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                  <text>Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

.Jllaría~uerrero

clásicos. El corral de la Pacheca volvió á ser la casa solariega de Lope y de Calderón, de Alarcón
y Tirso.
Años de inoh-idable esplendor fueron aquellos
para el Teatro Español. María Guerrero, dignamente. secundada por Fernando Díaz de Mendoza,
desempolvó las obras clásicas que yacían olvidadas en el polvo de las bibliotecas eruditas ylasllevó
ú i,;s tabla-, con todo el decor0 _v el n•;;pc·l0 &lt;¡;1e
{: t.:des rnomentos artístic0s ,,.,; de\,ido. Y :ll ln,fo
de los colosales gigantes del siglo XVII, estrenaron sus obras novísimas los autores que hoy son
licnra y decoro de la escena española: Echegaray,
Galdós, Sellés, Feliú y Codina, Cano, Blasco, altc-mando con los jóvene~ que andaban necesitat1,1~ de protección y aliento para sus ensayos
dramáticos, como Anzorena, Ballesteros y tant0s otros.
Aquella;- gloriosas campañas consagraron á
~!aria Guerrero como Reina indiscutible de la
cs.-cna egpañola; público y crítica unánimes asi
lo proclamaron, y después, cuando realizó su más
ca1a ambición de pasear por el mundo todas las
irnnarce~i hlcs glorias del teatro español, la descontentadiza y desdeñosa crítica prisién primen\ la er1.1ilita y severa crítica italiana, la entusiasta y talentosa crítica americana así lo reconocieron, complaciéndose en aplaudir sin reserva&lt;; á
la herm,.~a actriz que está realizando la obra
meritoria niás hermosa, más artística que alllla de
r.rl-riz coPc-ibió jamás:
Recorrer el Universo civilizado, mostrando
mueren, para consolar á su afligida patria con la
v.-,r tocb,; partes las glorias pasadas que nunca
(lfrenda dP. frescos laureles, de recientísimas desd tchas.
T.o que hasta hoy ha dado á la escena en el Racional, nuevo para nosotros á pesar de sus año~. es
una sola µarte de las novedades que aún nos ofrece
(aparte de lo selecto de los contemporáneos) y entre otras, la obra famosa de Rostand, "Cyrano de
Bergerac," cuyo argumento publicamos hoy.

En uno de los salones del palacete que habita
en :Madnd 1\laria Guerrero, hay un hermoso retrato de la e~1mente actnz, pmtado por ]!]milio Sala
cuando aquella tenía once años apenas. Y en la
bella cabecita pálida y reflexiva, donde brillan con
destellos de inteligencia los grandes ojos, negrot
y soñadores, fácilmente se adivina ya el poderoso
talento que había de alzarse pocos años más tarde
con el imperio v señorío de la escena española.
Creció ~1aría· felizmente en un medio esencialmente artístico; su natural buen gusto se afinó y
creció; entreg.'.1ndose al arte aquel temperamento
nervioso, senido por una inteligent:ia ciara y penetrante. Poserendo conocimientos musicales
poco comunes, a·dmiradora entusiasta de los grandes pintores, sintiendo profundamente las bellezas literarias, su pasión dominante fué el teatro;
compenetrarse en el pensamiento de )os grande,
dramaturgos dando movimiento, calor y vida á sus
concepciones íué su ambición predominante, ambición que, para bie'1. de la escena española, pudo
ver realizada.
Doña Teodora Lamadrid primero, el 1-!rnn ('oquelín más tarde, fueron sus maestros, y sólo tuvieron que enseñarla lo que de puramente mecánico tiene todo arte. La expresión dramática, la
adiyjnación y adaptación rápida del carácter de los
personaje~, el conocimiento perfecto de la ínilole
y condición de las obras, eso no necesitaba ~faría
Guenero que nacl:e se lo eneeñara; lo poseía en grr.•
do sumo, cual luego tan cumplida v gloriosamente lo ha mostrado.
María Guerero es madrileña n eta; madrileña de
nacimiento, de esencia, de corazón; y :Haría fué
testigo ele ~ns primeros triunfos escénicos. Al lado
de Don Emilio }[ario, en el Téatro de la Comedia
-único coliseo madrileño en quP, por aquel entorces se rendía culto respetuoso al arte escénico
-debutó )Iaría, mostrándo.se desde los primeros
papeles por ella interpretados, maestra del buen
decir, actriz irreprochable, llena ele gracia, de finm-a natural sin amaneramiento de espíritu, elegancia y distinción.
Ru esbelta y bien proporcionada figura, la peregrina belleza de !'U expresivo rostro, la música
encantadora de su voz clara, dulce y melodiosa,
su incansable constancia en el traba.jo, su comunicativo entusiasmo, su talento poderoso, rápidamente se impusieron al público, siendo para ella
un t riunío cada combate, pero ganando todos los
grados hasta el capitanato general de la escena,
por acción de guerra, en el mismo campo ele batalla.
Primera actriz de la compañía de Emilio ~Iario
todos los autores dramaturgos españoles la esco~
g ieron ele preferencia para intérprete de sus obras
y allí creó la "Mariana" de Echegaray, la "Dolores" ele Feliú, la "Augusta" ele Galdós, la "Gloria" de Ca~o y tantas otras figuras femeninas de
acusado reheve, que tanto deben ele su vida inmortal al autol' que las imag;inó, como á la artista que
supo interpretarlas.
Pero )Iar íá Guerrero necesitaba mayor_ espacio
para desarrollar cumplidamente sus facultades
l ihertad absoluta para real izar sus vastos pro~rec~
tos ar tísticos, iniciativa propia para exteriorizar
sus planes de renacimiento escénico. El anuncio
ele la subasta para el arrendamiento del Teatro
Español la ofreció ocasión propicia la realización.
ele sus deseos, un¡i jovencita, casi una niña, prumetía hacer lo_que acaudalados y hábile~ ,~mr,resariu;,
Jo que grandes y respetados actores 11ü hahían c·onseguido: resucitar aquel cadáver glorioso que se
llamaba "Teatro Español." K o contaba parn tan
bravo empeño más que con su talento, su exc¡u;,·ib
buen gusto, su voluntad inquebrantabl e. Y realizó con creces lo prometido.
El derrumbado coliseo de la Plaza de Santa
Ana se convirtió en pocos meses en la sala de espectáculo más elegante de Madrid; aquella sala
que años antes sólo era frecuentada por venerables
momias y modestísimos burgueses domingueros,
fué punto de reunión de la más encopetada aristocrática y elegante sociedad; y ante todo y sobre
todo en aquella escena donde la escéntrica Miss
Surline se zambullía en su acuarium, donde las
magias tenían su asiento, volvieron á resonar,
alados y melodiosos los versos maravillosos de l os

a

La estimación pecuniaria de la obra, se obtiene
por comparación con los datos que hay de la
apertura ele los túneles montañosos. El del San
Gotardo cosió á la razón de 3.800,000 franco8 por
kilómeti'.o; el del Arlberg (11 kilómetros) se hizo
en cuatro años y su presupuesto fué de 4.000,000
por kilómetro; el del Simplón que tendrá 20 kilómetros, no costará más de tres millones kilómee
tro con un avance de 4 kilómetros por año. A me&lt;:ida que !'e perfeccionan los procedimientos científicós, las obras de esta naturaleza se hacen más
violentamente y con menos dinero.
El ingeniero proyectista calcula que el túnel intncontinental se puede abrir en siete años y que
n0 se gastará en la obra más de 123.000,000 de
francos.
•
Creese en Francia que esta obra gigantesca no
es inferior al Canal de Suez, legado maravilloso
que deja nuestro siglo al que va á empezar, y dicen también los franceses que el túnel ínter-continental tendrá como corolario la gran línea férrea
de Marruecos al Senegal y al Golfo de Guinea.

El Túnel de Gibraltar.
El i11geuiero francés M:. Berlier ha presentado
al gobierno español un proyecto para comunicar
por ferrocarril á Europa y A.frica.
A medida que se explora este continente, misterioso hasta hace pocos años, aparecen enormes
recursos reservados para quienes sepan y puedan
explotarlos.
Los franceses má~ que I1ingún otro pueblo, tienen interés en buscar por tierra una ruta coioni ~,
¡ue ponga en contacto directo la metrópoli ~- las
uosesiones africanas. El túnel intercontinenta: v
~ 1 1bmarino entre Esuaña y M:arrueco~, eD í'Omhr"ílCión con un ferrocarril de Tanger á Lall::i-1\i ,,ghnia. ~cría-así lo dicen las revistas francesas al hablar de este proyecto-el principio de un
gran desarrollo colonial.
El estunio de las cai-tas marinas que consignan las nrofundidacles del mar en el estrecho,
llevan á la conclusión ele que es preciso renunciar
á la línea más corta, esto es, la que va del cabo
Ciris prarruecos), á la costa española (14 kilómetros). Estas profm1didades son de tal naturaleza. que forman peHdiente;. violentisimas, algunas
de GOO metros. En cambio, la línea recta de Vaqueros (España) á Tánger ()Iarruecos) tiene profon:
el iclacles mucho menores (396 metros como máxi1;1um, dando por resultado pendiente de 25 milímetros por metro. La longitud de la línea es de
32 kilómetros.
('orno el primer trazo presenta dificultades invencibles, es necesario adoptar el segundo, por
más que los trabajos de perforación en ambas costas, eleve la cifra de longitud total del túnel á 41
kilómetros. Estos trapajos, que son de -tres kilómetros en España y de 6 en Marruecos, no pueden evitarse si- se quiere reducir la pendiente á la
proporción indicada.
En el lado español, el túnel así trazado. en~
troncaría con la línea española que recorre el litori,l entre Málaga y-Cádiz y pasa por Algesiras y
Tarifa; en Africa se prolongaría siguiendo el trarn de Tánger Kais el Kebior, Fez Oudjda y Lalla
Magbnia para encontrar la red ferrocarrilera argelina.

.EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 2
·

MÉXICO, ENERO 14 DE 1900.

8UBSCR!Pr.IO!l llll!NSUAL FORAIHA, Sl.50
IDEM IDll:I( EN LA CAPITAL, SL2á

Geren te: AJll''l'OJll'IO CUYAS.

llirecto:r: Lio. BAl'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

CYRANO DE BERGERAC. •

•

~;:-~
Muy pronto tendremos entre nosotros al buen
Cyrano de Bergerac. Ha viajado mucho; ah?ra V1ene de España; trae de allá prestada la vestimenta.
La espada, no; es suya, aunq ne al parecer, ?s la
misma que usó el valiente ele Cetvant~s. Aqm 11ega cargado de laureles y de hazañas. T_odo en él ~
atrevido y audaz. Hasta el nombre,-d1ce un escritor hispano,-parece reto. Hay en las seis sílab~s
que lo componen, un no sé qué de ostentoso atrevimiento que desafía. Entre las letras que componen
ese nombre suenan las espadas y las espuelas, y se
ve el sombrero de gran penacho. ¿ Admitirás que el
nombre es una representación de la· cosa ?-pregunta Sócrates en el diálogo del divino filósofo.
Pues es~ poeta fanfarrón y nobilísimo, Oyrano,
es un espíritu caballeresco, representa una época,
es la gracia y el valor franceses personificados.
No falta quien encuentre en este bravucón rasgos ele Don Quijote. Hay, efectivamente, en él,
cierta semejanza por cuanto á que, en ese vaso
francés se han mezclado el vino, la champaña y el
vino generoso: bravatas francesas y locuras españolas. Cyrano, como Don Quijote, es una caricatura
del ideal.
La comedia l1eróica de Rostand, por otra parte, no es más que una comedia de capa y espada,
que ha podido esucharse-clice un cronista~n el
moderno corral de la Pacheca, como si fuese obra
legítima de cualquier resucitaao ingenio de la
corte.
Rostand, de quien se dijo que había entrado en
el reino negro de la locura, ha obtenido el mayor
triunfo teatral de la época. La gloria le llegó cargada d.e presentes y riquezas. Ex1to más ruidoso no
hubo en París hace poco más de dos años. Y de
París se extendió á Italia, á Inglaterra, á España.
Damos en otra página el argumento de esta obra,
~tomándolo del " I mparcial" de )1adrid.
El mismo reputado diario dice lo siguiente acerca de le representación dada en Madrid por la
compañía que trabaja actualmente en el Nacional.
"La obra ha sido puesta en escena espléndidamente, á todo lujo, especialmente en lo tocante al
vestu ario. Es un buen preceldente, digno de ünitarse en las producciones españolas.
Fernando de Menaoza ha dado en esta obra un
gran paso adelante en su carrera artística. Su Cyrano es una verdadera creación. Sobre todo, en la
escena del duelo, en la presentación de los cadP.tes
(cadels en francés, segundones de casa grande entre
n?sotros), y en la escena tan inspirada y tan hábllmente compuesta del balcón, fué un artista de
cuerp,o entero. Logró muchos aplausos, que compartw con él María Guerrero. En general, todos
lo~ demás (iplp?sibles de citar nominalmente por el
numer~) trabaJaron con esmero. Mención especial
para C1rera y todos sus cadetes. La dirección deescena muy acertada. En suma, un éxito de honra.
y de provecho."

Señor qeneral 2011 felipe _B. .Berriozáhal,
Secretarlo de guerra y ]Ylarlna.
Jraci 6: 23 de A ,rono d e 1827.

(Pot. More.).

•

t 9 de Ene r o de 1900.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL O:ENERAL BERRIOZÁBA1

=

LA VIEJA GUARDIA.

•

l fa muerto el General Berriozábal; traidora
llolt·•1cia que_ minó sus fuerzas, sin remedio, púsole en Lreve tJ..!mpo, en los dinteles ele la ctnn1dad.
J:~; _!a tmnba del General Berriozúbal se podría
cscr1b1.r esta sola frase, que smtetiza su exnmmcia: "&lt;..:incuenta y tres afios de servicios ú la Patrü~; '' ¡ni necesita más epitafio, ni má3 elogio necesita! Septuagenario, abrumado por la enervante
carga. de los _trabajos que demandaba su pue.:to,
1l~vando e8Crita en l·ada una tic sus arruga~, una
lustoria t.le sacrificio por el país; ese hombre ~e
erguía, no obstante, incan:;able para Ja labor.· dc~clefian&lt;lo sus viejas dolencias física.:;, burlándo:-:c
ele !:iU ancianidad, pre~to siempre á una reform ·1.
manteniendo avi:mra la rigilancia de su complexn
ramo gubern ativo, ostentando por lema e~te
Jema: '_·nulla die sine labor:'
La viejá guardia ~e va; rirns su crepúsculo¡;;:.: más
admi rab]e
que 11uestras juveniles anror.u-.:.
Hombres han sido Ios que !u, integraron y la integran aún, de vigores homéricos. Cuando caen,
como en el c.livino poema iliático, sus armaduras
retiemLlan sonorosa~ sobre ellos!
Lns luchas de innarrables epicismos que sosturo
la patria, hicieron la selección de esa. familia de
~uerreros que cn]minan hoy, encanecidos, como
rngcntes montañas. Quien pudo salir con rida de
aquel hervor de fatigas titíi.nicas, acrisolado surgió.
Vigores caldeados en la ht&gt;rnaza de aquellas guerras santas de Intervención y ele Reforma, no podían desmentirse después, y no se desmintieron.
Duerma en paz el buen solda.do, el infatigable
trabajador, el hombre honorable que corno recordábamos ayer, en uno de los diarios, tuvo la entereza de morir, según sus propias frases, "como
buen soldado: en su puesto."
Y, s11 puesto, íué el tlebet· siempre rnmplido,
antes en los campos ele ha.talla defendiendo la
causa ele la República y la Libertad, después en
el alto puesto que se le confiara y que desempeñó
con el más grande es!uerzo de buena roluntacl.
Hace t res días, 1os honores militares que se le
tributaron, no fueron una despedida, porque el
nomh re del Ge nera1 Berriozába l viv irá latente t:ll
el l~jército.
Duerme en paz el .veterano. El cariño de lo5 mexicanos velará su inmutable suetio !

