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MEXICO, DICIEMBRE 11 DE 1898

EXPOSICION NACIONAL DE BELLAS ARTES.

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FÓT. DEL, O, SANDOVAL,

�Domingo 11 de Die iembre de 1898

EL MUNDO

400

LA.SEMANA.
La especial predilección &lt;:on que el Senor Presidente de la República observa los avances y promueve el progreso del Colegio Militar, da á la
fiesta anual de la distribución de premios entre
:os alumnos de ese establecimiento modelo, una
significación tan grande que la Nación entera se
ha acostumbrado á ver en la so1E•mnid11defectuat uada el último domingo en el Castillo de Cbapultepec, uno de los acontecimientos públicos máij
interesantes p.ira el país.
La presencia del Senor Presidente en la fiesta
escolar del Colegio y las palabras que dirige a
los futuros soldados de la Patria, son 1J.lgo más
que una simple formalidad, pues cada ailo aprovecha la ocasión nuestro Primer Magistrado para
desarrollar sus ideas sobre problemas tan íntimamente enlazados con el bienestar y el prrgreso de
la Nación, cowo son la educación militar, la disciplina del ejército y el código moral a que deben sujetar su conducta los hombres de espada.
La pacificación definitiva no puede ser una rea·
lidad sino á condición da transformar en elemen •
tos útiles las ambiciones militares y el prestigio
de los eoldados de fortuna; para esto ha sido necesario educar á loR hombres de armas en el aea•
J;amiento á la autoridad legal, el respeto á los derechos de sus conciuuadanos, y sobre todo en el
amor A lss principios de la libertad.
Y esta educación es el resultado de sugestiones
diversas la del libro, que habla al espíritu, y sobre to do'la de la palabra y el ejemplo del jefe y de 1
maestro.
Cuando ese jde es el jefe supremo y ese maessro babia en nombre de la Patria y la representa,
cuando sus en~eilanzas son máximas derivadas
dfl la justicia y de la ley, y van robustecidas por
el asentimiento del pueblo y éste las aplaude y
las encomia, grávanse para siempre en el corazón
y en él se afianzan como indestructible sedimento.

"""

Coméntase con diversas interpretaciones la abstención de los artistas mexicanos, que no han querido concurrir con sus obras á la Exposición Nacional que en breve abrirá sus galerías en la Academia dé San Carlos.
No puede ser motivo de esa conducta extrafla el
temor de ver en propio suelo desdeñadas sus producciones por las que envían los pintores europeos, pues éstes presentan sus obras, fuera ~e
concurso, según los términos de la convocatoria
oficial.
¿Será, entonces, que aun seguros del fal;o
favorable de los jurados, temen las comparacienes del públict; y no quieren someter su nombre artístico á un juicio enérgicamente sancionad o por la demanda que hayan de tener las obras
y el precio á que se vendan?
Hay acaso más orgullo que buen sentido en esa
ilesdeñosa negativa que parece una protesta colélica contra el llamamiento hecho al extranjero
y la cordial aceptación de los pintores de Ul·
ira mar.
Entre ellos figuran firmas de todas las categJ
rías, desde el «premio de Roma» hasta el pri'.1ci
piante de fama regional. Todos, tanto el art1_st~
de alta significación y valía como el modesto m1·
ciado, buscan compradores para sus obras en un
nuevo campo y entre un público al que se presentan en solicitud del fallo que asigne á cada
cu11l su lugar de honor en la escala del mérito.
Hay algo, mucho de leyenda, en el supuesto snobismo que encomia lo extranjero sólo por serlo
y condena escépticamente lo nacional á injusta y
sistemática exclusión. No por ser ei-pafiol un artista mediano y compatriota nuestro un ingenio
poderoso ha de sufrir éste, juicio depresivo.
Al contrario; si aquí el medio no impulsa á los
privil~giados y la falta de condiciones fa_vo_rables
no permite la formación de un grupo artist1co nu•
meroso, las personalidades que s:ibresalen son_por
eso mismo más altamente apreciadas en su aislamiento olímpico.
.
Pecan de inconsecuentes los que al queJarse del
público desd"én, son_ á_ su vez desdeftosos, y cuando la ocasión propieia los llama .se re~raen en
el torreón de su feudal orgullo. Si es cierto que
la generalidad no comprende el artc_y hay_ muchos que se preguntan si hay en México qmen Jo

cultive con acierto, toca á los que tienen títulos
exhibirlos, demostrando su maestría.
Dejar el campo á los extranjeros y negarse á
la lucha ·es dar la razón al escepticismo flagelado cruelmente por los mismos que hacen imposible toda esperanza.

-

Una empresa teatral neoyorkina promovió la organ:z.acion de una «Compañía Juvenil de Ope~a»
que bajo sus auspieros hará bien pronto una gira
pur las ciudades de la República del Norte.
Si este ensayo no fracasa, será el principio de
una série de estímulos con que favorecerán directamente nuestros vecinos, el desarrollo del
arte lírico mexicano.
Todas esas aptitudes dispersas y sin empleo,
esos cantantes de taler.to y sin coutrata ni medios de obtenerla, y tantos otros que sólo pen·
sarían en seguir una carrera lírica Ei no fuera el
mayor de los lirismos hacer del canto una profe•
sión cuando ésta n:&gt; tiene ubjeto de normal explotación, seguirán, ciertamente, sus inclinaciones y las educHrán con ahinco el día que hallen
remuneración suficiente y continua, y no como
hoy sucede, aplausos ocasionales aunque ruidosos.
No cabe negar las disposiciones de nuestros
compatriotas para la escena lírica, ni el gran entusiasmo de los norteamericanos, la pasión conque
reciben toda manifestación artística. En sus teatros h&gt;ln de,filado Sarab y la Duse, la Patti y
Restké: todas las glorias de Europa pasan el mar
para recibir los homenajes y llevarse el oro de
los petrolero~ yankees.
No hav celebrid11d en el viejo Continente que
no se avenga á inclinar su orgullo ante la curiosidad de esos imp1'esionistas insaciables, deseosos de sentir todas las emociones, abiertos á todas las ideas y apreciadores de todos los ta•
lentos.
En sus museos hav oh.ras de todos los maestros, vestigios de las viejdS civilizaciones; y para
ello han desvalijado los países históricos; en sus
cátedras ha vibrado la pal11bra de los grandes
inves1ío-adores, de los especialistas, de los filósofos y j;fes de escuela que representan el movimiento intelectual del siglo. Sus publicaciones,
extrafta mescolanza de escándalo, enciclopedismo y política no ha callado un solo nombre cé·
lebre, una idea ni una frase que venga de los
próceres del pensamienle: generales, poetas, estadistas, hablan para ellos de una guerra, de un libro
ó de un tratado dejando caer sobre la opinión pública la apreciacion original y precisa de los hechos del día.
Ante ese público munificente y artístico irán
en breve nuestros noveles artistas á fortificar su
talento en la censura y el constante ejercicio,
amaestrándose para formar la especialidad por
la que claman aquí los que desean el florecimiento de una escuela nacional de canto.

"""

Los periódicos de algunos Estados fronterizos
dan la voz de alarma seil.alando graves peligros
para la salubridad pública en la ilimitada y libre inmigración de chinos.
No podría detenerse México, paralizando su
acción en consideraciones de sentimentalismo político, ante la invasión de esos leprosos asiáticos
que diariamente llegan á nuestros puertos y pasan las fronteras del territorio nacional.
A grandes males, grandes remedios. Los Estados Unidos no han renegad/) de su liberalismo
por imponer severas taxativas al ingreso de chinos á su país, y nosotros, aun cuando la Constitución no consig-nara un solo precepto que directa ó indirectamente legitimctra un movimiento defensivo de tau necesaria aplicación, no nos resignaríamos á someter la propia existencia á la letra
de un principio político.No es el caso, pues el constituyente previó la influencia perniciosa de los
extranjeros y los expulsa del territorio mexicano.
P1:1ra nuestro paüi, escasamente poblado, la inmigración significa la futura composición étnica
y el tipo moral de la Nación, y por eso quisiéramos que en la extensión abierta al inmigrante,
vinieran á establecerse razas prolíficas y la boriosas, pensadoras y libres.
DICK.

-------·-------

t}olitita ®eneral.
RESUMEN.-Er, MENSAJE DE M c KrNLEY ANTE EL.
Ct&gt;NGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS.-LOQ.UE DE:
Él, SE E,-,PERAB .\. - LA POLÍTICA DE EXPANSIÓN
•J'~:IIRITORIAu MAL DEFINlDA.-PAUIENOIA.-LA
JNDEPESl&gt;EKCCA DE CUBA.-J&lt;'ORMA'L PROMESAEL POKVENIR DE LA GRAN ANTILLA.-LA8
CAt'SAS DE LA GUERRA Y LA LIBERTAD.-ABSUR·
DOS l.KOOXCEBU!LES DE LA JUSTICIA URUGUAYA.
U:-J MONSTRUO ABSUELTO.-ANATHElllA SIT!-LA,
UNIÓN CENTRO A~lERICANA.-lLUSIONES QUE SE .
DESVANECE:-J. -L11S SUE\ÑOS Y LAS REALIDADES.
-LAS A!"PIRACIONES DE· LOS PUEBLOS Y SUS INTERESES NATURALES. -UNA ENSEÑANZA,-CONCL USlÓ~.

Con cm\nto interés era esperado en América y
en Europa, y hasta en la remota Oceanía, elmen-SRje del presidente hlr. William McKinley, ai Congreso de los Est11dos Unidos. Todos pensab11n
que en ese documento importante se diera cuen,
ta á la representación Dllcional del pueblo americano, no sólo de los últimos acontecimientos que
han co11movido al mundo, no sólo de los hechos.
consumados por el ejé cito y la marina americana durante la pasada guerra, sino que tambiénseapuntarar:. los puntos principales de la política que ha de adoptar en lo futuro el gobierno,
y cambiará de modo tan notable las tradiciones.
republicanas de los fundadores de la Unión.
Nada, sin embargo, dijo A este respecto el Presidente. En virtud de no haoerse firmado todavía
el tratado de paz que se concierta en las conferencia:, de París, no se dan por arregladas las
grandes adquisiciones territoriales impuestas á.
Espail.a después de la guerra, y en esa virtud el.
mensaje sólo se refiere al nombramiento de comisionados en Cuba y Puerto Rico y al de pleni,
poteuciarios en París. ?rudente en demasía se
muestra el Presidente, no lanzando á la faz del,
pueblo sus proyectos de expansión territorial. No
cuenta en las Cámaras con la mayoría necesaria,
para la adoptación de esa política, basta tero.;
que en un momento dado las susceptibilidades
puritanas de algunos demócratas, los resabios tradicionales de alg-unos republicanos y las exploFiones individualistas de los partidarios del pueblo, se o por g m á la aprobación del tratado deParís.
Nada significaría pllra lo porvenir una oposición franca eu ese sentido; hay elementos suficientes en el gobierno para aplazar la discusión
el tiempo suficiente y conseguir que el nuevo,
Congreso cuyas sesiones se inaugurarán el 4 de
Mal"Zo próximo, apruebe todas las medidas to•
madas, acepte la creación de un imperio colonial'
y tome sobre sí la inmensa responsabilidad de•
llevar la idea republicana á los territorios conquistados, de moderniz11r los pueblos sujetos al domiuio de la Unión, de sembrar las ide11s nuevas
en'países monárquicos por la tradición, como Cuba
y Puerto Rico, ó de construir desde sus cimientos.
toda una organización, como habrá de hacerse
en Filipinas, donde pueblos y razas primitivas, co11,
todos los ímpetus violentos de un estado casi salvaje. se mezclan á razas y pueblos inoculados de·
tradiciones incultas y mal dispuestos por educación y por temperamento á las adaptaciones d&lt;'
la demccracia

***
De cuanto se propone el gobierno americano.
en su marcha ulterior, sólo descubre dos puntos
importantes: la promesa formal de la libertad é
independencia de Cuba y el predominio que ha
de ejercerse sobre el proyectado canal de Nicil·
ragua.
Ni en documentos publicos ni en convereaeicnes privadas jamás el Jefe del Poder Ejecutivo
había hablado de una manera tan categórica &amp;obre el porvenir de la infeliz Antilla. Los arrebatados díscursos de algunos senadores, las brillantes peroraciones de muchos diputados, la esplendida campail.a abierta por la prensa, que había
sembrado la :dea de independencia en todas las
clases de la sociedad, declarándose en favor dn
Cuba,nohabían llegado hasta las altas regiones deh
poder, al extremo de que se manifestara de acuerdo enteramente con las aspiraciones nacionales .
Imposibleseríanegar que se notaba cierta incli,..
nación en favor de un pueblo, que luch?Lba dese;-

EL MUNDO

Domin~o 11 de Diciembre de 1~8

peradamente por su libertad y que buscaba en
los campos de batalla el triunfo de unideal,yaún
parecía resuPlto á hacer de, suelo Antillano un
montón de ruinas humeantes ó el pedestal de su
soliAda independencia; pero jamás se había prom, tido como ahora la cooperación directa é inJUPcli11ta del gobierno americano para la constitución de un gobierno hbre é indtpendiente que
emanara de la voluntad del pueblo cubano.

