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                  <text>· Et MUNDO ILUSTRADO

D6hm:go 28 de Enero· de_ 1900.

•

La Compflñía "Scalchi" de Conciertos.
•

EL

MUNDO ILUSTRADO
•

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 5

MÉXICO, FEBRERO 4 DE 1900.

Director: Lic. BAFAEL BÉYES SPflll'DOLA.

8UBSCRJPr.TON MENSUAL FORANEA, 81.50
!Dl!M IDElll EN LA CAPITAL, $L25

Gerente: AJll'TOJll'IO CUY ÁS.

En achaques de andante teatrel'Ía, el público se
ha convencido de que más vale ''uua" María Gue' y paga cmco
·
rrero que "diez" P ard aves,
pesos por
tr~s actos de Moret ó Lope con mayor agrado, que
vemte pesetas por los clesi~udos de !as "Instantáneas" y las romanzas del Sr. Vigil.
-&lt;:::,.,CX::,..

SEÑOBA DE PASQUALI, Soprano,

La Capital de la República ha demostrado en estos últimos tiempos, que no sólo "sabe" sino que también "puede" pagar espectáculos caros.
Si en materia de arte se había calumníado un poco al público, en asuntos económicos se incurrió en u11 error al imaginar que no habria dinero bastante para sostener Compañías á pr€c:os más altos que los que ordinariamente rigen
en nuestras salas de espectáculos. ·
De Agosto á la :fecha, hemos tenido do~
compañías de ópera-la temporada de la
Chalía en Orrín y la "season" de Sieni
en nuestro primer coliseo-la campaña
p.e María Guerrero, brillnnH ;'lla como
r ~i::.¼.tdo artístico y como negocio; y en
perspectiva una serie de audiciones de la
Scal~hi, otra temporada de la "troupe"
espanola y el "prospectus" Padereuski.
Decididamente la buena ciudad de Méx:c:&gt; va queriéndose codear con las 0"'randes capitales.
Y si no, aquí está la prueba: un aficionado á la estadística, ciencia q1.1.e, á las
veces, hace hermosas instrumentaciones
numér icas, nos hace saber que sólo en el
~ ~e E?ero de, cs~e año se han 15astado
en cl1verswnes pub!tcas más ele "doscientos mil pesos."
A este. dato deben os agregar que un
e3:llprnsano de teatros americano que nos
v1s1ta actualmente, estudia nuestro "me'.lio ambiente" artístico con objeto de
.maugurar campañas e,dnicas, trayéndonos )menas compañ(a«. partiendo de los
precios que en estos últimos meses se han
.i:atis:fecho.
0

"El Mundo Ilustrado,') que siempre ha reco"'ido
en sus páginas todo lo que se relaciona con° los
grandes acontecimientos artísticos, presenta hov
á sus lectores á los princiµales mie1:1h.1·0-&lt; de )ii, Cmdpañía de conciertos, á cuyo frente figura la señora
Sofía Scalchi, y que según anuncia. dará. solamente cuatro audiciones en esta capital.
. Si nos conv~rtiéramos en ecp de la fama de que
vienen precedidos, anunciariamos en estas líneas
la llegada de un grupo de ll'ftistas verdaderamente
notables; pero la experiencia nos hace ser cautos
~
y no haremos en estas líneas derroches de elogios, ~•!i)
pues esperamos que en la:: , ;¡rimeras audiciones ~. • •::
queden comprobados los meritos de estas celebri- •
,
.,,-..,¡..,.~ lades.
•
J◄'
t ' 1 S
·
© 8
SEfrOB DE PASQUALI, Tenor.
· _n cuan o a a senora calchi, que ya es cono· ellos más que lo que refieren las crónicas
extranjeras y que vamos á transcribir
en extracto:
El tenor PasquaH, joven y de buena
presencia, es natural de Palermo y hombre de posición social, puesto que tiene
e~ título de Ingeniero Civil, pero entusiasta po~ la música cambió el compás y
el teodolito por el teatro, y se dice que
ha resultado un tenor lírico de los que
llaman la atención en su género y que
han conquistado fama y triunfos en los
principales teatros efe Estados Unidos.
La soprano, señora de Pasquali, une á
su belleza sorprendente muy buenas
ªotes de artista, distinguiéndose, sobre
todo,. por su manera de vocalizar que le
permite rematar perfectamente todas
las notas que emite, con una pureza quJ
llama la atención.
El barítono Franceschetti, dícese qne
es muy conocido en Europa y que ha
llegado á ser predilecto de diversos miembros de las familias reales, entre otros
del Príncipe de Gales y de la reina Mar~
garita, quien le reg.aló en al"'una vez
un fistol de brillantes valiosos.º.
Por último, el :Maestro Director señor
Lo Verdi, también viene precedido de
fama y se califica ele muy notable.
Entre sus trin~fos se refiere el que obtuvo con motivo de una composición
que se titula "Marcha de los Reyes" y
que :fué dedicada á los monarcas de 'rtalia; .L~ . primera ejecución de esta pieza
:fue d_mg1da por el au tor, asistieron los
mencionados monarcas y tomó parte en
la_ audición un coro compuesto de mil
senoras que se escogieron entre la princiSl".ÍiOBA SOFIA SCALCBI.
pal noblez1 de Italia.
cicla en México, solo queda una reserva que hacer
antes de presaiiarsustriunfos : ¿ conservará las mismas facultades que durante su corta permanencia
en la metrópoli la elevaban al grado de competir
con Adelina Patti?
Si esto es así, el público de Mbxico es indudable
que va á tener oportunidad de hacer una ovació-a
á una de las verdaderas estrellas del arte, pues aun
cuando mucho se ha adelantado en gusto artístico,
es unánime opinión que la que cantó como lo hizo
la señora Scal_c~i, ur¡a "Semíramis" que aún se
recuerda en :Mex1co, en todas partes y en cualquier
tiempo será aclamada.
La señora Scllchi, no solo en México donde relativamente hemos visto tan poco ne a1:te, sino en
e~ mundo entero, en las más graneles y populosas
ciudades europeas ha sido calificada cerno un "'enio.
¡ Ojalá la podamos ad.mirar revestida co~ tan
preciosas facultades!
~

A , FBAJll'CESCHETTI, Baritcr.o,

En cuanto á los demás artistas no sabemos de

Fausto sin

)Yfefisf6fe/es.

,.
Cuadro de Eduardo Grunneri.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.

Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

ué lástima dan estes blances y sonrcsados -~ijo~
Je las húmedas praderas verd~s de A?10n o
de sus azules montañas que la .mebla es ~a y
vi~tan las alegres caravanas de. "sportmen, morir y morir entre las rocas sedientas de syr:
de las cuencas del Orange ·Y del Tugela · : · d
bóeros carne rica y sana, no carne destmaf ª.
'
ser consumida
en la guerra por e1eber pro es10nal como la•de los soldados, sino de lab~3:doresbde
trabajo y hogar, jefes de grandes fam1has, a orrecedores del alcohol (este es el secreto de . ~u
resistencia) y bravos con sus tres a~ma~, adnmable" en la sangre la una, en la conciencia la otr~,
la ;ercera en la mano: la salud, el amor á la patna
y el rifle...
. .. d
d' d
Dicen que hay naciones c1v~hza as ¿ ~n ';
andan? Muéstrenmelas ustedes; s1 las hay, e: que
haceni9

