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                  <text>280

EL MUNDO

paja yedda blancl\. Calota rodeada de un lazo de terciopelo negro cerrado delaut11 por un nudo de t ul de
malinas negro. Aplicación de lindos myosotis azul
tierno, con grueso mqnojo hacia adelante, acompañado de un nudo di, terciopelo n11gro.
FIG, JO. -JAQUET PARA MEDIA E STACIÓN.
Ea de un corte muy elegante, de tafetán perla y
malva A grandes ra.vas uuiendo~e en la parte po11te•
rior A una sobre f11lda que forma bonita cauda. Solapa• de sarga abi11rta11 Fobre una camisola de muselina de seda negra, cP.ñi.ia por uu c'toturón fantasía.
Galones de cordón de seda adornando la falda que
r1iruata un gran volante.

TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 9 DE 1898

FIG, 11.-PELERINA FANTASÍA,

Es de terciopelo, con cuello Médicis, adornada con
un hermoso escudo bordado de guias y ribeteado de
cinta de seda. Redonda en el frente se abre graciosamente sobre el corpitl.o, no ocultando más que el plastrón.

TEATRO "JUAREZ" DE MONTERREY.

FIG. 12 -TOILETTE PARA TEATRO,

Gran cuerpo blusa con un yoke cuadrado y orlado
de blonda de seda.
.o/
..

;....---• '.,_ . '-:•--------,.

- 3/./

:--~¡:;':~,:· '- ,/ /
~

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•·.,;::,
2,

f
,t~jj.;
!' .,.

Fig. 10-.Jacquet para media estación.
· Se aplica por medio de nna pluma rPp'tiendo la
operac1óu h1111ta que se mitigue el dolor fuerte.
. ~ntonces se cubre la llaga con una capa gruesa de
h~unento, .Y al _cab~ rle _algunos dfas quedará recu•
b1erta la piel, sm c1catr1z alguna, c;,yendo el linimento en forma de escamas.
;Las qu.emadu.ra11 producidas por el fuego ó por algun lfqmrlo cahPnt11, se c11ran sin dolor y sin quefor•
me A~pula, aphca11do R~ brn ellas cataplasmas de zanahoria cruda rayada ó molida.

Fig. 11.-Pelerina tantasfa.

Nuestros Grabados.
FIG 1,-NU JDVO TRAJl!l DE CALLE,

Es de sarga de seda azul; el cuerpo va Ji.
geramente ablusado en el Frente. Está h,·rho
i:on un yoks redondo que se extitmde hasta
los hombros, es de mu, elina de seda y ostent~}eves pfüsés Al rededor dttl yoke el
corpmo termtna con tres hermosas cintas de
tafetán malva y blanco qu11 ribetean el ala
EUperior de 111 blusa.
Un lazo de taft'tár. mRlva y
b .an~o f&lt;_&gt;rma un Pl.. gante chou
A la 1zqu1erda de dicha blus11, y
uua basquiñii. de lo mi11mo orna
la falda. Las mangas y 111 cunpo llevan muchos gaiones en
bandas ·paraJela11 ouduladas.
FIGB 2 3, 4, 5 6 y 7.
Damos con f'ftos números una bonita
colección de trabajos para damas, de todos los modelos y de todos los géneros, de
los que más en bo!('a están Pn la actuali•
dad, propios para las labores de la estación
11ue s11 a prox1ma.
FIG 8 .-BLUSA DE CASA.

Es toda de muselina de @E'da, muy justa ccn ampliaR mangas rE&gt;mat1Jd11s en un
ligero carrujado &lt;'On remate dt&lt; blondas
y ceñidas A la muñeca per lazos rosa. En
el frente y en la espa1da grandes plissés
y caello alto del mismo estilo de los remRtes de las mang-as, ornado de blonda.
Corbata de lazo azul.
F IG

Fig 13-Trnjes para ninos de 6 á S años.

9

- SOMBRERO WANDA,

Sombrero levantado en el delantero, de

Fig. 12-Toilette para teatro.
El cuerpo es do terciopelo y el bordado fig-ura un
bolero leye. U na gran fantasla bo, dada se prende al
talle hacia adelaute y cae 11u acuchillados muy agu,
doa sobre la falda de sarga lida. Mangas de sarga con
grandes bullone11.
FIU. 13.-TRAJES PARA NIÑOS DE 6 i.. 8 A:&amp;os.
El primero es una jaquette pasada, de sarga de seda azul marino, con cuellito marinero completamente
superp~esto sobl'e unas soll1pas triangulares.
Dos filas de botones adornan y cierr1tn la prendita
que ~ae sobre una enagua de pt1rcal floreado muy
sencilla.
'
. El segund? PB un jacquE&gt;cito de sarga diagonal,
tambiéu, abierto sobre una camisola marinera muy
elegante Dos jorkeyH ornado11 d11 cinta en dibujo escocés. adornan los . hombros. Este jacqueclto cierra
muy Justo por medio de dos filas de botones.

1
ELTELON DE BOCA.

•

NUMERO 15

�EL MUNDO

282

ser eminentes; pero mafia.na empezarán. Hoy ya.
es tarde, tienen que recibir una visita, van á escribir cartas.
Y en ese aplazamiento constante transcurren
diez meses y cuando pasan las fiestas de Septiembre, nerviosos, sobrexcitados por el pavor,.
abren el libro y leen día y noche, sin descanso,
hasta que los llama el campanillazo del sinodal.
Pero eso sí, el aiio entrnnte no volverán á pasar este susto y cuando llegue Octubre los encontrará tranquilos, dispuestos y nutridos de
ciencia.
Permitidme que lo dude, jóvenes estudiantes.
Hay propósitos que no son para nosotros sino palabras, puras palabras.
Dick.

LASEMANA
Sobre el fondo de los sucesos banales, destaca
su relieve vigoroso el escándalo de Irapuato.
Una multitud, momentaneamente emancipada
de tod~ coacción legl\l, opone las brutales nega•
ciones de su fanatismo A la conciencia libre. Nada
respetan sus salvajes impulsos: invade el hogar
inviolable, maltrata áinofensivas mujeres, destru·
ye libros y papel..:s é injurian á los impenitentes hereciarcas que en este país libre tienen
asegurados por la ley respeto á sus creencias y
libertad para su culto.
Y hay quien en presencia del atentado crea un
ar.acronismo incomprensible esta irrupción de
salvajes en la nueva vía del progreso. Hemos
avanzado mucho en cultura y eduMción civil y
natural es que nos avergüence confesar el analfabetismo moral y político de las masas, tan vagamente iniciados en la pasiva aceptación de un
estado cuyos beneficios ni conocen, ni necesitan,
ni reclaman. Pero podemos darnos cuenta del
enorme y secular trabajo de adaptación que significa un sentimiento altruista, un acto de respeto
á los derecho3 ajenos; exigir de seres primitivos
el ilustrado civiamo de UD Ocampo sería insensatez. Lo raro no es que rompan los instintos el valladar que los contiene; sí maravilla que haya
fuerzas bastantes á moderar sus impulsos.
Por lo demás, esos arranques de ferocidad snn
de todos los tiempos. Las multitudes de Roma
acusan á los cristianos del gran incendio ó de la
derrota de una legión y los arrojan a las fieras;
las multitudes de la Edad Media precipitan sobre
los albigenses, sobre este monje herético ó aquella hechicera, todas las absurdas imputaciones
que la pasión popular acepta sin discutir, para
crucificar ignominiosamente al primero de quien
se dice «ese es un enemigo».
Las multitudes alemanas de Munzer en tiempo
de la Reforma y las de J ourdan en tiempo del
terror, como los fanáticos que gritan un día en
París: "muera Zola" y al día siguiente "viva Zola,11 son eternamente iguales á si mismas, incon•
secuentes, crédulas, "terroristas por miedo" como
decía Madame Roland de Robespierre . .. .
Cualquiera que sea el fin, religioso, político ó
de patriotismo que persigan los hombres agrupados en multitud, el sentimiento de la solidaridad
que los une y la corriente de su mútua sobrexcitación, los hace inaccesibles á toda piedad. En
nombre del evangelio matan y tiranizan en nombra de la democracia . . ..
,.,,¡

La democracia mexicana dejó pasar inadver•
tido, casi por completo silencioso, el aniversario
de la Constitucion de 1S24.
Y sin embargo, aquella primera carta política
fué una aurora, y como la de 1857, un acto de protesta vehemente contra la opresión delos privilegios sobre el pueblo llano y contra la tiranía de
la intolerancia sobre los espíritus emancipados.
El inspirador del Código de 18:24, fué un sacerdote, uno de aquellos miembros del bajo clero,
que confinaban por su inteligencia y su ambición,
por la cultura y las facultades activas de su ser
inquieto con los altos dignatarios posesionados
de la influencia y del poder y que por sus orígenes y su vida extra-curial, por su cuna criolla ó
su sangre mestiza, llevaban en el corazón las
amarguras y en el espíritu los ideales de los oprimidos.
Ramos Arizpe nunca fué un postergado: la Iglesia y el gobierno virreinal le devolvían en distinciones honoríficas lo que él puso de talento,
iniciativa y vigor al servicio de sus instituciones
de enseiian.za; pero no se sometió jamás y cuando concurrió como diputado de América á las
cortes de Cádiz, defendió á sus coterráneos con
desinterés y valor.
Las discusiones de la Constitución espaiiola de
1812, lo adiestraron en el arte de la revoli¿ción
doctrinaria. Aplicó el método, y la carta de libertades que escribió Ramos Arizpe-, á través de
treinta aiios de sacudimientos y de indecisiones,
fructificó en la de 1857.

,,..,

Algún diario de esos que toman muy á la letra.
el texto cónstitucional, se interna en un océano
de lógica para comentar,-muy sériamente y con
las mejores ir.tencio:ncs,-la aprehensión de cua-

•

Domingo 9 de Octubre de 189&amp;

Sra. Maura A.lfaro de Garrido.

renta ó más mendigos que asolaban las calles
céntricas de la ciudad.
Según el delicioso razonador, la policía ha
obrado· atentatoriamente, porque,-es claro,todos los habitantes de la República, tienen derecho para pedir y todos también lo tíent:n igualmente ilimitado para no dar. De lo que se infiere,
que los mendigos han sufrido un atropello.
Sin ser tan constitucionalistas, y por otro smotivos, hay quienes se quedan fríos y no aplaudeu
el celo que muestra la policía para. desembarazar
de mendigos la vía pública.
Má.s de UD ciudadano en pleno goce de recursos para vivir, se alarma y teme que no haya
medios humanos ni divinos para acabar con otra.
plaga peor que la de los mendigos: la de los sablistas.
Si vamos á comparar por los efectos, la medida
que destierra la mendicidad menuda es más bien
estética que positiva. Con doce centavos se aca•
lla el clamor de una docena de mendigos y es raro que un homhre medianamente listo sufra más
de esos asaltos !\ quemarropa cada día.
Pero el sablista ...... Cada uno de ellos representa por lo menos un cargo de cinco pesos etJ el
bolsillo de la víctima. Y la periodicidad del ataque es de un isocronismo ~atemático: no falla
jamás.
Podrá por una ú otra causa disminuir el ingreso ó aumentar el pasivo de los que tienen de
qué vivir, pero los que no tienen de qué vivir
jamás perdonan la contribución que aquellos les
pagan. Antes que saldar cuentas con nuestros
acreedores ó satisfacer las necesidades más urgentes, hay que cubrir la lista civil de los mendigos vergonzantes que viven á nuestras espensas.
Contra estos sí que valdría la pena de que se
lanzara en formidable campaiia la autoridad.

Corren los días de la quincena y cada hora
trae nuevas torturas al interesante gremio estudiantil.
Los exámenes! .... El día 15 empezará el temible período escolar que como las batallas, tiene inesperados triufos, hecatombes expiatorias
y una fuga incontenible de dispersos.
La gran masa de los noveles oficiantes de la
ciencia ofrflce á esta hora uno de los aspectos
más curiosos y tí!)icos de nuestras costumbres.
Un ejército de adolescentes, consumidos por la
vigilia y la preocupación devora, en una quincena volúmenes enormes que tienen aún el polvo
de diez meses disipados en la divagación poética
de los sueiios ó de ideales calaveradas.
Maiiana. .... mafiana . ... mañana. . . . Ese ha
sido todos los días su propósito, sinceramente
querido, desde que las cátedras iniciaron sus tareas. Estudiar mucho, ganar el primer premio,

Después de las luchas espantoB!ls y sangrientas en busca de la lib~rtad, para sacudir el ominoso yugo del musulmán, que por tantos siglos ha
pesado sobre la infeliz Creta, por fin se aproxima la época de su manumisión. Las potencias
europeas se han decidido á arrancar ese territorio de manos del Sultán y á constituirlo en país
neutral, regido por una comisión internacional,en
tanto se decide su suerte en un próximo porvenir.
El reciente levantamiento que ensangrentó las
calles de Canea y ocasionó la muerte del cónsul británico y de algunos soldados ingleses, y
provocó horrible matanza de cristianos, sin que
las fuerzas turcas hiciesen nada por sofocar el
motín, ha hecho que se activen las negociaciones
suspendidas después de la guerra de Tesalia, y
que se procure á toda prisa destruir para siempre el dominio musulmán de la isla sagrada. Lo1
embajadores de Rnsia, Alemania, Francia é Italia en la corte de Constantinopla, acaban de presentar un ultimátum al gobierno del Sultán, señalando el perentorio plazo de cuarenta y ocho
horas para que salgan todos los soldados turcos
del territorio cretense; á toda prisa se han mandado refuerzos por parte de las potencias, para
sos~ener estas reclamaciones; nuevos buques extranjeros han llegado á las águas de Canea, y no
sería extraiio que se estableciera otro bloqueo,
y que por medios violentos be arrancase de las
fortalezas de Canea el estandarte musulmán, que
todavía ondea allí como oprobio de la civilización.
Es tan resuelta y decidida la actitud que han
asumido los príncipes cristianos en esta ocasión,
que al fin el CaUfa de los creyentes tendrá que
ceder, reprimirá su odio insaciable contra la fé
de Cristo, suspenderá su sed de sangre y tendrá
que retirar á sus genízaros, que en el último motín de Canea vieron tintos en sangre de inocentes, basta la empuiiadura. sus feroces yataganes. Pudo orgulloso, después de sus triunfos de
Larisa, creerse otra vez dueilo absoluto é indiscutible de la tierra de Minos que por dos siglos
ha peleado en busca de su libertad; pero vueltas
ya de su asombro las naciones cristianas, después
de los fáciles triunfos del turco sobre los débiles
helenos, reclaman hoy los fueros de la justicia,
acuden á segregar otro girón del manto escarlata
del Imperio otomano, y dan un paso más en la
ya acordada disgregación del patrimonio carcomido de Solimán, en tanto suena la hora de arrojar para siempre á los hijos de Mahoma más allá
del Ponto Euxino y de expulsarlos para siempre
de la basílica de Santa Sofía.
No bastan los triunfos de un díá. ni las brillant~s hazafias. de ~na guerra, contra un enemigo
diez veces mfenor, para galvanizar el cadáver
del carcomido Imperio turco. Sus días están contados, su conducta ha sido pesada en la balanza
de las naciones, y encontrándola falta, se ha decretado ya su condenación. Ni retroceden los
pueblos en su evolución, ni tampoco pueden vencer los efectos de la carcoma y la putrefacción,

cultades que sólo podrán resolverse, siquiera de
una manera provisional, en las conferencias de
París.

