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                  <text>TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 16 DE 1898

EL ASESINATO DE LA EMPERATRIZ DE AUSTRIA.

·11
1111

1

1.-EI cortejo Umebre al salir del Hc,tel Beau Rlu~.:;e.
1

2.-Demostracl6n de slmpatfa frente al Hote-1 Beau Rlváge, en G;lnebra

11
1

AJUARES para sauz MARIA

Y LOHENGRIN, ejecutados en nogal americano, con.filetes oro y
tapizados con brocateles de seda, según sus propios modelos.

•

NUMERO 16

�EL MUNDO

302

LASEMANA
El terc~r aniversario de la coronación de la
Virgen del Tepeyac fué celebrado en la Basílica
de Guadalupe con la misma pompa que otras veces, aunque con menos entusiasmo.
La aristocrátita concurrencia que acudió accediendo á la invitación que para la fiesta religiosa hicieron circultlr distinguidos caballeros,
recibió una sorpresa que compensó la relativa
stncillez del aeto.
•
Quien diga que en México el arte decae, ignora ó finge dP- propósito igno(ar que cada día nos
trae nuevos avances y un refinamiento de gustos
y aficiones desconocido en la supuesta edad de
oro cuya exacta situación en los buenos tiempos
que fuer·on, no asiertan á seilalarnos los pesimis•
tas 1,i1,tt máticos.
No Eé, lo confieso, si antaiio celebrarían festividades como la del último miércoles, con una
selección tan delicada de atractivos artísticos. La
misa de Fons resucitó el piadoso y místico siglo
anterior al Renacimiento italiano.
En la historia eclesiástica no hay acaso época
mAs bella, que la se:llalada por el definitivo consorcio del arte eon los ideales religiosos. Hay que
volver las miradas y el pensamiento á la fé sencilla de un Fra .Angélico para comprender las
maravillas de la plAstica que confinaba con las
bellezas inmateriales.
Como la pintura de aquel santo, preservado del
paganismo invasor por la soledad del claustro, la
música medioeval llevaba en sus acentos, y resucita en nuestra época de cosmopolitismo y democracia, la tristeza vaga del instinto cristiano.

"""

El Pm·aiso Pe1·dido ha hecho célebre y glorioso el nombre de Milton en el mundo entero y hoy
lo llena de afrenta eu el Teatro Principal.
.Aquello es un puritanismo al revée. Lad figuras
de la pieza son bíblicas, paradisiacas, y no hay
en los huertos del valle suficientes hojas de higuera para cubrir tantas pecaminosas desnudeces,
El género chico progresa. .Afina los procedimientos porqut, el tandófilo es cada día más exigente y aunque en la parte literaria conbien poco
,e conforma, vuelve del lado de la plástica con
unos caprichos que no podrá satisfacer el empresario sin perder la gravedad de su carácter.....
.Afortunadamente para los que van al teatro en
busca de impresiones susceptibles de pública confesión, dizque pronto inaugurará el teatro de las
tandas unas funciones de moda cuyo programa
copi,ml el de las veladas en que oíamos piezas
de género grande con Rosa Palacios.
l.&gt;ios lo baga así, para b!en de los que no se resignan A olvidar la Bohemia y á recordar A Burón con las interminables congéneres de «La Redoma Encantada» y de la «Pata de Cabra.»

La pública curiosidad se ensafta comentando
en vacío las causas de la muerte de una seiiorita profesionista, prometida de un jóven médico.
Había ido al consultorio de 11u futuro, y súbitamente fueron llamados otros dos médicos para
contener una hemorragia que en breve privó de
la vida :í la joven.
Ya el cadáver estaba sepultado y el hecho ol•
vidado cuando la autoridad judicial inició inesperados procedimientos, orde11a11do la exhumación, La sospecha de un crimen, da siempre marg,m. 1\ malévolas suposicio,nes, y si el hecho eJ
misterioso .6 raro por lo menos, la credulidad popular se entrega á las hipótesis, prefirie11do las
mi\s absurdas.
No es posible prejnzgnr; pero dentro de la re•
serva mils prudente de opinionea, entristece la
tempestad de escándalo que agita un infortunio.

,,.,,,

Anúnciase la construcción de un gran hotel en
la calle de Patoni. Según los datos que publica
la prensa, los empresai·ios invertirían mí1s de un
millón de pesos en la obra.
Nosotros casi no tenemos idea del atracti rn
de nuestro maravilloso clima. En N ew York donde en verano caen los transeuntes, muertos de
insolación, y en el invierno apenas basta el admirable comfort de las habitaciones para contrarrestar las crueldades de la atmó~ferA; en todoa los
inmensos territorios del Norte, cnstigados perpetuamente con todas las inclemencias, hay millonarios que darían todo su oro á cambio de los 25°
centígrados de nuestro valle.
México es para ellos el delicious summe1· reso1-t,
mejor dicho, lo sería, sin l!iS abominables privaciones que aquí sienten, habituados como eatán
1\ una complicación tal de comodidades materiales que aún Europa se les antoj'l pl\is inhabitable.
No es mucho que prefieran la temperatura de
hornaza de sus climas A una estancia en los estrechos é incómodos hoteles mexicanos. El hombre vive de hábitos y tolera lo malo que conoce
desde que nació á una peua desconocida y nueva.
Por eso el día que podamos cfrecer al millonario del Norte, hoteles como .e l. «Auditorium» ó el
«Gran Hotel,» México serA la ciudad opulenta,
aristocrAtica y cosmopolita de .América, la residencia de los príncipes y nababs A quienes vere•
mos desfilar por las calles con la misma indiferencia con que ven en Broadway á los rough
1·iders de Roosevelt.
Dick.

,outt,a Oitntral.

RESUMEN.- La cruzada contra el anarqulsmo.-La Iniciativa de ltalla aceptada por todos. - El socialismo
alemAn.-Sns avances, sus progresos, sus c:onqulstas.
La reacción de Gulllermo II. -Recuerdos de Blsmarek.-Soclallsmo y anarqulsmo.-Guerra sln cuar•
,,.,,,
te!.-Viaje del Emperapor A Palestina. - Recuerdos
medleevales.-Las tendencias de A.Iemanla.--Un soberano protestante defensor de los cat6llcos.-Las
Un viento trAgico ha soplado sobre las riberas
conferenc:as d11 París.-Las comisiones ln1ernaclonapestilentes del canal.
Ies en Cuba y Puerto Rico - ObstAculos y ulflcultaTodo, hasta la desesperación, debería de tener
des. - La deuda de Cnba.-El protocolo y el tratado
sus límites, porque el absurdo choca con la natude paz:.-Conclusl6n.
raleza y el dolor mismo se suspende y cede ante
Sacudida la sociedad europea con un estremeel asco.
cimiento de horror, por el salvaje atentado de GiYit que no siempre ha de ser sublime el suici- nebra, que hirió de muerte i\ la augusta matrona
dio, sea d menos estético como Ofelia flotando que compartía con el emperador Francisco José
sobre el río.
el trono de .Austria-Hungria, ha comenzado, como
Pero arrojarse al canal hediondo .... Adelante. era natural, una excitación por todas partes para
Otro de los suicidios de la semana, muestra arrancar de raíz los gérmenes morbosos que proun caso típico de sugestión. Dos jóvenes, más ó ducen el anarquismo, pla11 ta venenosa cuyaz; emamenos exaltados por románticos fantaseos, ha- naciones pestilentes amenazan de muerte á todos
blan de las decepciones de la vida, y uno de ellos los grandes de la tieíTa, fermentación extraiia de
propuso A su compaf'lero de infortunios,-acaso esta edad llena de sublimes grandezas, y llena
imaginarios,-un suicidio á duo.
también de tristes y dolorosc.s desfallecimientos,
Incontinenti vierten un veneno en sendos va- que engendran esas manifestaciones propias de orsos, y al llevarlos A los labios sólo uno de los jó: ganismos caducos.
venes bebe; el otro no ha he.cho mAs que un siViendo;los soberanos de la tierra que .por filiamul11cro de envenenamiento.
ción naturttl, las ideas anarquistas pr.:&gt;ceden del soEn este singular suicidio, la sugestión del uno cialismo, mal elaborado en cerebros ignorantes,
ha sido la causa ocasional de que el otro se arran- incapaces de comprender la parte filosófica de
cara la vida. Tal vez sin el asentimiento de su los apóstoles que han ,predicado la regeneraimprudente compaftero, el desdichado suicida se ción del obrero, contra el socialismo se lanzan y
hubiera sobrepuesto á la crisis juvenil que des- organizan cruzada formidable ahora que sus proflorrt tl:lntliB belltts esveranzas, sacrificadas á esa gresos crecientes llevan á sus adeptos hasta senmelancolía funesta que engendra en las almlls la tarse en las curules de los parlamentos.
educac,ón sentimental. Unos versos, una novela
pesimista, el mutuo contagio de dos imaginacio***
m s delirantes invaden un espíritu débil cun su lellubo un tiempo en que el Emperador de Alegió11 de ideas insanas.
mania, teniendo manifiestas tendencias il borrar

Domingo 16 de o~tubre de 1898.
del Imperio basta l11s huellas del régimen bis-marckiano, pretendiendo rehacer la obra entera.
del Canciller de Hierro, tuvo complacencias y hasta halagos para los socialistns. Ln ley terrible·
decret11da en tiempo de Bii,marck sufrió tan hondas modificaciones, que casi pudo decirse derogada. Los socialistas cobraron ánimo, tuvieron
ocasión de organizarse en grupos, de establecer·
círculos, de llevar sus ideas de las ciudades fabriles y manufactureras á los pueblos, á las aldeas
y á los campos; al sociafüino urbano iba adhiriéndose con perfiles revolucionarios el socialismo rurlll. La organiz11ción,ga11Hndo paso ápaso
nuevas plazas en el Reichstag, pesaba ya en las
decisiones del parlamento, y en más de una ocasión, uniéndose cor. los liberales, lignndose con loBcatólicos ó absteniendoseenl11s tliscusiones, pudo
decidir con su voto de las m:\s arduas cuestiones.
del Imperio.
Dificil era que el Emperador, siempretendiendoá imponer su augusta sobilrana voluntad, siempre
procurando conservar y concentrar en su persona.
las facultades legislativas, Fiempre haciendo todo,
lo posible por reinar co~o absoluto, si11 trabas de
Dietas ni de Pt1rl11mentos, difícil era que tolerara
por más tiempo estos avances del sociafümo quemenoscababan su poder y cercenaban su autoridad.
La muerte de Isabel deBaviera que todos lamentan, el atentado horrendo de Lucbessi qn1:1 todos.
anatematiz1m, la manifestación I epuguante última de los an11rquistas, pr1c:stan ocasión favorable para una reacción antisocialista. Como desgraci11damente los monstruos an11rquistas, que últimamente han hrotado esgrimiendo el pu:llal del
asesino y agitli.ndo la tea incendiaria, han salidode Italia, de allí es de donde ha partido el grito
de alarma: el gobierno del rey Humberto ha sidoel primero en convocar una convención internacional, para allegar loe medios que hieran en el
corazón á la hidra feroz que se persigue. Todos
los soberanos, los gabinetes todos de Europa han
contestado de acuerdo, y ya se indica la ciudad.
de Venecia como el punto dondti han de reunírselos representantes del orden constituido, los comisionados de los gobiernos legalee, los delegados de los pueblos ca.ltos, para concert11r la manera más cómoda, expedita y eficaz de extirpar el anarquismo.

• **
No espera Alemania las decisiones del Congre-so de Venecia para comenzar sus persecu'!iones.
contra el socialismo. En el Imperio hay gérmenes.
bastantes para que la aspiración sana del obrero,.,
mal dirigida, encanzada por rumbos obscurcd y.
extraviada en su curso, pueda degenerar en alteraciones de la paz, en cuarteaduraa del edificio,
social, en desquiciamientos revoluoionarioa, y á.
ello acude el Emperador con mano firme.
.Allí donde los filósofos se pierden en lucubraciones abstrusas, donde los predicadores toman,
los perfiles del apóstol y los poetlls se tr11ntfigu-ran en genios proféticos; allí donde el r.udo fecundo se abre para recibir las semillas de todos.
los ideales y los gérmenes de todas las aspiraciones; alli donde la estructura política tiene a..
loa pueblos sujetos á un régimen férreo y ligado&amp;.
con fuertes ataduras á una constitución militar,.
basada sobre las necesidades de después de l!il! conquistas, y pedida por las exigencias de rivalidades inextintas, allí también las ideas socialistas crecen, se cambian, se tramfiguran en ~coa
revolucionarios; arman alguna vez la maco del
regicida, empujan en ocasiones á l11s turbas ignorantes A manifestaciones tumultuosas, y sólo por·
las condiciones de raza y algunas circunstancias.
de educación, esas fermentaciones de las tinieblas, esas producciones del antro, no llegan á tomar en el alemán los perfiles sombrío&amp; y los rasgos c11racteris.tieos de los anarquistas meridionales.
Pero ha llegado el tiempo de arra--.r esa hierba malsana, de dirigir la tendencia laónr11da y
la aspiración sensata del obrero y del campesino,
alemanes, par la vía del orden legal: i\ eso tieuden las disposiciones tomadas por el Emperador.
Mas esas resoluciones tieneu que acomodarse al
medio y á los intereses ya creados, no pueden.
romper con violencia contra un grupo de la sociedad que ya es respetable por su número. No
ha mucho que uuo de los jef~s principales de esa
organización, que por el voto de sus conciutladatos.
tiene un asiento en el parlament11, y por el consentimiento de sus corup1:1i1eros tieue la jcf11tur,L
del partiuo, ha declarado, que constituiüo y.i. dt

Domingo 16 ti"' OctubrP de 189!:I.

