<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3606" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3606?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T13:30:25-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2247">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3606/El_Mundo._1899._Ano_6._Tomo_2._No._3._Julio_16..pdf</src>
      <authentication>a08195dccbe5e8ded69241b82ae964c4</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117427">
                  <text>Domingo 9 de Julio 189~
26

EL MUNDO.

Año VI-Tomo ll

Número 3

México, Uoming&lt;' 16 de Julio de 1899.

,I

(lnédita.)

UNA FLORISTA DE GRANADA.
ÜUADRO DE ISIDORO

°hlA m~.

�EL MUNDO.

Domingo 16 de Julio de 189.9.

Domingo 16 de Julio de 1899

31

EL MUNDO.

30
tUSa como ellos la llaman, hábilmente dirigidos, e~tilde esta literatura dominguera, bajo las_ burdas g
'
medio del sufragio obtener preponderancia.
por
.
· l gasas y las flores de trapo de_ mi revü,ta, q~1~ro que Peneran
los parlamentos y cambiar el régimen soCJa p0 •
se deslice una nota de dolor, como en la bu1\Jc10saco- los procedimientos legales. Esta ~ra. l~ consecuen----------------------------rrient,e de uri río de aguas claras y espumantes, boga cia forzosa de la adopc~ón de los pr_mc1pios democrádeshojado y marchito un asfodelo.
ticos que es la irresistible tendencia de los pueblos.
Lo digo con timidez, ansíoso de que algun~s almas plenamente civilizados.
. . d
buenas lo escuchen, y de que en algunos o¡os brote
Quedan pues frente á frente, los part1danos e 1a .
El mes de Julio, metido en agua, con su sol rabio- una láarima ·deque algunos labios se abran para d:r
ro iedad' más ómenos resueltos á sacrificarla en su_
aso ála or;ción y al suspiro. Sal, vergonzante no • ~ajor parte en provecho de los obre:os, para salvar
so de medio día, su lluvia pertinaz y monótona de la
madrugada, su tormenta ruidosa al caer la tarde, Y ~ia fúnebre, despliega un instante t,u crespón de l_uto la otra arte y hacerse perdonar la nq~eza, Y l_os s~sus noches húmedas y sombrías, es, á pesar de todo sobre la blancura de esta página y huye en seguida, cialistaf ¿y el partido liberal? El vie¡o partido. lieso el mes de·los regocijos callejeros y de las fiestas al rincón de la memoria dondP. aguardan los_ recuer- beral doctrinario el de los Frére-Orban, los Rogier,
al ~ire libre· el mes en que 1as viejas fachadas se ata- dos tristes la lleg-ada ce su redentor, el olv1d_o: Ha los Dupont, ha p~sado á la bis~ori3:; represent~nte _de·
vían con ba~deras y cortinajes tricolores, y se ponen muerto Rodulfo Figueroa, otro soiiador, otro ¡oven, la burguesía ilustrada y const1tucion:i,l d_el tipo msu profuso tocado de diamantes eléctricos; el mes en otro poeta.
lés ue gobernó brillantemente en Bélgica durante·
d
Ab 1 muerte querida insaciable, qué enamora a ~ei~tfcinco al'!os, la trasformación ~ocial lo ha p?uesque la ciudad, que á diario presenta su aspe~to conventual, modificado aquí y allá por los. caprichos_Y estás de los gallardos paladines de la Belleza! En ta~ to en poco tiempo en minoría mJmma. ¿Por qué.
elegancias de la moda, toma, de improviso, un_ aire poco tiempo, en unos cuantos días, has levantado .
Precisa tener en cuenta que una part~, aunque l~de satisfacción, de goce, de salud, de atr~ct1 vo Y dos comensales del festín del ideal. ¡Ob, compañeros, menor, de las poblaciones urbanas y )a mme~sa ma
fresco entusiasmo, como si cansada de su vida mo- ya bay muchos sitios vacios!
..
yoría de las poblaciones rurales, so°: ca~óhcas, en,
Rodul!o Figueroa era un ;¡oeta dehc1osamentesen- Bél ica, por causas eminentemente históricas Y. pornástica, se despojara de los hábitosgrises y, para_entregarse á los placeres mundanos, probara á vestuse cillo y tierno, adorador y cantor perpetuo de_ la na- extfemo difíciles de destruir. Los_ liberales pudl~ron,
turaleza, y que rimaba del modo má? suave_, sm afec- mantener su dominación, (encammada á consolidar
de fantasía.
Dos colonias extranjeras en México, hacen es~e tación, casi sin artificio, todas sus impreswnesd ~n la rosperidad material del ~eino! y lo lograron, y á .
milagro tan admirable como cualquiera de los bíbll- poeta provinciano, cuyos versos empapados e. a co!batir la influencia de la iglesia en )ª ensei'!~nza,
frescura dé sus campos, del matiz glor1_oso de su c:·
co&amp;: la Colonia americana y la fr~ncesa.
no tuvieron tiempo de lograrlo) gracias al ré~1men,
El grupo americano que habita en el corazón de la lo hacían entre los atildados y pul!dos versos. e !1ectoral censitario (sólo el que paga~~ determ1_nada.
Capital y que allí ba impuesto sus _costumbres, ce- lo~ poetas de la ciudad, el efecto de .una rol~1za
t"dad podía ser elector). Los catohcos pudieron
lebra el día glorioso, el cuatro de Jubo, con derroche campesina en compañía de pálidas y ans~ocráti~as ~~n8¡, á pe:,,ar de esta restricción, formar mayoría.
de trofeos y de adornos y con burras, vítores Y ex• mujeres. En Figueroa todo era espontaneidad, sm- con los radicales y derrocará Frére-Orban; mas para.
pansiones de marcado gusto .sajón. El yanke~ que es ceridad, naturalidad. Sus asunto~ eran, po~ lo gene- consolidar su triunfo ensancharon ~l ~uerpo electouna máquina de negocios, un tenaz perseguidor ?el ral, regionales; cosas vistas, emoc10nes sentidas.. Sus
al por medio del sufragio sin restncc10nes'. el sufradollar una constante fuerza acaparadora, un mamá- estrofas cantaban aires de la tierruca. La Mari~ba, r io universal. Asf su triunfo era indefi~1do; sería.
tico f~rmidable de la acción, del movimiento, de la la Sandunga, son composiciones llen~s de un ex~tismo ~reciso para ech arlos por tietra descaGohzar á Béllucha, un cruzado de la riqueza, un ferviente sacer- delicado y fragante. El tm·o salva1e es una pmtura
dote del oro, tiene sus goces rudos, grandes, escanda- decorativa, de grandes proporciones, traza~a. con ad- gi;i enemi&lt;TO estaba en su propia vict:iria: una escilosos, un tanto primitivos, frec~en~emen~e faltos de mirable maestría, y en la cual se ve la pr~ms1ón Y se- sión se prod~jo entre los vencedores; sef?rmó _un_gruproporción y de estét,ica., y que mdlcan bien la ten- guridad del dibujo y la exactitud y el vigor del co0 católico disidente, el de la democraCJa cristiana,
dencia y 1:,l carácter de un pueblo que ~bstr~ído en la lorido.
~n guerra con el católico conservador que, con tanta
.
f
labor de hacer útil y cómoda la ex1stenc1a, se ba
Llamaba, desde luego la atención su _manera ra~- inteligencia y vehemencia, dirije M. Charles ~oes~
preocupado poco de aristocratizar y pulir y ennoble- ca su estilo suelto, su verba rica y fácil y la sonor~- y el grupo socialista hijo también del sufra_g10 umd;d serena de su rima. Claro que dentro de esa senci- versal. Por horror al socialis~o en quien. miran una
cer sus alegrías.
El yankee se divierte con el mismo ímpetu con llez conmovedora, hay un trabajo de art,ífice; pero no doctrina esencialmente enemiga de la hbertad, noque trabaja; gasta sus energías enel placer, _segur? de se nota nada de aparatoso, de forzado, de falso. Pa- sin razón, unos liberales pasaron á los conseryadono agotarlas, y va rumbo al placer con la v10lenc~a Y rece que la estrofa mana de la inspiración como la res· otros bao reclamado, para poder poner en ¡ueg&lt;&gt;
la firmeza que emplea en sus asuntos mercantiles. linfa de las fuentes.
.
.
sus' diseminados, pero considerables eleme~tos, la rePara él llegar más pronto €S el problema; pasar el
Rodulfo F igÚeroa dejó su obra d1semmada ~n pe- presentación proporcional, la representac1?n de las..
día de fiesta en el frenesí del contento, derrochando riódicos y revistas. No ba de faltar mano P!adosa minorías, consecuencia forzosa de t~d~ sistema ~e
á manos llenas, cuanto guardaba de "eprimidos de- que ate en un haz esas flores de la poesía q,mencan~, verdadero sufragio universal. Los soe1ahstas se umeseos y de mal contenidas tentaciones. Beber, cantar, rebosante de aroma, acre y silvestre.: .. Rodulfo F1- ron á lrn, poco~ liberales que bao luchado _por la resa,mdir el al ma y el cuerpo con el estremecimiento
ueroa será entonces estimado y admirado como me- presentación proporcional ó, como también se dice,
de un regocijo amplificado hasta la loc.:.ra; eso es lo ~ece. Te lo llevaste-¡ob querida iosaciablel-cuando contra el vot") uninominal (porque para obtener la,
que constituye su ideal y su aspiración. El ya'Tlkee no aful tenía que hablarnos mucho de sus sueños .. • •
representación de la minoría prec1sa que se reunan
sabe sonreír sino reír; no atina á bromear con los alvarias circunscripciones electoral~s y el "?oletín del
fileres del epigrama, sino quegolpeacvnla ru~a m~za
voto no contiene un solo nombre si_no vanos.) Y, en
* **
del sarcasmo, no afina. sus gritos de gozo, anues bien
La competenciq, del género chico, en A.rbeu y en el hooor de la verdad, el jefe del gobierno conser_vador
los amplia, los sostiene por iargo tiempo, atruena con Principal, hace boy por hoy la delicia. de nuestros Beernaerts, eminente estadista, apoyó con sineeroellos el aire y tal parece que su anhelo es que lle- buenos burgueses. El reinado de la zarzuel~ se_ pro- esfuerzo la tentativa, al grado que cuando fracasó su
guen á la cima de las montañas y desbaraten las nu- longa. La tanda ba tomado carta de naturalización en
intento, abandonó el poder.
bes,del borizon;,e.
van der Peerebon que lo sustituy 5 ha extremado•
costumbres.
.
Esta viril y poderosa alegría, en cuyo fondo se nuestras
y a~í pasamos la vida, y, sin pedir más, nos senti- la política couservadora; ha tratado,. sobre_ todo, ?e·
agita la tierna y sencilla candidez d~ la raza, tr~nsinferir mortales heridas á la instrucCJón laJCa. Y sm
forma el cuatro de Julio en una avemda neoymkma, mos felices.
aparecer como enemigo resuelto de la represen~aclón
las calles de Plateros,
de las minorías, sino aceptándola en determmadasDesde la esquina de la Profesa
circunstanci~s, ba presentado un proyecto de ley
que iba á ser indudablemente votado, en __que resultahasta la puerta del Jockey Club.
ba que sólo los colegios electorales católicos se aprovechaban de ella.
.
.
** *
De aquí ha dimanado 1?- ~renética exaltac1ó~ de:
Diez días aespués, el catorce de Julio, los francelos grupos radicales y soe1allstas y de la población
ses se divierten. ¡Ob, leroi s'amuse! Porque el pueblo
que les es adict'.l. en .Bruxelas y los gra°:des centros.
francés es el rey de la alegria. Nadie como él pa_ra
industriales. El rev, empei'!ado en el éxito. d~l prolos sortilegios de la dicha. Taumaturgo de as trisyecto de Van der Peerebon, saldrá desprestigiado de
tezas, hace con ellos los más hábiles juegos de presla contienda. Ya el ministro retiró su ~roy~cto Y
tidigitación, las más inauditas magias, los _encantamientos más deliciosos. Para el francés la vida es un Revistas Politicas y Literarias. puede entreverse el día en :¡ue el par~ido hberal
transformado reocupará el poder, para h?~ar al sodesierto árido de trabajo fatigoso con su oasis de
cialismo su ali11do de hoy, la batalla defimtiva.
sprit y de buen humor. Para los buenos, las penas de
Su pr~grama no puede ser más justo, más sensa!°'
este mundo tienen por premio el cielo; para los traEn mi última revista preguntaba yo ¿en dónde se
bajadores la monótona agitación de la semana, tiene batP.n? Dos días después me respondía el telégrafo: y más moderno: libertad de conciencia¡ i~d~penden?1a
también su recompensa: el descanso d~l domingo, y en los parlamentos belga é italiaro; en la~ calles de y neutralidad confesional del poder c1v1l;_ 1~struc_c1ón
el catorce de Julio en medio del año, es algo así como Bruxelas, en Barcelona. Se trata pues de guerras ín- laica y obligatoria; igual_dad en el serv!c!o militar;:
un terceto del Paraíso, incrustado en el Purgatorio de timas, domésticas, fratricidas, como se decía en representación de las mmorías; repartición de los.
la Divina Comedia. No es otra cosa la. existencia pa- tiempo de Comonfort; en dos palabras, de guerras at cargos públicos en armonía con la fortuna de los conra un francés: comedia di vertida, fácil, chispeante,
tribuyentes; revisióu de las ley~~ que regulan el concon escenas serias, incrustadas de sutiles y picares- lwme.
y para ir aprisa, vamos por partes, á ver si logra- trato de trabajo y la responsabilidad de los patrones
cas ironías y lances m::ilancólicos que muy á tiempo mos no embrollarnos.
en caso de accidentes; reconocimiento legal de_ ~os.
cortan los equívocos, las alusiones y las salidas inessindicatos profesionales, exte;:¡sión de l?s comicios.
a&lt;"rícolas; medidas encaminadas á, destrmr el ~lcoboperadas!
** *
El francés posee en un alto grado de perfección,
li~mo; desarrollo de las instituciones de crédito poEn Bélgica, como en t,odos los países representati- pular de ahorro y de seguros.- -A ser belgas, mucbosel sentido de la jlracia. l'or eso sus alegrías son tan
elegantes, tan artísticas, tan plenas de encanto, tan vos en plena actividad, los viejos partidc,s fundamen- amigbs míos y yo lo suscribiríamos con entusiasmo.
subyugadoras. Todo lo sabe preparar un francés; pe- tales conservador y liberal, tienden á desaparecer ó
han desaparecido ya: este hecho, como tod~s los ~ero nada como una fiesta.
Está hecho para gozar, y goza sin esfuerzo y con la nómenos políticos, tiene una cau~a ec~móm1ca; _la rn***
propia naturalidad con que iluminan las estrellas y dustria, y en Bélgica es extraord~nar1amente mtenEn
España
los
planes
financi~ros
del gobierno properfuman las flores. El francés tiene muchos siglos de siva, ha creado un grupo en formidable y forz~so cre- vocan resistencias armadas en di versos centros, sobre
cimiento: la población obrera. Como las doctrmas coconocer á fondo los secretos de la alegría.
todo en la separatista y proteccionista Ca~alu!ia. E n
Todo él la respira y la va derramando como un vaso lectivistas ó an?.rquistas (aunque en el fondo perfec- los países en que el régimen parlamentar1_0. está faltamente
antitéticas),
puesto
que
una
otorga
todo
el
colmado de miel. El mundo entero para gozar tomEL
seado por la formación de may_orías artificiales y en
el patrón francés y le pide á París á cada momento poder de distribuir la riqueza a~ E~t~do y 1~ otra su- que la nación no se siente genu_mamente ~epresentaprime al Estado), tienen por prmc1pio co1:1mn la s~una copia de su animación y de su entusiasmo.
presión de la propiedad particular y el odio al régi- da, babrá siempre la tendenma á pro~es.ar á mano
*
men existente, los obreros afiliados en uno ó en otro armada, máxime en un pueblo que trn_ne l_a sangre
* *
caliente, el arma en la TlJano, el pronunc!am1ento en
As!, como escondida entre estas rápidas y alegres bando, reciben el nombre común de socialistas Y en la herencia y cuya fracción industrial está completalugar
de
atacar
á
mano
armada
la
organización
bur•
divagaciones, semioculta en .la pompa efímera é inú-

