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                  <text>Domingo 20 de Noviembre de 18981

EL MUNDO

J96

F IG. 3.-TRAJEl SASTREl Ú LTIMA NOVEDAD.
CARAMELO.

Es de paño verde c!Rro, tnmado con bandas de
paño malva. Estas combina·ciones de paños de diversos colores están muy en bogR en la actualidad. La
falda es extremadamente larga y abierta en la parte
inforior. muesta una faldeta figurAda, de paño mAlva
plissé. El cuerpo. estilo sa~tre baja basta la media•
nia de la falda en faldones parej, R, ribeteados de p ...
ño también y se ciñe graciosamente al talle por una
cintura de raso.

EPte 11e obtiene haciendo cocer el azúcar quebrado
hasta que tome tinte rojizo y despida un olor bast..nte
perceptible, sin d1tr tiempo á que se queme y obscurezca dem 1siado. Eu est&lt;I. op11ración, el azúcar co•
mienza por elt&gt;vArse en el ~ero! para dtiscender lue·
go, dejaudo algún residuo en laR paredes del reci·
pient,1. Se consigue que estas particulas no B'I quemen y e~tropeen el caramelo. b11m11deciendo el cazo
por su parte exterior. a~i que s11 baje el azúcar. con
una 11Qponja ó un trapo emp11padoa en agua. N, en
este caso ni en los anteriores salvo el de clarificar y _
el de P.spumar el azúcar, conviene teuer la espuma- ·
dera dentro del jarabe.

F JG. 4.-FALDA

'

FIG. 5. -TRAJIII ORNADO CON EFEOTO DE POLONESA.

.

FIG. 6. -TRAJBI Dlll PAÑO AZUL CON BANDAS
DE Tfü&lt;CIOPELO.

Compónese de una camisola de tul fruncida ligeramente, de un cuerpo bolero elegantisimo ribeteado
de gran galón bordado que se repite en la falda fi.
gurando un del1tntal y de uoa gran falda plegada
atrás en eleg11Dtes pliegues. Las bandas de terciopelo
son circulares y muy anchas.

r

FIG. 7 .-TRAJE DE PASEO.

Es de una encantadora f,rntasia . de paño azul, con
casacón capricho de doR faldones superpuestos, solapa doblada y plastrón de p11ño más obscuro con cuello valois.

Una libra de harina, siete yemas de hueva, media
onza de manteca cruda, azúcar suficiente y el agua
tibia que baste para ablandar la masa.

Fig 10.-Elegante traje para niño.
SALSA DE PEREJIL,

---------------------------------------------·

Un manojo de perejil se muele sin los palitos, Re ba·
ja del metate con agua y se le poue vinagre, aceite,
sal y cebolla cocida.

ENTRETENJ..MIENTO,

Lucha solo con las vicisitudes de la vida.
Abre tu propio camino, no pidas favor á J1adie, y
lo,trarás roil veces más éxito que aquellos que andan
mendigando siempn, la influencia y la ayuda ajena.
Nadie te ayudar11 como tú mismo, porque nadie se
int11resará más por tu bienertar como tú mismo.
El primer paso es el mi\s dificil qatzás: pero- eon-tlnuan&lt;10 uno tras otro e• n persev..raucia, se lleg-a á
la montaña Una vez en ella, mantente firme. Anda
entonces con más cautela. mide tus pa~os, no sea que
un resbalón ó un salto imprudente, de la cima te precipite al pié de la montaña, descalabr11do y maltre•
cho, sin poder quizás emprender de nuevo la subida.
Los hombres que se hacen ricos no son nunca los
que heredaron una fol tuna de sus padres, sino aquellos que en la pobreza, empezaron á buscar el camino
de la riqueza con el trabajo, la economía y la constancia
Loe ho.:ibree que han adquirido gloria, fama y po•
pularidad por aus mereeimientos p~rsonales, no eon
aquellos que andan cambiando á fuerza de oro los
aplausos, elogios y ovaciont&gt;s de una multitud venal,
sino los que con su saber, stl h11roismo y 11us virtudes
him conqu~stado la expol?t~nea estimaci~n eública.
Si trabaJas para adqu1r1r fama, gloria o fortuna,
siempre sin ofensa de Dios, trabaja con ahinco con
tus brazos, tu corazón ó tu cerebro. Di "quiero ser
esto," y lo serás algún dia No permitas que ninguno
dig-a: 11 Este hombre me debe lo que es."
Algunas vece@ los muchos amigos p11rjudican; vale
más no tener ninguno.

Un comerciante á au depAndiente:
-Pero hombré. ¿cuándo dt'jará usted de ser tonto?
Todos los dias me llena ust.. d l'l diario de borrones,
para pasar la lengua por la tinta Beba usted de la
botella y le será menos molebto.

NUESTROS GRABADOS
FIG, 1.-TRAJE PARISIENSE DE lNVIlllRNO,

FIG. 8.-TRAJE SA&lt;&gt;TRBI DE PAÑO ROJO.

.E_•tá f(!rmado de un jacquet muy justo con solapas
v1_eJo estilo, de una falda plena con un gran delantal
tmmgular de mucho erecto, y df' un plastrón ob•curo_ y liso •le alta novedad. La falda tiene tres grand11s
phegues.
FIG. 9.-TRAJl!I Dl!:PAÑO VINO.

La novedad ~e este traje está constituida por las
bandas de terciopelo que lo adornan, figurando rn el
cuerpo un bol"ro de muchR fantasía y en la falda un
delantal. y rodeando después la misma falda. Dos elegantes yockeys y una corbata fanta&amp;la completan el
adorno.

DB-LANTERO Y RSPALJJÁ,
FIG. 10.-ELEGANTE TRAJE PARA NIÑO,

Es este uno de los más elegantes modelos que se
han inventado pau la estación De sarga finisima
moiré está formado por un casacón todo drapeado de
terciopelo con galones de seda crema. Un elegante
yoke lo remata, drapeado á su vez d~ encaje de alen~on y abierto sobre una camisa de piel plissé de cue•
llo alto y ceñido por corbata capricho. La falda va
adorcada de soberbios galones oel mismo estilo oue
los del casacón y lleva acuchillados con grandes drapeados de mucho gusto.

~arinero. {nuy gracioso, estilo gaviero, en cheviotte
Tb1b~t1 marino ó negro, con doble cuello en tela azul
y un Jersey muy elegante.
FIG.

He aqui una linda costume de ville en sarga glacé
con la. falda y el corpiño guarnecidos de trenza mol'.
ré. €1 cuello, los reversos y el chaleco son de paño
crema; la cintura de cinta11 de satin.

11. -SOMBRl!IRO FIIIILTRO.

Ornado de plumas en el ribete de la falda redouda
con una ~ran draperia de raso rosa formando pen11:
cho y mono.

FJG, 2.-TRAJE DE CALLE ,

EL CORSÉ Y EL ALIENTO DE LAS MUJERES,

- -----------------------------------

OTRO PAGO DE 12,000.00 DE "LA MUTUA"
EN ZACATECAS.
Un ~imbre,fe $12.l O cts debidamente cancelado.
Rec1bl d0 The Mutual Lif" TnPuranc11 Comoanv of
New YorJ.t" la s!lma de ($U!,OO0.00) doce mil pe.
sos, plata ';06Xtcana en pago total &lt;1t1 cuantos dt1re
ch?t1 se derivan de las póliz11s núms 311 Otil y 542,83:J
baJo las cnales eatuvo ase¡rurado el finado Sr. Don

.TA.OINTO ROQUE SA.LAZAR
Y par!! la debida co!lstancia en mi carácter dealbacP-a
de \uutestamentaria del th,ado, ~xtiendo el presente
recibo en la misma póliza que Pe devuelve á la Com•
pañia para su cancelación, ..n Zacateca.e á veintiocho
de Octubre de mil ochocientos nov11nta y ocho.

Un autor alemán dice:-Mis largos estudios ginecológicos me llevaron á una observación importante sobre ias funciones del higado, cruelmente torturado
por el corsé, descubrí como causa única del aliento
féttdo de las mujeres. la compresión dada á la cintura, que estanca la bilis 'Y degenera las funciones anexas á la circulación de la sangre,

Firmado.-{Jarolina Salazar.-RúbJiea,
Un t!mbre de $0,50 cte. debidamente cancelado
_El L1.c. Tranquilino l\guil11r, Notario Públic¿ en
eJercicio de sus funciones
Certifica: qu~ la firma qu0 antecede es de puño v Je•
tra del~ señorita. Carolina Salazar. quien la ha pol'B·
to en m1 presenma y dicho ser la misma que acostum·
bra usar en todos sus negocios. En comprobación delo cual, slent? la pre.,ente en la Ciudad de Zacatec11e,
Estado del mismo nombre. á veintiocho de Octubre
de mil ochocientos noventa y ocho Doy fe.
Firmado.

coraz6n de coqueta.

Una señorita bastante coqueta se lamentaba de la
infidP.lidad de los hombres.
-¡Todo ha concluido para mil-decla en un arrande desesperacion-¡Tengo el corazón destrozado!
-Y ni siquiera tienes el recurso-le contestó una
amiga-de reunir los pedazos; porque hace mucho
tiempo que lo has ido repartiendo.

GRAN JACQU ET DE ESTACIÓN.

Es d11 paño malva con una polonesa figu:-ada, de
suma t-lel('ancia. La falda está orlada de cintas de raso paralelas y la polonesa lleva volant~s ligeros.

HOJALDRA OON AZÚCAR.

CONSEJOS SANOS.

MEXICO, 1'it OVIEMBRE 27 DE 1898

Muy pevP.ro es f'ete modelo de paño gris obscuro
con falda de mt1dia exteuPión tramada de bandll6 de
bordado, muy elegantes. El jacquer. es largo completam&lt;&gt;ute cruza.lo y de falda oval. Dos grandes yockeys bordados lo cubren en la parte superh,r.

CREMA AL CARAMELO,

Se pone en un caqo dos puñados de azúcar en poi·
vo; se mueve á un fuego mu 'f suave hasta que se preaente de un color a,narlllo obscuro; s ; vierte entonces
sobre el fundo de un molde Carlota, y se le deja en·
friar
Se echan siete ú ocho huevo~ en una cazuela, añadiéndoles algunas yemas p0 baten y se desli0n en un
litro de leche, se añadtm 300 g·ramos de azúcar y un
poco de cortezas de limón; diez minutos después se'
pasa el liquido por el tamiz, se vierte al molde donde
está el caramelo después de haber engrasado las pa·
redes. Se pone el mold~ en un11. cacerola sobre unas
trébedes pequeñas, se vierte agua caliente al rededor, de modo que llegue á la mitad de la altura del
mold11; se hace hervir 111 11.gua y se retira la cacerola
á un fuPgo muy suave para que el liquido conserve
su m smo calor sin hervir; se cubre la cacerola, se pone coniza caliente sobre la tapadera, y se deja repo•
sar 1a crema durante una hora por lo menos, se le deja enfriar en el agua, y en el momento de servirla, se
invierte sobre un plato. Este entrames se sirve frio
ordinariamente.

y

TOMO Il

Lic. Tranqulllno A.guilar.

'Flg.)11.-Sombrero fllt"ltro.

N. P.-Rúbrica.

EN SECRETO..

•

NUMERO 22

�Dominiro 27 de ~ovlembre 1'! 1898.

EL MUNDO.

LA SEJ.\.IANA
Ya anda por 1&lt;hí. e11loqueciendo á los crédulos
y excitando la curio~idad de los más escépticos y
fríos, un nuevo taumaturgo, autor de maravillas
sin cut-oto.
Un mes apenas hace que ese nombre vivía obscuro y pacíficamente, de un c.ficio vulgar, sin so·
fiar acaso que muy pronto iba á ser su noui bre
el de un 5ér extraordinario.
Pero un día el hambreó la ambición ayud11da
por un bien calculado cnarlata11ismo, lo empuja•
ron á seguir la carrera dudosa y mAs qu1, difícil
lucrativa de la adivinac:ón aplieada á la medicina por medios sobrenaturales ó más bien, ocultos.
Al principio, como sucede siempre en estos casos, Ja clientela del adivi110 se reclutó entre la
población densamente ignorante y pasiva de los
barrios suburbanos; pt'ro Ja fama empezó á correr, llevando narraciones estupendas de paralíticos eanados en u11 dfa., de moribundos vueltos
á la vida cou la simple ingestión de un glóbulo
azucarado, y de comadre á comadre, de Ja vandera á ama de llaves de casa rica, de costureritas á modistas, fué pasando, amplificándose y
ganando credulidad la portentosa historia de los
milagros realizados por el taumaturgo, hasta la
dama elegante y el opu ento capitalist11.
Y hoy el miserable tugurio del médico milagroso l'S una Meca á donde van en numerosa peregrinación todos los que por debilidad de espíritu creen más en la fuerza del conjul'O y de la
magia, de la imposición de manos y de sobrenatural adivinación, que en los recursos técnicos,
pacientes y sencillos de la medicina.
No ha pasado aún la época de los milai:;ros y
aunque no oigamos hablar de brujas que nave•
guen en cribas como las famosas encantadoras de
Escocia á quienes se acusó de haber ido por tan
extralla y diabólica manera á un banquete presidido por el diablo, todavía hay suficiente sumisión en los espíritus para aceptar con más facilidad consejos absurdos que los hechos naturales y
comprobados.
Hay en la naturaleza humana un sedimento de
infantilismo que guarda, como la capa terraquea
restos de formas extinguidas, las propensiones
imaginativas que crearon mitos y leyendas, fantásticas cosmogonías, historias de magos y de hadas y esas mil fábulas de los hechiceros del Norte.

-

La ilusión dominaba á nuestros antepasados y
aún los sabios inclinaron su razón ante el imperio del ocultismo; hoy los ignorantes cometen los
errores de los sabios de ayer.
La ciencia tiene sus dominios donde antes se
abrigaban el misterio y la superstición. Para las
inteligencias cultivadas, «LaNature» despierta á
la curiosidad con elmismodominio queantesejercía la narración pintoresca de los milagros de
A polonio de Tiana.
Las experiencias de Roentgen, el telégrafo sin
hilos, el cromoscopio, son maravillas más asombrosas que los caballos de bronce de Alberto
Magno y las cimitarras endemoniadas que en la
noche devoraban la carne de los muertos.
Si los jueces de la Sansa Inquisición hubieran
vbto revelar uua negativa fotográfica, habrían
quemado al artista.
Los ignorantes creen en la cieucia porque no
se 111. explican, y de buena fe crerían que sus procedimientos son milagros si lois sabios fnesen
charlatanes como los antiguos poseedores de sobrenaturales misterios de la fe.