ª*u

1.-Alta justicia.-Francia parhunentaria.S ueños ele tiranias.- Reformas.
2.-Dos propaganclar.: panbritanismo y pani~lamismo.
3.-Impresiones boers.

I.-La alta Corte ha hecho en Francia con
Derouléde, Guerin y · Buffet, alta justicia; acaso
hahría sido preferible que hubiese hecho "jns•
ticia" á secas, sin epítetos. Todos lo presentíamos
y cuantos escribimos sobre estas cosas, lo a1rnll·
ciamos. ¿ No es cierto? Esta conspiración, que se
reduce ú tres conspiradores (los demás han sido
absueltos), que casi no se conocían, iba á ser
castigada. no por un tribunal, sino por un partido.
Lo ha sido duramente, la mano ha sido ruda; esperamos que se levan tará pronto de ·encima de esas
tres cabezas huecas. ¿ Qué ha querido hacer la alta Corte? un escarmiento, claro.
El proceso en cuan.to llegó á las partes con•
cretas de la acusación, estuvo ú punto de tornarse risible; resultaba que los testigos en que
el Ministerio Público se apoyaba, emn más bien
de descargo y resultaban favorables á los prcftuntos reos, y hubo que renunciar á sus declara-

ciones, ~o sin agravio de la defensa, que quería,
con razon, aprovecharlas. La verdad es qµe el
Ministerio Publico estaba poco preparado para
• esto; parece que no estaba preparado para nada;
contaba con el fallo de la mayoría del Senado,
favorable á sus conclusiones, y lo demás resultó
un vru10 aparato. ¿ Y bien, el fallo es injm.to en
consecuencia? Ya lo dijimos, se trataba de un juicio político, y si todo es relativo, aun trat.á.ndoso
de just.icia, cuando de política se trata se ilega á lo
relativo de lo relativo. Porque,¿ no e~ cierto, lectores, &lt;1uc si se hubiese tratado de un homicidio,
probablemente hab.rían sentenciado lo mismo la
mayoría del Senado que la minoría, lo mismo M.Falliere~ r¡ue M. Deroulede? ¿ Y no es cierto que
si las elecciones huhiesen dado una mayoría en
el Senado ú loR realistas, Buffet habría sido absuelto. y ~¡ á los "tapagenis" habría salido en
1riunfo tlcl Luxemburgo, el poeta Derouléde?
l'ues eso es lo mús relativo que puede hallarse.
l''.stuvo mal pronuncinda la sentenci{I. ¡oh! no; e!-o
es otra co~a. ¿ Quién creyó en la conspir~ción efectiva? Nadie.¿ Quién creyó en una especie de.conspira&lt;·ión latente, que en medio de la eferre:-:cencia
púhliC'a podía de súbito tomar las proporciones
de una. guerra civil? rr odoi--. ¿ Quién sti.puso evidtmte que en e~te caso póclrían conjurar::e fácilmente lo.: e..;:taclos mayoref- ele los pa r tidos militantes, pnra acaudillar la revuelta.? Mucho:-.
;, Formaban los tres acu¡;;ados la p rimera línea en
c~os e!-ita&lt;lo,; mqyores? Rin duda; mas en eso no
~e puetle fu nda~ uoa. sentencia, si no han sido
traducidas en acto:s. Ja¡.:, intenrione~ por clara-,
1~ue ~ean, no caen bajo el dominio &lt;le la. ley. En
la sentencia se hará una compo$:.ición de indicio:;
\' conn.tos. bastante .débi1e5. á fe mía, para fun~farla . Pero la dureza de la pena: diez años de
destierro ó de reclusión en mm fortaleza. ¿ en
qué !l3 fun:iarú? Esa pena eR romo el ·1ucro
·u surario, (¡ue sube en r-azón del rie:-:go que el prefrnmi.,;tn corre ele no recu perar ¡.:,u Lleuda; la pena
ei:;.rá en relación con el peligro que corr:a la, Hepúb1ica: Lle e$:.0 sólo son jueCes los fra nceses, los senat]ore:.:, los políticos: no:.:otros nos excusamos..

L1 Repúblic.-1. en Francia., no corre en realidad
peligro mús serio que el de las incurables discordias entre los republicnnos; la voz que ha resonado
en lil casa. mortuorifl del gr1rn León Gambettn,
11,unando á la unión. debería ser escuchada. Deber'. an :mnrnrse los partidos en dos grupos solos: el
liberal .Y el socialista . con su grupo moderador int::rmediario, y entonces ¡,:í funcionarían normalmente las instituciones parlamentarias; si éstas
han tenido en lnglatcrnt vida tan sana y robusta,
consiste en que la oligarquía reinante hasta hoy.
~e dividió desde su orígen. en dos partidos, qu('.
perfectamente organizados para el gobierno, P.e
pueden turnar normalmente l.1 ilirección de lo;;
negocios del país. Ahora estos partidos están profundamente modificado~ : el elemento irlandés, un
demento de prote;ta y de repu]¡;:,a í1. todo lo hritú1: ico. inconsideradamente inc:luído en el Parlamento nacional (era el error formidable que
Gladstone querí;1.. reparar c:on el ªhome ruleº' ú
autonomía de Irhmcla) ha sido la lerndura que lrn
hecho fermentar, descomponer.:e ." trastornarse íi
los viejos partidos, mientrns la incYitable exte11sión creciente dada al sufrag io popular. preparn
In. clisoluci/m definitiva de la ariscocracia en una
democracia industrialista é imperialistn , esr. de qne
precisamente ~lr. Charnberlain c1niso ser el portahandera y que, por una &lt;le las mús audaces evoluciones de que hay recuerdo en Ja historia política ele nuestro siglo, convirtió en el ala izquierda del partido conservador. logrando Íl un tiempf)
deshacer el partido liberal histórico y desorgani-.
zar el antiguo "tory" ó conservador, que hoy ¡.:,f'
llama "unionista." Ma.~ sea lo que fuere, estos
partidos nuevos ya tienen la tradición y el núcleo
lle partidos gubernamentales, y c~o hace posible el
parlamentarismo inglés, 1o repetimos.
El parlamentarismo eu Francia no es el gobier•
no del parlamento, es su omnipotencia; un gow
hierno significa. la acción perfectamente definid11
de un órgano limitado á su función , y eso no es allí
el Parlamentarismo. En Inglaterra puede serlo,
mas no lo es; la opinión se lo impediría. Es verdad que en las graneles crisis sociales el parlamen-

Domingo 14 de Enero de 1900.

Domingo 14 de Enero de 1900.
to inglés no conoció trabas y legisló sin empacho, :50bre asuntos religiosos, y decreto credos y
dogmas y persiguió atrozmente la libertad de conciencia; mas no juzguemos á las instituciones en
la.5 épocas críticas, sino en las normales. para.
encargarnos, no de su potencia, sino de su resistencia. J:.s verdad. que la omnipofencia de una a::;ainblea, heredera y perfeccionadora del absolutismo
de ]{icbelieu y Luis XIV, pudo salvará la Frnncia
revolucionaria, de ser ahogada en su cuná. por la
Europn coaligada; pero es verdad también, que
estas tiranías de las asambleas, producen las
anarquías y las dicta.duras terribles si gloriosas, de
los Cromwells y los Napoleones. El parlamentan ~mo, considerado como el poder ilimitado de Wlª
asamblea que tenga á stB pies el poder ejecutiVo
y el jlllliciaJ, no es un gobierno n0rma1.
El parlamentarismo importado, como en Francia, encontrará para funcionar hoy normalmente.
esta dilicultad suprema: fué •inventada la m{1quina
por una aristocracia y para una aristocracia; lamarea democrática rompe y .sumerje estos rn~canismos complicados y finos. En Francia, por eso,
µudo l1abe r un régimen parlamentario, cu11ndo,
en pos de la tiranía napoleónica, surgió la dominación de la oligarquía burguesa. obra de fa Hevolución. Bajo los Borbones y Orleans, de 1515. á
1848, e:~a. oligarquía reinó y hubo u na época 11011.
ro3ísima y fecunda de parlamentarismo. Pero entonces la democracia era una vaga aspiración delas nrn~a~, una prédica mística de los Lamesmais
y los Larordaire .Y los Leroux ó un fanta~eo denoveladores como Eugenio Siie ó Jorge Saml. Hoy
no, hoy la democracia, la multitud lo invade todo
con .su gran marea, y como Ja asamblea nace de e1la
.r ella ni sabe ni puede contenerse, de ella pro,·ieneuna dictadura colectiva, no un gobierno. lo repetimos.

¿ Qué remedio Íl este mal grave? Desde aquí f105
parece (ya lo dijimos en una de nuestras ··reYi:,tas,·' y 11 r iesgo de errar en nuestro papel de entrometidos, que tien e un encanto especial é irre!ó=istible para los "revististast) nos parece que lo
mejor sería una reforma de este género : sacar la
elección del Presidente de manos del poder leg1slat!Yo y darla á los Municipios, á las Conrunas.
lle Francia; este elemento electoral tiene la ventaja de esta r constituido de antemano, de poder
funcionar instantímeamcnte, á impulsos de una
conYocatoria. del Poder Ejecutivo, del Gabinete;_
1le ser el escogido del poder municipal, el más
popular ele los poderes populares. el ele más tradición histórica, el mlls genuino de todos; se eritnrá así la elección directa del pueblo, difícil de organizar ªad hoc," sin graves peligros, y que haría
al Presidente hijo de m1 plebiscito, base fundamental del cesarismo, porque quien reune en sus
!-ola persona el voto de una nación, se cree s,1perior á todos los otros poderes constituido~, de
donc1e dimana irresistible tendencia. á la dictadura,
ciue si es ele! orden militar, corno suele, resulta un
gobierno personal. un cesarismo.
Fso es. lo que quisiernn Deroulécle y amigos; eso
es lo que secretamente ansían muchos, en e130 sóJn
rreen y esperan, cuando expresan con hiperbolismo
cómico, sn horror por el gobierno parlamentario;
en ellos es, no lo dudo, un acto de patriotismo:
"Cesar, c'est la revanche;" por lo menos es la i11,,'lsión. Y como no hay "revancha" posible. sin
nliRnz;t . .Y como no haY alianz,1 posible parn. quien
provoque una guerra., y como jamás provocarán Jos
alemanes una guerra sin objeto, resulta que un
canelillo militar al frente de una República ele
guerra, es uno de los sueños más insensatos que
imaginarse puedan, una pc~adilla "egri somnia."
Pero la reforma no debe ]imitarse á substraer
ele la elección y. nor ende, de la tute1a del Parlamento, al Jefe del Estado; debe al mismo tiempo
hacér~ele no irresponsable como un monarca, como lo es hoy, sino responsable juntamente con
:;;us Mh1 istros, que f'n este caso pasan á ser verdaderos Secretarios clel Presidente, dejándolos casi
rnern del akance cle1 Poder Legislativo, como en
lo~ Estnclos Unidos, como en nuestra constitución.
Así la tiranía m inuciosa de los representantes del
pueblo que hov se jerre por medio del asedio constante ele los Ministros. que tienen que rendirse ,í
las exigencias de sus amos, que los pueden hacer y

