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                  <text>Domliuro 21 de Ago■to de 1898

Jl!L MUNDO

180

FIG 5.-TBAJB DJII CALLlll,

Es de alpaca azul, con gran aplica•
ción de t11fetán escocés en la par·
te inferior de la falda unida á ésta
por cinta de tafetán. J aquet fantasía
con reminiscencia de bolero, grandes
solapas doublé de dril de lino finislmo.
Chaleco de lino también y camisa de
batista acordoneada. Gran corbata de
raso negro y collar de m~selina de_seda. En las mangas, muy JUetae, aphcación de escocés como el de la falda,
hasta el antebrazo

•

NUMERO 10

MEXICO, SEPTIEMBRE 4 DE 1 898

TOMO II

FIG. 6.-TOCA CHlllffilllL,
Toqueta de tieeú de seda rosa tierno
con fondo béret, rodeado de una draperia muselina del fondo en que está
retenida por una tortuga de atraes. A
la izquierda la draper!a fo~ma torealee
al rededor de una pluma blanca y rosa.

~-

.

té~tit: ::::\\

i ·-

•

FIG, 7.-Cl'ERPO BORDADO.

FJg. 13 -Angulo de pailuelo.

Ee todo blanco, con grandes guias y
ciutae ondulantes. Solapa fantasla que
se abre sobre una camisa de batista
acordeón que muestra una 1:,ncantadora corbata de seda ribeteada de ligeros volantes El jaquet se cierra por un
cinturón de piel de Suecia.

-------------------------------------------------- Nuestros Grabados.
Está
FIG. 1.-TRAJIII Dlll LUTO PARA CALLE,

Es de surah negro formando una gran veste cemda gracloeament11 por un lazo de tafetán negro. Un
yoke redondo, hecho de surah negro y b Jrdado, luce al rededor de los hombros. mostrando una doble
fila de ruches de surah. Al rededor del cuello hay otro
doble ruche de surah formando un ancho ruff. El
cuerpo es de brocado surah tan transparente que
muestra el doublee que es de satln ligeramente asalmonado. No hay un sulo botón en la toilette. Una dt
las grandes particularidades de ésta, nótase en las
mangas hechas de surah negro pleno, en acordeón y
cayendo amplias y luengas de los hombros.
PIG. 2 -TOILETTE DE VfolTA PARA SEÑCRITA,
Modelo en crepé de china gris plata, bordado ó.e
seda negra.
La espalda y el frente del c'lrpiño, están guarnecidas de una especie de. plastrón
Crepé de china bordado de cadwilla que forma espaldas.
Los bordes de ese plastrón están cortados en festonee de terciopelo: sobre un bordado de tejido, simulando un doble plastrón.
El tablero de la falda continúa la gu~rnición del
corpiño. Esta falda está tallada en forma.
FIOS, 3 Y 4 . -DOS MODELOS DB PIIIINADOS,

Damos ba.jo estos dos números dos modelos de peinados de suma. elegancia y de alta novedad.

FIG. 8-CUERPO FANTASÍA..

hecho en combinación con batista
azul pálido bordada y muselina de seda azul.
El bordado forma el corpiño y gran parte de
las mangas. u.ándo8e la muselioa para los
pufs y el plastrón y ascendiendo hasta formar un collar recto.
FIGS. 9,

10 Y 11. -TRES TRA,TBIS PA.B A NIÑAS,
Damos, comprendidos en estos tres números, tres encantadores modelos para niñas.
El número 9 és un lindo frock de challi, blanco y rojo, figurado con un plastroncito de
muselina de seda acordeón y jockeys ribetea.dos de blonda. Es,á ceñida por un cinturón de eatln. El número 10 es de nansú, con
cuerpecito blusa y un elegante joke con
aplicación de cinta bordada. En cuanto al
número 11 es todo de fulard, con plastrón
de guipure y galones en forma de cuadrados
~ue corresponde á aplicaciones de guipure.
Elegantes Jockeys v abullonados en los hombros y en 'el centro de las mangas, manguetas de_mue~lina con aplicacióu de galón
de seda. Cmturon de satín con un gracioso
lazo á la izquierda.

&lt;,·,&lt;/c.'

.FIG, 12,-TRAJE D!!I PASEO

Es de gr anadina, á lineas ondulantes, alternad!!&gt; en ll falda y el cuerpo por galonee
de blonda paralelos. El cuerpo muestra ua
plastrón pleno de falla blanca con radios
puntados, collar de lo mismo, pnntado también, una aplicación de blonda une el corpiño al plastrón.
FIG 13.-ÁNGULL D!" PAÑUELO.

Es de encaje y se ejecuta
con lacet inglés
El dibujo está. reproducido
sobre papel ó sobre una tela
encerada y se arregla el lacet
siguiendo los contornos.
Unense los di versos motivos
con bridas; comolfdanse tod11s
las parte3 del dibujo éon mu
cha limpieza y cuidado des•
pués se retira el bo1 dad~ del
papel ó de la tela encerada
se aplica c11da ángulo sobre ei
cuadrado de bat•sta preparado para el pañuelo y se guarnece de linda blonda de hilo.

FJg 12.-Traje de paseo.

-:~\~~ t~-.
:·~·.,•

~

.: •¡., ••·

-~(!:;:\
&amp;S\ ,,

He aqui tres combinaciones muy lindas.,
La una es un cortinaje de seda japón cruda con blonda !n•
cru8tada.
La cortina está drapeada á la izquierda bajo un nudo de cinta.
El segundo modelo 68 de muselina Liberty, con un hermoso
dibujo.
El tercero 68 pliesé á pliegues redondos y guarnecido de una
incrustación que forma dientes.
E n la punta dfl cada diente hay un anillito dorado.

' .-~,::,
~-:

' . ·:~-

.

\}t:&gt;: _
:-~

FIG, 1 4 ,-BOLSA ELEG ANTEl.

El número catorce rPpreeenta la bolea completa. Et fondo
ee de cartón recubierto de seda drapeada. La bolea está
hecha de Eatln doublé de la
miEmlf seda. Se hace esta bolsa más alta y más larga que el
fondo, p_ara darle la amplitud
necesaria.
La parte superior está extendida pero se forman pliegued en la parte baja. C:-mo
guarnición lleva un torsal de
cinta en la parte alta y unvola11te de bloma y un aconchado en los costados. Los lazos
son de cinta y hay tres nudos
de la mioma cinta mezclados
con la guarnición.

..
1

$

LLAMADOS "MISTERIO."

,

Fig. IIJ,-Pequeños cortinajes llamados ".Misterio."

Guillerm ino, Neina ae }(olanaa.

Se coronará solemnt'mente el d1a 6 del actual.

FIG.15-Pll:QUEÑOS CORT INAJES

La moda de los pequeños
cortinajes "misterio" cada dia
está más en privanza y todos
se ingenian para variar los
modelos.

ro.

FJg, 14.-Bolsa ele¡ante.

( Véast el texto.)

�182

EL MUNDO

LASEMANA
¿Por qué razón-si puede haberla en estas preferencias del gusto público-todos los que han
visto con cierta placidez indiferente, obras como
sFausto» y «Aida» más ó menos tolerablemente
interpretadas en la temporada del Nacional, exijen c;le los jóvenes artistas mayores e~fuerzos en
la presentación de «La vida de Bohemia?»
El hábito gasta los prestigios del genio y vulgariza lo sublime. Si es cierto que no hay grande hombre que lo sea para su criado, sucede también que á la larga tuteamos á Otelo y poco se
nos da que Memistófeles se presente con barriga
de Sancho Panza y carcaje.das de l1tbriego.
Pero «La Bohemia,» ¡oh! «La Bohemia .... »
dicen en tono de galán del Teatro Hidalgo los
condottieri del aplauso en las butacas.
Para esos paladares exquisitos no hay f11lsificaciones suficientemente engañadoras. Es cierto
que tolerarían el Rhin menos auténtico; ¡qué im_porta que Margarita tenga trenzas rubias ó peinado griego!
Pero Mussette ha de ser por fuerza la que -vió
Mürger y soñó Puccinl. Snobismo inédito en que
sobreviven los delirios románticos del afio 30....
Para muchos ae los que llevarían de buena gana el chaleco verde que usó Gautier la noche del estreno de Hernani, el Arte no es todo el arte sino ....
«La Bohemia.»

"""

El Club Dramático mexicano ha hecho una nueva aparición en el Teatro de Vergara la noche
del martes.
Público? Uu público sui gene1'is por no decir
el público ideal.
Por otra parte, ese es el que necesitan los que
aman el arte; lo saben los jóvenes artistas del
Club y por eso lo invitan.
La concurrencia,naturalmente,aplaude; pero si
haciéndolo asi por indulgencia obraría galantemente, al aplaudfr por convicción es á la vez que
justiciera, inconsciente factor de un resultado que
ya debemos esperar como verdadera revelación
artística.
Sólo un misántropo puede negar estímuios á
esos entusiastas. En México hay muchos sedientos de ideal que dicen á todos los que llegan
¡adelante! pero hace falta, ó para hablar con precisión, hacía faita otra cosa: seilalar el camino.
El Club Dramático ha encontrado ese camino,
el más recto y el más amplio para to.dos los talentos.
Ojalá que sigan por él, y seguirán, pues todo lo
tienen,-fé en el arte y la simpatía pública que
aplaude su triunfal iniciación.

mar elocuente porque salva de la última pena al
criminal más peligroso. Y los mismos á quienes
salvó el gendarme con su heroísmo co saben su
nombre y repiten la arenga pomposa del hábil
defensc..r.

,,,,.

Un excelente observador admirábase no hace
mncho deque hqbiese tanta gente que c?Ienta como único recurso con esos «medios de vivir que
no dan para vivir» de que hablaba Larra.
Sucede es~o en tod11s l11s capitales? No creo que
Londres y París estén menos provistas de una
dotación suficiente de vagos sin otra función social reconocida que el parasitismo descarado ó
vergonz,111te; pero en pocos países se verá tanto
empeilo para establecer una ecuación perfecta entre un minimun de trabajo y un minimun de necesidades.
Hay levitas rní&lt;las, lP.vitas ociosas y miserab:es que pudieran ser blusas útiles y decentes.
Mientras los hacendados de la frontera pierden
sus algodones en flor por falta de hombres que
recojan el blanco copo, prtfieren los proietarios
al jornal reoumerador de los campos ayunar
entre expedientes.
De mil que pasan la vida dtclamando sobre
los recursos naturales del país, hay apenas uno
que intente algo positivo y práctico.
El est11blecimiento de una exposición perma•
nente de los productos de la industria nacional,
será una obra benéfica.
¿Quién que no sea un presuntuoso, ó no haya
viajado, estará satisfecho de sus conocimientos al
grado de creer que no son para él un misterio
gran número de los recursos de nuestro vasto territorio?
Al museo acudiremos á recibir,-los más,-la
iniciación de un aprendizaje sin el que nada valen las nomenclaturas y los conocimientos verbales, ú.nico y pobre bagaje con que emprendemos
la vida práctica.

,,,,.

'

Divagaciones y mariposeos.
I.

NUESTRA SEÑORA LA MODA.
No faltan, y aun dirfa qne rnbran, criterios rectilineos, enca~tillados en polvosas idea~, que ven, con,
cierto de~ctén compasivo. lo que llaman "caprichos de
la toilette" y con profundo menosprecio á las mujeres del grau mnndo que dedican su vida, que consagran sud energías, que c:rcunscriben su esfera de
acción al veleidoso campo de la Moda y en él respiran
y viven tan á gusto como el pez en et agua. Una lionne del gran mundo es para esos criterios tallados en
bloc, alg·o antibumano ó pernicioso que jamás puede
compadticerse ni con la tranqui!Mad del hogar ni con
la dignidad del matrimonio ni con otras muchas cosasque ~on nectisarias para la normalidad y dicha de la
exist.. ncia.
0dariamos decir que esos criterios rectilíneos hierran gravemente? No por cierto Afirmaremos sólo
que su punto de vütano varia jamás. que es demasiada
rtistringida su ma.ntira de apreciac.ión y que si para el
burgué~ la.Moda es la naturalenemiga de toda economía y de toda paz, para el poeta, para el colorista, para el escultor, para el novelib,a, para el filósofo, la..
Moda es tesoro inagotablti de inspiraciones y ense-•
ñanz11s.
Para nosotros constituye nada menos que el' emblema magnifico de la civilización humana, de la digni•
ficación del hombre-y hombre escribimos en el sen•
tido lato de la palabra, que connota á los dos sexos•.
Véamos por que pensamos a.si y para verlo retrocedamos un poco en la vida del planeta-un poco ~ignifica a.qui centenares de millares de años; que son bien•
corta etapa si se comparan con la vida milenaria de)1
cosmol: Tudu e,, nuevo; sólp la naturaleza es v-¡Bja.. . . .

*

,,,,.

!

tienen siquiera sea uno de esos áureos granitosde buen sentido que derrama Sarcey, sienten alivio al pensar que vamos olvidando los sucesos de
la guerra hispano-americi.rni., esa pesadilla que·
agitó tantas imaginaciones delirantes.
Dick.

**
Si creemos lo que dicen los periúdi~os de un
La aparición del sér humano sobre la tierra, seEstado remoto, el anunc10 mercantil no cabe ya
pierde en las ntibulos1dades de los primeros periodosen el recinto de las ciudades; tan estrechas son geoló~icos y sus huellas son difíciles de encontrar.
para contenerlo que se lla hecho agreste y ha co- Sabemos empero q ,1 e, físicamente poderoso, pero in,
me11zado á instalarse á lo largo de las líneas fe- telectualmente misero, el hombre primitivo sufrió mu,chos siglos una pasión inuenarrable.
rrocarrileras.
El grito ina1 ticulado, única expresión de sus angus•·
Como en los Estados Unidos, cada cien metros tias,
repercutla lúgubremente en el seno de las flotropieza la mirada del viajero, que contempla los restas opulentas que parecían rasgar el azul intenso
paisajes desolados ó risue11os del tránsito, con un de una atmó,fera cargada de ozono, -, que eran silenposte en el que hay tablas embadurnadas de fi- c1osos testigos de sus luchas con el leon saepelius, con
gran tigre predecesor del actual y con el mamouth
guras extravagantes y letreros grandes como el
de formidablPs defensas de marfil, ante el cual nuescasas.
tro pobre elefante seria como un perro ante un caa•
Ya es la musa de la terapéutica ofreciendo pol- bailo, en relación de fuerza y de corpulencia.
En aquellas titanom11quias portentosas-qué estre•
vos infalibles para todas las perturbaciones inmecimiento deleitable hubiera dado su espectáculo á,
testinales.
los latinos del bajo Imperio y á los latinos de ParislYa es un sastre que ostenta sus prendas ingle- el hombre primit:vo era casi siempre el vencido. SusUn amable revistero dice que los actores del sas y dice:
huesos crujlan entre la garras del felino y bajo la moTeatro Arbeu no comprenden el teatro francés.
-Seilores, los que quieran agradar al bello le del paquidermo, y regueros de cadáveres servían,
de pasto á la voracidad de las grandes aves de raEl teatro francés, efectivamente, reclama algo sexo, ocurran á la «Reina de la elegancia»
piña .....
más que la buena voluntad que no puede negárY no será. esto todo. Falta que como hace alguY la fuerza proseguía su obra oculta y misteriosa.
seles á esos discretos artistas, para llevará la es- nos años aproveche el mercantilismo los tiem- á través de las hecatombes .... ante las indiferentee.
cena obras como Frou-Frou y la Question d~ pos de gruesas nieblas para proyectar sobre las constelaciones geométricas, luminosas y enigmática¡,.
l'Argent.
nubes con ayuda de aparatos formidables, anun- espectadoras.
Cuántas especies destinadas acaso á un porvenir dePero como todo se compensa, dice también el cios en los que lean todos los habitantes de una. mayor intelectualidad que la nueHtra, pereciMon así~
mismo rev!stero que los autores dramáticos no ciudad el nombre y las principa.es virtudes del en el obscuro recinto dti una selva cuaternaria ó en la.
comprenden las costumbres nacionales.
especifico más solicitado ó tl título de las obras arena candente de algún circo prehistórico circundado de inmonsos monolito~ conmovidos á cada paso,
Ante ese escollo ¿qué hacer?
que estrenan en los teatros.
por las fuerzas plutónicas? El planeta ha guardado,
Ya el público ha encontrado la wlución y.se
El porvenir estA ll6no de promesas, sobre todo su secreto.....
resigna, y entre el extremo de que le den ccme- cuando el interés comercial deja libre el vuelo
*
dias sin actores ó actores sin comedia, prefiere lo de su ngenio retozón.
**
primero, y hace bien.
¿No ha inventado los neologismos m&amp;.s raros
Mas un día el hombre poseyó la máquit,a, lamáqulpara detener las miradas cte los lectores en la na absolutamente rudimentaria, pero la máquina en
fin. Esta posesión fué sin duda el fruto de seculares
última plana de los diarios:.
esfuerzos de un cerebro casi protoplasmático.
No
hace
muchos
días
aún,
cierto
fabricante
de
En una pieza cómica nacional rien los espectaEntre la idea de que una rama de árbol, delgad11,
dores celebrando con ruidosos movimientos de calzado tomó para las boti.s que pr1,duce, el nom- tenia punta y la idea de aguzar una rama de árbol~
debieron transcurrir muchos siglos, dice un sabioregocijo las burlas que se hacen del gendarme. bre de una sociedad respetabilísima de senoras, prehistoriógrafo.
que
se
dedican
á no sé cuantas especulaciones
Faltaría carácter nacional, si no apareciera allí
Pero la úJdma idea surgió al fin y el hombre primiel gendarme con su eterna máscara de bufón im- científicas, y cerno naturalmente el Consejo de tivo fué desde entonces el más fuerte porque ya po•
la corporación protestó contra tamafl.a irreveren- sela el basto y la lanza ....
pasible.
Otra idea asocittda proporcionó más tarde el sil~x.
Y ese payaso de las vecindades es el héroe mo- cia, el travieso .zapatero publicó en todos los pe- puntiagudo,
y más tarde .el .hacha da piedra . ... i,;1 cede.sto y anónimo _de .nuestra :v:ida-Civil. Acatio el riódicos de los Estados Unidos una carta pi- _rebro, _poseedor del primer germen de invención, em•
exeusas y . . . . recomendando de paso -sudesprecio con que lo 111ira el lépero rerudor de diendo
pezaba á abrirse como una f1or mila~rosa.
mercancía.
El hombre-no ya antropoide--deJó sus cav~rnas,
pulquería forma el cordón sanitario para su moabandonó sus viva.es y emigró de los grandes bosralidad que surge depurada del medio adverso á
ques y de las e@quivas torrenteras, hacia los planes.
las ideas del bien social.
La rehabilitación del Capitán Dreyfus, enjaula- abiertos, dondo las campañas dormitaban en el oroPor una ironía que no alcanza A herir nuestro do como fiera en la Isla-del Diablo, por obra de de las tardes estivales .... haeia las márgeneo1 de loe.
indiferentismo, pasa anadvertido el atrevimento intrigantes desalmados, es algo así como un des- ríos, de los lagos y de los mares, dejando los seculadel gendarme que arriesgando la vida se arroja enlace de melodrama, de esos en los que la vícti- res y tristes refugios de su miseria, ya que la máquina le permitia afrontar los peligros ffl1 calÍlpo abierto
sobre dos caballos en rápida carrera y los detie- ma triunfa y el traidor cae en·poder de la justi- y bajo el pleno palio de los cielos.
ne en medio de. una calle céntrica; en tanto el há- cia ó se auicida. N11die habla sino ae la gigantesca
Vino entonces la época lacustre. La horda hincó.
-bll defensor de un reo de homicidio se hace lla- madeJa que está desenredándose y todos los que ramas de árbol en el légamo tibio de los lagos y sobre:
los troncos fundó la cabaña¡ merced al silex y al fue-

"""

I'1

Domingo 4 de Septiembre de 189&amp;

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

EL MTTNDO.

go, ahuecó el tronco d11 los gigantes de la selva y la
piragua surgió grácil, esbelta, sobre las ondas
Los varones fuéronse á la pesca y li\s mujeres quedáronse en la cabañil; el ocio las afinó, el abrigo blando de la choza blanqueó su piel. Sus lineas empezaron á. adquirir blanduras y barmonias nunca vistas...
La civilización comenzaba á. creará la belleza, eterna
inspirado!ª de los poetas ... .
Et mulur f acta est. .... .
**•
Una noche el jefe de la tribu-yáno horda-tornó
á la cabaña con un botln prncioso que lucia en el
fondo de la piragua, entre los palpitimtes pece11 de
plata ....
Eran unas conchás de irisaciones maravillosas, encontradas entre la arena de la playa .... El cauaillo
las ofreció ingenuamente á su amada y ella his taladró con un fragmento de 11ilex, pa~ó a travé,; delos
taladros uno de los más resilltentes filamento:1 vPgtitales, y rodeó con el prím&amp;r collar su blando cuello.
Después, otro guerrero; vencedor en la lucba con
una fiera, llevó á su novia los lucit,ntes colmillos
marfilinos de un tigre y la novia, á. iwitación de la
primera, los ató y rodeó con ellos su gar?:anta ....
Más tarde, un mancebo de la t"1bu tornó á la choza
con la fina piel dti un cachorro de pantera é hizo pre
sente de ella, á su esclava .....
Y un dfa, un artista ignorado que pulia un homó
plato de luciente hueso, halló que su imagen se refleJaba en él como en las aguas tranquilas de u0a fnf'n•
te, y donó á la más hermosa de sus sierva.11 el primer
espejo.
Nuestra Señora la Moda habla nacido é iniciaba su
triunfal carrera á travée de las civilizaciones ....
La Moda ha sido pues el símbolo casi divino de h
Redencion del Hombre ... . de su intt·ligencia y de su
dignidad y, coqueta y ligera, sabe sin t&gt;mburgo elevarnos á una serena y alta concepción del Uu1vtirso.

