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                  <text>Domingo 24 de J unio tde 1900

EL MUNDO IL"GSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 1

MÉXICO, JULIO 1º DE 1900.

Director: L i o. BAl"A.EL BEYES SPilll'DOLA.

¡ Cuúnto labio apagó su sed ardiente
y cuúnto corazón templó su brío
en tu cauto magnífico y doliente,
como en brillante y clamoroso rio!
Tu alma de fuego, combatiente bravo,
fué, para los altivos patriotas,
hoguera á cuya luz un pueblo esclavo
,·ió para siempre sus cadenas rotas.
Y tu Yibrante genio impetuoso,
de tempestades y fulgores lleno
- jinete en un cabal lo poderoso
libre de riendas y acerado freno,recuerda por su audacia y sus proezas
al paladín, terror en. las batallas,
que entraba en las oerradas fortalezas,
con su corcel salvando las murallas.
¡ Oh, cuántas Yeces la rosada aurora
rne sorprendió vertiendo amargo llanto
sobre tu libro, llama abrasadora
que lanza entre esplendor hermoso canto!
¡ Cuúntas veces te vi gallardo y fi-ero,
al Uravés de tus versos fulgurantes,
cual :Montemar, la mano en el acero,
r el furor en los ojos centellantes!

Y en los festines, lúgubre y hastiado,
esquirnr de Tarifa voluptuosa
el rojo labio, pétalo arrancado
del corazón sangriento clP- una rosa!

¡ Cuántas veces te ,i, bello y triunfante,
coronada la sien de intP-nsa lumbre,
bizarro el ademán, la voz tonante,
arengando á la iI1mem1t muchedumbre!

F::

ó com·ertido en capitán pirata,
"sentado alegre" en la risueña popa
y mecido por mar de azul y plata,
divisando ·'Asia á un lado, al otro Europa,"
Ya, ante el sepulcro de la triste Elvira,
presa te miro de mortal desmayo;
ya, transformando tu valiente lira
en la e:,p-ada invencible de "Pelayo ;"
ora, en fin, demudadas las facciones
y anegados en lágrimas los ojos,
contemplando, á la luz de los blandones,
de "Teresa" los mí~eros despojos:
visión negra y terrible, que devora
las dulces esperanzas de tu pecho,
dejando pa.ra siempre, asoladora,
t u noble "corazón pedazos hecho;''
y que arranca á tu plectro desolado
un canto lleno de amargura y brío,

que resplandece &lt;'OmQ el sol dorado
entre el ramaje él.el ciprés sombrío.
¡ Oh sublime ca.ntor de los dolores!
todo joven hispano ama tu gloria
y, al par que tu desdicha y t us amores,
guarda con entusiasmo en su memoria

. --~ = ~

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. ·• =----.:. --...::::!

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-~

--

versos de "El Diablo :Mundo," en que flamea
tu juventud radiante y agitada,
que, al huracán del infor tunio ondea,
cual bandera de sangre salpicada.

jllanuel lfeina.

&amp;reditación c§0 &amp;rar9arita.

8Ul!SCRll'CI01f 1111!?&lt;80.U l'ORA!'l'• .l,
J DEM IDl!III EN LA CAPITAL,

11.

0

Sl.2t.

Gerente: .A.lll'TOlll'IO 01JYÁ.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

l. El heroe africano.--2. Recuerdo

de un eclipse.

..

1.-Las dificult-aclcs de la, pacificación, preámbulo de las improbabilidades de la asimilación se
dibujan bien claras ante los ojos de Lord Rob;rt-,
en Pretoria y de Sir Alfredo .Milner en J!Jl Cabo
y Bloemfonte;n. A pesar del gran desastre de las
repúblicas aliadas, la;; a5ambleas africanders, en
pleno país británico. se muestran empeñadas en
censurar oficialmente la causa de la guerra y en
protestar contra las anexiones. Estos africanders
del Sur d"l Oraug-e eran 1e:t1es súbditos de S. M.
Yict'oria y uno de los promotores de sus ligas poderosas fué Cecil Bhod ~~ tll re;sona. Más el J1-.1
del Transvi::al fué la nw:1·1.ana de la discordia · el
sajón pretendió más ó menos torcidamenl:€1 aclueliarsc de la región de la.5 mmas y de allí la política ele D. José Chamberlain y la resistenda y
lo demás. El resultado neto de esta guerra '&gt;erit
h necesidad de una fuerte ocupación militar indefinida y la uniformidad en las opiniones anti-inglesas de tlOdos los holandeses del Africa austral.
I¾ibe de haber alli un error fundamental, porque sólo ellos producen consecuencias tan desastrosas.
En cuanto á la p-acificación, larga va la cosa,
según parece; yo no sé si será exacta la pintura
que se nos hace dél viejo Kruger, trashumando
en su wagón despacho, llevando á remolque un
carro de barras de oro, rumbo á Lindemburg, que
lo alejaría un poco de la línea férrea entre Pr.etboria
y Lorenzo M:árquez, pero lo que sin duda lo es,
como la repulsa al plan de sumisión que con un
armisticio de cinco días le propuso el marsical
lfoberts lo indica, e•s la fiera r esuelta actitud de
Luis Botiha. Es un hombre de treinta Y cinco
años, alto, delgado, elegante, sin barba casi "rara
avis," en aquel país de barbones; pertenece á una
de las familias más conocidas en el Transvaal, enlazada con la del General Joubert, que tenía una
predilección paternal por esf:!e ,aliente soldado,
que ya á los veinte años era el hombre de su
país que mejor tiraba, que mejor saltaba y que
mejor bailaba. Desde hace ocho meses combate
sin cesar y fué el "Xa.tal" el primer escenario de
sus hazañas; en vísperas de la batalla de Colenso, y como tm·icse que retirarse enfermo el inepto Lúcas )Ieyer, quedó accidentalmente encargagado Botha del mando. Se presentó en la acción
Tocl€ado de un estallo mayor de jóvenes disgustados por la exvrema circunspección de Joubert, que
nunca insistió en los asaltos á Lady Smith por
miedo de sacrificar las vidas de los boers, y disgustados con la ingerencia del consejo ejecutivo de
l&gt;retoria en la dirección constante de la guerra,
&lt;:a usa principal de muchos desaciertos.
Bl día de Colenso, Villebois-Maureuil acompañaba á Botha y fué testigo de su sangre fría y de
su pericia; el ataque de Buller tornóse desastre.
Después de la batalla se presentó Lúcas M:eyer, y
el joven vencedor rnlvió á su "commando ;'' la
t,oma de Spionkop por el general Warren era la
clarn del paso á Lady Smith del e•jército auxiliar de Buller; la impericia de Shalck Burgher
fué reparada. por el rnlor heróico de Botha y los
suyos, que tr-clS doce horas de combate nocturno
arrancaron á los ingleses aque•l ensangrentado
cono trunco; ya enoon ces era popular por extremo y á no i;er por las órdenes terminantes del
Consejo ele Pretoria. habría apro,·echado la profunda desmoralización cl-e,l ejército inglés, para
magullar á Buller ó hacerlo bajar al mar.
En esto vino la penetración del formidable
ejército de RobertiS en el Orange, la liberación de
Kimberley y la captura de, Kronje; J oubert y
el directorio resolvieron abandonar el Katal; Botha se puso furioso cuando recibió la orden de
abandonar su magnífica situación al Sur del Tugela; "me han clavado una espina en el cora.zón," decía. Efectlivamente, aprovechándose de
aquella coyuntura los ingleses avanzaron sobre

Lady Smith y la orden de retirada comunicada á
lo~ "commandos'' como un "aálvase quien pueda" por Lúcas l\Icyer, produjo un pánico espantoso, todos huífill, dice el escritor que nos da estas
noticias, como locos al gaJope de sus caballos salvajes en la noche y la tempestad. Aquellos fueron
días de lluvias torrenciales, de borrascas ince~antes, las montaña., cubiertas de nuhP.-s y de agua
veían convertidas su;, grietlas en torrentes, en ríos
sns barrancaF, :,us val les en lagos; por entre todo
eso huía desbandado el ejército boer, arrastrando
en pos suya á los campamentos que• sitiaban á Lady Smit1h; si la guarnicón sitiada y Buller hubiesen obrado de acuerdo, el pán:co :58 corn·ierte en
irreparable c..-iU1btrofe. Pero Luis Botba estaba
allí; sobreponirndo su voz al eco del trueno que
rehollaba de roca en roca con las balas y las bombas de los ingleses, que centuplicaban· el horror
de la tormenta, reunió á los suyos, lograron fortificarse y contuvieron á Buller; entre f'anto, €'l
viejo presidente bíblico llegaba á Dundee, como
una "shuteta'' del tliempo de las guerras israelit/as y aquel hombre salido del libro de los jueoEG,
cantando salmos y orando al cielo, contenía el
desastre que Boliha reparaba., al grado de salvarlo
todo; ni un eañún, ni un carro, ni un herido cayó
en poder de los invasores.
Transladado al Orange, salvó intacto al ejército republicano, á punto ele ser capt!urado, como
el de Kronje, en \\ epener y tornó á salvarlo en
Krocnstadt. ¿ Piensa clisoh'er sus commandos en
guerrillas y convertir la guerra en una incesant'e
escaramuza que fatigue y agote al enorme ejército
que ha ocupado á Pretoria? El, La Rey, los Wette,
parecen resueltos á hacerlD así; creen otros que organizarán la resistencia en la doblaclísima comarca de Lytlemburg. Pronto veremos: el nue~'O General en jefe, á juzgar por sus antecedentes, no
hará ni una co~a indigna, ni una cosa tonta; pero
puede verse obligatlo á aceptar la paz, es decir, la
tregua .. . .. Dejemos la palabra á los sucesos.