do bajo la pesada tiara de oro y llevando en las
manos sendas espadas: la del poder _so~re Ro1;1a Y
la del poder sobTe fl mundo; aq~el Jubileo fue como un apoteo~is de la teocracia. Aquel Papa se
creía un verdadero rey de reyes, sobre su tiara el
cielo, las coronas á sus pies; inmenso de majestad
y de soberbia, el futuro condenado al mfierno
l. El año santo.-2. La epopeya Sud-africana.- del Dante llegó al altar, en torno del cual en
3. Un troz@ de literatura académica.
enormes platos de cobre, recogían l?s sacrist~nes
el dinero y las joyas que los peregrmos ofrec1an,
1.-¿ Remplazarán las tropas italianas á Ias in- y allí entonó con voz robusta y temblona (yo la
glesas en la guarda de las recién conquistadas oí) un "Te D~um': coreado en "?n lat~ que
comarcas del Sudán, para que puedan los ven- más bien parecia hungaro, polaco o aleman, por
cedores de Ondurman ir á tomar parte en la ope- las apiñadas multitudes que llenaban hasta revenraciones del General Buller para socorrer á Lady tarlas las naves del templo, se derramaban por los
Smith, que tienen traza de durar bastante? Pu- atrios y formaban una pirámide en derredor de
dan los políticos europeos de que ~n ~al ave~tu- la famosa estatua de San Pedro (un bronce romara pueden meter los ingleses á los 1~ahanos, mie~- no probablemente un Júpiter), cuyos pies enortras sea Ministro d~l rey Humbe~to
Sr. Vis- m~s se iban gastando á fuerza de besos.
Quién había de decir á aquel rey de re~es, al
conti-Venosta que es la prudencia IIllSma Y el
mismísimo talento. ¿ Qué podr~ ofrecer !i:i,gla; vicario de Cristo, que poco tiempo despues, so3.-No· resisto á la tentación de ensayar, par_a
terra en cambio de esto? ¿Una alianza mantima. bre el solio mismo, un bandido, á sueldo del rey solaz de mis lectored, la traducción de un bn¿Pero, contra quién?¿ Contra F~~ncia? Ser~a _es; cristianísimo de Francia, había de golpear sus llantísimo fragmento del discur~o. que, al to~~r
to insensato. ¿ Una compensac10n en Egipto.
carrillos sagrados y rubicundos con su guante de posesión hace pocos días ele su sit1~l de acadenuLos ingleses no han de soltar de grado una sola fierro· eso sí no lo ví, pero lo ·supe, (la verdad es co, pronunció Lavedan, tan ?~noc1dopor la grayarda del valle del. _N_ilo. ¿ Una guerra di des- que l¿ supe poco menos de seiscientos años des- cia maligna con que ha satll':zado los, defectos
quite contra los ab1S1mos, los b?ers negro~. Esto pués\ que á consecuencia de ese desacato hornm- de la sociedad elegante de Pans, .con solo retr~equivaldría á extrangular á Itaha con los rmpues- do Bonifacio VIII había muerto de dolor y de tarla fielmente. Este trozo literario, es una fimtos que exigiría tamaña a~en~ura.
.
ira,' no era para menos. . , .
.
,
sima página de historia; ved si no. Se trata de los
Es preferible que los _italianos sig~n desenPero el jubileo no muno; smo que como servia años de explendor y confianza loca del segundo
volviéndose en paz, trabaJo~amente, , b:en lo ~a- para poner en contacto íntimo á la cristianidad con imperio francés.
.
.
bemos, desde el punto de vista econoIIllC0, mara- Roma y además dejaba en los nla~nes de co~re
"Nuestros mayores habían sentido el reJuvevillosamente desde el intelectual y que, por ahora, · de los sacristanes un óbolo excesivamente pm- neciruiento que trae consigo un género de rnanlse contente con vigilar por la segmidad de los pe- ciie vino la idea de repetirlos cuantas veces se festación de que todavía guardaban aunque menos
t&gt;
'
pudiera.
Se pudo des~~ luego eD: 1_350 y, au~iq_ue repetida, la saludable costmnóre : un regreso de
. r e"'rinos del "Año Santo."
Han visto los lectores en todos los diarios los el Papa estaba en Avmon, la cnshandad fue, m- tropas victoriosas. París había visto desfilar bapormenores de Iª. curios~ cerem~nia _con qu~ se vitada tlolemnemente y estimulada por todo gene- jo una metralla de rosas á nues~r?s soldados enfl~abre cada veinticmco anos el ano del Jubileo, ro de perdones é indulgencias, á hacer á la tum- quecidos y atezados por ese dmno . sol de Italia
echando abajo una puerta de la basílica de San ba de los Apóstoles una visita que el Pontífice que una vez más les daba la p~tma de la gl?Pedro durante esos mismos años cerrada y por se disponía concienzudamente á no hacer. La ver- ria. . . El presente era, pues, lummoso, prometia
donde' penetra solo el Papa. Por. cierto que _la dad es que los Papas de enton~~s estab~n halla- el porvenir cosechas iguales á las del pasado. Los
alocución con este motivo pronunciada por Leon dísimos con la dulce vida de Avmon, baJO el dul- hombres llenos de ardor, cumplían aún sus juraXIII, que, probablemente, _morirá durante e~ año ce clima que vió crecer (en ese tiempo precisa- mentos de fidelidad, las mujeres olvidaban gussanto no tiene nada de tierna para el gobrnrno mente) á la Laura del Petrarca1 como una tosas los suyos; todo el mundo podía pensar e~
italia;o. Mientras el rey Humberto no obligue flor franco-italiana· esto de flor lo digo por puro divertirse indefinidamente; todo el mundo se diá alguno de sus hijos ó sobril:os próxi~os á orde- respeto á mi viejo' colega-"si parva licet com- virtió. Si M. de 'l'alleyrand hubiese arrastrado
narse y lo haga Papa ó lo deJe en cammo de ser- ponere magnis"-el Petrarca, porque Lama de todavía entonces en nuestro planeta su pierna
lo, esta riña íntima y perenne entre el Papado Y bería compararse más bien con un árbol fruc- coja y hubiese podido aún en lo supremo de su
la Italia nueva no tendrá fin. El arreglo, un tuoso, puesto que por cada centenar de son~tos insolente y seca vejez, lanzar una initada "in
"modus vivendi" cordial, debería partir de esta (y fueron muchos centenares) q~~ el su?lrme extremis" sobre aquella época de encantador aturconvicción, dadas las condiciones políticas y so- cantor le dedicaba, ella claba un h1Jo plácida Y diinient.o del segundo imperio, habría repetido
ciales del mundo civilizado, ni el Papado puede correctamente al señor su esposo. A esto se ex- su frase rectificada: "quien no ha vivido entre
morir, ni morirá Italia: las cosas que_ engendran ponen los poetas viejos que se enamoran ele mu- 1859 y 1867, no ha conocido el deleite de vivir."
largos siglos de historia no mueren Slll0 duT~nte chachas no poetas-'-y lo de "po~tas" pue~e su.......... Saltando de la concha del apuntasiglos. Y este es el caso para los dos enemigos priinirse en ambos términos, y s1 profundizamos dor, en guisa de diablo de Hoffmann, aparece con
domésticos. Deberían, pues, hacer la paz; el mun- más diremos, que esta enfermecl_a~ . petrarcuna el violín en la punta de los dedos, una especie de
proviene del doloro~o deseq~hbnq e!1tre la Paganini de baile de ópera, ojos de brasa, acento
do aplaudiría.
Me parece que estoy viendo, de esto no hace edad y el corazón, y s1 profundizamos mas . . ... de brujo, que alza su arco mágico y á compás
más que seiscientos años, á Bonifacio_ VIII, gran- pero no profundizaremos má~. El buen ca~~r de lill vuluptuoso ritmo aterciopelado y ardiente,
dote de clomplexión pletórica y subido por ende de Laura inventó con este motivo el amor platon~- arrebata á todos aquellos títeres desenfrenados
de c;lor, penetrar el primer día del año de 130? co · sus contemporaneos y los nuestros prefen- en una zarabanda de risas y de besos. Instantá,
en la pintorescamente remendada catedral, se1;111- rán' siempre los platones de cobre ~n que recog1_an
neamente brumas polcas picarezcas, blondo!; valses
bizantina y seinirománica de San Pedro, destruida los sacristanes de San Pedro las lrmosnas del JU- alemanes, cuadrillas la pierna al airf.l, tiernas
impíamente .por Julio II, para _levanta~ el mag- bileo.
melodías, rondeles suspira1i.tes, brindis fogosos,
. nífico templo actual ¿ pero. hab1a neces1~ad para
Y precisamente á este jubileo de 1350 fué me- báquicas estrofas, eróticos triunfadores, coplas
construir la una, de destrmr la otra? S1, veo al ser Petrarca y fué todo el mundo; calculen uste- de "Sable" t letra de Perichole, he aquí que os
gran Papa, no sólo por el cuerpo y por su saber des que, dicen los c;ronistas , que á pesar d~ que desgranais, sin interrupción ni tregua, arrebatanteológico, sino por su orgullo, llevado en. hom- apenas permanecían un ~1a en .Roma, s1em~re do en vuestras alas de cristal más allá de los mabros por los mitrados sobre la sede gestatona, ro- hubo un millón de peregrmos dentro de la c1Us res, de los desiertos, hasta los extremos de la tiedeado de las plumas multicolores de los altos aba- dad! Y calculen también, que sólo • regresó á rra, el nombre del hechicero parisiense, del denicos ª"'itados por los :fl.abelíferos, respirando á sus hogares la décima parte de los que empr~;i- monio de genio, llamado Offenbach. Durante
pulmónºpleno, porque debía de es~arse ,sofocando dieron el viaje. Supón~ase que hay exagerac10n diez años esta "verba de Meilhac y Halevy y la
el aroma (diablo) el aroma de tremta o cuarenta en todo ello; p1rns, á pesar de eso, resulta esta una inspiración ebria del músico rivalizaron entre sí
mil peregrinos sucios, empolvados, dest;oz~dos peregrinación más co;p~osa que las que se hacen· de fantasía y de buenos hallazgos, para tocar en
por la fatiga, venidos al través de los asp~rnrnos á París en las Expos1c10nes.
1867, durante la Exposición, al "summum" de
vericuetos de los Alpes y. de los emponzonadores
la risa loca. El éxito, tamaño ya, de aquel género
. pantanos de la comarc~ romana, desde los valles
~
teatral, tornóse delirio, algo de que nuestros podel Vistula, del Danubio y del Sena, cp.ando no de
bres sucesos favorables de hoy no pueden dar
2.-Ya
nadie
quiere
comentar,
sino
de
pa~o,
eslas tierras altas de Escocia ó de las márgenes de l~s
idea. París tuvo en el estío de 67 una insolación.
ta
lucha
entre
ingleses
ybóeros
en
las
pendientes
"fjords" escandinavos, o~ien~o á fiebre,. á pudnDesde la apertura de "la fiesta de la paz," la vieja
ción de suciedad y de m1sena, pero gntando en escarpadas de colinas convertidas en baluartes, e,n
capital tallada y transformada por Haussmann,
medio
de
la
temperatura
de
horno
de
panadena
todas las lengu:ts y sacudiendo sus harapos de todos
hermoseada de jardines por Alphand, había atraílos colores en derredor del Pontífice que surgía de del verano austral. La sangre derramada allí
do y sorbido al pueblo de los extranjeros venidos
debe
de
tardar
en
coagularse,
debe
de
quedar
caaquella ola de olor vivo, pOTque tenía un banco de
de todos los puntos del globo y sin poseer todavía
liente
y
clamando
al
cielo
corno
los
profetas
demicrobios en cada partícula, apenas atenuado por
la Babel de fierro de Eiffel, teníamos, sin embarlas nubes de incienso de que clérigos y rnónagos cían ....
¡Pero nadie pagará esto! Pero cómo es posible go, la confusión de las lenguas, de los trajes y de
hicieron derroche en aquella procesión memoraque la civilización humana vea corno con anteo- las testas coronadas. Nunca á lo largo de los bouble.
d 'd' .
No, no se parecía á la modesta y re uci 1srma jos desde la galería de un teatro, este feroz asal- levares diéronse los transeuntes de manos á boca
ave cándida que se lla~a L~ón XIII,_ e_ste parece- to que emplea dos ó tres semanas para apoderar- con mayor número de soberanos. El "parterre"
ría sin las dos lucesitas vivas y maliciosas de los se de un montículo que resultará escarlata de san- de Talma quedaba sobrepujado, se transportata á
oj;s el cadáver blanco é impalpable de un alma. No, gre, y que será seguido de otro.s y ?tros, sólo pa• las "Variétés," cuyas hojas ele venta de localidades
Bonifacio VIII no parecía un muer~o, parecía ~a ra satisfacer un poco de amor propio hecho ama- se volvían ~as pág~as del "Almanaque de Gotha,"
institucion viva y sanguínea, moviéndose fatiga- cijo con un poco de amor de oro ... Qué pena y el repertorio. Botm de la celebridad y ele la glo-

º!

:i·ia. Dos veces fué el Emperador á aplaudir "la
Oran Duquesa" en compañía de la emperatriz y
viéro~se allí los reyes de Babiera, de Portugal, de
S~ec1a, el T sa~, los grandes duques, sin excepción,
~1~11:arck, Th1ers y _los roirodas, los hospoda~, el
I aicrm y los Kasil Bey, los Ismail Pa•chá . . . . No sigo el recuento, no puedo citar á todos esos desaparecidos, cuyot nombres son hoy,
_para nuestros comprimidos corazones, una angw,tiosa evocación. ¡ Ah! todo era descuido y ventura;
se desenlazaban Ias últimas peripecias del drama
·de México~ no se hablaba de desarme; fabricaba
.Europa con empuje inillones de fusiles, y algul~o~ de ellos atrozmente perfeccionados, podían
'tirar, así se decia, siete veces por minuto. Más de
un observador displicente creía husmear la bo·nasca. Nadie quería escuchar. Tomábase el tiemJ&gt;0 como era y era radioso, de veras. Extasiáhase la
muchedumbre ante la belleza de su soberanía y de

la altiva elegancia del príncipe imperial en su poney. La princesa Matilde daba con el tono del "esprit," el ejemplo de la caridad, reina de un salón
que desde entonces ha permanecido abierto á las
manifestaciones de todo pen!amiento generoso y
tradicionalmente francés. Noche á noche en la
ópera el V outleville, el "Gimnase," los maestros,
ya consagrados ele la música y del drama, Gounod
con Romeo y Julieta, Sardou con "Nos bons villageois." Dumas hijo con las ideas de Mme. Aubray," afirmaban la gracia natural, el ingenio y
el poder de nuestro genio escénico y cada día traía
al pueblo inmenso de los ociosos y los ricos de
todos los pueblos un espectáculo, una distracción,
diversiones y juegos nuevos. Daumout arrastrando
reyes y emperatrices en el vuelo de nieve de las
crines .de los cien-guardias; revista de Longchamp dedicada al 'l' ·ar y al rey de Prusia, cuya
bonachonería de papá grande gustaba, ambigús

en las Tullerías, en que los jóvenes y flamantes
oficiales de guías se divertían, con discreta ironía,
inirando al grueso canciller de fierro atacado en su
uniforme blanco-; funciones de gala en la sala
Ventadour con la Patti; grandes cacerías en Cou:fl.ans; conferencia~ de Lesseps aclamado en el pabellón ele Suez, solo istmo que entonces se preveía;
por donde quiera estandartes, oriflamas, guirnaldas de verdura y de flores, mástiles embanderados,
globos, iluminaciones, campanas, "Te Deum" después del pistoletazo del polaco, vivas al emperador,
y viva el rey y viva el Sultán y vivan las mujeres
y viva todo y los himnos de veinte naciones concertándose con la más tranquilizadora y admirable de las confraternidades....."
Bien trazado el cuadro á .pincel franco y jugueteando con todo~ los colores de la paleta.¿ No os
parece?

Jus fo Sierra.

e!