mente ganada por los socialistas, que prometen realizar un sueño de felicidad lierrestre en el acto que
los obreros se cuenten, comprendan que es suya la
fuerza y bagan uso de ella; lo cual es en puridad una
locura absoluta, por lo que tiene mayor influencia sobre el alma actual de las clases obreras, descontenta,
inquieta, febril de anhelos de goce material y cc,lmada hasta d-.isbordarse de rencor y de odio.
Sin embargo lo que hace el ministro de hacienda,
es lo que todo gobierno español se vería obli&lt;Tado
á
0
hacer en vista de la deuda formidable creada por la
guerra: el presupuesto era poco más ó menos de trescientos millones de pesos (en nuestra moneda, se entiende). Pues bien, el aiío entrante el déficit, á pesar
de la supresión de las amortizaciones y de la reducción de las deudas coloniales, el déficit se acercará á
noventa y cuatro millones. Hay que buscarlos y be
ahí el quid. Verdad es q~e los recursos de España resultan superiores á lo que sus mismos estadistas imaginaban; pero á pesar de eso la suma es demasiado
fuerte. El ministro para consolidar la deuda flotante, operación indispensable en toda reorganización, y
esa deuda sube á más de trescieut")s millones de pesos, anuncia un empréstito interior al 5 p g garantido por las rentas aduanales y del tabaco; y para su
déficit proyecta impuestos sobre la renta de los valores mobiliarios, sobre la exportación de minerales,
sobre el tabaco, el azúcar y los alcoholes. Al mismo
tiempo anuncia la iniciación de convenios con los
acreedores extranjeros para obtener reducciones im portantes. Y con un espíritu realmente de progreso
y orden ha puesto en vigor las disposiciones referen•
tes al catastro, para conocer el valor de la propiedad
y du.1 base segura al impuesto.
Es muy probable que las medidas propuestas por el
minis1 ro ú otras semejantes, pero que todas se sumen
en esta frase: aumento de los in,puestos, sean las únicas
posibles en la actual crisis española; si se disminuyen
á compás de ellas los gastos, y si el manejo es honrado
y si el cumplimiento de los compromisos es religioso,
todo eso lo sabemos por experiencia propia, la restauración de España es segura.
Como era de esperarse, los centros industriales,
porque los pro1ectos del ministro no tocan á la agricultura, gravados por los nuevos tributos y amenazados de una baja de salarios, protestan y se remueven;
la situaci.ín es muy dificil para la pobre Espaila en
bancarrota efectiva, herida, humillada, despojada y
mutilada; ¿tendrá serenidad suficinte para entrar sin
vacilaciones en· el período doloroso y silencioso del recogimiento y del trabajo? Está salvada er:tonces,
nosotros lo creemos y lo deseamos. Y sentiríamos
que el partido liberal provocase crisis nuevas; el partido liberal necesita trasformarse, necesita hacerse
bastante amplio para dar cabida á las legítimas aspiraciones de las multitudes socialistas en su prog1ama y á los republicanos de gobierno en sus filas. Dejt! entretanto al distinguido señor Sil vela proseguir
patrióticamente la premiosa liquidación de la catástrofe y espere la mayoría del rey.

Director: LIC. RAl'AEL REYES SPINDOLA.

LA SEMANA.

***

También se 1-Jaten á pescozada limpia y silletazo
franco en el parlamento italiano y decididamente, como decimos en español los franceses ... . .. de pega,
el parlamentarismo no se aclimata entre lo&amp; latinos,
dicen los pesimistas. Como si en las asambleas americanas é inglesas, y en estos últimos aíios, no hubieran lucido sus bíceps y puños de boxeadores los señores diputado¡¡, Babi El parlamentarismo no es cuestión de raza, sino de educación y de práctica. Ni hay
otra forma constitucie,nal posible en la Europa repubiicana ó monárquica, que esa; allí el presidencialismo, que es el sistema de la constitución americana y
el de la nuestra, se convertiría en cesarismo puro y
el cesarismo es un fenómeno de transición, no de vida normal, porque entonces mata.
El general Pelloux, presidente basta hoy del gabinete italiano, es un hombre honrado un poco aburrido. La discusión de sus proyectos de ley sobre seguridad pública, los proovedimenti como en Roma se dice, ha provocado una oposición frenética de la minoría radical y socialista que forma la extrema izquierda del parlamento italiano. Seguros de que la
mayoría acaudillada por Sonnino apoyaría al gobierno y sus proyectos liberLicidas, como se dice en cliché,
los opositores resolvieron hacer obstrucción; y la han
hecho endiabladamente. El diputado Del Balzo, apurando una sesión entera en una disertación sobre las
constituciones de Esparta y Atenas y las opiniones
de San Agustín y Sto. Tomás trae á la memorla de los
hombres de mi tiempo aquellas sesiones del congreso
que vió morirá Juárez ¿hace un siglo? en que ]os
oradores de la coalición Lerdo-Porfirista, como el
dor.Lor Buenrostro, hablaban seis horas sin interrumpirse para impedir el voto de :as facultades extraor-

EL EXTERIOR.

l
'

L ,

dinarias.

.

'•

•

Así hacen los diputados italianos; discursos interminables, votaciones nominales á cada momento; lo
mismo. A esto la mayoría y el gobierno responden,
naturalmente exasperados, comü en el parlamento
Inglés, ni más ni menos, cuando la obstrucción parnelist a, con modificaciones al reglamento de debates.
Y como urgía al gobierno refrendar sus leyes de seguridad que son temporales y cuya vigencia termina

en estos días, todo ba sido precipitado, porque todo
era urgente. De aquí la furia; las euménides corrían de curul en curul soplando coraje en el ánimo
de los diputados y al pie de la tribuna se libró el ho~
mérico combate; golpes mortales, cabezas rotas, in•
sultos delirantes, narices aplastadas, representantes
del pueblo más ó menos privados de sentido .... La
verdad es que todos estaban en este estado. Si el general Pelloux se hubiese en aquellos instantes llevado
la mano á la hirsuta cabeza, de seguro &lt;¡ ue los energú menos de la izquierda habrfan gritado: c:m uerte,
muerte, quiere hacerse rey.&gt; Y la sombra de Tiberio Gracco se habría levantado por allí cerca, clamando: es mucho ruido este, dejadme dormir.
Italia tiene bastante vida para sobreponerse á estas calenturas de la atmósfera estival de Roma; es el
impaludismo socialista, no es la malaria.

siast.as de las multitudes que se aglomeraban en
Longcbamps.
Un buen día para la República, en ¡,uma. Y ua.
buen rato el que deben de hat&gt;u pa,ndo los ,respetables comisarios que conferencian en La Haya, al leer
bace pocos días el telegrama del Emperador Guillermo 1I á M. Loubet, después de su visita al buqueescuela francés. Eso, y la correcta acogida., que la expresiva maoit'estación del joven soberano laa ba.llado
en la prensa francesa, ba hecl:lo ver cu:ín profunda- '
mente van cambiando las cosas; h-1.ce diez afios, un
presidente francés que hubiese dado al ffim perador de
Alemania las gracia,; en los términos que M. Loubet
lo b:i. becno, habría tenido que dimitir al día siguiente. Hoy no; y la causa de la paz ba avauzado
más con esto que con los niemmandums eruditos de
los nuncios reunido-; á la graciosa sombra de la Reina
de Holanda.

