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                  <text>I

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

ATZIMBA ·
~

Nuestro artículo relativo á la magnífica p~ez~
que se debe al Maestro Ricardo Castro y al mspirado Alberto Michel, juzga imparcialmente, es- 1
t a producción del talento, acerca_ de la cua~, han
dado su opinión verdaderas autoridades mu~1~ales.
Las crónicas descriptivas de nuestras ediciones
diarias, se han encargado de lanzar á la publicidad
los detalles de "Atzimba," calificando sus trozos
más escojidos, sus escenas más vigorosas, el cnidaque se ·puso en montar la obra, y que puede
calificarse de excepcional, no obstante los defectos
de que adolece, en la indumentaria.
Nuestros grabados de este número darán idea
perfecta, á los lector.es que no hayan asistido á las
representaciones de "Atzimba" de lo que es esta •
pieza, y nuestro pliego musical, les permitirá conservan él "intermezzo," calificado como lo mejor
de la partitura.
Permítasenos, ya que no se trata de nosotros
mismos, que jamás consideraremos perfectamente cumplidas nuestras obligaciones para con el
público, hacer un elogio de las fotografías de donde tomamos los retratos de los personajes, los cuales se deben al fotógrafo Sr. Emilio Lange, y las
del escenario, que por un nuevo procedimiento, el
del magnesio explosivo, fueron tomadas por el señor F. M. Stiffer.

•

•

EL MUNDO ILUST,RADO

AÑOVII--TOMO 1--NÚM. 8

MÉXICO, FEBRERO 25 DE 1900.

Direcióo:r: Lic. JU.PA.EL H.EYES SPfJll'DOLA..

1º

POH.

EFRÉN REBOLLEDO

1a última manifestación en Puebla.
Los dos órganos, tremendos ó suaves
Lanzan todos los sonidos de· su orquesta,
Y los cantos aletean, como aves
En la enorme majestad de la floresta:
El Te Deum imponente y fervoroso
Y la Salve de querellas apacibles
Como un buho el De Profundis tenebroso
Y la Salve de aquellas apacibles,
Y en las fiestas cuando el monstruo toca á vuelo
Sus campanas de redobles argentinos,
Se levanta de sus torres hasta el cielo
Una salve de estruendosos torbellinos.
México, Enero de 1900.

~

Los habitantes de aquella capital ~ue siempre
han demostrado grandes simpatías e invariable
adhesión al actual Primer Magistrado de la República, acaban de dar una prueba más de los citados
sentimientos, con motivo de la manifestación que
organizaron los particulares, el comercio, la industria y, en suma, los más distinguidos miembros de la sociedad poblana, para postular al señor General D. Porfirio Díaz,. como candidato para la Pi:.esidencia de la República en el próximo
p~iódo constitucional.
El entusiasmo fué general, . los manifestantes
recorrieron las calles principales, siendo su número muy considerable, y los carros alegóricos
que se dispusieron merecieron elogios.

Recortando el espacioso firmamento
Con el filo de sus líneas, á la lumbre
Meridiana, y en los bloques de su asiento
Desplomando su asombrosa pesadumbre;
O ·en las tardes, elevando la católica
Opulencia de sus torres desoladas
A los ámbitos del cielo, en l&amp;. simbólica
Amargura de las manos levantadas;
O en las noches impregnadas de idealismos
Y serena claridad, bajo las luces
De los astros, sumergiendo en los abismos
Insondables las cabezas de sµs cruces:
Se alza el templo centenario y majestuoso,
Ostentando la agobiante maravilla
De su peso, puesto en pie como un coloso
Ante toda la ciudad que se arrodilla.
Cuando el lazo de sus lenguas sobrehumanas
Desanuda, y el estruendo de sus iras
Lanza al aire, se oye el son de sus campanas
Como el eco de las cuerdas de dos liras:
De tres antros que retumban imponentes,
Diez esquilas acordadas y veloces,
Siete bocas que en acordes diferentes
Se platican, y por todas veinte voces.
;

Veinte gritos resonantes y ruidosos,
Unos tiples, otros graves, estos bajos,
Que despiertan como dedos armoniosos
Con sus bronces formidables los badajos.
En sus bóvedas, las albas indecisas
Desparraman sus fantásticos fulgores,
Y los siglos ven pasar en sus cornisas
Meditando los Patriarcas y Doctores.
Dentro, llena los espacios el inmenso
Murmurar de las litúrgicas salmodi~,
Y se elevan entre el humo del incienso
Rutilando las espléndidas custodias.

,

1

SE COMPONE CALZADO.

SUB8CRIP'1I0 l&lt; MENSUAL FORANIU,, $1.50
I DIIM I DEM IIN LA CAPITAL, $1.25

Gerente: A.Jll'TOllrlO CUYÁS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

&amp;Jer101

- . ts d»:etm~

1•••c/ Papa ye/ clericalismo.
2.Francia y la República sectaria

•

1.-Nosotros hemos aplaudido sinceramente,
más aún, hemos seguido con minucioso interés la
política tan característicamente conservadora como anti-reaccionaria de León XIII; conceptuamos
una suprema fortuna para.la Iglesia, que después
del reinado eminentemente apostólico y batallador
de Pio IX, hombre de alma angelical, pero de corto
espíritu, baya reinado el de este inteligentísimo
italiano que es uno de los tipos más finos de su
raza, acostumbrada durante siglosáoponerálapresión de la fuerza aceptada en bloque, la flexibilidad
y el talento que la deshace en partícul!ls y torna
deleznable el mármol y el granito; tiene esta viTtud italiana la fuerza que atribuye Polibio al vinagre con que deshacía Hannibal las rocas de los Alpes y que. desearía conocer el General Buller para
desbaratar los "kopjes" del Natal.
Es, en suma, una cualidad heredada de los romanos adquirida cuando fueronfuertes,ymaravillosamente desarrollada cuando :fueron débiles; se puede concretar en estafrasetiueunamigomíoaplicaba
á uno de nuestros políticos: es inquebrantable como
la seda. Gracias á esta flexibilidad ha podido el
Papa, siendo intransigente y tolerante al mismo
tiempo, acomodar la vida social de los r.atólicos
cuyo código político era el "Syllabus," que parece
condenar las bases fundamentales de las sociedades modernas, á las ntX!esidades políticas de cada
Estado y, aplicando su criterio absolutamente conservador, en el alto sentido de la palabra, ha intentado obligar á los fieles á someterse á los gobiernos constituí.dos que, según su maestro Tomás
de Aquino, son de institución divina, precisamente
por estar constituídos.
El catolicismo en Europa domina políticamente
en Bélgica, España y Austria; domina socialmente
una parte del imperio de Alemania, la mayor fracción de los Estados polacos sometidos á Prusia y
Rusia y de los húngaros y eslavos del dualismo
Austro-húngaro, la mayoría de la población francesa é italiana, de la holandesa, en la Gran Bretaña, la totalidad de la península ibérica, etc. En
Asia, Africa y Austral-Asia, el contingente católico es insignificante, como lo es el del cristianismo
en general; en América impera casi sin rivales en
las comarcas latinas y disputa el predominio á los
Estados U nidos y el Canadá.
Este es un hecho inmenso y el gobierno que no
lo tuviera en cuenta, como quisieran con el más
notable instinto anti-sociológico los sectarios de
aquí y de todas partes, se suicidaría más 6 menos
lentamente.
¿ De qué proviene este fenómeno?
¡Oh! no teman mis lectores; no voy á pedantear aquí con una explicación histórico~psicológica
muy complicada y que me enredaría mucho, del
hecho de que el sentimiento religioso indesarraigable del alma humana colectiva ha encontrado
en las razas de educación ó de espíritu latino ó
helénico (sólo diferenciadas por matices en su
crist_ianismo) la forma apropiada de sus anhelos
sentrmentales, estéticos y autoritarios. Mas no importa; es, lo repetimos, un hecho social de formidable importancia; se creyó que la Reforma
:P:·i~ero y }ª. Revolución ~rancesa después, lo cemnan á immmas proporciones· ha sido lo contrario; al ~educirlo, en cantidad,' al comprimirlo, lo
han hecho más denso, más sólido, más fuerte.
La acción del Papa ha consistido en libertar
al catolicismo de su tendencia á convertirse en clericalismo, que es la deformación política de la religión, y de mantenerlo en su pura órbita social.
Los demócrata-cristianos belgas, exageran, pero no
tuercen el programa del Pontífice cuando inscriben en una plataforma electoral : supresión progresiva del trabajo industrial de las mujeres casadas; pensiones obreras; reducción de ·la produc. ción y consumo de las bebidas alcohólicas; iguald~d _de todas las escuelas primarias, privadas y
publicas, ante el derecho de obtener subsidios del
Estado; abolición de los reemplazos militares; el
''home-stear" (la pequeña propiedad doméstica. insecuestrable), etc.

