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                  <text>ILUSTRJ\00
s0ssca1rr.1os xzssu•L roa ,u .iu ! t.fi!l
Jo&amp;X JOSM U

ENERO 7 DE 1900.

AÑO Vll--TOMO 1--NÚM. 1
J)irecior: Lic. B..&amp;.l' AEL BEYES SPtllDOLA .

•

•

!!BLIOTEC.A. UNIVERS!TMII A
''ALFO'lSO REYES''
(

•

r o1mo RICARDO COVARRU81A9

_) ~
'-,_,.

J(ofable arfisfa española

'

B AJA ACTUALMENTE E N E L TEATRO NACIONAL,
1

1 '

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--:7 .

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.

•

•

;.

FONDO
RICARDO COVARRUBIAS

L• CA.PiT AL, $l,'!b

Gerente: AJITOll'IO CVYÁ.S,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Enero de 1900.
de las cosechas incendiadas. Cada· noche, la pesa-'
dilla de una revolución visita mi lecho . . , .
Sueño que mi sagrada cabeza y mis inviolables
miembros, son paseados en pequeños pedazos ha~ta por las más remotas ciudades del remo. Sena
más feliz como simple labrador, con una carreta
de madera, 6 como humilde marinero con una vieja barquilla.
.
.
., .
• .
He consultado á mis astrologos y a mis mag1cos · por mucho tiempo me disgustaron sus rcspue~tas y por eso mandé estrangular á nruchos de
eJlos. Por fin uno, adivino ciego y centenario, me
dijo :
-"Rey Gaspar, emperador del mundo, monta
tu caballo de guerra y dirígite al propio tiempo
hacia el mediodía v hacia el Poniente; una estrella
hasta hoy descono~cida, aparecerá en breve; oriéntate ei¡ la estrella, sin desesperar nunca. Una noche la estrella quedaráse i11móvil y,con un triple
ray~ alumbrará la cuna de un dios. i Si este dios
acepta tu fé; serás salvo y bienaventurado.
He atravesado Asia, co nla mirada fija, todas
las noches, en la estrella que me ha guiado
á través de las brumas y de los temporales ele la nieve. Pero cabalgo de este mismo modo
desde hace ya muy cerca de dos años; me siento
fatigado y quisiera descubrir al dios mañana,

