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                  <text>.l!lL MUNDO.

3 78

Domtngo 24 de Diciembre de 1819.

no ele rayos y de nubes donde se sienta el Padre
Eterno y donde yo me sentaría á mi vez, lo que,
en wrclad, me dejaría sumamente perplejo.

III
Al üía siguien te. de8pués de tantas r eflexiones y
sueño~. no quedaba en mí la menor vacilación.
Cuando entró el hada, c011templaba yo con ojos ser eno,- la perla que me había dado y que había p uesto, entre los papeles de mi mesa, en una copa de
bronce, en medio de un volumen de L eón Dierx y
otro de José María de H eredia.
l\Ic preguntó:
-;, Has hecho ya tu elección, poeta?
-8í, hada.
-¿.?efinitivamente?

Año VI- Tomo IC

-81.
-¿ Y no sientes ninguna tristeza por los bienes á
que has debido renunciar?
-Xinguna.
-¿ Xo dirú~ nunca que em1)leaste mal el privilegio que te dí?
-Kunca.
-Hahla pues, dijo el hada.¿ En qué quieres que
8e conYierta la perla, que bajo su nueva forma, que
será tu~·a, g-uardará su belleza incomparable?
-Yo le re8pondí : en un Soneto.

M é x ico, Domingo 31 d e Diciembr e d e 189 9.

►

CA'r ULLE MENDES.

A LA. MEMORIA DE PABLO AB.AOS.
He escuchado de pronto, en torno mío
Como un. rumor de algo que se muere,
El eco de una cuerda que se rompe,
El eco de una lira que enmudece.

~~

~~

( DE LESSING)

Plutón recibió la visita de Mercurio, que había bajado al Averno para ofrecer ·sus servicios
al dio5 de las tinieblas.
- ¿ Quieres algo para el mundo de los mortales?
-preguntó el mensajero de los dioses.
-Sí,-contestó Plutón.-Mis Furias han envejecido lllllcho; el constante trabajo les ha quitado
fuerzas y no martirizan á los réprobos con todo
el rigor que marcan las or denanzas. Deseo, por
lo tanto, relernrlas . . . ¿ X o podrías proporcionarme otras, jóvenes y fuertes? Anda, pues, y busca
por el mundo tres mujeres que puedan substituir
dignamente á mis pobres Tisiphone, Megara y
Alectona. (1)
Mientras ~Iercurio partía velozmente á cumplir
el encargo, Juno daba instrucciones á Iris, su diosu favorita .
-Venus,-le decía,-se muestra muy orgullosa é impertinente por tener á su lado las tres
Gracias, de quienes se cuentan en el Olimpo algunas historietas . . . . Quiero avergonzar á V enus
y humillarla, haciéndome servir ele tres doncellas
absolutamente castas, que jamás hayan amado y
delinquido (siquiera sea en el pensamiento) en materia ele amor .... ¿ X o se atreve á decir esa odiosa Yenus que todas las mujeres están sometidas
á su imperio ~- al del rapazuelo, su hijo? Vuela,
pues. mi l1uena Iris, y buscas por el mundo tres
mujeres de una castidad severa é inquebrantable.
Obedeció Iris, y no dejó rincón alguno de la
tierra sin visitar. . . ¡ Inútiles esfuerzos! P ersuadida de que no le era posible complacer á Juno
r egresó d'}salentada al Olimpo.
- ¡ Cómo !-gritó la diosa.-¿ Vuelves tan sola
como partiste? ¡ Oh, castidad, Yirtud sublime,
cuan ol Yi,lada te tienen los míseros mortales!
-Excelsa Juno,-contestó Iris,-hubiera podido traerte tre;; jóvenes perfectamente castas, que
jamás habían amado á ningún hombre, que á ninguno habían favorecido con una sonrisa v cu yos
corazones nunca habían palpitado á impi1Ísos c1el
más le,·e J.e~co amatorio. . . Pero ¡ay! llegué demasiado farde .. .
-;.Y bien?
- )Jercurio, en nombre de Plutón, se había ya
apoderado de ellas.
-~ F ;, posihle? i Tres jóvenes que eran la castidad, la virtud misma, que no habían amado
nunca ... ! ¿ Qué quería Plutón hacer de ellas?
-Furias ...
(1) F ;,to;: nombres significan : "rabia, carnicería
y envillia."
•

Yo conoc_í esa lira eu otro tiempo
Fugaz, fugaz, primaveral y alegre;
La conocí cubierta de amapolas,
La conocí ceñida de laur eles.!
~

¡ Cómo vibraba el ritmo cadencioso
Lleno de amor y de ternura siempre,
A la luz de la estrella matutina,
Bajo el follaje de las hojas verdes!
~~

¡ Ay, cómo entonces se acercó al oído
L a rima de tus versos dulcemente,
Con la magia de un himno que despierta
O el hechizo de un canto que adormece!

SIN SOMBRAS.

~

~~

Y áun oigo, dulce bardo t us cantare5,

La noche no es triste, si el cielo en que arde
el último rayo que alumbra la tarde
conser va los vivos reflejos del sol:
la noche, con astros lucientes y blanco!:'.
no -es triste si llega prendiendo en los flancos
de agreste montaña su azul pabellón .
Si esconde el ocaso su cinta escarlata,
si flotan las nubes con or las de plata,
si brilla la nieve del alto volcán;
si todo se cubre con diáfano velo,
que es luz en el astro, cambiante en el cielo,
color en el lirio y estela en el mar.
No es triste la· noche cuajada de estrellas;
n o es triste, si el aire, fingiendo querellas,
inclina los juncos y arranca un rumor;
si nace el misterio. si surge el encanto,
y ocultos exhalan, el ave su canto.
¡ la flor su perfume y el alma: su amor!
¡ Oh, luna, flor casta del cielo en la noche !
¡ Abriste en la somhra tu pálido broche
y viertes doquiera tu mística luz!
El árbol se argenta con claros reflejo,.;,
se esmaltan los campos, esplende á lo lejos
la selva, y el monte se viste de azul.
¡ Oh d iáfanas horas! ¡ Oh breves instantes!
los ángeles bajan y vuelan errantes
trayendo rocío, consuelo ~' amor.
Reptiles ~· monstruos descansan inermes:
¡ Oh anciano que vela!-, oh niño que duermes!
vuestra alma se hn, ido en busca de Dios!
¡ F eliz tú, si llevas la noche en el alma!
¡ Felices r ecuerdos que viven en calma!
¡ Felices memorias de cándido amor!
La noche no es triste, si el cielo en que arde
el último rayo que alumbra la tarde,
conserva los vivos reflejos del sol!

Lms G.

URBIXA.

En esas lejanías de la muerte
Donde la juventud alzó las torres
Que nunca al polvo derrumbadas Yienen !
~~

Cúspides altas donde el sol deshace
Del desengaño ~· de la echtd las nieves.
Donde van á abri_garse los suspiros
Que le arrancan al pecho los re,·eses !
~º~

Torres á cuyos pies, más tarde. ,emos,
J,a;; pocas dichas que en el alma duermen
Echúndose á volar como los pájaros
Que al sol las plumas de S115 alas tienden!
-&lt;::)- ~

~

'l'orres ú en.vos pies la fosa se abre,
Que guarrla el barro que la vida envuelve,
Do Íl la vida renace, como el tuyo
El espíritu en medio de la muerte !
"0-v,C ~

Donde hov escuchas nuestro acen to amigo,
Donde rnn ,i llorar los que te quieren,
Donde el último Rueño venturoso
Entre los brazos de la gloria duermes.
~~,;:::,..

uuo

Duerme! . ... y tu sueño venturo~o halaguen
L eves auras de amor de tu Campeche
Y del hermoso mar que tanto amaste
El dulce arrullo de sus ondas Yerdes !

.,

)lé.xico, 1-! de Diciembre de 1899.

,TOSE PEON CONTRERAS.

j

Número 2 7

�380

Director: LIC. RAFAEL REYES SPilfDOLA.

Bnropa ·'fin de ~iglo".-1. La Tríplice: Alemaui;l y ~u balance político.-Austria-Hungría,
¿ morirá el Imperio ?-l talia, ¿ habrá recaída?
2.-La duplice: Rusia.-Alta presión exterior.
-Expansión sin hiatoi-.-Francia.-Su nueva
orientación; su problema social y coloniái.--Dosciento¡; millones ele peFo~.
3.-En torno del Mediterráneo clásico.-En el
Mediterráneo escandinavo.
-!.-Inglaterra sola.

&amp;L MUNDO.

