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                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayo de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 19

MÉXICO, MAYO 13 DE 1900.

~irector; Lic. BA.r.A.EL BEYES SPfJTDOLA. .

•

LA PARTIDA PARA LA GUERRA.

8UBSCRIPc:IO?t' XIIN8UA.L FORA?f~ 11.8.
!DBH IDBK EN L&amp; CAPl'l'.A.L, 9:L.215

Gerente: A.Jr'l'O:B'lO CVTÜ

�Domingo 13 de Mayo de lV00.

EL MUNDO ILUSTRADO

~r:JrtJJl~il@li \1111

,~,:i~,lil !~~

~~11!!)

1, .-Rudyard Kipling y el ejército inglés.
2.---Francisca- José en Berlln;
la Triple Alianza.
3.--Las elecc iones en Parla.

1.-Kipling-, el admirable novelista de la vida
i nglesa en la Inilia, el duro _v mediano poeta de la
mrada venganza de Inglaterra contra los bóeros.
a~b~ de d~~~mbai·car en el Cabo; piensa, sin duda,
as1st~r al sitio ele Pretoria; va. á ser el Homero de
la ~hada transvalense. Cierto, nadie como él ha extrrudo una clara y luminosa vena de poesía del lodo moral, de la vida baja y furiosamente bestial
Y prosaica del soldado inglés e,n. la India, machacando crá~eos ,de afghanes en las montañas' en .tiempo
de gue.Lra o pasando los largos meses del calor en
~as cavernas ~costados. Ítunan&lt;lo, bebiendo, h 1•uol~uiente ebr~os de fatiga, d.-: ::iudor, de fastidio in~mto .... . Estos so_n Jos momentos que los
rngleses han conocido en la espantosa temperatura cálida de Septiembre á Enero en
el Nat~l y ''. orillas del Moder y del Orange:
no h~bta. mns que una fljferencia, pero extraordmaria: no había fastidio posible· los
ataques á los "Kopjes" fulminados por el 'sol y
por los ''Maus¡.:ers" de los boers, suprimían el tédio.
Estos blondos britanos ó irlandeses, á pesar de
la patna negra qne el sol deposita sobre su cútis
lácteo en los paralelos índicos, se vuelven literalmente loc~s con el calor y Kipling cita algunos
c~os hornbles de enagenación homicida no segmdos del manicomio como debía ser, si~o ele la
horca, porque al soldado inglés delincuente no
se le !us1la, se le cuelga.
Qmero c?nt_ar, siguiendo á un reproductor de
Rndya:(~ ~plm,K, un curioso episodio de la vida
?el, 0~1cial mgles en la. In&lt;lin que revela el odio
mgemto por los rusos.

Er?- Dirkovitch :1!1 oficial de cosacos que había
deJado f.:H compa_rna, su "s~-onia" en Mers problablementc y llegaba muy bien recomendado y con
muy buen equipaje, entorchados y condecoraciones á un~ :pequeña. ciudad frontera en que estaba
de [f,llarrnc1ón el regimie11ito de los "húsares blancos. Este cosaco p~a. ser un espía, pero era de
s~guF.o un ~ér supel'lor; he aqui la prueba: había
,ido 1mpos1ble al regimiento irlanclés del "Bláck
'r.yrone"e!Il
bo
rrac
lrn rlo con whisky y miel, aguardiente caliente y otros menjurges, mezcla suprema con que el regimiento negro compone sus refrescos.
Los húsare.::. pusieron á disposición del ruso su
d_rnmpagne &lt;le marca especial, su "porto" extraordmano y un aguardiente célebre comprado por uno
de los coroneles del regimiento, poco después de
Wat~rloo .. El cosaco bebió furiosamente y permanec10 1mpav1do hablando de sus ªgloriosos" camaradas y herm~nos los húsares y del gran porvemr reserva~o a los esfuerzos combinados de Inofate~ra y Rusia .en Asia. Y aq1ú una reflexión de
pling; '~el Asia. no será civilizada según los métod?s. occidentales; es demasiado vasta, demasiado
v1e¡a, se ha e:ntregado esta beldad aut.igua á demasiados conqmstadores cuyas huel1as conserva para
poder gustar nunca las delicias de la escuela ~lominrnal y para enseñarse á votar, á no ser que las cédulas electorales sean hojas c1e sable."
Muy bien dic~o, y aquí otra reflexión del infrascrito: si algun pueblo puede hallar la forma
en que la civil~zación occidental, puramente externa hoy en Asia, llegu;' á se1· interna en el pueblo
ru.s,o,_ por la se~mlla razon de que es casi un pueblo
as:abco em:opeizado (¿ qué decís del vocablo?) Todo,s sabemos que geográficamente Europa no es
mas _que la punta occidental del Asia; que la civilizac1on europea no_es, probablemente, otra cosa que
la cultura del AS!a prehistórica acomodándose al
meilio europeo y yo no veo por qué ....
Pero volvamos al caballero DirkoYitch · estamos
en el salón del "mess" de los húsares de~orado de
:i,ingníficas vajillas de plata, de band¿ras desgarra-

fil_

das, cargada la mesa de rosas y candelabros y colgados en la,; paredes, tapizadas de gloriosos trofeos de caza, los retratos de los oficiales muerto,;.
Era. un regimiento tranquilo aquel. Para combatir el "~pleen" colectivo se entregaba al "polo''
Y en este Juego acababa de vencerá un recrim.iento
indígena de caballería, los "luxhkar'' ía1ioso hasta entonces, por su habilidad en este "sport."
· ~ran banquete aquel: concurriría á los postres
el Jefe del cuerpo derrotado; los servidores indígenas, v08tidos de muselina bla11ca, e5taban de
pié detrás ele las sillas de sus amos, vestido-: de
orro y escarlata á pe&amp;ar de t-er húsares blanco:;.
Derrepente cesó la música, la,."! esnuelas chocaron
todoo so pusieron de pie y resonó el primer"toast :';
"que Dios bendiga á la reina." Aquello era alao
~
as1• como e1 " sacramento" del "mess.'' Entró con
su espléndido turbante azo! el pdncipe jefe de los
vencidos al polo:. y presentó su sable por el puño
a~ coronel en sénal de que se confesa.ha. vencido;
h1.zo al~unas fieras alu:;iones aJ peligroso ru~o, que
D1rkov1tch D? o_yó absorto en su aguardiente.
Luego un mctdente: lo5 soldado:; introducen á
uno 9-uc fill:claba rondando, algún ladrón de
ca.rabmas, sm duda.. No, era un blanco hablaba
u.na especie de inglés y al ver á Dirkovitch
tiembla; Dirkovitch, despierta de su borrachera
ve á aquel hombro, cuyo cuello com-erva }as ho~
rribles cicatrices del "Knnt," el láti&lt;ro histórico dé
los ruso~, lo interroga y ref;sÚ.lta .... que era un húsar .blanco, hecho prisionero y que no había siclo
canJ~aclo, y al cabo de muchos a.ños había lo2Ta.&lt;lo
evadirse. Estupefactos los húsarei&lt;. buscan 1:s listas de~ re~imicnto y encuentran el nombre de
aquel rníeliz, que ya casi no tenía conciencüi. de sí
mismo ....
Dir~ovitch prrt.cndc explicar: fué sin duela
~ accidente .... Po_r lo dem{t~. añade. el Tsar me
1111porta ~rn comino . .. J'ero e 1 Eslavo, en el F.alavo,
en ese H hay que creer. Somos setenta millonP~
de personas que nada hemos hecho todavía .... Y
golpeando la mesa "oidlo bjen. pueblos viejos oidlo, nada hemos rcaJizado. tenemos que h~cer
Tl'!ucho, todo, y lo haremos." Y mostrando fil evadido, "ved, arladjó, fué un accidente nadie se
acuerda de _él y miradlo ahora: ved lo' que es. Así
vosotros, mis hermanos de ai·mas tan soberbios tan
fuertes . ... Pero vosotros no volveréis nunca '
~et~,nta millon;s . ... _Desapareced, pueblo~· ~i·e~
JOS . . Y se cayo dormido, ebrio ... Partió al día
siguiente. ~n el estribo del wagón decía á los oficiales de husares: -Hasta lue&lt;to amigos volvere'
'
- euan do gqs té·1s, contestaronº todos
en' france's ·
"h
'· de vous rev01r."-¿Volverán
·
'
~ armes
á verse?'
S l.

2.-Espléndidas fiestas, de un carácter militar y
3;COmp~do, pero grand10so, han sido las de Berlm, dedicadas al mismo tiempo a.l joven heredero
de la corona imperiaJ, gue entra en su mayoría
de edad, y cuya, e&lt;lucación en conjunto ha sido
personalmente ilir1¡ida por Guillermo II (que es
un verdadero ~edagogo) y al viejo emperador de
Austrm:Hungna. Lo que ha rodeado estas fiestas e1mnentemente regfamentadas y mecánicas,
de ID;ª atmósfera profund~ente viv'az y popular,
no solo ha sido el pruner tibio sol de primavera
que a~aric1~~a _los renuevos de los tilos en "uuter
den lmden, _smo la profunda simpatia de que en
toda Alemama goza Francisco José, ~l viejo atri da
que ha atravesado el complicado drama político de
su tiempo, llevando en derredor de su cabeza
cana antes de la ancianidad, un resplandor lúo-n~
bre como el de loo héroes ele las tragedias esc¡~1il rnnas.
Hablan los cablegramas de su sere-nida&lt;l de ~n
bue~ humo,r, ~e su alegría chuante su ;isita ~ á
Berlm; esta bien; ya podemos figurarnos lo que
es eso. C~and-0 una vida está marcada por horas
de an¡¡ustia, como last" que subrayan de negro la ele
Francisco José, la a egría y el buen humor que el
temperamento elabora naturalmente, no son ~ino
contrastes_ crueles con el estado interior. Los grnndessufnmientossonanclas de ñeno que caen desde
nuestro barco al fondo del mar v agarran en un·1
, roe~ de dolor inconmovible; pueden el carácter ;,
el tiempo alargar la cadena y permitir al barco
avanzar y desplegar velas y flámulas; repcntina~ente la cad~na tira, el ancla llama. y el alma se
sic~te ~a cautiv:1- e~erna.. de las tristezas incurab1eíl.
._ Cual es la SJgruficae16n política de este viaje en

que los Ministros Goluchowski y Hodhedilohehau estado al habla constantemente? Yo no sé;.
si mis lectores saben algo, que me hagan favor de
decírmelo. Desde luego, es una demostración no
sólo al emperador, sino al imperio. Se ha ilicho
tanto, que á la muerte de Francisco José. el imperio se desmembraría y que los polacos do Galit-zia se unirían á los de la Polonia rusa (ya iban) y
los demás eslavos formarían un reino aparte frente
á frente de Hungría, y los alemanes del archiducado de Austria se a.uexarían al imperio de Hohenzolleru, que era bueno hacer esta mani:fcstal'ÍÓ11 de respeto al imperio tal como es, libre hasta
donde las necesidades de la "triplice" lo permitan,
y acaso en vía de crecimiento. Claro que es un
milagro de equilibrio este dualismo austro-hlmgaro, pero estos complicadísimos mecanismos de rel_oj marcan b~en ~aH horas por siglos enteros, cuando
comphca~10n~ á que daría lugar su clisgregac10~1, resulfarrnn cien veces peores que ]as (1ue•
constituyen su mqdo de ser actual.

