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                  <text>Domingo 20 de Mayo de 1900.,

EL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑOVll--TOMO !--NÚM. 21
Direokt c: LJ.o. BA.i'.1..:EL &amp;EYES BPfll'DOL.A..
)

...•.. ~--------'- ..

•-

...

&amp;}:-...

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T"-7

~.

___:__

...

PANTEÓN MUNICIPAL
EN PACHUCA.
-&lt;:::,O-&lt;::&gt;

NUEVO EDIFICIO DE LA INSPECCIÓN DE SANIDAD.

El Gobierno del Estado de Hidalgo, qne por
cuanto:.; medios tiene á. su alcance procura el progreso general de todos los ramos .administrativos
v el embellec:mienlo de la capital y ele las cabeCeras ele los Distritos con la construcción ele edificios necesarios y de positiva utilidad púl,Jica,
acaba de proyectar la edificación en Pachuca, de
un nuevo Panteón _l\funicipal) que se constnürá
con fondos del Gobierno y del municipio de la ciudad.
De esta importante obra ha siclo encargado el .
señor Capitán de Ingenieros Porfirio Díaz, quien
presentó su proyecto y aprobado que éste fné por
el Gobierno de Hidalgo, las obras ele constrnccióu
dieron principio el diecinueve de Febrero clel presente año, debiéndose entregar ya concluído este
edificio e,I diecinueve de Julio próximo.
Nliestros grabados representan la fachada que
está compuesta de un esbelto y lionito pórtico que
se encuentra en el centro de ella teniendo á los
1ados dos construcciones destinadas una á oficüia
de la Administración del Panteón, con sus dependencias )" la otra para habitación del Aclmin..istrador. Entre estas ·dos construcciones hay u n
jardín, encontrándose éstas unidas por un bÜnito
enwerjado de hierro, el arco quedará cerrrulo
también por una elegante puerta del mismo metal.
El pórtico que es la parte principal de la obra
es en su totalidad ele pielra blanca de l'ocbuca

La Secretaria ae Gobernac:ón acaba de realizar una mejora de importancia en uno de los departamentos de su dependencia.
La Inspección de Sanidad, que ocupaba u n local casi ruinoso y mal
acondicionado, ha sido t ransladada á un edificio constr uido exprofeso
para ese objeto y que reune en si todo aquello que es indispensable para
los fines de pública salubridad, á que está destinado.
Xuestros grabados r epresentan la. fachada del edificio, que como se
vé, e.5 estilo "Renacimiento Francés," y los departamentos que se destinan á despacho del I nspector y del Médico Director.
~o necesitamos hacer elogio de la elegancia del moviliario, que es
completamenle nuevo, pues también está á la vista.
A la entrada se eetá construyendo un bonito jad.ín, que á la vez que
hermoseará el edificio, mejorará sus condiciones higiénicas,
En cuanto al servicio científico que allí se desempeñ-a} se ha procurado que sea perfecto y para ello se ha dotado al establecimiento de
un riiagnífico arsenal quirúrgico y &lt;le todos los muebles y útiles indispensables.

l'a.cha4• 7 daparlia.mentol!I pr1ucipa1ea d e l nuevo e diftcio de la Inapeooió:a de Sanidad,

MEXICO, MAYO 27 DE 1900.

dUBSC RIPCIOlf ll&amp;N80.ú roa.uou .•
l DU: IDIIM &amp;N-¡.¿ C.lPl TJ.L.

IL8',
11,2fi

Gerente: .a.•'J'OB'IO CVYil

�Domingo 27 de Mayo de 1900.

RL MTTNTIO TT,TTWl'll.A DO

2.--

l.-- La campaña fJn Africa.
Lord
Salisburi y la verde Irlanda. 3.--Los
-sud-africanos en 'ltlashíngtan.
4 ••• casas de Cspaiia.

L~ila habido en esta guerra ~ucl-a.fricana: que
entra ya en su período re.solutivo, hechos _glorio_~
-808 sin duda 1 no i;:ólo de parte de los '·hunrs.,,.sin~ de la de los ingleil~. Xo me refiero á lo que
está haciendo el ma.ri2eal l~ob€rts; Jos que hemos

o.prendido estrategia en libros ele hi&amp;t.oria .militar:
.noa creemos casi ca.paces de hacer lo rn 1smo, 10
que no di!:'.miuuye el mérito del irn,i~ne .oficial ,i1~g]és: eino ..que. da á sus actos la apaT1enc1~ ele fac:1-

]es, por lo mismo que ha logrado reunir cuanto
elemento de guerra puede desea.r nn conqui~taclor.
El diputado Don José María Romero, que tiene la
"biblioteca de hi~toria militar más completa que
puede poseer un "paisano" y que la lee, habría sirl~
capaz de llegar á Bloemfontein después ele copar a
Kronje y de ocupar á Kronstatt Y hasta de pasar
e} Vaal. El secreto consiste en tener un ejército
c:n,,.,o ve&lt;&gt;e~ mayor t1utt e! Jel m1emigo~ rincn yc::,e;.;
Illejor pagado y cinco veces más armado. Luego,
('on buenos jefes, (Kitc;hcner, French, Brabant,
lo son de primera) marchar por cortas etapas. reunir al fin de cada una todos los elementos al alcance de la mano, ordenar así los movimientos: una
columna dos veces ó tres superior en número. al
enem.igo. marchando al frente, otJ:a. igualmente
numero~a1 logrando mediante un enonne rodeo,
a.menazar el flnnco de la posición "buur," que es
indefect iblemente abandonada para no quedar en
}a situaclón de K ronje. Esto es elemental, es el
"corlar )' em·oJyer'' del general de la. Gran Duquesa; muy bien hecho, no njego la excelencia del
procedimiento, niego la gloria y. e1,1cuentro, si se
me apura mucho, más hábil 1a GO"ndncta de los
"commandos" repub1icanos. sahándo~e en cacla
vericueto, sin perder ni un hombre, ni un cañón,
ni un ~onYoy .
Clmú, lo, republi: ';,.1101, se concentrarán has 1 . ~
pcnerse muy al alcance de s-us cenfro5 de Rp"!'ovisionamiento, Johanesburg ó Pretoria y fijarán 1a
suprema resistencia en puntos en que el poco rad.io
tlel aemi-Qírculo de alturas defendido, permita á
s11 corto ejército hacer frente por todas
partes.
F..ie, verdad que esta determinación tiene en contra
la reunión de ciento cincuenta mil ingleses, pues
permitirá. á Buller solva.r las iuviola.hles gargantas
ele Mapiba .Y Lang's ~eick ilustrndos por la resisten-cia victoriosa de J ou bert, y dar la µiano á Roberts en los vados del Vaal.
Pero lo repetimos, si en el avance del ejército in?"iés más bien hay fuerza que g1oria, no así en la
&lt;lefensa de las plazas. Mafeking es una población ·
insignificante, pero Baden Powe11 y los suyos la
han hecho cé1ebre en los ,:males de 1a energía. humana; ya nos Ilegarim detalles sobre loo s.ufrimientos y privacione9 so~1ortados en este interminllh)e asedio y tiempo tendremos para. admirarnos.
lina observación puede hacer~e de esta hora: que
fa fortuna. principa1 de Ma-feking )r lo mismo
llnoede en t.o8.as las pJ_azas sitiadas. fué 1tener á su
frente un hombre corno Baden-Powell ; ]os jefes,
en estos casos, se tornan el -alma de 1a población
que sufre, "':f á ellos, en primer término, se debe la
eficacia de la resjstencia. Por regla general, éstos
jefee no sólo deben tener una especie de sobrehumana .entereza., sino otra cua1idad indispensa..1111:', '"el
buen humor;~· por sus partes s.e conoce que le sobra e.l Coronel heróico de Mafeking, y esto .lo hace
máa simpático -~í más interesante. ¡ Oh! 1os retrué- ·.
ca.nos J regocijados chascarrillos que habrán oído
,&lt;&gt;!dad°" y paisanos con motivo de los chorizos de
ca.me de perro ,- de lo volovanes (yo escribo asi y
tamhién "8Cribo bifsteks) &lt;J.e carne de mula.¿ No se
habrán tlooniclo aJgún cafre en bar1acoa?
-&lt;:::&gt;-o-&lt;:::&gt;-

2.-Lonl-&amp;Iy•bmy ha pronunciado un discurst

Domjngo 27 ele Mayo de 1900.

que debe haber causado honda sensaci~n en Irlanda, á pesar de ]a libertad de usar el trebo], rec!e_nt,emente concedida á los soldados de San Patnc10.
Lo que á ]os irlandeses gusta es la pro_mesa de 1~
liberta,! cuando menos. y eso han visto en las
hojillas 'simbólicas: pero el jefe del Ministerio, hablando de la libertad del Transvaal. ha afirmado
que á ella se debe que ]rnbiera podido . anrnrrse
pa.ra a.tacar á su suzerana, &gt;' que lo mismo ~1abrían hecho los irlandeses á habérreles conced1clo
el "l1ome rule·" e~ injus.to el lord-primero. Los
.
transvaalenses 'se armaron
cuando e1 " rruºd" el e ,
Jn.messou les hizo ver la mina que se füa abriendo en el subsue1o de su independencia. y encargaron cañones y rifles: el valor y la fiereza no necesit.aron eucai·ga rhl ; ªtenían fábrica,'' con motor
natura 1.
Ai como nuestro Jnárez dijo: "el respeto al derecho ageno es la paz," claro que la_ guerra viene
siempre ele un ultraje al derecho: qmenee en el c~o
de la guerra Sud-africana son los culpables, lo dirá
la historia; pero ,se ve, desde luego. que s1 se concediera, supongamos.. el ('home ru1e" á Irlanda,
mientras respetara J nglaterra e~ta autonomía ":' no
lanzara sobre elfa provecbles por el estilo de ,Tnmes:.:on la. !,Cguridad &lt;lel imperio británico, nada
tendría que temer. Es.to sería reconocido algún 1lía.
,v hacemos voto, porque el trébol signifiq\ie esperanza para la i~1a del harpa &lt;le o·ro.

