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                  <text>Domingo 16 de Julio de 18911

EL MUNDO.

40

Año VI-Tomo II

México, Domingc- 23 de Julio de 1899.

Número 4

.,..,

MEXICANAS.
G-UA.DA.LUPE
[Para el Doctor Manuel Floree, quien me pidió unos versos nacionales\

Con su escolta de rancheros,
diez fornidos gu_errilleros, y en su cuaco retos611
que la rienda mal aplaca,
Guadalupe la cfiinaca va á buscar á Pantaleón.

su rebozo de bolita
y una saya nuevecita y unos bajos de charol;
Con su faz encantadora más hermosa que la aurora
que colora la extensión,
con sus labios de carmines
que parecen colO?ines y su cutis de piñón;

Pantaleón es su marido,
el gaiíán más atrevido con las bestias y en la lid:
faz trigueña, ojos de moro
y unos músculos de toro y unos íirpetus de Cid.

Se dirije al campamento donde reina el movimiento
y hay mit-Ote y hay licor;
porque ayer fué bueno el día,
pues cayó en la serranía un convoy del invasor.

Cuando mozo fué vaquero
y en el monte y el potrero la fatiga le templó
para todos los reveses,
y odia mucho á los francese;; y cien veces lo probó.

Qué maliana tan hermosa! cuánto verde, cuánto rosa
y qué lind!t, en la extensión
rosa y verde, se destaca

Con su silla plateada,
su chaqneta alhamarada, su vistoso cachirul
y su lanza de cañutos,
cabalgando vencos brutos, ¡qué gentil se ve el gandul!

con su escolta, la chinaca que va á verá Pantaleón!
AMADO JifERYO.

1899.

Guadalupe está orgullosa
. .
de su prieto, ser su esposa le parece una 1lus1on,
y al mirar q;:e en la pelea .
.
Pantaleón nu se pandea, grita: ¡viva Pantaleón!
Ella cura á los heridos
con remedios aprendidos en el rancho en que nació,
y los venda en los combates
.
con los rojos paliaeates que la pólvora impregnó.

***
En aquella madrugada todo halaga su mirada,
finge pórfido el nopal
y los órganos parecen candelabros que se mecen
con la brisa matinal.
En los planes y en las pellas, el ganado entre las breñas
rumia y trisca mugidor
azotándose los flancos, y en los h1ímedos barrancos
busca tunas el pastor.
A lo lejos, en lo alto, bajo un cielo de cobalto
que desgarra su capuz,
.
van tiñéndose las brumas, como un piélago de plumas
irisadas por la luz.

Y en las fértiles llanadas, entre milpas retostadas
de calor, pringan el plan
Amapolas, maravillas, zempoalxochitls amarillas
y azucenas de San Juan.

***
Guadalupe va de prisa, de retorno de la misa,
que en las fiestas de guardar
nunca faltan las rancheras
con sus flores y sus ceras á la iglesia del lugar.
Con su gorra galoneada, su camisa pespunteada
su gran paúo para el sol,
'

LOS FUNERALES DEL BENEMERITO C. BENITO JUAREZ,
la mailana del dfa 23 de Julio de 1872,
(DE UNA FOTOGRAFIA DE LA EPOCA)

�EL MUNDO.

Domingo 23 de Julio de 1899.

Domingo 23 de Julto 1899

44

Director: LIC. RAf AEL REYES SPillDOLA.

-----------------------------------------LA SEMANA.
El sol está rabioso á más no poder. Desde muy
temprano enciende las fraguas del oriente y se pone
á majar el hierro encendido del día, sobre el yunque
azul de las montanas. Martillea, con s.: gran martillo
de oro las ascuas luminosas, y á cada golpe, una explosió~ de chispas inunda de brillos deslumbrantes
el horizonte. Conforme pasan las boras1 crece el in-

cendio de los aires hasta que, ya muy entrada la manana, tórnase ígnea la placa dP. es mal te de los cielos.
Los jardines, entonces, alzan en sen.al de protesta
sus árboles amodorrados y secos, y las flores entrecerradas y sonoltentas, atisban por entre la marana de
las frondas, la llegada del viento, como tristes e_namoradas 'lue salen á la ventana, á la hora de Ja cita,
iDquieta.s y desesperadas por la t~rdanza del amante.
Pero el viento suele ser un nov10informal; no acude cuando lo llaman; sabe lo que son las mujeres! y
por eso se deja rogar tanto de las flores. Desds su enhiesto varillaje, se inclinan las rosas aristocrá.tlcamente seguras de que áellas, que son las más lindas y las
más elegantes, va á. ir primero que á ningunas el galán desdenoso.Por entre la hierba1 C.flmo por entre los
barrotes de una reja, se asoman, en actit,ud humilde,
Jas violetas, porque aunque pobres y modestas, saben
bien lo mucho que valen. Las margaritas enarcan sus
estrellas de nieve, impacientes y contrariadasdeque,
quizá porque carecen de fragancia,_ no les baga caso
el Ingrato. Las azucenas están furiosas: ¿cómo; será
cierto que el viento desdefia su limpia y perfumada
blancura?
Entretanto llueve sol, un sol rabioso que parece
mal humorado, y que gusta. de quemar ~étalos, resquebrajar ramas, secar el jugo de las hoJas y beber
en la copa de las campánulas las hects del rocío.
Las siestas de Julio son fatigosas, enervantes, pesadaF. Todo dormita con una pereza voluptuosa, mezclada de cansancio y fastidio.
No no saldréis de vuestro febril sopor, pcbrecillas
mártires del sol y desdetlarl3.b de los céfiros, basta que
las nubes, que también tienen mucha sed, acaben de
llenar su tonel en los lagos del Valle, para apagar la
Ir.gua de los cielos antes de que llegue la noche.
Al me~io día, el viento está muy ~ntretemdo con
las amapolas 1 esas rollizas aldeanas que se ríen de puro coquetas, entre los trigales, y no volverá á los jardines de la ciudad sino después de haber corrido mucho por sembrados y campiilas.
Es verdad que este sol es cruel como un inquii;;,idor;
y que con gran aparato y áurea pompa, recorre el in!inito ordenando autos de te, y martirios terribles
para castigar á las flores. Los pájaros y las mariposas están salvade,s. Ellos tienen alas y pueden volar
en busr.a rle sombra y de frescura.
Vosotras, no¡ que estáis prendidas ~ la rama, y la
rama está afianzada á la tierra, y la tierra no suelta
nunca por voluntad eino por tuerza.
Pero .... ¿no veis cómo se realiza el milagro? Se
oyen risas y cucnicheos. Baja por la escalinata, sal•
tanda y a.tropelláodose, una banda alegre de muchachas bonitas.
Vienen en busca de vosotras, para llevaros primero á. sus labios, luego á sus búcaros, en seguida á su
seno v más tarde á la mano trémula de algún sonador {lúe os guardará, ya secas, como una reliquia, en
la caja de palosanto, entre listones, guantes y .:.ocles
de cabello per!umado.
El amor os libertará del sol y de la lluvia; de caer
tostadas con la arena humeante, 6 de nautragar en
la charca fangosa.
El amor es divino para realizar estos milagros.
Suele hacer con el corazón lo que con vosotras.
¿ Qué, no estáis contentas?

***
Estov seguro de que muy pocos se han fijado en la
noticia~. La curiosidad no tiene ya nada que extraer
de ese suP.lto de gacetilla que pasó inadvertido entre
el relato de un escandalo vulgar y la lista de las parejas que se han presentado ante el juez Brlse~o, para convertir, según la opinión de Byron, su vino en
vinagre.
y sin embargo, si ia curiosidad no fijó en la noticia sus mil ojos inquietos, la piedad de uoOS cuantos
sí despertó en la memoria un melancólico y compasivo recue::-do.
Sonsa, Treftel y Caballero, aca'o'-1.n de solicitar de
los tribunales su libertad preparatoria. Nueve allos
han vivido en el Castillo de San Juan de Ulua, fortaleza azotada atuera. por el mar y adentJO por el dolor
y la desesperación.
Tuvo el crimen cometido por estos hombres rasgos
y perfiles de melodrama, sombras y misterios de cuadro efectista, enredos y tramas de novelas de fo•
lletfn.
¿No lo recuerda usted, cuidadoso memorista, que
ha becho una c:;peclalidad de los anales del Mal, y que

se sabe de coro llS nombres de los presidiarios más
terribles y la.i fechas 11e los crímenes mas espeluznantes? Este Sousa, este Caballero, este Tret:re!, fueron
los héroes, los protagenistas de una vulgar, pero es•
pantosa tragedia. Asaltaron con audacia estupenda
una. joyerfa, asesinaron al anciano joyero, se repar•
tieron los diamantes en la casa de una perdida y se
echaron á vivir por esos mundos1 fastuosamente, con
el producto de su sangrienta fecborla.
El roho se llevó á cabo en la calle más céntrica,
á la hora más concurrida, cuando los ri.x&gt;s vuelven en
carruaje del paseo, y los pobres salen del trabajo á
divertir un poco sus tristeza.-,. La sociedad tembló, la
justicia. investigó, la policfa. espió, y, como á la conclusión de un drama sentimental, fueron negando los
cult&gt;ables á las puertas de la prisión para extinguir
eD ella, después de un Jurado lleno de IDteresantes
incideDte:l, una larga y dolorosa condena. Se les con•
denó al castigo supremo de vivir. El más joven y esforzado, el inteligente, el director de esta cuadrilla.
de bandidos, no pudo resistir la pena tremenda de
existir á solas con sus remordimientos, y forzó la
pUerta de su propia vida para escaparse de la cárcel
de 8i mismo.
El suicidio de Nevraumont resucitó por algunos
dfas á la curiosidad. La leyenda se apoderó del crimen y lo contó, 1.\ su ruanera, al estilo de las aventuras de Rocambóle. Martínez que era un nato, un perverso Instintivo, tras estúpida tentativa de e\•aslón
y ensayos de salvajes venganzas, no se arrancó la
existencia, porque las fieras jamás hincan en su carne la garra enfurecido, sino r¡ue recibió la muerte
de las sagradas manos de la ley.
Quedaron estos tres miserables que ahora, ansiosos
de libertad, piden vol VPr al grupo social de donde sa.
lieron, en demanda de perdón y de olvido. Quizá la
justicia los amprare y los arroje de las sombras de
sus calabozos. Quién sabe si ellos habrán podido arrojar de igual manera del pensamiento la memoria
sombría de su delito. Quién sabe si aun respirando
á grandes sorbos el aira de las plaza y de las calles,
sean, de esos hombr~s que, como dijo el poeta, llevan un monstruo secreto, un mal que alimentan, un
dragón qu€ les roe, una desesperación que vive en su
noche.

