<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3639" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3639?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-11T14:18:37-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2279">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3639/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._9._Marzo_4..ocr.pdf</src>
      <authentication>0cc9549327ff511eab0e4fc3b87ba9f0</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117459">
                  <text>Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUR'I'RA DO

Decíamos arriba que el material preferido para
la construcción del traje de charro, es la piel curtida. Aparte &lt;le su duración es también el material más propio para el clima, pues, contrariamente á lo que pudiera creerse, tiene la propiedad de
constituir un abrigo uniforme.
Mucho ha adelantado nuestra industria en la
preparación de esas pieles, así como también en su
bordado, habiendo· algunos ejemplares que forzosamente tienen que llamar la atención.
Pero el traje se construye también de telas tej idas.
Un adminículo indispensable para el charro de
buena cepa, son las "chaparreras," pantalonera de
piel. abierta en el medio y abotonada á lo largo
de las piernas, que tiene por objeto preservar los
pantalones de los roses del lazo y de los zarzales
del camino.
Esas chaparreras también han sufrido transformaciones, pues se man hoy lisas y ya no con pelo.
Las sillas de montar constituven otras de nuestras especialidades nacionales. Son de extrema comodidad y forman un conjunto armónico con el
traje del ginete. Pueden ser de gran riqueza, ynosotros conocemos una, adornada de oro, cuyo valor
no baja de tres mil pesos. La forma general del
fuste de las sillas. no ha sufrido variación alguna
al correr del tiempo, pues sólo se nota cierto cambio en la m:1yor ó menor inclinación de la "cabeza."
Pero últimamente se nota la tendenci~ á suprimir los "vaquerillos," esos trozos de piel colgante
que cubren las cantinas, quedando la "silla corta.,
que es la más usada actualmente. En nuestro graba'do damos modelo~ de ambas monturas.
Las rozaduras del lazo se advierten en torno de
la cabeza de la silla, y las sillas de buenos charro:;,
llegan á inutilizarse por tal roce.
La guarnición de cuero de las sillas, va generalmente 1ordada de plata, v el herraje suele ser ele
plata maciza. Hay cabezas primorosamente cinceladas. Otra innovación notable que se ha aplicado á
la montura mexicana, es la que se refier.c á los estribos. Eran éstos antiguamente de madera y piel,
siguiendo la forma general del pie y acabando en
aguda punta, levantada hacia arriba. Esa forma t9nía la ventaja de defender muy bien el pie, especialmente al cruzar caminos zarzalosos, pero la
práctica la ha mostrado como peligrosa, pues se hace difícil retirar el pie con la rapidez necesaria en
determinados casos.
Los estribos que hoy se usan son mucho más
sencillos y están hechos ele madera y acero.
He ahí otra industria que ha hecho progresos :
el labraje del acero para arreos del traje y de la
montura nacionales. Se fabrican algunos estribos,
frenos, etc.,deaceroniqueladocon incrustacione, cle
plata, que á más ele ser de una solidez á toda prueba, son ele magnífica vista.
A más de la sombrerería, ele la peletería y ele los
trahajoR en acsro, hay aún otras industrias tributarias del traje nacional, tales como el tejido de
fibras de ixtle, henequén y otras, para cabezales,
cinchos, etc.
No recordamos qué escritor ha dicho que un
charro mexicano armado y montado, puede compararse á un arsenal. H av al~o de cierto en la frasecilla. pues además del obli!rndo revólver de seis á
siete tiro!';, el charro usa puñal, machete y suele
usar carabina. Fl lazo es otra arma que, en buenas manos, puede ser terrible. ¡ Díganlo si no los
hún~aros v los anstriecos que acompañaron al Archiduque Maxin1iliano!
~º~

En la parte gráfica que acompaña á este artícul o, pueden ,erse modelos de los objetos constitutivos de nuestro traje nacional.
No podemos dudar de que éste sea pintoresco;
pero ¿ es estético?. . . Algunos lo afirman, otros lo
niegan. Nosotros no lo hallamos ni más ni menos
estético que los de todos los pueblos que llevan vida á la intemperie.
C~da día se hace más raro el tipo del charro
mc~1cano y la mayorí_a de quienes visten el traje
nacional no lo hacen smo por capricho. Tal vez con
el tiempo ese traje no vivirá sino en la tradición
como ha sucedido con el de la "china poblana." '
Por eso hemos querido consignar en "El Mundo
Ilustrado" los arreos del charro, tal como suelen
u sarse aún, y también para que normen su juicio y
pongan coto á sus exuberantes irnaginaéiones los
extranjeros, bajo cuyos ojos pase este Semanario.
OSCAR IIERZ.

BELLEZAS MEX I CANAS.

tL MUNDO . 1LUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 9

MÉXICO, MARZO 4 DE 1900.

Gerente: All''l'Oll'IO

Dt¡reolor: :Lio. B.l.l!'AEL BEYES SPfJrDOLA.

Fot. Mora.

Srita. MA.BfA DE LA GABZ4., da Má.l&lt;ico

Hay un papel entre mis versos, mudo
cómplice del recuerdo que me exalta;
lo abro temblando, á la memoria ayudo
y en el silencio de mi hogar desnudo
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
y libre del afán que lo consume,
vuela al pasado para ver tu traje,
besar su falda de crugiente encaje
y embriagase otra vez con su perfume.
El labio tiembla entonces y te nombra,
y vuelvo á verme en la risueña estancia;
las cortinas del tul, la obscura alfombra,
y derramando entre la grata sombra
un regalo de flores sin fragancia.
El piano abierto; en el atril al~u na
romanza que cantaste en la mañana;
el tibio ambiente que á la luz se aduna
y el tembloroso rayo de la luna
prendido en el cristal de la ven tana.
¿ Qué viento de armonías celestiales,
de músicas y besos suena en torno?
De. mi lámpara en grupos desiguales
asciende el humo en blancas espirales
y dibuja en la sombra tu contorno.

Allí estás, amor mío, no te escondas
que ya mis ilusiones vuelan francas,
del pecho surgen en lumineas ondas
tal éomo surgen de las verdes frondas
ebria3 de miel las marjposas blancas.
X o te escondas; que ya mis alegdas
son flores que abren el cerrado broche;
derrama luz sobre las sombras m.ías
y déjanse decir como Tobías;
hay un ángel en medio de mi noche

.Cuis g. llrblt¡a.
ETEFHA.

Ru~ ojo$ 80n dos negros diamantes de Oircasia
llenos de Injuriosas penumbras y quimeras;
' su piel de lirio t ienen las vírgenes del Asia
y sus :fe] inas curvas las indicas panteras.
Subyuga y enamora con indolente gracia;
hay en sus venas sangre de antiguas bayadera.s;
su cuerpo exhala el grato perfume de la acasia;
en m alma duerme el eco de muertas primaveras ....
¡ Oh, rara flor de encanto! Su pérfida hermosura
esconde filtros hondos de espasmo y de locura
venenos misteriosos, que matan dulcemente! '
¡Oh! hermana de M:edea! ¡ Serpiente que fas(cina !
Que llevas en tu boca de reina bizantina
el beso voluptuoso como el hachís de Oriente!

.Ceopoldo 2&gt;/az .

SUB8CllIP11I0l( JRN8Uil FOB-UIJl.l, lJ .IIO
IDBll IDBll BN LA CJ.PlT.U., fl. 25

EL PRIMER ESCALÓN.

CVYA.a

�Domingo 4 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL REPRESENTANTE DE "EL MUNDO"
EN VIAJE PARA PARÍS.
~

ra que se nos hace, y "agarra!" "alza!" "llega!"
"aguanta"! "cóbrate á proa!" "todo á babor!"
"atraca! y hétenos al pié de la escala; empapados,
transidos; pero sanos y salvos, contentos y orgullosos de haber capeado aquel horrible temporal.

