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                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Abril de 1900

c/f(o6erno.

- ~L MUNDO ILUSTRADO
ANO VII--TOMO I--NÚM. 17

MÉXICO, ABRIL 29 DE 1900.

8UBSCRIPf':JOff MENSUAL POBAl'IJU., 11.flO
lDltll JDEM KN LA CA.PITA.L,

•

Proyecto de lo ■ Sres. Contri, Jda.rroquin 7 Compaília para. el nuevo ca.sino Esp&amp;ilol.

Loo dos grabados que publicamos hoy repreAen~ dos edificios proyectados por los señores
Contri, Marroquín y Cía., Ingenieros y arquitectos. Uno de ellos está ya realizado y llama la
atenc~?n no sólo por su solidéz y elegancia., sino
tambien por _la buena distribución que se ha hed10 del amplio local, atendiendo á los fines á que
se destma, pues en él va á establecerse un importante "';ntro d;, trab~j':'.:. la fábrica de puros y cigarros de la Com¡,anra _Qigsrrera M:exicana,"
que_es sociedad anónima y cuenta con respetable
capital.
Los departamentos destinados á talleres son
la más grande construcción metálica que \,asta
hoy. se_ ha heoho en México, tratándose de estableclIIllentos de ese género, y el local tiene capac-1dad bastante para que tres mil obreros de ambos sexos, trabajen deshogadamente.
Sabido, como _es. que la mujer mexicana encuentra un medio de subsistencia en la indus-

tria tabacalera, es de celebrarase el establecimiento ;1e es~ _nuev-o centro de trabajo, que arrancara al vicio muchas de sus victimas y les ofrecerá los medios de vivir con decoro.

es la siguiente: En la planta baja se construiráQ
los sal?nes destinados á billares, juegos de cartas,
domn:,o, etc; restaumnt y cantina, y de esta plan~ª ltaJa arrn:ncará trn_a elegante escalera principal,
q~e
conducirá al primer piso, donde se estblece]i}n cuanto al primero de nuestros grabados
represe_nta la fachda del proyecto que los cita'. ran los salones de fiestas y recepciones, la bibliotedoe senores Contri, Marroquín y Cía. presenta- ca, la sala de Juntas, el "ft1moir," tocado/ y otros
ron á la Junta_ Duect1va del Casino Español, pa- · departamentos indispensables.
ra el nuevo edificio que dicha corporación ha reE' ~rpundo piso s~ destina á habitacionP:3 y ae~suelto construir en la calle del Espíritu Santo. pachos pa.ra los socios que lo deseen y á q uíenes
. Este proyecto fué mand~do hacer por la meu- se podrá ~recer toda clase de comodida&lt;lec,, porCJOnada Junta y es de_ su propiedad, siendo pro- que :t~ndran su comedor, su cocina especial y un
bable c¡ue sea el adrrubdo, porque la severidad de serv1c10 apropiado. La entrada á este departam:ensu estLlo "Renacimiento" fué recomendada á los to será independiente.
autores del proyecto, que está terminado presenE n e1 ".a t·1co" en 1a parte que no es visible en la
tado y a@ discutido, desde el mes de odtubre de fachada, se_ establec:erá.n tocias las oficinas relatilllll ochoc1entoe noventa y seis.
vas al servic10 de Administración.
La di~tribucióu, que según el proyecto á que ·
La constr.1:eción toda será de fierro y chiluca,
nos mfe11mos, se ha dado al local de que se dispone,
Y 1~ deoorac10n propuesta es muy esmerada.
-

E4Ule.to de la. O.m»a.Ai• Oic'arrua -.z1oa11.•, (oalle de Bucazeu..,

.,

I

VACILACIÓN .

11.2.fi

Gex:e~te: A.llTOJl'IO OUYA.8

Di.rector: Lio, B.A.FA.BI. BEYES SPtlll'DOL.&amp;.,

�EL MUNDO ILUSTRADO

••

~ [ H!l~il~i l l l ll

,~,Jpi~¡ITt¡G~ ~~Í&lt;lj
•
1.--La interven,;i6n de las potencias.
2.--Un sindicato del Porvenir.
3.-•• En la India.
4 •• u11 Fuaco.n

,

La guerra en el Africa AuI3tral va á entrar en
su período álgido; no ha faltado calor en los períodos recorridos ya; ahora Ya á ser húmeda la
cuestión y luego fría con el frío atroz de esa.s comarcas; en suma, la resistencia de los bóers que
será, todo lo indica, desesperada, y la aglomeración
de hombres y recursos que crece y crece del lado
de los ingleses, demuestra que, mientras que en
París se eelebrau los beneficios de la civilizacióu
en torno de una vorágine de alegría y de l'i.z, el
siglo XIX se cerrará en el vértice africano con
una obra implacable de sangre y muerte en el brocal de un pozo de oro.
Y está dicho, en este atentado de lesa humanidad, en este horrible combate entre dos débiles,
uno por el número, que solo hasta cierto límite
puede suplirse con el heroísmo y otro porque lucha sin entusiasmo, puesto que ni defiende la
patrja ni conquista la gloria, en medio de la antipatía de los pueblos, no pueden los grandes, los
formidables soldados de la civilización, Rusia, Alemania, Francia, los Estados Unidos, no pueden
separar á los combatientes y poner entre ellos una
bandera blanca. No pueden á pesar de la conferencia de ,La Haya, mejor dicho, precisamente
por Ja conferencia de La Haya, el famoso concilio lá.ico reunido con el objeto de buscar "la solución pacífica de los conflictos internacionales."
Pues he aquí el óbice: las estipulaciones solo
obligan á las potencias signatarias; y como el
'rransvaal no firmó por la sencilla razón de que,
por falta de invitación no concurrió, luego . . . ..
¿Y por qué no concurrió? Porque Inglaterra se
opuso y, en tales términos que, en caso de haber
sido invitado el 'l'ransvaal, Inglaterra no habría
concurrido á la conferencia y esta perdía, por
ende, casi toda su importancia. Y los invitantes,
Rusia y Holanda, no se atrevieron, con 3US dc::-eos
y todo, á excluir al imperio británico y 1101· este
solo hecho, reconocieron ]a supremacía Csuzernineté") de la Gran Bretaña sobre la Rep•íblica rle
allende el Vaal. En nombre de los principios
admitidos por la Conferencia. no es posible impedir
á una de las naciones signatarias reducfr [t la obediencia á un Estado vasallo en rebelión.
-&lt;:&gt;.()&lt;:::,.

¿ Pero qué, tratándose de una gran causa humana, todo habrá de estar sujeto á ritos y á consecuencias más ó menos correctas de los protocolos?
Pues figurémosnos que no hubo tal conferencia
¿ no habría un amigo de ambos combatientes, ligado por intereses con uno y por simpatías
con otro, que pucliera traer su silla, sentarse entre ambos y decir: · alto el fuego, conversemos .. .
No había más que un amigo facultado para hacer esto : la Unión Norteamerjcana; no .Francia,
hoy en relaciones_ casi hostiles con la. Gran Bretafi.a: en los salones los jefes de Ja familia se saludan cortésmente, en el patjo se insultan y se
golpean los niños y los cocheros. -Alemania. y Rusia tampoco pueden, se negaría el ama de la casa
y se tendrían quecontenta1· con dejar al portero sus
tarjetas.
Los Estados Unidos, si serían bien acojiclos; ]o
fueron; pero aquello tuvo más bien el aspecto de
una simple formalidad, ele un modo diplomático
de salir del paso que otra cosa; los norte-americanos pueden y deben insistir: demasiado hábil es
Jifr. Hay para no encontrar una forma y una ocasión nuevas. Cierto, es cuestión de amor propio
para los ingleses y esto la hace más delicada; ¿ pero
si Kriiger y Steyn hiciesen una nueva súplica sobre la base del respeto á la autonomía, no á la independencia de las repúblicas confederadas?

Queda la intervención armada. ¿ Y quién pone
este cascabel al leopardo? No Francia por miedo
á que Alemania aprovechase la coyuntura, n1
Alemania, por la misma razón. Qued.a Rusia, es
la única que está en condiciones de dictar su voluntad á la Gran Bretaña sobre la cuenca del Indo.
Por ahí anda una carta del Emir de Afghanistán
al virrey de la India, muy sujestiva: mientras los
ingleses, de quien soy fiel aliado, dice, me aconsejan fríamente que haga ferrocarriles y tienda
alambres telegráficos, los rusos están en mi frontera y mi otra frontera es la India. Los rusos
continúan negando que tengan la intención &lt;le
querer compartir con los ingleses el dominio de
la India, pero los hechos son exactamente los que
se verj-ficarían si pensando en ello, se preparasen
para ejecutarlo. Solo un recelo los contiene: á
la entrada de los rusos en Kandahar, respondería
una guerra marítima en que Inglaterra, el Japón
y acaso los Estados Unidos juntos tratarían de
arrojará los rusos del Golfo de Petchili y de la Corea. Todo esto es muy complicado y muy difícil.
Además, por qué ha de desear Rusia que acabe la guerra en el Africa Austral; sus simpatías
por los bóers son muy vivas, cierto; pero mientras hagan más ruda y más larga la tarea inglesa
mejor; dan más tiempo á los enemigos de los intereses británicos para concertarse y escoger su
coyuntura.