*••
La gran manifestación hecha en ia presente serna•
naant.e el sepulcro de BeDito Juá.rez, es significativa
y trascendental, por lo que ba tdo educando á las
masas en la idea liberal é infiltrando en ellas, el supremo culto de los héroes.
En el dieciochodeJulioesyauna necesidad popular,
irá depositar ofrendas y á ..:antar himnos ante la rfgtda y marmórea figura del gran ciudadano, cuya
cabeza sostenida por la Patria, parece abstrafda
aún en la profunda meditación de una idea excelsa:
la de hacer feliz y próspero á un pueblo joven.

***

La llegada de dos nuevas ti ples ha animado la seman!!. teatral. Los cronistas especiales aseguran que
si las recién venidas no son artistas de subido méri•
to, son, en cambio, mujeres muy be11as. En lo cual
todo el público está enteramente conforme. Y á fé
que tiene razón porque, como dice La Bruyére, un~
linda cara es el más bello de los espectáculos.

to, el fiel consejero de nues~ra. conducta, el espejo in•
comparable en que se 1efle¡a y se hace perceptible y
acce8ible el mundo.
De la vista vivimos, con la vista actuamos, por la.
vista gozamos y sufrimos más aún que con toda nuestra sensibilidad; ella es crlter•.o de verdad y garantía
de acierto y por su intermedio Jlegan al eRpíritu como una caricia todas las grandezas y todos los esplendores de la Naturaleza.

***

Pues bien; ese gufa Infalible es pérfido y ese mentor seguro e~ falaz. Creemos en él ciegamente mientras él astutamente nos engaña; la mentira e-ssu ley,
la ilusión su principio y en luerza de !ugaces espejismos y de enganosas apariencias, nos forja un mundo
que ne, existe, una vida real que no palpita, un desfile de seres Que al anális's se desvaDecen como el humo y se disipan como la nube,
He abf el lago: el bruñido espejo de sus •~uas se
tiende en el JlaDo encuadrado en un marco de verdura salpicado d.e flores; el oleaje que la brisa agita
lo surca de saetas de plata; en sus linfas se miran
complacientes las montañas de ametista, las arboledas de esmeralda, las nubes de ar.niilo, y el sol de
luego. En dulce y extátlca contemplación podria encanecerse mirándolo y admirándolo. Y bien, no hay
tal Jago, ni tales aguas, ni tal oleaje riz~do. Lo único
que precisamente no se ve es el agua y Justamente lo
que la vista no permite distinguir es el lago. La retina nos ha jugado una mala partida, nos ha hecho
ver lo invisible y ha dotado de sorprendente belleza
á. un mito y á una ilusión. Mientras más transparente y más tranqmlo, menos visible es¡ creemos ver el
agua y no la vemos en realidad, el lago es fruto de
nuestra razón y de nuestra imaginación y no resultado de una sensación. Un lago es un girón de cielo en
una hoquedad de la Uerra 1 es un árbol cabeza abajo,
una mancuerna de islotes soldados por su basP, es
una estela de soles convertidos en serpientes de ruego, es placas de sombra, es decir, de nada, irregulares y flotantes, es un grupo de caballas por partida
doble. Y el agua? y las l!nlas purísimas? y el oleaje
cadencioso? somOra, quimera, ilusión, nada.
Qué es un espejo? un !ragmento de salón ó de alcoba; un medio sofá y dos medias sillas, un busto de
mujer con peinador y á medio peinar. De la pompa
de jabón, aér~a, flotante, finísimo cristal de ba.carau
trisado, no se ve nada: unos desfigurados mofletes de
nil.io, un ven~ana.1 encorvado y convexo convertido en
vitral por las irisaciones de la pompa, muros hemisféricos, techos como cúpulas, curvos girones de luz;
pero la pompa misma queda Invisible y latente.
La cara.ta de agua cristalina que alarga su cuello
de cisne, coronada de diamc1.nte como una reina, de
contornos elegantes y suavei:, no existe para la vista
que la cont.em9la, sólo logra verse el ramilll te cercano, la vajilla de porcelana que las curvas de la carafa deforman y adulteran , destellos que son tan sólo
la luz de las bugfas coloridas de rosa ó de violeta. Está llena? está vacia? dificil es decirlo y sólo se puede
opinar cuando comparando las imágenes que refleja,
se &lt;..,bservan unas más deformes y extravagao:es que
otras.
Una diadema de diamantes es un amontonamiento
de chispas¡ una espada flamjgera, un abanico de relámpagos. A cada paso y por donde quiera creemos ver
y no vemos, y á cada momento nos extasiamos en la.
contemplación de lo invisible.

***

LAS ILUSIONES DE LA VISTA.
Ver; abarcar en una sola sensación todo un complicado panorama, cielo, lago, bosques, serranías; escudrlilar horizontes y lontananzas; absorber luz y color; sentir impresos en la retina todos los contornos,
todos los relieves; volver los ojos y cambiar de mundo, alzarlos y extasiarse en )a contemplación de los
astros, bajarlos y sondear abismos, cerrarlos y ver
aún esfumados y atenuados el hormiguero humano
el jardín florido, el mar agitado, el aienal rojizo, n~
puede darse facultad más preciosa ni fuente más
abundante de goces, ni manantial má.s fecundo de
ciencia y de acción.
La vista es el sentido por excelencia, el que inspira mayor fé, el que garantiza mayor certidumbre.
Mientras sólo tocamos ó palpamos, mientras sólo
o~mos ó gus~amos, ni el placer nos parece completo,
m el coooc1mlento preciso, ni la acción adecuada.
Una vaga aprensión nos sobrecoge en medio de la
obscur1dad, nuestro paso es incierto y torpe nos causa. miedo el movimiento, el menor rumor s~ hace siniestro, el menor contacto sorprende é import,una.
Entre las sombras nos sentimos como desamparados,
como que falta el guia de nuestros pasos, el mentor
de nuestros actos, el excitante de nuestro peosamien-

Es más aúD¡ 1.mando llegamos á ver realmente, jamás vemos las cosas tales y como realmente son. Si
en presencia de un dado preguntamos á cualq ulera.
qué es lo que está mirando, dirá con absoluta seguri·
dad y un poco de pedantería: Veo un sólido reg11lar,
constituido por seis caras cuadradas y perpendiculares. Y justamente ni ve un sólido, ni lo ve regular,
ni percibe sus seis caras, ni las percibe cuadradas, ni las ve ;¡erpendiculare:s. Lo que ve realmente
es una superficie, con sombras y penumbras, limita•
da por líneas divergentes qu e forman ángulos agudos ú obtusos que limitan caras romboidales, irregularmente inclinadas unas sobre otras. Mentira,
para la vista, el paralelismo de los árboles en una.
calzada; mentira el círculo regular y s)métrico de la
glorieta que la interrumpe; mentira la forma humana. que duerme bajo su blanco sudario en la cumbre
del Ixtacihuatl; mentira la inmensidad infinita del
horizonte de mar, y mentira, como-lo ha dicboel poeta, la bóveda azul de los &amp;ielos. Las formas armon iosas de la estatna griega son tan sólo sombras y penumbras; las figuras inmortales de Vioci y de Rembrandt, manchas; los astros, chispas; los soles, destellos.
Tremenda contradicción! CuaDto los ojos miran,
cuanto la retina graba, cuanto la vista vislumbra, es.
falso, engaiioso, talaz;y no hay sentido, sin embargo,
que más abarque, que más ldnseñe, que penetre más.
á. fondo los misterios de la Naturaleza.
La conci1iación existe y se impone. Las sensaciones consideradas aisladas unas de otr9.s, stn conexiones reciprocas y sin lazo de unión, no son nadan~
sirven para nad~. Un coDtacto, una presión, un so-

.

45

EL MUNDO.

