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                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 d,e Julio de 1900.

])e regreso de la ;Y/ancha.·

7

Sin árbol,e,s ni fuentes la uani1ra,
no el caserío el corazón ens,ineha
por lo triste: la noche se apre~ura.
y de regreso estamos en la :'.\lancha.
Aquí de noble Yida el plan trazamos
derretido el cerebro en larga wla :
de recio tallo :,· de cartón fo rjarn oB
lanza de~comunal, yelmo y r thlela.
Y a está cumplida la misión precisa,
de tesón y valor no sin exce~o~ :
hiela el laurel de gloria humana riRa,
crujen descoyuntados ¡ ay ! los huesos.
Ya el bravo caballero, rico en dones,
entrega al ocio :' al orín la espada:
el que hizo frente á endriagos y leones
ya es sólo el buen Alonso ele Quijada.
De duques, reinas, magos. el confuso
cerco de lo real en los linderos
se borra: en torno Ye gentes a I uso:
curas, amas, sobrinas y barberos.
-&lt;::::,.()~

en él quisieran despertar de antaño
ilusiones dichosas. que en los nidos
de otro tiempo no hay pájaros ogaño.
L as vírgenes. por bellas infelices,
que pidÍéronle en músicas y seiias
favor ó amor, ¿ qu é fueron? Fre~atric-es
y quintañonas ó barbadas dueñas.
A su ánimo contrarios su~ destinos
y p,1ra hacerle estéril, en su daüo
convierten los gigantes en molinos.
ca],~ embestido ejército en rebaño.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 5
Oireotor: Lio. B.A.PA.EL BEYES SPÍlll'DOLA.,

MÉXICO, JULIO 29 DE 1900.

8U1lSC •RIPC101' Jl!N81l"AL J"ORANltA, 11 511
lDltll IDEll BN LA CAPITAL, Sl.:&lt;1,

Gerente: A.lll''rOlll'IO CVY.ÁB

Sin r espeto ó piedad la razón fría
á generoso afán, armas y motes,
d conquistado yelmo fué ba:da,
los r edimidos siervos, galeolies.
Su dicha misma, e·l germen poaeroso
&lt;le su valor, en cuyo amor se emplea;
Esa flor de los valles del Toboso ...
¿ QuiéH h0s dará razón de Dulcinea~
Bien haces, buen Alonso, ya deshecho
de tu ilusión el lampo y muerto el brío,
de arroparte en la8 mantas de tu lecho
c!wndo llega la. noche y sientes frío.
Entre hielos y sombras aun más claM
briJJo iu vespertina estrella vierte :
danos calor amigo y luz el faro
ele la eEperauza mistica en la muerte.
P m,s que ya, triste, el corazón no late,
'¿ Qué más da, si la gloria es sólo un sueño,
que el corcel en que fuimos al combate
ha.ya sido Pegaso ó Clavi leño?
Ki de aplauso ni sátiras se cura
el viejo paladín de fuerzas falto
que lidió, si con visos de locura,
ojos y corazón puestos en alto.
Y de la edad y la fatiga al· peso,
piensa tal Vetl : "si en negro surco abrigo
me vas á da r, ¡ oh Mancha! mi regreso
á tus llanuras áridas bendigo.1'

J.

}Vf. l{oa ]Járcer¡a.

E scuela Nacional de Bellas Artes.

México.

�Domingo 29 de Julio de 1900.

EL U UNDO I LUSTRADO

LEYENDAS OAXAQUEÑAS.

EL PARAÍSO DE LOS GATOS.
¡Ah! ¡ Qué lejos estaba la asadur~ que comía

Una parienta me legó uu gato de Angola, que
cs. el animal más estúpido que nunca haya conocido. He aquí lo que él mismo me refirió cierta noche de invierno, ante laa calientes cenizas de la
chimenea.

en casa! Bebí en las canales, y nunca la leche azucarada, me supo tan dulce y agradable como aquel
agua. rrodo me parecía bueno y hermoso. Pasó
una g-ata, gata enc1ntadora, á cuya vista experimenté una sen5ación desconocida. Sólo en sue1i.os
había contemplado hasta entonces á esas criatura s deliciosas, cuyo espina::m se arquea con adorable flexibilidad. ~lis tres compañeros y yo nos
prcc:pitamos al encuentro do la recién llegada.
Me adelanté á 1nis amigos. y disponíame ya á di rigir á la hermosa mis cumplimientos, cuando
un o de- mis camaradas me mordió cruelmente en
el cuello. Lancé un grito de dolor.
-¡Bah! (me dijo el gato padre, tirando de mí.)
Ya encontrarás otras.

I
Tenia entonces dos años, y era el gato mejor
cuidado y más ingenuo que ie-s dable imaginar. En
edad tan temprana, mostraba, ya todas las pretensiones de un -animal que desdeña las dulzuras del

hogrur. Y, sin embargo, ¡ cuántas gracia~ debía á
]a Provldencia por haberme· coloc1do en la ca:a
de su tía de usted! La excelente señora me adoroba. Yo tení.a en el fondo de un armario una
verdad.era alcoba, un colchón de pluma~ y triple
manta. El alimento no desdecía de la cam1 : nunca J)an, j amás sopas; si€rnpre carne, y carne bieo
firef.;ca, chorreando sangre.
Más, no obstante tanta dicha, me pooeía un
deMo, un sueíio, el de huir por la. entreabierta
eutaaa y escar,Jnne á los tejados. La.s caricias se
me antojaban sosas; la molicie de m.i lecho me
causaba náuseas; estaba gordo hasta da r me asco á
mí mismo; en fin, me aburría soberaname:nte.
Debo decir que, alargando el cuello, habí.a visto
cierto día. desde la ventana, en el tejado de enfrent.e, á cuatro gatos que retozaban, con el pelo
erizado, -alta la cola, tomando el sol, dando ~alto.:

.,

/
;

1.

1.L...

y tumbos

1

_,,,, j

'

sobre ]as pizarras azules, r mayando de
alegría. 1\1).mca había contemplado espectáculo
tan extraordinario. Desde C'11to'nces formé mi resolución . La, Ycrdadera felicidad estaba en el tej arlo, _tras de aquella ventana que se cerraba tan
cuidadosamente. Para convencer me, má~, me decía que así se cerraban las puertas de los. armarios donde se guardaban los manjares.
Mi proyecto de huir era irrevocable. Debía ha}Jcr en la ,•ida algo más que carne echando sangre. Una mañana se olvidruron de cerrar la Yenta11a de la cocina. S•lté en el acto á un tejadillo
que había. al lado.

