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                  <text>Domingo 25 de Marzo de 1900. '

EL MUNDO ILUSTRADO

e, qeneral French.

fL MUNDO ILUSTRADO

El mencionado militar, J eíe de las fuerzas de
caballería del Ejército inglés, es á quien cupo la
gloria de haber llegado el primero á Kimberly. Su
auxilio á aquel puuto y la bizarría que desplegaron sus fuerzas en el ataque, pueden considerarse
como el punto inicial de las derrotas de los bóeros, pues sin él, tal vez no hubiera triunfado Lord
Roberts, ni habría capitulado el valiente General
Kronj e.
No obstante esas derrotas, la lamentable guerra de Sud-Africa, aun tiene que dejarnos muchas en!óieñnnzas, en lo que se relaciona con el
amor á la patria y á la libertad, en cuyas aras .se
sacrifican los intrépidos bóeros, sorprendiendo cada vez más al mundo entero con su abnegación sin
límites y ~u defensa sin precedente; porqu e á

AÑO VII--TOMO I--NúM. 13

bireoior: Lic. BA.l".&amp;.BJ:. BEYES SPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 1q DE 1900.

8vB8CRJPCI01'1 HENSOil J'OB.lNH ., IJ ,60
!DIUI JDB:lll U L&amp; C.i.PIT¿J., 11 .Z

Gerente: .&amp;.Jl'rOJfIO CUT ÁS

pesn r do las victorias alcanzadas últimamente por

las fu erzas inglesas, nada anuncia que esté próximo el fin de la guerra.
1~1 viejo presidente transvaaliano, se asegura, lo
ha dicho así en una entrevjsta: "Estamos dispuestos ú la paz, y é3ta se hará en cualquier momento
si se reconoce nuestra autonomía. De otro modo,
seguiremos luchando y Dios--no nos abandonará."
Ko es de esperarse, por desgracia, del proverbial
orgullo de la nación inglesa, acceda á esa demanda, y por olra parte, tampoco e~ de suponerse
prescinda el pueblo bóero de sus derechos y aspiraciones; así es que la guerra continuará, continuará el exterminio y solo con la desaparición de
e::a raza de valientes, se habrá llegado al término.
¿ Qué otra cosa puede esperarse, si nó, de un
pueblo que lucha como luchan los hóeros. rau;:ando la admiración de sus mismos adversarios, por

.Eape.ra.nd o e l X"e g r eao d el emba.rio.

el estoicismo que demuestran en todos sus combates?
Y á mayor abundamiento, las últimas noticias
cablegráficas que se han recibido, nos comunican
que lejos de apoderarse del ejército bóero, el de~diento que se podría imaginar, sabiéndose
los descalabros que ha sufrido, sus filas se engrosan
cada día con nuevos campeones resueltos á vencer

ó á -morir en la demanda, y hasta las mujeres y los
niños se han aprestado al combate.
Se asegura que se ha formado un cuerpo de 2,000
amazonas y no hay razón para poner en duda la
noticia, si se atiende á que en otras veces, los mismos ingleses han dicho en sus crónicas de la guerra, que las mujeres y los niños, despreciando la
muerte, han Jlegado hasta los puntos más peligrosos llevando á los soldados refuerzos de parque,
medicinas, víveres, etc.
Entre estas mujeres de excepcional aliento, se
encuentra la mujer del General Kronje, que lo
mismo que sus hijos, lo acompañan hoy en su honroso cautiverio.
Para dar más crédito á lo noticia hay que tener
en cuenta la educación y temperamento ele la mujer bóera, que es enérgica y animosa, y está ejercitada en la equitación, en el manejo de las armas,
y sabe resistir como un hombre las mayores privaciones y fatigas.

•

0.B.4.L. P.BEl!lCK, J efe dl la. Ca.b allerla I n g l esa.

UN EMISARIO INGLES.

Emiaario i n 1rl 6a en campamento boeX"o.

~ uestro grabado relativo, representa el instante en qu~ un emi~a~io inglés, bajo bandera parhunentana,. C'S rec1b1do ~n el campo bóero para
~er r~nduc1do á presencrn. del jefe del ejército,
y es mtercsante porque en él se vé claramente
que en la lucha actual se han estado obs'3rvaudo
fielmente las leyes de la guerra civilizada.
El e~isario, am~a:a~o por la bandera parlamentarm, puede d1r1g1rse solo y sin temor de
ninguqa especie, al campo enemigo, se le respetará y sea cual fuere el motivo y resultado de las
prop~iciones do que haya sido portador, se le
perffilte volver 11ano y salvo al campo contrario.

DICHA COMPLETA.
CU.ADBO D.E LOBBICB:Ólll'.

�Domingo lo. de _Abril de 1900. _

EL M:UNDO ILUSTRADO

,

EL EXTA:RIOR,
~

•-•Imperios monárquicos é imperio•
,-epub/lcanos.2.-•Transformaciones.

Perú, en efectos coloniales, le de la Costa-firme;
y la reciprocidad mercantil. "Las cuatro naciones
deberán considerarse como unidas por la alianza
más esti:echa, ofensiva y defensiva, para su conservación y prosperidad" ¿ Cuanto apostamos á que
en la primera asamblea orgánica del imperio, milord Salysbury, no hace más que amplificar estas
palabras del conde· de Aranda?

está ya de moda, es la proposi~ión del senador Hpara. solicitar de_ Nicaragua su m?reso ~ la fede~ción norte-americana, porque alh van a constrwr
los americanos un canal interoceánico. No, qu.e
diablo, que nadie tome por lo serio esta _pr~posición · son nuestros votos; este sistema de mv1tar á.
la· a~exión con el pretexto de que va á realizarse
una gran mejora, que de seguro, habrá de favorecer más al comercio americano que al de Nicaragua, es una doctrina inadmisib_le; afortunadamente el Senado rechazará la idea y Nicaragua
el proyecto; no faltaba más ¿pues á cómo se cuotizan en el mercado de la civilización humana, la
independencia y la libertad? ¿ O esto no es más
que para l_os fuertes?