3.-El :Presidente 1fakinley ha mostrado á los
comisionados buurs las. pa.cífiCa.s bellezas del pano-.
rama de _v\Tashington; yo lo he Yisto desde el halcón soberbio de-1 cementerio militar, "el vh·ac de la
muerte," y quedé encantado. ¡oh! qne magestuosa
ciuda.cl se ha cristalizado en enorme~ edificios en
derredor del eje admirable ~ue Ya del Capitolio
á la Casa Blanca, la avenida de Filadelfi• y cuanto
han de haher suspirado los enviados del Presidente
Kruger al contemplar tanta paz y tamaña gran- .
deza, naGidas &lt;le una lucha desesperada con Inglaterra. El Presidente de los Estados Unidos ha
desahusiado á los honorab1es afrikanders; el g-o·bierno norte-americano ha hecho cuanto podía;
fué rechaza,la su insinuación y terminó el a!&lt;unto.
Mas se dice que si ha terminado para el gobierno, no ha termina.do para el pueblo, qne tan
expontánea y simpática acogida ha dispensado á
los a.gentles ~ud-african&lt;n:, y se agrega que la interYención del pueblo se mañifestaní en las p1ataforrnas de amb~ partidos, que contendrán cláusu1as favorables á la. independenci-a de 1as repúblicas insurgentes. ¿ Qué efecto puede tener esto?
Ninguno desde luego; Ja toma de Pretoria. si llega el ca~o, no se retardará ni un sólo día, ni las
condiciones de una paz que, según el mari~cal Roberts, debe no tenerninguna, ~e e11&lt;lulzarún con un
sólo ,e-rano de la azúcar de la demencia y la previsión benévo1a.: no. porque el ~ñor Chamberlain
no es aficionado ,1 l el ulee. Pero rlespué:;; de esto.
;. en qué quedará la famosa a1ianza anglo-s.ajona?
Y s~ naufraga est.a alianza. no se podrá &lt;lecir que
el navío británico hace Rgna?
·

4:.-Xuestros _lectores comJH~nUen el )nterés
que las cosas de Esp!l.Jla nos ü1spira.n; todo cuanto se refiere á los país-es latinos nos atañe, todo
cuanto coll su crecimiento y poder se relaciona
nos apasiona y tratándos-e ele España, que es nuestra gran crusangu ínea, hoy que ya ni de cerca ni
ele lejos pue&lt;le ser un factor en la vida politíca de
los hispa.no-americanos, nueBatro anhelo s.uhe de
punto; quisiéramos que unes-tras hermanas latinas.
las mayores, las históricas, 1Iegasen á todo su desenvolvimiento geni-al, Ebre y fuerte, qui~iéramos
verlas juntas y abadas para hacer imposible- la
guena y necesario el -"esarme y fáci1 el deshielo
del capital europeo. inmovilizado en armamentos
y fortificaciones, y de Ja población europea c·oaguJada en ejércitos formidable,,;:._ pan1 que tornando
á correr llega..,;;e á nosot.To:: en hilo:- fecundo.: ele empresas -y población. El clesa1~me nos interesa tanto como al Tzar; pues bien, fa. alianza e~laYo-latina es la paz indefinida l, veinte a.ños ml-13 (le paz
1:men consigo 1a necesiclad del de~arme. Pero para
que todo eso suceda,- necesitan España. Italia,
Portugal, ~er fuertes :por sí misma~ y to&lt;lo lo que

,

EL MUNDO ILUSTRADO

á eee fin los lleva BOS es :prefunaamente s1m
pábco.
.
Al contrario los obstáculos que en su c11.mmose presentan, n'os entristecen-~ ünp~cientan; n_?Sotrosqueremos la transformac10n soClal de ~spana,
su ascención en columnas profundas hacia. las.·
jd-eas modernas, su desestancamiento en. el pantano del abu.~ administrativo y su emancipación d_e·
]a tute1a clcrjcal, porque sólo así comp~endemossu vuelta al prestigio, que son~'ª prosperidad y ~a
libertad unidas en nuestros twmpos: un camb1-0·
&lt;le medios, una transformación de ideales.No ~~ñamos con que sea republicana. ó deje de ser catolica;
Je, fonnas de gobierno no spn moldes _ab,?lutos.
mlaptables á cualqu.ier pue-b1o ~n cualqm~r -~poca,
monar(tuía. ó no la. queremos l_1bre; l~ _relig10n católica está tan profundamente H1entmf1cada con l_a
historia y el modo de ser de España y el catolirirn,o, h¿y en ob::eura, pero evidente .evo1ución está destiu8do tan claramente á ser una. 6nprema
fuerza ~ocial e-n lo porv-enir, que in t'entar arranr·arlo del alma y el corazón de Bspa1i.a., sería una
jrnpiedad inútil. Lo que &lt;leseamo~ e!- verla m_anumiticlA. de dominio. que sobres-u v1da entera e1erceel ejército clerica1 que allí aún vive en el Sig~o.\V l y acepta, cuando la a,;peta, las bases de la
sociedad moderna como un "modu:, vivernli" llamado á desaparecer por medio de reacc iones. violentas e-orno el carlismo.

~o vernos de lejos que p-ara llegará esto:; fines,.
sea ncce.:ario irá saltos; nos parece que E spaña neee~ita. primero orienta rse bien y creemos que lleva
bnen ca mino en esta tarea el gobjerno actual. En
la última crísis política. el señor Silvela, con ~l
llumam·iento a1 ·M inisterio del señor Gas.s et, el director de HEJ Imparcial," periódico que se precia
,le ser simplemente liberal y español, sin compromiso ala-uno con las banderas políticas, es muy
sianific:bvo y muy serio; indica la tendencia ciar; á la forma.ción de un gruno patriótico y no clasificado por las añejas tradiciones de los partidos
en un cua.dro determinado, dispuesto á darse cuenta exacta de las necesidades de España y los medio rle satisfacerlas pronta y cuerda.mente.
Cierto, es el programa de la "Unión Nacion.al''"
de ]05 comérciantes, casi exclusivamente polítlco,.
contiene cosas muy buenas y muy justas, y sobre
todo, censuras a.certadísimas, pero dirigir toda esta. máquina de ªdesiderata" contra loo nuevos impuestos y exitar á la clase mercantfl á una. especie
de pronunciarnie-nto ó de huelga, ya que con el
ejército, por fortuna, e(°impos-ible contar, porque
parece va penetrado de un espíritu distinto que
-antes .v: rnhre todo, porque el General Azcárra.ga
lo tiene "en mano," nos paree~ insensato.

El Conde Magliano de Villar San Marco.

=

Honramos hoy nuestras colnmna.s con ta p~blicación del retrato del nuevo .Ministro l'lentpotenciario de Itu]ia, señor Conde Magliano do
Villar San Marco.
Este distinguido dipl omático es doctor en leyes,
discípulo del pensador Bancini y persona que por
sus revelan.tes cualidades ha merecido dcsem peüar
cargos de representación en Fñ patria.
.
Fué Jeie de la Sección Política en el Mini;teno
Comenzó su carrera diplomática el año de 1870
y diez años después sus misiones en América.
Ha sido e,nca.rgado ele negocios en Chile y Minjstro Residente en Bolivia ,Perú, Costa Uic·a, N1r-aragua, J r onduras, el Salvador y Guatemala y
Minstro Plenipotenciario y Enviado exLraordinario en Venezuela y el Brasil.

La OOmlslón Texana.

. UNA INVITACIÓN Á MÉXICO.
El cuadro atljunto muestra. seis tle las per::iona::;
que integran la. comisión enviada por la dire(;ción
del Cert,tmen Internacional de Kan .-\111.on io. Te-·
xas, al se11or Pres-idente de la Hcpúbl Í('a, Ucneral
J!orfirio J)íaz, c·on objeto &lt;le jnvitarlo á tomar artiYa partic-ipaciún en el :,cgu11do Concurso que se CJJebrará en e:,a pohlaPión en los me8es de üctubre y
Noyjemhre enh'iintc~. Los cuatro caballeros re~tantcs perte11ecen á la comisión nombrada por Fomento para recibir á los distinguido:- cxtn1njero~ que
acabamo► de Cl'tar y á los jefes superiores del :\Iu~eo
de la Uomisión Ueográfica Exploradora, sellore::;
Santlornl Y H.ío &lt;le la Loza
Los c.11l1isiona.&lt;lo~, que partieron el viernc:-: últi~
mo por la noche, se llaman Vorie.:. P. B.rown, Pre/-l-idente de 111 Comisión; Horner Ead:-. ,J. D. Htrn.:,
F . .A. I'ipcr, Ot1.o \Vahrmund, Tom A. C'olenian,
li. D. Ji:appman. J ohn W. Kokernot v ll. J. \Yoodwurd, personas distinguidas todr1.~ en !a sociedad
de San .A ntonio y capitalistas ele los prinri_pnles

-&lt;:,.OC:,.

