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                  <text>EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Junio de 1900

~-L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 23

MÉXICO, JUNIO 10 DE 1900.

Direoior: Lic. BA.l'AllL BEYES SPfl!l'DOLA.

•

ABSTRAÍDA.
•

8UBSCRIPCION' HllNSU.l.L FOBAN.Jt.l.,
lDKM IDEM EN LA. OAPIT.U.,

Sl,114

Sl-2ó

Ger ente: A.l!l'TOlll'IO CVYJ.•

•

�Domingo 10 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

1. En ltalia.--2. En el Transvaal.
3. Una E,nperatriz celeste.

1.-Las elecciones que acaban &lt;le Yerifica~se en
Italia &lt;lan el triunfo al gobierno que preside el
General Pelloux eto era evidente: pero, poco
más ó menos, dejan también en fuerza á la minoría; lo que también se pre:eía. ¿ Q1~é s~, ha ganado pues? Un período mas de ag1tac1on electora( Es muy grave todo esto, porque las instituciones parlamentarias e~án expuestas á naufra,gar en Italia, si las cosas s1~uen como hasta aqm,
y el rey pudiera creerse obligado á declararse d1~ta&lt;lor, temporalmente .rü meno.t, .lo qu!e; !sena
igualmente grave.
Ya conocen mis lectores los términos del conflicto: el .Ministerio que presi.&lt;le el General. Pelloux, no pudiendo sacar ele la Cámara en el tiempo preciso un voto que prorrogara _las leyes de
se.,.uridad
pública' las promulgó, haciendo uso .de
o
una facultad regia, á reserva ele hacerlas ~nc1~nar por la Cámara; y este conjunto &lt;le d1spos1ciones, ele "provedimenti," se llamó el, decr eto-ley.
Pero al querer obtener la confirmacion de la ~amara los socialistas y radicales de la extrema 1zqui~&lt;la or.,.anizaron una obstrucción que hacía
inútil ~asi la mayoría del gobierno ':( lo cl~sarm.aba. Discurs0'31 13normes, inifurpelac10nes mcesa.ntes, los himnos de los trabajadores y ele Garibaldi entonados en coro, bastonazos en los pupitres, episodios ele pugilato, batallas en lo_s esc~ños ".,.ritos y sombreruzos," como por aca decimos ;ste era el "menú" cuotidiano del banquete parlamentario. Entonces el° gobierno se decidió
á re.formar los reglamentos por medio de sn mayoría en votaciones económicas (de pie ó sentadoe.) Logró su reforma votada ~í! á _pesar de las
protesfos estupendas de los opos1c10mstas; con el
nuevo re.,.lamento
el presidente podía acortar los
0
discursos y expulsar por la fuerza á los obstructores; pero entonces la oposición parlamentaria se
uni'ó á los extremistas y las funciones del parlamento se parulizaron ele hecho. Hubo ~ecesi&lt;lad
de disolverlo y llamar al pueblo á elecc10nes.
¿ Qué su'Cederá ahora? El voto del pueblo va á
ser considerado como una sanción solemne de las
medidas reglamentarias. ¿ Las empleará el n~;vo
Presidente de la Cámara contm la obstrncc10n?
Pero entonoos la oposición en masa amena~a retirarse. Roma ha visto de esfus desde los tiempos
clel Monte .A.ventino. Y si la Cámara queda sin
" quonim" ¿ qué hará el rey? "Ecco il problema."

2.-El "consumatum est" se ha pronunciado en
Pretoria; la guerra de conquista ha terminado y
oomie11za la de pacificación : durará poco. Los
"boers" han renunciado deliberadamente á la resistencia; podílan pr ol).ong,anla. iinde~nid~mente,
podían obtener todavía una sene de v1c~or1as parciales sobre los ingleses, como las ob~vieron ~asta el fin. Pero se ve claro que la mayona no qmso;
perdida la esperanza de que los ingles~~ desistieran de la conquista, la recta percepc10n de los
hombres de su raza los ha guiado; quieren conservar sus hogares y sus propiedades, como elemento!l vivos de su futtura independencia .
El General vencedor proclamará ó ha proclamado ya la anexión del Transvaal; aquí es donde
la deetreza de la política inglesa ofrecerá á los curiosos ancho campo de estudio. Se n€eesita desarmar moralmente á los boers, después de haberlo
hecho materialmente. Han perdido su independencia; déjeseles su libe~~d; -~éjeseles co~,st~tuirse libremente con parbcipac10n de los mtlanders" que ya no lo serán; po_rque_ todos se~n súbditos de S. M. la emperatriz rei.na. Y as1 cuando llegue la hora de la _resurre~ción de, este gran
pequeño pueblo, que es mdefectible, sera un adve-

Dom1ngo 10 de Junio de 1900.

nimiento pacífico á la federación imperial; no una
nueva trajedia de lágrimas y sangre.
Los elen$ntos poipu¡a.resi 1cle protesta .c ontra,
la lenta toma. de posesión del 1Jerritorio cluno
por los europeos, toman cuerpo repentinamente
por efecto de circunstancias especiales y los nuevos protestantes (siempre los hubo en el ~eleste
Imperio) se llaman hoy los _'"boeTS" y h.an meendiado los distritos septemnonales del nnpe~10- Y
amenazan en todas partes las mi~iones cr,istianas que se dispersan y huye111 y se ace~cm a .Peking; según dice un cablegrama, los msurrectos
creen encontrar el apoyo más ó menos ostensible
de la emperatriz regente, enemiga j urada de toda~
las reformas de sabor europeo. ¿ Bs cierto est,o?
La Emperatriz Shitay-tren ó como to&lt;los la_nombran 'l'se-hy, es una mujer notable; poco tiempo
hace leúamos un estudio especial sobre ella, Y
ciertas particularidades de su vida que en ese·trabajo conocimos, nos proporc10naron alguna luz sobre el drama todavia misterioso y sordo, pero
formidable ya que se representa en el "imperio
del medio," en vísperas de renovarse. Puede q~e la
civilización europea, iniciando por la fuerza. a !as
inagotables masas del extremo oriente . asiático
en todos sus expedientes y recursos, sacrifique al
presente el porvenir y quizás_ dentro de m~uenta años aparezca como un smc1d10 el_empeno. ele
los europeos &lt;le despertar ~e su suen? d.e tibores de porcelana á los hormigueantes subditos ~el
hijo del cielo; pero el hecho no tiene remed10.
Yolvamos á Tse-hy. Debe de tener más de sesenta
y cinco años; fué muy bella, muy voluptuosa; es
muy viva astuta y ma"estuosamente cruel. Cuando entró' en el haremº del emperador Hien-fong
en 1852 cautivó á su señor por su belleza.; ¡ ah! no
es la belleza china una belleza griega, toda en la
nea · no es una belleza parisiense toda en el movimie~to- no es una belleza española toda en la expresión'. es una bell'eza de media luz, según ~ne dicen los conocedores como uno de esos med10s colores que se usan h~y, una belleza q~e no estf en
las facciones imprecisas, ni en la mll"ada oblicua,
sino en no sé qué atractivo semejante al de la, seda
ó al de la serpiente que se enrosca en el corazon &lt;l;
los hijos del cielo. Así era Tse~hy, pero poco o
nada había podido figurar no siendo la emperatriz, sino una esposa de tantas, á no haberla fav~recido la doble coincidencia de que la Emperatnz
no hubiera tenido hijos y que hubiera pamlo uno
la jove~ !se-hy, que fué pre2is~mente ~l no~bre
que recib10 al ser madre, la rmsen~ordiosa bienhechora " á más del de Emperatriz &lt;lel Oeste,
Shy-Ta;-heú. La mujer para lo~ chino~ es un ~r
inferior· la madre es al contrano, un ser especrnl,
porque ~u situación se basa sobre la famosa máxima de Kong-fut-sen : la piedad filial es la base de
la virtud· contra esta virtud hay tres crímenes,
el ma,yor 'de ellos es no tener posteridad." Entonces Tse-hy estaba en el apogeo de la hermosura_:
"Belleza suprema, decía de ella un poeta; 1lun11na.n su rostro dos centellantes ojos negros, que
envuelven á quien miran con su flama cuando acarician oblicuamente, ó penetran en
el alma cuando ven magestuosos. Amor, audacia, esperanza, inteligencia, actividad, ambición, poder,
todo se descubre en ellos."
La joven Emperatriz tártara creció ~esde entonces en influencia. Como la Emperatriz Teodora trece siglos antes se opuso á que . l_a
Cort!e abandonara á P ekín cuando se dm.,.ían á ella los anglo-francos; y sosteniendo á t'odo
trance á su cuñado y amante el Príncipe Kong, á
ella se debió 1a creación del )finisterio chino, el
Tson.,.-li-vamen.
Y el día que murió el Emperador
b
•
dejando el trono y al niño hijo de Tse-hy, la joven
Emperatriz excluida. cle1la regencia'. se.comp_uso de
modo que el consejo de regentes vmo por t'íerra y
ella quedó dueña de la situación con el Prncipe
Kong al frente del Mip,isterio. La cosa había sido
sumamente sencilla : los reRentes acusados de haber omitido algunos rifus funera.rios en el sepelio
del Emperador, fueron apre'Sa.clos y decapitados en
compañía de sus amigos. El Príncipe Tchen, jefe
de los regentes no fué decapitado, se tuvo la consideración de¡ hacerlo morir obligándolo á tragar
una. bucri'.l dosis de hojas de oro; muerte opu ~e11ta.
El Gobi.,rno de la regente pacificó al pais mezclando los batallones chinos con voluntarios europeos; organización que la ambición de los ingleses
hizo luego fracasar, y creando el famoso arsenal