Su pro8perid11d industrial -es inmenM-, superior
á cuanto sus hombres de Bstado habían previsto;
puede inundar al mundo con sus artefactos, lo
inunda va.
'l'iene el Emperador que necesita: murmura de
él, le re;;iste, ruge ,:.ordamente á vece;:, pero su domador la magnetiza, y lo adora, en realidad; cosa
singular, no hay un alemán que le perdone, por
eiemplo, el haber de,µedido ca:-:i bru~amente al
viejo Bi~mark de la política y del trono diplomático en que se había ,;entado, y todos admiran, sin
embargo, el ra:-:go de energía .Y de ".-:elfhelp" que
aquel desaeato demo:-tró. Lo, ímpetus de paladín,
los ardorc1, de apóstol, la, actitudes de profeta,
que lo hacen apnreccr de repente como Ralido de
una armadura &lt;le la Edad }Iedia, encantan á las
mujereRyi::eimponen á los hombres; sus 'impromptus" político-: prorncan corajes, temores y algunas veC'e~ :-:ilbido,; : pero ninguna inquietud profunda, ninguna protc.:ta formidable, porque saben que
todo les i-ale bien á la postre.
La poteneia en auge de la producción alemana,
el inmenso capital en ella itwertido, la extensión
de ~u comercio neee:,itan mercadoi; seguros, y de
aquí la idea colonial: el mundo amnrillo y el negro,
e1-tán amagados de comprar la bisutería alemana,
porque el mundo blanco amenaza encerrarse entre las mu ralla~ de China del proteccionismo á todo trapo. De aquí e~as posei-iones de aborde y de
núcleo en In, rostas afriranas, en el }lar Amarillo,
en Hamoa; de aquí el ,·iaje del Emperador á Inglaterra: tenía que ir á besar la mano de su abuela la
noble y hon rnda anciaua, éasi sagrada para su pueblo, en momentm: en que la ultrajaba infamemente e:ia parte &lt;le la prensa francesa que ultraja el pudor ele toda~ la,; mujeres )' que la de buen criterio
y de buen tono, que e;; la mayoría en Francia, por
fortuna, e,-tigmatizó con su reprobación caballerosa y digna. Xo •e necesitaron para ello, las alusiones irritantes del 8r. Chamberlain y el incidente
quedó cerrado &lt;'Oll la digna y cortés invitación del
almirante Bere,&lt;lorf al representante de la marina franre,a en Londres y con la elegante y amable
C'Olltestación tle é~te. Corno era natural, al besamanos :;ig11ieron la~ entrevistas entre el Emperador
y su l1inif'fro de Rela('iones con los :Ministros ingleses, se puso en limpio no un protocolo de alianz2,, pero sí un pro~rama de acuerdo respecto de ciertos puntos ob:-&lt;:nros en que podía surgir algún conflicto y á ¡.eguida voh-iót1e el Emperador á su Imperio, no sin e,tampar de paso nn be,o en cada una
de las mejillai&lt; en flor de la fresca y encantadora
reina de Holanda, bef\o que clebe haber sonado mal
en los oídos de la vieja A.lbión como decimos los
viejo;; afi&lt;:ionado~ í1 la,; fra:;e~ estereotipadas. Y
luego,~' cuando se hahlaba de que la tríplice estaha á punto de con,·ertirse en cuadrúplice, el Sr. de
Buelow, pron uncia su gran tlii&gt;curso sobre política
exterior y adió:, alianzas y adiós ilusiones; y luego
vino el voto de un copioso crédito para la marina
de guerrn y adiú,- ilusiones y adiós alianzas: porque es claro. toda nación que hace crecer en Europa su marina, tiene delante á, Inglaterra.
La marina e,, la imprema necesidad &lt;le los puehlos coloninleB, v Alemania tiene la necesidad ele
~erlo; así C'ree ¡lespejar paulatinamente su enorme incógnita ,ocial. Y no hay imperio colonial
sin marina: Ri en vez de gastar España el dinero
de América en perennes aventuras de guerra, lo
emplea en crearse. aun después del desastre de "La
Invencible'' una marina superior á todas las otras,
limpia de corsarios los mares del Nuevo lfondo y
~alrn su imperio C'Olonial, ó al menos cambia las
conclicionei- de 511 emaneipación; así lo comprendió
á. principios del :-:iglo pa::1aclo el pobre Alberoni, pero era.ya tarde, Inglaterra habiacrecido. Y como sigue creciendo en el Océano, resulta que toda empresa marítima se la encontrará. en sus rutas merrantile, ó colo11ialeR; á todos ba. tomado un siglo
tle delantera y es difícil batir el "record" este.
Resultado: para Alemania ya no es Francia la
nrimera preocupación, ei\ la vieja Albión, y cuando
Chamberlain decía que la raza teutónica y los dos
grupo, anglo-;.ajones deberían hacer se solidarios
por su común origen r sus interefles comunes, la
p rensa alemana contestó "te creo" y el Emperador
dijo para su coleto "te veo."

1.-l"na centuria lega á la que le sigue todos sus
problemas,más complicados por las soluciones parciale~ que periódicamen te encuentran; toda solución á medias es ingerto tle un problema nuevo en
el viejo problema troncal, como decimos en español de ,-ccretaría de vía:; 1le comunicaeión; con lo
que lograulOS debilitar la C'Ue~tióu prim itiva multiplicando las derivadai&lt;. Y dejando estas reflexiones naturales en un viejo floricultor como yo,
daremos un brinco en materia C'0n la ligereza que
me caracteriza. Y creed ¡oh ! mi, lectores, ¡oh! pequeño g rupo de mii' lectore~, ¡oh ! po;;trera ilusión
de mi rnnidad literaria, creed que el reproche de
''ligereza" que algunas peri'onai; de aplomo suelen
lanzarme por ahí (hablo de m is amigos, naturalmente) no me enoja; halaga en ~erreto mi orgullito sentado sobre u n respetable petle»tal de gordura y de años;¿ ligero yo?¡ Oh ! Pimpleas, ¡oh ! musas, ¡ oh! T erpsicore, la de los piés alígeros, ¡oh!
Esculapio, dios prohibidor de féculas y exterminador de las tres razas del ilu,;trado autor de "El
porvenir de las naciones hispano-americanas," yo
os voto, si hacéis de mí un hombre ligero, coronas de flores y lfüarione~ 1le agua clara deliciosa y
fría, como "La. niña boba." que nos sinió }1aría
Guerrero en la copa de oro de su gracia pura y de
su talento impareahle.
¿ Qné dirían mis lectore,: ~i con e;,te motivo(¿ con
cuií.l ?) les hablara ahora de la triple alianza? Pues •
aquí va: la triple-alianza, la tríplice, el "dreibund,"
no existe, ha pasado á la historia. ¿ ('ómo? ~omprendo que es un atrevimiento ít la } Ir. Chamberlain, lanzar esta paradoja á los cuatro vientos
cuando precisamente los ·'cables" últimos nos hablan de ,:u renovación solemúe v el 1Iinistro de Relaciones del Imperio Austro-himgaro, Goluchowski, acaba de declar ar que nunea ha sido tan firme
como hoy. ~o importa, in,-i,-to: he aquí por qu~.
· Cuál era el objeto ele la alianza entre A.lemama
Au~tria para el An4ria ~ Pre:,errnrla un poco
de Italii1, un mucho ele Rn,-ia y a-,eg-nrarle su posición preponderante en una parte ele la península balkánica. P ues en el mismo di;,curso en que
dice que la tríplice e~ perdurable, el $r. Goluchow;,ki, participa al m un&lt;lo que, desde hace dos
añof', la armonía de Au,.:tria ,. Ru•ia uo puede ser
más cordial, que el acuerdo ~obre todo lo concerniente á la península balkánira e~ íntimo y que
mejorará más y má:,. ;, Entonce~, c·uál es el objeto
de la alianza por el la&lt;lo au,.triaeo? Xo ~e palpa ya.
¿ Y por el lado italiano? E l últ imo dil"curso de la
corona no dijo una palabrn de la tríplice, ¿ ohido?
Si, pero ya no hay má~ qne oh·idos Yoluntarios ¿ y
n&lt;-r qué? Porque la triple-alianza, para los italianos, era contra }~ranein, rontra la Francia papista,
contra la Francia colonial en 'l'únez y la Tripolitana. Ahora bien. la FranC'ia papit"ta (nos referimos
á la polí tica) no exii,te; el Papa la ha desarmado;
la Francia en Túnez ha mejorado la situación de
las colonias italiana¡.: y la Tripolitana problablemente iría al poder de Italia con má~ beneplácito
de Francia que de Inglaterra; además, las relaciones económicas entre las dos hermanas enemigas 11yer, son hov de mu•YO tan estrechas,
que bajo la presión de la comunidad de
intere!\es toda desavenencia irá desapareciendo. _La triple-alianza ceM. de ser un objeto
1le primera necesidad para Italia; es un artículo
de lujo; les cuesta mucho; le ha costado un deficit
enorme y una trabajosísima existencia füranciera.
Luego si ya no es un fin de propia conservación
La sue1-te del imperio austro-húngaro preocu¿ cuál puede ser el fin de la tr,:nlire? Yee.lDOf Ale- pa también hondamente á. los políticos europeos;
todos sabemos qqe es este imperio una combinamania.

y

Domtngo 3 l d~ Diciembre de 1899,

Domine-o a1 de Diciembre de 1899.

ción, no una nación; puede haber una nación formada con razas distintas: Alsasia y Lorena eran
francesa~, de alma y alema?-a~ de sangre; pero no
hay nac1on donde hay distmtas nacionalidades
es decir, grupos étnicos ó históricos que tien:
den con todas sus fuerzas á la. autonomía y que
no pueden ser una federación, porque son profundamente antitéticos entre sí: e~to sucede con Austria-llungría. Los magyares son odiosos á los eslaros, á quienes dominan duramente; por solo esta
circunstancia, los alemanes del imperio, igualmente odio::;os á los tcheques (eslavos de .Bohemia) son
aliados de lo$ húngaros; pero los c~lasos sometidos á Hungría y los eslaros polacos de Galitzia, no
tienen los anhelos de autonomía que sus congéneres lo~ bohemios. Todo este mundo heterocréneo es
un ~difi~io que se llama i~perio austro-l~ímgaro,.
gracias a una clave: la vida. de Francisco José·
muerto éste ¿ qué sucederá? El sobrino hereder~
es de una in:,ignificancia popular; ¿ subsistirá el
imperio? Lo;; bohemios formarán un reino aparte; los esla \'O~ polacos seguirán la suerte de sus
hermanos y caerán en manos de los rui,os; los otros
e~lavos se unirán á los balkánicos para formar una
federación entre el Adriático y el Mar Xegro · los
alemanes se unirán al imperio germánico qu.'e sea•omaría entonces al ~Iediterrá.neo por el Adriático en Trie~te? Los húngaros formarán otro reino
como los bohemios? Quién lo sabe? Los optimista!"
y puede que tengan razón, afirman &lt;1ue antes
llegar á un desmembramiento que desequilibraría 1!1~s de lo que ya está á la vieja Europa, se
reumrrn un nuevo congreso de Viena, como en los
comienzos de nuestro siglo, y reconocida la neceRidad de e;;:a entidad híbrida como cuña para
impedir el de~moronamiento de la paz y la reapertura de otra enorme cuestión de Oriente, formaría una federación de autonomías, presidida por
un emperador Habsburgo; puedeu los profetas
echarse á. volar entretanto.