!~

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.
ma; su más austera y más noble forma, porque la
anima la conciencia rígida del deber; pero es lo
que llamaríamos, si fuésemos comtistas, una institución "esUtica," uua institución de conservación de inmovilidad de orden, en suma. Cuando un
ejército gobierna un país, todas las energías se
concentran en la obediencia, en la disciplina, todo
el esfuerzo rn dirige hacia 1a guerra, hacia la destrucción; e-sto es inevitable; el imperio nunca es la
paz; dígalo la historia del gran iluso que proclamó hace medio siglo, lo contrario para ir de
Crimea á Italia, de Ifalia á 1féxico y de México
al Desastre.
El elemento civil e-s forzosamente el elemento
del trabaj0, de la ac-tivida.cl, d1:l progre~o . porque
flf'('f'FÜa ele la libertad para \;ivir, para moversr,
para anchir, para llegar y reempren&lt;ler el Nrnino; el elemento "dinático," dirian los contis.tas,
es el progreso. Bueno, peTo ambos son necesarios,
constituyen juntos el equilibrio que, eua11do es
perfecto, rc-sulta en su plena expansión de fuerza
intelectual, moml y fís:ca, un país normal.

No hay duda, Francia no es esto; dado el temperamento del gran pueblo y su espíritu constituído por las reliquias vivas de cincuenta g1=:neraciones de guerreros, el servicio obliga.torio y
la perpetua acción de los escrifores que exaltan
con un patriotismo más entusiasta acaso que perspicaz las indiscutidas glorias de la Francia militar, ·
y mantienen en el pueblo una especie de eb .d l!cióu perenne, un descontento infatigable de toda
marcha regulaJ.·, una esperanza incorregible en los
sal vado res y los mesías.
Hay motivo para pasmarse leyendo los programas de éste que se intitula el gran particlo nacional. M. Pablo Derolede es el campeón número
uno del cesa.rismo sin césar "no soy cesarista, dice.
porque no veo un César."-¡ Bah! lo más fácil
es fabricarlo; la máquina de qne se promete dicho
M. Pablo, la salv•ción de Francia (salvarla de
qué?)esel"Plebiscito" como quiel1 dice, la rnonedll
falsa del sufragio universal, la democracia no concentrada en oro, sino disuelta en centavos. Y al
Ple-bü;cito le pide la elección de un presidente, y el
1

voto de unas cuantas reformas en la constitución.
no todas insensatas, por casualidad, pero qU.e muy
bien pudiera hacerse sin necesidad del ''deus ex
machina" que Don Pablo llama la Revolución. ¿ Y
la. revolución para qué?¿ Pues acaso no puede reformarse la. constitución de otro modo que enarbolando una gran bandera en el centro ele un ejército pronuncia.do.
Hay que esperar que la gran c'.Ullpanada que
acaba de resonar en París, Uame al deber á todos
!Os republican~s y los agrupe estrechamente en
derredor de la bandera de la ley, ~ue es la de la
Patria. Nos vedaríamos, si estuviéramos en
Francia, de tomar parte en estos conflictos interiores, ¿qué tenemos qué hacer en Pasa agena? Pero
de:,cle aquí, cuanto decimos sólo puede tener un
c:1.rácter ,ahstractQ, ,por -expresarnos. ta.sí: vienie,
erróneamente qu'..zás, viene del amor por la libertad y la justicia.

Decíamos .en vía de crecimiento '· se habla ' e:nr

e l ec·to, e~,
l ciertos proyectos para th1r al ünperio
una fr.acc10n mayor de las costas del Adriático, 1a

.A.lbama, por ejemplo, de los límites con Montenegro hasta ]~piro; el puerto de Dun1zzo sería lo importante de esta adq~1is.ic.:ión, que no ha de ser riert~ porque lo rusos no consentirían en que q nedase
fü:-tencerradoel :Montenegro por los austriacoo pero
~uo c~n s.u sólo a.nuncio ha puesto de mal h1unor
a los 1~ahanos que se ven cogidos entre dos fue&amp;:º:-:, B1zerta y Durazzo. La. verdad es que los- iLali~nos no están ??n_tentoa. c~n su parte en la triple
a!rn~~a; w1 perwd1co que srnmpre le ha sido hostil, 11 ])fessa.g~ero," decía lrnce P?C0: "En e] pnnt~ en que estan las cosas y en vista del lenguaje
lnen clar~ de la prensa alemana, Italia conoce ya
el porverur que le está reservado desde Enero de
1904, cuando haya concluído la vigencia de los
tr~tados (?e cornerc1~ entre Italia, Alemania, Austria. y Srnza). Es evidente que ya para entonct.-s,
Italia se e~contrará en plena guerra mercantil con
sus dos ~iados. ¿Para qué nos ha servido hasta
hoy la triple-alianza? Tras tantos sacrificios noo
vem?s reduc~d~s ·;Ü papel del limón, que cuando
ha sido expr1m1do, sólo sirve para tirarlo" y ]ueg_o añade que "ha Uega.do el tiempo de pensa I' scnamen.te en 1ma alianza con Francia y Bi,:paña,
cuyo~ mter~ses son eomunes. "Esta alianz;1. dice,
n~ solo sel"l~ política, sino poderosamente OC'onóm1Ca.. Una l1ga aduanal latina desconcertaría rompletn.ment~ al ene~go. Fuera del interés de raza
que debena un1r a las tres hermanas latinas para
ponerlas en _estado de luchar por su conserrnC'ión."
" Mas ~o sol?, este P.criódico, sino los que &lt;·orno
La Tribuna, ha.n sido devotísimos de la nlianza
aJe~ana, se llaman á. decepción y engaño. ; Por·
que '.'¡ Re,, Humberto l¡rilla por su ausencia· en
Berlm? ¿ P_or qué si Italia ha ido á Vit,na. Aus!ria-Hungna ·DO ha venido "moralmente siquier3"
ª. Rom3:? exclama "La Tribuna," y estas exdamacwnes Je han ocasionado fuertes reprun·end· d
l
·ód·
.
as e
os per1 . IC?5 austriacos. ¿ Qué importa, contesta
el grau diano romauo, que Italia progrese, que la
conc~encia nac10naJ, llegue á su plenitud V nada.
nos
congreso"
ma' s 6 menos.
. ? ·rr na
" timportará
· t ,, un
.
~
en rev1s a qmso decir.
verd~d es que la cuestión económica
la
hoshhdad irreductibl_e entre austriacos é italiJnos
hace de la triple alianza una ent1"dad ab l t
me n t e f ac ¡·icia
. destinada á desaparecer.
• ' so u a-

L: .

3.~Lo que acaba ele pa~a.r en París' es rave ·
no so~~ pone en peligro, lo que es lameft~blc'
~~ra. ¿¡mgularmentc a.tr&lt;::vida, temerq.ri1 ]J1' l l~
ecusc,h e M . "'.aldech-Rousseau, á quien ante;.
d e· mue o se haTa. ¡ust1c·m, SUJO
· 1as mstituc:iones
m1sm_as (le !ran~rn. Una coalición de los elementos- I~voln.c10nar10s (nacionalistas anrquist
reacc10nanos)
ha triunfado
1 ' bl
as Y
b
.
, o·
d . e ca e no nos engarra., so re el partido republicauo "Na .
1·
mo'·
1
b
·
mona is. . es e nom re con que se disfraza "el .
nalisI?-~ ;" cuántos no tienen fe en las insti:-:ones. ?1vile:s, cuántos creen que una nació
na.c10n , s1 el ejército no o-obicrna por nedi:1º -~s
un
· r1.~mo
·· co1; el nombre
.-:i
m Odiuc
t dº(Te11e ia
de emperador
·a º.r. cónsul, ;_ que se YO? En ñn una bo' ' e
Cierto l · · ·¡
·
'
,a .
.l ' I~ eJe~·c1 o es una gran institución n·1e:10na en . rancrn., es .una forma de la nac10n
. , mis.'

1ª

La nueva Cordillera de los Andes.. --La Ciudad-Luz convertida en Ciudad-escombros.
El bombardeo.---Las grandezas del Caos.