,.,,,

En Londres, en París, en México, en todas parte~ c.J!ebrar,·n ayer su «thanksgiving day» los
cintlildanos de los Estados Unidos.
llondamente arraigada en la conciencia de
esos creyentes la idea de Dios, tienen un día en
t-1 11flo oficialmente setl!ilado por dP-creto presi&lt;frudal, para rendir al Ser Supremo tributos de
gr&gt;&lt;~itud por los bf'neficios recibidos.
:N'osotros tenemos, es verdad, nueEtro día de
11cdón de graci11s, y no es men,,r la pit'd&gt;td de los
fieles que llellltn las iglesias el 1H de Diciembre
Ji •~ta !11s horas av,mzadas &lt;le la noche; pt-ro bay
u11n díforencia menes aparente que real y profonda entre esas manifestaciones religiosas de
11m uos pneblos.
En .México es un acto esenei }mente católico,
.snte el cual guardan fría actitud los indiferentts.
~n los Estados Unidos, la multiplicación de sec-

tas ha afianzado el sentimiento religioso en la
mayoría, y hace no sólo posible sino natural la
tolerancia; católicos y protestantes de todas las
comuniones evangélicas, judíos, iodos los que
creen en Dios, se unen para tribut1trle el culto
que la conciencia inspira á cada uno. El primer
funcionario de la nació u in capite, solemniaza la
fl'stividad en la que muy pocos son los que se
eximen de tomar p&gt;trte.
Hay acaso más libertad aquí donde toda man~festación piadosa uimana de exponteano movimiento individual; libertad necesaria y justa en
los países antafio dominados por el despotis:::..o
teocrático y unitario que ha creado la incredulidad absoluta, con10 reacción contra las exigencias
de un poder suspicaz é intolerante.
,..,.;

La aboga&lt;l11. mexicana ha hecho su aparición
ruidosa en la barra de los salones de jurados.
Allí donde todo e3 afectísmo oratorio, diti"ambos y pasión; allí donde vive aún entre girones
de los discursos de la convención, el ideal soil.ado
por Juan Jacobo y se repite noche á noche este
mot1ólogo de Juan Valjean á aquella frase de Fantina, la sefiorita abogada encuentra un escenario
adt-cuado y público bien dispuesto á recibir la
simiente del feminismo.
Sin las reiteradas conminaciones del Juez, la
concurrencia que presenció el primer debate público en que toma parte la seil.orita Sandoval, baoría aplaudido ruidosamente desde que empezó su
peroración la defensora.
La novedad de! acontecimiento atrajo al público, y el trrnnfo de la Srita. Sandoval (!03 defensores llaman triunfo al veredicto satisfactorio para el acusadv, como si hubiera un verdadero
combate entre la sociedad y los delincuentes), el
triunfo la hará famosa y pronto será numerosa
su clientela.
Acaso dentro de poco, el hábito de ver á la
abogada en la tribuna, destruya el prestigio á
cuya virtlld aplauden hoy en ella á la mujer y no
á la profesionista. Entonces vendrán las verdaderas luchas, las de prueba rara las fuerzas de la
mujer, que tendrá que igualarlas en capacidad
de impulso y resistencia á las de sus colegas.
¿Hay en el inovimiento feminista algo anti-natural ó es que nuestro juicio violentado por la
costumbre se engalla al asignar á la mujer funciones sociales prop:.as, distintas de las que ha
desempeflado siempre el sexo fuerte?
En buenahora que se redima la mujer desues•
clavitud y que vea horizontes más allá de los oficios serviles y mal retribuidos; pero entre una abogado de tribuna y una médico, las p1·eocupaciones
sociales dirigen la simpatía general hacia la que
cumple mejor la misión humanitaria que ha sido siempre el noble distintivo de la mujer en este
mundo.
Dick,

-------..·-------,outim ~tntral.
RESUMEN.-EN EL EXTREMO 0RIENTE.-REVIVEN
LAS AMBICIONES BRITÁNICAS.-NUEVA ACTITUD
DEL GOBIERNO INGLÉS ANTE LA CORTE DE PEKIN.
-INTERVENCIÓN JCUROPEA EN CHINA,-DECLARA·
CIÓN DE MINORIDAD.-!NGLATERRA Y RUSIA FREN·
TE Á FRENTE.-PREDOMINIO EN DISPUTA,-MoTINES EN COREA.-CONFLICTOS POSIBLES.-NuBES AMENAZADORAS.-LA ALIANZA ANGLO-JA·
PONEliA.-CONSUMMATUM EST.-LAS CONFEREN·
CIAS DE p ARÍS, -LAS DEMANDAS DE LOS ESTADOS
U NIDOS Y LAS CONDESCENDENCIAS DE ESPAÑA. RUMORES DE ABDICACIÓN,-CAMBIO DE DINASTÍA.
-LAS PUERTAS ABIERTAS AL CARLISMO,-MOTI·
VOS PARA RECHAZAR ESTA NOTICIA,-CONCLU·
SIÓN.
Aparte de las complicaciones que pudieran sobrevenir, por la solución.que dé la comisión mixta
internacional de París al asunto deFilipinas,nuevas y más pesadas nubes se amontonan en el 1ejitno Oriente, donde parece que están ahora fijas
fas miradas de todas las naciones. Acaba de comunicarnos el télegrafo la nueva actitud asumida
por el ministro inglés en la corte de Pekín. Como
si el gobierno de Salisbury cobrara nuevos bríos
despué3 de sus recientes triunfos sobre la diplo-,
macia francesa, y quisiera dar al mundo una explicación completa, siquier sea amenazadora, de
sus recientes formidables armamen~0s, Mr. McDonald acaba de presentar una serie de propo3icio-

nes·, que se suje.arán á la deliberación ~e los:ministros extrirnjeros, por las cuales se _quiere llegar á.
una directa é inmediata intervención en los ~suntos interiores del Celeste Imperio. Preténde~e en.
ellas cercenar de una manera franca Y abierta,.
la libertad de un estado soberano, desconocer h
autoridad de la Emperatriz viuda, devolver al
misero Emperadol', desposeído del trono, su influencia en el gobierno y su ~uerza eu el_ poder,
garantizar arnpliitmente las vidas y prop1edadesúe los extranjero::1 é inmiscuirse. hasta en J~s castigos que suden imponer l?s tribunales chm~~ _á
los que desconocen la autondad soberana del HlJodel &lt;Jielo.
Podrán acaso los representantes de las potencias europeas discutir más ó menos la ingerencia
propuesta por el ministro britán~co; babr~ alguien
que quiera defender la soberam~ de Chrna para
darse el gobierno que guste y dictar leyes para
su ré&lt;TÍmen interior de que él solo es respons11ble;.
quizáºJ¡¡s tendencias manifestadas no pasen de un
proyeeto, porque Rusia, con.st~tuida desde hacd
tiempo en firme apoyo y dec~d1do protector d~la
política china, se oponga abiertamente_ á_ esa 10t1,rvención franca, que rompe las tradiciones delos pueblos y reduce al gran in:ip.:rio mo~ol á ~a
triste condición de un pueblo s111 soberama y s111
derechos autonómicos, pero es lo ciertc que esta.
nueva acLitud viene á cambiar en mucho la fase
en que parecía haber entrado el embrvllo oriental.

*
**

No existe ni puede existir, en seint•jantes condiciones, la inteligencia cordial, el modits vivend'(!
q.1e nos habían uuunciado como existente ya ~ntre Rusia y la Gran Bretafla, las dos potenciais
que se disputan á porfía el predominio sobre aquella rt&gt;gión. Desairada un punto en sus pretensiones Inglaterra, aparentó retirarse cumo en derrota, simuló someterse á lo inevitable, é indicó que
abandonaba el c.,mpo á su odiada rival; pero sobreviene inesper adamente el episodio de Fllshodu,
se envanece con los triunfos ue Kitchener, llega á
pronunciarse-y asilo anuncia en algunos diariosla palabra decisiva deprotectotado sobr1:1 Egipto,
para dar forma legal á la dominación ejercida sobre el Jedive y sobresus tierras t'.&gt;das conquistadas y por conquistar; mirase lacorrecta retir1tda de
Francia, para. evitar un rompimiento, como unJ
de sus grandes triunfos modernos; y orgullosa
con esta. serie de acontecimientos que colma.u Sll
ambición y hal11gan su vanidad, vuelve sobre su:;
pasos en el ex.remo Oriente, pretende ejercer denuevo el predominio que por largos allos .ba. ejercí•
do en aquellas apartada3 regiones, abiertas después á todos los apetitos, é intenta en su primerpaso clavar la garra eu d corazón mismo dt:1 Imperio chino.
Si es verdad que la política de Pekín ha estado apoyada, según las jndicaciones intnesa-das de San Petersburgo, pronto se verá. Si es cierto ese espléndido ai::slamiento de Inglateru de
que tanto se ha hablado, los propios con orgullo
y los extrafios con censura, nv .ba de tardar en.
saberse, que la intimación del ministro inglés, sujeta á discusión, es desechada por la mayoría de
los que representan los intereses de Europa en la..
corte de Pekín.
Y si después de este desastre, Lord Salisbury
insistiera en sus amenazas, no sería difícil que en
un conflicto violento encontráramos la 1,xplicación de esa actividad febril que ha agitado los arsenales británicos, de esos movimientos extraor·dinarios á que se ban entregado los navíos ingleses en todos los ma1 es, donde creen dominar como dueil.os y seflores. Veríase también á qué fines obedecía la concentración de fuerzas rusas
en Ja Manchuria, la congregación de buques moscovitas en Puerto Arturo y la actividad desple~
gada también eu los centro:; militares de Petersburg&lt;'.
Quizá sea posible todavía que el cielo se serene, que las nubes negras se disipen y que las tcnde~cias nuevas del gobierno inglés, en cuanto se
refieren -al Celeste Imperio, solo signifiquen una
ostentación de fuerza ante el débil y una demos•
tración ante los funtes, de que no se abandona
ni puede abandont1rse la política internaciona1.
que siempre ha guiado á la vieja Inglaterra.

•

***
Como aflaóiendo rn sombra á esos posibles
conflictos, un motín sangriento acaba de estallar
en las calles de Seoul, capital del reino de Corea.
Sujeto desde hace tiempo á cambios continuos y

Domingo 27 de Noviembre de 1898

EL MUNDO

-á oscilaciones incesantes, ese pequeflo
reino se halla como 11bandonado á :as
ambiciones de los vecinos. Unt1s veces
prevalece la influencia del Mikado, otras
triunfan los agentes moscovitas, y esclavo de ambiciones extrallas, ese pueblo
infeliz, que logró libertarse de la tutelll.
china, rio logra mantener su soberanía
ni encauzarse por los rumbos dti la paz y
la concordia.
Si hemos de atender Rl amparo que
busca el rey de Corea, con motivo del conflicto actual, pidiendo auxilio á los japoneses, habrá de pensarse que eo esta vez
los promotores de la revuelta tienen alguna relación con loe que ya son duefios
de la Manchuria é imponen su voluntad
soberana sobre todo el golfo de Petchilí;
que los rusos, cuar,do vieron que no podían retener en su poder al soberano, bus
can en las revueltas ondas de un motín la
milagrosa pesca que ponga en sus manos
todn el reino. Y volverán las rencillas, y
reaparecerán los rencores, y brotarán las
viejas ambiciones y las no extinguidas
rivalidades que han dividido hace allos á
rusos y japoneses por dominar sobre Seoul;
y si el Mikado no está solo en la a ven tu·
ra, si es un hecho la alianza anglo--japonesa de que otras veces seha hablado, la
revolución, al pitrecer insignificante, qUP.
ha ensangrent1do las calles de la capital
corean11, puede ser, como las proposi•
ciones de McDonald, causa y origen de
nuevos conflictos, motivo y ocasión de
serias complicaciones, que repercutirán
desde aquellas costas apartada¡, hasta el
seno de los gabinetes europeos.

-.Damas Mexicanas.

X.X.X.

{icuazeLaó dv vuyv.
LA CAPILLA SIXTINA.

*

***
Acaso pensando en la magnitud del sacrificio
y teniendo en cuenta el inmenso dol?r que ha d_e
contristar á la augusta seflora que nge los destinos de Espafla en nombre de su amado hijo Alfonso XIII, se ha lanzado á los cuatro vientos de
la publicidad la noticia de que, firmado el tratado de paz definitivo, la reina regente D~fla _María Cristina renunciaría su poder y abd1car1a el
trono en nombre del rey á quien representa, dejando para siempre el país y yendo á ocultar á
á la tierra de sus parientes su tristeza y su
amargura. Pero si se explica, aun ~ua~do no
se admita la posibilidad de esa abdicación, no
cabe creer la noticia que como consecuencia se
daba á un acto de importancia tan tradscendental:
decíase que la renuncia se haría en favor de Don
Carlos de Borbón y hasta llegaba á afl.adirse, que
dominados los trastorBos que necesariamente habría de ocasionar el cambio de dinastía, Don Carlos de Borbón habría de abdicar en favor de su
hijo Don.Jaime.

también sería que pusiera la munarquía
en manos del carlismo odiado, a borrecido, repudiado por todo lo que piensa, por
todo lo que siente. por todo lo que vale
en la asendereada Espaiia.
Noviembre 24 de 1898.

**
reducida

Dolorosamente
á la triste
condición del vencido, sigue Espafla la
vía de am11rgura que le imponen sus vencedores en las conferencias de París.
Desecharon primero los comisionados
americanos la aceptación de toda responsabilidad en la deuda cubana; apresuraron todo lo posible la evacuación de
Puerto Rico, para tomar posesión inmediata de
la rica y floreciente .Antilla, deseosos de recoger
en breve plazo el fruto de sus victorias; apartándose del sentido literal del art.fculo tercero inscrito en el protocolo de la paz, pidieron después
la cesión de todo el Archipiélago filipino, el abando no completo de la soberanía espafiola en aquellos territorios, y por fin amenazaron con romper
las negociaciones y comenzar de nuevo }as hostilidades, si en plazo perentorio no accedían los
comisionados espafloles á todas las demandas.
A ese punto han llegado Jai; negociaciones. A
fines de la presente semana espira el plazo sefla1ado, y todo bace creer que, cediendo a esas exigencias, la comisión que preside el seflor Montero Ríos y que representa los intereses de la monarquía espafiola en las conferencias de París,
tendrá que doblegarse á todo lo pedido y conceder todo lo solicitado, para no ver á Espana enVUP,lta de nuevo en los horrores de la guerra extranjera, para la cual estaría menos preparada y
dispuesta que lo estaba en la pasada primavera,
cuando las resoluciones adoptadas por el Congreso de los Estados Unidos la impulsaron á una lueha desigual.

399

SrUa. Matllde de Olava.rrfa y Landá.znri.
Fot.ograf!a de Vallet.o.

Por más que la noticia haya tomado su origen

P.n Londres. centro financiero del mundo, en donde generalmente están bien informados sobre la
política universal, y en donde· se sigue con cuidado la marcha de todos los pueblos, por los intereses británicos que más ó menos se ligan en
asuntos financieros con las di verSlls naciones;
aunque posteriormente aparezca confirmada la
nota por cablegram1t de Madrid, nos resistimos
á creerla, t1mto en lo que se refiere á la abdicación de lA Reina Regente, como en la consecuencia que se sefl.ala ba, abriendo las puertas de lamonarquía espail.ola á la reacción carlista, que no
tiene ni puede tener simpatías ni adeptos entre
las clases ilustradas y entre los grupos directores
de la nación.