E L MUNDO ILUSTRADO

mas del imperialismo; imposible le parece la forma
¡111litica.
_ Un parlamento ímperilll en Londres, se comp,mdría de una minoría colonial y una mayoría
rngleea, y entonces ¿para qué les servía á las colonia• y por qué habían de aceptarlo? Sería acabar
l'0n. sus sendas autonomías sin compensación alguua. Probablemente un imperio político trae, ía i, la larga la supresión de liberta.des políticas,
~ne era lo que preveía y deseaba el célebre historiador ]'ronde: "la Oceana-unida ("UnitedO,;cana") debe ser gobernada como un navío de
rue:rra" entonces había que borrar la divisa de
l .ord Beaconsfield adoptada por los conservadores:
• •·in·perium
et libertas;" no; ó imperio ó libertad.
• 2.-Puede ser que haya pasado bajo vuestros
Y Si el imperio político no es posible, menos lo
ojoi=; la reprodución de un "entrefilet" del "Sun"
(•~ el comercial ¿ cuál puede ser la base de este sint-h.: l..111dr&lt;&gt;s que en el mismo número en que auuu•
-ciaba la derrota de Sir Redvers, en las márgenes dicato, de este "trust," de esta federación aduana!
t1el l111rela, proponía con la sei-icd;,,.d cun. qnc los ele intereses mercantiles? El libre cambio, el
j1:~·h·61:"e. dicen sus bromas, un pla11 ,le dirir::iún y ··1 rec: tradc/' es una especie de dogma económic-o
&lt;.J ¡::-Lrihurión de Francia que se vc:r' ticarit Ue:ctro 1•n·,1 los ingleses. V crdad es que algunas Cámaras
de diez a1los : todos los pueblos que roílenn ú Fran- de Comercio han pedido tarifas protectoras con,:;ia ,itraparán su buen pedazo; quién la Champaña. 1n1 la ::izúcar importada de los países en que estn
(p1ién la parte septentrional, quiénes Ja merid.io- industria tiene primas, "porque permitiendo esta e:ntrada libre, dicen, creamos la más loca de la.-;
J);tl~ y la I sla de Francia con 'París en el cen1n1,
J,J~ ii1gleses. Este es un chiste; {i. él reS;)OlHliürun protecciones, la de las industrias extranjeras ...
l'l¡ro estas tarifas no podrán decretarse aunque el
](1:-: fi :rnceses con la repartición en progra•ra del
:-•..'iJOr Chamberlain se empeñe; un derecho sobre
1111 !h•l'io británico: no sé si daban Landre~ y su &lt;lis•
hito ú. los transvaalianos, pero sí concedían el 1~aís C'fcctos de primera necesidad tendría por cOnse,1e Gales á los Chinos, dejando la punta carbo- t 11c11e:fa el levantaviiento de los proletarios : Innífera de Cornwall, el "Lond'sor end," al príncipe hlaterra cstll provista, en gran parte, de vh:eres,
por sus colonias; trigos de la India y el Canadá~
de Gales, en recuerdo de Santa Helena.
La verdad es q1íe el odio intenso de los ingleses hma y manteca de Australia, té de Cevlún. azúcar
de llüuricio ~- Jamaica; el día que esfos ártículos
JWI' Francia, en estos momentos sólo puCde compal·arse al de Alemania por los ingleses. Estas pasio- sub.an por efecto ele una tarifa, hay un catacli~mo
nes con las que, naturalmente, nada tienen que 1'n Londres; y r íanse ustedes de los tumultos Ian ~r los gobiernos que contiin\an en las más co- f iJ1ue.
i-'ues bien, si Inglaterra es libre-cambista toneetas, si no cordiales relaciones, á la larga, si no
¡,c•: tluran, imprimen un cambio ~n la dirección de t.:Imente, fatalmente son proteccionistas las colola brú jula política. Los britanos, sea dicho en ho- ~ll·.s _:_ porque las colonias apenas tienen rentas
11~ 11_nores, apenas pagan otros tributos que los mu•
1\t)!'""dc la verdad, se han mostrado en los últimos
-.:1contecimientos, admirables de sangre fría y de nic1pales y sus presupuestps, por ende, son emiGoeii nio de sí mismos; nada de tempestades de ira ncnwmente aduanales, luego necesitan tarifas pro1...ontr&amp; el Gabinete ni contra los generales, críti- tectoras ¿ ~- qué unión aduana! posible ha.y entre
h bre-cam b1stas y protectores? El imperio mer&lt;'flS fuertes pero moderadas, y emplazamientos de
b opinión á los responsables para aj ustarles cuen- cnn til es 1m suefio.
El militar, si que es realizable dice Dilke ·
fas cuando la guerra haya concluido. No hay que
fia r, por supuesto; una multitud es en todas partes nn:1 flota. inmensa y un gran ejército formados
'CI mjemo animal feroz, cuando sus pasiones se pro rrnta en tre ]a metrópoli J'.: las colonias y es
~xacerban, lo mismo latina que sajona; más vál- ~me~tro el mundo; allá Ya el comercio do v3. Ja
ri.tlas de desahogo t iene quizás en sus vociferacio- IJandera.
--Pnes C'Sto: contestan los buenos in o-Jeses -de
nes delirantes la multitud latina, y no ha pasado
11,ucho más de un siglo desde que la presión de la ;·leja _cepa, muy egoistas y muy prú~ticos, es
!w~ J!l8sas exasperadas en los comienzos de la gue- olrc, su~no, es el peor de todos. En primer Jugar
na de Siete Años, obligó á un tribunal á condenar 11t&gt; e:- cierto que ]a expansión comercial esté en
raz ,:m directa, de la e:-:pansión armada. Y aqui
-Ú un gran soldado inocente, al Almirante Bing,
rntran lo_s numeros y ]a estadística para funclaL·
· &lt;Jlll' íué ejecutado al pie del palo mayor de un bu11ue de guerra, :í. pesar de los esfuerzos que hizo e, _1_11parac1ones: en 1883 el imperió contenfo ..305
p,1ra salvardo, Chatham, exponiendo su inmensa 1~· 11 nes de habitantes distribuidos en un área de
· po¡rnlaridacl.
7 n1i1J?nes de millas cuadradas-; en 1897 contenía
L.n. actitud de Alemania ha conmovido á Ino-la- 133 m,lloncs d_e habitantes en una superficie ele 11
,; c·na; q11e la soñada al ianza con el imperio no lle- 1111Hone8 de m11Jas cuadmdas. Pues bien en 83 la
tl'aza. &lt;le realizarse pronto, á pesar de los anun- Orm1 Rretalln exportaba 305 millone~ de esterli-cie,s del costoso ministro de las Colonias. Y todo ~1m:, tn 97 exportó 294, al cabo de una Laja con~el ;nuncio piensa en la única, en la ,·erdadera en !~!1tr•: después de adquirir Egipto, p1~rte del
1,! l!atural alianza: con los anglo•sajones de Ámé• ~: 1~er, }11. rosta de los Somali~, Socotora. los países
r1 c-,1. para re1)8rtirse el imperio, ya que no ]a pro- n_c. los Zec1rnanas y los Znllls. el Africa Oriental v
JÚL•ihid del mundo extra-europeo. Esto es lo que ( UlfraJ_. cte .. cte.! result~ que las exportariones
.::(' il.1ma el "pambritanismo ;" pero tiene sus in- l~~'~ ~ªJ~do d~ ü lib ra~-.: 17 c!wlin~s por cnbeza. ú 5
-conn·nientes que en un estudio concienzudo ex- ~t ,H11&lt;:.: 1, chelme~. 1" no solo, smo que se ha no•
u1,lo que _en lns nt~merosas adquisiciones inglesas
1Jº' ;¡; una excelente revista europea de que toma1110.: estos breves datos. El panbritanismos tiene
el t·.omerc10 C'XtrilnJcro aprovecha más que el hril'Ol' l,ase la doctrina de "la lifavor Gran Bretaña" t _'llll'O. c?mo ha suredido en Egipto con el c-omerc 11 1110 dicen allá del "imperialiimo," como se dice fl-:l _v!em¡¡!1 Y el belga. _Y es que Inglaterra roya en todas partes. Es la opinión dominante en r~r1na n~as ~on e1 e:-ttranJero que con su~ colonia~.
t11das las naciones heridas en su sistema nerrioso l or c:ons1guiente, no es cierto que el comen·io ~ipor el industrialismo á todo trance y el anhelo gn la ~3fola llel nado de guerra: el imperio milifehnl ,de r1q_ueza, es un cas? gigan_tesco de mega- hu ,~~ ~nútil. Es il~f1ti~ y es im¡)o¡.:,ihle. porque r e•
l ornnma namonal. Ahora bie~, el ID1perio, se han (!llC!JJ 1a ~m ~ran eJercito y el servicio ohligatoTio.
preguntado algunos soldados mrrleses tiene cuen- J~?r c?n~1gn1_ent~, en la Isla. 1rndie lo soportaría.
ta &lt;l los inglese~? El imperio p:ra las ~clases popuLl E'JC'rCl~o _rngles f-e eom poue de la c1 ristocracia
forns es una gigantesca y :flamígera decoración de ~n la oficrnlid~cl y del pueblo ínfimo en 1a tropa;
guetra, de victoria y de abundancia. Para Ja oli- J_~is__c·J.~s&lt;'s med1~s d_esdc Jo!- b;rnquero:-- Jrn¡;:,ta los ope,rarquía es un mecanismo político combinado en 1,11 ro~ ele 1,as .fab ricas detestan el :-ervicio militar,
1wo,recho de sus pri,·ilcgios, como lo es todavía Ja rg1 c. fld e1~1as, _arrancando el obrero de su industria
constitución inglesa. Para los mercaderes es la "!l &lt;:I 111(.lJOT tiempo de la vida, acarrearían la infew
c\"ploiación privilegiada de los mercados colo• l'!Ol'~1fo,l i_ndn¡;:,t}·ial _en Jnglaterra:como ha sucedido
:niales con e~clusión de tod? elemento extra-~ajóll, en 1- ranrw. 1. dcJemos, por ahora. e::;te capítulo.
(•:&lt; t..p formidable y maravilloso "bussiners." El
~
&lt;&gt;mi~ente _repúhlico Ch. Dilke es el propugnador
_~\I icniras buscan los europeos el modo de do&lt;lc-1 tmperw militar, y para realizar su propósito, ]):11mr el mundo asociando razas, los asiáticos se
lrnr.e una vigorosa censura de ]as otras dos for ~ th s-pon&lt;&gt;n á presentarles resistencia terrible asodeshacer á su antojo, cesa.ria, y cesaría sí el más
.grave de los inconvenientes que en país latino, sobre. todo, puede tener la institución parlamentana. S, hecho esto se constituye un poder judicial
soherano, en los límites en que lo serían los otros
dos _poderes, ~erdadera, única base de cuanto or•
g,rn1l'imo político crea tener por objeto el respeto
ni. derecho, u.n poder judicial soberano é indepen•
diente por medio de la inamovilidad, entonces el
gol,icrno parlamentario en Francia, habrase tro•
tado en representativo y vivirá y con él perdurará
fa Hopública.

á

'"ª

T

•

ei:111do religiones. Tal es el caso del islanismo que
C\'it.l.entemente tiende á unificarse en una acción
t·IJJl\Ún cimentada sobre su Biblia, el Korá,n. Esta
t oalición de los musulmanes contra los cristia1108 Fe dirige H la recon~titución del Kalifato, que
¡,n'tl.'11dc ejercer el ~ultún de Coustautinopla Abd,1!-Hamid, lo c1ue halirfo logrado ya, si no fuese
11orque, según~las tradicinne~ islámicas .. sólo pue•le r-:er Kalifa quien pertl·rwzca ¡, la familia del
pro!da y el c111p('rnllor turco 110 L&gt;&lt;llticipa de este
di,·i1.o ptirilegio: el 8ultún de )farruccos, si es,
~i11 ciubargo. como el ('herif dC' la M.t1cca, que tam-,
lii,·in es de 1a familia lle )fahoma. ha consagrado
,;nir i~ Abd-cl llamid y hasta cierto punto lo reco111K·(• eomo Kalifa. e:- dec-ir. como jefe de fodos los
creyentes, ya hay rnuc·ho rnrnino andado.
J·J pnnis.Janismo proc:e&lt;le. cn primer lugar, enf-111h'l :1rndo. S'_l área de vropaganda; esta religión,
M1110 la rr1!ó=tiana, cjerc·en ~in eee-ar el proletarlSmo
y. nn hay duda. f1ue en d .:\..frica t:'ntera, hasta en
,,¡ L.\trc•1110 ;Sur del rontinente negro. en la I11dia
_,. r11 L'hina hau hecho en todo este i;io-lo rnuchos
111í1~ prosélito:.: que los eri:-tianos ; &lt;le la~ religiones
111or.1le:-:, e:3 dec-ir. que tienen por fundamento la
1,liligoci{m
de la soc-iahili&lt;lad. el islanismo' inferior
. .
t1:c~r](·11me11te al cristiaui:--mo. Je aventaja en la fa(·il 1dad de acon1odnr~e mejor al temperamento de
l~: rnzn~ cíllidas; sic•mpre pl'Odurirll mayor sensa; ·1011 o~tre Jos negros el pan1í:-o de lfahoma, lleno
de !tur1s. de aYes, de flores y de agua fresca. que el
'·:-:J11to-si111to-santo que muere v renace eternamente c•n el éxtasi!- pere"nne ele lo's cielos.'' (Chatcau1,ri·rnd.)
J,oB
se oro-anizan
ensanchando sus
. pauislanistas
.
o
.i.;í'c-•acwnes 6 eofradías religiosas sin cesar· es
pro_huble que en los principios del siglo próximo
no JJ.t_r,a. u~1_solo mahometano del Sultán abajo que
no l'!-te nfihado en una de estas órdenes monásti•
c-?s que e-alientan y recalientan el ardiente fanatismo ele los sectarios. El punto de intersección
Lle .iodos estos afiliados. que abundan en grandes
grupos, hasta en el comzón del desierto africano
es la lfccca; ahí se ren, se entienden, se cambia~
pa!Dbras de esperanza, y consignas ele acción. Por
L;SO la$ peregrin aciones á la Mecca á pesar de todas
las protestas, de todos los consejos de salubridad
':an s1~odo cada día más crecidas y con más ahinc~
org-muzaclas .. . ..
llay algunos hombres tenazmente optimistas en
Enropa que, con todo el desalentador espectáculo
. 9ue 1•resenta la guerra del Transvaal sucediendo
a la c~~~renc1a de la Haya, persisten en creer en
la lJOs1~iltdad d_e una federación europea; creo en
?lla á pies pun tillas; creo que el día que los chinQs
~ !os árabes puedan proporcionarse el modo de
hllJ1~cnr grandes cañones como los que funcionan
&lt;'U t olenzo y en Lady Smith, los europeos tendrát\
qui~ federarse, pero no para la paz, sino para defemlerse eomo los hóeros ....
3.--.Y yo os quería hablar de los bóeros de ]as imprc!:-1ones ~e un priSionero bóero, mis le~tores. PePI espacw me falta y el fastidio os sobra. Lo deJarrmos para m~jor oportun _idad: reréis al c~noeerl¡ts, como una de las mayores ,·erdades q
¡
·1
¡·
.
ne os
E-ocio ogo$ 1ian c 1eho es é8tn; ~1ue el secreto del va•
J~r ~:~oral (tanto rale. _decir soci~l) de un pueblo1
con. t..te en la eduí'ac10n del caracter. v que entre
un
. pueblo
.
.de un e°ran ear·íct,..,·
• "' . ,,. otro ,¡· e una gran
,' 1c1~L' ia, _h:·tunfnrú siempre el primero. en igualdad
&lt;l&lt;• t·ond1r1one~ de poblarión ? recursos. Ese es el
nrn1bo Yerclatlcro
.. . de. la selección , es decir, d e¡ pro~r1, .: 0 ~- 111 Cff1 11zar1ón.

:º

---1 ~ J ~
2Jescubrirr¡ienfo de una huella ce ..l'indrée.
&lt;c&gt;O&lt;c&gt;l[a ce,
me .;:C'S _nn razaclor de forn~. noruego
In 15,:Ja del ReY
Carlo~· • dl
,.,, OI S plLS. '
]descubrro
0 · , ohre
j
•
)Cl'J:!. r1rnta . lrn_a hoya que- según todas las probalulidaclcs. p1~0,71enc de ht expediribn ~\ ndrée.
Li: boy~ esta Yacín . ele ~uerte es que el hallazgo
no tiene nT1.portancia.
De~puPs de_ Llos años, _la~ lm·estigaciones hechas
en Groen lanj Hl. en la tierra de Francisco J os,; .
en la rosta :Korte d_c Slberin, han resultado itúr~/
tuo~as, ): es ya cas1 ~np?s~ble dudar de la muerte
~e Andree y de sus mtrep1dos acompañantes. ~:a
Stol, o1mo mismo, ya no se tiene ninguna eHperanza de que regrese.
·

~l¡s

�Domingo 14 de Enero de 1900.·
EL M~O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de_ F.nero de 1900.

oCos funerales oel Sr. general Eerriozábal.'

ciedades obreras, las que llevaron sus estandartes
y sus coronas.
E l miércoles en la noche, después de que se cerraron l~s puertas del Palacio, numerosas personas
pretendian entrar y ya no fué permitido por haber una d1SpoS1cón especial al efecto.
E? todos los edificios públicos ha ondeado el pabellon nacwnal á media asta, y en muehos de ellos
se col_ocaron cortinajes tricolores con J1.1zos negros
en sena! de luto .
. Van_10s á mencionar un detalle: hace tiempo al
d1s?ut1rse la nueva ordenanza militar, ~e trató del
articulo de honores militare::;, en el 1-ent-ido de re-.
formar el existente.
El señor General Berriozál.ml. que era una de
J~s p~ L·sonas que discutía, opinó que el cañón deb1a d1s¡~arar cada media l,1o r~ en señal de duelo por
el _P_res,dente lle la Hepubl,ca y cad~ hora por el
Mmistro; con su carácter jovial decía que él era
modesto, y que si di scutía con c:&lt;.ilor este asunto.
era ~orque estaba seg uro de. estar organizando sud
prop10s funerales. No se engañó, de~graciadamente, p_ues el ~rtículo en cue~tión, al fin reformado.
ha sido aplicado para él por primern vez : a-:í es
q~e desde su muerte, e1 cailón no dejó de hacer
disparos cada hora.
-&lt;:&gt;O&lt;:,,.

'rerm inada la exposición &lt;ld c·adúrer, con
s ujeción ,: lo disp~iesto. para el sepelio, á las dos
&lt;l e la tardf; del viernes, rendían su guardia Jo~

•

Frente a.l Pa.la.cio llra.ciona.l .