Xo creemos que los pac:ficos mercaderes sigan
en masa el cam_ino trazado por la Unión nacional
de las cámaras de comercio; esperamos con que se
haJ'an contentado con esas maniíestacimies anodinas }' que tienen la gracia de perjudicar primero
á los que las hacen como la de cerrar la.; ca:Sas de
comercio. Creemos que después de esto habrán ido
á pagar á la.~ oficinas recaudadoras su tercjo de
la contribución nueva de patentes y que deutro de
algunos meses los impuestos ideados por el señor
V al verde y que responden á necesidades palmariashabrán pasado en autbridad de cosa juzgaJa y la
agitación fa.cticia actual habrá caído por si sola..
Si ·a3Í no !11ere, el mal para el gobierno no sería
de extremada imvortancia, porque la. contribución
, industrial, en la que los impueBtos al comercio están comprendidas, apenas llega á la quinta parte
de lo~ ingresos; y menos porque ]a cuota que en
es.a parte corresponde al Banco de España y á las
grandes empresas financieras y ferroviarias que no
toman parte en 1a abstención, sube á casi la tercera
parte de ese quinto que se quiere negar al Erario.
Si el gobierno del Sr. Silvela se mantiene firme y
dispuesto sólo á las modificaciones muy jmtas y
rnuy bien clemostra.&lt;las el escollo actual quedará salrndo ·y el camino normal de España hacia el porYcnir quedará en~nchado. Cuando el nar~irlo liberal transformado rec~ja la sucesió11 nl poder, lo
(]lle e;, in-tlelectible, los abismos abrán quedado de--

trá:::.

•

ele la. misma que tra tan de entablar 1as mejores
reJuciones comerciales con México, al que han invita.do, por conducto del Primer .Magistrado, á enviar su~ productos agrícolas, minero.:, _é irnJustria.]e3 á la Expos:c;ón que ya se organiza desde ahora.
llor domingo deben haber cruzado la frontera,
clespu~és de hacer escala en San l.iui s l'otooí, 8altillo
y Monterrey,

.EL PU.ENTE PORFIRIO DIAZ.
-&lt;:&gt;O-&lt;:&gt;

En la línea ele fcrrocarrileb urbano:; que úlse in,LUguró en C'ampec·he. hay un
puente tendido sobre el estero de t::hm Francisco,
que ju.,.;tament.e se conce ptúa como una obra de
timamente

mérjto.
La (·on:::trncción es ele fierro v mide en su longitud :1~ metroo por tres de añchura..
('01110 ~e ve en la vista que adjuntamos, 1a instahwiún e 111s-tla. de ·ocho secciones con un peso,
c.-,1da una. de 7,500 kilos, que hacen un total &lt;le
pc.,;o de :-oporte de 60 toneladat-.

Cuenta el ~ñor Mini:;t.ro cOn &lt;'ondccoracionl's
muy honras.as, entre otras c-on lás &lt;le la corona de
Italia. y ele ht orden de 8an J[11uricio, de la nrden
de la Concepción &lt;le] Portugal y la cruz de Bolivar
de Yenezuela.
EL señor conde Magliano hace gr11J1des elogios
de los adelantos de México, en los últimó~ veinte
aüos y de la sabia política del señor General Díaz.

�Domingo 27 de Mayo de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Mayo de 1900.

Pabellón de la. Bosnia. Herzegoviana. en la. calle
de la.s líacionea.
i"

,'

..

--... .p
• •_..

~_~r ':-:-:--_

._·::_'!.' -~~--;-~ ~--

La.s pl'imera.s investigaciones en los escombros .

Hnndinüento de un puente en la Exposición
DEPARÍS

=

, A las cuatro de la tarde del día 29 de Abril
muy poco después de la apertura de la Exposición,

tuvo que lame-ntari;;e nn sureso trágico, que costó
la vida á nrnchos de los visitantes de la Exposición.
Un puentecillo que unía el Campo de Marte

y en 1os pri.µieros momentos los bomberós sacar~m
de entre los escombros á una señora, una niña y
cuafa·o hombres, todos muertos, cuya i&lt;lentidatl
no se pudo establecer entonces. El número de víctimas siguió aumentando á medida que podí011 removerse los restos del pu~ntecillo, y tuvo que organizarse á toda prisa un servicio médico para el
socorro de los heridos.
El Presidente de la República envió á informarse del alcance del siniestro á uno de los oficiales
á sus órdenes.

com,tantes, paciencia indomable y una voluntad
frrme. Ahora no hay una prorincia. del Asia 1Ienor, de Persia ó del Cáucas.o de donde no ~e haya recibido alguna curiosidad para exhibir du1--ante el actual Certamen.
Gracias •á esta organización, la colección e.le tapices .\' bordados que hoy se exhibe puede Yerse
como la. única en el mundo y en el mi::;mo Oriente
no se posee; tal vez, igu~l.

EL ORIENTE
EN LA

EXPOSl~ION DE PABIS.
81 poder atractivo
que ejerce sobre nosotros el Oriente-por
su sol y nuestras inagotable curiosidad de
sus misterios-se manifiesta en este moEl tr&amp;nsporte de los heridos.
mento en la famosa
calle de las Nacioncs
En Asia Menor, la región de lo tapices parte
en la Exposici.ón de
de Symrna y no se estiende más allá de Bhiordes
París. Nohay, en ella,
de Demirdjick. Las materias de Ghiordes y de
Pabellones más visita:Smryna son menos numerosas que las de Ouchac,
dos que los le la Perpero los tapices son más preciosos. Si se admite
sia, la Turquía y de la
que en general un tapiz es más fino, mientr,13 sn
Bosnia-Herzegoviana.
La Persia, princi- t~jido es más compacto, se reconocerá la superiol'ldad de los de Demirdjick, que cuentan 814 11udos
palmente, exhibe en
en un decímetro cuadrado, mientras que lo::, de
el lugar de honor una
Chiordes no tienen sino G25 y los de Ouchac
reproducción fiel de
400.
una tienda de rreheAl hablar del Oriente en la Exposición de Paran. Este grupo, debido á la inteligente colaboración de los pintores y escultores, es uno de los atractivos
más artísticos de la Exposición.
Los ¡tapices expoostos son
de gran precio; el comercio de
Oriente es ante todo un comercio de tapices, tanto en
Persia como en rrurquía.
1
Además, la su perioridad
de tapices de Oriente, es notable bajo muchos puntos de
vista. Hace veinte años solamente, que el Oriente no
importaba ninguna de sus riquezas á Europa; el honor
de haber conseguido este
triunfo, de haber traído el
Oriente á Francia durai,,te la
actual Exposición, pertenece
exclusivamente á los comerciantes de la Plaza Clichr.
No ha ,ido esta cosn fácil y
trn dfa de mercado en Ouch&amp;o. (.&amp;.Si• menor.)
han sido precisos esfuerzos

r

Buscando oad&amp;ve:res.

con el Panorama del palacio llamado del Globo Celeste, se derrumbó en los momentos en que los
paseantes en gran número discurrían por la avenida Suffren.
Las autoridades pusieron en seguida todos los
1ned.ios que estaban á su aJcance pal,"a ocurrir al
socorro de las víctimas del lamentable accidente,

Una tienda de 'l'heril.n.

.u·'s, debe incluine la Bosnia-llerzegoviana, que
.por muchos títulos, pertenece alrn al Oriente .
Su exposición, extremadamente original, merece
un estudio completo y extenso. E;,; t:-le el triunfo
de Ja obra paciente y emiuentemente ¡nttriótica
llevada á cabo y perseguida durante muc:ho¡; allos
11or el Comisario General de e:::te paí::; en l•1 rancia.
J 1a B09nia-Herzegoviana fabrie:a tela~ de :::c&lt;la y
bordados de un encanto exquisito,. de un,t frc..;cu- ·
ra y u.n brillo incomparable,. La P laza ('lichy h;t
sido la. encargada de utilizar estas prec-iosidadc;;,
y en sus almacenes se exponen muebles maravillosos que se han fabricado exprcf:amcnt.e para hacer juego con aquellos tapice~.
Bl deslumbramiento que domina al visitanlc
cuan.do pasa cerca ele uno de est'-0s almacenes, es
demasiado intenso para poderse describir. rrodo
lo que el . Oriente ha prodllili&lt;lo de fantítstico, todo
.su lujo ideal, todas sus riquezas incomparables
facinan al admirador inteligente y encantan aÍ
profano.
!Jn_a. Tisit~ por cort·a que sea á la Plaza Clichy,
dcJa 1mpres1ones imborrables, como de una visión
inmaterial, pues inmateriales parecen 1.1guellos ob_jetoi de colores tan suaves que e.e -confunden con
&lt;,l tono de luz y las pinturas de los tapices.
l'ar~ conocer el encanto del Oriente, bai-.ta con
pasar unos minutos contemplando sus fabulosos
pro-duetos.