nido no hablan al alma s\Do como iDdlctos y sella.les rra, ó iban fascinadas y locas, saltaDdo de uniforme
ciertas de otros atributos y propiedades de Jas cosas e? uniforme y de color en color, como una danza má•
que los producen. Se oye un gemido y la madre ex- gica. De tiempo eD tiempo se posaban en la negrura
clam~: Es mi hijo que sufre¡ desgrana sus perlas una de un ~ostro de U!l soldado, negrura de ébano, intecarcaJada y decimos: E~ mi amada que rie; 'orilla rrumpida solamente en la boca y en los ojos: en la
UD&amp; luz, es el sol que nace¡ una 80mbra nubla nues- boca por la sangre de los labios¡ y en los ojos por las
tra vista: es la iDvaslón de la nocbe. Cada sensación blancas escleróticas, á. cuyo borde asomiibase á veces
simple encierra un mundo y despierta un universo un alma. salvaje, en la que ardían todas }83 pasiones
de recuerdos; cada mirada dirigida á un objeto ctps. y aullaban todos los fanatismos.
corre un velo tras del cual se deseDvuelve un vasto
Puco anteb de ll~gar el ~mlti\n, vinieron tres ó cuae;;cenario. ~a~ ~ensaciooes son materia primii., tos- tro carr?zas cargadas de princesas y otras mujeres
ca. burda., rnut1I, estorbosa; es el capullo q~e la de la ari8tocracla turca á est,aclonarse á la sombra
rd:lexieln, la memoria, la imaginación, la ibteligen- de unos árboles, ~asi frODteras á. nosotros. Muchos
cia, en fin, deshila y teje, y que la pasión colora pa. eunucos, negros y blanco~, escoltaban esas carrozas.
Al fin, el que todos esperábamos apareció, no á la
ra fonnar rica y vi8tosa tela. Es el metal negruzco
sin brillo y sin pulimento, que el espíritu traDsfor- usanza antigua, sobre no caballo árabe Pnjaezado rima, moldea y cincela en espléndido joyel. Las seDsa- ~mente y conducido por dos palafreneros de trajes
cioDes son la paleta y con sus colores difuso~ y con fu- ,:nntorescos y fastuosos, sino á la usanza nueva que
nada tiene de noble, en un coche tan vulgar co~o los
Sl'S el alma hace el cuadro.
Tan es así, que ,.ma misma sensación se modifica que ruelian por las calles de cualquier metrópoli moal tntinito bajo la influencia de la Imaginación y de derna. Un ademán fríamente rutiDarlo fué su única
la reflexióD. En un girón de nube pueJe ver&amp;e á vo- respuesta al triple ¡burra! estentóreo con que le re•
luntad yt1. un sudario flotante, ya un ánuel volan- cogió el ejércit&lt;,.
J.,'ué una ¡burra! formidable, un viva que r~sonó codo, ya una ninfa perseguida. Una masa d: sombra
puede ser un fantasma, un monstruo, la boca de un ·mo alarido gigantesco, poderoso á conmover montaabismo, Ja entrada de una Jave rna. Asistidas de la nas de granito, aunque no á despertar la emoción
reflexión y del aDállsls las sensaciones son eminentes más ligera, bajo la máscara pálida é impasible del
pedagogos¡ sin el concurso de la inteligencia no son tiranuelo acostumbrado á todos los homenajes.
En tanto que el Soberano decía su plegarla, y un
sino charlatanes de feria.
Los pueblos incultos, los niílos, los igDorantes dan almuédano, presa de arrebato místico agitaba en nn
á _s~s s~nsa~iones proporciones extravagantes y sig- b~lcón de minarete sus vestiduras cá.ddidas y esparn1ttcac1ón rnaceptable. De ahí las mitologias: las c~1. con voz clara y vibrante la palabra de Alá en el
fuentes que son ninfas, las montañas que son dioses, aire seren o, mis ojos iban de los coches llenos de mulos árboles que son tetlques, los ríos que son divini- jeres á la mezquita, óe la mezquita al ejército, y sedades. Para estos et-píritus la noche con su destile de guían saltando de uniforme en uniforme y de color
sombras, está poblada de monstruos, deseresmuer- en color, como en una danza mágica.
Pero llegó un instante en que se fijaron en una de
tos que vagan eq el bosque, de di vinldades siniestras
en acecho. Y los poetas son los soberanos artífices las carrozas cargadas de mujere,s, para no apartarse
que con la materia prima de las sensaciones y la fra- más de ahi. Hablan di visado algo muy bello, la únigua de la imaginación crean mundos, cielos, pa- ca belleza que enaguas y velos no encubrían celo&amp;&amp;·
mente: una maDo desnuda, muy blanca, posada en el
raísos.
Quien sólo ve sin reflexionar en lo que ve, es un regazo de una princesa.
Desde entonces no contemplaron otra coi,a que la
ciego de una especie nueva. Las sensaciones no entrenadas ni disciplinadas por la intellgeDcia y la re- blancura y los movimientos de la mano. Todo lo deflexión son un caos. En ese caos solo la razón y el aná- más desvanecióse para ellos, como se desvanecen á
los ojos del creyente, la multitud arrodillada, el ~ro
lisis pueden pronunciar el fiat.
del altar y las ofrendas motivas, cuando de entre las
manos del sacerdote surge la nieve inmaculada de
la hostia. Mis ojos y mi pensamiento se clavaron con
la dulce ?bstinación de un beso muy largo, en aq~ella
mano pnmorosa, blancura vi va, ja:tmfo de carne y
seda.
Aún después de terminada la ceremouia, cu;ndo
ya el Sultán babia partido y se alejaban los coches
llenos de mujeres y se retiraba el ejército, la imagen
de la mano seguía tenazmente impresa en mis ret1nas
ofuscadas. No logró borrarla ni el fantástico relampagueo de hermosas tintas en medio al cual se movieron los Zuaoos dt la Meca. Mis ojos, alucinados, la
ORIENTAL.
vefan flotar en el polvo que, alzado por el ejército en
marcha, ondulaba en los aires como velo de gasa muy
fina
y transparente .
. \que1la maíiaoa supieron mis ojos que Ja lm y los
Pero la blancura de la mano me babfa hecho pencolor~s embriagan como el vino y los besos porque
sio d_uda, fué embriaguez de luz y de color~s lo qu~ sar en otras blancuras veladas, escondidas en el tonde los serrallos, en el secreto misterioso y tibio
:.ieh1zoaodar, todo un día, sonando con los ojos abler- do
del harem, de suerte que, al cabo de algún tiempo
tú~, p~r lascalles de Constantinopla. Hasta entonces
la visión que llenaba mis ojos no era la de una sol~
mis OJOS conocfan el vértigo fugaz, el éxtasis efímero
blancura, sino la de mil blancuras iguales, no era Ja
la turbación pasajera, no la embriaguez wuday honra'. de
un solo jazmín1 sino la. de todo un vergel plantada, y eso queyahabíancontempladobasta la saciedad do de
jazruines. Vi á lo lejos brillar les palacios que
l~s telas de los grandes coloristas italiaDos, aquellos se alzan
orillRS del Bóstoro y en el Bósforo, corrienhenzos en que el pincel de Bonilaclo escribió la epo. do entre álos
palacios, ví un extrai'io río azul, á cuyas
peya del fuego y de la púrpura.
crecen, como el Joto á orillas del Nilo, nares
Era un viernes, día de parada, díaenqueelSultán orillas
maravillosas. ¡Pobres flores que languidecen implaabaDdona los e~plendores de su palacio, deja su ta- cablemente recluidas en invernaderos grandes y trisbemáculo de mezquino dios de la tierra, y va á pos- tes! ...... Mucbas de ellas pade~n un mal divino y
trarse, humilde como el último, á pedir al ~eilor de terrible: se agitan desesperadas en los temblores del
los señ"ores, al omnipotente Alá por el bien de sus deseo, y se desmayan de amor, suspirando en sus desvasallos y la prosperidad de su imperis.
mayos por alguien que las arranque del jardín en que
Unos cuantos extranjeros curiosos, instaladós por vegetan,
inútiles, perdidas para la voluptuosidad. y
un maestro de ceremonias en un sitio desde el cual tal vez en el seno de su blancura, como en cárcel de
podía verse todo muy cómodamente, esperábamos alabastro, arde la llama azul de una alma buena. Pecon impaciencia la llegada del soberano.
ro el seiior, el amo, harto de placer, ni siquiera se
Et sol_ 'oo.ñaba el paisaje con su oro más puro, y no digna verlas. El espectáculo de sus gracias no exishabía lll UD solo rayo de luz que no cantase la gloria te sino para les ojos del eunuco, ojos que miran en
d_e un color intenso ó acariciara el desmayo de un ma- el vacío, ó infaman lo que miran.
tiz exquisito. A nuestra derecha, en una esplanada
La onda del Bósforo viene, juega, ríe y pasa, re.
veclnc1., la caballería desplegaba su Jujo de uniformes tozando siempre, al aire el vientre desnudo, azul y
vls_t..osos, caballos de bríos y glnetes bizarros; á la iz- diáfaDo, en el que se clavan multitud de flechas de
qmerdade palacio se extendían los infantes, sellara- oro. Mientras tanto, á la orilla, en la monotonía de
dos en dos alas, hasta la puerta misma del palacio los encierros prolongados, en la tristezct. de su8 granpor donde habla de salir el sefior de los turcos; en- des invernaderos suntuosos, esas pobres flores, las
freDte, resplandec1a la mezquita en donde el monar- desdei1adas, las que ignoran las alegrías del amor y
ca iba á decir su plegarla.
no saben sino de congojas y torturas, se con8umen
Muy chica y muy blanca, aislada en el medio de en el ardor de una fiebre inei:tiDgulble, y en el ardor
~n vasto espacio libre, resplandecía la mezquita, seme- de la fiebre se tornan mustias, sin que jamás las re!~Dte ~ un copo de nieve que se riera delsol ó á un ve- fresque el rocío de los besos, sin que jamás las bafie
n ca1do de -una de esas ovejas que trizcao por Ioscam• lluvia de caricias, sintiendo huir, para nunca más
pos azules del cielo en los claros días estivales. En su volver, la propia fragancia, viendo pasar, para nunpequenez y blancura, C'JD sus finos labrados arquitec- ca más voh·er, la propia belleza., como la onda azul y
tónicos, á. pesar de sus cúpulas y minaretes, la mez- profunda que se desliza cantando bajo las rejas de
9uita parecla más que templo, un juuuete delicioso
sus blancas prisiones.
~oya rara, preciosidad martileila salida de las mano;
M. DIAZ RODRIGU.EZ.
e ~envenuto impregnado de arte isla.mita.
Nuestras miradas segufan la hilera inalterable de
1OS fez, altos y rojos, como himnos de orgullo y gue-

LA MU.l:i:RTE
DEL

Benemérito

c. Benito Juárez.