X.X.X.
7 de Octubre de 1898.

*

**

El drama pretoriano de que hablamos días pasados, iniciado en los alcázares de Pekín, se ha
desarrollado con todc, su repugnante interés, y
hoy el débil Emperndor, á la merced de sus enemigos y en poder de los certesanos que giran en
torno de la Emperatriz viuda, es el juguete de
·1os mandarines, es un harapo envilecido que todos deaprecian, y menos feliz que el último de sus
súbditos, se ve reducido á la triste condición de
vivir todavía rodeado con los atributos de su
grandeza y envuelto en los esplendores del trono, sin ser dueiio de sus actos y conservando sólo una sombra irrisoria de su extinta soberanía.
Solió con las reformas dellmperio, y la reacción
lo tomó entre sus garras; pretendió uncir su país
al cttrro del progreso, y la tradición abrumadora
lo aplastó bajo su peso; soñó una transformación,
una regeneración completa del Imperio, infilSrHa. Herlinda Segura.
trando en sus miembros ateridos, inoculando en
Desempefíó brlJlantemente el papel de .Amnerls, en el último
su organismo secular, inyectando en su sangre
concierto en obsequio del Sr. Presidente.
estanc11da gérmenes de nueva civilizacion, de
1
ideas modernas, de engrandecimiento y de vida, ---------------------------------------------y los adoradores del pasado, los que viven eternamente prosternados ante el ídolo de las tradi- los espaiioles. En la actualidad son tres los que
ciones y se encantan en la contemplación de todo se disputan lasoberanía del .Archipiélago magalo que fué, se levantaron contrn él, atizaron las llánico: Esparta, duena de la mayor parte de las
ambiciones de la vieja Emperatriz; y si no Je en- islas y con posiciones formidables en las islas
venenaron como con insistencia se ha dicbo, fué Visayas, donde le permanecen fieles la mayor
porque era mejor para sus aviesas intenciones parte de los hllbitantes; Aguinaldo y las huestes
que quedara de cuerpo presente para atender á de tagalos que lo obedecen, posesionado de la issu derrota, que permaneciera de pié viendo co- la de Luzón y alguna otra de las vecinas, promo se desmoronaban sus insensatos ensuef\os, y clama la República de Filipinas, declara la indepresenciando, para su martirio, la glorificación pendencia de todo el archipiélago y pretende
imponer la voluntad de los tagalos sobre tollos
del pasado tan aborrecido por él.
El Imperio moscovita se regocija con estas los habitantes de las numProsas islas, los amerireacciones, mira en ellas la realización de sus canos, duefl.os de Manila y de Cavite y de los teideales; los más adictos al gobierno de San Pe- rritorios adyacentes, reclaman también la poseters burgo han sido los agentes activos de la cons- sión de todoel territorio magallánico, y azuzados
piración, y aunque sólo tuvieran que ver la derro- por la prensa que quiere la expansión territorial,
ta de los agentes británicos, aunque esta circuns- piden que los representantes de París exijan de
tancia no acrecentaí'a su rnfluencia. y multiplicara los espafioles la renuncia de toda soberanía en
su predominio, le bastaría la satisfacción dever aquellas apartadas regiones.
humillado á su enemigo para que moviera en
*
sentido todas sus maquinaciones.
**
La usurpación de la Emperatriz viuda está ya
De las tres entidades que reclaman para sí la
consumada. Por la astucia ó la violencia, el fementido Emperador reinante ha firmado su abdi- soberanía de Filipinas, ninguna es dueiia más
cación, ha cedido la magestad de su poder á su que del territorio que pisa, ninguna puede im•
augusta tía. Detrás de la dama que conspira, es- poner su voluntad sobre las tierras del vecino,
tá el Czar de todas las Rusias. ¿quién preter.derá ninguna en el momento actual puede lograr que
intervenir? ¿quién osará oponerse á las deter- prevalezcan sus órdenes más allá de donde alminaciones del Hijo del Cielo, que parece haber canzan los tiros de sus cartones. Están frente á
obrado de su expontánea voluntad, libre de to- frente en defensa de intereses opuestos, y se esdas maquinaciones, y por su propio y sobera- pera con ansia que la conferencia de París dé sono albedrío? En vano pretenderán intervenir los . lución al problema, en vista de lo que exige la
que '-!uisieran que prevaleciera su influencia en Unión Americana por sus victorias sobre Montolos consejos de Pekín, en vano querrá la Gran jo y Jáudenes, y lo que reclama España por sus
Bretaiia acudir en defensa de una influencia que derechos tradicionales sobre las tierras que desse le escapa. Los -agentes moscovitas lograron cubrió Magallanes y conquistó Legazpi. ¿Se hapenetrar al alcázar de Pekín; y no es fácil que rán oír los representantes de Aguinaldo, que ya
con notas diplomáticas y reclamaciones de pe- van rumbo áParís, pretendiendo tener voz en las
riódico se les pueda expulsar. Se han asentado discusiones? ¿Logrará Agoncillo, el jefe tagalo,
allí por su propio derecho, y sólo UD conflicto que su voz resuene en el salón de embajadores
armado, sólo un rompimiento abierto podrá arran- de Quay d'Orsay dondt: se reunen los comisionados de la paz?
carlos de su puesto.
No lo creemos. Si :M:c Kinley no quiso'recibirEn el temor de ese conflicto, se ha establecido
cordial inteligencia entre las dos potencias riva- los con carácter oficial, ni dar oídos como Presiles. se han limitado las esferas de acción de ca- dente de la República á agentes de los insurrectos
da una y recogido la parte de botín que cada tag!\los1 mal podrían los representantes de Espa•
cual pudo tomar en los revueltos mares orienta- iia y Es tados U nidos concederles ningún carácter
les, Siguen tranquilas, atisbándose en la sombra, ni menos atender á sus reclamaciones. Podrá
espiándose en secrete y pretendiendo sorprender acaso conferenciar en lo particular con los comiel momento má.s oportuno, para vencer en aque- .sionados americanos, pero un carácter oficial no
se le habrá de conceder. Obrar de otro modo
llas regiones á su émula aborrecida.
sería reconocer al Dictador, reconocer la República
de Filipinas y conceder derechos, y por
*
**
ahora no creemos que estén dispuestos á hacerlo
Mientras los individuos de la comisión mixta
internacional celebran en París sus primeras se- ni Espaiia que no abdica de su soberanía, ni Estados Unidos cuyas aspiraciones no se conocen
siones, para acordar las bases definitivas de la
paz entre los Estados Unidos y Espafl.a, la cues- todavía.
Entretanto lns hostilidades no cesan entre estión de Filipinas permanece insoluta, y espera de
las decisiones de ese consejo la última palabra. pañoles y tagalos, y ll\S rivalidades entre é;;tos y
Ardua es la tarea encomendada á los comisiona- los americanos se hacen cada día más patentes.
dos de la paz· la cuestión antillana no ofrece Recíbense noticias de nuevos encuentros, se haningunas difi~ultades, pues eran claras y defini- bla de capturas de buques insurrectos por los
das las proposiciones acordadas sobre este pun- cruceros de Dewey, y aunque parece prevalecer
to en el protocolo de Washington. No así el pro- el sentimiento anexionista, la aspiración á un problema filipino: cuando se firmaron los prelimina- tectorado de Washington por parte de ciertosinres de la paz, Manila estaba todavía en poder de surrectos, el embrollo crece y crecen las difi-

(

RESUMEN.-La libertad de 0reta.-Otroglrón arrancado al patrimonio del Snltán.--.Kl ultimátum delas PO•
tenclas.-La conspiración en el palac:o de Pekln.Un Emperauor que abdica y una Emperatriz queconsptra. -Los agentes rusos y los agen1es lngleses.-L~
preponderancia moscovita. -Forzada tranqutlldad de
las potencias. -Las conferencias del'aris.-.Klproblema fillplno.-Tres poderes, tres gobiernos y tres
duen.os -Embrollos y dlficultades.-El agente de
Aguinaldo. - ta misión de los comlsio:Jados de la paz.
-Conclusión.

J

1

283

EL MUNDO

cuando caen ya. en pedazos roídos de miseria y
podredumbe. L'\ manumisión de Creta, es un paso más de avance para borrar del mapa de Europa esa mancha que se llama Imperio Turco.

¡lolitita ®tntral.

Obtuvo ruidosos aplausos en el papel de A.Ida que representó
en la última velada
en obsequio del Befíor Presidente de la RepúbUaa.

Domlna:o 9 de Octubre de 1898.

----

LA EXPOSICION INTERNACIONAL EN PARIS
PA.RA. 1900.
Ya se acerca la fecha en que los franceses han convoc..do á todoi1 los puablos d11 la tierra para celebrar
juntHmente el f,n del siglo XIX y el uat1ilicio dt'l siglo XX. Desde hace m11sei1 be mu11ven en las orillas
del Seua. muchos millares de manos lat oriosu, ocupadas en los preparativos dt1 la lllagua obra. Ninguno
puede figurarse, ni siquiera aproximadamente, todo
lo que significa una Exposición internacional precisamente en Pal'is, y u,uy pocos saben cuantoij cambios
topográficos traerá conij1go ésttt de 1: 00 En otras
grandes capitale@ que han ofrecido exposiciones internacionales, se ha estado de acuerdo desde un principio sobre el lugar que deberían ocupar, debido en
gran parte á que era la primera vez que efectuaban
tales concur@os. Parla, en cambio, ha visto ya repetidas veces exposiciones internacionales y á una población de doi1 millones y medio de habitantes, no es
dable fatigar por largo tiempo con los mismos espectáculos
He aquí por qué no ha sido cosa fácil idear para
1900 algo que dejara satisfechos á los exigentes pa•
risienses. Por otra parte, quadaban de la últim&gt;l exposición algunos edificios y no pocas construcc~ones
11ue importaron fuertes gastos y mayorei1 trabaJos y
que eri. preciso aprovechar en la próxima, entre otrati,
la renombrada Torre Eiffel, el más alto testimonio de
los progresos ae la arquitectura férrea.
Asl pues, para ofrec1•r algo nuevo, túvose la idea
de establecer los terrenos de la exposición dentro de
la ciudad, al contrario de lo que hasta noy se ha
usado.
La entrada principal será por la plaza de la Concordia, que tiene f~ma de ser la má~ hPrmo,;a plaza del
mundo botero. Oblicuamente de frent" y del otro lado del Sena, eijtá la ancha plaza de IJs Inválidos que
ha sido incorporada á 1011 terrenos que ocupará la
Exposición, lo mismo que los amplios muelles á ambos lados d11J rio, el Quai d'Orsay á la izquierda y
el Cous La Reine á la derecha. Es1os muelles forman
RSI la umón ent1e el campo de la úhima exposición y.
el de la nueva.
Quedaba. Je la exposición de 18.55 y á un lado de
los Campos Ellseos, el conocido Palacio de la InduPtria, de 250 metros de largo y 101:l de ancho. que se ha
venido utilizando para expoi1iciones artísticas, pero
que ha sido menestar destruir para subs&amp;ituirlo con
dos hermoslsimos palacios que se de&gt;stirn,rán definí•
tiva y perennemente para a1bergar los tesoros del artti francés,y que sin duda conFtituirán las más notables
joyas arquitectónicas de la ya rica París.
Serán de dimensiones colosales y ya hoy se ve brillar la blancura de sus muros por sor,re la obscura arboleda de los Campos Ellseos, sin que por esto se crea
que estén próximos á concluirse.
La perspectiva que se ofrecerá desde los Campos
Ellseos al visitante de la Exposición de 1900, no podrá ser más maravillosa: además de los ya mencionados palacios del Arte que por si solos deberán asombrarle, tendrá enfrente los monumentdes pilares del
Puente de Alejandro, sostenidos por gigantescoR grifos, y en el fondo la dorada cúpula de los Inválidos.
Dasde el puente verá las serenas aguas del Sena
surcadas por toda una flotilla de "golondrinas" que
imitarán la11 más exóticas formas de bajeleP, desde el
dschonk de China hasta. la piroga del SenejZ'lll. Indudablemente, el Puente Alejandro constituirá el cen•
tro de la próxima Exposición de 1900.

*"'*

Par8 formarse una idea de las grandiosas transformaciones que está sufriendo Paris; asi como de las
fabulosas sumas de dinero que se está empleando,
basta saber lo que han emprendido algunas compañias ferrocarrileras.
La del Este (Paria Estrasburgo) ha comprado calle.,
enteras para ensanchar sua estaciones.
La del Oeste que ya aumentó su. departa.mentoe,
ensanchará sus vi11s tendiendo uu puente sobre el
Sena destinado exclusivamente al tráfico de sua trenes.
La que más ha gastado es la linea de Orleans, pues
ha comprado el antiguo palacio de Caur des camptes
para demolerlo y construir sus estaciones.
La compaliia de ómnibus metropolitano&amp;, en fin,
piensa substituir su actual sistema de tracción por
otros mecánicos, para lo cual tendrá que gastar varios millones.
*

*

*

Como hemos dicho, los teuenos de la expoaieión
quedinán dentro de París. Sólo la exposición de automóviles se efectuará en el bosque de Vincennes.
El lugar es am¡.,llsimo, y sin duda el hecho de que
esté situado dentro de la ciudad, contribuirá á aumentar los atractivos de eea colosal exposidón que
promete cerrar con broche de oro el ya agonizante
s!glo XIX.

�984

Domingo 9 de Octubre de 1898

EL MUNDO

Iglesia establecida, del amor, de la ciencia, de todo lo
que existe.
Re.tirado en su propiedad de YanaYa Poliana, rege•
nerado bajo el k11ftan de1 mujic, el apóstol del ntio
cristranismo consagra su vida a las obras filantróDica11, á la dirección de las escuelas, á las comisj.ones 'de
caridad. á los .s ectarios é iluminados. que vienen de
todR la Rusia campestre á visitará su grRn coleg-a.
Trabaja, 11demás, con sus propias manos: labra la tierra, maneja. la segadora y hace zap11tos ..... .
Sólo uoa pequeña porción de su dlll laborioso, se
emplea en su• escrit~s que difunden su doctrina. Dt&gt;l
antiguo novelista sólo queda el método instintivo, el
triuufante re•iismo quA noR subyuga en la exposición
de sus te~is morales ó filosóficas.
Podemos rechazar su sistema y sus ideas,y aun declararlas viciosas, extrava¡z-1rntes y locas; pl'ro nadie
negará á Tolstoi la avasalladorR fuArza de evocación qut- ha hecho de él uno de los más e.gregios novelistas de nuestro ~iglo.
·
El Teatro Juárez de- Monterrey.