II
¡ Qué hetmosos estaban los tejados! Los lirnital,an anchas canales, que exhalaban aromas del iciosos. Seguí -voluptuosamentle estas canales,
donde mis patas se hundían en un lodo fino. tibio y blandísimo. Me parecía que andaba sobre
terciopelo. ¡ Qué calor tan agradable al sol! :Mi
grasa se fundía.
No oc1~1f~,ré á usted que en mils de una ocasión 11:c t-nhé á temblar. Había algún espanto Lll
el ÍJndo de 1rii alegría. Recuerdo, especialmr111c,
cicrrn emoción tel'rible que dió en tierra con n,;
cucrpv. r!'rc?f: gatos que rodaron desde !n n'.:;J ·1c
1111,1 rn::.::; 1 ff: acerc1ban á mí maullando horrorosamente. Viéndome que desfallecía, me tratarl)D
de gran tonto, y me dijeron que todo era pura
broma . Me puse :\ mayar con ellos. Aquello era
encantador. Alegres y retozones, no tenían mi e~~
túpicla grasa, y se hurlahan ele mí cuando me cle~lizaha como una. bola ~obl'e las planc.ha~ de zinc
caldeadas por el sol. Un gato Yiejo, padre de la
banda. me cobró particu1ar afreto: prometióme
consagrar::-e á mi educación, cosa que acepté con
reconocimiento.

correr hasta rayar el alba.: no perdonamos ripcón ni descansamos un momento. Durante diez
ho ras me cayó el agua encima. 're.mblab.a como
un azogado. ¡ Maldita c1lle ! ¡ Maldita hbertad!
¡ Qué de menos echaba 1ni prisión!

LA VICTORIA DEL SOL,
Entrn dos montes cercanos
Donde un claro arroyJ pa!a,
Después de surgir del fondo
De una. cueva inexplorada,
Existe el pueblo de Achiutla,
(Pueblo "de do Yienc el agua.")

Al par que el astro del día
De entre las nubes destaca,
Nimbado de aureos fulgores,
8u hermoso disco escarlata!
Es la hora del crepúsculo
Yespertino : el ave canta
l~n el bosque las endechas
Dulces de la lardes diáfana,;
Los an·oyuelos murmuran
La eterna canción del agua,
Y sus rosarios de anillos
Torpes reptiles arrastran
J:n el invisible fondo
De 1a3 llanuras ele grama . .,.
]~l campeón irritado,
-Cuenta la escritura indiana.Creyendo que el Sol ardieut~,
Con sus flamíj eras ráfagas,
T.e impedía la conquista
lle aquella fértil comarca.
'roma, ~in perder momento,
Las saetas de su aljabJ,,
Y . ron e~fuerzo robu~to
Y C:')11 certera mirada,
Arroja su cla.rclos rápidos
Del Sol al disco e,carlata !

Cuentan antiguas leyendas
Que ese arroyo fecundaba.
Dos fuert-es y hermosos ilrboles
Cuyas verdes y lozanas
Hojas, que otañales vientos
Desprendían le J.as ramas,
Eran lleYadas, no lejo~.
Sobre la corriente mani-:a:
Y que de esas hojas ,·erdes,

III

, 1

j

Et; MUNDO ILUSTRADO

Domingo 29 de Julio de 1900.

Al cabo de una hora de paseo, sentí atroz apetito.
-¿ Qué se come en los tejados?-pregunté á
mi rnaetitro.
-Lo que se cncuentra,-me respondió doctamente.
Esta respuesta me puso en grave a prieto, porque. por má5 que bu~caba, no encont.raba nada.
Vi al fin en una. buhardilla á una joven obrera
qlle, estaba prepal"ando 8U. desayuno. Sobre la mesa,
debajo de la ventana. brillaba una magnífica chnleta de un rojo apetitoso.
-He aquí mi negocio,-pensé ingénuamente .
Salté á la ·me-sa, y me ahalancé á la chuleta.
Nunca lo húbiera hecho : la obrera, que estaba en
guardia. me asestó en el lomo un terrible escobazo. Abandoné mi presa, y huí dando espantosos alairidos.
-¿ T e has caíd de un nido? (me dijo el gato
padre). La ca rne que veas en las mesas, debe ser
deseada desde lejos. Hay que buscar en las canales.
Kunca pude comprender que la. carne que hay
en la cocina no perteneciese á los gatos: mi estómago empezaba á resentirse seriamente. El gato
padre ac1bó de desesperarme. · diciéndome que
el'a prec:so aguardar á la noche. Entonces bajaríamos á la ca.lle y registraríamos los montonet) de
basura. ¡ Aguardar hasta la noche! Lo decía tranquilamente·, como filósofo convencido. En cuanto
á mí. desfallecía ante el solo pensamiento de este
· ayuno prolongado.

IV

La noche vino lentamente; noche de nie·h la que
me heló. Caía una agua finísima, penetrante, azotada por bruscas ráfagas ele viento. Bajamos por
el huec.:&gt; de una escalera . ¡ Qué fea me pareció la
calle! ¡Todo Ee había. acabado, el calor agradable,
el brillante sol, los tejados re~plandecicntes como
un e~pejo, donde- me revolcaba con tanto gusto.
:Alis patas resbalaban en el sucio adoquinado. Recordé con amargura mi triple manta y mi colchón de plúmas.
Xo bien en la cal1e. mi amigo se puso á temblar. Encogióse cuanto pudo; se deslizó furtivamente á lo largo dt&gt; la pared, diciéndome que le
siguiera. Encontrama:; una puerta cocheira; se refugió en ella apresuradamente, dejando escapar
un ronquido de 8atisfacción. Como le interrogara
acerC'.l de esta fuga, me dijo :
-¿No viste aquel hombre que llerabn un gaucho Y una canasta?

-Sí.

-Pues bien: rú nos hubiera visto, nos habría
matado y asado á la parrilla.
-¡ A.ados á la parrilla! (exclamé). ¿Pero la
calle no es nuestra?
·
V

~

Habían ya verlid&lt;i la basura delftnte de las
puel'ta:::. E~carbé en lo:; montone5 como un desesP?t·aLlo. Hallé dos ó tres. hucso5. mondos y litnp10s, :revueltos en la. cemza. Comprendí entonce-s cuán suculenta. es la asadura fre:c1. Mi amigo lo registraba todo concienzudamente. Me hizo

Al ama necer, el gato padre, viendo que vacilaba:
-¿ rrienes ya bastante?-me preguntó con aire
extraño.
-¡ Oh, sí!-le contesté.
-¿ Quieres volver á tu casa?
-Ya lo creo; pero ¿cómo encontrarla?
-Yen; esta mañana, al verte, comprendí que
un gato tan gordo como tú no había nacido para
las ásperas alegrías de la libertad. Conozco tu casa. T e rny á dejar en la puerta.
Aquel digno gato decía. esto sencillamente.
Cuando hubimos llegado:
-Adiós,-cxclamó, sin demostrar la menor
einoción.
-~o (grité); no n os sepa racemos así. Vente
conmigo. Partiremos el lecho y la carne. Mi ama
es una mujer excelente ....
Ko me dejó concluir.
-¿ QuieTes callart'e? (me interrumpió brusca.mente). Eres un tonto. M,e moriría en medio de
tanta molicie. Tu vida de satisfacciones es buena
para los gatos bastardos. Los gatos libres no trocarán nunca su libertad por tus bofes y tu colchón ele plumas. Adiós.
Salióse al tejado. Vi sn alta. y flaca silueta estremecerse de gusto á las caricias del sol naciente.
Cuando entré en casa., su tía de usted cogió
las disciplinas ~· me administró una. corrección,
que r ecibí con alegría profunda, gustando ampliamente la Yoluptuosirlacl de tener calor y ele ser
golpeado. Pensaba en la buena ración de carne
que en seguida iban á darme.
V
-Ya lo ve usted. (concluyó mi gato. esperezándose delante de las brasas); la verdadera dicha. el paraí5o consiste en vivir encerrado, en r :,:..
r:ihir 7olpes, en una casa bien provista.
Hablo por cuenta de los gatos.

tm ilio 3ola,

ANHELO INFINITO.
A GUILl,EBMO R, ÜALDltRON,

...... Non speciem CQf})oris, nec decua temporn
no11 cu.11dint111 /ul"ia, ecce u,ti,i amicum ocul{, ..... .