El Sr. Juárez esperimentó los primeros síntomas
d¿su enfermedad-una neurosis crónica de) gran slm•
pático-á las siete de la mafiana del 17; como de costumbre, el 8:-. Balandr~no, Redactor en Jefe del
e Diario Oficial&gt; le leía lo más notable que conteDfan
los periódicos dt, esa maf\ana, y el Sr. Juárez escucbaUa atentamente, haciendo de vez en cuando alguna
observación, cuando repentinamente se le,·antó de su
asiento y dió algunos pasos sin quejari:e, pero lleYándose la maDo al cerebro; Ba.landrano suspendió su lect':lra y le preguntó si se sentia. indispuesto. cEotoy
bien, contestó, puede usted c'Jntinuar.&gt;
Pocos momentos babia.o pasado, sin embargo cuando volvió á levantarse, rogó á Balandrano qu~ espe•
rase, y esta vez extendió su paseo hasta el salón de
Iturbide. Reg, esó de nuevo y pidió ..¡ue le sirviesen
el desayuDo, que tomó muy tranquilamente. No obstantee~calmay esa,trauquiJidad se sentía enfermo, y
~sf lo di¡o después. afladiendo que comerla de dieta.
Efecti~amente, á la una de la tarde, mandó que se
le sirviese una sopa hecha en su propia casa y que
apenas probó.
Algo había en su semblante que denotaba tm sufrimiento, pues el Sr. Latrau-ua lo ohsenó y así se lo
dijo. ~ególo el Sr. Juárez c;n una sonrisa, y coDtinuó la conversación, en que tomaban parte todas lA.s
personas que lo acompañaban á la mesa. Habló allí
de los pensamie1itos que más le preocupaban: la reforma de la Constitución y la cvncluslón del Ferrocarril de Veracruz.
En la tarde, termiDarlos los acuerdos qae fué po~\ble despachar, concurrió al paseo con algunas personas de &amp;u famtlia1 según acostumbraba.
A las ocho de la noche el Sr. Santacilla llevó á su
sellara y á sus hermanas políticas al teatro.
El Presidente se quedó en su casa: estaba de muy
buen humor, y conversó alegremente con los señores
Dubián y Maza. A las diez y cuarto se recogió pero
no pudo dormir; á las once sintió náuseas y encendió
la luz. Pasó todo el resto de la noche bastante mal
pero no permitió que Benito, su hijo, que dormía e~
la misma pieza, despertase á pers')oa alguna.
Al día siguiente por la mafiana experimentó alg(m
malestar y no fué á palacio: sus hijos, sus cul111.dos-,
sus yernos y sus amigos, le preguntaban cómo se sentia, y les contestaba que estaba un poco cansado
porq?e no babfa dormido bien en la noche: les reccmenaaba que no hablaran de su indisposición, y que
sólo dijeran que padecía de un reuma en la pierna.
Estuvo todo el día con intermitencias de dolores
agudes en la región cordial y de ali vio pasajero. Por
la tarde, sentado en su recámara, recibió al Sr. Lafragua y al General Alatorre, con quienei; estuvo hablando un gran rato,-coo el primero de asuntos generales, y con el segundo de la situación del E:,tad.J
de Puebla, pero de vez en cuando se quejaba de cierta opresión de pecho que le impedia respirar con¡¡.
bertad.
A Jas seis de la tarde, el Sr. Santicilia participó al
seilor Presidente que el administrador de la Aduana
de Veracruz babia enviarlo UD telegrama, anunciando
que el paquete americano no saldrfa esedia, como es taba determinado, sino ayer J 9.
-Vaya, me alegro, contestó el Sr. Juárez¡ así llevará al extranjero la noticia de la toma de Monterrey.
.A. las siete de la noche el mal venció su tuerza. de
voluntad y hubo que ponerse en cama.
Desde aquel momento fué empeorando progresivamente.
No obstante, después de un sfncope vió á su lado
de pié cerca de su cama, al 8eilor Ministro de la Gue~
rra, que le contemplaba con solícito cariño.
-¿Cómo estás? ¡Has recibido algún parte telegráfico?
-No, contestó el Sr. Mejfa, no hay novedad. •Cómo te sientes?
c.
-Mejor, gracias. Será cualquier cosa. Anda vete
á tu despacho.
El ministro saltó de alli inquieto y volvió á las
nueve.
Ya el Dr. Al varado, médico de cabecera, había
manifestado á la familia sus terribles temores.
. Está muy grave el Presidente, dijo al Sr. Santa•¡.
ha: desespero de la curación, y creo que no le quedarán tres boras de vida.
Por indicación suya se babfa llamado á los Doctores Lucio y Barreda.
Desde aquel momento fueron aumentando de tDtensidad sus dolores, pero no babfa posibilidad de
calmarlos por medio de pociones internas porque el
Sr. Juárez tenia continuamente vlolenta's náuseas.
Tuvieron, pues, los médicos que recurrirá inyecciones locales de una solución de morfina dirigidas sobre la parte adolorida, esto es, sobre el lado izquierdo del pecho.
A las diez y media, siendo Inminente el peltgro
se mandó llamar á los Señores Ministros Latragua'
Mejia (D. Francisco) y Balcárcel.
'
El Sr. D. Francisco Mejía acudió en el acto; el Sr.

�46

Balcárcel nada supo, porque el portero de su casa no
quiso abrir, ni darle aviso, por temor ó desconfianza;
el Sr. Lafragua llegó un poco más tarde.
Todas las personas allí presentes estaban consternadas.
Poco antes de las once el Presidente llamó á un
criado á quien quería bastante, llamado Camilo,
oriundo de la clierra de Ixtlán, y le dijo que le comprimiera con la mano el Jugar donde s~ntía un iutenso dolor. Obedeció el buen hombre, pero no podía
contener las lágrimas.
Padecía atrozmente el 8r. Juárez, pero no tenía,
al parecer, conciencia de su fin próximo.
Momentos antes de morir, estaba. sentado tranquilamente en su cama: á las once y veinticinco minutos se recostó sobre el lado Izquierdo, descansó su cabeza sobre su mano, no vo lvió á hacer mov:miento
alguno. y á las once y media eu punto, sin agor.ía,
sin padecimiento &lt;i¡H,ento exhaló el último suspiro...
E l Dr. Al varado dijo esta sola palabra.
-Acabó!
S.i.ntacilia no quería creer en semejante des!!'racla,
y esperaba que aquello no fuera más que un síncope.
- Doctor, CrP.e usted que ha muerto?
El Dr. Barreda encendió un fósforo·y lo · acercó á
lo,; ojos del Presidente, para ver si la intensidad de
la luz imprimía. movimiento á las pupilas, pero nada! .... no quedaba ya ninguna esperanza .... Juárez
había muerto.
Poco antes de las doce de la noche. el Sr. Ministro
de la Guerra, D. ,Ignacio Mejía, se dirigió á la casa de
D. Sebastian Lerdo de Tejada; y no queriendo desde
luego darle la fatal noticia para evitar una Impresión
demasiado violenta, le dijo que el Sr. Juárez estaba

Domingo 23 de Julio de 1899.

EL MUNDO.

!Jomlngo 23 de Julio de 1899.

47

EL MUNDO.

á los Secret arlos de Rela-

EL SR. GENERAL DIAZ

&lt;"i ones y Hacienda. El Sr.
Lerdo de Tejada, President e interino de la RepúbliLA TUMBA DEL BENEMERITO.
ca, ven ia al fin de este inmenso cortejo, acompailado
de los Sres. Mazay Dublán,
Este ailo como los ant ed olientes que representariores se ba celebrado d1g,
1an á la familia del tinado
na y patriótica.mente t1
ciudada noPresidente. Desmemorable 18 de J olio,
pués del encargado del Poconcurriendo el l::ir. · Presid er Ejecutivo, marchaba
dente de la R epública á la
]a columna de tropas en
manifestación de duelo que
e ' orrlen si~uiente: Colehacen ante la tumba del
gio Militar, una batel'ía
Sr. Juárez todas las agru&lt;le campana de la primera
pacione.-. poi! t ica~, ci I iles
brigada de artillería, el priy militares del país.
rner batallón permanente,
La escena denueist ro ¡nael pri mero del Distrito y
bado representa al Sr. Gedos cuerpos de caballería.
n('ra 1Díaz, acom pailado del
().:rraba la marcbauna proSr. Jt.:árt:z, bijo, y seguido
iongada. hilera de carruade los señoreis Ministros,
j
es que ocupaban la longien el momento en que va á
tud de cuat ro calles.
depositar la corona que lleEste extenso cortejo ocuvada por el P, irner Magispaba todo el trayecto comtrado, simboliza la ofreuda
pr&lt;&gt;ndido entr e el Pande Nación agradecida.
t ••ón de San Fernando y la
E-cogimos de preferenPlaza &lt;le la Constitución.
cia esta escena de la maLlegaban los batidores al
nifestación, ,mstituyendo
primer punto, cuando la
otras que pudimos haber
ti la de carruajes sa movía
presentado por algunos gralentamente por las calles
bados de grdn interés hisde Plateros y San Fr1rnclstórico.
ro, habiendo tardadocerca
MANIFESTAt;ION DEL 18 DE JULIO DE 1899.-EL SR. GRAL. DI.AZ A1'TE LA TUJ\IB.\. D!!:L BEN'E:MERrro.
de dos horas en desfilar la
procesión fúnebre. En el
ángulo que forman la igledes funciones oficiales. \ ' enían lueg-o los miembros sia y la fachada del Panteón cte San Fernando, se elede la Uiputación permanente y t orios lus dewás di
v,1ba un elegante catafalco, en el que descansó el férepotados al C-Ongrei,o de la Unión residentes en Méxi- t,ro antes &lt;le ser conducirlo al sepulcro de ia familia
Ayer según lo dispuesto por la nueva administra- co, una comisión de la 8uprema Corte de Justicia, J11árez. Al lado del catafako secolocó la tribuna, que
ción, han tenido lugar los funerales del Sr. J uárez. otra del Tribunal Superi or, y otra, muy numerosa, rué ocupada primeramente p0r el Sr. Lic. D. JoséM.
Inmensa multitud circulaba desde muy t emprano en en representación del Culegio de abngados. Seguían l!.('lesias, orador oficial nombrado por el gobierno.
toda la carrera que debía seguir el fúnebre cortejo. desp·~és, los Secretarlos &lt;lel l&gt;espacbo y oficiales de Acto continuo. subió á ella el Sr. Diputado Silva, en
Las ~lles de Plateros, San Francisco, Sta. Isabel y los ministerios acompailadus de los miembros del uombre de la Diputación permanente.
Después, y por el orden que en seguida señalamos,
Avewda de los Ilombres Ilustres, presentaba.u un Cuerpo Diplomático. El Ministro de F omento iba al
imponente golpe de vista. Todas las casas de las ca- lado del representante del Imperio alemán, Conde hicieron uso de la palabra los Sres. Alrredo Chavero,
lles del tránsito ostentaban cortinas con lazos de cres- Eulemberg, que llevaba el unit'orme de coronel de en representación del Ayuntamiento; D. Francl!,co
J&lt;'. Gordillo, á nombre de los mai.ones mexicanos: D.
pón negro y coronas de siemprevivas. Las banquPtas,
J 11sé María Vigil, por la Prensa Asociada; D. José
los balcones y las azoteas de tono ese largo trayecto
María B,1.randa, por la Sociedad Filarmónica; D. Roestaban o-:upadas por millares de eispectadores. A las
que
Jacinto Morón, pnr la Sociedad Médica " Pedro
nueve y media de la mailana comenzó á organizarse
Escobedo;" D. Victoriano Mireles, pGr el Gran Cirel acompallamiento en el Palacio Nacional y á las
culo de Oúreros; D. José Rosas Moreno, que dijo una
&lt;Hez y cuarto la cabeza de la prr,cesión fúnebre llegama~nífica composición poética; D. Gumersindo Menba á la esquina de la calte de Sta. Isabel. Conforme
clo..a, en representasión de la Sociedad de Geograffa
á lo dispuesto por el bando del Gobierno del Distrito
~· Estadística y los niños Antonio Alvarez y 8alvador
~bría l_a marcha una e:scuadra de batidores; seguian
1\fartínez Zurita, alumnos del Tecpan de Santiago.
rnmed1atamente los niilos de las ei;cuelas munit:ipaConcluidos
los discursos, se verificó h inhumación
les, los de las Lancasterianas y los alumnos de las est-n el sepulcro de la familia del Sr. Juárez presidiencuelas nacionales; precedidos de una gran banrlera
no el acto el Sr. Presidente interino. Al depositar el
blanca en que se leían las siguientes palabras: cGran
cadáver,
se inclinó sobre él la bandera nacional y
drculo de obreros,&gt; marchaban cerca de trescientos
1,e dispararoa veintiun cailonazos. como i;olemne y
1•iudadancs, representantes de los artesanos de la capostrera despedida. El acto concluyó á las dos meno&amp;
pital. Seguían después los alumnos y profei;ores de las
cuarto de la tarde.-«El Siglo XIX&gt;, Miércoles 24 de
-escuelas primarias y superiores, los jueces, los empleaJulio d:i 1872.
dos y jefes de oficina, mezclados con tos innumerables
inv!_tados, en los que notamos muchos extranjeros,
los Jefes del ejército, los generale¡; residentes en la capital y personal del Gobierno del Distrito y los miembros del Ayuntamiento. Inmediatamente después de
EL LUGAR DONDE NACIO EL SR. JUAREZ EN SAN PABLO GUELATAO.
la corporación municipal, venía el carro fúnebre tirado por seis hermosos caballos conducidos por cnatro
lacayos á pie y descubiertos. Lle vaban los cuatro corDamos en estas p~glnas dos vistas dPl Jugaren que
LA SRA. D ORA MARGARITA MAZA
dones del féretro el tesorer,J general de la nación. Sr.
est,aba la. caballa doude nació el gran patriota mexiD O: JUAREZ Y SUS HIJAS. (18 6 5 )
Izaguirre, el director de la ei,cuela de jurisprudencia,
\
.
cano.
St. Velázquez, el Gral. de división. Don Alejandro caballería bávara; el Secretario de la guerra marcha8e11alliba ese sitio h 'stórico, como se ve en el priGarcía, y el Sr. Cbavero, miembro del Ayunta,nlento ba acompailado del Plenipotenciario de Espafla, Sr. mer grabaao, un sencillo monumento de canteria,
de México.
Herreros de Tejada, que vest ía rig-uroso unltorme, ro&lt;leado por una empalizada que á poco se cubrió de
A los lados del cuadro marchaba la guardia de ho- así como los demás miemhros de su Legación; el Sr. enredaderas.
nor del finado ciudadano Pre¡;ideut,e, llevando la ban- Nelson, Ministro de los Estados Unidos de América
La gratitud &lt;leí pueblo oaxaque!Io manifestóse desdera recogida con lazos de crespón. Detrás, seguían y decano del cuerpo diplomático, llevaba á los !arios pués noblemente. t •a~ladan&lt;lo á e~e lugar el pedestal
el Gobernador de Palacio, General Zé rega, rodeado
y la estatua ne Ju \r,·z que formaban el anti~uo mode los ayudantes del Presidente. Después del carro
numeuto erigido al Benemérito en la caplLal de Oafúnebre marchaba el cocbe enlutarlo de la Presi&lt;lenxaca.
&lt;lia y que era el usado por el Sr. Juárez en las granANTE