183

'

SR, INGENIERO D. BLAS ESCONTRIA,
Gobernador interino de San Luis Potosi.

***

Vino la edad del bronce, al son triunfal de las vie- tauración, la moda volvió al bl11nco: flcres de lis. esjas trompeta@orientales; los pastores se convertlan carpa! y cocarctas, sombreros á la Fnriqu IV, proen reye11, y Salomón se mostraba vestido de pompa, viFtos de penachos blancos, capotas de crepé, etc.
como un lirio del valle.
Hoy la Moda parece insplrarbe soln en el pasado, y
La reiua de_Saba, nigr!l sed formosa, llegaba á rPn- peregrina á través de las edades pintorescas, recodirll: homenaJe al pa~o tardo ae sus cam ..Jlos, vestida giendo elegancias y exotismos .... Mad su imperio no
de tumca de seda purpura, calzada con ~andalias de por eso es menos unive-sal y efectivo
Bendiganla los coloristas y los poetas. A ella debeoro, cubierta con manto resplandeciente, bajo el paramos esa agresiva fiesta de co1oret1 que pone not11s visol multicoloro de susurrant~s plumas ... .
De entonces más la mujer era soberana .... Para ella, vas en el gris trivial de nue~t"MS civilizaciones mo•
cavarian los esclavos de bronce las tortuosas vetas de dernas; el111 es la suprema orfebre, que hace nna joya
las minas; para ella. descenuerfan los buzo11 álos ban• de la muj"'r para el encanto del hombre .. ....Y es ella
cos de_perlas y cú_rales del misterioso Oceáno, para la tremenda rival nuestra en el corazón de las amaella teJerhtn las hilanderas los ténues filamentos de das .... pero es también el alma de la civilización y la
los linos, y fas naves fantásticas emprenderían su vue- perpetua productora del Arte.
lo de lona para llevarle el oro de Ofir y las gomas de
DxMETRYOS.
.Arabia ....
La mitra, fingiendo un creciente de luna, oroaria"su
cabeza; los ungüentos aromáticos ungirían sus miembros, las más hermosas tintas vegetitl,s, colorearían
sus pómulos y los pétaloi de sus labios ....
En los grandes imperios medo y persa, griego yroD!'ln&lt;?, la moda pasó por todosJos avatare11, sitindo Jiturg1ca y sagrada en las hieráticas civilizaciones
asi~iu. ligera y plástica en el divino Archipiélago, RESUMEN.-lJna proclama del Czar.-El desarme de
las potencias y la paz de I&lt;:uropa.-Las aspiraciones
ref10ada y sen1mal en la hnoica Italia ....
de los pueblos y los ideales de Nicolás 11. - Viejas ren•
.Cayó el Imperio de Occidente y llegó la f'dlld mecillas - Odios antiguos. - Francia y Alemania - La
dia con los pavores y tristeza¡¡ del Milenario, con
Alsacla y la Lorena y la reacción general.-lmposllas severidades de la doctrina. La catedral ~ótica se
bllldad de vencer al tlempo.- Los hechos consuma•
levantó de los valles como una oracion de piedra . ....
dos -La fuerza y la raz6n.-Nuestras esperanzas.Y la Moda tornóse augusta y melancólica.
Nuestros anhelos.- Conclusl6n.
Moldeaba los bustos el justillo denegro tereiopelo,
cubría el pecho el plastrón obscuro de heráldicos borAun no termina definitivamente el conflicto
dados, caía con elegante sencillez la manga anchurosa rematada en punta, 11emi-ocultando las nfveás hispano-americano, y los pueblos europeos se
manos ducales ..... y la corneta, maravillosa como un sientan tranquilamente á mirar como se desenlirio i_n vertido, era adoptada por las magas de varita vuelve el epílogo que se anuncia en las conf erende cristal, que vagaban en las selva11 pobladas de
cías de París, aún quedan todavía en las granalhalÍ/J de cazadores.
de8 Antillas altos problemas -que deben resolver,
primero los comisionados para el retiro do tropas
Pero elRenacimiento resucitó los explendores idos: osp11liolas, y deEpués l.:is plenipontenciarios que
torn~ron las sedas orientales, las pieles blondas, los han de dirigir la cuestión completa de la paz,
unguentos aromáticos ......y la sencillez feudal que cuando se oye la voz de uno de los poderosos de
debla renacer, m-,rced al capricho de la elegancia la tierra, cuando se deja escuchar la voz soberamundana, se perdió por entonceH en la penumbra de
na del Czar de todas las Rusias, predicando la
sus castillos y catedralee ..... .
"L~s épocas tranquilas ó turbulentas que la mujer paz y la concordia universal, reclamando la bueatraviesa-dice un autor-influyen en ella, y la Moda na voluntad entre los príncipes y jefes de Estado,
9ue crea, no siendo más que el reflejo de sus costum- llamando A las nRciones á un congreso que h11ga
ores gravts ó corrompidas, se manifiesta bajo sus di- cesar la preponderancia de los armamentos so•
versos aspectos, austera ó disoluta.
"Después de la Revolución que querfa introducir bre las grandes aspiraciones de la humanidad.
en. Francia la severidad de las leyes sociales de los
Si alguna vez ha merecido loor y alabanza un
pnmeros romanos, las francesas no pensaban más príncipe cristiano, es sin duda en estas circunsque en agradar y_ su poder de sedución fué más fuer- tancias en que todo concurría á hacer temer una
te que todos los decretos y las medidas tomadas para
reglamentar la virtud. Orfanlzábanse bailes en to- conflagración universal. El Emperador de Rusia
dos lo, puntos de la capita y las jóvenes rivalizaban se desentiende por un momento de las dificultaen toilettes y t&gt;n gracia.11
des que las concupi;;cencias han provocado en el
Aparecieron entonces las primeras túnicas, las clámidt&gt;a, las ropas de gasa ó de linón y tornó el cotur- Extremo Oriente; aparta sus ojos de las t~nden•
cias absorbentes que la Gran Bretalia manifiesta
no, con sus encantadoras cintas atadas al tobillo.
"Como nada quedaba del yasado y no-podíaimprovi- JlOl' dtversos modos en el Continente africano;
aaree. en un dfa una sociedad con conveniencias, usos deja á un lado las vit&gt;jas rencillas que por mAs
Y traJes enteramente inéditos, se tomó todo de la his- de cinco lustros han apartado á dos grandes po•
t~rfa antigua y de laa naciones desparecidas."
tencias en el centro de Europa; cierra lo!! ojos
ante los problemas que las diversas razas y opuesA principios del siglo, l'Stuvo en gran toga el dis- tos intereses han formulado en el extremo Sur
fraz y la licencia en los trajes llt&gt;gó al t'Xceso pero del .Africa; se desentiende.en un momento de la
en breve la toilette tornó sobre sus-pasos. Bajo ei Uon• influencia que pueda tener en los destinos eurosulado. la moda prescribió JueDgH faldas de percal peos la tendencia decidida, la manifiesta actitud
de las Indias de una finura extrem!l, con media cau- de los Estados Unidos, constituidos ya en una
da bordados al rededor. Bajo el primer Imperio, obtuvieron favor inmenso las telaa d.e oro y plata y los potencia marítima y contir,ental; no mira las inPandes turb«ntes sembrados de oro, y bajo la Rea- . clinaciones de Europa hacia el imperio de Ma0

politirn ®.en.eral.

....

•••

r

rruecos; nada significan para él la nueva constitución de las Islas Hawai, el repartimiento de
Samoa, la suerte de l!"'ilipinas, la conquista del
Soudan, la soberanía dc:.l Transvaal, el engrandecimiento de Abisinia, el destino de Zanzibar,
las inquietudes &lt;le Afganistán, la humillación de
Grecia, las derrotas de Espafta, el sueño en la
revancha de Francia, la preponderancia de Alero ania fn la Europa central: no piensa en nada
de eso, y guilldo por altíeimos sentimfentos humanitarios, busca el remedio de una enfermedad
gen eral que aqueja y debilita á las viejas monarquías, y quiere congregar, al son de sus trompetas soberanas, á lo:s pueblos todos de la tierra
para la paz y la concordia.

Ha escuchado las quejns lastimeras que brotan
de las cabañas y se ele.van hasta los palacios; ha
oído los lamentos desgarradores que lanzan los
oprimidos desde el fondo de sus tugurios y desde la humildad de su miseria; ha entendido el rumor subterráneo que mina y socava los cimientos en que se asientan ahora las modernas sociedades; ha visto á los pueblos agobiados por lainmerisa pesadumbre de la paz armada; ha observado á las naciones rindiéndose vencidas biljo
el and1tmiaje de una situación insostenible; percibe claramente los clamores que parten, en son
de guerra, de las clases inferiores, pugnando por
sacudir la esclavitud á que se hallan SPjetas por
odios afl.ejos, rivalidades obscuras y competencias
no comprendidas. Adivina la angustia infinita
en que gimen todos los desheredados, viendo que
se les pide su ahorro p'.lra el presupuesto, su sudor y st1 sangre para lavarrencores que no comprenden, y los pedazos más caros de su corazón
para arrojarlos ante las aras de ese implacable
Moloc que se llama el armamento de la paz. Todo eso ha visto como cristiano, todo eso ha sentido como hombre, todo eso ha comprendido como estadista, y arrebatado de un entusiasmo que
nunca será bien alabado, que jamás recibirá su•
ficientes elogios, acude á los jefes de Estado, se
presenta ante los poderosos de la tierra, y exige
de los soberanos un contingente que nadie puede
negarle, para proceder el desarme general, para
preparar el reinado de la paz, para aliviar las
cargas innecesarias que pesan sobre loR pueblos,
para acudir en favor de los oprimidos, p11ra acallar viejos rencores, para borrar antiguas rivalidades, para olvidar odios y hacer que renazca
el amor y la concordia entre los hombres de buena voluntad.

*

**

¡Qué grande aparece, á los ojos del que piensa
y del que 1&gt;iente, el autócrata de todas las Rusias,
el padre de un gran pueblo, el señor de millones
de súbditos, el jefe de innúmeros ejércitos, el sooerano de una gran potencia, al rededor de la
cual hacen la corte los fuertes y los poderosos!
qué grande aparece, cuando olvidando su grandeza, haciendo á un lado su inmenso poderío, deja la armadura de combate y echa sobre sus
hombros el sayal del apóstol, toma en sus manos la cruz del predicad Jr y se 1tdelanta emre
las gentes y naciones predicando la buena nueva!
Si Nicolás II r ..ipresentara intereses illferiores,
si no fuera el jefe de un poderoso imperio, si no
se le hubiera visto cruzar por entre la3 capitales
de Europa, recibiendo homenajes de los pueblos
y agasajos de los soberanos, podría creerse que
su inicintiva se perdería en el vacío é iría á unirse en el polvo de los archivos, junta con los consejos platónicos que han formulado á la continua
los congresos de la paz de las diversas naciones.
Pero el Emperador de Rusia, aparte de llevar en
su bandera una. idea humanitsuia y digna de
aplauso por mil títulos, significa también la fuerza, significa también el equilibrio, pues, astro de
primera magnitud, hacia su centro han gravitado los gabinetes, en derredor de su grandeza se
han agitado las potencias, y los grandes y los
poderosos de la tierra se han disputado el honor
de llamarse sus amigos- y apellidarse sus aliados,

*

**

'

Cierto es que á las manifestaciones de Crollstadt correspondieron los agasajos de Tolón, que
al delil'io y al entusiasmo de París contestaron los
homenajes de Peterhoff; que como temiendo una inteligencia en Breslauáfavordel orgulloso Hohenzollern, el pueblo fran&lt;:és agotó sus testimonios de
1tdhesión en pro del autócrata moscovita; es verdad
que detrás de todos estos supremos arti!icios chi

�Domhuro 4 de 8Aotiembre de 1898

18.'í

EL MUNDO

nomtngo 4 de Septi(lmbre de 1898

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�EL MUNDO

186

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

Domingo 4 de Septiembre de 1892

l)edazo de cielo azul en medio de este desmoronamiento general de creencias, de este aniquilamiento de ideales, de este hundimiento de aspiraeiones poéticss? ¿Porqué no hemos de llegará :a
meta de que nos han hablado lus poetas en sus
cánticos y los filósofos en sus predicaciones?
Quién sabe! Mientrns la estatua de Strasburgo
.a-eciba en París protestas en forma de coronas '.de
encina y de laurel, mientras la estatuade·Germania reeiba amenazas en forma de hermosas ofren·das, ]_o s grandes ideales del Czar encontrarán obstáculos que vencer; pero él representa la razón,
representa la fuerza, encarna la aspiración de
Jas multitudes ¿por qué no ha de triunfar?

dustria de la guerra pueden quedar sin trabajo;
millares de trabajadores que encuentran honrada ocupación en los arsenales y maestranzas, hallaránse de la maftana á la noche con las manos va
~ ías y sin tener en qué emplear sus actividades;
millones de hombres que se consumen en el cua1·tel y en las fortalezas, que_ agotan sus energías haciendo interminable centmelacon el arma al brazo, se verán privados de los medios de subsistencia. Es verdad; pero hace afias que los talleres
;:e sienten exangües, que los camp_o s rec(aman
la concurrencia de brazos, quo las mdustnas todas piden á gritos nuevos elementos para su des
arrollo: allí pueden dirigirse todos los . d_esocupados, allí encontrarán cam~o á sus act1v1~ades
todos los licenciados, y los inmensos capitales,
cuyas poderosas energías se dedicaban á los
aprestos de guerra, podrán encontrar natural y
fructífera aplicación en los 'altares de la paz.

X.X.X.
2 de Septiembre de 1898,

*

El cadáver del General Diez Gutiérrez en la capilla ardiente. ·
un gobierno y de un puebl~, s~ vi~l~mbra. el deseo de la venganza y la revmdicae10n; nad:? ~uda que detrás de la alianza rusa, la Repubhca
francesa, representada por &amp;u gobierno y encarnando las aspiracioness del pueblo, cree encontrar la softada restitución dtl las provincias perdidas después de la catástrofe lle 1870; pero no
son éstas, al parecer, las c:nsideracio11es que ha
pesado el Czar para lanzar á _los c~atro vientos
de la publicidad y á la cons1derac1ón ~e todos
los gabinetes, su proclama de la paz umvers~ y
su iniciativa del desarme gradual y progresivo.
Si tuviera en cuenta la devolución de Alsacia y
de Lorena, ¿por qué no habría de _tomar en c~~sideración la restitución de Holstem, la rehabilitación de la casa de .Austria, la devolución de
las provincias Balkánicas á Tur~uía, la r~integración de los dP-part~mentos 3:1p1_nos á !taha, la
desintegración del remo const1tu1do por la casa
de Sabaya, la reconstitución ele! poder temporal
del Papa, y en general, la reposición de las cosas
y el restablecimiento de los Estados tal y come,
estaban constituidos hace treinta años? ¿Por qué
Nicolás II no habría de intentar el retrotraimiento del tiempo y la reconstrucción del mapa de
Europa tal y como se había marcado en nombre
de la fuerza antes de la guerra franco-alemana? .
Porque con semejantes tendencias su obra se
habría considerado puramente ilusoria y sus pa•
Jabras se habrían perdido en el vacío, como las
creaciones de una imaginación calenturienta ó
las fantasías de un soñador insensato,

do trance, pidiendo un descanso en su t~rea abru•
madora, pidiendo la disminución de los impuestos
que pesan cada vez más sobre las clases traba·
jadoras, el recorte de los presu,n~estos de guerra
y marina, que lanzan á las naciones.~ _competancias indefinidas, por medio de sacnfic1os extraordinarios, reclam,u.los rrincipalmente del proletario y del contribuyente. Lo que debe de temerse, ante todo, ,es la revolución soc~al que se
oye como un canto fúnebre entre los lumnos de
grandeza, que se escucha co~o nota discord~nte
entre los himnos de la apoteosis: y pur eso se pide,
se ruega y se suplica el desarme gradual y pro'
gresivo, la cesación de los. déficits que alte~an
las finanzas de todos los gobiernos, la suspensión
de los armamentos indefinidos que conducen á
los pueblos á un estado de tensió~ insostenible,
más""ccstoso, más difícil, más trabaJoso que el estado de guerra.
Por eso creemos que al llamamiento del
Czar acudirán todos afanosos, porque el Czar
significa la fuerza y porque representa la razón;
y él, el autócrata, habla en nombre de los mise•
rabies y de los pobres, de los desheredado_s, de
los que no tienen voz ni voto en los conceJos de
las nacivnes.
*
* *
.Aparte del problema de ~a paz y la concord~a,
hay el problema económico que corre pareJas
con la solución impuesta por el autocrata moscovita. Millares de obreros que• se dedican á la tn-