Ya hemos dicho que el día 15 de Septiembre se inauguró en Monterrt&gt;y el Teatro Juárez.
El acto inagural fué solemne y se dedicó al Sr Ge neral Porfirio Diaz, e~cogiéndose, el dfa indicado por
ser el on&lt; máRt-ico del Sr Presidente de la Repúbllca.
El nuevo Teatro de Monterrey fué construido por
los Sres (!ha1;&gt;a Gómez y Quiroga, ricos y emprendedores cap1tahstas de aquella ciudad El primitivo proyecto de estos sPñores, á ra1z del inct&gt;ndio del Teatro
·del Progreso ocurrido el año de 11:j!;¡6, fué construir
1.1n salón de espectáculoA cuyo costo no , xcediera de
$40,000; pero c'lmprendiendo la conveniencia de da1
mayor extensión á la emprf'sa, dada la categorla de
1~ capital de Nuevo León como ciudad rica y pro¡z-re~1sta, aumemaron _el presupuesto y según 1011 datos
que tanemos á la vista lll obr~ una vez concluida re. ¡,resentará un va.'or de $150 000
.El Arquitecto Sr Ma~~ing proyectó el ed:ficio y llevo á cabo su construcmon en menos de un año
La fachada del edificio se a.poya sobre el Puente
· Juárez en una de las avenida8 más centricas y her•
rnosas de Monterrey El edificio Astá situado so"bre el
lecho de uno dit los canales oel Ojo de Agua, aprovechándose de este mod,l la dift'rencia de nivel
respecto á la calie como subterraneo natural
~I frontispicio es de mármol negro de Monterrey y
lc.s otros muros. maestros son de ladrillo rojo
El ve_stib~lo da. acceso á un gran salón y de este 11e
pass. a1 pa~10 en forma de herradura coa !,anca~ Je
mader_a y hierro. Alrf'deder del patio hay plateas, pal. cos p_r1me~os, sPgund,s y galerla. El foro es bastante
11_mpho v tiene _dt1partamentos apropiados pa!a los artistas. La cant11;1a está en el segundo piso á la altura
de los palcos primeros.
El interior está alumbrado con 500 focos inc,rndescentes y 10 de a.reo
Son notablt;s elplafonel,con figuras 1,JegóricaF: las
musas del Baile y di, la Musica, .,utre otras; el tl'lón
de boca qne 11parece en uno de nueFtros o-rabados y
que es obra de un pintor de Nuevo Leon f&gt;on Eligio
FernAndez.
•
Las figuras del ciPJo son del Sr. Guerini y, las deceraciunes de Don Fe~erico Amérigo.
' ·
El teatro tiene localidades para 1.tiOO personas.

preciol!'&amp; yegua normanda, conducido por las señoritas Guada•
[upe Capettllo y Elena Oorcuera, figur&amp;bll un gran canastillo de
flores blancas Este carruaje iba· custodí:ido por varios glnetea
de bizar::-a apostura..

la Srita. Doña E!lperanza Zubieta y el Sr. D "Manuel Cue~ta. Os-.entaba el coche un precimo adorno compuePto de espigas de
itrlgo, y llevando f&gt;n la partP postw:ior un águil11 dorada de muy
.hermosa hechura. La Srtta. Zubleta ve&amp;tia hermosísimo traje de
~olor verde.

1-

1

L

285

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubrfl d,. 1~

*

Siguió inmediatamente un sulky de Don José Cuesta, tirado por
·un primoroso cabailo negro, figuraba un .ciervo volador, forjado
-&lt;:on armazón de alambre y cubierto con vistosos adornoR de tPI&amp;
color negro y plata El adorno floral. lo. jaeces del caballo y el
"traje del ocupante, conspiraban á hacer completa la ilusión de
que se Cvntemplal&gt;a á un insecto gigantesco, fué uno de los carruajes qua meior éxito obtuvieron.
La victoria de las ~eñoritas Fernández del Valle, tirada por élos
caballos tordillos rodados, de gran alzada, cubiertos con caparazones lujnsisimos de terciopelo rojo rameado. El interior y el
~xterior del elegante ca:ruaje. est11ban cubiertos de seda roja y
¡rualda, en artlstica combinación. Las sl'ñoritas Natalia y Elt&gt;na
::Fernández, ataviadas con los colores de la bandera ePpañola, llamaban, la atención y eran objAto de generales f'ncomios
El precioso carruaje de D. Jo11quln Cuesta, figuraba un cuerno

**
Como la lluvia amenazaba, se hizo

~R E. S. MACKING.

coutructor ael Teatro Juirez.

la distribuc1ón de los pre,
mios entre los cinco vehlculos mencion11dos adjudicándose el
plimer premio á las señoritas Corcuera y Capeti110 y á Don Joaquln Cuesta. ·
El sPgundo premio fnéotorga.::o á las señoritas Fernández y á
Don Mitnuel Cuesta y el último á Don José Cuesta. CoLsistian los
prt&gt;mios en riqulslmos estandartes de seda, de color blanco para.
1011 primeros, rojos para los segu,,dos y verdes para los tercerc.s.
Cuando el combate habla empezado, llt&gt;garon varios carruajes
más, á los cuales se decidió premiar hor·s concúu1·s El más ele•
gante de esos vehlculod, fué el del Dr. S¡i.ver:_ uu handsome-1:ab.
conducido por un cochero nt&gt;gro que luci,i hbrl'a clifé y roJO y
qut1 iba º?upado. por las bt&gt;~las s~ñn!iJas Maria Márquez y Vlct,.ria T~pia, 11tav111das al estilo Lms XV, con peluca 11mpolvada
talon rouge. El airoso carruaje iba cubierto dti rosas blancas, ca-

SR. MIGllEL QUlROGA.

fl

J rop. del Teatro Juá.rez.

SR. JUANCHAPAGOMEZ.

Prop. del Teatro J uárez.

melias, gardenias y bugambi-de- la abundancia, formado de
flores blancas dAlicotdlsima.11,
nardos y camelias. lba tirad.o
qiorl cinco poneys hermosis1•
mos'!y conduela. además del
-dueño, á la belllsima se!lo•
,rita. Aurora Cuesta. vestida
eon eleg1mte traje blanco.
Un buggy, tirado por una

lia.11.

TEATRO Jt:'A.UEZ. - lJNO DE LOS SA.LONES.

TEA.TRO "JUA.REZ" DE MONTERREY.

La Reina de Dinamarca y sus hijas.

+ el 27 de Septiembre último,

El a_f!.o de 184~. ·1a p_rincesa Luisa &lt;le HeRse-Cassel,
se umo _en matn_momo con Cri8tián IX de Dinamarca,
La rema de Vmamarca ha sido ceh1brada por sv.
belleza: luego ocupó con su esposo octogenario un lugar de honor en las cort~s europeas, por las relaciones de parentesco que unen á los reyes de Dinamarca con las ca11as reinantes de Europa
R ·producimos el último retrato de S. M en el que
están con ella l_as tres hija;¡ que la viditaron recientemPnte con motivo lle su natalicio.
~,as tres hijas de la reina de Dinamarca son: la
Pnnce11a de GalAs, la Duq•1e11a de Cumberland y la
viuda del Czar de Rusia, Alejandro.

\EL JUBILEO DE LEON TOLSTOI
El &lt;lía 9 dfl Septiembre (según nuestro calendario)
Leon Tolstoi cumplió setenta añns.
'
León Nicolaievitc~. conde de Tolstoi, ha vivido todos l_os géneros de_v1da: hoy es un labragor, un rnitjik
h~mtlde_ que trab11¡a con rns propias manoR v que al
mismo tiem~o predica la doctrina del neo-cristianismo,-!~ humildad el amor al prójt.mo. la &amp;bQegación.
En s_u Juventud fué sol?ado y luego la pluma que hoy
escr11:ie parábolas sencillas para el pueblo de la estepa, d1ó al mundo del arte las maravill,is que se llaman
Giterra y Paz Ana Karenine, Macha, etc. Un critico sagaz dl~e _del !I0Vt&gt;l~Pta ruso: "Tol&amp;toi no ha vivido para escr1b1r m escnbe para vivir. Como miraba aten·•
~amente en d&amp;rfldor y dentro de si mismo, las fuertes
1má~enes delos Aspectáculos que contempla-ha, s11·proyectaron. na~uralmente eobre el papel,-como el médiC'! qt~e d1~u¡a planchas anatómicas, no por el gu~to de
dibuJa_r, smo para conocer mejor el hombre y sus entermedades."
-

*.*

Hice m~d!o ;,il?'lo el joven oficial de artillería, conde Tolsto1, Jugador empedernido. perdió una fuerte

LAS FIESTAS PATRIOTICAS EN GUADALAJARA.

suma y no tenla con qué pagarla Para arbitrarse recursod llevó al editor de Ull periódico de Moscow la•
µovela que habla escrito enel CáucaRO; "Los Cosacos 11
obra maes~ra de poesla melao.cólica en la que apare•
C"!} ~o_r primera vez las almas del Oriente sla vo; almas
prrnutivas, en toda su verdad intima. Ya antes habla
riublic9:do, au11que b~jo el anónimo, sus Recuerdos de
infancia, obra que es el verdadero punto inicial de su
carrera de escritor.
Al retirarse del ejército, fué á ocupar el rang,, que
le correspondla en la so&lt;liedad de San Petersburgo y
luego viajó por el extranjero: como todos sus iguales,
gastó las actividades de su .-----•-----~
rsér en todos los ·excesos.
No hubo placer que no gua
tase con el frenesí propio
oe aquel tiempo y uquel
país en que unos cuantos
privilegiad'lR ha.clan rei•
·nar su capricho omnipotente sobre un pueblo retluci•
do á la servidumhre. Y sin
11mbargo, el impetuoso calavera no dejó de RMni un
momento obijervador frio·
conciliad esta contra.die'.
ción y tendt·éi~ en Tolstoi.
la representación viva del
•genio IU8,0.

El co11:1bate de f!ores fué la nota saliente de las fies•
tas patnas en aquella capital.
. El dia 16 á las tres y media de la tarde, empezó la
fiesta en la Avenirla del Paseo que se hallaba artlsticamente ado_rnada con elegaIJttid postes llenos ne ft&gt;s•
tones y folh1¡e. La concurrencia eijtaba"al redt-dor del
paReo, ~n as10ntos, ocupando una infinidad de sillas
· El pnmer yehlculo QUe. apareció f'n la Avenida, fué
un coche ab1erLo de cuatro ruedas, é iba ocupado por

j

-,c..-- --------~-----

***·

Cuando el éxito de An11
J(arenine y de Guerra y Paz
con;;agra definidvamente
la reputación del gran novelista en RU paf.,, y cuan do
va van á forzar la admiración de todo el mundo su
influencia y su renombre,
'el astro capricho~o s11 o~•tlta entre las nebulo~as Renieg-a del arte qua Jo. hizo
ilustre. de la civilización
·q ue lo aclama uno da sus
grandes creadores, de la

f
(--'-.:- _ _ _ _
......
• .......;,-..,.cc...._..,,.__ _ _..=,._
,

'

1

'

.

TEA.TRO "JlJA.REZ".-(Janttna.
TEATRO JUAREZ. INTERTOR

El Sr. Dr. Spyer ll~vó de esta
ciudad el carruaje en referenciit habiendo gastado en su
ornamentación como seiscientos peso11. El interior estaba cubit&gt;rto dfl seda y en el a•ioroo
flor~ 1habla por lo menos ochenta camellas.

�286

Domingo 9 de Oetu_brede ll:l9h.

i.L MUNDO

Domingo 9 de Oetub're de 1898

287

lr.l, .MUNDO

''CLUB MITLA. - OAXACA, 11
Las fiestas patrióticas del 16 de Septieµibre en Guadalajara.

1:.

'

~,..

..

r:6:~~,, .. ,~

.

~..

.~

.

"Hansone Ca"ti" del sr. Dr. D. Lawrence Boyly Spyer,-E1,1tilo Luis XV.- Ocupado por las
Sritas. Victoria Tapia y Maria Ml\rqu~z. .

Primer premio de adorno en los portales.
.Joyeria "La Esmeralda."

Primer premio extraorriinario y diploma t&gt;xtraordmario
·
por haber llegado fuera de hora.

VISTA TOMADA EN LA CALZADA PORFIRIO DIAZ.
1. A. Agulrre.
2. T. Attu!lar.
3. Fausto Ramlrez.
4. Manuel Canseco.
5. J. Rivera.
6. Arnulfo s~n G1rm ~"l.
7. M \r. Ji'll ín?a.
8. F ~rn? Irn'ln.
·9. C. Alva.rez Varela,
10. FranciscoVillas.-ñor.
11. Lic. E. Maques.
12. Octavio Garcla.
13. George Tarler.
14. Charles salomón.
1-'i. Lic. A Imrri,arrh.
16. A. G ,tvltn C ,rnp)S.
17. J. Atristatn [Jr.J
18.
19. Adolfo Va.rela.
20. Francisco Sa.lazar.
21. Francisco Vllla'lel!or.
22. M. Ortiz.
23. ',le. J,&gt;aquln Atrista•n.
24. Lle. Fii\enct,, Fl,ral\11Jez.
2;. J. O;orlo Por.lllo. 26. T. Ortlz. 27. Lic. Francisco
Magro, [Vlc~presiderte del Club¡.
28. Max R•imers.
29. Cario• &gt;!o&lt;II, [hijo).
30. E. L. Benltez.
31. .ru-.11 R1m'n • 1-1.
32. t!:uriqud :11-.1-0.
3'l \l\'Ufün Canseco. íJrJ.
31. Lic.. Francf""o Belmar
fPresMente del Club].
:is. Carlos SerreG.
36. T. Salazar.
37. Mar.,a.rlta Iturribarrla.
38. Maria M •~ro.
l9 R:lo lla At,isG&amp;.ln.
4?. J ,s1fin • ~errcG.
41 C .rlos llerret, tJrf. 4.2. Berta Bnnavidez:
43. C. Sala?.l&gt;r.
44. J. Sal112a.r.
45.
46. Fideaclo Qnirdó,
47. Luis Herrera.
48. Lic. Crn,ti.1tlu1 C 411~ ,Jo.
49. C &amp;rloi BJ.1&gt;rqui;. 5). Ang~l Sin Jermáu, -LSecreta.rloJ. ~l. Raul
Esteva..
52. Francisco Zorri1Ja, (Tesorero).
53. ◊eta.vio Figueroa.
_

=

LA.S FIESTAS DEL 16 DE SEPTIEMBRE:n· CHILPAYCIYGO_

LJS FIESTAS DEL 16 DE SEPTIEMBRE EN CIDLPA.NCINGO

El hecho de habn l1Pg1ulo
fuera de tiempo y cualJdo .' a
los premio11 se h11blan. arabado. privó al Sr Spyer dPl,que
merecía su coC'he; pPro 1011 ,Pñore~ jurados. obrando en justicia le otorg,.ron. 11Pgún hemos visto en los periódicós de
Guadalajara, primer premio
,-xtraorarnario y diploma de
honor por su artlstlco coche
Luis XV.

