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                  <text>nnmine-o Z7 de Noviembro de 1898.

EL MUNDO.

412

drando lo~ reversos. Nudo de corbata en terciopelo
con la misma blonda.
FIG. 11.-GRAN TOILETTE DE PASEO.
Es de piel de seda azul obscuro muy ceñid&amp;, con un
cuerpo blu11a cerrado caprichosamente á la izquierda
por una aplicación de marta que empalma con •d cuello. Cintura de piel cortada en puntas. Aplicación de
piel en la falda.
FIG. 12. · · J ACQUJ!lTTE DE INVIERNO.
Cortado en triánguloa con solapas doublée de Ra·
tin. Abiertas sobre una camisola de bBtista. U aa
aleta fijada por dos botones fantasla lo cierra en el
talle. Además de terciopelo en panilla en los faldones y en las mangas.

TOMO II

.MEXlCO, DICll!.l\IBRl!j 4 Dlfl 1898

•

NUMBRO 23

OPINION OE UN CAPITALISTA EN MEXICO,
Acerca del Seguro sobre la Vida en

"LA MUTUA" de Nueva York
México, Octubre 3 de 1898.

Sr. D. Dona.to de Cha.peaurouge,

Fig. 11- Gran toilette de paseo.

DIRECTOR GENERAL DE LA COMPAÑIA DE SEGUROS •LA MUTUA.•
l'resente.
Muy Señor mio:
Me nArmito ,i.cuRarlA recibo de los se~11ros por
8300,000.00 Trescientos mil pesos
que a.cabo de tom11r en la Compañía que u,ited repreH::nta en esta República, y obsequiando sus deseod ae
que exponga las razones ~ue he t mido para asegurarme en cantidad tan importante y para preferir t'l
tomarla á «LA MUTUA" á peRar de que mis frecue ,,tel!
viajes á Europa y Eatados Unidos me han dado toda
clal!e de oportunidad para tomar mi sPguro en cual quiera delas grandes Compañias del Muodo1 con gusto le manifiesto que en mi creencia el seguro sobre
la vida toma la forma de una protecciót11 no solo para
mi familia, sino también para mis bienes y negociod
Que tengo entre manos, los que no quedarán sin fondos con que seguir activándolos si les f ..ltade mi personal dirección.
Respecto á haber elegido "LA MUTUA,,, mi personal
conocimiento de sus inmensos recurl!OB, con los cualt1s cuenta para cumplir sus obligaciones, sus métodoa
de organización y los planea atractivos de seguros
que ofrece son tales, que á mi juicio no admite competencia.
En conclueión le manifi!isto que mi intención es aumentar el seguro sobre mi vida en esta Compañía
dentro de poco tiempo, y tendré mucho placer"º tratar con usted este asunto.
Soy de usted 11fmo. 'Y attn. 8. S.
F 1rmado.-C. Eis&lt;&gt;nmann.

Fig 12-Jacquette de i11vit'rno.

MOSLER, BOWEN &amp; COOK,
Cojas de fierro y acero,
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hermosura de la cara hasta la Tejez, comunica,
perfume delicioso y con au uso diario las 8etlora
tienen la seguridad de conservar siempre lu■ •
eanto1 de la ltellesa y la ~e,oura de la jUTeDta
Tanto en Europa come en .lm6rica, :a uan la
dama■ mu ariateeritiea■,
,

DI mn El

w IIO&amp;OERlll TPEIFIIIEllil.

UN ENTIERRO.
Cuadro de Walte1· Hanneniann

�EL MUNDO

414

LASEMANA
La próxima apertura de la XXIII Exposición
Nacional de Bellas Artei., á la que concurre con
sus obras buen número de artistas espaftoles, nos
promete una deliciosa temporada de Navidad.
Quizá en esta. ocasión la sociedad elegante,
atraicta por los reclamos de la prensa, se decida
á abandonar los esparcimientos y divagaciones
que forman su vida, para dar con su entusiasmo
caprichoso, mundano aspecto á esa fiesta de las
artes.
Y no hay motivos para dudar de la confirmación de esa esperanza, que es la de todos los que
sneftan con el advenimiento del día en que al amparo del gusto público los representantes de las
artes plástica.1:1 envíen á nuestras playas los productos exquisitos de su labor creadora,
Las obras del pincel no son hijas sólo del genio, han menE&gt;:ster la munificencia de los prócere ..
que truecan el oro de las arcas opulentas en espléndidos trofeos. No es posible concebir esa silenciosa tramfusión del alma de un Miguel Angel
á los muros y á las cúpulas, en donde leen los si-·
glos el eterno drama, sin la magiit pontifical que
pone al servicio de la civilización, á expensas del
orbe cristiano, el espfritu indómito del prodigioso inspirado.
Hay una cooperación entre el artífice que se entrega á la contemplación absorta de su ensue:f!.o y
el Mesenas que pone en sus. manos el bloque y
la tela, y le dice: «crea.:.
Y no todos los que son de esta suerte colaboradores materiales del artista, han empezado por
sentir la admiración del illiciado en presenda del
objeto de un culto. Cuántas veces sólo es capricho, ostentación ó moda ese aparente entusiasmo
que más tarde y en la liquidación de los resultados positivos es igual á la verdadera, íntima vocación de u n Cosme ó;deun Lorenzo el Magnífio.
Cita mundana de todas las vamdades y de efímeros caprichos son en las grandes metrópolis
modernaF, las «ventas» de arte y los salones; mas
no impide la superficialidad del móvil primitivo
que á la larga, lo que fué hábito social, se convierta en profunda necesidad del espíritu, fijl1ndose en el temperamento de la raza.
La mundana más dominada por d~vaneos galantes, el banquero, el político prof~sional, Legan en los centros de alta cultura, á sentir como
el último dilettanti del B~rrio Latino, la emoción
artística, honda y sincera, bajo el frac de-eeremonia y la sonrisa ~scéptica.
/IW

Las lectoras de «El Mundo&gt; son, como todas
las lectoras de todos los periódicos latinos, amigas, y amigas muy antiguas y muy fieles, del •. utor de esos cuentecitos, peque:f!.os como un pétalo.
lle nombrado á Mendes, el inquieto cincelador de
joyas frágiles que llenan el secretaire de recortes,
leidos con ansia y releídos entre sonrisas y rubores...
La pluma ligera que ha escrito los «Tres cajones» no es la de un adulador mundano de las mu•
sas galantes. Escribe madrigale8, pero sabe también el secreto de los que levantan monumentos
á la literatura de un siglo. No es de los que viven al día, del renombre efímero que nace en los
boudofrs, y esclaviza el ingenio á las exigencias
de la moda voluble.
Con bizarría de conquistador ha llegado hasta
las cumbres del Parnaso para incorporarse en la
fila que desde Eurípides basta Corneille forman
los poetas enamorados de fa trágica Medea.
Sarah encarnó en el Teatro del Renacimiento
de Paris, el 28 del pasado Octubre, ese personaje
de mujer apasionada, vengativa y criminal, que
sacrifica todos los amores por el amor de un
aventurero sin corazón y sin conciencia.
El estreno fué un triunfo. "Será más feliz que
las Jfedeas, sucesoras de la de Eurípides? pregunta un crítico. Esto no preocupa al autor; ha
escrito su obra por puro amor al arte, del mismo
modo que Sarah la presentó al público para ostentar en un cuadro suntuoso y severo la poesía
de su magnifica dicción. El drama de Mendes vale menos por el interés del poema, por el estudio
psicológico de los sentimientos y de los caracteres que por el gran sentido pintoresco y el extraordinario ímpetu de la pasión. Lenguaje suntuoso y brillantísimo sirve de ropaje á la tragedia, cuya versificación es la de todo un maestro
que posee y maneja con habilidad incomparab:e
los secretos del ritmo."

Domingo 4 de Diciembre 1e 1898;_

Mírase al fin realizado el suefi.0 helénico que
quería ver libre á Creta. Por ella fu:ron al combate 1011 hijos de Maratón y Sala1mma, por ella
· perecieron á millares en los desC1lad~ros de Tesalia y fueron denit111 das á cercén la_s cabezas de
los p11triotas en las llanuras de Lanssa; por ella
se comprometió la moderna Grecia en guerra sangrienta de cuyas heridas todavía no se resta-blece.
.
Arrebatada en sus ensue:f!.os meridionales, guiada
por el impulso de sus s1:ntimientos, quho un momento, opuniéndose al concejo de las naciones,
arrojar e1 guante á su antigua seflora de Turqui11,
quis,, sacar á sus h:!rmanos de las sombras de la
esclavitud y envolver en el manto esplendoroso
del panbelenismo á los elementos dispersos de su.
raza, que gemían en las ergastulas &lt;le Abdul Haruid. Vano fué su primer intento: la Europa monárquíca se opuso á aquellos impulsos generosos,
y la sangrienta guerra greco--turca humilló al
rey Jorge y ensenó al pueblo griego con duras
ensefümzas.
Hoy el regocijo debe ser general. Regocíjense
los corazones ht:lénicos, que resuenen eu las ribe•
ras del Pamiso y en las vertientes del Helicón, las
estrofas olvidadas de Byron; que resurja espléndida y maguífica la figura del héroe de Misolongbi que no pudo saludar á la divinaliéladt:, libre
después de la rota de Navarino, par a bendecir á
Creta, libre de sus ataduras por virtuddelamagnaniwidad casi olvidada de las potencias europeas.
Hoy la sagrada iala queda como reconocido
feudo de ltt Sublime Puerta; mañana tal vez se le
concederá la autonomía, y estemos i:,eguros d~ que
más tarde, correspondiendo á los sucrificios pasados, se agregará como un florún esplendoroso
á la corvn·:1. d~ Grecitt. Hay que teuer fo en la evolución de los pueblos.
*
**
Aunque l'\ crónica registra un nuevo caso de
Si
la
retirada
de
Fashoda
fuern apreciada en
duelo 110 aceptado, no podemos sentirnos demacuanto vale por la Gran Bret1&gt;ii.:1, si el gobierno
siado satisfechos en pui.to á decrecimento del esde Salisbury pesara en cuanto significa esa depíritu de combatividad.
forencia
manifestada por la H.epública francesa,
El revólver y el pulla! desempeftan un papel
activo en las reyertas, y sólo aquellos que no esa correccióu con que se ha manejado el gobier,
no de París,á pesar Lle sus dolencias interiores, á.
quieren leer las estad~sticas del crimen, podrán
negar la existencia de un estado de sangrientR pesar de la inestaoilidad de sus gabinetes; si se
considerara fríamente la actitud asumida por
barbarie en las costumbres populares.
Francia
en la enojosa cuc:stión, huyendo de todo
En Italia, país bien caracterizado por alarmanmotivo
de
dificultades, esquivando con exquisita
te criminalidad, acaba de formarse una «Liga
delicadeza toda. ocasión de desavenencias,, induobrera contra el uso del cuchillo.»
El 12 de Septiembre celebró su primera sesión dablemente que debíamos dar por terminado el
en Roma y en ella leyó Nori un infürme cuya incidente, y creer que las buenas relaciones, que
idea capital es una demcstración de la inefica- han unido á los dos pueblos de aquende y allende
cia de los medios reprtsivos en comparación la Mancha, contiuuarían cordiales y armoniosas,
y por ende nada perturbaría su estrecha amiscon los preventivos,
tad.
,
La policía es impotente para destruir el uso
Pero hay algo en el fondo que acaso empuje al
del cuchillo en l11s querellas; todo lo que puede
hacer es detener á los culpables y enviarlos á la Reino Unido á buscar querella á su vecma; hay algo que se ocul~a á las mirada3 superficiales, que
cárcel para que perfeccionen sus habilidades.
E! úni.:o medio consiste en una campana ex- ensombrece ahora y ¡,uede entenebrecer más adepontánea y popular; todas las personas honradas lante, basta el extremo de producir un conflicto,
deben aprovechar cuantas ocasiones tengan áma- las relaciones de esos dos grandes pueblos que
no para desacreditar el juicio salvaje que alaba en el Occidente de Europa representan las ideas
como valeroso al que arriesga la vida y mata á mí.s liberales, la cultura más 1ivanzada y que son,
cada una por su parte, la encarnación de una raeu adversario.
No es posible pensar sin tristeza que aquí don- za histórica y los porta tstandartes de les grande tantos bienes traería un movimiento de opi- des intt:reses de un gran grupo social.
nión en ese sentido, las sociedades obreras mal***
gastan tiempo y fuerzas en labores anodinas.
Cuando se estudia y se examina ese brillante
aislamiento de Inglaterra, cuando se mira s11
Dick
grande expansión por tod&amp;. la redondez de la tierra, y se veu sus naves surcando todas las ondas,
llegando hasta los más remotos climas para buscar, moderna Cartago, nuevos mercados á su producción y centros diversos á su actividad; nótase
Creta.-Fasboda. - Elaislamiento británico.- La triple sin embar~o, que en esa misma extensión que ha
alianza. -La paz hlspano-amerleana.
tomado ellmperio británico. ha debilitado su fuerNada valieron las protestas del Sultán de Tur- za y gastado sus energías, Por más que en el paquia, nada sus ruegos al Czar de todas las Rusias, s~do afto hayan llegado de los m{ls apartados
para que desistiera. del nombramiento del prínci- rincones de la tierra, donde se asientan las múltipe Jorge de Grecia para eomisario de las poten- ples colonias, representantes adictos á la metrócias y gobernador de la isla de C.reta, manumitida poli á rendir pleito homenaje á su Graciosa Made la tutela musulmana. Allá va surcando las olas gestad y á protestar su !nvariable devoción al
azules del mar Egeo, acompaftado de las bendi- gobierno ·central: las ramas desprendidas de ese
toman
ciones de los helenos que miran realizado al fin árbol corpulento
.
. cada día fuerza y vigor ,
encuentran
Jugos
propios
que las alimenten y se
su suefto de oro; allá va rumbo á Candía, donde
recibirá las aclamaciones t-iernas de los cretenses ven marcadas tendencias al self government que
que han luchado dos siglos por conseguir la liber- han aprendido.
Por rico y opulento que sea el comercio que
tad. El primer paso está dado; ya ha dejado la
tierra de Minos el último soldado turco, el último mantiene el Reino Unido con sus numerosas corepresentante de Jog califas que tuvieron siempre lonias, es palpable el decrecimiento. Las corriensuspensa la cimitarra sobre los cuellos humillados tss de ~iqueza buscan nuevos cauces, se apartan
de la hnea que las eonducía á la madre patria y
de los cristianos.

