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                  <text>Domingo 10 de Septiembre de 1899.
EL MUNDO.
190

ALA MEMORIA DEL POETA JOSE MARIA BUSTILLOS.

gracia sin fin, en su resignación dolorosa, en esa
resignación, especie de embrutecimiento. con que
se entregan las almas á las grano.es de~dichas sin
remedio. Y todo ello, quizás, después de una risueña y crédula esperanza.
Gonzalo se sentía anonadado. Dernlvió al ciego
el papel sin decirle una palabra: las mil fórmulas
ele consuelo que en aquel momento acudieron á sus
labios no solamente le parecieron mezquinas, sino
irrisorias. Qui~o darle una limosna, pero un miedo absurdo de ofenderle, de echar ú perder con la
grosería del acto la nobleza del intento, le produjo
una de esas turbaeiones que tan bien conocen los
temperamentos delicados.
El viejo juzgando, ;;in eluda, aquel silencio como
una despedida, saludó amablemente y echó á andar
hacia :fuera. 'l're$ lágrimas brotaron de i,us ojos :
una bajó por el carrillo derecho, untáudo~e eu él,
hasta verderFe en la harba; otra corrió por el izquierdo, pero á la mitad del camino la detuvo el
obstáculo de una arruga, y la tercera. di;;puesta á
engrosar e,;ta última, temblaba, redonda y brillante, en el borde del párpado.
Gonzalo )ledina estaba desengañado de sí mismo. Pesaba en su conciencia. como un delito, la
facilidad con que había oh·idado Hl primera entrevista con el ciego. Juzgúbase n:o de un :fraude co-

INVERNAL;
Ya se ve de los montes sobre las cumbres
La nieve semejando blancos pena;hos,
Hay hielo de las chozas en las techumbres,
Escarcha de las peñas en los picachos.
Las flores se march itan, cierran sus broches
Al sentir el contacto del cieno aleve;
Y pálida y hermosa brilla en las noches
La luna como Inmenso globo de nieve.
Las aves entumidas piando tiritan,
Se congelan las aguas del arroyuelo, .
Los árboles sus frondas con fueria agitan,
El ambi;;ote está helado, diáfano el cielo.
¡Oh! flores predilectas de los poetas
¡,Por qué abrls hechiceras ~l cál_iz tierno?
Ya descubrí el secreto; bellas v10letas,
Sois las celosas novias del crudo invierno.
Nacéis cuando están mustias las flores todas
Para no sentir celos de sus encantos,
Y os preparáis festivas para las bodas
Ataviadas con ricos y azules mantos.
Por eso me entusias!Jlo cuando la cima
Del montecillo enhiesto de blanco viste.
•.romad, puras violetas, mi humilde rima;
¡I nvierno, á tus nupciales mi musa asiste!
MARIA

C. DE KA':'TENGELL,

GOLONDRINAS

metido ante aquellas personas, por cierto no escasas, en cuyo concepto era él hombre de corazón
compasivo. Y entre estos cosquilleos de su conciencia, sentía rn su amor propio, como punzante
alfilerazo, el conyencimiento de que, hasta allí, se
había engañado á sí miRmo, creyéndose mejor de
lo que era en realidad. No se hacía ilusiones de su
conducta futura: había comenzado por dejar partir
al ciego sin una triste peseta, y acabaría por olvidarle como la Yez anterior.
l\fas corrieron los días y el recuerdo del ciego no
se apartaba de su memoria: en ella vivía, e,·ocando con vortentoso vigor la imagen del viejo con su
roto calzado, sus miserables ropas, sus trémulas
manos, sus móviles párpados cubiertos de lágrimas ...... Lágrimas que no se sabía si eran fenómeno peculiar de la enfermedad de sus ojos ó desahogo del dolor que debía de cauf:ar en el corazón de
aquel pobre el convencimiento de su eterna ceguera.

J. G.\RCIA RODRIGUEZ.

En el azul de los cielos
y en forma sencilla y gráfica,
de la línea telegr!Hica
los alambres paralelos
un pentágrama formaban,
y sobre ellos, peregrinas,
dos amantes golondrinas
gravemente reposaban.
La una fingiendo un bemol,
y la otra un sí sostenido,
habíanse detenido,
cuando se ocultaba el sol.
A un eléctrico fanal
voló de pronto una de ellas
y, al quemar sus alas bellas,
en la bomba de cristal,
la infeliz cayó aturdida.
Su compaflera amorosa
se fué en pos de ella, afanosa,
y con queja. tan sentida
piaba y piaba sin cesar;
y 'una nifia que esto vió,
-¡Dios mío!, al punto exclamó:
¡si la pudiera ~alvar!
Un muchacho que jugando
estaba allí. se encarifia
con h piedad de la nilia,
y el poste enhiesto escalando,
y1J. llegaba placentero
al vivísimo fanal,
cuando un grave policial,
con ademán rudo y fiero,
al chicuelo hizo bajar.
Presa de intensa emoción ·
y sintiendo con razón
lai;i lágrimas asomar
A sus pupilas divinas,
se fué la oift.a hechicera
para que nadie la viera
llorar por las golondrinas.
Mas el llanto en vano, en vano,
pudo ocultar, pues lloraba,
y los ojos se enjugaba
cou el dorso d e la mano.
Esa noche no durmió,
¡Qué iba á d ormir! .... ¡Pobrecillal
Recordando la avecilla
toda la noche pasó.
Con el alba, diligente
corrió la nl:ft.a al fanal,
y al fijar en su cri~tal
los ojos, clamó doliente:
- ¡No es una sola, gran Dios!

.... ................ .... ... .

Con las alitllB abiertas
y una junto A otra, ya muertas,
estaban allí las dos.
EmLIO PACHECO,

-------•--------

Joven, llevando en el cerebro ardiente
Pensamientos risueños,
Sintiendo aletear sobre la frente
Bu!llcloso, impaciente,
El misterioso enjambre de los suenos.
Arrancando de su alma apasionada
La trova del amor dulce y secreta
Para ofrecerla á la mujer amada
Que su lira dorada
«Ado1Daba con ramos de violeta.&gt;
Así en la tumba reclluóse el bardo.
-Sol que temprano se ocultó en ocaso..:
La pálida beldad dijo: «Te aguardo,&gt;
El murmuró: «No tardo&gt;
Y ... . se murió feliz en su regazo.
Foy en su fosa lloran los amores,
Y hará ese llanto g-ermlnar las flores
Pc.rque rué de las flores el poeta,
Y su laúd, paleta
Que vistió la ilusión de mil colores.
Los genios tutulares del carií!o
Se postrarán de hinojos,
Y con sus alas de crespón y armiño
Cubrirán los despojos
Del soñador de corazón de niño.
Feliz él que vogó sobre los mares
Del mundo, en el esquife del ensueilo
Entonando cantares.
Era un proscrito quP- volvió á sus lares,
Lo llamaba ,m patria con empeño.
Brotaba el verso de su lira de oro
Impreg nado de notas celestiales
Remedando de alondras dulce coro.
Poeta, duerme mientras vierten lloro
En tu ataúd tus bellas «Inmortales.&gt;
Y en tanto que la fama lisongera
Entusiasta pregona
Tu nombre por doquiera,
Con rosas de la hermosa primavera
Te formará la Gloria una corona.
1\1ARIA C. DE KATTENGBLL.

Año VI-Tomo 11

México, Domingo 17 de ~Pptiembre de :r899.

••

TAPIZ DUCAL .
Ampliando las alas en un arco sonoro,
la hermosa cola abierta. cual panoplia oriental
cruzada de mil sab!PS con límpidos puños de oro,
bajo d negro eukaliptus está un pavo real.
La inmensa emoción pálida de una tarde de rosa
tiembla sobre las nubes solemnes de esplendor,
y soberbiamente ebria de lascivia orgullosa,
como un 8ultán el pájaro glorifica su amor.
Hay una joven blanca, que es una joven bel:a;
sueña en los moribundos éxtasis de la luz.
Tal vez sea tan blanca el alma de una estrella,
tal vez sea tao bella una perla de Ormuz.
Suena un amor de príncipe; intenso aroma exblla
cual brasa de incensarl'J, su boca de carmín.
El pájaro se a.cerca y roza con su ala
la ¡?ala de la falda de crugiente satín.
Y el amoroso pico en la boca entreabierta
se g-uarece, buscando deleites de embriaguez ... .
Ved cómo la doncella contempla el ave muerta
de amor, las alas regias tendidas á sus pies.
LEOPOLDO LuOONBS.

A UNA ACTRIZ
Es preciso que te bable con la franqueza
con que dos aves hab an dentro del nicto,
hablemos, pues, del Arte: de la Belleza
en la estatua, en el lienzo y en el sonido.

Los dos somos bohemios, los dos hermanos;
y, al conquistar serenos triunfos y palmas,
aparentamos siempre rostros ufanos
escondiendo la herida de nuestras almas.
C".láotas veces acaso traidora pena
tu razón deje obscura y enajenada,
y sintiéociote triste sobre la escena
se escape de tus labios la carcajada.
Todo artista, Se!Iora, sufre en secreto .. •• · ·
qué importan los aplausos? .. . . . . la ¡;!orla es , _
yo me rlo y sollozo con Rlgoletto
en esta miserable tragedia humana.
Adios, maga hechicera, .. . ... yo te bendigo
en estos versos-hijos de mi ternuramaüana en otro suelo piensa en tu amigo,
esclavo de tus gracias y tu hermosura.
Adios, guarda mis flores ...... y oye Y
algunas á tus plantas de diosa esparce,
y otras agrega al peso de la corona
que te ha dado la tierra de Nú!ier. de Arce.
Que te conceda el Genio que tanto adoras.
al cruzar por las sendas donde te canten,
no manos que te aplaudan atronadoras
sino manos benignas que te levanten.
JUAN B. DELGADO•

perclolf

J. OlJSA.OHS.-RetraCo del Sr. General Porfirio Dlaz.

(Wase la página 193. ¡

Número 1z

�EL MUNDO.

Domingo 17 de Septiembre de 1899. ~

Domingo 17 de Septiembre de 1899.