I

socialismo como partido político en .Ale·
manía, es ahora invencible; sus trabajos
hicieron rodar del pináculo de su gran deza al príncipe de Bismarck, Ante su
fuerza, ante su resistenci11, se estrellarán
también las pcrsccusio nes del Emperador. »
No serA 11i1í. Probablemente se e11t11.blecerán medios de conciliación. Acarn
haya conces10nes por ambas partes y el
elementoobreroy el rural, con su repre•
sentar,ión genuina en el parlamento, irán
cumpliendo su progrnma dentro ctel régimen constitucional.

DA:MA.S DISTINGUIDAS

***

j

Mientras se resuelven estos problemas
de alta trascendencia, mientr11s se agitan
las diversas clases sociitles preparándose rA la cruzada antianarquista, allá va
Guillermo de Hohenzollern acompaiiado
de su augusta esposa, allá va, nuevo ca•
ballero del santo Graal, rumbo á los Santos Lugares Avisitar el sepulcro de Cristo. .Allí, cubierto con la arm11dura inmaculada de G.'dofredo de Bouillon ó de
Balduino de Flandes, ostentando sobre
su casco brillante el águila bicípite del
Imperio, visitará los lugares santificados
por las hazanas mediuevAles de sus antepasados, recorrerá la PHlestina en carros triuufales, recibirá pleito homenaje
de gentes y pueblos desconocidos, parificará sus labios en las 11guns del Jordán,
santificará sus armas junto á las igiesias
primitivas, y tal vez, al regresar, se considere como uno de los héroes legendarios, que eu las edades pasadas pelearon
por la Cruz contra las huestes sarracenas.
Muy desviado andaría de la verdad el
que juzgase este viaje del Emperador
como una excursión de recreo, engendrada entre las aficiones románticas que han
producido las lecturas de los mienesinger. Defensor de la fo se presentó En -riq ue de Pra.sia en el Golfo de Petchili, y en defensa de los crii.ianos tomó posesión de la bahía
de Kiao Chao. Ddensor de la fé será Guillermo de
Hohenzolle.rn en las soledades de Siria; y como
alguna vez se ha hablado de poner esos territo·
ríos al 11mparo de la cristianísima Francia, se
adelantará A los acontecimientos, precederá i\ su
rival en el camino de esas conquistas pacíficas,
y t11l vez por ,compens11ciones de apoyos efectivos y morales á la Sublime Puerta, en la cuestión
de Oriente que llfecta á Europa, obtenga el protectorado de los católicos de la Turquía Asiática.
¿Quién podrá oponerse á esos manejos, quién se
atreverá A interpouer el veto A esas aspiraciones
de modo tan poético realizadas? ....

***
No son tan fáciles y llanos los caminos que tienen que recorrer l11s comi:iones internacionales
de p1:1z en las confere11ci11s de París, y las comisiones hispano americanas encargadas de hacer
cesar la soberanía espafiola en las Islas de Cuba
y Pa.erto Rico,
Claros como estaban los términos del protocolo, f1rm11do en Washington, en cuanto se refería á
la cesión de Puerto Rieo y de las islas adyacentes en favor de los americanos y al ab11ndono de
toda soberanía espaf!.ola en la Grande .Antilla, no
han logrado ponerse de acuerdo los comisionados, nl entrar en los detalles y menudencias de
esa cesióu y de ese abandon:.-.
Aparte de las cuestiones de derecho común que
provicneu direct11. éinmediatamente del cambio de
nacionalid11d de los territorios, en cuanto se refiere A las personas y á los hllbitantes, han surgido
cuestiones relativas á los edificios, á los bienes
muebles é inmuebles del Estado, al material de
guerra, fijo y rodante, A la administración particular de cada uno de los territorios desamparados por las guarniciones espallolas, y antes que en
todo esto, han tenido que fijarse en el asunto
transcendental de la cuHntiosa deuda cubana, tratando de fijar las responsabilidades de los unos,
las obligaciones de los otros y los derechos
que á cada cual corresponden.
De un lado ebtA la Unión Americana que todo
lo exijc, que no quiPre hablar de dl·Uda cubana,
alegando que esos comprombos correspond1c:11 á

203

EL MUNDO

que Espa:lia ·se ha decidido á perder para
siempre su imperio colonial, replegando
e n la penfosula todas sus actividades y
c oncentrando en la metrópoli todas sus
energías?
lle aquí, pues, que dos circunstancias
de distinto género nubllln pc,r ahora el
cielo sereno en que deben desarrollarse
las conferencias de París: por un lado, la
deuda de Cuba y las dificult11 des de repatriación de las tropas t-bpañ'ola s con los
anPxos de las propiedades del Estado en
las .A.u tillas; por otra, lA cuestión f ilipina,
que por,e en abierta ¡:rngna los intereses
esp11 iloles y lo que hasta 11quí pa.diéramos }Jamar las aspiraciones americanas.
Puedan la moderación y el tino de los
encargAdos de formular ese tratado de
paz salvar todos los escollos, vencer to·
dos los obstilculos y terminar sus tareas
tranquilamente, sin que presenciemos el
espectáculo, que serfa doloroi:;o, de ver
suspendidas esas conferencias, y por ende, recomenzadas las hostilidades entre
dos pueblos amigos nuestros.

X.X.X.
13 de Octubre de 1898.

El Nnevo Manicomio; Gu:eraJ.
UN GRAN PROYECTO

Señorita Natalia Kerlegand.
(D¡;¡ }JJIIXICO.) ·
Fotografla e e Valleto.

Espaiia y que el abandono de la sob .. ranía no debe traer consigo aparejada la cuestió11 de tan importante responsabilid11d; del otro lado, E~pafla
que todo lo pide, y que al pnder sus colouias,
pretende entregarlas A beneficio de inventario,
con todos los gravámenes y deudas que en nombre de ellas se habían contraido nntes. Perdidos
en estas discusiones los comisionados de ambas
naciones, ven transcurrir d tiempo sin que avance con la rapidez deseada la obra de la evacuación de 1as fnerzae espallolas. :Fa.ta &lt;.le transportes y escasa de medios para adquirirlos, Esp11i1a
no puede acudir á recojer á sus hijos que viven
ahora en el desemparo y aislamiento; y entre tHnto el americano recl11ma y exige que en términos
perentorios queden terminadas las oper .:1ciones
de la evacuación del territorio cedido ó a bandonado.

• **
Las conferencias de París tampoco van desarrollándosetr'lnquilamente. Eco fiel de las dificultades pulsadas en la Habana y en San Juan de Puerto Rico, marchan lentamente, sin que hasta ahon
se sepa que los representantes b11n llegado á algún acuerdo definitivo. Agréga se 1\ estoque, h11 yan
apenas apuntado el problema filipino, ha servido
sólo para dividir los ánimos y provocar protestas
de una y otra parte en aquellas couferencias que
deben ser modelo de calma y de serenidad.
Es quecomo antes hemos dicho, elarcbipiélago
filipino será tl eEcollo ante el cual pueden estrellarse la buena voluntad de los comisionados y
las contradictorias imtrucciones que han recibido de sus respectivos gobiernos. Sean cuales fueren los proyectos que se reserva hasta ahora el
presidente Me Kinley, estamos seguros que en la
expani:;ión coloníul i\ que tienden, deben comprender algo más que la ciudad y la babfo de Manila y Cavite con sus territorios auyacentes. Podrán limitarse sólo á la isla de Luzón; pero si
quisieran extenderse A todo el .Archipiélago, para
constituir una república tagala blljo el prott:ctorado americano, ó para anexarla como acaban
de hacerlo con las islas Hawaii, ¿lograrán con•
vencer é imponer su voluntad á los diplomáticos
cspailoles? ¿No se opondn,n éstos sin descanso, á tales pretcusic,ncs? ¿C~uién puede pensar

El grabado de la siguiente pllgina represe11ta el proyecto formado por S1. Iugei,iero
D. Luis L des la Barra y 11protiado ¡ior la Se•
cn 13rla de Gobernación.
l!:l ternrno ea extenso y costó O( hl'nta y
seis mil pesos. El recinto 1uurado teudra de
frente cu1ttrocie11toe cuarenta y cinco metru
por trescientos de costado. En su .nte1 ior se
levantaran, en primer térm'no y t-u la zona
central, lo~ Pabellones de admioislración de
Flest.s y Biblioteca, de Servicios Genera'les,
_____ Comt'dores, de Maquina:ia y Talleres y el
Anfiteatro y Museo Anatomo-patológico.
Los Pabellones latt1rale&amp; se destinarán á Pensionistas de primera clase, al servicio de Admisión y Observación, Pensionistas de segunda clase, Enfr1 meria
y Asilados gratuitos.
_La linea excéutrica quedara ocupada por las hab:tHciones para los facultativos encargados dti los
diferentes dP-i,art~mentos. el Pabellón para loa degenl'r..dos, el de Baños y el de Agitados.
.Eu la parte po~ terior del Pabellón de Administración Re construirá un amplio y hermoso jardín con
U~ll fuente ..n el cen!ro; en los angulas ~orrespond1tmtes al muro principal, se formaran dos Jardines.
Completan _el_ cuadro apenas bosquejado, los pabe•
lloneR para v1g1lantes, uno en cada qugulo del edificio, raballeriz11S, depóEiLoa de carbón, de combustible. etc.
El número de dementes que contendrá el asilo ea de
632, ó sean: 24 de primera clase. 128 de segunda y 480
dd tercera. Los pabellones qued1trán comunicados por
galnias cublPrtae. Los servicios generales, médicos
y administrativo11, dtberan e tar simados en la parte
central del eti1Cirio para cone.-guir que las comunicaciones sean fAcile_s y rápidas Ya leVllntRdo el plano, ee
convino en invertir.,, orden de loe pabtillonea de pensiouietas de p~lmer1t. clase y de &amp;d~ie!ón; aquellos quedaran mát1 10med111tos á la Adm1metraclón y el de
admisión mis ntirado.
Se observará que todos los pabellones situados á
uno y otro l1tdo de la zona central, tRI como ee destacan en el grabado, son iguales en eu aspecto y aimét:lcos; loa de la d"'recha serao p,ua las mujeres y para loe hombrea los de la izquierda.
Pata loe casos de lnc..,nd10, el establecimiento deber~ tener una buen11 bomba, escalas, mangueras y
extmguldores. El personal do vigilantes y jefes de
tKller deberá estar apto par11 prestar sus servicios en
c1tso dado, para l.i cual sná uecesario darles la instrucción que el uso de los aparatos requiera.
Se ha procurado, además de la aolidt&gt;z y bonito aspecto de la obra. que todo aquello que rodee al deIDt.&gt;nte sea agradable; que cuando se encu&lt;&gt;ntrti perf~ctamente vigila~o,. ee crea, sin embargo, en absoluta
libertad; que la d1sc1pli11a sea un hecho sin hacerse
peno@&amp; por el empleo de medios violentos que nunca
deben usarse; y, en suma, que por medio de distracclone~ y fiestas. 11tinadamente escogidas y por un
trabaJo voluntano y de carácter remunerRtivo se consiga que en la imagioación llena de tinieblas y preocupaciones de loe enagenRdoa. 11enetre un rayo de
luz que alegre y consuele al miserable.
El personal de la Comisión que estudió el proyecto
ee comrone de los señores Doctores Vicente Morales'
Manue Alfaro, S Morales Perelra, Antonio Romer~
é Ignacio Vado é Ingeniero D. Luis L. de la Barra.
Merece aplausos elSuJ&gt;remo Gobierno por e~te gran
proyecto de Manicomio General, y muy: especialmente enviamos nuestras felicitaciones al Señor Secreta.
río de (;obernación, Gene.·al D. Manuel Gonzálc z
&lt;.:o. lo.

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EL MANICOMIO GENER-AL

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-l, Torre Elffel,

2. T10&lt;adero.
3. Puente de Jena.
ll, Puente de la Concordia.

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4.

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Puente Provisional.

5, Puente de Alma.
6. Pabe116n Alemán.
7. Puente de los Inválidos,
8. Puente de AleJ 1ndro IU..'1 9 Esplauaja de los InvlLlldcs.
13. Pequeño Palacio del Arte.
14. Entrada Principal.
15. Plaza dt la Concwdla.
lJi. Campos Elíseos.
17. Arco de trluu!o •

12. Gran Palacio del Arte.

•

10. Cámara de Di¡.utados,

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i--t.ti;:.,

i

�~LMUNDO

006

LOS .DORMILONES.
(Instantáneas para "El Mundo"J
Para el que duerme en una cama PB muy difícil
comprender la vida de esos pobres diablos que se al
bergan de noche en el umbral de alguna iglesia, sin
perjuicio de pasar el día dormitando en !ad bancas de
los paseos.

Do.mlJ)go 16 de Octubre de 1898

Domingo 16 de Octubre de 1898

dan aqui y allá, se viste de deshechos y la no che......¡oh la noche del vagabundo! De canti::Ja
en cantina, embriagándose á
&lt;'0sta de la liberalidad de otros
ebrios, hasta que lo sorprende
la mañana tom11ndo hojas en algún ter.dajón No bien llaman á
primera misa y el sacristán, tam•
baleándose de sutño, abre las
puertu de la iglesia, se cuela de
rondón como ensucasa parador•
mir al1i todo t'l tiempo que se lo
permitan los fieles escaudalizados.