Domingo 4 de Diciembre de 1~8

D'Anunzio, otro ídolo literario, aunque menos
popular y más discutid.; que el autor de .Afedea,
trabaja también para el Teatro.
El gran estilista italiano como el orífice francés, crea ;-0r el gusto de ejercitar su:i raras facultades, y como él tiene presente en sus obras dramáticas el r1:11ultado de los efectos pintorescos y
la personalidad artística de la actriz que ha de
encarnar sus heroínas; Mende3 escribe para lll
Berbnardt, !)' Anunzio para la Duse, á lo menos
para ella fué «El sueño de una maiiana de primavera.»
Hoy es «El sueno de un crepúsculo de oto:f!.o»
el dramll public,.do por D' Anunzio en Milán.
Una altiva dogaresa de fines del pasado siglo,
ama á un joven que la olvida por la irresistible
Pantea, «cuya piel es tan blanca que parece azulada y cuy as µestallas cubren con su sombra dos
estrellas, la una negra y la otra azul.»
. La amante abandonadit comprende y explica
la infitlelidad, porque sabe que su rival «lo tiene
cautivo entre cojinei! de terciopelo, y lo oculta y
lo detiene, unido á su juventud, como la almendra á la carne sabrosa del fruto.»
Pero la dogaresa no puede perdonar el ultraje
y hace morir á Pantea, en la Brenta, una mañana
que pasa con ~u flotilla de góndolas frente al palacio ducal. En la barca de Palttea brota un incendio que susoende los cantos de la fiesta. Todos piensan en ·salvar la vida y huyen, olvidados de la hermosa cautivadora; sólo uno, arrastra
do por la corriente, grita entre las sombns: «Pantea, Pantea.»
La fábula es acaso banal, mas ¿quién no se de•
ja seducir por la gracia de las imágenes y el tono
de misterio que envuelve la sutil creación del
maestroil

-

ll)olitittt o&amp;tntrttl.

1

van por cost,,s extraftas á b.uscar nuevos rumbos.
Las. últimas not'.ls estadísticas publicadas por el
gobierno central, demuestran una disminución I!O·
table en las import~ciones y otra no-menos sensible en las exportaciones. Los encargados de vigilar ese movimiento colosal notan que día á día
les ell m{ls dif,cil enfreuarlo y dirigirle en propio
beneficio, y por todas partes buscan el modo de
conjurar un peligro i11minente, que se hará cada
vez más doloroso para aquellos que cifran toda
su vida y su riqueza en la ve utura de sus 11aves.
Han podido ob,;erv11r también, que Rüsia, Alemania y l&lt;'rancia, trabajan sin ce,ar con opuestos
intereses; que uno después de otro, cada cual de
sus gobit,rnos, han obtenido créditos cuantiosos
para aume11tar y fortalecer sus sendas marinas de
guerra. A muy cerca de dos mil millones de fran
cos se elevan l11s cantidades asignadas últimamente por estas tres potencias, para el fomento
de sus escuadras. Imposible competir en esa vfo,
imposible, aun para los ingleses, llegar en su ambición á so~tener su marina al grado que siempre
han querido, de poder desafiar por sí sola á la
combinación de dos marinas extrañas. Que corran un poco los aflos, y autes de una década, el
Reino Unido no podrá vencer en los mares á las
escuadras aliadas de su rival en Asia, Rusia, de
su escurridiza amiga, Alema1,ia, y de su enemiga.
tradicional, Francia.
***
¿Será verdad que, para prevenir esas contingencias, busCR. Inglaterra por cualquier medio un
conflicto violento con Francia, par11. eliminar de
una vez uno de estos elementos t:nemigos que se
levantan para lo porveuiri' ¿Será creíble que, conjurada la tormenta. en I&lt;'asboda, por ll\ p1 udente
actitud de los franceses, buscará. la vieja Albión
en Africi, en Asia, en cualquier parte, nuevos
moti vos de eonflicto? ¿Será dit ble que, guiada por
esas idea11 ocultas, empujada µor esos sordos rencores, arrastrada por esos odios profundo~, ha de
lanzarse contra Francia en cualquier momento
que lo juzgue oportuno? Quién sabe! En la actua·
lidad puede contar con que sus escuadras son
superiores á las flotas francesas; puede esperar
que los puertos desguarnecidos del Tonkin se
abran á sus naves triunfadoraE; que las costas de
Senegambia sean una fácil prt:sa; que las ricas
posesiones de Argel y de Túnez puedan ser ata·
cadas por l&amp; potente escuadra del Mediterráneo;
basta puede so:f!.ar con el bombardeo de algunos
puertos en tierra francesa, cuando haya encontrado el pretexto que explique la querella. ¿Pero
dónde tiene ejércitos de desembarco? ¿De dónde
toma las fuerz1:1s de ocupación, cuando su reducido ejército está esparcido por todas las comarcas del globoi' ¿Se lanzará acaso á lev,mtar
costosos ejércitos de mercenarios, cuando Francia tiene buques suficientes para defender su:1
costas, tiene guarniciones fuertes para defender
sus colonias? Se lanzará á derramar el oro á raudales en una guerra que, como dice Lero) •Baulieu muy acertadamente, puede ]'rancia prolongará su sabor?
No lo creemos; mas si así fuera, hay gran vitalidad en la República Francesa; tiene en su abono veintiocho aiios de labor constante, pacieute
y eficaz para res:stir cualquier ataque. De s~guro no se lanzaría á la aventura C!lballeresca,
pero estéril de buscar glorills sobre las ond,1s del
Océano de que son due:f!.os ahora los ingleses; pero sabría defender sus costas, sería siempre duefü. de su propio territorio, y, bloqueados todos
sus puertos, las fronteras belga y alemana por el
Norte, la frontera espa:f!.ola por el Sur, proporcionarían las puertas para continuar su comercio, y Hamburgo, Altona, Amberes, Santander y
Barcelona servirían en gran parte al comercio
francés, ¿A quién aprovecharía, pues, el b.oqueo
de los puertos de Francia, en caso de una guerra
con Inglaterra? A todus meuos á ésta; y mientras
tuviera ocupada su poderosa escuadrn, mientras
guardara f ·ja su atención en su principal enemigo, Rusia, bu temida rival, su tradicional competidora, caso de que olvidando sus promes11s de
Tolón y de Cronstadt y sus ligas de Peterbof y de
París, no entrara directamente á la lucha como
aliada, entrarfa como enemiga de la Gran Bretaña á aniquilar su influencia en el Asia.
Pensando en todo eso, creemos, pues, muy difi•
cil, pero no imposible, la temida lucha anglofra ncesa. Y aunque queden todavía motivos enojosos en el Valle del Nilo, aunque se mire flotar
el pabellónfrancésen las rivernsdel Bhar-el-Ghazal, vi~itadas por el comandante Marcband; aun-

EL MUNDO
que ~e considere esta permanencia virtual de la
influencia francesa como un ataque á los intereses británicos, todavía. seguimos creyendo que
está lejano el dia en que cesen 1as buenas relaciones ocultas, pormentida diplom .. cia, que unen
á estos dos pueblo:1.

***

Hace tiempo que viene notándose que los estrechos vínculos que unían á la Triple Alianza, se
relajan poco á poco, se aflojan y dejan á los pueblos que la constituyen cierta libertad de acción,
porque los más dét&gt;iles pugnau por respirar aire
más libre, que no les ha dejado en muchos años
la férrea imposición de Alemania. Aprovech11ndo la ausencia de Guillermo II, que iba como peregrino medioeval á visitar la Tierra S11nta y á
purificar sus labios en las aguas sagradas del
Jordán; mientras el augusto sob•~rano se eutretenía cabe las ruinas de la casa que habitó la Madre de Cristo, y pronunciaba discursos místicos
en la inauguración de una nueva iglesia luterana, hanse entendido coruialmente los gabinetes
de Parü y de Roma y concluido un tratado de
comercio fovorable á ambas naciones, tratado
que por muchos años se había cubierto de venerable polvo en los obscuros rincones de los archivos diplomáticos. Hanse entendido al fin los
pueblos latinos, hermanos por la tradici6n, amigos
por la historia, unidos con vínculos sagrados;
pues no pueden olvidar los italianos que su unidad y su grandeza ha sido fecunuada lo mismo
con la sangre de los hijos del Lacio, que con la
de los héroes que pelearon en Magenta y en Solferino; no pueden olvidar que en los pasados
días se han visto juntas, acariciadas por la victoria, la bandera de los Saboya y el pendón tricolor de Bon11 parte.
*
*
* un alejamiento de
Si este nuevo tratado marca
sus antiguos aliados por parte de Italia, la expulsión de austriacos del territorio prusiano, indica
de una manera más Bignif1cativa, cómo poi·
otro lado también se desmorona la Triple Alianza.
Italia tratando con los enemigos irreconciliables
de los Hohenzoller y Prusia provocando resentimientos en sus aliados del Sur, en tanto que se
yergue orgullosa sobre los reil!OS alemanes á los
cuales consid&lt;Jra y declara feudatarios, marcan
una nueva etapa en esa unión de la Europa central que ha pes¡¡do por tantos aflos en el equ1lihrio europeo.
Ha tiempo que el centro de gravedad de ese
equilibr"io se trasladó Je Berlín á San Petersburgo, y ya es oportuno qut: 1:se cambio se manifie&lt;.:te en las relaciones de los pueblos.
En tanto, aquel odio de otros días, que encendía
al pueblo francés al solo nombre de los que vencieron en Sedán, se calma y apacigua, ó por lo
menos no sufre las recrude5cencias y paroxismos
de otros días. Habiéndose declarado el emperador
Guillermo, con la venia del SultAn de Turquía,
protector de los cristianos al.,maues que residen
en Siria, Francia no ha sentido exaltaciones;
aunque tiene por autorización del Papa la protección general de los cristianos en Onente, ha
declarado por boca de su gobierno que no intervendrá en la de los alemanes, que vivirán de hoy
en más al amparo del manto imperial de su augusto soberano.
He aquí el fruto recogido en esa procesión
costosa del Emperador á través de las arenas de
Siria. U na recepción pomposa, aunque con grandes sacrificios, en el palacio imperial del Sultán;
ur.a visita solemne á la basílica de Santa Sofía;
una entrada semi-triunfal por la puerta de Jaffa
en Jerusalem; un obsequio de Aodul Hamid, y
una manifestación cortés por parte de sus eriemigos traaicionales.

de Felipe II, donde en un tiempo no se ponía el
sol, se desmorona y cae en pedazos en manos del
vencedor.
·
Dolorosa por demás, es la condieión de Espa:f!.a, que después de sus derrotas ve caer una á
una las joy11s de su corona; dolorosa la condición
del pueblo espa:f!.ol, que reir a, l n tan apurado
trance, cómo se pagan viejos extravíos, antiguos
errores, pasadas desidias de sus anteriores gobieruos, No pudo, á. pesar de inmensos sacrificio~, no pudo sofoc11r la ír,surreccion cubana; no
quiso conceder la libertad é independencia que
reclamaban los insurrectos, y agotada, pobre, desprevenida para 1,. lucha, así la encontró la Unión
Americana, cuando el Congreso de W a~hington
decretó la intfrvención neutral. Fué á fa guerra
por honor; las ·dolcrosas jornadas de Cavite y
Santiago de Cuba la dt&gt;jaron sin escuadra, y así
desarmada, pidió la paz. Acaso pensó que sólo
perdería á Cuba; mas ¡ay! el vencedor, como todos los que triunfan, ha querido recoger todo el
fruto de su victoria, y no sólo ha tenido que abandonar la perla de las Antillas. sino que con gran
dolor, mira perderse para siempre todo su rico
imperio colonial.
¡Cuánta lección para los pueblos! cuánta enseñanza para los gobiernos! El progreso no se detiene; en su marcha arrolladora no cuenta á los
individuos, no mfra a las razaf; sigue implacable
su camino en el eterno desarrc llo dela humanidad.
X.X.X.
1° de Diciembre de 1898.

J5d tamp ad

v1e;; ad .

BARBA AZUL.
II

El barón de Rais fué el 1·esultado monstruoso teratológico dirían los naturalistas, de una época 'de la
que antecedió, de la que fué la noche precurs¿ra del
Renacimiento, dt1 la época macábrica, de la era en que
la muerte arrastraba al mundo_ en una ronda pavorosa al compás de su doliente churumbela como dice el
viejo poema de la danza. de la muere.,; que no dice
churumbela. ~ino charambel11 (v. el ,voff de l\Ienendez y Pelayo). Con razón el Rllnacimientoprodujo en
las almas el efecto de una n,1eva vida, de 111. yid" que
volvía, de la resurrección, il resorgimento que los ualianos dicen.
La muerte para los eont~mporáneos de nuestro magnate era un imán colocado en el centro de la creación
y la ·num_,rnidad era et polvo de fierro que be precipitab:i hacia él. La Igltis1a babia sido implacable para
amedrentar_ c~n la muerte al mundo pecador; quitémoste el adJet1vo, porque todo era pecado, la vida mid·
ma ei:a el pecado ~riginal. Sucedió que quienes ae
a_trev1eron á. desafiar la muerte, que 11acida del Iaf1erno en lod dlas de la serpiente del Paraíso pugna·
ba por volverá su escondrijo arra~trando á todas las
almas, q11e quienes se atrev1an un momento á. pontir·
se en contacto coa Satanás por medio Lle! pecado
vetan tan d1ffcil ya la salvación, que sólo pensaba~
en a1_1u~ar el mal, _en extrem11r los goces de la vida, t'O
exprim1t todo ~u Jugo á la vida de los sentidos, hasta
arrojarla como uu limón sin jugo á las fauces del tentador.
L~ que hizo Rais fué espantoso, fué indecible, no
sé si me atreveré á contarlo, vacilo, ha vacilado la historia, el mismo h,tin del estupendo proceso de noble
bretón, apela al circunloquio y á las frases de disfraz: lo tengo á la victa, es horrendo. Ni el mi~mo
idioma ~e loé 1·ep01·ters. que, instintivamente h11cen
~e 1~ reticencia uu in~~rumento de lenguaie más suJ~st1vo q~e la revelac1on dii-ecta, podría decirlo todo
1&lt;10 sonroJar á los hombres Pues bien, el crimen de
Ba, ba-Azul era. el d11 muchos, era el de todos los seuiJUales, era el de todod log curiosos de sen8ación en
aqt1:ella época de sombra moral, era f'I de las pobres
muJeres que ha_cian pacto con el diablo, era el c1imen d~ 1.. s bruJ&gt;tP, el que Mtche!At ha analizado en su
marawlloao y extraño libro La Soniere, pero el crimen desproporcionado casi con el poder d.i un hombre, d coeficiente de maldad de la naturaleza humana ha lle2'ado ahi á su máximum. coufina con los t&gt;leme_ tod del mito. colinda con BPlzebuth Los otroP
Como lo habíamos previsto, en las conferencias cuando ~e emaucipabau d,11 la relfgiór, dl\lJan ti Palt~
de Paris ha prevalecido la voluntad omnímoda en el abismo; el ablsmo dio el sal~u eu t,J a.ro~ dé R~1 0 •
i¡**
del vencedor. Ni argucias, ni retórica1:1 1 ni discu•
Fué alquimista; buscó la piedra filosofal la buscó
siones prolongadas, han valitlo á los comisarios
con ahiuco infinito; la riqueza absolma e; decir la
españoles para hacer desistir á sus colegas ame- sustancia del ¡:¡oder, del verdadero pod~r,delque~on ricanos de las proposiciones formuladas en nom- vierte á la naturaleza y al hombre, en dos perros echa•
bre de esa omnipotente voluntad. Expiró el plazo dos á nuestros piPs: es el oro. ¡Una receta para hacer
perentorio se:f!.alado para la contestacíón de Es- or~l Todod los charlaLanes, todo11 los sabios, tr-dos los
de la edad que precedió al descubrimiento
pana, y Espafi.a, sin protestas, sin condiciones, eonadores
~el método científico, c1eian tener esa receta. Los aletuvo que ceder á cuanto se le exigía.
Jandrinos, padres mlsticos de la ciencia helénica de
Abandónase :a soberanía espaftola en el Archi- la ciencia humana tenían la fórmula de hacer el 'oro·
piélago filipino; cédese la i@la de Puerto Rico, la los bizantinos, sus herederoe, nos las han trasmitroo:
conocemos, eran recetas de dorador. Y junto con
isla de Guam en las Ladronas y las islas Joló; se las
es_e secreto de la piedra filosofal (era en el fondo l'l
concede una estación carbonera en las Carolinas, m1smo) babia que buscar el dti la vida, el d.- prolon•
se abandona la isla de Cuba, y el imperio colonial gar la vida, el de renovar la juventud. Y todo ello