1;-

el Fu-Tchan. toda la p_olítica se, di_rigió al lest~e
.·, roa's mtima con , a, ci1,1ecirniento
de' una conexwn
u
p
• pre con una re~erva,
vilización europea. ero siem
t · . no •e clebe
d la Empera nz,
,,
l
1'tº
norte de la P~ ic~ e,
. t ión de 'Europa.
1
entregar el pa1s chino ,t l! exp o a~ poder toleranEl Príncipe Kong se mancuvo en e
do Qin cesar los deportes amorosos de ~u protecto. ·1ando que entre los favontos
ra ~pero vig1
.
¡ ele esta
,tarina
ó
Isabel
tártara,
no
surgiese
alguno
_et~Ca
' ó. os. ~enf 1paz de apode-rarse no sólo e1 coruzon
. &lt;le la cabeza &lt;le la Emperatriz : es e ados, smo
, Lº H
'f hanovorito apareció al fin: fue 1- ong- e
0 · ..
El hijo &lt;le Tse-hy llegó á la m~yor edad y ,,acudió el yugo materno; los enemigos c~e Sl)L ;nadre (no tiene pocos la bella y sombria senor~ ueron sus consejeros íntimos; pero el pobre mperador eet.aba he-rielo de muerte; su vida r~~balaba
en los desenfrenos voluptuosos más ~eb1litantes
y arrastraba por las pendientes del abismo de su
enfermiza lascivia á su pobre espow la bella .A.-luté. un día se supo que el joven Emperador se m~rí~ y que su madre estaba á su cabecera, ¿P:·ecipitó su muerte? ¿ Obligó á _la esposa del m~1erto_ ~
suicidarse tomando las hoJas de oro? Se ignora,
lo cierto es que apareció u~ testam;nto en -~ue_ el
Emperador agonizante designaba a un P~1~c1.p:
niño, á su primo Ko~n~-Tsu; _Tse-hy tor~o a :;er
regente y primer :Mm1stro Li-~ong-Tchang.
La regencia fué propicia.1 en cierto_ modo_al pr_o.greso intelectual y material de Chma, e,, &lt;leen,
á la "europización" (feo vocablo) del celeste Imp~rio. Pero no mucho; no pasaba toclo &lt;le 1~ epideimis no entraba en el furrenté circulatono)a savia 'ó el suero nuevo. Llegó la mayoría de Koang~
su y el joven Príncipe excluyó á la rege~te, y ~
Li-Hong-Chang del gobierno y s~ entrego a lo,;
nuevos · vino la .,.uerra con el Japon y, contra los
consej~s ele la e~-regente, el imperio fu~ uerech~
á la guerra y al desastre. El trafudo de S1mo11esekl
fué la señal de la rebatiña; ya he conversado al"Una ocasión con mis amables lectores sobre las
b
consecuencias de este, y como los rusos se s1·tuaron al Norte, los francese9 al Sur, los alemanes
por allá, los ingleses por -~cái los. inglees ,Pºr ~odas partes. To&lt;lo _esto lo vio sllen~10sa la ~~~1peratriz; pero no sin profunda inquieb~d. "\ 10,. a~lemás el crecimiento rapidísimo de la mfluencia m gles;; no sólo con el pretexto de "la _puerta. abierta" en realidad obtenía el monopolio ele las rnejo~·es zonas productoras de China! sino que no había modo de obtener una concesión por las otras
potencias sin que Inglaterra no obtuviese una
compensación, y no había concesión á Inglaterra
sin que fuera condición precisa que se había de
excluir á las demás potencias.
•
Además, muchas sociedades secretas, china:-,
(China es la tierra favorita de las sociedades ~~·
ertas) se pusieron en contacto con la franc-masonería _:nglesa y pronto los iniciados rodea ro·1 Jl
joven Emperador y emprendieron audazmente la
tarea de transformar el Imperio; grande y generosa y quizás imposible labor. La Emperatriz estaba indignada; Li-Hong-tchang y los rusos la ponían en perpetua alarma; pero no encontraba el
modo ele contener á los reformistas que renovaban
el régimen escolar, suprimían gobiernos, dejaban
en la calle á millares de mandarines y lo entregaban todo á los ingleses. Cuando vió al raquítico
Emperador vestido á la europea se puso :piuiosa y
loinsultó; entonces los reformistas conspiraron; el
plan era derrocar al Emperador, su débil y quebradizo instrumento, y acabar con la dinastía tártara. Lo supo con tiempo Tse-hy y obró en consecuencia: se apoderó del gobierno, hizo decapitar ó
extrangular á muchos de los reformista•, otJros
huyeron; fué declarada regente gobernadora y un
afio después hizo que el Emperador vuelto á su tutela, de-signase, por no tener hijos, al príncipe que
Tse-hy quiso. El nuevo gobierno no ha detenido
completamente la marcha de la reforma; algo ha
hecho por consejo de los rusos y del Yirrey LiH ong-tchang; pero lo que sí está en decadencia es
el influjo inglés. Estos tratan de recobrarle, les
servirá la insurrección actual para lograr sus propósitos? Tendrán que hacer tragar á T se-hy lns
hojas de oro?

ª

Los vicios protesionales.-•EI a,nor al
arte.--Gran proble,na social.

t

EL MUNDO ILUSTR.A.DO

que esa noche se ocupaba Ud. en estrangular _á
su madre.-Cuando un certifica.do de autopsia
no i,-uede precisar si la señora murió ó no estrangulada, y el juez ó el acusador público infieren de la faJta de pruebas en contrario, que
el hecho imputado es plausible ; cuando en vez de
probar al reo el delito se le exije la prueba de
que no lo cometió; nada de raro tiene que el
hombre más sereno y más frío tiemble y se turbe
ante el juez, que titubeé y le contradiga, que carezca. de testimonios y de pruebas, todo lo cual
se le acumulará en su contra y se le computará
en su pasivo.
Si por fortuna se tienen testigos de descargo,
el juez los fulminará con la mirada, los amenazará
con el lcód'ig.o, los (a.'terrará .w n hs penas del