8.t.N AGUSTIN. Confbss. Lib. X, &lt;:ap VI.

No corporal belleza y transitoria
Bondad, ui luz de materiales ojos :
~•da que llegue á míseros despojos;
N1 la ctulzura del maná, ilusori.1 .. .
Xi música. y fmgancias; ni de gloria
La pue.•ril humareda, ni los floj os
Deleites de,[ sentido . ... ¡Qué de abrojos
Punzan el alma opresa entre la escoria!
Amo una luz sin forma en el espacio
lTn acorde que el tiempo no arrebat~
Ln aroma que el úbrego no mata:
'
Gozo, dulc e1 manj_ar y bien no lacio,
Que no se acaba 111 jamás fastidia:
Foorza del Alto que trinnfa11do lidia!

J'smael Crespo,

La. tarde muere: las sombras
Los horizontes opacan.
Como fúnebres crespones
K'e2:nr nubes se dilatan
Y-herido el Sol-con su sangre
De rojo los cielos mancha
] fasta qne muerto se hunde,
Como en una tumba trágica,
Del Occidente lejano
Tras las enhiestas monta.ñus!
El campeón safülecho
Diriie postrer mirada
Al íéretro formidable,
Diano
del muerto que guarda;
0
Y, en medio de las tiniebla,,;,
1'riunfante hiende la planta
Robre aquella virgen t.ierra
Oue rn brar.o conquistara
Y la Capital asienro.
Del imperio de su raza.; (*)
De equclla ra•a de ilustre•
Artífices de oro y plata,
De lapidarios y astrónomos
Que hic ieron grande su fama
Y propagaron las artes
Entre los pueblos de Análnrnc!

I&gt;or creac:ón expontánea,
Surgieron, Yar6n y hembra,
Dos caciques cuya raza,
1
:Pan v-alerosa Y activa
Como intelig¡nte ";,' sana,
1-'ué de Ja nación mixteca
Koble y altiva prosapia.
De aquellos hijos de árboles
-Viejas tradiciones narran-

En distintas &lt;lirecciones
Cada uno emprendió la marcha:
Uflos en pos de c::&gt;nquistas,
Otros sin planes ni ansias.
El más atrm·ido de ellos,
I&gt;ronto á combatir con saña,
Con su e8cudo v sus saetas
Y sus músculos"' por armas,
Ll Pgó, al fin, á Tilantongo,
l i1értil y hermosa comarc-a
J'&gt;onde ·1a Xaturaleza
1 ~cl'l'amó toaas sus galas,
Pero donde todada
La íecunda estirpe humana
No había impref:o las huellas
Redentoras de su plan la . . .
Y buscm1clo al athenario
Qun belicoso anhelaba.
El campeón sns alígeras
Sa.ei.as al viento lanza,
En medio de imprecc.ciones
Y violentas amenaza:s:
Retos que sólo co.ntestan
L os ecos de las montañas,

Eata.tua. de W .... ahinggon.

ra. de lugar en París; pero los americanos se
dan pedecta cuenta de que la Francia les está
más r econocida por la estatua de Lafayette.
La creación · de este monumento, en las conclici.ones en que sei ha efe.c tuado, es una hermoro manifestación de simpatía de pueblo á, pueblo. El Lafayette del Museo de Louvre, en. París, representa, del otro lado del Atlántico, la misma idea que &amp;imboliza: en la bahía de Nueva

1900

Jr1iguel _Bolaños Cacho.

f'/

La vl..:toria del Sol es tan general en
1) 4S0D de ]OJ,¡ m!x ec11.s que e11 IOS CSCU·
dos de st.s armas pinral)au un e 1pitán armadn, con sn pJoacho de plum-1!', arco,

el

rodela y saew en h1~ mano~. y en ~u pre-

s~ncla el Sol ocuJtAodose entre nube~ parda.s.-Buiyoa. Gcog, U.:sc., 2 ,:i par1e, e l flS,
2'2 y ~.-Pbro. uay, H!st, de 01tx., Tom .
1, t,;ap. ·r.

Washington y Lafayette.

=

Los Estados L 11 idos del N orte .i.c:aban de dotar á París de
dos monumentos nuevos. Hace unos cnantos días que se
inauguró en la pla2ia de J ena
una estatua á ,Yashington, y
en la ele Carrousol, una. á La.fayette.
El' monumento á Wa.s hin,g11on no está ciertamente fue-

EsU,1ilU, d e Lkfa.7et.\e.

�Domingo 29 de Julio de 1-900.

EL MUNDO ILUSTRADO

P a l acio Imperial en Peldn.

York, la estatua de la libertad, ofrecida por la
Francia á los Estados Unidos del Norte.
Al frentle del monumento provisional, que fué
objeto de la inauguración á que nos referimos, se
lee una inscripción en inglés, que dice: "erigido
por la juventud de los Estados Unidos, oo agradecido recuerdo de Lafayette,rhombre d'e Estado, soldado, patriota."Y en efecto, la juventud americana
uno de cuyos ídolos es La.fa.yette, subscribió una
gra.n parte de los fondos necesarios para la realización del proyecto de Robert J. Thoms0m, de
Chica.ge.

nicie arenosa, á más de 150 kilómetros de la costa, á 20 kilómetros de Pei-Ho, casi en el centro
de una de las provinci-as más septentrionales del
Imperio, sólo á unos cuantos centenares de kilómetros de la fron:tlera Norte, y en contraste, á

Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I.LUST'RADO

durante la terrible y célebre revolución de los
Taíg-Pings, la capital del Imperio.
El viaje de Tien-Tsin á P ekín, era aún, en una
época muy reciente, una verdadera expedición.
Se tb:ataba de remontar el P€i-Ho (río Blanco)
hasta Tong-Tchéou en canoas, cuyo confort v rapidez dejaban mucho que desear; de Tong-Tchéou
á Pekín, el t rayecto se efectuaba en carreta, á caballo ó en pollino.
Pekín es una ciudad cerrada á los extranjeros; sólo los ministiros europeos y el personal de
las Legaciones, tiene autorización para establecer
allí su domicilio. A despecho de ésto, los soldados que guardan la puerta, no exigen del arribante pasaporte alguno ni cumplimiento de formalidades. Para penetrar á la ciudad, basta llegar á
sus puertas en el tiempo en que esfán abiertas,
es decir, durante las horas del día, pues ningó.n
motivo pueda determinar á los guardias á abrir
dichas puertas durante la· noche.
UJ1a vez franqueada la primera puerta, el viajero se encuentra en Pekín, en la ciudad china.
Desde luego se desvanece la esperanza de encontrar en el int~:rior de sus muros un camino más
apropia.do, un aire más puro. En si\ recinto, son
los pozos y los huecos más profundos, 1a nube de
polvo más espesa, agravada por olores "sui géneris," de los cuales parece Piekín poseer 1a especialidad.