A bordo del "VersaUes," 1S de Febrero de 1900.

Los buenos ferr-0carriles, como las mujeres honradas, no tienen historia; de ahí que un viaje á
Veracruz por la linea del Mexicano, haya pasado á
la categoría de cosa banal, común y corriente, sin
peripecias y casi sin atractivo. El panorama, es, á
partir de Boca &lt;lel M-0nte, grandioso é imponente;
pero está, por decirlo así, muy "man-0seado," y á
fuerza de verlo y de volverlo á ver, acaba por producir la misma impresion que las decoraciones de
la Pata de Cabra que nos encantaron cuando niños
y nos dejan fríos cuando viejos.
Y a el paso del "Infiernillo" no· nos hace estremecer, ni Metlac eriza nuestros cabellos. Como la Suiza del Bompart de Daudet, aquello es peligroso y
terrorífico sólo en apariencia y por pura fórmula.
Desde el momento en que ningún tren se ha despeñado en esos abismos, han Perdido todo su interés,
y sólo las niñas reinilgadas lanzan grititos de espanto y fingen taparse los ojos al circular por
aquellas cornisas del abismo, para llamar con ello
la atención de los viajeros jóvenes y elegantes.
En el vagón hay muchos pasajeros, pero muy banales: dos recién casados, la mano en la mano, pupila frente á pupila, esperando y deseando el paso
por los túneles. A ratos, ella dormita recostada en
el hombro de él, dentro de poco él será quien se recueste en el hombro de ella y ronque su siesta convirtiendo á su esposa en almohada; más tarde ron-cará cada cual donde quiera y se recostará donde pueda; es la evolución conyugal. Una parvada
de jovencitas.del Sagrado Corazón que emigran como golondrinas en busca del claustro y huyendo
de las leyes de Reforma. Este rincón del carro es
fúnebre y hace revolotear en el espíritu muchos
pensamientos negros. Al ver tanta juventud y tanta belleza condenadas á la esterilidad y al encierro
perpetuo, se siente ira y tristeza. Una de las nov_icias me explica que los votos no son perpetuos
smo renovables cada cinco años, y que admiten refrendo oomo las boletas de empeño. En vez de suspirar, admiro la habilidad jesuita y la sabiduría
táctica de una retirada palmo á palmo. Y a que el
voto perpetuo asusta y retrae, ofrezcamos el voto
temporal, revocable á plazo, con refrendo; "entren que después saldrán!" Con esa táctica se hace una buena recluta. Si las caseras exigieran contratas de arrendamiento á perpetuidad, jamás encontrarían inquilinos. El contrato á término salva la dificultad.
Más lejos, un grupo de españoles, verbosos,
mal hablados, que comen como lobos, beben como
cubas, cantan, gritan y disparatan como locos y tienen en jaque constante los castos oídos de las futuras monjas. Por lo demás, todo el mundo es español dentro y fuera del vagón, los frailes que suben ó bajan en las diversas estaciones, los agricultores y comerciantes que van de aquí para allá por
sus negocios, los cantineros de las paradas, algunos
empleados ..... etc., etc. Y luego nos hablan de
conquista pacífica! Si las conquistas pacíficas fueran posibles, la reconquista sería ya un hecho. El
español, que fué todo, entre nosotros, en la época colonial, se confinó en el abarrote después de
ella, y hoy, gracias á su labor tenaz, ásueconomía,á
la solidaridad con sus compatriotas,á ventajosos enlaces y también á sus pocos escrúpulos, ha llegado
á todo, ha invadido la agricultura, la industria, la
banca y vive y prospera y se enriquece sin menoscabó de nuestra autonomía, sin mengua de nuestra dignidad.

El "Versalles," de la Compañía Trasatlántica
Francesa, que ha de servirnos de cárcel durante
la travesía, es una jaula dorada, coqueta, acicalada.
Uonozco vapores de más porte y de más lujo- pero
difícilmente habrá otro más estable en el ~ar y
más -cómodo ; tiene deslizamientos de góndola, suaves balances de cuna; no sacude arrulla· no salta
ni cabecea, ni rueda, ni marea. Su salón: su come~
dor, sus camarotes, todo es amplio bien ventilado
f re~c?, confortable. Pero hay algo 'en él superior y'
casi mcomparable; su cocina sana exquisita de
alto _Y d~licado _gusto, que ali.:Oenta' sin estrag;r y
deleita ~i~ hastiar. Y como si todo conspirara á hacer dehc10sa nuestra travesía la servidumbre es
p~l~ra, ~ervicial, g~lante, y 1~ oficialidad atenta,
d1st~gmda, obseqmo~a y ocupada de la seguridad
Y bienestar _del pasaJe. El capitán es alto como
una t-Orre, v1goroso como un hércules dotado de
una voz maravillosa, sonora, pastosa q~e recuerda
~a _de Justo Sierra y que ha de sona; como trompa
epica, en el puente, mandando en los días de tempestad._ Con un capitán así, se va impunemente á
cualquier parte.
El tiemp9 magní:fie-0, la mar divina, la brisa
fresca; una travesía modelo. Y a hablaremos de ésto más largo al pasar los canales de Bahama y la
Florida. No quiero elogiar la mar en los momentos
de la_ lu_na de mi_el. Al fin mujer, es variable y
camb1ad1za y pudiera muy bien reservarnos algunas sorpresas.
Cierro este artículo en la bahía de la Habana
frente á los restos del Maine, símbolo mudo y elo~
cuente de la ruina del poderío colonial de España.

2Jr. jYl. Flores.
ME:XICO
E'.'I' LA

BXPOSICION DB PARIS
Es para los "pesimistas" una elocuente .lección
el hecho de que México haya :figurado y figure hoy
entre las naciones cultas, e:a lugar distinguido :
el que le corresponde como nación joven, llena de
vigor, y casi en posesión de una prospridad cimen-

tada que puede perfeccionarse cada día más y de
la cual, si por galantería quiere compartir con el
extranjero, por conveniencia, por necesidad de su
iniciado desarrollo lo ambiciona.
Buscando ensanche á sus adelantos científicos,
nuestra nación ha enviado á hombres aptos para
cada caS-O, á los congresos científicos que se han
verificado de liiez años á esta parte, lo mismo en
Rusia, que en Berlín, España, Italia, ;Francia, Norteó Sud-América. En las Exposiciones, comenzando por la anterior que se verificó en París, hasta
las que han pasado punto menos que inadvertidas,
México ha estado representado, y México también,
ha acogido con ostensible beneplácito á los Congresos que han resuelto reunirse en nuestro territorio.
Hay quien califique de derroche los gastos que
cada una de estas representaciones significa; estos
son los "analfabetas."
Por el contrario, aquellos y son muchísimos, que
están convencidos y tienen como cosa juzgada, la
necesidad en que estamos de darnos á conocer, de
hacer ostentación de la riqueza de nuestro suelo y
~e ~t~aer á él brazos y capital, aplauden, y con
Justicia cuanto esfuerzo está encaminado á tan elevados fines.
. En la época actual, cuando la Francia, que
siempre ha estado á la vanguardia en materia de
iniciativas, convocó al mundo entero para el gran
certamen con q~e ha de cerrarse el siglo, natural era que México no pudiera permanecer indiferente.
Lejos de eso, se ha puesto el mayor empeño en
q_ue e~ nom br~ de la Nación ocupe un puesto distrng~n~o y as1 lo hace esperar el asiduo trabajo
prelimrnar que realizaron en México los doce grupos nombrados por la Secretaría de Fomento para
o~ganizar la Exposición de productos, artefactos,
riquezas naturales, etc., etc., con que cuenta el
país.
En París también se ha trabajado con actividad y nuestro "pa?e~lón," que en su oportµnid:3-d hemos de descnb1r, dará honra á nuestra nac10nahdad.
Hace meses se trabaja en su construcción y dec~rado Y b~ de quedar terminado á tiempo segun las últ~mas n?ticias recibidas, y q.ie no; lle,g-aro~ al mismo tiempo que las ilustraciones que
publicamos en este número.
_ Represe1;1tan, éstas, el lugar de estudio del se~or Ingen~ero Anza, estando á su lado los dibuJantes mex1ca:1_os, entre los cuales se encuentra Manuel Anza (h1Jo) _qu~ fué de ellos, quien primero
obtuvo plaza de dibuJante en el Comisariato :mexicano.
La otra _fotografía representa el interior del taller del senor Juan de Dios Fernández, se encuentra al fondo trabajando en el modelado de una