'Domingo 25 de Febrero de 1900.

Domingo 25 de Febrero de 1900.

Pero, en cambio, desvirtúan y se rebelan con- sa por ser también una sociedad d~ proce~e~tra el Papa los clericales que maldicen la escuela tos secretos y de obediencia, es decir;' _de disciplilaica (defendida en los Estados Unidos por el emi- na incomparable, presenta el singulansIIDO cas~ de
nente Arzobispo Ireland) porque la escuela laioa ser una oligarquía muy ~e~rad~, muy gerarqU1Zaestá destinada á dar un carácter religioso al amor da y excesivamente tradicionalista y con~erva~ode la Patria con total independencia de los cre- ra, que sostiene, fuera de ella, en el ~edio social
dos, de las religiones positivas que tienen para en que vive, vida de cript~g~mo, _e~ t!iunio de la
sostenerse y propagarse el campo infinito de la democracia social la pubhc1dad ilmutada de los
acción privada; se rebelan los que en España, v.g., actos oficiales y l¡s reformas á_ todo trance. .
Ministros, profesores, magistrados, fun~10nasostienen el carlismo; el obispo de Barcelona que
decía hace poco : "Puesto que sufrimos con increí- rios, diputados y senadores, tales son los veh~c~os
ble paciencia desde hace tanto tiempo, la injusticia de la influencia masónica en la tercera repubhca
de ser administrados, enseñados y juzgados en francesa y aunque una vez en el pod~r, todos e_llo~
castellano, lo que nos causa grave daño, mostré- se hacen cargo de que no deben su U:OJ:lºrtancia a
monos, cuando menos, exigentes para que se nos su carácter masónico, sino á su prestigio perso~al
enseñe en catalán todo cuanto se refiere al cielo en las masas democráticas, burguesas, proletanas,
y nos pone en relación con Dios en nuestras aflic- o en los círculos políticos del parlamento, no ~aben ni quieren romper sus adherencias á la asocia,ciones."
León XIII no prohibe, al contrario, á los cató- ción oculta que á cada instante les recuerda ~ue
licos, tomar parte en la política, lo que equivaldría es su madre y que á ella deben volver. Ahora bien,
á privarlos de sus derechos de ciudadanía; lo que esta sociedad tiende claramente á hacer de la reles prohibe, es hacer de la religión un instnmien- pública un instrumento de lucha contra el catot? de política y comprometer sus intereses supe- licismo en Francia. Y preciso es confesar que no
r1ores en conflictos de partido que no son en su- tiene poca culpa en ello la insistencia, en mi senma, sino choaues y colisiones de apetitos. Lo que tir imprudente, con que León XIII, ha hecho llode esta re&amp;'la escape es digno de censura de parte ver sus condenaciones y anatemas contra la masode la Iglesia, ¿ por qué no lo ha de ser de represión nería, es la política de poner entre la espada y la
de parte del Estado? Se ha criticado acerbamente pared, que lleva á las grandes resoluciones al acoá Gam betta, haber dicho en un célebre discurso: rralado; la masonería acorralada se propuso para
"el clericalism~, he allí el enemigo." Se dijo que volver golpe por golpe á complicar á la República
eso era arroJar en las multitudes que son . en su delito religioso y volverla sectaria. ¿Lo lograndes masas de combustible, las
teas grará? No lo cr~o.
El reciente proceso de los "Asuncionistas'' y las
de la discordia civil. Pues poco más ó menos lo
~ismo dice ó quiere decir S. S.; y es un síntoma manifestaciones episcopales á que ha dado marb!en ~rave y propiamente "fin de siglo" la impa- gen, parecerían indicios del triunfo del espíritu
ciencia con que los círculos católicos militantes y anticatólico; no es lo cierto, sin embargo. ''Los
los cleros frecuentemente, y con ellos los obispos "asuncionistas" y sus órganos en la prensa, sus
Y alguna vez hasta los cardenales-arzobispos so- "cruces," se habían convertido en un organismo
portan con_impaciencia el yugo del Pontífi~e y militante de primera importancia y desobedecienobedecen, si es que obedecen sus amonestaciones do casi descaradamente al Papa, y con el pretexto
y preceptos; no sería extraño que en muchos cen- de comoatir á los enelllÍgos de la religión, han ba~ros de es~os se hicieran votos por su "tránsito" tallado cdn una vehemencia terrible contra el libea la eterrm_dad, con la esperanza de que su sucesor ralismo y la República; en el Asunto Dreyfus se
vuelva su hbert~d al cleric~ismo y le deje la rien- mostraron implacables; de allí ha venido el golpe
da al cuello; si tal sucediere, diez años después que se fundó en disposiciones perfectamente leto~a la Europ~ parlamentaria habrá proclamado gales aunque caídas en desuso quizás.
· Un "Kulturcampof" sería una desgracia pala mdependencia entre la Iglesia y el Estado.
ra la República; las luchas conéesionales son causa
de divisiones incalmables en un pueblo y, por en2.-A esto nos obliga, á esta lucha sin cuartel de, de mortal debilidad; hasta Bismark se vió oblicontra el Estado laico nos obliga, dicen los cleri- gado á retroceder en este camino en pleno medio
cales en Francia, los avances de la República sec- protestante, y la Revolución francesa debió su imtaria. No es del todo infundado el reproche; hay port~ncia pa_ra fundar un régimen político á sus
que confesar que existen dentro de la Repúbli- medidas ~;1ti-religiosas principalmente; una simca, elementos que estarán en vía de preponderar, ple reacci~n ~ontra el espíritu sectario de la priaparentemente al menos, y que quisieran conver- mera Republica, fué causa de la tiranía aceptada
tir al Estado en un ariete para destruir el catoli- Y a~lamada ~e Bonaparte. Sólo quienes no han escismo en particular y el cristianismo en general; tudiado 1~ historia más que en las novelas ó en las
no es fácil esta tarea, como pueden emplearse en declamaciones de los folletistas, y no en los docu~ued~n. aconsejar á un gQbierno una poella dos siglos, pueden gastarse veinte, no es fá- ~~ntos,
htwa antirreligiosa; es un suicidio.
cil deshacer en las leyes, lo que está en los sentiPero toda la historia moderna, no hay que olvimientos; las leyes son en talento como chorros
darlo,
ha converjido á reducir á la religión á su
de agua sobre planchas candentes, se vuelven vacampo
espiritual y á su papel sao-rado
en donde es
O
por, humo.
Uno de los elementos que quisiera poner, como inviolable. Toda la historia ha marchado á este
un marbete á la construcción de la República en fin: el Estado debe ser laico. Sólo el Estado laico
Francia, famoso estribillo de V oltaire, un "delen- gara1;1ti~a la li1?ertad humana en su expresión
da Carthago ;" "aplastemos al infame," es decir, más mtrma, la libertad de conciencia. El catolicisacabemos con el catolicismo, es la franc-masone- mo co~o apoyo de régimen político, tiende por
ría. No cabe duda que, aunque mucho menos nu- su propia virtud, porque se cree obligado á estirmerosa de lo que se cree, en Francia misma, en par el error con la palabra ó con la fuerza con
donde está en auge, y mucho menos rica de lo el sermón ó con ~l auto .de fe ó con la cruza'aa, á
que se supone y de una influencia intelectual muy establecer 1;u~ régimen teocrático, y si como todo
mediana, gracias á no sé qué sello literario que ca- hombre religioso lo cree, las sociedades se mueren
racteriza las producciones de las logias que tienen en el camino que les traza un leo-islador supremo
el don de recordar el estilo ( ?) del inmortal farma- no es posible dudar, hay que acataT la voluntad d;
céutico de Flaubert, no cabe duda, repetimos, que este I~gislador divino que ha hecho imposible en
la masonería es una fuerza por el ocultismo de la socied~d actual todo régimen teocrático· cuansus procedimientos, por el simbolismo de sus ri- d~ Voltair_e decía, bendiciendo al hijo ele Fr~nklin,
tos y por el espíritu de obediencia á que somete Dio~ y Libertad, quería decir que Dios ha ido
con ahinco á sus adeptos. Ahora bien, toda fuerza poruendo al mundo clel lado de la libertad que es
'
se centuplica en la imaginación é influye· sobre el supremo vehículo de la moral.
Y t?do cu~nto en el Estado tiende á debilitar
ella cuando es lllÍsteriosa, cuando es oculta. Esto lo
saben b:i.en los masones, y por eso, á pesar de los su caracter laico, todo cuanto constituye un pod
esfuerzos ?echos en todas partes, para hacerla pa- da~o al catolicismo ó al protestantismo para de:~
sar de sociedad secreta á asociación pública, se han tr~i! ~ste carácter, es un absurdo, es también un
estrellado en el instinto conservador de los su- sme1dio_. A este papel se ha limitado hasta ahora
premos consejos de la orden. Si la masonería se el , gobierno de M. Valcleck-Rousseau · si sale d
hiciese pública, sería una de tantas ligas republica- alh, ~ulpa _será de la acción combinad~ de dos in~
la masónica y la clerical. sería d _
nas m~s ó menos apoyadas por el poder; mientras transigencias,
plorable.
'
c
que a~1 como es, organizada para combatir la influencia reactora de la compañía de Jesús, que paJusto Sierra.