*

**
Entre las bicicletas adorna-

Esplémlida iluminaci6n en el Palacio de Gobierno.

das, merecieron preoios las
quP conducían la niña Nelie
Swiff y la señorita Praf'torius.

El adorno clfl la mllquina de la
niñR Swiff fué E&gt;lmá~ alabado!
era blanco y oFt.. ntaba tina·
media hmR pi" teada, colac11da
con mucho artP, :
De las bicicleta11 conduC'ic11s
por horcbre fné la má" elegante la d .. Eduardo B Li¡.!&gt;t,
hijo d ..l Cónsul de Jo~ Est11dos
Uuidos, que vestía trajt1 en
que estaban artiEtiCbmente
combinados los colores nacion11les v americanos.
También damos en nueFtros
¡?ra bados el original y prt&gt;cioRisimo aspecto ltt&gt;l Palacio de
la capital dfl Jalisco durante
la iluminación del 16 de Septiembre.

·car).'o de "La Paz."

➔~~

ECOS DE LOS ESTADOS

EL CLUB "MITLA" DE OAXACA

LucidaA como nun&lt;'R estuvieron en Cbilpancigo,
capital del Estado de Guerrero, las fiestas de la Pa•
tria. En nuestro· afán de información, , eproducimos
en nuestra sección de grabados. dos dé los carros alegóricos &lt;jtte contritiu.vernn A dar m11yor esplendor
al f,.stlval de r~ferencia. Rt'presenta uno de ellos-"La
Paz" y el otro "Las A1:tes. ••

La vista qne pul-licamos en este número ful\ tomada por •EL MUNDO ILUSTRADO• en la primera rotonda
de la calzada Perflrio Dlaz, por el colaborador artf¡¡.
tico de nuestra publicación Sr. Josl' V. Jáure¡!'Ui.
Los socios fun&lt;111dores de este Club, son 1011 miamoA
q11e recorrieron ee bicicleta el trav,.cto de O"x.a ca á.
Müla, regresando el mi~mo dla (98 kilómetro~}.

Es notable el impulso que se ha dado en nuestro
país á la pri\ctica tan higiénica como útil dE&lt; las excursioneft en bicicleta.
El record de los ciclistaa mexicanos no es en ningún
s11ntido inferior al de los norteamericanos st&gt;gún Jo
registran publicaciones extranjeras, queh¡mo¡¡ comparado con las noticias relativas de la prensa nacional.

Niña Nclie S1vUf.

Ttctoria de D . .Jnsto Fernández del Valle, ot&gt;npado por l~ Sritas sus hijas.
St&gt;gundo premio.

�Domina-o 9 de Octubre de 1898

~MUNDO

288

NI TANTO NI TAN CALVO.

OMNIBlJS A..lJTOMOVILE!i.

~.., ....
Los resultados obtenidos en las prue\as del año de
1897, h_a~ian prever que muy pronto rc.solveria el automov1hsmo, el problema de transportes en común y
á precio módico.
La relaciól!- de los largos trayectos recorridos por
los coches Dion Bouton, Drueba ..mpliamente la realización de aquellas previsiones.
•
De Parls á Aix.- En la Expoijición de automóviles
del mes de Junio ~lti_mo la casa Dion -Bouton p.·esent~ un Cf!,rro con vem t1cuat~o asiento~; su originalidad,
d1mens1ones y \a perfocc•on técnica del conjunto llamaron la atención de todos los que concurrieron á la
exposición. Haremos una corta narración del trayecto recorrido por este vehicJilo, pues de este modo se
demuestra cómo corresp,•nden la recistencia y la economía de esta clase de automóviles á las previsiones
más optimistas de la teoría.
El coche en referencia fué comprado por la Sociedad ~!lcional francesa de 1.1.utomóviles para hacer un
serv1c10 de excursiones en las cercanlas de Aix-lesBains, es decir, en pleno pais montañoso.
_E)l trayecto ncce8ario para lli-gar á su destino, 600
kllometro_s, debla ser el medio pa:·a conocer de una
manera cierta la fue:-za motriz y la facilidad de con-

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-~:t!-.:t.-..

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289

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubre de 1898.

-

•

,,l;!.
~~

·.:•
,,,._

...

Trinéo de D . .Toaqufn Cuesta, conducido por él y su hermana la Srita. A..urora..
Primer premio.
de bancas hacia el gran trayecto de París á Aix. tr11R ómnibus franqueaban los 800 kilómetros que didta Lavaus,
para comer.zar el servicio entre esa ciudad y Graulhet.
La adopción dal automovilismo es ya un hecho y de los
más satisfactorios para la comodidad del público, p:ies las
ventajas de ese medio de locomoción son notorias. ;.No gas•
ta el gran coche de Aix 8 céntimos de combusiible por kilómetro?-Además de la baratura :ceuuen los ómnibus automóvilel! ventajas que los hacen inmejorables para un viaj_e de placer.

tierras antártcas. Como es sabido, de estos dóciles y
abnegados amigos del hombre, depende en gran parte el éxito de lao expediciones polares cuaudo ya se
trata del desembarco y la marcha á través de los
hielos.
Los perros samoyedos son pequeños, flacos, tienen
gran parecido con los zorros y son valientes y vigorosos.
El "Southern Cross" fué construido expresamente
para la exped1ció11 por orden y á costa de Sir Jorge
N'mneP, miembrv de la Cámara de los Comunes y uuo
de los más poderosos editr res de Lo11dres,
Salió de Santa c~~arina el 21de Agosto la expedición
y se propone fijar su cuartel general en Tassimania,
de donde se dirigirá á las regiones inexplor~das del
polo antárt:co. No pien sil 1&gt;l jefe de ella poder regrPsar sino hasta fines de 1900

UTILIDAD PRACTICA
DELOS

,__

EIPLOR!OION !NT!RTIO!.

Una expedición á las órde•
C:ocbe de D. Manuel Corcuera. -Srltas. Elena Corcuera
nes de M. Charles Borck&amp;:,rey Guadalupe Ca.peUllo.-segundo premio.~
• ·r~ v:nck partió para el polo Sur
á bordo del SotdhernCross.
ducción del coche puestc á prueba. La experiencia
El 9 de Agosto llegó este buque á los docks de Sanfué concluyente y satisfactoria.
ta Catarina, donde completó su tripulación de mari·
,._ Después de cinco dias de camino llegó triunfalmenneros bajo las órdenes del Teniente Colbeck. De este á Aix el gran vehículo de siete metros.dedicándolo
tos los más son escondinavos.
en seguida sus dueños al servicio de excursiones,
Algunos finlandeses van encargados de la conduc•
desempeñado entre las gargantas alpinas, como pu•
ción de los trineos y al cuidado de los perros, de los
diera hacerlo en una llanura.
cuales lleva la expedición un buen número, todos saDe Parls á Lavaus.-Al mismo tiempo que el carro
moyedos y probablemente los primeros que pisan las

•

62)

CUE~TO F.ESTIVO

MOLINOS DE VIENTO.
Según dijo el profePor Lacour en una conferencia
que dió recientem..nte en Copenhague, insistiendo eu
las ventajas que ofrecen los molino11 de viento con pa•
!etas verticales. dió cuenta con u:ia série de expe•
riencias quA ha venido haciendo por medio cie unaco•
rriente artificial de aire á fin de que este dato fuera
constante
Pudo .en el curilO de esas experiencias comprobar
que un molino cnn 16 p letas no produce más q ,1e un
tercio más de trabajo que otro de 4 alas solamente. El
mismo profesor co11struyó un regulador á propósito
para p~der aplicar los molinos de viento al movimien•
t&lt;? de dinamos, lo que significa un adelanto debupor•
c1a.

-No, Tecla; estás muy desafinada.
-¿Por usted?
. .
.
La naturaleza se mostró espléndida con el rostro
Una noche la celosa consorte le dijo á Sera.fin, pre-No, po.r mi tio el de AduanRB; Semt1tula Maripode Serafín, y éste era el encanto de los salones (sala silla fugaz r11,ptada del Parnaso o Dos almas que for• sentándole una botella.
y gabinete) dt:1 doña Torcuata, en los cuales se baila-Mira, carl!io mio, si es cierto que me amaA tanto
una compacta, ó ...... . .
ba todos los viernes del año, á excepción de los de man
•como dices exijo de tl un sacrificio. ¿Ves este frasco?
-¡Oh. basta! EsaP fras11s me subyugan,
cuaresma.
Serafín tocó lo dicho, en el acordeón, y un mes de;;- Pues con él has de dar fin ....
Más de media docena de muchachas impresionables pués era completamente dueño de Tecl_a, vulgo su es-¡A mi existencia! tCielo santo!....
.
-No, mi bien; á tu cabellera, y á tu barba y bigote.
suspiraban al verl~, ponían los ojos en b'.anco y hasta poso. ·
.
lanzaban al suelo el abanico, como inadvt1rtidamente,
-Pero Tecllta ....
¡Que vida pasRba! Su mujer er~ cel!)Si~1ma.
- ¡Dios mio! ¡No me quieres! Si ya sé que lo que de·
para que él lo cogiese con galanteriay decirle cuando No¡Infeliz!
podía 1anzaroe jamás sin ella á la v1a pubhca, Y
seas es matarme de celos ... . ¡Ay de mi, que
se lo entregaba:
d¡-sa-raciada soy! Todos loé dlas mP repiten las
-Miles de gracias. Es usted azás ama•
hijai de Terroncillo y las deLecbuguete qu~
ble.
tu cabello "lS cresoo y ondulado y que tu
Bueno es hacer constar que Serafín no
barba es rizosa y ·11edoso tu bigote ....... .
era alto ni bajo, grueso ni delgado, rubio
1A.v! ¡ay! yo me si~nto _morir.
.
ni moreno. Pero, poseía un rostro terso y
Y rompió en copiosie1mo llant~ y ~~sta dió
agraciado, barba y bigote lustroso, nariz
tres cabE'zadRs contra la pared, mhriéndose
completamente aguileña y unos ojos muy
otros tantos chi.!hones, de regular taml\ño
gruesos y Juguetones.
Serafiu accedió al cabo A los ruegos de su
Con que ya comprende~éis, lectoras, que
amanfüimll consorte; frotóse con el liquido
Serafín no era un chico despreciable,. mádel frasco repetidaA veces, y al ca1?0 de una
xime si convenís conmigo el que nunca re•
semana. estaba calvo como un chmo y con
sultó cierto el adagio. El hombre.!/ el oso . ...
la cara hecb.a una herejla.
etc
¡Se habla vu~lto feo pnr completo!
Además, Serafín tocaba el acordeón de
Todas las amigas de Tecla la hicieron saun modo que embelenaba.
ber que su marido era un mostruo del que les
De toda11 las jóvenes que aspiraban á la
daba tentaciones da irnir cuando le velan.
blanca mano del doncel. la. más constante era
Y. Teclll respiró satisfAcha y reemplazó al
Tecla, una niña angelical, alabastrina y
guardia civil por una moza fresca de Torre•
llena de pasión; la que, al ver que sus. de•
lodones y quitó á su marido la bufanda y le
seos no eran correspondidos, hablase juradecía á todas horas:
do perder á Serafín; 6d decir: casarne con
-¡Serafln de mi corazón! Ya POY com·
él.
pletamente feliz; y ano tengo celos, Te adoro
Porque estaba enamorada de él, si, enay estoy tranquila
morada completamente de aquel sér, para
P11ro un mes despuéil, exclawaba:
ella ideal; de aquel hombre propietario deun
-se:afln. siento mucho que hayas querostro seducwr.
dado tan horrible. Yo no hubiera deeeado
Tecla era apasionada por la estética. A
tanto.
ella le importaba un comino que en la caY al cl\bo de tres meses:
beza de Serafín se alb.-rgase mucho talento
-Mir11. Serafín, la gente me hace burla
ó se albergase mucho serrín; no estaba más
cuando ~amos jlmtos ¿Quiéres que nos se•
que por su fisico, mayormente, sin temer
paremos y que yo vaya á vivir con mis pa•
que aquellas gracias pudiesen desaparecer
dr1&gt;s?
un dia, como dicen que ocurrirá. con la. forPor fin, una noche, Tecla quiso volv~r á
ma poética.
IR casa de Doña Torcuata, con su marido.
Y tantas gazmoñerías hizo en mil ocasioHacia mucho tiempo que no iban.
nes y tanto dió á comprende1 que le amaba,
C11Pi nadie conoció á Ser11fln.
que el chico pidió á un amigo cursi de suyo
-¿Te acompaña. un máscara?-la preguntó
y hasta escritor de afición, que le pusiera
una
amiga.
..
una declaración amorosa, para espetársela
-¡Qué criado tim rRro trae;!-dJJo otra.
a Tecla, cosa que consiguió y sin ~recavar
-Anda, Serafh.1,-dljo ella, volviénd&lt;?se
A.aquélla de antemano, 1cruel! asila habló
hac~a el joven,-br~mea un poco con qmen
una noche, á eso de las diez, confuso, aturquieras; te lo permito.
dido, ruboroso y falto de memoria, en casa
.,
-Me parece algo tarde-murmuró él.
de 4oña Torcuata, durante el intermedio de
Tecla fué á engrosar en el grupo de su.a
un vals á una mazurka:
antigua• a:n'gas -1Cuántas preguntas le h1•
~- Tecla, querube oloroso, la del aliento alacieron! ¿Er1&gt;s feliz?¿Te quitas añ~s? ¿Te prue•
do, la de labios azules como PI firmamento,
ba el matrimonio? ¿Te gusta el lomo co11. JUdlail? ¿Hala de ojos rojos cual el fuego, la de dientes
sonrosados, la de mejillas de ébano, la de perlas por aun así v todo, con el rostro envuelto en una bufa~da, ces todavla gala dA los nervios? ¿Sigues tan celosa?
para ocultar sus becbizos. En cuanto miraba áalgu1en, Mira que eras terrible .... Creías que nos íbamos á tracabello, ¡ah! yo te amo.
un pellizco de los retorcidos le hacia.co'!llprender que gar á tu Seráfln.
.
Y se sintió desfallecer.
-Soy otra-por completo,-co~testo Tecl!L;- he va,Much9:s jóvenes se mordieron los labios. Algunas sus miradas eran sólo de Tecla. Por vieJa~ q_ue fuesen riado much.o, pero m,tcho. En fm, ya veréis.
las domésticas, no parabRn ~n ~u _casa! y ultimao:iente
mamás p1d1eron agua.)
eran servidos por un guardia c1 vil var1oloso, retirado
Y llamando á. Serafín.
..
-1Serafln!-dijo ella medio trastornada por la ale• del servicio .... por exceso de hoyos ea la faz.
-Mira, hijo mio.-le dijo;-ven, no te averguences·
gría.
¿Te gustan tus amigas de antaño?
.
• Las peloteras se sucedian sin i-aterrupción.
Vamos, querida8 ab.i ~e tenéi~ A lf!, que qmera se lo
-Se::vidor de usted.
-Has h&lt;lcho una seña á la portera. .
-Siga usted; siga. · ·
--Pero, mujer, si es vieja, y sorda y bizca del dere• regalo. Así como asi pienso d1vorc1arm~ de él, á escape .... ¡Yo no quiero vivir con un marido tan ho-No puedo, T11cla; se me ha olvidado lo demás. cho. Escucl;ia, ven .........
rrible!
fero ejecutaré en el a~ordeón un schotis que la de,
FLORli:OR,
-¡No me toques!
dico, compuesta por mi. .....

