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                  <text>FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 15

MÉXICO, ABRIL 15 DE 1900.

SUBSCRIPr.101' M'ENSOAL PORANli, 11.60
!D.R:JI lD:&amp;M EN LA CAPJ'UL, fl-~

Gerente: A.lfTOJl'IO OUYJ.8

Direcior. Lic. BAFA.EL BEYES SPtl!rDOLA.

/

MARÍA AL PIÉ DE LA CRUZ.

JUANA DE ARCO.
CU A. D&amp;O :D:B nEaBJ: DZ

aoaa.

O 11a.dro de Mm.e. Cha.ntillon.

�EL MUNDO ILUSTRADO

. -~-=--"""'
Hlll~l~~IT~ll~@m[II

Pero la guerra se prolongaba, los campos ib•n
Lo más grave es que en la sesuda y firme Alemanía la discución de la _ley Heinze ha_ dado mo- á quedar improductivos; no había quien coaecbar&amp;
, . _...
. ,ül.,.oot"l
. , ,.llll'l
~Plllllll:_:;,¡~--~
_;,Il!. .._.mWllllJ-~&gt;41-""-'"···"'·-'"·-""'
tivo á altercados tan vwlentos_ y nudosos que el trigo, quien organizase la ex~lotación. Las mu• ~ aquello se parecía como u.na gota de agua á otra jeres fuertes las verdaderas mu¡eres fuertes de la
e,a1UIJQJ )). á un parlamento italiano, húngaro ó francé~ (po- Biblia leían de pie, muy de mañana, un trozo de
Q\ IIIJl)i;,'
1¡m1111~ull!!!
· díamos citarlos todos) Es la ley Heinze, que lleva la Biblia y partían al trabajo; han trabajado "Í!'
ij~\'t)U
~
el nombre no de_ un diputado al Re1chstag que cesar y con tanta asidmdad y tanta mtehgencia
~
!:!/
fuese su autor, smo de un ms1gne rufian cuyo que los campos han producido más, los rendimien"caso" d.ió motivo á un proyecto presentDdo por tos han sido mejores, el gobierno que dispone de
1.--Entermedad parlamentaria.
los conservadores, pero calurosamente apüyadq ot'O J1a LOmprado, y .las mujeres volvía.11 por
2.--Las africanas.
por las simpatías del Emperador, terr_ih 1e Y mi- la noche al hogar leían otro fragmento de la
nucioso á la vez, lo que lo hace más ternble y cuyo Biblia, besaban á sus hijos y á la mañana
. siguiente
.
1.-Todo lo que atañe al porvenir del parla- objeto es moralizar á la sociedad berlinesa por me- volvian
al trabajo: "Es, dice un testigo, un inmentarismo no es caro; creemos que el parlamen- dio de una ley, lo que no es fac1l. Se trata de teresante aunque penoso espectáculo; donde quietarismo atenuado á la americana, es decir, trans- estorbar de tal manera "los procedimientos" con- ra mujeres y solo mujeres que dirijían las labores
formado de gobierno casi absoluto de los parla- que los rufianes y solapadore~ favorecen :J prác- eu lugar de los hombres; pero admira ver con que
mentos, en gobierno equilibrado entre el parla- tica del vicio que se ven obligados á levsntar el habilidad y con qué energía gobiernan sus granlamento y el ejecutivo y mantenido en sus límites campo con sus parvadas de palomas de Afrodita. jas. Entré en una de ellas: allí había dos mujeres J
constitucionales por la acción del poder judicial No vamos á lucubrar aquí sobre los "convenientes" algunas muchachas ocupadas en el campo; en otra
es la sola receta capaz de garantir la libertad polí- ó inconvenientes que este código de sanidad mo- una mujer llevaba los cuernos del arado, otra la
tica, sin la cual las libertades individuales son ral pueda tener y si por perseguir un mal cierta- cuerda y otra fustigaba la yunta. Todo está en
cuentos de niños.
mente grave no se producirá otro más ~T11H~ • 1::i- perfecto orden en esas familias privadas de su jelluchos defectos tiene el régimen este, claro; zas. En principio hay que aceptar que puesto que
fe; reina en ellas un espíritu d~ tranquila confian'pero no hay otro que mejor pueda dejar todo su el Estado moderno está armándose de nuevo de
za en Dios, en la justicja de su casa y en el valor
resorte expedito á la autoridad y todo su espacio todas las armas que el movimiento revolucionario
de
sus hombres."
abierto á la libertad.
iniciado á fines del siglo pasado había hecho caer
Por todo lo que nos es simpático en alto grado dé sus manos, y que además procura que esa~ arSi en medio de sus inusitadas ocupaciones les
cuanto tiende á desembarazarlo de obstáculos y á mas sean perfeccionadas, no vacile. por respeto al
llega
la noticia de que son viudas, la mujer afrireconciliar con él á cuantos le desconfían, porque derecho individual, en prescindir del combate
lo r eputan un simple órgano de tiranía de pala- contra el vicio y justo es que si se le exige tener cana dice un periódico inglés, el "Standard," ni,
breros. Por ejemplo, lo que ha pasado en Fran- hospitales se le permita atenuar las epidemias en sollo~a, no grita; dice una plegaria silenciosa y llecia con la proposición de Andrés Berthelot pre- sus focos. Pero esto es excesivamente delicado, no el corazón de inmortalidad, de esperanza, de
sentada á la Cámara de diputados es excelente J puede dar lugar á confusiones lamentables y entre- Dios, vuelve al trabajo. Eso si en cuanto sus ocureclamado por todo lo que hay allá de sano, sen- gar á los abusos de muchos la vida privada y la paciones se lo permjten, unce á sus pesados carros
sato y liberal. Copiaremos 1-a proposición porque santidad del hogar y la paz de las familias. La los clásicos bueyes de Australáfrica, y á través
contiene una de:finicjón muy clara y muy prácti- aplicación de estas leyes suelen ponerse en manos de caminos espantosos, esta verdadera heroina de
Homero, penetra en plena evopeya. Ayuda á su
ca de presupuesto; hela aquí: "el presupuesto pre- de agentes que tienen las manos rudas J que salmarido,
le carga el arma, Je lleva un poco de b~en
vé y autoriza para el ejercicio con que se relaciona van los limites con una facilidad pasmosa. Entonpan,
un
par de zapatos, lo acompaña ali¡unos días.
lo. los gastos públicos en los limites resultantes ces la ·-ejación y Ja tiranía se vuelven insopnl'taOtras
veces
111. compañía es en el hospital, al hede las leyes existentes. 2o. las rentas destinadas bles; por ese camino J paso á paso, puede converrido,
al
moribundo.
En esto todas las mujeres son
á cubrirlos. 3o. los diversos medios de servicio. - tirse una ciudad moderna en la Ginebra de Caliguales;
admirables
las
boers, lo mismo que las
Ningún crédito que ataña sea á empresas ó traba- vi:no, y, en verdad, hay quien orefiera. el in"ambulantes" de la Cruz Roja, lo mismo que las
jos nuevos, sea á aumentos Ge sueldos, indemniza- fierno.
mujeres de los oficiales ingleses que á través de
ciones ó pensiones, sea á creacion~s de servicios,
Pero quienes han hecho cuanto de su parte ha todos los peligros y horrores de caminos impracempleos ó pensiones ó á su extensión fuera de los estado para impedir el paso á la ley son los artislímites previstos por las leyes vigentes, no puede tas. Sí por un lado todas las afirmaciones religio- ticables y de campos de batalla que n.o ha habido
ser inscrito en el presupuesto si el gasto no ha si- sas y por otro los dogmas políticos y por el otro tiempo para levantar, han ido á reunirse con sus
maridos desde la esposa del "highlander" basta
do de antemano autorizado por una ley."
todas las prescripciones morales atajan su libertad las del príncipe de Teck y del fels-mariscal RoEsto es lo principal; Berthelot y sus elocuentes de interpretación de la naturaleza y de la socieberts.
auxiliares Julio Roche y Ribot, demostraron que, dad ¿ qué harán? ¿ qué no harán para sacudir escasi siempre con un fin electoral, los diputados ha- tas trabas? Mas lo oue los ha indignado basta la
:Afas lo que comienza á ser por todo extremo concían llover año por año las adiciones al presupues- incandescencia es que en una misma ley se deto y año por año subía la suma de los gastos en un finan las responsabilidades de los lenones y las movedor y sorprendente es lo que según toda pro"crescendo" espantable, lo que exigía siempre un suyas. De aquí las protestas, las cóleras, los gri- babilidad ha comenzado á ser un hecho desde
la invasión del Orange; la participación de las
aumento en la cifra del impuesto, de donde re- tos, y las escenas frenéticas del parlamento.
mujeres en la guerra. "En cuanto á mí, escribía
sulta que si el aumento de la fortuna pública es
&lt;;o.O&lt;::,.
hace poco una de estas valientes, estoy pronta á
de 5 por ciento anual, el del tributo es de un 10,
ir, hombro contra hombro, á combatir con mis
lo que es bastante más grave que todas las ame2o.-La Augusta señora que acaba de ser recibinazas de guerra con Inglaterra. Y á pesar de la da con tanto respeto y afectuoso entusiasmo en hermanos y compatriotas y á derramar mi sangre
rabiosa, oposición que le hicieron, Pelletán y Irlanda debe tener el corazón magullado por las por nuestra independencia. Y hay centenares
otros radicales socialistas que lo acusaban de emociones de su triunfo, por la noticia del atenta- que como yo están dispuestas á hacer lo mismo,,,
traidor, Berthelot vió triunfar su proposición do estúpido y frustrado por fortuna contra el La mujer boer como la mujer suiza de los tiempos
y formar parte del Reglamento parlamentaio.
príncipe de Gales y por la que circula en Europa de las luchas con Austria~ como su antesesora la
-&lt;::,.()&lt;e:,.
y los Estados Unidos sobre el proyecto de mani- que luchó á hac,liaws con los zulús en 1838, está,
N o sucede lo mismo en la Cámara de Diputados festación firmada por las mujeres de ambos Con- desde niña, acos,umbrada á manejar las armas y
italiana; las leyes .de seguridad pública que, des- tinentes en favor de la paz entre Inglaterra y los los maiisers le son tan familiares como á sus ma•
pués de los terribles tumultos de hace tres años, Boers. Esta noticia debe preocuparla; un mi- ridos. Claro es que se creen en el deber de tose ceyeron necesarias para reprimir las reuniones llón de mujeres diciendo á una mujer: "no más mar parte en la lucha J puesto que los ingleses
subersivas y la prensa de excitación á la. violencia y sangre, no más lágrimas, paz, paz, en nombre de han cuadruplicado sus fuerzas, los bóers no tendrán
al mal, no han podido ser refrendadas por las la humanidad, en nombre de Dios," tienen que inconveniente en duplicarlas con sus ¡nujeres, y
cámaras gracias á la tremenda obstrucción que la ser oídas; hablan á un corazón de esposa, porque la defensa de la patria que, á pesar de lo,
izquierda radical ha organizado contra ellas. Tres la reina Victoria es, por la presencia de su alma triunfos de hace algunos días amenaza ser todaó cuatro gabinetes han caído procurando sacar de "su adorado Alberto, como acaba de decir á vía tan larga, tan inquietante, tan peligrosa J
avante estas leyes y el Presidente del Ministerio los irlandeses, más una esposa que una viuda; á tan sangrienta para los ingleses, tomaría entonces
actual General Pelloux, haciendo uso de una fa- un corazón de madre, una gran madre y una ma- un carácter tan doloroso, tan inhumano que la
bandera de la civilización no puede ir más allá:
cultad que la constitución concede al ejecutivo las dre grande, en el doble sentido de los vocablos.
promulgó (éste es el famoso decreto ley) á reserva
Y ¿ pcr qué esta intervención femenin,1 en este En las cercanías de LadJ Smith, dice un telegrade obtener luego la sanción de las Cámaras.
asunto ,sc!usivamente de hombres? Porque la gue- ma, los ingleses tuvieron que salta.r horroriwd~s
Ma• parece que el procedimiento 6 la aplicación rran unca e~un a.s unto de hombres tan solo; es m6s sobre fosos colmados de cadáveres de mujero,.
de la ley-decreto, no han sido del todo legales y de las probables viudas y buérf~nas; porque en la Otros partes hablan de que las mujeres permaneasí lo ha declarado el tribunal de Casación y ha guerra de Australáfrica hay una circunstancia es- cían en las trincheras en el momento mism) de
sido necesario iniciar la ley en forma de auto de pecial: la mujer boer se ha mostrado durante la la batalla; que entre los muertos de ese día (28
Cámara. La mayoría del gobierno es enorme, pero guerra admirablemente mujer y extraordinaria- de Febrero, se encontraron dos mujeres y una niña herida de die1. v seis años.
los ochenta ó noventa diputados de la izquierda mente hombre.
provocan tales tumultos, libran tales batallas, hay
Allí b¡ty una gran cosa que respetar; la nación
Los testigos presenciales de la guerra de cuyas
en ellos tan buenos gladiadores (vimos el otro día cartas está llena la prensa europea, pintan con caballeresca de los soldados de Cumberland que en
que el gran novelista D'Annunzio se unió á ellos emoción las escenas de las estaciones en el Trans- Fontenoit, decían, saludando al enemigo:
seducido no por sus ideas, sino por sus actitudes) vaal y el Orange, en los momentos de partir los tirnd p:Lrnr~ro. señores franceses, no yme1fo tirar
que la Cámara italiana no puede trabajar; aquí sí "comandos" rumbo al Natal 6 al Cabo; allí la mu- contra las mujeres más que besos en las puntas de
está enfermo el parlamentarismo. Habrá nece- jer es esposa y madre silenciosa é intensamente · los dedos.
sidad de recurrir á algo parecido al reglamento tierna, lacrimosa, bravía, resignada, procurando
de la Cámara de los Comunes, tal como lo hizo que los sollozos de los ehicuelos ante el "pa" que
modificar Mr. Gladstone mismo cuando luchaba á partía no suavizasen demasiado el co,azón del
brazo partido con la obstrucción parnelista.
hombre.

