu voz dulce, consoladora, suplicativa; sé bueno; vé á la escuela! ..... .
LUIS

G.

,~;;.;..;.i;c-.;.:,
·"':::;~.::...~c:;.;...
"".,._, . _,"=·~=-==.:·_-_
~

URBINA.

_______ _________

bia dualizado?

,.

Fué ya inevitable; él había repetido sus burlas punzentes toda la noche, yo prometí castigarle si reincidia. Repitió ..u inaulto, y en presencia de los amigos, á la aalida del Teatro, le abofeteé. •
Mucha gente lo vió; entre ellos, su novia. El lance
era indudable. Nombró sus padrinos y yo los mios.
Cuando ya en la madrugada me separé de los amigos para retirarme á mi casa, sentí, ¿por qué no confesarlo? un miedo grande, muy grande.
Apresuré el paso; sentía recorrer mi cuerpo un fuerte escalosfrio que me hacia estremecer. En las calles
desiertas, resonaban mis pasos como en el interior de
una caja; hubo un momento en que oí ciar~ y distintamente los pasos de un hombre que corria en seguimitmto, de puntillas, por cautela, después, una mano
se poeaba en mi cuello; me volvi violentamente; nadie; y sin e;:;ibargoyo le habia sentido á mis espaldas,
corriendo tras de mi. Traté de convencerme de que
el ruido babia sido causado por un un papel que
arrastraba el viento por las baldosas de la aceca. Una
silueta se dibujó en la pared, y me horroricé ¡Babi
quizá hubiera sido mi propia sombra; acababa de dejar á mis espaldas un foco de luz eléctrica. Me habría olvidado de que tenia sombra, pero creo que no;
aquella era larguísima y flaca, muy flaca.
Para dar vuelta á una esquina fui basta la mitad
del arroyo, el miedo que sentia eradealgoindefinido,
de algo no, de todo, pero de todo vago.
Me encerré en mi cuarto.
Seguía sin tiendo mucho frio, el friodel miedo; pareeta que alll en el interior de mi recámara nevaba
miedo.
Quise leer, ya arropado en el lecho, para entrar en
calor; pero habria necesitado unas ropas de sertinidad
para calt,ntarme.
Castañeteando los dientes lei algunos renglones. Alf(o se dibujó en la pared, alg~ siniestro; lovi de soslayo,
al Tolver la cara desapareció; volvi á leer, y volvió á
aparecer aquello moviéndose, como temblando- al dejar caer la mano se me ocurrió que podia ser e1libro;
eso era, ya lo sabia, y aún volví á colocarme en laposición en que estaba, para convencerme de que era
el libro.
La vida de la vela se exth1guló; lanzó un sUS'!)iro
de luz, una llamita que se fué, que voló quién sabe á
donde.
En la obscuridad de la pieza, habia muchas Juces
de variados colores y figuras azuladas, como violetas
luminosas; amarille11tas, como lunas; rojas, como gló-

bulos de sangre ígneos; blancas, de· todos colores, y
varias incoloras. Baj11ban en hilillos, como &amp;i del techo
las arrojaran en cohetes, y i-.travesando el suelo, ib,_m
á estallar .en chispas de obscuridad abajo,muy abaJo,
muy lejos.
Yo quería "er la obscuridad, nada más la obscuridad, y me eubri la cara y la apreté -contra las almohadas, pero los ojos seguían viendo todo aquello.
Después, como en kaleidoscopio, pasaban muchos
ro~tros h11ciéndome muecas, el de una joven, el de un
niño, el de un vil'jo, el de otro, y otro más. todos viejos pero distintos, y se reían de mi angustia; dl'bO haber estado ridicnlo en mt&gt;dio de mi espanto; sus carcajadas comenzaban ensordecedoras y se iban amortiguando hasta hundirse en el silencio, pero aún se oía,
ya casi callada, la del viejo, cuando surgia la de una
niña.
Después siguió el silencio y ola yo un rumor sordo,
indifmible: ef ruido del silencio. El silencio estaba formado por multitud d1-1 ruidos, que chocaban y se deshacían. Queria huir de todo, hasta de ml mismo, ¡Oh,
mi ideal! poder huir de mt mismo. Putné en vano por
levan tarmt'; parecía de hierro mi CUt'rpo, ¡·de pronto 98
alargó mucho, sobre todo las piernas, lo lejos se
veian conTertidas en dos puntos las extremidades'
¡que ansiedad! yo queria recojerme;¡¡lfin lo conseguí
y fué más de lo que yo deseaba. El cuerpo se metió
en la cabeza, lo sentl muy bien;entonces podiayomenos levantarme; no ttlnla más qutl la cabeza que salia de las sábanas; más tarde y a sentl cuerpo, pero un
cuerpo de aire. Vino un soplo, no sé de dónde y me
impelió; ya estaba en pié.
El cráneo que estaba en mi buró me miraba, asi
como estaba siempre, sin ojos, pero yo sentía sus miradas abatiendo las mias, y ola 1a respiración de la
maldita cabeza hueca; ya no estaba g,is[ada, tenla su
cuerpo, un cuerpo luminoso, fosforescente, qull se incrustaba tendido sobre el buró, prolongado an el intllrior de la pared, era un cuerpo hermoso, formado
por lineas, por cu_rvas, nada más por curvas, ni una
recta, era de muJer.
Junto á mi se oia un ruido, como si latiera un corazón, pero no era el mio, era probablemente el de la
maldita mujer.
En el fondo de la pieza se oyó un golpe; no era el
de la puerta, á pesar de todo la abri, nada, y sin embargo, al volverme ya estaban sentados, esperando
á que mearreglase, mis padrinos vestidos de luto.
Entoncl!S me serené. Juro que ya no tuve miedo. Yo
mismo me asombraba de mi valor.B;en pronto meencontre en el campo. Apen&lt;1s babia luz. Pasaban los ga-

_..;;;::,,__

. . _~;;;;:~7.._ . ~

yo llevaba los de dos personas iigualef con un mismo
yo con una misma almai' ¿éramos dos personu dlsiU:t11s y un solo yo? Si yo habla muerto, yo quien
era? .... Y corri á go_l.,ear las puerta!' que hablan cerrado mis deudos, mis dolientes, g,1tándoles: ábranme áhanme, ¿quién soy yo? ¡eh! ¿quién soy yo?"
Al fin, se abrió la puerta y dos pariente~ mios salieron, y Juego otros más, y entre todos, ¡vahentes cobardes! trataron de asegurarme; me _-~esisti, mas el
número me venció. Uno de ellos me d1Jo, lo oi como
entre sneños; "es necesario que se calme usted, váy ase." Yo podfa atender á todo. en aquellos mome~tos vivía mucho, pero con esa vida acelerada, ~alp1tante y muriente de los fragmentos de una serpiente
acabada de despedazar. ¡.St1rian los últimos restos de
vida. del alma de aquel mi cuerpo muerto, que se ba-

¿QUIEN SOY Y O ?
I

l'il

Domingo 28 de Agosto de 1898

"Bueno, pero ¿,vo quién soy? díganme y haré todo
lo que ustedes quieran 11
Entónces alguien dijo á mis espaldae-¡cuánto siento no saber quien fué!-•está loco,• "está loco."
Llamaron á. un guardia, ese atrajo con su silbato á
otro v otro más, y á muchos curiosos.
Y~ "seguía preguntándoles: ¡.quién soy yo? pero
aqu ellos imbéciles que me _creían loco, ya lo habían
dicho,-solo procuraban l'UJetarme._
.
Mis parientes1 ¡Pfempre los malrl1tos parientes! hablaron algo con Pl lnRpector, y ~i. él, ni los t'scribientes ni los practicantes me quisieron oir; unos, much¿s de los curiosos, se retan de mi. y me silbaban,
algnnos me veían con horror. otros me com¡,adeci~n.
"Un espejo, un espe~o" grité; se me babi_a acuri:1do
que era lo único que podla salvarme; él s1 me dula
cual era mi exterior.
No me ha clan caso, v eso que con piés y manos golpeaba la puert,i de mi"en_cierro.
..
Al fin quizá por ver s1 mfl tranquthzaba. un poco
me llevaron un espejito, de esos d~ bols1llo ¡al fin
iba yo á conocerme! Encendí una cenlla .... ¡Qué horror! ¡yo era mi primo! es dflcir. el cuerpo que !_levaba yo, era el del que habla dado muerte á m1 otro
cuerpo, al verdaderamente mio. ¡Caso extyaño! ,vo me
habla matado, y sin embargo no era 11;n smcida. Aquella mano gue entónces era mla, al disparar sobre mi
cner po, aun no me pertenecil!-· fl cómo fué aq~ello?
¡Habíamos muPrto los dos, m1 p_r1mo Y. yo. Y babia resucitado su cuerpo, pero con m1 alma? Si, eso debla
ser; ltabla habido en los cuerpos una muerte, la dt1l
mio, y una separación de alma, 11!- de la suya. En el
cuerpo de mi primo, no ha~ia habt~o muerte; se habla verificado una suspensión, de vida, mientras babia estado sin alma, y lut1go v1via ya su cuerpo, pero
con una vida que era mia.. ¿Y el alma de m1 prim_o?
¡.Habrill ido á meterse en m1 cuerpo? No: era un avatar, avatar expontáneo, mcompleto: aqµél cuerpo que
yo habfa visto era un cadáver; no tenla nlma; e~ el
fondo de aquellos ojos no la habla; me _hablan ~1st?,
como ven los ojos de los retratos, los OJOS de v1d.r10
de los muñecos
Pensé en suicidarme, era el mejor medio de libertará mi alma; pero reflexioné; déspuésdetodo al que
daba yo su independencia, porque era el esclavo, era
al cuerpo. No. ese no era el me~lo de vengarme de
mi matador, dPbla yo sujetará mt cu~rpo_ á ~ucbos
sufrimientos. ¡Cómo iba á golpeará m1.~r1mol ,Cuánto iba ha hacerle sufrir! Hambres, vfg1has, enfermedades, todo lo sufrirla con gusto, sólo porque era en
el cuerpo de mi matador!. . . .
. .
.
A la mañana siguieme, tampoco ~ms1eron 01rme,
"loco, Joco" repetían todos, y me traJeron á. esta casa,
donde--¡no lo saben bit1nl-me dan gusto, porque me
m11ltr11t,in.
.
.
Sólo A vPces rnfro y entonces s1 soy ~o qmen sufrfl. rorquP- pienso: y si no ha,v al.T-~, .V bl tod_lf_A snn
manifestaciones de la materrn, e1.to11ces ¿quien soy

nados, silbaban las fábricas, ya se ve que podía fijarmfl en todos los det,illes.
Se midieron las distancias, y se nos entregaron las
armas . ... Hicimos fuegos á lll señal, y cai sintiendo
un dolor en la cabeza.

