<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3637" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3637?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T18:52:01-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2277">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3637/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._7._Febrero_18..ocr.pdf</src>
      <authentication>fee2439a9192db14b0ba1f4cb4787275</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117457">
                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Febrero de 1900.

-•::::a

{:Jna Erupdón · del Etna.

EL l'\UNDO ILUSTRADO
.

MÉXICO, FEBRERO 18 DE 1900.

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 7

80BSCR1Pr.J01&lt; MENSUAL Jl'OJtANEA. Sl.iíO
lD&amp;M IDKlll KN LA CAPITAL, $1.2/&gt;

Gerente: Alll'TOlll'IO CtJ'YÁS,

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPÍlll'DOLA.

;

•
•

•

El 19 del último Julio-el mismo día en que
las poblaciones de Roma y de la campiña roma:-a
· fueron fuertemente sacudidas por terremotostambién el Etna volvió á manifestarse en actividad
después de siete años de ,wmpleto reposo.
A las 8 de la mañana del mencionado dia el gigantesco cráter del Etna arrojó una espesa y vigorosa columna de humo, acompañada de tupida
lluvia de cenizas y de grandes ruidos subterráneos
que infundieron el pánico entre los habitantes de
las cercanía!f. El fenómeno sólo pudo ser observado
• durante un cuarto de hora, porque después la. cima se vió envuelta en pesados y tempestuosos nubarrones..

Fué una. verdadera casualidad que el conocido
pintor alemán Alejandro Kircher se encontrara
en aquel.los momentos en los alrededores del volcán y hondamente impresionado por el curioso espectáculo fijara sobr~ el papel el aspecto del fenómeno, que hoy podemos ofrecer á los lectores del•
"Mundo Ilustrado."
La columna de humó y las cenizas arrojadas, llegaron á alcanzar una altura que se calcula en diez
mil metros, y las cenizas cubrieron un gran radio
de terreno en torno del volcán.
Las poblaciones circunvecinas se conmoviero~
mucho, y temerosas de una erupción en gran escala. que les trajera el fin trágico de loa q.esventura-

dos habitantes de Herculano y de Pompeya, empezaron á abandonar sus hogares, llevándose sus
grandes y sus pequeños tesoros.
·
Gran trabajo costó á la policía el tranquilizarlos y hasta ahora es ~uando han vuelto á su vida
y tareas normales. Opma la comisión de naturalistas que fué á estudiar el fenómeno, que por ahora
no es proba.bl~ una erupción en .forma, pero que
puede I_&gt;roducirse dentro de algún tiempo. Están
pues, disculpados los buenos sicilianos al no sentirse muy á gusto en tan inquietante vecindad.

Sr. Secretario de Gobernación Don :Manuel González Cosío,
ascendido á General de Brigada con fecha 12 del actual.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Febrero de 1900.