•

11
1

,Je
.~,.qirz;1¡@\,
Ji

Jplil!

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Abril de 1900

=

Domingo 15 de Abril de 1900

c1u6as.

ll..tfi:fr'@~ ~

~~·,r

Me acuerdo, aun de mi primera µre~unta . Entonces la vida llovía mucho sol sobre mis. cabellos.
-¿ Y Judas, madre?
·
-Judas fué uno de los doce apóstoles que
-vendió al divino maestro. Esa n1.,:1ñ.ana, :una mañana de mi tierruca, envuelht m~ neblmas testarudas como si el mar cercano csperezándos~ le
enviara.' un va110 inmensó; quemaban. al traidor
en varias calle;;, en efigie de cartón pmtado, con
cJicios de cohetes, ante una parvulada. _del pueblo,
que aullaba de alegría, 6 se echilha á silbar desesperadamente cuando ll!arrab~ uno ele los cohetes
de la rudimentaria pll'otécmca.
,
.
Más tarde, ya le.jos de mi valle, '·del tnste ;alle donde yo nací", dicen unos v~r:--os n~llY rornanticos- nos daban ejercicios en m1 tolcg10. La capilla obscura resonaba con la voz wrngosa del_ pudre lector y recuerdo que proporncndo la pr1_mera medita~ión de la mañana, leía en el negro hbro
de San Ignacio.
.
,
.
.,
-Cayó Judas y lo substituyó ::-i;rn Jfat_eo, c:1\v
Pelagio y Jo substituyó San_ Agust,n: cayo Lutc1o
y lo substituyó San Ignac10. ,
•
,,
.
Judas. otra vez; no preguutc -~ª' le ~-9~1ocrn; e~a
"uno .de los doce," el que Ycnd10 ni D1,,mo irae~tro.