2.-Y puesto que de todas partes nos llegan
descripciones, á cual más interesante del último
eclipse de sol, transcribo una curiosa anécdota histórica cont:ada hace más de ochocientos años por
Raoul Glaber y resumida magistralmente por
Emilio Gebhart:
"El 29 de Junio del año 1033, vigésimo octavo
día de la luna, desfalleció el sol entre la sexta y la
oct!ava hora del día, de un modo terrible por extremo; parecía de color de zafiro, los hombres se mira han los unos á lo'- otros y se encontraban pálidos
cómo muertos; todos los objetos tenían un tinte
de -azafnín. Apoderóse entonces del género humano un e~panto inmenso. Comprendían los testigos
de este milagro que una p3vorosa calamidad amenazaba al mundo.
Era el día en que la Iglesia celebraba la fiesta
de San Pedro y Sa.n Pablo. En Roma, sobre la
tumba misma de lo-, santos apóstoles, el Papa
Booedicto Noveno celebraba el augustlo sacrificio;
este papa tenía trece años y era el horror de la
cristiandad; tlecían que era más impuro que Heliogábalo y más feroz que N'erón; según uno de
sus sucesores en el pontificado, Benedicto saqueaba
día á día á Roma y asesinaba á los romanos. Trémula esperaba la cris~iandad las nuevas maldilcles
de aquel Anticristo; era el tiempo de los grandes
milagros del occidente; tres años ele lluvia, de
hambre. &lt;'Lei peste ; tre$ años de agonía!
Los patricios ele Roma creyeron que matando al mónstruo en el altar, salvarían á la humanidad y iuraron asesinarlo aquel día en plena misa
pontifical
Se reunieron, ~e contaron, iban á precipitarse:
.}rillaban las dagas en las manos calzadas de mallas de acero. En ese instante el sol palideció y empezó á apagarse; la basílica ee hundía en las t~nieblas. Aterrados por el miedo, los conjurados cayie;¡•on de rodillas gritando misericordia y el adolescente pontífice satánico, á quien el milagro
hacía sagrado, tendió sobre sus cabezas su blanca mano femenina y los bendijo.

Domingo lo. de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Julio de 1900.

CREPUSCULAR._
A ..... .
¡Adió;;! pero no olvides la boca que te besa,
La mano q uc te brinda la copa del placer;
.
No olvides esta aurora que en broches de turquesa
Prendió los blancos velos de Yn triste amanecer.

~-

.-

La noche entre gironcs de negro_terciopelo
.Arrastra á lo infin;to su pompa sideral, .
Y rompe la alborada, como una flor del Cie~o,
Su broche de hojas de oro y estambres de cristal.

---~- .

-

....

-·

.··•·

O:ticina.s del camino de fierro dePekin á :itan-Xeou.

Yenido de los valles, punzando nuestras sienes,
Dispersa el viento helado diamantes en_ la flor,
Y tú, llorosa y tri~te, como la aurora tienes
Los ojos empapados en lágrimas de amor.

duc:clo en China r1e•pués de la apertura del período de construcción de, las vías férreas, se han
imputado á una poderosa socied~d secreta, que
cuenta con mucho.-- cientos ele miles de acltptos.
Esta 8ociedacl es la de "donadores de puñetazos
d el patriofürno y ele la paz," á que nosotros damos simplemente el nombre de boxeatlores.
Estos boxers operan c:)11tra todos los extranjeros sin distinción, contra todas las ' ·novedades
info:rnales" introducidas por lo&amp; europeos, contra

Se alejan para, siempre las h oras venturosas,
Los último, fantaw1as de nuestro amor se van;
¡ Lervántate, alma mía! ¡ Corónate de r~as! ,
Y entre ellas revolando su marcha detendran.
Sacude tu indolente, tu tropical belleza
Caída entre mis brazos con la..··m postración;
.Mañana el hondo tedio, la íntima tristeza,
Ahora el encendido volcán de la pasión.

Personal europeo de\ ca.mino de fierro de Pekin á Kan-Xeou.

L a lámpara ~·a exhausta ~e aviva de repente,
Y el cerco temhloro•o palpita. sin cesar:
Algunos parpadeo~, algunos solamente,
Y rnclYen las tinieblas su imperio á recobrar

En estas tristes horas &lt;le amarga despedida
AYívese la llama del moribundo amor,
8us ceJ'C'.)5 o•eilantcs alumbren nuestra vida,
Después ... la et!erna ausencia, la noche y el dolor!
Después las tristes brumas, las ráfagas que arra(san,
Y todo" lo&lt;- recuerdos que sollozando están;
Como las blancas nubes lao; ilu"iones pasan,
Las nue~tras que pasaron ya nunca Yoherán.
La última nos queda temblando ruborosa,
Y batirá sus alas para jamás volver:
F.s la colmena en busca de la encendida rosa
Debajo de las nieves que empiezan á caer.
La alumbran tus pupilas si ve tus ojos bellos
Caliéntala si buEcl tu seno virginal;
Como un fistol se prenda temblando en tus cabe(llos,
Y en la urna ele tu boca fabrique su panal.
Amor en nue~tros labios se dé la hienvenitla

Y cuhra con su!' alas tu virginal rubor;
D espués de estas dulzuras del vaso de la vida
Hay heces que disuelven la perla del dolor.
Te llorarán mañana del camarín cerrado
Las flores prisionera,; en rnso íle cristal,
La lámpara dorada y el gárrulo teclado
Tu luna de Yenecia. tu espléndido sitial.
Poetas vagabundos los pájaros can to res
No te verán mañana de codos al balcón . ....
Ko tiene el chtlce idilio más páginas de amores,
Y la última nos deja de luto el corazón.

.......

~~--~:&lt;-;?:·

-

-~

- .---'

Casa. de operarios.

LA INSURRECCIÓNEN CHINA
-•Y LA--

• EXPOSICIÓN DE.PARÍS
,,...,,r-

Hace un mes, poc·o más ó menos, tuvo lugar
-en el Troc,ulero la inauguración de la Exposición
-china. Fué ésta, e11 un cuadro de mucho color local, una fiesta de Hoc-he muy parisiense, con diYertidas eonfusione,-. ele, sombreros de seda de ocho
1·efl.ejos y turhante~ ele botón, de trajes ele paño
nrgro y túnica6 d u ~atín borclado. Se vió á los
hijos del cielo ensayarse en algunos rincones, en
,el flirt europeo.
A la misma hora. por un contraste singular, se
despertaba al rededor de Pekin, con un ardor que
podía croorse extilll(niclo, el vi€jo odio ele los chinos contra el extranjuo.
La línea del nue,·o (•amino de hierro que liga
la c-apita.l con Pao-Ting-l~ou, y que debe prolon-

A orillas de los lagos las nieblas reclinadas
Ya borran y di-:;ipan su matinal capuz,
Y en dombos elegantes y cúpulas doradas
Refleja el sol naciente su esplendorosa luz.
¡ Adiós! pero no olvides la boca que te besa,
La mano con que enjugo tu llanto de mujer;
Ko olvitles esta. aurora que en broches de turque(sa
Prendió los blancos velos del último placer!

~9uotin

ff. &lt;3uenca::&gt;

garse hasta Hang-Keou, ~ué cortada. Las _estac~ones v los talleres fue,r on mcend1ados, los mgemero::; belgas y franceses, se vieron atacados y los misioneros oacrificados.
Mucho se ha ccupado el cable• y la prensa durante estos días, ele los desórdenes y actos de barbarie cometidos por los facciosos. En ChangHsin-Ticrn. por ejemplo, lugar donde se encuentra
el depósito principal de la línea de Hang-Keou,
no había menos de dieciocho ingenieros, con cinco
mujeTes ~• dos niños. Se encontraha á la cabeza
rle ellos 1L Bouillarcl, in:;pector gene¡-al ele la sección en explotación hasta Pao-Ting-Fou. Encerrados en los ¡,:c:ntos de los edificios de la administración del camino de fierro, lograron, en esa
ciudadeh1 improvisada, hacer frente á sus agresor es. hasta la llegada ele las tropa, enviadas de Pekín á su socorro. Xo fueron éstas, por supuesto,
trona;: chinas, demasiado sospechosas de estar más
inclinadas á simpatizar con los insurgentes que á

Dapartamento de la. administración.

Población de operarios.

c:ombatirles, sino un peque1io contingente formado por guard ias de las leg::c:ones de Francia, Rusia, Inglaterra, .stados l'ni&lt;los, Italia, Alemania, Au5tria y Japón. Estas guardias han sido reforzada~ después por de~tacamentos idos de T ien'l'::in. Los rnini8tros de los diverso~ países, asocian actualmente sus esfuerzos para recoger y
ponvr en ~eguridatl en Pekin á los europeos empleaclo1&lt; en los camin0'4 clu fie rro y e,;parcidos en
direr;,o;, puntos, en que las líneas están en explotaeión ó en eon,trucción.
En Chang-lfon-Tien y en Pao Ting.Fou, todos
los edific:rni r¡ne ~ervían de h·ihitacion:~ y de oficim1s han ~ido incendiado». Durante muchos días
la legación franeesa en Pekin, C$tuvo muy inquie-,
la ac:erc·a de la suerte corrida por cinco ingenier o~. quiunes, hahiénclc,oe primeramente refugiatlo en l'a.o-Ting-Fou al dejar á Chan-IIsin-Tien,
proenraron dirig-ir,e á Ticn-;'iin á través del territorio ocupado por los boxera. Aunque ligeramente heridos, llegaron por fin ~anos y salvos.
l~stos disturbios, los má6 graves que se han pro-

-~, -·::-'OC&gt;. -- .

··-·

---

.

. . •;

"·

Ca.u del inganiero enjefe.

todos los misioneros que l uchan por llerar á sus
almas el evangelio.
Se dice que sus jefes redutan á estas hordas de
exterminio en gran número entre los marineros,
los cargadores, los can,2teros, quienes temen que
los caminos de fierro supriman sus medios de exis-tencia, reemplazando todos los antiguos meJios
Le transporte por los implementos modernos de
elcctricidaa y vapor.
Pero difícil sería dn,cuhrir la. causa inicial de
este monniento, en el que no es posible dejar de
ver la mano de lo~ instigadores fanáticos, pues todas las depreciaciones á que se entregan. respeeto
á los misiomros y catecúmenos, reYelan el odio
religioso tradicional en su raza.
Lo que hace más grave los último,,. trastornos
es el hecho, asegurado unánim1:mente por lo:' periódico extranjeros, de que á la tenebrosa agrupación ele los "boxers" no son ajenos muchos de
los mandarines y grandes peroonajes del Imperio,
quienes lejos de sofocar los tumultos, los fomentan, ó cuando menos, dejan de peri'eguir á los criminales, que están desplegando en su;; asesinatos
un lujo de crueldfül increíble.

'
f

le\

.

.f:1 m ..ndarin de Ch!'ng-Ksiu-Tien en una. v i sita. que hiao
a los ing-anidros del camino de fierro .