• das de les que están aburridos de no ser dueños
A los impenitentes, á. los impacientes, á los que
del po~er, ! que frecuentemente es preciso some- no crean que, menos l¡¡. honra nacional, hay que
ter a v1 va fuerza; esto, por desgracia, es necesario. sacrificarlo todo á la paz, deberá la América del
Y ya lo hemos dic_h?, la paz es preferible á todo, Sur, la apertura más ó menos lejana de un pe-·
p_orgu~ es la _condición del advenimiento del pe- ríodo de intervenciones extranjeras, en la forma
nodo mdustnal, y entonces las instituciones li- que todos sospechamos y tememos, y que será, sin
bres surjen del estado sccial y no bajan del esta- duda, un infortunio, pero que quién sabe, si á la
'-•En los Estados Unidos: costumbres do mental ~e los_ legisl3:dores y estas son las que remota posteridad, no parezca lo que la interlmpolltlcas de los lmpol/tlcos.
perduran. S1 se siente cierto crispamiento nervio- vención francesa á los que aquí sintetizan, no
2-••Patologla Sud•amerlcana.
so ~uando se .leen la; crónicas de los homenaje~ sin juicio, su opinión en el célebre proloquio:
ofic1~les tributados a un Arzobispo, porque trae "no hay mal que por bien no venga."
1.- La guerra civil ha estallado , en el Ken- de Europa un hueso de San Leandro, el enojo
tucky! diríamos aquí al saber que dos particl()s no puede ser contra un_ pueblo mal educado, (¿ no_/vtA5tuJ~
que en ese Estado de la Unión Americana se dis- sotros est~os muy leJos de esto?), sino contra
putan el gobierno, se entreasesinan, se arman, un clero ignorante para quien no tiene lecciones
gritan, luchan y se dirigen al Presidente McKin- la historia, y que funda su dominación no en el
ley para que les preste auxilio. El Presi~ente catoli_c:sm? J?Oral, como el clero .católico angloreune á su consejo oficial y .... no les hace caso. amencan.o, smo en las supersticiones puramente.
Ni habrá guerra civil, ni habi'á nada; en un Ahora bien, el _clero español é hispano-america•
-&lt;:&gt;O-&lt;:&gt;
momento dado, si no hay transacción, si el nú- no. e~, en esto, 1~sensato, porque el sentimiento
mero de vidrios rotos, de puertas quemadas, de rehg10s? 9.ue se alunenta con supersticiones, con las
Seguro estoy que más de cuatro de mis discrecráneos quebrados toma proporciones un tanto supersticiones des~parece, y las supersticiones,
que
son
los
parásitos
mentales,
ó
desaparecen
ó
tísimos
lectores, han oído á algún literato de faz
considerables, irá un poco de tropa federal, manpllida y cabellos largos, expresarse así, con voz
tendrá el "statu quo," legisladores y "goberners" matan.
El Ecuado: h~erve en_ conspiraciones y se es-· sepulcral:
se quedarán mirándose como perros de porcela-Los editores me matan; yan á chupar mi ju•
na, y si la Corte de Justicia tiene algo que decidir, tremece, gracias a los p~JOS de _los vencidos para
decidirá, y aquí paz y después gloria.
v?l~er á aqu~l desg_r~ciado é mteresante país, a\ go, el jugo de mi cerebro, como si fuese éste caña
Nunca recomendaremos bastante la admira- r~g1men semi-teocrat1co en que vivía; nosotros habanera, y cuando sólo reste el bagazo, un órgable virtud de los norteamericanos, de no apurar m podemos defender, ni nos podemos entrome- no atrofiado, inútil, me arrojarán de fijo al cajón
cuestión íntima ~e la política de estas de los desperdicios, ahí donde van los inválidos
nunca el derecho, de no ir hasta al fin de lo que ter 1;n
creen que les es debido, de presinrJ.ir de lo que Repubhcas; nos falta la mformación suficiente· de la idea, los agotados, los dispersos!
Y el lector discretísimo, ó los lectores discrepueden considerar ~ prerrogativa política desde per_o. este defecto queda compensado con la mayo;
el momento que, tuerto ó derecho, interviene, una fac1hdad que te°:emos, viendo de lejos, de ver tísimos, que lo mismo da, al cual ó á los cuales
decisión de autoridad facultada para ello. ¿ Qµién más claro el conJunto. Y ya lo hemos dicho to- supongo compasivos y buenos, se separan del liteno tiene presente el celebérrimo caso de la fal- da revolució~ armada que· no tenga por objeto rato, murmurando: ¡ pobrecillo! y acaso, acaso
sa elección de Mr. Rayes que, en realidad, había romper obstaculos supremos que impidan la en- aplican á los editores sin entrañas, epítetos di&lt;T0
sacado en 76menos vol:osque el candidato democrá- trada de un grupo humano en la vía de la civili- nos de oírse: ¡ tiranos!, ¡ crueles!, etc., etc.
Sin embargo, á riesgo de contrariar la opinión
tico y que por una jugada de la mayoría republica- zación, no es legítima. •
na de la Cámara de Diputados, apareció con los voLa paz,. condici~n del progreso que en los pue- de muchos de mis colegas y acaso, acaso la de
tos requeridos?
blos ~mericanos s?lo puede ser obra del capital muc~os de mis amigos, voy á permitirme entrar
¡ Qué escándalo, qué gritería, qué aprestos de extrano, porque solo ella puede darles seguridad
en cierto g~nero de consideraciones, á propósito
lucha, qué irritación contra la "infame superche- es preferible á _todas las revueltas, á todos lo~ del agotamiento intelectual, del "surmenage•.•
ria," qué preparativos belicosos! Aquí, poco pro~ramas políticos, que, por regla general, no (palabra nueva que ha tomado carta de naturalimás ó menos, por el mismo tiempo, estábamos son. 1!1ás que caretas de apetitos bastardos y de zación en Francia y que empieza á naturalizarse
envueltos en una terrible lucha civil, por codicias brutales. El Perú y el Brasil forman en México), de la atrofia, y anexos.
l:i necesidad, de barrer con un gobierno civil cuyo en una escala más alta que las antiguas RepúbliCl~ro e~tá que no intento ·analizar ni la siani- •
J'Ploj retardaba, en materia de progreso nacional, cas federadas del Norte de Sud-América. Todavía ficac1?n m la aplicaci6n de tales vocablos; t~rea
del que marcaba las aspiraciones del pueblo mexi- en ellas la generación que ha vivido de la revuel- semeJant~ ~e llevaría más lejos de lo que quisiecano. Aquí la solución fué una revolución triun- ta y que disputa los puestos administrativos á ra; voy um~amente á manifestar cuál es generalfante, allá una decisión de la Corte de Justicia, su- fuerza de pronunciamientos, está en pie y es 'vi- mente el _onge~ de ese coco de los literatos, y cógerida por los intereses del partido republicano, gorosa; todavía las presicjencias parecen cuarte- mo en_ m~ hunulde concepto, no son los editores
dió la razón á los defraudadores y todo el mundo se les ge~erales y_las administra?iones campamentos; los prmc1pales culpables de que aquellas bestias
sometió.
todavm el gobierno del Brasil vigila, revólver en f~~oces, que se alimentan de cerebros como pu2.-Aún no sale Sud-América del periodo mano, á los grupos monarquistas que usan este diera:ffios nosotros alimentarnos de sesos de va·
anárquic3, resultado del sistema español, que nombre de cierto prestigio popular todavía para ca, vivan y medren.
abrirse
paso
hacia
el
presupuesto
y
el
abus~
·
tofué todo lo contrario de una preparación á
Empiezo por confesar que estoy absoluta plela libertad y de las tremendas dificultades d.avía la ,,Política del "quítate tú para qu¡ me namente convencido de que la literatur; ue
' q
del problema economico, dos premisas que s1ente .Y? se resuelve en asonada, motines y lu- antes daba "honor
...- '. más no renta, " en 1os t·1empos
han hecho de la política ó arte de vivir chas civiles, tanto allí como en el Perú en donde que corren en 1u.éxico, no da ni renta ni ho
nor
del presupuesto, la sola industria nacional á la tiránica, pero firme y enérgica administración generalmente.
~el
Dr.
Pi!rola
ha
sucedido
legalmente
la
del
seexplotable y explotada por los grupos oligárquicos
_Es_a ave d~ gayo plumaje y harpada lengua, va
que se disputan el poder. Las noticias que de nues- nor Romona, hombre generalmente estimado, aún ahcai~a y ~ri,st~ por el mundo, y no porque sea
tros hermanos latinos tenemos, desconsuelan y fuera de los círculos político~, y que si adopta un páJar~ mutili no; yo creo, que tan benéfico es
comprimen el corazón; pero nos vemos, vemos una conducta i1;0placable con los revoltosos, y á la 1&gt;atna un h~e~ato, un poeta, como un agrinuestra· suerte actual, nuestras esperanzas, nues- s~ma~ente benevola para toda tende?cia progre- cultor ó U!i mecaruco, un artista ó un guerrero.
s1~ta~ maugurará una era definitiva para esa Re- Los más grandes acontecimientos de la humanitro pasado y no desesperamos.
K o desesperamos; el cambio de productos en- publica llamada á gran porvenir.
d1td han llegado á nosotros y conmovido nuestros
tre inmensos grupos humanos, hoy apenas en conChile y Argentina están arriba; ya parecen li- corazo~es, merced á la magia del verso . la !liada
tacto, apenas está iniciado y la demanda de los bres ~e accidentes epilépticos, ya parecen, más ~l ;ntiguo Testamento, los libros s~tos de ~
1
frutos tropicales crece sin cesar en los países la primera_ q1:1-e la segunda, capaces de asegurar!1- iah los Evangelios mismos, ¿ qué otra cosa son
templados por la latitud ó por la altitud; pense- se un monlllento plenamente normal. En Chile Slil~ ~rmosos .poemas, escritos por grandes oemos en que la ciencüt antes de un cuarto de siglo, hay hon~os males sociales que remediar, es cierT1rteo anunaba con sus cantos á los hombres
habrá matado la !ebre de los litorales atlánti- t~; la oligarquía que es en realidad, el único go1 rt5, ~arf el combate. San Francisco de Asís
cos, y antes de medio siglo, la población habrá tri- bierno normal en las sociedad~s humanas nece- poe Jz~ a a virtud para hacerla amable Cha
plicado, si no por la atribución á los inmigran- sita abrirse más, ser menos una casta s~r más teaubnand buscó para reconstituir el c .
tes de tierras nacionales escasas en las tierras tem
un g~~po director que explotador pu:o; esto es 11:º en Francia, corroído or 1 . dif ri~ iam~}Jladas, sí por el perfeccionamiento y la coloniza- cuestion que el desenvolvimiento económico suel lado poético, suhlime~:te er;~ztrc:e~~
ción de los "latifundia," á que tendrán que llegar mado con la educación general, resolverán lentaq ... . . .
á riesgo de atraerse una ley agraria sobre sus mente; valía la pena de precipitar esta evolución
N e~, _pues, 1~ poesía, no es, pues, la literatura
• cabezas, los agricultores sud-americanos y los sería esta la honra del partido liberal chileno ta~
a1go mutil por cierto. Si andan de capa caída en~
mexicanos también.
intelige_nte, de tan notable sentido práctico. En tre nosotros, débese ¿ quién lo duda? a'· que M' .
P ero entretanto, las cosas tienen por allá mi Argentma todo, naturalmente, está subordinado co e ·
á · ·
ex1~pieza . -v1vrr, la vida de los pueo1os libres.
triRte cariz: Venezuela atacada de epilepsía poli- á la restautación del crédito que, á pesar de las
~mo; faltale al pueblo iJngt,:ación y'
tica., engendra una guerra civil por medio de grandes riquezas de aquellas pri vílegiadas co- ~~ ~un
igamos
o
e pasada, necesitamos por abo;~
otra, y sin norte y sin guía, y sin otra bandera marcas, naufragó en 1884 á fuerza de inmoralidad
más labradores que romanceros má
á .
que la ambición, que ni es ambición siquiera, sino de mala fe y de avidez desapodera~a. La adminis~ que forjadores de décimas má~ ind s 11:ec mcos
codicia brutal de los cabecillas, el grupo de lapo- tración del General Roca, seria y bien intencio- novelistas; no ha llegado ai'.m la ép~:!r:lfs1 •iue
blación que tiene bajo sus pies á un pueblo pa- nada, comie_nza á r_ecoger los frutos de un plan para nosotros; la cultura se manf
e 1 ro
sivo y desesperado, pero resignado, saqueado y modesto y bien meditado, que permitirá á nuestros de las clases distinguidas (y al dec~~nt
el
sarwrado impíamente, se divide en bandos que hermanos argentinos, que alguno ha llamado : no me refiero á los ricos) como auf s mgu1 as,
bat;llan sin cesar. En Colombia, el gobierno con• los mexicanos de Sud-América, dar vuelta, poi mantenía en los convento~.
iguamente ~
servador y el buen sentido del partido liberal' segunda vez en el curso de su dramática histo~onfieso
asimismo,
que
la
ma
·or
moderado, tratan de impedir las protestas arma- ria, al cabo de las tormentas.
editores son barateros; tienen )que parte de los
serlo en un