PEKIN.
"Pé-Tchine" (la capital Norte), "Tou-Tchan"
ó "Tching-Tou" (la primera ciudad), tales son
los nombres chinos de la capital política del Celeste- Imperio.
Todos los pueblos de Europa y del Nuevo
Mundo, se han esforzado casi siempre para colocar sns capitales en lugares favorecidos, cuya posición :m);ma facilite las relaciones obligadas que
toda metrópoli debe llevar con las provincias, ya
sea directamente sobre el Océano, ya sobre algún
río grani!e y practicable, ya, en fin, en el corazón
mismo del país.
Pekín, la capital del imperio chino, residencia
del Emperador que tiene en su mano los destinos
de un pueblo, cuya cifra puede valuarse aproximadamenfu en más de 400 millones de individuos,
se encuentra, por el contrario, situado en una pla-

F uente central en el jardin de Borda.

Legaci6n de Jtialla en Pekin.

muchos millares de kilómetros de la frontera del
Sur.
. Pekín es, verdaderamente, como su nombre lo
indica., la capital del Norte, e11. opqsición con Nanking (la capital del Sur), que fué €lll una época,

La ciudad chb1a vista desde la muralla.

EL JARDIN DE BORDA.
Nadie que ha.ya visitado la ciucl:a.d de Cuerna,,i,ca ha dejado de admirar, sin duda alguna, el notable jardín de Borda, el primel'Q del país en su &lt;J'énero, á pesar de hallarse desctridado en la act~alidad.
Cuentan las antiguas crónicas que un francés
llamado Don José de la Bmda dióle su nombre
por haberlo hecho formar, derr~cba.ndo l'lna. canti~
dad fabulosa de dinero.
. Vino á la capital de la Nueva España el susodicho extranjero á principios del siglo XVIII:
era pobre y desconocido.
Trabajó como operario de""tnina.s, ahorró una
b~ena part~ de sus sueldos y logró formar un capital reducido, que fué la base de la fortuna.
Tni:bajó con ahinco y gracias á su actividad y
audacia, la suerte le brindó con sus dones.
Descubrió varias minas andando el tiempo y llegó á converitirse en un millonario, á figurar como uno de los primer9s capital istas ele la
Nueva España.
. S~ radicó en Cuerna.va y ahi hizo formar el
Ja.rdm, dotánd?lo de hermosísimos prados, de
fuentes soberbias, de iestanques deliciosos · contr~tó los mejores jardineros é hizo plan~r gran
n~rmero de árboles. R~u~ió á la vez los mejores
eJe:mplare~ d,e 3:ves acua'fJic~ y de pája.ros de variado plumaJe e hizo formar 1gualmente viveros para
la cría de peces.
;Esto ocurría el año de 1762.
_S~ aseg¡iora:"t~ espléncli.clo jardín importó u
millo:n, tre'SCientos cinc.wnta mil pesos.

Grall eatallq'll.e 8ll el Jar4fn de Jlor4a.

�Domingo 29 d,e, Julio de 1900·.

EL MUNDO ITJUSTRADO

SAN ANGEL ·y SUS FIESTAS.
No hay exagerac1on alguna al asegurar que la
ciudad de :México e,la rodeada de jardíne~. Si se
exceptúa el rumbo del Peñón de los Baños, en donde las sales del terreno ha im¡m,so en ésta, cierta
estlerilidad, todo lo demás es pintoresco, exhnberante, fértil hasta la prodigalidad. Abrigado d
Yalle por las montaña, que le c·rcundan, goza de
una perpetua p1ünaYera, de un Yerc1or constante.
Debido á e:;:la eircun::tancia, la metrópoli rnexican·a esl!á circundada de multitud de pueblcc:Jlos
y aldeas liermosísimas, que son Yerdade110s lugares de recreo.
Hacia cualquier punto que se· dirija la vista, aun
desde las azoteas de lns rRsas, se distino-uen luego
las arboledas, los mil jardines, y en medio de esta.
naturaleza encantada, las casas blancas de los campesinos ó las suntuosas quintas de nuestros capitalistas.
San Angel es uno ele e~tos pueblo,, un verdadero rincón del Parabo. Be ha11a á t1•es leguas de
distancia ele la capital y está situado ~obre una colina en anfiteal'ro. Su posición es agradable y tiene edificios muy nota bles, entre los cuales se cuenta. el ex-convento del C'nrmrn, que llama la atención de los extranjeros.
No se puede asignar con exactitud la época en
que comenzó á formarse San Angel.
Pa1•ece que ahí existió una ermita, á la cual eran
enviados los religiosos de la orden del Carmen,
rnfermos. Peco á poco la salubridad del lugar y_ la
devoción, atrajeron á la gente, y la ermita se convirtió en un convento, y surgieron en torno suyo
diver&gt;sos edificios.

Palacio lllunicipal.

eas, y la. cascada del río, llaman la atención de todos los amantes á lo bello.
El terreno en que está edificado el pueblo, es

Alameda.

San Angel abunda en puntos de vista admirables y tiene paseos muy bellos. La entrada por el
rumbo que se llamó de Chimalistaca, tiene un aspecto imponente. El paseo del Cabrío enlTe las ro-

Camino de San Angel.

rnlcánico, sin embargo, muy fértil. Se ven aún las
capas de lava que el tiempo ha enfriado.

Dumnte el estío, San Angel pierde el aire de
soledad que conserva en otras ocas10nes, para converl1irse en un sitio lleno de animación.
La5 familias mejor acomodadas concurren á pasar ah( 1-a temporada del verano. Reina la mayor
armonía entre las familias, y de aquí proviene la organización de fiestas íntimas ó de carácter
popular, que siempre resultan lucidísirnas.
A lo mejor se im1n·o\7isan bailes y paseos y por
la noche no falta punto de reunión amena.
San Angel sufrió mucho durante las epidemias
del cólera. La ele 1833 asoló casi la población.
En los últimos diez años, San Angel ha progresado Yúiblemente. Muchas ele sus fincas son verdaderos palacios, rodeados e.le parques y de ai-tísticos
enrejados. Algunos son de tires cuerpos y lle\7an
torrecillas ~- mina1 1etes :E~heltos y graciosos, desde
los cuale~ se domina el regio panorama del Yalle
de ~léxico, cubierto cl,e: Yertlor v avrisionado por su
cinturón de montafias.
•
Sobre la linea ele loi:: Ferrccarriles, á la entrada. del pueblo, ~l tourista queda o-ratamente in:ipresionado al oh;ervar la, bellezas" que ofrece, en
magnífico conjunto, la Hacienda dt Guadalupe con·
su entrada original, sus gari tones que le dan aspecto de fortaleza, su parque tupido de cedros y de
abetos, y ie n el fondo, la quinta ele la familia Teresa, que es un venladero primor .
La plaza del Carmen está rodeada de buenas fincas, distinguiéndose el t fmplo del Carmen con
su _hermos_a _cúpula y su anchurow atrio, y ~l Palacio Mumc1pal, de dos cuerpos, con su bonito portal, hace poco reconstruido.
"C'na angosta ca.llcc:lla limitada por árboles,
en ascenso gradual, conduce al Jardín d e San J acinto, en cuyo lado oriente se lernnta el pequeño

Los ab:ededores.