***
Como era de preverse, á pesar del dcticoncierto rabioso de la extrema derecha de la cámara de diputa.
dos en Francia, un verdadero extremo, un cabo, una
punta monarquista que con gritos é insolencias, algunas veces del mismo tono y jaez que las proferidas
en Auteuil contra el presidente Loubet por el grupo
de degenerados holgazanes compañeros de Cbristiani;
á pesar del enojo moderado del grupo de los ex-monarquistas recién convertido~, los catecúmenos de la
República; á pesar de la oposición resuelt,a del grupo
de liberales que regentea M. Meline, el ministerio
Waldeck-R,.mseau se ba impuesto. Es híbrido, inconexo y basta inexplicable como gobierno de periodos
normales; muy difícil sería y será poner de acuerdo
á Gallifet y á Millerand sobre un programa de reconstitución parcial del ejército y á W. Rousseau y
á Pierre Baudio sobre un programa de inte1 vención del Estado en los conflictos entre sbreros y patrones; no difícil, imposible; por consiguiente este
gabinete de defensa republicana es de circunstancias,
no tiene, no puede, no debe tener día siguiente. Ese
día siguiente comenzará uno ó dos meses después de
la sentencia del Consejo de Guerra de Rennes que dará fin oficial al asunto Dreyfus. Pero es, en toda. la
eJJtensión de la palabra, el gobierno necesario de boy;
el único que por su composición podía agrupar una
mayoría, heterogénea en el fondo, es claro, pero dominada por un sentimiento común del peligro que
corre la República entre la hostilidad más ó menos
latente de la alta oficialidad del ejército y la desconfianza de las masas electoras.
Esta situación es, con torla evidencia, y á pesar de
las denegac1ones de los republicanos moderados, un
preámbulo de guerra civil; seguramente no hay complot y los caballerl,s de l'oeillet blanc que manifestaron contra el presidente parapetados tras de las deliciosas toilett~ primaverales de las señoronas y señorinas en Auteuil, no bao de ser los feroces pretoiianos
que saquen de los pliegues de una tapicería flamenca
á Monsellor el duque de Orleans, para hacerlo rey de
los franceses. Pero el complot existe en la exasperación y la fatiga de los ánimos; un accidente de esos
que son inesperados, que surgen repentinamente,
puede traer una nueva crisis ministerial, esta vez insoluble, la retirada de Loubet y la entronización de
una dictadura militar. Esto sí es una posibilidad,
sobre cuya probabilidad repentina, nadie se hace ilusiones.
Waldeck-Rousseau, que es un hombre no sólo de
superior inteligencia, sino de frío y resuelto carácter,
· un hombre capaz de llevar un mensaie á García, como
dicen ahora los americanos, el día que, durante este
supremo momento en que todos se alarman y vacilan,
sintiera que sobre un asunto que juzgare de primera
importancia, la mayoría de la Asamblea popular le
escapara, no tendría empacho en disolverla, en uso
de sus atribuciones legales y de acuerdo con el Senad0, y apelaría al país elector. Lo acabamos de 1•er:
con motivo de una furiosa interpelación al ministro
socialista, encaminada á hacerlo saltar de su puesto
en el gobierno, el presidente del consejo intervino,
habló, asumió con su gran palabra la responsabilidad
de los actos de sus colegas, definió sin una sola línea
esfumada ó vaga la solidaridad de los individuos del
gobierno, pidió un vot,o de confianza, obtuvo una mayoría imponente y en el acto clausuró las sesiones de
la Asamblea. Esperamos que no la convoque hasta
que la sentencia del Consejo de Guerra baya sido
pr-0nunciada.
Entretanto, el general De Gallifet, á quien todos
aconsejaban que suspendiese hs fiestas militares del
14 de Julio, y á quien el Consejo Municipal de París
babia pretendido facilitar este camino con un voto
en favor del descanso de los soldados en ese día, se ha
negado cránement, así es él, á este acto de debilidad
y la guarnición de París,~on su nuevo jefe á la cabeza, el flamante gobernador militar Brugere ba ido á
hacer los saludos marciales de costumbre al Presidente de la República, y al ministro que sostuvo con
su ma~nífica prestancia, su reputación de primer ginete de Francia y el prestigio del oficial herido mortalmente en Puebla, del general que substituyó á
Margueritte en las horas supremas de Sedan y del terrible debelador de la Comuna anarquista deParís, lo
que no ha sido parte á privarlo de los aplausos entu-

KL 14 DE JULIO.
Quie11 quiera formarse idea exacta de la riqueza y
magnificencia de París, quien se proponga medir la
amplitud de las vibraciones y de los transport€S del entusiasmo, quien quiera darse el incomparable espectáculo de una inmensa masa humana, a.ni mada de un
sentimient&lt;&gt; noble y grandioso, debe ir á París y asis,
tir á la gran fiesta nacional francesa.
El 14 de Julio es un símbolo, el dela emancipación
y de la redención humanas. A la luz de la filosofía de
la historia la toma de la Bastilla es· un hecho relativamente insigni!icante. Propiamente Lablando, la
Bastill.i. habh. sido tomada mucho antes. Buenos
aiios hacía que el tirano se desentendía de su papel.
Los calabozos estab,m vacíos y las LETTRES DE CACilET
eran ya puramente un mito. .M:arat mismo se ba encargado de demc,strarnos con documentos incontestables que no hubo tal asalto y que la fortaleza fué entregada por sus guardias y no toruada á viva fuerza
por el pueblo. Pt:ro en todo caso, al apoderarse de la
Bastilla, por bien 6 por mal, el pueblo parisiense derribó un símbolo material y viviente, si bien ya inofensivo, de la pasada tiranía. Su triunfo, antes que
material, fué moral; el golpe, precisaruente por -ser
teatral, impresionó el espíritu francés y ese solo episodio creó más revoluciones que toda la lilosofía de
Rousseau y todas las arengas incendiarias de Danton
y de Camilo Desmoulins.
La Francia republicana, hija legítima de la idea
revolucionaria de 89 y de 93, dió pruebas de singular
acierto al elegir entre todas esa fecha para conmemorar el advenimiento de la libertad.
Para celebrar tan fausto suceso, la Fnncia toda y
especialmente París se visten de gala. El pabellón
nacioual ondea en los palacios como en lc,s tugurios.
El gas y la electricidad deslumbran la vista en las fa.
chadas de todos los edificios públicos y privados. Córtanse á porfía todas las flores de las campiñas, despuéblanse los invernaderos de sus maravillosos y ex,
traños ejemplares, codeanse las orquídeas más extrangantes con las más humildes violetas y la riqueza
y el gusto se disputan los honores de aquella decoración sobrehumana. La Plaza de la Concordia ciñe su
gargantilla de luminosas perlas, el Arco· de Triunfo y
el Troca.dero perfilan con la luz en el espacio los lineamientos de su arquitectura, el terrado de las Tullerías se corona con las luces multricoloras de los fuegos artificiales como diadema de zafiros y rubíes,
atruena el estampido del callón los aires, LA voz DE
DJOs se eleva imponente y magestuosa en medio de
aquel oceano de luz, surcan el 8ena multitud de barcas empavesadas y vibran las azules ondas del río con
el eco de las orquestas y de los cantos como en una
fiesta veneciana; resucitan todos los esplendores de
las satrapias orieotal~s y de todas las fantasías de
los principados italianos medievales; sola la estatua
de Strasburgo, velada, enlutada, cubierta de fi'me
bres coronas permanece muda, taciturna y triste es
perando el día de la anhelada emancipación.
Entretanto, allá en medio del campo, en el centro de un panorama incomparable, al aire libre y bajo un sol esplendente, desfilan todas las fuerzas vivas y todas las esperanzas tle la Francia. El ejército
francés regenerado va á ostentar su disciplina, su
porte marcial, sus brillantes atavíos y su formidable
armamento ante el gobierno y ante el pueblo. Los
regimientos más selectos de todas las armas, infantes, dragones, artilleros, de gran gala, rígidos y alti vos bajo el uniforme que los honra, van á demostrar al país que aún vive la Francia y que aún es capaz de hechos heroicos.
La multitud amontonada en las tribunas ó diseminada por valles y collados espera ansiosa aquella
imponente manifestación. A lo lejos, en los linderos
del bosque, á lo largo de las calzadas, en los puentes
que atraviesan el río, todo es brillo de sables, de cascos, de corazas, y flamear de estandartes; las negras
baterías de Bange y de Canet, insectos colosales y

�32

F.T, MUNnO.

Dom_~ go 16 de Julio de 1899.

Domfn¡l'ú 16 de Julio 1899

33

EL MUNDO.

UNA LECTURA MEMORABLE.

,

En mis primeras mocedades, cuando contando más
de doce otullos no completaba diez y seis, tenía una
afición extraordinaria á la lectura de entretenimiento; las novelas eran mi pasión dominante en esos mis
tiernos y felices años. Andaba siempre á caza de
-ellas: su amena lectura me curaba del tediosfsimo Nebri ja y del incomprensible Bouvier. Excuso
o eclros que mi atición á e.-.os libros nada. tenía de estudiosa; su lectura era para mi de mc:ro pasatiempo,
nada sabía en esa época de principios literarios ni en
mi wollera babia uo sólo grano de eso que puede llamarse criterio estético; nunca pasó por mis mientes
la idea de juzgar el libro que t'Staba leyendo, ni siquiera me lijaba en el nombre del autor que con los
partos de su ingenio llenaba el vacío de m1 ocios, y
qoizá mi simplicidad llegaba á tanto que: mi inteligencia en agraz no hubiera podido forruarse una idea
-exact a de lo que es un autor de novelas.
Entretenimiento y más entretenimiento era lo único que yo buscaba. eu mis asiduas lecturas: me bo;.
gaban las narraciones estupendas; me suspendía el
r c:lato de odiosas y bien mauejactas intrigas; me parecían de perlas aquellas relaciones de crímenes aoominables con tanta sangre f1fa concebidos, con tanta
resolución ejecutados, y descubiertos después con
tanta pe rspicacia. Cumu nada me percataba yo entunees de sucesión de siglos, de distinción de épocas
sociales, y del continuo cambio de ideas y de constumbres cuyo coojunto constituye la evolución bumaoa,
-creía candorosamente que aquellos sucesos acaecían
-en realidad, sólo que se representaban en esceoario
más previlegia.do, más rico, y mucho ·mejor decoraque el tranquilo recinto de ml humilde ciudad
Del.tal.
No era posible que por las, pacíflcas calles de la corta ciudad en que 1,rans,;urría mi intaocia, trans11,a,.
.ran misteriosos embozados, las casas de los moradores de aquella villa tranquila nada tenían de muraoas fortalezas, no encontraba por más que lus buscaba ni los rosos, ni los puentes levadizo:s, ni siquiera
la alta y enrejada. ventana por donde e11 las altas huzas de una noche de luoa., asomase, eclipsándola, la
blanquísima. raz de una dama semejante á las heroínas de las novelas que yo lefa; pero estaba persuadi&lt;lo de que pasando la8 wontallas que limital.ian el hori%onte de mi ciudad natal y ca.minando muchas, muco1:simas le~uas, se pudría llegar al país de los prodigios, á la. región de las hermosas quimeras, á la
t,ierra fé rtil ~n estupendas aveot,uras, á una comarca,
en lin, donde pasa.sen como cusa corriente suce8os
aemejanws á aquellos cuya narración me deleitaba
taoto.
.l!:n mí peq.iella ciudad no abundan los libros; habla
agotado cuauto de novelas contt:nla la limitada bi-,
blloteca de mi abuelo, y cuanto del mismo género
tenían wis conoddos y awigos; me había echado á

MEXICO MODERNO.