Con la cabeza hecha un cán•
taro de grillos, sale del templo y
en pleno dia, en la banca caldea •
da á los rayos del sol de las on·
ce, sigue durmiendo sin eurarsa de la gente que .pa~a v tropie•
zacc,n sus piés extendidos, ni de
los pilluelos que no pudiendo robarlo se divierte.n á su costa.
............................................ La•lesta.en el Paseo. ............................................
Entre este vicioso cuya inútil existencia debia :tia
No sou t'titot! 1011 uuicos que se duermen en t-1 desrrer la policia, como un desperdicio, y el honrado J0r- empeño de su oficio: el billetero apoya la espalda en
nalero que sale de su casi. al amanecer y se afa!)a la esquina. levanta un pié á la altura del guardacan•
durante seis horas por vencer media tarea,hayun ab1s- tón y dormita, soñando que se le quedó el número
mo El tenacero municipal, emplt,ado en alguna cal- del prPmio gordo y que ha comprado un magnlfico
zada, duerme á las doce: del aia, sobre la bar.ca de colchón de plumas
piedra ó en la espuerta. La
Del suPño como de todo lo que por algún lado que
difert'ncia de actitud acusa la 1!6 mire constituye un placer para el hombre, puede
difnencia de vida y el distinto ·
grlld0 de moralidad: el borra.chio duerm~ sentado, teme•
roso de que la policla lo arroje dela ciudad ó dP que algún
vecino le diga: "ea, amigo,
ocupa UPted dtmasiado sitio:"
el trabajador. por el contrario,
aprove&lt;:ha la hora de Jibntad
que le dPjan y se tiende á
dormir, tranquilo como el que
h,1 ganado el pan que digiere
y PI reposo que dii,fruta.
A dos -r,asns de alli, ePperan•
do la s111ida de los albañiles
de la obra, estA la hija del
peón...... Desde Tepito ha venido con la canasta de la comida y como Stt anticipó mucho, miPntras e~pera á su padr" se ha dormido en la acera.
Pobre chiquilla, no sabe que
al despertar la aguarda un
buen regaño del albañil Mientras dormia, un can hambrien--·······························-····~!.•1:1.e~'?.&lt;!e.1~.~~&lt;!~~~~11,_.. .lf!~_l.f!-.!S:1.~~] .........................•............•
to, dió cuenta con la magra
pitanza del infeliz peón que
¿Quién pára mientes en esos grupos nómadas, tan
pintorescos,-sin dejar de ser repugnautes,-de hom• pasará el día sin más alimento que las hojas de anls
brea sucios y v~letudinarios que cabecean en el ati·io de la madrugada
Los que viven en medio de los ruidos populares son
de la Catedral desde las ocho de la mañana, con el
así. No conocen ese supremo refinamiento del ineomrostro oculto tras de un per:ódico que no leen?
Entre 10s sempit11rnos ocupantes de las bancas de nio, lote del iatelectual para quien ni una cama suala Alameda ó del Zócalo, es dificil adivinar quiénes vísima, 11: el silencio de las altas horas nocturnas son
son lo@ que duermen alli por vicio y los que lo hacen parte á desterrar preocupaciones y provocar el reposo del espíritu, tan caro á los que buscan en vano las
por necesidad y á falta de otro alojamiento.
¿Hay rnalmen~e hombres sin hogar, aún. en el sen• delicias de un momentáneo 110 ser.
Ved A ese cochero que tiene su puesto en el sitio de
tido estrecho que tiene la plllabra cuando se aplica al
miserable cuartucho de un hotel de intimo orden? No la esquina. En las tardes bochornosas df'll verano dor• ............................... &amp;perando al albañil..................................
somos moralistas. y como nuestro papel se limita á lo- mita en el pescante, bajo un sol que le freiria los setografiar tipos ca.llejuos de dormilo.nes, diremos,• - sos si los tuviera, El lado de la sombra es el de la decirse qu1:1 satisface mas, en tanto que im¡,orta una.
con gran asombro de los que viven normalmente, alo· tranvía, y para dar paso á la¡¡ corridas, pasa las ho- transgresión. Sin llegar al caso extremo del centinejados en una ca8a con su correspondiente dormitorio, ras que lo detiene su carga, sudando á chorros, sin la que se duerme en una guardia frente al enemigo,
más amparo •iontra el sol canicular que el sombrero- -heroismo supremo de la pereza,-señalemos con el
- que el número de los noctívagos es infinito .
Este es un trasnochador empecatado que no sabría te que le tapa los ojos. Duerme feliz como si fuera el dedo al Secretario particular que aprovecha las au•
acomodarse con el hábito de dormir dentro de las cua- diputado aquel que pasa tendido en el fondo de su sencial! del Señor Gobernador para abandonarse A la
tro paredes de 1ma pacifica vivienda. Le horroriza el landau de suaves movimientos, ini~iando su plácida
trabajo. desde niño Falió expulsado de su casa y co- eiesta que irá á. continuar en la curul arrullado por
mo nunca ha tenido obligaciones que cumplir, pasa la monótona canción de lo.: secretarios.
los dias Dios sabe donae, se alimenta con lo que le

Entre dos acuerdos.
dulzura de una siestecita furtiva. Erns cinco minutos de descanso valen para él más que PUB nocturnas
calaveradas; cinco minutos nada mb, al cabo de los
cuales volverá á su tarea tan fresco y éampante. Pri•
mero oye la música de elgún mosc11rdón ')ue revolotea sobre su cabeza, y en la estancia vecina. la voz
de su principal ocupado en dar una audiPncia extraordinaria; luego, los sonj,jos se apagan El e~pfr:tu de un hombre que descama p11rece ciego y sordo
á. todo lo A'!':terior; pero no, hay algo en nosotros que
vela mientras aparentamos dormir: el chirrido de un
sillón, una puerta que se abre, unos pasos que van
aprox'mándose, y cuando e11tra el Señor Gobernador,
su Secretario está. erguido, dispuestc á reanudar la
tarea.
Pero no sólo el que está rendido por trabajos fisiC!lB exorbitantes ó por continuas fatigas goza subrep•
t1ciamente del suei10 prohibido en horas de actividad.
Se comprende que los impedidos de dormir en su casa la hagan fuera; pero aquella santa señora . . .... A
las tres de la tarde se encamina á la iglesia, ocupa su
sitio favc.ri~o y impiezan á luchar en su ser inútil y
quebrantado la piedad alada que busca espacios azules á. través de los ventanales de la cúpula y el fatigoso martilleo de la pereza,- esa pereza que momifica
las alma!! en los rincones polvosos y grises donde la
oración se convierte en cadena de rezos mecánicos
y somnolentes.
Para el que en. medio de los campos silenclo11os,
duerme entre arrullos de tórtolas y rumores de follaje, el sueño tiene un sabor de égloga. Dormirá. la
sombra de un árbol; e11e sueño es al descanso reglamentl!-r~o lo que es un fe~tln_phidárico á los banquetes of1c:ales .. . .... con brmd1s á la hora del Champagne.
El que ha pisado las aula11 infantiles e:i tiempos de
~al meta y "Amigo de los niños" recuerda el valor que
tiene para los que saben emprender la vida, la siesta

-

'
'-..
El

sueño del medio dla. (en elátrio].

Donde dejó la carga.

Mientras se vende el de los $10,001.

A la hora de coro.

307

Jl'.L MUNDO

sabrosisima, audazmente consumada contra el dómine re•
gañón y brutal. U n libro de
Jan te p11 ra ocultar el rostro y
á dormir . ... y si por mal .:e
, uestros pecados, el magii ter
descubre la trampa; qu~ importa una hora de calabozo á
cambio de un minuto de sue•
ñol Pero el peligro no está t'n
la vigilancia del maestro; á
cada lado hay un rapaz que
despierta al dormilón. ya colo•
cando un cerillo debajo de los
piés, ya metiéndole e1, las ven·
tanas de la nariz un papelito.
Es más fácil dormir en la
calle que en una escuela. Los
pobres pilluelos sin hogar lo
sab11n y cuando se echan en
el quicio ae una puerta., no en·
vidian al niño mimado de
buena familia que ha intenta•
do inútilmente obsequiarse
con med;a hora de sueño en
En pleno rnl.
la banca del colegio.
·······························----····--···•······················•············ ·•·········..... · ···· ·· ·······
Los que tienen aatisfech~s todas 11us n ecesidades, para vivir en armonia con las leyeij morales hay que
envidian á esos pobres diablos, hombres~ perros, que trabajar y ser útil á los demás.
gustan sibariticamente de un mendrugo o de una no•
El rent'gado de la vid1&lt; social es una excepción que
che de d~scansu á la intemperie.
explican suficientemente la perPza, Pl vicio. el cretiLey dura, le.y terrible rara los que todo lo tienf&gt;n, nismo; pero el perro que abandona á los 11m, s que
no desear nada, digo ma , de11ear sólo tener un deseo, lo miman ea un dt'Pequilibrado incomprensible. ¿Qué
como aquel perso1rnje de los Gouncourt.
se le exige? Nada, fid11lidad y rl'poso.
Yo por mi parte, en mis nochAS in.so_m.nes, ~e C!ln•
Eso es precisamente lo que no quiere: nació aventemplado melancólicamente dePdA m1 t1b1a. hahtac1ón, turero y come con más gubt0 el pan precario del hur•
al perrillo canijo que se formá una aleoba, alll en la
puerta de la casa veci.,a.

-·······································ºlase de escritura........................................He sentido tentaciones de seguir sus pasos, y en
sus inciertas odiseas nocturnas, creo sorprender algo
asi como una vaga aspiración semejante á. las que
agitan el espiritu dé los desheredados que á falta de
otn1 diversión de más eubstancia entretienen sus no•
ches inútiles imaginand:, baladas á la luna, entre las
umbrosas avenidas de los parques.
Misteriosa exi,tencia. la del can vaga hundo ....
Y poética ¿por qué no ha de haber p1,etas en la raza canina?
Algunos conozco yo que como el borrachin que
arrastra sus guiñapos y su depravación en figones de
mala nota. prefieren á los mimos de una Peñorita ro•
mántica la escamocha de los mercados y las incle·
mencias de la vla pública.
Perros calaveras, impenitentes viciosos ó locos tal
vez, poseídos de un ·d elirio de ambulatprio, que los
empuja lejo, de los hogares calientes y áe los afectos
abrigadores
En los hombres me explico el capricho divag&amp;dor;

.............................Por falta de marchantes..................................
to que la abund1rnt1:1 ración dt:méstica. ¿Qué no existen séres asien la especie canina? Alguien que los co•
noce, asegura en grue~oP infolios que no es el hombre el único Eér dotado tan pródigamente de instintos
absurdos.
Consuélense los excépticos de la humanidad. El perro, el animal, elt&gt;gido como término de compar11ción
cuando hablamos de virtudes, tiene tantos vicios como el hombre, y de los peo,es.
-

Donde:se puede......

�•
EL MUNDO

308
LOS FUNERALES

nnm11'1?0 16 ilA Octnhl'A dA 189&amp;

Domtngc 16 de Octubre dA 1 ~

ESTA.CION DEL FERROCARRIL DEL S'(TR EN OA.XA.CA.

309

A.BNEG-A.CION..