Domingo 18 de Febrero de· 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

_país donde el periodismo lleva una vida anémica ·
aún y delicada.
~ero también confieso y será esta m1 tercera y
última confesión, que ni la literatura ni los edi•
t?r?s son los verdugos de los ''plumitivos,'' que
-&lt;l,ma un amante de la galiparla; que la primera
s1 no es una madre, no es iampcco una madrastra
~quí: será cuando más una tía, y que á los segundos no debemos reputarlos unos D,oclecianos, unos
monstruos policéfalos que por sus cíen bocas chu_pan la savia de todos los literatos pobres, unos pulpos que aplican los tentáculo, desu avaricia á todos
los cerebros que piensan, hasta extraer la última
esquirla de oro que contienen.
Bien, dirá el lector estimabilísimo, literato ó
profano, niega en buena hora la citusa, el efecto del
agotamiento existe. ¿ Quieres ejemplos? Ahí está
X.,, ahí está Y.1 ahí está Z. ó mejor dicho, ya no
•están, ya no alientan, múrieron en las brechas y
han dejado sin pan á sus hijos, sin calor SU$ hoaares ... Rehabilita al pulpo; pero esconde antes lo,·exangiies restos que testifican su veracidad implacable .....
Mu)· bien, amigos míos; el pulpo existe, vire.la
hidra, alie~ta e_l monstruo, si; convengo en ello;
pero ¿ sabe1s como se llama ese mónstruo, esa hidra, ese pulpo?
Lo diré en infi.ni ti vo :
Se llama trasnochar, se llama beber, se llama .. .
también morfina, éter, café, ajenjo ... "rn nombre
~s ¡ legión!"

El agotamiento intelectual.

!ª

El cerebro es un manantial inagotable hasta abreva con el ajenjo para ver surgir de las heces
que lo azolva la senectud, es un árbol que constan- opalinas la musa pálida de Musset; se inyecta moriemente se desnuda y se recubre de frondas y de fina para hallar estímulos ficticios; aspira éter panidos, al cual nunca le falta el soplo de Favonio ra: sumergirse en piélago de infinitas vaguedades;
fre,co ó de Céfiro suave, hasta que el invierno de abusa del café para que sus nervios vibren hasta
la suma vejez lo arropa por siempre en su sudario romperse, para que ~e encojan y tiemblen al meblanco. Pero nuestros bohemios de ahora ciegan nor ruido, como pequeñuelos azorados; quiere la
aquella fuente. secan este árbol antes de tiempo, vigilia perpetua para condensar más vida en medebido á sus excesos. Matan la gallina de los hue- nos tiempo; busca en los licores embriagantes exvos de oro ....
citaciones periódicas; violenta á la naturaleza que
Gladstone, un anciano glorio,o, que vivió pen- en su; mudas páginas le dice: "Yo hago estallar
sando, consenó octogenario todo el vigor de su mis yemas c1da prima vera; sazono mis frutos
talento, todo .el brillo de su inteligencia privile- rada otoño, y en el invierno me embozo en mi jaigiada; León X:111, otro anciano glorioso, versifica que inmaculado y duermo: economizR tus fuerzas;
aún admirablemente en la lengua de Horacio y de la diaria tabor exige el diRrio repo•o! ..
'l'ibulo, durante sus ocios; Julio Simón escondía
Violenta la naturaleza, sí, debilita su organismo;
bajo el blanco cabello que coronaba su frente, pro- odia al método, se granjea la neurosis y luego
digiosa fuerza intelectual: Humboldt, á edad sucumbe como mariposa, que apenas ha mostrado
avanzada asombraba al mundo con la grandeza de en el espacio la seda recamada de oro de sus alas.
su sabiduría; Can tú ha muerto lleno de savia,
Y la musa elegiaca llora durante un día sobre
como los cedros del Líbano, milenarios que abate sus féretros, y exclama: ¡ una víctima más! ¡ una
ti rayo.
esperanza muerta en flor!
¿ Por qué, pues, nue,tra juventucl, arr,iyo de
.... En tanto el anciano, el octogenario prulinfa vigorosa, que aún ve en el recodo de 1,i tlore~- dente y sabio, asómase á la ventana de su gabineta el manantial fecundo de donde vino, se agota te de estudio, ve pasar el fúnebre cortejo y soncuando el Xilo y el Amazonas, el Tíher y d .Bra- ríe, (aquella sonrisa es de conmiseración y t risvo corren vigorosos á centenares de millas de sus teza), y murmura esta sola palabra: ¡ suicidio!
fuentes límpidas?
Ya lo he indicado: porque esa ju•'PÍ1tud ama
FROU--FROU.
el exceso.
Esa juventud tiene á gala estar enferma; se

•

•

ejecufivo de la guerra del Gransvaal.

f~:-

t. . -

f ~t

°.

•

f

et ~tº

•

1-Jacobus-Martlnus-.Andrev Wolm•ralll'. 2-FranclF-Wllllam Relb, Secretarlo de El:tado h"ehalk-Wlllen Bu r ~ J h
H
de sus heridas. 5-Petrus JacobusJoubert, eomandank! general y Vice-presidente de 1a·RepObllcaSud Africa': ·6-S;p~~:~~Jot~ªnnusj!'flche~ock, herido en Elandslaagte y muert.o i consecuencia
7-Pleter-Arnoldus Cronjé, superintendente de ·1os lndlgénas. a es• auius
ger, presidente de la 'RepObllca Sud-Africana.