1.-Es muy interesante seguir, ya no digo en la
historia (y es toda la historia) smo en los sucesos
que hace pasar dos veces al día ante nuestros ojos
el telégrafo, el perenne movimiento de integra~
ción, desintegración y reintegración de las cosas
humanas. En verdad, que la eléctricidad parlante
El imperio ó la federación imperial británica
ha suprimido el presente; el presente es nada, dice no puede ser una ciudad mercantil; ya lo dijicon profunda convicción Fernando Mendoza en mos otra vez, no puede ser .u n "zolverein," los
el "Loco Dios," es nada. Y a lo creo como que intereses económicos de las entidades federadas
así llaman el momento infijable en que lo pasado son profundamente divergentes y hasta antagónise convierte en lo porvenir; pero antes de la elec- cos; si se respetan, nadie se sacrifica por la otra,
~
tricidad y del vapor, nos hacíamos la ilusión de • si la Gran Bretaña no se resigna á ser el pelícano
2. -¿ Hay un movimiento separatista en Espaque íbamos de descanso en descanso, había un del Siglo XX, el imperio mercantilmente consipresente, era lo pasado . . .. hoy no, hoy la huma- derado, será un nombre. ¿ O será un instrumento ña? Los periódicos europeos hablan de eso y ennidad percibida en el tic-tic-tic del telégrafo es de ataque y de dominación armada para defender cuentran en la conducta de los catalanes síntomas
una torre de Babel, habla todas las lenguas, grita la I ndia contra los rusos, para arrebatar sus colo- inquietantes; sería curioso que mientras se contodos los gritos, rie todas las risas á un tiempo. nias asiáticas y africanas á los franceses, para solidan grandes imperios formados de nacionaliY hoy se vive más, es claro, como que dejamos im~edir á lo~ alemanes formarse un imperio co- dades colocadas á grandes distancias las unas de
infinitos ecos de vidas estrañas mezclarse al cla- lomal en China ó en el Africa ecuatorial? Este las otras; precisamente con el pensamiento de
mor de la corriente de la nuestra y hacerlo más será el objeto, tal será el fin. De aquí viene la mantenerse así unidas, España por medio de una
intenso y complicarlo más, pero vivimos menos exaltación de espíritu militar que ha nacido de la monarquía federal regresase á su Edad Media y
porque toda la rapidéz de las otras existepcias gu~rra Sud-africana y que las derrotas y las vic- se redistribuyese en provincias independientes que
aumenta la de la nuestra y la empuja y la precipita tonas _han_ oment~_do; de aquí vienen los planes de pronto entrarían en competencia y en lucha. No
en el perpetuo "devenir," como yo diría si no orgamzac10n, de_ eJerc1tos al modo continental que 1o creemos; en todas las grandes crisis españolas
fuese un académico. . . . . Antes era cada vida un transfor~ara, s1 s~ efectúa, el modo de ser políti- han resucitado los empeños separatistas como la
hilo de agua de un gran río, hoy es el mismo hilo, co y _social del remo unido; de aquí provendrán trama de la historia, la que no se ve, la que se
pero en una· caída incesante, una molécula del t~mb1én dos cosas : la mayor libertad de las colo- esconde bajo los l:iordados y los recamados de
Niágara.
m~s, que antes de un cuarto de siglb serán repú- las glorias políticas y militares, es el alma obscuQuisiera preguntar á mis cuatro lectores á qué ~h?~S absolutamente dueñas de sí mismas y la coa- ra y poderosa del pueblo, la que no c-ambia sino
vienen todas las filosofías estas .. .. No sé, es una l1_c10n de las naciones europeas amenazadas : Ru- co1;1 una. lentitud pasmosa, mientras en la superficie social una revolución se ha consumado en
impresión momentánea que os traduzco después sia, Alemania y Francia
~
el fondo del mar humano apenas empieza 'allí
de leer setenta telegramas y de adquirir el convencimiento íntimo de que el "vamos por parte5''
¡ Entonces Inglaterra contará con otro imperio ' los siglos son horas. En las horas que han p~sado
de todos los que disertan de palabra ó por es- sajón: los Estados Unidos! ¿ Quién sabe? El im- ya p~ra el alma cat-alana desde que en los albores
crito, es ya casi imposible y como, sin embargo, perio británico vencedor de coalición continental de~ siglo pasado luchó á brazo partido por un arpara hacer una cosa preciso es empezarla, aunque sería P?r tal extremo formidable que los Esta- c~iduque de Austria, á quien no se ocurría á nasea por el fin, empecemos . . .. .
dos Urudos se verían obligados á rendirle parias die llamar "extranjero," como ha llamado á la
reina regente un periódico de Barcelona la trasEmpecemos, ya que de descomposiciones y re- y á subalternársele; esto no será.
_Eentretanto, el tranquilo y risueño Mr. Me formación del catalán en español se ha v;rificado ·
composiciones se trata con estas cuestiones imperialistas que están á la orden del día y probable- Kmley espera la renovación de su candidatura de hay ya mucha comunión de recuerdos gloriosos,
mente estarán á la orden del siglo .... Un minis- la_ Convención republicana, que se celebrará en sobre todo, de dolores, de miserias é infortunios
tro del "Dominio," un canadense que es un_bos- F1_ladelfia en J un~~; es seg~ua la postulación y lo de esos inmensos que identifican á dos gru~
tano- latino, Laurier; ha revelado al mundo lo que mismo la re.elecc10n. Todo lo indica .La famosa pos humanos para siempre, entre españoles y catalosmismosingleses sospechaban mucho, pero sabían platafo~ma de San Luis Missouri se ha cumplido· lanes, para que los síntomas separatistas que hoy
poco : que el imperio británico pasa á ser de un las tan_fas ultraproteccionistas de Dingley ha~ se nota~ re_spondan á un mal positivo y hondo.
Mas es mdudable que si nadie en Cataluña
hecho á un derecho, de una situación á una ins- fav?~ecido el desarrollo , del capital industrial, la
quiere,
deja: de ser. español, muchos catalanes, la
titución, y que va á reunirse en Londres una asam- pohtica de los tratados de comercio r eclamada coblea especial que organizará el imperio; y ésta D?-º ?ompensación por los agricuitores no prote.c- mayo!ia qmzás, aspiran á seguir siendo dentro de
es la obra de l\Ir. Chamberlain, con ella quiere c~omstas ó menos proteccionistas acaba de réci- Esp_ana acentuadamente catalanes; la diferencia
compensar el mal efecto de la terrible guerra que bir satisfacción con el flamante t;atado comercial de mtereses mercantiles, industriales económicos
sucitó en el Cabo y que ha sido una gran se- con Francia; 1~ adopción del patrón de oro, aun- en s~m~, entre las diversas comarc~ españolas,
gadora de vidas jóvenes del "high-life." En de- que poco propia para tener contentos á los mine- tr~era s1em~re esta, c_onsecuencia, que sólo puede
nedor de un macizo formado por la Gran Bre- ros det Oeste, h_alaga mucho á los reyes de la ban- evita~ por un espmtu de mutuos sacrificios de
taña y la India, es decir, por una isla libre, regia- ca y. ?el negoc10, que tanto contribuyeron á la concesiones recíprocas, incesantemente renov~das
mente libre, una península esclava en Asia y otra elecc10n del presidente actual, y váyase lo uno en_ las leyes hacendari~s que deben estar siempre
isla cautiva, regiamente cautiva, en Europa, se · por lo otro. Pero en la plataforma de San Luis an1D1adas p_or una equidad superior, que sólo ueagruparán las colonias de Australasia, de Aus- había un parrafillo en favor de la ayuda á la Li- de n~utrahza:se por el papel de ¡µbitro enp los
traláfrica y del septentrión americano y forma- bertad_ de Cu?a, y de ese parrafillo ha nacido el conflictos de mtereses, enminentemente nnparcial
y s~reno, que debe desempeñar el monarca. y en
rán una vasta, una inmensa federación ¿ con qué I mpeno amencano.
ver ad, que un monarca no puede tener ra;ón de
objeto? l\1isterio.
P~1_es el imperio ha sido la otra capital de Mr. ser
en el mundo civlizado.
Estas ideas imperiales no son nuevas por cierto; McKinley y sobre esa plataforma imperial se haL_a
descentral!zació_n administrativa tal como el
en el siglo pasado las formuló en términos pre- r~n las elecciones próximas; van á ser un plebisciS'os el Conde de Aranda ante Carlos III después cito, un voto en pro ó en contra de la reelección gob1er~o del senor Silvela la ha própuesto no les
de haber firmado el tratado de París en 1783, fe e9uivale á otro en pro ó en contra del imperio. Se- ~ast~, Juz~an,~o por l~s exaltadas manifestaciones
-&lt;le bautismo internacional de los Estados Unidos: ra en pro el de la mayoría, de una gran mayoría. "~l · meetm?, de Lénda, los catalanes quieren un
o~e-rule, una completa autonomía dejando al
ningún profeta de fuera ó de dentro de la Bi- La guerra obscura, monótona y confusa en Luzqn,
blia, ha vaticinado en términos más precisos lo :pudo ~er un escollo para el triunfo del programa go~ierno central por misión única la 'política exporvenir como el testarudo conde Aragonés, · de imperw.l, ahora no; ya se convirtió en hábito el sa- tenor. ~sta es la federación; el viejo ensueño requien se burla con tanta gracia como encono el ber que todavía se baten en las Filipinas, y, aunque ;:spectivo ~el venerable Pi y Margall. Esta sería
a. desgracia para España. norque la d bil ·t ,
jesuita Coloma. Y allí está: después de preci- constan~es, los combates parciales no tienen im- hondamente
b
' l.'.
e I aria
, ' oy que necesita concentrar toda
sar las razones que tendrían las colonias españolas p_o_rtancia; to~?s tienen por segura la pacificasuil
en~rg1a
en
restaurarse
muy
inteli&lt;Tente
J muy
para hacer su independencia y la dificultad ex- c10n_; es ~uesbon de tiempo y yo creo lo mismo.
s enc10samente En la
, 1 º
trema de impedirlo aconseja al rey que "se des- El n!1pe~10 republicano, más aún, democrático repúbli
·
penmsu a, monarquía ó
haga" de esas colonias continentales, que distri- a1:1énco-msular, entra pues, en su período orgá- federacft~
~uede, n~ debe haber mas que una
buya la América española en tres grandes mo- mc?; mucha oposición encuentra en los Estados tiene la urtión : ~sp¡na Y p~~tugal, porque ésta
, o a isgregacion por objeto.
narquías: la de :México, la del Perú, la de la Costa ~mdos entre gente muy seria y de mucha conAfortu~a~amente, en la provincia catalana ñav
Firme; y añade: V. M. tomará el título de Em- cienc1_a; la verdad es que la gran sombra de
perador.
W_ashmgton_no se proyectará sobre la nueva y for- gran oposic1?n al predominio absoluto de Barcelona, que ,seria la consecuencia indeclinable de la
. Aranda, desoídó por desgracia, por insigne IDidable entidad que ha sur&lt;Tido en el mundo d
desgracia de España, asignaba al imperio un fin la guerra con España; ahora°dominan otras idease au_tonomm y la clase obrera se muestra bastante
claro que nos constituía en la parte más intersante otros afa7;e~, otros hombres; estos hombres pare~ fria :1nte estos º?natos de federalismo; no tiene
de él; se trataba de preparar la defensa contra la ~!n n:;iro_ticos, por lo inquietos, por lo insacia- fe _ni . en unos DI en otros para las medidas de
inevitable expansión anglo- americana; era pues ah::r." o llllporta, el camino está trazado y "go ~~Z~ªfs~ 1es tia do que exije sin cesar: la lirni taeg
e as rnras del trabajo los se!rllros
un inmenso organismo de resistencia, nunca de
los
obrero~
inutilizados, la prohibición del trab~:
ataque. Y las ventajas para la metrópoli ¿ cuáles
Lo que nos parece de pésimo gusto, y no nos
~e l~s muJer~s en las fábricas, etc. En una Catal~eran? A más de la de no perder radicalmente atrevemos á decir una violación clara del derecho
sus colonias, una renta para el erario imperial, un abuso más claro de la fuerza, porque este e~ nda hbre, ~emen, ,Y con razón quizás, el despotism 0
e una ohgarquia de patrones.
pagadera en plata, la de México, en oro la del un modo anticuado de decir las cosas y que no

f

y

n1:

¡e

Justo Sierra.

;

Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición de Paris.
~.;:::,,

En tanto que otras naciones han presentado,
-en los edificios erigidos á orillas del Sena, como una
antología ele sus artes nacionales, arreglando y acumulando una serie de motivos tomados de los edifi-cios típicos tle los países representados, Bélgica ha
transportando de una pieza y con las mi~n.rns proporciones del original, uno sólo &lt;le ;;u:; ed1fic10:; : el
l'alacio Municipal de Autlenaerde, qne es una vero.em obra de arte y un verdadero monumento que
con inte!ITidad absoluta se ha oirec;do á la admiración de los visitantes &lt;le la Exposición de rnoo.
Flandes, y por consecueucm Bélgica, fuero~,
durante la Edad Media, el teatro por e_xcelenCla
del movimiento de las Comunas; catla cmdad, de
_grado ó por fuerza, adquiría su carta de liberta?
y desde luego comenzaba á gobernar:;_e por sus ed~les que instituían su justi~ia especial y admtnistraban sus finanzas propias.
Las comunas de Flandes no sólo se oponían á los
señores tanmbién á los grandes Duques y llevaron
su osadía hasta el punto de hacer resistencia á Carlos el Temerario. La tranquilidad de que enton_c~s
_gozabaJ) esas poderosas ciuda_clcs, le:; pe~m_1tia
alardear de sus riquezas, hac:enclo eomtrmr los
más suntuo&gt;'0, palacios municipale~.
Francia no llegó, en tiempo de la:; Comunas, á
construir tan grandes "Maissons C'ommuns," pero
en revancha, las regias c,Ltedrales ~ervían de
centro de reunión á los burgucseR.
Entre los Palacios á que venimos refiriéndonos,
tres se pueden citar eomo verdaderas maravillas:
el de Bruselas, el de Louvin y el ele Audenaerde,
entre lo~ cuales es difícil decülir cuál sea el que
tenga más valor artístico.
Bl de Bruselas tiene una fachada de 80 metros
y su torre Re eleva á 140 metros, v f~é construído en 1406; el de Louvain, construido por los
años de 1448 á 1463,se compara, al verlo, á u-qo
inmensa pieza ele orfebrería petrificada.
En cuanto al de Audenaerde, que representan
nuestros grabados, dice Lemmonier en sus notas
de viaje.
" Cuando Re ha visto .el "Hotel de ville" de BruFelas y el ele Louvain, :falta todavía ver el de Au&lt;lenaerde. Este no palidece ante sus dos rivales,
por más que elloi. hayan impresionado Íuertemeni.e el espíritu. Es menos extenso que el de Bruselas, pero en ~us propoFcione~ reducidas y la abun-d.ancia de sn ornamentación, hay una simetría elegante, que .Re impone y le comunicn una belleza
aparte. Una c:encia admirable ha combinado el
decto de e~ta exquisita arquitectura, desde el
punto de viRta de una. armonía tan perfecta, que la
gracia y la irresistible seducción del detalle, no se
}Jercibe sino cuando se les estudia. De otro modo,
fascina la belleza del conjunto."
EJCPOSlCIÓlf DE P.4.BIS.---Pa.bellón de Bélgica..
Por otra parte, si la ornamentación de la fachada es tal, que no hay un pedazo de piedra sin
labrar. la disposición arquitectónica es de una
tiene el referido edificio y que serán reproducidas seantes, sus carretas tiradas por vigorosas mula'!
sencillez absoluta.
Entre las ,-erdaderas bellezas artíRticas que con- en el Pabellón de la Plaza de Orsay, se cuenta la enjaezadas á la Valenciana, se habría convertido
sala de los "Echevins," que también figura en en lllla ciudad puritana, llena de tragin comerc:al,
nuestras ilustraciones de este número.
de ruido de maquina ria y de humo de ch imeneas·
pero triste y aburrida, tac:iturua como lo son 1~
-------•------mayorfa de las ciudades de 'Norte-América.
Trataba de antemano &lt;le consolarme de aquella
transformación y de buscarle su lado bueno. Me
d_ecía "Cuba es riquíFima, sus azúcares pueden sur~)o&lt;~
t~r al mundo y sus tabacos son los primeros de la
berra; puedo proclu_cir café, vainilla, fruto:! tropiLa HabaQa de ayer y la HabaQa de hoy.
cales, maderas preciosas; en suma, es una isla de,
Febrero 22 de 1900.
oro: Necesitaba para llegar al "Hmnun" tle prosp~ridad y grandeza, de _que es susceptible, un goAl Ilegal' á la Habana, mi primera prcocup:1- b~erno menos opre,or, libertades comerciales y cación ha sido desembarcar, visitar la ciudad y ha- p1tale$ _emprencledorc,; para ronstruir ferrocuriblar, con cuantas personas están interesadas de las les, _mcJorar puertos, reconRtrni r los arrasndos incosas de la política, del comercio y de las (i nanzas, ~c~ios y rehacer lai; plantaciones. Libertades podel presente y del porvenir de Cuba, dt! ~us espe- ltt1cas y C?~erciales y capitales emprendedores .
ranzas de autonomía, del mejoramiento &lt;le tiUS pued~ summ1sLrarlos el Norte, debe haberlo hecho
condiciones y de todo cuanto atañe á su:; inte- ya y a esta hora Cuba y su capital, la Habana, dcreses.
b~n- ser me?os alegres, pero más libres, menos buConfieso que mi primer paReo por la ciudad fué lhc1osas y Juguetonas, pern más r·c1s; menos ciuparamí una decepción. E1:1peraba encontrarla trans- dades de placer y más ~entras del trabajo. A esta
formada é inconocible, muy poblada de yankees; }~ora la mercancia espanola, cara y de inferior cacréía, sabe Dios por qué, que no oiría hablar más ~1dad en razón de la protección ele desmesura ó meque inglés, que no vería mas que soldados y fun- JOr, del prohi_bicinionismo que la escudaba contra
cionarios americanos, y que en suma, ,ll¡'lella Ha- la coll}petencia, ~ebe haber sido reemplazada por
bana, casi andaluza, que conocí hace diez años, vi- el, art_wulo a_mencano. _Ropa, calzado, sombreros,
brante de ¡ olés! y de rasguido de guitarra con sus maqumas, w1skeys y vmos de California, frutas v
Salón pr1nc1pa.l.
cafés bulliciosos, sus portalerw.s henchid;s de pa- conservas, todo debe ser yankee. "American bar•~
,