. t

y corrió aún el tiempo y una tarde gns arn

hasta vosotros, Dios besó vuestra freri_te,-Dios
abrió en vuestro cielo la brecha reluciente-de
una esperanza .... En m~ ~lma todo es sombra, y
en ella-Jamás, jamás! titilan 1os oro~ de una estrella. -Mi alma es como la. higuera, por
el Señor maldita :-Ko ch fruto
sombra ni reposo; no agita--sus abanicos de h&lt;YJaS; ~~s
r~as · ay! desnudas, servirán á la desesperac10n
de algó~ Judas:-de algún i_&lt;leal tránsfuga que me
besó con dolr&gt;-y que por fin se ahorca desamparado y solo!
Que aquel que recorriendo su rnta de a::,~erezas-haya abrevado su alma en .:·nyorcs tr,s~;zas-que las mías, levante su voz de trueno ... .. En

m

de azahares, como para la primera comunión~,?~;
condeos. Escondeos, pobrecitos míos, porqut
viene· adelanta ya entre los árboles espesos. a una es 'tan misericordiosa, que se _at_reve á -~~sar su
cara antes que él bese vuestras lm_~as meJl . as n~caradas. Ah! yo bien quisiera cob1Jaros entre mis
brazos pero están clavados - • •
y Judas llega! Y Judas besa!
, .
turno; al d1a s1S 1,, "., f'él" también le . ,toca su d
guiente de la cruci:ficamon, cuan o .e1 cuerpo lu1ra
miuoso del Cristo se extrenie_ce ya en ~u tun~,
nueva para resucitar y ascender á la gloria del adre Judas se detiene· ante la higuera que s_o~brea
un 'triste arrabal de Jerusalem. El remordnmento

!l

b.é

1_ n
que mi espíritu que es como el '.1gua tr~nqu1la
que refleja todos los matices del cielo tema tanta bruma como la que puede contener 1111 hbro de
Rodembach, leía el evangelio cerca de la ventana
de mi celda de estudiante.
El sol tramontaba ocultam:en_te, como un r_cy
que viaja de incógnito. ~pena~ s1 detrás de la
bla Jo denunciaba 1m pahdo circulo de tonos ma,
claros, como una mancha circular de a;01te~ en un
pliego de papel blanco. El campo parec1a sonar ,bajo el pabellón melancólico del cielo, algunos_ pa¡~ros friolontos garruleaban en los árboles del ¡urdm
y llegaba á mi oído el monótono lloro del agua del
baño cayendo sobre la alberca. , .
, ~
Lela el relato inefable de la ul~)ma cen,a. Ah1 e"taba Iscariote. Mientras Juan,,
d1smpulo que
, am,
aba" como se llama él a. s1 · mismo1c·
con deJ esus
·
leite apoyaba su cabeza en el hombro de r1st?,
~Tud;s que ."metía la mano en el plato," que com!~t
el pan y bebía el vino de la Pascua, fraguaba l ,1
la traición; pero el capítulo más doloroso __era el
del beso: "Con tu.n beso entregas \'11 H'lJO del
Hombre?"
d'
Dejé el libro sobr.e el alfeizar y me que e co_ntcmplando el paisaje, enfermo y serenamente trisle "orno mi ánima.
,
•
y fué aquella Ja tercera vez que encontre en mi
comino á Iscariote.
,
La cuarta, la quinta, la ~~xta .. ;: 1e encontre 1f'vendo la historia y la poesia heroica. Hav un Judas ·en la Iliada: hay un Judas "n los albores de la
Reconquista de Fs-pRfra: ha~' un Judas_ en 1,~ tragedia amorosa. de "Alhamar el Ma.gnámmo.
.
Yago en el tremendo drama de Shakespcare, J1ene alma de Judas; en México t~vimos un Ju a_s'.
que por grac1,-,1 de Dio~"' no
- nac10 entre nosotro!"
t
-•
Picaluga; bemo:; tenido otros, que ca1en aron ~u
inñancia al rayo puro de nuestro sol ....
Judas por donde quiera, á trave~ de la _march~
de la huma'tlidarl ; J°mlas vuelto s1m,bolo' Judas
tornado beso siniestramente rnmort~I..
.
Aún encontré al traidor con este ultimo ~1sfraz.
bajo la máscara ele un beso, beso de los ~abioshant uiene~ se ora de lo3 labios que cre1mos ostfa~\ojas,::i hoslias'de bendición .Y que fueron port1
estandartes de Iscariote, chasqueando ete~n_amen e
·glos. y la dolorida frase del espmtu que
en 108S1
'
.. a· ·endo·
responde á la irnfanda. concia, .. ic1 1 H . mbre?"
"Con un beso entregas al .H1JO de
o
.

€Il

m;:

e!

donde-están los ~randes tristes? N~n~uno me
responde!-La etermdad es muda y el l◄,mgma cobarde . . .
,,
Hermana, tengo frío: el frío de 1-u tai-de!

•••
*~*

Cuando encontn'.· al Judus. simbólirio, escribí es-

•

tos versos:
t de asperezasQue aquel que reeorricnc1o su ru a .
,
. alma en mayores
tr1stezas, que
haya a1Jrevado ~u
·
mis tristezas, alce la voz y me r~proc 1ie.
t
--Job Jeremíá~ Cristo, Damel, en vues ra, no
h
tod~ llena de 'angustias de rede~ción, babia~n8;tro: el astro de una ideal teona-D1os vmo

Y el Juda:; simbólico es ya un VJCjo C'.1noriílo
mío: Se que vendrá, lo espero siempre. Cuan&lt;lo
el cielo es más mml y el horizonte más puro, veo
erguirse su silueta. de_ un rubio insulta~te; su melena rojiza flota al viento de la mentira. Su rostro pecoso sonríe. . .
·
Echaos á temblar pobres ilusiones, nidada gorgeadora de mi alma; encogeos humildes amores
míos; esperanzas vestidas de blanco y coronadas

le ciñe como con sierpes de espinas. Va á a?orcarse, mientras los ángeles cantan: "resurrex"tt; non
es hic;" mientras Magdalena busca perfu_mes ~ara
ungir el cuerpo del Amado. l~l espumara3ea mientras 111 de .la Mag&lt;lalo adora.
.
Lft de Magdalo es el amor inmortal; él es b rnmnrial infamia!
t\fag:dalemt es; el beso que se posa corno paloma
C'll lm- pim; rlc.l DioH adorado.
.Jurlas es el he~o que quema la mejilla con lumbre· rle traición.
Magdalena divi_niza á su amado, pregonando
muy de mañanita, porque el amor madruga. su as-·
censi{m á los cielos.
'
J uda.s lo vende y lo .sacrifica!

�EL_..)[UNDOILUST~DO
Y sin embargo, esa alma toda luz y
esta alma toda sombra, realizan la red_ención: .rudas vendiendo á Cristo, glorificándolo ·Magdalena. Quien dice que
'!.º es eficaz ante los designios del Altísuno la obra de la infamia lo propio que
la obra del amor?
Y .rudas se ahorca.
Pero resucitará; resucitará con una resurrección maldita: es eterno; sin él no
hay pa.sión y es preciso que todos los corazones estén crucificados, á fin de que se
-0bteuga el fin supremo del universo, que
es el perfeccionamiento por medio del
ilolor.

i
1

'I

1

DAMAS

MEXICANAS.

Domingo 15 de Abril do 1900
A veces, en la obscura
p;isión de la enramada, dulccmenh).
se vuelven, be.so á beso la ternura,
nota i1 nota, la pasión ardiente.
Llegaron cuando el frío
no escarchaba en el césped las lucientey temblorosas perlas del rocío,
ni el agua rumorosa de las fuentes.
Llegaron con las flores,
cruzando mares y escarpadas cimas,
t rayendo con sus alas sus amores,
temerosos del frío de otros clima.s.
Llegaron cuando el duelo
inclinaba abatida mi cabeza,
cuando al morir mi fe, mi último anhelo
crepúsculo, no más, fué rni t.riste1.a.
Y mil veces su can to
dió alivio á mi ajitado sufrimiento,
Y secó tantas gotas de mi llanto
como sombras borró del pensamiento.

Y su festiva nota
me hizo esperar consuelos en la vida ..
la vida, nave abandonada y rota,
por olas y huracanes sacudida! ...
Hoy ensayan las alas
los tiernos frutos que esperaron tanto
¡ Hoy el nido feliz está de galas!
Hoy repite la selva un nuevo canto!

BLANCO y :ROJO.
Aquel verso era dulce
oomo el trino de un ave,
y al decirlo el poeta
lticiéronle las gentes cruel desaire.
(Era escrito aquel verso
con la pluma de un ángel. .... )

Yenid, aves de estío,
que de nota poblais cielo ántes muelo ..
vuestra es la luz, las flores y el rocío ..
prünavera de amor, yo te saludo!
E. E. Rivarola.

En tonces, el poeta
dijo un verso de angustias . .. sollozante
y esta vez, conmovidas,
le rindieron la.s gentes, homenaje.
Era este triste verso
Ina .gota de sangre! .. ..

Osear Sepú/veda.

-------•·------~
ACUARELA

=o=

Se ha dormido Mimí, la enamorada,
De blanca palidez; se ha dormido,
Y el tema musical en su gemido
Parece que preludia una balada.
Está muy triste y sola la morada
Que de idílico amor fué el tierno nido;
Está muy triste y sola; ban huido
Los cantos de un poema en su alborada.

í,BITA. EDELl'atI~A DE XUBÚA, de ll6:doo.

KL NlDO.