*
**
No podemos creer que la augusta matrona que
ha resistid o firme y serena todas las tormentas que
se han desatado durante la minoridad de su hijo,
que ha desafiado todos los peligros, que casi desde el nacimiento han amenazado á Alfonso XIII;
no podemos pensar que el espíritu varonil de la
noble seflora que ha vencido tantos obstáculos y
ha visto serenarse tantas tormentas, decaiga ahora. Dura ha sido la prueba, larga y prolongada
la crisis, dolorosa por demás la situación actual.
No ea ahora el motín de Villacampasofocado en su
cuna; no se trata de agitaciones republicanas,
faltas de cohesión y exhaustas de tendencias eficaces; no tiene en frente el movimiento carlista
odiado por las clases ilustradas y que sólo eI.t•
cuentra eco en regiones limitadas de Espafla: se
halla delante de la gran liquidación de la derrota; tiene que presenciar el dol9roso trance de ver
destruido el imperio colonial que heredara; tiene que ver cómo caen uno á uno los florones más
ricos que formaron en otros tiempos la corona
de Espail.a. Pero precisamente para estas situaciones graves, dolorosas, es para lo que se buscan los espíritus fuertes y los corazones de gran
temple.
Dona María Cristina sabrá resistir como antes
y cuidar hasta lo último la herencia de su hijo.
Mas si de~graciadamente llegara á vacilar, si en
su alma agobiada de angustia crevera ver impo•
sible la coronación de Alfonso Xfil, imposible

Como dos gigantescos brazos que se abr~n
l'n actitud atrayente, las columnatas de la
plaza de San Pedro imprimen,en el que por
primera vez las mi~a. una se1Jsación inolvid11 ble. Yo creo que Bernini, al trazar los planos ..:e la monument11l conptrucción, presintió
con la maravillosa clarividP.ncia del artista
el griLndiorn efecto que habla de producir
ese á modo de enorme abrazamiento pt'trif1cado que, encerrando en ~u fondo central la
~r11n parroquia del catolicÍ!!mo, parece clamar lncePantPmente: "¡Venid!"
El cuádruple enfilamiento ctrcul11r de
aquellas 372 column1Ls y pilastras de dórica
factura, tan precisamente colocadaij que, vistas desde un punto determinado de la plaza,
aparecen formadas en simple fila, y coronado con 162 iconos. es una portada digna del '
.. gregio pa!Rcio graciosamente cedido por el
Gobierno de Italia al Sumo Obispo Romano,
St ñor de conciencias.
Deilcendemos del carruaje para darnos el
goce de recorrer paso á pa~o 111 cohomPata
antes de penetrar en la mansión pontificia, é
iomediat11mente nos rodea un verdade. o enjambre de ciceroni, ruidosos y gesticulanteP,
que á grito partido nos ofrecen sus Pen-icfos. EntAblase una. verdadera lucha por obtener la preferencia, pues nuestro moreno co,
lor les ha revelado nuestro americano abolengo, .v ellos conocen y estiman altamente
la munificencia de estas tierras. Uno de nues•
tros acompañantes se decide por fin por un
mozuelo, ap11r,mtemente listo y avbado, que
anuncia á grandes voces que, ademád de
conocer al dc'dillo la morada de las papas
ppr haber nacido en 1'1111. b»jo el glorioso pontificado del señor Pio IX(q. e. p. d.) á qui~n la
santa memoria de su padre hRbla l!ervido de
.
carabiniere, él hablaba francés y podfa traba7ar en esta lengua para la mejor comprensión de los
señores americanos.
Y, para probar su dicho, empiez!I. á contarnos con
vertigi::opa rapidez, que el obelisco que se yergue en
el ceutro de la plaza fué traido de Heliópolis por Calfgula para ornamento del antiguo Circo Vatican&lt;' ·
que por orden de Sixto Quinto fué transpostado á J~
plaz11 de Sac Pedro y erigido alli el 10 d11 Septh robre
do 15·6. bajo la dirección de Domenico Fontana: que
durante esta última operación acaeció que el dicho
Fontana no cuidó de calcular la resistencia de los
cordajes, porlo que la empresa hubiera fracasado 4
no ser porque el marinero Brasea, de Bordighera gritó, no obstante que toda exclamación estaba pl'nada
de muerte, "Acqua allefuni" (agua á las cuerdaF): que
tal consejo si¡üyó al arquitecto y al obelisco, en r11compensa de lo cual el Sumo Pontifica habla acordado á
la familia del marinero y á perpetuidad. el privilegio
de proporcionar á la Iglesia de San Pedro todu las
palmas que necesita p11ra el Domingo de R. moa· y
por último. que ya tendria ocasión de ensetl.arnos ;n
cuadro hecho por su mano y que representaba la narrada escena, el cual ponla á nuestra disposición al
módico precio de treceme lire . .... .
Por lo visto, en cuestión de precios el hombre sólo
hablaba italiano.
Tomó alientos, y preguntó:
-Naturellement, ces mes1,'1eurs visiteront man cher
Vatican?
y ·á nuestro asentimiento, manifestóse dispuesto á
gestionar lo necesario ante la guardia palatina.
Mas ello no fué preciso, pues el Doctor z ex--Presid:ente d-, una república centro americana. que babia
deJado el poder por la ingratitud del pueblo según él
y por la desvergüenza de él según el pueblo. mostró
un permiso de visita signado por su Excelencfa Reverendfslma Monseñor Ricci--Paracciani, Mayordomo de
Su Santidad.
Entramos, pues, por el Portone di bronzo, rindiónos
cortesmente d cuerpo de guardia de los Suizos-que .
con sus chillantes uniformes de Arlequín, desdicen en
mucho de la augusta majestad de aquellos sitioe,-y
ascendimos los peldaños que conducen al patio de
San Dámaso, uno de los veinte patios con que cuenta
el Vaticano y en torno de los cuales están agrupadas
la11 l L,000 salas del palacio. Pasamos una visita á Mons11ñor Mayordomo, (quien, rodeado de numerosa empleados, funge de algo aai como administrador de
aduanas, pu~s el Vaticano, como el palacio de Letrán y el castillo de Castel--Gandoifo, goza del privilegio de exterritorialidad garantizado _por una ley de
la Corona de Italia), y pasando por la Scala Repia llegamos á una entrada lateral de la Capilla Sixtma, lugar á donde tuvo á bien conducirnos primeramente
nuestro locuaz cicerone.
La Capilla Sixtina es, sin duda alguna, la más precilld&amp; joya attfbtica del mundo entero, y su recinto
(40 5 metros X U metros) encierra las más altas creaciones de los más eximios pincPles.

�Oomtn¡r!' 27 de Noviembre de 1898

Huerto de Getbs.-manf.

401

EL MllNDO

El Monte de Jo¡;¡ Olivos.

Campamento del séquito del Emperador Guillermo frente á J ~rm1alt'm.

LA LECTURA DEL CUENTO DE HADAS. '
lJna vista general de J eru salem.

E x terior de la tumba de la Virgen Jlarfa.

�402

11.:LMUNDO

l)omln1ro 27 de Noviembre de 1898.

de ejecución las hace des
tacarae fuertemente sobre
La construcción data del
el fondo que se tc,rna asi
siglo XV y es m!Eticamente sobria, de llneamie11toe
en etéreo cuadro y hace
vastos y reg11l11rtls. y si no
resaltar con jó\'r11n maeUrla.
puede igu11lárPela á las cala~ composiciones principllla11 góticas que tan grapales.
tamente remutlven nu~11tra
Las cu11lee e11 uflert1n á.
admiración, no podemos
la Cre11ción del Universo y
tampoco ueg11rla qutl' re11á episodios de la vida de
ponde á las ml\.s extrictae
los primeros hombree b11~
exigenciAS estéticas, cuanta el Diluv!'l,conformeálas
do se contempla la ariuovenionee blblicae, y todas
uiosa e~bdtez de su bóvtlellas d11mueRtran no Eólo
da,ilumiuada por la templauna admirablA armonía en
da claririad que penetra a
la composición y un uso
través de l!U11 doce ventaatlnadielmo y perfecto del
nas laterales. garboeameucolor. sino también vastos
te rasgadas y adornadas de
conocimientos anatómicos,
vitrales multicolores.
revelados con la fidelidad
.\fas lo que asombra en
de un tratamiento genuinala Capillst Sixtina. lo qutl
mente naturalista.
asombra al grado de para•
El cuadro 8° particularlizarnos y ret,mernos en
mPnte,que representa el Di
Pila sin sentir el transcurso
Juvio. es de una verdad
dalas horas, son sus muros,
asombrosa. Mirase en mesus muros en que, h~jo el
dio de las aguas y á ,o le1os
Pnorme amparo de Miguel
p)arca de Noé, c .yos costa•
Angel. los maestros florPn·
dos van chocando con catinos del g-lorios,, sigl,:i XV
dáveres tlotantee, mil'ntr11s
viven en los tieinpoli á las
que algunos hombres, con
poderosas evocaciones de
la desl'spnación de la
sus óivinae obras.
muerte tratan en vauo de
En los frescos later,iles
11sirse de loe remos ..... .
está todst la escuela de FloEn primer té~minu está un
rencia, toda esa escuela rlnavío cargado de ge11tA;
ci. de color y de idea, alta·
en carga exc11Piva y los
mente plástica é inten~achoques repetidos y violenmente psicológica: el Perutos de las olas Je han hechoi!Íno, Sandro BottioPlli, 111
perdPT su velamen. y, priPinturic,•hio Lucas Signo
vado de todo socorro, mirelli, Casimc- Roselli Salviarasele ii.vadido ya por las.
ti, Bartolomeo della Gatta,
11gnas y próximo á zozoArrigo Fiammingo y_ el
brar. es profundamente con
ollmpico Ghirlandajo. Uno
movedor v.-r perecer as! á..
falta, uuo &amp;Olo, l\. quien d
la especie humana eu mearmonioso conjunto de esas
dio del rugiente elemento.
grandes firmas parece reLa cima de una montaña.
c-lamar con insistencia: Fra
rnrge por s?brc: el. agua
Angélico ..... .
con ap11rienc1aR de isla, y
Son escen11s todas, arranen Pila ban11e refu~iado una.
cadas á las pintorescas lemultitud de hombres y d&amp;
yendas del viejo Testo.menmuje1 e11. cuyos gestos exto, y sobre ellas. demasiap, esan de un modo II dmirado altas, ¡ayl para ser visble loe más diversos sentas como se quisiera, ostentimientos del dolor y de la..
tan el fulgor de sus tiar11s
des11Pperstción.
las efigies de unos treinDe M!guel An~el son
ta Papas, pintadas también
igualmente los profetas y
por Bctticelli.
las 11ibilas que ocupan los
La bóveda y el plafond
claros, intermedios de la
son de Miguel Angel Buobóveda. Al juzgarlos, die&amp;
narotti y considéranse co•
Condivi lo siguiente: "To·
mo la obra más completa
dos son verdaderamente
del insigne arti~ta, que Pm•
admirables, tanto por las
pleó en ella más de cuatro
actitudes, cuanto por el oraños.
natovlavariedad de loepa•
Un jovPn pintor mexicaños. Pero el más admirable
no,muerto ya,y que enudiadetodo11es el profPta Jonáe,
ba entonces en la Ciudad
coloc11do en t'l principio d&amp;
Eterna, explícábame estula bóveda; pues, por mo•
s áijticamentelas creaciones
do contrario á la forma de
del gra11 maestro, m!entr11e
Cómo se construyó la Iglesia Alemana d.- J'ernsalem
dicha bóuda, til tor11 o, rt por otro lado el Doctor Z.
preguntaba con tenacidad
!.-Acarreadores de escomhroe.
2·-Alb11ñilee.
3. -Cortadorea y acarreadores ae piedras.
coitado hacia adentdo, ~~~
al cicerone, si podrfa ver el
4.-La terre
5. -Preparando argamasa
6 -Camellos viniendo de las canteras,
efectos de la luz Y 8
sombras encuéntrase en e 1
cuarto de dormir del PaJugar más cercano de los
pa y se contentaba con Ir
á contemplar los carruajes y las cabalterizae cuando Imitando bronce y mármol, el cual conjunto surge de ojos dPI espectador, mientras J11s piernas, qu~. parelos muros y se eleva hacia la bóveda para formar en c .. n estar más cercanas. se encuentran en e• s1t10 máR
supo que su primer deseo no era realizable
Dljome mi ilustrado compatriota, que él considera- ella loe nueve campos en que está dividida Esparci- )Pjano, cosa aeombro,a qu11 demuestra la habilidad
ba esas pinturas de Miguel Angel superiores en alien- das por todas partee y pintadas por m,,do que aparez- de aquel grande artista en la práctica de la perspecto y perfección á todas las de Rafael. no obstante que can salientes. mirase gran número de figuras. con co- tiva"
En el paño del fondo, sobre el altar, está el gran fresl'stas gozan de prlmacla en la opinión genere!, y re- lores naturales uuae y bronclneae otras, cuya fineza
co de Buonarolatóme las peri·
tti, su obra magpectas y los dina concluido en
versos periodos
lMI bajo el Ponpor que pasó la
tificado de Pa•
idea de Miguel
bloIII
Angel antes de
Está pintado sorealizarse y que
bre una superff.
mi amable guia
cíe de 20Xl0m!l·
habla estudiado
troeyrepreeenta
en Aecanio Conel Julcio Final.
divi, discípulo de
DesgraciadaBuonarotti, que
mente el sitio
ebcribió la vida
que ocupa caredA su maestro en
ce de la luz eufi1553, con la aprociPntP, Jo qne ubación de é11te en
nido áloe desper
todas sus partes,
fectoe del tiemEn un principio
po, }tace dificil el
sólo quiso pint11r
estudio minucio •
4 loe doce apósso de tan co.loeal
toles, pero comobra del genio
prendió que la
humano. En torobra resultaría
no del Salvador,
demasiado exi
sentado eob:·eun
gua para la o¡,u·
trono de nubes,
Jencia ar 1 ultectribunal supretural de la capimo de loe homlla, y entonces
bres, loe bienaideó una á una
venturados a~-las compoeicio·
cienden á la glonee que hoy exisria llevados por
ten é imaginó
ángeles qne sosreunirlas por metienen titánicas
dio de un conjunluchas contraloe
to pictórico de
demonios, Los
columna,, pilaLugar del bautizo de Crlsto en el .Joi-dá.n.
pecadores, en
res y cornisas,
••

..
i

Domtngó 27 de Noviembre de 1898.