ºº

,---------------

-

CASA DEL

SR.

IlARTM.1.M.-CALLE DR LAS FUENTES BnoTANTES.

-~----

CASA DE LA VDA. DE D. JosE MARIA DEL Rro.-C.~LLE DE L.\S FOENTJ:S BROTANTES.

�EL MUNDO.
cuestas casi todas Jas de aquel novelador feouo~o, las
de a uel narrador mágico que se llamó AleJandro
Dum4.s babia del padre, que el hijo no salía aúo de
las ma~tlllas literarias, ya ha?ía recorrido de cal10 ~
rabo sus generacio~e'S intermrnables de suce~os aºº
velescos uLos tres mosqueteros' ' "Veinte anos ~spués " ,;El Viscondede Bragelonne, ,, "Las memonru:
de ~n médico" "El collar de la reina, " IIAnge
Pltou " ºLa c'ondesa de Cbarnyt'· 11 El caballero ~e
Casa É.oja/· ó como si dijéramos, había co~ocldo . a
novela bisabuela, la abuela, la. madre, la b1Ja y aun
la nieta, y ya casi no me quedaba ~ue leer.
Ansioso como ca.mi nante extraviado que busca e1
sendero corría en pos de nuevas novelas más escasas
cada ve~ cuando uno de tantos días tropiezo con una
lectura. ~xtraiia, estrambótica, extravagante; en nada
se parecía á lo que yo había leído, y sin embar~o, me
causó hon:lislma impresión: co1;a. extraordinarrn.; en
mis lecturas anteriores sólo encontraba el f_útll placer
de seguir el hilo de la narración, y en el hbro á que
me refiero no sólo hallé sabroslsimo gusto, aunque
de una fndole extraña, sino que me hizo pensar,. me
hizo sentir el Contacto de la realidad, y por la pnmera vez de mi vida adquirí en sus admirables páginas
una idea aproximada de lo que es la vida real.
Todo en ese libro me pareció desudado, tuera de lo
común: su tamaño, su pasta, su papel, sus caracteres
tipográficos sus ilustraciones y lo que representaban,
y sobre tod~ su contenido tan diverso de c_uanto yo
conocia basta entonces y que me causó :ma 1mpresi.ón
ue no pude detinir. Los libros que yo había leído
iran voluminosos, estaban empastados á la holaod~sa;
su papel era blaoquislmo 1 terso y lustroso, Y lo impreso estaba dividido en pequellos párraros; las ilustraciones de esos libros consistían en imperfectos
grabados comparados á los "clichés" de ~uestros pe•
riódicos y lo que esas ilustraciones dibUJaban, eran
duelos ;ntre denodados espadachines, era un bandido,
ó un asesino que como cruenta ave de raplila caía
sobre la degcuidada victima, ó una dama privada de
sentido que era llevada en brazos de un caballero ~e
larga espada colgada,.¡ cinto y de sombrero empl~mado encasquetado á la cabeza.
Nada de esto habla en el llbrtto raro que me encontré : era un pequello volumen, su pasta estaba to•
rrada en fina piel, sus hojas eran de un papel tieso
que t iraba á pergamino, el texto, impreso en dJminutos y correctísimos caracteres, se dividía en largos
períodos, no en cortísimos párrafos.
y las Ilustraciones muy notables, tanto por la llmpteza del dibujo como por lo extraño de las compostciones· en todas sus lámtnas había un escuálldo personaje' caballero en un rocín flaquísimo y un grue6o
rústi~ siempre acompai'Iado de un maosísimo borrl.
co, los personajes. secundarios eran venteros, arrieros,
ú otra gente menuda y las escenas representadas te•
uían más de comedla ó de satneLe que de !ragedta,

hacJendC' reir mejor que temblar. Ya eran granizadas de piedras que llovían sobre el pobre bldalgo, ya
era el labrador n\sttco que desnudo de medio cuerpo
arriba azotaba sin piedad: los árboles de un bosque,
mientras que allí cerca. el armado escuálido estaba. en
cnclillas pasando por las manos las cuentas de su rosario: en otra el avelJona.do hidalgo y su barrigudo
acompanante se destacaban en primera línea en la
situación más extraf'ía, pues con los ojos vendadGE,
montaban un tosqufslmo caballo de palo, mientras
en su derredor 5e veían gentes queconhachas encendida~ ó con fuelles se burlaban Jindamente de aquel
par de simples.
¡
Respecto al contenido de aquel libro m~rav11 oso~
•qué podré decir, sino que á pesar de mis tiernos
~ños y de mi falta de gusto literario, me parecM bellísima y me impresionó proruodame1_1te? ¿! cómo
nó, si aquel libro que un teliz azar tr~J~ á mis manos
era el clogenloso btdalgo Don Qui¡o¡e de la Matcba. &gt; Pasó el tiempo, avancé en mis estudios, ~ude
explicarme la rara impresión de que he hablado. supe que ese libio era considerado como una de las más
esclarecidas producciones del ingenio humano; supe
que las naciones civHlzadas llevan más de dos siglos
y medio de leerle, de aplaudirle, de ad~irarle, de
anotarle de comentarle; supe que había sido traducido á to'das ]as lenguas cultas y que se habían hecho
de él incontables ediciones. Por lo que supe Y por lo
que me ptt.só cuando sin instrucción le leí, colegi que
su priocipal mérito es: regocijar al _i~noraote y al~a•
bio, al adolescente, al adulto y al vie¡o, en hacer d!scurrir al iliterato y en inspirar profundas medttaclO•
nes al erudito y al pensador. Como seduce ~1 sol con
su brillo, tanto al rudo campesino para qmen no es
más que un disco de ruego, l:omo al sabio astrooómo
que ha medido, que ha pesado, que ha_ analizado ese
grandioso centro de nuestro sistema, e1 glorioso 1ibro
de Cervantes lo mismo admira á los que nada saben
ue á los hombres del más profundo i,aber.
q He leído libros calificados unánima_mente de obras
maestras: como la e Divina Comedia,, el e Paraíso
perdido,&gt; cLa Mesic1.da, el cFausto,&gt; Jas tra_gedJasde
Shakespeare y otras obras monumentales, pero al
leerlas mi espíritu tba dispuesto á admira r, pesaba
sobre él la opinión de los hombres, ~o se encontraba
ya virgen de doctrinas !iterarlas y hbre de toda_ au torizada opinión como cuando leí cEI Qul¡ote,&gt; DI sabía ni me importaba saber que era un gran Jtbro.
lte~nocer el mérito extraordinario de aquellas obras
maestras de la llLeratura fué en mi !'ruto tardío d_el
estudio, mtentras que el del Quijote saltó á mis o¡os sm
que lo tmpldlera mt Ignorancia.

PAL,\CTO DEL GOBIERNO EN PRETORIA.

PORFIRIO PARRA.

Domtngo 16 de Julio de 1899

Dommgo 16 de Julio de 1899

EL

~r u:--nn

35

=
=--_
:,:

=EL PRESIDENTE KRUGER YEL GOBIERNO DEL TRANSVAL.
Ya tienen conocimiento nuestros lectores del con.
fltcto existente entre el Gobterno británico y el de la.
República del Transval sobre las lranqutclas que demandan los Ingleses residentes en la 1 eglón mtnera.
de ese pafs. La cuestión en substancia se reduce á
que los Ultlanders pretenden ciertas franqulctas polltlcas con las cuales se harán dueil08 del
país, pues su número, la riqueza con qut:,
cuentan y el carácter emprendedor y ambi•
cioso los hacen con mucho superiores á los
genu inos ciudadanos d,el Traasval.
No obstante lo inrructoso de lasconferencla.R celebradas entre Mr. Krüger, presidente del Transval, y Mr. M.ilne~, representante
del gobierno tnglés, el gobierno de Pretoria hace lo posible por contentar las aspiraclones de las Ultlanders y de una ú otra
manera es seguro que éstos acabarán por
absorberá los Boers tragándose el país cuyo
oro tienen y cuya domtnaclón adquirirán por
buenas ó por malas, apoyados como ..:Stán por
un gobler110 ante el cual toda rei,tstencla,
por .heroica que sea, de foe transvaleses, no
producirá otro resultado que acelerar la
agregación de esa República al vasto Imperio Brttánlco.
Ultlmamenteha surgtdo un tncldente nueve en esta cuestión. Los americanos que por
sangre y simpatías están dispuestos á aliarse coa los togleses [nos re!ertmos á los americanos que residen en la República Sud.
Africana, J recibieron la orden de alistarse
y tomar las armas en defensa del país para
la emergencia de una guerra contra Inglaterra. Naturalmente la altiveza americana
no ha becbo esperar mucho tiempo la res puesta al Gobierno de Mr. Krüger el cual no
podrfa esperar nada favorable de los norteamericanos que tomen las armas si á ello se
les obllgua, pues las volverfan contra el
mismo q tre las pusiera en su mano.
En nuestras ilustraciones se ve la figura
bíblica (de biblia protestante) de Mr. Krliger vestido á la usanza, que no es muy pari•
siense, de los valles sud africanos, habitados por virtuosos pastores tudescos, tradicionalistas y pacíficos sin dejar de ser muy valientes cuando llega la ocaslón,-basta el día
en que 1.10 prospectar britano descubrió prodigiosos bolsones de oro, atrajo la inmigra•
cJón inglesa y norte americana y encendió la
codicia del gran tmperlali&amp;ta Mr. Rhode,,
quien ya quis~era Yer desbaratado hasta el
~om bre do la R epública.

- .