DE LA EMPERATRIZ DE AUSTRIA
La mañana del 14 de Septiembre salió de Ginebra
el cadáv.-r de la Emperatriz; colocai:lo el féretro en
una sencilla carroza fúnebre, de la que tiraban cua•
tro caballos, se dirigió el cortejo á la E@tAción de Cornavin en medio de uua multitud aglomerada en las
ac ·ras.
Un grupo de damas ginebrinas dirigió al E!l)perador Francisco JMé una carta en la que laR Hgnatarias le manife~ta ban sus sentimientos de reprobación
por.,¡ crimen y deploraban la afrenta hecha á la ciudad de Ginebra al elegirla como teatro de un acto
tan infame. Adjuntaban á la c11rta una corona destínadit al catafalco de la Emperatriz.
El trt'n fúnebre, compueEto utl seis vagones, atr~VPSÓ el territorio suizo en toda EU long1t:id. de~dt1 Ginebra hasta Busch11. pasando por Lauzanne, Friburgo, B.irna, Olten, Aarau y Zurich
El dla 15 á las d,ez de la noche llegó á ViC'na el cuerpo de la Emperatriz: la estación del O1:1ste e,;taba empavesadit de negro.
El clero del palacio recibió el cadáver. El féretro
que lo contenía fué colocado en 11n carro tirado por
seis caballos negros, conducld&lt;'R por un cochero y
~- tres lacayos de librea y llevan.do. por ef coita un piquete d11 infantería, un escuadron ae caballeria y un
destacamento de guardias palatinos Un grupo de lacayos á. cabHllo prl'cedian el convoy, lle".ª~.do lint~rnad enc,.ndidas En el trayecto la guarmcion de Viena formó valla pre~entando laR armas.
El cort .. jo fué recibido en la Hofburg por el cura de
la parroquia y sus vicarioa, y en Peguida acompañaron al féretro á. la iglesia de palacio ocho pajes con
cirios. doce guardias austriacos y húngaros y diez y
sds dragones á. pié Seguian el gran Maestre de la
Vista del andén.
Corte, el gran Maestre y la Gran Uama del palacio de
la Emperafriz, dos do sus damas de honor y dos chamseg-uido por el Emperaáor únicament11, de~cendió á la lugares remotos. Tenia 24 años en 1887 y era subtebelanes.
.
Dt1positado el ataud sobre un catafalco, el Gran &lt;"ripta, entrega.ndose las llaves al Padre Abad de los ~~~
Destinado al Sudán como miembro de una coloma
Maestre de la Corte de la ·J:mperat1iz 1&gt;ntregó IAB lla- Caouchinos.
Entró entonces el Emperador á. la iglesia de donde expedicionaria combatió y fué nombrado Caballero
ves que guardan el cadáver al gran Mae~tre de la
CJorte; procédese á. la bt&gt;ndicíón cuyas oraciones pro• salió á. poco para volver á la Hofburg, acompañado de la Legión d~ Honor. á los veintiseis años, por una
nuncia el clero y de.,pués dt1 cerrar la iglesia se reti- por el Emperado:· Guillermo. La cerem,,nia habla acción extraordinaria: á la cabeza de su compañia,
concluido y todavia durante una hora llenó las calles tomó un fuerte guaruecido por mlllare~ de nPgros¡
ra todo el mundo.
A las diez de la mañ ma del dia siguiente los habi- un verdadero torbelliuo de umformes .multicolores: en medio de la refriega recibió una herida en la catantes de Viena se dirigen en masa á. las calles por oficiales extranjeros, generales húugaros, magnates, beza, pero no abandonó el campo sino hasta que tomó el punto.
.
lad quP debe pasar el cortejo. El Ring tiene un aspec- eclesiásticos con sotanas violetas .....
Después hizo viajes de exploración en el Niger.
to particular é imponente: los mástile~ elevados hace
Con el grado de Teniente y bajo las órdenes del \'.Jo•
algunos días en señal do alegria, psra celebrar las
ronel Archü,ard hizo la célebre campaña contra Ahmafieet11s del jubileo, están cubiertoij de crespone11 y de
EL 00 llA.YDA.YTE MA.RCHA.ND
don en la que fué gravemente herido. Peleó despu_és
cada uno do ellos cuelga una bandera negra.
contra las tropas de Samory, hizo nuevas explorac10Vida y aventur.ts de un explo.·ador afrlcáao.
El carro fúnebre es magnifico, rematado por una
nes _y á fines de 1892 volvió á. Francia con el ¡nado
coron imperial á la que rodea una galeria formada
de Capitán. A los s~is meses, el C»pitá.n Marchand
de águilas de cuyos picos penden pasamanerias neCuando Marchand tenia diez y ocho años, era un fué
encargado de una expedición Lontra los Estados
gras. A ambos lados del carro camh1an los guardias jovenzuelo f1aco, de miradas dulces, que no se asodel palacio, de gran uniforme: detrás, los arrogantes ciaba á los placeres ruidosl s de sus camaradas. No de Thiesalé, los conquistó en algunas Btmanas, desguardias alemaues y húngaros y los i1úsares ro;os.
era expansivo; lela mucho, siempre estaba leyendo. pués de dos combates sangrientos, diez escaramuzas
toma por asalto de la capital
A las once el co1·tejo tr..sponia la puerta exteriorde
Sus padres quedan hacerlo notario ... . Así es que y la
Nuevos vi11jeR de Pxrloración y segundo regreso á
la H•,fburg y algunoij minuto, después, el cadáver de de acuerdo con la V('iunhd p11terna, al terminar sus
Isabel Emperatríz de Austria, deecan&amp;aba en la capi- estudios entró el joven Marchand á la oficina de un ln patria en 1895 Ese año fué premiado con tli nombramiento de Oficial de la Legión de Honor.
lla del palacio.
notario y se dedicó á copiar escrituras.
J)urante el día 16 todo Viena deefiló ante el catafalSin embargP., el joven tiscribano soñaba . . .... No lo
co de la Emperatriz; el 17, dia sefülado para lacere• 1,alentaba el fuego sacro que inspira á los depositamonia fúuebre, uua multitud inmensa invadía desde rios de la fé pública. Apenas se vela libre de sus ta•
que amaueció, las calles que debla atravesar el cor- reas, se iba con un libro en la mano á vagar por las
LA NUEVA ESTACION DEL FERROCARRIL
tejo.
llanuras de Bresse.
EN OAXA.CA.
El Emperador Guillermo llegó á. la una de la tarde
*
y fué rncibido en la estación por Francisco José. Co* * decía Marchand á sus
-Quisien ir á las colonias,
locó dos coronas magnificas sobre el ataud, una en su
Por lo que puede juzgarse de la apariencia de los
compañs"os
de
Jo
que
el
llamaba:
"presid10 notarial." grabados y teniendo en cuenta los datos que se Rir•
nombre y otra por la Emperatriz de Alemania
E::a
el
tiempo
en
que
los
periódicos
y
las
revistas
A lae cuatro menos cinco minutes, las campanas de
vió sumini~trarnos el Sr Walter Moscow, Gerente Gela parroquia de la corte iniciaron el doble y todas referían las proeza~ iifricanas del marino Brazza.
neral ere! Ferrrocarril Mexicano del Sur, el aspecto de
Marchand
con
la
obsesió,1
que
haoe
á
10s
locos
y
á
las demás de la capit11l dti Austria contest11ron. En
la nueva estación de Oaxaca es agradable, y la cons·
los
heroes
quería
conocer
el
continente
negro:
no
pullledio del más profundo silencio y de la emoción getrucción del edificio difiere de los de su especie, tanto
nnal avanzó el fúnebre convoy¡ todos se descubrlan do rPsistir, 1 antes de la época de la conscripción, se por los materiales utilizados, como por la distribución
afütó en la mfant11ria de marina.
piadoeamente
que se ha dado á las oficinas.
Eotonces comenzaron los largos años de trabajo
La cnomonia de la Iglesia de los Capuchinos duró
Uno de nuestros grabados representa el anden de
cearenta minutos y terminada la bendición, el ataud obscuro y apasionado, de lravesias, de residencia en pasajeros paralelamente al cual se halla la via por
donde deben entrar los coches del ferrocarril.
Toda la extensión de ese anden está cubierta por
ESTA.CION DEL FERROCARRIL DEL SlJR EN OA.XA.CA..
un techo de fierro y tejas rojizas, que viene siendo una prolongación del techo genc;ral que descansa
¡¡obre los muros que limitan el salón de espera y ven•
ta de boletos. A la izquierda del expresado salón. se
levanta una torrecilla de dos pisos, de sencillo aspee
to, situada frente al cerro del Fortín que se destaca
en el centro del Marquesado
Tres grandeR puertas dan acceso al salón y una se•
rie de ventanillas angostas dejan penetrar la luz. Al
frente del andén se ven tres plataformas colocadas su·
bre la via principal, cercana á la de escape que está.
sobre la derecha
El otro grabado representa el ml~mo edifi,iio por el
lado que da al camino real; en el centro queda la puerta de entrada principal para el público, á. la derecha
la torrecilla y á la izquierda las tres ventanillas correspondientes á las que en el costado opue11to hay en
el mismo muro. Obsérvase que la puerta principal está formada por uu pórtico saliente de recios J'YlUr.:&gt;B
rematados por un cob.,rtizo de fierro y tejado rojo.
Todo el edificio está hecho con canteras verde-claro y sus cornizas, marcos y adornos, son de piedra
rosada, preciosa combinación de colores que produce
un hermoso efecto desde lejos. Dirigió la construcción el Ingeniero de la Compañia F1:1rrocarrilera, Sr.
T. A. Coroy, según los planos del Sr. C. S. Hall
La nueva estación se levanta á un lado de la anti·
gua. en terrenos del Marquesado y cercana á la vla
de los ferrocarriles urbanos de la ciudad de Oaxaca.
Al p· esente se halla casi concluida la obra materi11I, faltsindo solamente los detalles poco importantt'o
del exterior y la colocación del 11encillo y elegante
mobiliario en el interior de las oficinas dt&gt; Express,
Pasajes, Equipaje y Salón de e11pera.
La bodt&gt;ga ó estación de car~a quedará á un lado
Vista del lado del camino real.
de la de pasajeros qu~ acabamos de describir.

EL MUNDO

Al cumplir diez y seis años Eugenia Martln salió
•de su aldea de Bretaña para trasladarse á Pari~ á. una
casa donde una hermana de eu padre, la vieja Maria,
eEtaba sirviendo desde hacia mb de doce años.
Obligada por su edad al descanso, deseaba que su
.sobrina le sucediera en el puesto que había venido
•d~sempeñando, y para conseguirlo había hecho de
ella á la Señora Heurtaut, su ama. las más calurosas
recomendaciones aunque casi no la conocía

¡
r

Tan p-onto como Eugenia recibió la carta en que
su tia la llamaba, se emba1 có dócilmente y con el co•
-razón conmovido, llevando todo su eq 11ipaje en un
,cesto del que no se quiso desprender en todo el camino, y mientras duró el viaje le parecia est11r soñando
y le zumbaban en la cabeza torbellinos de ideas com]&gt;llcadas con el ruido del ferrocarril.
Algo como un estupor indefinido se pintaba en sus
-ojos grises, ll11nos todavía con los recuerdos d11 cuanto acababa de dej11r, y vibraban aún en sus oídos las
campanas de la aldea que tocaban el Angelus en los
momentos en que po: la última vez pasó frente á. la
parroquia.
La última cara amiga de que conservaba memoria,
·era la del chiquillo que le trajo en su carreta hasta la
estación y le dijo al despedir11e:
-¡Despabilate, Eugenia,y procura hacer fortuna en
itu Par1s!
Ahora en torno suyo no babia mAs que gentes desconocidas y se Eentia muy sola e:1 medio de tantas ¡?entes. Derrepente oyó decir: "Paris" y descendió desva•
necida entre la multitud atareada, que la empujaba
de aqui para allá sin cuidarse de ella en lo más mínimo.
Al fin oyó que lallamaban por su nombre yvió venir
á una viejecita amarilla y seca, rt-luciente como un
objeto nuevo que le dió repetidos besos en ambas mejillas; y entonces muda y conmovida, se dejó ~onducir
á un t?."a.nvla que lleno de viajeros, estaba á punto de
partir.
Por el camino, su tia le hablaba mucho, pero atur•
dlda por "ll ruido de las calles, ella no oyó más que
"la Señora. la estaba esperando" y por ePto sentía un
secreto temor de n.; ser del agrado de "la SPñora."
Su angustia se acentuó al penetrar en la Isla de S.
Luis tan tranquila por las tardes. Ni un carruaje re•
-corría la extAnsa calle alargada por la perspectiva del
'l'io y de los puentes; grupos de chiquillos jugaban en
las aceras ó se persegutan gritando, y el ca111panario
&lt;le la iglesia alzaba su flecha dorada entre la bruma
sonrosada del crepúsculo.

Al dar vuelta á una esquina, la tia dijo:
-Esta es nuestra casa, ya verás qué tranquila.
La casa era antigua; de aspecto solemne y f,io como
convento de provincia. En cada piso, cortinas blancas
cubrían con el mismo cuidado !ad dobles vidrieras de
las altas ventanas, evitando que la curio,idad exte•
rior penetrara á. los departame,,tos, y se vela al lado
de las rejas de hierro forjado, figuras esculpidas en
los marcos de piedra, tristes, grises y melancólic, s.

Con emoción religiosa temblaba Eugenia, cuando en pos de.
su tia subió por la an•
cha escal0l'a, y el pen!'amiento e11tonces de
la "aeñora," lAatravesó
como un puñal el corazón.
Precedida por Maria. entró á un departamento del segundo
piso y llegó por fin al
gran aposento en donde la señora Heurnut
la aguardaba sentada
en un sillón. Era esta
una mujer de cincuenta años, alta y descarnada con ojos incoloros y boc11, desdeñosa,
que vestfa traje muy
amplio y se cubría con
una toca de punto de
Chantilly.
Cerró el libro q 110
habia estado leyendo
y se puso á. observar
á. Eugenia. La cofia
blanca bretona ds la
joven, le pareció de
un efecto deplorable
y dijo con voz doliente:
-¡Qué tocado tan
feol Pero usted trar11ce
dulce, hija mia,y aqui
será necesario serlo y
sobre todo no hacer
ruido nunca porque yo
sufro mucho de los

nervios. Será usted obediente ¿no es asii' Maria estará aqut unos ocho dlas todavía para poner á. usted al
corrier.te del servicio.
Como la voz con que fué dicho esto no era re-puhrlva, Eugenia se tranq~ilizó y aún se at:-evió á dirigir
los ojos A. 11u ama y vio quP ésta al hablar, mostraba
unos dientes muy largos y muy amarillos.
La tía la condujo ~ la cocina, que le pareció J?equ~ñisima en comparación de las de la aldea El a1.re.humedo del patio entraba por la ventana y un ultimo
rayo del sol llameaba sobre el cobre d~ las cac1rol11s.
-Aquí, hijita, si eres razonable, vas á. ser fehz, yo
te lo digo. La señora es buena pero muy cuidadosa
de sus intereses, el señor no se mete en naaa, y con
tal de que la comida esté lista á. su hora. ya no pide
más. Puedes hacer honradamente aqui tus pequeñas
economías para el dote cuando te quieras casar. El
señor y la señora tienen bienes y nada más que un
hijo, el señorito León, muy simpático y muy afectuoso,
que me quiere porque lo conocí desde pequeñito. Ahoro t:ene sus quince años, está en el Liceo v vieneaqui
cada. quince dfaij, Cuando salga pasará á San Ciro á
terminar sus estudios.
En ocho días Eugenia se puso al corriente del servicio y Maria sefué. La aldeana se acostumbraba pronto á poco á esta nueva vida y la atmósfera de la calle
se hacia mAs soportable para 11u pecho. Gran trabajo
cc.stó h:icerle abandouar la cofia bretona que desagradaba á ~u ama, y la primera vez que se vió sin ella, se
ruborizó como si estuviera desnuda. Con el tiempo
acabó por acostumbrarse también.
E l PPgundo domingo que siguió á su entrada en la
casa, hacia las diez de lamañana,el repiqueteo prolon~ado de la campanilla eléctrica, alborotó toda la casa.
Edpantada por este escándalo, Eugenia corrió á la
puerta y se quedó inmóvil ante un colegial que la veía
con ojos asombrados.
-¿Y mamA? le pre~untó.
Y pasó junto á ella como un huracán, despertando
todos los t&lt;cos dormidos en las paredes y sacudiendo
ruidosameate todas las puertas en el arranque de su
alegría
DeRde la cocina, Eugenia ola su voz que vibraba
con armonías de campana y ri~a de cascabeles. Cuando puso la mesa y ya reunida toda la familia, oyó que
la señora Heurtaut impotent11t ante este desbordamiento de juventua, decia con acento quejumbroso:
-Este muchacho no me tiene compasión. Ay! mis
pobres Lervios!
F.I señor Heurtaut escuchaba á su hijo sonriendo, y
habiendo éste preguntado quién era la que estaba
sirviendo la mesa, le contestó:
-Es !'obrina de nuestra vieja Mariti.
Eugenia !'intió que el joven la examinaba con ojos
audaces y perdió la cabeza. Un rubor súbito le tiñó
hasta la frente; en su turbación dejó caer las cucharas que llevaba en la mano y salió precipitadamente
llena de angustia y desesperación como si le hubiera
ocurrido una desgracia muy grande.
Desde e11e instante ya. no se atrevió á ver á. León
sino á. hurtadilla~. pues se sentía incapaz de soportar
s:n emoción la claridad de aquellos ojazos pol!ados