París no envejece, ni retrograda, ni se afea; como Día.na de Poittiers conserva en la edad . sei1il
los frescos encantos d-e la juventud. rral parece
que el Sena llB'Ya en su corriente ag uas del Leteo
y aguas de Juvencio que todo lo ha.cen olvidar y
todo lo rej u v-e11eeen.
Desconfiaba terribl"emente d,e e:,ta segunda visita á la gran metrópoli; me temía que, menos deslumbrado v m1í, !;ere-no, mós viejo y más reflexivo,
u na segunda impresión viniera á borrar la primera; que uu análi~is- más imparcial me hiciera v~r
París menos gr,wde y menos bello y que, relativamente al menos, mi segundo viaje fuer!-1 un
desengaño. Hay, eu efecto, dos clases de belleza,
la de la. impreiiión y la del análisis; la que asalta
por sorpre::::a y la que pone sitio en regla; la que
,emana de lasens-ación y la que se impone porla conviC&lt;lión; la del telón de fondo y del diorama y la d~l
cuadro de maestro; y me temía que la de P,ar1s
fuera del pripl-er género, que hubiera preparado
1rna celada á m.i admiración y dado un "albazo"
á mi sentido crítico. Jii primer viaje fué una luna
de miel, todo sorpresas y encantos, y Uien pucliera
tranformarse en una de5ilución.
I..iejos· de. eso, si grande bello lo encontré hare diez años, más grande y más bello es y me paNce hoy. Por lo pronto tiene una grandeza extraña y semlsalrnje. EL tan cuco, tan acicalado, tan
p rendido de veinticinco alfileres, está hoy enmarañado, desfajado, ernpohado y sucio.
No es la coqueta dada. de cold cream y de polvo, rizada con caña, "chapeada" el~ color, con lun-Mes al "nitrato," entallada como una mano enguantada, bishirincla ~, peripuesta, sino la ama de
-ca.sa, la obrera desceñida y destrozada, que trabaja, trajina y prepara su casa, bruñendo aquí, barriendo allá, sacudiendo todo, colocando todo en
orden, para chu 11;i. gran fiesta, ó que remueve
útiles y materiales para. dar cima á un gran traba~T

jo.

1
El París de las calles harridaE ~· regadas está ho~
polvoroso )' enfangado; el París de las calzadas á
nivel, es hoy todo barrauoos y zanjones; en todas
las calles haY montones. de escombros, montañas
de residuos., framos desacloquinaclo~ en reparación;
fosos en vía de colmarse. Donde el "}[etropolitano" no ha abierto tajos que parecen barrancas ó
perforado túncloo como cavernas; el "Eléctrico"

ha levantado tenaplenes como trincheras y estaciones como fortalezas; lo que los tranvías no desempiedran lo demuelen las nuevas avenidas, y al
lado de las ruinas de lo antiguo se alzan los murallones de lo moderno. Los andamiages encubren
y enmascaran los monumentos; las cercas y barreras cortan, como trochas, el paso; el cable .eléctrico como culebra interminable se iza en postes, se
suspende de ganchos, trepa por los muros, s.e enn ·olla en las torres y columna'Ei, mina los cimientos,
penetra furtivamente en los subterráneos.
Por las calles "circulan," si así puede decirse,
pe:,adas y pintorescas carromatos, tira.dos poT
ocho y iliez caballos en fila; el que no lleva pesadas viguetas de hierro, carga monolitos gigantescos, y el que no acarrea fragmentos de cúpula ó
trozos de columna, transporta miembros Y torsos
de estatua ó "lotes" de frjso decor ativo; los hay
que son museos y los ha.y que son selvas ambulantes.
Al lado de barrios nuevos, flotrultes, hechos de
una pieza. y recién saJidos de las manos del arquitecto, se ven circunscripciones dev-astada.s, derruídas como por la acción de un terremoto.
Kada se- parece tanto á la destrucción corno la
construcción. Un monumento á medio Ie,·antar,
un edificio á medio construir, parecen rui1rn:,, y
todo lo que hoy PaJ.·ís levanta pa.rece que se está
"viniendo abajo."
Del lado de la Exposición, el aspecto es Je verdadera clevasta.ción. El piso está surcado como por
rodadas de baterías; lasestatuasá medio ar mar aparecen como m utila1la.s por proyectiles; hay brecha:,
en todas las empaliz-a.das como después de un asalto; una granizada de bombas- se ha aba.ti do ~obre
las bóveda:, agujerea.das y los techo.; perforados;
los armazones de palacios y pabellones, de hierro
negro ó dados de alquitrán preservador, par ecen lamidos por el fuego del incendio y ennegrecidos por
el humo de los disparos.
De noche, fogatas, á cuyo rededor se agrupan
sowbras; fanales que hacen señales eléctricas.; ccntinel-as que pasean junto á los portillos; za.padores
que remueven tierra; obreros que reparan cercas;
terraceros que cavan fosos y levantan terraplene¡::
golpear de martillos y rodar de carros; sihatos de
locomotoras que fingen llamadas de clarines; carros de ambula neja y secciones de la Crnz Roja;

puestos de 80C0rro y puestos de bomberos dau á
a.quello la apariencia. de un ca.mpamento recién ..
a.saltado; de una plaza fuerte recién bombardeada.
Es campo de trabajo y aparece campo de batal]a;
en el q1te flotan banderas y pabellones. De este caos
ha de &amp;ilir un mundo, y de ese hacinamiento informe han de surgir la. armonía y la grandeza, y así
como por la importancia de las ruinas se mide la
magnificencia de los viejos monumentos; de lo vasto, lo agreste y lo moru;truoso de este bosquejo se
infiere la grandeza y la hermosura de lo qtie será
la futura é in.comparable Exposición.
Ante la enormidad del esfuerzo impendido, ante
las colosales proporciones de la obra realizada, el
espectador queda atónito y mudo. Este último balance del _siglo da la medida de su grandeza y ofrece un activo colosal, á cuya acumulación han contribuído la ciencia, que es luz; el trabajo que es
fuerza; la economía, que es previsión y ctllculo ·
el crédito que es disponibilidad actual del futur~
~, la voluntacl humana creadora y la inteligencia
redentora.
El siglo XIX deja en París un inventario colosal de sus eonquisti1s y de sus progresos. fruto de
BUS luchas y de sus dolores, y al estudiarlo en
i-us pormenores, se adquiere la convicción de q11e
el nuootro es el siglo más grande de la historia ...
¿ De d?nde ha salido tanta maravilla; que ger·
Jne1: ha rncubado tanta grandeza; en qué nido ha
nacido y se ha robustecido esa águila caudal? Ya
Yeremos que ese prodigio ha nacido entre las hojas ele los libros en que se guarda el saber ~ en
las medias de lana en que se acumula el e-apita!.
Y será curioso estudiar, como lo haremos, &lt;1~
cuánta pequeñez, de cuanta miseria, de cuánto ridículo y de cuanta privación está hecha esa. o-rancleza. Será le&lt;!?ión provechos-a y útil, y a':~~'-~ así
aprendamos como se ·engrandecen los ,u~l-, 1::-.3 -v
cómo se abren paso los hombres á traVés &lt;le fovs
obstá.•;uios que la Na.turaleza y la Historia le, oponen al roso.

�Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA EXPOSICION DE FLORES

la bellísima. é importante colección
de palomas correo5) que exhibió el
niño Alfouw !caza) de esta capital.
EN OOYOAOAN
En las ca.jas &lt;le madera figuraron solamente trei.nta especies de las sesenta y siete que posee el niño Ieaz:1.
Se acaba de clausurar la ExposiEntre estas descuellan una parCJa
&lt;:ión de Flores, Pájaros y Peces que
de palomas colipavos y otra. de capuorganizaron los miembro:'! de la ~ochinas) que obtuvieron el primer
&lt;.:iedacl Anónima de Concursos de
premio) cada. una, en la E.xposiciún
Coyoacán. Fué la quinta de la S€rie
habida hace poco en el Palacio t!e
y Ja más bella, porque en ella se
Cristal de Londres. Hav también
expusieron los ejemplares más ricos
unas palo1nas llan1acla.s ;olteacloras,
,le nuestra flora, de la que ha perdulas cuales tienen la particulariditcl
n ,do tantos siglos y de la que hemos
de elevarse en línea recta por los a ilogrado aclimatar en nuestros jarres) y al llegar ú cierta altura, des- dines del Valle.
cender como una flecha hasta llegar
El Yasto local de ]as Expos:ciones,
al suelo. Otras hay que tienen ojo:;
,en Coyoactln, desaparecía cubierto
de fresa, y con este nombre se lc.i
J)O r millares de t iestos con plant.as
señala, por la semejanza que tiene
en flor. Los ind ígenas de Coyoacán,
el órgano visual con las fresas . En
San Angel y Xochimilco t rocaron
la misma colección ;:;e admiran unas
la soledad del cdweio en vergel perpalorn!lS de colores tornasolados, que
fuma do formando "parterres"y jarhinchan el buche de manera prod i:
dinc;,i, búcaros y figurillas artísticas
Acto de la. distribución de premios, presidido por la. Sra.. Luz A. de Gonzil.lez Cosio.
giosa hasta. el extremo de parec&lt;J r-_
y multicolores, que embalsamaban
les doble;:; en tama.üo. Entre los
~.d ambiente.
ejemplare:::; expneótos, hay palomas
que costaron fuerte;:; cautich1de:-:, y en sus raEn el primer salón, el que está á la entrada del
La Escuela Nacional de Agr:cultura obtuvo
z·as se pueden conocer las ingle;:;a:-:, las belgas, las
ccli.ficio, se coloc"ilron las figuras de ado rn o; en el también un primer premio por la exhibición ele
africanas, las romanas ,v las de fa lnclia Oriental.
J)atio principal se veían las graneles instalacione~ abonos qu ímicos, tierras propia.;:; para el cultivo de
Puede asegurarse que es l~ primera ex hibición de
d e Jos floricultores, en lotes perfectamente sepa- plantas exóticas, plantas de orna to y me&lt;licinales,
este género que ~e v-e en )if.éx:c•&gt;.
mdos y ord enados. En el segundo patio fueron co- instrumentos de hortaliza y aguas insecticidas. Rl
El día de los premios, acto ([lle se dignó presilocadas las caj,as en que se exhibieron h1s ave~ de lote ele este establecimiento fué u no de los mejor
dir la señora Luz Acoi--ta de Gonzálcz Cosío, ocu&lt;:orral y las palomas-correos. Va,mos á trata r· &lt;le &lt;lis.puestos por su adorno especial, que resaltó en1Tieron cente nares de vi sitantes de las mejores fadar Hgera idea de las variadas instalaciones flora- tre los demás.
milias de esta capital y de :--u:::; alrededores. J~l
les, en el orden en que fueron premiaJos sus proAl señor Balme) floricultor de esta capital, 5f' le
cuad ro que aparec.-e en uno de lo~ .fotograbados advietarios respectivos.
concedió también un primer premi o por su variaj untos, muestra á la ex presada ~eüora y á las s.e ñoda y hermosa colección ele phtntas de ornato y
útiles de jardinería exhibidas en un lote bien dispuesto y acondicionado, que permitió apreciar la
bondad de las plantas raras cultivadas en el Valle
de México.
El señor Jesús Kájera, Yecino de CoyoacáH, expuf:io una. colección rle bugambiJ ias é ingertos. Vid al Xájera expuso varias planta~ de ornato, lo rni'::imo que Andrés Ram írez y l\[artín y Angel Montes
de Oca, quienes obtuvieron premio~.
J~n aves de corral fué el señor Ingenie ro Jo~é O.
ele la l ,ama, quien obtuvo el ernrn premio, por :,'.:U
lote de gallinas de ·las mejore$ rnza:-;, habiendo -figurado solamente unas cua renta. .Y cuatro, muchas
de las cuales no son conocidas en e¡.:ta capital.
.Animales hay, de los que exhibió el ~eii.o r ele la
Lama., que importan una cons,idorable c1ntidaU
de &lt;linero, por su belleza·" ot ras cualidades.
El Instituto l\[édico Xacional, e1wió al ConcurFO
Instalación del Sr. La.uro .a.r111correta.
una colección de cactus medicinales, de los cuales
!'renta del cenador r11st1co y grupo de Cacteas.