Fué en el último año del reinado ele H erodes el ta ron eus trompas y lanzaron un ber~i~o frn·:oso:
Grande, príncipe de Jetusalén, que gobernaba á los los tímpanos y los tamboriles les 1mtabm, las
judíos en nombre de César A?g~sto, ~!nperador orejas, los rostros amaril1os y lus cuerpos vestide ]os Romanos. üna tarde ele nwrnrno, a lo 1argo dos de acero, entre el humo rojizo, los asustaban
de la playa Occidental del Mar Muerto, dos extra- El joven Rey ordenó desde su elevado tro110 ~ue
ños cortejos se acercaban lentamente el uno al se hiciera alto; el Rey _guerrero, con un tL•rr1ble
otro, á la luz de una multitud de antorcha~. _El golpe ele tam-tam, detuvo á su tropa, y 3.'.Tt~Hs l...:1que venía del Norte, llevaba al frente u~1a rnus1ca raYanas se observaron largamente, en un silenc·1t1
bárbara ele pífanos estridentes y tambonles de co- preñado ele amenazas. Los reyes cambiaron cm?abre. Rodeado de gueneros de rostros aplanados y jaclas y cada uno de ellos quedó mu,v sn,:pre11d1do
feroces, color de azafrán, con barbas negras como &lt;le] informe que le llevara su propio enviado.
el jaspe, con cabelleras torcidas en largas tre1~za~,
Una hora más tarde, al abrigo de una tienda
avanzaba, jinete en un corcel acorazado, con 1a!m- de pllr¡nua, reclinados sobre cojines, cerca de un
nas de acero, una especie de gigante, mas amarillo brasero en que los esclavos quemaban ios rnás exde faz y de aspecto más inquietante que el resto ele quisitos perfumes del Asia, los dos viajeros na.rrásu séquito; sus ojos negros y duros expresaban la Uanse el por qué se encontraban en aque~!a noche
insolencia de la dominación; un enorme mostacho sobre las tétricas riberas del Mar Muerto.
neuro
caíale hasta por sobre el vecho: con su cas-Soy el más infeliz de los príncipes-dijo ,,¡
0
co de acero v su cota de malla, brillaba sinies- Rey que venía del Norte.-Mi imperio es tan var.,..to,
* * *
tramente, cu~ un dios exterminador, vor encima que no conozco sus límites en la región en que
A
su
vez,
el
Rey
joven
ele rostro blanco, levan de un bosque de picas, de lanzas, de hachas, ele el sol se pone. Por todos lados, mi poderío no cesa
mazos y ele anchos sables curvos que rev~rbera- sino al encontrarse con la mar ó con montañas tan tándose trabajosamente sobre las flores de oro de
ban el rojo fuego de las antor~Jrns, co~o si estu- altas, que el pie del hombre jamás p'odrá violar- sus cojines, tornó la palabra:
-Hermano mío, yo soy aún más digno de lástiviesen impregnados de un roeto sangriento. )lás las, Todos los pueblos amarillos tiemblan bajo mi
lejos, en Ja retaguardia, una fila de _mulas ?ar- mano. Poseo provincias en que las flores siempre ma que vos; yo, Uelchor, emperador de la India,
gadas de tapices y de tiendas de campana, camma- están lozanas y los frutos siempre dorados, y po- · dueño de un reino en que brillan todos los esplenba pesadamente, estimulada por los roncos gntos seo desiertos c~1yo sólo recuerdo hace estremecer- dores de la tierra, en que las piedras preciosas
de esclavos semidesnudos: alumbradas por el fla- se: en ellos jamás se funden los hielos, nunca se pululan sobre el suelo cu.al las florecillas sobre
mear del real cortejo, arrastraban sobre las piedras encuentra Un animal viviente. El corazón de mi los campos.
'-!ero yo mismo y los reyes mis servidores y la
y las aguas negras del lago maldito, una visión ele reino es un vasto campó mágico sobre el que peinaudita
multitud ele mis pueblos, sonros esclavos
sombras monstruosas.
sa una eterna bruma surcada de demonios y de
Mas el formidable rey no veía á su alrededor ni fantasmas, cuyas voces, más tiernas al oído que de los diez mil dioses ubícuos, que nunca duerá los guardias que velaban sobre su misteriosa ca- los cantos de las vírgenes, atrae á los hombres ha- men y jamás sonríen. Numerosos sacerdotes, imbalgata, ni ]a mar impura, unida com? el mármol cia abismos sin fondo. Tengo también bellos y placablemente orgullosos, los más sabios y más
de una tumba:, ni el e.ampo color de violeta y sur- anchos ríos, muy cómodos para el transporte de ricos del imperio, sacerdotes sín piedad que jacado de vapores lívidos, ni las montañas tenebro • las cosechas, pero que en excesiva abundancia más han acariciado un dolor humano, odian á los
guerreros, desprecian á los pobres, efectúan los
sas que se alzaban en_ las_ profundidades del de- alimentan á los caimanes.
espantosos ritos de aquellos dioses. No hay un
sierto. Con la cabeza rnclmaela hacia su derecha,
Todas esas miserias que no traen más que pademiraba con ojos fijos y íebricitantes de terror re- cimientos á mis súbditos, no me impedirían, en valle, ni una selva, ni una montaña en doncl.e no se
ligioso, una gran estrella ~e ~ro que se. asomaba verdad, vivir alegremente. Llámame el Hijo del eleve un templo deslumbrador cuyas cúpulas y topor el Poniente y que solitaria se deslizaba en (;1elo y mis autecesore¡ fueron todos Hijos del · rres parecen amenazar al cielo. Allí, de 'dí.a y de
los repliegues del azur.
,
..
Cielo; pero en mi intimid~d, para mis doce cen- noche, los sacerdotes oran por sí mismos so1amente.
El otro cortejo, el que segu1a la playa mendio- tenares ele mujeres y para mis hijos, mi nombre Enormes reptiles se enroscan en torno de los fenal proveniente de las horrib_les estepas de Ara- es Gaspar. Por desgracia, el Hijo del Cielo no co- roces ídolos y cuidan los tesoros, de los cuales
bia, era todavía más extraordmar10. La luz vaci- noce á su padre celestial. ... Soy el pontífice úni- ni una sola pieza de oro ha caído nunca en las ma. .
lante de antorchas elevadas por esclavos de tez co ·ele un dios incierto. que surgió del cerebro de nos de un huérfano.
A las veces y con el fin de honrar la estatua
broncínea revestidos de blancas túnicas y con la. lm gran filósofo y que murió hace muchos cientos
ele las cien bocas clevorantes, queman, en hogueras
cabeza cubierta de velos blancos, alu111braba una de mlos.
tan altas como los templos mismos, á jóvenes
procesión de elefantes negros, ataviados de púr~Iis templos, sin sacerdotes ni adoradores, siem- mujeres más graciosas que la aurora.
pura sobre cuyas espaldas se apretaba una multiprn están vacíos. :Mis pueblos se conforman con diNuestros dioses no aman más que á la muerte
tud de hombres de rostro pálido, ele ojos dulcísiYinidades
tan asquerosas como ridículas, ante cu- y no dan m[1s que la muerte. En cada primevera,
mos y con trajes de seda de color bermejo, cubierevocan á la
tos ,fo pe~rería. Algunos ancianos, con la frente ya presencia, por buena política, yo me veo obli- desde las riberas de su río sa!?Tildo
o
'
.
ceñida de pequeñas bandas de lana blanca y cuvas gado á hacer riverencias. ¡ l?iguraos, augusto her- pes te y Ie arrojan como alimentos la mitad de
mano, á escorpiones del tamaño de bueyes, á ca- mis imperios, y el!-tonces, en mis magníficas ciudabarbas descendían hasta la cintura, llevaban cojines de armiño sobre los cuales temblaban chispas ballos con cabezas de serpiente, á dragones eri- des, falta á los vivos el valor ele enterrar á los
diamantinas; encantadores jefes arrancaban á li- zados de prnmas, á sapos cuyo hocico se trae-a- muertos.
Hace ya 1;1ucho tiempo que un profeta, u;,
geras cítaras de áureo cordaje, melodías lentas, do- ría sin esfuerzos al más grande de vuestros elelorosas, de una suavidad enternecedora: ascetas de fantes! Un gran dios quimérico y una multitud santo, pr~curo arrancar las almas á aquel1os diodescarnado cuerpo, ojos muertos y árido rostro, ele monstruos 6 pintados en te1as, son, por cier- ses terroríficos; mas no supo hallar más remedio
salmodiaban sordamente, sin interrumpirse nun- to, bases de una sei•ja policía. En rigor, con mi que el re1;1unciamiento á la vida, el sueño profundo
ejército, mis espías y mis verdugos, yo podría ase- del espíritu, un sueño vacío de ensueños sin
ca, melancólicas oraciones.
'
gurar la paz pública. Si una provincia se insu- amor ip. esperanza, en la cima de una columna
6
En medio del cortejo, en donde la música llo- rrecriona 6 rehusa los impuestos, desencadeno soen
el
recodo
de
una
roca.
/
raba, sus acordes más tristes, en donde la plegaria bre ella cien mil soldados ávidos de todos los bieYo quise ~scapar_ á esas dos ryligiones ;.,,pulcraera más lúgubre, marcnaba un elefante colosal nes terrenales. Tengo suplicios muy elegantes y
completamente blanco, adornado con una torre de razonablemente atroces; ese muchachón que he les._ Un sab10 vemdo desde muy lejos, desde las
marfil en cuya plataforma se reclinaba, entre la puesto hace un momento á la entrada de nuestra regiones del Occidente, me dijo una tarde:
-"l'ronto nacerá un dios de, bondad en los connieve de .pieles preciosas, un joven de una belleza tienda, es mi ministro de justicia : con un golpe de
fines
del Asia. Ponte / en elimino á lo largo del
maravi11~sa, envuelto en armiño, coronado d~ ru- navaja }mee volar á veinte pasos la cabeza de un
mar de Persia : te p¡:éclecerá una estrella que no
bíes y que parecía languidecer ele mortal lasc1 tud. hombre en movimiento.
conocen tus sacerdptes, y ella bañará con sus áuY todos, arrullados por los murmullos sagrados,
Mas la ad versa fortuna me trae á menudo em- reos rayos el tabérnáculo del dios. ¡ Y si éste
iban en actitud y con gestos hieráticos, semejando
ídolos perdidos en el pavoroso cr~púsculo de un barazos demasiado crueles. De tiempo en tiempo, U! bendice, tus pueblos quedarán consolados!
templo, atentos sólo á sus ensuenos, _sm ver_ m ejércitos de salvajes, venidos no sé de dónde, caí- te bendice tus pueblos quedarán consolados!"
la montaña ni la mar, ni el campo desierto, º! la dos tal vez de la· luna, se arrojan sobre mis más ri.:
noche cintilante. Sólo el joven Rey seguía con la cas comarcas y todo lo pillan y á todos pasan á
mirada, llena de u.na ternura infinita, el cur:o ele cuchillo. Cuando aparecen mis generales, ya no
Melchor y Gaspar se durmieron fraternalmente
la estrella solitaria que le sonreía desde el L--:clo encuentran á nadie ó, si alcanzan al enemigo, ge~ lado á lado, cerca del perfumado bracero. Am ba;
neralmente
son
batidos
de
un
modo
vergonzoso.
del cielo.
Entonces, el pueblo, cuyo espíritu es naturalmen- ti;opas encendieron fogatas en las playas del lagó
Los dos fantásticos cortejos ya no se encontm- te falso, se irrita contra mi dios y lo culpa de to- fun.ebre y al despuntar el día la mila~rosa estrella
ban ahora sino á una débil distancia, el uno ,]el dos sus sufrimientos; y, como ese dios no perte- palideció y se apagó entre los prime;os rayos del
otro. De repente el macizo carapach_o ~e los eJ,,- nece más que á mí, es á mí á quien el pueblo pi- sol.
fantes fué sacudido por un estremec1mient., ; ag1- de cuenta. de la sangre vertida, ele las ciudades y
. Los dos reyes, diariament~, no prosegujan su
v1a¡e antes del crepúsculo vespertino. Hasta la

•••

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILTTSTRADO
Melchor lo invitó el acercarse y el ruinoso camello condujo ponposagmente á su cababllero entre
el imperial elefante )' el éaballo de guerra acorazado de acero.
-¿ Quién eres? ¿ De dónde vienes- ¿A dónde
vas:-dijo el rey del blanco rostro.
-Soy Baltazar, el emp_erad~r de los hombres
negros, el prí~cipe. de Afnca. \ engo de un _u:undo ele clesolacion. \ ~y á donde me lleve esa e¡,tJella
y llevo el Divino. Xiiio que reposa en tila l~1z de
la estrella, el susp1ro de dolor de la r_aza neºra . ,
•-Iremos lo~ tres, hermano m10,--contesto
:Melchor-v entonrcs nuestro viaje será ,·ercladeramcnte' ulla peregrinación del género hru1~ano.
S encendieron las antorchas y el corteJo prosiguió su marcha por las de!oladas so.lecla~~s Y
por los sendero~ de la montana, con d1recc1011 Ít
Jerusalem .
Hasta que rayó el dia, contó Baltazar, el son de