EL CoHANDA.NTE MARCDAND ACLAMADO POR EL PUEBLO EN

La mella de M
archand á su ciudadnatal.
La prensa tnglesa ha hablado también, aunque en
tono de crítica, menudeando observaciones irónicas
sobre la vuelta de Marchand. El Lmdmt News, entre
otros pertódlcos que hablan del asunto, dice
que en los festejos con que Re ha recibido
al explorador, hay más deseos de sacar á plaza las pretensiones !ranceaas á los terrlto•
rlos domtna dos por Fasboda, que admtraclón por el ilustre vtajero. Hay un engallo
en e8ta opinión: muy bien puede ser que el
pt\bllco francés aproveche las demostraciones al héroe del día para lanzar uno que otro
venablo envenenado contra la victoriosa y
odiada Inglaterra; pero tambtén es cierto
que el pueblo de la capital y del mediodía
de Francia ven en Marchand un ídolo, un
glortoso vindicador del maltrecbo ejé1cito
y un nombre que oponer á los que después
del sesgo que ha tomado el asunto Dreyfus
enarbolan en sus pendones de combate los
partidarios del elemento civil y los que no
se resignan á que caiga el país en mano.s de
un césar militar.
No puede negarse que á pesar de sss lmpetuosld ades, el público francés no aprovechó los festejos de la recepción de Marchand
para entregarse á desabogos
¡,ellgroso,, tanto desde el punto de vJsta. de un conflicto Internacional como en lo rela•
tl vo á lasdiffclles y angustiosas luchas interiores.
El Mayor Marcband desembarcó en Tolón el l º de Junio,
y al llegar á París se le recibió oficialmente en el Ministerio de Marina, acompa•
Dándolo el Ministro de ese
departamento y el de las Colonias al Ellseo, en donde M.
Loubet le dtó el parabién por
sus atrevidas cuanto- poco
fructuosas exploraciones. Se
le han colgado al pecbo cuantas medallas puede llevar, y
es seguro que pronto se Je da•
rá algún puesto colonial ó adrninistrativo de importancia.
Las sociedades geográficas no
sólo de Parls, sino de Londres
7 de las otras ciudades europeas Importantes, &amp;e disputarán el honor de recibirlo corno conferencista de moda.
EL COMANDANTE MARCJIAND. {:&gt;E UN R.li,'TRATO PUBLICA.DO EN

-

TIIOJSSEY,

Entretanto, el Mayor Marcband ba quertdo hacer
una visita á Ja ciudad de Tholssey, en la que era,
cuando emprendió su vtaje á las Colontas, bumtldo
amanueose de notarlo. Entró tri un talmente áThots..
sey en coche descubierto, acompaflado por su padre
y por el Alcalde de la ciudad, saludado por la reglamentaria Marsellesa, que t&gt;jecutó la fanfarria
de la que en Otro tiempo formó parte1 y acJa ..
mado por sus patsanos. En el Palacio del Ayuntamiento se le puso otra condecoración, la del
Valor .Militar, en nombre del pueblo y una
medalla que le ofreció laUoión Patrióttca del
Ródan('I.
Al dlrt¡,:trse al lugar en que se ledló un banqueLe de 1,400 cubtertos los estudtantes lyoneReS, pretendieron desprender el tiro de caballos
del landau, llevándolo ellos mtsmoa en peso.
Nada raltó en la fiesta, y como es de rigor, ya
corren por ahí las anécdotas más ó ruenos conmovedoras como el saludo que dlrtgtó el examanuense á su antiguo patrón el uotario,
quien presenciaba con s11 familia la gloriosa
ovación que se le bacía al que anos atrás rectbló má• de una reprimenda por sus descutdos
caligráficos, cuya causa hoy se conoce, pneR el
joven aprendiz de notario se distraía de sus
obligaciones sallando con viajes y aventuras
coloniales.
Tamblén se cuenta otra anécdota, en la que
la generosidad jeJ Mayor Mar.
chand se dlscuttrfa si todos
tuviesen presente que el des-interés no es sincero sino
cuando, como dice el Evangelio, la mano izquierda igner
rala dádiva qt1e bace la mano derecha. Pero sea como
fuere, el hecho es que los
15,008 francos que Je otorgó
como premto la Soctedad de
Ctenctas Morales y Pollticas,
• pasaron por donativo del Ma~
yorMarcband álas cajas dela
Liga Marítima Francesa.
De vuelta á París, el Mayor Marcband ha visto aumen•
tar en vez de disminuir el en•
tusiasmo con que lo aclama•
ban las multitudes. En las
fiestas del 14 se presentó en la
Revl&amp;ta de Longchamp, montando soberbto caballo y seguido de una escolta sudanesa.
Como era de es;,erarse, lasa ludaron con frenéticos aplausos que no cesaban sino hasta
INGLATERRA.)
que se perdla á lo lejos.

�EL MUNDO.

36

771

==

Domingo 16 de Julio de 1899.

EL MUNDO.

DUQUE

DE LOS A IHlUZZOS

retumba el eco, la montaüa gime
con med_rosa inquietud la re1&gt; sal;aje
escapa sin cesar de risco en risco
se oculta la avecllla entre el ram~je
en su ?ueva el reptil, basta en su aprisco
la oveJa se acobarda, y solamente
el águlla caudal, cuya pupila
sonda la inmensidad, vuela tranquila
sobre las turbias aguas del torrente.

lV

TEITTEETE QUARINI.

ÜAPITAN HUMBERTO ÜAGNI.

DOCTOR ÜAVALLI, DE LA MARINA RE,\L DE ITALIA,

------------------------------------------------------------------------------------------ ·--------------------------------------------La ciencia debe á los cometas el servicio inmenso de la
tentativas que la e.'lpecie humana ha hecho pa- invención del pararrayos, hecha mediante un cometa de
Los cometas de vauel y la meteorología.
ra enseñorearse del espacio, han tenido el mis• papel por el gr,rn Franklin; ahora va á deberles la retorm,r
~- Camilo Flammr.rióo, el poetadelaAstronomía,
dijo alguna vez, hablando de los prooóstlcos sobre fenómenos meteorológicos, que todos los que se blcle•
ran tenían que resultar forzosamente fallido,, ó si se
cumpliesen, sería. debido á la casualidad y en ningún
modo á la ciencia. ¡, Por qué~ Por la sencilla razón de
que ha sido Imposible estudiar los fenómenos atmosféricos de una maner·:1. extenS'4, g~neral y profunda
para descubrir y codi6car las leyes que rigen su
producción y que indudablemente deben existir,
puesto que en la Naturaleza nada sucede caprlcbosamente.
El Rey de la Creación, á pesar de su majestad, está arraigado á la costra terrestre por la doble tiran la
de la pesantez y de la debilidad de sus pulmones. De
manera que el hombre no conoce de las capas atmosféricas sino una porción íntima y precisamente la
más alterada y modificada por su contacto con el
mundo animal á cuya existencia subviene.
De tiempo en t·empo suele lanzarse valiente y os'ldamente el hombre á la conquista del aire y de sus
secretos; pero la má'l gráfica y lastlmo.i,a de las caídas
le recuerda que desde !caro basta la fecha, todas las

I~s~t:':¼t:.S'!'Oe REG!eTR.U&gt;ORES DE LOS C;)METAS.

37

ta en la que Ee d!Rtinguló por su valor y sangre frfa,
y por último, el Dr. CavaJll, médico de primera clase de la Marina Real de Italia.
El Duque dirilr!ó personalmente y CúD sumo cuidado los preparativos.
Tripulan su buque, la «Estrella Polar,&gt; dos marinos italianos de larga experiencia, cuatro guías de
montail.a, diez marineros noruegos que conocen los
mares del Norte, y un esquimal que sabe dirigir los
perros de los trineos. Lleva además veinte perros de
Arkangel.
En cuanto al equipaje se compone de 1:iOO cajas de
encino que contienen vest!dos, víveres é Instrumentos científicos, y dos globos con sus aparatos de gas
, construidos en Parfs.
La «Estrella Polar&gt; levó anclas en Cristlanía. el lunes 12 de Junio. Despu~s de abordar á la tierrc:1. de
Francisco José, el Duque de los Ab:uzzos procederá
por etapas, marcando su ruta con pc,stes que le servirán de indicación para la retirada en caso de fuerza mayor. Calcula que su expedición durará tres
aíios.

UN PRINCIPE REAL EN EL POLO NOR1'E.

s. A. R. el Prfncipl' Lnls di- Saboya, Duque de los
Abruzzos, sobrino del Rey de Italia, é bi;o de Amadt'o ex-Rey de F.spaña, emprende una conquista pacífica, la élt'l Polo Norte.
Tiene 2(i ail.ns el nuevo explorador, e!l CaplMn de
Fragata y ha dado dos veces la ,,uPlta al mundo.
Su aspecto no indica la tuerza física requerida pa•
ra estas aventuras. Aunque si nos atenemos á las
pruebas de resi~tenr.ia y de valor q,1e ha dado, á nadie causará extrañeza q ueqnien intentó y llevó á cabo
la ascensión al Monte de San Elías de Alaska. sea
ca,&gt;!lZ de Invernar entre los hielos polares, y de inscribir su nombre y clavar la bandera italiana en el
punto m:ts avanzado de las reglones árticas.
El nombre dt• suscom pañeros cuyos retratos 11amos
también porque van :í i;er famosos y muy comentndos
dentro de PoCO. i;on &lt;'I ayuilant&lt;' del Príncipe, Capitán
de Corbet,a Humberto Oagni, oticial valiente ~ instruido; el Teniente de navío, Conde Quarlni, cuyos
conocimi&lt;'ntos filológicos de poco le servirán en el
Polo Noru· como no le sirvieron en la guerra de Ore-

Domingo 16 de Julio de 1899.

mo tin y remate: perder las alas cuaudo menos. ele la meteorologla. Bienvenidos sean los cometas-obserY ~'lammarión sabe mucho de ésto, como que
es uno de los aereonautas máR osados que por vatorios.
arrancarle á la atmósrera sus m lsterlosas leyes,
ha expuesto innumerables veces la existencia
en peligrosa.'&gt; ascenclones, sin lograr otra cosa
que el convencimiento de su impotencia lealmente con resada.
En efecto, para llegar á un resultado práctl
cosería preciso que en un mi1,1mo momento ascendieran incontables aereonautas en toda la
superficie del globo, para realizar observaclo•
nes simultáneas del estado de la atmósfera,
muchas veces en medio de las más rudas
tempestades, y ésto, particularmente la ascención en momentos tempestuosos, es perfecta.mente imposible para su majestad el hombre.
Sin embargo, no es tan irónica la majestad
humana, puesto que tan maravillosamente sabe suplirá la debilidad de su carne con la incontrabtable fuerza de su espíritu. No puede
reorganizar en per&amp;ona la hazaña de recorrer
y escudrll'!ar el espacio, pero Inventa aparatos
lnsensibleR á la Inclemencia de las ~Itas reglones atmosféricas, victoriosos de la pesantez y
que con toda fidelidad vienen á contarle lo que
sucede en un mismo momento, y en mil lugares
á la vez, y á millares de metros sobre la superficie de la tierra, y aun cuando reine la más
furlcRa tempestad.
Actualmente la meteorología ha roto las cadenas del em plrlsmo para entrar de lleno en la
experimentación directa, substituyendo las hipótesis con hechos.
Para las observaciones de 3 á 18,000 metros se
mandan los globos SIN AERE0NAUTA, pero provistos de toda clase de instrumentos registrad1Jres automáticos, de maneraqueásu regreso traen
las temperaturas, las presiones, la dirección y
fuerza de los vientos, muestras de aire y vistas
fotográficas de lo que viel"on metro á metro del
espacio recorrido por ellos. el que también viene registrado en una brújula. adecuada.
Para las alturas menores de 3,000 metros, se
mandan cometas ó papalotes, provistos de iguales mP.dlos de observación, cuyos model.:is damos, y á los cuc:1.les se deberá que en tiempo no
lejano ya no se bagan los calendarios con pronósticos del tiempo como los usuales: «tal dla
CoMETAS OBSERV.A.TORIOS.
lloverá .... ó no lloverá.&gt;

I
En soPtaria y eminente roca
de los montes cantábricos, altiva
ras~a el espacio y en las nubes toca
v!eJa torre feudal. La peña viva
de donde arranca el resistente muro
con tan diffcil corte el paso ::ierra,
que no existe castillo más seguro
coronando los riscos &lt;ie la sierra.