194

teosible de las relaciones humanas, sin relación alprestó á la excelsa causa; alguien atl~ma_ que es_ uaa guna con el medi0 y ~n las circuastanci_as, y á veembustera, que no llamó á la misa de .a L1 bertad, que ces con sacriliclo, no digamos ya de la hbertad sino.
se quedó muda é iadifereata, contemplando el suceso hasta de la dignidad personal.
---------------------------------------------- en ¡0 alto de Ja to~re; que no sirvió como clarín de Para est,is aaa.rqulstas de la cort~ia, de?ir á una
guerra, que ao llamó al primer combate. .
dama: cA. los piés de ustied,&gt; es humillarse maecesay yo me digo: bien estaba en el campanario de una riamente; el «Sabe usted que puede mandar lo que
~residente de la República. iglesia
de villorrio, domlaando las campiñas bafia1as guste,&gt; es mentir con descaro; permane~er de_ pie ande sol, Jos último:; peñachos de la arboleda, el oro ~n- te una persona respetable, es fatigars~ sm obJeto; es.
dulaate de los maizales, las ~ules y hermosas leJa•
con atención una conversación msulsa, es a.bu.
Tenemos la. honra de ofrecer al Sr. Gral. nías. Allí nadie dudaba de ella_; era dichosa porque cuchar
rrirse sin necesidad; y bien qu_i~ieran aplicar la dinaDiaz el testimonio de nuestra respetl_i~sa soñaba en un pueblo sano y vigoros0, Y porque po- mita á Jos cimientos de ese ed1ticlo estorboso y ridídía, á sus anchas, recordar lo que había vist~ una
adhesi6u, en el aniversario de su natahc10. ma!i'ina en que el alba despertó, á par de los páJaros, culo y condenar al fuego ese código tan insulso como.
ansias aladas en los corazones oprimidos. Ahora est_á absurdo.
Un examen más atento del asunto prueba que la
15 de Septiembre de 1899.
allí, junto al viejo reloj del palacio, mal puesta, cohi- Inmensa mayoría de los preceptos de la urbanidad
bida, fuera de su sitio, como una intrusa en la asi- son ó regla de blgiene ó preceptos de moral dMrau.
métrica fachada. ObJeto de curiosidad, queda allí dos y que su observancia es saludable, filantrópica y
avergonzada, nostálgica, en espera de la noc~e del
_
año en que vuelva á cantar con su voz fiaay tr1s~e, Y benéfica.
Pongamos como ejemplos los preceptos más fundaoyendo á sus crgullosas hermanas de la Catedra, al• mentales y nos cercioraremos de ello. Uno de los preborotar y aturdir á la ciudad á cada momento con ceptos más fundamentales de la urbanidad es el aseo.
Cuando á Dreyfus, después de la sentencia, le ~re: sus len'{uas charlatanas y escan:lalosas.....
Nadie debe presentarse en público, ni recibir visitas,
guntaron qu6 deseaba, él tuvo esta respuesta tru;te.
ni asist,ir á reuni,,nes si no va lavado, peinado, cepillado. Ea las ropas no debe haber polvo ni manchas,
---Uaa novela.
f t ·
quiere
*
**
El obre hombre cargado de in or umos,
ni Jodo en el calzado; la camisa albeando debe res. de los desengallos de la vida, trepando por la
Las grandes fiestas celebradas en honor del Prime1 plandecer de blancura y de pulimento: el sombrero
sa1ir
,,
fi
·Oh
Ja
realidad
es
una
Magistrado de la Nación, han tenido un eco de estu- cepillado y planchado debe ofrecer los ocho clásicos.
escala de Jacob de1 vDSUe o., '
d bTt·
carga abrumadora para las almas heridas Y e l l a- siasm0 y de admiración en toda la República.
reflejos· la cara, las manos, la.s ullas especlalmeate
En Ja capital rué especialmente inusitada la bri- deben dstentar frescura y Jimpiezg,. Este precepto
d l
'
as
í a lo he dicho otra vez Y no me cansaré llantez y Ja magalficencla. Arcos triunfales, carros de urbanidad es pura y simplemente una regla eled/:::e:riJ. sofiar es el consuelo más grande de los alegóricos, procesiones de obreros, desfile_ de escola- mental de higiene considerada en el individuo queres; por todas partes alegría y salud púbhca.
1
la observa y de alta moralidad en relación con los dees~t!!!u~~f!isttene con nosotros las crueldad~s
más uombres.
de la realidad. Nos da siempre más de lo que pdedlLa limpieza es por todo extremo saludable, ella.
**
os
mima·
hace
Jo
que
las
roa
res
*
precave de multitud de males, erupciones cutaneas.
mos· nos contenta, n
'
os
con ios niños; para tenernos en casa, par~ que non
¿Quién vencerá en esta batalla de tiples de zarzue- úlceras, granos, etc. En el polvo, el lodo y las impude él para evitarnos el tropiezo de una la? Hay para todoslosgustos. En Arbeu, Rosa Fuer- rezas de todo género, van contenidos los gérmenes.
~~da¡~~sperve~sión de un desengaño,. nos entretie- tes artista discretísima., que tiene la maestría de la de multitud de enfermedades. El desaseo y sobre tone con cuentos de hadas, nos rodea de l uguetes maral. esc~na porque no se violenta, ni languidece tampoco, do en sociedad, es tifo, viruela, esca"latina; el cólera
ue tenemos una estrella en a y que da á los personajes que interpreta todo el colom~1 bo y la peste bubónica diezman á las desaseadas.
villosos, nos asegura q
d m'Jver el caleidoscopio
rido y el realce que necesita.a, sin preocuparse de poblaciones orientales; la religión musulmana presfrente, y no se cansa nunca e
arrancar un aplauso intempestivo, con esos agr~ga- cribe las abl::ciones.
deJitse~!~'::i:~ngaíia ni es traidor mientras le so- dos y salidas de tono, que suelen tener los cóm_icos
La generalización del aseo en las personas, en laa
mos fieles Y lo preferimos á las malévolas ficciones cuando no son inteligentes y están ávidos de trmn- h1.bitaciones, en las calles, ha extirpado ó atenuado,
d la realidad. La mentira que seduce, que acaricia fos. De modo que con cler~ guliio malicl~so y pleno
eale ra no es mentira; mentira es la verdad que en- de gracia, y una voz bien timbrada y propia así para las grandes plagas que antes aislaban á la humanidad. La urbanidad, al prescribirlo, ba prestado sn
ytristece,
. g ' que desengaña. y que golpea;
mentira
¡
t es el los lánguidos cantos flamencos, como para las hir- sanción á la higiene y su colaboración al bien huma.
mal mentira la ingratitud, mentira a muer e.
vientes coplas francesas, como para las apasionadas
~te deliquio inocente recordaba yo 1;11ientras leía y sensuales romanza.., ltaliaaas, ya t,enemos una real no.
Otro ejemplo: La urbanidad prescribe la moderalos telegramas del asunto Dreyfus. El mfeliz conde- hembra, primeia tiple, que deleita y subyuga! y hace,
ción en el hablar, la sobriedad en el ademán, la conado quiere olvidarse de la vida.
cada noche crecer el número de sus partidarios.
·Qué libro pondrán en sus manos para esof ¿Acaso
La Soler: la adorable Pata, que es la gracia, la ju- rrección en la actiud. Estas exigencias tienen directa.
10;'estudios modernos tan tristes, tan dolorosos, tan ventud y la primavera de la escena, lucha por hacer atingen;la con la moral. La E&gt;ociedad se hizo para
nuevas conquistas y logra, una cosa heroica: que todo gozar y no para sufrir en ella; se acude á una visita
desconsoladores?
ó á un baile no á ser importanado, incomodado, atro.
No Dreyfus necesita de uoa novela de e11as que co- el público sea su admirador.
mo dice un crítico, se compl_azca en presentar un
Ahora, en el Principal, si se quiere una miniatura pellado, sino á gozar del trato de los demás, á re.
sentimiento como divino, inclrnar ante él_ todas las que trine como un pájaro y se mueva como una ma- crearse con la conversación, con el movimiento y con
instituciones, pasearle á través de una_serie d~ a~l_o- rip•Jsa ahí está la Rodríguez; si se quiere una tiple la vida de otros hombres. Las palabro~as, los gritos,
nes enerosas cantar con una especie de mspua- esbelt~ blaaca, con poca voz, pero con dos ojos co- los ademanes brutales, los movimient;is bruscos ofencióngberoica l~s combates que empeña Y los asaltos quetos ''lue anden traveseando por el tea~ro, ahí está den, molestan, mal t rata.a, lastiman y. por bien de to•
stlene enriquecerle con todas las fuerzas de la Ja Obregón; si se quiere .... ¿pero á dónde voy á pa- dos hay que imponer á todos la moderación.
~;:,~~~ncia ~oronarle con todas las flores de la poesía; rar? El ejército de tiples es muy numeroso y no me
Quien en nombre de la verdad, de la sinceridad 6una novel~ que pinte la vida que produce co1:110 más alcanzarían las galanterías.
de la libertad disputa en vez de discutir, ofende en
bella Y más alta que las demás; muy por encima de
Jugar de. refutar, substituye,al ademán el wanoteo, la
¿Quién vencerá en esta batalla?
tod~ las pasiones Y de todos los deberes, en una recarrera ála marcha, e1 brinco, el descoyuntamiento
ión sublime, sobre un trono donde brilla como una.
al bailEya hiere una susceptibilidad, y1.1. ofende una
uz, como un consuelo, como una esperanza y atiae
dignidad, ya maltrata ó lastima de obra, pisa, da em•
***
hacia sí todos los corazones.. • • •
pellones, rompe muebles y trastos y causa daño i\ los,
La
Compañía
de
Orrin
prepara
una
novedad,
que
y la sombra de Papá Dumas sonríe en el fondo de
con todo ahinco esperan los dilettanti: la ópera de que con él se reunea. DéJese la polémica vehementepara el parlamento ó para el club polít ico, la discumi pensamiento.
Giordano, Fedora.
sión
despiadada y testaruda para la academia clent(Esta obra, según los j ulcios europeos, es de un mofica, el ademán furibundo para la riña y el combate,.
*
dernismo
y
uaa
originalidad
notables.
Se
trata
de
**
una música bordada sobre la famosa comedia de Sar- las carreras y empellones yara el "sálvese quien pue,
Hemos vuelto á oir, después d~ un año de silencio dou. La lírica teatral comieaia á ennoblecer la época da.'' En sociedad no se va á salvar á la patria ai á hala campana dP. la Indepeadenc1a. La que vtno en presente. El frac adquiere majestad y elevación. Ve- cer apostolados, sino á esparcir el ánimo, á gozar yi
prodigar momentos de placer y la moral y h urbl•
roceslón cívica, hace buen ti_empo, engulr~aldada remos . ... . .
nidad están de acuerdo en las reglas que para lo-~e rosas y seguida de un corteJO de magaateo, la ~ue
grarlo han de observar!se.
cruzó Ja ciudad al compás de una marcha her01c~,
compuesta expresamente para ella, la que ascendió
Un anfitrión que vertiera acíbar en la copa, distrl•
ante Ja muchedumbre basta colocarse sob~e el balcón
buyera moscas en el ragout, adornara la mesa con cacentral de Palacio y fué saludarla con dianas y dl1:1laveras y canillas é instalara pebeteros con asufre,.
cursos, y circuida por la noche, de ~n ~splendoro~o
sería tac:ado de envenenador y de malvado. Eo la
círculo de fuego, y cop!ada en los periódicos con _luJO
musa la higiene, la moral y la etiqueta se adunan
de pormenores, cantada por Juan Mateos, corte3ada
para prescribir el modo y forma de comer en sooleor los principales hombres de Estado, acaba d: todad sin despertar náuseas excitando el apetito Y Ja.
~ar la hora que nos entusiasma, las 0~1;e del 1? de
digestión de los comensales y procurando no les
Septiembre, y la catarata humana vol vio á he!vir lomal el banquete. En esos principios está construida
camente por abajo de su bronce sagrado, curiosa de
toda la etiqueta de la mesa.
Y L~ MORAL.
verla y de oírla y con el vago anbelo ?e que al volcar
Debe comerse espacio, porque a..&lt;;í se gusta, se mas•
sobre Ja multltad su voz broaca y vibrante, despertica y se digiere mejor; se debe comer y sobre todc&gt;
tara Jas energía., dormidas. Sus campa~adas son coLos espíritus superficiales y poco d¡i.dos al estudio reber con moderación por ser eso vano y por evitar
mo una épica narración de nues~ras glorias: sus repi- y al
análisis de los hechos familiares y comunes, es- las consecuencias morales de la ero briaguez; no debeques suenan como himnos de tnun~o; cada nota que tán muy
inclinados á creer que las reglas de la urba- mancharse el mantel ni dejar el rocío de las sai.
se expande en el aire es como el JatidQ de un corazón nidad revisten
un carácter arbitrario y caprichoso, ea los labios ó el bigote para no inspirar asco; el 1IIO
de héroe.
que
impera
en
ellas un convencionalismo extrava- del cubierto quita al acto de comer mucho de lo qae
1
y para ver y oír esa simbólica c~mpana, aiio por gante y que su única
de ser y el fundamento tiene de animal y de repugnante. Llevar el cucbll e&gt;
aiio, el pueblo curioso llega _á hench_ir la plaza, y sin- en que descansan es elra;.ón
á la bo~a es peligroso v sucio, lo es Igualmente mecapricho
de
un
momento
getiéndose estrecho en el ampho cuadrilátero, se desbor- neralizado por la imitación y perpetuado por la cos- terse el dedo en la nariz, sonar la boca al mastlCll't
da or Jas calles cercanas, como el agua que se sale
escupir, etc.
-•
del~auce, ó bien se encarama á cuanto ofrece un apo- tumbre.
En este caso se ve cómo basta en sus más inslr;-•
Creer esto y rebelarse contra las reglas de la corteo, un saliente, un sitio vacío: las tazas de las fuensía es todo uno. Los espiritu.s f u.ertes, los crit.erios inde- ficantes pormenores la moral y la higiene apoylll 1
ies, las copas de las árboles, las cornisas de las casas, pendientes
se sublevan á la sola lrlea de que se les im- sancionan la urbanidad.
el pa~io de la. catedral ....
Los rebeldes preguntan. ;Por qué ao me be de~
pongan
actitu1es,
movlmieatos, frases con el carácSin embargo, á pesar de esta espontánea ~enerade gratuitas y obligatorias, sin razón de ser, sin car si me pica? ¿Por qué no be de tomarme el ple "t
ción no falta quien, asaltado por la duda, diga que ter
me place? ¿Por qué no he de comerme las ulllll
no ~nemos certidumbre del servicio que la campana utilidad práctica, sin '}()nexión aparente con el fin os-