•
•

•

oCa eorregidora de C,,ueréfaro ~oña Josefa órfiz de :Oomínguez.
~~añana, día en que la Patria celebra la pronnilgac1on de la Carta Pundamental de nuestras in~tituciones democráticas, se descubrirá en el jardín
&lt;le Santo Domingo, la magnífica estatua sedel).te,
-de la Corregidora de Querétaro, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, presidiendo el acto solemne, el
,Sr. Lic. D. Rafael Rebollar, Gobernador del Distrito Federal. •
La referida obra de arte, la conocen ya los lectores del ".Mundo Ilustrado" y hoy, tributando justo homenaje á la distinguida matrona, heroína
de nuestra Independencia, publicamos su retrato
cauténtico, así co1:10 los siguientes fragmentos clel
cartículo en que se refiere á ella el conocirlo escrilor
D. Francisco Sosa, en su libro "Mexican')~ J)istin.guidos."
"Guárdanse en las páginas de este libro como
-en panteón sagrado los nombres de Hidalgo , de
sus heroicos compañeros, y debe guardarse también aquí el de Da. :Haría Josefa Ortiz de Domín.guez, á quien generalmente se coooce por "La
Corregidora." Para trazar su biografía son incompletos, es verdad, los elatos que existen; pero para
-ensalzar su gloria, para recordar cuán inmensa es
la deuda de gratitud que los mexicanos tienen
para con ella, siempre hallará palabras quien le
·tributa, como el autor de esta obra culto ferviente."
'
"Hija de un capitán del regimiento llamado de
los ".Morados," de apellido Ortiz, y cuyo nombre
no nos ha legado la historia, Da. :hiaría Josefa Or:tiz nacio en la ciudad de México. Dotóle la natural eza de extremada hermosura, Y. puso en su corazón sentimientos más hermosos todavía."
''Un día, el Lic. Don .Miguel Domín"'uez hizo
una visita al Colegio de las Vizcaínas, y ~ ,er á la
-encantadora pensionista prendóse de su belleza
J la solicitó en matrimonio; obtuvo su consenti~
miento, y en breYe unió su suerte á la de la seño:rita Ortiz. Merced á la posición social del Lic.
Domínguez, fué éste, á pesar de ser mexicano,
llombrado Corregidor de Querétaro, cargo el más
-elevado en aquella ciudad, á donde pasó en seguida con su esposa y e,ltró al ejercicio de sus fnn-ciones.''
"Un~, de los principalis promovedores ele la revoluc1on de 1810 fue Allende. Pues bien:
Allende era nada menos que el presunto esposo
-de una de las hijas del Corregidor ele Querétaro.
Nada ~ás natural que Allende, que frecuentaba el trato de nuestra heroína, y que por consiguiente conocía su rnronil entereza, ::us ideaR democráticas, la inicia¡;e en los secretos de la revoln-ción que se preparaba. Ella abrazó la causa 1;on
el entusiasmo y la fe con que la mujer se decide,
con el ardor con que desea reali zar sus pensamientos, con el valor heroico que muestra en los
g-randes momentos de la vida, en los sucesos que
)legan á abatir al hombre mismo; y una vez inicia-da en la Tevolución, trabajó inscesantemente por
ella; y como no sabía escribir, según apuntamos
ya, apeló al ingenioso recurso de recortar las letras de los impresos que caían en sus manos, y
con ellas, juntándolas con laboriosidad de que
s6lo una mujer és capaz, hacía sus escritos en

•

papel de china, y una cohetera le servía de
influir en la política. Pegaba las letras sobre
correo, ocultaba el papel entl'e los cohete¡;, y p..ir
este medio daba ú los conjurado~ avisu8 ir,;i:; 0[F&gt;rtunos que los que cualquiera otra gente habría podido proporcionarles, pues las circm1~ta11r.ias de
ser ella esposa de la primera autori&lt;ia-l de Q,uerétaro, la _ponía en aptitud de i;ub1~r cuanto interesaba á su partido ..,
''Hizo más todavía : empleando el p0(1or invencible que ejercía sobre el Corregido;·, su eBposo,
le indujo á abrazar la causa de la Independencia;

·y como si esto no fue~e bastantP, ga,tú la 1nay0r

parte de su fortuna en fomentar la insurrección.''
Hidalgo, el venerable caudillo de ésta, había
señalado uno ele los primeros días del mes de Octubre ~e 1810 para dar el grito de guerra, porque
c?ns1der aba tener para entonces á su disposic1ón las armas y municiones que con el :i:úor tiigilo estaba reuniendo, y gracias á la Corre_g-i!lom
pudo Hidalgo &lt;lar el grito de Independcnc+: la noche del 15 de Septiembre.
Septiembre.
El Corregidor y su espo:;a fueron reducido- á
prisión. Rl primero quedó libre bien ,)Miir0 .
exigíolo así el pueblo amotinad.-,. y temiendo
tal vez que sucediese lo mismo cpn su esi,osa, foé
ésta traída á México con fuerte e~r.olln :· ·
"En el camino, dice uno de !!US hiógraCos, el
Sr. González de la Torre, era una prnclam:t viviente : venía seduciendo á los soldados y jefes, y aún

los denostaba cuando lo juzgaba conv~niente, llamándolos cobardes y menguados, incapaces de
comprender y de volver por sus derechos.; diciéndoles que ellos eran mexicanos y que debían trabajar por su independencia. Si algún oficial le
imponía silencio. ella. decía Gue se le había mandado traerla, pero no hacerla callar, y que no callaría, y seguía perorando. Nunca admitía nada del
Gobierno español. Se le llevaba la comida, y la
volvía con desprecio, alimentándose sólo con lo
que llevaba ó con lo que lograba c:&gt;mprar. Así
llegó á México, y en la puerta del convento del
Señor de Santa Teresa, á donde venía consignada,
exclamó con desprecio mirando á la tropa, estas
textuales palabras: "Tantos soldados para custodiar á una pobre mujer; pero yo con mi sangre
les formaré un patrimonio á mis hijos:
"Realizóse por fin la Independencia en 1821,
recogiendo Iturbide el fruto del árbol plantado por
millares de héroes, muchos de ellos sacrificados
por el mismo Iturbide. Realizóse la Independencia, y cuando el afortunado caudillo de su último
período se hizo proclamar E mperador, la Sra.
Ortiz de Domínguez, para quien la democracia
era ui;i. dogma, vió con desagrado profundo la
proclamación del Imperio, y quando la nueva
Emperatriz le mandó el nombramiento de primera dama de honor, rehusó ella aceptarlo, con frases surnawente enérgica, _,.
"Vino en seguida la República, y la señora Ort iz de Domínguez lle,·ó estrechas relaciones de
amistad con Don Yalentín Gómez Farías, con el
General Victoria ~' con los personajes más distinguidos, llegando á ejercer marcada influencia sobre Victoria. Presentóse éste una noche en la casa
ele la heroína despué;: del saqueo del Parián (1828,)
y como entendiera ella que Victoria celebraba
aquel esrúndalo, que aunque no ordtmado, sí había
sido tolerado por él, imlignóse la honrada matrona
~' manifestó á Yictoria que aquel paso dado contra
],)¡; capitalistas españoles, era una infamia y una
d,.,gradación para l\fhico, y que si ella había procurado la Independencia, jamás aplaudiría lo que
Íllese contra el deber, aun cuando se tratase de
lo~ que habían contrariado la revolución v sacrifü·ado á sus raudillos. Exaltada hasta el e~tremo
le ordenó que saliese de su casa inme"diatament;
y ~ue no vol rie~e á poner los piés allí. El general
salió. de la casa despa rnrido. sin sombrero, y fué
preciso que un criado fuéFe á alcanzarle para entn•gárs~o."
"Cuando consumada la Independencia se nom~iró una Junta de hombres notables para preiniar
fl las personas que habían procurado la libertad de
:;\J_éxico, la Sra. Ortiz c1e Domínguez, á quien se le
h :zo saber el objeto ele aquella Junta declaró de
una manera terminante que ella nada quetía."
"No se crrn que Doña }Iaría Josefa Ortiz de Do~íng~:ez, por su, carácter indomable, por su partic1p~c1onen el ma~~rasc~ndenta~acontecimientoque
registra nuestra h1stona, perdió aquellas virtudes
que hacen de la mujer un sér bello y dulce, :í.
cuyo lado encuentra el hombre como tranquilo
p uerto para guarecerse de las tempestades de la
vida.''

�Domingo 4 de Febrero de 1900. ..

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.

se alza un orden corintio colosal que comprende
dos pisos, siendo uno de ellos más importante y
estando el otro afectado del carácter secundario
que debe imprimírseJe para que no pierda su importancia el orden arquitectónico que los encuadra. La riqueza de los claros que corresponden al
primer piso y la sencillez de lqs que corresponden
al segundo, dan exacta idea de este carácter, y el
entablamiento que enlaza á los intercolumnios,
viene á dar á estos dos pisos el aspecto de u.no
sólo. En las alas y los cuerpos salientes de la fachada principal, los intercolumnios están formados
por pilastras, y el motivo central, por columnas
empotradas. Igual disposición se ha adoptado para la fachada posterior, que en estructura sólo difiere en lo principal, en la adversión de un hermoso
pórtico, en el basamiento para que puedan llegar
á cubierto los carruajes, hasta la entrada del edificio. En las fachadas laterales, en las ''loggias"
se admiran en las columnas aisladas, que por sus
grandes dimensiones, han de ofrecerse á la vista
imponentes, pues cada columna tiene un metro
de diámetro inferior y 10 de altura. Las dime.nsiones de cada "loggia" son de 38 metros de largo por 7 de ancho y 2 de alto.
Es inútil continuar describiendo los detalles,
pues los dibujos que ilustran este artículo los dan á
conocer suficientemente y en ellos puede verse•
que en la fachada principal, en cada cuerpo saliente
hay un nicho que encierra un grupo escultórico

SB. INGENIEBO EMILIO DONDÍ:,

Autor d el proyecto.

Palacio del Poder Legislativo Federal

cío hasta el del orden colosai, tiene 10 met~os dealtura, el orden colosal hasta donde ter:°1ma la
canal de la cornisa 13.55 metros; las , áticas _quesop.ortan las cuá.drigas 6 me~ros. La cu~u~a tiene22.50 metros de diámetro. La altura mmlllla del
edificio desde el nivel del suelo es d~ 30.90 metro~,.
la altura hasta la eJ!itremidad superior de _las cuadrigas 40.40 metros y hasta el coronamiento dela cúpula 56 metros.
.
.
Las entradas del edificio son cmco arcadas en
la fachada principal pa~a pedestres (peatones),
otras tantas en la posterior que . está": ocultas por
el pórtico para que lleguen en carruaJe, _3 puertas
secundarias en la fachada lateral que mira al Sur
y dos en la que ve al N?r_te.
La armoniosa composición que forma parte de
las fachadas laterales y que constituye ~l conj1~n:
to en la gran Cámara y sus dependencias, lucira
desde ia calle de Tamaulipas y desde su opuesta
de la Exposición, que probablemente llevará el
nombre entonces de calle del Parlamento.
De todas las fachadas, las más bellas serán las la-

~

En u.no de los números de nuestra publicación diaria, hemos hecho la descripción de la "Plaza de la República," en la que va á quedar situado el edificio de que ahora nos ocupamos, dándolo á conocer hasta dqnde nos es posible en breves
lineas y por medio de nuestras ilustraciones que
provienen de fotogl'afías tomadas directamente
del proyecto aprobado.
L a planta del Palacio será de forma rectangular y con las dimensiones siguientes : 170 metros
de Norte á Sur y 120 de Oriente á Poniente. Su
fachada principal tendrá vista al Oriente, frente
á la Plaza ya descrita, y corresponderá á la parte
del edificio destinado á la Cámara, y la posterior
con vist a al P oniente, será la que corresponda á
la de Senadores. Sin embargo, debido á la disposición interior del edificio, podrá llegarse indist intamente por cualquier lado á u.na .ú otra Cámara,
sin recorrer más que el espacio indespensable,
debido esto á la escalera de honor en el centro
del edificio.
•
Sobre un ámplio zócalo que estará á 2.40 metros del nivel del suelo, se erigirá el suntuoso
Palacio de dimen siones poco . comunes en nuestros edificios cont emporáneos. Este zócalo estará
coronado por una rica balaustrada y á él se ascenderá por ámplias escalinatas.
Las formas arquitectónicas del P alacio L egislativo, están inspiradas en las creaciones grieg..s que obedecen todas á maravillosas leyes geométricas y son la base de toda construcción estable y bien concebida : son sencillas, grandiosas y
variadas.
En cuanto á lt1. descripción detallada de la arquitectura que constituye el Palacio, diremos que
sobre un basamiento decorado con vigorosas bueñas ó almohadillas y que tiene 10 metros de altura,

y que todos los cuerpos salientes del edificio, en
las ·distintas fachadaS', están coronados por un
ático que sirve de pedestal á una cuádriga contribuyendo en conjunto de todas ellas á dar alegría
á la cor recta linea horizontal con que se termina
el edificio y que sólo interrumpen las ánforas situadas sobre el eje de cada columna.
V amos á p.ar ahora las dimensiones pr incipales
del Palacio :
El basamiento, desde el nacimiento del edifi-

. &lt;-,il!ff
;¡.¡
l1!:!"c·

,.