II
El pefión que le sufre, en dos partido
por un extremo está, cual si de un tajo
en formidable lid le hubiera hendido
el hacha de un titán, de arriba abajo.
Silvestre helecho y trepadora. hiedra
los bordes cubren de la herida piedra
por cuya enorme cavidad sombría '
SUrge e_spantable y prolonga'.lo grito,
como s1 aquella mole de granito
.se doliese del golpe todavía.
III

Es la voz del torrente fragoro~o
que se despefla de escarpada altura
Y al pasar por la estrecha cortadur~
del cast!llo reudal, muralla y foso, '
se arremolina, se ret.wrse, choca
Y salta, enfurecido y espu.:noso
como el mar por las quiebras de la roca.
&lt;Juando acrecienta su raudal la nieve
que derretida de las cumbres baja
Y los cimientos sólidos conmueve '
del cerro, Y piedras y árboles descuaja
ante aquel es_¡)ectáculo subl!me
'

El castillo, elevándose imponente
como un fantasma en el picacho esc~eto
Y sobre el negro tajo por do corre
revuelto río, el levadizo puente
con cadenas fortísimas sujeto
como un esclavo á la almenad'a torre
todo infunde en los ánimos respeto ,.
Resalta el ancho Y ostentoso escud~
- S?bre la puerta gótica, en la parda
pied ra_ por toscas manos esculpido,
y_de pié en el umbral siniestro y mudo,
vigila el puente y sus contornos guarda
un soldado con aire de bandido.
Aumentan el misterio y Ja pavura
de aquel lugar inexpugnable y rudo
la monótoma voz del centinela
'
que las traiciones de la noche bbscura
siempre temiendo, sin descanso vela·
Y en bandadas los cuervos agoreros '
que, al volver d~ los próximos pina:es,
buscan las hendiduras y agujeros
de aquellos murallones seculares.
V

Era una tarde de Noviembre, helada
como la mano de la muerte; espesa
niebla cumbres y valles envolvía
Y estaba el m1,nte sumergido en ~sa
confusa claridad, tenue y velada
como el vago crepúsculo del día
Ton débil era y apagado el brlll~
de la pálida luz, que compartía
su lm~erlo con la sombra; á suR reflejos
amort11:{uados, en el fondo oscuro
de la sala espaciosa del castillo
se destacaban sin color los vlej~s
y anchos sitiales de tallado roble
que adornaban la estancia, y en el muro
relucían los bélicos arneses
el férreo casco, el colosal m'andoble
?ruílldo escudo y rígida coraza,
'
Junto á la armada testa de las reses
que t:l personal valor cobró en el noble
y arriesgado ejercicio de la caza.
De propincuo lugar. como el ornato
principal del salón, cuelga un tablero
donde inhábil pincel trazó el retrato
del m1gnffico y alto caballero
glorioso tronco de la ilustre c~
y enfrente de él en su sillón de c~ero
con los piés arrlm,ados á la brasa
'
que dejó en el hogar ardido tuero
manchado por ia crápula y el robo'
el Sdiior del castillo, IIernán el Lobo
,como le llama el general espanto, '
:ahogando estaba su conciencia en vino
Y no muy lejos su afligida esposa
·
:hilaba sin hablar, deshecha en llanto
el rublo copo de encamado lino.
'

VI
Mil amargos recuerdos en profuso
tropel cansaban su memoria, en tanto
que entre sus dedos resl)alaba el buso
¡Con qué dolor! pero también ¡con cuánto
enamorado arán clav:i.bc:1. ansloRa
sus húmedas pupilas de bito en bito
en la faz descompuesta y borrascosa'
de aq~el malsín que embruteció el delito!
Y él, rnsenslble á todo, el cuerpo laso,
balbuciendo palabras desacordes
Y una vez Y otras cien vaciando ~l vaso
lleno de aflejo vino hasta los bordes
evn el rostr? encendido, la mirada '
atónita Y vidriosa, el sentimiento
anonadado y la razón turbada,
me1.cla11do &amp;in cesar un juramento
á su insensata y bronca carcajada
ni áun reparaba en la !nfellz aqu~lla
que á su maldad encadenó el destino
p~ra amarle Y llorar, sola en el mundo;
y1c~lma desdichada que atropella.
rnd1terente y fiero en su cammo
como la flor de las alturas bue!!~
el oso montaraz. ¡Con qué iracundo
y bárbaro de.i,dén Hernán la abruma!
Mas ¡ay! hundida en su mortal congoja
sufre en s!lenclo y cual la flor, perfuma'
el pié que torpemente la deshoja.

VII
¡Oh! ¡si supiera odiar! .... Pero no sabe
No sabe, no, su espíritu sereno
·
lo que es rencor, ni en su apacible seno
la ruin pasión de la venganza cabe
En medio del horror que la rodea ·
tan sólo el bien su corazón desea '
y cual la ~ieve que en la excelsa 'cima
conserva 1nmaculada Ja blancura,
cuanto más su conciencia se sublima
más se destaca inalterable y pura. '
1Cuán suave y dellcada es su hermosura!
Como el murmullo de los bosque11, grata
suena su dulce voz: la misma queja
en sus labios de rosa es un halago.
Toda el alma en sus ojos se retrata
que su pupila transparente deja '
escudriñar _el fondo, y como un lago
la luz del cielo en su cristal refleja.
llaz de rayos de sol es su cabello
que al deshacerse en ondas, ilum'ina
los nobles hombros y el desnudo cuello.
¡ay! ¿por qué misterio que no alcanza
a mente á descubrir, tan peregrina
beldad, pone su gloria Y su esperanza
en una bestia indómita y jañina?
Busca el cootras~e el corazón humano
con insaciable sed: Ja tierna Aurora
cede á esta locl!nac!ón que la domina.
En sus noches de !nsomnlo intenta en vano
torcer su voluntad, y gime y llora;
bien conoce que es pérfido, Y tirano,
Y codicioso Ueroán; pero le adora.
Le ado~a, Y sigue con amargo duelo,
cual hoJa seca que arrebata el río
por do la lleva su pasión bastard~.
Mas ¿cómo no, si basta en el mismo cielo
tiene el sér de la tierra más impló
un ángel que, ante Dios, le escuda Y guarda?

flas

�Domingo 16 de Julio de 1899.
Domingo 16 de Julio 1899

'"'

EL MUNDO.
38

Vlll

llora de los recuerdos, que en las trías
nocbes en que el pesar nos enageoa,
con las gratas memorias de otros días
no endulzas, sino agravas nuestras pena¡
tú cuya voz como to visible espada
n~ lle_si:a al corazón, ¿qué la decías?

¿No de~pertaste en su abatida mente
las muertas dicbas de la edad pasada
como uo1:} angustia más de la presente?

•Av si! Que alguna.vez, la infortunada,
~"0~6, sollo1.ando, en la inHnita_
a~solación del alma que la aqueJa,
los bre,·es goces de la ansiada cita
en que geoti.1, apasionado y tierno _
Herná.o, al pié de la imponuna re;a,
rendido le juraba amor eterno.
•Cómo negar el merecido pago
su ruego ardoroso? ¿Cómo, esquivo,
vol Yer el rostro al hisinuante bala.ge,
y cómo resistirá su embeleso,
si eran en él cada mirada un vivo
rayo de luz y cadll. frase un beso'!
Todas las tardes, cuaado ea la alta. sierra
desmayaba del sol la roja lumbre,
solo y á escape ea su corcel de guerra,
al tra"és de la lólrega eRpesura
Hernán ganaba la. riscosa cumbre.
Hin que estorbaran su certero tino,
ni el bitio agreste 1 ni Ja sombra obscura,
seguro rle si propio y del caballo,
~1olaba, cuma raudo torbellino,
sal va.ndo abismos y cruzando bren.as,
entre las cbii.pas que arrancaba el callo
del ágll bruto á las cortantes penas,
pard tanzar:;e, al !in de su camino,
con el trupulso desatado y ciego
con que desborda la corriente brava,
allí donde ella, en contenido fuego,
t!wida y palpitante le esperaba.
¡Qué sceilosl ¡Qué coloquios! ¡Qué arrebatos!
¡Qué éxtasis de pasión! ¡Qué horas aquellas
tan venturosas ¡ay! como fugaces!
¡Wn qué re renovaban, insensatos, .
á la indecisa luz de las estrellas,
sus tiernas riñas y su~ dulces paces!
¡Cuántas veces la luz de la m-1.ñana,
ni aguardad4 por ellos ni sentida,
inundando de pronto la ventana,
puso fin á su lorga despedida!
¿Cómo no compatar la pobre Aurora,
en la nocbe terrible de su vida
y en el tedio mortal que la devora,
el bien sollado á su desdicha cierta?•
Y ¿cómo no llorar, si su espera.nza.,
como paloma á quien el hierro alcanza,
desde el cielo al ablsmCI cayó muerta?

1

IX
Aquel Hernán que despertó en su seno
amor ton infeliz y tan profundo,
estaba allí, como el reptil inmuudo
que se ravuelca en pestilrnte cieno,
abrum·-\d0 de crímenes, be0do,
sin luz en la razón, sin re en el alma,
y tranquilo quizás .... ¡Nol que entre el lodo
jamá.s conserva el corazón su calma.
¿Quién tiene de los réprobos la clave?
¿Engendran las blasremias en su boca
la impiedad ó el esp•nto? ¡Dios lo sabe!
¡N•d• hay estéril en el mundo! Crece
el musgo humilde en la desnuda roca,
entre hielos el liquen aparece;
arraicra el pino en la rasgada grieta
que a°bre la lluvia en el peñón tajado,
sobre las tumbas el ciprés vegeta,
y el miedo en la concieLJcla del malvado.
X
¡Cuán banda, cuá.n fatídica tristeza

inspira aquel salór:! Encenegado
el licencioso Hernán en su torpeza,
y ella entregada á vanos desvaríos,
Juntos están en soledad medrosa,
como dos muertos que en la misma rosa
yacen mudos, inmóviles y fríos.