?o,lor_es, y apenas fné avistado por el Cuerpo de
l:..Jcrc1:o, hts b~ndas que llevaban sus cajas y cor11~tas a la sordina, batieron marcha al pasar el cad1wer; todas las tropas y sus jefes presentaron
las armas.
Este acto f_uf' de lo!=: más imponentes en la se~e r~ ccrem~nu1: los subordinados saludaban por
ult11na ~ez a su .lefr, y también por última vez
las ensena~ de nuestrn patria se inclinaban ante
~!. ~t'.erp~ m~.rt: de quien tantas Ytces supo pa~ca, las victo, 10:--a:-- en los campos de batalla.
Ll e~amos al Pan!eón, y el cortejo, siempre
c~ca.Le,mdo 1;or
scnor General Díaz, Liceneiado
1
\
Hl'JSC;d _\' EmbaJacJor Clayton, se dirigió hacia la
L_oton&lt;la de los. Homhrei:: Ilustre:-. donde se hal)\a preparado 11.npro,·isaclo
salón con senciJlo
ª.do,.'n~ que &lt;'0~1s-,Rtía en moJios de punto negro,
lienzo,. de merino .Y coronas de cedro.
I'. l ar,to. oficial no fué menos imponente: El
&lt;l.llH~o .rnt1mo. el compaiiero de luchas aunque
l'n d1st111fas esferas, 1-;eiior .Lir. Don lanac.io M _
r i~c·.a!, ahordú la tribuna, y en nombte del E ·ª
Cl'ÍlYo, 1.H·onmwió la brillante oración fúneb!~
&lt;iuc• p11hlw;~n10s en ~~te. mismo número, porque 11 ~
hemos podido
del de,eo
de da, r á cono. prcscmdir
.
~
t·C;r lftn valiosa pieza á nnestros lectores.
los. . .:eüo,·e,
Ge,lera1 L.IC.
V dIl ahlaron
. l " , en seauida
h .
'
"
~
. , UflH.o Zarate, Diputado Antonio de la Peña
)_ Hey~s .Y Mayor José i ,~anuel ílutiérrez Zamorn, q111ene~ con sufl conocl(las aptitudes, supieron

e!

La capilla ardiente en el Salón de

EmbaJadoie■,

El cortejo en ma.rcha..

La desaparición eterna de aquel hombre re;petable, el sepelio .del señor General Berriozábal,
iué motivo de elocuentes y grandes demostraciones de que la . Patria, sabe estimar á sus bue110s hijoE.
Hnremos una descripción de la capill,1 ar&lt;lientú.
Los muros v toda la drapería carmes~ tle\ ,rra n
dosel se revistieron de merino negro. Bajo
corona que protege dicho dosel y alumbrado por cliycr~os focos incandescentes colocados en un reíiccto r, se veía el r etrato á colores del señor General
Borriozába), en w1 elegantísimo marco dorado.
Se colocó el ataúd en un plano inclinado y qui1íi.ndosele la. cub ierta superior, q11edó al descubj erto el r uerpo inanimado del ilustre veterano del
]~jéreito, vestido con su uniforme de General de
])ivif.:ió11 y medio envuelto por nna bandera tricolor que tiene su historia de batallas.
F11 la parte superior del túmulo se velan las charreter;lfl, la. banda azul y e1 sombrero montado, r e11rcsentación del alto grado militar del muerto.
Formando semicírculp, se colocó gran númeto
ele macetas y los trofeos que representaban las diYersnR Armas del Ejército. La Infantería, por medio de pabellones de fusiles Maússer, clarines y
tHJnhores enlutados. La Caba1lería, por medio de
c·a~ro.:.. corazas y lanzas ant~guas. Representan á la
artillería dos cañones sistema Hotchkiss, montados en enroñas cuadrupedales y varias cajas de metralla. El euerpo de Ingenieros estaba representado

1;

por pabellones de palas, zapapicos y cestones, y la
Marina por medio de una gran ancla.
Al pie del retrato del señor Beriozábal, se veía
un trofeo de banderas históricas, y al pie del ataúd
otro trofeo del mismo mérito del anterior, siendo una de las banderas, la que perteneció al Batallón de Libres de la Guardia Nacional de Toluca
y otra á un Batallón de Mlchoacán, que por mucho tiempo sostuvo el General Beriozábal.
Las cuatro banderas que\ hemos citado, fueron
entregadas al Museo de Artillería, por el seüor Ministro, seis meses antes de su muerte.
La plataforma estaba iluminada por cuatro candelabros colocados en los ángulos del féretro, y por
los dieciséis focos de luz incandescente que penden
ele los adornos de m etal que coronan los magníJlcos ti bores.
Una ancha faja de merino negro corría por toda
la extensión del cornisamiento del salón, el cual
es veía inun&lt;lado de luz, pues se aprovechó la nueva. instalación eléctrica.
-&lt;::&gt;()-&lt;::&gt;,

'l1oda ]~ noche del miércoles permaneció custodiado el cadáver del ilustre General por un grupo de miltares ele alta graduación que en las antecámaras del Salón de Embajadores esperaban su
turno, en tanto que en torno del ataúd los de
guardia con la espada desnuda velaban de eenti-

nelas.

~s entrantes guardando 1a mayor compost 11 rct
recibían su guardia después de hacer un saludo militar al cadáver que r eposaba en medio de un rcrdadero lecho de flores y coronas.
Desde las seis de la mañana del jueves se reanu?ó el envío de_ ofrendas florales, llegandoª ser más de doscientas coronas, ent re las cuales.
s~ ~n~ontraban las de todos los cuerpos de la guarmc1ón y de todos los j efes militares, así como nu~erosísim?s. de person~s allegadas al finado, &lt;:uya&amp;
vrrtudes c1v1cas le hab1an captado numerosas .-.impatías.
El personal de las legaciones y consulados, envió,
sus coronas con grandes lazos de seda. é inscripciones dedicatorias ; el lujoso fére tro quedó cubiertopor las flores .
-&lt;:&gt;O&lt;:,,.

A las seis de la mañana se abrieron ele ntwYo al'
público las puertas de la capilla ardiente. para dar
paso á los numerosos visitantes que va se en&lt;:ontraban r eunidos en los corredores dei Palacio.• esperando el momento oportuno para. entrar á ;·isitar el cadáver.
El desfil e de las manifestantes se hizo en el mayor orden, y poco á poco aumentó el número de
éstos, calculándose en tres mil personas las que durante las pruneras horaa de la mañana desfilaron,
frente al catafalco.
Visitaron el c·adáver diversaa comisiones d'e So-

últimos of:ciales que velaban el cadárer y se haci:m ]os preparativos para Ja ..;ond ucción del
.ataúd, cuya tapa estaba_ ado rnada con p lacas y
agarraderas de plata cmcelada; los numerosos
asletentes, em picados, part iculares y Jefes del
Ejército, proced ieron ú Jlevar las coronas hasta las
plntafornrns enlutadas que estabnn preparadas al
&lt;'fecto, y momentos ·después, se organizaba el cortejo fúnebre á cuya cabeza iba el señor Presidente de la República, sus Secretari os de Estado, su
E~Jado .Mayor y los más caracterizados miembros
del Cuerpo Diplomático.
A las tres en punto, partía el cortejo yendo por
delante el féretro que llevaban en hombros los sef&gt;ores Lic. Capdevielle, Capitán Aguil!ón y Tementes Pedro Castni\cda y Alberto Aragón.
Colocado el ataúd en ]a flamante carroza tirada por seis frjsones lujosamente enjaezados, ios
circunstantes oc uparon, seg ún designaciones señaladas de antemano, ]os carros que Jcs correspondían, y la carroza se puso en marcha.. 'l'anto
1as aceras de las calles como las azoteas y balcones se veían literalmente 1lenos de gente· las fuerrn.:, militares que debían hacer ]os houo;.es de ordenanza, esperaban la llegada del cadáver en las
i:nmediaciones del Panteón ele Dolores, de suerte
es que en todo el trayecto, sólo acompañaban al
cndáver los miembros ctcl Estado Mayor del Ministro de la Guerra y los particulares, funcionarios y empleados que ocupaban los carros.
Serían las cuat ro de la tarde, cuando llegó á

•

Paao 4e la carro.a. frente al Pe.lacio •--•
1 a1..
-ep

�D ommgo
.
14 de Enero de 1900.•

Domingo 14_de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

j)rofecfora de _las Bellas. firfes.

elocuentemente recordar los méritos del finado,
({Ue momentos después descendía á la fosa, al
mismo tiempo que las Bandas le rendían el último honor y las baterías saludaban con su estruendo al que para siempre nos abandonó.
Terminada la triste tarea, los dolientes, silenciosos, volvieron á ocupar los carros que debían
conducirlos á :México, en tanto que las fuerzas,
tc:rminada la ceremonia fúnebre, hacían los honores al Primer Magistrado de la Nación, dejando
fas Bandas que .resonara nuestro Himno Patriótjco en aquel recinto de la muerte.

,

Si algú~ mágico ~ijera á un arquitecto capaz
&lt;le poseer 1~eas grandiosas y ambiciones para realizarlas: "Tienes derecho de formular dos deseos "
es seguro que el arquitecto respondería: "Pido u~a
basta extensión en un lugar muv bello y millones
. que 'tales deseos
a' granel"P
. . ero es seguro también
no los consideraría sino como un ensueño.
Ese ensueño acaba de realizarse para el francés

ORACION FUNEBRE
PRONONCIAD.!.

j)or el Sr. ~ic. Ygnacio jlfariscal,
Jefe del Ga.binete.
~

Señores:
Otra_ pérdida sensible para la República, otro
fiel am1go del Primer Magistrado, otro de sus co·laboradores arrebatado por la muerte. En menos
de ~ años, Dublán, Pacheco, González, Romero
Rubio, Matías Romero; y ahora Berriozábal, su
c·ompañero de armas, su Secretario del Despacho
durante la época de regeneración y progreso, hoy
ya tan avanzada. Hombre de acalorados sentimientos, pero también d~ convicciones profundas
:i.n camino á l a. Roton da. de l os :Hombres. Ilustres· ~
y de inmutables principios, la religión del honor y
del deber fué su único y ferviente culto, el móvil en pundonor caballeresco de otros siglos. .Apenas Cerro de Guadalupe, donde la Fortuna coronó la
constante y poderoso de su infatigable actividad. terminado el cunfücto con el enemigo exterior. trente audaz de nuestros guerreros, lo fué también
De esa religión no sólo se mostró tidelísimo obser- sin a~pirar á recompensas ni empleos militares ó durante el sitio de Puebla, defendida con no mevante, llegó por su temperamento á ser fanático civiles, continuó modestamente sus estudios, y una nos honra, aun cuando allí sucun1bieron nuestrassectario. Fanatismo de1 honor y del deber que só- vez recibido de ingeniero, cl~clicóse á importantí- armas á la fuerza y al destino. Prisionero del ejérlo c9mprenden las almas pri'vilegiadas.
simos trabajos ele su profesión, que le dieron nom- cito francés, pudo escaparse y prestó aún, por alPara probar cumplidamente mi aserto sobre el bre en los Estados de México, Tlaxcala y_Michoa- gún tiempo, su eficaz ayuda al Benemérito Juácarácter de Berriozábal, para demostrar que esa es cán, siendo además el origen de su módica fortuna. rez e~ su éxodo glorioso, para salvar la nacionalila apreciación de un ánimo sereno en otras cirNo tardó en llegar otra crisis muy seria para dad y las instituciones.
cunstancias, no el arranque de mi pecho hoy lace- México, ya no por irrupción extranjera. sino por
Sus trabajos en la paz no desmerecen al lado derado por la muerte de un amigo, r.onvonrlría reco- la explosión natural de intereses contrapuestos que los laureles que conquistó en la ~uerra. Su consarrer todos los principales hechos de su vida pública. fermentaban en nuestro pueblo desde su indepen- gración al servicio nacional, su celo y laboriosidad'
Por desgracia me es imposible hacerlo en este ins- dencia. Vino la guerra civil llamada de Reforma, apenas igualables, su integridad absoluta por entante, ni aun á grandes pinceladas, ni menos con y Berriozábal, obedeciendo á sus simpatías y con- cin1a de la más atrevida -sospecha, eran prendaSc
la mesura y el cuidado que lo hará la historia al vicciones~ desde entonces hondamente arraigadas, notorias para sus amigos y aun para sus enemigosconsignar sus ínclitos servicios á la patria. Baste, fihóse entusiasmado entre los reformistas. NobJ- más preocupados. Como Gobernador del Estado,
sin embar go, recordar que desde su tierna adoles- ble Eué su cooperación para el triunfo del partido de .México, en sus floridos años, como Ministro decencia, cuando, huérfano y confiado á sus mezqui- progre~ista y constitucional, que lo señalaba con J uárez en edad madura, y luego en la provecta ~nos recursos, estudiaba en el colegio de Minería, orgullo entre sus prohombres.
avanzada, como Secretario ele Guerra durante la.
apenas se anunció la guerra de invasión americana,
próspera administración actual, no descansó un•
Bien conocida es la evolución de esa terrible lu- momento para alcanzar los más halagiieños resul-ofreció cuanto entonces podía ofrecer, su carrera,
su porvenir, su vida llena de ilusiones y esperan- cha de tres años en oti·a más larga y más terrible, tados, los ideales á que siempre aspiraba. Visible·
zas, en holocausto á la defensa nacional, y militó que sirvió no sólo para mantener á raya una inter- testimonio de sus largas y provechosas faenas lo,
con honra distinguida en una contienda que ya no vención extraña, promovida por los jurados ene- dan los numerosos volúmenes recientemente publideberíamos recordar, señores, sino al ::-endir ho- migos de la Libertad, sino para derrocar un im- cados sobre organización del ejército, sin hacer·
perio impopular y exótico.
menaje á nuestros héroes.
mérito de la moralidad, disciplina y levantado esEn tan tremenda. crisis, siguió Berriozábal liLit causa de la Nación fué para él como su caupíritu de nuestros militares, que hoy con justicia
sa personal, y la promovía con el mismo entusia."- diando con valor y constancia cuanto pudo y se lo enorgullecen á todo buen mexicano; cualidades:
mo fervoroso, además de un desinterés rayano permitió la suerte. Héroe del 5 ele ~fayo en el que ya los distinguían, y él supo cultivar con afanoso empeño. Nada lo hada desmayar en su labor·
continua y fatigosa, ni las más arduas dificultades,
ni la oposición con·que pudiera tropezar, ni la enfermedad y los achaques de una constitución mi--nada por los años y el trabajo excesivo, porque él
los dominaba todos con espíritu fuerte y siemprejoven. :Mas ¡ay! que al fin vencieron ellos, como en,
definitiva vencen y vencerán en lo futuro á la pohrc humanidad. Pasó ya como pasan las más brillantes, las más soberbias olas del Océano, estrellánclose y des\·aneciéndose en la costa.
;, Y de él nada nos queda? Mucho nos ha quenado todavía, que así como algunas de esas olas
depositan en la arena ricos tesO'l:os al parecer perd idoi:: en 1m naufragio, así deja nuestro amigo, en
ia,; pla! as del mundo que ab~ndona, preciosas y
~agradas reliquias, prendas val.iosas de su paso por
la tierra. Nos deja, sí, un esclarecido ejemplo queimitar, legado á todos y muy especialmente á la juventud que emprende ahora la azarosa carrera dehombre .público; y á nosotros los que lo amábamos
2011 el viejo cariño, ora de camaradas y hermanos·
en el campamento, ora de compañeros en pacíficas
tareas, nos lega una tiernísima memoria, que no
ha de perecer mientras vivamos, guardada en e!
relicario de nuestro¡; corazones.