Domingo 29 de J uEo de 1900.
mercado público, que 'c'S de fierro, rnstcni t1a su techumbre Pollonceau, por sólidas c:&gt;lurnnas.
El jardin mencionado, contiene giganteo&lt;;OS árboles que enirelaz'cln sus rama3, siempDe cubiertas
de follage, para tlar sombra y convidar al descanso .
En la glorieta centrnl se acaba de cJnstruir un
kio~co de hierro, bajo el cual hay una fuenteciUa
original .
hn este rumbo &lt;le la población se encuentran
las mejores tincas, ,r parece rntar ahí el centro del
c:m1ereio, porque e,: donde se advierte de ordinario mayor animación.
Del jardín ck ~-an Jacinto parten muchas callejas, que si no fe cfotinguen por la corrección de su
trazo geométrico, ~on en cambio hermosamente
sujestivas. Las hnert1.1s y los más poét:CJS jardines se suceden sin mterrupción . "C' na que otra finca moderna ~e encuentra al pa.so, ? por cierto que
110 se hacen llamativas .
A:1c1ando po~· el cmnino carretero que concluc2 al
)Iolmo del Ohrar, se descubren paisajes delicio~os, en donde rneontmría asunto inagotable un
inspirado acnareli;;ta.
Hay otro rnmho hermoso, el que se ex!r:ende al
sur de la Fábrica de Loreto, donclie resaltan entre
el follage, la::: blancas chozas de pajizo techo, frente á las cJales nuestra cámara instantánea ha sorprendido cnriooar; Escenas y tipos originalísimos.
Con la llegada del mes de Julio. San Angel parece recobrar 1rneYa vida, pues todos sus moradores se prepar-an á disfrutar de las aleQ'res fi.e•tas.
Con la titular ele la virgen del Carmen, comien-

EL MUNDO ILUSTRADO

lJ'na cal!e de s..n Angel.

El día de hoy se realizará la -apertura de la
Exposición de que himnos hablado.
A la vez de desarrollarán los curiosos incidentes ele ese cinematógrafo rico en colores y pletórico ele alegría, que se: llama kermesse.
Entre los puestos principales, se conta.rán los
siguientes:
Dos de confetlti, atendidos por las señoras de
Calderón y de Osio.
La Banca.-dirigida po·ri la señora de Ibáñez ..Rifa Zoológica.. Atendida por la señora Roig.Pastel,Es y b-anclwichs. Señora G utiérrez.- Puesto de té faponés. Atendido por 111 señora Elguero, qu•:en expenderá igualmente unas ;miedallas
conmemorativas de la fiesta.-Soclas y helados.
Señora Agu:ado.- 'I\unales y tabaco13. 1 Señora
Paz Barroso.-Tómbola. Señona Collado.
En cada uno de estos puestlos, atlemás de la directora, habrá cinco ó seis señorit~s como expendedoras. Para la kennesse se ha E!scojido el jardin
de San Jacinto. En torno de la glorieta central
se levnn tan los puestos.
El certamen queda di,·idido en tres grandes grupos: C)mponen ,el primero la exposición de planfu•, y para adjudicai- los premios se tendrá en cuenta el núméro ele las que se pre:'lenten en cada lote,
i,u nneza, su cultivo y la. manera artística ele so
instalación.
C'omprenrlen el segun cl~ grupo las flores más varia.das, sea en ramilletes. vasos, canastillas y todo
género de ornamentación arfütica .
En el teron grupo quedan incluidas las frutas,
tomándose igualmente en considem.ción, al discernirse los premios, la diYersiclad de aquiellas, su
calidad, desarrollo, rar eza y forma agra.ciada en la
l'aisaje ele San Angel.
preparn.ción de cada lote.
Se han creado tre primeros premios, tres segunLa parlie· principal de los festejos es, sin duda dos. cuatro terc,pros premios y dos cuartos.
_zan aquellas, en su forma más apropi,:da, para toHabrlá además menciones honoríficas.
,clas la~ clases de la sociedad . .b.1 pueblo humilde, alguna, por los delicados detalles que ella ofrnce
-encuentra r egocijo con las funciones acrobáticas y la U:!:iládadi ,que trae.- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - .
_gratuitas, las cucañas, los fuegos a1tificiales, los consigo, el certamen de
toros de cohetes, las cabalgafüs ruidosas, etc . La f!.ores, plantas tropicales,
.c1a,,.e c.cJmouaua tiene anuatmente rn brillante fi utas ele la e~tación,
cultivadas en el Distrito
. - - - - - -- - - - - - - - , - -- -- - - -. Federal,y obj€to, ele jardinería. Los floricultores y hortelanos más inteligentes acuden á disputarse los premios, y
son di~nos 1le admirarse los lotes d,. la cxpoRición, en donde no se sabe qué aplaudir más, si
la rPpontánea preparación de aquellos. por su
forma novPclosa á la vez
que Sc'ncilla, ó la exlrnl1erancia de los producto,;.
Las fü stas han co•
menzado rn todo su esplendor.
Instantanea tomada del n"tural.

kerme,se y dos ó tres bailes durante la temporarla. bailes en los cuales se prescinde de toda etiqueta.

Vna choza en el rumbo de Loreto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Dom:ngo 29 (te Julio de 1900.

EL MUNDO . ILUSTRA.DO

Domingo 29 de Julio de 1900.

CANCION DE LAS ONDINAS.

DESERTOR.
Van €n rondas lentamente voluptuosas las ondinas,
Un perfume derramando sus flotantes vestiduras
'
Van rimando los ensueños en doradas· mandolinas
Sus falanges se sacuden en nerviosas crispaturas. '

[Para «El Mundo Ilastrado»].