águila, que se colocará en el frente del Pabellón
Mexicano; acompañan á Fernández, sus oficiales
y algunos extranjeros que le ayudan en las labores que dirige.
La tercera :fotqgrafía representa el "Pabellón"
-de M:éxico, tal como se encontraba el mes pasado.
Alli están retratados los señores Anza y Fernán-dez.
Este último está comisionado por el Gobierno de
l a Feueración, y además, como profesor de Arte
-decorativa de la Escuela de Artes v oficios de Toluca, lleva la comisión de hacer algunos estudios
relativos al arte expresado para aprovecharlos en
-el establecimiento de que es profesor.

• *.
Entre los jóvenes empleados en el Comisariato
.Mexicano en París, hay algunos alumnos del mismo
Instituto de 'l'oluca, á ouienes indudablemente seTá este viaje de gran utilidad, por los conocimientos que adquieran durante su permanencia en la
.gran Exposición.
Las últimas noticias recibidas, traen la nueva de
,que el Pabellón Mexicano está ya casi terminado,
faltando solamente algunos detalles de decorado.
Nuestros compañeros de Redacción; ,que según
.anunciamos en su oportunidad, salieron para París, cuidarán de dar á conocer á nuestros lectores,
los hechos más notables que ocurran en el gran
-certamen, y muy especialmente los que con México
1,e relacionen.

1

Aspecto que presenhba el pabellón de 1116:dco el mes pa1rado.

co y á una distancia de doscientos metros, y siguió después una nutridísima fusilería. Los bóeros, estos tiradores de primera fuerza, no pod ían
desear mejor blanco para dirigir sus tiro3 con acierto, y la matanza fué espantosa.
Para colmo de infortunio, otras tropas inglesas que estaban situadas á retaguadia, rompieronr
á su vez, el fuego, sin darse cuenta de las posiciones en que se encontraban los combatientes, de
donde resultó que los infelices higlandeses, recibían además del fuego enemigo, el de las ametralladoras inglesas.
El General W anchope, murió, como queda dicho, en aquella terrible emboscada, y nuestro grabado representa el improvisado sepulcro que se
le hizo á su cadáver, en el mismo campo de batalla.

•

El Ingeniero Anza y sus empleados

LA BATALLA

.

f/P, f ;, ~ .. .
.
~4'.

•4,.

\

•

DE MAGERSFONTEIN

..

~

e,,

fÍ.i1
...;

'-

~~

Llegada á V eracruz á la hora reglamentaria. Sopla un nortecito "chocolatero." Hace algunos años
hubiéramos tenido que pernoctar en V eracruz y
pagar tributo á la fama pululante de los hoteles.
Gracias á las obras del Puerto, la bahía está navegable y aunque agitada, permite la circulación. Un
botero, chiquito, aceitunado, vestido de blanco y
con un chilapeño en la coronilla nos ofrce sus servicios y los de una lanchita que parece lanzadera.
El Comandante del.Buque "Escuela-Zaragoza." Azue
ta, el más galante de los caoitaner. de navío, nos
ofrece su lancha para conducirnos á bordo y que
ocho vigorosos bogas conducen. Aceptamos la hon-

EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 4 de Marzo de 1900.

'

. :,

'

.

...

-

Taller de decorado en Parta.

-

'~--.,-·
.

De todos los fracasos que las tropas inglesas han
.sufrido des&lt;le el principio de la campaña _del ~r~n~vaal el más penoso para el amor prop10 bntam-co,
sido el que fué consecuencia de la batalla de
Mao-ersfontein, librado por Lord 2,Iethuen, el 11
-de Diciembre, entre ~fodder y Kimbcrley .
La célebre ln·igada de los higlandese:; quedó diezmada. Su jefe el General Wanchope, mu rió en el
--combate, y por último, el General_ ,Lord_~Iethuen,
ha perdido mucho en su reputac1on 1~:11l!tar.
Este combate tuvo dos fases muy d1stmtas : en
la p1:imera, la artillería inglesa preparó la fae-na con un cañoneo de seis horas; en la segunda los hio-landeses, después de una larga y fati_go~a marclrn á media n_o?he, de?erían, según el
plan, sorprender las posic10nes, boeras; pe~o suce-dió que ellos mismos cayeron en una terrible emboscada.
Los higlandeses, soldados de los más escogidos,
-obedeciendo á órdenes incomprensibles, avanzaban en filas cérradas, en columnas por compañías,
formando un blok compacto. El día apuntaba
,cuando se dejó oír un primer disparo sobre el flan-

ha

~.

t ,_,

., ~1
.,,,

Nuestros lectores, sabrán ya, por los telegramas
de los periódicos diarios, que la guerra ha tomado otra faz distinta v de todo punto adv~na
para los bóeros, quienes han comenzado á sufrir
derrotas; se vieron obligadas á capitular las fuerzas que e,taban al mando del General Kronje, y
en Inglabrra ha renacido la confianza de gue las
armas &lt;le esta mción, quedarán definitivamente
victoriosas en perentorio tiempo.
~~

�EL MU:NTIO ILUSTRADO

Domingo 4_ de Marzo de 1900

73

_ Do.ningo 4 de Marzo de l!lOO.

NUESTRA 1\1:ETRÓPOLI.
EL DESPERTAR DE LA CIUDAD.
~~

Durante horas enteras, la noche ha envuelto á
la ciudad en las sombras. La ciudad duerme. Por
calles y por plazas no hay más signo de vida que

el parpadeo de los focos eléctricos y los puntos
luminosos de las linternas gendarmeriles.
Aquí y acullá, la luz desbordante detrás de discretos cortinajes, anuncia sitios de reunión. Las pisadas irregulares de un ébrio, sobre las losas del
embanquetado, se mezclan y cortan el rítmico y
presuroso anclar de un criado que va á la botica
en pos de una droga salvadora, mientras que á lo
lejos, cada vez menos distinto, se oye el rodar ~e
un coche. Algún gallo desvelado lanza su ríspida
llamada en medio del silencio nocturno. Eso es
todo, la ciudad duerme.
Una hermosa masa de sombras, punteada de
claridades eléctricas; es la metrópoli.
Un perro ladra en las afueras y en alas del
viento llega su ladrido quejumbroso que es una
nota más de tristeza sobre la tristeza de las sombras. Al voltear una (lsquina se escucha un rumor
de pisadas menudas y, ·á poco, sobre la uni-