***
Muy lejos estamos de creer que en estas resoluciones hayan tenido parte las explosiones patr;ótic11s de los jefes cubanus, nacidas más que de
~u amor al suelo cubano de infundadas desconfianzas en los Estados Ur.idos. Muy alto se procl1:1mó y muy claro lo dijo el Congreso americano
en sus famosas resolucione;i del 19 de Abril: que
111 famosa intervención en los asuntos cubanos se
lrncía en nombre de la humanidad y para librar
Al pueblo del espectáculo sangriento de una guerra sin cuartel, donde indefinidamente parmaneccría dudosa la victoria. Con toda precisión dijo
también el Congreso, que ~in reconocer la independencia de la isla, sin conceder á los insurrectos les derechos de beligerancia, declaraba justas las 11~piraciones del pueblo cubano á su líber·
tad, y lícito el que se coustituyera con un gobierno propio.
Consecuente McKinley con esas resoluciones,
hoy promete la ocupación militar de Cuba por el
ejército americano, á medida que vaya siendo
abandon11da por los espaftoles; y cuando cese todo
motivo de alarma, cuando los dueftos legítimos
del suelo entren en pacífica posesión del ejercicio
de sus derechos, cuando nada !amenace turbar el
orden regulBr de un pueblo que entra por los senderos del progreso y el engrandecimiento, entonces el gobierno americano tr11bajará dirl'ctamente en la constitución de la nueva república, y
para que luzca en las puertas del Golfo de Méxi·
co, libre y resplandeciente, la Estrella Solitaria.
No será en breve plazo, de seguro, como anheJ11n los impacientes; todavía ha de pasar algún
tiempo p~ra que el pueblo cubano, agoviado por
una guerra tremenda de más de tres ail.os, enjugue tantas lágrimas derramadas, restañe sus heridas y se prepare dignamente á entrar de lleno á
la vida de las naciones libres.

*
**
Apenas podemos creer que haya habido un tribunal. hito tan completamt&gt;nte de sentido moral,
que se haya atrevido A. absolver á un criminal
odiadú por todos los hombres sanos de espíri1u, y
á dejarlo libre, en nombre de las pasiones poli·
tÍCIIF.

No hace mucho, uno de esos degenerados, pro•
dueto morboso de civilizaciones caducas, germen exótico &lt;le nuestra Ji hre América, hirió de
muerte al presidente dfll Uruguay, seil.or Iriarte
Borda, en una de esas efervescencias políticas
que con tanta facilidad crecen, se desarrollan y
estallan en el sudo movedizo de la América Meridional. P1:1rtidos enemigos, pasiones violentas,
ambiciones aviesas, odios imposibles entre hermanos, habían conmovido á la República Oriental del Urugu&gt;ty. Impotentes los partidos descontentos para dcrribllf al gobierno constituido, y
satisfacer sus locas aspiraciones, encubiertas pom•
posamente con todos los ditirambos altisonantes
d¿ la demagogia al uso de 103 aspirantes al poder,
armaron el brazo de un asesino y quitaron de en
medio á la personalidad del Presidente, que, como
representante genuino de la nación, ut bió ser res•
petado por propios y por extra:ilos.
El cambio político no se hizo esperar; los que
acechaban en la sombra una ocasión propicia para assltar el poder, lo arrtb11taron junto á la tumha abierta del Presidente, caliente todavía el
cadáver ensangrentado del sC'ñor Iríarte Borda.
Después, como si una república latino-ameri•
na en las postrimerías del ~iglo XIX, se agitara
co~ los estremecimientos bárbaros de una tribu
de caníbales; como si en un pueblo que Sil llama
demc.cratico y que cree regirse por instituciones
libres, pudieran influir, los instintos primitivos de una cafrería, un tribunal que juzgR en
nombre del pueblo, que habla en nombre de la
justicia y que funciona en m ,mbre de les eternos
preceptos de la moral, absuelve al regicida y lo
disculpa, por virtud de que, cuando cometió el delito, un viento huracanado de pasiones embraVl'cid11 s soplaba sobre todo el territorio de la república.

Eterno baldón para losque así se ciegan, oprobio
sin igual para los que atentos á las sugestiones
de partido cierran sus oídos á las voces de la
justicia! Día llegará en que ese pueblo urugullyo,
vilipendiado hoy por magistrados i11dignos, recobre sus soberanos derechos y t-jerza justa venganza. ¿Dónde podrá ocultarse el criminal? en
dónde escondHá su vergüenza el nuevo Caín, al
cual le han puP.sto como sambenito una sentencia
absolutoriai' Donde quiera que vaya no faltarán
corazones honrados que lo desprecien ni escasearán manos justicieras que marquen su frente
con el estigma de 111 reprobación universal.

***
Asentada sobre cimientos de movediza arena
la Unión Centro-Americana, al primer soplo de
oposición cayó derribada como castillo de naipes. Débiles eran los lazos que ataban -á las tres
repúblicas pAra constituir los Estados Unidos de
la América Central.
Faltas de cohesión eran sus aspiraciones, y por
la fuerza natural de las cosas se disgregan y se
apartan, porque entre ellas se levanta el fantasma de sus viejos odios, la eterna pesadilla desus
rivalidades no extinguidas.
Formaron su constitución; formularon la base
de su unión según el tratado de Amapala; empu•
jadas por los sueños de sus políticos y alucinadas con las ca11ciones de sus poetas, pefüaron
que esas agregaciones superiores se constituyen
en el papel. Extraño error: para que pueblos disímbolos, unidos sólo por el hilillo de oro de viejas tradiciones, se congreguen para formar una
entidad más fuerte, se necesita, m111 que pese á
nuestros resabios jacobinos, se necesit11 de una mano fuerte oue ate los eleruentos dispersos, una
los intereses divididos y consolide l11s aspiraciones extrañas. Se necesita que la corriente eficaz
de las fuerzas productoras y de la actividad financiera de los pueblos se dirija por un mismo
cauce y se guíe por el común interés.
Antes que la espada de Mollke y los proyectos
meditados de Eismarck triunfaran en Sado-wa y
vencieran en Sedán, para coronar al rey Guillermo primer emper11dor de la moderna Alem11nia
en el palacio de Versalles, y a existía la unión
aduanera de la ~\.lemania del Norte. Poetas y filósofos, políticos y sacerdotes habían predicado
]a buena nueva, habían hecho brotar la idea de
la unidad germánica, que lenta y progresivamente fué desarrollándose; hasta engendrar la fuerza
creadora que unió los dispersos elementos para
constit.i.ir la gran Germanía.
¿Dónde está esa labor fructífera y eficaz que
haya podido preceder á las conferencias de Amapala? ¿Dónde está el grito patriótico que Mngregaba á los súbditos de los reyezuelos italianos
en torno de l1.1s banderas de Garibaldi y Víctor
Manuel? Dónde está el hombre fuerte que establezca la cohesión entre las repúblicas centroamericanas?
X.X.X.
9 de Diciembre de 1898.

XXIII.EXPOSICION NACIONAL
DE B.ELLA.~ ARTES.
11

AUDIENClA11

DEL PAPA LEON XIII AL GENERAL DE LOS JESUITAS
POR DON JOSJ!I VILLEGAS.

Tal como lo tenemos prometido á nue@tros lectoreR,
iniciamos hoy la sección 11special destinada álaXXIII
Exposición Nacional de Bellas Artes.
Advertimos que nuestras humildes criticas de arte,
no dPben verse como lecciones ex cáthedra, ni como
ponti ficaciones de conocedor erudito. E@cribiendo como escribimos para el gran público, profano en acha•
ques de tecnicismo, sólo desae el punto de vista :le
ese público trataremos la obri. de arte, y si alguna vez
opinamos, ounca presumiremos de infalibles
D11 los cuadros españoles que hasta la fecha han llegado para m ex-po11ición. es dificil escojer el mejoró
los mejorPs, porque muchos, la mayor parte de ellos,
son de alto mérito artlstico. Mu no cabe duda de que
la «Audiencia del Papa León XIII al General de los
Jesuitas,• de Don Jos~ Villegas, sea una ve, dadna
jova de arte y merezcaser ampliamente.,onocida.Por
e~o damos principio con ella á nuestra tarea.
~L A.SlJNTO, (1)
Todos los que de cerca eonocen las cos11.s del Vaticaiw, saben muy bien que dentro de la organización
Li] Bibliografia.: Reinhold Schoe!ler.

431

eclesiástica hay dos potencias, di\ hecho cas_i equiva·
lentes al Sumo Pontlfice, cuyos radios de Hccló1! s-0n
ind.-pendientl'B del de Su Santidad Nos referimos al
Cardenal pnf.-cto de la Congre¡!"ación de la Propaganda y al General de la Comphñia de Je.ú~. La inuependencia positiva del primero, q ,1edó comprobada
por ese largo pleito que sostuvo contra t-1 Est11do, por
loP bienes particulareR de la Congrt-gación. en el cual
d P11pa no intervino ni pudo inttrvenir de m1mera
alguna. ~n cuanto a 11&amp; de Is Compañia de Jt!sús. bas·
ta conoctr bU 11ccidentada historht, para comprenderla. El fin principal q,,e na perseguido la orden de Lo~ ola, guiada por uu1&amp; voluntad a bFOluta, ha Fido la
d.-fensa y el acrecimiento d11 loe intert•ses católicoromanol! y de la iLfluencia clerical en los deHinos soeialef, sirviéndose, para logar su objeto, de todos los
mediod del e~plritu y C:e la sabidurla.
Persigue sus miras: cuando es pobibl~, en unión del
Papa..:o y al servicio de ébtl'j cuando es ¡,recisC', tam•
bién contra el Papado; de preferencia, 1tliada con las
fuerzas del EstadC', de las LeyeF, de 11&amp; E,cuela, etc.;
PI es absolutameme indispensab,e, en tenaz combate
contra esas Cue::zas.
De alll, qu11 el pueblo romano diga que hay tres Papas, y leb bautice vulgarmente, en consonan ch con
ti! color de su re,pect1v11 indumenuria: el Papa BlanC&lt;J (el Sumo Pontlfice), el Papa Rojo (el Card ..ual-prefecto de la Propag11noa Fid.-), y el Papa Negro (el
GeneTal de los Je1mitac).
El Estado ilaliano ha tomado posesión de la 1mti¡ma
casa matriz de la Compañia de Jesús, (.-1 Collegiurn
Romanum, fundado en ló8~ por Gregorio XIII¡ y le
ha convertido en escuela laica. Del wismo modo que
les Jesuitas hubieron de abandonar su principHl nidC',
su influencia social ha mermado bastante y hoy no
podemos compararla con la i.ue. no obstante la envidia
de otra.a órdenes re1igiosas y el desafecto de los .Papas Y. las persecusiones de los gobiercos, tt&lt;nfau hace
dos 111glos; más etlos trabajan eu silencio y te11~zmen.
te, sin olvidar nunca aquetlas palabns de su G11neral
Rlcci, que ellos cre&lt;!n proféticas: "Hemos sido arr,,ja•
dos como perros; pero tornaremos como águilas. "
En_tre los Papas Negr_os de nutistro siglo, eu el cual,
graetas á Pio IX espec111lmente, la Compañi&lt;t de Je►ús ha ido de acuerdo con el Vaticanu, los padres
Roothaan y Beckx obtuvieron universaJ nur11uradi1&amp;
y compartieron en Roma con el Papa Blanco la dí!'0Cclón de los negocios eclesiásticos de todo d orbe
Cuando murió el .P. BPckx:, fué electo General el P·.
Anderlédy, un iluizo del cantón de vYall, hombre de
.-dad provecta que sucumbió en Enero de lSJ!. Entonces 1111 procedió á la elección del General que hoy gobierna la poderosa Compañia de Jesús.
Conforme á las tradiciones de la orden la elección
de un Geueral _(praep ositus generalis) debe efectuuse
con el mayor Hlgtlo y sin consentir la influencia de
nadie, ni &lt;1e1 .Papa siquiera, por un capitulo t-lPctor,d
form!ld~ por los superiores provine1ales (praepositi
p1·ovinciales), que en la actualidad son veiutist:1~.
~l vici.rio general (vicarius qenerali,s) es el encar~a~o de convocar el capitulo '-·lector, pero ha~ta ti
ulttm? _momento los electores mismos ignoran el dia
y l'l s1t10 en que se dectuará la elección.
~e aquí el sistema que se sigue para obtener tal
obJeto:
Cada Provincial, cuando menos lo esper11.., é ap1•recérsele un desconocido, quien, previo el cambio de
secr~tas stñales de reconocimiento, le orden1&amp; á nombre del mencionado vicario general, que parta inmt'diatamentt1 hacia determlnadw punto. ~l Provincial
obedece sin discusión y á. renglón seguido sin que
pu-da conf~r.enciar con ~adíe antes de su p~rtida ni
revelar el sit·o de su destmo. Arribando á éste otro
deEcon&lt;lcido le ordeua de nuevo que se dirija é. otro
punto, á menudo con rumbo totalmente opuesto y
asi le sucede varias veces, hasta que llega al lugar
d~fi~iti vo, á donde concurren todos los .radres .Pro .
vmc1ales precisamente la víspera de la elección. Esto _se hace con ?bjeto de engañ~r á los profano~ y de
evitar asi toda rnfluencla extrana que pudiera iuterponerse.
Sucedió, pues, que en 18\12, después de la muerte
del General P. Anderlédy, todo el mundo creyó que
la elección se haría en Roma, ciudad en donde
se enco~tr!ron simultáneamente la mayor parte de
los Provmcrnles de la Orden. Esto extrañó sohremanera, pues se sabia que los Jesuitas querían e, itar
esta vez más que nunca, la influencia del Vatica 1,0 1 y
en el Vaticano residía el Cardenal Mazzella de Ja
Coml?añia de Jesús, q~ien babia declarado te~er su
candidato y que trabaJaria por él por cuantos medios
pudiesE'I. l'ero el público erró, pues la elección se hizo el 2 de Octubre de 18~2 en el convento de Loyola,_cer~a de la. c~udad de Azpeitía en la provincia
espanola de GmpHzcoa, que es la patria de San I"'·
naclo.
&lt;&gt;
Desde_ el prlncipi? de este si_glo, ~ingún general de
los JASmtas habla ~ido de nac10nahdad italJana pues
van Roothaan fué holandés, belga Beckx: y Anderlédy suizo, como ya lo dijimos J!:l Pa¡,a'León XlII
:i,sl _como la cu.ria romllna, hubieran deseado que un
1tahano obtuviera el Generalato; mas, contra su11 es•
f!lerzos, no f~é asi, c¡iendo electo el español Luis Martln. ex _proscnpto de España en 1868, Director de "El
MensaJero del Sa_grado Corazón" de Bilbao, ex Rector del Seminario de Salamanca, ex-Provincial de
Castilla l Vicario General de la Orden, al tiempo de
su elección.
~l P. ~artin, de 46 años de edad, residía en Fiesole,
é mmed1atament11 despnés de tomar posef.ión de au
nueva dignidad. fué á Roma á presentar sus respetos
al Papa León XIII.
E_I ~omento en que el anciano Jpfe del catoliciemo
rec1b1ó por v~z primera al nuevo General de. la Compañia de J esus, que manda más de docl\ mil hombres
los cuales le obeuece9 cieg-Rmente "perinde oc cada'.
v er,"tu_vo ~ue ser d_e intensa emoción para el Papa cuya hab11is1ma polit1ca podía sufrir grandemente si en