mitido;; po~ ~- Loubet, retira sn mano de la urn~delaHepubl!ca y Re da al diablo. Todas son pamplmas que _l~. Delcas~é ha deshecho en su discurso
sobre la pohtiea exterior ante la Cámara de Diputados; l_a aha~za perdur~ por, la, si~1ple razón de que
su obJeto _;;e a.clara meJor drn a dia y como coincide
con el _obJeto alemán y como de lo que se trata es
~e obh~tll' ~ lng!aterra á compartir con ellas su
mdefürnlo_ imperio colonial, de lo que la dúplicti corre r1e5go es de hacer:;e tríplice á su vez sobre todo desde que las marinas de los Estdos Únido:1 )' el J~pón puede~ reun_irse á la inglesa. Hace
muchos anos que nadie sabia lo que esas marinas
signifitilhan; China y España han demostrado á
sus expensas el verdadero precio de los barcos que
las fulminaron en breves combates.
Y á propósito un oficial francés hablaba en no
sé cual periódico de I)arís, de la facilidad para la
n:iarina de evitar, encerrándose en los puertos contmen talci;, el ataque de las superiores escuadras
inglesai,; ''e' est bienot d it." Ahora resulta que
Francia está desprerepida para una gran guerra
marítima; d~spre~enida ante la fuerza gigantesca de sui- vecmos msulares tanto como ante la mar~na no!·~e-americana )o estuv~ España. ¿ Es posible? ); i buques sufic1ente1&lt;, m entre los existente,; bai,;t~ntes de primer orden, de acero y capaces
de me&lt;.l1rse con los gigantes de C'atorce y quince
mil toneladas que los inglese:- multiplican, ni la
defensa de las costas bien organizada, ni los puertos coloniales en un grado superior ele utilización,
etc. Si en estos momentos egtallara la guerra que
cuen tan que Mr. Chamberlain cle,ea, para rehacer
el prestigio perdido á orillaA del Orange y ·del 'l'ugela, Francia quedaría descalahrada en el Golfo
de T onkin, en las Antillas, en el l1editerráneo.
Ciertamente yo no me atrevería á decirlo ¿ con
qué competencia? ¿ con qué datos? Pero esto y
más dice y prueba en un estudio flamante Ed.
Lockro, dos veces ya }finistro de 1Iarina, perfecto conocedor de las nece~idacles ingentes del
departamento que en los ministerios de concentración ha regenteado. Y la comprobación de que no
son exajerados, se infiere del consentimiento de
las Cámaras francesas en arrojar i-obre los hom~
broa de un presupuesto enorme en el capítulo de
gastos de Guerra y :llarina, dosciento,, millones (en
pesos mexicanos) dedicados á la defensa marítima. Quién no desearía vivamente que Francia
abandonase sus perpetuas reyerta~ en que dos centenares de "tapageur~·, á quiene,;· ,:eguirán eternamente las multitudes ignaras y lmlliciosaR, pretenden imponerse á las a~amhlen~. al gobierno, al

d;

¿ Y la sacra Italia? Si alguna nación necesita
concentrarse, neutralizarse para toda ambición
exterior, completar y organizar su deficiente unidad nacional, que brotó de un gran arranque de
entusiasmo, pero que al día siguiente de los Cavour, de los Garibaldi y lo:, Yíctor llanuel, resul ta llena de dificultades y lagunas, y reparar concienzudnmente las ruinas de su erario, es la noble
nación latina. Si recae, todo quedarií. aplazado,
todo volverá al azar, si recae en el error de una
políti&lt;:a colono-militar; parece que los ingleses
la quiernn arrastrará ocupar una buena parte &lt;le!
8udán .Y del valle superior del Silo, para que ellos
puedan concentrar sus elementos en el .A.frica ..lustr~l ¿ á cambio de qué? ¿ De una futura alianza.
contra el Xegus. de Abisinia? La aYentu ra sería
peligrosísima y la posición de Italia en E uropa
~ería p recaria; ni los alemanes, ni los r usos, ni
los franceses le perdonarían esto; lo que es gral'"e.
Italia pre~enta en estos tiempos el grandioso
espectác·ulo de un gran "risorgimento" intelectual en que domina el espíritu científico de nuestro siglo, sus fuerzas no están compartidas, como
en el Renacimiento, entre la ciencia v el arte; la
primera domina, la era industrial será su resultado, y el arte erguirá después su figu ra eterna
de mármol de Carrara sobre el pedestal gigantesco de la verdad científica; la verdad, que es lo relativo, adquiere periódicamente en el alma inmortal de los latinos, ese esplendor que es la belleza y que ilumina al mundo.
Entonces si que la profecía del "re galantuomo'º se habrá realizado; Italia habrít hecho de sí
misma una nueva guiadora de la civilización humana: es s1i destino.

2.-La al ianza franco-rusa ¿ está deshecha como la otra? ¿la dúplice ha corrido la propia suerte que la tríplice? Así lo aseguran alguno8 ; los
hombres de estado del "Petit journal" lo hon declarado terminantemente, como que están en tod~
los ápices de la diplomacia; üÍ se lo hacen creer
al menos á los quin ientos mil especieroA, cor..ieteros
y provincianos que forman su principal clientela.
Por no haber aceptado una alianza ó por lo menos un acuerdo, como dice Mr. Chamberlain, con
Alemania en las cuestiones coloniales, el Emperador Guillermo alióse con Inglaterra y el 1.'sar,
ya descorazonado por los ataques al ejército per-

país ... . .

r
1

l

1

j

R u~ia marcha mejor; la ma&amp;i de la poblaciún
sigue soportando como un tlecreto &lt;lel Althlimo el
despotismo paternal y hierático del autócrata, las
clases ilustradas suspiran silencio~amente por el
liberalismo del porvenii; que probablemente ~erá
imposible antes d_el siglo XX~ y entreta~~o algunos restos cruelf¡;m10, de la !erren opre,1011 pa,;ada, como la deportación á :-iiberia, tienden á de~aparecer.
•
lh11,ia es una enórme ma,a l)oreal ~iu f'Olución
de continuidad su imperio colonial es ella. mi...mn.
Rusia se sient; europea, pero se quiere aRiática,
quiere ejercer la hegemonin en el _.\.sia. E~ dueñ.t
de todo el septentrión del conti1~e11te.. ha, !)or~ado
la frontera meridional de su mipeno 8ibenano
por un ferrocarril que dentro de poco tiempo habrá puesto en comunicación Cherbourg en el Canal de la Mancha con Plterto _.\.rturo en el Golfo de Petchili · al Snr de esto,: ocho millones de ki'
.
lómetros de terraplenes
herrado~ que _t~enen
por
estaciones fortalezas y que e,;tan m1htarmente
a!ministrados por el -;,.ohierno, e:-\tím ln Per.,ia,
ya casi un protectoradd"ru;;:o -". todo el ant_iguo Ir~n
át-iao é ingrato, en donde e-ni,, no ha~·. mas que t.,
tío é ;nvierno en donde el calor ei; ma, inerte que
en el Mar Roio y el frío irrual al del Spitzherg. un
horror climatérico, pero al través del c·1ial el ru ...o
altaico, mestizo de e::,lttro , de tátaro. hu~ul la
&gt;.1trada á China por lo-: itinerario!'- clásicos &lt;l~ los
Djingliis-Khan y ]os Timur-Leng y la ~pro.x.m~aeión al paraíso que riegan con i-u abamco :fi~nal
10!, siete hindrn, que luego ;;:e trenzan_ en el Hi_ndo
y bajan al Océano; el camino &lt;~e AleJan5lro trmnfante: 1trrancar ]a India á Joi- mgle~es o ayudarla
á arrancarse sola, ¡ qué tentado~ ensueii? ! Y tr~.(arse la mavor parte del com_erc10 ~e Ch!na, i q~
Mbrosa. tentación! En el Asta vera el siglo pro-

,.

EL MUN{)().

ximo desenlazarse el duelo formidable comenzad()
en los tiempos prehistóricos entre el germano y
el eslavo.

- ~ºº

países moribundos, como decía cru,,:
m:,nte en cierbl. célebre ?casión lord Salisbury,
y..~en en torno del :Mediterráneo ó cerca de el
es 1'1~rquía, es Grecia, es la península ibérica. Y~
TYI, :10 de estas profecías, la historia está llena
ue cadáveres de pueblos fuertes y de resurrecciones de naciones moribundas. Y tal nación gigavt~s?~, que veía señale~ claras de agonía en la 1.nprev1si_on suprema de .España en lucha con los Estados
Umdosha revelado una incuria igual, hasta ser sorprendente, llevando á sus bravos soldados á ser ruRilados _y capturados nor un puñado de pastores
sud~afncanos. No me vengan á mí con cuentos:
encienda V., no en la cabeza, sino en el corazón
le un hombre
un gran ideal ó una oerran pasión'
.
(] aR ¡~as1ones
son anetito~) y póngale V. un buen
::\Iartmy-henry en las manos y verá maravillas. En
~tma, hay algunos de estos agonizantes que nece:ntan federarse á otros para viYir al lado de los
Mloi-ales propietarios &lt;.lel globo, ¿ hay im posibilidad ele federarf'e? Pues es caf:i segura la muerte;
loR _tur~os n? ;~e pue~en unir á los balkánicos por
1nt1patia, 111 a los hungaro~, sus congélleres, por
la re! 1gión y la distancia, pue,; á sucumbir; los
helenos y los eslavos del Sur del Danubio , pueden federar~e? Pues lo deben hacer. ¿ E,-p;ña y
Portugal pueden formar un pueblo polítiC'o, como
10 forman por la historia y poi· la raza? Pues háganlo; así España tornará in•tantáneamente á ser
ma potencia de segundo orden, esperando el
,orvenir, y Portugal, &amp;irudirá el vasallaje mercan
j] que, en nombre de Inglaterra, le impuso el
, Jrnelo del actual vencido de los ''boers"en)Ia1
~er~fontein.
Esa 1nisma política está indicada pa_ra los escandinavos; en lugar de inventar pretextos para
"'eJ·ertas mortale,-, suecos y noruegos, reúnanse cou
Dinamarca y . ... . P ero ¡ qué diablos de mapa de
Euroua estoy haciendo, lectore8 ! ¡ Cnir, reunir 1
Ahí es nada; preci8amente e~o es lo diííci l, lo fác-il e-; dividir. En fin, dejemo$ al futuro congreso
tle Yiena esta tarea. Será sen:-ible que allí ni vosotros ni yo tengamos ..-oz y voto.
-!.-Inglaterra parece sola; 'ªu amistad con
los E,;tados l;nidoi-, repicada á vuelo en los
cliscursos optin1istas del señor Chambedain,
e;; positiva, por ahora; mas tiene tantas,
tantas prohahilillades de ruptura y desgarrones en lo porvenir; la masa del pueblo americnno le e~, en realidacl, tan indiferente; los elementos irlandés y alemán, crecen con tal rapidez
dentro de e•a ma&amp;i; ao11 estos elementos tan poco
de\'Otos á Inglaterrn, que sólo forjándose ilusiones
Íl propósito, Be puede c:reer en e;;ta solidaridad setular, de que en la I~la madre se jactan lnA pnlí.
tiros de cierta ei:lcuela. 8u, recientes ofertas á
_.\.lemania en Africa y A::1ia, á expenAAs de Portu~111, le traerán la benevolencia del gobierno del
Kai;:ser, que. ;;:in e~o. y viendo lejana la alianza
marítima con Francia y la. realización (cinco ó
,;eis años) de sus nuevo,; programas marítirnoR,
habría tenido buen cuidado de manife~tar otra
cosa, que amistad ,iincera hacia los súbdito,, de Su
Urado,:a Abuela. Pero mientra¡.: tenga mayor número de entrada-; .Alemania en la zona de lo. dorn inarión inglesa, ya en Asia ó en Africa ó en lR.
.-\u¡;tralasia in~ular, mavor ;:erá el conflicto de mtere~es y de apetitos entre regiones ifüulares y
re¡óoue,1 continentales.
Inglaterra debió á su ai~lamieuto geogr-~r.co la
imposibilidad de Rer atacada y la facultad de tomar parte á su g1tsto en las luchas europeas; las
fomentó á porfía durante todo el siglo XVIII y
lM &lt;'nmienzoA de e,-te, para que la deja~en en
1ibertad de organizar para siempre su imperio colonial y marítimo; por eso tomó parte en el siglo
pasado en las lucha;; entre Austria y Francia, por
e~o en la guerra de Siete Años, por eso en la10 coalic·iones contra la República revolucionaria y ~apoleóu; era claro, mientras Francia que, por su
posición, era entonces con España la sola temible
para ella, ~e lanzaba. á los descalabros de la Guerra de Siete AñoA, Inglaterra se apoderaba de su
imperio colonial en .América y la. India, y proC'Uraba desorganizar el de España; mientraR Franeia recorría Europa en pos del caballo de Napoleón y daba vida á una epopeya verdadera, ;,uperior á cuantas la historia ha engendrado, logia-