formidad de las · sombras que pueblan el arroyo,
se advierte un "hervor" de siluetas en vivo movimiento y se escucha un concierto de gruñidos:
son los cerdos, las piaras, que lentamente se encaminan al matadero, aprovechando las horas
n octurnas para que el beso del sol no derrita
sus lomos henchidos de grasa. Detrás de la piara, los guardianes, en andar pausado y mecánico, pacientes por excelencia, haciendo mover el
rebaño á fuera ele sonoridades, interjecciones y
ch icoteos al aire.
De pronto se abre una puert!i cercana á una
esquina y al abrirse arroja sobre las aceras un
chorro ele luz. Y como un enjambre de fantasmas, brotan del suelo siluetas embozadas hasta
la barba y sosteniendo en la cabeza enormes canastos en forma circular, y se precipitan hacia
adentro del almacén iluminado, detrás de cuyos
mostradores y sobre andamiajes á modo de pesebres, se alzan las pilas de pan humeante, que garridos vascuences de blanca blusa distribuyen en
los canastos. Mientras unas siluetas siguen penetrando, otras salen ya con sus canastos cargados,
y al trote se dispersan por toda la ciudad, regando
á su paso un tierno aroma de harina recién cocida .....
En otra esquina el trotar del panadero es interrumpido por un chiflido agudo y prolongado y
por el galope de una manada de toros, que, como
las piaras, van al sacrificio para alimentar á la ciudad que se espereza y que en breve saciará su hambre. Detrás de las bestias, los vaqueros, rompiendo la brisa matinal con los vivos movimientos del
lazo, dan rienda suelta á sus corceles, cuyos cascos golpean el pavimento que pocas horas más
tarde cruzarán los carruajes y los peatones.
En el Oriente empieza á surgir un ligerísimo
golpe de luz y las pesadas moles de las torres y
de las cúpulas, se recortan sobre un cielo que empieza á teñirse de los primeros destellos de la aurora.
De repente los focos eléctricos parpadean levemente, se apagan, dejando ver por un momento
aún puntos rojos sembrados á lo largo de las calles en distancias simétricas, mientras que las linternas de los gendarmes se agitan en la penumbra
del día que nace, nerviosas ante la proximidad del
relevo.
Y el sol, el eterno sol, empieza á verificar su
entrada triunfal por calles y por plazas, luchando
con la neblina matinal que desgarra y deshace con
sus tibias caricias.
Se coloran de oro las torres y las cornisas de los
edificios, rumores nuevos rompen el silencio, y entre todos dominan el campanilleo de los trenes
eléctricos y los cascabeles de las mulillas, que emprenden el primer viaje, y el claro grito de los pilluelos que pregonan á voz en cuello "El Imparcial" y que se lanzan á los cuatro vientos de la
metrópoli para satisfacer la avidez de sus habitantes, siempre alerta tras la noticia del día.

barre la c11le. Son los aprehcndiaos, por f~ltas leves, durante el día anterior, y á quienes la autoridad impone ese pequeño trabajo de utilidad pública.
Manejan la escoba y las regaderas, los unos con
o-esto de vieja costumbre, otros, con movimientos
~ergonzantes, baja la vista, temerosos de ser vistos~
con muchos buenos propósitos y un cúmulo de
arrepentimientos en la mente. El pueblo les llama "los patinadores." ¿ Por qué? Averígiielo Vargas.
El movimiento callejero va acentuándose especialmente en las esquinas. que es normal estén
fllanqueadas de una tienda de abarrotes y de una
pulquería. A la tienda acuden "doncellas de servir," apretado el rebozo en torno de sus bustos
friolentos, hirsuta la cabeza sin peinar y enrojecidos los ojos por el súbito y reciente abandono
del lecho.
Frente á la pulquería, entre maldiciones para las.
mulas y carcajadas para los amigos, los carreros
descargan el blanco líquido-porción mínima delos quinientos mil litros que "entran" diariamente,--que por las anchas bocas de las barricas se dE:s-

F.L MUNDO ILUS'I'RADO
nuevan sin cesar y que con deleite de hambrientos
alojan en sus estómagos el humeante líquido. De
tiempo en tiempo se a.cerca al vendedor algún
cliente de americana 6 de levita y toma sus hojas : algún trasnochador que desea reconfortarse y
"curarse la cruda," por medio de esa infusión,
que entre la gente de armas tomar goza de gran fama para el caso.
Uno que otro ébrio torna á su casa, si la tiene,
ó vaga al azar. Acandilados los ojos é incierto el
paso, miran á la luz del sol como á algo desconocido. Y en una esquina, U".l. gomoso, con el paletot abierto sobre la irreprochable casaca, aspira
con avidez el aire matinal, cansado y extenuado
de toda una noche de "baccará," de wiskey y de
amor barato ...
Para contraste de esos pequeños cuadros, poco
edificantes y de esos transeuntes de vida airada,
cuando las campanas de los templos, con voces claras y yocundas, empiezan á convocar á los fieles
á las primeras misas, de todas partes acuden parvadas de mujeres piadosas, arrebujadas en sus
mantos, menudo el andar y baja la vista como si
temieran sorprender cuadros como los que mencionamos antes. Pero hay que hacerles un reproche. ¿ Cómo lo diremos? . . . La mayor parte de
esas damitas piadosas van al templo sin que el
agua haya puesto su ósculo purificante sobre sus
mejillas de rosa. ¡ Y no hay que olvidar que hasta
las rosa.a han menester el riego!

borda en los cueros rígidos y mal olientes, que el
"''jicarero" recibe, saboreando "una de á dos."
A la puerta de la tienda hay una mesa, sobre
l a cual humea un aparato sui-géneris, cafetera
-enorme, especie de horno, cargada de café barato
J de infusión de hojas de naranjo y rodeada de ta:zas y de tazones multicolores, que pasan á las manos de una media docena de engarapados que se re-

~

La gran nota de vida que 'lrosentan las madrugadas, es el movimiento en los mercados.
Las canastas, rebosantes de verdura, van y vienen; se prepara el sustento de la gran ciudad, el
sustento que ha de darle fuerzas para el t ra~ajo,

porque la ciudad trabaja incesantemente, como lo
veremos en el próximo artículo.

Os~ar ;{erz.

CARNAVAL.
La crónica de esta ex-fiesta, verificada (?) la semana que acaba de pasar, está hecha en dos pala1:Jras: "El Carnaval en México, no existe."
Pasaron, y según todas probabilidades, juzgando
JJOr lo actual, jamás han de volver, las fiestas entusiastas de que nos hablan las crónicas de antaño. Los bailes de :fantasía entre personas decentes, las "chuelas" picantes, ingeniosas é inofensi-vas, las estudiantinas dignas de admitirse en los
:salones más distinguidos, los trajes lujosos, el entu:aiasmo de aquellos días, ¿ dónde están?
Decimos con Becquer : "no volverán."
Los que aún no llegamos á los cuarenta años,
.apenas si nos acordamos de la estudiantina española, cuyos miembros de carácter alegre, vestidos
,con trajes correctos lucían en todas partes sus
~ptitudes de músicos y cantantes.
De la estudiantina mexicana, aue +..mbién fué
muy aplaudida, solo nos viene el recuerdo cuando
-vemos (que es rara ,ez) al Maestro Austri.

~

7

Rodeados de gendarmes encapotados, un concurso de indíviduos heterogéneos y desarrapados,

Fou.. RamLs.

Decimns J.i ,·cnlad si asentamos, como es cierto, que el último martes
después de estar toda. la tarde en la Reforma, no pudimos encontrar más qne
dos asuntos con que ilustrar estas líneas, que quisiéramos fueran crónica:
un grupo de ciclistas y la carretela en que iban niños graciosamente vestidos. ¡ Lástima de esta fiesta!. . . . pensar que es t a::::. hermosa en otras
partes.
Aún es tiempo de procurar su resurrección, arrebatando sus restos á
las manos "non sanctas" en que hoy se encuentran.
En los teat ros. . . . . . . No haremos crónica de io que son esos bailes; allí sólo puede observarse; pero decir: ¡nada!
La orgía, después de un desliz, de_un pri~er escalón muy fácil de bajarse, como que está alfombrado por afectos y alumbrado por ilusiones.
Más. tarde: u~a existencia consumida, agotada; una mujer con huellas de tristeza en el semblante, con íntimos dolores en el alma refuo-iándosr
en el templo, ha~tiándose de \~do, b:1scando el arrepentimiento y sirviendo
de he~aldo, publicando que es polvo," con la negra cruz que sella su frente.
¡ Prllller escalón!. .... ¡ Martes de Carnaval!. .... ¡ Miércoles de Ceniza!

