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                  <text>Domingo 4 de St&gt;ptiembre de lW&amp; _

EL MUNDO

200

do con dotas obscuras. Un
elegante lazo une los plissés
alternados también cou cinta
de plastrón.

FIG. ]9.-TRAJ.111 DE PASEO.

Es de foulard, azul y blanco
figurado, con uua serie de
cuatro volantes, dos de los
cuate, se t'Urollan al :-ededot
de la falda en elegante espiral,
y los otros dos la bJrdanen su
parte inferior.
El corpiño está drapeado
formando dos el..gantes solapas con guias de sed... y Pe
abre sobre un chaleco de satín
blanco marfil. Un el..gantlsimo lazo ari:ul pálido se prende
á. la 1z1uierda.

MEXICO, SEPTIEMBRE 11 DE 1898

TOMO 11

•

NUMERO 11

LA CEREMONIA DEL 8 DE SEPTIEMBRE EN CHAPULTEPEC

FIG, 20.-FROCK PARA NIÑITA,

Es de chally azul pálido, con
falda sencilla y un cuerpecito
blusa que muestra un escote
&lt;le blonda ·en volante y cinta
bordada abierta sobre dos
bandas de inserción, de mu8e•
Fig. 23,-Frock para niña c1.. S á, 10 años. lina de seda, qu" se cruzan
. Delantero y espalda,
sobre el pecho.

Fig. !M~ - Grupo de lencería.
Feo. 21.-CAPA PARA VIAJE.
F:e de paño de estlo, muy propio para la estación, y de una fantasía not~blt', Cae en dos alas .:ircull\res frunciil,is graciosamente, de suerte que
forman como dos volantes holgados, y U, va como adorno dos galones de
seda circulareR también y uua capelin11 f1gura1a a.si mismo con galones
y cerrada por dos broches sencillos del mismo género. J!;t cuello, doblado
en la parte del fr11nte, se levanta atráR con mucha gracia y va aJornado
de varios órdenes de cintas paralela@.
FIG. 22-JACKET PARA SEÑ1 RITAS,

;

· ...

·

Es muy sobrio y elegante.de paño de ePtlo t~mbi('n, completamente recto y muy ceñido, con tres órdenes de solapas dt1 rnerte que las dos del
fondo se revuelven 11tráR en una ligera capelina. Está.cerrada á. la izquier•
da por tres órdenes de brochecitos de strass.

•

FIG. 23.-DOS ELEG~NTES CORSETS.

Ti&amp;nen ambos modelos laboriosaR inserciones de cinta el¡,gantemente
dibujada, alternada con lazos de seda azul pálido ó rosa mate y están pri•
vando mucho.
·
FIG. 24. -GRUPO DE LESCERÍA,

Damos varios modelos de camisas y ot:as prendas p11ra hombre, de los
estilos ·que más privan en la actualidad
FIG, 25.-FRO:K PARA Ji,IÑA DE 8 Á lÜ AÑOS, DELANTERO Y ESPALDA,
'Es de una encantadora secillez, de percal azul acero, todo plissé y con
un bonito plastrón de liuo bordado. Mangas abullonadas. Collar alto con
un elegante lazo detrás.

...

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. Fig. 26.-Jacquet fantasía. Delantero
y espalda.

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FIG, 26.-JACQUET FANTASí.\, DELANTERO Y ESPALDA,

Es de un~ forma muy elegant8, de paño de estlo azargado con adornos
de ancha cmta acordonada: de seda, solapas triangul11res con galones
transversales y bonito cuello alto.
Seis botones fantasia ornan el frente.
FIG. 27.-"'LEGANTIE TOILETTE DE CASA.

Fig. 27~Elegante toilette de 'Jasa.

_I~e sarga de ~eda gris acero con un am¡.,lio volante de blonda holande11a
y1eJa1 descendiendo de ambos lados del frente hasta unirse en la parte
mfenor del ~elantero. La fald11 se p_l_iega en cinco grandes pliegues en la
pa~te posterior. ~ue.-po de paño beiJe bordado todo con elegantes guias,
abierto en amplio escote sobre un plastrón de muselina de seda plissé. Dos
g~a_ndes gulas de rosas con ~~a transversal, borde!lndo el escote y descendiendo á. lo largo del co:-pmo hasta perderse baJo el cinturón de raso
completan 1&gt;l atavlo.
•

..

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
depositando una corona
el monumento á- los alumnos del Colegio Militar que murieron por la Patria.

en

�F,L MUNDO

202

LASEMANA
Desde que Pascal escribió su definición del talento, es muy fácil comprender el éxito de los la•
boriosos.
Nada más merecido que ese ascenso triunfal de
los artistas de la Compañía de Opera,-artistas
podemos llamarlos ya, parn hacerles justicia,que han adquirido una reputación con las cuatn,
de «La Vida de Bohemia. ~
·
Irreproch11 blesi' Tanto así no; pero nadie Je,;
negará una fuerza artí~tica c11paz de la interpretación mi\s pl11usible dentro de ~us medios. El público y la prensa han s1&lt;lo exigentes;querían que
la obra de Puccini sath-faciese en su- 11ueva pre•
sentación, no como mera reminiscencia de impresiones vivas aún, y los artistas han hecho más que
agradar, han obtenido ovacio,H'S.
No podía cerrar mejor la temporada. Los aplausos del jueves prometen la creación definitiva de
un núcleo ar1fatico. Los que ayer triunfal'on llevan alientos para seguir una ruta que ya no tiene
obstáculos, porque todos les dicen: ¡adelante!

"""'

Estoy por decir que l\Iürger reconocería acaso
la Bohemia que él vivió, en la que hicieron Torres Ovando (un Colline qué me ha simpatizado
extraordinariamente) y sus tres compañeros de
fingidos infortunios y de triunfos reales.
El oro de los escudos de Schaunard suena alegremente en las cartas que t&gt;Scribía á sus íntimos
d novelístl\ bohemio, cada vez que llamaba á su
puerta la fortuna. Han pasado i\ mi vista 1:ntre
otras, ésta que escribió á León Noel con motivo
de un epital11miJ dirigido á la hija del Czar y
que 'rolstoi hizo pagar espléndidamento á Mürger:
«Caríssimo! Decididamente, Eva hizo muy bien
en comerse la m11nzana y Voltaire acierta cuando
dice que todo está bien como está.
Creo que no suprimiría ni una jota á este axioma aún cuando lo tuvieFa delante de los ojos.
Me preguntarás á donde co11duce este exordio.
Pues .... naturalmente conduce á una couclusión m~gnítica, amigo mío, á un final dorado.
Jt'igúrate que si no te envío esta carta con un
mensajero de librea, es sólo porque vives muy
cerca,-treinta leg11as!-no valdría la pena; por
lo demas, mis recursos lo permiten, nado en un
río de oro, en un océano de monedas de cincuenta céntimos. Es una lluvia, una verdadera lluvia
de bustos de mon11rcas y de reinas de todos lo~
países y de todos ~os perfiles; me lavo las manos
en el Pactolo y .... con jabón de almendras.
Tengo guantes multicolores, levitas idem y pantalones itou. Lo;i poetas mienten cuando afirman
que la vida es sombría y triste. Es que no la co11ocen esos gemidores de misere-nobis; ni aún sospechan la existencia de una multitud de voluptuosidades que saboreo en estos momentos; no
han comprendido jamás todo el placer con que
nos regala un cochero de fiacre que pide uoa pro.
pina; ignoran que hay perfumes exquisitos en un
cigarro h.tbano y resplandores en la bugía del
sol y armonías en el rechinido de unos Z.ipatos
nuevos y charolado:;. Y bien, todo esto lo siento
' oigo.
.
'
l o veo, .o
No me reconocerías si me vieras. Aquel flamenco burdo que era yo ha desaparecido, se ha
hecho polvo. con su vieja levita y sus botas claveteadaf. lía mue1·to biLho para resucitai· f énix.
¡Qué hermoso verso latino se haría con esa metemsícosis, estoy seguro!
Juzga de mi júbilo cuando recibí la descomunal noticia; temblé desde mi d"ifunta cor baca hasta mis clifuntos zapatos. Corrí á cobrar el giro
en casa de Rosclíild; de ahí á la librerfo; luego á
ver al sastre; en seguida al restaurant; después
al teatro y al café, y por último volví á mi casa,
hundiéndome entre sábanas nuevas y una atmósfera perfumada para soñar que era Emperador
.Marroquí y que iba á casarme con la Tesorería
del Banco de Francia. Esta es mi existencia.,
~

Y era la de todos aquellos jóvenes que daban
espera11zas, realizAndolas á veces; pero que por
abandono y timidez, por ignorancia de la vida
práctica, creínn que la creación -de la ebra artística es el fin de la tarea y se sentaban imaginando que la admiración pública y la fortmiá vendrían á busca1·1o·s · escalando la vehtana de su
bohardilla.

Tloml111t"o 11 dfl 8Pptl11mbre de 1898

contra el mismo gobierno francés que sancionóla sentencia, sin que el público se hubiera enterado de fas pruebas matenides del proceso. Acababa.
de recibir el célebre liter11to francés rudo golpeen su segundo proce:;o, cuando un incidente inesperado viene á exitltar los ánimos, á agitar los~spíritus, !\ sembrar dudas por todas partes y á
hacer que el asunto Dreyfus reviva en todo su
interés y sacuda el suelo ruismo de la F rancia.
Absuelto d conde d ll Esterhazy por un consejo de investigiwión que no pudo encontrar, en su.
~
conducta como militar y en sus procedimientos
A la vez que un militarismo ruinoso y agresi- como acusador del capitán Dreyfus, nada censuvo provoca en el antiguo continente la tentati\·a r11 blti ni que pudiera caer bajo la acción penal,.
de aesarme, iniciada por Nicolás II, México apren- se averigua. que uno d-, los documentos presentade en la modesta y fecunda l-abor de cuatro lus- tados como pieza de couvicción y que sírviaron
tros, á cime11tar democráticamente en la concor- para opoutr~e á todGI, rt:visión en el vieJo procese&gt;,
Ha bvspechoso de folisifwación; se procede al
dia del iudustrfalisruo la estabilidad social.
El plantel militar y técai~o de Chapultepec anei'lo del teniente coronel Henry, uno de los.
forma el tipo del soJda&lt;lo liberal que conti11úa la acusadores ruás ttnact-s dt:l infeliz· judío; el protradición •!e nuestros nérocs, militares por patrio- cesado confiesa su delitl•; declara yue esa carta
había sido falí,ificada por él, llfirma que la pretismo y ciudadanos por instinto.
La ( ducación práctica inspirada en el amor seutó porque teniendo en 1:,u co11ciencia ia con vicdel progreso, lleva á nuestros jóvenes cadetes á ción inquebrantable de que Dreyfusno es inocenla comunidad de aspiraciones con el pueblo; no te, para que no se int1:ntara la revisión de su ,propretenderán jamás repudi,,r la libertad porque ctso, ofrecía aquel documento que calmaría la
saben amarla y han sentido sus divinos entu- inquietud de los esrírítus y 11callaria los clamoresde los que abogan en favor del traidor declaradosiasmos.
Robustecen su espíritu en una religión,-ladel por tribunal competente.
Después de esas mauifestaciones, atendiendo, sepatriotismo heroico que cubren con su follaje los
gún se dice, á consejus venidos de sus superiocentenarios ahuehuetes.
res, después de haolar l11rgame11te con un emplea~
do del l\1i11isterio de la Guerra en el departamen•
La diafanidad de nuestro cielo se ha opacado to de Estado Mayor, cuando se queda aislado,
en estos días grist:s. Estas nieblas son parisien- solo con su conciencia, en la tristeza y el retirose:;, decía ayer un lagartijo impúbero que habla de Ja celd11 que se le había seflalado en la prisustituyendo lar cou una·g que él juzga del me- sión del Monte Valeriano, con pulso firme y
usando una navaja de barba, se degüella dejando,
jor tono en un ciudadano de Cosmópolis.
Esag impertinente sugiere reflexiones útiles, y aos cartas diligidas á sus antigm,s jefes.
entre otra1:1 esta que recomiendo i\ los que tienen
que sufrir retardo cuando pasan por la Avenida
***
de San Francisco: la oportunidad y conveniencia
Digno de notarse es el nuevo giro que toma un
de un ukase que disperse las parvadas de ociusos
asunto,
que por tanto tiempo ha ruanteuido en
que instllla11 sus inútiles perso11as «desde hr estensión
el es¡íritu público. de la República franquina de la Sorpresa hasta la puerta del Jockey
cesa. La _boca del teniente coronel Henry, sellaClub.»
Oh! si el feminismo imperara en México. cuán- da par11. s1empr~ por la mano del suicida; su inesto tiempo ha que los stñores lagartijos buscarían perada resolución en el momento en que más se.
tmpleo á su a1.:tividad en o:ras tareas menos per- necesitaba su palabra; un momento de debilidad
judiciales para las damas, que la fácil elabo- ó acaso de supremo heroísmo, en un oficial de es:
ración de e:;a and1rnada de ruadrigales tontos que te temple, que por varios afios había sostenidooyen al paso todas 111.s que tuvieron la desg1·acia con lirmeza su actitud, que había Jevant1.&gt;do la
voz contra Emilio Zola en la deshecha tormenta
de nacer hermosas.
que provocó su proceso, que acusó de infidencia al coronel Picquart, y después de las sesionesU_na asociación de profesores se propone or- del tribunal, fué al campo del hOll\Jr con BU acugamzar conferencias científicas para vulgarizar s11do, en el cual lance rusultó herido de cierta gralos e~•-10cimientos más útiles, y podría decirse vedad; un hombre que ha resistido con c:1tereza
todo el oleaje de la campaiia_que se dice semítitamb1en, los m~s olvidados generalmente.
ca
en favur de Dreyfu~: es couvieto de falsedad
Hay en lo.s países latinos cierta tendencia á
desp1:eciar precisamente las nociones que más se no queda tiempo para echarle en carll su falta d¿
relacionan con nuestras necesidades. Parece co- probidad en un asunto de esta trascendencia, y
mo que deslustran las ciencias útiles y que un para. zanjar todas las dificuaades, para evadí!."
contacto directo con la realidad es de mal tono. todos los compromisos, acaso para acallar los gri¿No hau perseguido en Francia á un literato tos de su conciencia acusadora, corta por propia
pon¡ue pretendía desacreditar falsedades y pa- mano el hilo de su existencia, y arroja á ias multraiias? Y otro escritor que organizó una campa- titudes hambrientas de informac~ón, lanza á los.
ña contra la enseñanza clásica en nombre de la que piden justicia, á los que reclaman revindiciencia y en favor de las lenguas modernas en cación del derecho, un cadáver palpitante marcanombre de la utilidad, ha sufrido todas las iras do con el estigma del suicida.
del vulgo literario.
*
Afortunadamente aquí no somos tan lrrtinos y
**
el buen sentido ha impuesto una instrucción me¿Se habrá hecho justicia Henry considerAndo1e.
nos decorativa.
culpable? ó solamente se habrá sacrificado en aras
Dick.
del sigilo profesional, por guardar secretos de su~
superiores, que á nadie, ni a.sus jueces debía revelar? Quién sabe! pero los resultados no se han hecho
esperar. El general Boisdeffre, jefe del Estado Mayor del ejército francés, ha renunciado su alto puesRESUMEN.- Otra vez el asunto Dreyfus. -Las re,·ela- to; el general Gonse, sub- jefe en ese departamenclones de lltmry.-.Kl secreto de un suicidio - Rell- to, ha presentado también su dimisión· largas,y
ros y dimisiones - El ferm~nto de nue,·as agltaclones. - Ln revisión del proceso. - La actitud del Go- reftidas conferencias se han celebrado ~n el senobierno. -Luz y J ustlcla. - Matanzas en Candi a - Otra del gabinete; el presidente Brissón se ha inclinav•z la cuestión de Creta. - Intervención inglesa.- do del lado de los que piden la revisión del proTemores de 1111 confllcto.-El desarme general.-Las ceso; todos los demás ministros se han adherido
:dells del Czar.-La prensa francesa y la pre~sa ale• de buen grado á est11, opinión, y sólo l\I. Cavaigmana. - Siempre Alsacla y Lorena. - El nudo gor&lt;lian~c, ~i,_libtro de la Guerra, firme en sus antiguas
uo.-Dreyfus y la guerra. - Conclusión.
convicc1cnes, consecuente con las declarac~ones
Acababa de ser condenado Emilio Zola, por pe- que hizo ante la C¡í.mara de representantes en el
dir en términos violentos en su tremendo J ' acusse! pasado julio, inquebrantable en su creencia de.
-la revisión del proceso de Drey rus, lanzando acu- considerar á Drey!us merecidamente condenado
_saciones terribles contra el consejo de guerra ha opuesto ruda resistencia á sus colegas; y cuan:
que había condenado poi· traidor al desterra!lo do v1ó levantarse la opinión pública en su contra
de lll Isla del Diablo, cuntrn los altos dignatarios cuando se vió a1-ro!lado por la decisión de su;
del ejército que habían org1rnizado ese consejo, y compañeros de gabinete, cuando vió que la prenVivían como al margen de la sociedad, en el
aislamiento y la inercia.
Petrificados en el iirte tomaban en toJ.a su
exactitud literlll los símbolos del ditirambo académico, que corona la frente de los poetas.
Quién hablaba así de los bohemios? Uno de
ellos que ha dicho: «Para esos cándid.:is, el arte
consiste en divinizarse mutuamente y tenderse á
lo largo mientras lleg a la hora de que los pedestales surjan b11jo sus pies» .. . .

"""'

nomln¡ro 11 ile Reptiembre de 1898
sa hacía un cuarto de conversión, poniéndose del
lado de los revisionistas, cuando vió su im potencia para llevar al seno del gc.bierno responsable
sus ideas sobre lo impolítico del paso que se meditaba, presentó su dimisión, huyó de la tormenta y se retiró tranquiiamente á esperar los acontecimientos.

203

F.L MUNTlO.

contra los factores de estos c1 ímene3 tnauditos
que 11e cometen en territorio europeo.
Como embriagados con sus tri011fos sobre los
griegos, quietos se habfan quedado los súbditos
del Sultán por más de un añ0; ni una palubra se
hablaba de sus crueldades, ni una nota. se recibía
de sussangrientas hazañas, hasta hoy en que, turbando la paz general, se dejan escuchar bU-! ru•
gidos de hienas hambrientas, y sus alaridos de
salv11jes. Las matanzas de Candí-t y la muerte de
algunos oficiales ingleses reclaman una pn uta y
activa intervención. Volverá á hablarse de la autonomía de Creta, los gabinetes europeos volverán á discutir los asuntos turcos, y se presentarán
otra vez candidatos para el gobiJrno de la isla.
Pero no parece tan liso y 111:1110 este camino: oosible es que el incidente dé ocasión il que la Gran
Bretaña, siempre dispuesta á nuev11s aventuras,
tome á su c11rgo la revindicacióu de los creteuses,
y punga á su ampar0 111. revuelta isla que en
tiempos pasados condujo al sacrificio al reino de
los helenos. Posible es yue, sin esperar 1·xtrail.as
autorizaciones proceda el gobierno de Londres
por su propia cuenta y bill contar con la cooperación
de las otras Potenci11s; pero también es posible
que el Imperio otolllano ensoberbecido con sus
triunfos recientes, ufano con sus fáciles victorias de Tesaha, orgulloso
de hllb&lt;:r logradocon suastuciaromper el concierto europeo que ma4uina b11 contra él, oponga su veto
á esa i11tervención y quiera rechazar la fuerza con la fuerza, pretendiendo asentar la 11ueva idea de que
ya no es el hombre enfermo de Eu~
ropa, de que se basta A sí mismo
para acudir á las necesidades de
rns ~úbditos, y de que no m cesita
ya de auxilios txtraños pua sc.focar motines y vencer rebeliones, siqu:era sea ahogá11dolos en torren.es de s11n~re.
Y el problema oriental, que parecill resuelto ú olvidado, volvtrá á
estar á discusión y figurar en la orden del dia y entre los asuntos que
ha de resolver la próxima twnferencia in~ernacional de l'etersburgo.