""'"'&lt;:&gt;

Los dos en su contento,
han hecho de su nido una delicia·
'
'
en e'l 1os meses,
el· perfumado viento,
y la aurora, ·al nacer, los acaricia.
Alegres, juguetones,
de rama en rama, con inquieto vuelo,
arrancan, del laud de sus canciones
los himnos de su amor, himnos de cielo.

Bntre el !uror de la caterva impía,
Desfallecido y con la cruz á cuestas
Llega el Hijo de Dios sobre las eres\;,
Del monte que de horror se estremecía.
Y a elevada la cruz le sostenía·
Y en las regiones de la tierra op~estas
Cielos y mar y llanos y florestas
'
Todo es tiniebla en tan tremendo' día!
Del sacro monte se desgarra el velo
Y la Madre de Dios un ¡ ay! profund~
Lanza, cayendo sobre el duro suelo.
Se estremece el abismo en lo profundo;
Y en med10 del horror de tierra y cielo
Brota la sangre que redime al mundo.'

Ahora animarás tu lienzo, artista,
Y tú, poeta enfermo, entona el ca.:o.to
Con tu rítmica lira quejumbrosa:
Prorrumpe en tus tristezas de idealista
Y Jlora por Mimí; da le tu llanto
A tu Mimí romántica y nerviosa.
México, Abril de 1000.

.

J.uan de Ore/.

Á MI MADRE.
-&lt;::&gt;()&lt;::,,,

No fuiste una mujer, sino una santa
Que murió de dar vida á un desdichado
Pues salí de tu seno delicado
'
Corllo sale una espina de una planta.
Hoy q ne tu dulce imagen se levanta
Del fondo de mi lóbrego pasado,
El llanto e~tá á mis ojos asomado,
Los sollozos comprimen mi garganta .
. Y ~unque yazgas trocada en poi vo yerto,
Sm ofrecerme bienhechor arrimo
Como quiera que estés siempre' te adoro,
Porque ·me dice el cora2ón que ha.s muerto
I:&gt;or no oírme gemir, como ahora gimo,
Por no oírme llorar, como ahora lloro.
Juli án del Oa sal.

EXPOSI CIÓN DE PABIS.---P a.bellón de Jror u eQ'a .

HL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Abril de -1900

UN NAUFRAGIO.
CorrPspondenoia de nuestro representante en París.
El furioso temporal que nos trajo á mal traer durante casi toda la travesía, tenía que producir numerosos silíliestros marítimos. El naufragio propiamente dicho, el buque que desarbolado y desarticulado por el oleaje y por el vendaval, se va á pique y arrastra consigo á la tripulación, es un aconteci.mienr J cada día más raro y cada ,,cz mús 1liíí(·il. La; construe(:io11(•~ nav9.l2~ mJ.-11H"J!.l'3 vor su
magnitud, por su solidez y por la potente maquinaria que encierran sus entrañas, pueden, cada día,
e-en ~iwyores \&lt;·11'"tjas, sostener la lud1J. ~r,ntr:l tl
mar y contra el viento.
.
Largas de doscientos y más metros; construídas de hierro forjado; calando miles de toneladas; animadas por la potencia de millares de cuádrigas de vapor; casi sin velamen; provistos de
mástiles de hierro de incalculable solidez, los paquebots modernos son verdaderas fortalez-as
blindadas contra los golpes de mar, tan rudos á
veces como el choque de los grandes proyectiles
modernos; pueden, proa al viento, hender el huracán y rasgarlo en dos como con una cuchilla;
su inmensa pesadumbre gravita como una montaña sobre el oleaje y lo aplasta: el rayo que acomete al mástil que se desliza por el cordaje de ace-ro y se pierde, inofensivo, en el mar, y esos monumentos son trompos demasiado pesados para
que los baile el ciclón.
·
Cuando el huracán se desata, se iecogen todas
las velas, se cierran todas las escotillas y claraboyas, se da proa al viento y al oleaje, se fuerza la
máquina y se juega. al toro con las ondas y se jinetea al oceano. Los únicos enemigos terribles del
steaner moderno son el fuego y la colisión . Un
refinamiento de precauciones, vastas instalaciones
de extinción, bombas poderosísimas permiten
afrontar al primero. El choque contra el escollo
no es en realidacl posible, sino en mares desconocidos y ca.si ya no los h~; hoy la civilización ha
puesto en cada roca un fanal, en cada peñasco
una estrella. La colisión entre buques es en realidad el gran peligro; y ni la vigilante sirena,
ni el alumbrado eléctrico de los barcos bastan
siempre á conjurarlo en días de niebla; en mares
frecuentados y especialmente cerca de los grandes
puertos. Por manera que quien se embarca en un
gran vapor moderno está más seguro que en su
casa, y que los amantes de las grandes emociones
no las encuentran ya á bordo de los buques correos.
Son la barea pescadora, el pa.ilebot, el velero
impotente, inconsistente y desarmado, siempre el
· débil y el pequeño, quienes dan el principal conti.n~enteal siniestro marítimo. Nuestro '-V ersalles,"
vteJO veterano, un poco lento_, pero muy sólido,
resistió sin avería el mal tiempo y en Sll. casco se
mellaron los colmillos y se embotaron las garras
de las furias .
Calmado el huracán, á doce hora.s de Santander,
subimos sobre cubierta y comenzamos á presenciar
un desfile siniestro. Ya es un tablón columpiándose á merced del oleaje, ya una vigueta que se
tiende y se incorpora Como un cadáver flotante, ya
un tablero que navega al garrete como la balsa de
"'La Med:usa" y sobre el cual nos esforzamos en
vano por descubrir m1 náufrago; luego un frag-

A bordo del "Versalles"
mento de mástil con su cordaje al viento y escarmenado como una cabellera.
·
Estamos en el teatro de un naufragio. Una n¼e•
bla apenas translucida limita nuestro horizonte,
y nos impide explorar la inmensidad. 'ral vez á
poca distancia una barca atestada de náufragos
espera é implora socorro; á cada paso creemos ver
ya una balsa, ya un bote, ya µn cadáver flotante.
Ilusión de óptica, creación de nuestra imaginación
inquieta y sobre excitada. Sobre el puente, la oficialidad explora minuciosamente todos los repliegues del mar y todos los rmcones obscuros de la
niebla; la sirena lanza sus .lúgubres aullidos para
indicar á los náufragos nuestra presencia y nuestra posición y reanima sus espe1·anzas ·y sus fuerzas; poderosos fanales eléctricos procuran agujerear la bruma y hacerse ver á lo lejos.
Cae la tarde, viene la noche, y nuestra ansiedad
redobla. ¿ Lograremos salvarlos? ¿ Estarán á nuestro alcance y tendremos la dicha de volverlos de
la desesperación á la alegría, y de la muerte á la
vida? ¡ qué satisfacción la de realizar el salvamento! ¡ qué escena tan patética y que dulces lágrimas
Ja.s suyas y las nuestras al ofrece,leg la tabla de
salvación !-Si hay un huérfano lo adopto-dice
una pasajera.-Si encontramos entre ellos una viuda me caso con ella-ofrece un solterón.-Yo,suspira un dama joven y romántica-prodigaré
consuelo al marinero más joven y animoso.-Y
nosotros ofrecemos un cirio á la virgen si logramos
salvarlos-agregan las monjas.
.. Este torneo, de generosidad y de amor al pró¡1mo nos excito á tal grado, que ya circulaban una
lista de subscripcióu y los programas de un baile
de trajes á beneficio de los náufragos, y ya empezábamos á temer que no h~biera habido tal naufragio.
.Al amanecer, apareció el buque náufrago. Era
un bergantín velero salido de_ Nantes para su primer vrnJe y muerto en su primera batalla. Venía
acostado casi sobre el costado de estribor- de sus
mástiles rotos pendían girones de velas y r~stos de
cable; su ca.seo abollado y descascarado mostraba
caei la quilla. Un huracán deshecho lo había acometido y desplazado el lash-e, cargándolo todo de
un lado; flotante, en tan peligrosa posición vaaaba
b
una semana 1rncrn en aquellos mares sin encontrar
auxilio; la tripulación, compue6ta de cuatro oficiales y veinticinco marineros, no podía hacer pie en
parte alguna Y. viv_ió una semana moi:tal en ag_uel
.flotante plano rnclmado, sin poder maniobrar sin
hacer cocina, mal comiendo galleta, sin una gafa de
agua dulce y confiando solo en el azar.
Cuando pasó á nuestro lado precedido de un -remolcador que lo avistó al paw y seguido de un
vaporc1to costero que recogió á los marineros-como el caclá \·er de un héroe entre dos camilla~ distinguíanse amanados á los restos del puent~ de
~anclo al ?apitán y á sus tres oficiales, que no haLrnn_ querido_ abandonar el buque. Tripulación _y
¡,asa¡eros hicm1,os el saludo militar á aquellos valientes. y estallo nuestro barco en un hurra formidable, trib,,to de simpatía -y de admiración á aque-llos héroes y á aquellos mártires del oceano.

