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                  <text>EL MUNDO

380

Domtngo 13 de Noviembre de 1898

j&gt;

Flg. 10.-Toqueta Fantasfa.

Fig. 11.-Sombrero Tourlsta.

Flg. 12.- T oca Mariposa.

TOMO 11

•

NUMERO 21

.MEXICO,~ OVIEMBRE 20 DE 1898

•

Illmo. Seftor Dr. Don Pedro Loza y Pardavé, Arzobispo de Guadalajara.
t

Fig. 13. Capa elegante.

Fig.14 -&lt;Jasac6n paradawa

Fig. 1~.-Cnpa para señorita.

el dfa 1~ del actual.

(Fot. de Luperclo.--Guadale.jara.}

�289

EL MUNDO

LASEMANA
La Iglesia Mexicana lamenta la muerte de uno
de los miembros más ilustres del clero, el lllmo.
Sr. Dr. Dn. Pedro Loza y Pardavé. Arzobispo de
Guadah1jar11, decano de los prelados de la República.
La sociedad jalisciense ha sentido hondo pesar
P.º~ la desapari~ión del octogenario prócer que
ngió más de trernta a:lios aquella Archidiócesi
presidiendo su energía y prudencia el movimien'.
tu de conoordia que armoniza 111. conciencia católica con el imperio definitivo de las iostituéiones liberales del país. Et Sr. Loza facilitó t-n su
gobierno eclesiástico el cumplimiento de las leyes del registro civil prescribiendo al clero la
obli'{ación de auxiliar á las autoridades en la legalización de los matrimonios é in:cripciones de
11acimiento.
Había sido el Sr. Loza un favorito del Arzobispo de la Garza; como él, suf,ió destierro y
confinamiento por su 11ctitud anti liberal en las
épocas de discordia política; pero cuando desapareció como partido de combate la agrupación
cltrical, comprendió el deber de someter su conducta de prelado católico á 11.1. ley imperante y fué
desde ese día un pastor de almlis.
Aceptó las exigencias del minis~erio sacerdotal en estos tiempos de Jibt-rtad v de conflictos confesionales: vió que la Iglesia, de la que
fué un príncipe, debíil apercibirse á la defensa
de su ~rimacía por medios mornles, ya ']\.l.e como
culto ltbre no contaba con el apoyo secular, yparll ganar las conciencias, emprendió el prelado
de Jalisco una obra de grande aliento: procuró
la instrucción d.-1 clero, organizó la propaganda
de la fé, moralizó con el ejemplo dt su vida pura y con su enseilanza y dió á las ceremonias el
esplendor antiguo, destruyendo los residuos mundanos que !1abía enalgu~sritos y el culto p11gano y fan&amp;.tico que rend1án los católicos á San
Jl'xpedito.
El mejor elogio que de él pudiera hacerse sería decir que fué su vida digna del gran Pontificado que dejará ála historia los nombres dcLeou
XIII, Lavigerie, Corrigan y Gibbons.

,..,

El Ministerio de Estado de Washington reclama la entrega del culpable, pues en los Estados
Unidos pretenden que la víctima del delito era
de nacionalidad nortel\mericana, aunque su nombrP. sea espafiol y mexicanos sus ascendientds.
Si esto es exacto no habrá más que 11cceder á
l1t demand11, ~• como en el caso no se discute el
derecho de México para retenerlo si se prob11ra
11\ nacionalidad mexicana del que fué víctima del
delito, el honor de nuestra diplomacia y las leye~ nacionoles no sufrirán menornabo.
Pero no lo creen así los Bayard0s del disloque
intelectual para quienes el pretexto mAs fútil es
ley que obliga á vomitar injurias contra el extr1111jero y mo1 i vo para escaramuus b~I icas que
i.fJrtun11damente no tienen consecuendas.

,..,

Ih h&gt;tbido huelga d~ algunos empleados de
tráfico, en el Ferrocllrríl del Valle.
Si en tocias partes difícil es que h11ya huelga
sin 11gitación más ó menos anárquica, 11quí no
se concebiría un hecho ele e,tos sin escandalifo.

Este diminutivo es del vocabulario nacional y
expresa con admirable precisión la naturalAza
impulsiva y pueril de nuestro pueblo y las proporciones raquític1.1s de esos arranques que en
otros países son graves amenazas al ordeu.
llay algo profundamente serio en l&gt;1. afirmación del operario en huelga: si el movimiento se
extiende, su actitud entra en juego para determinar importantes alter11ciones económicas.
En México la huelga es toda vfa. una de tantas
ocasiones para el motín anodino cuyas manift&gt;staciones m:1s graves son el si1bido soiz y la pedradli: una patrulla de gendarmes y media docena
de destituciones restablecen la tranquilidad y encard'lan la empresa amenazada.

,..,
El proceso iniciado contra el Doctor Abrego por
los trit&gt;unRles ~igue sus trámites y al mi~mu tiempo se le II bre 'Jtro juicio más severo ante la opinión pública.
La prensa honrada y seria ha dechrado contra los intereses puramente: personales del presunto reo que la sociedad no necesita pruebas legales para condenar á un hom hre culpa ble: sólo
respeta, ~ólo diacierne el mérito de la honorabilidAd al que no tiene manchas en su vida.
Y así debe ser. Si nada más hubiera la sanción
de las penas judiciales parn condenar el crimen
y la inmoralidad, túdos los malhechores que por
azaró po"ici~n privilegi11da escapan de las red.s
del Código, tendrían derecho á ocuper un puesto
al lado de los hombres intachables.
En buena hora que el acusador público se atenga A las constancias del proceso; la opinión prescinde de ello3 y basa su faJo en un criterio más
amplio: exige pruebas positivas de inculpabilidad.

Domln,ro 20 de Novlembro de 1898
vilizó con sus misioneros, explotó con sus comunidlides religiosas; no se resuelve á abandonar
aquellas fértiles tierras donde se agrupan pueblos y razas diferentes y donde ha ejercido dominio por más de tres siglos. Perdido su imperio colonial en este lado del Atlántico, aunque
algunos aconsejan é indican que no se halla en
la actualidad en Ju condiciones necesarias para
mantener su dominio á tan remota distancia de
la metrópoli; no quiere dejar caer los últimosflor0nes de su imperial corona, y pretende á toda
costa mantener allí su soberanía ó cuando menos
0btener la compensación indispensable por la
cesión que se le exije, ya que de ella no habló el
protocolo de Washington.
Y las discu~iones continúan, siguen sin descanso l11s interpretaciones del artículo tercero del famoso protocolo que se rt:fiere á Filipinas. Se busca el alcance. la significación que puedan tener
cada una de llls palabras de ese artículo, y frente
á las sesudas exposiciones de los representantes
esp~fi Jles, se alza Mr. Day en actitud severa, ein
dar la má,i míoimt sena: de transigir en cuanto
se refiere á los primeros deseos manifestados, ni
cejar un punto en cu mto se relaciona á su resolución final. Podrá discutirse la cantidad que se
dé como compensación; pero queda siempre invariable la solicitud primitiva de que Espa:lia ha
de abandonar por completo su soberanía secular
sobre todo el archipiélago.
En tal estado la cuestión, nada hay que la haga avanzar en el camino de su resolución. En vano se oye A lo lejos el rumor de negrns tormentas que amenazan deacargar sobre la Europa entera, con motivo de la cuestión filipina, que se
une, se entrelaza y se confunde con el gran problema del extremo Oriente; en vano alegan los
periódicos que de este asunto hablan, la circunstancia de que la aparición de los Estados Unidos
como un nuevo elemento en el problema, lejos de
/\clarar la situ11ción, la embrolla y agrega nuevos
obstáculos que en un momento dado, pueden oca•
sionar conflictos entre las grandes potencias en
él interesadas.
No hay necesidad de recordar que la indiferencia de Europa en el principio de la guerl'll ante las desdichas de Espa:lia, se encuentra en rI
mismo estado y nada hay que la impulse á tomar
11lgo más que resoluciones platónicas en favor del
~encido; no se descubre todavía nada que pueda
impulsar á las potencias á cercenar al vencedol'
el fruto de sus victorias. Cuando el imperio del
Mikado quiso cobrar de los hijos del cielo todo
lo que su ambición deseaba después de sus ruidoso_s triunfo~, Rusia apoyada por Francia y Alemllma marcóle un hasta aquí á sus desapoderados deseos; intervinieron aparentemente f'n fa.
vor del Ce'este Imperio, para después cobrar con
cr_eces su oficiosa intervención. La ocupación dP.
K1a~ Chao por los alemanes, el predominio de
Rusia sobre toda la M11nchuria, teniendo por base
el formidable é, ine~pugnable Puerto Arturo, y
el adelanto de Ji rancia en sus esferas de influencia sobre territorio chino, pueden relacion11rse
muy bien con aquello que parecía intervención
grlltuita y filantrópicas medidas para detemr Ja
espada tremenda de Yamagata sobre las huestes
despavoridas de China.

Como signo de los tiempos er. que vivimos de
conflicto de creencias, ruptura de la antigua ~uidlld teocrática y tolerancia social y respeto mut~o de las diversas confesiones religiosas, hemos
vi,to 111 ~mperador Guillermo, que pretende -,er
el Papa e_v~ngélico de Alemania, E freceF- al Papa
del Catolicismo, la casa de la Virgen en Jerusalem. Noble y generosa dádiva que León XIII
aceptó agradecido para los fieles del Imperio
Germánico.
Mas el regocijo que los católicos de Alemania
sienten al verse due:lios de ese lugar santo, pronto se trocará eh dolorosa decepción cuando sepan
lo que todos sabemos ya en Méxfoo, que la casa
Dlck
de la Virgen pertenece en exclusiva propiedad á
la Nación mexicana y que ni el Sultán pudo hacer con ella un obsequio al Emperador ni éste
ofrecerla 111 Papa cor. destino al culto de sus súbditos c,itólico-romanos.
Un aficionado á la paleontología histórica ha RESUMEN.-LAS CONFERENCIAS DE LA PAZ EN
Si ahora se notara algún movimiento entre las
descubierto que nuestro ex-preteuso soberano el
PARIS, - INFLEXIBILIDAD DE LOS AMERICANOS
potenci~s contin~ut11les para impedir que EstnArchiduque, adquirió para México la casa en 'reY RESISTENCIA DE LOS ESPAXOLES.-LA INTER·
dos Umdos recoJa hasta lo último la cosecha de
ferencia, por conducto de D. Leonardo .Márquez
VENCIÓN DE LAS POTENCIAS.-VANAS ESPERANsus triunfos, ¿no es natural creer que habrían de
quiec llevó á Siria instrucciones y poder bastan'.
ZAS. -LA CONDICIÓN DEL YE!o:CIDO.-LA EYA•
cobr~r tarde ó temprano el corretaje de su interte para hacer el contrato rei,pectivo.
CUACIÓN DE Ji,ASHODA.-JNGLATERRA .AGRESIVA.
ven_c1ón? De ot~o ~odo, saltarían luego los odios
Desgri1ciadamente no hay quien haya vi3to las
-APLAZAMIENTO DEL CONFi.,ICT0,-OBSOURlDAantiguos y las nvalidades nuevas se enc"'ndería
escrituras y losrepórters nada dicen sobre el desDES DE LA POLÍTICA.-FRANCIA Y ALEMANIA,el ~onflicto y acaso se formaran dos bandos en
empefio de la misión Márquez, respecto á la cual
¿HABR,Í. UN OAi\lBIOi'- CONCLUSIÓN,
u?iversal conflagración. Por eso otra vez hem 1s
difícilmentehandequedarhuellas en los archivos.
dic_ho que Europa permanect-rá en 'a actitud hieY es lástima que todo esto resulte falso y que
Después de mes y medio de conft&gt;rencias y dis- ráuca q_ue ha_ adoptado desde un principio ante
D. Leonardo guarde silencio.
.
cu:iiones, después de un11 serie no interrumpida el confücto hispano americano, y al fío Espatla
Magnífica sería la ocasión para una cruzada ... de not1.1s y memoranda, aún no lleganá un com- h_a_brA de ceder, á menos de ver renovarse las hosde remitidos.
pleto acuerdo los individuos de lll comisión mix- ~Jhd~des co_n el extranjero, en tanto que en su
ta internacion»l de París, y está toda vía lejos el mtenor se sienten las palpitaciones dokrosas de
día en que se firme el tratado de paz definitivo, un~ guerra civil, se escuchan las protestas de rt!~os aficionados ~ la_ alarma patriótica, á pro- apoyado en el proto~olo de W 11shington, para ha- b~hón de las provincias que pretende!! vida propó:nto de todo )'.' prmcipalmente de los yankees, cer cesar ese estado h.Démalo que hoy exüte enpia ante la ~olorosa situación porque atraviesa
encuemran motivos para entonar discursos con- tre la monarquía española y la Unión americana. la
metrópoh.
tra la conquista pacifica. y el buen een.tido, co- Otra vez vuelve á anunci~rse el peligi,o que hay
'l'ris-t~
es- ~onfeearlo, pero cuandu la condición
mentando el nuevo caso Cutting que se discute de que se interrumpan las negociaciones y de
de vencida !~pone á Espa:lia la unión más esireen los tribunales de Sonora.
que se retiren los comisarios espa:lioles, imposiUn norteamericano mató en territorio extran- bilitados de hacer prevalecer su voluntad ante la cha de sus h1Jos, cuando las heridas de ayer exijero á un compatriota nuestro y al ser aprehen- inflexible determinación de los americanos para g?n el esfuerzo _ma~comunado de todos para acudir A la reorgamzación del pllís, se escuchan Jas
dido en suelo mexicano, se le formó causa, de retener en poder suyo, el archipiélago filipino.
v~ces
de Barcelona y Ar~gón, de Navarra y de
a~uerdo con los preceptos de la legislación paRP.sístese todavía. Espatia á abandonar aquel Vizcaya, ~~e hablan de iutereses region11lts e n
tria.
territorio que conquistó con sus explorador~s, ci- contraposición con los intereses más sagr ,dos de

ll)olitica ®tntral.