En números anteriores, nuestros grabados han
l'epresentado á los combatientes bóeros, aguerri1ios soldados con fisonomías de aldeanos, á quienes un patriotismo verdadero y una fe absoluta
•-en sus derechos, están haciendo invencibles.
Ellos son ·el brazo que verifica el exterminio;

nuestro grabad? de hoy, la cabeza que dirige ese
brazo: estos seis hombres agrupados al rededor
del Pres.idente Kruger, son el alma de la resistencía pu~sto .que forman el consejo ejecutivo bóero;
el gobierno de la defensa nacional.
Xada los distingue de los guerreros que com-

•

ponen el ejército, ellos mismos son guerreros
pe_ro más instr~íclos, más avisados y más al tan~
to de las ne_ces1~ades polí~icas. Saben prever y
sa?en . º?'.ar . cuantas naciones reputadas como
ma~ ~ml,zadas que la República Sud-Africana
envidiarán tener tales jefes!
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Febrero de 1900.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

• FT, Mrt'-rno n ,n~rrn Ano

Fo~ografbs tomadas á medi!I. noche por 'J!'. M. Stiffer.--Tercera Or den de San .A.g- ustln 3 .

�•

•

CABAUtR

•

•

1

•

TI GRf

Fotograflas tomadas por Cm/1/o Lange•.-Protesa número 2.

~R.AillERTO MICHflautordel libré~

. Jlt~im6a y euau.itemoc.
Hace ya cerca de treinta años, asistimos llenos
de emoción y de curiosidad á la primera y única
representación del "Cuauhtemoc" de Anicetc
Ortega, en el Teatro Nacional. Eran los buenos
tiempos, la edad de oro de la ópera en México.
Tarnberlick, el rey de los tenores y el " lion du
jour" de entonces. no había querido decir adiós
al público entusiasta, que noche á noche lo aclamaba, sin interpretar una creación nacional, una
ópera de autor mexicano.
En un salón aristocrático, entre una taza de té
y una copa de Charnpagne, propuso á Anicetu
Ortega, gra.n "amateur'' musical, que compusiera
algo, cualquier cosa, un acto lírico que él cantaría con gusto en su beneficio ó en el de Angelf
Peralta. Aniceto aceptó, pidió un libreto á alguno
de nuestros egregios literatos, y en dos ó tres semanas libro, música, vestuario, atrezzo, todo estaba listo y el "Cuauhtemoc" fué estrenado y
frenéticamente aplaudido.
¡ Qué interpretación! Tamberlick hacía el papel
de uuauhtemoc, Angela Peralta representaba·
á su esposa ó á su amante, Gassier, el incomparable y el imponderable, á Hernán Cortés. En punto á propiedad escénica nada más podía apetecerse; Tamberlick había calcado su traje de un retrato de Moctezuma II que poseía Don Mariano
Riva Palacio, y que los más autorizados " mexicanistas" habían encontrado de una autencidad indiscutible; el traje de Angela Peralta, llevaba el
"visto bueno" de Alfredo Chavero; Gassier había ·
compulsado retratos y manuscritos para " vestir"
el Hernán Cortés. ¡ Y qué macanas, y qué teponaxtles, y qué teocalis sangrientos, y qué ensayos
esmerados y qué impecable ejecución!
"Cuauhtemoc" hizo furor; Ortega, que por tantos y diversos títulos lo merecía, se cubrió de gloria, y el público creyó por un momento, que había nacido la ópera nacional y entonó hosanas y
aleluyas.
Treinta años después Castro surgía; como Cristo, su "Atzimba" nació si no en un pesebre, al
menos en modesta y humilde cuna; pero los reres _magos vinie;on á saludarla y á ofrecerle su
m~1ens? y sus anforas perfumadas y sus homenaJes smceros.
Cm'iosa reflexión resulta de comparar esas dos
obras, esas dos épocas y esos dos acontecimientos
a~tíst_icos; reflexiono que puede revestir las apa•
nencias de un término geométrico y que expresaríamos así: El progreso del arte teatral en México,
la ejecución está en razón inversa de la concepción.
O de otro modo, á medida que nuestros creadores más estudian, más aprenden y mejor conciben,
encuentran menos elementos de interpretación Y
de transmisión al púbHco de sus vastas creaciones. Después de la Ristori María Guerrero· despu~s de Tam~erlick, Luján . Sólo en ta~oma•
qma y p~lotansmo hemos progresado, puesto que
al Estuchante han sustituido los Salazar, y que

después de Gaviño he~os admirado á Fuentes.
En cambio, qué abismo entre las creaciones
de antes y las de ahora. Aniceto Ortega era inspirado, ardiente; pero romántico, melódico é italiano; su "Cuauhtemoc" estaba fundido en los
moldes, entonces familiares, de "Lucía de Lammermoor" y de "Linda de Chameunix." "Cuauhtemoc"
gorjeaba como un zenzontle y .filaba la nota como una alondra; Hernán Cortés procedía por
el método del "recitado," del "andante," deJ
"allegro ;" decía : Oh nobles "tlascalecas" (porqll-e jamás pudo decir tlaxcaltecas), con los mismos acentos é inflexiones con que Edgardo dice:
Oh mía Lucía. La orquesta acompañaba con bajo
fundamental "esta escala" y acordes "plaqués"
de guitarra, y pareció una audacia infinita que
en un momento dado, bosquejara un jarabe tapatío para acompañar una danza de indios.
"Atzimba," es otra cosa; es el presente en contraposición c~n el pasado; es el hoy, tal vez el
mañana, frente á frente del ayer; es música dramática de verdad, alegra el oído, conmueve el alma. La música se amolda á las situaciones, al carácter de los personajes, á la índole de sus caracteres y de sus pa,siones. Villadiego es viril y apasionado; Atzimba tierna y semisalvaje; Perafán
chispeante y soldadón; el Gran Sacerdote solemne y sanguinario.
El respeto al color local es completo y en sí religioso; Villadiego no canta en indio ni Atzimba
en "español" y la marcha tarasca es una creación
origµial, vigorosa, característica y típica. Y lue-go, cuánto derroche de ciencia, cuánta profusión
de armonía., cuánta novedad contrapuntística é
instrumental!
Si Aniceto Ortega era anticuado, como lo imponían el gusto y las tendencias de la época; Castro e~ modernísimo por el sentimiento, por la concepción y por la "fachara." Sus lágrimas no son
de miel sino de acíbar; sus sollozos no son fingidos
sino reales; sus entusiasmos no son de aparato,
sino que arrancan del corazón y llegan al alma.
Pero, seamos justos: con los actuales precios,
merece elogio la empresa de Arbeu que monta
piezas como "Atzimba."
Nuestro elogio, también, para Chole Goyzueta:
ella ha hecho esfuerzos inauditos. Los demás artistas han hecho lo que han podido.
Pero no hagamos reproches, que serían injustos,
dado nuestro medio y nuestras circunstancias:
contentémonos con hacer justicia al mú•sico y al
libretista que supo crearle personajes y situaciones capaces de despertar su estro y dibujar versos á los que la armonía nada quita y de los que
mucho toma.
Y formulemos, para concluir, un voto : que
"A.tzimba" llegue á tener intérpretes · dignos de
ella y escenario más basto, ya que no se puede pedir ni empresarios más baratos ni público más
entusiasta. - 2Jr. Jr1. Flores.