~

Con este triste título se ha designado en Inglaterra la semana que comenzó el nueve de •Diciembre último, y con j1,Isticia se ha bautizado así; pues
en ella· tuvieron tres grandes descalabros conse-.
cutivos, las f¡¡.erzas que 1están peleañdo por Su
Majestad Británi(:a, contrk los.indomables republicanos de Sud-Africa, c11.¡yo Valor y esfuerzo tienen
admirado al mundo.
·
El primer desastre lo sufrió el General Methuen
en ".Modder River;" el segu ndo, que es al que se
refieren nuestras ilustraciones, tocó al General
French, y eJ tercero al General Bnller, al intentar
el paso del 'l'ugela.
~l segundo, en la ·batalla de Magersfontein, el
11 de Diciembre, fué tal \'ez el más formidable, y
unos lo atribuyen á la traición de los guías que
vendieron á los ingleses; pero otros muchos opi11an que se debió á la precipitación del General,
que sin deber nacerlo, porque desconocía el terreno y si tenía expjriencia &lt;le lo que significan la
vigilancia y estrategia de los bóeros, se puso en
movimiento por la noche.
Pero sea de esto lo que fuere, que es muy difícil
~veriguar la Yerdad cuando se está muy lejos de
los acontecimientos y turbulentas pasiones que
se agitan á su d·e rredor, el hecho es, que según
los tristes cuadros que damos á la estampa, en
aquella jornada, las armas bóeras quedaron · rictorio~s y sembraron mucr:te y desolación en el
campo inglés.
·
Tristes, tristí:,imas escenas estas, en que el rnlor
sucumbe al plomo homicida, el amor al semejante parece evaporarse y ouedan reinantes el utgullo y las ambiciones: muy t ristes, sí, pero las estamos presenciando.
Yed, estimable~ lectores, en esos campos donde
:flamea la bandera de la bendita "Cruz Roja," los
résultados de aquel comb:~.te, donde según las crónicas recibidas y ya comprobadas, más de mil ingle-

ses regaron con su sangre
los campos de batalla.
La "Cruz Roja" ... Incidentalmente la hemos· ,
méncionado, y aunque todos nuestros lectores sa- ,
ben los ·humanitarios fines
que ella,persigue y que tan
respetada la hacen, es
impo:iible dejar de detenerse á contemplarla, cuando brilla como. astro de
primera magnitud en el
tempestuoso cielo de la
guerra.
La mujer tiene su patria: la caridad, y bajo su
manto irradia luz, consolida esperanzas, crea , 1,!siones, desvanece desengaños.
En esta cruenta lucha
que estamos presenciando,
aunque á muchas leguas de
distancia, la mujer ha c:mservado el puesto que le está reservado en la "Cniz
Hoja .. , Por centenares se
cuentan las quedespreciando posición, juventud y
hasta l~s más caras ilusiones, se encaminan á los
campos de batalla; desafían ,·iscisitudes y peligros
y vau en busca de heridas,
1
cuya sangre haya de restañar, lágrimas que enjugar. rwuerdos que guardar
'-------'------------------y dolores qne endulzar.
¡ Benditas sean!

Las brujas y la ignorancia.

rachada lateral (Su:i;)

terales~ porque en ellas se podrán ver las diferentes partes del nuevo monumento, con formas tan
correctas como pueden admirarse ya en los dibu-jos que hoy damos á conocer~ y que al decir de
los inteligentes, tendrán u.na variedad de lineas
extraordinarias, no obstante su sencillez notoria
propia del elevado destino del P.alacio.
Este edificio que ha empezado ya á construirse, será honra de la República de México, tendrá
trascendencia en nuest ra historia de la arquitectura, y como corrección y pureza de estilo, no tendrá rival entre los grandes monumentos edificados
en nuestro país durante la dominación española.
La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, se propone que todos los edificios que rodeen la Plaza de la. República,. tengan un carác. ter apropiado en relación con el edificio.
•
En nuestro próximo número, daremos datos
de la distribuc"ión interior del Palacio.

CURIOS~ BAJO RELIEVE.

l
rliJ,-,
•• ~

LA SEMANA NEGRA.

~L MUNDO ILUSTRADO

•
~

En una de las salas del Consejo Superior de Salubridad existe un bajo relie\'e, en el cual, con minuciosidad de detalles que maravilla, se ha repre.sentado el Hospital General, cuya construcción ha
·de quedar pi·óximamente terminada.
-o menos ~riosa que el bajo relieve es la foto.grafía de donde está tomado este grabado, siendo
ele tener en cuenta que ,e tomó la VISta en el interior ele la sala que está mal acondicionada y hubo
necesidad de ero lear la luz de m,1 nesio.

De "El Libro de las Burlas."
XX
:\1icniras toca C'hopín, el buen maesi ro,
ó el p~r&gt;ta neurótiro recita,
"'' rlrnrlo con la hermosa señorita,
en \"UZ baja, del último Riniestro.
Y ;;ul'ro mucho! ... Bah! P ero soy diestro
rn ~onreir y en ocultar la ruita;
mi tristeza· es amarga, es infinita ...
mas qué apacible regocijo muestro.
E:-~nv vencido al fin; cesó la I ucha;
yo qm'&lt;lo triste _v ella indiferente;
su a1:inr fué poco y mi desgracia es mucha;
Y e11tre tanto, burlona y sonriente,
ella, en el fondo del salón., escucha
del joren barbilindo el "flirt" corriénte.

..Cuis f;'. llrhí,¡a.
r ach a da principal (Oriente).

En una larga correspondencia, que se n~s _dirige
desde Zotzocola mineral del Estado de Mex1co, se
nos habla de las' proezas de una mujer que se llama
Luisa Bautista y cuvo retrato damos á la estampa.
"Luisilla, la ~inba~cadora," como actuah_nente se
le llama, encontró el medio de explotar la ignorancia de los indio-enas que viven en aquel lugar y al
efecto, hizo cir~ular la Yersión de que padecí~ ataques de catalepsia, durante los cuales, una Virgen,
muy v(fnerada á inmediaci911es de Chalma, se posesionaóit. de su sér, y por boca de la enferma conversaba , con sus hijo,, los mortale~.
· La noticia se hizo sensacwnal; de todos los
puntos cercanos par tían numerosas romerías, que
iban á presenciar el "milagro," y po~ supuesto,
abundaban la$ e,cenas más chuscas que imagmarse
pueda pues la "Yir"en" tenía ocurrencias tales como q~e una músicaedel pueblo, tocara el wals "El
cielo por un beso; ' ó que el vec:no "fulano'' matara un carnero v se diera un almuerzo ele barbacoa.
Por otra pai·te. las limosnas se multiplicaban y
Luisilfa en com1Jlicidad con otro tal Blas, que colectaba ' lo donativos r propal a ba e1 " mt·1 agro"
por todas partes. hubiese llegado_ á re1~nir una
fortunita, si la autoridad no se hubiera v1Sto pre·&lt;sada á poner coto á tamaña supercl~ería. cuyas
proporcwnes
ya
eran alarmantes,
porque'.la"Virgen,"
por boca de Luisa,
.
·1 predisponía á los
vecinos. de unos
pueblos, contra los
de otros distintos,
y el fanatismo habría llegado á tal
extremo, que se temía hubiera una
revuelta.
La embauéadora
y su cómplice, se
encuentran actualmente eIJ la cárcel,
y con esto ha ter¡:ninado tan grosero engaño.

-11

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.
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CAN'l'0 PRIMERO

I
Y llol'a y llora el pequeño,
y llora sin espera:nza,
que ,en Yez de arniJla1,1e el sueño,
su madre se fué á la {lanza:
¡por eso Hora e'! pequeño.
¡Ay! es Ja tarde sombría!
ya va declilDau.do el dfa
tra.s de la obscura montaña ..•
¡y en Ua desi.e rta cabaña
no ha,y q•nien pren-Oa Ja bujía!
Mas . ..d,e pronto, escúchase una
voz, y en medio de •l a sombra
bruna,
el niño siente unos brazos
que ilo sacan de aa cuna.
¡N-0 es un sueño!
Es .Mina,
Ua vecina,
la del semblante risueño
como la luz matutina:
es Alina

que va á do1·mu· al '.P equeño.
Y le ca,nta,
con ,UJlla te rnura smnta,
me!lodiosos estribi4los:
"IDn la rama de la hi«nera
duermen cuatro ,paja.i·illos
· en hilera ...
no .Jos mLres, no .Jos mires
envlldiosa,
no suspires,
que ,en ·l os á11.•boles de enf&gt;rente
los ase&lt;'ha una serpie11te.
Ya fas l&gt;la'll'cas amal)oJas
ha,n oor:rado sus ,corolas;
ya tJa. hma s6!lo espera
qu,e este nJño esté dormido,
~'" ••a n&lt;1,~·,se, sin ruido,

g';oemcv en do.1 canloJ JJOZ 8TGazÍcv 6nziqucl~

por fa cercal!la ladera ... "
Y así lie cauta, a.morosa,
mientras '()l'&lt;!'ll.de ,en Ja cabaña
1a bujfa,
porque ya la. luz del cH~
~ pe11di6 ti,a,s 11a montana. ...
11

En la oar,1-.etera ol&gt;scura
tan sólo el viento rn11.a11um•a ...
1,1edan las hojas ,caí&lt;la,s
l)Or el Abrego ,ittnpeilidas;
Jos á,lamOól que bo1,dean
el ca.milllo, ',e estr,e,mecen,
y entre la soml:&gt;ra, pai-ecen
gig-a ntes que cal&gt;ecMn;
todo ,com•ida aJ a-e.poso
en el valle silencioso;
tan só'lo jun&lt;to á la rpueJJta.
ele la. ca.baña desierta,
f&lt;E! es&lt;.-ucha la voz de Alina:
·· ...,l a ,l uz quisiera. 11ielaie11 tu frente a:la.soastrina,
mas ~a .l uz no ¡puede entrar,
que ya corrf la cortina."
Con la ,ca:ucf6n de la luna,
en cl fon&lt;lo de 11.a · cuna ·
qned6 el ,p equeño. dorm~do,
como un ,pájad'O en te-1 rndo;
,. Alina siempre cantando
para. q~e no se despierte,
va. A 1-ewover ,l os tiwnes,
• cuan.do l!Jdvierte
· que á la puerta están ll1!unando.
-·1'emprano acabó la danza,
11,·,wmrura en ,tono de chanza,
~- sólo abnh-é la. puerta.
si prometéis no hacer ruido,
porque el niño está dormido:
y despierta.A,! entreabir.:e ;¡a, ;puerta,
aipágase la bujía ...
No es Lncfa,
la ma.d,re del peqrueñ11.1elo;
á la incierta
luz del cielo,
mi.ra Alina que es U'Íl hombre,
y al ab1•irle, con recelo
le l)regunta po1· su_ nombre.
- :U-i nombre no 11I11P01-ta naoa,
d,ice con voz fa tigatla;
al •pasar junto a•l rnolino,
f'cll aquella. encrucijada. .
que al fin está &lt;1e.l camJU?,
,¡ oo a-secho, tras de run ,p mo,
do!\ hombre..~ en embos:caJCla;
rnn.s como dejé, una tarde
mi .carabina, olvid.a&lt;.la
en casa del moli'I1·ero,
antes que ser prisionero
prefe1ri ser nn co~aa·de,
,. me batí en retmula.
Xiña, eSIJ)'erO en tu bondad
que por un solo momento
· me des hospital:id11d
mientras recobro el aJJento ...
y Ali11a. ,le dioe:-e.ntrad.
que lLQUÍ tomaréis a.sien~c.
-Soy de tienas mu_y leJana.s ....
añade e,1 T~ién venido.
,ron ,tono triste y sentido:
mas cuamdo vueh"a. á mi hogar,
ten po1· cierto
q~1e yo te ha,bré de ma,n dar
las miís hermosas ,manzanas
de mi l111e1·to;
y en las pi-ime1,a,s semanas
de todas Ja.s primaveras,
te envim·é \'()SU.IS tempranas .....

III

-¡ Oh, las a·osa.s! la.-s prefiero
á ,Jas más Uin.das manza11as!