Nuestro Representante rumbo á París.

�Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
"Gracerie" "1.Ioney Exchange," "Goods for sale;"
"Spa.nish' spoken ;" tales deben -ser 100 rótulos y cartelones que se ostenten en las calles. Y el
templo metodista, la distribución de biblias, la logia masónica, deben estar en auge.
"Debe ser curioso ver circular por las calles á
los marinos vencedores en Santiago, con su gorrilla azul y su gran cuello vuelto; á los policías
y voluntarios yankees con sus uniformes grises
y sus fieltros de anchas alas; á las "pTimas"· coronadas de sombreros de "quesadilla" con interminable pluma de "guajolote," á los pastores protestantes y funcionarios administrativos, de redingote y corbata blanca, ahí donde hace diez años, bajo las "lonas" protectoras no se veían más que
hombres del pueblo, en pechos de camisa, caballeros y "señoritos" de sombreros de "jipi," mulatas descalzas y con pañoleta y guapas mozas, pero guapas de veras, de mantilla española y rosa en
loa cabellos."
Llegué, ví, y en efecto ... nada había cambiado .
Creí encontrarme en la bahía un par de acorazados
y media docena de cañoneros, como en tiempo de
la dominación española, y no había uno ni para
un remedio. En las calles sigue habiendo de todo,
españoles, cubanos, negros, mulatos y guapas moza.e; pero no yankees. En un día de ir y venir
por todae partes, solo vi un soldado; la policía es
cubana; lo son igualmente los empleados del correo
del telégrafo, de la aduana, los inspectores sanita.rioo; siguen siendo españoles ó cubanos los comerciantes y el comercio. Un hecho lo probará superabundantemente: ¿ pasan á creer mis lectoree que no he podido hacerme servir en toda la
Habana un ''bitter-curazao?" Nadie lo conocía ni
había oído hablar de él ... y á esto le llama~ la
influencia yankee! Otro caso : buscaba en las tiendru! no sé qué cosa y no podía encontrarla; un
individuo, compadecido, me indicó que.fuera á la
ea.lle de la Muralla, en casa de los americanos y
que encontraría lo que deseaba. Ya pareció el pei:ee, I?e dije, comercio americano tenemos! fuí y
efectivamente sobre no encontrar lo que necesitaba resultó que en casa de los americanos todo
el mundo era español y que me llamaron guasón
olWLdo al entrar saludé en inglés.

Pa:m transformar la Isla de Cuba en un centro
de (lOmereio y de industria americanos, los yankees
necesitan comenzar por transformar el clima de
Mi futura colonia. Cuando Fray Gerundio salió
de &amp;pafia y viajó por Francia se sintió súbitamente acometido de un inmenso afán de trabajo
é impregnado de espíritu de empresa. Dejó de ser
español y se volvió francés; llegó á comprender y
penetrar las ventajas del trabajo asíduo, del ahorro
metódico, de la audacia prudente y de la iniciativa
inuovadora. Volvió á España con cien grandes
proyectos en cartera, decidido á promover mejoras,
á. plantear industrias, á iniciar reformas. Llegado
á Madrid, la sujestión del medio se operó; volvió á acostarse tarde, á levantarse más tarde aún;
á concurrir al café y á los bastidores del teatro; á
despilfarrar el dinero, á criticar al gobierno y
quince días después había olvidado y los ratones
roído los cien proyectos grandiosos y renovadores.
Cuando los ingleses van á Andalucía visten de
corto, toman cañitas de manzanilla, pasean con las
manolas, cantan y bailan flamenco y son á diario
infieles á_sus esposas.
Tal me parece á mí que va á suceder con los
yankees en Cuba. El clima los enervará; los volTerá perezosos y despilfarrados; en vez de fundar
ingenios dormirán siesta y en vez de levantar fábrieas jugarán partidas de dominó en el café.
Algo de eso esta pasando ya.
Los pilotos de la nave no se apresuran ni á
organizar ni á reorganizar; llegan á sus oficinas á
las once y media y se retiran á las doce menos
cuarto; se mecen en la hamaca en el resto del día
J duermen á pierna suelta toda la noche.
Como dice Daudet de los funcionarios franceses
de Argel, son conquistadores conquistados por el
clima. Harán ahí lo que todo el mundo hace trabajar p@co, gastar mucho y divertirse ' aún
más y habrán conquistado un mercado más para
8U~ productos; pero no una estrella adicional para
su pabellón. Un yankee tropical es inconcebible;
trasplantado á Cuba perderá su resorte y su nervio; se !iciará en hojas como las plantas del país

y dará frutos voluminnosos, aromáticos y jugosos;
pero no nutritivos.
Y he aquí por qué al volver á la Habana m~
encuentro con que "Veinte años después" es lo
mismo que los "Tres mosqueteros."

LA ~IAR!!!
~

A BORDO DEL "VERSALLES"
Febrero 77 de 1900.

1

MiiS lectoree disculparán sin duda las inc&lt;&gt;therencias de este artículo. A punto fijo no se en
estos momentos si estoy de pie, acostado ó sentado, si tengo ó no tengo los pies en ~l techo, si
el escri'torio está bocabajo ó patas arnba. Todo
al derredor es movedizo é instable, todo gira, oscila, salta ó rueda. Siniestros crujidos de maderamen; ruido fúnebre de cadenas y fierros, como
en las casas de espantos; cascadas de vagilla que
se despeña y se hace "trizas;" de tiempo en tiempo
figuras pálidas y ojerosas &lt;le pasajeros, pasan,
vacilantes y trastavillando como si estuvieran
ebrios. Al exterior, silvidos y rugidos de viento,
agitación frenética del oleaje, .fulguracioncs de relámpago, estallidos de rayo de entre los cuales surgen los gritos de maniobra., los silvidos de
mando, los ayes de los mareados y los rezos de
las monjas. Hace mal tiempo, el ciclón que
arrasó, casi la Bretaña, nos honra con una caricia
de su cola de monstruo.
El mar es ..... la mar!!! En él, como en la
mujer, todo es aparente, falso, engañoso y cambiadizo. Es infinito, interminable y nada parece
más pequeño y limitado; el horizonte de mar
parece poderse tocar con la mano; es profundo
como el abismo, en su seno cabe holgadamente las
cordillera de los Andes, y todo él se vuelve superficie; parece blando, muelle, inconsistente y
sus andas llevan con desparpajo masas enormes
y leviatanes disformes; cuando salpica con sus
espumas parece que las ninfas riegan perlas y
cuando acomete con su oleaje parece que los tiranos apedrean con peñascos. Rizado por la brisa es verde pradera en la que pacen y juegan
blanquísimos r ebaños; sacudido por el huracán
es una charca de lodo espeso en ebullición.
La mar y la mujer son idénticas; t ienen las
mismas sonrisas y las mismas perfidias; las mismas
apacibilidades y las mismas furias; tienden los
mismos brazos y las mismas redes. El mar sereno es Margarita acariciada por Fausto, y agitada
y tempestuosa es Medea bautizada por Gason. La
mar promete goces como la mujer placeres y la
mar como la mujer los hacen pagar con torturas
y para que la identidad sea completa, la una
y la dtra encierran misterios impenetrables bajo
su movediza corteza, son volubles como el viento
y fecundas como la simiente.

Qué travesía! Nada más pintoresco ni más doloroso. Hemos visto mares azules, verdes, sonrosados; puestas de sol candentes entre nubes_ incendiadas; alboradas de nacar y rosa en cielos
aborregados; mares de aceite y mares de azogue
y hemos visto mares de leche y de fango, tempestades, huracanes, hinchamientos amenazadores
del oleaje ; abismos cavados bajo la quilla, montañas coronadas de espuma como de nieve los volcanes, naufragios .... todas las cuerdas de la lira!
El ''vómito" que acababa de asesinar á Adela Gini
en la Habana nos ha amenazado con sus miasmas
y las brisas heladas, las lluvias pertinaces y las
brumas inpenetrables nos han "acatarrado" (sic)
con romadizas, reumatismos y nevralgías.
~

Todo eso lo hemos visto y lo que es peor lo
hemos sentido.
Una travesía con mal tiempo
comienza por ser un sport, pasa después á la
categoría gimnástica y acaba por un verdadero
y desenfrenado "clownismo." Hay que aprender
á andar, á estar sentado, á tenerse en pie.
Para ir de un punto á otro se trazan las más
complicadas curvas y las más vistosas espirales.