�Do,ningo 4 ele Marzo ele

rnro.

EL MUNDO ILUSTRADO

'

1

l

(

r

1

1

(
1

1

(

•
J'

1

'

----~- -

_,,-· '--.....-/

MARTES DE CARNAVAL.

MIÉRCOLES DE CENIZA.

..

�:DominD"o 4: de Marzo de 1900.

EL :MUND0 ILUSTRADO
¡ Cuántas han salvado
así estos ángeles de caridad! Cuántas también
han sucumbido, pero con
la sonrisa en los labios,
después de haber auxiliado al que sufre!
Si algo hay que tener
en cuenta en este movimiento femenino, es que
no solo la mujer de clase humilde, ó aquellas á
quienes liga el afecto con
alguno de los militares
en campaña, son las que
se afilian á la "Cruz Hoja;" si.no oue también señoritas y señoras distinguidas han abandonado
comodidades, hogar, todo cuanto puede proporcionar una posición desahogada y una vida en toda su plenitud, para correr tras el peligro, tal
vez tras de la muerte.
Nuestro grabado representa un grupo de
damas irlandesas que van
á penetrar al campo de
la guerra, llevando en sus
manos en vez de la exterminadora espada, la
venda y el antiséptico,
y en su alma resignada y
bella, como iluminada
por la virtud, ~l consuelo
para derramarlo y la intrepidez necesaria para
Selioritas Irlandesas afiliadas á la "Cruz Boja"
disputar sus presas á la
L--~----------------------------- muerte.

LA MUJER-&lt;:::&gt;-~
IRLANDESA.

Transporte de voluntarios.

Los soldados de Irlanda se han distinguido en las
actuales y sensibles luchas de Sud-Africa, por su
pericia, su disciplina y su indomable bravura; la
mujer de la misma nacionalidad ha conquistado
verdaderos lauros al apresurarse á marchar á los
campos de batalla afiliándose á la benéfica institución de la "Cruz Roja."
Muchos de los hospitales que están atendidos
por las caritativas hijas de Irlanda, que llevan
su intrepidez hasta el grado de entrar en las lineas dominadas por el fuego, y exponiendo sus
pr0pias vidas, han salvado las de muchos de aquellos que han rodado, bañados en sangre, sobre el
campo.
Un vendaje oportuno, una sutura, la detención
de una hemorragia, la inmediata curación, en una
palabra, y habrá más probabilidades de que se salve una existencia.

¡Adiós! . .. Las dos embarcaciones se alejan una
de otra. A cada instante es más ancha la faja de
agua movediza que las separa . ... ya es imposible
percibir el grito del alma que nos dice, ¡adiós! ....
la vista ya no distingue el blanco pañuelo que agita, trémula de emcción, la mano de la madre anciana, de la esposa enamorada, ó del infantil vástago que por primera vez siente verdadera tristeza.
¡Adiós! .... Tal vez, ¡ adiós para siempre!
El mancebo, gallardo y animoso, el padre de familia á quien el deber arranca del hogar y hasta
aquel que solo en el mundo vá sereno en busca

~

de la muerte pensando que tal sacrificio se lo ~pone el amor á la Patria, han ocultad? sus rmpresiones en los ~omento~ d~ la despe~da y han
forzado á sus lab10s para fmgir una sonrisa, y han
ordenado á sus ojos no dejen escapar el llanto.
Pero el transporte se aleja; ya no ven sus ojos á
los seres arna.dos que han quedado allá, sobre cubierta, ó en la playa, y entonces la válvula se abre
y los dolores, los presentimientos, las dudas, los
pensamientos negros, se escapan y producen desencadenada tormenta.

Domingo 4 de Marzo de 1900.

SUBGETIVISMOS.
~

.,Ca .l'llameda de todos los oías.
Es un~ cosa averiguada, y por averiguada insubstancial ya y sin interés, que la Alameda es un
paseo que se ha transformado hasta tal punto, que

no lo conociera ahora el bueno del P ensador Mexicano que hizo pasar en él largas horas de aventuras y picardías al travieso Periquillo Sarmiento.
Aquel bosque de altos fresnos, de copados ála-

EL MUNDO ILUSTRADO

Como todas las cosas han ido cambiando en la
ciudad, nuestro gran paseo, rejuvenecido, á cambio del aspecto dulce y melancólico que perdió, ha
adquirido un cariz tan simpáticamente risueño,
que flores, árboles, céspedes y follajes se dan cuenta y observan cuanta escena chusca ó doliente, se
desarrolla por calzadas y glorietas.
Hoy la Alameda es la preferida de los estudiantes, el palacio de los ociosos, el Versalles de
los vagabundos, el santuario de los amantes, el
jardín ele Seminario de las niñeras y el paraíso
de los niños. El aspecto que toma por las mañanas esle paseo es del bullicioso despertar de una
pajarera. Todo allí es ruido y movimiento: los
chorros de las fuentes yerguen en el aire su varilla de plata virgen, cantando el regocijo del día.
Los jardineros á todo correr bañan las plantas y
los árboles, y los paseantes y transeuntes van y vienen apre3Urados, como impelidos por un soplo
de vida fresca y primaveral
Durante la semana la Alameda, ríe tranquila de
~us enamorados, de sus nerezosos, de sus estucliantea y de sus niños; á todos los recibe en traje
d_e casa, sin componer, de trapillo, como suele decuse, que es como las mujeres y las flores se ven

jo el brazo ó vejetes de ojos libidinosos, y
el Neptuno, de barba borrascosa, se apoya con cierta agradable melancolía en el puño de su triden,te,
Los pájaros travesean de rama en rama formando
una dirnreta aJgarabía.
Mas los domingos, la Alameda se viste de limpio, peina la cabellera de sus arbustos, lava sus
estátuas, limpia y bruñe el espejo de sus fuentes,
se emperifolla, y en su calzada preferida, entoldada para tamizar la luz del sol, tiende á lo largo
hileras ele sillas, que conformadas y tiesas, semejan
w ldados en una r evista militar. Ese día, la gente
in vade el paseo; pero no la de todos los días, sino
otra, más elegante, más orgullosa, altiva, con
humos de riqueza y porte de fingida aristocracia.
Las mujeres con vestidos deseda,coronaclas por caprichosos sombreros, en los que se enarcan las plumas ó se extienden las alas; los hombres, con flor
en el ojal de la levita, y bastoncillo juguetón entre los dedos de la mano enguantada. Y la concurrenc·a, substituyendo la natural fragancia, c1e la&amp;
rosas, por el perfume elaborado de las Droguerías,
mariposea en tomo de los prados, en una confusión
vistosa y multicolora.
Tocan las músicas piezas escogidas, cuyas sonoridades ahuyentan á los pájaros y hacen huír á las
mariposas. Y aquello no es campo, no señor, es una
prolongación de Plateros y San Francisco, una sucursal de la "gran avenida," un sitio para lucir trajes y exponer vanidades.
Y esta Alameda de los días de fiesta, tan adornada, tan bulliciosa, tan llena de remilgos y coqueterías, es, sin embargo, menos simpática que la

más lindas. La Venus de bronce, en su divina
desnudez para saludar á sus amigos y admiradores
que por lo general son jovenzuelos de libro ba-

de diario, la sonriente, la de los enamorados, la
de los estudiantes, el Versalles de los vagabundos
y el paraíso de ~os niños.

colate. Esta ó aquella pareja del pueblo, se escurría bajo los árboles, cuchicheando en su charla vulgar y deshilachada las mil y mil tern,ezas de
los enamorados. Era la Alameda sitio de sano
recreo y asiento de emociones campestres, donde
los ánimos serenos, podían recrearse á sus anchas,
en la profunda tranquilidad de la naturaleza.
~

LA. P4.Z, POB LOKB4.BDO.--Estátna que figura
en la Exposición de Paria.