II
Al despertar, porque aquello sin liuda fuédespertar
me hallé en un cuarto de un µotel; tenia el sello especial que tienen los cuartos de los hoteles. Los ruidos
llegaban amortiguados hasta mi, como llegan á la recámara de un enfermo: el toque de oración, la música de un organillo, los gritos de alguno• vendfldores.
En casa deblan de creer que yo habla muerto,Meapresuré á llegar para desengañarles. ;\fi madre sufrirla
mulhO en aquellos momentos: era lo que más dolor
me causaba, porque yo la amaba mucho, aún cuando
ella no lo creta, porque á pesar de las súplicas suyas
yo segula tomando alcohol y seguia inyectándome
morfina.....
Las puertaa estaban abiertas todas; había mucha
luz en mi recámara. Muchas personas estaban sentadaR frente á ella.
Mis padres, que se hallaban en el corredor, al verme co1rieron á esconderse en su alcoba y cerraronla
puerta. ¿Tan irritados estarían contra mi?
En mi recámara alguien rezaba.
En una cama, sobre las tablas desnudRs, había un
cadáver alumbrado por cuatro cirios. Al verme, huveron gritando los que rezaban ¿Por qué me huían?
'y aquel cadáver ¿de quién era?
Resolví levantar el lienzo humedecido que Je cubría el rostro. Aquello erll terrible, para vol verse Joco!
¡El muerto era yo! Es decir, aquel era mi cadáver. Le
alcé los pll.rpados, nos vimos, pero nada más, no nos
miramos, aquellos ojos eataban triatt1s, opacos, mudos,
muertos
No sé de dónde me habla llegado calma. Le tomé
el pulso á aquel cuerpo; no había pulso y estaba frío,
rlgido, no citbia duda, estaba mue1to, ·1y era el mio!
Entonces yo que estaba alll, yo qui• le buscaba el pulso al calláver ¿quién era? Y levanté de nuevo el paño
de la cara; sin duda, era mi cuerpo.
Mi inteligencia, e&amp;taba como una máquina eléctrica en acción. y relampagueaba pensamientos. ¿Eramos aquel cuerpo y yo,-quiero decir el que yo tenia en esos momentos vivo,-dos sinóninios materialmente? Yo tenia cabales todos mis sentidos, completo cada unó¡ luego ¿eran el cuerpo muerto y el que

u

-

yo? ¿qué me ha sucedido? ¡Oh! pero no quiero pensar
en eso; entónces si me volverla loco,
F'lANCIFCO ZÁRAT~ Ru1z.

LOS SONETOS

DEL ILMO. SR. DON JOAQUIN ARCADIO PAGAZA,
OBISPO DE VERA.CRUZ.
Máxico, á 24 de Agosto de 1898.
Al f3eñor Director de EL Mmmo.
Presente.
Muy estimado amigo:
Recientemente llegado de Jalapa, tengo el gusto de
enviar á mted un ramillete de la~ más esqu1sitas rosas que florecen en aquello\ poética ciudad: un grupo
de sonetos de D. Joaquín Arcadio Pagaza, cincelados
como ánforas de plat!l de Benvenuto Cellini.
Si el mejor poeta clá~ico es aqu11l que expreAa de la
manera más sencilla los pensam1entod mll.d dUblimes,
y asi se aproxima Jo más posible á la perfecctón del
arte, entendiendo por esta perfección el consorcio del
fondo con la forma, del pensamiento con la expresión,
de la imaginación co.n la razón y de la grandeza con
la verosimilitud y la sensatez, todo esto co1,Dbinado
con un profundo amor al buen gusto, creo que pocos
pueden rivalizar en el género clásico con el árc1tde
Obil!po de Veracruz cuyo estilo es la naturalidad
misma, cuyo gusto es de una purezll intachable y cuya versificación, fácil y fluida, tiene uua harmonía,
correspondiente al asunto, en extremo delicada.
Lejanos t'Stá.n los siglos ele Pe:-1cl :s, dfl Augusto y
de Luis XIV, los tieQ1po,1 de Platón y S6foc1es,-la
abeja ática, -de Horacio y Virgilio, de Bossu, t, Racine. Moliére y La Foutaine, autores de eter. a juventud;·pero el clasicismo no puede morir, y má3 tarde,
más temprano. se volverá á escribir imitando la majestuosa antigüPdad griega y latina; porque la lheratura clásica será, como Ilión, "arrasada dos veces y
1,tras tantas levantada altivamente sobre los 10udos
c~minos. 11
Ecléctico por temperamento. plácenme en grado sumo esas hermosas revo:uciones que hoy expMimenta
el arte literario, lo que no empece para que siga sien•
do constante admirador de la vieja poesia, que ha de
perdurar c:.mo quedan las estrellas cintilando sobre
el terciopelo sombrio del cielo des pues de las más gigantescas borrascas, como permanece el manantial,
claro y bello, por más que el torrente arroje al cielo el
agua encolerizada, como brillaron las blancas alas de
la paloma del arca en medio del negro diluvio.
El autor de los sonPtos que envio á usted es un devoto admirador de Horacio y su fiel traductc,r. Hablando con él de los imitadort1s del inmortal poeta romano, movió la cabeza en ademán de suprema duda,
ó, más bien, en señal de la vrofunaa convicción que
alienta de que nadie volverá á escribir iguales mouu•
mantos para la eternidad:
Exegi nw,wmentum rere perenniu.,
Piensa el Señor Pagaza. respecto d~ Horacio, lo
que éete creía acerca de Pfndaro, que riva,lzar cou
él es querer repetir con alas de cera el vuelo de Tcaro. Tal adhesión á. las cosas antiguas me recordó la,
de ERqullo, quien, exhortado á rehacer el pP.án de
Tlnnico con que solla darse principio á los j11egos,
"Excelente," respondió, "es este himno y componiendo
uno nuevo temería Je sucediese lo que á las nuevas
estatullR comparadas con las antiguas; ~iues estas. en
su tu .. ca sencillez, 1:;on tenidas por divinas, al paso

que las nuevas, más artificiosas, se admiran, pero
ninguno descubre en ellas áJa Divinidad"
Acaso por tan singular prúpensión á volver el rostro hacia atrás, abriga el .:&gt;t&gt;ñor Pagaza tauta fé en
su corazón tanta e3peranza en el progreso de nuestra literatura; sutlña con tiempos mejores y desea ardi..ntemente poderlos revivir, juzgando que México si
puede aliar sus concepciones á una forma acabada y
que no le pasará á nuestro paid lo que, segúu una f;a.
se célebre le pasó á Egipto, que hizo colosos como los
asirios, pero no estatuas como los griegos.
Al poeta de quien hablo sólo se lt1 puede en justicia
formular un cargo: el de excederse uu poco en la
ele.!ción de voces y de frases, en el edcogimiento de
exquisiteces de lenguaje; pero hay que decir en su
abono que tal "'~mero y semt'jante a1 tificio .no le hacen perder la d1lzura y grac111. vir~ilianas de su esti•
lo, ni la naturalidad de ideas y propieda... de expresión que traen á la memoria las elegías de Ovidio ni
su ingenio y gusto horacianos, ni la música de los 'sonidos t1spondáicos y dó1icas mtllodias quu se escuchan siempre en el curdo maje.. tuoso de sus endecasílabos.
El autor dl'•los "Murmurios dela selva" canta en los
sonetos que entrego hoy á la publicidad el cielo del
Eetado de Veracruz. lavade por c&lt;,utinuas tempesta•
des; cama el Papaloápan, que besa las deliciosas riberas de Tlacotá1p ,1.11, haciendo rodar sus aguas claras, azules y profuudas, entre el gorjeo de la$ aves
que desgranan su gama de notas 11rgentin11s; canta el
cerro de l\iacuiltépetl, que toma tintes color de malva
bajo la lluvia de oro del B!ll de Jalapa, cuya luz dora
los caminos poblados de valles de flores y de rosales·
canta las perfumadas noches de los trópicos que dad
vigor ul pecho y fort11J~za al pensamitmto, y todo esto lo cama ti vbispo po~ta t1n versos puros como el
grumo de cera q ut1 rodea las llamas de los cirios &lt;le Ja
Catedral j~lapeña, como t&gt;l agua que brota, fresca y
limpia, del ag-rio peñón de la sierra ......
De usted aftmv. amigo S. S.
ADALBERTO A ESTEVA.

LOS PANTANOS.
Soy admirador apa@ionado del agua: PI mar demasiado grande, demasiado vivo, de imposible posesión:
los rios que pasan, qufl hu ven, que se van. y sobre
todo, los 1-'antanos en que bulle la vida indescifrable
de los aaimales acuáticos. Un pantano es un mundo
sobre la tierra, un mundo aparte, con vida propia, con
pobladores permanentes y con habitantes de un db·
con sus ruidos, con sus voces, y singularmente co~
un caracterlstico mtsterio; nada que tanto co11turbe
que t·,nto inquü t }, que tanto asuste algnnas veces:
¿Por qué ese miedo singular que se siente en esas
llanuras cubiertas de agua? ¿Será por el rumor vao-0
de las aguas por los fuagos fatuos, por el sileni'¡ 0
p~ofuudo que \as envuelve eolias noches de calma, por
la bruma caprichosa que viste con sud.1rio de muerte
á los juncos, por el htlrvor cuasi imperct1ptible de
aquel mundo tan dulce, tan fugaz, pero más aterrador á veces que el estruen1o de los cañones de los
hombres yde las tempeatades del cielo? ¿Qué, será por
lo que semPja los pa11tanos á los paf ses del ensueño
á eslls regione11 eEpantables que ocultan un secret~
inescrutable y peligroso?
No. Otra cosa es lo que de alli se desprende; un misterio mi\s profundo, más grave, el que flota sobre
aquellas b"umas, ¡el misterio mismo de la creación
qt,izásl-GUY DE MAUPASSANT,

�Domingo 28 de A!Z'o•to itA 1R9R

EL MUNDO

173

EL MUNDO.

Domingo 28 de Agosto de 1898.

172

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGL~.A.L DE MARO DE CH.A.NDPL.A.IX-ILUSTR.ACIONES GR.A.B.A.D.A.8 EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 9

A Don JosB María Roa Bárcena.