�310

sobre los suyos. Pero algo de esta luz, un rayo ténue
le babia penetrado incendiándole para siempre el co•
razón y ile consagró á admirar y á amar á su joven
amo con una especie de ardor devoto, subyugada por
su desenvoltura y su el~gancia de pollo presuntuoso
y considerándolo como de una materia superior á la
suya. Jt:ra la primera vez que veía á un muchacho de
tan arrogante figura, de ojos burlesco~, manos blan•
cas y tez cuidad11, y hasta el más leve gesto que hacia,
le quedaba á ella como un recuerdo imborrable.
Pensaba en Leóu á toda hora. inocentemente, con
fervor, en un misterio profundo que nunca debla ser
penetrado, y este germen de amor, B" desarrolló en su
humilde pureza. de flor silvestre nacida á. la sombra y
que ninguna mariposa debla libar.
Corrió el tiempo. Pasados cuatro años, León salió
del Liceo,entróá SanCiro y se convirtió en un militar
desarrollado que llevaba el uniforme con gallardla.
SPguia viniendo los domine:0&lt;1, pero sus visitas eran
más cort..s cada vez y Eugenia se entristecía de ver•
lo serio y melancólico, pues recordaba los arrebatos·
de alPgrla que antes le eran comunes y sus carcajadas que llenaban la casa de alegria. mientras que
ahora tenia un modo de em;tir la voz que revelaba
lasitud y fastidio.
Siempre cuidadoso de su persona, seguía fascinan•
do á. la criada que con precaucióu religiooa, procura•
ba apartarse de él, lo que á León nada le importaba,
pues tenia para ella no más que la con~ideración indulgente que inspiran los obJetos usudes de la casa.
Al llegar ó al irse decía con indiferencia: "Buenos
días, Eugenia, ó adios Eugenia" sin pensar que estas
palabras calan como maná de amor en un corazón ardiente y lo exaltaban didponiéndolo á todas las abnegaciones y á to&lt;1os lo@ sacrificios
Cuando por las uoches cooversal-an los amos, estando de sobremesa, Eugenia ola á la se:í.ora lame:itarse
con voz quejumbrosa de las faltas de León, de sus
deslices con ciertas cría turas del barrio latino y ele
sus orglas en los restaurants nocturnos.
-Vamos, Clarisa, le decla el señor Heurtaut, tú
exageras; todo lo tomas por el ladotrágico ...... Es preci~o ger tolerante ... Este mozuelo tiene veinte años ...
ya asentará la cabeza
Y Eugenia, á. quien la voz incisiva de "la señora"
le desgarraba el alma, se sentia bruscamente reanimada y la tranquilidad renacía en alla al oír el tono
bonachón y conciliador del anciano que, en su opi•
nióo, era un gran hombre. Además. en el fondo de su
alma obscura, admiraba ella demasiado á León, para
que pudieran parecerle viturableR sus acciones. cualesquiera que fuesen, y para no creer ,:¡_ue todo le estu viera permitido.
Por las noches, bajo el techo de su cuartucho, se
entregaba libremente á pensar en León con ingéoua
ternura, dt&gt;Sbhogaba sin reserva su corazón y dejaba
que se debbordara su peligroso secreto en tanto que
la noche arrullaba la c~sa con su a tercio pelarlo silendn P:uu•llnrlOPA por el roducitlo camarín, E11gAni:l
re[J¡,xio11 b1 cnmu una, b;rca la ú u11 ,1 ila,a )!,1chas

EL MUNDO

v.eces lmag;n11ba que él, la estaba escuchando y como no
tenla sér alguno á. quién con•
fiarle las alegrlas 6 las amarguras de su vida, poniase á
contarle en dulce conversa·
ción interior, toda clase de
pequeñeces; le hablaba de su
palis en el que pensaba sin
CP.sar; de sus pa.:!res á quienes
tac. poco ha bia conocido; de •
las miserias de sn infancia y
de las mil espinas de su existencia diaria. Cuando sufriaalgún grave diPgusto, le suplicaba, Imploraba su gracia cayendo á sus pi.is como la esclava cae á los de su señor ó el
crAvente á. los de su Dios.
Sobre una repisa engalal'lada con un encaje de papel y
dos ramas benditas de boj, Eu
genia habla puesto una imagen de yeso de la Santa Virgen,
y encima, fija con dos clavos,
una vieja y amarllleuta fotografla que representaba un
grupo de cnlegia!As de pié en
· un jardln. Eutre elloR se veia
á Lt'ón. de quince años, uni .
formando tal como ella lo vió
por vez primera Encontró este
retrato caído detrás de algún
mueble que removió para limpiarlo, y entonces lo recogió
como un tesoro: único latrocinio que ella se permitió cometer en aquella casa y qut, la
ful'rza. desuamor excusaba.
Todas las noches, al meter•
se ea su frío y duro camastro,
á la luz vacilante y débil de la
lamparilla que humeaba y l'Dvenenaba. el aire con su hedor á. petróleo, contemplaba
largo rato con piadoso recogiimie .to, más el retrato que la
imagen y luego se dormla lloran&lt;10 y rogando á la Virgen
por el joven para que le protegiese.
Gran dicha fué para ella
la propuesta de M. Heuraut,
quien para entretener sus
ocios, ofrecióle enseñarla á
leer. Mucho tiempo hacia que
ella so avergonzaba de su ignorancia y el pensar que instrnvé11dM11 podía agn,dar á
L"ÓII la hi;r,I) v,•ncrr ~in prna

D omingo 16 de Octubre de 189l:s.

Domingo 16 de Octubrede 1898.
las dificultades de las primeras lecciones. Pronto fué
para ella una ·costumbre levantarJos manteles y asear
su vajilla apresuradamente después de la comida, para irstl á sentar de lado "del Señor" y ponerse empei1osamente descifrar las palabraP que Heurtaut le
señalaba con la punta de la uña perfectamente pulida.
y recortada. M entras, "la Senor11 11 inmóvil y tiesa en
su sillón escuchab!l. un poco y lul'go se adormecla
arrulladi por el lento murmurio de las voces. ~plieó•
se con ardor á. la· escritura y pronto pudo enviar con
sencilla vanidad que no ocultaba, cartas pasablemente es •ritas pa• a maese Nigoullet, para la tia Maria,
para un tlo •iue habitaba del lado de Treguler y para.
l'I Señor Cura que le habla dado allá su primera comunión.
.
•
Suij amos estaban contenti. irnos con e 11a, aprecia•
ban su buPDa v ,Juntad para servirlos y hasta la.
st&gt;ñora. ll0 obttante_ su poca locuacidad, se extendla á decir:
- Es una buPnP. muchacha, económica, prudente y
naturalmente adicta.
Era justo porque EugPnia cu.idaba de sus intereses
como si fueran propios, dt-fend1éndolos contra las rapiña&amp; de los proveedores áfin de que aumentaran los
ahorros que al cabo hablan de ser para Leóo.
Sucedla frecu11oteme11te que la anciana stñora se
fastidiaba de estar sola y entonces la llamaba para
que con su lab&lt; r de costura, fuese á hacerle compañía cc.nversando entre tanto dulce y confiadamente
en ia ~erena paz de la casita.
La Heurtaut, llevada por su enfermedad de espi•
ritu á atormenta'r se innecesariamente á propósito de
todo, la decía:
.
-Hija mla, ei nsted quisiera separarse de nosotros,
1\reo que tendría yo gran trab11jo,Para poder reemplazarla.
Y seguidamente ponlase á bac!'rle á. EugPnia insidiosas pregutas que ésta ernuchaba sorprendida, pa•
ra saber si por casualidarl no pens11 ba todavía en casarse ó si algún obrero dti la vecindad le hacia la.
corte.
Eugenia. bastante confusa le aseguraba que ni una.
ni otra cosa sucedían, y que ella no quería separarse
por nada: y no osaba co1Jfia11e que eJ lechero lamolestaba bastante con su manera de verla, guiñando
los ojo~ y de hablarla aproxim~ndose demasiado, co•
sas en que p6rsistia desde bacía algún tiemp.&gt;.
.l!:ra este lechero un mocetón Fólido y de aires vigo•
rosos, de abiPrta y jovial fisonom1a, siempre sonríen•
te, á quien ella encontraba cada vez que iba á buscar
la leche á. la hora de la ordeña.
Para ella era un gran placer ir al establo donde
todos aquellos olores propios del Fitio le despertaban
recuerdos de su país; gustábale aspirar aquellas rúst:cas y desapacibles emanaciones y acariciará. las vacas que volvlan hacia ella sus grandes ojos asombrados y le lamían las manos con su ltrngua áspera y húmeda.
Detrás de ella llegaba el mocetón Guillermo, con
la blusa azul entreabierta, dejando ver un pecho be-

•

1

liudo y dos brazos musculosos que aallan de las mangas arremangadas y llevando un escabel bajito y un
gran bocal de hoja de lata que hacia sonar estrepitosamente. Con su voz gruesa y alegre saludábala con
un: "He aquí á la gri8; he aqui á. la Normanua!"
Empujada por el mocetón. levantábase la vaca lentan1ente du su cama de ~rosera paja y presentaba sus
tetas henchidas. Eugema se aprox11naba con su jarra
para coirer la leche más caliente y acord•ndose delas
costumbres de su niñez. seguta con cuidado la maolobr&amp; hábil y ligera del ord~ñador, mientras la leche
cala rápidamente, salpicando de gotitas blancas las
paredes del bocal y lleoá.odolo de fma espuma nevada.
Animado por su atención, Guillermo se habituó á
darle conversación y de ella resultó que él nabla vivido largo tiempo "º Bretaña dnnde aún tenia parientes. Eugenia se familiarizó mb cc.n esta circunstancia y al fin ambos hablaron de su pais. de sus fami•
!ias y ae las cosechas, según se presentaban.
Guillermo decla frecuentemente:
-¡Oh. yo quiero volverá nuestra tierra; volve1é un
día ú otro .... alquilaré una queBtirla y &amp;eré el duefio
en mi casa.
Y entonces veía á la joven con una sonrisa entre
maliciosa y tierna que parecla traicionar misteriosos
propósitos.
Ella sus?iraba i;in responder, con un aire resignado,
en tanto que su pensamiento enternecido se iba allá
al lejano rincón donde creció y donde tuvo sus primeros ensueños, en la campiña semi-salvaje
barrida por el lejano soplo de la mar.
Esta camaradería se estrechaba cada
d!amásyGuillermo se animaba, sus njos
brilla':&gt;an cuando veia las mPjillas frescas
y sonrosadas de Eugenia. su alto seno y RU
talle esbeito y bien r, doodeado. Entonces
le hablaba con más intimidad, contábale
sonriendo cuentecillos y declale bromas
que la desconcertaban á. veces , pero est!)
era una manera con que él quería man1•
festarle que la encontraba agradable, que
la deseaba y que era su amigo sincero.
Un dia que ella estaba de pié tras de
él en espera de que ordeñara una gorda
vaca blanca que masticaba perezMamen •
te un rP.sOO de su heno fre~co y oloroRO, él
se volvió bruscamente con resulucióo y
atacó la cuestión un poco conmovido:
-Pues bien. el tiempo se me hace muy
pesado . .. ¿Sabe uoted, Eugenia .........?
me marcho á la tierra ........... .
Unicame~te que ... : .. es necesario que
meacompane una muJer .... una muchacha honrada que me quiera ...... tengo
alg,unas economías .... yo tr~bajaré mu•
cho y .. . , .. podríamos ser felices ........ .
¿Verdad1 ....... .
El se calló, asustado por lo que había
dicho y esperó con las manos tembloroeas y ordeñando aprisa, aprisa ..... .
Eugenia no contestaba nada, instinti•
vamente inquieta, pero sin comprender
lo que él babia querid'&gt; dl'cirle.
Por fin él ee resolvió á preguntar tar•
tamudeando:
-En fin ...... ¿esto es hecho? ........ , .
he aqui mi mano .. . .. .
Eugenia consternada, aturdida por la
sorpresa y conmovida por la sioceridaJ
del afecto que revelaba la voz do! pobre
mocetón, se puso á. balbutir excusas:
-Usted es muy honrado, y yo agra•
dezco ........ pero, ...... pero ...... ,. no
puedo, no puPdol
El insistió sorprendido y descontento:
-Pero, ¿por qué?
Las ideas se confnndian en la mente de
Eugenia y no sabia que responder, por•
que tampoco quería e tenderlo, al contra•
río, le apenaba el pesar que iba á causar•
le. Por fin, encontró una frase:
-Es por la señora ......por ella solamente ...... me apena dejarla ..... .
Y buscaba una salida, sus ojos espanta•
dos giraban y velan á lo lejos la calle; de
pronto tomó su partido, dejó á. Guillermo
asombrado y partió lanzándose casi á la carrera sin
volver los OJOS,
El dla siguiente, fué domingo, y Eugenia, a-1 re•
gresar del temple, encontró á la señoraHeurtaut con
semblante grave y contrariado.
-Hija mía, sea usted franca, le dijo la vieja dama;
acaba de verme un joven que desea casarse con usted y quiere saber si usted consiente. Yo no tengo
nada que objetar; usted es U ,re
¿Quiére usted dejarnosl .l!:n fin, cuáles son sus intenciones?
Eugenia l'scoodió la cara entre sus manos y una
tempest~&lt;1 de sollozos se escapó de su pecho; entre
sus gemidos murmuraba: 1Diós mio, oh! IJ.os mlol como si la m~vor dePgracia la hubiese herido.
La señora, cuyos nervios se crispaban con aquel
llanto, preguntó impacientada:
-Por fin ¿quiere Udted casarse ó no?
Eugenia sacudió eoérgicam1&gt;nte la cabeza, con desesperada nt'gación. y la señora. tranquilizada, la despidió con una fria caricia, quedando singularmente
fastidiad .. y sorprendida de aquella rrlsis.
Eugenia, una vez en su cuarto, lloró sin consuelo
durante aquella noche y abrió su corazón ante el retrato y la Virgen, confiándoles su inmenso amor con
frasus cortadas é incoheren~eP.
-¡Dios mio, cuánte lo adoro!. ... jamás podría vivir
al l"do de otro ......... me siento suya para siempre,
aunque él no me quiera, le pertenezco como un perro ftel.., .sin esperar nada y siempre lo amaré!. ...
No rit1seo más que verlo dichoso .... no sentiré odio
Pi e•• 4ue ama otr:t, al cnntr1trio. la querré y la qut'rré
bien puesto que él la quiere .. ,.