haoon leña. Aquel infeliz está irremecli_ableu;ente condenado á la muerte por la cuclnlla, o la
muerte por la miseria. Le falta. otra y 1~ás cr~e~;
él ignoraba la vida anterior de su muJer; v1v1~
feliz con iella; /nada¡ tqníJa. qua r~p¡rochar_l,e, ru
como esposa ni como madre. La mstrucc10n _se
encargó de desengañarlo y de amargarle la ex1stencia,de revelarle el horrible secreto y &lt;le pre~
pararle otro género de muerte, la deshonra, por s1
fracasaran los anteriores.
El acusador público, ante tan terrible espectáculo, medita, cavila, anaJiza y concluye eu su
fuero interno, que la acusación que pesa sobre
el reo no descallila sobre nada "sólido," que la
instrucción ha ido más aJlá ide lo permitido,
qoo todo el cargo es artificial y eng-añoso, y sacrificando su reputación y su carrera pi&lt;le
la absolución y la obtiene con gran escándalo del "parquet."
Pero el mal está hecho; aquél hombre
que ama tiernamente á su esposa no puede ser ya feliz; la venda ha c-a.ído; la policía y el juez no han podido quitarle la
vida; pero le han robado la felicidad, y
no lo han guillotinado, pero lo han desl1onrado. Decide entonces una separación;
quitar á la mujer indigna los hijos inocentes; emigrar á América, en donde se
refugian todas las energía.,; menospreciadas y todas las virtudes desconocidas por
el viejo mundo. Realiza su plan: La esposa abandonada, privada &lt;le sus hijos, se
encara enfunces con el juez y le pide cueuta de su conducta. Es él el asesino, e,[ criminal, el bandido; es él el reYelador &lt;le un
secreto estéril para la justicia; es él mimador de un edificio ue ventura. ¿ Qué
va á ofrecer en cambio? ¿ Qué compensación va á otorgar? ¿ Qué resarcimicmto va á promover? El juez, envuelto eh
los pliegues de su toga, roja como la sangre, contesta :-Xada te debo, sov irre:-ponsable! y la mujer, ciega de Ira, lr&gt;
apuñalea.

Entre los espectáculos parisienses que han
dejado más profunda impresión en mi espíritu,
:figura en primera línea " La Robe Rouge," "pieza"
(el autor no se atreve á lhlma.rla drama) en cuatro
actos, de :M:. Prieux, y que se representa en el
teatro del Vaudeville.
X ada de "mise en scene," nada de ''ballets"
excitantes ni ~ ":figuración," ni de decoracto;
personajes cualesquiera, vestidos de levita ó entalladas "á la sílfide," campesinos, seres
comunes y corrientes, nada en dos platos y un problema complicado y una
vasta y dolorosa llaga. social á la vista.
La "Robe Rouge" desgarra el velo, ya
muy diáfano por cierto, que encubre los
vicios de procedimiento y las preocupaciones profesionales que en Francia conducen fácilmente al error judicial, los
hábitos policiacos y judiciales que esculpen un crimen en el indicio, como el
escultor una estatua en el blok, y que con
hilos de araña construyen redes férreas,
en la que suele eru·edarse la inocencia, para no salir de ellas sino por el agujero de
la guillotina. El problema no es nuevo
y ha sido planteado por novelistas, pensadores y dramaturgos. El asecinato del
correo de Lyon es la pirmera revelación
del abismo y la "Robe Rouge" es la
explicación, ya que no sea la solución
del problema.
En presencia de un crimen, lo primero que un juez anglo-sajón supone, es la
inocencia del acusado. X o vincula Yanidad
ni en encontrar ni en hacer castigar al
culpable; espera pacientémcn_te las luces
de la evidencia y parece confiar, impasible y austero, en que el criminal ven~a á
ofrecer sus manos á las esposas, sus pies
El drama es tremendo; tanto más treá los grillos, su cuello al dogal, sin creer
mendo cuanto más real. El problema se
que ha fracasado, si el criminal no ha siP!antea en 1:,;tos términos: ¿ qué es prefedo habido, ni creerse cleshonrudo si el den ble? ¿Exponerse á castigar al inocent.!
lincuente no ha sido descubierto. En este
á trueque de no dejar escapar al crimisentido, el juez anglo-sajón es un artesanal ó dejar impune el crimen con tal ele
no; hace su tarea cuando puede y como
no castigar al inocente?
pue&lt;le.
La justicia anglo-sajona ha preferido
En presencia ele un crimen, lo primelo segundo; m_ás vale un J ack impuna
ro que un juez francés supone, es la culque un Courrier de Losourques guillotipabilidad del acusado. Todo su ir y venir,
nado. Y la América Latina cuva cstruetodo su afán, todo su e:i:npeño se concenEXcmo. SR. BARÓN GEVERS,
tura política decansa en e~sueños y en
Enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Holanda en México.
utopías puede gloriarse de haber incrustra en acumular indicios, sospechas, presunciones; en amontonar testimonios vagos, an.
tado en. sus leyes principios sabios y filanfalso testimonio y los pondrá en vergonzosa fuga.
tecedentes engañosos, precedentes falaces y constr?p~cos, que SJ. 'Puede1;1 dejar sin icastigo al
El defensor luchará en vano; ni tiene la autoritruir con aquella charla y aquel humo un edicnmmal, dan, en camb10, salvaguardia y .,.a.randad,
ni los medios de acción, ni los recursos de
0
tías á la inocencia.
ficio de prueba jurídica, sólido como el granito,
la magistratura; luchará como el náufrago confra
inconmoYible como la montaña. El juez y el poel oleaje, contra la invasión creciente y el emlicía buscan "su crimen," como el poeta su poe~
puje incontrastable de los recursos, de la acuma, como el artista su obra maestra. Es cuessación que cl'.i.spone de los m!i11ones del pne1outión de reputación, ele carrera, de porvenir, de
puesto,
de las legiones administrativas, de las
vanidad, casi de gloria, al llevar á alguien al bancohortes judiciales, y pue&lt;le 1resultar UJJJa conquillo, el acumular sobre su cabeza las "pruebas,·,
dena .11 mueJ.1te, ftmdada ,Jo lejos, pero -sJ!i.~
el arrancar al jurado un veredicto condenatorio.
damente,
en
una
acusación
de
contrabando.
Otra cosa, sería incapacidad, deshonra, medioPocas ceremonias de r ecepción han siclo tan
Tal es la tésis de la "Robe Rouge." Un viecridad, porvenir desvanecido, carren:a int!erruml~cidas
en el Salón de Embajadores, como h del
sabado 2 del actual.
pida. Como el francés es esencialmente dialéctico, . jo ha sido asesinado; un juez dilettanti, "virtuoso,"
más
bien,
se
compromete
á
encontrar
y
"discutidor," polemista; como los silogismos le
. Com? el, l[inistro Holandés es el primero ,¡ue
á hacer castigar al delincuente; eae en sus mahacen mayor impresión que los hechos, y como
viene
a M~:nco, la concurrencia fué mu y nutuenos un contrabandista, todo temores, todo retiel enlace lógico le preocupa más que la ley cientírosa, y casi. todo_ el amplio Salón de Emhaj::1.1!0cencias,
todo
escrupuloso
ante
la
justicia;
crefica, nada más natural que ensartar hechos disre~ ~staba mvadi&lt;lo, para conocer al X uern
yéndose acusado de contrabando, miente, se conMlillstro.
persos como quien ensarta chaquira, que apoyarse
ifu-adice, cita testin10náos falsos, finge coartadas
en el argumento farnrable y despreciar ó depre~,tes ele las doce, ??ra indicada para. la r eimposibles. El juez anota, consigna, acumula;
ciar el adverso, que forjar cuando pretende averic~p_cion,
llegaron los militares francos &lt;le la gwnescudriña la vida pasada del presunto y de los
guar cuando aspira á esclarecer. Gracias á este melllció~ / los Generales Pezo, Rascón, Cueto, Yésuyos;
descubre
que
se
embriaga;
que
es
irricanismo y á este Yicio de carácter, á vuelta de cop~z, füter, Salamanca y ele la Yega, y un !('rnn
table y brutal cuando está ebrio; que debía, al
rreo, el más honrado de los hombres aparece con~ero de ~oroneles de todas arma,, luciendo rns
viejo asesinado una suma y no tenía con qué paumfomtes ae gala.
mo el más odioso de los criminales y Lucrecia
garla; que está casado con una mujerzuela se.puede resultar más impúdica que 1Iesalina.
A , la~ doce en punto, el señor Presiden fe &lt;le L1
ducida antes por un joven de buena familia, y
Cuando un juez inicia su interrogatorio con
Re_pubhca penetró al Salón, acompañado de los
que "se la &lt;la" de honrada esposa y madre moesta pregunta: -¿ Qué hacía. Ud. y dónde estaba delo. Sobre este canevá, borda, seducido y aluci- senores Secretarios de Estado, de Relacione~
la nochei del 31 de Febrero de 1870 ?-y como
Gobernación, Justicia é Instrucción Púhlica 1-'o~
nado el acusador público, y una condena capital
es natural, se le contesta : -No lo recuerdo.
n~ento, C'omunicaiones, Ilacienda y Guerra ); ~[aes inminente.
rma.
Cuando el juez, severo y augusto replica: -¿No
Enti,e tanto, la familia del acusado muere de
lo recuerda Ud? pues la instrucción le probará
Momentos después, llegó el sefior )Iinistro Gchambre, se ve vilipendiada y despreciad.i, su
~e~~'- acompañado del Introductor, señor Adolfo
oampo abandonado, las cosechas perdidas; de
(*) "La Toga Roja."-Los Magistrados franceses usan toga; roja
lo Ej·ueces y acusadores; negra los abogados defensores.
MuJica y Zá_vago y el General P radillo, Gobc1·aquel tronco caído, vecinos, enemigos, riv!rles,
na&lt;lor &lt;le !'alacio.