•

la sed ele las bestias feroces y de los asesinatos.
Pero quisiéramos aprcndel· algo de to_dos esoss:i;
frimientos y no podemos; allá, un ~1c10no.~o rromás que lo que pueda saber un recién nac1 o. .
da nuestra Yida para en el fondo de u.u agnJ~r~
sombrío. Knestros dioses no .nos prop~rc10nan ~1·~guna luz. Son pequeño::; choses deb~les que :
nen miedo y que i-e. e:,eo1~?en &lt;l~baJO ,ele las ozas del hogar, e~m.o lagurtiJos, gr11,lo~ o ct~lc~r~i~
Somos demasiado ign0mntes para rnrnnta1 J1 eJ,
res djoses. Yo he llamado á los e_ncantadore~ mas
hábiles : dornc~tica11 á las serpientes, pe10 no
aduermen los corazones infundiéndoles esperanzas
d ..
Sin embargo. uno de esos encantadores me IJO
un día:
,
. C
d h ,.
-"HeY del Africa, Yete a Asia. nan
~)aS
lleo-ado .\ las plavas de un mar azul como el ;1elo,
set~ ap~recení lrna estrella, del_ lado del.. Norte.
Prosigue tu ruta. siguiéndola s.iempre:, Una _noche ella se detendrá sohre un dios recten nacido.
Ad¿ras [¡ ese peqncfiuelo y todas las llagas de tu
raza se curarán ..

°

* ••
Uelchor, Gaspar y Baltazar, ~·ep?saron tocl? un
día en tierra de .Palestina. Al s1gu1ente c:epusculo la .estrella brillo ron un fugor _tan vivo, q_ue
to'das presinU~ron cei~c~no el t~rmm? de su "~~je. ~.\scenclieron por ar1das colmas, a cu~os pies
se extendía un rnlle y en cuyas faldas ardian fueo-os por doquiera, que alumbraban á muchos pa~fores con sus reballos y sus perros. En medw
del Yallc, cabe un burgo, una pobre construcción apoyada {1 una gruta ele rocas, estaba como
iluminada por tres rayos de oro que se desprendían de la misteriosa estrella.
Gaspar hizo callar su n_1úsica bárbara. Melch~r
impuso silencio á las oracwnes de sus ascetas: so-

•

•

•

hora ele la tarde, recostados en los umbrales. c1e
.sus tiendas, paseaban silenciosamente _sus nuradas Ol· J.1s tfont~ montañas á la mar gns, por la
-cual pasaban los vientos sin trazar una sola
.arruga.
. b
, .
1
nielchor escuchaba la queJum rosa mus1ca c_e
Jns cítaras; Gaspar se hacía can~~r la s~mbr1~
-eronica de su abue lo, glorioso HtJO del Cielo. a
.qui~n los Tártaros sacrílegos habían sacado los
-ojos y arancado la lengua.
nespués, se plegaron las tiendas _Y l.os dos ~ortejos mezclados, se pusieron en rnovu111ento en · tor•
no ele ambos re~·es.
~
Ya Ja estrela brillaba sobre el ooraclo azul del
-&lt;Jielo ocidental. En ese instan.te, ,des~e lo alto d_e
:SU torre, el rey hlanco aclv1rt10. a un ,..num ~ arul&gt;ante y lo señaló al re~' amarillo. hl arr1ba~1te
-era un negro, jinete en un ~amello, con las pier1rns desnudas y el cuerpo cubierto ape1~as por·algu~
J1os pedazos de piel, con. un turbantillo de colo1
,&lt;ludoso atra,·esaclo sobre la frente, y con. un. rosal
,en la. mano. ]~l camello, roído por la miseria,. es'
&lt;lo de fatiga Y de hambre, con las vod1llas
,enua
,
b JI el
·
s en
-(!ns1mgrcnta_clas, alargaba sus e ~1 as pierna
tre las rocas y los cardos de! ?amrno: .
-Será algún esclavo fug1tivo.~1Jo G~spn~,~
pero su cabalgadura no lo llevara. ,muy !eJOS. r, Q¡,
_gustaría, hermano mío, pmbar en el la ligereza de
mi verdugo?
.
· ¡
~{e]chor contempló al llijo del C1e o con un estu por desdeñoso.
.
b •
·
-Nb.-dijo-yo tomo á este mocen~e ~Jo_ 1111
t . , Si es de estas tierras. po&lt;lra gu1a1nos
prto ec~wdn. las malezas v de los pantano:::.
á
· raves e ·
' ·
¡·· .
·t agudo
. En ese momento, el negro e io un gn o,
'
l111 rito de júbilo; con una mano se apreto el peg
la otra agitó su turbante, saludando
e ¡10 V COil
- ]
d .nfan
la radiosa estrella. Después, con ~ena ee e i .
iil placer, esperó el paso de los ,euores del Asia.

los pífanos y ele los tamboriles, la_s desgracias de
su pueblo; hah]ó ele los des1ert?s sm fin, estériles,
en los cuales no se encuentra 111 una gota ele agua;
del inflamado huracán que ahoga á. los ,·iajeros
dentro de una coJumna de arena ardiente; ele los
pantanos á cuyo borde se respira la muerte; de ,las
selras. de {irbolcs gigantescos, siempre sombn~s,
ele las cuales el hombre no puede volver á salir;
del hormio-uero de las serpientes cayas solas miradas dan°la muerte, ele los leones, las hienas, !as
panteras: ele los cocodrilos que pululan en los nos
y en los lagos; de las ham.bres, de las costumbres
feroces ele ]as tribus que comen holllbres, de las
exterminaciones, de los pueblos destruidos á sangre y fuego y ele los piratas, cazadores de esclayos, que en todas las cost.as echan sus redes á las
vírgenes y á los niños,
- eso no es nada aún,~clecía el nobre rey Baltazar.-Ya tenemos la costumbre del hambre, de·

�•
EL :MU NDO ILUSTRADO

Domin go "/ de Enero de 1900.
Domingo "/ de Enero de 1900.

lo se escuchaba el can to de las dtaras que expre•
saban una melodía moribunda, sembrada de suspiros y de sollozos. L os rebañ os miraban sin miedo el desfile de los elefantes, los perros se acercaban á olfatear á los esclavos y á los hombres de
armas. Algunos pastores cantaban con tan dulce
voz, que Baltazar lloraba y reía simultáneamente.
A media noche, los tres reyes se· apearon de sus
cabalgaduras, y seguidos de sus e:;c:larn~, qu e llevaban pr eciosos presentes, llamaron á la~ p uer tas.
:'.\Ielchor llevaba un incernmrio de oro en que
ardía el incienso, Gaspar un.a cazuela &lt;le oro en
que ardía la mirra, y Baltazar no ten ía en las manos más que su r osal.
Abriéronse las puer tas : era u n establo desnudo y frío, en don de entraba el viento del in vierno. Sobre la paja de 1111 pesebre dor mía un niñ o. r na mujer joven, vestida ele blanco. estaba
sen tada á la cabecera ele la pobre cuna, mientras
que un buey á la derecha del pesebre y u n asn o á
la izquierda, calen taban al n iño con su aljento.
:Mas los tres Magos habían reconocido al Dios, y
los tres h umanos se pr osternaron delante de J esús, con las fren tes en el polvo.
L os azul es vapores del incienso y de la mir::-a
ascendieron hasta el techo, por entre cuyas mal