Así es que nosotros no creemos que el Tzar
haya ido al Krenlim á hacer una declaración de
guerra; creemos que ha ido á rezar; á rezar y á
presenciar luego los efectos de sus órdenes de movilización del inmenso ejército aglomerado entre
el Pruth y el Cáucaso; si quisiera caer sobre Armenia y dar un golpe seco á rrurquía, haría lo que
está haciendo; si quisiera des.filar hacia el Asia
Central y amenazar á la India, por el Afghanistán
haría lo que está haciendo. Puede que todo se
concrete á una gran revista y luego tome el camino de París; allí en el banquete de la ciudad,
en el Hotel de ViUe comunalista, allí es donde
el representante. de la autocracia más enormemente acatada que hay en la tierra, pronunciará las
palabras de sensación que él solo puede decir.

2.-El gran fenómeno internacional del siglo
XX no va á ser una federación entre las naciones,
eso será en el siglo XXV, sino un sindicato entre
las naciones fuertes para explotar á las que no
lo son. Este "trust" lo van á iniciar los Estados
Unidos; va á ser el imperio silldicado universal
Lo que pasa en 'l'urquía y en otras partes que
no son 'l1urquia., lo prueba á las claras: un mov.imiento de cuotas de importación en las tarifas
hace poner el grito en el cielo á las potencias y
todas se juntan y van y vienen las protestas á
I!diz• Kiosk y por fin, el Sultán se rinde y promete cualquier cosa y se pone á pensar de que medi~ se valdrá para no cumplir sus promesas; suele
sahrse con la suya, como se ha visto en los asuntos de Armenia en que á vuelta de mil protestas de
energía y ele protección á los cristianos los ha dejado (y probablemente mandado) mata; á millares
en las narices estupefactas del concierto europeo.
Y es que el tal concierto es como uno que tocaron en honor del Presidente en Oaxaca cuando
se ~nauguró el :fenocarril; todas las rn.Üsicas, es
decir todas J.as Hbandas," es decir, todas las murgas del Estado se dieron cita en la estación final
con objefo de obsequiar á su ilustre paisano con
u;rn, g~·~n,,serenata, y todas toma1·on parte en "la
eJccuc!on y .como cada una tocaba. lo que quería
result~, efectivamente una ejecución; yo f.uve la
sens-ac10n de que mi cabeza rodaba por las gradas
de} ~dalso; ~Ir. Cambell apostaba diez pesos (no
mas) ~ que no se volvería. loco y solo el Presidente
que llene el don de colocarse instantáneamente á
la alt~1ra d~ cualquier situación, estaba, no impasible, smo risueño.
Pues esta misma impresión nos hace al Sultán
Y á mí ( dos colegas como Uds. ven) el concierto
europeo. Pero hay en estas audiciones ciertos
solistas inquietantes. Los Estados Unidos que

Domingo 29 de Abril de 1900.

Domingo ~9 de Abril de 1900.
poco á poco han ido tomando parte cada _vez má•
formal en estas serena tas, piden duro y bien; son
barítonos de primera fuerza; Rusia es el ''has~~"
absoluto: "¿ se digna,·á V d. concederme el prmlegio de hacer todos _los ferrocarriles _que faltan
en el Asia Menor? S, no, yo ocupo filJhtarmente
y .. . " ¡ Oh! sí, co~itest_a .el subliI_ne 1:,ortero. á esta
romanza con lab10s 1Iv1dos y r1suenos, s1 Turquía no Í1ace esos ferrocar~iles ]os h~rá Rusia". Yo
sé quien los hará-Morale¡a: es preclSo ser fuertes.
-&lt;:&gt;.O-&lt;:&gt;.

3.-Me encantan estos indios, hindúus quiero
-decir adoradores de Vichnú ó discípulos del budah Sakija-Muni: ved las correspondencias de
allá es indeciblemente espantoso lo que pasa : la
peste y el hambre se han vuelto un estado normal
y este mes de Mayo que va á empezar es precisamente el más cruel de todos hasta que llegan la•
primeras cosechas de Estío. Habéis visto las estampas que desde hace años reproducen en unos
cuantos tipos, el aspecto físico de más de cuatro
millones de individuos; naturalmente son "autó:fa O'OS" se han devorado á sí mismos; parece que
al~r¡ viven de chuparse sus propios huesos. Los
iucrleses han ideado proporcionarles trabajo en las
ca~teras del Estado y aquellos esqueletos solicitan,
por centenares de miles, el m?do de estar ro1;1piendo piedro.s bajo un sol calcmador todo el dta,
con tal do recibir unos centavos que apenas los
alcanza para. comer miserablemente ~n la no?he.
Pregunto yo si á esa vida no es prefenble doscrnntas cincuenta veces la muerte.
Y podrán preguntarme mis lectores ¿ y esto ~
lo que les encanta de los hindús? No, es la fuerza
del sentimiento religioso; vais á ver. Como en
las praderas en donde hace años no cae una gota
de agua ni nace una brizna de yerba, no hay modo
de alimentar los ganados, resultan estos más flac6s que los hombres, sus dueños los venden á
cualquier precio, un buey por una rupia. Los ipgleses los compran, los matan por millares día á
día con objeto de aprovechar sus pieles que exportan; pues esta matanza ele animales causa tanta
repugnancia á los infelices "hindús" que ven en
el buey un compañero benéfico del hombre, que
exponiéndose á morir de hambre en pocas horns,
se declararon en huelga muchos millares de trabajadores de las regiones famélicas, hasta lograr qua
se prescindiese ó se modificase esta incesante car•
nicería.
Otro ejemplo: los médicos ingleses han tenido
especial empeño en vacunar contra la peste con
una substancia cultivada en caldo de carne de
cordero; los indígenas se han resistido furiosamente al tratamiento; ha sido necesario hacerles
creer que el organismo preservador se cultivaba
en grano de peptona para obtener que se dejasen
inyectar aquellos infelices y, por cierto, sin éxito
alguno.

4.-No hay poeta que triunfe más y que má,
asendereado y molido haya sal.ido de manos de IP•
críticos que Gabriel D' Annunzio. Ahora anunc ia
una gran revista francesa la publicación de "el
Fuego," su última no tela; "il Fuoco," es, según pa•
rece, un retazo de- la vida de novelista, sus amo•
res ó.amoríos con una trágica celebre, mayor que
él y que aún vive muriéndose de tisis. Algunos
han creído saber que se trata de Leonora Duse . .. ¡Oh!
Mas con este motivo D. Gabriel ha tenido una
prensa un poco tumultuosa;
en primer luaar
dicen
.
o
que es un mosaista que con todas las obras rlc
todas 1as literaturas, las selectas, se entiende, que
están á la mod,a, por supuesto, compone su mosaico.
Ko es cierto esto; D' Annunzio es un poeta, es
una abeja, que saca miel de todas las flores del
pensam iento moderno y con eso hace su miel; las
anthologias son sus pensil es; de ellas 1uelve á su
colmenar y susurrando algo maravillosamente expresivo, elabora sus novelas y sus dramas.
Hace bien; ¿puede hacerse de otra manera?
¿Puede ~n au~or sustraerse á la infinita sujestión
ele! ambie~te mtelectual.:, artístico en qué vive?
~s una ex1Jencia de la critica de cuya inconveniencia no se da á si misma cuenta, esto de querer que
el 1;1-ovelista ó el poeta sean palmeras solas en el
desierto; m las palmeras pueden ser fecundas, .;

EL MUNDO ILUSTRADO

una ráfaga de viento no les trae el gérmen de otra
_palmera, aunque entre ambas se tienda la mar.
El otro gran reproche consisto en que en todas
sus obras prodiga s11 personalidad; por poco le
censuran que escrfüa con su alma, es decir, con
su oontirniento ó su pensamiento. Un poeta se
,cuenta perpetuamente, dice lo que es, muestra suvi&lt;la.. al través de las obras que produce; sus obras
lo pinta n, ó directamente ó por antitesis .. Cuando
.se narra á si mismo dice lo que es; cuando huye
&lt;lel yo como lthmbert, dice lo que no es, y es otro
modo de contane. Un poeta es forzosamente un
lírico, aun cuando sea el mús olJjetiYo de todos, aun
&lt;mando sea Goethe; y este, por contraste, nos ha
mostrado el fondo olímpicamente egoista de su
alma.
.
Sé que todo tiene límites y que el yo es odioso
euando todo lo llena y no comparte entre el mundo y él la obra ele arte. ,Ia.s por qué achacar á
D' Annunzio á quien llama un crítico espiritual
y cruel, "el Arlequín de las letras'' que escribe novelas que no son ó ca.ú no son narraciones sino

sensaciones, impresiones, descripciones, pinturas y
disertaciones; es cierto esto; y r esultan por ende
novelas de poeta, es decir, poemas. ¿ Y qué? ¿ Y
por qué no? Y si al través de esas manifestaciones
de la senibilidad exquisita de . un artista cuenta
un alma su odisea voluptuosa y dolorosa por la vida ¿ por qué ese conjunto no ha de ser una novela? ¿ O solo hay una clase de novelas, las que os
gustan? Pues á mí me gustan todas: me gustan
Ana Karemne y El caballero de ();isa roja, me .
gustan Salambó y Eugenie Graudet, me gustan
los rrrabajadores de la mar y Fromont jeune, me
gustan la familia de León Roch y María, me
gusta Daniel.Derronda é "il Piacere," Nazarain y
Germinal. ... .
La inquina de] crítico no llega á negar sus maravillosas facultades artíaticas al novelista. Es poeta, dice. tanto ó más que otro alguno, artista más
que poeta. Y no es dudos;o que es un pintor, ni que
lo sea admirablemente; pero sobre todo, es magníficamente orador. Y siempre y fácilmente sublime." Y á fuerza de emplear su mal humor en el

artista su mal humor crece y lo emplea en fustigará l~s damas "de la alta sociedad" francesa, con
motivo de D. Gabriel. "Son las mujeres, exclama,
las que nos impusieron á este transalpi~o ver~oso
De donde colijo, que si antaño las muJeres ricas
y bien nacidas, tenían el privilegio de consagrar
la gloria de los escritores, también les deben estos
su perdición. Empezando porque la sociedad aristocrática, tan aficionada al cosmopolitismo por
sus matrim®ios, el empleo de sus capitales é imposiciones y por sus "afectaciOnes" es consmopolita sin d·iscernimiento. En ·su presuntuosa, ignorancia iguala al que siembra ideas y al que difunde palabras, confunde un d' Annunzio con un
Ibse11 y glorificando neciamente al italiano, que
no tiene ni idea original, ni sentimiento nuevo, ni
imaginación creadr&gt;ra nos empuja á so portar la
detestable influencia de una fecundia desbordante .Y del más hueco de los charlatanismos literarios.