AL CITLALTEPETL.

Arribé apenas por querer del hado
Benigno y dulce á las campifiaR bellas
y boS"t¡ues de Jalapa, y ya tus huellas
Buscaba en este verdecido prado.
Subí de Macuiltépetl al collado,
Anhelante, al clarur de las estrellas
y de Pacho á los montes, las querellas
De Cedeiio después que hube escuchado.
Que te llamaban con amor y e~npeño
Parecióme entender, la helada sierra
y Pacho y Macuiltépetl y Cedeño;
y qud decürn: «¡Mísero e~ que yerra
«En míser11 labor sin paz n1 sueño
«Del hogar lejos y nativa tierra!»

DP. madrugiida á. la ft\raz pradrera
Salir hollando el matinal rocío
Con ágil planta hasta llegar al río
y allí tender el vuelo .... ¡quién pudiera!
No del mar cristalino la ribera,
No de Orizab'l. el amplio caserío,
No de Alvarado el cucotal sombrío
Buscara n; su tímida barrera.
:Uel Citlaltépetl que en el 1:°i~n:o cielo
La frente encaja, raudo opnmiria
Aquel eterno inmensurable hielo;.
Y con mirada présaga y sombna
Los caros montes del nativo suelo
En el ancho horizonte buscaría.

..

EL COFRE.

Magestuoso y zafíreo se levanta
Solo entre mil á la serena altura
Dejado el mm,lle lecho de verdura
y viendo el mar atlúntico á. s~ planta;
Las canecidas sienes le abrillanta
Cerco real de inmaculada albura;
y en desorden Ja barba se apresura_
A cubrirle mejillas y garganta;
En los calores míra&lt;,e tendido
Gris nublado sobre él, que se ave~na
y Je asombra el semblante desab~1do;
.Anhelante en su manto de 1;1eblrna
Envuélvese, rebrama enfurecido, .
Piedra arroja, estremécese y fulmrna.

EN LAS SELVAS DE PACHO.
Salve, oh dulces y castas Oreades
Que solas habitáis e~te sagrado
Donde jamás un bállto ~afiado_
Puso en fuga á. las rústicas deidades.
Aun danzais en aquestas soledades
Húmidas y musgosas, y os h~ dado
Con virgen piar.ta bolla~ el v!rgen prado,
Sin tedio, sin zozobra m a~siedades.
·Quién me diera allegar siempre la boca
Se~ienta á los cristales de la fuente
Que de la entraila fluye de esa ro~al
y ¡quién me diera, si el dolor rngent~
Con su mano de plomo el alma toca,
En estos troncos apoyar la frente!

AL OEDE~OHumilde río de gramosa orilla,
De airosos giros, de correr violento,
De blonda e.spuma, de sonoro acento,
De álveo arenoso que cual plata: brilla.
Beba de tí la agreste cervatilla;
De la torcaz aduérmate el lamento;
Y el lucio y ágil toro pazca lento
A tu margen, dorada manzanilla.
En donde arranca el Cofre soberano
Sacudes hacia atrá.s la nívea greña
Y raudo corres á bafi.ar el llano;
.Al labrador Je brindas que en tí sueila
Frutos opimos y de fértil grano
Henchida titnes la insaciab;e aceiia.

Al ver el mar DOr vez Drillltlra.
Tu transparencia é inmensidad, tu acento
Dulce y terrible, aquesa tropelía
De tus olas plomizas, tu porfía,
No me sorprenden, ni tu blando aliento.
Vi en alas de mi ardiente pensamiento
Que de tu vítreo dorso el sol nacía
'l'remulante, y que dabas áurea vía
A Delia casta de aire sofi.oliento.
Vi medio hundidas las ferradas naves
Y resbalar la góndola ligera
Del pescador sobre tus linfas graves;
Y al pelícano y garza venturera
Con las gaviotas y nevadas aves
Cernerse en el z1:1firo de tu esfera.

..l.L M..l.CUILTEPETL.

Sultá.n de esta región, levanta el brazo;
Levántale, incorpóráte en el lecho
y deja contemplar latiente el pesiho
.A l.\ reina que duerme en tu regazo.
Forman tu solio el índico lampazo
Ceiba y bambú y arborescente helecho;
Y juntos bajan del florido tecb.o
La hiedra y trébol en fragante lazo.
A través de tu verde celosía
O envuelto en el vapor de la m1fi.ana,
Todo es en ti belleza y poesía.
-Duerma, duerma en tu seno la sultana
Que te da cetro, brillo y nombradía
En cambio de tu~ linfas, poma y grana.

AL PAPALOAPAN.
Escucho aún tu plácida quejumbre
Gigante río; 1:ímpida guirnalda
Tu sien orne, y del médano la falda
Cíilas con aparente mansedumbre!
Del sol hermoso la divina lumbre
Retrá.tese en tu linfa de esmeulda;
Y en tíse vea, tint'l. de oro y gualda
Del Oitlaltepetl la nevada cumbre.
De tus riberas el papayo rico
La poma ostente en nido de verdura
Del tordo herida por el rojo pico
Y mézcanse tus palmas en la altura
Blandamente a_gitando el abanico
Qun al dulce Tlacotalpan da frescura.

LOS DOS HERMANOS.
¡Mapre infelízl. .En lúg·ubre mail.ana
A los dos hijos todo su consuelo,
Envuelve y hunde bajo turbio cielo
La nína espuma de la mar cercana.
Empínase y abátese la insana
Linfa, del Bóreas al sentir el vuelo,
Cuando echaban tranquilos red y anzuelo
De leve esquife, Plácido y Elcana.
Ser padrón dt: tamaiia desventura
Pregonan los dos montes no lej,rnos
Que suben coniformes á la altnra.
Hacia ellos tiende la'&gt; cansadlis manos
Del terso ponto en la desierta ancb.ura
El nauta al divisar Los d~s Hermanos,

(JOAQUÍN ARCADIO PAGAU.)

Desde que quedaron fuera del alcance de las
,niradas de los marineros que les habían condu-cido, Nelly se sentó en una roca y Juan se colocó
á su lado; por un movimiento instintivo en ambos
se tomaron las manos y permanecieron contemplándose en éxtasis y sin atreverse á pronunciar
runa palabra.
Nelly fué la que rompió el silencio, diciendo
-en voz muy baja y con la frente inclinada:
- Y ya crees que te amo, estll.s bien seguro de
-ello?
Esta frase descorazonó á Juan, pues parecía
revelar que la joven no había cedido á amorosos
impulsos sino á proyectos por largo tiempo premeditados; y recordó entonces aquella fr;1se «yo
sabré probarte que no sor una chicuela,» pronun•ciada por Nelly en presencia del Doctor y que se
relacionaba con lo acontecido despué3, De todo
lo cual re11ultaba que había en efecto una víctima
y que no era sino él á quien correspondía este
papel. Desde el primer día en que se conocieron,
Nelly se apoderó de su espír:tu y de todo su ser,
y Juan no había · sido en aquellas manecitas encantadoras más que un juguete; se nececitaba hal&gt;er estado muy ciego para no descubrirlo sino
hasta este momento.
Por la mafl.ana, á pesar de
la alegría que le inundaba, se
8CU ~aba de haber cometido una
:mala acción.
¿Una mala acción? Era preferible que así fuese, porque
-en sus manos estaba la posibilidad de repararlo y esto le hubiera causado un gran placer,
pero estaba resultando ahora
que Juan podía haber incurri•do en una simpleza y eso era
irreparable.
- ¿Y ahora ya crees que te
.amo? repitió Nelly que lo veía
pensativo y ¿crees que soy tu_ya para siempre? aftadió ci11.éndolo en estrecho abrazo.
Juan estuvo á punto de desprenderse dulcemente, pero
•ella insistió y apretándose más
-eontra él, le dijo al oído en voz
,suave, ahogada, muy conmuvi,da, com&lt;&gt; fÍ fuera á romper en
sollozos:
- Respóndeme. . . . respón-deme.
Al contacto de estos brazos
blancos y mórbidos, sintiendo
.'en iius méjfllas el aliento ar-diente de la joven, Juan, como
.la víspera, se sintió subyugado
y cobardemente, á pesar de sus dud1:1s, exclamó:
-Sí amada mía, estoy seguro de tu amor.
Después continuaron su paseo sin decirse nada
-de lo que tenían en el fondo obscuro de sus pensamientos, sii1 revelarse sus preocupaciones y no
pronunciando más que palabras de ternura.
En la aldea entraron á la tienda de un célebre
joyero árabe muy conocido de todos los mal'inos
y allí compró Juan un brazalete muy original y
lo colocó en el brazo de N elly.
-No me lo quitaré nunca, dijo la joven sin
dar las gracias, como si fuese ya la esposa del
-Comandante, no me lo quitaré ni por las noches.
Después escogió dos sortijas de oro y sin piedra alguna de las que se obstinó en pagar el valor de la más grande que deslizó en un dedo de
la mano izquierda de Juan ante las mfradasrisue-Jlas y benévolas del joyero que parecía un personaje de la Biblia con su ancha túnica azul y su
barba blanca.
Durante esta operación, N elly tomó un aire modesto como si hubiera estado en una iglesia, y
acaso hasta rezó interiormente.
Más tarde á través del bo8que, llevando las
manos enlazadas, felices los dos, ella había acabado por perdonarse y él por no pensar en el poi·•