unidas vigas veíanse el cielo, las estrellas y un aci:namien to &lt;le blancao alas y escuchábanse murmurios angélicos.
Gaspar ófreció primero sus presentes : u n haz
de armas incrustadas todas de diamantes.
-Señor,-dijo,-mírame pr ostemado an te t u
debilidad, á mí que me sient0 en la cima de la
grandeza humana. T e he buscado para obtener t u
alianza en .1a guerra y después de la guerra. H az
que e,-tas armas Yeng;m á cualquiera que elere su
brazo con el fin de re bajar m i pocbrío.
El X iño seguía durmie11do. Y , en las alturas,
las voc:es celestes respond ieron :
-Soy el dios de los pacíficos y no quiero más armas que la dulzura y la misericordia. L as que me
ofreces, ~ólo Eervirán á los reyes que, en los futuros
siglos degollarán á mis pueblos como á cabritillas
indeíensos.
i\Ielchor j un tó las manos mientras que sus esclavos desenvolvían delante del pesebre telas de
oro y de seda y vaciaban. sobre h1 paia del estab lo pu ñados de piedras pr eciosas.
-8e1ior-dijo-por largoR h e escuchado la ,,
labra de los sabios, y su sabiduría 1¡ e ha parecido
Yanidad. H e Yenerado á los san toF, v su sant iclad
no era más que una men tira. H e buRcado un dios
de vida con ahínro, y no he en cont rado más que

el duelo y la muerte. T oma, señor, todas mis riquezas, todos mis tesoros, y haz que el júbijo reflorezca sobre las metrópol 1s de mi imperio.
El Xiñ o seguía durmiendo. Y los ángeles respondieron :
·•
_ ..::;oy el Dios de los pobres; n o qu ier o más tesoros que la. pureza. Recoge tus presentes : ellos
sólo sen ·irían para mis pontífices y mis sac·erdote~ que, olviclando mi de,nudez, se vestirán deseda y se comtelarán de esmeraldas y de a metistaR.
A su Yez, Baltazar ~e al'l'odilló, ±ornó entre sus.
manos los piéR ele! Xiño y los besó llorando :
- P equeño Dios, más blanco y más dulce que•
la luz : no tengo qué ofrecerte, más que mi corazón y rnis lágrimas. Ten piedad de nii-· herman os
y roncede tu amor á nuestra inmensa t risteza.
· Ento~ es Jesú~ deRpertó y sonri ó ; abri ó sus pequefi os ñrazos y dejó caer una bendieión infa ntil
sohrc las miserias humanas.
Y soh_re el terho del ef;tablo. en tre el fulgor de
la estrella, Jo¡; angele,; de alas blan cas cantaron:
- ¡ Glor ia á Dios en las alturas, y naz en la tierra á los hombres de buena voluntad !

Cortada la línea, el hambre consumará la derrota
y aca.rá de dispersar las fuerzas ya disgregadas.
Por esto dice el Gen eral Hamley : '' Los que ven la
guerra desde lejos,creen que un general sólo piensa
en dar ó parar el golpe ; pero la verdad es que por

EL MUl\TDO I LUSTRADO
g uardia á retaguardia, agotará en un día ~os _ei~men tos del distrito ocupado, y que para vivir ::.! sig uiente necesitana t raer convoyes de los distritos circunvecinos ó apelará los almacenes de la base de operaciones. En consecu encia, si el país es

ocupado. Ningún general ser~a a_bsu~lfo por 1~ Corte Marcial si ordenara la d1stnbuc1on de v~ve~es
de r eserva en casos que no seanabsolutamente mdispensable obrar así.

REVISTA GRAFICA DE LA CAMPAÑA
~

E JflLIO GEBHART.

•

•
Ca.fión na.val del Gral. White en La.d;y Smith.

cada mirada que dir ige hacia adelante, mira cien
veces hacia atrás para estu diar y \tigilat su línea
de comunicación.''
En otros tiempos, cuan do los ejér citos eran
m en os numer osos y no tenían piedad para los habitantes de los países ocupados, éstos les daban
pr ovisiones; pero hoy los almacenes centralizado,:;.
son indispensables. El sistema moderno se funda
en estas tres máximas : l a. Obtener la mayor suma
de provisiones del país oclipado. 2a. Establecer en
las líneas de comunicación provisiones que suplan
l a falta de ellas en el país. 3a. T ener una reserva
de provisiones para algunos, días, por si fa~ta1~ ,en
el país ó se intercepta la lmea de comumcac10n .

estér il y si. n o pueden venir los víver es con r?gul~ridad y de una manera cierta, el general se ve obligado á dispersar sus fuerzas en un ár_e a extensa,
exponién dose á una derrota fragme,ntana., E n 18_1-!
el Mariscal Blucher n o pudo dar v1veres a sus cmcuenta y seis mil hombres y los repartió en cuatro
column as; Napoleón aprovechó la ocasión, y con
cuarenta mil h ombres derrotó sucesivamente á los
cuatro grupos aislados de su adver sario.
..lunque l os ejércitos modernos obtienen la mayor suma de pr ovisiones del país ocupado, no pue-

Los grabados que hoy figu~a~ en la sección de~tinada á la r evi¡;ta de las hostilidades en Sud-Africa tienen &lt;rran poder sugestivo, pues con verlos, se
co;11prend¡ más de un episodio de esta lucha tan
fecunda en heroicidades.
La Qal i&lt;la que h acen los ingleses de la plaz_a
; itiada, en un t ren acorazado, es empre~a que ex1&lt;re de quien es la in ten tan, valor t an fno y sost~~ ido, que sólo una disciplina per f~cta_ l~ace posible ; l a impetu osidad, el arranque mdiv1dua~ que
mant iene la ten sión de espíritu del co~ba~1ente,
8e t ruecan en estos casos p or un a obed1enc1a pasi rn y automática ~ l as ~r d~~es de los jefes, Y. por
el desprecio de peligros m v1s1bles, y por lo _m1smo
más amenazadores. Se comprende el obJeto de
estas salidas : explorar las pos~ciones de las fu?r ·
✓,a s sitiadoras, atacarlas y qmt,íirle á 1(1s batenas
enemigas la eficacia de u n fuego no perturbado. ·
)lucho se ha comentado la importancia de los
cañ on es de la brigada na rnl que tiene á sus órdenes
-el Gen eral ,,hite en Lady Smith. Presentamos en
n u estros grabados 11110 de esos cañon es, haciendo
fuego en lo más rudo de la jornada que lleva el
nombre de batalla de Lady Smith (30 de Octnbre.)
Por las dimen siones de la pieza, se comprender{i
que teniendo tales medios de ataque el general
inglés, los del ejército contrario no han de ser poco
perfectoe, cuando puede con ellos contrastar en
sentido vent ajoso los esfuerzos del defensor
de Ladv Smith.
Los bóeros se han h echo acreedores á la nota
de excelentes en el manejo de la artillería. Sahido es que esa arl.lla está manejada por notables
oficiales alemanes y franceses. Como la configuración del país permite á los bóeros si tuar su
artillería en colinas y gargantas, invisibles para
el enemigo, más ele una vez se han visto los ingleses tan rudamente acosados por un fuego certero,
que tienen que retirar su artillería violentamen te,
so pena de perderla, como le sucedió al General
Buller, una de cuyas baterías quedó en p oder ele
0

• *.
Cada soldado inglés lleva consigo ración para
un día y la consume sólo cu ando falta cualquiera
otro r ecur so. L a ración diaria se le entrega al
r endir las faen as del dfa, y consiste en una libra
de carne fresca, quince onzas de pan y cuatro de
otr os artículos. Estas provisiones le duran hasta
que se h ace el pr óximo r eparto. Concluído éste,
los carros del regimiento se cargan con nuevas
provisiones suficientes para una ración ordinaria
y otra de r eserva por cada s~ldado de los. q~e
componen el regimiento. 'lienen la com1s1on
de llevar las provision es á los carros, las columnas
del Cuerpo de Servicios del Ejérctto: un a división de infantería está atendida por tres de esas
columnas y un cuerpo de ejército de tres divisiones t iene á su ser vicio diez columnas.
Tren acn a.za.do d3l Ejérci to I ngl és en Sud-A fri ca..