"' *
.Al~uien dirá que nos dejamos arrebatar por locas fantasías, que deslum_brados por la grandeza
de la idea que sólo ha podido formular al Czar
de Rusia cerramos los ojos ante todas las dificualtade~ y vemos lisc y llano el camino para la
realización de un bello ideal. No es verdad; no se
nos ocultan los obstáculos que hay que vencer,
no se nos esconden los problemas de diverso género que han de resolverse antes de aceptar el
gran pensamiento del filantrópico Romanoff; pe•
ro tenemos fé en la humanidad, creemos en los
inspirados, esperamos en los privilegiados, amamos á los videntes, tene!Dos confianza en los que
se adelantan á su época y son capaces de desafiar el medio ambiente, para hacer triunfar sus
ideales.
Por algo han existido los mártires y los apóstoles,
No siempre la luz ha de brotar del fondo: á veces llueve des.de lo alto y penetra como rocío del
cielo á confortar los corazones que lloran, á consolar las almas que sufren, á levantar los espíritus que caen.
***
Extraña coincidencia. Envuelto en su manto
medioeval, acaba de caer en el sepulcro el princepe de Bismarck, que encarnó en su espíritu poderoso el tremendo principio de que la fuerza
está por encima del derecho-Za fo1'ce prime le d1'oit
-aci.ba de extinguirse una existencia que como
montana de granito pesaba soore los pueblos, é
imponía á las naciones el reinado de la fuerza; ec
bisma1·ckismo se respiraba en la atmósfera, y
formaba parte de las ideas dominantes en todos
los gobiernos. ¿Por que no ha de cesar ese reina•
do? Porqué no ha de escucharse el dictado de la
razón.Por qué no ha de cegarse el abismo hacia
el cual caminan todos los pueblos y en cuyas fauces negras amenazan hundirse todas las naciones? ¿Por qué no se han de detener todas las gentes en el camino que les marcó la política de
Bismarck y la espada de Moltke? ¿Por qué no ha
de haber una tregua, un descanso siquiera en esa
lucha tenaz, en esa competencia de los pueblos
contra los pueblos? ¿Porqué no hemos de ¡ver un

*

**
Piensan algunos que, antes de hacer su proposición á los gabinetes europeos, ha consultado
con su aliada la República Frances!.l. Si ha existido está consulta ó no, 110 es preciso averiguar•
Jo: ha aceptado los hechos consumados; no puede
oponerse á la corriente general; es impotente para iniciar una reacción imposible que cambie las
fronteras y trastorne las actuales relaciones de
los gobiernos; no puede pretender que .Alemania
renuncie á sus conquistas, porque él tampoco
puede abdicar de sus expansiones en el Oriente,
ni renunciar á sus dominios en el Sur. Después
del tratado de Francfort •sur· l\f eine, está la
convención de Berlín; simultáneamente con el sitio de París, está la entrada de Víctor Manuel á
la Roma de los Papas; después de la germaniza•
ción de la .Alsacia y la Lorena, está la creación
de los Estados balkánicos con menoscabo del imperio · turco; después de la derrota de ]'rancia,
está la unidad de Italia; y tras de la unidad de
Italia está la erección del poderoso imperio de
los Hohenzollem. Imposible volver á los tiempos
pasados, imposible retroceder á condiciones que
casi se han olvidado en la débil memória de los
gabinetes. Lo que hay ahora, lo que reclama el
concurso de los fuertes y la cooperación de los
poderosos es el clamor que se levanta de las cla•
ses productoras, pidiendo un alivio en su apura-

187

EL MUNDO.

La próxima coronación
DE LA REINA. GUILLERMINA. DE HOLA.NDA.•
Al entrar en la mayoría de edad el 31 de .Agosto,
-Guillermina, la reina de Holanda, entra en po~esión
de su titulo y de su trono.
El reino d11 Holanda.sólo exite-desdelos años de 1806
á 1815 cuando Luis Bvnaparte fué hecho rey de tiste
,pais. Después, tres reyes s11 han sentado 11n ei trono holandés, los tres Guillermos, los Principes de Orange,
-descendientes del famoso Gui1lermo de Nassau, el
ilustre patriota y campeón de las lib ~rtades de Hol11nda y que, en el siglo XVI dirigió el Estatúd~r, y con•dujo todos los asuutoe militares y politicos del pais.
Todos los vástagos de esta familia han sido notables
,como gobernante~, diplomáticos ó guerreros. El priPrincipe de Orange, murió 11sesinado en lJelft en 1534;
.su hijo Mauricio fué el más notable guerrero de su
,tiempo. Federico Enrique, durante la guerra de treinta
años levantó su rais á una altura considerable. El
rey Guillermo II de Inglaterra era descendiente de
•esta ilustre casa.
En el sig10 presente, Guillermo II de Holanda se
distinguió durante las guerras napoleónicas, y fué
-quien preparó, por su dt-rrota álos frances11s en Qua•tre Bras, la victoria de Waterloo
La actual reina es el último heredero de la familia
de Nassau, que pretende ser la más antigua de las
reinantes. Su padre Guillermo III. fué casado primero
,con Sofla, hija del Príncipe de Wurtemburgo, que
murió sin deiar sucesión. A la edad de 6211 ños preten•
•dió la mano de la Princesa Emma de Waldeck Pyrmnot,
con quien contrajo matrimonio. Al cabo de un año nació la Princesa Guillermina, que actualmente va á
_goberm,r Hol3:nda.
La coronacion de ésta se celebrará en Amsterdan
el próximo día 6 y ocupará el trono, cuando apenas
tiene dieciocho años.
Indudablemente las ceremonias imponentes, la so•
Jemnidad de la coronación, impresionarán á esta niña
educada por la reina viuda en la sencillez más com•
pleta.
La joven reina partiri\ del Haya donde ha pasado
,su cumpleaños en compañia de su madre, el dia5, se.guida por el séquito que tomará parte y asistirá álas
ceremonias.
La coronaeián 86 hará en Nienwe Kerk, que ~e
-el templo más importante de Amsterdan, aunque
no tiene el carácter de catedral y seguramente es poco
amplio.
La más interesante de las ceremonias será cuando
.la Reina pronuncie el juramento concebido en estos
términos.
«Juro al pueblo holandés que observaré y manten•
-dré siempre la constitución. Juro que defenderé y
_guardaré con todo mi poder_l&lt;1. independencia 1, e_l territorio del remo; que proteJeré los derechos pubhcos
:s privadC78 de todo11 mis súbditos y que emplearé to'&lt;los los medios que la ley me confía para cuidar y sos
tener el bienestar nacional é individual, como debe
hacer una buena soberana. Y que Dios me ayude.•

Sr. D. Deltin Sánchez Ramos,
+ EL DIA 26 Dlll AGOSTO Ú LTIMO,
Al terminar la ceremonia se envian miles de palomas correos preparadas de antemano, paraquevayan
á llevar la noticia á toctas partes anunciando que Holanda tiene nueva reina.
La fiestas públicas durarán varios días, al cabo de
los cuales, la Reina regresará á su pali.cio de la Haya,
donde ha pasado su infancia y ha sido educada bajo
la inmediata dirección de la Rdna rege1•te, que ha
sido su principal maestra, y se conduela con ella, de•
cia, como cualquiera maestra, con no importa que
discípula.
Además, duraute las lecciones, la Reina Regente
prohibió que se le diera el tratamiento de Alteza. La
labor de esta educación hatenidoporpuntodevistala
sencillez un poco democrática, Qin perder de vista los
futuros destino de la Princesa. Se cuenta que la Rei•
na Regente no tenia reparo en permitirá su hija _jug-ar con otras niñas. Durante un dia de invierno, la
Reina Regente paseaba en tren•es, con su hija que entonces tenia 10 años, cuando encontraron un grupo
de niños que jugaban arrojándose unos á otros bolas
de nieve, La Prmcesa obtuvo permiso para reunirse
al grupo de niños y dur11nte media hora la futura Reina de Holanda estuvo dando y r11cibittndo golpes en
medio de la turba de niños que no sedaban cuenta de
quien estaba entre ellos.
La primera aya de la Princesa fué una francesa, Mil e
Siotard, quien le habló en su idioma desde quetuvo4
años. Aprendió el inglé~ y algunos otros idiomas, pero
no el alemán, porq u11 el rey Guillermo III tenia posíti vo horror á esta lengua
.
Una de las cuestiones más interesantes es la que se
refiere al matrimonio de la joven Reina, quien, según
se asegura, aun piensa permanecer soltera, y parece
resuelta á hacer un casamiento de corazón cuando
llegue el caso.
.
Las colonias se han apresurado á mandar regalos
con que ccntribuyen al esplendor de la coronación
La Reina Guillermina es una de las más ricas, si no
la más rica de las soberanas de Europa, pues la lista
civil de Holanda, agregada á las rentas coloniales, alcanza á 15 millones d11 pesos por año.

esperaba la asunción A la libertad cuando ciñera su
frente la corona del Imperio moscovita.
A la inteligencia de su padre se adunaban en el futuro Czar las perfeccione~ de su madre la Czarlna
Maria, princesa de _Hesse. Fué educado por ~xtranjeros
y en pais extranJero: era en consecuencia, un cosmopolit11. y uu hombre de sociedad: su tacto, sus conocimientos y su amabilidad le valían una gran influencia sobre todas las personas á quienes trataba,
Nada más natural que su novia, la princesa Da groar, lo
amara.
Alejandro. hermano de Nicolás. no tenia ninguno
de los at:activos que á éste distinguían Su tipo era
bien diferente, el de un rudo soldado moscovita.
Los dos hermanos se queri11n mucho, y un dla que
estaban hacis11do ejercicios de.funza, Alejandro que
era el más robusto, dió tal golpe con su manaza de
martillo á Nicolás, que el Czarvich cayó en cama y
murió de ah! á poco.
Alejandro lo acompañó hasta 1&gt;l último momento;
juoto al lEicho de mu11rte de Nicolás, conocró á la princesa Dagmar, llamada para que acompañase á su novio durante su enftrmedad
La familia imperial y la corte rusa, sintieron hondl\
tristeza al pensar que la corona de los Czares estaba
destinada á Alejandro: todos lo respetaban por su
rectitud y sus cualidades militares. pero comprendlan que no P11taba preparado para a11umir la inmensa responsabilidad de Jefe de un gran Estado.
Pensaron desde luego en darle á. la prometida de
su hermano ya que iba á ocupar el lugar que le correPpondia como heredero del trono.
El matrimonio asi conc~rtAdo fué extraordinariamente feliz, y cuando murió AIEljandro II, lo sucedió
en el t~ono su hijo Alejandro III.
Este descuidó la educación de su hijo mayor Nicolá3, pues la Cz 1rina ocupó en su esplritu el lugar quEI
correspondía al hert1dero del trono y nunca pensó en
darle esa preparación especial que requiere el ejercicio de un poder supremo y absoluto
La princesa elegida para consorte del futuro Czar
Nicolás, fué una de la casa de Hesse-Darmstadt. La
elección agradó á todos, excepto á la elegida: era luterana y debía convertirse á la religión griega ortodoxa. y además el Czar vi ch no poseia ninguna •le las
cualidades que ella a&lt;lmiraba. Sin embargo, como una
mujer de su alcurnia tieue que sacrificar sus ~enti·
mi11ntos á los intereses dinásticos.cedió l1t joven prin
cesa, y despué3 de haber sido instruida en los dogmas y ritos de la Iglesia de Oriente se casó con el
príncipe Nicolás.
Se dice que la Czarina ejerce una gran influencia
en la conductadesumarido, y que ha sabido comprender sus deberes de emperatriz de una autocracia, haciendo mil esfuerzos en pro de la civilización del Imperio moscovita.
El hermano del Czar, el Gran Duque Nicolás, es un
joven de mucho talento. Como su tío Nicolás, fué educado por extranjeros y en el extranjero.
Durante muchos años su salud fué tan delicada
que se temía su muerte; pero poco á poco se tué ro•
busteciendo. Es aún el heredero presunto del trono,
porque el Czar sólo ha tenido hijas
El Gran Duque Miguel, tercer hijo del difunto Czar
es un soldado de diez y nueve años. E8tá perfeccionando su educación y poco ó nada sabe el mundo de
lo que prometti para el¡orvenir.
Es difícil considerar Rusia é Inglaterra como enemigas conociendo los vínculos de sangre y afectos
que l'gan á las familias reinanteR' de ambos países.
Entre el Duque de York y el Czar. primos hermano!!, existe una semejanza fisonómica sorprendente
y una amistad fnternal.
Por otra parte, la Czarina es la nieta predilecta de
la Rema Victoria.

LA CASA IMPERIAL DE RUSIA.

Nuestros Grabados.

Siendo muy joven la princesa Maria Dagmar de
Dinamarca, fué solemnemente prometida en matrimonio al joven Nicolás. heredero del trono de Rus;a
é hijo mayor dtil Czar Alejandro H de Rusia.
El príncipe Nicolás era el idolo de su pueblo que

La Reina Guillermina.

'

Joven, inteligente y agraciada. Hermosos cabellos
de un rubio ceniciento, 1.jos expresivo11; color de una
frescura suavisima-esEI color de la pl11I de las holandesas;-fisonomia simpática que á la vez revela energía de carácter, talla mediana y maneras exquisitas.
Ha recibido una educación cuya base es el desarrollo de las cualidades que el pueblo holandés ha elevado á la altura de virtudes primordiales.
La Reina Regente daba á Gnillermina uria sul'üa
de dinero cada semana pa.-a sus gastos p('rsonales; de
ella tomaba para comprar los regalos que hacia á los
otros niños de_P!Lla~io ! cuando le faltaba lo necesario,
compraba los utilesmd1speosables,y ella con sus propias
manos bordaba ó tejla los objetos con que deseaba obseqmar á sus !'-migmtas, Sabe coser en máquina y conoce los precios de las telas y adornos de sus vestidos.
Como todos los objetos de su uso personal, coches
caballos, etc., han ~ido suyos. á l, manera como en~
tienden el derecho de propiedad, los que tienen una
riqueza limitada, no es para ella indefinido y vago
ta[ derecho: lo reconocen en los demás con una conciencia clara de lo que vale ese reconocimtento.
Cuéntase que hace poco visitaba unas minas, y como
le agradaee una muestra de carbón de piedra, en vez
de ordenar que se la llavasen, preguntó con adorable
sencillez: Podría llevar esto?

•*•

Cementerio del Saucito, donde fué inhumado el cadáver del General Diez Gutlérrez.

P•~ente de transborde eJJ el puerto de Bizerte.

, Guil!ermina ha sido una niñ~ aplicada al estudio y me•
todiza tanto sus horas de ka bajo que ha podido sacar el
máximum de utilidad, sin cansar su espíritu ni enÍPr·
maree. Se levanta invariablemente á las siete, á las
ocho almuerza y á las nueve empieza á trabajar. Loa

�Domingo 4 de Septiembre de 1898.

EL MUNDO

188

El Presidente McKlnley y su Gabinete, discutiendo las condiciones de la paz.
maestros deben prE'sentarse al gabinete de estudio.
algunos minutos antes de la hora señalada y al sonar
ésta se presenta la reina, da su lección y si el tiempo
no alcanza, al minuto preci~o en que debe acabar la
clase, da los buenos dias al profesor y empieza con la
clase siguiente. Asi se suceden las lecciones hasta
la11 once y media.
· Guillermina habla varios idiomas, y tiene además
conocimientos cientlficos y literarios, toca, pinta á la
acuarela; en una palabra; sigue el camino que lleva
á la alta cultura.

Sala de Sesiones de la LE'gislatura de San Luh1, Y el
cortejo que acompañó al cadáver del difunto Gobernador al cementerio del Saucito.
Nuestros lectores conocen ya en todos sus detalles
las escenas á que estos grabados se refieren,

Puente de transbordes en Blzerte.

Bizerte el Brest del Africa dlll Norte, está destinado á ser,' gracias á su situación ~eográfica y á los
trabajos que últimamente se han E'Jecutado, uno de
Las relaciones entre la Reina Regente y Guil1ermi- · los yunto1 más importantes del Mediterrántio.
na son cariñosisimas. Cunndo la lluvia no lt'B permite
E antijl'uo puerto puede abrigar ahora una flota
salir pasan sus horas de descanso en pláticas intl- entl'ra. Hace dos años se iniciaron los trabajos de
mae;' pero las manos no están· ociosas, mientras ha• restauración; antes Bizerte era uuo de los puertos
blan madreé hija, ocúpanse en alguna labor.
más inseguros, y_ sólo en la estación de bonanza lo
Los negocios de Estado retienen á la Reina madre visitaban barcos de cabotaje.
la mayor parte del tiempo en el ConsE'jo y sólo brePara entrará la rada hay entre. Zu:iiouna y la ciuves horas puede consagrará su hija á laque ama con dad nuev11, uncanalsuficientementecómodo que pueternura it1fí11ita.
·
den franquear los buques de mayor calado.
.
La gente de la co,:te ve muy pocas veces á GuillerLa particularidad del puerto de Blzerte comnste
miua. La madre ha querido preservarla de las intri• en el puente de transborde sistema Arnodin y Palagas cortesanas hasta que, sana de espíritu y robuste- cio.
cida por una educación completa, pueda afrontar los
Este siEtema funciona ya en E~paña en la desempeligros de su elevada p_oeic1ón.
. . .
bocadura del Nervión entre las Ar1:nas y Portugalete.
Ha habido peculiar cmdado en su régimen h1g1é01•
Eil un puente colg..nte de cuarenta y cinco metros
co. Por nada se desvla del método impuesto para la lie altura sobre PI nivel del agua, á fin de que no escenservación de su salud. Ni cuando ha recibido la tor'l)e el paso de los paquebot¡¡.
corte de Holanda huéspedes regios deja su sistema.
Tiene una canastilla tirada por cables y una máquiUna noche debla de haber iluminación y desfile en na fija de vapor
honor del Emperador Guillermo y de la Joven reina;
El niv.-1 de la plataforma coincide con el de les
aquél pidió permiso á la Regente para que la sobera- muelles de cada fado del canal.
na p_rel!enciara el espectáculo:
Du eete modo el embarque y desembarque se prac•No . dijo la Reina Emma,-el descanso debe prefe• tica con extraordinaria facilidad y rapidez suma.
rirse á la d,stracción y la obediencia vale más que
una tolerancia acaso perjudicial."

.....

El Presidente .McKlnley y su Gabinete.
El Sr. Ingeniero D. Bias ES(lontria.
El Gobernador interino del Estado de San Luis Po•
tosi es un ciudadano distinguido 9ue debe á sus al•
tag cualidadas personales, la posiciónpoli~ica quehoy
ocupa.
Durante muchos años ha sido el Sr. Escontria Di·
rector d.e.l Instituto Je Cie11cias y ha ocupado otros
puestos públicos, señalándose en todos elfos su acción como hombre ilustrado, prudente y sereno.
La sociedad potoslna di•pensa al Sr. Escontda vivos sentimientos de respeto y Eimpatia.

Las honras f6.nebres del Sr. General
Diez Gntlérrez.

La tra~cendencia del protocolo firmado por el Presidente de los E~ta~os Unidos y M. Jules Cambon, en
representac:ón aquel dti la Nación que Gobierna y
éste de la española, para arreglar los prelimin11res de
la paz entre ambas potencias, det ..rminó necesariamente serias conferencias en el gabinete de Washington, especialmente con.tituido en consejo_l)_ar~ diBC'!l·
tir la situación. En nue11tro grabi.do aparecen las figuras prominentes que condujeron la polltica americana en la úl•
tima lucha, CIJ\YO resultado definitivo será el que tenga la conferencia de París.