Señora j)hebe fi j(e~rfs, .
M. Emile Bcnard, un arquitecto de cincuenta "
cinco años, que en 1867 obtuvo el Gran Premi~
ele Roma. Encontró al mágico, mejor clicho, á la
hada, y sus dos deseos han sido ya ~atisfechos.
La hada e~ la señora Phebe A . Hearst, apelliclada Appersm antes de Ru matrimonio, y nacida
t;&gt;n 1843. Desde 1891 es viuda, colosalmente rica
del Senador californiano Jorge R. Hearst.
'
California, comarca muL"ho mái- joven que los
Estados del Este, se esfuerza por desquitarse del
tiempo perdido.
Conocidas son las graneles -Cni rnrsiclades clel
bste: Princeton, Harvanl, etr.

Sa~ Francisco quier~ poseer algo mejor que el
Colegio Harvard, glona de Boston, y la señora
Phebe ~earst ha creído hacer un buen empleo
de s1;1s millones de dollars, realizando el grandioso
capncho de sus c9mpatriotas.
, El asunto se ha .desarrollado rápidamente. En
1
E~ero
de 1898 abnóse un concurso preparatorio,
~ªJº un prog~ama redactado por M. Guadet, Pro~esor de la Escuela de Artes de París. Pedíasc
a_ los c?ncu~rentes un proyecto de conjunto aproptado a ~n m~enso terreno sito en Berkely, cerca
d_e Sfn ]ranc1sco, y pa~a tal objeto se les propor1·1ono un plano, en relieve, del referido terreno.
Se necesita~a tomar en cuenta quince instituto,,
de diversa importancia material, casas de bah:tación para cinco mil estn&lt;liantes, gimnasio•, rn11,-;eos, etc.
J~l jurado internacfonal, reunido en Amberl':-.
&lt;'ll Octubre de 1898, retuvo once proyectos sohre
noventa y ocho que íuerón prer-entados.
llnbo entonc:t'f: un nuevo c:oncuroo entre los autore., de los proyectos retenidos, quiene,-;-curio,o
detalle-eran. todos, antiguos discípulos ele la E,&lt;'lll'la de ~ellai, Artes de Parí$. Tres eran Iran&lt;;e,-e:;,
llj) austnaco, uno suizo y seis americanos.
_1-;oc ~egnndo concnrso fué juzgado en San Fran&lt;·1sc:o. en el mes de Septiembre próximo pa:--atlo.
Los conc:urrentes presentaron planos en ma 1·or e,eala y e~,tudi~~ ~letalla~os de uno de los gr~1po,. á
~u elecc1on. Segun se dwe, hubo lanms duda- aterca de la atribución de las primas ofrecidas, á partir
de la segunda; pero el primer premio de 50,000
franc~s, fu_é acoraado por unanimidad, al pro_vect o
de M. Em1le Benard, cuya superiorida,1. tanto t&gt;n
el conjunto como en los detalles, era incontestable. Fué á la vez el más armonioso, el más práctico
y el mejor adaptado al terreno.
La ciudad univer;;itaria tendrá proporcione, colosales, ai::ombrosas. y ciertamente no se construiní en un día, ni en dos ó tres años. Pero )l. Benard partió ya para San Francisco, y no se tardará
mucho en colooar la primera piedra ..
Desde ahora tiene á su disposición cincuenta millones ele francos, de los cuales la señora Hearst
proporc~onó más de la mitad. Eso bastará parn
constnJn' uno de los grupos, calculándoi,e el costo
total ele la Universidad. en doscientos millones de
• francos, que es seguro no faltarán, á medida que

0

Despllés de l.a. inhuma.ción.

LA_füIYERSIDAD DE CALIPo'n.xu.

se vayan necesitando, pues la señora Hearst no ha
asignado0 á su generosidad más límites que los de
su fortuna.

Hacemos notar que la generosa señora Phche
Hearst es la misma que acaba de pensionar á nue~tro notable acuarelista Alfredo Ramos Martínez,
para que· marche á París á perfeccionar sus conocimientos y á desarrollar su talento artístico.

Recuerdos del baile de caridad.
La inol vida.ble fiesta verificada en el Circ:o Teatro Ornn la noche del lunes prrmero &lt;.lel actual,
grabada ya en los recuerdos ct.e cuantos t uvieron
1,t fortll11:a de asistir á ella, podrá perpetuar,,c y
dar una_ idea de lo que fué á las personas que no
~oncurneron, gracias á.la magnífica Iotograim que
a med1a noche sacaron los Sres. Schlattman llnu,,.,
empleando por prrmera vez, y con los mejoreb reoulta.do,, un nuevo procedimiento: una cornl.Jinaeión d~ luces ~léctrica y de magnesio, que produce
la (•!andad umforme que se necesita, para que queden en la placa basta los más mínimos deta.lles.
. Copia de dicha fotogtafía, es el grabado con que
1ln,-;tramos las dos página,s del centro de este número, y nuestros lectores podrán calificar su mérito
á la vez que se formarán juicio exacto· de la fiesta:
(1ue con el loab¼! fin de realizar obras de beneficencia. organizó la Colonia Americana residente
en e;;t a l'Í t~&lt;lad y á la ~al cooperaron distinguidos
i1orteamencanos, que v1ven en distintos puntos de
la Repúhlica.
La galería del Circo convertida en tupido bos'Jlle. entre cuyo ramaje brillaban hilos de plata;
lo,: grnncles macetones orientales llenos de flores
entre cnyos pétalos cintilaban focos incandescen~
te;;. lo~ gabinetes estilo japonés, la profusión de luz
y lo~ lienzo;, con l~s colores de nuestra bandera y
la ele los E8-taclos Umdos, que cubrían los antepechos
de los paleo~. daban al salón un aspecto precioso·
pero _f'u mejor adorno consistió en la belleza y ele:
gm1crn de las damas que asistieron á este baile que
~-a ha hecho época en los anales de nuestras ~ancle:; fie,:ta~.

�•

•
BL O Rf\N BftlLE DE Of\Rl'Df\D.

FOTOGRAFIA

TOMADA

A

MEDIA N OOH°S POR LOS SRES. SCHL!&lt;\..TTMAN HERMANO-.~.

�•

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS FLORISTAS.

Domingo 14 de Enero de 1900.

DlDlJ'S'l'lUA.S POPlJ'LA&amp;ES.
Ca&lt;la país y cada comarca tienen sus industrias
populares típicas, pequeñas industrias que no po-

&lt;'as veces son reveladoras cJc, ,urrrndC&gt;s in.s.tintos artísticos, y que, estimularlas por el favor del público
y protegidas por la ap1ic-:wión df' siF-tcmas .Y procc•climicntos científicos y modernos. muchas Vt&gt;C'("S
Jlegan á ensanchar~e d(' un modo nrnravilloso, t rooínclose, de casi di~trac-(·iones tra&lt;licio1rnles , uc
1
eran, en verdaderos ramoF- de pingiie cxplotarió11
y en factores. por CJl{!r, de la Hcti,·Klnd y riqueza

nacionales.

A ese respecto

tenemos

1111

ejemplo muy f'!n-

&lt;·uente en los taHadores de mad eras ele Suiz:1. ] fn
1lichb Ju.Ji~ Leclcrcq que en cada suizo genuino

hay tres }rembrcs: un cazador) un relojero y un
1a11ador de maderas. ¿ J'or qué? 1-'or tradirión.
8encHiamcnfe; porque los hijos Yen el trabajo de
í:iU:i padres, Jo imitan . Jo aprend en y luego lo enf'.ó(liian á los nieto~. Bn las . florjda s falda s ele los
Alpes y á orillas de c•sos lagos suizos maravillos;.11Jente bellos, los f•nmpe:::inos:, mientras ven p.:1c1•r
el ganado, ó mif'ntra!- df'~can~an un instante ele la
pc r~cn·uC'ión del '"hork." rntrctienen el ocio de ~n~
111;rno-;tallando nrndern. rn tiloso cuchil loy un bloque de madern i-,u;t\('.dt• c•:0-a:5 &lt;¡ue c1h11ncl;1n Cn losre~i110::os, helvétil·Os hoi::que:--, le:: bn::tan ¡Mra harer
primore~. bui;::fot::, cajas labrada~ ph•gadera:--. jugnetes, animaleFi, alto y bajo-reliC'\'C!~. etc. J·:n nn
distracción y dada la g-encraliclad de su tfülll tt}Jriucipio ern~ artefoe:-to:::. c-01110 producto:-: 1lt1 llllH
factura, no eran ron~iclera1los como una indui-tria
lucrativa. Por lo general dábanse obserp1io
como prendas de amif:t;i,l y el111 Jo::: talismanes de
amor que se camhiab:m los mozo~ y las mozas. ])e •
ro el '"'turismo" emprzó {t fijarse en ellos y nlgnnas 6guril1as fueron compradns á los pastores y
guías de la mont.aña en buenos chC'lines y libras
de la vieja Inglaterra, que pregouó en bre~e la

Cortando .1.orea.

factos de madera y cuerno y esos característicos
rl'lojes "de cuco?"
En ?úé~xico tenemos también muchas de esas pcc¡ueiias industrias &lt;p1e bien pueden, con el tiempo y el trabajo, organizarse de modo de llegur ú ser ramos Jucrativos, y qua ya ahora son altamente apreciados por los extranjeros que nas visi -•
tan, no obstante de que todavía se halJan en embrión y de que apenas son cultivados, con rudi-

En el mercado .

habilidad de los "Ho!zschneider (cortadores ele
madera) de Suiza.
¿ Qué sucedió entonces? Que para los campei;;inos se abrieron nuevos horizontes; que comprendieron aquéllos que en un rató de tranquila labor
pocfrhm g.111arse tanto ó más que en todo un dia
de pe! ipToso ascenso por las cuestas nevadas, recogiendo matas de "edehveiss" y matando chivos;
.v qup, desde entonces se dedicaron con ahinco á
labrar matler~, creándose una competencia '}lle
como era nautral, muy en bre\'e ocasionó gran mejoramiento y variedad en 1os productos.
M,\s fordc. 8C estableciero!l. fábricas enteras de
ohjetos de palo tallado, y con la poderosa ayuda
del capital y de las máquinas, la tradicional habilidad ele los suizos es hoy una gran industria que
halla demanda por doquiera y que rinde cuD.11tiosas utilid11dei-. ¿ Qui(,n no C0JlO(·e hoy C'sos arte0

;'1 ser un ramo de trabajos que aumente nue~tra
exportarión y nos produzca buenas sumas de dilH:ro.

•••
Empeza remos con los floristas.
];as flores han JJ egado á convertir1w í'n artículo
casi de primera necesidad, y no es nada clespreci;1ble el consumo que de el1as se h11re diariamnt.J
en todas las grandes ciudades.
_.\parte de la afición general qu.c existe por las
flores, Ja vida social, los usos estahlerido:::. han aumentado sn consumo, y éste es tal. que en ~l éxiro
y sólo en el "kiosko de las flores' · l1a habi,lo día
en que la venta llegara á mil pesos.
Diíícilmcnte se encontrará un rjncón de la tierra en que la naturaleza l1aya prodigado sus tesor os floral es con mayor 9pulencia y en mús rarie&lt;lnrl
que en nuestro suelo. Niza mismn, e~n ent·anfoclora X iza que surte &lt;le flores á todM los boudoir
eleg-antes de París y que está represe ntada en colores y en perfumes sobre todas las mc:::as alegre-.
de la metrópoli del mundo, la ruismn. Xiza . clcein10~. ;;:~l'Ía ,~encida si con nuestros pen~iles i::e n1iclie:-e Pn torneo floral.
•
De.de las flores más lozanas que por propia vida
C'xuhenmte y rica brotan" expontáneamente y f'!lbre11 nuPbtros campos con Ja alegría de!'-lbordantc
de la plel.iC', como las amapolas multicolore¡;:. ha !sta
la:--: m,ís ariRtórratas, las reales princesas de Jn Florn. corno las gardenias, las camelias y las delicada.'- ro&amp;1s ingertndas que exigen un cuidado prolijo: todos las flores, todas las variedades, existen

•
EL MUNDO_IL1:T8_TRA_DQ

entre nosotros y existen en una abundancia que
maravilla.
. ·d d. d
t
La floricultura, bajo la berngrn a
e nu_es ro
el.1ma y eon la riqueza
· savia}. ele nuestra
t berra,
t·
está muy lejos de ser en_ Méx1coclese_ ar e me 1c 1loso ó mejor dicho, esa mtrmca a ciencia que e~
en Europa, en donde cada planta ha_ menester
ele un cuidado más sabio y más sostemdo que el
que la más cariñosa &lt;le las madres pudiera prestar
al más delicado de los r ecién n.acidos. ~on una
,oca ele buena voluntad X un cmdado _casi superfi~inl v nada afanoso, nuestros pensil~s florecen
''loca"'mente," como dice el poeta, :J 1:&gt;rmdan, ~urante todo el año, su perfumada Y_ óp1ma cosec~a.
La mesa central de Anáhuac_ pierde sus arideces en el risueño yalle de México, de modo que
los alreelores de nuestra metrópoli son ve_rclad eros
,rerjeles en donde la flora más. variada revienta sus
multicolores penachos y salpica_ sus notas yo_cuuclas sobre la verdura de una prnnavera cas~ l'?IDterrumpida. Ixtacalco, Santa Anit~, Xoch1m1Jco,
Mixcoac, Tacuha)'a, San Angel, Tlalpam, _Co_voacitn: son los nombres de lugares y _lugare¡os que
ciñen los contornos de la metrópoli ~ex1cana, y
son los nombres de otros tantos vcrJeles en perenne florecimiento.
No obstante tal opulencia, el precio de las flores
escogidas no es en llféxico tan bnJ? como pud1~m
rrecrse, debido á la demanda que tienen e? la crn~
dad v á la facilidad de obtener altos preetos, ~U)
especialmente de parte de las col_onias extran¡~ras
que estún acostumbradas á adqmnr en susdpai:-:es
muy' caras las flores. Por otra parte, suce_ e con
el de las flores lo que con todos los peqnenos &amp;omercios que no están dehidan,mte orgaruzad~s :
no presidiéndolos una explotación en. forma, t os
efectos de la competencia, en el prec10, son ardíos y poco sensibles.
Una viSitn matinal al mercado de las flores, reocija grandemente. Un penetrante perfume safura la atmósfera y 1ma plétora de colores se esarce en las grandes canastas y tapIZ~ el pav1~ento. Las crisantemas blancas, amarillas, ;frdes moradas cual rebeldes cabelleras, marav1 osa~ente acl~atadas en nuestro suelo, abren al
sus enoTmes corolas, hllmeUas alln por ~l roe o'
las violetas en enormes mazos, cantan el trrnnfo ~e
su humild;d vencedora; las clahalias-"flor mat;
dita
belleza senza cnore"-derrochan . co1?!' a
falt~ de perfume; las amapolas, con s~ risadmrlente, se burlan de la aristócrata palidez e as

~º'.