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL PALACIO DEL VESTIDO.
~

P,,rís, Mayo 30.
El hombre ha dado muchos chascos á la ~aturaleza, y no es el menor el que consisle en h~ber
nacido desnudo y haber llegado á ser el ammal
más ric:ament~· ataviado de la creación, el que mejor se abriga, el que má~ _brilla, el_ que más clec~rativo re:mlta. Hablo, ent1endase bien, de la muJer,
y cuando lticro el "hombre" e'Il materia de atavío
ya se sabe q~e es ella l_a que se ~dorn_a y é\ el que
paga: ·'Cuando digo digo, no digo digo, smo que
digo Diego.''.
La Xaturaleza ha sido madre d-e los an imales
y rnadrastm del hombre; como la madre, ó el padre de Cenicienta, ha reservado sus favores, sus
chiqueos, sus ben,e•volencias para la parte menos
estimable de la crea,ción, y ha reservado á la que
más merece, no digo los harapos, que ya sería algo, sino la más absoluta y completa de'Snudez.
Con maternal solicitud ha envuelto en ásperas
y protectoras pieles al oso polar, al zorro azul,
á la nutria y al castor, temerosa del frío de las
soledades de· hielo ó de las "acatarrantes" veleidades dE1l im·ierno. Previendo los rifles de Winchester y los fusiles de 1,faiisser, Lebel y )Iondragón, ha revestido al rinoceronte &lt;le placas ele blindaje, acorazado á h1 tortuga y al lagarto; al caracol le ha otorgado una fortaleza, al puerco ó espín
lo ha erizado ele púas.
.
Con maternal coquetería ha puesto collares
aperlados al pichón, recamado de pedrerías al colibrí, ;enn1elto en tizus al faisán, en seclas y nácares al parn; vestido de musolinas al buho, tl.a &lt;.'Jlóres pálidos al cacatua; enflorado al pa pag,11 lo,
coronado al águila.
Al hombre no le dió sino una piel lampiña, negra, cobriza, amarillenta, gris sucia, según clase;
sin matices que la embellezcan, sin capas ó madejas que la abriguen, sin brillo que la decore; tal
parece que, arrepentida de haberlo creado, quiso
&lt;lesproYeerlo de armas y de escudo para su defensa, de adorno para su atavío, y que quiso ponerlo
á la merced ele, la intemperie que lo destruye, del
enemigo que lo acomete, del ridículo que lo aniquila.
El horn bre ha sabido, en esto como en todo, tomar su reYancha. Pare-ce haber dicho á la Xaturaleza: -Puesto que nada me das, yo lo tomaré
todo ;-y así como, inerme, ha sabido armarse; indefenso, protegerse; débil, fortalecexse; impotente, imponerse; ridículo, embellecerse, y pobre,
enriquecerse; así también ha sabido transformar
su desnudez e•n el más brillante, el más rico, el
más S1Jnh1oso ele los atavíos. Ha inventado para
,uplir á lo;; colmillos, las tenazas; para substituir
á las garras, los garfios; para colmar la deficiencia de sus músculos, la pahmca; para reemplazar
las alas, los ferrocarriles y telégrafos; para contrarrestar su miopía, los t€.Jescopios; para compensar i"u presbiscia, los miscroscopios; para pt!l'fecci011ar el instinto, la ciencia; para mejorar el
canto ó el rugido, la palabra, y para completar el
pelaje y el plwn-aje ausentes, el ve&amp;ticlo.
Y he aquí que el hombre, que nadR era, lo es
hoy todo; que el que nada podía, p11ede hoy rn''cho; que él, que todo lo ignoraba, casi todo lo sabe. Es águila por el vuelo; torpedo por la explosión: león por el empuje y la agilidad; zorra por
la astucia; naYega como el pez; vuela como el
a,·e; cara como el topo; perfora como la polilla,
y brilla como el cucuyo.
En pu11lo á at.avío ha obtenido los mismos
triunfo,: y realizado las mismas conqui~ta$. ~Iinerales. plantas y animales lo pos.eían todo, y él ha
puesto á escote á la naturaleza entera para componerse un atarío digno de rn riqueza y ele su grandeza. Ha desollado fieras para robarles su piel y
su pelo, ~· con ellos abrigarse y adornarse;
ha cle~µojado al paYo, al avestruz, al colibrí de su
plumaje, y con él se ha compuesto atad~8 vistol"o~ y rico~; ha deshilado capullos para extraer
hilos y tejeffc tel-as; ha segado praderas y arrancado ramajes y follajes para entret(!jerse guirnaldas y coronas; ha rnciaclo conchas para labrarse
~erlas: pulido escamas para hacerse corazas; bruniclo metales para forjarse anillos y bracel€tes,
tallado cliamanres y rubíes para constelars_
e de

estrellas. Hoy hila, teje, borda, recama, engas,ta, con afán, sin tregua, sin reposo y se ostenta
ante la ~aturaleza tributaria de su atavío, como
un monarca revestido de las mantas y túnicas y
alhajado de los collares é insignias que le }1an
fabricado y ofrecido sus súbditos.
-&lt;:::&gt;-C)-S;:&gt;

Para llegar á tanto el hombre, ha tenido qu~
luchar contra la N'aturaleza y dominarla; para
llegar á las joyerías de la Rue de la Pajx ó á
las casas de modas ó c::mfecciones de la Rue Royale, el hombre ha pasado por todo un camino
de calvario; que vestir las pieles brutas de la
edad de piedra; que labrar colmillos y astas de
rengífero; qu e elaborar á mano las telas burdas
de los primeros griegos y los primeros romanos,
y que hacer durante siglos calceta como nuestras
"tatarabuelas."
Esta epopeya se canta oo el Palacio del Vestido, una de las grandes maraYillas de la Exposición. Ahí, en cuadros plásticos, vivos, casi animados, se ven y se admiran los primeros esfuerzos
y los primeros triunfos, desde la "arpillera" patriarcal hasta la seda de Lyon; desde el cacle
hasta el botín; desde el turbante hasta el sombrero; desde el talabarte hasta la casaca.
La mujer impera y r eina en él; calza coturno
y reviste manto en Roma; corpiño ceñido y enagua de cola en la edad media; "paniers" con
:María Antonieta; crinolina con Eugenia; "corset
droit devant" con a bella Otero:
Aquello es un museo arqueológico y monumental; el peinado de "chongo," la "castaña," los
monumentos públicos y las fragatas de gueirra de
la princesa de Lambelle, se "codean·, con las dos
trenzas de Margarita y el "pelo suelto" ele Ofelia y
ele todo ello resulta una impresión profundamente :filosófici, la de que cada capricho de la moda
e;¡ un escalón del progreso y una conquista de la
humanidad; la de que el se,r que para cubrir su
desnudez ha creado tanta industria y despilfarrado tanta estética, es superior á todos los seres, y
ele que está reservado el imperio del mundo á
quien de su miseria hace riqueza; de su fealdad,
belleza; de su debilidad, fuerza, y de su ignorancia ciencia.

Domingo lo. de Julio de 1900.

Domingo lo. de Julio de 1900.

es la secc10n de Indo-China donde, desde á la
entrada los guardianes a.nuncian que todo ae
ofrece gratuitamente.
En el fondo de la terraza se eleva la gran pirámide cónica ó "pn6m" cuya flecha dorada se
eleva á 47 metros de altura.
Delante de este monumento se encuentra la deliciosa pagoda real de Pnóm Penh, muy divertida con sus revestimientos dorados y lacadoa de
rojo y sus numerosas campanillas de sonidos argentinos que tintinean al menor soplo de viento.
En el interior de este juguete es donde se encuentra la eocposición especial ele objetos relativos al arte religioso: budbas y brahltmas, ~ ·
tátuas diversas, vasos de incienso, pebeteros para
quemar perfumes, modelos ide pagodas, mesas
de, altar, bugías decoradas y perfumadas, pa.n-

Es muy completa, muy instructiva y muy curiosa.
Dos secciones de galerías circulares están ocupadas por colecciones abandantes y variadas. Bajo
la forma de muestras, de ejemplares, de pinturas
y de fotografías, el visitante encuentra :=tllí un resmneu de todo lo que se haya hecho em. Madagascar y de todo lo que está en vía de hacerse.
!•;n la cima del campanario que corona el edi:fic10, desplega sus alas el "Voromahery," el pájaro
de la Fuerza, ,el ave real de Madagascar símbolo
h_eráldiro de la industria de Radama. Pájaro cautivo, se le ha llevado á París para hacer la insignia
del
panorama que representa la capitulación de
~11ananarive.

NUESTROS GRABADOS.
-&lt;:&gt;e-&lt;:&gt;
EL PALACIO DE MADAGASCAR
-&lt;:::,.()-&lt;::&gt;-

El palacio ele Madagascar e~ la ExpoS:C'.ón &lt;\e
Pans tiene la forma lle un circo. .Pero no e~,
como podría crl€erse, que la forma cilíndrica _seii
un honor en la arquitectura madagascarense, sm?,
simplemente, porque el lugar que se la ha de,stinado es un espae10 circular &lt;le la Plaza del 'Irocadero; del que el arquitecto encargado de construir el edificio ha sabido sacar gran partido.
La Gran isla africana se ha convertido en la Exposición en una especie de península. 'C'na vasta
plataforma de cement? con ar~iaduras ele ace~o,
le sine ele istmo y la hga al conJunto general. Esta plataforma es, todas las fi,e.,;tas, uno ele los rincones má,; alegreg de la Expo,:lición. Alli es donde,
bajo un original kiosko&gt; se deja oir; ~e las dos y
media á las cuatro de la tarde, la rnus1ca de la reina de }fadaga,cn. Los treinta y cinco ejecuta_ntes de moreno rostro; de esta orquesta, n.o se sn-'l
ven' ya. del original "lokango voatawo,,, m. c1e
"valiha,,. ambos ill5trumentos típicos del país. Itan
olvidado estos aparatos musicales por el trombón,
la comE"ta, el pistón y el clarinete. Al mismo
tiempo han descuidado las melodías extrañas de
las florestas natales, y su repertorio nuern es el
mismo que el de todas las músicas militares: marchas y · pots-pourris de aires de óperas.
La fanfarria de la reina no lleva este nombre,
sino sobre los programas, pues en realidad es la
fanfarria del Gobierno. Forman parte del destacamento deleitadores y milicianos que se; han llevado á P arís, con cincuenta indígenas ele toclas profe,ione,i, reclutados en las diversas r egiones de la
isla. Todos e~tos maclagascarenses están alojados
juntos cerra de la Exposición. Cada. mañana se
dirigen al Trocadero. Los tiradores y milicianos
montan las guardias. Dos simples figurantes indígena~ Be instaian en las tiendas que rodean el pabellón, y se entregan á algunos juegos y trabajos
malabares, ante !os ojos del público. Los músicos
soplan en su,; instrumentos. Los trabajos de estos
últimos ~on de lo más pintor\,sco. Alrededor de
c1;i.os• músico~ maclagascarenws se oprime una mal •
titud que admira el poder de sus pulmones y el
juego ele rns negro~ dedos, todo lo cual sirve para
formur, no una melopea extraña y sin corí1pás, sino
una corre-eta interpretación del wals de Fausto ó
de un paso doble conocido.
La ExpoRición de Madaga,:car no sólo exhibe,
por supue-;:to, músicos negros y soldados indígenas

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Fachada de la Pagoda Beal de Pnom-Penh.
Fachada principal de la pagoda.