EL MUNDO ILUSTRADO
oadero serían reeocTados para las colonias franoes~s, para las otras naciones y para los países exóticos_. Ahora bien, el Imperio ruso, con todo su
exotismo, no es, por definición, uu país exótico.
Era, pues, imposible, sin una grave falta á las leyes de la simetría, alojarse entre la China y las
colomas N'erlandesas. Pero se salva la dificultad
pasando por alto la Rusia Europea para no fijurse
más que en la Rusia Asiática. Y, bajo el abrigo
del Asia Rusa, pudo ser admitido en los jardines
del Tr~cadero todo el Imperio Ruso. El principio
se babia sal vado. Se salvó por la denominación
adoptada por los rusos: Palacio de los Confines
del Imperio.
ExterioTIDente todo el Palaeio es Rusia vieja.
Una aglomeración de torres de diferentes alturas,
?ºr~n.adas de campane.rios compactos, ornadas de
agmlas dorad88 de dos cabezas, ligadas por murallas espesas. El conjunto evoca el Kremlin de Moscou;_ pero ~l arquitooto, M. Meltzer, se ha inspirado sm copiarla, en la Acrópolis Moscovita.
El Kremlin del Trocadcro es una variación
fantástica sobre el tema bizantino de Moscou. Faltan alli las cúpulas doradas, los campanarios combos. No es, pues, Moscou, la ciudad de las cuatro•

populo.r, J qne lum sido re&amp;petadM por el incendi&lt;&gt;
y por la lluria y la nieve.
La más importante y pintoroooo de las construcciones que la componen es la iglesia. Es esta copia
fiel de una antigua iglesia de madera del norte de
la Rusia. Allí se han reunido todos los objetos del
culto ortodoxo: los candeleros, los lampadarios, los
incensarios, imágenes de santoe, cruces, cofre de
cirios, obras de trabajadores rurales, de monjes y
religiosos.
En 188 isbas J en la iglesia de la villa que se
oculta detrás del Kremlin, el ,isitador recibe una
impresión de la Rusia íntima, pobre y buena, de
la vieja Rusia, de los paisanos de la verdadera raza. En el recinto de las altas y blancas murallas,
bajo las torres soberbias, he aquí que aparece todo
el barullo del colosal imperio que el mujick ba
conquistado sin darse cuenta.
En medio de la muchedumbre parisiense se codean todos los súbditos del Tzar. En cinco minutos se roza uno con innumerables funcionarios do
todos gremios: con tcberkeases, con guardM de
c~mpo, con místicos de regimiento, con dignat.anos Boukhariotes, con comerciantes, artistas, con
cosacos. con generales civiles ó· militares, en fin.,

Pa.la.oio del Imperio ruso, visto desde el Ja.rdin del T.roca.dero •

.La Rusia sn la Exposición ds París
-&lt;:&gt;-)0 (-&lt;:&gt;-

Husia en la Exposición .. . ''Toda~ la~ Husias,"'
-debería rlecirse, como cuando re califica ·al 'rsar:
Hmperador de todas las Rusia.s. Rusia. Asiática,
'Rusia europea, Rusia. central, oriental, boreal, todM la&amp; Uusias están representadas en la Exposición por sus arquitecturas diversas, por sus pro·ductoo de una variedad infinittt; hl~ unas por
muestras de sus riquezas natura lCs ó adquiridas.,
la.s otra.s por testimonios é imágenes de s11 pobreza y deeolación; éstas por su ciYil i;,;;1ción y a&lt;.1ucl1as
por su salvajismo. NiJ1gún país ofrece semejantes
c-ontrastes. Ninguno es más difícil de rea~umirse
_por los ojos del visitador ele la. B.xposie;ión. Los
organizadores de la sección ru~a, han consogoido,
,sin embargo, darnos una. visión e;omplcta é impresionable de este inmenso impNio . .Los que co11 ocen la Rusia, la reconocen; 1us q_ uc no la cono·ccn, la descubren.
La Rusia no ha querido impetlir á l,1~ otra3 na·cionei aparecer grandes, y ha pedido para insbtl;U"3e un lugar aparte.
Pero á decir verdad, la Rn.:ia eí-tÚ por lo&lt;lai.
partes. La Rusia indust.J"i.al partic-ipa de todo¡; lo:-;
grupos, de todas las clases. La Hu;;.ia militar, Lt
Huaia intelctual, 1a Hnsia agrí(·ulu, la Hu:;i;i artístca. se cod-ea con his otras potrnc-ia:-; en el Palacfo de }os Ejérc-ilos, en el Campo de :\h1rÍ.('. 011
h Esplanada, en loo Campos Elíseo,. _\llí es
·dondo los economist~s, los soldados y los si:LLios
van á buscar la Rusia actual.
Pero en el rrrocadero es donde parece ú los ojos
·del gran p6blico. bajo sus aspectos más piutores·cos decorativos, de colorido y vivos.
"l'alacio del Asia Rusa" dice el plan oficial. Estaba cfüpuesto, en efecto, que los terrenos del 'fro-

cien.tas iglesias y de los Lrcinta conventos. No ea,
tampoco, alguna Qtra ciudad rusa. Es una ~ínte•
sis de la ciudad rusa. Su situación en la sima de
la pendiente del 'l'roc-a.dero, amplifica sus proporciones, hace apare-cer más altas sus torres, la prin~
cipal de }as cuales mide 46 metros.
El Krernlin aparte, las ciudades de la Rmia moderna se asemejan más y más á las nuestras: largas calles derechas, eníbanquetados, al macenes Je
novedades, h-anví.as, carruajes de sitio, etc .. etc·.
Nada de particular tiene que enseñarn os, 5¡ 110 e-:
la. int-ensa fe religiorn que hace detenerse delante
de 1ma imagen santa, colocada sobre un muro. al
gran dignatario, lo mismo que al humilde arle~.ano, al coillerciante millonario, como á su más humilde em1)leado. rrodos se cubren la. frente, las efipaldas y el pecho con innumerables signos de la
cruz, y se postran, los unos después de los otr os,
para besar los pies del santo ó de la sant'a.
Pero en esta vieja ciudad rusa, de blancas murallas, las Rusias no han pretendido darnos una
imagen de sus civilizaciones rnotlernas. Franqueando su umbral, .:iomos iransporta(los hasta los
ooniines del imperio, y se ofrecen á nuestra cur iosidad las maravillas del Oriente y cid Septentrión.
Pero á falta de la rareza de que carecen su~ ciudades, la villa rusa l1a permanecido característica.
ln poderoso imperio no podía. encantarnos mejo r
q11e transportúndonos á la Exposición una de ~us
villas pintorescas. Es pre-ciso conceder que no es
una ald&lt;'a Vltlg-al" la qne se ha edificado á Ia sombra
de la alta muralla de Kremlin, aunque no sea
tampoco, una villa íanttístioa. Es exacta cu toda.~
sus partes. Nada más que es preciso supo ner
que sus "isbas'' _y su peq ueña iglesia han
sido construídas antaño, en p1ena eclosión del arte

con todas las razas del vasto imperio.
La sala del Asia central es un encanto. El peligro estaba en amontonar demasiadas riquezas demasiados tapices, demasiadas sedas, demasiad~ arma.a damasquinas, demasiados aceros Cincelados.
Y este peligro se ha salvado. De una fuente octorro0
nal, cuyM paredes y l,ordes han sido revestidas dc
tapices bordados de arabescos, se desprende un

._a rilla. rusa. - La. igl esia

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Mayo üe 1900.

Domingo 27 de Mayo de 1960.

sentan :-.u~ notables ediciones en unn vitrinn. monument:al.
Por toda :c. parte:--. aun en los grupos en qnr. la
111.~tahtción general está más retarda.da. 1,08 ru-.:503
están Ji:--tO$. Lo:::. jE&gt;fes de dichos grupos_ ~olamento
podrían d('cir por qué esfuerzos de lwln\u\a&lt;l y &lt;laem:rgí;1.

EL MUNDO ILUSTRADO

et 4remio Sran6e.

--- - -----Todo era júbilo en la calle del .',.ve María. Diego, el bar~ero, sangrador, maestro de guitarra y
(;ci.Jl tador a lo flamenco, y el mozo de más gracia
y Je más sal del barrio de Lavapiés y calles aclvacentes había sido agraciado en el sorteo de aquel

.Ca flor ~el maíz.
Ern F'lora la doncella
Má:-; galerna y más gentil
Que arrullaron con su3 co¡i,1.-..
La$ palma::, de mi país:
Hu~ mcjilla:i, sonrosadas,
8u boqnita, de carmín,
Blanc,1 la tez de su frente
Con ter::;ura de marfil;
Ojos helios, soñadores,

Y flexible talle ele hurí
Que temhlaba con el viento
Como la tlor del maíz.

Bala del Asia central y tesoro del Emir ele Bc.u.kbara.

chorro de a.gua CfMC' cae en lluvia eobre las verdes
plantas. Es este nn deliciooo descanso para la vista.'La freecura del agua y de las plantas, después
del polvo de fuera, dá una impresión de bienestar
exquisito. La sala. está bien alumbrada sin estar
llena de sol. Pinturas, telas, tapices, todo está

La Rusia boresl

e,. ante tocio, el país de las pie-

les. Y com.o tal, se revela con WJa abundancia y
una opulencia inc-reibles. lnstitivamente, á deepecho de la. estación primaveral, los visitantes, y sobre todo, las visitantes, pasan su ruano sobre la.s

ricas pieles, de largo y sedooo pelo. Allí está repreeent.ado t.odo Jo qu.c las regiones polares tienen
de rique1.a en sus hielos: martas, zihelinas, harmiños, of.o¡.; hla.nc·os, zorroH negros, azules, plateados.