SUBGETIVISMOS.
oCos 2&gt;orrringos en el 3óca/o.
~

Por la plaza principal de esta metrópoli, pasan
·como por una prolongada exhibición, todas las
-cfases sociales. En los días de trabajo el trajín de
la vida vuelca en el gran cuadrilátero de esa vía
_pública, las multitudes humanas que van y vie.nen como poseídas por un indómito furor de locomoción . Es allí donde puede verse más que en
parte alguna, el delirio del tráfico IX, á pleno sol,
,Y al aire libre. El carruaje, el coche de alqui1er, la bicicleta, el tranvía, arrastrado por mulas
pacientes y soñolientas, ó el vagón eléctrico que
_parece afianzado al alambre por la barra oblicua
·de su "trolley," forman las más caprichosas pro-cesiones, en medio del gentío que diseminado en
todas dire&lt;!ciones por la plaza, semeja, á vista de
pájaro, un bullir de granos de arena impelidos y
.jugueteados por el viento.
Pero así como en los días ordinarios la vida se
-esparce en ámbito de la plaza, desde las viejas
portaladas de la Diputación y Mercaderes, hasta
la fachada de esa antigua colmena que se llama el

EL MUNDO ILUSTRADO
Palacio Nacional ó el plateresco pórtico del Sagrario, la mañana del domingo, la actividad y el
movimiento se estrechan, se comprimen y muéstranse en un hervor ruidoso, en el jardín del Zócalo, cuyas torcidas y combinadas calzadas suelen
parecer estrechas á los pausados y lentos transeuntes.
Sólo que el jardín del Zócalo no abriga, bajo
úl Yerde palio de sus árboles faldas de seda, , elegancias altivas ni orgullos aristocráticos. Es por
Jo general, la pobreza honrada, la sana burguesía,
la burocracia baja y sin ambiciones la que se apiii.a alrededor del kiosko, buscando la fresca somLra de los ramajes florecidos y espesos, para oír
un trozo de ópera vieja, de ópera de melodías fáe;iles aprendidas desde la infancia, á una banda militar en cuyos instrumentos hace el sol mil doradas coqueterías.
No, claro que no hay sedas ni terciopelos en
lrif' "mañanas del Zócalo," ni circundan el jardín
las hileras de carrozas flamantes; pero, en cambio,
l•ay la alegría sincera del domingo, el triunfo del
frabajo ~ue se pone á descansar unas horas para
seguir con más alúnco el día siguiente; el r egocijo del hortera que se ve libre por instantes de su
esclavitud y su faena, el goce del artesano que se
ha vestido de limpio y oído misa, y que, anhela
encontrar fuera de la embriaguez y del vicio, una
fuente de recreo en las resonantes fanfarrias y
bajo los protectores follajes.
Las mañanas del Zócalo tienen un vago y sabroso misterio de cosas buenas, de gentes sencillas
y de almas castas y risueñas.
La doncella de labor, la costurera, la aya, la
ama de llaves tienen allí su sentir y su paraíso
los domingos por la mañana. Y los empleados de
tiendas humildes, el escribiente de veinticinco
duros, el cobrador de casas de barrio, oyen cantar
también entre esas frondas al pajarito de la
gloria.
El pueblo se pasea á sus anchas, como en dornin~os propios, por el asfalto de esas banquetas;
~e sienta en el brocal de las fuentes, acurrúcase
en las estrechas bancas de fierro, deja flotar sus
harapos en el aire de oro del día y en un plácido
amodorramiento, oye las polkas y las danzas, cuyos
temas vulgares llegan á sus oídos como una caricia
sobrenatural.
El amor cuchichea por allí con inquietudes de
alondra y palabras de comedia casera; pero es un
amor sentido, bien hallado en aquel paseo á donde hace una escapatoria de su encierro semanario
en un cuarto destartalado, en un taller sombrío
ó_entre minuta y lllÍnuta, sobre un apolillado pu~
pitre.
El lujo, la soberbia, la vanidad, pasan alrededor
cl_e este lugar de dichas sinceras, despreciándolas,
sm querer mirarlas siquiera, sin volver la cabeza, rumbo á Plateros, á la Alameda á la Reforma
á donde está todo lo que brilla y ha~e ruido.
'
Entretanto la luz hace prodigios en el "Zócalo,"
en los árboles, en las flores, torna sedas los percales de las muchachas, vuelve diamantes sus cuentas de vidrio, y pone en sus ojos toques de alegría.
Y un coro de granujas, olvidado del hambre
aplaude á rabiar á la banda que acaba'
de tocar los "Aires nacionales," y pasa en carrera loca y á risa tendida, una
bandada de niños, persiguiendo una
bola de goma color de púrpura ..... .

lar¡ie/ €ysseffe.

•

La Exposición de. París.
"0-(&gt;&lt;::&gt;-

Los grabados de algunas fracciones de la Exposición de París, que ofrecemos hoy á nuestros
lectores, les darán una idea de la magnificencia
que Ta á revestir esa enorme fiesta de la gigantesca metrópoli. Sin embargo, aunque nuestros