~q,;~Ú~

ro;: ·
una inefable sensación d~ fr~scura.
y no sólo en el centro del mercado ora ' s::.º
también en las esquinas de las calles mis J°én
cas se mira ese bienhechor espectácul,o e as tr
res v en torno de los vendedores md1~enas, o o~
" uino·os" igualmente frescos, de rubrns y sonroºa '~mÍssis" se disputan los ramilletes qu~ lian
~e ::rullar á la ritm ítica ondulación de sub!Stuo._
•
orte de las flores, de los pue . os c1rEI transp á la ciudad se efectúa dianan-,;mr
cunvecmos
Los ~dios efectúan la ro~wl,a
muy ele mauana.

a~:

mos arr1"ba ' hay grandes huertas
1 cul~
destinadai; exclusivamente ª.
tivo &lt;le gar&lt;lenias y ?ameJ_ms, y
producen ca&lt;la año varios millares
de pesos.
. b tra,
Las flores so n la poes1a a s ~ta . harer ramo:; es hacer ver~ol!,.
·Vimo~
'
ya que 1a, ma t e11-·• pnma
lld a e n .MéxiC'o v trataremos
b
au
~., .. sies
ahora de ::u "elaborac1on,
que elabor.1ción puede }ltl!nar~c
al agradahlc esfuerzo art1st1co e e
rimar fl ore~.
. ]
Ya. el ilu5tre Barón AlcJatlC ro
de lrumboldt, hizo notar qu~ _loa
in 1ígenas &lt;le est.1 tierra poseialn
' muy íehz
• lll
· t UJClOI
· ·' 1 t'nara, a
Ulh\.
combinación do los color?s ) Js
claro que tal cualidad. les sirve e
mu cho en la industrta floral: t
Ffeetivnmcntc, los flor1s as
rne;icanos !?-011 h{tbile:; para ra~-~11ficar las Rores de suerte que r~bal~
len sus bellezas y formen ronJuntos armónico:-; y bellos. Los ramos
co munes y corrientes que se ex•
te en el mercapenden d .mrLlllllen
~¡_
do ya sea que obedezcan á una ::i
m~tría minucioi-5a, 6 que esté~ hechos si n "pa rti pris" mar?a o _Y
·•
ostentando ¡;:óJo el atractivo ctc
la va riedad y riqueza ele las flores,
.ion en lo ge neral , obras que
. ha•
muy en favor de las d1spos~ciones relativas de nuestros md1genas.
.
P ero la cornpetent1a y ensena_11za de aigunos floristas extranJe.
los han refinado mucho,
ros,
• . fioy
hoy en díl crean ot_ras piezas rales que realmente pueden ser c011s1cleradas como

bia~

T ipo de :llo:data mex:ioana.

.
l
ar el alba, arnnrran tas
de sus huertec1llos
''t ¡ El., ) ' a enraygran d es bultos los trnnsflore~ ¡o~ ~~ad en donde verifican el separo.
ladan fio:et tro i~ales, como la camelias, en su
Las
pb
or íerrorarril, procedentes
mayor parte arri an p
m a ues por
de Orizaba, Córdoba Y _Jalapa,h:;his ~e\randes
demás originales y cunosos,
fume y su
hojas de plátanos, que_ conservan su per
frescura por mucho tiempo.
.

r::t;

Naturalmente, hay t•s es~e;!ª~Ti~:t:e
cios aJ comercio de 1~s ore~ui~ de Ja perfumada
la ciudad, doble
Soncantidda?
esos iasólos de los santos rum~~:::-;n~:ncepci~~~,:i~."d~~~;:' A~i;:n;i~v:,tcPaZ
los de fiestasé gde los p~didos extraordinarios que
rua etc. am n
¡ 1 1
'
ndo se verifican grane es )a I es.
1,
se meen cua
. .
de la ConmemoraOtro día muy propw10 es e1
.
l d
. , de los ·Muertos, porque las Rores tienen e don
~~;1mbolizar al propio tiempo, besos y recuefái::
En las ciudades de tierra caliente que c1

ob~asn~:ti~;;~- liras, cojmes, coron~s mortuorias,
dorno floral 'de tejido de mihrc, glllrnaldas, ªfor~o de mesas v hab1t11ciones: t~do ha progresac o y
gusto y habi:,dad.
el _,
to o uernue
.
fl
d ante las primeEn el mercado ele las ore:i, ur
h b ·1. ras horas de la mafiana, es muy grande la a fl1 o'
)' de piezas el' d d ]o" fabricantes el e rami·11etes
·

stra

r:1es. e L~s md í_gentas ttr~~v~~~~neº~tº:!e:at::i1:ª6
·aez y en un tm an e
d
f:ansforman una pi_edza quee~1ºse1::e¡·~~!~ ;p;;~
Jeto al consunu or, Y
. .
.
cf!~s se' sirven de sns dientes como prmc1pa1 rns4
~rumento cortante para trozar los tallos de las flo1 bilo con que han de ligarlas.
reDa~a la atención de los extranjeros la frecu:;
t• costmnbre ele sem_brar elntretlas fl~r:s,t~:..'Jen' ro ·as fresas y es digno e e no arse s
iisnlo" de nuestros floristas que en las fresas ven
fiores de carne.

• * •que hemos resena
- do,
á la industria
s1m1
ac
a
"
l
flore.:
uede considerarse la de "encerar as
. . , que
futimamenle se ha d·esarrollado ba~tante y que es
muy apreciada de propios y extranos.
•
Él procedimiento consiste en someter las flo~es
sueltas y los ramos ya formados, á un hgero
ño de transparente parafina, de sder~llqu:!: delme sobre cada flor, cada ho¡a y ca a
o,
adísima capa que proteja las flores de la destr_ucg_ó
Con tal procedimiento, los colores no piernada ab,olutamente, y las flores p~~seJJª~
el a.ipecto de flores de cera, pero con 1;1-Il~ . ~ a
en ¡~ forma )' en los colores, que sena irunutable
por cualquier otro artificio.
.
Las flores enceradas se conservan lozanas J_)OI
muchos días y aun por me,ses, cuando la operación
se ha llerndo "á cabo de una manera perfecta. y al
través de la parafina puede perc1brrse algo del
vago perfume original.
1 d
El éxito alcanzado en las exposiciones flora es e
Mixcoac Covoacán, San .Angel, etc., que siemp.ro
han agr¡dado grandemente á los numerosos_ turistas ue año por año ~os visitan, deben .estimular
á n!stros floricultores, tanto en el _cultivo de las
flores como en la mannfactma de piezas florales.
lo dijimos: en ese punto, pocas comarcas
ueden competir con nosotros. .
.
p No es mérito nuestro: es gracia de la nahnaA . ·1 l

fo~:

i~:~n

mentarios proced.imicntoF, por unos cuantos indígenas.
A esa clase de nuestra industria, nacional ~ertcnece la manufactura de filigranas ele plata, la de
enseres de barro poroso en Jalisco, Jade ornamentación y pintura con plumas naturales, la ele la
extrruia "Jaca" indígena de las jícaras y tandcjas
de Uruápam, etc., etc.
Nosotros desdeñamos: por lo general, esa clase
ele artefactos; pero no pasa lo mismo á los extranjeros, para quienes r esultan aquéllos de un exotismo atrayente y que, con ojos menos acostumbrados y m{1s imparciales que Jos nuestros, saben
apreciar sus bellezas y peculiaridades.
Rs, pues, interesante, ocuparse un poco de
esas pequeñas industrias y de ver de cerca á quienes las cultivan. No será remoto que mañana.,
lo que 1loy desdefiamos 1an injustamente, llegue

Domingo 14_ de_Enero _de 1900.

Ya'

Un• bonJ.ta. piesa.

leza.
OSCAR HERZ.

•

•

�•
EL UUKDQ ILUSTRADO

Domingo 14 de Enero de 1900.
nir aquí con el fin de asistir á los funerales
que en un principio se había pensado hacer en México, previas solcmnísimas exequias que habían de
Ycrificarse en nuestro primer templo, pero obtenido el permiso neceSario. se resolvió despu és translada.r el cadilver embalsamado Íl la citada citHl11&lt;l
de a\iorclia.
La translación se verificó. y por los telegramas
que hemos recibido. Silbernos quu en toda la Ar-

Domingo 14 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

qui&lt;liócesi que c~taba á cargo del :Sr. Arciga.. han
!-ido unúnimes las rnanifCstc1c·io11es de co nclolenria
y muy ~olemnes la!- l'xequiai:,; &lt;1ue ~e ,·erificuron en
la :-;unluo:,o catc&lt;lral moreliana. t¡ue en época nada
r&lt;.•111ota, hará aiio r medio. ful' dec·orada é inaugu~urmla C'OD gran 1lompa. drhid9 ili zelo del Pü~tor
muerto.
Xuestras ilu~traeione~ rl•prr:-t•iitün el acto &lt;le los
funernlcs, que se no; (•omunic-a fueron de lo más
concurridos y suntuo:-:o.:. .

•••
Jlc aquí lo~ tclcgra111a1&gt;:
)loreha, Enero 11.-En la tarde d('] miércoles,
(k'spués de las honrosas ccremo ni_as Júncl,res, ce-

:J/mo. Sr. :Uon José :Jg17acio firciga, fir;(obispo de Jt(orelia.
t

E nero 7 d e 1900,

lebmdas en la Catedral ele la _\ rqui&lt;liócesi para
honrar la memoria del cligníoimo .Prelado, se cerraron las puerta¡,.. quedando w1a guartlia de honor
,·eJando el cadárnr del Sr. Arciga.
J-:1 jueves, á. las ocho &lt;le la mañana . '=e depositó
C'I cadáver en un ataúd lujo~o y ~e form ó el cortejo fú nebre. L a. comitiva era presidida por muchas
perronas con velas encendidas. ~• el cadáver eonduc-illo en hombros de cuatro sace rdotes.
L o más di~tinguido ele la ~oc·iedu,l de Morelia
ha a::; istido á los funerales . En lns azotea::;, en los
halcones y en las culles del trán1'ito, $8 apiñaba la
multitud, y hubo neeesidad de c¡ue las f.ucrzas de
~eguridad del E¡,:hulo COll$:errnra11 el orden.
Se calcula que mús de 20,000 personas se habían
c·ongregado en las inmediacione3 del P antéón general.
En un terreno de propiedad particular junto al
mismo panteón. se abrió una fosa rerestida de piedra en su interior. y Ee dice que la capi1la que se
levantará como monumento al S.r. Arciga, servirri
para inaugurar una e~pecie de Panteón católico ó
lote 11dscrito al Pan teón general.
Poco después de las 11 de la mañana llegó la
fúnebre comitiva; el cadáYer Iué depositado en el
salón de e3pera. Antes de cerrarse la caja, el Juez.
del Registro Civil la reconoció y certificó la existcnt:ia del cadárer.
, Después, el 8r. Deún. Don Julián Vélez, re,·eslido de copa pluvial. benJijo la fosa y entonó so-

SALIDA. DEL COBTEJ'O.--Catedra.l deKorelia.. •

ll•uinc responso.

Muerte del .Ilmo. Sr. Arciga.

•

r

La rei na i111phu·;1hle, la ir~exorable muerte.
nrrebató_ cn la 1-t•111~1n11 que 11(•alJ;i de pasnr. otrÜ
pcr~ onnliclacl por 11111 t ítulos distingnid11: el llu~trísimo s.r. Don .J oi-i• lgnac-io Arc1ga, Arzoi"li:-po
dC'. )~orelrn. t~·a::- tl t.· pt.•nos.a. enfermedad, clejú de
C'x11'r el clormngo lllltt.•rior.
l a en bien dc·lil·1u lo estado. rc:-olvió ,·enir í1 c:::ln capital en h11~(·.1 1h• ~alud: pero :,:u m11I er;i inemcdiable y al fin ,e llegó al funesto desenlace que
1a. ciencia habín pronosticado .
. LH g ravedad dL·l il u:-trc enfermo ~e aecntub tlc:-;de el :-itbndo en l11 IIO('hc y lo~ Preludo~ !li mo. Sr.
Al11r~ún y el Obi:-:po dl' ()ucrétttro. previendo que
el tn .. tc 1nomp11to i-t.' a&lt;:crcaba. le impnrtieron lo.:.
último¡,: a u xilio¡,. L':-pirituales, en l11 Ci.1$:fl del Sr .
' 11 irso Sa«:'n3. parit.&gt;ntt.• &lt;id finado . donde e.:-:tabu ;ilojndo el ~r. Al'c- i~11 y H&lt;·ilL·rió su defunción.{¡ la.; clo~
de la tarde dt·l domingo•
Er¡¡ el fin11do hornl11'l' t.le relenrn lc3 t'ualidn&lt;lr5:
in1-trnído. Yirhtoi-o y un protector infatigable de
1n ju\"entud. f'II l·11.n1. i11:,:trucción ponía espctial
cmpeJio. que s it• 111p1·t· ful• fruC'tuO$:O co mo lo demuc5tl'lll1 lo~ ntlt•lnmoi- ;t\cam::aclo:; en el n•11omLra do ~uni1111rio de )l on•lia.
'l'a l&lt;'i&lt; prendfü: rnlit•rnn al Prelado general e.:.timn cic'm. rnu,r 111·in&lt;·ipc1l111e11te entre los habi tant e$:
de :Morelia. capit.11 donde :,:e recibió la noti cia. de
su muertP con mani fo!-til &lt;· iones de viYa co ndol encia.
Los prin c· ipal c~ agri('ultores, come rciantes é inclu~tri ales de Morelilt telegrafia ron á raíz del acontceímento, mu.ni fce.tondo 4 ue se preparaban á

ve-L.-----------:-----.;P~l!_:•:n~p:!•~'"!!º;;'P~•:!l.!•!:•~M~••:!•:!;ll!_:•:;,·_______________J
En camino para el Pa.n.te6n.

�Domingo 14 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de Enero de 1900.

PABELLÓN DE B.1JMil11A,
1-:1 pal,cllón de llumanía, también destinado i,
figurar en la Exposición Universal, se leYnni:t
atrás de la línea de construcciones que ho1'Cl rr.!1
d ~cna, lo cual es de scntir:::e. Por la originalidad
y el aspeeto imponente de su arquitectura, este
C(~ific:io merece ocupar un lugar de primer rango:
sin embargo, eslá suficientemente aislado para pruducir un gran efecto, y el cuadro de hermosos ítrboles que Jo rodean agrega u.na nota pintorec::. :1.
al conjunto. Es el primer pabellón que se enc:ucntra partiendo del puente del Alma y subiendo h1rn:ia el puo.nte ele los I11vúlidos y está muy prú-'·i1~w á lo~ pabell ones helénico y se rvio, que cst[m
:n~pirados directi1111entc en el arte Bizantino. El
pabellón de Rumanía procede del mi:.:mo orig¡__•n
arquitectónico, pero co n la diíerc11cia de que i:l~
formas bizantinas importadas están modifirad:1 ..
por influencias étnicas y con~tituycn un arte prupio y nacional. La arquitec-tura. roman,t. crrsi cx.clnsivamente religiosa, ha dejado numerosos rnnnumcntos en clií•tintas pro,·incia;;, cuyo conjunt o
forma la Rumanía actual. Xo oh~tm1te nurnr •·
rosas visicitudes, las inrn:--ione.-:. dt· lo~ H1rtaro:-: .,·
clc.:pués las de lo~ tnrco:-:, c~to/" pueblo~ indornahl&lt;•:,
no Irnn dejado ele defender su nacionali&lt;laíl y ~11
relig-ión. l~l arte estaba ea:-i. t.•xc-lusin11ncnte rC'f11f)ado en los monnsterios fortificatlos, que en ~•¡
mayor parte se edificaron en las gargantns ele lo~
montes I'\arpathe~ . Al abrigo de esa~ espe¡;.a5 11 :11-rallas se levantaron iglesiao que la pieclacl de J.,::;.
teles decoraba co n una riquc¡;a desconoeicla, eo11 to
pnctlc verse en la célebre igl('Sia de .\ rgi.s..