.l'un1o. virve un jardánero
que tiene un iqvernadero,
y hay rosas hasta en Ene~·o;
pero lllO son tan lo7Al.llas
como sus otras herm!lDaS
que ll!acen •por ,p1·lmavera.
en la esmaiJtalda pradera.
... ¡Ah! ya. m11 esta,ba olvidando
del pecrueiio. . . no hagáis t'il!i.do .. . .
tengo que segudr cantando
porque no está bien dormido ....
"Ya. las hlancas amapoJas
rleshojai·on sus eo1·olas.
Se ,han eerra.do Jas ventanas
donde crecen mejoranas
y tomillos
Ya. en fa ,r ama de fa higuera
duermen cuatro pajarHloo
·
en hilera ....
no aos mires, no los mii'e&lt;S
envldJosa,
no suspires,
que en los árboles de enfrente
las a;se,cha. una se1,pientle."
-¡Qué ,dulces ,cauciones sabes!
•á la voz de tu ca.riño,
se dormi1rian [as aves
como ,se &lt;iuerme tu nllño
¿ Dónde aprendiste á cal!ltrur?
-; Yo?. . en el bosqU"e .. en ell pinar ..
en la. cercana ladera,
o vendo aJ ruido tt,ina1· .... .
·--¡ 011 ! no te rías, esipe1,a,
¿es acaso, tu hermanfüo
ese ,tierno gorriondllo?
-No. señor. que si así fue1,a,
más alegre yo estU'Viera;
soy Mina,
•
la rveci.na.;
mas quiero á los niiños tanto,
que cu,a,ndo e!,,C'UChO S'U na~_to
siento en cl alma una e,,-prna . •• ,
v ~ste ;pob1·e pequeñuelo
fa,n,a ·c-011 tal desconsuelo.
que apenas su voz e.'!Cucho,
veng-0 a!l 1,unto sin tal-danza
á do1unÍ1l&lt;iJ.O con m&lt;i canto,
,pues se queja,
por(Jue su madre :lo deja
por h·se al pueblo á Ja danza.
- i. Y tú :n'tmca vas, Allina?
•-Suelo ir alllá. por ,emno,
con ¡a hi.ja. iclel hortelano,
una m't1cha.cha. di,~im1.
que con su obscuro justi'llo,
su falrla de muselina
v su 111.Ddar rle pajarillo,
pm·e,c,e una golondrina.

IV
Mientras llal:Jllrul ele esta suerte,
~-imen 1os vientos afuera .....
tan .sólo ,u,n •1ucero vierte
su lmr,, en la. ca1,ietera;
v en ~a. cabaña. sombrfa
no han prendido la bujía:
quie1't' evJta•r el viajero
11111 e. aO ver por la cen-adura
de la. puerta mad segura,
desc-nbmn su ipa1'8Jdero.
-Y dime. dulce cantora.
¡, qu(&gt; haces MJUf entre estas ruinas?
-:\fo Jievan-to ,con la aim-ora;
cuando q1üero, soy pllilltora,
y rae llevo las ovejas •

fL pacer á lasecolinas;
euido ta.Dlbién mis abejas,
mis flores y ml&lt;s galHnas.
-Tus padres serán felices
d&lt;.' rt:u ,·oz bajo el imperio . ...
--¿ :M is ¡JJadTes? ... . . J.Ja !,argos años
q11e están eu e:! ,cem~te1,jo
bajo lo-s Yiejos cast:a nos ...
Y una •lú-grima traidoTa
de honda. l)ellfl, &lt;lielatora,
rueda. pura. y cristalina,
por ea! sembla:nte de AJ;na.
-ViYo con 'llllOS pa.0 tores
1:ln &lt;&gt;eñudos como hmaiios.
Por ,e!\o &lt;''UaJlidO ,Ja. am·a,u
los borizom,es colora,
at,andbno la ca.baña.
y me voy á fa ,montaña
con el rebaño de ovejas;
por (&gt;SO en el colmenar
paso Ja tarde en ct1Jdaa:
lla.s abejas,
v en las mañam1s ,he,nuo=,
en ,casa. (le las v,e,cil!las,
d efiendo á la ' lUll1'il)OSaS
deil pico de 1as g:rlli11as;
po1·que si pa'dres ;t;u,viera,
en el hogar estuviem
preparnndo ,Ja;:¡ casta.ñas
en el fuego de Oa ho1·nilla,
rn len tras fa gata a.11111!'.i lla.
mi' hiciera mil mnzm·añas;
y al ,mono1ogm· eteruo
de las. aspas del molino,
hiciera. con el meril10,
vestidos para el im·i{'rnO;
ó hilara en '18'. meca el lino
frente 1i fa venita.na aftegre
que abierta está hacia. el camJno ..•
l\la,s no .. . .. q ne fuera de ,casa,
ocio.53. mi vida. rpa.sa.
.. . . ¡ Por eso en mi c-o,razón
siento tanta collli)llsió11
cuando los Dliños se quejan
porque sus padres •los d t&gt;jan !

V

-¡ Qué forhma, hne,ia A-l ina,
,para. este pobre Jlº'] lleño,
tener tan dn!ce vecina
que venga á 11.r1,ulla.r 1'&lt;11 s,wrfo!
mas escucha: ¿qué dijeras
si s111)ieras
que en uua. triste cabaña.
más pobre que ésta, y más frfa,
l lo!'ll. otro llliño, á po11'ia,
de Ja l!loche 1i Ja maña.na,
sin que la mano 11eclosa.
de u na nrnj er ca.1,iñ osa
lo consuele en s,n ngonfa ... ?
•
--;. Qué dijera?
al punto .Allna. responde:
/.dónde está ese niño. dónde?
eso es ¡o que reSJ)(l!Tldier11.
y á vea1lo rul instaa1te fu era.
Y el hombre, temblamlo. dijo:
- Pnes vive en ,la cm-retera,
y el desdichado es rni hijo ....
~~

CAN'l'O SEGU~DO

I
Trurde e,s ya. 8oml:xra niuguna
queda tlotruudo en el cielo;
surge, de pronto, la. •luna,
Y al ver su hiz blainque-cina, ·
huye á escondense rl mochueio
tJ·111, de alguna
Yieja ruina ...
Los pica.ellos de Jos montes
reco1-tan :los horizontes·
en ~a noche s.ilenrio~n,'
la luna, como 'llna dio·sa

todo á tu ll!Jdo se olvida:
la pena, ru tiellJJ)O .. ..la 1·!da . ..
mas es,pea.·o,
di.ce con voz temblorosa,
t]ue ,mi suerte
,q,u,errá. que yo Vlllel'"ª á verte;
y en ,1,a noche si1Jenciosa
tu imagen evoC8l'é,
y ,tus &lt;'runciones oiré ...
-Y yo espero,
dice .Mina, ruborosa,
que os vaylíis . . . eJ tiempo ipasa ...
III
solo está el ruño en la .casa. ...
-¿ y a ím a máls á la perjrnra. •, 'P'rendedme, :pues, la. bujfa,
•dijo A•lli:na, 0011 b·istum.
que ya lllO tal-da Im~ia .....
-¡AmarJa! exclamó el vjajero! A.J ofr qu,e ·l uz i~ :pr&lt;Je
Cullllldo vo1Yi6 el jar,dinero
,cou acento tan smc~·o,_
ú podar el Limonero,
p.ren'de nu fósforo el vm1et·o .....
podé. 1:nmbién, mi ,tei"llura;
Y !1fi eiuoeuderse iJ,a J1ama,
T el 'áll:bo-1 no florreló
Almn, confusa, ex,clarna:
~· mi c-iwiño ... mmió'.
-¡Santo Dios! ¡el mo1ine1'o! ...
Mas ¡a.~·! que j3'llláS un canto
,5e oye en el boga,¡· desie1-to:
y s61lo ,se e,s,cucha el 1lanto
del niilo, siempre despi,er,to.
-¿ Y no ha,y ailguua. v&lt;ecina,
dijo Alina.,
que al niño por un instante . . . ?
-JLi calbaña,
de las otras, muiy distante,
&amp;e a.Jza huraña
al fi,n de la caJ.·retera;
tan sólo ¡a.y! el C.IIIli:nante
oye •la voz lastimera ...
-i. Y 11uién p1·epa1·a la sopa?
¿ Y quién dentro . oel ru:ma:rio
degenda1io,
ordena y ~uanla la. ,ropa ·1
-Una vieja tan lma·aña.
como la triste ca.baña,
q11e. mienb'as voy a1 t1'llll&gt;ajo
&lt;le prjsa, y por e'l atajo,
hace la. n1da. faena
y me IJ)repa.1'!\. la ce.na;
ti/~
mas nunca oo sus brazos toma.
al pequeño,
jamás arruma su sueño,
y á. su triste faz no asoma.
la sonTisa. de ve:ntnra
V
que fulgura
en un seml:&gt;la[lte hala,giieño.
-Sf, yo soy, dice I?ernan'do
Y el niño llora'llclo está,
oon tono insieguro y Wan&lt;lo;
y Hora sin esperanza.
yo, que te rudoro•y que sueño
po1,c¡11e después de la. danza,
-por da. lllOChe
nadie Lrá.
que juntos vamos cruzando
á. dormil&lt;lo con un canto
el mundo, Y. que soy tu uueño . .. .
mientras olvida su llamto.
Deja que mi fünO'l· te diga,
... Y con s,u ,oz .cristalina:
duil~ a.miga;
-Iré yo, a.-esponde A~ina.
comprenlde que yo te quiero
c-on lllll c311•,1fo s:incero,
IV
y que s.i tooo be callado,
es pru·qJUe tú no has dejado
-¿ No te asusta la pobreza?
que al'l!Js cobre lllJi espeu:anza ....
,con acento C()lllJDovido
ya 110 ves, cuando •te sigo
preg1mta el desconocido.
en Ja danza,
-:'líe asusta mlis la 1siqueza,
6 quiero valsar c001tigo,
dice Alina, con nobleza;
huyes de rni, d~ueñosa,
y tanito mdedo me inspi~·a,
como frágil mariposa,
que cuando voy á fa danza.
y si te hal:lo en el sendero
,con la. bija del jrurdilnero,
a,l ocaso,
si me invita el molinero
con ligero
á bai]'llll' la contt'll.danza,
paso
de bija. buena, haciendo a.lrerde,
huyes, tnwbién, pr,e,surosa ..... .
Je ddgo que ya es muy 1:ai,de
comprende que si l)udiera
y quie ruiites de obscurecer
mor.ir por ti, yo lo hiciera,
tengo á casa. que volver.
qu,e sin ti no vale nada
Y €&lt;So que .no hay e,n la a.Ji.lea
mi vida desYenturada ..... .
muchaicha que no il.e vea
ya ves l-0 que en tu memruia
con afán ...
!l-.eco1&lt;darás de mi historia. . ....
Asf, pues, vuestro pequeño
¡ sj'j 1la estrella
se ba. ele dormh· con mi éanto,
clara y beJla
he de h· á. secan· su lla:n to
qu,e numine mi destino,
y á llevaa,le un dúlee sueño.
seña.,J ando otro camino!
-Gracias mil, bella ca-nt01,a;
.... ¡ Si fueras tan gemerosa.
Ja diicha. vas 1i llevar
que me dejaa·as quererte!
á mi entristecido hogru: ...
¡si á tí me uniera. la. s,ue1-te !.. .
Y .A.lina '1e -dice :-Ahora
¡s,i qulsiems .ser mi esposa! .... .
ved que es muy ta:l'Cle, y,a es hora
Y á la luz de la bujía,
.paJ-a vos de 1-etornru·,
ve A.lina su gallardía,
,porq't1e, acaso, el pequeñue'.lo
su 1·ostro de tez morena,
Jl,orando esté sin consuelo ...
¡ pobre niño! ·id con presteza.,
1a frente 'Doble y serena,
y los grandes ojos negros
no lo volv.á.is á dejar ...
-¿Es ya muy tarde? el viajero
, que la mira.u,
,p regunta coo exb·añeza ...
Y, tomando su somb1-ero:
-Siento, ilice, gran tt·isteza.
al,dwrte mi despeilida ...
el curo que nos casó,
¡poco después me escribía,
y oo is11 e34-t:a. me decía:
"l'ercióna4a. porque ha muerto."
¡ Oh, qué su1e1rte ta'll impía!
¡ qué mai•afüi!
¡qué caldena
tan extraña.,
con un eslabón de pena
y otro eslabón de a,l egria! ...