Todos loo muros están cubiertos de pieles inestimables. En fin, toda la ·f auna de lo¡;: C"onfines del
Norte del lmperio Huso está alli representada.
El Kremlin del '!'rocadero encierra aún innumerables salas en que el vieit.ante puede detenerse

largamente.
Como dijimos al principio en el Campo de Marte, en los fn válidos,..en el rrrocadero, por todas partes se cneuentra á la Rusia bajo sud diversos aspectos de nación industrial, comerciante, agrícola,
y militar, abierta á todos loa progre3os materiales

é intelectuales. Innumerables pabellones particulares están coronadoo por el águila dorada. de dos
cabezas: Pabellón de la Casa y Pabellón
de la Artillería J de lru, escuelas mili.t ares; Pabecabe-za.:;.:
Pabellón de la Caz:! v Pabellón
de las instituciones de la Emepratri~ María; de la
Meteorología. de la lfineria, etr., etc., sin hablar

del Pabellón ele la l&lt;'ilandia agregado oficialmente á la sección rusa.
En el Palacio do 1.., Selvas, ciento y tantas piezas dan una iden de las escenas de ]as selvas rusas.

En el Palacio de las Letra,, Ciencias -j Artes, los
Una villa rusa.-•Oalel1a de las peque.naa industria.e.

talleres de los

manufactureros &lt;lel

Estado pre-

allí dispuesto con gusto. Los objetos de metal cincelado están oolooados sin profusión. Es este, en
fin, un tallar de artista, más bien que un bazar.
Los dos grandes triunfadores de esta ssla, oon el
pinfur Constantino Korovine y el Emir de Boukhara.
Las pintaras decorativas de Korovine son su
mejor adorno y mil veces preferibles á las telas
dioránicas de que está llena la Exposición.
El Erni, de Bou kara, vasallo del Tzar, ha en~iado á París IM piezas únicas de su tesoro: tisús
d-e oro de incomparable suntuosidad, ornamentos,
j0yM y bordadoo asombrooos. La vitrina en que
se encierran estas riquezas ejeTce sobre ]os visi-

Otrn Ye?., cabe el arroyo
Que a,lorna al rico pensil,
('11amlo ,í las nubes del c'ielo
La. i.ar,lc empieza á teñir,
:Jugando Yile en el césped
Tan ri~uc-ifo y tan feliz,
Que e n cl111, puse los ojos
Hin po1lcrlo resistir ....
-Adiú-d le dijo mi labio,
-Adió:.:! pronunciar la oi,
Y :a:c ,1lcjb temblorosa
( '0111n la lfor de1 maíz.

Y /'ué la postrer palabra
Que uos pudimos decir:
ªAdió.s!n me dijo, y íué cier10;
.. Adió~!'' le dije, y fué así..
Pues de entonces ya no iba
Xi a I arroyo del pensil
\: i ,í la fuente rumorosa
l~onde primero la ví;
l tornando obscuras sendas
l'i c·bla ¡ ;1y t-riste! un aspid
Y (·ayú :--in vida luego
&lt;'01110 la flor clel maíz.

Y era florn la doncella
Jl.á.--; galana y más gentil
Que arrullaron con sus copns
La~ p,t!m,1.-; de mi país;
Su~ mejiJl,1;; :mu rosada.s
De.•:!uciero11 su ra rmín
Y quedtl su bello rostro
('orno &lt;le bl;inco marfil,
Y sin brillo hts pupilas
ne :-:tH ojo.-; i a~· de mí!
Y C'n ;;u tu rn ha sólo e-rece
l ,a triste flor del maíz.

tan.too una especie de fascinación. Sobre un rico
diván se encuentran habitualmente los represen-

tantes del Emir, dos Boukhariote, de grnn e9latura, cuya barba es de un negro asombroso.
Sin otro obstáculo que algunas gradas J una

puerta, so pasa de un golpe á otra Rusia entera,
mente distinta: el Septentrión deepué6 del
Oriente.

En ltna. freEca. mañana
Y c!l(IO ú. l,t fuente \-a ví;
··~--o te ·amo, Flora, le &lt;lije,
J'ol' tí me siento morir.·•
Bajó los ojos al sucio,
Y a vi,·ilndo3e el carmín
ne ~u:, rosadas mejilllls,
Pa;..ú delante de mí,
llechiccra y ruborosa,
Co n pn :-30 lento y sutil,
'l'cmhl-anclo como en las milpa~
Tlcrn bla la flor •ael maíz.

f;regorio 7orres ()uinfero.

•

Ll;a. con el premio --grand~.
¡üdienta mil peseta3! ¡ Qué [elit;ídacl! Xo mús
avur~ diarios,
111 apremios rncn!-!mUes del ca.:ero
.
.
'
n! ex.genc1as rncesantes de pre:::.t.amii;tas usurero:::;,
n1 prt!ndas cmp-e1~adc~ en el Monte de Piedad, y
sobre toU.o, no mas desazones con el sastre de la
&lt;;aBa &lt;le· enfrente, el pa&lt;lre de la. hermosa Isabel.
Anothc?ía, y mi ent ra s una murga colocada jun-

to ~ la . tw_nda del barbero atro_naha
''

1

antei3.
El b:-1rhl'1·0 y el s-astre f1¡rnrr1·i('ron poco después
en la i i{\nda; aquél cabizb,1jo. como nlirumado por
la J){'na: ó~í e con los ojos dc.:( 1J(•njado!--. encendido
el rci~tro .Y en actitud colérit•,1.
-B1u nns ncchc-s,-murmurú J)it•gn, dirigién1

1

el aire, y

ar1uel lcc1brn los plácemes de amigos y parroquianos, el !-astre, de pie, detrás del mostrador, seguía cor1.a que corta paño, é Isabel, sentada. de1anle de la máquina de coser, dale que dale al
pe&lt;lal sin levantar los ojos de la labor.
-l'arece que el vecino está de enhorabuena,-

&lt;lijo el sastre despnés de largo silencio.-Ya sabr:,s que le ha tocado la lotería.
-Sí, papá,-murmur6 la muchacha.
-¡ Ochenta mil pesetas! No le han de tlurnr
un ullo. Bn buenas nnrnos están ... es un jutra. .... un per d'd
~ .
uor
1 o .... un· loco rematado .....
¿ ~o piC'nsas lo mismo?¿ 1-o me contestas?
-¡Ah! Sí, papá.
-Si no supo ahorrar cuando disponía sólo del

costoso fruto de su trabajo y todo se le iba en juegos _v cu francachelas, ¿ c¡ué no hará ahora al
vcr~c• de improviso &lt;luello de tanto dinero? La
~ncrte se rá. su perd:ci6n: siquiera ahora tiene el
_ hábito del trabajo y como renuncüuá seguramente
á (,l. l'n cuanto se le acabe el liltimo maravedí, que
será pronto, se encontrará sjn parroquianos y sjn
maldito el deseo de ganarse la vida honradamente.
¿};'"o c·rees también que va á dejar la. barbería?
-;.Yo que sé, papá? ...
-Pues yo te lo digo, vas á ver como mañana
mismo cierra la tienda si no puede traspasarln.
j Bueno es él para seguir afeitando con ochenta mil

.Jl&lt;'l'elas en el bolsillo!
Fn nquel momento se abrió ]a puerta de crisbtles,

1il In sastrería y aparC'ció un hombre.
1

ÍF-nhel levantó los ojos, y sm:µendiendo sin dari-:c &lt;·u!.'nta de ello, el movimiento ele la máquina de
ro-c-r. se puso.. colorada com" la grana mientras
&lt;pie el Sastre, con las ti:jeras en la mano derecha,
:,1)nvada en el mostrador la izquierda, inclinaclo
t'l L"Uerpo y la vista fija en
puerta, parecía reprt&gt;,;,,c1ntar un cuadro vivo: tal fué el asombro qne
rro(h1jo en amhos la ine~perad-a. visita ele Diego.
-; Buenas noches!-dijo éste tímidamente, y

Ja.

&lt;lo~&lt;: ú la 1rner~a vidriera de la calle y mirando de
sosla)'o :1 lsabel, que no se atrevía á levantar los
ojos de la. costura.
1
- \-aya usted con Dios,-reíuniuñó el sa:3tre.
-Huenas noches,-repiti6 en voz baja la mu-

chacha.
Cerrúse la puerta de la calle, y padreé hija•quedaron ,'¼.ílos y pensativos, y al cabo de largo silencio &lt;Hp1t'•I lo interrumpió diciendo:
-¡ t).11é osadía! ¿ Sabes lo que ha hecho?
-¿ (Juién, papá?
-1'::-e.
-¡ Pedirme tu mano! ¡ Cabe mayor atrevimiento! ¡ Como ~-; un manirroto, un calavera, un vlcioN1 engreído por la suerte pudiera hacer tu Iellcidad!
Y unn lág-rimai humedeció ]a labor de Isabel.