EL MUNDO
En la siguiente primavera la señora cuyo estado
nervioso no mejoraba, hizo á su hijo tales escenas,
que éste desertó de la casa durante un mes; pero ta·
les serian las plegarias de Eugenia, que León reapa•
reció con una sonrisa menos obligada que a u tes
Las relaciones de hijo y madre continuaron dificlles, y sus entrevistas tlran penosas La auciaoa, implacable y fria, sentía hervir las amarguras de madre despojada y vislumbraba tras de su hijo á la otra
á. esa que arranca á !os hijos del regazo materno.
Pero la benevo-1.en-eia tran-quila de H111utaut que
fingía no penetrarse del hielo de la atmó~fera ayudaba á. que 1,e mantuviera la situación
Hubo una tregua cuando al salir de San Ciro con
sus galones de Subtenitmte. vino León á anunciar
que iba de guarnición al Mediodía, La tarde que partió oyó Eugenia que la Sllñora dijo sus¡.,irando, a su
marido.
- Y á pesar de todo i;e la lleva.
El anciano hizo un gesto como diciendo. "¿Y qué
quieres? Nada podemod hacer para evitarlo
Eugenia, sangrándole el corazón pensaba en esa
mujer que iba con él á partir su ,ida, á vivirá la
luz de sus ojos. ¡Hacia bien! ¿Quién podía abandonarlo?
Pero desde entonces 11lgo negro la envolvió y em•
pezó á entristecerse de tal modo que tenla siempre el
aspecto embohado de las gtlntes que tienen su cere
bro vacío.

En tres año e León no apareció má~ que dos veces por
la casa y cuando Eugenia lo volvió á ver palpitó con
emoción celeste Durante los primeros dlas vivió lapobre en una atmósfera quimérica. flotando con el vértigo de la felicidad y ni siquiera '1ormla por las noches
para tener más tiempo de pensar en él.
Tanta amargura habla derramado en sus lágrimas,
tanto habla imrlorado al dispensador de todos los
bienes, que su misericordia descendía al fiu sobre ella
y la dicha llegaba de improviso y en in&lt;)sperada forma.
Leon habla vuelto á vivir á. su casa. A las nueve le
llevaba el de3ayuno, y los objetos de que para ello se
servia le parecian como sagrados. La vista de la taza
en que él posaba sus labios para beber la penetraba
de una emoción dulce y la conservaba sintiendo esa
emoción todo el dla.
Cuanto podía retardaba, para contemplará Leon
furtivameute, las pequeñás labores de arreglar su
cual"to, abrir la ventana y prepararle el agua para sus
abluciones, pero le causaba siempre admiración la
perpetua melancolia de las miradas de su amado No
es feliz, se decía, y rogaba á la Virgen todas las noches y todas las mañanas que lo bendijera yse digna•
ra enviarle todas las venturas del mundo
Eugenia acabó por Pospechar que esas tristezas le
veBian del empeño que tenia la señora en casarlo
con una mujer del agrado de ella, pues la lucha entre madreé hijo continuaba sorda con gran dolor
para el señor Heurtaut á quien su mujer exhortaba
para que interpusiera en el caso su autoridad paterna.
Uoa mañana, en los momentos en que Eugenia iba

31l
á salir Jel aposento de León despuéa de servirle el
desayuno, éste 1a detuvo con una frase:
-Prepáreme usted la mll.leta, Eugenia, porque roa•
ñana me voy.
Ella no articuló una palabra, pero se quedó petrificada, mirando A Lt-ón como un condenado á muerte
ve al verdugo qm, le va á cortar la cabeza,
León la examinaha maquinalmente y de pronto
pensó ante esta dócil, impt1netra ble y dulce figura de
criada, en lo monótona qu" sPria aquella existencia
humilde qRe tenla, sin embargo, dfilech-0 á un r-ayo
de felicidad.
Otras eran amadas, deseadas, solicitadas, en tanto
que la infeliz no tenla n»da, doblegada bajo el poder
caprichoso de una ama que pad.. cia crisis nerviosas.
Apiadado y curiodo, dijo pues en voz alta quedando pendiente de la resi:,uesta.
-¿Y se fastidia usted mucho aqul, Eugenia? No
tiene nada de divertido vivir en esta casa.
Ella tembló al otr aquel acento -bondadoso y respondió con voz balbucit'nte
-No, señor Ltón, yo no me fastidio nunca
Iba á agregar: porque lo adoro á usted y pensando
en usted soy feliz, pero calló y bajó los ojos sintiéndose débil bajo el pese de aquel instante dt1 dichas.
Siguiendo t,1 impulso dti piedad que le movió á dirigirle la palabra, Leó11 sacó de su portamonedas una
pieza de oro y la dió á la joven dicióodole:
--Para que se compre usted un vestido.
·
Eugenia conser,ó después un recuerdo
imborrable de este momento en que por
primna y última vez León le manifestó
sus simpatlas.
Algunos meses después y á la hora en
que los señores Reutaurt ePtaban de sobremesa recibieron un telegrama que el
padre de León abrió temblando &lt;·on el
presentimiento de una mala noticia. Apenas hubo recorrido la primera linea dijo
con angustia:
- Está enfe~mo, muy grave, quiere vermt'I y que parta yo en seguida.
La mad~e lanzó un grito y cayó desva•
necida. Eugenia se arroJÓ d0bre su amo
en u.n arrebato de desesperación, le tomó
el telegrama y lo leyó pá ida y abriendo
desmesuradamente los ojos.
-Mi maleta, mi maleta pronto, dijo el
anciano; y sin agregar una palabra, doblPgado por la eu.ocióo salió de su casa y
tomó 61 primer tren en la próxima estación.
En tres dlab no se recibió noticia algu•
na. La señora Heurtaut martirizada por la
inquietud estaba en cama, con fiebre, y
muda y sombda parecia no pensar sio·o
en cos11s IÜgubres. Eugenia pasaba los
dlas y las noches como en el horror de
una pesadilla,hasta que una vez, se sintió
atraida por secreto impulso y corrió á la
iglesia. A!lí de rodillas, oró con las lágrimas en los ojos. y cuando terminó su plegaria se puso de pié, frente al Cristo, fijando en él ms óÍOB que parl'clan dos agujeros sombríos abiertosdelante de un horizonte negro.
¡Veinte y seis años de miseria, de servidumbre, de dolor, venían á presentarse
ante el altar aguardando dela Divina justicia una ráfaga de compasión!
Cuand.&gt; volvió á. su casa se admiró de
encontrar toda11 las puertas abiertas. Entró corriendo entre muchst gente entristeeida y llegó como loca junto al lecho en
que la señora se retorcla en convulsivos
mortales. En un instante lo comprendió
todo y cayó como herida deun rayo dando
un grito desg8l'rador.
Cuando volvió en sí quedó asombrada
de que no se le hubiera reventado el corazón: sentía el estupor del vértigo y la cabeza hueca y adolorida ·
-Vamos, Eugenia, le dijo la portera que
estaha_ conmovida como si su propio hijo
se hubiera muerto, vaya usted á su cuarto
á. descansar un rato, yo cuidaré á la señora.
Dócil y sin iuerzas obedeció Eugenia, pero cuando
abrió la pue, ta de su cuarto sintió como si hubiera levantado la losa. de una tum_ba y volviendo á. bajar la
escalera escapo ~ la calle sm saber donde iria semejante á las fieras heridas que corren locas hast¡la obscura peña en que se dejaran caer para morir.
La isla dormla solitaria y silenciosa. Eug.-nia siguió
á lo largo del parapeto del rlo y la dulzura de la noche esparcida en torno suyo, la envolvió en una caricia dulce, y entonces el pensamiento volvió á su cráneo a· tes vacio.
León habla muerto! Por la primera vez, Eugenia se
formó U!}a idea exacta y profunda de esta Aspaotosa
d.esgrac1a y se represento su cuerpo rígido, sus ojos
sm luz, su boca que ya no hablarla nunca más.
Y siguió caminando, con la vista clavada en la corriente_del rio y diciendo: León, _León, con trabajo,
como s1 le pesara la lengua. La brisaarieciando bor•
daba la superficie de las aguas con pequeñas ~ndulaciones orladas de claridad, entre las cuales surgía
al~o como ~na cara transparente, cuyas pupila~ de
miradas l~Janas, pareclan expre_sarunreprocbe. Luego apareció otra cara y otra y cien y mil que emer•
glan primero y flotaban después como floreb desho•
jadas ....
Entonces en un arrebato, Eugenia trepó rápidamente la escala del muelle para arrojarse al río pero
un grito·vibró á su espalda. rumor de carreras~ ovó
en _el muelle y dos manos robustas se apoderaron de
la Joven.
~ran los gendarmes. y en presenciH. de ellos Eugeuia vol vio de su a ucinacióo y explicó que'como

�Domingo 16 de Octubre de 1898

EL MUNDO

312

se le babia hecho tarde para volver á su casa, por
e PO habla venido corriendo.
Los gendarmes la acompañaron hasta la puerta de
su casa.
La señora H!'urtaut y Eugenia esperaban el regreso del amo, anunciado con anticipación. La señora
instalada eu su gran aillón; Eu~enia poniendo en una
mi&gt;síta la comida del viajero. Ni unaniotra hablaban
abrumadas por los recuerdos, llenas de la ansiedad
de oir de boca del anciano los detalles de aquella
del&lt;gr11cía.
Al fin 1&lt;ntró el señrir Heurtaut, muy envejecido,
con los pasos lentos y el cuerpo pesado. trayendo en
brazos un bulto que puso en manos de Eugenia Esta lo contempló con ojl)s fascinados: era un niñito rubio, de facciones ddicadas y de boca pequeña y
riente.

El señor murmuró temeroso, mirando á su mujer
con ojos de plegaria y señalándole al angelito de
Dios.
-Es el hijito de nuestro León. Lo vamos á recojer ¿verdad?
Profundamente conmovida la señora iba á abrirle
los brazos, pero contenida por un súbito pensamiento
de rencor y de ira gritó:
-¿Y la madre?
-Murió hace seis meses, dijo el señor.
Entonces la anciana tomó al niño lo contempló ávidam.,nte y con voz sorda, salida de lo profundo de las
entrañas, exclamó:
-1Qué lindo! 1Cuánto se le parece!
Y volviéndose á Eugenia se lo entregó diciéndole:
-ysted, Eugenia. usted es la que nos lo va á cuí•

EL MUNDO

Domingo 16 de Octubre de 1898

dar, porque no nos d~jará usted nunca ¿no es asi?
Usteá nos cerrará los OJOS ..•. usted ....
No pudo continuar; se cubrió la cara con las manos
y rompió á sollozar sin consuelo.
Eugenia se apoderó del niño con tran¡¡portes de
fiera. Un delirio de alegria le inundó ~l cuerpo, oleadas frias primero y ardientes en segmda penetraron
en sus médulas; toda la dicha humana que nunca se
babia atrevido á soñar, le vino, real y verdadera de
improviso. Tenia un niño ...... un niño de él ..... . -ylo víó en éxtasis, con toda su alma, y hasta se permitió el supremo placer de besarlo.
Ya se sentla fuerte, más fuerte que nunca, protegida contra todos los infortunios de la tierra.
EoGY.

PAGINAS DE LA MODA
{
1

¡Ya el Ocídente puebla
de sangrientos manchoneR
del sol la mortecina claridad;
y-dragones que aborta la tinieblavan surgiendo del norte nubarrones
cárdenos, que presagian tempestad!. .....
1Luzl...... ¡máR luz! ...... -¡imposiblel Ha expirado la tBrde,
y el valle, el monte, y el espacio azul
se van llenanao de nPgrura horrible ....
¡ay, como tienes, mi dolor cobarde,
horror á las tinieblas! .... ¡Luz!. ... más luz!. ..•

OFRENDA.
A LA CONDESITA DE CASA ROMERO.

Condesita de dulcP-s miradas:
Me han contado tu historia las hadas
Que estáticas velan tu azul cama!ln.
Ell&amp;s dicen que finges dormida
Una virgen de luz circüida,
Ellas dicen que finges despierta
Una blanca madona, cubierta
Con el i:nanto de algún q 11erubin.

JOSÉ BECERRA,

HIMNO DE AMOR AINES.

Indiscretas! También me han contado
Que á la hora de hacerte el tocado
Tu dama,-esa rubia de talle gentilLlega un silfo de aspecto arrogante,
Y animoso, y coqueto, y triunfante,
De tus ojos al claro destello,
Se entretiene en col¡rar de tu cuello
Las alhajas del príncipe Abril.·

Por fin llegaste! Te di una cita
ha muchos años, en los albores
de mi existencia llena de cuita,
y te aguardaban, mi vírgencita,
¡todos mis sueños y !!!ÍS amores!
Por fin llegaste! yo no sabia
que te acercabas gentil y ufana,
más me lo dijo la musa mía
por que mi numen te presentía
como á una novia, como á una hermana,

Y que luego, al prenderte al corpiño
Las camelias de pálido armifío
Que á un gnomo robara galante doncel,
A la vez que la riente fontana,
Su aderezo de perlas desgrana
En cadencias muy suaves, muy suaves,
El espléndido coro de aves
Que aprisiona tu lindo verjel.