Justo Sierra.

El abad no respondió. Veía la calle donde el
chaparrón caía con menos fuerza; y de improviso
levantóse la sotana, como las mujeres sus vestidos
cuando van á pasar un arroyo.
M. Marín al verlo partir exclamó:
-Señor cura, os vais á empapar; esperad unos
instantes, que esto cesará.
El fraile indeciso oo detuvo y después contestó.
\ Es que me urge mucho, tengo uu a cita imperwsa.

Nunca hubiera soñado fortuna tan colosal! Hijo
de un portero de proYinci-a Juan J.Iarín, había v~nido como tantos otros á cursar Derecho, al ban10
l,ati;oen las diferentes ceneccrías que frecuentaba,
::;e había hecho amigo de no pocos estudíantes parlanchines que murmun1ban de la polític~ be?iendo
sendos bocks. Sintiéndose lleno de admiración para con ellos, les seguía obstinadamente de café en
calé, llegando á pagar lo qne cofümmían cuando tenía dinero.
Después recibió~e de abogado y empezó á litigar
causas que siempre perdía. Pero he aguí que un.a
mañana supo por Ja prensa que uno de sus antiguos co111pañeros de barrio acababa de ser electo
diputado.
.
Volviósc de nueYO su perro fiel, el amigo que
hace de mandadero, que forma lit atmósfera, que se
manda llamar cuando se le necc::;ita, y cou el que
nunca se intima. Pero sucedió por uno de esos
azares parlamentarios, que el diputado se to_rnó e1;
ministro; y seis meses después Juan )far111, fue
hecho consejero de E~tado.
rruvo entonces una de esas crisis ele vanidad, que
hacen perder la cabeza. Hecorría las calles únicamente por el dei;eo do exb.ibirse, como si su posición pudiera adivinarse tan solo con vérscle.
Encontraba la manera ele decir á los comerciantes
de las casas do.n de entraba, á los vendedores de
periódicos y hasta los cocheros de siho, a.propósito
de lo más trivial:
-Yo, que soy consejero ele Est&lt;1clo .. . .. . . •
Después sintió naturalmente, por necesidad
profe$ional, por dignidad, por deber de hombre de
valer y generoso; la imperiosa necesidad de protcjer. Ofreció su apoyo á todo _el mundo_ en cualquier ocasión, con una generosidad sin limites.
Siempre que encontraba en el "bou~evard" un
rostro conocido adelantábase con un aire alhagador le tornaba las manos, informábasc de su saina' y después sin .a tender preguntas le decía:
Sabiéi.s ya que soy consejero de Estado y estoy
absolutamente á vuestra ,disposición. Si puedo
seros útil en algo disponed de mí sin .reservas. En
un puesto como el mío siempre se tiene l~rga la
llla:DG.

Y entonces entraba en los cafés con el amigo encontrado, para pedir tinta, pluma y una hoja de
papel-"una sola, eh muchacho? que es para escri}Jfr una carta de recomendación."
E scribía á diario diez, veinte, cincuenta cartas;
en el café Americano, en Bignon, en r11ortori, en
la Maison Dorée, en el ca:fé Inglés, en el Napolitano; en :fin en todas partes. Escribía á todos
Jos funcionarios de la República, desde los jueces
de paz, hasta los ministros, y era dichoso, com pletamcnte feliz .
Una mañana, cn.intlo salía de sú casa, para ir
al coneejo de Estado, la 11uvia empezó á caer. Quiso
tomar 1111 coche; pero no encontrándol~, resolvió
irse á pie por las calles.
Bl chaparrón era terrible, ahogaba el arroyo é
immdaba las b,mquetas. ~I. Mar.ín, vjóse precisado á refujiarse en un zaguán. Un sacerdote an.::iano estaba ahí, un viejo sacerdote de blancos cabellos.. Antes de ser consejero ~f. }farín, no veía
con buenos ojos á los clérigos; pero ahora tratá1.iales con consideración,
desde que un cardena l,
galantemente le habh1
consultado acerca de un
difícil negocio. La lluvia
que cala á torrentes obligó á ]os dos hombres á
refugfarse aún más adentro; y :M. lifarín que sentía siempre el cosquilleo
de hablar por hacerse
valer dijo :
-He aouí un dete¡;:table tiempo, señor aba.el.
]◄;1 sacerdote se inclinó:
-En efecto, es muy
desagradable cuando no
se viene á Paris siuo por
unas cuantos días.
-Ah, ¿ sois de la provincia?
-Sí, señor, no estoy
aquí sino de paso.
-Efectivamente es
muy desagradable tener
tal tiempo durante los
pocos días que se pasan
en la capital. Nosotros lo,
funcionarios, que permanecemos aquí todoel año,
apenas nos damos cuenta
de ello.

M. Marin estaba verdaderamente entristecido.
Pero vais positivamente á empaparos. ¿ Y si
no es i.ndiscreción preguntar á que banio vais?
-A un costado del Palacio Real.
-En tal caso, si lo permitís señor cura, voy á
0 frece~_
·os el abrigo de mi pa..raguas. Yo voy al
1
Conse¡o de Estado. Soy consejero de Estado.
El sacerdote levantó la rniriz y vió á su interlocutor, en seguida contestó:
-Os lo agradezco con toda mi alma, señor, y
con rn ucho placer acepto.
M. Mar!u le tomó del brazo y lo arrastró cariñosamente, dirigiéndolo, acompañándolo y velando por él.
-Cuidado con ese arroyo, señor abad. Sobre
todo, tened cuidado con las ruedas de los coches,
que suelen salpicar de pies á cabeza; cuidado con
los paraguas de 1~ gentes que pasan; las mujeres,
sobre todo, son msoportables, como no se fijan,
cuando menqs se acuerda incrustan en la cara las

�Domin«o
22 de Abril de - 1900
b

EL MUNDO ILUSTRADO
varillas de sus paraguas. Parece que la ciudad les
pertenece. 8u imperio es absoluto en las banquetas y en el arroyo. rrengo para mí, que su e&lt;lnc'ación se ha Llescuida&lt;lo mucho. Y M. }ifarin sol-

tóse riendo.
8u acompañ,ante no contest&amp;, iba un poco
agobiado, e~cogiendo con mucha precaución los
sitios donde ponía. los pies, para no ensuciar ni el
calzado ni la so tana .
M. ::\i[arin continuó:
-Es por Yentura. para distraeros un poco, por
lo que venís á París.

bir para hacer que se le castigue. Voy á ver al
procurador general y al arzobispo de París . .. .
sí, al arzobispo.
Y sentándose en seguida en el escritoflo de M.
Petitpa.s, escribió:
"Monseñor: tengo el honor de poner en cono-

-Xo, tengo un negocio.
-i Ah! Sin duda importante. ¿ No seria indiscreción preguntaros de qué se trata? Puedo seros útil, y en tal caso, estoy á vuestras órdenes.
El fraile parecía contrariado,_y dijo:
-Es un negocio j usignifi~ante, un -megocio
personal. Una dificultad con . . . . mi obispo. Es

lón biblioteca· ellos tenían sala de guardias, plaza de armas, t~rre &lt;le! atalaya. Ve3tirnos. Ue casimi r y ellos \ 0Stían ele hierro; llevamos "fouet" y
ellos maza de combate; dormirnos con un falderillo á loa pies y ellos con su c.1ballo á la cabe-

Marin se quedó perplejo.

le cabía el gusto en el pellejo.
El cura. agraUeeido, se deshacía en excusas, y
daba las gr-acias de mil maneras.

-Podéis felicitaros de haber tenido tal hallazgo, se1ior abad; vais á ver, ya veréis que, gra.Clas
á mí, el negocio irá como en carriles.
Llegaron al c011sejo de Estado, ].1:. Marin hizo
subir al sacerdote hasta su despacho, le ofreció
una silla, lo instaló junto á la chimenea, tlesput•::1
sentóse junto á su escritorio y se puso á escribiI:
"Querido colega: l..,ermitid que recomiende, de
la 1nanera más amplia y vehemente un venera.ble
eclesiástico ele los más dignos y de loa que mús
m erecen: el Sr. Abad .... . "

cimiento de Vuestra Sei'i.oría, que acabo de ser
víctima de las intrjgas y de los embustes de un tal
abad Ceinture, que ha sorprendido mi buena fe.
"Engañado por las protestas &lt;le este eclesiástico, he podido ...... "
Después, cuando fi rmó y cerró la carta, ,olvióse hacia su colega, que le elijo :
Amigo mío, que esto sea una lección, no reconendéis nunca á. nadie.

(;uy de Jr1aupasant.