EL COCHE DE LA PuESIDE:-:CIA t'SJIDO HABITUALMENTE POR EL SR. J U AREZ, SEGUIA AL CARRO
FUNEBltE EN EL CONVOY DEL ENTIERRO,

LOS FUNERALES DE JUAREZ-

PIEZA DEL PALACW NACIONAL, DEL LADO DE LA CALLE DE LA MONEDA,
EN DONDE :uumo EL S R. JUAREZ.

Los

ULTB!OS MOMENTOS DEL SR. JUAREZ,

gravement,e enfermo, y
A las cuatro &amp;e dispuso
que su médico de cabecera,
trasladar el cuerpo á Pal&amp;•
Dr. D. Ignacio Alvarado,
cio: fué llevado por la ser•
había perdido toda espevldumtre, tendido en un
ranza de sal vario.
catre ligero y acompatiado
de los ayudantes del PreEl Sr. Lerdo se afectó
sidente y de varios de 108
profundamente; quiso ir
ami gos que se hallaban
en el acto á ver al Sr. Juárez, y mientras se disponía
presentJs.
para salir, le dijo el Sr.
Después de levantarse el
Mejía:
acta de defunción, prooe•
-No crea usted encondieron los .Cres. Alrnrado,
trarle con vida, le he dejaBarreda y Lucio al emb&amp;l•
do casi agoni7.and'o.
samamiento que quedó
--Será una crisis, cont erminado á las siete de
testó el Sr. Lerdo con aflila noche.
gido acento.
A las diez cumpllm08
--No, seilor, repuso el
con el triste deber de Ir'
general; forzoso me es dedespejirnos por última ves
círselo: ha fallecido ya.
del que todavía antier era
Presidente de la P.epd·
Y ambos se dirigieron
blica.
tristes y silenciosos á la
casa mortuoria, donde paLe contemplamos con
saron el resto de la noche
una emoción que no tratatratando, aunque en vano,
remos de describir, en Sil
de consolar á la atribulada
recámara, encima de su ca•
familia.
ma de bronce, vestido de
A las dos de la mafiana
negro, pálido, pero con la
llegaron el Sr. General D.
fisonomía tranquila, sin
Alejandro García, en unión
contracción alguna y pareLA CAPILLA ARDIENTE EN EL SALON DE EM13AJ ADORES.
de los Sres. Alatorre, Baciendo más bien dormir
(De un grabado que publlcó el perlóJlco Múico y sus ooslunibrta ,1 25 de Julio de 18i 2.]
randa y Nicoli, y dictó descon el plácido y pas 1jero
de luego dis~osiciones resueí'iu de la yida que con
latí vai. á la guarnición de la capital. Poco después se Montiel, D. Manuel Saavedra y algunas otras per- el eterno y profundo de la mur
presentaron los Sres. D. Juan José Ba,z, D. Euge- sonas que acababan de tener noticia del infausto
DE &lt;EL FEDERAL
, '
nio Barreiro, D. Eduardo Arteaga, el Gobernador acontecimiento.
del 20 de Julio de 18i2,

\

\

Il11:::s-n o J u,1m.z, lllJo. (1 8U:i.)

A~TON[O JU.l.llEZ y }l.\z.\ , Ml:J::HTO EN

N.e:w YuRK.

.; O~E JUAREZ y

)1 \ZA , MU EIITO EN NEW YORK.

�EL MUNDO.

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nomtngo 23 de Julio de 1899

Dommgo 23 de Julio de 1899

EL MUNDO

49

_j
CABAi'!A DON::&gt;E NACI.) EL SR. JUAREZ, EN SaN PABLO GUELATAO.-EL ANTIGUO Y EL NUEVO MONUME);TO.

EL SR. CORONEL MONTENEGRO.
Este digno patriota vivió con Juárez en Nueva OrJeans en la época de las persecuciones &lt;le ;a administración santani1,ta. Los proscrito'! ganab1n el pan
con el producto de un trabajo material ímprobo: Juárez era operario en una fábrica y Montenegro pescaba en el Mississippí. Habiendo enfermado el Sr. Juáraz, su compañero Jo atendió cariñosamente, redoblando sus faenas para ganar el sustento del ilustre
enfermo.

el gobierno en la lejana población fronteriza. No habiendo obtenido todos los retratos, aparecen sólo los
que nos fué dable proporcionarnos.
Publicamos los retratc.s de los Sres. Idueta y HerPresidente de la Renández, cochero y camarista respectivamente del
pública: Lic. D. Benito
eminente Juárez.
J uárez. Ayudantes: TeIdueta estaba. empleado en el palaciJ de Montenientes Coroneles Franrrey cuando llegó el Sr. Juárez á esa. ciudad el año
dsco Noroa y Francisde 1864 y desde entonces estuvoá su servicio como coco Díaz.
chero hastd. la muerte del Presidente. Fué abnegarlo
Secretario de Relacic•
y leal, pudiendo gloriarse de haberle prestado grannes Exteriores y Goberdes servicios cuando peligraba la vida de su amo. Hoy
nación: Lic. Sebastián
el Sr. Idueta es conserje de la Escuela Normal de
Lerdo de Tejada.
Prnresores.
Secretario de JustiCamilo Hernández es muy conocido por figurar su
cia, Fomento y Haciennombre en algunos episodios de la vida del 8r. Juáda: Lic. José María Iglerez. Es indígena oriundo de Ixtla en Oaxaca, y cosi:&gt;s.
mo camarista y hombre de confianza del Sr. PresiSecretario de Guerra.
dente Juárez vivió muchos años en su casa.. En la
y Marina: General Ignarración de la muerte del Benemérito que !!.parece
nacio Mejía.
en este número de nuestro semanario lo vemos auxiJefede la Sección de
liando á su amo y llorando por su muerte.
Justicia y Fomento: Sr.
Es conserje de la Secretaría de Hacienda, uno d'3
Manuel M. Molina; Ofiruyos empleados lo retrató por sorpresa, pues Ilercial,
Sr. Ramón Alcalnández se ha negado mil veces á permitir que tomede. Jefe de la Sección
mos su fotografía. Esto explica la poca precisión
de Hacienda: Sr. Luis.
del retrato que de él damos.
García Ramírez; Oicial,
Sr. Eleazar Loaeza.
Oficial Mayor de la
8R. CAMILO HERNANDEZ. Secretaría de Guerra:
SlfüVJDOI{ DE CONFIANZA DEL Tte. Coronel .Anastasio
SR. JUAREZ.
Aracda; Coronel Maria( De una !ustantAnea.) no Díaz; Coman date
Para explicar los retratos que publicamos en las
siguientes páginas, damos á continuación una nota de
Ramón Cuéllar; Capi•
los funcionarios, empleados y amigos que acompa- tán José García y García; Comandante Mariano Beceban al Sr. Juárez durante su permanencia en Paso rra. Médico cirujano.
Pagaduría del Supremo Gobierno: Pagador Geaedel Norte. Naturalmente no figuran aquí los nombres de todas las personas que allí estuvieron en di- ral, Sr. Adrián Busto; Ayudante, Sr. Francisco Busto.
Artillería y Maestranza: General Fernando Pou·
versas ocasiones, pues seria imposible, y así se redi..ce nuestra lista á los de todos aquellos que e'l- cel; Comandante D. Humeau; Oomandante José Matuvieron de una manera continua mientras residió ría Iturralde; Teniente Francisco Chavfra: Pagador,
Erniliano Bubto.
Escolta: Primer cuerpo permanente
de carabineros á caballo. Guardia de
los Supremos Poderes: Comandante
Carlos Noriega; Capitán, Antonio Herrera; Tenientes Epigmenio Esco'l-iar y
Sabás Rodríg"uez; Alt'érez, Antonio Espinosa; dos Sai'gentos primeros; seis
Sargentos s~gundos; diez cabos; dos
trompetas y veintisiete soldados.
Diversos puestos: Magistrado de la
Suprema Corte, Lic. PedroOrdaz; General Francisco Ortiz de Zárate; Coronel, Anrlrés Bravo; Diputados: Ingenieros, Bias Balcárcel; Lic. Juan de
Dios Burgos: Lic. Manuel Sánchez
Posada, y Sr. PedroContreras Elizalde.
Particulares: Sr. Manuel E. Goytia
y Sr. Manuel M. Mayol.
Servidumbre: Salomé Olivares, camarista del señor Presidente; Valentfn Morales, cochero; Juan Idueta, CO•
SR. JUAN IDUETA, COCill':RO DEL chero, y Juan Morales, Adrián MoraSR. JuAREZ.
les, N. Colunda y Vicente Pérez, mozos.
Aparece ta~bién el r~trato del Sr. Coronel Armendáriz, pu~s aunque no
figura en la lista anterior, prest? ~xcelente~ servicios, y además ilustra,
por ser de cuerpo entero, el conocimient,o del uniforme de su grado en aquella época.