�EL MUNDO

Domlniro 11 de Dlcl1&lt;mbre di' 1898,

-~D=º-m=i=n!:'..g=o=U~d=e=D=ic;,;;i,;;;em=br;..;e;..d;;;;;e;..;1;;.;;89;;;.;8;;,·===============~E:;:,:L~M~U'..;N~D::.:0~.~======~====~=========""'""-43~3Las dos figuras del cuadro sintetizan los di,s aspectos, los dos prQ•
ced1mientos que hoy por hoy of, ece la cor'poracion clerical: de un lado, Roma. vencida y débil, moribun·
da c11si, prolon!la'ndo-los parpadeos
de su agonia por medio de paulatinad concesionf's, y consc,lándot1e de
sus grandezas_ idas, entre las fulg~rautes radiaciones da la pompa h·
túrgica; por otro htdo. Loyola, el J esuitismo, el catolicismo genuÍ!lll·
me11 te ibPro que heredó el juatiUn
de Felipe II, tr11bajarior infatigable,
dominador absoluto, sutil y absorb-nte, que fué arrojado "como
perro" P.ero qu1:1 quiere volver "como águila. 11 Y vtirdaderamente, al
ver en el cua,tro de Villl'ga~ 111 mansa figura b1anca del Sumo Pont;fice
v la austera silueta negra dd Geñeral Jesuit~, la sugei,tlón se impone, y se pieLSll en un buitre y en
una paloma ....
El dibufo, como todo Jo del artist11. sevillano, es firme y verdadero.
No pueile ser detallado, porque la
indole del cuadro n,, lo permitirla
sin desmerecimiento del efocto de
coniunto. Pero de todos modos es
vigoroso y correct" en el contorno
y fiel 11n el modelado.
El colorido es perfecto. Nótese que
no hay m'ls de cuatro colorns: blanco, amarillo, rojo y negro: pero en
todas sus tonalidades, en todos sus
matices. Lo que asombra verdaderamente eF. el maravilloso 11decto de
luz" tacto en la diafanidad de la
oblicua raya de sol, como en I u caliente reverberación sobre el ¡,avimento y en su reflexión local sobre
loA bultos.
El precio del cuadro es de diez
mil francos. justo, en verdad, para
su mérito.

el P . Martfn encontrabl\ un enemi•
go y no un auxiliar........ .
Ese es l'l momento escogido por
D. JoFé Vlllegas pllra "l cuadro que
1mvió á nuestra XXIII Exposición
Nacional de B1&gt;llas Artes.y si en es•
te articulo nos hemoa extendido sobre 11lgunos antecedentes y costum •
bree de la Compañia de Jesús, es
para que los espectadores puedan
comprflnder por completo el valor
psicológico de la obra que describí·
mos.

EL CúA.DRO.
El cuadro cuPnta rn centfmetro11
de largo por 60 Ci&gt;ntim1:1tros de alto.
S. S. León XllI, envuelto en las
austeras alburab de su sotana pon•
tificia, calienta sus rigidos miembroe de «pajarit() enfermo• cerca de
una ventana ampliamente rasgada,
por la qu11 penetra un gran rayo de
sol. otoñal y luminoso. Do pié. en•
frente de él se inclina por modo Ji.
gerisimo el P. Luis Martín, cuya
negra c~pa contrasta poderosamente con la blanca indumentaria dt1l
Pontifice y con el áurea clariáad de
la luz solar. Sobre los i;illones-terciopelo carmesi encuadrado enoro
-yacen los periódicos di'! dia, esos
periódicos que el Santo Padre recorre con minuciosa atl'nción, para
buscar en PIios el detalle infimo ó
el acontecimiento 1 uidoso de lapoJitica internHcional. que le permitan
intervenir, arroj,mdo sus granos dtt
incienso á los p1és de los Soberanos
ó entre los plieguPs escarl.,tas del
republicano gorro frigio.
La verdad de la acción ee com •
pletR: mlrt'se la t-xpreij1óu del semblante del Papll, y en él se encontrarán maravilloijamente retratadas, al propio tiempo que la más
suave ben1:1volencia, la más intenH
curiosidad y la duda más torturan•
te. El General Jesuit11, en cambio,
está alli !irme y seguro, muy dueño
de si mismo, sin cl"1dar ni por un
momento el famoso 11 Dignus sit Je•
suita. 11 Su leve inclinación delante
del Pontífice. indica á las claras que
tiene la ab~oluta conciencia de que
va á tntar de potencia4 -pGtencfa,
y el escaso perfil que presenta al
espectador, perfil recortado y vigoroso de ave fuerte, no traiciona ni la
mh ligera emoción ni el más imperceptible sentimiento. Cumple un
deber de cortesi.t, simplemente.

EL PINTOR.

Cuadro de S Viniegra.

•
C u .ADRO DE

G.

GóMEZ

G1L.

De mi tierra.

lJNA JUERGA EN l'tlAL&amp;GA.

Don José Villegas es joven, pues•
to que apenas ha traspasado los cuarenta años, y aún podemos e~perar
m •.cho de su egregio pincel. Oriundo de Sevflla, t-n esa hermosa ciudad andaluza hizo sus primeros estudios de dibujo y pintura, y muy
mozo obtuvo el prPmio de Roma y
fué á esa ciudad, en la cual ha rei,idido por muchos años perfeccio•
nándose en su carrera, habiendo pasado igualmente una temporada en
Paris para conocer la escuela y los
Fvt L C Sandoval. procedimientos franceses .

FoT. DE L. C. 8.ANnovAL.

�43t

Domina-o 11 de Diciembre dfl 1898.

EL MUNDO

Muchos son los cuadros hermosos que ha pintado,
pero su "Audiencia" (quf el publico, sugestionado, ha
bautizado "El Papa Blanco y el Popa Negro," marca una era nueva al pincd tte Villt:gas, que ya ha
obteuido, á nuestro juicio, una complt:,ta y muy personal autarquía.
Sentimos no conocer alguna obra pos·erior que vinit:ra á ratificar ó rectifi&lt;-ar nuestro ase, to .
Actualmente Don José Villegas dirije la Real Academia eepañola en Roma.

lBUENA OPORTUNIDAD!
El Sr. L. C. Sandov11l prepara un lujo~isimo Album
fotográfico editado á todo costo y que tiene por ob •
jeto coleccionar los mPjores cuadros oue se presentarán en la ExpoPición de Bellas Artes.
El mismo sf'ñor vendná magnifica&amp; fotografías
ai11ladas de cada uno de los cuadros, al precio d'3
$150.

ARGELINA.
DER. TUSQUETS.

De alientos muy superiores á «Contrariada,• -es el
otro cuadro de Tusquets que ·hoy reproducimos en
nuestra pr1 mera plana.
Como su titulo lo indica,
no es más que una representación de una hembra
de Argelia.
El orientalisma perezoso
y candente anida en eso11
ojos bravíos, misteriosamente circuidos de sombras
Es argelina y por ende cepa de bandidos En suám•
plio vien ir e continuará
mañana con la desbordante
fecundidad de las hembras
orientales y casi primiti •
vas, su abolengo de corsarios. Corsarios fueron sus
abuelos,corsario es su hombre, y corsarios serán sus
hijos. Porque no obstante
los patronatog de pueblos
cultos, no obstante las cai:.::pañas de la civilización,
todo argelino adora el corso como su mád preciada
gloria nacional.
La «Argelina• de Tusquets es burdamente hermoea, es la hembra de carne blanda y desbor !ante,
nunca oprimida por los adminic1los que tiend, n á
crear una estética convencional.
¿Qué nos dice su rostro?
Lo que dicen todos los rostros orientales: mucho y
nada. Es decir. mucho vago. Los orientales miran y
no ven. Se engolfan ~n inconscientes contemplaciones, toman en su pupila
mecánicamente, PI cuadro
que tienen frente los ojos,
y sueñan en el Nirvana,
en ese Nirvana que es el
fondo de todo sentimiento
oriental. En el cuadro de
Tusquets admiramos todo:
concepción y expresión.
Colorido s om briamente
opulento y fiel, modelado
observado con minucia: tratamiento arti,;tico y detallado.
Tusquets propende á la
pintura de detalle y no pudo
prescindir de esta tendencia en su «Argelina.• no
obstante que en esta vez
se propuso ser amplio y
abstracto. :Prueba dt: ello,
los dijes colgantes bajo del
pecho.
También ratifica el cuadro la asombrosa maestría
cou que el autor trata los·
paños; mirase ésta, muy especialmente, en la tela que
se escapa de la manga.
La «Argelina• es uno de
los cuadros más hermosos
del contin¡;rente español en
nuestra XXII[ Exposición
Nacional de Bellas Artes,
y como lo hemos dicho en
nuestro día.río, es seguro
que pasará á la propiedad
del Sr. de Teresa.

CuADRO

DE

R.

RecomPndamos esas fotografías, que por B:! perfecta Pjecución tienen ¡rr,m valor artlsticv y dan coro•
pleta idea de los cuadros que reproducen.
Lugar de venta dl'I las fotografías: Fotografía Nacional, (calles del 5 de Mayo y Alcaicería nº 6) y l'X·
pl'lnd;o Aspecial que se abrirá enfrente de la Acaden.ia de Bellas Artes.

POR S. VJNIEGRA,

Arrebujada en el mantón de Jar~os rlecosgue muellemente cae sobre su falda, la maJa de la tierra de
Viniegra, se pone en jarra y nos mira con toda la
gracia andaluza.
Es un cuadrito de género bastante sencillo pero
muy sugestivo y-permitáeenos la frase-muy sabroso.
La maja del cuadro no es bonita, pero es genuina
andaluza y eso basta para que nos guste. Por entre
la seda de sus pestañas se escapan dardos de sus
ojos, que ¡vamos! nos hacen exclamar: ¡Olé por Viniegral
Dibujo, colorido y modelado, inmejorables.

11

SALVA\IENTO DE LOS BUQUES VARADOS
POR MEDIO DE LA

REM9CION DEL BANCO D.E ARENA.

EL MUNDO.

435

burgo, y el del acorazado Victorious de la
marma inglesa, varado al N. E de Port
Sa1d.
El Rossia mide 146 metrcs de longitud y
23 d" eslora; desplaza 12 209 toneladas y su
despl"zamiento á la hora del accidente era
de 80 800. Se hundió en un banco de arena
fina y limo con muchos guijarros, y por
efecto del descenso de nivel del rio llegó á
ejercer úna presión de 2,500 toneladas. Era
el mes de Noviembre y el rio fué paralizado
por el hielo cuya capa se espesó tanto en
d.e rredo,· del casco que hubo de renunciarse á romperla.
Habiendo dicho los buzos que la po¡,a y
quoi la quilla, en . casi toda 11u longitud por
la izquierda, estaban libres, ensayóse sin

CONTRARIADA.
Po1&lt; R.

TusQUETS.

De índole diversa que la
obra antnior, es el cuadro
que Tusguets titula "Contrariada."
Es una escena de actuali •
dad consmopolita: una hermosa dama que sin duda B6
preparaba á asistir á un
sarao. recibe una carta que
manifiestamente contratr11rla sus propósitos.
La acción es 3encilla y es•
tá bien tomada y la expresión psicológica es justa 11in
ser muy intt&gt;nsa ni estar
suficientemPnte detallada.
El mérito del cuadro reside en el tecnicismo: es decir, en el tino y perfel'Ción
con que sus dPtalles están
ejecutados. Dibuio y colo•
rido son inmejorables desde este punto de vista. El
tratamierto de los p11ños y
de hs superfies brillantes
es verdaderamente admirable, aunque, para todo
aquel que Juzgue la obra
de arte sobre la base de
una filosofia firme y precisa se manifiesta en este
cuadro de Tusguets una
notabllisimad.. sproporción
entre la idea y la forma.
En suma, es un ht&gt;rmoso
cuadro, pero clasifica ble
sólo como prod-::icto de "arte menor,"que dijo el gran
Taine.
También 11Contrariada11
el casi seguro que será
comprada según 10 hemos
dicho en 11E1 Mundo diario."

Los perfumes artificiales.

CONTRA.RIA.DA..

FoT.

TURQUET!'l.

"DE MI TIERRA."