Hay mnchos que todos lo esperan y nÓ trabajan por
merecer algo.
STOUT

Por no haber llflgado á tiempo no publicamos en
nuestro número anterior los gr11bado11 qne represtm ·
san las honra11 tributadas al Sr. Diez Gutiérrez, en la

Hay espirltus para todae las necedades y necedr,·
des p1tra todo~ los espíritus.
CHRY8('8,

Don Deltln Slinchez Ramos.
Mutió este distinguido miembro de la Colonia Española, muy conocido como uno de los millonarios
más empre'ndedores de nuestro pals. Publicamos hoy
su retrato y algunos rasgos de su vida.
Nació en Alba de Tormes, provincia de Salamanca,
el año de 1838. Sus padres, D. Andrés y Doña Isabel traneladaron su reoidencia á Santander, en donde
vivieron muchos años.
Nombrado Administrador deRentas Estancadas de
Cabezón de la Sal, el padre de D. Delfin, alli trasladó
á-11u ramilla, é ingrPsando el Sr. Sánchez Ramos al
famoso ColP~io de Villacarriedo, donde con notable
aprovechamiento, cursó durante siete años lo~ estudios de ciencias v letra~, necesarios hasta obtener el
titulo de bachiller en artes.
El año de 1856, llegó D. Delfín á la Isla de Cuba,
donde dedicado al comercio estuvo hasta 1864 en que
di~ouso trasladn11e á' nuestro piis.
Recién llegado á México, trabó intimas relaciones
con el acaudalado comerciante D. Vicente de la Fuen •
te el qne conocedor de las buenas dotes y aptitudes
d~l Sr Sánchez, Jo asoció desde luego á sus-negocios,
coBfiándole su gerPncia y dirección, hasta que por
muerte de dicho Señor de la Fuente, fué disuelta la
sociedad y se dedicó por su cuenta á diferentes ne•
gocios.
En 1868 contrajo matrimonio con la Señorita Felicitas Juárez, hija del benemérito D Benito, entonce•
Presidente de la República, y de cuya unión hubo
dos hijaR. Cármen é ldabel, caRadas hoy con los Sres.
Don Javier Algara y D. Ramón Corona, respectivamflnte.
Hombre activo y emprendor, D. Delfln Sánchez,
acometió grandPB empre~as de positiva utilidad para
el pais siendo la;; más importautes la construcción
del fe;rocarril llamado de Morelos, hoy Interoceánico. y el de Teb.uantepec,
En la época en que et Sr Sánchez se hallaba en los
terrenos del Itsmo, comenza~do los trabajos dtl ferrocarril de Salina Cruz á Coatzacoalcos fué atac11do
del calera, epidemia que causó tantos estragos en
aquellas comarcl\s en el año de 1882.
Por Pervicios á su pafs y al nuest1·0, mereció el Sr.
D. Delfín Sánchez diatincioneR va1iaR, entre otras la
que.alcanzó dll la coronl\- de España: la Gran Cruz de
la Real y distinguida Orden Americana de Isabel ta
Católica, cuyas insignias jamás ostentó. por natural
mode~tla.
Pudo contarse el Sr. Sánchez entre los amigos más
distinguidos del Señor Presidente de la Rt,pública,
quien le dió buenas muest:.-as de su aprecio en muy
diversas ocasionf's.
.
La muerte del Sr. Sáu.c hez causó positiva sensación
en todos los circulos s'Jciales. Su entierro fué, por la
comitiva principalmente, uno delos más suntuosos que
se han vitto en México
Enviamns nuePtro pésame más sincero á su respetable familia, y con f'SpPcialidad á nuebtro distinguido amigo Don Jos6 Sánchez Ramos.

EL MUNDO.

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

La ·s eñorita de Noyan.
Al declinllr la tude del 25 de Abril de 1~25, una ca:rrosa blasona11a, tirada por dos caballos blancos, en
·tró en el patio de honor del Palacio del Luxemburgo
y se colocó detrás de los carruajes que la habían pre·
·cedido. El lacayo saltó de su, sitio y acercándose á la
escalera dijo á los húsares de servicio
-Haced avisará Su Señoría el Marquéa de Noyan
•que la señorita de Nuyan le aguarda
.
Al oir este nombre que era el de un&lt;! de los mi~~bros de la Cámara alta, uno de los h'D;sares tlorno _á
cumplir el encrgo mientras el lacayo Junto á la reJa
esperaba su regreso. Poco tuvo que aguardar pues
en breves minutos volvió el comisionado y siguién·dolo vino grave y erguido un anciano que vestla levita larga obscura b11jo euyas faldas se descubrlan
-calzas del mtsmo color: llevaba chaleco blanco y me•dias negras restiradas sobre unas J?antorrill!lB fin11s
y vigorosas; calnba zapatos de hebilla y opr1mia sus
sienes con un sombrero ae anchas alas.
Era el Marqués de N oyan. Emigrado durante la Re-volución y el imperio y apa:,ionado de la mOn!f,rqufa,
nada babia aprendído ni olvidado en el destierro. y
regresó en 1814 con Luis xyrrr que lo c~lmó de distinciones. Coronel en los tiempos de Lms XVI y Mariscal del ejército de Condé, al V?lver los Borbon~s
'fué nombrado par de Francia. m16mbro del ConseJo
del Rey y g11nt1l-hombre de Cámara.
.
Parecía, pues, que colmadas sus aspiraciones por la
,munificencia rea! nada ten&lt;lria que desear, y sm embargo llevaba E'n el co~azón un triple duel~, pues en
el.destierro habli,. perdido 11. su nutira, á su esp_osa y
á 11u hijo único y no le quedaba más que una meta á
. •quien adoraba, sin que e~te amor le consolara de la
pena de no tener un heredP,TO varón, lo cual le hacia
inquieto, su'dpicáz. escéptico é implacable con los ene•
migos dPl trono. Sólo la niña podia vanagloriarse de
•ejercer cierta influencia sobre este corazón acoraza·do dentro de sus rtescPpciones, y su '\'anidad: con ella
·el anciano se dulcificaba.
Cuando llegó á la reja, su fisonomia cambió, y sus
•ojos se iluminaron ccn un relámpago de al~~rla al
distinguirá Amelía (este na el nombre de la señori·
ta de Noyan) que 11som,.ba á la portezuela d~ la ~arroza una cabecita coronada de cabellos rubios suJe•
tos por un sombrero á la moda. Saludándola de_sde
lejos admiró s,L fisonomia grave y dulce tan semeJan·te á la dt'I 11.,radc hijo y luego vino á sentarsti al lado
de Amelia.
. ?
.
-1.L.e hice e•perar á usted mucho ahu.ehto preguntó ellll besándole la mano.
.
..
-No querida niña, llegaste al termmar la eesion.
.¿Dónde dP~eas ir?
. .
-La 8eñora Duquesa de Berry me aviso que hoy
me aguardll.
-A las TulleriaP! ordenó el Marqués al lacay-o y
luego 11ñadió dirigiéndose á ~~ hija: Mientr3:s tu es_tas con la Dnq uesa yo iré á v1s1tar 111 rey; qmero ~"·
iblarle del dtbate que acabamos de sostener en la Uá-

abuelito en tanto que las gentes se agrupaban en
•orno de' ella preguntándole si no est11ba heridll. Con
deseos de dar las gra•:ias á su salvador, pedía informes de él, cuando se:10 enseñaron traído en brazos de
algunas persor as que acaba_ba_n de levantarlo d~l
suelo, á donde cayó sin conoc1m16nto herido en m1•
tad del pecho por la lanza del coche en el momento
en que detuvo los·caballos
-1.E~tá muerto? preguntó E'lla tembJando.
--Respira aún, señorita, le respondieron.
El Marqués se aproximó
-¿No hay por aqui un hospital donde pueda llevarse á ese infeliz? preguntó,
-Oh, papá! ¡Enviará un hospital al q1le nos salvó
la vi dal gritó la señorita de Noyan.
.
-¿Y d·ó nde crees que ~e !e puude atender meJor?
"La
~
-En mi casa: en e1 palacio de .Noyan.
carrera se gula vertiginosa y en una de 1a~. sacud'1-Há~ase como lo quieres,
dat1 que sufrió la carroza, el cochero fué arroJado del
y resignándose de mala gana, dió sus órdene~ á
p ..sc&gt;1.nt ,. Amelía Je vió caer. levantarse y correr en
pos de las bestias sin acertar á contenerlas Algunos los desconocidos que lo rodeaban. Pronto, _en sus~1t_uhomb·reR valerosos que quisieron avu_darle, no fue• ción del coche que habla quedado inservible, vm1eron más afortuna los. En todo el tránsito las ge_ntes -ron dos fiacres de alquiler y en uno de ellos 116 colose apartaban espantadas alzando los braz~s al cielo, có al herido siempre desmayado y á su lado Y para
pues parecían destinad?s 11. p11recer esA a~C(~no Y esa sostenerlo, un médico que llegó _oportunamente. En
niña cuyo perfil se destmguia como la v1s1on de un . el otro, subió el Marqué11 con su meta.
Naturalmente, la multitud les seguía, 1~ que tenf_a
ensueño.
Algunos minutos nada más y el coche, arrebatado muy contrariado al Marqués, y si 11e hubiera atrevt•
como por un torbellino, iba á llegar al male~on pues do, habría hecho que la policla diso!viera ese_ grupo
cuyaR simpatías eran todas para el Joven heró1co_ que
estaba ya al fiu de la call11 dP.I Sena que entonces co
mo hoy lamia los muros del Instituto Alli estaba el 86 habla sacrificado por salvará un vs desc_onoc1dos.
peligro. en ese muro contra el cu~l los c_a!Jallos se Afortunadamente pronto se llegó al palaew, ~uyas •
estrellarlan y estrellarian el carruaJe de'lnhtado ya puertas se abrieron para dar paso á los carruaJes en
el patio, y ee cerraron para impedir la entrada á los
po.· loR golp"s del camino.
.
.
.
El Marqués y su nieta~con 11~a simple OJeada mi- curiosos
Los -criados del Marqués transportaron inm~d1!ltadieron este peligro y la niña d1Jo:
-Abrac?monos, padre mio, y encomendemos nues- mente al herido (que aún no recobraba el conoc1m1en•
to) á un salón dtil piso bHjo mientras se le preparaba
tras alrnas á Dios.
.
-1Mi fortuna para quiur. la s11Ive! gritó él tlespren- departamento má~ apropiado.
El señor de Noyan y Amelia. observaban con audiéndose de los brazos de la niñil y asom9:ndo po~ la
portezuela su basto con los brazos extendidos é im- siedad al médico mientras éste palpaba y auscultaba
al herido, y se sintieron _consolados cuando é,te les
plorando 11ocorro.
·
..
SintiéJdose perdida Amella, se rPfug10 ~l !ondo del informó que no habla ijenales de fractura algun11, Y
..
coche y cubrió con las manos su r.ostro, hy1do por el que .,n pocos dias serl,l hecha la curación.
Aqui quedará hasta que se restabiezcs, d1JO la
terror. Esperabn el choque segura de morir Y rezaba
señorita de Noyan ¿no es as!, papá?
.
en voz baja sus oracioner.
-Y JuejZ'o ie recompensaremos dignamente, añadió
De pronto el carruaje se detuvo por una violenta
d" A
.
parada de los caballos y á derecha é izquierda. las el M'trq11és
-Es preciso averiguar su ~ombre, IJO me11a, Y
portezuelPs fueron abintas y el Marqués y @u me~a
si
tiene
padres,
mandarles
avisa~.
.
..
fueron pue~tos en la calle- por manos salvadoras sm
-Podemos preguntarlo á él mismo, 10terrump10 el
haber sufrido lesión alguoa
.
Pronto supieron los testigoP de esta escen3: conmo- médico. sorque ya vuelve en si. .
. -Bendito sf'a Díos! "xclamó 1~ JOv~n
vedora. que en moment" de chocar.el carruaJe con e l
y transfigurada, ruAs cnnmov_1da aun q~e cuando le
muro un joven se abalanzó á los caballos y !uchó Y
se debatió hasta que derribado el uno arrastro al otro creyó muerto, contempló á t;•tP J.01:en de f1s.~nomia Ala
E'n ~u caida Los transeuntes, electrizados. por este VE'Z altiva y dulce, p~hdo émmov1I. El abr1osus.!?'.ran1&gt;jemplo, corrieron á ayudarlo y quedó conJurada asi de11 oios obscuros llenos de admiración y los f1Jo en
las personas pre8entes.
la rl"Fgracia.
-¿Qué me ha sucedido pues? preguntó.
TrauQuilizada Amelia, busca•a con le&gt;s ojos á 11u

mara de los pares El Conde de Vi!Íele es un ministro deplorable.
S:ilió el ce,che y tomó á buen paso por la calle de
Tounion, Derr,pente se espat1taron los caballo~ á
causa de un carretón que pasaba á s11 lado con V!O·
len~ia; se encabr.taron al sentir el choque, y part1e•
ron desbocados.
.
Bajando el cristal 'delantero el Marqués mterpeló
al cochero.
·
-¿No puedes dominará tus caballos, Gaspar?_
No obtuvo respuesta y se puso á ver ccn mquietud
á la niña
-No tengo miedo, Abuelito, dijo ella
Y un poco pálid&gt;1, con la i;nano. en la mano dPl Marqué,, apareció más tranquila de lo que era de espe-

,

�· EL MUNDO

190
El Marqués se inclinó cerca de él.
-Al socorrernos á mi hija y á mi, ha sido
usted victima de su valor, pero fellzmeute el
Doctor asegura que dentro de pocos dias estará usted reFt•b1ecido.
-Pero quién es usted. señor?
-Soy el marqués de Noyan.
Al oir eftti IJOmbre. el joven se estremeció
y sus faccion~s se contrajeron con una ex•
presión &lt;I~ cólera y de tt:rror. Luego se levantó exclBmando:
-Que se me. lleve de aqui! no quiero estar
en esta cssa. no quiero.
Y Pe debatla en los brazos del médico que
se esforzaba por sujetarlo. De improviso sus
miradas se fiJaron en la cara de Amelia conmovida y bañada en lágrimas. y entonces se
cruzó dA hrazos y seleO) ó murmurar:
-¡Suh'ja!
Apaciguada la excitación. sus facciones
conservaban todavía cierta• xprPe.ión de sorpresa y desconfianza, pero se habla bor:ado la primera expres:ón de horror.
Amelia le dijo:
-Se diria que el nombre de mi abuelito le
ha traido á usted algún penoso recuerdo!
-Es la primera vez que lo oigo pronunciar
contestó él con firmeza.
-¿Por qué entonces quiere usted dejarnos?
·
-¿He dicho que quiero irme? preguntó,
dueño y a ·d'e si mte.mo y cerno si ·la1&gt;reg-un-·
ta le admirara. Entonces babia pt:rdido la
razón. No siento sino gratitud por les cuidadoe. de que soy objeto
Estas palabras y la declaración del Doctor de que el golpe debía haber producido
una momentánea perturb• clón cerebral. convencieron fácilmente al Marqués y su nieta.
-¿No podremos saber quiAn es mted? ¿No
quiere hacer venir á su familia?
-No tengo familia, replicó duramentA el
herido: soy solo en el mundo, me llamo Durosnt&gt;l y estoy estudiando derecho ......
-No h11ble usted más, ordenó el médico
con dulzura. Vamos á llevarlo á usted al aposento que se le ha preparado, y si es usted
dócil en tres dias se pone bueno.
Pero Durosnel parecia no haber oido y seguia con ojos obstiJ,ados á la señorita que
por una seña del Marqués se retiraba, y en esas miradas que Amelia sentia pesar sobre ella, habla á la
ve~ ódio y admiración.

*
**
El accidente ocurrido al Marqués tuvo muchos tes•
tlgos y entre ellos los pares de Francia que salian del
Luxemburg&lt;&gt;; la noticia voló pues por Parle y durante todo el r"sto del dla afluyeron las visitas al palac:o
de Noyan. Hasta después de media noche fué cuando
Amelía pudo retirarse á su aposento. pensar á solas
en las emociones sufrida11. y acordarse libremente del
joven que en circunstsncias tan dramáticas habla ve•
nMo á su casa
Al vnlo, cuando lo levantaron inanimado en la ca•
lle, se sintió á la vt-z penetr11do de gratitud por su heroica abnegación y favorablemente impresionada por
su juventud y por la eh•gancia natural que ostentaba. Aunque viviera muchoM años, conservarla siem·
pre en su memoria la visión de esa cara pálida y sin
vida cuyos negros cabellos bacian resultar la blancura mate del cútis. T11mbién recordaba la impresión
que causó al herido oír el nombre de Noyan; y por
más que luego hubiere tratado él de hacerla olvi·
dar, Amelia no dudaba que aunque su salvador y su

abuelo no se hubieran visto nunca, había algún miste•
río que ella ignoraba v que habla dejado en el cora•
zón de Durosnel una huella dolqrosa y pro unda..
Peneó en interrogar al M •rqués sobre e11te particu•
lar, pero prescindió de esta idea convencida de que
no podía contar sinn con sus propios e&amp;fuerzos para
inquiri- la v1-i dad. Lo mPjor era entender11e directa•
mente con Durosnel.
Tomada su resolución. pemó en las dificultades
que se le pres!'ntarlan para llevarle &lt;l cabo. En cierta
posición, las existencias se complican por una red de
costumbres, de uso11 y de conveniencias que no se
pueden romper, y á la joven le seria dificil una entrevista á solas con el l1erido. No babia más que un medio de realizar su propósito y era ir en el acto al apo•
sento de Durosnel, donde solo habla quedado para
velarlo un criado en cuyo carino y adhesión tenia
Amella plena confianza.
Tomó, pues, en la mano una bujla y salió á cumplir
su propósito.
·
A la misma hora, Durosnel que habla dormido ya
bastante, despertó y vinieron á su memoria los recuerdos detdia.
· ,'
Se vela de nuevo en la calle dPI Sena, sorprendido
por el espectáculo de los caballos desbocados que