'

*··

l"'ll palio de una casa. ele vecindad en la calle
del A ve Uaría. Diálogo entre varias mujeres:
-Diga. ui-:teU, señá Antonia. ¿ Es verda&lt;l que Ja
hija del :-:,rnts&lt;· se casa con un horlera de la calle
de Posta~?
-E::ito des.c. aría el padre, pero ella erre que erre
que quiere entrar en un co nvento.
-¿ Monja la muchacha más ' guapa del barrio?
-¡ llué lástima!
-Y dejando á su padre solo en el mundo.
-Pero sospecho que la niña tjene más vocación
Je barbera que ele monja.
-¡,De barbera?
- Pues qué. ¿ no saben ustedes Jo que pasó hace
&lt;los años?
-Cuente usted.
-Dicen que Diego miraba eon buenos ojos á
la 11iña, y aún F-e añade que eran novios á hurtadillas del padre ..Y que el barbero fué iL ver á éste y
le pidió á Isabel.
-¿Y no quiso?
-jQué había de querer! ¡Bueno e~ el ruín del
Ba'-tre para consentir el matrimonio de su hija con
un tronera semejante.
- l{nt.onccB era rico: le había tocado e1 gordo.
-Es verdad; pero el sastre. conocía el paño y no
le faltaba razón, como se ha visto después. Las
ochenta mil pec:eta.s del premio grande volaron en
menos ele 1los :1.ños en los frontones, g:nitos y administraciones ele la timba del Gobierno. Al pobre
Diego ni síq,üem le queda la barbería : no tiene
1

luego, haciendo un esfuerzo, afü1diú:-Señor IsiLlro. dCBeo h11l1lar con usted.
-¿ Conm igo?-preguntó el S.-'ls1re.
-Sí, señor. con usted y á solas.

-Creí que (odo había acabado e11t.re nosotr~.
-Quisiera que tuviera us ted In l.iondad de oir-

me
Figuras de Teberkmsea l. la entrada de la Bala del Cáucaso.

Y ,iliri&lt;•111lo la. puerta tll' la trastienda, invitó á
Diego ~ entrar en ella.
l:-:,1bel proseguia su labor: pero el movimiento
1h 1 ¡wdlll ya no era tnLnquilo .Y :u.: ompasaclo como

1má

palabra.

-Sea,-d.ijo el sastre después de breve pausa.

más Tecurso que afeitará (lomiciliQ:_
-Pst .. silencio. que se dirige haci!l. a.quf. Vondrá á pelar al prestamista Je! principal.
-Ese d&lt;'hC !?'er duro de pp!ar.
-¡Ca! Fi ::e pela de fino.
Y Diego atravesó el palio &lt;·on la bacía. debajo
del brazo, el paso lento, la frente ca.í&lt;l.a, loo ojos
extraviado!-- y el eteTno rei·ucrdo &lt;le I sabel et1 el
alma.
·
Al caer &lt;le la tarde. reinoh,1 profundo ~iler10io
en la. sastrería . Isabel halláhaie en 1m cuarto v los
oficiales se habían retira.do. l•~I sa:;trc, sentacfo en
un rincón con un codo en el rno-strador y Ja. m;rno
en la. frente, al ve-r:-;e sin te~tigo1s dió rienda f-Uoltn
á su pena.. llorando amarg-anwnte. Su hija idolotrnda, su hija única, le dejaba sumido en espantoea
soledad. Debía partir al día ,iguiente para no
·wlver.
-Enterrada en Yicla en un claustro,-drc:ía para sí el pobre anriano,~y yo :wlo, compleünnente
mio en el mundo. Todo me ~ohra si me íalh-1 c·llo.
¿ Quién cerrará mis ojos cuando hartos &lt;h' llonu·
se queden secos y enjutos para siempre? Pero. :rntes muerta que casada con Diego.
En aquel momento abrió é:::te la puerta de &lt;;ri~tales ele la calle y entró en la tienda. V,[ sastre hi,o
un movimiento de enojo; pero pudienrlo rmÍ.'- ni
dolor que la cól-era, rogó al barhero qne ~(~ i-;.ent.:.tse.
-Xo te quiero mal,-le dijo,-:v voy ft. hablarte
eon completa sinceridad. A fines de 1844 ,e establecieron en esta calle, en nucRtros rcsp(1 t'ivos oficio.-:, tu abuelo y mi padi:c, á quienes uufo estrecha.
amistad, á pesar de $US encontrados y opucstoa curacteres. Era aquél 8legre, decidor y fastuoso J e-l
encanto de Jas moza ~ del banio; parecin que toih\1-i
se lo disputaban, y fáeilmente, -porque el amor c11tra rn11chas veces por los ojos de la vanidad. supo
rendi r la entereza de la hija de un carnicero r ico,
á despecho ele la ternlz resistencia de ést.c, qnr :11
fin y al cabo hubo ele dar su consentimiento al ma.tri1~10nio. Pocos afias después, tu abuelo hfl.Lia
dado al traste con la dote y la herencia de rn mujer. Lo propio hizo tu padre con aquella sanf¡¡ que
te dió la existencia., á quien los sinsabores J la miseria aco-i:taron los días.
En cambio mi paclre, hombre circunspecto, sencillo y ordenado, ~in más pafa-imonio que su trabajo,
depositaba. cada año
laf- modesta.a economías de sn laboriosidad incansable en la
Caja &lt;l.e Ahorros; primero en nombre propio, y después en el
de mi madre, en el mío
y en el de mis hermanos, á quienes he heredado. Yo he seguido el ejem-

plo respecto ele mi hija.
Desde 1845 á 1894, ambos inclusive impusimos
anualmente mi padre y yo mil pesetas, las C'na.les
dan un producto total por capital é intereses Pompuetos, de 141,881 pesetas y 24 céntimos. !&lt;Jale
es el do~e que tenía r~servado á mi Isabel, dote &lt;tTie
yo consideraba á cnbieTto ele guerras, revolucionL'fl
y hanrarrotac: de bancos y aun del mismo Estado ·
pero de las dilapidaciones de un marido pródi~
A m1qu? la ley clefi.ende y ampara el pntrimon io de
l~~-S muJeres ras~-r~as. pocas son las que logran rosis,br, ya por cleh1liclnd, ya por cariiio, ya. por t.rmor
a~ escándalo. á la.e.. imposiciones, exigenrias ó ¡.:olicttudes del compañero de su vida.
Ahora. cornpr&lt;•nderás la verdadera canga de mi
tenaz oposirión A tus amoríos. Ha.s here&lt;lndo de h1s
mayores la pa::-ión -~iolenta del juego, y no quiero
que, como acontC'C'JO con tu pobre madre mi hija
no teJ1ga un &lt;lía un pedazo de pan que ll~var á la
b?ca y muera, de cl_olor y de ve~giienz-a., y sea preciso apelar {1. la um1sbtcl compasiva para enterrar1a..
i Antes 1:non_Jª rp10 en poder de quien ha de sumirla
en 1~ nusena y s-cr causa. de su eterna desventura.!
Diego seguía guardando silencio. El sastre· cesó
de hablar y con lus manos cruzadas y e-] cuerpo en-

�Domingo 27 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
corvado permanecía pensati"VO. De pronto, se puso
el barbero de pie y exclamó:
- 'J'ienc usted razóu, señor Isidro. ¡ Las palabras
de usted me llegan. al alma, pero yo puedo corregirme!
-¡ Corregirte! Tu abuelo y tu padre hacían á
diario propósitos de en mi€nda, pero em más podero~a que ellos su ciega a.fici6'n al juego. Calculo
que rn el espacio de cin cuenta años se han gastado
en tu ca~a ciento cincuenta mil pesetas sólo en billeteslle lotería. Graeias á un premio mayor llegaste un momento á recupnar dos terceras partes. No
tenías dercho á más por una le_v matemática. Ese
banquero fuerte que se llama Estado debía disfrutarcl resto. En cambio esas 150,000 pesetas impuc:-:tas it rar.ón de tres mil cada a.iio en las Cajas
de Ahorros, hubieran repres.entado ahora 425,644
y todavía sería mayor esta cifra de haber entregado
}as c.rntidades, coincidiendo con las fechas de cada

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Mayo de 1908.

drrznlc á clrfan~a.
Que trisLcs. las ohts va n
á besar tu playa. ignota~
dornlc parece que ilota
toda la Ururna &lt;le Ossian.
::-!aben u.caso los mares
el tormento de tu raza
qu e entre bollozos abraza
los cristo~ de tns aJta rc::!?

Lo saben . y &lt;'On querellas
Sus ondas cíñente en coro .....
Irlanda, yo también lloro
tu acrvidm11hre cou citas.
Que quien soy? niebla que amasa
la vida, voz que se ahoga .....
un espíritu que boga
Y un pensamiento que pasa;

Que al pasar el duelo ve
e11 tu augusta faz impreso,
,te mira, te manda un beso
y te dice .... no sé qué.

Adiós Brin, yo, pequeño
como soy, tarn bién escondo
un sueño muerto tan hondo,
tan hondo como tu sueño!