Si }a Rumanía ha conserrndo &lt;ll':s&lt;lc hace ta-;to
tiempo hasta nuestros días }a tradición hizantin¡t.
esto se debe á las creencias religiosas, á la ortr: •
,loxfa que ha permanecido inmutable. Por otra Darte, en este país, constantemente atacado por'· Jo¡,;
jnvasores que siempre estaban acampados en ::-~• s
fronteras, no se podría producir la infiltración de
]as artes extranjeras, como sucede en otras nac:nncs, ía,orecidas por la paz, entregadas al comercio y en relaciones con el extranjero.

El pabellón de la Rmnaní,1. tal como lo rcpresc1o-

-Bien, dijo Mac Carthy .. . Entonces ¿ puedes

llevarme hasta allá?
-Lo haré, repuso el hindu con tranquila resignación.
-¡Andando, pues!
Dieron vuelta á un soto y hallaron un se ndero

natural, formado por el curso de las aguas de Invierno. Los tres hombres avanzaban penosamente
y con mirada aguda veían hacia la penumbra.
El roce de sus vestidos contra los ar\m¡;:.tos, de
sus pies sobre el suelo, se confundía casi con el

zumbar de los insectos y con los ligeros temblo-

Acaba de morir el crepúsculo tras de las colinas

r ornpuc:-to de piezas de orfeb rería. que ¡;:e suponcJlL'rtenec·icron e-orno botín á )Qs Godoí-l. :E stas piez,1:- figur11ro11 en la C?xposicii:m de 18ü'i'.
l "1111 z:,elección entre estas riquezas. comµomlril
nu nrn:-:t•o ar'lueológico c¡ue serú colocado en las guJc• rl.1:-: Lle! ¡rnhellón. Habr{i. además. en éste, un
nm.~.m íficn res taurant. donde además de senir:=e
lo mÚ:-! c-xqui:;ito de- la cocina do R.umanía, c¡ue es
farno~a. se exhibirá una gra11 orquesta de iudígc11.1:i: que ya t·n otra ocnsión estu\·o en boga en
P;irís.
~El ( 'omisa rio GC'neral de la Rmuauín es el scii or Ollane:-co, Ll iplomático, Presidente ele 1a Acidl'mia, literato y poeta &lt;le gran taleñto.

EN EL CAMPO DE MARTE

ta nuestro gral.,ado, está compuesto con elcmenlo:;
tOmados de los edificios más célebres de Human h1
y que no se remontan más allá del siglo XTT.
Ln Rumanía es rica en antigüedades romana~:
sus habitantes aun lo~ má s ignorante~. conse n Tan
Yivo el recuerdo del Emperador 'rrajano. {¡, qui0n
le atribuyen indistintamente todos los monurnc1;.
t,os en ruinas, cualquiera que Eea 8u origen. El Mn •
ECO cle·BucHrest, enriquecido so bre todÜ con donu1.ivos de particulares. po¡:=ée objetos del mús itl w
jnterés, entre olros, el famo:::o te¡;:oro de retros~s:

l)i &lt;·ho palaeio. uno de los m{l!; hermosos que P.g11n1rím rn la Exposición de París, está construído
ií la ·i zquierda del puente del Sena, para el esper·tad,,r riue esté t:olocado en el Trocadero. Ha c-e
ªpend ant'' _ron el palacio pe las florestas i-cspe&lt;-: o
del c· u11l tiene mu chas se mejanzas de estilo. hl
que se debe seguramente á que fué dirigida la
&lt; (;nsHuccjún por los mismos ingenieros. Sin emLnrgo, la semejanza no puede notarse en los detu-

lle~ ni en h1s grandes lineas, está en el conjunto
~icndo un estilo original, constituye el ~elio
dr lo:; autorm,. Estos no se han creído obligad1..•~
ú };is n•~titucioncs &lt;le un estilo cualquiera; sus
fatlrnda.s ~ou muy modernas -con detalles de capr~ •
c·!io y fantasí~ bien colocados, puesto que se trat:1
rle t•ditkio~ provisionales que han de figurar t•n
íJUL·

In h¡,osiriún. y han tenido cuidado de que el ,ht ino qul' ~e darádlos editieios que han dirigido.e8té
c·;1mc-terizailo pir los emblemas y alegorías 11uc
110 tlej&lt;1n duda e n el espíritu; pero que se •acerea n
rnucho á In antigiiedncl griega ó latina.
. \ ~i j)or ejemplo, la escalera exterior frnnrnnli.'ntc ;1bierta. co n sus ramplas y balaustradas. ,c;;.e
poclría lrnher modernizado. c1uiLíndole el aspedC1
ele- lo::: grandes galerías de la vieja Roma y de la
no menos antigua Athenas.
Xo obstante e:,tos que pudieran calificarse de defedo8. rl c·onju11to, lo reprtimos, es de lo más· her111080 y tiene. por otra parte, detalles de poRitiYo
1rn.'•rito.

=

a~

recobró su empuje y rebotó. El hombre se dejó

lagos nadaban en medio de la luz anaranjada.
Bavadjí se acercó á Mac Carthy : su horror se

compensaba con el intimo orgullo de servir á

,,se irlandés rechoncho, de pupilas belicosas, de

Al salir de una especie de desfiladero entre las
r ocas, Djuna se detuvo tembloroso y extendiendo una mano, suspiró:

Se deturieron . James tomó

Sobre una superficie simosa aparecía uno ele
esos rincones donde la majestad de las fuerzas
libres y la lucha de los instintos y de las plantlls
crean el esplendor y la podredumbre. Recortaba
la lima las higueras, los troncos secos, los bordes

de las hojas; tejía encajes entre las yedras, los
líquenes, los ricinos, y sobre un pantano que azol\'aban viejas cortezas, cañas á 1:nedio podrir y
algas esmeraldinas; el firmamento parecía hecho
de constelaciones ramusculares, una fauna si-

niestra t repaba y huía por sobre el suelo ó flotaba en las ondas pesadas. Por todas partes una
confusión de génesis y de agonías, de sombras si-

niestras y de brotes de flores argentadas, de efluvios húmedos y palúdicos, de finas esencias de
plantas aromáticas. En los intervalos del silencio se escuchaban los rumores de alguna. fuente
misteriosa que parecía subte,ránea, y el lamento

lejano de los clrncales.
-¿Allí? preguntó Mac Carthv. ¿Es ese el lugar exacto?
-Un día de invierno, coiitestó Djuna en voz
baja, persigníendo una oveja perdida ..... ví á la
Devoradora de hombres en la entrada de su cavernfl .....
Y con voz casi indistinta y tiritando. todo
eu cuerpo, agregó:
Shandranahur, e1 mismo que desapareció :n19che,
fué también testigo y en este mismo lugar, &lt;le una
escena semejante ...

11110

ele ]os rifles

one había. dejado llevar á Ba,-ndjí; á fin de tener
el brazo más ligero y más seguro en el momento
supremo.
Sin miís nalabras, deteniendo el oa8o, 11egaron
los tres 81 .block v se arrodillaron. Una m11leza fina loi:; cubría y bastaba á hacerlos invisibles; pero adelantanilo el rostro se podian advertir los
menore~ detalles del claro. apenas cubierto ele
phrntíli::: hajac;;. é iluminado toclo.
SunYemente. Mac Carthv ¡.;e inelinó por encima de la piedra y ncercó la frci1te á la maleza.

-Allí.

-Acababa de devorará una joven .... Después
EZPOSICIÓJI' DE PABtS.--P a belldu. de , um.~nfa,

-"Dam it all!'' murmuró James.
Sin embargo, alentado por la. persistente indiferencia de la Deroradora de hombres, el labrador
se arrastraba mús a prisa . Una desgnrradora esperanza alumbró sns pupilas; pero para desaparecer
en seguida : oyó que la fiera se movía . Bruscamente
caer en tierra) cataléptico, de nuevo entre }as
patas gigantescni-. fre1itc á frente ele las uñas pá-

II

, X11rlio1rn. re11omhr11da por su miel, no mer&lt;:&lt;·c.
,, lo que parece, la misma reputación por la cultnra
dl· ~u$ c-o:-t umhres políticas.
En la, cleeeiones legislativas de Mayo de 189~
tre~ c-a1~diclatos_ eR~!hau frente. á frente en la pri~
merH. r1 r,·11n scr1pcwn de esta cmdad : dos favorecido~: el Doc-tor Ferroul. socialista revolucionario.
}í. Bnrfüol. oportunista. y B. Cros-Bonnel radical
Tan 1:eJiida fné l;i elec·ción. que hubo nec:sidad
repetu· el e:;c·rutinio. y;\ [. Bartisol obtuvo algm11)~
,·otos de 111a1_rnría, pero ~u elección fué nulificada.
Y triuntó clC'fiuitivamente J[. Ferroul. Pero éste
no se confrntú ron una victoria tan calurosamente clisp~1fad,1. sino que quii:;o y logró poner á sus
rompehllore~ l111jo l,t acción rengadora de las leyes para que ft1L'Sen &lt;'81'tigados por los írau,le~
t:lectorales que ~r• Je¡;; imputaban.
. ~or razón._tnn e:draor&lt;linaria. en Carcasso111:-,
sitio de n•1m 1.on ele la eorte de Assises de l'Amle,
nr ahn ele ,·enfirnrse. un gran proreso sensacional.
Ocupar!)ll el lJan&lt;¡u!llo de los acusados treint,1 y
c1utlr~ perso1111¡::.. d.e importancia, entre ellas, trece
&lt;'~ni;:~Je.ro::. murntipa!e::-:. dos mm:inos, M . ~urrcl,
~x-l\f1m~tro. 1L Rarh;:;ol, ex-raml,dnto, y el ex-prc1~rto &lt;lel .deparh11_ne11to. En la fttH1iencia figuraron
c1e11to "emte te:-.t1gos. y cuatro notables aboO'ados,
e~1bt• otro.e;;.. )[arty, antiguo )[ini::-:. tro del C~rnerc10: se .tomaron medidas extraordinarias para co,~~errnr el ~rd_en, y todo (•:;to fué para . . . :nevar
a un a,·en11111ento general.
:.,

de ti~o.

ma, rondaba el peligro en torno ele ellos, transfi-

:fisonomía ruda y buena, irascible y afectuosa.
-¿ Ya estamos? preguntó James.
-Sí, amo.
·

.Cos fraudes electorales en Jfarbona.

movimiento ele Shanclranahur i¿J1posibilitó toda
intervención: su cabeza se foterponía en la línea

gurando el aspecto de las cosas. insrrihiendo por
escotadnm de dos selvas.
donde cpllera símbolos absurdos Y pcnetrante!-1.
La tierra, todavía cálida del ardor del día; la
• Barndjí ' f Djuna, á la pro){imidad inevitable de
súbita cesación de la brisa; los ,rumores de anila peripecia, caían en una especie de hipnosis,
malidad nocturna, la belleza del firmamento tenfuente ele la pasiva bravura de tantos orientales,
dido sobre comarcas no sometidas al hombre desfuente .de éAAs resistencias tranquilamente obstipués de los millares de millones de años de ci1·ilizanada!- an te la.s cuales el Occidente ha rctrored ición; una fecundidad implacable, feroz, vasta coc1o en ocasiones. Con las pupilas en:::.anchadas y
mo el éther, invencible como eL Océano, asaetea· el 'f)Cn~amiento semi-apaQ'ado. ihan como sonámba, dominaba, sorprendía el corazón &lt;le James Mac
lmlos, en hmto que en :Ma.c Carthy, la voluntad,
Carthy, y lo llenaba de una plenitud de grandeza los nervio!-. la razón, daban una Yiva batalla: pero
y de poemas.
la. costumbre de esos minutos te rribles hacía que no
'fras de él iba un lnnnilcle hijo de la Inclia, Ba- fuera dudosa ~u conducta: creía en la firmeza de
vndjí el Guía, flaco, &lt;le hombros altos y encorva- su brazo. en la lucidez y deci!,ión de su pupila.
dos, tallad'o en un minimwn &lt;le mate r ia, pero •Con las palpitaciones más rápidas de su corazón,
de cabeza lúcida, y boca buena, inteligente. Por ~entía ]a vigorosa voluptuosidad de los valientes,
delante, Djura, el explorador suministrado por la la eléctrica alegría de una lucha en que no podía
aldea de Nardonarés para que indicara el cubil de mezclarse dolor alguno.
•
la t igre, de la devoradora de hombres que hacía
Rumiaba esas cosas, á la manera noco analítica
pocas noches se llevara á otro labrador.
de loe.; h ombres de acción, cuando vió que Djuna,
A medida que avanzaban, murmuraba la noche sobresaltado, se volvía. hacia él.
con voz más alta y más terrible, prolongábase en
-All í. .. . en ese claro .... tras ele! block de
la llanura el rugir de lus fieras, y grandes murciépiedra.
•

y 18. Luna) gigantesca, se alzaba en la frangeuch

EJI' EL C.&amp;KPO DE M.4.BTE.-•P a.bellón de la llll'. uina Merca.n te.

res de las higueras. Una suav idad fúneb re, una
frescura siniestra y como ateroiopelacla. venía de
tod as las indecisiones del alrededor. Corno una al-

mirar .í otra parte, como si tuviera una indiferencia absoluta pam su presa, adormecida. Entonces Shandranahur. arrastrándose y describiendo una cnrv,1 lenta, logró franquear {rnos dos me tros. ~foc Ciuthv miraba acercarse el rostro lívido
del inícl iz y de" nneYO apuntó; por clesgracia, un

III
Se llenó su alma ele indecible horror.
En medio del cloro, á diez metros, á la entrada
de un cuhil formado por dos blocks superpuestos,
perfila_ba la forma ele la fiera soberana, de la colosal tigre acurrucada.
Entre sus garras mon~rnosnr,¡. yacía el labrador
Shanclnmalrnr. No estaba muerto. ni aun herido.
ó al menos graYemente. La penetrante mirada del
irlandés veía que sus párpados se abrían y se
cerraban á intervalos bastante largos. y que su pe-

cho palpitaba como pecho de gorrión cogido en
una trampa. La tigre le fijaba ele una manera
indolente, con las pupilas meclio encogidas, como
una gata .fija un ratón; J como una gata. hubo
1m momento en que •soltó sn µresa y se tendió
en posición de negligencia, de falso descuido, de
grncia que duerme.
El irlandés. con el rifle al hombro, no se atrevió á tirar; una revolución de cQlera, de piedad,
de dolor, hacían que su mano estuviera mal segura.
Transcurrieron dos espantosos minutos. Des-

pués lentamente, muy lentamente, Shanclranahur

lidas I de los graneles ojos terribles.
-¡Juega con él! murmuró Djnna que se había
unido á Mac Cartlnr.