/

~

• Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO :::LUSTRADO

sus haces oe luz desata;
ilos á,la,mos del ,camino

mecen sus hojas de p:lata;
y en el otero H!CÍlllo,
se oye, en u11 árboll, un trino ...
Y oo tanto que eu la. espesura
el vi'e'llto llora y murmura
con un tono Jastimero,
a.J:lí en la cabaña obscura,
cuenta su historia. el viajero . ..
-Con ~ ,corazón m-.1,s triste
que amrurlillas · SOlll las hojas
por otoño;
llena el a1ma. de congojas,
y en e·I &lt;pecho
hlen clawa.das c-omo da,r dos
más espinas
que las que tienen los ca,rdos,
asi voy por el ca,mino
que seña'ló mi destino ...
Cuando todo se nos muere
y no queda en el hogar
ninguno que nos espere,
nos echarnos á l:&gt;usca:r
con anhe1o
y ail a:~ar,
un consuelo_;
y si log,ra.mos halJar
una d'l1lce compañera
•
que ,com:pwrtilr nuestra. suerte
quiera,
{í la iglesia deil lugmvamos, al pll!Dto, á e:nJazai·
nuestro. v-ida. con -l a suya,
y erutonces, al búste hogar
fos pá,jruros de aa dicha
vueJven de nuevo á anida.r.
Cua.noo mis padres murieron,
de fa casa silenciosa
esos plijaros huyeron;
mas voilvieron
CO;U mi esposa;
y en el hogar apagl!Jdo
aJ.-dió •l a ileñ• olorosa.,
y el humo alegró el tejado. . . •
11

Tres ve,ces, el jru·dinero
fué á po&lt;lru· el limonero;
tres veces, con la nevada
se l:&gt;l0J11q ueruron las col:inas, .
y tres veoes, la. bandl!Jda
alegre de golornJ.,rinas
se lllCUlfTUcó en el alero.
Cuando una ta.J.,de, al hlegaiá. mi casa, y pregull;rur
por m~ esposa,
Rosa,
el ama de1 pequeiluelo,
me 1·esponde
con 1-ecelo
y al oído,
que la señora ha saJiido
y que elila no sa.oe adónlC1e
habrá ido.
¡Oh, dulce Allina! ¡qué sal&gt;es
del mundo y sus fe'.lon!as,
tú que has pasa'1o tus dfas
con los ni'fios y Jas aves!._..
. . . Mi e,spooa. jalllláS Yolv16
al hogar triste y desiel'to;

"1-~

.r
empañados por ,l a rpena......
7fú_
Y al fin con 1·oz tem b'1oTosa
ti~
y a,¡·gen tlna,
~
dice Allna:
tz;
-j&lt;"ó1~? ha ele ser vne!:',t ra ,esposa una h1Ja de ,la. mo1Jtaüa!
No es eier to que en el .camino
en ~rn¡11 pobre Pabaiia
'
os sumergiera el destino:
ha t iempo sé ele meruO!rtia
vuesitm Mstor.la;
conozco bien e l mndiuo ..... .
Y poi· ,e;so
voy de ,prisa.
cuando el camino atJ,a.vieso;
pon111e ,una l111milide pa,sto1,a
que se levanta iá ,l a ll'lll'Ol'a,
no poclTia
da.ros la. anslada a.lJegrrn..
-i. Pero no ve,s que te quiero?
ir€i])etkt,

con m1gustia eJ moliI1ei,o.
Y eina, sin oír. seguía
c1ieientlo con a marg1wa:
Yoo que la maJ.1.-veantura
no8 viene con ,e;i diJDe-ro,
lo sé ·porque el jrur,¡linei·o
me lo dijo,
y la otra tm,de contó
que la madre de 1roestro hijo
por ánterés se casó.
_-Rar,óu ti~me ,el ja1•din,ero,
d100 Fernando en voz baja;
¡pero tú no e:res aJh,aja.
que se veooa por d i.ne-ro.
esta noche lo hns 1)'l'Ohaido .....
¡no me llagas desv,e,nturaldo!
¡mtra, Allinp, que ,te quiero! .....

VI
:.\Ias siempre A.Una impasible
á l:l. voz del m0Jin,e11:o,

mieiu.tras él dice: "te quiero,"
ella responoe: "¡im,posible!"
VII

Y Ja noche sileneiosa
que en luz d e Jrnna. ,se baña,
sobe·{' los "'ª mpos 1'0J.)osa ...
Tan sólo aUí en la cabaña
se oye :ruido ....
y surge u.na voz extraña
que es, á veces, un gemi,do
que se J1eva.
el viento de -la. montaña ..... .
VIII
Ya Femando, entristecido
va á despedirse de .A.Nna,
cua,udo, herioo
po'r Jidea repentina:
-Ya no quisiera i!llsistir,
Je dioe, en mi ,Joco empeño;
mas .... ¿ vas. á dejar morir
•
,a,l ;pequeño? ....
Con tu canto

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•

�Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
¿no ilrá.s á. anullrur su sueño?
Dime, ~a,
¿ ya no siffilites uua espina
~uaúdo oy~ de un nlñ? el -luo,nto? . ..

IX
¡Ay de Ali:na
,ta vecina,
ita del ooml:llarute 1is-ueño
como ~a Juz matutilna!. ....
i ª'Y! de Alina,
que ha baja.do aa cabeza
¡porque nota, &lt;:on tristeza,

que ya á vacile.r empieza.
FeTI13llldo en aJquel momento
co'bra ,a,1iento: .
-¡ Piensa, dice, Jo que el ruiño
te ama.ria!
¡y piensa con qué canifio

á. tu cue-llo en,].aza.1•fa
sus ma,necita.s de a:ooúño!
.... ¡Ay! Alrna, ¿qué dijeras
si supi,era.s
que 19.Jlá en el hog,a1· desierto.

en una trurde .lh1viosa
ha.1I~ra,n a :! niño muerto! .....
- ¡Callad, ,por I&gt;Jos! ya vencida,
dice .AJina, conmovi-0a ....

una e m ~ a os ,espera • • .•
y &lt;,!, SO'llXlendo,

Y de nuevo, ruborosa.,
con la 1·oz ent.erneclda,
a¡?-rega en tono sillcero:

X

Mas al Llegair á ia. puerta,
una d11da se despiierta

e.n 'la memoria de A,lina,
y,

teml&gt;l'rundo:

de ll'ernru:ido;
hemos ~hrudo en olv,jdo
que a,l fin de .la. canetera

-'I'rañgo aquí mi c,aa,aibina ....
no temas, ahora comJ.)l·endo
que ,los dos hornhres que ví,

son dos iílaunos a:mantes
que han unido su destino,

y .que ertie.n&lt;Íen, vrucilruntes,
sus 4-amas, hacia el romino ....
Aoiós!. .... .

Y rnieutra.s Fernando
se despille, s,uspirando,
en el otero Ye&lt;:ino
se oye, en un lÍll'bol, tm trino ...

El Pabellón R~al de Espana en la ·Exposicion de París.
---------------

•

La arquitectura española nos ·es casi desconocida. Mientras que muchos tratados especiales y
una avalancha de publicaciones ilustradas nos
dan á conocer hasta los más insignific.m tes monumentos de otros países, describiéndolos coi¡;
prolijidad, se pueden contar las obras que estudian la España monumental y de ella sólo la parte
morisca y no muy á con~iencia.
Por otra parte, pocos son los ''touristas" . que
van á España, y en cambio no hay uno que no se
crea obligado á visitar la Italia, pulgada á pulgada
de terreno.
Y sin embargo, son numerosísimas las'c~iurlades
magníficas y las poblrciones pintorescas que en
España ofrecen al estudio y á la aclmirac:9n de
lós inteligentes, bellos y curiosos modelos arquitectónicos.
Durante el curs~ de los siglos, España ha seguido el movimiento general que ha venido modificando, etapa por etapa, el arte de constr1:1ir y
las formas arquitecturales, pero no sin poner un
sello característico y un color local originalísimo
en las construcciones que hizo.
De este modo se desarrollaron en España los diferentes períodos del arte gótico, en sus comienzos,
en su apogeo y en su dcc1dencia, pero con fórmulas muy particulares, porque en el.arte gótico fué
en el que hubo mayor compenetración con el morisco.
,
En el siglo XYI, después de las victorias de D.
Fernando el Católico, la raza española adquirió
una real preponderancia. Las artes y las _letras alcanzaron una magnífica extensión, y este esplendor fué atirmado por la inusitada prosperidad, que
era la consecuencia del poder español en los dos
hemisferios, cuyas riquezas afluían á la metrópoli.
De aquí nació una fiebre de construir, indicio
seguro de la prosperidad ele lm pueblo, cuya consecuenc:a fué un número enorme ele edificios magníficos.
•
La :España tomaba parte entonces, como era natural, en ese fenómeno de ernlución regresirn, que
se llamó el Renacimiento.
•
K o solamente defienden los españoles la ]Jrioridad, sino que afirman que pl Renacimiento español .produjo obras estéticamente superiores á
muchas de las que el mismo movimiento artístico
produjo en c.J resto de Europa. Esta• opinión está
asentada en una obra importante: "España Artística y .Monumental,,, donde leerno esta frase significati ,·a:: ...... "En la época de Carlos V, nuestra -arquitectura crece, se desarrolla Y_ engalana;
pone á contribución el pasado y es la pnmera entre
las JJrimeras."
Por supuesto que cada país de Europa reclama
con i"ual pasión, no menor buena fe y grande acopio el~ pruebas, esa superioridad de concepción artística en la época del Renacimiento; la verdad es
que el movimiento fuS general é igualmente po'leroso en toda Europa, y que en cada nación tom? el
vuelo v recibió el sello más ó menos característico,
oriainal y ·hermoso del arte local; y como España
atr~vesaba en aquellos momentos por su período ele
apogeo, el Renacimiento español creó verdaderas
mara,illas-al imprimir su impulso á un pueblo pretórico de riquezas y energías.
Este inolvidable período de g.randeza artística,
es el que se procuró sintetiz~r_ ~n el ~1ennoso pabellón de España, en la Expos1cwn proxana.
.
Se hizo una habilísima. selección entre los edrficios más r enombra'(J.@s, resultando un verdadero
mos;ico de fragmentos típicos, cuyo principal mé-

rito corno conjunto, estriba en el talento con q:1e
se unificaron elementos tan variados.
El Pabellón Real de España está situ!!do:cn 11
margen del St:na, entre el de Aleman:a y el &lt;lel
principado de llfónaco; ocupa un rectángulo ele 25
por 28,50 metros; la torre más alta tiene 28 rnet.ro:;

mús, la sombra de sus pórticos está refrescada
por el agua que brota de una fuente que ocupa el
centro del espacio descubierto.
En el patio del centro, hay una escalera monumrntal.
Los edificios españoles, de los cuales se han

l .

•

EL MUNDO ILUSTRA DO

ARTE MELANCÓLICO

dice 11!. Allna.:

-¡AJ fin!. ... sieré vuestra esposa;
jdos en paz .. •\.. Que ya os qu[ei·o.

-¡ Esperad t dice al ofdo

Domingo 4 de Febrero de 1900.

-&lt;:::&gt;&lt;X:&gt;

Cuando se intenta un estudio comparativo entre
nuestros usos y costu¡:nbres, nuestro carácter y
nuestro género de vida y se les pone frente á frente
de la índole general y de las tendencias habituales
del arte nacional, salta á la vista el más inesperado
y el menos explicable contraste. En la vida corriente somos ~uguetones, bulliciosos, decid\'Jres,
frívolos; nos encanta el retozo, nos subyugan lamaledicencia, la anécdota y el calembourg. Huimos
cuanto podemos de las conversaciones serias, detestamos las visitas de cumplimiento, abandonamos
las reuniones de etiqueta; hasta nuestros negocios
más interesantes los tratamos en broma y los debatimos con alusiones picantes y cuentos verdes.
Una· persona grave cae en medio de nuestros
placeres y regocijos, como\ un carámbano en un
puchero hirviendo; préferimos la sociedad de los
hombres que nos deja toda nuestra libertad de
palabra y de acción, al trato de las damas que nos
impone recato, mesura y discreción.
Los bailes y tertulias comienzan siempre como
visitas de pésame; todo el mundo está cohibido y
aburrido; á poco los hombres· comienzan á desertar del salón para refugiarse en la antesala y formar ahí corrillos donde dar suelta en voz baja á
la conversación ligera, y poco pulcra, á la risa mal
comprimida, á la sátira mal disimulada. Las señoras mayores platican ó bostezan solas en el sofá, y
lJls niñas bonitas se impacientan en las "góndolas"
y sillones, lanzando miradas furtivas y envidiosas
á la antesala.
Rompe el baile, ó mejor dicho, no rompe_ él sino
la música, y el anfitrión tiene que salir á la antecámara á reclutar bailadores:
- V amos, señores; á bailar! esas mnas están
sentadas! Joven, anímese usted! busque companera!-y la juventud ardiente se pone en movimiento lenta y perezosa como soldados soñolientos
á quienes se despierta, á gritos para "la fagina."
El hielo no comienza á fundirse sino cuando
se fuerza el vapor á beneficio de dos ó tres distribuciones de "rompope," de ponche, ó de Champagne, según clase. Se necesita ese excitante artificial para promover la promiscuidad de los sexos,
para disolver los corrillos masculinos y sólo "entre dos aguas" y con la vista turbia van los hombres á la sala y se apersonan con las damas ó con los
funcionarios. Un baile en ¡ieco es como una velada de difunte sin perjuicio de que en la velada
del difunto los "dolientes" del círculo digan chascarrillos y rían á hurtadillas.
Cuando un amigo nos invita á comer á su casa,
tratamos diplomáticamente de inquirir si la señora co~e en la mesa. En este caso, privados de chacotear, de poner los codos en la mesa, de decir horrores y de "sonar" la boca, vamos á "revienta
cinchas" á tirones y salimos disgustados, arrepentidos. Si la reunión es de hombres solos, "ancha es Castilla!" y seguros de beber seco, de hablar disparates y de romper la vajilla, nos divertimos como niños y gozamos como "unos desesperados."
A esta índole de carácter, á estas costumbres
bulliciosas y juguetonas, debería corresponder
un arte "cancanesco," el vaudeville en el teatro,
los cascabeles y los ritmos violéntos en la música,
la pornografía y las situaciones escabrosas en la

DE BEGBESJ&gt; DES.A.lllTAANITA.