Las noticias eran devoradas por un público ávido de saber los últimos acontecimientos. Las redacciones periodísticas se, veían asaltadas por una
multitud ansiosa de conocer el resultado de la injusta guerra internacional, provocada por el más
fue¡te, ambicioso de un pedazo de tierra que apropiarse.
Infinidad de hogares quedaron tristes por la
ma1·cha del padre, del hermano, ó de los hijos.
Al grito de guerra, y por la patria, casi no hubo
un hombr,e que no corriera á la defensa del territorio nacional.
Aquel día las noticias habían sido funestas. Un
grupo de hombres valerosos habían caÍ&lt;lo en una
emboscada, y ni uno se salvó. El coronel Z .....
se había fugado, abandonando el puesto que defendía, y los soldados, sin hábil diree:ción, habían
sucumbido en lucha desigual.
Los periódicos narraban el suceso, y grande fué
la indignación qoo se levantó en contra del Coronel Z ... . U na orden del Cuartel general, recomiendando su aprehensión, circuló profusamente,
y era die esperar que antes de 24 horas, caería el
desertor en poder de la justicia, y se le juzgarúa
~n consejo de guerra. Todos creían qu:e. se le fusilaría sin formación de causa.
También allá, en el triste hogar, se ha sabido
la fatal noticia. . . . Una mujer llora desesperada y acaricia á sus pequeños hijos, lamentando haberles dado vida, se horroriza el pensar que estos
inooentes niños llevarán la mancha infamante de
,;er los hijos del cobarde desertor.
La noche está muy avanzada, alguien ha llamado á la vidriera de la ventana .. . el corazón de la
pobrie mujer late precipitadamente, es su manera
de llamar .... es ét, el cobarde, el desertor, su esposo .... indecisa no sabe qué hacer. ¿abrirá ... ?
¿ no abrirá? .... Un violento llamado la resruelve,
ha tenido una salvadora idea. Abre la ventanay. . . . . lo sé todo, le dice, te has hecho indigno
de tu patria, de tus hijos y de mí, pero no imporrta, yo te salvaré, espera,-desfürurando la 1€tra, escribe una carta anónima dirigida. al Coronel Z.. . . en que 1e, avisan que su ml1jer ha sido
asesina.da. Dobla el papel, lo estruja nerviosamente, vuelve á la ventana y le dice :
-Toma, esta carta, corre al Cuartel General,
si ap€sar de eso te condenan, no habrá justicia en
la tierra.
-¿Pero qué carta es esa? pregunta él. ..
-En ella te anuncian que han asesinado á tu
esposa., y voy á matar:rrue, así te sal varé.
-No, eso nunca!
-Calla desgraciado, y ve pr-0nto, aún es tiempo, no han venido á buscarte aquí . . . si te
aprehendieran, estos niños serían los hijos de un
cobarde, y yo tu esposa, una infeliz que no merece la vergiienza de que la desprecien! . . . para
aecidirte, mira. . . . y sacando violentamente un
puñal, se lo clavó en el pecho.
Aquiel hombre, que nunca se imaginó que su cobardía pudiera tener castigo tan cruel, f'altando
-por la ventana penetró en la pieza. Lloró, gritó,
pidió socorro; la mujer se moría y sólo pudo
murnnurar:
-"¡ Salva á, tus hijos ... !" Está en poder d€ los jueces la carta anónima,

Llen, e,l viento los rumores que simtllan r:IBa y lloro
A los piélagos de ensueño que las penas desbarata;
Van en rondas las ondinas modulando en blando coro,
La cadencia querellosa de su t ierna serenata . . ... . .

Las penumbras de la seha vierten hatchiq; €l sonoro
Ritmo, tiene los sonidos de una pátera d-ei plata .....
Van en rondas las ondinas modulando en blando coro
La cadencia querellosa ele una t~erna serenata.

ifamón Fra us fo.

~amas cff(Gxicanas.

Uua fuga &lt;le Beet!hoveu, moribunda el aire hiende,
Y se cri8pan en fas cuerdas las falanges sacudidas;
Voga el alma soií,;¡dora y cual lampo se desprende
Del espejo venli.-negro de las aguas adormidas.
Y rns voces tienm ecos ele ternuras ideales,
Son los cantos de los lirios en las noches consteladas
Cuando vi.ea-ten las estrellas sus reflejos siderales '
Y descienden á Jos lagos en auríferas cascadas.
Son acaso los acentos de ios mundos ignorados,
Los sinfónicos poemas de los astros en, loo cielos,
¡;

J

Los ensueños ele un poeta pam siemprie1 sepultados

O los gritos, los delirios el€ los místicos anhelos . ...
(Vuelo de quimeras á la sombra. Se oyen voces
harmoniosas á la distancia).
-Soy la trova misteriesa. de las flores á la aurora.

-Yo despierto los ensueños que se piie:rclen en la ruta.
-En la nébula del llanto soy la voz re, eladora.
0

-Yo desgrano los delirios al amparo de mi gruta.
(Los árboles se agitan movidos como por un ritmo
vago, dulcemente sonor-0s. Todo calla por un
momento y vuehen las voces)
-Somos gotas desprendidas en las noches estivales
De cristales que se cuajan en las frondas harmoniosas;
"Caen las notas como gotas'' en los claros manantiales
Y despiertan los anhel6s en las lianas lujuriosas.
Las penumbras de la selva tienen ecos de tristeza,
Ha.rmonías que se desprenden de las aguas cristalinas.
Y repite la hoja1Msca. con sus cantos, la terneza
De las Dotas; vagarosas de las dulces mandoliuas.

El Exmo. Sr. Marqués de Corvera.
Nuevo Ministro ae España f'n México.

Seiiora Jla.ri a. Landa. de lUva 7

El señor Ministr'o de España y sus acompañantes ~ueron conducidos á Palacio por el Sr. Sáya·go, mtroductor de Embajadores, en los carruajes
de la Presili:&gt;ncia.

El jueves de la semana á que se refiere este número, fué solemnemente recibido en el Salón de
Embajadores, por el Primer :Uagistrado de la
Nación, el Exmo. Sr. Marqués de Corvera, acreditado por S. S. M. M. el Rey Don Alfonso XIII
y la Reina Regente, oomo repre entante en }{éxico, de la Nación española.

X· .....

El señor Don Alfonso de Bustos y Bustos,
Marqués de Conera y ele las Almenas, Conde de
Nieva, grande de España, Senador por derecho
propio, hombre de Cámara con ejercicio y servidumbre, ex-diputado á Cortes y poseedor de unn.
gran fortuna, ha diemosfrado constantemente sus
simpatías por América, y en su discurso oficial
manifestó sus deseos de que las relaciones ele :México con España sean cach üía rn4s estreclrn~.
El señor Genieral Díaz, que I"LCibió al Exmo.
Sr. Corvera, con el ceremonial aco;,,tumbraclo, manifestó á su vez, y á nombre de la ~ación )fexicana, los votos que hace porque la cor&lt;lialiclacl que
hoy exi~e entre los dos pueblos sea siempre sólida y estrecha.
La reoei¡:;ción diplomática cclehra&lt;la en el Salón
d'e EmbS1jaclores, ha síclo seguramente una ele las
más brillantes.

)Wéxico )Wooerno.
Publicamos en este número algunas de las casas
que forman actlualnwnte ornato de, nuestra ciudatl,
y que han sido dirigidas por el señor Ingeniero
Don Isidro Díaz Lombardo, de cuya personalidad,
nos hemos ocupado con anterioridad, al publicar
hermosos €-dificios de los alrrededores y las obras
del Desagiie dél Valle de :México, en las cuales
.el señor Díaz Lombardo prestó importante cola•
boración, mereci€nc1o por ella que se le estendiera_ honrosí~im_o diploma y se le otorgara un pre11110 pecumano.
Las casas que hoy publicamos están situadas. siguiendo el orden de los grabados, en San José el
Real, nÚID.€TO 9, esquina de la 2a. de la Palma (exAlcaiceria,) 2a. de San Francisco, esquina de San
FranciEco y Vergara. y l a. de Mina 1,41-1.

y en la planeha del hospital el cadáver de la in-fe-

liz mujer, como una prueba de verdad.
No han podido condenar á muerte al coronel
Z . . . . Para hacer que abandonara su puesto, el
-enemigo cometió un crimen horrible . . . la esposa asesinada, los hijos huérfanos . . . es digno del
interés que todos demuestran por él.