Las andaluzas son femenlnas desde el nacar de la
peineta basta el chapln de raso; y los andaluces toreros casi por nacimiento. cuchilleros y decidores, son
hombres cabales que saben amará sus hembras.
Y Guillermo Gómez Gil ha sabido sorprender maravillosamente el carácter de esas hembrao y de esos
hombre11 al pintarlo11 en flamPnco divertimento á la~
puerta11 del áurea Málaga. Ha hecho más el ilustrtt
pintor ha tramladado á la tela. con la mayor fidelidad
las ca;aeteristicas ilPl paisaje andaluz, el sabor peculiar de la tierra de Maria Satotbima,creandouna obra
artística gPnuin11mente regional y aco_rde_ con las
t&gt;xigencias del Arte de buena cepa. D1buJo y colo•
riJo son pnfectos, a11i como armónico el agrupamiento de las figuras. \!'erdadera la expresión de los ros
tros y bello l:ll conjunto.
Mucho nos complace saber que Pste cuadro quedará en México, adquirido
por el conocido capitalista
Don José de Teresa.
11

Domingo 11 de Diciembre 1~ 1898.

"UNA. JUERGA. EN MA.LA.GA."
POR GUILLERMO GóllIEZ

Grr..

Antójasenos ese cuadro en pintura, lo qufl los "Cantos de la Vendimia" de Rueda ó de Manut:l Rema son
en bellas letras.
Baja el azul cielo de Anda lucia, cabe los rumorosos
tumbos marinos, bajo la sombra de un emparrado cuajado de uvas y sobre un fondo hermosamente diáfano y vigorosamente contorne11do, las castañuelas dan
al aire sus desgranes de alegria y la maja quiebra su
cadera armo11iosa al son de la guitarra, de ese instrumento gemidor "que tiene cintura:de mujer. 11
La sangre andaluza es fuego, y_ es fuego que calcina las venas y fuego que, arrojado en agudas miradas, contagia y enagena.

üel mi~mo modo que los
colores vegetales van olv1dánd0Fe por los colores
derivados del alquitrán, los
perfumes compuestos tien•
den á substituir diarh1men•
te á las naturales, y cosa
extraña, los derivados del
alquitrán parece que son
los que dan mejores resultados.
Entre los perfumes baratos que están 11.l alcance
de todo el mundo, el alquitrán ha proporcionado: la
heliotropina ó esencia de
heliotropo; la cumarinaque
huele á heno; la lorima, cuyo olor es el miRmo de la
violeta deParma; el turpiDE L. C. RANDOVAL.
nol cuyo pedume se parece al de la lila, el c , etc.
Hay mas aún. Desde ha.
ce algún tiempo, las combinaciQD.es hechas con los
derivados del alquitrán son ya incontables.
El Dr. Symes, Presidente de la Sociedad Real de
Farmacia de Inglaterra, cita entre otros productos el
Wintergreen, esenc:a muy usada en Inglaterra y que
se obtiene destilando una mezcla tte alcohol metílico
y fenol.
··
·• El mismo sabio ospeclalista ha.dado una conferencia notable sobre este asunto que tanto interesa á las
damas del mundo entero.
La qulmica del tocador va complicándose más cada
dla y al paso que siguen los procedimientos del laboratorio, dentro de poco los perfumes de las flores sólo
serán términos de nomenclatura mercantil en las droguerías.

FIG 1.-0P EJRACIONE!I PARA DEl'J'ERMINAR
LA POSICIÓN DEL 11ROl:!SIA."
.

Los bugueti encallados en bancos de escasa profundidad piden operaciones generalmt1nte basadas en el
principio de reparación del casco, tapando todas las
aberturas. Estos trabajod no dejan de tenPr sus difi-cultadee, porgue además de las que presenta la ohs-

-~ - •-.. -· 7

llit'ld-11-'c-\-~:S.....

•· \

ARTISTAS DE LA COMFA:ÑIA DE OPERA,
que ttabajara próxlmamrnte en esta capital.

FIG. 2 -DESTRUCCIÓN DEL BANCO DE ARENA POR MEDIO
DE INYECCIONES DE AGUA,

trucción de las vías de agua, es necesario reforzarlos, para que los
,cascos y puentes soporten la presión considerable que sufren después de agotada el agua.
Los buques simplemente varados, sin averias serias, se ponen á
flote con facilidad, si una parte considerable queda fuera del agua;
pero cuando están profundamente bandidas en la arena ó el fango, es preciso vencer frotamientos enormes. Difícilmente se logra
esto tratándos:e de buques de mediano tonelaje; en cuaoto á los grandes navíos de guerra, preciso es recurrirá procedimientos especiales, porque la tracción de los remolcadores ·es insuficiente casi siem•
pre.
No pudiéndose combatir directamente el frotamiento del fondo de
arena, se le.suprime, ya disgregándolo po_rmedio de c~orros de agua
comprimida, ya empleando drag·as de succión, ó ya vahéndose de ambos sisiemas en combinación.
Hay dos ejemplos interesantes de aplicación de estos método~: el
-caso del crucero Rossia.encallado en el lecho del Neva enSanPeters-

FIG, $.-VISTA DEL 11VICTORIOUS, 11 ACORAZADO INGLÉS,

Blanca Barduccl,

Amella Sostegnl,

Soprano dramática.

Estefania Collamarlnl,

Soprano cómlca.

Mezzo soprano.

éxito levantar el navío moviéndolo lateralmente. ·
La escuela de buzos de Cronstadt se encargó entonces de las operacionel!. é hizo de
ellas un objeto·de práctica. Los buzos se vestían ~ajo una tienda establecida en el hielo,
y baJaban de dos en dos, bien provistos de

lámparas eléctr;cas y de aparatos telefónicos,
permaneciendo media hora en el agua. Se
ideó limpiar el fondo sobre el que descansaba el bu, ue, di vl diendo al efecto el casco en
diez partes marcadas cada una con una raya
blapca. Bajaban los buzos sucesivamente por
los planos verticales de las rayas y transmi-

FIG. 4 . -SALVAMIIINTO DEL 11 VICTORIOUS11 CON AYlJD \ DE l'NA DRAGA ASPIRANTE
Y DE UN CHA.LAND DE INYlllCCIONES D111 AGUA.

�436

!!.o&gt;..

Domingo 11 de Diciembre 1~ 1898.

MUNDO

EL MUNDO.

437

arrollaban una fuerza de
1500 caballos, pero no hizo
1'I buque nib que girar sobre si m;smo
Al dia siguiente la operación ª" r" pi tió en sentido •ontrario, sin resultado
apreciable Sm embargo,
se arrastró 11! buque sobre
la arena ma diRtRncia de
r.ien metros. Al mismo tiem•
po se procedía á descarg-ar
t:I carbón y los proyectiles
para alig,rnrlo y qu flota•
ra al Jleg11r á un fondo de
8 metros
El ingeniero Pn j11fe del
canal de Suez, M. Quellennec. pronuRo al comandante dl'l Victorious abrir un
canal bajo el buque con
a:vuda deuna dragadesucciñ11 á babor v dos botescistc.rnas proviRtos de bombaij para inyectar agu11. en
la arfln'I á f'Rtribor. (Vease la ftgura 4.)
Las operaciones se emprendieron. llevándose á
cabo con algunas peripecias y á las 11 de la noche
dfll día 17 empezó á fütar
el buqufl. Al dla s:guiente,
á laR ocho de la mRñ~na,
llegó á un fondo de 11 metros en dond~ po&lt;ila moverse sin dificultades y por
RUS prop!os mPdi!lR, 'bel 17
de Febrero, al medio dia,

MEXICO MODERNO

Casa d.-1 Sr. Emilio Dondé,
Calle de Donato Guerra.

Casa del Sr. .T uan A.. Arzumendi,

Calle de Sa&lt;II Camot.
·---------------------------

•ian por teléfono la~ o':lservaciones por m1&gt;dio de
Jas cuales se determinó lll posició11, (íig. 1).
Pari. desbaratar 1-l banco de arena de que hemos hablado se colocó junto al buque un chaland
prov;sto de bomba l'Xpeleote, cuyo tubo era de
6l centim-etros..de diámetro. Los buzos colocaban
dicho tubo de mant&gt;ra que s11 ~xtr-t\mi1i11,d se encontrase br.jo la quilla á 7 ú 8 metros bajo la superficie del hielo (fig. 2)
De esta suerte se destruyeron todas las partf's
del banco que tocaban el buqu11 La operación
comenzó el 19 deNoviE&gt;mbre de 1896 y terminó el
15 de Diciembre, con éxito completo. Prolongóse más de lo necesario por los estudios que hicieron los buzol! de la Escuela de Cronstadt y por la
congelación del rio.

'

al 18 á las 7 de la mañana recorrió450 metros con
un hundimiento en la arena de 51} cent1metros.
La operación tuvo un resultado magnifico y
puede afirmarse que sacó al acorazado inglés de
una situación bien critica, porque en los bancos
de arena viscosa, la adherencia á la carena es de
tal manera fuerte, que los buques varados abren
el lecho bajo la influencia de lat1 mareas, hur.diendoRe progresivamente ha¡¡.talo.s to.Jtes.
Este hecho desastroso se ha presentado muchas
vecee, principalmeute en la rada de Bilbao.

La verdadera existencia es la que continúa en
nuestro corazón con el recuerdo delos seres amados.
Renan.
La gloria es el sol de los muertos.
Balzac.
Para el cuerpo lo mismo que para el alma morir
f'S vivir y en este mundo no hay otra realidad
más que la vida,
Micheld.
Nadie sabe precisar el momento en que nuestra vida deja de ser útil y en que el suicidio no
es un mal para los demás.
Valtour.

***

El Victorious es uno de los buques máA rinderosos de la flota inglesa, 11, X &amp;2 metros; 15,150 toneladas y nna andadura de HS nudos,
El 14 de Febrero, en el momento de llegar ante
Port Se1d, el viento y una mar grues1t lo arrojaron hacia el Este: después de haber ensayado
una resistenci" C'&gt;n sus máquinas, arrojó sucesivamente dos anclas cuyas cadenas se rompieron,
y encalló en un fondo de 7 metros y m&lt;'dio, á una
milla de los muelles: se hundió un metro aproximadamente.
Lo p:-imero que se in!entó fué arrastrar el Victorious por medio de dos remolcadores que des-

Casa d.-1 Sr. A,rm1Hn Cazanx,
Calzada de la Reforma.

LA CARICATURA EN EL EXTRANJERO.

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Guillermo II.-¡Cuidado Sultán! No vayas á llam~r·
me compadre delante de la gente, y no te resbalel
porque hay mucha s11ngre en todo tu pais.
~

(Courrier Frani;ais, PariE)

-

EL BARÓMETRO D111 LA GUERRA,

¡¡¡F.ASCHODA!!! ¡¡FArnHODA!I ¡FaPch,,dal

Faschoda.

(Kladderadatsch, Berlin.

La Paz Universal llega con mucha anticipación (un
siglo antes). Por tal motivo las Potencias le ruegan
que vuelva el año 2000, espt..rando que para entonces
ya habrá medios de hacerle todos los honores que merece tan ilustre huésp~d.
(Life, NewYork.)

Al Sudeste de Vivier11, sobre la cresta de una de las
:rocas abruptas que dominan Donzére, habla en otro
"tiempo un castillo tan extrañamente blanco que pare-eta visto desde lejos un cisne. Pero si se fijaba la
.atención en su aspecto amenazador, erizado debastiones, coronado por una atalaya sinit,stra se asemejaba más bien á una ave de rapiña, Hay más. A la luz
dela luna, actualm1mte, la roca donde el castillo estaba edificado, proyecta sobre las aguas murmurado·
ru y tramparentes del rio, P.l perfil de un cuadrúpedo
encabritado.
El que mandó construir aquella fortaleza llflvaba
el nombre di- Hutin des Palus y el apodo de Ferrelouve, porque no salia nunca más que acompañado por
una loba cuy-u ptttas estaban herradas á la manera
con que 2e hierran las de los caballos y los asnos. Y
hasta se murmuraba que esta fiera era el alma misma
de su amo, ó que á lo menos él la habla procreado con
la incomparable abyección de sus sentimientos En
efecto, Hutin no tenia en las entrañas 11ino la fuerza
espantoaa, la fiebre sórdida que vomita abominaciones.
Por haber visto en la encrucijada de ur: camino en
la pendiente oculta de un talud ó en un recodo del
rio su cara turgescente, atortugada, cargada de pústula s. algunas vírgenes hablan q~edado ciegas, otras
]&gt;ardieron 1a razón y muchos ancianos se encerraron
para siompre en sus habitaciones.
Sin embargo, Dios habla consentido en c,ue Ferrelouve se casara con Margarita de Evrest, beldad luminosa con apacibilid11d de estrella lejana, y que nacieran de esta mujer de pupilas de elegida, tres hijas:
Berta con cabellera de faego, Giselda morena y Odetta rubia, niñas bañadas de cielo, color de medio dia,
de t"rde y de aurora.
y FdrrelouvA amaba mucho á sus tres hijas, mucho,
porque asilo había querido DioP.
Una tarde que estiLba co.1 ellas apoyado de codos
-en el antepecho de la ventana que se llamaba venta•