EL MUNDO

403

Mas ahora ocurre preguntar: ¿cómo y por qué, y
según qué ley se formau estos cidoutls, cuya boca
mas ancha se dibuja en la foto e11fora y fiuge una
mancha en el disco luminoso?
Para esto tenemos que explicar cuáles son loe principales movimientos del sol, mattllia ettudi• da con
gr1m empeño por los llbtrónomos y cuya dtl11cr1pción
minucio11a put'de verse, por,. j ..mplu, tlll las obr11s del
P . Secchl y del a,trónomo Fa) t'.
En el sol hay que coueidnar tre~ clases de movimiento. prescindiendo de su movimiento gentlr11I de
trulación
En p, imer lu!(ar, el sol gira sobre su eje como una
inmt1n•a peonza; pero no gira com• girana u11 cuerpo
sólido. de una v~z y de una pit'za;) todo él por igual,
es decir, con las mismas velocid11des angulares.
Las zonas del • cuad,,r van ml\.11 apr111a que hie restante~: en dar una vuelta tardau uno11 Vt-iot1cinco diae.
Las 1onaR polares v11n mijs de1:1p11cio: complttan su ciclo en treinta dlas poco más ó menos.
En esta d, culación sucede
algo p11recidu a lo 4ue vemos
en las coriieutes ae nuestros
rioe. En el ce11tro del rio la
velocidad e~ la máxima, haci, 1»11 orillas disminuye.
Pue11 d sül µartlce como si
fuera un rio circular de fut'go
y dtl luz. Por el ecuador va el
hilo dela corriente; los do11 po)011 son como las orillas abre•
ciadas
l:'n,cisamente estos movi•
miento11se puedtln seguir dt&lt;s·
de li&amp; tierr11 sigulenrto el wovimieutu de las manchas
Y tlbte f.,nómeno se ex¡,lica;
J hay una razón para ebta 11.cel1:rae1ón de la11 regiones,,, cuatoriale11, para ese nt, aso en
1118 zonas prc,ximae á los polos.
La exphcac1ón la d11n 10s astrónomus por t'I s .. gundo de
los gr1mdt11 movimientos del
sol, qutl es uno de los tres á
que 11u,es nos ref~rlamo11
T .. dala m11sa solar e111a atrave!!ada, constantementt', por
loe grandes agurice:ros -si la
p11labra vale- porque, en rigor, no llueve agua, llueve
materia hecha fuego.
Son como dos lluvi11.s, generales y permanentes: una de la
superficie hacia el centb Jiu.
vía que baja del mismo ~odo
que la nuestra. Otra, del centro á la superficie, es como
una lluvia que sube: ó si se
OSCAR HERZ,
quiere es una inmensa evapor~ción y a nuestra evaporac1ó11 equivale. La materia de
EL SOL Y SUS MANCHAS
la suptlrficie, aquellas nube13
blancas de que antes hablábaSiempre tuvo el sol manchas
moe y q 11e forman Ja fcto--ee•
quegiran,queee tran~forman,
fer!!-, en suma, toda Ja capa exque á veces se di viden, y que
terior..al contacto ó bajo la inal fin desaparecen.
fluencia delfrio del espacio, se
Fenómeno es este de las
eLfria y se condensa y aumenmanchas solares perfectameuta de densidad, y por ser más
te explicado por loe astróuopesada hacia el centro del 80¡
mo@,
se precipita á través de la
Según se dice, y por muchos
abrasada atmóaf-era, constitumétodoe parece comprobado,
yendo la lluvia de que antes
el sol ea un inmenso globo de
h3:blábamoe: la que cae. Lo
materia gaseosa, ó, s1 la pamismo exactamente euctde
Jabra vale, ultra gaseosa, en
con laenube11de aguaennuee•
cuvo interior la temperatura
tro globo.
puniera medirse por millones
P~ro cuando toda estamatede grados.
ria llega al fondo del 80¡ en
En el seno del POI todas las
que domina la altieima te~pecomblnacionee quim1cae están
r11tura, que al principio de 82 _
deshechas: acaso muchos cunte articulo mediamos por mipos que cone'deramoe como
lloaes de grados, todos loe
cuerpos simples estén descompuestos qulmicos 88 descompuestos ea elementos más
hacen: la materia condensada
sinplee todavía La afinidad
se dilata y haciéndose cada
quimica se halla en suspenso,
vez más y más ligera, vuelve
ó al menos. no se hacen sená subir atravesando Ja masa
tir sus efectos, porque las en- '
s~lar; e~ la lluvia que sube ó
trañas del astro de fuego son
Pl se quiere, es la evaporación
regiones de una disociación
de las reglones centrales del
total.
La llegada de Lord Kitchener á Dover.
a@tro, que también tiene su
cambio,
la superficie
s o • . - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ------mare¡¡.
evaporación como nuestros
larEn
por
estar rodeada
del eepacío, está sujeta á la influencia tl.e temperaturas bajlsi- lo que son las manchas solares. No son, en ve::-dad,
Ahora bien, esta d0ble lluvia que constantemente
mas: tan bajas, que acaso vayan acercándose al ce::o otra cosa que verdadtlroe desgarrones de la foto-es- atraviera la masa solar es la que entorpece su moviabsoluto dtl la termo-dinámica.
fera, que dejan al de&amp;cubierto las entrañas relativa- miento de rotación, como @e demue.tra por consideraDe donde resulta, que en la superficie solar hay un mente nPgrae del sol.
cionee de mecánica que no son de eete momento· auntrabajo constante de condensación por la influencia
Bajo citlrto punto de vista. nuestra tierra vale más que en cierto modo ~e comprende que as! deb~ ser
del frlo, y la afi id11 d quiu:ica recobra su imperio y que el astro del dia: cuando se desgarran nuestros porque es como si á una masa que gira 88 Ja atraviee~
se reunen los átomos y se reunen las moléculas como nublados, vemos el azulado firmamento Cuando ae por una serie de agujas. Y CJID0 por otra parte el ensi quisieran reconcentrarse en gotas y basta en polvo desgarran las nubes del sol vemos negruras.
torpecimiento es mayor hacia ¡08 polos que hacia el
impalpable. De esta suerte se forman multitud dA nu_¡Quizá esto tenga su filosofía y no de las más pe~i- ecuador, de abi que en éste la rotación sea más rábes blanquísimas que unas á otras se apelotonan en mistas!
pida que en aquellos.
formas redondeadas y constituyen la envolvente soPor eso en el sol hay siempre manchas. aunque paEsta circulación de la materia solar. este condenlar que desde la tierra descubrimos.
sajeras: la foto-esfera se de~garra, la foto-esfer11 se s11rse de nubes blancas en la superficie y dar luz y
A este conjunto dfl nubes blancas y brillantes es á. ch,rra, y siempre anda en perpetua agitación.
dar calor á_ los eapacios planetarios y Juego caer al
Jo que llamamod la foto esfe1·a, es decir, la esfera de
_]:'ero estos desgarros de la foto-e~fera no son super- centro y dilatarse y recoger calor para subir y conla luz.
f1C1ales: la rotura penetra hasta el mterior de la masa vertirl? en luz, es un mecanismo admirable, que hay es lo cierto, que sin ella el sol no seria para noso• solar; son enormes huec,,e; son abismos espantosos, ce del mmeneo astro una estupenda máquina produc•
tros Jo que es, sino una mancha muy grana e de for- son como embudos, cuya punta se huude en las en- tora dti calor y de luz, con su caldera en el centro y
ma redondeada Yernos al sol por s11 foto-ePfera.
trañas del astro de fue~o; son en rigor, vndaderoe su conctensador et: la superficie; pero esta circulación
Porque eatá probado experimentalmAnte. que un ciclones de aquella abra~ada atmósfera Y asf, por Jog agota también las energlas solares, hasta que llegue
gas, por alta que sea en temperatura, alumbra muy bordes del embudo, por loe flaucoe del abi@mo, se Vil para nuestro astro el momento del frio, de la muerte
poco: prueba de ello es la llama del hidróJ!'eno. .!:'ero en cierto mJdo g,,tear hacia dPntro, en hilos prolon- y de Ja sombra eterna.
que se espolvoree, por ejemplo, con pol\"O de cal, y al gadoe, las nubecillas blancas de la foto-esfera. Y hasDe todas mantras vemos en el sol una circulación
punto adquiere luz vivieima. La vibración de los cor- ta el extremo más estrecho del embudo se ve en for- análoga á Ju. que existe sobre Ja tierr.t para el agua
púsculos sólidos es la que engendra la luz. Ellos son ma dti un pequeño circulo negro.
de loe océanos. También se evapora, también sube
cambio, no pueden pasar de los antros d11l suplicio. Alli
e11ta el Infierno dantescamente interpretado. con la buca de Aqueronte y con el juez Mino11. A propósito de
é,te, cuéntase una antlcdota curiosa: El maestro de
ceremonias de Pablo Ifl, Cardenal Blaggio di Cesena, criticó duramente la composición dtl Miguel Ang81, t11cbándola de inmoral á causa rte sus desnudeces y pretendí) qu11 el sumo PontlficA ordenara la
suspensión de la pintura; más Pablo III que estimaba altamt&gt;nt6 el talt:nto de Buonarottl y que era un
PSpiritu sup..rior y amaba el Arte lejos de accederá
1011 de~eos de Biagg10, ordenó al pintor que continuo.
se su cuadro sin preocuparstl por nh,guna critica yPi
guiando sólo l11@inspiracionea d, PU propio genio. Miguel Ang..l, que supo las maquicionea d11J Cardenal,
decia1ó venguee y al efecto tr11ns'adó aus facciouPs
al lienzo dAndole el p11pel de Minos y l'nvolvienrl.o
castamente ,u cuerpo en una vibora enrmc11da. Reconoció11e Ctlsena y se quejó al Pap11. el cual q1 i ,o
ver la obra y exclamó deepu6s ingeniosamente:
-Cardenal, mis oraciones
pueden si,Jvar á un pecAdordel
J)Urgator,o munodtllinfinno.
En 111 Iofiernooe ha. pueste Miguel Angel.y t'D l&gt;I quedaréis.
Y hasta la fecha está alll
Biaggio di Ce11ena.
De~gratiad.amPnte el Papa
siguiente, Pablo IV, era de loe
puntos del Cesena y habló de
mandar de1-truir el cuadro, lo
quA se evitó gracias á Da11;.,¡
de Yolterra que cubrió eB parte las desnudec.:e del cuadro,
con todo dulor de su corazón.
Asi se aplacó Pablo IV...... ..
El cicerone y el Dr. z. regresan y nos 11visan q~e es ya
tarde hemos papado cuatro ho1 as en la Sixtina, y ¡pensábamos ver todo el Vaticauo en
una mañ1ñal
Sahm1,s nuudamente conmo•
vidoe ante lo que puf'de el \r•
te en manos de un elegido La
plaza de San Ptldro t'Stá po•
blada rle gente que sale de
misa Todos vamos 11u,!lencio,
aletargados por el éxtasis que
acaba de pasi r por norntros.
De pronto, habla el e)( Presidente:
-"Si vieran, l'n la caballer'•
za del Papa vi un caballo igualito al que yo montaba en las
revistas. y que tuve que dejar por allá cuando me vine ..
¡Cómo me ha conmovido ese
recuerdo!"

por decirlo a~i. los instrument~~ musicales de la gran
sinfonía luminosa Dti ellos parten las ondas de tlter
que vienen á herir nuestra retina, y que en nosotros
de1-pitlrtan esa sensación á que damo11 tll nombre de
luz.
Por (mcima de la foto-esfera, como si dijéramos d11l
nublado blanco y luminosa, b~y otra capa de hidrógeno. á que se da el nombre dtl cromo esfera, es dti·
cir, esfera del color, porque ~n efecto es ro11ada, pero
sólo s11 hace visible en circunstancias especiales, por
ejPmplo f'll loe ecllpe.-s.
RPP1tmie11do: eu el sol hay que comiderar tres partt-s: el interior masa relativamente sombrla. á t , mperatura inmensa.:, en que domina la disociación ml\.R
absoluta dt1 todos loe demtlntoe; la capa 11nvolvtlute
de nubtls condensada~ blancRs y luminosas, que es la
que vemos y á que se llama foto esfera; y por último,
otra capa de hid1 ógeno gener11Jm,.ut" invi,ible, y que
se dP~igna con PI uombre rle cromo esfera.
Y con lo dicho tenemos bastante para ct mprender

r

,

�404

Domingo 27 de Noviembre da 1898.

EL MUNDO

MEXICO MODERNO.

Vistas de la Tierra Santa.
Demasiado conociJas Fon y de gra•
tos recuerdos para todos los nombres Y
lugarei:i que repre11enta1;1 estas vi~t~s
que publicamos con motivo del v11tJe
del Emperador . .
.
E~ta considerac10n nos dispensa d~
dar descripciones que serian redundante"·
Los grabados por si solos dicen más
al seutimiento que cuanto pudléramoa
escribir nosotros.

La nueva iglesia de Alemania.
El Emperador de Alemania ha encontrado en Palestina hondas huellas de la
actividad alemana que desdti hace tantos siglos busca uu campo para sus
empMl!as, y safüfac~ión á sus aohe1011 rl'ligiosos en la Tierra Santa.
Carloma¡?no. di-bidament~ auto:izado por el Kalifa, construyo una igl~~ia y un hospital tin J t!TUtalem. El ed1f·cio quedó reducido á una n11na en
..,¡ tran ..curso dti los años y el terreno
fué comprado por mercaderes italian()s
de Amalfi, los cualt's _el año de lOJi!
con~truyeron dos hospitales para ¡,eregrinod - el d11 S .. nta Maria para muj&lt;-1rcs, y para hombres el de San Juan.
Este último e1&lt;tableciml1&gt;nto fué la
Cuna de la Orden de Caballeros de San
Juan. E..ta comunidad se htze cargo
del hospital, constru.t"ó un palacio para
P] Gran Maestre y habitaciones para
los otros miembros de la ordl'n. Los
monjes benedictinos edificaron laJglesi1t de Santa Maria.
En 1187, cuanao Saladino tomó Jerusa•em estableció su residencia en la
del Gr,in Maestre dti los ()aballeros de
Ran Juan y más tartie cedió toda la
propiedad á la mezquita de Ornar.
0

Casa de la pr:&gt;pledau de los Sres Terrazas.
Paseo de la Reforma.--[Legaclón de Bélgica.]

405

EL MUNDO

Deapués de Sa'adlno se hizo un hospital en el lugar
de J~ antigua igl11sia y construyose una mezqu~n.a _en
la parte noroeete del terreno. Todos estos edü1e1os
se rlett&gt;rioraron, permaneciendo en ruinas ha~ta ~869_.
En ese afio el Príncipe de la Coron11 de Prusia visito
Jerusalem y el Sultán le dió .en propiedad la parte
oriental e,n que estaban las ruin_as de que _hablamos.
Arqueológicamente es la porción de mérito menor,
ero t'n ella E1staba la gran Iglesia.
.
p Guillermo I acordó que se con.struyera en e~Muristan (el lugar de la antigua igles1a,?echa_ hoPpltal por
los sucesores. de Saladino) una Iglesia del Redentor"
Rubo difícultades extraordina.rlas para echar los
cimientos de la Ubrica Deecu.br1óse que la antigu_a
iglesia descansaba en c,tras romas, pues sólo un p1•
lar p•rtla de la roca.
. .
Añ~ y medio dP. trabajos y u_n gasto ad1c1on~l de
$150 ooó sobre los $250 000 que importaba el pn~er
prefuesto fueron necesarios para las obras -~a~1zas
dE'I mampostería quti soportan el peso dt&gt;l ed1_f1c10.
Nuestro grabado muestra los métodos onent!lles
empleadns para remover los escombros y constrmr la
iglesia del Salvador.