=

Los Sefi".l res Pelipl!I y lllliguel Iturbe, montando respectiva.mente sus cabal los ''Snowstorm" y ''Chula.••

LAS CARRERAS DE PERALVILLO.

=

De manera lenta, pero segura, se han venido
implantando eutre nosotros las costumbres de los
europeos, las que tietieu las cl:i.ses más refinadas
de las grandes capitales, como París, Berlín y LonU.res. 1-Iaee algunos años eran desconocidas entre
nowt.ros las carreras de caballos., -tal como se conocen ahora; las pistas se improvisaban en un, momento dado, y sobre ellas corrían los caballos sin
reglas, e.in fas condiciones que norman esa división
pecnliarísima de los civilizados, cualesquiera que
fuesen su peso, su edad y su talla.
F,l Jockey Club de esta capital trajo á México
1a diver~ión de las carreras, que por mucho tiempo
permaneció como exótica.; fundó su hipódromo, ,Y
llamó á los afectos al "sport;" se formaron enton ces e-aballe-rizas y se importaron caballos de gran
valor, descendientes de al gunos que habían corrido con éxito en las pistas de Londres, París y Oakland; Yinieron los jockies y tu vimos OC'.1.sión de
aOmira r la potencia que tienen los animales más
queridos del hombre y de saber que corren como
el viento. estimulados más que por el azote u.e los
ginetes, por la sangre pura que circula en sus ve-

nas, y que los impulsa á correr, siempre á correr.
Más tarde se :fundó el hipódromo de la Inclianilla., del señor Coronel Pate, y en él vimos correr
anÜ1)aJes también "pur sang ;" capitalistas de esta
ciuda1l c-11hraron empeño por tener en ~ns calnihrizas cafo!IIOs ex&lt;~elentes y lo consiguieron. H a sido, pnes) cuestión de tiempo, aclimatar entre nosotros el "sport') más afamado de Europa, -:,r nuestro público posee ahora conocimientos sobre la
materia.
Pasa.ron las carreras de la temporada ele P rimavera, la.,· que organizó el Jockey Club de la ciudad
de México: puede decirse que han sido las mejorei5
&lt;¡ne ha habido en la pista de Peralvillo. Cuando
a.pareció en la pista "Snowstorm/' propiedad del
joven Don Felipe !turbe, todos los sportman predijeron que ganaría la apuesta, como sucedió; el animal midió sn.c:; fuerzas con las de otros que se conocían bien eutre los ponies; en su primera carrera. sacó una gran ventaja á sus competidores y
afianzó la fama de que venía precedida. Pudo el señor Itnrlm saborea r de antemano los goc'es del
triunfo. pcuque &amp;abía que el animal que corrió personalmeute e~ de fac ultades. En el domingo siguiente, segundo y último de la temporada. salió á
la arena ]a. yegua "Chula," propiedad del joYen

Fot. Schlattman Hnos.

Miguel Itui'be. La apostura del noble bruto dió
á conocer desde luego sus facultades de excelente
corredora, pudiendo figurar más que en las "Pony
raees," en las de caballos grandes. De un color
obscuro, se divisaba perfectamente á través de la
dista11cia que mediaba entre la.~ tribunas y la línea
ile arranque; cuando el juez de partida dió la señal, todos vimos que "Chula" quedaba muy a.tras
de los demás ponies, que también fueron montados por sus respectivos dueños. Algunos llegaron á
clesconJiar de que el señor Itnrbe, Don Miguel, no
pudiera competir con sus contrarios; pero á los
veinticinco metros, "Chula" recuperú el terreno
perdido y empezó á aventajar á los demás caballos; los ginetes que montaban éstos hicieron esfuerzos desesperados por caminar sfompre a.defante, pero no llegaron á conS€guirlo, pues que "Chula ., los dejó muy atnts, llevándose el premio principal, en medio de los aplausos nutridos de los millares de espectadores.
El grabado adjunto, (!ne hemos tomado ele uua
excelente fotografía de Shlattman Hermanos, representa á ·los jóvenes F elipe y 1Hguel Itnrbo
montando respectivamente á sus caballos "Snowstorm ., 'Y ªChula."

•

Al señor J. A. McDowel, propietari o del Jardín Botánico de Tacubaya, se le concedió el gran
premio, por su pITciosa colección de cáctea:-l,
araucarias, palmas, orqutcleas y otras plantas muy
finas, las cuales aparecían en seis grandes Jotc.5
perfectamente distribuídos y formados de artística manera. Es esta la primera nz que ex pone el
señor 1.IcDÜwel sus productos, que ha venido reuniendo hace más de Uiez años en la ciudad de
"racuba-:,'a. Cuantas personas Yisitaron la Exposición, quedaron satisfechas de la hermo~ura de fa
instalación, que fué, sin disputa, la pnrnera por
su riqu eza J' esplendor.
.
Un primer premio fué otorgado al floricultor
.José :Montes de Oca, &lt;le Co,voacán, quien expuso
una gra1i colección de planta~ ele ornato en un
lote que llamó la atene:ión de los aficionados á la
floricultura.
/

Pieaas artistica11 florale ■•
Enttad11: A Ja

Rxnoslción

de

Coyoacán.

Instalación del Jardtn Botánico, de Tacubaya.

ritas de la "Sociedad :Mexicana para el cultivo ele
_las Uiencia.s," Jo mismo que á los distinguidos cal,a.lleros que se encontraban á los lados.
Hn otro5 de los fotogra.ba.dos aparecen distinto!,
lotes fl or~les, tanto de los que fuero n exhibidos durante el último domingo, como los que ya existían
desde el día de la clausura . .En un kio;:;ko rústico
a• 1a entrada, se destacan la.s figura.s de do-.s señori-'
tas, una de ellas la hija del señor Don Javier Totres Adalid, la otra perteneciente á una de J;u;
inejores fa.milias de Coyoacán.
Repetimo::;, la quinta Exposición de Vloref:, Pájaro;:; y Peces, c}ausura da el domingo i'dti1110, ha
siclo la mejor de cuantas ha habido en e:--:a localidad. Los premios estm·ieron á la altura de las exhibicjones.
Kiosko r-6.stico levanta.do a. un la.do del sa.lón
principa.l.

hl?.n ~ido estudiadas Yeintidós e~pecies: 1·aíces me&lt;licina.les conser vadas en formol, lo mismo que
varlas drogas.
E l señor Profesor Don Lui.-, )Iurillo remitió ele ·
Ja.Ja-aa una co1ección de insecticidas y tierras de
ahor;o, habiendo obtenido un prime!' Premio.
P ocos, muy pocos peces de ornato fuero n los
que figuraron en el Certamen; lo;:; único:; que pudo ver el público, vinieron de Lcrma, manda.dos
por el señor Cházari, que ohtu\'O un primer premio. Por más esfuerzos que han hecho lo;; miem•
bros de la Sociedad de Concursos para que figuren
peces de ornato en las Exposiciones, poco se ha
lo¡rrado hasta la fecba.
Lo que llamó poderosamente la atención de
&lt;·trnntos visibmtes. ocurrieron á la J!Jxpo.qición, fué

Cenador rlistico de los florioultores de Coyoa.cán.

�Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL :U:UNDO ILUSTRADO

El aniversario de la batalla del óde Mayo.
~

Su celebración en México.
En nuestro número anterior tuvimos oportu- nidad de dar á conocer á nuestros lectores los
retratos auténticos de muchos de los personajes
que tomaron parte activa. en los episodios de la
época citada, que fué una de laa más luctuosas
para el país. Nuestras ilustraciones de hoy, darán
á nuestros abonados una ligera idea de la fOrma
en que se celebró en México el tTiunfo por medio de las armas, que tan justamente enorgullece á nuestro ejército y que constituye por sí
sólo una de las más gloriosas páginas de nuestrn
Historia Patria.
El programa que en muchos años anteriores
había sido el mismo, con ligeras variaciones, en
este año sufrió un cambio absoluto, teniéndose,
tal vez, en cuenta que nuestra población ha aumentado considerablemente y que ese aumento
se hace todavía más sensible durante las gra.ndes
fiestas, debido al sin número de viajeros que
aprovechando las multiplicadas vías de comunicación YisitaJ1 nuestra. metrópoli.
Las principales avenidas por las cuales se verificaba el desfile ele las tropas resultaban insufic1entes para contener tal número de espectadores,
y por otra parte, no se podía apreciar, sino en
un campo abjerto, -el conjunto que ofrece un

Vn p elotón en marcha

-

n istros de la Guerra, de Gobernación y ele Hacienda.
A los lados del carruaje presidencial camina-

m Sefior President e t. ■ u paso por la, Beforma..

Sr. Gral. Prancisco Ba.mírez 7 otros jefes de rurales.

La. Brigada de Infantería a.l mando del G:ral. Cueto.