na de los caballeroR, diitlnguió á dos tiros de hRllP.s· de púrpura hast I la ventau a dfl loa caba.\Jeroa. C,1,mita á un joven de piernas d1111nndas. cabeza descubi~r - uaba como envuelto en una ráfag&amp;.de sol,y- cuando se
ta y iustillo azul. que llevaba á la espalda un cesto de dt&gt;tuvo, una estt11la irradiante se extendio tras de él
mimbres y cortaba :v rPcojia. flores silve&amp;tree.
Todos quedaron silenciosos
¡Qué ineensat(l! pensó Hutin .
En seguida Hutin se Inclinó sobre el antepecho de
Y luPgo añadió pua si:
la ventana, contempló al adolescente con ojos ah1-Pero está muy 1.. j:,s todavía.
gres y sonrisa burlesca y le preguntó.
Una e~peranza feroz dilatab• entre tanto su cora-1.Cómo te llamas?
zón: hin,·haba las narices y se relamla los labios.
-Tu crimen, respondió el adolescente.
El adolescente camlo11ba aproximan&lt;io11e poco á po·
Lue~o, 1tghando ante Hutin sn cesto lleno de flores
co. Ya se distinguía su fidonomia d"lica.da y dulce, t1u añadio,
frente deopejaday limpia como d., niño dormido, y ha11-Y he subiiio solo, solo hasta ti.
ta se velan los alamares rojos de su ju~tlllo. Cantaba
Luego soltó el cesto y cayó de e.spaldas con los ojos
loe versos de un aire, entonces antiguo ya, y que @e cerrados y los brazos abiertos. La flecha que había
repite aun en el Lttnguedoc por la época de 'as ven· quedario clavada en la herida, vibró un momento; la
dimías y de la coRecha &lt;le act'&lt;ituua11:
loba vino á lamer la espuma sanguinolenta con que
.Anen adutz tas mans; la fruch e.~ embaumada.
se empapaba la arena, y aunque tendido sobre la auOdetta s•rnrela sacudiendo su C'4beclt&gt;1; Bertha escu- reola luminosa, el joven no se movió ya más.
chaba inmóvil; y cuando el can,or estaba ya á tiro de
-Que lo encadenen, dijo el feroz castellano, y lo
ballesta.
arroj~n en la cueva cerrada que be llamado "el se-Mire usted. padre mio, dijo Glselda, ¡qué bello es! pulcro!"
-Si, contestó Hutin.
Entonces, el arquero amarillo y otros dos hombres
Y de nuevo se relamió los labios, y las ventan:is de de armas ligaron al cortador de flores con lazos de
Rll nariz que erau anchas y profundas, palpitaron de
hierro y le ,lev.llron, con todo y la aureola radiosa que
alegria cruel.
estaba como adherida á su cuerpo. Cumplida esta or-Pue~to que les agrada, dijo, lo voy á hacer subir. den Hutin mandó que se preparara junto á la ventana
Al mismo tiempo apoyó 11us dos pulgarea, sobre un de los caballeros una gran mesa: en seguida se puso
trián,rulo de hierro y apareció en el actu un arquero ájugar á los dados y comió y bebió hasta la hora del
de faz asi4tica melancólica y sumisa, al cubl con un crepúsculo, y asi estuvo, con .,1 hocico de ..u loba sobre
ademán, Ferrelouve Je señaló el justillo azul La loba, las rodilla11 y se durmió cuando grazna.ron los mo•
imponente y grave contemplaba al arqutiro quti tem• chuelos, en la saciedad asquerosa del vino, la sangre
pl11ba su arco.
y la noche.
Eo ese lnstantP. y simultáneamente:
Al mediar de esta noche, un ángel gallardo ves- Gracilll dijo B rtha b•ñada en lágrimas.
belto, negro de los piés á las alas, se apareció á 'Mar-Mis1&lt;ricoratal Gimió Giselda desf111leciendo.
garita de Evrest.
-Perdón! suplicó Odetta mesándose los cabellos
Se conservaba en pié á la puerta de la cámara y
rubloP.
con los hermosísimos ojos muy abiertos; su sombra
Silbó una flecha. El justillo azul se agitó como una inmóvil subla por encima de la cabecera de la cama
bandera y el adoleacente avanzó, avanzó salpicando hasta las vigas del techo; tenia en las manos extendí0

�438
das y abiertas algunos rubfee líquidos que á la luz de
la luna cintilaban ampliamente . ... Y habló .... habló,
sin que sus labio~ se moviesen, parpadeando como si
las palabras después de salir de euo ojos pasaran al
través de las pestañas.
-He aquf el premio dela redención del mundo, que
viene de Jeruealem, dijo:
Margarita se puso á orar arrodillada sobre el col•
chón, dardeando sus pupilas siderales en las que se
reflejaban las manos del ángel, y reproduciendo la
claridad que rutilaban las gemas divinas, mientras un
rayo de la luna eepolvoreaba plata entre sus cabellos
E&gt;sparcidos. Con los brazos en cruz, el corazón palpitante y la firme voz de una predestinada, preguntó:
· Angel de luz sombria. ¿qué quiere de mi, mi Señor?
.l:!,I angel dijo:
-Levántate y slgueme.
La mujer se 'levantó y los dos se pusieron en marcha por los corredores entrecruzados donde de treinta en treinta pasoe, velaban arqueros amarillos; pero
en ese momento los arqueros de nada se a.perclblan,
porque la Voluntad Todo Poderosa quiso que quedasen pas~jeramente sordos y ciegos.
A lo largo ·d e los muros, antorchas coloca.das sobre
anillos de hierre, iluminaban. y de lo alto de las bóvedas goteaba de vez en cuando agua helada. Alimañas
viscosas aleteando se estnllaban contra las antorchas
y obEcuros reptiles serpeaban entre la sombra húmeda.
De pronto, el ángel se detuvo ante una
ancha Josa que acababa de ser soldada
con argamasa, y sobre la cual una flecha
torcida sangraba sobre una aureola luminosa. Sus plumas de tinieblas zumbaron
vivamente agitadas, los rubies de tius mano-. se reflejaron esparciendo un penetrante olor de myrra, y con la boca cerrada y
loe ojos parpadeantes dijo:
-Este es el lugar que aqui llaman el sepulcro.
Tocó la losa con el pié y sonora se levantó, dejando ver o.na fosa que alumbraba roja claridad encima de la cual permanecía como suspendida. Poco distante
de aquella cripta, Margarita de Evrest
esperab2', serena y silenciosa, con la frente inclinada y fijas en el pavimento sus
miradas de estrella lejana.
- Ohé, yohé, aleluya! clamó el ángel negro.
Y el cortador de flores surgió ensangrentado de la cueva y se colocó á la derecha del ángel. Expontaneamente Margarita se acercó á ellos, y de nueTo, en voz
baja, tierna y firme, preguntó:
-¿Qué me ordena mi Salvador?
El ángel contestó:
-Desciende al sepulcro.
Ella hizo un movimiento de retroceder,
pero en el acto, rehaciéndose y con el paso firme de quién penetra en la mansión
del amor eterno, avanzóv se arrojó al fondo del supulcro cuya losa ee cerró en pos
de ella. Entonces las antorchas consumí•
das se extinguieron y los arqueros encendieron otras, en tanto que el ángel de luz
Fombria habiendo posado su die~tra sobre el justillo azul, hizo sonreír al cortador deflores como sonríen los niños cuando al despertar sienten un beso, y le hizo
ver grandes olivos balanctiados por el
aire de la noche.
Pronto al tr11vé11 de los follajes trémulos
reconoció la tibia mansión natal y la cisterna circundada de floreP, y el sobradillo
que daba sombra al chiquero.
Y como ya no tenia m heridas ni cadenas, y como se conocía inclinado á los ensueños, pensó que babia soñado y que estaba volviendo á la realidad.
y he aquí cómo al día siguiente Ferrelouve lanzó en busca de su mujer ochenta hombres de armas y veinte escuderos,
encargándoles que se apoderaran de cuantos extranjeros apart1cieran por los caminos.
Este ejército rodeó la montaña y regia·
tró el bosque punzando con sus picas entre los mato•
rraleP, mientru una nube de pájaros espantados revoloteaba sobre su cabeza. Se desparramaron por los
valles poblados de perros y lle cabras salvajes, y s·e
11venturaron serpenteando hasta el pié de las murallas mi¡¡mas de V~iere.
Ante las puertas .de Donzére relucieron las cotas de
malla de los arqueros asiáticos, y sus ojos amar! llos relampaguearon.
Al caminar, cantaban con la música misma del cortador de flores. una especie de parodia bárbara I1ena
de humos de asesinato y de suciedades y blasfiemas
que l'mpezabi,. así:
Amen adutz t?is mans per de testas coupadas.
Algunos de los escuderos pusieron fue,!!'o á un arrabal de Ciaría..porque un Clarisiense arrojó gritos de
ePpanto viéndolos pasar; y luego sinmotivo incendiaron los cortijos de VolepaPpus y el bosque férico de
Sarrasy.y no regresaron sino hasta por la tarde ébrios
porque a qui y alli pusieron á saco las cuevas y temeroso11 porque no trajeron consigo sino un solo prisionero.
Era este un monje de anchas pupilas claras y de
boca marchita, como gastada á fuerza de plegarias.
Una pequeña custodia violeta oscilaba sobre su sotana blanca á la altura de su corazón; ceñia su cintura
con una cuerda de la que pend!a un rosario de cuentas blancas, y una corona de cabellos Igualmente blancoR circundaba su cráneo ealvo y reluciente en la
parte superior. Parecía al mismo tiempo dulce y descl rñoFO, pre'o cupado hondamente por algún asunto

EL MUNDO
magnifico y lejano que no le dejaba fijar su atención en la fri vohdad de las cosas presentes .
Se le babia amarrado con tal violencia, 4ue uno de
sus brazos quedó fracturado y colgaba inmóvil con
el antebrazo hinchado y amoratado y la mano exangüe señalada con una marca cruciforme .
Al verlo, Ferrelouve se echó á reir á carcajadas diciéndole:
-Tuvo usted, señor, una pésima inspiración cuando
dejó su convento: los caminos no están muy seguros.
¿No es usted de la misma opinión?
El monje no respondió:
-Estoy hablando, di jo Hutin.
El monje se encojió de hombros, y entonces. temblando de cólera, Hutin se arrojó sobre él y le dijo.
-Quiero que ha.bles.
Y le intt-rrogó de nuevo, riéndose nerviosamente.
-¿Cómo te llamas?
Con un movimiento de sus pupilas claras, el religioso le mostró t'l cielo donde por g1upos pálidos las es•
trellas com"lnzaban á expandirse, y Ferrelouve le escupió por cuatro veces en el rostro. Entonces, en los
puntos donde la ofensa hi.bia ca ido, brotó algo bri•
liante como una constelación viviente. En el mismo
instAnte su brazo roto se 11gitó, y de su mano destrozada empezaron á nevar ampos de luz cintilatites y
espesos ......... .
E.l castellano, livido, se volvió á sus arqueros y les
ordenó con voz amenazador.. y ahogada por el es•
i,anto:

-Conducid al sepulcro á este hombre que se llama
el Firmamento, y cerrad sobre él la losa.
Los arqueros obedecieron ....
Y por esto. al,!!'unas horas mb tarde, al mediar la
noche, el ángel de la luz ROmbrfa se inclinó sobre el
lecho de la hija mayor de Hutin, la bañó con la mirada dulcísima de sus ojos, hermosos y le dijo con acento musical:
-Ven conmigo. Acompáñame al sepulcro.
Y Bertha se levantó...... Muda. y con las manos juntas caminó en pos del cel"lste mensajero, asombrada
apenas de los corredores subterráneos, de los vigi111ntf's arquero@, de los reptiles pardos y de las antorchas fuliginosas; y cuando llegaron al borde del sepulcro. de su propio sepulcro, i!e lev. ntó una anchi,.
los11 en la cual esta vez un cordón blanco se arrollaba ._,n derred&lt;&gt;r de cuatro estrellitas relucientes.
-Aleluya, ohé. yohél clamó 1'11 ángel.
La fosa estaba llena de claridad azul, y el monje
blancot E&gt;mergiendo de estll limpidez sobrenatul inclinó su cráneo lustroso, poPó sus labios en la custodia violeta; y haciendo un ademán de regocijo cayó
arrodíllado á la derecha del ángel. y sacudió sus cabellos canos qul'I parecían corona formada por haces
de rayos de sol. Bertha e~taba maravillada al ver su
tra;e claro ornado de galones, su ahogador de corales
del cual pendia un minusculo corazón de plata y el
centelleo loco de su vellocino de oro que añadia encantos á ~u belleza Infantil. Sin embargo, una especie
·de halo pálido, rodeando el óvalo puro de su rostrv le