-

Oomtngo 20 de Noviembre de 1R98
la nacionalidad. Se pronuncia de nuavo la pala
bra carlista y se escuchan á lo lejos los rugidos
de la fiera y se adivina con terror el resplandor
siniestro de 111 guerra civil.
Tengamos fe en que la vitalidad del pueblo espafiol, capaz de los más grandes sacrificios y de
supremos esfuerzos, Jo~e conjurar la tormenta
que se cierne sobre su hermoso cielo.

***
Ya es un hecho que Francia, no queriendo
comprometerd"' en una guerra extranjera con
la Gran Bretafüt, abandonó las conquistas de
'Marchand, hizo a un laelo sus aspiraciones sobre
el Nilo Superior, dejó sus pretensiones sobre
Bahr-el Gaza! y se retiró de Fnshoda, dejando
para ocasióu más propicia ht solución de la cuestión egipcia. E,, un hecho también que, e11greída
Inglaterrll con su ruidosa victoria sobre los dervi~es, primtro, enorgullecida cou las glorias de
Kitchener, á quien ensalsa como A uno de los primeros capitanes del siglo, yufanada después cQn
su triunfo d1plowáticu 1 digno de not1.1rse más,
después de la i.er1e de descalabros que ha sufrido desde que agotó la politica del espléndido
ai~lamiento, ha lleg-ado hasta olvid..r las queparecían promesas cuando se trataba la cuestión
de Fashoda eutre losgabinetes de Londres y
P11ris.
Sin existir ya el motivo de la disputa, habiendo desaparecido la causa del coJJfllcto, no se han
suspend1dr. tsin emblirgo los bélicos 11prest ,s. Ha
seguido sin dcscauso bl movimiento y la actividad extraordiuarios en los arsenales y factorías;
y desafiando al porvenir, declara por boca de
Mr. Ch:Lmberlain, el más punzante de los ministros cte la corona, que 1.11 retirarse de Fashoda,
Francia h,1 abandonado cuautos derechos creía
tener sobre el va.l.:l del Nilo, y no debP esper1.1r compensacióu alguna, ni por cuznta de las
conqu stas de Marchand, ni á virtud de su proceder correcto en la secuela de las negociac10nes. A eSbS declaraciones un tanto agresivlls del
Ministro Chamuerlain, agrégase el recuerdo que
hace de deudas antiguas y rencores viejos, júntase 111 alus'.ón á quince ailos de pequetlos alfilerazos inferidos por Francia contra Ja sober11,nía
del Imperio colonial inglés. Y cuando á estas mauifestaciones cbauvinistlls del Ministro de labColonias se asocian las declaracionets del mismo
género de los Rosevery y Hicks Beach, se comprenderá el estado general ele los ánimos en la
República Francesa.
Un periódico que recibe inspiraciones directas
de la Secretaria de Relaciones en el Gabinete francés, dice que esa 11ctitud puede inftu1r de tal modo en la política fra11cesa, que hagacarubiarderumbo la dirección dela política internacional de Europa, y establezca de otro modo el equilibrio inestablt:l en que se sostienen las poteucias. Ya otra
vez y con este mismo moti\-O, un periódicoquese
decía bien i11spir1.1do, apunt1.1 ba la posibilidad en
que se encontraba Francia de dirigir,se álnglaterra para saldar sus viejas cuentas con Alemania,
ó de acercarse á Alemania para stisfl.lcer sus dificultades con Inglaterra.
Por más extraordinario que parezca éste último
supuesto, todo es posible. Difíeilisimo es penetra:·
eutre las somt&gt;ras que envuelven los secretos ele
los Gabinetes. ¿Quién puede asegurarnos que la
aliarza franc:&gt;--rusa no orillará a1guna vez á la
República frances11, por estos nuevos rumbos?
Y sin embargo, el mismo juego que Stl presenta
delante de Francia, la misma disyuntiva que se ofrece á la nación que se ha enardecido á la sola idea
de la revancha, preséntase también ante el Imperio germl\co; por mucho tiempo se la ha visto vacilar entre 1.. s contemporizaciones con Rusia y los
halagos á Inglaterra; entre una entente con San
Petersburgo y una aproximación hacia Londres.
No ha mucho tiempo, el Transv11al er11 el fantasma que se alzaba entre la reina Victoria y suaugusto nieto; ahora se habla de un conveniosecreto para arraucar á Portugal la bahía de Delagoa
que se cede á la Gran Breta:lia, compens~ndose
Alemania con cierta extensión de sus dominios en
e1Afric'1 oriental. Ayer era la oposición de Berlín
á los deseos del Czar para el arreglo de la cuestión balcánica,y después viene su acuerdo en el
extremo Oriente, y la adquiesencia de Rusia á
que Alemania adquiera territorios en el Golfo de
Petchilí.
¿X o son estos hechos contradictorios, suficientes á apoyar nuestras presunciones? ¿No hablan
por sí mismo con reveladora elocuencia d e los
cambios continuos de las faces inagotabl68 por-

383

EL MUNDO
que atraviesan las grandes naciones siempre siguiendo su rumbo de engrandecimiento sin importarles nada los compromisos de ayer y las promesas de maf!ana?
Entre tanto, hay que esperar la marcha de los
acontecimientos para poder definir, cun certi·
dumbre, cuáles son los nuevos rumbos de esa incomprensible política europea.

X.X.X.
17 de Noviembre de 1898.

El Illmo. sr. Arzobispo de Gnadalzjara.
El 18 de Enero de 1815, y en jurisdicción de laparroquia de S1m Pablo. &lt;le la ciudad de México,nació el
Sr D. Pedro Loza y Pard,w é.
Sus edtudios dti Facultad J.fe11or los hizo en el Seminario de la ciudad, hh b1eudo 11u. tentado lucidos actos
públicod, que realmente fueron verdad1:1ros torneossot&gt;re Filosof1a, Literatura, Cienci11s l!:xact&amp;l!, Flsica, Materias de Uerecho y de l:iagrala1'eologia;enresumen:
brillantibima fué su carre, "• y llamó la atención de sus
maestros desde el curRo de 1,. ti nidad, que hizo bajo lll
dirección oe1 Sr. Cura Garza, 11abio y experto Profosor
de aquel Sem•nario
Eu 1!l dtl Marzo de 18':S8, recibió las sagradas órde-•
nea d1:11 P ..esbiterado, rtlvietiendo acto tan severo toda
la solemne ritulilidad prescripta por la Igltsia Católica.
l!:n ~2 de Agosto de 1852, fué consagrado ObiEpo de
Sonora y de ::Sinalca, c1:1leb1 ándose Ja solPmnidi.u, con
toda ¡,ompa en 111éxico, de donde pasó á Vuli1.1cán á
hacer~e ci.1 go de su Diócesis.
l!:n Jumo lle H:61:i. fué precc,nlzado Arzohi•po de
Gnad,11l1jar~. á doude llegó en Ft1brero de 1869 (miércoles de cemza). por la tardP, eo medio de la11 acllimaciuue11 rua., Mi,ceras y expontaneas, de los habit11ntes
de esa ciudad
S,ñal;,do el dla de la torna de pose•ión. y Pstando ya
alh d lllmo. S ñor Diez úti S0111,uo, Ot&gt;i~po de León,
11,te !'1 elado con Ju eolewuidaded aco..tumbradac
impuso el 1-'ulio al Sr. Loza.
'
La ded1cac1011 qut, el Sr Loza tuvo en 11u importante IUiu1sttlrio, bU11 r ..petida11 vic,ita11 á los curatos, la
frecu~.ute t xpeóicióu de cartas pastorales para l&amp;. instrucc1on de 11us d1ocesano11, su cooperación par.. el
culto de mucbod teIUplos de la ciudad v para la cons·
trucción citi var1011 que se han levirntado dent:o y fue
ra de ella; sus desvtllos porque el clero estuviese siempre 11obre el estudio y por Último, su prudeuc1a para
diri;;lr lo~ negocios, su modebtla, rn trato llfable y
demas virtudt'S privada11, Jt, granj~aron un cadño Eincero y la consideración mas profuuda de todas las
clases sociales y aúu de las auttridades del orden civil que siempre v1erun en el prelado sumioióu á las
:eye11 y dispociciooes vig1:1utes.
Comentadas favorablemente fueron las imtrucciones que el prelado hizo á todos los curas dtl la ArchidióCtlFis, prtlviniéndoles que ayud11ran á las autoridades en la práctica dtil Regi,;tro Civi!, no autoriz1mdo n!ugún acto, como maHimonios ó bautizos, hasta
que se hubiera cumplido aquel requi,ito.
Dictó buenas di11posicioues para qu1:1 se fundasen
escudas primarias en todas las fiJigri:sias de su 11rchidiócesi11.
Fundó en 1879 el magnifico plantel para enseñanza
superior con el nomorn de «Liceo Católico• sostt'mdo
cou donativos pa1 ticularea, dotándole de maguificos
catedrático,¡.
Fundó también la AeadPmla Pontificia en subEtitución del antiguo C,au,tro de Uoctore11, y esa Acade
mía fué muy respetada.
l!:_n el Cabildo de Gu~dalajara las canongias no se
obtienen por gracia.
Alli, cuando hay una canongla vac nte, los aspi·
rantt!B, que han de ser Doctores, bien en cAnones ó
en teología., se sujetan á oposición rigurosa.
Las cuatro canongias de oposición sou las de Magi~tral, Peuitenciario, Doctoral v Lectora).
Los actos sou públlcos y se efactúan en la Catedral
con asistl'ncia dt,l Cuerpo de Doctores de la Academia Pontificia.
El Sr. LozA, siempre que lo permitlan sus Pnfermedadcs, pre.idla el certamen, haciendo jubtlcia con
i,u voto.
Además de l11s canongias de oposición y las dignidae1e~ dti aqutll cabildo que son cinco. Dean. Arcediano, Chantrt1, Maestrescuela y Tesorero hav cuatro
prebt,1,d11s que el Sr. Loza. de acuerdo con los capitulares, proveyó eu 11u tit-mpo cou i,cJesiásticos muy
amentadoa por ,m11 virtudes y por su saber, aquilatlindo los servicios que ll1.1bian pre11tado en el cumplimiento de su misión.
Por e.;tO es que el clero de Guadalajara ha llegado á
tener gn n ::espetabilidad.
Al Sr Loza se debe el e,;tablecimlento de la filosofia Tomlstica.
En cuestiones del culto fué muy enérgico y justificado.
Pnhlbió en forma terminante la veneración de San
Expedito, que creta nociva y- reprimió otros males,
con mano enérgic •.
A la sombra del Sr. Loza se formaron varios hombres notables del clero, entre ellos el actu'll Arzobispo de Monterrey, D. Francisco Melitón Vargas que
fué Obi~po de Pueb1a y los Obispos actuales de Querétaro, de Colima y de Tepic.
Hace poco tiempo, cuando sus males se acentuaron
en sumo grado, obtuvo permiso para celebrar la misa en su oratorio particular y sentado. Esto último sólo puede hacerlo el Papa.

El Sr Loza celebró eu jubileo sacerdotal el 19 de
Mayo de 1888.
Era el decano de los prelados mexicanos.
Las últimlis palabras que pronunció el señor Loza
fueron: "Dios mio, te doy las gracias por todos tus ben1&gt;ficios" y luego. dirlglendose al Padre Romo, 11u fa•
miliar, que se hallaba cerca, Je ordenó le cambiase
de postura para ver Fi así se sentla menos mal.
Inmediatamente, después que aceció la defunción,
se reunió el cabildo, que en casos como e~te, obra como si aún estuviero vivo el pastor, pues no se reputa
la S ,de vacante hasta que et cuerpo ha sido enterrado. Dióse cuenta del funesto acontecimiento al Visitador apó~tolico, á los Obispos sufragáneos, A algunos
ausentes y A per;¡onas prominentes ,1e la ciudad.
Los seminaristas, cubierto• con manto y beca (arrastrando ésta en señal de duelo) empezaron ,1, hacer guardia al pié del ca&lt;iáver.
Desáe las diez y treinta minutos de la noche empe
zaron á darse en todas las iglesias de la ciudad 1as
campanadas llamadas de vacante y continuando cada cuarto de hora durante el dla 16
El tiem¡,o que t'l Sr . Loza duró al frente de los negocic,s eclesiásticos de Archidiócesis fué de treinta
años, pues fué tran11ladado de la Diócesis de 8onora
en principios de 1868
E ➔ el prt-lado que por más tiempo ha SPrvidn la silla jalisciense, Pxcediendo aún al benemérito Obispo
Cabatias, que sólo duró veintiocho años.