APUNTES DE VIAJE
-DE-

NUESTRO REPRESENTANTE EN PARIS

Se inlerrmnpió y dijo :

,s;:,.()&lt;c:,,

-Favor de decirme vuestro nombre?
-El abad Ceinture.
M. Marin continuó escribiendo.
"lL abad Qeinture, que necesita de vuestro
apoyo para un negocio que él mismo os dirá.
"}fe complace esta circunstancia, que permite, querido compañero ... "

Y acabó por los cumplidos de ordenanza..
Toda vez que hubo terminado las hes carta.s,
las entregó al protegido, que se despidió después

de una avalancha de protest,u; de gratitud.
U. Uarin había 11enado su misión, y .regresan do á la casa, pasó tranquilamente el día durm.:ió pacíficamente y se despertó enea.ntado, 'é hizo
que le llev,u;en la prensa.
Lo primero con que tropezó fué con una hoja radical: leyó :
"Nuestros clérigos y nuestros funcionarfos."
"No terminamos nunca de reaistrar fechorías

cleriooles. Cjerto sax,erdote, apellidado Cci nture, convicto de haber conspirado contra el ~ctual
gobierno, acusado por cometer actos inilignos que
pasamos por alto, que se supone por otra parte
qu e no es sino un antiguo Jesuita transformad~
en p~dre única!Ilente; eA-pnlsado por un obispo
por _¡ustos motivos y llamado á París para dar
ljxpl1camones de su comportamiento ha encontra-

do un ardiente defensor en el llamado Marin
consejero de Estado, qne no ha vacilado en da;
á ese malhechor de sotana., las cartas más am-

plias de recomendación para todos los funcionarios republicanos.

"Señalamos actitud tan incalificable de ese
Consejero de Estado, para que fije su atención el
:M inistro .... . "

De un sal to levantóse M. Marín vistióse en
segujda y voló á casa de su compañero Petitpas
que le dijo:

'

Nantes.-•CI Castillo Viejo.
Feudalisnro é lndustrialisnro. --- Dos
épocas y dos civilizaciones.

Incrustadó en el centro de la ciudad comercial
é industrial como un diamante antiguo en una
joya moderna; levantando por encima de las chimeneas de las fábricas y las techumbres de los almacenes sus macizos torreones y su.s torres del

atalaya, se alza el Castillo Viejo eu medio de la
Nantes motlerrn1, busto del aebulo en d .:ialón del
11ieto como símbolo de otra edad y de otra historja y como parangón in.mediato y riviente entre
una y otra civilización.

De un lado, la construcción ligera, económica,
descarnada, sin arte que la decore, ni artificio que
]a embellezca; el armazón ele fier ro fundido á diez
centavos kilo, la techumbre de palastro galv-anizado ~ cinco centavos libra, la chimenea de lámina
enrollada, el sobraclfao de madera y teja destinadas
á abrigar la. mercaucia en almacén, la fragua en
actividad, el alambique en acción. Luego, el salón de coiecciones: encajes Taporosos, gasas etéreas,
sombreros ele paja Egera; casas ele tabique capuchino, obradores de "tablán" y yeso, todo llgero,
barato, provisional, cambiadizo y efímero como el
nedrasismo moderno.
De otro lado eu el Castillo Viejo, muros de cuatro metros de espesor; cimientos ele diamante en

los que se embota el empuje de la dinamita; potern,u; de roble de roble que la polilla jrunás corroG; cerrojos y chapas que el óxido jamás destruye; torreones por cuyos muros resbala y desllza el tiempo sin desmejora1·los, ni desmoronarlos.

Aquí, lo estable, lo inmutable, lo permanente,
casi lo eterno, como las ideas, lai religión, las cos-

ese viejo

tumbres, las modas de la época. Alrededor lo insistente, el caleidoscopio de las necesidades, de las
pasiones y de los gustos modernos, cuatro modas

-;-Pero no .... ved .. .. he sido engañado ...,
terna un aire tan bonachón .. . . y me la ha jugado . . . me la ha jugado indignamente, Os lo

por año, vejnte ideas al día, cien pasiones por
hora; vidas que se viven en un minuto, dramas
que _se forjan y se desenlazan en un momento;
gobiernos que suben y bajan al trote; reyolucio11es que se organizan, triunfan y fracasan al ga-

Pero que estáis loco, remendarme
conspirador ...
Y M. Marin acongojado, contestó :

suplico, haced que se le condene con energía, con
mucha energía. Decid, á quién es bueno escri-

Domingo 29 de Abril de 1900.

lope.

cera.
Por eso en el Castillo Yiejo no se veil más que
murallas interminables y ennegrecidas; t roneras
obscuras; fosas profundas y a.penas como si la nota
art ística fue ra inherente á todos los pueblos, á todas épocas y ú todas civilizaciones, rompe la monótona desnudez del muro un Yentanal maravilloso de
ar monía, U.e gusto y de elegancia ó jntcrrumpe
el hor izonte del inmenso patio el calado finísimo

y elegante del barandal de la cisterna.
Fuera de eso, todo es austeriJaU, lobreguez, silencio y frío. En vez de cuartos, cavernas; en
vez de salones, sótanos; i11rnensas chimeneas en
las que trancas enteras ar tliendo no logran du lcificar el rigor de la temperatura; calabozos para
los prisioneros; caballerizas para. los hombres de
armas; los siempre quejo.sos mineros de Monceau
están mejor alojados, alumbrilClos, calentados y
ventilados en sus '·labores" que los barones feudaJes en sus fortalezas.
Pierrefands, Cheuanceau . y con mayor razón
Versalles y Fontainebleau, no ~on ca:;tilJos sino palacios; suelen remedar ]a. arquitectura de las viejas mansionef; pe~o por simple coquetería, con estuco y con yeso; sou las moradas suntuosas de una
aristocrácia. afeminada por la centra.lización monárquica.; cortesana, frívola, escéµtica, inútil y
hasta perniciosa; aristocracia que más tarde por
"cra.neric" se hará guilloti1rnr sonricnílo; pero que
no sabrá ni po&lt;lrá defenderá su re_y, ni el régimen
ele donde proviene y del que ha. vivido, n i su vida
misma; aristocn1cia que huye á CoLleuz en vez de
combatir en París y á cuya molicie y á cuyoS vicios se deben las conquistas y los honores de 89
y de 93.
El Castillo Yiejo tiene eso ele particular y de

notable, que es la morada típica del barón feudal
y baluarte de sus fuerzas y privilegioí-; es tan vasta que un regimiento acuarte1:lllo ahí se pierde
en ella y es tan sólida que un &lt;lía hicieron explosión diez mil libras de pólvora encerradas en un
torreó~; el torreón fungió de cañón en aquel colosal disparo, al rededor se derumbaron edificios
s~ hun,dieron manzanas enteras de casas y la. torr~
disparo s11s techos, como una bomba, sobre Nantes
aterrada, que&lt;lanclo erguida y en pie. Nada salvóse la cap1l,h1, sufrió desper:fectos y el resto de la
construcc10n 1Jo conserva huella ninguna del suceso.
Bien dijo Victor Rugo; ªesto: ' el Jil1ro ªmatará ~ ~quello," el edificio. Xuestros ant~pasados
escnbrnn con roca y con hierro sus anales · noso~ros los esc1:ibi?1os c~n tinta. En las pll'ámides deJaron los eg1pc10s su imagen; en sus acueductos ]03
Roma.nos; en sus palacios en pie los mayas· en su
Parte11ó11, Atenas.
'
'
Nosotros dejaremos la nuestra en películas fotográficas, en folletines, en novelas que ]a polilla devorará y no ob~tante que 1a obra contemporánea
es d~ l~n materrnl más deleznable y perecedero
s:1bs1~brá ~ sobrevivirá {t to&lt;las si es una obra d;
ciencia, de mduJ;tria, de libertad y de justicia.

EL MUNDO ILUSTRADO

----..,_

j

7

cosa insignificante, negocio de orden interno ... .
de. . . . . de cuestión eclesiástica.
-Justamente; el consejo de Estado es el que
conoce estas cosas; y en tal caso, valeos de mi.
-Efectivamente, al consejo de Estado es á
donde voy; sois excesivamente benévolo. Voy á
ver á M. Lerepére y tal vez á M. Peti tp,u;.
-Pero si esos son mis amigos, colegas excelentes. Voy á recomendaros con los dos ; con Jnucho
jnterés, contad conmigo. Y :A:f arin estaba que no

Los viejos señores feudales que c~nstruían
mansiones como el Ca.3tillo Viejo, no creian en el
ma.Iiana ó lo juzgaban idéntico _al_ J~oy, Construían
sólido porque creían en lo dcfuntivo, _lo,vantaban
antes fortalezas que moraUas porque v1vian entre
-asecha1)Zas, odios y envidias, circundados y amenazados sin cesar, por la guerra; los fosos, las da~rnenas, Jas troneras, las poternas y puentes lev!l 1zos, rerehm la necesidad du fa defon:-:a . personal
y permanente contra toda clase de en~m1gos y de
riv,1les; la enormi&lt;lacl ele sus con.:;trucc10n,es _revela
una pasjón, el orgullo y un hech? e~onomico, la
servidumbre de los pueblos y el mngun valor del
trabajo humano; la. desnudez en los muro..;i el escaso mobiliario en las habita.ciones, la falta completa de confort denuncian ÜL sencillez y la rudeza
de las costumbres. Hoy tenemos "boucloir" sa-

Yo sé de una tosca lira
'de olvido y de polvo llena
que, cuando la noche m ira,
lánguida cae en la pena
y suspi ra,
y resuena
con ayes . tan dolor idos
que también s·i enten desmayos
los pájaros en los n idos

La copia linfa que inleuta

y las flores en los tallos.

colgar perlas donde brota . . ..
Si desata la tormenta

Al pie está de vieja encina
siglos hace abandonada . ...

sus guedejas, y la azota
con violenta
saña ign ota
de una ráfaga tirana
á través de la espesura
¡ con qué oilio el eco desgrana
r umores que dan pavura !