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

LA SE:MANA

f

ta Urbanidad, la Higiene

ca•

••

EL MUNDO

me agrada? ¿A quién perjudico con ello y qué mal
U' en todo eso1 Hay uao Y muy grave: el hombre
-4 medida que se civillza se hace más delicado y más
sensible; un hecho cualquiera susci~a en él por aso~laelón Ideas accesorias que suelen ser malsanas 6
Inmorales ó por lo menos despertar otras de carácter
repugnante; un hombre que se rasca aate un ,¡alvaje
00 despierta Ideas asociadas ni produce repugnancia;

195

lo que es más: después de aceptado el sacrificio el do, porque agrava su crimen y confirma la monsdolor que nos produce tiene algo consolador ......' Y truosidad.
cua~do ya la tempestad es pasada, el recuerdo de lo
Y es tal la fatalidad con que todas las fuerzas husurrido se ostenta como cicatriz gloriosa y se siente manas trabajan en el sentido de hacer del género
orgulloso al decir: cr.on mis brazos be logrado soste- humano uaa vasta unión de pueblos, que basta la
ner á estos seres :iueridos; me deben la vida, no uaa guerra misma, queriendo contrariar ese resultado le
vez Y por el azar de la naturaleza, sino cien veces, sirve á su pesar, acercando entre sí á los mismos puemll 1•~ces, por mi esfuerzo, por mis desvelos, por mis blos que tratan de destruirse. Este hecho de la hisante hombres civilizados se suscita la idea de un in- coog-oJas y angustias.&gt;
toria ha dado lugar á la doctrina que ba visto en la
-,cro repugnante, de uaa erupc:ón asquerosa, de un
1'.Uás vale--dice ei personaje de Tolstoi,-más vaestado de des'.lseo y hay que evitar causar esas impre- !e pas'l.r hambre y sed, ser espulsado de la casa por guerra un elemento de civtlizaclóo, como podría poseerlo también la peste, el Incendio, el tormento, que
,a1ooes.
rnsolvente; val~_ más encontrarse en J,¡ calle, privado
La mitad de la urbanidad está contenida en este de todo, que vivir en una certidumbre dolorosa ro son causa ocasional de reconstrucciones nuevas, más
.aolo precepto: Xo Inspirar repugnancia;---precep- una soledad ~onti~ua, en un disgusto, que turb~ la bellas y perfectas que las obras desaparecidas.
En ese sentido negativo, la tiranía misma, la intoto higiénico, si los hay, por cuaato á que la sangre, pervierte 1c.s sentidos y acaba por empujarle
ler,mcia, las preocupaciones del fanatismo, han con,impresión de repugnancia interrumpe ó trastorna á uno al abismo.&gt;
tribuido al cruzamiento y enlace de las naciones, por
la digestión, ocasiona náuseas y vértigos y otros camlas emigraciones y proscripciones á que han dado Jubios orgánicos perniciosos-y precepto moral, porque
gar. La tiranía de Carlos I de Inglaterra, tiene gran
la repugaaacia es un sufrimiento de los más desagraparte ea la población y el vilización de la América del
&lt;lables, y nadie debe 1afligirlo á aadie.
Norte. Las persecuciones de los hugonotes han dado
Los rebeldes á la urbanidad prueban UP sentido
un impulso á la industria inglesa.
moral deplorable y un sentido higiénico extraviado;
Ya bemos dicho que .Alberico Gentlle y Hugo Gro(A PROPOSITO DE LA CONFERENCIA DE LA IlAYA).
la urbanidad nace y se impoa., con la ilustración del
cio ao s&lt;.rfan los autores del derecho de gentes mohombre, con su mejor inteligencia de la vida y de sus
derno, sin el destierro que los sacó de Italia y Holanverdaderos intereses; lejos de ser una farsa insulsa y
¡Abolir la guei·ra! Utopía. Es como abolir el Cl'i- da para habitar lares extranjeros. La moderna polí.in simple paso de baile, es una garantía de salud, de
t ica de unión eatre Inglaterra y Franela no
dignidad, de bienestar y de virtud, y sólo con su es- men, como abolir la vma.
La guerra como crimen, Yivirá como el hombre; la sería tal vez un hecho, hoy día, si largos años de emitricta observancia es posible y es grata la vida social.
guerra como pena de ese crimen, no será meaos du- gración ea Ingiaterra ao hubieran hecho de Naporadera que el hombre.
león III el más iaglesado de todos los franceses.
¿Qué hacer á su respecto? En calidad de pena suaTizarla según el nuevo derecbo peaal común: ea caliIY
dad de crimen, prevenirlo como á lo común de los
crimeoes, por la educación del géaero humaao.
Pero ¿qué causa pondrá principalmente fia á la reEsta educación se hace por sí misma. La operan petición de la guerra eatre nación y a ación? La misl~s cosas, la ayudan los libros y las doctrinas, la con- ma que ha disminuido las rlllas y peleas entre los
firman las necesidades del hombre ci vlllzado.
particulares de un mismo Estado; el establecimiento
No será de resultas de la idea más ó meaos justa de tribunales substituidos á las partes para lá decique se baga de la guerra, que ella se hará menos fre- sión de sus diferencias.
'IJN RETRATO DEL GENERAL DIAZ cuente.
El criminal ordinario no delinque pc,r un
¿ Qué circunstancias bao preparado y facilitado el
error de su espíritu en el modo de evitar el hecho establecimiento de los tribunales interiores de cada
POR J. CUSACHS.
criminal: las más veces sabe que es criminal; el la- Est,ad;i1 La coosolldacióo del país en un cuerpo de
En la casa Pellandlni se encuentra en pública drón sabe siempre que el robo es crimen, y jamás ro- nación, bajo un gobierno común y central para to-ei:blblción un magnífico retrato del señor General ba porque piense que el robar es honesto. El crimen do él.
Este mismo será el camiao que conduzca á la asoDíaz, queal propio tiempo que es una obra de arte se impone á su conducta por uaa situación violenta
_pletórico, como composición y como ejecución, tiene y triste, por un vicio, por un odio. Bastaría una si - ciación de las naciones que forman el pueblo mundo
tuación opuesta para que el crimen dejase de ocurrir. á la adquisición de los tribunales que han de subs:
un notable parecido con nuestro Primer MagisEl crimen de la guerra no difiere de los otros en su tltuir á las naciones beligerantes en la decisión de
trado.
Hay que advertir que el pintor español Cusacbs, manera de producirse. Los soberanos se abstendrán sus contiendas.
.Así, todo lo que conduzca á suprimir las distancias
naturalmente, no contó para ejecutar el cuadro á de cometerlo á medida que otra situación más feliz
,que nos referimos más que con fotografías del ilustre de las naciones Je de lo que su ambición pedía á las y barreras que estorban á los pueblos acercarse y forcaudillo que está al frente de los destinos de nuestra guerras; á medida que la economía polftica les de lo mar un cuerpo de asociación general, tendrá por repatria, lo que á todas luces hace más meritorio el per- que antes les daba la conquista, es dech, el robo in- sultado disminuir la repetición de las guerras interternacional; á medida que el miedo al desprecio del nacionales basta extinguirlas ó disminuirlas á lo metecto parecido.
Nuestros dlarics han descrito ya ampllameate el mundo les haga abstenerse de hacer lo que es despre- nos.
Cread el pueblo internacional, ó mejor dicho, de-cuadro en cuestión, y hoy ofrecemos á nuestros lec- ciable y ominoso.
jadle nacer y crecer por sí mismo, en virtud de Jaley
tores una exacta reproducción de él.
II
que os hace crecerá vos mismo, y el derecho interDebemos agregar que el tratamiento del cuadro
nacional ~mo ley vi va, estará formada por sí mismo,
'88 distingue por una sencillez que sólo es dable doLa guerra no será abolida del todo; pero llegará á
minará los verdaderos maestros, como lo es á no du- ser menos frecuente, menos durable, menos general, y con solo eso. Cuando vacfais un líquido en una
fuente, no tenéis necesidad de ocuparos de su nivel·
darlo el eminente Cusachs, de uai versal nombradía menos cruel y desastrosa.
él mismo se cu-ida de eso, y se nivela mejor que 1~
-en su especialidad de pintor de asuntos militares.
Ya lo es hoy mismo en comparación de tiempos pa- haría el primer geómetra. La humanidad es como ese
sados, y no hay por qué dudar de quP. las causas que líq'.liJo. Donde quiera que derraméis grandes porciola han modllicado basta aquí, sigan obrando en lo nes de ella, la ~e•éls nivelarse por sí misma, según
venidero en el mismo sentido de mejorar; como se esa ley de gravitación moral que se llama el derecho.
EL PRELUDIO DE CHOPIN.
ha.o cambiado las penas, como los crlmenes se han Antes de darse cuenta del derecho, ya el derecho la
Con este título ba publicado recientemente uaa hecho menos frecuentes con los progresos de la ci vi- gobierna, como se pára y camina el hombre en dos
novela el hijo del céleb:e escritor ruso León Tolstoi. lización.
pies antes de tener idea de la dinámica.
Ese cambio estaría lejos de realizarse si su ejecu.El Preludio de Ohopin es un elocuente alegato en faAs~, dejad que trabajen en el sentido de una orgavor del matrimonio, así como la novela ae su padre ción estuviese encomendada á los guerreros, es decir, nización iateroacioaal del género humano los siguienLa 8&lt;&gt;nata de Kreutze¡-, es un violento ataque al ma- á los soberanos. Ellos al contrario, están ocupados tes elementos conducentes á esa organización esponen fomentar las invenciones de máquinas y procede- tánea.
trimonio.
Al hablar de este nuevo libro, dice el célebre críti- res de guerra más y más destructores.
Primero. El cristianismo y su propagación, si no
No son la política ni la diplomacia las que han de como dogma. al menos como doctrina moral. El de-co espal!ol Zeda:
Cuando el hombre ba llegado á su madurez y tiene sacar á los pueblos; de su aislamiento para rormar esa recho no e~cli.:ye á los mabometaaos, ni á los hijos
ya trazado el rumbo de su vida, el matrimonio, lejos sociedad de pueblos que se llama el género humano. de Confuc10; son ellos, al contrario, los que excluyen,
-de ser una traba, es un estímulo poderoso á sus am- Serán los intereses y las necesiJades de la civiliza- pues es un hecho que son los pueblos cristianos los
biciones y á sus legítimos deseos de prosperidad. El ción de los pueblos mismos, como ha sucedido hasta que han dado á conocer basta hoy el derecho internacional moderno.
•
-que más y el que menos de los humanos es algo pere• aquí.
Desde luego el comercio, industria esencialmente
ZOSO¡ el trabajo es una maldición ...... «Con el suLa moral cristiana no necesita más que una cosa
-dor de tu frente ganarás el pan,&gt; dijo el Creador, y iateraacional que hace de más en más solidarios los para completar la conquista del mundo, en el sentido
para cumplir con relativa conformidad este casti- intereses, el ble11estar y la seguridad de las naciones. de su amalgama; -que la desarméis de todo instruEl -:omercio es el pacificador del mundo.
,go, son menester mucbas y poderosas causas.
mento de ,·lolencla y la dejéis sus armas naturales
Luego, las vías de .::omunicación y las comunica- que son la libertad, la persuaelón, la belleza.---Un sa:
El ~ombre casado no lucha por él solo, lucha por
clones que el comercio crea y necesita para su labor cerdote de Jesucristo, armado de callones rayados y
•'BQ muJer y sus hijos. Cuaado desfallece, mira en torno suyo, y sus brazos ó su inteligencia cobran nuevo de asimilación.
fu,iles de Cbassep?t para imponer uaa ley que se imLuego, la libertad, es decir, la intervención de ca- pone por rn propio encant::,, es cuando menos un
'Vigor. ¡Cuántas bumillaclones no se sufre y cuántos
-quebrantos no se soportan pensando, no en nosotr1-s da estado en la gestión de sus negocios y gobierno error que aleja al mundo de la c:mstltución de su
'81no en los seres '}Ue de nosotros depeadenl ... . .. Y de sus destinos, que basta por sí sola para que les unidad. Para coa vencer al mundo de la belleza de la
luego que solamente son grandes y nobles las obras pueblos no decreten la efusión de su propia saagre y Yenus del Capitolio, no bao sido necesarias las pe-qne Re nacen para el porvenir. . . . Estas son las úni- de sus prop!os cauda!es.
nas del iatlerno y de la inquisición, ni Maquiavelo
Pero, sobre todo el agente más poderoso de la p!lz, ha tenido que sujerlr el menor lnventv á la tiranía
cas duraderas . . . . como que las hacemos pensando
es la neutralidad, fenómeno moderno que no conocie- para Imponer á los ojos la belleza de la Venus de Mé-en nuestros hijos.
el matrhnoaio es estimulo de la v!da, no sólo del ron los antiguos; cuando Roma era el mundo, no ha- dlcls.
Dad á leer el Evangelio á un hombre de sentido
h1duo, sino de la sociedad, es también el único bía neutrales si Roma estaba en guerra.
&lt;'Omúa; y si no corren de sus ojos esas dulces lágri:uerto tranquilo de la (,Xisteacla. A la puerta de un
III
mas que hace verter la más sublime unción, la más
ogar formado por el amor y mantenido por el tra•
alta y noble poesía, decid que ese hombre no tiene
!-Jo, parece que los cuidados y las Inquietudes se deSe babia con cierto pavor por el ponenlr del muu- alma ó carece de un sentido, pues ni Rafael, ni el Tiienen, como las furias que perseguían á Orestes, se
-e:itenían en el vestíbulo del templo. Y cuando las do de los inventos de máquinas de destrucción, que ciano, ni Miguel Angel, han dado á Jesús la belleza
d amina.des descargan sobre esos bogares, cuando la ba~e cada día el arte de la guerra; pero se olvida que que tiene su doctrina por sí misma. Conquistando á
~~ha Y la mala suerte se desencadenan sobre ellos, la paz es menos fértil en conquistas é Invenciones los conquistadores del mundo, el cristianismo ha pro,.
a entonces el esposo y la esposa, rodeados de que hacen de la guerra una eventualidad más y más bado ser la moral de los hombres Ubres, pues los gerhijos, encuentran fuerzas para luchar y bríos tmpo8ible.
manos han encontrado en él la expres!ón y la !órmu.
Con sus inventos la guerra Be suicida en cierto mo- la de r,us instintos de libertad nativa.
Bacrificarse f alientos para no desfallecer . ... Y