grabados están tomados del natural y por competentes dibujantes, la impresión que producen
no puede compararse ni remotamente con la que
producirán los originales, pues les falta vida, movüniento y calor. Ni siquiera ha sido posible hac~r notables sus proposiciones; ¿ quién diría, por
eJemplo, que la cas&lt;;ada que se mira al frente del
"P~lacio de la Electricidad," lllÍde nada menos que
tremta metros de altura? Fué menester, para hacer!~, crear todo un sistema de canales para proporc10n~rse el enorme volumen de agua que era
necesario J que brota de inmensas peñas hacia el
Sena.
¡ Figúrense los lectores el efecto que producirá
esa gran cascada, que por la noche será iluminada
por_millares de invisibles lámparas eléctricas,
teniendo como fondo el magnífico Palacio de la
Electricidad, que será á su vez un ascua de luz!
El Palacio de la Electricidad contará con el mayor número de luces eléctric.as con que hasta hoy
haya contado edificio alguno, y con su torrente
de luz marcará el sitio en que oficia la diosa
Moderna, que para_ e~ siglo venidei¡o aún nos promete ma~ores pr?digi?s. En ese palacio, el visitante hallara una smtesis de todo lo que la electricidad ha ~echo, en todos los ramos, de manera que
sea ~mpbament~ comprendida su colosal importancia. El palacio es obra del Ingeniero Hernand
y la cascada del Arquitecto Paulin.
Con objeto de no cansar la mirada en la cont~:11plación exc~usi~a de edificios modernos y tambien_ p~ra cubnr r1ertas calles adyacentes que no
se d1stmguen por su belleza, la administración de
la E~osición concedió á, una empresa particular
una area de 300 metro~ a lo largo del muelle derecho del Sena, cerca del Puente de Alma, para
que_ construyera lo que se ha llamado "Le Vieux
Pans."
El viejo París será en la maro-en del Sena lo
q_u~ la "Aldea Suiza" en l_a izqu~e~da, es decir, un
sitio el~ r;c_reo que al nnsmo tiempo ofrezca interés _histonco, por tratarse de fidelísimas reconstrucciones.
El viejo ~arí~ será una representación plástica
Y una reumon s1stemada de edificios de la capital
francesa e?- la Edad Mefüa, en el Renacimiento
Y. en los siglos XVII y XVIII. Dichas construcciones formarán calle~ y plazas que mostrarán
tra11s~untes ataviado~ conforme á la época correspondiente.
Son _auto~~s, de la idea el dibujante Robida, y
d ~ la eJecuc10n los arquitectos Heulhard J Bénou-

�Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
ville. La mitad del víejo París está sobre el
agua, en una plataforma de cinco metros de
altura sobre el nivel del Sena. Viniendo del Puente de Alma, se penetra á él por la reconstrucción
de la puerta San Miguel, que existió hasta el año
de 1864, y de allí se llega á las de la Plaza de
Pre--aux--Clercs, que era el viejo lugar de reunión de los estudiantes.
Mencionaremos algunas de las reconstrucciones. Por al'lí se mira la casa natal de Moliere, no
lejos de la torre principal del primitivo castillo
del LouYre. Pasando por la "Porte des J acobins"
llegaremos á la vieja iglesia de Saint--Julien des
Ménétriers," que en el siglo XIII fué mandada
construir por los músicos á los juglares. Eso es de
la Edad Media. Del Renacimiento, vemos los viejos mercados que se quemaron en 1551 y el antiguo Teatro del Mercado, en el cual dará conciertos el conocido maestro Colonne con su orquesta. Los siglos XVII y XVIII estarán respectivamente representados por el "Pont--au--Chauge," el antiguo palacio real, la escalera de la
Santa Capilla, etc.
La última nota moderna en· el "Vieux Paris,"
será el alumbrado nocturno, que será eléctrico y
qu,e iluminará las entradas triunfales históricas
que han de verificarse.
Hasta ahora, el estado de las construcciones
cambiaba de aspecto sin cesar; pero ya ha alcanzado su forma definitiva y por eso nos es posible
presentar vistas á nuestros lectores.
Uno de nuestros g-rabados representa la hermosa plaza de los Inválidos con los principales edificios de la Administración francesa.

El Parque Monceau, de París, donde ya se destaca íelizrilente sobre una verde alfombra de verba, el monumento de Guy de Maupassant bien
pronto aumentará su ornamentación con otro mármol: El monumento de Ambrosio 'l'homas, por
Falguiére, y nuestro grabado reproduce esta obra
nueva que el escultor acaba de terminar.
El eminente compositor está sentado sobre una
roca, en la actitud de meditar y tiene entre sus de-

--·~ ~~:==:::::=~~~~~~::---::~~~~~~~
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El proceso de los padres Asuncionistas.

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[Vease el articulo de lase~unda plana.]