Domingo 11 de Diciembre de 1898.
daba un aire de tranquilid11d grave y de discreta dulzura. Suspiró levemente y luego con acento suave ymirando con mirada de confianza absoluta, preguntó:
-Angel negro, ¿qué quieres de mi?
..
El ángel, desplegando sus anchas alas,lerespondio::.
-He aqui la veluntad de Dios: precipitate en el
sepulcro.
En el acto la figura clara con manto bordado de Ji.
ríos avanzó, se arrojó, y los cabellos de oro fulguraron . . . . La losa volvió á caer sobre la tumba dejandola clausurada Y.el ángel _de la luz tenebros:i y el !Ilonje blanco se aleJaron taciturLos y con los oJos ba¡os.
Tan Juego como Hutin tuvo noticias de la desaparición de la mayor de sus hijas, lanzó alaridos más.
tremendos que los de su loba, convulso de furorv desesperación. Se dice que los pescadores del Ródano
oyeron sus quejas y que presintiendo por ellas que
su fin estaba próximo, corrieron állevaralascapillas
vecinas rames de flores, velas y ex-votos. Pt:ro él,
llamando á todos sus hombres de armas, á sus escuderos, á sus monteros, á sus heraldos y hasta á sus escanciadores y poniéndose á la cabeza.se precipitó sobre el llano y emprendió la batida en huertue, casníos,
aldeas, quemó los bosques y saqueó las iglesias. Las
aldeas y las iglesias quedaron vacias, los cortijos y
los caminos desiertos, porque al aproximarse Ferrelouve, los campesinos atravesaron el rio y se ebcondieron en caTernas y en sitios ignorados.
Sin embargo. al regresar, los arqueros encontraron.
sentados junto á una era de lechugas á
dos ancianos; el uno tuerto, de barba
enorme,y el otro con la nariz extrañamente corta y aplanada, el uno y el otro tan
flacos que se lee podian contar loe huesos.
y tan débiles que no hablan tenido fuerzas para tragar las hojas de lechug¡¡ que
aún les verdeaban en los labios.
Se les arrastró hasta p, esentarlos á los
piés de Hutin, pero fueron v11nos cuantos esfuerzos se hicieron por arrancarles
una sola palabra, pues hacia mucho tiempo que no hablaban ya. Sin embargo, cuando Ferrelouve siguiendo su costumbre les.
preguntó cómo se llamaban, fijaron tranquilamente y los dos á la vez sus ejos en
el sol. Entonces una ola de sangre empurpuró la faz del castellano; y con los.
cabellos erizados y losdientel! chorreando baba venenosa.
-Arrojad en el sepulcro á esos malandrines que se llaman "la Tierra" gritó á .
e.u.e arquero&amp;.
Y los arqueros penetraron por lo¡; corredores fúnebres, conduciendo delante de.ellos á los ancianos.
Luego, cuando llegó la noche y la luna
e11 crecilmte empezó á platear la montaña, el Señor entreabrió las puertas de la.
cámara en donde las dos hijas más pequeñas de Hutin des Palus, acababan de
dormirse. El ángel de la luz somb!'ia sedeslizó hacia el pequeño Jecho de Giselda la cual estaba con un vestido de co•
lor de rosa boruado de palmas de oro; y
al lecho m~s pequeño aún de Odetta cuyos bracitos desnudos estrechaban una
minúscula figura humana de cera y de
madera, pintarrajeada de azul y carmesí.
Con su soplo celeste lee abrió dulcemente los párpados y les dijo Juego,
- Soy un enviado de Die s. Levantaos
una y otra, y acompañadme á donde Dios
lo quiere. Sin conmoverse, casi sin comprender, las dos niñas saltaron del lecho
y dóciles, delicadas y pequeñitas, se colocaron á ambos lados del ángel llevando
la menor su muñeca de azul y carmesí en
las manos; y como viera el ángel que la
otra llevaba las manos vacías, le arrancó
del traje una de las palmas y se la puso
entre los dedos.
De esta suerte marcharon á lo largo de
las galerías subterráneas, entce las antorchas humeantes de los arquoros inconscientes, hasta el lugar llamado "el sepulcro." Levantada la ancha losa, las niñas
sonrieron, inocentes, al oir la voz resucitadora del ángel que clamaba.
-¡Aleluya, ohé, yohé, Aleluyal
y hasta ies divirtió ver cómo los dos ancianos pene~
traron juntos en las tinieblas y fueron á acurrucarse,
el tuerto á la izq_ierda y el chato á la derecha de.
la cueva.
-Qué esto? preguntó Odetta.
- Un milagro, le contestó Giselda.
En este instante, alzando sus alas negras y ocultando con ellas las lágrimas que asomaban á sus ojos,
el ángel ordenó á las dos niñas que se precipitaranen el 11epulcro.
-He aqui Jo que Dios quiere, les dijo.
Odetta obedeció apretando contra su corazón la;
minúscula figura humana pintarrajeada de azul y
ca:mesi, y Juego obedeció Giselda aj?itando la palma
de oro que le había dado el mensajero sombrío del'
cielo. T1as ellas, la pesada lopa se cerró retumbando, y el ángel desaparec(ó con los ancianos sombrios
y taciturnos .... en seguida la alondra y t.l gallo cantaron .... Un temblr,r vivo sacudió al Ródano soñoliento, y una saludab'.e frescura ~ubió de sus riberas,
al mismo tiempo qu"' de las prad~ras y los huertos,
los bosques y los Jardines, se desprendía un aroma.
suave y embri11gador y un murmurio musical y tierno. A poco el dia, resplandeciente y sereno,nació ....
Era verdaderamente un día legendario, solemne; y
no obstante, tan sencillo, tan harmonioso perfumado,
y !impido, como no es posible ver otro dia mejor.

Domingo 11 de Diciembre de 1898.

EL MUNDO.

En el almenaje del castillo, en las ojivas de las puertas y en
~l tréb~l de las venta nas, ágiles golondrinas y a.legres venceJOB voltigeaban, del!cendían, se posaban, se balanceaban huian
y ar~ullaban con mil gritos regocijados, ruidosos, bell~s y di·
vertidos, como en los tiempos del adorable San F rancisco
G~tos pere~osos de pelaje largo de ébano y de fuego; y de
pupilas cambiantes se enarcaban sobre los puentes levadizos
e~ tanto que lagartijas y salamandras calentándose al sol, dor~
m1taban entre los alhelíes polvorosos y las mentas diseminadas
á lo largo delos revestimientos de ladrillos de fosos y bastiones.
Al Norte, se veian encorvarse como un 1osario de cuentas
enormes y humeantes las Cevenes que hacia Privas. elOuvese
recortaba como una cinta de oro. Al Oeste en lontananza el
A:-deche azul, y al Este. muy cerca entonce~, el Ródano verde,
inmenso, en el cual se destacaban los triángulos claros de las
velas latinas.
Hutin par~do en cuatro piés, rebotaba y daba ahullidos como un lobo Junto á su Jo ba ante la ventana de los caballeros
cuando una camarera corrió hacia el llorosa y aterra.da co~
los cabellos en ~~sorden, esparcidos aqui y allá por s~ cara
de pavor, y arro¡añdose al suelo y golpeándose la cabeza
contra las losas y retorciéndl)se las manos vociferó·
-Piedad, señor, piedad, piedad .... 1
•
Ferrelouve se puso de pié y en un movimiento furioso sacó
la daga de la vaina y preguntó:
-¿Ha sucedido á mis hijas alguna desgracia?
Y con el brazo levantado, esperaba el instante de descargar
la puñalada mortal.
Sus ojos áv~dos col_or de acero se inyectaron de púrpura,
su cuello se hmchó, dió. tres vueltas sobre si mismo, y jadeaba.
Espantoso, echan~o chispas por los dil'lntes, vaciló y cayó abrumado por su propio peso, reb1.1tando su frente en el pavimento
Vino un escudero CO!J una jarra de agua, otro con telas d~
~lgodón, y otros sostemendo unas angarillas de escarlata fran.
Jeada y claveteada de argenterla. Lavaron á su amo lo enju•
garon, lo cargaron y suponiendo lo que babia pasnd~ lo tendieron en un lecho de campaña en medio del salón de honor.
.:qe cada lado ~el lecho fúnebre, quince arqueros jóvenes
h1c1eron la g;:ard1a con plumas negras en el casco y un cirio
de cera blanca en la mano.
Los criados afanosos, cuchicheando, asustados, supersticiosos, subieron á prender nn crespón negro en
las almenas del torreón, velaron
con gasa lúgubre las lámparas berberiMcas y los espejos venecianos, y
detuvieron las ruedas dentadas d·e
los relojes de agua.
Y sin embargo, el terrible castellano no babia muerto aún. Dormía ... !
Repleto de dolor, ahogado de
odio, con su loba acostada á sus piés,
dormla con un sueño semejante al
de la tumba ....
Cuando cayó la noche, el ángel de
la luz sombría le despertó tocándole
en el hombro.
11
Hutin des Palusl Ferrelouve.11
Desatinado despierta, silba llamando á su loba, tiende el br .. zo hacia la espada incrustada de oro y
pedrerías que los escuderos habían
colocado con los acicates de rodajas de plata y una trompeta de cobre
bajo la colcha castaño-clara del lecho.
La lobL. no se movió :, la espada
se transformó en un ramo de zizaña seca.
Livido, desfigurado, al!'azapándose en un extremo torchas y en la obPcuridad que sucedió sólo
de la sala, Hutin se volvió hacia la doble guardia de una mirada de azabache fosforescente.'
arqueros jóvenes y vió cómo se extinguían sus an-

NIHIL, REGIN.A..

En los pálidos azules
de los cobres oxidados,
En los diáfanos cristales
de loe limpidos zafiros,
Y en los trémulos fulgores
de las húmedas mrquesas:
,No hay las luces que en tus ojos, reína mía!

II.
En el oro de las cruces
de santuarios medioevales,
En los blanco@ resplandc•res
que derraman los topacios,
Y del Ambar en los rubios
y fugaces parpadeos:
¡No hay la lumbre que en tus crenchas, reina mial

439
:-Ven conmigo hacia el sepuforo, dijo la voz que salia
mismo punto en que aquella mirada brillab a fulgurante.
-Que yo vaya....
-Al fondo del sepulcro.
Y al mismo tiempo Hutln observó que la terrible mirada
del ángel pasaba como un anillo por su nariz y entraba en su
boca coma u~a mordaza, y se sentía tirado, empujado, arrastrado, retorciéndose á veces con la sensación exacta de latig;azos que le rozaian la J?iel y marchaba con pasos automáticos . la cabeza extremec1da por sacudimientos convulsivos,
los miembros rígidos . .. .
Bajo las bóvedas s_ubterráneas se puso á tiritar de frio, de
ira, d~espanto; sus p1és se deslizaban sobre materias viscosas
hundiéndose en un hervidero extraordinario mudo helado
q~e se adivinaba viviente. No babia á lo largd de las ~uralla~
n1 arqueros de cota de malla y c11sc,&gt; de acero ni antorchas
humeantes . .. Y la singular mirada de azabache luminoso
avanzaba siempre precediendo á F errrelouve.
Derrepente la mirada ceEó de avanz1&lt;r y quedó clavada en
un punto del t .cho de la cueva.
-¿Qué me quieres, llama del infierno? preguntó Hutin temblando..v castañeteandosele los dienteF.
La piedra d~ l.a fosa se extremeció, gimió y se levantó lentam~nte. Inmovrl eutonces, entre la for,ay la piedra el ángel de
la mirada fosforesceute dijo:
'
-He aqui el sepulcro.
Y el sE&gt;pulcro se iluminó.
El ángel de la luz sombría agregó:
-Hutin df'R P11.lus, h? aqui tu sepulcro.
Y cuando Hutin cayo al fondo del sepulcro, distinJ?uió cuatro seres que estab1&lt;n acostados, rlgictos como cadáveres y
estre.chamente abrazados.
Escorpiones y cucarae:has aormigueaban sobre eus faces encantadoras y entre la v1scob1dad de las bab ;sas. sus man(le
de dedos_a guzadospermanecian dulces, harmoDiosos en actitud de b1tnaventuranza.
'
Y. Hutin reco~oció uno por uno á esos sHes: sus labios se
abrieron, sus OJO~ se en~randecleron de horror y por la primera vez de su vida lloro ....
A!rodillado, levantó sus pupilas
lacrimosas terrificadae, llenas de
vergi.il'oza y de miseria hacia la mi"
rada del ángel negro y murmuró: •
-Margarita .... 1
Y respondiéndole la celeste voz:
Si, dijo Margarita, Bertha, Giaelda,
Odetta, todas en rescate de tus crí·
menes.
Y lul'go el ángel, más quedo, inclinándose y rr,ovido á compasión añadió:
'
-Pe ro los que lloran. son perdonados.
Pasó con sus alas al través de las
bóvedas sombrías; y entonces las
murallas almenadas, los machones
y las torres que iba rozando con su
vuelo de tiniebla ardiente, se derrumbaron con estruendo de rayo.
Y en la cima de la montaña, pronto
escueta y desnuda, quedópetriticad~ la loba criada por el alma demomaca de Hutin.
Y por esto es que en las hermosas
noches transparentes, al fulgor de
la luna tranquila y blanca, el viejo
relucía monte. proyecta Pobre el viejo río el perfil de un
cuadrupedo encabritado.
FERNANDO MAZADE.

MORTAJA.

Agriétase la roca y cae el día:
y en la roca agrietada y en la noche,
hay una sed de la pasión tardía,
hay una sombra obscura,
y una quietud deeoladora y fria;
y hay m.ís hielo en mi negra desventura.
En la agrietada roca me reclino;
ella en mi pecho su cabeza inclina,
y en el tálamo helado de la roca,
con mis ojos sangrientos la ilumino,
con sus ojos doliente¡¡ me ilumina,
y sediento de amor beso su boca.
Y la noche se aleja;
y la roca agrietada,
y la roca se torna más helada,
y á una tumba de hielo se as~meja.

III.
En la grana encandecida
de las rojas amapolas,
En la púrpura radiante
con que brillan los rubíes
Y en la sangre viva y pura
de los fúlgidos granates:
¡No hay las tintas que en tus labios, reina mial

***

Ni el zafiro de tus ojos, niel topacio de tus crenchas,
Ni los cálidos rubíes de tus labios de granada,
De tus besos han podido condensar el fuego ardiente,
De tus besos amorosos, reina m!al. .. . ..
RAFAEL MARTINEZ Rmno.
México, 1896.

Y cuando el alha borda lo infinito
y lustra los pic•chos de la sierra: '
ella se pEega á mi, damos un grito;
y apretando sus fauces de granito
para siempre la roca nos encierra.

MIGUEL E. P EREYRA.

CICLOPE.
De la montaña en Jo hondo
Bron.co martillo golpea,
Y el 1gneo hierro chispea
De la montaña en lo hondo.
Y el golpe, lúgubre y hueco
Como al fondo de una tumba '
Retumba,
Extraño, lúgubre y hueco.
Y canta el yunque y se queja,
Y los mazos dan y dan
Y aquel titán~ a es Saián
Ante el que c~ma y se queja:
Y aquellos músculos se hinchan
Y aqu_ellos a~rvios se encojen

Se estiran, vibran, recojen
Las carnes que recias se hinchan.
El rudo huraciln rtsopla ·
Y la fragua ronca, ronca ..... .
Y salta fa nota bronca,
Y el huracán sopla, sopla . .. .. .
Y parece, bajo el cielo,
Que en aquella lucha homérica
Lanzara una faz cólerica
Bocanadas de humo al cielo.