Cuadro de Rlos.

Fot. Ramos.

novela, los cuadritos de género y 19: prodigalidad
del desnudo en pintura.
· Los franceses son bulliciosos y festivos, si bien
más socnales y pulcros, y su arte es también ligero,
de género bullicioso y festivo; los ingleses son serios y monótonos y su arte es pesado, lento, taciturno; los alemanes, místicos, soñadores y metafísicos poseen un arte filosófico, trascendente, simbó!ico,_ nebuloso; el italiano es pasional, candente,
mspll'ado y su arte despide :fuego.
Nosotros tenemos un arte perfecta y diametralmente opuesto á nuestro carácter y á nuestra vida.
~o hablo del arte novísimo literario, plást~o ó musical, imitado del francés, del noruego ó del alemán; arte de "aplicación" superpuesto y mal cosido á nuestro medio moral y social, arte que pocos practican, de que algunos fingen gustar y que la
masa ignora ó no comprende. No; me refiero al arte
q_ue _emana de las masas, espontáneamente, sin artificio, con la naturalidad con que brota la flor en
la rama. Pues bien, ese arte que llamaremos nacional, no. porque no_s sea peculiar y propio, sino por
ser hacia el cual tienden nuestras inclinaciones espontáneas y nuestras instintivas y no rebuscadas
preferencias, es esencialmente triste, profundamente melancólico, irresistiblemente romántico.
. La música popular, desde el alabado que los indios entonan al caer la tarde, hasta la canción amo-.
rosa que el pelado acompaña con la guitarra y
lanza durante el "gallo patriótico," es desgarradora y dolorida,. está hecha _de suspiros profundos,
de lamentos tnstes, de queJas llorosas· la letra dice: ¡ Quiero llorar! ¡No puedo más! ¡Vivo sufriendo! Hay una, típica, cuya popularidad :rué inmensa y que se entonaba hace años en todos los salones

1
· Llorar y n:ás llorar es ml destino!
¡Llorar con el dolor y la alegria!
Y aunque llorando vivo noche y dla,
oufro llorando y lloro sin cesar!

•

de Chopin.
Nuestra poesía es tambiéngemebundaydolorida.
Plaza, á imitación de Esproncéda, es una hornaza,
vive en el infierno, sufre como un condenado; Manuel Flores, llora lágrimas amargas como las de los
judíos que colgaron sus arpas de los sauces; Juan
Díaz Covarrubias, Acuña, Uuenca, Job, todos sufren y lloran ¡ que más! hasta las décimas de Sixto
Casillas respiran dolor y tristeza y un velo de
severa melancolía envueh-e las odas académicas
de Carpio.
Lo mismo la pintura; mística, • anhelante del
más allá, no crea Kermeses bulliciosas como las
de Teniers, sino dramas bíblicos, poemas sentidos,
martirios de santos, torturas de réprobos. Hasta
e~ las pulquerías suelen encontrarse curiosos espe-c1menes de lo dolbroso, lo trágico ó lo triste. La novela y el drama populares,· no son el Quijote que
hace reír como hace pensar, ni la comedia festiva
estilo Moliére ni el sainete moderno francés. Los
carteles rezan "Juan el Cochero," "El Campanero
de San Pablo," "María Juana ó la Loca de Sevilla"
y nuestros dramaturgos y novelistas no han hecho
casi sino obras de "?a.pa y espada."•
Por manera que en la vida no hacemos más que
reír, en el arte tan sólo sabemos llorar · en la realidad jugueteamos, en estética sufrimo~, y los cascabeles y sonajas de nuestra existencia las transformamos en el arte en campanas de rebato ó
fún~~res esquilas. ~nomalía ..... no; ley natural e mexorable que unporta estudiar y de que prometemos ocuparnos.

•

y en tod,s las '"''"'""'
que decía poco más ó menos:
·

[

~• es un hermoso detalle copiaéjo de los palacios del
Renacimiento. en lo,, que figuraba como elemento
principal y. recuerdo del feudalismo. El Pabellón
consta de dos grandes salas alargadas, perpendiculares al curso del Sena y que encuadran un patio
rodeado de columnatas de estilo árabe, pero cuya
procedencia viene de más lejos, puesto que reproduce el "impluvium" de la casa romana. El patio
es 1!n precioso refugio en los días de calor; ade-

mán en vuelto en brumas? X o; los solloz de Tosti,
los gemidos de Campana y las infinitas melancolías

LOS ".A.llt.A.TElTBS."

Del natural, Fot. Ramos.

Cuando después nos empezamos á civilizar y á
tomar al extranjero nuestra música de uso diario,
¿ qué fué lo que adoptamos? ¿la cancioncilla francesa, alada como mariposa, chispeante como carbunclo, ligera y frágil como tela de araña? ¿ la torpe y pesada melopea inglesa calzada de· zapatos de
dos zuelas y envuelta en
Wather-proof? ¿ el tierno
no y profundo "lied" ale-

2&gt;r. jrf. Flores.

EL HERMANO PINTOR.
I.
El padre abad espía. Por la grieta
Que abre el muro rugoso del convento,
. V e en la celda un infólio amarillento
Donde hay una mayúscula incompleta.
-Es la doliente y mística silueta
De un extático monge macilento
De ojos llorosos y cabello al vie~to
Y un nimbo en torno de su faz de asceta ...
Con las manos unidas sobre el pecho
Arrodillado junto al pobre lecho
'
El hermano pintor parece inerte.'
Dijérase que el nimbo peregrino,
Que trazaba en el "riejo pergamino
En su pálida sien traza la muerte!'

/flcardo J aimes Freyre.

•

�•
Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUKDO ILUSTRADO

D~mingo 4 de _Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

PARA LA CAMPAÑA DEL YAQUI.

LA CABEZA DEL MUÑECO.

Ya tienen conocimiento nuestros lectores, de
que en el Estado de Yucatán, se c·stá empleando
g-nrn 1.c,ividad en la campairn que ha sido indispelldabJe librar para someLer al orden ú los indios
rebeldes de ay_uellos rumbos, que con HUS abusos y
depreciaciones, están siendo un obstáculo para el
mayor progreso ele aquella riquí~i 1na region.
J~l Gobierno General ha puesto el mayor empeüo en realizarla, y se e~pera que muy en breve
&lt;juede en teramente pac1ticado aquel l&lt;~stado y
i-,ometida á las autorictade~ la indomable tenac1d,1d ele aquellas tribus.
Nuestras ilustraciones reprei;entan, la primera,
{¡ los vapores "'l'e'huantepec ... "Taba~e:o•· y '·Yuc-1tún," atracados en muelle ele C'oatzacoale:os, Estatado de Veracruz, que condugeron á las tropas de
la lla. Zona, que estaban en J uch itán, E8tado de
Oaxaca, al mando del General Bravo, para la guerra con tra los indios mavas, el día 13 del último
Octubre.
·
La segunda, está tomada en la playa dL• (',)ab:,lc·oalcos, á las cuatro de la tarde del rit:ido clía,
euanuo ya las t ropas están li1;ta:; para &lt;:!nil,arcar,;~ á bordo de los vapores rneneionado~.

¡ Al fin! las últimas palabras aletearon en la
habitación; toda quedó repleta de silencio, y dejaron al muñeco rodeado de la atmósfera viciada
con el humo de los cigarros que consumieran aquellos hombres, durante todo el tiempo en que habían permanecido allí encerrados, sosteniendo

•

,

Regatas en Tuxpam.
C'on el fi n de celebrar en aquella localidad los
trabajos que se han emprendido para que el señor General Don Porfirio Díaz, continúe al frente
de la Presidencia de la República en el próximo período constitucional, se organizaron entusiast as
fiestas en que llamaron mucho la atención,
unas regatas ver ific:tdas el día 6 del pasado Enero,
ante numerosa ooneurrencia, que estaba ansiosa
de presenciar el hermoso torneo, en el cual tomaron parte distinguidas señoritas de aquella población.
K ue:;tro grabado representa el bote de regatas
denom inado "Hi de Septiembre,'' que fué el vencedo r, é iba tripulado por las persona siguientes :
Timonel, Sr. Celestino Basañez F.¡no.
Primer llcmo de Popa, Sri ta. Cata!Tna Basañez.
Segundo Remo de Popa, Srita. Flora Florcnc:a.
Tercer Remo, Srita. Regina Messick.
Cuarto Rerno&gt; Srita. María Oamacho.
Quinto Remo, Srita. María Florencia.
Sexto Remo, Sr ita. María Marabota.
, La ilustració1~ _ha sido to~ada de una fotograf1a que nos remitieron los scnores Oirp A. Fano y
Ca., de 'f uxpam, Veracruz.

una charla para ellos amena y para él detestable.
No pocas • ces pareció que esa charla iba á caer,
per o alguien la apuntalaba, como edificio en peligro alguno lo levantaba, como en los frontones
los buenos jugadores lo ha~n con la pelota cuando va rebotando muy cerca del suelo, próxima
ya á rodar solamente.
Se desesperó porque no P"tl:,l abrir la ventana
y estaba condenado á pasar así, envuelto en la
gasa azul del humo, la noche entera.
Y con el pensamiento suspiró largamente, hondamente. ¡ qué suplicio!
Tras unos cuantos instantes que pasó encerrado en una caja de cartón, lo desenvolvieron, lo
• desabrigaron del papel de china que se le enromaba en el cuerpo, lo desnudaron á la vista ele toda
la familia.
¡ Cómo lo alabaron!
Pasó de mano en mano: ¡ qué bonito!
Y cada uno que lo examinaba, al darle vueltas
entre los dedos, le ha.cía temblar la cabeza, aquella cabeza, fuente y receptáculo de sus padeceres.
Temblando lo •dejaron despiadadamente ·sobre
la mesa, con el peso enorme de la sombra sobre sus
débiles espaldas.
Desde aquel día sus sufrimientos fueron mayores de los que había experimentado en el escaparate de la Mercería.
Casi no tuvo desde esa vez una hora de reposo.
Continuamente tenía en movimiento la cabeza, su cabeza buena y pesada, su .:abeza de plomo,
cabeza de estúpido, ¡ ojalá que de veras lo hubiese
sido!
Con esa cabeza, siempre estremeciénclosele, sentía revolotearle en el interior el pensamiento, como ave asustadiza que caída por una ventana
dentro de la iglesia, se azota contra las bóvedas,
buscando torpemente la salida.
Los primeros días, cuando lo deiaron olvidado
sobre algún mueble, aquel niño de cabellera rubia
y tez brillante, igual.es á las del gran rorro que

en la tienda había, y el cual llamaba "Papá" y
"~famá," si le oprimían un botoncito oculto bajo
las ropas,abrigaba la esperanza de que iba á descansar, de que se le sosegaría la cabeza y podría dormir, dormir con su pesado sueño de plomo.
Pero no, alguien paasaba pisando fuerte, por
cerca de él, y se estremecía el mueble, y nuevam~nte empezába á temblarle la cabeza, á vibrarle el cerebro.
Otras veces en medio del
silencio de la noche un
carruaje pasaba á toda
prisa, y la casa se estremee: ía, y la cabeza coronada
con pesadísimo sombrero puesto de través emJJezaba á colmnpiársele de
atrás á adelante.
Algunas veces no se explicaba la causa de sus estremecimientos;,
¿ sería
que hasta el movimiento
de la tierra le hacía daño? porque él había oído
decir un día, que la Tierra giraba.
El rorro que en la juguetería había sido su compañero ele escaparate, hablaba cuando le introducían aire pero no pensaba;
al igual del caballo de madera, y el "clown" de porcelana, tenía siempre quieta la cabeza.
¡ Pero él! ¡ Qué injusto
había sido su creador! ¿por
qué le había hecho un
cuerpo de muñeco y le
había puesto &lt;:abeza de
hombre, cabeza que pensab:i?
Si al menos le hubiese sido dado hablar, habría
pedido que se la arrancasen.
El niño de cabellera teñida por el sol y tez brillante como la de porcelana del rorro de la t ienda,
había roto en su presencia muehos muñecos caros; al llevárselos el Papá le había recomendado
que los cuidase.
El había acar:ciado la esperanza de que también le arrancara algún día la cabeza temblorosa,
se la separase de aquella varilla delgada y larga