***
¡Cuánta s revelaciones se esperan, hoy que el
cable nos comunica que está decidida la revisión
del famoso p::oceso! C'uAntas sorpresas nos aguardan, si llegan ft descubrirse los secretos que basta
hoy permanecen ocultos, los misterios que quedan gu11rdados, los nrcanos que se esconden en la
sombra! Luz. mucha luz! gritan los que quieren
ver claro en el asuntn; justicia, siempre justicia!
reclama la Sr11. Dreyfus, que llspira á la rehabilitación de su esposo. Justicia! dicen también alSr. General Juan Villegas,
gunos jefes del Pjército que rechazan indi,,.nados
0
Director del Colegto Militar.
toda sospecha contra la institución, en la que se
:;ipoya la República, en la que tiene sus legítimas
esperanz11s el pueblo, en quien confía el país su:1 el seno mismo de la Europa, y aéarn tenga
más sagrados inter: ses.
sus graves consecuencias. Accidental ó delibera,
Y la revisión se hará, y se abrirá de nuevo el &lt;lamente, un tiro lanzado por un sol&lt;lado ingl ésjuicio público y aparecerá otra vez ante las que hacia centinela en su cuartel de Candfa, ha
;.bsortas multitudes, la figura dantesca de Alfre- sido la chispa que encendió la hoguera y calcina
do Dreyfus, que ha recibido en su
cara las injurias del populacho, que
presenció su degradacjón con la
frente humillada y los ojos inundados de lágrimas, que partió para su
destierro con hondas amarguras en
su corazón, lltvando tal vez en su
alma la certidumbre de su inocencia; que ha permanecido cuatro alios
en el lugar de su martirio, esperando, esperando á que algún día so
Je hiciera. justicia, sin acudir, C')mo
Henry, al expediente dP.l suicidio en
cuyas ondas negras no quizo arrojarse.
Vendrá también Zola de su des•
t ierrovoluntario; y acaso puena verse entonces, que las muchedumbres
que pedían su muerte y lo ensuciaban con el dicterio y lo salpicaban
con el fango de la injuria y con el
lodo de la diatriba, lo reciban en
medio de aclamaciones frenéticas,
***
porque al fin su palabra ha prevaPoco á poco se va sabiendo por
lecido por encima de las pasiones,
lo que publica la pre¡¡sa europea, la
por encima de los odios, por encima
disposición en que se hallan las nade los intereses. Tal vez con térmiciones
de la monárquica Europa, en
nos violentos y con frases duras se
Colegio militar en Chapultepec. - Instrucci6n de artillería.
cuanto se refiere á las ideas del
presentó ante la opinión públice y
Czar. Francia, que parece la más inse concitó las iras de sus acusados;
pero en el fondo, su reclamación ha sido oída, su con sus rojas lenguas de fuego la sacudida tierra teresada, guarda una prudente reserva y sólo se
solicitud o bseq uia&lt;la y puede estar tr.anquil-0, por- de Cret3. Los mahometanos i;e han lanzado á la -&amp;ah.e por la voz de sus diarios, que cree indisrenque después de tantas persecuciones, no han sido matanza y al pil111je contra los cristianos; los sol- sable para proceder al desarme, según las aspiradados del Sultán han permanecido impasibles, ó ciones dl'l pueblofraneés, que antes se resuelva la
estériles sus esfuerzos.
no han tenido fuerzas para sofocar el motín, la suerte y los destinos futuros de Alsacia y de Lopatria de Minos se ha empapado otra vez con la rena.
*
**
sangre de sus hijos, los soldados ingleses han te.
."~o valia la pena,--dice un diario en su paEn los momentos en que es objeto de discusión nido que defenderse, y los buques anclados en la
triótico
desencanto-no valia la pena haber abierbahía
han
bombardeado
la
ciudad
para
restablela filantrópica iniciativa del Czar de Rusia, para
definir los medios positivos de un desarme ge- cer el orden. Más de dos mil cadáveres en las ca- to nuestros brazos á Rusia y nuestro corazón, haneral y lograr la paz sobre la tierra, un inci• lles de la ciudad y en los campos vecinos claman berle propotcionado nuestros ahorros y confiado
dente inesperado viene á encender la guerra en venganza al cielo y piden justicia Alas potencias, en su grandeza, para que hoy nos obligue á re-

Politira &lt;5.en.erttl.

Col&lt;&gt;gio militar en Cha1mltepec. - Clase de esgrima.

Colegio militar en Chapultepec.-Dormitorlo.

�•
Domingo 11 de Septiembre de 1898
ELMU:'JDO

_ __
n_o,;;;min~g~o;..;;;ll;;..,;;.de;;.;;;8;;;,epr,;,;t;;;ie:;;;m;;;:b~r;;e;,.;d;;;;e;,;1~898~====--=========,,...:,;'.L~,:;;M~UND~,;,;0;:;...=~===~=~~~~----=========~~º5

::r~~~i~:

Sería de ver que, después .de la !nteli~;n:::íc~~~::Sl
~!~
tuas concesiones e~ la cuestión ~hmafl.f se hap conjurado todo temor
intereses entre Rusia y la Gran reta '
.
Francia en el mode conflicto, estallara la guerr: efi!;a~:::n;:Jnciarse 1a' autonomía
mento m~nos esperado y cua~ ~l de una vez la eterna manzana de
de Alsac1a--Lorena, para amqu1 ar
la discordia.
X. X. X.
8 de Septiembre .de-189.8.

COLEGIO MILITAR
.
--b!mente e1 Colegio Militar en
Con motivo·de la c6remoma que c_ele ra anua defepsa de la Patria, publíhonor de los alumnos muertos her~icamente ~~ntel tan simpático al publico
camos hoy algunos grablaSdoñs replativ_°cte!t~ª~f1a República una especial pro•
mexicano y que debe a e or !es1
·
tección. ·
. st. . . d
"Escuela de Cad1&gt;tes" sienEl año de 1824 se decretó la m it~ic~on
Gne~eral V•ctoria y Mini~tro de
do á la sazón President~ de la Repub hca el. en Perot·e la nue\·a escuela
la Guer:-a el General M1er y Terán. 1neta ose
d
11
bajo la Dirección d~l Coronel ~o,é M. Co~tés ?:di~fci~·
de Betlemitas huta
A poco pasó á México el Colegio, ocur-!1 o e
el año d!l ld833, eB q1~ 1si79:;t::/efª;.1¡an~~f\n Chapultepec. J;,a _ocupación
ue1 ano e 43 a1
. ,r
•
tif'
del establec1m1ento y por
americana destruyó ó extravió los ut1les c1e~ icos al del pais quedó claueste motivo y ot~OS relacionados :¡on¡el d:r~g~~~~:raüo reanudó SUB tareas,
surado el Colegio hasta que en u~.o
d "dió que volviese á Cha•
ocupando San Lúcas por algunos meses mientras se eci
9
pult~pec lo que se efectuó el año de. ltl4 •
0 e a gloriosa el ColeYa durante la invasión norte:americana había escnto !~!~o~ {1gunos de los cuagio Militar, ofreciendo á la patria Ia sangre pura d! :!~riflcio qu~ ¡08 hizo inmortales.
lee, muertos en el camp_o de. bat!'-11a, ~onsumaron u
BI
atacó la plaza de MéEl año de l85j el distmgui~o Jef_e hberal Don Mlgu~l
aneo im erdonable desaca1
xico defendida por los re11:cc onarios, los cuale~ cGe~~erd: s:n cEsme fuera cubier•
g::;r~tfüt~~~E~:~sd~e~fstie~on
bizarria _el empuje de las faer-

f

,..
Colegio militar en Chapultepec.-Clase de artillería.
nunciar para siempre á lo ·que ha sido el objeto de nuestrvs anhelos Y
el fin de todas nuestras labores."
"Para llegar A esta solución-dice otro periódico-no necesitabamos
haber ido á San Petersburgo."
·
Y sir. embargo, nótase en general, un tono moderado en la prensa
francesa, en que se trata de alhagar al imperio moscovita. No quieren ~e
ningún modo rechazar precipitadamente y, sin maduro exámen_y sin
pesar todas las condiciones políticas que abarca el gran pensamiento,
que encierra li&gt; noble iniciativa del emperador Nicolás II.
.
Entre tanto los órganos de la opinión en los dominios de Guillermo
II casi se ufanan y se deshacen en alabanzas por la nota del Czar. Alg~no, cuando más, lamenta que no haya sido el poderoso Hohenzollern quien lanz11ra al mundo esa idea, que por lo grandiosa merecía
haberbrotado en el cerebro del Kaiser.
Pero no llega su entusiasmo al extremo de aceptar sin restricciones la
iniciativa Moscovita. "No podremos renunciar A nuestros arm11mentos;
permaneceremos de guardia al pié de nuestras fortalezas, mientras
Francia no convierta sus armas en rejas de 11rado." Así se expresa un
periódico que se dice inspirado en fut:ntes oficiales; y cuando se analizan las pala9ras del mismo Emper11dor pronunciadas recienteme en un
banquete de agricultores de Westfalia, se comprende que el nudo gor•
diano en la cuestión de la paz, que el gran escollo que ha de encon•
trarse en el desarme general, será la cuestión de fronteras entre Francia y Alemania.

:~ t~:~t~~a:o:i~t

ª!~:

Casi todas las casas están edificadas sobre estacas, por lo que suele decirse
que la clu&lt;1ad de Amsterdam, vuelta del revés, presentarla el aspecto de un
gran bosque sin hojas y sin ramas, y casi todos los canales están flanqueados
por dos anchas aceras y dos largas filas de tilos
Esta regularidad de ~orma, m11diante la cual puede extenderse la vista por
todas partes, ~a á la cmdad un aspecto maravillosamente grandioso. Al volver cada ~squma, se ven en la nueva dirección, tres, cuatro, hasta seis puen.
tes le~ad1zos. unos alzados, otros bajos, otros en movimiento, que ofrecen
á la vista una fuga de puertaa y una confusión inexplicable de maderos y
cadenas, que á cualquiera le hacen pensar que Amsterdam se compone de
barrios enemigos fortificados uoos contra otros. Los canales grandes como
ríos, forman aquí y allá vueltas y remansos espaciosos á los que se da vuelta
pasando por una sucesión de puentes unidos los unos con los otros De todas
las encrucijadas se ven _pe~spectivas lejanas de otros puentes: de otros
canales, de buques, de ed1flc1os velados por una ligera niebla, que hace pa•
recer mayor la lontananza.
Las casas, casi todas altísimas, respecto á laR de las demás ciudada., holandesas, negras, con las ve11tanas y las puertas contorneadas de blanco,con fa.
chadas de puntos y en escalones, ad(¡rnadas de bajos relieves que representan urnas flo~es y anim11!es; están casi protegidas por la parte de delante, por colummtas. balaustradas, cadenas, b&gt;1rras de hierro y separadas
unaa de otras porunamurallita y dentro de estas fortalezas avanzadab quti
o_cupan gran parte de la calle, hay veladores, macetas, sillones, sll1as, carrt&gt;•
tillas, cestas, r~stos de muebles viejos, así es que, mirando la calle desde una
de sus extremidades, parece que los habitantes de las casas han convenido
en echarlo todo fuera y tenerlo amontonado. Muchísimas casas tienen un
piso más bajo que·el nivel dela calle, al que se baja por una escalerilla de madera ó de piedra; y en aquel espacio entre la calle y los muros, hay más
macetas de fwre~,mercaLclas puestas á la venta, gente que trabaja una vida
confusa y obscura que bulle al pié del transeunte
'
Las calles principales ofrecen un espectáculo único en el mundo. Los cana•
les están cubiertos de buques y de gabarras, y en las calles laterales se ven
á un lado 1!10nto~es de barricas, de sacos, de c11jas y de fardos; al otro una hilera de luJosas tiendas. Aqui hormiguea la gente bien vestida las señora11
las criadas, los merca~eres ambulantes, los tenderos; allá el puebio rudo y vá'.
gabundo de los m~rmeros_ y barqueros, con sus mujeres y sus hijos. A la
derecha se oye el vivo cuchicheo de los ciudadanos, á la izquierda los gritos
agudos y lentos de 1!1- gente de mar. En un lado se sientA el' perfume de lu
flores y el olor apetitoso de las fondas: en el otro el hedor del alquitrán y el
humo de las pobres cocinas de los barcos de vela. Aqul se alza un puentti
levadizo para dar paso á un buque, allá se amontona la gente para pasar

*

*

Colegio militar en Chapnltepec.-Clase de mecánl~a.

Colegio militar en Chapultepec.-lJn c-.irso de matemáticas.
zas liberales que atacaron el punto y no volvieron ni un i~s~ante la espalda, por más
que fuera cruel y bárbaro obli_garlos á pelear en ~uerra c1lv1l. 1861 baJ·o la dirección
En 1860 se clausuró el Colegio para volver á abnr sus au as en
de Don José Justo Alvarez.
- d 1863 al de 1869 es•
Durante el erlodo de disturbios comprendido entre los anos e
.
tuvo eerrado ~l Colegio Militar y el mes de ~nero del últimot a~o e~~iCat~~~as;::~
organizó de nuevo acupando durante tre¡; meses el conven o e • an
.
pasar en segu'da ai Ex:-Arzobispado de Tacubaya.
.
ó 1C 1 gio
El año de 1882, siendo el Director General Don Sóstenes Roc~a,. maugur e hºa. eha•
Militar el edificio que hoy ocupa en Chapulte¡&gt;ec. _Durante los ult1mos años n_on
como
bido interrupción en las meJoras con que el Gobierno hace progresar tan. u 1
simpático plantel.
·é
bli
Et director actual, General Don Juan Villegas, cu_yoretrato tamb1fl 1¡u8 :
camos, es un militar facultativo, que consagra su ..-ida con amor _Y a
tenimiento y progresos de un Colegio que ho~ra al pals Yª! gobierno !ª1:1 0
por la instrucción técnica que en él recibe la Juventud laboriosa Y ené.gtc!lque ¡0 integra, como por la moralidad, disciplina y pundonor que caracterizan á sus alumnos.

8

ºf

-------~---------

.AMST.ERD.AM.
L! CIUDAD EN DONDE FUE C9RONA.DA. L! REINA DE HOLANDA

Colegio militar

en Chapultepec.- Clase de Qutmlca.

ob~ervada; iglesias para los luteranos de la co1•fesión de Augaburg·o, observada con
latitud; para los mtmuonitos, para los walones, para los inglebtil! episcopales, para los
i11gleH:11 presbiterianos, para los católicos, para los cismáticos griegos: y cada uno
de t' ► t s templos alza al cielo una torre que, arece hecha para veucn á las demás en
originalidad y rareza. Lo que dice Víctor Hugo de los iHquitectos flamencos que fabricaron campanarios poni,.ndo una ens11lad, ra boca abajo bObre un birrete de iuez,
un azucarl'ro eobre la en¡¡alad,ra. una botella sobre el azucarero y otro chisme
sobre la bot1-lla, puede referirse en parte á los campanarios de Ameterdam. Algunos
están fo:mados de kioscos ó templetes superpuestos; otros de mu chas torre cillas que
parecen sac,.das más de dentro de las ot. as, de modo qut: dando uo golpe á la más alta. todo el campanario d, be embutirse C(JlliO un anteojo, otros son sutiles
como minaretes, casi entnamente construidos de nierro, adornados, dorados,
calados, trasparentes; otros coronados de medio arriba de balau. tr..ida!l, terrados, arcos y columnas; casi todos remataaos por un globo ó una corona
de hi~rro d-e forma de ct:bolla, qu ... sostiene á su vez una b?la y ésta un
hasta-bandna, sobre la que suele haber aún cualquier objeto, que acaso tam•
poco 11s el último, lo milnno que la&amp; torrecillas que hacen los uiños, superpo•
niendo te,do lo que tienen á mano.
* -

**

Será una exageración, pero hay quienes afirmen entre los persona•
jes de influencia de Francia, que el embrollo Dreyfus, que. acaba de
entrar en una nueva fase, puede dar ocas~ón Aun rompimiento entre las
dos aborrecidas rivales. Siempre se ha dicho por lo bajo y se ha mur·murado entre 103 b 1stidores políticos,• que la traición atribuida A
Dreyfus y por la cual sufre los martirios del destierro, del aislamieuto y de la soledad; por la cual está todavía marcado con el estigma
candente de la reprobación general, había sido por revelar secretos á
los agentes de Alemania. Si el Gabinete que preside M. Briisón está
resuelto A rasgar todos los misterios del proceso, y á. abrir puerta franca á todas las declaraciones que hasta ahora se han callado en nombre
del secreto profesional de los funcionarios del Estado, no sería difícil
que surgieran graves complicaciones, que no podrían conjárar .n_i las
·palabras del apóstol que predica la paz desde San Petersburgo, m las
amonestaciones del Santo Padre que pide la concordia desde el Vaticano.
y sería de ver que, por extrafio modo y en virtud de agitaciones
interiores que .3acuden al pueblo francés, estallara la temida conflagración que ha tratado de evitar Nicol:ls II con su nota de paz y de concordia.

Colegio militar en Chapnltepec.-C,Uedra de física.

El primer efecto que produce e~ta ciudad, ap~nas se ~an recorrido algu·
nas calles, es dificil de manifestar. Parece ~na ctudad mme1_1sa y de~ordenada; Venecia agigantada. y afeada; una ctudad holandesa s1, pe~o vista á
través de una lente que la hace parecer tres vec~s mayor, la Capital ~e UD!'
Holanda imaginaria de cincuenta millones de habitantes; una metrópoh antigua. fundadll por un pueblo de gigantes ~n el ~elta de un rio . descomu~al,
para servir de puerto á una escuadra de diez mll n~v!os; una ciudad maJeB·
tuosa, severa, casi lúgubre, que produce un sentimiento de esmpor que
obliga á meditar.
La ciudad está fundada sobre noventa islas, casi todas de figura rectan·
guiar que se comunica'R por medio de trescientos cincuenta pueniee. Su
figur~ es ·.:m perfecto semicirculo, surcado por canales concéntricos, con relación al que rodea la ciudad, y atravesados por otros.convergentes alcen·
tro como los hilos de una tela de araña. Una ancha corriente de agua, llama·
da 'Amstel (q.ue con la palabra dam, dique, forma el nombre de Amsterdam),
divide la ciudad en dos partes casi iguales y va á desembocar en el Y.

por un puente abierto que se está cerrando; m4s lejos. una balsa pasa un
grupo de personas de unn_ nrila A por del canal; en el fondo de la calle parte un vapor; por la extremidad opueFta entra una fila dA barcazas parg~ das·
aqui se abre una compuerta; allá se desliza un trekschuit· á poca distanci~
gira un molino, y más "b;ijo se clavan estacas para una c~sa. El chirrido de
las cadenas de los puentes se confunde con el ruido de los carros· el ;;ilbido
de los vapores interrumpe la música de los relojPs de torre: las ;uerdR8 de
los buques se e_nlazan co~ las ramas de los árboles; el carruaje pasa junto
á la bar~a, la tI_enda se mua en el canal; las velas se reflejan en las vidrieras; la vida de tierra y la de PJar se rozan, ~e cruzan, pasando la una sobre la
ot~a, y se confunden en un espectáculo uuevo y alt'gre, como una fiesta de
alianza y de paz.
Si de las calles principales se interna uno en los barrios antiguos el espec~áculo cambia por completo. Las calles más estrechas de Toledo.'los calleJOnes más obscuros de Génovll, las casas más desiquilbradas de Rotterdam
no v~len nl!-da al lado de la estrechez, de la obscuridad y de! desbarajust~
arquitectónico que se ve en aquellos barrios Las calles parecen grietas II biertas por un terremoto. Las casas altas y negruzcas. medio ocultas por Josba•
ra_pos quA cuelgan de las ventanas y de cuerdas,. están tan inclinadas que da
miedo; algunas se hallan replegada11 sobre si mismas, como Fi estuvit&gt;ran á
punto de hundirse, otras casi se tocan con los tejados, no dejando ver más
que un hili~o de cielo; ot~as se inclinan á dos partes opuestas, y parecen casas
de· escenario cuando se muda la decoración. ¿Fueron comtruid11s as!, por
ca~sa de las ag~as vertien~es, ó se inclinaron porque cedió el terreno? Ha.v
qmen cree lo primero y quien cree lo segundo; pero los más piensan las dos
cosas, lo que me parece más racional. Hasta en aquellos laberintos donde
hormiguea gente pálida y triste, para· la que un rayo de sol es uua bendición
de Dios, se ven macetas de flores, espejitos y cortinillu en las ventanas, que
revelan unll pobreza acomp11ñada d&lt;&gt;l cariñoso amcr del hog11r.
La parte más pintoresca de la ciudad, es la comprendida en la curva del
Amstel,alrededorde la gra!l plaza del mercado nuevo. Vénse allf encrucijadas de calles tenebrosas y de canales deslertoF; plazolEJtas solitarias rodeadas
de paredes chorreando agua; casas mohosas, destartaladas decrépitas, bañadas por aguas mu1&gt;rtas é inmundas; vastos almacenes con todas las puertas y
ventanas cerradas; barcas y gabarras abandonadas en el fondo de canales
sin salida, que parecen esperar conjurados ó brujad, montones de materiales
de construcción que remedan avanzadas de incendio ó de ruinas; remansos
fangosos y asquerosos charcos; mures, agua, puentes, todo tan negro y tétrico, que produce en el que pasa la primera vez por alli, un sentimiento de
inQuíetud como si le amenazase alguna desgr,iCia.
Volviendo á la ciudad para observar paticularrmente los edificios, lo primero que llama la atención son los campanarios, En Amsterdam hay templos
de todas las religiones: sinagogas, iglesias para los reformados calvinistas,
Iglesias para los luteranos de la confesión de Augsburgo, rig·urosamente

Entre los edificios monumentales-que no son muchos-fignra el Palacio
Real, el primero C:e Jo¡¡ p11l~cios deilolanda, edificado entre 1648 .v 1655 sobre
trece mil seiscientas cincueLta y nueve estacas. grandioso, pt'sado v obscuro cu ro m!l.~·or ornamento 1&gt;s una sala de baile, considerada la má.s grande de Europa; y su mayor cl11focto no tener portal por lo que se llama comunmente la ca8a ~in punta, r·ara contraste. el edificio de la Bolsa. que se
eleva en frente fuudado rnbre trl'inta y cuatro ciil e;;tacas, se llama la puerta
sin casa, porque uo tienA nada notable á no ser un peristiro de diez y siete
cohlm11as; juego de palahraR que todos los holandeSE\o dicen á los extranjeros, sonriendo imperceptibl«&gt;m~nte cnn 1&gt;l borde de los labios. El que llegll á
Amsterdam en la primna semana de la Kermesse, que es el Carnaval de Holanda, pucde ver en este edific10 un e~pectáculo curios!Rimo. Durante siete dlaR á las horas en que no se negocia, está abierta la Bolsa para toda la
chiquillerla de la ciudad que la invade, haciendo un ruido infernal con pitos,
tamb res y gritos; licencia qu1&gt;, si dice verdad la tradición, ha sido concedida
por el Municipio en honor de algunos muchachos que jugando cerca de la
anti,rua Bolsa en tiempo de la guerrad11 la Independencia, descubrieron á. los
españoles que se preparaban á volar el edificio con un pontón IIPno de [ólvora. y corrieron ó. avisará los ciudaclaoos, fruetraBdo así el intento de enemigo Además del Palacio Real y la Bolsa, son bellos ornamentos de Amster~am, l~ catedral cons~ruida de cristal y de hierro, y rematando por una cúpula
h!!"eris1ma que de l!'JOS, cuando le da el sol parece u.na gran mezquita, y
como monumtntos históricos, las vit'jas torres que se elevan en las riberas
del puerto.
F.n~rP _estas torres hay una que Fe llama TLrre del rincón de los llorosos ó Torre de
las lagrimas, porque allí se embarcaban en otro tiempo los marinos h(¡landeses para
sus larguísimos viajes, y sus familias iban junto aquella torre pa•a saludarlos y
verlos partir. y lloraban Snbre la puerta hay un tosco bajo-relieve, marcado con la
fech,a de 1569, que representa el puerto. una nave que parte y una mujer que llora
y fué puesto alll en coumemoración de la mujer de un marinero, que murió del dolo~
causado por la marcha de su marido.
Casi todos lo~ extranjeros que VRn ii. ver aquella torrEJ, d1&gt;spuée de haber e~hado
una ojeada al be jo-relieve y á la Guía que Pxplica su significado, se vuelven hacia
el mar como buscando el buque que parte, y se quedan pensativos. ¿En qué piensan?
Acaso en lo que pensé yo mirm~.