.. -~ i~·
,.·

~-·

¡ft§;#.'t(tl?

);;jf,._:t&gt;

La receDción al General Kitchener en Inglaterra.
Mncho antes de que el bote Calais, con el Sird.. r á
bordo estuviera á. la vista, el muelle di: Dover habla
eido invadido enteram.,nte por la multitud que acudía
ansiosa por dar la bienvenida al vencedor de los dervi~es, y vengador de Gor~on.
.
En cuan ro el j?enerai K1tchener saltó á t1.,rra, el Je•
fe militar dPI puerto, General William Buttler, r el
Mayor. Sir ,Villiam Crun.d~ll, ambos d~ gran umforme se adelantaron á , ec1birle, en medio de los aplausos'atronaJoresy 101&gt; hurras de todos los espectadores.
Dt!sde que Lord Kitchener pisó t&gt;l _suelo de su patria. 1&lt;u viaje ha sido una marcha tr11;1nfal. En DovP.r
los Highla11ders le form,iron guardia de honor. El
Mayor de Dover le ofreció U? bauq•tt&gt;te, y de ~lli fué
llevado en triunfo á la estación dP.I ferrocarnl. Una
compañia dP. grarrnderos habla formado valla desde
t"l Hotel de Lord Warden hasta la estación; pero lejos dti esforzarse en contener á la multitud. los soldados mismos aclamaban al General y se
acercaban á él para estrecbarle ]amano, Eo Londres fué recibido por los
príncipeJ Cristián Victory Francisco y
Adolfo d11 TP.ck; Lord Whol3Pley, el
GPneral Maurice, Sir George White y
muchos otros miembros de la nobleza
fueron á recibirlo y se disputaron el
honor de ser los primeros en felicitarle
por su triunfo.
Un grupo dA policlas Je escoltó hasta
las antesalas reales, donde.estuvo algunos momentos recil:iiendo innumerables muestras de afecto, y desaués
conferenció con el Príncipe de Gales.
Vi,itó á Lord Salisbury y por último,
fué á pasar un dla á Balmoral, donde
recibió cumplimientos y felicitaciones
de la Reina.

...

--.;:::··,..

,,,

-~....,..

,·

0

también por el frio de la atmósfera se _condensa en
nubes también cae en forma de lluvia, y otra vez
sube ~l seno de los mares, encendiendo, de paso, no
nueva luz, pero M la vida vegetal y la vida anim~l.
El tercer movimiento de la masa solllr es prt1c1samente el que explica las manchas solares, porque es
el de los grandes ciclones, que tienen dU boca ancha
en la foto-eefera, y que vistos como nosotros los vemos por el interior, fingen un espacio obscuro.
También los astrónomos explican con facilidad suma
y con grandes probabilidades de acierto la formación
de estos ciclones
y es que cada parte del todo aparece tan enlazado á
todas las partes del_ mismo todo en es•e admir~bl.e mecanismo, quelas particularidades de~ª?ª movimiento se
explican por i&gt;tros de los tres movimientos que hemos
enumerado, que era.n: el movimiento desigual de ro
tación de toda la masa solai:alrededor de su f"je, la do. ble lluvia de fuego, la que cae y la que sub.,, y por
último, los grandes ciclones cuyas grandes bases son
-las manchas taladros oscuros en la aglomeración ae
nubecillas blancas de la foto-esfera.
En efecto: la doble lluvia entorpece el movimiento
de rotación, que resulta mas rápido en el ecuador que
en las regiones polares.
Pero ~sta desigualdad en las velocidades del rfo
circular de fuego determina a su vez la formación de
los ciclones, ni más ni menos que en nuestros ríos la
Casa del Sr. Melber en la Reforma.
masa liquida comprendida entre dos filetes que tienen
[Construida por el Sr. Ingeruero Alberto Be,t, estilo Relna Aoa.J
desigual velocidad gira en forma de torbellino
Cuando un niño coje entre sus dedos la parte superior de una peonza, y con uno d11 ellos la empuja ha.
. .
cia adelante y coh el otro la empuja hacla atrae. la peonza gira. Pue~ as1m1s~o
en el sol cuando una zona gira con más veloc,dad qut: otra, 1~ parte mtermed1a
pu!"de girar también, y asi se forman torbellinos, trombas y ciclones S!_)lares..
De donde resulta que las manchas del sol no son fenómen~s extranos, misteriosos, inexplicables, sino bien al contrario, fenómenos senc1llisimos, naturales,
que dependen en último análisis de la dinámica solar.
. .
Al menos ta'. es la opinión de la mayor parte de los astrónomos, opm1ón bosquejada imperfectamente en el presente articulo.
JOSÉ ECHEGARAY.

México Moderno.
Aparecen hoy en estas columnas tres
ed1ficioR de los que f11rman el gracioso
y artfFtico "México Model'no."
Al iniciar esta sección hubiéramos
querido dar amplios pormenorP.s acerca de las casas que en ella figuran;
maR habiendo encontrado la natural y
delicada reserva de los primeros propietarios á quie11es nos dirigimos, los
cu:i.les nos manifestaron su deseo de
no dar pubicidad á los detalles relacionados con interese~ pRrticulares, hubimos de limitarnos á to,nar vistas fotogrAficaR del exterior de esas casas.

NUESTROS GRABADOS.

La lectura del Cuento de Hadas.
¿Cómo entretener á la. gente menuda para que por un rato siquiera se esté
quieta y deje dormir la siesta á papa?
La hermana mayor sabe cual es el remedio infalible y busca un libro y se da
á leer en voz alta uno de esos cu1mtos de hadas que tan gratamente absorben la
atención infantil, uno de esos cuentos en que hayogros que ~e comen á. los
niños, y gatos que hablan y calzan botas, y lobos que se c~nv1erten en abuelitp~~~-~~·da hace estremecerse los tiernos corazones con tanta e~ocíó!1 como
las periódicas aparicioBes de alguna b~ena hada que, ~on la mara vil.losa rnfluencia de su varita mágica, forma palacios en )os desiertos y convierte en ratones á los leones.
.
.
¡Mirad como escuchan los niños tales milagros! Mientras tanto, papá re•
posa por un instante del rudo trabajo, y cobra fuerzas para empezar de nuevo.

Domingo 27 de Noviembre de 1898,

Casa dtl Sr. D. Juan Dublán, Calle de la Penitenciaria.

L,08 Of\UTIV08 D6 Hf\Nf\MBOUOOU.
I
Boubou y Coumba eran dos nifios cautivos de
~ierto anciano. No obsrnnte su condición eran
&lt;iesconocidas para ellos lits miserias de la escla
--vitud y vivían completamente dichosos.
No se preocupaban por suorígrn;jamáshabían
inquirido quiénes eran sus padres, ni aún suponían haberlos tenido alguna vez.
Vivían bajv un mismo techo, se alimentaban
-en la misma calabaza, dormían juntos en un jergón y crecían, jugaban y trabaj ·t ban fraternalmente unidos por expontáneo afecto infantil.
En la soledad campestre de su vida, todo era
tranquilo: t1rn desconocidos eran para ellos los
grandes goces como las penas hond11s.
La aldehuela donde vivían llamábase Hanambougou. Era un simple caserío esccindido en una
.garganta de las montañas que dominan el valle
de Bakay.
El amo de los chi'luíllos, anciano apBcible y
amante de la soledad, los trataba con dulzura, dejando pasar inadvertidas sus faltas y les hM bl:.t•
ba frecuentemente de Allah, cuyo reino invisible
flota sobre la tierra, mas allá de l11s nubes, y envía algunos reflejos de ::,U esplendor sobre las rutas de los hombres. Los dos ninos amaban á su
sef!.or como si fuese un padre para ellos.
AlaFsanne (er::i el uombre del arci11no) pasaba
los días absorto en un éxtasis, copiaba los vení-culos del Corán en pergaminos, que pintaba él
mismo con imágenes, y se paseaba por la monta•
i'l.a solitaria. Pucas veces bajaba á lit llanura: lo
que sabía de los hombres h11cíale evitar todo contacto con ellos. Sin 1&gt;mbargo, no er11 un hombre
hosco y su rostro reflejaba graves pensamientos
iluminados por perenne sonrisa.
Su habitación era rúotica y humilde. Entre un
seto vivo de juncos tenía su cabafta de techo có11ico y por únicos muebles, un lecho de bambú y
una piel de carnero. Habí11 allí cerca otra cabai'l.a más humilde para los niños; un gi anero en el
que guardaba las cosechas; una estacada para
atar las cabras durante la noche y un rectángulo
arenoso rodeado de árboles, reservado para la
oración.
Boubou yCoumba jamás habfan salido de las
quiebras de la montafla. A quien les hubiese pre•
guntado desde cuándo estaban allí cautivos, le
habrían dicho: "Toda la vida."
Habían oído hablar de llanuras interminables
-cubiertas de villas populosas. Según Alassanne

Rllí era donde vivían los malvados y los miserables.
La gargant1:1 de 111, monta:il.a descendía hacia el
río en una pendiente de rocas: un 11rroyo bajaba, s11ltando aquellos escalones, bajo el bosque
de árboles gigantescos cuyos follajes c,cultaban
las lejanías de la llanura. El lecho del arroyo se•
mejaba una inmensa escalera abierta entre el túnel a~cendente formado de árboles y rocas.
:9etrás de Hanambougou se abre un valle rodeado de bosques. En ese valle t&gt;staban las tierras de Al11ssane, cultivadas por los eschvos, y
cuyos productos con la leche de Jas cabras, daban alimento á los tres.
Las estaciones del ailo imponían siempre los
mismos trabajos. La tierra del Sudán produce expontáneamente sus cosechas.
En la épo0a de la siPmbra, los dos cautivos quemaban las cañas, esparcían por el suelo las cenizas. desarraigabar, J.as yerbas nocivas, rompían
la tierra y enterraban la simiente. En las horas
cálidas se refagiaban á la sombra de una choza
y comían.
-Cuando t&gt;eas grande, me abandonarás titl
vez, decía Boubou á su compañera.
Nunca había pensado Coumba en esto y al oír
la frase de Boubou, se Pntristeció.
-1,Y ·p or qué había de abandonarte?
-No lo sé, replic.5 Boubou.
Amaban su desierto y no pensaban que hubiese un mundo fuera de él.
-¿Y á dónde iría yo? preguntó Coumba.
A dónde? Boubou no podía contestar y con
ademán vacilante:
- Allá, lt&gt;jos, á los países lejanos.
Coumba lloraba.
-Servir á otros amos, oh! no; Alassanne dice
que son malvados.
Y sus cuerpecitos, extendidos perezosamente
en un lecho de yerbas, se acercaroú estrechándose. Coumba, cuyo instinto de mujer ya des•
pertaba, dijo á su amigo:
-No, tú sí que te irás.
Boubou se defendía.
-Yo jamás me iré; jamás, repetía, y le brillaban los ojos.
Al caer la tarde, cuando la sombra de las montañas s~ extendía. regresaban á la aldea, con una
carga de leña en la cabeza y recogiendo al paso
las cabras.
Ocupábanse luego en preparar la comida. Mo-

lían el mafz en los morteros, encendían una hoguera en el patio y colocaban la marmita sobre
el fuego, asentándola entre dos. piedras.
Luego se reunían para orar er. la rústica mezquita. De pié detras del anciano, imitaban sus
ademanes, levantaban con él los brazos al cielo;
repetían sus palabras árabes, se golpeaban el
pecho, prosternábanse con la frente en el suelo
y clamaban:
-Allahl Allah!
A veces, á la luz de la luna, Boubou tocaba un
tamboril y Coumba bailaba.
Llt&gt;gaba la época de las lluvias. El arroyo con,
vertíase en torrente, saltaba los peldall.os de li.
roca y eus mugidos llenab1.rn el valle.
Los árboles refrescaban el tono mortecino de
su follaje y las f:1ldas de la montaña se cubrían
de césped tierno y jugoso. Los maizales crecían
y al evaporarse las brumas rojizas, el cielo se hacía mas profundo.
Los dos ni:il.os llevaban á p11star las cabras: cogí..n la provición anual de hoJas de baobab para
sazonar la pasta de mijo·y hacían cuerdas con filamentos de corte?as de árbol. Coumba, á la sombrn de las rocas, hilaba.
Y las altas yerbas crecían ocultando el fondo
de las gar:{&gt;1ntas, ·escalaban las alturas, ahogab.tn los frágiles arbustos y entre los árboles del
bosque formaban espesísima malla, impenetrable.
Despuéa, l11s sávias efímeras se iban secando,
el sol doraba las malezassazonando lofgranosen
la panoja amarillenta. Entrnces Boubou y Coumba pasaban el día en los campo9 ahuyentando
los pájaros de la sementera c·1aj~da de frutos.
Desde el amanecer hasta la tarde no hac~m
más que gritar, batir las palmas de las manos, y
tocar trompas parn espantar A las aves que revoloteaban sobre sus cabezas. En distintos lugares había espantajos que ellos movían con cuerdas desde su mirador elevado sobre troncos y
puesto al abrigo de los rayos solares.
Los varios espectáculos de la soledad mecían
la imaginación de los niños en suefl.os dulcísimos. Al amacecer, se evaporaba el rocío nocturno y las nieblas arrastrándose por la~ sinuosidades del valle semejaban un lago de plata tendido
entre aquellas montailas. Era la h ora nacarada.
El sol subía, subía hasta el z enit; cintilaban las
rocas y las malezas parecían zarzas encendidas.
Entre las y erbas tostadas las cigarras lanzaba n
gritos roncos y las aves buscaban abrig_o. -La na-

�406

EL MUNDO

Domin,ro 27 de Noviembre de 1898.