MONUMENTO DE AMBROSIO THOMAS

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

Padre Plcard.

dos, la pluma que trazó las bellas páginas musicales de "Mignon" y de "Hamlet."
En la base de la roca, lo contempla Ofelia, una
de sus heroínas y deja escapar de sus manos las
flores que ha recogido.
Este monumento en mármol blanco, será un precioso adorno del citado parque y se debe á la iniciativa de los señores Bertrand y Gáillard, Directores de la Academia de Música.

EL PROCESO DE LOS PADRES ASUNCIONISTAS
~

Sensacional ha sido en París el proceso que se
inició contra los sacerdotes católicos de la Orden
de los "Asuncionistas,'' acusados de haber tomado
partidpación directa en varias
conspiraciones políticas y de
haber sostenido y redactado varios periódicos.
Los sacerdotes fueron exclaustrados, se les redujo á prisión, y al terminarse la secuela
del juicio se les llevó á jurado,
siendo este acto el que representa nuestro grabado.
Los más caracterizados
miembros de la Orden fueron sentenciados y el Cardenal Arzobispo de París,
por haber hecho varias visitas á sus correligionarios, fué indirectamente

Pa1re Bailly.

Padre Hlppolyte.

multado, pi:ies por determinado t iempo se le_ han
retirado los emolumentos que daba el gobierno
francés á algunas diócesis y arquidiócesis &lt;le aq,1ella República.

EL PABELLÓN DE LA NORUEGA.

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-&lt;::,..()-&lt;::,

La Suecia y la N omega, unidas por un pacto federal en 181-!, puede decirse que celebraron un
matrimonio de conveniencia y no de inclinación,
de suerte es que jamás ha existido buena armonía
entre los dos Estados y no sería remoto que llegaran al "divorcio."
Estos antecedentes sirven para comprender por
qué Nomega ha querido estar aisladamente representada en la Exposición de París, por medio de
un pabellón hermosísimo que nuestro grabado representa y que lleva la pretensión de ser premiado,
porque se le ha hecho figurar en el catálogo de
exposición de construcciones modernas.
Por su parte, Suecia, ha
querido hacer la competencia y su pabellón es también de lo más hermoso.

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�Palacio del Puen~ Alejandro.

Palacio de las Manufacturas
nacionales.

Palacio de industrias dive:raas.

Palacio le Cerá.mica
7 Omtaleria.

Clipula de los Inválidos.

Palacio de Industrias diversa.a.

Palacio de las Manufacturas
nacionales.

~clón extranlera.

.Cos eoi/lcios de la exposición en la j)la~a de los jr¡válidos.

Palacio de la Electricidad 7 Castillo del Agua.

El vi ejo l'uis.

€xposició,¡ :J11fernacional de J)arls.

'

Pilar del Puente Alejandro,

�.'
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

•

-¡ Ay, hijo mío! tu mano ya se enfrió, y no
brilla en tu mirada aquella luz de empuje!¡ No late
ya tu corazón! ¡ Corre en anchás olas tu sangre
desde una profunda y amplia herida! ¡ Pobre de
mi niño mimado, Orso Paolo! ¡Lo mataron! ¡Malditq, tres veces maldito, Micheletto que fué tu cobarde asesino l. .. ¿ Qué haré ahora sin tí? ... Moriré . . . Es lo único que me queda ... Ni marido,
ni parientes, ni amigos . .. rrú eras mi solo bien,

terrible cuadro y sobre esa lúgubre escena, su velo
de luto.
rrras de algunos minutos, alzóse Saveria, con
arrebato de desesperación y la mirada vuelta al cielo:
:..__i Muerto!. . . ¡ Muerto! exclamó. ¿ No habrá
alguien que lo vengue? ... ¿ No habrá alguien que
castigue á su infame asesino?
-¿ No estoy yo aquí, preguntó inopinadamente
una voz.
Laanciana,aturdida, volvió el rostro.
Allí r.staba una joven, de pie, inmóvil, tras de ella. Su rostro estaba tan
pálido como el de la víctima. 11rill•lmn los ojos con brillar sombrío y raro. Había en ella algo de fantástico.
-~ Quién eres? preguntó fün·eria,
muy trémula.
-Benedetta, la amarla de tu hi_io,
Ja que le dió su c·:.,razón.
¿ Y tú, tú, quieres vengarlo~ preguntó ansiosa.
--Sí; mi cora·~ón s.rngra como i::ui:;
heridas, y mis lágrjrnn_.; no se sccar:ín
en tanto no venguJ á Orso Paolo!
-Bésame, bésame conesaspalabras
buenas que acabas de pronunciar J
que son un h{tlsa1110 para mi tlohr;
tú sí que ~ras dig □ .t de ser la mujer
&lt;le mi pobre hijo. Ve, y cuando me
traigas cortada la mano derecha de
Micheletto que fué el asesino cobarde
te bendeciré y te llamaré mi hija.
Echóse Benedetta sobre el cuerpo
V
inanimado de su prometido, y puso uu
beso último en los labios fríos y sin
color.
mi única esperanza ... Tú eras el único sostén
En seguida, y levantándose :
do esta pobre vieja . .. ¿ Por qué tú, Dios bueno,
-Basta de lágrimas,---&lt;lijo.-Nos queda la vida
me arrebataste al hijo que tanto quería? ... ¡Eres para llorar al que ya no existe ... ahora ... pensecruel! ¡ Oh! ¡Blasfemo!. ... No sé lo que me di- mos en vengarlo.
go . .. ¡ Me vuelve loca el dolor!. .. ¿ Quién me deY alzando la mano sobre el cadáver, gritó:
volverá á mi hijo, á mi Orso Paolo?
Micheletto morirá por mi mano, sí, lo juro;
A.si hablaba, sollozando, la anciana Saveria.
y volviéndose hacia la anciana Saveria, añadió :-0
Arrodillada cerca del cadáver de su hijo que no me v uelves á ,~ .... . ¡ adió~!
muerto por una bala yacía al p,e de un castaño
No acababa de decir estas palabras, cuando
grande, contemplaba en silencio los raso-os desfio-u0
mezclada con la sombra, desaparecía.
rados por los últimos espasmos de la mu~rte.
Transcurrió el tiempo ...
Caía la noche poco á poco, extendiendo sobre ese
En una mañana, salía el bandido
Micheletto de la cabaña de un pastor, cabaña perdida en medio de
Monte--Mufragia, cuando vió venir
una muchacha pálida. No obstante
su palidez, la reconoció, era Benedetta.
-¿ Dónde vas, 1:lenedetta? preguntó el bandolero á la vez que se
acercaba.
-¡ Te buseaba, Michelctto!
-¿ De veras, Benedetta? ... ¡ Qt1é
dicha!. . . Jiíira: te amo; mira; muchas veces te rogué que fueras mía,
y siempre te negaste. . . . Ahora
¿ quieres ser mía?
-Tal vez.
-¡ Tal vez ! repite , repite esas
palabras que me llenan de esperanza, y que me vuelven loco.
Tornó la joven los ojos al cielo y
permaneció callada.
-Oye, Benedetta,-siguió el bandido-olvidemos el pasado; olvidemos que mis manos se tiñeron en la
sangre de Orso Paolo. Me volvió
asesino el amor que te tenía .... .
Estaba celoso . . . Sufría tanto ... .
Creía que lo amabas. . . Pero veo
ahora que no era asi. . . Porque no
estuviste conmigo. . . . Me amas,
¿ verdad que sí, Benedetta? ... . .