~ERVIDO

~R. HANDRO OIAZ
Hirepan-Guefirero.
,~, ' "'"'

Fotograflas tomadas por Emilio Lange.--Protesa número 2. ·

�E~IUNDO ILUS_TRADO •

=-·
J'otog-rafias tomadas á media. noche por J', 111. Stiffer.••'l'ercer Orden de San ·Ag-ustln 3.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL ~UNDO ILUSTRADO

e

�•

•
A, MU

'DO ILUSTRADO

• Do~g&lt;&gt;__18_de_Febrero_de 1900.

Domingo 18 de Febrero de 1900. e

•

NkJEBTRA mf:TR®r?®Ll
E.l Museo Nacional.
• &lt;::&gt;O&lt;:&gt;

•

Dijimos. en nuestro anterior artículo sobre el
}.'[useo Nacional, que habíamos de ocuparnos
más concretamente de las curiosidades que encierra. Vamos á empezar con los salones dedicados
á la Historia Patria, desde la Conquista hasta
nuestros días.
Cuatro son los principales salones de la sección
á que vamos á referirnos y todos se encuentran en
el primer piso del magnífic0 edificio que ocupa
el Museo.
Llama desde luego la atención, en el primer salón, la rec : m strucción en madera de dos soberbios
ejemplares de la arquitectura auctóctona, especialmente la del gran templo de Cempoala, cuyo
grabado hemos dado ya. Esas reconstruccciones
son el fruto de mjnuciosos trabajos de distinguidos
arqueólogos que se sirvieron de las ruinas hoy existentes como base de su tarea reconstructiva.
Las paredes de ese salón se hallan'cubiertas por
los retratos al óleo de todos los vireyes de la Nueva España, desde Mendoza hasta O'Donojú. En
los cuadros hállanse también, los escudos heráldicos de aquellos nobles señores que en nombre
ele los Reyes de Castilla administraron y gobernaron á la colonia tal vez más pingiie de América.
Interesante por demás es el espectáculo que ofrece esa. galería de retratos, que á más de su interés intrínseco, ofrece una gráfica enseñanza de la
indumentaria durante los siglos XVI á XVIII.
Del justillo aterciopelado de Mendoza al bordado
uniforme de o ·Donojú, ha,' toda una etapa de la
historia humana, y ambas prendas simbolizan toda
]a evolución t,¡ue sufrió nuestra patria en su período de rnsallaje.
Ho~· los vireycs, desde sus dorados marcos, miran con la impasible é inexpresiva serenidad de la
pintura á todo el )léxico nuevo, emancipado ele
hecho y de derecho, de cuerpo y de espíritu, que
va á sonreírse de la ccremonil . de sus actitudes
y de lo adusto de sus ceño•. El público se detiene
ante tal ó cual retrato, ele cuyo • original tiene
más claras noticias: ante Mendoza y Velasco, los
organizadores; ante Hevillagigedo y ante la faz
volteriana de Bucareli. ¡ Cómo no ha de conocer
á estos últimos-cuando hay qmen se los señale
-si tenemos uM calle ele Revillagigedo y un paseo
ele Bucareli 1
En cambio, el hombre ele letras halla, ante aquellos retratos, un vasto campo de evocación histórica.
&lt;::&gt;()&lt;e,,

En el segundo salón aparece desde luego, el retrato del Conquistador D. Rernaird~ Cortés que,
á c1ecir verdad, desiluciona á todas aquellas imaginaciones enardecidas para las cuales un gran
capitán y un gran conquistador tiene que ser, forzosamente, un Adonie. D. Hcrnando ni tuvo se1\o de fiereza vi rik ni aspecto hél ico, á juzgar por
el auténtico retrato del :Musco ~acional.
Muy cerca ha.y varias armaduras de conquistadores, una de las cuales ::e atribuye al uso de Don
Pedro de Alvaraclo, porque sobre la coraza tiene
grabado el nombre de aquel capitírn.
Interesantes son dos aparatos de madera y hierro, para "dar g-arrote;· que ::e encuentran en
este salón y que fueron utilizados en muchas ejecuciones de reos durante la época colonial. Por
lo visto, el tétrico aparato se ha escapado á la general evolución de la mecánica, pues los "garrotes''
ú "horcas' 1 que se hallan en nuestro Musco Nacional son idénticos á los usados aún en algunas coma reas de España.
No ha sucedido lo mismo con los baúles, pues los
que se encuentran en el Museo y que son ~jcmplares de la industria española del siglo XVII, distan
mucho ele parecerse á los que hoy se estilan. Aquellos son pesrulos y pr,imiti,·os, pero tienen el mérito de lo antiguo, y más de un artista moderno diera
por el los buenos doblones, aunque no fuera má• que
para que le sirviesen de guarda trapos. ¡ Quién sabe á quién pertenecerían, quién sabe quién los· habrá traído ú. Nueva l~spaña! Yo me complazco en

•

figurarme que guardarOn ropa de mujer, ropa
oliente á ambar, de alguna dama. linajuda que vino
tras el marido ó de alguna linajuda pecadora que
vino tras el amante ... . . i Pero quién sabe si sólo
habrán guardado los paliacates de algún virrey acitarrado!
Los espejos que ornan los muros---0bra del siglo
XVJil-no tienen nada de particular en cuanto á mérito artístico, pero sí poseen el misterioso
atractivo de que en sus lunas "se miraron rostros
que ya. no son ..... ,,