LIC. DON J OSE MARIA IGLESIAS,

Lrc. DON SEBASTIAN LERDO DE TEJA.DA.

GRAL. DON :!:GNAClO :\fEJIA,

Dos servidores del Sr. Juá1:ez.

SR. LUIS GARCIA RAMIREZ.

COMANDANTE Je SE MARIA !TURltALDE.

INGENIERO BLAS BALCARCEL,

El Gobierno de la Rev1blica en Paw del Norta.

EL SR. CORONEL JOSE GUADALUPE MONTENEGRO,

SR. ELEAZo\R LOAEZA.

COMANDANTE RAMON CUELLAR.

SR. MANUEL M. MOLIN ,\.

CAPITAN JOSE GARCIA Y GARCIA

ASPECTO DE LA TUMBA. DEL SR. JtTAREZ EL DI.A 23 DE JULIO DE 1872.
COMANDANTE CARLOS! N'ORIEGA,

TENJJ!NTE CORONEL FRANCISCO
Duz.
1

CORONEL ENRIQUE ARMENDARIZ

�Domingo 23 de J ullo de 1899

EL MUNDO.

50

CURIOSIDADES

CIENTIFICAS.

Los felices sibaritas de este maravilloso fin del siglo de los milagros cieatílicos, disrrutao alegre~ente
del bienestar que es el objeto y la com,ecuenma del

1 -PRIS)IA PARA Vluh.IER \,
2-VIDRIERA PRISMA'!'ICA.

L.A MISllA CON VIDRIERA PRISM.ATICA

flABITACION BAJA CON VIDRIERA COMUN,

HABITACJON SUBTERRANEA CON TECHOS
DE VIDRIOS COMUNES,

LA

ro res0 sin preocupa1se poco ni. mucbo por averip ua~ có~o ni por qué caminos ha logrado la human_i~a hacer la vida tan dulce Y cómoda en un me~IO
ta~ hostil como ingrato para. la delicada complexión
del hombre.
ífi t
Hay sabios que se han abrogado la pac ca area
de referirnos ese cómo Y es i pJr qué, Y por ellos _sabemos que \a principal de las comodid~des de la vida
moderna, la casa, aun cuando fuese la de los poten_tados, est::vo en otros tiempos rr.ur Je¡os de tener 1~
menor de las ventajas que ahor~ tiene la buhardilla
de cualquier bohemio en el sentido figurado de esta
tan de moda.
d . b
Palabreja
Por e·emplo, el c:i.pítulo de las ,·Jdrieras, _eJ_a a
b Jpero mucbo que desear ea aquellas d1vrnas
:~~:,i.¿nes habitadas por los dioses h«_l~nico~, como
únicos huéspedes dignos de tales magmfic1mc1as, admirables todavía abura. que están en ruinas._ La fortuna era que P.! clima del legendario arcb1piélago,
atria del art.e arquitectón:co, e~a Y es muy _du)ce
tero en los cl:mas rigorosos,, ·mientras los ~•dnos
!anos no fueron inventados, a los hombres, rncluso
ios re es y los poderosos, no les quedaba má~ r~curso
a ~etenderse de las inclemencias del rnv1erno,
p~~ el de encerrarse á obscuras en sus sombrías y peiadas mansiones feudales, reemplazando la luz del
día con la rojiza y humeante de los haobones de cera
de los tizones de las chimeneas.
y Por fin, alguien, no digo quién porque aún está

MISMA

CON TECHO DE VIDRIOS PRISlfATICOS.

sesión sólo estaba reservada á los muy poderosos y
aun éstos cuando abandonaban temporalmente sus
múradas 'como el Rey .Felipe August,o de F rancia
para irá. )a Santa Cruzada, mandaban quitar y ¡;uardar cuidadosamente sus vidrieras para no perder tan
preciado tesoro.
La imposibilidi.d de fabricar vidrios planos de gran
tamaño, hizo que con ,·idrius colore~dos pequel'lo;¡,
unidos por alveolos de piorno! se fabncaran esas waravillosas vidrieras de mosarno que son actualmente
preciadas obras de arte que procuran imitar á gran
costo los artífices contemporáneos.
Poco á poco los vidrios planos fueron al_canzando
mayor super ficie, hasta que ahora, cualquier almacén de ropa posee por docenas vidrios que en la .Edad
Media bubieran valido un reino entero con todo y
babitan tes.
Pero aun dejan qué desear esos grandes vicrios pa•
ra llenar su ::&gt;bjetc, de iluminar perfectamente la mo•
derna habitación humana. En erecto, una habitación de piso bajo ó suuterránea en las ~Itas ciudadtlll
de estos tiempos, siempre queda med10 á obscuras
aun '!on toda una pared de vidrio.
Por eso un industrial francés. M. Luxfer, Ideó
una forma de vidrieras prismáticas que toman en
sus facetas toda la luz ambiente y luego la dirigen
hacia adentro de una babitación, dispersá ndol,1
y repartiéndola en todos sentidos de maner a que
de una cueva lóbrega, hacen un camarín del bada de
la luz.
Nues•ros g rabados dan cabal idea de la forrra de
estos prismas aislados y formando una vidriera, as(
como del efecto producido en las habitaciones obscuras ó · mal iluminadas. Tienen además la cualidad
inapreciable de no •permitir paso al fuego á pesar del
incendio más violento. Las piezas dotadas con estas
vidrieras en una casa incendiada en Chicago, permanecieron intactas pues el fuego no penetró á ellas.

LA CARICATURA EN E L E X TRANJB:RO.
. . ---

-··

EL MUNDO.

la fiesta de los techos? ¿No sabéis que el Dios niño va
á venir para hacer su distribución á los ni!los?
Los GORRIONEs.-El Rey niño ..... .
LA CHIMENEA.-Sí .... Ob I si pudierais ver abajo,
en las casas, tudo~ esos za patitos alineados junto á la
tibia ceniza .... Los hay de todas formas, de todos
tamaños, desde los diminutos zapatitos que calzan
los piececillos vacilantes aún, hasta las botas que resuenan fuertemente corr.~teando por teda la casa;
desde los chapines bordados con guzanillo, basta
los zuecos de las largas correrías, hasta esos z9,patos
tau grandes que·, al azar, se calzan los piés desnudos,
como si el pobre no tu viera edad ni derecho á ser
niño ..... .
. Los GORRIONES.- Y ¿á qué hora ha de venir ese
pequeñuelo? ... , ..
LA CHiMENEA.-A media nocbechist! ..... escuchad!
EL RELOJ (con voz grave). -Dan.. . dan .... dan ...
LA CHIMENEA.-Mirad hacia allá cómo se ilumina
el fondo del cielo ....

Obl cómo resplandecían los techos aquella noche!
Q ue síleucio, qué calma, que claridad subrenaturall
Abajo, las calles negras de lodo, el río pesado de
nieve, y las tristes luces del gas que se ahogaban en
~!-deshielo de los arroyos.
Arriba, en los palacios, las torres, las
terrazas y · las cúpulas·que se perdfan de
vista, sobre la aguja
de la Santa Uapilla,
y en esa multitud de
, tecbos pequeños ó
grandes, inclinados
los unos sobre los
' otros, la nieve cintilaba con mágica blancura y reflejos azulados, lo que hacía de
todo esto una segunda ciudad, un París
aéreo suspendido entre la vida del hombre y la 1"antástica luz
de la luna ..... .
A pesar de que aun no era muy tarde, los fuegos
~st aban ya casi apagados, al menos el humo no se extendía sobre los tecbos. Pero las cbimioeas de las
easas fellces donde cada día la leña arde y crepita, se
reconocían por el círculo negro que tenían al rede&lt;lor, y su soplo tibio subía á la fría. atmósfera, como
€1 alien to de la casa dormida. L:ts otras, rígidas,
surgiendo de entre la nieve espesa, guardaban aún
nidos de la última primavera, vacíos como ellas
-de calor y de vida .... Y en esta ciudad alta y, pudiera decirse, paralizada bajo el níveo manto que las
&lt;:a.Bes de París dividían en todos sentidos como inmensas grietas, las sombras de las chimeneas, desiguales, recortadas y negras como los árboles de invierno, entretejfanse en esas avenidas desiertas, por
-donde jamás ba marchado nadie, excepto los gorriones
parisienses, cuyos pasitos nerviosos dejan hondas sefiales en la nieve cristallzada. Precisaruente en estos
momentos se agita una 1Jandaila de est,as bohemias
avecillas, revoloteando al borde de una gotera y sus
g ritos turban el silencio religioso, el,solemne sileneio de la ciudad de los tecLos, cubitrta completamente por un tapiz de regia blancura, como preparada
para el paso de un rey niño.
Los GORRIONES DE PARIS.-Dlablo! qué frío hace!
No bay modo de dormir. De nada sirve erizar las plumas; la escarcha os despierta y no queda más que
temblar ....
UN GORRION, (desde lejos).-Oé, Oé, veuid aquí
vosotr os. He encontrado una vieja chimenea con cobert izo de hierro, donde se ha hecho fuego muy tarde.
Nos calentaremos muy bien abrigándonos contra ella.
T ODA LA BANDADA,-(vola'lldo hacia la chimenea)
H&lt;1lal es verdad.. . . qué bien se siente aquí, qué
ealorcito. ¡Viva la alegría! Piú, piú, cuí, cuí, cuí.. ..
LA CHIMENEA.-¿Queréis callaros, galopines? Solo
vosotros gritáis ep tal momento, cuando todo se recoge
en el silencio. Ved! el mismo
viento ahoga su soplo. Ni las
veletas se muernn.
Los GORRIONES (más bujo),
-¿Qué es lo
Los GORRIONES (con el ingenu() entusiasmo de los piquebay,pues, lluelos parisienses al mira·r los fuegos artificiales Oh!
vieja?
chic .... . .
LA CHIMELA. HC•ltA (continuando).-Dan, .... . Dan .. . ... Las
NE\. -·Cómo! doce de la nocbe! ..... .
¿no sabéis que
t:Sta uocne e.s

II

LA DiOSA DE LA PAZ EN LA fu YA
( De Life, "S"ew York )

LA DlVISION DEL TRAB \ TO.
arrancaré la cola, si tu te encargas de COI"'

.Francia ,t .Rusia.-Yo le

tarle la cabeza.