LA EIPOSICION DE PARÍS.
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LA INDO-CHINA.
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1

El P alacio de Madagascar en la Plaza del Trooadero.

EL MU~TDO ILUSTRADO

La expos1c1on Indo-China, nombre que resume las varias denominaciones de Conchinchina,
.Annam, 'l'onkín, etc., etc., ocupa una superficie
de cerca de i0,000 metros cuadrados y esta rnmenba wperficie es aún insuficiente para contener las
riquezas y las maravillas enviadas á París por el
gobernador general de aquella riquísima colonia.
La idea directora de la organización ele la exuosición, ha sido la de dar á los visitant€e la sensación material, por decirlo así, de la unidad adminisn-ativa, económica y moral de esta importante
eolonia del Asia.
.Es, pues, inexacto, decir como lo hacen algunos cronistas, que hay una sección de Cam1.,odgc, una sección de Tonkín ó una sección de
Annam; hay ciert-amente reconstrucciones muy
fíele, de palacios de estas diYersas regiones, pero estas construcciones contienen, no los productos ele la región, sino toda clase de objetos prove,
nientes de todas las regiones de Indo-China.
El conjunto de esta exposición, está formado ·
por cinc-o construcciones ó grupos de construcciones ele casas tonki.nesas, camboclgianas :etc.,i
y una anexa, fuera de, la Exposición, para habitación de los indígenas.
E~tas construcciones, rodeadas ·ele Yerdura y
&lt;le 11ores, se escalonan sobre, el recinto del Trocaclero re,ervado á las colonias francesas, y su
agrupación afecta la forma ele un triángulo cuya c-ima está formada por la más importante de
tocla~: la pagoda de Pnom-Penh (Cambodge.)
1,:1&lt;ta húhil reconstitución de la pagoda de los
antiguos reyes de Camboclge, ocupa un e,pacio
de &lt;los mil metros cuadrados. Sobre una colina
artificial. ~e ha reproducido, y los Pnóms (cúpula~ rónira~ en forma de campanas) que &lt;llcoran
la colina de Pnóm-Penh.
El subsuelo de este edificio, es una vaFta gruta
que constituye uno de los trabajos más audaces de
la Exposición Universal, así como uno de los
más notables.
Las bóYcdas de esta gruta parecen apoyarse so-

bre altos pilares cuya decoración, tomada de los
antiguos templos braharnánicos y búdlricos .de
Kmers, recuerda los famosos edificios subterráneos d.ei Ellora en la India. En el interior se ve
toda una serie de dioramas, representando curiosas vistas tomadas en toda la extensión de
Indo-China. En un ángulo de la sala, un cinematógrafo inicia á los visitant.e-s en los detalles de
la vida indo-chinesa.
Otro de loo edificios más bellos y notables de
esta sección es. el. palacio de Co-Loa (Tonkín,)
el cual es el ed1fic10 donde está la exposición de
bellas artes ele la sección Indo-china y contiene todas lais obras de arte de la Indo-China.
El único rincón de la Exposición Universa.,
en que todo es grátis y el visitc..nte se encuen•
tra á salvo de la rapacidad de los industriales,
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kas, sentencias, cruces incrustadas, libros sagrados y todos los objeta&amp; de diferentes cultos de la
Indo-China.
Al rededor de este recinto, bordeando sus flancos, pequeñas villaB características de los diversOB
distritos de la Indo-China, encierran una variedad de tiendas donde pueden encontrarse curiosos recuerdos ele la lejana colonia francesa.
El Pres.idelilte de la República francesa ha visto con deleite toda esta sección, admirando los
P~O?-uctos, la manufactura, industrias, etr., exh1b1dos en su recinto. Ante él han tocado alcr1111os
aires nacionales, una orquesta y coro de ca~bodgenses, original conjunto, compuesto ele hombres
y m~jeres gue ejecutan una extraña. melodía, por
med10 de mstrumentos típicoo de aquél lejan~
país.

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Vlsta en conjunto de la Pagoda de Co•Loa ('l'on-Xin.)

1 1

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Julia de 1900.

\

Domingo lo. de Julio Je 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

No es nuestra intención dar á conocer el catálogo de todas las preciosidades históricas que eneicrra el Museo de Artillería, y mucho menos had !r una descripción cabal de cada una
Queremos tan sólo publicar ligeras notas que
acompañen unas cuantas ilustracioneR. Estas representan: El Pabellón e5pañol de la Legión
Real, una verdaaera joya que e~tá conservada
c·on escrupuloso cui&lt;la&lt;lo. El prirucr estandarte
que usaron los insurgentes, y que el inmortal HiclaJgo tomó la ~rde del 16 de Septiembre ele
uno, &lt;lel Santuario de Atotonilco, cuando se dirigía á San .Mi~uel de Allende.
Pocos años hace que fué recogiclo al Cabildo de
la Uolegiata de Guadalupe, por gestiones del J&gt;refccto Político &lt;le aquel Distrito, acordando el
l'rimer Magistrado de la República que se conserv~ra en el Museo de Artillería, cuando algunos lo
disputaban pa.i·a el Museo Nacional.
Bl cañón que lleva el nombre de "Hidalgo,"
de antigua :facllnra., y que ha sido fotografiado por
muehos de los touristas extranjeros: "Para def(•ndcr la Fé y la pureza de María Santísima."
m ef.tandarte que usó el Generalísimo Morelos
en sus notables campañas del Sur, que fué testigo
del valor indomable, del patriotismo levantado y
ahnegación suprema de los d~fensores de la liLertad, en aquella época memorable de luchas y

El Museo Nacional de Artillería
~

fü1piJamente \Ta enriqueciéndose nue1;tro Musco
de Artillería, á un grado tal, que dentro de poco
no ha de corresponder á su significación y su imporü1neia, el Jepa.itamento con que euenui en la
Uiudadela.
lra c·olección de1 armas y de antiguos pertrechos
y la, poca,; banJeras que se conservaban en una
sala del Palacio N"acional, á la cual se denomirn1ba ":-ia la de Banderas," constituyeron el primeT
C'&lt;mftingente para la :fundación del Museo, realizada é&gt;'ta en 1882, á iniciativa del señor General &lt;le
Brigada, Don Alejandro Pozo.
Se arreglaron los salones que fonnan el ala
dcr()eha del local qM ha ocupado la Maestranza,
y se compraron estantes con vitrinas bien acomlicionatla,;.
El 'l'enientc Coronel Iberri, siendo dü-Pdor de
la Mae~tranza, propuso se formara una c,,rniE-ión
de Auténticas, que se encargase de hacer recolección de objetos históricos, iniciando una propagamla adirn y que estudiase todos aquellos documento:: qne podían S€1I"vir de base segura para la.
f0l'mació11 de las auténticas respectivas.
Que&lt;lú formada esa comisión, que ha pre!'taclo
los mejore;; servicios. Fué su primer Presidente el
aeñor General Don Felipe B. Berriozáhal, dcspuéa el (lmeral Don Ignacio R. Escudero.

Cañón "Hidalgo."

ta Ana, al rethazar á los invasores en la Angostura, cerca del ::,altillo, episodio glorioso que se
registró el 23 de-.Febrero de 18-!7.
Con particular cariño es vista y se conserva la
bandera¡ dal Segundo ''Batallón de la Guard,i a
Nacional de Oaxaca, en donde inició i,;u brillante
carrera militar el señor General Porfirio Díaz,
nuestro Primer Magistrado. Le faltan alguno~ pedazos en la parte posteri@r del lienzo. Lleva adherida á la lanza que remata el asta, un list1ón tricolor que dice: "Concurrió á la segun&lt;la Guerra
de Independencia," listón que fué eolocado á esa
bandera y á otras muchas de la misma época, en
la solemne ceremonia efectuada el 2 &lt;le Abril Je
1896, en la Cámara de DiputadOB.
Entre las armas ele artillería notables, se cuentan las cuatro piezas rayadas de montaña, que el
General Díaz quitó al eieército reaccionario, en

•

•Callones quitados al Ejército Invasor en L:i Carbonera
por el Gral. Dlaz.

Bande.~a Ini;publ tomada por las fuexzas U1 2calttus
el 2 de Abril de 1867,

La p1·opaganda y los estudios históricos emprendidos Lasta ahora, han dado ocasión para que el
establecimiento se enriquezca, como dejarnos dicho, y para que despierte en el público un inter('!l ca&lt;la día más creciente.
El señor Presiaente de la República. ha donado
di\'ersos objetos, entre ellos una campana que le
obsequió el General Pérez Figueroa, y la cual se
fmidió con gran cantidad de cartuchos metálicos
r ecogido~ en el campo, teatro de la acción de
Epatlán.

.;,"Ba114era .&amp;.merioana quitada al BJ&amp;rolio J:11vasor
e». La Angostura por el Gral. Sa11ta-A1111a.