=

Confieso ingénuamente--y creo que lo confesarán también todos aquellos que visiten el Museo
por simple curiosidad y no por afán · de estudio-que las dos salas anteriores que, como heQlOS visto,
guardan curiosidades pertenecientes á la época colonial, no me interesan tanto como las que siguen,
que se refieren á México independiente y que de
manera elocuentísima nos recuerdan las cruentas
luchas necesarias para la consolidación de nuestra
nacionalidad y evocan el recuerdo de hombres-titanes que dieron sus energias y hasta su sangre por
crear y legarnos la felicidad nacional de que hoy
disfrutamos.
Parece Que en 'esas salas mora algo de esos hombres: en las ropas que de ellos hay allí, ¡,arece que
ha quedado guardado su perfume rle héroes y de
grandes, como perdura el perfume de las rosas marchitas en las cajitas ''color de oro,, que han guardado los recuerdos del amor.
'!'oda nuestra historia está allí.
Un estandarte tricolor-¡ pero cuán marchitos
sus colores!-rccuerda el pSJ'udo--imperio del Archiduque Maximiliano. Lleva por lema, alrededor
del águila coronada, esta inscripción : Equidad en
la Justicia. Es el eetai¡darte de la extinguida Orden de Guadalupe. Y ante la mir.da de la mente,
surge un cuadro desbordante de brillo y de color:
los caballeros de la Orden, terciada la banda verde,
van en procesión á la catedral á celebrar un mreDeum" por el desastre último que han sufrido los
patriotas republicanos que, hambrientos .Y ensan~-rentados, pugnaJl por arrancarle al águila nuestra
la áurea corona imperial que tortura sus sienes
indómitas. E( estandarte surge por sobre las cabezas de los caballeros y el Gran Maestre ele la Orden,
Max:imiliano, eleva al cielo azul sus azules ojos .Y
dá gracias á la l)rovidcncia que por un momento ha
permitido que la Usurpación triunfe sobre el Derecho. Hoy el estandarte es objeto de curiosidad en
un Mu.:co .Y el Gran :Maestre duerme el sueño eterno en las imperiales y reales criptas de la Catedral
de San Esteban .. . ..
Y á poco andar nos encontrarnos con un gran retrato del Archiduque, á caballo, en soberbio tordillo, saludando á un pueblo imaginario .Y seguido
de generales de gran piocha y gran aparato. Es bello el Archiduque, fríamente bello, con su tez de
leche y rosn y sus barbas de oro. Yo concibo que
las dama.9 se hayan enamorado de él y le haya,, de-.
íenclido. ¡Joven, hermoso y ron el prestigio de
cien generaciones de realeza! Al decir el&lt;: quienes
conoci eron al Archiduque, el retrato ostenta buen
parecido; artísticamente, no pasa, empero, ele ser
una medianía. Airosa la actitud, pero amanerado el
dibujo y sombrío el color. El colgante y clúsico belfo de la casa de Hapsburgo, una vez más aparece
más propicio al beso que al mando.
Por bajo de un retrato, azás ingenuo, del Corrr,iidor ele Querétaro, Sr. Domínguez, yacen una
tina de mármol y un canapé, que sirvieron á la
Archlduquesa Carlota, cuando era joven, bella y
se creía Emperatriz.
Y á dos pasos, una humilde cama de bronce,
cual puede tenerla cualquier, hombre de mediano
pasar, pero exornada con las armas de la República, evoca el recuerdo del Benemérito de las Américas. En esa. cama exhaló su último susPiro el
Gran Patriota, en la noche del 18 de Julio de
1872.
La cama está cubierta con la bandera nacional
oue ondeó frente al Convento de la Rábida, en
España, en el año de 1892, con -motivo del festival en celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América.

EL MUNDO ILUSTRADO

Jóvenes eran las dos; más el
cabello de la mayor era blanco y
su rostro indiferente y frío se~ejaba el de una estátua marmórea.
el rostro de la otra estaba surcado por lágrimas; eran tristes sus
grandes ojos azules, y la boca re-velaba una patética languidez.
·
Cuand? el crepúsculo murió, la más joven incli!
nóse hacia_ los encendidos leños, y estremeciéndo'"e, extendió las manos ante la chimenea, creyen. do calentar con aquellas brillantes llamas, el frío
de su corazón. Cuando no pudo ya soporia_r el si-

No es sólo la cama 1 la que recuerda al Gran
J uárez. Están ahí su banda presidencial, sus anteojos alounas prendas de ropa y la mascarilla
qui'¡ o;tenta algunas venerables canas del Inolvidable.
En un marco de cristales, puede verse la plum'.1.
con que !ué firmada la Constitución de 1857, así
como la carta autógrafa que garantiza su autentit:dacl.
En enormes escaparates de cristales se puede
contemplar la vajilla de gala que sirvió al Archiduque. Es de plata maciza y cada una de sus piezas
lleva grabada una )[ entrelazada con un., f latin1,
que probablemente han de significar : "lfaximiliano l." La corona imperial se o:;tenta sobre cada.
monograma.
Dícese que }laximili:rno empleó mur-lios díaa
para determinar la forma que habia ele da,·,c ,,
ese monograma, ideándolo entre las 111il preocupaciones que le asediaban cada vez que se trataba de
algún asunto de c2rernonia, de aparato ó de etiqueta, y que jamás le asediaron cuando se trataba ele resolver puntos de vital importancia para
su deleznable Gobierno.
De las piezas de la vajilla la más notable es, sin
duda alguna, un centro de mesa de gran tamaño,
adornadQ de amorcillos y de otras figuras alegóricas.
Y de nuevo surge la evocación: la mesa desborda de alegría, como las copas desbordan de
Champaña; se oye á lo lejos el rumor de la mazurka que se baila en el gran salón de Embajadores, y. en torno de la mesa hay derroche de aparato : deslumbran los bordados de las casacas chambelanernas y las amplias crinolinas de las damas
entonan coros de frú-frús. A la harmoniosa música del habla ele Cervantes se unen ríspidos clamoreos alemanes y melosas frases de la lengua de
Galia. El Emperador lleva á sus labios su copa,
olvida por un momento la espada de Damocles
que tiene suspendida sobre su cabeza, se siente
feliz, se le figura encontrarse en su querido Miramar, arrullando sus ensu~os poéticos las azules
ondas del mar veneciano ..... . Bazaine sonríe y
!a tira de la barbilla, dice galanterías á las damas
y se acuerda ele i\apoleón y de Versalles, sin presentir siquiera el negro aietazo que la ~esgracia
ha de dar en breve sobre su frente dentro de los
sombríos muros &lt;le )Jetz . . ...
rrodo eso han ,,isto, con ojillos lisos y apagados,
los amorcitos que exornan el centro de mesa que
presidió los banquetesdel "Príncipe Barbad~ oro."
Forman contraste con tan espléndina vujilla
unas humildes piezas ele cristalería que p1~dC::necicron al otro Emperador fusilado, á It11r!,1llc, enpl
retrato eslá pintado en los cri:.:rnlc.:. E~as pir·~::i::1
no fueron testigos ele tan grandes suntuosidade'i
clmo las otras: servirían para tomar los vinos calientes durante los caseros "tresillos,, que9 organizaba el último de nuestros liberlaclores, último
cronológica y sociológicnmente.
Cerca del pequeño escaparate que guarda los
recuerdos de Hurbicle que acabamos &lt;le citar. se
encuentra la silla de montar que usaba Maximiliano cuando fué aprehendido en Querétaro. Ei;:; una
si~la. "raquera,, cl1yo fu ste o~tenta una forma que
ha tiempo ha pasado de moda. En torno de la "cabeza·' míranse huella,;; de roz:1.duras ele htzo, pero es
ecguro que no proceden de las archiducales manos, pues Uaximiliano sólo llegó á nacionalizarse
por fuera, en la silla vaquera y en el sombrero
ancl~o: Sus blancas man.os más eran hechas para
ncar1~1ar bellezas íememnas y para tañer poéticas liras, que para lazar potros brutos y becerros
en brama. Es fama que el Archiduque sabía galantear muy bien á las damas y nos consta que hacía
versos, aunque malos. De sus cualidades de equitación, no hay crónicas.
Entre tantos recuerdos de ambos imperios, está un trozo de madera: un pedazo del árbol cont•~
el que fué fusilado el ilustre Melchor Ocampo. Y
• su austera sil ueta de patricio y de reformador
opaca las brillanteces de los Emperadores.