ABOLICION DE LA GUERRA.

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----------------

tni

:a

�D_o~l!3go _17 de Septiembre de 1899.
EL MUNDO.

ble acepción del vocablo. Picquart tenía tod1Js los
motivos para no obrar por cuenta propia, pues pertenece á un país en que el hom.:;re se entrega á una pa:stón general, á un partido,. á una clase, sin reservas
personales, y por su profesión. por su situación espe·clal-en el Estado Mayor, estaba ,Jamado á hacer esa
fatal y fructuosa re~uncia de las propias convicciones en beneficio de intereses superiores indiscutible'!
,segdn la teoría del Estado que priva en ciertos pa{

196

ses.

Pero Plcquart es antes qu~ fra~cés y antes que sol-

-dado, hombre moral, de cooCieocia serena exio-ente·
-cuando crey_ó en la culpabilida_d de Dr¡,yfus, ~plau:
dló el veredicto conJenatorlo. s10 piedad para el reo·
,cuando creyó en su inocencia, hizo la revisión, po:
ntendo en esa obra toda la impasible energía que los
hombres de voluntad emplean en sus actos cuando la

1117

EL MUNDO.

Domingo 17 de Septiembre de 1899.

t

oc:1 nt~guo jefe de la oficina de informes secretos
to P 1a ar,:a de _los tPstigos el jueves 1 ¡ de Agos:
tó/ s \te1timomo fué una exposición precisa y me. icab e os hechos en que se basaba su opinión
f avora le á Dreyfus.
noDteíl? de sí mismo, el teniente Coronel Picquart
ó em ª &lt;1ue sus palabras se perdiesen en la atm sfera fü~l salón. Como todos los hombres que son
una autoridad, las dejaba caer una á una sin bus
fªr efectos; el auditorio la:, escucbaba con' atención·
as avaloraba, se sentía arrastrado por ellas en ei
curso de la ai:gumentación que la inspiración del alma de aquel ¡usto hacía elocuente.

~nvlcclón los imp.:.lsa.

Sucedió al anterior el arzobispo de Nlcnsia, quien
con el nombre ele Esteban Pedro X ocupó la sedebasta hace mes y medio que murió.
El nuevo Patriarca será recibido en audiencia por
el s_ultán tan luego como se promulgue el decreto impenal.

LOS DESORDENES DE PARIS.
El Sr. Guerin sigue en su fortaleza de la calle de
Cbabrol, observando á l&gt;\ po1icía que lo vio-ila á su
vez_. ... sin impedí, que los amigos y partid;rlos del
f~r~oso rebe!?e le enví~n. de las casas fronteras, poco
v_1~1ladas, nveres sulic1entes para resistir el larg0s1t10.
Ultimamente ha sobrevenido una cnmp'icacióo que
pnede ent orpeüer los propó_,itus 1.:ómicu-1Jero1cos del

Los OBISPOS C'ATOLICOS ARJIIENIOS REUNIDOS EN SINODO PARA EL NOl1BRAMIE;s-TO DEL NUEVO P.1.TRIARC ,\ ,

La figura de este hombre es la misma en todas las
1lirounstancias. En su oticma del Estado Mayor 1 en
lacát.edra en que enseñaba topografía, en Africa, peraeguldo Y ccnctenado á . muerte por sus jefes, en la
prisión de Cherche ~id1; insultado por Esterbazy, en
su duelo con Henry, siempre es el mismo: un impasible
·que no tiembla, q Je no se exalta, que no se abate.....
Y cuando el partido de la revisión derroca un mi:lsterlo, forma otro, obtiene la sentencia de la Corte
: Casación y Picquart sale de su celda, el bravo teente C?ronel no pierde la cabeza: comparece ante
1conce¡o de Reunes como ante los jueces que vieron
~u propia causa, como iría ante el pelotón si Jo con...~~ran á muerte, imperturbal)le; ni abatido ni
-.......ello.so.
'

!

PICQUAR'.l' RINDE eu DECLARACION ANTE EL CoNSEJO DE RENNES.
r:::. Segundo. Después del cristianismo que ha ense-

ñado á los pueblos modernos á considerarse como una
familia de hermanos, nacidos de un padre común,
ningún elemento ha trabajado más activa y eficazmente en la unión del género humano como el comercio, que une á los pueblos en el interés común de
alimentarse, de vestirse, de mejorarse, de defenderse
del mal físico, de gozar, de vivir vida confortable y
civilizada_ El comercio ha hecho sentir á los pueblos, antes que se d~n cuenta de elle, que la unión
&lt;le todos ellos multiplica el poder y la importancia
de cada uno por el número de sus contactos internacionales.
El comercio es el principal creador. del derecho internacional, como construc~or incomparable de la
unidad y mancomunidad del género humano.
El 'ha creado á AJbérico Gentlle y á Grocio, inspirados por Inglaterra y Holanda, los dus pueblos
más internacionales de la tierra por su rol de mensajeros y ::onductort!S de las nac:ones.

El derecho de gentes moderno, como hecho vivo y
como ciencia, ha nacido en el siglo XVI, siglo de las
empresas gigantescas del comercio, de los grandes
descubrimientos geográficos, de los grandes viajes,
de las grandes y colosales empresas de emigración y
de colonización de los pueblos civilizados de la Europa en los mundo~ desconocidus hasta ento;ices.
Esas conquistas del genio del hombre en el sentido
de la concentración del género humano, han sido
preparadas y servidas por otras tantas que han hecho en el dominio de las ciencias los CopérniC•)S, Galileo, Newton, Colón, Vasco de Gama, etc.
Poniendo al mundo en el camtno de su consolidación por la acción de sus instituciones sociales y necesidades recíprocas, estas ciencias han preparado la
materia vi va, el hecbo palpitante del derecho internacional, que es la organización del género hu ruano
en una vast'3. asociación de todos los pueblos que lo
forman.
El comercio, que La realizado hast,a. hoy las aspira-

ciones del cristianismo y de la ciencia, será el que
trabaje en lo futuro eri el complemento ó coronamiento de la civilización moderna, que no será más que
una semi-civilizaciqn, milmtras no exista un meillO
por el cual pueda _la soberanía del género humano
ejercer su intervención en el desenlace y arreglo de
los conflictos parciales, dejados hoy á la pasión Y i la
arbitrariedad de cada parte interesada en desconocer
y violar el ctn,recho de su contraparte.

EL TENIENTE CORONEL PICQUART·
Est-? notable tes ti o-o, factor principal de la rerlsió:;
es no sólo una figur~ en el proceso, es una figura ,
la época. De él se ha dicho como supremo doglO·
«éste es un bombre.&gt;
Y Jo es en la más amplia y también en la más llOl

Juuo GuERIN, JEFE DE LOS .ANTISEMITAS
FORTIFICADOS EN LA CALLE CHABROL.

El nuevo Patriarca de ..i_rwenia.

Sr. Guerin y dar al traste con su empresa· la fiebre
se h~ enseñoreado del cuartel de los aritise'mitas ....
Mientras el farsante Guerlh hacía guardia en el
tejad? del d'uerte Chabrol,&gt; el Sr. Sebastián Faure
am_otrnaba á las turbas. Ya el cable nos dijo qué Jina¡e de horrores cometieron esos energúmenos en su
asalto á la iglei,ia de San josé, asolada por los revoltosos,. co~o se ~e en nuestro ¡!rabado.
Ep1sod10 cur1oso: á 1íltimas fechas intentaron un
nuevo asalto á la misma iglesia, pero ó los asaltantes
er~n pocos ó el clero no estaba en disposición de sufnr ot~o atentado, y para impedirlo armó de un fusil
al sac~1stán de la iglesia, el cual dispersó la fuerza
enemiga poméodola en vertigino'la fuga.

La muerte del P~trlarca Este_ban P¿dro X dejó vacante_ el trono patriarcal armemo-católico. Los quince obispos que rep_resentan las diócesis del imperh
Otomano, ¡¡e reumeron en sínodo para elegir al nuevo titular, lo que hicieron pocos días ha.
El prelado que reunió la mayoría de vutos es MonSE'ñor Emanueliano, quien bajo el nombre de Pedro
XI fué solemnemente proclamado Patriarca de los
armenios católicos. Recibida la noticia del nombra.
miento en el Vaticano, S. 8. León XII1 lo ratificó.
La comunidad a.rmenlo-católlca fué fl::ndada en
Turquía hace más de ciento cincuenta años, pero hasta 1827 se constituyó oficialmente, separándose de
la comunidad armenio-grei?orlana. • El primer jefe
fué Monseñor Nouridjian,
quien llevó el título de Arzobispo de los armenios -católicos.
En 1831 se promulgó un
firmán imperial que creó
la dignidad de patriarca.
Junto á esta dignidad existía la de jefe e11piritual de
la iglt'lia armenia, el cual
era un arzobispo titulado
Cathólicos de Cilicia que
reconocía la supremacía papal. El Catbólicos residía
en el Libauo y su cargo era
vitalicio.
El año de 1866 el Patriarca Hassoun unió á su dignidad la de Cattólicos; pero el al'lo siguiente la bula
Re•1ersa1"US originó una escición en la comunidad y el
Patr larca se retiró á Roma,
en donde murió después de
CASA DE LA CALLE CHABROL EN p ARIS, DONDE SE HA l!'ORTIFICADO
haber sido hecho cardenal.
GUERIN.

�Domingo 17 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

198

EL MU NDO.

199

~

La columna á la Independencia, erigida en 1822 y
bra del célebre Tres Guerras es po&lt;.0 conocida, por
fo que creemos de interés publicar el grabado que la
e rtlSenta. Narla diremos del mérito de ese monu~!nto ni de su hermosa significación en la época en
ue fué levantado, palpitantes aun los recuerdos de
guerra libertadora en uno de los lugares en que se
s~ntleron los primeros estremecimientos de vida independiente.
En el S,mtuario de Atotonilco el Grande tomó Hidalgo el pendón que sirvió de signo de alianza y 11berr.ad á los primeros com bat,ientes de la Patria. Hoy
se conserva ese estandarte en el Museo de Art illeria que atesora tantas reliquias históricas en E.us salones.
La cas&lt;L del sub--delegado y del h éroe Abasolo en el
pueblo r!e Dolores son históricas. Allí se derramó,
como es.sabido, la primera sangre al iniciarse la revolución de 1810. Mas no sólo guardan ese recuerdo;
son un test imonio de la miseria del pueblo y de la
cruel explotación de sus trabajos en la época virreinal. Cuentan las viejas crónicas que esas casas se hicieron por miserables operarios que sólo recibían en
pago de su rudo t rabajo, una pieza de pan negro y
un pui'lado de maíz .. . .. .