=-- Domingo
.

lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

La f.amosa línea recta entre dos puntos es m1 mitoy la verticalidad una hermosa utopía.
Nada está quieto, ni conserva su pos1c10n;
hombres y cosas pierden toda compo~tu~a. L os
vestidos tienen en sus perchas oscilac1ones deahorcados en sus cuerdas; los cuadros hacen reverencias y salutaciones ceremoniosas; las botellas
y los vasos patinan sobre el skating &lt;le los manteles; los vasos de las "polkas" se salen del cuello de los botellones y las maletas rodando en loscamarotes golpean aquí y allá con la tenacidad
del ariete y la regularidad del martillo.
L avarse, qué problema! rasurarse, qué peligro!'
vestirse, qué hazaüa! Se anda siempre sobre el
alambre de Bland ín; subir, es un escal-amiento;.
bajar, una. caída: en los pasillos los muros lanzan y "restan" á la gente como los pelotaris "sacan" y "restan'' la pelota. Se consume una cantidad prodigiosa de fuerza muscular y se impenden
esfuerzos inauditos para poder estar quieto. Por la
noche, en la cama, no hay manera de descansar ni
de dormir; el cuerpo en el camastro rueda como
una canica; t.an pronto se está en el colchón
como en la pared; hay que asirse á un pasamano
"-~.,
d h oc '' ~Jara ,no caer; se pasa sm
· cei;ar .de la pos1c10n ~uprna, a la lateral; ya se está bocarriba -ya
bocab~Jº , la. m~r voltea y rueda al pasajero como
la cocmcra la fritura y resulta de ahí que á bordo
Y con mal 'tiempo nada hay más fatigo~Ó que
el descamo.
Pero en ,-nm,a,. más vale e.si; e,; preíeribleJJ
en el fondo lo doloroso á lo monótono; con el dolor
y el peligro del pasado, se hacen las dulces melancolías y los intensos goces del futuro y en
la vejez, rodeados de nuestros nietos en el salón de familia, tendremos la satisfacción inefable
de contar lo que es una tempestad en el mar y de
gozar con el espanto de las mujeres y el a~ombro
&lt;le los niños.
Si el viaje continúa tan accitlentado vamos á
volver insoportables.

Para poder alzar OEado el vuelo
Con menos pero de la tierra al clelo,
Sor Juano.lnbi de lo. O,n.

En pos de almo laurel y dgcta oliva
Dejado el bosque y la natal cabaña
A la corte viniste que no empaña
Tu candor ni con su oro te cautiva;
~

Y en el claustro te albergas fugitiva
Qué pureza y virtud y paz entraña
Y desdeñas del mundo amor y· saña
Muerta á sus ojos, á las letras viva.
-&lt;:::,.()-&lt;:::,,

De t u alma los nobles ideales
No alcanzaba á llenar el bajo suelo,
Ni á beber de tu ingenio en los raudales.
-&lt;:::,..()-&lt;:::,,

.. _¿6:

Y te desatas "para alzar el vuelo"
"Osado" y libre en trovas inmortales
"Con menos peso de la tierra al cielo.' '

:A:·:.-:
.. i- ·

.,

Clearca Meania.

.

.·.' 't' .
-

I'

• .' ~· 'J

...

.

"

4• \ P,;,.

......

De el libro '·De las burlas ''

XXI
Y a está; no tengas miedo de mi pena;
no me pondré en ridículo; precisa
fingir, y fingiré, ¿ V es? la sonrisa
acude á mi semblante y lo serena.
¡Vaya un ejemplo el tuyo!. .. ¿M:agdalena? ...
,¡ Te iiguras que un Cristo se improvisa?
¿ 9ue te perdone así? Vas muy aprisa;
Oallate: ei; lo mejor, no estás de vena.
Y bien : me voy, termina tu tocado,
no te alarmes, lo sé, no es de buen tono·
no rolveré á llorar como he llorado:
'
tú guarda tu maldad y yo mi encono ...
¿ Uomo b11enos amigos? ... Aceptado.
¿ Qué &lt;!uieres más? .. ¿Perdón? .. Pues te perdono.

oCuis

q.

Urbinc.

Luchan el cierzo y austro; leve bruma
El valle, el monte y el zafir empaña
Y rumoroso sus arenas baña
Inquieto el mar con irisada espuma;

'

. • •. o I·

..

~

,.

Bn grupos, balador y ágil trashuma
El rebaño y se llega á la cabaña
Donde no lejos de un rival sin saña
Sacude el gallo la mojada pluma;

·•
.
~.
i
o

Y arrástranse las nubes son sublime
Susurro en el pinar. ¡ Cuánta belleza
La tenue, blanca luz al cuadro in1prime!
-&lt;:::,.Q -&lt;:::,,

SOL PONIENTE.

Adorno del granito, la flor se mira flava
que en apacible tarde la agreste cumbre dora,
y el océano lejos dilata brilladora
la fimbria de su espuma mientras la luz acaba.
La niebla está en el valle. La alondra qué can(taha.
calló sus meloclías, el humo se evapora
de los pajizos techos, y la campana ahora
del mar al sol se junta y el "Angelus" alaba.
Sus greyes los pastores aguijan en el llano;
de la hondonada s1;1oe lento clamor lejano
cual ec~s de un ab1s~1_0 que van en triste enojo.
FranJas obscuras tmen del horizonte el velo·
y el sol ya :moribundo sobre el opaco cielo, '
las varas de oro cierra de su abanico rojo.

y del invierno acrece la rudezJ.
Este llover tenaz que á el alma oprime
Con in.finita y plácida tristeza.

.

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Clearca Meania.
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EL MUNDO ILUSTRADO

Do~ingo lq. de Abril de 1900.

clf(ézrco JI el dalva6or.
Oportunamente hemos dado cuenta, en nuestras ediciones diarias, de la cordial acojida que el
Salvador dispensó á nuestro Encargado de Negocios en Centro América y de las entusiastas manifestaciones de afecto y· consideración dirigidas,
con este motivo, al señor General Díaz. Acabamos de recibir un volumLnoso paquete de periódicos salvadoreños, donde se detallan esas manifestaciones. En la imposi bildacl de copiarlos íntegramante, nos complacemos, aprovechando
nuestra edición ilustrada, en hacer público que México corresponde á esos afectuosos sentimientos y en r eproducir la fotografía del digno Presidente de la
simpática República.
La excursión de nuestro representante, según los dichos periódicos, fué una verdadera. y continua ovación, desde que pisó las
playas de Acajutla hasta que emprendió viaje á Costa Rica. Fué
á esperarlo á dicho puerto el Subsecretario de Relaciones Exterio_...
res, señor General Cañas, quien,
al brindar en el lunch ofrecido á
nuestro Enviado, le dió la bienvenida en nombre del Gobierno: un
tren especial llevó á la comitiva
hasta San Salvador, y á su llegada, pueblo y Gobierno se esmeraron en el más delic1do trato y
las más finas atenciones, con bailes, comidas y serenatas. Dice el
Diario del Salvador del 23 de Diciembre último:
"A las 9 p . rn. ocupaban sus
r espectivos asientos en el lujoso
comedor del 1Iotel Nuevo Mundo,
que resplandecía de luces eléctricas, los siguien tes caballeros : D.
Federico Gamboa, Ministro de
México en Centro América, y su
secretario privado señor Meneses,
Dr. Rubén Rivera, Ministro de
Relaciones Exteriores; Dr. Don
Fidel A. Novoa, Uinistro de Hacienda; Doctor Don Francisco
A. Reyes, Don A. B. Agacio, General Don J aan J . Cañas, Subsecretario de Relac;iones Exteriores;
Don Rafael Vega Górnez, Doctor
Don Daniel Huezo y Paredes, Subsecretario de la Gobernación;
Coronel Don J acinto Castro, Subsecretario de la Guerra; Don Tomás U garte, Cónsul de México en
el Salvador, y Doctor Dpn Carl os Varaona, Abogado consultor del Gobierno.
Ofreció el banquete al señor Gamboa, el Doctor Don Francisco A. Reyes, en fáciles y expresiv-ps términos, y acto continuo, contestó el obsequiado coh la donosura que él acostumbra en
tal es casos.
En el curso de la comida hicieron uso de la
palabra el Doctor Don Rubén Rivera ~• el General Don ,Tuan J. Cañas, impresionando agradablemente á la concurrencia."

Desde las seis de la tarde cÓmenzaron á reunirse en el Parque M:orázán numeroso;; grupos de ciu?adanos de todas las categorías sociales, llegando
a formar un total aproximado de más de tres mil
personas.
Formados en el mejor orden y precedidos de
multitud de faroles chinescos, dirigióse la gran
comitiva, del Parque al H otel Nuevo Mundo, donde se aloja el señor Ministro.

•

~

-&lt;::::&gt;,

Agrega el mismo Diario del 28 de Diciembre:
"Como estaba anunciado, aye·r noche veri:ficóse
l a ovación al Excelentísimo señor Don Federico
Gamboa, Ministro de 1Iéxico ante el Gobierno del
Salvador.
La manifestación popular, espontánea fué entusiasta.
'

,,

Exnio. Sr. Gral.

a.

Toniás Regalado!f

Presidente de la B.ep"tiblica del Salvador.