venir y así llegaron al punto donde la lancha los na3, vuelven más obstinadas, mis dolorasas tan
pronto como se detiene el soplo benéfico que las
esperaba y regresaron á. comer en ei Oolibri.
Al día siguiente era necesario dejar Ma yotta, había por un momento alejado.
partir, partir siempre y proseguir la misión diplomática que apenas estaba comenzándose.
VIII
Ahora, en esta hora crepuscular, melancólica y
DIPLOMACIA
tranquila, apenas acabado de desparecer el sol
en rápido descenso, Juan pensaba en todo esto
Ya llevaba el Oolibrt quince días de fandeado
reclinado en el pasamanos del puente, con los
.en
Mohelia, y durante estas dos largas semanas
ojos fijos en la dirección de Anjouan donde llegai'ían al amanecer: en la tarde daríun fondo en Juan había visto apenas dos veces á. Nelly en caMohelia y luego llegaría el momento de la sepa- sa de .Mr. Tomás Poole, y eso, apresuradamente
ración. Pero no tardaría en volver porque así de- y delante de todos sin haber podido cambiar ml1s
bería hacerlo, no tardaría en volver á buscará que miradas, sonrisas, fugitivos apretones de masu novia, más bien dicbo, á su mujer. En verdad nos y alguna que otra palabra tierna al descuido.
Bien habría querido por lo mismo Nelly ir
que asi debe1·ia hace1·lo y su corazón ni aun sosá.
bordo,
pero no se atrevía á pesar de su audaz
¡.,echaba que fuera discutible ese deber. Pero
cuánta amargura producían ya estas simples pa- serenidad de otros tiempos, y esperaba impaciente que de él saliera la proposición. Se podía penlabras formuladas en su pensamiento:
sar que era más reservada ahora que su fin pa-E3 mi deber!
recía alcanzado, y que estaba acaso más entrisPrince á. sus piés dormitaba .... Prince, ese tecida por una más completa revelación de la vi•
pobre perro bastardo de quien nadie se cuidaba da. Además, sabía que Juan tenía absorvido el
desde algunos días antes.
tiempo por grandes ocupaciones ....
Una vocesita llamó:
Y esperaba, esperaba dolorosamente impaciente, creyendo que se haría amar más dejándose
-Prince, Frince!
desear y pasaba por alternativas de alegría y de desesperación que vigorizaban su cerebro, como se maduran los rE'•
nuevos á la sonrisa y las lágri•
mas del cielc de Abril:
Los cuidados y las ocupaciones no habían escaseado, en
tfecto, para el Comandante de
Chalmont, pues á su llegada
encontró á toda 111 población
levantada en armas, rebelada
contra el Sultán Ornar, quien
era demasiado débil é incapaz
-~,
de reprimir la rebelión. Se ha.",f'
bían abandonado las labores
del campo; los caminos estaban
infestados por bandas de mal,,., ./, hechores que aprovechaban la
.,
revuelta para entregarse A los
,.,- :'
mayores excesos, y todo era
de temerse como consecuencia
en este país tan apacible por lo
común.
Inmediatamente Juan hizo
bajar á. tierra una parte de su
tripulación con dos piezas de
artillería ligera, y ocupó y fortificó el palacio. El Colibri se
aproximó á. la playa tanto como le fué posible sin peligro
.
de los arrecifes madrepóricos
Prince paró las orejas, levantó la cabeza y mi- y tenía la ciudad bajo el fuego de sus caiiones.
Pero las fuerzas de que el Comandante podía
rando á. su amo p11recía preguntar:
disponer, eran bien débiles y no dejllba de com-¿Qué sucede? ¿Voy?
-Prince, Prince! llamó con más fuerza la voz prender que no podría conseguir que se reco b:-ara
la tranquilidad pública, sino por medios pruden•
que se aproximaba ¿vienes por fin?
Y había tanta dulzura y tanta fuerza en esa vo- tes, enérgicc,s y llenos de diplomacia.
cesita, que el perro, decidiéndose se levantó brusDespués de expedir una proclama en que hacamente y de un salto se lanzó regocijado por el cía ver el espíritu de justicia que animab~ á Franpuente.
cia, bajo el protectorado de la cual la isla por su
Parecía también qne un aliento benéfico se ex- propia voluntad se había colocado, reunió á los
halaba de esa voz y en ese soplo de aire perfu- notables y á. los jefes de la insurrección en un
. mado volaban todas las penas que le roían á punto fuera de la ciudad, y solo y sin armas fué
á. conferenciar con ellos.
Juan el corazón.
Dirigió una mirada hacia el horizonte claro en
Toda la plobación le aclamaba al paso como
el que algunas estrellas coqueteaban mirándose un libertador y los principales revolucionarios,
al espejo de la mar apacible, y como sabia que conmovidos por esta demostración de confianza.,
por aquellos sitios tan poco frecuentados no cru- vinieron á inclinarse ante él y á. poner de un mozaba barco alguno ni había escollos que temer si- do respetuoso en manos del jefe francés, su causa
no en la proximid11d de Anjouan, arrancándose que consideraban excelente.
á sus reflexiones y penetrado poco á poco por la
Hasta allí, en efecto, se habían conducido con .
calma que descendía del cielo, se dirigió-tam- mucha moderación. Estaba á. la cabeza de ellos
bién alegremente-entre .la sombra al lugar de el hijo del difunto sultán .Ahmed, el joven .Alídonde la vocesita había salido, mientras se agita• ben-Ahmed, que era muy valiente, muy genero•
ban a penas las olas azules en la silenciosa majes- so y muy popular, y había logrado impedir á los
tad de esta nocb.e.
alboratadores atentar contra la vida de Omar,
Pero las penas son como las moscas importu- que consideraba como el elegido de Francia. Ali

.,,.

�EL MUNDO

174

Domingo 28 de Agosto de 1898

Domiugo 28 de Agosto de 1898
# •••

de sus súbditos, ni Francia ni nadie se los podía devolver.
Como amigo privado y sincer0, el Comandante le aconsejaba que abdicara voluntariamente,
puesto que el Oolibri no había de estar siempre
anclado en Mohelia., y en cuanto zarpara de nada
se podfa responder, porque la insurrección era
fuerte, y no digo su palacio que estaba poco defendido, sino hasta los mejor guardados no ponían á un rey impopular, en seguridad Mntra el
acero, el veneno ó el fuego.
· Por poco que amara su vida, lo prndente, discreto y
hasta. necesirrio era que abdicara. Después de todo ¿no había abdicado en realidad desde que estalló la rebelión,.puesto que ni él gobernaba, ni na- .

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EL MUNDO

Libre ya en consecuencia de toda preocupación diplomática y habiendo co11seguido desenredar á. su entera satisfacción los complicados
asuntos de Mohelia., Juan no pensó ya más que
en los suyos propios.
Como de costumbre, la víspera al acodtarse y
ese día al despertar, las mismas reflexiones penosas más bien que dulces se apoderaron de él.
Cierto es que se sentía feliz con la idea de que
podía bajará tierra á la hora que quisiera y acercarse á Nelly .... Era preciso hacerlo y tener

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175
resolución resultante ¿lo conduciría deveras á la
felicidad?
Honor, amor, deber, conciencia y razón, ¡felices en la tierra las almas sencillas que logran poneros de acuerdo! Son las únicas que viven bien
aquí y más ali:\ de la tumba.
En e&amp;to pensaba esperando que sirvieran el almuerzo cuando se le presentó Nelly; inopinadamente y sin aviso· previo, la joven vino á bordo.
No había podido resistir más á la inquietud que
la atormentaba; pero aún cuRndo todavía no habían cambiado dos palahras se tranquilizó ante
la mirada de amor conque
fué acojida.
Apenas llegó, se sentarón á la mesa y se almorzó como e11 los buenos
tiempos cuando todavía
nv los ligaba ningun lazo.

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no quería la muerte del culpable sino sencillamente su caída, después de la cual, los notables
reunidos en asamblea, elegirían un príncipe para
ocupar el trono, elección que sería sometida á la
ratificae.ión del Presidente de la República Francesa y si no era de su agrado, Francia designaría el que quisiera.
Al hacer estas declaraciones, A'.í por medio de
un juramento solemne se excluyó de la sucesión
por más que sus derechos fueran mejores que los
de cualquiera otro príncipe por ser hijo de Ahmed,
de quien el actJual Sultán había sido Visir.
Omar, en efecto,no era de raza noble y sehabfa
elevado solamente por medio dé artificios, embustes é intrigas, primero, á elevadas dignidades,
y por último, al supremo poder. Poseyó un gran
dominio sobre Ahmed de quien halagaba las pasiones, lo persuadió de que su hijo Alí conspiraba y logró que éste fuera expatriado, consiguiendo después queAbmed, abdicara en favor del autor de todas estas atrocidades.
Una vez amo absoluto, su reinado no había sido más que una. larga serie de injusticias, exacciones y abusos; y los notables presentaron sobre ese particular un voluminoso informe al Comandante.
Este, que había estudiado ya bien la situación
política de la isla, sabfa que las reclamaciones
del pueblo eran fundadas, pero no se apresuraba á darlo á conocer y se contentó con asegurar

á los jefes que examinaría con la mayor atencióo la memoria que le fué confiada, y pidió que
las armas se depusieran, comprometiendo su palabra de que cualqui~ra que fuese la solución definitiva, no se haría represalia de ninguna suerte.
Alí-ben-Abmed ofreció el des11.rme y lo cumplió.
Más tarde, después de haber leído todos los
documentos que se pusieron en sus manos, eL Comandante reconoció la necesidad absoluta que
había de derrl car al Sultán; pues sólo á este precio podría el país recobrar una completa tranquilidad.
Pero se presentaba una-dificultad: derrocar al
Sultán por la fuerza, ¿no era dará la rebelión una
potencia que acaso mego fuera perjudicial al
principio de autoridad? Por otra parte, Omar, á
pesar de todo, disponía de una milicia fiel, podía
resistir primero ó sublevarse con ella mAs tarde,
y lo mejor era evitar de antemano toda efusión
de sangre.
En vista de esto, se esforzó en llegar á su fin
por el camino de la persuación, tarea tardía y
enojosa, y en las conferencias que había tenido
que promover y aceptar, el tiempo había pasado
casi insensiblemente.
No obstante todo esto, cuando por las noches
traspasaba Juan el dintel de su dormitorio y dejaba en reposo los acontecimientos del día, una imagen se presentaba á sus ojos: la de Nelly; su no-

via, su esposa casi, porque poco tiempo faltaba.
para que lo fuera.
Y discutía en su interior este punto interesantísimo:
¿Debería en efecto casarse con esta mujercita ligera., coqueta y engaftadora?
¿Era ese de veras su deber?
Y seacordabade que Nelly había cometidouna
falta, pero se acordaba también de los hermosos días pasados, de las creencias adquiridas,
de las alegrías cambiadas, de las emociones sentidas y se dormía, y al día siguiente el cuidado
de su misión le absorvía de nuevo, y ponía todo
su afán en llevarla á buen fin.
Y así i;e deslizaban los días.
Poco á poco los asuntos políticos le habían ido
causando menos disgustos, y á fuerza de persistencia llegó á dominar las irresoluciones del Sultán. Le mostró todas las acusaciones y Jns pruebas irrefutables que había contra él, y le dijo y
le repitió de todas maneras, que si bien es verdad que como soberano aliado estaba bajo el
protectorado de Francia, no lo estaba menos el
pueblo de Mohelia; que si cuando este protectorndo se inició, es cierto que un Sultán llamado
Omar, estaba en el trouo, y en él se le había dejado, Francia no era quien lo había elegido ni tenía compromiso de conservarle el trono á toda
costa, A él sólo le tecaba entenderse con su pueblo, y si había perdido el afecto y la confianzii

die le obedecía, .ni aún se
atrevía á salir del palacio?
Que la abdicación se hiciera pues pública y solemne, y dejaría el trono
de una manera digna. Juan
de Chalmont le transportaría con honores reales á Anjouan, llevando su
familia toda y todos sus bienes, y. . . . ¡quién sa.be! los pueblos son tan variables! llegaría un dfa
en que el suyo lo llamase á gobernarlo de nuevo.
Ornar acabó por ceder.
Convocó á la asamblea, y solem"lem ·mte, con eSI\
dignidad que es instintiva en todos los árabes, le
a1iuució que renunci1.tb11. á sus derechos y en la
misma sesión declaró la asamblea que puesto que
Alí-ben-Abmed no quería el poder, se le confería,
con acuerdo de Francia., á la hija de Fathima,
reina célebre de otros tiempos de l\fohelia, á la
joven Ioumba Fathima que á la sazón vivía retirada en un convento de Mayotta.
No restaba, en consecuenda, mAs que poner
provisoriamente el poder en manos del primer
Ministro y conducir á Anjouan al rey caído, ha·
biéndosele dado á éste tres días para sus preparativos de viaje.