Colegio militar en Chapultepec. - Biblioteca.

�•
Domingo 11 d• S•ptlembre de 1898

EL MUNDO,

206

Domingo 11 de Septiembre de 1898.

EL MUNDO.

Los coches son grandes vehlculos con imperial que
PoP.teriormente, y ya en vlaa de ejecución las obras, por la Reina Regente, la Princesa Guillermina rea· pueden contener ó6 viajeros: 4 en la plataforma, 24
pondló:
~modificóse el proyecto para dar otra dtaposteión y
- " Yo no qui~ro esposo. Reinaré sola, como Isabel en el interior y 28 en la Imperial.
mayor amplitud, principalmente á los salonea de Ju•
Paede reprocbárseles sus dimensiones excealva•
de
Joglaterr&amp;. Y en todo caso, jRmAs me ci..saré con
:rados, ocupándose el Sr. de la Barra de dicbae modifi•
mente grandee; ea prefArible pttra un buen servicio
11
alguno
A
quien
no
ame
caciones. El provf'cto general de reformas del edifiLoe holandeses se someterán á. la voluntad de su que los cochea sean pequAños y que hagan un servlcio de la Cárcel 'Municipal formado por el Sr. Torres
reina
aunque muestran arraigadas prevenciones cio rob fre~uente Presdnditmdo &lt;1e ésto, loa que &amp;C•
Torija, subsiste tKI como lo formó el Director de
contr~
l&amp;
idea de que el Prlncipe consorte fuera de taalmente se usan tien,.n muchos aparatos perfeccfo•
~Obras Públicas por acuerdo de la Secretarlc1 de Gon -1dos· descansan sobre trucks articularios que permiten
origen
alemAn.
bernKción.
utiliz~t la adherencia &amp;obre los dos eies motores.
La parte del edificio destinada é. Palacio de Justl•
Cad•l tje motor recibe el impulso de un motor eléc•
cla del Ramo criminal, costará según el presupuesto
El pueblo que va á gobernar la Reina Guillermina,
trice, de 25 eabalks. Los empleados encargados de
aprobado S 72.tJOO. Tendrá tres pisos y ocupará una tiene por ella una gran adoración, y la miam~ que ha las m~io~ras de los diversos aparatos, ocupan un Ju.
superficie ue mil menos cuadrados aproximadamente, tenido por todos los descendiente&amp; de la familia Oran• g11r en las plataformas ant~r.ior y posterior. No olvi•
En las dos alas del piso bajo estad.u los .. aloues de ge NassMu
demos mencionar los deposttos de arena ~ue lleva
.
Jurados, de loa cual ea el de mayor capacidad po irá
No hay grandes luchas entre los partidos poltt1cos. cada coche pua derramarla sobre la viM- 1 s1 esto ea
Klojar basta mil personas. En comunicación c ... n di - El cooservtt.dor, reprtlaentado por los grupos Católi- necesario· además hay frenos ordinarios y electrochos 1:1alonea, habrá salas para las deliberaciones de co y Luterano, es una traJición
magnétlc~R- Est?s último, han permitido detener un
lo~ jurados y departamentos deetin&amp;dos á. testigos.
Los que prevalecen son el liberal y el_ r11dical, que coche cnrgado con 4 tonelRdas en una distRoci~ me•
En el segundo piso stdnstahirán los cinco Juzga· tienen sus representantes en los ocho m1nla&amp;ros dt, la nor de 14 metros sobre una pendiente de 24 mtlfme•
dos Correccionales, que comtaráu cada una de cUH.· corona y en la moyoria de los E:;t_adoe Gener.ales ..
trbs por metro y Levando una velocidad de 20 kiló•
tropiezas; una para los abo~adcs, queios1.1s etc., otra
El reino de Holanda tiene colomaa en el Asia Orien- metros por hora.
.
para la. SecretarWl, la tercera para declaraciones, y tal y en A~éric-a cun territorios 17 _veces más .~ra~Lo! acumuladores 110n dA 224 elementos, de B1ete
)a última para rl~spacho del Jnt&gt;z.
dcs que el d~ Holanda propiamente dicho y con 35 mt· plac11s, de unR capacidad de 3~amperes por bor&amp;, Lae
Igual dit,posición tienen los Juzgados de lo Crimi• Bones de habitantes, ~n su miLyoria de raza malaya. placas est4n encerradas en caJas ~e ebonita; la que
,na1 que ocupan el tercer piso
El rápido desarrollo del pais se debe en grtt.n par• encierra ll\ batería colocada debaJO del coche es de
Habrá amplias y cómod~s oficinas para el Ministe- te al poderoso esfuerzo d~I gobierno de la Reina R~· cerca de dos metros de largo por menos de uno de
rio PUblico y una sei!ción destinada a los peritos mé· gente que será ein duda continuado por la actu11l so· anchura
dico-legistas.
b1-1rau~. Holanda es uno de los patees más libre.:1 de
El equipo eléctrico de los cochea permite enviar a
El Gabinete antropométrico ocupará un sl$io ade- Europa· Jibertad cowpletil de religión, de prensa¡ to- cada uno de ellos ya 111. corriente de los acumulado•
•cuado en el terce: piso, en el que también tte instala- dos los derechos de asamb ie&amp; ,. de ptlticióu estAn ga- res, yA la dPl trolley pua moverla y á la vez cargar
rá la oficina del nrct1ivo
rantizados por las leyes constitucionales.
la bateria de acumuladorAs.
Seglin los informes que publica la prensR di11.ria, el
Sus principales ceutros com~rciale~ 1 son Amstorda1:'1
CaJ.a coche e=tá alumbrado por 10 lámparas innuevo edificio se inaugurar&amp; ~entro de ocho meses. y Rotterdam. En ambae se ha mverttdo gatttos cons1• candescentes dP 16 bujh.s.
L11 generaciéln de energia eléctrica está. situada en
derables, con objeto d" facilitar la n1tvegación_y me
jorar las condtciones de loa puertos, asf, por eJemplo, Aubet'villiers H&gt;Ly tres caldera11.multitubulares Roaer
a1ólo en el citnal lh1.m.,do canal de Rotterctam 1 a1e lun con nna i1U¡pe1 ftcie de calefacción de 193 metros cu&amp;•
drR.do11; 111.s mlt.quinas de v~nor son tres de un solo cigastado 20 millones en loa Ultimas años.
Hoy, edttt puerto es el tercero de .l!:uropa, en cuanto Jiudro y horizont11les 9,e ~50 Mballos y 75 1evolucio•
nea por minuto. Cada. una de éstu mueve por medio
á 11' lUilplimd de c.1u entrada.
.
Los últimos vttinte años se han marcado también de correas un dinamo Thomson-Houston de 6 polos
En despachos transmitidos por el cable y publica• por el d~sarrollo de las 10dustrias holaud~daa, Como de 160 watts y 400 revoluciones por_minuto
doa por el Imvarcial y El ltfundo 11e han reí e , ido t&gt;,QO&amp;
una prueba del arlelauto dd la iudu,tria, se puede ci·
Dos circuito"' principalflB parten nel cuadro de di&amp;•
•diarios á la coronación ue lamina Gu1Uermina de Ho· tar el hecho de q11e, una gran parte del mKteria.l para tribución, uno de 550 volts para la alimentación del
landa, la soberana má~ joven de Europa.
la armada nacional, anti;,1:1 construido sólo en lngla- trolley y el orro de 575 psra la carga de la ruta.
A las noticias que ya conocen nueatros habituales terra, hoy se construye en el pals.
lectores, vamos a "gregar algunos datos retativos á
este acontecimiento, y al Eiltado europeo que comienLa cer.-monla del dta 8 en Chapnltepec.
za a goberuar la nueva rema
El ejército consta de 80,000 hombres ~n pié de gueLa hija del difunto rey Gulllermo nr, de Holand11,
Ll11mamoB la atención sobre nuestraprimerA plana,
rra. .l!..J servic .o militar ed obllga&amp;0r10 dl!od6 loe 19
;y de susegunela esposa Emma, la Prmceaa Guillermi
tomada d,.el nRtural, por lit. que sa verá cómo procura•
años,
y
una
ley
reciente,
ha
ab_olit.1.o
~¡ 1:listema ele 1~11
:u&amp; acabM de subir al trono A los 18 "ños de ~dad.
moa satisfacer é. nuestros Kbonados.
Las ceremonias de la C lll onación se efectuaron en substitutos1 que antes libraba a Joa rtcos _de_ cumplir
con
uno
de
sus
mAs
caros
dl!ber"s
patrióticos.
Hay
Amaterdam, y en ellas, couforme á los deseos de la construiitas fortificacioued modernaa 611 AnsterdKm y
A.mor silvestre.
.Reina Regente y de su hija, los ritualea se slmplifi~a- en
diferentes
pul)tOs
á
lo
largo
de
ltt.
costa,
y
A
la
euron basta lo posibl~ Como no hay en Amsterdam ni
en el H•ya un dignatario eclesiáetlco competente pa• trada de los puerrns La escuela militar par&amp; la edu•
Pocas veces habremos podido dar un grabado que
.ra coronu á lM reina y tom1trle el juramento, como cación de lus oficiales del ejército, cuenta cerca de llene t11nto como la ilustración de arte que aparece
~000
alumnos.
El
ejérciro
colonial
tt.scitm~e
é.
4u.OOO
en nuestra edición de hoy, el gusto exquisito de
l&amp;&amp; leyes del país se o Ponen á. que l&amp; reiua :eciba la
y 1500 oficiales, todos vo:unt~no~, pues_Ja nuestros fa?orecedous.
•corona de manos de la Reina R~gente, entre las cere- a01dtt.dos
constitución
hob,nd~sa
prohibe
que
el
eJérc1to
nac10•
Amor silvestre es un cuadro de mérito que le ha
.moniae no figura precl11amonte Ja coronación. sino n&amp;l salga del pais, sino que debe s~r con11agrado univalido A eu autor un triun o merecido y la reproduc•
•que consisten en la tom11 del juramento ante el Con· :&gt;amente pu&amp; defonsa di;,J ti,rritorio d~ HoIMnda.
-aejo de Estado y el Cuerpo Diplomático.
ción en varias colecciones selectas de estampu.
Se babia prOpuesto que la reina misma se coronase
como ha sucedido con Klguuoo otros soberanos, pero
oeta proposición no lué uprob•da.
La tracción eléctrica en París.
El local escogido para la cerem r&gt;Dl&amp; fué la Niewe
El Sr. Emilio G. Lobato,
X.erck, el templo mé.s smituoso d., Amatersaum, pero
de San Lnta Potosi.
en el cual dihcilmente pudieran iue,alarse las dos
H1ce poco se ldzo en Paria un&amp; interesante aplica•
mil personas invitadas.
Por un olvido no hicimos constar en nuestro núme•
cióu de la tracción eléctrica.
Deapués, la reina recorrió las calles de Amsterdo.m,
En la capital de Francia los tranvias funcionan por ro Ultimo que las vistas relativas á los funeralea del
-eiendo aclamada hasta el delirio por el pueblo d6 Ho- medio de acumuladores y fuera, por el trolley aé- Sr. Gobernador de S1mLuis Potoaifueron tomadas de
landa que adora A su reina.
fotografías originales del Sr. Dn. Emilio G. Lobato
reo.
.
Dut11nte dos semanas, el pueblo de Amsterdam y el
Las Hneas de A ubervillif&gt;rs y d~ Pantfn tienen un intt,llgente y bondadoso colaborador artlatlco de 11El
.Haya van á e:tar en contacto con su reiua, pues todo trayecto t&lt;&gt;tal de 6, 2 y 6, 75 kilómetros, respectiva• Mondo Ilustrado 11
el f&amp;tlval tiene un carácter democrá0co, y la mKyor
Con un empeño por el que le damos aquí un teatl·
mente. La via fué iDl!talada por la Compañia de tranp&amp;rte de las ~iestas son popularee.
vlaa de Paria y del Departamento del Sena; PstA for• monio público de nuestro agradecimiento, trabajó el
mada por rieles Broca que pesan 44 kilógramos por Sr. Lobat,l para proporcionarnos Iu vistas publica•
meiro, cuando l" via ocupa el centro de la calzada, y das. cuyo mérito nos eR satfsfactorio 1econocer para
satisfacción del aventajado arthta potoslno.
por rieles Vigorle cuando va á los lados.
El banquete oficial fué solemne; á él asistieron 250
invitados. H11bo también una fieeta t'n el mejor tea•
tro de Amsterdam, y un baile de corte en el palacio
del Haya.
La reina irá á habitar probablemente el palacio de
Amsterdam, que puece, por su exterior, mls bien.un
edificio oficial que una residencia re•l. El interior,
&amp;in embargo, es magnifico. Fué construido en 1808 y
regalado A Luis Bonaparte cuando fué hecho rey.
La residencia favorita de la jovtSn soberana es el
pequeño ptt.lacio del Haya, donds paaó casi toda su infanci11.. Otro de los lugares que más la P gradan, es la
,que se conoce por 11 ÜH.&amp;a del Boeque, 11 con todas las
apariencias de un caetUlo feudal, rodeada por un par•
,que bermosfaimo y cuya cons"ucción dat, de princi•
,píos del siglo XV1r. Hay tambi~n un retiro en la par•
ite Norte dtS Utrecht -el castillo de Soestdyk, á donde
,la Reina gusia ir á 'pasar temporadas cortas, alejada
,de loa asuutos oficiales, y enteramente libre de la 6'i·
queta y restricciones de la corte,
Uno de loe 6SJ?8ZtAculos más bonl~oe, fué_ el enyio
•de las p•lomas viajeras. Cuando la reina Gmllermma
apareció en las puertas de Niewe Knrck, después d6
·haber hecho el juramento, de las azoteas del Ryx Mu•
-eeum, se desprendieron b ·1ndadas de palomas que
,fueron á llevar la grata hueva A todos loa confines
del reino. Seis mil de estas aves fueron traidaa de to•
das partea de Holanda y encerradas en cestas en el
-museo. Y todas ellas emprendieron el vuelo al pre·
sentarse la soberana ante el pueblo, radiante de entu•
siasmo.
El programa de las fiestas, aunque está. lleno de notas aJegree, parece sin embargo un poco reservado.
Creécie que el pueblo holandés g11ard.:1 una parte de
80 entusiasmo para cuando la reiua se case
Por hoy está remota ea&amp; circunfltancia: la reina
quier,e permanecer soltera, y sus dech.racionea maní•
Cttlltan que para au matrimonio atended., antes que
itodo á sus propias inclinaciones.
Ferrocarril eléctrico en Pnrls.
Se r~flere que, no ha muctio tiPmpo, interrogad&amp;

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Gnillermina de Holanda.

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Proyeeto del Palacio de J"nsttcla del Ramo Criminal
El General Z.u.rlinden.
Siguen á aquella embarcación á los mares á.rtico&amp;, ~
la pesca de la bRllena ó en bmca da un nuevo CH.mt·
El actual Ministro de la Guerra de Gabinete franno para las Indias, y en su mente se desarr.olla como
una visión Ja epopeya tremenda de la marma hol:m- cés, ocupa:el pueRto que dt'j'\ vacante cou su renun·
deaa en medio de los horrores del polo: los mar~B lle- cia. el conocido M Cavatrnac.
Sabido es que Cavatgoac se oponta de una manera
nos de hielo 1 el frio que hace caer á. pedazos la piel de
Jaa manos y de la cara¡ los osos blancos que s~ arrojan sobre los marineros y desped1:tZMD laa armas con
los dientes; los caballos m11·rinos que acuden en ~11 0•
dadas para volver las chalupas, las roe11s de hielo
atremolinad11s pbr las olas v por el viento, Y las vas·
us Jlanurae heladas é inmóviles queaprisionanydestrozan las flotH· Id islas de~iertas, sembradas _de
cadáveresdemarineros,de esqueleros de naves, de cm·
turones de cuero, roídos por los hambrientos náufrago3
en la desetperaclón de !1t agonia¡ las manad!"s dd ba•
' llenas que giran en torno de tas embarca~1ones, las
formidables contorsiones dt&gt;l monstruo herido en las
i ensangrentadas R.guas, las lanchas volcadas de un co·
letazo, los náufragos vagando medio desnudos ~ntre
la niebla y las tinieblas, las chozas cavadas en la nie·
ve, y los sueños gue acaban en Id. muerte. Después,
inmecsas soledades blancas y brumotias, donde no se
oye más ruido.. que el de los remos de las lanchas1 repercutido por las caverna11, y los gritos h1mentables de
las focas, otros desiertos donie no hay ni Reñ~les de
vid'!. las montañas de hielo descomunales, los mmen•
sos ~spacios desconocidos, las nieves secubtres, el invierno eterno, la tristeza solemne de lila noc_hes del
-polo 1 el infinito siltncio que da pavur11. al ámmo, los
marl neroa consumidos, d~sfigur11di&gt;s, delinnte.s, que
se arrodillan en el puente .v t[enden las manos Juntas
hacia el horizonte encendido por la aurora boreal, pirliendo á. Uios les conceda ver otra vez el sol y la pa ·
tria.
¡Hombree de cienciR, comerc1 antes, poetas, todos se
inclinan ante las humildes avanzitdas que han traza•
do con sus esqueletoa sobre las inmaculadas nieves
del polo, el pruuer senctero de la vida!
E. DB AMICIB.

El General Zurllnden,
Ministro de ta Guerra. [Vn.ncta).

obstln•da á la revisión del proceso Dreyl111, alegando
razones de orden ptiblico, más e1pecloaa1 que con•
cluventes. Ahora blen, eot.::o tAdos 101 otros ministtOI
dt-t'GabineteBri11:u,n desean que ese proceso. se re•
vise para satiafacer los clamores de un sentimiento
de equida.d, repaundo los errores que no es poatble
ya d.-jar en pié después de laa revelaciones y el auicl·
dio de Henrv Cavatgnac debla retirarse y ee rf'tt.Ñ
para que ent;11ra a subtcitulrlo un funcionario conforme con la politica adoptada pcr loa mioistroe del Presidente Faure.
El nombramiento p ·r• la cartera de guerra ha fa•
vort!cido al General Zurlinden, cuyo retrato publlea•
moa.
rll
Este jefe tué designado para Gobernador de Pa
cuando se retiró el General Saun1er que era como ••
sabe. Comandante en jefe del Ejército francés.
Zuilinden es als11ciano, t1fln~ mb de seaenta añoa;
f&gt;ntró a servir al t&gt;jército en 1856 y E"ra CMpitán cuando
se declaró la guerra franco-prusiana.
Fué hecho prisionero ,eu Metz y logró evadirse de
la fortaleza d~ Spandau
El G~neu,I Z11rlinden ha desempeñado ya en otra
ocKsión lM cartera de guerra, bajo la Presidencia de
Faure y siendo Jde dul Gablne,e M Ribot.