¡

El Puente ae Salvatierrav la Roca del Venadito.
En Septiembre de 1811 salió Castillo y Bustamante de Valladolid en persecución del f}abecilla insurgente Muñiz.
Librada una sangrienta batalla,los independientes
fueron derrotados, coosuwando esa derrota Iturbide,
al frente de su caballería.
En el mismo lugar de la batalla que se ve en nuestro grabado fuerun inhumanamente f usilados tresclentGs prislooer,,s.
Se recordará que Mina, el intrépido caudillo espai'lo! y t:l mexicano D. Pedro Moreno, llegaron en ia
mailana del 26 de Octubre de 1817 á la Hacienda de

ALHONDIGA DE GRANADITAS. ANGULO EN QUE SE CLA VU LA CABEZA DE f-II::&gt;ALGO.

la Tlachiquera. Acompaiíábanlos D. Pascual Moreno,
hermano de D. Pedro, y algunos oticlales que ei,caparon de las matanzas del Sombrero.
Muchos dlas de fatigas llevaban ya los jefes insurgentes; el cansancio los dominó y se retiraron á dormir esa noche en las trojes del rancho del Venadito,
situado en terrenos de la Tlacbiquera.
Orrantia venia siguiendo los pasos de Mina, y en

Mina contestó con entereza y entonces el iracundo
español le dló dos ciotarazo11, que iw,piraron á Mina
estas nobles palabrai;:
«Siento haber caído prisionero; pero este infortunio es mucho más amargo para mi, por estar en manos de un hombre que no respeta el nuwbre español,
ni el carácter de soldado.&gt; Habe querido negar la autenticidad de la frase de Mina, pero quieu conozca.

LA IGLESIA DE S AN JOSE (PARIS) SAQUEADA POR LOS ANARQUISTAS.

Recuerdos de la

l

CASA CURALj B.ABI'l.ACION DEL SR. HIDALGO
EN DuLOliE•.

Ü.ASAS DEL SUB-DELEGADO Y DEL HEROE ABASOLC.
EN DOLORES.

Independencia.

llm,tramos esta edición
de nuestro semanario con
algunos g rabados de la epo•
de la Independencia.
Es el primero de ellos el
que representa el estudio
del Padre de la independencia en la casa cural de
Dolores; tiene de p,nticula.r y g rato para los mexicanos el que están allí reu nidos los objetos de uso
diario del Sr. Hidalga. Toda una época se revela en
esa habitación bumide,austera, de cura de almas; se
comprende al verla que un
hombre superior, tenido
en mucho por el clero alto y en más por la socia.
dad, preocupado pür altas
ideas de regeneración en
prPsencia de la mezquina
condición de la colonia,
viviese torturado en aquella celda, hecha para al•
bergar el embrutecimiento
y el eplcureismo de un cura vulgar, bien cebado y
bien provisto de rentas. Si
es grande Hidalgo en la lucha, es más grande en la silenciosa labor de gestación
de su obra: el que lo admire, lo admirara mucho más
en sus fecundas vigilias
consagradas á la meditación que en los moment(IS
apocalípticos de la matanza.
Presentamos también á
nuestro,; lectores un'\ vlst a
del conocido edificio de la
Albóndiga de Granaditas,
visto por el lado en donde
fué clavada la cabeza de
Hidalgo, condenado como
se sabe por la brutalidaci
virreinal escarnio póstumo en ese lugar que es boy
objeto de la veneración de
todos los mexicanos.

ROCA DEL VENADITO EN LA QUE FUE MUERTO EL JEFE INSURGENTE
D. !'EDRO MORENO.

S.ANT'C'ARJO DE ATOTONILCO EL GRANDE, EN DONDE EL SR. HIDALGO
TOM ú LA IMAGEN QUE SlltvlO DE PJ!.NDON A L OS I NSURGENTES.

la madrugada del 27 llegó al lugar en que estaba el
héroe, mandando que ciento veinte dragones avanzasen al golpe para impedir la fuga de los jefes independientes.
D. Pedro Moreno percibió el rumor de los caballos
enemigos, levantóse violentamente y t omando su espada huyó á una cañada que está cerca de las trojes; el criado que lo acompañ'aba volvió para traer los
caballos, pero habiéndolo aprehendido los enemigos,
á fuerza de amenazas les dijo el Jugar en que estaba
su amo. Dirlgiéronse á él al gunos oficiales y soldados
de Orrantia, trabándose un combate sangriento: Moreno, sin otra arma que su espada, se defendió con
valor be1 oico. Los realistas querían llevárselo vivo,
pero al ver su resistencia dispararon contra él.
Recibió un balazo en la cabeza y cayó cubierto de
sangre. Los soldados le cortaron la cabeza lleváodo .
sela á Oran tia, el cual la envió como trofeo al Brigadier Negrete.
Asi murió Don Pedro More&gt;::Jo en el lugar que se ve
en nuestro grabado.
Entretanto Mina había huido también, sin casaca
y sin armas. Quiso r·e unir á los suyos, pero fueron
vanos srs esfuerzos. Todos habían escapado. Fué
aprehendido por uno de los dragones alli apostados
por Orrantia y atado con fuerte!. ligaduras. se le llevó
á la presencia de er,te jefe,quien •·olvidandolos fueros
de la desgracia,'' como dice un historiador, insultó cobardemente al prision8ro llamándole mal español y
traidor á su rey.
P UENTE DE SALVATIERRA,
ESl'UDIO DEL

SR.

HIDALGO EN SU CASA DE DOLORES,

¡
·
..

MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA, OBRA DE TRES
GUEltRAS Y ERIGIDA EN ÜELAYA EN 1822.

�Domingo 17 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

2J O

l)omtngc 17 de Septiembre de 1899

EL MUNDO.

RETRATOS AUTENTICOS.

DE UN DISCURSO
Pr~nunc'ado el 1R de Sepuemt,re de 1805, en el
campamento de "[A s,,.
b•na," junto l\ Acapulro,
J or encargo de la Junta
patriótica de la ml•ma
ciudad, que con la pob•a•
rión se babia translada~ei~.expnsado campa-

RA.YON.

ALLENDE.

ALDAMA..
Ic,s antecedentes del noble joven, reconocerá el gran
corazón que alentó en él toj a su vida.
Don Jo&amp;é María Liceaga, Don Pascual Moreno y
otros compañeros de Mina huyeron, los demás fueron
muertos en aquel sitio trágico. Pudo salvar la vida
el duP.i1o de la hacienda, ::i1. Herrera, quien conducido á Irapuato, se fingió !eco durante varios ai1os para
no i;er ejecutado.
Mina fué llevado á Silao y de ese lugar á Irapuato. Pusiéronle grillos en los piés; al verlos exclamó
Mina: &lt;¡Biirbara costumbre española! Ninguna otra
nación usa ya este género de prisiones; más horror
me da verlas que cargarlas.&gt;
En el campamento de Liílán, frente á los' Remedios, se le quitaron las prision~s, y recibió luego el
tratamiento debido á su gran carácter y á su altacateg,1ría. No fué este cambio una gracia inspirada en
la bondad; los espai1oles querían sacar partido de su
vícti.na y llevarlo de grado á la confesión de los secretos relacionados con la. expedición orga.nizada en
Londres y en la que tomó parte el célebre Padre
Mier, preso á la sazón en México.
Mina no desmintió sus altas virtudes, y es fama

que todos admiraron la entereza c0n que se resistió á
hacer unaconfesión que perjudicara á otros, y que esta
conduc¡,a le granjeó las simpatías del ejército.
La barbarie espai'iola celebró con repiques y TeD l':Um la aprt&gt;hensión del temido Mina. Los jefes y
soldados que se apoderaron de él fueron premiados, y
!\l Virrey Apodaca recibió el ridículo título de Conde
del Venadito.

Mina era un hombrP. muy simpático, y más lo fué
en su infortunio; así es que hubo de apresurarse su
ejecución para impedir que se hiciesen represeutaciones para obtener su indulto.
Pocas ejecuciones ha habido tan solemnes y aparatosas como la de Mina; llevósele al cerro del Bellaco, y ante los defensores de los Remedio~, se le fusi&gt;
16 por la espalda el 11 de Noviembre por la tarde.
Murió Mina con valor, como murió Moreno, en el
Venadito como mueren tocos los que tienen la conciencia d~ un alto deber noblemente cumplido. Y
Mina, que no apagaba aun los primeros entusiasmos,
(tenía apenas veintiocho años) era quien mejor y más
bizarramente podía afront.u uua mutlrte de néroe
sin desfallecimientos.

MUSA

Aquí. celebramos el irran día de la Patria en-

Suplemento de novelas.
•
Comenzamos hoy á repa rtir en rnplemento las novelas ilustradas que hemos ofrecido
á nuestros lectores. lJa.m·•s prP.ferencia á
Nuestra Sen.ora, de Víctor Rugo, mientras acabamos de preparar la gran edición
del Quffote, que requiere muchísimo trabajo previo.
lJe todos modos, hemos de procurar siempre que nuestros abona&lt;los queden satiefechos, como de seguro quedar~n hoy con la
afamadísima obra de Víctor Rugo, cuya pu·
blicación durará poco tiempo.

HEROICA

Hay versos de oro y hay notas de plata;
Mas, busco, sei1ora, la estrofa escarlat'.I.

MANUEL GUTlERREZ NAJERA.

1895.

IGNACIO

M. ALTAMIRANO,

No se traduce nuestro pittriotismo en vanas

frasea, ni es besando una cadena como nosotros
1

itlorificamos el hecho glorioso de haberlas quebrantado; no es adulando á un extranjaro vás\ago de tiranos, como nosotros proclamam'os la
aobe~~nfa de nuestro pueblo, no: quédese esa ignomm1a pa- a aquella mu ltitud envilecida del
een_tro, raza sin vigor y sin dignidad, sin virtud
Y a1n eeperanza, raza que como el pueblo de li•
rae! adc,ra hoy al becerro de oro desconfi,rnd0
del Dios v erdadero pero que esta~á prontll después á ha~er pedazos su ídolo, cuando baje del
Sinaí, radian te y terrible el Decálogo que lll condena y espanta.
No: nosotros somos los hombres que cotfiamr s
:iernpr? _Y los que ~reemos que la independencia
glor1f1ca combatiendo por ella, muriendo por
a, ~oso~ros somos el Sur, ese pueblo que com:ren~1ó Hidalgo desde los primtros días de su
ero1co levant amiento, y 111 que con tanta razó a
como confianza, envió á Morelos sin armas v sin
tt:0Paa, á la sazón que él mismo se dirigía ;\ Mé·
11co
., ·
. .
tr con un eJerc1to,
como d1c1endo:
- « Al cen°n~e ne~esita vencerlo; al Sur, basta iluminarlo.»
d loa hizo leer á Hidlllgo, como hace lt&gt;er á to·
0 • loa genios en e l libro del porvenir y desde
~ntonces e_l Sur ha realizado el vatici¿io del pll·
re de la m depencia.
~ -r~Jos, g e~io tam?ién y conf.iado por _eso en
80
•uelt lSión: sah ó de M1choacán, y tranqm io re seguO Y 8lll d etenerse, penetró en nuestro rumb0,
cf ro de encontrar á sus hombres. El no co~onombres, pero pronto reconoció sus almas
resacó de las 111as1ls á sus escogidos, E,os
e ayer eran pobres la brit&gt;g'Js ó ganaderos per •

Ji

El chorro del agua con ímpetu rudo,
En alto su acero, brillante y desnudo,
Brufiido su casco, rizado el airón,
Y el iris por banda, buscándote salta
Cual joven aman te que brinca á la alta
Velada cornisa de abierto balcón.
Venid á la fronda quc:l os brinda hospedaje,
¡Ob. pájaros raudos de rico plumaje;
Los nidos aguardan; venid y cantad!
Cantad á la alondra que dijo al guerrero
El alba anunciando: ¡Desnuda tu acero,
Despierta á los tuyos. . . Es hora . ... Marchad 1

blante sus frescas emanaciones.
Aquí, no se ostentan columnas de mármol, ni
estucadas paredes, ni ricos artesones, ni bordadas colgaduras, encerrando la imagen del divino
anciano de Dolores, pero en cambio, enmedio de
eataa montaftas altivas, bajo el hermoso cielo del
tr~pico, junto á este muro de bayonetas, junto á
eate muro de cor azones y fren te al enemi&lt;TO de
la Patria, es donde se levanta, se yergue
flamea el pabellón de la República.
¿Qué más hermoso templo, oh Libertad s11gra da, qué más armonioso himno, oh Patria querida, qué_más ardiente recuerdo, oh sublime padre
de México, qu e este templo, que esta armoní&gt;t
guerrera y que esta efusión sublime de las almas

heroicas?