Cuando la selva ilu mina

castamente la alborada
¡ cóm o t r ina!
en alada
procesión suben sus risas
á arder, á Jas luces rojas;
v entonces cantan las brisas !
~, entonces danzan las hojas!

¿ Baja el rayo de una estrella
y ósculo&amp; de luz le imprime?
pues se estremece toda ella

En muelle cojín ele grama
n egligente se recuesta . . .
Si eI céfi ro, que embalsama

y arde en deseos, y gime

el vaho de la floresta,

que se dilata en las fron das;
y es melodía alba y pura
flotando en cadencias de anclas

de la rama

que está enhiesta
le--ve y t iern o se desprende
y las cuerdas acaricia,
¡ con qué un cjón el eco extiende
trovas que causan delicia!

la querella
más sublime

que henchidas van de ternura!

¿ La empapa en cieno el torrente
que entre los cantiles muge?

pues ella herida se siente
y su orgullo vibra, y cruge,
y estridente
grito ruge
con el que flagela troncos;

y es apóstrofe que trema
en torbellinos de roncos
vagidos de ira suprema!

Esos t remendos dolores
que mi espll'itu destrozan
sjniestros torturadores
que se oculta n, que reposan¡ oh, traidores
que se embozan !
esas itrágicas angustias;
esas misteriosas penas

de frentes mates y mustias
que llevan al pie cadenas.
Esa cólera que agita
mi corazón tantas veces,
que cu alquier infamia incita

del mal en las livideces;
que palpjta,
toma creces,

arde sorda, y se repr ime;
esa. compasión que implora
por cuánto infortunio gime!
por cuánta desgracia llora!

i,
El amor que intenta el vuelo,
al senti r una mi.rada,
de unos ojos ·hacia. el ciclo;
el gozo, de tez rosada;
el cruel celo;
la enlutada
t risteza, en el pecho herida;
el r encor de hosco entrecejo ;
¡ ya no cruzarán mi vida

del silencio en el cortejo!
Ahí, en la selva desierta
y en la lira,, ya sin loclo,
haré que con ma.no cierta
pulsando de vario modo,
rime, vierta

todo, todo
cuant o sentimiento asoma

y pára en mi alma é impera
sus ternezas de paloma!
ó sus furores de fiera!

l{oberfo

Jr1.

.,l9rgiielles.

México, Febrero de 1900.

l

l

�BAILE Of\MPE,STRE.

CUADRO DE J. ANDREon,.

�, Domingo 29 de Abril de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

nester cavar Yiñas y darle al cuerpo buenos remojones de sudor.
-:-¿Sí? Venga un azadón. Este no pesa, otro . ..
Y como general que arenga á sus tropas dijo,
blandiendo el instruinenlo.
'
-Hoy s,·ré uno de tantos. llay que apretar ...
y no os compa&lt;lescá.is de mí, si véis que reviento,
porque necesito echar u_n espinazo que sea á la .vez
tronco ele olivo y vara de mimbre.
Atjuolla fué una jornada heróica. Los cava.dores,
viendo cuán gallanlament.e trabajalrn. Apolinar,
mermaron rigarros, ahorraron coloquios, apresuraron meriendas y sacara.u el unb á sus br.1zos.. Al ponerse el sol, no se pre~entaba aquella cara burlona, henchida de risa, con que apareció entre las
brumas ele la mañana, sino otra muy grave, casi
austera, que parecía complacida con la ofrenda del
sudor humano que r iega el terrón y fecundiza el
mundo.
Al da r la mano, &lt;lijo el jefe de la cnadrilla :
-¿ No has vi5to la sementera?

tres cosas 6el tio duan.
Cuento que obtuvo e l p rime r premio e n e l concurso a b i e rto p o r " El Uberal" d e Madrid.

'

Todo el 1melilo sabía que Apolina, ,e c,laha derritiendo vivo por Lucía, y que, aunque é.&lt;l;1 no
se derretía por nadie, no ponía mala cara á las t:iOlicjtudes c1el mozo. 1fatrimonio igual : cJla., joven,
guapa, robusta, y de añadidura, rica; él, en los linderos de los Ycint.iciuco, no pobre, medio scñor.itín, por lo que iba para alcalde, y entreambos hijos
únicos. No :faltaba al naciente a.recto_ más que el
sacramento de la confirmación, y para eso no había otro ol,i~p•-., E'ino tío Juan, p} "Plantao," pa dre y seüor natural de la dama rer1uerida..

El ilustre linaje de los "Plantaos," distinguió•e desde muy antiguo tiempo, por una terquedad
nativa, de que estaba justamente orgulloso, y de
haber querido proveerse de heráld"ica, su escudo no
fuera otro que un clavo clavado por el revés en
una pared de gules. Apolinar sentíase cohibido por
esta testarudez hereditaria, y recelaba que el tío
Juan saliese con una. gaita de las suyas, .Porque
era hombre que no se apartaba de sus síes ó sus
n óes, así lo hicieran pedazos.
No hubo más remedio que pasar el Rubicón .. .
y tirarse de cabeza en aquellas honduras insondables de la voluntad paterna. El tío Juan había dicho una vez: "¿ qué trae ese por aquí?" Y para
los que le conocían el genio, era bastante.
-Ahora que está tu padre en la bodega, voy
y se lo espeto, y Dios quiera que pueda salir con
cara alegre. . . . Pero antes dime, para que lleve fuerza., que me quieres como yo te quiero, con
los redaños del alma.
-Apolinar, que me aburres con tus quereres
y tonteos. Si quieres decírselo, anda : y lo que saques á mi padre del buche eso será, porque yo
también soy "plantá."
Renegando de aquellos bravíos rigores de la casta, encaminóse Apolinar á la bodega, pasando primero bajo la llorosa parra que tendía sus sarmientos, como cuerdas secas, y después por el angosto corral atestado de aperos de labranza y cachivaches de vendimia. En la puerta de la bodega
enredósele un manojo de telarañas en el "bombín," y tragando saliva entró en 1a obscura pieza.
-¡ Tío Ju@; eh, tío Juan . . .. !
-¡ Aquí! ¿ Eres tú? Con este jinojo de tinglao
n o se ve gota.
Estaba el hombre muy metido en faena, en mangas de camisa, despechugado, con una pelambre
de pecho que parecía una maceta de albahaca. Era
más que meili;anaroente apersonado, canoso yJ
fuert e; sudando como estaba, parecía un oso po'
lar.
- ¿ No-se figura tited á lo que vengo?

-A tomar un jarrillo.
-No, señor; á tomar un parecer.
-Pues no es lo mesmo. Pero anda, suéltala;
que no hay hombre sin hombre.
-Con esa, licencia . .. no sé cómo le diga que
Lucía, rn_e tira un poco, un. pocazo, si se han de
decir las cosas conforme son. Y como me parece
á mí que yo también le tiro una migaja, venía,
porque es razón, á decirle qué le parece á usted de
este tiraero que va con buen fin y por derecho camino.
Dióf'le tío Jwrn cuatro rasconazos en el tcP-tuz, y,
volviendo las espaldas, fué á buscar el jarrillo y la
venencia, y con -ambas cosas en las manos. como
quien echa el "Dorninus voviscum," se abrió &lt;le
brazos, diciendo:
-Todo el toque del hombre está entre un sí
y un nó. Af-í e5 que, antes de soltar uno ó otro,
hay que rumia r bieb las cosas. 1romaremos un
par de alumbradores y que Dios sea con todos.
Y despué~ ele beber por r iguroso tnrno, qnedóse
tío Juan rumiando aquel escopetazo. corno un
herm oso y prudente buey, que no pone la pata sino en terreno fi rme.
'-Pues, atento á eso, digo que me parece á mí
que la mujer se hizo para el hombre y el hornhrc
pua 1a mujer . . . y que por eso tiran el uno del
otro. Pero como ni el hombre ni la mujer son siempre libres, otros ha n de agarrarse á la nrnnccrn
paTa que el surco salga bien hecho, y la simiente
no se desperdicie. Yo, que por lo ele ahora so_v el
gañán en este negocio, te digo que quien quiera
ayuntarse con mi cordera, ha ele hacer tres cof-as.
sin que ninguna le perdone; no haciéndola~. ya, se
puedo ir con viento fresco y levantar la partfl .
-Aunque sean trescientas, haré yo. con tnl de
meterme debajo del yugo. Eche usted, tío ,Tuan,
por esa boca, que ya se me hace tarde. ~, mrnqne
me !f1ande cargar con la bodega, todavía me había
de parncer mandato ligero, según lo encalamhri1rn.do y emperrado que estoy con el aquel del tiraero
que ya le he dicho.
-No sov tan bárbaro
para mandar lo que está
fuera de las fuerzas de l
hombre, por animal que
sea . Las tres cosas que p ·do son éstas : que me tra igan todos los días la primera gall ina.za que suelte
el gallo al romper el alba,
para hacer un remedio
de este dolor de hijares
que me quita el resuello
de cuando en cuando; que
al que tenga ese querer, véalo yo una vez siquiera trillchar un bocado de hierba sin doblar
los corvejones, ni acularse, ni tenderse; que el tal
me dé candela eu la palma de la mano el día de
mi santo por la rnallana,
y esto ha. ele ser eon sosiego, .sin hacer bailes, ni
meneos, ni soplaJ.· ni sacudir.
-¿Nada más?
-En eso me he plantao y ha de ser á lo justo;
que ni sobre ni falte.
-Tío Juan, vaya usted
preparando el yugo más
fuerte que haya en casa,
porque yo me lo echo
encima si Djos no dispone otra cosa.
Y Apolinar salió de allí
con la cara ardiente,
bailándole los ojos con
1matáfagadealcgru:1 loca

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo t9 de Abril de 1900.