SOLDADO BOEBO.
~

Tras cruenta yhoméricalucha, la másencarnizada, aunque t ambién en la que más estrictamente
se han observado las leyes de la guerra civilizada, que ha presenciado el siglo actual, comienza á
entreverse la victoria de los ingleses sobre las
huestes "boers." .
El General Kronje prisionero después de su capitulación incondicional, es respetado de sus mismos enemigos, que no tienen embarazo en ser los
primeros en elojiar el denuedo, el valor y el patriotismo de los ''boers."
Y, así es justo: basta ver el tipo de un soldado
bóero, como el que hoy damos á la estampa, para
formarse juicio de que en hombres así, hay conciencia del deber y valor para llegar hasta el sacrificio.

1----------------------------------------

Soldado bóero.

'l'ransporte de voluntarios.

mos, de sombrías calles y misteriosas enramadas,
aquel cuadrilátero de espeso y penumbroso verde,
que se tendía á orillas de la vieja ciudad colonial,
circundado de zanjas de agua obscura y márgenes
yerbosas, y accesible por cuatro inmensas puertas de hierro á cuyos barrotes se enredaban caléndulas y campanillas, háse convertido en un
paseo á la moderna, con su embanquetado de cemento, sus árboles un tanto ranuíticos, pero peinados y recortados con exquisita delicadeza, sus
fuentes con estátuas y figuras alegóricas, sus combas calzadas que tapiza arena rutilante, sus kioskos
d3 hieno, sus torres con reloj y su jaula de pájaros,
bajo cuya rotonda de alambre, vuelan, se esponjan
y saltan de los más caprichosos y coloridos plumajes.
Aquellas bancas monumentales que circundabo.n
las glorietas con sus rígidos balaustrados de piedra, están substituí4as por cómodos asientos hechos con cintas y barras ele hierro a.rtísticamente
pnlielas y colocadas. El aspecto místico, de serenidad de ég1oga, que, según los costumbristas de
antaño tenía la Alameda, ~e ha perdido casi todo
eomplcto, y apenas un viejo tronco, rugoso y ceniriento, una que otra rama lujuriosa y apretada de
hojas, algún paraje lleno de humedad, de"'silencio
y de sombra, recuerdan las descripciones de "Fidel," y los cuadros retóricos ele Don Niceto de Zarnacois.
En tiempos remotos el paseo de la Alameda
era lugar de cita de personas serias, de hombres
graves, empleados de alta alcurnia y funcionarios
respetables que, tarde á tarde, pasábanse en provechoso palique, las tres ó cuatro horas que separaban el plato del puchero de la jícara de cho-

ALREDEDORES DE MÉXICO.

Casa del Sr. D . Francisco J. Hidalgo, en 'l'acuba.

I

�Domingo 4 de Marzo de 1900.

EL M:UNTIO ILUSTRADO
Los periódicos de esta casa han ahonado
siempre el arte barato, accesible al dilettantismo de los pobres, el arte que embellece
ENARBEU
y no pervierta, que agrande el deficiente de
cultura popular y no pueden menos, siendo
~
La Empresa del Arbeu ha montado última- consecuentes consigo mismos que hallar
mente la "Boh.emia," esa ópera que va siendo po- plausible el esfuerzo de la Empresa y u.e los
pular en México y que ha sabido de manera tan actores del Teatro Arbeu.
Las popularizaciones de ciertas partituras
completa poner en tensión nuestros nervios y despertar en nuestro ánimo tantas impresiones dor- suelen ser fatales y muchas veces se premidas. Cuantos asistieron al estreno de la obra gunta uno si lo raro y lo exquisito no es
temieron si nó un fracaso sí una decepción: y esto más feliz que lo humano. l, na vez que
atendiendo naturalmente á los elementos con que una música se apodera del alma p.e la mucuenta la Empresa del Arbeu y con que contaría che_dumb1:e,_ por su carácter pasional y por
cualquiera otra empresa dedicada espec;almente su mteltg1b1hdad, el destino que le cabe es
al "género chico" y por excepción al "grar;ide." destrozo. Primero se la mima, se la ensalLa "Bohemia," sin ser una obra que en toda su za, se busc~ para ella un cuadro noble y belatitud pueda llamarse difícil, sí es cuando men.)s llo; despues se la profana, se la abofetea
poco abordable para teatros que tienen con espe- se la vuelve rey de burlas y se la hace pa~
cialidad en su cartel zarzuelas simplísimas y de sar por todos los escenarios sirviendo de
menguado alcance. Natural era, por tanto, el te- l1;1dibrio. A iuerza de inepcia~, de colaboramor del público, y como el resultado superó á las c10nes, de mutilaciones y rectificaciones auesperanzas, el público ha visto con complacencia daces, tórnas~ inc?nocible aún para quien
las diversas representaciones que de la obra se han la compuso. Testigo la Cavallería Rustica~ª, á quien su propio carácter de inteligibidado.
No diremos, que sería hipérbole, que la obra lidad y de v~rdad ha perjudicado, hale
ele Puccini haya correspondido al ideal que de ella puesto Sanbemto ele ignominia. Entendátenemos; mas aún, fuerza será afirmar que la ve- ~onos, una cosa es vulgarizar la buena múmos deficiente; pero estas deficiencias que son po- sica, es ponerla al alcance de todas
cas por fortuna, están de sobra compensadas por las fortunas; pero respetándola; es abarala baratura del precio, y lo simpático del tarla, pero no pon~r i:rianos burdas y peca?oras sobre el lucimiento de sus pácrinas
cuadro artístico que canta la obra.
Hay tal embeleso en esa música que es "nuestra" rnmortales. Así se consigue inspirará. las
más que ninguna otra porque ha sabido despertar ~l~ses populares, el sentimiento de lo bello,
en nuestros espíritus todos los sueños dormi- e mfund1rles veneración por los maestros.
H_ay, pues, dos extremos en la interpredos; tiene tal encanto para nuestros corazones ese
eterno sollozo pasional que se enreda á las cuer- tae1on d~ toda obra de arte prestigiosa: la
das de las violas, de los violines y de los violon- excelen~1~ de la representación que es uri
celos, que aun profanado muchas veces p::&gt;r can- grai'. m~nto, y .profanación que pone matantes ignaros, nos subyuga, nos hace suyos. X o ~os mexpertas a eJecutar una labor superior
es este, empero, el caso de Arbeu. En Arbeu la a su esfuerzo en todo.
Claro está que los artistas del Arbeu no
":Sohemia" es aceptabilísima, está regularmente vestida y los cantantes si no traspasan los lindes de lo han _alc_a~zado lo primero: pero tampoco
mediano, sí forman un cuadro armónico y agra- han mc1d1do en lo segundo. Su labor no es
dable y se esmeran. No hay que olvidar, sobre to- excele1'.te, pero es discreta; distinguiéndose
0.o, que esta ópera es ópera de á un peso cincuenta los artistas Sra. Goyzueta, Srita. Dimarías,
centavos-y en ciertos días de á un peso-y que Sr. Parra y Sr. Llera, sin que por eso dino obstante, supera á otras "Bohemias" de no g~t¡1os que los demás han estado infemuy feliz memoria oídas en ·México y re- nores á las esperanzas de los abonados del Teatro en cuestión.
presentadas por compañías no del todo loables.