¡Oh noble sei1ora! La tierra te canta
El salmo de vida, y á tí se levanta
El germen despierto y el núbil botón;
El lirio gallardo de cáliz erecto;
Y fúlgido, leve, vibrando, el insecto
Que rasga impaciente su blanda prisión!
La casta azucena, cual tímida monja,
Incensa tus aras; la dalia se esponja
Como ave impaciente que quiere volar;
Y astuta, pr,mdiendo su encaje á la piedra,
En corvos frstones circunda la yedra,
Celosa y constante, señora, tu altar!

Al viejo primate, las nubes de incienso;
Al héroe, los himnos; á Dios, el inmenso
De bos4.ues y mares solemne rumor;
Al púgil que vence, la copa murrina;
Al mártir, las palmas; y á tf---la heroína-•Las hojas de acanto y el trébol en flor.

el tronco de las palmeras, de los mangles y de
laa caobas. Aquí no es el ju!!'o exprimido en el
Jaborarorio lo que Pmbalsama el templo de la
Libertad, aino esas flores silvestres, de cuya corola se desprende en alas de los céfiros un torrente de aromas, y que matizan esta pradera y
que marcan coa cien colores las arrugas de 'la
montana, y que limitan el cauce de blanca arena
de eae río cuya" linfas de cristal se arrastran
frente Anosotr os y que envía hasta nuestro sem-

y

Que sea toda sangre, la estrofa oriental:
Y húmedas, vivas, calientes y rojas,
A mí se me titmden las trémulas hojas
Que en gráciles redes columpia el rosal.
¡Brotad, nuevas flores! ¡Surgid á la vida!
¡Despliega tus alas, gardenia entumida.!
¡Botones, abríos! ¡Oh mirtos, arded !
¡Lucid, amapolas, los ricos briales!
i Exúberas rosas, los pérsicos chales
De sedas joyantes al aire tended!
¿Oís un murmullo que, débil, remeda
El frote friolento de cauda de seJa
Eo mármoles tersos ó limpio marfil?
;.Oís? ...... ¡E~ la savia fecunda que asciende,
Que hincha los tallos y rompe y enciende
Los rojos capullos del príncipe Abril!

A LA CORREGIDORA

medio de "sta salvaje floresta 11mericana y con
el corazón sincer o Y resuelto. Virgen está nuestra alma de ideas bastardas, como están vírgenes
estos bosqu es, como está virgen esta admira ble
Yatnraleza que por todas partes nos rodea y no'I
proteje. Aquí los colores nacionales se mezclan
Aloa irallardos festones que forman las lianas en

didos en las tinieblas de la nulidad, serán al día
siguiente Hermenegildo Galeana, Vicente Guerrero, los Bravos, Montes de Oca, Pedro A~encio
Pinzón y .Alvarez.
'
El primero será el br11zo derecho del inmortal
caudillo; el segundo será la inquebrantable columna de la i11depencia, aquellos formarán una
pléyade que la Grecia ó Roma desearían tener
en su cielo, éstos será n los bravos montañeses que
salvaron la bandera de la insurrección, el ú ltimo
qu edará en el mundo como el representante de
la generación pasada para ver si es digna de ella
la gen eración presente,
En efecto, nuestro venerable caudillo que presenció las grandes luchas de la primer época de
independencia, ha alcanzado por un priv,legio de
la suerte, las luchas de esta segunda; y ha podido
conocer que su país siempre tiene vigor para
combatir contra los monarcas.
Y es, conciudadanos, que aquul Galeana, que
aquel G uerrero, aue aquellos Bravos, que todos
nuestros héroes no eran seres producidos por el
capricho del Destino; eran la encarnación del espíritu soriano, eran destellos del alma de nuestro
pueblo. Aquellos destellos falgurar0n y se apagaron después en la noche de los tiempos. pero
el pueblo está en pie y aquí el odio á los tiranos
es tradicional. Las generacior_es se suceden á las
generaciones, pero el amor á la Libertad se mama por los niilos surianos en los pechos de las
madres, se aprende por los mancebos en el t&gt;jemplo de los padres y la antigua Epopeya siempre
está pronta á recomenzarse, ora sea Fernando
VII el déspota contra quien se comb11tl\. ora sea
Napoleón III, ora Maximiliano de .Austri~; va sea
que la lucha dure once ailos, como la otra vez,
ya sea que dure un siglr.
El soriano odia á los reyes, y esto basta.
Así: el soldado que tiene un fusil ó un cuchillo
de_labranza, encuentra en él un auxiliar de su
srntimiento.- El rlébil anciano se aleja sombrío á
los bosques en los que pueda esconder sm libres
canas, la débil mujer nit&gt;ga su sonrisa y sus amo res al soldado aborrecible de los déspotas y el
niilo aprende en este divino alfabeto del patriotismo, las lecciones del porvenir.

ESTATUA. DE LA CORREGIDORA
que se colocará en un monumento en el Jard!n Josefl\ OrU• -;
de Dom!nguez de esta c!uda1 : La poesla de Gutlérrez ~ti.jera fué
111tima que compuso el poeta.

v!::a

q,

DEL DI S CUR S O
pronunciado por D. Ignacio Ram1rez, en la Ala meda de M6xico el
16 de ::iepti,mbr.: de 1S61.

Hacer de la fraternidad el grito de guerra para
una nación oprimida y la cuna de sus instituciones
no fué la iospiracUn de Moisés, que sobre todas las
clases levantó al levita, ni fué el programa de Mahomet que con la saogre de los in lides alimentaba su
espad"", ni ese acento de redeución se escapó de los
labios de Washington q ue antes bien á ejemplo del
primer Bruto, retiró el manto de la Repú bl ica de
las espaldas del esciavo: sólo el grande libertador de
México, ha tenido valor para llama.r las primeras bajo su glorioso estandarte á las turbas envilecidas. Hidalgo en la aurora del 16 de Septiembre de 1810 arrojó el guante no solamente á los es¡)añoles sino á la
nobleza, al clero, á todas las autoridades, á todas las
clases, á todas las razas, á todos los individuos que
pudieran tener la pretensión de colocar~e más arriba
que la soberanía popular; nosotros, los que como título de nobleza legaremos á nuestros h ijos la heren-

201

cia de nuestros padres, un lugar en lo que el orgullo
y la ambición llamaran la vil muchedumbre, en este
glorioso aniversario recordamos las b.azañas de aquel
caudillo que puso bajo nuestros pies todas las coronas que no podía ceíiir á nuestra frente, todos los.cetros que no podía colocar en nuestras manos y que
supo improvisamos un trono del suelo nacional y un
dosel del estrellado firmamento.
Descubra la cieocia en mi patria las momias de
cien épocas encerradas por cien diluvios bajo las bases del Popocatepetl y el Ixtacihuatl; niegue si qu:e
re la historia que el cielo estrechó entre sus brazos
un día á la V irgen América. y la dejó fecundada
ocultan-lo sus amnres para a lejarlos del harem dunde
prodigaba sus caricias al Asia, al A frica y á la Europa; y declárense razas expósitas, todas las que pub 1aron en los primeros tiempos el Nuevo Muodu; yo sólo
sé que los reyt&gt;s desde entonCP.S se aclimataban muy
mal en el suelo mexicaoo: yo sé que las instituciones
se levantaron h asta la R'lpública, la A.rq uitectura
basta los palacios y los templos, !a poesía basta la
epopeya y Ja cieneia nasta encerrar los días del año
y las estaciones en un círculo de pórfido, desde cuyo
centro el sacerdote revelaba la expedición misteriosa
del sol por el Zodiaco; y yo sé que entre esas naciones se present6 la azteca, guiada por un geolo sobrehumano, que en el canto ae una. avecilia Je clamaba
sin cesar: adelante! adelante! desde tan antiguo apareció en ouestra patria el oráculo de la Reforma! Pero esa nación c1yó luchando con Cortés y tardó tres
siglos para curarse de la herida.
También en el sistema co'onial nuestra atmósfera fué funesta para los conqulstad,ires como antes
lo había sido para los monarcas; lo, guerreros de Granarta, de San Quintín y de Lepanto aquí se trans tormaron en bandido~; los sabios que en las cátedras y
eo los concilios europe0s resucitaban la historia, aquí
incendiaron sus tesoros; sólo q ue el clero allá quemaba á los herejes, á los judíos y á los moros, y aquí
fabricaba milagos; podía el espai1ol en su patria aliment,arse con algunas ambiciones generosas, podía
distiogui~se como héroe ó como sabio; pero al llegar
á Veracru1, encontraba sobre la plaza escrito: lasciate
ogni speranza oh 'VOi chi entrate. La clase dominadora,
la raza privilegiada, dei-pojándose de su inteligencia,
como de una arma prohibida, se entregaba á movimientos automáticos, dirigidos por el reloj de la Parroquia más cercana; el primer repique del campanario, prebcritía las prolongadas oraciones de la maí'íana; el segundo, llamaba á misa, y después de hora
en hora, hast::. entre los placeres dd lecho continuaban los ejercicios piadoso~,· y la siesta y las repetidas
comidas y el j uego, no dejaban á las ocupaciones del
hombre laboriaso, sino cuatro horas del día.
Así vi vía la nobleza; pero la turba, sin cont;:i.r con
otro capital que con su trabajo, no sabía dónde colocarlo; tras de las horas consagradas á la devoción y
tras de las falanges de días festivos encontraba cerrados los puertos por el sistema prohibitivo, incendiada la viña, el tabaco y la morera por el mooopolio, ocupados los primeros puestos por los extrañ•Js y
la inteligeocia recogidas sus alas y palpitando azorada eotre las manos de la inquisición. Por eso es que
en hombres y mujeres el modelo de la vida era el
conwnto; el fraile y la monja se repruducían en el
mundo con sus trajef:, sus vicios, sus costumbres y
sus preocupaciones. ;,Cómo es que dónde antes se rezaba abora se piensa~ ;.Cómo es qut: el espectro de
la conquista que guardaba nuestros puertos ha per.
mitido la entrarla á las banderas rle torlas las naciones y saluda respetuoso á la nuestra? ;,Cómo es que
la ciencia. el co11Jercio, la industria, la libertad y la
reforma, como el oro inagotable de una Nueva Cali·
fornía, se encuentran regados por el suelo, á merced
de todas las razas desheredadas? ¿Cuándo, cómo se
verificó este prodigio? Al desembarcar en Veracruz
el Virrey Don Francisco Javier Venegas, siutió bajo
sus pies que la parte rle la Nueva Espaí'ía, encomendada á su gobierno, se e~t remecía, anunciando una
vasta axplosióa 1evolucion;iria; Hernan Cortés ~e hubiera regocijado ante esa promesa de luchas y de rapiiías, pero hacfa tiempo que los representantes rle la
monarq uia española no veoían á buscar los agüeros
del combate, sino á esquilmará los pueblos t-i11 encontrar resistencia; y Venegas, fugitivo cid los cam,
po~ de ~atalla donde sospecllaba uoa lucha, tré11Julo,.
se I magmaba ver la sombra de sus derrotas.
Sin embargo, á proporción que se acerc1Jba. á la capit.i.l del Virreinar,o, el horizonte político le sonreía
cambiando sus densr,s nubarrones en un iris de paz
de r_iqueza. LI\ c?nspiracióo n istía, pero estaba descubierta; los traidores, como los reptiles 1·ener.osos,
s~ agita_n cuando la tompestarl se acerca y la. rlenuncian; Dios l?s coloca en el i;t-ndero de h,s h éroes, y
ellos, repudiando una noble alianza, ¡,e anticipan á los
aco_otecin:ii~ntos y se complacen en la popularidad de
su 1gno011n1a y en la grandeza rle su cri meo; en pos
de los denunciantes se extendió por t0da la Nueva
~spaña la P?licía civil, alumbrada por la policía rel1g1osa; y srn saberlo, ya aprisionados dentro de un
edificio de cristal, trabajaban los conjurados.

y

�EL MUNDO.