con ella una larga e11tr~v-1sLa que fijara de un modo definitivo el porvenir. ¿Por qué, después de
todo, no había de tener el valor de decirle lealmente todo lo que penSAba? ¿Qué temer? ¿Sus lágrimas, su cóleril, algún arrebRto sentimental?
Nada de e.sto le eipintaba. Había procurndo en
su fuero interno echar sobre ella toda la responsabilidad de la falta cometida sin aceptar que
también tuviera su parte de culpa él, que tenía
mejores luces sobre las consecuencias de un mal
paso y que contaba con armas más idóneas para
la lucha.
Pensaba que luchó y fué vencido y ¿no es al
vencido á quien cc:,nesponde pagar? Su nombre
erit el precio de la victoria y ¿qué podría proponer en vez de su nombre si no qt1aria cumplir el
compromiso de honor que había contraído?
¿Qué diría en esa entrevista que deseaba y temía al mismo tiempo? Y cualquiera que fuese su

Nell.v sin embargo p9.recia
un poco triste.
¿Habría resentido algo por
la a parente indiferencia á que
se había visto obligado Juan
durante sv. perma.ne1Jcia en
Mohelia?
Sí: había tenido sus dudas con todo y que su
padre y Mr. Tomás Pool e la habían estado informando de las graves tareas del Comandante y
con todo y que debía explicarse su discreción por
razones de delicadeza que le hadan más awable.
Hasta estuvo á punto de venir desde la víspera
en cuanto supo que el Comandante se había embarcado, pero no se atrevió.
En el Colibri, durante la travesía qu~ habían
hecho, se sentía embriagada por el trato frecuente de Juan por la prosecución del ensueño que se
hrmó desde la vez que le conoció en Ambohimarina, por la ilusión del matrimonio que desde entonces so le clavó en el cerebro, y su caída le había parecido natural y no le produjo casi remordimientos. Pero ya en tierra y en la casa de Mr.
Tomas Poole, había. reflexionado más que nunca

•

�-

en su vida, y pensamientos nuevos acudieron A
su espirltu y los remordimientos que juzgaba desapareeidoi:s volvieron levantándose precisos ante
sus ojos.
Franca entonces consigo misma, se confesó que
fné la ambición la que determinó su caída.
Y sin embargo, ¿amaba il Juan?
Sí: Je amaba un poco en otro tiempo y ahora
mAs porque le sentía necesario nl reposo de su
conciencia. Y por eso era que le venían los rnmordimientos, y mejoriluminadasobre su conducta adivinaba algunosde los pensamientos queentristecian á Juan.
Con todo y que el Doctor había recibido las
confidencias de ambos y no podía admirarse de
sus familiaridades, el recuerdo de su falta y ]a
natural tendencia de ocultarla, les hizo más circunspectos que otras veces delante de él, y el al•
muerzo pasó sin que hubiesen eambi,do palabras
de amor. La converttación acabó porlaqguidecer,
como si estuvieran cansados de reprimirse y Lerbon que como buen criollo tenía tal vez verdade•
ros deseos de reposar en la siesta, dijo sonriendo.

-Ah! ¿están ustedes enojados? Se diria eso ó
que ya llevan tiempo de haberse casado, porque
no creo que yo les estorbe. Por otra parte, voy á

pedir á ustedes permiso para dejarlos, porque en
estos países de la malaria y el calor, ha)' algo mejor que el bailo y la quinina, la siesta. He conocido personas que murieron por no haber creído
en esto, y como no tengo muchas ganas de morir,
voy A administrarme unR. dosis. Debería usted
hacer otrotnnto, seilorita NeHy, yendo como otras

veces al canapé del salón, y el Comandante lapa·
seria bien aquí en el comedor,p11es tambiénleveo
ganas de dormir.

•

EL MUNDO

176

-Será verdad, Comandante? preguntó Nelly,
-~•fo crea usted una pal&gt;t.bra, respondió ;Juan;
el Doctor babi• aei por hacerme rabiar. Vaya.
usted á acostarse y deje en paz A los demás, Doctor leo.
-Voy, voy, eontestó Lerbón.
-Sin embargo, si Kelly también quiere reposar ..... .
Lerbon se lué y Nelly como respuesta tomó la
mano al Comandante y ruborizada y mirándolo
con ternura le dijo:
-Vamos al salón juntos. Allí hay más aire y
estaremos más lejos del Doctor.
Juan la llevó al salón er. el eual entraban bo•
eanadas de 11ire caliente un poeo húmedo que floreaba el rostro con manchas rojas. Se sentaron
en el div,\n y ella apoyó la eabeza en el bombro
de Juan en esa postura indolente y confiada de
los ni.fl.1s que tienen sue:ft.o.
Juan siempre combatido por su lucha entre
Ja pasión, la conciencia y la razón, no habría podido decirle mí,s que palabras de amor que Je subían del enrazón á los labios, quejas y reproches
que le inspiraba su despecho de sentirse vencido,
ideas de fuga que revolaban en su mente, y mejor eall•ba. Qué!. ... mentir todavía? ¿Dejarla
en la creencia de que la amaba lo suficiente pa•
ra hacerla su esposa y luego, una vez lejos, aclararle al fin la verdad?
Ese procedimiento le avergonzaba por indigno
y guardaba silencio.
Derrepente sintió en su cuello los labios de Nel!y é inclinándose depositó en cambio un beso
en la frente coronada de rizos de oro delajoven.
La besó y esta idea pasó por su mente.
-Y si se muriera! ..... .
Porque preferiría verla muerta y no en brazos
de otro, sobre todo si ese otro era su amante.
Pensaba que si abandonaba áNelly, ésta más tarde tendría que pertenecer fatalmente á otro; bien
un nuevo amante ó bien un marido, porque en
estos paises, cálidos y semi salvajes están un po•
co rlesleidas las ideas referentes á la moral.
Pero pronto rechazó este pensamiento y sus
labios descendieron con más fruición sobre la
frente y los ojos y los labios de la joven, la eual
Je contempló con una mirada de gratitud t,m profunda y tan reveladora de haber adivinado los
pensamientos de su amante, que este quedó más
a \"ergonzado de sí mismo y más débil en su re•
solución.
Por un arrebato irresistible, Juan cayó por un
momento de rodillas y siguió besando eon ternura l•s manos de Nelly.
Ella rompió al fin en silencio.
-}ye, Je dijo ámediavoz:haymuehaluz aquí
y me duelen los ojos.
Juan se puso en pié y Je dijo.

-Estarlas m•jor en mi camarote para que descanses algm,os minutos.
Y-la precedió; y como Nelly \'aeilara sin atreverse á despedirlo, él 1... tomó en sus brazos como si tuera un nib.0 1 la colocó en el lecho que es•
taba cubierto por una estera muy fresca, le arre-

gló las almohadas y Je arregló los vestidos eon
cuidados de madre mh bien que de enamorado.
Después la besó en la frente y Je dijo:
-Duerme ahora. Cuando despiertes h•llarAs
en el tocador todo lo que necesites para arre-

glarte, hasta ganchos de sujetar los ea bellos, pues
reeoj( los que quedaron cuando te luiste. En !rente, como tu recordarás estA el cuarto de ba:ft.o.

Ya conoces, bien mío, esta casa que es la tuya,
pero no duermas mucho. A las cuatro á más tardilr iremos á tierra los dos.

Nelly tenla impulsos de preguntarle:
-¿Y tú que vas ha bacer? ¿Me vas á dejar?
¿dónde vas? ¿No estarlas mejor aquí junto á mi
corazón que está lleno de tu amor? ¡Tenia tantas

cosas que decirte! ¿Cuándo hablaremos al !in sin•
ceramente como yo quería antes de esa partida
tan próxima? No, no creaf: me falta fé .... ahora
que he reflexionado ¡comprendo tantNS cosas! y
te amo, te amo tanto. . . . Se diría que temes prJ•
nunciar nuevos juramentos, que tienes miedo de

repetir esas palabras de amor de que tengo tanta
necesidad para excusarme y acallar un poeo á mi

rido arrojar sobro ella toda la !alta y no piensas

de ]azos en voz baja para nn caer en ridículo si
que se ve, que se conoce, no son tal celada ni tal
experiencia ni perspicacia. Hay mil maneras
se llevar por viento y corriente si empujan en di-

reeeión del escollo. Esto último es Jo que has
hecho, y quien obra asi ó es un neeio ó lo hace
porque le conviene. Porque. . . . dices bien, es
una tontería, pero reparable en ciertos cases, y el
presente es uno de ellos. Eres solo, sin tNmilia,

ya tienes cerea la vejez y no te quejarás de poseer una mujer encantadora, amorosa, agradeci•

mores que proseguían.

-¿Qué le reprochas? ¿Dices que su cAleulo?
¿Pero el tuyo no es también repugnante? El suyo,
su sueno, m,s propiamente hablando, su ambi-

clamores.

en un medio ideal en que todo parece transpa•
rente.

Nelly cuyo corazón estaba entreabierto por el
sufrimiento al amor sincero, no leyó en los ojos
de Juan sino sentimientos de inmaterial ternura
á los que consideró que obedecía, y ese nombre
de "mi prometida 11 li\ confirmó en su creencia

quedándole agradeeidapor haberlo pronunciado,
y después de sus dudas y después de haber implorado caricias, ahora se sentía más feliz y mAs
conmovida A causa del respeto que le demostra-

ba Juan de lo que se habría sentido eon los más

quiera.