terra deshacía su poder marítimo en Trafalgar.
'l'odo para ella fué ganancia, su sol)('rbia no conoció límites; pero era una potencia colonial, luego co?tinental, au°:que muy lejos de Europa;
rn~s Europa se fabrica una paz forzada, su industria y su trabaj? crecen y se agigantan, pieasa
en buscar colomas nuevas en los huecos que la
orgullosa había dejado en el umndo y se tropieza en todas partes con una Inglaterra colonial
apenas militar . . . . Y resulta este u 11 curiosísim¿
apéndice al libro que sobre la superioridad lle los
anglo-sajones ha hecho )f. Dei&lt;molinR.
No importa: la sangre inglesa y holande~ que
se derrama en el Africa Austral, e,; una impiedad:
da horror, p~nsanclo en las cau,.:a~ tle la guen-a,
tanta desolación y tanto luto; admiran los oficiales ingleses, exponiéndose má.: que i,;us soldados
á las balas boeras; y sorprende la habilidad ele los
campesinos y pa.store de las repúblicas libres;
el _tercer acto de la campaña va á ahrirse; fué el
primero la invasión del territorio inglés por los
boers, que llegó á los sitios de ~Iafekin~, de Kimberley y de Ladv Srnith; fué el segundo el a¡.:censo
de Methuen y de Gatacre de me::eta en mesefa.
hasta las orillati d_el Orauge, y el de Buller por
los escarpados vencuetos que llevan de Pieterrnaritzburgo ó Colenzo: este acto terminó con tres
derrotas, una por ejército asaltante. :Mientras llegan los lords Robert~ y Kitehenrr, con "us copiosos
refuerzos, todo parece paralizado, todos se preparan á un choque decisil"o. Y será el acto tercero
del drama sangriento.
Entretanto, pueden hacer mái- mal á los ino-leses la epizootia en lo,; caballos y la debilitarión° de
las guarniciones de la India, que el bien que les
baga la llegada de los ,·encedores &lt;le los afghanes y
de los dervises.
Los boers se atrincheran y seguros de que no
serán atacados hasta el año entrante, han ido en
grupos numerosos á sus aldeas á celebrar la Xavidad y á reparar con crece¡¡ en una noche de amor
robusto y sano, las pérdida;.: que les ha ocasionado
la sagrada defensa de la Patria y del Hogar.

--------·-------E.l Arte y la Barb arie,
~

. A ~o largo de la po_h·oros~ calzada que la impaciencia hace parecer m~e~mmable, una impetuosa
oleada humana se prec1p1ta, corre, grita, se atrope)la en un frenético afán de llegar cuanto antes,
pnm_ero que los demá~. En pintoresca á la vez
q~e 11!1pouente confusión toda clase de Yehículos,
v1etorias, landaus, clogcart", faetons, tirados por
poderosas yeguas ó por microscópicos ponneYS · jinetes en briosos caba\lo~, o~tentando bordados,'galones, chapeta,, reluciente~; peatones vestidos á la
moda de todos los países y á la usanza de todas
las clase,: sociales; mujere~ dando al viento como
penachos de guerra las vi~tosas plumas de sus
sombreros, desplegando y haciendo flotar como estandarte_s de combate, la5 gasas, las cachemiras y
l?s encaJe5 de su ata do; lagartijos de exiguo vestir y formidable "rotten ;'' payos agobiados hajo
~l peso de monumentales sombreros de felpa: muJ~i:_es del p~eblo envueltas en rebozos multicolores;
nmos, ancianos, todo confundido, mezclado, tum~ltuoso y movido por el mismo impulso y siguiendo la mifima pendiente, corren, chocan, se
arrollan, fie empujan.
Si ,no fuera la elegancia del atavío, la bulliciosa
alegria que re~e.lan, el entusiasmo expansivo que
?stentru1_, se d1r1a que h11n&gt;n en tropel de una
munclnc1ón ó de un hnn&lt;.limiento. ¿ A dónde van
envueltos en la den,a polrnreda que el sol clora v
que la luz ~uatiza? ¿ Yan ataso á pre!'enciar el desfile armomo-o tle la teoría griega en los juecros
fl?rales? ¿ Acuden tal Yez al inmenf-o teatro á ~ir
como el coro comenta Jo~ &lt;lolores de Ed.ipo ó canta las glorias de Aquilea? ,: Sale al cneuentro del
v~ncedor ele )[arathón, 1lel héroe victorioso en
cien combates? ~o; ~quella multitU&lt;l ebria ya de
pl_acer y todavía sedienta ele emociones, va al
Circo_ Moderno, al combate sangriento, á. la lucha
salvaJe del hombre con la fiera, á los toros!
En el inmenso anfiteatro la esperan las emocio~es punzantes,. los sacu&lt;limientoR s11lvajes del peligro, las embriagueces de la lucha, las repugnan-

�382

J)omingo 31 de Diciembre de 1899,

Domingo :n de Diciembre de 18H,

EL MUNDO,

'F.L MUNn O.

La Guerra Sud-Africana.

Una battl'ia inglesa de montaña capturada por los boeros.
cias de la matanza, escenas odiosas de deserción v
anatomía, charcos de sangre, vísceras regadas po·r
el suelo, convulsiones de agonía. A disfrutar de
ese placer de dioses acude anhelante, á gozar con
esas escenas de pesadilla se apresta impaciente.
El espectáculo es grandioso y salvaje; los lu'.!hadores se atavían como para una fiesta; desfilan vistosos, bordados, recamados; el circo henchido, atestado, parece un mosaico de telas, de plumas, de joyas;por doquiera flotan :flámulas, ondean estandartes, brillan colores vistosos. Un inmenso clamor estallaá cada paso, y cuando la lucha comienza, aquella multitud, ebria de entusiasmo, ondea como un
océano, ruge como una tempestad, silba como un
viento desencadenado; á veces se precipita en cataratas la granizada del aplauso, á Yeces atruena el
estridor de la silba. Todo es allí ensordecedor Y
deslumbrador. La "corrida" es una orgía, con sus
chuscadas de carnaval y, sus episodios de tragedia.
En los toros el hombre arroja al circo la vestidura decorosa de que lo han medio cubierto dos
mil años de civilizRción y ostenta su alma desnuda; da rienda suelta á sus pasiones, saca á luz
el fondo animal de su naturaleza; rompe las trabas de, lo convencional y de lo conveniente, y se
abandona á sus peores y menos y nobles instintos.

Cómo les dan agua á los caballos en los campamentos ingleses.

------- -- -

.1

J

Soldado.; in¡JltJ11c11 cu,11bat itmdu

á

la marte1·a de lv11 boeros.

j

Geneml W. F. Gatacre.

Grita, blasfema, se agita como un energúmeno, pi- de un castillo feudal, no fueron bellos, ni concede á la fiera bravura devastadora, al lidiador arro- bidos con algún fin estético; fueron útiles, necejo ciego y audacia salvaje; protesta si no hay sarios, como lo son _hoy los braseros ó las puertas;
:sangre; ruge si ve despertar el instinto de la con- pero el tiempo los ha ungido bellos y hoy gozamos
servación; le exasperan las reticencias y los tan- contemplando las ruinas de un castillo feudal. Un
teos, y no se sacia sino cuando el bruto destruc- revólver es casi ridículo porque es moderno; una
tor cae á su vez aniquilado, vencido y tinto en espada es bella y noble. Los trajes romanos, medioevales ó de épocas remotas, se hacen bellos con
sangre.
¿ Cómo explicarse ese regreso al estado salvaje? el tiempo, y no tienen estética alguna asignable
¿ Cómo comprender este momentáneo olvido de to- nuestras levitas ó nuestros pantalones.
Lo que pasa con las cosa¡, pasa igualmente con
do un pasado de civilización? No es como muchos lo creen una especialidad de nuestra raza, los actos hum.anos. Cazar fué una necesidad imuna· peculiaridad de nuestra educación, la acen- periosa, una tarea enojosa; se iba de caza, no por
tuada inclinación que mostramos á ese sangrien- recreo, sino á más no poder, para purgar de
to ei"pectáculo. Tal opinión no es sostenible ante .fieras el bosque ó de alimañas la campiña; hoy es
los progresos que en la delicada y culta Francia un placer, porque es un acto viejo, inútil y par odia
hace la tauromaquia y ante el acentuado placer ó remedo de otro necesario v pasado.
Luchar y boxear fueron actos indispensables de
y afición que ostentan nuestros "primos" y nues·
defensa
personal antes de las instituciones de potras "primas."
Xo; no hay pueblo, no hay época, no ha_v civi- licía, y hoy los ven los anglo-sajones como especlización que no tenga y haya tenido predilección táculos de placer y ocupaciones recreativas. Los
por algún género de sport ó de espectáculo sa.L- moros, al invadir España, la encontraron plagada
rnje. La Grecia antigua y la antigua Roma te- de toros bravíos, peli~rosos y que imposibilitaban ó
nían la lucha, el circo y muchos sports más ó me- dificultaban el trabajo y la circulación Fué necenos salvajes; en la Edad Media, los torneos; en sario para extirparlos, aprender á luchar con ellos,
la civilización musulmana, los toros, de donde los y así nació la tauromaquia. .
Desde el momento en oue la cosecha de lo bello
heredó España y después la Amér ica latina; los
se
hace en el almácigo de lo pasado y
anglo-sajones cultivan el box, de un salvajismo imponderahle, las peleas de gallos, v recientemente el
'·foot-ball ," más salvaje aún, si cabe; y la caza, he•
catombe de seres -inocentes y ya inofensivos, es
igua)mente recreación salvaje y despiadada.
Y todo esto tiene su arranque y su razón de ser
en leyes y condiciones fundamentales de la naturaleza lnimana, que la civilización puede apena¡¡
modificar, pero que no llegará nunca á tranformar.
Es ley ineludible de la naturaleza humana, que
el tiempo todo lo embellece y que por el hecho
de ser antiguas las cosas asumen un acentuado
carácter estético. Y es un hecho, igualmente, que
lo estético es en el fondo una imitación, una parodia, una reproducción, á veces, de lo real. De la
combinación de estos dos principios resulta que
el pasado, por el hecho de serlo, acaba por ser hermoso y por consiguiente, doblemente. el remedo
de lo pasado.
No importa que un acto, una costumbre, un
objeto, no hayan revestido en su principio carácter estético alguno; con el tiempo acaban por
adquirirlo.
{,'n1eral Lo1'd Methuen.
Las troneras, almenas, puentes levadizos y fosos