202

¡Si supiera evocaros! Hoy que henchido
~--:::::::::::::::::::,• de amor el corazón del ¡,ueblo late,
por ren~var la fé que enciende auroras
tras la impura tiniebla. del combate;
1tquí mostrara el colosal espectro
,le Hernán Cortés 1 á quien la historia adula
hundido el pié en la sangre de Cholula,
y rellajando en la mirada fiera
~e Cuauhtemoc la inexpiable hoguera;
reencendería la cruel memoria
,te los días primeros, en que esclav9:
fué la ti•rra de Anáhnae, en que altivo
sentó el coiiquistador aqui sus tiendas
v á un pueblo inerme, exa.nime y cautivo
crucificó en sus regias encomiendas.
Y la divin&lt;t acción del misionero
mostraría, trocándose mundano
banquete de riquezas en que el clero,
cual de una presa 1 arrebató á girones
los fragmentoq del suelo americano;
mientras mudados para el mundo azteca
la patria' en odio, en hórridos vestiglos
1
los dioses bajó el indio lentamente
un peldai!o en la escala de la mente
. y fué el triste menor de los tres siglos!

INDEPEN D ENCIA *
CANTO

t-llSTORICO .

¡Noche en que el sol brilló! Tiniebla densa
de súbito alumbrada por el di•;
sombras de muerte cuya espira inmensa
se rompe y evapora derrepente;
irradiación del místico estandarte
de: cura redentor que sin orieme,
ni esperanza, fué heroica1n:ente ~l~ad_o
sobre un infierno de opresión é rn1ur1as,
y del tiempo y espacio en un momento
borró como relámpago sangriento
el profundo negror de tres centuriac;!
¡Explosión sorprendente del destino
que del no se1· un sol de vida arranca
y brilla en nuestro cielo matutino
con claridad misterlosa y blaoca;
aureola de Uidalgo nnestro padre,
hecha de amor, de anciar.idad radiante,
de inspiración, de audacia de gigante¡
en su foco concentran sus fulgores
tanta piedad, tanto valor unidos,
.
.
que aun brilla intacta y pura en nuestra h1stor1a;
como el sol muerto, extintos ya sus rastros
irradia en plena noche, de los astros
reverberando en la inmutable gloria!
1Santa tres veces seas,
antorcha por un ángel encendida
en el limbo auroral de las ideas!
¡Paréntesis de vida
grabado como cifra indeficiente
en la cuna de un mundo!
¡Omnipotente
Dios que Hidalgo invocó, Iú del Pasado
la sombra vi,te, el Porvenir miraste
que Je la sangre fecundaba el riego,
y entre esas dos noches colocaste
n n eslabón de fnego!
¡Si pudiera evocarte! Era sombría,
ya que aún tu mortaji en nuestro suelo
arrast ras por menguar la luz del día¡
recuerdo de una triste historia rota,
así como se rompe una cadena
de opresión férrea y de callado duelo;
período genésico que aún flota
en los vestigios del obscuro cielo
en que surgiera nuestra libre cuna¡
y eres como el doliente y no extinguido,
globo de ópalo rojo de la luna
que se pone en los mares del olvido!
• composición leida en el Teatro Nacional, ante el Sr. JuArez, en

la noche del 1-':i d e tklptlem bre oe ISGS; al dl11. slgulent.ese luo.uguró el

Fcrrocarrll enntl M.é.z.lco y Puebla.

Cúmulos de ignorancia, espesa bruma,
cubrió á aquel pueblo de su vida reo,
sin redención, sin luz , sin horizontes¡
enclavado en las roc11s de sos montes
higubre y sil~ncioso Prometeo,
en quien de Espatla la gigante maza
tritll.rabA. el cerebro de una raza ....
¿Y comprendéis ahora, cómo al cabo
de tanto padecer, de tanta mengua,
faé un poderoso grito de venganza
el primordial sonido de la leng11a
cu~cdo fué libre? ¿Oomprendéis ahora,
cómo tamalla humillación y ultraje,
tanto sollozo ahogado entre dolores,
trocó en un grito de rencor salvaje
el Fiat-lux de Dolores?
¡Mas no! Por qué la procesión de sombras
evocar melancólico, en los días
en que México, libre de agonías
vuelca de flores y oro en las alfombras
la urna de sus santas alegrías?
Vosotros si venid, Manes aug11stos,
Mártires de la Patria,
que con la sangre audaz de vuestras venas,
engendrásteis sl pueblo mejicano,
educado en el juego soberano
de romper tronos y quebrar cadenas¡
apóstoles de un credo de justicia,
de un ignorado símbolo: el derecho;
paladines A quienes en su ,rnna
acometiera Espafia
con zarpa de l•ón y ronco grito,
por arrancaros d6l oaliente pecho
el corazón de bronce y de granito!
¡Oh! joven libertad de la montat!a,
á cuyo pie p.,lpitan los torrentes
y las águilas cantan en la hora
en que besa las tumbas insurgentes
con su sonrisa de mujer la auroral
¡Oh! si venid; el pueblo que os reclama
un día, al def~nder vuestra memoria,
al cielo como un Dios, arrancó el rayo
y el cuadrante esmaltó de nuestra historia
con la divina luz del Sol de Mayo.
¡Patria, artístico y regio perfumero
coronado de estrellas encendidas,
y puesto ea ara inmensa, euyas gradas,
por todo el oro de la luz hrui!idas
y por todos los climas enfloradas,
guarden dos océanos, dos titanes¡
cáliz de Indico bálsamo cerrado
por el níveo cristal de los volcanes;
fo.ente rica en aromas,
en donde encudntran manantial profun do,

Domingo 17 de Septiembre de 1899.

Domingo 17 de Septiembre de 1899.

203

EL MUNDO.
De Chihuahua inmnrtsl. y con terneza
Pintarle de los tuyos ~l deseo.
En su seno renueva to pujanza,
Y renueva tus vetos en tu día,
Para que oiga de tí la patria mÍAj
P11eblos del Anahmrn, F E Y ESPERANZA.

las ideas, enjambre de palomas,
qne vaga por el mundo. .
.
Oh mi Patria, tu altar des1e~to has visto,
el pálido quernb de !a agon1a,
te veló con sus alas, su sombría
faz reflejando en tu mirar de Cristo ....
Mas siempre que á perder vas la esper anza,
brilla un astro en tu noche, patria mía,
foco imperecedero de ilusiones,
ojo de Dios, abierto en lontan~nza,
sobre el Getsemaní de las nactones!

G mLLEinlO PRrETO.

Chihuahua, Marzo 21 de 1865.

Por eso aunque la man&lt;, despiadada
del infortunio, amargue tus manjares,
annque rompa el dolor de tus polluelos
los blandos cuerpos y l• ciega muerte
se siente desolada en tus hogares,
marcha y trabaja, que con aJma fuerte,
tus hijos su vigor en eso empleen,
que la fortuna es de los que saben
arrebatarla, porque en ella creen.

y hoy que Dios, presente en tus recuerdos,
eucarístiea forma de la gloria,
marca de nuevo en tu radiante horario
esta suprema noche de tu historia,
ante él arrodillate y le ruega,
por todos tus hermanos de ca_lvario:
por nuestra Cuba, por la reg~a Antilla,
caliente nido tropical que brilla,
de nuestra aguila regia con las plumas,
Y hoy en el albor de sus espumas,
á sus nítidas perlas ha juntado

los rubíes de fuego ens•ngrentadol
Por Esp•i!a también, por la gran madre,
que en sos entrsf'ias seculares siente
estremecerse incógnito Medas,
que ha de engastar en no remotos días,
al sol de la República en su frente!
Ruega, rur ga por todos los que sufren,
como ayer tú, por todos los qne lloran;
por Francia, de un sombrío aventurero
espléndida cautiva;
por Italia, que mira en torno suyo,
girones rojos de su carne viva;
por la martir Polonia, en su impotencia,
del alma heroica de los pueblos buenos,
mostrando la inmortal supervivencia.
Por los fieros y rígi'élos helenos
del Paraguay, de cuya sangre se harta
de dos ríos gigantes la corriente
y que ensefl.an al nuevo c1ntinente
la silenciosa abnegación de Esparta.
Y juego álzate y anda; que á tus puertas
A nueva luz, y A nuevo amor abiertas,
llegará. á ti, cuando despunt'3 aurora,
ígnea y negra, la audaz locomotora;
monta en ese corcel, monta triunft1.nte,
es del Apocalipsis del,Progreso,
la férrea bestia alada y palpitante;
silba eomo las Aguilas,
que anidan en tus cumbres, con tremendo
ímpetu, por la ciencia sofrenado;
sus dos alas de acero estremeciendo
te invita á hacer el viaje á lo ignorado.
Del mundo en lo futuro sepultado
el velo, para tí, rompe el poeta.:
allí de un sol de gloria á los destellos,
el Iris de la paz brillara siempre
prendido cual diadema á tus cabellos;
y más allá la libertad, sagrado
ideal del espirito latino!
óleo que unge de esplendor divino
á todo oueblo fuerte,
que como tú, ni próximo á. la muerte,
perdió la fé viril en su destino.
15 de Septiembre de 1868.

La patria estA con su hechicero encanto
Es un rayo de sol que ann si resbala
En la nube sombría,
Allí ae mira sonrefr el día
Formando el iris del pendón de Ign,la!
A tí, no inciensos 1 no¡ no la riqueza:
A ti, la prueba, el torcedor martirio:
A tí, huracanes y fragor de rayo;
Pero á ti, de los héroes la grandeza
Y en tu cielo de gloria el sol de MAYO!
Si, qne se doble al estallar del trueno
PATRIA.
Lo débil cai!a demandando abrigo
A la ruin yerba y al bollado cieno;
'Pero el cedro opulento
Luche esforzado: al trueno desafie,
Brota incendiando, anúnciate tonante
Y si lo incendia destructora llama,
Sublime inspiración, y tu ala ardiente
Quede en pie, mutilado y sin follaje,
Se ■acuda, y qne lluevan cual centellas
Tostado y despareiendo sus cenizas
Los vividos concentos de mi mente,
En el bosque salvaje, ·
Como un raudal de estrellas
Hasta verse terrible monumento
En un océano de éter transparente! . .... .
De su pujanza y del furor del viento!. .....
Alzate de mis canas, como se alza
¡Gloria á los fuertes! ¡gloria á los que llevan
Inmensa llama de la eterna nieve
En alto tu pendón, ¡oh patria mía!
De Irritado volcán, que al agitarse
Para ellos las caricias de la gloria:
Y la ígnea lava despetlar tremendo,
En sus copas contentos y ambrosía:
Ilumina la plácida campii!a,
A su paso, los lauros de los pueblos:
Loe eampos y los rústicos hogares,
Para sus pechos el amor de hermanos¡
Con1e11tando á su estruendo
Sustento y agua, y luz para sns huellas:
En eintieos magníficos tos mares!
Bendigan su camino los ancianos:
¡Oh patria! ¡Oh patria! nombre sacrosanto,
Inúndenlo de flores nuestras bellas.
Sangre del ttlma, esencia de mi vida,
Cuerda de arpa celeste estremecida
¡Ah! y ellos vencerán: al enemigo,
A loe húmedos besos de mi llanto.
El brazo del poder y la fortuna,
¡Patria! foco de sol. ¡Núcleo di vino,
La riqueza y las naves de los mares,
De cuanto ardiente el corazón adora!
Y la traición y su infernal milicia;
Nueatro dosel de púrpura en la aurora,
Pero á la causa de tu patria, ¡oh J nárezl
Ltmpara en tu lucero vespertino:
La pnjanza del Dios de la justicia!
¡Ven, que yo soy el bardo de tus glorias!
¡Ah! y ellos vencerán . .. . .. De Dins la mano
¡Ven, qne soy el cantor de tus dolores!
Llena de indignación se abrirá un día,
¿CuAndo mi musa le negó sns flores,
Y grande y libre el pneblo mexicano,
Jamás, ni á tu atieeión ni á tns victorias?
DirA á la tierra: LA VENGANZA ES MÍA,
¿Y á qué v enir aquí? ¿puede orgullosa,
Sus verdugos caerán, el hondo abismo
La pobre mano del poder y el oro,
A recibirlos tenderá sus brazos,
Alladir una cuerda melodiosa
Parodiando el ltossana
De esta mi lira al tímpano sonoro? ... . . .
Que hoy elevan malditos al Eterno,
¡Puede surgir en medio al estampido
Entre astillas del trono hecho pedazos!
Del ronco bronce que victoria alcanza,
Tú, ¡oh Chihuahua! la fuente de mil huertos,
De la alabanza la flot~nte llama
Que bolles en inmensas soledades;
En medio del espacio estremecido¡
La gacela dormida en los desiertos,
Y alzar, bardo servil, como oriflama
Liza de bravos, ramo de beldades!
Su tributo á un tirano aborrecido!
Blanca garza que animas la llanura
¡Puede al que dieta con su espada leyes,
Junto á las aguas del alegre río,
Infame foragido de corona.
A tí, la gratitud y la ternura
Coplero vil dobl•rle la rodill~I
En estas horas de dolor impío!
¡Puede ha ber un Almonte que traiciona,
Dormido está á tus plantas el desierto
Y ■u lira á sus pie• tender Zorrillal
Como manso león, linda matroua,
¡Eso no supe yo!. ..... Dulce es su nombre
A ti, se llega, cual se llega al puerto:
Cuando ardiente y tan casto como beso
Alegra de tos montes la corona.
De amor de ni n.o nuestro ser despierta:
Ven, le dijiste á Juárez: ven y lneha:
Ese nombre es la madre, es la sonrisa,
Veo, y tu nombre, ¡oh JuArezt eterniza:
Que noa abrió del existir la puerta,
Ven, guardaré tu gloria, que yo guardo
Y 81 dulce nombre en la extensión del cielo,
De Hidalgo y de los suyos la cenizal
Alba formand o y produciendo día,
Y cuando su orna el ancho firmamento
Un nombre que en las alas del consuelo
Posa sobre las torres elevada,
Lleva vertiendo en la alma la alegria.
De la excelsa ciudad, finjo un momento,
Pero un hombre á la música del alma
Matrona al templo que ora al Ser divino,
Hoy transmite sns ricas melodías:
Hincada y con las me.nos levantadas
E■ el verdor de la gallarda palma;
:Mirando de sus huestes el camino!
E, la eeperanza en los acerbos días
81 • nombre, es tu nombre . ... .. ¡feliz Juárezl
Tú, J uárez, sólo á ti digno te creo,
0 . .u, se hace la P•tria ... . .. donde flota,
De abrigar á tu pecho la grandeza,