�416

fi:LMUNDO

constitula "Ja grande obra." Cierto, no podla haber
otra mayor.
Para un loco de grandeza como Rais, para quien
qu ! TÍll. con sus d11rroches dt&gt;jar boqu1-11bit,ria dti admiración y env1d1a á la sociedad eu que vivla, y casi
lo habla logrado, era indis¡ ensable encontrar en el
fondo del criool alqulmico la fuente del Pactolo; era
indudabl11 que la eucontrarfa Se rodeó de peritos en
d arte, de clé:igos, de italianos, encendió sus horooq
y esperó, en pero ... . Todon los signos precursores del
fenómeno 11¡,arPcian, ¿cómo serla la Piedra, la Pana•
cea? De todos los colore11, probabtemente; de todod Je s
color.is en que el pri11ma descompone la luz solar; como que es hija del ¡¡ol,el sulmismo; cllacomo el sol, es la
eterna fuerz • y, por ende, la juventud eterna. Un dla,
descubierto el cri11ol cuidado11ameote, entre el azufre
tin fusión, se vió brillar algo. p111 t&gt;cia un huevo de oro
¡era tl oro! ¡iba á ser el oro! Por fln, por fin ...... unos
m,nutos mb. Avh-ar el fuego, avivar el fuego; la llama lanzó Sud d11rdo11 fgoeo11, los muros tsnrojecieron.
La grande obra ib4 á consumarse ...... Gilles estllba
muáo, teñido el rostro de fuego por el refll'jo, dos
vuntos negros como molécul•s del abismo en d cen•
tro de las pupilas redondas y azules de felino .... Ya,
ya, veamo11. v11amos ..... .Los corazones se rompían á
fuerza. de latir.
¡Qué es, qué pasa, quién llama! Oh! fllror, matad al
irupormnol Un cueri::o resuena frente á las puertas
dtll castil o; un viajero y su séquito pidtlu el puente.
i\lUA pase, que hu., a, qué muera! l!;e Mon~l'ñor el DtiJfin
de Francia que pide hospitalidad al Señor &lt;te Rd. ! Cielos, el Delffn; tragadlo infiernos.-Suena de nuevo
el cuerno .. -¿t,iué hacer? Prec•sa recibirlo; apagad
los hornos. suspended la obra, que no Sil vea, que no
se adivine nad,:. - Vistámonoe, armémonos. pr.,parad
l&gt;1s viandas y el hip.ocras; pue,pue,monseñor el Del•
fin á la casa de ijU hÚbdíto ...... Y entró tll príncipe,
viendo inquieto con ilus ojos de zorra en torno suyo,
escudriñándolo todo, retratando en su memoria par&amp;
siempre, con una sola ojtiada, los detalles del mobiliario y los rasgos más latimos de laa fisonomlas. Monseñor Rl Ddfiu iba a llamarse, en el trono de Francia,
Luis XI. •
Cuaudo partió de Tiffanges el prlncipe insumiso
que andaba de acá para allá en husca de cómplices
en su rebe•ión contra Carlós VII. todavfa activo, á
pesar de sus desordenes seniles, Silles que no habla
consentido en a) udar al hijo contra su padre y su
rey, recurrió á nue"OB g_• stos, á nuevas 1,curas, para
rehacer d milagro que efltuviera á punte de verifi•
carse en su crisol maravilloso la formación del bue•
vo filosófico. Y como ya corría la voz de que faoricaba
oro, y tll queda sostenerlo frtinte á los que le facilita•
han recursos en anticipos de rentas ó sobre Mpotecas
de sus bienes, materialmente hacia correr el oro en
su casa, en regalos, en orglas, en vajillas suntuosas
y 10 arrojaba me:;.clado á la plata viva (mercurio) y al
azufre en el fundo de sus crisoles. Y, nada; el mistnio alquímico no torn11ba á real!zaree.
Entonces tint\ a en escena un joYencito, un damisel
italian&lt;&gt;, traído á toda costa de Florencia por los agentes del barón. Prelatl, a~i se llamaba, era en sus veinte ó veintidós año• una eiJna de ciencia, d-, la verdadera ciencia: en el fondo de la alquimia, ahi donde la
sombra se condensaba en -noche, él por medio de fór·
mulas cabalisticas y espeluznantes conjuros, se ponla
en contacto con el autor mismo de la cieucía, cou Sa•
tanás, la btirplente enroscada en el árbol. del Paraiso.
Comenzaron las evocacione~ enloslaboratorlos de los
castillos de Rais, ó en la negrura de las f61Yas que
los rodeaban, á la luz de la,luua, la suprema bruja, la
que cruza el cielo como una barca de oro tripulada
por las almas de los muertos, ó muestra su faz redonda y burlona á la Tierra que bebe en sus miradas la
luz muerta del Sol
Se ap ,raron las fórmulas, se consultaron noche y
dia ,os grimc,arios, se vislumbraron fantasmas, se escucharun rumores misteriosos, @e percibieron en las
complicadas oscuridades de las construcciones gótic88, lineas, perfiles espectrales en el limbo imprllCiso
que separll la alucinación de la visión real, y nada,
nada en suma; la naturaleza entera, violada, profanada, sacudida, machacada en el fondo del alPlirez mágico no dej~ba escuchar una respuesta, una palabra,
una luz. nitda; sonidos casi irrt1altis, que par1&gt;cfan co•
uatos de lamentos y fugaces condf'n~aciones de sombra que parecían esbozos de fantasmas.

•••
De la exasperación pasó Gilles deLaval á la desesperación; la ruina, d naufragio, el hundimiento más
espRntoso de la vanidad más loca estd,a ahf, á la vista, en el horizonte; eRe diablo si venia, ese si desplegaba y tPndía en el horizonte la enorme membrana
de sus alas negras ¿Que hacer? Prelati, el !lacerdote
del mal, le decla: aún no hemo11 andado más que la
mitad del camino: declarémonos súbditos de Sataná@;
firmad el pacto. El señor filuda!, tenla todos los atrevimientos y todas las superoticiones y alguna vez todas las astucias; Gilles firmó con su sangre un compromieo de servir a Satanás; pero reservando su alma
y la duración de su vida ¿qué e11 lo que daba entonces el magnate? En realidad dió su alma y su vida;
ofreció al rey del abismo, en cambio del poder y la riqueza, sacrificios humanoe, y firmó.

¡Sentirse en la mano del diablo y no verlo, no poder
objetivarlo nu 1ca cuando ee le sentla de11trc.!. . .. ..

¡Trazar cfrculos mágicos, dibujar en los muros eignos
y hieroglifos evocadores, empuñar la e¡,pada simbóJi c11, quemar incienso y polvo ae piedra imán, blan·
dir el candtllab.o mistelioso y pronunciar til conJuro:
"Barron, Belial, Satanás v Beelzebuth, e::n nombre de
la Trinidad, en nombre de Maria la Yirglln, que aparezcáis, que nos habléis, que hagáis nuestra volun·
tad, venid, venid-•1ve11i od roluntatem meam et pa•

ciam tibi quidquid voluerit excepta anima mea et diminutione vitue m ea.

b:l &lt;11liblo ¡,or boca de su pontifice Prelatti pidió sRngre. no ¡,. saugrA de los gallos y dll la11 tórtolas que
ha5ta eutonces Gilles le había t1acrificado, sino san·
gre humana y sangre pura, sangn~ de inoctmtes, san•
gre de niños ... ... ¡Cierto dla se prt'sentó el magnate
en el circulo mágico llevando como ofrenda á Satán,
la mano, el corazón, los ojos de un niño!
Una sombra de muerte cayó sobre Tiffang"s, una
sombra espesa que SEi confundió con 111 vapor de sangre que dti ahf y de ;\1achecoul y de N •lltll~, 11e l'xba•
Jaba sin cesar! La wujtlr y la hija de Gilled de Rid~,
huyeron, no sablan lo que pas11ba, no velan más que
las prodigalidad .. s locas de aquel hombre, pero huyeron. Porque Barba Azul uo es matador de sus es·
posas (no tuvo n,ás que una C11.tar!na dll Thonars) es
un watador de niño~, es un 1;eir11dor implac11ble de la
vida humana en f1or, es la Bestia de Exterminación
En un circuito que 11braz.tba parte de Bre::,~ñ-t, de
Anjou y de Poitou, empezó á s11ntirse un malesuir indd1nibll'; el dolor sordo, iuconsolable é iuconsolado,
de algunos bogare,, ha bia saturado de miedo y lá·
grlmad la atmóeftira· ¿Qué pasaba? ¿de dónde venia la
angustia del pueblo? Hablan d11sapar!lcido algunos
niños y sus padres que los hablan bu8cado por caminos y 11ldeas, hablan eEcontrado mi.dres llorosas y
padres aterrados que contaban la miijma histori.l; en
Nantes misma en la capital del ducado bratón, ae ci
taban caeos de desaparición. ¿Quién se loa lleva?
¿Quién roba á los niños y á l. s 11dolescented? Nadie
lo BRb1a . ..... l'aHor~11 ó pastoras, barqueros del rio,
muchachos y muchachas, parl'cian tr11ga&lt;1os por la
tierra. Por las encrncijadas de los parques, en Jugare~ @olítarios, en las calles eombrillB de la ciudad. se
h11bla visto un hombre disfrazado. luego otros, fre .
cu,mtl'mente una mujer de nombre odioso, la Mefraie
también vdada de negro, y entonces era cuando las
desapariciones llenaban dtl espanto y horror á las familias ..... .
Los ingleses piden n ,ños de Francia, decfan algunos, y hay que dá. setos ... ¿Pttro quién se los da?
Pronto no hubo duda: el pobre pueblo tuvo que hacer
su propia policía y atando Indicios y fijáodo,e en que
las desapariciones se hablan verificado precisamente
en la6 cercanias de los castillos y pos'lsiones del señor de Rais y cuando él ó sus hombres paPab8n s;or
ellos, concluyó que el jovlln castellano de T1ffange11
era el autor de 1u¡uellos crimen11s sin re¡.,a1ación ¡ay!
sin reparación posible, porque era rico y poderoso como nadie. El pueblo sabia, y Asto corrió de barrio en
barrio, de aldea en aldea. d .. boca en boca, tll ! ueblo
s11bia que Gilles ePtaba l'&amp;cribiendo un libro de magia
con eimgre de niños y se lo dedicaba al diablo. Y el
diablo debla eetar satlsf..cbo, quizh no pedia tanto;
yo creo que el señor de Rais le daba horror.
¿Qué hacia este hombre? Sus agentes, suR cómpli·
ces. 111 espantosa Mefralt1, se 11cercaban á los uiños
de diez á vl'inte años les hablaban dll las muavilll&amp;s
,te los castillos de Machecoul, de Tiffaoges, y de grado
ó por fuerza loe llevaban á él, los pre.eotaban amord11z~dos al barón en su propia cámara, que era el
cuarto del tormento.
Aqui empil'u el tartamudeo de la historia. Relatemos rápidamente.
Las victimas, hombreó mujer, generalm~nte adolescentes, eran atadas con una cuerda y suspllndidas por
el cuello d&amp; un gancho colocado en el muro; pronto
empezaba la asíixla y la agonía, entonces ...... Antes
de morir el inocente, era rápidamente descolgado. se
le dejaba volverá la vida, se le colmaba de halagos,
no vela más que sonrisas. Cuando ya parecl11 recobrado, uno de los cómplices le amordazaba rápidamente de nuevo y el mariscal d11 Francia, el guerr11ro
de Orleans y de París, se a"rojaba sobre él cuchillo
en mano, lo cosfa á puñaladas, alguna vez le rompia
el cuerpo con una e11taca, le descubría las entrañas,
se detenfa, volvía, era el artista horrendo del asesinato y la crueldad: un Ntrón, un Tamerlan habrlan vuelto la espalda. El señor de Rais espiaba el avance del
dolor y de la agonia, las ú1timas claridades de la vid!i
en los roJtros, la invasión á oleadas rápidlls de la
,wmbra. Y rela, rela y sus cómpllcl's relan también;
lo que da compasión en un animal, en el toro, que ya
destrozado interiormente por el e3toque de uno de
esos repugnantes histriones de la sangre y de la
muerte, se empeña en no caer y 111 través de su11 ojos
vdados parece lanzar una suprema mirada de desprecl9 al matador; todo en fin lo que despierta ó la
piedad ó la repugnancia. ó el asco en la naturaleza
humana, era lo qne aquellos hombr"'B encontraban soberanamente risible y divertido. Raís se sentaba muchas veces eobre el pecho de sus victimas para espiar
hasta el oostrer crispamiento de la agonía
J ll'spués se decapitaba al cadáver y se reunía en
jurado aquel grupo satánico, único probablemente en
la historia del crimen, para decidir si aún era hermoso el rostro después de la muerte .... .. Hemos bajado
salvando detalles impoeibleAdereferir,hasta .-1 último
peldaño de esta espiral del Infierno La esca!R sigue
hacia abajo, pero oculta :va por las aguaa del MarMuerto, ahí donde, rRducidas á c .. nfzas, IAa ciudades
nefandas fueron sepultadas por 1a Ira del Seifor. Todo el fuego que las ab1 asó habrfa sf&lt;to poco para la cámara ensangrentada del barón de Rala.
CnRndo la inesperable tragedia habla t"rminado,
cuando, 111 demonio que aquel verdugo tenia sentado
Pn los riñones y que metia sus mil tentáculos 1&gt;or todos 1011 canales de eu eangre emponzoñada. y que se
asomaba al rostro con los ojos verdes y la boca llena