A los hombros era conducida una alegoría, en la
que sobre una columna dorada de _sólida base y
elegante capitel, veíase el retrato del General Don
Porfirio Díaz, Presidente de ~léxico, sobre el
cual se uníalJ. por un laz.o los pabellones mexicano y saln1doreño. Todo arreglado con muv buen
gmto artístico.
•
m pueblo vivaba entusiasmado al pueblo mexicano, á su Presidente y á su :Ministro señor Gamboa.
Los miembros de la Junta organizadora, acompañados de personas distinguidas de esta sociedad,
cerraban la. marcha al compás de los alegres
acordes de lh Banda de los Altos Poderes.
Frente al Hotel, lujosamente decorado, habíase
colocado la tribuna para los oradores encargados
de ofrecer la ova~ión y para todas aquellas perso-

nas que quisieran hacer uso de la palabra.
También frente al Hotel encontrábase ya preparada la orquesta, dirigid-a por los profesores Don
Flabio Pineda y Don Manuel Montoya. Componían la orquesta más de 40 filarmónicos, escogidos entre los más distinguidos de esta capital.
Al llegar la comitiva frente á las habitaciones
del digno Ministro mexicano, oyéronse vivas al
Presidente y pueblo de México, á su Ministro y al
Presidente del Salvador. Vivas que fueron contestados por el señor Gamboa, aclamando al pueblo y Gobierno del
Salvador.
Principiaron los discursos, haciendo uso de la palabra el joven
poeta Don José María Gomar,
quien en correcta alocución, llena de expresiones de afecto hacia
el pueblo y Gobierno mexicanos,
ofreció al señor Ministro Gamboa
la manifestación popular que se
se Je hacía.
Hicieron uso de la palabra en
térrn i11os galanos y cultos, los señores Ge11eral Don Juan Cañas,
Doctor Salvador Rodríguez, Doctor Rubén Rivera, :rüinistro de la
Gobernación, Don Vicente Acosta y Doctor Manuel Cabrera, todos ellos á pedimento y por aclamación popular.
Hacer elogios de los brill:mtes
"improntus" de los oradores, ye
conocidos por sus talentos, es
ageno á una ligera revista como
ésta.
Después de los caballeros mencionados, y enmedio de atronadores aplausos y vítores, hízose oír
la voz del señor Gamboa, quien
manifestó su agradecimiento por
el obsequio que se le hacía y sus
simpatías personales y las del Gobierno mexicano -para con el pueblo y Gobierno de~ Salvador.
Continuó la orquesta ejecutando piezas escogidas del repertorio
nacional.
El pueblo, por aclamación, solicitó del señor Gamboa que saliera con él á dar un peseo
por las calles de la ciudad, á lo
que el señor Gamboa accedió con
el mayor placer.
Y-a á esta hora, que sería las
10 p . m. la concurrencia había aumentado notablemente, llegando
á más de 4,000 personas.
En medio al entusiasta grupo, veíase al festejado acompañado de los señores Doctores Fidel A.
Novoa. Ministro de H acienda; Doctor Rubén Rivera, :Ministro de la Gobernación; General Juan
J. Cañas_, Subsecretario de Relaciones Exteriores,
Coronel Don Jacinto Castro, Subsecretario de la
Guerra; Doctores Don Francisco A. ReYes D. Rafael Yega Gómez y muchas otras perso1ias'de viso.
Recorridas las calles principales, llegaron con el
pueblo al Parque :Motazán, donde el señor Gamboa
volv~ó á hacer uso de la palabra, dirigiéndose en
particular al pueblo, haciendo elogios de su cultura y demostrándole siempre grandes simpatías.
En este lugar también hicieron uso de la pala~ra los Doctores Rubén Rivera y Salvador Rodnguez.
pel Pa~que_ Morazán íuése toda la comitiva á
deJar al Casmo Salvadoreño" al ' Excelentísimo

Domingo lo. de Abril de 1900.
:señor Gamboa, quien se despidió de todos en los
términos más corteses.
·
Siguió. el ~compafiamiento, precedido por la
.Junta Direct~va y otras personas importantes,
hasta el Palamo Consistorial, donde fué obsequiado
el, pueblo_ de una manera espléndida, distrilmyendole licores y refrescos.
~asada la distribución al puebÍo, la banda tocó
f~gma, Y todos con un orden admirable empren-dieron la marcha para sus domicilios.
P ero no. podía terminar así tan simpática y
:alegre manifestación.
Yarios filarmónicos, entre ellos algunos de los

EL MUNDO ILUSTRADO
que habían tomado parte en el concierto frente
al Hotel_ N"ueYo .Mundo, dispusieron obseqqiar por
su propia cuenta y de "motu propio,'' al señor
Gamboa con una serenata que le fué llevada al
Casino, donde se encontraba aún.
Recibiólos el seJi.or Gamboa con la amabilidad
que le caracteriza, obligándolos á entrar á los salones del Casino, donde estuvieron tocando más
Je dos horas.
La ovación hecha al Excelentísimo señor Ministro de México deja muy gratos recuerdos. Ya
por lo espléndido ele los fe:;tejos. como por la siro~
patía que produce de un pueblo á otro pueblo."

Seguramente la mutua simpatía entre las dos
Repúblicis libres y hermanas. tienen que avivarse,
con efusiones tan espontáneas y tan estimables.
P ueden estar seguros los salvadoreños de que aquí
se les quiere y estima cuanto se· merecen : prueba
de el_lo es la satisfacción con que nuestro pueblo
~a visto que el Ejecutivo brindó franca hospitalidad al Salvador para que exhiba sus productos
en el Pabellón Mexicano durante el próximo certamen de París.

'

Jncendio del r:'eafro Oe la C!on¡edia Francesa.
El día 8 del actual se registró en París un he,cho que conmovió hondamente á aquella bulliciosa población, cuyo aspecto habitual fué modifi-

ralmcnte ocupada por ambulancias, fuerzas de
bomberos, policías, imaginarias y los curiosos que
lograban acercarse para ver cómo la fachada del

De fotografía 8'llvia.da por nuesti,o representa..nt , en Paria.

-cado bruscamente al acabar de pasar el medio día.
La actividad de los negocios casi se paralizó y entre las multiutdes que recorrían las calles se
:adrnrtía.n semblantes espantados. Todo se debió
.á que con la mayor rapidez se había propagado
una nueva desgraciada: el teatro de la "Comediafrancesa" estaba ardiendo!
A la misma hora, desde muchos puntos de Par ís, se veían elevarse, en el centro de la ciudad,
_gruesas 1mbes de humo negro. Al largo galope de
los caballos, las grandes bombas de vapor, envia-das por iodos los cuarteles, cruzaban las calles, y
-con el ruido que su tránsito pr ovocaba, no había,
-en menos de diez minutos, persona que ignorase
1~ noticia d~l incendio. Puede decirse que_ el pá,
mco se habia apoderado del corazón de París, y
-enmedio de él, incontable mu ltitud se dirio-ía
hacia
0
la plaza del Teatro Francé1&gt;.
Para_ comprender la aglameración de gente, basfa decir que el siniestro se inició á la hora en
-qu~ los trabajadores salían de rns talleres y todos,
olvidando sus quehaceres se dirigían inmediatamente al sitio ele los sucesos.
Razón había para ello, no hay francés que no
,se haya sentido inclinado hacia aquel teatro don•de los em pera el ores y reyes del mundo entero acu-dían á aplaudir á los "ChefR-d'oeuvre" del "sprit"
irancés.
Aquella vieja casa de Moliére tenía gran presti:gio, era atracti,o, tal vez porque nadie dejaba de
Tecordar l:,is animadas soirées que en él se verifical)an, aun en honor de los más altos huéspedes de
la capital de la Francifl.
Aquella plaza, que tanfas veces se vió llena de
¡:meblo entusiasta, el día del siniestro estaba lite-

teatro, tantas vccJs decorada con arle, en quellos
momentos era escalada por todas partes.
Entre la multitud ee escuchaban los más ani-

moeos comentarios acerca de las pocas segurida- ·
des q~e los teatros ofrecen y muchos, mostrando
sus billetes _de entrada, manifestaban que habían
e~capado milagroSll:mente á la catástrofe, porque
debian haber astisbdo á la fanción anunciada para
la tarde de aquel día.
~o les faltab'a razón: aquel día iba á representarse '~~ajazefl y "Le deputé de Bombignac," la
CJmpama estaba muy bien aceptada y había gran
drmanda de entradas.
Si una hora y media más tarde se inicia el siniestro, tal vez se hubiera r egistrado UJ.1a hecatombe.
tanto es así, que á la hora en que se dió la voz de
_alarma ya estaban en_ el teatro todos los artistas
que iban á tomar par te en la representación.
He aquí como refiere la prensa france;;a este
acontecimiento, que ha sido verdaderamente sensacional : •
"Pasado el medio día, los obreros y maquinistas
del teatro, que ya estaban listos para encargarse
de sus respectivas labores, escucharon una explosión, y momentos después vieron las primeras llamas que iniciaban la destrncción. Dieron aviso á
uno de los artistas que estaba vistiéndose en su
cuarto y previno que se toca~e la campana de alarma; pero la confusión, como sucede en esos casos, se apoderó de todo~ los ánjrnos, todo se volvió
gritos y carreras y entre tanto, los hilos eléctricos
de la campana de alarma quedaron fundidos y
el fuego hizo sus más rápidoB progresos.
8in esta cirCllnstancia, tal vez se hubiese loo-ra0
do salvar la mitad del teatro.
Yeinte minutos después de iniciado el fuego, había tomado tal incremento, que no sólo la escena estaba envuelta en llamas, sino que éstas salían
por las Yentanas de la fachada principal.
P or más que los bombero~, la policía y la fuerza acudieron con toda violencia, el siniestro fué
inevitable, el teatro se redujo á cenizas y hubo he-

\

De fotografia enviada por nuestro representante en Pai fs.

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Abril de 190~

Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

)

ridos de más ó menos gravedad, pero_ lo más lamentable fué la muerte de Madmoiselle Jane Henriot, que iba á representar el papel de Zaire y
1ue había llegado demasiado temprano para tener

tiempo de vestirse con propiedad. Estaba en su
cuarto cuando el fuego se inició y no llegaron á
sus oídos los gritos de alarma. sino cuando el incendio estaba muy avanzado. Al salir de su cnar-

E- f1º11Jbrec_1to
·

l

-Valiente, noble y justo Conde de las .Almuj,as, mi padre y señor, ¿ por qué me dejáis en la casa
en vez de llevar me á combatir contra los moros?
¿ Acaso no estoy ya en edad ele guerrear, puesto
que cumpliré doce años el mes próximo? ¡ Vive
Dios, sabed que soy hombre y capaz de demostrarlo!
.Así habla Miguelillo, el hijo y heredero del
conde, y habla con tal seriedad, que su me.dre y sus
, dos hermanas, no se atreven á reirse, no obstante que no les faltan las ganas. En cuanto al
conde mismo ni siquiera sonríe, y á sus ojos acuden lágrimas de jubiloso orgullo, al pensar que su
hijo es digno de él. Y le contesta igualmente serio:
-Ya sé que eres hombre, Miguelillo, y capaz

de demostrarlo. Y estoy seguro que lo demostrarás combatiendo contra los moros. Sí, pues, te
dejo en casa, no es porque no te considere apto
para la guerra, sino 'porque, partiendo yo, es necesario, precisamente, que en la casa se quede un
hombre.
-La razón me satisface, replica Miguelillo, y
os doy mil gracias, mi padre y señor, por habérmela explicado. Estad tranquilo y tened por
seguro que no os arrepentiréis de haberme confiado, durante vuestra ausencia, la defensa de
vuestra casa y de vuestro nombre.
Mientras que el conde estrecha entre sus brRzos á su hijo bien amado, la c:i::.&lt;lesa no puede
evitar un cambio de miradas irónicas con las hermanas de Miguelillo; y la orgullosa dama, desde lo
a~to de sus treinta y nueve años, y las dos muchachas, una de -veinte y la otra de dieciocho años,
murmuran simultáneamente: ¡ Oh, el hombrecito !
-Sea! contesta Miguelillo, que las ha escuchado. Seré en efecto un hombrecito, pero un hombrecito que tendrá el suficiente valor que las circunstancü1s exijan. Juro por mi patrón Santiago,