:Or. ]Yf. F lo res.

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LA BlJDA 'VEHTUBA.--Las cart.as no engañan, señora mia.
CIJ.&amp;.J&gt;JU&gt; DB E . BBILEll:l,•ll'

�Domingo_15 de Abril de 1900
Domingo 15 de Abril de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

EL VIAJE A LA CAPITAL.
~ Y OGANO.
~
.A.lfTANO
-&lt;:&gt;O-&lt;:&gt;

Una antigua y muy generalizada coi:;t~mbre en
nuestro país, ha sido siempre la de preienr la época de Semaua Santa para echa.rbe un paseíto por

otros, de "llenar" su vista con las magnificencias
del ritual romano.
De esta suerte la semana que precede á la mayor, es una sen{ana en qu~ los prep!t.~ativ?s de
viaje se multiplican en las villas y los villonos de
nuestra República.
Los padres de familia hacen su presupuesto y

Los caminos eran detestables y detestables
también las ,ililigencias, €S3:'3 enormes c~rrozaS;
de dnrísimos muelles que . bnncaban y brmcaban
sobre los hoyanco;; del camino, removie~d? las
entrañas, magullarnlo los miembros .Y .convirtiendo
todo viaje en un verdadero calvan_o, cuyas pe3adumbres y sulrimientos no eran debidamente compensados ni por las más dulces _emoc10nes de la
llegada.
Sí esa vislta á. la capital era, antaño, asunt~
que 'debia mucho pensarse y ~ás prepar~r.se. N1
el arreglo de los a.-mntos materrnles )'.", esp1n~ualeP
salía sobrando : te~tamento y confes10n casi .tormabau pa.rte inteanmte del viaje mismo, de ese
viaje cuyo feliz éxito estaba muy lejos da bailarse
garantizado.
Figurémonos un viaje de aquellos. Solía partirse muy Lle mañana, antes de q:Ue el so~ cal&lt;lea7e
los campos y fatigase en dem11s1a al tnple ata¡o
de mulas que habían de tirar de la diligencia. La
diligencia esperaba á los viaje1:os, enorme, pesada,
rechinadora, con su caja roja semejante al vientre de alguna bestia apocalíptica y su compartimiento trasero, fornido de cuero y destinado á
guardar los equipajes.
Una vez que los equipajes se hallaban en su
sitio, se procedía á la colocación de los• pasajeros,
asunto por demás espinoso y delicado, y causa no

EL MUNDO ILUSTRADO

ilesaparecía la molestia del polvo, surgían en cambio otras mayores, capaces de desesperar al más
paciente cristiano. Los caminos se convertían eri
lodazales, por los cuales apenas podía transitar
la diligencia
con lentitudes, funerarias·, á las veces
.
el auriga y el _sota exclamaban "basta aquí" y la
carroza, hundida en el fango hasta media rueda
tenia que esperar hasta que aquello secara un poc~
ó á que pasara por ahí algán refuerzo de mulas
para su tiro, para poder proseguir su ·camino~
Las comidas eran malas, caras. y no. pocas veces
problemáticas. V erificábanse en posadas ó rancherías y no siempre alcanzaban para todos los viajeros, especialmente en aquellos aventurados
tiempos de guerras intestinas en que las partidas
beligerantes solían barrer, para su propio consu- ·
mo, con todo el comestibla que se encontraban á
su paso, ya fuera cuadrúpedo, volátil ó vegetal.
De suerte que un v:iajecito de aquellos era un
veFdadero martirio.
Mas basta ahora no hemos hecho mención de
otra circunstancia que aumentaba más todavía
los peligros y las desazones, y que era el principal
espantajo de los viajeros de la época; nos referimos
á los ladrones.

Lo primerito que José San Juan-conocido por

1

1

la capital, y aunque, en los últimos tiempos, los
festejos patrios de Septiembre suelen atraer á
mucha gente de fuerll., siempre perdura la costumbre de la visita metropolitana durante la
Semana Mayor, y es entonces cuando por nuestras
{,alles y nuestras plazas se desparrama esa regocijada J simpática turba de provincianos, que
viene á divertirse, que luce sus trapitos de cristianar y que marca su paso por la metrópoli
con un reguero de pesos, fácilmente ahorra.dos
en el trabajo y en la tranquilidad del rancho, de
la hacienda, del pueblo ó de la villa.
Y es natural: la Semana Santa significa, en
todo el mundo que ha sentido la caricia benéfica
del Cristianismo, varios G.fas de descanso, varios
días de interrupción del trabajo, en ioor y remembranza del Hombre.-Dios que en las gotas
de su sangre dió al mundo todo un impulso nuevo
y abrió horizontes m4s risueños, más nobles y más
fraternales.
Por otra parte, la Iglesia metropolitana acostumbra conmemorar ésos días con ceremonias
vistosas y magníficas, muy capaces de atraer á
gran número de fieles y de curiosos, ávidos los
unos, de prosternarse ante el Crucificado entre
las pompas de ht orquesta, del incienso de los
cirios y de las pedrerías del metropolitano; los

rr T,
11
r

arreglan sus negocios;
las madres ofrece1) 1ma
misa al santo U.el lugar
para que las "saque con
bien" de su viaje; las
niñas se prueban los vestidos negros, empacan
listones y sedas y se regocijan de antemano con
los placeres metropolitanos, que entreven al
través de rosado nimbo
de ilusiones v de esperanzas.
Después, al tren; unas
cnantas horas de camino y pronto las luces
eléctricas de las estaciones metropolitanas se reflej aráu en su retina
Ko;r.•-lTna. estación fenocarrilera.
i Pero cuánto han cambiado las cosas, qué dife- pocas veces de reyertas. La verdad es que no era
rencia de un viaje á la capital hoy en día, con los para menos, porque en aquellas diligencias la¡
que se efectuaban hace años!
paridad de la paga no correspondió de ningún moAntaño, un viaje de algunas leguas revestía do á los asientos, pues si algunos eran relativatantos pel,gros y estaba sujeto á tantas peripe- mente cómodos,-¡y muy relativamente!-babía
cias, que necesitaba en verdad cierta dosis de va- otros capaces de descoyuntar al más recio, y aún
lor p-ara emprenderlo por placer únicamente.
era frecuente el tener que conformarse con un
sitio en el techo de la diligencia, desgracia que
exigía verdaderos prodigios de equilibrio.
Una vez emb,ircados los viajeros en aquella
enorme caja roja, el administrador de la Casa de
Diligencias se eaforzaba. en pasar una revista de
el los, identificando sus cataduras con los datos
que tenía escritos en una gran cartera de cuero.
Si teni~ dudas ó sospechas, hacía preguntas; si no
las tema, entregaba la cai-tera al auriga y ordenaba la partida.
.
· El cochero bacía resonar el látigo, arrancaban
la.s mu!as y, con su arranque, extremecíase, crujía
Y rechmaba la pesada carroza, que por fin se lanzaba por esos caminos con vaivenes de barca vieja
en mar tempestuoso, arrancando chispas de los
empedrados ur,banos ó levantando densas nubes
de polvo de los caminos reales. ·
Los viajeros, apretados unos contra otros, á cada ?'lito y á cada vaivén chocaban entre sí y las
peripecias del. c~nino eran ocasiones propicias
para dar'! recibir abrazos y besos furtivos, cuando
la casualidad encerraba á dos enamorados dentro
de la panza de la diligencia. Los trajes obscu_ros tornábanse blancos por el poi vo del eamrno Y polvorosas tornábanse también las cabelleras, y polvorosos los rostros
Si lloTía, tanto peor; porqu~, si bien entonce5

¿ Cuánto complace una co~paración~ ~or somera
que sea,~de aquellos viajes con estos v1aJesl
Hoy ·se instala el viajero en el mullido sillón do
nn carro de muelles triples y por la paralela de
hierro, en unas cuantas horas, se desliza hasta 1a
capital.
Si la distancia es mayor, el Pullman ofrece cómodo lecho y buena mesa, y el viaje se veriñca sin
zozobras ni molestias, admirando hermosas per&amp;pectivas y grandes obras de la ciencia y del esfuerzo humano.
Pero la ge~eralidad de la gente, al comparar los
viajes de antaño y de ogaño. comete la ingratitud
de fijarse solamente en el ahorro de tiempo y no
en el aumento de la seguridad.
Cierto que existen aún algunos rateros de estación y de tren, pero i que va de ellos á los bandidos de antaño!
Y á los que echen de menm aquellas ocasiones
de furtivos escarceos amorosos que se presentaban
merced á los vaivenes ele la diligencia, les r~cordaremos que en los ferrocarriles ..... hay túneles.