Domingo 4 de Septiembre de 1~
arrastraban ·una carroza blasonada, y recordaba haberse lanzado de un salto á dett1•
nerlos. Luego el golpe en el pecho ·y al fin,
de11pués del desmayo la aparición á su lado
de un &lt;1.nciano y una bellísima joven.
-El Marqués de Noyanl dijo, y otra vez.
sintió una oleada de odio invadir su cor11zón.
sin que la memoria de la señorita dulcificara esa sensación.
-Noyan! el hombre fata! por quien muriómi padre! se decía ¿qué irania del destino .
me llevó á salvarlo con su hija de la muerte?Luego, recordando el acto de d!'bilidad
que cometio deslumbrado por la belleza d6la 11eñorita, se decia:
-Hice mal. Debi haber arrojado mi legitima
indignación á la cara insolente de ese siniestro personaie.
Pero luego pensó en la joven cuya belleza
habla disipado su enojo y la veía en todo el
esplendor de la juventud, con la emoción en
los ojos rleslumbradores velados por
lá¡?rimas de simpatia y piedad!
Agitado por estos pensamientos s&amp;incorporó .en el lecho notando con admiración que lo hacia con facilidad, y
no sentla sino un ligero dolor en el
pecho.
El criado salió de su soñolencia y Tino á.
preguntarle si necesitaba de sus cuidados,
pero el e11fern:io contestó que se sentía muy
bien y que quería quedarse solo el resto de
!a noche
Después de varios esfuerzos para imponer
sus buenos oficios, el criado se retiró, y D11·
rosnel otra vez cayó en sus reflexiones que
exaltaban su resentimiento ahora desencadenado. El marqués de Noyan h11bla presidido el Consejo de guerra que hizo fusilar á..
su padre 1.1or haberse afiliado á Napoleóu
siendo soldado del real ejército.
Y este recuArdo, que llenabadesomhras la..
juventud de Durosnel, encendia en su alma
un violento deseo de venganza, de esa venganza en que venía Roñando desd!' hacia.
diez años, deede el. día en que recibió de·
su padre los últimos adioses y solemnes recomendaciones.
- -N oyan es quien me mata, le dijo el sentenciado: no lo olvides y véngame.
Y él juró obedecer; y al correr los años y hacerse
hombre, su resolución se fortificó, primero en el aislamiento de su provincia y luego en París á dond&amp;habla llegado algunos mel!es antes con el pretexto de
terminar sus estudios, y en realidad para cumplir
su juramento. Pero ¿y cómo cumplirlo? Se levantaba
y se acostaba todos los dlas sin hallar el medio deseado, y ahora al hallarse frente á frente de él, se preguntaba por qué no mató á su enemigo.
De pronto su semblante se iluminó con una risa maligna. Pensó en la señorita de Noyan, en vengarse
seduciéndola é imprimir asi una mancha vergonzosa.
en el nombre de &lt;&gt;u enemi~o.
At!lcar al ab1;1elo rn la meta...... 1qué castfgol ¡qué.
medio más eficaz para desahogar su odio! Pero
casi al mismo tiempo sintió remordimientos. vergüenza y un g-ran disg-usto de' si mismo, aterrado de haber podido concebir esta acción abominable y lloró
al consid ..rar que la gracia virginal de la señorita ló,
dejaba sin fuerza para herir.
•
-¿Qué hacer, qué decir? murmuraba.
Vete, le decían su conciencia y su razón. No debPs.
aceptar la hospitalidad del hombre á quien dete~ta~
y cuyadesgraciaanslas. Quedarte es exponerte á cat'r·
en la infamia. Vete!
Tanto poder tuvo sobre él esta reflexión. que se le•
vantó para huir aunque todavla ni sabia cómo· y rAnunciando á la venganza que en estos momentos estaba tan cerca de sus manos. 11e vistió y abrió las hojas.
de una ventantt que daba al jardin del palacio.
Saltar de la ventana que apenas distaba del suelo
unos dos metros, atravesar el jardín protegido por Iw
sQmbra.d.e los árboles y franquear el muro, no seria.
gran d1f1c~ltad y por consiguiente si quería partir
tenla el.éxito asegurado. Tr!inquilizado por el!ta par~
te, cerro la ventana, encendió una bujla y habiendo,
encontrado en lll mesa recado de escribir, puso esta.
carta al Marqué,.
"Me preguntó ueted mi nombr11 y le menti. No soy
Durosnel: me llamo Eduardo Fortín y s.:&gt;y hijo dfll'
General Fortín, fusilado por orden de usted en 1815,
Cuando salvé de la muerte á usted y á su nieta no los.
conocla; que de conocerlos, habria dejado obrar á la
fa~ali?a_d. El cie_lo no lo quiso y pueda esto servir de·
pr10c1p-111 p_ara mi venganza. Pero no renuncio á su..
fin que tendrá lugar el dia y bajo la forma más apro•
piada á torturar el corazón de usted tanto como usted ha torturado el mio.
"Por eso renuncio á la hospitalidad de usted pues
de aceptarla temerla que se debilitara mi dere¿ho de
hacer á usted expiar su crimen, derecho legitimo y
sagrado que tarde ó temprano ejerceré.
.
"Si no me vengo asta misma noche, es porque me ha.
c~nmovido y causado piedad la presencia de la setio-r1ta de Noyan y resulto más humano que usted cuyo.
implacable .rigor me dejó huérfano. Agradezca' usted
pues á su me~a el haberlo protegido esta vez, pero no•
espere que siemp1eserá lo mismo."
~scrita y firmada esta carta Eduardo Fortin, sin,
c~udar de cerrarla, la puso en la mesa de un modovi•
sible, luego ~pagó la vela y aproximándose á Ja v.en•
tana la abrió. Rabia llegado la hora de partir y ya
se apresuraba á saltar cuando OJÓ un ruido á. sus ~s-paldas y l!e volvió vivamente.
Petrif.ir,ado 9u~dó al distinguir en el marco dt, la.
puerta a la Renor1ta Noyan con su bujla en la man ••
que estup.,facta y pálida lo sorprendió vebtido y , n,
t:n el mornenLO de huir.

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

1

•

191

EL MUNDO.

Solos, á media noche, en. este ·.aposento silencioso, cuando acababan de conocer·
se.se encontraron. confundidos. sm voz ni aliento y contemplándose con ansiedad.
Amella fué la primera en recobrar su sangre fria· avanzó hacia la mesa depositó
en ella el candelero con la bujla y dijo á Eduardo Fortin con dulzura:
'
-Slrvase usted cerrar la ventana, señor,
Aunque lo habla s?rprendldo. mucb,, la lnopinada presentación de la joven, más
todavia lo sorprendió la serenidad con que le dió esta orden conservando tanto imperio sobre si misma en tanto que él estaba todo turbado ... ¿Qué querla1 ¿Qué motivos poderosos la hablan decidido á venir?
Una vez cerrada la ventana, el joven le dijo no sin cierta altivez:
-1.Tiene usted que habl'lr conmigo, señorit~?
-Suponia yo á usted dormido, creia encontrará un criado velándolo á usted y vine para pregu1!~ar á éste si estaba usted más tranquilo. La agitación de usted y las
palabras que d1Jo al volver e1;1 sf, me tenían alarmada.
-Fueron motivadas, señorita, por una crisis pasajera y ya estoy enteramente
bien como usted lo ve.
-SI, y esto m"' ha causado tanta ad1:11ira.ajón como : legrla, aunque querlé sor·
prendida de ballar á usted pronto á partir. Porque usted estaba e11 momentos de irse
¿no es verdad?
-Es verdad.
Sin desconcertarl!e por la franqueza de se~ejante conte~tación, Amelia proPiguió:
-;-¿Y por q_ué e~ta premura para t:scapar, sm tomaren cuenta el deFpr~cio á nuestra
grl!-titud que impltc~ba S? fuga? Un hueRpPd de la casa del Marqués de Noyan ¿debe
saltr de noche esqmvánaose como un foragidn?
'
Estas palabras parecieron herir en lo vivo á Eduardo Fortín.
.
· -Como no s:iy ge!)tilhombre•. dijo, no he ten~do escrúpulos y he peDFado en ml 80•
lamente. No me conviene ser obJrto por más tiempo de los favorPs del señor de Noyan, me voy, y eso es todo. No daré cuenta de mi conducta á n11die ni menos al señor
su padre de usted, y de todos modos no creo ser yo el obligado.
-¡Qué duramente me habla usted, st&gt;fiorl
Esta qut&gt;ja abrió ála piedad el corazón de Eduardo.
-Perdón,•señerita, dijo. ¿Pero por qué esta visita tan contraria al orgullo de usted
y por qué estas preguntas tan contrarias al mio?
.
-Voy_ á decirlv: cuando mi padre apareció frente á mted, y'o conocl el odio en las
mtradas de usted y en sus palabras, como e: nuestro nombre lo hubiera provocado No
puedo enga?1arme, lo presiento, hay un misterio aqui y vengo á averiguarlo. ¿Por
qué nos odia usted?
-Yo no odio á usted, señorita, la re~peto, la admiro la estimo y me sientofelfz
por haberle hecho un pPqueño Eervicio:
'
-Ya sé que yo no le he ofendido á mted nunca .... ¿Pero mi abuelo?
- Y como el joven callara, ella a ¡regó:
-Veo que mis sospechas eran fundadas.
Bañada en légrimas se dejó caer en un divánjuntoá la mesa. De pronto vió la car•
ta y se apoderó de ella.
-No lea usted, no lea usted, señorita.
Pero ella no atendió y en un instante descubrió todo el secreto.
-Esto es muy triste, señor, dijo ella, pero bit:n comprenderá usted
que el Marqués no hizo más que. su deber.
-No hable usted asl. La falta de mi padre fué de las que son ocasionadas á la clem~ncia, y el~arqué3 no se dejó c~nmover;y cuando los amigos d~l sentencil!-do obt1;1vie:-on .unaconmutaoion de pena. ya era tarde: el
verdugo se babia ant1c1pado. ¿Puedo yo aceptar la hospitalidad de ese
verdugo, después de haber jurado que le he de matar?
-Perdone usted, es lo más noble.
·
-1Jamás, jamás!
-Entonces, vénguese ·usted en mi. Aquí estoy.
-Ven~arme en usted .... ya lo habla pensado, pero seria infame hacerle i-xplar .una falta qne no ha cometido .. No: lo que deba ser, será.
-Pues bien; siempre estaré frente á m1 abuelo y para herirle necesitará usted. herirme, pasar sobre mi dolor, acaso sobre mi cadáver. ¿No lo ha
comprendido usted?
·
Y llorando y be@á.ndole las manos.
-Piedad, piedad, decla, no se apr.opie'usted el derecho de casti&lt;&gt;'ar no
usurpe facultades de la justicia divina. Piedad, piPdadl
e
Y lut&gt;g&lt;?, añadió obse~vando que t,I jo~en esta~a muy conmovido:
-A~!. ~1 cede usted, si me da esta alegria, esta mmensa alegría, todos
los sacrih~ios.m~ parecerlan pequeños para demostrarle mi gratitud.
La resistencia de Eduardo se quebrantaba ante las lágrimas de la adorable criRtura que se arra&amp;traba á sus pié~.
·
-;Si usted perdona, toda ~i vida la consagraré á ado,.ar á usted.
-¿Se casarla usted conmigo, pobre, obscuro, infeliz, usted la altiva
descendiente de los Noyan?
-Sil
-1.Pero su abuelo de usted consentfrla?
-Seré dentro de un año ZJayor de edad.
·- Y ;,eso es lo que llama usted un sacrificio?
-No; u!1~ felicidad, porque yo serla feliz casándome con un hombre
de alma suficientem~!1te generosa. para obrar como quiero que obre usted.
Y al hablar así, f1}aba en Eduardo sus grandes ojos llenos de prome•
sas y_ le ilOnreia con la senrisa irresistible de la tentación. Eduardo fué
vencido ..... .
Sin decir nada, hizo pedazos la carta, beso á Amelia respetuosamente
la mano y con voz opacada por las lágrimas, le dijo:
-Gracias, señorita, gracias y adiosl
-1.Se va usted?
.
-Sí: si sigo viendo á usted, cometerla la debilidad de aceptar el yrecio de mi perdón, ácosta de la dicha de usted, y aunque se me parta e co•
razón, me voy y nunca, nunca volverá usted á oir hablar de mi.
Tenia un deber, un gran deber que cumplir, y á esa misión estaban
co_nsagradas tod~B .l~s aspiraciones de m~ espíritu y todos los vigoree de
m1 vida. En la vigiha concebia y perfeccionaba mis proyectos de venganza y eu el sueño gozaba inefables delicias creyéndolos realizados
Aho~a ¡corazón débil y cobarde! al lle~ar á la meta me deten{fo, y·¡¿ h~
perdido todo, hasta la esperanza y ya m1 existencia no tiene obJeto.
Tiene uno, dijo Amelía envolviéndolo en una miradi. enloquecedora.
-¿Cuál?
-1Amarl
-¿A:mar? _iAbl no: qué horror! yo sólo puedo amar á usted, y usted para
mi es 1mposible......... l
Y se precipitó por la ventana sin que Ameliahubiera tenido tiempo de
detenerlo. A la luz de las estrellas ella le vió atravesar el jardin y saltar
el muro.
Entonces un gran dolor, enorme y profundo, como si se le hubiera ido
toda la felicidad de la vida, P.enet~ó en _s u alma. Luego, cuan.!o el rumo·
h:iibo cesa do, y el augus.to silencio de la noche reinó en la tierra y en el
CJelo. algo como 1~ caricia de una esperanza le refrescó las sienes. y son
riendo con la sonrisa de los ángeles, exclamó en un arrebato profético d,1
amor:
•
-Volverá.... vaya si volverá!.
ERNESTO DAUDET.

�Domingo 4 de Se¡&gt;tlembre de 1898.

EL MUNDO,

192

193

EL MUNDO

Domina-o 4 de Septiembre de 1898

¡POR UN MARIDO!
ADORACION

NO-VE'I:.A OIUGINAL DE-MARC DE CHAND:P:hABr-1-:E.l:rW.FB-AGIG-NES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

I
Como en un relicario precioso
incru~tado en el fo11do del alma,
dt1 tu imágen divina conservo
las helénica" formas graba&lt;ias.
!!:res tú en mis noches insomnes
h que grato consuelo derrama,
aliviando mi penas agudas
y calmando mis intimas an@ias.
E.res astro que alumbra mi cielo,
eres rayo fulgente del alba,
ereo toque de gloria. que a.nuncia
diaR mejores de dicha soñada.
Blanca antorcha de luz inefable,
grato faro de dulc,1 esp"r&amp;nza,
ramillete de olímpicas flores
que embriaganttis perfumes exhalan.
Voz de mú~ica dulce v 8entida
cuvas notas deleitan el alma,
y despiertan dormidas quimeras
y pasiones fogosas t-xaltan
En mi cielo de sutiñ.os dorados,
eres angel de nitidas alas,
que por senda f orida me llevR
del supremo dP-lt&gt;ite á la estancia.
Eres ave de mágicos trinos
que consuelan mi, horas amargas,
amuleto que avaro atesoro
como perla en.estuche de nácar.
Eres tú la reliquia mb bella
que mi pecho fanático guarda,
donde no la profa· en del mundo
las impías falaces miradas.

Densa nube de incienso que borra
Del altar las imágines santas,
En volutRS fugaces asciend11, .
Se esparce en los aires y se hunde en la nada
¡.Dónde vas, blanca nube de inclensoil
¿Qué regiones del cielo traspasas
Conduciendo en tu sér vaporoso
.
Temblor de su~piros, fervor de plegarias?
II
Casto velo de novia que rueda
En raudales copiosos de gasa,
Sobre curv11s de carne marmórea¡Capaz del martirio, capaz de la falta!B!Rnca gruta dé tules, ¿qué enigma
De ventura ó depdichas encarna
_¡,;sa estátua de mármol viviente
Que tiembla, que gime, q ,1e que sueña, que abrasa?

III
Tierno beso de niña engendrado
Sobre dedos de puntas rosadas,
Que te lanzas al aire-1paloma
Que busc11 en la selva su nido de ramas!¿Dónde vas, dónde vas peregrino
De no sé qué amoros,i cruzaaa?
;.Qué prett&lt;ndes, pasión sin objeto,
Flechazo sin rumbo, caricia con alas?

Número 10
-A esto: bien seriRmente -6 bien en broma
{más me inclino á esto último) usted aparentaba
creer que me consideraba enamorado de la Se·ftorita Nelly á mí también ........ No me inte•
rrumpa usted todavía, se lo ruego, ni se ría, ni
-se burle otra vez .... Pues bien, es verdad, usted
adivinó: amo á esa seilorita.
Juan quiso lanzar una exclamación burlesca,
pero fué bastante dueilo de sí mismo para contenerse, para no sonreír ni
-estremecerse, y con una mirada tranquila estimuló al
Doctor para que pro'.iiguiera
El Doctor lo hizo así:
-Ya ve usted que uso y
.aún abuso tal vez de la in•
vitación á ser franco que
ma hizo usted, sin temor al

sus intenciones no han cambiado, y le sup:ico me
dé sus informes sobre este particular.
El Comandante, á cada momento máJ admi•
rado, tuvo esta vez un gesto de cólera, y estuvo
á punto de responder con vivacidad, mientras
que el buen Doctor permanecía impasible en su
silla. Hizo, sin embargo, un esfuerzo para domi•
narse, y procurando sonreír, se conformó con decir secamente:

usted herida alguna, sino que, por el contrario,
más bien, más bien .... En fin, si quiere usted
que le diga, ~e parece .... mejor dicho, estoy
cierto de que el amor de usted no es muy profundo y que hasta ha llegado el caso de que ahora lamenta usted .... y esto es lo que me ha dado valor, lo que me ha animado y resuelto á ....
-¿Y de dónde deduce usted eso? interrumpió
el Comandante con interé3.
-De mil detalles, contestó Lerbon con voz más serena. Los celos lo hacen
á uno clarividente. Pero
ante todo, hágame usted la
justicia de confesar que
he sabido admirablemente

IV

"'
Para amar esRs gracias excelsas
y adorar 681\ imágen sagrada,
tiene luces de aurora mi mente
y vibrantes acordes mfharpa.
Tienen grato perfume mi~ flores,
y mi ooca sentidas palabras,
y ,mis 1..bios sus besos de fuego,
y ternisimos ayes mi alma.
Tiene ritmo la sangre hervorosa
que candente mis venas aprasa,
y suspiros dolientes mi pecho
y mis ojos raudale11 de lagrimas.

Sacudida nervioFa que : nuncia
Con profético acierto que espanta.Del dolor pitot:isa invlsiblt Peligro que viene, traición que amenaza,
Conmoción instantánea que avisas
Del espacio á través, la desgracia.
¿Qué potencia inicial te produce,
Qué mano sin brazo, qué voz sin palabra?
V

Torva idea que surge de pronto
Del cerebro en las frágile~ mallas,
Y lo colma, y_ lo absorbe, y lo atrofia
Cual huésped perverso que incendia la casa,
Centinela perenne, ¿qué quieres?
La razón de tu ser, ¿de quién sacas?
¡Si tú misma cegaste la fuente
Que torvas ideas ó !impidas, mana!

*
Alli mudo y fehz te contemplo
de rodillas, mi fe se agiganta
reverente y humilde te mvoca
y te eleva fervientes plegarias.
Porque tú éres el Dios que venero,
la deidad que mis labios aclaman,
y á quien culto exaltado y ardiente
1,1i alma s.ltiva, sumisa consagra.
¡Yo·te adoro! No hav sér enla tierra,
Tli en las ondas brillan.tes del agua,
IJi en el !impido azul de los ciefos,
ni en la glotia al creyente tan grata;
que merezca ese culto ardoroso
que tu ideal hermosura demanda,
'}U6 anhelante germina en mi pecho,
)' rendido mi amor te levanta!
Porque tú eres mi sola delicia.
mi ilusión, mi placer, mi esperanza,
mi delirio, mi fe, mi ventura
y mi única gloria soñada.
RAFAEL NÁJERA,

BAJO LA BANDERA
I
Ya que la vida es un inmenRo foco
de energías sin fm. bravas y fieras;
ya que en tus ambicfo11es perseveras
y para tu designio el mundo es poco,
Lucha, si asilo quieres, y en el loco
furor de t.i avidez, y en tus arteras
acciones, hiere si con ello esperas
lograr un bien que para mi no invoco.
No descanses! Arrasa, hiere, oprime:
para apagar la.; voces del que gime
bastará la embriaguez de tu existencia;
que sólo al dar tu cuerpo la caida
final, :para epitafio de tu vida
escupirá en tu losa la conciencia!