Domtn,ro 4 de Diclemb!"fl tffl 1R!l8.
de sangre y de baba, se habla hal'tado de aquel eepectácuto 11in igual, entonces el matado:: calarendldo
en su lecho y sus cómplic&lt;'S ee apresuraban a lavar el
pavimento, 1011 mur0t1, 1011 muebles salpicados de 11angre y eu la chimenea 11testada de enormes tueros encendidos, iban quemando a pedazos á aquellos má r,
tires cuy as alm11s airadas, dice el hi11toriador de R ais,
deblan clamar venganza ant11 el Dios d ti la misericordia, Si, de veras; la ju11t1cia á veces no put1dt1 couctibirse sino bajo el aspecto tle la venganzit
Un acto como el que acabamos de describirá medias ¿habrá dej'ldo 1oco de remordimiento y de o&lt;tio
de si mismo al homicida? ;Locol J11más lo 1:stuvo¡j1tmás perdió la conciencia del mal que bacta, ni la iuteligencia neta del alcance de su culpa. Claro que no
era un normal; ciare que el suyo 1'8 un caso de patologia moral d11 teratología. ya lo dijimos. pero no era
ni siquiera t:l loco moral de Lombro~so; se sabia res •
ponshble. tenia m1fldo á la justicil,. esperaba atrapar
al morir la puot11. del cable de l• at rición, que baja 4
la tit&gt;rra por uu escotillón del cielo. 1Y tenla relámpagos de r .. mordimi11utol D" cuando en cuaudo se le
11orprendlll vagando por ha sol11dadea de su; castil los ó dfl sue tiflrras, exh11lando grito3 d11 dolor. ¿Pero
no soñaba e~te hombre, D1011 w ,o'' l:"undó por 63te
tiempo nna fiesta dejicada á los Santo~ Jnocent,.s.
tlmplol H zo celtib, ar cou tona po1upa "n 11u capilla,
llena de inoce.,tee tambit\o, que la cuchilla habt .. ptsrdooado, pero no el pecado, una misa solemnlsima d Hrlicada 111 diablo en BPlcreto Alll donde habl11ba de
Dios, del Altísimo, de S.1.b'fSth ,.¡ ritual. alil decfa. Harron. Blllial, 8atán. el mol vado Y narla. y uadit: Harron. Belial, Beelzebtith no venlan; y Gillt's de Laval
Sil hundla más en el abismo Cuando 11e víó obligado
á vender uno d,, sus ca•tilloR, hizo bajar al fon&lt;to de
un subterráneo á 11us cómpl1cee y de Ahi, dfl un lo ' O
nauseabundo extrajeron 10• hueovs de ochenta . 11criftcados los condujeron en lúgubre procesión por el
Loire hasta llegará&lt; tro castillo en cuyas chimineas
incineraron los desp&lt;&gt;jos de los niños, que no representaban ni lit mitad de los que hab1an Pido martirl•
zados
Y este ultraj~ iaverosfmil, increlble si no estuviera
comprobado por las d .. claracioned conteete11 de los
testigos y por la conft'sión d~l ml¡,mo reo, duró y per•
duró Hubntiempoparaque se formara laleyenda,para
qu11 se esfumar,in
el vapor d11 sangre las llneas d,1
la fi11onomla d .. Rqis. pua que el pu~blo cantara en
suP f1esta11, endecha11 de dolor y dti odio, antes de que
l111gara el Juez .... H11bonecehidadde una imprudencia del barón. de que atRcara en uua iglesia á los que,
en nombre del Duqu11 de BretHñ•, se hablan apodt1ra•
do de uno de sus ca11tillos, rara que unll mano de hle,ro, aunque ron el guante morado del Obispo, cayera
sobre él. ...

"º

*·•

La Iglesia suele desempeñar en las edades feudales un papel divino de justicia; inqui, iJora, per~eguldora de hP-rejes y de bruj-ts suele ser odiosa por ignorantll, por despiad11da; pero cuando se iergue frente al barón feudal y arranca al débil de la mano del
hombre de presa. entonces es augusta .... Lo fué en
e, proceso de Gille111 aglomeró lits pr,1ebaa, lo obligó
11 conf~sar, lo arrodilló ante ella, pidiendo perdón á
Dios y á los hombres .... Y ya maduro para la muer
te, lln vista de sus clamnres penitentes. le levantó la
exMmunión v lo entregó á la ju$ticia del duque.
Gilles de R!iis fué sentenciado a morir en la hoguera. pero era un ,rran señor, pero era un mariscal de
Francia. pero itún durante el proceso, cosa inaudita,
se le habla permitido 11lu'iir la prueba del tormento y
no murió quemado sino que antes fué extraagulado
sobre la hoguera misma,¡Yungrupodegrandeeseñoras bretona11 que uo euu ay! las infeliclls muchachas
de Pléeur, recogieron el cadil.ver sobre la hoguera y
le hicieron funerales cri@tianosl Cuánto habrla goz11do este hombre que era un abc.,so de vanidad, que
l'xclamaba enfáticamente: •oadie ha hecho lo que he
hecho yo,• qu11 se sentla org-ullow con el espanto que
producla. si se hubiera visto objeto de estos honores!
Ohl si hubiese vivido el ttirrible Barba-Azul ,in poco
antPB que Dante. con qué voluptuosidad de indlgoa•
clóa s11blime lo habrla hundido en su infierno, liÚn
desp11 é 1 de las ab~oluciones rte h lgle-ial Rleplsodiu
de Hugolino, el devorador de rne propios hijo3, palidece ca~i al lado del crimen del 11i,ñor de Rioi ➔• ¿Stlrá
posible que no haya habido un infierno para él?
¿Por qué este furor de castlgoi' Porque fué el profanador absoluto del dolor y rle la muerte. No por
matRdor, sino por ......... En 111 fondo de la gran sala
de bóvedas ojivales, alta .v fria. en que se juzgó á
GilleR de Lava!. señor de Rais, habla en un altar un
crucifijo entre dos cirios encendidos Al pie dtii altar,
delante de una mesa tendida de n11gro, estab1m sent11•
doa I0R ju11ces presididos por el Obisi,o de N an1ee,
Juan de Male~troft. Clérigos, nob les, criados del Duque de Bretaña é individuos del pueblo, se aglomera•
ban 11n PI otro 11xtremo de la nave. En el centro, el ¡¡eñor de Rais, horriblemente llvldo, pero con voz alh y
clara hacia pausad,imente confesión de sus aelitos;o cho
ó más años de crimenes sin nombre desfilaban 1tnte
aquel grupo de personas. que ya lo sabian todo por las
declaraciones contestes de los cómplices pero que es•
cuchaban atónitos .... Cuando llegó á loe detalles nefandos del martirio dReus doscientas victimas, el silen•
cío tomó el carácter del estupor, ha11ta los muros parecían más mudne de lo que eran; la luz gris de Ül'tubre
que penetraba por loe vitral11s no parecfa la luz de e~te mundo . . .. ~ntonces los jueces se levantaron A un
tiempo, hic!Arnn callar un minnto al reo coofeeor y
el 11nciano Obi@pQ, con las m• nos trémulas de Pm0·
ción y de horror, cubrió con un velo negro k efigie
de Cristo ....

lJomll:i,&lt;o 4 &lt;1.- Dicrnmbre de 1898.

EL MUNDO

4L7

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Domingo 4 de Diciembre de 1898.

EL MUNDO

418

•

41 9

EL MUNDO

Puente colgante t-n el riu de A.tarasquillo, construido por el Sr. Teniente de Ingenieros Rodrigo Garcta.
EL CAHPA.MENTO.-Terrenos de la hacienda de lJocoapa.

EL.SIMULACRO DE GUERRA

¡rarse del orden y hermosa pn•pectiva de Jas tiendas. alineadas en una llanera y muy cerca de la mon•
tañll,

EN

SA.N NICOLA.S PERALTA..
El Colegio Militar emprendió la expedición dP. Pste
año el dla 16 del mes de Noviembre último y bl 27 dd
mismo hizo un simulacro de guerra á inmediaciones
de la Hacienda de Sao Nicolá11 Peralta.
Acompañaron al Colegio en su expedición de práctica dos comoañias de Batallón de Zapadores, un escuadrón del 10º de Caballería y unll sección de Ar•illerria.
El campamento de las fuerza11 expedicionarias aparece en uno de nuestros gubad:&gt;~. Por él puede juz-

Hubo varios ejercicios militares de táctira y tiro J1\
blanco, colocándose á, te á dlstancia11 de 1000- y ¡j{K;
m .. tro,.
Desde que llegaron los alumn ~R al lugar del campamf'nto empezaron á construir las foniflcac'ones pa8aj .. ras y dos puentes requP.riiio, por los planes 11stratégicog objeto :&gt;.e la expedición.
~l Tenieme deiogenierus Jorge Ménd1-1z dirigiS h
construcción de un reducto d11feusivo, sobre uua loma,
aprove~hando con intelig11ncia la condición dd wrre
no. El reducto constaba dfl cinco caras de veioticmco
metros: tres de ellaP, contados sobre la cresta interior,
con relieve de un mf'tro 40 centimetros de ancho y
un metro de profundidad.

El fo o tenia 2 metros 40 centlmetros y p otundidad
variablP.
Las otras dos caras del reducto eran deforma triangular.
Un perfil llamado de Versailles coronaba laobra,Pn
cu.v a organización se aprovecharon los elementos siguitfotes: dos barbetas para una pieza, y dos cañone•
ras; un 11blockbou11e," reducto, una tr11vtlrsa encupltal
y una linea de palancas de 10 metros que protegla la
entrada de la obra; dos abrigos para tiradores en la
trinchera intMior de la gola, con buf'n'IR defensai, 11ccesorias á saber: 36 t.rampaR de Jobo, 480 metros c11adrados de red de alambre, 40 metros lineales de aba,
tid1111; habiéndose empleado para el revestimiimto de
los taludes interiores del parapeto, ceEtooes. fagin11s,
zarzos, adobes y céspedes, y para proteger la cabeza
de los tiradores, aspilleras formadas con sacos de tierra sobrl'I el plano de fuego.
El total-'~ excavaciones que se practicaron fué de
1261 metros cúbicos, siendo el nromedio de hombres
que trabajaron diariamente 110, pertenecientes á las
compañias de Zapadores.
En estas obra11 hici1-1ron su práctica H6 alumnos.
Duró la construcción ocho dias, habiendo formado
el plano general el Tenientt1 Méndf'z.
El Teo,eotfl de la Plana Mavor Facult,dva Rodrigo Garcla, dirigió la constrÜci:ión de un hermoso
puente suspendido sobre el rlo de Atara11q11illo que
corre en una barranca de seis metros de pr.. fundldad.
Se emplearon d;s resiRtentes cables dti cáñamo de
cuatro ceot!metros de diámetro y dos ¡rnodes caballetes para apoyar el tablero ,obre los ca bles.
La construcción fué sencilla y se utilizllron pocas
vigas y tablúnes.

El puente tenia una extensión de 1ó metros de lar,go por 'l .50 rte anchura
Desfiló primero la Iufanteria para l'Xperimentar su
-resist~ucia, calculándose ésta en 5 toneladas por lo
menos.
Después pasaron los dragones y los carros.
Terminóse el puente en seis dlas trabajando en él
algunos zapadores y naciendo sn práctica el cabo Joaquio Maaffs y alumaos Manuel de la Cuesta y Nicolás
Martioez que en la clase de Pu,..ntes Militares y For. ticación Permante, presenent11ron buenos exámenes.
Algunas veces lus sr,rpnmdió la luz dd alba trabajandtl con el Teniente Garcia.
Además se construyó un puPnte de soportes flotantes de 39 metros de largo por 2 metros 62 centimbtrus
de ancho, sobre un ojo de agua. que se halla cerca de
Cocoapa, para el paso de las trt-111 armas y se colocó
una pasadera de barriles de 16 metros de largo por
1.73 de ancho, para el paso de lainfaoterla solamentfl,
La construcción del pr ente, que fué muy delicada,
por haberse calafateado la madtlra, duró ocho dia• y
fué dirigida por el Capitán Francisco Aguilar, haciendo su práctica el alumno Gustavo Acosta.
La pasadera de barriles de que hemos hablado fué
botada y construida en 11 boraa.
El simulacro fué dirigido por el General D11n
-Juan Villej?'as, f ormando su E,tado M11yor ..1 Te
lliente Coronel Bernardo Pa1afox y el Capitáu Fortiuo
Dávila.

Los alumnos hablan abandonado su campamento á
las ocho de la mañana y á las diez comenzó la acción.
Según el plan del combate, se debla atacar el reducto defendido por el enemigo, en movimiento en•
volvente v simultáneo.
El redu"cto se hallaba en una pequeña loma eepar11da
de otra loma de mayor extensión,!\ cuya falda está la Hacienda de Cocoapa, poi un 11mplio camino carretero.
Al Sur de esta segunda loma. ha:,. otraemioencia que
es la dominante, estando separadas ambas por el barranco que sirve de cauce al río de Atarasquilo, .v so •
bre el cual se construyeron los puentes de que antes
bemos habl~do.
l!:l enemigo, representado por unB Sección de Zllpadores, ocupaba el reducto p ovi11to de artillería. Previendo el ataque había hecho cubrir dos puestos a van•
zados con infantería y uno con caballerla, deja:ido
también una guarnición de dragones en la Hacienda
de Cocoapa.
A 500 metios de distancia de loA puestos avanz.• dos
se hallaban en linea de colocación de compañf11, las
tios compañías del C.&gt;legio Militar y las dos de Zapl\dores estando la Artillería y Caballeria en 11us rebpec·
ti vos pu1-1stos.
Comenzaron los movimientos al toque de ataque. La
prim11ra compañia del Colegio avanzó siguiendo la
dirPcción de la vertiente de la pequeña loml\ situada
al Sur del reducto, es decir hacia la izquierda,:v la se
gunda compañia avanzó de frente por el camino ca-

DPsfile después del shnnlaero.

rrt&gt;te1 o, en tanto qne las dos compañlas de Zapado•
res Pe apod-,raban del cerro de Atarasquillo, que co•
mo de mayor elevación ofrecia grandes ventajas. La&amp;
avanzadas del enemigo se retiraron combatiendo.
L'l- caoalleria de loe as11ltantes se dividió en do.a
alas, avanzando por derecha é izquierda 1\ través de
JaR lomas. para ::nirse en el punto opuesto al de su
prim.,ra coloJación, despuéd &lt;le efectua:- el movimiento eovolvent1
La llrtfl leria llev11 ba un 11ostén especial deuoueccióu
de Z·1 padores y otra de R uralea del Estado de México,
avanzó para ¡ranar la loma de Atarasquillo y como !a
pendiente es f 1cil llegó á situarse bien protegida e1n
ser viijta por el reducto. Apareció en la eminencia,
cuando las dos compañia11 de Z'lpadore11, desplegando
en tiradores. avanzaron de nueve psra protegerá 11u
VPZ á los alumno~.
En estos momentos el fuego se generalizó y los
11saltantes fueron trepando á la loma del reducto slu
cesar un sólo m ,mento el fuego. Por fin a~ completó
el envolvimiento y el enemigo, antes de verse eatr ·
chado en circulo más cerrad(), abandonó sus posiciones y emprendió violentamente 'la retirada.
Entonces cariró la caballería para perseguir á los
prófugos. rePpuéa de que una de las secciones desalojó al destacamento que guarnecía la Hacienda de
Cncoapa·
Los alumnos estuviPTon muy diestro&amp; fin todas la1
maniobras, demostrando ijU gran aprovechamiento.