id

:ROl!!IA.UBA

AYER Y HOY
Ayer para hacer picas se bmcaba
El hierro en las entráñas de la tierra,
Y ese hierro &amp;embraba
Luto y desolaci'ón, y espRnto, y guerra.
Ayer, carbón y leña se enc1mdian
Para arr.mcar la vida á fuego lento
· · A lts que el porvenir ya presentlan,
Vuelo dando á su libre pensamiento.
Ayer, el duro tronco de los pinos
En horca la justicia transformaba,
Horca vil que en las plazas y caminos
La barl•arie del siglo fregonaba.
Hoy, siervo dócil dt1 ingenio humano,
Y en rieles convertido,
Que el monte cruzan, la ciudad v el llano,
El hierro la distancia ha suprimido ..
Y á los pueblos del orbe ha confundido
En fraternal abrazo soberano.
El carbón que al arder chisporrotea,
No convierte en cenizll
A un mártir de la ciencia ó de la idea:
Ya el aguR en la caldera vaporiza,
Humo arroja. la altiva chimenea,
Y ruge el monstruo y rápido se lanza
Infinitas distancias devorando,
Por doquiera llevando
Paz y á amor, y riqueza, y ventura11za,
Del erguido madero
No pende el infeliz ajusticiado

Pasto ofreciendo al bu;tre carnicero:
En poste tra11sformatlo,
Que e1 hilo telegráfico sostiene,
Es la vestal moderna que mattlene
El pensamiento, el fuego más sagrado,
Ya la palabra humana,
Eléctrica centella
Lleva, hasta la comarca más lejana..... .
¡Tal vez desde una estrella hasta otra estrella
La llevará mañana!
ANTONIO CISNERO8 C.bIA.RA,

A MOR.ELOS
¿En qué fragua templaste tu bravura?
¿En qué yunque forjaste tu heroísmo,
Si el altar es la sombra y el abismo
Y la patria es la luz y la ventui:al
¡Cómo pndo trocarse la ternura
. De tu acento de paz y misticismo
En grito redentor de patriotismo
Qne al pasado llenara de pavura?
Sacerdote y campeón, trocó tu mano
El cáliz por la espada, ¡oh, Padre mio!
Desde entónces el pueblo mexicano
Aprendió con esplritu sombrío,
Que también de los miasm u del pantino.
Forma el cielo 1a lluvia y el rociol
JOSÉ M. ZAYAS,
I

CONDE LEON TOLSTOI.

La Reina de Dinamarca y sus bitas.
(v~.ue el te:x:toJ

Rii,ueña ufana. sobre el césped blando,
De Abril ~n tarde plácida y serena
Está Rosaura en la floresta amena
Al són de alegre tamboril bailando.
Rosas, jazminez, á su paso 11chando,
Aplaude el pueblo y la comarca atruena,
Y va la niña de donaire llena
Rosas, jazminl'B. á su paso hollando.
Pero ¿y mañana? Al despuntar la aurora
Y no bien aparezca su lucero.
Tendrá ya dueño q~1e en el al(!la adora.
Y si la dice su senor: ,no qmero,•
Por más que gima la gentil pqstora,
Será este baile su bailar postrero.
ALIIIJANDRO ARANGO Y ESCANDÓN,

�•
EL MUNDO

290

Domtngc 9 de Octubre de 1891!

Domingo 9 de Octubre de 1898.

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o

Se me ha fugado! Lo imaginaba y lo temía que me dejará muy pronto,
pero no así; esperaba que muriese al fin, víctima de la terrible anemia que
111 iba consumiendo; nunca que me abandonase criminalmente. Se ha ido
escapándoseme, cuando menos lo esp~raba; su pl,m estaba bien preparado; su artificio me enga:lló; no conocí su acecho. ¡Hoy que tenia más esperanzas de que volviera A serme fiel! estuvo tan amable, tan complar.iente, á todo accedió, y entré en el sueno tranquilo, y ¡qué horrible despertar!
ha huido; no tiene duda; su casa está deshabitada; siento aquí el hueco que
me dejó; siento su v.acío; me duele el hueco; experimento los dolores que

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centro de gravedad, cae en la acera; la planta que se estremece al oír silbar el viento, la casa que tiene cimbramientos hasta sus entra:llas; ¡nerviosr
¡nervios!
.
¡He ahí el enemigo!
¿Y qué hace la ciencia que no descubre la mane-ra de hácer una neurotomía general?
¡Nada de excitantes! DQ acelerar la tediosa y monótona vi&lt;latno vivir
en otro mundo; vivir siempre despierto, no vibr/lr A los innigualables placeres celebrales, y el campo, la naturaleza, le normal; desesperante monotonía y neurosina; si
la mediciua tuera eficaz, á ningún ciudadano francés le faltaría en su casa.
- «Degenerescencia. Degenerescencia, y ¿el libre albedrió?»
-¡Bah!

La gradación fué
aborrecible. Prime·
ro insomnio, viendo
tienen las flores, cuando dedos femeninos, criminales les arrancan las hojas. claro en la obscuriLa he sentido salir como si en una incontenible hemorragia, A causa de dad de la noche cómo
la ruptura general de arteri11s y venas, sA me escurriera la sangre por to- los muros arrastrandos lados,-la be sentido salir Aborbotones por .los oídos, por los ojos, por do la puerta y la venla boca; hasta por las puntas de l:s dedos.
tana, los tapices y
Los ojos, los oídos .... ¡Ah traidora! acostumbrada A ver entrar por allí los cuadros, bailaban
tantas sensaciones de que ella era mi depositaria, por allí mismo se me ha ridícula y desvanecefugado.
dora danza. Y era
Infame; enga:llosa, mujer, y ladrona; se ha llevado cierto que danzaban,
mis secretos; me roba mi pasado. ¡Ya nada sé! ¡De na- las maderas de las
da me acuerdo) ¡Tengo una cabeza acéfala! ¡Un hom- puertas crujfan con
el movimiento.
bre sin memorial ¡Qué horror!
Otri.sveces, era yo
Yo pienso bien ¿no es cierto? discierno con claridad,
comprendo con exactitud, pero ¿y qué? si para mí no el que con todo y leexiste el recuerdo. ¡Ah! sólo uno me dejó la maldita; cho recorría la pieza
iluminada por luz fo11el de su huida ¿por qué no se lo llevó también?
¡Pobre Andrés! ¡Si yo hubiera atendido sus indica- fórica; ya no estaba
como antesnegra, ya
ciones!
Me lo dijo cuando temblando, con el corazón que me el espejo no era un cómplice dela negrura, y no sólo retrataba esa cbscus!llta-ba como un desesperado, con las manos sudorosas ridad de la alcoba, sino que reproducía por millares, como si hubiera teniy los labios pálidos y secos,-asustado como una mujer, do en frente un compaJiero, todos los objetos.
El ronco rumor de los árboles despertados por el viento, el aleteo y et
-le conté los primeros síntvmas:
«Higiene, higiene, agua · fria; alimentos sanos; nin- canto del gallo en el próximo corral, las voces quejumbrosas semi--humagún excitante; nada de poesía en las bebidas, nada del nas de los gatos en t l patio, el vuelo de un moscardón que se' quedara porque hace la vida más intensa y acerca más A la distrafdo, preso en la recámara, me provocaban el salto sobre la cama y
:, - ...... -...:.. f,
/...,..
..,-. __.. licor
muerte. Campo, mucbo campo y neurosinal ¡Ah, los me aceleraban los latidos del corazón.
¡Qué de temores pueriles, qué de sobresaltos femeninos!
nervios!&gt;
Ya
rendido conciliaba el sueno. ¡Y qué sue:llo! No el sueno pesado esLa mano que en horrible crispatura-oprime el puna! y rompe el cor&amp;zón,
e! cuerpo que azota contra los muros en ridículos tambaleos y perdido el peso, que repara el sistema nervioso, no; un sue:llo lleno de ensuefl.os. ¡¡Aúo
dentro del suefl.o había insomnio para mí!!
-Exajeradamente empeque:llecido
emparedi.do en una canica, rodaba;'
unas veces la cabeza contra el suelo,
otras hacia el Oriente.
Ora era un viaje julivernesco por los
aires; y subir, y subir; ora el descen• • ' :,,.'v,
so, rápido, con sofocación y vértigo,
•
n.. 1
abajo, muy abajo de la superficie de
.:::.\ v .
la tierra.
~;t~-,/1,,.-;
Allí miríadas de m)nstruos mari·,
nos y terrestres 1 en estrecho maridaf
je. Ejemplares nunca vistos en la fau·,
na de la tierra.
~
Rocas animadas que reían con risa
.
~?.
~de piedra. Plantas vestidas á. la euro.
..
pea sacancto A guisa de cabeza por el
·.~
.
.::::_
..
--;::.·-::::;·
- ..:-::.._:. ~~ ..:."cuello de la r11~11ca. una hC'ja encrme
de múltiple coloración.

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***

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~~--'