La Iglesia del Santo Sepulcro
EN JERUe.A.LEM

El año de 7 la ciudad Santa fué tomada y destruida por Tito; pero los judioslareconstruyeron en parte
v vivieron en ella. con los crietianos hasta el afio de
l3t
Habiéndose insurreccionado dos veces contra el
Imperio los Judios, Adriano los expulsó y arrasó de
,,uevo su capital. Tres años después fu{I reconetruida J eruealem y bautizada con el nombre de Aelia Capitolin11; los Jugares santos se consagraron al culto
del paganismo Júpiter fué adorado en el Sepulcro de
Jesucri•to, y Venm1 ec el Calvitrio.
En 1127, EleU1,, madre del Emperador Constantino,
visitó Jerul!alem, emprelldió excavaciones de investigación. y según las tr.dic'ones encontró la Cruz en
que murió Jesucristo.
A ella se debe la c,,nstrucción de la Iglesia del Santo Sepulcro bajo la que se abrigan el lugJr de pasión
y la cripta en que fué enterrado el cuerp·o del Salvador.
El Santo sepulcro no se pal'ece actualmente al edificio primitivo; de éste sólo quedan los muros inferlore11 del áb,ide: 11n el centro eRtá la gruta donde según
la tradición fué enterr&gt;1do Jesús. El primer templo,
que comprendía un hemiciclo con pórtico y una basllica, fué completamente dPPtruido por Cosroes II, reJ
de los persas, el Hño de 614.
Poco tiempo después, Modesto, superier del convento de Teodosia emprendió la. reparación de este
edificio, ay:.;.dado por el Patriarca de Alejandría, convirtiéndose entonces el hemiciclo de Conetautino en
una especie de rotonda. !Jurante los siglos XI y XII
se emprendieron obr~s considerables en el santuario
de la cri.tiandad: los cruzados le añadinon un Abside y una nave y repararon la capllla con~trnida en
et siglo VII, bajo la cual se halla la cisterna en don•
de EJeua descubrió el madero de 111 Santa Cruz.
La r&lt;Jto11da es la parte mas importante de l11s construccionP.R bechlls durantA el sil('IO XI y que se atribuyen á Maria, madre de Hakem: cubrla e~a rotonda
uu cono truncado, de cedro, µor cuya abertura superior penetraban el 1aire y la luz.
E, aire de Caumont desr•ribe as! la Ig-lePia del Santo
Sepulcro en su viaje de Ultrarnar del año 1418; "Es
muy grande y bella y está con~truida de una Ulllnera
extraña; tiene un he1 moso y alto camp11nario de piedra, pero no hay n; una sola campana porqae los sarracenos no lo permiten" ...... c.sLe camp11nario fué
obra de los cruzados y todavía existen los cuerpos
inferiores
Con relación al suP.lo de la colina, el interior forma
realmente una 11specie de cripta, en medio de la cual
está la roca que contenta el sepulcro de Cristo. Se
ha excavado alrededor dejando el bloque de piedra
como un testigo, dice V o Jet le-Duc, De este modo ee
puede circular en la grutol vennada.
Durante la edad media, se construyeron algunos
edificloR religiosos segun el modelo del Sa11to Sepulcro: la Iglesia de San Be,nig-no de D1jon, de 1011 primeros años de1 siglo XI. la Neuvy Saint Sepulcre, fundada en 045 en las pncec,iones &lt;le un señor que babia
h.icho una pereg~ioación á la ti11rra Santa. E11ta Iglesia fué muy veuerada, y en 12¡')7 el Cardenal de Chateauroux envió al capitulo dti Neuvy un fragmento
de la tumba de Jesucristo y algunas gotas de 11u .angre: se colocaron estas reliquias en la rotonda construida á imitación de la de Jerusalem .. . .. .
Hay otras muchas imitaci11nes por el estilo que aún
permanecen en pié: el edículo de la sala capitular t1Al
claustro de Constanza y capillas de los te.mplarioi
como las de flfotz y Laon.
Et respeto por el Santo Sepulcro y por los demás
lugares consagrados en los misterios cristianos es
general en todlls las confesiones y si los occidentales
han emprendido en todo tiempo perl'grin•ciooes religiosad y guerras seculares contra los sarracenos pa ,
ra restaurar la tumba de Jesucristo, es de observarse como fenómeuo curio110 la actitud de los musulmanes.
No han destruido el santuario y aún en las épocas
en que vejaban á los cristianoa peregririos, su fero-

�EL MUNDO

Domingo 00 de Noviembre d" 1 ~

Domin,ro 20 de Noviembre de t89R

ddad no llegó hasta profanar aquel lugar de universal venAración.
"Sin los turcos. dice un autor católico, este sepulcro
que se han disputado loe griegos y los católicos y las
'innumArables ramificaciones de la idea cristiana, hubiera sido ya cit&gt;n veces un objeto de lucha entre esas
eumuniones rencorosas y rivales; hubiera ido puando exclusivamente ne una ¡otra y sin duda habda

EL MUNDO
P] único pueblo tolerante. Prel!'úntense de buena fe
los cristianos qué hubieran hecho si los azares de la
¡;?UPtra hubieran hecho caer bajo su &lt;1omlnlo la Meca:
¿d• jarlan á los turcos acudir de toda~ partes á venerar f'n paz los monumentos conservados del islamismoi'......

•*•

En su estado actual, la iglesia de! santo sepulcro,

38.)

mundo. Alli se elAva el edículo del Santo Sepulcro, reconstruido A principios del siglo por un arqui~ecto
europeo. Mide ij metros de longitud por 5 y medio de
altura y desaparecP b~jo los ex voto. lámparas,•va@os
é imágenes qu11 cubren su arquitectura. ~ntre los J)~·
Ja:-eR d11l cluuito s11 ahr1m profundas cap11las, ' df'st1•
nadas á los divereos misteri~s de la pasión de Cristo;

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JERlTSA.LEl'tl.-La Iglesfa del Santo Sepulcro, Rotonda Central

1&gt;ido inaccesible á los enemigos de la comunión triun•
tante"
•'La supuesta intolerancia brutal de que acusan .á
los turco11, no se manifiesta má11 que con la toler11nc1a
y el rePp.,to á todo lo que Vt'nera,n los otroR _hombres
"Siem¡&gt;re que el musulmán vé la 1~ea . de Dios 011 el
penslimieuto de sus ~ermanoe, se mchna re@pet~oso:
-cree que la idea santifica la forma y es, en realidad,

con PU mole bizantina y su decorado griego, gótico y
arábigo y hasta con las dePgarraduras que marcan
las hu~llas del tiempo y de la barbarie, no causa la
impresión de u11a idea mal f'Xpresada, de un gran recu11rdo profanado:alcontrario todos encuentran en el
exterior la que esperaban ver.
Al fin del vestíbulo está la ancha cúpula, cuyo cen•
tro dicen las tradiciones locales, ·que es el centro del

todas encie.ran teatimonios de las escenas de la Reden ción.
El monumento principal está dividido en dos santuarios: en t'l primero Re halla la piedra sobre la cual
estaban sentadcs los ángrlee cuando dijeron á h,s pill.d11sa~ mujeres que busc11ban á Jesucristo. 11 Ya no está
aqui. ha re~ucitado; el s,gundo santuario encierra ..¡
sepulcro, cubierto de una especie de SHcófago de

�Domingo 20 de Noviembre

-

"11

1~ 1R

EL MUNDO

Domingo 20 de Noviembre de 1898.

•

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386

La atención d111011 puPblo11 llevada asl a J«&gt;rnPalem,
ha despertado t•l &lt;'bt,1111110 de m1weroto11 foLóg,·afu11 ·
que se han dl'dicado a L0Ular vistas novlslmas de los
8antos Lugares y hoy podemoR • frecer á nuestr, s
lectores las últimas que se han hecho.
Una de ell11s r .. presenta el puHto de Jaffa visto
desde el m11r Jaffa es el puerto de J ·rus»lem y en él
desembarcan la m11yor ¡;¡arte de lo¡¡ turistas que vi11itan año por •ño y a mill'lires la ciudad tle Sion.
Entrase á Jnu11alem por la putlrta de Jaffa, llamada aei por desembocar al camino que A esta población conduce Dicha pu,•rta forma parte de los viejos
muros de Jerusal.. m. hoy casi derruido~, que nueb·
tros lectores podra.n ver en el correspolldiente gra•
bado.
La otra fotografía r1&gt;presenta la Torre de David,
de viejo abolengo bíblico.
Si estas ruinas acusan altamente, abandono y deei-

día, hállase grata compensación en d cuidado y lujo
que las diversas confesiones cristianas han desplegado en otros lugares que evocan muy directamente la
vida de Cristo, sobre todo, en la iglesia del Santo Se•
pulcro .
Esta, en lo exterior, no presenta un aepecto gran•
dioso ni es obra genuina de ninguno de eso~ cláeicos
estilos arquitecturales que arrancan admiración y
respeto. Ee mas bie:: un compuesto de numerosas capillas de diHintos tamaños &lt;¡ue están de tal suerte
agrupadas que no es posible distinguir ni apreciar la
construcción principal, y apenas se advierte el portal
de la fachada y la cúpula que lo corona.
No se nota que está sobre una roe~, por la extraordinaria abundancia de las construcciones más heterogéneas que la rodean, y sólo si se quiere llegar hasta el lugar en que fué encontrada la cru:i;, se comprende, por el cansancio que se experimenta, que sin

387
advertirlo, se ha ascendido á. una regular altura. El
Gólgota está cubierto por dos capillas baj~s, de la
que una encierra el agujero de la roca. en que se dice
estuvo clavada. la cruz, y que hoy l'~tá PXornado de
nobles metales. La otrl\ capilla señala el jugar e~ que
Jesucristo fuéenclav.. do enla cruz. En embae capillas,
como en casi todas las dependendenc•as dt1l Santo
Sepulcro, el oro y la plata se ostentan con inaudita
munl ficencia .
Estas dependencias se encuentran en poder de loe
diver.-os cleros cristianos y estén escrupulosamente
repartidaR y garantizadaR por un destacamento de
soldados turcos que cuida de que los respectivos derecho11 sean respetados.
CercR del Santo Sepulcro se encuentra el catholikon,
la fastuosa eatedral griega. el! la cual, según una
leyenda muy antigua, debe encontrarse el centro del
mundo.

f\S05NSION f\l, IXTf\OIHUf\TL.
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(FOTOCRAFIAS DE ORDOÑEZ Y BOESE.)

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Entre nosotro~ es poco cultivado el alpinismo y des•
con.icemos qui:i;á fa pasión que en .1!.Uropa tienen Jo.;
amateurs pcr ese ~port que día á día cobra mayor ví-

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pai11 es caai un suceso y las pocas de que tenemos no•

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El Ixtacihuatl visto desde Amecameca.

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tlcia las han realizado Axcnrsionistas extranjt¡ros.
Los dias l.º y l:ldel corri ..nte fueron d~d•C"ados por los
señores D Ezequiel Ordóñ11z y D. E Bo;e pua emprender una ascensión al Ixtacihu~•• La tarea se:

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Ixtacihuatl.-" La Panza."

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Los Sres. Ord6ñez y Boe1,1e en el Umite de las nieves
perpetuas.

bo con todo éxito.
Desde que Mr. White House,
Attaché de la legación inglesa en
México, y un al11mán ascendieron, hace ocho años hasta el crá·
ter del hermoso volcán, no ha·
bíase registrado una nueva y forma\ ascensión como la que practicaron los ,c1&lt;&gt;ñoree Ordóñez y
Bose. Ocho horas emplearon estos caballeros para llegar á la
altura de cinco mil doscientos
och«&gt;nta metros que tiene el Ixtlacihuatl, y hora y cuarto solamente 1.1ara efectuar el descenso.
El camino escogido fue la super•
ficie ondulada comprendida entre "La Panza" y un picacho in•
mediato á "Los Pies" del Ixtacihuatl ó sea 1a partA superior del
ventisquero que llaman Ayolo•
cotl.
Siguió «&gt;l ascenso; desp-:!és de
recorrer 600 metros en fuerte pendiente, 1011 excursionistas atravesaron ti Canchal que está al
S ,,r del citado ventisquero. Las
precauciones para salvar ll&gt;s numerosas grietas cubiertas de nieve se multiplican: los planos in•
clinados de la montaña se presentan füos y también cubiertos
de nieve haciendo más penoso el
as&lt;.'enso; se forman escahmes entre el hido y se ~igue en cumbraodo. A cierta altura se percibe
un olor desagradablequepersis•
te h11staarribar al port,zuelo que
nne "La Panza" á 11Lo1LPié.s" de
la hermosa nevada á Mole. Desde aquí pueden admirarPe las
bellezas de los Valles de México
y Puebla. aquél al Oeste y - al
OriPnte el segundo, cuyo hori-i
zoute e•tá limitado por un cerco
de montañas entre las que--se
destaca la nevada cúspide del Pico de Orizaba; r or el lado deMé· '
xico la Yista se detiene en la cordillera de montañas y allá á lo lejos la serraPia de Las Cruces y el

Ixtacihuatl.-"La Cabeza" y Ventisquero
de A.yolotepito.
Nevado de Toluca.¡Precioeo é imponente espectáJulo
de )a Naturale:i;a!
· Sólo llna voluntad firme y el deliberado propósito
de no retreceder pueden salvar loa obstaculos mat~rlales de qne está sembrada la peligrosa ruta que '.le•
va ·a la cumbre.
"La Pllnza" del lxtacihuatl es la parte culminante
de la montaña y se componA de tres cimas poco salientes que se elevan algunos metros e9br11 una superficie casi plana y cubierta de nieve. Los~eólogos
señorea Ordóñez v Bose contemplaron defde ahl el
panorama de los Valles y cordilleras que se perdían
en el espacio que dominaban; habian 1ogrado llegar

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1!.:L MUNDO

Domingo 20 &lt;te NovlAmhr11 de t'IAA.

---"==========================~~;;,;;;;,;;~============-==========~===========--

M6XIOO MOD6RNO.
FOT03RAFIAS DIRECTAS PARA •FL MUNDO.•

Ixtacihuatl.- Venth1q11ero de "Ayolocotl"
6 ..Porfirio Dfaz"

4 la meta á donde pocos, uno solo quizá
han arribado.
El descenso fné más rápido, como queda indicado;
los excur~ioui111a11 blljarou algunas rampas sentados
sobre la I ieve, 11irviéudose dt1 l•·s grui,sos ba~tone11 á
guiña dt1 timón; vislturon además. loR v, otiRquers de
las moLtañas y estudiaron la~ fald11s occiáttntales.
Nuestros grabados dan una id ..a drl vl'ntisqu11ro
de Ayolocotl ó Porfirio Diaz de "La P&gt;tnza" dl'I Pico
rle medio diadela miPma "Pauza," de la "Cab,.za .V de el
Ventisquero de n.yolotepito. LOri trajes que usaron los
exploradores son de lana gruesa y mttliias scbre el
pantalón: "'º llis ropas interiores se aplicaron otros
ab1igo11 también de l•na.
11in novl'dad

Muchos hom~res ha habido para guienes ~l. caballo
llegó á ser un 1ostruMento sin voluntad nt 10-tioto
def que se sirvieron para hacer lo que b11eoameut~
lee vt1nla á las mient~s. Fácil es comprender cuil.11ta
constancia y cuáot11. nngre fria dt1bieroo emple11r
para obtener un dominio tan completo bobre el bruto.
U no dt1 los hombres que más se dedicaron al ~ulti vo
de la equitación en sus más audaces maoifostacion,.s,
ha eirlo el general de cab-t!leria dd ejército alemán,
von Rl)senb11rg. ex-coronel del célebre regimil'nto ae
húsares de Z.-1iten, y que hoy vive "n Ratltenow, reti•
rado del servicio á causa de su avaodlsima edad.