Osear i{er:(.

·oea {afiucña.
ol "carpintero"-hizo al salir de la Penitenciaría

Ka.c3 35 a.fios.--Asa.lto a, una diligancia..

¡ Oh, los ladrones! ¡ Esos bandidos que se cobijaban en los vericuetos del Monte de las Cruces
ó de la Sierra Madre; esos bandidoo que vemos hoy
reproducidos en esas figurillas de· barro que hacen·
las delicias de los turistas americanos : tirados en
torno de un sarape, jugando albures, con pañuelos
los que les cubren el rostro y armados hasta los
dientes; mientras que otro,carabina en mano y
encaramado en lo alto de una roca, espiaba á lo
lejos el paso de la diligencia ó la llegada de las
ernasas fuerzas militares que los perseguían!
Por más que en la tradición popular corran todavía muchas historias ele bandidos ~n que aparecen héroes al modo de Diego Corrientes, no hay
que creerlas fácilmente. Aquellos bandidos eran
en su mayoría brutales y despiadados y su famoso
grito de "azorríllense" con harta razón infundía
pavor á ]os viajeros y con mayor razón todavía
á Ja.s viajeras .....
Solía suceder que un viajecito de semana santa
á la capital de la Repáblica, fuese un viajecito á
esa región misteriosa que la chanzoneta popular
ha bautizado: "el otro barrio."
¿ Y ahora?

de Alcalá, fué presentarse en el despacho del Director.
Era José un mocetón de bravia cabeza, cbn la
cara gris mate, color de seis años de encierro, en
los cuales sólo había visto la luz del sol dorando

los aleros del tejado. La blusa nueva no se amoldaba á su cuerpo, habituado al chaquetón del pre- - sidio: andaba torpemente, y la gorra flamante,
que torturaba con las manos, parecía. causa:l~ ~xtrañez,a, acostumbrado como estaba al anbpat1co
'oirrete.
-Venía á despedirme del señor director, &lt;lijo
humildemente al entrar.
-Bien, hombre, ~e agradece la atención,, conteetó el funcionario. Ahora á ser bueno, a ser
honrado, á trabajar. Eres de los menos malos; te
has visto aquí por m1 arrebato, por delit~ de sangre, y sólo con que recuerdes estos ~e1s anos, _procnrarfts no volver .... Que te vaya bien. ¿ Qmeres
algo de mí?
-¡ Si usted fuera tan amable, señor Director .....
si usted quisiera .....
¡_
Animado por la benévola sonrisa del jefe, soltó
su pretención.
-Deseo ver á una reclusa.
-Es tu "Chucha," ¿verdad? .... Bueno, la
verás.
•
Y escribió una orden para que dejasen entrar á

Pepe el "Carpintero" en el locutorio del presidio
de mujeres.
Bien sabía el dire"Ctor lo que significaban aquellas relaciones entre penados; los galanteos á distancia y sin verse de "chuchos y chucha,3 ;" el amor
rey del mundo, que se filtra por todas partes como
el sol, y llega donde éste no llega nunca, perfo:rando muros, atravesando rejas.
'renían casi todos los penados en la penitenciaría de mujeres una "galeriana" que por cariño remendaba y lavaba su ropa; u.na compañera de infort~io, á la cual no habían visto nunca y cuyas
atenc10nes pagaban con cartas, rebosando sentimentalismo ridículo, pero sincero.
Era el sacro amor introduciéndose en aquel infierno para burlarse de la severidad de las leyes humanas; la vida y sus efectos floreciendo allí,
donde el castigo social quiere convertir á los ré~
probos en cadáveres con apariencias de vida.
El presidio, un convento vetusto, y el penal
de las mujeres soberbio y flamante contemplábanse desde cerca, mudos, inmutables; pero un
soplo de pasión contenida y ardiente, de prima.vera
amorosa, germinando entre la mugre de la "casa
muerta., " iba de uno á otro edillcio como la cáricia
fecundadora que por el aire se envían las palmeras de distinto sexo.
Tan grande emoción embargaba á Pepe al dirigirse al locutorio de mujeres, que sus piernas
temblorosas acortaban el paso ...
¿ Cómo sería su "chucha?"
jPor fin, iba á verla!
Y pensando en las formas de ·que la había revestido su imaginación en las noches de insomnjo
ó en los solitarios paseos patio abajo y arriba, todo
el pasado revivía de golpe en su memoria.
Para comenzar, su entrada en presidio, resultado de tener mal vino y pronta la mano, los primeros meses de sorda exitación. de huraño aislamiento, viendo deslizarse los días como pesadas
ondulaciones de un río gris y trjste. Después,
cuando hizo amigos, extrañáronBe que un muchacho cual él, guapo y fuerte. qüe si estaba en
trabajo era por ser muy ·hombre, no tuviera su
"chucha," como los demás. Ellos se encargaban del arreglo : escribirían á sus amigas
y no faltaría en la ca5J1 de enfrente quien atendiese
á tan buen mozo.
Un ·aía le djjeron que su ªÜhncba" se llamaba
Lucía más conocida con el apodo de la "Pelusa,"
y Pepe le eEcribió, encontrando dulce satisfacción
en saber que más allá de aquellos muros había alguien que pensaba en él y se interesa.ha por su
vida.

Pronto á este goce espiritual se 1mieron satisfacciones del egoísmo; alababan la limpieza de
su ropa blanca y sentía-n envidia al ver ciertos
manjares, obra todo de la "Pelusa," de la enamorada "chucha,"que invisible como un duende tenía para él cuidados maternales.
-Pero camarada, y qué suerte la tuya~' 1e
decían los compañeros de pelotón con mal encubierta envidia.
-Esa "Pelusa" es de oro, añadía un veterano
del pres,dio, oráculo de la gente joven, Consérvala chaval, que mujeres así en'tran pocas en
libra.
-¿Pero cómo es? Preguntaba Pepe con creciente curiosidad.
¿Es joven? ¿Por qué está
presa? ... . .
-Algo mayor que tú debe ser, pues creo qne
no es esta la primera vez que visita esta casa .. ..
¿ Pero que te importa que sea joven ó viejaR Tú
déjate querer, que esa es la obligación de los buenos
mo,os y cuando salgas en libertad búscate otra
que te atienda lo mismo.
Pepe protestaba. Sentía duplicarse el agradecimiento hacia aquella mujer; las relaciones, que
al principio le parecían cosa de risa-buena úni-

camente para distraer el tedio del encierro-le
llegaba muy adentro ya, y la gratitud se volvía
-&amp;tracción, viendo que no pasaba día sin que, en
el rastrillo, entregasen para él paquetes de tabaco,
.prendas de ropa ó algo de comer que le sostenían
fuerte y robusto, y sano, librándole del rancho in-

;

�Domingo 15 _de Abril de 1900 •
BL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Abril de 1900

'

RL MUNDO ILUSTRADO

señorito de esos que viven

sípido del penal, la peor engañifa para el hambre.
.
Pocos días dejaban de escribirle. Las prime1

1

,

ras cartas respiraban ese énfa5is amoroso, aprendido en los epistolarios popuh1rr.s; pero fueron
haciéndose más sinceras, según los dos amantes,
por aquel reiterado conta~to de alma iban cono-