@r. cfJ(. el/ores.

J

BRILLANTE CEREMONIA.

�Domingo 10 de J unio de 1900. _

EL MU:N"DO I LUSTRADO

---

L1 m1yJr eiad del Prí:noipe h~redero.
~

El Príncipe ele la Corona Alemana, Federico
Guillermo, cumplió el uia (i del pasado Mayo, 18
años, entrando á rn mayor e&lt;lacl. Terminó sus estud ios en la escuela &lt;le Ploen y entró oficialmente
en el Ejército, como teniente· del lo. de Guardias
de Infantería.
Toda Alemania está profundamenfo interesada
en la vida ele su futuro Emperador, quien, sin duda alguna, rnguirá siendo educado en la vida de
labor ince¡,_ante que ha llenclo su augusto padre,
y i;abiclo e~, que el Emverador de Alemania, ha
merecido el calificati.rn de "el infatigable," por la
gran cantidad ele trabajo que desempeña cuoticlianamente. Las distracciones figuran muy poco en
el programa de rns días.
•
A propósito ele e~te acontecimiento. damos á
nuestros lectores, los retratos de la familia Imperial Aleman1, entre lo,- que puede Ycr,e el rico
ejemplar del más puro fipo alemán ele ahora, en
la figura del joven Príncipe ele la Corona.
Fn todo el Imperio Alemán. se ha celebrado
rniclo$amente la mayoría ele edad de este Príncipe,
habiellClo tenido lugar en Pot~clam una soberbia
r eunión ele Príncipes Reales.

PABELLÓ~ DE LOS ESTADOSUNIDOS.

LA EXPOSICIÓN DE PABÍS.
Pabellón de Alemania.
-&lt;:::,,O -&lt;:::,,

"Acabo de recibir de Francitl; ochos soberbios
cuadros'', e,-cribía F ederico II á rn hermano, el
22 de Septiembre de 17-16, "más hermc&gt;::;os que
fodos los que habéis visto; espero aún. ine:eMnteinente, cator ce, que be encontrado por azar, y que
so me han dado por un pedazo de pan."
He aquí el lenguaje del velJ.'daclero coleccionaclo:c
y, al mismo t iempo, el testimonio ele un gusto decidiclo por el arte ele la pintura.
8e cuenta, además, que el príne:ipe heredero.
Pederico, que gustaba rodear~e de pintnra~ y esculturas, prefirien,clo siempre la. ejecucióu:franceflt,
anunciaba encantarlo á rn hermana, un día ele
1739, con la alegría del hombre orgullo~o y feli7.
con sus tesoros, que tenía ya dos salas llenas de
Watteau y Lancret; conYerticlo en r ey, sus agentes en París no clel'!cu id aron ocasión alguna de satisfacer sus deseos y dei aumentar inteligentemente la riqueza; de im, colecciones, en el sentido de
sus prefere1~cias tan bien marcadas.
Ahora, en el seno mismo de la )!jxposición Universal de París, puede tenerse una idea del teso-

EL MUNDO ILUSTRADO

~idas por Federico II, ofreciéndose á la a.clmira&lt;:ión de los conocedores y á la curiosidad ele las
muchedumbres.
No sería posible hacer aquí la descripción, si·quiera fuera abreviada, de las maravillas reuni-das en el Pabellón Alemán. Sería preciso para es.to, otro espacio que del que disponemos. Baste decir que es una exposición de pinturas, de
:soberbias :firmas del siglo XVII, entre las que se
,mentan las glorias ele Francia en el arte, y está
"&lt;lignamente alojada en un lugar, soberbio por su
"&lt;lecoraclo, con un orden, una medida en su rique:za, una delicadeza de gusto muy dignos de servir
-de ejemplo. Los muebles que acompañan á las
luagníficas pintJuras, de fabricación alemana, pero en los que se deja sentir la influencia francesa
tienen el gran interés histórico ele ser los mismos
~ntre los cuales Federico II se distraía, en horas
-de soledad, de sus eternas reflexiones filosóficas y
})olít!i.cas
Sin entrar en detalles menudos, diremos sola1nante que en ese salón á que se ha transportado
la -r iqueza artsti~, reunida pacientemente por
tm monarca de gran talento, puede admirarse lo
lnás espléndido del arte francés en pintura, del
:-siglo pasado.
Hay allí tres soberbios cuadros ele Chardin,
-diez de L ancret, veinte de Juan Bautista Pat.'er,
-de Van Loo, ele Tro_v, ele Coypel, sin contar por
:supuesto, los del prodigioso Wat.'eau, el gran maestro francés.

LA FAMILIA IMPERIAL DE ALEMANIA.

11

Domingo 10 de Junio de 1900.

Pabellón de .Alema.nia.

ro II rtístico que encierra el palacio de Charlotten hour, en Potsd-am, obras de arte exquisitas, infinitamente preciosas, al e~tilo clel último siglo.
Gracias á una alta é ingeniosa cor tesía. á la que
el galante público francés se ha apr esurado á ren-

dil' homenaje, en el Pabellón Imperial de Alemania se exhibe una gran parte ele las _riquezas reco-

Pronto hari dos meses que la gran Exposición
-está abierra, y hasta hace solamente unas tres selnanas que ai gunas potencias hau podido proce'(ler á la suntuosa inauguración de sus pabellones.
Ahora las inauguraciones se suceden, brillantes y
~xpléndidas, aunque tardías, y dan, al fin, una
.gran animación á: la pintoresca calle ele las nncio11es, donde desde hace tantos días, los visitantes
tenían que limitarse á admirar el aspecto e,."{terior
-&lt;le la ma~·or parte de las construcciones que se
"11an erigido
Los Estados Unidos de :N01·te América abrieron
~us puertas el 12 de Mayo. Su exposición, muy
lujosa y bien instalada, demuestra toda la importancia que los americanos han dado á su éxito.
Además de su pabellón nacional, se encuentra en
-el universal certamen, esta ¡rra.n nación, en todas
partes y en todas las formas, artísticas é industriales.
El pabellón americano es, seguramente, uno ele
1os más grandiosos ele la calle ele las naciónes. Su
:a~pecto, noble é imponente, hacen gran honor á
]os dos arquitectos que formaron su plano.
En el curso ele la ceremonia, de su inaugura-ción, M . Picard, comisario general ele la Exposi&lt;Ción, pronunció una alocución en respuesta al
-speech de M. Peck, comisario de los Estados
lJnidos, quien se encontraba rodeado del personal
-superior ele la Embajada. de aquel país. En se-

Pabellón de loa Estados ll'nidoa.

......--

i

•1
1

Empe r ador Guillermo ll.

Emperatri z de .Alemania.

Prlnc ipe heredero Federico Guille rmo.

P rinci pe .A.ugttno &lt;iuillermo.

P rincipe .A.de.lberto.

�I

Domingo 10 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTR.ADO

D omingo 10 de Junio de 1900.

E L MUNDO ILUSTRADO

Anver s o.

El Gran Duque Jorge.

La princesa Maria de Grecia

guida se invitó á los visitantes á pasar al ''hall"
v á las salas del pabellón, que fueron muy admiradas.