Huyamos de aquí; vamos á Cerdeña : ?lií viviremos juntos, libres y felices. Bebe en mi bota eu
seiial de reconciliación, y yo beberé después, Y
nuestros corazones quedarán unidos.
.
-Bebe tú primero, Micheletto, respondió Benedetta con voz rápida.
Alegre, el bandido, llevó en seguida la bota á
sus labios; pero en tanto que con la cabeza atrás y
los ojos en el ciclo, bebfa á grandes tragos, Benedetta con movimiento ágil, sacó del corpiño un
puñal y Jo hundió entero en el pecho de ~iicheletlo.
Dió 61 un grito á la TCZ que soltaba la bota; se
llevó las dos manos á la herida de que salían olas
de sangre, y cayó, como una masa, sobre el piso.
Sus ojos, vagos, desmesuradamente abiertos, se
fijaron sobre Benedetta que, con los brazos cruzados, permanecía frente á él, y fríame nte le miraba debatirse con las últimas convulsiones de la
agonía.
-¡ .Me muero!. .. murmuró el bandido con voz
espirantc; ¡ me muero! .. . Ya te vengaron, Orso
Paolo !
Comemaba el estertor de la muerte.
Repentinamente, J por supremo esfuerzo, se enderezó sobre un codo empapado en sangre y exclamó :
-¡ Ah! Benedetta . . .. Benedetta . .. tú lo amabas.
Y no bien dijo esto, exhaló el último suspiro.
Bcnedetta, con ale2"ría feroz, asistía á aquella
escena, y contemplaba el cadáver de la víctima tendido á sus pies.
Luego se inclinó y apoderándose de la mano derecha de Micheletto, cerró los ojos, y con el cuchillo todavía ensangrentado_, cortó el puño.
Se puso en pie precipitadamente y sin volver
los ojos á Michcletto, se dió á correr.
La noche estaba negra.
8oplaba, con violencia, el ''libect:io."
Los grandes castaños se doblegaban al esfuerzo
de la tempestad y hacían oír un murmullo extraiio ·
creyéranse las quejas.de un moribundo.
·

Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

En el sendero que conduce á la aldea de Ticaja, adelanta trabaíosamente una mujer .
Llegó á una de las primerai chozas, se detiene
jadeante, agotada, y llama :
-Madre, madre, ábreme.
-¿ Benedetta? . . . preguntó una voz de adentro.
-Sí, yo.
A.brióse la puerta.
Una ráfaga apagó la lámpara que en la mano
traía la anciana Saveria.
La obscuridad fué completa. ·
-¿ Qué? preguntó Saveria con voz ansiosa: y
con voz llena de ansiedad añadió: ¿ ya te puedo llamar hija?
La joven respondió sencillamente:
-¿No te he llamado madre?
Y entró, cerrando detrás la puerta.
Saveria encendió la lámpara, y cuando la luz todavía difundía débil claridad, Benedetta arrojó al
suelo un "derecho" humano, manchado de sangre.
-Con esta mano mataron á Orso Paolo, dijo
tranquilamente.

La ancíana miró la mano de Micheletto, primero
con terror, después con goce, y la recogió: sin pronunciar una palabra, tomó un haz de leña de junto á la pared, y salió.
Agobiada de fatiga, siguióla Benedetta, sin saber lo que la anciana haría.
Fueron algunos instantes por enmedio de las
t inieblas.
La anciana se detuvo.
Habían llegado á una nlazoleta.
, Pocos instan.tes ,después, millares de chispas sub1an hasta la mma de los g-randes árboles.
Dentro de la hornaza, arrojó Saveria la ensangrentada mano del asesino de su hijo. Con rabia
febril activó el fuego sobre el que, sin cesar, arrojaba nuevas ramas.
Benedetta la veía y sollozaba.
Un viaiero que en esos momentos hubiese pasado, habría huído con espanto creyendo ver dos
brujas de Macbeth. . .
'
"'C:,.Q&lt;::,,.

I

"'C:,.Q "'C:,.

Noche á noche, cuando suena el ªAngelus," van
dos mujeres vestidas de negro á arrodillarse á
"Ca.stagnedo."
Después de que rezan piadosa.mente, vuehen á
la aldea, y los labradores nue vuelven de su faena
diaria se descubren movidos por el dolor de tan
gran infortunio.
Y refieren, persignándose, que cada año en el
mismo dia, cuando el campanario de la parroquia suena el toque de media noche, se ve un fuego
muy grande, encendido en la encrucijadade"Oastagnedo," y se escucha una voz que, como si saliera
de un sepulcro, dice :
¡ Benedetta, tú lo amabas!

Filippo J'onelle.

Cuando. la última 1l~rnita se apagó, la anciana
corsa deshizo con un prn la fogata.

Rotonda de los héroes de
En nuestras ediciones diarias hemos dado extensos detalles acerca de una artística Rotonda donde los héroes de nuestra Independencia nacional,
que actualmente se guardan en la capilla de San
José, de la Catedral de México.
Los grabados adjuntos son fotografías tornadas
de un boceto en yeso, qu e del proyecto tomó el escultor señor Alciati y que figurará probablemente
en la Exposición de París.
Ofrece un aspecto majestuoso, dominando el estilo Luis XVI. Sus tres cuerpos están bien proporcionados, midiendo el basamento, que afecta la
forma de una cruz griega, incluye:ndo la ext~nsión de las escalinatas ·20 metros, siendo también
de veinte metros la altura de la extremidad de la
c11pula á la base.
La Rotonda lleva cuatro arcos ó portadas magníficas correspondiendo á cada una su escalinata de ~ceso, en cuyos pedestales se ven grandes
ánforas funerarias, medio envueltas. por severos
paños.

Una racha violenta dispersó los tizones Y las
cenizas.
-Ya se hfao ]a justicia, dijo Saveria ~on voz
conmovida ... Ya lo vengamos . . . Ven, h1Ja mía;
mi casa es la tuya . . . Ven, lo lloraremos~untas.

11 uestra

Independencia.