Bien luego se me borró toda noción de mi adolescencia· pero yo había sido joven alguna vez?
¿Y no creen ustedes que tambié~ para. pens~r, para
acordarse de lo porvenir se necesita la memoria? 1Yo
estaba condenado A un presente inacabable, eterno!
¡Qué estrechos limites para una vida! Vida .... ¡sin pasado ni porvenir!
.
. .
y la medicina inútil; los foefatos 1mpotentet1; mef1caz
el contraveneno; estériles loa ejercicios gimnásticos de
la mnemotenia.
Un terror grande; un miedo espantoso, ngobiador,
se apoderaba de mí al pensar en la locura como epilogo inevitable de todo eso.
¿Al cabo se cumpliría el pronóstico general? ¡¡Loco!!
¡¡Loco!!.. . .
·
Yanohubomlls transiciones violentas de
una tri.,teza tan honda como inmotivada
á una alegría explosiva, gritante que se traducía en gestos, sal·
tos, eantos y abrazos
injustificados á algún
amigo. Se apagó el ansia inmensa de algo
indefinido: mi memoria era lo que yo pedía,
su falta mi obsesión.
Los días se hicieron
más tristes y más largos. Una atmósfera fúnebre me
envolvió; un aspecto romAtico indignante, me b11:lló.
¡Cómo envidié á los buenos burgueses hiperhémicos,
,. •t '
despidiendo felicidad por sus carnes abundantes! Y el
opalino talismán perdió su virtud; nunca volvió á rea- , . --'~-~nimarme; no volvió á darme una caridad de energías
,, ·1
\ ,,f.
que ¡ay! duraban u,1 minuto. Desde entonces hacen
f~ ~triste el Absintio; parece fabricado en algún cementerio; lleva hálitos de muerte.
1\'I
¡Cómo arrancarme aquella placa marmórea que pesaba tanto y me dolía tanto? La imaginación, movediza
*
UDliB veces, como ventilador eléctrico, giraba y giraba
**
sin que yo pudiera detenerla en algún objeto determi:Más tarde muchos suenos, muchos. Yo tenía todas
' pesadilla horrible, muy horrible, Y siem.
nado; otras, apenas podía moverla; pesaba como la
~as noches una
rueda de hierro de una máquina enmohecida.
pre la misma-estoy seguro-pero sólo en el sue:llo sa¿Enmohecida? Sí, sí, eso me decía Andrés, que hitbía
bía cuál era. A la maflana siguiente ...... ¡nada! ni un
recuerdo; sólo sobre el cerebelo dejRdo enmohecer mi memoria; las celdillas nerviosas psíquicas, habían ido
una lApida de mármol, y en el perdiendo su estabilidad, pero repitiendo la irritación responderían al fin
cuerpo una insufrible flaxidez. ¡Necias teorías!
¡Ajenjo! ¡ajenjo!
*
Terrible confusión entre las
* de recuerdo que me ha dejado
Es necesario no desperi:liciar este *resto
personas que realmente existían
y me babian sido presentadas, y la odiada Mnemosynia, como la estela de perfume que dejan las mujeres
los extranos seres engendrados tras de si.
Si al menos como Moir-isse hubiera llevado un libro de memorias, tenpor mi excitado cerebro loco, en
dría
allí mi historia, y no sólo este proceso de mi desgracia ...
nauseabundo coutubernio con la
Un día: ¿no me conoce usted? ¿no se acuerda de mí? me dijo, y en efecnoche sombrosa y larga, muy
larga y estrecha cumo mujer tí- to, no sabía quién era aquel hombre, como no lo sé todavía; ¡un condiscípulo de los preferidos, un íntimo! Y citó fechas y nombres de amigos y de
sica.
parientes mios á quienes yo no recuerdo. Luego, estaba irremisiblemente
Esfuerzos de titAn con éxitos perdido, condenado sin esperanzas de indulto.
de enano, para recordar una. feY dentro de unas horas, no sabré quién es mi madre, ni mis parientes;
cha hiatórica, el nombre de algún quiénes mis amigos, cuáles mis enemigos. ¡Maldición! No me podré proporheroe. Después, el qlvido de lo cionar P-1 placer exquisito de la venganza.
que intentaba hacer en el momenYo he deseado A algunas mujeres pero ¿cuáles? tengo una amante
to de ír A llevarlo A la práctica. ¿quién es?
¿Qué hice ayer? ¿qué hice? y ella muda; ella que debía saberlo, sin conY tendré que preguntar cuál es mi nombre, cuál es mi patria, y me creetestarme, causan&lt;lo mi de3esperación.
_
rán loco, y me mandarán con los locos ¡y me volverAn loco de veras!
En verdad que era injusta al tratarme así, porque el día anterior,
no me había embriagado como otros, casi hasta la comatosidad.
***
¿Las aguas del Leteo contendrían alcohol? Y eada vez, estrechAndose
Pero veamos; si no se me hubiera escapado, si este molde suyo que sienmás el circulo de mis recuerdos; el presente viniéndoseme encima, lo pa- to, le hubiese dejado porque se había escondido en algún rincon de mi cesado perdiéndose en la bruma del olvido, cubriéndose como por una capa rebro para burlarse de mí; que se haya enroscado como una serpiente en
· más y más d,msa de polvillo negro. Sobre
mi pasado caía una lluvia de hollín como la algún hueco del cráneo, y acaeo prouto se desenrolle. ¡Entonces .... sí, ya
que cae en las inmediaciones de N ewcastle. sé! cuando los recuerdos se desaten en catarata, me despedazarán la razón;
Desapareció mi infancia; perdí la inef11ble mi cabeza estallará y ..• ¡siempre el manicomio! ¡Loco! ¡Loco!
Pe10 yo quiero que vean esto. que sepan que no lo estoy; que soy un
consolación de ~ ivir entre companeros, veramnésico. ¡Si olvidara también donde tengo este libro!
d sd nos sccialistas-lo de uno era de todos
...__!;,J &gt;:)
si en un acceso lo despedazo?
-entre almas uiflas, con risas y juegos pu¡Una medicina!¡Una
1 os.
'jb¡; __. ·. ~~Y,
¿Ce mprenden ustedes mi suplicio? ¿se exmedicina! ¿En dónde
~
~
¿k(__ venden una memoria?
plic1,n mi desesperación? ¿verdad que eso
V/
..
~
~~~~
¿No hay en la teraera para volverse .Joco?
,fi
péutica una fórmula
para este caso? ¿No
ha y quien me pueda
~inyectar memoria?
¡Maldito manicomio!
¡Yo no quiero ir allí!
¡No quiero! ¡No estoy
loco! ¡No estoy loco!. ..
¡No estoy loco!

Un lagarto grandísimo, antidiluviano, se me acercaba A paeo lento para mayor martirio, sflboreándome
de antemano, luciendo sus bien alinedos dientes, dientes gobates, amarillentos, sucios y afilados entre lágrimas y sollozos, contra las osamentas de sus víctimas.
y yo sin poder moverme; ¿por qué:&gt; quien sabe, pero
yo no podí&gt;1 correr, huir, salvarme. Y después, dentro
de sus gigantescas fauces, enorm,is telaranas tendidas de mandíbula á mandíbula, y los insectos en di·
fíeiles actos de acrobacia.
Sentí cómo me tragaba. En su vientre gigantesco,
crótalos asquerosos destilaban en mi rostro, por su lengua puntiaguda, y por sus dientes desiguales, movibles y huecos, baba pegajosa, emponzofü,m te y amarga.
Enrollaban en mi cuerpo los suyos anil111dos. parduzcos ó verdosos y fríos, m.iy fríos, mfls fríos que el
hielo.
Diablillos que por sus bocazas, (vomitando fuego) se
acercaban cabriolando h!ista mi cabeza. y me encendían el cabello, y me perforaban con barrenas el occipucio. Duendes y trasgos que se me entrab11n por la
boca, y celebraban extrano festín dentro de mi ~ránev,
con inuFitada algazara. en escandalosa embnaguez.
Brujas que, vampiros humanos, revoloteahan cerca
del r-3cho y de las paredes del intestino del ofidiano, de
cuando en cuando con las membranosas alas negras,
me.azotaban 111. frente, haciéndome extremecer.
Ob! qué hubiera dado por deten_e r aquella imagina- .
ción que volaba, volaba, pajarraco nocturno ¡qué hubiera dado porque durmiera mi pensamiento, cuando
yo durmiera!. . . .
_
_
Cuando mi sirvienta me habló, me pareció que con
una red de finos hilillos de frío, me envolvían el cuerpo todo.
¡Qué asombroso parecido!
Me figuraba que era el saurio que se me acer·
caba á paso lento para mayor martirio, ea boreándome
d11 antemano; luciendo sus bien alineados dien~es goliates, amarillentos, sucios y afilados entre litgr1mas y
sollozos, contra las osameutas de sus víctimas ....

AMNESIA

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EL MUNDO

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�Domfn,o 9 de Octubre dé 1119tt

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubre de 1898

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OONDESf\

NOVELA ORIGINAL DE HENRY KISTERMACKER.
ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLEREIS.-V.ERSION XSPAÑOLA. DE 11EL MUNDO ILUE&gt;TRADO"

l\úmero 2.
Pablo Poulet estaba como un hombre á quien
le dan un golpe brutal en la cabeza. No acertaba
á coordinar sus pensamientos. También él, tamhié~ él como Muria, no queriendo considerar que
Rosita era sólo un depósito que un día ú otro le
vendrían á reclamar, se había encariftado como
un loco con la niña y la amaba, la amaba y le
arrancaban el corazón al arrancársela.

Lloró y desesperó, y maldijo _d e su vida y de
su suerte, hasta que pasada la primera impresión
pudo, como quien arregla los detalles del entierro de su hijo, ponerse de acuerdo con los Mariel
sobre la forma en que debía prepararse á Rosita
para ir al baile de la Condesa.
En cuanto á Rosita, estaba loca de alegría;
tiempo le faltaba para ver y volverá ver las jo-

yas, las telas, las flores artifici11Jes, los guantes
y los adornos que su padre había traído de la
ciudad, trHyendo á la vez una modista con un
ejército de costureras. Y las boras pasaban como
minutoij para la niñ11,, ya ciñéndose un corsé, ya.
pre,bá.ndose una falda, ya ensayando á poner•
se guantes y mitoi;es, fin que hubiera venido A
perturbar su dicha sombra alguna, hastaque una

•

mafiana, sin decir «agua va,» se presentó en su
casa Marcial Rigot, hecho una fiera y ech'ando
iuego por los ojos.
El primer impulso del herrero fué cogerlo entre sus dos manazas y torcerle el pescuezo como
-A un pollito; pero había dolor tan verdadero en
el fondo de su cólora y llegaban de tal modo al
-corazón las cosas que decía, que le faltó valor
para arrojarlo de su presencia.
-¿No comprenden ustedes, preguntaba presa
de las mayores angustias, no comprenden que
Rosita corre al camino de su perdición? Ella en
su inocencia ignora todos los peligros de ese baile que debe ser un lazo tendido á su honestidad
y á su belleza, porque de otro modo ¿cómo po-dría aceptarse que los linajudos y orgullosos Con•
des de Villiéres, recibieran en sus salones á una
pobre aldeana? Aquí debe haber un misterio, me
lo dice á gritos mi corazón.
Y s11.caba á lucir su caoital intacto y bastante
para hacer la felicidad de un hogar modesto, su
molino que le estaba dando tan buenas ganancias,
.su honradez acreditada por numerosos documtintos, el nombre sin mancha de sus padres y sobre
todo el amor, el gran amor que profesaba á Rosita, amor tan leal, honrado, profundo y sincero
como no lo encontraría jamás, ni en los dorados
.salones del Castillo de Villiéres ni en el mundo
todo si á. recorrerlo se lanzaba.
.
Y ofrecía casarse desde luego, sin pérdida de
un minuto, para que de ese modo quedara salvado el ccmpromiso de Pablo Poul.-t, pues ni el
Conde ni nadie podría obligarle á llevar al baile
.ála esposa de Marcial Rigot.
Pablo estaba entre la espada y la pared. Por
una parte los razonamientos del joven le llegaban
á lo vivo, haciéndole patente lo que él ya sabía
de antemano, y era que el baile de la Condesa
era la puerta pJr donde Rosita se le escapaba para no volver jamás; y pur otra, comprendía que
el porvenir de la pobre nifta reclamaba ya que
se rompiera el engaño por tantos afios sostenido
de que María Poulet había tenido una hija por especial milagro de Dios, con intervención del mé-dico de la ciudad y de sus drogas y medicinas.
Pero la verdad era que él no podía dar solu-ción á un asunto tan espinoso, y sus p11.labras
evasivas no hacían más que enardecer el ánimo
de Marcial, cuya desesperación aumentaba ante
la actitud de Rosita que asistía serena y muda á
-esta escena en la cual á ella . debía corresponder
el principal papel.
Instigada al fin para que hablara, habló, y sus
palabras hirieron en lo más hondo del alma á Ma•
ría Poulet que sollozaba en un rincón de la estancia, á Marcial que tenía su dicha pendiente de los
labios de la joven, y á Pablo, que por un instante
había vislumhrado la esperanza de que, enamorada verdaderamente, se encapricharia con su
amor de tal modo, que el Conde pudiera verseen
la necesidad de acceder al matrimonio, lo cual
seria motivo de que Rosita no se alejase tanto de
,s11 lado.
- Debe en efecto haber un misterio,-dijo Rosita-y mi corazón me lo anuncia también, pero
no en un sentido temible y peligroso como pien:sa Marcial. Yo creo que en efecto, el baile de la
Condesa marca. nuevos horizontes para mi vida;
y aunque me duele mucho, hasta arrancarme lágrimas, dejar todo esto grato y dulce que aquí
me rodea, presiento que estoy llamada á más alws destinos. Si la vida de lujo, de bienestar y de
riquezas que tantas ocasiones he visto en sueños
se abre ya para mí, voy á ella pcrque me llama
-con fuerza irresistible á la que sería en vano querer oponerme: pero si este baile es no más una
deferencia de los Condes por lástima hacia una
aldeana bella como ha dado á entender Marcial,
-ó un lazo tendido á mi virtud, ya se acabó todo
para mí, y volveré á este hogar sin que puedan
compensar la muerte de mis ilusiones, ni loi, cuí-dados afectuosos de mis padres ni el amor mismo
-de Marcial.
-¿Y por qué entonces me engañaste, por qué
aceptaste mi ternura y me ofreciste en cambio la
tuya?
- No te mentí, Marcial. Yo no miento nunca.
Cuanto te he dicho lo sentía y hasta pensé que
mis esperanzas de prosperidad y de grandeza
podrí~n venir de mi casamiento contigo. Tienes
-derecho ha 1ta para despreciarme por descorazonada y ambiciosa, pero no debes creer que yo
haya sido ni sea capaz de decir sino lo que siente mi corazón.
Y en vano Marcial le suplicó con las légrimas
en los ojos, y en vano opuso á todos los ensueftos

EL MUNDO

locos de la nifia, el frío razonamiento de la discreción y la experiencia: ella insistió obstinadamente en su resolución de ir al baile, y puso como único medio de hacerla cambiar de propósito,
el que sus padres retiraran su consentimiento que
ya le habían dado.
l\.farcial salió desolado de la casa y pensó que no
quedaba más recurso para recobrará su amada,
que acogerse A los hermanos Mariel, interesarlos
en su favor y conseguir por su mediación que
Pablo Poulet devolviera al Conde la invitación
con una cortés excusa. Pero tampoco en los Mariel halló el apoyo que deseaba, sino que por el
contrario, le dijeron, aunque con mucha dulzura,
que lo que debía hacer era prescindir de Rosita
y fijarse en otra de las muchas jóvenes casaderas, llenas de virtudes y belleza y algunas hasta
ricas, que babia en el pueblo.

IV
A VENTURAS Y DESVENTURAS
DE AMOR.

Tres días llevaba ya de estar como loco Marcial Rigot, recorriendo á solas lo más intrincado
del bosque como una fiera perseguida, llorando
á gritos é implorando en vano una idea salvadora. Nada había podido disuadir á Rosita de ir al
baile, ni nada había podido convencer á Pablo
Poulet para que devolviera la invitación, Sus súplicas, sus argumentos y hasta sus amenazas no
dieron fruto alguno y en su desesperación llamaba á la muerte como si esta tuviera la misión de
cortar vidas tristes, cuando tiene por el contrario,
la de dar su golpe á la felicidad para hacedo más
sensible.
Entre tanto, en el Castillo, los preparativos pa•
ra el baile tocaban ya á su fin: ejércitos de pintores, tapiceros y carpinteros renovaban el decorado de las habitaciones; en el jardín, la maleza era
substituida por flores y plantas exquisitas, sedaba un baño á. las estatuas de mármol, se pulían y
repintaban las de bronce, un nuevo surtido de
aves poblaba los estanques y patios de volatería,
y hasta la penera, totalmente reformada, estaba
lista para recibir una nueva jauría,