•*•

Cerebro triste, cerebro mio
que tiritabas lli:no de frío,
alma clavada sobre una cruz,
alma vencida por los dolores,
ya teneis auras;ya teneis flores,
ya teneis vida, ya teneis luz.
Cantan un himno mis ilusiones,
pisan estrellas de oro mis pies
y en mis ensueños y en mis canciones
y en mis delirios y en mis visiones
h"Y este nombre de fuego: Inés!
Inés, escrito miro en el cielo,
Inés, las linfas del arroyuelo
van murmurando; tu nombre es
música excelsa, divino arrullo;
Inés, suspiran con dulce orgullo
mis pensamientos: Iné,, InéS!
Mis ilusiones, las golondrinas
que antes batian en 1as ruinas
sus leves ..las de tornasol,
si en tus miradas de luz las bañas,
van al alero de tus pestañas
buscando nido, buscando sol. .....

Y en las tardes murientes de Mayo,
Que al fulgor del glorioso desmayo
Que hunde entre nubP-s de púrpura al sol,
AtravieF&amp;s la verde llanura
Donde el agua rodando murmura
Y anhelante deshojas mil flores,
Comparando sus vivos colorPs
A los tenues de occiduo arrebol.
La hemos visto-aseguran -de noche
Cuando ya ha replegado su broche
'
La pompa soberbia del mundo floral,
Desde el fondo sin luz de la ojiva
Escuchando, curiosa y altiva,
La canción de nocturna rondalla,
Que en los plectros feliz i,¡e avasalla,
Frente al viejo caatillo condal.

•**

Cómo te sigue mi pensamiento!
Oirás sin duda doquiera estés,
algo que fmge rumor del viento,
nota perdida, lánguido acento,
que suspirando tti dice: Inés!
Ah! tú no sabes los celestiales
dones que vienen contigo á mi:
has dado flores á mis eriales,
alas potentes á mis ideales
y fé á mi alma, p11es creo en ti.
Oh! no me olvides, oh no me hieras,
por quien más ames, por quien más quieras ...•
mira quemí alma ~i tu la ves
su vuelo al trono de Dios levanta
y un himno inmenso de gloria canta,
un himno inmenso q •te dice: Inés!
X. Y. Z.

•*•
Ya las hadas se van, condesita,
Pero en prenda de próx'ma cita
Me dejan un ramo y un rojo listón,
De los cuales con gusto rometo
No contarle á ninguno e secreto . ...
Entre tanto, Margot, guarda el ramo
Y,-libélula de oro que amoBeba nectar en él tu ilusión.

f

EDUARDO MELO Y ANDRADE,

México, Octubre 9 de 1898.

DE "ACUARELAS''
I.
Ya asoma en en el Oriente
festiva y temblorosa,
la nacarada luz del nuevo sol;
y al beso de la aurora sonriente
se matizan de ambar y de rosa
los celajes que el céfiro rizó.
El Orto se abrillanta,
Sélo quedan gírones
de la nocturna y recia temptistad;
¡a.y, cómo el nido se despierta y cantal
¡cómo se alegran ya los corazones
al destello del sol crepuscular!

r

La luz serena el viento ....
1qué profunda es la calma
en lo infinito del espacio azul!
¡Descansa, mi dolor: también yo siento
que penetra hasta el fondo de mi alma
el benéfico rayo de la luz.

II
Ya apresura su vuelo
la avecilla medrosa;
se entristece la tierra: ¡muere el sol!
¡cómo van desgarrándose en el cielo
los celajes de na.car, que de rosa
el beso de la aurora matizó!

LUZBEL
J ehováh feliz la concepción máP bella,
Allá en lo eterno, refractó en su mente:
Era un arcángel cuya hermosa frente
Bañaba el iris de su limpia estrella.
Un rastro de diamante era su huella,
Una aurora de oro era su ambiente,
Y era su cauda un lampo transparente,
Bordado del fulgor de la centella.
Ptiro el .lircángel mirase en si mismo;
Envanecida la criatura loca,
A su Criador atrévase insensata ....
Rásgase entonces el eterno abismo,
Y, contra el filo de candente roca,
Su orgullo estrella la beldad ingrata.
JOSÉ MARÍA RODRIGUEZ Y Col!!,

FIGURA 1.-TRAJE PARA TE.

313

�Domingo 16 de Octubre de 189b.

--=81=4=============-==============,;E~L~MU~ND~~º:.:.,=====--==-==========~º;..:º:.=miugo 16 de Octubre de 189i

.j

Fig. 2 -Traje parislt-nse de Otoño.

Hia-iene de la infancia.
(CONCLUYE)

Nosotros creemos que no ee debe tener al niño demasiado envuelto, por&lt;iue además de que las muchas
envolturas le impiden extender sus miembros con libertad, la transpiración cutánea que siempre viene
acompañada como toda st1creción de productos acres
é irritantes, (urea, ácido úrico, etc ) por la sudación

estas eubetAncias,debida á ~ue propiedadee,producen
una irritación en lo~ t?jidos, dando orígen á escoria·
ciones en las axilu, en las ingles, etc, escoriaciones
que mucho hactin llorará loe niños, pudiendo las madres evit11r estos sufrimientos á sus hijos por los cuiuadra convenientes
Debe. pues, la madre cuidar que el niño se encut1ntre en el mejor estado de aseo que le permitan sus facultades, por con~iguiente, somos de opinión que a!
niño se le bañe, fe le cambien frecuenttimPnte sus ropas, que se inspeccionen el cuello, las axllal'. las ingles y tt,das las rartes en que la piel de loe niños for·
mi\ urugap ó pliegues, á fin de evitarl"s mole~tias
que mucho los hacen sufrir, ocasionándoles el intértrigo (vulg Pscaldadura~). Para corregir estas IDl\nifi,st~cionee bueno ee que dtispuée dti bañar al niño
diariamente, y una. vez inspeccionadas la~ parteR anttis dichas, se lee aphque en ellas polvo de almidón,
de haba. de licopodio. f'tc. El baño produce en el niño
b11stante biene.tar. y hemos podido observar con cuánta avidez el niño busca el agua dtil baño, que Je produce además del bienestar, un sueño tranquilo y quizá rt1parador.
A medida que el niño crece ee deben cambiar sus
v~stidos por otros que estén en rtilación con su crecí·
miento y sus movimientos, que de día en dia se hllcen
más marcados. y que si lo condenamos á tener siemprfl ha~ta mayor edad con fil uso de los mismos, po•
driamos originarles algunos defectos en su conformación física
Alguhas madres quieren que sus hijos aunque no
tengan una edad conveoiPnte, que usen calzado; ei se
exctiptúa e! de el't11mbre, único que pueden usará titulo de abrigo, c_ualquier otro es perjudicial, porque
n~ es~ando los mños aptos para explicar la inconvelJlf'IDCIIL del calzado, puede éste ocasionarles algunos
defoctos en su aparato locomotor. Todos sabemos que
el uso de él es un preservativo único de nuestros piée
contra 1a rudeza del suelo, y que te11iendo po: objeto
preservarnos d~ las lesiones qu~ las asperezas del pitio pueden ocasionarnos á los que ttinemos que hacer
uso de estos órganos p ua caminar juzg11mos, pues,
inn11cesario é iuconveuiente el uso riel calzado propiamente hablando, y para decirlo de una vez, que
puede ser perjudicial pasa el niño, que por eu cortll'i·
ma edad para los dias de su vida en brazos de la madreó la niñera.
Michel Levy juzga mal el uso de la franela como
prenda de vestir para loe niños; se exagera el uso de
este artfcu!Q para abrigarlos, para guarncerlos contra
loe cambios atmosféricos que tienen su utilidad al
punto de vista de la calorlcidad. La franela según él,
hace á los IJiños delicados, enfermizos é indolentes.
Ac3:rrea la bUciedad por la impregnación de las emanaciones cutáneas. Douné !!ree que en loe niños no es
tan dificil ni tan peligroso como se cree despojarlos
del uso de la franela de,puée que la han llevado mucho tiempo.
El dormitorio del niño no debe ser ni dema~iado caliente ni demasiado frío; ee evitará sobre todo acostarlo en el lecho de la madrti ó de la nodriza, se le
acobtará en una cama aparte bastante bien aerel\da,
41:lDI?- temperatura de 19 á 20º. centlgradoe. Deben supr1m1rse l11s colgaduras que impiden que el aire circule libremente en su lecho. Michel Levy I\Coneeja no
ac•&gt;etumbrar á loe niños á dormir sobre los brazos ó
19:s _rodillas, porque se lee expon1.1 á tomar actitudes
v1c1oeas,
En. cuanto á los cuidados de limpieza, é3t.:&gt;e tienen
una importancia capital en la higiene del niño; de.,de
e! m omen~o en que ha ensuciado sus pañales, tia precieo cambiárselas para evitar que todo11 loe productos df? secre_ción p~oduz&lt;?an irritaciones en la piel excor_aciones, intertrigo, eritema, etc.), tiene también por
obJeto el cambio dti ropa, que la humedad no les produzca cólicos y algunas veces hipo que ea tan moles•
to para loe pequeñitos Las funciones de la pi!ll serán
manEenidaR por baños frecuentes á una temperatura
de 2;)º á 30° centlgrado~, abluciones, lociones cuya temperatura 11e irá graduando paulatinamente hasta 10º
Y 1~º centígrados, estas lociones frias serán hechas
rápidamente y seguidas de fricciones con un lienzo
s~ave. Será algunas veces necesario suprimirlas, por
eJemplo en el invierno, sobre todo si et niño ee delicado ó enfe~mizo. Como seria imprudente y peligroso
sacar al mño antes de lo&amp; quince dLs de su nacimiento á_ la callt,, ..obre todo en los tiempos fríos. es convem .. nte hacer constar el nacimiento á domlcilo en el
Estado Civil, as! como se practica en lae grandes ciudade~ de Europa. Unl\ vez habituado el niño al aire
exterior, será preciso hacerle salir, á lo menos una
vez ~odos loe días durante una. dos, tres ó más horas
segun las estaciones y las condiciones atmosféricas.
Se deberá evitar en el recién nacido CGn gran cuidado, la acción del frlo que puede lleg11r á ser el punto de partida de afecciooeR más ó menos graves ta·
les como la hicte1•:.a. esclerema de los recién nacidos
brf!11,quitis, coriza. peunomanía gastro-entiritis, oftalmias, todo de forma catarral
Muchas madres con ese amor rayano en egoiemo
qu.ieren que á eue pequeños no lee dé ni el sol ni luz'
ni aire. y encierran á la niñera con el nido ti~ la re'.
cámara casi herméticamente, y el niño que necesita
desde sus prfmeroe dias, _un aire puro, saturado de
oxigeno, respira al contra:10, un aire cargado de Jae
impurezas cun que se vician los airee confinados en
l~s habit~ciones. Todos sabemos la poderosa hifluenc1a que tienen sobre nuestro organismo los elementos
atmosféricos, luz, aire, etc., la no menos poderosa de
loe rayos solares, y cómo ee modifican nuestros tejidos al contacto de esos p_oderosoe elementos. ijo por
eso queremos que el mno permanezca á la intemperie, pero si, que con un poco de cuidado y prudencia
el recién nacido reciba ei beneficio de tales elemen!
to~, que se v~ntile la bllbitaclón p!'ocurando lascorr1PntPs de aire en el departamento debtinado para
su habitación.
Ya hemos hablado algo acerca de los cuidados que
· deben tenerett con los recién 1:1acidoe y vamos a~ora
á ocuparnos de la parte más importante que requiti•

315

EL MUNDO

modifican profunda y rápidamente la cons~itución ~e
la leche, s,,n á menudo la cauda de convull!iones, dia·
rrea ó ataques epileptiformes
La extrtima excitabilidad del sistema nervioso, la
manta puerperal, la alteración de las facultades 1nentales, un tempernmento dl'masiado linf1tico y la prediRpORición á la tisis pulmonar, la debilidadad congenital ó adqu.frida, tite, son también otras tantas causas que ijtl oponen ó contra indican la lactancia
maternal.
Por parte del niño, es imposible Po ca11os de labio
leporino, adherencia anormal del freno. de la lengua,
di visión de la bóveda palatina ó dtil velo del paladi&amp;r,
etc.
La lactancia de una nodriza, requiere, para ser
buena, algunas indicaciones indispensables qu~ nunca deben descuidar los padres de un recién nacido, Y
deberán ser muy flxigentee tanto en lo físico como en
lo moral para la adquisición de aquella.
Según Devergie, loe caractert1R que dl'be tener una
buena nodriza, son su edad df'I 25 á. i:!O años; más allá
d11 eRta edad, las buenas nodriz11s son ruas, su COn$titución debfl ~er [unte, de pecho ancho, temperamen•
to sangutneo linfático. cabello.~ negros, dentadura sa
na senos piriformes con pezones claramente marcados
sin una demasiada dilatación de las venas. Tanto come st&gt;a posible no será primípara, porqu~ m!entras
más hijos haya tenido, t~udrá más exp,menc1a respecto de loe cuidados que rflclamala pr!mera edad, se
preforirá una nodriza casada á una célibe, ofreci~ndo
ésta menos ga:antias de buena conducta y moralidad;
toca al médico de consulta dará los padres estos consejos por Jo que se relaciona con la buena salud de
eue hijos.

r

LAS HER.OIN AS.

(

RAFAELA LóPEZ AGUAYO:DE RAYÓN.