Uasa del Sr. Ingeniero Don Alberto Best, en la P calle de Viena.

• Ioici11mos hoy la publicación de una serie dA vlstlls
tomadas por nuestros fotógr .. fl's y qni, senirán para dar á. conocer un aspecto iott1resante de los progresos materialt1s realizados últimamtinte en esta capital.
C_ontrastando con.el caracter sevno y triste de las
antiguas construcc1onet1, las de los ba.rrioij nuevos
preseota.n toda l&gt;t. v&gt;1riedad y el cosmopolitismo de
las ciudades modernas.
. . E~ta variedad de las nuevae fincas nos se, virá prec1s!lmente para dar. á esta sección uu interés que
umdo á su 1mportaoc1a como dato instructivo, hace
más grata la tarea de presentar á nuestros lectores 111
colección del "Mt3xico ModAroo."
La Casa del Sr. Salcido fué edificada l'n un año Pijcaso, ut:Jizáodose en ella los mejores materiales de

coostruc!lóo y ornato. Los techos son de acero imitando estuco y las puertas y ventanas dd roble i,m-erlcauo dt1lic&gt;tdameute tallado por operarios del pala.
L'l casa del st:ñ &gt;r Iogeuiero Don Alberto Best fué
provecti&amp;da por t1I mi~m &gt; si,ñor que es como se sabe
uuo 1ti. 1011 arq u,tectot1 má, competentes y de uu gueto
exquuno. Tvda11 las obrlis del señor Beet le hao valido grandes y muy j lBtos elogios,
La casa á q utt se rAfitreo estas lineas es de estilo
fraocé~, la dbtribución de los departamentos correspondt1 á la8 exigeocia8 dt1! gusto y del moderno comfort Y su de\!on,d,&gt;t10 á la vt:z que sobrio elegaotisiruo. Et extnior t1e11e detalles de ornamentación de
una_befl&lt;lza dt11icatlídima que realzan el magnifico
COOJUnto.

Casa del Sr. Don Rafael Salcldo, en la Glorieta ele Cuauh temo(\

---------------- -------------..

.P~NSAMIENTOiiw.
Un rPporter: bicicleta de carne y hueso que corre
el record de la información.
Delaforest.
• El juego concilia e1 instinto de pereza y la co
dicia.
Doumic.
Hay siempre algo de historia en la leyenda y mucho de leyenda en la historia.
lValtour.
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d 8il'mprn deh~moR tenPr en \!U~nta la opinión de los
emás, sobre toao cuando es uec1a.
Delpit
h E~clavos dPl 11mueño, mlramoR l'onR.aut .. m1-mte el
q~~~:~te, e~perando que llegue algo quti uo ~abt1mos
Todo es historia, aun las novelas.

de Yogile.
Jorje Sand.

EL MUNDO.

mandado á los mugiks A
podar los árboles. Cuando llegó la hora de la comida, deliberaron.
-¿Cón::.o vivir ahora?
se decían. Nos va á agotar hasta lo último. Ya
estamos cansados, y no
ha:v reposo ni de noche
ni de día para nosotros ni
para nuestras mujeres; y
cuando no queda satisfecho. allá v.a el látigo. Simeón murió á latigazos,
Amissin en el tormento. ¿Qué esperamos nosotros? Esta tarde va á venir y se dará gusto en
nuestras espaldas como
de costumbre. Con que lo
derribemos del ca bailo y
le demos un buen hachazo es suficiente. Luego lo
enterraremos como á un
perro, y el agua correrá
por encima .... sólo que
cuid11do, mucbo cuidado
y nada de defecciones.
Así hablaba Wassili Minaevqueera el más encarnizado de todos contra el gerente, porque se
le azotaba todas las semanas y le habían quitado
Re os ha dicho siempr,: • OJo por
oJo y diente por diente," y yo os di·, á su mujer para llevar a de cocinera A la ci1sa. de
go: "Suirld sin oponer resistencia.',
su amo.
S&lt;nJfa/BJ,
Los mugiks estuvieron hablando, hasta que queEn aquellos tiempos, hRbía seff.ores de diversos
dó cortada la plática por la llegada del gerente.
sectimientos; unos 1enían presente que algún día·
babían de morir y que existe Dios y que no ha- Apareció á ca bailo y riiió á lo~ obreros porque no
bían de hacer m11l á los demás hombres, pero otros podaban los árboles como á él le agradaba. Luego, entre el montón de ramas cortadas, descubrió
eran despiadRdos é inhumanos. íDios sea con un tilo peque:llo.
ellos misericordioso! Pero lo que habí¡¡ de peor
-Yo no he mandado que se corten los tilos,
entre loe peores, era los que primeramente
dijo.
¿Quién ha hecho ésto? Confiesen, ó hago
fueron siervos, y que salidos del lodo, se llegaazotar A todo el mundo.
ban á convertir en amos por una circunstancia
Inmediatamente ee puso á buscar la hilera de
-cualquiera. Esos eran sobre todo los que hacían
tilos
en quefilltab!L el cortado, y mientras lo hacia
dura la vida de los pobres .....
le denunciaron á Sidov. El gerente le dió de la·
tigazos en la cara hasta baff.arlo en SRngre. Otro
*
* gerenteá quien lla- tanto hizo cJn Wassili bajo el pretexto de que su
En un seff.orío, había*cierto
maban Mikhai:1 Simenovitch. Los campesinos tra- montón no era bastante grande, y se fué.
En la noche los campesíno3 se reunieron otra
bajaban en las tierras, que eran fértiles y extensas: corrientes de agua, praderas, selvas ... . ha- vez y Wassili habló de nuevo.
-Bueno; pues ustedes no son hombres sino go
bría habido bastante para todos, para el seff.or y
para los mugiks; pero el propietario puso un ge- rriones. Ya íbamos á despacharlo, y llegado el
rente, encargado ó capataz, esc0gido entre los do- momento, ni quien se moviera despuéi de tanta
charla. Es como cuando los gorriones conspiran
mésticos de otra de sus propiedadts.
Desde que llegó este sujeto, acaparó toda la au- contra el gavilán, llenan con sus cantos el aire y
toridad y pesó con todo su peso sobre las espal- al venir él escoge al gorrión que le gusta y se lo
das de los pobres mugiks. Tenía familia: su mu- lleva. E,e hombre, e3 hombre de C11.rne como tojer y dos hijas á las cuales había ca11ado, y dos ustedes, y cuando no se quiere recul11r no se
atesorai:',a ya mucho dinero. Habría podido vivir, recula. En el momento en que dió los latig11zos á.
y vivir sin pecar, pero er,1 insaciable y estaba en- Sidow, debimos habernos aproximado y acabarlo
de una vez. Pero Uitedes .... nada de cobard1a,
durecido en el mal.
Comenzó por aumentar en más de lo razonable nada d~ defección .... y cuando llegó todos balas tareas de los mugiks. Hizo construir hornos jaron la cabeza.
para la fabricación de tejas y ladrillos y vendía
Las conjuraciones se renovaron más y más caen provecho suyo los productos; Pntonces los mu- da día y los mugiks juraron deshacerse del ge,giks fueron á Moscow á quejarse á su scff.or, pe- rente. Este ordenó que no se suspendieran las ll\ro nada lograron. El seff.or los despidió y dejó al bores durante las fiestas de la Pascua. y semt&gt;j •r nte
otro que siguiera obrando á su antojo. Este supo disposición aca b6 de exaltar el ánimo ae los cam •
que los mugiks habían acudido á presentar su pesinos que se juntaron el ~omingo de Pasión y
·
queja, quiso naturalmente veng11rse, y la vida de tornaron á deliberar.
- Puesto -que hasta de Dios se ha olvidado, lo
aquellos pobres campe6inos se hizo más dura to·
davía. Entre ellos no f11ltaban hermanos falsos mejor es matarle, decían, y pecaremos si no le
que denunci11ron á sus c11maradas, y 11sí empeza- matamos.
Pedro M:ikhev vino también. Este Pedro Mikhev
ron (cosa nunca vista!) Ahacerse ma ! unos á otros.
El pueblo entró en anarquía y esto aumentó la ra- era un hombre tímido que no gustaba ae entrar
en las discusiones: sin embargo, dijo:
bia del amo.
-Es un gran pecado, hermanos míos, el que
Mientras más corría el tiempo más se agravaba la situación, y se concluyó por considera1· al ustedes meditan. Perder unv su alm11 es cosa muy
gerente como á una bestia feroz. Cuando pasaba grave y es mucho más facil dej11r que otro por
por la aldea escapaban de él como de un Jobo, ó propia voluntad pierda la suya. ¿Que obramal?El
se ocultlibao en cualquier parte para huir de su mal en definitiva será. para él! Es mPjor soporvista. J¡:l gerente crecía en odios al hacerse car• tarlo, hermanos míos.
W assili se indiguó al oí:· estas pala br11R.
go del terror que inspiraba, y se propmo a brumar
-Siempre éste repite las mismas cosas, dijo.
á. la gente á fuerza de látigo y de trabajo.
Que es pecado matar á un hombre! Bueno, eso es
Los mugiks sufrían ....
Llega á nacer la necesidad de que tales mons• cierto, tratándose de un hombre ¿pero de un petruos sean suprimidos .... los mugiks empezaron rro como el gerente? Dios mismo lo quiere. Hay
á. hablar de hacer desaparecer al amo; se reunían que matar á los perros rab~osos si se tiene comen cualquier rincónapartudo de la. selva, y el mas pasión y amor por los demás hombres. Pecado
más gtande sería dejarle que siga viviendo. Y nosatrevido decía:
-Será posible que suframos por más tiempo al otros, si uos toca s-:ir castigados aquí ó en la otra
opresor? No e.3 pecadv matará un hombre seme- vida por esa muerte, siquier11 h11bremoslibertado
á los demás y nos quedarán n·conocidos. Tú no
jante.
Uu día, hubo reunión en l&gt;l espesura del bos- dices más que tonterías Mikhc". Pues que ¿no es
que, antes de la Semana Santa; el gerente había pecado más grande todavía q_ue matarlo, el de

EL CIRIO.

lJNA. HA.ZA.XA ECUESTRE.

Las haz11ñas Pcuestres del general von Rosenberg,
entusiasmaron eu sumo gradv á muclt'&gt;s oficiales ale•
mant1A y se re~olvió fllnáar una alta escuela de equitación, dedicada exclu~ivament~ al estudio y cultivo
de loa más aud11ces ejercicíoR ecuestres
Hace dos años y A imitación de la alttmana, fundóse
una escuela si,mejante en el ejército italiano, que ha
dado magniticos resultario,1 y en la cual se efectúa
constantemente toda. clase &lt;te ejercicios ecuestrt1e de
loe que exigen más audacia y 1t1ás temeridad, tales
como carreras con graod11t1 ob&lt;táculos. carreras en terrenos pantanosos, t-n toda estación dt1! año, sobre la
ni Ave, atravesando rlos, etc, 11tc.
Uoa lti&amp;zaña v11rdaderamente eorprendAote, es la
que reprPsenta nuePtr-&gt; grs hado. tomada de una fo.
tografla iostantánPa, y que RA t&gt;fPctúa Po la mencionada escuela italiana de Tor di Quinto por al:unoe
jóvenes oficialPS.
Consiste el t&gt;jercicio en dese, ndn, ó rl'sbalar mejor
dicho, á Jo largo de una alta roca ó paredcasiperpendicul~r sobre el s11elo.
Necesitase para efectuarla adPmás de v11lor, sangre
fria r_ dominio completo, una vista muy preclea y una
11ens1bilidad exquisita para p&lt;'der guardar el equi•
librio.
Hay que advertir que elitallano no es pueblo ecues•
tre, por lo que tal hazaña es mucho mh me.itoria.
En México mismo, no obstante nuestra merecida
f.ma de ginetee, no creemos que haya quit&gt;n t&gt;jecute
el ejerciclo que presentamos en nuestro grabado .

Domingo 20. de ~oviembro de 1898.

359

trabajar durante la fiesta de Jesucristo? Tú mism0, te atreverías á. ir á trabajar?
-¿Ypor quéno?Sisememanda, voy.Noespa ra
mi para quitm trabajo, y Dios sabrá muy bien de
quién eselpecado, y ánosotrossólonos toca obrar
bien. Yo no soy quien digo esto, hermanos mios,
es el mismo D:os. Si él hubiera creído q ue se de·
be comb11tir el mal por el mal, lo habría proclamado en sus Evangelios. l'lfatar tt un hombre es
ensangrentar uno su alm'l. Si creen ustedes que
mata11do á un hombre malo suprimen de la tierra
el mal, se equivocan; lo que hqrán es c11rgar su
conciencia con un mal mAs grande. Soportemos
la desgraciR y será vencida.