que derribó al Diablo. que c.-omo él sabré derribar
á todo aquel que hacer quiera afrenta al blasón
del conde de las Almuja5, mi padre y señor !
Esa misma tarde partía el conde y :M.iguelillo
exige que en lo suce~ivo. todos los de la casa no
le llamen ya )Iiguelillo, sino Don Miguel, y que
los e~cuderos de la serridumbre vengan á pedirle
á él, á Don Miguel, las órdenes y la consigna de
la ca;:a, puesto que él es su guardián y su hombre.
De e;;a suerte han pasatlo meses y meses y ha
transcurrido hasta un año: y no solamente ambas
hermanas v la condesa han cesado de hacer caso
á :Miguelillo, sino que hasta la servidumbre misma ha dejado de obedecerle. Pero el hombrecito
sigue velando sobre la casa, puesto que es su guardián puesto que es su hombre .. .. . .
-¡ Alerta, alerta! ¡Levantáos todos, escuderos
de mi servidumbre, y á las armas! Ladrones y
asesinos se han· intro&lt;lucido en la mansión de mi
padre y señor. He llegado á tiempo para matar á
uno de ellos, pero los otros se escaparon por los
jardi:o.es. ¡ Perseguidlos, apresadlos! ¡ Alerta, escuderos de mi servidumbre, y á las armas!
A esos gritos de .Miguelillo todo el mundo se ha
levantado. Se han reco_rrido los jardines y las cercanías, pero no se ha encontrado á nadie. Efectivamente, los ladrones y los asesinos han huido
~uy ,sigilos~~ent~ sin duda,,ímes no han dejado
mngun vestigio ru de su hmda ni de su lleo-ada
absolutamente ninguno.
"' '
En cambio, en las habitaciones había testimonios de su presencia, sangr ientos testimonios que
probaban que_ :Miguelillo no había gritado "alerta"
en una pesadilla de niño asustadizo, sino que realmente tuYO que habérselas con una banda de feroces brigantes, puesto que había matado á uno.
Su cadáver yacía en la propia recámara de la
condesa, al pie del lecho de la condesa de las Almujas; y Miguelillo, no se había satisfecho con
atrav~sarle el_ corazón de una estocada, sino que á
renglon seguido le había deshecho la cabeza con
el puño de la espada,pegando tantas y tantas veces.
qu~ el rostro no era más que una masa informe y
rOJa.
[.Ay! debieron ser muchos esos asesinos, para
deJar en tan poco tiempo tan sangrientas huellas de su paso; á saber, tres t ristes muertaF: la
condesa de las Almujas, apuñaleada en su lecho y las dos hermanas de Miguelillo, apuñaleadas
también_en la recámara pr óxima,
en el dmtel mismo de la puerta
del cuarto de su infortunada
madre!
No extraña á nadie que Mio-uelillo haya perdido la cabeza,ºante tal desastre, hasta el grado de
empeñarse en deshacer el rostro
del miserable asesino; ni extraño
es que no haya recuperado después esa razón perdida. ¿ No había tenido suficientes motivos para quedarse loco?
Y está loco, en efecto, el pobre
Miguelillo; no puede contestar
al juez que le pide detalles, que
quiere saber cómo pasaron la,1
cosas, cuántos eran los asaltantes,
por dónde se fueron v &lt;!Ómo los
notó Miguelillo y cómo pudo resistirlos.
Miguelillo permanece siempre
estupefacto, con la mirada fija,
vacía la cabeza, muda la lengua,
como una estatua. No sólo· no da
detalles, sino que parece haber
olvidado el horrible ac;onteciase!qn-q op!panns !S pmn 'oiua~
en un sueño soñado por otro que
no fuera él.

to la sorprendieron las llamas, cayó desvanecida Yla asfixia se encargó de lo demás.,
.
La biblioteca del teatro y algunas decoraciones,.
fué lo únieo que se logró salvar.

En tal estado lo encuentra, al volver ele la gue-rra seis meses más tarde, el noble, valif'nte y justo Conde de las Almujas, cuyo· corazón amenaza
reventar al peso de tantos desatres. Su digna esposa y sus amables hijas han muerto asesinadas, ysu único heredero, Miguclillo el hombrecito, no
es ya más que un idiota lamentable!
·
Solo y enfrente de ese mudo, el conde llora la
destrucción de su casa. Pero hé ahí que, de repente, el mudo habla, sí, habla con una voz en queya 'no_ solloza la demencia y en la que, por el
contrario, palpita la razón. Y Miguelillo, abrazan-do á su, padre con un abrazo viril, le dice en seguida, gravemente y clavando la mirada en sus
ojos:
-:Noble, valiente Conde de las Almujas, mi paclre y señor : hace seis meses que finjo haber perdido la razón v la palabra, para no revelar á nadie lo,
qtie sólo á vos quiero revelar, á saber : que no,
tenéis que arrepentiros de haberme confiado, dur ante vuestra ausencia, la defensa de vuestra casa y de vuestro nombre ....
Y al conde estupefacto, narra la verdadera historia que todo el mundo ignora; narra cómo,.
cierta noche ovó reir á través de la cerradura del
cuarto dé la condesa; y narra que también él fut
á mirar por esa cerradura ....
-¡.Ah! exclama, noble, valiente y justo Condede las Almujas, mi padre y señor : perdonad QUP
no manche mis labios y vuestros oídos diciendoos
~o que ví. Que os baste saber que_ maté, cuál debía,
a los culpables y á los testig-os de la infamia. Al
hombre le desvestí y le desfiguré para que se leconfundiese con un vulgar facineroso y no se lecreyesen ladrón de vuestra honra. De este modo, el
b~asón de nuestra casa perdura puro, supuesto que
nmgu~o sabe su mancha. ¡ No, ninguno en el mundo, m~ _padr,e y señor, ninguno más que vos y yo r
Y sere1s el umco que lo sepa, pues el único testi"o
que existe d~ esa ve:giienza, mi señor y pad;e,.
oh ,n?ble, v3:hente y J:1-sto Conde de las Almujas,
el umco testigo que existe, es este hombrecito que
no lo dudéis, es hombre y capaz de demostrarlo! '
Y tal diciendo, Mig-uelillo el hombrecito después de haber abrazado de nuevo á su padrecon un abrazo viril, le estrecha 1-a mano lealmente,_ya no_ como hijo sino como igual, ya no con lágrimas srn_o con ·estr ellas en los ojos. En seguida,
de una puna.lada en pleno corazón, á los pies de su
padre ~e mata.

Jean lf ichepín.

(8uentcs del &amp;'{aniccmic
E:L CREADOR DI HOMBRE:S.
En plena sala de la Exposición de la .Academia,
se lo dijo aquel hombre conceptuado por todos
como maestro, se lo dijo en voz baja, cortando la
frase con sonrisitas q1i1e hicieron el efecto de alfilerazos al pobre joven pintor.
-En efecto; ese Judas está bien muerto; pero

Un dí-a se lo dijo un compañero : "Deja los cuadros y dedícate á algo más práctico; que vas á
volverte loco, y sin conseguir el triunfo."
Todos lo desalentaban, todos lo creían inútil!
fa demostraría con el tiempo que se habían equivocado.
¿Volverse loco? ¡ Ah! serí!I, volver á volverse
loco, porque á despecho de las precauciones tomadas por su familia, para que no lo supiese, un
buen amigo se lo había hecho saber.
Había sido al cumplir los 11 años. En efecto;
él lo recordaba muy bien; es
aecir, recordar que había estado
loco, precisamente no, eso no.
Y ¿ por qué se había vuelto
loco? ¿ Cuál habría sido su locura?
¡Era extraño! no lo recordaba; que no sepa el loco cuál es
su locura, es natural; pero
¿ por qué no ha de saberlo después? Si no está ya loco, debería record-ar al loco que él representado durante una época
de su vida, el loco que él había
sido antes. A ver, haría un esfuerzo de memoria. Si se pudiera haciendo un esfuerzo, alcanzar en la memoria lo que se desea y se ve muy alto, muy lejos,
lo mismo que en los gimnasios
se llega á alcanzar el techo,
asiéndose de un cable, y subiendo por él.
Pero no, no ienía ni un hilo
de cuyo extremo tirar y tirar,
hasta que llegara lo que había
más allá, dentro de una caja
por donde se asomar-a el cabo
del hilo mismo.
Sentía entre los dedos las canicas, sentía el atractivo desvanecimiento del columpio, se
veía en aquel gran patio acom.
pañado de sus primos lidiando al hermoso perro negro; pero de$pués ,después
chocaba contra el paréntesis que se abrí:t en su vida, caía en una honda laguna, una laguna de aguas
negras, muy negras, que se le presentaban en su
pasado.
Y se perdía, se hundía, en aquella laguna, por
más que l:ichaba desesperadamente para alcanzar
la superficie y mantenerse en ella caminando en la
dirección que deseara.
~xperim1:mtaba _la angustiosa sensación que exp_enmentar1a perdido en un amplio salón obscuro,
sm poder hallar la salida.
Sentía una inexplicable impresión ele vacío dentro de ~l mismo, primer o, y después fuera, pero de
un vac10 cercano, como si estuviera en peligro de
caer en un pozo próximo, obscuro y profundo, muy
obscuro y muy profundo.
_Y dese,1ba no pensar más en aquello. Inconscientemente imprimía fuertes sacudidas á su cabeza, como para ~uyentar una idea que hecha
moscardón le cosqmllase con necia insistencia en
el cráneo.

no porque se haya ahorcado, no; usted es quien
lo ha matado; igual estaría si lo hubiese presentado vendiendo á Cristo; falta expresión, falta vida. ¿ En dónde están las huellas que dejó es-a vida
al desprenderse de este cuerpo? Decididamente
tienen razón los cr onistas : usted nunca podrá pintar más que cadáveres. E sa figura acaso con un
soplo de vida ....
-Qué crueldad-y el infortunado creyó que tollos los visitantes habían oído la opinión, que todos
iban á verle saltar la vergiienza que sintió subirle
al Nstro en una gran oleada; y hubiera deseado
arrancar de la pared su cu-adro y echar á correr
c.-on él á cuestas para ir á esconderlo en donde naLl ie pudiese hallarlo.
Desde entonces fué su constante pesadilla esa
opinión : "no podría pintar más que cadáveres."
¡ Y aquel soplo de vida!
Bien; trabajaría mucho, estudiaría mucho, y pasaría la mañana y la tarde, ... y la noche en su
taller.
;. Por qué no habría de dar vida á sus figuras al
lrausladarlas al lienzo, si las sentía con vida en su
-¡ Diaulo! Sería grave eso de volverse loco.
interior?
Y en el taller pasó muchas horas en mangas de . ) ~ .co~enzaba á recorrer á grandes pasos la
h_al?~tacrnn. procurando recorrer y silbar con precamisa, con el vestido manchado, el cabello en dec1s10n un, trozo ele ópera, ó recitar sin equivocarse
sorden, y con el pincel en la mano. Y siempre su
'
obra era coronada, con corona de espinas, por el una poesrn, que él había aprendido muy bien.
fracaso.
Sentado, tranquilo, empezaría.
Sentía las palpitaciones de la concepción, con
¡ El segtmdo verso lo había olvidado!
placer materno, pero luego experimentaba la doloY ¿ desde cuando? ¡ desde el día anterior!
rosísim-a tristeza de la madre que esperaba ansiosa
E:a serio que empezaran á escapárselo
ver el fruto de su vientre lleno de vida, y mira desl~s ideas. como se le escapaban las mapués nacer un cadáver.
riposas, _cuando ya creía tenerlas apre,e\. cada nueva derrota que suiría, pasado el motadas baJo su sombrero, allá por la época
mento primero de desesperación furiosa, acopiaba
de los 8 años.
nuevas energías, nuevos bríos para la lucha.
Tomó el sombrero y se descubrió la cabeza.
Triunfaría al fin, porque perseveraba.