Y canta el yunqu"' y se queja,
Y los mazos dán y dll.o,
Y aquel titán ya e11 Satán
Ante el que canta y se queja .
Panamá, 1896. .
ADt LFO GARCÍA

�440

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EL MUNDO

Domtngo 11 de Die iembre de 1898

DomingG 11 de Diciembre de 1898.

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA
HOJf\S DE, UN LIBRO.
VIOLETAS.

FLORIDlJM JIA.RE,

(JOMO EL HOMBRE.....

[De llered1a.]

Cuando Octubre los árboles desp0ja,
y envuelve parda niebla lis montaiias,
y gime tristemente en las campaiias,
barrida por el viento, la seroja;
Cuando la alondra tímida se aloja
en la seca espesura de l11s brañas,
y, como hiedra á las enjutas caiias,
se enreda al corazón tenaz congoja;
; Entonces, precursoras del invierno,
al pié de los arbustos sin verdura,
que escasa y fresca som_b ra las ofrecen,
entre sus matas de verdor eterno,
como tristes sonrisas de amargura,
las moradas violetas aparecen.

.
~

[De Ileredia.]

LAS GOLONDRINAS.

J?.~};).

..

.

ro

Es imagen del hombre ese manzano
que mis paternos muros ensombrece:
en la estación primaveral florece
y se recubre de verdor lozano.
Con las fagaces lluvias del verano,
sus ramas abatiendo, el fruto crece,
y del otoi1o al promediar, se ofrece,
aulce v rojo, al alcance de la mano.
Mas 'pasa Octubre y el Invierno arriba,
sus mustias hojas le arrebata el cierzo,
corta la podadera sus enjutos,
Y el hacha resonante le derriba
las gruesas ramas que agotó el esfuerzo
de vestirse de flores y dar frutos .

LA. UUERTE DEL A.GlJILA-

r.

~

La mies dorada en la llanura ondea
como agitada mar que el viento mece,
y en ella un rastro surge y desparece
simulando un bajel que cabecea.
El mar, hasta el ocaso que rojea,
violeta, azul ó rosa se adormece,
ó blanco de corderos aparece,
y como inmenso pl ado verdeguea.
Las gaviotas se agrupan en bandadas
y hacia la rubia mies de ondas doradas
tienden el vuelo, inquietas y gozosas;
Al par que, desde el campo, alado viento
esparc-i sobre el mar su movimiento
densa nube de blancas mar:posas.

~

r.:i

~

+
1

Ifobitan las 11legres golondrinas
ruinosc, soportal cuya techumbre
coronan, gorgeando, á la vislumbre
que dora antes del alba las neblinas.
Se esparcen por llanuras y colinas
que baña el sol con su naciente lumbre,
y al verle trasponer la occídua cumbre,
tornan cantando, á coronar las rulnas.
Mas hoy, sin que hayan vuelto, en los cendales
de las primeras brumas otoflales,
la tarde apaga su postrero lampo ..... .
¡Ji'elices ellas que con presto vuelo,
cuar.do está musiio el campo y gris el cielo,
se marchan á otro cielo y á otro campo!
OBSTINA(JION.

En cuanto abro la puerta á la ternura
en mi doliente espíritu encerrada,
viene la decepción anticipada
y echa dc;ble ccrroJo á ia clausura.
Mas me causa hc;nd'l angustia la premura
con que va consumiéndose, ignorada,
como la flor frngante y delicada
que muere sin ser vista en la e~pesura.
Y aunque en cada ocasión sufro un engafl.o,
con loca terquedad corro al señuelo
donde sólo me aguarda nuevo daiio:
Que si no he de saciar mi eterno anhelo
de una dulce ilusión sin desengaño,
perseguirla sin tregua es un consuelo.
11"'\!)7

LAS FLORES DE LOS MUER'FOS.

Jamás el dueño en su heredad las cuida:
las m&gt;lñanas heladas y brumosas
en que sucumben las postreraa roqas,
dan á las flores de los muertos, vida.
Tristes y humilde, son; las intimida
el ruido de las fiestas bu liciosas,
y floreciendo al borde de las fosas
prestan adorno á los que el mundo olvida.
Nunca en el vino que la sangre inflama
sus41&gt;álidas corolas se deshacen,
ni sobre el seno de genti! dcncella.
Sólo las busca el corazón que ama
la estación melancólica en que nacen,
siempre desierto y lóbrego como ella.

La cumbre en que la nieve siempre dura
el águila real ha traspasado:
va en busca de un ¡izur ilimitado
en que espaciar su vasta envergadura.
Quiere, en más alto cielo, luz más pura
que encienda su mirar nunca turbado,
y atrae su vuelo intrépido el nublado
donde vivo relámpago fulgura.
Mas rompe sus dos alas repentino
rayo; la arrastra raudo torbellino,
y en el fúlgido abismo cae inerte ..... .
¡Oh, quien por Gloria ó Libertad combate,
feliz si, en pleno suei1o, así le a bate,
deslmnbradora y rapida, la muerte!
LOS CONQlJISTA.DORES.
[De Heredia.]

Como halcones que dejan sus nidales,
de su altiva miseria fatigados,
pilotos, c11pitanes y soldados,
parten ébrios de heróicos ideales.
Van A buscar los ricos minerales
de Cipango en las vetas encerrados,
y por placidos vhmto'&gt; empujados
navegan hacia arc1rnos litu11les.
Siempre en espera de épicas 11uroras.,
el fosfórico mar burla su anhelo
con ilu,iones rápid&gt;ts y bellas.
Y reclinados en las t~rdas proras,
miran snrg-ir bajo ignorado cielo,
del fondo de la mar nuevas estrellas.
MI lJL'J.'I.M.O SIJESO.

Tu eres mi único amor, el culto santo
y el ideal consta ute de mi vida;
mas en el fondo de mi ser aaid'l
vago temor á tu dil ino encanto.
Sé que jamá'I consolará mi llanto
el goce de la dicha conseguid11;
y alcanzar tu cariilo me intimida,
llegar á conocerte me da espanto
Temo que al acercarme desparezca
el dulce influjo Que, de lejos, mueve
mi voluntad, como 11bsoluto duef1o:
Temo que mi ilusión se desvanezca,
y que al m1trc~arse mi ilusión. se 11eve
el sueiio de tu amor .... .. ¡Mi último sue:ilo!
18!l7.
FLOR PREMATURA..

. El sol que en ~ielo límpido fulgura,
antes de que fenezca la invern11da
esparce en la campiñ i desolada
hálitos de vernal temperatura.
Remuevese el follaje en la espesura,
verdeguea la mies en la llanada,
y en los huertos, ;a flor anticipada
rompe de su capullo la clausura.
Mas la neblina que las cumbres vela
invade el cielo silenciosamente,
y llovizna sutil la tierra mojll.
Aire recio y glacial las gotas hiela,
y, sin fructificar, la flor naciente,
marchita antes de tiempo, se d.:&gt;shoja,

RO.JO, ORO Y NEGRO.

Tiene mi alegre estancia una ventana
de ¡.,1H en par abierta al occidente,
y se alza no muy lejos, de ella eufrente,
asida á su varal, hiedrn lozana.
Cayendo tras la cúspide lejana,
baña la trepadora el sol poniente,
y el follage de un verde tr11nsparente
se destaca en un cielo de oro y grana.
Pronto el vivo carmín se descolora,
el oro de la tarde se evapora,
y en el incierto tinte del ocaso,
La hiedra, perfilándose, remeda
extrafia foliación de negra seda,
bordada en incoloro y limpio ra~o.

MI .JA.RDIN.

Es mi jardín pequefto y apartado,
mas tiene un'l lozana enredadera
que, apoyándose en rú;tica espaldera,
toca ya con sus ramAs el tejado.
Presta sombra y frescuu á su cercado
de fresnos y de acacias doble hilera,
y florecen rosales en la era
que violeta hiemal ha circundado,
Alegre es mi jardín aunque pequeiio:
de tembladoras manchas purpurinas
le salpican los mirtos y las rosas;
Y cuando surcan su verdor risuefto,
causan ofuscaciones repentinas
las alas de las blancas mariposas.

·'

ARREBOLADA.

Forman sobre los montes un celaje
los divergentes rayos del sol muerto
un abanico en t&gt;I espacio abierto, '
de áureas varill~s y de azul pais11je.
Mas el mat'z de su celeste encaje
se cambia, poco á poco, en tinte incierto,
y, por sombn tenuísima cubierto,
parece pronto á unirse el varil11Jje.
En nn mome11to _imtpreciable, al cabo
se desvanece .... Sobre el cielo flavo
perfila la montRfta obscuro pico,
Y sopla mismo tiempo una ligera
ráf11ga de aire blando, cual si fuera
1a que movió al cerrarse el abanico.

ª!

~osé ªorcía Rodríguez.

FIG. i:-GRAN TRA.JE DE ESTACION

441

�Domingo 1l de Diciembre de 189&amp;,.

ltL MUNDO

442

CIENCIA Y TRABAJO.
El r orvenir humano está cifrado en estas palabras:
ciencia y trabajo.
Ambos regeneran al hombre y lo elevan ála cima Je
su bienestar y pro gres o.
La ciPncia, basada en profundos y sólidos principios deecit'nde á los abi~mos de ht conciencia, ilumiIJándola con esplendores de la verdad.
LR cit'ncia, dPstello de la divi1Jidad, irradia m11geetuosa sflbre la frente del hombre y conduce á los pue!&gt;lo@ todos del Orbe por el he1moso sendero dela civilización.
Para la cirncia. el tiempo e~ la eternidad y el hombre su apóstol. Se difuIJde y propa¡ra por el universo
entero fulminando t'l error y arrai¡¡ anclo el conocimieIJto de las verdades eternas é inmutables como ella
que cr,nstiteyen ~u ideal y su grandeza.
La obra del trabAjo no es menos noble y regeneradora que la de la cit'ncia.
El t· abajo Pnnoblere y f'leva á In bum anidad al ideal
de ~us aspiraciones. Bajo cualquina de sus manifestaciones, deific~ el t'@piritu y Jo colma de bienestar,
sinónimo de civilización.
El hombre despr,jado de su legitimo patrimonio: el
tr~ bajo, dP¡;renerana al nivel de parilsito ~oda!.
Pur mf'dio de la dencia v dPl tr11bajo. los pueblos
conquii,tan los laurt'les del adelanto y del progreso.

443

EL MUNDO

Domingo 11 de Diciembre de 1~ 8

B

El trabaJo v la ciencia constituyen la gran palanca
de las evoluciones humanas, el vebiculr más poderoso del engrandecimiento social.
Los pueblos en cuyo cielo aún no ha ful~ura~o el
Rol esplendoroso de la ciencia y del trabaJo, g1m~n
b•jo el y ugo de la ignorancia que los p~ecipitara sm
duda al nt'gro abismo d~ la desapanc1on Y del olvido.
Por el contrario, loe pueblos á cuyas puertas b~ llamado el dulce redentor de la ciencia y del trabaJ?, se
;erguen grandes y poderosos, cstentando, bencb1dos
de satisfacción y orgullo, ti be1 moso estandarte de la
cultura
•
· b 1·
¡Loor eterno á la ciencia y al traba Jo que HID o izan
para el hombre: verdad, pez y progres!&gt;l
¡Dichosos los pueblos en cuyo seno ~olo ~e eecuc~an
Polemnes y magestuosoe la voz de la ciencia y el rwdo
del taller)

e

LA CARIDAD.

¡Beudita sPa mil veces esta elocuente palabra que
en ~i lleva imp1 eso con indelebles caracte~es todo
cuanto hay de grande y de sub~ime sobre la tl~rra... !
·Bendita be&amp; wil veces la caridad q~e ha enJugado
Lineas lágrimas) ha derramado solic1ta tantos co~suelos por doquiera que aparece, c&lt;.mo el nuncio f~hz
&lt;!e la ventur11, como la aurora deseada de redenc1ó~
para aquellos seres que sufren e? el silencio 1011 horrort's de la desgracia Y los
01,tragos de la miseria ..... ! ¡Cuán grata
eonso1adora es la caridad. cuando e1J medio de los grandes infortunios, llega á
p1:enetrar con su faz risutña y enca~tadora á la humilde morada del desgraciado á
snvirle dt1 consuelo en sus horas de angu~tia, en sus prolongados sufrimiemoe... !
Alll donde tstá postrado en el lecho del
dolor el desd1chaao enfermo, alli donde se
veá unapobreviuda desolada rodeada de
sus pequeñuelos que carecen ~e pan y_ de
abrigo; a,li donde yace e} an~1ano privado dt1 sus movimi.,ntos, o el mfortunado
ciego con su noche eterna de desvcntu• •
ras . alll e~tá la caridad.
¡La caridad! ¿Qui,.· n no se conmueve,
quién no 1,e emociona de ternura al contt·mplar lae. acciones beroi~as que J'.!racti_ca en bien de la humamd&amp;d dollente?
¿Quién no admira extasiado sus prodigiobOI! beneficios impartidos con mayor abnegación? Aun esos miembros corrompiFig 6. - Blulla para niña
dos que por su egoísmo se ai11lan de la so•
de 10 á 14 años.
ciedad; llUn esos parásit_oe indiferentes,
iufm.,nciado:1 por ruiu.-s pasion ..s. se descubre~ Y ponen en pié, cu~ndo escuchan la elocuente palabra CARIDAn, para r~nd1_rla cul~&lt;; Y veneración; subyugados por su mágiM poder. olvidando su md1fereuttsmo, ponen también e~
ejecucióu los saludables precPptos de la ftlantropia 6n fayor d~ los ~esvahdos. ¡La carid11d es el ángel del h11gar del pobre y J11!1)áB deJa de mvadulo con
cariñoso celo, llevando en su pródiga mano su benéfico ó~olo. • • • • .l
Cu11 ndo pJ positivi~mo del dla nos c?n~uce en su verugmosa carrera á un
abismo de desventuras: cuando los sent,m1ento11 l~vantadoe y. nobles parecen
haberse extinguido; cuando el aesborde de 1011 odios Y l~s p~s10nes ha llegado
á su úhimo extremo, y que un cuadro dePgar~ador de m1~er1a Y llant? se presenta á la vi,ta, producido por los males sociales, _una v1rtud puris11I!a como
un ciPlo y hermosa como un ángf'I aparece en IDJdlO de tanta deeolacl?n; conjura la negra tempe~tad que am,•naz11ba, y due~a absoluta, reina maJeetu~sa
del -vasto campo que con heroicidad ha conquistado, derrama en él .sus ~nmensos bi..,ue11, que florecen y fructifican á la so~bra _bendita ~e su m1ster~oso poder: Esa virtud es la CARIDAD: f'S ella que mfat1gable triunfa del_ ego1sID&lt;l enc11m1n~dose por el sendero que le tiene preparado el d~do de D1ol! . . . .
1Bt1ndita sea la caridad. ¡Benditos sean loe pueblos que abrigan Pn bU seno
una :-ociedad culta, que después de llenar con empeño ,deberes impres~indibles, impulsada por su filantropía, cumple c'?n. abnegación con otro, quizá el
más ¡;rrandioso y meritorio; el de socorrer prod1gameute á las clases menestero@aol
La caridad se abre paso; un hermoso ho·
rizont., lleno de risueñas esperan&gt;tas para el
porvenir tiene pvr perspectiva: la cultura
y la civilización la han inscrito en las pá~inas de su,; conquishs desde tiempos muy
remotos. Para que sus saludables práct1•
cas se lleven á efecto y su aquilatada vir·
tud se arraigue en loe corazones, nRC1a importa que se le dé el nombre de Nantropia
de beneficencia ó cualquier otro; b11sta que
s~s fines sean altaml'nte morales para que
su marcha progresista por el sendero del
bien encuentrt1 imitadores abnegados, y
pueda se,:ruirdestru_vendo los falsos cimientos levantados por el egoísmo, entre tanto
que las clas~s desvalidas no cesarán de exclamar llenas de santo regocijo: Bendit",
bendita sea mil vecPS la caridad y la culta
sociedad que la prodiga.