• **

Cómo se provee de víveres el ejérci foinglés
en Sud-fifrica
~

La curiosidad que despiertan l os acon iec;imien tos ele Su cl-.\.frica n o se satisface 1•011 h1 d1,1r ia lectura de las noticias cablegráficas. L,, nwyoría ele los lectores busca en las reviscns .\1l0s
más preci os, narraciones metódicas, ,i,;t·1dios
técnicos sobre las cuestiones de orden m il itar cuya Rolución buscan en el campo de batalla lo~ "Cnerale~ ele los ejércitos beligeran tes. P ara fundar
p r011ósticos rac:ionales y explicar los varios sucesos d? la guerra, son in dispen sables estos dato,:,
p11es a fa l_ t ~ de ellos todo es confusión y caprichosas SUP0RlCl0n es.
Ya ·que desgraciadamen te las hostil idades t iendPn ~ prolongar se, no n os faltar ía t iempo para
publicar en el curso de la campaña, artículos ex-

pl icatiYOS sobre armamentos, medios de adquirir
proviRiones ele boca, organización de los trenes
de sitio y movi lización y t ranspor tes de los ejércitos adYersar ios. P ara empezar ha bla r.emos del
problema ele las pr ov ision es para el ejército inglés, remitién donos al estudio que ·ha hecho del
pun to u n oficial que escribe en periódicos londinenses.
El problema más interesante que dehe resolY(&gt;r
un general en campaüa es la ali men tación de los
soldados. L a d ificultad aumen ta en p roporción
á la distanci a- que lo separa ele la base de operacio11es, no sólo p or el t iempo mayor que requiere
Pl tran porte ele pro ri siones, sino por el peligro
que corren los vehículos de caer en poder del enemigo. P ara evitar ese peligro, es necesario situar
deRtacamentos que guarden de trecho en trecho
la lín ea de conninicaciones. P ara dar un ejemplo, supongamos que los ingleses hubieran empleado todas sus fuerzas expedicionarias en in-

vadir el Transvaal cruzando el Estado Libre ·
X ew!1ort liahr ía sido el pr imer cen tro el~
depósitos &lt;le las pro,,isiones traídas del
Cabo ó de otras rolon ias por los con tratistas. Al
alejarse las fuerza~ de X ewpor t h abr ía que estahlerer un o, dos ó tres depósitos mús, por ejemplo, en Colesberg, Bloemfontei n y e n algún otro
punto. E videntemente ser ía fácil para un cuerpo
de )1ócr os fla nqu~ar las líneas inglesas para destrmr el ÍcJTocarril ó aporlerarFe ele sn almacén de
provisiones, y para eritarl o ,;e apelar ía á los eles- .
tacamen tos e~calonado~ en la Yía, ele lo que se infiere que mientras nHÍR larga es la línea de comun icación, Ron mayores las fuerzas que deben separarse del cuerpo Lle operacion es, debilitándoseéste en proporción. La i mportm1cia vital de la
lí;1ea de comunicación se com prende al pen sar queaun derrotado, puede nn ejército rnhaccrse si ~e
mantiene en relaciones con su baFc y centro &lt;le
depósito.

La ración de r eserva se compone de carne conservada, vegetales y galletas. La dificultad princip al consiste en obtener la carne fresca para _1~ m ción ordinaria. E n país amigo todo se facilitasiempre que haya dinero para pagar. al ?ontad?:
lo grave es obten er provision es en terntono hostil,
pero todo lo vence el tacto de los o:ticiale~ . que
hacen la compra, si saben despertar la _cod1c1_a Ae
l os habitantes. Si la dificultad raya en 1mpos1b1li·dad, hay que emplear la fuer za Y. r esolver~? á todo,
pues no tardará en declarar se la msurrecc10n de los
· habitantes.
Cuando los lugares ocupados por el ejér cito no
tienen r ecursos suficien tes, hay que buscarlos más
l ejos y enviar escoltas que cuiden de las provisiones hasta traerlos al campamento, es lo que se llama ' formar un "convoy."
Dicen los alemanes qu e una fuer za de treinta y
cinco mil hombres con diez mil caballos, que opere en un país medianamente fér til, con u n frente
de cinco millas y una distancia de n ue,e, de rnn-

,,,

Artilleros ingleses poniendo en salvo su artillería. en un comba.te.

den atenerse sólo á esos recursos, principalmente
cuando la inminencia de una batalla r eclama la
con centración de fuerzas. Para ponerse á cubierto
de esa emergencia todo cuerpo de ei ército, lleva
su tren d&amp; víveres que tiene raciones de r eserva
para tres días. Esta reserva y los dos que llern
el soldado consigo, y las columnas de provisiones, le permiten operar cinco días independientemente ele las líneas de comunicación y del J?a ís

los bóeros, porque éstos no dejaron con. vida á los
animales que conducen las piezas y carros. En
la lámina, se ve el desconcierto de l os artillero~
ingleses,, temerosos de no sacar á tiempo sus tren es del objetivo del fuego adversario.

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�EL MF~DO ILüSTRADO

r.omingo 7 de Enero de 1900.

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO IL.USTRADO

•

'rod;aóa &amp;ur ae~. ·:.~...
· la ri)i2&gt;ma quirJí ·....
··_:.-.&gt;·:·.
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uif) á de

iocóo Gallar

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•

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¡/ - -: a&amp;c ael Q)r ku1ái~ander

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Enero de 1900.

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
que sabe. y mejor que el cura de 1a
1 o
dolora de Campoamor. Como en a c ·
media de Bretón .lf ¡ secretario Y uor
Cristián viene á ser Doi~ l'a/iricio Y
Cyrano Don Eugenio.
Don Fabrilli,o
exclama:
-¡Billete
ele amor!,•••
Yo ignoro esos embolismos

.A.BGUDIE:NTO
DE

"CYRAN O DE BERCERAC,''
ACTO I
Salóu del palacio de Borgoña, donde
se verificaban las representaciones dra,.
1m1tic:a S en rn.o.
Supónese que se rn á representar
La Ulorisc. Uran concurrencia y varieuad de personajes. Haguenea,1 (Dfaz)
lmblanclo con Ligniére (UrquijoJ cuenta á éste y á lo~ nobles que le acompañan, que Cyrano. en uno de sus
desvlauteii de guaµu, ha probibido al
t"ómic:o )lonttleury que trabaje lluraute un mes. Ragueneau, &lt;lueíio Je la
hoster!a llamada de los Poetas, desel'1be á su modo el c-arácte.r de Cyrano,
y alude ii la celebridad que le ha proporcionado su ellOIJlle · nariz. Cadete
de Gasc1111a, poeta. sol&lt;lado y caballero,
espadacb!n, valentón y pródigo ....
Erase 1111 hombre ti wui 1w,-iz pegado.
Aparec-e Magdalena Robín ~.Sra. íJue1Tei &lt;,1 llau1:1da Hox:ina, ¡1reci1111 u•! 1:,
época. protegilla del conde Unicl1t', pl"ima ele Cyrano. que la ama en silencio,
y enamorada ele Cristián de ll.euvillete, también cadete de Gascuña, muchaello de tortos alc~wtes. pero buen mozo.
Comienza la representación de La.
Clori.~e.
Sale )lonttleury. CJ-rano (F.
J\lendoza,) grita desde una silla.-¡Fuera, tunante!-El piíblico se le viene enci09l. al tl'emeni.Jón que afronta con
desparpajo las iras gPnerales. El vizconde de Ya! Yert (:.\l. :\Iendoza,) le reta personalmente. Cyrano le suelta una
tirada ele Yersos y una e!'tocacla "á, un
tiempo." Consumada la suerte, arroja

l➔'abricio
conquistará
la pretendí,.- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ,· cla
de s~ para
principal.
Aquf llega
el_ heróico Cvr-ano al colmo ele . .. &lt;tUruismo.