XI
De pronto, con estrépito la puerta
abri óse, y un pastor recio y m~mbrudo,
de torrn rostro y de expresión incierta,
pentitró en el salón. Rústico sayo
de pieles sin curtir, con tosco nudo
ceiildo i\ la cintura, era su traje.
Paróse en el umbral, miró al soslayo
con la. Inquietud curiosa del salvaje,
y luego, destocando su cabeza,
enmaraílada como bosque e.~peso,
avanzó Dacia Fernán. La triste Aurora.
disitnular no pudo bajo el peso,
de su terror, la femenil flaqueza,

y aturdida quedó, cual queda. el ave
al sentir la mirada abrumadora
del ra¡&gt;az ga,,iJán, en ella tija.
Heroán 1 con gesto reposado y grave,
quiso ponerse en ple¡ pero en mal bora.
Volcó su torpe esruerzo la vasija
de blanco estaiio, que el licor ardiente
encerraba, y C')n cómica sorpresa.
esparcirse le vló como un torrente
de rutilante sangre por la mesa.
-¡Cuerpo de Dios!- refunfuñó impaciente
-el diablo en mi camino se atraviesa.y descargando su toroide pui'io
sobre el t,ablón nudoso:-;Habla, por Cristal
balbuciendo exclamó:-¿Qué pasa, Nuilo!

xn
-¡Escuchadme v sabréis! Por la ca.nada
del puerto de las V!boras he visto
buen golpe descender de gente armada.dijo el zatio, clavando l~ mi rada
.
oblicua. en su señor.-Son mercaderes,
muy precavid&lt;JS van I pero no creo
que den pruebas de aliento ea un _apuro.
Marchan revueltos hombres y mu1eres,
y juzgo, si no miente mi deseo,
la lucba fácil y el botin seguro.
Diez mulas llevan de poder .v brío,
rendidas bajo el peso de los lardos
que en vuestras cuevas bacinar ansío,
y exploran ol te .. reno dos gallardos,
ágiles y rob,ustos montañeses...
-Quisiera-exclamó flernáo-que me dtJeses
cm\nLos los hambres son.-Gente no taltarespoodV&gt;le el past.or.-Mas cuando asalta
el lobo algun redil, ¿cuenta las reses? -Nuno, tienes razón: fuer&amp; cobarde
reparar en el número-repuso
el fiero Hernán con desdeñoso alarde.
Da vil codicia disipó el cooruso
vapor, que sus potencia~ envolvía,
como súbito viento de la tarde
barre las brumas, aclarando el día,
y alzóse con indómita energía,
parecido al león, que se espereza
sacudiendo su crin deF-ordenada,
cuando siente, al t1avés de la maleza!
el resoplido de la presa ansiada.

XIII
Arrasados en lágrimas lrns ojos,
trémula incierta y sin color Aurora
á. los piés de Ferná.o cayó de hinojos,
y con la voz de la mujer que implora
y acaricia á la par, voz que se~eJa,
vibrando de c1.nsiedad y de canño,
del bien amado la sentida queja
y la inocente súplica del niñ o:
-¿Qué Vas á hacer?-le preguntó-¡Insensato!
y él, mirándola. airado y cejijunto,
prorrumpió con estúpido arrebato:
-Hilad, senara, en paz que no es asunto
propio de flacas bembras el que trato.Exhaló la infeliz sordo gemido,
y de sus manos se escapó la rueca
como asustado pájaro del nido.
Volvió otra vez á interponer su ruego;
pero con rrase dominante y seca,
t.an seca como el ái.pero chasquido
del azote que al siervo despe.daza: . .
-¡Bastal-gritóle Hernáo, de rabia ciego,
ó juro á Dios que os pongo un¡i. mordaza.-

XIV
Bajo el torpe rigor de la amenaza,
ella temblando obedeció. Profundo
y lúcrubre silencio, tan sombrío
com~ el que cerca al triste moribundo,
en la estada feudal reinó un instante,
que allí también desamparado y fr!o
espiraba dd angustia un pecho amante.
-Casi es seguro-con feroz sosiego
el rústico siguió-q UI:! aprovechando
la ocasion, despoj emos á maasal va ..
Hernán mlróle con fijeza, y luego
le preguntó i-in respunderle: -¿Cuándo
pasar los vi~te?-¡Al despuntar el alba!Nufio le contestó. Como la fiera
ola del mar, que con murmullo blando
suavemente acaricia la ribera,
hasta que oi;;ada ráfaga de viento
su furia excita y su quietud altera,
Hernán alborotóse de improviso,
y yendo Dacia. el pastor, que sin aliento
le contemplaba atónito y sumiso,
cólerico exclamó:-¿Cómn, menguado,
acudes en tal hora á darme aviso?
Si rtices la verdad, ;,dónde,bas estado?-Tened pierlad de la flaqueza míadijo Nui'io turbado como un reo
delante de su juez, y las palabras
temblaban en los labios del espíe:

-He llegado hasta aquí, dando un rodeo,
por donde acaso las monteses cabras
no estamparon su huella todavía,
y la razón de mt tarda □ za es esa.-¿ Y por qué uo vea ir por el atajo?prt'guntó Heroán.-De mi valor respondoel pastor replicó bajo, muy bajo:
-Mas ¿quién se dttermina á tal empresa1
¡Pasar junto al abismo en cu~o rondo
vos! ... . ¡Im¡&gt;0siblel-Y i.e erizó la e.~pe~
tiel\'a de sus cabellos.-;.Qulén se arrimat
c..:uantos se adelantaron a,1,re,·ido~
d~cen que &amp;aleo de la horrenda sima
maldiciones, sollozos y alaridos. Nuño calló, sus e.r..pantados ojos
giraban en sus órbitas obscuras,.
como acosados tigres entre abroJOS,
cuando audaz cazador los acomete
en su propio cubll.-¡Mucho q,veoturas!
-gritóle Hernán.-De mi p·eseucia véte, 1
v pide á Satanás que los alcance.
Que ~¡ por tí se nos malogra el lance,
bi tu incuria mis brazos encadena
y vuelvo sin botln de la jo_rnada,
óyelo bien, te cuelgo, á mt llegada,
para pasto de buitres, de una almena.-

tnliUlmente auxilio, y sólo escucha
¡8 voz de la borrasca bramadora,
aunque distante de la amiga playa,
lucha. sin esperanza, pero lucba,
y mient ras tiene vida no desmaya,
tal la Inocente y desolada Aurora
pretendió resistir de aquella fiebre
nunca saciada el sanguinario intento.
--¡Ayl-con amar¡;to y penetrante acento,
gi mió, abrazada á su verdugo:-¡Esperal¿No ves, si alguna compasión te inRpira
mi amor , que me asesinan tus desvfos?y el monstruo, rechazándola con ira,
- ¡Cansada está!s!--la contestó-¡Moriosl-

XIX
Soltóse con tal impet,u y coraje,
que Aurora vino á tierra trastornada,
y más que el golpe la dolló el ultraje,
aunque bien ad vlrtl l la desgraciada
que por su rostro pálido corría
la Rang re con las lágrimas mezclada.
De pronto, el sol atravesando el velo
de la niebla sutil que le cubría,
vertió, desde el ocaso, sobre el suelo,
su luz, más bella cuanto más t.ardfa.
Un rayo melancólico y furtivo,
pasai:do por los vidrios de colores,
bailó la faz de Aurora, do su vivo
y t rágico terror estaba impreso,
como st conociendo sus dolores,
aquel rayo bajara pensativo

XV
Despavorido el rústico y absorto
ante el horrible gesto·y la mirada
de aquel malvado, del tntierno aborto,
fuése alejando, basta ganar la puerta,
con vacilante paso y faz miedosa :
y al encontrarla en su camino abierta,
i·á.pido se escurrió, como el impuro
y cobarde reptil por la mui.gosa.
y húmeda grieta de vutusto muro.

EL MUNDO.

por mandato de Dios á darle un beso.
Inmóvil y tendida sobre el duro
pavimento de piedra, cual yacente
estatua de un sepulcro, confundida,
cada vez más siniestro y más oscuro
entrevió el porvenir, y no en la frente,
dentro del corazón sintió la berida.
Abatidos sus músculos y flojos.
postrada la conciencia, entumecida
la voluntad, y en su mortal quebranto,
la. ciara Juz de sus hermosos ojJS
nublada por 1a sangre y por el llanto,
trató de incorporarse, mas no pudo,
y el amor, y la pena y el despecbo
con invisible y apretado nudo
abogaron los sollozos en su pecho.
Desesperada, loca, ea su tnfiolto
y rebelde pesar, una y tres veces
el seno hirióse y cou vibrante grito,
-¡Ay!-dljo ciega de furor:-¡Maldito
corazón, que ni olvidas ni aborrecesl-Iba á seguir; pero el rumor confuso
que levantó en el patio la mesnada.,
término y fin á su~ lamenoos puso.
Heló sus venas de la muerte el frío,
y fijando en el cielo su mirada,
-¡Tea-murmuró, quedando aletargada.compasión de ellos y de mi, Dios mío!

ya con su luz dudosa y fugitiva
doraba el sol los picos de la sierra,
y lentamente por la mustia alfombra
de los oteros y cana.das, iba
subiendo y espesándose la sombra.
-Era ese instante de suprema calma
e.n que se exting-uc de la tarde el ruido
y en sus tristezas se recoge el alma.
Cuando el grave y patético tafildo
de la campana los espacios llena,
y con lengua metálica y sonora
dice al mortal:-suspende tu faena:
Dios te ofrece el descanso hasta la aurora. Cuando !arma y color se desvanecen,
t
bajo el silencio, las tinieblas crecen,
y el campesino á quien el cielo avis•
que interrumpa su rústico trabajo,
á la luz del crepúsculo, indecisa,
guía y conduce por estrecho atajo
su man1,a yunta á. la cercana aldea,
do amtt.nte madre 6 diligente esposa,
solícita prepara y cariilosa
sano alimento en el bogar que humena.
Cuando en pos del reposo apetecido
busca el redil en el seguro prado
la dór,tl res, el labrador cansado
su pobrt casa, el pájaro su nido,
y las pérfidas sombras el mal vado.

XX
GASPAR NUNEZ DE ARCE.

Cuando la bulliciosa comitiva
atravesaba. el puente en són de guerra,

XVI
-Yo amansaré tu conrHción vlllaoaIlernán refunfuñó.-¡Mal tinte auguro!
Y abriendo de repente una ventana,
-¡Ilola!-gritó con estentóreo acento
á la chusma del patio:-Que la trompa
con su bélico sóo los aire:; rompa,
que mi rojo estandarte ondule al vleuto.
No quede mesnadero, ni ,·asa.no
que á mi tormal mandato se. resista,
ó1 ¡vive Dios! que sentirá m1 fallo,
Ya la caza en el término se avista.
¡Son miserables corzos! ¡A caballo!'
¡Todos en marcha! ¡Todos tras la pistalDijo, y oyóse el sordo clamoreo
y el alegre bullicio de las gentes
que se aprestaban al infame ojeo,
y á, poco rE-"tumbaron estridentes,
por valles y montañas, los sonidos
de la trompa marcial. Ya en su escarceo,
los potros al combate apercibidos,
relinchaban fogosos, golpeando
con sus herradus cai:cos la ancha losa,,
y Heruán, que estaba á la ventana, cuando
vió soltar del rastrlllo la cadena,
se dispuso á partir.

Pero su esposa,
sobrecogida de zozobra y pena,
abrazóse rreoética á su ~Gello
como si el miedo la aumentara. el brío,
y casi e,tinto el último destello
de su débil razón:-¿ Dónde, bien mio,
dónde vas?-prorrumpió. -¿ Por qué me dejas
sumida en esta angustia que me acaba'!y reía Ja mísera y lloraba,
y á la vez palpitaban en su boca.
ayes, suspiros, ósculos y quejas.
-¡ No te mancbes en saogrel ¡Te lo pido
por tí, por mí!-clamaba como loca,
y era triste su voz como el gem!do
de un arpa que se rompe. -¡Ay, vida mía!
no te condenes á suplicio eterno,
que á donde tú no estás, está. mi infierno,
y á la gloria sin ti renunciaría. -Escucbábala TI.ernáo como un idiota,
extraño á todo sentlmienoo, mudo
pero sombrío, y reprimiendo el llanto,
ella con frase apresurada y rota
por su amor, por su duelo y por su espanto:
--¡Necia de m!!-afladla--,_por qué dud o
tte tu cariño?-Y con tebríl empeño
más y más estrechaba el dulce nudo
con que opr!mía á su inseaslble duefio.