I

Artillería. en camiJ1.o de Anzureil.

•

vantaron exprofeso había más de cinco mil personas invitadas; contándose entre ellas los más notables funcionarios, los miembros del Cuerpo Diplomático y muchas familias pertenecientes á las
Colonias extranjeras.
Poco después de las diez de la maiíana una salva de veintiun cañonazos anunció la llegada del
señor General Díaz y una vez que dicho Magistrado y su comitiva tomaron asiento en la. tribuna
de honor, ilió principio el acto oficial, durante el
cual se tocaron trozos escojidos, y ocupa.ron la
tribuna los señores General Doctor Alberto Escobar, Magistrado Manuel :María Zamacona y el
popular poeta Don Juan de Dios Peza.
Este último recitó una oda en la que campeaban
figuras valientes y originales, y sus sonoros versos fueron interrumpidos varias veces ;por los!
aplausos del auditorio. El seüor Dr. Escobar pronunció el discurso oficial y el señor Zamacona con
su reconocida elocuencia hizo en su discurso las más
justas y elevadas apreciaciones acerca de la batalla
que se conmemoraba.
Durante la ceremoniai oficial, los cuerpos se
movieron de la calzada de la Reforma para entrar al polígono ele Anzúres, por el segundo puente
de la calzada de la Verónica.
La concm:rencia pudo contemplar un hermoso
espectáculo marcial.
Al frente, el General de División Don Francisco
Yélez y su Estado Mayor.
La: Descubierta, formada por dos eséuadrones
ele Rurales, en alas, dejando un espacio en su
cent ro.

Pérez y Modesto R. Martínez. Séptimo carru ~je,
con los señores Magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, :M:oreno (!ora, Francisco Ma.r tínez de Arredondo y Méudez y el Fis-eal Licenciado Macedoni,o Gómez. Octavo carruaje, ~f agisbrados d&lt;&gt;l Tribunal Superior Militar,
Generales de Brigada Jesús Alonso Flores, Francisco O. Arce y Gregorio Ruili. Noveno carruaje,
Senadores Apolinar Castillo, Dr. Ramos, Licenciado Alfonso Lancaster Jorres y Licenciado ,-idal de Castaiíeda y ::'l°ájera. Décimo carruaje. El
orador General Dr. Alberto M. Escobar ,· el
popular poeta Don Juau de Dios Peza. 1:-ndéeimo carruaje. Genera.le:; de División Mariano E:::cobedo, Luis Pérez Figueroa é Ignacio M. Escudero, y el Seiíor Comodoro de la. Armada Xacional, Angel Ortiz :Monasterio. Duodécimo carnrnje, señores Ministros de Justicia, de Comunicaeiones y de Fomento, y Oficial Mayor de Relaciones.
En el último carruaje iban el Primer ~Iagi5trado ele la República, con gran unifonnc y ostentando en el pecho sus más honrosas con&lt;lecoraciones, y en compañía suy~ los señores :Mi-

cuerpo de Ejército movilizándose con sujeción extricta á las leyes tácticas.
Por esto se escojió para la. celebración del import~nte acto el extenso campo de AI!zures, inmediato á Chapultepec, que desde las primeras
horas de la mañana se vió invadido por ni.ultitud
de personas, pertenecientes á tollas las clases sociales. ·

A las nueve salió del Palacio Nacional la comitiva que debía acompañar al Primer Magistrado al Panteón de San Fernando.
Desfiló por el frente del Portal de Mercadere,;,
calles de Plateros y San Francisco, Avenida JuárBz, calle de Rosales y primera de Guerrero, basta
ll egar frente al antiguo cementerio.
El orden del desfile fué el siguiente:
Descubierta de Gendarmes del Ejército, Primer carruaje, con los regidores D. José Ignacio
Icaza, Licenciado Luis G. rrorne1, Licenciado Iguacio L . de la Barra y Escalante. Segundo carruaje con los Regidores Ingeniero Jesús Ga1indo
y Villa y Lice'llciado Ernesto Chavero. Tercer
carruaje, con los Regidores Pérez GáJvez lliva y
Cervantes y Licenciado Agustín M. Lazo'. Cuarto carruaje, con los Regidores Juan José Ramírez de Arellano, Trueba, Díaz Lombardo y Pedro
Ordóñez. Quinto carruaje, con los señores Gobernador del Distrito y su Secretario el Licenciado Angel M. Zimbrón, el P residente del
ayun\amiento, Don Guillermo de Landa y Es_canc1on y su Secretario. Sext-o carruaje, Jos señores Diputados Rosendo Pineda, Antonio Pliego y

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.

.

ban á caballo los Estados Mayores del señor Presidente y del Ministro de la Guerra. Cerraba la
marcha 1:;1~ escolta de Gendarn1es del Ejército.
Al llegar al P anteón de San Fernando, donde
80 guardan los restos del General Zaragoza, la
comitiva penetró á la necrópolis, y tanto el señor
General Día.z como los principales funcionarios
que lo acompañaban, depositaron hermosas coronas de flores, en el modesto monumento que
estaba adornado de antemano con artísticos trofeos de guerra.
.
T erminada tan importante ceremonia, la comitiva se dirigió rumbo á Anzures, pasando por
la Calzada de la Reforma, donde se encontraban
tendidas todas las fuerzas en línea desplegada .
El cuerpo de ejército al ser revistado por el
Sr. General Díaz, hizo al alto funcionario los
honores que le corresponden, y en seguida se movilizó para ir á ocupar los puestos que se le habían seiíalado de antemano en el campo de Anzures, que afecta la for ma de un polí~ono regular,
limitado por la calzadaa de la V erómca y del Molino del Rey, los terrenos donde existió el Rancho de Anzures y el Río del Consulado.
Aquel campo ofrecía un aspecto asombroso; las
calzadaa que á él desembocan se veían henchidas
de gente desde las primeras horas de la maiíana,
y bien pronto se vió invadido el perímetro por
una masa humana compacta á la que difícilmente
podía contener una fila de dragones, á fin de evitar que penetrara al campo señalado para las operaciones militares.
En las extensas y s61idas tribunas que se le-

de los edificios mencionados y el Portal de Mercaderes en número de diecisiete.
Varios cohetes lanzados desde las torres de Catedral, iniciaron la fiesta .pirotécnica.
Los fuegos artificia]es fueron constniídos unos
por pirotécnicos de México y otros por los de
l'uebla.
Entre las piezas más. vistosas, recordamos un
cuadro formado con luces verdes de bengala, en el
centro de la cual se destacaban con luces rojas y
azules, las iniciales l. Z., una. torre, imitando ]a
de un castillo de la edad media; una pieza que
al desenvolvP.rse, resultó figurar un candil, sosteniendo doce focos de colores variados; una rueda
de mos.:·üco con rehiletes de luces, destacánd-ose
sobre un fondo verde esmeralda; un cuerno de la
abundancia que anojaba ruedecillas imitando piezas de oro y luces de las más variadas combinaciones, una ancla muy bien ejecutada y formada con
luces de Bengala.
Se lanzaron doce globos aerostáticos, qnc, por
medio de una combinación, lanzaban en el espacio haces de cohetes y gulfnaldas formadas con
luces de Bengala .
La fiesta terminó cerca de las diez de la noche,
y durante ella, es.tuvo tocando en el zócalo la m úsica del 210. Batallón.

La vanguardia. del Cuerpo de Ejército al mando del Gral. Francisco A. Vélez.

Después los cuerpos en columnas cerradas por
Batallones y Regimientos.
El desfile comenzó á las once y cincuenta minutos.
_La ceremonia terminó á las doce y cuarenta
1:1mutos. El seño.r P residente se retiró, acompanado de los señores Ministros de Estado

No fueron las fiestas de Anzures las únicas
con que se solemnizó el glorioso aniversario pues
' de las fiestas populares que organizaron
'
a d emas
las juntas patrióticas de las ocho Demarcaciones
de Policía, muchas de las fachadas de las casas
estaban adornadas, lo cual daba un bonito aspecto á la ciudad, y por la noche, la multitud se
dió cita en la plaza de la Constitución, donde se
presenció el espectáculo de los fuegos artificiales.
Las torres de Catedral v las fachadaa de loo Palacios Nacional y Municip~l estaban adornadas con
infinidad de focos incandesoentes cubiertoo con
bombillas de colores; el zócalo estaba también
profusamente iluminado, y en el kiosko central las
bandas del ejército dieron una gran·serenata.
En los balcones del Palacio Nacional había una
numerosa y distinguida concurrencia.
A las ocho y media en punto, apareció en uno
de los balcones de la Diputación una luz verde,
que era la señal para que comenzaran á quemarse
los fuegos, que habían sido colocados en el frente

•

Pa.o:ba.da de la.Gran Armeria de los Sras ~ Quintana ·
B:erma..nos, establecida. enla. ca.ne del Coliseo Viejo n ~ 7 .

�Domu1go 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.

ZE,N lTZCNTLJE
rl!'

¡ Cuán ~u lee d.-; ht harmonía
De tus cantos de arnorl ¡ Cuánta ternura,
Cuánta melancolía,
Qué extraño sentiiniento

Y el hórrido silbido
Del reptil que se an-astra entr~ la arena.
Así cual del A nábua&lt;J coutemplaudo
La majestad divina
, _ .
.
(Jue u11 sol de fuego esplendido 1lumma,
]11[ustia y triste la Europa no~ parece,
Y su antigua hermosura palidece;
Y as[ cuando el "sins.onte'' enamorado,
1:ieliz se oculta en el risueño prado
Y canta entre las palmas y la, flore,,
Deben enmudecer los ruiseñores.

Hay en tu triste acento
Bardo alado &lt;le Anáhuac, bardo erran,te,
Morador de sus bosq nes silenciosos,
Trovador de sus fogo:; rumorosos!

Cuando su luz Lr illante
Vierte la primavera en los jardines,
rriendes al viento tú las parcl-as ·aJas,
Cruzas el valle umbdo,
Y alegres himnos amorOEo exhalas,
l~ntre los sauces del tranqui lo r ío.

En el ard"iente estío,
Cuando el sol en el cielo apeua.s arde,
lcl himno de la tarde
Cantas l;!Il las praderas,
Al rmnO'I' de las brisas lisonjeras.