�Domingo 31 de Diciembre de 1899.

Domtogo 31 de Diciembre de 1899

EL MUNDO.

384

~l lengua.~e de la. América. I spañola.

clesde el punto en que lo pasado, en general,
no fué pulcro. ni moral, ni civilizado; desde el
momento en que lo que llamamos espectáculos
y·'sport;· 0 on de toda preferencia remedos de acto~
de seres inc-ultos y menos civilizados que nosotros,
es inevitaule que el e:opectáculo y el ,:port nos retrotraigan á la barbarie y que haciénuonos Yivir
en el pa,-ado. reaviwn en nue~tro eorazón emociones baja-. remuevan en nueRtro e,-píritu ideas
atrasada~ y Ol&gt;tenten ante nuestra , i-;ta e,pectál'ulo~ repugnantes.
E~ta cloc.·trina no ab,nelre. explica. y habrá que
e•per,u á que la. civilización y la rultura emejezcan JJara que los espec·tác·ulo, puedan ser ;;iempre
pulc·ro,- é ineprochable;::. Y aún a,,í. cuarnlo nuestra.,; c·o,tumhre:; ,ean vieja~. }a;, que la;; reemplacen
serán mú, refinada" y Ja.; nuestras pareeerán to,;c·as y bárbara~ y saln1je sn parodia á nue,;tros remotos ~rn·1•~ore".

~

L a Comisión de diecionario que preside Don
Juan \ alera. ddJÍ,L informar á la ~\.cademia Española, i;obre la. eom·enil'ueia é inconveniencia de
emprc•nJcr el l'stucli_o de los americani,,-mos y neolog1smc;; que• _Don Ha·ardu l'alma, escritor peruano
y cor re_8ponchentl' ue hl s\t:adl'nHa. propone en rn
libro titulado ·· Hctuerdo~ de 1'.spaña. ·
E l Sr. D. Eduardo Benot. que tanta,; prueba~
ha da&lt;lo de ~u alt.i ilustr,Hjón tiloló"tea. eomo lo
a cr e&lt;litun su~ &lt;li\·cr,-a:, ol.irfü; ~obn, li~"iih,tic:a ca~tellana. fué l'l del&gt;ignado vara llcn1r la~ oz en nombre ele la N)]11i~ión del di&lt;·&lt;·ionario.
D es¡mé~ de bre\·e exordiu en c¡ue el Sr. Benot
hizo c·alnro-o t'll('()lllÍt&gt; c1el Sr. Palma c-omo hombre
de let ra~. elijo (¡uc lamentaba que el literato peruano hubiera da(!o · Ú Pntl'nder que en la Atademia
dominaba espíritu &lt;k ho~tilidad contra ..\mériea y
los amcritano~: ptH&gt; t•l ··c-ordón ~anitario," fra;e
del i':ir. Palma. que difü·11lta el ingre~o de neologismo,; en el di('(·ionario. tmo su origen en el exagerado amor ch• lo, antiguo, a(•iulémi(·o, ú lo que
ellos entendíau ne&lt;·e:;ario para t·onscn·ai· la pureza
del lenguajl', pero no en ¡,a~ion&lt;'illa, polítieas. Y
t a n cierto er,1 e4o. que el eordón ,-anitario había
mirauo emno fran&lt;lulenta no ,;ólo la entrada de
rncahlo, venido~ de tieri..a,: lej1ma,-, ,ino también
la de los naciuos en la Penhi,ml,1 rni~ma v u,ac1o;por todo~ lo,; qne saben e~c-rihir. tale;; c·omo ";;umariar," ·'agredir,'' ·'liina&lt;lor ,'' " eaptac-ió11:· '·ext eriorizar:· ·'maritata&lt;' "(•ompenetra('ión," "8ilueta." ..liberali~mo," ..rac·ional i-1110.'' "esperpento·· y otras 1·,rneha~ palalJrai' ele que no aleazamo~ á
tom ar nota. Pero lo~ tiempo;; han cambiado. y la
hi~toria de la relajat·ión del antiguo ~i:;tema (adopt ada con la mayor l;ueua re por acaclÍ'mieoR de autitudeF y c·onocimiento,:, pero á quiene• yo no t:tubeo· en talifü·ar de t,rirerio,.; r-&lt;trecho•), ~e encuentra heeha de m:i&lt;1o ma~i•tral en el reeiente
diFcur,o de rerepción de Don Daniel Cortazar y
en la conte:;tac-ión de Don Eduardo de SaaYedra.
'"Ambos di8c·urKos-añatlió el orador-son testim o11io de la Y11riación del ;:i,:t ema impue,;to por el·
espíritu amplio y liberal de la época, y· esta con-

LA TARANTELLA
La . "Tanrntella'' es uno de Jo;, bailes re"ionales
o
que tienen má, carácter y mayores peculiaridade;:.
Se cliferene1a de ca,-i todos los demás bailes regionales, aun de los mismos italianos.
Xinguno que haya e~taclo en el Sur de Italia,
en la bella Xápoles ó en la enc·antadora isla de
Capri, ha dejado de ver bailar la "tarantella," y
es seguro que ese baile le ha dejado recuerdos
imperecederos, por la gracia v la armonía de sus
movimientos.
•
Es cierto que lo esencial ele casi todos los bailes populares es igual en toda e, partes: la representación de una pantomima am orosa. Pero los
elementos de ella var ían siempre y hay algunos
bailes en que es da&lt;lo representar desde el amor
más puro hasta la pasión más desenfrenada.
A estos pertenece la "tarantella." El carácter
y la intención de quienes la bailan es lo que realmente define el baile. que puede ser de un eroti!'mo pagano ó de una deliciosa ingenuidad.
Los mozo, Y las mozas de la Italia meridional
aman la "tarantella"' ron todo el ardor de $U sangre y ~e entregan á ella en cuerpo~- alma. Cuando
no ha:r parejas. con frecuencia se ve á las muchac:ha;: que enlazan sus numos con el tradicional
pmi11elo para danzar alegremente al son de las
guitarrillas ó mandolina1:1 y dél pandero.
'C'na escena de estas es la que representa nuestro grabado. que e,: un fragmento de un bonito
c·uaclro del pintor alemán Hermann Katsch.

EL MUNDO.