Do:.ningo 4 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

"·L f\ BOHEMlf\"

iADIOS!

- - --

(DE LOBD BYBOlll'.)

-&lt;::&gt;-0 '°'0-

Adiós ... !. 1 si es 1?-i eterna deepedida,
Adios, por siempre adiós!
Aunque me niegues todos tus perdones,
Te adora el corazón! .
·'

t

Ojalá que este pecho enamorado
Donde tu frente halló
Dulce reposo y donde tú gozaste
Los sueños del amor
Pudiera abrirse como se abre ~n libro
Brillar cual brilla un sol
Para que vieras, vida de mi vida
'
Cómo te adoro yo! '

,

'

Ojalá que est~ pecho enamorado,
. . Que no conoces hoy,
Te hwiera ver lo grande, lo infinito
Que encierra su pasión ·
Entonces á tu frente de azucena '
.
Teñiría el rubor,
Viendo que tu desprecio al alma mía
Sin justicia la hirió!
Aunque escuches del mundo los aplausos
Por este golpe atroz;
Aunque brote en tus labios la sonrisa
No te ilusiones, nó,
Porque e~as ale~ías aparentes,
Tristes miserias son
Y debes ofenderte, si eres n~ble
Con mi propio dolor! '

!ª

Aunque las faltas de la vida mía
Me llenen de baldón
' e:. no podré encontrar en, m1. camino
Que, ...
Otro brazo mejor
Que a~uel que me estrechaba para herirme
Por detrás y á traición?
Fot. Torres Hnos. Profesa 2 .

P ublicamos dos fotografías que ilustran estas
líneas: la una representa á la Sri ta. Dimarías en
su grac!oso papel de Museta;la segundaá los cuatro
Bohemios : Schauard, Colline, Rodolfo y M:arcelo.

INCOHERENCIAS.
~

Amo alma y cuerpo, dualidad que funde
De la vida las ondas emociones
Soy la corriente que retrata estrellas
Y presa en cauce pedregoso corre.
A tu hogar ¿ á qué voy? Dentro de tu alma
N'ada á 1~1i ardiente delirar responde;
Cuan feliz el pastor grita, y su grito
Rudo y veloz, lo multiplic1 el monte.
En vez de yedra que lasciva enlaza
Despedazando los endebles brotes
Sé linfa grata que al renuevo besa
Y con sus besos lo con vierte en roble.
l&lt; res buena, perdona que así te hable
Cterra tu alma, no hagas cual las flores
Que ~e dejan robar por los insectos
Y céfiros y pájaros flU polen.
;. He _cambiado, mi bien? Sí, todo cambia;
~o tiene lo monótono fulgores
En Ctriente, la nube es blanc~ ·espuma
~scua en las tardes y crespón de noch~.
~ ~nea s~ré tu esclavo, yo soy sombra,
Tu el :anal de_ argentados esplendores
Pero tu eres 1111 esclava, porque siempre
A la 1uz rodeará la sombra móvil.
Amo alma y cuerpo, dualidad que funde
De la vida las hondas emociones ·
Soy la corriente que retrata estreÍlas
Y presa en cauce pedregoso corre.

fibel C. Sa/azar
Pri¡icipales pe:raonajea de "La Bohemia"••Fot. Torres Hnos. Profesa 2.

¡Llanto desolador!
Ah ! ya veras cuán tristes viviremos
Apartados los dos.
Ya verás cuando venga la mañana
Y nos despierte el sol,
Como cada uno llorará un vacío
En su lecho de amor.

Ah! no te engañes, en el mundo muere
Poco á poco el amor;
Pero la ausencia rápida, imprevista,
No es el olvido, nv
Para dos corazones que eran'antes
Un solo corazón!
Tu corazón
. es joven, tiene vida,
T iene fuerza y vigor;
Ensangrentado en medio del combate
Vive mi corazón·
Por eso al separarnos par; siempre
M:e muero de dolor
Porque llenos de vida... ¿ vivir;mos
· Separados tú y yó?
Estas duras palabras de martirio
Mucho más tristes son
Que el llanto derramado ante un oadáver,

):~r

: ~ . • ,..-~.

=-!':

.ift
i,·

Cuando quieras tener algún consuelo
En tu horrible atlicción
Cuando la hija -de tu alma, nuestra hija,
Comience en dulce voz
A balbutir las frases que te escuche
.
Dime, dime por Dios, '
Si has de enseñarla á pronunciar mi nombre
A amarme como yo
'
La adoro, aunque no pueda acariciarla
¡Pobre hija de mi amor!
'·
Cuando se cuelgue de tu blanco cuello
Con infantil candor
Cuando te bese con filial cariño
.
Y estén juntas las dos,
Piensa en aquel que, en su terrible ausencia
Te dá su bendición·
'
Piensa en el que soñó dicho~a hacerte
Como á un rey, como á un dios!

I

Si en sus tiernas facciones hallas al0O'O
De las que tengo yó,
Y recuerdas, á aquel que, para siempre,
Te da su eterno adiós
Yo sé que ha de ~mblar dentro'tu pecho
Tu ardiente corazón
Y han de latir con un latido 'unísono
Las almas de los dos.
'
Todas, todas mis faltas las conozco

.
Y_te pido perdón;
M1 demencia de amor el mundo icrnora
0
E insulta mí dolor ·
Todas mis esperanzas van ~onticro
o ,
Corno tu sombra son
Y se marchitan ¡ ay ! como las' flores
A las que· falta el sol.

Como se agita el fuego que alimenta
,
. Volcán en erupción,
Asi se agitan i ay! mis sentimientos
Al eco de tu voz ·
y mi orgullo supremo, qu; la tierra
Domar no consiguió
Se doblega ante tí, que me ab~ndonas
Y te pido perdón
'
y hasta el alma, antes fue;te y abnecrada
Me está diciendo "adiós.'? '
Pero si toda queja es llanto inútil
Y el mal se consumó
Si mis palabras, niña, nada val~n,
Y nada mi dolor
Los pensamientos negros que no puede
Nunca expresar la voz,
Se rebelan y brotan, aunque quiera
Ahogarlos la ra'zón!
Adiós!. . . ya . desunidos pa,ca siempre,
Desgraciados los dos •
Sin los laz?s del alma, q~e el destino
Fiero despedazó•
H erido desangrado y aúi{ viviente
El noble corazón•
Sin el consuelo de morir t~anquilo
.,
~altándome tu amor : '
Ad10s te digo, vida de mi vida
Adiós, por siempre' adiós!

Jlligue/ }Jo/años Cacho.

�EL MUNDO ILUSTRADO

DomiEgo_4 de Marzo de 1900.