Y en la noche caUada.,
Cuando la luna pálida fulgura,
Como virgen que ,ela enamorada,
Y la naturaleza desmayada
}~n grata, inmóvil languidez reposa,
Y la nocturna diosa
Yierte doquier su plácido beleño
En el sereno ambiente,
Ruspiras tiernamente
La t ímida. canción de un dulce sueño.

En esas tristes horas
Tu candenciooa voz llega al oldo,

El silencio turbando,
Uomo el eco fugaz de un Licn perdido;
Como el vago gcrn ido

De un alma ardjente que en ardiente an helo
.La. t ierra va cruzand-0,
Solitaria y doliente suspirando,
Sin cesar suspirando por el cielo.

Al levantarse un dí.a
F.ntre las olas de la mar hirvientes
La adorada y herm'Osa patria mía,
Quiso amoroso Dios que independientes
Los "sinson.tes" su atmósfera cruzaran
A la luz ele sus astros refulgentes;
Que allí su dulce amor tiernos buscai-a.11,
Y orgullosos volando en las alturas,
Su juventud espléndida cantaran
En la selva, en el monte, en las llanuras.
-&lt;:&gt;-O-&lt;:&gt;-

Tus hermanos de \,ntonce en raudo vuelo
Cruzan su hermoso suelo,
Sus soberbias montañas, sus ver jeles,
Sus floridoo y extensos limonares,
Sus magníficos bosques de laureles;
Y suspiran dulcísimos cantares
Impregnados• de amor y sentimiento,
Y el 1,1mbiente respiran de sus ma res,
Y orgullosos se mecen en el viento
Que sacude sus anchos platanares.

Cuando altiva otro tiempo y venC€dora
La reina de Occiclente,
Ornada en jaspes de vistosas plumas
A Izaba al cielo la serena frente,
Y Axaya&lt;Jatl valiente,
Humillando á sus pies á las naciones
Sus gloriosas conquistas extendía,
Y doquie'f 1a victoria sonreí-a
A la sombra feliz de sus pendones,
En la risueña lliargen de los lagos,
Los "sinsontes," con notas celestia1es,.
Del guerrero imitaban la querella,
El discorde vibrar de los timbales,
La enamorada voz de la doncella,
Y el clamor de los himnos nacionales,
Otras veces, volando en la espesura,
De la fuente imitaban los rumores.
:mi lamento del mirlo entre las flores,
La querellosa voz ele la paloma,
De hondos suspiros llena,
Del tardo buey el trémulo bramido,

Tá, inimitable artista,
En 111.il revueltos giros
•
Yola.ndo capricho~o,
Imitas cadencioso
Ecos, cantos. murmullos y su~piros.
Siempre hallas una roz y una harmonía
Para expresar tu duelo,
Y traduces eu tierna melodía
Del amor el du1císimo co11suelo
Y el ardiente placer ele la alegría.
Tienes siempre al mecerte por el viento,
l)ai·a todos los goces un acento;
A toclo prestas inefable encanto,
Y ora el dolor te agite, ora el contento,
Ko hay Uicha, no hay afán, no hay seutimíenlo
Que tú no expreses con tu tierno canto.
¡ Cuál conmueve tu voz el alma mía!
j Bend ita la harmonía
De tu suspiro amante,
Bardo alado de Anáhuac, bardo errante,
l\lorador de sus bosques silencioso:,,
TroYador de su:; lagos rumorosos.
j Plegue al piadoso cielo
Que en e5trecha. presión nunca sus.pi res
rrriste canción de duelo,
Que en orgulloso vuelo
Cruzando fa¿. ünnensas cordiJleras,
A nnef-tra patria. mires
Bendita por la historia;
Y que repitas siempre en tus cantares
E l himno de su gloria,
Al gemir de! sus anchos pl-atanarei&lt;i
Y al rumor de las olas de sus mareR.

José i(osas )Yforeno,

I

EL MUNDO ILUSTRADO

J:a c1íavi6a6 6el Rerman" J:eén.
En nna helada noche d&lt;·l mes de Diciembre, el
Hermano F.ranc1sco y el lit:!rmano León ~ubían al
Convento del Verna. Una. c:-a.pa.. de nieve endunci&lt;la cubría la montaiia, de tal suerte, que á
cada paso resbalaban. 'ran penmo era su cañllno que, á pesar del viento del Norte que los azotaba, de su rostro corrián gotas de sudor. 8us alforjas estaban va.cías: desde las primeras horas ele
la ma.fiana no habían tomado alimento alguno.
De ahí que las fuerzas del Hermano León se fuesen agotando por momentos. En cuanto -al Hermano Francisco, á quien una llama interior calentaba, uo sentía. el frío: andaba con ligerezti, como si sus miembros infaügab1tB no hubiesen f-ido
hechos de arcilla mortal, y, según su costumbre,
disertaba acerca de la vida de los bienaventurados.
--Hermano León, pequeña OYeja del Señor, ¿ sabes en qué consiste la bienaventuranza? Cuando un viento del Korte mil veces
más cruel que el que sopla esta noche; cuando
un ayuno mucho más prolongado nos -agole;
l'.nando los ladrones, poi' despecho ele no encontrar nada de qué despojarno.5, nos hayan
molido á palos; cuando lo:; porteros lle nue~tro convento, por no reconocerno.5, nos hayan despedido sin sccorro durante la. noche,
en.ton.ces, Hermano León, comenzaremo.5 ú
sospechar lo que es la bienaventuranza ....
Bl Hermano León se detuvo para tomar
aliento, )' respondió con voz jadeante :
-Hermano Francisco. siento que el viento del Norte es crudelísimo, noto que nuestro
ayuno se ha prolongado demaai~clo tiempo.
Se me ha helado la sangre, no me es posible
ya mover los pies aclolori&lt;l.os, me siento como despedazado por los agudos clientes
de un animal roedor. Creo que, no se puede
tener más frío, ni 1mís hambre, ni más sed,
á menos de morir. Y. con todo. no veo que
me esté acercando á la biernn'enturanzil.
EJ Herma.no Francisco llijo con acento
melancólico:
-Hermano León, es que tu fe no es ba:=:tante firme
Y ,;o]vieron á poner~e en e-amino á pa:-o
Uento. -~fa,, al lcabo rle pocos minutos, el
Hermano J'rancisco insistió:
-Hermano León . ; sabes en fJUé co11;istc
la perf&lt;X!ta beatitud?"
El Hermano León, CHJ'ª re~pir11ción producía m1 sonido como el de nn fuelle de fr,1gua, se detuvo apoyándose en el báculo y exclamó en tono gemebundo:
- ¡ Ay hermano mío. perdona la debilidad
ele mi fe! Pero la perfecta beatitud, en este
momento, creo que consii-tiría en tener posada y algo de cenar.
El Hermano Francisco exhaló un suspiro y no
respondió. Y en tanto que continuaban trepando la
montaña cubierta de nieve, meditaba en el enor
de los hombres, que consideran como efectivas las
neceEidades de su naturaleza y se persu:1den ele
que sufren cuando no pueden satisfacerlas. siendo
así que la vida interior es lo único que importa.
-Este, decía para sí, es uno ele los mejores, y,
con todo, se siente exhausto ele fatiga y se muestra
impaciente por haber andado tan sólo doce horas
sin tomar alimento.
Pero no quiso hablar más. temiendo humillar
á su hermano si le manifestaba cuánto era el alborozo que comenzaba á sentir, en qué grado el
frío le parecía tan dulce como una caricia, el hambre tan sabrosa como las viandas más clelicaclas,
la sed tan refrescante como la fruta más exquisita, agradable la fatiga. Y se contentaba con murmurar para sus ·adentros :
ª¡ Bendita seas, oh Hambre! hermana mía~ por
que tú nos has saciado! ¡ Bendita seas, oh Sed,
hermana mía, porque tú no has dado ele beber!
¡ Y á tí también te bendigo, oh Aquilón, hermano
mío, porque cantas bellos cánticos en el aire del
Señor!"
En este momento aparecieron los primeros abe-

tos deÍ espeso bosque que coronaba la cima del
\ erna.. Do{,lábanse sus ramas bajo el peso de la
niere, la obscuridad de la noche se bacía cada
vez más intensa. Súbitamente el Hermano León
echó &lt;le H~I' que mientras andaban en tinieblas,
se habían extraviado. Después de busca1· en varío
el Yerdadero camino, se detuvo y dijo con dulcísimo acento:
-IIermano León, croo que nos hemos extra.viada. Así lo ha querido el 8eñor, que nos guia, para
nuestro bien.
Entonc·e$, el Hermano León exclamó:
-¡ A_v 1 Dios mío, ya no puedo mtls ! ¡ Prefiero
rnori1· aquí!
Y se dejó caer sobre la nien!.
Pero el Hermano Francisco lo exortó, lo leYantó, lo persnadió á fin de que .fueran á buscar el