El palacio de J"nstlcla del Ramo CrlmlnaL
Por orden de la SeeretarlA de Gobernación al Dlreotor de Obras Públicas Sr. Ingeniero Antonio Torrea
Torija, hizo un proyecto de reformas para el departamemo dt, Juzgados dela Cárcel Municipal,elcqal tu6
aceptado.
D61!pués la Secretarla de Juattcia peoaó dAr m11yor
impor-ancia al departamento judicial del edificio, 1
al efecto se estuiiiaron otros proyecto&amp;, recibiendo o,.
den el señor Director de Obra• Públicas de relacto•
nar la reforma de dicho departamento con una reforma general de la Circe! Municipal que so ha decidido
Heva!' á cabo
ComisionRdo el Sr. Ignacio de la Barra para hacer
la locbada del edilicio deetlnado i l'alaclo de Juatl·
eta dsl Ramo Criminal, la Secr~t.arta de Justicia ••
sirvió aceptar el proyecto rHpectivo, disponiend&amp;
que ~l mencionado Ingeniero procediera A encargar•
se de loa trabajos.

207

•••

�Domhlgo 11 de Septiembre de 1898

EL MUNDO,

209

.11'.L MUNDO

Domingo 11 de Septiembre de 1898

EL f\PRISOO
-¿Qué ed11d tiene el pequ, 110 1 señora?
A e,ta pregunta l&amp; madre mir&amp; al niño, con l&amp; mir&amp;•
da con que st1 ~usca en ~l reloj l&amp; hpra, y responde:
-¿Pedro? Tiene veintmueve meses, se!iora.
Edt0 vale_ tao~o como deci,; dos años y l\\}edio; pero,
como fedr1to tiene portenteso ingenio, y hace cosas
marav1llosas para su ed&amp;d, es de temerdeque las otr is
madres no se sientan muy celosas si se les presenta
!Ilás grande de lo que e11, en cuyo caso no seria ya su
10genlo tan asombroso.
Por otra parte, ella no consiente que se agregue ni
un solo dia A la edad de su niño. Ah!
quisiera tenerlo siempre asl, p11queñito, hecho utt bebé .... Sient1, que
mientras mb grandt1 se haga ml'I·
nosserásu hij 11;que se le escapará
poco á poco Ay! solo procuTlln desligarse ~8tos ingratos! La primera
11epar11c1ón data •ie su nacimitmto
Entonces ,1 es hermoso ser su madre; no hay sino un seno· y dos bra•
zos para rt-tenerlo•.
Todo esto hace que Pedro tenga
~xactamenti, veintinueve mes es,
edad encant11dora que me inspira
11rofundo interés. Tengo varios amig·ultos cuyo discernimiento es admirabl~; pero ninguno de ellos tiene
la ima~inación de Pedro: éste evo
ca las ideas con extraordinaria hcllldlld y pone en ellas mucho de
fantasía.

•*•

Se acuerda de cosas pllsada•; reconoct roFtros que
han estado am1entes más de un mes; descubre en las
estampas i!umi~adas mil particularidades que le
encantan é inqmetan; cuando hojea cierto libro ilustr!ldo que ado~~- y cuya@ pá¡z-in11s h~ rasgado por la
mitad, 11us meJtllas ae coloran de roJ0 y un vivo resplandor pasa por sus ojos.
La madre se • saeta de esta l11z y de ese sonrojo
cr~e que el mucho trabajo puede fatigar esa pequeñ~
cabecita, tlernot PÚn;temelafiebre,lo teme todo Asú11tase á la idea dé llevar la d"sgracia al hijo de que
tanto @e enorgullece Casi desea que su pequeño se
pueciese al hijo del panadero que ve todos los dlas
111 pa~ar por la ti~nda: con un&amp; car&amp; enorme v plana:
d9s o¡o~ azules sm mirada, I&amp; boca perdida entre
lne carrillos, y aquel aire de san&amp;. bestezuela Al menos ese no da inquietudt-sl Miemru que Pedro! ...

-cambia de color á cada instante, tiene las manecitas
ardientes y duerme en su cuna en medio del más
agitado sueño.
El medico no quiere que nuestro amiguito mire ya
etitampas; recomiend.il&amp;c&amp;lma de ide&amp;S,ydice:- 11H11y
que educarlo como á un perrito; lo que por otr&amp; parte no es dificil.
En esto se engaña; es por el contrario, muy dificil.
El doctor no tiene ni l&amp; más remot&amp; ide&amp; de la paico·
logia de un chiq uitln de veintiuueve m~ses. Y des
puéa ¿está seguro el doctor de que los perrillos viven
en completa calma de peusamlentol' Yo conocl uno,
de seis semanas poco más ó menos, que soñaba toda
ll\ noche, pasando de la alegria á las lágrimaij con
una rapidez increíble Llenaba mi cuarto con el ruido delas expansiones más desordenadas ¿Era esto
calm&amp; acaso? No por cierto. También al animalito
le sucedla lo que a Pedro: enfl&amp;quecia, viviendo sin
embargo. Pedro llev&amp; los gé:menes de un&amp; vida ge
nerosa. No tiene dañado ningún organo eseuci&amp;l, pe•
ro se querría verlo menos delgado y no tan palidu•
cho.

*
••

Parls sienta mal á este pe•
queño parisiense. Y no es que
él esté tr·ste, 111 contrario, se
di7iti·te mucho; las formas,
los colores y los movimientos
le at;-aen: comprende y siente
demasiado; SI\ fatiga.
En el mes -de Julio, su ma•
dre lo llevó. mil&amp; pálido y enflaquecido, á un rioconcito de
la Suiza, en un valle tibio donde habla. yerba y vacas. Vela,
extasiado, las hermosas vacas,
cuya e@pumosa leche bebls, y
la llromática yerba que compo•
nia esa leche; todo ésto era un
delicioso espectáculo.
Ese reposo en el seno de ·
la tranquila y dulce nodri•

z&amp; duró tres meaes, tres meses llenos de imágenes ri~ueña11, y en 1011 que se s11boreó mucho pan moreno.
Y, en lOd primeros dias de O~tubre, vi volver un Pe•
drlto nuevo, regenerado; un Pedrito b~uñldo, dorado,
cocido,. casi mofl~tudo, las manos negras, la voz gruesa, la r1sa estrep1rosa....
.
-Mirad cuán inconoc1ble estfl mi Pc1dro,-dice la
ma&lt;ire con regocijo; -tiene los colores de un mut'leco
de á. veintinueve 11ueldosl
Pero .... no dnr1tn mucho estos coloree. Bebé pali•
dec-,, tórnase nervioso, delicado, tieue sensibilldad-,s

f'Xtraordinllrlamente rf'finadas Paria recobra PU in•
fluencia: es decir. el P,uis espiritual que no está en
ninguna p,ute y que e~tá en todo. el P&amp;ría QUl'I in~pira .,¡ g-usto y el ingenio, que turb,, y que obliga á
discurrir aun cuando Pe es peq 11, ñri He aquí á Pedro
palidE'ciPndo de nuevo y enrojeciendo á la vista de
las estampae.

cuyc forraje hecho de virutas remeda un cono, exclamó: Pin! Plu 1

•*•

Esto fué. para su madre, una revelación. J amis habrla ella encontrado el parecido Y, sin embargo, un
árbol verde, en form'l. de cono. con un tronco recto
es c!~rtamente, un 11.beto. PE'ro preciso era que Pedr¿
lo d1Jese pua qui, ella lo comprendiera -¡Au¡z-elito! ..
~ lo abrazó tan ful'lrte, que el aprisco vino abajo en
sus tres cuutas partes.
8lu embargo, Pedro descubrió en
los á.rbole~ de la csj11, un gran parPcldo con otros arboles que hablll
visto allá, entr~ la yerba e@pes&amp; y e!
l\ire fresco. Y ve!~ otras cosas que
su mamá no vela. Todos ePtos peda.cillos de madera plnt11rrajead1t ha•
rlanle evocar imágeneR tierna~. Dó·
, bido á elloP, volvla á vivir en la naturaleza alpina, y Rtt PPntl&amp; por
· ~etunda vl'z en aquella Suiza que
lo habla alimentado l!'enero~Amente ... . Entonces las idt-as se li,2'aron
una!! con otras. pf'mó en com'!r y
exclamó-Leche! Pan!
·
Y comió con toda 111 satisfacción
de un apetito despierto. y cenó en
, 1&amp; noche como habla almorzado en
.
la mañana Al otro dfa, de nuevo
Plnt1ó hambre á. la vista del aprisco. ¡Lo que es tener
imaginación!. .....
Quince días después, era PAdrito un robusto chicueln ....Su madre estaba radiante y decía:
-¡Mir11d qui\ colores. un verdadero muiieco de á
trece sueldos! Es Al aprisco de ese pobre M X ....•
el que ha hecho eeto.
ANATOLE FRAJ)IOID,

•

* •

Hacia fines de Diciembre, lo encontré nervioso. con
los dc1s e1.Lorwe11 y l11s maw·citas enfl&amp;c.¡Ut'cidas. Dor·
mi&amp; mal y habla ctirrado la b.ic11 á. todo alimento. El
medico dt-cl11:
- -Nada t1eue; hacedle comi,rl
Pero ¿cuál11s 1:ran 1011 medio~? Su pobre madre lo
babia eusayado todo, y nad&amp; babia cou11eguido. Ella
llor&amp;b&amp; y Pedro no comla.
La noche de Navidad lleváronlc1 po1ichinelae, caball'&gt;s, soldados, todo E'n gran número. Y á II\ m11ña1.1a siguiente. delante d!! 111. chim&lt;1ut111. envuelta en el pei1.ll\dor, 1&amp;11 m11.no~ c,tldKs, la ml\dre miraba con desconfianza todK11 estas fi:curillae gesticulantes.
.Esto va á t-xcitarlo! se dijo al tm. Es demasiado
Y, su&amp;ve0111ute, para no ae,pertar á Pedro, tomó en
sus brazos al polichlnela-qut1 tt&gt;nl&amp; un aire perverso
-á loa soldado~, á quleue. t11mll\. creyéndolos muy
capar.es d11 a.rrai,uar A su hijo á l11s batallas, al mibmo
caballo pacifico ¡,intotdo de rojo, y aal. caminando sobre l&amp; puuta de loe piéd, lué á esconder estos juguetes en uo armarlo. No dt&gt;jó en la cbiminea l!ino 1&amp;
caja de madera blanca, rega10 de un pobrA hombre:
un aprisco de tr11inta y uueve sueldo11 Después la
colocó ddante del pequeño lecho y quedóse mirando
dormirá su 11iño Como wujer que era. hlzola reir el
airecillo de fraude que su 1&gt;ue11&amp; acción teul&amp;. pero,
mir11ndo los párpados azulados del bebé dd nuevo
pensó.-iE-1 horrible que no se pueda hacer comerá
este niñol
Apéoas se le hubo vestido, Pedrito abrió la caja y
vló los borregos, las vacas, los caballos, los árboles,
unos ár &gt;oles rizados ...... Más que un &amp;prisco era,
hablando propiKmente, uu&amp; granja. V1ó el labrador y
su mujer, el 111.brador con un&amp; hoz en l&amp; mano. la mujer con un rastrillo. Los dos yendo al prado á cortl\r
heno. por mh que no p&gt;1rec1eee que caminaban. La
mujer con un stmbrero de paja y un vestido rojo. Pedro le daba mil besos, y ella le pintorre11ba las mejillas Vió tm1bién !a c11.s&amp;, pequdi-. y tan baja, que la
mujer no habrili cabido en ella. puesta de pié pero
est11. caa&amp; ienia un&amp; puerta y por ella pudo Pedro reconocerla como una casa.
¿Cómo estas figur11s pintadas tomaron forma real
11nte la mir11.da fria é inconsciente de un niño? No se
a11be, pero fué como uu&amp; magia Loa apretó con sus
pequE'ñ JB polios, y después los extendió sobre la mesita llamándnlos por su nombre con un acento ap&amp;·
sionado: DadAI Tutti! Mumeel Y tomando uno de estos extraños Arbole!! verde!!, de tronco liso y 1·ecto,

,,

lJ

MARGARITA.
M~rgar!ta es una vieja amiga, eternamente joven,
á qu111u siempre volvemos á vn con alegria. Tiene
parll Luestr&amp; mPmoria el atractivo de l&amp;s mujeres con
quien tuvimos la• primer1ts aventuras amorosas La
recordamos como recuerda el e~tud1ante á la muchacha por cuyos lindos ojos t!Alla á escon.did11s de su
cel~a, atravt&gt;_aab;1 el cl&amp;Udtro del colegio .Y aaltab.1 las
tapias á media noche. Por ella le reprendió cien veces el prefecto, y el ·ector le llamó aparte para decirle uu tremendo sermon ·
.
De e@&amp; manera leimos ó más bien. dA es&amp; m&amp;qera
amamos á la '_'Dama de la~ Camelias." Era para nosotroR de esos libros que se escondt&gt;n deb11jo de la almoh11d&amp; y que se leet. á hurtadillas, levantándose
temprano para aprovechar Id horas eu que todavía
duermen los dl'más ó robándose un cabo de estearina para encenderlo á media noche.
·
Una gran dllm!l del siglo XV[CI decla al toml\r una fresa.: ''.lástima que no sea pecado!" Pues
bien. !&amp; "Dama de las 1.Jameli11s" tuvo para nosotros
el atractivo incitotnte del pt&gt;cado. Nos 'decian que era
inmoral, muy inmor11I y francamenie á. mi también me
p.ireció Ahora. después d11 haber recorrido la novela
moderna, ese boulevard lleno de SKfos y de Nanáa
por el que debiera pasar de cuando en cul\udo el prefecto de policla. merlo de mi candor. Ya hemos atravesado 61!6 Cerámico de la moderna Atenis, de brazo
de Guy de Maupassant, v con
los Goncourt, con Paul Bourget. Nosotros calentamos nuestra juventud en fuego menos
ardiente. l\uestro poeta favorito, el pobre l\In@set, parece
ahora un seminarista enamo1 ado. La poeFia de Richepin,
cruzada por bacantes desmelenad&amp;&amp;, trae á la memoria el
culto !alaco ó aquel pa$aje ·en
que Cátulo de11crlbe una de
l11s fiestas lupercales. "Los
compañeros del dios ebrios de
santo delirio corren por todAs
partee cantantlo 1Evocl ¡Evocl
, r.!A-XUIDL GUTIÉRREZ

NÁJlllRA,

�Domingo 11 de Septiembre de 189i:s

~-

~,.-a;:;:_~i

La vasta y magnífica posesesión rural en que
paso ahora con mi esposa y mis hijos las temporadas veraniegas, no fué construida por mí n_i por
mis antepasados. Yo en mís primeros afl.os no fui
más que un pelagatos, sabio eso sí, t~n sabio que
causaba el asombro de mis condiscípulos y profesores, pero sin una peseta ni de donde tomal'!a.
.Así es que cuando supe que el rico banquerci
Fourbes me había escogido para profesor de sus
hijos, la alegría más grande me embargó el corazón, y me propuse llenar cumplidamente mis
deberes para no perder la buena pensión que por
mi trabaJo se me había sefl.alado.
.
Los hijos de Fourbes eran dos: un mocetón de
veinte años á quien faltaba solamente perfeccionarlo en las matemáticas, el griego y el inglés, y
una niña de trece, bella como un ensueilo y con
tanto talento como belleza, á la cual debía enseilar todos los ramos de instrucción superior compatibles con su sexo.
En breve tiempo me capté la estimación de toda la familia, y casi sin saber cómo, el amor de mi discípula, á
la que yo también amaba tan profundamente que ella fué y ha sido mi primero y mi único amor, causa de todas
mis pasajeras pero dolorosas de~gracias y demilarga y duradera felicidad.
Una mailana de Abril en que el cielo estaba muy azul y el ambiente tibio
y apacible, el se:fl.or Fourbesme llamó
á. su despacho, cerró con llave la puerta, se sentó, me invitó á hacer lo mismo y me dijo con voz afectuosa:
-Tengo un capital de cinco millones perfectamente colocado de manera que no corre peligro de perderse:
¿Lo sabía usted?
-No, seilor. Sabía que era usted
muy rico pero no conocía el monto de
sus riquezas.
-No le debo nada á nadie; y á. mi
muerte, ó antes si toman estado, este
capital pasará integro á las manos de
mis hijos.
El se:fl.or Fourbes hizo una pausa y
me miró fijamente. Como yo no contestara, él ailadió:
-Lo digo porque he notado que usted y mi hija se aman y como faltan
pocos meses para que cumpla su mayor
edad, no quiero que cegados por el
amor vayan i\ cometer una locura.
Debí habennc puesto muy pálido y
debió expresar de tal modo mi cara
las agonías de mi corazón, que él dulcificando la voz continuó:
-No, si nunca los creí á ustedes
capaces de casarse en contra de mi
voluntad, pero ....
-Pero usted se opone ¿no es así?
-Oponerme de un modo absoluto,
no, pero quiero imponerles á ambos
ciertas condiciones con las cuales ella
está ya de acuerdo como lo va usted
A oír de su boca.
Abrió la puerta, llamó á su hija que
vino muy pálida y que me sonrió al
verme, como con el fin de darme áni•
mo en el difícil trance porque estabamos pasando.
-He dicho á Emilia, prosiguió el
hanquero, que desde hace más de dos
a:fl.os descubrí que ustedes se amaban

v he venido observando constantemente la con• piensa que eso será dentro de cinco ailos y te fiducta de usted que me ha parecido la de un jo- ja ese plazo ¿Estas conforme?
Tan d1screta, tan carifl.osa, tan noble proposiven honrado, respetuoso y sincero. Sus antecedentes de fomilia 1 su gran talento y rara instruc- ción halló en mi la acogida que era de esperarción hacen de usted un yerno tal, que se necesitaría se, ofrecí hacer prodigios para labrarme una posición, recogí de Amelia el juramento de que me
ser muy exigente para desear cosa mejor.
Yo sentí que el corazón se me ensanchaba; fijé sería fiel, y con ese juramento y con la bendición
los ojos en Emilia. que de pié frente á. nosott·os y de mi futuro suegro emprendí un viaje á Bélgica
sin atreverse á levantar los ojos del suelo jugnba dende se había abierto un concurso para los incon los pliegues de su falda de seda. El se:fl.or genieros que quisieran presentar proyectos para
un puente que debía unir dos poblaciones qu~ esFourbes continuó:
-Pero no tiene usted una peseta y no quiero taban separadas por \1.n río.
De los treinta y cuatro planos que se presenque la sociedad, ni Emilia, ni uated mismo, puedan algún día atribuirá cuestión de intereses pe- taron ninguno superaba al mío, ni lo igualaba sicuniarios el enlace de ustedes, améo del p11pel de quiera, por la brillantez y novedad del pensainferioridad que guardalÍa usted en la casa por- miento, y sobre todo, porque descllnsabaen principios científicos que por primera vez se aplicaque así pasa. en el mundo de~graciadamente.
-Entonces el matrimonio es imposible .... di- ban á esa clase de construcciones y que yo llamé
ce usted muy bien, imposible, exclamé yo baila- de suspensión aerea. Sin embargo, con gran nsomdo en lágrim&amp;s, en tanto que Emilia, llorosa tam- bro de los sabios y de la prensa que se habían
bién, avanzaba para decirme:
vuelto lenguas en favor de mi proyecto, este fué
-No Juan, no, y haces mal en desconfiar así desechado y se aprobó el presentado por un yerdel porvenir: ya me dijo papá que eres un sabio, no de la prima del Ministro de obras públicas.
que con tu ciencia puedes labrarte en corto Sólo que se le hizo una ligera modificación camtiempo una fortuna aunque sea modesta y que biándole la 1 bases de sustentación por otras de
tan pronto ~omo la tengas nos casar.:mos. Papá -suspensión aerea copiadas Ji.e mi plano. Es decir
se me robaba inicuamente.
'
Comprendiendo la inutilidad de una
lucha con quien tan poderosos apoyos tenía, emprendí un viaje á Holanda donde se proyectaban gran des obras
hidráulicas por cuenta del Gobierno y
allí no fui más afortunado.
Ioútil seria describir como recorrí
todas las principales ciudades de Europa pregonando mis conocimientos:
los sabios me trataban de loco, los
necios, de mentecato, y pasaron tres
a:fl.os de los cinco de plazo, sin que hubiera conseguido más que mermar de
un modo lamentable, los reducidos
fondos con que emprendí lleno de ilusiones mi viaje en busca de fortuna.
Tocaban estos á su f:n, y estaba yo en
Espafla, cuando llegó por casualidad
á mis manos un periódico en que aparecía la convocatoria del primer Lord
del .Almirantazgo del Reino Unido, en
que ofrecía un premio de veinte mil li
bras esterlinas al que descubriera el
más mínimo error en las tablas de logaritmos que acababa de publicar.
Al leer este aviso me dió un vuelco
el corazón, corrí á !? omprar el libro y
me puse á verificar todas sus operaciones, hallando al fin (¡oh alegría! solo á
la de una resurrección comparable)
que el tal error existía, cl!iro, perceptible, comprobado, innegable, en la
operación 1015 dela tabla XXV.
En el acto emprendí lleno de alegría el viaje á Londres y acudí sin
tardanza en solicitud del primer Lorcl ·
del .Almirantazgo; pero ponerse al habla con tan encumbrndo personaje era.
mucho más difícil de lo que yo creía,
y en vano gasté días y meses en las
antesalas c:Jel palacio sin haber conseguido conocer siquiera al ayuda de Cámara de Su Excelencia.
Diversas cartas escribí sin obtener
resultado alguno y acudí por último á
un periodista que puso un comunicado
en el Times anunciando mi descubrimiento. Como consecuencia la .Academia Real de Ciencias Exactas, declaró
oficialmente que solamente un ignorante ó un loco podía suponer que existiera error alguno en el incomparable
trabajo del primer Lord, y que no me-

EL MUNDO.