Y eomo de Cba:mont vaeilaba, siguieron los
-Bah! todas las excusas, todas las indulgencias

del mundo, serán para tí 1 porque la moral humana sólo es implaeable eon las nillas y tiene ra-

zón .... Pregunta, pregunta. y Jo verás ....
Sí, Juan había querido hacer sus eonlideneiaa
pero ;.il quién? Su secreto era uno de aquellos
que un caballero no puede divulgar.
En los momentos en que p~nsaba esto, una ma-

no se apoyó en su hombro y al vol ver él la eara,
vió al Doctor- amigo i11dulgente-q11e Je dijo eon
voz afectuosa:

-No ha podido usted dormir. ¿Qué tiene usted? ¿por qué sufre?
Juan respondió sonriendo:
-¿Y por qué diablos quiere usted que sufra yo?
-No lo quiero, pero lo veo,

-Bah! me espanta usted eon su perspieae!a y
es us,ed capaz de convencerme de que estoy en-

fermo aunque no tenga nada.
Lerbon se sentó y eontemplando !rente á !renNo intentó, pues, detenerlo más y cerró dulcete
al Comandante, agregó:
mente los ojos1 no para dormir sino para fijar me-Oígame usted, Comandante: tengo algo que
jor su sueno.
pre11untarle, algo dilíeil de deeiryen verdad que
El volvió al comedor, lejos de la adorable ene- no sé eómo lo diga .... Pero apelo á toda su inmiga de su reposo, y se tendió en la silla de pa- dulgencia y A toda su amistad. Oigame: se Jo suja donde tan bién dormía en tiempos anteriores,
pero no duró alli mueho tiempo pues estaba. de- plio.o.
-Hable usted, contestó Juan muy muy Interemasiado agitado para poder dormir; y vol viendo sado. Mi amistad, ya usted Jo sabe, Je pertenece
sobre sus pasos regresó al salón, dirigió una mi- y en cuanto A mi indulgencia, no la necesita us•
rada al camarote que ocupaba Nelly y estuvo A ted y estoy seguro que ....
punto de aproximarse y eseuehar. Luego se re-Sí, si, insistió Lerhon humildemente, y para
prochó este intento y casi corriendo tornó al co- predisponer li usted A mi favor, Je recordaré que
medor, cerró la, puerta del sulón, se sentó junto
fué usted quien solicitó mis confidencias.
á la mesa y sonrió burlándose de si mismo.
-¿Qué eonfideneias?
No: decididamente se conducía como un niilo
-Usted me dijo una vez, no haee mucho tiemque no sabe ni lo que quiere, y no obstante senpo, en Mayotta. •~Conque de su parte no es usted

ardientes y apasionados besos.

tía que un pensamiento oculto todavía r,o bien
delineado entre el tumulto de sus pasiones, recuerdos y esperanzas, se adivinaba como se vis-

lumbra el sol A través de las nubes que lo cubren. Todas sus sensaciones iJ.ternas le decían

que se casara eon Nelly, pr,mero porque la amaba y nunca podr(a soportar q ne fuera de otro, y
luego porque era su deber. Para probarle esto
último abundaban las razones que apelaban á la
moral, á la religión, á la generosidad, il los juramentos, á las cosas más santas y desafiaban al
pensamiento oculto para que presentara abogados semejantes. Pero b!'uscR.mente aquel pensamiento aparecía y murmuraba: «Como Nelly te
bA. engafl.ado contigo mismo, te engaflarA más tarde con otros: no se casa uno con la mujer de
quien es amante; acuérdate cuanto te has burla-

do de los que han beebo ese disparate.•
Pero pronto las nubes volvían y una voz que
salía de su interior le gritaba:

-¿Y puedes comparar? Esta mujer no más á
tí te ha pertenecido y esa es ya una diferencia
eapital como Jo sabes muy bien .... Tú has que-

ga El &lt;J,,rreo d, la Ta,•d,. de Mazatláo.

de evitar un escollo, ¿no Jo sabes, hábil navegante? y hay una infalible de tropezar con él: dejar-

de un llamamiento mudo.
Juan tuvo unos instantes de vacilación, pero
pensando en que toda debilidad era una vileza

-Duerme mi bien, mi prometida, duerme.
Cuando se ama sinceramente no se atribuyen al
ser querido sino pensamientos delicados y se ima•
gina uno que puede leer en su alma porque se vive

Es asunto i'!Dportante el que §.6 trata en el si,guiPnte articulo, ffUPJ tomamos de nu~1:1tro cole-

lazo, y li ti para ver y conocer es9 no te faltan

-Pero no dijo nada y mientras sentía que una
lágrima rebelde le temblaba en las pestallas, sonrió tiernamente y tendió los brazos en la actitud

en el estndo de ánimo en que se hallaba, Je dijo
eon dulzura después de darle un beso en la !rente ....

El matrimonio en"peligro

Jo decias en alta voz .... Un lazo, una celada

eiún si quieres, está llena de excusas. Te babias
comprometido con ella y ella ha liado en tu palabra sin garantía alguna. ¿Puedes considerarlo
eomo crimen? Ahora quieres escaparte. ¿Quién
de los dos es el despreciable? Pregúntalo á cual-

conciencia.

PAGINAS DE LA ..MODA

en que es una acción vil, la más vil de todas, se-

ducir á una nilla, por más que Intentes disculparte eon que lué ella quien te sedujo li ti y hables

da, que te deberli toda su dicha y de la que habrás
sido el primero y el último amor.
-¡Quién sabe! se contestaba á si mismo Jaeó•
nicAmente en lo profundo de la conciencia.
Pero esa exclamación lné ahogada por los cla-

enteramente franco conmigo en momentos en

que no puedo ocultarle li usted nada? Pues bien:
es verdad: usted ha adivinado: estoy, yo por Jo
menos. enamorado de la seflorita Nelly.»

-SI, me acuerdo perfectamente, dijo Juan eon
embarazo, los recuerdos de usted son exactos.

Lerbon prosiguió después de una pequella pausa.
-Si los de usted lo son igualmente también
reeorderá que acentuó usted mucho las palabras
referentes:\ la lr,,nqueza que de mi reclamaba
en compensación A 1ft suya.

-Mi memoria, querido Doctor; no llega A tanto: pero ¿donae va usted á parar?

(ContinuardJ

177

EL MllNDO.

Domingo 28 de Agosto de 1898.

Domingo 28 de Ago•to de lt!91!

•

11El matrimonio mod~rno J,a sido condenado
•como opresivo y añejo por un partido femenino
de alguna fmportancia 1 y los ingleses estudian
con que reemplazarlo.
Dos partidos habla qué tomar. Ensayar el
salvamento del mat.rimooio rejuveneciéndolo
y recomendándolo, ó suprimirlo, pero no bru~
talmente de un golpe Fino por medio de un1t
aerie de med•das transitorias que acostumbrarlan poco á poco á pasarse Aio é l. Alguuas per•
sonas tlmidas ó s'n reflexión se inclina.b1m hacia una compostura que no chocara. dem..tsiado
.á, las buena~ gentes ,·lctimas de preocupaciones Las muJeres que aaben y se •tre\'tm á ir
al cabo de una idea hao admitido sin titubeHr la doctrina
•que se llama del 11 bloc. 11 Se 1.. s
dice: El matrimonio caerá. si
se le mete una cuña.11 y Pilas
contestan! º¡Pues que c11igal
.¡Barramos Jos pedazos y no
hablemos máa de élP'
Es en la puritana Inglaterra donde se ataca el m11trimonio con tal desenvoltura.
.Arvé de B,1rine1 escritor francés ha ido expreAamente á.
presenciar esecombate,y ao;:e.
gura que la tésiA d1·d escobazo es la predilecta actualmente en la literatura brJtáoica
LRB mujeres domiaan entr6
los defensores, y una de las
más rMuelhs es .Mona Chdrd.
Esta bella persona admite
que habré. probttblemeote desastres el dla en que la lrgisJación sobre el matrimoui("I
sea 11seri11.mentealterada: 1 No
Je imagina tampoco ni por un
m,mento, que Ja "independencia eco11ómlca 11 de la mujer, preludio obligado de to• 1
das las reformas, sólo trHerfa
beneficios á su sexo. Pero no
debe uno dejarse detener p,r
el temor del porvenir cuando
un gran principio eatá en juego. La.a mujeres además, co
pueden perder en el cambio:
1u suerte es demasiado cruda. ¡Que sigan Hdijl&amp;ntA1 "u•c-:,da lo que sucediere! En
cuanto álos hombres que pretenden a todo tran~e prot~•
gerlas contra su imprudencia
la en~antadora Mona Cldird
los dtapensa de ello: coaaidera su solfci&amp;nd como un nue vo ultraje.
E~o era bueno en otros tlempoa: La mujer modernau 110
quiere que se le proteja, Ya
no. admite se la true como
chicuela; pretende en Jo futuro s"r la autora d.., su vida como los hombres Jo son y 80 .
bre un P!é de igualdad/ Esto
va á su riesgo y costas. Si hay
imprudencia, es asunto que
i el.la solo concierne "Si 1&amp;1
muJeres reclaman, como si.-odo natural y humano, el derecho de tomar Hu parte en
laa buenas ó malas probabilidades que el mub.do puede
pre_senhr¡ s_i deiteao el privilegio de la mdependencia ¿á
nomb~e de qu é se ?o ne,c~ria
la sociedad? Sucede todos los
días q~e los hombres ll t,van
mala v1da. 1 cometen acciones
que comprometen el bienestar de In raza; ¿en virtud de
qu~ principio se ataría Alas
~UJer~s de manos, A las m1.1Jeres ur!l~a_ment_eí' ¿Por qné
·ese sacr1f1cio umlHteral? ¿Por
q.ué esa dei,fgnación Hrbitra
ri.a de vfctima11 sacríficadu Al