La campana ha sido colocada sobre la azotea del
primer salón del :;\[useo, en un arco de madera tallada con inscripciones doradas: sirve para dar
las lÍamadas á la hora de entrada y salida de• lo-5
operarios de la .Maestranza.
Los Generales Berriozábal y Escobedo donaron
f.iambién al :;\fu..o.eo diversos tro:feos militart,;, qne
conservaban en su poder, acompañándolos de sus
correspondientes auténticas.
Entre ellos se cU€'1lta el pabellón que ondeaha
en el castillo de San Juan de Ulúa, al ser tomada

Bandera Ea;paliola quitada. á Barra.das el 11
de Septiembre de 1829·

cista fortaleza por los invasores franceses, l,a]l(lt'ra
que se encontró después en el equipaje u.e uu
Jefe belga, y que cayó en manos del señor Bcrriozábal, en la ciudad de Puebla, en Mayo de 1tl!i2;
la bandera del cuerpo donde inició su carrera militar el distinguido General Escobedo; }a del notable cuerpo de Cazadores de Galemia, que prestó fan importantes servicios, durante la Onerrn &lt;le
Intenención, la de RifleTos de Nuevo Leóu, f[UC
como el anterfor cuerpo, formaba parte de la Legión ele! ~orte.

Bándert. 4 el 2 o Batallón de Oa:icáca, en el que hizo
au carrera el Grál Dfas.

ele sacrificios, para los que siguieron el eje'Ilplo
de Hidalgo.
El cañón gigantesco que lleva el nombre ele
"~forelos," y que coronó uno de los baluartes improvisados para de:fender la ciudad de Cuaut~a.
Caiíón "J[ondos."'
Una ele las banderas españolas quitadas al Brigadier Isidro Barradas, en Tampico, cuando éste
jefe capituló en dicho puerto el 27 a.e Julio de
En su centro aparece la figura de un guerrero
1829, entregando al General Antonio Lópcz de
Santa Ana, todos sus recursos ele guerra. Aque- de la edad media, montado en arrogante corcel y
llos trofeos fueron traídos á México y ofrecidos en actitud de combate.
Bandera americana, que nos i-ecuerda los episosolemnemente á la Virgen de Guadalupe, patrona de los insurgentes. l&lt;ueron recogidos ele la Co- . dios tle la guerra que sostuvo nuestra patria, en
1846 y 1847 contra la injusta invasión del Coloso
legiata y ocupan en el Museo preferente lugar.
'l'ambién ha Jamado la ateución de los extran- del Xorte.
La qne repre,cnta nuestro grabado, es una de
jeros, por su forma original, una bandera que el
tiempo comienza á destruir: la que fué quitada las tres que cayeron en poder del General Sanal filibustero Cronwel, de nacionalidad inglesa.

Bandera que perteneció al Generalísimo D. José Morelos Pavón.

Pabellón Espaliol Legión Real.

Cationes quitados al Ejército Invasor en la Ca1 bo:i:era
por el Gral. Dlaz.

la memorable acción de la Carbonera, el 18 de
Octubre de 1866.
Por último, publicamos el grabado que representa la lujosísima bandera Imperial, orlada de
fleco de oro, que ·cayó eri poder de las fuerzas
de 'rlaxcala, el 2 de Abril de 1867.

lsandera llllbustero Inglesa quitada al fillbu stero Cron wel.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LAS CALLES DE MÉXICO

En la Exposición de Buffalo.
~(l~

Como los preparativos para la organización
del Certamen Pan-Americano que se celebrará
en la ciudad de Buffalo en el cursó del año entrant'e.
Un hombre de empresa, el Sr. H. F. Ma.c
Garvie, ha formado el propósito de exhibir un contingente que,, ~or 1o raro, va á llamar ppderosamente la atención: la presentación de un cuadro
que recuerde México, un trasunto fiel de nuestro
país, tal como fué y como es. Allegar los elemen-

Sr, K. r. Mac Ga:rvie.

tos indispensables para la realización de esta
idea, ha sido para el promotor de dla positivamente difícil, porque ha tenido que conocer desde
luego el medio del que saldrán esos mismos elemelJltos disímbolos y constituyentes del conjunto que deberá ser armonioso.
T rata de efectuar el Sr. Mac Garvie, la cons•ilrucción de un rineoucillo típico de México, de
formar calles y mercados, portales y casuchas,
palacios y baiares, todo aquello, en fin, que recuerde nuestras costumbres, nuestro "modus vivendi" social é íntimo; y no obstante la existencia de
esas dificultades, el concesionario no desmaya en su
propósi!JO y manifiesa la ,zsperanza de que los hechos lleguen á sobrepujar á sus deseos.
La base principal para las operaciones es el
c~pital, y Mac Garvie lo tiene; ha logrado invertir en su proyedo la suma de ochenta mil pesos
en oro, que ~egurarnei~te aumentará después,
cuando ~ haga necesario dar mayor amplitud á
sus tra~aJos que uhora tie?en el carácter de preparatonos. El grabado aclJunto muestra el plano
~eral de los terrenos de que dispone el concesio-

nario para situar los distintos departamentos de
su particular exhibición en el lugar bien amplio
en que tendrá verificativo el citado Certamen;
los cuales bienen una superficie de noventa y cinco mil piés cuadrados. La parte septentirional
quedará ocupada por las "calles de México;" al
8ur se levantará el edificio teatral, el cual quedará precisamente e!ll el centro de los terrenos que
"CUP'.11:án !as citadas calles y la plaza de toros,
que ira mas al Sur. A la izquierda de la plaza de
toros, va á_ ser construido el departamento de
baile, a~npl10 y c?n to~as _las comodidades que
se reqmere1:1; hacia la 1zpmerda y al ~orte del
salón de baile, se construirán los div,ersos bazares
en que se trabaje y expendan los artículos de fabricación nacional, los cuales bazares rodearán á
la plaza del mercado, al estilo mexicano. En el cent::&gt; del ~erreno se colocarán algunos otros edific10s destmados á la. exhibición de mercancías nacionales, los que encuadrarán la plaza principal
la del paseo.
'
Los artículos que Mac Garvie fa-ata de hacer
fi_gu~·ar de preferencia en im inctalacjón, son los
s1gu1entes : obras de bordado cordones encaJ·es
'
blº1:d as, joyas~ 'filigrana. en
' plata. y'
pasama.ner,~s,
otras materias, obJetos de on1x. sombreros charros
con los adornos que se a.costumbran en México
figuras d~ b~rro y terracoui. de, las que fabri~
nuestros md1genas, zarapes, artículos de cerda.
borda.dos sobre cueros, sillas d e- montar al estilo
del país, con sus aditamentos de bridas, espuelas
y frenos, y objetos de madera, b~stones die los que
se f~br1can en varias poblac10nes crol interior y
e:1- el Estado de Puebla,
c1g~rros, puros, boquillas
y pipas de confección mexicana., tabaco, en rama
para. cargar las pipas y
cuantas cuiriosidades estiman los ameriiCanos como
excelentes y que, tienen
entre ellos una gran dem.a.Rda.

Todas estas mercancías
serán rea!izadas &lt;:ómoda-l
mmite-dice Mac Ga.rvie
-y lo más interesante para los compradores, será
que puooen ver en sl'.s talleres á los trabajadores
mexicanos que estov contratando para llevarlos á
la Exposición. Ellos ten-

Domingo lo. de Julio de 1900.

Domingo lo. de Julio de 1900.

drán las comodidadES que apetezcan para entregarse á su labor con entera confianza de q~e
serán admirados los artículos de su procedencia.
De manera que aqueil centro, ' netamente mexicano no va á ser solamente comercial, sí que también industlrial. Los extranjeiros verán por primera. vez cómo se elaborau distintas mercancías que
se importan á los Estados Unidos y otros países
de la América; podrán apreciar la labor del operario mexicano.
Por supuesto que la materia. prima. será llevacla de :?\léxico y ailí, en Buffalo, en la Exposición,
trabajada como queda explicado.
Y en el extenso local cw que dispone 1fac Garvie, veremos también las reproducciones arquitectónicas mexicanas; las casuchas de nuestros indígenas, su mobiliario especial, lo mismo que las
ca.sas de otra forma y los palacios, todo forma.do
con entera sujeción á las obras reales qne se van
á copiar.
La plaza de toros tendrá la. extensión necesaria para la lidia de los cornúpetos; en el teatro
se representarán escenas mexicanas y ohras ele autores mexicanos. En el salón de baile se dará.u representaciones del género, descollando los bailes
genuinamente mexicanos, como el jarabe tapatío,
la danza. veracruzana, la sandunga y otro~.
La venta en los bazares es también digna de
llamar la atención, por la forma en que ~e va á
hacer: en. C'.:tda. tienda habrá el surtido suficiente
de las mercancías que se elaboren en el recinto de

fo~[\r·)i f f'l'(jarvie.

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Y cuando viole mi mano dura
Las castidacle:l de tu h 1:.rn10sura,
Y halle en tu cuerpo carnal festín;
Detrás del goce brutal, bravío,
1'orpe y liviano, v,enclrá e•l hastío;
Luego el deepnc:o; y el odio al tin.

De sus campañas entre la presa,
Hállase pálida japonesa
De cutis blanco como marfil,
ne ojos rasgados y talle esbelto,
Y porte lánguido y desemuelto
Al par que tímido y femenil.

Desde ese instante, gentil princesa,
De mis esclavos serás la pres,¡:
Del uno al dt1ro tu cuerpo ii;á;
Y tus encantos serán la apuesta
Que, al terminarse lúbrica fiest a,
Entre blasfel\lias ~ rifará.

Y de este modo le dice Teyna :
Si tú rné quieres serás la. reína
De mis guerreros y de mi "kral ;"
Pondré diamantes en tus cabellos
Y los cojines de tus camellos
Serán bordados de oro y coral.

Tal de tu suHrte te muestro el curso :
Pues que no tienes ningún recur;;o,
Tu resistencia será pueril... ..
¡ O serás reina. ele mis vasallo;,,
O cortesana de mis i;aerral!o.o!
•
,Elige: el trono, ó el cien.o vil!
La. virgen le oye; cuando é'i c )ncluye
De sus mejillas el color huye,
Y sublevado todo su ser,
La mano breve, nfU'vioEa y b!anca,
De un solo golpe; febril arranca
De entre el cabello, largo alfiler.
Lo esgrime airado su p11ño frág:l,

De entre mis hueste:::, á los más bravos
Pondré á tus plantas; fiele~ esclaYos
Doquier que vayas te seguir án;
Y cuando viajes por mis c:mfines,
.Mis cara.vanas y palanquines
A tu mandato se, dispondrán.