2!1

un lecho para mí, y sillones para los médiéos que dia y noche deberían vigilarme
y tomar nota de los cambios que fuere yo sufriendo con el método de alimentación á que se me sujetaba. Tenía yo permiso para ieer, escribir, pasear por el
jardín (siP-mpre acompañado de los médicos) y tomar al día hasta cuatro tarros
de cerveza blanca ó negra, á mi elección.
Poca concurrencia asistió a presenciar mis primeras comidas; pero desde que
transcurrió una semana, y la preusa hizo saber por medio de los boletines de los médicos, el cambio que se operaba en mi salud, las localidades eran pocas para la muchedumbre que las solicitaba pagá.ndolas
al posadero á precios fabnlosos. Yo ya me habfaacostumbrado á co~er
en presencia de la multitud mi pichón asado que uno de los médicos
descarnaba cuidadosamente no dejando más que los huesos
limpios en el plato y dándome todo lo demás con ejemplar
paciencia. DP, tie upo en tiempo se detenfa, me tomaba el
pulso, me observaba la conjuntiva y continuaba impasible
alimentAndome hasta trasladar á mi estómago la última
partícula de pichón que había en el pli.to.
Desde el día vigésimo quinto do la experiencia, mis comidas empezaron á presentar inusitado interés para la concurrencia; las primeras filas eran ocupadas por rubias .Misses
que me contemplaban i;in ces11r, y todo el resto del salón, y
la posada entera, y la calle misma, se llenaban de curiosos.
Cada comida era para mí un verdadero tormento de increíble intensidad y la sola vista del plato en que traían el pichón, me ocasionaba sacudidas r:t,rviosas. Para poder tragar
los bocados, necesitaba yo taparme las narices (tanto así
me repugnaba el olor del manjar maldito) y á fin de contener las náuseas que me provocaba, el Doctor hacía que me
pusieran con frecuencia en la cabeza y sobre el estómago,
lienzos empapados con agua helada.
Cuando llegó el último día de la prueba yo ya no era un
;~~.~
. !j
hombre, sino una espec;e de harapo sucio botado scbre aquel
lecho testigo de mis más crueles torturas, pues hacía cuatro
., !
días
que ni para comer me podía levantar. Había perdido el
¡
,. -~l
habla, respiraba difícilmente, una fiebre nerviosa me produ:r t ~
)
cía frecuentes convulsiones y hasta la i,nergía que hasta allí
~¡.;·
me había acompaile.do, empezaba á ser susbtituida por una
atonía imbécil.
El postrer pichón que me correspondía engullir tardó cinco
horas en ser comido, y qué tales y tan desgarradores serían mis sufrimientos, 'lUe cuando apenas había llegado á la
mitad, una ola de compasión invadió la sala y los concurrentes todos IJorando amenazaban á los médicos con los pu:fl.os cerrados y gritaban: ya no ... ya no más ... esto es inícuo!!
Sin embargo, seguí comiendo, y á las 11 h. 24 m. 15 s. p.
r ecia mi insinuación ni los honores de ser discu-Entónces le es á. usted indiferen- m. según observó cuidado,amente en su cronómetro el Setida.
te cualquier género de muerte.
cretario de la Real .Asociación, tragué el último bocado.
.A la sazón se me habían ag.otado enteramtnte
-Ab:1olutamente indiferente.
La sa!t1, la posada, la calle, el barrio, la ciudad entera
JoR fondos hasta el extremo de no tener ni con
-En ese caso estamos salvados. Se- estallaron entonces en un hurra formidable, la música mique pagar los gastos de mi mantención y aloja- pa usted que la Real Asociación de litar lanzó al aire las notas marciales del Good save the
miento en la posada del Cnei-no de Oro que era estudios fisiológicos tiene ofrecida una qucen y quedé convertido en el héroe del día.
donde yo vivia.
prima de quince mil libras al que duDesde ese momento, las más diHinguidas personalidades
Entonces tomé la dolorosa resolución de suici- rante treinta días coma pichones por de la ~orte se disputaban el honor de estrechar mi mano y todarme; y para el efecto, metí á escondidas en mi único alimento, siendo tres pichones dos querían llevarme á sus salones y presentarme á su famicuarto cuanto carbón pude, tapé cuidadosamente
por día el mínimo de los que deba co• lia y amigos; mi primera visita fué para la Reina y su grael cal1óh de la chiminea, escribí á Emilia y á su roer.
ciosa Majestad llevó su benevolencia al extremo de felicitarpadre n.na despedida patética, y cubriendo todas
Yo creí que se había vuelto loco el me y darme á besar su real mano.
las j11nturas é intersticios de las puertas que pu- posadero, pero habiendo salido de mi
.A los pocos meses, no sin haber antes demostrado en una
díeran dar paso al aire, encendí el fuego y me aposento por breves instantes, trajo el de mis vi,itas al Lord del Almirantazgo el error de sus Taacosté en mi lecho, dispuesto á perecer asfixiado. periódico en que se ofrecía la prima, blas de Logaritmos (cobrándole por su¡:mesto la apuesta) saPero no contaba yo con la curriosid:1d impla• , y hube de ceier á In evidencia.
lí de Londres con dirección á París. Por fortuna en la posacable de los posaderos. El del Citerno de Oro tan
-Dos han muerto en la prueba co- da del Cuerno de Oro me había yo inscrito con nowbre
pronto como le di mi carta para ponerla en el bu- mo envenenados y otros la han abany ni mi suegra ni mi novia supieron entonces ni
zón la abrió para enterarse de su contenido, y donado más ó menos cerca del fin, me supuesto
después que el origen de la fortuna con que volví, fué el preenfureciéndose como 110 energúmeno, volvió, informó el posadero, así es que si us- mio de los pichones.
echó la puerta abajo, abrió las ventanas y me hi- · t~d se atreve, n0 tiene más que dejarzo volverá la vida, cuando apenas empezaba mi me hacer y saldrá de aquí muerto ó
espíritu á. penetrar por las antecámaras del sue- rico con gran honra para mi posada.
f!.o que jamás termina.
Le dejé obrar como quisiera y en el
-¡Ladrón, decía empuilando un cuchillo enor- acto me cambió al más lujoso deparme de cocina; ladrón que no contento con robar- tamento del edificio. en el cual habfa
me llevandóselo á la eternidad el pupilaje de una un salón que bien podía. contener tressemana, quería deshonrar mi posad11 suicidá.ndo· cientas personas; acudió á la R eal Asociación dándole aviso de haber u11 nuese en ella!
Y blandía el cuchillo con ademán tan amena- vo candidato y proponiéndole El Citer·
zador que yo quedé contentísimo al ver que siem- no de Oro para lugar de los experimenpre mi fin estaba seguro aunque con diferente tos.
En ese mismo día vinieron á visita'!'género de muerte.
Pero pasado el primer arrebato de fu.ror entró me tres empingorotados personajes de
conmigo ert explicaciones con el afan de ver si caras escuá.lidas, vientres ricos, patipodía ponerme en posesión de pagarle lo que le llas rubias y lacias, ojos grandeo, az11les y sin expresión, labios delgados y
debía.
-Ya ví por 111 carta que sabe usted mucho,pe- manos como disciplinas. Venían sus
Seilorías acompafiados de un médico
ro ¿qué es lo que eabtl usted?
-Lenguas muertas y vivas, astronomía, medi- q!te gozaba gran fama e11 las tres Iscina, inginieria en todos sus ramos, historia natu• las del Reino Unido y que me reconoció escrupulosamente, declarando en
ral, filosofía, fisiología, psicología ..... .
-Nada de eso vale nada ¿no tiene usted algún seguida que gozaba yo de una excelente s1dud.
oficio?
.
Contesté avergonzado que no y el hombre queSe seilaló el domingo siguiente (esYo también he procurado olvidarle: pero muchas veces
dó pensativo por largo rato.
to pasaba un jneves) para empezar la rodeado_ de mi esposa Y_ mis hijos, entre las comodidades que
-Ya le tengo, exclamó de pronto, dándose una experiencia y se procedió inmediata- pro_porc1ona la opolunc1a, al abrigo de estas mis vastas popalmada en la frente; ya tengo mi dinero.
mente á preparar la calla, convirtien- sesiones en que yaso las temporadas veraniegas, pienso con
-Usted estaba bien resuelto á. morir, me dijo, do el salón en una especie de teatro con honda melancolia cuán poco me sirvió ser sabio para conse¿no es verdad?
asientos y galerías para los espectado- guir todo esto.
-Enteramente resuelto.
res: en el fondo se coloco una mesa y
ALEJANDRO D m IÁS,

�DomtnitC' 11 de Septiembre de 11$98

EL MUNDO

2l2

DESDE MI VENTANA.
¡Qué triste es ese wa!sl Suena lejano,
de~fallecido, lento;
surge, fresco y sonoro, d.el piano
v derrama en la clAmide del viento
'Fus notas ue cristal -viva,s y aladás,
que llegan. como aves fat·gadas,
.. n bUPca de un asilo á mi 11po~ento.
La calhi está. desierta;
la luna blanca. y el ínbiente puro,
dormida 111 ciudad, y en lo distante,
rntre penumbras la ventana abierta,
como una maucha roja y fulgurante
en la medrosa obscuridad dt,I muro.
Hay Psplendores rAp;dos: cbi~pea
en medio de las ~ombraR m1ster1osas,
una linea de plata qJe blanquea
los inciertos contornos de 111s cosas.
En el confin r .. moto centellea
la cúpula det templo, erguida y alta.,
y tras la curva rlgida del moute.
una ePrena claridad esmalta
la pa1idez azul d1d hori~onte.
¡Qué triste f'S Pose w 1ls! Y con qué anhelo
escucho su ·cadencia fugitiva
mientras se pone mi alma pensativa
á contemplar el cielo.
Me hundo P.n un mar dP. sueños imposibles,
olvido el libro que en la wesa abierto
me convida. al e,;tudio,
·
v oigo h.rmonlas, dulces y anlacibles,
cual ~i tocasen harpas invisibles
un cPlestial prdudio
Besos que estdlan y el aire espiran;
nlas que tiemblan y el foll~je rozan;
oid; son mis recuerdos que Ru8pinn;
oid; son mis tri.t~zas que sollozan
J,!Re es el mismo wals que nos decla:
"El nlma en primavera tit,ne efluvios
que no tornan, amaos todavía;
Ja dicha pasa y el do lor agovía" .........
y yo bPsaba los cabellos rubios
y los ojos asules de mi 1,ovia....... ..
Lurs G. URBINA,

DE "AClJA.RELA.S"
Sobre la sierra. henchida de mistico sosiego,
se levantó la luna, cual circulo de plati;
y hacia el oca~o, tinto de vívidn escarlata,
un nubarrón difunde su resplaL&lt;dor de fuego.

ASUNCION SAURI.
Chonita, como se la llama citrillosamente en el
mundo del arte, aunque penetra apenas en la
senda florida de la juventud, ha pasado ya por
el templo de la gloria.
Vestía corto cuando vino A México y S3 iru.cribió como alumna del Conservatorio Nacional de

DomiBgo 11 de Septiembre de 1898

Muy lejos. en la cuesta de la húmeda cañadaÍ
en donde el blanco e~plende de la tranquila a dea,
la esquila de la iglesia, que mi~a al sol, voltea,
y vibra en el ambiente su limpia campanada,
Es la oración: Al cielo los refulgentes ojos,
y en medio á la ll"nura. sómbria y sol_itaria,
como una mariposa, palpita la p)egar\a
d.e la pastora núbil entre los labios roJOS,
En torno de ella, blanco, como plumón de nieve,
y bajo el trhte cielo, de sin Igual pureza,
dormita ya el !'ebaño. doblando su cabezi..
y hundioo en Jo., ¡;ramales, cowo en alfvmbra leve.
La racha del invierno, quA el fértil valle airea,
pasa, rizando apt'nas el vellón fiel ganado,
y clama la pastora, los ojos al poblado._
"¡fPlices los que duermPn en la tranquila aldea! 11
México, Aggsto dt1 1898.
JOSÉ BECBRRA,

A una artista.
Cuando tocan el lienzo tus pinceles,
Dignos hi1os de Apeles,
Quisiera ser el vago colorido
Que fijas en el lienzo á tu pintura,
Poi copiar tu hermosura
Y con ella quedar ah! prendido.
Cuando pasas tu vista por las flores
Y 11dmiras sus colores,
Quisiera ser la luz que rebervera
'lonos en lirios y botone~ rojos,
Para besar tus o¡os
En un beso dejando el alma entera.
Cuando lees y vuelves dePcuidada
Tu angélica mirada
Al cielo azul. un Atomo disperso
c.¿uisiera ser flotando al infinito,
O el magistral escrito
Que en tu cerebro vibra verso á verso.
S11r sol para dorar tu cabellera;
Aura de primavera
Para besar tu mórbida garganta;
O cuando el alma con amor se inspira.
Al eco de mi lira,
Humilde vate que te adora y canta.

213

EL MUNDO

COSAS BLANCAS.
Y las pál'das notas que gemian
sollozaudo morian;
.
y otras notaP des pues cual las pruneras
1,us alas ateridas entreabriendo,
eran besos de tibias prim~':eras,
caricias de esperanzas prisioneras .
que quierPn luz, y que st1 están muriendo.
Adios .... adios ..... en su dolor decian,
y Juego se morlan,
y mi t,Bpíricu enfermo y abatido,
se arroJaba llorando en el pasado,
por el war sin ribdras del olvido._
sintiPndo sueños que ya habla sonado,
al ver abrirse el misterioso nido
de aquel amor ideal que habla cantado.
Entre tanto su mano
ju o-aba con las teclas del piano,
y ~I escuchar, tal vez, e, alma mia
me dijo en esds notas desmayadaF, .
los sui:ños que al. pensar e~ mi seuua.
y también al besarla mis miradas.
y el p;auo ensordeció; y á. su ventana
me acerqué tt1meroso
.
.
y la mire y le hablé ..... .lanzo un sollozo,
i,U ro&amp;tro blanco se tiñó de grana,
y sus ojos miré con tal f1jt1za,
que ella bajando la impt1ria_l cabeza
cQn voz apasionada mil decia:
yo también te querla,
y tambiéu como tú, tenia tr!steza.
Y tuve que partir . ... vol".ió l'U mano
á. jugar con las tPclas del piano,
mas ya en sus notllS trémulas decla
algo tan dulct&gt;, celestial y suave,
que t11.n solo mi esplritu sahia
y que su alma, la hei:mana d_e la mia
cuando delira y suena también sabe.
MIGUEL

E. PllREYRA.

Es una fortuna pnra u n ioven que su padre sea hom•
bre célebre· pero es más raro y satisfactorio para un
hombre cél~bre que su hijo valga más que él.

..

*

*

Literatura.-Un arte del que la democracia hace
un oficio.
BERGERAT.

HERIBERTO AGUIRRE Y FJERRO.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MA.RC DE CH.A.NDFLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 11
Oh! si Juan se arrojara sobre ella! si la apreta- lo creo y los móviles secretos que me impulsaban
Ta entre sus brazos pidiéndole perdón ¿lo recha- se me aparecen con mAs claridad aun que á usted
zaría? ¿no se secarían muy pronto esas lágrimas, .... ya ve usted que no puedo llevar mAs lejos
esas lágrimas de despecho y de ira que mAs bien mi franqueza y que estoy resuelta á no volver á
eran del pensamiento que no del sentimiento?
ver á usted nunca mAs .... Si estuviera en mi caHizo ademAn de arrodillarse y avanzaba ya sa le suplicaría á usted que saliera, pero como
sus m anos conmovidas y trémulas para separar estoy en la de usted, no me queda más que el
del r ostro de la joven los dedos afilados y blan- recurso de retirarme yo. ¿Quiere usted facilitar•
cos con que se cubría los ojos, cuando el Doctor, me los medios para que lo baga?
en quien ninguno de los dos se fijaba desde ba-Nelly: se lo suplico á usted no me abrume.
cía rato y que sin decir palabra había con mano Es imposible que nos separemos así. . Ya reflexio•
hábil y l igera terminado la curación, se levantó nará usted con calma y será más jus·a, y comy a partó bruscamente al Comandanie.
prender¡\ mis temore1,, mis vacilaciones mismas
-Déjela usted, le dijo con autoridad: aléjese que no nacen sino del amor.
un momento .... 6 permanezca aquí si quiere, peElla le intern.mpió con arrebato.
ro en la s0m bra, de modo que ella no vea á us-Miente usted! No es el amor el que le liga
ted d esde lut&gt;go al volver en sí..
conmigo, &amp;ino la c~mplicidad -de una falta, cuyo
Y como Juan se resistier11, 11iladió:
peso es demasiado para usted . . .. Sea, asumo la.
- ¿No ve usted que está desmayada?
responsabilidad completa. Equivoqué el call)ino
P or u n sentimiento de celos, Juan que no habría y sabré &amp;oportar con entereza las consecuencias
querido que Lerbon pusiera la!! manos sobre la de mi error.
joven, exclamó:
Luego, cambiando de tono y dulcifi,.fmdose:
-Dígame usted lo que h11y
que ha &lt;;er y yo la cuidaré.
- No hay que hacer nada: es
joven y vigorosa y pronto sin
aux ilio alguno, recobrará lod
sentidos.
- ;,Y la herida?
~
s .,
•'
.
-Eso tampoco es de cuida.;&gt;,-,_ . h\~1 ~.. ~
·,.~k~'l •·f'-..,\~
\
d o: un a r ai'l.azo como ella mis_;,:_;,,\' ·ii_.
~..,__¡,..,:..,..:.\.. ~,¡t..,..~.......-;.
ma dijo y que tiene todas las
• l;". ·,, . . ~\o . ·., .· -~
trazas de habt:r sido hecho exprofeiio y por su propia mano.
- P or BU propia mano, una
herida en el pié, y ccn qué

~--

fin?

sición pecuniaria, sólo luce sus habilidades artísticas, 6. gratuitamente 6 cuando los productos
son para obras de beneficencia.
En su trato familiar, Chonita es afable, jovial,
hacendosa y de gustos inocentes y sencillos: toca
el piano con perfección y canta de un modo delicioso y expresivo, de preferencia, las canciones
regionales: couplets franceses, baladas escocesas,
canzonetas napolitanas, ma lagueflas y peteneras
espaflolas y danzas cubanas.
Todo con naturalidad encantadora, como para
divertirse y divertir A los que la oyen, sintiendo
y haciendo sentir.
Música, en cuyo plal'Cuando toma. el violín es otra cosa; cesa de reír
tel hi-zo con gran a pro• porque va á oficiar, y se pone de pié con el cuervechamiento el estu- po erguido y la frente alta como una inspirada.
dio de las materias que El violín y el arco en ·sus manos, no parecen oballí se cursan, distin- jetos inanimados, sino complemento de su persoguiéndose en los ins• na, algo que vive y palpita con ella, por ella y
trumentos de cuerda para ella, algo sobrenatural de donde irradfo
y muy especialmente una aureola.
en el violín. Como vioSe la oye con recogimiento y se la contempla
Jinista formó parte de en éxtasis: aquellos ojos grandes y claros parece
la orquesta del esta- que al través de los espAcios están IJ?irando algo
blecimiento, y cuando del mundo de los ensueflos; y que de allA, de
se dieron., hace cinco muy lejos, donde viven las alm!tas de los niños
6 seis aflos, los gran- que se fueron, y donde flotan los besos de los
des conciertos d. e 1 amores inmortales y las lágrimas de los d0lores
Teatro Nacional, se supremos, de allá vienen esas notas, esos ayes,
dió á conocer como esas risas, esas harmonías que pasan del arco al
solista al público me- violín, y que impresionan profundamente á la
xicano, que la aplau•
artista.
dió con frenesí. La
Ahora, Chonita que regresó hace poco tiempo
prensa desde entonces
dijo que la Srita. Sau- de Paris, se ha dedicado ,\ la en leflanza de su
arte, y abrió en Mérida una aca&lt;lemia con el con•
ri no era ya uoa esperanza del arte sino arrecurso de los más notables músicos de la capit'll
batadora realidad.
yuca
teca.
Apenas terminados aquí sus estudios, Chon~ta
De desearse es que los discípulos alcancen el
hizo un viaje triunfal A Europa, donde recibió
leccíones de los mejores maestro3, y aun tocó, méri,o artístico de la joven profesora.
acompaflada de algunos de ellos, en audiciones
particulares y públicas, pero nunca en funciones
de paga, pues como goza de una d·e sabogada po-