Es 1~ solución que el s~ciallata Bebel ha preconizado y profp,tizado,
hará qumce años. 11 La muJer, esccibia él, sólo tendrá consideración l\ su
propia incl!nación en el acto de celebrar su unión. Esta consistirá en un
t·ontrato privado, sin intcorvención de funcionario alguno. Los Instintos
del sér humano, Pólo á él Je interesan. con tal que su satisfacción no cause p~rjuicio á nadfP.. 11 Deben compreDderse aquí todos los instintos natuJep, ~m excepción. 11En caso 4.e incomp,ttbllidad, proseguía Bebel, de deailuc1ón ó de simpatla entre los cónyUJ6B la moral ordenará se des11te un
)uzo que se ha vuelto contrario á la naiuraleza, y por consiguiente 1 inmoral.••
Todo lo que antecPde es poco, en comparación á lo que sigue.
Acaba de t1alir á. luz un opúsculo escrito por un socialista Crancé, en el
que se lee. Entre las coHs que @onde desearse y son posibles d'e su11tra_~rse casi por completo a1 tm_perio de la ley, tenemos que contar la
1m1ón del hombre con la mujer:' .I_,¡a sociedad no tiene el derecho de imponer un compro~_iso por toda la vida á dos seres que pueden ser enga- .
fiados en PU elecc100 y descubrir f'ln el curso de RU existencia común exc~lenteEI razo~es_ para separarse. No tiene la sociedad el derecho cte 'exi~ir. el c~ns,mt1m1ento de los padres. Lo mismo que no será necesnio autor1zac1ón. nlguna para caSRrse idéntrcamente lo mismo la voluntad claramente _e:z:presHda por uno de los cónyuges. bHstará p&amp;ra romper el lazo
voluntario que habrán creado entre 8llos.
11

11

11

bien de la humanidad

ó á ¡0

Conversaciones del Doctor
DOS EFECTOS DE PRIMERA NECESIDAD.
L, sal de cocina no solamente es un alimento Pino que ayud1t á. la d1gPstió~. Su sabor que guataá_ todcs, 8umenta la secreció1_1 dt, 111. saliva; del jug~ gádtrlco y de otros productos de
Aecrec1ón, neceHrios á la d1so1ució0 y á la digestión de los ali•
mentos
La sal se s11c.a del agu11. de mar ó de las minns. La eal que
R~ saca de las mm~s se llama sal genimá Para el uso de la corrna es mucho mPJor l1t &amp;Hl que se ea.ca del ngua del mar porque ét't&amp; es mas rica en cl&lt;ruro de m1tgneaio, subst,_mcla q_ue en el estómago se deacompone en magneF1a .V ácido clorhldrico, que ea el Acido del estómago
y que e~ tan necesario para la dige;atión
Quim.tcameute la sal si;, llama cloruro de sodi-0.
No soh1mPnte lR ul 11.yudl'l
la digt-stión sino que aunienta
tamb én los glóbulos rojos de
111 i.:iangre, y cont:·ibuye ul á
fortalecer nue ~tro organismo.
No eetá todavía Aprobado
&lt;¡lle los animales herviboros
1,umenten de peso con el uso
rle la sal, pero es cinto que
#tozan de mf'jor salud tienen
11l piel mAs lúcida y sus carnes
son mé.s sn bro@aR.
La sal defiende de la escrófnh1. y mejora, basta que puerte Hn~rl_a; por --eso hay que
liacer v1v1r á los niños escrofnlo11os y débiles en una ciudad m11rina. La s1tl se encuentra en mucha cantidad en el
,dre marino y es por esta razón que los marineros ó los
que viven en las orillas del
mar. respirando un aire muy
lfco rn sal, tienen muy buen
1tp..-tlto y gozan de ópima sa·
lurl

Hll&amp;tli la tuberculosis mPjn•
r&amp; mucho en los que viven en
el OCf'áno ó en PUB erill&amp;s
DPjad por lo tanto qu~ loa
niños y los hombres pongan
1.-al en sue alimento¡.
El azúcar es un alimento y
Pe ha dicho que PI 11-zú cu P.S la sal de los niños como
H, tin.o es la leche de los 'anciatios. El azúcar en Pl organtamn se convierte en gr1ua.
Todo el almidón lfU6 comemo~ con_ alimentos vegetales
HA cambia PO azúcar bfljo la
~afluencia de h\ saliva y del
Jugo pancrático. E~te azúcar
t-6 almacen~ en el higndo (que
yiuede cuns1derarse como una
verdadera csja de ahorro de
t&gt;-Fte alimento) y en PI curso
dt11 dia poco á poco pasa á la
snngre.
El azúcar también es un PX•
celen te 1:xit1rnte d A las funciones a.igestivas. Un vttso de
agu,1. fria ó calieotA (no tibia)
con un po(o de azúcn ayuda
al trabajo quimico de la di-

que ee supone serlo?" Las ve•
tuS t.8 S leyendns nferentes á
ge,tlón.
Por consiguiente el café que
las Jóvenes doncellas que cada año se elegia para ser enPe tomR después dela comida
cadenadas á una roca de Ja
tiene que Per con azúc11r¡ eÍ
Flg. 1-Trale de luto para calle.
p)aya, con el fin de que los
c&amp;íé con azúcar acelera Ja didioses ó loa monstruos mari•
.
gestión: al contr,uio el café
dos tueran. propicios, no him perdido aún ;¡u actnalidaii
s¡ n 11zucar, 1a entorpece y ret11rd11.
No es cierto 9.ue el azúcar produzca lombrices en los niños y hmpoco es ciersione: J~~~edad ~1itá, P!J68, obligada en rigurosa justicl~ A atender A 111.s pretenménos ie·ao~ muJeres _sin detenerse en las consecuencias Si en un futuro más ó !º ~ue dañe los die~tes y los predisponga la carie Para que el azúcA.r pueda perla unión ~ibr 1 ~sas ~x~fenc!as tienden á reemplaur el antiguo matrimonio por JUd car, ea .necesar10 ahusar de él. Pero es sabido que de nada hay que abusar,
po pero al ~' 11 op m n publica deber&amp; acostumbrari:1e á ello. Quizá pase tlem- ni de la 11zucar, ni de la ad, y ddl p\n mhm1.
Verdaderamente en loa trópicos se abusa del azúcar, ó por menos se usa mucit'ivou en f~~ dli se llrgará., á buen seguro, á no admitir més 11 el elemento coer•
C!,)menzarán á :nbÍato que debe ser libre entre todos. ºCon el tlPmpo, las gentes cho Esta es una de las razones por qu~ 11.lli l&amp; gente y las señoras 68pecialmente
dos Ene
u evaref' contra la ingerencia del Estado ,o sus asuntos privH- son muy ¡;rruesas. Y11. he dicho que el azúc11r se convierte eu gra;¡a en el organis-c o~tra d~ntrar1n padrtiNcularmente nocivo que se les obligue á v'vir juntos en mo. Por consiguiente, los que no q•tleran ponerse dema.siado gra.e~os hag&amp;n un
tuvo unta . o considera1án esa obligación como sagrada, 11
limitado uao del azúcar. Uu poco menos de azúcar y un poco di;, sal. '

•

�Domingo 28 de Agosto de 1898.

EL MUNDO

178

Domingo 28 de Agosto de 1898

PRECEPTOS.DE HIGIENE.
ALU1'1BRADO ARTIFICIAL

El alumbrado artificial debe parecerse en todas
sus propiedades al alumbrado natural, esta es la condición que debe procurar alcanzar.
Algunos autores t.stablecenla~ diferE'.ncias siguientes entre los alumbrados natural y artificial: en cuanto é. la cantidan es axcesivamente débil la del artificial; esto se comprueba por la poca claridad que despide el foco luminoFo más fuerte, en medio de la luz
del dia; el alumbrado artificial apenas llega á ser suficiente, y no porque los niños pequeño~ lo buscan
á la hora que el sol se oculta, se debe establece,r entre la luz natural y la artificial una semejanza que en
realidad no existe.
Los aparatos de alumbrado deben llenar d~e indicaciones importantísimas: dar una luz convemente y
quemar todos los productos de la combustión. . .
La luz que se acompaña de mucho calor es perJud1cial.
Los ojos deben ver el objeto alumbrado y no el foco luminoso; el ejemplo de esto lo da el sol. que por
medio de rayoe oblicuos alumbra todo, esrando cu•
bierto muchfsimas veces é nuestras miradas.
Los antiguos hacían uso de la recina para el alum ·
brado: más tarde emplearon los cuerpos grasoso•,
muy especialmente el sebo, pero las velas de
sebo tienen muchos inconvenientes: la luz
es poco clara, es vacilante. amarillenta, con
intermitencias cada vez que crece el pábilo, la combubtión es incompleta; y además
I d
in d
del humo, el mal olor, etc., como la mecha no
Fig. 3.-Mod e O e pe a 0 • se quema bien, es indispensable e~tarla tecortando con muchísima frecuencia. Despren •
dE', además, algunos productos dañosos á la re~piración.
Hoy se usan, de preferencia, las velas de estearina. de cera, de esperma, de parafina. etc; la luz es más viva, blanca, de~prende poco calor, y la combustión es
más completa.

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Fig. 7'.-CJnerpo bordado.

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Fig. 8.-CJnerpo fantasía.

El lenguaje de los timbres posta.les.

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Flg. 2.-Toilette de -visita para señorita.

Amor á la familia en las testas coronadas.
Un diplomático muy bien informado y dotado de
una memoria excelente, recorda&amp;a un incidente que
pasó entr!l el Emperador Guillermo y su hermana la
princesa Sofia de Grecia.
E~ un error creer que el disgusto entre los des data del dia del casamiento y de la conversión de la Duquesa de Esparta.
Este abori ecimiento es mb antiguo: viene desde
aquel dia en que, en San Remo, se encontraron en•
frente á,· 1,u padre ya muy enfermo.
Guillermo, que entonces se consideraba separado
por dos escalones del trono imperial, veia con irrespetuosa impaciencia que se prolongaba la vida de su
padre. Fué á Sat Remo por un solo dia y demostró
una frialdad tan grande que hizo llorará l&lt;'ederico:
La princesa Soffa que adoraba á su padre y la prm ·
cesa Irene de Heeee le hicieron duros reproches, que
terminaron por el s'guiente apóstrofe lanzado en inglés:
"Eres tan cruel ahora, como cuando te complacías
en golpearnos siendo niñas."
El futuro Emperador escuchó impasible aquellas
terribles palabras y, alzando los hombros, salió sin
pronuncial' palabra y tomó el ferrocarril para regresar á Berlin.
La pobre madre de Guillermo ha sufrido horriblemente por el orgullo ,te su hijo, al extremo da querer
volver al lado de su propia madre. la Reina Victorf.t,
abandonando aquel palacio imperial que es para ella
una verdadera cárcel dorada.