Y bajó la cabeza para no mirarle: dijérase que
su presencia la causaba daño, revolviendo el rescoldo de su cariño de la entraña.... condenado á
extinguirse.
-No Lucia· vengo no más á verte. Ni me despido
m.e voJ .... Vengo á decirte que soy el
mismo ... .. y á cumplir la palabra.
·
PeRe profirió esto con fuerza, con acometivi~ad,

u/

ciéndose. Hablaban de su situación, de la desgracia en que se veían, en términos vagos-como si ofendiéndole la sospecha de que aquella entrevlSta
les caut:ara rubor decir por qué y de qué modo- pudiese ser la última. Entonces la _'·chucha" se
y contaban fecha tras fecha ~l timnpo que_ les fal- atrevió á Contemplarle: pero con expresión de tiertaba para cumphr. E1 salclr111 hhre un ano antes na lástima, á estilo de madre que agradece dulces
que ella . . ... i Con qué tristeza lo repetía la .pobre mentiras del hijo.
"chucha!" Y José protestaba con entereza de mu-No ·quieres darme mal rato .... Bien, homchacho enérgico, caballeresco á su manera, inca- bre ..... Dios te lo pague; pero ya ves cómo soy :
paz de faltará la palabra. El esperaría á que saliera vieja, nn susto, y además· poca sal1,1U ... ¡ Si supieella; se casarían; y serían felices; lo decía de co- ras qué guerra les doy á las pobres hermanas con
razón, s,intiéndose ligado para toda su vida por este corazón que siempre me estfi doliendo!. ..
el reconocimiento á sacrificios, que habían enSe detuvo al llegar aquí, cual si se avergonzase.
dulzado sus -amargas horas.
Su cara, de una pa1i.dez blancuzca, tono de cera
No sabía si aquello era amor; realmente nunca amasada con arcilla, se coloreó animándose. Hizo
se habia sentido dominado por mujer alguna; no un esfuerzo y continuó:
recordaba m{1s que lances fáCiles, los encuentros
-EStoy aquí por ladrona; no hecho otra cosa en
casuales de su época obrera; pero á su "chucha" . ..
mi vida s,ino robar ... . Y á tí ¡ basta. vede! tienes
la quería sin conocerla y juraba no abandonarla cara de bueno; habrás venido por alguna desgraj~más. No porque estuviese en presidio era un cia. . . . vamos, por bronca ó cosa. parecida. No
canalla. capaz de olridar á aquella mujer que pen- 1yie engañes ¿ para qué? ... . No vas á salir, con
saba en él á cada momento, y trabajaba porque que me quieres, hijo .... Mírame bien ... ¡ Si puenada le faltase. Consistía su única preocupación do ser tu madre!
en saber algo de la historia ó del aspecto de su
Impresionado por las palabras de la reclusa, Pe"chucha." Por desgracia, los mandaderos no la
conocían; en la galera, regida por monjas, no pe quería discutirlas, y las acopía ~01: f~rio~os moentraba otro hombre sino el director y con es- vimientos de cab~za; pero Luma pros1gwó sm darle
crupulosa delicadeza, ni él ni ella se atrevían, en tiempo á que protestase:
-Estoy más enferma de lo que parece~ despu~s
sus cartas, á hablar del pasado ni de sus· personas,
como tem.iendo que, al entrar la. luz, se rasgara de este traje, ya sé que no salgo de aqm con vi. Esel ambiente del misterio amoroso, y se disipase da' ·i avJ' cómo me duele este , peno corazón!..
d e tanque
me
han
engañado;
yo
cre1
que
eras
uno
el hcchi,.zo. Los últimos días, ¡ qué turbación tan
intensa! ..... Pepe hablaba entusiasmado de la tos un verdadero chucho del presidio ... . Y por
próxima salida, y ella contestaba lacónicamente; eso' te quise. ¡ Nada, cosas que se le ponen á una en
sus palaUras respiraban tristeza; casi se lamentaba la cabeza; humo que se le mete aJlí!. ... i Y estaba
Oe que el hombre amado recobrase la libertad, rece- yo más atontecida ! Ea, hombre, m-árchate y no te
lando despertar del ensueño de seis años. Y la acuerdes del santo de mi nombre. Dios te dé suermjsma inpaciencia ele sus últimos clías de escribir te cuanta mereces, y que encuentres una mujer sedominaba á Pepe cuando entró en el locutorio de gún necesitas ..... Porque tú vales un imperio ...
las penadas. Después de entregar la orden del di- ¡ Eres mucho mozo, caramba!
rector, quedóse solo; hasta que, por fin, á través
Lo murmuraba con el alma entera, pegando su
ele. la tupida reja, oyó suaves pisadas femeniles. pobre cabeza de criatura á los hierros,_ apretando
Dos monjas se apostaron, inmóviles, en el fondo contra ellos sus manos descarnadas, ansiosas de tode la galería, donde no podían oír las palabras, car al deseado de sus ensueños, que se presentaba
pero sí seguir con la vista todos los movimientos en la realidad, joven, arrogante y con aquel aire
de-la que ocupa,ba el locutorio; y una galeriana fné de bondad y simpatía.,.: . .
aproximándose, con paso torpe, cual si la asustase
-No "I?elusa"-contestó el mocetón con ~nllegar á la reja.
tereza.~Yo soy muy hombre, y los hombre~ sólo
No hizo Pepe movimiento alguno. Las monjas tenemos una palabra. Prometí c~arme ~ontig? Y
no Je habían entendido! Aquella mujer no era la esperaré á que salgas. No vengo a desped1das, sm~
que él buscaba; y miró con extrañeza á la reclusa, á que me conozcas . .... y á d~cir~e hasta lue_go._ S1
especie de payaso de la miseria, disfrazada con fal- te creerás que se olvl(lan sets anos de ~crifi.c10~,
das· gri'ses; los ojos saltones, veteados Je sangre, el de vestirme y de matarme el hambre, mientras tu.
pelo gris, cerril y escaso, alborotado sobre la fren- sabe Dios lo que comerías y cómo vivirías? ... Pue':5
te, y asomando entre los labio? lívido~ ~na dentadura. enorme, amarillenta, de caballo v1~Jº· La m1-:jer aparecía, adern{ts mal perjeñada, sucia, como s1,
enfaenada en la furia del tra,bajo, se hubiese olvidado de sí m_isma. Se miraron algunos instantes
con extrañeza, y acabaron sonriendo, convencidos
de la equivocación.
-No; no es usted-dijo Pepe.-Yo busco á la
"Pelusa." Me acaban de poner en libertad y vengo
á conocerla.
La ga.leriana se hizo haci_a atrás, con_ rápido ,rnovimi.ento de mujer, cuyo sistema nerv10so esta en
perpetua tensión por el género de vida.
-¡Eres tú ..... . tú!. . . . . ¡Pepe!
Y se lanzó contra los hierros como si buscase
•
verle mejor, devorarle con los ojos.
Permanecieron silenciosos breves instantes.
F.lla, pasalla la primera impresión, mo~tr~ prpfu1:do de:1...aliento; sus ojos se llenaban_ de lagrimas, tr,1buto pagado á la decepción horrible. m absorbia
con la. mirada la degradación de aquella rm!ia, que
parecía haber recogido en su·_p_ersona la ~eJeZ y ,la
inmundicia de todo e~ pres1d10 .... ¡D10s, cuan
fea era! Tragándose el llanto, sofocando su tristeza, la. "Pelusa" fué la prhnera en romper el silencio, corno si descara terminar cuanto ante&gt;'
aquella escena penosa y difícil.
-¿ Vienes ú despedirte? ... Bien hecho; se estima. Mir;.1: yo mientras viva no te olvidaré.

ni que fuera yo u~
estrujando á las muJeres. . . .

.

v't

, la "Pelusa" agarrada á los luerros, y ' Segma
l b s cayesen
cilaba lo mismo que si aquellas pa a ra
d

&gt;.

con tremenda pe:;adumbre sobre su cuerpo en e-

ble.
· Serás
- · Pero va de veras?--eon voz ronca.- t ,
G
,
?
• Vas a escapaz de quererme as1 como soy•··· ·G
perarme un año?
y
-Mira "Pelusa":._continuó el muc_hacho. o no
sé si te quiero como á las otras muJ~r?s. Lo_ qu~
te diuo es que no pienso inne y no me JTe. • · ·G. Que
no e;es guapa, guapa? Conformes. ¿Pero es que
en el mundo sólo las guapas han de encontrar
quien las quiera? N,o ~• importa )º que fmsfe ,ni
porque entraste aqm.: a m1 lado seras otra cosa. Esperaré trabajo; el director que es buen~, me cm:
pleará en la¡; obras de la casa; si es preciso pasare
necesidad, pediré limosna .... Lo que te aseg~ro
es que no me ~1.rgo, y que ahora so~ yo, ¡yo! OUJP"'
traerá á su ·'chucha" ropa y comida,.
Lucía cerraba los ojos. Parecía que la deslumbraban las fogosas palabras de aquel hombre, Y
echaba atrás el rostro contraído por grotesca mueca, que expresaha asombro y -felicidad.
.
-Tengo aquí clavado el agradecimie~to-pros1guió Pepe-y gana.s de llorar cuando pi.enso en l~
que has hecho por mi..¿ Dices qüe podrías s~r nu
madre? Lo serás si quieres : yo no he conoCLdo á
la mía. Sales y viviremos juntos; trabajaré para
tí sin pensar más en copas ni en amigos; á mi lado en,!;rnrc1arás, fe remozarás, y ¡á no acordarse de
este sitio! Tú aq uí encontraste un hombre de bien,
y yo la orimera muier de mi vida.
¡ Dios mío ..... ¡ Virgen Santísima! ¡Virgen!. .
Era la "Pe1usa," que se desplomaba lentamente, mientras sus manos se cubrían de arañazos al
deslizarse por el enrejado duro y pinchador.
Cayó como un fardo de arapos, estremeciéndof.:e. balbuceando entre convulsiones, con vocecilla
infantil:
-¡ Pepe, Pepe mio!
.
Las dos monjas, mudos testüro-i. c1A ln. entrevista,
vieron caer á la "Pelusa" y corrieron para recoger
del suelo aquel montón de infelicidad.
Otras monjas, atraídas por los grit?s, ?omenzaron por expulsar á Pepe del locuton,. a pesar
de sus ruegos y exclamaciones, las hermanas no se
daban cuenta de Jo ocurrido. Si gustaba podía volver otro día, con permiso del Director . .. ·. .
Pero ni lo pidió, ni tuvo que buscar trabajo .. .
¿Para qué? Al día siguiente la "Pelusa" era borrada del registro del penal. m soplo de ventura
y de vida que al ''.chucho" había Jlevaclo consigo h
hizo libre.