Y tú, de quien adquiere el pensamiento
la forma más augusta y verdadera;
tú, 11I militant11 fiel de la ba11dera
más atrevida y noble; el sentimiento,
Abre harmonioso tu plumaje al viento,
proclama la razón, la placentera
verdad, y no permitas que te hiera '
embtzado y traidor el desaliento.
Caerás al embate de los viles:
porque la sombra funde proyectiles
para todas la al~s que se elevan .. . .
Miasmas de muerte engendran los pantanos
para el sér, y cadenas loa humanos
para ahern,jar á la cocciencia llevan.
GONZÁLEZ CARRASCO.

VI

LA REINA DE LOS SALONES.

Inocente recuerdo de niño
Que tenaz en la mente se clava,
Resistiendo las iras dPl tiempo
Cuando otras memorias tan trllgicas pas,,n?
Remembranza pueril ¿cómo ~iVt'K
Entre aquellos que alegran ó espant11n?
Pincelazo del luz del pa~ado
¿Qué mano divina te impuso en las almas?

~ I VERSO.
Querría que mi verso, de guijarro
en gema se trocase y en joyero;
que fuera ent?:e mis manos como el barro
en la mano genial del alfarero;
Que lo mhmo que el barro, que á los fines
del artifice pliega su11 arcillds,
fuese cáli;;; de amor en loe festines
y lámpara de aceite en las capillas;
Que dócil á mi afán tomase todas
las formas que mi númen ha soñado,
siendo alianza en el rito de las bodas,
pastoml en el index del prelado,
.
Lima noble que un grillo desmorona
ó eslabón que remata una cadena,
crucifijo de paz que 110s perdona
ó gran timbre de rey que nos condena;
Que fingiese á mi a11tojo con sus claras
facetas en que tremen los destellos,
florones para todas las tYaras
y broches para todos los cabellos;
Emblemas para todos los l\mores,
espejos para todos los encantos
y coronas de astrales resplandores
para todos los genios y los santos ....
Yo trabajo; mi fe no se mitiga
y he de acuñar estrofas con mi sello!
Y un verso he de labrar del que Pe diga:
11Tu verso es como el oro sin la liga:
Bril'ante, dúctil, poliforme y bello!"
.AMADO NERVO,

SIN ESPER..l.NZA.

A.

Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Al antro en que me es con do con mis penas
Llega un rayo de luz alegre y pura:
Sé que otro amor enciende tu ternura
Y gue con él gozosa te enagenas.
Si eso es verdad; si gratas y serenas
Para ti llegan horas de ventura.
¡Bendito quién adora tu hermosura,
Y la p11sión con que tu pecho llenu!
Se feliz, se feliz mientras me !-undo
En la noche sin astros muda y fria
Del aislamiento y el dolor profundo.
• Ya sólC' tengo un goce: tu alegria,
Y te alegra otro amor .... ¿Hay en el mundo
Desventura más grandE'I que la mía?
.

JAVIER SANTA MARÍA,

YII

..

Atavismo de raza que llegas
En las horas de honor en la raza.
A poner la vergüenza en las frentes .....•
¡Hefor deI establo.que i11v,.de la salal
¿l'or qué surges, crueldad del pasado,
Cuando todo es estética y g-racia?
¡Viejo ro8tro de mono rit·ndo
Detrál! de la. noble cabeza de Palas!
VII
Vocación repentina que tuerce
Dl3 una vida complet ~ la marcha;
Que rt:'toca I s almas, á guisa
J &gt;e autr,r indeciso que borra sus dramas,
¡Florescencia inveruHI de la mentel
¡Aosiedadt&gt;s seniles de fama!
¡(.Juién os puso en mi. pecho, lo mismo
Que. en páramo yerto semilla de plantas!

IX
Intuición del progreso que yace
Cual simiente de fut-go en las almul
Atracción imperiosa, querube
1,¿ue mue ..tra en la sombra laureles de plata!
A~icate de acero que azuza
La carrera de luz de la fauna,
Y coloca los séred de modo
Que el sol de la vida les tiña las carae.
X

Comezón de vivir, de ser siemp,e,
De ePealar de una vez la montllñ&amp;!
¿Quién os puso en la sangre? ¿qué objeto
Tendrán lus deseos, tendrá la esperanza?
Cuando vivan la vida sin mu1&gt;rte
Pnfectas, y ~temas, y libreH las razas,
¡.Volverán, otra vez, á. la sombra
Como a11tes maldi1ifle, como antes esclavas?
ALMAFUERTE.

ridículo: y para obrar así,
ya comprenderá usted sin
esfuerzo, que se necesita
-que me mueva un motivo
bastante serio.
-En efecto; ynome explico cómo, después de mi
-confidencia y la deNelly ..
-Sí, mi conducta dP.be
parecer á usted incorrecta, pero mis intenciones son excelentes y ha
sido necesaria toda la simpatía que tengo por us•
ted y toda la que nsted siempre me ha demostra•
do, para resolverme á una explicación que podía
haber reservado para más tarde, puesto que según creo, estamos próximos iL partir. ¿No es así?
-Mailana en la noche 6 pasado mailana al amanecer: ya no me retiene aquí ningún asunto del
servicio.
-Pues bien, antes de dejar 1\fohelia quiero sa•
ber si el amor de usted es siempre el mismo, si

-¡Ah! Doctor. Pero es un verdadero interrogatorio al que me está usted sujetand", y en efecto, pienso que traspasa usted los limites de ia
discreción.
-Excú,eme usted: no se explicarme bien y
comprendo que tiene usted razón al sorprendf\rse, pero atiénd1\me usted: si por lo común hablo
poco, en compensación observo mucho, y me
imaginaba que en el estado de ánimo en que usted sé halla, mis confesiones y las proposiciones
que van á ser su consecuencia, no causarán á

guardar mi secreto hasta
estos momentos, y que no
he dejado vislumbrar nada
de mis impresiones cada v1 z
que b~ visto á usted cerca
de la seilorita Nelly; que
me he apresurado á dejar á
ambos solos para que ,rozaran completa libertad, y
que he evitadJ todas las
ocasiones de verme con esta joven lejos de la
presencia de usted, sin embargo de que es•
tas ocasiones han sido muy frecuentes en 1\Iohclia donde yo nada tenía que hacer. Y esto en circunstancias en que era muy notable y digno de
llamar la atención, que si usted hubiera querido,
á pesar de sus &lt;; cupaciones políticas y de sus er.trevistas con el Sultán y los jefes de la rebelión,
se habría usted dejado algunos mon:.entos para ir
á visitar á su novia. Es, pues, indis~utible, que
usted no ha hecho otra cosa sino tratar de hu:r

�19!

EL MUNDO

Domingo 4 de Septiembre de 1898

Domla~o 4 de Septiembre de 1898

fl'..L MUNDO

195

==~========- ========~:::::..,~.::::::::::.====~==""'====~_;_-

de la Sefiorita Nelly, 6 por Jo menos encontrarse
con ella el menor número de veces posible; ahora mismo, durante el almuerzo, estaban ambos
haciéndose violencia para fingir 11aturalidad, y
esto no parece natural deFpué$ ele las r~ciproc'ls
confidencias que· ya me habíiui hecho. Sí: aigún
cambio ha ocurrido en las relaciones de ustedes
tlespués del día en que hice d descubrimiento
del secreto de la Epeira . ..... No se ría u sted:
ese día constituye época en mi vida, porque fué
cuando usted y la Señorita Nelly se declararon
delante de mí su múmo amor, y por el dolor
profundo que sentí, hube de comprender en el
mismo instante que yo también estaba enamorado, que había incurrido en la locura de amar á
esa joven .... y con más fuerza que usted, puesto que á pesar de todo, á pesar de SU3 coLfidencias, á pesar de su ed:1d, á pesar de la mía, á pes,u· de todos lus c,bstáculos reaies y aparentes
que nos separan, he continuado abrigando mi
ensuen.o sin desesperar com¡.,letamente de que
algún día se realice.
-¿Tiene usted entonces algún motivo de esperanza? Acaso la Señorita Ndlyr .....
-Tranquilícese usted, dijv el Doctor pes11nclo
todas sus pJlabras: la P,Speranza me viene solamente de mis inducciones que bien puieran ser
falsas . .. . . . Nelly ama á u,,te&lt;l, estoy ciel'lo de
ello, pero lo que busca ante todo, según creo, es
un marido. Preferiría que este marido fuese usted, no hay duda; pero á falta de usted y por
despecho, estoy persuadido de que se conformaría conmigo como con cualquiera otro, no importa quién. He creído observar así mi~mo, que
usted á su vez ha valorizado en ese punto los
se1itimientos de la joven en igual sentido que y0,
y supongo que tal descubrimiento habrá aflojado
y dejado á punto &lt;le desatarse los lazos de su
amor. He uquí mi.s inducciones: es dec:r, mis
primeras inducciones, pues me queda todavía lo
más difícil por decir ....
El Doctor hizo una pausa; se enjugó la frente
que estaba cubierta ele suior, y fijó una mirada
mterrogndora en el semblante ele Juan donde leyó suguramente la indulgencia que desde un
principio había reclamado, pues continuó muy
decidido á obtener una respuesta.
-Por otra parte, las reticencias de usted, su
defeo de que el padre no tuviera conocimiento
de lo que cotaba pasando, su afán de ganar tiempo alargando plazos, y en fin, la poca prisa que
se ha d.ado usted para los negocios en 1m~stra
permanencia en .l\Iohelia, me han hecho cree!: (¡se
.cree tan fácilmente lo que se dese11!) que usted
lamenta y deplora ya los compromisos contraídos .... tan á la ligera .... y que cuenta usted
con el alejamiento y con la ausencia, para irse
borrando y libertarse insensiblemente. Dios mío!
no me habré equivocado en mis conjeturns? Rue~o á usted, Comaud11nte, que tenga en mí la confianza misma de que yu acabo de darle tan palpables pruebas, convencido de que, como ya se
lo he dicho, c:l ridículo 110 me espanta, y de que
no se llega cm valor á este fin, sino cuando está
uno armado de un sentimiento verdadero . . ... .
Todas mis reflexiones están hechas: estoy firmemente resuelto y según la contestación de usted,
obraré.
Junn v11ciló. ¿Qué iba á decir cuandu d · él·
mismo estaba seguro de sus propios sentimientos?
Por otra parte, los vínculos que Je ligaban á Nelly ¿podían romperse abora, podía siquiera hablarle de ellos con franqi¡eza al Doctor? l'odía,
en fin, dar una contestación, cualquiera que f.uese, sin traicionarse 6 sin mentir,
Es verdad que tenía positiva necesidad de confiarse á. alguien, pero un secreto semejante al
suyo sólo se deposita en la conciencia de un pa•
dre ó de un hermano.
Puesto sin embargo en el disparadero de responder, ese11pó todavía haciendo á su vez una
pregunta al Doctor que esperaba con creciente
ansiedad.
-¿Y de qué modo piensa usted obrar, qué va
á hacer? le dijo.
-Eso depende de la decisión de usted. Si es
ci~rto lo que me he imaginado respecto á que no
desea ust~ dar cima á sus anteriores proyectos,
desembarciiré aquí en .l\fohelia y dejaré ft usted
partir solo. Durante la ausencia de usted, con
muchas precauciones y miramientos iré preparando á la señorita Nelly para que al llegar un
momento oportuno le revele la verdad, toda la
Yerda.d en lo que á usted se refiere, siempre que
usted rce d&lt;·j~ !&gt;U autoríz,1 ción para ello. Después,

un poco más tarde, le ofreceré sencillamente mi
mano.
Sí: esta sería en verdad una solución satisfactoria para. 103 tres . . . . y · siempre admirando el
valor del Doctor, y con alguna pena de su. parte
Juan, eu semejantes condiciones, aceptaría sin duda las proposiciones que se Je acababan de hacer y se resolverfa de cididamente á la fuga, si
la fuga fuera posible tod11 vía ....
Y era ya demasiado tarde.
Pero apesar de esta imposibilidad Juan pensaba obstinadamente desde hace tiempo en huir como recurso supremo y 1 , pensaba más que 11u11ca desde que el Doctor : rbon le ctijo en alta voz
con implacable convicc II de sabio, las mismas
palabrab desiluciona&lt;l" s y frías que su razón
haoía ya murmurado 1uy por lo bajo. Mucho
tiempo antes que el D e .lr, casi desde el m')mento en que conoció á Ndly, Juan había comprendido que lo que la joven ansiaba era conquistarse un marido, pero luego tl placer, el amor pro•
pío, la necesidad que sienten los fdices de creer,
le hicieron cegarse y hasta trató de quedar convencido como un soñador de veinte años ó como
un anciano candoroso, de que so le amaba no más
que por sí mismo. :Mordió pues los sucesivos anzuelos que Nelly le foé presentando y Ndly en
consecuencia lo manejó á Stl antojo, enloqueciéudolo, embriagándolo y temiendo que estos arranques de vertiginos0 entusiasmo no bastasen para
evitar que se ie escapara la presll, se decidió al
recurso supremo y se le entregó como se entrega
por estratagema una ciudad sitiada, &amp;imulando
el desaliento, el abandono y la derrota, pero dejándose una ·p uerta por donde volver y co)er en
seguida prisioneros á los imprudentes que penetraron ereyéndose victoriosos.
Pero todo esto que pens.1ba, no podía Juan decirlo ámenos que se resolviera á hacer una confidencia completa. Sin embargo, era preci~o res•
ponder y ¿qué respondería? ¿que amaba á Nelly
profundamente y que se conceptuaría feliz cumpliéndole sus promesas?
¿Y si no las cumplía después? El momento deveras que era decisivo, pues Je, más insignificante, lo imprevisto podía inclinar en uno 6 en otro
sentido la balanza en que oscilaban sus resoluciones y si tomaba el partido de no cumplir el
Doctor ocurriría entonces á Nelly que se senti•
ría feliz al encontrar un m11rido despué;; de tal
abandono,.
Y s1 Lcrbon se casaba sin que ella le confesara
su falta ¿no quedaría Juan convertjdo en cómplice innoble de esta superchería, ¿Debía aceptar
este papel?
Pero su resolución había tardado mucho en elegir un camino y como no estaba acostumbrado
á disfrazar lo que sentía, sin dud11. su cara reveló
una parte de la verdad, pues el Doctor levantándose de su af!iento, le tomó unR. mano al Coman·
dante y en un rapto de alegría exclamó con vivacidad:
-Veo que había adivinado, querido amigo: su
amor de usted á la sefiorita Nelly si existe todavía no es muy profundo que digamos. Dd otro
modo, en lugar de tantos distingos internos, du•
das y vacilaciones, hace ya mucho rato que habría usted dicho: «Está usted Ioco,Doctor, al proponerme tantas cuestione~. ¡Vaya usted al diablo

con su pas:ón senil! amo á Nelly, ella me ama y
11u.,s1ro más vivo deseo es cas11rnos, mientras más
pront) mejor. » He aquí cómo habría ustedhablaLlo, 4ue ai,í es como habla el corazón. Pero puesto que se calló usted no ama y lo que le impide
confesármelo es la palabra que tiene comprometida: no obstante, en e30 se equívoca usted, porque los juramentos de amor como los tratados entre las nadones se hacen para quebrantarlos cuando sea necesario haciendo el ultimatitm col'respondiente lo q11e resulta más honrado que romperlos si I dar aviso alguno.
-Doctor, dijo Juan, usted se deja llevar por
su imaginación que .... usted también se engaña.
y si es vor&lt;lad que he vacilado .. ..
- Cuando se tiene el estado de ánimo de que
está usted dando señales, cuando no se ama, vale mAs abstenerse de una vez puesto que al fin
vendrá el momento de a&lt;abar de todos modos
por allí.
Juan, temiendo que Nelly hubiera escuchado
la conversación se levantó, se dirigió al salón, levantó la cortina que cubría la puerta y viendo
que ésta continuaba cerrada, volvió á tomar asiento, invitó á Lerbon á. que lo imitara, y le dijo á
media voz.
-Vacilo .... vea usted . . .. vacilo, porque Nelly me ha ~onfesado que es hija natural y que su
madre era la última de las criaturas.
El Doctor sonrió.
-Ese es el gran se:!reto que estuvo á punto de
escapá.rs..ile uu dfa delante mí, cuando usted no
la dejó seguir hablando: usted· lo conocía entonces ya y eso no evitó que le reiterara sus juramen_to.3 de amor. llay más: si usted estuviera resuelto e:i difiniti va á casarse con la sefiorita :N' elly, hubiera puesto todos los medios para que ni
yo ni nadie conociera la existencia de esa mancha de familia; lejos de revelarla impediría que
se supiera. No, no: la verdad es que no ama usted á Nelly ó que está usted dejando de amarla,
Jo cual viene á ser lo mi~mo y en ese caso tiene
usted razón para no casarse con ella. Luego siendo así, obrará usted '!-omo es natural que obre,
poniendo la ausencia de por medio y yo quedaré
y me casaré.
Juan debió apresurarse á gritar: "No be dicho
á usted que renuncio á casarme. 11
Pero respondió:
-Veo Doctor, que usted tiene los valores y que
no se espanta como yo me he espantado después
de maduras reflexiones por las costumhres libres,
independientes de esta criatura, por su juventud
experi'mentada. Dígame, Doctor, ¿usted cree en
la ley de la herencia?
-Descuide usted, yo viviré vigilante; y en mis
posesiones &lt;le las Islas Seychellas, donde además
las tentaciones serán escasas, la rodearé de tanto
bienestar y de tantas afec~iones, que espero no
se arrepentir,\ de haberme ádmitido por esposo.
Queda resuelto, no tema usted nada .. . . me quedo y le explicaré todo.
Al oír e: tono tranquilo y firme de Lerbon,
Juan se apercibió de que sin haberle dicho, francamente que renunciaba á sus proyectos de matrimonio, todas sus palabras, sus actitudes, sus
silencios, sus revelaciones lo habian declarado de
un modo ind:iseutible; y ahora, como nubes lige-

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ras, razonamientos sutiles se entremezclaban en
su cerebro y le perturbaban la concienci11.
Pensaba: Si; lo mejor seria que Nelly encontrara un marido que no fuera yo. En 1os prim~ros momentos me causaría dolor saber que pertenecía. á otro y que era,: de otro su belleza. su juventud, sus caricias. Pero la separación es posible aún sin que ese dolor sea demasiado vivo ni
demasiado durable, en tanto que los celos y las
sospechas me torturarían toda la vida si tuviera
yo la debilidad, la lealtad .... 6 el candor de tomarla por espos:i.
El marido ya pareció: helo aquí, ante mis ojos
r idículo y digno de lástima por su pasión. No tengo necesidad más que de callarme y él obrará.
¿Puedo hacer otra cosa que no sea callar?
Sin embargo, en un esfuerzo último, la conciencia más bien que el amor le arrancó estas palabras:
- No, Dor.tor, no permanezca usted en Mohelia;
partamos juntos pasado mañana y un poco mis
tarde con espíritu más frio y m ás libre de parte
de uno y otro conversaremos discretamente sobre el particu:ar. Me ha sorprendido usted en un
momento de turbación, cuando estaba yo agitado
y vacilante y aún no be dicho todo porque no
todo se puede decir.
-¿Por qué?
- ...... P or razones person ales, razones de fami!ia ..... .