J clan&lt;lo al viento como romántica pluma a.qucl
girón de telaraña que se pegó ~n e1 sombr?ro.
-¡Troncho, qué suerte! Lucia, me ha. dicho tu
padre que te vayas preparando, que tenemos que
abrir un surco.
-Que tonto eres. ¿ De qué surco hablas? Me
parece que viene su merced algo repuntado y que
el jarro habló algo rnús que las personas.
-Te hablo del surco que han de hacer en el
mundo todas la, yuntas humanas. Verits qué labor
más dul ce.
.
-¡ P ero qué bor¡-icb te has vuelto!

y

José )Yoga/es y J{oga/es.

-No.

=

"La del alba sería" cuando Apolinar acudió solícitamente á su cornil, sin quitar ojo del gallo
hasta que dió de sí el extraño remedio del mal
de hija.res, que en calien te recogió, bien así eomo
se lleva.se dentro una preciosa esmeralda. Cumplida por aquel día la primera condición, y no sabiendo qué hacer átales horas, tan desacostumbradas para su vigilia, fu ése con los cavadores á su
manjuelo "á matar el tiempo'' hasta que el estómago le avisase. Al llega,r á la viña, dijo á los jornaleros :
-Vamos á ver, rnueliachos; un cuartillo de vino hay para quien, sin doblar los corvejones, ni
ace rcarse, ni tenderse, t rinque un boca do de sarmientos.
-¿Pero eso qué tiene que hacer? ¡Valiente
hombría!
Y cuatro ó cinco, los más jóYenes, salieron del
grupo y doblándose y enderezándose, sacó cada
cua.l un sapnieuto del modo y manera que los palomos cogen pajitas para hacer el nido.
-A ver yo . . .
¡ Que si quieres! Cuantas veces quiso probar, dió
de cabeza en ~l montón . Una r isa franca y noblota alegró el majuelo, y hasta el sol color de cereza
que subía por la cuesta az ul parecía una 0ai-an cara hinchada de risa.
-Para hacer eso hay que criar mucha fuerza de
espinazo y que las patas no se blandeen. Es me-

Y Apolinar sintió una vergiienza muy honda
por aquella confesión hecha en pleno campo.
-Pues vamos, homl)re : hay día para todo. rrengo una disputa con tu primo Epifanía : él, que lo
suyo es mejor: yo, que lo tuyo. Como sementera
temprana~ la cebada nos llega á la rotli11a, el trigo
parece un iorrajal.
Y fueron al sembrado, que con su verdor alegraba -el alma, ~- en eUa sintió Apolinar una voz
gozosa que parecía brincar en otra mancha ver&lt;le
y low.na, gritándole: ¡ Todo es tuyo : regocíjate ó
no eres hombre l
.
y se regocijó honradamente, paternalmente, como si toda aquella vigorosa. f uerza germinativa hub iese sa.liclo tle su,; propias entrañas.
-¡Yo, que no había visto esto! ¡Maldito sea el
Casino y las cartas quien las inventó!¡ Malditos los
tabernáculos que nos chupan el tiempo y no nos
dejan ver esta gloria. esta bendición de Dios derramada por los campos!
. .
~ ,
Los sembrados del primo Ep1famo no res1sban
la comparación. La tierra era la misma; pero. rutinas, codiciti.s, caprichos, ignora:1cia n~C~SJ~acl
la habían esquilmado y empobrecido. El v1e¡o ¡ornalcro explicaba el caso.
.
.
- Dale á un trabajador carne y vmo a oir?, papas y tomates. Eso es la tierra de un traba¡ador.
Según le eches así produce.
Apolinar sintió que otro am~r sano y fuerte se
]e entraba en el alma : el amor a la tierra, el amor
á lo suyo, el gozo íntimo y callado del q11e posee,
del que se conforta al calor del surco, como semilla que germina, brota, crece y se repr?duce. .
-¿En qué estaría yo pensan,do? T10 Agap1to,
usted me hace un hombre. Voy a echarme al campo como una fiera .
-¡ Al campo. al campo! Esa_ es la ubre ..... .
· Si vieras cuánto gandul mantiene el campo!
1
-Yo soy el primero. 1fajor dicho, lo fuí. Ya
soy otro. !1'.e duelen los ~ies._.. zapatos de va,~a .. •
Me duele la cabeza . . . ta-are este apestoso bombín" y compraré un sombrero ele_esos fuerte~ com_o
si los hicieran de cerdas de cochmo. No más ~esti dos ele Carnaval. rrío Agapito, un abrazo, Y pidale
usted á Dios qne allá por la primave_ra pueda yo
comer la hierYa sin doblar los corveJones.
-&lt;:&gt;o-&lt;:&gt;.

r

•

No durmió bien porq·ue el excesivo cansancio
riñe con el sueño. ' En las manos parecían arder
sus huesos desencajados; el espinazo se le engarrotaba ... y €u medio de s~1s dolores, otro sen~
tüniento nuevo lo iba conqms!ando ma~same~te '
un sentimiento ele infinita piedad }1ac1'.t el ¡ornalero desheredado, que todos los dias, a ca.m~JO
de unos cuartos roñosos, aumentaba el_ ca.u_dal ªJe;
no eon bárbaro derroche de su propia vida. y
como á ]a madrugada oyese cantar al !l,ªl)o, prei
gonero de su deber y c?mprom1s0, volVJo_ a ve\
claridad del naciente d1a, Y otra vez cogieron ·· u.
doloridas manos el azadón lustroso, y el sudor del
amo cayó como lluvia fecunda en la herec~ac~, que
parecía estremecerse de amor Y agmdeclill~nto;
y un día tras de otro se íué cu~iendo
so,
Yal aire y mientras más se enclurec1a la corteza,
;,,ás nob]es blanduras aparecían por dentro.-Como la villa de Apolinar no hay ninguna. La sementera de Apolinar es la capitana.. i Qué sue_rte
de hombre!-Este era el tema de conversación
entre la gente labradora. Loo jornaleros se disputaban la casa, porque había íormalicfad Y trago de

1:

-¿ Sabes lo que soñé esta nochc?-dijo el tío
Juan.-J&gt;ues que yo era el Paclre Bten10 y esLa
mi cortlera era la Espiu)a, y yo se la dftl.m. á una
gen Le nueva, recién yenía no sé de aónde, con la
barriga. llena, los ojos lucientes, con c;1llos en lati
mano::; y el azadón a I hombro . ..
'C'n alarido triunfal hendió como dardo sonoro
el alre azul de aquella serena. mañana. del estío.
El ::,;ol, deslumbrante, caía en lluvia de oro sobre
los aperos de labranza: dos mariposas de color de
fuego volaban ha.jo el fresco toldo de pámpanos,
y el alegre repique de las campanas parecía responder, allá en lo alto, al abrazo de la raza nueva,
de la raza. fuerte, qnc abría su fecundo snrco de
arn.or cu lt1,. llanura humana.

HACIA LA LUZ.

=

vino, y allí nb se bacía el agio vergonzoso para la
baja ele jornalee·. Con Apolinar trabajaban los
sanos, los hombres de empuje, estimulados con su
ejemplo.
Pasó el inYierno y el i-ol de primaYern. vi,~tió el
campo de gala. Los habares en flor hench ían o]
aire de aromas purísimos; Jos trigos azuleaban, lo5
cebadales se mecían orgullqsamente á cornpá~ del
viento; las yemas del higueral, reventando a1 esíuerzo ele fa.s primeras hojas, tendían al sol una
espléndida gasa de oro verde . . . y los ,-i.Jledos extendían sobre la rojiza tierra otra gasa. ele pámpanos, y ya el olor tempranero del cierno se esparcía como una caricia du1ce y viYificante.
Llegó el día ele la prueba; el día tímido )" deseado en que Apolinar tenía puestos todos los
grandes anhelos de su vida. Antes que el c-,rntiLlo
de los aa1los sonaron las campanas de la torre con
un repique de glofi.a, de alegría . como Yoce~ &lt;le
un coro nupcial que celebrase las bodas del cielo
y de la tierra.
No pudo Lucía conve11cer ú su padre de que. al
menos aquel día debiera pasarlo ron la chaqueta
puesta.-Me ajogaría.-Y por parecerle esta razón de suficiente peso, no daba otra. Con orgullo hereditario cubría, su busto de oso polar con
limpísima. Camisa ele lienzo, por entre la. cnnl se
desbordaba. la. crespa pelambre corno maceta
frondosísima . Cllando entró Apolinar, ya e:-taha
allí el primo Climaco, la hermo~8 Bella con Hl
dilatada prole, los trabajadores de la casa y rnrio::;
vecinos, -atraidos por aquellos olores tle cocina y
fritanga, fieros despertadores de la gula.
-Apolinar, tantas graci11s. y lo mesmo digo.
-Vaya. aquí tiene usted la gallinaza. de ho~·,
q11e parece un bruño.
Y sin pedir permiso, fuese á. 1a cnaclra y trajo
nn brazado de amapolas que tiró por el suelo.
_rrío Juan, ecl1e usted cuenta.
Y más á~il que un pájaro, &lt;lohlóse :V pe::.có un
manojo de hierba en ílor que Je ca.ía sobro el
pecho corno una llama..
-Si usted quiere, me la como.
-N'o tlenes que comerla. El toque está en
trincarla.
-Lucía) coje la ascua Ínás grande que está en
1a hornilla : hala, ya está, Tío Juan, encienda usted su cigarro, y si quie.re liar otro, por mí no ha_v
apuro: que ni me meneo, ni bailo, ni soplo. ni
sacudo ... ¡ Como que tengo aquí un ca Uo que parece una. onza de .oro!
•-Ya está, ahora . .. Justo, las. tres cosas. Ahora, tú, Lucía, abraza á est~ bi:uto.
El bruto no esperó á Lucía; él la abrazó con
· toda su fuerza.
-Tío Juan, ¿ ele veras que es para :11í?
-Para tí, cernícalo. Y dale p-acrn~ al gallo
que te curó; porque ni yo tengo dolor de hijares
ni cosa que se Je parezca.
-l. Entonces?
-No seas borrico-elijo Lucfa.-Padre ((lle-,
ría que madrugases; si no madrugas no me abrazas.
Aµolinar soltó un relincho estrepitoso; un relincho de salud, de amor, de fortaleza y ele ,entura.