émilia Pardo jJa;;:an.
l!'Bte cuento obtnvo el eegundo premlo en el concurso ablrrto
por "Kl Liberal" de Madrid.
.

'

1'

.b:n esta sección de nuestro semanar io, q u.e "pua1era considerarse como la más elocuente prueba de uno de los progresos que

la Metrópoli ha alcanzado en los últimoo años, puesto que en eJla
hemos publicado los más notables edificios del México actual, damos cabida hoy á algunss de las obras de más mérito arquitectónico
que han llevado á cabo los señores Contri, Marroquín y Comp.,
ingenieros y arquitectos de reconocida reputación en esta sociedad.
No son las obras que nuestros grabados representan, las únicas que se les ha encomendado á dichos señores, que entre ellas
están terminados el magnífico edificio de la fábrici de estampados de los señores Noriega, que está ubicado en la calle de la Luna,
la iábrica ele! señor Pellandini, en la calle de Comonfort; la fábri-

Q\5~ DU

~.

DEL/\ (ol",Pl')NI~ (.!6/\1'REf{I',
l~LLE ne. suo\R,eL1

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E"\ILE .Btl\_1'HI El\- Q:l.9"'''\ DE c)ri. &gt;lz!F~tL

•

~""=:::,:e:,==~

~
~
ca de ladrillos "La Corina" S. A., que se encuentra en O~yoacán
Y otras muchas que han llamado la atención por la solidez de los
ed1:fic10s, su buen acondicionamiento para el fin á que se destinan,
su correcto gusto arquitectónico y el poco tiempo, relativamente,
que se ha empleado en su construción.
.
En .cuanto al mérito de los que hoy publicamos, nuestro meJOr elog10 es darlos á conocer á nuestros lectores, pues ellos sabrán estimarlos debidamente.
m ensanche que día á día toma la ciudad por todos sus rumbos, el verdadern afán que se nota en todos los propietarios por .,
constru¡¡ ed1fic10s adecuados al sistema moderno y al grado de cultura que hemos alc_anzado, son los mejores síntomas de prósperidad Y pueden servir de base para pronosticar que antes de qne '
transcurran muchos lustros, México, será una hermosa ciudad digna de fig~rar ':ntre las más ric~s en propiedades, y esto no es exagerado s1 se atiende, como decrmos al principio, á que no es sola- \
men,te en el centro de la ciudad donde se nota esta sensible evolucwn: en el centro se ven :va multitud de edificios tan costo1' s?s, 1.!Dm~ _de buen gus~o y decoraüos con verdadero lujo; pero
~1 se camma por cualqmer rumbo, aún en las calles más apartadas, se admiran edificios nuevos y obras de construcción en un
número que nunca llab'rnn aJcanzado. En las Colonias y en los

�E L MUNDO I LUST RADO

Domingo 15 de Abril de 1900

alrededores de México, se nota el ·,---------------------7
mismo afán, y prueba de él son la.
preciosas quintas de campo, lujosot
chalets y magnificas construccione~ 1
que hemos tenido oportunidad dti
publicar.
:L
Todo esto, unido ÍL las ocras del
Saneamiento, que con toda felicidad
1
se están llevando á cabo, ascgurr
risueño porvenir á la ciudad
tanto por SUB buenus condicio
ncs de salubridad, como poi
su embellecimiento, cada vez má~
rápido, y al cual, coadyuva.n los elementos que proporciona la paz, e'.
aumento de capitales y los hombrede trabajo é inteligencia, que como
los autores de los edificios que pubJi.
&lt;:amos, saben realizar vcrdaderai
ohras de arte.
Los señores Contri, Manrro&lt;Juí1
y Cía., no sólo en este g(•nero d
obras; han prc~tado su contingent
al constante desarrollo del país, pue
mientras que el señor Contri !!C dedica preferentemente á los trabajo~
arquitectónicos, el señor :i'.Jarroquín
íACHADA PR1tHIP4L
consagra maJ•or atención á obras de
fA !!404 LATCRAL
otra índole y de no menor utilidad
como son las obras hidráulicas que
¡--------------,:,-:=::m!r."'~=,,.,!D bajo su dirección, se están hacien•
(APlUI\ EN tl QMENTERIO E~PI\ÑOL ·r~=::;.¿,'!:.:'Sa:.r¿¡•fll=.
d-o_ e_n_ G_'u_an_ •..:.iu_a_to_,_ e_n _ c_oa_h_u_..1
•

r

P~R~ El flN~OO ~- O. Otlflli c&gt;l\l'ICHEZ

Muchas de ellas ya est/m produ- [¡ nn rultiYO apropiado, según la naciendo
sus beneficios y estos alen- turaleza ele cada terreno y á los sefor mar presas ó bien para el
aprovechrurúento de nuestros_ gran- tarán más cada día á los agriculto- gundos pnra buscar prociucción de
des manantiales en la irrigación de
estensos campos y producción de
fuerza motriz.
El señor Contri, que últimamente
ha visto minada su salud, saldrá
próximamente en busca de ella,
primero á Tehuacán y si no se sien. te mejorado, seguirá á Europa, pero
espera que su ausencia será sólo de
algunos meses.
Las obras de ese último géner o á que nos referilllOS en las líneas anteriores, son otros y tal
vez más importantes síntomas de
los progresos alcanzados, pues
por lodo el pals se nota gran entu)' siasmo por aprovechar elementos

la y en otros puntos, ora para

,

•

t t Mu No o ILlJ STRADO

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 16

'.ltl.Notor: Lio~ B.A.PABL BEYES BPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 22 DE 1900.

8UB8CR!ff.JOK IOiNBU.U. P'OlU.lfli, IUiO
[ORJI(
o U 0-'-PITil,, 11.~

ro••

Ger ente: .&amp;.llTOlOO OUT.A■

1

(!\Plll~ t1i El (tMENTERIO [~PI\Ñ OL
PI\~/\ ll fl NADO &lt;l. O. DUflll c)~N(,KEZ

clo incultos se vuelvan productivos

y merced á una buena irrigación y
remota, está probado, por lo que ya
vemos ·y por lo que es preciso suponer cimiento al orden de cosas corno hoy lo está : cada día aumentará la inmigración de hombres de
empresa que han adquir ido plena
confian.za de que México prospera,
cada d1a aumentará nuestro comercio y nuestra producción, las fuentes de riqueza serán explotadas en
todas formas y como en nuestro .
país son inagotables, habremos entonces alcanzado el bienestar que
hay, por ventura, persiguen con
tanto afán como unüormidad los
esfuerzos de la Administración.' Pública ,· lo- e-fnerzos individuale,,

naturales que antes permanecían
inútiles, aun cuando para ello haya res y á los inclnf:lrialc~; á lo, prime• fntrz·t. c.·lenH.'nto incli .. pcn-.ahle })3ru
n esecidad de invertir gruesas sumas ro.s para que los extenso:- rarnpos la.:, grandL•~ f,'thr.ica~ .
., u11pr...:11utr obras monumentales. que antes de ahora han pernrnneciQue e::to ~ucedcrá y no en é¡&gt;0ca

FLORJSTA VENECIANA.

Otr.&amp;.J&gt;BO DB .LUZ..

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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