joven, quizás. más joven que tú. Ignorante d~ las
cosas d_e la vida, sólo pensó en que jamás podría
renunciar á su bebé; en que moriría ella también
cuando él estuviera lejos de su vista. En su anrustia no tuvo más ~~e o~a~, y Dios fué bueno, p:nsó
ella,, porque el ~uno v1v16. Pocos años después, su
~ebe se convertta en un robusto, alegre y cariñoso
¡ove':'; y la madre no dejaba nunca de arrodillarse
para dar gracias á Dios por la vida de su hijo
Pero llegó un día en que Satán y todas las furia~
parecieron desencadenarse . .. un día en que el sol
se escondió tras de las nubes para no brillar otra
1ez . .. El·¡oven, el hijo adorado, había abaI1donado el hogar, había huido ... · y el corazón de lamaJ_re quedó roto . ... roto; su fé huyo también · su
Vida no fué srno algo ya inútil, arruinado . . . Algún
tiempo después, el hijo volvió á donde su madre
estaba, pero no á su bogar, porque un gran tropel
de gente, alegre por su vuelta, hízolo su presa,

El Señor Gral. Don Manuel González Cosio.
Bien conocidos los relevantes méritos del actual
Secretario de Gobernación, no intentamos hacer su
b10graiia, ni seria posible dar idea, en· tan breves
!meas, de_los importantes servicios que ha prestado
á la Patria, como militar y como civil luchando
en los campos de batalla, cuando as[ lo requerían
los males que afligían á la'Nación y desempeñando
después'. con talento y laboriosidad puestos de importancrn en la Administración Pública.
P•em10 á esos méritos militares ha sido elascen~
so á Gral. de Brigada delEjércitoPermanente que
por acuerdo supremo, se dictó á su favor, co~ fecha 12 del mes en curso.
Su carrera militar se inició e;,_ una de las épocas
más acut-as para el país: el año de 54 obtuvo el
g,rado_ de _S_ubteniente de Iniantería, al salir del
Colegio )11htar, y en el período transcurrirlo hasta
el _64! su valor, sus aptitudes y el invariable cumplimiento del deber, le habían hecho ganar el grado. de G;eneral Coronel, que fué en el que lo encóntro el últuno ascenso.
En aquellas luchas, en aquella vida de constantes riesgos )'." fatigas, fué donde demostró sus méritos de patr10ta el Señor General González Cosío
que se _batió b~~rramente en 1860, en las accione~
de Penuelas, :Silao, Guadalajara y Calpulálpam
que fué un triunfo para el Gobierno Liberal
'
En 1861, hizo la campaña de la Sierra de Xi~hú
c?ncumendo al · hecho de armas de Cadereyta,
Má~quez, que termrnó en la acción de Jalatlaco.
En 1863, se halló mandando el importante punto de Santa Inés, en el sitio de Puebla.
En_ 1867, con el carácter de Cuartel Maestre de
la brigada que defendió Zacatecas· contra ataques de fuerzas imperialistas, contribuyó á cubrir
la_ retirada del personal del gobierno de la Repúbh~a, salvá_ndo]o de ser capturado por Miramón.
l re~mo a sus méritos civiles, es el puesto de Secreta~_,o de_ Gobernación, con que lo honró el Jefe
del E¡ecutivo en el año de 1895 y en el cual permanece hasta el presente. Ha desempeñado puestos de tanta importancia como estos: Diputado al
Congreso de la Unión; Visitador General y Jefe
de las fuerzas de Zacatecas; Diputado á la Legislatur'!- de _la misma Entidad; Magistrado del Supremo Tribunal_ de Justicia, del Estado; Gobernador Const1t_uc10nal del mismo; Diputado y Senador en vanos períodos, habiendo presidido la
Cámara al trata,se asuntos de importancia. En
18_86 se hizo car¡;o de la Presidencia del Ayunta~iento de l_a cmdad de México, y en los cinco
~nos y med10 que permaneció al frente de puesto
e tanta 1mportancia administrativa quedaron
comprobadas sus aptitudes con las notables mejoras que en todos los Ramos Municipales se llevaron á cabo.
En~rc estas se encuentran ]as siguientes: construcción de Mercados apropiados á las necesida~cs de la muda~; perfeccionamiento del servicio
e e aguas; c~eac16n de nue,,os jardines públicos·
reglamentación del servicio de Rastro y sobre to'.
do, _consagró especial y fructuoso cuidado á los neg?c1os hacenda~io~, habiéndose tratado en su
hemp_o el Emprestito Municipal de Lóndres, que
tan bien se ha empleado en su mayor parte en la
magn_a obra del desagi ie del Valle de Mérico, y
también_ en su época se establecieron las bombas
&lt;le $. Lazaro.
Como Ministro de Com un icacion~s y actualD?e°:te como Secretario de Gobernación, sus inicmt1ras y s~ buena voluntad para secundar los aetos _del Gob1erno, se han traducido en obras y dispos1c1.ones de las más útiles y acertadas, que no
necesitamos comentar; basta enumerarlas: aumento de la red telegráfica, con especialidad hacia l~ frontera de Guatemala en época en ne se
ventilaban_ di_fíciles asuntos diplomáticos; •~mento de mov1m1ento postal y rebaja en el porte. se
comenzaron entonces trascendentales obras en' los
puertos; se establecieron faros y se resolvió 1
asunto del ferrocarril de 'fehuantepec. Como
cretar'.o de Gobernación, ha emprendido la construc~10n _del Hospital General, terminó la de la
P~mt~ncl.8.I'ía, se inició la construcción de un mameonno. ~n la Castañeda, se han reglamentado
los serv1c10s de policía, se ha mejorado notablemente _el. ramo de Beneficencia Pública; y como
obrda ele mm.e~sa tra.Ecendencia se ha comenzado
l a el Saneamiento de la ciudad.

y

J

lcncio que reinaba en la estancia volvió el rostro
1mcia su amiga sentada tranquila,;,ente á su lado:
-¡ Oh!-exclamó--¿por qué no hablas? ¿No ves
-que mi corazón está roto ... roto . .. ?¿ PorquéDios
lm sido tan cruel' ¿ Por qué me quitó mi niño?
El era mi vida, mi todo; era mi regocijo y hubiera
:alegrado todos mis años venideros . .. No; no me
hables de fé. ¡ Cómo puede tenerse fe cuando ·al
primer soplo muere toda esperanza, toda felici-d~d!. ... : Tú ... tú no puedes comprender ....,
tu tan fria, tan altiva . . .. ¡ oh! nunca has sufrido!
1
"Tu no puedes saber, ... .
Entonces su amiga 8e inclinó, y aunque sus ojos
-estaban llenos de piedad y de lágrimas no· desbordadas, sus manos, firmes, no temblaron cuando
·atrajeron hacia si á la jov.en.
--:-Escucha,---0ijo-voy á contarte una historia,
la }nst~ria de una mujer que conocí, de una mujer
:cuya_ vida. eom_o la ~uya, !né toda amor, luz y
fehc1dad. ·Su existencia habia estado libre siempre
-de inquietudes y pesares. Pero un dla, las nubes
-comenzaron ú. amontonarse. Su niño cayó enfcrtno, y todos aSeguráronla que moriría. Ella era

OSCAH IIERZ.