Teyna d coloso, el rey gigante
El Jefe déspota. y arrogante
A cuyo empuje dominador
Harr sucumbido, una por una,
Todas las tribus de tiue fué cuna
El suelo ele Africa, aurasa&lt;lor;

la Exposición; las vendimieras, vestidas con los
fra.jes característicos de las jóvenes mexicanas de
la clase proletaria, y los hombres con su traje "ad
hoc," atanderán los pedidos de los clientes hablando en español y usando del modo de v~nder
que acostumbran algunos comerciantes mexicanos.
El otro graba.do muestra. la entrad-a al departamwto de las "Calles de México." Una doble arquería descansa sobre las columnatas que forman
los sustentos ae los porta.les que se extenderán
de un la.do y otro de la. entrada principal· en el
f?ndo se v~n las tie1:das y bazares, las casas palac10s de ongen mexicano, mostrando el desfile de
las arquitecturas predol?-~nantes en nuestro país;
templos, paseos, la suces10n, en fin, de los diversos
departamentos de que nos hemos veindo ocupando; en pe~·fecto orden y arreglado de manera que
pueda lucir ei: s1_1s partes y en su conjunto.
El, a_rco pr~nc1pal une dos torres también de
us~alisnno estilo en México. En los costados de las
m1s_mas se ven los escudos de México y los Estados
Urudos.
La ~otog~afía re~tante representa el retrato del
con?esionano H. F. M:ac Garvie, que ha. permanec1~0 entre DOl'-Otros durante alo-unas semanas
gest~onando el contingente industrial de varia~ po~
blac10nes de la. República, y el personal que va á
llevar de tr_a.bajadores el citado conce8ionario.
1fac Garvie conoce á México hace varios años•
está_ penetrado de ~os usos y costumbres de su~
habitantes, de la r~queza que el país tiene en su
seno y del porven!r que le está reservado. Se
m.uestr~ muy entusiasta acerca de los trabajos prepara.tonos que, hace para conseguir los me{ores res~ltaclos de la empresa. que ha acometido y se
ptomete que éstos sobrepujarán sus deseos.

y

r-:,

No hay quien la gu_erra conlra él inicie;
Que en ia montaña. y en la plan:cie
l:,u nombre á todos hace temblar :
l'ues como Teyna no hay un cacique
Desde Zanzíbar á Mozambique,
.Ki desde el Congo á Madaga$Car.

Por la gacela de ilulces ojos
Siente el guerrero ele• amor antojos
'l'ales cual su a.Jma sintió jamá";
Y aunque ella, altiva, lo ha despreciado,
'l'eyna á su.s plantas está poetrado
Y la requiere una v&gt;E.z más.

En las praderas que el mijo alfombra,

El de la negra y hercúlea garra
Que blande altivo la c:imitarra;
El invencible zulú titán;
El de la faja llena de e.•p· jos
A un rey quitada, allá, muy lEjo~,
En los confiue::; &lt;le Afghani,;tún.

De los boabades bajo la sombra,
Tendrás '1.'u trono, Reina Zulú;
Y en las campiñas que el Xiguer moja,
Pondrás tu iiencla de tela roja,
De piE1les raras y de bambú.

El que en los músculos de granito
Poder indómito lleva escrito;
Y de la fren'~e en derredor
Porta el anillo de goma laca,
En cuyo centro hay una placa
Con €l emblema del d ios Athor.

Con sacros rito;; y aprestos fieros,
Mis Facerdotes y mis guerreros
A recibirte se aprestarán;
Y nunca reina,ni nunca diosa
Será magnífica y orgullosa,
Corno la. Reina del Zululán

El de la mant~ de ricas piele;;
Con campanilla&amp; y cascabeles
Y caracoles y conchas mil;
El de la pipa de ébano pet,,t
Brui'íida _y negra, l ucicnie y ter~a
Con incrustados de oro y marfil.

Ya
De
Tu
¡Y
¡Y

Vista de la Exposici6n.

Q)TREET&amp;OfJ'\EXICO

,,

EL MUNDO ILUSTRADO

l

iras Ri persistes en no quererme,

,J

que la suerte te pn,;o inEn:me
mis rigores á la merced,
cuerpo al menos ha de i'Cr mío :
en él se apague mi desvarío!
en él mitigue mi ardiente sed!

El que completa w ri(;o traje
un penacho eon el plumaje
Blanco y sedorn del a re,truz;
El que de,cuella por ~u c~tatura,
Y por que cue,lg,l &lt;le ,u tintura
CurYo '•a~sagaye" de ebur:1ea qruz.

:Mi ulma suspira por la; clelicias
De tus ternuras .Y tus carici.1::, '·
Para tí guarda mi corazón,
De albo cariño, tei-oro oculto ....
Y tú, con burlaf' y con in•ulto,
Pagas mi ardiente, viril pa.•ión.

Al que le mandan como primicia
Sus tributarioP. de la nigr:c·a,
Beldades negras ele! ~enegal;
Y (é'I que la~ vi~te crrn nn te~uro
De elijes rarM y ajorca, ele oro
Que dan sus minas ele junto al Yal.

. Y si rechazas mi amante n1c1ro
o '·
,S1 me exasperas con tu despecro
. , tus encanto;: defenderá
"' '
¿ Qmen
Centra mi fangre de clima arrliente
Fundida laYa de abismo hirviente '
Que mis sentidos quemando está?

El cahec·illa de cahecilla~.
F.l !-ólo jefe d e cien guerrilh~,
Hoy se dispon e• para el fe,tín:
Ha dado tregua-; ú la contienda.
Y en ocio blando goza en "u tienda,
De los de~poj o" de ;,n botín.

Y, &lt;:•cucha, escnc-ha, virge11 del norte,
De ceno adusto .Y altivo porte:
Tras la. ternura vendrá el rio-or ·
·v , ,
bella, tan orcrn llosa
º,
.1. cu, tan
, 1a esclava, que no
" la e·sposa,
,
Seras
Y en vez de amante seré ~cñor

eon

'

Y c1:-:il pantera, flexible y ágil,
Al cue~lo salta de
Y una. vez y otra
En sangre etiope,
De su juguete de

su raptor,
furio$a moja
la débil hoja
tocador.

Dura la lucha sólo un instante :
Después se alza eJ!a y ,en su semblante
Del rudo embate lle\'a señal;
Yergue, altanera, su bus.to Cf'belto,
Del rostro apártase el pelo suelto
Que clava. en m0110, con el puiial,
Pero, de, pronto, la im,ade el míedo :
TórnaEe el bronco, viril denuedo
En opresivo, mortal pavor.
:Y Teyna, en tanto, penosamente,
Ha levantado la n e1crra frente
En la que brilla frí~ rndor.

�/
Domingo lo. de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Sólo un destello viltal conserva
S u horrible cara que el odio enerva,
Y que el intenso dolor contrae:
b1 mueca insana lo., labios e-rispa .. ...
)fas pronto muere la débil chispa;
La nst.a fa! la y el cuerpo cae.

La,- horas pasan, y la homicida
Contempla su obra sin dar de vida
Neñal alguna; pero, por fin,
Rompe, el encanto que la rnh_yuga
Y corre lrc1, y
en i-u .fu¡rn
De los aduares hacia el confin.

"ª

~fuere clcl dia la lumbre gualda;
J~:rnngiie el rostro, rota la falda,
Por lo,, pantanos que orna el bambú,
Huye la virgen , y mientras tanto
T,:, ll'ld1e tiende i&lt;u negro manto
S:i; r,: el cadáver del Rey Zulú.

.firfuro jJ ifef a.
~Icxieo. Junio de 1900.

el coche delantero caminaban el Señor :Ministro de
.Fomento Gobernador Cárdenas, General Gerónimo Tr~viño y el propietario de las obras y terrenos. 8eguían los invitados en diez coches y
luego una e:;colta de cien ginetcs armados de nfie,;.
:El Señor )Iinistro de Fomento deseen.lió del
earruaje en el punto en que debía efectuarse la
ceremonia inaugural, llegando hasta la mitad del
talud; al lcer,e la imcripción que h·ay sobre una
lápida de mármol eru1&gt;otrada en la pared, y que
recuerda la fecha y particularidades clel acto, el
entu~iasmo se de~bordó de todos los espectadores;
los gineteg dispararon sus rifles y las músicas acallaron por un momento las aclamaciones de los
múltiples circunstantes, para después ser acallados
los mismos aconle$ por los hurras de momento
más crncientes. En el primer "viva" fué aclamado
el Heñor Presiclcnie de la República y después
fueron Yitorcaclo!' los Señores Ministro, Gobernador, Ueneral 'l'rcviJi.o y D. Lorenzo Gonzálcz
'J're-riño, quien se manife,lo hondamente emoc:onado por la,; manifo,1:acioncs de que era objeto.

Domingo lo. de Julio de 1900.

-/

..,,
1

Las fotografías adjuntas mue3trm el retrato
del Sr. González 'rrenJi.o, la salida del agua del sifón y la llegada del Sefi.or Ministro y sus acompañantes á la hacienda de La Victoria.

. _J

~

Sr. Lorenzo Gonzalez Treviiio.

El &lt;'HIHl l L:ene m:Í&lt;; de cuarenta kilómetros de extefüión, llil•z en roca viva y más de dos de túnel.
Hav 1111 si i'f,n de más de mil ochenta y cinco metros ,Je longitud por cinc:&gt; pies de di&amp;metro. Las
aguas que en él se precipitan provienen, como
queda expresado, del rio de San Diego, que es

den aumentar hasta siete en el mismo e,pacio
de tiempo. Se r egarán más de cien kilómetros
cuadrados v el mismo Sr. González Treviño alcanzará á r egar en la margen iz1uicrcla del río ele
donde se deriva el precioso líquido unos ciento
0

LAS OBRAS DE CANALIZACIÓN

Del río de San Diego.