Finge· la ,·oz de su amigo y . entona
el ]Iimno ele amor para conmoYer y renclir á Hoxana, que en los transporte~ Y
deliquios de la pasión. junt3: sus -~ab10s
con los de Crlstián. Gran s1tuac1on de
ópera. sin mfisica (saJvo la que tocan
uentro unos pajes en sus tiorbas ó guitarrai, para avisar la preseoncia de algún
importuno). ~\Iefistófeles ele Bergerac,
Fausto ·d e Ne.uYillette. '.\Iargarita Robín .
.Janlín. balcón ... basta el rayo de luna
para el inayor efecto teatral.
ün fi·aile ca,puchino, que viene como
llorido deJ cielo, casa inmediatamente
á Roxana y Cristián. Este y Cyrano
parten de seguida para Arras con la
compaiifa.
La noche de boda está afin lejanaexclama el burlado Gufche.
-;,:'lle escribirá-pregunta Roxaua.
- Os lo prometo-contesta. ... Cyrano, y cae el teló~
ACTO IY

A.et:&gt; I .--Escena. última.

, _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _.aao_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

ciento. Ocho follones malandrines dejó
tencliclos el fuerte brazo del gascón,
huyendo los demás.
Llega Roxana, hace confidencia de
sus amores á Cyrano, y le pide que
proteja á Cristián.

Acto !.--Escena III.

una bolsa de"' oro al escenario para indemnizar á los cómicos y se queda sin
dinero para cenar .
En la escena siguiente desahoga sus
penas amorosas con su amigo Lebret
(Robles.) El. CFano, ama locamente á
su prima. Roxan.a, sin atreverse á revelarla su se&lt;;reto. porque /, cómo bal&gt;ría ele quererle 1i. él con aquella nariz?
Una dueña (Sra. Herrero) le da una
cita de parte ele Roxana. Termina el
acto saliendo el bra,o gascón á librar
descomunal batalla contra cien boml&gt;res, que e~tán ~postados para matar
á su amigo Ligmére.
.
Con 15 luchó el Cid en Zamorn victorioso: g;:¡ le sacará de ventaja Bergerac.
ACTO II
Interior ele la Hosterfa ele los Poetas. Rai:ueneau. pastelero Y amat~in-,
felicita á C)·rano por su duelo con '· ~1vert. Corno Cyrano. que se bate é 1~provi~a á la par. Ragueneau hace tortas y hojaldres en ,erso.
. .
(Srita. ~u1lrez) su muJe1. se deLl·,-a
..
ó
ja querer ele un farfant n Y b""otudo
i.,
mosquetero. parroquiano de la cas_a.
Esta señora prefiere las armas a las
le~~=:ios poetas Je dan _coba literaria
ni dueño del establecimiento Y co~en
de gorra. Se hal&gt;la del combate de os

ºe~rse dueño y señor de Roxana, pero
h ,.
fallan sus planes.
l!:scena del balcón. El Ileso de Ro.cana.
'.\lagdalena Robín, Cyrano de Bergera'&lt;' Cristián de ~ou,illete.
E~"'ta escena tiene también un prccedente,
pordeel Bretón.
lado cómico,
en laEugemo
c1t~a
l"Ome-dla
Allí Don
entona una serenata, fingiéndose Don

Asf se lo promete él, todo abnegación.
Como el capitán de El Juramento está
á punto de romper.

Campamento en Arras. al amanecer.
Cyrano anima y conforta á los gascones, desfallecidos por el hambre y las
fatigas de la guerra, y le escribe á Cristiírn una
carta
paraatraRoxana.
Llega
éstadeenclespeoicla
una carroza,

v~sa udo el campo español eneniigo y
confiacllt á la ''proven-ial hida lgufa castellana." Xuestra proverbial hidalgufa
la deja pasar no sólo á ella, sino acompañada de abundantes y exquisitas provisiones de boca.
Roxana y Cristilín solos, dfcele aqueDon Kuge11io:
lla .que está enamorada de la belleza
-Está bien.
lle su alma retratada en sus escritos, y
Do,i Jl'a!Jricio:
que aunque fuese deforme de cuerpo
Pondere usted bien mis ansia;; . .... . le amarra lo mismo. Desesperación de
Cvrano estribirá cuanto llaga falta y Cristilín al ver que Roxana ama el alma
adiestrará á su amigo con su much_a la- ele Cyrano. autor de las cartas. Oyense
tia.
los disparos {le la arcabucerfa. Cristián
Je serrtis ton esprit, tii seras mci Mute.
sucumbe de los p1'imeros. Roxmna y
r or de pronto. le entrega una cartn sus compañeros rodean el cadáver. Sueque ya tenla escrita y no firmada, de- na una desca1:ga. Caen casi todos. Un
cla rantlo su propio amor.
oficial español aparece diciendo: ¿ QuiéEscena final.
nes son estos va tientes?
El amante ele Lisa, que vió achicarse
Cyrano responde:
á Cyrano con Cristián, se crece y "le to-Ca,detes ele Gascuña.
ma la nariz." Cyrano le abofetea delante ele todos y termina el acto segundo.
ACTO V y último
ACTO III
Quince años después-1655.- Jardíu
Jardfn y plaza. ,La casa de Roxaua. de un conYento. Una capilla. Roxana
Jlluro y balcón esca/ali/e. El pastelero llora la muerte ele su esposo, con el que
Ragueneau nos comunica. que su ~eñora no cambió más que un beso. Entra Cyha tomado las de Yillarliego con el con- rano, herido en la cabeza mortalmente
sabido parroquiano de los mosta&lt;&gt;ho¡¡.
y á traición por un lacayo vengativo.
Además los poetas se le ' han comido Delira, :y al ofr de labios de Roxana
la pasteler!a y está arruinado.
las primeras frases de la carta de desRoxana se entusiasma con las cartal'l pedida por él eRcrita y que ella. encontró
de Cristiiin. escritns por Cyr,ano, y éste sobre el cadáver de IJristián, r epite todo
oye con reprimida amargura los elogios el contenido. Roxana descubre entonque hace la mujer amada de su afor- ces el amor ele Cyrano y su sacrificio,
tunado riYal.
y exclama:
E l conde ele Guiche anuncia qne loR
-¡Vive. yo te amo!-Pero es tarde.
cadetes ele Gascuña van á levantar el
El brarn gascón muere prorrumpiensitio que ban puesto los españoles á la do en arrogante frase.
ciudad de Arras. Este conde pretencle
- Genio y figura basta la sepultura.
ele sol. aurora, Parnaso.
Y luego más adelante:
Do11 Fa!Jricio:
... En un billete
quiero declarar la llama
que me devora.

Pasion queridci
i:::at 11u t o ,tq.i,:

Pero reprime los impulsos ele su corazón.
Oh!

110:

yo dcho

morir.
Entran los cadetes de Gascuña (Señores Soriano, 111. l.\Iencloza, T?rner,
Montenegro, Blasco. Juste Y "\•al&lt;&gt;ntín) y su capitán Carbón de Castel-Jaloux (Sr. Cirera.) Cyrano los presenta al conde de Guicbe (l\fedrano.)
A,p arece Cristián, nuevo en la compañfa. y deseoso de ba~er una bom1?rada se burla de la nariz de su temible
co{n1mñero. Est~ resignado Y fiel á
su promesa, aguanta la_ burla co_n
asombro ele todos. Solos los _d~s. arrojase Cyrano en brazos ele C1;1_stifin.
Le perdona su provocac1on. S_abe
que ama á Roxan~:.. á,, quien él qmere
"con fmte1•nal carmo. Sabe que R;o·
xnna corresponde á aquel amor. c_ristián es sn hermano. Rasgo sublime
que no•será el último.. ni el mej?r }e
este carácter excepc10naJ.. C1·1stl.an,
a "radeciclo. clisculpa su 1mprudenc~ , desea cliri¡?ir una carta á su amada. 'que tenga mucha miga y m~chos
requilorios. Pero el pobre no entiende
de esas cosns.
. .
calla11do

¡Quien .~u¡iirra.

escnbir!

Afortunadam ente, ahf está su amigo

Acto III.--Escena. última.

�Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

~~
BALA.DA..
Era una noche sombría
y el viento triste gemía,
cuando en la calle ·desierta
la niña el arpa tañía
de hambre y frío casi muerta.
Se puso la niña en pie
y un hombre se le acercó,
.'° le dijo . ... no se que;
y la niña gritó: ¡No!
y el homb¡ infame se fué.
Y era la noche sombría,
y el viento triste gemía,
cuando en la calle desierta
se quedó la niña muerta
junto al arpa que tañía.
DIEGO VICENTE TEJERA.

De ~~11 Libro de las Burlas.11
XXVII
¿ Que si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste á trai&lt;,ión, mas por fortuna
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación .. . . Pasó el acceso.
¿ Sufrir? ¿ Lolrar? ¿l\Iorir? ¿ Quién piensa en eso?
El amor es un huésped que importuna;
Mírame como estoy; ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso
Así; muy bien; perdóname; fuí un loco;
tú me ctuaste,-gracias,-y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco:
En la herida que hiciste por el dedo,
¿ que si me duele? Sí; me duele un poco,
mas no mata el dolor. . . No tengas miedo ...

XXVIII
Por las áureas estrías de tus ojos
cruza, como un relámpago, el coraje,
y la efímera espuma del ultraje
mancha tus labios, á mordidas rojos,
Bien muestran tus histéricos enojos,
la ruano que se crispa entre el encaje,
las rígidas arrugas de tu traje,
tu pie impaciente y tus cabellos flojos.
• ¡ Qué torpe fuí! Cesó la confidencia
y te hablé de mi amor ele mi existencia,
que va embebida en tí, de mi alma absorta;
te dije la tristeza que me aflije,
te dije que soy tuyo .... y no te dije
que estás muy linda . . ¡ Y eso es lo que importa!

LI
J;&gt;eja que me refugie en el ensueño
como niño miedoso en el regazo
de la madre, que me ha tendido un lazo
la vida, y yo soy débil y pequeño.
El mal, en abatirme tiene empeño;
para emprender la lucha, brazo á brazo
con él, yo necesito en breve plazo
del invencible talismán de un sueño.
Déjame ir; la vida me traiciona,
el ideal se aleja y me abandona
en la senda más áspera y sombría:
Si ya no quieres ser mi compañera
en el viaje al país de la Quimera,
acompáñame tú, Melancolía.
LUIS G. URBINA.

�Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

.Jllaría~uerrero

clásicos. El corral de la Pacheca volvió á ser la casa solariega de Lope y de Calderón, de Alarcón
y Tirso.
Años de inoh-idable esplendor fueron aquellos
para el Teatro Español. María Guerrero, dignamente. secundada por Fernando Díaz de Mendoza,
desempolvó las obras clásicas que yacían olvidadas en el polvo de las bibliotecas eruditas ylasllevó
ú i,;s tabla-, con todo el decor0 _v el n•;;pc·l0 &lt;¡;1e
{: t.:des rnomentos artístic0s ,,.,; de\,ido. Y :ll ln,fo
de los colosales gigantes del siglo XVII, estrenaron sus obras novísimas los autores que hoy son
licnra y decoro de la escena española: Echegaray,
Galdós, Sellés, Feliú y Codina, Cano, Blasco, altc-mando con los jóvene~ que andaban necesitat1,1~ de protección y aliento para sus ensayos
dramáticos, como Anzorena, Ballesteros y tant0s otros.
Aquella;- gloriosas campañas consagraron á
~!aria Guerrero como Reina indiscutible de la
cs.-cna egpañola; público y crítica unánimes asi
lo proclamaron, y después, cuando realizó su más
ca1a ambición de pasear por el mundo todas las
irnnarce~i hlcs glorias del teatro español, la descontentadiza y desdeñosa crítica prisién primen\ la er1.1ilita y severa crítica italiana, la entusiasta y talentosa crítica americana así lo reconocieron, complaciéndose en aplaudir sin reserva&lt;; á
la herm,.~a actriz que está realizando la obra
meritoria niás hermosa, más artística que alllla de
r.rl-riz coPc-ibió jamás:
Recorrer el Universo civilizado, mostrando
mueren, para consolar á su afligida patria con la
v.-,r tocb,; partes las glorias pasadas que nunca
(lfrenda dP. frescos laureles, de recientísimas desd tchas.
T.o que hasta hoy ha dado á la escena en el Racional, nuevo para nosotros á pesar de sus año~. es
una sola µarte de las novedades que aún nos ofrece
(aparte de lo selecto de los contemporáneos) y entre otras, la obra famosa de Rostand, "Cyrano de
Bergerac," cuyo argumento publicamos hoy.

En uno de los salones del palacete que habita
en :Madnd 1\laria Guerrero, hay un hermoso retrato de la e~1mente actnz, pmtado por ]!]milio Sala
cuando aquella tenía once años apenas. Y en la
bella cabecita pálida y reflexiva, donde brillan con
destellos de inteligencia los grandes ojos, negrot
y soñadores, fácilmente se adivina ya el poderoso
talento que había de alzarse pocos años más tarde
con el imperio v señorío de la escena española.
Creció ~1aría· felizmente en un medio esencialmente artístico; su natural buen gusto se afinó y
creció; entreg.'.1ndose al arte aquel temperamento
nervioso, senido por una inteligent:ia ciara y penetrante. Poserendo conocimientos musicales
poco comunes, a·dmiradora entusiasta de los grandes pintores, sintiendo profundamente las bellezas literarias, su pasión dominante fué el teatro;
compenetrarse en el pensamiento de )os grande,
dramaturgos dando movimiento, calor y vida á sus
concepciones íué su ambición predominante, ambición que, para bie'1. de la escena española, pudo
ver realizada.
Doña Teodora Lamadrid primero, el 1-!rnn ('oquelín más tarde, fueron sus maestros, y sólo tuvieron que enseñarla lo que de puramente mecánico tiene todo arte. La expresión dramática, la
adiyjnación y adaptación rápida del carácter de los
personaje~, el conocimiento perfecto de la ínilole
y condición de las obras, eso no necesitaba ~faría
Guenero que nacl:e se lo eneeñara; lo poseía en grr.•
do sumo, cual luego tan cumplida v gloriosamente lo ha mostrado.
María Guerero es madrileña n eta; madrileña de
nacimiento, de esencia, de corazón; y :Haría fué
testigo ele ~ns primeros triunfos escénicos. Al lado
de Don Emilio }[ario, en el Téatro de la Comedia
-único coliseo madrileño en quP, por aquel entorces se rendía culto respetuoso al arte escénico
-debutó )Iaría, mostrándo.se desde los primeros
papeles por ella interpretados, maestra del buen
decir, actriz irreprochable, llena ele gracia, de finm-a natural sin amaneramiento de espíritu, elegancia y distinción.
Ru esbelta y bien proporcionada figura, la peregrina belleza de !'U expresivo rostro, la música
encantadora de su voz clara, dulce y melodiosa,
su incansable constancia en el traba.jo, su comunicativo entusiasmo, su talento poderoso, rápidamente se impusieron al público, siendo para ella
un t riunío cada combate, pero ganando todos los
grados hasta el capitanato general de la escena,
por acción de guerra, en el mismo campo ele batalla.
Primera actriz de la compañía de Emilio ~Iario
todos los autores dramaturgos españoles la esco~
g ieron ele preferencia para intérprete de sus obras
y allí creó la "Mariana" de Echegaray, la "Dolores" ele Feliú, la "Augusta" ele Galdós, la "Gloria" de Ca~o y tantas otras figuras femeninas de
acusado reheve, que tanto deben ele su vida inmortal al autol' que las imag;inó, como á la artista que
supo interpretarlas.
Pero )Iar íá Guerrero necesitaba mayor_ espacio
para desarrollar cumplidamente sus facultades
l ihertad absoluta para real izar sus vastos pro~rec~
tos ar tísticos, iniciativa propia para exteriorizar
sus planes de renacimiento escénico. El anuncio
ele la subasta para el arrendamiento del Teatro
Español la ofreció ocasión propicia la realización.
ele sus deseos, un¡i jovencita, casi una niña, prumetía hacer lo_que acaudalados y hábile~ ,~mr,resariu;,
Jo que grandes y respetados actores 11ü hahían c·onseguido: resucitar aquel cadáver glorioso que se
llamaba "Teatro Español." K o contaba parn tan
bravo empeño más que con su talento, su exc¡u;,·ib
buen gusto, su voluntad inquebrantabl e. Y realizó con creces lo prometido.
El derrumbado coliseo de la Plaza de Santa
Ana se convirtió en pocos meses en la sala de espectáculo más elegante de Madrid; aquella sala
que años antes sólo era frecuentada por venerables
momias y modestísimos burgueses domingueros,
fué punto de reunión de la más encopetada aristocrática y elegante sociedad; y ante todo y sobre
todo en aquella escena donde la escéntrica Miss
Surline se zambullía en su acuarium, donde las
magias tenían su asiento, volvieron á resonar,
alados y melodiosos los versos maravillosos de l os