51

Lf\ FIESTf\ DE, LOS TEOHOS.
I

en litigio el punto entre los historiado7es, discurrió
bac('r vidrios planos pmne, o y, después, imaginó colocarlos en las ventantis de las casas.
Pero un vidno plano de aquellos tiempos_ apenas
alcanzaba unas cuantas pulgadas y. ~n carnb10 valía
tanto dinero y era tao difícil a.dqumrlu, que su po-

LAS VIDRIERAS PRISMATICAS.

Domingo 23 de Julio de 1899.

Apenas acab i de sonar la última campanada cuando, por todas partes. óyese el retintín de mil campanas que suenan á la vez. B~jo los campanarios encapuchona,dos de nieve, repiquetean á la altura de los
tecbos y como para ellos solo, alternan sus vqces, las
confunden, ruezclan sus repiques con los acentos de
las esquilas, se alejan, se acercan, con esas amplitudes
y desfallecimientos del sonido que el viento trae y
que bacen la ilm,ión de un campanario que voltejea
como un faro.
LA.s CAMPANAs.-Bum, bnm .... Helo allí; es él,
es el pequeño rey niño.
EL vrnNTO. -H ú .... hú .... Sonad recio, mis buenas campanas, á. todo vuelo, más fuerte todavía.
El niíio Dios esta aquí, viene conmigo. ¿No sentís
este buen olor de heno verde, de incienso, de cera
pP.rfumada que traig-o en las alas? ..... .
Los REPIQUES.-Din, din, don ... . Din, din, don...
Navidad! Naridadl

r

EL VIENTO.-Vamos! chimeneas! ¿Qué hacéis ahí
con las bocas abiert:i,s? ...... Celebrad al Díos niño
conmigo .... Cantad, tecbo'l, cantad, veletas!
LAS CHIMENEAS.-Ui . . . Ui .... Navidad! Navidad!
LAs VELETAs.-Cra .... era .... Navidad! Navidad!
UNA TEJA (con entusiasmo).-No .... (En su alegria da wnsaltoy cae á la calle).-Patatrás .... Bisgl
Los GORRIONES.-¡Qué tonta!
LA CHIMENEA. - y bfenl
gorrioncillos, vosotros no
decís nada? .... Este es el
momento de cantar.
Los GORRIONEs.-Pfo,
pío, pío. Cuí, cuí, cuí ....
Navidac! :Navidad!
L.4 CHIMENEA.- Subid
á mi espalda, allí veréis
mejor.

�EL MUNDO.

52

D Jmrngo 2:i de Julio de 1899

EL MUNDO

53

IV

Los GORRIONES (sobre,la chimenea).-Gracias, vieja.
Oh! qué bonito, qué bonito! Todas esas luces color
de rosa., verdes, azules, que danzan sobre los techos.. ..
LA CHDrEMEA.. - Y esa procesión de canastos llenas
de ju~uetes, de cintas, de flores, de bombones, todo
el invierno de París que pasa envuelto en dorados y
colores vivos.
Los GORRIONES,-¿ Quiénes son esos hombrecillos
que llevan las canastas~ Son reyes nlfios también?
LA ca1111ENEA.-No, no; son los kobolds.
Los oORRJONES.-¿Qué dices? e.los .. . . qué?
LA cnrnENEA.-Los kobolds, es decir, los espíritus
familiares de cada casa que conducen al niño á. todas
las chimeneas donde nay zapatitos que llenar.
Los GORRIONES.-Y el Dios niffo ¿dónde está,
pues?
LA cmMENEA.-Es el último de todos, ese pequefio rubillo de ojos dulces, de: cabellos que caen con"ertidos en rayos de oro á su derredor, semejantes á.
hriznas de paja, y de mejillas sonrosadas por el ahe
rrío. Mirad I allí viene: sus piés van desflorando la
uieve biD dejar huella ninguna.
Los GORRIONES.-iQué hermoso es! Parece una
in,agen ....
LA CHIMENEA.-Chist! escuchad ..... .

Entonces las lucecitas se repartieron por todos lados como si se hubiera sacudido sobre la r.ieve de los
techos todas las ramas iluminadas de uu árbol de
Navidad. Niogun11, chimenea se olvidó, desde los palacios rodeados de terrazas y árboles blancos, hasta.
esos pobres techos de
miseria que parecen
sostenerse los unos á.
los otros para impedir
que vengan al suelo.
Bien pronto sobre todas las casas de París
se escucha el repiqueteo de los cascabeles, todos esos ruidos
fantásticos y diversos
que se oyen en los bazares de juguetes, los
balidos de los borregos, la.; quejas gangosas de las muñecas, el frú-frú da las seda~ bordadas,
las trompetas, los tambores, las rodajas de los caballos de posta, los fuetazos de los postillones, la r ueda volteadora de los molinos de viento. '.rodo esto se
agi~aba, desaparecía, retozando á lo lare-o de las chimeneas. DondP. no había niños, el reyecito, guiado
por sus kcbolds seguía de largo; pero algunas veces al
acercarse con las manos llenas, la chimenea cuchichaba con su boca negra: "Se ha muerto, es inútil ....
ya no hay zapatitos en la casa .... guarda tus juguetes, reyecito, porque la madre llorarfa si los viera... &gt;

1

.a

III
En este momento una voz grave y joven, perlada
corr.o la risa de un uifio, resuena en esta atmósfera de cristal que en las
alturas funden el frío y
la luz de la luna. El Rey
ni!'io se dt•tiene sobre en
techo, y allí, de pie, rodeado de todos sus canastos, habla así:
EL DIOS Nn-!O.-Buenos días, techos. Buenos
días mis viejos campa\
narius. Está la noche
tan clara que os veo muy
bien á mi derredor, en
este gran París que
amo .... Sí, sí,
París mío, te
amo porque tú
que ríes de todo, no has osado reírte del p~q uefio Rey, porque en él crees,
tú que no crees
en nada .... Por
eso, ya lo ves,
vengo todos los

Domi.ngc 23 de Julio 1899

A

se alza de Dante, nítida, Rin velo,
entre la hirviente humanidad y el cielo,
la figura talar de mármol blanco.
Ni límite, ni espacio, ni horizonte:

la curva de su vuelo
queda á trechos, ó rota 6 invisible
en enormes fragmento:. por el cielo.
Su sino es irá iluminar; no tiene
el li rmameoto mismo
de ¡¡us alas la rígida medida;
para crear la vi cta
Dios le entregó las llaves del abiHmo.

UN GORRION DE PARIS.-Bravol Voy á. engullirme
á. ese pequeiiuelol.. . .
·
TuDOS LOS GORRIONES -Pío, pío ... Cui, cui. ...
¡Viva el nifiol
u N.A. BANDADA DE CIGÜER A.S [pasando por el cielo en
un la1·go triángulo.-Ua . . .. ua .... ¡Viva Navidad!
EL v1ENTO, arrenwlinando la nieve.-Canta tú también á. al Dios niño . ...
LA NIEVE, muy bojo,-Yo no puedo, p:iro incienso. Ved los torbellinos de fino po1villo blanco que
arrojo á sus canastos, y que pongo en los blondos cabellos del reyecito ...... Es que él y yo nos conocemos mucho tiempo hace .... Pensad que lo he visto
nacer, allá, en el pesebre ..... .
EL VIENTO, LAS CAMPANAS, LAS CHIMENEA~, cantando á la vez con todas sus fuerzas. -i Navidad 1 ¡Navidad l

a!los. Jamás he

EL mos NI1\l'o.-No tan fuerte, amigos míos1 no tan

fal!ado. lle venido hasta durante el sitio ¿lo recuerdas? Bien triste estaba todo. Ni fuego, ni luz, las
chimeneas frías .... los obuses que disparaban sobre
mi, destruyendo loe techos, echando abajo las chimeneas . . .... Y, sobre todo, tantos nlfios que faltaban! . . . . Pero este afio traigo muchos juguetes: mis
canastos vieoen llenos ...... Felizmente no descansaré esta noche. Sé que hay muchos zapatlllos que
llenar. Y traigo juguetes maravillosos, todos franceses ... ,

fuerte. Es preciso que no se despierte nuestro pequeliv
mondo de abajo. Es tan dulce la alegría que llega
cuando no se la. ei,pera .... Entre tanto, sefiores kobolds, venid conmigo sobre la pendiente de los lechos;
es tiempo de comenzar á. hacer la distribución. Solo
que este afio he resueito pont:r en práctica un nuevo
pensamiento. Todo lo más hermoso que traemos, como los polichenelas dorados, los saquitos de seda repletos de bomboues, las grandes muñecas llenas de
encajes .... todo esto deseo que cai~a en los más pobres zapatitos, en las chimeneas sin fuego. en las
bohardillas fríaF, y que, por el contrario, á. las casas
dichosas arrojemos sobre el terciopelo de los tapices,
sobre las pieles pesadas, todos esos juguetillos de á.
centavo que huelen á resina y á made1a blanca.
Los GORRI0NES DE PARTS.-Muy bien, muy bienl
He aquí una hermosa idea.
Los KOBOLDs.-Perdón, pequeño soberano. Con este
nuevo sistema, los pobres serán fel1ces; pero los ricos
llorarán. Y vamos! un niño que llora no es ni rico
ni pobre: es un niño que llora; ¡y es tan t•lste ésto!
EL mos NIRO.-Adelante, adelante; yo conozco eso
mejor que vosotros.... Los pobres se maravillarán de
tocar esos juguetes complicados que les parecen tan
tentadores tras del cristal de las vidrieras y cuyo lujo dorado no aumenta nada á. su valor de juguete, á.
su gracia de entretenimiento. Y ya me parece ver á
los niños ricos, contentísimos de tener, siquiera por
una vez, títeres de 6irtón pendientes de ao hilillo,
muliecas de resorte, todas esas tentaciones de á. trece centavos que se venden en los bazares á. donde jamás hao entrado. Adelante! Hay tantas chimeneas
en París, y la noche es tan corta! ....