XVIII
Hernán, repuesto ya de la sorpresa,
y obedeciendo á. sus instintos vtles,
desabrido exclamó :- ¡Callad, señora!
que no bao de bacerme abandonar la empresa
súplicas ni lamentos mujeriles.Como animoso náufrago que implora

UNf\ Ff\REJf\ DE 5Nf\MORf\DOS.

1

Un trompo y una pelota se encontrg,ban reunidos
dentro de una caja de juguetes.
--¿Por qué no bemoF. de casarnos, dijo el trompo
coa languidez, ya que de todos modos da la casualidad que hemos de vivir juntos?
Pero la pelota era orgullosa, esta.ha forrada de riqufst mo tafilete y se tenia. por seiiorita de alto vuelo,
por lo que ni siquiera se tomó la molestia de contestarle.
Al día siguiente al muchacbo, dueno de los juguetes, se le oourrló poner al trompo que era rojo y amarillo una punta. nueva de cobre, de suerte q11e cuando
bailaba era una maravilla ver los destellos que producían sus magoíticos colores.
-Mírame, mírame, le decía á la pelota; ¿ qué te
parezco? Vaya, ¿nos casamos? Creo que hemos nacido el uno para el otro; tú saltas y yo bailo, ¿puede da.rse una pareja más feliz que nosotros?
--¿DP. veras? contestó la pelota con ironía. ¿Ignoras que mis padres futron unas soberbias zapatillas
de tafilete? ¿No sabes que tengo el cuerpo lormado
de corcho de Es pana?
-Está bien, repuso el trompo; pero ten en cuenta que yo soy de caoba y que el autor de mis dias es
el burgom':lestre en persona, quien en sus ratos de
ocio se dedica á labrar toda clase de objetos al torno,
s;. iendo yo, modestia aparte, una de sus obras maestras.
-Es cierto lo que dices? preguntó la pelota ua
tanto menos esquiva.
-Que nunt,;8, más pueda bailar, si falto á la v~rdad? exclamó el trompo.
-Veo que sabes expoaer tus méritos, pero así y
todo tu proyecto es imposible; yo estoy algo comprometida coti una golondrina. Cada vez que me elevo
al aire, asoma su cabecita fuera del nido y me dirige ·
una declaración muy tierna. Hace ya mucho tiempo
que be concebido el secreto propósltv de entregarme
á ella, y en este concepto me considero ligada por un
trrevehlable compromiso. Así pues, ya vez que no
puedo accederá tus pretensiones; estiwo mucbo tus
sentimientos, y aún te prometo que no be de olvidarlos en toda mi vlda.
--Algo es esto, sin dnda. repuso el trompo lleno
de tri~Leza; pero no basta á consolarme.

Tales fueron las últimas palabras q ... e cambiaron
el trompo y la pelota.
Al d!a siguiente, el muchacbo poseedor de los juguetes tomó la pelota y la arrojó al aire. L• pelota
volaba rauda como un pájaro, y se ·remontó tanto,
que el trompo llegó á perderla de vista; pero al poco
rato caía al suelo para ser despedida nuevamente. Al
caer daba un sorprendente bote, ya fu1::!se porque intentara saltar basta el nido de la golondrina, ó efecto sencillamente de la elasticidad y porosidad del corcbo de E•paila.
A las nueve veces de elevarse se quedó por el camino y desapareció. En vano el mucbacbo buscó y
escudriñó por todas partes; no pudo descubriI la menor huella de su pelotst y no tuvo más remedio que
darla ¡,or perdida.
-Bien sé yo por donde anda la picara, suspiraba
el trc.mpo; estará en el nido con la golondrina y ya.se
habrán casc1.do.
Y cuando más pensaba en esto, má,s pesaroso se
ponía. Es que nunca babia sentido por la pelota una
pasión tao grande, como desde que ao podía verla.
Lo que la atormentaba sobre todo, sin darlP. un instante de tregua, era la idea deque i:;e hubiese casado
con otro.
Sto embargo, el trompo cont.tnuó dando vueltas y
hacieodoron- ron, si bien que bailando ó sin bailar, tenia íljJ en su mente el recuerdo de la pelota, que en
su imaginación i:,e presentaba cada vez más bella y
seductora. E:ite estado vino á ser en él lo que ha
dado en llamarse una pasión inveterada.
El trompo babia perdido la juventud y un día le
doraron las rayas y costuras, cambiando de dueño.
Jamás babia sido tao hermoso: daba gusto verle dar
vueltas y trazar espirales, brillante como un astro.
¡Con qué alegria zumbaba! ¡Ah, si la pelota tubiese
padido verle en su nuevo estado!
En tan sabrosas reflexiones, trope~ó con una piedra y fué despedido lejos, desvaneclénrlose y eclipsandose. En vano lo buscaron por todos lados, incluso
por la bodega en la cual hubiera podido deslizarse
p1.,r un tragaluz; no supieron dar con él.
1,Sabéis dónde estaba? En el cajón -de la basura,
cubierto de polvo, mondaduras, desperdicios de col y
otras lamuajlcias repugnantes.

-¡Ay de mí! exclamaba. ¿Qué será de mi her•
maso dorado, en medio de la morralla de la escoria
que me rodea? ,Tendió la mirada á su alrededor y
vió entre unas bojas de ensalada., una bola, que
habría podido tomarse por una manzana podrida, y
era una pelota medio consumida y saturada de Lumedad, por haber pasado algunos afias colgada en un
canalón.
-Loado sea Dios, dijo al ver aquel tronco doudo: por fin encuentro á. un ser de mi misma especie con qui en será posiblP conversar un rato. Talcomo ;.ne ves, amigo trompo, yo tengo el cuerpo de corcbo de España y estoy forrada de tafilete, por cierto
que me cosieron las delicadas manos de una bella senor!ta. Esto es tan cierto que nadie podrá ponerlo
en duda, por poco que se tome fa, molestia de examinarme. Has de saber además que estaba en vísperas
de casarme coa una golondrina, cuando por una rataHdad de la suerte, me arroja.roo á. un canalón, en donde be permanecido colgada durante cinco anos. ¡Mira, ay de mí, cómo me ha puesto la lluvia! ¡Mira qué
hincbada y fea me be vuelto! ¡Figúrate qué suplicio
tan cruel no había de pasar durante ese tiempo y en
tales condiciones una senorita bija de buena familia
como yo! ....
El trompo no respondió una palabra; estaba meditabundo, pensando en su antiguo amor y adivinando
muy bien que aquella pelota era el objeto que babia
Inflamado un tiempo sus deseos juveniles.
En esto se presentó la criada para irá vaciar el cajón de la basura.
·
•-¡Toma! dijo, aquí está el trompo de los oii1os.
Y corrió á traérselo, recobrando el sufrido juguete
su antigua gloria. En cuanto á la pelota rué arrojada á l• calle.
Inútll es decir que el trompo ya no volvió á bablar
nunca má.r; de su antigua pasión. Su repugnancia rué
tan grande, que cuando vió á la pelota inyectada de
agu¿ y lodo, pestllente, destripada y llena de arrugas, aparentó no haberla visto en Eiu vida.
ÜR1S1'1AN ANDERSEN.

�Domingo 16 de Julio de 18911

EL MUNDO.

40

Año VI-Tomo II

México, Domingc- 23 de Julio de 1899.

Número 4

.,..,

MEXICANAS.
G-UA.DA.LUPE
[Para el Doctor Manuel Floree, quien me pidió unos versos nacionales\

Con su escolta de rancheros,
diez fornidos gu_errilleros, y en su cuaco retos611
que la rienda mal aplaca,
Guadalupe la cfiinaca va á buscar á Pantaleón.

su rebozo de bolita
y una saya nuevecita y unos bajos de charol;
Con su faz encantadora más hermosa que la aurora
que colora la extensión,
con sus labios de carmines
que parecen colO?ines y su cutis de piñón;

Pantaleón es su marido,
el gaiíán más atrevido con las bestias y en la lid:
faz trigueña, ojos de moro
y unos músculos de toro y unos íirpetus de Cid.

Se dirije al campamento donde reina el movimiento
y hay mit-Ote y hay licor;
porque ayer fué bueno el día,
pues cayó en la serranía un convoy del invasor.

Cuando mozo fué vaquero
y en el monte y el potrero la fatiga le templó
para todos los reveses,
y odia mucho á los francese;; y cien veces lo probó.

Qué maliana tan hermosa! cuánto verde, cuánto rosa
y qué lind!t, en la extensión
rosa y verde, se destaca

Con su silla plateada,
su chaqneta alhamarada, su vistoso cachirul
y su lanza de cañutos,
cabalgando vencos brutos, ¡qué gentil se ve el gandul!

con su escolta, la chinaca que va á verá Pantaleón!
AMADO JifERYO.

1899.

Guadalupe está orgullosa
. .
de su prieto, ser su esposa le parece una 1lus1on,
y al mirar q;:e en la pelea .
.
Pantaleón nu se pandea, grita: ¡viva Pantaleón!
Ella cura á los heridos
con remedios aprendidos en el rancho en que nació,
y los venda en los combates
.
con los rojos paliaeates que la pólvora impregnó.

***
En aquella madrugada todo halaga su mirada,
finge pórfido el nopal
y los órganos parecen candelabros que se mecen
con la brisa matinal.
En los planes y en las pellas, el ganado entre las breñas
rumia y trisca mugidor
azotándose los flancos, y en los h1ímedos barrancos
busca tunas el pastor.
A lo lejos, en lo alto, bajo un cielo de cobalto
que desgarra su capuz,
.
van tiñéndose las brumas, como un piélago de plumas
irisadas por la luz.

Y en las fértiles llanadas, entre milpas retostadas
de calor, pringan el plan
Amapolas, maravillas, zempoalxochitls amarillas
y azucenas de San Juan.

***
Guadalupe va de prisa, de retorno de la misa,
que en las fiestas de guardar
nunca faltan las rancheras
con sus flores y sus ceras á la iglesia del lugar.
Con su gorra galoneada, su camisa pespunteada
su gran paúo para el sol,
'

LOS FUNERALES DEL BENEMERITO C. BENITO JUAREZ,
la mailana del dfa 23 de Julio de 1872,
(DE UNA FOTOGRAFIA DE LA EPOCA)

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94105">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94107">
            <text>1899</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94108">
            <text>6</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94109">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94110">
            <text>3</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94111">
            <text>Julio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94112">
            <text>16</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94129">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94106">
              <text>El Mundo, 1899, Año 6, Tomo 2, No 3, Julio 16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94113">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94114">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94115">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="94116">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="94117">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="94118">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="94119">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="94120">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94121">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94122">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94123">
              <text>1899-07-16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94124">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94125">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94126">
              <text>2017539</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94127">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94128">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94130">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94131">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94132">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="1296">
      <name>Comandante Marchand</name>
    </tag>
    <tag tagId="1382">
      <name>Cometas de papel</name>
    </tag>
    <tag tagId="1383">
      <name>Hernán el lobo</name>
    </tag>
    <tag tagId="1378">
      <name>Lectura memorable</name>
    </tag>
    <tag tagId="1381">
      <name>Luis de Saboya</name>
    </tag>
    <tag tagId="1379">
      <name>Porfirio Parra</name>
    </tag>
    <tag tagId="1380">
      <name>Presidente Krüger</name>
    </tag>
    <tag tagId="1384">
      <name>Una pareja de enamorados</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