(Fotografias tomadas por los Sres. A. Saldívar y A. l\Iartel.)

11

Hora del rancho á la o:rilla del ojo de agua de Santa Catarina.

�EL M{TN1)f'

420

UN ijETEOROI~TERESANTE
[Colab01acl6n)

Domtngo 4 deDic lembre de 1898

1

Domingo 4 de Diciembre de l¡'S:18

EL MUNDO

halo se fué disipando. y á la 1
habia des11 parecido por completo.
El grabado que acompaña á esta11
liut111s es de fotografia directa
11 btl'uida por el director del ObserV .ttoriu de la Escuela Nor·
wa.l para Profesora!'. Represen·
t11 únicamentA una fracción del
halo porque de otro modo se h11bri11 velado la placa. En este ob ·
servatorio se ha seguido obte·
IJiendo fotogr11fias de nubes,
exh-titmdo clichés verdadera·
meIJte curiosos é interesantes.

El sábado 19 del pasado Noviembreá las 11 l 45 minut•&gt;s de la wi.ñana se observó en esta capital un fonóm,mo meteorológico muy curioso y cuya vnific11.cióa 110 e11 muy frecuente. Ese fenómeno fué un halo
i,l cual comí.te en un circulo colorido QllP r"tl..-a al
Sol por todas parttis á. una distancia de 2:2º á 46"
Nadie desconoce el experimento qu., conb1,;te en
hacer pas11r un haz de rayos solares ll traYéS de un
pri~ma de crist11l ó de ttal gema, lo que trae consigo
la descom¡;osición de la luz bl11nca en los siete color~s del e11pectro: rojo, anaranjado, amarillo, verde,
azul, índigo y violeta, que se veo claramente en PI
UN ENTIERRO
arcu iri~. Pues bien, e~tá. demostrado que estas nubecitas filamentosaR y blancas, suaves y tramp11rent,s 4u" se llaman cirrus, están formadas por cristales
Los arfütas afectos á la «pindc1 nieve. Y no podia ser de otro modo teniendo en tura de géuero,• vense naturalcuPnta que la temper11tura de aquellas regioves es m.,nre nblig11dos á. escoger, code 60° bajo cero, como lo han indicado los in,trumen- mo a,sun o de sus creacionl'S, los
to~ re¡nstrado-es env'ados Últimamente desde Parle a..:ont11cuniento:1 mas concretay B••rlin en "dobos sondas." Resulta, pues, que la m.,nte rtsaltantes de la vida hu•
iuz blanca del Sol al atravesar esos prismas de hielo mana.
Asi, desde el inmortal Fortuny
puede pro,lucir variados meteoros ópticos.
El silbado 19 del mes próximo pasado, el ciPlo de hasta los novlsimos escolares de
México se hallaba cubierto por u,,a capa finísima de las academias alemanas, han pinci-rrus tan fma y tra~pareute que á traYé3 de eH11, po• tado repetidas veces bautismos,
día obaerva::se perfectamente el htirmoso azul dPI ai- matrimonios y sepelios.
re, y esa es precisamente la nube apropiada para la
Es evidente que en esos ac,mtecimientos que marcan, per de•
cirio asi, las t-tapas de la vida humana, es donde más resaltan las
!ltmsaciones y costumbres de una
época.
Es bien s11bido que la pintura
cuenta en Alemania con aventajado11 cultivadores, y muchas es·
cuela A de ese pais se dedican con
especialidad á la •pintura de géi::ero •
El cuadro que hoy ofrecemos
á nuestros lectorPs. se debA á. un
joven pintor de Weimar, ,valter
Hannemann, y repres..,nta _nentierro, como fácilmente se comprende á. primera vista.
Las figura~principales son dos
mujeres-viuda é bija-que es•
tán en el dintel de la puerta por
donde el ataud acaba de salir pa
ra ser conducido al cementerio.
En torno de ellas varias gentes
del pueblo forman UlJ semicirculo, y las miran con profundacon·
verificación del halo. Además, PB preciso que la cria- miseración.
fantasía del espectador vuet,alización del agua se b11ya velificado con lentitud, laLa
al mirar el cuadro y las b.&gt;nd11s
~in que el'viento la haya turbado, pues ~i la cristali- emociones
de su pecho
ración es rápida los cristales no result~l_l trasparen• expontá.ne~ surgen
mente.
tt,R ni regular11s, y el meteoro no se verifica.
Desde luego secomprPndeque
Según M11riotte para q,ue el balo se verifique debe
la escena pasa en una casa hu•
h..1ber unos cristales en po8ición tal que reproduzca ·milde,
en una de esas grandes
,.¡ mfnimum absoluto de desviación de loe rayos, decasas de obreros que abundan
hiAndo encontrarse el Sol a una distancia angular de en
Alemania, La viuda y huér·
2 ,0 io-ual á. ese minimun de dedviación.
fan&amp; ocupan mejor posición que
El "circulo de 22º que se produce al rededor del Sol, los
demás habitantes de la cay c¡U" puede produci~se también al rededor d~ la lusa; eso se vé en su .distinción
IJ&amp;, iiene la zona rnJa por dentro, de~pues sigue la
su traza.
1111aranjada, Juego la 11marilla etc, basta llegar á la y l'n
Y hé aqui, que ante el inmenso
violada. que fo1 ma la zona ext11rior. !:le ve por esto dolor,
esos c-breros olvidan sus
de los. colorrs PB á. la invnsa ~el
de proletarios y comparten
411e Ja ~isposición
arco-ins,
en el cual el r, JO queda por fuera y el v10- odios
muy sinc..,ramente la pena de 1011
lat\o por dentro.
deudos. Tal vez les sL-va de conJ.&lt;:n el halo observado en México el dla citado el ro- suelo
propio. ver que la muer'
jo, el anaranjado, el Bmarillo .Y el verd~ eran clara- te tambiln
hiere á. los que están
mPnte visibl11s; el azul, 111 ind1go v el v10lado forma.han una zona confu11a que se pt&gt;rdia entro el fondo arriba.
F.l colorido del cuadro es de
hrillante del cie!o El fPnómeno fué sin t'mbarg-o muy una
frescu-a maravillosa.
hermoso. Como á las 12 y 30 minutos de la tarde el

otro, en fin, (Y esto era causa de m/\s de una
preocupación entre las muchachas de la aldea,)
que la había visto en el palco de un teatro llamando la atención del público, por lR cantidad y
tamaño de los diamantes con que se adornaba,
tanto como por su hermosura.
A cada ur,a de estas noticias, el bueno del padre Guichard suspil'aba y elevaba los ojos al cielo, suponiendo piadosamente cuál era la causa
de tales psosperidades.

............. . ...... . .................. ...

Cmm del Sr. Jtlannt&gt;I Bnch

Nt

l:a Glorieta Colón.

(Jasa del Sr. Othon Ver,:es en la calle
de los Inválidos.

Un.a prima mensual.
Accediendo á la Policitud de muchos de nueFtro&amp;
favorecedora!!, El Mundo Ilustrado, volverá ó. repHrtir entre los subscr1t.&gt;rt1s desde el mes próximo un"ºlumen mensual como prima, según se babia estado
haciendo anteriormente
En consP.cuencia, sólo daremos un p\i.Pgo de novela
en el cuerpo del periódico, suprimiendo las cuatro p:iginas adicionales que sustituyen la prima en volllmen separado.

La XIII Exposicional Nacional de
Bellas A.rtes.
La próx:ima Exposición de Bell11s Artes ee el tema
obligado que ocupa actualmente la atencióa de nuestra. sociedad.
En consecuencia., El Mundo Ilustrado fiel á su
pro¡Z'rama de registrar con todo esmero los asunto3
del dia, ofrece ásus lectores unasección especi11l, profusamente ilustrada, que se ocupará. dPl espPrado
1ocontecimiento artlstiro y que empezara á publicarse desde el próximo número.
Piezas para las Posadas.
Anunciamos á nuestros lectores la próxima pubii ·
cación en estas columnas de un juego completo de piezas de baile para las posadas.
Todas esas piezas son inéditas y escritas especialmente para los abonados de nuestro semanario á
quienes como en otra ocasión hacemos este obse·
quío,

-¿Qué quieres, muchacho?-prt&gt;~untaba con
-earifi.osa voz el bueno del padre Gmchard, cura
de la pequ,iña p irroquia de «L,i, Fl~che,» á
un rapazuelo de cinco anos, que demasiado pe•
queño para poder tirar de la campanilla, apo•
·r,.eaba con todas sus fuerzas la puerta do la casa
c~n una piedra enorme para sus manecitas.
-Sefior cura, le traigo un recado de la tía Ger•
vais-dijo con aire de misteri?·
.
-¿Y qué quiere latíaGerva1s?-a~ad1ó el buen
•cura acariciando las sonrosadas meJ1llas del pequen.o que impresion~do por la p_resenci~ del seftor cura se había qmtano la boma, deJando al
aire una maraña de rizos m~s dorados que las
mazorcas J.e maíz de los campos que rodeaban el
presbiterio.
-Pues .... me envía ó decirle que Collinette
se ha marchado.
-Bueno-repuso el cura.-Pues ya volverá;
andará de correrías por el bosque.
-No-dijo el rapaz con aire convencido.-¡No
volverá, porque se ha marchado con un sefior!
-¡Ah! Cómo es eso?-dijo alarmado el padre
Gnic.hard.-Vamos á ver .... txplícate claro ...
·Qué seilor es ese?
-·Un eenort-afi.'ldió el chico encogiéndose de
hombros.- Uno del c11stillo de la Vrilliere que
iba en su coche.
-Pero tú lo has visto?
-Sí1 seilor·1 yo estaba con Nícol cogiendo hierba para la ca bra, cuando la vimos pasar_en el coche por el camino de Orleans .... Por cierto que
nos saludó con la mano-afladió el pequen.o con
•cierto aire de satbfacción.
No quiso oír más el cura, y temiendo _alguna
desgracia irremediable para 1:1quella loqu11la de
Collinette, cogió apresuradamente ~u sombrero
y el paraguas y se dirigí~ á ~oda pnsa á casa de
Ja tía Gervais, donde hacia uempo se bailaba Collinete encargada de servir á los parroquianos
los jarros de espumosa sidra, tan apreciada por
los bebedores de aquella lccalidad.
La desgracia era cierta.
Cimsada de sufrir los contínuos rrgan.os de la
tía Gervais, halagada por los requiebros é impulsada por sus instintos de lujo, babia cedido á
las tentadon1s prr,mesas de un huesped del castillo, compailero de armas del hijo del marqués,
haciendo tal vez más fuerza en su corazón de 1!)
ailos los engom11dos bi¡rotes del elegante militar,
que los dicharachos y las rudas maneras de los
mozos de la parroquia.
La tía Gervais se lamentaba amargamente de
la ingratitud de Collinette, á la que había !ecogido al morir sus padres, per_o sus lamentac10nes
tenían un gran fondo de ego1:;mo, pues no era
el menor de los alicientes los ojos de Collinette
para el contingente de mozos que se reunían por
las tardes en la tabe1·1ia de la tía Gervais para
trasegar á sus estómagos enormes jarros de si·dra.
El padre Guichard hizo algunas tent:tivas pa_ra
reclamar á la fugitiva, pero no obtemendo nmgún resultado desistió de ello, encomendándola
devotamente á su Angel bueno.
Poco á poco se fueron olvidando de ella, y pasados algunos afios no faltó quién, al regresar de
París, asegur~se que la había visto una mañana
por el boulevar con un g:i-an sombrero ll~no . de
flores· otro juraba y perJuraba que la hab1a visto
en un' magnifico carruaje un día de carreras, y

En el afio de 188*** surgió un grave conflicto
entre los vecinos de la parroquill de «LaFléche.»
Se acercaba la fiesta de la Asunción, patrona
de la aldea, y las obras de la iglesia se habían
paralizado por f11lta de dinero.
El arzobispo nada µodia dar, ni quería pedil',
pues estaba mal con. el mi11hterio, por las recientes órdenes sobre ltt ensefürnza.
El Consejo municipal Ha radical y se negaba á
toda entrega de dinero, y p11ra colmo de desventuras, el diputado se empeilaba en que la tiesta
se celebrase en la iglesia de la paaoquia vecina
«L'Hardouille,» p11ra vengarse de «La Fléche,»
que le había negado sus votos en las últimas elecciones.
Todo, antes que ~ufrir esta humillación, ·pues
«La J&lt;'Jéche» y «L'H11rdouiile» eran rivales desde
hacía siglos y po&lt;!as eran Ins romerfas en que no
había golpes y descalabraduras de cl:lbezas entre
-los mozos da una y otrl:l ¡.,arroquia.