***

Después de eRto, los mugiks no tomnron resolució11 11lguna, pues sus opiniones qued&gt;1ron divi•
didas. Unos pensab11n corno Wassili yloi otros se
fueron del lado de Pedro para tener pncit&gt;nda en
vez de pecar.
El domingo de PaRc~a se di&gt;jó á los campesinos guardar la fiesta, pero por la tarde vino el estaros to (avisador) y les dijo:
-Mikh11il ~imenovitch ordenn que maff.ana
concurra al trabajo todo el mun&lt;1r.
El estarosto recorrió toda la aldea repitiendo
la orden, seff.11lando para la labor á unos, las tierras coloc11da, en las riberas del rfo, y á otros, las
que limitaba el gran camine,,
Los mugiks lloraron, pero no se atrevieron á.
desobedecer.
Al día siguiente salieron con sus arados y se
pusieron á trabajar, y cu11ndo la c11mp11na maycr
de la iglesia repicó llam11ndo A misa y todos lot1
cristianos concurrieron, los mugiks estaban trabajando.
Mikhail Simeuovitch, el gerente, se levantó b11stante tarde y dió una vuelta por sus tierr1&amp;s. Su
mujer y su hija la viuda, se vistieron, y un criado
las llevó á misa en un carruaje pequeJ:10. Cuando
volvieron se preparó el samovar; y habiendo regresado también .Mikhail Simenovitch se pu,ieron
todos á tomar el té. De~pués del té, Mikhail cucetdió su pipa y mandó llamar al estarosto.
- Y bien: ¿instalaste en el trabJjO á los mug k ,?
-Sí
-Todos concurrieron?
- Todos. Los llevé yo mismo.
-Y .. . . habrán trabaj&amp;do? Anda á verlos y diles que yo iré después de comer: que hagan ta•
rea completa, y muy bien hecha; y que si encuentro algo malo, no tomaré en c.ueuta la fiesta. y
castigaré.
- Está bien,
El estarosto iba á retirarse, cuando Mikh;,il lo
llamó: (¡uería aff.adir algo, pero sentía ciert•J 1:mbarazo y no sabía cómo empezar.
-He aquí de qué i;e trata, dijo al fin. Oye hien
lo que esos bribones digan de mi, y me lo vi .. ncs
á contar todo. Conozco bien á. esa canalla: 110
querían t1·abajar, 1,ino quedarse a~os ados fiu h11cer nada. Comer y asistir á In fiesta, eso e6 lo 4ue
les gusta y no pien11an en el trabajo. Oye pues
cua11~0 se charle, que tengo necesidad de babcrlo. y al volver no me ocultei nada.
El estarosto montó inmediatamente á cab11lo
y partió al campo á ver á. los mugiks. La mujer
del gerente que oyó' la -conver;111c1óu, se aproxi•
mó para hacer á éste una súplic11.
Era una mujer dulcP, y de buen corazón, y cuando podía, calmaba á su marido y defendfa á los
mugiks.
-Querido Michenka, le dijo. Por este gran día,
por la fiesta de Pa~cu&gt;1s 1 por el santo amor de
Nuestro Selior Jesucristo, no peques ni hagu pecar á los mugiks, obligándolos á trabajar.
-Bien se conoce que hace ya tiempo que el látigo no b11il l sobre tus espald11s 1 por Jo atrnvida
que estás. Estos no son asuntos tuyos.
- Michenka, amigo mío. ¿Si vieras? lle tenido
un sueño, un mal sueno, rt fcrente á tí. Oyeme,
por Dios! no hagas tr11 bajar á los mugiks.
-Ya te dije que me parece que te sobra sangre y el látigo podía sacarte una poca. Cuidado!
Cuidado!
Disgustado Simenovitch arrojó el fuego de su
pipa en la boca de su mujer, la despidió y mando servir :a comid&amp;.
Le trajeron muchos platillos muy bien guisados, comió con gula, bebió sin fren o, y luego llamó á la cocinera y la hizo cantar.
El estarosto regresó y dió su informe.
-Y bien ¿trabajan? ¿bán concluído su tarea?
-Están á la mitad.

�Domingo 20 de Nl)viembre de 1898

F.T, MUNDO

1

¡

El gerente dejó de reir y quedó pensativo.
Durante algunos minutos siguió así; luego dPs-pidió á la cocinera y al estarosto, pasó tras del
cancel, sP. arrojó en su lecho y se puso á llorar y
á gemir á gritos como una mujer.
Su esposa se acercó á consolarlo y él entonces.
le dijo solament~:
-Me ha vencido .... me ha vencido ....
-Ah! decía ella, déjalos en paz, otras cosas
pe.ores has hecho y no te ha entrado este miedo.
¿Por qué temes ahora?
-Soy perdido . . .. me venció, Aléjate puesto•
que todavía no te he acogotado: esto no te con·
cierne!
Y se quedó solo en su lecho.
Al día siguiente se levantó como siempre, pero va no era el mismo Mik'lil Simenovitch.
Se habría e.icho que algo presentía; comen •
zó á languidecer y no salía casi.
Su reinado no duró ya mucho tiempo. Un dí l
vino el seilor y se le informó que el gerente e;taba enfermo, pero como en días posteriores hu •
bo de averiguar que la tal enfermedad no era.
otra cosa que una perpetua borrachera, lo destituyó.
Entonces Mikhail Simenovitch se entregó á la
ociosidad, se fa,tidió más aún, se volvió súcio,
dilapidó toda su fortuna y cayó tan ab11jo, que
se robaba las enaguas de su mujer para cambiarlas por aguardiente en la taberna.
Los mugiks mismos le compadecían, y algunas
veces le daban qué beber.
Al cabo de un afio murió, ahogado por ell
aguardiente.
LEON TOLSTOI.

-Pero especifica.
-Es malo.
-¿Por qué? Armate de valor: habla!
-Dicen que estallarás por el vientre y que con
tus intestinos se ahorcarán los condenados.
-Ya veremos cuales intestinos ven más pronto la luz del sol. ¿Quién ha dicho eso? ¿Tichka?
-Todos. Todos dicen denuestos y amenazas.
-Y Pedro Mikhelev ¿también amenaza y grufl.e? ..... .
-No: "&gt;edro Mikehelev no hace eso.
-¿Y qué háce?
-Es el único que no dice nada, Es extralio á
todas las confabulaciones de sus compa:ileros. •Le
ví, y me causó una gran sorpresa verlo.
-Por qué?
-Tcdo11 los mugik11 estAn asombrados.
-Pero ¿qué bace?
- U na cosa de todo punto extraordinaria. Cuando mele aproximé, trabajaba en un surco oblicuo
cerca de Turkina y le oí cantar con una voz dulce y deliciosa. En el crucero del arado, ardía
algo.
-¿Y qué era?
- Una cosa que resplandecía suavemente: ya
muy cerca, observé que era un cirio de cinco
kopecks, afirmado en el arado. El cirio arde y
el viento no lo apaga. Pedro estaba con camisa
muy limpia arando y cantando salmos. Da vuelta,
remueve el arado, va, viene y el cirio ni disminuye de tama:ilo, ni de resplandor, ni se apaga.
-;,Y qué dijo?
-Nada. Pues que nos deseaba á tí y A mí felices pascuas, y siguió cantando.
-Conversaste cqn él?
-No. Pero los mugiks se nos acercaron y dijeron burlandose:
-Por más que rece y cante el pobre Mikbev,
su trabajo en la Semana Santa no le será perdonado.
-Y qué contestó?
- Una sola cosa: «Gloria á Dios en las alturas

Lf\ Of\MPf\Nf\ DE, f\Lf\RMf\.
Míster Gualterio Flick era lo que se llama un hombre independiente. Lo que por alguna razón estaba
prohibido hacer, eso hacia sobre todas las prohibiciones del mundo; apenas vela en los jardines el con•
sabido anuncio: "ae prohibe cortar flores" .... y ya
tenia una de ellas en el ojal, costara lo que coi1tara; en
los teatros, jamás pudieron impedirle que fumara E&gt;n
plena sala, pues alegaba que, debido a la probición,
alli era el único ~itio en que sentla deseos de fumar.
Además, Mr. Flick era muy nervioso, y por cualquiera cosa ya estaba fuera de sus casillas.

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Pues bien, una tranquila noche de verano, Mr Flick
subió á un carro Pullman del exprese del Norte y se
inFtaló en un departamento especial.
Iba pensando en cosas del todo indiferentes, cuando sus mirafias fueron á fijarse por desgracia en una
brillante agarradera de metal, sobre la que habia un
anuncio que con gruesos caracteres decia poco más 6
menos:
CAMPANA DE ALARMA,
SE PROHIBE BAJO PENAS SEVERAS, LLAMAR
SIN CAUSA JUSTIF.CADA.