PABELLÓNDE BÉLGICA.
~

Esta nación abrló, el 11 de :Mayo, las puertas
de la encantadora imitación del Hotel de Ville
d' .Anden.arde, tan aplaudida por todos los visitan-

l'OJllienen las riquezas recogidas por el Príncipe }..lberto en sus expeLlicioncs.
El resto del edificio es magnífico y corresponde á la riqueza ele sus
¡:alones principales. Su inauguración íué brillante.

Conde Pedro de Bréda.

tes. Su raro tipo de la arquitectura flamenca, nno
de los más completos que se conocen, es una maravilla de proporciones exquistas y de líneas de
severa elegancia, con su pórtico de siete arcadas, sus ventanas elegantes, su torre, de cuarenta metros de altura, sus torrecillas y campanarios de radiante diseño.
Una gran muchedumbre se agolpaba á las inmediaciones del palacio, donde fueron recibidos
los invitados, por M. Vercr·.iysse, senador y comisario general de Bélgica.

El cortejo se dirigió .hacia un enorme salón del
primer piso, donde tuvo· lugar la ceremonia de la
inauguración.
Los visitantes convidados á la. :fiesta, obeervaban cuidadosamente un grupo militar, cuyos unjformes ,les eran &lt;ksconocidos. Era la música delos bomberos de Auclernar &lt;le, que había ido á
hacer más brillante aquel acto.

LA ÚLTIMA OBRA DE DANIEL DUPUIS.
La administración de monedas de París, ha querido trabajar por sí
misma al fin ele este siglo, y poseer una medalla que le fuera adecuada.
Su director había hecho este pedido al célebre grabador Daniel Dupuis,
y éste terminó Jsu t rabajo pocos \día~ -a ntes de
muerte. E1;, pues,
éstala última obra del maestro, y es, igualmente, una de sus más bellas crea-

su

EL GRAN DUQUEJORGE

La Condesa lllartel. (G;vp.)

Y LA PRINCESA MARÍA DE GRECIA ..
EL RAPTO DE GYP.

~

El domingo 13 de Mayo, se celebró en Corfo11¡
el matrimoruo del Gran Duque J orge y de la
Princesa l\.far ía.
E l Gran Duque Jorge Michailvotich, es d
hijo tercer o¡ dell Gran Duque .M'íguel !M"('hailvoich; nació en l863. La Princesa :hfaría es hija.
del Rey de Grecia y de la Gran Duquesa Oiga
Constantinova; nació en 1876. L a ceremonia n upcial se celebró en Atenas, en presen cia del Presiden te de,] Consejo de Ministros de Justicia y det
E mbajador de Rusia en aquella capital.

LA GUERRA DELTRANSVAAL.
~

Entre los prisioneros que los ingleses h an enviado á Santa E lena, se cita un francés, el conde.
Pedro de Bréda. T eniente, primer o, en el 20 de.
cazadores y luego en el 20 de draO'ones, habia
hecho su dimisión en 1895. Al mism; tiempo queel Coronel de Villebois-Mareuil, fué á poner su
espada al servicio de la causa bóera. H erido al
lado de su jefe y hecho prsionero, él fué quien
pronunció el elogio fúnebre del Coronel sobre la
tumba que se elevó, gracias á los cuidados d&amp;
~ord Methuen.

PABELLÓN DE ~ORUEGA.

'

Los periódicos de todo el mundo han contado
detalladamente la extraordinaria aventura de la
con desa de l\.Iartel, muy conocida bajo el pseudón imo l iter ario de "Gyp." El Espía, el Rapto, los
T res H ombres Misteriosos, el Castillo Perdido,
la Evasión, Peregrinaciones nocturnas y el R~greso, tales podrían ser los capítulos de este episodio r ápido, que podría compararse á una novela
de P onson du Terrail.
E l sábado 12 de Mayo salió la condesa de Martel hacia las ocho de la noch e, de su hotel del
Bulevard Blineau, en N eu illy, para dirigirse á u na
r eun ión electoral á París, en el harrio de la Glaciere, y no volvió á su casa sino al empezar el alba, después de haber errado largamente por las
fortificaciones.
¿ Qué fué lo que pasó durante esa horrible noche?
Sólo ella lo sabe, pues ni el rapto ni la evasión tuvieron testigos, los t r es raptores han quedado envueltos en el misterio, v el castillo no se
ha encontrado. La identidad ele· los culpab}es y el
móvil de su tenebroso designio, son cosas que
hasta hoy se han escapado al público.
Con todo y sus lunares y obscuridade~ lamentables, este pequeño drama da un gran interés á
la personalidad de la heroína, pues el atractivo de
l o novelesco, reune el ele lo imprevisto.
e
Nada, en efecto, parecía predestinar á semejant e desventura á la mujer espiritual, experta en
divertir á sus contemporáneos.

~

PABELLÓN DE MONACO.

El 12 de )fayo tocó su turno á la Noruega. Stt
pabellón, de una singular originalidad es obra de
un inteligente arquitecto, quien idió el modelo.
de u~a fantástica casn, toda ele madera, pinfa&lt;la
al roJo y al verde, y que evoca el tipo ideal de
las habitaciones rurales de Noruega.
·
Es su interior un extenso "hall," ver de y blanco, de una exquisita al~gría por su aspecto, tan.
v~st? _Y alto como la misma casa y con una ga]e..,
na a ín aitura de un stgundo piso.
L os pes?adores noruegoo han tenido 'Una enc~ntad~ra idea, que los artitstas tal vez n o habr ían
d1scurr1do: han tendido bajo el plafoncl del e.xtenso "hall,''. una inmensa ;ed de h ilos de pesca,.
claroo y hger~s~ que hacen, por en cima de las cade los VIS1tan tes, un diáfano velo, de gracia
m fimta, y que no se parece á nada ele lo que se.
ve en los otros p abellones.
El Sec!etario General de la Noruega hizo con
111:ª. sonnente_ cordialidad, los honores de 1:s coIll1s10nes reumda.s en l¡¡. sección de su patria.

~*~

?€~

Pabellón de :B61pca.

~*~

Mónaco inaurruró su sección en la misma fecha
que la Xoruega: (12 de Mayo) edificio que representa una exacta reproducción del palacio mismo
de su príncipe, con la esbelta torre que le corona.
Este pabellón es de un aspecto suntuoso.
Su t.erraza, su belvedcres, su ''loggia," adornada de frescos que representan los Trabajos de
Hércules todo contribuye á encantar la vista en
aquel artístico y rico conjunto arquitectural. .
Muy h ermoso es, también, el a'.reglo inten?r,
y bien curiosas las célebres colecciones del. prmcipe, que son la gloria de las urnas extendidas á
la vista del visitante.
Su centro está ocupado por una especie de
"atrium " y este "atrium" es un jardín de flores :
hay allí: en un cuadro de palmeras, una ~olección
de azalias, que es un re&amp;'al? para los OJ_os.
Bajo las arcadas que limitan _e~te patio ~erfumado, están instaladas las expos1c1ones particula-

res.
En el primer piso se encuen tran las u rnas qu e

~abell&amp;l de 116:naoo.

�EL UUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Junio de 1900.

D omingo 10 de Junio de 1900.

EL MUNDO I LUSTRADO

E7

ciones, en la cual se puede admirar la elegancia
de la composición y 1-a delicadeza fina y sencilla
de la ejecución.
Representa en su anverso una prensa monetaria, á cuyo derredor se ven todos los accesorios de
la fabricación de monedas. Reclinado sobre la
prensa, en una actitud elegante, está un Genio
alado, admirablemente modelado. Al rededor se
leen estas palabras : ~Ioneda de París.
El reverso es una cómposición muy gracioS'&lt;l:
en medio de nubes, la Historia ei:cribe sobre sus
tablillas, que sostie'Ile un pequeño genio alado,
la fecha de 1900.
Esta medalla será acuñada á la vist:a del público de la Exposición, donde la Administración de
Monedas ha instalado todo un material de acufiación, presto á funcionar, el cual se compone
de una prensa monetaria perfeccionada, y todos
los otros accesorios, entre los que se cuentan unas
balanzas que funcionan por electricidad.
Los visitantes podrán adquirir estas medallas á
un precio que aún no se ha fijado por el 111inisi.ro de Hacienda de aquella nación, pero que sera, según parece, módico.