II

turaleza resplandecía. con tonos de oro fundido.
Pero luego el aire se ha.cía mAs transparente, las
cosas acentuaban sus contor11os y las cimas trazaban sus líneas sobre el cielo menos pálidc. Era
la hora azul. El sol declinaba, atravesando con
sus rayos oblicuos la, cresta umbrosa de los montes; en las barrancas profundas obscurecía ....
Era el momento de tono violeta que anuncia las
tinieblas.
Cierta mañana que Boubou y Coumba dormita.
ban en sus miradores, tres ginetes aparecieron en
el recodo del sendero. Detuviéronse de pronto y
uno de ellos se alzó sobre los estribos para explorar el valle con la mirada. Casi en el mismo
momento partieron al galope en direcciones divergentes. Boubou y Coumba, asustados, corrieron hacia el pueblecillo, á donde sólo llegó Bonbou. Coumba había caído en poder de los ginetes ..... .
Alassane convoca á los vecinos armados de fusiles, mt1s ya era tarde. Los extranjeros habían
escapado.
El anciano requirió su cayado ysu piel decarnero y bajó A los pueblos de la llanura que se extienden al otro lado de la montail.a. A poco regresó triste y resignado. Los merodeadores habían puesto á salvo ·su presa en Bammakou.
Boubou inconsolable pasaba los días muerto de
tedio y las noches, llorando.
-Cuando sea grande, dijo al anciano, iré á
traer A Coumba.
La seguridad con que hablaba hizo sonreír á
Alassane. Púsole la mano en la cabeza y mirAndolo, vió eu los ojos de Boubou una llama, que
hizo pensar mucho al anciano.
-Allah todo lo puede, Cuando seas hombre
ya veremos lo que sucede, le dijo.
A medida que las fuerzas deBonbou cobraban
vigor, la sementera. iba ensanchando sus límites.
Ya las mieses no cabían en el granero y con el
consentimiento del amo el excedente iba á venderse en la llanura. Boubou atesoraba.
De cosecha en cosech1\ Boubou se hizo hombre.
Un día dijo á su amo:
-Seil.or, no crees que ha llegado el momento?
-Ponte en camino, le contestó el anciano; toma este oro y que Allah te guíe. Te doy la libertad•
Y puso en las manos de Boubou todo el oro que
haoía reunido. El esclavo se arrodilló y le besó
los piés.
-Señor, ya eres muy viejo; ¿quién te servirá
durante mi ausencia?

Alassane, conmovido, lo
obligó á ponerse en pié:
-Hijo mío, Allah proveerá A mis necesidades. Sólo
una cosa tengo que pedirte.
Y su voz temblaba.
-Yo tuve hijos, un varón y una mujer; ahora estoy solo en el mundo. Trae
á Coumba; los dos viviréis
en mi casa y el viejo Alassane será vuestro padre.
Cogió un amuleto que llevaba consigo, lo colgó al
cuello del joven y le dió su
fusil.
-Ahora véte; el tiempo
es precioso.
Boubou abrazó al viejo y
dijo:
-Espér1rnos. Los dos volveremO:i, siempre fieles a tí.

Por un sendero de la monta:!l.a, que conducía á.
países desconocidos, Boubou se fu~ co~ el curazón lleno de esperanzas y el alma llumrnada porsu ensueil.o. A cada vuelta del camino dirigía loSojos hacia atrás y veía siempre la silueta blanca
del anciano que de pié, con ambas manos apoyadas en su báculo, de espaldas á u~ árbol, le seguía con los ojos hasta que se perdió entre la espesura.
Pero á poco se fueron o,mltando las cabailas
de Han11mbougou y se encontró el joven en la so•·
ledad de una boscosa altiplanicie. A cada paso,
oprimía con la mano Al cin!urón de cuero que
contenía el rescate de la cautiva.
En la opuesta vertiente, aparecieron á su vista.
campos extensos, velados de azul pálido, entre
colinas indistintas. Allí corrían las ondas del Níger y Coumba lloraba acaso, desesperando de,
ver á su compail.ero.
y fué dejando atrás horizontes iguales, preguntando en cada pueblo por el camino de Bammakou.
Llegó al fin á las alturas del Soknafi. El corazón Je palpitó cuando al salir de un bosquecillovió una inmensa llanura que se perdía á lo lejos,
entre las brumas.
Las sinuosidades de un río brillaban en eifondo del valle. Junto al río vi~ Boubou una ciudad.
magnifica cuyos tejados no eran de paja como
los de su cabafl.a. Entre el vasto recinto formado.
por altísimas murallas, había terrazas, minaretes
y en ciertos lugares hormigueaba la multitud. Sesintió fascinado.
-Bammakou, Bammakou .
Levantó los brazos al cielo y pronunció devoti1,mente el nombre de Allah.
Empezó á baj.1.r por una cuesta cuyas rocas.
minaba con furia un torrente, llegó á la llanura
y franqueó la puerta de la villa.
La opulenta ciudad de los mercaderes moros.
lo deslumbró. Vagó largo rato preguntando á los
transeuntes si conocían á Coumba. Había muchas.

.l!:L MUNDO

Domingo 27 de Noviembre de 1898.
mujeres de ese nombre, pero no reconoció á ninguna de ellas.
Desesperaba ya de verla, cuando al día siguiente, bajo el pórtico sombrío de la mezquita
de Ornar, encontró al paso á una hermosa joven
de andar violento. Su traje era de telas bordactas
de Segou y en los brazos y tobillos llevaba argollas de oro. La gracia y la belleza de la joven
impr~sionaron A Boubou, la expresión de este
rostro evocaba en él una semejanza vaga con la
~oumba de sus suenos, la sig,üó de lejos y pudo
ver que entraba A una casa suntuosa.
-¿Quién es esa mujer? preguntó Boubou tímidamente al esclavo que guardaba la puerta.
-Es la mujer de mi amo, contestó éste.
Boubou insistió:
-Y tu amo?
El cautivo le miró de reojo.
-Amet Fall, el mercader más rico de la ciudad.
Y a:iladió:
-Su mujer se llama Coumba.
Boubou desf111Jecía:
-¡Se llama Coumbal
-Sí, dijo el esclavo; ahora, largo de aquí!
Boubou, estupefacto, se retiró.
Sacó del cinturón un anillo de oro y compró
una vestidura hermosísima. Al atardecer, llamó
á la puerta de Amet Fall y preguntó al esclavo:
-¿Vive aquí Coumba, la esposa de Amet Tall?

-Aquí vive.
-Soy mensajero de un gran jefe de Segou y
traigo una misión para tu seil.ora.
Se le introdujo á un cuarto bajo en el que había cautivos recostados sobre los tapices. Unajoven de senos desnudos, con un collar de ámbar
en el cuello, condujo á Boubou por un corredor
oculto entre los muros hasta la estancia de la
seil.ora.
Coumba, recostada en un diván, con la cabeza
apoyada sobre el codo, llena de curiosidad vió
entrar A Boubou. Dos mujeres abanicaban A
Coumba.
Boubou se detuvo; tanto lujo lo p1tralizaba. L!l
fisonomía de Coumba traicionó una emoción intensa que inútilmente pretendió ocultar. Se incorporó súbitamente y entonces Boubou, cobrando valor, abrió los brazos.
-¡Coumba, gritó.
Iba á lanzarse sobre ella, pero Coumba contuvo su impulso y despidió á sus sirvientes. Cuando quedaron solos se puso en pié.
-Cómo! Boubou, eres tú?
-Sí, yo soy, dijo Boubou; vengo de Hanambongon, y la estrechó entre sus brazos.
-Coumba, Coumba, decía.
La joven tan conmovida como él, le acariciaba el rostro con sus lindas manos.
Mas su efusión fué corta. Amet Fa.U, prevenido

sin duda por las mujeres de la servidumbre, acudió, sa:iludo y amenazador.
Coumba al verlo, rechazó brutalmente á Boubou. El miedo la dominó y con voz débil pretendió excusarse, diciendo:
-Ha puesto la mano sobre mí.
Amet desenvainó el puil.al, y la brillante lámina resplandeció en su mano crispada,
Coumba á los piés de su esposo lo detuvo.
- Oh! esto no, suplicaba; pido gracia para él.
Boubou, inmóvil no comprendía nada.
Amet fijó sobre su mujer los ojos, lleno de sorpresa.
-Esto no, repetía ella con vehemencia.
El moro envainó su pufial y llamó á dos cautivos que apoderándose de Boubou lo llevaron
fuera.

III
Al día siguiente los habitantes de Bammakon.
veían en las callejuelas de la ciudad á un hombre devorado por la fiebre, que pedía agua. Tenía una mano cortada, los piés encadenados á
una barra de hierro y en el cuello una campana
pendiente de un collar.
La virtud de la esposa de Amet Fall estaba á
cubierto de toda sospecha.

o. TARDIF.

SUAVIDAD.
(DE GYP)

I

HO dias llevaba en Vichy, siguiendo á pié
untillas, por prescripción facultativa, el régimea severlsimo de recojerme á las diez,
evantari:µe á las ocho, alimentarme de zanahorias, espinacu y ciruelas cocidas, sin permitirme,
ni por asomo, echar una ojeada a las lindas criaturas
9._ue topárame al paso, de dla como de noche. "Si
Vichy no os cura- nablame dicho el doctor-estais
perdido y nada os sani&amp;ra."
I&gt;ecidime á desayunar solo en cualquier parte; y,
en lo to..:ante á la comida la hacia siempre en la mesa
redonda del hotel. Era esta tranquila y compuesta
de medianias: veteranos que relataban sus pasadas
climpat!.as, de modo que harían odiar la gloria a los
más belicOlles, algunas familias tan numerosas _eruno
respetables; una literata, cuya sola vlstame crispaba;
un excelente cura, perfecto caballero, tolerante y
hombre de mundo; una característica del teatro de
Moulios y una anciana llCOmpañada de su nieta. La
señorita Genoveva (sé su nombre por haberla oldo
llamar así A su buela) era la única persona linda de
la reunión: gentil, espiritual y blonda; de grandes y
rasgados ojos azules, aterciopelados y acariciadores;
una boquita pensadora y una tez de camella; en suma, la más deliciosa criatura que pudiese uno aoñar.
Una belleza apacible, con tendencias á lo etéreo; pero, sin tmbargo palpitante.
La miraba á la hora de comer, como el único objeto ª1!1'1·adable sobre que posar mi vista, y esto sin
ningun inconveniente para mi tratamiento. Las po,
Bitas, aún siendo lindas, no me hacfn fdiz; las admiro como preciados juguetes intangibles, por lo fráiiles; las respeto, más que las amo; para mi un baile mfantil me sirve de espanto.jo; las jóvenes bien educadas me abruman, lae ignorantes me impacientan; corolario: son pequeños seres incompletos á los ojos de
un barbaro como yo, que, prescindiendo de sus encantos, se extremecen de ante mano al decir: "Cuando pienso que á los cuarenta años, . cuando ya esté yo hllstiado y embr~tecldo, mi familia se decidirá
acaso á hacerme tomar estado con u11a chica lozana y
fuerte, respirando por todos los poros samd y vida;
ávida dA sabe:· y de recitar lo que sabe. ¿Qué será
de mi? Nada bueno de sPguro 11
Lo dicho anteriormente es con el fin de probar que
si yo miraba con insistencia á la sPñorita GPnoveva,
colocada ca@i enfrente de mi, ni ella corda riesgo en
lo absoluto, ni yo bmpoco .
A medida que los ba:iistas que hablan llegado antes iban tomando EOleta (ya hablan conclui_do su tratamiento, mmiserablt!sl!l) corrían los cubiertos hacia
un lado de la mesa. Mi vecino de la izquierda era
siempre el buen abate Silvano; empero el de mi derecha cambiaba casi a cadll comida.. Habfame tocado
sucesivamente tener á mi lado á un profesc,r de mineralogía que me hablaba sin cesar, sin cuidarse siquiera de que yo, sin escuch•rle, continuaba mi conversación con m1 vecino el abate; ora dos coroneles,
uno de dragonee y otro de linea, ambos gotosos, lo
que prueba que, ante la enfermedad, todas las armas
san iguales; ó ya un adolrscente de doce años, que,
haciendo proyectiles con migas de pan apuntaba al
interior de mi vaso y solla una vez más que ot~a dar

en ~l blanco.. Todo esto me tenia @in cuidado. No habla ido á Vichy para divertirme· de otro modo me
habri~ ido muy lej~s; temfa, al cÓntrario, encon'trar
en mi ~amino alg_u n llntiguo compañero, capaz de
descarrllarme volviéndome á mi antigua vida.
En fm, una tarde, al llegar á hacer por la vida vi
en ~! lugar que ocupaba el amable joven mancebo de
bot!ca(el delos proyectiles) á la literata, objeto de mi
ant1patlal Era una dama que frisaba en los treinta y
cinco afioe-. no _mal parecida, sin embargo; pero cargante, mona, ridículamente ataviada y soporífera has•
~a la par~d de enfrente. Intenciones tuve de retroced~~ é_ irme á. comer .a.fuera: pero teml romper el
e9uihbr10 de mi curac10n; por otra parte, el abate
Silvan_o me contempl11ba con su bondadosa sonriba
de~at1sfacción. Pensé que íbamos á echar juntos un
pahque sal-roso, haciéndo punto omiso de mi "mosca
negra" y me senté resuelto, volviéndole ligeramente

la espalda, sin afectación, con el fin de no presentarle más que el flanco.
Fué lo suficiente. Aprovechándose de que no me
era posible vigilar sus movimientos. me dió un feroz
codazo. seguido de un:
-¡Oh! dispense usted, cab.illero.
A lo cual y.o contesté con este lugar común:
-De nada, señora.
¡Ay! ~l hielo estaba.roto. Mi vecina se puso i relatarme, como una tarabilla, que el tratamieoto la hacia temblar como una azogada y que por esto me
babia golpeado el brazo. Insistió en saber si no me
habl~ "hecho daño." ¡~ra el colmo_! Yo la respondí á
reganadientes, pero siempre con fmura. Se necesita
tener muchos hígados para tolerar en un establecí•

miento balneario, á una literata que os fastidia y á la
~ual no os po~éis quit_ar de encima; pero unll de dos:
o es uno pollnco ó deJa de serlo. Me dijb que en un
tris estuvo el que fui,ra á Luchón en vez de venir á
Vichy. Respondila que habla hecho muy mal en no
poner este proyecto en ejecución, siendo los Pirineos
más agradables que Vichy.
-Son mu_y hermosos ¿no es verdad?-dijome ella.
-¡Se,berb1osl-fué mi respuesta seca.
Traté e!1. seguida de reanudar mi interrumpida
conve~~ac10n con el abate. ¡Que si quieres! Ella no
me deJo meter baza.
-Caballero,-insi8tió elia-os ruego que me con~eis alguna de v~estras excursiones por las montanas. ¡Serla tan fohz en otros! ....... ..
-Pero señora .... en verdad ... .
-¿Habeis hecho una excursión cualquiera? Al pico
dPl Mediodía ¿no tlB esto?
-Sin duda; pero ......
-Confiadme vuestras impresiones; serén deliciosas .. .. cuando uno forma parte de un circulo de esplritus escojidos ......
-Esplri.t us escojidos es mucho decir, señora; se suelen en~~ntrar también imbéciles como aqui. ... lo que
se exp.1ca por la aglomeración .........
--¡Ah! ¿sois numeroso.,?
-¡Oh! con exceso ....
-¡Di?~ mio! y yo que deseaba consultaros sobre la
probab111dad que tendría de ser bi11n acojida, al presentarme . . . ... .
-¡Cómo' ¿queréis presentaros al Jockey?-exclamé
estupefacto.
-¡Al Jockey! ¿Quién habla del Jockey?
-Me parece que' vc,s.
-¡Yol yo os hablo de El Figaro.
- Y ¿cómo diabl~s quereis que yo sepa sus lnterioridadesi'
-;.No sois_uno de los redactores de I!.,l Figaro.t
-Pero, ~enora, no he "scrito una sola lln"'a en él ec
toda mi vida. Ademll.s, me cauban horror los literato~ ....... .
Creia haber puesto punto final al interrogato-io·
pero, ¡quiá! ella no dejó de charlar un segundo, resul'.
tando de ahi que cuando me levanté de la me
sa, tenia un principio de jaqueca Tan luego comoel comedor estuvo vacío, hablé al muchacho que nos
s~rvia y le declaré categóricamente sin más explicae1ones, que ~e~eaba que me cambiase de sitio. Me
conte_stó mahmosamente: "Sé lo que quiere el señor;
cambiaremos toda la 111esa, con el objeto de que no se
note nada"
En efecto, al dia siguiente, á la hora del almueri,o
vi que el camarista babia cumplido su palabra. Tod~
la mesa había sido variada. Yo estaba colocaao del
lado opuesto al abate; édte. entre la literata y uno de
los milit~res que habitaban en el hotel. Senti á mi
buen vecmo, tan bondadoso y tan parPjo, que encont~aba todo bueno y bien, char,ando cullndo yo estaba
dispuesto á ello, callll.ndose cuando no le dirijla lapa19:bra. Al tomar asiento, vi que me habla tocado á simestra mano un caballero recién desembarcado y
que quedaban á mi diestra dos sitios aún no ocupad,&gt;s.