•

•

llevóselo, púsole un nuevo vestido. . . un vestido
rayado, después una cadena á su pié, y . ... "
Pe_ro su rnterlocu~ora interrull\J/iéndole :
1 Callal-sus¡mo mas que di¡o-no acabes·
i oh! yo no sabía. . . . .
'
Y levantándose, llegó hasta la mesa donde se
desmayaban ¡:ra~des ramos de blanquísimos lirios;
arr¡tstró hacia si las flores y hundió el rostro en
ellas, á la vez que, con temblorosos labios, murmu raba ';'".ª plegaria de gracias.
U na deb,J llama surgida del moribundo fuego
puso en los lirios, un toque de oro fingiendo á ¡~
vez un mmbo en la cabeza de la joven quien de la
penumbra de su do1or, acababa de ver brotar un
nuev:o rayo de esperanza, de amor y de fe .. . .
Mientra,s que su am iga, silenciosa y grave, sentjbase allt entre la .sombra, pensativa, inmóvil.
con el rostro oculto entre sus manos .. . ..

Xafherine g /ack,
&lt;:::&gt;CK&gt;

s!-

�I

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

ATZIMBA ·
~

Nuestro artículo relativo á la magnífica p~ez~
que se debe al Maestro Ricardo Castro y al mspirado Alberto Michel, juzga imparcialmente, es- 1
t a producción del talento, acerca_ de la cua~, han
dado su opinión verdaderas autoridades mu~1~ales.
Las crónicas descriptivas de nuestras ediciones
diarias, se han encargado de lanzar á la publicidad
los detalles de "Atzimba," calificando sus trozos
más escojidos, sus escenas más vigorosas, el cnidaque se ·puso en montar la obra, y que puede
calificarse de excepcional, no obstante los defectos
de que adolece, en la indumentaria.
Nuestros grabados de este número darán idea
perfecta, á los lector.es que no hayan asistido á las
representaciones de "Atzimba" de lo que es esta •
pieza, y nuestro pliego musical, les permitirá conservan él "intermezzo," calificado como lo mejor
de la partitura.
Permítasenos, ya que no se trata de nosotros
mismos, que jamás consideraremos perfectamente cumplidas nuestras obligaciones para con el
público, hacer un elogio de las fotografías de donde tomamos los retratos de los personajes, los cuales se deben al fotógrafo Sr. Emilio Lange, y las
del escenario, que por un nuevo procedimiento, el
del magnesio explosivo, fueron tomadas por el señor F. M. Stiffer.

•

•

EL MUNDO ILUST,RADO

AÑOVII--TOMO 1--NÚM. 8

MÉXICO, FEBRERO 25 DE 1900.

Direcióo:r: Lic. JU.PA.EL H.EYES SPfJll'DOLA..

1º

POH.

EFRÉN REBOLLEDO

1a última manifestación en Puebla.
Los dos órganos, tremendos ó suaves
Lanzan todos los sonidos de· su orquesta,
Y los cantos aletean, como aves
En la enorme majestad de la floresta:
El Te Deum imponente y fervoroso
Y la Salve de querellas apacibles
Como un buho el De Profundis tenebroso
Y la Salve de aquellas apacibles,
Y en las fiestas cuando el monstruo toca á vuelo
Sus campanas de redobles argentinos,
Se levanta de sus torres hasta el cielo
Una salve de estruendosos torbellinos.
México, Enero de 1900.

~

Los habitantes de aquella capital ~ue siempre
han demostrado grandes simpatías e invariable
adhesión al actual Primer Magistrado de la República, acaban de dar una prueba más de los citados
sentimientos, con motivo de la manifestación que
organizaron los particulares, el comercio, la industria y, en suma, los más distinguidos miembros de la sociedad poblana, para postular al señor General D. Porfirio Díaz,. como candidato para la Pi:.esidencia de la República en el próximo
p~iódo constitucional.
El entusiasmo fué general, . los manifestantes
recorrieron las calles principales, siendo su número muy considerable, y los carros alegóricos
que se dispusieron merecieron elogios.

Recortando el espacioso firmamento
Con el filo de sus líneas, á la lumbre
Meridiana, y en los bloques de su asiento
Desplomando su asombrosa pesadumbre;
O ·en las tardes, elevando la católica
Opulencia de sus torres desoladas
A los ámbitos del cielo, en l&amp;. simbólica
Amargura de las manos levantadas;
O en las noches impregnadas de idealismos
Y serena claridad, bajo las luces
De los astros, sumergiendo en los abismos
Insondables las cabezas de sµs cruces:
Se alza el templo centenario y majestuoso,
Ostentando la agobiante maravilla
De su peso, puesto en pie como un coloso
Ante toda la ciudad que se arrodilla.
Cuando el lazo de sus lenguas sobrehumanas
Desanuda, y el estruendo de sus iras
Lanza al aire, se oye el son de sus campanas
Como el eco de las cuerdas de dos liras:
De tres antros que retumban imponentes,
Diez esquilas acordadas y veloces,
Siete bocas que en acordes diferentes
Se platican, y por todas veinte voces.
;

Veinte gritos resonantes y ruidosos,
Unos tiples, otros graves, estos bajos,
Que despiertan como dedos armoniosos
Con sus bronces formidables los badajos.
En sus bóvedas, las albas indecisas
Desparraman sus fantásticos fulgores,
Y los siglos ven pasar en sus cornisas
Meditando los Patriarcas y Doctores.
Dentro, llena los espacios el inmenso
Murmurar de las litúrgicas salmodi~,
Y se elevan entre el humo del incienso
Rutilando las espléndidas custodias.

,

1

SE COMPONE CALZADO.

SUB8CRIP'1I0 l&lt; MENSUAL FORANIU,, $1.50
I DIIM I DEM IIN LA CAPITAL, $1.25

Gerente: A.Jll'TOllrlO CUYÁS.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94973">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94975">
            <text>1900</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94976">
            <text>7</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94977">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94978">
            <text>7</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94979">
            <text>Febrero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94980">
            <text>18</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="94997">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94974">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 7, Febrero 18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94981">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94982">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94983">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="94984">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="94985">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="94986">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="94987">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="94988">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94989">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94990">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94991">
              <text>1900-02-18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94992">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94993">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94994">
              <text>2017569</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94995">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94996">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94998">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94999">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95000">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="1601">
      <name>Agotamiento intelectual</name>
    </tag>
    <tag tagId="1492">
      <name>Atzimba</name>
    </tag>
    <tag tagId="1603">
      <name>Cuauhtémoc</name>
    </tag>
    <tag tagId="1605">
      <name>Efrén robledo</name>
    </tag>
    <tag tagId="1602">
      <name>Guerra del Transvaal</name>
    </tag>
    <tag tagId="632">
      <name>Manuel González Cosío</name>
    </tag>
    <tag tagId="1579">
      <name>Museo Nacional</name>
    </tag>
    <tag tagId="1604">
      <name>Salones de historia patria</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