,orteo, en lugar de hacerlo á fin de cada anualidad.
Serías rico, poseedor del cnor1ne capital de 425,644
pesetas, y tendrías tal vez lo que vale más que el
dinero: la costurnhrc de posc'€rlo, el hábito de ahorrarlo.
Ya he comenzado á adquirirlo. Desde hace un
a.ñ(\ dcódc mi completa mina, impongo todas las
semanas en la Caja de .\horros el produclo de toda¡; mis economías: ¡diez pesetas! Aquí tiene usted
mi libreta.
- Basta. Ahora te creo.
l◄:n aquel momento apareció I sabel anegada en
llanto; pero en llanto de júbilo.
Y el pobre viejo exclamó con la libreta de la
Caja de Ahorros en la mano:
~ ¡ Jú,te, hijos míos, es el Tcrdadero premio
grt1nd~!

'romamos do "El Fígaro" de la Habana, el siguiente precioso soneto, de la. señorita Esther
J,ucila Vázquez, hija de nuestro Cónsul General
en Onba, quien lo dedicó á la hija del señor Secretario de Relt1ciones, habiéndolo remiticlo á diel1a scllorita con motivo de su reciente boda.

VESPERTINO.
H"-f en el pal pitar de la enramada
al ,uave soplo de la brisa leda,
el deslumbrante brillo de la seda
por lo&amp; rayos del sol iluminada.
Y la Iuz al filtrarse, tamizada
por la tupida red de la arboleda,
i,;us mallas de oro en el folla.je enreda,
y tiembla en sombrosa encrucijada.

Sólo que tu vivirás
años de años y tu anhelo
tal vez cristalizarás,
y yo soy hoja que vuelo
nada más. . . . . ah! nada má's!
Abril t4 de 1900.

PARA ENTONCES.
Camiua.ré, s-angrándo¡ne la herida,
En espera del golpe: golpe rudo;
Caminaré luchando por la vida.,
Con mi dolor sirvién&lt;lo.uie de escudo.
Y al fin he de lleg,u-; ti::.s la caída
Que estoica voluntad salvar no pudo,
Al fin he de poder, Madre querida
En tu boca prc-ndc-r, mi beso mudo.
Y entonces viv-iré: sin la materia
Que agotó mi dolor, dolor intenso,
Y sin conciencia me arrastró al abismo.
Entonces; si n lucha r con la. miseria,
Un tesoro tendré: tu amor inmenso;
El supremo ideal de •li egoísmo.
México, Mayo de 1900.

JUAN EL YUNTERO.

=•=
Por qué eetá triste Juan el yuntero?
por qué el in&lt;lito llorando está?
por qué oolloza? por qué se queja
allá en el fondo de su jacal 1
Le ha &lt;.lesu.irado la guapa criolla
de frescos labios de flarnboyán,
cuyos ojuelos miran dormidos
como los ojos de la torcáz?
Acaso lejos do su serrana
nadie acomp&lt;Lfü1. su soledad?
a ca.so sa.be q uc le ha ol Tida.do,
y siente celo., el rabadán?
Qué es lo que tiene Juan el _yuntero?
quién le lm ca.usado tan ·grave maJ?
acaso ha m twrto su madrecita.?
por eso al monte no va á lellar?
Dejad al indio que en la guilarra
cuente sus penas ... que llore más!
Vamos, comienza-le gritan todosy a.sí muy triste comienza Juan:
''Estoy enfe rmo, tengo 1ma. pena
que no mo de-ja vivir en paz:
perdí al buey pinto que más quería,
mi mejor yunta truncada está!
Qué encornaduraJ qué corpulencia,
qué bella eslampa del animal.!
em muy fuerte p:n-a el trabajo!
no se cansaba nunca de arad
El fué la causa de aquellas mieses
que florecieron en mi heredad,
y _el fué la causa de la riqueza
que en mis graneros guardada. está!
Vivan los bueyes, los nobles bu,iye•
que son del campo nuncio de pcrn!,
el "De Profundis" de sus mugidos
es como himno de libeTtad ... "
Y calló el indio; sonó un aplauso
ele ]os la.hric-goe, al terminar;
y hoy todos saben la fútil causa
que le produce tan grave mal!
Hoy todos saben por qué tan triste
por qué tan triste llorando está,
'
el pobrecito Juan el yuntero
allá en el fondo de ·su jacal. ... 1

Juan Orci.

Bs la tarde. Con cárdenos reflejo&amp;
el verde bronce del ramaje enciende
y la corteza de los troncos dora,
J al ir desvaneciéndose á lo lejos,
la llama por los árboles asciende
y al fin en Occidente se evapora.
Habana, Abril de 1900

€sfl¡er .J:ucila Vá;:que;:.

Vista de la.Calzada. de Guadalupe en llorelia.

Juan B. lkf..f¡mi.• .

Xo es solamente en lféxico á donde se e.'3-lán
Jlernnüo á cabo construcciones U.e importancia y
así lo demuestra. la frecuencia con que ih:stramos
11ues.tr.as páginas con vistas de nuevos edificios
públicos ó de particulares que se han levantado
últimamente en distintos puntos del país.
En Cuernavaca está para construirse por orc1en del Gobierno del Estado de 1Iorelos, m1 hospilal general cuyo magnífico proyecto uebido también á los Sres. ingenieros Esparza y Ortiz, nada
&lt;leja que &lt;lesear ni en cuanto á belleza arquitectónica, ni en cuanto á buenas condiciones para el
fin á que se dedica el útil establecimiento de he11 eficencia.
A semejanza del hospital general de esla capital, aunque en una a.rea de terreno mucho má5
reducida\ el ·nuevo hospital estará dividido en
pabellones que se destinarán á los distintos departamentos de hombres, de mujeres, de enfermedades infecciosas, manicomio, sala de ciruj ía y
'otros no menos importantes en los cuales se lrn
'.cuidado ele observar las mismas regla.a de higiene
'Y distribución que se tuvieron presentes al trazar
y construir el hospital general de esta metrópoli.

l

s. propiedad

embeck..

�EL MUNDO ILU8'l'RADO

Domingo 27 de Mayo de

Domingo 27 de Mar o de 1900.

rnoo.

EL MUNDO ILUSTRADO

MIRf\ BEf\U.
La enorme tmjedia ]ibe.rita.tlora que ensangrentó á Ji..,ranein en

las postrimerlas del siglo XVlll, podría muy bien sintetizarse en un
desfile de hombres, en un desfile do cerebros y corazones, de ideas y
ele pasiones, fermentos de siglos enteros, que estallaron R.! fin _v llenaron el mundo con el estrépi1tb de sus acciones, imprimiendo un
nuevo y poderoso impulso á la marcha futura de la ,ociedad humana.
Una de las Jiguras qne más porlerosamente se destaca.TI de esa
gran tropa de sombras, es la de Mirabeau, que á la apreciación de los
pósteros aparece como un extraño ilejido de contradicciones, como
una singular amalgama de grancleza.Ft y de mezquindades, asaz difícil á
la calificación concreta, pero que, &lt;le cualquier mo&lt;lo, acaba por colocarro más cer ca· d0 la admiración que del desprecio.
. Entre los Diputadoo del terc·er Rta&lt;lo que se reunieron en V crsaJles, á principios de Mayo de 1?'89. acaso sólo uno tenía un nombre ampliamente conocido, y ~e era Gabriel Honoré de Mi rabeau,
que entonces arababa de cumplir los cuarenta años. y que se hallaba, en con"&lt;'cuencia, en el pleno florecimiento de h,.s fac ul tades
viriles .
.Desde Jnego su nombre era conocido por haberlo ilustrado 1:,11
pa&lt;lr e, el marq ués de Mirabeau, cuya discreta pluma hal&gt;ía t ratado
asu.nt~ de importancia pública, y c·uyo volúmen "L'ami des hommcs
ou traité de la populai!ión," le había. consolidado una merecida reputación, que estaría, en verdad, más ÍTm:('a hoy día, &amp;i In notnricda,l
del hijo no hubiera renido á empujar hacia el . olvido la Jabo rfoc;ida&lt;l
ele! pudre.
·
También el hijo, ilesde la edad Ue treinta año.:., y cuan do empezaron á enfriarse ]as pasiones jnveniles qne lo habían hundido en
una vida borrasca.a y poco limpia, h abía tomado la pluma para producir libros v folletos eobre asuntos de palpita.n,te '1.Clualitlacl en
iu¡uellos clía.!-, · en ,~ cuales trabajos, si se advie rte á las Vece-3 &lt;lestellos de talento y aparie ncias de valor civil y de audacia, no brilla
mucho la honradez l iteraria, pues a&lt;lemíl.S del plagio casi constante y
p08teriormente co mp robado y á menudo el móvil de •&lt;Juellos t.rafrnjos, í ué ese viejo deljto que ]a legislación moden1a empieza á codificar
con e] nombre de "chantage."
Pero tenia Mirabeau un poder formidable: rn palabr~. Y su

-----

--.

ll"dmero 28 y m e dio d dl Puente de A.lvarado. P z oye c t o, prop i e dad y habitación
del S r. Ingenie ro D . Bata.el 0 11.rci a. y S . Facio,

Jh1mero 16 de " S a di Carno1i." Propiedad d e lo s B.re s. Ingenieros
B. Ga rcía S. Facio 7 S a lva dor Jlira.nda.

lJu,tramos m:ta página del "México ~fodcrno" con Yi~la:; tomadai; de
cinco e&lt;lifieio1:1, ele los que más re&lt;-il'ntcmente _ha pro_ycdado y dirigido el :-eitor Jng-cniern Don Hafacl
García _y ::,ánchez Facio. ·