l

15 de Septiembre.
Después de aquella página sombría
En que trazó la historia los detalles
De aquel horrible día,
Cuando la triste Méxitli vela
Sembradas de cadAveres sus calles;
Después de aquella página de duelo
Por Cnanhtemoc escrita ante la historia,
Cuando sintió lo inútil de su anhelo;
Después de aquella página, la gloria
Borrando nuestro cielo en su memoria
No volvió á aparecer en nuestro cielo.
La santa1 la querida
Madre de aquellos muertos, vencedores
En su misma caída,
Fué hallada entre ellos, trémula y herida
Por el mayor dolor de los dolores ..... .
En sn semblante pálido aur. brillaba
De su llanto tristísimo una gota ..... .
A su lado se alzaba
Junto A un laurel una macana rota ..... .
Y abandonad~ y sola como estaba,
Vencido ya hasta el último patriota,
Al ver sus ojos sin mirada y fijos,
Los espatloles la creyeron muertR.,
Y del incendio entre la llama incierta
La echaron en la tumba con sus hijos . .... .
Y pasaron cien a:flos y trescientos
Sin que á ningún oído
Llegaran los tristísimos acentos
De su apagado y lúgubre gemido;
Cuando nna noche un hombre que velaba
Soi!ando en no sé qué grande y augusto
Como la misma fe que le inspiraba,
Oyó un inmenso grito que le hablaba
Desde su alma de justo ..... .
-Yo soy-le repetía,
Descendiente de aqu éllos que ,in la lucha
Sellaron su derrota con Ja muerte . .... .
¡Yo soy la queja que ninguno escucha.
Yo soy el llanto que ninguno advierte!. .....
Mi fe me ha dicho que tu fuerza es mucha,
Que es grande tu virtud y vengo A verte;
Que en el eterno y rndo su(rimiento
Con que bace siglos sin cesar batallo,
Yo sé que lú has de darme 1o que no hallo:
Mi madre que está aqní porque la siento.Dijo la voz y al santo regocijo
Qne el anciano sintió en su omnipotencia,
-Si el indio llora por su madre-dijo,
Yo encontraré una madre para eoe hijo,
Y encontró aquena madre en su conciencia.
A esta hora, y en un día
Como éste, en que incensamos su memoria,
Fué cuando aquel anciano lo decfa,
Y desde ese momento, patria mía,
Tú 89hes bien que el astro de tu gloría
Clavado sobre el llbro de tn historia,
No se ha puesto en tus cielos toda vfa.

�EL MUNDO.

204

A esta hora faé 00.ando roñó en pedazos
La piedra que sellaba aquel sepulcro
Donde estuviste como Cristo, muerta
Para resucitar al tercer dfa;
A esa hora faé cuando se abrió la puerta
De su hogar, que en rn seno te veía
Con un supremo miedo en su alegría
De que tu aparición no faera cierta;
Y desde ese momento, y desde esa hora,
Tranquila y sin temores en tu pecho,
Tu sue:llo Fe cobija bajo un techo
Donde el placer es lo único que llora ....
T us hijos ya no gimen
Como antes al recuerdo de tu ausencia
Ni cadenas hay ya que los lastimen ..... .
En sus feraces campos ya no corre
La sangre de la lucha y la matanza.
Y de la paz entre los goces suaves
Bajo un cielo sin sombras ni vapores,
Ni se avergüenzar. de nacer tus flores,
Ni se avergüenzan de cantar tus aves.

Grande eres y á tu paso
Tienes abierto un porvenir de gloria
Con la dulce promesa de la hi11toria
De que para tu sol nunca habrá acaso ....
Por él camina y sigue
De tu lección de ayer con la experiencia;
Trabaja y lucha hasta acabar e ➔a obra
Que empezaste al volver á la existencia,
Que aun hay algo en tus cárceles que sobra,
Y aun hay algo de Eipafia en tu conciencia.
Yo te vengo á decir que es necesario
Matar ya á ese recuerdo de los reyes
Que escondido tras de un confesonario,
Quiere darte otras leye.; que tus leyes ....
Que Dios no vive ahí donde tus hijos
Reniegan de tu amor y de tus besos,
Que no es el que perdona en el cadalso,
Que no e@ el del idtar y el de los rezos,
Que Dios es el que vive en tus cabafl.as,
Que Dios es el que vive en tus talleres
Y el que se alza presente y encarnado

Domingo 17 de Septiembre de 1899
Allí donde Bin odio á los deberes
Se come por la noche un pan honrado.
Yo te vengo á decir que no es preciso
Que muera á hierro el que con hierro mate,
Que no es con sangre como el siglo quiere
Que el pueblo aprenda las lecciones tuyas·
Que el siglo quiere que en lugar de templ¿s
Le des escuel&gt;ls y le des f'jemplos,
Le des un techo y bajo dél lo instruyas.
Así es como en tu frente
Podrás al fin cefl.irte la corona
Que el p.Jrvenir te tiene destinad/\;
El, que conoce tu alma, que adivina
En tí, i\ la santa madre del progrei;o,
Y que hoy ante el recuerdo de aquella hora
En que uno de sus besos fué la aurora
Que surgió de tu noche entre lo espeso,
Mientras el pueblo se entusiasma y llora,
Te viene á acarici1tr con otro beso,

A.ño VI-Tomo ll

México, Domingo 24 de ~ept1embre
.
de 1s99 .

Efieótaó ceLelnadaó en !1onoz JeL c:!!Jz.
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«:&gt;Zeótuente

MANUEL ÁCUÑA.

DIEZ Y 8 El.8 D E S EP TIEMBRE,.
«Cual al romper las Pléyades lluviosas
El seno de las nubes encendidas,
Del mar las olas antes adormidas
Súbito el austro altera tempestuosas,
De la cater,a osada
Así 'los restos nuestra voz espanta,
Que resuena indi~nada,
Y recuerda, si alti 1a SI': levanta,
El respeto profundo
Que inspiró de Vespucio al rico mundo.
«Ay, del que hoy más los sediciosos labios,
De libertad al nombre lisonjero
Abriese pretextando novelero,
Mentidos males, fútiles agravios,
Del cadalso oprobioso
Veloz descenderá i\ la tumba fría
Y ejemplar provechoso
Al rebel1e será, que en su porfía
Desconociese el yugo
Que al invicto espafl.ol echarrn plugo.,.
Renueva, ¡oh Mu~a! el victorioso aliento
Con que fiel de la Patria al amor santo,
El fin glorioso de su acerbo llanto
Audaz predije en inspirado acento:
Cuando más orgulloso
Y con mentidos triunfos más ufano
E I ibero sanoso
Tanto ¡ay! en la opresión cargó la mano
Que al Anáhuac vencido.
Cantó por siempre á su coyunda unido.

Así los hijos de Vand l\lia ruda,
Fieros clamaron cuando el héroe augusto
Cedió de la fortuna al golpe injusto,
Y el brazo fuerte que la empres11 escuda
J!'altando á sus campeones,
Del temor y la muerte precedidos
Feroces escuadrones,
Tales impunes campos florecidos
Y al de&amp;ierto sombrío
Consagran de la paz el nombre pío.

«Al misera ble esclavo (cruel dP.cía)
Que independ,mcia ciego apellidando
De rebelión el palellón nefando
Alzó una vez en algazara impía,
De nuevo en las cadenas
Con más ri~or á su cerviz atadas
Aumentemos las penas
Que ! su última progenie prolongadas
En digno cautiverio
'
Por siglos aseguren nuestro imperio.

No será, empero que el benigno cielo
Cómplice fácil de opresión sangrienta,
Niegue i\ la Patria en tan cruel tormenta
Una tierna mirada de consuelo
Ante el trono clemente.
Sin ce;ar sub" el encendido ruego,
El quejido doliente
De aq,uel prelado que inflamado en fuego
De caridad divina
La América indefensa patrocina.

«¿Qué sirvió en los dolores vil cortejo
Que el aleve pastor el grito diera
De Libertad que dócil repitiera
La insana chusma, con afán prolijo?
Su valor inexperto
De sacrílega audacia estimulado
A nuestra vista yerto
En el campo quedó y escarmentado
Su criminal caudillo
Rindió ya el cuello al vengador cuchillo.

Padre amoroso, dice, que á tu hechura
Como el don más sublime concedi,te,
La noble libertad con que quisiste
De tu gloria ensalzarlo hasta la altura.
¿No ves que á un orbe enteco
Genio privado de excelencia tanta
Bajo !ll dominio fiero
Del excecrable pueolo que decanta
A3esinando al hombre
D.1r honor á tu excelso y dulce nombre?

Cuánto, ¡ay! en su maldad ya se gozara
Cuando por permisión inexcrutable
De tu justo decreto y adorable
De sangre en la conquista se bafl.ara?
Sacr ílego arbolando
La ense:lla de tu.cruz en burla impía
Cuando mi\s prof mando
Su religión con negra hipocresía
Para gloria del cielo
Cubrió de excesos el indiano suelo.
De entonces su poder ¡cómo ha pesado
Sobre el inerme pueblo! ¡Qué de horrores
Creciendo siempre en crímenes mayores
El primero á tu vista han aumentado!
La astucia seductora
E l auxilio han unido á. su violencia,
Moral corrompedora
Predican con su bárbara insolencia
Y por divinas leyes
Proclaman los caprichos de sus reyes.
Allí se ve con asombroso espante
Cual traición castigado el patriotismo,
En delito erigido el heroísmo
Que al hombre eleva y engrandece tanto,
,!Qué más? En duda horrenda
Se cvnsulta el oráculo sagrado
Por saber si lll prenda
De la razón al indio se ha otorgado
Y mientras R'.lma calla,
Entre las bestias confundido se halla.
;,Y qué, cuando llegado se creía
De redención el suspirado instante
Permites, justo Dios, que ufana cante
Nuevos triunfos de odiosa tiranfa?
El adalid primero,
El generoso Hidalgo ha perecido:
El término po~trero
Ver no le fué de la obra, concedido;
Mas otros campeones
Su.Jcita que redimen las naciones!
Dijo, y Morelos siente enardecido
El noble pecho en belicoso aliento;
La victori&gt;l en su ense:lla toma asiento
Y su f'jemplo de mil se ve seguido.
La sangre difundida
De los héroes su númen recrece
Como tal vez herida
De la segur, la encina reverdece,
Y más vigor recibe,
Y con más pompa y más verdor revive,
ANDRÉS QUINTANA

Róo.

PL.1Z.A. DE LA CO:.'i'STITUCIO:N Y A VENID..i. DE PLATEROS.

Número 13

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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