vice1ón mía es la que deEeo que arraigue en el no nos pasma de admiración porque es de ocurrencia diaria, si el capitán de cada buque pudiese alccreuro del l:,r. Palma y de los americanos todos.
terar á. su antojo el Código de banderas?
Para. que una lengua sirva. de vehículo de las
Comentir que una lengua se disperse en diai&lt;lcai; ú rnu&lt;.:hos millones de almas, es preciso que
ledos,
es un ultraje á la civilización; es tanto cola lengua i-c con,,erve sin variat·ión en su esencia,
y que .:ca al mi6mO tiempo :;u,ecptible de los au- mo lernntar barreras intelectuales entre los pueblos, á semejanza &lt;le las murallas de la China; y
mcntoi:: exigidos por las diferencias de climas, inseso no lo hará la Academia Española, rechazando
titurio1w1:,, costumbres, ele. Si viviesen aún los
antiguo, rom,mo,, su latín no ~ería ahora medio de sm examen, sin diséntirlos, los neologismos americ•anos c¡l).e en su libro nos propone nuestro estudio&lt;·omunieal'ión entre los pueblos que hablan los diaso .r querido compañero de Limll.''
h•do,; en que ~e di,;eminó la lengua de Roma; y
'l'erminó así, de-pués de más de uaa hora que
ningún romano entendería ú lo, italianos; ni á los
durÍ&gt; ~u corree-to di,,('urso. el re,,petable Sr. Benot,
france~e", n i ú lu,; portugue-e~. easte!Janos, cataen me&lt;lio de fenoroi&lt;as folicitaciones.
Janl'H, etc·.
.\c·ademia, en rota&lt;·ión unánime, acordó que
t:1 ~r. Bl'not oyó mnchm• mmmullos &lt;le "¡bien ' " en La
el ;;uplemcnto dPl "l)ic-c·ionario," cuya irnpre•·, 11rny bien!" (•ntre lo;; académit·o,;, cuando dijo:
tiión ah-anza ya 11 la letra V, se consideren todos
"Yo &lt;'rro tan perjudicial p] propósito de ha(!er
lo, americ·,rni"mo~ y ¡1eologismos que la comisión
&lt;¡UP el &lt;•a,-tel lano ,:ólo ,;irrn para lo,: penin&lt;"ulare.::,
de le.\.i&lt;'o r,time dP ,,,rn, f:'niente admisión.
c·omn el de qne »u mi,-ma lengua sirva sólo para
Jo~ anwric·ano~. E,; contrario á la civilizaei6n y al
trato humano l'l acordonar Ja,- lenguas v hacer que
,e ('Oll\' ic•rtan en dialedof' . . \ntl'" aislaban á Jo,;
Remolque de los barcos de electricidad.
puehJo, la, di ...tancias, el t iempo y las diferencia;;
-&lt;::&gt;o~-::,..
rh• IPngnaje: pno. por fort u ila, lo" pmgre;;oi:; moderno~ han anulado el espaeio .\' el tiempo. Ei
La lentitud ton que lo~ pequeños vapores retiempo ho_v no tiene tiraniaf:. Al día siguiente de
mokahan
por lo, canales á las embarcaciones de
la rnuPrte &lt;le ( 'a,;telar, lo, diputado~ del Congreso
vela y á .las grandes lanc·has, que muchas veces,
de la HPpúhlil'a .Argentina oían· la triste noticia
por Hl exc-e,i,·o pe-o. ~uperaban en fuerzas de rede pie y en ¡,¡ rná:&lt; religioso silencio.
Xo pa-a. por dewracia, lo mi~mo con las dife- Hir-tencia ú la &lt;¡nl' podían ejercer los vaporcitos
remolcadore;;, ha hed10 que en el canal de :Finow,
. reneia¡: de lo,- idiomas. Todavía cf:as diferencias
Alemania.
~e hi&lt;·ienm experiencias, aplicando un
&lt;liticnl1all el eomercio nniver::-al. ruando no ,e opocarril remolea&lt;lor i;](&gt;,•tric:o. que ha dado muy
nen á él. llay, c:iertamente, tre" idiomas por eu_vo
bueno, re;,ulta&lt;lo~ y que c•F seguro que en breve
medio ~e comm1ican entre ,-í Jo,;, pueblos eiviliza~&lt;' aplicará en otro,: 1·anale".
do": el inglé~. el e,pañol _v el írancé;;. Son entenComo verún m1el&gt;tros lec-tores en el grnbado que
dido~ rn toda,- lai-; eoRtas, y romtih1ren una espe•
&lt;·ie de lengua ttniverRal con tres formas diferen- le~ ofrecemo~. el proc·edimiento no puede ser más
te:&lt;. Y atentará ú la ci,·ilizaciún quien no impida :,eneillo: á un l-aITO pequeño,-que se mueve sobre el carril elé('tric·o del ;;i~tema ele cable que ya
por todo" Jo;: medios posible•, la dialectización de
cono('en, y que ,e ha aplicado á los tranvías ele
t'"ª" ll'ngua,. E;;. pues, p reci"o e011servarlas en su
es~nt·ia. ,v darle,; flexibilidad ba,-tante para que re- e~ta eapital.--e ata el cable que ha de remolcar
el barco y el remolque 'le efectúa de una manera
ciban lo, aumentos necei;ario,;.
Do;, bu&lt;¡nes se entienden en alta mar por medio Hegura y rápida. ¡ &lt;lran ahorro de tiempo y di&lt;ll'l Cí&gt;&lt;ligo lntemacimial ele ::eüales, sin saber lo~ nero!
tripnlaillef' &lt;le un barco la lengua de loR tripulan te.;
&lt;le! otro. ;, Y podría realizar,e e~te prodigio, que

LA TARANTELL.A, baile populm· de Nápoles.
Cnad1·0 de H. Katsrk.

LA CARICAT UR.A. EN EL EXrrRA ~JERO

¡Bu,en bocado!

Godl . .... .

Los DOS ASPE CTOS DE LA CU.ESTION.
Der Walu·e Jacob, Stuttgard

El Tio Pablo pasa 1·evista á .ms tropae.

Pwnch, Londres.

'

J
Remolqne de um•cos en el f'wwl de Finow, de Ebersu:ald1,, Alemania, pvr medio de la elect;•icida&lt;t.

,1

385

�3136

F:t, MUNDO.

Domingo 31 de Diciembre de 1899.

Damtngc :n de Diciembre de 1,911

387.

EL MUNDO.

L,f\ FRINOESA OTILlf\
Levantóse la jon)n maquinalmente dejando las
blanduras del cojm en que estaba reclinada. Se
~cercó á la alta ventana y miró largo r ato hacia la
-ciudad que se destacaba sobre la cinta sombría del
regio parque.
Un grupo de doncellas tañía dulcemente las
-cuerdas de las tiarhas y de los laúdes cuyas notas

.,

llenaban los ámbitos de la torre octágona. La prin'Cesa Otilia nada oía porque era sordo-muda d~ :1a'Cimiento. Más de veinticinco años había v1V1do
-apartada del mundo :;in más comunicac_ión con
:sus semejantes, que alguno~ gest?s, rep~tidos . por
los que la rodeaban. Su ex1sten~ia corna tnste'mente, tan tristemente que la Jo,·en _nun?a sonreía; sus ojos color ele agua muerta, OJ?S sm p~n:sarnieHto y sin ensue1i.os, brillaban baJO los parpados con· el resplandor ele una piedra ~alsa ..
La intE,liz sordo-mulla nació del n'.atm1;1omo ~~l
rey de !::licilia con una prima, matnrnon_10 pohti'C0 oblio-ado. cuyo fruto in,ano enfure~1ó al r ey
· quien 1~0 paró ·hasta repudiar á su pruna Y es-

d
El rev no amaba á la princesa de boca mu a Y
d e mira.da ausente, cu_rn inmóvil y plácida belleza
'nunca se animaba. La hahía r eclmdo ~n u!1 departamento aislado del palacio, en,donde J?-IDªs entraron Jo¡, cortesanos. Los sombr1os follaJes del par
Que rodeaban. ocultánrlolo. el torreón. de míu:m~
rosa donde la dulce Otilia vivió desde su nacimiento hasta la época en que comenza~a á mar'Chitarse lentamente rodeada de sus ociosas dontellas.
, f lt d
Los torneos y las cortes de ,amor, 't ª ª
e
tesas galantes fiestas, el espectaculo stempre nue-

~ a

1

'1

l

ª

Yo del mar Y de sus horizontes, el moYimiento ele
la baliia, la· entrada y salida de las galeras y la
alegre turbulencia clel pueblo que circula en el
muelle y en el canal, tal Yez habrían distraído á
la princ:esa enferma; pero el rey tenía rergiienza de ella porque empañaba el lu•tre de su estirpe.-Oculta en su torre de mármol y en su jardín
umbroso, la pálid11. Otilia no salía de rn recinto
sino para asistir á alguna ceremonia regia y siempre su prestigiosa belleza impresionaba hoo.clamente al pueblo.
Sólo en raras ocasiones el Yicjo rey consentía
en wr á su hija. Su actitud hierática ante el desfile ele lo, guerreros cortejos, era la ele una reina:
la inmoYilidad de su rostro era majestuosa; creería~e al rerla que había nacido para reinar entre
nubes de incien$0 ~- bajo una lluvia de flores en.las
fiestas litúrgicas. bajo las altas bó,·edas de las catedrales. El orgulloso monarca Yeía su noble sangre. bajo el esplendor del oro, ele las pedrerías
y de los pesados armiños que cubrían á la joYen.
)las esas oc:asiones eran raras v de cor ta duración. El corazón del rey estaba clominaclo por el
amor ele su hijo, nacido de un segundo matrimonio celebrado después de la desgracia de la madre ele Otilia. Era el príncipe un jo1·en ele veinte
años, caprichoso y vehemente, que escandalizaba
al reino .'° cli,·ertía al pueblo y á la burguesía con
el lujo de sus fa,·oritas y de sus amigos.
) [enos que á su padre veía Otilia á su hermano.
Xo le gustaba pasar el tiempo con la muda de
mirada inquieta y ademanes de sueño; tanta gra,·edad lo amedrentaba. La pobre no tenía más
distracción que hojear los gruesos misales iluminados. pintar tapices con figuras humanas ó recibir
á los tejedores y joyeros que venían á presentarle. los unos, combinaciones de dibujos y colores
para las telas; los otros, modelos de ?r~ches, brazaletes " collares. Estas eran las umcas horas
claras de Sll soledad.
En la ~ornbra del gineceo cubierto de cristales,
las doncellas que se morían de tristeza, tocaban
con sordina para distraerse, ó jugaban en los rincones apartados.
La princesa estaba de pie,?~ la ventana, co~
las manos apoyadas en el alfeizar, pero sus mir adas no buscaban como otras veces, los campanario'° má!" allá de las palmeras y de .los cipreses,
¡;ino aue ~e fijaban con singular atención en los
jazmines y clemátides que había al pie de la
torre.
Tres hombres habían entrado al jardín. Los
tres, jóYenes ~- desconocidos para ell~ . . Uno de
ellos era aran señor; los otros dos, mus1cos, uno
tocaba h~ flauta y el segundo el violín, un
Yiolín particular; (cuyos sonidos penetrantes
brotan sólo al contacto del arco.) llamado
"violín ele amor.'' El jornn noble sentóse e~
un banco circular y clespleganclo un pergafill110 manuscrito que tenía en
la mano, hizo
una sefial á los otros dos, y la princesa, que desde lo alto de la ventana los Yeía, como en el fondo de un pozo, alejados, y cárdenos. por el reflejo de los cipreses,, ~egu1a con atenc1~n los movilnientos de los mus1cos. Uno se llevo la flauta
á la boca v el otro apoyó el violín en el hombro.
El joven gran seño~, ~levaba el compás; seguía
el ritmo con los movmnentos de su cuerpo y
evidentemente cantaba cosas que la princesa no
podía oír. Aquella música era algún concierto galante destinado á la amada del joven del manus-

crito, y si habían elegido aquel sitio, sería para
ensayar con toda tranquilidad. Ba~taba ver la cara febril del joven noble, sus ojos húmedos y su
actitud extática, para comprender que tanto la
letra como la música eran obra snrn.
Por primera vez lamentaba la p~·incesa no oír
los son idos ni el rumor delicado de las palabras.
Todo atraía en el joven dcsconocido,-su ,·ivacidad, su palidez ardiente, sus ojos húmedos_ de
emoción y la gallardía de su talle. Otilia habría
querido conocer la beldad á quien se di;rigía el
tierno epitalamio, porque aquello no porlía ser
canción ni serenata, y el galán sabía muy bien lo
que hacía al elegir el jardín solitario de la princesa sordo-muda para ensayar su obra. 8orclo-muda !. ... Sentía una angustia infinita al recordar
su miserable estado.
Una de las doncellas se acercó á la ,·entana
cuando se r etiraban los tres jó,·enes, pero pudo
reconocer al poeta.
E ra Beppino de Fiezoles, á la sazón favorito
del pr íncipe, quien le había dado todo;: los empleos de la corte, sin exceptuar el de amante de
corazón de la hermosa duquesa Simonetta de Aydaga, querida del delfín.