�Domingo 27 de Noviembre de 1~
Tenia. inmediatamente á mi lado, una pequeña eer- ó, hablando más propiamrnte, mi agua tibia, cuando
vllleta doblada con esmero; el otro cubierto ostenta- el abate Silvano, acercá.ndoseme, volreaba á mi alreba, enrollado en el cuello de la botella del vh.10, un dedor, como si tuviese algo que decirme.
-¿Qué mosca le pica á. mi caro abatel' Os encuentro
anilln marcado con PI número Jel cuarto, Fuéla señorita Genoveva la que, desorientada, así como su abue- muy diferente de como eoleis estar ....
-Caballero: tengo algo que pediros; pero temo mola, vino á sentarse á mi derecha: estas damas hablanl'e dirijido á ene Pitios de costumbre, loe que encon- •lestaros.
,-Pedid, señor abate: estoy seguro do que no me
traron ocupaaoe. Por supuesto, que no dejó de haber
refrlnfuños, lamento y recriminación,con motivo del molestaréis.
El honrado abate reflexionó.
cambio de lugares.
-Me parecéis un buen muchacho, muy bien educaAl apercihir que yo era su vecino, le. ~eñorita Genoveva se ruborizó y pareció vi!'iblemente iatimidada. do . .Vos no sereis capaz de cometer uua acción que
Por lo demás, ni una sola palabra atravesamos en el perJudique A otro ....... .
-~o, ciertamente
curso del almu~rzo; empl'lro á la hora de los poetreR,
volviéndose á mi y anegándome con loe efluvios de . -Muy bien. Entonces cesad de comprometer A esa
sus grandes ojos. con una vocesita baja, trémula y Joven ..... .
-¿A cuál joven? ¡Yo comprometo A una joyenl
avergozada, me dijo:
·
-Caballero, 1.tendria ue~ed la bondad de pasarme ¿Yo?
-¡Eh! vos lo eabei~ bien.
las c;ruelae cocidas?
-Pero, BPñor abate, no conozco á ninguna joven A
Me apreauré. accediendo A sus deseos, A pasar la lnman,a fuente, ya casi v11c·a,que tenia enfrente de mi, quien pueda yo comprometer ..... .
-En la mP11a .. . . vuestra pequeña vecina .... sabeis
notando, con satisiacción, que mi pequeña vecina se.
guía estrictameute el tratamiento, pues se sirvió una bien de quién hablo.
-Jamás la he dicho, por ahi te pudras, seño1 abacantidad de ciruelas, ante las cuales hubiera yo retrocPdido. Transcurril'lron a~I ocho dlas: regularmente, te..... . . .
-Es cierto. Ella es la que se inclina hRcia vos, con
al fin de cada comida. la señorita Genoveva. que decididamente tenla aires román ti :oR, me pedía indefeé- un aire tan tieruo. tan suplicaut11 á veces que Juetiblemente, en voz baja. las ciruelas ,..ocidae. qu" yo go .... por una seña...... un pistón bajo la mesa ¿Quién
mA hacia el honor de p.1oporclonarla. Hablando en pu- 11abe? Y todo el mundo nota eso.. . .
-E?, verdad. señor abate, que estoy estupefacto.
ridad de verdad Allano me las pedia con senc11lez.
Era un11 de es11s jói•enee tlmirlas, «"ducadas en el te- ¡.Sabeis lo qu" me dice mi vecina cuando se inclina con
mor, á las cuales se inculca una res~rva exag-erada. tau to amor á ipit Pues bien: muy baJatito me pide que
8e las r ecomiAnda que no rlan, que hablen quedito, le pase las ciruelas cocidas .........
á fin de no la llamara tención y gem•ralmente. se ob,- ¡Vamos! Y ¿por qué no las pide en voz alta?
tiene el ft&gt;cto cont, ario; pero los padres han cumpli- · -1Toma! Porque es una joven pudibunda ¡Ah! ¿sa•
cudis. la cabeza co11 aire de duda? 0d probaré que yo
do con su deber
Una mañana, después del almuerzo. tomaba mi café, .no miento nunca.

EN UN ALBUM.
A Matilde Ol11varrta y Landázurl.

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~

.

1

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~~
-~

-

~

i,·~

'

~1ejos rorrianticisrrios.
SUB-TERRA,
Cuando yo muera que cubran
con mis cantares el féretro;
que pongan por almohada
mis coronas y mis versos;
quiero llevarme conmigo
a la sombra y al mi!lterio
t0do lo que en estA mundo
brotó de mi pensamiento.
Que me lleven mis amigos,
sin lágrimas y en silencio
al rincón más solitario
del sombrio cementerio;
que miren que cave honda
la fo~a el sepulturero,
dondo no sea posible
que lleguA A turbarme un eco.
Que alli me dejen, que olviden
mi paso por este ~uelo,
ó que si se acuerdan digan:
sufrió mucho, pero ha muerto.
Y yo, dormiré entre tanto
soñando, si acaso l'Utño,
con mis desdichas postreras,
con mis amores primeros,
con las tardes dPI Otoño
y las noches del Invierno
en que, llegando á mi puerta
la Musa, toc'lba quedo,
se iluminaban de pronto
las sombras de mi aposento,
crujla mi ne~ra lámpara,
lanzaba queJas el cierzo,
yo deshojaba tranquilo
laR flores de mis recuerdos,
y Ella, tomando mi frente
que sellaba con un beso,
las blancas alas a brla
para remontarme al ciP!o.
Y como están cercado
con m•s cantares el féretro,
tal vez, bese mis coronas,
quizá recite mis versos;
v si entoncAs toma forma
io qu11 quedó en Pi cerebro
cual dedpu~s de los festines
en la copa quedai. lue11:o
las rojas luces del vino,
si aun se agita el pensamióntu,
yo os juro quA algunos años
después del triste Ruceso,
han de brotar de mi tumba,
hechos flores, cantos nuevos.

, .AmanPce Df'I sueño despierta.
is se abre de Orrente la puerta
Y la Aurora. va pronto é. salir .
ne la mar, que tranquila reposa,
Surca la onda de oro y de rosa
Blanca, nave que viene hacia aquí.
Del 9riente florido y riPueño,
Del leJano pais dd ensut-ño
Donde es roja del mirto la flor,
De 1dli viene la nave ligerR,
Por ti viene ;gentil primaver1i'I
Por ti viene en su nave el amor!

Alejéme con paso~ pricfpitados, contrariado, enviando al diablo A todas las jóvenes de la tierra; seguido
del bondadoso abRte que me per~egula diciendo:
-¿Vele cómo os he diflguetado ....... ?
La comida pasó sin incidente notable. La señvrita
Genoveva, más intereEante que nunca; con traj'I de
batista azul celePt&lt;1, crispaba mis nervios lo que noes
decible Ella estaba ahí, callada y correcta; movía, al
par que ci;mill y bebía sólidamente, sus manitas blancas y cucas. Este cnnjunto de discreción me abrumaba: ganas me pasaron de sacudirla y yo pensaba:
-¡Si tú supieras la sorpresa QUe te re~ervo ahora ..... . 1
LoR postrPs Jlegaron Esperaba con lmpacienciaq,ie
la señorita Genoveva me pidiese las ciruelas: temí por
un momento que, precisamente, por esta v1 z, no las
deseara. Felizmente se decidió.
-Caballero,-me dijo en voz muy baja, inclinándose
á mi, loe ojos húmedos y con una sonrisa estereotipa•
da en los labios-caballero, 1.tPndria usted la bondad
de pasarme las ciruelas CO(:[das?
Todas las mirad11s tornáronsl'I hacia nosotros.
Respondí con un11 voz estentórea que tizo estremecer los vlddos:
-¡Vamos, sl'ñorita, valor! Pedidme frllncamente las
ciruelas cocidas. ¡Ningún mal hay en querer ciruelas,
en Vichy sobre todo!
Y tomando la fuente s., la pasé La pobre chica se puso roja como una cereza y me miró cvndternada, l reo
que me tomó por demente.
El abate Silvano me envió, desde su sitio, un sio-no
aprobativo.
"
Y yo juré, para lo futuro, no alojarme sino en un hotel chic.

409

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA
~~·:0~ :'.·.··_,

..&gt;f4':)~'%,
·,-::-:.

P. FRANCH.

Misteriosa y callada, Margarit11
Cruza el sendero, con gentil donaire
Y aspira los perfumes y medita
'
l!:n el amor de Fausto, dando al aire
Sobre el cuello de lirio, el gran tesoro
De sus cabellos ,·ubios, ola de orol
Con su faz de Pierrot, reir parece
T&gt;ePde lo alto la luna,· en la r .. tama
Se queja el ruiseñor mientr11-s se mece
En un balance lánguido la rama,
Y e~bre el muro en la l!enumbra quieta
Mef1sto surge como roJa grieta!
MANUEL LARRAÑAGA PORTUGAL,

•
¡A LAM VJÑAS!
CA'NCION

¡Corr~m~s á las viñas, que ya entona
111 vendimia su c~ntico Eonoro
¡Baco desciende al mundo y e~ corona
con racimos de oro! '
Sepultemos angustias y dolores
Pn el fondo del va so cristalino
¡LlPgó el tiempo en que rnrgen log amores
de la e!'puma del vino!
Como enjambre de abejas zumbadoras
ya suenan en las viñas y 18garPs
'
las guitarras; la. risas bullidoras
requiebros y cantares.
'
Ya rueda el mo~to, en ola perfumada
con las notas de fiesta y alegria
'
de la flauta EÜave y rPgalada
que Anacreón tafila.
Besemos, bajo el pAmpano brillante
y !11~ uvas en luce.a d11 top11cio,
el pié de pis.ta y tuni,.11 radiante
de la mu11a de Horacio.

.Amanece. La Aurora despierta.
Ya traspone de Oriente la puerta
Y se pierde Pn el amplio zafir,
Cual se pierde entre el oro y I rosa
De la mar que tranquila reposa,
Blanca nave que viuo hacia aqui,
.Al Oriente florido y ri~ueño,
Al lejano pais del ensueño
Donde es roja- del mirto la flor,
Se dirige la nave lige1 a ....
Por ti vino ¡gentil Primavera!
Y te lleva en su nave el amor!. . . ...
F~RNANGRANA,

DEL LIBRO ''PURPURA"
El jardín está solo, voz alguna
Turba la soled11.d! En i&lt;L enramada
Teje arabescos pálidos la luna,
La luna con 1:1u faz enharinada
De insolente Pierrot. la luna llena
Que hace polvo de plata de la arena,

Y Pn la c9rrPta, cli\Fira la cuna
quP meciera A Melpómene v Talia
rt:citemos, al nyo de la luna
dramática poesía. _ '
En dPliciosa viña floreciente
pla~tada por t:1i padre bendecido
mi mfancia, pajarillo ufall?'eute '
tuvo risu~ño nido.
'
Desde entonces, mis oios de poeta
ve~ en las ~iñas nobles co.·azoneP;
labios de mieles rostros sin careta
y dicha sin traiciones.
¡Corr~mos á las viña11, que ya entona
la vendimia sn cantico !'ouoro!
¡BacG descien_de al mundo, y se corona
con racimos de oro!
MANUEL REINA,

Fig. 1.-Toilette de visitas para señorita.

MODAS PARISIENSES.

N ota.s útiles.

Eij muy de notar que ahora la moda se aleja cada
°"Pz más de todas las formas que presentan un ángulo.
Torlo es hoy redondeado, las chaquetas, las faldas,
lo~ adornos, las bocamangas y el descote.
Ya se han abandonado los cordones de seda que se
llevaban mucho este verano á guiHa de cadena para
el reloj; hoy vuelven é. usarse, como es natur!-ll. las
cadpnas de oro y, en todo carn, con turquesas u óp11lo~. El guante blanco sigue siendo muy de buen tono: según parece no des11parecerá.
DI cese que volverán é. usarse los baetonPe. pero no
creo que la moda triunfe, porque no añadirían nada
á la elegancia de la mujer.
Aún no han aparecido las modas de invierno y ePo
que han vuelto ya A Paritl las elegantes del gran
1Dnndo.
.
Si!?uen llevándose aún los traJes claros, y, cuando
el fre~co se deja sentir algo, endosan nuestras ele;:rantes una chaquetita roja, de pañete no muy fu Arte.

La moda está por las curRciones con las agu11s. Está uno gotoPO, paralitico, débil del pecho ó enfermo
dt'll estómago, pronto, el médico lo manda -A la estación de aguas, donde naturalmente, fil colee:a correspondient" lo recibA y lo desuAlla según la fól'mula.
Antes, cuando aún no curaba el a'1'ua, ~e recurría
á las virtudes de las pla::tas, dA los simples; v se hacían curaciones con las uvas: Plinio y Galeno hablaban de ellas.
La curación de las uv:tij a oesar de lo que pueden
decir nue~tros doctores de 11hora, no se han emprendido sin éxito; se h11ce de una manera maravillosa,
espPcialmente en los casos de anemia, disp~pPia, calambres del estómago, inapetanc1 a. sfeecionee gastrointr stinales, constipación (estreñimit-nto) y algunas
enfermfdades de la piPI.
En Montreux, -en Suiza, eJl Méran, en Pl Tiro!, en los
viñedos de las orillas del Rhin: 11n Saint Goar, en
Gr1:1utnach. en Dnrkheim, en Bavil'lra, etc , existen
establecimientos especiales, muy concurridos en la
época de la vendimia.