f

Mr. Flick leyó y releyó atentamente el peligroso
aviso, y luego se puso á meditar. visiblemente arrane, do á FU anterior indifereueia dichosa. Por fin, se
d!ó á monologar en voz alta con evidente exciti.ción.

~~~fl
..,'.~_::_:::!
1

1

!¡ i

LOTOS
Es tu niñez la que bañada en llanto
Dt- ~i se aleja para siempre. En tanto
La J~vent.ud, la m!lga cariñosa·,
A qlllen siguen al1geros lo~ sueños,
La edad en que abre su botón la roda
Ha lle¡?'ado á. tu puerta
'
Y al mundo del amor tu alma despierta.
D., bellas flores cub1 en tu sendero
Hadas benignas, y en tu casta frente
Donde aun til beso maternal palpita '
Asoma sonriente
'
De la be!leza el esplendor primero.
Di, ¿qué mayor ventura
Tu alma, nacida para amar, anhela?
Ama, el amor nuestro existir consuela
El nos levanta á la celeste altura
'
Y nos acerca á Dios! Coje la rosa
CC?n las perlas del alba humedecida:
Mirl!- (\Ue es ¡ay! esa ilusión hermosa
La umca flor de nuestra inútil vida ... _
FERNANGRANA.

3,1

EL MUNDO

Domlngc 20 d. NoviembrP &lt;tP 1~

y paz en la tierra A loB' hombres de buena voluntad.• Luego volvió á su arado, hizo andar A SU:.
caballo y se p11so de nuevo á cantar. El cirio seguía atdiendo y no se apaga todavía.

1

-;,Bien trazada?
-Nadll va mal. Tienen miedo.
-La tierra no está muy resistente?
-Se espolvorea como los granos de la adormidera.
El gerente guardó silencio unos minutos.
-¿Y qué se dice de mí? ¿se me insulta?
El estarosto callaba, Mikbail insistió.
-Dí, habla sin temor. No son tus palabras sino
las suyas las que vas á pronunciar. Si dices la verdad te recompensaré; si me ocultas algo te rajaré
l?-_ piel á latigazos ó te cortaré la lengua con unas
t1~eras. Hé, Katucha, sírvele un vaso de aguarc11ente para darle valor.
La cocinera, que era una moza gallarda y linda, sinió el aguardiente y elestarosto bebiópensando para sí.
-Bueno:. puesto que quiere la verdad, se la
diré:
Luego empezó.
-Se murmur11, Mikhail Simenovitch, se murmura.
-Y sobre qué? Habla.
- Se dice que no crees en Dios.
El gerente se echó á reír.
-¿Y quién dice eso?
-Todos. Y se añade que comercias con el diablo.
El gerente rió más aún.
· -Bueno. Pero veme dando detalles. ¿Qué dice
Wassili?
El estarosto no era afecto á hablar mal de sus
camaradas, pero estaba desde tiempo atras encontrado con Wassili.
-Ese grita más que los otros.
-Pero qué dice? Repítelo.
-1\fe dá miedo. Dice que morirás impenitente.
-Ah! bravo! ¿y qué espera qué no me mata
para que se realice su predicción? Ya le arreglaré
sus cuentas sin que nada me quede á deber. Y
Tichka, el muy perro, también habla así ¿no es
cierto?
- -Todos.

•

.o

1

1

l
'

!
1

- Esll es la agarradera que sirve para hacer sonar
la campana de alarma, y en todos los departamentos
hay oti:a igual: yo las he visto. y hasta he dormido tranquilamente cerca de ellas. Bueno ya está!
Y volviendo df'edeñosamente la espalda, µú·
scse A ,nreglar sus bultos, colocó la petaquilla
d11 mano en la red, cambió su sombreroporuna
gorra de viaje, su americana por un batir.,
i acomodóse
Pn el acoji!!
nado asiento, siempre
de Pspaldas é. la agarra•
dera, se abrigó los piéR
con un plaid y deFplegó
fü periódico para llamar
al Pueño; pero todo en
vano: le fué imposible
encontrar interesantes
!11@ nuevas polfticas, ha·
116 la bolea muerta y el
folle ti n detestable.
En cambio, la malhadada agarradera parecía llamarle suavemente:
-Pst! Pstl

Entonces Mr. Flick arrojó el periódico y se volvió
para contemplar cara á cara la agarradera y, sobre
todo, el anuncio.
-Pno, con mil diablos,
¿qué tiene de extraordina•
ria esta a¡?'arradera? Un
trozo de cobre niquelado
que por medio de una cuer·
a.a hace sonar una campana junto á la máquina
para que en case&gt; de peli
gro, se haga funcionar, el
maquinista asustado cierre los frenos, invierta t:l
vapor, el conyoy se d11tenga, el conductor salte á tie•
rra y vuele á viRitar to•
dos los compartimientoP,
de~pierte á los viajero,¡
muertos de susto y .... nada más!. ...
Y los ojos di' M •. F,ick se
clavaban con ira. en el asa
de metal. La muy socarrona pared=t brillar mAs vi•
vamPnte bnida por los ra:vos de la lámpara; la luz
hacia r11saltar con una Ji.
nea brillantlsima vfascinadora la curva ~legante.
propia para hund•r~A en
i,lla la mano entera y favorecer el esfuerzo dese.perado del que llam..1r,. cC\n angu"tia.
lJe,esperado Mr. Flick corrió la cortinillll que v11la
la luz para dormir; pero en la semi-obscuridad la mal·
&lt;lita agarradE'ra fué lo único que siguió brill11udo SO·
la, parecida á un comet·•, como si se hubiese desprendido de su sitio y fuesA á ponerse al alcaoC'e ele h.
mano .... Antelll inutilidad de la tentativa, Mr. Flick
furioso se abalanzó A cubrir la m\l('ica asa con el P"·
riódico, pero al hacerlo. s~s dedos se adherlan á ella
y sentlan contracciones extrañas, como para asirse y
t:rar de algo ...
-Dios saLtn, gritó Mr. Flick con sngu•tia, será
preciso que tire yo d11 é.~to para tranquilizarme?
El infortunado Mr. Flich comenzaba Á. sentir¡¡e atac11.do dfl vértigo. eomprendla quo, estR ba poseido por
la endemoniada agarradera y que al fin iba á llegar
el momi:nto en quti, sin poderlo remediar, tendlia que
colgarse y tirar de ellll á do11 manos, con todas sus
fuerzas, desebperadamente. Fin más motivo que aqufl
anuncio tonto. aquella prohibición estúpida que evidentemente podía ser violada.
Y para intimidarse, púsose á leer varias veces en
voz bien alta el malhadado aviso
Pero á la cuarta ó quinta declamación, el efecto fué
contraproducente pues Mr, Fllch, como respondiendo
á una provocación, gritó:
-Y bien, ¿qué me importa un arresto 6 una multa?
¡No pueoo ma,;!
Y trémulo, desatentado y febril, apoderóse de la
agar1 aiera, pero no IIE&gt;gó A llamar, detenido súbitamente por uIJa imagen horrible.
Pensó que la dPtención inesperada de un expr11so
en una linea recorrida sin cesar por otros trenes rá
pidos, es casi siempre la causa de una colibión. y por
su imaginación pasó en forma de suelto gacetillero
el funesto resuliado de su imprudencia: cuarenta
muertos, cien ó do8cientos heridos, das locomotoras
eumadu. una docena de coches convPrtidos en mP.r·
melada. muchos miles á~ pesos perdidod, veinte fa.
milias desamparadas .... ¡Qué horror!
Los cabellos deMr. Flick
se erizaron.
-¡No.jamás'.-grltó enér•
gicameL te - Pronto, algo
que me distraiga .... Y corriE&gt;ndo á la puerta del dep11rtamento vecino. llamó,
primero con suavidad, luego mb fuertemente.
- Señor. señor, ¿Qué tiene usted de nuevo, eh?
Pero sólo un enérgico ju•
ramento fué lo que obtu·
vo por respueeta en és•e y
en otros departamento8,
donde dormian pa1ajeroa
que, molestados, lo envill
ban al diablo con toda11 las
más eficaces fo1mas rle la
dE&gt;11l'orte·fa.
No pudiendo ballar quien
le diese conversación, vol•
vióse á su camarote y alli
se entrE&gt;gó á cantar á voz
en cuello airPs zarzuelescos v sentiment11fümos de
ópera; después bailó y en seguida hizo gimnasill, re•
sultando que cuando menos lo pen11aba su mano fué á
enganchars11 con la-agarradera y á duras penas pudo 80ltarla sin Jlamar.
Decididamente 6 llamo 6 mito del co&lt;'; e al suelo
· para librarme de E'Rta maldita tentación. Y re11uelto á
lo Sf'gundo, dirigióse á la puerta, cuando un hombre
desconocido apareció en ella.
-Qué felicidad. re.nsó Mr. Flick; un la&lt;lrón que me
a11alt• y ya está justificada la detención. Y se abalanzó con frenes! á la agarradera: iba por fin á descansar; pero no pudo realizarlo: el hombre negro cogióle
por la falda del Raco y tranquilizándolo con franca
sonri~a, pidióle finamente su billete .
-¡Qué desengaño: es u:::. hombre honrado, murmu-

ró el infeliz Mr. Flick. El conductor en persona: ni
modo de llamar
Volvió á quedar solo frente A frente de la infernal
a~arradera; pero Jll no trató de olvidarla, al contra1io, parose frente á ella. la tocó con ambas manos jugueteando y acariciándola como al gato favorito, é
iutrodujo sus dedos en la asa para ver ~1 cabfan á gus•
to. D~ pronto 11u paraguas cayó de la red en una
bruscatrrpidación del convoy; inclix:óse á recogerlo y
l'in deterse más, lo colgó de la. agarradera enganchándolo por e! puño.
Esperó ansioso unos momentos, aplicando el oido;
pero el tren no se detuvo; era qu11 el paraguas pesaba muy poco :v la camp11na no babia sonado.
Entonces colgó también su maltta y Juego su petaca de mano .....
-¡Gran Dios! Un rechinamiento, un silbido, y tras
muchos vaivenes y r11soplidos. el tri:n comienza á detenerse y por fin se para. Mr. Flick palideció y se volvió violentam,,nte al oír que abrían su puerta.
-¡Torreón, cinco minutoel grilóle en las narices el
empl11ado
-¡Oh, dijo Mr. Flick, una estación, el trl'n se paró
naturalmentti y la campana no sonó. 1.'.¿né haceri'
El 1ren cont-inuó su marcha y Mr. F,id;: volvió á su
tarea de aca1 iciar la agarradera.
De pronto se dió una palmada en la frente, babia
encontrado su idea salvadora: simple y sencillamente 11horcarse, coleándose de la agarradera; ni modo
de castigarlo. Todo hombre es dueño de tener disguFtos, desE&gt;ngaños, quiebraF y decidirse á cortar por
lu eano, haciendo el gran ,i11je en trP.n expreso.
-Dticididamente, me cuelgo de é,to; Ja e, mpana
suena, el tren se dt:tíene, acuden á descolgarme, y, si
estoy vivo. ni quien se atreva á perseguirme en semejantes circuntancias. ¡Pobre hombre, dirán todos,
cuA.nto sufrirá!
Y dicho y hecho, Mr. Fiirk hace un lazo con lascorreas de su maleta y pa~ándoselo al rededor del cuello, se sube á 111 banqueta más próxima, ene-ancha la
corrAa á la fatal agarradera y sintiéndose dichoso por
dar fin á la estúpida obse¡.,ión que lo ha ato1mentado
tantas horas, se suspende furiosamente con ánimo de
ahorcarse deveras con tal de llamar.
Rae, rae, crac ...... .
-Es el ruido del freno que ya funciona. se dice Mr.
Flick, con la cara ámoratada y los ojos queriendo ~a, lirseles de la, 61 bitas
Pero el ruido continúa.
indefinidamente; uno. dos,
tres minutos, las or,,jas de
Mr Flick ya están ennegre·
cHndose y el tren no sedti·
tiene.
Mr. Flick procura ver al
través del vdo que cubre
ya. su vista, si la portezue1'l se abre, pero nada ve
Hace brus·!OB movimientos
para E&gt;jercer más violt&gt;1nto
esfuerzo eobre lll Hgarradera, mas el ruido sigue y
el tren corre siempre ve·
lozm1mte.
-¡Ah, canall11 agarrade•
ra, tú no funcionas estás
inservible! p-ruñe medio so
focado Mr. Flick echándose 11mbas manos al cuello.
- Y por esta alhaja iba
yo á ahorcarme; bueno, espérate, que te voy á justar
las cuentu 11g-arraderita
de loa mil diablos!
Y entóncet1, atuvPgando
sn bastón por el ojo, comenzó á tirar, torcer y palanquear ála tentadora con
todas sus fuerza~, con rabia, desesperadamente, has•
ta que concluyó por arranc!lrla, torcida y al-ollada.
Entonces la contempló con sonrisa de triunfo, dirigióle una mirada de reto y preñada de desdén al aviso. y gt~ardándose la destrozada agarradera en la
bolea pusotle á lPer el antes dP.Fpreciado pE&gt;riód1co,
advirtiendo ebta vf'z que en la Bolsa habla febril animación, que la politica Fegufa una marcha profunda•
mente grave y que el folletin era d11lici0Po. arrullador, tanto, que á los pocos minutos. Mr. Flick se hallaba immerjido en dulce y reparador 11ueño no que~án~ole de ~u obsesión otra cosa que la desdeñosa é
irómca sonnea 1.¡ue vagaba por sus labios.

j

JUAN RAMEAU.

�..

Domlngo 20 de Noviembre de 1898.

EL MUNDO

EL RITMO DEL TREN.
Decidido, las montañas
el re~uPJto tren perfora,
al redoble acompas11do
clA PU marcha mon~fóaica,
Obseúón de las retinaP;
el tPlégrafo hecho combas,
cual pentág1ama col;;-ante
en los aires se desdobla,
y á los pájaros sostienen
los alambrea. come, notas,
y componen himno ala~o
al progreso y á la gloria.
De los tunelea sombrios
en las fauces caveraosas,
su trajín centuplicando
el fur10so tren se arroja,
y promueve mil estruendos
que retumbRn en las bóvedas,
cientopié:1 de raudas ruedas
que se siguen como loc11R.
Uual tremenda hacha cilindrica
la c1ddera audoroea,
part~ el vi ..nto en doR mitades
y valit:nte lo destroza:
y por él el tren Re lanza,
con la crla rizada en ondas
y erizada de centellas
que ruti11in en la sombra.
Sin pal par tajos ni riscoR,
ni aputar vetos ni frondas,
rasga, hltinde, y d .. si misma
huye en marcha voladora
Palpitando al ritmo bronco
de sus venas poderosas,
y crujiendo de sus músculos

la bronclnea urdimbre tosca,
delirante por los campos
las dist1mcias cruza y borra,
y sus alas circulares
van y van vertiginosas.
Ya á una curva prolongada,
tiocillsimo se amolda.
y el salvaje grito e~cupe
cual rPJincho de victoria;
ya en los frenos detenido
se deecuelga por las rocas
corno horrlsona culebra
de pupila audaz y roja.
Siempre el bronco golpeteo
de sus fmpetus redobla
y hH ce burla de las alas.
de la;; flechas y las hond11s.
Explosión de viva lumbre
su b:.ndera tornasola,
y la llen11 de áureas chispas
,·omo luz de su corona.
E:1 que llega al largo puente
que colgando se prolonga
sobre el rlo dilatado
rli, corriente caudalosa.
Ya Ei bando lo estremece.
~-a sacud" sus argollas,
ya volao(lo se columpia
en la trama de su comba
Crujen hinros y engranajPs,
retumbando el puente flota
¡v el prodigio pitsa1 y ciega
con su luz y con su gloria!

SINFONIA DE AMOR
Dame el arpa. mujer: si quieres versos
palpitantes y tersos,