\

Esa noche, la princesa Otilia vió en sueños
al desconocido y á los músicos del jardh1; pero
¡ oh novedad milagrosa! oyó dulces sonoridades,
una música divina que llenó !.'U alma de júbilo,
que la extasiaba y la ha.cía desfallecer. ·como si

�388

su carne temblara de frío un momento y luego
circulara por ella un fuego abrasador.
Al día siguiente, al &lt;lar el reloj las cuatro de
la tarde, una semación dulcísima, hasta entonces
desconocida para ella, la forzó á ponerse en pie
y' la arrastró á la ventana.
Ya estaban en su sitio los tres artistas, el poeta sentado y los do~ músicos de pie. La flauta y el violín ritmaban una lánguida chacona
y siguiel1(1o el aire ardiente v amanerado de la
danza, Beppo pronunciaba ,:ersos formados de
palabras suplicantes, en los que había quejas y
elogios para una, dama. La prince,:a sorda comprendía el ~entido de la recitación y su alma se
llenaba de pena porque las rimas ~' ·1a música se
dirigían á otra mujer. Su corazón, súbitamente
iniciado, adivinaba la querella de amor.
Los versos del noble florentino celebraban la
sedosa y rubia ca bcllera de una beldad insensible
de carne ambarina y transparente como las uvas ·
c~lebraban la frescura húmeda y roja de los la~
b1os de una dama, cuyas pupilas eran de acero

rr.r, \ffNDO.

nomtnl!'o 3t de Diciembre de 1899.

Domingo

:n de Diciembre de 1899.

Sus .sueños se poblaron e~a noche de visiones deliran tes.
Pocos días dc,;pués,
una tarde en que el príncipe ~Uejandro, tendido
sobre sus cojines de
terciopelo de Génova
y sui: tapiceB de 8cutari,
jugaba con la~ trenza~ de
la bella Simonetta ¿ "Qué
se hac·e n ue~tro ~eñor
Beppo ., ? preguntó irnl iferentemcnte la duque~a,
El príncipe heredero,
con la lengua e~tropajosa por la embriaguez,
contestó : "X u e s t r o
Beppo debe estar loco;
se olvida de nosotroR,
¿ no os parece? ya hace
tiempo que no le vemos.

UN SUEÑO

y parecían puñales. Sin conocer el sentido de las
palabraf:, la prince~a Otilia sabía que sus cabellos
eran negr.o~ y lustrosos, que su palidez era intensa y que sus ojos eran azules como turquesas.
Cogió instintivamente el espejo que estaba á
su alcance sobre una mesa y se vió en él. Cuando
miró de nuevo hacia el jardín, el joven la veía.
La princesa Otilia se ~onrojó y echó el cuerpo
hacia atrá~.
Al día siguieute volvió á la ventana, Beppo y
sus compañeros ya estaban en la glorieta de los
cipreses y el violín y la flauta cantahan lánguidamente.
Pero, ¡ oh milagro! ya la música no era la misma; imploraba, más persuasiva y tierna, y la princesa sorda podía oírla. También los versos eran
otros: no hablaban de los ojos grises, de una rubia ele tinte de ámbar, sino de laR pupilas de
agua marina v de agua muerta, de una beldad
lunar con cabellos de tinieblas.
El poeta cantaba, con los ojos puestos en. ella,
y la -princesa, ebria de dicha, ya no se miraba
al e~;eio.

rencia, una caéta silenciosa en Bruges la 1Iuerta, un yac:ht en la rada de Argelia ..... Dios satodo lo que poseían.
Hacia un año que habían partido de su isla
,in Yoher, sin dejar en la casa ni siquiera un
criado de confianza que la atendiera, y sin dar á
nadie su,; nuevas ~eñas.
Habían pasado el inviemo en el Cairo porque
la ~eñora to,ía, y ahora:, en lugar de ir á pasar
el e~tío á alguna de sus po~e:;iones á orilla;; de
un lago de }..,:cocia, habían decidido pe una manera bru,:ca. ,-enir á. pasarlo ú su isla encantada,
como Clara la llamaba.
Y habían quericlo \'enir a,-,í de improviso, á
rnrpremlerla en el mi,terio de su n-ituraleza
ahandonacla. Celo,os de que otros lo hicieran ante~ que ello~, llegaban ,olo~ para ,.er los primero;;
&lt;1ne pu•ieran ele nue,·o la planta en ac;uella,; aYenidas cubiertas de- un fino mu&gt;&lt;guillo, B:1jo de
una~ roca¡;; oculta~ por frondo-o,; árbolc,, habían
clejado e$corn1ida la llaYe ele la puerta &lt;le entrada.
-Ya no,; acercamo~, dijo Hirnp,-on, Prepárate
á ,-er bien, Catarina, eRto CR nuern para tí.
La pequeña no conocía esto, por haber pa,ado
todo el año con una tía que re:&lt;iclía en E&lt;limburgo.
-He aquí ya la iglesia ele )Jarieourt !
-Pronto \'eremos ya nuestra i,;la, y el castillo y el jardín. Prepárate Catarina, mira. cuando
lleguemos á aquel ca•taño, entonces podrás ver
el río, la i;:la, el ca,;tillo, el jardín . todo .. .
&lt;.Jatarina batió palmaR y dijo al perrillo :
-Prepárate tú también, Loo.
Y al lleg-ar al castaño, el mi~mo grito de estupor se escapó de lo~ labios de los Simpson.
-¿ Y nuestra isla?. , . . .
El lfarne ,e extendía por todas parte~ azul y
tranquilo.
La isla, con su castillo, su jardín, sus fuente~,
la isla encantada había desaparecido .....
-Un campesino, que en ese momento pasaba por
-allí, se detuYo con curiosidad al reconocerles y
se los dijo todo.
El último invierno había habido una inundación tan terrible, corno en diez años no se viera. La crecien te subió muchí;,iino y la pequeña
isla bien pronto quedó sumergida. Por algún tiempo quedaron aún á la vista las tor recillas del edificio y las copas de los alto;;; árboles . .. después la
casa se fué á fondo, y los árbole,, arrancados por
la corriente. habían huído quién sabe á donde.
Nada quedaba de lo que antes había allí.
Xada había podido aviAárFeles. porque como
todos ignoraban su paradero ....
No quisieron ya e,cuchar al campesino, y volviénclm,e al ómnibu~. cargado de baúle;;, mientras que Catarina derramaba abundantes lág-rirnaR. los Simpson, tristes y pemativos y sahoreamln acaso una voluptuo•irlad más ama;ro-a, v
má~ delicada que cuantas h u hieran probado ÍrnRta
entonce;,, Yeían brillar al sol ern cinta de ao-ua
tranquila . hajo la cual quedaba hundido su ;1eño en la forma ele m1 castillo ele ladrillos rosados ...... .

ue

l

- ¿ Y para qué ha de tomarse el trabaio de vernos? ¿Xo es por ventura el favorito, el mimado
de Vuestra Alteza-? Lo habéis hecho conde, gobernador de Cer deña, á puñados saca dinero de
los cofres y puede aspirar á todo, Ha llegado
hasta pretender hacerme su querida.
- ¡ Cómo! ¿ se ha atrevido?
-Y duraute una semana de él solo dependió
conseguirlo. ¿ Xo es él, después de vos, el caballero más alto del reino? Pero el florentino tiene miras más altas : hace hablar á los 1:rndos y
oír á los sordos.
-¿ Qué queréis decir con eso?
-Xada que no sepa toda l a corte, con excepc1on de S. lI. y vos. Id á pasear mañana á la
hora de la siesta al jardín particular de la princesa.
-Otil ia, mi hermana? Bella duquEí'a Simonetta, si habéis mentido os decapitaré.
De allí á dos días, la princesa Otilia tuvo una
espantosa pesadilla. El hermoso conde de Fiezo-

389

EL MUNDO.

les, acompañado de los mus1cos, le dió su concierto de costumbre. L a canción era ardien te y
apasionada. y la princesa, incli11ada en su balcón
·se extasiaba. oyendo los reclamos de amor . .. cuan:
do de pronto el poeta palideció y la sombra de
los cipreses se hizo má,; densa. Fiezoles calló y
la
princesa
vohió en sí de su arrobamientoJ fría
l
,
lie angustia.
.\l día siguiente, cuando des--.ertó, un paje con
la librea del rey, le entregó un curioso cofre deVene&lt;'ia cubierto de pierlras precio,as. L a princesa lo abrió y vió en el fondo, sobre u n cojín
de seda, la cabeza, caliente· aún, del floren t in0,
Beppo, A l instante se apoderó de ella una fuertefiebre que se la llevó esa m iRma noche,
Así murió la. pr incesa Otilia por haber escuchado "el ,·iolin de amor."
,
JEAN LORRAI N.