Nunca, desde la noche aquella en ·que un embozado vino á sacar al Conde de los salones del
Castillo para llevarlo á ignorado retiro, nunca se
había visto tant1:1 animación en las vastas posesiones de Villléres.
Aquella noche .... ¡cor. qué dolor tan profundo la había recordado la Condesa durante largos
y penosos afios que le trajeron una vejez prematura, y con qué remordimientos la había recor•
dado el Conde!
Aquel embozado era un esposo ofendido que
venía á pedir cuentas de su honor. H!lbía que
pagarle, y no era hombre el Conde que se hicie•
ra esperar para esas cosas. Un viaje rápido y
silencioso á París; testigos que se buscan y se
hallan, un duelo á muerte en que ambos contendientes se baten como leones, y lueg0 uno de ellos,
el Conde, cayendo á los piés de su adversario.
Pero la justicia que había hecho aquel hombre
no estaba completa. Necesitaba rematarla castigando de muerte también á la esposa infiel, y de•
jandu á la niila, fruto del adulterio, en condiciones tales, que la miseria y la perdición fueran su
único porvenir.
'
Y así lo hizo. Envenenó á la adúltera, dejó á
la niña en poder de los aldeanos &lt;!Ue la tenían
desde que nació, y sin legar nada para sus atenciones y convencido de que su rival había muerto porque así se lo comunicó algún amigo, se embarcó para las posesiones francesas de Asia con
la esperanza de formar allí, si podía, un nuevo
hogar menos infortunado.
Pero la naturaleza vigorosa del Conde, después de una lucha formidable triunfó de la tremenda herida, y al fin se restableció cuando ya
entre su~ amigos se le tenía por muerto;y lo primero que bizo fué acudir en busca de su hija, á
la que hubo de hallar no sin grandes dificultades.
Explicar á la Condesa su ausencia, su herida y
su silencio era cosa muy factible, pero no lo era
ocultarle el pesar que le corroía las entrañas con
el recuerdo, de aquella tremenda tragedia de que
él había sido Musa.
La Condesa adivinó que algo muy grave había ocurrido en la vida de su esposo; y aunque
nada sabía de la existencia de aquella nifta, ni
menos de que su padre la hubiera transladado á.

293

Villiéres, sintió que la felicidad de su hogal' ha•
bía terminado para siempre.
En un principio los salones de los Condes si•
guieron siendo, en ostentosas fiestas, centro de
reunión de la aristocracia parisiense; pero poco
á poco ella y él por un tácito acuerdo las fueron
hirniendo menos frecuentes, hasta que al fin se
aislaron del mundo, y el mundo á su vez los olvidó como hace con todos los que no son afortu•
nados.
Y sucedió entonces lo que debía suceder. Aquellas dos almas honradas y buenas que en el tor•
bellino de la vida social apenas habían tenido
tiempo de simpatizar por su afinidad de gustos é
inclinaciones, acabaron en la tristeza y la soledad por comprenderse y amarse.
Nunca un reproche ni una pregunta indiscreta
salió de los labios de aquella santa mujer que
afrontando de lleno la situación, aceptó el piadoso deber de transformarse en un angcl de consolación. ¡Y qué corazón tan noble descubrió en
aquél á quien consolaba! ¡Qué tesoro de bondades, de delicadezas, de ternura, de amor!
Cuando en medio del brillo y el fausto del mundo se conocieron, la simpatía y la juventud les
despertaron un sentimiento ardiente que entonces creyeron amor y que los llevó al matrimonio .
Ahora que habían llorado juntos y abrazados,
que habían pasado entre suspiros días sin sol y
noches sin sueño, ahora sí se amaban con ese afee•
to profundo que dura más allá de la tumba. Y de
esposos nobles, obligados por las exigencias de
clase á vivir una vida de convención, habían pa•
sado á matrimonio burgués muy unido y encariñado, de esos en que los esposos habitan en un
mismo departamanto, comen juntos todos los día3
y si enferman se curan uno al otro.
Sin emb11rgo de esta intimidad que ya era algo semejante á la dicha, el Conde se conservaba
siempre melancólico y esta melancolía era la que
llenaba frecuentemente de lágrimas los ojos de
su mujer.
Un día el Conde enfermó de gravedad, y sus
parientes y amigos creyendo lleg11do el momento de que dictara sus úl,imas disposiciones, se
lo hicieron saber y le anunciaron la vista del sacerdote y del n0tario.
Arregló el Conde con entereza sus cuentas de
la tierra y las del cielo, y luego hizo llamar á su
esposa que bañada en lágrimas y agonizando de
pesar, vinoá oír las últimas confidencias del moribundo.
-1\fe voy-dijo él-y lo que más siento es que
nunca te hiel:! tan feliz como merecías serlo por
tus virtudes y tu belleza. Oye la confesión suprema de mi vida. Yo te fui infiel, una vez, una vez
sola, en un arrebato de inexperiencia, cegado
por la vanidad, empujado por el destino.
Y luego, con frases entrecortadas le refirió como conoció á la baronesa Sofía durante una ausencia de su marido, como tuvieron amores, como nació Rosita, ,:orno el barón desenlazó esos
amores con una sangrienta tragedia, y como en
fin Rosita vivía en Vi!liéres en poder de los esposos Poulet.
-Te encomiendo á mi hija, terminó diciéndole. Amala: la pobre niña no tiene la culpa de
que yo baya sido tan malo contigo.
La Condesa oyó con lágrimas esta.. confesión,
· y cuando después de un prolongado silencio el
moribundo preguntó con miedo:
-Me perdonas?
Ella le selló los labios con un beso en que iba
toda la intensidad de una pasión, la única de su
existencia, y le dijo:
-Te amo, te amo, te amo!
El Conde se extremeció hasta lo íntimo de su
ser, como si aquellas palabras le hubieran traído
de allá del cielo, donde se hacen las dichas y las
desdichas bumanas, un rayo de esperanza y una
promesa de redención.
Y desde ese momento, como si hubiera sido to•
cado por maravilloso talismán, empezó á reponerse con gran asombro de los médicos y regocijo de parientes y amigos y criados, que le amaban todos por bueno y generoso.
Poco tardó en volv~r con la salud la a:egría de
l!l casa. Durante los días de la convalescencia la
Condesa evitó há.bilmente toda co11versación relativa á Rosita, que habría podido conmover al
paiüente comprometiendo su salud; pero una vez
que lo creyó bastante fuerte, se sentó á su lado1
le tomó una mano con sus dos manecitas tibias y
acariciadoras, y dirigiéndole una mirada en que

�295

294

Domhl,:o 9 de Octubre de 1898

Domingo 9 de Octubre de 1898

EL MUNDO

de Rosita que estaba apenas iluminado por una
veladora de bombilla aznl.
Solamente por breves instantes permaneció
Marcial cerca de Rosita; y cuando salio llevaba
unas grandes tijeras en la mano, y llevaba en los
ojos la expresión del espanto, del dolor y del remordimiento. ¿Había herido, habla matado á Rosita?
Atravesó el patio sin que Maria Poulet, abismada en su dolor, lo hubiera visto; saltó las tapias y volvió al bosque, único lugar en donde
podía entregarse A los arrebatos de su angustia
sin temor de ser interrumpido por nadie ... .... .
. . . . . .. ' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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_;-

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,ii,~.-.

"~:_~, ,:i .
eabia fuego de todos los amores santos inclusive
hl amor maternttl.
-Jorge, Je dijo, ¿vieras? tengo un deseo ... .
-¿Cu~l?
-Dar un gran baile, pero espléndido y lujoso,
como los de nuestra luna de miel, para celebrar
así tu restablecimiento.
-El Conde sonrió complacido, y ella agregó:
-Será en el Castillo da Villiéres que haremos
reparar y embellecer para el efecto; y en ese
baile ..... .
La Condesa calló un instantante y luego bajando la voz hasta bacerla dulce como una car~cia,
agregó: y en ese baile presentaremos á nuestra
bija, diciendo que acaba de salir del convento.
Como hemos estado aislados del mundo, nadie
sospechará nada ¿verdad?
-~~res un ángel Luisa 1 contestó el Conde, lue•
go Je besó la frente y tomando la actitud resuelta y alegre de los días de su juventud, hizo ve•
nir A los criados de su mayor confianza, reiteró
cien veces las mismas órdenes, y con impaciencia dispuso las reparaciones del Castillo de Villiéres.
Una de las cosas primeras que hizo, fué encerrarse por b11.enas horas en su despacho y escribir las carlas que tan profunda revolución causaron en el modo de ser de Rosita, de los espo-

sos Poulet, de los hermanos d~ Mariel y de Marcial Rigot.
V

EL ULTIMO- REmmso.
Ya los Condes de Villiéres estaban en el Castillo y ya los convidados hablan empezado i, llegar en lujosos carruajes, que·atravesaban el pne•
blo entre una nube de polvo. El Conde y la Conde3a habían estado varias veces en la casa del
herrero Poulet y quedaron encantados de Rosita
tan bella, tan inteligente, t~n instruida, llamán•
doles sobre todo la atención su porte distinguido
y sus maneras elegantes sin afectación, como si
hubiera pasado la vida toda en los salones del
gran mundo.
El s,\bado por la noche se anunció á Rosita
que al día siguiente serla conducida al Castillo
muy temprano, pues quería la Condesa que oyeran juntas lo. misa de alba, y que ya se quedaría
desde entonces Rosita allí, pues el baile era esa
misma noche y no había necesidad de que la nilla volviera al pueblo.
Cuando Marcial supo esto por boca de la misma Rosita, su aflicción llegó al último límite, y
en su desesperación, concibió un proyecto 'que
era salvador á su juicio pues dejarla á Rosita im-

•

~

posibilitada para concurrir al baile de la Condesa.
Todo el día Marcial anduvo vagando por el
campe, y al cner la tarde ¡cosa extra:i'1a y nunca
vista! se Je vió entrar á la taberna donde bebió
un gran jarro de vino. Luego volvió al campo y
no regresó á la aldea sino cuando ya las luces
se habían apagado en todas las casas.
Entoncea deslizAndose entre la sombra como
un criminal, y procurando no apartarse de los
muros, llegó á la herrería, saltó la tapia, acarició al perr1 que ya era su viejo amigo, y penetrando al patio de las hRbitaciones, se dirigió al
cuarto de Rosita que encontró cerrado. Pero al
lado de esa habitación estaba la de Maria Poulet; y en los momentvs en que Marcial se acercaba, un ruido inusitado le vino á sorprender. Era
que Marfa abría la puerta, salía con paso cauteloso como no queriendo despertar á nadie y
atravesando el pRtio iba A sentarse jur.to á la
fuente, donde dió libre curso á sus lágrimas y á
sus so11ozos.
Marcial apenas tuvo tiempo de ocultarse en la
puerta del cuarto de Rosita: y luego que vió á
la infeliz esposa del herrero que entregada á su
dolor no Jo había descubierto, penetró por la
puerta que había quedado entreabierta, y pasandú á tientas por el aposento de Maria, llegó al
1

Luego rechinaron los !nelles, ardió el carbón,
comenzó el trabajo, y también alli como en la
cocina había lágrimas, pero éstas caían al mismo
tiempo que los martillazos sobre el hierro enrojecido, y se evaporaban muy pronto, como para
no ser vistas de nadie.
VI

-

mente oprimida en los brazos de su compallero
de polka, y escuchaba las palabrRB que_ éste le
decía en el oído, como si fueran una mus1ca de
los cielos.
EPILOGO.

Cinco afl.os después de estos acontecimiento_s,
al caer de una tarde tibia y perfumada de Abril,
EL GRAN BAILE.
los hermanos de Mariel salieron de la casa cural
de Villiéres y como de costumbre tomaron el ca·
El Castillo de Villiéres parecía por la abundanmino
de la fragua .
cia fantAstica de luces, uno de esos prodigios de
Corría como siempre el río, bullicioso y transla pirotécnia que se hacen arder en las fiestas
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . populare~. Todo era claridad en su interi~r, del parent~, atravesando la ald_ea y ?ordeado por dos
Antes de que empeznran á apagarse en el ci~- salón á la biblioteca, del torreón á la cocma, Y filas de viejos casta.nos; la 1gles1a levantaba rienlo las estrellas matinales, y cuando Venus brilla- por todas partes corrían criados de libre'\ atano- te y deslumbrador su campanario pintado de
ba todavía en toda la intensidad de su esplendor, sos y complacientes¡ pero lo más no a.ble era el blanco qne resaltaba sobre el rojo de L_os tejados
la Condesa impaciente se l~vantó, y tomando jardín ilumioado á la veneciana, y remoz~do de vecinCts¡ por las callejas tprtuosas cammabau aleasiento en un earruRje ligero que se le tenía pre- tal manera, que causaba una impresión de asom• gres los labradores que volvían al_ hogar, Y to~o
respiraba la calma y la tranqu11Idau de ouos
parado para este viaje, se dirigió á la aldea. Que- bro v de bienestnr indescriptible.
ría sacar de su casa á Rosita antes de que hubiePoco antes de que diera principio el sarao, días.
Los hermanos de Mariel tenían el cuerpo má.s
ra luz, para evitar las miradas investiga.dorad y apareció en los salones el Conde de Vilhéres danlas preguntas indiscretas de las comaJ.res de la do el brazo á Rqs1ta, la cual como lo habla pre- encorvado y los cabellos enteramente canos; ese
vecindad. Así pues, temprano llegó á la herrería, dicho la Condesa, babia salido de las manos del era su único cambip.
pero no tanto que encontrara dormida, como lo peluquero más bella aún que cuando tenía su
Ya CRSi de noche llegaron á la fragua; Y al
esperaba, á·la esposa del herrero. ¡La pobre ha- opulenta y ensortijada cabellera.
tender la mano al honrado y viejo Pablo Poulet,
cía muchas noches que no sabia lo que era dorUn murmullo de admiración se dejó oír por entraron en la zor.a ilumiuadn por la. roja luz de
mir[
todas partes ante aquellos ojos que irradiaban, la hornaza y parecínn fa.ntásticas siluetas infer·
Con afecto saludó la Condesa á Matia; y que- ante aquellas sonrisas de labios frescos y dientes nales.
riendo sorpr•mder á Rosita penetró á su cuarto, blancos, ante aquella belleza correcta y atractiNinguno de los antiguos tertulianos faltaba, Y,
y ella fué la sorprendida al ver que la nilla, en va en plena juventud.
como de costumbre, se hablaba de las ult1m~s noefecto, estaba dormida, pero que toda su hermo Desde afuera, trepado en uno de los Arboles ticias deParis y de los sucesos de la localidad,
eiísima cabellera había sido cortada casi de raíz, del camino, Marci•l Rigot observaba todo con sin· chismes ni murmuraciones, porque no lo cony que los cadejos de pelo estaban regados aquí ojos ávidos. Al pié de ese mismo árbol los hersentían el Cura ni el Alcalde.
y Rllá por el pavimento.
manos de :Mariel vinieron á contemplar el Casti- Aquí he leido, dijo el boticario s,candu de
Indudablemente que esto era obra de una ma- llo desde afuera; y creyéndose solos, estuvieron
su
bolsa un ejemplar de Le Journa! , algo referenro criminal. Alguna vecina envidiosa de la. for- conversando largo rato.
te á una persona que fué muy amiga del sellor
tuna de Rosita había cometido este atentado. ¿PeDespués de que separándose de allí regresa..
ro cómo había podido penetrar estando cerrada ron á la aldea, ~far~ial Rigot se bajó del árbol y Cnra.
-El Alcalde tomó el perió dieo, buscó el s,t10
le puerta? No era posible suponer el paso por la con andar de sonámbulo, y silencioso y pálido1 se
h,. bitación de Maria que estuvo desvelada toda dirigió A la aldea también, entró en su casa, es• que el boticario le se!lalalaba y acercándose á la
la noche. ¿Qué había sucedido pues?
tuvo escribiendo largo rato, y antes de que ama- luz ley_ó lo siguiente:
«Los últimos telegramas del extremo Or~ente
Era preciso averiguarlo. La Condesa y Maria neciera tomó el camino de la ciudad.
nos
comunican una triste nueva. El Tt:ment~
qne se perdían en conjeturas, decidieron al fin