~uentos morbosos.~ R_in,ón de taberna.
Ante el busto burlón del sátiro, semiescondido
entre el lujurioso follaje de la espesura, ocurrieron las inolvidables entrevistas; las palabras escondidas de amor se atropellaban en los labios varoniles del artista, acompañando el himno sobe-

rano de aquellas tardes solemnes é iban cayendo gota á gota en el alma abierta y apasionada de
Laura.
Ella sonreía apenas; escuchando ansiosamente
los juramentos eternos, y cual si fuesen los hilos
de una madeja, iba separándolos, ar1ótándolos con
la precisión de que era ca¡,áz su memoria, para
vestirlos á su manera con el ropaje de luz del ensueño.
Su hermosura de mujer, rebosante de encantos,
resplandecía más aún entre los rayos de sol que
de tiempo en tiempo, saeteaban las hojas satinadas de los ramajes con sus deslumbrantes fulgideces. Sus grandes ojos iluminados por el ensueño,
y abiertos por la esperanza, parecían estar inmóv·iles.
Era aquel un amor exquisito, empezado en el
rincón de una taberna, dignificado más tarde por
la constancia, y trocado al fin en pasión inmensa.
¿ Cómo pudo aquel poeta, celebrado ya por la
soberana inspiración de sus estrofas, ir rompiendo una por una, las energías poderosas de su númen, envilecido por insaciables desvaríos, y
aguijoneado por enervantes arrebatos?
Historia breve y triste cuyos episodios se •fueron marcando paso á paso, netamente, en un cerebro antes lleno de luz; para ir dejando tan sólo
llagas incura?Ies, manchas imposibles de lavar,
todo un crepusculo de negruras y soledades.

Bra una nocl1e de placer, en el rincón obscuro
de aquella taberna memorable, sobre la mesa que
más tarde presenció el desfile de sus infortunios;
llegó rendido, ~astiado, sintiendo en la garganta
las blasfe,mas a punto de escapársele, las maldiciones á punto de brotar, y en el alma el inmenso
desconsuelo del hastío ..... .

La taberna estaba sola; el patrón dormitando,
un ebrio apurando el último sorbo . . . y la penumbra silenciosa se empeñaba en arañar los
rincones, agujereada apenas por un pico macilento de gas.
¡ Qué procesión dantesca, la que vió desfilar
con los ojos del alma. .... su infancia sin
amparo, y su pasado de
hijo bastardo sin ternezas; su juventud loca y
despeñada; la soledad
de su crecimiento, debido al acaso, á las misteriosas potencia., de la
especie, á las luchas
secretas de su ser físico,
desenvolviéndose en inconsciente evolución; debido tal rnz á su talento
aprisionado en aquella
carne mezquina, como
una extraña flor crecida
en los bordes del pantano ...... !
¿ Para qué recamar el
horizonte, con los panoramas divinos del sueño,
para qué fijar en él como un sol de oro, el fulgor de la estrofa, ó la
irradiación esplendente
del himno . . .. ?
¿ Para oué vivir entre
can tos y flores, si los
cantos iban á estrellarse contra las rocas de un
mar solitario y las
flores habían perdido
hasta el último átomo
de aroma?
No había de llegar la
hora suprema, en que el
amor trajese anidadas e
inexables las soñadas caricias, los dulces espasmos, el bagaje anhelado,
que debiera ensancharu11
corazón inmenso, caldear
-los desbordamientos de una alma inmensa circulando victoriosamente por los nervios triunfan-

tes ... . .

De pronto, ... como visión evocada en aquellas
horas amargas, crujió 1a nuerta de la taberna y
entró á esas altas horas, aterjda por el frío y quizá por el h.ambre, la rapaza callejera de mirada
rnsolen~e, de perfi1 provocativo, de boca lasciva, y
se sen to á su lado ....
AJ principi~, la aparición inesperada de aquella
muJer, romp10 bruscamente el cristal de las quimeras, pero después vinieron la calma y la confianza.
Aquella insolente _mujerzuela, tenía singular
atractivo, fascmando rnsensiblemente más y más
al encandecer las penetrantes
'
pupilas de los ojos negros, al
cantraer el perfil vigoroso rebosante de coquetería, y al entreabrir los sedientos labios
lascivos, en los que se dibujaba impetuosa.mente el deseo .. .
Y era que otro sér intangible,
aparecía entonces con su cohorte de locuras y ardimientos; .. .
el amor humano que se habrí.,
paso en aquellas , naturalezas
antagonistas, para juntarlas en
el apoteosis del contraste, arrojando para siempre aquella
hembra lujuriosa y callejera
en los brazo• trémulos de pasión del exquisito soñador.
'-

.. ... . .... . ..

Y comenzó el idilio morboso en el rincón obscuro de la
taberna. . . . Saeteaba el frío,
parpadeaba macilentamente el
pico de gas, el ebrio se ha-

EL MUNDO ILUSTRADO

bía marchado fambaleando, y frente á frente de
la pareja enamorada, segúía dormitando el patrón,
abrazando á su pipa llena de polvo y de tabaco.
Tras una larga serie de infortunios, de !lerroches de amor y de exhuberantes desperdicios de juventud, ella empezó de nuevo sus antiguas correrías, .. ... y en aquel jardín público, frente al busto de mármol del viejo sátiro, una tarde solemne los desunió el último coloquio.
El poeta estrujándose el alma, llegó á la . ta•
berna favorita y esperó que la noche y el vmo,
acompañasen á la llegada de esa otra noche negra
é inmensa del olvido, que cuajaba sus crespones
amortajando las nieves de sus recuerdos.
Se esfumaron con el alcohol las nítidas siluetas
de los ensueños aún frescos y olientes como ramos
de flores. . . . . . de pronto estalló á la puerta,
la carcajada sonora de una voz bien conocida,
coreada ruidosamente por el timbre varonil de un
hombre ... La hembra adorada apareció en el
dintel seguida de su acompañante .....
¡ Oh crueldad del idilio victorioso, que se empeña en aumentar los recuerdos pasados, aun fl&amp;tantes en aquel nido de amores soberanos!
El poeta volvió el rostro, cerró los ojos angustiosamente, y enardecidos sus nervios por la contracción del celo, del ultraje y de la cólera . ....
invocó el rencor .. . .. ; se precipitó con la rapidéz
del rayo sobre la insolente mujerzuela, arrojándola al suelo, clavándole de pronto ambas manos. en
el cuello, y acompañando su estertor repentmo
con una plegaria inmensamente dolorosa ... .. "~'e
adoraba."

AÑ O Vll--TOMO I--NÚM. 10

\

Ya era tarde para salvarla . .. . , el galán había
huído buscando la negrura de la calle, el patrón
despertando, dejó caer su pipa llena de polvo y de
tabaco; y el poeta arrodillado ante la víctima, cerró sus labios con un ósculo infinito, mientras
el llanto brotaba de sus ojos surcando por sus
mejillas ..... .
México, Febr,ero de 1900.

Jrfanue¡ 7orres 7orija.

•

MÉXICO, MARZO 11 DE 1900.

8UB!\r."!Jpr.JO:if MTNSUAL l"flBA ~EA., C1 .MI
lDEX lDEM EN U, CA.PITA.L, Sl ~

,

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95029">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95031">
            <text>1900</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95032">
            <text>7</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95033">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95034">
            <text>9</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95035">
            <text>Marzo</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95036">
            <text>4</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95053">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95030">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 9, Marzo 4</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95037">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95038">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95039">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95040">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95041">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95042">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95043">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95044">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95045">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95046">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95047">
              <text>1900-03-04</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95048">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95049">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95050">
              <text>2017571</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95051">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95052">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95054">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95055">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95056">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="1614">
      <name>Batalla de Magersfontein</name>
    </tag>
    <tag tagId="991">
      <name>Carnaval</name>
    </tag>
    <tag tagId="1615">
      <name>Despertar de la ciudad</name>
    </tag>
    <tag tagId="1607">
      <name>Exposición de París</name>
    </tag>
    <tag tagId="1618">
      <name>La alameda</name>
    </tag>
    <tag tagId="1619">
      <name>La Bohemia en Arbeu</name>
    </tag>
    <tag tagId="1616">
      <name>Mujer irlandesa</name>
    </tag>
    <tag tagId="1620">
      <name>Rincón de taberna</name>
    </tag>
    <tag tagId="1617">
      <name>Soldado Boero</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