'
Imitado por el Gobierno de1 Ei&lt;tado de Coahuila, á mediados del mes anterior ~alió de esta
capital el Señor 1fini,,lro de Fomento con el fin de
j naugul'i:lr las obras de canalización del río de San
Dieg'ü. que son, hasta ahora., las más importante-; en la frontera del Norte.
En tren e$pecial y acompañado de algunas perscna~, entre las cuales estaban el Señor Ingeniero D. José G. Aguilera. Director del Instituto
Oeol(wico, el señor Diputado Rafael R. Arizpe y
Lic•. ]). Carlos Perevra, enviado espcc:al de "El
:Mundo," se dirigió ·el Señor l\Iinistro á la cmefod de Torreón, en donde fué r ecibido por
el 8eñor Gobernador Cárdenas, Magistrado )fuíioz y Lic. Alfredo Rodríguez, Secretario partic·u lar del Señor Gobernador. Otras varias perl'oua,; e~taban presentes en la estación rlel Central
)lrxieano para saludar y acla:nar al 8eñor l\Iinisi :-o.
El día 23 de l\fo_yo se emprendió la marcha' de
('indad Porfirio Díaz para San Diego.
[&lt;] día 2-± de Mayo se efectuó la inauguración
ofic·ial de las obra~. A las siete de la mañana se
cnc·iminó la comitiva á la entrada del túnel. En

lEa.\ida. de las a.gu,a.s del sifón.

uno de los que constantemente arrastra! un importante caudal de agua. En los momentos dP.
la inauguración, ese caudal derivado era de cuatro y medio metros por segundo, los que se pue-

cincuenta kilómetrs cuadrados. Los productos
ao-rícolas que se van á explotar en esas tierras,
s;n algodón, caña de azúcar, trigo, cebada propia
para cerYeza y otros arliculos de fuerte consumo
y constante demanda.

Hay agosl,aderos n'. l'i' grandes perf, ctam•~1w~
cercados, en los que se alimentan millares de cabezas de ganado. Solamente en los trabajos agrícolas i::e tienen ,empleados mis de mil tiros de mulas. L os terrenos ,;e c;tún reparli,mdo entre labradore-s de todo el país, en lote3 más ó menos extensos que ellos explotan por SLL cuenta, p ero con la
ayuda &lt;lel propietario &lt;le los terrenos, quien les
proporciona útiles de h1branz,1 y demá&amp; elementos imfüpefüablc,; para el impul~o de las obras. Es
claro que dEilltro de poro tiempo aquell,lS apartadas tierras, antes abandonadas, !legarán á constitui r un Camtro JlO ~ólo de población, sino meramente agrícola, que ~erá uno de los más interesantes en el país. La transformación &amp;e hace rápiclament:e y con cI.Pmenlo~ nacionales de toclo género. El &amp;i&amp;tema de irrigación instalado por el señor González 'l'reviño viene á innovar 103 procedimientos agrícolas en :México.
1

-~ -. -, -~~~•-..=---&lt;:7'-~

.

EL MUNDO ILUSTRADO

Y ese mismo cielo fué! .... ese cielo incendiado,
d10rrcan&lt;lo luz divinamente luminoso; borracho
de vida primav~ral, que inyecta en las arterias de
la naturaleza. una savia robusta y fecunda, capaz
de todos lo:- e~pa~mos y tlei todas las actividades.
.Ese mismo ciclo que1 va dejando el Sol de)1~yocon
una lentitud serena y religiosa, solamente vista en
las soledades amplias é inmóviles de las llanuras;
-delasllanuras que respiran, que sollozan, que t~em.blan y que aman; y que tendidas, ven fij~mente,
intensamente huir al sol, y plegar las varillas de
su abanico luminoso.
Y sin embargo, á pesar de esa fecundidad! de
,ese sol que se vá, y de esa llanura que se embnaga
&lt;le vida; aún palpita en los vientos una 0;11-da. de
.amargura que llena los hogares , y que opnme los
-corazones de la,, gente;; que á ellos se• acogen.

La niñez de los trigos es una niñez, que como
la de los pequeúuelos, demanda una prodigiosa_ la.bor · labor de la naturaleza, labor del campesmo.
Es ~na niñez que se rebuja en nieblas, y que terwina en explosiones de oro, y ante cielos que chorrean agua empapada el~ luz. A~uel a~~ h~bía
sido frío mur frio, y el hielo les fue prop1c10; a su
tiempo ¡rdió. l?,. trigos ~-aeienter-:! y despu?s el calor como el hielo tamb1en prop1c10; tomo en sus
lira'zos las agostadas plrultas y empezó ~ nu•t',rirlas,
~ darles vigor, más vigor;)" vor fin, lluv~as tempraneras · hicieron ele aquellas llanuras, ligeramente
Tcve'l.·decidas. una sábana moYible, donde pasaba
-el viento ' v
donde cantaba, en millares de ondula.
.,
-ciones ele amplitudes innumerables, una cancwn
luminosa y alegre. Y para conseguí~ aquello
¡ cuánto tral,ajo ..... desde romper la tierra, con
-esa lentifnl capaz tan sólo de rituarla el paso
,de los bueye¡::, hasta el úlbmo riego; cuántos sobresaltos, cuánta;: amarguras, cuántas hambres;
qué de gotai:: ele sudor cayendo en aquella tierra,
y que marcha del sol tan lenta, !ªn monótona, tan
•eterna. Y sin embargo, cacla manana, era una nue'"ª satisfacción, una recompensa á ese trabajo,. un
resplandor de alBgría, par_a _aquellas gentes, ab,ier1:as francar-:. rohu~tas y nriles; que tomaban a la
tarde, al vohcr ele rn 'trahjo, la comida, con sus
-encallecidas manos aún llenas c1e barro, de sangre
:y de sudor. I'ero el trabajo marchaba bien, un
cl'ía tras de otro. ,1 un tiempo se sucedían tiempos
mejores. Ni una uube. ,v á pe~ar ne eso, el río almaeen11ha en •sm entrañas mucha agua; era nna
cintra. de acero serpenteando eternamente, con el
n-;ismo rumor. ron ni misma diafanidad, con su
,canela de bal~ámieas fre;:curas. y con un canto -perpetuo del viento. en c1da rama y en cada hoja de
1os sabinos ertcnamcnte reverdecidos .

¡ Qué de cosas agita el ,·iento, cuántas acaricia,
qué de canciones cantal En la "sábana'' de los
trigos, es una mano que resbala dulcemente; es la
mano de una enomarada que se desliza con la timidez de la primera caricia de amor. Allá iba
cuando la mies empezó á "rosear;" allá fué cuando el sol la doró por completo; cuando dócil como
una cabellera, se tendía fiel á su sacudimiento, para
fingir á lo lejos; una legión de auras corrientes
que iban rodando, rodando hasta enarcarse y
ten&lt;leTie por fin en el término lejano.
Que de alegrias daban todas las mañanas aquellas sementeras; cuán to se esperaba de ellas;
cuántas necesidades iban á colmar, sacrificios á
compensar )' fatigas á coronar. Vencedores por fin,
cantaban los rancheros sus más sentidas canciones,
mientras alistaban en los jacales las hoces, que en
breves días lucirían al sol, como carcajadas de luz;
cantaban al ir aperando las carretas para el acarreo de las gavillas; mientras recogían las bestias
para la trilla; )' ansiosos, impacientes, sólo esperaban á que reventase la apretada espiga.
-&lt;::::&gt;-0&lt;0

El calor iba en aumento día con día, una legión
de moscardones zumbaba incesantemente, con monotonía, con una monotonía fatigosa. Llegó un
momento en que los aires quedaron inmóYiles, la
tierra y el cielo se fundieron á lo lejos en un mismo color encenizado: ~• allá muy lejos, más lejos,
aún, y por el Norte, fueron asomando lentas y silenciosas blancas nubei-, después pardas, y por fin,
ennegrecidas con orlas de alburas resplandecientes.
Si nos cayera un granizo, se atrevió á decir
uno de aquellos rancheros. Cállate, ni lo pienses
dijeron todos; y aauella gente, impuesta á no temblar, ni ante una res bravía. ni sobre un potro enfurecido, sintier on 1ma onda glacial que recorrió
su's carnes; y quedaron pálidos y silenciosos. Todo
aquel dia fué de angustia, de horrible angustia.
Aquellas nubes crecían más negras, más profundas que antes. A la mañana sig-uiente habían huido; tornaron á cantar los rancheros; tornaron á

~

A la mañana siguiente, uno detrás ele otro, bajo
de un sol intenso, ante un cielo luminoso y profundo y empapadas de un viento pleno de aromas de
tierra mojada y de plantas humedecidas; semejan- '

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-&lt;::::&gt;-•~

¡:Mira! le elijo el ca_m¡)Elsino á su mujer, con su
rudeza habitual.-¡ )lira! y le puso en las manos
la prinler ei;pi"ª· Y todos: hijos, padres, herma' a' 1os pies
· ' de una V-ugen
nos; mientn1~ "ella poma
la espiga verde. ro_1;10 una ,es~er~lda, caye~on d?
rodilla,;· v hl orac1on sub to: Senora, aq u1 esta
J
1
nuestro ' pan.
nuestra vida, nuestra ama;
~st'a a'
tus pié,, ayú1lala á crc~er. 1-Ia_dre·, ,madre, !u que
han sufrido. no nos cleJeS snfnr mas; aqu1 está
nuestro sacrificio. ampáralo."-Depués, rompió la
-t1legría en las almas, y se cantó aquella noche.

sus preparativos; iban, venían, daban, órdenes, las
recibían· cuando de repente aumento el calor, se
hizo má~ pesado el viento, y á la siesta; tronó el
primer rayo é ilu1ninó el ocaso el primer relámpago.
"Yirgcn santa, ayúdanos, ampáranos," decía?las mujeres cayendo de rodillas; y los hombres, silenciosos, á las puertas de los jacales, seguían la
tempestad. La nube ava11Zaba, avanzaba con lentitud, agrietándose á cada instante, para dejar
asomar una fulguración; que serpenteaba y se retorcía; para difundirse después por aquella masa de tempesta.d y de abismo. Luego ya no se
agrietó; tocla ella, era una fulguración continua;
y un rumor, un ruido sordo iba con ella; un tenible ruido de batalla lejana crecía junto con la
nube, que como un buitre gigantesco, abría sus
alas más Y má,; se cernía, se valanceaba, y seguía
cubriendo el cielo trágicamente. Hubo un momento en que el rumor se detuvo. De cada frente de
aquellos hombres caían gruesas gotas de sudor;
cada alma estaba en suspenso : cada pecho abrigaba
una profunda dti~esperación .....
Tronó el prime'l' ra.vo junto á ellos, un sabino
ardió como yie-sca, se ea.Idearon sus entrañas. una
llama. como serpiente se enroscó á su tronco, lamió
su ramaje y empezaron á caer las primeras gotas
de agua; después un golpe seco. luego muchos, y
el granizo empezó á rebotar por 1os suelos. Una
blasfemia se escapó de ca.da pecho; de las mujeres
un grito; y después clel primer momento todos cayeron c1e rodillas, llorando, gritando, retorciéndose
las manos; todos, todos gritaban, clamaban "Señor
Señor, ampáranos; es el pan de nuestros hijos, es
su comida, es la nuestra; Señor, que nos morimos
de hambre," y todos tendían las manos al cielo:
hombres, mujeres, niños, ancianos; y seguían llorando, gritando, retorciendo la angustia sus
neHios, anudándose á su garganta, empapando sus
ojos y oprimiendo sus corazones. Y entre tanto, el
granizo seguía cavendo. Era el espacio una fimbria de (l!lcrije, una contin,rn det,,n~ción y un r;:lámpago perpetuo. Por fin, se aplacó la temp~~tad.
Todos se precipitaron á las puertas de los jacales
con la esperanza renacida; algo, algo se salvaría
aún: "gracias Dios misericordioso;" pero casi al
momento vol,ió á tronar la tempestad, el granizo
á caer con más encarnizamiento que nunca: Dios
estaba. sordo, no quería oir ninguna súplica; y
aquellos hombres, de pie, silenciosos, trágicamente
silenciosos; ni rezaban, ni blasfemaban, ni sentían.