1

Es necesario que tome infor de separaruos. Quedo enteramente apenado por
mes, que escriba á mi hermana- esta separación S&lt;Jbre tono por las circunstancias
y ... . la verdad, no sé todavía lo en que ocurre, pero le veo á usted muy resuelto
que haré, no lo sé con exacti- y nada puedo agregar bastante para hacerlo camtud .... . . necesito de la ausen- biar de opinión. No, nada, nada, afirmó después
cia como ya se lo dije á usted de una nueva honrada vacilación . . .... Solo que
una vez, para penetrar mejor en acuérdese usted de su proinc:isu: ni una palabra á
mí mismo y poder fijar mis re- Nelly hasta que ....
-Hasta que usted me haya escrito? preguntó
~ ~;• soluciones. No se quede usted ..
partamos.
Lerbon en tono de duda.
-Sí.
El Dc,ctor contestó:
- ¿Pues qué vaná separarse ustedes? 'dijo de
-Esa vez dijo uste.d en efecto que la ausencia
era necesaria, pero no para usted sino para la pronto en la puerta del salón una voz joven y
sefiorita N elly ... . Está bien: yo haré lo que ella, fresca, bien conocida que parecía ahogada por
-esperaré también, pero después d~ las confiden• la emodóa.
Los dos amigos que no habían oído abrir la
cías que acabo de hacer, no quiero,no puedo per•
rnanecer á bordo por más tiempo aquí, cerca de puerta se volvieron rápidamente y vieron á Xelly
usted. .l\.Iafiana, tal vez esta misma tarde, desem- muy pálida que avanzaba háciaellos penosamenbarcaré y me instalaré en .l\fohelia. Su misión de te y cojeando.
En vez de contestarle, ambos se precipitarón
usted como Comandante del Colibri concluye dentro de tres meses y usted ha prometido volv:er al á recibirla preguntándole con ansiedad:
-¿Pero qué tiene usted?
terminar ese plazo. Hasta entonces nada diré á
Nell y se apoyó en ellos, estrechó cordialmente
Nelly, se lo juro á usted, pero respecto á usted ya
tengo perfectamente fijada mi cc,nvicción: no le la mano al Doctor, y levantándose la falda del
vestido, ensefió sonriendo uno de sus piecesitos
veremos volver.
Contrariado contando conque el tiempo y la re- rodeado de una toalla salpicada á trechos con
flexión normarian su conducta, Juan respondió sangre.
Los dos se tranquilizarón en el acto al verla
secamente, como un hombre que no quiere revesonreir; pero observando que no podfo andar y
lar el fondo de sus pensamientos:
-Es posible! Pero Nelly á quien me propongo que estaba muy pálida Juan la tornó en brazos y
escribir en todo caso, dará á usted noticias fide- la llevó al canapé del salón.
Nelly se acomodó en los cojines y entre risa y
dignas sobre si voy 6 no á regresar.
Luego, haciendo un llamamiento á toda susan- llanto dijo:
-8oy una chicuela: no tengo más que una degrc fría y deseoso de terminar una conferencia
penosa que no podía en esos momentos llegar ii bilidad pero que me domina sin remedio; no hago
un desenlace final, y basta temiendo que Nelly más que ver sangre y me desvanezco. Es una desviniera y se enterara de algo, se levantó, tendió gracia ser tan cobarde ..... .
Juan se sentó á su lado, y pasando un brazo
la mano á Lerbon y añadió.
-También á usted le escribiré, Doctor, pueEto alrededor de su talle parasortenerlB, le preguntó:
-Pero qué tiene usted? Cómo se hizo esa herique decididamente quiere dejarme y que nada,
nada consiguiría retenerlo Rq ui y esp!.lrar antes da? dígalo usted por favor.

�196

-Oh! no t!S nada, respondió ella en tanto que
los colores empezan á reapurecer en sn rostro: al
salir del bai'l.o puse torpemente el pie sobre las tijeras que estaban abiertas, y me lastiméperdiendo tanta sangre qne me-iIBntí mal&amp;-. Por pa.eo me
desmayo . . .... pero ahora ya pasó todo por fortuna.
Sin decir nna palabra el Doctor se arrodilló
apresurado, tomó en las manos el pié de Nelly y
comenzó á desprender con mano ligera los alfileres que sugetaban la toalla, pero arrepintiéndose de improTiso se levantó y dijo al Comandante:
-Suplique usted á la seiiorita que se tienda en
el canapé para que repose su piecesito, y siga usted la obra que hitbía yo empezado, mientritsvoy
á traer vendas y mi estuche: si la toalla se ha pegado ya con la sangre, no la arranca usted: espéreme.
Desde que se rué Lerbon, Juan concuidado de
padre instaló á Nelly en el divan, le puso un apoyo de cojines á la espalda, y tomando á su vez
el pié de la joven comenzó con mano trémula á
quitar la toalla en tanto que decía en voz baja:
-Oh! Nelly, ¡Que susto me ha dado ustedi'
¿porqué no llamó usted desde luegoi'
-Si hubiera tenido certeza deque estaba usted
solo le habría llamado ¡ya lo creo! así estab:t yo
de espantada ...... pero oía que conversaban usted y el Doctor, y no atreví. ..... ¿deveras se
asustó usted al verme?
Juan dijo:
-Estaba usted tanpálid11!. ... ..
Luego un pensamiento le cruzó por la imaginación y aiiadió:
-¿Cuando le ocurrió á. usted el accidente, dice
que me estaba oyeudo convers1;1r con el Doctor?
- Si, contestó ella. Casi no he dormido: poco
después que se separó usted de mi fuí al cuarto
de baiic y al salir de la tina fué cuando mi pié se
encontró con las malditas tijeras colocadas justamente con las puntas para arriba, contra el escabel por una mAldita casualidad . . .. Ay! ay! gritó,
de pronto er.forzándose por sonreír: me está usted l ..stimando, Comandante; dijo el Doctor que
no se debe arrancar la toalla.
Juan acababa de descubrir la herida y algunas gotas de sangre le mancharon los dedos, por
lo cual se apresuró á contener la hemorragia
aplicando la toalla contra la piel; luego, fijando
una mirada amorosa en Nelly, le preguntó:
-¿Hice á usted mucho mal, amada mía?
Nelly que tenía lágrimas en los ojos y sonrisas
en los labios, respondió volviendo la cabeza:
-Decididamente soy muy cobarde ...... y me
creía más valiente. No, no fué gran cosa el daiio
que me hizo usted, Es que estoy tan nerviosa....
y además ... .
En estos momentos Juan posó los labios sobre
el piecesito que tenía en las manos, y ella aiiadió
cou un tono de amargura que contrastaba con sus
palabras:
-Y además, he ahí el bálsamo.
Juan habría querido besar también los dos brazos blaucos que se encorvaban con elegancia para sostener en el cojin una cabecita muy rubia,
y dos ojos verdes que le parecían más encantadores que nunca con la expresión de tristeza y
de pudor que atenuaba su brillo, pero tales besos
serían impíos desde que ideas de. abandono
y proyectos ne fuga se apoderaron de su imaginación sin que le fuera dable conseguir arrojarlos, sobre todo, después de la conversación interesante que acababa de tener con el Doctor. Sin
embargo, como siempre hay contemporizaciones
con la conciencia, besó de nuevo con ternura, como se besa á los niilos, el pié desnudo de la joven,
en tanto que pensaba muy inquieto.
-Habrá oído lo que estábamos conversando
el Doctor y yo?
Justamente, como si contestara á este pensamiento Nelly preguntó:
-Bueno, y qué conversaba usted con el Doctor cuando éste parecía haber estado antes tan
resuelto á dormir? Parecía que estaban los dos
muy animados, pero el rumor· del agua en la tina
del baflo me impedía oír bien. Es seguro no obstant3 que pronunciaron ustedes mi nombre.
Juau respondió hipócrita.mente:
-Bien sabido y averiguado es que usted constituye el asunto de todas mis conversaciones ¡la
amo tanto!
Nelly se estremeció.
Pero Juan de improviso, avergonzado de la
respuesta traidora que acababa de dar, exclamó
con brío:

EL MUNDO

-Pues sí; he estado ablando de tí. ... Te amo,
es verdad, pero me pregunto si 11 0 te odio, si no
te detesto más de lo que te amo. . . . Te has a poder a do de mí, y quisiera y quiero arrancarte de
mi coFa-zón porque presiento que voy á ser muy
desgraciado te.da mi vida por causa ~uy~ ... • • •
pienso q.ie tu alma no es más que una 1lus1ón ... .
Ah! si supiera que dcveras me amabas! ¿l'lfe amas,
me amas tú? Dilo, respóndeme! Tú me has dado
toda suerte de pruebas y dudo Acaso por las pruebas mismas .... No te creo, no te creo ni podré
nunca creerte más, porque cuando trata uno de
probar mucho es que intenta ocultar el engaiio
y tú me has mentido, tú me has engaiiado: no soy
yo quien ....
El Doctor llegó en este momento y Juan calló.
Nelly muy palida pero muy resuelta, irguió su
busto y dijo. ·
-Sigue...... sigue ... . .. Es necesario que el
Doctor sepa todo puesto que él me ama .... Aca•
bo de oil' la conversación de ustedes, no toda pe·
ro algunas palabras .... las más c,·ueles para mí!
y como el Doctor, he comprendido que no me
amas ya, que todo ha terminado, que todo ha concluido entre nosotros para siempre ...... Pero
puesto que el Doctor quiere casarse conmigo es
indispensable qt1.e sepa que soy tu .... Dilo, dilo
tú, yo no acierto á pronunciar la palabra infa:
mante. Acaba la frase que habfas comenzad.o, d1
que no fuiste tú quien me sedujo sin9 yo á tí.
l:'ues bien; es verdad; sí; yo 11oy quien te ha robado á tí mismo y merezco toda mi v~rgüenza y
también todos mis sufrimientos por nv haberte
sabido amar como era preciso, como habría debido, y sin embargo te amo, te amo á pesar de tu
abandono y prefiero la confesión franca que se
te acaba de escapar en vez rle las palabras hipócritas que habrían presedido á la fuga que meditabas, á esa fuga traidora que ya habría adivinado mi previsión.
Juan inclinó la cabeza y maquinalmente cedió
1m sitió al Doctor que le indicó con un gesto se
separara y sin una palabra, sin un estremecimiento, como si nada hubiera oído, como si se tratara
de cualquier otro entermo y no absorviera más
que el deber toda su atención, tomó el pié de la
joven y le desprendió con su habilidad acostumbrada el lienzo que le cubría la herida.
Nelly olvidaba su dolor físico ante l,1, presencia del Doctor y de Juan, y le parecía como que
se le había abierto en el pecho una enorme cavidad y que por allí se le salían juntos y á chorros la dicha, la esperanza y el amor; que su corazón estaba vacío, vacía la tierra y que había
quedado sola, enteramente sola, perdida en medio del universo inifereute, vasto y sombrío.
Los ensueiios, los deseos, los recuerdos que en
tropel encantador poblaron sus días desde que
conoció al cf-icial francés, todo desaparecía de
imoroviso. ¡Y había vivido en pensumiento tanto
tiempo con ese hombre! Le parecía haberlo conocido siempre, desde hace mucho tiempo, tal vez
en otros mundos y en existencias anteriores, y
que no iban á separarse ya nunca ni por nada, y he aqui como ahora se le convertía en un
extraiio, en un desconocido que no hablaba su
idioma y que renunciaba á penetrar en su ll0razón en el momento mismo eo que los mejores sentimientos sembrados por él y para él, empezaban
á florecer ....
¡Y acababa de decir que la odiaba, que la detestaba! Espantada por los descubrimientos que
había hecho en un instante, herida por los tormentos sufridos y por el esfuerzo que le había
arrancado bruscamente dolorosas confesiones públicas, Nelly dejó caer la cabeza sobre los cojines, indiferente á todo y lloraba, lloraba sollozando, y á mares, como un nifi.o pequeñito.
Juan le tomó la mano y oprimiéndola suavemente, imploró en silencio su perdón.
Habría bastado, habría bastado en este momento que ella abriera sus brazos y lo recibiera en
ellos dulcemente, que uniera sus labios con los
de Juan en un beso de perdón y de olvido, para
qu~ quedaran y para siempre más ligados que
nunca.
¿Por qué no lo hizo?
No: como si no hubiera concebido esta idea ó
como si después de concebirla hal!ara desgarrador placer en repulsarla, movió la cabeza y dijo
con una triste sonrisa.
-Después de todo, tienes razón .... desde que
estoy en Mohelia me he dado cuenta mejor de tu
carácter débil y de .... la falta que he cometido.
Comentando sobre ella casi á sangre fría,he comprendido que acaso delinquí Ill.á~ por ambición

Domingo 4 de St&gt;ptlembre de 1898

que por pasión .... Es posible y sin embargo, yo
creía haber hecho un sacrificio de gran tamaiio
probándote toda la confianza que tenia en ti Y
esto constituye toda mi excusa.
.
Me imaginaba1 al apretllrte contra m1 seno en
estrecho abrazo que quedaban destruidos, hechos
polvo, tollos los obstáculos alzados. entre nosotros, no por pecados míos sino de mis padres; y
mientras, estaba yo creando otro ?bstáculo más
temible, más insuperable, inmate~1al, que se esconde maccesible en el pensamiento Y es de
aquellos que nada ni nadie puede destruir: _1:1~rojaba en tu alma excéptica ¡-ty! por ~ue ha v1v1do
mucho y acaso sufrido mucho también, dos males
incurables: la duda y el temor.
Un incrédulo no acepta sino lo que ve y ¿cómo
puede hacerse visible el amor? Tú lo has dicho
alguna vez: «se es amado cuando se ere~ serlo»
y tú, tú, no podías nunca creer porque mis antecedentes me condenan porque pesa sobre mí la
ley fatal del atavismo
no habrías podido ser
feliz conmigo por el amor cuando yo no tengo
má3 que amor para ofrecer ....
Nelly se detuvo unos instantes y_una vez que
enjugó sus h\grimas dirigió una mirada á ~uan
que en su sorpresa, aguijoneado por los. sentidos
y abrumado por los sentimientos, no hab1a encontrado una palabra que decir.
Luego, más duella. de sí misma, Nelly prosiguió
con acento de ligera iron:a:
-¿Te sorprendes de o~rme_ hablar así? Tú me
considerabas como un ammahto ó cuando más
como un nillo incapaz de sentir otra cosa que
senSl\ciones .. . . pues te equivocas: en las mujeres jóvenes ó viejas son los sentimientos los que
dirigen y determinan las sensaciones. Des~e 9ue
te amo, y sobre todo, desde que losremord1m1entos han comenzado á atenacearme, he comprendido muy bien todas estas cosas. Los remordimientos traen cvmo comitiva bastantes cavilaciones y sufrimientos que hacen madurar . el juicio
en breve tiempo. Y por eso he descubierto que
la duda que 1:ació en _el fondo de tu espíritu con
motivos racionales, no podrá con el tiempo más
qu6 crecer y desarrollarse: nunca la conseguiría
yo uhogar y una palabra_que en este _momento
mismo adivino en tus labios, vendría siempre á
arroJar la amargura en medio de tus alegrías y
á insultarme secretamente: «comedianta.»
Juan hizo un gesto como para protestar, conmovido, pero en efecto, hasta en ese instante dudaba preguntánnose qué fiebre óquéremembranza de lecturas romanescas hacían tan elocuente
á esta chiquilla.
.
-No lo uiegues, agregó ella, podemos decirnos todo francamente hoy que es e.l último día
de nuestra vida que pasamos juntos. ¡Casarme
contigo .... 1 no lo quiero; te he repetido siempre
que podías entregarte sin temor á tus simpatías
h!l.cia mi, y de ello nunca quise que te resultara
sufrimiento alguno. Si alguna vez te he dicho 6
dado á entender otra cosa, entonces sí mentíA; y
en fin, puedes creer si quieres que te he mentido
en todo menos en eso que es tan interesante para
tu amor propio, para tu egoísmo ....
No me queda más que un solo medio de probarte si no la sinceridad, al menos el desiuterés
de mi amor: rehusar tu mano si acaso insistes en
ofrecérmela. Y eso, eso es lo que haré .... l
Luego, con exaltación, levantando la voz y
presa de una cruel tensión nerviosa, concluyó:
Y no tengo ni el mérito del sacrificio. Es decir,
no quiero tener ninguno, porque yo á mi vez,
también te de detesto, te desprecio y te odio!
¡Vete. . . . vete. . . . vete!!
.
LA energía que hasta entones la había sostenido se desvaneció de súbito y Nelly, cubriéndose
la cara con las manos se puso á llorar y sollozar
ruidosamente. Hn~ía en su voz como rugidos de
fiera. su pecho se agitaba como para estallar y
temblaba todo su cuerpo con extremecimientos
convulsivos.
Lo que es la duda ... . A pesar de los naturales arranques ele piedad, á pesar de la sobrecxitación que en sus sentidos ejercían estos sollozos,
á pesar de la deslumbradora belleza de esta joven
reclinada ah1.-ra en el diván y que había sido suya, Juan se preguntaba todavía: ¿No será este
un nuevo lazo?
Luego Nelly calló y su cuerpo no se movía más
que por unos leves espasmos que le levantaban el
pecho.

Dnmfngo 4 de Septiembre de 1898.

EL MUNDO.

197

.

.

PAGINAS DE LA MODA

y

(Oontinum·áJ

Flgs, I, 2, 3 y 4.-Grupo de sombrero.!! para nlñ().!J,

Una-revolución en la moda

•Incomparable par de zarcillos:-Atención y obediencia•
Con estos pendientes, gustosa aprenderás sabias lecciones.
«Incomparable par de brazaletes:•-•Orden é industria.•
fón~elos cuidadosamente dia por dia, porque á. tus obras darm
ef1cac1a.
«Un cinturón elástico:•-•La paciencia.•
Cuanto más se usa, más brillante se pone, aunque su mayor
mérito no e1, la ostentación.
.
•Un collar de riquísimas perlas:• -•La resignación.•
Este ornamento emb0llece á las hermosas y las enseña á sobrelle~ar los males de la vida.
•Una graciosa cinta:-La cortesla.•
Puesta con !fracia en la cabeza, inspira admiración y respeto.
•La mejor d1adema:»-«La piedad.•
Quien quiera que esta diadema posea, se asegura una corona
eterna.
«Hermoseador:-Buen genio•
Con este dt&gt;licado filtro humedece
suavemente tus labios, y los encantos de la juventud circularán por
todo tu rostro.

Suiza es la tierra clásicll de la fraternidad. Florecen en esa tie•
:irra las asociaciooeR de todas clases, pero los hijos de Teleno 11e
-unen sólo para tirar al bli.nco ó hacer resonar las montañas con
·el estrepito de sus fanfarrias municipales.
A veces tienen sus asociaciones un fin más noble, este es, por
f'jemplo, el caso d., la «Liga contra las plumas y aves como adornos para sombreros,• este titulo es todo su programa y las mu_jeres que se proponen desarrollar, lo merecen citare~ como modelo de aonegacióo y piedad ......... Sobre todo si son Jóvenes y bo•
nitas.