CURACIÓN CON LA UVA

_________.._______

Se hacen curaciones con las uvas des ie que lamadurez del fruto lo permite; la duración del tratamiento es de tres á seis semanas. La cantidad d0 u vas que
cada individuo consume, varia de uno á cuatro kilógramog al dla. tom&gt;tdas en cuatro comidas en el intervalo de l11s cua(es se hace un ejercicio' moderado
p~seando Se comienza por comer medio ktlo ó un
kilo para aumentar progresivamente la cantidad por
dia. No se c~men ni l11s peliculas ni las pepitas.
El tratamiento por las uvas obra como RUbstancia
alimA!ltlcia; como me~icamento temperante, exitante,
l~xat1vo; por los Alcahs, que disminuyendo su plastie1dad de la Faogre la hacen más fluida por los diversos elementos minerales, sulfatos, cloruros fosfatos
que reemplazan á las a'1'uas minerales.
'
'
L_as uva~ sA recogen frescas y se lavan.
Si se qu1erl'I tener un efecto purgante de la~ uvas,
se preferiran lsts blancas, poco azucaradas, acuosas
y no muy maduras.
Si, por el contrario, BA quiere 1 econbtituir una sangre empobrecida, conviene recurrir á las uvas negras, que contienen sales de fierro, tónicas y exitantes.
-

�EL MUNDO

410

Dom.Ingo 27'de Noviembre de 1898

Domlni!'o 27 de Novit1mt re de 1~ .

411

EL MUNDO

.,

Fig. 2 •.Jaeqnette &lt;Jasandra. Delantero y espalda.

Fig. 3-Boa farnesio.

más bien que de cobre estañado, y
deberá tener dos asas para poderdarle vueltas á voluntad. La tapadera deberá sobresalir como en el
cae'&gt; anterior, en toda su circunferencia de 5 á 6 centimetros.
Nóte11e que nunca se h11brán de
poner varias piezas en una cacerola, porque en este caso no se cocerían bien; cada pie.za se habrá de
colocar sola y en el centro de la cacerola. Cuando antes de la cocción,
completa de una pieza de pastelería, la parte superior tome color,
se la debe cubrir en todo ó parte,
con una hoja de papel engrasado,
porque este papel modera el calor ..
Estos ruedoP de papPl se preparan
con antelación y sirven varias veces.

COCCIÓN DE PASTELERÍA. SIN HORNO.

A falta de horno nos podremos servir de una cacerola. procediendo del
J110do siguiente. Se toma una cacerola que no esté en uso, de hierro ó
de cobre est\ñado; bastante grande, para que 1mtre sus paredes y las
piezas que se ha:van de colocar, quede un hueco de 2 á 7 centimetro11. Si
no se colocan las piezas sobre una
plancha ó en moldee, se debe:-á poner en la cacerola un sustentáculo
dt1 alambre capaz de sostener las
piezas. •stesuetentá.culo deja entre
el fondo de la cacerola y los paste•
lee un intervalo de quince á veinte
mili metros. Se colocan encima cinco
ó seis hojas de papel flngraeado y
eohre ella la preparación.
La cacerola se instala sobre unas
trébedes de siete cPntimetroe en
medio de la ceniza caliente de un
hogar, ó.e modo que se deje un espacio de dr&gt;e ii tres centimetroe entre
la ceniza ó rescoldo y la cacerola.
E~ta se cubre con uua tapadera querebase de los bordes de aquella como unos ochos centimetros al rededor. En la circunferencia de la cubierta se pone una coronade carbón
ó ascuas que no estando inmediatamente encima de la cacerola. la ex«
pone menos á quemarse y exparce
un calor más suave y más uniforme
sobre loe pastelea. !:!i la ceniza está.
demasiado caliente, se le retira un
poco de las trébedes, y se aproxima
cuando se juzga oportuno; es con•
veniente tener eieinpr~ dispuestos
carbonee encendidos, para reemplazar al rededor de la tapadera loe
que se hayan apagado y consumido,
porque es esencial que el calor sea
siempre igual. Se debe inspeccionar
constantemente la cacerola con el
mayor cuidado, pues la menor distracción bastará para que se queme
el pastel; la costumbre acaba de ponernos en disposición de obtener tan
buenos resultados con este procedimiento como con un horno. Para
lograr una cochura uniforme, se calentará primeramente y de un modo
ligero la tapadera y la cacerola antt111 de emplearlas y des puée se cambiará de postura de vez en cuando
la cacerola á fin de que por todas
partes adquiera el grado de calor
apetecido.
Cuando se carezca de fuego de estufa, podrán reemplazarlo perfectamente un escalfador ó una hornilla,
cuidando eiempr~ de que el fondo
de la cacerola se encuentre á 7 centlmetroe por encima. de los carbo •
nes. Este procedimiento es más cómodo y_ exije menas atención, pero
hace falta contar con una segunda
hornilla, para tener dispuestos en el
momento ne~Aeario más carbones
encendidos.
Si se utiliza un \19Calfador, nos podemos servir de una cacerola sin
mango, parecida á un molde de compota. Conviene que sei. de palastro

I

Fig.4 -.Jacquette tantasfa. Delantero y espalda

COCCIÓN SIN HORNO
DE EMPANADA\l DRI CARNE Y DE
PESCADO,

Se procede como queda indicado;.
solamente al principio delacocciün,
la cacflrola no Pstará puesta sobrelaP t1ébedes, Bino en medio de cenizas calientes que deben envolverla
hasta los bordes. Se guarnece la ta•
padera con una corona de carbón
1irdlendo1 de modo que cociendo la.
pasta por todos sus lados á la ve;;,
el contorno corre menos riesgo de
hundirse. Tan pronto como la pasta
haya tomado consistencia, ó sea aJt
cabo dA cinco minutos. se colocan
las tréberle¡¡ sobre las cenizas, en
t&gt;l ho:vo formado por la cacerola,
después de haber puesto en él nuevas cenizas calientes, y se continúa com., hemos dicho.

Según un célebre estadista, diez y nueve son los
mandamientos que deben observarse para alcanzar
con toda 1eguridad una larga vida.
El autor de estas nuevas tablas de la ley- higiénica
As el Rr. James Sewyer, Doctor en Medicma en Birmingham. Inglaterra.
He aquí los diez y nueve mandamientos, todos ácil~s de obeervar.
1° Dormir ocho horas.
2º Dormir sobre el cMtadoderecho.
3º Tener la ventana del cuarto de dormir abierta,
durante 1.. noche.
4º Tener un tapete en la puerta del cuarto.
5º No tener la cama contra la pared .
6º No tomar baño frío de esponja en la mañana, sino un baño de cuerpo entero á su temperatura.
7º Ejercicios antes del almuerzo.
8º Comer poca carne y cuidar que esté bien cocida.
~º (Para los adultos) no vever leche.

Fi¡. :i-Toilettes de paseo.

5. -TOILETTE DE PASEO,

1"-Modelo en paño griij, con incrustaciones de terciopelo malva bord11do La falda está hecha de tres
volantes y de llna túnica. El cuerpo blusa, bordado
también está formado de una espalda de una sola pieza y de un delaPtero cerrado en medio. Sobre el pecho nudo bordado hecho de dos 'J)untnP.
2ª-Cuello sastre en paño gris fierro, con doble pliegue recortado en dientes. PcqueñoF botones grises
deteniendo loR diente11. Gran collar curado por nn
nudo Luis XVI en terciopelo negro.

SECRETOS DE LARGA VIDA

F IG . 6.-GRAN CAPA DE PIEL .

Imitación de armiño imperi11l con motas. Cuello
avolantado . Cerrada completamente¡ cortada Agrandes pliegues.
F IG. 7,-SOMBRERO RUBENS.

FJg. 9-.Jacqnette de estación
10º Comer grasa en abundancia para mantener laR
celdillas que destruyen los gérmenes de las e11fern.ll
dadAs.
11º Evitar las intoxicaciones, destructoras de todu
esaR ce-ldíllas.
12º Ejercicio diario al aire.
.
13º No permitir que animales predilectos vivan en
los cuartos que se ocupan. Están propensos á llevar
con11igo g érmenes enfermizos.
14º Vivir en el campo,si es posible.
15° Cuidar de loR tres grandes males ó sea de la
bebida, de la humedad y de la corriente de aire.
16° Cambiar de ocupación.
17º Procurarse frecuentes pero cortas vacaciones.
18º Poner limite á la ambición .
19º Dominar el carácter.

Cuando las moras han llegado á
su completa madurez, se les reeoje~
se·les pone en una cuba, se les machaca y deja fermentar.
Lueji!'o que se acaba la fermenta•
ción, el liquido se aclara y adquiereun sabor v un olor parecido á. los
del vrno. En ese momento se extr.. eel licor, el bagazo se lleva ála prensa y el liquldo que escurre semezcla
con el primero.
Con 200 kllos de moras se pueden
fabricar 1001itros de un licor vinoso,
parecido al vino rojo. Si se destilan
esos cien litros de vine, se obtienen,
unos quince de aguardiente de regular calidad.
Como esta fabricación no exige
ningún cnnocimiento especial y está
al alcance de todas las fortunas,
merece estudiarse y practica rse.

\l

FIG,

piel y el huepn, Se ha calculado que una sola mosca
destruye as! 300 ó 400 aceitunas
El coccus alae, es otro ins• cto parásito del olivo.ataca las ramas y lBR hoja 11. Lavando las partes atacadas
con agua de caló rociándolas con petróleo se destru·
yen estos parásitos.

VINO DE MORAS.

·1

Fig. 7-Sombrero Rubens

FJg. 6-Gran capa de piel

Es de fieltro con gran draperia 11lissé bajo la falda
y orlada de blonda en la misma. Faldalevantada,con
un gran broche del que par!e un hermoPo penacho
blanco que alterna con otro negro de avestruz.
Gnn nudo de terciopelo á la izquierda de la copa.
FIG. 8. - CUELLO LOBENGRIN.
Gran cuello en zebelina abierto sobre un plastrón
y detenido en la talla por dos colas de zebeliua.
FIG. 9. - J ACQ UETT Bl DE ESTACI ÓN~ DBlC,ANTERO
De corte militar: muy sencillo y muy 11evero, con
solapas vueltas en toda la extensión y fijadas por
ocho botones fantasía; cuello vuelto, con orla de motitas de 11eda que ae repite en los guarda puños.
FIG. 10,-CUELLO CYRANO.

Es en chantilla y se compone de un cuello Médices
y de dos reversos reunidos por un pliegue doble en
terciopelo mirto. Cascada ne blonda blanca encua-

NUESTROS GRABADOS.
FIG . !.-TOILETTE DE VISITA PARA SEÑORITA .

Es en Jiiel de seda gris incrustada de bordados en
terciopelo gris. guarnición en zibelina. El bolero es
en piel de seda unida. Está drapeado y cerrado de
lado sobr., una Pepecie de reverso aconchado en terciopelo negro. Manga fruncida. Sombrero tricornio
en fieltro neg ro .
F IG . 2,-JA QUETTE CASANDRA,

Es de cheviotte muy fino, con una gran aplicación
bordad11 . Solapas avolantad11s con igual aplicación y
gran cuello ornado de zibelina.

PARÁSITOS DBlL OLlVO,

F IG. 3 . - BOA FARNESIO.

El enemigo del olivo más temiblees una pequeña mosca llamada téc•
nicamente "Dacus o!ae." La hembra
tiene un aguijón parecido al de la
avis,p a, c11n la cual pica las aceituíias v deposita un huevo en la herida i;u~ hace en ella; del huevo nace
un gusanito (1arva) que devora todo el _fruflo, no dejando má s que la..

Se compone de un pequeño boa de pluma negra y
de una gran aplicación de muselina plissée orlada de
pluma, descendier:do en cascada hasta la parte baja
del talle.
FIG . 4.-J AQUETTE FANTASÍA,

Flg. 8-Coello Lohe ngrln

Elegante Jacquette !lastre en paño neutro con bordados estilo renacimiento. El cuello está hecho de
seis piezas y bordado interiormente.

Fig-.10- 0nello CyraRo

�nnmine-o Z7 de Noviembro de 1898.

EL MUNDO.

412

drando lo~ reversos. Nudo de corbata en terciopelo
con la misma blonda.
FIG. 11.-GRAN TOILETTE DE PASEO.
Es de piel de seda azul obscuro muy ceñid&amp;, con un
cuerpo blu11a cerrado caprichosamente á la izquierda
por una aplicación de marta que empalma con •d cuello. Cintura de piel cortada en puntas. Aplicación de
piel en la falda.
FIG. 12. · · J ACQUJ!lTTE DE INVIERNO.
Cortado en triánguloa con solapas doublée de Ra·
tin. Abiertas sobre una camisola de bBtista. U aa
aleta fijada por dos botones fantasla lo cierra en el
talle. Además de terciopelo en panilla en los faldones y en las mangas.

TOMO II

.MEXlCO, DICll!.l\IBRl!j 4 Dlfl 1898

•

NUMBRO 23

OPINION OE UN CAPITALISTA EN MEXICO,
Acerca del Seguro sobre la Vida en

"LA MUTUA" de Nueva York
México, Octubre 3 de 1898.

Sr. D. Dona.to de Cha.peaurouge,

Fig. 11- Gran toilette de paseo.

DIRECTOR GENERAL DE LA COMPAÑIA DE SEGUROS •LA MUTUA.•
l'resente.
Muy Señor mio:
Me nArmito ,i.cuRarlA recibo de los se~11ros por
8300,000.00 Trescientos mil pesos
que a.cabo de tom11r en la Compañía que u,ited repreH::nta en esta República, y obsequiando sus deseod ae
que exponga las razones ~ue he t mido para asegurarme en cantidad tan importante y para preferir t'l
tomarla á «LA MUTUA" á peRar de que mis frecue ,,tel!
viajes á Europa y Eatados Unidos me han dado toda
clal!e de oportunidad para tomar mi sPguro en cual quiera delas grandes Compañias del Muodo1 con gusto le manifiesto que en mi creencia el seguro sobre
la vida toma la forma de una protecciót11 no solo para
mi familia, sino también para mis bienes y negociod
Que tengo entre manos, los que no quedarán sin fondos con que seguir activándolos si les f ..ltade mi personal dirección.
Respecto á haber elegido "LA MUTUA,,, mi personal
conocimiento de sus inmensos recurl!OB, con los cualt1s cuenta para cumplir sus obligaciones, sus métodoa
de organización y los planea atractivos de seguros
que ofrece son tales, que á mi juicio no admite competencia.
En conclueión le manifi!isto que mi intención es aumentar el seguro sobre mi vida en esta Compañía
dentro de poco tiempo, y tendré mucho placer"º tratar con usted este asunto.
Soy de usted 11fmo. 'Y attn. 8. S.
F 1rmado.-C. Eis&lt;&gt;nmann.

Fig 12-Jacquette de i11vit'rno.

MOSLER, BOWEN &amp; COOK,
Cojas de fierro y acero,
Bóvedas y Cerraduras

de las afamadas patentes
JJUEBLES para OFIOI~T.AS,
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perfume delicioso y con au uso diario las 8etlora
tienen la seguridad de conservar siempre lu■ •
eanto1 de la ltellesa y la ~e,oura de la jUTeDta
Tanto en Europa come en .lm6rica, :a uan la
dama■ mu ariateeritiea■,
,

DI mn El

w IIO&amp;OERlll TPEIFIIIEllil.

UN ENTIERRO.
Cuadro de Walte1· Hanneniann

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo, 1898, Tomo 2, No 22, Noviembre 27</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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