-Sí, agregó éste; juega con él esa condenada
fiera.
Las tinieblas habían entrado en su alma. Vió
crecer, en apoteósis lúgubre, á la fiera que, todavía
eu nuestro tiempo, domina en el antiguo Indostún
y que más que á clifforar á los hombres, se atreve
á d ivertirse con ellos.
En medio del espanto del momento entrevió,
por algunas fuerzil.S sutilmente desalojadas, por
un poco más de astucia unida á la terrorífica velocidad á la musc,,latura de los tigres, por una
nad.a de espíritu de asociación, que todavía era

i:

posible el reinado del felino . A la vez subió en
él un espíritu de venganza, un violento deseo de

abatir á la Devoradora de hombres, sin matarla.
de atormentarla y de insultarla, de hacerle sufrir la supremacia del sér qu e tornaba en su presa

desde seis años : ¡ Calma!
Por grados consiguió que su corazón latiera
menos aprisa, que la cólera cesara de en.marañar
sus pupilas.
Entre tanto, la t igre, con movimientos liger os
y rápidos volvía y revolvía á Shand.ranaur, gmttan-

clo ásperamente del goce de dominio y de poder.
El infeliz, encogido, semejaba á algún ínfimo herbívoro caído sin defensa en poder de la reina de
los juncales y de las selvas, que, ahíta, quiso r ecobrar su juego supremo: retrocedió sin premura,

fremente de voluptuosidad, impresos en todos sus
·movimientos el desafío de los fuertes á los débiles,
símbolo brutal, ligero, elegante del combate por
la vida.
Cuando estm·o á dos yardas, se quedó inmó'°il, y entrecerró sus párpados. Expresaba la per-

fecta certid1ID1bre, la voluntuosidad de ese banquete ele carne ,--irn. que bien pronto resolvería darse
ella, la siniestra magnificencia del músculo triun-

fador.
Empero el vencido no renunc ió á la esperanza.
El instiJlto de viYir palpitó invenciblemente en
el fondo de su pupila. "Y dominó la convicción de
que sería inútil todo es-fuerzo. Desnnés de un ins-

tante de incertidumbre, y absolutamente, como la
primera vez, se enderezó v comenzó nuevamente
su fuga ele arrastre, cAlrn.rio de angustia, de es-

panto y ele humilde energía.
Ma,c Ca rthy había reconquistado ahora su entera Sa.DJ?Te fría. Dejó que Shandranahur se apar-

tara de la. línea. de tiro v permaneció vacilante
un segundo entre la. prudencia que le ordenaba

herir en el corazón y el punzante deseo de cas-

tigar á la fiera ..... .
Sonó la detonación. En medio de la nube de
humo se percibió la silueta ele Shandranahur que

los codos. La luna ilu,minó en pleno s¡1 rostro tor-

se ponía. en pie . v In tigre que aullaba, rota una
pata, ~r levantándose con estupor.

cido por la mueca de un terror inmensg., El toque
de la Muerte había puesto rígida su ffl!'ca, y llenado de estupor y agrandado desmesuradamente
SUF pn pilai;:.
Voh,ió la cabeza hacia }a tigre. Parecía. ·ella

-¡Valor! gritó el irlandés, que estaba. más allá
del hlork de abrigo.
Shandranalrnr corrió : la tigre dió un salto corto y rápido; pero no tuvo t iempo de da.r otro:
una bala de James le rompió otra pala. Derriba-

se movió, e.-xtendió }as manos, se enderezó sobre

•

�•
EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 14 de Enero ~e 19.00.

tL MUNDO ILUSTRADO
_AÑO VII--TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 21 DE 1900.

Director: X.i c. B.A.FA.EX. BEYES SPÍ lfDOX.A..

da, impotente, bramando horriblemente, enseñando sus- anchas garras, fingía un horrible emblema
de la fuerza.
Shandranahur, refugiado tras del vencedor,
perdió, por el excesivo goce de la vuelta á la vida,
el uso des us músculos, y sostenido por Djuna, estupefacto se apoyó en el block de piedrn.
Mac Carthy tomó de manos de Bavadjí su segundo rifle y fué en tres pasos sobre el animal.
Intentó la tigre levantarse, ó al menos arrastrarse hacia el europeo y empujó su cabeza monstruosa, sus mandíbulas devoradoras de carne hui;nana, aquellas mandíbulas en qte tantas vértebras
fueron machacadas y confundidas tantas existencias; pero cayó sin fuerzas: James hubo de contemplarla con satisfacción vengadora y cruel, decíase que ya comprendía ella el poder del hombre;
q u e no osaría si quedaba libre, apoderarse de su
presa en las aldeas, ó que de matar lo haría apresurada y con susto, como se mata á un enemigo
peligroso.
·
·
-¿ K o la matas, señor? preguntó Bavadjí.
-No, la llevaré prisionera .. .. ¿Estás herido
Shandranahur?
-No, señor; sólo un poco débil.
Y vino á arrodillarse ante el euroneo y le besó
la mano con humildad. Gratitud y admiración infinitas brillaban en sus grandes ojos negros.
-Bueno _... . buen&lt;_&gt;, dijo James con ternura.

Una red de bambús ]a encerraba en una especie
de
jaula muy baja.
vadjí van á traer cuerdas, lienzo, parihhela y carLas
gentes de Nardonarés se apretaban en torgadores?
no de la tigre, que aun parecía formidable, con
- Ah! señor. , .. me siento más seiruro junto de
grandeza de deidad soberana, de deidad semejante
tí A11e tras de una triple muralla de bronce. •
-En ese caso, Bavadjí, puedes irte .... ¿Está á.las fuerzas mortíferas, á las siniestras potencias
de enfermedad y de muerte que han servido paen buen estado tu rifle
¿Sí?. , . Bien . ... . .
ra
que la India haga innumerables Entelequias.
Vete.
•
Unos á otros se ,alentaban, se tranquilizaban,
Bajo el cielo tan puro, la noche refrescaba. El
firmamento bebía el calor: la llanura debía estar sobre todo, con la presencia del europeo, y en el
glacial; pero, al menos, se difundía una tibieza en- momento en que 1os cazadores se aprontaban á alcantadora, una atmósfera de ensueño, ligeramen- zar al monstruo, un viejo S"e acercó, y dijo:
-Ya estás reducida á la impotencia, Devoradote pesada por la expir ación carbónica de los árbora de hombres; ya estás dominada y cautiva .. ...
les.
¡ 1::-n hombre te venció! Ahora conocerás la supreCaía la luz como nieve de átomos.
Ecitrellas muy pálidas, como que se ahogaban en macía de nuestra raza: bramarás tras de las barras
el zenit profundo, en los lagos imponderables de· de una jaula y los chiquillos irán á reirse de tu fu.
ror ! ¡Verás ciudad tras de ciudad, y desde lo alto
la Vía Lactea.
1í,nc Carty se sentó sobre una gruesa raíz de ár- · de los carros, pasar el jm¡cal y la selva de cuyas
bol y contempló á la tigre herida: tuvo, en momen- delicias nunca ya disfrutarás!. . .. ¡ Tu vida será
tos, piedad, calosfríos de misericordia que sugirió una humillación profunda, porque profanaste la
el esplendor nocturno; pero al voltear el rostro y nobleza de nuestros hermanos, y porque gozaste
ver á. Shandranahur pálido todavía y temblar á con sus angustias! . . . .
La fiera gimió debilitada por el sufrimiento; y
rada bramido lie la tigre, resurgía su cólera más
en
su sustancia obscura v en su cerebro estrecho
fuerte, semejante al odio contra un sacrilegio.
y feroz, creyeron los hi1idus que aceptaba ella la
IV
supremacia del hombre.
Cuatro horas más tarde la fiera era ya cautiva.
J. H. ROSNY.
Su cuerpo entero estaba amarrado.

¿Temes quedarte conmigo mientras Djuua y Ba-

r. . .

UNA POESIA RUSA.
Em])ezaba ;uayo cuando cayó rota la
lnverual yesttdura de Mosc.-ou. y cada
jirón de ella deshacfase en lluvia brillante que fecundaJ.m la tierra ll!lst:l
('ntonces c:omo pe,triti&lt;:Mla; y era· de ver
la colosllll cúpula ele! Salvador. donde se
quebraban refulgiendo maraYillosamenll:e los rayos de un sol primaYeral,
y cólll0 en los Mboles, que resucitaban
ií, l:1 1·i(la, asomaban, rompiendo la dura
,corteza, esos vel'des y menucl1simos brotes que son promesa de floridos ramajes.
Ya el v-eloz trineo no cor1fa las canes. Sin los pesa,dos abrigos de te1-ciope1o y pieles, se :11clverUa mejor la esbeltez ele las clamas: y en los mercado¡;;
donde se agrupaba la gente del pue.blo
con aire de fiesta, y trajes de chillones
percales las mujeres. y con la blusa r?ja del "mugik" los hombres y los chicos en los mercados babfan ya desapa1·ecÍdo lrus burdas y a!Us.imas botas ele
paño impermeable, las apenas curtidas
pieles de carnero. lo$ recios muletones
obscuros, y 'los sa.cos llenos ele pluma
con los que se cubren en el duro lecho,
ó al acostrurse en la "pieska" (que es
una enorme estufa), sobre la cual duermen las pobres ge'lltes tle Rusia. En los
tablaclillos Q'lle sostuvieron durante la
eruela estación las tarteras donde un
ne""t"l.1:uco pringue se vefa (cuando lo. mano &lt;ie.l comprador levantaba 1~ acolchadas tapa,deras) pescados ele un.posible clasificación, con las ca~as r~lena.s de cebolla picada y pmmenta en
!!1:ano y los ahumados arenques, ext€'11~idos' sobre rebanadas de pan negro,
que tenían el aire !le viejos ~ascotes dol'aclos sobre escombros pe~icl1dos, veianse en Mayo, muy col?ca.d1tas sob1-e pa.peles, sartas de rosquillas amasaclrus no
O

.;é con qué, '·b3rnizada~·• con clara de
11 ue1·0

v ",~tlornatda s" &lt;:on el menudo
grano' !le la aldormidem que se pega
:í ella$ clibujam.lo en f&lt;U brillante Sllll&gt;Cl'ficie manchas como la ,iruela malig11a .•••

En anrbos lJaJTiles rPíll.llSe nn,dar los
1)P,pinos eu espesa salmuera, los pepinos
q'lie i;,ou la tletlicia tlel pueblo ,¡·uso, Y
que lo mismo en la ca1baíía que en la
mesa señorial, son sen·idos y se com€'11
r•on gusto; y más allá a.piñábanse, sobre.
\Jlesillas clesvencijaidrus. frutas secas,
que acaso en siglos anteriores fueron
cogidas, y que, como reliquia, el vende~lor judío guarda de año en año. con •l a
clulc(' esperanza de eugañar al pol&gt;re
&lt;llablo que oompil:e poi' un par ele l&lt;0pekar aquella negruzca é incalificable
mercancía. ..... .
CoJ110 la uieve no €'1ll1Jaííaba los cristales de los escapairates, en todos ellos
!l. montonálxmse en llanrn tiva confusión
e'1 percal de mil flores, los bor'Clac!os. de
colorines, los pañ-uelos de seda as1át1ca.
r pndorosamente co1ocaclo euti-e chamnras ,istosas algún cors{) muy pespunteado y acabmlito. quP es la tenta&lt;'ión
•le la pr~umida maritornes. y que es
,m martirio desde el momento que somete sus recias costillas á la presión de
los hierros y ba'lleuas clel co1-sfl á la
moda.
En esos dfas, c,-perados con ansia.
&lt;lespués el€ "duco meses" ,de no ver en
los hol'izontes más q_uQala _blancura de
la nie,e confunclicla a t'111"1eJOS con la linea gri,:; de los celajes, la Naitura:leza
ofrece uno de sus más grandiosos esnectáculos !í s11s adoraclo1,es. El rfo Moskowa. be1Mlo dur!tnte el invlerno-y por
el cual cruzan los patinactores, que, como jóvenes que s~n, gustan de di,ver-

tiL-se sobre el ahismo-apea1as calienta
íll sol. la capa ele nie1-e que lo cubre
como si fuent de polvo de má11mol, derrítese, y se 1•p tersa y reluciente sn
~uc·ha superficie formada por un eJ10l'll1e cristal de l1ielo que á veces tiene
,m metro ele espeso!'. A esa primera seiial cid deshielo. toda la ciudad espera
1-,p,c!'earse viendo de nue,o el agua del
llookowa removida y espumeante al
paso ele los ln1ques. ~- al fin un dfa eil
hielo se agl'ieta, pesgá.r:rase con fomni•la,h le esuru,enclo. y en !eruta onda a•l
principio, y Jupgo con e1 fmpetu de una
sobrehumana p,1sión contenida, el agua
&lt;'one l'lll?iem'lo. se arremo1ina, estrecha
y clestro,m Pl neYaJOo témpru10 que ~emeja corde1·illo exánime, y suoo, y sube, arrastrando en su encrespado oleaje ramas, troncos ele ár·boles. el plateaclo per. que quedó muerto entre los hielos. la golondrina que pe1·clido el rumbo cayó n1 río cuando el agua lo cristalíz:i bn. ~• se desborda por las pobladas
orilfas. salpica,ndo los muros, a1,ra:ncando los ftrboles, coronando sus e.",IJ)umas
C'0B lo'&gt; roj i7.0S resplamclores del sol que
hl'il1'l en lfl s· revueltas oncla:s con fosforescenC'ias fantl't1&lt;-ticas. y ávida de movimiento y ele illmita,da extensión, no
para el flg1m . Sll loca caa-rera, y busca
el Oca, y unida con él, sigue basta el
Volga canda.loso. y el Valga la lleva
basta el mar CaSIJ)i0 ....
Por aquellos dfas cliéronrue á ronocer
una poesfa rnsa. bt-eve, extraña y eufóndca, hasta el punto de que, aun no conociendo el idioma en que estaba escrita, recrPaba con su airmónica resonancia el oído; modelo de esas poes1a.s que
sólo los poetas del l'torte pueden sentir

y Pxpresa,r senci•llampnte. r que son como sil V'{'stres flores, con algo de siniestra ne_r¡l'Ura en su cáliz.
Héla aq·nf:
"La selva verdegu&lt;'aba en el llano,
;r: Nl s11s pinos ele ramas obscuras. fest ouea.das de más clairo color, la h1z de
la aurora dejaba luminosos puntos, y
en sus nidos recién hechos, las tnamora das ])ft1·ejas de golondrinas canita.ban. presilllt iendo la nueYa nielada que
dentro de poco tendrían que alÍ!Illentar ....
"1' eu el. recodo mií,s hermoso de la
selrn, cloncle lrnbía más flores olorosas
r los ruiseñores cantabain mejor. y el
delo. ft tra,6s de los pinos secu'lares,
se vislmnuraba azul; allí don&lt;ie más
esplénd.ida y tranqu~la se ofrecfa á ]()IS
ojos la Natu1·ale¾a en calma, aHí. colgado de un árbol y balanceado ligeramente por la brisa primaveral. se Yefa
el cad,wer de un homb1re .... "
Confieso que tuve mucho tiempo delante el~ mí la silueta de aque-1 ahor"ªºº en medio de la selva llena de vl&lt;lH, y á YPces. al pasaa· por esos pinares. que son el mayor encalilto de Ru,;i'&lt;I. temo lm1
llflr pendiente d&lt;e un árbol
1m hombre muerto. que qulZ'á!&lt; ba sufri,fo sin ser &lt;'011s(Ylrudo y que ni aun tiene
tumba donde reposar .....
"Bra:n&lt;tkow." e,l ruutor de esa pOPsfa.
oue traducida pierde su encanto mayol',
la formfi, ha escrito otra.e; muchas que
~l público no cooocerá nunca. '·Rrautkow" vive solo, aisla.do; aiborrec,e la puhl!cidad y rechaza la gloria; porque el
&lt;lrama de su juventud es dp ,aquellos
que la sooiedacl critica despiadadamente y no olvida poi· el gusto de re!me a,l
recordarlo .....
SOFIA CASANOVA.

LA PRIMAVERA BE LA·VIDA.

SUBSCRJPr.10~ MENSUAL POB ...NE.I., $1.00
IDEM IDEM EN L.I. C.1.PIT.1.L, SL/25

Gerente: A.llfTOl!l'IO cU'i'J.S.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Phebe Hearst</name>
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      <name>Ygnacio Mariscal</name>
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