Alma¿ escuchas el tri no
de la. alondra que canta
bajo el misterio de la. seh a trémula,
sobre la frasca i-ama?
Al ma, ¿ Yes e;orno agita
sus trasparentes alas
..
el cisne entre las liillas,
íormarn]o un iris de briY.antes lágr imas?
AJma, ya que tú t ienes
fa, tlivürn garganta
ile la alondra del bosque.
alza también tu trino. Sean blancas
como azahares de n upcial coroua,
como ignoradas lápida5,
como azucenas muertas,
tus íntimas plegarias .. . .
Alma. ya que posees
como el cisne clos alas
para subir al cielo
azul de la ei-peranz:.,
vuela también, sí .. . vuela!
Las errabundas auras
que el amorar perfwne
de los Edenes aipiran&lt;lo pasan,
embriagarán tus sienes
trágicamente pálidas! ....
Oh, mi alma! canta y Ynela;
su be hasta el cielo de tu ide:- ! : derrama
como la nube errante. en el vacío.
todas tu_s perlas ile alabastro y phita,
Oh, mi -alma! Yuela ~r vuela,
mas s,i_empre tu rn ira da
lleva fija; 110 vuelvas
011 ! nunca tus pupilas calcinadas :
que atrás está la noche
de tu acerba nostalgia,
que atras está el recuerdo
y el nubarrón inmenso de tus lágrimas! . . .

l!a/entín }Jraqoeu q.
- - - -- ~,~)~)~;,l&lt;~~.:&gt;E -- - - - -

'

LA MUSICA,
-&lt;e:&gt;"' -&lt;e:&gt;

Dulce como la voz de la serpiente
Se eleva entre el follaje rumoroso
De la grana, y el beso voluptuoso
Despierta y \a caricia dulcemente.
Los restirados nervios, suavemente
Excita con su ritmo vagaroso,
Y gime femenil en el lloroso
Oboe cristalino de la fuente .
Arrulla en las cadencias sugestivas
El reclamo sensual ele las lascivas
Tórtolas de cabezas tornasoles,
Y escucha sus murmullos el oído
Vagos y misteriosos como el ruido
Del mar en los rosados caracoles.

€/rén lfebo//edo.

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�Domingo 29 de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 29 de Abril de 1900.

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ABBElll"AL DE VEBACll.UZ.---Vist;a genera l.

Nuestros Grabados.

ne el carácter de Director y lo es actualmente el
Capitán de Navío, Sub-inspector General de ,\fa.
quinas, }'laviano Paliza, q,uien tiene á su c,1rgo lofi

El perrnnal se compone, además del s0gu111lo
Comandante, que es á la Yez Jefe del Detall de
.
'
un mgeuiero naval encargado del estudio, pro-

EL ARSENAL NACIONAL.

=·=

'l~odos los vmJeros que se detienen en Ver-acruz, visitan y recogen datos acerca del Arsenal
Nacional y el Dique Flotante, cuyas obras determ.inarán al cabo del tiempo las mayores ventajas paTa nuestro primer vuerto mexicano.
g¡ Arsenal Naóonal, fundado eu 1897 es un
establecimiento fabril naval militar, que' depende, por lo tanto, de la. Secretaria de Guerr,t i'
Marina.
·
A él corresponde el Dique Flotante obra de
pr.imera calidad que ya ha. producido buenos resultados.
El Arsenal y Diqne tienen por objeto, se~úu
0
el reglamento expedido reciententente':
1.-La limpia y reparaeióu de los buques nacionales de Guerra.
11.-La construcción y reparación de todo el
material de los mismos buques.
lll,-:--La limpia y reparación de los buques del
con1erc10, ru1cwnales ó extranjeros, así romo la
construcción y reparación del material de los mismos.
·
l Y.-Sin desatender los trabajos de los buques, hacer los que de él recia.me la industria.
privada.
A&amp;SElll'.&amp;.L DE VERACBtrZ,e.Oa.rpinteri a.
V:-La conservación en sus almacenes de todo el material, vestuario y equipo del Arsenal y
Buques de Guerra.
asuntos técnicos y administrativos del estableciYe&lt;¡_\o y ejecución _de los trabajos y presupuestos,
El Arsenal está mandado por un Jefe que tie- miento.
seg~rn las rnstrucc10nes del Director, de dos subten_wntes, un subteniente con el carácter de secretario y encargado de la Biblioteca, dos escribientes, un oficial de mar de primera. ó primer contramaestre, un tercer ma,estro de armas ó tomador de tiempo,. un tercer contramaestre ó ca.bo de ;nar de primera, dos cabos de mar de primer~, o segunda,_ dos cabos de mar de segunda ó
marrn{)ros de primera, seis marineros de primera, o~r~s tantos de segunda, un dibujante, un
maquuusta ~nayor ó ~ri~er maquinista de primera_, un prnner maqum1sta de primera ó seo-unda, u~. segundo ó tercer maquinista, un t;rcer
maquimsta electricista, cuatro fogoneros de prim~ra, tres de segunda, un gnarda almacén de
pr~mera y o_trO de segunda, varios maestros ele taller, un cocmero y varios criados .

.&amp;.BSEJl'.&amp;.L DE VEB.&amp;.CBtrZ,--'l'a ller de X :1.quina:ria.

. El Sub-Di~ector cuida del Detall y lleva los
libros respectivos de entrada y salida de los buques! el registro de -~breros, el de las obras que
se eJecutan, ~a relacwn de las cantid-ades que se
c?bran P?r dique y obras del Gob ierno y de p,11•.
ticulares; en _una palabra, hace la vigilancia ucneral y substituye al Primer Director en sus
tas temp&amp;rales .

.Arsei_ial y Dique por turnos, y auxilian á la Di.:i.·ccc10n en eus labores.
Los dibujantes auxilian las labores de los ln&lt;&gt;'enieros. El Contador Mayor se el\carga de los~libros de contab1hdad, comprobando las diversas
partidas, de acuerdo con las disposiciones estable·cidas.
Los guarda-lllmacenes cuiclan de la conservación
·de todos los objetos que les bm sido entregados,
_y antes de haber tornado posesión de sus puestos
han ca.umonado su manejo, teniendo la oblio-a0
ción de formar las facturas de cargo y rlata y de
_presentar en determinadas épocas los estados correspondientes al material, con la relación de lo
que hubieren recibido ó entregado.
Los mMstros de taller-hay uno para cada ra·mo--además de conservar la herramienta de su
d~pe~dencia y de 13: documentación respectiva,
-distribuyen el traha¡o entre los operarios y revisan todas las obras ejecutadas antes ele que salgan del taller. Además, au.úlian á los Ingenieros en los reconocimientos, formación de presu_puestos, etc.
La misión de los ingenieros navales es exclusivamente técnica, siendo de su obligación los reconocimientos y formación de proyectos, planos y
presupuestos que les ordene ]a Dirección.
Con lo que dejamos dicho, se ve que el per.sc,nal
-Je! A-.senal y Dique es muy completo.
Agregada al establecimiento, hay una escuel:l
para _f,)rmar en ella obreros idoneos en los di•,:er~sos ramos. Los aprendices admitidos son de dos
clases: de plaza y supernumerarios.
Su aprendizaje lo hacen en tres años.
La escuela está muy bien atendida y en la actu,i.
1idad abunda.u los alumnos.
Respecto al dique, diremos que el 21 de Julio
ítltimo la Secretaría de Guerra autorizó una tarifa de entradas, salidas y estadías de los buques en
aquel, estableciéndose las cuotas correspondientes.

EL MUNDO ILUSTRADO

PltOYECTO

~

¡

De Jos Señor, s Inganiei·os

;
1

NUEVO CUARTEL.
PACHUCA.

.firn¡anao J. Sar¡tacru~
· ·Y-·

fi/be rto 7(errero
0/ivier.