•••

Es malo leer estando acostado, porque se conges•
tionan los ojos y se someten los musculos del ojo a un
trabajo excesivo.
Es malo leer en el ferrocarril, andando el tren, el
movimiento hace trab11jar demasiado áloe músculos
fijadores del ojo.
Es muy malo emplear espejuAlos que tengan vi•
drios de números no eaecuados á la vista.
BARNIZ NEGRO IMPERMEABLE

Los tres cuerpos que entran en la preparación s1,n
tanino, alquitrán y per sulfato de hierro, resultando
el barniz más ó menos reluciente é impermeable, según eean las proporciones de estos tres ingredientes
que se mezclan en una vasija á propósito sometida
á la acción del calor
Se aplica este barniz en caliente, á manera de pintura, sobre el papel de embalar, sobre la madera, lo•
na y en general á todo lo que convenga hacer i::.;per•
meable.
~l que no toma consejo de loe más entendidos, se
expone á errar.

•*•

Los insultos de los necios, son como los ladridos de
los canes á la luna.

Flg.10.-Frock blancoparanlña
de:6)i 7',ailos.

LOS OJOS.
Nuestros ojos es pr6ciso preservarlos de la acción
del viento, del polvo y del liumo.
No debemos pasar repentinamente de una habitación candente a una admósfera fria.
No debemos abrir los ojos bajo el agua, sobre todo
t-n el baño salado.
..,_•
No debemos mirar fijamente una luz fuerte, como
la luz eléctrica.
No debemos forzar la vista leyendo ó cosiendo con
una luz insuficiente.
.
Si los ojos estiln inflamados no debemos !abarloe
con agua cruda, lo mejor el lavarlos con agua previamente hervida y algo caliente.
. El reposo es uno de los factores más importantes en
el tratamiento higiénico delos ojos: reposo de los ojos,
reposo del cuerpo, reposo del espiritu.
Los borrachos pierden la vista muy pronto 6 su mal
es casi siempre incurable; se quedan ciegos y degradados.
Es preciso no ponerse A leer con luz pálida ó cre-

Para un corazón recto y sincero es menos odiado
el crimen que la adulación y la bajeza.
Los que viven encenegado11 en el vicio, jamás pue•
den comprender:-.ei-valor y la virtud,

Fig. 6.-Toca chelrel.

La posición de las estampillas en· el sobre quiere
decir lo siguiente:
En la esquina derecha, arriba, y el timbre derecho:
Deseo tu amistad.
Esquina derecha, arriba, timbre al revés: Ya no es•
cribas más.
Esquina derecha, arriba, timbre acostado: Escribeme inmediatamente.
.
Esquina izquierda, arriba, timbre derecho: Te amo.
Esquina izquierda, arriba, rimbre al revés: Quiero
á otro.
Esquina izquierda, arriba, timbre acostado: Todo
marcha bien.
Esquina- derecha, de abajo, timbre derecho: Tu
amor me hace feliz
Esquina derecha, abajo, timbre al revés: No vales
nada.
Esquina derecha abajo, timbre acostaito: Me hiciste
enojar.
·
Esquina izquierda, abajo, timbre derecho: Premia•
ré tu fidelidad.
Esquina izquierda, abajo, timbre al revés: He probado tu amor.
Esquina izquierda, abajo, timbre aco1,tado: Déjame
sólo en mi dolor.
En medio de la orilla superior: Silencio.
En medio de la orilla inferio1: No me ocultes nada.
En una linea con el ape11ido, timbre derecho: Acep•
ie mi cariño.
En una linea con el apellido, timbre al revés: Tengo mucho anhelo para ti.

Fig. 4.-Modelo de peinado~

puscular.

La luz para leer, escribir y coser debe llegar por el
Flg. 9.-Frock para nfila de 10 á 12 anos. lado izquierdo.

Flg. 11.-Frockdefoulard para nHla.

�Domliuro 21 de Ago■to de 1898

Jl!L MUNDO

180

FIG 5.-TBAJB DJII CALLlll,

Es de alpaca azul, con gran aplica•
ción de t11fetán escocés en la par·
te inferior de la falda unida á ésta
por cinta de tafetán. J aquet fantasía
con reminiscencia de bolero, grandes
solapas doublé de dril de lino finislmo.
Chaleco de lino también y camisa de
batista acordoneada. Gran corbata de
raso negro y collar de m~selina de_seda. En las mangas, muy JUetae, aphcación de escocés como el de la falda,
hasta el antebrazo

•

NUMERO 10

MEXICO, SEPTIEMBRE 4 DE 1 898

TOMO II

FIG. 6.-TOCA CHlllffilllL,
Toqueta de tieeú de seda rosa tierno
con fondo béret, rodeado de una draperia muselina del fondo en que está
retenida por una tortuga de atraes. A
la izquierda la draper!a fo~ma torealee
al rededor de una pluma blanca y rosa.

~-

.

té~tit: ::::\\

i ·-

•

FIG, 7.-Cl'ERPO BORDADO.

FJg. 13 -Angulo de pailuelo.

Ee todo blanco, con grandes guias y
ciutae ondulantes. Solapa fantasla que
se abre sobre una camisa de batista
acordeón que muestra una 1:,ncantadora corbata de seda ribeteada de ligeros volantes El jaquet se cierra por un
cinturón de piel de Suecia.

-------------------------------------------------- Nuestros Grabados.
Está
FIG. 1.-TRAJIII Dlll LUTO PARA CALLE,

Es de surah negro formando una gran veste cemda gracloeament11 por un lazo de tafetán negro. Un
yoke redondo, hecho de surah negro y b Jrdado, luce al rededor de los hombros. mostrando una doble
fila de ruches de surah. Al rededor del cuello hay otro
doble ruche de surah formando un ancho ruff. El
cuerpo es de brocado surah tan transparente que
muestra el doublee que es de satln ligeramente asalmonado. No hay un sulo botón en la toilette. Una dt
las grandes particularidades de ésta, nótase en las
mangas hechas de surah negro pleno, en acordeón y
cayendo amplias y luengas de los hombros.
PIG. 2 -TOILETTE DE VfolTA PARA SEÑCRITA,
Modelo en crepé de china gris plata, bordado ó.e
seda negra.
La espalda y el frente del c'lrpiño, están guarnecidas de una especie de. plastrón
Crepé de china bordado de cadwilla que forma espaldas.
Los bordes de ese plastrón están cortados en festonee de terciopelo: sobre un bordado de tejido, simulando un doble plastrón.
El tablero de la falda continúa la gu~rnición del
corpiño. Esta falda está tallada en forma.
FIOS, 3 Y 4 . -DOS MODELOS DB PIIIINADOS,

Damos ba.jo estos dos números dos modelos de peinados de suma. elegancia y de alta novedad.

FIG. 8-CUERPO FANTASÍA..

hecho en combinación con batista
azul pálido bordada y muselina de seda azul.
El bordado forma el corpiño y gran parte de
las mangas. u.ándo8e la muselioa para los
pufs y el plastrón y ascendiendo hasta formar un collar recto.
FIGS. 9,

10 Y 11. -TRES TRA,TBIS PA.B A NIÑAS,
Damos, comprendidos en estos tres números, tres encantadores modelos para niñas.
El número 9 és un lindo frock de challi, blanco y rojo, figurado con un plastroncito de
muselina de seda acordeón y jockeys ribetea.dos de blonda. Es,á ceñida por un cinturón de eatln. El número 10 es de nansú, con
cuerpecito blusa y un elegante joke con
aplicación de cinta bordada. En cuanto al
número 11 es todo de fulard, con plastrón
de guipure y galones en forma de cuadrados
~ue corresponde á aplicaciones de guipure.
Elegantes Jockeys v abullonados en los hombros y en 'el centro de las mangas, manguetas de_mue~lina con aplicacióu de galón
de seda. Cmturon de satín con un gracioso
lazo á la izquierda.

&lt;,·,&lt;/c.'

.FIG, 12,-TRAJE D!!I PASEO

Es de gr anadina, á lineas ondulantes, alternad!!&gt; en ll falda y el cuerpo por galonee
de blonda paralelos. El cuerpo muestra ua
plastrón pleno de falla blanca con radios
puntados, collar de lo mismo, pnntado también, una aplicación de blonda une el corpiño al plastrón.
FIG 13.-ÁNGULL D!" PAÑUELO.

Es de encaje y se ejecuta
con lacet inglés
El dibujo está. reproducido
sobre papel ó sobre una tela
encerada y se arregla el lacet
siguiendo los contornos.
Unense los di versos motivos
con bridas; comolfdanse tod11s
las parte3 del dibujo éon mu
cha limpieza y cuidado des•
pués se retira el bo1 dad~ del
papel ó de la tela encerada
se aplica c11da ángulo sobre ei
cuadrado de bat•sta preparado para el pañuelo y se guarnece de linda blonda de hilo.

FJg 12.-Traje de paseo.

-:~\~~ t~-.
:·~·.,•

~

.: •¡., ••·

-~(!:;:\
&amp;S\ ,,

He aqui tres combinaciones muy lindas.,
La una es un cortinaje de seda japón cruda con blonda !n•
cru8tada.
La cortina está drapeada á la izquierda bajo un nudo de cinta.
El segundo modelo 68 de muselina Liberty, con un hermoso
dibujo.
El tercero 68 pliesé á pliegues redondos y guarnecido de una
incrustación que forma dientes.
E n la punta dfl cada diente hay un anillito dorado.

' .-~,::,
~-:

' . ·:~-

.

\}t:&gt;: _
:-~

FIG, 1 4 ,-BOLSA ELEG ANTEl.

El número catorce rPpreeenta la bolea completa. Et fondo
ee de cartón recubierto de seda drapeada. La bolea está
hecha de Eatln doublé de la
miEmlf seda. Se hace esta bolsa más alta y más larga que el
fondo, p_ara darle la amplitud
necesaria.
La parte superior está extendida pero se forman pliegued en la parte baja. C:-mo
guarnición lleva un torsal de
cinta en la parte alta y unvola11te de bloma y un aconchado en los costados. Los lazos
son de cinta y hay tres nudos
de la mioma cinta mezclados
con la guarnición.

..
1

$

LLAMADOS "MISTERIO."

,

Fig. IIJ,-Pequeños cortinajes llamados ".Misterio."

Guillerm ino, Neina ae }(olanaa.

Se coronará solemnt'mente el d1a 6 del actual.

FIG.15-Pll:QUEÑOS CORT INAJES

La moda de los pequeños
cortinajes "misterio" cada dia
está más en privanza y todos
se ingenian para variar los
modelos.

ro.

FJg, 14.-Bolsa ele¡ante.

( Véast el texto.)

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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