Cervante■,

• *.

EXllrlO. Sr. llrlABQUES DE COBV EBA,
MlnistJo de Eipaña en México.

E! Siñor Marqués de Corvera y de las Almenas,
vesba el elegante trajie, de los diplomáticos, 1~ mismo que los ~~ñores Sec:aetario~ de la Legación; en
cuanto al hiJe ~ Embajador, lucía el brillanfü
uniforme de. Oficial de la Guardia Real española.

El señor Ingeniero Díaz Lombardo, hijo el€ la
Escuela ~e Minería, no obstante ser muy jo\'en,
ha merecido por su dedicación, laboriosidad y antitudes, desempeñar puestos de gran r.epresent"ación
y es actualmente empleado de primera categoría
en el CataRtro.
.
En cuanto al gusfu arquit~dónico de sus obras
pueden calificarlo nuestros lectores en vista de Jo~
grabados que publican10s, y estamos seguros encontrarán j~stificado q1;1e por la novedad diei estilo y
correcc1on de los ed1fic10s, figuren en esta sección
de nuestro semanario.

�Dominrro
o 2:J dei Julio- de 1900.

E L MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO f LUSTRADO

Domingo 29 de Julio de 1900.

La Exposición Pan-Americana en la Ciudad
D EBUFFAL O.

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En uno de nuestros números anteriores informamos á nuestros lectores acerca de la importan-cía que tendrá la partiC'ipación que México toma-

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del lago Erie, que se encuentra al SUToeste. Ella
es uno de los centros ferrocarrileros más grandes
del mundo.
Las diversas líneas de vapores de los grandes lagos, aumentan sus facilidades de transprufo. Su
estado sanitario es uno ~ los mejores del mundo, debido, en parte, al hecho de po-seer más calles de asfalto que ninguna ctra ciudad de América y de Europa. Estas calles se mantienen muy
limpias, y son, por lo tanto, de gran valor sanitario. A estas ventajas es preciso agregar la gran
abundancia d,e agua del lago Erie de que dispone
y un sistiema perfecto de drenage, y reglas sanitarias observadas con gran rigor.
Las grandes caídas del Niágara y el paisaje admnble del cañón de este río, se encuentran á me~
dia hora por ferrocarril, de los terrenos de la Exposición.
A los objetos naturales de interés en esta localidad famosa, preciso es agregar también la gran
fábrica de generación de fuerza eléctrica que es
la más grande deI mundo y que está siempre abierta al público. El turista puede salir de Búffalo

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JOJllll' G. JIIILBlJ'Blll',
Presidente.

Cxposici6n Eléctrica.

WILLIAJII I. BUCKAlll'All,
l,lrector General.

rá en la primera Exposi,ción del siglo XX, senalada para•J.901 enla ciudad de
lfarfalo, en la cual no sólo
han de figurar, nuestros
pro-duetos, srno que además
se construirán en los terrenos señalados, edificios que
r econstruyan los de México,
::,· den una idea de la ex1.ructura de las calles de la
Metrópoli.
Hoy publicamos algunas
Yistas die los principales
-edificios de la exposwión,
acompañándolas de los si.guientes datos que pueden
tlan idea exacta de lo que
será el gran certamen:
El Gobierno de la vecina
república ha estimado que
.será de gran utilidad una
exposición, en 1~ cual se
exhiban todos los productos de los países del contin,ente americano, puesto
que ella senirá para estre,char las relaciones comerciales, y gracias á esta conYicción concedió todct su
.apoyo al certamen, que
h·asta la fecha cuenta, enitre valor de acciones y subyenciones de los Estados y
del Gobierno Federal, con
l.ln capital de
5.000,00l\
dollars, que ya bastaría ~a.ra el objeto, pero que aun
se t ienen fundadas esperanzas de que se aumente
-consi.de·rablemente.

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Torre e l éct r i ca.

La Ciudad de la Cxpasici6n

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La ciudad de Búffalo se presta s~n~,ularment_e
'bien para efectuar en ella una Expos1010n. S~ cb:ma durante los meses de verano, es magnífico,
pu~s jamás hay calor excesivo, debido á las brisas

~

~N.5TRucc10NE.s

por la mañana y pasatr algunas horas en la "Chautauqua Summer School" que es tan famosa, y
regresar por la ta.rae. Hay también otros muchos lugares interesantes en los alrededores de
Búffalo.

Se rendirá homenaje especial á la ciencia eléctrica en la Exposición Pan-ameri&lt;iana. La proximidad de la inmensa fábrica de gelllaraci'ów
eléctrica de las Cataratas del Niágara ha dado á
Búffalo el nombre de "Gi~ad E,léctrica." S111
a,lumbrado lo produce la fuerza de la. caída del
Niágara., su sistema de tranvías está movido por
aquella y la fuerza motriz de que se hace uso en
el gran número de molinos, manufacturas y establecimientos da todo género, que se encuentran
dentro del recinto de Búffalo, es la. electricidad.
Esta fuerza es transmitida á Búffalo die! una distancia de veintidós millas, por medio de gruesos cables de cobre descubiertos, forma.dos de 19
alambres cada uno, sostenidos por postes muy altos y muy sólidos.
La presión es de 10,000 voltas, y los aisladores
son naturalmente enorffiles; y esta linea es quizás
la más extraordinaria de que se háce uso. Como
la gerencia. de la Exposición dispone de semejante
fuerza ilimitada, se tiene el
'propósito de hacer una
Exhibición eléctrica de proporciones fenomenales. "La
Plaza de las Fuentes" ha
sido- escoj ida como centro
principal para llevar á cabo efectos soberbios de
alumbrado eléctrico .
El edificio de. la electricidad, en el cual se exhibirá esta fuerza formidable,
por manera diYersa, de modo que sirva de estudio fácil y provechoso, tiene 500
pies de largo por 15 de ancho, lo cual da un espacio
ele 75 pies para la exhibición ele artículos y objetos.
Se hará uso de este fluido
misterioso para fundir y
forjar metales; para cocinar, alumbrar. calentar, y
para fines de fuerza motriz,
todo lo cual será demostrado con claridad y sencillez en gran número de
exhibiciones.
Los arquitectos de paisaje han recibido orden
de disponer los jardines, lago-s y bosques ele la
manera más artíS'l,ica, pues la Exposición destina

or.L

~EÑOR INGENIERO
'"i'

}5ÍJJRO ~IA-Z lQM BARDO_._.~
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La PlUJ.,

P al acio de 1a K ort icul tnra .

�Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

AÑO VII--TOMO II ~-NÚM. 6

MÉXICO, AGOSTO 5 DE 1901

Director: Lic. BAP.A.EL BEYES SPÍNDOL.A..

SOBSCRIPCIOI&lt; l!E'!SOAL FO:BANltA, 91 b~
lDKM IDKM ltN LA CAPITAL, fl. :d&gt;

Gerente: .4.lll'TOlll'IO ClJYÁ■

-

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... .. ,_,;..,
. -··

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...

Pe la.cio de la. Electrcidad.

Editl.cios de la. maqninaria. 7 m e dios de transporte.

una suma muy libeiral á este fin. Tienen la ventaja de disponer como base, de uno de los parques
más bellos y más extensos del mundo, que ha
costado varios centenares de miles de dollars y
que el tiempo ha embellecido, agregando grandeza y simetría á los numerosos árboles raros que
dan sombra á esta inmensa extensión de terr€!1lO.
En cerca .de 133 acres del "Delawa:re Park," los
artistas dcl paisaje se ocupan en preparar y disponer los terr€nos que han de contener el grupo
priucipalde los edificios de la Exposición. El estilo
de la arquitectura adoptada por la Dirección de
los Arquitectos, en la constr ucción de edificios, es
nna adaptación del Reno.cimiento Español,:' sí-·
guiendo el trazado general ele las líneas de las
obras de a.rquitectura de la América
Latina; pero con más colorido, más
decoración y más escultura. Arabescos
y reliev.e.s enriquecerán las columnas y
pilastres, lw áticos y cornisas "Loggias" umbrías arcadas y columnatas,
pabellones de elevada cúpula, altas torres con cúpulas por cor ona, serán los
efectos principales del arte de los alificios. Muros de colores darán belleza
al conjunto de esta arquit€ctura flor ida, elegante y alegre, teniendo, empero, la dignidad requerida para exhibinse á la contemplación del espectador
en semejante .ocasión propicia, en que
con afecto de fiesta, tan de desear,
se reunen lfils Países Pan-americanos, para mostrarse, los unos á los otros, sus productos, sus
mercaderías, sus artefactos, sus riquezas y sus recwraos, en amistoso y cordial Certomen Internacional.

pasando por todas las entrada.s y teniendo una estación final, á la entrada de la Alameda, en "Forest Avenue," en E)l "Lincoln Parkway." Se
evitará que pase por los lugares por donde circula
el público, para precaver peligros á los visitantes.
E l edificio que construirá el Estado de Nueva
York, en los terrenos de la Exposición, será una
construcción permanente, que costará $150,000. Se
tomarán $100,000 de los $300,000 votados por la
Legislatura del Est ado de Nueva Y ork, $25,000
que contr ibuirá la ciudad de Búffalo, y $25,000 la
Sociedad de H istoria de esta ciudad.
Será construído de piedra ele arena de I '1•1 iana
y mármol, y tendrá 60 pies por 160 pies. Al ccrrall:"6e la Exposición servirá para contener la gran

lección ,1..: pmturas y de esculturas, •1ue pcrleilC-·
ce á la Ac:Ülemia de Be-11as Aries de Bú:ffalo, será,
coloca(1a allí ele una maneFa permanent~. Se ha
reunid•J, por subscripción particular, ~.m fondo,
de $100_.000 para proveer á su sostenimiento.

RELAMPAG OS

Temeirosa está la selva.
El susurro majestuoso es su apagado
Palpifur de corazón. Durmióse el aire.
Enmudece un gran silencio hasta á le~
1páj a&lt;r-0s,.
Un silencio at:urdidor, el más terrible,
E l de plazas qu,ei soportan los cadalsos.
La ·tormenta que se cierne han presentido,
Los añosos rudos árboles; temblando
Sus raí.ce,; retorcidas corno zairpas,
I ntroducen en la tierra con espa;nto.
Y rebélanse los vientos y se escucha
Un n1mor estrepitoso de aleta.zas;
Y á la encina. verrugosa del cabello
Y a doblegaR ó sacuden con sus manos.
El pavor se yergue audaz entre la somb;a.
Servicio de Construcciones.
Da! boscaje movedizo; fuerte el ábrego,
Un
montón
de hojillas pálidas desprende
colección de olrietos hi~tórico: per tenecientes á la
Sociedad de H istoria de Búffalo. Este edificio será Que se van cual mariposas, aleteando.
construído en el Parque, cerca de "Norwood Ave- La~ purpúreas nubes arden incendiadas
En la pira calcinante del ocaso;
nue" y la bahía del Norte.
La galería de Artes, presente hech·J ·11or el ~e- Así el lobo en su camino deja Y. huye
El vellón del corderillo ensangrentado.
Más allá fingen las nubes agitadas
Un castillo medioeval de donde el rayo,
Al caerse las arcadas y torr.e10nes,
Como víbora de luz, ~ale silbando.
Aquí negras, tempestuosas se retuercen
Como el humo de un cañón que está en lo alto;:
Es el trueno, la, explosión; el brillo rojo
Qne ilumina lo&amp;espacios, el relámpago,
Y el traspuesto rubio sol, la ígn&lt;:a metralla
Que revieuro. tras altísimos peñascos.
Y la tierra se une al cielo esplendoroso
De la lluvja· con los hilos arge.ntados,
Y ya unidos, forman l'arpa en cuyas cuerdaSc
Cristalinas, cluer:men trémolos ext.raños.
·--···-;:;..-=
Oh tormenta for midable y :misteriosa!
-· --.: ._. :- :_-:;:.==,:-~Oh conjunto de lo grande y sobrehumano!
Bair:re todas las miserias que en la vida,
Eiitl.cio del Gobierno de los Estados Unidos.
1Iultiplícanse estancadas en los fangos.
Los edificios más imponentes son los destina- ñor J. J. Albright, que cuesta $350,000, ,e cc,nstruirá
también
en
el
P
arque
y
será
un
e,lifcio
perdos á las Manufacturas y á las Arles Liberales, á
fibel (:. Sa/azar.
manente. Le servirá á la Exposición c1e edificio
la Maquinaria y á los Medios de Transpor te.
El edificio d-e·· .Agricultura y el de la Electrici- destinado á las Bellas Artes, y la magnífica cedad, son constn1eciones seme~antes y tienen cada
uno 500 pies por 150 pies.
El grupo de edificios del Gobierno de1 1os Estacfos Unidos, se compone de tres edi:ficioo, que limito.u por eJ. Este al patio transversal ó sea la Esplanada.
Del lado Oeste de la Esplanada se encuenfran los edificios de Horticultura, Selvicultura y
Minas y Artes Gráficas, unidos por columnatas
en curva y formando un patio semi-circular semejante al del grupo del Gobierno.
Los Edificios de Animales Vivos ocuparán cerca de 10 Mres y se hallan al Este de los Edificios
de Agriculttua y Manufacturas.
Un ferrocanil intra. mural de cerca de 3 millas
1:le largo, funcionarrá al contorno &lt;le los terrenos,

•

HUMBERTO I, REY DE ITALIA.
t

El local de la Ex p osición.

el 29 de J ullo de 1000.

Pot. directa. de Torres Kermanoa.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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