•

que, como espina, tenía clavada en mitad del cráneo.
Y no; era su favorito, era su juguete querido,
el único que con su presencia le estancaba el llanto, en los ojos brillantes y azules, como lagos
que retratan el cielo.
Tras las noches sin sueño, largas noches pasadas
sintiendo el frío de la ~oleclad, venía el niño inconscientemente cruel, inocente de las torturas
que con sus manecitas hoyueladas y blancas provocaba, y reía, reía hasta enrojecer y fatigarse,
ante aquel temblor ele la cabeza, esclava de todos
y nunca de, su dueño.
La tarde en que ~e Yió parado en el barandal
del balcón, cuánto deseó que lo dejaran caer; un
paso, un paso solamente y se habría estrellado
contra las losas de la acera, pero ¡ no podía mover
los pies!
Por aquel cariño dañoso del chicuelo, rRra vez·
cumplía con sus debere,; de pisapapel. Rodaba
por todos los muebles de la casa; unas veces en
la sala de espera: allí una niña que tenía 15 añps
y los ojos muy negros, lo tomó entre las manos; y
repetidas veces sonriente, le sacudió con fuerza;
no supo qué grande era el mal que causaba.
Muchas horas ha.bía pem,ado él en aquella niña, y había sen:tido no verla cerca, no estar sufriendo entre sus manos.

¿ Por qué no habría vuelto? Y a que él no podía
ir en su busca,¡ sí casualmente se le hubiera pl'endido á los encajes de su vestido y se lo hubiera
llevado]
Un día lo habían dejado sobre el piano; cuando el temblor de su pobre cabeza empezó á hacerle pensar, vió en derredor mucha gente; miró
muchos ojos hermosos, sintió perfume de mujer,
los dedos de la joven sentada ante el mueble, traveseaban sobre las teclas, y un hombre apoyado en
la cubierta, allí en donde "él" estaba de pie, decía
acompasadamente frases amorosas y deceptivas.
Cómo gozó y sufrió COI?, las notas que saltaban
por debajo de él.
Sintió deseos, unos deseos inmensos; de llorar,
y las lágrimas agolpadas ante sus ojos cerrados
para el exterior, le rodaron sólidas y pesadas por
dentro de la cabeza y al rebotarle le hicieron aún
más daño, le provocaron dolores más grandes,
Alguien lo tomó y al volver á colocarlo sobre el
mueble, lo volvió de espaldas hacia la ejecutante.
Entonces pudo verse en el espejo. ,Hasta entonces se cono.ció; con la mirada siempre hacia el
frente, no sabía qué cuerpo le sostenía la cabeza,

�Domi~go 4 de Febrero de

•

rno_o.

EL MUNDO ILUSTRADO
él pisaba y la vió caer sin sentido sobre la alfombra, y contra la mesa hacerse sangre
y ¡ no pudo auxiliarlo!
La cabeza le temblaba inusitadamente; pensaba,pensaba mucho; recorría su pasado y miraba hacia el horizonte de lo porvenir y se miraba desesperante, desgraciado, extraordinariamente infeliz.
Aquellos hombres se hal)Ían estado al I í toda la tarde, iban á descanzar, iban á
ver á sus mujeres, iban á gozar, á vivir, ¡ ¡ á dormir!!
Y él no, él no tenía afecto , no tenía comodidades, él
ni siquiera podía haberles
gritado: "yo también pienso,
también siento; yo también
amo y odio, también vivo,
pero con una vida de muñeco que tiene cabeza de hombre, con una vida sin igual,
con la vida de una cabeza que
separada de su tronco, siguiera
viviendo muchos
díaE&gt;."
Y la cabeza seguía balanceándose sobre la varilla elástica,
Le dolía por todos lados ;
parecíale que le enterraban
en muchas partes gruesos clavos, y sentía la vibración continuada como debe
sentir el estremecimiento el alambre telegráfico
cuando le pasa la corriente.
El trozo de plomo desprendido de la, bóvetla
craneana le rebotaba dentro de la cabeza; y á veces se le quedaba quieto en alguna sinuosidad como
doloroso tumor.
.
Ese trozo de la misma sustancia que estaba hecha su cabeza ¿no sería su pensamiento?
Por la calle pasó despacio un carro cargado con
rieles, levantando mucho ruido, y haciendo temblar el piso.
El estremecimiento se le acentuó, se hizo más
fuerte y continuado el temblequeo, y nuevamente
se desesperó.
Sm dolores aumentaron; sintió como si se le
derritiera por el interior la cabeza; igual se~1sación

qué cuerpo sostenía á "él," porque ¿ él no era su
cabeza?
Y él mismo, agitando la cabeza se contestaba
materialmente y con acción sentenciosa que sí,
que sí. . ..
Se entristeció ¿ pues, no tenía. aspecto de estúpido?
El traje multicoloro, de pésimo gusto, con las
manos,-aparentaba tener manos,-"perdidas"
en los bolsillos del pantalón, replegaba hacia atrás
el largo abrigo que le cubríí\,, Y tenía a_!:&gt;domen redondo y abultado c~mo de hombre satisfecho, corno de burgués rechoncho; él que, si alguna ventaja tenía, era }a de no comer, porque no lo necesitaba.
¿ Su cara? una cará amplia y eu-nosa, cara de
hércules cándido, bueno, bonachón, tonto.
Si hubiera podido hablar, y hubiese dicho qué
pensaba, nadie le hubiera creído, sólo por el aspecto ele idiota que tenía. Sin embargo, pensaba, -:,· pensaba como hom brc barbudo-aunque
ridículamente barbado.-AdemáR, el stúrimiento
le había tlespertado extraordinariamente la inteligencia.
Mucho tiempo estuvo contemplándose en el
espejo hasta que, agobiado, desvanecido, triste,
se le detuvo el pensamiento, entró en reposo absoluto su cerebro, con la cesación del movimiento
de la cabeza que tan to odiaba: se odiaba á sí mismo, con odio destructor, odio mortal.
Sólo unos cuantos días, m"u_v pocos, tres, había
sido feliz; no había pensado.
Por la noche el niño rubio lo dejó acostado en
un librero Y cuando él mismo fué á sacarlo de
allí, llevaba el rostro muy pálido como si lo hubiesen bafiaelo con cera, y los ojos muy hundidos,
corno si hubiesen estado á punto de sepultarse en
sus propias órbitas:
Pobre niño; él le amaba á pesar de todo.
¡ Ah! él había sufrido no sólo con sus dolores;
estaba sentenciado á ser testigo mudo del drama
que se desarrollaba como entre bastidores en aquella casa. El había asistido á las aterradoras desesperaciones de aquel hombre, dueño suyo, que,
creyéndose sólo se mesaba los cabellos y rugía por
sollozar. Alguna vez ese hombre clavó sus ojos
que destilaban lágrimas en el muñeco de cabeza
fuertemente estremecida y quedó pensativo; tal
vez sospechó por un momento el suplicio de aquella cabeza.
1
Otra Yez fué despertado bruscamente; la dueña
ele la casa tomó entre sus manos un papel que

EL MUNDO

ILUSTRADO
SUBSCRIPCIOl&lt; Ml!:NSUAL FORAN1U,, SI ,r,o
lDXM IOBM XN LA CAPITAL, $l.~

MÉXICO, FEBRERO 11 DE 1900.

·. AÑO VII--TOMO I--NÚM. 6

Gerente: Alll''l'Olll'IO ClJY ÁS,

Director: L i c . B.Al'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

•

habría experimentado, cuando lo fundieron en el
molde, si ya entonces hubiera tenido vida, si hubiera entonce;; podido sentir ya: pero no; la vida se
la había dado fatalmente aquel bamboleo.
Al menos los hombres cuando odian la vida,
pueden dejarla á un lado.
,
Y bien, ¿ no dicen que la cabeza manda y gobiern~ al cuerpo?
¿ Por qué él 110 podía ni levantar una ma,no?
Y el esfuerzo del muñeco fué terrible ....
En la mañana encontraron la cabeza caída á los
pies del muñeco, y las manos, ¡las manos que había sacado de los bolsillos clel pantalón! crispadas
y en alto, cerca de la varilla elástica, ya quieta, rígida, y en la ~ual antes se balanceaba la desgracia
del pisapapel.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

•

•

•

II

COMPLAINTE.

PÓRTICO.
-::::&gt;O~

Villano, trovador, fraile ó guerrero,
Con hoz, breviario, bandolín ó espada,
Fuera hermoso vivir en la pasada
Heróica edad de corazón de acero.
Fuera hermoso, en verdad! Si fraile austero
Yer á Dios con extática :mirada;
Llevar por la Esperanza constelada
Y la Fe, el alma, si infeliz pechero.
Si trovador, en el feudal castillo
Cantar guerras y amor, al suave brillo
De los ojos de hermosa castellana;
Combatir, si guerrero, noche y día,
Asaltar, lanza en mano, una abadía,
O acuchillar la hueste musulmana!·

•

•

Va mi pálida quimera
A enredarse, como una ave,
En la onda, crespa y suave,
De tu blonda cabellera.

I
Eres la rosa ideul
Que fué la Princesa-rosa,
En la querella amorosa
De un menestrel 11rovem:al.
Si tú sus trovas quisieras,
Llegarían, como un ruego,
Los serventesios de fuego,
En harmoniosas hogueras.
Darías al vencedor
Los simbólicos trofeos,
En los galantes torneos
De la ciencia del amor.
Incensado por el aura
De la dulce Poesía,
Su cetro Clemencia Isaura.

Serías el lirio humano
Que halló un rey, bajo su tienda,
En la brumosa leyenda
De un meinensinger rhiniano.
En tí vería el guerrero
Perla~ y rocío, co1'f!o
En el tesoro del gnomo
Que de,cubrió un hechicero.
Tendrías un camarín,
Por las hadas adorn;id,),
En un palacio enca11tado
De las márgenes del Rhin.
Y en las noches de las citas,
Bajo el rayo de la luna,
En,idiarán tn fortuna
Loreleys y Margaritas.

III
Mientras pensativo y triste
Junto á la cruz ele un sendero:
E~trechara un caballero
La banda azul que le diste.
En tu ventana ojival,
Dulcemente reclinada,
Oirías la balada
Del ardido Parsifal.
Y de un juglar, que ha traído
S'* harpa cubierta de flores
La h isto ria de los amores '
De Crimilda y de Sigfrido.
En tu blanco camarín
Por las hadas adornado
, el sagrado. '
R esonana
Cántico de Lohcngrín.
Y a mi pálida quimera
Se ha enredado, como una ave
E n la onda crespa y suave '
De tu blonda I cabeitera. '

'Jficardo Jaimes Freyre.

--·

..--

•

.

,,,,

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14 d
f

esfafua de la &lt;Jorregioora ~oña Josefa órfiz de ~on¡ínguei,
4eeoubiertael5 del aotual en el jardfn de Sa.•to D~minll'o,-Ké:rloo, D.

r.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 5, Febrero 4</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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