-------•--------

-¡Qué sé yo! contestó secamente Lerbon.
,-,.? . .
Luego, como si estuviera
~-\F r- z,- ~t.,,"'·.
muy tranquilo, él que ,icabiiba
, ~..,P·-), ,
de pasar por tan dura prueba,
\.i' ' -,1_;¡ 'l'; ·-( ---.
v iendo destruidas para siem. &lt;', •,t."''1~{~
/1~:~ \_
pre sus espen,nz11s 1 y como si
hallara placer en deslizar nuevat1 dudas en el espíri tu del
Coma ndante, agrel!"ó:
- ¿Quién sabe? l'al vez para h acerse interesante. ... pero
seguramente no tardará en
decírnoslo ell11 misma.
Ju an se encogió de h0mbMs
y fu é á sentarse del lado por
d ond e estaba la cabeza de Nelly, lejos de ella; con las ma- ·
nos apoyad11s en l11s rodil lAs,
inmóvil y sin ap11rtar sus 0jos
d el d iván, en tanto que el Doctor , grave y sereno, impartía
los a uxilios facultativos co11 el mismo ademán
con que lo habría hecho junto á la cama de un
h ospital.
A poco, NelJy abrió los 0jos y preguntó
- ¿Dónde está él?
L uego estrechando la mano al Doctor, pro•
siguió:
- Usted es bueno, Sei'l.or Lerbón yle vivo muy
ag r adecida. Pero ¿dónde está Juan? Quisiera verlo, porque aún me queda algo que decirle y
a hora estoy calmada, tranquila, no tema usted.
J u an se presentó y dijo '!onmovido:
- Perdóneme usted Nelly, olvide mis palabras . .. .. .
E lla ie interrumpió:
-No quiero ni puedo olvidArlas, y usted mismo
n o las olvidará jamAs. Observe usted que le creo
ca paz de volver otra vez dentro de tres meses á
ofrecerme su mano. En esta convicción, le adv ierto que tengo demasiado orgullo para aceptar
un marido de quien be perdido de antemano el
el a mor. Sí: yo quería en verdad un marido, pero
soy m ucho mAs exigente todavía de lo que usted se ha imaginado: quería ademas su amor yno
tenía en c,1mbio mAs que amor para darle. !llientr 11s usted se conservó persuadiéndome de que
me 11mqha un poco,)'º crrí,, y con toda sinceri&lt;1nd, qu~ awaba á u~Led igu;; l111e1,t1· . .Ahort1 ya no

•. " &lt;,{~'

::

bertad, pero aun no se apagaba su amor por tan
ta juventud y tanta hermosura de que hacía gala
Nelly y devoraba un dolor mezcla de remordí•
mientos. vergüenza y c'!los. Luego le invadía
cierto terror comprendiendo que ella tenía razón,
que habían concluido para sí las últimas ilusiones y entraba solo y abandonado al desierto de
la vejez.
Y daba vueltas alrededor de Nelly, triste, humillado, inclinada la cabeza, como un vencido,
demasiado conmovido y agitado para poder hablar.
Nelly frente al espPjo se ponía lentamer.te su
sombrero en la misma posición en que Juan la admiró el día que fueron ju11tos al banquete &lt;le Ambohimarina. Volvió la cabeza á tiempo que él levantaba los ojos y ambos cambiaron una mirada
profunda en la cual pareció brillarun relámpago
de amor, de arrepenLimiento. de reconciliaciór.,
pero en el instante se apegó á la presenci!l de un
marino que entró y dijv:
-Lista la lancha, Comandate.
-Bien: contestó de Chalmont.
.
-;,Viene usted conmigo?
dijo NeJly al Doctor.
Lerbon que ya había dado
órdenes al criado para que
desembarcara todo su equipaje, ofreció el brazo á lit j&lt;&gt;ven.
Juan se acercó entonces ten•
diendo la mano.
- Nelly, dijo, perdóneme
usted sirealmente me ha am11 do como la be amado yo y
como la amaría siempre sin
la duda que me atenacea el
cor11zón. Hoy hemos hablado
b~jo el choque de eruocione3
violentas y hemos ido mús allá
de nuestros pensamientos; pero toda la amargura conte11ida PD 11uestros corazones ha
(~~~~ITTJ!i:zl
~~-;¿:-~ salido ya, y la franqueza y la
generosidad de usted me da11
para el porvenir esperanza,¡
buperiores á las pruebas m~s
palpitantes de amor que pudi&lt;..ra drecerme. Después de lo
":.;...
'--,~ .)
que me ha dicho usted no ten•
.. f~::-"''r"' -~,, ,.
.. , ,',
go derecho para hablar de es""
·- i.......~.-: ..
•
. - - '
- .
peranzc1~, Ps verdad, pero si
". :.-- ..¿-· '· -~ ;_• .... ·-...
.
drjaruos al tiempo el cuidadv
.
de calmarnos pod1 í unos entendernos mejor. Parto mafiana en la tarde. Autoríceme usted á escribirle y seré franco,
so lo juro, esperando que usted será franca también cuando me esciiba. Autoríceme usted también á ver-Perdóneme usted esta escen11, Comandante, la antes de mi partida.
y usted también Doctor querido; no conjuga con
Nelly q~e. estuvo á punto de contestar largami carActer y habría querido evitarla.
mente, vacilo y despué, decidiéodosc á estrechar
Por eso fué que después de haber oído la con ver7 la mano de Juan úejó caer solu estas palabras.
sación de ustedes fui al bailo y me herí el pié de
-¡Hasta la vista!
propósiLo y con cuidado de b11cerlo ligeramente
El día siguiente era el último que debü pasar
pues eso explicaría mi actitud, mi e~oción y daría en Mohelia el Colib1·l. A las cinco de la tarde Sú
un pretexto para irme á casa sin tardar. Nohabrfo embarcaría el Sultán, á l1ts once zarp11rían y al
dicho nada; habría dejado.partir el b~rco y luego :ponerse el sol del_otro día se quedarí11. en Anhabría escrito á usted que renunciaba al matri- . Jouan el rey destronado. Era probable; que Juan
monio por haber hecho otra elección, á Mr. To- no volvería nunca á Mohelia esta bla embalsamamAs Pool, por ejemplo, á quien me parece que da- que nunca le había parecido tan bella como al
no le soy indirerente. Pero esto era demasi11do contemplarla por última vez.
heroico y he sentido algún alivio explicándome
A lo lejos, sobre una colina, podfa distinguirse
con franqueza . Aqios..... Ya es usted libre otra nesde el barco, la vasta fábrica de llfr. Tomas Poovez; pero quedaré vengada (sin desearlo) porque le, sus inmensos plantíos de cafta de azúcar, de uu
no me olvidará usted nunca y sufrirá buscando v_erde claro y fresco, sus bosques profundos y u11
en va110 amor que le consuele.
r111chuelo argentado que venia á desembocar eu
Luego, tranquila en apariencia se inclinó, cal• el mar.
zó su pié con una pantufla que le trajo Lerbon y
¡Qué dicha podía alcaDzarse en esta isla tan
dió algunos pasos para ver si podía andar bien: lejos de las exig ~ncias mu:1 dana~, con N ell/ por
El Doctor preguntó:
·
compaftera, á ser posible romper de golpe con to•
-¿Me permite usted, Comandante, mandar bo• do un pasado, una educación, costumbres adq uü ¡.
tar la lancha?
das y gustos creados!
- Como ustedes gusten, contestó Juan seca¡Cuánto darí... Juitn por encontr~rse en lu,,..1r
0
mente.
del filósofo Tomás Pool.
En efecto, se sentía aliviado al recobrar la liSí: la dicha estaba all{sin &lt;lula, á condic :v 1-

.'"'\' . ;

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..

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�Domtn,t"o 11 lle SepttembTe de 1898

EL MtJN!'O

214

Seguramente olvidar y tal vez pronto. ¡Es tan imde no dejiir nunca este país, de conservar 1\ Nelly
presionable! pero yo, ya no me cas11ré con ella.
en este medio tan propicio á su independencia,
De Cbalmont fijó una mirada sobre el Doctor
en este cuadro de inmarci:.sibles verduras que
y su cara expresaba una tristeza t~n profunda,
convenfa tanto á su gracia de hija de la naturaun dolor tan sincero que se conmovió á pesar del
leza como ella se llamab11. á sí misma.
lado riFible que presentaba esta pena.
Lerbon, comprendiéndolo había pensado llevar
-1.Me perdonará usted?
á Nellv á las Seycl1&gt;llas que son muy semejantes
- La amo tanto, que si se casara usted con
á Mobelia.
.,...ffi:'
ella. le perdonaría.
Pero en Francia eso no es posible. Toda la noJuan guardó silencio.
che Juan lo había ptnsado así con dolor y veía
-Pero, prosiguió Lerbon ¿quién sabt-? Tal vez
que tan cruel situación solo t?nía un recurs'~, ~uir
sea sincera 111 rechazar la mano de usted. No vensia piedad y vivir (ay! eso si) con remordimienga usted A verla esta tarde porque seria inút~I,
to~.
ni le escriba. Tenga usted esta c11rta que me dió
Los dos caflonazos que se disparan á bordo top11ra usted.
das lasm ·,flanas á tiem:,o de enarbol1use l\ bandeLa c11rta decía:
ra de popa, vinieron á anancar á Juan de sus pe«No me escriba usted antes de recibir carta
nosi&gt;s reflexiones. Se volvió hacia la bandera, lP,
mía.
Yo le escribiré á usted dentro de dos ó tres
hiz) el saludo militar, y luego no pudiendo decimeses
antes de que parta para Francia ó antes
dirse á esperar má!l, hizo botar al agua la chnlupa
de
que
vuelva usted aquí.
y se embarcó rápidamente.
·
·
.
NELLY,&gt;
L,i víspe1·a, en el JUl)lll"nto de la separac1ón,le
J1rnn ensefió este billete al Poctor como para
había sorprendido la calnn de Nelly y hasta sinpedirle su opinión.
tió el temor de que esa calma fuera precursora de
,
-Ya lo leí dijo el Doctor, y no lo be comprenala-una escena violenta que hiciera terminar en
-~
,-; dido.
tr:gedia la comedia qi: e él le había 'réprochado.
:~·;:;:c·-:.•,:JJ.~ce. :.,. f:_,. Despues, sin hablar siguieron caminando.
l&lt;'t-lizmente el Doctor la acompafló basta su casa
2
y ein duda la vigiló con solicitud.
~,,.,.
·.f ...,·•.. i·;··· ·•. , ·f
Cuando llegaron al muelle Juau preguntó á
Por otra parte, debía aún conservar esperan@ ' , ·· ••"' -~~ Lerbon.
_-/t,:Z'':~:·::- ~-; " _,y
usted me escribirá?
zas rero todo era de temer.:;e en su e,píritu rof,
ma~esco, y esta sospecha apenas iniciada por la
'.t,~
~;
•, { ·'
-Se lo pr~meto.
.
• ;-""',.i."t,-'&amp;
/ -:l Y sin a:fiadir una palabra se estrecharon efusi11ochellegó át0marcon elcur.:;o de las horas cuer;, ' vamente las manos, conmovidos al separarse y
po de positiva preocupación.
tratando de ocultar su emoción.
Y se apresurll ha empujado por los presentimienPrince había venido nadando en busca de su
tos más sombríos. Al llegará los plantíos, distin...
amo
y acababa de 11égar, y si los dos franceses
guió á Mr. Tomas Poole en compaflía de su Ad-~~-- · •
hubieran
seguido la dirección de su mirada inteli
ministrador Stephenson y moderó el paso para
gente, habrían tal vez distinguido en una ventanacalmar las palpitaciones de su corazón. También
de la casa de. Mr. Tomás Poole á Nelly, apenas
los ingleses le vieron y avanzaron hacia él con
l .
vestida y fijando sus ojos en el lejano Colibri.
111 sonrisa en los labios preguntándole con mucha
Ojos fijos, inmóviles, vacíos de pensamientos y lle•
corrección á qué debían el honor de una viJita
uos de lágrimas.
.
tan ma1i1111l.
Nelly no dejó la ventana hasta que perdió de
Esta sonrisa y esta. acojida, tranquilizaron á
vista la chalupa en que se embarnó Juan. Luego
Juan desde luego, y explicó, aunque con cierto
observó que el Doctor regresaba, y se enjugó
emharazü que habiéndose last:mado el pié Nelly afladió dirigiendo ai Comandante una mirada rá- las lágrimas y se metió apresurada en el lecho.
Ja Yispera, había t&lt;'nido prisa de saber como es- pida.
Algunos minutos después oyó que llamabaná
taba; que además iba á zarpar _esa.misma ~oche
-Oh! se resolvió á decir Mr. Tomás Poole en su puerta.
y había temido que sus ocupacion~s del d1a, le su jerga anglo francesa; aquí la fiebre no es pe•
-Entre usted, dijo.
.impid!esen despedirse del Mayor.
.
.
ligrosa. Estoy tranquilo.
No era el Doctor sino Mr. Tomás Poole, que dijo
Stephenson se manifestó muy agradecido, d1ó
-¿Y si trajo la mal11ria de Madagascar? pre- con mucha timidez:
111 ComandRnte un vig-oroso apretón de manos, y guntó Stephenson.
-Perdóneme usted, seflorita, que haya en~rado
de acuerdo con Mr. Tomás Poole propuso en el
-Es probable, dijo el Doctor.
así, pero el Doctor nos dijo .... y estaba yo tan
acto dirigirse á la baoitáción donde se tomarfa.
Llegaron al cobertizo y se prepararon los cock- inquieto ..... .
un ain-cock-tail al abrigo del sol bajo el coberti- tailes.
Un poco sorprendida Nelly observó detenidazo 11dornado de flores.
Juan habría querido informes más completos; mente al genllemen y tendiéndole al fin la mano
En cuanto á Nelly su heridll no tenía importan- sospechaba que el Doctor ro decía toda la ver- le contestó con ac~nto de politíca banal muy
cia, pero en estos países pantanosos la menor fa- dad pero no se atrevía á hacer más preguntas.
frío:
-Quedo muy apenado por no haber visto á la
tio-a t~ae algo de fiebre y el Doctor ordenó repo-Es usted muy amable, seflor, pero no esperaba
s; y dieta. Y vea usted lo que había sucedido! e-1 sE-ñorita, dijo Juan, y ruego á usted, Mayor, le ex- la visita de usted sino acompaflado de mi padre
excelente Doctor con gran alegría de Mr. Tomás prese mi sentimiento. Escribiré á ustedes desde ó del Doctor. Estoy mejor, y espero podré salir
Pocle había decidido plantar su tienda en Mohe- Madagascar.
mafiana.
·
-Será muy grato para nosotros, contestó Ste1ia á fin de terminar en lll isla sus estudios sobre
Muy mortificado el inglés se excusó: .
J11s araflas-. Er-a, para el país en general, una for- penson acabando de hacer sus mixturas.
-Perdóneme usted: el Doctor está ausente, el
-En cuanto á usted, Doctor querido, prosiguió M-tyor duerme, y temí que necesitara usted algo.
tuna esta resolución, y un especial placer p11ra
:Mr. Poole y su administrador contar con tan Juan, quedaré muy reconocido si me lleva usted ¿Podría str útil á ustedi'
á bordo noticias de la seftorita Nelly en el resto
buen amigo y tan buen médico cerca.
-No, gracias, contestó ella secamente.
Como miel!tras se hablaba de esto Lerbon ha-. del día.
-Siguió un pesado y desconcertador silencio
-Iré con mucho gusto, per0 aB1'guro á usted que l\lr. Poole se decidió por fin á romper.
tía )legado, Ju1rn le estu.iiaba la fisonomía y le
que no .hay p~ligro alguno.
preguntó con ansiedad.
-¿l~stá usted contenta aquí, sefiorita?
..:...Tanto mejor, dij~ Tomás Poole que buscaba
-¿Cómo sigue la sellorita Nelly?
.
-Mucho.
-No muy mal, no muy mal, respondió el Doc- una frase. , A la salud, pues, de Ja seflorita y á la
-Eso me hace fdiz, muy feliz, exclamó Mr.
tor tranquilamer:te. Espero qu" en ocho días que- de usted Comandante.
Pool con energía. Adios, seflvrita N elly.
Juan pretextó la necesidad de dar algunas órdará enteramente curada.
-Adios contestó t-lla siguiendo con los ojos al
-Cómo! ocho días .... exclamó de Cbalmont. denes y se despidió de los ingleses. Luego volvién- tímido gentlemen que sealejabapoco flpococomo
E,tos seftores me decían hace un momento .... dose á Lerbon le dijo:
apesar 1:iuyo.
-¿Me acompafla usted basta el muelle?
-¿Se habrá agravado de pronto? preguntó soPero los ojos de Nelly ya no tenían la atonía
-Iba á proponérselo á uHed.
del dolor.
lícito el Mayor.
-Nosotros tambien, dijeron Skphénson y ToHabía tornado el pensamiento; y si los envolvía
En cuanto á Mr. Tomá3 Poole, era demasiado más Poole.
correcto para dejar versus sentimientos y se conPero Juan les suplicó que IJO dejaran sqla á la aún el velo de la tristeza, brillaban sin embargo
como esas estrellas que emergen del seno de las
formó con dirigir á Lerbon una mirada interro- seflorita y entonces ya no insistieron.
gadora.
Cuando el Docto1· y Juan ya estaban lejos, és• nubes en un cielo de tempestad ..... .
-Sí, prosiguió éste. Ayer tarde pensaba yo te ·preguntó:
que una noche de reposo b!staría, pero en estos
-¿Deveras no hay temor? ¿La-fiebre es ligera?
IX
países cálidos no hay segundad alguna y nunca
-No hay temor.
son exageradas las precauciones. Esta mañana
'-¿Y la herida?
F.PEIRA MAURICIA.
Yí á la enferma y noté que la fiebre no ha cedido
-No es nada. Lo que tiene es la emoción, la
sino más bien aumenta algo con un poco de deli- exaltación del corazón y la tensión nerviosa.' Ama
El Doctor cumplió su palabra. Püco después de
rio. Pero tranquilícese usted, Sefior Stephenson, á usted y á la vez lo detesta profundamente, de la partida del Colibri escribió á de Chalmont una
no hay gravedad y respondo de ellv, con tal de modo que no se comprende Jo que pasa en su es- carta b11stante breve -para tra-nquilizarlore&amp;pecto
que la sefiorita sea obediente.
píritu. Esta maflana tuvo una crisis: primero que- á la salud de Nelly.
Juan contestó detenidamente dicié 1dole que
Figúrense ustedes que se había encaprichado ría ver á usted y luego ya no. Ayer hasta tuve
en levantarse hoy! pero al fín la hice entrar en .miedo de que se suicidara y le quité el famoso había sido un loco, pero luPgo iluminado por la
razón· y después de una bebida calmante está perfume indio que es un veneno. Tiene uno de- ausencia, había comprendido que no podfa olvidurmíendo ahora como un nifio. Como es muy i:repente esos temores pueriles: pero eso no esta dará Nelly, la cual era necesaria á la tranquilidad
nerviorn, interesa sobre todo evitarle emociones, en su temperamento. No pienso lo que hará .... de su vida y al reposo de su conciencia.
4

•

•

Domtn,ro 11 de Septiembre de 1898.
El Doctor ensefló la carta á Nelly, pero la jo-ven moviendo tristemente la cabeza dijo:
-Lo conozco mejor de lo que él se conoce á sí
mismo, Juego se arrepentiría de su buena acción
y me la reprocharfa, con lo cual uno y otro st.riamos desgraciadoe. Enestaslíneasse descubre que
no me ama ya, y que sólo lo inquieta el reposo de
su conciencia. Si sufre, tanto mejor, yo tampoco
le amo.
Aunque el Doctor cuidó de insi~tir y apelar á
la dii,creción y al corazón de Ndly, nada pudo
contra un11 resolución inquebrantable cuyo mó·vil no podía comprencter.
·
T11rdó pues en escribir de nuevo á Juan de
-quien recibió varias cartas reveladoras del mis-mo sentimiento, no amor irreflexivo sino tristezas, remordimi,mtos, deseos de calmar una conciPncia turbada.
Tor!as las ensefió á Nelly, sin obtener nunca
más que la mii:ma respuesta melancólica:
- No: todo ha terminado y yo ya no le amo.
•Si sufre, tant0 mejor; pero un matrimonio solamente por deber. por lástima .... yo no quiero eso.
Una vez afiadió:
-El tiempo le curará y yo ayudaré á la obra
del tiempo.
El s11bio LPrbon, tan hábil para adivinar el se·creto de las Epeiras 110 comprendía nadade este,
Pn que una mujer soltaba su presa despues dehaoer•e dado uu enorme trabajo para apoderarse
-de ella.
Y es que Nelly pertenecía á una raza resuelta,
a mbiciosa y caballn1·sca, cuyas prontas decisio11es, apetitos y delic1&lt;dezaR escapaban á la penetr11ción del sabio Doctor. Nelly amaba á Juan. le
había ido amando poco á poco, y al verle sufrir
la piedad y el desconsuelo de no poder hacerlo
complet11mente feliz. habían fundado su resolu·ción de volverle la libertad.
Ybabíitqueridomásaún,yerano ser sentida, y
-curar bien y pronto la herida que causó, urdiendo pna couseguirlo, una nueva red contra una
J&gt;resa que no 11maba. Renunciando á conciliarla ambición y el ¡¡mor, concibió unnuevoproyectoque
le prometía algtmas alegrías para su modesta
existencia, en esta isla perdida enmediodeloceáno, junto á Bll padre que la amaba tan poco y 1.fr.
'Tomás Poole á quién ella no 11maría jamás.
Un día Lerbo11 recibió una nueva carta de Juan
muy brevt-, en que le anunciaba que estaba termL
nada ya su comisión y que dentro de tres serna.
11as á lo más llegaría á Mobelia.