Sm.i excitativas han 11ido escuchadas y los periódicos del pals
ent.ero reproducen el texto de su famoso com1micado que transcribimos á continuación:
.
«foformamCls á las damas que la. «Unión de las sociedades protectoras de animales• ha emitido un
voto de aprobación para los traba_jos de la «Liga contra las plumas y
aves como adornes par1 sombreros -.
por lo que esta úl1ima ba acordado
~on@tituirse ddinitivameote extendiendo sus trab11j ~s á todos los can·tones. La peticióu y los estatutos se
'publicarán p1 óximamente y se hará
Hber al público, A partir de qué fe- (
~ha podran firmar sus solicitudes
las dam&gt;is que deseen formar parte
de la Liga•
Uniendo la práctica á la tPoria, la
revu1tera de modas de la «Semana
Literarilu de Ginebra, ya no hablará. i,n lo sucesivo sino de sombreros
con flores, quedando definitivamen·te proscripta en Suiza la moda de
11ombreros adornados de plumas y
de pajaritos.

Figura¡¡_

Una "H" de más,
En el año de 1845 la joven Reina
Victoria de Inglat1&gt;rra en compañia
del 1:rl~clpe Alb_erto su esposo1blzo
un v1aJe al Contmente con el fm
de
visitar á •us primos en los dem!a
tronos de Europa. Pasá.ron:se algunos dlas en los Paises Bajos y la gran
metrópoli del comercio Holandés,
Amsterdam, obsequió al matrimonio real con una espléndida iluminación
El número grandísimo de transparentes con inscripciones, fuegos
artificiales, etc., fué mucho tiempo
el objeto de los periódicos,pero nin•

------ señorita.

El mejor tocador de

un ■

•El espejo eocantado:-Conócete

á ti misma.•

1!:ste curioso objPto h11rá ref!Pjar
1t11s faltas, pero al mismo tiempo hara brillar con mayor fuerza tus vir·
1tudes.

,,
;,t'

-,~

g- ·

~
~

'

~--

':-t:~-

\

.

:\

Figura 6.

•Loción p11ra suavizar las arru;g11s -Contentamiento·•
El uso dlario de esta esencia bará
·de11aparecer las arrugas y manten·drá el suPño tranq11i10.
•Pomada para los labios:-Veraci•dad •
Los labios tomarán color de car•mtn y despedirán suave aroma con
t&gt;l UPO diario de este precioso tinte.
•Cordial para dulcificar la voz:lL or11clón.•
Toma de esta esencia ~tre11 dosis
-al dl!i, y rica y me•o ~1osa ae tornará
ttu voz.

&lt;

:( .;

.

Flg. 8.-TraJe de paseo, de gran novedad.

~.--i
•- ···'!".:'~-~ .. -

"l.,. "." ,_••

-

~-

~-

Flg. 9.-Traje sastre para media estación.

Figura 7.

gún transp11rente babia llamado tanto la atención como e! de un simple
tendero Este ciudadano querla honrar muy especialmente a la augusta huéspedR de su ciudad nital con
la inscripción muy conocida en todo el mundo: God save the Queen;
pero desgraciadamente había enc_arg~do le ejecución deestllm&amp;gnif1ca idea á uu pintor, quien tenla
más conocimiento del arte de Murillo, que dela orto~rafla inglesa. Re '
sultó la inscripción en el transpa.'

�EL MUNDO,

l!l8

LA LIMPIEZA DE L AS LÁ.'\IPARAS,

Conocimientos útiles.
Cuanto á Jo~ guantes, los blancos de hilo son,
la l'xtrema e'egirncia.
Los velos deben ser de igual color que los.
adornos del sombrero.
Usase mucho las nplieaciones de cbantilly sobre muselinns de seda, lo mismo que en los sombreros adoptando la forma de un turbante.
Parece ser que 11hora volveremos á ver los.
corpiños de talle largo formando un angulo
a"'udo l'D la terminación del de!Rnt,ro, lo cual,
p~rmithá resucitnr )ns coquetas modas Lui_s
XV sin que por eso se usen laP famosas papalinas' que tanto afeaban á las corte,a1ias de la,
época.
LAS GALLINAS QUE SE DESPLl' MAN

Algunas veces las gallinas se picote11n una~ á,
otras para quitarse la vermina. Toman por in•·
sl'lcto el cañón de una pluma que E'mpieza á ere•
eer, y lo arrancan. Después atraídas por la pP.quefia gota de sangre que viPne al extrf'mo de
la pluma. redoblan los piqul'teP sobre la herida.
producida y acaban por matará la defgraciada
virtima.
.
La costumbre de Rrrancarse 111s plnm:111, provieJae al principio, de la aglomeración de animales en lug-ares es•rechoR. Se ha obRP.rvaclo.
que, cu11ndo los animales diPponPn de libertad•
y espacio r.11ficiPntPs. no Re pic11tP11n.
Es precifO dar á toda9 las gallinas, la mayor·
Jibert11d posibll'.
Probablemente también proviene esta coRtumbre, de laneei,sidad de reparar el empobrecimiento producido por la muda.
Se ha hecho la experiencia de dará laR gallinas cnando se,
arrancau las plumas, cierta cantidad de éstas: cuando los animales se sacian dejan de picarse. De alli se d~ducl-', rine la~
gallinas buscan en las plumas, l'l azufre nt'Cesario par11 formarotras nuevas; pues, en eft'cto, en el momento de la mud •. lag
gallinas comen con gusto la ft0r de azufre que se les arr, ja eu
el suelo.
Se puedi, dará las gallinaR en lugar de las plumas: algún alimentJ sulfaroso, como· la cQI. que ocupa el primer lug-ar. en
este s 0 ntido Es conveniente colgar las coles á una altura re•
guiar, de manera que se balanceen al momento de qul'I unagitllina las toque. EstoR veget11ll'S til'uen la ·.rent~i~ d&lt;&gt; tsf'r un
· magnifico -alimento para las galliuas, y una diversióu muyEn una reunión, una de laR mu• - útil.
chas que hay en Paria, reunión de
confianza (¡1) l'ntre personas que se
Vl'll por la primera vl'z. diFcutiase
calnroFamente la cauPa del celibato
en Francia. 1'11 miedo que impira el
matrimonio tanto á la mujer como
al hombre.
~I corav.ón de la mujer parisienae
sui,le ser egoipta y como 11qui ella
traba;a tanto ó más que PI hombre,
la mujer cuya mente debiera sólo
concebir la poesla llena su calPtre
.' ;
de cálculoa y cifras y su corazón es
it ·; f .
una balnnza donde el pro es venci~
do por el contra.
l ;•~
•:.
El feminismo hállase á la orden
del dia. las feministas (generalml'n•
:_;i¡
te viejas solteronaF) declaman y dis1 h'
cursean contra el hombre acaso
·ff )·
porque en su belleza no ha sabido
mteresarle
.,&gt;
,, :.
Al casarse; la mujer debe asegu
rarse un bienestar material; pero,
!i,
también debe gozar del amor.
d:
Ellas. las feministas. atrevidas é
i?•
indep.,ndientes, razonan como Pi
gue: No es nl'eesario el matrimo~io
~·
para (•onocer el amor. La unión libre no nos asusta. Nosotras t~abt jaremos y, al ser libres podremo~
escc,jer nuestro amigo y cam11rada
~;.
como y donde nos convenga. di~frutando asi de nuestra libertad sin PPr
explotada,, y gozando de esas delicias tan cacarl'adas del amor.
Pt11ro el amor ea uu sentimil'nto
espiritual que no debemos eonfun dir con la» tracción d•· sexos: Ja.,p11r1sienses calculadoras están en uu
error.
Más, bu no l'S advertir qu'\ quil'n
asi razom1ba era una solterona. vie·
ja v fea.
Razonamientos del despecho; derecho del pataleo.

La cuestión del celibato.

FJgs. dellO al U~.--:-Gr°upo de prendas de luto.
rente con una 11h 11 de más y en consecuencia ee leyó: 11Goshave the Queen. 11 Como con la mejor voluntau estas palabras no se pueden traducir de otra manera, que: "Dios afeite á la reina;" es de figurarse qué alegria causó esta ovación tan rara á la Rdna Victoria.

r

~

Llevaba un filósofo muy c11bierta una canasta: hallóle
cierto mancebo y le preguntó curioso:
-¿Qué va en esa cestai'
-Para que tú no lo sepas va tan tapada, respondió el fi•
lósofo.

199

EL MUNDO.

Dpmingo 4 de Septiembre de 1898.

Domingo 4 de SepUembre de 1898.

En las poblaciones en que no hay todavía alumbrado de gas to•
das las casas t!enen varias lámparas de petróleo con las cuale~ se
alumbran los miembros de la familia varias ho:as cada noche. Y
pues, que las lámparas se usau á diario y contribuyen tanto á la
comodidad y bieuestar de la familia, parece lo más natural el
que las amas de casa pongan esmero en tenerlas siempre bien
arregladas, pero es, sin embargo, muy frecuente el verlas aban•
de.nadas, hediondas y sucias, con la bombilla cubierta. de humo
acusando la decidía que reina en 11lgunos hogares. Tales lámpa'.
ras no son solamente repulsivas, sino también mal eanas, porque
el olor que de ellas se desprende ataca á los órganos de la respiración.
Las lámparas se deben limpiar y poner en orden todos los dias
y para que no se olvicle, b~y que encargar de ello á una persona
que se haga responsable de su aseo. Una vez cada semana se vaeia el depó11ito de petróleo y se lleoa de agua ca•iente en que se
haya disuelto un poco de soda y un pedazo de jabón
Con esta misma 11gua Fe lavan la bomoilla, el quemRdor y demás piezas, con lo cual se ponen muy limpias y brillantes, maxi•
me si ~e frotan con unos pedazos de ¡:eriodicos.
La limpieza diaria consi11t~ en quitt,rles con un trapo ó con
un pPdazo de papel el carbón de la mecha, llenar el depósito con
petróleo hasta el c-:iello y frotar la bombill1l por dentro y por fue•
ra con un trapo limpio: De esttt modo ,a luz será 11iempre buena,
las lámvrras no despedirán mal olor y la llama será uniforme. Co•
mo se ve, ninguna de estas operacfone~ cuesta mucho tiempo ni
trabajo y pues. que la cosa es tan Rencilla, no hay razón alguna
para abandenar las himparas y pas11rse larga3 horas todas las no·
ches en una habitación mal alumbraba y cuya atm6Pfera marea,
porque está. cargada de gaces nocivos hasta para el hombte más
saludable.
·
ZAPATOS IMPER~EABLlfS.

He aqui una nueva receca para hacer impermeables los zapato@.
Se ponen Pn 110 jarro las substancias siguientes:
Ael'ite de adormidera ........ 1()0 gramos.
Cebo de borrl'go... .. . . .. . . . 25
11
Cera ·a marilla............... 25
11
Brea ordinaria.............. 1
,,
_ Se calientan juntas esas diversas substancias removiéndolas
bil'n. Cuand&lt;&gt; está. hecha la mezcla se aplica tibia al calzado, bien
seco.
Entre cónyugPs.
-No me Eongañee; tú vienes de al lado de una mlljer.
-Te digo qul'I no.
-;,Pues de que eon esos polvos qul'I traes en la cara?
-Es que be estado en una fábrica de harina.
-Pl'lrO es que hueles á heliotropo.
-Mujer, es que......... al lado hay una perfumería

-~----

Nuestros Grabados.
FIGS. 1, 2. 3 4, 5. 6 y 7 -GRU!'O Dlll SOMBREROS PARA NIÑOS.
Todos de la más nueva originalidad, de paja de Francia obscu•
ra ó blanca y de muselina con arm8zón de alambre, y adornados
de lazos claros de museJ'na de seda bordada y de listones de "se•
da mate.
FlG. 8 .-TRAJE DE PASRO DE GRAN NOVEDAD.

Es de estilo sllstre. de sarga de seda gris acero. Sobre falda ple•
na abriéndose en dos ondas avolant1ulas sobre una aplic11ción
de satín bla11co bordaóo l'xóiicamente. Jacquet acuchillado en la
parte :rferior, á derecha é izquierda. en la medianfa de la e11palda, abriéndose sobre llll cbalt'CO de dril de lino blanco que tiene
aplicadas dos finas . rnl8pas de raFo nPgro y se abre á su vez sobre una camisa de mus~lina de seda plissé. Gran corbatafantasia.
FW 9 .-FnlLO ~AE.TR'lll PARA MEDIA ESTACIÓN.

E@tilo sastre tamblen, muy á propó~ito para las -actuales tr1rnsiciones de tempera tura; de casimir para damas dibujado á cuadros.

Fig. 19.-Traje de paseo.

Fig. 20.-Frock para niñita

Falda plPna con tres pliegueA elegantes en la parte posterior y un gran ga•
lón capricbo~o de cordón de seda d~ntado. eu tres órdf'nes que se combinan
A derecha é '!/l:¡u.erda. Jacquet abierto con adorno del mismo galón sobre
un chaleco de. seda blanca que forma en el centro dos graciosas aletas'. Plas•
trón de muselina á rayns. Cuello americano.
FIGS, 10, 11, 12, 13, 14 y 15.
Vn grupo de tocas, sombreros, corbatas y lazos de los que mas se están
usand_o para lutos y e:uyos diver~os eHilos recomen.damos á nuestras lectoras.
Materiales: vtllo de viuda, muselina de seda, crespon y linón figurado.
FiG. 16,-DOS TRAJES PARA N!ÑA DE 8 Á 10 AÑOS.
. El uno es de percal gris acero figurado con lig~ras guias, con un plastronc1to bordado que r.bett-a un volante, f~rmando ¡ockeys en las mangas. El
otro es de sarga de lana azul obscuro abierto sobre lln chaleco de lino ador•
nado con cintas, con tres órdenes de jockeys el último de los cuales es del
mismo l!'énero del chaleco Cinturón de raso azul mate y una banda de Jo mis•
mo adornando la parte ii.ferior de la falda,

0

FIG. 17.-TRAJE PARA !'IIÑO DE
SEIS Ai:OS.

Es de paño de l'lstio asargado con
plil'lgues rectos, formando una blupajusta Ct'ñida por cinturón delmi~mo gt\nero. Pantaloncito ajaretado
con dos órdenes de botones en la
linea exterior de cada pierna. Boina
de paño.

LAS trLTIMAS MODAS.

Fig.16. -Dos trajel!I pura 11lií.ode S á IOañ:&gt;s.

En cuestión de modas, decidida•
mente corre@pondela boga á las fal•
das de pañete, durante l'steverano.
Adórnanse con puntillas incrus•
tadas que las dán un airn li¡!'ero v
elegante: pero el corte de sastre si·
gue sil'ludo el de mejor tono, lo mismo en Japlayaque en la villa.
A este propósito debo decir que
acaba de inventarse un ruedo de
CAOutchuc que impide el roce dl'I la.
t•·la _v 4110 arma muy bien estas fa[.
das eHilo saet1 e.

FIG, 18.-TRAJE PARA NIÑA D:i::

Flg. 17.-Traje para nlllo de AP.IR anos -Flg. 18,•-Traje- para nrn:ll.
de 12 á u anos

Flg.21. - Capaparavla¡e.

F ig. l.:2.-.Jacket Jtara seiiorHas.

12 Á 14 AÑOS.
Es de sarga de lana gris perla con
falua lisa adornada sencillamente
de cinta. de lana más obscura
Cuerpo blusa marinero. doublé
de dril de lino muy leve, y alterna-

Fig 23 - Dos elegantes conets.

�Domingo 4 de St&gt;ptiembre de lW&amp; _

EL MUNDO

200

do con dotas obscuras. Un
elegante lazo une los plissés
alternados también cou cinta
de plastrón.

FIG. ]9.-TRAJ.111 DE PASEO.

Es de foulard, azul y blanco
figurado, con uua serie de
cuatro volantes, dos de los
cuate, se t'Urollan al :-ededot
de la falda en elegante espiral,
y los otros dos la bJrdanen su
parte inferior.
El corpiño está drapeado
formando dos el..gantes solapas con guias de sed... y Pe
abre sobre un chaleco de satín
blanco marfil. Un el..gantlsimo lazo ari:ul pálido se prende
á. la 1z1uierda.

MEXICO, SEPTIEMBRE 11 DE 1898

TOMO 11

•

NUMERO 11

LA CEREMONIA DEL 8 DE SEPTIEMBRE EN CHAPULTEPEC

FIG, 20.-FROCK PARA NIÑITA,

Es de chally azul pálido, con
falda sencilla y un cuerpecito
blusa que muestra un escote
&lt;le blonda ·en volante y cinta
bordada abierta sobre dos
bandas de inserción, de mu8e•
Fig. 23,-Frock para niña c1.. S á, 10 años. lina de seda, qu" se cruzan
. Delantero y espalda,
sobre el pecho.

Fig. !M~ - Grupo de lencería.
Feo. 21.-CAPA PARA VIAJE.
F:e de paño de estlo, muy propio para la estación, y de una fantasía not~blt', Cae en dos alas .:ircull\res frunciil,is graciosamente, de suerte que
forman como dos volantes holgados, y U, va como adorno dos galones de
seda circulareR también y uua capelin11 f1gura1a a.si mismo con galones
y cerrada por dos broches sencillos del mismo género. J!;t cuello, doblado
en la parte del fr11nte, se levanta atráR con mucha gracia y va aJornado
de varios órdenes de cintas paralela@.
FIG. 22-JACKET PARA SEÑ1 RITAS,

;

· ...

·

Es muy sobrio y elegante.de paño de ePtlo t~mbi('n, completamente recto y muy ceñido, con tres órdenes de solapas dt1 rnerte que las dos del
fondo se revuelven 11tráR en una ligera capelina. Está.cerrada á. la izquier•
da por tres órdenes de brochecitos de strass.

•

FIG. 23.-DOS ELEG~NTES CORSETS.

Ti&amp;nen ambos modelos laboriosaR inserciones de cinta el¡,gantemente
dibujada, alternada con lazos de seda azul pálido ó rosa mate y están pri•
vando mucho.
·
FIG. 24. -GRUPO DE LESCERÍA,

Damos varios modelos de camisas y ot:as prendas p11ra hombre, de los
estilos ·que más privan en la actualidad
FIG, 25.-FRO:K PARA Ji,IÑA DE 8 Á lÜ AÑOS, DELANTERO Y ESPALDA,
'Es de una encantadora secillez, de percal azul acero, todo plissé y con
un bonito plastrón de liuo bordado. Mangas abullonadas. Collar alto con
un elegante lazo detrás.

...

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. Fig. 26.-Jacquet fantasía. Delantero
y espalda.

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FIG, 26.-JACQUET FANTASí.\, DELANTERO Y ESPALDA,

Es de un~ forma muy elegant8, de paño de estlo azargado con adornos
de ancha cmta acordonada: de seda, solapas triangul11res con galones
transversales y bonito cuello alto.
Seis botones fantasia ornan el frente.
FIG. 27.-"'LEGANTIE TOILETTE DE CASA.

Fig. 27~Elegante toilette de 'Jasa.

_I~e sarga de ~eda gris acero con un am¡.,lio volante de blonda holande11a
y1eJa1 descendiendo de ambos lados del frente hasta unirse en la parte
mfenor del ~elantero. La fald11 se p_l_iega en cinco grandes pliegues en la
pa~te posterior. ~ue.-po de paño beiJe bordado todo con elegantes guias,
abierto en amplio escote sobre un plastrón de muselina de seda plissé. Dos
g~a_ndes gulas de rosas con ~~a transversal, borde!lndo el escote y descendiendo á. lo largo del co:-pmo hasta perderse baJo el cinturón de raso
completan 1&gt;l atavlo.
•

..

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
depositando una corona
el monumento á- los alumnos del Colegio Militar que murieron por la Patria.

en

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo, 1898, Tomo 2, No 10, Septiembre 4</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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