Fig S -Desha.btllé lVatteau,

t

Fig. 3.-Traje de paño.
ren todos sus órganos, todos sus aparatos, en suma,
todo su organismo, pllra conservarse siempre resistente y poder l'Oportar loR atHques de procesos patol~gicos inherentes á su edad Vamos á hablar de la ahmentación.
Entendemos por alimentación el arte de introducir
en nu~stro organismo. cuerpo.9 de naturaleza complexa
y bastante,. para reparar tas pérdidas de todos nuestros tejidos.
Y llamamos alimento tuda substancia que introduci-

da en el aparato digestivo, es c~paz de clar los elementos de reparación ií nuestros tejidos y los materiales
del calor animal. (Beclax d)
Es sobre todo en la primera infancia que la alimentación desempeña un papel importai,te.
Está hoy demostrado que la lechfl debe ser exclusivamente el primer alimento del niño y la base de eu
alimentación duraute todo el tiempo de eu primera
edad; la eetru ctura anatómica de la boca en esta época de lil. vida. hace imposible la preheosión, la masticación y la inEalivación de loe alimentos.
La pr1mera secreción láctea ó calostro es indispen sable en el recién nacido, 110 porque le purgue Rlno
porque ee un quilo dado por la madre, una emulsión
natural que no puede reemplazar ninguna otra artificial. Algunos autores quieren que transcurr11n veinticuatro ó cuarenta y ocho horas para dar al niño el
pecho; pero Michel Levy cree que no ee necesario esperu tanto tiempo. que si el estado de la mlldre lo
permite, se puede intentar dárselo de diez á doce horas después del l\lumbramiento.
La lactancia puede ser natural ó artificial.
La lactancia natural es proporcionada por la madre, por una nodriz" ó por un animal doméstico, de
ah!, cuatro variedades de lactancia: 1ª la maternal, 2"
la ministrada por una nodriza, 3° la que proporciona
un animal, 4~ la proporcionada con ayuda de un instrumento, biberón, cuchara, etc. El más usual ee el biberón.
Vamos aunque someramente á estudiar cada una
de estas formas de lactancia, siempre convencidos de
nuestra insuficiencia, la que deja innumerables vacíos que sólo vuestra indulgencia puede llenar.
Comenzaremos primeramente por la lactancia maternal.
F!sta es sin discusión alguna la única que deberla
siempre ser empleada, interesando esta conducta tanto á la madre como 1tl niño.
Por parte del niño, éste encuentra en la leche de su
madre el alimento n;áe apropiado á ·Rus necesidades
y i'UB órganos.
Hay algunas circunstancias que pueden modificar
la lactancia, y éstas pueden dependtir dti la madre ó
del niño.
El estado general de la mujer, las emociones vivas,

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Es digno de uol\ espartana el rasgo que hact1 entral' á tisa dama en el coro di, las heroínas. dfl la Independencia de México. E~tao_do _Don Igna_c10 Ra.yó~ ª!1
la Hacienda de Cóporo, (D1stnto de Z1tácuaro, M1choacán.) recibe la noticia de que. s_u hermano Don
Franci,;co habla sido hecho pns1onero en Tlalpuja hua, por el corone_! rea.lista Don Martin
Matias de Ao-nirre, qmen ofrticla perdonar18
la vida 11i o.;'n Io-nacio ab1ndonaba la causa
de loe insurge;,ed. Don Jgn ,cio sabia bien
lo que le m"ndaba el deb11r; pero lo consulta
con su anciana madre. y ésta, a.bogando su
sentimiento y dejando que las lágrimas Je
quemaran interiormente til cor_azón. le ordena diga á Ao-uirre que podla rnmolar 1\. !U
hermano; que ella h.1cla el sacrificio de él en
aras de la patria.

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Fig. 7.- Cawisa ltlarfa Teresa

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MANUELA MElDINA,

El Licenciad,, RoPains, secretuio del gran
Flg. 6.-Trate de Srita para Ga.rden Party.
M.orelos, consagra en el diario de ?pera~lo•
nesqueescribia, este recuer.ioála mtrép1da
amazona:
Auxilios á los ahogados.
"Dia 9 de Abril, (miércoles) Hoy no se ha heci10 fnego ninguno. Llegó en estedia, ¡. nuAstro campo, Doña.
Manuela Medina, india natural .~eTt1xcoco, mu¡er exLa respiración artificiRl debe ,er practicada para
traordinaria á quien la Junta d10_ ~l tltu,o de c~pita- ahogados, para los asfixiados y para los envenenados.
na porque ha h11cho varios serv1c1os á la nación Y Si al cabo de tres hoe11s de esfuerzos coLtinuos el paac:editádose por ellos, pues ha levantado una compa- ciente no recobra la vida, será inútil continuar.
ñia y se ha hallado en siete acciones de guerra. Hizo
Manual operatorio.-!º Colocar al asfixiado en un
un viaje de má~ de 100 leguas_por c~!loctir al Gendrl!-1 sitio ventilado que no esté demasiado caliente; desl\forelos, deepué~ de haberlo visto, d1¡0 que ya mor1- nudarlo y acostarlo, la. parte alta del cuerpo ligeraria con ese gusto, aunque le desp3daz.i.se una bom- mente elevada, pero la cabeza inclinada hacia atrás;
ba dA Acl\pulco."
cubrirlo con manta, con paja ó heno Sep11rar las manDoñ11 Manuela Mfldina murió en la ciudad de Runa- dlbulas, mantenerlas abiertas por medio de una
cimiento en marzo de 182-2. Se atribuvesu m •1 erte á cuchara ó de un trozo dfl madera, atraer la lengua
dos herieas de lanza que recibió en un combate y que hacia afuera con los dedos enrollados en un pañuelo
año y medio la tuvieron pootrada en el lecho del y confiarla á un ayudame.
. .
2º Mientras que los ayudllntes fr1cc1onan el cuerpo
dolor.
con alcohol ó franela seca, hay que colocarse á la caLA GElilERALA CATALÁN.
beza del asfixiado, tenieudo cuidado de desobstruir
En uno de esos puebiecitos que se esconden .e~tre y limpiar las ventanas de la nariz y la boca si hay neJa11 arrugas de las montañas del Sur, es,aba sitiado cesidad; coger los brazos cerca del codo, el dedo pulel General Catalán, que ttiula á sus órd:en~s un puña- gar hacia adelante: apovar lateralmente sobre la caja
do de valientes. Pero la rendición era 10d1spensable. toráxica por el intermedio de los brazos, y llevarlos
No era que faltase el valor: era que hacia algunos después, haciéndoles describir, lateralmente un circudias que las provisiones se hablan agotado y el desaliento habla invadido á los insurgentes algunos de los
cuales veían la capitulación como. halagüeña eApe•·
ranza. Eran los mc,mentos más crit1cos, cuando la esposa del General seguida de un grupo numeroso de
mujeres. ee presentó al cllmpamento.
-Venimos-dijo- porquti hemos hallado la manera de ser útiles á nuestra patria: no P?demoe p~lear
pero podemos servir de al1ment.~I Vemmos á 1!1or1rly dando el eje'.llplo de abnegac100 sacó del cinto UR
puñal y ee lo llevó al pe..:ho: cien hr_azos se lo ~rrancaron al mismo tiempo que un alar1do de entusiasmo
aplaudla aquel rasgo sublime.
El desaliento huyó como los fantasmas con la luz
de la mañana: las mujeres se armllron d~ machettis
y garrotes y salieron á pelear co1_1 el enemigo:
Casi todos los insurgt1nti,s murieron pero nmguno
ee rindió.
VIRTUDES Mll)OICINALBIS DEL AGUACATE,

1

.

\ . ¡/
\ • j
,A, ¡

Este fruto tan delicioso y alimenticio también ~e
medicinal. Contiene un aceite inm jorable para evitar la calda del pelo, y el j_abó~ hecho con él es exe:elente para sullvizar el cutis, siendo además el me¡or
emoliente para la gota.
.
La semilla fresca y molida, disuelve los panadizos;
y seca y pulverizada después de tostarlo, es un remedio eficaz para las diarreas.
Con el zumo de la semilla se marca la ropa de una
manera indeleble.
0

�Domtn,ro

EL MUNDO

316

lo sobre la cabeza del paciente: volverlos á llevar
al tórax, apretar y tirar así sucesiv11ment~. El movimiento completo debe ser practicado de 15 á 18 veces
por minuto. Al mismo tiempo, 1&gt;l ayudante que •ostiene la lengua deberá ejercer sobre ella tracciones alternativas, correspondientes á los movimientos impre11oe á loe brazos. (Efte procedimieIJ to indicado por Mr.
La borde, ha dado excelentes resultados) Se o:ve el
aire que entra eilbanJo y la reepir11ción se restablece
poco á poco si se han tcm..do todas las precauciones
necesal'ias.

16

de Octubre de 1898

FIG. 6-TRAJE DE SEÑORITA PARA GARDEN PARTY

Es de gasa blanca y azul con un gra!l plissé en la
falda, limitado por un bordado azul pálido y blanco.
El cuerpo 011 todo phssé con un gran yoke bordado, y
graciosas espaldetas.
FIGS 7, 8 y 9
Dos elegantes c11misas y un deshabillé Damos bajo estos uúmeros tres graciosos modelos oe casa de
última novedad. La camisa Maria Teresa, es de noche en nansouk blanco; el deshabillé hácese en batisti ó en surah , la camiea segunaa que también 11s
de noche en pe~cal blanco, guarnl'cido de bertha orlado de u'na veneciana y un eutredós.

. ...._,,...._.

CRNSERVA DE DURAZNO.

TOMO II

:MEXICO, OCTUBRE 2~ ~E 1898

•

NUMBBO l'f

FJG. 10-EOM"!IRERO RODA.

Todo hecho de raso y plumas La falda ó calota PB•
tá formada con el raso, y de él surgiendo las aos alas
y un pen11cbo, de muy buen guRto. El raso forma á
la izquierda un moño muy hermoso.

Se pone al fuego un cazo con a¡rna á la que se le
añade una cucharada de ceniza; luego que esté hirvit&gt;ndo se ponen en 1&gt;lla los duraznos y cuando se les
empiece á levantar el pelll•jito se sacan uno á otro, se
restrt&gt;gan con una servilleta hasta que queden bien
mondados, y se echan después en agua tibia. En se·
guida se hace un al mi bar cllmficado y dt&gt; medio punto en el cual se echan los duraznos para que hiervan
por e~pacio de media hora; pa8ada é,ta, se apartan
del fuego, y se guardan en un trasto de barro
Esta operación se repite por cinco días consecutivos para que la fruta quede bien conservada; el último día, despu~s que hay~n hervido. rn le añade azúcar al almibar, se pua éHe por una servilleta húm11da, se vuelve A ponrr al fut&gt;go hafta que t&gt;sté de pun•
to, y en seguida se vierte ~obre los duraznos.

Otro DB[O

FIG. 2-TRAJE PARI&gt;JENSE DE OTOÑO,

FIG. 3-TRAJE DE PAÑO.

Es de paño de otoño. 111111rgado. con una caPaca fantasia de hermosisima factura, con solapas capricho•
sas, abierto sobre una camisa de batista pliseé.

dB

"LA MUTUA"

RPcibi de 11Tbe M11tu·ll Life I11~nrance Compan;v,
of New York" 111 •nma de ($14,287) catorce mil
doscientos ochenta y siete pesos plata muícima asi:
$10000 suma asegurada, y
$04 28"7 por devolución de
premios, en p&amp;go total d11 &lt;'uan~os dnethos s~ deri•
van de la póliza núm "760 832 bs¡o III cu~l y á m1 fav,,1·
estuvo asegurada mi fi11ada espo~a Dona

ISA.BEL HERRERA DE V ..l..Z(t,UEZ.

FIG. 1-TRAJE PARA TÉ.

Es de Sarga de lana y seda gris' perla, con un iacquet militar de hermosa factura, cruzado de alt&gt;til,as
fijadas con botones fantasla, las cuales ornan también
las mangas.

$14)287.00

En Guadalajara, (Jalisco)

NU EST.R OS G .RABADOS
Está hecho de piel de seda rosa vieja brocateado
en azul con figuras de guias. forma una gran casaca
orlNda de volant"s sobre una toilette d11 tul de sPda
pfüsé orlado también de volantes graciosos Cuello
Valois.

dB

INTERIOR DE LA CATEDRAL DE MORELIA.

Fig 10.-Sombrero Roda.
4 -TRAJlll FANTASÍA.
Es también de paño, con ca~acón, formando en el
cuerpo como un doble cors,·lt&gt;te y en la falda como
una doble museta, ambos ahlntos sobre un gran plissé de gasa m11y ceñido. Gran corbata papillón de
muselina de seda.
PIG 5 -TOILETTE OBSCURA CON BANDAS.
Es de paño de otoño gris acero con jacquPte figurada, que asi como la fqJda estl\. orlada de bandas
bordadas de hilo de seda, en dibujos sobrios pero
muy elegantes.
FIG.

y para la df'lblda constancill en mi carácttir de beneficiario ne mbrado en la póliza, extiendo "l prest&gt;nte
recibo en la misma póliza que ~e devuelve á la Compañia para su cancelación en Gua~alajara, (Jalisco,)
á veintidos de Agosto de mil ochocientos noventa y
ocho.
Firmado.-Miguel Vázqnez.
Un"B timbres por valor ae $14 30 ctd u1;.b1damente
cancelados.

r

Un timbre de$ 050 cte. debidamente cancelado
Salvador ~spaoa, Notario Supernumerario de e~ta
Municipalidad, Certifico que el sntnior recibo fué
suscrito en mi presencia por el Sr. D Miguel Vázquez, á quien doy fe conocer asi como de q11erecibió
de la Sucursal del Banco de Londres en Peta ciudad
la cantidad que Pe expresa en el mismo Do_v fé.
Guadalajara, Agosto veintidos de mil ochocientos
noventa y ocho.

Firmado.-Sah--ador Es¡,aña.

ALMACENES
--DE--

~LA REFORMA DEL COMERCIO~
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A PRECIOS SIN RIV.AL.

E:(, ALTAR MAYOR.

11

(Fotografia de la Escuela Porfirio Diaz, di' M01·1•/ifl, Jara "Et Jlundo .)

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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