•
sendero; y, con el cuer po encorvado, inclinada ]a
cabeza, Yolvió á poner, uno delante del otro, los
pies, que no debían ser ya, según pensaba, más que
dos témpanos de hielo, llenos de grietas y sanguinolentos.
Internáronse en el bosque. De cuando en cuando les caía encima un trozo de nieve endurecitla.
La noche se había tornado aún más lóbrega; sentíanse ruidos extraños en los árboles, algo así como el vuelo de los espíritus malignos. El Hermano Francisco observó:
-No oyes, hermano León? Tal parece que los
ángeles del Cielo estuviesen cantando á nuestro
rededor.
Pero el Hermano León no respondió: i tan agotadas estaban sus fuerzas!
De repente, un enorme trozo de roca les obstruyó el paso.
-Tenemos que devolvernos, dijo el Hermano
Francisco.
-No puedo, le respondió el Hermano León.
Apoyado en su báculo, pareció haberse quedado
-fijo en el suelo, como la mujer de Lot, que se convirtió en estauta de sal al huír de Sodoma.
El Hermano Francisco quiso exhortarlo todavía:
- j Valor, hermano! le dijo. El Señor v&lt;i á mos

trarnos cuál es la ruta que debemos seguir_; ¿no
recuerdas que anduvo delante de· los hebreos en
forma de columna de humo? Si conñas en él, recuperarás tus fuerz-as, no sentirás ya la fatiga ni el
frío, y llegaremos pronto al .convento, donde haJ!arcmos á nuestros hermanos .. .. .
Mas, mientras así hablaba., al Hermano León
le flaquearon fas piernas, c¡:¡yó, privado del sentido, y espesos copos de niere descendieron del Cielo, c·omo ¡rarn formarle un smlario al desvalido.
El Hermano .Francisco, después de reflexionar
nn momento, trntó de leYantar el cuerpo exánime de su compañero; pero, si bien su alma estaba
dotada de un temple divino, no eran sobrenaturaJe3 sus fuerzas. ConYencido &lt;le su impotencia.
~e pu~o á orar:
; Se11or--dccía-miracl á vuestro pobre
~ieno! ¡ Vedlo cuúl yace sobre el helado suelo, en tanto que lo cubre la nieve! No obstanteJ él os adon1 con toda la pureza de su cora.zón; tan sólo por atestiguar vuestro poder
y rendir homenaje á la Santa Pobréza, vne6tra hijH, ha andado durante muchos días,
:::;iendo objeto de las burlas de los transeuntes,
sin otro recurso que las limosnas para. alimentarse; pues que se ha hecho, po,r agraclaroi--, semejante á las arns de los campos, f1-ue
no cosechan ni siembran, pero que de vuestra bond_&amp;tl reciben el alimento que les es necesario. De todos los hennanos que se han
reunido para ayunar, orar y predjcar, él es el
más ardiente)' el más fiel. Por eso, Señor, os
pido que lo sah·éis por medio de un milagro
semejante á Jo5, que hicisteis en tiempos añtiguos, con tal que sea. ele vue5tro agrado hacerlo así, puesto que es de fa may-0r importa.ncia que en todas la.:; cosas se cumpla vuestra
YO] untad; mas si os placo llamarlo á vuestro
Reino, lo lloraremos, porque Jo amamos con
ternura., y alabaremos Ynestra bondad."
Xo bien hubo acabado de elevar al Cielo
su plegaria, el Hermano .Francisco se inclin-6
sobre el cuerpo del Hernrnno León y notó
que re.-:.piraha. todada, y aguardó. De súbito
,.:e abrinon los ojos de-1 Hermano; púsose en
pié, sonriendo con dulzura, y balbuceó :
-¡ Oh, Hermano :F'rancisco!
Y el l1esapacÍble paüaje. tle invierno se mudó de repente. Trocá ron:-e los abetos en c:.::l um na~ lle oro. "Muelles alfombras, cuales las
que los comerciantes Yeneci.a nos traen de sus
1111.b largos Yiajes, ocuparon el 1uga.r antes
c&gt;ubierto por la nie\'e. En Yez del ru do aquiJón, pe rfumes, más suaYcs que los arábigos,
embal-=arnaron la. atrnóBfera. No era ya la
pe,ulientcdel Verna, refugio da lobos, asilo de
hmHlidos: era un palacio magnífico, semejante al
1lel Rey Salomón . Y los dos hermanos se hallaron
tenclidos sobre blandos lechos; y delante de ellos
se alzaba una mesa .que les ofrecía viandas delicaclas y riquísimos Yinos, en platos de oro y en copas cinceladas. Sin duda que ningún monarca de l
Oriente reg-aJó jamás á sus convida.dos con banquete más suntuoso. La.s arpas hacían vibrru· el aire
con ~us melodías; bellas ewlavas, castamente vestida:-; de albas túnicas, aguardaban á recibir ónlcnes, inmóviles como est~hias de mármol.
Ya el Hermano León extendía la mano hacia
una de las copas; pero el llermano Francisco 1-o
detuvo.
-Hermano mío, le dijo, no te apresure::- ú hnmeclecerte los labios con ese licor. Todo esto e$ demasiado bello! Estas flores, estas frutas, esta música, estas mujeres, estos vlnos-no puedo ('T'eer
que todo ello noll haya sido enviado por el Seiior.
No son así sus milagros habituales. Hizo lloYer para los hebreos un maná que no tardó en parecer
les desabrido : no los colmó de todos estos bienes,
cuya posesión no haría más que alejarnos de la felicidad perfecta.¿ No has oído decir que tales tentaciones asaltaron no pocas veces á los santos eremitas del desierto? Tan sólo el Espíritu del mal

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

puede ofrecer tantas delicias á los apetitos de nucsti-,i carne.
En acabando de decir esto, se santiguó fervorosamente. Sin duda esperaba ver hundirse el palado, desaparecer el salón, trocarse las viandas en
nauseabundas inmundicias, las bellas esclavas en
víboras . .M.as la mesa permuneció en su sitio, las
arpas dejaron oír suo acordes, las bellas esclavas se
pu:-;ieron en movimiento y se agruparon en forma
de uuz, alumbrada por un resplandor sobrenattual.
-Bien lo Yes, Hermano Francisco, exclamó el
Hermano León, nada hay m.a\éfico en esto. Es únicamente la bondad del Señor que nos prodiga sus
favores.
Y otra vez extendió hacia la copa de oro la mano, que nuevamente fué detenida por el Hermano
Francisco.
-¡ Hermano León, exclamó con acento que revelaba su tristeza, cuidado con lo que intentas h,1cer! Jiúltiples é infinitas son la:; astucias &lt;lel Enemigo. De todo arbitrio se vale para perder á la-5 alllHL::i. ¡ Qué sabemos si esta cruz y estos cúnticos no
son una de sus diabólicas tretas!
El Hermano León respondió:
-¡ Tengo sed!
-No importa, repuso el hermano Francisco. Dulce es sufrir de sed por amor de Dios y por alcanzar
la felicidad perfecta" ..
Pero el H ermano León le interrumpió diciendo:
-¡ Tengo hambre!
En este instante una gran cruz luminosa se t.lihujó en la pared, y una mano resplandeciente escribió debajo, en letras de fuego:
" ¡INFINI'rA Y 1IüLTIPLE ES LA BOXDAD DIVINA!"
Entonces el H ermano FranciEco reconoció la
nrnno que le había advertido á Baltasar la proximidad de su fin, y se tranquilizó su cor~zón. Postrándose de hinojos, dió gracias al Altis1mo, y en
seguida le dijo á su compañero:
-Pues bien Hermano León, ¡·a que esa es la
'
,
voluntad de Dios, podemos probar del festm que
se nos ha ofrecido.
Sin embargo, no se disipó del todo su tristeza :
pan duro, higos y agua clara, tal er~ e~ ban9-uet_e
que hubiera querido recibir de la m1sencordrn dtyirr·a.
Y las bellas esclavas, cuya actitud era, por lo
demás, la que conviene á. virgeues perfectamente
cuerdas, no traían sino platos exquisitos y Tefinados: peces enormes, preparados en salsas de agradi.lbilísimo gusto; pavos asados que parecían vivos,
con las plumas extendidas en forma de abanico;
caza de todas especies, dorados pasteles, uvas del
tamaño de nueces, y mil frutas más, procedentes
de todas las partes del mundo, para ellos desconocidi1s.
El Hermano León comía con no poco apetito.
]i~l Hermano Franci.sco, excitado su paladar por
la~ especias, nü" echaba. ya tanto de menos el pan
í-ieco, y lo3 higos y el agua, que poro antes había
dMeado tener por todo alimento. Y el vino, si bien
e\•itaban amrn;&gt;s abusar de él, le.; reanimaba el corazón.

Así que se huUieron saciado, se durmieron apaciblemente arrullados por la celestial música de las
.arpas, y uno y otro smiaron que el Paraíso se había abierto para ellos.
Al despertarse, se hallaron en pie sobre el suelo ~nbierto de nieve del Verna, no lejos de los
!)rimeros abetos que coronan la cima .
-¡ Hermano :Prancisco, exclamó el Hermano
León, qué cosa. tan bellril 8in embargo, no es un
suefio lo que hemos tenido, puesto que no siento
ya el aguijón del ha.mbre, ni me abrasa la sed, y
tengo los miembros tan ágiles y ligeros como después en nn prolongado repow.
}fas el Hermano Francisco permanecía en pie,
aporado en su báculo y sumido en honda meditació11.
Se1ior. bendito seáis-decía, rebosante el corazón de gratitud-porque el Hennano León, vuestra. pequeña oveja, estaba á punto de morir, y Jo
habéis salv-ado; teníamos hambre y nos disteis de
comer; teníamos sed y nos disteis de beber; esbíbarnos exhaustos de fatiga y nos proporcionásteis
descanso. ¿ Pero por qué. Señor, os habéis valido
de medios semejantes? ¿Por qué manjares tan ricos, vinos tan generosos, aquel palacio, aquella música, aquellas esclavas? Podíais haber transportado
á su celda, sobre las alas de un ángel, al pobre

Domingo 13 de Mayo de 1900.

Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRA DO

r

Hermano, cuyas fuerzas
se habían agotado; podíais
haber hecho brotar, de 1
entre la niern, la fuente
Uicnhechora, como en una 1
ocasión lo hicisteis para
vuestro humilde siervo;
podíais más ,;;encillame1ite
,1ún, haber condu,cido nl
lado de él una cabra que
á un tiempo hubiera dejado satisfechas su harn bre y
su sed. ¿ Por qué, Señor,
habernos convidado á un
banquete como jamás ví ni
en la época de mis loc1s
prodigalidades."
Por largo rato el Hermano .Francisco siguió
pensando así, atormentado
por aquella preg1rnta á que
no podi'a daT contestación .satisfüctoria. El
Hermano León lo tiraba
del hábito y le decía :
-No oi'vides hermano
que en el convento nos
aguardan para la fiesta de
Navida.d, que hemos de
célebrar con nuestros herhlanos.
-Xo daba, empero,
n:mestras de oh-le, y continuaba. entregado á su ._
pensamiento, seguro de
que la respuesta espemda. llegaría -- que se haría.la
luz en su espíritu. Efectivamente, acabó por oír
en e.l fondo ele si mismo la voz misteriosa que en
ocas10nes le hablaba .Y esa voz le decía:
" Hermano Francisco, el Señor no creó solamente el pan, el agua y los higos: todo lo bueno, todo
lo bello es también obra. suya . ¿ Acaso no es su
sol el que dora las uvas en la. vid? ¿ No es la belleza. de los seres un himno cantado en su alabanza? ¿ Y crees que sólo el Enemigo sea capaz dé
producir el deleite de los sentidos? Todo Jo que es
bueno viene de Dios, Hermano Francisco, convie11e que lo sepas. únicamente el oraul1o procede
del Enemigo. Desciende á lo íntimo de tu corazón,
H ermano mío, y examina si no había algún tanto
de orgullo en el desprecio que hacías de las bellezas de la tierra y de las complacencias de la carne.
Xecesario es que comprendas que el Ueino de Dios
es un país rico y fecundo, y que la cordura del
hombre consiste en pasearse por él libremente sin
huír de la fresca sombra ni privarse de los frutos
sazonados."
Callóse la voz, y el Hermano Francisco, á su
turno, le dijo al Hermano León:
-:-Hermano n1ío, es tiempo de seguir nuestro
cammo, porque en el convento nos esperan para
celebrar el día ele Navidad .
El espesor de la capa de nieve había aume~tado·
el aquilón soplaba con más fuerza aún que en 1~
víspera; los abetos que coronan la cima de la montaña parecían fantasmas afligidos. Los dos Hermanos a,nduvieron algún tiempo en silencio, avanzando con gran trabajo, y no tardaron en volverse
á sentir jadeantes y agobiados de cansancio. Por
sobre sus cabezas pasó una bandada de cuervos.
Empezaba á rayar el alba, desolada como si sobre
ella hubiesen caído todas ]as tristezas de ]a tierra.
Y el Hermano León pensó,-pero sin atreverse á
expresar su pensamiento :
"¿ Por qué estoy trepando esta montaña, en
vez de ha1larme disfrutando de las comodidades
que se me ofrecieron en el bello palacio que Dios
\ me presentó?"
Pasados unos momentos, como sintiese la necesidad de_ oír el sonido de su voz, le preguntó á su
companero:
-Dime, hermano Francisco, te lo rue(Yo
· en
0
qué consiste la vida bienaventurada?
' G
El hermano Francisco respondió, exhalando un
SUS!)ll'O:

-En verdad, hermano León, que no lo sé.
Y después de un r ato de silencio, añadió:
-Pero creo que la vida bienaventurada consi~te en c~m_prender siempre los verdaderos desigmos del Senor y en seguir sus consejos en todas
las cosas . . . .
EDOUARD ROD.

MÉXICO INDUSTRIAL
••••••••••••••••••

•

FÁBRICA DE ESTAMPADOS
--Y--

BLANQUEO

"LA CA.BOLINA.."

~V
Fa.chada. de la fabrica.

SIN NUBES
I
Cae la tarde. Al son de la encantada
flauta de Pan, despiértase la rosa,
y -entre obscuros peñascos rumorosa
se precipita al valle la cascada.
Arriba, dominando la escarpada
garganta de la sierra. misteriosa
tiende la tibia noche su radiosa
túnica de albos lirios salpicada.
Vuelve el rebaño á sn redil; el toro
se encamina mugiendo á los corrales ....
susurra el viento en el pinar sonoro,
y arrebatada en bra-zos del ensueño
piensa que sollozando habla á su oído
la YOZ sentida de su duke dueño.

Ja.rdin 7 ha.bita.clones.

~i en nuestra secció-n de "J\Iéx.ico Moderno·· tenemo::: oportunidml de
dar a conocer el notable embellecimiento que la ciudad está constante1r:.~nte adquirjenllo en t!sLo:-: último~ años. •~u l¡ue se experimenta ~e.11eral bienestar, la sección que hoj1 jnauguramos. nos permitirá dejar (YralJado en estas páginas el desarrollo que Ya tomando 1-a industria. na~ionel,

La sombra se avecina, y por la estrecha
vereda que conduce á la pendiente
regresa la cuadrilla &lt;lilige □ te
de sus. rnda.s labores satisfecha.
En alabanzas al Señor deshecha
póstrase -al toque de "Angelus" la gente,
en tanto que el gañán cou estridente
grito pregona el fin ele la cosecha .
Tímida y ruborosa, al p:i-ometido
la novia espera en el hogar risueño ...
hablan de amor la aYes en el nido.
mientras felices á bailar se entreo-an
los grupos de sencillos labradore~.
Crece la obscuridad en la espesura,
se adormece el arrollo cristalino
cubfe la niebla fría la llanura · · · · ·
con su blanco cendal, y el campesino
á salud ele\ patrón con ansia 3pura
el tarro lleno de ilicitante vino!

Dibujo 7 gra.b::i.tl.o.

de~arrollo que l'i L''- import.rrnlífimo. porque significa aumento en las fuentes de tra~ajo y de ric¡neza,, no lo e-s menos si se considera que de la
e~mpetenc1a _Y_ el aumento de producción, resultan forzosamente comoilidades y fac1hdacles de vida, para los habitantes del país donde la industria
prosp&lt;Jra.
,Jlrincip11lmentc tuando las fábricas cJmienzan á producir en abun-

111
Celebrando las bodas, los pa.~tores
en el rústico albergue se con(Yre(Yan
y jubilosos en ]os patios riega~1 °
menuda grama y olorosas flores .
De la cercana selva ]os rumores
hasta la choza suspirando llegan,
y en los hondos y escuetos ca.rrizales
tañen las brisas en solemne coro
el arpa de los bimnos inmortales!

JOSE GOMEZ UGARTlt.

1 ,

'l'óroulos,

?di.qtliu ,s esta.mpa.dora.11 .

�dancia artículos de primera necesidad, son más
palpabl€6 los bienes que resultan y que ya nosotros
estarnos disfrutando, bastando para comprenüerJos establecer una comparación entre lo que valen
hoy las telas, por ejemplo, que se fabrican en
el país J el costo que antaño tenían las de la
0.sma clase que nos venían del extranjero.
Esto desde el punto de Tista econ6mico, que
en cuanto á la calidad de 106 artículos, corno un
efecto de la competencia, todos sabemos qnc las
manufacturas se han mejorado tanto, que muchos
&lt;le los artículos corren en nuestro mercido con
etiquetas escritas en idioma extI·anjero, compjten
con ]os que vienen del exterior, y salen, sin em1,argo, de las fübricas establecidas en México.
Entre estos benéficos estabkcimientos que determinan un adelanto y proporcionan comodida(lcs, cuéntase indudablemente la fábrica de estampados J blanqueo "La Carolina," de la cn,tl
hemos tomado las vistas que ilustran estas lineas.
"La Carolina," propiedad el.e los se1lores Consbmtino Noriega y Cía., estaba antes de ahora. establecida en Puebla; pero después de una catástrofe producida por la explosión de una caldera, que causó varias víctima.s y oasi la tota1 aestrucción de ·la fábrica, los propietarios, perseverantes en su empresa, pidieron máquinas nuevas y
levantaron la fáb ri ca en un extenso terreno de la
;!a. calle de la Luna y Nonoalco, que es donde actualmente se encuentra.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 20

MÉXICO, MAYO 20 DE 1900.

l&gt;ireotor: Lio. BAPA.EL BEYES SPIJl'DOLA..

Sr. Consta.nt.ino Noriega, empleados 7 operarios de la f&amp;briea.

cia de las telas y asegurar á la vez la .firmeza de
los colres. Entre estos el más difícil de obtenerse
con los requisitos indicados, es el color negro, J
los visitantes de este género de fábricas quedan
sorprendidos de los diversos colores, que antes de
llegar al que se desea obtener, van tomando las
telas al pasar por los distintos baños químicos á
que se les sujeta.
El dibujo, no es cosa sencilla y nadie que compra un metro de percal supone el trabajo que se
ha invertido en su fabricación. P ara hacer el di111.1jo se hace uso de graneles pantógados y máquinas especiales que sin·en para grabar la labor en
pesados cilindros de cobre que colocados en las
máquinas estampadoras imprimen el dibujo soUre
la tela.
Los trabajos últimos son el lavado, engomado
y troculado de la tela y el arreglo de ésta para
presentarla bien al mostrador comercial.
"La Carolina'' dirigida y administrada por homhombres de capital y de reconocidas aptitudes, es
un importante centro de trabajo, pues se emplean
diariamente de 150 á 200 operararios, y en cuanto ú su producción ya abundante al presente,
aumentará seguramente muy en breve, pues
los propietarios esperan en estos días la llegada
de nuevas máquinas que se colocarán en otros departamentos del edificio que es tan espacioso que.
atn1viesa sus patios el ferrocarril Mexicano.

,

Enja.bo:nadora.s 7 dobla.doras.

_En la visita que hicimos al establecimiento, pudimos valorizar cuánta es la importancia de esta
fábrica, lo complexo de las labores que en ella se
realizan y el buen número de operarios que allí
trabajan.
La maquinaria es toda moderna, y amplios los
departamentos que por otra. parte son numerosos :
oficinas de la Administración, almacenes donde se
guarda la mercancía, tintorería, grabado, estampa.do, enjabonaduría., engomado, tórculos y otros
muchos.
Tal vez algunos de nuestros lectores no conozcan el procedimiento que se sigue en esta fabricación y vamos á indicarlo en breves palabras:
la fábrica de hilados y tejidos se encarga de
separar el algodón, despepitarlo, laminarlo y torcer el hilo que en este estado pasa á los telares,
donde se confecciona la tela. Esta va después á 'La
Carolina," y sufre allí una metamórfosis completa
con los grabados, tinte y aderezo que se le da allí.
Las maniobras del tinte son de lo más delicado,
por la multitud de substancias que entran en la
combinación de los colores y el cuidado que necesi1an los químicos encargados de esta labor para uo
emplear substancias que perjudiquen la consisten0

LOS.DELITO S DE LA INFANCIA.

8UBSCRTP&lt;:IOK JlltNSUAL PORA.!fli, 11 !!t.
}DICM JDXM EN U. CAPITAL, 11 25

Gerente: .4.líTOl!l'IO 01JY "-8

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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