r

D

Fig. 8.-Grupo de blusas itltiwa no-vedad.

JESÚS BERNAL,

MODAS PARISIENSES

FJgs. 2, 3, 4 y 5.-Trajf's de casa y de calle.

Las gr11ndes reuniones no se anunciRn
aún entre loe elegantes y los salones sola- Fig. 7. A.briato para niña
mente suelf'n entreabrir sus puertas para
de 6 á 8 años.
recibir en familia nada más álas intimas
Los teatros comienzan 4 verific11r sus
grandes primeras y aqul y allá vemos la moda del invierno iniciarse lPntr mente.
Los coletos, forma de chal puntiagudo son muy feos y creo inútil que algunas mondaines traten de lanzarlos.
La mayorla de las mujere~ chic,irdieren la ancha capa Tedondeada con un
volante y con forro de gran fantasía.
'
Para ir verdaderamente á la moda esta capa no deberá. cruzar~e por dP!ante y dejará al descubierto ti plastrón del corpiño, la cintura y el delantal dela falda.

Las faldas son c11da vez rob plana11 en su parte alta y se han suprimido los botones de d•trAs.
Se llevan las faldas de muy poco v11elo; pues hoy
la moda se complace en modelar las formas con caprichoso empeño.

EOONOMIAS

MAXIMAS MEXICANAS
"Qui(&gt;n guarda para otro

dla de Dios descontla."

"El que viene atrás que
arree.''

Las ant }riores máximas, la primera significando
uoa mala interpretación dl'.la confianza que ae debe
tener en Dios, puesto que El no autoriza. el deepilfa-

rro, y la segunda encerrando un egoísmo horripilante, son dos máximas qu., de~graci .. d11meute imperan
en el carácter nacional y son causa deque entre nosotros, la economfa sea un enigma.
Esto nos decla ayer un juicioso amigo nuestro y
creemos que tiene razón, pues en toda~ las clases sociales ije advierte la costumbre de dil l.pidar cuanto
se ti.-ne.
El rico ga@ta todas sus rentas y algo má ·: el empleado siempre e@ti\, entre las garra11 riel matatias; el
artesano es capaz de mandar al empeño la h.-rramienta que le sirve para tra baj11.r. con tal de poder obsequiar un vaso di' pulque á m"dia doc,ma de amigos.
Pensar l'n mañitna, en el porvAnir de los hijos, invertir algún peque:ío capital para q ,1e 1011 que n"B
suceden en la vida reco1an abundantes fruto11; eso,
entre no11ot.ros con poca11 ex~epciones, es una barbaridad: «El que venga atrás que arree.•
¡Allá se la~ compougan cvmo puedan!
Tan lamentable modo de ptmsar, precisa que sea

combatido enérgicamente y para esto basta poner an·
te los ojos de nue,tro pu.-blo y cPmo saludable ejemplo, la conducta que siguen á este respecto los pueblos
de otras nacioneR:
El francés. el español y basta el yankee nunca gastan cuanto tien..,n: relacionan 1,us gastos á lo que ganan y forman ~u~ prl'supuestos en loe cuales figuran
como primera partida: tanto para economla, y estas
sumas depositRdas t&gt;n un Banco ó invertidas en negocio ~eguro no son tocadas sino en caso de necesi•
dad extrema, y po· l'l contrario se aprovechan las
opo-tunidades todas de a1.mentar el capital que en
muchas veces tiene por base un franco de ahorro al
mes y que en el transcureo de dos, tres ó cuatro gi,neraciones, hace d11 lus descendientes de un infeliz
jornalero unos capitafütas.
Nos quejamos de la abrnrción y aún con justicia;
pero nada hacemos para impedir que nos consuma
esa borágine.
Por patriotismo, por conveniencia personal, por

�Oom1ngo 11 dt: Diciembre de 1898,

u, MUNDO

444

La figura 5 es de terciopelo obispo, está hecha de
una gran bata ceñida con broche fantasía á la iz•
quierda y eleva cuello y solapa y orlas de chantilla.
Es una toilette de gran lujo para la estación.

•

FIG.6 -BLUSA PARA NIÑA DE 10 Á 14 AÑOS.

De escocés de lana, muy olgada, con bonita cintura de cuero, grandes yockeye y un tablero en el
frente.
FJG, 7,-ABRJGO PAR.A NIÑA DE 6 Á 8 AÑOS.
De escocés de lana iormando un frock con capeli•
na figurada, orna?ª de un volante y de gusanillo de
seda en bandas circulares.

TOHO.Il

NUl[ERO 25

MEXICO, DICH MBRE 18 DE 1898

FIG, 8.-GRUPO DE BLUSAS DE ULTIMA NOVEDAD:

abcde.
Bajo e$tas letras estan comprendidas cinco blusas
muy elegantes y la espalda de la blusa e. Las blusas
más orlgmalee son las de.slgnalee con las letras q, Y; d.
La primera es elegantemente avolantada y lll ultima
tiene un gran peso bordado de alta novedad, coronando un plisse muy elegante. Distlngueee por su
sencillez de muy buen gusto las blusas by e.
FIGS.

9y

EXP0SICION NACIONAL DE BELLAS ARTES.
(EN LA ACADEMIA DE SAN CARLOS.l

10.-ELEGANTES SOMBREROS PARA N:úios.

Son de suma gracia y elegancia. E\ primero es un
gorrito de raso rosa con gran apllcac1ón de pluma Y
elegantes fruncidos Pn el frente, el segundo es de paja de Francia drapeado formando la draperia una se•
!ie de graciosos fruncidos.
FIG. 11.-TRAJE PAHA NIÑO DE 4 Á 5 AÑOS,

Fi,s. 9 y 10.·- :t!legantes sombreros para niños.
amor á nuestros hijos, es fuerza que n~estro carácter
se modifique, que abdiquemos de nuestros l'lrrore3 y
que gravemos en nuestro corazón esta palabra:
¡Economía!
.

De cbeviotte fino, pantaloncito ajaretado, jacquecito marinero, chalPco de seda.

AZÚCAR Á LA CANELA.

Se machacan en un mortAro 250 gumos de azúcar rallado, y 32 grar:nos de
canela pa&amp;ándolos por un tamiz de 86·
da, y se conservan en sitio seco.

AZUCARES AROMATIZADOS.
SOBRE EL TABACO,
AZÚCAR A LA. VAJNILLA,

Se cortan en trocitos dos palos de vainllla y_ se machacan en un mertero dtl mármol; se añaden después
125 gramos de azúC'lr. se machacan nuevamente has•
ta que el azúcar y la vainilla se hayan confunditlo de
tal modo que no se les pueda distinguir. Para impedir qne este azúcar pierda su perfume, se pone en un
frasco provisto de dos tapadPras, una, la primera, llena de agujeritoe, y otra, la segunda, que cierre herméticamente.
AZÚCAR AL CAFÉ

Pónganse fin infusión durante veinte minutos 200
gramos de café en dos vasos de agua hirviendo: pásese por uu lienzo: échese en la infusión cuanto azúcar rallado pueda humedecer dicho café, y luego se
hace secar en la estufa ó el horno, y se tamiza.
AZÚCAR j.L ANÍS.

Háganse secar AD la estufa ó en el fogón 20 gramos
de anís verde; májense en un mortero con 2i&gt;O gramos
de azúcar rallado, luego pásense en un tamiz muy
tupido, y guárdense en sitio seco.

Según el "Washington Star" un »indicato de b11.nquero11 in¡leee11 y americanos, ofrece á loe Estados Unidos hacerse cargo de los gastos de guerra
con España, reembolsabll'le en veinte
anualidaues, en cambio de la concesión
ole! monoµolio de los tabacos y de loe
forrocarrilee en Cuba y las Islas FHi•
pinas.
La ciudad Lemgo, situada en el principado de Lippe-Detmold, Alemania,
ha adquirido una celebridad particular. Alll se fabrican para el mundo en,
tero.. . . de fumadores, las pipas más
perfectas de "espuma de mar."
Y se admira que sea en tierra firme,
lejos del océano, donde se confeccionan esos preciosos hornos, es necesario recordar que la "espuma de mar"
nada tiene que ver con la "gran cubeFig.
ta," que ese vocablo es simplemente
un 11,rnbrenombre11 que hace alusión á la lig.,,reza á la blancura de la materia. a espuma de
mar se compone de una tierra
magnesiana blanca y 'JU6bradi•
za, que se hace hervir en leche,
para amasarla en seguida con
una mezcla de cera y aceite de
linaza.
En los alrededo.es de Lemgo
se encuentrar. admirables tierras
magneEianas, que poseen las virtudes necesarias para la confección de esas pipas maravillosas.

l

11 -Traje para niilo de 4 á :S ailos
FIGS. 12 Y 13,-TR~JlfCITO PARA NIÑA DE 15 Á 16 AÑOS

La número 12 es un tra;ecito escocés, con delantal
figurado, dejando ver un plaetronclto yunoe yockeys
de muy elegantes y con cintura de seda.
La figura 13 es de sarga de seda bordada de gslones, abierta sobre una camisola de escocós de seda
d~ mucho g jsto y ceñida por una cintura de raso.

OTRO PAGO DE $3,000
DE "LA MUTUA"

NUESTROS GRABADOS
FJG. 1. -GRAN TRAJE DE
ESTACIÓN,

Es de paño azul obscuro, bordado en grandes guias al frente
y figurand,, en la falda una gran
ala que cae sobre la izquierda.
El jac&lt;i uet es corto y muy justo;
cuello que recuerda el estilo princesa.
FIGS. 2, 3, 4 y 5.-TRAJES DE
CASA Y DE CALLE.

1 .,

FJgs, 12 y 13.-Trajes para niilas de l:S á 16 ailos.

La figura 2 es una blusa de eatln con hombreras y una gran
aplicación de bordado de cadenes de seda.
La figura 3 es traje estilo sastre, de pi el &lt;ie seda lila pálido
con gran bolero acuchiillado, camisola plfssé de seda negra y
ciuturón del mismo estilo, muy
elegante.
La figura 4 es de sarga, con
yacquet y chaleco fantasía. El
chaleco está completamente cerrado y el jacquet unido por dos
grandes botones fantasla. Camisa de batista muy elegante.

EN EL SALTILLO, COAHUILA.
Reclbi de 11 The Mutual LifA In~uranee Companv of
New York" la suma de ($3,000) Tres mil pesos
plata mexicana, en pag·o total de cu1tntos derechos se dt1r1van ae la póliza número 671,631 bajo la
cual y conjuntamente conmigo estuvo asegurado mi
finado esposo
DON IIJG1JEL ARISPE MAR rINEZ

y para la debida constancia en mi ca::ácter de beneficiarla nombrada en la póliza, extiendo el presente
recibo en la misma póliza que se devuelve á la CompNñia para su cancelación en el Saltlllo, Coahuila á
los 21 dias del mee de Noviembre de 1898.
'
Firmado,-Josefa Carrasco vda. de Arispe.-Rúbrica.

Una limosna para el Santo Templo.
(;uadrn pe r José Benlllure Y Gll

Ruperto González del Moral, Notario Público en
actual ejercicio,
Certifico: que el antPrior recibo ha sido extendido
en mi presencia por la Sra, Josefa Carrasco Vda de
Arispe á quien doy fé conocer siendo la firma d~ dicha ~en:ora la 9u~ ella usa en sus negocios. Saltillo
Noviembre vemt1uno de 1898 Doy fé.
'
Flrmado.-Ruperto González del,Moral.-Rúbric&amp;.
Notario Publico.
Unos timbres por valor de $3 50 cs. debidament&amp;
cancelados .

Fo,. de Luis C. 3andoval.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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