,CUARTELES EN EL ESTADO DE HIDALGO.
Detalle del cenLro de la. f&amp;cha.d&amp;,

Nuestros grabados representan la vista general de la fachada y un detalle de la misma, de los
-nuevos cuarteles que se construirán próximamente en terrenos contiguos al Rastro de Ciudad, en
Pachuca, capital del Estado de Hidalgo, los cua·1es se destinan á hospedar fuerzas de Caballería é
Infantería de la Federación ó del Estado.
El Gobierno del Estado de Hidalgo, comprendiendo la necesidad de tener en Pachuca un edificio, que por su amplitud y distribución interior
tenga capacidad para alojar tropas que prestan su
contingente de seguridad á la capital y á todos sus
Distritos, dispuso construir un edificio "ad hoc,"
·encargando de la formación del proyecto á los Sres.
Ingenieros Armando I. Santacruz y Alberto Herrero Olivier.
De este nuevo edifioio que vieue á embellecer
la ciudad y á prestar gran utilidad pública, vamos
-á procurar hacer una pequeña descripción.
La fachada, como se vé, es de tres pisos, incluso el Maussard, habiéndose adoptado para los pisos segundo y tercero, el estilo "Renacimiento

Francés," y para la planta baja ó base del edificio,
el estilo "Toscano."
Aún cuando el aspecto de la fac hada es monumental, su costo resulta relativamente muy reducido, si así se desea, pudiéndose emplear ele material solam·ente piedra para las mochetas, cornisas,
molduras y salientes, y lo demás se puede h1wer
con ladrillo ó con mampostería irregular.
Su distribución interior está hecha, siguiendo en
todo los -adelantos militares é higiénicos modernos,
adaptándolos á los usos de nuestro Ejército, y á
las costumbres inveteradas en él existentes; sin
embargo, en ]a nueva construcción se ha procurado
disponer todo de tal manera, que el soldado vaya
morigerándose. En la planta baja se han dispuesto
las salas de banderas, bien- ventiladas y amplias,
cocinas, macheros y otras dependenclas, en donde
el soldado tiene que permanecer la. mayor parte
del tiempo; reservándose el segundo piso para esta.blecer en él las oficinas, cuartos de oficiales, salas de Academias, Pagadurías, etc.
Ambos cuarteles estarán dotados ele baños de

regadera y lavaderos, teniendo los Oficiales unas
salas de recibir, para las personas que vayan á visitarlos.
·
El. sistema empleado para las cocinas, así como
la disposición de los graneros y el sistema de los
excusados, son enteramente nuevos y ~e adapt¡}n
perfectamente á lasnecesidadesy comodidades para
el servicio, realizándose con la dispo:;ici011 dada
á las eocmas) una gran economía en e.l cn111 b11st1ble.
Según se nos ha informado, ese sistema tan bueno
ele cocinas fué ideado por el señor Presidente de
la República, en una de sus visitas efectuadas á
]os cuarteles de esta capital, habiendo dicho señor,
dado sus ideas á los ingenieros referidos, á fin de
que éstos desarrollasen y formasen el proyecto
respectivo.
El bonito proyecto que hoy publicamos, con
todos sus detalles, plantas, distribución, etc., figurará en la acutla Exposición de París,
á donde fué remitido por el Gobierno del Es•
tado de Hidalgo.

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fi1-

Lo• oficiales hacen el servicio de vigilancia del

Vista d e l a. f a.cha.da. del Cua rte l de P a.chuca,
1 /
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1

�Domingo 29 ae Ab_ril de 1900.
EL MUNDO I LUST RADO

=

Riman la musical gama. armoniosa·
Pero ·-ay! aquel "cantar de los cantal
(res,,

CEREMONIA NUPCIAL.
-&lt;::,-O&lt;::,

" T1a rima de las rimas" sólo dala

En la semana que acaba. de pasar, se
celebró en el aristocrático templo de
Nuestra Señora de Lourdes, el matrimonio canónico ele la señQrita Laura
Ma r i,cal y Smith y el señor Alonso
lfari!lcal y Piña, acontecimiento que
fué ,Ja, más saliente nota de sociedad.
tanto por la. disünción de los contrayented, cua11to por el lujo y buen gu:3to ron que rn adornó el templo. clo1úle
se dió cita lo má-; tiorido ele nuestra
rnciedad, entre cuya~ familias la señorita Mari¡:,cal y -:::u e:-po$10 cuentan cou
grencles simpatías.
Apadrinaron ú los novios los sellare~
D. Ignacio y D . .-\ lonso i\[aritcal y la~
::eíi.oras Doña Jfal'Ja l)ifi.a Je llari;;e-,d
y Doiia Laura Smilh de 1Iariscal y terminada la ceremonia los cle::pornclos rcr!bicron las m{1:,, afec·tuosas íelicitacione~.
A conti1rnac·ión i_n~ertamos las poesfos que se rle•liearon á la bella desposad.a. con cuyo retrato engalanamos hoy
nuesiras columo:1:-:.

-1

Y hay una mujer cristiam y buena
Oculta en la cor ola de azucena
De tu belleza inmaculada y ptrnL
P or eso se adivinan bajo el Yelo,
Ampo de luz de tus nupciales galas,
Nacidas de tu alma en el anhelo
Amor y fe, las dos inmensas alas
Con -que tú sahe~ acercarte al rielo.

MÉXICO, MAYO 6 DE 1900.

Director: Lio. BAl'A.EL BEYES SPÍllíDOLA.

8UllSC RIPffiOK MENSUAL ffllUNIU., ILS.
lDBM JDEH EN L.l OJ.PIT.I.L, tl.26 '

Gerente: Allrl'Olll'IO cnrrJ.11

:El Pabellón del Principado de ?lói:acoEN L A

EXPOSICIÓN DE PARIS.

Dile adios á la playa de la vida,
Donde florece la ilu::;ión sin llanto.
Y con la vela de e:;peranza henchida.
SU.rea el mar que te da la bienvenida
Con su divino y miHter io~o canto.

rl\1 -conoces )a nd.stica faena
De convertir en miel toda amargura

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 18

José de F,.,nseca.

Á LAURA.

Tu no temes, oh rubia peregrina,
Que borrascas ~in fin Legan los mares
Y al escudrnr tu Tisa. cristalina,
Enamorado el P orvenir se inclina
Y besa tu guirnalda de aztLharc~.

]n pecho amante de mujer hermosa:
De Dios bendito el -tuyo en los
altares,
Ditrá al rimar la rnnsical escala!

~L MUNDO ILUSTRADO-

S r a . L 1,ura M a ris cal d , l'4'a.riscal.

A b distinguifa niñ, roña Laura :Mariscal.

=o=

L A. PROFESIA NUPCIAL.

De las etéreas bóvedas vacías ·
Al d:minuto ine;ecto de la tierra,
Todo cuan 1 0 en Hl seno el orbe encierra,
Rima en e::.crtla eterna3 aTmon ías :
El ave, Laura, da sus melodías
Entre los densos bosques de la sierra;
La flor, el rí.o, el volcán que aterra
Y la luz en suf- diurnas agonía:;,

Ri el EF.t.ado de Hónaco es, bajo el
punto de vista. territorial, uno &lt;le los
más pequeños que exi~teu, no por ésto e5tá menof:. bien representado, sobre lo:; bo11tl e:-: del Sena, por un pabellón rle hermoso a.:pecto, que rivaliza
en dimensiones con las construcciones vecinas, levantadas po-r las potenciRs de primer orden.
Fl arquitecto ha adoptado pan su
l 1ilificio un programa. por demás origi1111!. Ha ide;ulo umt torre feudal del
i:;ig!o X UJ, u11a. vieja i:ltalaya con íortine~ y con almeuai::, de aspecto enteramente mHL·ciaL al retledor del cual,
ni principio ele! sigl o XVL Alg ún
príncipe seducitlo vor la elegancia y
la gracia. ele fonnar;. del Renacim iento,
habr;a hecho •·om=lruir una. pequeña
"vilJa, ·, un ca&amp;ino, la casa p~culiar de
Jo:; campos, de las cuales se hacen notar tantos ejemplare, \ rededor de
c' lorencia y de Roni,1s ,;¡ Pabellón de
Mónaco reproctuce fielmente una de esta~ _graeio~11t- habitaciones de placer, son su ªre~-dechaussée," acribillada de originales balcoue~. f:U galeTía. del primer piso, la "loggia' ' abierta exten~amente sobre el espacio, y su
terraza Rnperior que liga el ante-cuerpo de los ángulos, coro1rnclos por e:::heltos campanarios, de tccl1os ágile~. Las c.:onstrue:ciones del Renacimiento
se prolngan . y ~e enlazan á. la torre feudal, á la cual
forman una galería descubierta, edificada sobrefuertes cimientos. La torre es enteramente neara
0
comjletameute obscurecida por el efecto de ]o;
años, y el casino todo. hlanco, entennnente claro
en el brillo nlllioso de ~u mármol l1lanco y Ue su;
frescos vi\·1.rniente rolorei1dos.

Oh ! Laura, mientras por tu d~l'iHt imploro
Y cuanto vive Y ama. el ülmo coro
De Abril por t( desde la playa entona,
Deja que cuelgue en tu bajel t1e oro
Est a mi lnurrilde y pálida corona.

Justo Sierra.
Abril 26 de 1900.

El siguiente soneto ibu. inscrito en un artí.stico jarrón ele metal, obsequio del señor Don Ball&gt;ino Dávalos.
/
AZAHAR

Sol de la juventud, resplanueciente,
desdo el cenit, tu claridad envías
á. un nuevo hogar, que arrebolado habías
con tu primer destello en el Oriente.
Bajo los rayos de tu luz arcliente
y al hechizo de mutuas alegrías,
encantados sucédanse los días,
la vida en pa.z, sin apre11S"ióu la mente.
Del amplio cielo que á cruzar te aprestas,
avanza á las regiones, del acaso
tiñendo cumbres y dorando cuestas,
y las nieblas que surjan á tu pa.so,
prendan sus gasas del azur, dispuestas
á r eflejar los iris del ocaso.

palhino ,Pávalos.

LA "CIUDAD DE PARIS" por lVL Moreau-Vauthior.
Estatua do 6 metros do altura que remata la cúpula do la "Puerta Monumental."
El P-a.b }llón del principado de Kona.cil. en la. E:r.posioUn de Pa.ris.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 17, Abril 29</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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