a

La estimación pecuniaria de la obra, se obtiene
por comparación con los datos que hay de la
apertura ele los túneles montañosos. El del San
Gotardo cosió á la razón de 3.800,000 franco8 por
kilómeti'.o; el del Arlberg (11 kilómetros) se hizo
en cuatro años y su presupuesto fué de 4.000,000
por kilómetro; el del Simplón que tendrá 20 kilómetros, no costará más de tres millones kilómee
tro con un avance de 4 kilómetros por año. A me&lt;:ida que !'e perfeccionan los procedimientos científicós, las obras de esta naturaleza se hacen más
violentamente y con menos dinero.
El ingeniero proyectista calcula que el túnel intncontinental se puede abrir en siete años y que
n0 se gastará en la obra más de 123.000,000 de
francos.
•
Creese en Francia que esta obra gigantesca no
es inferior al Canal de Suez, legado maravilloso
que deja nuestro siglo al que va á empezar, y dicen también los franceses que el túnel ínter-continental tendrá como corolario la gran línea férrea
de Marruecos al Senegal y al Golfo de Guinea.

El Túnel de Gibraltar.
El i11geuiero francés M:. Berlier ha presentado
al gobierno español un proyecto para comunicar
por ferrocarril á Europa y A.frica.
A medida que se explora este continente, misterioso hasta hace pocos años, aparecen enormes
recursos reservados para quienes sepan y puedan
explotarlos.
Los franceses má~ que I1ingún otro pueblo, tienen interés en buscar por tierra una ruta coioni ~,
¡ue ponga en contacto directo la metrópoli ~- las
uosesiones africanas. El túnel intercontinenta: v
~ 1 1bmarino entre Esuaña y M:arrueco~, eD í'Omhr"ílCión con un ferrocarril de Tanger á Lall::i-1\i ,,ghnia. ~cría-así lo dicen las revistas francesas al hablar de este proyecto-el principio de un
gran desarrollo colonial.
El estunio de las cai-tas marinas que consignan las nrofundidacles del mar en el estrecho,
llevan á la conclusión ele que es preciso renunciar
á la línea más corta, esto es, la que va del cabo
Ciris prarruecos), á la costa española (14 kilómetros). Estas profm1didades son de tal naturaleza. que forman peHdiente;. violentisimas, algunas
de GOO metros. En cambio, la línea recta de Vaqueros (España) á Tánger ()Iarruecos) tiene profon:
el iclacles mucho menores (396 metros como máxi1;1um, dando por resultado pendiente de 25 milímetros por metro. La longitud de la línea es de
32 kilómetros.
('orno el primer trazo presenta dificultades invencibles, es necesario adoptar el segundo, por
más que los trabajos de perforación en ambas costas, eleve la cifra de longitud total del túnel á 41
kilómetros. Estos trapajos, que son de -tres kilómetros en España y de 6 en Marruecos, no pueden evitarse si- se quiere reducir la pendiente á la
proporción indicada.
En el lado español, el túnel así trazado. en~
troncaría con la línea española que recorre el litori,l entre Málaga y-Cádiz y pasa por Algesiras y
Tarifa; en Africa se prolongaría siguiendo el trarn de Tánger Kais el Kebior, Fez Oudjda y Lalla
Magbnia para encontrar la red ferrocarrilera argelina.

.EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 2
·

MÉXICO, ENERO 14 DE 1900.

8UBSCR!Pr.IO!l llll!NSUAL FORAIHA, Sl.50
IDEM IDll:I( EN LA CAPITAL, SL2á

Geren te: AJll''l'OJll'IO CUYAS.

llirecto:r: Lio. BAl'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

CYRANO DE BERGERAC. •

•

~;:-~
Muy pronto tendremos entre nosotros al buen
Cyrano de Bergerac. Ha viajado mucho; ah?ra V1ene de España; trae de allá prestada la vestimenta.
La espada, no; es suya, aunq ne al parecer, ?s la
misma que usó el valiente ele Cetvant~s. Aqm 11ega cargado de laureles y de hazañas. T_odo en él ~
atrevido y audaz. Hasta el nombre,-d1ce un escritor hispano,-parece reto. Hay en las seis sílab~s
que lo componen, un no sé qué de ostentoso atrevimiento que desafía. Entre las letras que componen
ese nombre suenan las espadas y las espuelas, y se
ve el sombrero de gran penacho. ¿ Admitirás que el
nombre es una representación de la· cosa ?-pregunta Sócrates en el diálogo del divino filósofo.
Pues es~ poeta fanfarrón y nobilísimo, Oyrano,
es un espíritu caballeresco, representa una época,
es la gracia y el valor franceses personificados.
No falta quien encuentre en este bravucón rasgos ele Don Quijote. Hay, efectivamente, en él,
cierta semejanza por cuanto á que, en ese vaso
francés se han mezclado el vino, la champaña y el
vino generoso: bravatas francesas y locuras españolas. Cyrano, como Don Quijote, es una caricatura
del ideal.
La comedia l1eróica de Rostand, por otra parte, no es más que una comedia de capa y espada,
que ha podido esucharse-clice un cronista~n el
moderno corral de la Pacheca, como si fuese obra
legítima de cualquier resucitaao ingenio de la
corte.
Rostand, de quien se dijo que había entrado en
el reino negro de la locura, ha obtenido el mayor
triunfo teatral de la época. La gloria le llegó cargada d.e presentes y riquezas. Ex1to más ruidoso no
hubo en París hace poco más de dos años. Y de
París se extendió á Italia, á Inglaterra, á España.
Damos en otra página el argumento de esta obra,
~tomándolo del " I mparcial" de )1adrid.
El mismo reputado diario dice lo siguiente acerca de le representación dada en Madrid por la
compañía que trabaja actualmente en el Nacional.
"La obra ha sido puesta en escena espléndidamente, á todo lujo, especialmente en lo tocante al
vestu ario. Es un buen preceldente, digno de ünitarse en las producciones españolas.
Fernando de Menaoza ha dado en esta obra un
gran paso adelante en su carrera artística. Su Cyrano es una verdadera creación. Sobre todo, en la
escena del duelo, en la presentación de los cadP.tes
(cadels en francés, segundones de casa grande entre
n?sotros), y en la escena tan inspirada y tan hábllmente compuesta del balcón, fué un artista de
cuerp,o entero. Logró muchos aplausos, que compartw con él María Guerrero. En general, todos
lo~ demás (iplp?sibles de citar nominalmente por el
numer~) trabaJaron con esmero. Mención especial
para C1rera y todos sus cadetes. La dirección deescena muy acertada. En suma, un éxito de honra.
y de provecho."

Señor qeneral 2011 felipe _B. .Berriozáhal,
Secretarlo de guerra y ]Ylarlna.
Jraci 6: 23 de A ,rono d e 1827.

(Pot. More.).

•

t 9 de Ene r o de 1900.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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