Entre tanto en el Castillo la animación del baidespertar A Rosita para que aclarara el enigma, le crecía, y Rosita admirada y agasajada por to- Marcial Rigot, que había hecho una carrera rápty así lo hicieron sin pérdida de momentos.
dos, se sentía enteramente feliz. Fatigada del da gracias A sus altas virtudes militare~, _btl muerEl primer impulso de ésta al ver lo que :e ha- wa1s se había sentado en un diván, cuando un to víctima de su arrojo en una de las ultimas esbía sucedido, fué ponerse á llorar. Desde luego antiguo servidor del Conde le entregó una carta caramuzas libradas contra las hordnB de Le-hápensó que era obra de Marcial, pero por un res• que, con el cará.cter de urgente, acababan de bú. Su muerte ha sido sumamente sentida por todos los que le conocieron.&gt;
to de piedad hacia ese infeliz que la había ama- traer de J,i aldea.
Cada uno de los tertuliano• tuvo una palabra
do tanto, se resolvió á ocultar sus sospechas y
Rosita la abrió y leyó con creciente emoción
de afecto para el honrado molinero que durante
¡extrallo corazón el de la mujer! sintió que esta
•cción le despertaba el dormido amor, y hasta lo que sigue:
su breve permanencia en Villiéres se supo cap«Perdóneme usted, seiiorita, si por un momen- tar universales simpatías; y se agotaba ya el tedesfó por un momento que la Condesa encontrara impropio llevarla en ese estado a sus salones. to tuve la audacia de elevar mis ojos hasta usted ma de esta conversación, cuando el Alcalde, que
-Así, ptmsaba Rosita, me quedaré aquí, ven- y de ofrecerle mi amor: no sabía lo que acabo de continuaba recorriendo el periódico dijo de imdrá. Marcial y tornaremos á nuestra dicha anti- descubrir sorprendiendo sin quererlo una con• proviso:
versación de los hermanos de Uariel; no sabía yo,
gua y á nuestro antiguo amor.
-He aquí otra noticia que para nosotros es
Pero no pasó ~so. La Condesa viendo con ho- digo, que es usted hija del sellor Conde de Villiésensacional.
res, y ahora que lo sé, comprendo que para mí
rror esa acción vituperable de que había sido
Y leyó con voz ahogada por la emoción:
victima la pubre nilla, se apresuró á llevát'sela sería una locura alentar esperanzas todavía..
•La fiesta dada anoche por los Sellores ConMe
voy
en
este
momento
A
París,
y
sin
pérdipor temor de que alguna od10sidad de esas que
des de Villiéres para celebrar el matrimonio de
da
de
tiempo
entraré
como
voluntario
en
alguno
en los pueblos cortos son tan frecuentes y temide los regimientos que van A salir para las pose- su hermosa hija Rosita, con el Marqués deBrieux,
bles, preparara nuevos peligros p·ara la hija de
siones francesas de Asia; y allí me haré matar en fué verdaderamente regia.&gt;
su esposo. 8
Seguía una minuciosa descripción de aquella
Así pue , como mujer de mundo, comprendió la primera batalla.
Mi muerte, eso es lo único que puedo ofrecer fiesta, y terminaba el periodista haciendo votos
que el mejo r camino que había era no dar gran
importancia á este acontecimiento, y aturdió ála á ustea. Adios, sellorita. ¡Dios haga á usted tan por la felicidad de la joven desposada.
Quien estuvo más atenta á la lectura de estas
nilla con hablarle de los preparativos de la fies- feliz como merece serlo por su belleza y sus virnoticias
fué Maria Poulet.
tudes!•
ta, de la necesidad que habla de que en el acto
¿María Poulet, aquella que era un prodigio en
se fueran junt,s, y la ayudó á vestir~e y engalaMARCIAL RrooT.
achaques de cocina y repostería, que siempre
narse, y le dijo que el peluquero del Castillo le
reía como una chicuela y cantaba como un caarreglaría tan oién los cabellos cortándoselos á
Cuando Rosita hubo leído por dos veces esta
uso varonil y de tal modo, qne quedarla mucho carta, se levantó del diván, y pálida y sintiendo nario, que era gorda y colorada, y que era en
má.s hermosa y encantadora que con su antigua que el corazón Je saltaba en el pecho cortándole fin la alegria hecha mujer? ·
No. ¡qué va á ser! la Maria Poulet de ahora hacabellera.
respiración, fué en busca del Conde.
Horrible lué el dolor de Maria Poulet cuando la -Acabo
bía
envejecido prematuramente, estaba flaca, pade recibir esta carta le dijo ensefianRosita partió, pues sintió como si del fondo del dosela, y el que la escribió es un1 joven honrado liduch11. y canosa, no reía nunca y se hacía serttlmase la hubieran arrancado dejándole allí en su
vir por una cocinera.
que no sabe mentir. Qué debo hacer?
lugar, un vacío grande como el mundo y obscu-Cuando se fué Rosita Je llevó el corazór,, de-Olvidar todo tu pasado como si hubiera sido
ro como la ceguera. Luego entró á la cocina, enun penoso sueiio, y entrar de lleno en la vida de cía á veces viéndola con tristeza Pablo Poulet.
cendió sus hornillos y se puso á hacer el desayuEs una tontería matarse así por cosas que no tiefelicidad y de opulencia que te aguarda.
no, pero no cantando y riendo como en mejores
Diciendo estas palabras, grave y sereno el nen remedio.
clixs. Esta vez fué la primera en que cayeron Conde fijó los ojos en su hija con amorosa miraY el pobre hombre, porque nunca se vela en el
sobre los ladrillos del fogón las lágrimas de aqueda y procuró penetrarle hasta lo intimo de la
espejo no había notado que estabtt. tan envejecilla mujer que no había llorado nunca.
do co~o su mujer y que también, !'l fuerza de
A poco salió Pablo de ·su habitación silencioso conciencia.
-Así lo haré, dijo Rosita, soportando con en- melancolía, se estaha matando poco e\ poco.
y sombrío. Tampoco él habla dormido en toda la
tereza esa mirada. Y como en ese instante llega11och~; así lo delata!:-an su rostro pá.lido y sus
ra el joven Marqués de Brieux á recordarle que
ojos enrojecidos. Marido y mujer cruzaron una
Je había prometido acompallarlo en la polka que
mirada, una no más, rápida y furtiva pero que
se estaba tocando, dejó el brazo de su padre, toles penetró muy hondo, y sin decirse una palamó el del Marqués, y se perdió entre las parejas
bra, ella como muy ocupada, se inclinó sobre sus
de bailadores. U nos instantes después sonreía.
hornillos y él, como teniendo pri•a, se lué á la
con la sonrisa de la felicidad al sentirse dulcefragua.

.

-

Ji'.L MUNDO

�296

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubre de 1898

~

Domingo 9 de Octubre di, 1898.

Lectura para las damas.

PAGINAS DE LA MODA

EDUCACIÓN PRÁCTICA,

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¡

Un redactor de un importante periódico tuvo hace
-a!ios la ocurrenc~a d~ escribir un articulo en que in•
"&lt;iicaba la convemencia de que se le diese á la mujer
una edu~ación más práctica que la entonces se daba,
:y se le vmo el mundo encima. Algunas señoritas que
sabían hacer maravillosos pañuelos calados se pusiero_n á sollozar, heridas de lo máA vivo de ~u amor
propio; otras que se gastabRo la vida haciendo cojines
de raso que después se 1ifab11n, estuvieron varios
dlas con. Jaqueca, las especialidadea en bandurrias
flore~, pmturs etc., e~c.. pmiPron el grito en el cil'lo;
.Y al fm! una d~ ellas, ignoro 11i bandurrista, bordadora, florista ó pmtor11, escribió un articulo refutando
d!) al mal ave1Jturado plumlforo que ya sentía haber
picado con los puntos de su pluma tantas suceptibilidadea.
¡No queremos ser cocineras! decía la refutadora.
¡No queremos ser costureras!
¡No queremos ser planchadoras!
¡No queremos Bf'r repo8teras!
¡No querPmos hacer calzones!
¡No queremos guisar frijoles!
¡Muchas gracias, señor n1dactor!
¡Ud. platicará bonito, pero nosotras no fumamos!
Fué aquella un:i. tempestad en un vaso de agua,
~om_o mu~has que se levantan en los periódicos sin
.Justificación. Porque, eP verdad, el articulista no tenia respecto al be,lo sexo las abominables ideas que
se le atribulan, no quería hacer costureras, planchadoras, co~ineras, etc.; quería una cosa juiciosa: que
B6P,0~pusiera 1~ educación qu.- eólo sirve de adorno, á.
la utll, á. la indispensab le para la vida; y al indicarlo
no _8e referí~ al bello sexo, ~ino al que por falta de el!•
_pintu prá~tlco ó por una tendencia perniciosa a.limen•
t~da por ciertoP _resabios de vanidad, tendencia y vamdad que también se notan en una porción considerable del sexo fuerte, gastan todas sus enerilas en
un_a labor estéril, en nna labor deleznable, aunque
brillante, que no puede servir de base á. la felicidad.
&lt;Claro está que las que juiciosamente habían adunado
lounoá lo otro no calan bsj" el dominio de su censura.
En este s~ntido tenia r zón y cuantas veces las mism.,s á quienes molestó la verdad expuesta con tant11
lfranqueza, lo habrán confesado en el curso de su vida!

Cuántas veces habrs.n sentido que no hace
daño ser tan duchas en manejar la cuchara
como los útiles de bordar! Y es esto tan cierto que damas de muy elevada posición social
lo justifican, iniciando á sus hijas, pua evitarles sinsabores, para que puedan decir con
razón que su educacióu es completa, en loe
misterios que tanta repulsión causan á. algunas hijas de Eva.
Y vaya un ejemplo flamante, que tomo de
un periódico que tengo á la vista:
"La venerable Lui~a Hesse Cassel, la octogenaria esposa del rey Christian IX de Dinamarca, no pasará. á. la Historia por sus hechos de reina Consorte ae un rey constitucional no ha sido mucho lo que ha tenido
que intervenir en su reino; pero como es diglla de consideración y alabanza eaa mujer,
es como espo~a y matlre de familia!"
"A sus hijas las educó como áseñoritae po•
"bresque necesitan saber muchas cosas úti•
"les para no ser una carga para sus padres y
"par"' a.vudar el dia de mañana a su marido.
"Aslesque no solo con la aguja trabaron cono·
"cimiento desde muy pequeñas la princesa
"Carolina y la princesa Maria, para hacerse
"ellas mis1nas los trajes y reparar las ropas
"de su hermano, sino que en la cocina les hizo
''entrar su madre para que aprendiesen cómo
"se da de comer con economia á. una nume•
"rosa familia."
Y si esto se hace tratándose de hijas de reyes, para quienes el porvenir no puede ser
mas hal11güeño, ¿por qué las humildes, las
desheredadas de la fortuna, para quienes el
articulista escribía, no habían de recibiruna
educación semejanto?
De entonces acá loe tiempos han cambiado, la idea de que el aprendizajti de cierta
clase de labores era de mal tono, se ha ido
desvaneciendo y 11un hay algunas peuonas
que tienen á orgullo el saberlas á la ptrfec·
ción Pero quedan aún algunas rezagádas ..
Para esRs iutercalo en este mal hilvanado articulo el recorte referente á la esposa del rev
Cnristian!
•
Jl)SÉ CONDE,

LA VANIDAD.
La vanidad no se asienta jamas alli donde
impera la razón: tiene por base el sentimiento, y respira la atmésfera de la fantada.
Por eso ese vicio nomina máR en las mujeres que en los hombres, de las cuales lleg.. á
apoderarse. si la inteligencia poseé solaml'nte una mediana ilustración. Y lo que sucede
en la edad adulta, sucede también en la infanci!I.: se ven en mayor número que niños,
niñas propensas á la vauidad. Preséntase
este vicio durante la infancia, casi con loe
mismos caracteres que en la virilidad,
Asi como un hombre mira con cierto desdén á los demás, persuadid" de que viste me•
jor, ó tiene más arrogante figura, reune jus·
ta mente en su sentir, muchas prenda• que le
recomiendan al aprecio y conFideración de
todo el mundo. aun cuando todo el mundo
se ria de él: as! también el niño que vive en•
tre otros niños, mira con inmotivado despre•
cio á. sus crmpañ,eros, y obra siempre persuadido que
sólo es el único acret"dor á la !'stimación general, que
la c!ee injustamente prodigada cuando á. los demás
se dispensa.
·
E,;to no obstante, es el niño como el hombre, menos
celoso de sus personales prendas; y por esto hemos
notado que en cada cien mñoR vanidosos y presumí·
dos figuran noventa y cinco niños por lo menos.
Y en eilois se observa, generalmente hablando, hechos característicos de pr.,sunción tan marcados, como
pueden observarse en una mujer vanidosa. Ol&gt;servad
á la niña presumida y no veréis más que una mujer
en pequeño dominada por aquel abommable vicio.
Madres de familia, corregid en tiempo oportuno á
vuestras hijae, para que no se dejen dominar por la
pre,;unción y la vanidad, porque la coquetería, de la
presunción y de la vanidad, á la perdición, no hay má.s
qu~ un paso que suele salvar la mujer con mucha fa•
cihdad.
A.L.

L"- 111J.JER Y EL A.lJTOMOVIL.
El 11automovili~mo11 -palahra admitida ya en casi
todos los idiomas-.,igue conq uistaudo en París numero~os adeptos.
Ahora acaba de ingresar en sus filas la Duquesa de
Uzé3, y el examen á. que fué sometida la ilustre dama
antes de obttiner su permifo para t?"Uiar un carruaje
automóvil, ha sido los pasados dias el asunto de las
conver11aeioues de la alta sociedad parisiense.
Sobre su -automóvil ha palleado la Duquesa al tribu~al exam~nador, compue~to de un ingeniero y dos
peritos, guiando el carruaJe C"n toda perfección á
grandes y pequeñas velocidades.
Los "chauffeurs,11 como en Europa llamaná los que,
mas propiamente, d11signan en Estados Unidos con el
nombre de "motorms, 11 están muy satisfechos con su
nueva é ilustre compañera.

Figs 1 Y 2.-Tr~jes de media estaci(m.

Espalda.del modelo de la flg. l.

297

EL MUNDO

Espalda del modelo de la fl.g. 2.

LA MUJER INSTRUIDA
La mujer instruida es la inteligente compañera lle
su marido; ella lo comprende, vive de sus ideas y se
e1eva con él por sima delos prosaicos quehaceres domé~ticos.
El111 un día y otro dfa lo sostiene en las dificultades, en las luchas numerosas a que está sejeta la existencia del hombre.
Rus consejos son preciosos y su esposo halla consolación y fortaleza en confiarle sus contratiempos, sua
esoeraozas Y' SUB tristezas.
En el gobierno de la casa, la mujer instruida tiene
{¡, su ~argo la contabilidad: sabe lo que se gasta y lo
que se gana, y de ese modo mantiene una prudente
economía.
Et marido la aprecia, la idolatra y hace el elogio de
su mujer á todes cuantos llegan &lt;\ su casa.
A más dA todo esto, hay una cosa en que resulta
más el cometido de la mujer Instruida: la educación
de 1011 hijos.
Eu los primeros s.ños los lacta, los cuida de sus enf 1&gt;rmedades, etc., más tarde ella es qulen les pone el
libro en la mano para enseñarlos á leer, y razona con
ellos sobre infinidad de a~untos; puede decirse que
ella es quien les suministra las lecciones de cosas.
Cuando llegan sus hijos á cierta edad, los sigue en
sus estudios, los ayuda y los anima á continuar y á
triunfar.
La mujer instruida es un tesoro para un hombre,
es nn angel para sus hijo.s
Mujer que lees estas linee, ¿no quisieras ser como
el bello tipo de que hablo? ¿no quisieras ser una mu-

jer instruida?
RODOLFO MENENDEZ,

P URIFICACIÓN Dl!l LAS flABITACIONl!lB

He aqui uno de los medios más sencillos y eficaces:
Mézclense 140 gramos de agua, con 40 de vinagre y
140 de agua colonia y agrégense á la mezcla 50 gra•
mos de uiplocoRito de cal seca. Colóquese en una va•
sija plana, pónganse en el centro de la habitación,
cuyo 11.ire quedará puriCicado en poco tiempo.

��TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 16 DE 1898

EL ASESINATO DE LA EMPERATRIZ DE AUSTRIA.

·11
1111

1

1.-EI cortejo Umebre al salir del Hc,tel Beau Rlu~.:;e.
1

2.-Demostracl6n de slmpatfa frente al Hote-1 Beau Rlváge, en G;lnebra

11
1

AJUARES para sauz MARIA

Y LOHENGRIN, ejecutados en nogal americano, con.filetes oro y
tapizados con brocateles de seda, según sus propios modelos.

•

NUMERO 16

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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