Siguió repitiendo el primer verso, y el segundo
no 111lgaba.
Se pasó la mano por la. frente, y ti·opezó oon el
sombrero.
D:er;r'ibó la silla al ponerse en pie de un salto.
1Y
vió fil espejo el rostro encendido, y sintió
sudores....... .
No, pero no estaba loco; estaba excitado.
Desde el momento en que pensaba que podía estar loco, ya no lo estaba.
Ya vendría la tranquilidad.
¡ Ah! pero ese sí era un mal sintormi: ¡ él mismo
trataba de convencerse de que no estaba loco!¿ No
sería e:;e el principio? ... . .
El aire fresco de la noche lo tranquilizaría; era
bueno un soplo que apagase aquella fragua que
tenía en la frente.
No quería estar solo; tenía horror á la soledad,
horror á la }.¡)cura: ese era ¡el horror al vacio ! tenía miedo al loco que quería asaltarlo.
Fué en busca de amigos; ¡ ellos también! "¿ Qué
tienes? ¿ Traes algo raro?" En verdad, vienes Ol(traño."
.Al acostarse, menos exitado, repetía que tendría
que confesar -alguna vez que se habían equivocados
sus figuras vivi rían; y sonriendo añadió: yo encontraré ese soplo que ha. de darles vida.
En sueños vió á una Venus imya que paseaba de
bracero con un capitán del ejército, por la Gran
Avenida; ¡Vivía, vivía! Luego unH. gran torre en
actitud de a'trojarsele encima (¿ Sería la de Pisa-?)
Y él, tendido en la orilla de la convexa cúpula de
una catedral, sentía que un sueño irresistible lo
iba dominando poco á poco; al pensar en que rodaría á la muerte, si se dormía, hizo esfuerzos
gr-andes para no dejarse vencer por aquel sueño
traidor, y . . . . . ¡ de veras despertó!
Repuesto µn tanto del susto, som:¡ó, sonrió de 61
mismo; también reirían de él los demás si se volvía loco. Unos lo compadecían, otros se reirían,
los demás allá se horrorizarían. Y él ¡ ignorándoló1
El no quería que lo comprendieran; siempre le
había repugnado inspirar lástin1a; y necesitaba tener completo el pantágrama de sus sentimientos
para poder. coresponder á los que inspira.se, y
poder odiar, y despreciar ... . .
Seguramente por el tiempo que había descansado del peso -agobiador de su miedo, lo sentfa:-más
fuerte que antes.

se

.

.

.

..

.

.

.

.

.

.

Y ahora, suponiendo que volviese á estar loco
¿ cuál sería su locura?
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-~·--&gt;tt .
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�Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
¡Cualquiera!; una repetición continuada del
tema que tuviera entre manos~ cuando lo asu~tara
la locura· uDa frase, . .... ¡quien :mbel; su tia la
loca repcÍ.ía constantemente : "Yo, soy yo."
' razón.1
Y' despué.;;; de todo, ¡aque11 a. 1oca t ema
Pero no él no llegaría á estar lo(•o otra ,,ez; se
mataría a,;tcs que consentir en llegar ú estar

loco.
Llegó á la fonda ya muy entrada la t?nle. .
Los sirvientes so nreían 1:tl verlo; :,;1 rv10 especias
al vino · bl' llevó á la bocn el tapi'm de corcho en
\'CZ de ~rn pedazo de pan; y (·omo hL i;erv.illeta no
quisiera c.~társele fijlt en un lugar. hL azoto c:on Iu-

rhi. contra el suelo.
Cuando las sombras comenzaron á entra r en el
gabinete, aúu per1nauccía allí, agitand~ nerviosamente entre los dedos, un pedaw tic 1mga de pan.
hscapÓsele clC' entre los dedos el e~fcroide, y al verlo caer sintiú la misma. impresión &lt;le terror que
habría 'sentido, si so le hubiese caído algún objeto
quebradizo, c:=:.timad ísimo parn él.
8e in(lin6, y ayudado por In luz do un í?:,foro,
buscó ha.••d.1.L encontrarlo, el e--feroide de miga de
pan.
..
1
renía una grieta, que le pilr('l'IO una bocaza que
re:a grandemente.
P odia ~C'n-i r aquella boln w1.ra una. caheza, y
empezó Íl modelar un cuerpo pan1 la. cabe7:a .
Quién :-ahe l'i á Dios le sttldrh1 po r cásualidud la
cabeza del hombre, cuando luchaha por da~ íorma, una forma humana, al barro t¡uc revolna entre las man o:-i.
Y le hizo mucha gracia la idea. y rió estr~pitosamente.
C«ando iH:abó el mulleco, lo apoyó contra la boteila que tenía {'Jl frente. Le parecib que s~ movía,
girando de un lado para otro, sohre un pie.
Y lo rod eó con un soplid o ¡ se mor:n 1
Gritó con íuria: ''he triu □ faUo, he triunfado;
encontré el ~opio, ¡ lo encontré!'' -y echó á correr entre gritos y gesticulacione'l.
Las pa redes de 111 celda estaban aprctaclas ele
figuras á li'Lpiz unas y pinc-eladas otru!s.
Y apoyado~ &lt;'ontra la pared, á lo lilrgo de] muro,
en los rin C"o nes, ó tendidos en el suelo, estaban
los futuro!t- hombrC's, los muñeco¡,; ele barro. Unos
con la caheza inclinada sobre el pecho y los bruzos
caldos, en postura de ebrios que yu no pueden llegar á su rasa. Otros con 1n ícnte levantada, en actitud orgullosa. como si p1·etendieran desafiar con
la mirada &lt;1uc les falta.

LAS VOCKS DE: LA DUDA.
I
Oh siglo! á tí, que en la verdad ~eposn3,
qué te importa el dolor! Mas¿ nu adtvrnaa
que ese eol de tus albas luminosa~·
es una flor c1ue brota entre tus rumas? ...
¡Qué valL' que hayan perfumac.la.s rosas,
ai para. &lt;·ada rosn hay cien espinas!
¡ Que hayan ele 11ochc luminosos rastros.
si una nuhc no más cubre cien astros!. ....
Víctima de este e.ig1o, que responde
-jamú::= al corazón-sólo á la mente,
dudo del porvcniL" que se me ese-o nde
y á la vez desespero del prescn le.
¿ A dóndC' irá la Jlumanid11d . il ,1ónde,
sin levantar la pensati nt frente.
buscando á Dios, no por el altn ,•íclo,
sino ara-.o c-uído por el sucio .... ?
¿ A tlúnclc iri.'\ la llunrnnidad C'llllsada,
sin fe en l'I Porvenir. que s.iempre obseu ro
pre~énta~e ú la. tímida. mirada
del e~píritu Ué!Jil ó in~cgurn:'
¿ A &lt;lúnde se hnlla el fin de c,ta jornada?
¿ Dónde el principio cstú de ese futuro
con quC' ~oñó ]a Humanidad un &lt;lía,
cuando el al ma soiiaba todavía ... ?

i Oh! _vo también me río del estulto
que anle el ídolo tiembla; mas precisa
que lenga siempre el sacerdote un culto
y siempre el luchador una divisa ...

Caras lristes, muy tristes algunas, y desbordantes de alegría otras, como si hubieran retratado la
expresión del semblante de su creac~or, en lo:; momentos etl que les dió forma.
Algunos sentados recordaban_ los ídolos indios,Los tendidos con la cara al cLelo, y los brazos a
lo largo del cuerpo, parecían cadú.vcrcs que, en la
plancha del anfiteatro aguardasen el &lt;•ruel hii,l uri
del disector
Y él con las ropas manchadas, barrosas la cam
y las manos, se abstraía en la. fabricación de un
nuevo hombre, ó iba de un lado para otro, entablando conversaciones con sus fantochc3, explicíLndoles proyectos de creación. Por mon:enlos, se
quedaba fijo en mitad de la pieza, temendo ansiosas miradas en derredor, 1mrando atentamente
á alguno que le parecía haber visto moverse.
A un visitante le explicó durante una tarde,
cómo debía. de ser la "combinación química perfecta que necesitaba obtener en un soplo preparado,
para que pudiera volver hombre á un muñeco,"-y
con grito~ destemplados, g ri tos furiosos, crispaclores, grito.s loco~, pidió retortas y matraces.
La lluvia de sombras que caía sobre la tierra se
hacía más copiosa, más den!:ia.
Ya habían sido recogidos y aprisionados on sus
celdas, tocios los asi lados que antes vagaban por el
jardín y los patios.
A lo lejos se oían gritos destemplados, y se
Yeían temblar las flamas ele las lampa rilla.5, ~n las
farolas ele los corredores.
El loquer o, al dar vuelta á la llave de la puerta
que cerraba una celda, lanzaba al cielo sus últin.10s
bostezos de la tarde, ya consolado con la idea del
próximo clcscanso, cuand o fué llamado de la Administración.
-"Qué íastidio"-y á paso lento se encami nó á
la pieza en donde el Administrador, ca lada la vieja
gorra, como era su incurable costumbre 1 y saboreando &lt;lo cuando en cuando el cigarrillo, in:,cribia
en el registro las generales del úl timo huésped ll egado.
Le entregaron, como un íard, aquel bulto
humano1 y él lo tomó bruscamente por un brnzo,
y lo hizo caminar, lo r emol có hacia adentro.
AJ recorrer el patio, de cuando en cuando, el idiota volvía la cara y veía al loquero, con esa risa especial de los idiotas que sale breve, seca y co rtada,
como enlrc golpes de hipo.
-Y ahora á buscarle lugar,-se dijo el loquero.

Palpite un sacro ve rbo en cada insulto;
un germen salto en la voltaria risa;
fecúndese á la par que se derrumba:
i pase el arado encima de la tumba!
No piense nadie que en la cruz me escudo
y con el brillo celestial me ciego;
mas yo no quiero ser el siervo mudo,
que avcno.s tiene frases para el ruego.
Yo, si duda mi siglo, t.ambién dudo;
yo, si niega mi siglo, acaso niego;
pero no tengo libertad en vano:
sea el siglo mi ley, no mi tirano!
¿ A qué Yivir, si el alma es soplo leve?
¿ A qué luchar, si el már.; l.lllá no existe?
La lógica del Siglo diecinueve
muy lógira será . . ... ¡ pero es tan t riste!
¿ Quién bajo el peso del dolor se mueve,
y 8urge, y ele otras formas se reviste,
si Lázaro ¡ay! espera el anunciado
grito clo Dios .... i y Dios está callado!
¿ Como resucilar? ¿ Cómo se aspira
ú sacudir el vugo, si la l clea
por los infiernos de la duela gira
y espantada de Dios revolotea? .....
La Humanidad, que con sorpresa mira
t.odo á Sll rededor, porque es aira
y tieno el sobresalto del delito,
caída está : cayó de lo infinito!