Los cuatro esbeltos pórticos llevan elegantes
columnatas de orden dórico, que se destacan admirablemente. Las pechinas de los arcos ofrecen
atributos guerreros y gloriosos, símbolos de la
lucha y de la inmortalidad. Unos escudos, festonados de ornumentación rica, sirven de claves.
En los espacios intercolurnnios se ven dos series de tableros : unos superiores, en los cuales se
ven medallones que representan los bustos del Cura; Hidalgo, de los Generales Allende, Aldama y
Jiménez, del Cura Morelos, del Cura Matamoros y de lo.s Generales Pedro Moreno y Javier Mina, cuyos restos son los que se conservan en la
Catedral.
Se asegura que también están depositados en
la misma capilla de San José, los restos del héroe Don Víctor Rosales, mas parece que éstos no
se han podjclo identificar.
La segunda serie de tableros llevan escudos de
armas y trofeos de la época de la Independencia,
y están colocados abajo de los anteriores, siendo

de mayor tamaño. Su composición es muy hermosa, viéndose en magníficas haces las armas antiguas, pistolas de chispa, mosquetones, pedreros,
cañones de forma desproporcionada, si se les compaTa eón Jos que ha producido el progreB-o de la
guerra, clarjnes, tambores, sombreros jaranos de
anchas alas y galoneada toq11illa, la bandera de
la Guaclalupana y otros atributos.

E.l cornisamento es también muy hermoso y lleva en realce triglifos y coronas, grandes palmas
en sus mayores espacios.
Cada uno de los pórticos centrales está rematado por nn basamento ático, que llevan-inscritas
cuatro fechas memorables, en cifras romanas.
(1810, 1811 y 1821).

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Domingo 25 de Febrero de 1900. ·

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MU:tl'DO ILUSTRADO

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Nuestro traje Nacional.

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Entre los ejemplares más preciados de_ la indumentaria pintoresca, se ha encontrado siempre

nuestro traje nacional, el del clásico "charro,"
que en Europa es más comúnmente conocido con
la denominación de "ranchero."
Poro en palses extranjeros jamás' se _le ha interpretado con propiedad, y las alteraciones que
iufre son tales, que á los mexicanos mismos se nos
antoja algo exótico, Hemos buscado en los tratados de indumentaria de mayor renombre los capítulos relatiYOS á nuestro traje nacional, y en los
tratados de mayor renombre le hemos encontrado
alterado,
Los viajeros franceses, alemanes y americanos,
que tras de breve estancia en esta tierra publican
libros acerca de México y sus habitantes, manifiéstanse todos gratamente maravillados de l'luestM
traje nacional, y algunos se limitan á expresar su

maravilla por medio de exclamaciones: "Ah, le
charro! "Qu'il est riche!" "Qu'il est beau!,. mientras que otros, ya sea por mala memoria ó por
enardecimiento imaginativo llegan á asegurar que
los trajes de nuestros charros son de terciopelo,
recamados de piedras preciosas.
De ello resultan las absurdas interpretaciones
gráficas q11e á montones se presentan en :E uropa
sobre el traje nacional, y de las cuales es ejemplo típico aquel enorme cartel anuncio de una chocolatería, que hace pocos años inundó París y que
representaba á un mexicano ataviado de felpa azul
celeste, con un manto de armiño, un sombrero incrustado de pedrería y un rostro de ...... fascmeroso.
No disputamos el· rostro, porque nunca hemos
pretendido en México ser prototipos de belleza.
En cuanto al traje, preciso es confesar que si bien
tiene una originalidad absoluta, ella no estriba
precisamente ni en la magnificencia de las telas,
ni en la prodigalidad de las piedras preciosas.

El genuino traje nacional, lejos de buscar telas
muelles y preciosas, escogió la piel curtida, porque
es la que mejor responde á sus necesidades.
Los atavíos nacionales se forman de acuerdo con
el género de vida de los pueblos, y de esa suerte sería absurdo buscar terciopelo en los trajes de gentes que pasan su vida en el campo, lazando potros
y herrando becerros,
S_i fuéramos á buscar el origen de nuestro traje
nacwnal, es evidente que lo encontraríamos en
los primeros iberos que se entregaron á colonizar y
labrar el país,
Las anchas alas del sombrero surgieron á la neceStdad que nuestro sol esplendoroso impuso á
aquéllos, de proveerse de una defensa fácil y portátil. El empleo del cuero, no es más que la falta
de otra tela duradera y de fácil adquisición en comarcas que carecían de elementos.
Después, han venido las reformas, los adornos, los bordados, y se han creado industrias que
en nuestros días revisten importantes proporcio-

nes, resultando que el traje nacional da trabajo á
muchos talleres y movimiento á considerables capitales.
La industria de la sombrerería, que es una de
nuestras principales industrias, debe su auge á los
sombreros jaranos. El sombrero mexicano goza
de universal renombre, al grado de que muchos
léxicos de idiomas1 extranjeros, la palabra "sombrero" está aceptada con la significación neta de
sombrero de muchas alas,
La forma general de nuestro sombrero ha sido aceptada en todos los países tropicales, en donde es preciso defenderse contra los rayos del sol.
Pero es necesario confesar que en esos países, nuestro
sombrero ha sido ventajosamente reformado,
construyéndose de paja ó de fieltro delgado, y conservándole así sus beneficios sin sus defectos, de
los cuales, en el sombrero mexicano, es el mayor,
su extraordinario peso.
Hay "jaranos" que con el grueso de su fieltro y
el oro y la plata de sus adornos, pesan hasta más

de dos libras! El peso mínimo es de catorce onzas.

se~ ej_aban cabezas de animales llamados "champetas 1 o chapetones. Hoy se usan menos v han sido
substituídas
por las iniciales del pose1i'dor 6 por
La moda no ha perdonado tampoco á los chabordados
de
oro
y plata, Muy oomúu es el nso del
rros y los ha hecho modificar muchos detalles de
es~udo
nacional,
en proporciones colosales.
su indumentaria. Muy especialmente en el som, Dentro de la copa se lleva el ''barbiqttE'jú,'' que
br~ro se notan esos cambios: antaño }a copa era
ba¡a Y. redonda, ornada de ancha y pesada toqui- sok'\ s~. usa c:uando se da rienda suelta ~l en.hallo,
11a,_ mientras g1~e hoy es ancha y puntiaguda, se- clctrmcndosc entonces por bajo de la nariz,
Ls muy variable el valor de un somlircro charne¡ando un p1lon de azúcar. El pliegue de las anrro,
1!epefül~ 1!ndo particularmente de fa cnulidad
chas alas no sólo sigue los caprichos de la moda,
de
oro
ó plata que lleve en sus bordados. Hay alsmo también las costumbres del regionalismo: hay ·
g1111~s
que
ui-an el bordado hasta en las das y e..;o
qm:mes la usan plana y quienes la usan levantada
exphca que puede haber sombreros hasta de á cien
atras y plana por clelante,
pt'~OS-

Otra. de las inn~vaciones ele la mo~a, (!Onsiste flll
que mientras anhgua_mente se prefería para los
sombreros el fieltro hso y de color unido --aplomado de preferencia,-hoy se prefieren l;)S sombre¡os de pelo y los multicolores, Los hny hasta
so\_cr.nos.
Antaño, á uno y otro lado de la copa, se usaban unas figurillas de m~tal que, por lo general,

'

Sin c•m!.mr;:ro, los charros elegantes son s'lbrios
t"'n el bor,laao de sus sombreros y se fija.u má~ en
la figura del fieltro,
Las ciudades de Puebla y de México son las q ne
mayor fama gozan como pro~uctoras de sombreros.
Y daremos un dato curioso: la mayor parte de
los fabricantes son alemanes y franceses.

�Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUR'I'RA DO

Decíamos arriba que el material preferido para
la construcción del traje de charro, es la piel curtida. Aparte &lt;le su duración es también el material más propio para el clima, pues, contrariamente á lo que pudiera creerse, tiene la propiedad de
constituir un abrigo uniforme.
Mucho ha adelantado nuestra industria en la
preparación de esas pieles, así como también en su
bordado, habiendo· algunos ejemplares que forzosamente tienen que llamar la atención.
Pero el traje se construye también de telas tej idas.
Un adminículo indispensable para el charro de
buena cepa, son las "chaparreras," pantalonera de
piel. abierta en el medio y abotonada á lo largo
de las piernas, que tiene por objeto preservar los
pantalones de los roses del lazo y de los zarzales
del camino.
Esas chaparreras también han sufrido transformaciones, pues se man hoy lisas y ya no con pelo.
Las sillas de montar constituven otras de nuestras especialidades nacionales. Son de extrema comodidad y forman un conjunto armónico con el
traje del ginete. Pueden ser de gran riqueza, ynosotros conocemos una, adornada de oro, cuyo valor
no baja de tres mil pesos. La forma general del
fuste de las sillas. no ha sufrido variación alguna
al correr del tiempo, pues sólo se nota cierto cambio en la m:1yor ó menor inclinación de la "cabeza."
Pero últimamente se nota la tendenci~ á suprimir los "vaquerillos," esos trozos de piel colgante
que cubren las cantinas, quedando la "silla corta.,
que es la más usada actualmente. En nuestro graba'do damos modelo~ de ambas monturas.
Las rozaduras del lazo se advierten en torno de
la cabeza de la silla, y las sillas de buenos charro:;,
llegan á inutilizarse por tal roce.
La guarnición de cuero de las sillas, va generalmente 1ordada de plata, v el herraje suele ser ele
plata maciza. Hay cabezas primorosamente cinceladas. Otra innovación notable que se ha aplicado á
la montura mexicana, es la que se refier.c á los estribos. Eran éstos antiguamente de madera y piel,
siguiendo la forma general del pie y acabando en
aguda punta, levantada hacia arriba. Esa forma t9nía la ventaja de defender muy bien el pie, especialmente al cruzar caminos zarzalosos, pero la
práctica la ha mostrado como peligrosa, pues se hace difícil retirar el pie con la rapidez necesaria en
determinados casos.
Los estribos que hoy se usan son mucho más
sencillos y están hechos ele madera y acero.
He ahí otra industria que ha hecho progresos :
el labraje del acero para arreos del traje y de la
montura nacionales. Se fabrican algunos estribos,
frenos, etc.,deaceroniqueladocon incrustacione, cle
plata, que á más ele ser de una solidez á toda prueba, son ele magnífica vista.
A más de la sombrerería, ele la peletería y ele los
trahajoR en acsro, hay aún otras industrias tributarias del traje nacional, tales como el tejido de
fibras de ixtle, henequén y otras, para cabezales,
cinchos, etc.
No recordamos qué escritor ha dicho que un
charro mexicano armado y montado, puede compararse á un arsenal. H av al~o de cierto en la frasecilla. pues además del obli!rndo revólver de seis á
siete tiro!';, el charro usa puñal, machete y suele
usar carabina. Fl lazo es otra arma que, en buenas manos, puede ser terrible. ¡ Díganlo si no los
hún~aros v los anstriecos que acompañaron al Archiduque Maxin1iliano!
~º~

En la parte gráfica que acompaña á este artícul o, pueden ,erse modelos de los objetos constitutivos de nuestro traje nacional.
No podemos dudar de que éste sea pintoresco;
pero ¿ es estético?. . . Algunos lo afirman, otros lo
niegan. Nosotros no lo hallamos ni más ni menos
estético que los de todos los pueblos que llevan vida á la intemperie.
C~da día se hace más raro el tipo del charro
mc~1cano y la mayorí_a de quienes visten el traje
nacional no lo hacen smo por capricho. Tal vez con
el tiempo ese traje no vivirá sino en la tradición
como ha sucedido con el de la "china poblana." '
Por eso hemos querido consignar en "El Mundo
Ilustrado" los arreos del charro, tal como suelen
u sarse aún, y también para que normen su juicio y
pongan coto á sus exuberantes irnaginaéiones los
extranjeros, bajo cuyos ojos pase este Semanario.
OSCAR IIERZ.

BELLEZAS MEX I CANAS.

tL MUNDO . 1LUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 9

MÉXICO, MARZO 4 DE 1900.

Gerente: All''l'Oll'IO

Dt¡reolor: :Lio. B.l.l!'AEL BEYES SPfJrDOLA.

Fot. Mora.

Srita. MA.BfA DE LA GABZ4., da Má.l&lt;ico

Hay un papel entre mis versos, mudo
cómplice del recuerdo que me exalta;
lo abro temblando, á la memoria ayudo
y en el silencio de mi hogar desnudo
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
y libre del afán que lo consume,
vuela al pasado para ver tu traje,
besar su falda de crugiente encaje
y embriagase otra vez con su perfume.
El labio tiembla entonces y te nombra,
y vuelvo á verme en la risueña estancia;
las cortinas del tul, la obscura alfombra,
y derramando entre la grata sombra
un regalo de flores sin fragancia.
El piano abierto; en el atril al~u na
romanza que cantaste en la mañana;
el tibio ambiente que á la luz se aduna
y el tembloroso rayo de la luna
prendido en el cristal de la ven tana.
¿ Qué viento de armonías celestiales,
de músicas y besos suena en torno?
De. mi lámpara en grupos desiguales
asciende el humo en blancas espirales
y dibuja en la sombra tu contorno.

Allí estás, amor mío, no te escondas
que ya mis ilusiones vuelan francas,
del pecho surgen en lumineas ondas
tal éomo surgen de las verdes frondas
ebria3 de miel las marjposas blancas.
X o te escondas; que ya mis alegdas
son flores que abren el cerrado broche;
derrama luz sobre las sombras m.ías
y déjanse decir como Tobías;
hay un ángel en medio de mi noche

.Cuis g. llrblt¡a.
ETEFHA.

Ru~ ojo$ 80n dos negros diamantes de Oircasia
llenos de Injuriosas penumbras y quimeras;
' su piel de lirio t ienen las vírgenes del Asia
y sus :fe] inas curvas las indicas panteras.
Subyuga y enamora con indolente gracia;
hay en sus venas sangre de antiguas bayadera.s;
su cuerpo exhala el grato perfume de la acasia;
en m alma duerme el eco de muertas primaveras ....
¡ Oh, rara flor de encanto! Su pérfida hermosura
esconde filtros hondos de espasmo y de locura
venenos misteriosos, que matan dulcemente! '
¡Oh! hermana de M:edea! ¡ Serpiente que fas(cina !
Que llevas en tu boca de reina bizantina
el beso voluptuoso como el hachís de Oriente!

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EL PRIMER ESCALÓN.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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