j

l

J

En aquel perezoso ómnibus, cargado de baú- hermosa mans1on de ladrillos color de rosa, con
les, al paso de dos ycguab que camtanai.Jan m o- viguería de cedro, y "parterrc5'' esmaltadcs de flolest adas por los t.í.ba11os, y t ras &lt;le un cochero yue res que se metían en el agua.
se m oría ele sueño, los 81mpson, agobiados p or el
Se hubiera, creído que las hadas lo hacían tocalor y en meclio de un ~ol rabioso, no podían do; así &lt;le pronto los albañiles, carpinteros, heya co11 tener su impaciencia,
,
rreros y pintores llamados á toda pnsa y recom¡ Qué largo se hacía el camino!
pensados ampliamente, habían terminado el ediAl salir de una colina apareció el niarne, cu- ficio.
ya cinta clara tan pron to cruzaba un vallado co-¿ Te acuerdas, Santiago, del maestro de obras
mo desaparecía en las inmensidades del terreno, que siempre andaba con una rosa en la boca?
yendo á morir entre los árboles . ... .
E;,e sí que sabía dirigir á su gente!
-¡ Oh, Santiago! dec:ía la m ujer, deliciosamente
-Y aquel pintorcillo patizambo que mienvest ida con trajecillo vaporoso de muselina, ti;as trabajaba cantaba tan bonitas canciones ...
mientras su rostro, coloreado por la luz del sol, Pero, ved que ya estamos al final del camino;
semejaba una rosa viva de· esas que llaman "ro- ¡ qué musgos tan tiernos y qué flores_! Catarina,
sas de Inglaterra,''-,•erdaderamente la idea es prepárate á hacerle á tu madre unos hermosos
encan ta elora . . . . ¡ esto de llegar uno ú su casa sin ramos.
prevenir á nadie, así de sorpresa . . ..
La señora dijo:
-Sí, el encanto de lo imprevisto no l o tiene
-Estoy pensando que somos unos mnos al
nada,-respondió su marido, un hombre joven obrar así; ¡volverá la casa sin haber dado orden
todavía, delgado y corpulento ú la vez,-Creo de que se arregle! Quizá esté húmeda, fría , naque dentro de media hora podremos contemplar die la ha ocupado, nadie nos ha dado noti&lt;'ias ...
desde lo alto de aquella colina n uestra isla her-¡Bah! respondió Simp,on; panr qué serviría
el dinero, entonces, si no ínese para arreglarlo
mosa.
-¡ Qué felicidad, Santiago ! ¿ R ecuerdas , qué todo al instante?
alegre fué la última primavera, cuando se nos
La mayor debilidad de los Simpson era comocurrió comprar esta isla para fabricar en ella ,prar un pedazo de iierra en todos los países donnuestro castillo? Y los árboles maravillosos del de habían estado, posesión qne abaJ?,donahan á
jardín ... . los pájaros, las fuentes . .. . ¿ Llegare- poco :¡ que muchas veces resolvían no ver más.
De esta manera poseían un viejo jardín en Flomos tan pronto como dices?
- Sí sí· respondió Simpson ; veinte minutos á
lo más ' no' tardarnos ya en estar a 11'1.
-P;ro papá si nuestra casa está en una isla,
tendremos que ' nadar para entrar a l cast'111o ?.. ·, .
Esto lo decía una pequeñ a que apenas contana
siete años de cabellos rubios y 'ensortijados que
le caían s~bre una pelerina blan ca de linón.
-No respondió Simpson riendo, hay hotes y
una gr;n barcaza para pasar á l~~. animal;s.
-Entonces, dijo Catarina, acanciando a un
perrillo de ojos inteligente~ que la ohsen·aba, pareciendo comprender la pregunta-¿ e11tonces
Loo entrará también al bote?
-Por supuesto, re;,pondió la mad1:e.
.
¡ Qué sueño tan hermoso el que_ halmm _reahza&lt;lo
los Sirnpson ! Asíduo~ YiajcroF, neo;, ? l_i brese satisfacían todos sus :fantaFeoR. IJacla d1ec1ocho meFes que, al pasar por este bonito rincón. &lt;le la
Fran cia, descubrieron en el nlarne esa 1~la encan tadora, plantada de encinos y sauce,. Co11!pra,rla construir en ella una ca$a, plantar en el J,ll'dm
t;da clase de árboles, regarlo por medio de canalizaciones, transplantar á él flores rara~ de otros
países y amarrar á la puer ta tlll gracioso hoteeillo · 'todo esto no había sido obra más que de
tres 'meseR.
.
En tres mc,es, al golpe mágico de la varita '.1e
11 na hada.-v esta hada era C'lílra 8impson,-la 1~la se había transformado; h alJía allí ahorn una

L

PXC'L Y VICTOR )U.RG'GERITTE.

�Domingo 31 de Diciembre de 1819,

EL MUNDO.

390

Jaramn go.

•bomtngo 2 de Julio de 1899.

EL MUNDO.

13

EL KU~YO DODEC.ASILABO.

&lt;:::::,.)C(&lt;:::::,.

I
El palacio está desierto, roto el arco; por la ojirn
va filtrando el sol que muere su mirada. pensativa.
su mirada agonizante, como el beso de un adiós;
el pinar parece un túmulo, vibra el arpa de las hojas,
traza el mar i;:obre la playa la inscripción de sus congojas
y en ~u zambra el viento errátil de lo ignoto mela en pos.

II
El c,:tanque está derruído; con saeta refulgente
no herirá su borde trunco la ígnea luz de un nuevo
ni ha d() Yerse á la princesa dibujada en su cristal:
se han deshecho los sillares, las estatuas han
y en el pórtico la alondra clama en lúgubre
por el ara un tiempo rhida del ho_v mustio flores

•
Oriente,
caído,
gemido
tal.

(A Amado Xervo.)
:\Iusa, prende nuerns ritmos en las liras.
nueYas formas, nuerns triunfos, nuevas palmas;
q~t~ en las for_m_as ya gasta~ª? sólo inspiras
neJas cosas. vteJOS temas, vieJas almas.
Xo en el carro de dos ruedas que gemían ·
bajo el peso del augusto Juan de :Mena:
hemistiquios de seis radios, que corrían
doblemente triunfadores en la arena.
Xo en la forma en que cruza claroscuros
la barquilla de sus locos pensamientos,
que va en busca de los puertos más segur0,
al azote despiadado de los vientns .....

III
De la antigua balaustrada se alza el lirio entre las grietas;
en el parque no hay nelumbos, no hay orquídeas ni Yioletas,
ni en la rerja abren su búcaro las campánulas en flor;
sube el musgo como víbora por la informe escalinata,
la ventana está vacía, no hay libélulas de plata
y la hiedra en laR columnas prende el mantotrepador.
IV
E~e lóbrego palacio que en su afán selló el ol vi&lt;io,
fué el magnético palacio por mis sueños erigido,
1
1 y al blasón de cuya clare puse el timbre de mi fe;
la princesa de su estrado, me dejó, fué la esperanza,
'salió en busca de -la dicha, la vió hundirse en lontananza.
y del rumbo de mi huella desvió el rumbo de su pie.
PEDRO J. N AON.

NY:UPHEE
~

La cuadriga del sol baja á Poniente,
." al ir veloz po.r la celeste arena
siente que Apolo su ímpetu refrena ... .
pero vuela sobre or o incandescente.
Se hunde en el mar, que en su hálito potente
y entre su sangrienta luz el orbe atruena;
y ya en la noche límpida y serena,
torna en plata su púrpura el Oriente.
Es la Jiora: al boi:de de la-clara linfa
tiende sin flechas el carcaj la ninfa.
Todo es paz. Muge el ciervo en los breñales.
La luna alumbra el nocturnal concento :
y el dios Pan, ante el ritmo de su aliénto,
ríe al ver que se animan los rosales.
ROSENDO VILLALOBOS.

Musa, canta tus cauciones en la nueva
triple forma de los nuevos cuatro radios:
carro de oro que á la musa rauda lleva
al escape por los líricos estadios.
Son tres golpes remachando la cadena,
son t res altos que coronan tres alturas:
se dirían tres corceles_ que en la arena
estamparan cuatro firmes herraduras
Triple lengua dragoniana, que vibrante
lame el cuerpo de la musa que se crispa:
triple corte sobre 'el dqrso de un diamante,
sobre el cáliz de una rosa triple avispa . ..
Es la sístole y la diástole en el verso,
vaivén loco de las olas en la lira,
trino alegre que gorjea limpio y terso,
aspa triple que en los aires rauda gira ....
Finge trípode en que r¿ja llamarada
arde, y rasga las penumbras más remotas:
es conjuro de sibila que inspirada
da tres veces en tres tonos cuatro notas . .. .
l\Iusa, canta; que así puedes en un día,
ya que tiran de este carro tres corceles,
conquistarte tres imperios de armonía
~- ceñirte tres coronas ele laureles . . ..
Lima, 1899.

JOSE S. CHOCAXO

FIO. !.-GRUPO DE TOILETTES PARA CASA.

Conocimientos útiles.
Manera de desecar nores.

No todas las flores se prestan á la ~nservación por
medio del desecado· las rosas, pensamientos, marga•
ritas el senvita trepador, la violeta, la amarantina
-00einea, la naranja y globulosa son más á propósito
que otras especies.
.
Se cortan de la planta antes de que bayan ab1ert0
absolutamente su corola, casi en el estado de capu•
no tratando de que tengan un buen trozo de tallo
pa~a sujetarlas; la operación se bace por la tarde. .
Se atan por parejas para poderlas colgar de un b1lo dentro de la caja, de modo que no se toquen una
á otra.
Ji
Luego debajo como 0, 50 ó 0,60,_ se coloca ~na gera capa de azufre cerrando la caJa Y se deJan doce

MANTECA REQUEMA.DA.
horas para que se saturen bien de los vapores azufrados· entonces se nota un ligero cambio de eolores.
Las 'rojas se vuelven blancas, _pero el color primiPara hacer bien esta salsa, empezad por dorar la
t ivo vuelve al cabo de dos ó tres días.
Si los pétalos conservasen todavía alguna bume- harina en la manteca ó en la grasa, hasta que haya
dad, habrá necesidad de cerrar nuevamente la caja tomado un bonito color rojizo, evitando sobre todo
que se queme, y meneándola continuamente. Tapad
hasta que sequen.
Deberá tener la caja un ventanillo de cristal para entonces la cazuela exactamente y metedla debajo
del hornillo, dentro de ceniza caliente; la salsa, sin
las observaciones.
Luego se pone en una babitaeión bien seca y orea- peligro de que se queme, continuará haciéndose, lo
da, teniendo cuidado de que no penetre el sol ni ba- que exige media hora larga. En este intervalo, reti•
je su temperatura hasta cero, siempre, por supuesto, rad de vez en cuando la cazuela de la ceniza y menead bien el contenido, colocándola de nuevo en su
colgadas sin contacto mútuo.
Sin más preparación se forman ramos del mismo sitio. La harina cocerá bien de este modo sin queaspecto que recién cortados y que sirven para con- marse, y la salsa, del mejor color posible, no habrá
contraído acritud alguna; mojadla con caldo consuservarlos largo tiempo.
.
Las rosas blancas thé no dan buen resultado; las mado ó salsa del guisado que se prepara. Este es el
único método que hay para hacer una buena requemargaritas pequeilas son mejores que las grandes.
Para conservarlas pueden encerrarse las cajas en- mada de manteca.
tre capas de arena fina dejando los pedúnculos al aire por las crillas.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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