PARÍS QUE SUFRE.
ABTIS.TAS Y MODELOS.
~

llay un libro por hacer, un libro tierno y doliente, empapado en lágrimas, del que se exhal ada una queja amarga y punzante, un r eproche
homido y cruel, que caena como una lluvia de
sangre sol&gt;re las refinadas altiveces de la gran
ciudad triunfante. Este libro se llamaría "El
P arís que sufre." En él entra.rían todas las víct imas de la lucha por la vida : modelos que haecn el sacr ificio de su pudor y caen heridas por
la tuberculósis, en plena juventud, después de
u na breve temporada de desnudez glorio.sa en los
talleres de los escultores; obreras que en la noche se entregan al primero que pasa, porque el
jorn,al del d1a no les basta para procurarse un
poco de l umbr e en su agriefuda guardilla; pobres
diablos que vagan por las barreras en busca de
u n pedazo de pan sobre que caer; una legión
de seres hu manos, t rémulos, vacilantes, algunos
todavía cubiertos de galas viejas, ocultando cuidadosamente su miseria; otros, resueltamen te
h undidos, haraposos, de largas cabelleras enmarañadas, siluetas de un infierno de hambre, infinitamen te más doloroso que el inmortalizado por el
p0€ta florentino.
La historia de los vencidos es casi siempre la
misma. Recuerdo, una tarde, en el estu dio de
u n ar tista amigo mío, la t riste revelación, el desC6nsolador de:;enlaoo de u na de estas vidas agotada antes de, tiempo, extinguida irremediablemente en u na rosada lu z de pr imavera. Em todav ía una niña, apenas la pubertad había marcado ondulaciones vagas en aquella carne suave y
ténue, en la que la virginidad luchaba tenazmente por a1Toj ar puntos mar chitos. Y en actit!ud
i mpasible, tendida sobre una piel de pantera, permanece una hor a, dos, tres, completame,nte uesn uda, m ien tras el escultor indiferente, absorto en
su obra, se olvida de que la escultura de carne
q ue está delante de él tiene músculos que se fatigan, pulmones que hieren las corrientes de aire
&lt;1ue provoca el primer curioso que en t,a. al taller, nervios que se alacían, un cuerpo que se desgasta le,ntameut:e y que no vuelve más, que ac 1so ya no se prenda á la vida por los débiles hilil los que hoy la atan en el próximo amanee&lt;? de
las flores, cuando las lilas blancas vuelvan a dejar oir su clarinada de )Iayo.
Y en un minuto de de•scanEo, entre las bocanadac:; de dos cig'arrillos, mi amigo me contó su
1&gt;reocupación. ¡Ah! aquella muñeca le había echa&lt;lo á. perder su irahajo, 1111 atrevido desnudo, rn
~ran éxito del Salón. ;, Cómo diablos había hecho
para irne poco á poco adelgazando, para pre,cntar ~urcos en un torso que hacía pocas semanas
resplandecía de tersura. Y ~e dirigía á ella y ~cñalaba lo;; hwares marcarlos por la clemacrarión,
P1ientra~ en"el ro~t ro de la modelo, un rostro clnlc·e y taciturno, encu:ldraclo por un c1sco de cahelios rubio$, brillaba, como la luz tenue de un
~:mtuario, una mirada piado$a y grave. ;, Cómo
había sucedido aquello? Ko podía explicár selo.
Ella e·ra una muchacha juiciosa y ~eria; no po-

en

EL NUEVO PRESIDE~TE DE LASUPRmlA CORTE.
-&lt;::&gt;O--&lt;:::&gt;J t. . d
Magistrado de la Suprema Corte d: us_1cia e
la Nación, e•l liberal constituyente senor _Lic. D on
Félix Romero, acaba de ser electo Presidente de
aquel alto Cuerpo Judicial. .
..
El señor L ic. Romero, digno h1JO de Oaxaca_,
es, por todos títulos, acreedor al delic,-a~o ~u~sto .ª
que se le ha ele,•ado, no sólo por sus prm?1p~os liberales, sino también por sus vastos co~oc1mientos
científicos bien demostrados en los tribunales de
la República y en los tral~ajos que, h'.1- presentado
á la Sociedad de Geografía y Estadistica, Corporación de la cual es Vicepresidente.

'

Para los pescadores es ese también su lugar preferido.
Publicamos hoy un grabad~ que
representa una parte de la ciudad
de Guaymas, la "Punta Arenas"
con los talleres del Ferrocarril de
ecse nombre y el mar Pacífico que se
pierde en lontananza.

la pru~Ba.
De un libro para ella.

Cómo en herirnos la crueldad se afana!
Cómo á esquivarnos- la piedad empieza!
:::li parece mentira, dulce hermana,
que siendo tan pequeña el alma humana
pueda en ella caber tanta t r isteza!

~cos DELÚLTHIO ECLIPSETOTAL.
Nuestro grabado muestra las fo"rafías del sol tomadas por los
~üembros del Observatorio de la
Fscuela ~acional. Preparatoria el
día 28 del pasado :Mayo.
Se hizo uso para las observaciones científicas de aparatos precisos.
romo el actinómetro y pirheliómei ro ~· las brújulas de inclinación y
ele declinación. El resultado de estas
observaciones es la comprobación
de una moderna teoría procPden-

Oh sombra sin luceros, bien te en.sanchas!
oh hierro, bien escarbas nue.stra herida!
:i\las que importan, Dolor, tus avalanchas
de angustia! Nuestras almas son dos manchas
rnuy blancas en lo negro de la vida !

E.l Hospital Militar de Instrucción.
~

Sr. Lic. Félix Romero.

día haberse dejado ganar por el amor; sabía demasiado bien que el amor es un enemigo del arte y que la modelo que, cae en la tentación de
dej arse ir en un soplo de primavera con un buen
compañero que dice cosas gratas al espírit.u, tiene oe•rradas las puertas del taller, porque en el
taller no entra sino la inmortal Bellez:i. jamás
hollada por cosas humanas. Y sin embargo,
aqurcUa muchacha i•e acababa ii:.remisibkmente,
iba hundiéndose en el montón áe los despojos,
en ese inmenso montón, al que van á caer tantas viencedoras de un día para salir por las obscuras puertas del hospifal. Si aquella consunción se
acentuaba, se vería obligado á buscar á otra par a
dar fin á su t rabajo. Y en el rost:!ro dulce y taciturno ele la modelo seguía brillando una mirada
grave y piadosa, como la luz de un santuario.
Y mientras él volvía rabiosamente á. la tarea,
toda la historia de aquella catástrofe acud ió ele
golpe á mi espíritu : las largas horas ele inmovilidad forzada, las posturas molestas, los rambios de temperatura, la necesidad de acudir ele
un taller á otro, porque el jornal es bajo y en casa
esperan muchas bocas, la angustia de sacar t odo
el partido de aquella florida adolescencia, la vida sin aire sano, sin ejercicio, sin higiene, sin un
rinconcito alegre en el que depositar sueños, u n
largo nroceso que pone en uL aman€ccr una nota
marchita en una caroo virgen y en una noche un
punto de sangre en los labios inmarchitos de la n iñ a . . . . Y después . . . . el arte que le dice : véte,
¡ no me sirves! E l taller cerrado inevocablemente, la noche fría y obscura, el hambre implacable. La caída, el hundimiento, y el m ontón de
despojos humanos engrosados con otra vida más,
despeñada en el abismo sin fondo de lo inservible, de lo inú til, carne de un inmenso naufragio en la marejada del gran océano parisiense.
Y entonces, me p regunté : ¿ De qué n úmero de
víctimas está hecha una estatua?
P arís, 1± de Mayo de 1900

Valor! Tú e1•es virtud y yo denuedo;
an oos de herirnos temblará la daga
y a{!a:;o rompa tan mezquino enre_do.
X o temas, el puñal tiene más miedo
que el noble corazón á quien amaga.