421

bían dt-spedido sin darle la más pequeña esperanza de obtener los suspirados 15,000 francos.
Atolondrado y sin saber ya qué resorte tocar antes de volverá «La Fléche» con la c11beza b11 jaá
dar cuenta de la ineficacia de sus gestiones, y
donde seguramente sufriría mucho su prestigio
y sería objeto de las burlas y sarc11smos de los
tres ó cuatro librepensadores de la localidad, que
no dejarían escapar tan propicill ocasión para
martirizarle, se dirigi ó como última esperanza á
c11.sa de un antiguo amigo, con el que siempre había seguido amistosa correspondencia, no ob, t mte las diferencias de ideas que los separaban.
Autor dr1tmático muy en boga y avezado á todas las truhanerías de la vida de París, 11cogió al
buen cura con los br11zo• abiertos, le co11vidó á
a lmorzar y oyó pac.ientemPnte el rel11to que éste
le hizo de su infructuoso vL,je y de sus fundados
temore~ de no obtener nada.
-¡rifi querido Guic.hard! le dijo su amigo. En
el asunto que tanto te interesa, sólo veo una manera de que puedas salir airoso: un poco difícil
es, por la condición de la persona á ll:l que debes
ir á ver .... . . pero, qué diantre! todo antes que
«L'Hardouille» triunfe, como tú die.es.
- Y esa persona es,-preguntó el cura.
-La amiga favorita del Ministro de Cultos.
-¡Oh, oh!-exclamó el bueno del cura, poniéndose mAs colorado que una amapola.
-Sí, sí; ya comprendo que te ha de ser algo
duro el tener que recurrirá ella ... . Pero es buena muchacha y en s11 clai;e, de lo mejorcito que
pasea por el bosque de Bolonia. Además, á todas
estas mujeres les gusta hacer ostentación de su
influencia con los imbéciles que por ellas se arruinan, y no hay una que no se jacte de tener sentimientos religiosos .... Decídete, y ¡quién sabe si
-de un tiro matarás dos p:ljuos, volviendo al redil á esa oveja descarriada!
-Cómo se llama?-preguntó el cura.
-SAbelo Dios! Ella se hace llamar la señora
de Va\noble, y por este nombre se la conoce en
l&gt;t vida gal11nte. Dicen que guardaba ovejas en
no ~é qué pueblo, y que su primer amante la hi- 7,

j

A g-randes males grandes remPdios. Tal fué la
símesis del discurso que pronunció ante los notables de la parroquia el padre Guichard, · quedando acordado que saliei;e inmediatamente para París á fin de impetrar personalmente del ministro de Cultos los 15,000 francos que faltaban
para·Ja completa terminación de las obras de la
iglesia.
Once días llevaba ya en París el padre Guichard y con espanto veía que estab:t tan adelantado como el primero.
Nada había podido conseguir.
Había subido escaleras, hecho antesalas, visitado al ministro, al subdirector, al director tal y cual,
y unos con sequedad y otros c.ortesmente le ha-

zo educt.lr cou tvdu esmero ....
La verdad es que cuando se.presentó hace algunos ailos en París, sus magníficos ojos nrgros,
límpidos, rasgado,, brill~ntes comq pocos, y de expresión verdaderamente eüloquecedora, causaron una revolución en el Jockey
Club, en el Sport y en la alta banca, y á los pocos
meses ya tenía un hotel y m11gnificos diamantes.
Por ella se han arrµinado cuatro ó cinco estúpidos, y últimamente, lord .S *'** se suicidó en Mó·
naco abrumado por el spleen y sus desdenes, después de hqberla paseado por Italia y Rusia con
el tren de una princesa real. ... ¡Pero es buena chica! .. ¡Buena chic.a! _. .
·
Mientras así se expresaba su amigo, luchaba
el bueno del cura con mil encontradas ideas. Repugnábale acudirá tal persona; pero el llpremio
del caso, y cierta esperanza s~creta de ganar un
alma para Dios, pues todo sacerdote ti, ne algo
de misionero, abogaban en fa.vor de la proposición, y sobre todo, lo que mAs espoleaba al buen
sacerdote, era el temor de no ver aquel an.o cele•

�•
422

lr.f,MUNDO

Domingo 4 de Diciembre de 1898.

cuando muchacha á los piés de mi cama en «La.
Fléché.»
-Pues eso es fácil-contestó con bondadosa
sonrisa el cura.-Deja aquí todo esto y yo me en- cargo del cambio.
-Hoy no es posible-ailadió la joven lanzando un suspiro-pero más adelante yo us juro que
acudiré á vuestra bondad¡ mientras tanto, dejadme las seftas de vuestro domicilio en París, y per••
donad que os deje, pues voy á ocuparme de vuestro asunto.
A la maftana siguiente, un portero del ministerio entregaba al padre Guichard un sobre en el
cual se encerraba la orden de pago de los 15,000 ·
francos para la terminación de las obras en la
iglesia de «La Fléche.&gt;
Al mismo tiempo dejaban de parte dela seilora
de Valnoble una caja cerrada, con encargo de que
no se abriese hasta llegar á la parroquia citada.
La llegada del cura al pueblo fué un acontecí•
miento, y su fama creció cien codos, con gran
despecho de los librepensadores del lugar, que
no comprendían qué resortes podía haber tocado el cura para conseguir tal éxito.
La estupefacción de los vecinos de «La Flécbe»subió de punto al poder admirar el día dela fíesta una magnífica piel de _armilla que cubría las.
gradas del altar mayor y un p:-ecioso frontal bor•
dado de oro, que hacía juego con la casulla del
oficiante.
Lo que más llamaba la. atención de las coma- ·
dres de la aldea, era un corderito, cuyos ojos los
formaban dos hermosos diamantes en el centro,
de los bordados del altar.
-¡Qué preciosidad, seftor cura-decían entusiasmadas-qué hermosos ojos . . ! ¡Cómo brillan!
Y contestaba el bueno del cura, con sonrisa un
tanto enigmática:
-Efectivamente, son muy hermosos aquellos,
ojos • . .. ¡Cómo brillan!
brarse la fiesta secular de la patrona en su querida iglesia.
-Desde aquí se ve su casa-dijo el amigo que
maliciosamente había llevado al cura á las cercanías del «Arco de la Estrella.»
-¡Ea! Buen ánimo y á la noche ya me contarás el resultado de tn entrevista.
-¡Todo por la «Fleche!»-affadió soc11rronamente, y cruzando la calle, dejó al bl¡.en cura,
plant-ado frente á un hotel de magnífica apariencia, morada espléndida de la buena amiga del
ministro de Cultos.
No fuero11 largas las vacilaciones tlel padre
Guichard; apretando su breviario contra el pecho y confi11ndo en éste y en sus cabellos blancos, atravesó con paso rápido el anchuroso vestíbulo, y subiendo la escalera de mármol, cuajada de macizos de flore~, se hizo anunciará la sefl.ora de Valnoble, Una doncella de aire desenvuelto y remangada nariz le hizo entrar en un
saloncito tapizado de telas japonesas, no sin advertirle que la seffora podría recibirle, pues aún
estaba en el ba1io, lo que no dejó de aumentar las
confusiones del cura. Pocos momentos aespués
volvió á buscarle, y llevándole al tocador de la
seffora, le rogó que esperase un poco, pues la seftora saldría en seguida.
El lujo maravilloso que le rodeaba en muebles
cortinajes y alfombras, los mil cachivaches que
cubTían la mesa del tocador colgado de raso azul
y encajes, y cuyo uso no podía adivinar por más
que los miraba, lo suave y templado de la temperatura, y sobre todo, un perfume fuerte, acre
y verdaderamente sensual, que acortaba la respiración y hacía latir las sienes, que saturaba el
ambiente con ráfagas embriagadoras, aturdía más
y más al pobre cura, que ya
casi si:1 arrepentía de haber
idc cuando alzándose una cortin¡ se precipitó en la estancia una nube de gasas, enea•
jes y lazos de color de rosa,
que envolvía á una mujer her•
mosísima, de amplias :y-esculturales formas, apenas cubiertas por tenues gasas, y cuyos
ojos negros, grandes, rasgados magníficos, se fijaban en
el c~ra con cierto cariñoso respeto.
Al verla, el padre Guichard
dió un pa,so atrás, y alzando
los brazos al cielo exclamó con
el mayor asombro: ¡Tú! ¡Collinette!. . . . . . ¡Ahl ¡Desgraciada! ..

-¡Yo misma, seftor cural-contestó la joven
inclinándose respetuosamente y llevando á sus
labios el extremo de la faja de seda negra que
ceftía el cura.-Pero sentáos-aftadió para rom•
per el hielo de aquella impensada entrevistasentilos 11quí, seftor cur11, y decidme á. qué debo
el honor de vuestra visita• .
Un poco repuesto de la sorpresa que había experimentado, y tranquilizado, en parte, por los
modales respetuosos y deferentes dela joven, empezó el padre Guichard, con voz aún balbuciente,
el relato del asunto que le había llevado á París.
-¡Oh! . ..Si no es más que eso-aftadió Collinet•
te-podeis contar con que es cosa arreglada: aoy
mismo hablaré á Pablo .... perdonad, quiero decir al seffor ministro, y mafiana tendreis la orden
de pago en vuestro poder .... ¡yo os lo prometo!
Podeis creer, sefior cura, que me considero muy
dichosa pudiendo hacer algo en vuestro obsequio
y en obra tan meritoria ...... Más de nna vez suspiro acordándome de las inocentes fiestas de «La
Fléche.»
-Qué, no sois feliz?
-Feliz? No, seilor cura; este mismo lujo que
me rodea me ahoga más de una vez, y aunque
mis caprichos son ley para mis ..... .p1'otectoi·es,
esas mismas atenciones me atacan los nervios.
Mirad-dijo golpeando con su diminuto pié, coquetamente calzado con una chinela de ra&amp;o veis esta soberbia piel de armiño que me sirve de
alfombra .... ? Pues procede de un manto real, el
que usó en su coronación el rey de S ...... y que
lord Stais compró á peso de oro para ofrecérmela
como recuerdo de las fiestas de la coronación á
que asistimos ... Pues bien: de buena gana la cambiaría por la deshilachnda alfomtrita que tenía

MUXAN DE BEAUVILLER

MADRIGALES
I
A. UN AS. VIOLETAS,

Dulces violetas del color del cielo,
Que cultiva la mano delicada
De aquella por quien lloro,
Más desdeñosa cuanto má11 la adoro:
Si por ventura, unidas tiernamente,
Ceñís de Laura la serena frente,
Decidle mis dolores
Y aplacareis ¡oh flores!
De mi cruel adorada los enojos:
Pues ella debe amaros, cuando os dieron,
Su alma el aroma y el color sus ojos!
II
DESDEN.

Corté una blanca flor, de mi ternura
Slmbolo puro, y la ofreci á mi dueño;
Ella, con rudo ceño
Entre su mano, que la nieve imita,
Crüel la toma y aja su blancura ......
Lejos de si la arroja (¡oh ruego vano!)
Cayó la flor marchita,
Pero al caer le perfumó la mano!

III
A UNA. ROSA.,

Pura, fragante, hermosa,
Reina serás del blanco ramillete
De tiernas flores que mi fe le envía!
¡Cuánto envidio tu suerte ¡oh dulce rosar•
Nacer te cupo en venturoso dial
Llega y al seno cándido que adoro,
Donde serás de amor purpúrea enseña
Lleva de ar.oma el virginal tesoro
'
Que la aurora al nacer te dió en exceso:
Que Laura, en cambio, te dará risueña
Miel de sus labios al calor de un beso! '

IV
INVIERNO,

Duermen bajo la escarcha en la pradera.
Del invierno crüel á los rigores,
Soñando con un sol de primavera
Las aves y las flores .....
Asf, del alma en la estación nublada
Acurruca.de, trémulo de frío,
'
Duerme soñando con tu azul mirada
¡Oh Primavera! el pensamiento mio ....
FRRNANGRANA,

Do mh1pc 4 de Diciembre de 1898.

Es el ronquido horrible. el estertor humano de aquel
maldito animal; si, por mi desgracia lo oigo dentro de
mi á todas horas.
¿Lo oye usted? Pero no; usted no puede oírlo. Y ¿no
seria posible por algun medio hacérselo oir á los demás? ......... .
......Y acaso serla inútil, porque los señores curiales se han empeñado en cometer una injusticia.
Pero ya pasó. Volvamos al asunto.
¿Que si me empeño en Bl'guir sosteniendo eso que
ustedes llaman fábula? ya lo creo; es la v11rdad: yo no
he dado muerte á una mujer He extrangulado eso si
-una venganza fosta, exquisita, dulcisima.-á mi gata
morisca; pero yo lo sé bien, no hay en el Código un
articulo para ca11tigar el asesinato de una gata.
Usted no puede pensar como los dem~s, porque no
es vulgar.

EL MUNDO

...

bugia ni la agrietarían por todos lados, con sus mordiscos.
Si deseeperado por el insomnio, encendia luz para
leer, ya no los veria cord_endo junto á las paredes en
busca de sus madriJ?"Ueras, deelizándoRe :,,ápidos, eilen•
cloeos, como si sólo fueran siluetas, aéreos, fantasmagóricos.
Acaso ni sal drbn. J 1icen que les huele á gato.
Soñé cen el silencio.
Pero ¡ayl asi como lo oigo abora,asi lo oi aquella noche; mire usted como se me erizan hasta los pelos de
la barba.
No era el ronquido natural de todos los gatos Era un
ronquido estertoroso, era la quPja acompasada de un
enft:rmo que dormita. Un lamento salpicado de ronquidos. Lo principal l'ra el lamento, y sólo como la harmonía el go, goriteo, el ronquido e.pumajoso de eeosfelinoR domé.tiCOP.
Mas aún;.;.sabe usted? como si en una misa de re·
quie111,, el mismo muerto rezara, y los frailes le hicieran coro con sus voces cavernosas.
Los ratones me pisaron.
Tuve paciencia; la dePperté moviéndola sobre · la
poltrona;-me causa horror aquella poltrona cuando
la recuerdo.
Tendría alguna pesadilla. ¡Pobre!
En efecto. me miró, eomo las personas á quienes se
despierta repentinamente, cuando tienen una pesa•
dilla.
Deeputl-s se desperezó v acurrucose de nuevo.
Cubierte hasta la cabeza, entrecerrando los párpa•
dos, comenzaba á ensombrecérsfme la inteligencia, y
de Dl'evo se l.:vantó en medio del slle.ncio el maldito
quejido.
Pero ¿qué tPndria aquella gata? ¿Padecerla algún
mal ffsico? ¡Qué sufrimiento moral la turbarla el
sueño?
Otra vez, y otra más la despnté; mevefa tristemente y volvla á hu!ldirse, volvia á perderse en aquel para mi insondable oréano de su sueño.
Y siempre, en medio de la silenciosa obscuridad, se
alzaba aquel lamento salpicado de ronquidos, como
se hiergue en medio di'! templo obscurecido por negros pañoe, el catafalco cuajado de flamas amarlllentas, severas. tristes, pavorosas. El silencio era un paraleliplpedo truncado, ¡ayl muy irregular-mente, es•
pantosam.,nte truncado por la voz de aflicción de
aquella enferma; porque de seguro estaba enferma.
Entonces sentí curiosidad: seria útil saber que enfermedad era 1a que provocaba en un gato ese quejl•
do humanizado; un caso patológico curioso.
Y la dejé pasar PD mi pobre cuarto el resto de la noche. á costa de mi tranquilidad.
¡No estaba Pnfermal
¡Me repugnó y la odié!
-¡Llévatela, lej9e de aquí, y regálala, mátala, haz
lo que quieras de ella, pero que no pase aqui la noche; prefiero los r11tones,-aún cuando me devoren
hasta á mi" mismo-le dije á la vieja, y se la llevó en•
vuelta en un saco.
Al lh•gar tranqullo en busca de mi duro lecho-eK
higiénico ¿verdi,d Doctor? el colchón duro-alll estaba, alli instalada en su roltrona favorita.
Oiga.me usted: si todavía está en casa esa poltrona,
que la quemeB; no qni~ro encontrarla ahora que
vuelva,
Se levantó y encorvándose, alargó la mano izquierda
como lo hacen algunos chiquillos para saludar á sus
conocidos.