Es su destino iluminar: emite
luz como el noctíiuco su llama
en el instante efímero en que ama:
su espíritu er{abundo que gravita
bacía un centro abhcóndito y arcano
&amp;ólo por el dolor parece humano.
Ru

Mas el dolor su espíritu caldea
y la perenne irradiación aviva
del nimbo que en su frente centellea
anhelante cte lauws y de palmais,
se lanza trasponiendo cimas y almas,
sobre el corcel domado de la muerte.
Y como arena que el Simún levanta
en el Desierto, elévase en sus huellas

poi vo sutil de ideas y de estr~llas
que esfuman, en la uoche de la historia,
la pálida vía-láctea de la gloria.
¿ Es un Dios por ventura? De sus labios

Largo tiempo, muy largo tiempo anduvieron erran•
do las lucecitas ...... De pronto, un gallo ronco se
oyó cantar en el fondo de la obscuridad, un hilillo de
luz apuntó el ,:.lanco,día en el cielo, y en un instante la
magia de Navidad se desvaneció. La fiesta había c-:)0•
cluido. La de las casas comenzaba. Y un rmdo armonioso y dulce salló por las chimeneas junto con 'el
humo de los fuegos encendidos. Eran los gritos de
alegrí~, las risas locas de los niños que gritaban:
"Navidad! Navidad! ¡viva la Navidad! ...... " mientras que sobre los techos desiertos el sol que se
levantaba, un bello sol de !nvierno, artiticial y rosado, dejaba caer sus primeros rayos que, al reflejarse
en 13: nieve, hacían elefecto de lentejuela y nácar, de
frao¡as de oro caídas de los canastos del reyecito ... .
ALFONSO DAUDET.

brota el Verbo que deja eternamente
impreso augusto signo
en la tenaz quimera de su mente.
En torno de s·.1 frente,
sol de invisibles mundos,
circula, constelando el tirmamento,
el Zodiaco idea.! del pensamieuto.
Nada calma, ni colma, ni sujeta
su aspiración, ni el tiempo ni el espacio
ocultan ,para El lindero ó meta.
¿Quiéµ' es? ¿Decid su nombre?
¡.Su nombre? Es un poeta ....
Un dios caído condenado á hombre?

*
«Nido de árticos cisnes me parece,
en un azul estanque mi Inglaterra,&gt; ·
dijo el cantor que con los siglos crece.
De la roca en que el nido audaz se aferra
junto al frío y :.iniestro umbral del Polo,
írguese basta el zenit el regio bronce
de Shakspeare el Poeta, el Grande, el Solo.
Su asce11sión llega al punto en que es corona
de su iomóvll cabeza el Sol del Arte;
quizá el cielo natal, Je luz escaso,
esrumó su contorno en triste bruma,
no así su frente de astro sin ocaso.
Tiempo y mar, á sus piés, tóroans~ ei;puma.
Shakspeare ¿quién es? El mundo del ensueflo,
de la pasión y de la risa trágica,
en un hombre sumados, lo pequeño
Y lo gigante, en una copa mág ica
forjada en verbo humano, confundidos.
Ese es el Poeta, y es el Alma
su materia, y en ella está esculpida
su obra en que se amasan llanto y sangre,
Y amor y sumbra y luz y muerte y victa..

*

Frente al bronce británico, en el suelo
de Italia, amor del alemán y el franco,

Así en estatua retornó á Florencia
que en él proscribió un día.
ti..do lo que hay de poesía
.
en la imgustia inmortal de la Conciencia.
Pedestal de la estatua del Proscrito
es la ef.pira siniestra del In tierno;
Beatriz, una estrella en su infinito,
y Ru lira -de fierro y de g ranito,
del porvenir de Italia el nido eterno.

*
Del sentimiento eternizado en arte,
sois dos eimas de luz;~ vuestra altura
en cla)'idad los siglos se amontonan,
así como en espléndida blancura
las nieves que las cúspides coronan.
Más allá. de los soplos de la tierra,
que vuestra obra de pasión embruman,
descolláis á. la par; sois dos Iguales,
y en un solo ideal de amor se suman
vuestros dos dolorosos ideales.

*
Shakspeare á tí la admiración y el canto.
Vedlo en el campo-santo,
triste como el crepúsculo y la duda;
en su mano una vieja. calavera
se torna esfinge, y es tu esfinge muda
¡oh! destino. Y el alma desmedida
de aquel hombre pretende sorprenderte,
arrancando el secreto de la vida,
al diálogo de Hamlet con la muerte.
Sbakspeare á. tí la admiración y el canto.
A t1 que con las sienes palpitantes
de emoción, inclinado, grave y triste,
sobre el cráter de todas las pasiones,
con tu frialdad heroica descubriste,
de la noche del mal en el abis•oo,
los JineamiPntos lívidos del odio,
el miedo, blanco y de sudor cubierto,
los 0jos sin mirada del que ha muerto;
el gemido fatídico que inspira
pavor y la siniestra
risada de agonía de los antros;
el relámpago azul de los aceros,
los ayes last1 meros
del que convulso de doler espira ..... .
Y trémulo te alzabas, jadeante
de enclm&amp; del volcán que el mal encierra,
y contabas . ... Aun oye palpitante
tu eterno cuento de áolor la. tierra.
A tí la admiración. Cual tú, sublime
cantor de los amores,
ni las aves cantaron en los bosques,
ni en perfume su ser dieron las flores.
Si tu clara pupila por ternura
sobre humana, inefable, iluminada
veía al cielo, ensueño del Poeta,
del azul de ese cielo y su mirada
se formaban Desdémona y Julieta.
A tí la admiración.
Colón un dfa,
abandonó las playas espaiíolas,
á lo ignorado er:!derezó el navío,
y aparecióse América en las olas.

J eeúa

Co ntr-e r-a a.

Y tú así, britano,
c:m la infalible brújula del genio
surcaste el mar profundo
del corazón humano
y descubriste un mundo.-

C A NT,-. NUEVO .
Los viejos ideales están muertos! ....
Lloremos pur los viejos ideales,
que cayeron radiantes y triunfales
como el sol, en los pálidos desiertos
'
salpicando dt:. luz los arenales.
Los vlPjos ideales redentores
rle seres idos, y pasadas cosas
cayP.ron, mas también cual los maymes
en s.:s tumbas de nieve, hay muchas rosas
y hay lágrimas que caen sobre esas flores. '
Y del mármol, becbo arte, por sus venas
la sangre de sus venas aún circula
y esa sangre á la nueva se encadena:
d~ Venus en el peplo que se llena
y en la flotante curva cuando ondula.
Mas si es verdad que para siempre han muerto
las imágenes son de las palmeras,
'
cuando el ~ol t oca el borde del desierto:
las siluetas se alargan, colosales;
y al augusto país de las quimeras,
aún r:lan sombras los viejos ideales.
MIGtTEL E. PEREYRA.

En el álbum de la ~eñorita Julia Zárate.
¡Sin duda es e! amor tu enamoradcl
Del ensueño de Psiquis escapado,
Cerca de tí revolotea, busca
Tus ojos garzos, en su luz se ofusca
Y, de tos labios en la flor, semeja,
Al punto en que se posa,
Una fúlgida abeja
Sobre el purpúreo cáliz de una rosa!
F.ERNANGRANA.

EL SONETO.
Para Rodolfo Reyes.

Será su forma des_lumbrante y pura,
Al lento golpe del cmcel forjada;
Y como bella y reluciente e11pada
Tendrá la rima fuerza y ht rmosura.
La estrofa es gema luminosa y dura
Difícil de tallar y ser labrada
'
Mas la idea en su mold,: apri11ionada
Como el d_iamante y el metal perdura.
Han deJado en el bronce del soneto
Lope, Ileredia y Petrarca su secreto·
'
Y su fama de egregios pulidores
Atraviesa en los versos soberanos,
Como en les medallones sicilianos
El desfile triunfal de Emperadores.
EFREN REBOLLEDO,

�Domingo 2~ de J ullo de 1899

EL MUNDO.

54

LOS HOTEL68 MODERNOS DE MEXIO0.
Año VI

Tomo 11

México, Uoming0 30 de Julio de 1899.

Número 5

GRAND HOTEL DE FRANCE.-ORIZABA.-VISTA INTERIOR.

UN HOTEL MODELO.
Orizaba cuenta ya con un establecimiento para los
turistas, digno de las bellezas pintorescas y del clima delicioso de esa ciudad llamada á ser el punto de
reunión de los que buscan en los viajes desLanso, salud y recreo.
Como se ve en el grabado superior, el hotel fundado por M. Luis Leroy, es un edificio perfectamente
adecuado á su objeto. Amplio patio, corredores es-

paclosos, llenos de plantas exquisitas, distribución
cómoda de las habitaciones, con sus puertas independientes adornadas de vidrios de colores, todo contribuye á dar al bote! el aspecto más simpático.
Las piezas son amplias, los muebles flamantes y de
estilo moderno: tienen alfombras y alumbrado eléctrico y todo lo que puede desear en su alojamiento
una familia habituada al comfort.
Hay además departamento de baños, servido
con las atenciones más exquisitas. El comedor, es de
estilo moderno y bien decorado, y la cocina está bajo

gas-!
l

la dirección inmediata del dueilo del hotel, hábil
trónomo, ventajosamente conocido en su especialidad.
A mayor abundamiento las bodegas y despensa poseen
existencias que permiten al establecimiento satisfacer todas las exigencias de su clientela.
El «Grand Hotel de France&gt; está situado en lugar
céntrico, al paso de las tranvías, tiene luz eléctrica y
una dirección habilísima, pues el i::lr. Leroy y su esposa atienden personalmente á los huéspedes proporcionándoles cuantas comodidades pueden desear.

G-RAZIELLA.
CUADRO DE E t'GENIO BLAAS.

,

GRAND HOTEL DE FRA.NCE.-ORIZAB} .-RECA)IARA DEL PJ{lMER l'IiO,

•

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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