A principios del año. ~e ;s98, ~ Secre:Jlaría
de Guerra y Marina com1s10no al senor : emente
Coronel de Ingenieros, Amoldo Casso L opez, con
e,l objeto de que formara un proyec~o parn: _llevar á cabo la construcción del Hospital :Militar
de I nstrucción.
El señor Casso Lóuez cumplió con dicha comisión y la Secretaría de Guerra acordó que él dirigi~ra la ronstrucción, lo que ha verificado hastia estos últimos d ías, en que se le ha confiado
una delic1da comisión en Yucatán, substituyéndolo el señor Teniente Coronel :Manuel Rivera.
El edificio ele que, nos ocupamos, y que está
próximo á terminarse, consta de dos cuerpos; el
primero es de or den Jónico, y el segundo de orden Corintio.
Los planos se mandaron á la Exposición de
París por acuerdo de la Superioridad.
.
Aún no se sabe la fecha en que deba maugur arse estia importante mejora, inauguración á la
que concurrirá el señor P residente de la República, acompañado de sus Secretarios de E stado.

PENUMBRA.
~*--&lt;:::&gt;-

•

•,

"Poeta, canta, canta :" gritaba la t r aviesa,
L a loca estudiantina, que alegre y bulliciosa
Sentada al rededor de la Yetusta mesa,
En vasos color de ámbar, tomaba la cerveza
De un amarillo oscuro, rojiza y espumosa.
"P oeta, canta, que oigamos la deseada"
" Inopiración sublime, la inspiración divina,"
"Que Yiste en sus tristezas tu alma desgraciada ;
"Poeta, canta, canta, gritó la entusiasmada,"
"Alegre y bulliciosa, traviesa estudiantina."
Y se paró temblando : de cuerpo sobr io y fuerte,
Mirada vacilante é hirsuta cabellera
Y dijo : "compañeros, yo brindo por la muerte,"
" La dulce desposada, la que en el alma vierte''
"En ház esplen&lt;loroso los sueños de Quimera."
"Yo brindo, compañeros por el ideal risueño"
"Yo brindo por mi amada, la ingrata que me olvi( da,"
"Por la que viajo simpre hacia el país del sueño,"
"Heia la tier ra blanca de amor es y de ensueño,"
"¡Yo brindo por las cosas más t ristes de la vida!"
"Y,) b:!'indo por el vino, q•w mata la t risteza/
"Que ahoga el infortu_nio y da la paz divina!"
Y al acabar, bebióse su vaso de cerveza,
Las piernas le temblaron . . . .. rodó bajo la me(sa ... . .
. .. . Y se alejó medrosa, la alegre estudiantina !

élías .C. Jorres.

_J
Hospital Milita r de Instr ucción.

.Ama, sufre, ora, aguarda, y no te asombre
si siendo buena tu tormen t.o crece.
Qué es la ventura en la e.x:i:;tencia? "Gn nombre ..
¿ qué es la vida? Un sollozo. ¿ Qué es el hombre?
¡ 1 n átomo de noche, que padece!
Ama y aguarda : la creación entera
amando radia y aguardando enflora.
Mira el nido y la rosa en la prader a!
'f o&lt;los los nictos te dtrán ¡ espera!
todas las rosas te dirán ¡ adora!
Sufre y aguarda : en la existencia vana
nuestro amor será luz que siE.mpre arele
-;t' que siempre arderá, triste ó ufana.
Si ayer fué como el sol, en la mañana,
hoy será como V esper, en la tarde .. .

•

Ora y aguarda, la fortuna inquieta
r omper no puede nuestro;; firmes lazos.
Cuando llegues conmigo hasta la meta,
¡ con cuánta fe te cantará el poeta!
j con cuánto amor te arrullará en sus brazos!

Fotografias del eclipse total de Sol, tomadas en e l Observatorio de la Escuela N.,..
cional Pr~paratorla.

PUNTA ARENAS EN GUAYMAS.
~ 0 --&lt;:::&gt;-

Es un ,;itio clel:c·oso el que lleva el nombre de
"Punta Arena;;," en Guaymas. Avanza hacia el
mar, pro,,.J•gando su aguja que baña co11;;lantEmente las olas.
Ahí acuden las familias de la progresista ciuda&lt;l ~- org,rnizan fiestas que constituyen el en, ·anto
del tourista.
"Punta Arenas" no es sólo un sitio de recreo,
como pudiera suponer,e, sino también el asiento de los talleres de un Ferrocarril que ha prestatlo imporfüntes servicios á una buena región
del Estado de Sonora.
Los viajeros se detienen en "P unta Aren.as,"
particularmente á la caí&lt;la de la tarde, porque es
hermoso €rl e,pectáculo que ofrecen las parvadas
de aves acuút',icas que van á posarse en la extremidad de la enorme aguja que nace de la playa.

La coroni luminosa observada durante el eclipse áe, 2
de Mayo. por el profesor Manuel Gutlérrez. de la Escuela
Normal de Jalapa, en el Observatorio profesional de Montemurelos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Junio &lt;le 1900.

Domingo 10 de Junio &lt;le 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

?

te de los sabios del Uruguay, que afirman que hav
un punto de irrailia~ción calorífica en el centro del
sol, de donde proviene la mayor temperatuni.
Y en efecto, en los momentos en que se .:-u;&gt;ria
P?t la luna el centro solar, la temperatura descendió notablement,e,, volviendo á subir cuando el
~~smo centro quedó despejado y cesó la interrupc10n solar.
El mismo grabado representa la.s diferentes fasesc. del __erlipse y enseña de manera objeti, a [,1
expl~cacwn del fenómeno astronómico; las fotografias son de lo más exactas que se obtuvieron en
esta capital.

(euent"·····"
La conversación se sostenía haciend;:i comentarios rcspcclo á las mujeres que má~ pasto daban
á la crónica de los teatros por tandas.
Y a todos, cual más cual menos, habían puesto

¡OH NOCHE!
-&lt;:::::,.*-&lt;:::::,.

LA CORONA SOLAR.
Nuestlro grabado repres€nta la observada por
el Sr. Pro!e~; Ma~mel Sánchez, quien en el inform~ que nnd10 al Jefe de la Comisión, dice lo siguiente:
"Yo no ví durante los instantes de la totalidad
más que la corona: cerca del Sol brillaba. espléncli~
dame;1te un planeta; pero no lo miré, él se me pin•
taba_ a un lado del centro de la retina: vo no desvié
la vista de la corona, sino para trazar mi croquis
en la _cartera, Jevant~da co? l~ mano izquier&lt;la para
poder comparar meJor mis lrneas con el original.
Lo que hirió c0¡n gran sorpresa mi atención
fué la ause!;cia casi absoluta de corona en 1rn,{
gran extens10n de la región cercana al Sol. La
corona de este eclipse tenía muy distintamente
la forma de un~ lista ó faja. de bordes netos y aparentemente casi paralelos : esa lista tenía un ancho
poco mayor que el -~iámetro solar, y fomando por
plano ele comparac10n el vertil que pasaba por el
centro del Sol, estaba desviada del vértice hacia la
de:echa: esto es, hacia el Sur. Como se ve en el croqms adJ~mto, la faja no era continua, eRtaba inteTrumpida en el centro en una extensión muv
n~table : parecía constituída por cuatro efluvios h;:nmorn", dos dirigidos hacia aniba y dos hacia abaJO. ~egún una línea inclinada, de
vertical hacia
el Sur. .Los dos efl1:vios de arriba eran más grandes qu~ los el_~ abaJo, me pareda que alcanzaban
romo cmc2 diametro~ lu~ares: de log ele abajo. el
del lado :Norte tendria cuatro diámetros, y el del
Sur, uno y medio.
·

la.