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ELMUNDO.
mientras su padre y 1.fr. Tomás Poole Jugaban una
partida de ajedrez, Nelly llevó al Doctor a~ salón
y Je dijo en voz baja:
-He contestado yo misma. Vea usted mi c11rta. Pero qui.,ro pedirle á usted un gran servicio,
mi querido Doctor: Esta ca1:ta no quiP.ro confiarla á nadie más que á usted, y como 1-J correo no
pasa por aquí, seri,. necesario llevarla r.. Moyotta
antes de tres días. Mr. Tomás Poole envía maflana
su lancha de vapor á esa isla, yo quiero que lleve ustt3d mi e 1rta y que no !R. lea sino cuando
h11ya llegado á l\1ayotta. Luego la pegará usted
cuidadosamente y la pondrá en el Cl·rreo.
Lerbon fijó en N elJy ·una mirada llena de preguntas, y la joven le dijo resueltPmente:
-Ruego á usted que no me pregunte. En Mayotta, Fabrá usted todo. Júreme no leP.r mi carta
antes de llegar allí.
Lerbon juró, y Nelly, saltándole al cuello Je
besó y le ahriizó tiernamente como si ~unca lo
hubiera de volver á ver.
Admirado por este acceso de ternura, se quedó mirando atentamente á la joven, pero ella
riéndose á carcajadas le dijo:
-¡Cómo! ~Pues qué no adivina usted?
Después volvió al comedor, besó á su piidre,
se despidió di" Mr. Tomás Poole, que Je estrechó
la mano ruborizándose; y se retiró á su aposento,
donde cobardemente, con los nervios sobreexitados, se arrojó vestida en su lecho y rompió á Horar ahogando su~ sollozos con el pafluelo.
'·-..,
Entre tanto, Lerbon anunciaba á los dos ingleses su viaje t\ Mavotta para el dia siguiente.
- Bien ·Doctor; dijo 1.1r. Tomas Pool e pero no
deje usted de regresar dentro de tres días, pues
tengo algo interesante que confiarle. Buenas noches, querido Doctor.
No, el Doctor no había adivinado nada y un
poco inquieto por lns actitudes deNelly, no pudo
resistir á la tentación de leer la carta y tan pronto como llegó á su casa la abrió, y de un solo golpe, casi sin quererlo, la leyó toda entera y quedó
un momento asombrado. Después él t11mbién se
echó á reir como acababa de hacerlo Nelly, y colocando la boja perfuma.la en un sobre, exclamó
con aire de disgusto.
-Epeira, decididamente Epeira Mauritia.
Tres días después, Lerbon puso la carta en la
oficina de correos de Mayotta que la envió en el
inmediato va por á Diego Suárez. AUí el contramaestre del Colibri la metió en un saco junta con

~:~1~:fJi~'[~f,t1gf~~\:::::::: /

5

.,/&lt;":3,J j•

·rt[:~,

otras varias, y algunos minutos después la entregó al Comandante.
En cuanto 111 Doctor Lerbon, no regresó ya
nunca á Mohelia sino que escribió á Mr. Tomas
Poole, que acababa de recibir malas noticias las
que le obligaban á partir para Francia inmediatamente.
He aquí lo que decía la embustera cartita perfumada:
"Comandante:
"Usted que alguna vez me acusó de faltar á la
sinceridad, no podrá ahora dirigirme el mismo
reproche. 1.fr. Tomas Poole es mi amante, pero
dentro de quince días ya estaré casada con el.
NELLY,"

¿Poi,' qué mentfa así?
No: no había sido tan tonta para caer en una
nueva f,ilta, y precisamente pvr eso ibA á ser esposa del rico propietl\rio inglés.
¿Por qué pues había mentido? ¿Para lastimar
á Juan más cruelmente ó para curarlo mi\s pronto como hace el b!sturí con ciertllsllagas profun•
das?
J us.n leyó y releyó esta carta en la cual crevó enteramente y qued6 abrumado, como si
hubiera recibid.:&gt; una puflalada, pero su abatimiento no fué de larga duración. Se levantó, arrojó al .rnelo la carta con un gesto de disgusto y
lanzó un juramento; luego la recogió, la desg11rró
en pt&gt;queflos fragmentos y la arrojó al mar ....
al mar que amaba tanto y del que no se separaría ya ....
Prince seguía con ojo inquieto todos los movimientos de su amo, y Ju·rn al fin huoo de notarlo. Entonces se mirararon fijamente los dos. Juan
lloraba.
' ·
Se acordaba del iimor, entrevi~to por última
vez acaso, en la cumbre de Ambohimarin11, y de
sus pasajeras ilusiones, pero el despecho srcó
pronto esas lágrimas egolstas y se quedó contemplando estas tierras de Madag11scar que presen·
ciaron su falta y que en breve ibaá abandon11r.
La noche se aproximaba: la brisa estaba dor•
mida y las olas soflolientas, y 'Juan sentia apaciguarse su corazón -0on una impresión de bienes•
tar que no sentía desde hacía mucho tiempo ....
y con la idea de volver A Francia, una nueva
esperanza aparecía en su alma cii;1tilando como
esa estrella pálida que por las tardes aparece de
improviso en el cielo.
Y Nelly ¿alcanzaría algún día lafelicidad?
Tal vez ....
MARC DE CRANDPLAIX.

FIN.

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�216

Domingo 11 de Sepüembre de 1898

EL MUNDO.

Domingo 11 de Septiembre df'I 1898.

..

REMINISCENCIAS.
En una habitación apartada, donde apenas llegaba
el rumor de las cadencias de la orquesta, hablan buscado rPfa~io varias pers~nas, que ya por s.u edad, yi,.
por fastidio, hulan del baJle. La c:-nversac1ón era general en los grupos de las mamás, que procuraban
por eFte medio engañar el sueño. Hablaban de cas~•
miento11, de males. del último escándalo de la fulam•
ta de la careslfa de los vlveres y otras banahdades
p~r el estilo, ba•e y fundamento de la charla de nue~tras burgut.&gt;sas americanas. En uno s_olo de los corrillos p11recla reinar buen humor, segun eran de frecuentes J11s risas diecretas de las personas que lo formaban. 11 iendo de notarse que todas ellas eran por lo
mPnos cuarPntonas.
Vov á. referirá ustpdes-decla el G~11eral Pére~un 1a·nce amoro110 de que fué prot~gomsta 1m amigo
mio muy querido hace más de vemte años, El asunto
tuvo por cuadro 'el lindo puerto de Puntarenas, el
cu11l 66 hall11ba por ese tiempo ~n todo su e11plendor
comPrcial. Ese amigo mio á. qu1Pn llamaré Carlos, y
vo vivfamos en aquPI entoucPs allf, con la espnanza
de hacer fortuna. No lo pasábamo11 del todo mai, trabajando mucho y divirtién·
donos como Dios manda. sobrt, todo, en la temporada de
]os haños. allá nor los meP"S
Febrero y Marzo. El 11ño
65. si mal no recuPrdl', fueron muchos los bañiFta11 que
ncurriPron del interior de la
República, á E&lt;ecar al amor
de aqnel sol de fuP~o sus
miembros entumecidos por
la hnmedad de seis mP11Ps de
lluvia. Apenas nos alcanzaba el tiPmpo para g&lt;lz11r; un
dla era un baile. otro una gira ó 11na Pxpedición por el
golfo de Nicoya de 11in rival
belleza, con su11 verde11 islas
v 11n mar de zafiro, todo poblado de alegres y juguetones delfines.
-GenPral. e11tá. uste poetizan d o-jnterrumpió una
dama
-Siempre que hablo dPI
golfo de Nicoya me sucede
Jo mi11mo-replicó el militar.
Aquello Ps una maravilla.
Pero vuelvo á. mi aventura.
ó m1&lt;jor dicho. á la de mi
amigo Carlos. Sucedió que
Pntre las muchas hermo11as
bañistaA que concurrieron
aquel año á Puntarenas. había nna que era un portento. ¡Qué mujn Doña Soledad. qué mujer! ¡qué talle
así (y el genernl formó un
clrcnlo con los dedos Indice
v pulgar de 1111smano~);unos
dienteP más lindos qu11 las
perlas del j!'olfo, y unos ojos...
no hallo cómo pintarlos, en
fin j!'randisimos, nPgros co •
mo dos cajas de betún.
~¡Vaya una comp11raciónl
--Qué quiPre usted, 11sf me
Jo part cieron, y á. mi amigo
Carlos también, que todofoé
verlos v enamorarse locamente de . . .. ya no recnerno cómo se llamaba su dueña La puión de Carlos na
criminal. como ª" dice en los
dramas, porque la bella era
casada; si 11~ñores. casaua
con un caballero gordo, rico,
de muy buen apetito, en fin
toda una persona decente,
pero á mi juicio indigna de
poseer ~emejante alhaja. A
pesar de esto. era ella t11n
recatada. su porte rev11laba
tanta madestia y virtud que
bastaba á descor11zonar al
miPmo Lovelace. Carlos, no
pud;endo hacer otra cosa
mejor, se limitó á adora1Ja en secreto, sin dPjar por
esto de enderezarle 1m11 baterías
Bien pronto, merced á PUS delicadas atenciones, logró captarse la buena voluntad del marido yun poco
también l:i de ella El pobre muchacho se desvivla
zanqueando la ciudad á. caza de frutas, flores y conchas. para obsequiará su amada; vera completamente feliz cuando ella le dPcfa, ahuecando en una sonrisa los divinos hoyuelos que tenla en la boca: Mil graci11s por los marañones que nos mandó uste ayer Estaban ricos. O si no: ¡Qué amable en usted! No se puede imaginar cuanto le agradeció mi marido los cocos.
Cuatro se ha comido hoy; temo que se enferme.
Cualquiera frase de est8s ponla á Carlos de buen
humor por vP.inticuatro horas lo menos Sin embarl!'o,
durante sus largas noches de vigilia, se reprochaba
amargamente su tonterfa, 1111 ridfcula timidez, apenas
propia de un adolescente. Entonces hacia grandes y
arr'esgsdoa nroyectos. Sí. él la hablarla resueltamente. dPclarAnd11Je FU loca pi.sión; y con t11le11 colores se
la iba á. pintar, qu11 A mi&gt;no11 ~ b6r ella inaP111~ible como una piedra, habrla de ablandarse. l'tro todo P.ra
Pncontr11rse á PU )Han, que sus pl11np~ se di,svanl'cfan
como el humo azul de un cigarro. Su resolución se

estrellaba contra 11quella carita de madon11.. q~e respiraba honradez y virtud¡ le temblaban las piernas,
se le en•umia la lengua .•.. vamo~ que el muchacho
tenla menos ánimo que una colegiala.
Asl las cosas llegó el dia señai11.do para una excursión por el Estero. A las cuatro de la tarde, calm~dos
en parte los rayos del sol, nos embarcamos _en cmco
lanchas de buen tama:io. Atravps11mos rápidamente
la. parte ancha del eFtero, pero 111 lleg~r á los canales
continuamos bog»ndo con mucha le11t1tud. Yo no he
estado nunca en Venecia, pero dutlo mucho que sus
&lt;'anales famosos superen {I los del Estt1ro de Puntarenas; porque si bien es cierto que és_tos ci..recen de_palacios rt·emplézanlos con ventaJa 1011 más ricos
dones' de !11 nat1,raleza. Juncos, palmeras y helechos
crecen alli c~n extraordinario vigor, En los árbolP.s
frondosos y corpulentos, se anidan orquídeas mult1colore11 y los arbustos se pliegan en busca de frescura, meti't·ndo las ramas deutro del a_gua. Cad!I- VPzque
dábamos vuelta á un recodo, h11crnmts huir á una
bandada de gHzas; blancas como 11!godón 188 u_nas,
grist-s ó color de rosa las otr11s, qu" Ju ..go ª"' iban

º"'

LA MUSA DEL DOLOR.
má~ allá á continuar la ír11sca interrumpida. El $O] se
babia hecho inofensivo po:- la eepesura d"' los follajes.
De repente vibró en el aire una nota clara, penetrante, pero al propio tiempo llena de dulzura y voluptuosidad; era la voz sonora de la marimba, compañera
indi11pensable en las fiestabpuntareneñas. Un gritOPS•
po1,táneo de aleg, fa saludó al popular y bullicioso
instrumento; habíamos llegado al término de nuestro
viaie, un precioeo rinconcito cubierto de césped y en•
toldado por una enramada de palmas y hojas de ba•
nanero. Saltamcs á tierrra y luego comenzaron á. esta.llar los corchos del champaña.
Pasamos una tarde deliciosa, pareciéndonos más á.
una tropa de niños, que á gente seria. CRrlos se aprovechó de Jo muy ocupado que estaba cada cual en divertirse, para. cortejará su adorada,confiando en que
no seria nota.da su asiduidad. Ella pareció más comunicativ11 que de costumbre, h11ciendo mil mohines cada vez que mi amigo se empPñaba en hacerla beber
otra copa de champaña, ese vino pél'fido, enemil!'o encarnizado de la virtud, y cuyos efectos son diabólicos
en las muj•res. LIPgó lit hora dp,J rPgreso con verda
dnR ren" para toduF. Nadie q11Pri11. poner puuto final á t:m linda fiest:i; p~ro al fin fué preciso rebig'•

narse porque la obscuridad se nos venia. encima. con,
e 11a r~pidez con que se oculta y aparece el POI en los
trópicos. Carlo¡ tomó asiento_ al lado de P_lla, 1:n la última lancha, mientras el m11r1do, muy chispo, se empeñaba en quitar el remo á. uno de los bogas. Alborotó un rato por 111 negativa del hombrn, quedá.ndosedePpués profundamente dormido.
A la bulla y algazara de la fiesta, sucedió el silPncio. Todos callaban, adormecidos p_or el suave balanceo de las embarcaciones y el rítmico golpear de los
remos, que ha.clan brotar placas a•zulosas c8da vez:
que berlan el agua. De las or,llas llegab .. n á. bocana.das efluvio11 preñados de aromas tropicales entre los.
que dominaba el voluptuoso perfume de las resed11s.
Apenas podian distinguirse ya Pn la pP~umbrR las.
manchas negras de las embarcaciones qne 1b11n delante· los sonidos de la. marimba se oi11n cada vez más.
di~tantes, Carlos contemplaba á su be•mo11a compañera que parecia a.bsort~. y cerraba ~e. vez en cuando
los ojos como perslgmendo una vmón. Pasado un
gr11n rato, ella se puso á mirar las luceR que poni11n,
los remos en el agua, y curiosa de prob~r el ~fecto
por si misma, mtento golpearla con la mano. Carlos.
se la arrebató, dicil\ndole PU
voz baji¡. y ap11sionada: •E~ .
mucha imprudencill: Petas.
aguas e11ti\n llPnas de tiburones. • Ella no contestó nada, ni tampoco retiró la mano que Carlos conservaba
entre las suyas. Entonces desopetón. sin prt&gt;ámbulo alguno, Ca.rlo11 Re lo dijo todo:su amor inRensato, sus p11nas. sus ·eFperanzas. Ella
temblaba. mirándole con susPj11zos nPgros, que resplanrlpcian 11n la noche con 1111
d ,stello aterciopPlado y I]..,.
110 de c"ricias. Un sacudimiento delalan&lt;'hales an11ndó qne hablan llPgado. CarJos,ebrio de pasión, mnrmuróuna súplica á. su oido: ella
procuraba resistir, nPgar Jo
que su amante le pPdfa. nosé qué de ventana abierta á
media nocb11; pPro en el momento de saltará tiPrra . conteFtó que si con voz desfallPcida, casi angn~tiada
Pero veo-continuó PI general, qul'I esta hi&amp;toria 11eha bPcbo dema11iado larga y
voy á. pro~urar abreviarl11..
El rPsultad·o fué que mi amigo Carlos obtuvo uo11 cita
para aquella nncbe Ya supondréis Pi E'!,tuvo puntual'
á la hora convenida; pero el
pobre se tmcoritró con la vPn•
tana cerrada. Tocó di11l'rPta•
mente para anunciar tu prt!•
s11ncfa, v por toda rePpui,sta,
obtuvo los vigorosos ronq11irloq del dicho~lsimo marido.
"Vamos, pen~ó el burlado seductor. :va. pasó la primera
impresión " A la m11ñana siguiente. la bella babia de~11parPcido.
-Esa historia que acaba.
de contar el gPneral-interrum.pió, con sorpresa de todos, una señora que habla
intentado marcharse al principio de ella., y á la cual llam11ban Maria-me fué uferida en aquella misma época
por la persona á. quien ocurrió y que y11 nP exietfl. De
mAnern que la C0DC?C0 tan
bién CPmo PI general, y tal
vPz mPjor. Voy, pues, A. rPctificar su deeenlace, que h11
sido un tanto alterado por
RU narrador, el cual Pn todolo demás se ha ceñido ií la
más ePtricta vPrdad. Eaa pobre amiga mia, que estuvo en un tris de dar un mal
paso, llevo su locura al extremo dfl dPj•r su ventana
abierta, Cl'mO lo habla prometido; pPro el 11eductor, á
no dudarlo, compadecido de 1111 debilidad J inPXpPriencia, pues apenas tenla veinte años. no acudió á
la cita. Después de eete lance dePgraciado, 11rrepentida. y abochornada. de su conducta, mi amiga fué
siempre modelo de honradez.
-Si fuéramos á cenar: son las dos -dijo á.lguien.
Buena idea, re!pondióel General. poniéndosedep;é.
Todos hicieron lo n im10 1 encaminándose al salón
donde estaba dispuesta la cen11.. El general cerró la.
marcha. dando el brazo á. la sPñora que le había interrumpido. Cuando se convenció de que nadie les po•
dría escuchar, le prPguntó al oido:
--Dfgame usted la verdad, María, ¿es cierto que dejara ustPd la ventan-a abierta?
-SI, General; y toda la vida he de agradecerle Sil
generoso proceder.
·-Pues no me Bgradezca mted n11da, porque laq co11aR pasaron como las he rPferido. Sin rlnda eqnivo qul\ la vúntnna No er L la. ~Pg11nd11 "entlohic-ia1&gt;lm•r'&gt;
-- :,.¡o, g ... 1,er11J. la tPrc"rH: 1-1,a otra era la de mi 111 rido.-.R10.11&lt;00 FE1tNÁ:-m1cz GUAllDJ A.

217

EL MUNDO.

PAGINAS DE LA MODA
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I

Fig I.-Traje parisiense de recepción y frock para niña.

Lect.uras para las damas.
EL Cl.GA.RBO.

Habiendo recientemente f)rohibido la Emrratriz
-de Rusia que las señoras fumen en su corte, a pren1:8 rnropea ha participado de las sorpresas de las da-

mas de honor de ese palacio, Des_de los t!empos !Dás
remotos la mujer en Rusia ha tPntdo afición 11! cigarro y Ja costumbre de fumar. Además, es un hecho
que en todas las cortes de Europs el cigarro eFtá de
moda no sólo entre los hombres sino entre el bello
sexo.
· v ¡uLa princesa Tbyra, hermana d11 1a Em pe~a t nz
da, de Rusia, la Princesa Enrlqueta. de Prue1a, herma•

na de 111 esposa de Nicolás II, la Emperatriz de Austria, la Reina Re¡rente de Españ~, la Condesa ~e París, la R"'ind. de Portugal, la Rema de Rumama ....
fuman.
Se rPcUflrda á !a intrépida Reina de Ná.poleP, Maria de Wittelshach, que tomó una parte tan activa en
Ja defensR de Gaeta. Bien señida con el uniforme de
uno de _ los regimientos de infanteri&amp; de su ea-

�EL MUNDO

218

Mujeres electoras.

pnrn. marchaba al ful'¡ro con el crguro f'n los labios.
Pero PB de confesarse que en Rmia se bre todo, es
dond11 se ven hoy má~ mujeres de alta posición, compitiendo con los hombres en el arte de torcer cigarros
Los JUFOF que viaja u y puan tl'mporad11s en Euro•
pa. dice Maurire Ll'udet, son la gente más seductora
nel univt'rso. Se compr,nde pues su influencia positiva sobre las coFtumbres francesas. Su alianza tan
de~eada ha producido efectos indiscutibles en las
pPqu~ñaa como f'n las grandes cosas.
Bajo el se#!'undo ImpPrio, era la influencia española la que se hacia sentir. Casi todos los señor!'~ d11!
séquito de la Emperatriz fumaban. La soberana se
permitfa. flé6 vicio. pero con gran discreción-Jo que
no sucedía con Napoleón ll, uno de 1011 fumadorf's
mAs Pndia blados de la época. El Emperador y la Em·
peratriz tenían pred'lección por los cigarros mojRdoe
Pn té, y en la Corte de las TullerfaR hablan encontra•
do cinto número de imitadores Hny dfa todo se ha
democratizado. Las mujeres que fum11n forman¡,.
gión. Entre los burgueseR. el cil!'arro se ha p11e11to de
moda como bajo Luis XIV la larga pira· Abrsihsim
Bos11, el célebre grabador y pintor de siglo XVIII,
ha reprPsentado en muchas de .us obras, mujeres fu•
mando la pipa. En esta época era muy bien visto. Actnalmente se encuentra todavía en ciertas partes de
Holanda, excPlentes marlres de familia quienes al
at.. nder á las faenas diarias, llenan de tabaco pipas
colos11IP11.
·
Si bien es poco probable que renazca lll moda de
lo" tiPmpos d11 Luis XIV, el cigarro por contra ha adquirido derecho de ciudad entre las mujere@. Ya no
Fe cita como l'Xcepcional la co@tumbre d11 G11or¡re
S11nd. etc., etc. Y reflexionando bien, si la humanidad
Fólo tuvina ese vicio que reprocharse, no estarla lejos del ideal de la perfección.