La Hltmaniclacl caída y Dios ~u~¡wnso:
ni RIia sube hacia El, ni m baja ú leila.
La Fe solo es el alma del incien¡:o,
que se disipa sin dejar más huella
que un montón de ceniza. Horror inmenso
mata la lu z de la divina estrella,

Pasaban por el frente de la celda repleta de futu ros hombres.
-Aqui puedes quedarte por lo pronto-y lo
empujó á la celna.
. ,
hl creador sumido en la penumbra de un rmcon,
no pareció culvcrtir la visita. . ..
.
.
De pronto sú oyeron g ritos fo rtisrmos, gritos
que llenaban al as il o.
Acudieron.
El infoliz idiot11 era sacudido con fuerza, por su
compañero de celda, que gritaba:
-He triunfado, he tri unfado ; se mueve, se
mueve.
El idiota fijabtL en él sus ojos ~i n n.1irada, reía
con una risa. hipm;;L, halbucía p-alahras 1ncmnprensihles.
El loco seguin sncudiénd olo, y en tono que no
~e definía~¡ en\ de mando ó admiración, agregaba:
"lmbla, hal,la, y luego: he triunfado, he triunfado!

Domingo lo. de Abril de 1900.

,

EL MUNDO ILUSTRADO

las desesperaciones del gusano
y las tristezas lóbregas del cuervo . ....

no me digais que erea y que no niegue,
ni me digáis que niegue y qu e no crea!

1ya que la muerte para el hombre es sólo
el abrazo del hijo
la madre!

'J'odo un mundo de sombras á caído,
se ha roto y se ha esparcido
en las campiñas de mi ideal risueño,
por donde el alma va, huerfana y viuda:
mi alma. fué ayer la púrpura del sueño;
mi alma es hoy la mortaja de la duda!

i Dudar! siempre dudar! Siempre la vida,
de un ideal suspendida,
oscila cual un péndulo agitado,
que al marcar en la esfera de la mente
todas las ilusiones del pasado,
marca todas las dudas del presente ..... .

El hombre ahí se rí e de sí mismo
con amargo humorismo ;
porque ve que sólo es en s.u8 tormentos
glóbulo de jabón, •i uego de esp umas:
es una vanidad sin ornnmentQ;;,
como si fuera un _µavo real 1:1in plumas!

¿ Cómo arrancar de la razón la duda,

Ah! la cicntia aprendamos encermtla
en esa carcajada :
si la muerte es mejor, vivir 1í prisa!
Mas . . .. no debemos de reirno::i tanto;
porque tal vez en medio de h1 risa,
con el esfuerzo se nos salte rl llanto!

Wla amó á la mujer, ella amó al hombre,
y quiso unir su nombre
á todos los impulsos y progresos;
y sólo halló, tras de las luchas fieras,
altos montones de roidos huesos
coronados de tristes calaveras! . . . .
¿Quién sondeará el sepulcro, y de la bruma,
que en el fondo se esfuma,
con un puñal de luz rasgará el pliegue?
Mientras haya algo afuera de la idea,

que su garra filuda
clava en todo el que canta y el que sueña?
¿ Cómo aclarar el turbio escepticismo?
¿ Cómo ablandar lo duro de la peña?
¿ Cómo alzar una cumbre en el abismo?
i Morir para saber! Ante la fosa,
donde todo r eposa
y donde acaban la ficción y el dolo,
torpe es que el can de la blasfemia ladre,

"º"

José S. Cl¡ocano.
Lima-1894.

•••
Cuando ~e lo (•ontaron al nuwl)lro, son rió y
aiíadió:
- N unco. habría podido pintar más que cadáveres.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

guía una vez del mago peregrino
que hoy en busca de Dios tuerce el camino ....
Ya que el vicio es la ley del mundo entero,
ya que Dios cede su corona al vicio,
nada del mundo ni de Dios espero:
ni del Mal cierto, ni del Bien ficticio . .. .
Hastiado de las luchas. sondear quiero
de la tumba el abierto precipicio,
desque en el viajo ele la humana suerte
la ,,ida L'l" el camino dí• la muerte! .....

El nuevo edificio del Casino Españo:I
De:;c]e hace tiempo tenían varios miembros distinguidos de la Colonia Española, residentes en esta capital, el proyecto para la erección
de un edificio de la propiedad de la citada colonia, que reuniera las condiciones necesarias para
quedar en él establecido el Casino Español.
La citada idea vino á formalizarse hasta el
año de 1895, en que se formó una Sociedad Anónima en la cual figuran caballeros tan respetables
como los señores Lic. Sánchez Gavito y D. José
U . Bermeji11o, se compró desde luego la casa número 1½ de la calle del Espíritu Santo, que en
otra época formaba parte del convento que en
dicha calle existió y que llevaba el mismo nombre;
se procedió á convocar ingenieros tanto de esta
capital como del extranjero, á efecto de que, presentaran proyectos para la realización de la obra,
que próximamente se emprenderá.
Entre los
proyeclos presentados merece particular atención
el de los señores ingenieros Robles Gil y Zozaya,
el que se dice vá á ser adoptado.
Nuestro grabado presenta la fachada del edificio que será toda de cantera labrada de estilo árabe,
adunándose con el del Renacimiento, que tendrá
la halconería balaustrada de piedra siguiendo hasta donde es posible el mismo estilo, el resto del
edificio.
La parte baja, como se ve, parece ser débil
con relación al resto del edificio; pero esto
es . en virtud de que la Junta Directiva,
resolvío que la parte baja, exterior, quedara
destinadn á almacenes; tendrá la citada
fachada cuatro grandes puertas; la primera del
lado Sur será la de entrada al Casino y las tres
restantes serán las de los almacenes, de la puerta
de entrada al" precitado centro de reunión; sigue

un pasillo que dá acceso á un gran patio
que con techumbre de cristales, pavimento de madera y un bonito decorado quedará
convertido en el salón de tertulias y bailes que
se verifiquen en el Casino; estando además destinado este salón á. academias. En las crujías laterales de esta sala quedarán instalados los billares, restaurant, cantina y otras dependencias.
En el segundo cuerpo ó sea el entresuelo, se
piensan establecer las oficinas de la Legación y
Consulado Español, salón para Juntas, Biblioteca
y salones para juegos de cartas, dominó y ajedréz.
El tercer cuerpo del edificio estará formado de
pequeñas habitaciones que se destinan á caballeros socios dP.l Casino que se encuentren en esta
capital sin familia.
En e] atico, como se vé, ostenta la citada construcción dos bonitos remates con los escudos de
España y México.

Proyecto para el Palacio de Justicia.

=

De verdadera importancia es la obra á que se
ha dado principio para la nueva construcción
que se destina para Palacio de Justicia del Ramo
Civil, y que se encuentra situada en donde en
otro tiempo existió el antiguo Cmvento de la
Enseñanza, en la calle de Cordobanes.

Uamamos la atención de nuestros
lectares!I acerca de los n,agn/1/cas Ba•
netas que publican,as en este ntín,ero,
con el pseud6nlmo de " Olearco Wleonia!l!I, que es el qu'e usa el lima. Sr. Pagaza, Obispa de Veracruz.

II
¡ Cuántas veceM, de pie sobre ]a fosa,
quise romper 1a losa,
creyendo hallar tras de la loza el cielo
y de otrM mundos el divino rastro:
si la n u ht~ ante tl l a8tro tiende un velo
{1 travé:,i. ele C!-O velo brilla el astro!
'
j Cu.í.nta~. ,le &lt;'cmenk&gt;rio en cementerio
lw Yiolailo el mi:-lcrio,
'
hundiendo mi razón, ll rnu de vida,
de la lllll&lt;'rte rn los fíuwhre-; horrores
'
C'trn I h11 nden :iu C'nheza t•i.:t remecida
e n la ho1•n del leó n lo~ do1m1doresl .....

Ya

el Po111Uate, L)llt~ aturdió mi mente,
la hom presente.
ha. de r,1:-g-ar lu~ f\omhrzi~ de mi abismo·
ya, el l(•on no ha de rugir en el desierto;
sepu~tarnlo mi SU('ilO, 1í un tie mpo mismo
111)

l' II

ha, sido tum lm, ente rmdor -v muerto!.
El i1~uila que aye r murió en el monte
inmenso el horizonte,
siente hoy, al ver el porvenir humano
que coníunde en la tumba al rey y al sier.o,

Proyecto para. el nuevo Palacio de Juatici a.

•

Según el proyecto l1ccho quedará un edificio
completamente adecundo al objeto á que M destina. En cuanto á la distribución interior, las
oficinas estarán reunid11 ~, las que por su relación
y semejanza deben esta rlo; res pecto al estado material del edificio en la actualidad, hará un año
y medio que se repuso el segnndo y tercer patio;
reposición que mejoró el aspecto interior y &lt;lió
alguna más comodidad á las oficinas allí situadas.
En el nuevo local se aprovecharán los dos salones de Jurados, que quedarán disponibles luego
que se terminen, el C'i11co de Mayo próximo, )as
obras del Palacio de Justicia del Hamo Penal,
situado en Belén .
Jm grabado que ho_y publicamos, representa Ja
mitad de la fachada por el lado Poniente, pues
como se sabe, el edifirio se encueHtra dividido
por una pequeña capilla.
Pt,ra hacer una separación de las oficinas, que
son de índole diversa, en la citada construcción,
estarán colocados los tribunales federales en un
patio y los del Distrito Federal· en el otro.
La idea de esta mejora fné de los señores Secretario de Justicia y Procurador del ramo, en el
Distrito Federal, quienes se dirigieron at señor
Presidente de la República, el cual desde luego
apoyó la idea, oyendo á la vez á los señores Magistrados que forman la Suprema Corte de J usticia de la Nación.

�EL MUNDO TLUR'T'R~no

.
10·• de Abril de 1900.
D om¡_ngo

~L MUNDO 1LUSTRADO
AÑO Vll--TOMO I--NÚM. 14

:Director: Lic. ll.A.FAEL BEYES SPÍNDOI..\..

MÉXICO, ABRIL 8 DE 1900.

SUBSCRI PCIOI&lt; MENSUAL FORANEJ., SI.~
lDEM JDEM EN LA CAPITAL, Sl

Gerente: A.NTOllíIO ClJY ÁS

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CRISTO EXPIRANDO SOBRE L~ CRUZ.
¡DIOS MIO, PEBDCNALOS!
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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