Rrueinga, y :;u estilo :::e-rio reflilla.
helio, como pueden acl,ertir nue5-

t ro:; 1ecto res.
J&lt;:11 cuanlo al edificio ele la rnlle
priva~la del Elíseo, se Yé que c.:; 1m
prcC'io::10 pah:c:o, er1 el que fe pue-

La e:1~a. número 28 y medio &lt;lcl
Puente de ~\ lvurado, que e:-: lH rci::idencia ,!el mt&gt;ritionado ingeniero,
]ia llamado la atención de los intcli-

de nprcciar el arte y el hueu gusto.
F~-t'á clc..~tinac.lo á habitnción del señor lngcuiero Don Salvador )firanda .
J&gt;istínguese esta constr urció n
por su !seneillez, hi elegancia del es'.. ilo-, í..11 buena ornamentación, 11
simetría de sus proporcione~, y sobre todo, ·por el cuidado ~, tino
ron que fueron escogidos los materiales que se emplea ron en la
ron;-:tn:c t~ión, que es, Ein duda, el
mejor ornato de esa calle.
En cuanto al otro grabado. que
rC'prc~enta una caEa. en com:tTucclón, debcmo~ c.lecir. qu('t aunqud
r11 cRta vista. no se pueden apreciar
to,lavia todos los mérito~ rlel edi-

gcntef:, por la severidad de Bu e;,:tilo Y la --olide,1. ele su C'Onstruc ·ión,
circ•1in .. h111pias que ¡.:e unen al l.&gt;uen
gthÜO &lt;le l;.1 ornumcntaeión.
J.a r;-1~;1 ubicada 011 la calle de
Radi C'arnot, at.londe artulan1rnte
con~trun.• &lt;'l eciior Ránchez }\acio
otrae: :--ei:-: finra~. l'S de e5tilo ren-;tcimienlo italiano, y á la :::encillcz
y c·onrnditbdes reu.nc detalle.:, que
h:wen r¡ue e:-tc edificio ~a uno de
]os mejores entre los que hermoBean In nueva. avenicfo . que está :va
pohhHla por familias de nuestra mejor sociedad.
Otro de nuestros graharlo~ repre:::enta la casa.. que l'-l propiedad _v
lrnhitarión U.el scfior Dr. Jo:.é Beyes

112BABBA.u,
de un grabado contemporáneo ele Gu6rin.

fi c io, no8olro., Jl('mos tenido el pro-

yeC'lo á. la. vista y estamos seguros
11c ']lle ser{~ una ele nuestras mejores
construcciones.
Ca s a en construcc ión en la 5111 calle del N aranjo. P ropi e d ad d el Sr. D r . Beye s Bruciaga

.
,,,..

.

~,.
-

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--

~.

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.

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r
... :a..,.

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....

Casa 5!Ui10 de l a. 5 ~ del Cip r b . P :ropied a.d del Sr. D:r. Jos6 B eyes Bruciaga .

Jn.:ramen\O del 41p11.U.do en la

Calle p riv ada. clel E liaeo. P ropied&amp;d d e l S.r. I ngen iero 6a.lva dor Miranda.

'

A ■ a,nblea

lfacional.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Doming() 27 de Mayo de 1900.

!!LZ

EL MUNDO\ ILUSTRAÓO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 22
Direotor: Lio. RAFAEL BEYES SPflfDOLA..

8UBSCRlPr:IOK MENSUAL FOBAN.IA, Sl.lll
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, SJ,25

MÉXICO, JUNIO 3 DE 1900.

Gerente: Alf'l'Oll"IO OVYJ.8

Ape:rtu:ra de la Asamblea gene:ral de Versalles.

..

palabra, esgrimi&lt;h hasta entonces, sólo en pequeñas e~caramuzas, pero nuncio ya de los acontecimientos por venir, llamó la atención sobre Sll
personalidad ca~i oi,~curu, v el ;\Ii:ridr,) ;\loutmorin le propuso "comprársela'' para que sirviera
á la defensa de la m:marquia. La monarquía experimentaba entonce$ los primero~ s1cudimientoH
decisivos y la popularidad debía buscarse militando en contra de la monarquía. l\Iirabeau era monárquico, ciertamente, más que por otra cosa, por
i,u calidad ele gentilhombre; pero su idea monárquica, desviándose del absolutismo, podía acercarle
á los enemigos de ella y crearle un principio de
popularidad, sin suprimirlo por completo de las filas del Hey. La ocasión era propicia ~• supo aprovecharla Mirabeau, rechazando hábil y enfáticamente las proposiciones de :Montrnorin: Desde entonces, lo'&lt; descontentos vieron en él á un amigo posible. He aquí una frase de su contestación, que
por ~: sola da una idea del "equilibrio" que quiso
guardar y que guardó: "Xo, se11or conde. ~ún no
ha llegado el momento de abrir una campaña contra los Parlamentos. Es demasiada y bien fundada
la. desconfianza existente contra el Gobierno. Auguro á éste la reconquista de la confianza nacional, pero sólo la reconquistará haciendo -al pueblo
partícipe de las labores del Estado ... "

C'aando se acercó la convocación de los Estados
Generales, Mirabeau hizo grandes esfuerzos para
formar parte de ellos, y se trazó un plan ele conducta, cuya primera acción consistiría en un discurso
r11u.i se proponían pronunciar el día mismo de 1-a
apertura, delante del Rey, de los Ministros y de la
f'orte.
La primera parte de su proyecto, pudo realizarla: á fuerza de discursos logró ser uno de los diputados del tercer Estado, que la provenza envió á
los Estados Generales.
El día 5 de Mayo de 1789, en la inmensa sala "des Menus" del Pala{!io de Versalles.-sala que ya no existe y que podía contenar has~a
5,000 personas en torno de su regia columnata clórica,-se verificó la solemne apertura de la Asamblea de los tres Estados, los cuales no se reunían
desde hacía ciento setenta y cinco años. A lo largo
de las paredes de la vasta sala _y ataviados con su~
pomposos y pintorescos trajes, tomaron asiento el
clero y la nobleza; el tercer Estado ocupó el fondo,
frente por frente del palco que sostenía los sitiales del Rey, de los Príncipes y de toda la Corte, mientras que los ministros y Consejeros del Estado ocupaban una mesa con carpeta verde, al pie
del palco real. Había, además, como 2,000 espectadores en la sala.
El Rey habló y al hablar,
"rompió un silencio dos veces secular.'' Después del Rey hablaron
los }Iinistros: hicieron promesas
vagas, lucieron una retórica nada
precisa. M:irabeau ~e aprestaba á
pronunciar un famo~o discurso,
pidiendo la promesa de una Constitución, cuando el Rey se levantó
y abandonó la sala, seguido de sus
.Ministros y de su Corte. }firabeau
públicó si.i. di~cnr~o en el ''Journal des états genéra11x.'' que acaba de fundar, pero el efecto :irn
fué el mismo.
Durante todo el pel'íodo de la
Asamblea, no dejó de 1uchar el
conde de :Uirabeau, v va con la
pluma, ya con la palab~·a, seguía
preparándose aquella popularidad
y aquella preponderancia tan ardientemente deseadas. En aquella lucha en que el Parlamentario
J'ac1im.il del billete con que envid llirabeau aua papeles secretos al
trataba de ir aboliendo los dereConde De la Karc:t,el 17 de J'ullo de 1790.

chos y prerrogativas del Soberano, y que alcanzj
también asuntos financieros de trascendencia, puede decirse que no hay un sólo paso de Mirabeau
que careciera de importancia, Más no podemos seguirlos uno á uno dentro de los límites de un artículo que sólo admite los lineamientos generales.
Varias veces trató de entenc1er~e directamente
con la C.o rte, pero Luis XVI aún le tenía de~confianza, y por más que reconociera la utilidad que
le refültaría de tener á ese hombre de su parte,
titubeó mucho antes de clecidir~e.
Las relaciones reales entre .Mirabeau y la C'1rfe
no han ;ido conocidas, sino hasta el aü'o de 185 l
en que ~e publicó su correspondencia con el Conde de la Marck, que fué quien fungió de intermediario.
En un documento destinado al Rey (véase el
grabado) Mirabeau hizo una profesión de fe y
adhesión al Soberano, y Luis XVI pagó las iíleuda ,
del orador, que ascendían á 208,000 francos y ls fijó un sueldo mensual de 6,000 francos. Además, el
Rey firmó bonos á favor de Mirabeau, por valor total de un millón de francos, que deberían serle
entregados en caso de que sirviera bien.
Puso Mirabeau rns graneles talentos al servicio
de la monarquía, y eso le atrajo la mala voluuta·l
ele los descontentos; por otra parte la Corte n l
siempre creyó en la pureza de sus actos y de sus
intenc·ones, y eso nos explica que el Conde temiera un fin trágico y que enviase sus papeles secreto~
á su amigo de la Marck, con el principal objeto de
que sirvieran más tarde para defender su memoria.
1furió de muerte natural el 2 de Abril de
17fll, y romo ~ínte~is de su acción política, pueden repetir;e lag palabras de Oncken: " In;c;ó su
carrera l)OlíLica. como monárquico aborreeido de
la Corte )' la. cerró como jacobino secretamente
pagado por la Corte.''
Pero rn enorme actividad, su talento v rn eloruen_cia, hacen de Mirabeau una ele las figuras más
adn11rables de la Revolución.

et suplicio

de 6e6é.
I

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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