Rompiendo nubes de bruñida plata
que su~pendidas ornan el Oriente,
surge Selene cuya luz dilata
sobre el cristal del lago transparente.

los coches que se estacionan allí á esperar carga
entre los tra:mochadores del rumbo. Pasamos
frente á un templo, (¿ cómo sei llama?) . . .. bueno equis) y sobre el quicio de su ancha puerta.estaba recostado un chicuelo harapiento, sumido
en profundo sueño, sin embargo de que el inclemente frío de la noche deb ía azotarle con sus
punzantes ráfagas. Servíale ele cabecera. uno de
esos banquillos que llevan los "limpia.-bot.as"
ambulantes, y la luz de un foco eléctrico ca.fa ele
lleno sobre aquel cuadro, bien común en nuestra
metrópoli, pero no por eso menos importante en
eta historia que les cuento á ustedes.
La pareja pasó casi rozando al chiquillo y ví
que Laura, de•asiéndose del brazo de su compaü ero, se inrlinó lo bastante para poder apreciar

Los seguí paso á paso con aire de inctifü-renci:1,
como si no hubiera advertido que ellos ca.Ill.ffiaban
un poco adelante de mí.
A la luz de un foco eléctrico pude ver que
Laura, iba eleganrtJemente vestida : rechinaba la.
seda de sus faldas y cubría sus hombros un riquísimo abrigo con bordaduras del más exquisito gusto.
No cabía duda; aquello de que siguiera de corist.a en un ,t eatro de tandas, era un capricho.
El sueldo exiguo que podía ganar de seguro que
no sería bastante siquiera para los antojos callejeros que su holgada situación le exigía desear.
Pero también podía ser, me pensé, una de
esas niñerías de que los viejos suelen apasionarse;
quizá aquel buen hombre de las patillas canas
sentía más gloria con arrastrar por estas calles de
Dios una "mujer de teatro", que escondiendo
su decrépita prostitución en un rinconcito quieto
y conforliable.-como nido del placer,-junto á
una hembra hermosa, fresca. . . . . vamos ¡ un
orto de vida que sonriera á un ocaso en las horas
tlibias ele la naturaleza! .... . .
-¡ Inspirado estáis, Don Juan! interrumpió
con graciosa solemnidad uno de los comensales.
Un coro de risas cerró el regocijado parén&lt;tesis y
el que hablaba continuó :
-Ibamos en que yo seguía á la pareja.
La Avenida Juárez estaba desierta, solo ante
los cafés nocturnos se destacaba esa mancha net;n. clavetrnda con puntitos de luz, que forman

las facciones del que dormía. Precipitadamente
se desprendió el abrigo y con un cuidado que sólo podríamos ver en una madre, -cubrió al chicuelo, quien al sentir aquella inesperada protección, hizo un movimiento de bienestar y continuó
tranquilamente su sueño.
1iientras tanto, yo había llegado al lugar preciso donde se efectuaba aquella escena, y pude
oir al viejo de las patillas blancas que preguntaba
á Laura :
-¿ Qué haces?
- ¡ Chits! . . . . . (:s mi hermano.
El viejo hizo m1 mohín de desprecio; Laura
volvió á asirse del brazo y la pareja continuó la
marcha sin decir más palabras .
Yo, que me había adelantado, quise volver á
mi situación anterior y me detuve un momento;
al pasar Laura junto á mí, pude ver que llevaba
el rostro contraído por una de esas expresiones
del llanto que se contiene . . .
Un momento después la pareja detuvo un coche
y oí que el viejo daba la orden:
-Al hotel X.
Y yo me quedé sin la prometida aventura.

Ya la monblña que se yergue airosa
e:urónase de armiño allá á lo lejos,
y bajan de su cumbre majestuosa
torrentes apacibles de reflejos.
En el valle gentil la bruma le,e
que f'emeja una hamaca de brocado
jugando con el céfiro se mueve '
y el céfiro suspira enamorado.
Es la hora del amor .. . Sobre las frondas
soñolientas y tristes y calladaf',
se dicen al pasar ternuras hondas
las ninfas y los genios y las hadas.

Y entre tanto los silfos arrogantes
¡:e agitan dulcemente entre las flores
que. coquetas se mecen anhelantes
en el regio pensil de sus amores.
Todo está en calma. Duermen silenciosas
fas tempestades del dolor secrebis .....
Es Ja hora de sofí.ar: soüad, hermosas!
Es la hora de cantar: cantad, poetas!
l\Iéxico, 1900.

lfanu/fo J'enagos.

LA VENTA DEL TEATRO PRINCIPAL.

Sra.. Genara. Mo:r1ones.

Sr. Luis Arcaráz.

Xuestro más antiO'UO e r,
b d
..
Genara }Iorioncs Yiuda de :1.~eo_~ca ª1 e ~er adqum_do por la señornDoña.
.,
'
. icaraz, y e ~enor D Luis Arcar·í1
c·10n de e:ompra. que sería notable "Ólo o.
.
'z, y a operaexhibi_eron al e:oniado la respetable su~~ ~~
que los comprad~r·cs
negoe:10, lo es rn ucho más si se recuerda ue hac ' . ' en ~ue se p,:cto (;'[
Hermano:, ~\re:ar-íz no sólo no t ,
q_t l f e uno~ ocho o nueve ano, los
' ,
eman cap1 a uertc ·
,
vez •e vieron con llificultade
•·•
, smo ~ue en m,ts de un,1
Premio á la labor más ·ts· parla eu1Jdr u sus compromisos pecuniario~.
. .
ac 1va, 10nra ay4icaz has·c1
, . f'
1 0 1
M1qumda y tales circun•tan • . t·:fi·
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'
" a cgar a este tnunfo ele las graneles e111-

1;;!~ toºo

'

2"achada. del Teatro P rincipal .

-aquella mujer. E-staba muy clara la cita: en el baile .....
Y lograron despertar mi vanidad. Con una sonrisa que probablemente debe haber significado
protectora benevolencia por el triunfo que acababa de alcanzar, me depec11 prometiendo dar cuenta
detallada de mi aventura.
Salí del vestíbulo del teatro cuando Laura
aun no torcía la esquina. inmediata.. lba paw á paso, de seguro el viejo no quería transigir y ella
activaba el ataque antes ele que fuera tiempo de
tomar el camino del hotel. que estaba en rumbo
opuesto al Tívoli.
Mientras tanto logré ponerme á corta distancia de la. pareja, y en la esquina se resolvió la duda: iba al baile.

•

e

. Por otra parte, el público de )féxico h b : O'
tiempo, con esta compra pues 1
.
a ra ºanado dentro de po&lt;-0
,
os nuevos propieta .· 0
te las necesidades ele una concu 1
.
lt
u s conocen perfectamenr ·enc1a cu a y sabemo'
,
.
portantes mejoras al edificio.
~ que van a hacer 1rn-

su arenita de aventurezca historia en aquel monu'.culo de murmuraciones, y el único comensal
que no había hablado se dispuso á hacerlo premlrnlizan&lt;lo con frases dichas en tono graYe, entrecortadas, bien para dar un sorbo á la taza ele café,
bien para fumar con chasquido ele labios una bo&lt;1uilla de cerezo que tenía engastada una regular
'·Gloria de Yíctor Ungo.''
Y decía así :
-Cstecles saben que Laura desde que está protej ida. por el viejo ele las patillas blancas, sale del
teatro sin volver la vista hacia el grupito aquel
que la. espera en el vestíbulo y con el que antes solía sonreír y aun aceptar la cena si á mano venía
que se la invita2en.
Pues esl!a noche que les digo á ustedes, salió
colgada al brazo de su buen viejo y al pasar frente
al grupo, en el eual esa vez yo me encontraba, dijo á su acompañante con tono zalamero:
-Anda, vamos al baile, un momento ..... un
momentito así .....
Y con el pulgar é índice de &amp;u mano enguantada
le Beñalaba al viejo, el "tamaño'' de tiempo que
quería estar en la fiesta.
Esto hubiera pasado sin alguna significación
para todos los que alJí estábamos á no mediar la
circunstancia de que Laura, al hablar al viejo,
riavara en mí la mirada ele su¡;: ojos "hondos" ....
Sí, acuérdense ustedes, ele la singularísima forma
ele aquellos ojos: "hondos" es la palabra que da
más idaa.
Pero volviendo al caso; esa. mirada fué bastante
pa.ra que todos los del grupo me asaltaran con
chanzonetas y puyas de más ó menos buen gusto y trataran de convencerme de que debía seguir

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EL :MUNDO I LUSTRADO

Domingo 10 de J unio de 1900.

~L MUNDO ILUSTRADO.
AÑO VlI--TOMO !--NÚM. 24

MÉXICO, JUNIO 17 DE 1900.

DirecJk:r: Lic. &amp;Ar.A.EL BEYES SPÍJll'DOL.A..

8UBSCRIP&lt;1IO!&lt; lll&amp;lf8Uil POB ANBA,
l0&amp;111 IOB.IIJI BN LA CAPITAL,

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Gerente: .A.llf'l'OJll'IO OVY••

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SE ACORDARÁ DE MÍ?

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Daniel Dupuis</name>
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