puros y criRtalinos, dame el arpa ....
El formidable león que horror pregona
cuando halagR á la leoaa
guarda y recoje la filuda zarpa!
El que de un eólo golpe ha rot'.'I un yugo
estropeando al verdugo,
rinde ante ti sus eeplendentes galas;
y tt, iavita á subir 1Vamos al cielo!
que ei no t'S para el vut'lo,
Jpara qué tienen nuestros hombros alas?
Jugarás con los astros y las nubes,
si hasta el emplreo subes,
v nltanllo lle asombros en asombros,
quizá el arpa de verrns soberanos
se caerá, de mi-1 manos;
pero nuaca las alas, de mis hombros
Y bajaremos ha~ta el bosque luego,
y delirante~• ci.. go
rruzaré el boc1que como un león herido ....
haré que el bosque á nuestro paso se abra
ce n golpe11 de palabra,
y nos reciba como al ave el nido!
Saldremos de los boeques á lps mares¡
y al sún de mis cantares,
ron ruda proa y con hinchada vela,
ra,garemos el pliP¡¡-o de la br1.1ma1
mirando ambos la espuma
t·on que cusj:1 su látigo la estela ....
La iilit de espumosas explo11iones,
mezclará en SUB c11ncioa~s
con gritos de titán, gorjeos de ave ....... .
l!:olo bOplar:'.l. Neptuuo mismo
surgirá del abismo
A. servir de piloto en nuestra nave!
L \azate eobre frágil carabP-la,
desplt1gada la vela;
y Fonlieaudo m! eepiritu profundo,
tu anhelo alcanzarás. Avlinza, avanza¡
tl'D fé, ten eEperanza:
¡r,h Colóu de mi Aruor, toma este mundo!. .. .
El cielo, el bosque el mar el mundo todo.. .
Pero si el mundo es lodo,
, "Ómo puPde atraerte con su halago?
Hay m1ncllas en mis ~otaij azulinas,
l'n las rosas t&gt;spmas
,. lÍFperas piedras en el ter110 lago!
Ea la eminente CÚEpide y erguida,
cnmo i;i de la vida
fnPras hermoso y celestial emblema,
11 pa~cciste sobre e! c;-ampo yerto
v el zarzal se hizo huerto
~· la estrofa lilial se hizo poema.
No !'8 más r&gt;1diante el sol cuando se asoma
hacia la verde loma

SALVADOR RUEDA.

.... Y la cierro; y en el sobre
donde la guardo, sonriendo,
e11crlbo est11s dulces frases:
"En su pala, á mi dueño."
Y después, enternecida,
la miro, Je doy un beso,
la pongo en mi alma un instante ...
IY ~e !a doy al cartero!
-¡Llevadla. le digo al punto,
llevadla con todo empeño,
y cuidad que en los caminos
no os la 11rrebaten los vientos;
si está serena la tarde
veloz cruzad los senderos,
no os detengais en 1.as ventas
para pedir vino añe¡o,
outt pueden correr Jas horas
charlando con el ventero;
¡ved mi congoja, mi angustia!
¡11eguid de prisa os lo ruego!
p,.sad sin teu.or los vados,
subid las cuestas ligero,
no dt&gt;sr&gt;1nseis á la orilla
de lus claros arroyuelos;
y si al cruzar por el bosque
, e s ,rprende el aguacero.
entonce@ .... bajo los árboles
esperaos un momento,
cuidad que el agua no llegue
hasta ese sobre pequeño,
que basta una so a gota
para borrar el letrero ..... .
v dePpués, por las veredas
del bosque seguid de nuevo,
Fin dP-~cansar un minuto,
Fin volverá deteneros.
Y cu, cdo baje la noche
con su solemne silencio,
no temais al aseeino
que se oculta tras los setos;
proseguid vuestra jornada.
entre la sombra id sin miedo
sabt&gt;d que bay un ángel santo
q1.1e ac&lt;'mpaña á los v1aieros!
¡,Eecu&lt;'hais? Pues bien, llevadla,
i"11 .. vadla con todo empeño!
"¿Adiób" declsi' .... nó, de priea

por detrás de la cú,pide elevada:
surgiste; y se hizo entre mi noche umbria
el gén e•is del dla
al hágase la luz de tu mirada!
Yo como Atlas, cargando mis escombros,
llevo sobre los hombros
las ruinas de Herculano y de Pompeya:
tengo el Vesubio en mi alma. Y mi:1 amores
te dan astros, no flores:
en lugar de un idilio, una epopeya!
Yo te quiero cantar como se canta
todo lo que levanta:
para ti el són ue mi eucrespado verao.
tú eres el capitolio de mi gloria,
la cumbre de mi historia
y el corazon ideal dti mi uaiverao!
Soy áspero, y tan áspero ¡oh zagala!
que con un golpe de ala
te habré herido quizás .... Pero perdona;
la que al vate perdona y da consuelo
Se hace reina del cielo,
aunque aqui sea reina sin corona!
Ah! no te extrañen mis canciones rudas:
en las hachas filudas
vibra el canto de muerte y de trabajo ....
El hierro es el trabajo y es la muerte;
que por extraña suerte
también se da la vida con un tajo.
JoSE S. CHOCA.NO.

T.lERR~: Y C.lELO

Cuando quizás con ánimo atrevido
tu orgullo mis caricias deodeñaba;
cuando 'lUizás tu orgullo se bur!abll
. dd ese amante en su amor empedernido;
cuando en tu alma el desdén formó su nido,
y con tus puertas tu altivez me daba,
amabas sin saberlo al que te amaba,
porque el amor no muere sin olvido.
El futuro es imagen del pasado:
todo dentro de un circulo se encierra
y todo vuelve al primitivo eatado.
Variando asi con aparente calma,
si lo que ha sido tierra se hace tierra.
lo que eetuvo en el alma vuelve al alma!
J. s. c.

id y volved .... "hasta luego11 l1Oh. mi carta! vuel.a err1111te
por ignorados des1ertoP¡
allá va......... cruzando montes
y sendas y vericueto~ ....... .
AIIA. van, por los cammos,
erranteR mía pensamiento~ ......
vu11lan hacia extrañas tierra~.
hacia otros climas .... ¡muy léjosl. ..
v mieatras ellos se van,
yo pensativa me quedo ..... .
;.se habrá llevado mi carta
la corriente de un rlach11elo?
olvidllda 11obre el césped
la habrll. dt&gt;jado el cartP-ro?
1Ohl quién sabe . .• alll en las ventas
acaso a hayan abierto,
acaso en ePtos int1tantes
la es,én mirando y leyendo.
y acaso también la rompa u
y la arrojen hacia el suelo! ..... .
¡Ah! tal vez el remolino
.. ntre PI polvo la h11ya envuelto ....
ó tal vez. ya dividida,
1011 ped11cillos peqt1t&gt;fios.
como alas rotas, revuelen,
t&gt;Sparcidos por el viento! .... .
Y .... quién sabe! acaso.... ac11so ....
rendido va, sin alientoP,
al cruz11r entre las breñas
h11ya•caldo el cartero ..... .
y acaPo ..... de sed y hamore
1t 111 mismo se haJa muerto ..... .
¡,Oh! cuántas dudas funest11e
ee albergan en ml cerebro!
cuántos tPmorPB me asaltan
rlespué• que mi carta entrego!
Tras ella se va mi mente
cuando de viFta la pierdo;
y pit'nPo "º t-lla en el ,Ha,
y por la noche .... la euPñn,
errante .........por Jc,s camit1ua,
eatre los bosques espesos,
por carreteras torcidas ..... .
por sendas y vericuetos!. ..

PAGINAS DE LA MODA

MARÍA EN&amp;IQUETA'

MARINA.
DPclina PI POI Sobre el mar
Ilimitado , Pounro
B ja-diluvio dP nro La tinta crepmcular.
l\telancóliro &lt;'&amp;IHar.
Yago, tremulante coro
A•ciende .... ¡ El almo t&lt;&gt;eoro
De estrella~ va á titilar!
Y dPl confin indPciso
Ea la fa¡a lumino~a
Que un grito al asombro arranca;
Llena de rélico he&lt;'hlzo
t:"mo una ala ml,terinsa
Palpita uaa vtla blanca!
E&lt;.TEBAN FLORES.

EN VIAJE
Estoy triste, ml alondra, y no Yienesl
Ya te fuiste, mi bien ya"º mi,1 sienes
tus besos no encienden su nimbo de amor ....
Qué punzante ee la anl!'u~tta del alma!
Qué eiaiestra en su lóbrPga calma
la noche que en ella difuude el dolor!

....

Cómo caen. difuntas l&amp;.R hrjas
del árb, l ensut&gt;ñol
Cómo huyen, tPmblando de frlo.
cual viudae palomis, los dulces anbe·os!
Y ya la esperaaza,
como un astro magalflco y bello,
no luce en la vida Pu mágica glo: ia;
y Eólo el recuPrdo
arroja en la marcha su lumbre de c' r ios
de cirios de muertos!
'
Y la marcha es llrdua.
El viaje es inmenso;
el aira que sopla
es un rudo cierzo .
La ruta está llena de trá¡ricoR ci,rdos.
La noche es eterna, y es nocl1e de duelo!

*

*
Y enlutado,* solo,
vacilante, enfermo,
por entre los cardos
bajo el rudo cierzo '
en la et~rna noche, camina', cRmina
mi espiritu errante, luctuoFO viajero!. ...
Porqu-e ya te fuiste, mi divina alondra!
Porque :y a no eiento tu sagrado beso!
DARÍO HERRERA,

Flg. l. Traje parisiense de Invierno.

393

�EL MUNDO

Domingo 20 de Noviembre de U\98.

Domlngo 20 de Noviembre de 1898.

EL MUNDO

395

Tiene once años; la color tostado, el pelo negro,
muy neg-ro, tan negro como el porvenir que la espera, y sus ojos dormidos llenos de melancólica ternura, parece que denuncian (el dolor prematuro de
un alma, la eterna noche de un espiritujoven, ¡ay¡
muy joven y ya marchito por los embates de laortandad y la miseria.
Porque ella no tiene una madre que la consuele,
que la acaricie, que la bese; duerme donde le coja la
noche: ya en este soportal, ya en la escalinata de algún templo, en cualquier parte. Y en estas noches in·
vernales ¡qué frio no tendrán los huérfanos! .. . .
Su boca no es boca: es un clavt1l ardiente abierto al
primer albor de un dia de Mayo. Es una boca ped1gürña de besos, pero de besos purísimos como su dueña· perla del cielo en el fango de la tierra, lágrima
brilladora en vaso roto.

en dicha ciudad blondas de mucho nrecio. Por otrB
))&amp;rte. Mme Carolina Popp, en sus Recits et Lege:ndes
des Flandes, recoja una añeja trHdició:n loc11l referente al origen de esta deli~ada industria. He aquí la
ll'yenda, tal como la recitan aú I l~s encajeras de alli,
á lit ca.ida de la tarde, en el malecon del Rosario, manejando diestramente loe palillos.
.
Vivía en un tiem¡rn en la ciudaddeBruJail u_n_adoncellita joven y Tllbia. UamadR Serena. Su famtha era
pob~e¡ su ma,dre, anciana y achacosa; sus hermanas,
muy niñas aun; de suerte que una y o~ras vivían de
lo que la mayor ganaba, siendo preciso á_ éstl!-, para
atenderá las ne&lt;'esidades de la casa, trabaJB! em de~can~o, á fi'l de hilar cada semana dit'Z m11dl'Jae de 1! ·
no. s~r.-na amaba y era amada: Amoldo, su prome~tdo, que trabajaba de escultor en calid11d de aprendiz,
iba á c11sarse con ella en llegando á m11estro¡ mas
viendo crt&gt;cer d11 día en dia las angustias de loe suyos, la joven hizo heroicamenti, el eiguiet1te voto:
"Virgen Santa,-dijo una mañana;-~adm~ con que
pueda atenderá las necesidades de m1 familia, Y yo
ren,rncio áloe ¡roct&gt;s de la vida, borrando las aspe•
ranzas de mi cotazón 11
.l!:1 domingo siguiente, Seren~ se fué eo~ sus he~manitae al campo. :::;entada en la hierba, meditaba tristemente cuando una multitud de estos hilos ténues que
se con'ocen con 11! nombre de "hilos ,➔ e la Virgen" por
escaparse-dicen-de la rue~a de la Santa Madre de
Diog fueron á caer sobre su delautal blanco, entrelazándo11e de sunte que formaban un dibujo magnlfic~.
Al verlo Se"ena, comprendió que sus votos habian bi•

MODAS PARISIENSES.

Las modas de invierno se inician y no por ser de
aparición tardla dejan de ser más bonitas. Y es que
Parls l!abe unir ,..l arte. l buen gusto y al confort.
Las largas pelerinas de paño unido hRn pasado á la
historia y suelen prestm&amp;aree tlrnidamentt1, pero sólo
para ir en carruaje; pues para la calle, es mucho mas
preferida la cb.aqut,&amp;&amp; cerrada: no muy ceñida y adornada con gruesos cordones o con anchas cintas dealpa.ca.
Como forma y como corte, no hay nada que destrone á. la llamada hechura de @astre.
Las faldaa no han cambiado apenas, se llevan largas y del mhmo paño que !'a chaqueta.
ltn los sombreros cada vez menos adornos; son de
fieltro y en su mayoría sólo llevan como garnitura nn
pequeño turbante de peluche, unas plumas y dos alfi.
!eres de gruesas perlas, imitación ó verdad.
También se llevarán mucho las graciosas boinas de
terciopelo que tanta boga tuvieron el invierno paaado.
El peinado de la Oleo de Merode, es decir, con anchas bandas de cabellos que cubren las 01 ajas, ha cedido su puesto á otro más sencillo y elegante: flequi•
llo ondulado ligeramente ecnado hacia atrás, moao
debajo del sombrero y nuca libre de cabetlos.
Eso es todo por h()y.

•*•

Cuando "el cielo se deshace en rayos de oro" y el
sol empieza á ocultar su túnica de fuego; cuando las
nubes multicolores dibujan con pinceladas de consumado artífice todo lo qui, pueda soñar la más deslumbradora fantasía; en esa hora
"de la c.::nciencia y del pensar profundo,"
tan admirada por las alma.; supremas. Consuelo, la
niña melancólica, dirlgeee camino de los parques. En
ellos, discurriendo por loe pequeños jardines, aulla
canciones tristes, tanto como sus tristezas, y en ellos
también la ineultan loe audaces de siempre, loe que
nada respetan, ni siquiera la411,terrauora a1versidad.

FJg. 2.-Tra¡e de calle.
•..................................................................................•.............................•

LECTURAS PAR.A. LAS DA.MAS

Fig. 4.-Falda y granjacquet de estaci6n.

LA LEYENDA DE LA BLONDA
Asi como siete ciudades de Grecia se disputaron la
gloria de haber visto nacer á Homero, son varias las
poblaciones flamencas que reclaman el honor de haber inventado la blonda. Ninguna de ellas apoya su
pretensión en titulos incontestables, mas todo induce
á creer que Brujas fué la primera que cultivó arte tan
delicado y bello Un tratado Que se celebró con Inglaterra en 1390. citado por La Revista Británica, atestigua que desde ¡,rincipioe del siglo XIV se fabricaban

enamorada de las lontananzas, un tipo fino y esquisito auroleado por todas las musas.
Consuelo es la poesía 011 el ar.royo. Pobrecillal Su
tez, hoy tan pulida, se llenará de manchas y sus ojitos negros, de negrurR incitante, por donde asoman
infinitas tristezas, no tendrán más que lágrimas ....
lágrimas que abrasen!

CONSUELO
Su presencia evoca el recuerdo de la sublime concepción germánica. Si; Mignon, la pobre Mignon surge en nuestro pensamiento entonando la divina romanza: ;.conoces tú el paie dondt'. el naranjo florece?
11
¿Connais tu le pays oú fleurit l' orangeri'"

Espalda de la figura número l.

Fig, 3.-Tra¡e_sastrc última novedad.