TABACO PERFUMADO.
Tlu1. Lancet, diario inglés que ~e ocupa de medicina, publtca un interesante articulo sobre el tabaco
pnfumado y eus inconveniente~.
Nue8tras lectoras encontrarán en ese articulo explicadas en parte las razones por las cuales se nota
en algunos de los cigarros y cigar·illos que fumamos
un gusto más 6 menos desagradable pero indud11blementu no es del tabaco.
Dice The Lancet:
"Serias razones tenemos para creer que la agregación,
en la preparación del tabaco,
de productos perfumados ó
a1 omá tico@, puede ser muy
perjudicial á la salud, y que
e11te asunto merece que se le
tome seriamente en coneide. ración, teniendo en cuenta la
g:-an cantidad .de cigarrillos
baratos que se venden entre
lo~ jóveoes."
Un corresponsal nos envió
recientemente algunos ci!?'arrillos anunciados como del
mejor "birdseye." y cuyo pre•
cio era d.e 1-10 d. el 100. Como
debia suponerse, teniendo en
cuenta su bajo precio, estos
cig-arrfllos eran detestables,
y tenían un gusto aromático
completamente distinco al tabaco.
Habiendo consultado algunos de estos libros misteriosos, aun9ue útiles que encierran varios m!les de recetas,
encontramos gran cantidad
de fórmulas variadas pararemediar la falta de aroma y corregir el gasto desagradable
del tabaco de calidad inferior.
Para operar, bé aqui los diferentes productos indicados:
rafees de iris, habas de Tonka: bayns de Ginebra, semillas de cilantro, styux, corte-"""
za de cascarilla, raíces de angélica, ~lores de canela, anís
de China, clavo de especia,
salitre, cuasi, glicerina, raíz
de régalis, palo de rosa, azúcar, hojas de laurel cerezo, hojas de no¡ral, naranjas verdes, extract'o de
limón, ámbar, vainilla, bergamota, balsamina, cardamomo, cubeba, sasafrás, raiz de caña, extracto de
violeta, etc.
No es imposible que una ú otra de las substancias
de esta lista verdacteramente formidable, sobre todo
si el uso· del tabaco es excesivo, dé nacimiento á
má;; de una enfermedad.

lJn nue-vo modo de conservar la carne.
El zoologista A Fjel~trup, aconseja lo siguiente:
"Se mata el animal de modo de que el cerebro no
se toquP; un ayudante de@prende al momento el corazón abrié11dole un ventriculo para que la evacuación complete el de?angre que se efectúe. Este pro•
ceder tiene por base que la descomposión de la sangre es la principal cauPa de la putrefacción prematura de carnes frescae. Inmediatamentedespuésdeesta
operacibn se inyecta, con una geringa, en el sistema
venoso y por el ventriculo no abierto. una disolución
~alina más 6 ménos concentrada, según el tiempo que
dPbe conservarse la carne.
La operación dura uno• cuantos minutos Se ha.
pr11cticado con gran éxito durante tres meses en un
raetr.o danés.

Domingo 11 de Septiembre de 1898

Fig 2. Traje francés para paseo.
LAS NUllES Y LA'I PLANTAS

_Las nubeP. son masas de vapor acuoso que, suspendido en el aue no e.. pera má$ que una oportunidad
para desh"c..,,se en benéficas lluvias 6 en terribles y
espanto~as temp11stades. En atención á su naturaleza, cuantas causas favorecen la evaporación, tanta1:1
son las que contribuyen á su génesis y por tanto, á
las irril!'aciones per:ódicas del globo terráqueo. La
experiencia ha demostrado que los vegetales emitea
por el foll,,je y por la sup .. rlicie d,; sus tallos, en forma d_e vapor, la mayor parte de las aguas que han
servid~ para: su 1;iego, y que A vecPs esa función es
tan activa, que aun towa otra cautidad del subsuelo
la cual uniéndose á la primera. se vierte en una at~
mó~fera reseca ó muy di~tante del punto de la evaporación. Tal su(.'ede en las grandes s11qulas 6 en aquellos lugares donde los árboles existen al parecer
sin la influencia de las aguas, pero en estos casos
por efecto de las ralees profundas el liquido es ab'.
sorbido de las capas terrestres inferiores y después
de RPrvir al sostenimiento del vegetal que le absorve
se difande "º los aire11, • JimPnta á las plantas de raí;
superficial y diRminuye h11 pérdi&lt;ias acuosas que los
animales experimentan por la pid y los pulmont"s.

Por la primera vez se celebró en Francia una elección de este sexo, últimamente, para. nombrar una.
sPñorita que rPpresentara en el aniversario de "Michelt&gt;t" la Mu~a. E;ta. debla coronar el b"usto del insigne
autor con dos acompa.ñantl's. La idea nació en el ce•
rebro del músiro Gustavo Charpentier, quien aomPtiósu proyecto al Honorable Ayuntamiento y esta Corporación, por un mil11gro ~ingular, lo aprobó con dispensa de trámites, y lo que ed más estraño, concedió
fondos para su realización.
Se reuninon, pues, en .el anfiteatro de la "Bolsa
.:er Trabajo" cuanta@ mucbRehas bonitas se pudieron conocer presentándose 147, bien vestidas, encanta.doras, con· carácter de electoras y candidatas.
Al piincipia.r la sesión se mostraron prudentes y
hasta tlmidas. Aplaudieron á Bellán, síndico del Consejo, cuando les participó cuales eran los deberes de
la Musa. Se 11presuraron á votar olfateando la urna.
en que debfan depositar rn voto.
El ~eñor Montarqui11l ante? de que se procediera á.
tan imponente acto, dij'&gt; á las simpáticss jóvenes, que
dPbian haber nacido tc,das en Par!@, traer de 16 á
20 años de edad, ser laboriosas y vivir con sus padres;
"caso contrario, añadió, 'a que resultare electa. deberá reemplazarse por aquella que después de ella. hay a conseguido más votos"
Todas las prPsentes alzaron la trente con aquello
como declarando que las 147 llenaban los requisitos
que se exigiau.
¡A votar pues!
¡Como la mayor parte de l'sas señoritas no se c,noclan, se les suplicó se prendieran con un alfiler sobre
el pecho, un pedazo de papel sobr11 el cual pudieran
leerse los números desde el 1 al 147.
La del número 69 era encant!l.dora, desde luego conquistó 15 votos.
P11ro al proclamar este
reRultado 111s votantes seenfureciernn y se pusieron
á gritar: ¡Abajo el 69!
La pobre muchacha que
llevaba ese número semostró al principio muy altanera; después, asustada.
con tantos gritos se escon•
dió y se puso á llorar.
Sin embargo, las que habían votado por ellalaanimaron y volviendo á tomar
un aire de Emperatriz sostuvo todas las miradas.
¡Muera la calle de "La
Palx." gritó una joven.¡Es la. calle de"LaPaix" es
vuestra ca0 a de comercio
la que ha pagado vuestro
traJel
Los señores que ocupaban la tribuna como jueces, no sabían que hacer.
Ellos hablan fijado 11us miradas sobre una rubia en•
cantadora., la número 41,
de casto sembiante.
Tan legales fueron hs
elecciones que la. predilec. ta del jurado no obtuvo ni
un voto. Se habían formado, sin sentir, dos partidos,
uno que gritaba: ¡Fuera el
69! y otro que gritaba A la
izquierda: 11Fttera el 4111
En vano el Presidente
manifestó con elocuentes
palabr..s, que se habla esperado más respeto al sufragio uruversal.
-¡Nada tenemos que ver
con eso! exclamaron las votantes, pero no queremos
que sean electas ni la del
vestido de malva ni la del
vestido aznll En cuanto 111
númere 112 que ha ganado
algunos votos, está pintadul
Al momento la señorita.
núme-o 112 pasa frenética•
mente su pañuelo por sus
mejillas y ló presenta. inmaculado á las calumniadora,.
Fué por fin ell'cta rifosa la señorita Ernestina Curnt. con dos costureritas simpáticas por compañeras.
Habiendo llovido en el momento en que esas tres
gracias deblan coronar al t&gt;scritor que sin duda poco
conocían por sus obras, se vieron condenadas á tener la honra con que se vana.glorian muchos de nuestros diputa.dos: Ser nombrados y no hablar."

Oomlniro 11 de Septiembre d6 1898

LA EDUCACION DE LA MUJER.

EL MUNDO
Jamás llegan á form&amp;.r un hogar propiamente dicho
y lo que debla. ser u11 cielo, 1,e convitlrte en un infierno.
Sobre lo anterior podrlan presentarse muchos ejem·
plos de los qutl algun,s novelistas han pintado con vivido~ colores
A la mujer debe enseñarsEl aquello que pueda serle útil para. brillar en sociedad. hasta eie.·to limite, pero con especial;dad Jo que pueda y deba servir para
instruir, moralizar .V ecoaumizar en el hogar para
cuyc fin está llamada
La exhuberancia d11 conocimientos puede crear la
exhuberancia de faltas.
Poniendo el caso de que la mujer no forme hogar,
oebe enstiñársele un medio de ~•.tbdiot•r honradamente; pero adecuado a sus condiciuu11s físicas, moraltls
y ~ociales.
En la República del Norte es d,mde se cuentan los
mayores casos de divorcio: debe buscarse la causa.
Las mujeres sabia,; dei!deñu.n los trabajos mecánicos
de la casa.
En Alemania se han estableci do c~saR de instrucción de manera que sean vistas p'lr el público, lo que
en ellas se enseñi. es á co.ier, r-,mendar, confeccionar los alimectos, hacer pan, etc, etc.
Y es natural, son más loo pobres que se casan, que
loR ricos
Conclui,ión: á la esposa debe instruirsele para ma dre.

Este problema ha preocupado á los grandes hombres sin haber llegado h,lsta hoy á una solución satisfactoria Métodos á cual má~ brillantes se hRn puesto
en práctica dejando todos ellos grandes lagunas que
no se han llenado.
Balzac ha dicho "La mujer es un ab,smo sin fonuo"
y precisamente aquellos que menos puedan compren•
derla son los que más se han preocupado por cono•
cerla.
·
Et hombre desde su infancia manifiesta su tenden•
ch á algo determinado en la vida.
Al hombr~ se le com!lran cañones, so_ldados. máquina.i, herramrnntas d!l diversas arted é rndustrias 1:1us
jueg,&gt;i! predilectos demuedtran sus inclinaciones'.
A la mujer se le compran 1orraR, que arruya v pretende crear, muñecas que viste, peina, adorna y hace
hablar: casas que amu11bla y conotantemente cambia
de distrihución y asea.
La mujer nació para el hogar; así á la mujer se le
debfl dar una educación arreglada á sus inclinaciones Se le ha querido igualar al hombre, cosa imposible, toda vez que la naturaleza les ha he ello diforentes
La muje~, I?~s impresivnable que el hombre, puede
llegar al m1st1s1mo en lo que apren ia, si no se hace
con mét••do. No por eso se debe dPjar á la mujer .;in
instrucción, e11ta idea. d••be desecharse por ab,mrda·
pero no deb &gt;1 instrulrsele demasiado porque se arre~
bata~¡ hogar un ángel para crear una marisabidilla
que poco 6. nin¡n~n provecho deja á la sociedad.
Es más fácil conquistar que com 1render el corazón
Laq marisabidillas son á no dudar la prostitucián de las mujeres.
de los hijos.
JUAN PABLO RICHTER,

219
CONTRA LAS HORMIGAS

En una de las ~esiones de la sociedad Nac'onal de
Ho1 ti cultura cte F,aocia, uuo de sus miembros declaró que &lt;1e,tr11y11 !01:1 hormigueros, introduciendo en
ellotl un~ espo,,ja moja~a con miel, cuaudo la e11ponja.
e,tá c11h1erta &lt;te hormigas Ja saca para meterla tin
a!!'ua hirviendo
·
.
'Se ( btienen los mismos resuh:dos. sirviéndose en
lugar de la esponjd, de un cangrejo mut-1 to, de un
pe•c~do 6 de u11a pata de buey, que se colocan en los
horm1g·uer_os y cua11do eutrau eu putdr11cci611 atrae11
á las ho1:m1.ga.:1 q11rl .t1A _ le.:1 .a5 Jomtinrn. St1 quitan del
horm1gu_"1'.º con uuas plll&amp;as ~sos objcitos, y Btl llevan
á un rec1p1ente de agua hirviendo.
CONSERVACIÓN DE LOS MELONES

Esta fruta debe come1se tan ilH'"'º rom'o t&gt;Ff é mRdura, porque se cons_erva mu.v mal pierde de un día
para otro sus preciosas cualidades.
Hay dos proci,dimientos poco conoriilo11 aún, 1 or
los cuall's se pueden conservar esas cucurbitáceas
. Cuando se quieren guRrdar los melon~s, es nece~ar10_ cortarlos a.r,tl\~ ile que estén maduro~. y dejarl&lt;&gt;s
enrntar unas 18 o 2-! horaF; despues se le11 coloca en
un tonel lle1•0 de ar+'ua, 6 de serrín mezclado con CRrbón en polvo, todo b' en ~eco. Es necPsario que Pl tonl'l 110 esté t&gt;Xpue~to al frlo; á la luz niála buml'dad.
Por este sencillo procedimiento se pueden conservar
los melones unos veinte d!as
Cuando se trata de couservar los melones complet~meute maduros, el único medio que se puede l'ID·
p1ear, es colocarlos en un refrigerador, donde pueden
durar fresros mAs d0 un me@.

y

MODO DE ECONOMIZAR LA CEB.\DA

Para economizar la. cebada que se da como forraje
A los animales, se le pone á remojar durante alguna!!
horas Pn el agua, La experiencia ha demostrado que
con esta costumbre se puede disminuir una tercera.
parte de la cantidad de cebada. A los caballos espe·
cialmente, se les gastan mucho los dientes masticaudo la. cebada, y de alli que trituren muy mal v que
algunos por la mucha avidez con que la comen; ia traguen en su mayor parte entera, esto constituye una
pérdida completa para. la. digestión. La maceración
de 1~ cebada _en el agua, durante tres horas, remedia
11se rn.:onven1,.ntP, pues el grano se hihcha se ablanda, y los animales lo mastican y lo digieren mPjor.

FJg. 3. Traje de:foulard.

FJg. 4. Traje:de casa, nue-vo .modelo.

FJg. 3. Traje de piqué.

�Domingc 11 de Septiembre de 11:!91'

EL MUNDO

220

Cuerpo ligeramente ablusado, con hermosas aplicaciones de blon•
da, cerrado á la. izquierda por dos rosetone11!
FJG. 4-TRAJEl Dlll CASA. NUEVO ~iODELO

La falda es de tafetán negro con aplicación completa de punto
de seda bordado de grandes gulas de no me olvide@.
Cuerpo blusa de escocés de lana y seda, ceñido por un cinturón .
de raso.
Aplicación de avalario á ambos lados del frente de la blusa, muy
el Pea nte.
Jockeys avolantados y manga jus•a..
FIG

5 -TRAJE Dlll PJQUÉ

TOMO II

MEXICO, SEPTIEMBRE 18 DE 1898

PARA MEDIA

ESTACIÓN.

La falda es completamentfl lisa.
El cueroo ablusado, va ceñido por un
cinturón de r&gt;1so negro, con elegante ro·
setón á la iz.:¡uierda, y tiene una graq
aplicación bordada en el frente.
FIG 6.-BATA Y JACQUET !'MOKING PARA
CABALLERO,

Es de paño a~argado, figurado elegan·
temente el pJimero. LoR revesPs del cue·
llo .v de las mangas no llevan figura.
Ell•gante cordoncillo de seda orla los
bordes y un gran cordón de lo mismo, ciñe la bata.
El jacquft smoking de paño pero con
galones de seda obecura en forma de alamare&amp;.
FIG, 7-ULSTER PARA NIÑA DE 13 Á 14 AÑOS,

Es de p11ñete dibujado de 11marillo y
oro y gris acero de un encantador e.ecto,

Fig 7-fflster para niña de 13 á14. aílos.

Fig, 6. -Bata y Jacquet smoking para .caballero.

.¡

Nuestros Grabados.
FIG, 1-TRAJE PARISIENSE DE RECEPCIÓN Y FROCK
PARA NIÑA

Es de gros gris ace10 con una profu@a aplicación
bordada, formando llorones y guias de un exquisito
exotismo, asi en la falda e mo en el corpiño que se
abre sobre una bellislma chifoné dti muselina de seda
blanca, rematada en un fantástico rosetón delseda.
· J ocqueys sin bordado, muy sencillos.
;
El frock e&amp; de piqué con capelina figuri.da y alter·
nados oe muselina chifoneada
.
Un elegaot.~ cinturc:mcito de tul, con los mismos al• ,.
ternados Jo eme graciosamente.
_:,

FIG.11.-FROCK PARA NiÑA
DE 8 A \1 AÑOS.

Es de piquP- rojo, con un
jokey cuadri,do, de bordado.
La falda es plana, gra•
ciosl}mente plissé
Mangas justas con elegantes abullonados.
Cinturón del mismo género, sin hebilla.

FIG, 2-TRAJE FRANCES PARA PASEO,

Es de foulard de seda finísima, moteado de
floja.
, ..
Gran sobrefalda chifonóada, de sumo efecto.
,i,,1
Cuerpo dragón con coselete á 1:&gt;andas de raso ne• ...--$
gro, alternadas de cho~s de muselina de seda, todo :'%;
sobre un fondo de la misma.
·,,i
Jockey capti•:hoso y mangas del mismo estilo que ·
la sobrefalda,

Modo de limpiar las telas
de seda.

Azul pálido figurado con elegantes guias ligera•
mente realzadas.
Dos volantes eu eepiral, ornan la falda y otro corre por su extremidad mterior en toda su longitud.

-- :

V

Para limpiar y lavRr una
tela de seda, de color ó
blanca, y darle el lustre de
nueva, se le moja, frotándola con cuidado, con claras de huevo. Se forma sobrl' la tela una especie de
espuma, que oora so~re el
tejido mejor que el jabón.
Cuando la tela ebtá limpia,
se Je mete en II gua fria
que se remueva hasta que
quede llmpida. Se pone á
orearla tela de seña enun
tr po limpio, y se le aplancha, cuando todavia está.
húmeda.

FIG. 3-TRAJE DE FOULARD.

...

jacquet deg:-ansolapa bordada que puede ir cerrado
ó abierto sobre una gran
camisa de muselina de se•
da e:egantemente chifo •
nea.da. sencillos galones de
gusanillo en lineas decres•
centes. ornan los lados y
la espalda del jacquet y
forman guias elegantisimas á los lados v cerca del
remate de la falda.

. .:-

~ .......
..,;:;,-:'.:

~

_

-- --~
...

_ _ .. =;. \---~ -

Frock para ntn.a de 10 á 11 anos.

-

Fig. O. Traje para niilo de
4 á5anos.

con dos filas de botones fantasia, y capelina de
doble aleta, lig-eramente plegada.
FlG. 8-FROCK PA'!tA NIÑA DE 10 A

11 AÑlS,

Es de sarga azul obscuro, adornada con bandas
de galón bordaClo.
Jockey cuadrado. Jockeys muy elegantes
cuadrados también
Blusita justa, plissé, ceñida por cinturón
de galón.
FIG 9-TRAJI!) PARA NIÑO DE 4 Á

5 AÑOS.

Es de brown diagonal y consiste en una
blusita larga, de cuello marinero, ceñida por
un bonito cinturón y en pantaloncito aja.reta•
do, sin ningún adorno.
Las solapas de piqué ligero, llevan bonitos
galones como adorno.
FIG. 10-TRAJ81 DE OTOÑO CON JACQUET
A'llllilR1'0 Ó CERRADO, DELANTERO Y ES PA.LDA

Es de paño amarillo humo y consiste en un

Flg. 10. Traje de otoff.o, con Jacquet abierto ó cerrado, Delantero y espald;,

~ _ ,i:\ a;a;1JJ.,11--11üJ..u..uw
Flg.1!,-Frock para nUla de 8 á Oallos.

MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA
Inaugurado en Puebla el 16 del actual.

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NUMERO 12

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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