Mis defensores se empeñan en demostrar que estoy
loco para que no me lleven á. jurado . ¡Vaya una manera de defender! pero usted hará. justicia, usted informará en conciencia, y me entregará. á los jueces; y
el jurado-usted lo verá,-el jurado me absuelve:
¡Si no pueden, si no deben condenarme!
Verá usted:
Aquello era ya una burla: no esperaban la noche
paradesllzarfaeraoie sus diminutas cavernas, cautelosamente, sus cuerpecillos color de sombra; no, á todas
horas, en pleno dia, se les vela trepar por mi mesa, y
por mis estantes, asi~ndose con sus rosadas manos á
los lomos de los libros ó á 11111 molduras del mueble.
Y después, en mi habitación, lliempre tranquila, ese
ruidito que hacfan sus dientes, dientes de roedor, contra las hojas de los pobres libros, rasgaba por todos
lados el silencio.
Y un dla, la sirvienta la llevó. Fué en
la mañana, cuandc- me aseaba para salir.
No corrió á escondersfl temerosa bajo
algún mu..,ble; subió confiadamente á una
vieja poltrona, y se instaló alli como un
amigo que visita á otro.
Atentamente me observaba; y como
vergozanda de que su pelaje parduzco no
estuviese bien limpio, comenzó tambien
su toilette; se pasaba la mano repetidas ve•
ces por la cara y se asomaba á inspec•
clonarse el pecho, Juego, CQmo para consultar, me mfraba, y volvía á su tarea.
No me causó mala impresión. Hasta llegué á acariciarla. Enarcánaose me dió
las gracias.
Y eso, qufl nunca fui amigo de los animales doméatícos.
Siempre he gustado de ver tra~ las rejas
de una jaula, a1 m11gestuoso carnicero rt·
volviéndose inquieto, bramante, furioso,
por no ser libre y no poder hincarme sus
zarpas y suR dientes; las caricias torpes,
empalagosas, del perro que nos retrata en
el traje sus manoR asquerosas, oh . ... siem...._,, .,
pre me han repugnado.
' , ''~-' i
Llegó la noche.
(;.Por qué llegó?)
¡Qué felicidad! Ya los roedores no turbarian mi sueño,traveseandosobre mi cuerpo; no cenarfan con las estalactitas de la

423

La vieja sirvienta me lo dijo: la habfa llevado por
,la-tarde muy lejos, á la casa de una comadre, y al anochecer habla vuelto.
• -Pobrecita, no la eehe ueted. mi' e como vino de
tan lejos; quién sabe si ahora no lo moleste.
Y yo pensé; l'n verdad. quizá e~ta noche esté más
tranquila. Puede haber sido pasajero ese estado de
excitación nerviosa Veremos.
No sé ~i fué que me venció el cansancio. ó realm~nte ella estuvo tranquila en las primeras horas, pero
después comenzó.
Al principio, entre suAños, fue como el ruido que
hace un Insecto que ee nos mete en nna oreja, y fué
creciendo, creciendo.

í

¡Ya! el mismo qut&gt;jfdo, el mismo ronquido estertoroso, el mismo lamento de muerte, y haciéndole coro
los ratones en los libros; algunas veces, me parecía
que con una risita chillona se burlaban de mi.
Calculé en la obscuridad adonde estaba la poltrona
y ¡zas! le arrojé la novela que estaba en mi buró. Lan:
zó un quejido débil: ¡esl' el era de gato!

Y cada vez que el lamento mddito'volvfa
á revolotear como asqueroso murciélágo nor
la alcoba, le asestaba un nuevo golpe· la bujía, la palmatoria, rollos de papeles, en el
paroxismo de la desesperación hasta mi despertador, fueron á rodar sobre ella ó en las
inmediaciones.
Afortunadamente amaneció aquel día más
temprano que otros.
. . . No parecía guardarme rencor,Me miraba con pupilas tiernas, inmensamente tiernas.

y

'

�424 -=-===========~===~~=======2E:!L~MU!![N~D~0:?;·========-=---~~=_:,;0::,:n~m:,:i~n,:;,~~n.;:4;,.;rl~A=n~i=~l=P==m=b=r..e"'1=~--1898
__._
Primera un pinchazo en la nariz, luego
sacarle un ojo: el otro no, para que pud1e·
se verm~ á mi, ásu verdugo; perforarle la
lengua, cortársela y prenderla en sus propias garras; y para burlarme de ell~,. cou
RU propia mimo. srpar11da ya, acanctarle
la carilla para lavársela. Y luego sacarle
el corazón para saber cuAl era la causa
de sus dolores.
¡Ja, ja, jal Ahora si creo que me estoy
volviendo loco
Abl si no hubiera Códigos y jueces, y
pNicias, vería usted cuantos hombres mat• bao á otros asi. con esa crueldad. Yo
no; ¡yo no he matado á esa mujed

¿Se ha fijado usted 11lguna vez como miran A su
amante las mujeres of,mdidas por él mismo, cu11nao
va á llegar la reconciliación? Pues asi.
Alg1ma vPz me parPció que 1&lt;aliRn de su pecho susJ&gt;iros que procuraba ahogar ¿Ese dolor que sofocaba
durante el dla en la plemtud de sus facultades. era
el que por la noche, cuando la fatiga la rendia, hada
explosión?
A menudo me diri¡z-la sus miradas, con aquellos
ojos 11xtrañamente brillanted y atractivos como los de
una tísica.
Llegué ll. pensar ~i estarla aquPlla hembra Pna~orada de algún hom~re, y generalizando con fal~cta,
en su rudimentario mteJecto. como lo hacen los mños
que llaman papá á todo hombre que ven, me confundirla con el objeto de PU amor.
No comió; en su poltrona pasó largas horas arro·
jando por la ventana sul'miradas pardas, y dejándolas irá perdene á lo infinito.
.... Allí la encontré de nuevo la tercera noche.
No iba con exitaciones, nada de estado morboso;
en estado normal.
No bien sepulté la luz de la vela en la obscuridad
de la alcoba, cuando brotó de su pecho el maldito
quejido. Culebreaba por el suelo ó trepaba hasta el
techo por los ángulos diedros de mi aposento como
lo hactan las ratas.
O salia en espirales que se elevaban como el humo,
y a~!, as! era, gaseoso, transparente, pero negro, muy
negro.
Lamentaciones de joven enferma, dolorosos quejidos de mujer moribunda, pero muy humanos, más, so
brehumanos; como la voz de un muerto que reza en
su misa de requiem y le hacen coro los frailes con voces cavernosas.
¿Qué me importaba ya averiguar qué ejercito de
fantaEmas pasaban bailando dauza macabra ante sus
pupilas romboides, cuando corría el tdón de sus párpados?
Sus dolores me hacian sufrir, por egofsmo; yo siempre hf'I sido muy egoiPta. Aunque ¿quien es alt•tJ.idta
en el fondo, -sincerameme?
.¡No cree qs•ed qne puede haber habido desequilibrio fn sus facultades mentales, Doctor?
¡Figúrese usted, qué ridiculo! Con mi traje blanco
dti dormir, pisando sin hacer ruido. y con la mano derecha, cogida por la pitrte posterior del cuello para
que no mti c. usara daño, la endiablada gata, esa endiablada.
¡Aquello fué horroroso!
Ya no era el quejiuo dJ niña enferma, de mujer mo•
ribunda.
Era grito desesperado de mujer furiosa.
Algunos congéneres suyos, atraídos por los gritos•
llegaron
Imbéciles!
Tomaban aquellos lamentos por los ahullidos de la
hembra en celo.
Se Je acercaltan y se les arrojaba encima, llena de
odio, fiera, aterradora, y l::s ht:ría.
¿Pod1a yo acaso durmiri'
Le abrí.
A pesar de que SUR pitos eran de mujer, usted
comprende quti no esfAcilconfundir una gata con una
mujer, digo por el tamaño. No tenia remedio.
Yo 110 t1mdria temores de que viniese como en el
Gato ..Negro á retratarse la figura de la victima en la
pa, ed que estaba á la cabecera d~ la cama. No _me
· arrepentirla como Poe en 1'U persomJe, de haber eJercido esa venganza justa. C,,mo el p11r, tio de Byron
que colgó de, cit-lo de su cama la espada con que dió
muerte á un pariente suyo, colgaria yo la calaverilla
de la gata.
¿Usted ha vibto un cráneo de gato? Son curiosos
¿verdad?.
Y lo h11 hiera hecho, si no me hubieran aprehendido.
¡Qué justicia!
¡Pobre paisl
Si no fuera porque deseaba dormir y porque tenía
miedo de salir con las manos acar1enaladas, la hubie•
ra dado muerte con crueldad, como dicen los timoratos.
¡Cómo me habria deleitado con sus sufrimientos, ya
que ella me habla causado tantos.

Fué obra de st&gt;gundos.
Allí estaba, en la sombra, brillándole
fm,fóricamente los C'j08, chispeándole comn dos faros lt1janoS,í la vió usted?
Fué la última vez tn que me mi~ó con
sus pu¡,ilas ti ero as, inm_ensamentti tu,r~as
y podero~ameute atractivas. como de 0J&lt;,11
dti tiEica.
A mi nadie me quita que sus miradas eran amo•
rosas.
Eso me exasperó má~.
,
La acaricié,y cuando Petaba confiada, rAp1damente
le oprimi el cuello con ambas manos.
l(Muerta!! Parecía que :va antes había matado á ot:-as
por el mismo método ¡qué seguridad!.
.
_
¿Esto? ¡ah! es verdad; una convulsion lah1zo aranar•
me. Yo creo que fué sin intención. Me ha d. haber
agr~decido que la libertitse de la vida
Y arrojé su cadáver á la puerta de mi cuarto.
Oh, si he sabido lo que ibaá pasar, a~tes me lo ~omo
Eso dicen: qne alli á la puerta de m1 alcoba m1de.·able, se encontró el cadáver de una mujer con la11 huellas de la extrangulación.
¿Y no puede haber sid.:i otro PI criminal? ¿No puede ser una de tantas comcidencía3?

El alina es como arroyo cri•talino
que de una cumbre inacce~ibl~ urranca
en busca de los mares del dei;tmo:
corre suave ó febril se dPsbarriinca;
y en vario modo e~ con diverRa suerte
agua que se desborda ó que se ebtauca.
El alma mía. rt&gt;t.-mplada y f11ntA
á golpes de dolor, .tOr~ente h 1 111do
,
que furioao lanzara himnos cte muerte,
v que después por el amor vP_ncidn
se arrastrara á tus pié~ cual 111erp&lt;1 loca,
pronta ya á dar el tentador ~ilb:do.

... f;;;~t~ct-~~-~~¡;~i~~- ~~~·¡·¡~é· ~¡ i~t~~-~~..q;;·~·;:~·;~~:

di, ¿verdad?

FRANCISCO ZARATBI Ru1z.

PAGINAS DE LA MODA

s; te espanta t&gt;I rep_til, la magia invoca

de tu mirada eléctrica; y al p1111to,
arrancando una fuentt&gt; de lll roca,
resucit11ndo á Lizaro difunto,
barAs que del reptil brote uu alarlo
sér celtistial de harmónico co0Ju1Jto,

como el Fausto viejo y acabado
brota del F1msto .. moroso, y como brota
el arrtipencimiento del pecado . . .
La illf ncia que pasó, la edad rPmota,
que siempre destilada cae "¡ pozo
con la monotonia de la guta;
y luego mi ilusión de incauto mozo
41111 se de11vaneció cual hu,uo al viento
dejándome un hastío en cad&lt;1. gozo;
todo ello p11ra mi fué 2 caso 111iento.
pero impulso no fué se_r nunca JJurln
ni amor, ui voluntad, 01 pem11m1tlt to.
Sólo tú, sólo tú rompes el nudo
de mi suerte fatal; haces qun Pn flores
retoñe a f,n mi conu.ou di,.11udo;
y logras. con~olaodo mis dolo!ªª•
que 1111 l'temlce pero no envt-Jezca
con el tiempo el aU1or dtl wis 11mures;
logras que ya j'lmás se desvanezca
m1 e1 ót1ca i!Ubtón: que no concluya,
sino más bien quti con el tiempo crezca......
Pueda qu11 el tiempo "'olador destruya
hombre11 y monumentos y ciudade11.
puede que el alm'a. hasta los cielos huya:

es justo que en mis cánticos se esfumen
siquiera dti tu ima~en los perfilti"
cuando la11 horas dd dolor me abrumen,

***

425

EL MUNDO

AMOR NUEVO.

puede que indePcriptible11 tPmeestades
sacudan t'Ste muudo en su cimiento
y llegue el fiu dd fiu dti 1as edades:
pued11 que se desquicie el firmament9,
mas tú subsistirá~ en d Dios mismo,
hecha amor, volui,tall. y p~nsamitmto.
Hecha amor. Por un mAgico espejismo
te veo coU10 palma en las arenas,
como rayo dti sol en el abismo,
y así en las horas de 111 fci serenas
creo que llegarAs á ser guirnalda
de mi glori1t y consuelo dt, mi11 penas ....
Hecha al par voluntad, sobre tu falda
recostaré mi frente pemadora
ó de 1&gt;scabel te ofreceré rui e~palda,
hast:I. que llegue la esperada hora
de lucha diaria, y me 1::ctimulo 1::ntonces
de tus ojos la. luz que es 11,z dtl 11urora.
Si te molesta el ruido de los b1011ces
ampárame en tu cido y hat1 que gire
la pue.ta del perdón sobre sus gonces ....
H .cha al par pensamiento, PI que se inspire
caate á los Roplos de tu sacro llUIDt'n
y tu bond11d y tu belleza adwire:

Mire usted: yo cre&lt;' que el v1-cino que cieclara que
me vió entrar del brazo de una mujer, es el mismo
asesino, el mismo homicida, que ha querido pe1judlcarme.
A mi cuarto de estudiante nunca ll11vé mujeres; yo
le juro á usted por .... por el alma de la gata, que no
había visto ese cuerpo asqueroso, lleno dtt m11ncbas
y cicatrices, horrible, hasta que Jo vi en la plancha.
Si antes la hubiPra conocido puede ser que si la hubiese matado por fea y por asquerosa. pero no.
¡Ob! rinda usted 1tu informe favorable; que me lleven á jurado. Y se harlL la luz.
El jurado - usted lo vE-rá-el jurado me absuelve.
No soy un homicida; soy u1.o hombre que ha matado
una gata.
O que se aprendaá todos los que han matad,, gatos.