Fig. 7.-Traje de paseo.

do oídos, y llevóse á casa la maravillosa labor. Una
vez alli, con un hilo de extrema finura, que sus propias manos blanquearon é hilaron, se impuso la tarea
de imitar aquello.
Ardua fué la tentativa al principio. Como los hilos,
al practicarse los debidos movimientos. :ie enmarañara uno con otro, Arnoldo, que lo vió, ató al extremo
de cada uno un pedacito de madera: asi es como.:se
inventaron los palillos.
Después, con objeto de que la labor se mantuviese
firme, la joven la afianzó con alfileres en una almohadilla de lana, y de alli vino el nudillo. Una semana después se concluyó la pr'mera blonda, _y bien
pronto todas las damas de Brujas quisieron ostentar
la nueva labor en sus tocados: ya jamás faltó el pan
en casa de Serena Fiel está al voto sagrado que hiciera, cuando Arnoldo, una vez maestro en su arte,
fué á tomarla por esposa, negóse á. ir al altar. Pero
una historia tan bella no podía concluir de un modo
tan triste. Un año pasó la joven y piadosa obrera,
firme siempre en su voto, hasta que la Virgen,apareciéndosele, la desligó del mismo. Arnoldo y Serena
se casaron, fueron dichceos y tuvieron numerosa sucesión. Todos sus vástagos fneron niñas, y todas estas niñas trabajaron d~ encajeras. Por esto en la ciudad de los canales, los cienes y !RR campanas, aún se
ve en la puerta de t das las moradas unR joven rubia
que maneja activa con sus dedos ágiles los palillos y
entrelaza los hilos dt1 lino blanco en frágiles, poéticos
y maravillosos calados.

ZERJllP.

Fig. 6.-Trajede paño azul con bandas
,de terciopelo.

Fig. 9. -Traje de paño vino.

*

Recetas útiles.

* sftúaee
*
Al comenzar los teatros,
en una delas puerhls del Louvre. En ella invoca la piedad, pide limosna
que obtiene pocas veces De los más alcanza la indiferencia ó el desprecio. En ocasiones

EL LIMÓN EN LA MEDICINA DOMÉSTICA,

En muchas familias suele emplearse con éxito ellimón para carar por ejemplo las neuralgias, aplicando
sencillam nte á la parte dolorida un trozo de limón
recién cortado y frotándole con él.
En el mar muchos marineros usan el jugo para prevenir y curar el escorbuto.
La persona que se sienta at11cada por la bilis, deberá tomar un poco de jugo de limón en. un vaso de
agua v sin azúcar al acostarse y levantarse.
Sabido PS cuavto se usa el limón para atemperar y
apagar la sed en las fiebres, y usándolo también alguuoe _para destruir las berrugas.
Segun un libro alemán publicado no hace mucho
tiempo, el limón prolonga la vida, tomándolo diariamente, pero no eon exceso.
La verdad es que hay pocas substancias domésticas que más beneficios puedan producir que el limón,
ya tomándolo iateriormente, _ya para usos exteriores
en las diferentes formas que hemos Íll.dicado.

"la ciega humanidad que va de prisa
la pisa sin querer . ... pero la pisa!"

Fig l'i. - Traje ornado con efecto
de polonesa.

Consuelo es una lástima! Cuántas quisieran su es,
cultura de belleza impecable. Vale más que muchas...
-Pero verdad-le dije un día-que ya tú no eres
buenR?
-Y por qué no he de serlo?
Buena y en la call8? ......... No te creo. Cuando seanda como tú andas oor ahí, huérfana y sola rodando
por todas partes y á tortas horas, todos~ pierd~, todo,
la inocenci.-i inclnsi ve. Y esas floree, quién te d1ó esas
flores?
-Mi dinero.
-¿Y para eso quifltes la limosna?
-Algunas veces, las flores cuestan poco:
-De manera que te gustan mucho.
-Ya lo creo! Y á quién nó? Yo naci entre ellas, en
el campo, donde las hay muy lindas y eilves~res. Aquí
no las he visto. ¡Ahl Si yo fuera rica, qué Jardín no
tendría! Me gustan tanto!
Al decir esto, levantaba la frente é iluminábanse
sus ojos con claridades de crepúsculo. Parecía entonces la doliente estrofa de un insigne poeta, una aim'I.

Fig. S. - Traje• sastre de paño rolo.

�Domingo 20 de Noviembre de 18981

EL MUNDO

J96

F IG. 3.-TRAJEl SASTREl Ú LTIMA NOVEDAD.
CARAMELO.

Es de paño verde c!Rro, tnmado con bandas de
paño malva. Estas combina·ciones de paños de diversos colores están muy en bogR en la actualidad. La
falda es extremadamente larga y abierta en la parte
inforior. muesta una faldeta figurAda, de paño mAlva
plissé. El cuerpo. estilo sa~tre baja basta la media•
nia de la falda en faldones parej, R, ribeteados de p ...
ño también y se ciñe graciosamente al talle por una
cintura de raso.

EPte 11e obtiene haciendo cocer el azúcar quebrado
hasta que tome tinte rojizo y despida un olor bast..nte
perceptible, sin d1tr tiempo á que se queme y obscurezca dem 1siado. Eu est&lt;I. op11ración, el azúcar co•
mienza por elt&gt;vArse en el ~ero! para dtiscender lue·
go, dejaudo algún residuo en laR paredes del reci·
pient,1. Se consigue que estas particulas no B'I quemen y e~tropeen el caramelo. b11m11deciendo el cazo
por su parte exterior. a~i que s11 baje el azúcar. con
una 11Qponja ó un trapo emp11padoa en agua. N, en
este caso ni en los anteriores salvo el de clarificar y _
el de P.spumar el azúcar, conviene teuer la espuma- ·
dera dentro del jarabe.

F JG. 4.-FALDA

'

FIG. 5. -TRAJIII ORNADO CON EFEOTO DE POLONESA.

.

FIG. 6. -TRAJBI Dlll PAÑO AZUL CON BANDAS
DE Tfü&lt;CIOPELO.

Compónese de una camisola de tul fruncida ligeramente, de un cuerpo bolero elegantisimo ribeteado
de gran galón bordado que se repite en la falda fi.
gurando un del1tntal y de uoa gran falda plegada
atrás en eleg11Dtes pliegues. Las bandas de terciopelo
son circulares y muy anchas.

r

FIG. 7 .-TRAJE DE PASEO.

Es de una encantadora f,rntasia . de paño azul, con
casacón capricho de doR faldones superpuestos, solapa doblada y plastrón de p11ño más obscuro con cuello valois.

Una libra de harina, siete yemas de hueva, media
onza de manteca cruda, azúcar suficiente y el agua
tibia que baste para ablandar la masa.

Fig 10.-Elegante traje para niño.
SALSA DE PEREJIL,

---------------------------------------------·

Un manojo de perejil se muele sin los palitos, Re ba·
ja del metate con agua y se le poue vinagre, aceite,
sal y cebolla cocida.

ENTRETENJ..MIENTO,

Lucha solo con las vicisitudes de la vida.
Abre tu propio camino, no pidas favor á J1adie, y
lo,trarás roil veces más éxito que aquellos que andan
mendigando siempn, la influencia y la ayuda ajena.
Nadie te ayudar11 como tú mismo, porque nadie se
int11resará más por tu bienertar como tú mismo.
El primer paso es el mi\s dificil qatzás: pero- eon-tlnuan&lt;10 uno tras otro e• n persev..raucia, se lleg-a á
la montaña Una vez en ella, mantente firme. Anda
entonces con más cautela. mide tus pa~os, no sea que
un resbalón ó un salto imprudente, de la cima te precipite al pié de la montaña, descalabr11do y maltre•
cho, sin poder quizás emprender de nuevo la subida.
Los hombres que se hacen ricos no son nunca los
que heredaron una fol tuna de sus padres, sino aquellos que en la pobreza, empezaron á buscar el camino
de la riqueza con el trabajo, la economía y la constancia
Loe ho.:ibree que han adquirido gloria, fama y po•
pularidad por aus mereeimientos p~rsonales, no eon
aquellos que andan cambiando á fuerza de oro los
aplausos, elogios y ovaciont&gt;s de una multitud venal,
sino los que con su saber, stl h11roismo y 11us virtudes
him conqu~stado la expol?t~nea estimaci~n eública.
Si trabaJas para adqu1r1r fama, gloria o fortuna,
siempre sin ofensa de Dios, trabaja con ahinco con
tus brazos, tu corazón ó tu cerebro. Di "quiero ser
esto," y lo serás algún dia No permitas que ninguno
dig-a: 11 Este hombre me debe lo que es."
Algunas vece@ los muchos amigos p11rjudican; vale
más no tener ninguno.

Un comerciante á au depAndiente:
-Pero hombré. ¿cuándo dt'jará usted de ser tonto?
Todos los dias me llena ust.. d l'l diario de borrones,
para pasar la lengua por la tinta Beba usted de la
botella y le será menos molebto.

NUESTROS GRABADOS
FIG, 1.-TRAJE PARISIENSE DE lNVIlllRNO,

FIG. 8.-TRAJE SA&lt;&gt;TRBI DE PAÑO ROJO.

.E_•tá f(!rmado de un jacquet muy justo con solapas
v1_eJo estilo, de una falda plena con un gran delantal
tmmgular de mucho erecto, y df' un plastrón ob•curo_ y liso •le alta novedad. La falda tiene tres grand11s
phegues.
FIG. 9.-TRAJl!I Dl!:PAÑO VINO.

La novedad ~e este traje está constituida por las
bandas de terciopelo que lo adornan, figurando rn el
cuerpo un bol"ro de muchR fantasía y en la falda un
delantal. y rodeando después la misma falda. Dos elegantes yockeys y una corbata fanta&amp;la completan el
adorno.

DB-LANTERO Y RSPALJJÁ,
FIG. 10.-ELEGANTE TRAJE PARA NIÑO,

Es este uno de los más elegantes modelos que se
han inventado pau la estación De sarga finisima
moiré está formado por un casacón todo drapeado de
terciopelo con galones de seda crema. Un elegante
yoke lo remata, drapeado á su vez d~ encaje de alen~on y abierto sobre una camisa de piel plissé de cue•
llo alto y ceñido por corbata capricho. La falda va
adorcada de soberbios galones oel mismo estilo oue
los del casacón y lleva acuchillados con grandes drapeados de mucho gusto.

~arinero. {nuy gracioso, estilo gaviero, en cheviotte
Tb1b~t1 marino ó negro, con doble cuello en tela azul
y un Jersey muy elegante.
FIG.

He aqui una linda costume de ville en sarga glacé
con la. falda y el corpiño guarnecidos de trenza mol'.
ré. €1 cuello, los reversos y el chaleco son de paño
crema; la cintura de cinta11 de satin.

11. -SOMBRl!IRO FIIIILTRO.

Ornado de plumas en el ribete de la falda redouda
con una ~ran draperia de raso rosa formando pen11:
cho y mono.

FJG, 2.-TRAJE DE CALLE ,

EL CORSÉ Y EL ALIENTO DE LAS MUJERES,

- -----------------------------------

OTRO PAGO DE 12,000.00 DE "LA MUTUA"
EN ZACATECAS.
Un ~imbre,fe $12.l O cts debidamente cancelado.
Rec1bl d0 The Mutual Lif" TnPuranc11 Comoanv of
New YorJ.t" la s!lma de ($U!,OO0.00) doce mil pe.
sos, plata ';06Xtcana en pago total &lt;1t1 cuantos dt1re
ch?t1 se derivan de las póliz11s núms 311 Otil y 542,83:J
baJo las cnales eatuvo ase¡rurado el finado Sr. Don

.TA.OINTO ROQUE SA.LAZAR
Y par!! la debida co!lstancia en mi carácter dealbacP-a
de \uutestamentaria del th,ado, ~xtiendo el presente
recibo en la misma póliza que Pe devuelve á la Com•
pañia para su cancelación, ..n Zacateca.e á veintiocho
de Octubre de mil ochocientos nov11nta y ocho.

Un autor alemán dice:-Mis largos estudios ginecológicos me llevaron á una observación importante sobre ias funciones del higado, cruelmente torturado
por el corsé, descubrí como causa única del aliento
féttdo de las mujeres. la compresión dada á la cintura, que estanca la bilis 'Y degenera las funciones anexas á la circulación de la sangre,

Firmado.-{Jarolina Salazar.-RúbJiea,
Un t!mbre de $0,50 cte. debidamente cancelado
_El L1.c. Tranquilino l\guil11r, Notario Públic¿ en
eJercicio de sus funciones
Certifica: qu~ la firma qu0 antecede es de puño v Je•
tra del~ señorita. Carolina Salazar. quien la ha pol'B·
to en m1 presenma y dicho ser la misma que acostum·
bra usar en todos sus negocios. En comprobación delo cual, slent? la pre.,ente en la Ciudad de Zacatec11e,
Estado del mismo nombre. á veintiocho de Octubre
de mil ochocientos noventa y ocho Doy fe.
Firmado.

coraz6n de coqueta.

Una señorita bastante coqueta se lamentaba de la
infidP.lidad de los hombres.
-¡Todo ha concluido para mil-decla en un arrande desesperacion-¡Tengo el corazón destrozado!
-Y ni siquiera tienes el recurso-le contestó una
amiga-de reunir los pedazos; porque hace mucho
tiempo que lo has ido repartiendo.

GRAN JACQU ET DE ESTACIÓN.

Es d11 paño malva con una polonesa figu:-ada, de
suma t-lel('ancia. La falda está orlada de cintas de raso paralelas y la polonesa lleva volant~s ligeros.

HOJALDRA OON AZÚCAR.

CONSEJOS SANOS.

MEXICO, 1'it OVIEMBRE 27 DE 1898

Muy pevP.ro es f'ete modelo de paño gris obscuro
con falda de mt1dia exteuPión tramada de bandll6 de
bordado, muy elegantes. El jacquer. es largo completam&lt;&gt;ute cruza.lo y de falda oval. Dos grandes yockeys bordados lo cubren en la parte superh,r.

CREMA AL CARAMELO,

Se pone en un caqo dos puñados de azúcar en poi·
vo; se mueve á un fuego mu 'f suave hasta que se preaente de un color a,narlllo obscuro; s ; vierte entonces
sobre el fundo de un molde Carlota, y se le deja en·
friar
Se echan siete ú ocho huevo~ en una cazuela, añadiéndoles algunas yemas p0 baten y se desli0n en un
litro de leche, se añadtm 300 g·ramos de azúcar y un
poco de cortezas de limón; diez minutos después se'
pasa el liquido por el tamiz, se vierte al molde donde
está el caramelo después de haber engrasado las pa·
redes. Se pone el mold~ en un11. cacerola sobre unas
trébedes pequeñas, se vierte agua caliente al rededor, de modo que llegue á la mitad de la altura del
mold11; se hace hervir 111 11.gua y se retira la cacerola
á un fuPgo muy suave para que el liquido conserve
su m smo calor sin hervir; se cubre la cacerola, se pone coniza caliente sobre la tapadera, y se deja repo•
sar 1a crema durante una hora por lo menos, se le deja enfriar en el agua, y en el momento de servirla, se
invierte sobre un plato. Este entrames se sirve frio
ordinariamente.

y

TOMO Il

Lic. Tranqulllno A.guilar.

'Flg.)11.-Sombrero fllt"ltro.

N. P.-Rúbrica.

EN SECRETO..

•

NUMERO 22

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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