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�EL MUNDO ILUSTRADO
tes á una fúnebre carabana, se detenían ante sus
amadas sementeras. Y ahí, de pie, sinüeron el puñetazo último de la realidacl en la mitad de la cara. Ni un grano había quedado: las espigas rotas
caían por los suelo,:, ó pendían aún mutiladas de las
cañas sin hojas. Y ahí, todos de pie, ~e limpiaron
con el dorso de la mano las lágrimas. ¡ Todo estaba
perdido, perdido para siempre; sus sueños sin a!as,

u;~1- /

~~

J¡'/ .

,

_.i~

""'·!

.

mañana; es Paolo y Francesca leyendo hoy con la
misma mirada húmeda, el libro embelesador en
sus primeros capítulos, de la vida, y glosándolo con
besos, y enlazados después fatalmente, horriblemente, eternamente en un abrazo siniestro apretado por el torbellino!
Para que un amor sea. inmortal, se afirma, es
fuerza que sea ilícito, que tenga la sal y la pimienta del pecado. Amor que se ostenta, amor
que abre la ventana para que caiga ;'!Obre su idilio
un pedazo de día; amor que tiende el plumaje al
oro del sol y sonríe á la vida que pasa, porque la
vida lo sanc:ona; a.mor que muestra á las miradas
cordiales el tálamo fecundo &lt;le sus be.,os . . . . es
desabrido primero, intoleral)le después. La m11licia
literaria excogita sus argumentos ; la malicia histórica la ayuda. Se escarba con pluma aviesa en el
acervo del pasado, y se arrojan sobre el papel novelas vertiginosas de romántica grandeza, que no
han. tenido por teatro el plácido y tranquilo teatro
doméstico. Y se procura ocultar, oculfar como
vulgaridades que harían prueba plena en contra los
santos edenes conyugales de tantas mujeres que
han pasado por la existencia como esas doncellas
rubias é inmateriales de las baladas escandinavas :
sin proyectar una sombra en el hielo resplandeciente do su camino!

Cuestión de temperamento y cuestión de inmoralidad. Los hombres, según los versos imperecederos de Sor Juana Inés de la Cruz, hemos manchado el espejo y sentimos luego que no esté claro. Quisimos hacer de buen tono el delito y lo
hemos logrado. Quisimos imponer el don Juanismo, antes atrabiliario, ridículo y escandaloso, hoy
sus ilusiones :iin nido~! Y ante aquel sol, ante aquel discreto, despiadado y calculador, y lo hemos imcielo lumino~o, ante aquel desastre, pensaron en puesto. iras ni la malevolencia human1:1. es absolu1.sus hijos, en que habían de comer; y con el azadón
ta y el _Bien tiene aun su heredad en la tierra y
al hombro, sin una queja, sin una súplica en los proporcwna venturas al hombre de buena volunlabios, buscaron de nuevo las siembras del maíz tad. Hay un lote de almas escogidas para quienes
temprano, la ú1tima tabla en aquel naufragio; y
)a rec_ti~~d es un c~mino sembrado de rosas y la
con la fe de siempre; hendió el azadón el aire, rió mflex1b1hdad un canon; almas que mitigan el
con su risa luminosa, se hundió en los suelos; y
p~simis1;10 del º?servador Y_ del filósofo, que precayeron otra vez de aquellas frentes, y sobre de dican aun la lóg1e13. del Umverso, que tienen desaq~ellas tierras, húmedas y queridas á pesar de to- tellos, que alumbran con su dolor ó con su aledo, las primeras gotas del nuevo sudor.
g~ía ~ que con gran asombro de la mezquina saSabinas, Mayo é:e 1900
li~una h~mana, tan orgullosa como impotente,
aciertan siempre; porque ahí donde la malignidad
MIGUEL E. PEREYRA
que ~odo lo pesa y calcula, se estrella, ahí la inocencia que nada sabe, halla la vía de la verdad y
de la dicha
Para esas almas se ha hecho el hogar; para esas
~
almas se ha hecho la paz que es la herencia más alHay en el léxico ele 1a vida palabras qui! cienen ta, la inefable herencia de la misecordia infinita.
La ciencia social podrá fulminar el connubio
alma de angustia y vestidura de desolación, pero
acaso ninguna más expresivamente triste que es- eterno de dos almas; la ciencia de los espíritus
ta: "Sin hogar;' sobre todo cuando se pronuncia blancos, vestidos ele fe y de esperanza, que es una
en las últimas riberas de la e&lt;lad. Las modernas ciencia que nadie estudia, pero que muchos saben
'
ideas sociales pretenden arrojar del Santuario eri- lo abonará siempre.
Hay
dos
clases
de
e13.racteres
para
quienes
la
hog:do por seculares costumbres, al matrimonio. El
matrimonio, se dice, es la sola institución acaso que nestidad de un afecto no supone la muerte del
no ha evolucionado ahora que todo evoluciona y mismo: Los altos y los humildes. Un pobre de
se adapta. El matrimonio presupone un impo- espíritu y un Víctor Rugo son capaces de fasible: el amor eterno, y un absurdo: la hannónica bricar santuarios con los amores íntimos y benmarch1:1. paralela de dos caracteres. El matrimo- ditos: el primero fabricará una capillita inmacunio es el paraíso de hoy y el infierno dantesco de lada para rezará una virgen sonriente y fraternal;

DIVAGA DIVAGANDO.

Vlabs del Fu,rte.

Domingo lo. ele Julio de 1900.
,antará una basílica prodigiosa
e1 segundo le\
.
("L'artl el' etre grand pere~') con sillares .de
mantes con pórfido:; graciles que se empman Pª
ra besa'r el azul, con oros eternos Y mármoles ele
tersura milagrosa.
.
Y un día se abordan las lindes del ca~mo ele
la muerte. Allá quedó el ave del para1so desplegando al sol el absurdo policrómo de sus alas;
allá quedaron los sueños de grandeza ~oroo harapos de pabellones de guerr~ descolond~s Y ,ttotanes 1:1.l azar ele todos los vientos; quedo a !la el
cofre vacío y herrumbroso en que como joyeles
guardamos nuestras vanidades, y es la hora del balance rígido y del tri~te ex.amen. Ll~vaban los _que
saben mucho, los que analizan la vida, los ep1cureos por vocación llevaban como los otros, los humildes, los igno;antes, los bueno:;, un ánfora.
para :llenarla de agua ce1e:;tial en todas\
las
fuentes que borbotan suavemente en
los senderos, y el ánfora está vacía. Pusieron en ell-a embriageuz y la embriaguez
fué como un enorme sueño negro del que
despertaron con sed. Bien quisieran pedir á los
otros, á los que marchaban con la cántara plena
de fresca agua y desatando al viento sus canciones, la piedad de algunas gotas. Pero ya desaparecieron. Sobre los verdes joviales de la~ laderas se proyectaba su silueta; pero ya no están allí.
Se recostaron sonrientes en el seno de Dios, después de haber reposado la cabeza en el hombro
de los únicos afectos que duran.
Y acertaron los ingenios; y hallaron los cándidos la verdadera clave de la vida ... . y los sapientes antes de bajar á la sombra sin fronteras,
giran en derredor la vista, giran ,la vista en la estancia desmantelada. de amores: Un ga.to negro
rebelde al cariño y dócil á la voluptuosidad enreda sus ronrones sobre un cojín de seda. Unos
libros estériles de verdad, se duermen empolrnclos en el estante y de lejos viene la risa indiferente del ama &lt;le llave!¡, que charla en la despensa.
El hogar era verdad; los ingenuos tenían razón.
Ya no se puede empero reconstruir la vida. Aguarda el barco negro con el negro remero. El sol se
pone y las velas enlutadas parecen alas de buitre
que se extremecen.
Pasan las sonrisas de las cortesanas envejecidas; pero no disuelven la sombra ... . . Son tan
tristes!

EL MUNDO ILUSTRADO

a··m:

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 2

MÉXICO, JULIO 8 DE 1900.

Director: Lic. B.A.F.A.EL :BEYES SPflll'D)L.&amp;..

8UBSCRIPC!Ol&lt; MENSUAL FORANEA, Sl.l 0
lDEM IDEM RN LA CAPITAL, Jl.2o

Gerente: .A.J!l'TOJ!l'IO OVYJ.11

@I

fim ado ]le r vo.

LA PACIFlCAClÓN PE LOS MAYAS.
~

Damos hoy á la e~.tampa vistas del fuerte número 1 que las fuerzas federales en su activa y
fructuosa lucha constante para lográr la pacificación ele los rebeldes mayas han levantado en Jonachel, á unos veinte kilómetros de Peto.
El baluarte está situado en un pueblo abandonado desde el principio de la guerra de castas. El
camino está practicado entre verdaderos bosques
de corpulentos árboles, en una gran planicie ele
aspecto frondoso y agrada ble, interrumpida por
una que otra pequeña colina.

et nacimiGnfo

~G

un 9Gnio.

r@

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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