Domingo 4 de Diciembre de t~

puesto que tú. mientras la miel destiles
del amor, lograrás que confundido!!
estén á tus at&gt;riles mi11 abriles ....
Te amo como la cuerda á los sonidos,
cual las sombras al actro te des-:o,
pienso en t1 cu11l las a ve11 tin sus U1dos;
y hasta creyese en Dios si fuera atPo,
al escucharte h ~ blar como te eecucho,
al verte fulgurar c&lt;,mo te veo ....
Cuando lo quieres tú me rindo ó lucho:
y asi oblánnote en fin mi fuerza vana,
poca 68 la frase y lo que bieuto es umcho;
porque al ver en tus c&gt;jos la mañana
alborear de mis dias de conrnelo.
como quien t-chi:. A vuelo uua c~mpana
echo también mi corazón á vudu 1•••.
JOSÉ R. UH :&gt;CANO.

i'ig. l. - Gran capa de lujo.

FJg. 2 . - Traje de tertuUa.

Fig. 3.-Elegante traje de casa.

J_...,A VANl:DAD.
Sin que puPda nono&gt;rse Pn dil'cmión ni por un momento es iodud&amp;ble quo Dios pudo y debió hacer al
hombre más p!'lrfPcto.
Esta imperfección depende probablemente de que
quiso h11c..r la obra tan de plisa, que muchas y muchAs &lt;'0~11s BA 11' qnedMron en el tintero.
Debió á mi juicio empl11ar en vez de 1'eis dias unos
doce ó quince, ó c1111ndo mPnos ocup1tr el séptimo en
vez de echarse boca arriba á contemplar su obra
maestra
Aei al menos ~tquiPTa con eRA dia d~ má.11 1 habríamos
tenido una séptima partf'I de vicios y dPf11ctos menos,
y una séptima más de pPrfoc&lt;:ionPs y virtnd1111.
Pero en fin ya el mnnd" no se ha df'I voh-l'r á hacAr
y tenemoR que t&lt;m~rlo como f'Ftl\: salvo qud se le
ocurra á Dios mandarnos otro diluvio lo que mucho
dudo, porque aeostumbrado á no hacer nada en tantos y tantos 1tiglos. ba de Ancontrar un poco peqado el
pon!'lrse A fabricar un muudo nuevo sólo por el placer
é:11-1 ahogarnos
Sobre todo; lo ouf'I le ha dA rletenPr no es por cierto
el tr11bajo de abrir las catarat&gt;1.s del cielo para con•
vert1rnu~ e·1 rana-a. 9ino una gravl' cuestión que eR•
toy BPguro le ha de haber preo. upado d&lt;&gt;srle que por
mal de sus pecados creó 1111~!1 ptcaro mundo, y Asta
cuestión es la siguio&gt;ntfl: qu11 habil'lnrlo puestn 1111 aten
ción y cuidado P1tpecialmentl'I en lo que él consideraba.
su mPjor obra, hay.moa salido tau imperfectos, y sea•
mos casi ca,i lo que 1.. salió pl'or
Le ha de a~altar la d 1trla de que Rf podría r11Pmplazarnos con otra cosa mejor, es decir: sl podría hacer
bombrt's m1&gt;jrr •R y Re dirá que como más vale una
cosa mala conocida que una buena por conocer.y que
lo ml'jor de los dados es no jugarlos. noR deja asi como somos, aunque esto le cau~e la molePtia de tener
•
que pegarno~ alguno11 tirone, de orej11s ó de mandar•
110s á los dominios tie Plutón cuando hacemos el viaje d11 este mundo al otro y comparecemos á su pre •
sencia.
El homhr11 !'18 frdudablemente un ser lleno de defectos y de debilid,ad 111 qu•i han nacido coi: él y de las
que no ae puede desp1·Pnd!'lr, no ob•tante que la educi.ción modifica e8encialmente en muchos casos estos
defectos y debilidades.
Para 1il que frlamente pienRa y observa el mundo,
1Flg. 4,- TrajecUo para niña d.- 9 á lOailos. para el que se coloca eu la posición de espectador, el

Tig. :,,-Fro&lt;'k para niña de 11 á I;! años.

�Domingo 4,j_e Diciembre de 18911,

l!:L MUNDO

421

, ELMUNDO

Domingo 4 de Diciembre de 1898.

NUESTROS GRABADOS.
FIG, ! .-GRAN CAPA DE LUJO.
Hecha de piel de seda con gran aplicación de armiño y marta,
Gran cuello Valois. La aplicación de piel forma una capelina fantasía de notable gusto.
FJG. 2.-TRAJE DE TERTULIA.

HPcho todo de museliua de seda. pllssé y avolantada con adornos

h~•

,

FtG.

3 -JllLEGANTE TRAJE DE CASA.

De seda malva drape11da toda de crespón oscuro de muy hermoso
efecto, conyockeys elegantes y un gran pliegue cerrando el frente
de la blusa.
FIG. 4.-TRAJECITO PARA NIÑA DE 9 Á 10 AÑOS,

Muy sencillo y elt&gt;gante. figurado con blusita de fruncidos y
falda. ornada de un volante. Las mangas van con ribete de bandas.
FIG, 6.-FROCK PARA NIÑA DE 11 Á 12 AÑOS.
De i:_arga de 11eda. figurando delantal. Plastroncito, yockes y guar,
da panos de satin.
FIG. 6.-TRAJE DE ESTACIÓN.

Es Je e@tilo dragón, todo bordado de galones de cordoncillo de
seda forman brandeburgoR en el dormán, y caprichosos dibujos en
la falda. Háceee en cheviotte azul obscuro.
FIG. 7,-CUBRPO BLUSA ELEGANTE.

D~ escocés de lana con tablero11 sencillos. Mangas de globo con
punos de lino, Cuello de lino con ceñido por corbata de raso,
FIGió.

Fig. 6-Trajede estacl6n.

Fig. S.-A.brigo para niño.

Fig. 7'.-0nerpo blusa elegante.

hombre le ofrece un tema vasto y variado para sus
observaciones, una inagotable fuente para sus estudios morales.
¡Cuántas debilidades, cuántos errores, cuántas
preocupaciones, cuánt9s vicios, cuánto malo y cuánto
bueno que criticar y que aplaudir!
Se va al teatro generalmente para pasar un buen
:-ato y divertirse, pero si uno toma el mundo como te11.tro y se fija en los personajes, los estudia:, sigue con
atención los papeles que cada uno representa, el mundo es una continua comedia ó drama ó tragedia. Muy
generalmente no pasa de ser comedia que nos proporciona agradabili~1mos ratos de solaz á los que no pagamos entero tributo á las debilidades humanas.
Todas estas debilidades son ridículas y ellas serán
el objeto de una serie de artículos, empezando hoy
por una muy general de que adolecemos, y á la que
rinde culto tal vez sin pene arlo el que estas lineaa escribe.
Esta debilidad ridícula es la vanidad .
¡L-i vanidad! ¿hay nada más risible que este defecto?
El hombre vaqo es como el cuervo de la fábula; se ,
enorgullece y pavonea con las plumas de otro que se
fi~ura poseer.
La vanidad tiene por origen varias ~ infinitas cauFig. lL-Delantal bordado.
sas, ó más bien dicho, nace con motivo de un hecho
trivial y común en general, que se abulta y se agranda por el interesado al extremo de darle colosales tipos que nos dan la materia prima para fabricar este
proporciones.
La hermosura en las mujeres, el dlnero, la pcsición articulo.
No examinarPIDOB la vanidad Pn la mujer, porque
politica y social en el hombre, etc., dan origen al na- Riendo
la vanidad una dPbilidad humana y la mujer
cimiento de este'niño mal criado é insoportable, que la debilidad
por excelencia, no queremos echarle en
se llama vanidad.
cara
un
defecto
que nació con ella.
Una mujer bonita, que por su linda caray nada más,
Vamos al hombre, al hombre que por la educación
encuentra á cada esquina quien la gttiñe los ojos, un
hombre que ha tenido la suerte de ganar unos cuantos cientos de miles de pesos; un quidam que bauti•
zando el aguardiente y el vino con ocasión de un revolutis ee encarama, no digo ya á un ministerio. sino
á un simple puesto ~ecundario, son otros tantos

que en general recibe, y por la consiguiente influen•
cía que ésta debiera ejercer sobre él, e@ quien real y
verdaderamente merece que le pongamos en espectacián pública y_ que Je demos algunos tirones de ort&gt;jae.
"La vanidad en éste está en razón inversa de su in"
teligencia; es ta»to más vano cuanto menos favorecido ha sido p.&gt;r la natnra-leza con ese precioso don.
"Generalmente · 1os hombree de talento no conocen.
la vanidad, que es et1pecialmente el patrimonio de lot1•
tontos.
·
11S e desarrolló con el más pequeño motivo y con una.
fecundidad prodigiosa.
"Es como la ma,a yerba de los csmpos: la más ligera lluvia Je hace crecer á mas altura que la buena,
que el labrador ha sembrado y cuitivado con mucho·
trabajo.
"Como la mala yerba no necesita siembra ni cultivo,.
nace por si sola; está pegada al individuo como la os-·
tra á la concha, y nJ nec~sita i;lno el hecho más insignificante para mostrar.se con todo descaro diciendo:
agui estoy JO porque be venido,"
La vecindb d no se toma el trabajo de saber por quéexiste, le basta saber que vive y coneidtrar legitima.
..u existencia. Es un fantaEma que la debilidad de la.
inteligencia crea, y al que da proporciones á su capricho, creyéndolo un ser real y palpable.
La vanidad como defecto humano no reconoce ni
clases ni gerarquia.
Ella es la misma en el mozo de cordel que en el opulento capitalista. Sólo hay en ~lla grado@. que están,
en razón directa de la posición social del individuo~
por lo demás es la misma aama ridicula, es el mismopersonaje con la diferencia del tr11je.
AtreviJa como nadie, no e'lpera a que se le diga
"pase usted adelante" ~ino que se nos cuela de rou·
dón y toma asiento aunque no se le haya ofrecido.
Nace, decia, con cualquier motivo y especialmenti,
cuando el indiv.iduo pasa de una condición á otra ¡,.
modifica su condición por cualquier causa
La fortuna y la política son las dos grandes válvv.las que dan en general esca pe á este va por encerrado
dentro de la máquina humana.
Porque la vantdad no es más que un vapor que se
disipa al contacto del aire.

8, 9

Y 10.-SOMBREROS Y ABRIGOS PARA NIÑOS.

Damos bajo t1etos números un modelo de gorrito y otro de som·
brero para bebés, ambos de suma noveílad y elegancia y un abriguito de cheviotte con capelina y cuello de terciopelo para bebé, dti
muy buen gusto.
FIG. 11.
Delantal bordado para niña, Bt:ñora ó st&gt;ñorita muy exótico y ele•
gante.
FIGS. 12 Y lJ.-DOS BLUSAS ELEGANTES.
La primera es de sarga de seda con una gran draperfa bordada,

·.//~}
- , .. . .
Fig. 13.-'Froje~para nifla de 7' á S ailos.
1

\

formando plastrón y yockt&gt;ys. La. segunda es de
satín con un gran volante
de muselina de e11da cerrándola y cayendo á la
izquierda en varias órdenes de pliseés muy bonitos.

,1

' ¡·,
,,
!
!

FIG 14.-TRAJE DE CASA.

Es de cheviotte gris acero muy acorde.nado. con un
cuerpo blusa bordado de
galones á ambo~ lados y
abierto sobre una camisola de batista. muy elegante.
Fald11 sencilla ornada de
un galón.

'1

'r
\

~

~~~
z~i.b.·;.:...,.,...

FIG. 16.-T!!.AJJil PARA NIÑA

DE

7 A 8 AÑOS.

De lanilla asargada. y figurada, estilo mariuero, he•
cho todo de un frock sobrio, á grandes tableros.

..

.· FIG. 16.,-TRAJE DE CALLE,

FiK 9. - Gorrito piara niño.

Flgs. 12 y 13.-Blusas elegantes.

Fig 10.-Sombrero para niño.

.Fig. 14 -Traje de casa.

Es de paño asargado con
aplicacion de cinta de seda
bordada figurando delantal y casacón. Jacguete figurado; abierto sobre una
camisa de batiet!' pliseé.

~~

Fig. 16. -Traj-;;¡-;

- ... ':-1

;;u--;.

OTRO PAGO DE $2,000.00 DE "LA MUTUA"
EN MEXIUO.
.

Timbres por valo1 de $5.00 cs. debidamente cancelados.

La pr~sente póliza, según escritura núm. 16 de 1 °
del corr1t&gt;nte mes. otorgada ante mf en el oficio público del Notario Lic. ,foeé Felipe Castellot, ha sido
cedida en todas sus partes por el asegurado, Sr. D.
Esteban Barret Castelo, en favor del Sr. D. José Caetellot.
CampPche de Bar~nda. á 3 ¡¡,. Marzo dfl 1898.
Firmado.- Manuel H. Carrillo;-·
Recibi de "The Mutu11l LifP Insnrance Company of
New York" la suma d11 ($5,000.00) cincom.Upe•
sos plata mexicana,"º pago tot&amp;I de cuantos derecbue se derivan de la póliza núm. 752,884 bajo la
cual estuvo ~segurado el fina.do Sr. D.

ESTEBANBARRETCASTELO
y para la debida comtancia en mi carácter de endosa_tarlo d11 _la póliza, extiendo el presente recibo en la
m111ma póhza que se devu11lve á la Compañia para su
cancelación en México. A. 21 de Noviembre de 1898.
Firutado.-José Castellot.-Rúbrica.
Ignacio Costo, Notario Público,
Cert!fico: que el anterior recibo ha sido sus•
crito en mi p':esencia por el Sr. D. José Castellot, hov
dia de la fecha. Mé;xico, Noviembre veintiuno de mil
och?cientoe noventa y ocho. Eum.º-ocho.-vale.
F1rmado.-lgnacio Cosfo, Notario Público.-Rúbrica.

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TOMO::.Il

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo, 1898, Tomo 2, No 23, Diciembre 4</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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